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Un pequeño análisis sobre el Motu Proprio Sacrorum Antistitum
A continuación, les presento un análisis del Motu Proprio Sacrorum Antistitum, este es un documento capital de la Sede Apostólica, promulgado por el Papa San Pío X. El Motu Proprio Sacrorum Antistitum es el baluarte definitivo de la Iglesia contra el modernismo, al que el mismo Pontífice definió como la «síntesis de todas las herejías».
Aquí tienen un análisis doctrinal y estructural de este mandato obligatorio:
1. El Contexto Histórico
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La amenaza interna: El modernismo no atacaba desde fuera, sino desde las entrañas de la Iglesia, pervirtiendo la filosofía, la teología y la exégesis bíblica.
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Continuidad doctrinal: Este documento da fuerza ejecutiva e institucional a la encíclica Pascendi Dominici Gregis (1907) y al decreto Lamentabili.
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Objetivo principal: Purificar los seminarios y proteger a las almas de la infiltración de las ideas liberales y racionalistas.
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La Anatomía del Error: La Encíclica Pascendi Dominici Gregis
Veamos la obra cumbre de San Pío X, la Encíclica Pascendi (8 de septiembre de 1907). En ella, el Santo Padre no solo condena los errores, sino que realiza una disección quirúrgica del modernista, revelando las múltiples «máscaras» o roles que adopta una misma persona para destruir la Iglesia desde dentro.
San Pío X describe al modernista bajo siete personalidades falsas. Veamos cómo cada una de ellas describe perfectamente al clero o al teólogo común en el año 2026:
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El Modernista como Filósofo (El Inmanentismo)
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La Doctrina de la Pascendi: El Papa denuncia que la filosofía modernista se basa en el «agnosticismo» (la razón humana no puede elevarse hasta Dios) y en la «inmanencia vital» (la religión nace de una necesidad oculta del corazón humano).
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La Realidad Actual: Hoy se predica a menudo que todas las religiones son expresiones válidas de la búsqueda humana de Dios. El sentimiento ecuménico actual equipara la fe divina con el sentimiento religioso natural.
Magisterio de la Iglesia: Pascendi Dominici Gregis
De Pío X
1907
Sobre las doctrinas de los modernistas.
INTRODUCCIÓN
Al oficio de apacentar la grey del Señor que nos ha sido confiada de lo alto, Jesucristo señaló como primer deber el de guardar con suma vigilancia el depósito tradicional de la santa fe, tanto frente a las novedades profanas del lenguaje como a las contradicciones de una falsa ciencia. No ha existido época alguna en la que no haya sido necesaria a la grey cristiana esa vigilancia de su Pastor supremo; porque jamás han faltado, suscitados por el enemigo del género humano, hombres de lenguaje perverso(1), decidores de novedades y seductores(2), sujetos al error y que arrastran al error(3).
El desenmascaramiento del Modernismo en la Encíclica Pascendi
El Santo Papa San Pío X, viendo que el veneno de la apostasía se infiltraba en las venas mismas de la Iglesia, promulgó el 8 de septiembre de 1907 la encíclica Pascendi Dominici Gregis. En este documento magistral, el santo pontífice no definió una herejía común, sino que acuñó un término terrible: el modernismo es la «síntesis de todas las herejías», porque busca destruir la raíz misma de la fe sobrenatural.
Un pequeño análisis sobre la encíclica Pascendi Dominici Gregis
Aquí les presento un pequeño análisis sobre la encíclica Pascendi Dominici Gregis, promulgada por el Santo Padre Pío X el 8 de septiembre de 1907. Esta carta encíclica es el baluarte supremo contra el modernismo, al cual el Pontífice definió con total acierto como la «síntesis de todas las herejías».
A continuación, les presento un riguroso desglose teológico de este documento vital para la salvación de las almas.
5 de las tesis que condenaba el Decreto Lamentabili Sane Exitu en 1907 hoy en 2026 se enseñan, se practican o están plenamente asimiladas en las estructuras oficiales de la Iglesia Católica
Hermanos, este es un ejercicio que estremece el alma de cualquier sacerdote y de cualquier fiel católico que quiere permanecer en la enseñanza perene de la Iglesia Católica.
Miremos desde el año 2026 hacia atrás, cruzando el umbral del Concilio Vaticano II, para ver cómo aquellas tesis que el Papa San Pío X fulminó en el Decreto Lamentabili Sane Exitu hoy se enseñan, se practican o están plenamente asimiladas en las estructuras oficiales, esto es constatar la magnitud de la crisis que vive la Iglesia actualmente.
