El pontificado fallido de Francisco, en busca de otro camino para la Iglesia. ¡Ayúdanos papa Pacelli!

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24 octubre, 2015

Publicamos, con mucho orgullo, este artículo de un clérigo muy sabio, bien informado e influyente que escribe bajo el nombre de don Pio Pace.

He visitado estos últimos días la tumba de Pío XII en la cripta de la Basílica del Vaticano. Mis pensamientos con frecuencia se remontan a Pío XII, aquel gran Papa moralista, en este mes de octubre de 2015, en el que se celebra el Sínodo de la Familia y durante el cual hemos hablado solamente de parejas adúlteras y parejas homosexuales, y durante el cual la doctrina de fide et moribus se ha sometido a debate, como si la Iglesia no la hubiera ya definido.

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¿Triunfará la alternativa liberal? Parece lejos de ser una certeza. La postura en favor de la doctrina conservadora ha sido numerosa e importante: una petición con más de 800,000 firmas; un libro firmado por 11 cardenales, el cual continúa la secuela de los del año pasado firmados por 5 cardenales; otros que recopilan las intervenciones de 11 cardenales y obispos africanos; además de las reuniones y comisiones, tales como la que tomó lugar en el Angelicum, en Roma, el 30 de septiembre, presidida por el cardenal Caffarra, arzobispo de Boloña y el cardenal Burke, patrono de la Orden de Malta. Habría también que añadir la carta, redactada durante el Sínodo, de los 13 cardenales retando respetuosamente, pero con firmeza, la manera en la cual la asamblea estaba siendo guiada. También tenemos la magnífica y unánime resistencia de los obispos de Polonia.

¿Podemos, entonces, inferir una reafirmación de la doctrina del Evangelio? Está ya malherida, tal y como lo predije en 2014 (véase el artículo anterior). Un cierto número de canonistas (el cardenal Coccopalmerio, monseñor Pinto, deán de la Rota Romana, monseñor Maurice Monier, auditor), han producido un texto que, de hecho, amplía con mucho las posibilidades de una declaración de nulidad matrimonial a todos aquellos matrimonios que «han fracasado». Existirá entonces y desde ese momento un tipo de divorcio, tal y como en la Iglesia ortodoxa.

No arriesgaríamos mucho afirmando que la asamblea acabará más o menos de la misma manera que la última si comparamos el grado de desacuerdo entre los Padres (1/3 a 2/3 el año pasado, ¿2/3 a 1/3 este año?).  No es imposible que el Papa, como ya lo ha indicado, abra un nuevo debate acerca del poder de las conferencias episcopales y lance un nuevo «Sínodo de la Sinodalidad»… una excavadora de túneles. De cualquier forma, ha surgido una defensa de la doctrina tradicional, lo cual se puede entender como un cuestionamiento del papa Francisco. «Si tuviésemos cónclave en este momento, Francisco tendría suerte de conseguir diez votos», le dijo un amigo mío de la Curia al New Yorker. Sin duda, intentará retomar el control de la famosa reforma de la Curia, en otras palabras, con nombramientos asombrosos a nuevos dicasterios. Más lo que se está perfilando es el fracaso del pontificado.

Tras el fracaso del pontificado de la «restauración» de Benedicto XVI, que terminó en una renuncia, ¿nos encaminamos ahora al fracaso del pontificado de la «apertura» de Francisco? La Iglesia posconciliar parece ser intrínsecamente ingobernable.

De aquí se desprenden mis insistentes reflexiones en torno a Pío XII. No soy un ingenuo, por supuesto, un retorno a la Iglesia del papa Pacelli es imposible; mas, reflexionar en una reforma enunciada en términos de ese pontificado angelical es posible una vez más. Creo sinceramente que el siguiente tema se arraigará en la mente de la Iglesia: 1965/2015, a 50 años de posconcilio nos encontramos en un impasse. Es necesario encontrar una solución.

Padre Pio Pace

[Traducido por  Enrique Treviño. Articulo Original]

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El papa Francisco está, a todos los efectos, en guerra con la Iglesia

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23 octubre, 2015

Acabamos de recibir esta nota de Damian Thompson:

“Francisco pronunció ayer un discurso ante un Sínodo profundamente dividido sobre el tema de la Familia, en el que confirmó sus planes de descentralizar la Iglesia otorgando más libertad a las conferencias episcopales para que ellas mismas resuelvan los casos de divorcio y homosexualidad.

Esta es la pesadilla de los cardenales conservadores, entre los que se cuentan – -como era de esperar– los del Vaticano. Creían que tenían mayoría suficiente en el Sínodo para impedir que se revocara la prohibición de comulgar a los católicos divorciados y vueltos a casar, o cualquier ablandamiento en la actitud de la Iglesia hacia las parejas homosexuales.

Pero en el discurso inaugural de ayer, al iniciarse la última semana del Sínodo, Francisco anunció que la descentralización se impondrá desde arriba.

Mientras se refiere a sí mismo deliberadamente como ‘el obispo de Roma‘, para subrayar su solidaridad con los obispos de todo el mundo (en oposición a la Curia Romana – es decir, “el Vaticano”), invocó la autoridad del Sumo Pontífice sobre los meros cardenales.” La nota informativa completa (en inglés) se puede leer AQUÍ.

COMENTARIO DE THE REMNANT

Unas preguntas para la Federación Internacional Una Voce, la Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, etc., etc., etc.: ¿A qué esperamos exactamente? Muchos conservadores e incluso neocatólicos se están desempeñando mejor al desenmascarar el evidente  golpe de estado que está teniendo lugar en este momento al interior del Vaticano. Y mientras, ¿los católicos tradicionales guardamos un silencio solemne y, la mayor parte, nos quedamos cruzados de brazos? No lo entiendo.

Se acabó. Se están apoderando de nuestra Iglesia. Están invadiendo nuestra casa. Están violando a nuestra madre. Nuestra vida como católicos nunca será la misma después de esto. Por Dios, ¿a quién le importan la situación canónica y las autorizaciones permisos para decir Misa en latín y mantener una apariencia respetable y normal ante los apóstatas? ¡Qué más da! El barco se hunde y tenemos que avanzar hacia Roma, si no físicamente, en todo lo demás; también a través de Internet y con brigadas de oración.

El tiempo para la diplomacia ya se acabó. Nos guste o no, han declarado la guerra a todo lo que consideramos sagrado, incluida la fe que nos transmitieron nuestros padres. En marcha, pues.

Esta bien puede ser nuestra última oportunidad, puesto que una vez que Roma se rinda por completo en cuestiones morales no podremos recurrir a la cláusula de objeción de conciencia, y menos cuando la policía del pensamiento se presente aporreando nuestra puerta en mitad  de la noche. No vamos a poder apelar a nuestras convicciones religiosas cuando nos quieran imponer el homomonio, la cohabitación y todo lo demás. Si enseñamos a nuestros hijos la fe y la moral de siempre en los días por venir, nos tildarán de fundamentalistas y de fanáticos intransigentes y dirán que no estamos en condiciones de criar a nuestros hijos.

Esos locos modernistas de Roma están preparando el terreno para la peor persecución de católicos en la historia. Y cuando llegue esa persecución, me pregunto si nos vamos a preocupar que hubiera un tiempo en que nos llamaran fanáticos tradicionalistas, nos acusaran de cismáticos y dijeran que nuestra situación canónica era irregular. Repito, ¿QUÉ MÁS DA?

Ha llegado la hora de levantarse y luchar. Si no lo hacemos, con certeza la historia nos condenará por haber sido cómplices de las serpientes y demonios que hicieron cuanto estaba en sus manos para destruir la Santa Iglesia de Jesucristo Rey.

Que Dios nos ayude a todos a hacer lo que debemos en este momento.

Michael Matt

[Traducido por Cecilia González. Artículo Original]

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Obispo Schneider: “El ataque al matrimonio y la familia viene del mundo ateo, neocomunista”

Schneider

23 octubre, 2015

Nos complacemos en traer a nuestros lectores dos sermones de S.E. Rvdma. Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana, Kazajstán, y obispo titular de Celerina. El obispo Schneider estuvo en los Estados Unidos este pasado fin de semana para algunos eventos y ordenaciones sacerdotales  de los Canónigos de Nueva Jerusalén. Vean a continuación los textos de estos dos sermones poderosos y oportunos.

La familia, Iglesia doméstica. Front Royal, Virginia.

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo: Vivimos en un tiempo en el que unas de las más hermosas creaciones de Dios, llamadas matrimonio y familia, están sufriendo un ataque general por el lado del nuevo ateísmo, la dictadura ideológica mundial neocomunista que ha ganado casi toda la política universal y los medios de comunicación. Sin embargo, es enigmático que podamos descubrir en nuestros días colaboradores con este ataque general al matrimonio y la familia, incluso, en las filas del clero. La familia cristiana se enfrenta a una especie de nuevo Goliat.
Pero, justo ahora estamos llamados a ser fieles a la inmutable verdad de nuestra fe católica y apostólica, que nuestros padres y antepasados nos han transmitido. Tenemos una oportunidad de ser valientes testigos de la verdad divina y de la belleza del matrimonio y la familia. Para este fin, recibimos los dones del Espíritu Santo, especialmente en el sacramento de la confirmación. Esta virtud ha concedido a los fieles durante dos mil años la habilidad de preferir la muerte antes de traicionar los votos bautismales, morir antes que pecar, morir antes que traicionar los votos matrimoniales, morir antes que traicionar los votos sacerdotales o religiosos.

En su encíclica sobre el matrimonio y la familia, el papa León XIII dijo ya en 1880: “La ley de la Iglesia fue algunas veces tan divergente de la ley civil que Ignacio Mártir (Polyc.  5),  Justino (Apol. 1, 15), Atenágoras (Legat, 32, 33) y Tertuliano (Coron 13) públicamente denunciaron como injustos y adúlteros ciertos matrimonios que habían sido sancionados por la ley imperial” (Arcanum Divinae , 21).

La familia y la sociedad humana en su conjunto florecerán solo con la condición de que la verdad divina sobre el matrimonio y la familia sea observada, y así enseña el papa León XIII: “Desde el inicio del mundo, de hecho, ha sido divinamente ordenado que las cosas instituidas por Dios y por la naturaleza deban ser probadas por nosotros para ser lo más beneficiosas y saludables cuanto más inalteradas permanezcan en su completa integridad… Si la imprudencia o la maldad de la voluntad humana se atreven a cambiar o alterar ese orden de las cosas, que ha sido constituido con la máxima previsión, entonces los designios de infinita sabiduría y utilidad comienzan a ser hirientes o cesan de ser beneficiosos, en parte porque a través del cambio experimentado han perdido su poder de beneficio, y en parte porque Dios elige infligir un castigo al orgullo y la audacia del hombre. Ahora vemos que numerosas personas niegan que el matrimonio es santo, y lo relegan – privado de toda santidad– entre la clase de cosas comunes seculares,  lo arrancan así de sus fundamentos naturales, no solo resistiéndose a los designios de la Providencia, sino, tanto como pueden, destruyendo el orden que Dios ha dispuesto. Nadie, por lo tanto, debe preguntarse si de tales intentos dementes e impíos no surgirá una cosecha de males perniciosos en el más alto grado tanto para la salvación de las almas como para la seguridad de la comunidad.” (Arcanum Divinae, 25).

“Se dice que los antiguos romanos se horrorizaron ante los primeros casos de divorcio; tardó poco, sin embargo, en comenzar a embotarse en los espíritus el sentido de la honestidad, a languidecer el pudor que modera la sensualidad, a quebrantarse la fidelidad conyugal en medio de tamaña licencia, hasta el punto de que parece muy verosímil lo que se lee en algunos autores: que las mujeres introdujeron la costumbre de contarse los años no por los cambios de cónsules, sino de maridos.” (Arcanum Divinae, 30).

En orden a permanecer fieles a los divinos mandamientos hay en nuestros días familias, gente joven, sacerdotes y obispos que son a menudo marginados por esta razón, están siendo ridiculizados y perseguidos por el poder dictatorial de la ideología de género mundial neomarxista, inclusive en algunos ambientes eclesiales, a causa de su fidelidad a la integridad de la fe católica y a la Palabra divina de acuerdo a la tradición de nuestros antepasados.

Con el fin de permanecer fiel a su vocación, la familia católica debe practicar especialmente la oración diaria en común. El papa Pío XII dijo a los recién casados: “Les rogamos  se tomen a pecho el mantener esta hermosa tradición de las familias cristianas: la oración en común de la noche. La familia se reúne al final de cada día para implorar la bendición divina y para honrar a la Virgen Inmaculada a través del rezo del Rosario por todos aquellos que duermen bajo el mismo techo. La duras e inexorables exigencias de la vida moderna no les dan  tiempo libre para dedicar algunos momentos benditos de gratitud hacia Dios, o leer, de acuerdo a una antigua costumbre, una corta biografía del santo que la Iglesia nos propone diariamente como modelo y especial protector. Esfuércense por santificar incluso este corto momento, dedicándolo al Señor con el fin de alabarle y presentarle sus deseos, necesidades,  sufrimientos y ocupaciones de cada día. El centro de vuestra casa debe ser el Crucificado o la imagen del Sagrado Corazón de Jesús: Que Cristo reine en vuestros hogares y los reúna alrededor Suyo cada día”. (Discurso a las parejas recién casadas, 12 de febrero de 1941).

Mis queridos hermanos y hermanas, la familia católica tiene una vocación que es a veces olvidada en nuestros días. Es la vocación a ser el primer seminario sacerdotal (cf. Concilio Vaticano II, Optatam totius, n. 2). El papa Pío XII advirtió a los padres católicos con estas palabras: “Si algún día Dios les concede el honor de llamar a uno de sus hijos a su servicio, reconozcan el valor y el privilegio implicados en tantas gracias que esta llamada conlleva… ubicad vosotros  la flor y el fruto de vuestro amor en el altar, para vivir consagrado al Señor y a las almas… No tengáis miedo del regalo de una vocación santa que ha descendido del cielo para reposar sobre vuestros hijos. Si creéis, y si el amor los ha elevado a un nuevo nivel, ¿no es una confortación y una alegría ver a vuestro propio hijo en el altar vestido con las vestimentas sacerdotales, ofreciendo el sacrificio de la misa y  rezando por sus padres? ¿No es un gran consuelo en el corazón de una madre que late de amor por su hija, verla consagrada a Cristo, sirviéndole y amándole con todo su ser?” (Carta a los matrimonios,  25 de marzo de 1942).

Queridos padres, queridas madres, queridos abuelos y abuelas podéis decir: “Oh Señor, si quieres, llama a uno de mis hijos, uno de mis nietos al sacerdocio”. Los jóvenes, que están sintiendo en su alma la vocación del matrimonio y fundar una Iglesia doméstica, también podéis decir: “Oh Señor, si quieres, llama a uno de mis hijos futuros al sacerdocio”. Y vosotros, muchachos y los hombres jóvenes, algunos de vosotros podríais decir, tal vez hoy en día: “Oh Señor, estoy dispuesto a seguirte, si quieres llamarme al sacerdocio”.

¡Qué hermosa vocación ser un verdadero católico! ¡Qué hermosa vocación luchar por la integridad de la fe y los mandamientos divinos! ¡Qué hermosa vocación ser una familia católica, una Iglesia doméstica! ¡Qué hermosa vocación ser un joven casto y una joven casta! ¡Qué hermosa vocación ser un seminarista y sacerdote con un corazón puro y ardiente!

No tengáis miedo del Goliat de nuestros días, que es la nueva dictadura anticristiana mundial. El don de la fortaleza del Espíritu Santo nos hará capaces de ganar al Goliat de nuestro tiempo con las cinco piedras de la honda de David.

Oh Espíritu Santo dejad de nuevo florecer muchas Iglesias domésticas, lo que nos proporcionará las cinco piedras de David para ganar a Goliat, que significan: buenos padres de familia, niños y jóvenes puros, puros sacerdotes y obispos intrépidos ¡Christus Vincit, Christus regnat, Christus imperat!

Ordenación sacerdotal, 17 de octubre de 2015, Charles Town

Queridos candidatos al sacerdocio, queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Nuestro Señor Jesucristo nos concede hoy la gran gracia de celebrar el sacramento de la santa ordenación sacerdotal. En este sacramento se produce el milagro de la omnipotencia y del amor divino. A través de la imposición de las manos del obispo, el Espíritu Santo desciende en las almas de los candidatos, e imprime en ella un poder y una dignidad que sobrepasan todos los poderes de este mundo y todos los honores humanos. Este poder y esta dignidad son el sacerdocio de Cristo.

Jesucristo, el Dios encarnado, es el mediador único y exclusivo entre Dios y los hombres. No hay otro camino de salvación. A través de su sacrificio en la cruz Jesús se ofreció una vez en acto de adoración, de acción de gracias, de expiación, de propiciación por los pecados y de impetración con valor infinito. No existe en todo el universo, en toda la historia e incluso en toda la eternidad un acto que pudiera agradar  y  honrar más al Dios Trino que el sacrificio de la Cruz, y este acto del sacrificio de Jesús en la Cruz es el verdadero y único acto sacerdotal en el sentido pleno de la palabra.

El sacerdocio de Cristo y su sacrificio son tan grandes que nunca cesarán. Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote, está siempre vivo (cf. Hebr 7, 25) y, por lo tanto, su sacrificio redentor está siempre vivo, siempre presente, en todos los momentos, en todas las generaciones, en todos los lugares: “El Cordero está de pie y está vivo, aunque inmolado “(cf. Ap 5, 6). El sacerdocio de Cristo nunca cesará, sigue siendo para toda la eternidad, por lo grande que es y porque pertenece a una persona que es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

En su sabiduría inefable y en su inmenso amor misericordioso Jesús quiso compartir su sacerdocio único y eterno con hombres débiles. Y así Él instituyó en la Última Cena el sacramento de la ordenación sacerdotal, cuando Él como el verdadero Melquisedec ofreció en la forma sacramental a Dios Padre su cuerpo y su sangre bajo las especies de pan y vino (cf. Sal 109, 4). Por lo tanto, toda la vida de un sacerdote católico tiene su significado y su finalidad en la celebración del sacrificio de Cristo para la glorificación de la majestad divina y por la salvación del mundo y de todas las almas.

Cada bautizado participa también en el sacerdocio de Cristo, aunque de una manera general o común. Tal sacerdocio general o común lo realiza cada uno, principalmente, en el ofrecimiento de su propia vida, sus propios sufrimientos y peticiones en unión espiritual con el sacrificio, que ofrece el sacerdote ordenado como “otro Cristo” (alter Christus) en la celebración de la santa misa. Incluso a pesar de que se derivan del único sacerdocio de Cristo, ambas realizaciones difieren entre sí. Por el plan de la sabiduría de Dios, estas dos formas de sacerdocio están conectadas. El sacerdocio común encuentra una de sus más nobles realizaciones en el sacramento del matrimonio. El sacerdocio común fue creado por Dios para fundar y vivir la familia cristiana, la Iglesia doméstica (así hablaron ya san Agustín, cf. De bono viduitatis y el Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 11). La familia como Iglesia doméstica es por su parte el primer seminario, según la enseñanza del Magisterio (cf. Concilio Vaticano II, Optatam totius, 2).
Uno de los más hermosos frutos que una familia cristiana, Iglesia doméstica, puede ofrecer a Dios, consiste en dar al Señor  un hijo como sacerdote. Podemos decir que, en cierto sentido, el sacerdocio común, la familia cristiana, fue fundada por Dios para que siempre hubiera una continuación del sacerdocio ordenado, por lo que habrá siempre en la Iglesia y en el mundo verdaderos sacerdotes de Cristo, por lo que siempre existirá un “otro Cristo” (alter Christus) que ofrezca diariamente el sacrificio redentor infinito de Jesús  como un aroma fragante ante los ojos de la majestad divina para el deleite de toda la corte celestial y por la salvación del mundo.

Aquí podemos reconocer la más profunda razón por la cual el sacerdote católico no debe estar casado, sino ser virginal y célibe. El sacerdocio ordenado y sacramental es célibe, es como una flor virginal fragante, que brotó desde el jardín del sacerdocio común, de la familia cristiana, y deriva del amor conyugal casto de los padres cristianos. Sucedió hace muchos años: En la casa de un sacerdote fallecido en Polonia se encontró una pequeña caja con esta inscripción: “Para ser abierto después de mi muerte”. La caja fue abierta y había una corona de mirto con esta nota: “Este es la corona de novia de mi madre. La he llevado conmigo a varios países en la memoria de ese momento sagrado cuando mi madre prometió no sólo la fidelidad, sino también la rectitud en el altar de Dios. Ella ha mantenido este voto. Ella tuvo el valor de tenerme después del noveno hijo. Al lado de Dios, le debo a ella mi vida y mi vocación al sacerdocio. Coloquen esta corona, la corona de novia de mi madre, en mi tumba.” Conocemos también el siguiente episodio de la vida del papa Pío X: Después de su consagración episcopal, el joven obispo Giuseppe Sarto visitó a su anciana madre y le mostró su anillo episcopal: “¡Madre, no es este anillo maravilloso!”. La madre levantó la banda de oro liso de su propio dedo y dijo: “Si yo no hubiera llevado fielmente éste mi anillo, tú nunca hubieras usado tu anillo”.

Queridos candidatos al sacerdocio, nunca olviden esto: vosotros seréis sacerdotes con el fin de ofrecer diariamente el sacrificio redentor inefable de Cristo, con el fin de ser instrumentos vivos del Sumo y Eterno Sacerdote, por lo que a través de vuestra voz y vuestras manos las gracias redentoras del sacrificio de Cristo podrán fluir sobre este mundo, que está tan profundamente sumido en pecados. La disposición interior de vuestras almas, de vuestros corazones, de vuestras mentes debe cada vez más, día tras día, corresponder con las palabras tremendas y divinas que pronunciaréis: “Este es mi cuerpo”. Vosotros pertenecéis total y exclusivamente a Jesús, el Sumo Sacerdote. Tú no te perteneces más a ti mismo, ni a ninguna criatura.
Todo vuestro amor debe ser virginal, casto, sacerdotal, desinteresado, paterno; esto significa que vuestro amor tiene que ser de una manera eminentemente pastoral, y esto significa: para el cuidado de las almas, para salvar almas. Para ello habéis recibido la santa vocación, para este fin recibís hoy la marca indeleble del sacerdocio de Cristo, para este fin vuestra familia los ofrece hoy a Dios como una bella flor del jardín de su Iglesia doméstica.

Que Nuestra Señora, la Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, os guarde a vosotros y a vuestro sacerdocio en su Inmaculado Corazón e implore para vosotros la gracia de que, a través de vuestro sacerdocio, la Iglesia pueda recibir muchas vocaciones sacerdotales nuevas y santas y muchas familias católicas santas. Oh Inmaculado Corazón de María, sed nuestro refugio, sed nuestra salvación. Amén.

[Traducción de Mariana Perotti. Artículo Original]

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Terrorismo sinodal

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21 octubre, 2015

“Ya en los tiempos apostólicos hubo hombres perversos que, por interés y ambición, turbaban y corrompían en el pueblo la pureza de la fe con abominables errores. Se opusieron a ellos los apóstoles con la predicación, con los escritos y con las infalibles sentencias del primer concilio que celebraron en Jerusalén.

Desde entonces acá, no ha cesado el espíritu de las tinieblas en sus ponzoñosos ataques contra la Iglesia y las divinas verdades de que es depositaria indefectible; y suscitando constantemente nuevas herejías, ha ido atentando uno tras otro contra todos los dogmas de la religión cristiana.”(Catecismo de san Pío X).

Se termina el sínodo, apenas queda una semana, ¿saben cuál será el resultado final de todo esto? la Iglesia de Cristo pulverizada. El costado del Señor vuelve a ser traspasado por la lanza. ¿Qué haremos nosotros? “Domine, ad quem ibimus? Verba vital aeternae habes” “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.

El magisterio de la Iglesia reventado por los cuatro costados, no queda nada por inventar, por escuchar y por ver. Desde estúpidas historias en las que, supuestamente y de manera sacrílega, utilizando la imagen de un niño, la hostia es tratada como algo simbólico, una herejía para coronar el sínodo, una burla a nuestro Dios aplaudida por toda una asamblea… ¿De qué? ¿de insensatos? No se me ocurre otro calificativo para esta gente si es que es cierto que eso ocurrió, como así parece ser. Y yo me pregunto ¿es que allí a nadie se le ocurre levantarse y marcharse? Se les supone una formación, aunque sea mínima. Hasta una humilde laica como yo, recuerdo que en una conferencia ‘pagolística?, llegado este mismo punto, en el que se cachondearon y se mofaron de la consagración, me levanté y me marché y me importó muy poco que me mirara mi párroco, el diácono, o el vecino del quinto, ¡Por favor! ¿es que tenemos el corazón de piedra y el alma helada? La verdad es que los católicos hoy en día, ni sentimos ni padecemos, maltratan a Jesús delante de nosotros y nos parece bien, no decimos absolutamente nada ¡Despertemos, seremos juzgados también por nuestra indiferencia!

Lo que está sucediendo en el Sínodo, es un atentado terrorista contra la Iglesia de Jesucristo, una célula vaticanista encabezada por nuestra jerarquía. Estamos en manos de obispos herejes, trastornados y que nos llevan a la condenación directa y absoluta, quizás no todos, pero sí en un alto porcentaje. ¿Están leyendo las noticias que a diario les colgamos en nuestra página? ¡Háganlo, infórmense! En estos momentos es más importante leer todo lo que está sucediendo, que preparar la cazuela para comer. Podríamos sobrevivir unos días a pan y agua, pero, sin embargo, el alma perecerá con todo lo que allí se está tramando. Piensen Uds. que todo esto de lo que se habla, ya ha sido trasladado al escenario público, escuchen las homilías o pregúntele a su párroco qué opina del Sínodo y tendrán una radiografía de su parroquia y sabrán si les conviene seguir allí o mantenerse fieles a la Iglesia de Jesucristo.

Nos están tomando el pelo, no lo duden, nos dicen que los padres de Teresita de Liseaux “encarnan lo que busca el sínodo” y, ¡agárrense” por otro lado leemos que “el Sínodo admite que la educación sexual es desastrosa”, sólo falta que nos digan que a partir de ahora al finalizar las misas nos van a dar cursos de sexología …si Louis Martín y Zélie Guerin  estuvieran allí presentes, sin duda, caerían muertos del espanto al escuchar semejante asquerosidad. ¿De qué nos están hablando?, ¿es una película porno, el sínodo? Seamos serios, hablemos de castidad, de la pureza de intención, de la santa familia de Nazaret, de los matrimonios verdaderamente católicos, como lo era el matrimonio Martín, de eso es de lo que queremos que nos hablen nuestros obispos y esto es lo que queremos que confirme el Santo Padre, la unión de los matrimonios en Cristo Jesús, no nos hablen de bajos instintos humanos, háblennos del alma y de su unión con Dios por medio de la pureza. Como parte de toda esta comedia surrealista, en la que nada pasa por casualidad, sale un sacerdote diciendo que está enamorado de un hombre, ¡Ven, Señor Jesús!

¿Qué debemos de hacer los católicos fieles a Jesucristo?, ¿tenemos que comulgar de manos de laicos que viven en pecado mortal público?, ¿debemos  consentir que un homosexual, que consiente esa vida como buena, salga a leer las lecturas?, ¿tenemos que decir que todo eso nos parece bien y que la misericordia de Dios es infinita?, ¿hay que aguantar que nuestras misas sean tratadas como fiestas infantiles, amenizadas por curas “ocurrentes”?, ¿tenemos que bajar la cabeza mientras predica un diácono permanente y los sacerdotes permanecen sentados, pensando en el crucigrama que acaban de terminar?, ¿podemos confesarnos directamente con Dios porque no hay sacerdotes en los confesonarios?, ¿debemos permitir que a nuestros hijos les hablen de sexo en el catecismo? El Concilio Vaticano II abrió la brecha mortal en la Iglesia y el Sínodo, al que Vds. pueden denominar sin miedo a equivocarse, ‘Concilio Vaticano III’, ha asestado la puñalada final; ¿saben cuál es el resultado? cada diócesis tendrá autonomía propia… miren a sus obispos, lean lo que sigue, un fragmento del discurso del Santo Padre donde habla de una conversión del papado y cada uno saque sus propias conclusiones.

”Estoy convencido de que, en una Iglesia sinodal, también el ejercicio del primado petrino recibirá mayor luz. El Papa no está, por sí mismo, por encima de la Iglesia; sino dentro de ella como bautizado entre los bautizados y dentro del colegio episcopal como obispo entre los obispos, llamado a la vez, como sucesor del apóstol Pedro a guiar a la Iglesia de Roma, que preside en el amor a todas las iglesias… Mientras reitero la necesidad y la urgencia de pensar en ”una conversión del papado”… estoy convencido de tener al respecto una responsabilidad particular, sobre todo, al constatar la aspiración ecuménica de la mayor parte de las comunidades cristianas y al escuchar la petición que se me dirige de encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”. (Papa Francisco-El Sínodo es caminar juntos 19-10-15).

¿Qué consecuencias va a traer todo esto? Es muy simple. Voy a hacer un vaticinio de cómo será la situación dentro de un tiempo, algo que se podrá corroborar en breve, como muy tarde, a dos años vista. Nos encontraremos dos Iglesias claramente diferenciadas. Los que permanezcamos fieles al Señor y los que ya no creen en nada y obedecen órdenes de lo alto, pero no del Altísimo, obviamente. Nosotros dispondremos de nuestras propias capillas u oratorios en los que nuestros santos sacerdotes oficiarán la santa misa, utilizaremos el latín para rezar, tendremos los sacramentos como Dios manda, los moribundos recibirán la extremaunción en su casa y no en ceremonias rocambolescas en sus parroquias, dispondremos de directores espirituales que nos formen y nos conduzcan por la senda correcta, podremos confesar nuestros pecados de manera individual y habitual, porque los presbíteros estarán disponibles para las almas y recibiremos al Señor como lo hacen los que lo aman de verdad y creen en Él, de rodillas y en la boca. En las predicaciones nos hablarán del amor de Dios, de los mandamientos, de la pureza y la castidad en todos los estados de la vida cristiana, de la condenación, del cielo, del purgatorio y del infierno y veremos en nuestros sacerdotes al Buen Pastor. Esa será nuestra Iglesia, la Iglesia de Jesucristo, no tendremos los templos, porque estos, ya habrán sido copados por el grupo uno, los herejes y fariseos, pero tendremos lo más importante, nuestra fe, la misma que nos transmitieron nuestros padres en la infancia y si sabemos crecer en santidad y perseverar como hicieron los apóstoles, llegaremos a tener nuestros propios seminarios, donde se puedan formar verdaderos sacerdotes en el magisterio y en la tradición. ¿Les cuesta creer esto? “Deus vult”, como se gritó en las cruzadas.  Tiempo al tiempo. Aquí y ahora, tenemos una importante herramienta, nuestra parroquia virtual, adelantelafe.com, que como comentaba nuestro director esta semana, ya ha cumplido un año, ¡fíjense! un año trabajando por el reino de Dios, porque Uds. quieren escuchar la verdad, desean fervientemente mantenerse firmes en la fe y aquí han encontrado el reposo para su alma. Todos sabemos que nada ha cambiado, sólo queremos que nos lo recuerden, los mandamientos son invariables y la ley de Dios es la misma, ayer, hoy y siempre.

“Cuando salía victoriosa de la guerra exterior del paganismo y vencía la prueba de feroces persecuciones, la Iglesia de Jesucristo, salteada por enemigos interiores, entraba en la guerra intestina, mucho más terrible. Guerra prolija y dolorosa, que empeñada y atizada por malos cristianos, hijos suyos degenerados, no ha llegado aún a su término, pero de la cual saldrá la Iglesia triunfadora, conforme a la palabra infalible de su divino Fundador a su primer vicario en la tierra, el apóstol San Pedro”.(Catecismo de san Pío X).

Sonia Vázquez

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Obispos polacos: los padres sinodales liberales quieren cambiar la doctrina

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21 octubre, 2015

Uno de los eslóganes más perniciosos utilizado tanto por los liberales del Sínodo como por sus defensores es “no se cambiará la doctrina, sino la práctica”. Está calculado para apaciguar a los católicos y obtener su conformidad – después de todo, pase lo que pase, la doctrina no cambiará, ¿no es cierto?– Es un eslogan, un tema de debate, que revela lo bien que los liberales comprenden la mentalidad católica moderna, con su nítida e injustificada distinción o incluso divorcio de facto entre la “doctrina” y la “práctica”, entre “Tradición” (con mayúscula) y “tradición” (con minúscula), entre la “letra” y el “espíritu” de las leyes y doctrinas, y entre la “esencia” de las enseñanzas de la Iglesia y el “lenguaje” en el que son expresadas.

Afortunadamente, el arzobispo Stanisław Gądecki, Presidente de la Conferencia de Obispos Polacos y reconocido portavoz de la jerarquía polaca, ha publicado una breve nota (17 de octubre) en la página web de la Conferencia de Obispos Polacos, en la que expone de manera concisa este eslogan, este mantra,  por lo que es: un engaño, una mentira.

Arzobispo Gądecki: están presionando para cambiar la doctrina

Los cambios pastorales propuestos por algunos padres sinodales en relación a la comunión para divorciados, representan en sus suposiciones un intento de deslizar cambios en la doctrina misma de la Iglesia. El arzobispo Stanisław Gądecki, quien participa en el Sínodo de la Familia, encara este tema:

“Prácticamente todos repiten que no habrá cambios doctrinales, pero esto puede entenderse de maneras diferentes. Porque si introducimos la posibilidad de cambios pastorales, esto significa, en la práctica, que se está anulando la estabilidad doctrinal. En mi opinión, no podemos hablar de una separación entre la pastoral de la Iglesia y la doctrina, sus enseñanzas. Ambas son inseparables. Tengo la impresión de que muchos promotores de esta modernidad están pensando –de hecho– en un cambio doctrinal, llamándolo cambio en la pastoral de la Iglesia. Es un tema inquietante en estas discusiones, porque enfatizan fuertemente: “aceptamos toda la doctrina”, pero enseguida sugieren que la doctrina no tiene nada que ver. Esto me preocupa enormemente, unos y otros dicen que no quieren cambios doctrinales. ¿Pero, entonces, de dónde surgen estas prácticas opuestas a la doctrina?

