Una tumba

Nurcia después del terremoto, Italia después del catolicismo

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Nosotros somos ahora el remanente de la Iglesia. No contamos con un liderazgo digno de ese nombre. No podemos ir hacia donde ellos están yendo porque están yendo hacia la perdición. Esto ya parece tan horrendo, tan insoportable que solamente nos queda una cosa por hacer: si es necesario, continuar por nosotros mismos.

Todos ustedes habrán escuchado que fuimos nuevamente golpeados por un gigantesco terremoto el mes pasado. Creo que hubo en las noticias alguna información al respecto antes de sus elecciones. Estoy en este momento escribiendo en un tren en el norte de Italia donde he estado más o menos vagabundeando por los campos buscando un lugar nuevo para vivir mientras resuelven si mi casa en Nurcia va a poder seguir en pie. Las cosas están un poco extrañas por el momento, pero pienso que no más extrañas en general que lo que están en la vida de la Iglesia. Actualmente mi vida espiritual se parece mucho a una situación de gran incerteza, de confusión y de convulsión, por tanto es difícil quejarse por la oportunidad de sufrir exactamente como Cristo está ahora sufriendo en su Cuerpo Místico.

El gran terremoto de Nurcia del 30 de Octubre no fue una sorpresa para ninguno de los habitantes locales.  He aprendido sobre el grado de despreocupación de los italianos hablando con algunos de los nurcinos. Ellos se encojen de hombros y dicen: “Sí, los grandes generalmente ocurren con alrededor de uno o dos meses de diferencia”, y  luego retornan a nuestro vaso de vino. Estábamos por entonces justo coincidiendo con el momento en que ocurrió el primer terremoto – 6,4 pero a unos kilómetros de distancia – que nos golpeó el 24 de Agosto. Por ahora todos ustedes han visto las imágenes de la Basílica de San Benito, colapsada en un montón de escombros. Parece entonces que hay una pequeña diferencia entre los 6,4 y los 6,6 y esta vez Nurcia fue el epicentro.

El más fuerte ocurrió en la Fiesta de Cristo Rey y fue precedido por una serie de sismos durante la semana. El 26 de Octubre alrededor de las 7 de la tarde yo estaba sentada con una amiga en su cocina, tecleando en el computador y al segundo siguiente  estaba sumergida debajo de la mesa. Mientras yo gritaba alarmada las luces se apagaron y hubo un ruido como de un camión ingresando a la casa, la cual osciló por unos 15 segundos, al tiempo que los armarios de la cocina se tambalearon y los vasos saltaron en su prematuro final alrededor nuestro.

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Francisco y “San” Martín Lutero

Perfectamente juntos

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Actualización: Fuente de Error # 3

Nuestra serie sobre la fuente de errores que es el papa Francisco continúa con su actuación frente a la audiencia de “peregrinos” luteranos de Alemania en el Vaticano, el 13 de octubre. En esa fecha se conmemoraba el 99° aniversario del milagro del sol en Fátima; pero Francisco, supuesto devoto de la Santísima Virgen y cuyo pontificado consagró a Nuestra Señora de Fátima (lo que justifica mi optimismo inicial respecto a su desastroso pontificado) ignoró la ocasión completamente. En cambio, dedicó el día a la celebración de la memoria de Martín Lutero en la sala de audiencias Pablo VI.

Una estatua del archi-hereje compartió el escenario con Francisco durante el evento, en el cual dos ministros luteranos, uno de ellos luciendo un aro en la oreja, colocaron en sus manos una enorme copia ceremonial de Las 95 Tesis, considerada comúnmente punto de referencia del comienzo de la Reforma. Uno de los ministros citó a Lutero con el deseo de que su obra sea entregada a quienes nunca la habían leído. Ni en sus sueños más extraños imaginó Lutero que uno de los receptores sería un Papa, aceptándola.

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Francisco pasó la mayor parte de la audiencia luciendo dos bufandas, una amarilla, la otra azul, atadas para simbolizar la “unidad” entre luteranos y católicos ortodoxos, cosa que sólo existe en su imaginación. O quizás Francisco tuvo en mente la unidad que sí existe entre los luteranos y la mayoría católica liberalizada, la que efectivamente se tornó protestante en gran medida gracias a la dañina novedad del “ecumenismo”. Hoy somos testigos de lo que Pío XI temía cuando condenó y prohibió la participación católica en el “movimiento ecuménico” que se había originado en sectas protestantes:

¿Acaso no es justo -suele repetirse- y no es hasta conforme con el deber, que cuantos invocan el nombre de Cristo se abstengan de mutuas recriminaciones y se unan por fin un día con vínculos de mutua caridad? ¿Y quién se atreverá a decir que ama a Jesucristo, sino procura con todas sus fuerzas realizar los deseos que Él manifestó al rogar a su Padre que sus discípulos fuesen una sola cosa?.…

Este proyecto es promovido tan activamente y en tantos lugares para ganarse la adhesión de un número de ciudadanos, e incluso toma posesión de las mentes de muchos católicos y los seduce con la esperanza de conseguir esa unión que resultaría de agrado a la Santa Madre Iglesia, que ciertamente no desea más que recuperar a sus hijos errantes y conducirlos de nuevo hacia su vientre. Pero en realidad bajo esas palabras y adulaciones seductoras yace un gravísimo error, por el cual las bases de la fe católica son destruidas completamente.

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Carta del obispo Misericordio al apóstol San Pablo

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10 noviembre, 2015

Del obispo Misericordio de Laodicea, al apóstol Pablo. Que la gracia y la paz estén contigo.

Recientemente me hicieron llegar una copia de tu primera carta a los corintios, y hay unos pocos asuntos que me gustaría abordar contigo.

Me maravillo de tu concepción de Dios cuando dices:

«¿No sabéis acaso que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, lo destruirá Dios a él; porque santo es el templo de Dios, que sois vosotros.» (1 Cor. 3, 16­17)

Amado apóstol de Dios, ¿no sabes que Dios es un Dios de amor, y no de cólera? Es tan misericordioso que no puede «destruir» a una persona. Harías bien en aprender que Dios ama tanto a sus hijos que no los condena.

Incluso me preocupan más las amenazas que lanzaste a los corintios, diciendo:

«Algunos se han engreído, como si yo no hubiese ya de volver a vosotros. Mas he de ir, y pronto si el Señor quiere; y conoceré, no las palabras de esos hinchados, sino su fuerza. Pues no en palabras consiste el reino de Dios sino en fuerza. ¿Qué queréis? ¿Que vaya a vosotros con la vara, o con amor y con espíritu de mansedumbre?» (1 Cor. 4,18-­21)

¡Oh, querido apóstol, ¿no sabes que no debemos emplear un lenguaje duro, sino que debemos acompañar a esa personas en su peregrinaje de fe? Sigue leyendo

Parábola del pastor perdido

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5 noviembre, 2015

Érase una vez un pastor al que se le había encargado la misión de cuidar las ovejas de su Señor en unas tierras lejanas.

Un día, el Maestro hizo venir al pastor a su casa, y le dijo: «Hace mucho tiempo que apacientas mis ovejas en remotas tierras. Ahora te voy a pedir que te hagas cargo de todo mi rebaño, pues debo ausentarme por un tiempo. Vela con mucho cuidado por mis ovejas, por las que estoy dispuesto a dar la vida.»

78f1938c7c29fbab23e26643785abe84_XLEl Maestro emprendió camino, y el pastor comenzó a cuidar del rebaño. Pero al cabo de un tiempo, el pastor se cansó del país del Maestro, y quiso emigrar a tierras distantes para ocuparse de unas ovejas que no tenían pastor.

Mientras pensaba esto, recordó que el Padre del Maestro amaba a todas las ovejas y le desagradaba en extremo ver una de ellas descuidada o abandonada. Así pues, el pastor se alejó de aquella hacienda y empezó a apacentar ganado ajeno en campos lejanos.

El pastor siguió allí hasta que un día el Maestro regresó y lo hizo venir a su casa.

Pastor – le dijo el Maestro –, te pedí que guardases mi rebaño porque tenía que marcharme por un tiempo. Ahora bien, al volver encontré mi rebaño disperso. Muchas ovejas habían escapado, a otras las habían robado, algunas habían muerto y yacían descompuestas allí donde habían caído. Y las que habían quedado estaban infestadas de parásitos. Nadie se ocupaba de mis ovejas.

Las lágrimas rodaban por el rostro del Maestro.

Maestro – repuso el pastor, con una excusa que tenía preparada desde hacía tiempo –, yo sabía que vuestro Padre amaba a todas las ovejas, y me fui a tierras remotas para cuidar de todas las del mundo, porque muchas no tenían quién velara por sus necesidades. Yo creía que eso era lo que habría deseado vuestro Padre.”

Pastor – dijo el Maestro –, te pedí que cuidaras de mis ovejas, no de rebaños ajenos, ni que hicieras la voluntad de mi Padre antes que la mía. No es asunto tuyo cuál sea la voluntad general de mi Padre. Ni Él ni Yo te pedimos que obrases a tu antojo. Tu misión era guardar mi grey, y has incumplido miserablemente tu deber. ¡Fuera de mi casa, pastor indigno! Sabe que gustosamente daría la vida por el menor de mis corderos, y tú, en cambio, no consideraste su cuidado motivo suficiente para ocuparte de ellos.

John Fisher

[Traducción por J.E.F. Artículo original]

Tomado de:

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“Sin cambios en la Doctrina”… ¿Es esto suficiente? (¿Qué diría Santa Catalina de Siena?)

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3 noviembre, 2015

“Así el Prelado o los otros Señores que tienen súbditos, viendo que el miembro de su súbdito se infecta por la podredumbre del pecado mortal, si le aplica solamente el ungüento de la lisonja sin la reprehensión, jamás le sanará, sino que infectará a los otros miembros inmediatos que estan unidos al mismo cuerpo, esto es, con un mismo Pastor.”  Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, a Santa Catalina de Siena.

La mayoría hemos tenido la desconcertante experiencia de ver a un mago experto realizar un truco con sus manos ante nuestros propios ojos, que nos dejó atónitos en cuanto notamos que el objeto sólido que estábamos buscando hacía un momento, de repente desaparece y se convierte en otra cosa. Nos sentimos avergonzados, al ver nuestros sentidos arrojados a la confusión, mientras el prestidigitador sonríe de oreja a oreja ante nuestra manifiesta estupefacción, que con su habilidad superior nos dejó en ridículo.