Para un sacerdote de aquel tiempo, lo que hoy llaman «teología normal» o «progreso» es, en esencia, la victoria práctica de los errores condenados.
El Decreto Lamentabili Sane Exitu fulmina los errores fundamentales que, inevitablemente, conducen a la destrucción y falsificación de la liturgia católica.
El enemigo modernista buscaba vaciar de contenido teológico los misterios que la liturgia expresa, convirtiendo el culto en un mero teatro de la «conciencia humana».
Sin embargo, el decreto fulmina los errores fundamentales que, inevitablemente, conducen a la destrucción y falsificación de la liturgia católica.
Un pequeño análisis sobre el Decreto Lamentabili Sane Exitu
El Decreto Lamentabili Sane Exitu, promulgado por el Santo Oficio el 3 de julio de 1907, es un escudo infalible contra la «síntesis de todas las herejías»: el modernismo. En este documento se condenan explícitamente 65 proposiciones que intentaban envenenar la sana doctrina, la exégesis bíblica y la naturaleza misma de los dogmas.
Analicemos los bloques fundamentales de estas proposiciones condenadas, para que comprendan el error y abracen la verdad católica.
El Papa San Pío X y la herejía del modernismo
El Papa San Pío X combatió de manera frontal el modernismo teológico (al cual calificó como la «síntesis de todas las herejías») a través de un cuerpo de tres documentos magistrales principales, emitidos en el siguiente estricto orden cronológico:
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Decreto Lamentabili Sane Exitu (3 de julio de 1907)
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Tipo de documento: Decreto del Santo Oficio, formalmente aprobado y ordenado por el Papa.
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Propósito: Actuó como un catálogo de errores doctrinales. Condenó de forma explícita 65 proposiciones modernistas relacionadas con los errores en la interpretación de las Sagradas Escrituras, la naturaleza de los dogmas, los sacramentos y la institución de la Iglesia.
Ideología de género y modernismo
12 noviembre, 2015
Qué es la ideología de género
La teoría de género sostiene que: machos y hembras, niños y niñas, hombres y mujeres no son sustancialmente diversos (más allá de la diferente formación “estética” del cuerpo)[1]. La diferenciación verdadera y esencial, según la ideología de género y desmentida por la recta razón y por la ciencia médica, no es un producto biológico, cromosómico y morfológico de la naturaleza (ni mucho menos del Creador), sino que debe ser una conquista de la cultura progresiva y una elección del sentimiento subjetivo del individuo, que ayudarán a cada ser singular “neutro” a escoger, para siempre o sólo por un cierto tiempo, un modo de vida de macho o de hembra, de hombre o de mujer.
El género natural, biológico, objetivo (masculino o femenino), clásico (como ha sido hasta ahora) sería, según la ideología de género, una invención de la familia tradicional, de la cultura machista, de la sociedad atrasada anti-progresista; invención que viene impuesta con violencia por parte de las susodichas superestructuras a los neonatos, sin respetar sus inclinaciones, sus sentimientos y sus elecciones subjetivas.
Entonces, según la ideología de género, el machismo, la religión, la filosofía clásica (desde Platón a la Escolástica) y la familia (constituida por un hombre, una mujer y unos hijos) han impuesto a la humanidad la distinción entre hombre y mujer para poder someter y explotar a las mujeres haciéndolas diversas de los hombres y relegándolas a la casa. Y, contra estas superestructuras atrasadas y reaccionarias, es necesario combatir la guerra de género. Sigue leyendo
Es tiempo de guerra: tiempo de que toda persona implicada, incluso el papa, lo tenga todo claro
5 noviembre, 2015
Este domingo en la que, posiblemente, es la principal y más influyente publicación del mundo, el New York Times, el columnista católico Ross Douthat, a quién hace días la ubicua y extendida Institución Católica Liberal cuestionó por su habilidad al hablar y publicar sus puntos de vista, no sólo no se retractó, sino que se reafirmó. Douthat da la bienvenida a la guerra en su contra, identifica a los jugadores principales y, por encima de todos, el principal, el Papa Francisco, y les da la bienvenida al campo de batalla.