[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original]

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El bergoglianismo hace aguas por todas partes

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21 octubre, 2015

“¿Empieza a flaquear la audaz máquina de guerra?”, pregunta un periodista suizo. En realidad, la máquina de guerra argentina, con motor alemán se ha atascado en el lodo en el sínodo. Recientemente hemos oído que “motores” alemanes se están tirando al desguace y la carrocería argentina es una ruina del peronismo y de la oxidada teología de la liberación.

LA PRIMERA SEMANA

El sínodo empezó con el discurso del Cardenal Erdo que reafirmaba la doctrina católica, demoliendo las herejías de Kasper (e irritando a Bergoglio). Además, tras la primera semana, uno de los portavoces de los comités, el australiano Mark Coleridge, resumió la situación así: “si el sínodo terminara hoy, un 65% de los padres votarían en contra de dar la comunión a los divorciados y vueltos a casar.”

Para Bergoglio y Kasper la derrota sobre el tema de la homosexualidad escocerá aún más, dado que los informes de los varios grupos indican una llamada a oponerse de manera vigorosa a la teoría de género, considerada la nueva ideología peligrosa en sustitución del marxismo, con efectos devastadores sobre la mentalidad y formación de los jóvenes.

En realidad, la parte católica del sínodo (la que sigue las enseñanzas perennes en la línea de Juan Pablo II y Benedicto XVI), con mayoría numérica, ha realizado protestas enérgicas contra la facción minoritaria de Bergoglio que está en el poder, que impone sus procedimientos, sus métodos y a su gente en los puestos claves. Sin embargo, fuera [de la sala sinodal] nada se oye de estas protestas, o son tergiversadas por la máquina propagandística en forma de caricatura (los conservadores malos contra los progresistas ilustrados).

Aunque en el sínodo se esté debatiendo sobre la familia, las millones de familias que están allí fuera, según Bergoglio, no necesitan saber nada (a diferencia de otros sínodos) o necesitan que la información sea filtrada y “empaquetada”.

Los miembros del partido bergogliano son como un equipo de fútbol que va perdiendo 5-0 en el campo pero puede repartir patadas a placer, marcar goles con la mano (otro método argentino), o mostrarse arrogantes porque saben que el árbitro es su líder y al final les regalará el partido, aunque tenga que romper todas las reglas (Bergoglio se reserva el derecho de cambiar las reglas sobre la marcha, según la conveniencia de su equipo, como por ejemplo el documento final).

LOS CATÓLICOS

La parte católica recibe gran consuelo del manso y sabio Benedicto XVI, cuyo magisterio y presencia, tal faro en una noche tormentosa, indican el camino. La semana pasada el periodista vaticanista, Edward Pentin, desveló la respuesta de Benedicto XVI (en el último sínodo) a un prelado alemán, ante la pregunta de lo que había que hacer en medio de la tormenta que se ha desatado en la Iglesia: “Halten Sie sich unbedingt an die Lehre!” (¡Permaneced absolutamente firmes en la  doctrina!)

A Ratzinger se le hace cada vez más caso, porque la Verdad indefensa es el único tesoro de la Iglesia, Cristo Mismo, y si la Iglesia traiciona la verdad de la doctrina católica, será como Judas, y la humanidad perderá la auténtica misericordia y la salvación de Dios.

Es más, parece significativo que entre los que se oponen con mayor determinación a la subversión de la doctrina católica está la joven Iglesia africana, que fue cuidada con esmero durante 40 años por Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aparte de tener grandes cardenales como Sarah, una luz para la Cristiandad, la Iglesia africana es de lejos la más dinámica, la más misionera y la que mayor crecimiento tiene, habiendo sobrepasado los 200 millones de fieles, un llamativo incremento del 238% respecto al año 1980.

Mientras que la Iglesia suramericana de Bergoglio, la alemana de Kasper y la belga de Daneels, están a punto de colapsar.

EL MODERNISMO FALLIDO (Bajo el efecto Bergoglio, Italia se está volviendo rápidamente un país no católico)

Esta es la paradoja de hoy: entre los líderes actuales en la Iglesia tenemos a aquellos cuyas “recetas” han demostrado ser desastrosas en sus países. Y a pesar de ello, quieren aplicar las mismas recetas desastrosas a toda la Iglesia, con resultados devastadores a nivel planetario.

Es cierto que muchos interpretan la popularidad del Papa como un signo de un renacimento. Pero esto es un engaño, y ahora se entiende como tal dentro de la Iglesia. Es la popularidad ebria del circo de los medios de comunicación de masas, donde no hay ni una conversión, sino, al contrario, el deleite por la conversión del Papa a la agenda de Obama y las Naciones Unidas.

Los datos en Italia sobre la práctica del catolicismo, que bajo Juan Pablo II y Benedicto XVI había crecido, indican que sigue debilitándose bajo Bergoglio. Incluso “La Repubblica”, el sábado pasado, en referencia a los estudios de la “Fundación para la Crítica Liberal” (“Fondazione Critica liberale”) y de la CGIL (un sindicato izquierdoso), ha tenido que reconocer que para la Iglesia no hay ningún “efecto Francisco”, y que en realidad “Italia sigue distanciándose de la Iglesia”, por lo que sí hay un efecto Bergoglio, pero al revés: espanta a los fieles.

UN PANORAMA DE DESTRUCCIÓN

Los católicos tienen la sensación con Bergoglio de que todo se desmorona. Por ejemplo, la embarazosa “salida del arrmario” de Charamsa (junto con su compañero), que espera que la Iglesia cambie la ley sobre la homosexualidad, basada en la Palabra de Dios, no hubiera sido posible sin cientos de aperturas desconcertantes y los ¿quién-soy-yo-para-juzgar? de Bergoglio, a quien Charamsa define como “fantástico”. Quien siembra vientos, recoge tempestades, como dice la Biblia.

¿Y cómo evitar la confusión y desorientación del Motu Proprio de Bergoglio sobre las nulidades matrimoniales, que fue demolido por el Profesor Danilo Castellano, un abogado católico?

Es imposible no ver que introduce el divorcio de facto, que subvierte el Evangelio y la enseñanza bimilenaria de la Iglesia. Así que, en lugar de apoyar la familia que se encuentra atacada por ideologías modernas, el Motu Proprio le asesta el golpe de gracia.

Luego está la larga lista de los errores Bergoglianos. Acerca de la inmigración tiene unos cuantos. También acerca de los cristianos perseguidos, que desde luego no se han beneficiado con su postura de rendición ante el Islam y regímenes comunistas. Tenemos a los cristianos masacrados por ISIS a los que ha efectivamente abandonado, al delegitimizar cada intervención concreta en su defensa: de hecho hoy los obispos de Oriente Medio (y sus comunidades) ven en la intervención de Putin la esperanza de la liberación del terror.

Luego están las reuniones no globales de Bergoglio contra “una economía que mata” (la capitalista).

Según los datos de la FAO recientemente difundidos, el porcentaje de las personas desnutridas en países subdesarrollados ha pasado del 23.3% en el año 2000 al 12.9% de hoy. En 50 años el ratio global de pobreza extrema ha pasado de 80% a 10%, a la vez que la población mundial se ha doblado (lo contrario de lo que predecían las teorías malthusianas). Hasta los datos sobre el medio ambiente dicen que el aire y la salud han mejorado mucho en los últimos 50 años, refutando la encíclica eco-catastrofista-marxista de Bergoglio.

Incluso lo que es celebrado como su mayor éxito internacional, el fin del embargo cubano, tras un análisis más profundo resulta ser el rescate de una vieja dictadura detestable y sangrienta, a la que el Papa ha rendido homenaje, haciendo caso omiso de sus víctimas y sus disidentes.

Bergoglio deja detrás de sí un panorama de destrucción, junto con deslices como la riña tan cómica con Ignazio Marino *, algo inimaginable para gigantes como Ratzinger o Wojtyla (pese a que Scalfari alabe a Bergoglio por haber sacado a la Iglesia de la política).

Marino tiene que largarse y se merece todas las críticas del mundo, pero Bergoglio se mereció la ocurrencia del camarada Ferilli: “Es absolutamente inaudito que el Papa sintiera la necesidad de hacer una declaración para decirle – ¿puedo expresarlo así? – dónde podía irse”.

Antonio Socci

Libero, 11 octubre, 2015

* Ignazio Marino, ex alcalde de Roma, voló a los EEUU en septiembre para estar sin invitación entre el séquito del Papa, y el Papa Francisco lo dejó muy claro cuando hizo una declaración ante los periodistas de la televisión: “yo no lo invité, ¿queda claro?” (“Io non ho invitato il sindaco Marino- chiaro?”) Más adelante, Marino fue obligado a dimitir por cargos de corrupción financiera.

[Traducido por: Christopher Fleming]

EXCLUSIVA. Intervención de Mons Bialasik en el Sínodo: “La Iglesia no puede claudicar para ponerse a bien con el mundo”

Bialasik

20 octubre, 2015

Sínodo de Obispos sobre la Familia

Parte III. Cap. II nr. 84 … “Preparación al Matrimonio”

+ Krzysztof J. Bialasik SVD

Obispo de la Diócesis de Oruro

Presidente de la Fundación de Vida y Familia

Santo Padre, Padres Sinodales

En Bolivia, la familia siempre fue y es un don fundamental. En los últimos años, algunas corrientes sociales, políticas y farmacéuticas, promovidas y financiadas  por las organizaciones mundiales, implementaron ideologías anti-vida y anti-familia, que el Papa Juan Pablo II llamaba “cultura de la muerte”. Estas siguen amenazando el bien fundamental de toda la humanidad. No podemos callar esta triste realidad.

Es necesario educar a los jóvenes, particularmente a los que desean formar la familia  en la firme base de un matrimonio sacramental, para que aprecien este don matrimonial y familiar y, sepan fortalecer y protegerlos en todo sentido.

Por eso, el tiempo de preparación matrimonial, es la etapa más importante para la validez y firmeza de la familia.

El noviazgo podría ser – al matrimonio, lo que el seminario – al sacerdocio: un camino de preparación y no de deformación. Hay que recuperar una pastoral del noviazgo como garantía básica de una futura familia estable en la fe cristiana. Para ello es necesaria la catequesis sobre esta etapa de vida y sobre la santa Pureza desde toda su limpieza moral y dignidad humana, sin ocultar que el Pecado existe. Es muy importante superar el temor a catequizar sobre la castidad (por no parecer “raros” a los ojos del mundo) al igual que la adhesión a las corrientes que, sutilmente, sustituyen el valor de la pureza por expresiones secularizadas tales como “sexualidad madura”, “conocimiento interior” , “el modernismo”, “el relativismo”, “la liberación sexual”, “la ideología del genero”… etc, que sólo plantean confusión y afianzan a los jóvenes en seguir el camino de la impureza con justificantes que drogan su conciencia. Y también debe alentarse a los jóvenes a tener la valentía y personalidad siguiendo a Cristo y no a la moda de la masa.

Se debe explotar a lo máximo la importancia de CASTIDAD que es sinónimo de VIDA. Predicar sobre la castidad es defender la vida desde la concepción, y ¿por que? … pues sencillamente porque la mayoría de los abortos son consecuencia de relaciones sexuales fuera del matrimonio y particularmente en el tiempo de juventud muy temprana.

Es necesario:

  • Recuperar el impulso evangelizador tal como lo hizo Jesucristo.
  • Catequizar desde la enseñanza moral de la Iglesia.
  • Presentar la Belleza del Matrimonio Sacramental y de la Familia.
  • Recordar, de forma concreta, que todo uso del sexo fuera del matrimonio es el Pecado mortal. Y que la castidad es la puerta que salva la vida del peor holocausto de la historia que es el aborto.
  • Expresar que el matrimonio es solo posible entre hombre y mujer, y que el ejercicio de la homosexualidad es aberrante por ser contrario a la naturaleza.
  • Exhortar a que el verdadero y ÚNICO AMOR radica en imitar a Cristo.

Y, sobre todo: recuperar la llamada a la CONVERSIÓN del Corazón. La Iglesia no puede claudicar para ponerse a bien con el mundo.

Hay que invertir esfuerzos:

Menos obsesión por poner parches al pecado y, más devoción por recuperar un mensaje claro de Jesucristo para la SALVACIÓN de las almas; pues la actual conciencia dormida, drogada, o auto-pervertida, es el camino más rápido para llegar a la eterna condenación de muchas almas.

La IGLESIA, tiene que obedecer a Dios y no a los hombres. 

Salvar al hombre es nuestra misión.

Dixit.

Tomado de:

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No sólo el matrimonio: aquí acaban la Iglesia, la unidad y la doctrina. ¿Por qué el Sínodo virtual cuenta más que el real?

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20 octubre, 2015

El mensaje mediático que acompañará las conclusiones de los trabajos es más importante que los documentos. ¿Los protagonistas de esta revolución? Obispos y párrocos

El papa Francisco ha anunciado cómo concluirá el Sínodo de la Familia. Cuando faltan pocos días para la conclusión de los trabajos, la asamblea de obispos ha llegado a un callejón sin salida, y la única forma de superarlo sería descentralizar la iglesiaSe ha llegado a este punto muerto a consecuencia de la división entre los padres sinodales que invocan con firmeza el Magisterio perenne sobre el matrimonio y los novatores que se proponen trastornar no sólo dos mil años de doctrina de la Iglesia, sino sobre todo la Verdad del Evangelio. Es, de hecho, palabra de Cristo, ley divina y natural, que el matrimonio válido, rato y consumado de los bautizados no se puede disolver por ninguna razón.

Una sola excepción bastaría para anular el valor absoluto y universal de esta ley, y una vez caída esta ley, se vendría abajo junto con ella todo el edificio moral de la Iglesia. El matrimonio, o es indisoluble o no lo es, y no se puede admitir una disociación entre el enunciado del principio y su aplicación en la práctica. La Iglesia exige una coherencia radical entre pensamiento y palabra y entre las palabras y los hechos. La misma coherencia de la que han dado testimonio los Mártires a lo largo de la historia.

El principio que sostiene que la doctrina no cambia sino su aplicación pastoral introduce una cuña entre dos dimensiones inseparables en el cristianismo: Verdad y Vida. La separación entre doctrina y práctica no procede de la doctrina católica, sino de la filosofía hegeliana y marxista, que trastorna el axioma tradicional según el cual agere sequitur esse, el obrar sigue al ser. Pero desde la perspectiva de los novatores, la acción, precede al ser y lo condiciona; la experiencia no vive la verdad sino que la crea. Este es el sentido del discurso pronunciado por el cardenal Christoph Schönborn en la conmemoración del 50° aniversario de la institución del Sínodo, el mismo día en que habló el papa Francisco. “No es posible representar la fe, sólo se puede dar testimonio de ella”, ha afirmado el arzobispo de Viena, subrayando la primacía del testimonio sobre la doctrina. En griego, mártir significa testigo, pero para los mártires dar testimonio significaba vivir la verdad, mientras que para los innovadores significa traicionarla, reinventarla en la práctica.

La primacía de la praxis pastoral sobra la doctrina está abocada a unas consecuencias catastróficas:

1) Como ya sucedió con el Concilio Vaticano II, el sínodo virtual está destinado a prevalecer sobre el real. El mensaje mediático que acompañará la conclusión de los trabajos es más importante que el contenido de los documentos. La relatio sobre la primera parte del Instrumentum Laboris del Circulus Anglicus C afirma rotundamente la necesidad de esta revolución semántica: “Al igual que el Concilio, este sínodo tiene que marcar un antes y un después en el lenguaje, que los cambios sean algo más que cosméticos”.

2) El postsínodo es más importante que el Sínodo, porque representa la autorrealización del mismo. De hecho, el Sínodo confiará a la praxis pastoral la realización de sus objetivos. Si lo que se transforma no es la doctrina sino la pastoral, el cambio no puede provenir del Sínodo; tiene que darse en la vida del pueblo cristiano y por consiguiente fuera del Sínodo, después de éste, en la vida de las diócesis y de las parroquias.

3) La autorrealización del Sínodo se convierte en bandera de la experiencia de las iglesias particulares, o sea, de la descentralización eclesiástica. La descentralización autoriza a las iglesis locales a experimentar una pluralidad de experiencias pastorales. Y si no hay una praxis coherente con la doctrina única, eso quiere decir que hay muchas y que todas se pueden experimentar. Los protagonistas de esta revolución de la praxis serían por tanto los obispos, los párrocos, las conferencias episcopales, las comunidades locales, según la libertad y creatividad de cada uno.

Se prefigura la hipótesis de una Iglesia a dos velocidades o, para seguir con la jerga de los eurócratas de Bruselas, de “geometría variable”. Un mismo problema moral se resolverá de manera diversa, conforme a la ética situacional. A la Iglesia de los católicos adultos, de lengua germánica y pertenecientes al primer mundo se le permitirá la marcha rápida del testimonio misionero, mientras que a la de los católicos subdesarrollados, africanos o polacos, pertenecientes a iglesias del segundo o tercer mundo, se les concederá la marcha lenta del apego a las propias tradiciones.

Roma quedaría en segundo plano, privada de verdadera autoridad, y con la única función de proporcionar un impulso carismático. La Iglesia quedaría desvaticanizada, o más bien desromanizada. Se quiere sustituir la Iglesia romanocéntrica por otra policéntrica o poliédrica. La imagen del poliedro la ha aplicado Francisco con frecuencia. “El  poliedro –ha afirmado– es una unidad, pero con todas sus partes distintas; cada una tiene su peculiaridad, su carisma. Esta es la unidad en la diversidad. Es por este camino que los cristianos realizamos lo que llamamos con el nombre teológico de ecumenismo: tratamos de que esa diversidad esté más armonizada por el Espíritu Santo y se se convierta en unidad” (Discurso a la Iglesia Pentecostal de Caserta, 28 de julio de 2014). La transferencia de poder a las conferencias episcopales ya estaba prevista en un pasaje de Evangeli Gaudium que las concibe como «sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera» (n. 32). Ahora Francisco proclama este “principio dei sinodalidad” como resultado final de la asamblea que se está celebrando.
Las antiguas herejías del galicanismo y el nacionalismo eclesiástico vuelven a asomar por el horizonte. Es de hecho dogma de fe, promulgado por el Concilio Vaticano I, el primado de jurisdicción del Sumo Pontífice, en el cual reside la autoridad suprema de la Iglesia, sobre todos los pastores y todos los fieles de éstos, independientemente de cualquier otro poder. Este principio constituye la garantía de la unidad de la Iglesia: unidad de gobierno, unidad de fe, unidad de sacramentos. La descentralización supone una pérdida de unidad que conduce irremediablemente al cisma. Y el cisma es sin duda alguna la quiebra que se produce inexorablemente cuando falta un punto central de referencia, un criterio común, ya sea en el plano de la doctrina o en el de la disciplina y la pastoral. Las iglesias particulares, divididas en cuanto a la praxis, así como en cuanto a la doctrina de la cual deriva la praxis, están fatalmente destinadas a entrar en conflicto y dar lugar a fracturas, cismas y herejías.

La descentralización no sólo el primado romano, sino que niega el principio de no contradicción, según el cual “un mismo ser no puede al mismo tiempo y en el mismo sentido, ser lo que es y no serlo”. Únicamente apoyados en este fundamental principio lógico y metafísico podemos emplear la razón y conocer la realidad que nos rodea.

¿Qué pasaría si el Romano Pontífice renunciara, aunque sólo fuera parcialmente, a ejercitar su autoridad delegándola en las conferencias episcopales o los obispos particulares? Evidentemente surgiría una diversidad de doctrinas y de praxis entre las diversas conferencias episcopales y de una diócesis a otra. Lo que en una diócesis estará prohibido estará admitido en otra, y viceversa. Quien conviva more uxorio con otra persona sin haberse casado podrá recibir el sacramento de la Eucaristía en una diócesis sí y en otra no. Pero lo que es pecado es pecado. La ley moral es igual para todos o no es tal ley moral. Una de dos: o el Papa tiene primado de jurisdicción y lo ejerce, o en la práctica gobierna cualquiera prescindiendo de él.El Papa admite la existencia de un sensus fidei, pero es más bien el sensus fidei de los obispos, sacerdotes y simples laicos el que hoy en día se escandaliza de las extravagancias que se dicen en el aula del Sínodo. Extravagancias que ofenden el sentido común antes incluso que el sensus  Ecclesiae de los fieles. Francisco tiene razón cuando afirma que el Espíritu Santo no asiste sólo al Papa y a los obispos, sino a todos los fieles (cfr. sobre este punto Melchor Cano, De locis Theologicis (Lib. IV, cap. 3, 117I). Sin embargo, el  Espíritu Santo no es espíritu de novedad; guía a la Iglesia, asistiéndola de modo infalible en su Tradición. Mediante la fidelidad a la Tradición, el Espíritu Santo habla todavía a los oídos de los fieles. Y hoy, como en los tiempos del arrianismo, podemos decir con San Hilario: «Sanctiores aures plebis quam corda sacerdotum» “(son más santos los oídos del pueblo que el corazón de sus sacerdotes) (Contra Arianos, vel Auxentium, nº 6, en PL, 10, col. 613).

Roberto de Mattei

en Il Foglio del 20 de octubre de 2015

[Traducción de J.E.F.]

Manifiesto de los Cardenales. Su gran significado histórico no puede perderse en medio del caos

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20 octubre, 2015

Las palabras exactas del histórico Manifiesto de los Cardenales o La intervención Pell-Müller (por los nombres de sus principales autores) y que es conocido como La carta de los 13 Cardenales, ha sido el desafío más profundo con el que se ha enfrentado un Pontífice en la historia reciente. Esto puede ser objeto de controversias, pero las condiciones generales de la misiva no lo son. Y, sobre todo, la trascendental importancia histórica de un documento que promete ser fundamental en el Papado del siglo XXI no debe perderse.

Y es que, ¡el documento es magnífico! Es el primer capítulo de un movimiento que tendrá unas consecuencias mucho mayores de las que se han intuido por el momento. Así como las reformas gregorianas no podían haber sido más claras en las décadas que las precedieron, en esta época de caos y de dominación modernista, se ocultan las semillas de no pocos Hildebrandos que están esperando para llevar a la Iglesia hasta el borde de los abismos satánicos de la inmoralidad; es más, parece que están a punto de tragársela por todos los lados.

grvii_1-300x225Un punto de la carta que no debe ser obviado, y que está enfatizado por Antonio Socci, es uno del cual,  aquellos que se convirtieron al Protestantismo son siempre conscientes: el impresionante deseo de los reformadores (apoyados por el mismísimo Papa y con Kasper a la cabeza) por seguir el mismo camino por el que fue el Protestantismo liberal. Es más, en una simple valoración objetiva y material de las perspectivas de la Iglesia Católica,-entendida, simplemente, como empresa meramente humana y de cuya continuidad sus actuales administradores deberían, por lo menos, aparentar estar 

interesados-, puede ser considerada como un movimiento con sólo dos alternativas, sin una tercera opción disponible: o bien como un idiota sin remedio o bien como deliberadamente malvado. Volvamos pues, a este último párrafo de la carta que es el más importante ya que no se ocupa de las cuestiones de procedimiento sinodal, sino que se ocupa del Magisterio, es decir, qué es la Cátedra de Pedro y para qué sirve:

«Por último, y quizá lo más urgente, varios Padres han expresado su preocupación de que un Sínodo diseñado para abordar una cuestión pastoral fundamental,- el refuerzo de la dignidad del matrimonio y la familia-, pueda llegar a ser dominada por la cuestión teológica-doctrinal de la Comunión para los divorciados y vueltos a casar civilmente. Siento esto así, aumentarán, inevitablemente, más cuestiones fundamentales acerca de cómo la Iglesia, en el futuro, deberá interpretar y aplicar la Palabra de Dios, sus Doctrinas y sus disciplinas con los cambios de la cultura. El colapso de las Iglesias Protestantes liberales en la Era Moderna, acelerado por su abandono de elementos clave de la Fe y de las prácticas cristianas en nombre de una adaptación pastoral, justifican una gran cautela en nuestras propias discusiones sinodales.»

Esto es asombroso. En primer lugar, contiene una advertencia, un aviso acerca de lo “urgente” que es este tema. En ella, el propio Vicario de Cristo es prevenido por algunos de sus colaboradores más importantes, como su Secretario de Economía, el Guardián de la doctrina de la Fe y el Guardián del Culto Divino, quienes también consideran todas estas cuestiones. E incluso es avisado por el no siempre coherente Cardenal Dolan, lo que da una idea del amplio espectro cubierto por los interesados, sobre cómo este proceso caótico creado por el mismo Papa,  “(…) está originando problemas fundamentales en relación a la propia Iglesia que, en un futuro, deberá de interpretar la Palabra de Dios, incluyendo sus Doctrinas y sus disciplinas por cada cambio de cultura. (…)”.

La advertencia va mucho más allá ya que, como muchos han resaltado, en ella se emplea un término apocalíptico, el colapso, estrictamente relacionado con las ideas defendidas por Kasper en relación con la Comunión de los divorciados vueltos a casar y otros conceptos afines; ideas que están protegidas por el Papa y que han provocado el colapso de las comunidades protestantes liberales. (Y no nos engañemos más en este punto tan importante: en este momento todavía es una propuesta pero, obviamente, es una propuesta de Kasper-Bergoglio y lo ha sido desde que el propio Papa le pidió a Kasper que se propusiera en el Consistorio de febrero de 2014). La advertencia termina con una nota aún más sorprendente: el colapso “(…) de las iglesias protestantes se fue “acelerando por su abandono de elementos clave para la Fe cristiana y su práctica en nombre de una adaptación pastoral (…)”; esto significa exactamente lo que está escrito, es decir: los reformadores, con el Papa a su lado, que están utilizando “la adaptación pastoral” como bandera para cambiar el Magisterio lo hacen “por su abandono de los elementos clave de la Fe cristiana”. Es decir, que los reformadores católicos,-quienes, al igual que los fariseos originales y los protestantes liberales, y en contra de Cristo, son verdaderos creyentes en la tolerancia del divorcio-, están haciendo lo mismo. Su método es el mismo; su objetivo, es el mismo. Y el resultado también será el mismo: colapso.

La carta de los 13 Cardenales es la acusación más fuerte que jamás se haya hecho por Cardenales en contra de todo esto y, desde luego, no existe acusación similar contra cualquiera de los otros Pontificados en la historia reciente de la Iglesia.

[Traducido por Miguel Tenreiro. Artículo original]

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La “solución” de José Ángel, obispo de Tarrasa

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20 octubre, 2015

“Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a plena luz, y lo que escucháis en secreto, pregonadlo desde las azoteas” (Mt 10:27).

El padre Jordi Peña es ahora el nuevo párroco de San Celoni, en el territorio de la diócesis de Tarrasa.  Como tal, debería ser por derecho propio el vicepresidente del Hospital Comarcal, fundado hace más de cuatrocientos años por la Iglesia al objeto de ofrecer caridad y atención médica a los enfermos pobres con el apoyo del consistorio municipal. Con el paso de los años la institución entró a formar parte de la Red Pública Sanitaria de la Generalitat de Cataluña con todo lo que ello conlleva: dinero -y mucho-, pero también esterilizaciones y abortos –de momento, sólo de momento, farmacológicos-.

El P. Ignasi Fuster, el anterior párroco, dimitió en 2011 del Patronato para no hacerse cómplice con su silente presencia de las prácticas antivida del hospital [1.]. Había sucedido en el cargo al P. Luís Pou (q.e.p.d), que nombró representantes de la parroquia en la junta del hospital a unos personajillos –Mariano Perapoch, Ferran Catarineu y Joaquim Prat– a los cuales ni el P. Fuster ni el actual párroco han visto nunca pisar la Iglesia. Más aún, torpedearon desde dentro todas las iniciativas del P. Fuster para enderezar una situación ya descontrolada por la dejadez de los anteriores curas y, como si esto fuera poco, se dedicaron a poner a parir panteras la decisión del párroco de abandonar ese nido de serpientes.

El Obispo de Tarrasa, José Angel Saiz Meneses, informado durante años puntualmente de todo por el padre Fuster, envió consulta a Roma –la pregunta que formuló el prelado la desconocemos- que fue respondida con un “parecer” de la Congregación para la Doctrina de la Fe que mostraba un amplio abanico de posibilidades a elegir: Quedarse en la junta y denunciar los abusos con la intención de eliminarlos, o abandonar la junta explicando por qué, si ya no es posible hacer nada. Pero también se podría continuar para limitar los daños… [2.] En fin, un galimatías monumental que ha llevado al obispo de Tarrasa, al de Barcelona, Martínez Sistach,  y al de San Feliu, D. Agustín Cortés, a escuchar la voz del ingenioso hidalgo de la Mancha y a observarla escrupulosamente: Peor es meneallo, amigo Sancho. Peor es meneallo… Así pues, los hospitales de Granollers y San Celoni (Tarrasa), San Pablo (Barcelona) y San Juan de Dios (diócesis de San Feliu) –moralmente, como poco, todos bajo responsabilidad episcopal-  continúan tan campantes con sus prácticas abortivas y criogénicas, con la única diferencia de que ya no pueden hacer el mal con tanta comodidad como antes, pues ya se les ha visto el plumero. [3.]

El mismo Ignasi Fuster afirmó, tras leer la nota vaticana, que el problema de estos hospitales no era la cooperación material o formal por parte de la Iglesia con los abortos y con las otras prácticas antivida, sino la connivencia con el mal: Se trata -decía- de una connivencia institucional con el mal, y las futuras generaciones se avergonzarán de nuestra tibieza. ¿Cómo puede estar la Iglesia delante de un Patronato amparando graves comportamientos contra la moralidad?  [4.]

El caso que nos ocupa, el Hospital Comarcal de San Celoni, es, si cabe, más patético. El Ayuntamiento de San Celoni, liderado hasta hace poco por el socialista Joan Castaño, y el Obispado de Tarrasa han elaborado nuevos estatutos para el hospital. El cargo de vicepresidente llevaba más de cuatro años vacante tras la dimisión del P. Fuster. El nombramiento de Jordi Peña como nuevo párroco agudizó la situación pues, licenciado en bioética por el Pontifico Instituto Juan Pablo II de Roma, no iba a dejarse manejar con politiqueos inconfesables.

Al final, fue el propio Alcalde de San Celoni, no el obispado, el que proporcionó al P. Jordi los estatutos confeccionados a sus espaldas en el más absoluto secreto. Tal y como profetizamos tiempo atrás, [5.]  los nuevos reglamentos sólo aportan una pequeña pero trascendente novedad: En la nueva junta el vicepresidente será nombrado directamente por D. José Angel Sáiz junto a los vocales laicos como representación eclesial en el Patronato de Hospital.  De esta manera el párroco de San Celoni –el que sea- ya nunca podrá molestar con sus escrúpulos morales ni con sus denuncias a los mismos caraduras de antes, pero ahora con plenos poderes. Ponemos al cura en offside y punto.  Aquí paz y después gloria. Que sean otros los que chuten a portería vacía y nos metan todos los goles que quieran. ¡Y a aplaudir con las dos orejas! La Congregación para la Doctrina de la Fe puede ya respirar tranquila… ¡En Tarrasa han cumplido!

De momento, el P. Jordi Peña se ha curado en salud llamando a consultas al nuevo vicepresidente del patronato, el laico Mariano Perapoch, [6.]  designado por el dedo episcopal de D. José Angel sin más mérito que el de ser amiguete del difunto P. Luis Pou y haber puesto de vuelta y media al P. Fuster cuando dimitió de la Junta. El párroco de San Celoni le conminó a recordar que no se representa a sí mismo, sino a la Iglesia Católica, que debe trabajar para que acaben las prácticas inmorales en la institución y que finalmente deberá dar cuentas a Dios el día del juicio por lo que hizo y lo que dejó de hacer. El bueno del P. Peña le leyó la cartilla

El tal Perapoch, que no pisa la parroquia de San Celoni salvo en los entierros y eventos similares, tuvo la desfachatez de afirmar ante el párroco, sin pestañear siquiera, que en el Hospital de San Celoni se hacían tan solo quince esterilizaciones al año y que nunca, nunca habían dado la píldora abortiva en el hospital. Según él, sólo las dispensan en el Centro de Atención Primaria, con el cual compartirían sólo las instalaciones. ¡Pobrecitos! Otra cosa es que los fines de semana el servicio de urgencias del hospital regale las pildoritas asesinas a capazos y ¡eso sí! Eso sí que lo hace el Hospital en el que está representado –ahora directamente- el Obispado de Tarrasa.

Pero no nos engañemos. Para estos energúmenos meapilosos la píldora del día después no sería abortiva, pues impide la anidación del cigoto, si existe el embarazo. Y como –según esta gentuza torpe y descreída- sólo existe embarazo si hay anidación, impedir la anidación del óvulo fecundado con la píldora no es abortar. ¡Es pura anticoncepción de emergencia! Y el cura debería tragárselo todo, pues en caso contrario, estaría crispando el buen rollete institucional. Ciertamente el P. Jordi no ha tragado, pero está fuera de la partida por voluntad expresa del Sr. Obispo de Tarrasa. El pobre cura sólo podrá gritar ya desde la última fila de la grada. Y es que los fanáticos –curas y laicos- no deben molestar nunca al poder. Hay que neutralizarlos por todos los medios. Para ello, los que detentan el mando se sienten autorizados a engañar, ningunear y mentir para encauzar la situación.

Por todo ello, cobra ahora especial fuerza lo que me escribió el P. Ignasi Fuster cuando leyó –uno de los primeros- la respuesta vaticana a la consulta que hizo el Obispo de Tarrasa en 2011 sobre los abortos y esterilizaciones en los hospitales de Granollers y San Celoni. Ahí va.

“Custodio, he leído con calma la carta y el “parecer” remitido al Sr. Obispo de Tarrasa.

