HORA SANTA DEL JUEVES SANTO Y LA PRISIÓN PERMANENTE DEL SAGRARIO

Para rezar en familia

 Padre Mateo Crawley-Boevey

(1875-1960)

Nota: La hora Santa fue concebida por el Padre Mateo Crawley como parte de la Adoración Nocturna al Sagrado Corazón en los hogares; por tanto es aconsejable rezarla en familia asumiendo los padres y los hijos la lectura de los distintos protagonistas.

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División: Narrador Jesús Las Almas

El calabozo del Jueves Santo y la Prisión permanente del Sagrario

Ignominias con que se alhajó y se alhaja aún

el Rey Sacramentado en una y otra cárcel

Observación.

Narrador: Esta Hora Santa está especialmente dedicada para reparar el gran pecado de aquel público, en todas partes numeroso, que pretende la alianza híbrida, imposible, de la piedad y de una mundanidad social pecaminosa. He aquí una lección de amor verdadero y de reparación solemne, pero también una lección, misericordiosa y severa a la vez, para tantos católicos que oran y confiesan en el templo, pero que violan la ley del Señor en su vida social.

Ya que no podemos sorprender al Verbo, como San Pablo, en la magnificencia de su gloria inaccesible, sorprendamos al Rey de los cielos en la gloria de su calabozo el Jueves Santo por la noche… Ved la escena que llenó de estupor a los ángeles: a guisa de palacio, un sótano-cárcel…; por trono, un escaño…; por diadema, el dolor…; por cetro, la burla…; por corte, la soldadesca, ebria de vino, una horda ebria de odio mortal… Blanco de las iras, de los sarcasmos y los golpes, manso, majestuoso y humilde, con ojos suplicantes y faz de angustia, bañado en sangre, pero sediento de más dolor, está Jesús…

“Y así, en esa misma cárcel de amor y de gloriosa ignominia, te sorprendemos, Señor, esa tarde después de veinte siglos… Tu Corazón ha hecho el milagro de perpetuar indestructible el calabozo del Jueves Santo… No han cambiado, ¡oh, Rey de Reyes!, ni los arreos de tu majestad escarnecida, ni los grillos de amor que te aprisionan, ni la cohorte que te ultraja, ni menos aún has cambiado Tú, Jesús, Amor de amores, inmutable en tu propósito de ser nuestro cautivo hasta la consumación de las edades… Los que queremos cambiar la rebeldía de pecado en cautiverio de caridad, somos nosotros… Sigue leyendo

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BIOGRAFÍA DEL PADRE MATEO CRAWLEY-BOEVEY (ACTUALIZADA)

(1875-1960)

“El apóstol mundial del Sagrado Corazón de Jesús”

Pío XI

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Entre los apóstoles contemporáneos del Corazón de Jesús tiene un lugar especial el célebre Padre Mateo Crawley-Boevey y Murga, religioso de la congregación de los Sagrados Corazones, gran impulsor de dos obras que han tenido una amplísima difusión entre los católicos: la entronización en los hogares y la Hora Santa.

Nació en la localidad de Tingo, cerca de Arequipa (Perú), el 18 de noviembre de 1875, siéndole impuesto en el bautismo el nombre de Eduardo Máximo. Hijo de padre británico y madre peruana, creció entre dos culturas, lo que le permitió no sólo desarrollar su natural aptitud para los idiomas, sino también para adquirir un útil conocimiento humano, complementado por su educación francesa en el colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso (Chile), ciudad a la que había ido a residir la familia después de sucesivas estancias en el Perú y en Inglaterra.

Cuando contaba trece años el mundo se enteró de la piadosa muerte del P. Damián de Veuster, el apóstol de los leprosos, que pertenecía a la congregación de sus educadores. Este hecho no dejó de ejercer su influencia en la naciente vocación del joven Eduardo, que, edificado por el ejemplo del héroe de Molokai, se decidió a entrar en los Sagrados Corazones. Al principio su padre se opuso, pero finalmente lo dejó marchar, comenzando su noviciado el 2 de febrero de 1891. En religión cambió su nombre por el de José Estanislao.

Desde el principio se distinguió el novicio Crawley-Boevey por su fervor eucarístico, pasando mucho tiempo en adoración ante el Santísimo en la capilla. Sus superiores se mostraron siempre contentos de él por su observancia y regularidad. Hizo la profesión temporal el 11 de septiembre de 1892. Entonces cambió su nombre de Hno. José Estanislao por el de Hno. Mateo, para no ser confundido con otro religioso que llevaba el mismo nombre. El P. General quiso enviarlo a estudiar a la Universidad Católica de Lovaina para completar sus estudios, pero el P. Provincial de Chile consiguió retenerlo. Fue ordenado sacerdote por el arzobispo Jaime Casanova y Casanova en la catedral metropolitana de Santiago de Chile, el 17 de diciembre de 1898.

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HORA SANTA DE DICIEMBRE

Por el reverendo padre Mateo Crawley-Boevey

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 Las cinco peticiones del Corazón de Jesús

Ahí lo tenéis; miradlo con fe viva: ese es Jesús… En esa Hostia divina lo vio su sierva Margarita María…; desde ella oyó su voz arrobadora, sus lamentos, los sollozos de su Corazón, despedazado por los tormentos del amor y de la ingratitud humana… Ahí le tenéis; miradle: ese es Jesús, el Dios tierno, dulce y misericordioso de Paray-le-Monial. Transportémonos en espíritu a esa capillita humilde y misteriosa, y, en compañía de la predestinada Margarita María, con la frente en el polvo y con el alma henchida en fervores de cielo, adoremos a Jesucristo, que nos quiere hablar, en esta Hora Santa, de los anhelos, de las tristezas, de las victorias y de las divinas promesas de su Sagrado Corazón… ¡Ahí lo tenéis, miradlo con fe viva: ese es Jesús!

 (Pausa)

(En este primer Viernes, el último del año, pedidle que perdone muchas faltas, muchas infidelidades, mucha tibieza; pero agradecedle, al mismo tiempo, en unión con María, el sinnúmero de gracias y mercedes con que os ha colmado su amable Corazón).

Voz de Jesús. (Primera petición: la Comunión reparadora). Levantad los ojos, hijitos míos, y aunque confundidos porque sois culpables, miradme sin recelo; no temáis, pues soy Jesús, que os ama perdonando…

Venid, quiero sentir el calor de vuestro abrazo; comulgad, en nombre, ¡ay!, de tantos que jamás comulgan… ¡Si supierais qué desolación inmensa siente mi alma cuando recorro los caminos frecuentados por los hombres, y, con la mano extendida como un mendigo, voy reclamando un corazón que se me niega!…

¡Y vuelvo entonces solo con mi angustia a mi Sagrario…, y me oculto en él, saboreando mil rechazos!…

¡Ah!, pero mi Corazón de Buen Pastor, jamás se desencanta de los hombres… Salgo nuevamente y ruego y suplico que se me brinde un hospedaje… A veces, al caer el día, destrozados ya mis pies, encuentro un niño, un pobre, que acepta un asiento en el banquete eucarístico… Almas queridas, es este desamor el que me hiere mortalmente… ¡Cuántos son los que viven una larga vida sin haber jamás saboreado las delicias de una Comunión!… La Hostia es, sin embargo, la herencia, el cielo anticipado y exclusivo de los hombres… Sigue leyendo