La grotesca resistencia de los herejes modernos, ha sofocado la vida católica de América durante estos 50 años posteriores al Concilio. Como un cáncer,-que ha hecho metástasis desde las universidades a los seminarios, de las cancillerías a las parroquias, de los conventos y monasterios a las escuelas, y al interior de cada familia-, ha destruido la fe de decenas de millones de fieles y, por tanto, enviado a un sinnúmero al infierno (en el que, por supuesto, ellos no creen, si es que, acaso, creen en Dios).
Resistieron y crecieron durante los años de Wojtyla y Ratzinger y creen que su era, por fin, ha llegado. Sigue leyendo
En el Sínodo los niños brillaron por su ausencia
31 octubre, 2015
«El pecado del siglo es el pecado contra la niñez. Los adultos han asesinado voluntariamente a más niños en los últimos cien años que en toda la historia anterior de la humanidad»
John Saward, The Way of the Lamb.
En el Sínodo de la Familia se habló más de temas como la homosexualidad, el concubinato, los adultos divorciados, los que se han vuelto a casar y la descentralización, pero apenas si se menciona la razón de ser de la familia: los hijos.
Al igual que en la estéril Europa, los niños brillaron por su ausencia en el Sínodo de la Familia.
Entre las poco frecuentes pero sorprendentes buenas noticias de este contencioso y problemático Sínodo de la Familia encontramos la carta abierta al Sínodo de cien conversos a la fe católica. La voz de dichos conversos resuena clamorosa en marcado contraste con las cavilaciones huecas y heréticas de algunos padres sinodales.
En la mencionada carta, los conversos ruegan al Papa y a los padres sinodales «que defiendan las enseñanzas de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio con la misma fidelidad y el mismo testimonio jovial y valeroso que ha desplegado la Iglesia Católica a lo largo de toda su historia.» Los signatarios manifestaron al Sínodo que la doctrina católica y las enseñanzas sobre el matrimonio y la sexualidad los guiaron a la verdad de la fe en su proceso de conversión.
Entre los muchos y lúcidos conversos que suscribieron la carta al Papa rogando que defendieran los principios de la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia se encuentran el P. John Saward, ex clérigo anglicano y actualmente párroco de S. Gregory y S. Augustine, también profesor emérito del colegio dominico de la Universidad de Oxford.
Saward comprende claramente los desafíos que afronta la Iglesia Católica en esta era moderna. Su percepción y actitud ante la presente crisis moral es profundamente católica y teológica, aunque se da la paradoja de que dicha actitud está ausente en los debates del Sínodo. Saward señala al Niño Jesús, y al niño en la familia como camino al cielo.
En su convincente libro The Way of the Lamb, The Spirit of Childhood and the End of the Age (Ignatius Press) subraya sin tapujos las causas de la corrupción moral de la modernidad desde la primera linea, en la que afirma valientemente:
«Se puede decir que el mundo occidental de hoy ha declarado la guerra a la familia por todos los flancos. Destruye al niño, desprecia a la madre y ridiculiza al padre.»
Cuidado con no tragarse el sapo del Sínodo (republicado y actualizado)
25 octubre, 2015
[25/10/2015] Republico este artículo, con fecha original mayo 2015, por su rabiosa actualidad sobre la relatio final del Sínodo, que NO resultados, porque el desenlace final será el que el papa quiera que sea, por cuanto el Sínodo no tiene poder alguno decisorio.
Me gustaría añadir que la cuestión de la comunión a los divorciados la considero un mero fuego artificial, por cuanto el asunto ya fue resuelto previamente por el papa introduciendo el “divorcio católico”, con el cual ya no tendremos más divorciados porque la excepción será el que no consiga anulación, así que sin divorciados no hay problemas de comunión a los mismos…asunto resuelto. Y este sapo sí que se lo han tragado casi todos. Estamos pendientes del mosquito cuando ya nos han colado al camello en nuestra casa. Desde diciembre que entre en vigor nuestros sacerdotes empezarán a “casar” a adúlteros por miles, con falsas “anulaciones” a los ojos de Dios. ¿Su conciencia se lo permitirá?, ¿no harán nada?, ¿van a contribuir a la falsificación del sacramento dando cobertura en sus iglesias y parroquias a esto?