Esta comparación es muy apropiada si la adaptamos a los modernistas de la Iglesia de hoy. Con una astuta ambigüedad, doble lenguaje o  haciendo uso de técnicas para dejarnos en ridículo, transforman el bien en mal y el mal en bien delante de nuestros propios ojos, obligándonos a cuestionar nuestra propia razón y sentidos o incluso nuestra propia espiritualidad y catolicidad. Sigue leyendo

¿Apocalipsis ya? Otra señal importante aparece en los cielos

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2 noviembre, 2015

[Nota del autor: En el siguiente artículo me propongo exponer una serie de hechos y observaciones sin llegar a una conclusión definitiva. Sin embargo, estos hechos y observaciones son de una naturaleza tal que se prestan a ser malinterpretados cuando se observan y se informa de ellos. Quiero dejar claro que en el presente artículo no pretendo vaticinar nada. Me limito a hacer unas observaciones sobre unos fenómenos que se avecinan, tanto por parte del cielo como de los hombres, que pueden resultar interesantes y de los que habría que estar al tanto.]
El 23 de septiembre de 2017 se verá la constelación de Virgo con el sol ascendiendo exactamente por detrás (la mujer vestida de sol). Esto tendrá lugar durante el centésimo aniversario de las apariciones de la “Mujer vestida de sol,” Nuestra Señora de Fátima en 1917. ¿Qué significa esto?
* * *

La gran señal en el cielo

Si el Señor nos diera una señal, ¿seríamos capaces de reconocerla? Y si Él, como ya ha hecho en otras ocasiones, nos pusiera una gran señal en el cielo, un presagio de grandes y terribles sucesos, ¿nos daríamos cuenta? ¿Estamos tan ocupados como muchos que nos han precedido, que ni nos molestamos en mirar hacia arriba? Si el Señor nos enviara esa señal hoy mismo, ¿la veríamos? Y si llegásemos a verla, ¿nos importaría o la desecharíamos como una tonta superstición?

¿Qué pasaría si les dijera que se aproxima un portentoso suceso astronómico que en cuanto a precisión, contexto y momento se asemeja a la señal descrita en el Apocalipsis? ¿Levantarían la mirada?

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En el Sínodo los niños brillaron por su ausencia

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31 octubre, 2015

«El pecado del siglo es el pecado contra la niñez. Los adultos han asesinado voluntariamente a más niños en los últimos cien años que en toda la historia anterior de la humanidad»
John Saward, The Way of the Lamb.

En el Sínodo de la Familia se habló más de temas como la homosexualidad, el concubinato, los adultos divorciados, los que se han vuelto a casar y la des­centralización, pero apenas si se menciona la razón de ser de la familia: los hijos.

Al igual que en la estéril Europa, los niños brillaron por su ausencia en el Sínodo de la Familia.

sagrada_familia2Entre las poco frecuentes pero sorprendentes buenas noticias de este contencioso y problemático Sínodo de la Familia encontramos la carta abierta al Sínodo de cien conversos a la fe católica. La voz de dichos conversos resuena clamorosa en marcado contraste con las cavilaciones huecas y heréticas de algunos padres sinodales.

En la mencionada carta, los conversos ruegan al Papa y a los padres sinodales «que defiendan las enseñanzas de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio con la misma fidelidad y el mismo testimonio jovial y valeroso que ha desplegado la Iglesia Católica a lo largo de toda su historia.» Los signatarios manifestaron al Sínodo que la doctrina católica y las enseñanzas sobre el matrimonio y la sexualidad los guiaron a la verdad de la fe en su proceso de conversión.

Entre los muchos y lúcidos conversos que suscribieron la carta al Papa rogando que defendieran los principios de la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia se encuentran el P. John Saward, ex clérigo anglicano y actualmente párroco de S. Gregory y S. Augustine, también profesor emérito del colegio dominico de la Universidad de Oxford.

Saward comprende claramente los desafíos que afronta la Iglesia Católica en esta era moderna. Su percepción y actitud ante la presente crisis moral es profundamente católica y teológica, aunque se da la paradoja de que dicha actitud está ausente en los debates del Sínodo. Saward señala al Niño Jesús, y al niño en la familia como camino al cielo.

En su convincente libro The Way of the Lamb, The Spirit of Childhood and the End of the Age (Ignatius Press) subraya sin tapujos las causas de la corrupción moral de la modernidad desde la primera linea, en la que afirma valientemente:

«Se puede decir que el mundo occidental de hoy ha declarado la guerra a la familia por todos los flancos. Destruye al niño, desprecia a la madre y ridiculiza al padre.»

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El sínodo resultó mucho peor de lo que creímos

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30 octubre, 2015

Michael Matt, director de The Remnant, hace un informe explosivo sobre el sínodo, el Papa, sus propósitos y verdaderas intenciones.

[Subtitulado por Jack Tollers]

Dar clic en la imagen para ir al video

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Análisis del discurso de clausura del papa Francisco en el Sínodo de la Familia

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29 octubre, 2015

Reproducimos a continuación el discurso del Papa al final del Sínodo de la familia, junto con mis comentarios en rojo Como nota al margen, este discurso no podría pronunciarlo un hombre que cree que la propuesta de Kasper sea un acto de sacrilegio.  Deja claro en su discurso que tiene la intención de permitir que los adúlteros reciban la Sagrada Comunión en algunos casos. Cualquiera que todavía defienda al papa Francisco en este momento es cómplice suyo en el sacrilegio kasperista.
Queridas beatitudes, eminencias y excelencias, Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera ante todo agradecer al Señor que ha guiado con el Espíritu Santo nuestro camino sinodal en estos años, [¿Cómo podía estar el Espíritu Santo presente en debates que promueven la sodomía, el sacrilegio y el regreso a la ley de Moisés por encima de la de Cristo?], que nunca deja a la Iglesia sin su apoyo.

Agradezco de corazón al cardenal Lorenzo Baldisseri [Ya saben, el  que en 2014  impidió que los padres sinodales recibieran un libro que refutaba la propuesta de Kasper, para lo cual les intervino el correo], Secretario General del Sínodo, a monseñor Fabio Fabene, Subsecretario, y también al Relator, el cardenal Peter Erdo, y al Secretario especial, monseñor Bruno Forte, [el que insertó en la relatio intermedia de  2014 textos que decían que los sodomitas tienen cualidades que aportar a la Iglesia] a los presidentes, delegados, a los escritores, consultores, traductores y a todos los que han trabajado incansablemente y con total dedicación a la Iglesia: gracias de corazón. Sigue leyendo

Estimados obispos descreídos e innovadores

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29 octubre, 2015

Algunos de ustedes piden un “acto de escucha”, una llamada a escuchar al mundo en cuestiones de moral. Pues bien, ¿les gustaría prestar primero atención a lo que voy a decir?

Ustedes son los pastores infieles de los que habla Dios por boca del profeta Jeremías:

“¡Ay de los pastores que destrozan y dispersan las ovejas de mi dehesa! (…)  Vosotros habéis dispersado mi grey, la habéis desparramado y no habéis cuidado de ella. He aquí que Yo os castigaré por la maldad de vuestras obras, dice Yahvé”(Jeremías 23, 1-2).

Ustedes van, sin duda, camino del infierno si no se arrepienten. Bien dijo de ustedes San Juan el Bautista: “¡Serpientes! ¡Raza de víboras! ¿Cómo podréis escapar a la condenación de la gehenna? “(Mateo 23,33).

Son iguales que la nación de Israel, que espiritualmente “enamorose de sus concubinarios, cuya carne es carne de asnos, y su flujo como flujo de caballos” (Ezequiel 23,20), como meretrices, prostituyen su cargo de pastor y juegan a ser la ramera del mundo.

juan_bautistaSon unos fariseos que se preocupan más por el dinero que ganan a costa de la grey que de la salvación de las almas. Unos fariseos que han rechazado la enseñanza de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio y en actitud desafiante han mantenido la Ley de Moisés por encima de la de Cristo.

Ustedes, obispos malvados y enfermos, no se preocupan por la salvación de las almas. Si les importaran las almas, las llamarían a la confesión y a permanecer en la Fe de Cristo, pero en cambio desean condenarlas admistrándoles la Sagrada Comunión en estado de pecado grave. ¡Dejen de confirmar a las personas en sus pecados y empiecen a predicar el arrepentimiento y la fe verdadera!

Ustedes se preocupan más por la conciencia endurecidas de los sodomitas y de otros pecadores malvados que del rebaño que Dios les ha confiado, que tiene graves problemas de conciencia por estar sujeto a la pecaminosa autoridad de ustedes.

Ustedes son los réprobos condenados en Romanos 1:

“Y como no estimaron el conocimiento de Dios, los entregó Dios a una mente depravada para hacer lo indebido, henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidios, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican”(Romanos 1, 28-32)

Ustedes que quieren ese “acto de escucha”, presten atención:

Van camino al infierno, a la fosa más oscura y profunda, donde los demonios los violarán y abusarán de ustedes por la eternidad si no dejan de maltratar y violar espiritualmente al rebaño que se les ha confiado. Antes de que sea  tarde, presten atención a las palabras del Hijo de Dios:

“El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio” (Marcos 1,15).

Michael Lofton

[Traducción  G.J. Villagra. Artículo original]

Tomado de:

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El espíritu del Sínodo: ¡la maldición es para todos!

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28 octubre, 2015

Todos hablan de lo conseguido en las últimas tres semanas de Sínodo. Ya se ven los primeros editoriales sobre la clausura ¿Y qué debemos pensar de todo ello? La dificultad de encontrarle sentido radica en que no partimos de premisas reales. Desde el principio se nos dio información inexacta, y como aconsejaba Aristóteles, no sólo será imposible alcanzar una verdadera conclusión, sino que a medida que avancemos serán cada vez más los errores.