Mis impresiones: hay una cosa clara y es que la situación insta a la actuación… y esto es bueno: se tiene que mirar de cambiar la situación del hospital. Después propone varias salidas… La dimisión del párroco o incluso el cambio de Estatutos… aunque prefiere no perder la presencia en el Patronato, sobre todo de cara a un futuro mejor, y para evitar males y hacer bien. Deja como varias posibilidades abiertas. Pero lo que está claro es que se tiene que actuar. Insiste en que si uno permanece en el Hospital no supone cooperación formal o material. Ciertamente.

Yo no estoy participando con el mal de forma “próxima”. Pero, según mi parecer, sí de forma “remota”, y tratándose de cuestiones tan graves y desde mi situación en el Hospital, “responsable”. Pienso que se tiene que considerar más explícitamente la gravedad moral de los hechos y la naturaleza de mi participación en el Hospital (soy miembro nato). ¿Cómo puedo estar delante de una institución que realiza estas prácticas contrarias a la moral de la Iglesia? Aunque no exista -por el solo hecho de ser vicepresidente- una cooperación con el mal, sí que no es propio estar ahí, pues supone una escandalosa, inadecuada y contradictoria presencia en connivencia con el mal. Me parece que estamos en otro registro moral: connivencia con el mal. Si tengo “representatividad” en una entidad, tengo “responsabilidad” en su actividad. ¿Qué sentido tiene en concreto mantenerse en el patronato esperando un futuro incierto en la época actual con el aborto como derecho? Ahora bien, según la carta, esta decisión definitiva ya corresponde al Ordinario del lugar. Por lo tanto, Custodio, veo alguna carencia (el problema no sería de cooperación sino de connivencia con el mal) en la respuesta, pero “apunta” en una línea de actuación y objeción de conciencia ante los hechos.” Hasta aquí las palabras del P. Fuster, que continúan tan actuales como entonces.

Pues bien, el Ordinario del lugar –José Angel Saiz- ha decidido en unos términos más que dudosos cuatro años después. Ya no se puede alegar ignorancia y si no hay objeción de conciencia –y no hay ninguna-, la connivencia con el mal pasa indefectiblemente a convertirse ¡en colaboración! Y es que la sombra del mariscal Pétain –patrono del colaboracionismo– continúa siendo, tanto ayer como hoy, muy, pero que muy alargada.

Padre Custodio Ballester Bielsa


[1.] http://www.abc.es/20110316/espana/abcp-parroco-dimite-junta-hospital-20110316.html [2.] http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/06/la-crisis-resuelta-en-falso.html [3.] http://www.abc.es/20111125/comunidad-catalunya/abcp-hospitales-ligados-iglesia-catalana-20111125.html [4.] http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/06/entrevista-mn.html [5.] http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/10/el-hospital-de-jose-angel.html [6.] http://www.hsceloni.cat/es/quienes-somos/informacion-corporativa/patronato-de-la-fundacion

Tomado de:

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Muerte del matrimonio

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20 octubre, 2015

Muchos matrimonios no funcionan es evidente, son muchas las parejas que se deshacen y buscan nuevos rumbos tras las solemnes promesas de un amor eterno, y son pocas las parejas que aun cuando no se separen por razones diversas prácticamente viven separados porque poseen un otro nido más o menos vivo.

La conductora de un programa televisivo enlatado en los Estados Unidos del género talk show dirigido al mundo hispanohablante, finaliza casi siempre el espectáculo con la conclusión de que quienes concurrieron como protagonistas del mismo, carecían de relaciones sexuales, aconsejándoles frecuentemente el empleo de un artefacto para reconducir la vida sexual de sus panelistas y así salvar el matrimonio.

¿Cuál es la verdadera causa de que hayan naufragado tantos matrimonios que parecían inseparables para siempre?

Sin duda carecían de dos elementos sustanciales: la falta de confianza mutua, y la falta de aceptación del otro tal como es.

Sobre la confianza no tenemos a menudo una idea clara, la confundimos con la ausencia de pudor o la falta de finura y delicadeza. La confianza es más que fiarse del otro, es tener la convicción de que el otro es bueno, me ama y quiere lo mejor para mí, y esto con toda seguridad sin que me pueda quedar la menor duda.

Para el logro de esa confianza es imprescindible que cada uno destruya todo prejuicio hacia el otro, que pueda condicionar la mutua apertura. Tengamos presente que con facilidad, la previa opinión que nos hemos formado de los demás, nos impide verlos como en realidad son, buscando en cada momento que con su forma de actuar se confirme el juicio que ya teníamos sobre ellos.

No significa claro está, que no reconozcamos los defectos y las limitaciones del otro, sino que a partir de ello, confundamos en él, estando seguros de que lo bueno siempre supera lo imperfecto y negativo.

En segundo lugar es necesario también aceptar a los demás, lo que no es absorberlos ni moldearlos a nuestro gusto, ni cambiarlos para que sean distintos, sino acogerlos tal como son con su propio carácter y esforzarnos para que cada uno desarrolle al máximo todo lo que hay en él de positivo.

Desgraciadamente es más fácil descubrir lo que hay de negativo en el otro, o lo que desde nuestro punto de vista es más negativo en él, por eso es necesario aceptarlo tal como es, no porque sea perfecto o porque sea como yo quiero, sino por respeto y amor a su persona, en lo que tiene de original y propio.

La aceptación y conocimiento del otro ayudan también por contraste a conocernos mejor, y a aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, sin miedo a reconocer nuestros defectos y limitaciones.

Por eso comunicarse y compartir ayudan en último término a sentirnos más seguros de nosotros mismos.

Un testimonio similar extraído de las experiencias de tantos matrimonios a la deriva, revela que es el egoísmo la causa principal de la falta de intimidad, cuando no de la abierta ruptura de los cónyuges; la experiencia personal en asuntos de este género a través del apostolado, me ha convencido de que es difícil que cada uno asuma su parte de culpabilidad, y más bien son proclives los cónyuges a convencerse de que es el otro, no él, el otro, la causa principal, o a medias, del fracaso matrimonial, y mientras alguno de los dos, o los dos se mantengan en esta ceguera es imposible que se dé paso alguno en orden a la serenidad, solidaridad y fortaleza de la unión matrimonial.

Hay dificultades en todas las relaciones; nadie pretende que sea fácil, y el matrimonio es probablemente, entre todas, la forma más pura de amor. Pero cuando las parejas olvidan que la fe y el sacrificio mutuo constituían una parte importante de su decisión inicial de contraer matrimonio, dan rienda suelta a su propio orgullo y a su propio egoísmo. Los resultados, como podéis imaginar, puede ser devastadores.[1]

Es interesante al par que risible, observar que los dos cónyuges son víctimas de los defectos del otro, de tal modo que ni él ni ella se consideren principales causantes de la tensa situación a que se ha llegado en su unión.

Les ciega el egoísmo hasta el punto de no poder ver que van multiplicando, trabas, problemas, discusiones, actitudes, posturas, acciones que abren un abismo entre los dos. Cuando explican las causas de su frialdad progresiva, se da el caso de que unas mismas acciones, vistas por ambos cónyuges, resultan completamente diversas.

Ordinariamente cualquier mediador fracasa, porque ninguna de las dos partes posee sinceridad ni humildad suficientes para reconocer sus propios fallos que provocan la ruptura.

Es el egoísmo, es el egoísmo sí, el mayor enemigo de la felicidad doméstica. Un matrimonio es feliz, cuando cada uno de los cónyuges al contraerlo, se propone no ser feliz, sino hacer feliz al otro. Hay que trabajar estimando en poco lo que se hace. Sin andar discutiendo, ni midiendo quien hace más. Todo lo que se hace en familia debe ser obra de la colaboración de los esposos que no deben permanecer extraños al trabajo del otro cónyuge, aunque cada uno tenga su misión propia.

La colaboración de los esposos, exige muchas veces renunciar a los propios gustos e ideas. No hay que insistir en lo que separa sino en lo que une. Los sacrificios que la unión impone deben hacerse con alegría. Hay que adquirir el hábito de la paciencia. Hay que interesarse por lo que interesa al otro cónyuge, y será muestra de delicadeza, interesarse por su familia.

El amor propio gustaría que la otra parte se sometiera plenamente a los propios caprichos, pero hay que sacrificarse por la armonía conyugal. Hay que disimular los defectos del cónyuge no sólo ante los demás, sino ante sí mismo y en el seno de la propia conciencia.

El don mutuo es en el matrimonio principio de expansión y fuente de vida, y se embellece cuando se verifica el intercambio entre dos almas, llenas de vida sobrenatural. Los esposos no podrán ayudarse espiritualmente si permanecen cerrados entre sí, hay que vencer el hábito del aislamiento y la timidez, o el orgullo que impiden la confianza conyugal, vivir su vida, y conservar la independencia en el matrimonio es un modo siniestro de egoísmo, a veces por no abrirse plenamente dos esposos viven juntos como extraños entre sí.

Es difícil admitir la propia culpabilidad, porque el egoísmo ciega y defiende su conducta, pero por no luchar contra esta ceguera naufragan diariamente miles de nuestros matrimonios, hundidos por las olas de su propio egoísmo.

Estos males tan terribles confrontan a las personas a pesar de todas sus leyes e instituciones y las vuelven impotentes, sin saber cómo superar esta calamidad. Finalmente eligen la peor de las soluciones: simplemente caen de rodillas ante el problema.

Los Estados, cuya tarea más elevada es la protección del bien común, se han convertido en servidores del mal, que abren de par en par las puertas a todas las consecuencias negativas para sí mismo y al final de cuentas para la sociedad humana, que intentan combatir un mal con otro, apagando el incendio con gasolina.

Germán Mazuelo-Leytón

[1] MADRE ANGÉLICA, Respuestas no promesas.

 

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Monseñor Schneider visita el Christendom College

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19 octubre, 2015

Front Royal (Virginia).–Su Excelencia monseñor Athanasius Schneider pronunció hoy una magnífica conferencia aquí en el Christendom College sobre las inalterables verdades del matrimonio y la familia. También celebró la Misa tradicional en latín en nuestra Capilla de Cristo Rey, y respondió después las preguntas de los alumnos. Aunque estuve presente en la Misa oficiada por él este año en el Domingo de Pentecostés con motivo de la peregrinación anual a Chartres, no había tenido oportunidad de conocer personalmente a monseñor Schneider, y no puedo menos que decir que es un verdadero santo y un gran obispo católico.

ad178b2914f200f2125e1e10c5f607c1_XLComo estudio lejos de mi casa, y los últimos acontecimientos en la Iglesia están tomando un cariz verdaderamente aterrador, fue una grato consuelo y encontré muy motivador escuchar al obispo auxiliar de Astana (Kazahstan) y obispo titular de Celerina.

Dado que hoy en día muchas veces no se sabe adónde acudir en busca de consejo, la visita de Schenider fue para mí una maravillosa gracia de Dios, que agradezco de corazón al Christendom College por invitarlo a dirigirse a nosotros.

Su conferencia, así como la posterior sesión de preguntas, me aclaró cuáles deben ser mis preocupaciones, me iluminó con relación a lo que está pasando en Roma y reavivó la urgente llamada a la oración que muchos sacerdotes han hecho a los fieles.

Cuando preguntaron a monseñor Schneider: qué podríamos hacer los laicos si el Sínodo malinterpretara o incluso llegara a alterar la doctrina católica?”, respondió: “Conocemos las verdaderas y eternas enseñanzas de Cristo. Sabemos la verdad y, por consiguiente, la seguimos, aunque nuestros sacerdotes, obispos o el propio Papa no estén a la altura. Recen. Recen con mucha insistencia.”

Las palabras más consoladoras llegaron hacia el final de su exposición, cuando dijo: “Al final venceremos los pequeños si no perdemos la fe.”

Nos recordó que las personas divorciadas que se han vuelto a casar pecan contra el sexto mandamiento, y declaró que un nuevo grupo dentro de la Iglesia trata de socavar esa doctrina. Pero ni siquiera el Papa puede cambiar la verdad de Cristo, dijo, y debemos seguir en la verdad aunque nos sintamos muy solos.

Dijo que debemos de ser firmes en el testimonio, que debemos luchar unánimes y alentar a nuestros sacerdotes a mantenerse fuertes, aunque algunos obispos aprueben algo que se desvía de la verdad; no apartarnos jamás de la verdad y la Tradición. Tener siempre presente que el Espíritu Santo guiará a su Iglesia. La iglesia no es del Papa. No es nuestra. La Iglesia es de Jesucristo, y siempre debe mantenerse fiel a sus enseñanzas.

“Incluso algunos cardenales promueven actualmente el pecado en la Iglesia, y yo pregunto con frecuencia: ¿es que no temen los castigos de Dios? Es un misterio, un gran misterio.”

Schneider comparó la confusión reinante hoy en día con la herejía arriana, y señaló que el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia y vivimos tiempos de lucha, de batalla, ¡pero Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat!

Nunca me había motivado tanto un sacerdote como este asombroso padre. Dijo mucho más, pero a efectos de este sencillo blog lo dejaré por aquí, y pediré a todos que hagan exactamente lo que nos pidió monseñor Schneider: rezar por la Iglesia y mantener la fe.

Tenga Dios a bien bendecir a monseñor Schneider.

Cecelia M. Matt

[Traducción Guillermo Visedo. Artículo original]

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Card. De Paolis: se habla mucho de amor y misericordia. Sin la Verdad estamos muy lejos de ellos

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19 octubre, 2015

Cardenal De Paolis: “Hoy en día se habla mucho de la compasión, el amor y la misericordia.  Pero, sin la verdad estamos muy lejos de ellos, por supuesto”

Al enfrentarse con la crisis en el matrimonio y la familia, las respuestas solo  pueden provenir de la certeza de la fe.

Esto lo afirmó el cardenal Velasio De Paolis, Presidente Emérito de la Prefectura para Asuntos Económicos de la Santa Sede, cuando intervino en el Encuentro para el Matrimonio y la Familia.

Entre la praxis y el dogma en la Iglesia, conferencia dictada por monseñor De Paolis y organizada por la Fundación Lepanto y la Asociación “Famiglia Domani”, que se llevó a cabo el pasado 10 de octubre en Roma en la Sala san Pío X, Via dell’Ospedale.  Entre los participantes estuvieron monseñor Antonio Livi, el profesor Roberto de Mattei y el profesor Giovanni Turco.  Contó dicho acto con una asistencia de público muy numerosa entre los que se encontraban varios sacerdotes y religiosos.

“Necesitamos la Verdad”, dijo el Cardenal con fuerza. “Hoy en día se habla mucho sobre la compasión, el amor y la misericordia.  Pero, sin la verdad estamos lejos de ellos, por supuesto”.  De acuerdo con el cardenal Velasio De Paolis  la impresión es que: “Estos días las palabras no significan ya nada”, mientras que: “Necesitamos de contenidos a fin de redescubrir la verdadera realidad”.  Refiriéndose a la cuestión de los divorciados y vueltos a casar, el cardenal fue muy claro: “La adopción de la práctica pastoral que va en contra de la doctrina es de una incoherencia aterradora. No es cristiano. En esencia, si tengo un medicamento que no funciona, significa que no he entendido qué enfermedad tiene la persona. Si simplemente cambio el medicamento en lugar de comprender las causas de la enfermedad, podría incluso matar a la persona enferma. Sólo hay una solución”, dijo el prelado: “Los pecadores no deben ser rechazados, pero el camino correcto debe ser encontrado por ellos mismos y es el camino del amor en la verdad”.

El cardenal Velasio De Paolis de la Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo (‘Scalabriniani’) fue el Secretario del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el presidente de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede y Delegado Pontificio para la Congregación de los Legionarios de Cristo. Un teólogo moral distinguido; el cardenal pronunció discursos escritos sobre el tema del matrimonio cristiano y la familia.

El profesor Roberto de Mattei, presidente de la Fundación Lepanto, inauguró la conferencia. “El matrimonio y la familia”, ha aseverado, “están en peligro hoy, amenazados no sólo por los enemigos en el exterior, sino, por desgracia, también dentro de la Ciudad de Dios”, y que están siendo “cuestionados dentro de la Iglesia”, algo que “nunca ha sucedido en la historia”. Después de recorrer estas realidades vitales  a través de algunos pasajes históricos de la vida de la Iglesia, de Mattei recordó el ejemplo de san Pedro Damián y de todos los grandes reformadores de su tiempo, que: ” No invocó la ley de ‘gradualidad’ o la del mal menor; no definieron el concubinato de los sacerdotes como una situación irreversible a reconocer; y no fomentaron la apreciación de los elementos positivos de las uniones homosexuales y la cohabitación fuera del matrimonio”.

Por su parte, el profesor Giovanni Turco, de la Universidad de Estudios en Udine, centró su atención en el principio de no contradicción, según el cual: “Cada cosa es lo que es. También el matrimonio y la familia”. De ahí que: “El matrimonio es indisoluble o no lo es”. No hay vuelta de hoja. Para el profesor: ” Una definición falsa y errónea de un problema dará lugar a una falsa solución a ese problema”, ya que “el bien es el criterio de la praxis, no al contrario.”

Monseñor Antonio Livi, ex decano de la Facultad de la Pontificia Universidad Lateranense, dijo que: “La praxis pastoral tiene el objetivo preciso de trabajar por el bien de las almas. Si esto no se entiende”, afirmó el Monseñor: “Se puede perseguir un propósito oculto, es decir, convencer a otros a creer en algo que es falso. Y esto es hipocresía”.

[Informe Daniele Sebastianelli] [Traducido por Rocío Salas. Artículo original]

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Adelante la Fe. Un año en la batalla por Cristo Rey

colaboradores

19 octubre, 2015

Hoy se cumple un año como web independiente de adelantelafe.com. Parece que fue ayer cuando lanzamos esta iniciativa ante el crecimiento que experimentó en poco tiempo el blog fundado por el padre Santiago González. Si les soy sincero, inicialmente pensamos que la independización, mediante un proyecto más amplio que un simple blog, nos haría perder bastantes visitantes;  así nos lo auguraban personas que de buena fe trataban de aconsejarnos. Nosotros mismos no estábamos muy convencidos, pero las circunstancias por todos conocidas nos obligaron a poner en marcha este proyecto.

El resultado no deja de sorprendernos día a día al equipo de voluntarios –no profesionales– que tratamos de hacer esta web. A día de hoy contabilizamos, sólo en el último año, 3.263.340 páginas vistas, sobre un total de 723.663 visitantes únicos. Y continuamos creciendo, sólo en el último mes los visitantes diarios han aumentado un 35%, además recibimos cada jornada nuevos ofrecimientos por parte de los lectores para colaborar en las tareas de la web.

No medimos nuestro éxito o fracaso por nuestros números o posición respecto a otras webs, que se consideran nuestra “competencia”, pero es bueno resaltar que Adelante la Fe compite a día de hoy, de tú a tú, con webs realizadas profesionalmente que cuentan con importantes medios como: empleados en nómina, empresas y recursos económico-publicitarios de financiación… con los que nosotros ni contamos, ni queremos contar, y, de otra parte, todo sea dicho, con contenidos más complacientes –incluso difusos– sobre la dramática realidad actual y, por qué no decirlo, más abiertas a una gama mayor de público lector.

Nuestra posición no es fácil. Por un lado algunos nos ven atrevidos y excesivos, sugiriéndonos que deberíamos ser menos explícitos, contemporizadores con las altas jerarquías en asuntos espinosos, por otro nos dicen que somos timoratos y pusilánimes, aducen que no queremos llegar al fondo de los asuntos. A unos y a otros les explicamos que realizamos nuestro trabajo según  lo que creemos “en conciencia” es nuestra obligación y podemos hacerlo porque, además, somos absolutamente independientes.

Nuestra independencia se deriva de nuestra nula necesidad de compromisos publicitario-financieros para mantener nóminas y estructuras, los cuales sin duda coartan la libertad de qué decir o hasta dónde llegar so pena de cortarles el grifo. Nuestro único límite es nuestra conciencia, ni nos callamos porque dejen de patrocinarnos, ni porque podamos perder un puesto en la estructura eclesial, ya que no tenemos ni lo uno ni lo otro, así desde esa absoluta independencia decimos lo que pensamos hay que decir, sin miedos ni cortapisas, porque la situación es de tal gravedad que no es momento de silencios, ocultamientos, componendas ni de perfumar la pestilente realidad. Callarse hoy es complicidad.

Es obligado no dejar pasar esta oportunidad sin un agradecimiento al ya enorme equipo humano que hay detrás de esta web.

En primer lugar al padre Santiago González que fue su fundador y que, desgraciadamente, hoy no puede participar activamente en la misma, por ser posiblemente el único sacerdote español que tiene una prohibición de escribir en medios. Un recuerdo muy especial para el fallecido Mons. Livieres, que estuvo con nosotros desde el inicio.

A los directores de Rorate Caeli y The Remnant por permitirnos esta maravillosa aventura conjunta en la que estamos embarcados.

Cómo no acordarme también de Edgar F., gracias a su infatigable esfuerzo Rorate Caeli se empezó a editar en español. A todos nuestros queridos sacerdotes que tanto nos han apoyado, al padre Alfonso Gálvez, al padre Romanoski, De la Rosa, Lucas Prados, Martín Rubio, Jorge Luis Hidalgo, Daniel Heenan, a mi querido amigo padre Francisco Javier Domínguez –espero no le cueste un disgusto que diga esto en público-, al padre Peter Carota, Custodio Ballester y tantos otros que han colaborado en esta experiencia tan gratificante para todo el equipo.

Asimismo, quiero expresar un agradecimiento singular a todos los laicos que contribuyen escribiendo en esta web, con una mención especial a aquellos que estuvieron desde el primer día, nuestra organista preferida Sonia Vázquez y el inquebrantable Germán Mazuelo-Leytón. A los más de 40 autores decirles ¡gracias!, porque Adelante la Fe sois vosotros, son vuestras líneas y sentimientos los que transmiten a nuestro público cada día este trabajo tan generoso que nos ofrecéis y sin el que no sería posible salir a la red  diariamente.

Unas enormes gracias, por supuesto, a todo el equipo técnico de traducción y corrección, que son el alma mater en la trastienda de esta web. A Néstor, Washington y Marisa por el tiempo que dedican seleccionando fotografías y editando artículos con un gusto y calidad totalmente profesional. A Pilar y María Ángeles por sus correcciones. A todo nuestro enorme equipo de traducción y correctores, pero especialmente a J.E.F por todo su apoyo desde el principio.

A todos ellos gracias por vuestra colaboración desinteresada, sé que quitáis MUCHO de vuestro tiempo libre para Adelante la Fe, y sé que no lo hacéis ni por dinero ni por vanagloria, sino por Cristo Rey, Él os lo premie.

Por último, pero no los últimos, gracias a ti querido lector, sin tu dedicación a la lectura de nuestra web, tus ánimos y apoyos no estaríamos aquí –me sería imposible enumerar los cientos de mensajes de aliento que se reciben-.

No vamos a rendirnos, seguimos en la batalla, no nos callarán ni nos callaremos. Son más los que se suben al barco que los que se bajan, porque este es el barco de la Verdad, no el de la cobardía y la traición.

¡Viva Cristo Rey!

Miguel Ángel Yáñez

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Un sínodo con mucho ruido y pocas nueces

sagradafamilia

17 octubre, 2015

Ya casi he olvidado el sabor del miedo.
Hubo un tiempo en que el sentido se me helaba
al oír un chillido en la noche, y mi melena
se erizaba ante un cuento aterrador
cual si en ella hubiera vida. Me he saciado de espantos.
(Macbeth, acto V, escena V)

¿Podría ser que el Sínodo de la Familia resultara ser un cuento narrado por un idiota, mucho ruido y pocas nueces? La respuesta es a la vez afirmativa y negativa. Afirmativa porque los fieles no se han hecho esperar para expresar su descontento ni se han dejado acallar a lo largo de los últimos dos años, y por diversas razones los obispos han podido oírlos y hacerles caso.

La negativa es porque en el seno de la Jerarquía puede haber fuerzas que obren con miras a manipular los procedimientos del Sínodo para que dé la impresión de que la mayoría de los obispos apoya las novedades que en esencia desea imponer el Santo Padre.

Si las primeras declaraciones que provinieron de los cardenales reunidos en Roma dan a entender algo es que, a pesar de todas las indicaciones en contra vistas hasta el momento, la mayoría de los obispos quiere defender la doctrina de la Iglesia de todo peligro de posible alteración.

Desde luego, y sobre todo durante el pontificado de Francisco, lo que se dice no concuerda necesariamente con lo que se hace, y es preciso matizar todo pronóstico. Dicho esto, al menos no parece que la doctrina vaya a cambiar a consecuencia de la voluntad de la mayoría de los padres sinodales.

Lo que luego decida hacer Fancisco, y cómo decida explicar lo que hayan dicho los padres del Sínodo, es perfectamente discutible. Ahora bien, sin el respaldo de los padres sinodales -o, dicho con más precisión, a pesar de cómo cambien las tornas en la opinión del Sínodo-, es improbable que Francisco intente imponer reformas en la medida en que había pensado. Hay bastante resistencia a sus planes. Eso sí, Francisco, el papa humilde, se está mostrando bastante obstinado.

Aunque el Papa y los obispos en comunión con él pueden hacer más o menos lo que se les antoje en cuestiones de derecho canónico, no pueden cambiar ni desobedecer la Ley Divina ni la Tradición establecida. A estas alturas, al cabo de casi dos años de empacho de Sínodo, todos conocemos los sólidos argumentos que prohíben administrar los sacramentos a quien esté en pecado mortal, como las personas que persisten impenitentes en actividades sexuales extramatrimoniales; por ejemplo, los adúlteros y homosexuales.

En vista de la Tradición magisterial de la Iglesia en este sentido, que se basa en las claras palabras de San Pablo y de Cristo, si llegaran a efectuarse innovaciones drásticas en la doctrina o la costumbre perennes, lógicamente los fieles llegarían a la conclusión de que la doctrina es pasible de cambios y en efecto cambia.

En semejantes circunstancias, todo católico razonable se vería ante una elección muy difícil con sólo tres resultados posibles: o bien obedecer a la Jerarquía rechazando las enseñanzas de Cristo y de San Pablo, así como la doctrina perenne de la Iglesia; o reconocer que Jerarquía se ha equivocado y resistirla sin abandonar la Iglesia; o simplemente admitir que la entera estructura católica ha demostrado ser estructuralmente incoherente y no es digna de crédito.

Al fin y al cabo, si la Jerarquía intenta dejar sentado que lo que ella dice tiene más valor que las diáfanas palabras de Cristo y de San Pablo, todo el que siga a la Jerarquía seguirá una religión del hombre y no de Dios. A los ojos de ellos, el catolicismo no sería sino un sistema secular de creencias en que los sacerdotes lo montan todo conforme a sus propias condiciones y necesidades. La mística, la santidad y la ley de Dios se verían arrebatadas del corazón del Cuerpo Místico de Cristo.Si la Jerarquía admitiera que se había equivocado hasta el punto de haber interpretado mal las palabras de Cristo y de San Pablo, la doctrina sería pasible de error y, ¿qué garantía habría de que la nueva doctrina es más ortodoxa que la anterior? ¿Qué garantizaría la verdad de lo que enseñase la Jerarquía, y más si ésta ha interpretado y aplicado mal durante milenios la Ley Divina? Todo se vendría abajo.

De modo similar, alterar la costumbre como una obra de misericordia sería igual de inútil. Los fieles ya no son tan ingenuos como para creer que es posible alejarse de la doctrina sin perjudicar gravemente la doctrina y acabar por socavarla hasta los cimientos. En semejante contexto, otorgar misericordia y perdón sin arrepentimiento causaría un daño por partida doble a la verdad: escandalizaría a los fieles al premiar a los infieles por sus infracciones a la doctrina. Una sociedad con las reglas tan trastornadas, aunque sea la misma Iglesia, no puede durar mucho tiempo sin desintegrarse, y menos cuando sus reglas contravienen en la práctica la voluntad del propio Dios.

Gracias a medios como The Remnant y Rorate Caeli, los fieles se mantienen en comunicación, se instruyen y pueden transmitir sus inquietudes a la Jerarquía. No sólo eso; los obispos, que están más cerca de su grey que del Sumo Pontífice –al menos de este pontífice–, han tenido indudablemente noticia de las clamorosas protestas de los fieles de su diócesis, y para cualquier obispo razonable esas protestas deberían ser motivo de inquietud. Que es lo que al menos parecer haber ocurrido, si nos atenemos a las primeras declaraciones provenientes de Roma.

Dejando por un momento de lado las terribles consecuencias espirituales de adherirse a un obispo que descarría a su rebaño, hasta un prelado heterodoxo se preocuparía evidentemente al ver cómo disminuye el número de sus fieles, como se ve claramente en el caso de los perversos obispos alemanes. Ahora bien, en el caso de éstos, su postura heterodoxa los ha llevado a confundir causa y efecto: al alejarse de la doctrina han conseguido que se alejen los fieles; ha sido por no ceñirse al Magisterio. Por consiguiente, al alterar la doctrina no han hecho otra cosa que agravar el problema. El único remedio está en ratificar la doctrina y ponerla por obra. Y lo cierto es que están recaudando menos en la colecta porque han mermado los impuestos. Lógicamente, querrán solucionar esa situación, aunque sólo sea por razones materialistas.

A decir verdad, muchos otros buenos obispos han hecho cuanto han podido por centrarse en la necesidad y ayudar a su grey a entender la importancia de la doctrina. Nos acordamos, naturalmente de los de África, de los cardenales Pell y Burke y del arzobispo Schneider.

Por añadidura, los numerosos escándalos recientes han suscitado en los pastores una actitud algo aborregada. Los cambios introducidos últimamente en los procedimientos, que han sido objeto de tanta publicidad, junto con la noticia de que un sínodo paralelo de jesuitas estaría redactando un documento postsinodal, han irritado a muchos obispos en Roma. Tan inaudita castración preventiva de la colegialidad que corresponde a los príncipes de la Iglesia caería seguramente como una grave ofensa. ¿Va a resultar al final el Sínodo una extraña especie de kabuki, ese género teatral japonés tan complejo y estilizado pero carente de sentido y de mérito?

Lo cierto es que se nos ha informado que trece cardenales han dirigido una carta a Francisco expresando su temor de que se esté manipulando el Sínodo a fin de alterar la percepción de sus resultados. Al parecer, a los mencionados cardenales les preocupa que el Sínodo quede despojado de su carácter consultivo y que por medio de manipulaciones se convierta en poco menos que un impreciso sello de aprobación. En respuesta a la carta de los cardenales, Francisco tomó la medida extraordinaria de dirigirse al Sínodo el martes para denunciar lo que denominó una infundada “hermenéutica de la conspiración” que no es de mucha ayuda. Dios dirá qué postura es la acertada, si la suya o la de los trece purpurados.

Por otro lado, la salida de armario de Krzystof Charamsa, profesor de teología y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, puede resultar contraproducente. A pesar de su voto de castidad, Charamsa ha expresado con orgullo su condición de homosexual activo comprometido en una relación, creyendo al parecer que en nada afecta su condición sacerdotal. Sus afirmaciones han conmocionado una vez más a los fieles.¿Podría ser que el verdadero motor de este sínodo sea el deseo de eliminar el voto de castidad, la moral de la castidad y el grave pecado de las relaciones sexuales en los sacerdotes? Ahora bien, las ansiadas innovaciones doctrinales en materia sexual -a costa de la familia- podrían verse a los ojos de los fieles como algo que tiene por objeto satisfacer los más bajos instintos de muchos miembros de la propia Jerarquía. En cualquier circunstancia, si los que quieren misericordia la quieren para aplicársela a sí mismos, ¿qué credibilidad objetiva puede tener su demanda de una nueva forma de entender la doctrina?

Así pues, aunque Mitis Iudex y los discursos pronunciados recientemente en EE.UU. han dejado relativamente claro que Francisco tenía proyectadas reformas radicales, se vislumbra la posibilidad de que no consiga lo que quiere por medio de los obipos. Y, como dijo el año pasado el cardenal Kasper, necesita a los obispos. Si el Santo Padre intentara transformar la doctrina sin el consentimiento inequívoco y activo de la mayoría de los prelados, las consecuencias para la Iglesia podrían ser catastróficas.

No obstante lo anterior, Francisco es notorio por su tendencia a provocar a los fieles por medio de lo que algunos han descrito como hipérboles inocentes, mientras que para otros las declaraciones de Francisco denotan una aversión más profunda y activa hacia los fieles y de la propia Tradición.

Además, con Mitis Iudex demostró que estaba dispuesto a actuar de forma unilateral, prescindiendo de los obispos pero exigiendo al mismo tiempo su imprimatur. De esa forma se las arregló para sortear las limitaciones a su voluntad que probablemente le habrían impuesto otras autoridades eclesiásticas, como obispos y canonistas. Es más, desechando las reclamaciones sobre la falta de consultas públicas previas y los dudosos méritos de Mitis Iudex, Francisco manifestó su desdén en el vuelo de regreso a Roma. Actuando de esa manera, Francisco negó que las novedades introducidas fueran de índole doctrinal y afirmó que en realidad se las habían pedido los obispos en el último sínodo. Pero es improbable que solicitaran semejantes cambios sin previa consulta.

Entonces, ¿al final el Sínodo será un fiasco? Sí y no. Da la impresión de que doctrinalmente es o resultará serlo si se escucha a  los obispos, y a través de ellos a los seglares. Y puede que no lo sea si se manipula el Sínodo para que parezca que los obispos han pedido esas alteraciones de la doctrina, cuando en realidad no lo han hecho.

Cabe, entonces, plantearse lo siguiente: ¿hasta qué extremos está dispuesto a llegar Francisco para conseguir las novedades doctrinales que al parecer desea instituir, y en qué medida pueden prever y contrarrestar los obispos tales medidas? Es más, ¿hasta qué punto resistirán y tolerarán éstos todo lo que vean como un intento de embaucarlos o acorralarlos, o de interpretar y representar erróneamente su voluntad y toda alteración de la doctrina?

En esencia, ¿hasta qué extremo conducirá a la Iglesia la política suicida de los reformistas: al borde el abismo, o al fondo de éste?