Conseguido con carácter previo el objetivo de la destrucción del matrimonio con las nulidades express, parece que ahora andamos encaminados hacia la derivación doctrinal a las conferencias episcopales como paso último de la democratización e inculturación eclesial. Este fragmento en el discurso de clausura del Papa me resulta sencillamente aterrador, resulta que las gravísimas discusiones doctrinales del Sínodo no son más que diferencias culturales que se resuelven con la inculturación. Atención: “Y –más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia [nota del autor: parece por lo que sigue que todo el tema de la comunión y los divorciados deben estar excluidas de estas cuestiones dogmáticas y es un mero problema de inculturación] – hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado”. En definitiva: café para todos.
Me resulta realmente patético ver los titulares de la prensa neocatólica trabajando a revientacaldera para vendernos las excelencias del documento sinodal final. Algo previsible por otra parte, como ya anticipaba en mayo.
Miguel Ángel Yáñez
Publicado originalmente el 16/5/2015
Se han vertido ríos de tinta sobre lo que pasará en el próximo Sínodo de la familia. Aprecio que por ambos lados hay una suma expectación sobre si se autorizará, o no, la comunión a los divorciados vueltos a casar –adúlteros y pecadores públicos-. Parecería como si de sus documentos no saliera una aprobación explícita sería un “triunfo de Cristo”.
¡Muuucho cuidado! Observemos detenidamente el pasado para aprender la metodología empleada y no vernos desarmados a la primera de cambio. En los últimos cincuenta años se han ido implementando prácticas y doctrinas “extrañas” -por decirlo elegantemente- por una vía de hechos consumados, más que por la explicitación doctrinal clara y sistemátizada. Se ha jugado con introducir términos ambiguos explotables a posteriori, lo que Michael Davies llamaba “bombas de tiempo”. Así viene operando el modernismo desde el Concilio hasta nuestros días con notable éxito.
El modernista, como recordaba San Pío X en Pascendi, odia definir de forma clara su pensamiento, no tiene miedo alguno a herir el principio de no contradicción, y lo difumina a base de pinceladas por aquí y por allá, para parecer dubitativo y evitar así las condenas o reacciones. Un trazo tradicional por este lado, un toque modernista por el otro. Los más tradicionales que se queden con la pincelada que les gusta, mientras ellos se quedan con el pincel operando a su gusto ante la sonrisa complaciente de sus “opositores”.
El que espere en el próximo Sínodo una declaración formal y fundamentada aprobando el sacrilegio de la comunión, se puede quedar sentado esperando. Lo que quiera que planeen hacer vendrá siempre a posteriori vía excepciones, comisiones de estudios, delegaciones a las conferencias episcopales…etc., eso sí, todo adornado de doctrina tradicional para que los posibles opositores puedan aplaudir a rabiar, condenar a los que lo señalen, y lubricar bien sus gargantas para tragarse el repugnante sapo, cocinado y dorado a fuego lento durante los últimos cincuenta años.
Algunos, de tanto ingerir tan indigesto anfibio han terminado por cogerle el gusto. Yo no pienso probarlo.
Miguel Ángel Yáñez
Tomado de:
El papa Francisco está, a todos los efectos, en guerra con la Iglesia
23 octubre, 2015
Acabamos de recibir esta nota de Damian Thompson:
“Francisco pronunció ayer un discurso ante un Sínodo profundamente dividido sobre el tema de la Familia, en el que confirmó sus planes de descentralizar la Iglesia otorgando más libertad a las conferencias episcopales para que ellas mismas resuelvan los casos de divorcio y homosexualidad.
Esta es la pesadilla de los cardenales conservadores, entre los que se cuentan – -como era de esperar– los del Vaticano. Creían que tenían mayoría suficiente en el Sínodo para impedir que se revocara la prohibición de comulgar a los católicos divorciados y vueltos a casar, o cualquier ablandamiento en la actitud de la Iglesia hacia las parejas homosexuales.
Pero en el discurso inaugural de ayer, al iniciarse la última semana del Sínodo, Francisco anunció que la descentralización se impondrá desde arriba.
Mientras se refiere a sí mismo deliberadamente como ‘el obispo de Roma‘, para subrayar su solidaridad con los obispos de todo el mundo (en oposición a la Curia Romana – es decir, “el Vaticano”), invocó la autoridad del Sumo Pontífice sobre los meros cardenales.” La nota informativa completa (en inglés) se puede leer AQUÍ.
COMENTARIO DE THE REMNANT
Unas preguntas para la Federación Internacional Una Voce, la Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, etc., etc., etc.: ¿A qué esperamos exactamente? Muchos conservadores e incluso neocatólicos se están desempeñando mejor al desenmascarar el evidente golpe de estado que está teniendo lugar en este momento al interior del Vaticano. Y mientras, ¿los católicos tradicionales guardamos un silencio solemne y, la mayor parte, nos quedamos cruzados de brazos? No lo entiendo.