Las informaciones publicadas hasta hoy nos cuentan que, tanto el Sínodo como los conflictos de la Iglesia en general, tienen su origen en diferencias entre los obispos “conservadores” de Juan Pablo II y Benedicto XVI y los liberales de Francisco y Kasper (Kung, Mahoney, Bernardin, etc). Este cuento ha sido adoptado por los medios de comunicación laicos y católicos. Desde el pontificado de Juan Pablo II, los católicos bien intencionados han sido adoctrinados para creer que la Iglesia está dividida entre “obispos conservadores buenos” y “obispos liberales malos”. A esto se suma el mito de que tanto el Papa como “el Vaticano” pertenecen al bando conservador.

Esto ha cambiado en los últimos tiempos con el relato de la facción liberal, respaldado por los medios de comunicación laicos. Francisco supone un cambio profundo en esa creencia, ya que él y sus amigos reformistas están en guerra con la curia “conservadora” del Vaticano, elegida mayormente por Juan Pablo II y Benedicto, los papas “conservadores”. Sigue leyendo

Celebraciones por el Sínodo: el final de la iglesia tal y como la conocemos

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26 octubre, 2015

Michael J. Matt y el Dr. John Rao (Oxford Ph.D.) discuten en Roma sobre la clausura del Sínodo de la Familia y el tratamiento que muchos medios de comunicación le están dando como si fuera una victoria de la ortodoxia.

Extracto de la entrevista

Si bien no se cambió la doctrina (ya que no lograron su cometido), es el proceso en sí, mediante el cual en el siguiente sínodo harán nuevos avances. Pero se han dado cuenta de que este proceso si funciona.

Con lo que hicieron cambiaron todo y pusieron un rótulo de “doctrina”, para que la gente que quiere creer que nada cambió, puedan encontrar un perchero donde colgar su chaqueta. Es como en 1960, pero ahora son mejores.

El sínodo fue un montaje. Los obispos invitados, los padres sinodales del comité preparador, son tan importantes a considerar como aquellos obispos que no fueron invitados (caso de los cardenales Burke, Schneider…) y que pudieron haber cambiado los párrafos sobre la comunión a los vueltos a casar, en cuanto a la votación. Por esta razón, estos párrafos lograron la votación “democrática” que necesitaban.  Y esta es la manera en que la democracia logra incorporar lo que se quiere, mientras cumple con el afán de responder el fin más “popular”. Sigue leyendo

Blasfemia, herejía, cisma y colapso de la Iglesia (pero, bueno, al menos los obispos podrán votar)

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24 octubre, 2015

[Comentario a fotografía:¿Quién es este hombre? ¿Necesita un exorcista?]

Cuando éramos pequeños e íbamos a la piscina, jugábamos a ver quién podía bucear más hondo. Se arrojaban al fondo llaves o cualquier otro objeto a la parte profunda de la piscina y nos zambullíamos para buscarlo. En realidad era una demostración de valor. La mayoría de las piscinas tienen unos tres metros en la parte más honda, y el salvavidas siempre estaba alerta, por lo que nuestra temeraria zambullida resultaba inofensiva.

Pero me da la impresión de que por mucho que se zambulla un obispo en esta versión sinodal del juego, siempre habrá alguno que se atreva a sumergirse a mayores profundidades. Y al salvavidas de turno no parece que le importe ni lo uno ni lo otro. Esta competencia entre los ultraprogres (en católico se los llama herejes) del Sínodo a ver quién es más atrevido en las mismas narices del Papa, tiene todas las trazas de llevarnos a unas  profundidades que tal vez la mayoría de los católicos practicantes novusordistas comunes y corrientes nunca había adivinado que podían existir entre el episcopado.

Empezando inmediatamente por un obispo canadiense, la partida empezó con la relativamente suave (¡suavísima!) sugerencia de que las mujeres se deberían poder ordenar diaconisas. Desde entonces, luego de algunos lamentables intentos por parte de otro canadiense, el P. Tom Rosica –algo sobre cambiar el lenguaje de la Iglesia… qué pesados están con eso– hemos llegado hasta el arzobispo de Chicago –designado personalmente por Francisco para la segunda sede de la Iglesia de los EEUU, y subsiguientemente invitado también por él al Sínodo– diciendo que debería haber una manera de que los sodomitas activos y contumaces pudieran recibir el Santísimo Sacramento del Altar.

Pero mientras los temas relativos al bajo vientre acaparan la atención de la prensa, esta última semana me ha llamado la atención una serie de asuntos que tienen que ver más directamente con la fe misma.

La espectacular zambullida del arzobispo de Chicago hacia las que tal vez sean las más mareantes profundidades de la  herejía declarada –y de la que hasta el momento el Papa no ha hecho el menor caso– ha sido desde luego objeto de una considerable atención por parte de los medios. Se trata, al fin y al cabo, de lo que en su mayor parte vino a buscar a Roma la prensa secular convencional. Y desde luego disparó las expectativas.

Pero me gustaría presentar a otro aspirante al premio a lo más bajo que ha podido caer hasta ahora un obispo modernista en su odio público a la Santa Fe. En concreto, en su odio directo a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

La principal dificultad que enfrentan los que quieren llevar a la Iglesia a «tolerar» «segundos matrimonios», como los llamó el cardenal Kasper, son las sencillas y claras palabras de Cristo en el Evangelio. La Segunda Persona de la Santísima Trinidad metió un palo a los judíos en la rueda diciéndoles sin diplomáticos pelos en la lengua que si Moisés les había permitido divorciarse era por la dureza de corazón de ellos, porque no habían sido misericordiosos, y que por su divina autoridad, a partir de ese momento quedaba prohibido. Plantando cara a las afirmaciones del grupo sinodal alemán y kasperista, eso es lo que dice claramente toda biblia que se haya impreso jamás. Jesús dijo todo lo contrario de lo que ellos proponen.

De hecho, según el Autor de todas las cosas, es la indisolubilidad lo que es fruto de la misericordia y el amor de Dios por nosotros los hombres.

Este nudo gordiano de los progresistas lo cortó de modo espectacular durante la primera semana del Sínodo el cardenal panameño José Luis Lacunza Maestrojuán (ver foto más arriba), que propuso sin más que la Iglesia dejara de tener a Cristo en cuenta. Que no le hiciera caso, ya que Él desde luego no era un moisés.

Lacunza fue uno de los obispos a los que se dio un sorpresivo visto bueno en el ultimo consistorio, según se dice por su actitud hacia en lo que el Papa llama las periferias de la Iglesia, precisamente porque era un don nadie. Pero tal vez ahora este informe sobre el increíble paso adelante que acaba de dar hacia el abismo insondable de la blasfemia en por la causa de la aceptación católica del divorcio le ha ganado un puesto de honor en la corte kasperista. También podría dar a entender que ser geográfica y políticamente periférico no fue su único mérito para obtener el capelo cardenalicio.

A pesar de las ordenes de lo alto (la secretaría del Sínodo) de no publicar ninguna intervención aparte de las propias, el intrépido jefe de los obispos polacos, arzobispo Stanislaw Gądeki, había tomado nota de los comentarios de los panameños para que todo el mundo los conozca:

«Moisés se acerca al pueblo, cede» –se dice que afirmó Lacunza–. «Hoy en día la dureza de corazón se opone al plan de Dios (de permitir el divorcio). ¿No podría ser Pedro tan misericordioso como Moisés?»

Esta sobreentendida pero clarísima denuncia de Nuestro Señor de que no tenían misericordia pasó casi totalmente desapercibida para la prensa católica, y estuvo ausente en la prensa secular. Es posible que la Oficina de Prensa de la Santa Sede comprendiera su gravedad, dado que Rorate Caeli informó que ellos habían ordenado que fuera retirada del sitio web de los obispos polacos. Antes de que la retirasen, Rorate publicó en francés el comentario del cardenal Lacunza tal como lo recogieron originalmente los polacos

Card. José Luis Lacunza Maestrojuán OAR (Panama), président de la Conférence épiscopale du Panama. Moïse donne le consentement au peuple, il cède. Aujourd’hui, la « dureté de cœur » s’oppose aux plans de Dieu. Est-ce que Pierre ne pourrait pas être aussi miséricordieux que Moïse ?

Con esta declaración, gracias a monseñor Gądecki y a los blogeros, todo el mundo católico sabe que un prelado seleccionado para el Sínodo (si, otro elegido por el Papa) no cree que Jesucristo, el Hijo de Dios, el Verbo hecho carne, que vendrá para juzgar a vivos y muertos… Eso mismo, Jesucristo, tenía autoridad para decirles a los judíos que estaban equivocados en cuanto al divorcio.

Tal vez el cardenal Lacunza estaba entre aquellos a quienes se refería el arzobispo Henryk Hoser cuando comentó en una entrevista que muchos padres sinodales al parecer desconocen totalmente la doctrina católica fundamental sobre la familia. No sería, pues, para sorprenderse, cabría pensar, que desconocieran también los dogmas fundamentales sobre la naturaleza de Cristo: «Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado; consustancial al Padre; por quien todo fue hecho…» ¿Les suena?

Es posible que si no ha llamado la atención sea simplemente porque los reporteros que están informando sobre el Sínodo saben tan poco sobre la fe que son incapaces de reconocer una blasfemia cuando la oyen, y consecuentemente no saben que es un pecado mucho más grave que una mera infracción sexual. Hay una razón de que los pecados sexuales ocupen el sexto lugar en el decálogo, mientras que la blasfemia vulnera los tres primeros.

Esta semana fue también testigo del lanzamiento de otra petición de los laicos a los padres sinodales. En esta ocasión les pedían retirarse del Sínodo si no encontraban la forma de llevarlo por un rumbo católico. (Lo cuento todo: Yo me conté entre los autores de la petición para que los padres asistentes abandonaran el Sínodo, junto con un grupo de otros seglares, escritores, periodistas y teólogos preocupados.) Esta petición nos sorprendió con un incremento muy rápido del número de firmas. En las nueve primeras horas de su publicación había superado la marca de las 1500 firmas, y al día siguiente había llegado a 2500. Arrancó con un ímpetu increíble.

El llamado a abandonar nació de los temores de que el Sínodo hubiera sido manipulado desde el comienzo, dando igual lo que dijeran los obispos en sus grupos o sus declaraciones.

El texto de la carta declara:

“Hemos presenciado con profundo dolor el desarrollo de esta crisis, empezando por la sesión extraordinaria del año pasado, en octubre de 2014, y se nos hace muy difícil tener confianza en el desenlace del Sínodo.