Entre tanto, mientras el Sumo Pontífice y los obispos debaten tan apremiantes cuestiones, la religión cristiana se ha convertido en la más perseguida a nivel mundial, según Ayuda a la Iglesia Necesitada. La civilización occidental se desmorona sin que se observe la menor manifestación sincera o significativa ni voluntad de acción conjunta para resolver tales problemas. Por lo que se ve, la tan cacareada filosofía francisquista de ver, juzgar y actuar sólo funciona con lo relativo a la familia y el medio ambiente.

John Fisher

[Traducción de J.E.F]

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¿Devolución doctrinal a las conferencias episcopales? Francisco ya lo aprobó en 2013

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17 octubre, 2015

Entre todo lo hablado por algunos delegados y portavoces del Sínodo sobre la “devolución” o “delegación” a las Conferencias de Obispos de cuestiones morales importantes, y las críticas de muy pocos padres sinodales y comentaristas católicos a esta idea, se encuentra el proverbial “elefante en la habitación” que nadie quiere mencionar. Nos referimos al hecho de que el Papa Francisco ya aprobó esta idea en los artículos 32 y 33 de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, verdadero proyecto original para todo su pontificado (las negritas son nuestras):

32. Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización. El Papa Juan Pablo II pidió que se le ayudara a encontrar «una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva». Hemos avanzado poco en ese sentido. También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral. El Concilio Vaticano II expresó que, de modo análogo a las antiguas Iglesias patriarcales, las Conferencias episcopales pueden «desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta». Pero este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera.

33. La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así». Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento, sin prohibiciones ni miedos. Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos y especialmente con la guía de los obispos, en un sabio y realista discernimiento pastoral.

Cuando Evangelii Gaudium fue publicada en noviembre de 2.013, en Rorate enseguida comprendimos la importancia central de estos pasajes, razón por la cual los destacamos. La realidad es que, con todo lo que se ha hablado de “conspiraciones” y “apaños” en este pontificado, Francisco y sus consejeros más cercanos (en particular, el Cardenal Maradiaga y el Arzobispo Tucho Fernández), no han podido ser más claros acerca de sus intenciones para el cambio “profundo, total e irreversible” en la Iglesia. Este pasaje de Evangelii Gaudium no puede ser más elocuente acerca de la dirección en la que Francisco quiere conducir a la Iglesia.

Si, en algún momento, se devolviera un ápice de autoridad doctrinal a las Conferencias Episcopales, Roma se enfrentaría a una batalla interminable para regular, limitar o reclamar dicha autoridad. El daño a la autoridad papal y el caos que se extendería por toda la Iglesia Universal son demasiado terribles para ni siquiera contemplarlos. Si estuviéramos hablando de iglesias locales profundamente enraizadas en la Tradición y celosas por conservar su herencia teológica, litúrgica y canónica, podría haber menos inquietud; incluso, si la idea de “devolución doctrinal” fuera absolutamente inaceptable desde el punto de vista católico tradicional. Desgraciadamente, ha desaparecido de la Iglesia un sentido genuino de Tradición y, cualquier “devolución de la autoridad doctrinal”, dará como resultado que numerosas jerarquías se den prisa en ser guiados por el espíritu del mundo.

Para los apologistas y comentaristas católicos, el colmo de la ironía es continuar en silencio, observando cara a cara  este ataque obvio a la autoridad de la Sede Apostólica y a la Unidad de la Iglesia Universal debido, precisamente, a su equivocado sentido de “lealtad” al Papado y al deseo de promover la “unidad”, a menudo entendida como sofocación de toda crítica y que todo el mundo debería fingir que todo va bien.

[Traducido por José Antonio Gutiérrez. Artículo original.]

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El Sínodo de la familia y la comunicación

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17 octubre, 2015

Con mucha prevención, me decido a escribir algo respecto al Sínodo de los Obispos sobre la Familia, porque es una cuestión que me quema, impulsándome a poner en orden mis ideas, así como exponerlas, por si sirven a alguien o se me pueden corregir.

Y como es un tema complejo, reconozco mi falta de formación e información, y soy consciente de la manipulación que lo rodea, solo haré unas mínimas reflexiones sobre los hechos, a modo de premisas, para que el lector saque sus propias conclusiones.

La primera parte del Sínodo acabó con mayoría simple del sector progresista, si se puede emplear ese término coloquial tan manido: la relatio final del Sínodo de 2014 “acogió” como temas de estudio y preparación del Sínodo 2015 “la apertura a la comunión de las personas divorciadas” (nº 53 de la relatiosynodi) y “la pastoral oportuna a los homosexuales” (nº 55). Se da la circunstancia de que dichos números no habían sido aprobados por las  requeridas dos terceras partes delos padres sinodales; las votaciones favorables y desfavorables fueron: 112 favorables y 64 desfavorables para el nº 53, y 118 favorables frente a 62 desfavorables para el nº 55.

En ese contexto, alguien podría decir, y de hecho se ha escrito, que el Papa Francisco recientemente ha desactivado la polémica cuestión sobre la comunión a los divorciados vueltos a casar, pues, con algo de subjetivismo en sus declaraciones, por no decir mentiras, puede que fácilmente obtengan la nulidad tras las reformas implantadas por sus “Motus Propios”.

Además, en esta época de la comunicación, y dado el alcance y perfección de las técnicas en las que se sustenta, no pueden dejarse de lado, además de las declaraciones formales de la Curia y el propio Papa, los gestos públicos. Porque, ya lo dijo Nuestro Señor Jesucristo: “por sus frutos los conoceréis” (Lc. 6.43-44):

1º. Según el portavoz del Vaticano, en su reciente viaja a EE.UU. «la única audiencia otorgada por el Papa en la Nunciatura fue a uno de sus antiguos alumnos y su familia». Ese antiguo alumno era Yayo Grassi, un reconocido homosexual, su “pareja” y algunos amigos suyos (CNN Exclusive: Pope held private meeting with same-sex couple in U.S.). Lo anterior contrasta con que no hubo audiencia con las “Damas de Blanco” cubanas (acababa de visitar la Cuba comunista) ni con Kim Davis, la secretaria judicial de un condado de Kentucky detenida por negarse a dar licencias de matrimonio a “gays”, quien había estado el día anterior a la audiencia de Yayo formando parte de un grupo que visitó al Papa.

2º. A la vuelta del viaje, ya en Roma, el Papa concedió una audiencia oculta a una pareja española del mismo sexo constituida por una mujer transexual (Diego Neria Lejárraga) y su “novia” (El Papa recibe en una audiencia privada a un transexual español ). Era la primera en su “género”, dicho sea con toda la intención.

Por cierto, hablando de audiencias, en abril pasado S. S. no recibió a la familia de la católica afgana Asia Bibi, que lleva años encerrada por una falsa acusación de blasfemia contra la religión musulmana, sin adjurar de su fe, lo cual la pondría automáticamente en libertad; apenas tuvo unas palabras en una audiencia pública en la plaza del Vaticano  (¿Es esto lo que se merece la familia de Asia Bibi?).

3º. Las vísperas del día del comienzo del Sínodo, 27º domingo de tiempo ordinario (ciclo B: el matrimonio), un prelado de la Congregación del Vaticano para la Doctrina de la Fe, el sacerdote polaco Krzysztof Olaf Charamsa, dio una entrevista anunciando su homosexualidad, precisamente acompañado de su cariñosa “pareja”, el español Eduardo Planas, funcionario de la Generalidad catalana, y haciendo varias reivindicaciones relativas a la homosexualidad (“Manifiesto de Liberación”) a la Jerarquía Eclesiástica. Charamsa apareció hace un mes en la radio y la televisión de la Generalidad, presentado como un sacerdote próximo al Papa, afamado teólogo de brillante futuro en el Vaticanoy de gran peso intelectual,  declarando sin ambages que la Santa Sede reconocería a la república catalana. Ni fue reconvenido entonces ni ha sido “suspendido a divinis”, ni reducido al estado laical, ni excomulgado, nada. Prácticamente se ha ido él solito, y precisamente a Cataluña. Contrasta también en este caso el distinto rasero: según los medios de comunicación, la Iglesia Católica ha suspendido rápidamente de sus funciones al sacerdote Gino Flaim, ayudante de un párroco en Trento (Italia), por unas desafortunadas y polémicas declaraciones, a un canal de televisión italiano, en las que afirmó poder entender la pederastia, pero no la homosexualidad ().

Les dejo con sus reflexiones, pero, sinceramente, las mías no pueden ser más negras, porque, ya se sabe, “blanco y en botella…”

José María Manrique

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El amable obispo Blase: peque todo lo que quiera, yo le daré la comunión

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17 octubre, 2015

El arzobispo Blase Cupich, siempre tan amable, tiene un mensaje alentador para los adúlteros y homosexuales activos: sin audacia, siempre y cuando su conciencia lo permita, te voy a dar el Cuerpo de Cristo. Según esta lógica, suponemos que los asesinos deben seguir asesinando, siempre y cuando lo hagan con una buena conciencia, y Blase, personalmente, pondrá a Cristo en sus bocas (lo siento, manos).

***

Roma, 16 de octubre de 2015 (LifeSiteNews) — El arzobispo Blase Cupich de Chicago -que está participando en el Sínodo de la Familia con invitación personal de Francisco- dijo esta tarde, rodeado por medios informativos en las oficinas de prensa del Vaticano, que la conciencia es “inviolable” y según su opinión, a los divorciados y vueltos a casar se les puede permitir recibir los sacramentos, si han “llegado a una decisión” de realizar este segundo matrimonio “en buena conciencia” -razonamiento teológico que indicó como respuesta a una pregunta de seguimiento sobre si se aplicaría también esta lógica a las parejas homosexuales.

Durante la larga rueda de prensa, el arzobispo comentó -con tono de aprobación- la denominada “propuesta Kasper,” que permitiría a los católicos divorciados y vueltos a casar el recibir la comunión en algunos casos. Cupich explicó que él mismo había distribuido a todos los sacerdotes de su diócesis el libro del cardenal Walter Kasper, El Evangelio de la familia, en dicha obra el cardenal alemán habría presentado ya esta propuesta.

“En Chicago visito regularmente a personas que se sienten marginadas: los ancianos, los divorciados y vueltos a casar, personas gays y lesbianas, y también parejas. Creo que realmente necesitamos llegar a saber cómo es su vida si vamos a acompañarlos”, dijo.

Cuando se le preguntó si podía dar un ejemplo concreto de cómo iba a acompañar a los divorciados, que se han vuelto a casar, en su deseo de recibir los sacramentos, Cupich respondió: “si la gente llega a tomar una decisión en buena conciencia, entonces nuestro trabajo es ayudarlos a avanzar y respetarlos. La conciencia es inviolable y tenemos que respetar cuando se toman decisiones, y yo siempre he hecho eso”.

Cuando LifeSiteNews le preguntó, si la idea de acompañar a la gente que tuvieran una clara indicación de buena conciencia para recibir el “sacramento”, también se aplicaría a parejas homosexuales en la Iglesia, Cupich dio una respuesta afirmativa.

“Creo que las personas homosexuales son también seres humanos y tienen una conciencia. Y mi papel como pastor es ayudarles a discernir cuál es la voluntad de Dios al mirar la enseñanza moral objetiva de la Iglesia, y al mismo tiempo, ayudarles a través de un período de discernimiento para que puedan entender a qué los está llamando Dios en ese momento”, explicó. “Es para todo el mundo. Creo que tenemos que asegurarnos de no encasillar a un grupo como si no fueran parte de la familia humana, como si hubiera un conjunto diferente de reglas para ellos. Eso sería un gran error”.

La Iglesia católica enseña que mientras una persona “debe obedecer siempre al juicio cierto de su conciencia”, ésta al mismo tiempo debe estar formada invariablemente por la “Palabra de Dios” y “la autoridad de la Iglesia y sus enseñanzas”, para poder hacer juicios que sean “de conformidad con el verdadero bien querido por la sabiduría del Creador.”

“La conciencia puede permanecer en la ignorancia o hacer juicios erróneos. Tal ignorancia y los errores no siempre están libres de culpa”,  explica el catecismo de la Iglesia católica.

Sobre la propuesta del cardenal Kasper, Cupich manifestó específicamente: “creo que ha razonado bien esta propuesta, teniendo en cuenta la teología que él ofrece. Yo creo que debemos contemplar un modo en el que las personas no sólo estén acompañadas, sino también integradas y reconciliadas.”

El arzobispo había respondido previamente a una pregunta, en diciembre de 2014, acerca de dar la comunión a los políticos católicos pro-aborto, diciendo que él “no utilizaría la Eucaristía, o como lo llaman el comulgatorio, como el lugar donde tener esas discusiones o evaluar qué personas deberían quedar excluidas de la vida de la Iglesia”.

Desde su nombramiento como obispo de Spokane en 2010, Cupich ha desarrollado una reputación como uno de los obispos más “progresistas” en el episcopado de Estados Unidos. El año pasado, Francisco designó a Cupich para dirigir la archidiócesis de Chicago, una de las diócesis más importantes del país, anteriormente liderada por el cardenal conservador Francis George.

En 2011 Cupich, entonces obispo de Spokane, prohibió a los sacerdotes de su diócesis participar en las campañas semi-anuales de 40 días por la vida, que son vigilias de oración a favor de la vida. Su respuesta a la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre redefinir el matrimonio, se centró principalmente en denunciar la discriminación contra los homosexuales en lugar de criticar la imposición del “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

El catecismo de la Iglesia católica enseña que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” y que “en ningún caso pueden recibir aprobación”, ya que son contrarios al plan de Dios sobre la sexualidad.

“Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida”, afirma el catecismo.

La Iglesia católica enseña que los que se presentan para recibir la sagrada comunión, que es el verdadero Cuerpo y Sangre de Jesucristo, deben estar en estado de gracia y estar libres de pecado mortal, el cual separa el alma de la vida de gracia de Dios.

“Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente, no debe recibir la comunión sin obtener la absolución recibida en el sacramento de la penitencia”, señala el catecismo. San Pablo, en su carta a los Corintios dice que quien recibe la comunión “indignamente” es “reo del Cuerpo y la Sangre del Señor” con lo que de esta manera “se condena a sí mismo.”

El Cardenal Burke, cuando LifeSiteNews le preguntó ayer en una entrevista exclusiva, sobre qué deben hacer los fieles cuando ven a Padres sinodales sugiriendo posiciones heterodoxas respecto a la homosexualidad y el divorcio, respondió que ‘el fiel debe estar cerca de Jesús’.

“Seguimos a Nuestro Señor Jesucristo. Él es nuestro Maestro. Y todos estamos llamados a ser obedientes a Él y a su palabra, comenzando por el Santo Padre y con los Obispos. Si un obispo o un sacerdote, o cualquier persona, anunciara algo o declarara algo que es contrario a la verdad de Nuestro Señor Jesucristo, como se nos comunica en la enseñanza de la Iglesia, nosotros debemos seguir a Cristo”.

“Yo le digo a la gente que está muy ansiosa, porque parece que en este momento no hay más que un montón de confusión y declaraciones que son realmente muy impresionantes acerca de la fe, que debemos permanecer serenos. Porque, en la Iglesia católica, tenemos autoridad docente, que se expresa, por ejemplo, en el catecismo de la Iglesia católica, y simplemente tenemos que estudiar las cosas más profundamente, adherirnos a ellas con más ardor, y no ser desviados por falsa enseñanzas de cualquier fuente”, aseveró Burke.

Blase Cupich

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Monseñor Sarasa, Casto y Mártir

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17 octubre, 2015

Desde que los Poderes Mundiales decretaron que ya era hora de comenzar a implantar de forma agresiva la Ideología de Género, se puso de moda eso de“salir del armario” para convencernos a todos los habitantes del planeta de que eso era lo más normal, que la homosexualidad es encantadoramente humana y que muy pronto va estar entre la lista de los Derechos Fundamentales de la Persona, cuando sea decretado ya de forma oficial por la ONU y sus mariachis.

Uno hubiera pensado que los que salen del armario asoman la cabecita para decir que lo que estaban ocultando hasta ahora, comienza a ser de conocimiento público. Que reconocen que han disimulado y engañado al personal, que los creía según lo que dictan las apariencias. Dicho esto, deberían seguir viviendo su vida, dedicarse a sus labores ya fuera del armario y santas pascuas. Sin llamar la atención. Pero no. Los que hoy día salen del dichoso mueble, vienen ya con la lección aprendida: salen insultando a los que están fuera, diciendo que son muchos los que están dentro (por culpa de los que están fuera, claro) y advirtiendo a los que nunca pasaron por armario alguno, que su postura es hipócrita, embustera y egoísta. O sea, que salen de la caverna monflorita pegando alfilerazos, coces y exabruptos a todos los que están fuera.

En resumen: vienen al mundo exterior para convertirnos a todos a su peculiar weltanschauung; para exigir a todo el mundo que acepte su homosexualidad como algo normal y ni se atreva a rechistar lo más mínimo, bajo el peligro de la mayor acusación que hoy en día puede hacerse: intolerancia. Y claro está, eso no se puede tolerar.

Ya advertí que con el caso Sarasa (o como se pronuncie), las cosas en la Iglesia se van a poner a nivel de culebrón. Las puertas de los armarios se abren bajo ciertas consignas. Se percibe que hay una voluntad expresa de comenzar ya con el adoctrinamiento de masas, lo cual se lleva a cabo siguiendo unos pasos que más o menos vienen a ser los siguientes:

El recién salido del armario, comienza a dar ruedas de prensa y a participar en las tertulias televisivas. Esto es fundamental. A ser posible acompañado por los arrumacos de su novio y siempre con el clergyman colocado y bien elegante. Esta es una de las pocas situaciones en la que los que odian que el sacerdote vaya vestido de modo distinto a los seglares, permiten un clergyman o mejor una sotana: así el efecto es más propio y pedagógico.

Yo acuso

El recién salido del armario, es un mártir. Muestra ante el mundo-mundial lo mucho que ha sufrido y lo mal que lo ha pasado dentro del armario. No sólo porque allí no había sitio para nada, sino por el convencimiento de que iba a ser estigmatizado por la Iglesia Católica -que más que una Madre es una Madrastra Prehistórica- y en definitiva, la culpable de todo. Por culpa de Ella, el armario está hasta los topes y ya no cabe un alfiler. En realidad, es un Mártir de la Causa y por eso se ha decidido a dar el paso, después de llevar ya nueve o diez años viviendo con el camote y engañando a todo bicho viviente.

El recién salido del armario, tiene que dejar bien claro que su postura es la mejor: sinceridad, valentía, sentido del verdadero amor, sentido del deber. Autoconciencia orgullosa de su condición. Y sobre todo, búsqueda de esa felicidad que le negaba la Madrastra Tridentina.

El recién salido del armario, tiene que acusar a los que están fuera como faltos de sinceridad y de autenticidad. Seguramente también son mariposones y mayates, pero no se animan a decirlo. No son naturales, sencillos y cándidos para decir la verdad con valentía.

Yo acuso

Y ya puestos en la faena, el recién salido del armario, se pone a dar clases magistrales sobre la virtud de la castidad sacerdotal.

Aquí ya se disparan todas las desvergüenzas. Se nos instruye e inculturiza acerca de la excelencia de la virtud de la castidad. ¡¡Ojo con acusarme, que yo la he vivido siempre!!

Y acto seguido, con muy poco rubor, Monseñor Sarasa (o como se diga), ilustra al respetable: Yo siempre he vivido la castidad sacerdotal, porque nunca he tocado a una mujer. Olé. Desde mis novicios más lerdos y palurdos, hasta los más bribonzuelos y golfillos, desde los más ignorantes de las virtudes cristianas hasta los más tomistas, todos piensan que esta nueva definición de la castidad es brillante y digna de un premio de Teología en alguna cátedra de Kasper o en algún sarao de Maradiaga.

Claro, como este pájaro recién alumbrado era secretario de la Comisión Teológica Internacional, -la ONU de la Teología Pontificia-, puede re-interpretar, hacer hermenéutica, redireccionar y fundamentar bíblicamente que la lujuria con-el-mismo-sexo no es pecado. Decir Misa habiendo estado enamorado, eso es maravilloso, dice el muy cínico. Y los que no piensan así como él, están condenados a una vida cristiana de madrastra paranoica.

Le decía yo a mis novicios que da pena tomarse esto a risa. Es muy fuerte. Es el síntoma de la descomposición de una buena parte de la Iglesia, con el añadido de la justificación y el descaro. Pero puesto que estas personas sacan sus intimidades orgullosamente ante la prensa, pues que se atengan a las consecuencias. No podemos dejar pasar por alto este desprecio y esta profanación del celibato sacerdotal y de la maravillosa virtud de la castidad. Así que les he aclarado a mis novicios que no me venga ninguno acusándome de no tener caridad con el tipo.

Dice que le ha escrito al Papa. Es posible que el Papa le haya contestado ya. Si le escribe a su dentista, a su zapatero y al vendedor de prensa, a los trans de Granada, a su antiguo alumno, y a tanta gente… estaría mal que no le contestara a una carta tan sincera. Tal como suele actuar el Papa, la respuesta podría ir en esta línea: No te preocupes, hijo mío. ¿Quién soy yo para juzgarte? Tu fe te ha salvado. Entra al gozo de tu señor. Ya veremos si en este Sínodo podemos hacer algo al respecto. Déjalo en mis manos. Y sobre todo y por encima de todo: ¡Arma lío!

Ya solo falta canonizar a alguien que fuera homosexual. Sería la guinda del Pontificado de Francisco para una definitiva reconciliación de la Iglesia con el Mundo. He de reconocer que a mí no me extrañaría. Si se van a cargar de facto la doctrina sobre el matrimonio, ¿por qué no inventarse un apóstol de los gays….?

Fray Gerundio

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Carta abierta al Sínodo por parte de más de 100 conversos. Texto completo firmado

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16 octubre, 2015

24 de septiembre de 2015

Su Santidad, queridos Padres en Cristo:

Somos todos conversos a la fe Católica. Algunos fuimos criados en otras comunidades cristianas; algunos llegamos, sin bautizar, de otras religiones, otros conocimos el secularismo absoluto y nos creíamos agnósticos o ateos.  A pesar de la diversidad de experiencias tenemos lo siguiente en común: adoptamos a la Iglesia como adultos. Al prepararse para el Sínodo de la Familia esperamos que se sientan alentados por la multitud de fieles laicos que se han unido, y continúan uniéndose, a la Iglesia en gran parte debido a lo que esta propone acerca del ser humano en sus enseñanzas sobre la diferencia de géneros, la sexualidad, el matrimonio y la familia.

En el pasado, la mayoría de nosotros hubiésemos objetado a, cuando menos, algunos de los componentes de las enseñanzas de la Iglesia tocante a estos temas. Sin embargo, al darnos cuenta cuan dañinos eran los resultados de los conceptos populares acerca de la sexualidad humana, y cuando algunas de nuestras congregaciones empezaron a ceder ante la cultura dominante —y sus ideas acerca de la libertad, la igualdad, el progreso, así como su creciente agnosticismo— cada uno de nosotros empezó a sospechar que había algo acertado en el criterio de la Iglesia. Amén de su falta de popularidad, las enseñanzas de la Iglesia acerca de la realidad nos parecieron curiosamente atractivas; con el tiempo quedamos convencidos de que reflejaban la verdad más profunda de nuestro ser, una verdad que, aunque exigente, está llena de bondad y hermosura a la vez. Es más, la certeza de la Iglesia en sus enseñanzas y su confianza al proclamarlas, inclusive ante una oposición hostil, fue para nosotros prueba de que en ella podríamos encontrar una vida en Jesucristo tal y como Él es. Como seres humanos, comprendemos la naturaleza dramática del deseo y de la «dictadura» de la auto justificación que frecuentemente lo acompaña. Y como conversos, también reconocemos esa tendencia de los cuerpos eclesiales, cuando carecen de la autoridad de un vínculo histórico con Cristo a través de Su Vicario, a adaptar el cristianismo a la mentalidad dominante.

En resumen, el hecho de que la Iglesia Católica se ha aferrado a la verdad más profunda acerca de nuestra existencia personificada fue, para nosotros, un foco de atracción y una señal de que la Iglesia es el vínculo más seguro al Cristo Encarnado.

Con respecto a la desconcertante diversidad en la opinión contemporánea acerca del bienestar humano, y especialmente en lo que concierne al cuerpo humano, comprendimos que la naturaleza radical de la aserción cristiana —que Dios, el Hijo, asumió toda la carne en Si—  se encontraba en entredicho. Cristo «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre» (Gaudium et Spes 22). Él, por lo tanto «esclareció» el sentido de nuestra humanidad —y con este el significado del cuerpo, de la diferencia de géneros, de la sexualidad, del matrimonio y de la familia. Hizo esto, por ejemplo, cuando los fariseos le preguntaron acerca del divorcio y los remitió (al igual que a sus discípulos) al «principio», a la naturaleza humana tal y como fue creada. Dio, además, algo nuevo a esa humanidad al otorgarle, misericordiosamente, una porción de Su fidelidad a la Iglesia. No fue cosa accidental que los primeros cristianos se sentían atraídos a la Iglesia a través de la radiante humanidad de Sus partidarios, la cual se manifestaba, por ejemplo, en su insólita actitud hacia la mujer, los hijos, la sexualidad humana y el matrimonio.  Y no fue accidental tampoco que, por razones similares, también nosotros sentimos esa atracción hacia la Iglesia muchas centurias después.

Estamos perfectamente conscientes de la difícil situación pastoral a la cual se enfrentarán durante el Sínodo, especialmente en lo que concierne a los católicos divorciados; y compartimos con ustedes esa abrumadora carga a la que se enfrentan. Algunos de nosotros hemos experimentado  el dolor del divorcio en carne propia, y casi todos tenemos parientes y amigos que han padecido de esta misma manera. Estamos, por lo tanto, agradecidos de que se le preste atención a un problema que ha causado tanto daño a hombres y mujeres, a sus hijos y, ciertamente, a nuestra cultura en general.

Les escribimos esta carta, sin embargo, debido a nuestra ansiedad acerca de ciertas propuestas cuyo objetivo es cambiar la disciplina de la Iglesia en cuanto a la comunión de católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil. Francamente estamos sorprendidos por la opinión de los que proponen una «vía de penitencia» que toleraría lo que la Iglesia jamás ha permitido. En nuestro juicio tales propuestas no le hacen justicia  a la irrevocabilidad de la unión matrimonial, ya que descartan el «primer» matrimonio como si este estuviera «muerto» o, peor aún, reconocen la perdurabilidad de su existencia a la vez que lo violentan. Estas propuestas no pueden hacer otra cosa sino contradecir la doctrina cristiana del matrimonio. No podemos comprender como es que estas propuestas podrían considerarse, según se afirma, misericordiosas o de carácter pastoral. Una respuesta pastoral que no respeta la realidad de los hechos, no importa cuán bien intencionada sea, solamente agrava el sufrimiento que busca aliviar. ¿Cómo no pensar en el cónyuge abandonado y en los hijos? Es necesario considerar el efecto en las generaciones venideras, ¿cómo pueden tales cambios inculcar a los jóvenes el valor y la belleza de la indisolubilidad del matrimonio?

Ante todo, creemos que tales propuestas no consideran plenamente la verdadera crisis de la familia, la que subyace los problemas del divorcio, la anticoncepción, la convivencia y la atracción homosexual. La crisis, como ya lo ha señalado Benedicto XVI, es «a causa de una errónea comprensión de la libertad; peor aún, continua, debemos ahora enfrentarnos a un punto de vista que plantea «la cuestión del hombre mismo; de la cuestión sobre qué es el hombre» (Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a la Curia romana con motivo de las felicitaciones de Navidad, 2012). Los cambios a la disciplina de la Iglesia que se han presentado no están tan solo lejos de ser idóneos para los retos que debemos enfrentar, pero nos parecen una capitulación ante el problema al que supuestamente están dirigidos.

Al igual que todos, hemos sido testigos de la destrucción creada por la cultura del divorcio, y como conversos hemos sido también testigos de la complicidad del cristianismo en esa cultura. Hemos visto como nuestras comunidades abandonaron el veraz y radical testimonio original cristiano acerca del hombre y la mujer, junto con el acompañamiento pastoral que quizá les hubiera permitido vivirlo.

Es por esto que nos volvemos hacia ustedes. Esperamos que defiendan las enseñanzas de Cristo acerca de la indisolubilidad del matrimonio con la misma fidelidad, con ese mismo testimonio jovial y valeroso que la Iglesia Católica ha desplegado a lo largo de toda su historia. Contra esta sabiduría mundana, que aconseja resignarnos y ceder al derrotismo, la Iglesia debe  hacer al mundo recordar, una vez más, la belleza de la fidelidad conyugal cuando esta se vive en unión con Cristo. ¿Quién queda en pie para ofrecerle al mundo algo más que el eco de su propio cinismo? ¿Quién queda en pie para guiarlo hacia una experiencia auténtica del amor? ¡Es hoy, más que nunca, cuando el mundo necesita del testimonio profético de la Iglesia! En las palabras que el Papa Francisco dio a miles de jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil:

Hay quien dice que hoy el matrimonio está “pasado de moda”…  que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, “para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana.  Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. (Jornada Mundial de la Juventud [encuentro con los voluntarios, 28 de julio de] 2013)

Al reunirse en Roma para el Sínodo de la Familia, queremos brindarles el testimonio de nuestra conversión, el cual testifica sobre el atractivo de la verdad acerca del hombre y la mujer, tal y como fue hecho patente por Cristo a través de su Iglesia. Confiamos en que este testimonio fortalecerá el suyo propio para que la Iglesia continúe respondiendo a lo que el corazón humano anhela con tanta vehemencia.

Sinceramente en Cristo,
Mark Alder – Director, Christendom Awake

James D. Anderson,  Asesor Mayor de Historia y Teología, The Coming Home Network
International; antiguo seminarista luterano.

Bryan Atkinson,  Director médico de hospicio paliativo

Joseph Atkinson,  Profesor Adjunto de Escritura Sacra, The John Paul II Institute for
Studies in Marriage and the Family en la  Catholic University of America (Washington
DC); Director, Theology of the Family Project; antiguo sacerdote anglicano.

Diacono Mark Baker,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Diacono James Barnett, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Francis J. Beckwith, Profesor de Filosofía y Estudios de la Iglesia y el Estado, Baylor University;
antiguo Presidente de la Evangelical Theological Society; antiguo ministro en la Iglesia Evangelica Unida.

Philip Bess, Profesor de Arquitectura, University of Notre Dame.

Joshua Belokur,  enfermero, Highland Hospital (New York); antiguo pastor en The Church of
the Nazarene.

Rachelle Belokur, enfermera, Heritage Christian Services (New York).

Timothy T. Bergsma,  farmacómetrista, Certara.

Reverendo W. Scott Blick,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Reverendo Kenneth M. Bolin, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Laura Bramon,  especialista en la protección internacional de menores y contra la trata de personas.

Clinton A. Brand,  Profesor Adjunto y Director de la Facultad de Inglés, University of
St.Thomas (Houston, Texas).

Christine-Thérèse Broesamle, misionera en África y Europa, negociadora internacional,
autora,  antigua misionera de la iglesia evangélica.

Reverendo Jerry Brown − Pastor, iglesia católica de la Inmaculada Concepción de María (Brentwood, CA);
Director de formación sacerdotal (Diócesis de Oakland); antiguo sacerdote episcopal.

Gail Buckley, Presidente y fundadora de Catholic Scripture Study International; Presidente de la
Catholic Leadership Conference.

  1. Budziszewski, Profesor de Asuntos Gubernamentales y Filosofía, University of Texas en Austin.

Reverendo Mark Cannaday,  Administrador de la Iglesia Católica de St. Gilbert of Sempringham,
Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, jubilado (Boerne, Texas); antiguo canónigo
y rector episcopal.

Steven L. Carlson − Catequista,  iglesia católica de San Juan Bautista (Plum City, Wisconsin); antiguo
ministro en la Iglesia Evangélica Luterana (ELCA).

Paul Cates,  Presidente, Faith Christian Ministries; antiguo pastor luterano.

Jeff Cavins − fundador y Presidente, The Great Adventure Bible Study System.

Charles M. Clowe, Presidente, Clowe Oil Co. (Ardmore, Oklahoma).

Paisley H. Clowe, maestra, ministro de música.

Adam G. Cooper,  Socio Permanente y Decano Adjunto de Investigación, The John Paul II
Institute for Marriage and Family (Melbourne); antiguo pastor en la iglesia luterana de
Australia

Rob Corzine,  Vise Presidente de Programas, St. Paul Center for Biblical Theology.

David Crawford,   Decano Adjunto de Asuntos Académicos, The John Paul II Institute for Studies
in Marriage and the Family en la Catholic University of America (Washington DC).

David B Currie, Catedrático, St Paul Center for Biblical Theology; autor; conferenciante; antiguo
misionero fundamentalista.

Reverendo Peter H. Davids,  Director, Casa de estudios del Ordinariato Personal de la Silla de
San Pedro, Sacerdote en  residencia, iglesia católica de Nuestra Señora de Walsingham (Houston, Texas);
Profesor invitado de la Biblia y Teología Aplicada, Houston Graduate School of
Theology; antiguo sacerdote episcopal.

Alan J. Doksansky, antiguo pastor bautista.

Muy Reverendo Peter J Elliott, Obispo Auxiliar, Melbourne; Director, The John Paul II Institute
(Melbourne).

Peter G. Epps, Profesor Invitado Adjunto de Inglés, Oklahoma State University;
Coordinador de RICA,  iglesia católica de San Francisco de Asís (Oklahoma City, OK); antiguo
profesor en el College of Biblical Studies (Houston, Texas).

Thomas F. Farr − Director, Religious Freedom Project, The Berkley Center for Religion, Peace,
and World Affairs, Georgetown University.

John Finnis − Profesor Emérito de Derecho y Filosofía del Derecho, University of Oxford.

John Fraysier, propietario, CastleGuard Pest Management, Inc. (New York); antiguo Director
Regional, InterVarsity Christian Fellowship
Clinton Froscher, miembro, junta editorial del provedor de libros Communio International Catholic Review.
Jennifer Fulwiler, autora, anfitriona de la radio.

Laura L. Garcia,  Académica en Residencia en Filosofía, Boston College.