Se acabó. Se están apoderando de nuestra Iglesia. Están invadiendo nuestra casa. Están violando a nuestra madre. Nuestra vida como católicos nunca será la misma después de esto. Por Dios, ¿a quién le importan la situación canónica y las autorizaciones permisos para decir Misa en latín y mantener una apariencia respetable y normal ante los apóstatas? ¡Qué más da! El barco se hunde y tenemos que avanzar hacia Roma, si no físicamente, en todo lo demás; también a través de Internet y con brigadas de oración.
El tiempo para la diplomacia ya se acabó. Nos guste o no, han declarado la guerra a todo lo que consideramos sagrado, incluida la fe que nos transmitieron nuestros padres. En marcha, pues.
Esta bien puede ser nuestra última oportunidad, puesto que una vez que Roma se rinda por completo en cuestiones morales no podremos recurrir a la cláusula de objeción de conciencia, y menos cuando la policía del pensamiento se presente aporreando nuestra puerta en mitad de la noche. No vamos a poder apelar a nuestras convicciones religiosas cuando nos quieran imponer el homomonio, la cohabitación y todo lo demás. Si enseñamos a nuestros hijos la fe y la moral de siempre en los días por venir, nos tildarán de fundamentalistas y de fanáticos intransigentes y dirán que no estamos en condiciones de criar a nuestros hijos.
Esos locos modernistas de Roma están preparando el terreno para la peor persecución de católicos en la historia. Y cuando llegue esa persecución, me pregunto si nos vamos a preocupar que hubiera un tiempo en que nos llamaran fanáticos tradicionalistas, nos acusaran de cismáticos y dijeran que nuestra situación canónica era irregular. Repito, ¿QUÉ MÁS DA?
Ha llegado la hora de levantarse y luchar. Si no lo hacemos, con certeza la historia nos condenará por haber sido cómplices de las serpientes y demonios que hicieron cuanto estaba en sus manos para destruir la Santa Iglesia de Jesucristo Rey.
Que Dios nos ayude a todos a hacer lo que debemos en este momento.
Michael Matt
[Traducido por Cecilia González. Artículo Original]
Tomado de:
EXCLUSIVA. Intervención de Mons Bialasik en el Sínodo: “La Iglesia no puede claudicar para ponerse a bien con el mundo”
20 octubre, 2015
Sínodo de Obispos sobre la Familia
Parte III. Cap. II nr. 84 … “Preparación al Matrimonio”
+ Krzysztof J. Bialasik SVD
Obispo de la Diócesis de Oruro
Presidente de la Fundación de Vida y Familia
Santo Padre, Padres Sinodales
En Bolivia, la familia siempre fue y es un don fundamental. En los últimos años, algunas corrientes sociales, políticas y farmacéuticas, promovidas y financiadas por las organizaciones mundiales, implementaron ideologías anti-vida y anti-familia, que el Papa Juan Pablo II llamaba “cultura de la muerte”. Estas siguen amenazando el bien fundamental de toda la humanidad. No podemos callar esta triste realidad.
Es necesario educar a los jóvenes, particularmente a los que desean formar la familia en la firme base de un matrimonio sacramental, para que aprecien este don matrimonial y familiar y, sepan fortalecer y protegerlos en todo sentido.
Por eso, el tiempo de preparación matrimonial, es la etapa más importante para la validez y firmeza de la familia.
El noviazgo podría ser – al matrimonio, lo que el seminario – al sacerdocio: un camino de preparación y no de deformación. Hay que recuperar una pastoral del noviazgo como garantía básica de una futura familia estable en la fe cristiana. Para ello es necesaria la catequesis sobre esta etapa de vida y sobre la santa Pureza desde toda su limpieza moral y dignidad humana, sin ocultar que el Pecado existe. Es muy importante superar el temor a catequizar sobre la castidad (por no parecer “raros” a los ojos del mundo) al igual que la adhesión a las corrientes que, sutilmente, sustituyen el valor de la pureza por expresiones secularizadas tales como “sexualidad madura”, “conocimiento interior” , “el modernismo”, “el relativismo”, “la liberación sexual”, “la ideología del genero”… etc, que sólo plantean confusión y afianzan a los jóvenes en seguir el camino de la impureza con justificantes que drogan su conciencia. Y también debe alentarse a los jóvenes a tener la valentía y personalidad siguiendo a Cristo y no a la moda de la masa.