Los cambios irregulares de la normativa que rige los procedimientos del Sínodo prácticamente garantizan  que el Instrumentum Laboris actual será adoptado en gran medida. Parece que estos nuevos procedimientos también niegan la apertura, transparencia y colegialidad, y el comité que esta redactando el documento final del Sínodo rechaza por lo visto rechaza todo aporte sustancial de los padres sinodales. Observamos con consternación que no han tenido acuse de recibo los llamamientos filiales y las cartas abiertas, tan visibles y ampliamente adoptados, y tampoco han dado lugar a ninguna enmienda discernible por parte de los organizadores del Sínodo.

Varios cardenales importantes han transmitido sus preocupaciones al Papa, sólo para verlas sumariamente desestimadas y no consideradas dignas de tener en cuenta, junto con acusaciones injustas contra los que están legítimamente preocupados por que su voz no sea oída.”

Por  supuesto, esto ultimo se refiere al notición de la semana, la extraña noticia de la carta de los 13 cardenales. La prensa la consideró una revuelta conservadora contra los intentos de Francisco de llevar adelante una largamente pendiente reforma de la Iglesia… sobre todo porque la prensa no tiene mucha imaginación. La prensa católica convencional la ninguneó, y algunos medios italianos comunicaron después con el típico regocijo que, rojo de ira, Francisco había echado una buena reprimenda a los prelados firmantes.

Poco después, el Papa hizo su primera intervención directa en el proceso sinodal denunciando la “hermenéutica de la conspiración”, expresión que se ha vuelto habitual desde entonces para todo aquel que informa sobre el Sínodo.

Rorate Caeli publicó un informe de Antonio Socci según el cual la carta había advertido sin rodeos al Papa de que si el Sínodo continúa por el rumbo que lleva, habría una desintegración total de la jerarquía eclesiástica. «La comunión a los divorciados y vueltos a casar, si fuese aceptada… colapsaría completamente la doctrina sobre el matrimonio y los sacramentos.»

Esto resultaría en un efecto dominó que «habría un colapso; en otras palabras, el fin de la Iglesia.»

No obstante, afirma Socci, el cardenal Pell, uno de los firmantes, también nos asegura que la corriente Kasper-Bergoglio es minoría, que casi todos los obispos del Sínodo quieren sostener la fe tradicional, lo que estaría bien si la Iglesia fuera un cuerpo democrático y el Sínodo decidiera por votación qué rumbo tomar.

Pero también nos ha informado el propio Papa poco después de esa refriega que, sea lo que fuere que digan o recomienden los obispos, pase lo que pase, esta totalmente en sus manos, sin discusión.

En este informe de la Radio Vaticana se entendió en general que insinuaba que podría invocar formalmente la infalibilidad papal.

«Finalmente… el proceso sinodal culmina escuchando al Obispo de Roma, llamado a pronunciarse con autoridad como pastor y maestro de todos los cristianos, no basándose en sus creencias personales, sino como el supremo testigo de la fe de toda la Iglesia, garante de la obediencia y conformidad de esta con la voluntad de Dios, Evangelio de Cristo y la Tradición.»

Meditemos por un momento en estos puntos uno por uno:

– Esta reconocido que el Papa se ha aliado con un notorio hereje que, con el apoyo de una conferencia episcopal entera, lleva cincuenta años empeñado en la eliminación de la mayor parte de la moral católica, así como de una parte regularcilla de las enseñanzas sobre eclesiología.

– A este Papa le han advertido algunos de sus funcionarios mas destacados que la dirección propuesta, llamada la corriente Kasper-Bergoglio, conducirá al fin de la Iglesia, a su total desintegración en el caos y el cisma.

– Esta advertencia, el Papa la acalló en privado y la reprendió públicamente.

– Pocos días después, Francisco salió con una declaración sobre su dominio total y absoluto. Por lo visto tiene autoridad hasta para destruir la Iglesia de la que es cabeza. Es como si un niño pequeño afirmara que puede romper todos sus juguetes si le da la gana porque son suyos y nadie se lo puede impedir.

¿Y cuál fue la respuesta del cardenal Pell a nuestra humilde petición? Aquella en la que sugerimos que, encontrándonos en una situación tan grave, haciendo equilibrios al borde del abismo, les rogamos a él y a sus colegas en las labores pastorales que como mínimo no sean cómplices de la destrucción de la Santa Madre Iglesia por parte del pontífice mas extraño de la historia y su grupo de herejes y blasfemos elegidos a dedo?

Tranquilos. «Se ha hablado bastante» de las inquietudes de los trece cardenales.

John Allen informa que el buen cardenal conservador australiano rechazó toda sugerencia de abandonar el Sínodo, alegando que había recibido garantías del secretariado en el sentido de que el resultado final presentará  fielmente los puntos de vista del Sínodo. Les han asegurado que a los obispos se les permitirá votar sobre cada párrafo del Intrumentum Laboris.

Qué bien, ¿verdad?

«Añadió que miembros de la comisión redactora del documento final han prometido ceñirse al contenido de los debates en vez de aprovechar el texto para promover sus puntos de vista particulares.

Eso es todo lo que queremos –dijo Pell–, porque da igual lo que diga el Sínodo, sea bueno, malo o indiferente; a la larga le interesa a todo el mundo, porque independientemente de lo que resulte la gente quiere tener la impresión de que los obispos llegaron a esa situación jugando limpio.»

Bueno, estoy segura de que estamos todos contentísimos de que los obispos crean que han conseguido lo que querían de esta charada, y cuando el cisma esté en marcha, no me cabe duda de que nos sentiremos más tranquilos pensando que los obispos llegaron a esa situación jugando limpio.

Pero en realidad prefiero tener la esperanza de que puedan ocuparse en la defensa de la fe y de la Iglesia que es una, santa, católica y  apostólica, dado que «da igual lo que diga el Sínodo, sea bueno, malo o indiferente», a los pocos fieles católicos que quedamos nos gustaría que todavía hubiera una Iglesia Católica en la Navidad de 2016.

Hilary White

[Traductor Alex Bachamnn. Artículo Original]

Tomado de:

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El papa Francisco está, a todos los efectos, en guerra con la Iglesia

francisco

23 octubre, 2015

Acabamos de recibir esta nota de Damian Thompson:

“Francisco pronunció ayer un discurso ante un Sínodo profundamente dividido sobre el tema de la Familia, en el que confirmó sus planes de descentralizar la Iglesia otorgando más libertad a las conferencias episcopales para que ellas mismas resuelvan los casos de divorcio y homosexualidad.

Esta es la pesadilla de los cardenales conservadores, entre los que se cuentan – -como era de esperar– los del Vaticano. Creían que tenían mayoría suficiente en el Sínodo para impedir que se revocara la prohibición de comulgar a los católicos divorciados y vueltos a casar, o cualquier ablandamiento en la actitud de la Iglesia hacia las parejas homosexuales.

Pero en el discurso inaugural de ayer, al iniciarse la última semana del Sínodo, Francisco anunció que la descentralización se impondrá desde arriba.

Mientras se refiere a sí mismo deliberadamente como ‘el obispo de Roma‘, para subrayar su solidaridad con los obispos de todo el mundo (en oposición a la Curia Romana – es decir, “el Vaticano”), invocó la autoridad del Sumo Pontífice sobre los meros cardenales.” La nota informativa completa (en inglés) se puede leer AQUÍ.

COMENTARIO DE THE REMNANT

Unas preguntas para la Federación Internacional Una Voce, la Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, etc., etc., etc.: ¿A qué esperamos exactamente? Muchos conservadores e incluso neocatólicos se están desempeñando mejor al desenmascarar el evidente  golpe de estado que está teniendo lugar en este momento al interior del Vaticano. Y mientras, ¿los católicos tradicionales guardamos un silencio solemne y, la mayor parte, nos quedamos cruzados de brazos? No lo entiendo.

Se acabó. Se están apoderando de nuestra Iglesia. Están invadiendo nuestra casa. Están violando a nuestra madre. Nuestra vida como católicos nunca será la misma después de esto. Por Dios, ¿a quién le importan la situación canónica y las autorizaciones permisos para decir Misa en latín y mantener una apariencia respetable y normal ante los apóstatas? ¡Qué más da! El barco se hunde y tenemos que avanzar hacia Roma, si no físicamente, en todo lo demás; también a través de Internet y con brigadas de oración.

El tiempo para la diplomacia ya se acabó. Nos guste o no, han declarado la guerra a todo lo que consideramos sagrado, incluida la fe que nos transmitieron nuestros padres. En marcha, pues.

Esta bien puede ser nuestra última oportunidad, puesto que una vez que Roma se rinda por completo en cuestiones morales no podremos recurrir a la cláusula de objeción de conciencia, y menos cuando la policía del pensamiento se presente aporreando nuestra puerta en mitad  de la noche. No vamos a poder apelar a nuestras convicciones religiosas cuando nos quieran imponer el homomonio, la cohabitación y todo lo demás. Si enseñamos a nuestros hijos la fe y la moral de siempre en los días por venir, nos tildarán de fundamentalistas y de fanáticos intransigentes y dirán que no estamos en condiciones de criar a nuestros hijos.

Esos locos modernistas de Roma están preparando el terreno para la peor persecución de católicos en la historia. Y cuando llegue esa persecución, me pregunto si nos vamos a preocupar que hubiera un tiempo en que nos llamaran fanáticos tradicionalistas, nos acusaran de cismáticos y dijeran que nuestra situación canónica era irregular. Repito, ¿QUÉ MÁS DA?

Ha llegado la hora de levantarse y luchar. Si no lo hacemos, con certeza la historia nos condenará por haber sido cómplices de las serpientes y demonios que hicieron cuanto estaba en sus manos para destruir la Santa Iglesia de Jesucristo Rey.

Que Dios nos ayude a todos a hacer lo que debemos en este momento.

Michael Matt

[Traducido por Cecilia González. Artículo Original]

Tomado de:

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No hay peor ciego que el que no quiere ver

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22 octubre, 2015

¡La conciencia manda! ¡Bendita ignorancia!

Blase Cupich, arzobispo de Chicago, descubre que la conciencia es inviolable y marca la pauta en todo lo que tenga que ver con la teología.