Sherif Girgis, Investigador Académico, Witherspoon Institute; candidato a Doctor en Jurisprudencia, Yale Law School;
candidato al doctorado, Princeton University; autor.

Dawn Eden Goldstein, autora; candidata al doctorado en teología, The University of St. Mary of the Lake.

Gregory Graham, Director de Tecnología, Cistercian Preparatory School (Irving, Texas).

George Griffin – antiguo pastor metodista.

Marcus C. Grodi, fundador y Presidente, The Coming Home Network International; anfitrión, The
Journey Home (EWTN); antiguo ministro presbiteriano.

Jean De Groot, Profesor de Filosofía, The Catholic University of America.

Reverendo Lee W. Gross − Decano de Estudiantes, Mount St. Mary’s Seminary (Emmitsburg, MD); antiguo
ministro luterano y episcopal.

Scott Hahn, Profesor de Teología, Franciscan University of Steubenville; autor; antiguo
pastor protestante

Kimberly Kirk Hahn, autora; conferencista.

Jacqueline Halbig von Schleppenbach, asesora y líder laica.

Michael Hanby,  Profesor Adjunto de Religión y Filosofía de la Ciencia, The John Paul II
Institute for Studies in Marriage and the Family en la Catholic University of America
(Washington DC).

Greta Harper, fundadora de Voices in the Square.

Reverendo Brian W. Harrison, Académico en Residencia, Oblates of Wisdom Study Center (St. Louis,
Missouri); Profesor Adjunto Emérito de Teología, Pontifical Catholic University of
Puerto Rico (Ponce, PR); Capellán, St. Mary of Victories Chapel (St. Louis, Missouri)

Reverendo Richard Harrris, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Todd Hartch, Profesor de Historia, Eastern Kentucky University; antiguo ministro del campus,
InterVarsity Christian Fellowship

Padre Doug Hayman, Sacerdote Administrador, Iglesia de la Anunciación de la Santísima Virgen María
(Ottawa, Canadá), una cuasi-parroquia del Ordinariato Personal de la Silla de San
Pedro; capellán y miembro de la facultad, Augustine College (Ottawa); antiguo sacerdote de la
Anglican Church of Canada y de la Anglican Catholic Church of Canada.

Joy Elizabeth Heebink, Profesora Adjunta de Religión, Waldorf College; antigua pastora luterana
(ELCA).

Richard George Herbel, monje en St. Augustine’s House (Oxford, Michigan); antiguo pastor
luterano.

Frank W. Hermann, Profesor Adjunto de Inglés, Franciscan University of Steubenville

Kent R. Hill, executive de desarrollo international ; activista pro libertad religiosa; antiguo presidente de
Nazarene College.

Reverendo William Holiday, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

  1. John L. Holleman, Pastor, Holy Name of Jesus Church (Semmes, AL); antiguo sacerdote
    episcopal.

Reverendo Charles A. Hough IV, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo sacerdote
episcopal.

Rodney Howsare, Profesor de Teología, DeSales University; antiguo pastor en la Assembly
of God Church.

Jane Hartman Irwin, Profesor de Música, Lincoln Land Community College; pianista;
artista de grabación.

Mike L. Isbell, Miembro de la Junta Educativa (Beaufort County, North Carolina); antiguo
pastor de Disciples of Christ.

Reverendo Joseph Jacobson, Rector de la Arquidiócesis de Grouard-McLennan (jubilado)
(Alberta, Canadá); Vicario Parroquial, Cathedral Parish of St. John the Baptist (jubilado)
(Alberta, Canadá); antiguo pastor luterano y obispo (Sínodo de Alberta, ELCIC).

Susan Jenkins, Ministro de Actividades Pastorales, Maria Stein Shrine of the Holy Relics (Ohio).

Frank Johnson, Catequista Mayor; antiguo pastor metodista.

Jennifer Johnson, Directora Adjunta, The Ruth Institute.

Katherine M. Johnson,  autor; ministro y líder de adultos; antiguo misionero con Wycliffe Bible
Translators.

Reverendo Phillip M. Johnson, Pastor, parroquia de St. Thomas More (Cherry Hill, New Jersey);
antiguo pastor luterano.

Richard Johnson, Director de Ministerio a Familias y Adultos, Iglesia Católica del Espíritu Santo
(Duncanville, Texas); antiguo Director de personal, Wycliffe Bible Translators.

Reverendo Carleton P. Jones, Prior, St. Dominic Priory (Washington, DC); antiguo clérigo
anglicano.

Elizabeth Kantor, autora; editora, Regnery Publishing.

Reverendo Lee Kenyon, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Reverendo Leonard R. Klein, Administrador, Catedral de San Pedro y Santa  María/parroquia de San Patricio
(Wilmington, DE); antiguo pastor luterano.

Reverendo W.E. Knickerbocker, Jr., Ministro Sacramental; St. Iglesia Católica de Santa Teresa (Junction,
Texas); Profesor Emérito, Memphis Theological Seminary; antiguo sacerdote Episcopal.

Robert C. Koons, Profesor de Filosofía, University of Texas at Austin.

Christopher Marc LaRose, Director Adjunto, The Coming Home Network
International (jubilado); antiguo pastor metodista.

Reverendo Mark Lewis y Sra. Vicki Lewis, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro; antiguo
sacerdote episcopal.

Jody Vaccaro Lewis, Profesora Adjunta de Escritura Sacra, Pontifical Faculty of the
Immaculate Conception at the Dominican House of Studies.

  1. Bradley Lewis, Profesor Adjunto de Filosofía, The Catholic University of America.

Jurgen Lias, Pastor, St. Gregory the Great Ordinariate Catholic Church (Boston, MA);
antiguo sacerdote episcopal.

Katherine E. Lundstrom, Presidente/CEO, Firm Foundations, Inc.

Margaret Harper McCarthy, Profesora Adjunta de Antropología Teológica, The John
Paul II Institute for Studies in Marriage and the Family en la Catholic University of
America; editora de Humanum.

Hermana Laura Marie Menge, novicia de las Missionary Benedictine Sisters of Tutzing; antigua
pastora luterana.

Serena Harper Miggins, Administradora de Operaciones y Negocios, Aquinas Companies (Houston, Texas).

David Mills, Director editorial, Ethika Politika; Editor en jefe, The Stream; antiguo
Editor ejecutivo, First Things.

Anca Nemoianu, Directora, Intensive English Program, The Catholic University of America.

Alana Newman, fundadora y Directora, The Anonymous Us Project y la Coalition Against
Reproductive Trafficking.

Reverendo Jay Scott Newman, Pastor,  Iglesia Católica de Santa María (Greenville, S C).

Reverendo George Ortiz-Guzman, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro; antiguo sacerdote
episcopal.

Reverendo David Ousley, Pastor, Church of St Michael the Archangel and Blessed John Henry
Newman Catholic Community en el Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro
(Philadelphia); antiguo rector episcopal.

Reverendo Diácono Joseph A. Pasquella, Diácono de St. Patrick’s (Bellfast, NY), St. Patrick’s (Fillmore,
NY) y  Our Lady of the Angels (Cuba, NY); antiguo ministro pentecostal (Cuba, NY).

Colin Patterson, Socio Permanente, The John Paul II Institute for Marriage and Family
(Melbourne); antiguo ministro de la Uniting Church en Australia.

Reverendo Timothy Perkins,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Chad Pirotte,  Instructor, School of Faith (Kansas City); antiguo pastor presbiteriano.

Dale Pollard,  Profesor de Sociología y Liderazgo, Trinity Western University; Director, 8th
Day Community (sin fin de lucro); antiguo pastor en Assemblies of God.

Steve Ray,  autor; conferenciante; productor; guía de peregrinajes.

Mark Regnerus, Profesor Adjunto de Sociología, University of Texas at Austin; Socio
Pricipal, Austin Institute for the Study of Family and Culture.

Reverendo Carl Reid, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Jay Richards,  Profesor Adjunto de Investigación, School of Business and Economics, The Catholic
University of America; Editor ejecutivo, The Stream.

Keith A. Rickert Sr.  antiguo sacerdote en la  International Communion of The Charismatic
Episcopal Church.

Anna Rist,  autora.

John Rist,  Profesor Emérito de Filosofía y los Clásicos, University of Toronto.

Christopher C. Roberts,   autor; candidato al diaconato, St. Charles Borromeo Seminary.

Reverendo Patrick Rohen,  Capellán (Captan), Ejercito de los Estados Unidos (retirado); antiguo ministro
evangélico.

Reverendo Richard Rojas,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Devin Rose, apólogo católico; autor.

Austin Ruse, Presidente, Center for Family & Human Rights (C-Fam).

Cathy Ruse, Socia Principal en Derecho, Family Research Council.

Karen Sadock,  Catequista; antigua candidata al sacerdocio en la iglesia Episcopal.

Reverendo John Saward, Sacerdote a Cargo, SS. Gregory and Augustine, Oxford; Socio, Blackfriars
Hall, Oxford University; antiguo clérigo anglicano.

Marianne Scarborough, ex Catedrática de Historia Antigua, Salisbury University (MD);
antigua misionera anglicana.

Joshua W. Schulz,  Profesor Adjunto de Filosofía, DeSales University; editor, Maritain
Notebook.

Rebecca Samuel Shah,  Investigadora Adjunta, The Berkley Center for Religion, Peace and World
Affairs, Georgetown University.

Timothy Shah,  Director Adjunto de The Religious Freedom Project, The Berkley Center for
Religion, Peace, and World Affairs, Georgetown University.

Mark Shiffman,  Profesor Adjunto, Facultad de Humanidades, Villanova University.

Reverendo Chori Seraiah y Sra. Catherine Seraiah, Ordinariato Personal de la Silla de San
Pedro; antiguo sacerdote Episcopal.

Richard Upsher Smith, Jr.  Profesor de los Clásicos, Franciscan University of Steubenville;
antiguo sacerdote de la Anglican Church of Canada y de ECUSA.

  1. J. Snell, Profesor de Filosofía, Eastern University; Director ejecutivo, The Agora
    Institute for Civic Virtue and the Common Good.

Tim Staples, Director of Apologética y Evangelización, Catholic Answers.

Monseñor Jeffrey Steenson, Ordinario, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo
Obispo de la Diócesis del Río Grande en la Episcopal Church USA.

Diácono Mark Stockstill, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Reverendo D. Paul Sullins, Profesor Investigador en Sociología, The Catholic University of America;
Socio Principal, Marriage and Religion Research Institute (MARRI); antiguo clérigo anglicano
Bruce Sullivan,   catequista parroquial; Asesor, Coming Home Network International; antiguo
ministro en Church of Christ.

Karen Taliaferro,  Socia de Investigación Posdoctoral, James Madison
Program in American Ideals & Institutions, Princeton University.

Charles G. Tate,  Juez Especial de Distrito (Retirado), State of Oklahoma; antiguo pastor protestante.

Rebecca Ryskind Teti,  Directora de Programas para la Mujer, Our Lady of Bethesda Retreat Center.

Paul Thigpen,  autor; Profesor de Teología (jubilado), Southern Catholic College; ex
miembro del National Advisory Council of the U.S.C.C.B.; antiguo pastor protestante y
misionero.

Reverendo Pedro Toledo,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo sacerdote Episcopal
Hilary Towers,  Psicóloga del Desarrollo; autora.

Reverendo Vaughn A. Treco,  Capellán, The Society of Saint Bede the Venerable Chaplain &
Teacher, Providence Academy; antiguo clérigo anglicano.

Wesley Vincent,  Psicólogo Clínico.

Reverendo William G. Waun, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo sacerdote Episcopal.

Monseñor Peter Wilkinson,  Prelate of Honour; antiguo Arzobispo de la Anglican Catholic
Church of Canada.

Reverendo Kenneth T. Wolfe, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro; antiguo sacerdote Episcopal.

Joseph R. Wood,  Profesor, Institute of World Politics.

Stephen Wood,  Presidente, Family Life Center International; antiguo ministro en la
Presbyterian Church in America.

[Traducido por Enrique Treviño]

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El patriarca melquita corrige al cardenal panameño: «Jesús corrige a Moisés»

moises1

16 octubre, 2015

Entre los fieles obispos polacos que se han mantenido firmes en contra de la actual tendencia de intentar que la Iglesia acepte el divorcio, el adulterio, la fornicación, el aborto, la sodomía y la ideología de género, el arzobispo Stanislaw Gadecki es el más notable.

El Toronto Catholic Witness  ha hecho a la Iglesia un gran servicio al publicar la noticia según la cual el arzobispo Gadecki ha dado la vuelta a las medidas para «amañar» con la antitransparencia  el Sínodo de los Obispos; medidas que el papa Francisco y el cardenal Baldisseri han impuesto (incluyendo ruedas de prensa para la desinformación).  Gadecki ha estado tomando notas de las intervenciones de cada obispo y publicándolas (en su blog) para que la Iglesia, especialmente la Iglesia polaca, se entere de lo que realmente está ocurriendo en el Sínodo. [ÚLTIMAS NOTICIAS: Evidentemente el cardenal Baldisseri no aprueba que el arzobispo Gadecki esté ayudando a mostrar lo poco que corresponden las ruedas de prensa a la realidad, así que lo publicado por Gadecki acerca de las intervenciones ha sido suprimido. Sin embargo, Rorate Caeli ha conservado las notas de Gadecki y se encuentran disponibles aquí.]

Gracias al arzobispo Gadecki, tenemos conocimiento de que el lunes 5 de octubre, el cardenal José Luis Lacunza Maestrojuan, presidente de la conferencia panameña de obispos y nombrado relator del Sínodo por el papa Francisco, tuvo la osadía de proponer que la Iglesia abandone las enseñanzas de Jesucristo acerca del matrimonio y el divorcio y regrese a la Ley de Moisés, profeta a quien blasfemamente declaró ser más misericordioso que Jesucristo mismo, Fuente de Misericordia.

Gadecki citó a Lacunza de la siguiente manera:

«Moisés se acercó al pueblo y cedió el paso. De la misma forma, hoy, la “dureza de los corazones” se opone al plan divino. ¿Acaso Pedro no puede ser misericordioso como lo fue Moisés?»

¿Moisés «se acercó al pueblo y cedió el paso»? No, Moisés permitió el divorcio porque esa calamidad era preferible a la práctica de los maridos de matar a la esposa, de la que ya se habían hartado, para deshacerse de ella.  ¿En qué sentido es más misericordioso para la Iglesia permitir la desgarradora destrucción de los matrimonios que una llamada caritativa al pueblo para observar los mandamientos de Jesucristo?  ¿Ha leído alguna vez el cardenal Lacunza que el castigo que prescribe la Torah por adulterio no es simplemente la proscripción a la Sagrada Comunión, sino la muerte?

Este es un ataque infame, no solo a la Sede de san Pedro, al insinuar que sostener la verdad de Cristo acerca del matrimonio es menos  misericordioso que Moisés permitiendo a los hombres divorciarse de sus mujeres por cualquier causa, sino también por su negación de Cristo mismo, quien ha dicho que el divorcio, y un segundo matrimonio, es adulterio y un pecado mortal.

Respondiendo a Lacunza, según Gadecki, el patriarca griego-melquita de Antioquía, Su Beatitud Gregory III Laham, dijo:

«Debemos referirnos siempre al “sacramento del matrimonio” y no al “matrimonio”, para así mostrar la belleza espiritual del mismo. Para poder asistir a los cónyuges debemos mostrarles una visión imperecedera y espiritual del matrimonio. Muchas veces no nos unimos a esa visión positiva del matrimonio y la familia. Jesús corrigió a Moisés. El matrimonio disoluble está en contra de su misma naturaleza».

San Pablo dijo a los corintios que la Antigua Alianza, gloriosa cual es, fue, no obstante, la administración de la muerte, mientras que la Nueva Alianza es la administración del espíritu (2 Co.  3, 6-9). ¿Cómo es posible que un obispo —que no es decir poco— piense que porque la Ley Mosaica tolera el repudio del cónyuge, algo que Dios ha declarado detestable (Ml, 2:16), esta es superior a la ley de Cristo que rechaza el divorcio? ¿Cómo es posible que la letra, que mata, sea mejor que el espíritu que da vida? ¿Cómo puede la austera y santa justicia de la Ley de Moisés ser más misericordiosa que la santa gracia y misericordia de la ley de Cristo?  Es una verdadera tergiversación orwelliana decir que la Iglesia debe tolerar la dureza de corazón ¡y llamar a eso «misericordia»!  ¿Cómo ha de avanzar el plan salvífico divino retrocediendo en la historia de la salvación a los días de Moisés, mucho antes del albor de la Luz de Cristo, aquella que Moisés anhelaba?  ¿Estará Lacunza enterado de la Transfiguración, cuando los dos grandes profetas del Antiguo Testamento, Moisés y Elías permanecieron en silencio mientras la Voz Celestial nos conminaba a escuchar a su Hijo amado?  ¿Si  Moisés y Elías adoraron a Nuestro Señor, cómo se atreve un obispo a sugerir que adoremos a  Moisés en vez de a Nuestro Señor?

Con obispos como Lacunza —y lamentablemente hoy en día el episcopado está lleno de otros como él— no es de extrañar que tantos católicos vaguen como corderos sin pastor.

[Traducido por  Enrique Treviño. Artículo original]

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Lo ridículo del Sínodo: El sacrilegio que hizo que toda la sala sinodal llorara

sinodo-2015

16 octubre, 2015

No sabemos si algo de esto es cierto. No sabemos si la historia original es verdadera; el participante no identificado del Sínodo que pudo haber dado a conocer este relato, pudo habérselo inventado. No sabemos si realmente causó “conmoción” en la asamblea (otra perturbación que no haya sido la causada por el horror al sacrilegio de cómo se trata a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento en la diócesis de la narración). Si fue cierto que la “conmoción” era “general”, o si solamente el portavoz de habla hispana de la Oficina de Prensa de la Santa Sede (el sacerdote de Chicago padre Manuel Dorantes, la contraparte en español del padre Rosica) fue “el conmovido”, y decidió compartir su “emoción”. Lo que sí es cierto es que el padre Dorantes contó esta historia en la conferencia de prensa oficial del día de hoy (jueves 15 de octubre).

En cualquier caso, todo es una mezcla poco apropiada: falsedades, sacrilegios, emocionalismo barato, Nuestro Señor tratado ya sea como un rehén de las emociones o mejor aún como una galleta glorificada, la completa falta de objetividad de los que deben proporcionar las noticias (de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, todos atados a su propio “sentimentalismo” y “conmoción” personal manipuladora) y la misma actitud de los medios de comunicación que no están haciendo su trabajo correctamente y tampoco se avergüenzan de no informar convenientemente sobre las “opiniones emocionales” de estos portavoces, como si fueran noticias reales; todo está atado en el encuentro religioso más surrealista de la historia de la humanidad. Todo hace que el Vaticano II parezca angelical en comparación con este encuentro; este patético Sínodo consigue que incluso la pieza más ridícula de la literatura o la película más barata sean sublimes. Han perdido verdaderamente todo el sentido de la vergüenza, siempre y cuando puedan alcanzar lo que quieren: el cambio completo en el significado de las palabras de Nuestro Señor Jesucristo sobre el matrimonio, como la Iglesia siempre las ha comprendido.

Opinión de Yves Daoudal:

Insoportable

Durante la rueda de prensa diaria de la Pravda* del Vaticano sobre el Sínodo, el portavoz del idioma español, informó de un momento “profundamente conmovedor” en las intervenciones ante la asamblea plenaria, según La República, cuyo periodista Antonello Guerrera escribe en Twitter, que es “la historia que hizo llorar al Sínodo” [sic]. (Esto también se publica en el Vatican Insider, que habla de “palabras emocionalmente fuertes”).

Como todos saben, desde ayer por la tarde, el Sínodo no discute de otra cosa, una vez más, que no sea de “los divorciados vueltos a casar”… Bueno, entonces, un obispo (cuyo nombre no se revela) habló de una misa de primera comunión, en la que un pequeño muchacho, recibiendo la hostia en la mano, la partió en dos, con el fin de dar la mitad a su padre, ya que este último es divorciado y vuelto a casar, y por lo tanto no puede recibir la comunión de manos del sacerdote…

¿Cuándo llegaremos al fondo para que podamos comenzar a subir de nuevo? [Fuente]

[Traducido por Cecilia González. Artículo original]

*Nota aclaratoria de la traducción: Pravda era el periódico oficial del Partido Comunista de la Unión Soviética.

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Pues sí, eso que dice de la misericordia…

misericordia1

16 octubre, 2015

El Santo Padre ha recalcado a menudo el mensaje de que algunos tienen que manifestar más misericordia en la Iglesia, y ese mensaje casi siempre se dirige a los católicos fieles. Una homilía reciente, predicada el segundo día del Sínodo de la Familia, reitera este mensaje, diciendo:

Jesús también vivió este drama con los doctores de la Ley, que no comprendían por qué no les permitía apedrear a la mujer adúltera, por qué comía con publicanos y pecadores: no comprendían. No entendían la misericordia.

Es muy revelador que el Papa Francisco dijera cosas así después de la apertura del Sínodo, porque los liberales están intentando servirse del Sínodo como una oportunidad de acabar con la norma de la Iglesia de no administrar de la Sagrada Comunión a los adúlteros. Todo en nombre de la “misericordia”.

Sea como fuere, hemos llegado a un punto en el pontificado de Francisco en el que hay que preguntarse si al Santo Padre le importa de verdad la misericordia, ¿o es simplemente una excusa para permitir la liberalización de la fe? Aquí hay algunas preguntas que es necesario contestar para defender lo primero por encima de lo segundo.

  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué continúa permitiendo que el cardenal Kasper proponga que les pueda dar la Sangrada Comunión a adúlteros impenitentes? ¿Cómo puede ser misericordia contribuir a la condenación de las almas? La misericordia, ¿no estaría más bien en rechazar semejante propuesta por el bien de las almas que se condenarán si reciben la Comunión indignamente (1ª Corintios 11,29)?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué sigue dando al cardenal Danneels tanta influencia sobre la Iglesia, y más durante el Sínodo de la Familia? Es el mismo cardenal que protege a pedófilos y respalda uniones de sodomitas. Es más, ¿por qué designó recientemente a monseñor Barros, que está acusado de encubrir casos de pedofilia (y de haber estado presente en un acto de dichas características), para la diócesis chilena de Osorno y luego tildó a los osorninos de tontos por objetar tal decisión? ¿Dónde está la misericordia para los que sufrirán abusos a manos de manos de sacerdotes que se sentirán más alentados aún a cometer actos pedófilos, en vista de que el Santo Padre valora tanto a quienes los protegen? ¿Dónde está la misericordia para esas posibles víctimas y para los fieles de Osorno?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué continúa sembrando confusión en la Iglesia con discursos improvisados? Da igual que luego se puedan manipular sus palabras para darles un sentido ortodoxo; lo cierto es que la gente lo interpretó en un sentido destructivo, y el Santo Padre no dijo nada para aclarar lo que había dicho. Peor aún, De hecho, lo ha agravado con su comportamiento hacia los homosexuales. ¿A cuántas almas habrá llevado erróneamente a creer que la sodomía es aceptable después del escandalo del “quién soy yo para juzgar”? ¿Por qué no ha tenido la misericordia de advertirles claramente que la sodomía conduce al infierno? ¿Dónde está la misericordia para los católicos que tienen que estudiar formas de justificar las improvisadas palabras del pontífice actual?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué no denunció de forma clara y contundente el aborto cuando se presentó ante el Congreso durante su viaje a EE.UU.? Su discurso fue ambiguo en extremo, y los partidarios del aborto lo pudieron acoger favorablemente. ¿Donde está la misericordia para las almas de los bebés que serán asesinados sin una clara denuncia del sucesor de San Pedro?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué sigue predicando sobre la necesidad de cuidar de la Tierra, en vez de cuidar de las almas predicando el Evangelio? ¿Ha afirmado claramente alguna vez Francisco que Dios manda “a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan” (Hechos 17,30) y “crean en el Señor Jesús” (Hechos 16,31) para salvarse? ¿Dónde está la misericordia para los millones de almas que van camino a la condenación eterna si no se arrepienten? ¿No es acaso la predicación de este Evangelio una obra de misericordia que tiene por objeto librar a los hombres de la esclavitud del pecado, de Satanas y de este mundo?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué no suspende el Sínodo, excomulga a los herejes que están confundiendo a las almas, defiende la fe sin ambages y llama a todos los hombres en todas partes (Hechos 17,30) al arrepentimiento y la fe en Cristo? Creo que a estas alturas ya conocemos la respuesta.

Michael Lofton

[Traducción de Alex Bachmann. Artículo Original]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

No me asusta el Sínodo, me asusta Francisco

sinodo

15 octubre, 2015

Dos son los Sínodos que están actualmente en curso: el real, al que asiste extasiada una multitud en su mayoría dormida en la ingenuidad, y el de Francisco, que dará comienzo el 25 de octubre.

El real, el de este 2015, empezó a cara descubierta el año 2014, cuando el punto de partida quedó definido el año anterior, con esa relatio final en la que se plasmó cuanto ahora se habrá de concretar, y no como un mero documento de estudio, sino como una misión que Su Santidad encomendó a la Iglesia universal, recibiendo por ello no sólo su bendición sino la más solemne, la de la garantía de su Suprema Cátedra. Pero no era suficiente porque el Sínodo del 2014 sólo tuvo por objetivo la definición de las propuestas, faltando poner la estructura, la solución jurídico canónica a tales desafíos. Y no me refiero al desafío rimbombante que da título a tal Sínodo del 2015 (familia y desafíos modernos) sino a los verdaderos desafíos a la tradición de la Iglesia -la homosexualidad y la comunión de los divorciados vueltos a casar- que se han querido poner sobre la mesa sinodal con una enfermiza naturalidad.

Si bien todo esto es conocido, merece la pena hacer un breve alto, porque siendo cierto que desde el primer momento el Papa Francisco había indicado que el “tema” de la comunión de los divorciados vueltos a casar era algo fundamental para él y para su pontificado, no podíamos intuir (al menos yo) que el Sínodo del 2014 no sólo finalizará planteando formalmente este asunto sino que se despacharon con algo más grave: una cierta bendición a la homosexualidad. Esto muestra que los ritmos de la demolición están siendo más rápidos de lo que parecía, y ello quizá porque las estructuras que están trabajando en la demolición de la fe son más eficaces y atrevidas al saberse protegidas por el actual Papa reinante.  Por ello no es descabellado intuir que la “solución pastoral” que permita la comunión de los divorciados no será más que uno de los “logros” con los que nos podría despachar el Sínodo en curso. No será de extrañar que la agresividad de las propuestas vaya in crescendo a medida que avancen las sesiones del Sínodo.

¿Cómo es posible que pase esto? Porque se ha diseñado, con la aquiescencia del Papa, un procedimiento sinodal mordaza que no busca la declaración individual de posturas sino la búsqueda anónima de consensos. Lo que ha sido fácil de conseguir simplemente al limitarse a 3 minutos cada una de las intervenciones personales de los padres sinodales y dando un mayor peso a las reuniones grupales por lenguas (esos círculos menores) a las que se les obligará a plasmar en un documento común acuerdos consensuados. ¿Qué significa esto? Que ya no se votarán propuestas por cada uno de los padres sinodales, sino que independientemente de las posturas personales que éstos tengan (por muy ortodoxas que pudieran ser) el único documento relevante será el documento final de cada círculo redactado por el consenso de sus integrantes. Consenso que ni siquiera exigirá encontrar un centro ideológico de la totalidad de sus miembros, sino que bastará con la mera opinión de la mayoría, suficiente para silenciar las opiniones encontradas simplemente no recogiendo sus propuestas. Es decir, sin necesidad de “cocinar” el documento por las presidencias de cada círculo, bastará con que haya una mayoría progresista en cada círculo para que los documentos resultantes hagan temblar los cimientos de lo ortodoxo.  Y si la mayoría no es claramente afín al cambio doctrinal aún queda por saberse la capacidad de maniobra de las presidencias para modificar esos consensos alejándolos de una teórica ortodoxia.

Pero si esto no fuera suficiente, aún queda una revuelta más. Los documentos de los círculos menores no son más que documentos de trabajo. Al final del Sínodo los relatores nombrados por el Papa serán quienes redacten un documento definitivo que será el elevado al Santo Padre previa votación de los padres sinodales. Pero no está claro qué supondrá este acto de votación, si exigirá mayoría, si ésta debe ser cualificada, y ni siquiera qué pasa en caso de que no se alcanzara la misma. ¿Se elevará lo que sea al Santo Padre simplemente indicando el número de votos que ha obtenido, o ni tan siquiera? Cada día nos llegan noticias de cambios de procedimiento que no hacen sino confirmar cómo la trama procedimental quiere cerrar todo subterfugio a la sensatez doctrinal, como por ejemplo, la de exigir mayorías cualificadas para rechazar propuestas heterodoxas que se admitieron con simples mayorías.

Si he vuelto a relatar brevemente el funcionamiento del Sínodo no es más que para hacer hincapié en la preponderancia dada al encuentro de consensos con independencia de su contenido. Y no es un detalle menor. Dado que sabemos exactamente cuáles fueron los votos del Sínodo 2014 ante cada una de las propuestas debatidas sabemos hacía donde se escoraron los padres sinodales en el 2014 y, por ello, conociendo la identidad de aquellos padres del 2014 en comparación con los actuales padres sinodales, podemos predecir, por tanto, hacía donde es de prever que se escore el resultado del Sínodo del 2015.

El panorama, en resumen, no parece nada halagüeño, porque si el Sínodo del 2014 estuvo abierto, con la bendición del Papa, a que se tratara la bondad de la homosexualidad y de la comunión a los divorciados, el conjunto de padres sinodales actuales, más escorados a la izquierda que sus predecesores del 2014, no quedarán conformes sólo con las insinuaciones del año anterior. Es razonable esperar que el tal consenso dé un paso más en la heterodoxia y que por ello el documento final aporte material suficiente a favor de cambios pastorales opuestos al magisterio de la Iglesia.

Todo parece medido, pesado, planificado con suficiente antelación para no dejar fleco alguno. Se han diseñado unas reglas de juego tales que permiten el mismo cambio de las reglas con el objetivo de que la pelota quede en el punto de penalti a puerta vacía, para que remate el Santo Padre sin oposición alguna. Ni siquiera el de la opinión pública, porque no habrá ningún documento oficial publicado, ni habrá posibilidad de publicar un documento sinodal final, es más, cada día parece más posible que no haya una exhortación papal final.

Por eso, el verdadero drama comenzará el 25 de octubre, porque entonces la totalidad de la decisión a tomar, la totalidad de las medidas a adoptar, estarán en manos exclusivamente del Santo Padre. El mismo Santo Padre que pide no tener “prejuicios”, “dejarse de rigorismos”, “abrirse al Dios de las sorpresas”, poniendo en discusión lo que siempre ha amado la Iglesia y siempre ha defendido a costa, tantas veces, de la sangre de sus mártires (no olvidéis, cristianos, a San Juan Bautista y a santo Tomás Moro).

Ciertamente me asusta el Sínodo, pero más me asusta el Santo Padre porque cuanto está pasando, cuanto se está debatiendo, le deba a él su patrocinio, su aquiescencia, su magnánimo apoyo, no sólo permitiendo que lo peor de la Iglesia -aquellos que llevan años tratando de demoler la doctrina y la moral de la Iglesia-, ocupen puestos de responsabilidad sinodal (lo que ya es grave), sino bendiciendo como querido por Dios, como impulsado por su Santo Espíritu, que lo que ayer era santo hoy pueda ser adaptado a los tiempos.

Y si todo antes de este Sínodo parecía una aparente catequesis inocua de los signos -dado que la cultura de la imagen nos predispone a aceptar todo cambio- detrás del torbellino a veces arrabalero de Bergoglio, no hay un simple cambio de imagen, no hay una simple y simpática instantánea, no hay un simple retrato de una personalidad papal desbordante, exagerada, aparentemente desinhibida, sino todo un cambio de paradigmas. Los abrazos a los homosexuales, las llamadas telefónicas a divorciadas invitándolas a comulgar, el cariñoso acercamiento a los protestantes… todo eso va en consonancia con un diseño mordaza de un Sínodo crucial en su pontificado. Porque ha sido Francisco quien ha puesto a discutir, liberados de todo “prejuicio”, la doctrina de la Iglesia; porque ha sido Francisco quien ha hecho girar todos sus actos y pensamientos, a lo largo de su pontificado, en este evento diseñado a mayor gloria de la pastoralidad contraria a la doctrina…

No es Francisco, por ello, quien necesitó a la mafia de Saint Gall para llegar al papado, más bien parece que es la mafia de Saint Gall quien está necesitando del Papa. Y uno y otros se dejan querer mutuamente. Negar que hay unidad de criterios, de proyectos, entre ambos parece pueril. Si Bergoglio en su día fue alumno de Martini hoy es maestro aventajado. Por eso el Sínodo posterior al 24 de octubre es el que me preocupa. Es el Sínodo postsinodal, el Sínodo de las mafias, de los silencios públicos, del trabajo en las sombras. Porque cuantas mafias similares a la de Saint Gall haya, podrán trabajar ten con ten con el Santo Padre. Sin focos, sin luces, sino más bien con un “valiosísimo” documento sinodal que probablemente sirva de soporte “consensuado” de la locura. Y si no fuera el caso, para eso se ha elevado el silencio oficial, para que no haya nada de lo que dar cuentas. Para que se pueda trabajar en la libertad del que tiene la sartén por el mango.

César Uribarri

Francisco, a Sor Lucía Caram: “Vos, continúa haciendo lío, no te canses”

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15 octubre, 2015

[periodistadigital.com] (Sor Lucía Caram).- Roma se despertaba con miles de peregrinos que iban a la Plaza de San Pedro a esperar durante horas para poder disfrutar de la audiencia del Papa Francisco, como ocurre cada semana. La gente quiere escucharle, tocarle, hablarle, pedirle una bendición.