Se debe explotar a lo máximo la importancia de CASTIDAD que es sinónimo de VIDA. Predicar sobre la castidad es defender la vida desde la concepción, y ¿por que? … pues sencillamente porque la mayoría de los abortos son consecuencia de relaciones sexuales fuera del matrimonio y particularmente en el tiempo de juventud muy temprana.
Es necesario:
- Recuperar el impulso evangelizador tal como lo hizo Jesucristo.
- Catequizar desde la enseñanza moral de la Iglesia.
- Presentar la Belleza del Matrimonio Sacramental y de la Familia.
- Recordar, de forma concreta, que todo uso del sexo fuera del matrimonio es el Pecado mortal. Y que la castidad es la puerta que salva la vida del peor holocausto de la historia que es el aborto.
- Expresar que el matrimonio es solo posible entre hombre y mujer, y que el ejercicio de la homosexualidad es aberrante por ser contrario a la naturaleza.
- Exhortar a que el verdadero y ÚNICO AMOR radica en imitar a Cristo.
Y, sobre todo: recuperar la llamada a la CONVERSIÓN del Corazón. La Iglesia no puede claudicar para ponerse a bien con el mundo.
Hay que invertir esfuerzos:
Menos obsesión por poner parches al pecado y, más devoción por recuperar un mensaje claro de Jesucristo para la SALVACIÓN de las almas; pues la actual conciencia dormida, drogada, o auto-pervertida, es el camino más rápido para llegar a la eterna condenación de muchas almas.
La IGLESIA, tiene que obedecer a Dios y no a los hombres.
Salvar al hombre es nuestra misión.
Dixit.
Tomado de:
Manifiesto de los Cardenales. Su gran significado histórico no puede perderse en medio del caos
20 octubre, 2015
Las palabras exactas del histórico Manifiesto de los Cardenales o La intervención Pell-Müller (por los nombres de sus principales autores) y que es conocido como La carta de los 13 Cardenales, ha sido el desafío más profundo con el que se ha enfrentado un Pontífice en la historia reciente. Esto puede ser objeto de controversias, pero las condiciones generales de la misiva no lo son. Y, sobre todo, la trascendental importancia histórica de un documento que promete ser fundamental en el Papado del siglo XXI no debe perderse.
Y es que, ¡el documento es magnífico! Es el primer capítulo de un movimiento que tendrá unas consecuencias mucho mayores de las que se han intuido por el momento. Así como las reformas gregorianas no podían haber sido más claras en las décadas que las precedieron, en esta época de caos y de dominación modernista, se ocultan las semillas de no pocos Hildebrandos que están esperando para llevar a la Iglesia hasta el borde de los abismos satánicos de la inmoralidad; es más, parece que están a punto de tragársela por todos los lados.
Un punto de la carta que no debe ser obviado, y que está enfatizado por Antonio Socci, es uno del cual, aquellos que se convirtieron al Protestantismo son siempre conscientes: el impresionante deseo de los reformadores (apoyados por el mismísimo Papa y con Kasper a la cabeza) por seguir el mismo camino por el que fue el Protestantismo liberal. Es más, en una simple valoración objetiva y material de las perspectivas de la Iglesia Católica,-entendida, simplemente, como empresa meramente humana y de cuya continuidad sus actuales administradores deberían, por lo menos, aparentar estar
interesados-, puede ser considerada como un movimiento con sólo dos alternativas, sin una tercera opción disponible: o bien como un idiota sin remedio o bien como deliberadamente malvado. Volvamos pues, a este último párrafo de la carta que es el más importante ya que no se ocupa de las cuestiones de procedimiento sinodal, sino que se ocupa del Magisterio, es decir, qué es la Cátedra de Pedro y para qué sirve:
«Por último, y quizá lo más urgente, varios Padres han expresado su preocupación de que un Sínodo diseñado para abordar una cuestión pastoral fundamental,- el refuerzo de la dignidad del matrimonio y la familia-, pueda llegar a ser dominada por la cuestión teológica-doctrinal de la Comunión para los divorciados y vueltos a casar civilmente. Siento esto así, aumentarán, inevitablemente, más cuestiones fundamentales acerca de cómo la Iglesia, en el futuro, deberá interpretar y aplicar la Palabra de Dios, sus Doctrinas y sus disciplinas con los cambios de la cultura. El colapso de las Iglesias Protestantes liberales en la Era Moderna, acelerado por su abandono de elementos clave de la Fe y de las prácticas cristianas en nombre de una adaptación pastoral, justifican una gran cautela en nuestras propias discusiones sinodales.»