En una entrevista concedida a Edward Pentin, del National Catholic Register, Cupich, nombrado personalmente por S.S. Francisco para participar en el Sínodo de la Familia, afirmó que en el tema de administrar la Sagrada Comunión a divorciados que se han vuelto a casar por lo civil, esas personas tienen que “decidir con la conciencia tranquila”, y que “la Iglesia tiene la misión de ayudarlas a avanzar, respetando lo que decidan.”

“La conciencia es inviolable -declaró el purpurado a los reporteros destacados en el Vaticano-  “y hay que respetar lo que decidan. Yo siempre lo he hecho.”

Eso sí, añadió que como pastor de almas tiene la misión de ayudarlas “durante un tiempo de discernimiento a entender a qué las llama Dios en concreto en esa coyuntura, de modo que es para todos.”

¿Qué querrá decir eso? Y aún hay más galimatías.

“Hay que tener cuidado para no encasillar a ningún sector, como si hubiera que aplicarles otras reglas”, dijo. “Sería un grave error.”

Sí, claro, hay que reflexionar con mucho detenimiento sobre los superficiales razonamientos teológicos del gran gurú Cupich.

¡Bendita ignorancia!

Ahora que este arzobispo ha elevado a la conciencia por encima de la doctrina, Pentin le preguntó qué pensaba de que el Papa haya escogido personalmente a un cardenal al que se había sorprendido en una grabación tratando de ocultar abusos sexuales por parte de un sacerdote e instando a la víctima a pedir perdón al obispo que abusó de él, que además era su tío.

Astutamente, Cupich respondió que tiene una conciencia mal formada: “No sé nada de eso ni cómo lo eligió ni nada de que lo usted ha dicho sobre su pasado. No tengo ni idea.”

Hmmm. ¿Se dan cuenta de lo bien que puede venir tener una conciencia olvidadiza y mal formada? ¿Quieren que los católicos creamos que monseñor Cupich, nombrado por el Sumo Pontífice para participar en el Sínodo, no está enterado de los escandolosos titulares y reportajes sobre otro cardenal elegido por Francisco para el Sínodo, el belga Danneels, cuando se había encontrado una grabación en la que hacía callar los abusos a un menor cometidos por un obispo de su país? ¿De verdad quiere Cupich que nos traguemos que no tenía ni idea? ¿Acaso no debía tener máxima prioridad la salvaguardia de los menores y saber quiénes son los lobos a la hora de formar la conciencia de los prelados?

El cardenal Godfried Danneels es el típico obispo encubridor de abusos. Que Francisco lo escogiera para participar en el Sínodo es una afrenta a las familias, a los menores de edad y a la propagación de la fe, y deja en ridículo al Sínodo de la Familia. Una declaración escrita de las prioridades que tiene este Sínodo es que el propio Papa elija y nombre y escoja a sus amiguetes del cónclave para ocuparse de algo tan importante como es la familia.

¿Qué clase valores y asesoramiento puede aportar el cardenal Danneels al Sínodo de la Familia? Tómense un momento para leer este desgarrador reportaje [en inglés] sobre cómo trata Danneels a los menores católicos y a la familia es éstos.

Es para llorar.

El daño que ha causado Danneels a la fe de las familias católicas a la inocencia de los menores de edad en Bélgica es incalculable. Y que a pesar de eso Francisco lo haya escogido dice muchísimo de la ideología modernista que subyace tras este sínodo y de las prioridades de este pontífice.

Aunque este sea el Sínodo de la Familia, con Danneels, Cupich y los obispos alemanes parece que sea más bien el Sínodo de los Homosexuales.

Elizabeth Yore

[Traducción de J.E.F. Artículo Original]

Tomado de:

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Las sorprendentes conclusiones de la concesión del Papa Francisco a la FSSPX

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21 octubre, 2015

Nota de de la Dirección: Hacemos notar que este específico «Sacerdote anónimo» no ha escrito antes para The Remnant, ni es un sacerdote de la FSSPX ni pertenece a ninguna sociedad ni organización relacionada con la FSSPX .


 

El cisma y la facultad para oír confesiones en el CDC (Código de Derecho Canónico de 1983)

Primera proposición: Un sacerdote que tiene la facultad de oír confesiones no puede estar en cisma.  Mi razonamiento es el siguiente:

1.  Estar en cisma es estar bajo excomunicación latae sententiae.

2.  Un sacerdote bajo excomunicación latae sententiae tiene prohibido administrar los sacramentos.

3.  Por lo tanto, un sacerdote que tiene permitido celebrar los sacramentos no puede estar en cisma.

Las disposiciones relevantes del CIC son las siguientes.

En su canon 751, el Código define «cisma» de la siguiente manera: «Rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos».

El canon 1364 estipula que, entre otras cosas, «el cismático incurre en excomunión latae sententiae».

El canon 1331 §1 indica:

Se prohíbe al excomulgado:

1 tener cualquier participación ministerial en la celebración del Sacrificio Eucarístico o en cualesquiera otras ceremonias de culto;

2 celebrar los sacramentos o sacramentales y recibir los sacramentos;

3 desempeñar oficios, ministerios o cargos eclesiásticos, o realizar actos de régimen.

Segunda proposición: El Santo Padre debe considerar a los sacerdotes de FSSPX ministros de la Iglesia fielmente adheridos a la doctrina del magisterio.

El CDC estipula que no puede dársele a un sacerdote la facultad de absolver pecados a menos que posea la potestad de orden así como la facultad para ejercerla sobre los fieles (can. 966 §1). El sacerdote puede recibir esa facultad tanto ipso iure como por concesión de la autoridad competente, a tenor del c. 969 (can. 966 §1).

Nótese, también, que el  canon 970 estipula que «La facultad de oír confesiones sólo debe concederse a los presbíteros que hayan sido considerados aptos mediante un examen, o cuya idoneidad conste de otro modo». De ser cierto, como se informa, que Su Santidad el papa Francisco ha otorgado a la FSSPX la facultad de absolver pecados durante el Jubileo de la Misericordia, de ello se sigue que cumplen una o ambas condiciones del canon 970.

Finalmente, hacemos la observación de que el canon 978 §2 estipula: «Al administrar el sacramento, el confesor, como ministro de la Iglesia, debe atenerse fielmente a la doctrina del Magisterio y a las normas dictadas por la autoridad competente».

Por consiguiente, si el Papa ha otorgado las facultades arriba referidas, el Santo Padre debe de considerar que los sacerdotes de la FSSPX están capacitados para operar como ministros de la Iglesia y «atenerse fielmente a la doctrina».

Sacerdote anónimo
[Traducción de  Enrique Treviño. Artículo original]

Una doctora le dice al Papa en la cara: “En este mundo, el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del ‘cambio climático’”

papa-francisco-preocupado

20 octubre, 2015

Finalmente, después de esperar en vano que los obispos encaren al Papa por su inversión de prioridades en Laudato Si, le viene su merecida reprimenda de una doctora en medicina rumana que asiste al Sínodo.

Anca-Maria-Cernea

A veces en la historia, cuando los hombres de la Iglesia son demasiado cobardes para cumplir su deber, Dios los avergüenza llamando a una mujer para que lo haga por ellos. Nos acordamos, por ejemplo, de Santa Juana de Arco y Santa Catalina de Siena. Habiendo sufrido su familia persecución por parte de los comunistas, esta señora católica no se sintió intimidada en lo más minimo por la presencia del Sumo Pontífice, y le dijo precisamente lo que a todos nos habría gustado decirle. Espero sinceramente que esta reprimenda infunda contrición al Santo Padre y a todos los prelados progresistas afines por el escándalo que ha originado con sus actos en la Iglesia, y que empiecen a cumplir de verdad su función.

Como informa Lifesite News, la doctora Anca-María Cernea, del Centro de Diagnostico y Tratamiento Victor Babes y presidenta de la Asociacion de Médicos Catolicos de Bucarest (Rumania) pronunció la siguiente ponencia en el Sínodo el pasado viernes:

Santidad, Padres Sinodales, hermanos, represento a la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest.

Pertenezco a la Iglesia Católica rumana de rito griego.

Mi padre era un dirigente político cristiano que estuvo encarcelado durante diecisiete años por los comunistas. Aunque mis padres estaban comprometidos para casarse, no pudieron hacerlo hasta 17 años después.

Durante todos aquellos años, mi madre esperó a mi padre, sin saber siquiera si estaría aún vivo. Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso.

Su ejemplo demuestra que la gracia de Dios puede sobreponerse a unas circunstancias sociales terribles y a la pobreza material.

Los médicos católicos que defendemos la vida y la familia vemos que, ante todo, nos encontramos en una batalla espiritual.

La pobreza material y el consumismo no son la causa primera de la crisis de la familia.

La causa primera de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se propagarían por todo el mundo.

Se hizo primero de forma violenta, con el marxismo clásico, matando a decenas de millones de personas.

Ahora se hace mediante el marxismo cultural. Hay una continuidad, desde la revolución sexual leninista, a través de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt, hasta la actual ideología de los derechos homosexuales y de género.

El marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad adueñándose por medios violentos de la propiedad.

Ahora la revolución va más lejos: pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana.

Esta ideología se hace llamar progresista, pero no es otra cosa que la tentación de la serpiente antigua para que el hombre se haga el amo, reemplace a Dios y organice la salvación en este mundo.

Es un error de naturaleza religiosa; es gnosticismo.

Los pastores tienen la misión de reconocerlo y de alertar al rebaño de este peligro.

“Buscad, pues, primero el Reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”.

La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del “cambio climático”. La solución es: Evangelización. Conversión.

No un dominio cada vez mayor por parte de las autoridades. No un gobierno mundial. Esos son hoy en día los agentes principales de la imposición del marxismo cultural, por medio del control de la natalidad, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la ideología de genero, etcétera.

Lo que el mundo necesita hoy en día no es que se limite la libertad, sino libertad verdadera, liberación del pecado. Salvación.

Nuestra Iglesia estuvo prohibida durante la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros doce obispos traicionó la comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación y el ejemplo de nuestros obispos, que resistieron en las cárceles y entre el terror.

Nuestros prelados pidieron a los fieles que no siguieran al mundo. No que cooperan con los comunistas.

Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca”:

No sólo nosotros los católicos laicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando fervorosamente por este Sínodo. Porque, como ellos dicen, si la Iglesia Católica se entrega al espíritu de este mundo, será muy difícil para todos los demás cristianos resistirlo.