Desde las 6:30 de la mañana con Sor Juana Mari, mi priora, esperábamos en la Puerta de Santa Ana, donde están la Guardia Suiza, nuestra acreditación. Allí los argentinos invitados a través de la Nunciatura, seríamos conducidos por el Padre Guillermo Karcher hacia lo que llaman -irónicamente- “el corralito” de los argentinos, a la derecha del Papa en la misma explanada desde donde da su catequesis semanal. En ese recinto éramos unos 200 argentinos.

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El Padre Guillermo, persona cercana a Francisco, nos dijo: “Cuando el papa se acerque, podéis darle regalos, hablarle, pedirle la bendición, lo que queráis. A él le gusta estar con la gente y disfruta. Aprovechen, porque están en un lugar inmejorable.”

Una hora antes de lo previsto, ya que amenazaba lluvia, comenzamos a oír al Papa. Desde la Sala Pablo VI, saludaba a algunas personas enfermas y sus familiares. Luego, apareció en un Papa móvil que iba muy despacio, porque el Papa quiere estar cerca de la gente. No faltaron los niños que se le acercaban, ni sus gestos más que elocuentes de simpatía, complicidad, alegría.Todo un torrente de vitalidad, que supera los límites de su edad y que deja a todos con mucha paz.

Comenzó la audiencia con un profundo sentido de humildad, pidiendo perdón por los escándalos del Vaticano en estos días. Sin duda se refería al padre Charamsa, a quien dijo perdona de corazón, y también a la carta difundida presuntamente por al menos seis cardenales que manifiestan su temor o desconfianza ante lo que pueda deparar el Sínodo. Estoy segura que el Padre Charamsa, si hubiera hablado con Francisco, hubiera conseguido mucho más que con toda la puesta en escena de la salida del armario -que no juzgo, todo lo contrario-, y estoy segura que hubiera sido mucho más positivo para el Sínodo, porque su situación “YA” está sobre la mesa en el mismo. Tanto la homosexualidad, como la situación de los divorciados, está en su realidad más profunda, porque Francisco ha querido preguntar a todos, y todos hemos podido hacer llegar nuestras preocupaciones y esperanzas. Y lo ha hecho, porque quiere una Iglesia que afronte la realidad y acoja a todos y a todas las realidades que viven las personas, las familias y los nuevos retos.

La audiencia continuó, y llegó el momento de los saludos. Francisco iba muy poco a poco. Escuchando a cada uno, haciendo bromas, bendiciendo, aconsejando. Cada uno, era lo más importante para él, y eso se notaba.

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Al llegar donde estábamos nosotras, Francisco nos abrazó a ambas. Parece que el tiempo se detuvo y que estaba para nosotras. Le explicamos lo que nos traía a Roma y nuestro deseo de vivir siempre en comunión con la Iglesia viviendo el Evangelio al lado de los más pobres, siendo una Comunidad Contemplativa al Servicio del Reino. Él escuchaba y me dijo: “Ah, vos sos la monja que hace lío“.

Le expliqué los proyectos que tenemos entre manos desde la Comunidad, la Fundación, el trabajo contra la pobreza infantil, las 1300 familias de la Plataforma de alimentos, el Albergue, los pisos. Él escuchaba atentamente. Le hablé del compromiso de los voluntarios. Y cuando le dije: “-Hemos acogido refugiados y vamos a acoger más”. Él con un gesto de preocupación nos cogió del brazo y nos dijo: “Este es el gran drama que tenemos hoy. Acójanlos, abran las puertas, no dejen de acoger a los más pobres, prefiero los conventos que se abren para acoger a los pobres, que los que se cierran en sí mismos o los que se convierten en Hoteles.”

Le dije: “Sí, Santidad, pero la Iglesia no nos lo pone fácil, hoy es muy difícil ser cristiano en la Iglesia católica”. El no lo dudó, largó una carcajada cómplice y me dijo: “-Te voy a responder como aquel que dijo:`¿Señora, a mí me lo dice?´.
Reímos los tres y me dijo: “- Vos, continúa haciendo lío, no te canses, los pobres son lo más importante, eso es el Evangelio. Hacé lío“.

Luego bendijo a mi priora y en ella a las monjas de la comunidad. Sor Juana Mari, flotaba. Finalmente me bendijo a mi y conmigo a la Fundación Rosa Oriol, a todo el equipo que me ayuda y a los más pobres, tal como se lo había pedido.
Nos regaló una sonrisa y un nuevo abrazo y continuó con una bendición.

Nos quedamos con mucha paz. Pedro de alguna manera nos confirmaba en la fe, una fe que nos pone al servicio de los más pobres y que nos hace dar lo contemplado, animando el servicio a los preferidos del Reino.

Con su gesto y su acogida, con su bendición animaba nuestra caridad que es la que nos hace entender que le corazón de Dios tiene unas dimensiones infinitas en la que entramos todos y que lo único importante es amar y servir, amar como somos amados por el Dios de la vida, que lo único que desea es que todos sus hijos vivan con dignidad.

Francisco, con su bondad y con su gran humanidad, es un signo de la bondad y la ternura de Dios, que en Jesús ha puesto su tienda entre nosotros y que camina con su pueblo animando nuestro paso hacia la libertad plena para todos.

Gracias Francisco, tu bondad nos anima, tu fe nos confirma, tu caridad nos ayuda a avanzar en la línea del Evangelio, que es la del amor que se hace servicio.

¿Existe todavía el sentido del pecado entre los padres sinodales?

obispos

15 octubre, 2015

Los trabajos del Sínodo están confirmando la existencia al interior de la Iglesia Católica de un claro desencuentro entre dos minorías. Por una parte, un puñado de padres sinodales decididos a defender la moral tradicional; por otro, un grupo de innovadores que al parecer han perdido la fe católica.

Entre ambas minorías hay, como siempre, un centro blando y vacilante
integrado por los que no se atreven ni a defender ni a atacar la verdad y se basan en consideraciones más ligadas a interese personales que al debate doctrinal. En el debate sobre la primera parte del Instrumentum laboris, los prelados innovadores han hecho oír su voz sobre todo en dos de los 14 círculos menores: el Anglicus C y el Germanicus.


Examinemos por un momento la sección central de la relación del Circulus gemanicus,
que ha tenido por relator al flamante arzobispo de Berlín monseñor Heiner Koch y como moderador al arzobispo de Viena, cardenal Christoph Schönborn. Los obispos alemanes esperan que en el documento final no prevalezca un lenguaje negativo que aleje y condene al estilo forense (“eine negativ abgrenzende und normativ verurteilende Sprache (forensischer Stil)”), sino un lenguaje positivo que refleje la evolución de la postura cristiana y sea capaz de expresar implícitamente lo que es incompatible con las posturas cristianas (eine positive, die christliche Position entfaltende Sprache, die damit implizit zur Sprache bringt, welche Positionen christilich inkompatibel sind”). «Esto afecta también la disponibilidad (cf. Gaudium et Spes) para acoger los avances positivos de la sociedad» (“Dazu gehört auch die Bereitschaft (cf. Gaudium et Spes), von der Gesellschaft positive Entwicklungen aufzugreifen”).


Para entender qué se oculta tras este lenguaje ambiguo, es menester releer los pasajes centrales de la entrevista
realizada el pasado 26 de septiembre al cardenal Christoph Schönborn por el padre Antonio Spadaro para la Civiltà Cattolica. El arzobispo vienés afirma que es necesario «tomar conciencia de la dimensión histórica y social del matrimonio y de la familia».


En efecto, explica:
«Con demasiada frecuencia los teólogos y obispos, pastores y custodios de la doctrina, olvidamos que la vida humana se desenvuelve en unas condiciones que vienen impuestas por la sociedad: condicionamientos psicológicos, sociales, económicos y políticos, y en un contexto histórico determinado. Hasta ahora ha faltado esto en el Sínodo. (…). Habremos de observar las numerosas situaciones de convivencia no sólo desde el punto de vista de lo que falta, sino también de lo que ya se avizora, de lo que ya está presente. (…) Quienes tienen la gracia y la alegría de poder vivir el matrimonio sacramental en la fe, la humildad y el perdón recíproco, con confianza en Dios, que actúa a diario en nuestra vida, saben percibir en un matrimonio, en una pareja de hecho, en una pareja de convivientes, elementos de verdadero heroísmo, verdadera caridad, verdadera entrega mutua. Aunque digamos: «No hay todavía una realidad plena del sacramento». Pero ¿quiénes somos nosotros para juzgar y afirmar que no existen ellos elementos de verdad y de santificación? (…) No oculto, en este sentido, que me ha chocado un modo puramente formalista de argumentar blandiendo el hacha del intrinsece malum (…). La obsesión del intrinsece malum ha empobrecido de tal forma el debate que nos hemos privado de un amplio abanico de argumentos a favor de la unidad, de la indisolubilidad, de la apertura a la vida, del fundamento humano de la doctrina de la Iglesia. Hemos perdido el placer    de un discurso sobre estas realidades humanas. Uno de los elementos fundamentales del Sínodo es la realidad de la familia cristiana, no desde un punto de vista escluyente, sino incluyente.  (…) Se dan también situaciones en las que el sacerdote, el orientador, que conoce el foro interno de las personas, puede llegar a decir: “Vuestra situación es tal que, en conciencia, en vuestra conciencia y en la mía de pastor, os veo un lugar en la vida sacramental de la Iglesia”. (…) Soy conscientes de que al decir esto algunos se escandalizarán… Pero siempre se puede aprender algo de las personas que objetivamente viven en una situación irregular. El papa Francisco quiere educarnos en este sentido» (Matrimoni e conversione pastorale. Intervista al cardinale Christoph Schönborn, por Antonio Spadaro S.J., en Civiltà Cattolica,  Quaderno n° 3966 del 26/09/2015, pp. 449-552).


Esta entrevista se puede leer in parallelo con la de otro padre sinodal, de formación cultural germánica:
Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto,  secretario especial de la asamblea general ordinaria del Sínodo. En sus declaraciones a Avvenire del pasado 19 de septiembre, monseñor Forte ha dicho que el Instrumentum laboris manifesta «comprensión hacia lo que hay de positivo, incluso cuando, como en el caso de las parejas de hecho, nos encontramos ante una positividad incompleta. Los criterios para mirar con comprensión a los convivientes los imponen en su unión el deseo de fidelidad, de estabilidad, de apertura a la vida. Así como cuando se entiende que este deseo puede verse coronado por el sacramento del matrimonio. Precisamente por esto hay que acompañar en este camino de maduración. Si, por el contrario, la convivencia es episódica, todo se vuelve más difícil y es importante encontrar un modo de poder avanzar hacia una maduración más significativa. (…) Cuando la convivencia es irreversible, sobre todo cuando han nacido hijos de la nueva unión, dar marcha atrás supondría faltar a los compromisos adquiridos. Compromisos que conllevan deberes morales que se cumplen con espíritu de obediencia a la voluntad de Dios, que pide fidelidad a esta nueva unión. Cuando se dan estos presupuestos, puede estudiarse una integración cada vez más profunda en la vida de la comunidad cristiana. ¿Hasta qué punto? Ya lo hemos dicho. Al Sínodo le corresponderá proponer y al Papa decidir».

Como ponen de manifiesto las citadas entrevistas, los problemas de la familia se afrontan de un modo meramente sociológico, sin la menor alusión a principios que trasciendan la historia. Para monseñor Schöborn y monseñor Forte, eI matrimonio y la familia no son instituciones naturales que han acompañado al hombre desde los principios de la civilización. Instituciones que ciertamente nacen y viven en la historia, pero que por hundir sus raíces en la naturaleza misma del hombre están destinados a sobrevivir en todo tiempo y lugar como célula básica de la convivencia humana.

Sostienen que la familia está sujeta a la evolución dialéctica de la historia, y por tanto asume nuevas formas dependiendo del momento histórico y de los “avances positivos de la sociedad”. El lenguaje positivo del que habla el Circulus germanicus quiere decir que la Iglesia no debe pronunciar la menor condena, porque es preciso entender los aspectos positivos del mal y del pecado. Hablando con propiedad, para ellos el pecado no existe, porque todo mal es un bien imperfecto e incompleto.

Estas aberraciones se basan en una deliberada confusión entre el concepto metafísico y el concepto moral del bien y el mal.
Es más, desde el punto de vista filosófico está claro que Dios, que es el Sumo Bien, no ha creado nada de malo ni imperfecto en el universo. Pero la libertad humana también es parte de la creación, y esta libertad posibilita que la criatura racional se aleje de Dios. Esa aversio a Deo de la criatura racional es un mal que se define con propiedad como pecado. Pero la noción de pecado está ausente en la perspectiva del purpurado, así como en la del secretario especial del Sínodo.


Al negar la existencia del intrinsece malum, el cardenal Schönborn niega verdades morales como aquella según la cual
“existen actos que, por sí y en sí mismos, independientemente de las circunstancias, son siempre gravemente ilícitos por razón de su objeto”. (Juan Pablo II, Exortación apostólica Reconciliatio et paenitentia, nº. 17), y refuta en su totalidad la encíclica Veritatis Splendor, promulgada precisamente para reafirmar, contra la “ética situacional” que volvía a asomar la cabeza, la existencia de los absolutos morales.

En esta perpectiva se disuelve, no sólo la noción de ley divina y natural, como raíz y fundamento del orden moral, sino también la noción de la libertad humana. La libertad es de hecho la primera raíz subjetiva de la moral, así como la ley natural y divina constituye la forma objetiva de éstas. Sin ley divina y natural no existen el bien y el mal, porque la ley natural es lo que permite a la inteligencia conocer la verdad y a la voluntad amar el bien. La libertad y la ley son dos situaciones del orden moral.

Existe el pecado porque existen absolutos morales. Y existen absolutos morales porque existe el pecado. El pecado es un mal absoluto porque se opone al Bien absoluto, y es el único mal, porque se opone a Dios que es el único Bien.
El origen de toda situación de miseria e infelicidad humana no es de naturaleza política, económica o social; se remonta al pecado, original y actual, cometido por el hombre. El hombre «peca mortalmente (…) cuando consciente y libremente elige un objeto gravemente desordenado, sea cual fuere el motivo de su elección» (Congregación para la Doctrina de la Fe, declaración Persona humana del 7 de noviembre de 1975, nº. 10, par. 6).


Hay pecados que, según la Escritura, claman venganza al Cielo, como el de la sodomía
(Gn, 18, 20; 19, 13), pero también existe la infracción del sexto mandamiento, que prohíbe toda unión sexual fuera del matrimonio. No se puede admitir un “lenguaje positivo” que bendiga esas uniones. Pío XII decía que «tal vez el pecado más grande del mundo actual sea que los hombres ha empezado a perder el sentido del pecado» (Alocución del 26 de octubre de 1946). Pero, ¿qué pasa cuando son los hombres de la Iglesia los que pierden el sentido del pecado, y con ello la fe?

Roberto de Mattei

[Traducido por J.E.F]

Los vándalos en Roma: ¿van a saquear el matrimonio cristiano?

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14 octubre, 2015

“El Papa no es un monarca absoluto cuyos pensamientos y deseos sean ley”.  Benedicto XVI

Nota de la Redacción: El siguiente artículo es bastante extenso. Pero al igual que otras contribuciones más largas de Chris Ferrara a este diario, su lectura se hace breve mientras brinda un panorama claro y completo de una situación compleja. La reforma relámpago de Francisco sobre los procesos de nulidad matrimonial supone un punto de inflexión en la Iglesia y en la historia del mundo que merece el tratamiento completo que le damos aquí.

A estas alturas de la evolución del pontificado estilo república bananera de Bergoglio, nadie debería sorprenderse del subrepticio ataque canónico por el cual, con un aviso previo de apenas 24 horas, destruyó el exigente procedimiento tradicional para determinar la nulidad matrimonial introduciendo un serie de cánones, cuya redacción fue ocultada a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Signatura Apostólica y todos los demás dicasterios vaticanos que normalmente tienen competencia para estudiar y aprobar la legislación universal propuesta para la Iglesia.

Francisco consigue todo lo que quiere. Quería más nulidades y más fáciles por la vía rápida, y como sabía que no podía conseguir la cooperación de la Congregación para la Doctrina de la Fe ni la Signatura, creó una comisión que a puerta cerrada improvisó unos cánones nuevos para hacerlas posibles por la vía exprés.

Deberíamos haberlo visto venir desde el principio del pontificado, cuando Francisco declaró en su conferencia de prensa durante el vuelo de Río de Janeiro a Roma:

La Iglesia Ortodoxa sigue la teología de la economía, como la llaman, y le da una segunda oportunidad de matrimonio (sic), es decir que lo permite. Creo que es importante estudiar este problema.

Y esta atención pastoral al matrimonio también es un factor a tener en cuenta. Lo mismo que el problema judicial de la nulidad matrimonial, que es preciso revisar, ya que los tribunales eclesiásticos no bastan para ello.

A Francisco le gusta la herejía ortodoxa de “una segunda oportunidad de matrimonio”. Una “segunda oportunidad de matrimonio” le parece muy buena. El problema que hay que estudiar, como dio a entender durante la rueda de prensa, es la forma de introducir “una segunda oportunidad de matrimonio” o algo parecido en la Iglesia Católica.

Otro bastión derribado

Francisco consigue todo lo que quiere, y no hay Evangelio ni Magisterio católicos de 2000 años de antigüedad y disciplina sobre la indisolubilidad del matrimonio que se le interponga en su camino. En Mitis Iudex Dominus Iesus (“El Señor Jesús, Juez clemente”, ¿se dan cuenta?), y en el motu proprio correspondiente para las iglesias orientales, Francisco consiente lo que él deliberadamente describe como “la doctrina de la indisolubilidad del sagrado vínculo del matrimonio” (prefacio de Mitis), mientras que en la práctica es poco menos que letra muerta. Pero eso es lo que siempre hacen los modernistas: afirmar lo que niegan mientras niegan lo que afirman. Y Francisco es un modernista. Y punto. Ea, ya lo he dicho. Todos lo sabemos, por supuesto, pero ha llegado el momento de declararlo sin rodeos para que la mayor cantidad posible de fieles despierte y vea el grave peligro que plantea a la Iglesia.

¿Les parece demasiado duro? ¿Creen que me he excedido? Todo el que crea eso debe recordar el “sueño” alarmante –más bien amenaza- que reveló Francisco ante todo el mundo en su chapucero manifiesto personal Evangelii Gaudium:

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación…]

Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos […]

Con Mitis, Francisco no ha hecho otra cosa que cumplir su amenaza de causar estragos en la Iglesia. Su reforma canónicamente amateur del proceso para determinar la supuesta nulidad de los matrimonios tira por tierra las medidas cautelares establecidas hace siglos por Benedicto XIV en su bula Dei Miseratione (1741), sustituyéndolas por lo que un catedrático de derecho canónico de la Universidad Católica de EE.UU. considera una especie de versión católica del divorcio exprés. Estas son las características de aplicación general de este choque de trenes canónico:

  1. El tribunal tradicional constituido por tres sacerdotes canonistas queda sustituido por un panel que puede consistir en su mayoría de seglares que no necesariamente tengan formación en derecho canónico, o incluso por un solo sacerdote. La aprobación de las nulidades está lista. Canon 1673 (4).La segunda frase de confirmación tradicional está abolida. Se ha eliminado toda verificación de error a nivel diocesano. Canon 1679.
  2. Las apelaciones a las declaraciones de nulidad pueden rechazarse sumariamente, sin audiencia, si se consideran dilatorias, es decir, interpuestas por presuntos efectos de demora. Canon. 1680 (2) y 1687 (4). En la práctica, dilatar significará simplemente que el cónyuge opositor, por lo general con los niños en la mira, trata de evitar la anulación precipitada del matrimonio haciendo todas las apelaciones posibles. Está clara la posibilidad de cometer crueles abusos contra cónyuges con hijos que luchen para defender su matrimonio de un cónyuge que se ha unido a otra persona y tiene tal vez incluso otros niños.
  3. Simples declaraciones no corroboradas o admisiones por la parte que quiere la nulidad se considerarán ahora prueba plena de un hecho o de una confesión de interés propio, a pesar de que, en virtud de la disposición sustituida del Código de Derecho Canónico (can. 1536 1983, § 2 ), tales afirmaciones no tienen la condición de prueba plena a menos que existan otros elementos que las corroboren totalmente. Can. 1678 (1). Ahora, por ejemplo, el simple reclamo o “testimonio” egoísta de que uno nunca tuvo la intención de estar obligado de por vida al Santo Matrimonio podrían aceptarse como pruebas plenas de falta de consentimiento. La posibilidad de abuso nada mas en esta disposición es tremenda.

Con estas normas generales, Francisco ha facilitado enormemente los abusos en los procesos de nulidad, revirtiendo los mecanismos que puso en vigor hace siglos Benedicto XIV precisamente para evitar abusos. Y esto es sólo el comienzo.

La práctica ortodoxa se introduce de contrabando en la Iglesia Católica

La novedad principal de esta brutal y vergonzosa “reforma” es un proceso de nulidad por la vía rápida que se puede completar en apenas 45 días y puede basarse, como se señaló, en nada más que las declaraciones no corroboradas de la parte que solicita la anulación. Los nuevos cánones proporcionan notificación a escasos 30 días de la audiencia probatoria, ya que se limita a una sola sesión siempre que sea posible, y unos insignificantes 15 días para que el defensor del vínculo pueda presentar argumentos en defensa del matrimonio. Cann. 1685-1686.

El procedimiento por la vía rápida queda disponible para los matrimonios que estén de acuerdo con él, es decir, que se confabulen para obtener una nulidad rápida. La disposición de que el acuerdo de las partes debe determinar la velocidad y por lo tanto la minuciosidad con que se reclama la nulidad se incorpora sigilosamente al derecho canónico el concepto del derecho civil de divorcio por mutuo acuerdo. Considerando que ya se sospecha el acuerdo de las partes para obtener la nulidad con rapidez, se permite esta vía rápida cuando se dé alguno de los siguientes criterios:

  • Falta de fe [!] que se tradujera en simulación del consentimiento, o un error que determina la voluntad;
  • Brevedad de la vida matrimonial;
  • Aborto procurado para evitar la procreación [?];
  • Persistencia obstinada en una relación extramatrimonial en el momento de la boda o inmediatamente después;
  • Ocultamiento inadecuado de la esterilidad o de una enfermedad grave y contagiosa;
  • Ocultamiento de hijos de un matrimonio anterior;
  • Ocultamiento de encarcelamiento;
  • Matrimonio contraído por razones extrañas por entero a la vida matrimonial;
  • Embarazo no deseado;
  • Consentimiento obtenido mediante violencia física;
  • Falta de uso de razón probada por certificado médico;
  • etcétera [!]. Cf. Art. 14, § 1.

En vista del asombroso etcétera, que no tiene cabida en un documento legal, y menos en uno que afecta la felicidad eterna de las almas, el resultado es que no hay criterios fijos para invocar el procedimiento de vía rápida. La lista enumera meras sugerencias, no es vinculante, y los obispos imaginativos añadirán más motivos para permitir recursos de nulidad por la vía exprés. El internacionalmente respetado canonista y abogado de lo civil Edward Peters, consultor de la Signatura Apostólica, observa: “Por supuesto, en breve, esta lista de razones para escuchar los casos de nulidad por la vía rápida se alargará considerablemente. ¿Y por qué no? Si la violencia física para obtener por extorsión el consentimiento matrimonial justifica una audiencia rápida del obispo, ¿no bastaría también con la violencia física infligida durante el matrimonio? Si el embarazo en el momento de la boda es motivo de un proceso rápido, ¿no debería también serlo también el consumo de drogas o alcohol o los abusos sexuales?”

Peor aún, el revoltijo de criterios para las nulidades por la vía rápida agrupa determinados motivos tradicionales de anulación, junto con otras nuevas razones, creando así la impresión de que todos los criterios enumerados constituirían motivos de nulidad. ¿Qué tienen en común un “embarazo no deseado”, un aborto para “evitar la procreación”, la “brevedad de la vida conyugal” o “una relación extramatrimonial”, con el procedimiento de nulidad como búsqueda de la verdad sobre la existencia objetiva de un vínculo matrimonial sacramental que surge en el momento de los votos, independientemente de que las partes se sientan actualmente agraviadas o crean subjetivamente que el matrimonio ha fracasado?

¿Y qué se entiende por “falta de fe”? Por supuesto que fingir el consentimiento matrimonial, es decir, hacer los votos matrimoniales con intención oculta de no obligarse, con lo que no se hace otra cosa que mentir, no da validez al matrimonio. Can. 1101, § 2. Pero eso no es una cuestión de fe en lugar de veracidad, puesto que la Iglesia nunca ha exigido a los contrayentes más que no ignorar “al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de la prole mediante una cierta cooperación sexual”. Can. 1096 § 2. Precisamente por eso un no católico, con una dispensa especial, puede casarse con un católico en la Iglesia Católica y quedar perpetuamente unido al otro cónyuge por el sacramento sin ninguna obligación de profesar la fe católica. Cann. 1124-1125. Mi propia esposa se casó conmigo con una dispensa de esas, convirtiéndose poco después, y recibió la Confirmación del arzobispo Marcel Lefebvre antes de la supuesta excomunión de éste. (Naturalmente, ella es mejor católica de lo que yo jamás seré).

Tampoco el uso de anticonceptivos, aunque constituye pecado mortal, significa en sí que el matrimonio fuera contraído inválidamente, a menos que –en el momento de los votos y no después– una o ambas partes tuvieran la intención de no tener hijos. En efecto, si el uso de la anticonceptivos fuera motivo de nulidad, la gran mayoría de los matrimonios católicos serían nulos a pesar de existir hijos, y toda autorización para contraer nuevas nupcias tras una nulidad francisquista también sería inválida por la misma razón. Ni Francisco el Misericordeador llegaría tan lejos.

Hablando de los criterios para tramitación por la vía rápida, dice Peters de esa caja sorpresas que es Francisco: “Habrá confusión –y ya la hay, a juzgar por las preguntas que he recibido de los fieles– en cuanto a si estos factores no son sólo razones para tramitar una nulidad por la vía exprés, sino si son en sí mismos prueba de nulidad.” ¿Debemos pensar ahora que todo el que vulnere los votos nupciales de una manera atroz tiene ipso facto motivos para tramitar por vía rápida la nulidad a los hechos consumados –o sea, el divorcio ni más ni menos? Está Francisco avalando así implícitamente la falsa interpretación protestante y ortodoxa de Mateo 19, 9, según la cual el adulterio de un cónyuge justifica el divorcio y hace que la parte ofendida pueda volver a casarse? ¿Va incluso más allá, tratando de introducir en la Iglesia Católica un equivalente funcional de lo que dijo por primera vez en el vuelo de Río a Roma: “una segunda oportunidad de matrimonio”, de acuerdo con la “teología ortodoxa de la economía [oikonomia]”?

Observa la Conferencia Episcopal de los EE.UU.: “La Iglesia Ortodoxa, basándose en Mt. 19, 9 (“cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra comete adulterio”), permite el divorcio en ciertas circunstancias, no sólo en caso de adulterio, sino también de otras vulneraciones graves del fundamento moral y espiritual del matrimonio.” Con una enumeración de criterios de nulidad por vía rápida que puede volverse ilimitada, parecería que Francisco está en vías de introducir de facto en la Iglesia Católica la práctica ortodoxa de permitir el divorcio y luego segundas, o aún terceras nupcias, cuando una de las partes haya cometido algún ofensa grave contra el matrimonio anterior. El único freno sería la conciencia de un obispo-juez en particular, que en muchos casos será inexistente. Estoy de acuerdo con Michael Brendan Dougherty en que Francisco mezcla deliberadamente motivos para dudar de la validez de los votos con la incapacidad de cumplirlos. Es ridículo”.

Sorprendentemente, Francisco lo admite todo menos que en su motu proprio haya puesto en peligro el matrimonio, a sabiendas de la indisolubilidad del mismo, con su plan de nulidad acelerada: “No se me escapa que un procedimiento abreviado pueda poner en peligro el principio de la indisolubilidad del matrimonio…” Introducción IV. Y ¿cuál es la única salvaguardia de Francisco para evitar el peligro que ha causado? Por raro que parezca, ¡los obispos! Ellos actuarán como jueces únicos en los nuevos procedimientos de nulidad por vía rápida. Can. 1683. Francisco nos asegura que todo estará a salvo en manos de “el propio obispo, que en virtud de su oficio pastoral es, con Pedro, el mayor garante de la unidad católica en la fe y la disciplina.” Introducción IV.

¿Puede Francisco realmente haber esperado que esta restricción fuera recibida sino con carcajadas? Muchos de los obispos a quienes ha encargado que se ocupen de la fábrica de nulidades que ha construido a toda prisa (entre ellos el cardenal Kasper y la cábala alemana) ya promovían la aceptación pura y simple por parte de la Iglesia del divorcio civil seguido de un nuevo matrimonio, incluso sin reforma canónica. Ahora cada diócesis podrá comenzar a fabricar en serie nulidades para salvar las apariencias, en tales cantidades que dejarán en ridículo hasta las fábricas estadounidenses de nulidades, que en su época de mayor producción cuando las “normas provisionales” de la década de los setenta que, entre otras cosas, eliminó la medida cautelar del doble juicio a nivel diocesano.

Contraposición entre Francisco y Juan Pablo II y Ratzinger

Lo que preocupaba a Juan Pablo II y Benedicto XVI era el exceso de nulidades, y por eso el Código de Derecho Canónico de 1983 restableció el doble juicio y tanto Juan Pablo II como el ex cardenal Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe hicieron varias intervenciones destinadas a frenar la tendencia hacia el “divorcio católico “, y dirigieron varias alocuciones a la Rota Romana. En consecuencia, la cantidad de anulaciones declinó marcadamente durante sus pontificados, sobre todo en Estados Unidos (cuyos tribunales siguen no obstante concediendo casi tantas nulidades como el resto del mundo junto). En el momento en que Francisco apareció en el balcón de San Pedro para dar las buenas noches, el total mundial de nulidades al año era de sólo cinco cifras.

Lo que preocupa a Francisco, sin embargo, es la falta de nulidades tras los pontificados de sus dos despiadados predecesores –siendo Francisco el primer papa Misericordioso, como proclaman incesantemente sus cortesanos del Vaticano y los medios de comunicación que lo adoran. Francisco quiere muchas más nulidades como parte de su ofensiva de misericordia, según la cual la adhesión a la ley perenne de la Iglesia y la disciplina de acuerdo con los preceptos del Evangelio son una crueldad. El jefe de la comisión semisecreta de Francisco, monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, admite abiertamente que Francisco exige un enorme incremento en el número de nulidades. Lea lo siguiente, mientras intenta contenerse para no tirar algo contra la pared:

Ya no es hora de limitarse a hacer análisis. Es el momento de actuar para emprender esa obra de justicia y misericordia tan esperada reordenando la práctica pastoral y el derecho canónico, que en buena medida llevan ya casi tres siglos en vigor […]

Con esta ley fundamental, Francisco inicia de verdad su reforma [¿inicia?]: al poner a los pobres en el centro, es decir, los divorciados vueltos a casar, considerados excluidos y distantes, y pedir a los obispos una verdadera y adecuada metanoia. Es decir, una “conversión”, un cambio de mentalidad que los convenza y sostenga en el seguimiento de la invitación de Cristo, presente en su hermano, el Obispo de Roma, para pasar del número restringido de unos pocos miles de nulidades al inconmensurable [número] de desgraciados que podrían obtener una declaración de nulidad –por su ausencia evidente de fe como puente al conocimiento y por tanto al libre albedrío [necesario] para dar consentimiento sacramental– pero que el sistema actual deja excluidos […]

Lo que es importante es que el espíritu de colegialidad y comunión entre los obispos bajo la obediencia al Pontífice comienza a penetrar el corazón y la mente de los pastores. Los fieles esperan con entusiasmo y amor tal metanoia y tendrán, no obstante, que ser pacientes en el Señor cuando se enfrenten a la buena fe de sus pastores. El Año Jubilar de la Misericordia espera esta señal de humilde obediencia (por parte de los pastores) al Espíritu que les habla a través de Francisco.

La explicación que da Pinto de los motivos de Francisco avergonzará a la Iglesia por los siglos de los siglos: Francisco inicia su reforma poniendo los cimientos de una fábrica que produzca nulidades a nivel mundial. Lo ha hecho por el bien de “los divorciados vueltos a casar”, a quienes describe como los pobres. Personas que abandonan a su cónyuge con la intención de casarse con otra persona, en muchos casos dejando tras sí un reguero de niños destrozados, y los pone en pie de igualdad con los destituidos, los pobres y los presos (cf. Mat. 25,34-40). A propósito, por lo visto Francisco el Misericordioso nunca tiene en cuenta el impacto del divorcio sobre los niños; siempre habla de “los pobres” que imploran misericordia en forma de un decreto de nulidad para que puedan rehacer su vida con su nueva pareja.

La megalomanía es tan desvergonzada como aterradora: se nos pide creer que el propio Cristo habla por boca de Francisco y dirige a todos los obispos del mundo a aumentar inmediatamente las nulidades hasta una cantidad incontable. En “humilde obediencia” a Francisco, todos los obispos del mundo deben experimentar una conversión que los lleve a abrir de par en par a las nulidades misericordiosas las puertas que llevaban tanto tiempo cerradas. De pronto el Obispo de Roma se ha convertido otra vez en el Pontífice y es elevado a la categoría de un oráculo gnóstico del “Espíritu” que anuncia las últimas instrucciones de Dios. Pinto ni siquiera tiene la osadía de escribir “Santo” después de “Espíritu”.

Ese mismo “Espíritu” ha informado a Francisco que los obispos deben aplicar ese nebuloso criterio nuevo de la “falta de fe. ¿Cómo se puede definir de un modo jurídicamente preciso y confiable la “falta de fe”, y más teniendo en cuenta la tendencia de las personas a separarse cuando esperan librarse de un matrimonio? Antonio Socci escribe:

Esto permitirá, sin duda, a millones de nulidades. ¡Millones! ¿Desde cuándo hay que ser santo o estar titulado en Teología por la Universidad Gregoriana para casarse?

Para reconocer un matrimonio sacramental, la Iglesia siempre ha considerado suficiente la libre decisión de contraer matrimonio, con arreglo a las características del matrimonio natural. Además, ella siempre ha enseñado que la disposición espiritual de los cónyuges (su santidad personal) influye en los frutos del sacramento, pero ciertamente no en su validez.