Esto es asombroso. En primer lugar, contiene una advertencia, un aviso acerca de lo “urgente” que es este tema. En ella, el propio Vicario de Cristo es prevenido por algunos de sus colaboradores más importantes, como su Secretario de Economía, el Guardián de la doctrina de la Fe y el Guardián del Culto Divino, quienes también consideran todas estas cuestiones. E incluso es avisado por el no siempre coherente Cardenal Dolan, lo que da una idea del amplio espectro cubierto por los interesados, sobre cómo este proceso caótico creado por el mismo Papa, “(…) está originando problemas fundamentales en relación a la propia Iglesia que, en un futuro, deberá de interpretar la Palabra de Dios, incluyendo sus Doctrinas y sus disciplinas por cada cambio de cultura. (…)”.
La advertencia va mucho más allá ya que, como muchos han resaltado, en ella se emplea un término apocalíptico, el colapso, estrictamente relacionado con las ideas defendidas por Kasper en relación con la Comunión de los divorciados vueltos a casar y otros conceptos afines; ideas que están protegidas por el Papa y que han provocado el colapso de las comunidades protestantes liberales. (Y no nos engañemos más en este punto tan importante: en este momento todavía es una propuesta pero, obviamente, es una propuesta de Kasper-Bergoglio y lo ha sido desde que el propio Papa le pidió a Kasper que se propusiera en el Consistorio de febrero de 2014). La advertencia termina con una nota aún más sorprendente: el colapso “(…) de las iglesias protestantes se fue “acelerando por su abandono de elementos clave para la Fe cristiana y su práctica en nombre de una adaptación pastoral (…)”; esto significa exactamente lo que está escrito, es decir: los reformadores, con el Papa a su lado, que están utilizando “la adaptación pastoral” como bandera para cambiar el Magisterio lo hacen “por su abandono de los elementos clave de la Fe cristiana”. Es decir, que los reformadores católicos,-quienes, al igual que los fariseos originales y los protestantes liberales, y en contra de Cristo, son verdaderos creyentes en la tolerancia del divorcio-, están haciendo lo mismo. Su método es el mismo; su objetivo, es el mismo. Y el resultado también será el mismo: colapso.
La carta de los 13 Cardenales es la acusación más fuerte que jamás se haya hecho por Cardenales en contra de todo esto y, desde luego, no existe acusación similar contra cualquiera de los otros Pontificados en la historia reciente de la Iglesia.
[Traducido por Miguel Tenreiro. Artículo original]
Tomado de:
Avance. Obra de teatro Católica: ELEGIDOS PARA SU GLORIA
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9 octubre, 2015
En AGNUS DEI PROD amamos la Tradición de la Iglesia. Comprobamos con dolor como el modernismo, compendio de todas las herejías está desbocado y cabalga a sus anchas, amenazando los mismos cimientos de la Iglesia y el depósito de la Fe. Todo ello tiene efectos devastadores en los fieles que contemplan con perplejidad como los pastores rebajan el listón de la doctrina y lo que siempre ha sido claro ahora es ambiguo.
Desgraciadamente el problema es estructural pues las ideas modernistas hunden sus raíces en los mismos seminarios. Por ello para reformar en santidad una Iglesia a la deriva es de vital importancia recuperar los seminarios tradicionales. Tienen que ser semilleros venerables de santidad donde los futuros sacerdotes se empapen de la sana doctrina, sólida y sin fisuras e integra para transmitirla a los fieles.
ELEGIDOS PARA SU GLORIA quiere ser un sencillo homenaje a esos seminarios de siempre, rectos y piadosos donde legiones de santos santamente se han instruido, entre muchos otros, en la doctrina de Santo Tomás de Aquino, de San Alfonso María de Ligorio, San Alonso Rodríguez, San Agustín… y de tantos y tantos doctores de la Iglesia Católica, pues es el único camino seguro para formarse sin error y sin errar en un camino de tanta responsabilidad, pues de ello depende la salvación de las almas. Sigue leyendo

