Chris Jackson

[Traducción de Alex Bachamnn. Artículo Original]

Tomado de:

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Monseñor Schneider visita el Christendom College

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19 octubre, 2015

Front Royal (Virginia).–Su Excelencia monseñor Athanasius Schneider pronunció hoy una magnífica conferencia aquí en el Christendom College sobre las inalterables verdades del matrimonio y la familia. También celebró la Misa tradicional en latín en nuestra Capilla de Cristo Rey, y respondió después las preguntas de los alumnos. Aunque estuve presente en la Misa oficiada por él este año en el Domingo de Pentecostés con motivo de la peregrinación anual a Chartres, no había tenido oportunidad de conocer personalmente a monseñor Schneider, y no puedo menos que decir que es un verdadero santo y un gran obispo católico.

ad178b2914f200f2125e1e10c5f607c1_XLComo estudio lejos de mi casa, y los últimos acontecimientos en la Iglesia están tomando un cariz verdaderamente aterrador, fue una grato consuelo y encontré muy motivador escuchar al obispo auxiliar de Astana (Kazahstan) y obispo titular de Celerina.

Dado que hoy en día muchas veces no se sabe adónde acudir en busca de consejo, la visita de Schenider fue para mí una maravillosa gracia de Dios, que agradezco de corazón al Christendom College por invitarlo a dirigirse a nosotros.

Su conferencia, así como la posterior sesión de preguntas, me aclaró cuáles deben ser mis preocupaciones, me iluminó con relación a lo que está pasando en Roma y reavivó la urgente llamada a la oración que muchos sacerdotes han hecho a los fieles.

Cuando preguntaron a monseñor Schneider: qué podríamos hacer los laicos si el Sínodo malinterpretara o incluso llegara a alterar la doctrina católica?”, respondió: “Conocemos las verdaderas y eternas enseñanzas de Cristo. Sabemos la verdad y, por consiguiente, la seguimos, aunque nuestros sacerdotes, obispos o el propio Papa no estén a la altura. Recen. Recen con mucha insistencia.”

Las palabras más consoladoras llegaron hacia el final de su exposición, cuando dijo: “Al final venceremos los pequeños si no perdemos la fe.”

Nos recordó que las personas divorciadas que se han vuelto a casar pecan contra el sexto mandamiento, y declaró que un nuevo grupo dentro de la Iglesia trata de socavar esa doctrina. Pero ni siquiera el Papa puede cambiar la verdad de Cristo, dijo, y debemos seguir en la verdad aunque nos sintamos muy solos.

Dijo que debemos de ser firmes en el testimonio, que debemos luchar unánimes y alentar a nuestros sacerdotes a mantenerse fuertes, aunque algunos obispos aprueben algo que se desvía de la verdad; no apartarnos jamás de la verdad y la Tradición. Tener siempre presente que el Espíritu Santo guiará a su Iglesia. La iglesia no es del Papa. No es nuestra. La Iglesia es de Jesucristo, y siempre debe mantenerse fiel a sus enseñanzas.

“Incluso algunos cardenales promueven actualmente el pecado en la Iglesia, y yo pregunto con frecuencia: ¿es que no temen los castigos de Dios? Es un misterio, un gran misterio.”

Schneider comparó la confusión reinante hoy en día con la herejía arriana, y señaló que el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia y vivimos tiempos de lucha, de batalla, ¡pero Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat!

Nunca me había motivado tanto un sacerdote como este asombroso padre. Dijo mucho más, pero a efectos de este sencillo blog lo dejaré por aquí, y pediré a todos que hagan exactamente lo que nos pidió monseñor Schneider: rezar por la Iglesia y mantener la fe.

Tenga Dios a bien bendecir a monseñor Schneider.

Cecelia M. Matt

[Traducción Guillermo Visedo. Artículo original]

Tomado de:

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Un sínodo con mucho ruido y pocas nueces

sagradafamilia

17 octubre, 2015

Ya casi he olvidado el sabor del miedo.
Hubo un tiempo en que el sentido se me helaba
al oír un chillido en la noche, y mi melena
se erizaba ante un cuento aterrador
cual si en ella hubiera vida. Me he saciado de espantos.
(Macbeth, acto V, escena V)

¿Podría ser que el Sínodo de la Familia resultara ser un cuento narrado por un idiota, mucho ruido y pocas nueces? La respuesta es a la vez afirmativa y negativa. Afirmativa porque los fieles no se han hecho esperar para expresar su descontento ni se han dejado acallar a lo largo de los últimos dos años, y por diversas razones los obispos han podido oírlos y hacerles caso.

La negativa es porque en el seno de la Jerarquía puede haber fuerzas que obren con miras a manipular los procedimientos del Sínodo para que dé la impresión de que la mayoría de los obispos apoya las novedades que en esencia desea imponer el Santo Padre.

Si las primeras declaraciones que provinieron de los cardenales reunidos en Roma dan a entender algo es que, a pesar de todas las indicaciones en contra vistas hasta el momento, la mayoría de los obispos quiere defender la doctrina de la Iglesia de todo peligro de posible alteración.

Desde luego, y sobre todo durante el pontificado de Francisco, lo que se dice no concuerda necesariamente con lo que se hace, y es preciso matizar todo pronóstico. Dicho esto, al menos no parece que la doctrina vaya a cambiar a consecuencia de la voluntad de la mayoría de los padres sinodales.

Lo que luego decida hacer Fancisco, y cómo decida explicar lo que hayan dicho los padres del Sínodo, es perfectamente discutible. Ahora bien, sin el respaldo de los padres sinodales -o, dicho con más precisión, a pesar de cómo cambien las tornas en la opinión del Sínodo-, es improbable que Francisco intente imponer reformas en la medida en que había pensado. Hay bastante resistencia a sus planes. Eso sí, Francisco, el papa humilde, se está mostrando bastante obstinado.

Aunque el Papa y los obispos en comunión con él pueden hacer más o menos lo que se les antoje en cuestiones de derecho canónico, no pueden cambiar ni desobedecer la Ley Divina ni la Tradición establecida. A estas alturas, al cabo de casi dos años de empacho de Sínodo, todos conocemos los sólidos argumentos que prohíben administrar los sacramentos a quien esté en pecado mortal, como las personas que persisten impenitentes en actividades sexuales extramatrimoniales; por ejemplo, los adúlteros y homosexuales.

En vista de la Tradición magisterial de la Iglesia en este sentido, que se basa en las claras palabras de San Pablo y de Cristo, si llegaran a efectuarse innovaciones drásticas en la doctrina o la costumbre perennes, lógicamente los fieles llegarían a la conclusión de que la doctrina es pasible de cambios y en efecto cambia.

En semejantes circunstancias, todo católico razonable se vería ante una elección muy difícil con sólo tres resultados posibles: o bien obedecer a la Jerarquía rechazando las enseñanzas de Cristo y de San Pablo, así como la doctrina perenne de la Iglesia; o reconocer que Jerarquía se ha equivocado y resistirla sin abandonar la Iglesia; o simplemente admitir que la entera estructura católica ha demostrado ser estructuralmente incoherente y no es digna de crédito.

Al fin y al cabo, si la Jerarquía intenta dejar sentado que lo que ella dice tiene más valor que las diáfanas palabras de Cristo y de San Pablo, todo el que siga a la Jerarquía seguirá una religión del hombre y no de Dios. A los ojos de ellos, el catolicismo no sería sino un sistema secular de creencias en que los sacerdotes lo montan todo conforme a sus propias condiciones y necesidades. La mística, la santidad y la ley de Dios se verían arrebatadas del corazón del Cuerpo Místico de Cristo.Si la Jerarquía admitiera que se había equivocado hasta el punto de haber interpretado mal las palabras de Cristo y de San Pablo, la doctrina sería pasible de error y, ¿qué garantía habría de que la nueva doctrina es más ortodoxa que la anterior? ¿Qué garantizaría la verdad de lo que enseñase la Jerarquía, y más si ésta ha interpretado y aplicado mal durante milenios la Ley Divina? Todo se vendría abajo.

De modo similar, alterar la costumbre como una obra de misericordia sería igual de inútil. Los fieles ya no son tan ingenuos como para creer que es posible alejarse de la doctrina sin perjudicar gravemente la doctrina y acabar por socavarla hasta los cimientos. En semejante contexto, otorgar misericordia y perdón sin arrepentimiento causaría un daño por partida doble a la verdad: escandalizaría a los fieles al premiar a los infieles por sus infracciones a la doctrina. Una sociedad con las reglas tan trastornadas, aunque sea la misma Iglesia, no puede durar mucho tiempo sin desintegrarse, y menos cuando sus reglas contravienen en la práctica la voluntad del propio Dios.

Gracias a medios como The Remnant y Rorate Caeli, los fieles se mantienen en comunicación, se instruyen y pueden transmitir sus inquietudes a la Jerarquía. No sólo eso; los obispos, que están más cerca de su grey que del Sumo Pontífice –al menos de este pontífice–, han tenido indudablemente noticia de las clamorosas protestas de los fieles de su diócesis, y para cualquier obispo razonable esas protestas deberían ser motivo de inquietud. Que es lo que al menos parecer haber ocurrido, si nos atenemos a las primeras declaraciones provenientes de Roma.

Dejando por un momento de lado las terribles consecuencias espirituales de adherirse a un obispo que descarría a su rebaño, hasta un prelado heterodoxo se preocuparía evidentemente al ver cómo disminuye el número de sus fieles, como se ve claramente en el caso de los perversos obispos alemanes. Ahora bien, en el caso de éstos, su postura heterodoxa los ha llevado a confundir causa y efecto: al alejarse de la doctrina han conseguido que se alejen los fieles; ha sido por no ceñirse al Magisterio. Por consiguiente, al alterar la doctrina no han hecho otra cosa que agravar el problema. El único remedio está en ratificar la doctrina y ponerla por obra. Y lo cierto es que están recaudando menos en la colecta porque han mermado los impuestos. Lógicamente, querrán solucionar esa situación, aunque sólo sea por razones materialistas.

A decir verdad, muchos otros buenos obispos han hecho cuanto han podido por centrarse en la necesidad y ayudar a su grey a entender la importancia de la doctrina. Nos acordamos, naturalmente de los de África, de los cardenales Pell y Burke y del arzobispo Schneider.