Hasta el Catholic Herald, siempre tan normalito y tan convencional, acaba de publicar un artículo titulado: “Vamos camino del divorcio católico”. ¡El Catholic Herald tenía que ser!

Se nos plantea una pregunta inquietante: ¿ha perdido la razón este papa?

La presunción de validez queda destruida

Pero aquí también Francisco solamente está cumpliendo su propia amenaza. Como declaró en la mencionada rueda de prensa del avión, para él la mitad de los matrimonios, eso es, todos los matrimonios, en cualquier parte del mundo, no son válidos por la “falta de fe”:

Vamos camino a una atención pastoral más profunda del matrimonio. Y esto es un problema para todos, porque son muchos, ¿verdad? Por ejemplo, voy a decir uno solo, el cardenal Quarracino, mi predecesor, dijo que para él la mitad de los matrimonios son nulos. Eso fue lo que dijo. ¿Por qué? Porque se casan sin madurez, se casan sin darse cuenta de que es para toda la vida, o porque socialmente se espera de ellos.

¿Cómo sabe Francisco que la mitad de las parejas que intercambian votos en presencia de un sacerdote, por lo general después de un cursillo prematrimonial, seguido de la firma de una declaración de que saben lo que significa el matrimonio, no tienen idea de que es para toda la vida? Francisco no sabe nada de eso. Simplemente le parece que la mitad de los matrimonios no están realmente casados, aunque se casaran por la Iglesia, tengan hijos y vivan como marido y mujer desde hace muchos años. Es que le dijeron que era así. Ya no tiene que averiguar más.

Por suponer alegremente la invalidez de la mitad de los matrimonios, Francisco tira por la borda un principio fundamental del derecho canónico y la justicia natural: la presunción de que un matrimonio se contrae de forma válida. Can. 1060 (“El matrimonio goza del favor del derecho, por lo que en la duda se ha de estar por la validez del matrimonio mientras no se prueba lo contrario.”) De hecho, el objeto de un proceso de nulidad por el motivo que sea, incluida la falta de consentimiento, es demostrar que la falta de validez. Esto requiere prueba evidente que proporcione una certeza moral de que el matrimonio no es válido. Como explicó Juan Pablo II en un discurso de 1980 a la Rota (citando a Pío XII), certeza moral se caracteriza por “excluir toda duda fundada o razonable”, no cualquier duda concebible. En consecuencia, continuó:

No basta sólo la probabilidad para decidir una causa. Sería válido para cualquier concesión a este respecto cuanto se ha dicho con sabiduría de las demás leyes relativas al matrimonio: todo relajamiento lleva en sí una dinámica imperiosa, “cui, si mos geratur, divortio, alio nomine tecto, in Ecclesia tolerando via sternitur” (si se vuelve costumbre, se allana el camino a la tolerancia del divorcio en la Iglesia, aunque se lo disimule con otro nombre.

Francisco está en efecto allanando el camino a la tolerancia del divorcio en la Iglesia, llamándolo de otra manera. Lo está allanando casi desde el momento en que lo eligieron. Él mismo nos advirtió hace más de dos años: “Vamos camino a una atención pastoral más profunda del matrimonio.”

En cuanto a la supuesta falta de consentimiento, como ya se ha señalado, basta con que las partes “no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación dela prole mediante una cierta cooperación sexual.” Can. 1096, § 1. Además,” [esta] ignorancia no se presume después de la pubertad.” Can. 1096, § 2. En 1987 Juan Pablo II dirigido un discurso a la Rota al objeto de frenar los abusos de la teoría de la falta de consentimiento, precisamente los mismos abusos que está introduciendo Francisco. Juan Pablo insistió en que “para el canonista debe quedar claro el principio de que sólo la incapacidad y no la dificultad para dar el consentimiento y crear una verdadera comunidad de vida y amor invalida el matrimonio.” Juan Pablo continuó con observaciones sobre la incapacidad que desbaratan las ideas improvisadas de Francisco:

Con todo, el fallo de la unión conyugal no es en sí prueba de esta incapacidad por parte de los contrayentes. Es posible que hayan descuidado o utilizado mal los medios, tanto naturales como sobrenaturales, a su disposición; o pueden haber dejado de aceptar las inevitables limitaciones y cargas de la vida conyugal, ya sea por obstáculos inconscientes, o por leves alteraciones patológicas que dejan sustancialmente intacta la libertad humana, o por deficiencias de orden moral. La verdadera incapacidad sólo se puede suponer cuando se da una anomalía grave que, se defina como se defina, debe viciar sustancialmente la capacidad del contrayente para entender o querer.

Según Dougherty, Francisco está empeñado en efectuar “un cambio radical en la postura tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, que presupone la validez de los primeros matrimonios contraídos en la Iglesia o fuera de ella.” La novedosa presunción de invalidez de Francisco parece dar a entender dos opiniones personales manifiestamente dudosas que no tiene ningún derecho de imponer a la Iglesia.

La primera opinión dudosa es que la mitad de las veces, o bien una de las partes miente al sacerdote y al otro contrayente fingiendo su disposición para contraer Santo Matrimonio, o ambas partes mienten al sacerdote. La mentira se extendería durante todo el cursillo prematrimonial, incluidas las entrevistas individuales con el sacerdote en ausencia del otro futuro contrayente y la firma de una declaración reconociendo que se entiende lo que significa el matrimonio y que criará a los hijos en la fe. La mentira continuaría incluso ante el altar con la expresión del voto solemne ante Dios, aceptando al otro contrayente y comprometiéndose a vivir juntos en la alegría y en las penas, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separe, y pronunciando el “Sí, quiero”.

Los fundamentos para solicitar la nulidad en esos casos se reducirían a afirmar que se mintió durante el cursillo prematrimonial y ante el altar, pero no en el momento de decir que se mintió. Con el nuevo Canon 1678 arriba indicado, no habrá necesidad de corroborar esa afirmación en sí sospechosa, lo que permitirá la aceptación de tal declaración por sí sola como prueba plena. Como quería Francisco, hay millones de mentirosos así, que cumplen todos los requisitos de casarse, fingen durante algunos años que están casados, hasta que tienen uno o más hijos, y luego deciden divorciarse y volverse a casar por lo civil. Pero luego que tienen un nuevo cónyuge, que supuestamente han descubierto una honda y duradera fe católica, y están deseosos de casarse otra vez con la bendición de la Iglesia para satisfacer su hambre apremiante de la Sagrada Comunión, porque hace mucho tiempo que la Iglesia los ha excluido sin piedad del sacramento. Y esta vez, con toda seguridad, podremos creerles cuando digan: “Hasta que la muerte nos separe.” De acuerdo con la ley de la Iglesia según se indica en el Canon 1101, § 1: “[E]l consentimiento interno de la voluntad se presume que está conforme con las palabras o los signos empleados al celebrar el matrimonio.” Pero Francisco da alegremente por sentado todo lo contrario, sin molestarse siquiera en derogar el Canon 1101,  blandiendo su varita mágica papal.

La segunda opinión dudosa de Francisco es que, aunque no hubieran mentido en la boda, millones de personas aparentemente casadas eran demasiado inmaduras para darse cuenta durante el cursillo o incluso ante el altar de que el matrimonio es para toda la vida, a pesar de que el Canon 1096, todavía en vigor, reflejando el sentido común, señala que tan abismal ignorancia no debe presumirse después de la pubertad. Sin embargo, según Francisco, esos millones de tontos inmaduros caen en la cuenta después de divorciarse y volver a casarse por lo civil, de modo que ahora, miré usted qué cómodo, son lo bastante maduros para darse cuenta de que “hasta que la muerte nos separe” significa que el matrimonio es para toda la vida.

Como observa Dougherty, las opiniones de Francisco sobre la validez de los matrimonios católicos insultan y desprecian hondamente al fiel medio. La primera frase del artículo de Dougherty desenmascara lo que con razón llama el “vandalismo contra el sacramento del matrimonio” presente en este torpe abuso de poder papal: “¿Está usted casado? Aunque usted crea que así, el Papa piensa otra cosa.” ¡Y vaya que sí! A diferencia de Juan Pablo II, Benedicto XVI o cualquier otro papa desde San Pedro, Francisco el Misericordioso es un hombre de sentimiento y acción que se opone a todos esos engorrosos “análisis intelectuales”, como los llama monseñor Pinto. Francisco el Misericordioso está decidido a librar a una cantidad incalculable de católicos de matrimonios que él cree inválidos. Superando a sus 265 predecesores, va a emprender la “más profunda atención pastoral” que prometió en avión de regreso de Río. Acudirá al rescate de las multitudes deseosas de las nulidades que hasta ahora les han negado tan injustamente. Y Francisco, lo que quiere lo consigue. Que nadie se interponga.

Dougherty evalúa lo que ha hecho Francisco con el desprecio total que merece esa burla de la “misericordia”:

El papa Francisco ha conducido a su forma preferida de laxitud conyugal haciéndose un perfeccionista del matrimonio. Ha llegado a crear una versión católica del divorcio exprés mediante la adopción de las normas más exigentes y el escepticismo en torno a la virtud humana que caracteriza a una herejía como el jansenismo. Este es un error común en la historia de la Iglesia: poner tan alto el listón de la virtud que el pecado se vuelva inevitable y justificado.

Francisco ha hecho esto de una manera que pone en evidencia las pretensiones de su pontificado. Se ha puesto a sí mismo como el paladín de la colegialidad en la toma de decisiones de acuerdo con el Concilio Vaticano II, que apelaba a una Iglesia en la que los obispos verdaderamente gobernaran junto al Romano Pontífice. Pero Francisco ha puenteado el Sínodo para que funcione bajo su autoridad personal extraordinaria.

También queda al descubierto la falsedad de sus afirmaciones de ser anticlerical. El matrimonio es la vocación a la que la mayoría de católicos están llamados, y sin embargo, el Papa se ha tomado la atribución de considerar el matrimonio como una especie de lotería.

¿Una revuelta en Palacio?

Los miembros más ortodoxos de la Curia Romana están hartos del pataleo implacable de Francisco ante todo lo que no le gusta. El temible Edward Pentin informó hace poco de la aparición de un expediente de siete páginas en el que funcionarios de la Curia –entre los que sin duda habrá al menos un miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe– desmontaron jurídicamente” el motu proprio del Papa, acusando al Santo Padre de abandonar un dogma importante, y sostienen que se ha introducido de facto el “divorcio católico”. Esos miembros de la Curia deploran lo que Pentin describe como “una especie de dictadura eclesiástica gobernando desde arriba por decreto y sin ninguna consulta o supervisión. “Los mismo funcionarios –expone Pentin basándose en el expediente– temen que el motu proprio dará lugar a una avalancha de nulidades y que a partir de ahora, las parejas se pueda poner fin a un matrimonio católico sin problema.” Están muy alterados y se sienten obligados a hablar…” Por eso elaboraron el expediente.

Pero a Francisco no le importa. Nuestro Señor condenó a los fariseos porque, al ser unos casuistas duros de corazón, ideaban argumentos complicados que permitían el divorcio y así atacaban la indisolubilidad del matrimonio. Francisco, sin embargo, condena como fariseos a los católicos de hoy en día que, siguiendo a nuestro Señor, defienden la indisolubilidad del matrimonio y rechazan los argumentos engañosos de fariseos de los últimos tiempos como los cardenales Kasper y Marx. Es pura locura.

Conclusión

Cincuenta años después de que empezara la imaginaria renovación del Concilio Vaticano II, los ideólogos episcopales que han presidido un colapso sin precedentes de la fe y la disciplina se enfrentan a lo que Juan Pablo II llamó “apostasía silenciosa” en el ex cristiano Occidente. Dirigido por Francisco, el primer papa misericordioso, los mismos jerarcas conspiran ahora para dar cabida a la misma apostasía que fomentaron con su negligencia. Después de haber permitido a sus ovejas que se pasearan despreocupadamente al borde del precipicio inconscientes del peligro, ahora los pastores las invitan a tirarse de cabeza.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿qué podemos hacer? Muchísimo más que que quedarnos cruzados de brazos, más incluso que la oración y la penitencia, con lo importantes que son. San Roberto Belarmino, doctor de la Iglesia, nos dice lo que debemos hacer cuando nos las vemos con un pontífice que está causando un grave daño a las almas y al bien común eclesial:

Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede el cuerpo, también es lícito resistir el que agrede a las almas o altera el orden público y, sobre todo, al que intente destruir la Iglesia. Digo que es lícito resistirle no haciendo lo que ordena e impidiendo que se cumpla su voluntad… “. De Controversiis: sobre el Romano Pontífice.

Ya no es posible negar que Francisco, habiéndose alineado con los modernistas que ya infestan casi toda la jerarquía, muchos de los cuales son sus asesores más cercanos, es la especie de papa en que pensaba Belarmino: agrede a las almas e intenta destruir a la Iglesia, independientemente de lo que crea que está haciendo o de lo que sea subjetivamente culpable. Nuestro deber, por tanto, que es ante todo el deber de los obispos y los cardenales, es resistir a este papa no haciendo lo que quiere ni aprobando sus innovaciones, sino objetándolas, oponiéndonos públicamente a ellas y empleando todos los medios lícitos a nuestro alcance para impedir que se cumpla su voluntad. Aunque fallemos, este derecho sigue siendo un deber sagrado para con Cristo y su Santa Iglesia que supera infinitamente la mera lealtad humana a un papa caprichoso y peligroso como no había visto la Iglesia en veinte siglos.

Christopher A. Ferrara

[Traducción: Cecilia González]

Sínodo Semana 2 – Día 2: La Fe católica y la diabólica comunión

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14 octubre, 2015

La Fe Católica:

En la Iglesia Católica hay que poner el mayor cuidado para mantener lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos. Esto es lo verdadera y propiamente católico, según la idea de universalidad que se encierra en la misma etimología de la palabra. Pero esto se conseguirá si nosotros seguimos la universalidad, la antigüedad, el consenso general. Seguiremos la universalidad, si confesamos como verdadera y única fe la que la Iglesia entera profesa en todo el mundo; la antigüedad, si no nos separamos de ninguna forma de los sentimientos que notoriamente proclamaron nuestros santos predecesores y padres; el consenso general, por último, si, en esta misma antigüedad, abrazamos las definiciones y las doctrinas de todos, o de casi todos, los Obispos y Maestros. (San Vicente de Lérins, Communitorium, D.C. 434)

***

La Comunión Diabólica:

El Abad Jeremias Schröder, OSB, Presidente Archiabad de la Congregación Santa Otilia, fue uno de los Tres Padres Sinodales, seleccionado hoy cuidadosamente por la administración del Sínodo, para la Conferencia de Prensa de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. ¿Cuál fue su pronunciamiento más destacable? Francis Rocca del Wall Street Journal informa:

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“El Abad alemán Jeremias Schöeder dice que las cuestiones sobre la Comunión para los vueltos a casar y el ministerio para la gente homosexual podrían ser delegados a las Conferencias Episcopales” – Tweet de Francis X. Rocca

[Traducido por Cecilia Gonzalez. Artículo original]

Manipuladores del Sínodo caen aún más bajo: Silencian Víctimas — Burlas e Intimidaciones

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14 octubre, 2015

¿No es esta la “edad de los laicos”?… Sin embargo, si los laicos, los laicos fieles – los que creen en lo que Cristo y su Iglesia siempre enseñaron sobre el Sacramento del Sagrado Matrimonio, la Familia, la Penitencia, el Santísimo Sacramento – desean un poco más de información que la que manipulan los Modernistas híper clericalistas tras las puertas cerradas del Sínodo, y encuentran al aliado ocasional en un obispo bueno y fiel, entonces son humillados.

Tomemos por ejemplo al pobre Presidente de la Conferencia de Obispos de Polonia, el Arzobispo Gadecki, quien intentó dar a sus fieles algo de información sobre lo que se estaba discutiendo, antes de que el Secretario General del Sínodo, el Cardenal Baldisseri, le pida que retire toda la información.

Este domingo, el amigo personal del papa, ocasional vocero extraoficial (el papa suele hacer uso de él para dar mensajes indirectos) y director del periódico oficial de la Santa Sede, Civiltà Cattolica, el P. Antonio Spadaro SJ, tuvo el descaro de burlarse del constante cambio de reglas del Sínodo (las reglas cambian todos los días) y del permanente clima de temor, censura, y control de la información, al decir que los otros estaban tratando de momificar el Sínodo, en señal de que el “Sínodo está funcionando”.

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Tweet de Antonio Spadaro: Los que quieren un Sínodo rígido y momificado están atacando el método y la comunicación. ¡Significa que el Sínodo funciona!

Por supuesto, esto tiene tanto sentido como decir que un tratamiento médico es exitoso porque el paciente se queja constantemente del dolor agudo e intolerable causado por la medicación – si muere por el tratamiento, entonces, ¡es señal última de éxito! Estos son los genios a cargo de la Santa Iglesia Católica de nuestros días…


P.D. el Diácono Nick Donnelly no tuvo que ir muy lejos para revelar el verdadero significado de la imagen del Padre Spadaro: es la Iglesia fiel la que está siendo amordazada y sofocada.

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Caricatura: Cómo detener la momificación de la Iglesia. Reconectar con la verdad de Cristo que da la vida eterna. Remover las (siguientes) vendas que tratan de silenciar a los católicos fieles:Sesgar noticias del Sínodo, Tergiversar Sínodo, Censurar blog de Obispo polaco,  Dar plataforma a los heterodoxos, Empujar agenda personal, Retirar credenciales de prensa de católicos fieles.

Tweet de Nick Donnelly: contestación del equipo de Bloqueados por Rosica a la caricatura de la momia de Spadaro.

[Traducido por Marilina Manteiga.Artículo original]

Feministas atacan Catedral de Mar del Plata. Violencia y vulgaridad

Feministas atacan

Dar clic en la imagen para ir al video

14 octubre, 2015

El domingo 11 de octubre del 2015 se desarrolló la clásica movilización del  XXX Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata, Argentina.

Las feministas pintaron grafitis en diversos lugares de la ciudad. Las leyendas  fueron a favor del aborto.

Luego, en la movilización descargaron todo tipo de insultos contra Dios, la  Iglesia y la Santísima Virgen María.

Un grupo de integrantes de los grupos feministas que participaban de este  Encuentro destruyeron el frente de la Iglesia Catedral y atacaron a los fieles católicos -que estaban en las escalinatas del templo rezando el Santo Rosario- con piedras, palos, botellas, orina, excremento, tampones y basura.

La tensión aumentó cuando las activistas tiraron la reja del frente de la  Catedral: las feministas comenzaron a golpear, escupir y hasta intentar llevarse a un joven católico hacia sus propias filas, tal como se ve en este vídeo.

Mientras tanto, las mujeres, niños y adolescentes que estaban presentes y que  habían salido de Misa hacía un rato, tuvieron que refugiarse dentro del Templo mayor de Mar del Plata, pues su seguridad e integridad física estaba  en peligro.

Varios hombres, que rezaban abrazados afuera, fueron llevados a diversas clínicas de Mar del Plata por heridas cortantes provocadas por botellas de vidrio.

Un tiempo después, personal policial arribó al lugar y lanzaron gases lacrimógenos. Rápidamente se dispersó la concentración.

Tributo a la Misa Tradicional

Tributo a la Misa Tradicional

Dar clic en la imagen para ir al video

14 octubre, 2015

Quería presentarles este video que gustosamente he realizado, como tributo a la Misa Tradicional. No puedo engañarme, es la que verdaderamente expresa el sentido de la Misa, el Sacrificio de la Misa.
Por favor, no se ofendan los que no la conocen y sigan leyendo.

Yo antes no la conocía, pero en realidad era lo que necesitaba, pues sabía que Cristo se inmola en la Cruz, pero la liturgia nueva en verdad no me ofrecía lo que mi alma reclamaba.

Lo que más me chocó al principio fue que era de cara a Dios y los silencios, las palabras que el sacerdote dice en voz baja (vox secreta).
No fue una sorpresa desagradable, algo desconcertante quizá, pues realmente es muy distinto, y era la primera vez en mi vida que asistía a algo que respiraba sacralidad por todos  lados.  Uno en seguida se da cuenta que se está rindiendo el culto debido a Dios. Algo verdaderamente digno de Dios.

En  la misa Tradicional uno se siente más poca cosa, y eso es bueno, porque no somos más que simples gusanos frente a la majestad de Dios. No hay lugar apenas para protagonismos ni  nada que pueda centrarse en el hombre en la Misa Tradicional. Por eso uno se mosquea un poco. Nadie sale a leer etc… pero te das cuenta en seguida de que eso es bueno, te centras en  que estás viviendo la Pasión del Señor. Y que el centro es Cristo que se ofrece a sí mismo al Padre usando como instrumento al sacerdote.

Fue una sorpresa porque nunca había vivido algo así, algo tan maravilloso, algo tan centrado en Cristo, todos de cara a Dios.
Cuando voy a una misa Novus Ordo voy con espíritu tridentino, casi toda la misa me preparo para comulgar, medito la Pasión del Señor, que se está inmolando por mi, aunque la liturgia no acompañe. Confieso que acostumbrado a la misa Tradicional, no siempre me es fácil asistir a la Nueva Misa, te das cuenta de todas las cosas que faltan, pero es peor estar 6 días sin recibir al Señor.

Insisto en que no pretendo ofender de ningún modo a los que no van a Misa Tradicional, este video también es para ellos, para ayudar a vivir con el verdadero espíritu la Santa Misa. Digo esto porque se que hay mucha gente que en verdad anhela la Misa Tradicional y no se acercan a ella porque hay malas lenguas que se dedican a perseguir este rito declarado a perpetuidad por San Pio V y que ha alimentado a tantos grandes santos hasta hace relativamente  poco e inspirado las siguientes oraciones de acción de gracias conocidas por muchas almas piadosas que día a día las recitan y que para finalizar comparto con ustedes algunas de ellas:

Oración de San Buenaventura

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor; con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por Ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu Casa; anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo. Haz que mi alma tenga hambre de Ti, Pan de los Ángeles, alimento de las almas santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza, de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite. Oh Jesús, en quién se desean mirar los Ángeles: tenga siempre mi corazón hambre de Ti, y el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor; tenga siempre sed de Ti, fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la Casa de Dios: que te desee, te busque, te halle; que a Ti vaya y a Ti llegue; en Ti piense, de Ti hable, y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin: para que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija y firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.

Oración de Santo Tomás de Aquino

Gracias te doy, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso Cuerpo y Sangre de tu Unigénito Hijo mi Señor Jesucristo. Suplícote, que esta Sagrada Comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos, y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas las virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa. Ruégote, que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde Tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

San Ignacio de Loyola

Toma, Señor, toda mi libertad. Recibe mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo lo que tengo y poseo Tú me lo diste: todo te lo devuelvo y entrego totalmente al dominio de Tu voluntad. Concédeme con tu gracia amarte solamente a Ti; con eso me basta, no pido más.

Santiago Llull Sesma

Comienza 2ª semana del Sínodo: el Papa rechaza carta de Cardenales e ignora la apelación de Pell

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13 octubre, 2015

La carta enviada por trece Cardenales, quienes están todos presentes en el Sínodo (esto es importante, ya que muchos Cardenales fueron deliberadamente excluidos o mantenidos lo más lejos posible del cuerpo del Sínodo porque están en desacuerdo con la posición alemana que claramente el Papa favorece), contenía reclamos específicos acerca del procedimiento de sofocación ejercido para asegurar un resultado determinado.

La carta estaba firmada por los Cardenales Caffarra (Bologna), Collins (Toronto), Dolan (Nueva York), Eijk (Utrecht), Erdö (Esztergom-Budapest, presidente del Consejo de las Conferencias de Obispos de Europa y Relator General del Sínodo), Müller (Prefecto para la doctrina de la fe), Napier (Durban, Presidente-Delegado), Pell (Secretario de Economía), Piacenza (alcalde peniteciario)*, Sarah (Prefecto de la Adoración Divina), Scola (Milan*), Urosa (Caracas), Vingt-Trois (Paris, Presidente-Delegado*).

[Actualización: hubo una confusión en el informe anterior de Sandro Magister, posteriormente aclarada: los otros cuatro signatarios fueron los Cardenales: DiNardo (Galveston-Houston), Njue (Nairobi, Kenya), Rivera (ciudad de Méjico) y Sgreccia (emeritus de la Academia Pontificia para la Vida)**]

El texto era el siguiente:

Su Santidad:

En el inicio del Sínodo de la Familia, y con el deseo de verlo dar fruto en la Iglesia y en su ministerio, respetuosamente le solicitamos que considere una serie de preocupaciones que nos han transmitido otros padres sinodales, y que nosotros compartimos.

Si bien el documento preparatorio para el sínodo, el “Instrumentum Laboris” tiene elementos admirables, también tiene secciones que necesitarían una reflexión importante y una reelaboración. Los nuevos procedimientos que guían al sínodo parecen garantizarle una excesiva influencia sobre las deliberaciones del sínodo y sobre el documento sinodal final. En su forma actual, y dadas las objeciones que ya hemos oído de muchos de los padres sobre sus secciones problemáticas, el “Instrumentum” no puede servir adecuadamente como texto guía o fundamento de un documento final.

Los nuevos procedimientos sinodales serán vistos en algunos grupos como carentes de apertura y genuina colegialidad. En el pasado, el proceso de realizar  proposiciones y llevarlas a votación tenía el valioso propósito de sondear las opiniones de los padres sinodales. La ausencia de proposiciones y subsiguientes discusiones y votaciones parece desalentar el debate abierto y confinar la discusión a pequeños grupos; por ende nos parece urgente que se restaure el trabajo de proposiciones para ser votadas por todo el sínodo. La votación sobre un documento final  estaría demasiado pospuesta para una revisión y un serio ajuste del texto.

Además, la falta de acceso de los padres sinodales a la composición del comité de redacción ha creado un considerable malestar. Los miembros fueron impuestos, no elegidos, sin consulta. Del mismo modo, quienquiera que redacte algo al nivel de los pequeños círculos debería ser elegido, no impuesto.

A su vez, estas cosas han creado la preocupación de que los nuevos procedimientos no sean  concordes al espíritu tradicional y al propósito del sínodo. No está claro por qué estos cambios en los procedimientos son necesarios. Cierto número de padres sienten que el nuevo proceso parece designado para facilitar resultados predeterminados sobre cuestiones importantes en disputa.

Finalmente y quizás más urgentemente, varios padres han expresado su preocupación de que un sínodo diseñado para ocuparse de un asunto pastoral de vital importancia – reforzar la dignidad del matrimonio y de la familia- pueda resultar dominado por el asunto teológico/doctrinal de la Comunión para los divorciados y vueltos a casar por civil. Si es así, esto inevitablemente suscitará asuntos aún más fundamentales sobre cómo la Iglesia, en adelante, debería interpretar y aplicar la Palabra de Dios, sus doctrinas y disciplinas a los cambios en la cultura. El colapso de las iglesias protestantes en la era moderna, acelerado por el abandono de elementos clave de fe y prácticas cristianas en nombre de la adaptación pastoral, justifica una gran precaución en nuestras propias discusiones sinodales.

Su Santidad, le ofrecemos estos pensamientos en espíritu de fidelidad, y le agradecemos que los tenga en consideración.

Nuestro saludo en Cristo Jesús.

[Carta y signatarios revelados por el periodista italiano Sandro Magister, formalmente excluido como corresponsal por orden papal mediante la Oficina de Prensa de la Santa Sede a partir del 15 de junio, 2015.]

La carta entregada el 5 de octubre fue, por supuesto, totalmente ignorada por el Papa. Pero es un poderoso testimonio. Volveremos a ella en el futuro. La gran división nunca ha sido más palpable.

***

A pesar de ello, el Cardenal Pell insistió en varios puntos del procedimiento. Lo sabemos gracias a las notas sumariales hechas por los obispos polacos, suprimidas más tarde debido a la censura impuesta por el Secretario General Baldisseri. Ya el mismo día de la entrega de la carta manifestó su disconformidad con la misma composición del comité encargado de escribir el informe final para el Sínodo, claramente expresó:

El Card. George Pell (Vaticano), Prefecto para la Secretaría de Economía afirmó – No conviene comenzar todo desde la sociología, sino desde la Palabra de Dios. Apreciamos el valor del debate libre, sin embargo debe existir una clara distinción entre los modi y las propositiones [hechas por los pequeños grupos divididos por idiomas] ¿Es posible mantener la presentación del 2015 del Instrumentum Laboris con  sus tres partes actuales? ¿Por qué se encargó al Comité redactar la Relatio final del Sínodo nombrada en esta composición?

 ***

La apelación de Pell ese mismo día tampoco tuvo respuesta.

Quizás no debería haberse molestado, ya que ni siquiera sabemos si existirá una Relatio final : tan pronto como los manipuladores se dieron cuenta de que, a pesar de toda la manipulación, no se podían asegurar una clara mayoría  a favor de inclusiones heterodoxas o al menos ambiguas en la Relatio final, entonces este informe final se cuestionó también: las reglas se cambian todos los días.


*Scola: después de la publicación, un vocero negó que él firmara la carta, Vingt-Trois también lo negó. Piacenza lo negó más tarde también/Erdo también lo negó después.

** Cuatro nombres más confirmados por Gerard O’Connell para la revista America.


Actualización: El periodista Edward Pentin revela que el Cardenal Pell confirma plenamente su firma, y a pesar de decir que el contenido de la carta debería haber permanecido privado, mantiene todas sus reservas en varios asuntos.

Declaración del Portavoz del Cardenal George Pell.

Lunes 12 de octubre de 2015.

Un vocero del Cardenal Pell manifestó que hay un gran consenso en el Sínodo en la mayoría de los puntos pero, obviamente, existen desacuerdos porque una minoría quiere cambiar las enseñanzas de la Iglesia acerca de las necesarias disposiciones para recibir la Comunión.

Obviamente no existe la posibilidad del cambio en esta doctrina.

Una carta privada debería permanecer privada pero hay errores sobre su contenido y la lista de signatarios.

El Cardenal es conciente de que continúan las preocupaciones entre los Padres Sinodales acerca de la composición del comité de redacción de la relatio final y acerca del proceso por el cual se presentará a los Padres Sinodales y se votará.

El periodista John Allen h. también expresa que el Cardenal Napier confirma su signatura en términos generales: “Napier reconoció haber firmado la carta, pero dijo que su contenido era diferente del presentado en el informe de Magister. La carta que él firmó, comentó,  era específicamente sobre la comisión de diez miembros que preparaba el documento final”.

[Traducción de Verónica Serrano. Artículo Original]

Revelación explosiva: pequeño sínodo clandestino, con el Papa e invitados externos, todos los días en Santa Marta

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13 octubre, 2015

Escondida en un artículo publicado hoy en el periódico alemán católico Die Tagespost, se encuentra una increíble noticia que ayuda a explicar el constante cambio de reglas del Sínodo 2015 y las continuas filtraciones de amenazas y opiniones del Papa. Todos los días, una especie de Sínodo Sombra en miniatura se reúne en el Domus Sanctae Marthae con el Papa (incluyendo algunos Padres Sinodales e invitados externos) para decidir qué pasos deben darse en el Sínodo.

Tal vez, ni el propio autor se percató de cuán explosiva es esta revelación que incluye despreocupadamente en su artículo de abajo: no hay método, ni reglas, ni hoja de ruta en el Sínodo de los Obispos, sólo un deseo de alcanzar un fin específico, sin importar los medios utilizados.

tagespost

Sin Completa Claridad

Die Tagespost

13 de octubre, 2015, p. 5
por Guido Horst

Roma: No se filtra mucho del Sínodo – y todavía queda una pregunta abierta: cuáles serán la conclusión y las palabras finales del Papa

[Extractos:]

[…] Quién dice qué, cuánto confrontan los dos frentes – hasta ahora nadie ha negado que tales frentes existen – qué es lo que esencialmente sucede en la Sala del Sínodo – nada de esto llega al público. […] Sólo en los próximos días se sabrá cuántos Padres Sinodales desean qué cambios en las prácticas de la Iglesia. El Cardenal Luis Antonio Tagle de Manila, uno de los cuatro presidentes delegados del Sínodo, dijo hace unos días a los periodistas: los trescientos obispos no vinieron a reunirse para no decidir nada. La incertidumbre sobre el resultado de estas tres semanas de negociaciones se intensifica por el siguiente hecho: en la casa de huéspedes del Vaticano, Santa Marta, se lleva a cabo una especie de ‘Sínodo Sombra’; el Papa Francisco se reúne con participantes del Sínodo y con invitados externos para hablar con ellos individualmente. Finalmente, corresponde al Papa la decisión final sobre las preguntas que quedan abiertas y comunicar su decisión a toda la Iglesia en un texto final. Sin embargo, este es hasta ahora el misterio más grande subyacente al Sínodo. […]

Por tanto, dado que el cierre formal del Sínodo se encuentra totalmente abierto, el misterio se aplica aún más a la manera en la que el Papa Francisco dará su palabra final concerniente al matrimonio y la familia en el mundo contemporáneo, en base a estos dos años de proceso sinodal. Puede tomarse un tiempo largo para escribir un texto post-sinodal, como ha sido el caso con la mayoría de los Sínodos anteriores. Pero, también puede pronunciar el 24 de octubre, último día de Sínodo – cabalmente y en la manera que él elija – su palabra concluyente acerca del matrimonio y la familia.

Sea cual fuere el caso, para este Sínodo, el Mensaje de los Padres Sinodales al Pueblo de Dios ya ha sido eliminado; y ni siquiera era necesario elegir un comité de redacción – dado que la atención del púbico mundial estará concentrada completamente en el documento final del Papa. Algunos rumores – según los cuales el documento final ya se encuentra terminado en un cajón, o a mitad de camino en manos de un equipo de redacción – no carecen de maldad, pues implican que el trabajo que se lleva a cabo en el proceso sinodal es una farsa. Además, fue específicamente el Papa Francisco quien comenzó su pontificado deseando que los procesos sinodales cobren importancia en el liderazgo de la Iglesia.