Por añadidura, los numerosos escándalos recientes han suscitado en los pastores una actitud algo aborregada. Los cambios introducidos últimamente en los procedimientos, que han sido objeto de tanta publicidad, junto con la noticia de que un sínodo paralelo de jesuitas estaría redactando un documento postsinodal, han irritado a muchos obispos en Roma. Tan inaudita castración preventiva de la colegialidad que corresponde a los príncipes de la Iglesia caería seguramente como una grave ofensa. ¿Va a resultar al final el Sínodo una extraña especie de kabuki, ese género teatral japonés tan complejo y estilizado pero carente de sentido y de mérito?

Lo cierto es que se nos ha informado que trece cardenales han dirigido una carta a Francisco expresando su temor de que se esté manipulando el Sínodo a fin de alterar la percepción de sus resultados. Al parecer, a los mencionados cardenales les preocupa que el Sínodo quede despojado de su carácter consultivo y que por medio de manipulaciones se convierta en poco menos que un impreciso sello de aprobación. En respuesta a la carta de los cardenales, Francisco tomó la medida extraordinaria de dirigirse al Sínodo el martes para denunciar lo que denominó una infundada “hermenéutica de la conspiración” que no es de mucha ayuda. Dios dirá qué postura es la acertada, si la suya o la de los trece purpurados.

Por otro lado, la salida de armario de Krzystof Charamsa, profesor de teología y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, puede resultar contraproducente. A pesar de su voto de castidad, Charamsa ha expresado con orgullo su condición de homosexual activo comprometido en una relación, creyendo al parecer que en nada afecta su condición sacerdotal. Sus afirmaciones han conmocionado una vez más a los fieles.¿Podría ser que el verdadero motor de este sínodo sea el deseo de eliminar el voto de castidad, la moral de la castidad y el grave pecado de las relaciones sexuales en los sacerdotes? Ahora bien, las ansiadas innovaciones doctrinales en materia sexual -a costa de la familia- podrían verse a los ojos de los fieles como algo que tiene por objeto satisfacer los más bajos instintos de muchos miembros de la propia Jerarquía. En cualquier circunstancia, si los que quieren misericordia la quieren para aplicársela a sí mismos, ¿qué credibilidad objetiva puede tener su demanda de una nueva forma de entender la doctrina?

Así pues, aunque Mitis Iudex y los discursos pronunciados recientemente en EE.UU. han dejado relativamente claro que Francisco tenía proyectadas reformas radicales, se vislumbra la posibilidad de que no consiga lo que quiere por medio de los obipos. Y, como dijo el año pasado el cardenal Kasper, necesita a los obispos. Si el Santo Padre intentara transformar la doctrina sin el consentimiento inequívoco y activo de la mayoría de los prelados, las consecuencias para la Iglesia podrían ser catastróficas.

No obstante lo anterior, Francisco es notorio por su tendencia a provocar a los fieles por medio de lo que algunos han descrito como hipérboles inocentes, mientras que para otros las declaraciones de Francisco denotan una aversión más profunda y activa hacia los fieles y de la propia Tradición.

Además, con Mitis Iudex demostró que estaba dispuesto a actuar de forma unilateral, prescindiendo de los obispos pero exigiendo al mismo tiempo su imprimatur. De esa forma se las arregló para sortear las limitaciones a su voluntad que probablemente le habrían impuesto otras autoridades eclesiásticas, como obispos y canonistas. Es más, desechando las reclamaciones sobre la falta de consultas públicas previas y los dudosos méritos de Mitis Iudex, Francisco manifestó su desdén en el vuelo de regreso a Roma. Actuando de esa manera, Francisco negó que las novedades introducidas fueran de índole doctrinal y afirmó que en realidad se las habían pedido los obispos en el último sínodo. Pero es improbable que solicitaran semejantes cambios sin previa consulta.

Entonces, ¿al final el Sínodo será un fiasco? Sí y no. Da la impresión de que doctrinalmente es o resultará serlo si se escucha a  los obispos, y a través de ellos a los seglares. Y puede que no lo sea si se manipula el Sínodo para que parezca que los obispos han pedido esas alteraciones de la doctrina, cuando en realidad no lo han hecho.

Cabe, entonces, plantearse lo siguiente: ¿hasta qué extremos está dispuesto a llegar Francisco para conseguir las novedades doctrinales que al parecer desea instituir, y en qué medida pueden prever y contrarrestar los obispos tales medidas? Es más, ¿hasta qué punto resistirán y tolerarán éstos todo lo que vean como un intento de embaucarlos o acorralarlos, o de interpretar y representar erróneamente su voluntad y toda alteración de la doctrina?

En esencia, ¿hasta qué extremo conducirá a la Iglesia la política suicida de los reformistas: al borde el abismo, o al fondo de éste?

Entre tanto, mientras el Sumo Pontífice y los obispos debaten tan apremiantes cuestiones, la religión cristiana se ha convertido en la más perseguida a nivel mundial, según Ayuda a la Iglesia Necesitada. La civilización occidental se desmorona sin que se observe la menor manifestación sincera o significativa ni voluntad de acción conjunta para resolver tales problemas. Por lo que se ve, la tan cacareada filosofía francisquista de ver, juzgar y actuar sólo funciona con lo relativo a la familia y el medio ambiente.

John Fisher

[Traducción de J.E.F]

Tomado de:

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Pues sí, eso que dice de la misericordia…

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16 octubre, 2015

El Santo Padre ha recalcado a menudo el mensaje de que algunos tienen que manifestar más misericordia en la Iglesia, y ese mensaje casi siempre se dirige a los católicos fieles. Una homilía reciente, predicada el segundo día del Sínodo de la Familia, reitera este mensaje, diciendo:

Jesús también vivió este drama con los doctores de la Ley, que no comprendían por qué no les permitía apedrear a la mujer adúltera, por qué comía con publicanos y pecadores: no comprendían. No entendían la misericordia.

Es muy revelador que el Papa Francisco dijera cosas así después de la apertura del Sínodo, porque los liberales están intentando servirse del Sínodo como una oportunidad de acabar con la norma de la Iglesia de no administrar de la Sagrada Comunión a los adúlteros. Todo en nombre de la “misericordia”.

Sea como fuere, hemos llegado a un punto en el pontificado de Francisco en el que hay que preguntarse si al Santo Padre le importa de verdad la misericordia, ¿o es simplemente una excusa para permitir la liberalización de la fe? Aquí hay algunas preguntas que es necesario contestar para defender lo primero por encima de lo segundo.

  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué continúa permitiendo que el cardenal Kasper proponga que les pueda dar la Sangrada Comunión a adúlteros impenitentes? ¿Cómo puede ser misericordia contribuir a la condenación de las almas? La misericordia, ¿no estaría más bien en rechazar semejante propuesta por el bien de las almas que se condenarán si reciben la Comunión indignamente (1ª Corintios 11,29)?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué sigue dando al cardenal Danneels tanta influencia sobre la Iglesia, y más durante el Sínodo de la Familia? Es el mismo cardenal que protege a pedófilos y respalda uniones de sodomitas. Es más, ¿por qué designó recientemente a monseñor Barros, que está acusado de encubrir casos de pedofilia (y de haber estado presente en un acto de dichas características), para la diócesis chilena de Osorno y luego tildó a los osorninos de tontos por objetar tal decisión? ¿Dónde está la misericordia para los que sufrirán abusos a manos de manos de sacerdotes que se sentirán más alentados aún a cometer actos pedófilos, en vista de que el Santo Padre valora tanto a quienes los protegen? ¿Dónde está la misericordia para esas posibles víctimas y para los fieles de Osorno?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué continúa sembrando confusión en la Iglesia con discursos improvisados? Da igual que luego se puedan manipular sus palabras para darles un sentido ortodoxo; lo cierto es que la gente lo interpretó en un sentido destructivo, y el Santo Padre no dijo nada para aclarar lo que había dicho. Peor aún, De hecho, lo ha agravado con su comportamiento hacia los homosexuales. ¿A cuántas almas habrá llevado erróneamente a creer que la sodomía es aceptable después del escandalo delquién soy yo para juzgar? ¿Por qué no ha tenido la misericordia de advertirles claramente que la sodomía conduce al infierno? ¿Dónde está la misericordia para los católicos que tienen que estudiar formas de justificar las improvisadas palabras del pontífice actual?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué no denunció de forma clara y contundente el aborto cuando se presentó ante el Congreso durante su viaje a EE.UU.? Su discurso fue ambiguo en extremo, y los partidarios del aborto lo pudieron acoger favorablemente. ¿Donde está la misericordia para las almas de los bebés que serán asesinados sin una clara denuncia del sucesor de San Pedro?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué sigue predicando sobre la necesidad de cuidar de la Tierra, en vez de cuidar de las almas predicando el Evangelio? ¿Ha afirmado claramente alguna vez Francisco que Dios manda “a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan” (Hechos 17,30) y “crean en el Señor Jesús” (Hechos 16,31) para salvarse? ¿Dónde está la misericordia para los millones de almas que van camino a la condenación eterna si no se arrepienten? ¿No es acaso la predicación de este Evangelio una obra de misericordia que tiene por objeto librar a los hombres de la esclavitud del pecado, de Satanas y de este mundo?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué no suspende el Sínodo, excomulga a los herejes que están confundiendo a las almas, defiende la fe sin ambages y llama a todos los hombres en todas partes (Hechos 17,30) al arrepentimiento y la fe en Cristo? Creo que a estas alturas ya conocemos la respuesta.

Michael Lofton

[Traducción de Alex Bachmann. Artículo Original]

Tomado de:

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Los vándalos en Roma: ¿van a saquear el matrimonio cristiano?

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14 octubre, 2015

“El Papa no es un monarca absoluto cuyos pensamientos y deseos sean ley”.  Benedicto XVI

Nota de la Redacción: El siguiente artículo es bastante extenso. Pero al igual que otras contribuciones más largas de Chris Ferrara a este diario, su lectura se hace breve mientras brinda un panorama claro y completo de una situación compleja. La reforma relámpago de Francisco sobre los procesos de nulidad matrimonial supone un punto de inflexión en la Iglesia y en la historia del mundo que merece el tratamiento completo que le damos aquí.