[Fuente. Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original]

Obispos polacos explican por qué los divorciados “vueltos a casar” nunca podrán comulgar lícitamente

Gadecki 13 octubre, 2015

Desde el primer año de Rorate, hemos cubierto la ola persistente de los prelados que han tratado de utilizar la portada de  la “misericordia” para impulsar un sacrilegio (en nombre de la recepción de la Sagrada Comunión por civiles divorciados y “vueltos a casar”). Naturalmente en ese momento no esperábamos llegar a tiempo, en donde el apoyo a esa idea vendría desde el más alto nivel de la jerarquía.

Afortunadamente, Polonia católica no defrauda. En su intervención en el asunto, realizado el sábado en el Aula del Sínodo, y hecho público este lunes, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, el arzobispo  Stanisław Gądecki, lo explicó con claridad y con palabras inolvidables, por qué la doctrina católica sobre este tema, no puede cambiar de lo que siempre ha sido.

La Conferencia Episcopal de Polonia también publicó un comentario teológico para explicar el tema a la luz de los Concilios de la Iglesia, en particular, del Sacrosanto Concilio de Trento, que se ocupa sobre todo de los conceptos de la gracia santificante, la gracia sacramental y el pecado mortal, que puede ser adulterado por los manipuladores para que el sacrilegio sea forzado dentro la Iglesia.

Primero esta intervención:

Intervención en la 6ta sesión general

Sábado 10 de octubre de 2015

+ Stanisław Gądecki, Arzobispo Metropolitano de Poznań

Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca

Para empezar, quiero hacer hincapié en que la siguiente intervención refleja no sólo mi opinión personal, pero también la opinión de toda la Conferencia Episcopal Polaca.

1, No hay duda de que la Iglesia de nuestro tiempo debe -en un espíritu de misericordia- ayudar a los divorciados y vueltos a casar civilmente con una caridad especial, para que no se consideren a sí mismos separados de la Iglesia, si bien pueden en efecto, participar en Su vida, como bautizados.

Por lo tanto, vamos a invitarlos a escuchar la Palabra de Dios, a asistir al Sacrificio de la Misa, a perseverar en la oración, a contribuir a las obras de caridad y las iniciativas comunitarias en favor de la justicia, a educar a sus hijos en el la fe Cristiana, a cultivar el espíritu y la práctica de la penitencia y de implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios. Que la Iglesia rece por ellos, los anime y Ella Misma se muestre como una madre misericordiosa, y así los sostenga en la fe y la esperanza (cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio, 84).

2, Sin embargo, la Iglesia en su enseñanza sobre la admisión de los divorciados vueltos a casar, no puede ceder a la voluntad del hombre, sino sólo a la voluntad de Cristo (cf. Pablo VI, Discurso a la Rota Romana, 01/28/1978; Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 01/23/1992, 01/29/1993 y 01/22/1996). En consecuencia, la Iglesia no puede dejarse llevar por sentimientos de falsa compasión a las personas o los modos de pensamiento que -a pesar de su popularidad en todo el mundo- se equivocan.

Admitir a la Comunión a los que siguen cohabitando “more uxorio” [como esposo y esposa] sin el vínculo sacramental sería contrario a la Tradición de la Iglesia. Los documentos de los primeros sínodos de Elvira, Arles y Neocesarea, que tuvieron lugar en los años 304-319, ya han confirmado la doctrina de la Iglesia sobre no admitir a los divorciados vueltos a casar a la Comunión Eucarística.

Esta posición está basada en el hecho de que “su estado y condición de vida contradicen objetivamente esa unión de amor entre Cristo y la Iglesia, reconocida y actualizada en la Eucaristía” (Juan Pablo II, Familiaris consortio, 84; 1 Cor 11:27 -29; Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, 29; Francis, Angelus 16 de agosto de 2015).

3, La Eucaristía es el sacramento de los bautizados que están en estado de gracia sacramental. Admitir a los divorciados que se volvieron a casar civilmente a la Santa Comunión, causaría un gran daño no sólo para el ministerio pastoral de la familia, sino también a la doctrina de la Iglesia sobre la gracia santificante.

De hecho, la decisión de admitir a la Sagrada Comunión, abriría la puerta a este sacramento a todos los que viven en pecado mortal. Esto a su vez daría lugar a la eliminación del Sacramento de la Penitencia y distorsionaría el significado de vivir en estado de gracia santificante. Por otra parte, hay que señalar que la Iglesia no puede aceptar la llamada “ley de la gradualidad” (Juan Pablo II, Familiaris consortio, 34).

Como el Papa Francisco nos lo recordó, que los que estamos aquí no queremos y tampoco tenemos el poder para cambiar la doctrina de la Iglesia.

Ahora, el comentario teológico proporcionada por la Conferencia, tomando como base, en particular, las enseñanzas inmutables del Concilio Tridentino:

Pbro. Dariusz Kowalczyk SJ

Decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma

La Gracia de Dios, Gracia Sacramental, Gracia Santificante

La gracia de Dios es, básicamente, cada acción salvadora de Dios para el ser humano. Por lo tanto, podemos decir que la gracia es una al igual que solo hay un Dios. Sin embargo, teniendo en cuenta los cambios en las circunstancias, así como en las modalidades y las consecuencias de la acción de Dios, se distinguen diferentes tipos de gracia, entre ellos la “gracia sacramental” (gratia sacramentalis), que es “la gracia del Espíritu Santo, dada por Cristo y propia de cada sacramento “(Catecismo de la Iglesia Católica, 1129).

El Concilio de Trento enseña que a través de los sacramentos “toda justicia verdadera inicia, o habiendo iniciado, se incrementa o cuando se pierde es reparada.” (Denz 1600). Por lo tanto, la gracia sacramental es esencialmente gracia santificadora (sanctificans graciables). Cabe señalar que el concepto de “gracia santificante” es mucho más amplio que el de “gracia sacramental”. Porque, Dios puede venir a santificar las relaciones humanas fuera de los sacramentos. En otras palabras, Dios también salva no sacramentalmente, como el Concilio Vaticano II afirma: “debemos creer que el Espíritu Santo de una manera sólo conocida por Dios, ofrece a todos la posibilidad de ser asociados a este misterio pascual” (Gaudium et spes, 22).

La situación de las personas divorciadas que viven en nuevas uniones, sería entonces una situación en la que se les priva de la gracia sacramental ligado al sacramento del matrimonio, el sacramento de la Penitencia y la Santa Comunión, pero no deben ser, por definición, privadas de la gracia de Dios en general, de esta gracia santificante que Dios puede dar, como hemos dicho, no sacramentalmente. Es por esto que Juan Pablo II fue capaz de escribir en la Familiaris consortio: “Ellos [los divorciados y divorciadas vueltas a casar] deben ser alentados a escuchar la palabra de Dios, para asistir al Sacrificio de la Misa, a perseverar en la oración, para contribuir a las obras de caridad y las iniciativas comunitarias en favor de la justicia, a educar a sus hijos en la fe cristiana, para cultivar el espíritu y la práctica de la penitencia y de implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios [la cursiva es nuestra] “(No. 84).

Por lo tanto, las personas divorciadas que viven en nuevas uniones pueden verdaderamente pedirle a Dios que les conceda su gracia y aunque no es, ni puede ser la gracia sacramental sin el cumplimiento de ciertas condiciones, es sin embargo una verdadera gracia de Dios que restaura la relación salvadora con Él. Sin embargo, esto no abre el camino para la comunión sacramental de las personas divorciadas que participan en nuevas uniones. Por el contrario, si esto fuera así, ellos se alejan, no sólo de la lógica interna de la gracia sacramental, sino también el riesgo de eliminar la gracia recibida no sacramentalmente.

[Fuente: Conferencia Episcopal Polaca]

[Traducción de Cecilia Gonzalez. Artículo Original]

Los más profundos, aunque desapercibidos, problemas del Sínodo

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13 octubre, 2015

Dos charlas del Padre Gálvez sobre el Sínodo sobre la Familia que actualmente se celebra en Roma (links: aquí y aquí ), abordan la problemática que suscita del modo más profundo que he visto hasta el momento.

Conviene notar, a este respecto, que con frecuencia, los artículos críticos sobre la mencionada Asamblea episcopal se han dedicado o bien a la preocupación en relación al proceso que podríamos denominar “político eclesial’’ sobre su organización, manipulación más o menos abierta y dirección del mismo; o bien, desde el punto de vista teológico,  a los problemas que se pueden suscitar en áreas fundamentales de nuestra fe. En particular en:

  1. En la teología sacramental: sobre el matrimonio, la familia, los sacramentos, la eucaristía, reconciliación, etc.
  2. En sus consecuencias en la teología moral: admisión o no a la comunión de pecadores sin cambio de vida; aceptación de uniones irregulares, etc.
  3. En sus efectos eclesiológicos y canónicos: alcance de la infalibilidad pontificia, sinodalidad o primado, cambio de procesos canónico—matrimoniales, etc.

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Herejías y desviaciones del camino neocatecumenal

kiko arguello

13 octubre, 2015

Publicamos la siguiente carta de unos lectores, cuya identidad y honestidad están plenamente acreditada por esta web. Las negritas son nuestras.

 
Señor Director:

Por la presente acercamos a Ud. una denuncia que previamente fue enviada a cuatro Dicasterios Vaticanos, pero que nunca ha sido contestada en estos últimos dos años.  Lo hacemos con el deseo y la esperanza de que pueda contribuir a alertar a las personas acerca de las prácticas y enseñanzas de esta agrupación, y esperamos que algún día la Iglesia como Madre, lo investigue seriamente para el bien de las almas. Este movimiento tiene incluso algunas aprobaciones eclesiásticas, y bendiciones apostólicas. Mi esposa y yo dejamos el Camino con un gran dolor y  tormento moral, a causa de innumerables maltratos de parte de los integrantes y de  los catequistas  de una comunidad  de la cual formábamos parte. He aquí algunos  aspectos de la vivencia, ocultos a simple vista, y que a continuación enumeraremos:

  1. No se puede discutir con los catequistas. Discutir con los catequistas es no querer escuchar la voluntad de Dios. Discutir significa ir contra la obediencia. (Se insistía mucho en ser obediente al catequista, como quien obedece a Dios).
  2. En la relación con el dinero, el desprendimiento tiene que ser tal que se debe estar dispuesto a hacer con él todo lo que los catequistas indiquen. Instrumentalizando la palabra de Dios, se manipula a las personas para que realicen continuos desembolsos en beneficio de la evangelización, la construcción de edificios fastuosos en todo el mundo, etc.
  3. Se pide sinceridad absoluta con los demás acerca del fuero interno: lo mínimo que se piensa o se sienta contra el otro debe ser puesto en común. Si se ha murmurado de alguien hay que explicitarlo frente a la comunidad, y se le debe hacer saber. El no hacerlo implica  que “en realidad no se quiere al otro sino a uno mismo”. (Porque el amor no pasa por convivir en paz con  los hermanos, sino en perdonar y ser perdonado en un clima de una total Se asume el pecado de murmuración como uno de los más graves, ya que destruye la comunidad, que es Jesucristo mismo). Sigue leyendo →

Arqueólogos creen haber encontrado la Santa María, carabela insignia de Colón

Las tres carabelas

La Santa María, se quedó en América… y un 25 de diciembre de 1492 dio a luz a la nueva progenie espiritual de la Virgen María: los católicos de América.

(AFP)

Un arqueólogo submarino estadounidense aseguró haber hallado frente a las costas de Haití los restos de la famosa carabela “Santa María”, con la que Cristóbal Colón llegó a las costas de América en 1492, una suerte de “monte Everest” de los naufragios, según el explorador.

“Toda la evidencia geográfica, de topografía submarina y arqueológica sugiere de manera muy fuerte que son los restos de la famosa nave insignia de Colón, la ‘Santa María’”, indicó en un comunicado de prensa Barry Clifford, líder de dos expediciones de exploración y reconocimiento al norte de las costas de Haití.

“Estoy confiado en que la excavación completa de los restos del barco revelará la primera evidencia arqueológica marina del descubrimiento de América por parte de Colón”, agregó el explorador, que dará una conferencia de prensa el miércoles en Nueva York.

Clifford, de 68 años, un especialista en el rescate de restos de naufragios, realizó en 2003 una primera expedición y tomó unas fotografías del barco sumergido, sin darse cuenta entonces de que podía tratarse de la embarcación de Colón que encalló en un arrecife el 25 de diciembre de 1492.

El lugar coincide con el descrito por Colón en su diario y no muy lejos se halló el fuerte que construyó en tierra el descubridor genovés.

“Es el monte Everest de los naufragios”, aseguró Clifford en declaraciones a la cadena de televisión estadounidense CNN.

Clifford fotografió en su primera expedición un cañón que, luego supo, podía ser de finales del siglo XV. Esto le llevó a pensar que el casco sumergido que había inspeccionado unos años antes era la “Santa María”, “el barco que cambió el curso de la historia humana”, explicó.

El investigador decidió volver a principios de mayo al lugar, para constatar que el cañón y otros objetos habían sido pillados.

NUEVO VIAJE EN JUNIO A HAITÍ

Clifford anunció que volverá a Haití en junio para reunirse con las autoridades y decidir los pasos a tomar.

Colón zarpó el 3 de agosto de 1492 del puerto de Palos, en el suroeste de España, con las carabelas “Santa María”, “La Pinta” y “La Niña” con el objetivo de hallar una ruta a Asia.

El 12 de octubre de ese año Colón desembarcó en la isla de Guanahani, que los historiadores han identificado como parte del archipiélago de Bahamas, en lo que se conoce popularmente como el “descubrimiento de América”.

Colón continuó su expedición por el Caribe llegando a la isla de Cuba el 28 de octubre y a La Española, o Isla de Santo Domingo, el 6 de diciembre.

Tras el naufragio de la “Santa María” a fines de 1492 y la construcción del fuerte, en enero de 1493, Colón volvió a España con los dos otros barcos de su primera expedición para informar a la reina Isabel del resultado de su viaje.

Barry Clifford, graduado en Historia y Sociología en la Universidad de Western State en Colorado (oeste de Estados Unidos), es miembro del “Club de Exploradores”, una asociación profesional internacional multidisciplinaria fundada en 1904 y con sede en Nueva York.

Ha obtenido galardones y distinciones, como el Premio Rolex-Lowell Thomas 2005 para arqueología marina, y es miembro de la oficina del presidente de la National Geographic Society.

Tomado de:

https://forocatolico.wordpress.com/

¡Para pegarle! (en pleno Sínodo, como hizo San Nicolás)

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12 octubre, 2015

Mientras sigue el circo (léase el Sinodo de la Familia), el arzobispo Stanisław Gądecki informa que el cardenal José Luiz Lacunza Maestrojuan, presidente de la Conferencia Episcopal Panameña y nombrado ponente del Sinodo por S.S. Francisco, propuso que la Iglesia desechara las enseñanzas de Jesús sobre el divorcio y las segundas nupcias. Para ello, decía, debemos volver a lo que dicen las Leyes de Moisés sobre el tema. Lo cita Rorate Caeli:

“Moisés cedió porque se acercó al pueblo. Del mismo modo, hoy en día la dureza de los corazones se opone al plan de Dios. ¿No podría S. Pedro tener misericordia como la tuvo Moisés?”

Quede claro que esto es pura apostasía. Es más, desechar las enseñanzas de Cristo para volver a la Ley de Moisés es el primerísimo ejemplo de apostasía que aparece en el Nuevo Testamento, y tampoco cayó nada bien (véase Hebreos 6,4-8). Por esta razón, se podría decir que Maestrojuan quiere que la Iglesia haga como los apóstatas sobre los que está escrito:

“Como hubo en el pueblo profetas falsos, así habrá falsos doctores, que introducirán sectas perniciosas, llegando hasta a negar al Señor que los rescató [Jesús], y atraerán sobre sí una repentina ruina.” (2ª de Pedro 2,1; las negritas son mías)

“Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas, y que negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción.” (2ª de Pedro 2,1; las negritas son mías)

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El Hospital abortista del obispo Meneses

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12 octubre, 2015

El estupor suscitado en el Hospital Comarcal de Sant Celoni por la dimisión de Mn. Ignasi Fuster como vicepresidente de su Patronato, ha entrado en una nueva etapa. El Obispo de Terrassa ha nombrado nuevo párroco, y Mn. Fuster se ha incorporado a la Archidiócesis de Barcelona.

Por razón de su cargo pastoral, el párroco de Sant Martí de Sant Celoni era también vicepresidente nato del Patronato del hospital, cuya presidencia la ostenta el alcalde de la ciudad. El alcalde y el párroco nombraban los miembros del patronato [1]: tres por la parroquia y cuatro por el Ayuntamiento.  El tesorero y el secretario están también en manos de la alcaldía. Y completa la estructura orgánica un código ético [2] que parece salido de la Gran Logia Simbólica de la calle Avinyó.

La Fundación Hospital de Sant Celoni es una fundación privada que tiene una historia que se remonta al siglo XII. Ahora es Centro de Referencia de la subcomarca del Baix Montseny. Está integrado en la Red Hospitalaria de Utilización Pública (XHUP) formada por la mayoría de hospitales públicos de Cataluña, no pertenecientes al Institut Català de la Salut (ICS). Por ello, la mayor parte de su actividad ha acabado estando concertada con el CatSalut. Sigue leyendo →

Sínodo, 6º día – Relatio final en peligro, Cambio constante de reglas – Micrófono negado a Erdo

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12 octubre, 2015

Antes del Sínodo, se dudaba de una específica exhortación post-sinodal del Papa, pero no había dudas de una votación de la Relatio final por parte de la Asamblea. ¡Pues ya no! La votación debe estar en duda entre los manipuladores, porque desde que el Cardenal Tagle mencionó en la conferencia de prensa de ayer que es posible que no haya un documento final, todas las conversaciones han girado en torno a esto.

Además, hay un completo desorden en el orden de los trabajos. Mientras que el Cardenal Erdo, el Relator General, debiera presentar sus reportes sobre la segunda y la tercera parte del Instrumentum Laboris, simplemente no le han vuelto a dar la palabra. ¡En absoluto! La tercera parte del Instrumentum, con sus secciones más que controvertidas (sobre los divorciados “vueltos a casar” y los homosexuales) se está debatiendo abiertamente y sin un verdadero orden de trabajo. Tal como indicamos en el Segundo Día, los Estados Generales se convirtieron en la Asamblea Nacional, y los Jacobinos manejan el espectáculo.

El reportero italiano, Sandro Magister, cuenta los detalles en su blog personal:

Pero esto no es todo [es decir: la noticia sobre una nueva negativa de una Relatio Final]. Porque el 10 de octubre, el Padre Lombardi informó sobre un nuevo cambio que ocurrió en este trabajo en proceso.

De acuerdo al calendario del Sínodo, las discusiones en la Sala y en los pequeños grupos debían seguir el orden de cada una de las tres partes del documento de base, el Instrumentum Laboris, cada una introducida a su vez por una “presentación del Relator General”, el Cardenal Peter Erdo.

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Sínodo, cuarto día: ¿Y el Cardenal Erdo quién es? ¡Hablemos de sexo!

peter-erdo1-e1444506611598 10 octubre, 2015

En las últimas horas se dio a conocer la traducción al inglés del conservador discurso de apertura del Cardenal Peter Erdo, Relator General del Sínodo de los Obispos, del día 5 de octubre, primer día de discusiones del Sínodo, gracias al National Catholic Register y la Agencia Católica de Noticias.

Apreciamos su esfuerzo, pero parece que nuestra decisión editorial de no malgastar nuestros limitados recursos en esto no estaba errada: ¿qué es lo que obtenemos de un padre sinodal, el Cardenal Menichelli, en la conferencia de prensa del cuarto día del Sínodo, segundo día de reuniones de los “circuli minores” (agrupaciones más pequeñas de obispos según su idioma)? Que nadie escucha las palabras del Cardenal Erdo, todos apuntan directamente al problemático y profundamente liberal Instrumentum Laboris, el documento que mina toda la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio desde Trento hasta la Humanae Vitae (a pesar de los mejores esfuerzos del pobre Erdo por virar el diálogo hacia una dirección más conservadora).

Matteo Matzuzzi, reportero de Il Foglio, tweeteó desde la conferencia de prensa del Sínodo: “Cardenal Menichelli: ‘¿Su interpretación es el reporte de Erdo? ¡Deberá preguntarle a él! Los debates son [centrados] sobre el Instrumentum.” En cambio, Francis Rocca, reportero del Wall Street Journal, menciona: el Cardenal “Menichelli dice que los derechos de la mujer y la sexualidad humana son temas pertinentes al Sínodo de la familia”. ¿Y qué hay de los africanos? También están aprendiendo a reconocer su lugar: el Arzobispo Palmer-Buckle de Ghana, presente en la conferencia de prensa oficial del día de hoy, dice que África está madurando: “África está creciendo en relación al tema de la homosexualidad.”

Valió la pena el esfuerzo, Cardenal Erdo. El espectáculo debe continuar.

***

La otra noticia interesante del día es que el grupo de habla alemana, el Germanicus, pidió cambiar su lugar de reunión porque la sala del primer día no tenía ventanas, olía mal, y  el “aire estaba viciado”. ¿Azufre, suponemos? Ciertamente, el grupo incluye luminarias de la ortodoxia como los cardenales Kasper y Marx, y el Obispo Bode…

Hoy, se reunieron en el Palacio del Santo Oficio, recibidos por el Cardenal Prefecto Müller, quien se aseguró de ofrecerles la tan necesitada luz y aire fresco.

[Traducción de Marilina Manteiga. Artículo Original]

Vídeo explosivo sobre el Sínodo (Cardenal Burke, Mons. Schneider, Mons. Lenga)

Crisis -Sínodo de la familia 2015Dar clic en la imagen para ir al video

10 octubre, 2015

Subtitulado por Adelante la Fe. Traducido por Miguel Franco. Pedimos disculpa pues los subtítulos contienen algunas erratas, pero dada la imposibilidad por tiempo y recursos de abordar su corrección, y por la importancia del vídeo, hemos estimado oportuno publicarlo.

El Matrimonio según los Padres de la Iglesia – II

El-Matrimonio-según-los-Padres-de-la-Iglesia-e1442607228390 10 octubre, 2015

Padres de la Iglesia se llaman con toda razón aquellos santos que, con la fuerza de la fe, con la profundidad y riqueza de sus enseñanzas, la engendraron y formaron en el transcurso de los primeros siglos [Cf. Gal. 4, 19][1].

Son de verdad “Padres” de la Iglesia, porque la Iglesia, a través del Evangelio, recibió de ellos la vida [cf. 1 Cor. 4, 15]. Y son también sus constructores, ya que por ellos —sobre el único fundamento puesto por los Apóstoles, es decir, sobre Cristo— [cf. 1 Cor. 3, 11] fue edificada la Iglesia de Dios en sus estructuras primordiales.

La Iglesia vive todavía hoy con la vida recibida de esos Padres; y hoy sigue edificándose todavía sobre las estructuras formadas por esos constructores, entre los goces y penas de su caminar y de su trabajo cotidiano.

Fueron, por tanto, sus Padres y lo siguen siendo siempre; porque ellos constituyen, en efecto, una estructura estable de la Iglesia y cumplen una función perenne en pro de la Iglesia, a lo largo de todos los siglos. De ahí que todo anuncio del Evangelio y magisterio sucesivo debe adecuarse a su anuncio y magisterio si quiere ser auténtico; todo carisma y todo ministerio debe fluir de la fuente vital de su paternidad; y, por último, toda piedra nueva, añadida al edificio santo que aumenta y se amplifica cada día [cf. Ef. 2, 21], debe colocarse en las estructuras que ellos construyeron y enlazarse y soldarse con esas estructuras. Sigue leyendo →

Hermenéutica de la Conspiración

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10 octubre, 2015

Casi me da un ataque de risa cuando he leído la nueva intervención del Papa en el Sínodo este pasado jueves. Con todos los respetos, el Santo Padre parece que no se fía mucho de lo que se vaya a decir por allí y no quiere que nadie se salga del marco establecido. Nunca antes un Pontífice estaba tan metido en el Sínodo mañana, tarde y noche. Aunque se ha insistido tanto en que los Obispos deben hablar con naturalidad y libertad, y que esta es una Asamblea de hermanos que investigan para ayudar, incluir, respetar, no agredir e impulsar a la Familia… parece que no obstante, anda por allí merodeando para que se sepa que el Jefe está cerca. No vaya a ser que algún discursito se salga del guión. La sola contemplación de la cara del cardenal Baldisseri, infunde miedo a perder el cargo o a ser enviado de Obispo a Groenlandia, a la Diócesis de Pingüinland. Si encima está por allí Francisco (que todo el mundo sabe que no es autoritario en absoluto), pues entonces ya ni les cuento.

Pero digo que me dio un ataque de risa cuando Francisco habló de la hermenéutica de la conspiración. Parece ser que hay gente mala por ahí que está queriendo imponer sus criterios en contra del Sínodo y no hacen mas que hablar sospechosamente sobre él. Que si la Familia va a quedar afectada, que si los divorciados van a comulgar, que si las mujeres van a diaconear, que si patatín y que si patatán. Son profetas de desgracias. Desfachatez, desvergüenza y descaro es lo que tienen estos conspiradores, que quieren evitar una conspiración aperturista. Todo el mundo sabe que el Sínodo está ni más ni menos que en manos del Espíritu Santo, y todos los conservadores andan por ahí metiendo baza para impedir que el Espíritu se exprese sobre la destrucción del matrimonio express, e inspire a los Obispos que están de acuerdo con esto.

Ahora resulta que los que conspiran, son los pobrecitos cuatro gatos que han expresado que la Doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio es de origen divino, y han alertado sobre el peligro de abandonar las exigencias de la Revelación. Y hay que llamarles la atención para  que se callen. Cosa que yo creo es innecesaria, porque ya de por sí no es que hablen mucho. Y aunque vayan diciendo algo en los tres minutos de intervenciones, las reuniones de jesuítas antes del Sínodo y otros Pre-sínodos paralelos ya se encargarán de acallarlos cuando todo esto acabe. Sigue leyendo →

La Línea Maginot del Sínodo

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9 octubre, 2015

Después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial, los genios militares franceses (que habían abandonado desde hacía tiempo su buen sentido católico), atiborrados de vino, queso y arrogancia, construyeron una famosa línea de fortificaciones en el este para evitar que Alemania invadiera de nuevo. Construyeron una línea de fortificaciones fijas, fuertes y resistentes.

Cuando se completó en 1930, esos genios militares franceses se felicitaron por su previsión y sagacidad, convencidos de que habían impedido otra invasión alemana por el este.

Entonces los alemanes invadieron Francia por el norte. Simplemente rodearon la Línea Maginot. Por lo visto los genios militares galos nunca pensaron en esa posibilidad. Sigue leyendo →

Sermón Fontgombault : Rodee al Sínodo con las cuentas del Rosario

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9 octubre, 2015

Sermón Fontgombault – Festividad del Rosario: “Rodeen al Sínodo con las cuentas del Rosario”.

“No podemos renunciar a la verdad del Evangelio sobre la familia”

EL SANTÍSIMO ROSARIO DE LA BENDITA VIRGEN MARÍA

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Sermón del Reverendo Dom Jean Pateau

Abad de Nuestra Señora de Fontgombault

(Fontgombault, 7 de octubre de 2015)

Queridos hermanos y hermanas:

Mis amadísimos hijos:

La festividad del Santísimo Rosario adquiere una importancia especial este año. El domingo pasado, en Roma, se inauguró la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos; está dedicada a la familia y versa sobre el tema: “La vocación y misión de la familia en la Iglesia y el mundo contemporáneo”.

María nos invita a rodear esta Asamblea con las cuentas de nuestros rosarios diarios, para que la voluntad de Dios sobre la familia sea buscada por todos, discernida y ofrecida con misericordia al mundo de hoy.  El mundo espera de la Iglesia la Buena Nueva del Evangelio.  No debemos renunciar a la completa verdad sobre la familia que los papas Pablo VI y san Juan Pablo II enseñaron de una forma muy clara, perderíamos entonces el entusiasmo por la misión, tendríamos que renunciar nosotros mismos a ser vencidos por el espíritu del mundo, que –aunque pretende conquistar– no tiene sin embargo nada nuevo que ofrecer.

Mientras se pueden escuchar voces que disienten entre los Padres del Sínodo, la inminente canonización de los esposos Martín es un signo de esperanza.  Que el Espíritu Santo ilumine la mente de los verdaderos defensores de la familia.  Las jóvenes Iglesias de África y Asia viven el fervor de la evangelización.

Aprendamos de ellos a recuperar nuestro fervor prístino.

Pidamos la gracia de la humildad ante la verdad que viene de Dios para los Padres del Sínodo. Sigue leyendo →

Hay casos en que se debe resistir a la autoridad eclesiástica. Tres ejemplos en la historia de la Iglesia

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9 octubre, 2015

[Imagen: Discusión entre San Pedro y San Pablo. Rembrandt]

I. San Pedro y el incidente de Antioquía. (49 AD)

Ya en el 50 AD, casi 20 años después de la muerte de Jesús, se produjo un hecho reflejado en las Sagradas Escrituras, y comentado por los doctores escolásticos y los historiadores de la Iglesia. De hecho se encuentra en la revelación divina que San Pablo (Epístola a los Gálatas 2, 11), afirma: …cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible [1].

Según la Tradición patrística y escolástica (San Agustín y Santo Tomás de Aquino) San Pedro había pecado venialmente por fragilidad, por retomar la observancia de las ceremonias legales del Antiguo Testamento, para no escandalizar a los judíos convertidos al Cristianismo, provocando con esto el escándalo entre los cristianos provenientes del paganismo. Y según la divina Revelación constituyó  una resistencia pública de Pablo a Pedro, primer Papa [2].

He aquí que Pedro no erró contra la Fe, como sostenían equivocadamente los que se oponían a la infalibilidad durante el Concilio Vaticano I, aún cuando con su comportamiento cometió un pecado venial por fragilidad; Honorio, en cambio, pecó gravemente, sin caer en la herejía formal, pero favoreciéndola por su debilidad y negligencia. Sigue leyendo →

Avance. Obra de teatro Católica: ELEGIDOS PARA SU GLORIA

Elegidos para su gloria

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9 octubre, 2015

En AGNUS DEI PROD amamos la Tradición de la Iglesia. Comprobamos con dolor como el modernismo, compendio de todas las herejías está desbocado y cabalga a sus anchas, amenazando los mismos cimientos de la Iglesia y el depósito de la Fe. Todo ello tiene efectos devastadores en los fieles que contemplan con perplejidad como los pastores rebajan el listón de la doctrina y lo que siempre ha sido claro ahora es ambiguo.

Desgraciadamente el problema es estructural pues las ideas modernistas hunden sus raíces en los mismos seminarios. Por ello para reformar en santidad una Iglesia a la deriva es de vital importancia recuperar los seminarios tradicionales. Tienen que ser semilleros venerables de santidad donde los futuros sacerdotes se empapen de la sana doctrina, sólida y sin fisuras e integra para transmitirla a los fieles.

ELEGIDOS PARA SU GLORIA quiere ser un sencillo homenaje a esos seminarios de siempre, rectos y piadosos donde legiones de santos santamente se han instruido, entre muchos otros, en la doctrina de Santo Tomás de Aquino, de San Alfonso María de Ligorio, San Alonso Rodríguez, San Agustín… y de tantos y tantos doctores de la Iglesia Católica, pues es el único camino seguro para formarse sin error y sin errar en un camino de tanta responsabilidad, pues de ello depende la salvación de las almas. Sigue leyendo →

Impresionante procesión mariana de rogativas por el Sínodo

FSSPX Procesión

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9 octubre, 2015

[onepeterfive.com] Estoy hasta la coronilla del Sínodo. Estoy harto de debates en torno a la FSSPX. Pero puede decirse que este vídeo combina ambos temas de un modo tan vistosamente edificante y tan comovedor que me hizo llorar.

Esto. Esto. Esto ni más ni menos. 

Así tiene que manifestarse visiblemente el catolicismo.

¿Y los llaman cismáticos? Se equivocan, pero si quieren llámenlos así. La Iglesia institucional hace desfilar incesantemente ante nuestros ojos a sacerdotes pervertidos que se empeñan de tirar por tierra las enseñanzas de Cristo. La FSSPX, en cambio, nos da cosas como ésta.

De la FSSPX pueden decir lo que quieran. Pero hasta que los católicos en plena comunión con la Iglesia, los católicos a los que se les da pleno reconocimiento canónico, no nos den algo así de sencillo, de devoto, de contundente, de una belleza tan imponente… no quiero saber nada de ellos.

Los fieles están a la espera. No de nulidades simplificadas, no de comunión para los divorciados vueltos a casar, no de diaconisas ni de que se acepten perversiones sexuales.

Esto. Lo que esperamos es esto.

[Traducción y subtítulos por J.E.F para Adelante la Fe]

¿Es del Espíritu Santo la propuesta de Kasper?

kasper1 8 octubre, 2015

En la inauguración del Sínodo contra la Familia®, el Sumo Pontífice habló a los padres sinodales de la necesidad de “abrirse al Espíritu Santo, con valor de apóstol, humildad evangélica y oración confiada para que Él nos guíe e ilumine y no nos ponga ante los ojos nuestras opiniones personales, sino la fe en Dios, la fidelidad al Magisterio, el bien de la Iglesia y la salus animarum” (las negritas son mías).

Dada la certeza moral de que Francisco tiene intención de eliminar la práctica eclesial de negar la Sagrada Comunión a los adúlteros, el Santo Padre está diciendo en esencia a los obispos que escuchen al Espíritu Santo, que según él les está diciendo que les den la Eucaristía a adúlteros que no tienen un propósito firme de enmienda.

Meditémoslo por unos momentos. Las Sagradas Escrituras están inspiradas por el Espíritu Santo. De ello no cabe la menor duda. La Palabra de Dios enseña lo siguiente: “Quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.” (1 Cor. 11,27) Dicho de otro modo: el Espíritu Santo ya nos ha enseñado que si se recibe la Sagrada Eucaristía en pecado mortal (y los adúlteros están objetivamente en pecado mortal) se comulga la propia condenación. Sigue leyendo →