A estas alturas de la evolución del pontificado estilo república bananera de Bergoglio, nadie debería sorprenderse del subrepticio ataque canónico por el cual, con un aviso previo de apenas 24 horas, destruyó el exigente procedimiento tradicional para determinar la nulidad matrimonial introduciendo un serie de cánones, cuya redacción fue ocultada a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Signatura Apostólica y todos los demás dicasterios vaticanos que normalmente tienen competencia para estudiar y aprobar la legislación universal propuesta para la Iglesia.

Francisco consigue todo lo que quiere. Quería más nulidades y más fáciles por la vía rápida, y como sabía que no podía conseguir la cooperación de la Congregación para la Doctrina de la Fe ni la Signatura, creó una comisión que a puerta cerrada improvisó unos cánones nuevos para hacerlas posibles por la vía exprés.

Deberíamos haberlo visto venir desde el principio del pontificado, cuando Francisco declaró en su conferencia de prensa durante el vuelo de Río de Janeiro a Roma:

La Iglesia Ortodoxa sigue la teología de la economía, como la llaman, y le da una segunda oportunidad de matrimonio (sic), es decir que lo permite. Creo que es importante estudiar este problema.

Y esta atención pastoral al matrimonio también es un factor a tener en cuenta. Lo mismo que el problema judicial de la nulidad matrimonial, que es preciso revisar, ya que los tribunales eclesiásticos no bastan para ello.

A Francisco le gusta la herejía ortodoxa de “una segunda oportunidad de matrimonio”. Una “segunda oportunidad de matrimonio” le parece muy buena. El problema que hay que estudiar, como dio a entender durante la rueda de prensa, es la forma de introducir “una segunda oportunidad de matrimonio” o algo parecido en la Iglesia Católica.

Otro bastión derribado

Francisco consigue todo lo que quiere, y no hay Evangelio ni Magisterio católicos de 2000 años de antigüedad y disciplina sobre la indisolubilidad del matrimonio que se le interponga en su camino. En Mitis Iudex Dominus Iesus (“El Señor Jesús, Juez clemente”, ¿se dan cuenta?), y en el motu proprio correspondiente para las iglesias orientales, Francisco consiente lo que él deliberadamente describe como “la doctrina de la indisolubilidad del sagrado vínculo del matrimonio” (prefacio de Mitis), mientras que en la práctica es poco menos que letra muerta. Pero eso es lo que siempre hacen los modernistas: afirmar lo que niegan mientras niegan lo que afirman. Y Francisco es un modernista. Y punto. Ea, ya lo he dicho. Todos lo sabemos, por supuesto, pero ha llegado el momento de declararlo sin rodeos para que la mayor cantidad posible de fieles despierte y vea el grave peligro que plantea a la Iglesia.

¿Les parece demasiado duro? ¿Creen que me he excedido? Todo el que crea eso debe recordar el “sueño” alarmante –más bien amenaza- que reveló Francisco ante todo el mundo en su chapucero manifiesto personal Evangelii Gaudium:

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación…]

Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos […]

Con Mitis, Francisco no ha hecho otra cosa que cumplir su amenaza de causar estragos en la Iglesia. Su reforma canónicamente amateur del proceso para determinar la supuesta nulidad de los matrimonios tira por tierra las medidas cautelares establecidas hace siglos por Benedicto XIV en su bula Dei Miseratione (1741), sustituyéndolas por lo que un catedrático de derecho canónico de la Universidad Católica de EE.UU. considera una especie de versión católica del divorcio exprés. Estas son las características de aplicación general de este choque de trenes canónico:

  1. El tribunal tradicional constituido por tres sacerdotes canonistas queda sustituido por un panel que puede consistir en su mayoría de seglares que no necesariamente tengan formación en derecho canónico, o incluso por un solo sacerdote. La aprobación de las nulidades está lista. Canon 1673 (4).La segunda frase de confirmación tradicional está abolida. Se ha eliminado toda verificación de error a nivel diocesano. Canon 1679.
  2. Las apelaciones a las declaraciones de nulidad pueden rechazarse sumariamente, sin audiencia, si se consideran dilatorias, es decir, interpuestas por presuntos efectos de demora. Canon. 1680 (2) y 1687 (4). En la práctica, dilatar significará simplemente que el cónyuge opositor, por lo general con los niños en la mira, trata de evitar la anulación precipitada del matrimonio haciendo todas las apelaciones posibles. Está clara la posibilidad de cometer crueles abusos contra cónyuges con hijos que luchen para defender su matrimonio de un cónyuge que se ha unido a otra persona y tiene tal vez incluso otros niños.
  3. Simples declaraciones no corroboradas o admisiones por la parte que quiere la nulidad se considerarán ahora prueba plena de un hecho o de una confesión de interés propio, a pesar de que, en virtud de la disposición sustituida del Código de Derecho Canónico (can. 1536 1983, § 2 ), tales afirmaciones no tienen la condición de prueba plena a menos que existan otros elementos que las corroboren totalmente. Can. 1678 (1). Ahora, por ejemplo, el simple reclamo o “testimonio” egoísta de que uno nunca tuvo la intención de estar obligado de por vida al Santo Matrimonio podrían aceptarse como pruebas plenas de falta de consentimiento. La posibilidad de abuso nada mas en esta disposición es tremenda.

Con estas normas generales, Francisco ha facilitado enormemente los abusos en los procesos de nulidad, revirtiendo los mecanismos que puso en vigor hace siglos Benedicto XIV precisamente para evitar abusos. Y esto es sólo el comienzo.

La práctica ortodoxa se introduce de contrabando en la Iglesia Católica

La novedad principal de esta brutal y vergonzosa “reforma” es un proceso de nulidad por la vía rápida que se puede completar en apenas 45 días y puede basarse, como se señaló, en nada más que las declaraciones no corroboradas de la parte que solicita la anulación. Los nuevos cánones proporcionan notificación a escasos 30 días de la audiencia probatoria, ya que se limita a una sola sesión siempre que sea posible, y unos insignificantes 15 días para que el defensor del vínculo pueda presentar argumentos en defensa del matrimonio. Cann. 1685-1686.

El procedimiento por la vía rápida queda disponible para los matrimonios que estén de acuerdo con él, es decir, que se confabulen para obtener una nulidad rápida. La disposición de que el acuerdo de las partes debe determinar la velocidad y por lo tanto la minuciosidad con que se reclama la nulidad se incorpora sigilosamente al derecho canónico el concepto del derecho civil de divorcio por mutuo acuerdo. Considerando que ya se sospecha el acuerdo de las partes para obtener la nulidad con rapidez, se permite esta vía rápida cuando se dé alguno de los siguientes criterios:

  • Falta de fe [!] que se tradujera en simulación del consentimiento, o un error que determina la voluntad;
  • Brevedad de la vida matrimonial;
  • Aborto procurado para evitar la procreación [?];
  • Persistencia obstinada en una relación extramatrimonial en el momento de la boda o inmediatamente después;
  • Ocultamiento inadecuado de la esterilidad o de una enfermedad grave y contagiosa;
  • Ocultamiento de hijos de un matrimonio anterior;
  • Ocultamiento de encarcelamiento;
  • Matrimonio contraído por razones extrañas por entero a la vida matrimonial;
  • Embarazo no deseado;
  • Consentimiento obtenido mediante violencia física;
  • Falta de uso de razón probada por certificado médico;
  • etcétera [!]. Cf. Art. 14, § 1.

En vista del asombroso etcétera, que no tiene cabida en un documento legal, y menos en uno que afecta la felicidad eterna de las almas, el resultado es que no hay criterios fijos para invocar el procedimiento de vía rápida. La lista enumera meras sugerencias, no es vinculante, y los obispos imaginativos añadirán más motivos para permitir recursos de nulidad por la vía exprés. El internacionalmente respetado canonista y abogado de lo civil Edward Peters, consultor de la Signatura Apostólica, observa: “Por supuesto, en breve, esta lista de razones para escuchar los casos de nulidad por la vía rápida se alargará considerablemente. ¿Y por qué no? Si la violencia física para obtener por extorsión el consentimiento matrimonial justifica una audiencia rápida del obispo, ¿no bastaría también con la violencia física infligida durante el matrimonio? Si el embarazo en el momento de la boda es motivo de un proceso rápido, ¿no debería también serlo también el consumo de drogas o alcohol o los abusos sexuales?”

Peor aún, el revoltijo de criterios para las nulidades por la vía rápida agrupa determinados motivos tradicionales de anulación, junto con otras nuevas razones, creando así la impresión de que todos los criterios enumerados constituirían motivos de nulidad. ¿Qué tienen en común un “embarazo no deseado”, un aborto para “evitar la procreación”, la “brevedad de la vida conyugal” o “una relación extramatrimonial”, con el procedimiento de nulidad como búsqueda de la verdad sobre la existencia objetiva de un vínculo matrimonial sacramental que surge en el momento de los votos, independientemente de que las partes se sientan actualmente agraviadas o crean subjetivamente que el matrimonio ha fracasado?

¿Y qué se entiende por “falta de fe”? Por supuesto que fingir el consentimiento matrimonial, es decir, hacer los votos matrimoniales con intención oculta de no obligarse, con lo que no se hace otra cosa que mentir, no da validez al matrimonio. Can. 1101, § 2. Pero eso no es una cuestión de fe en lugar de veracidad, puesto que la Iglesia nunca ha exigido a los contrayentes más que no ignorar “al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de la prole mediante una cierta cooperación sexual”. Can. 1096 § 2. Precisamente por eso un no católico, con una dispensa especial, puede casarse con un católico en la Iglesia Católica y quedar perpetuamente unido al otro cónyuge por el sacramento sin ninguna obligación de profesar la fe católica. Cann. 1124-1125. Mi propia esposa se casó conmigo con una dispensa de esas, convirtiéndose poco después, y recibió la Confirmación del arzobispo Marcel Lefebvre antes de la supuesta excomunión de éste. (Naturalmente, ella es mejor católica de lo que yo jamás seré).

Tampoco el uso de anticonceptivos, aunque constituye pecado mortal, significa en sí que el matrimonio fuera contraído inválidamente, a menos que –en el momento de los votos y no después– una o ambas partes tuvieran la intención de no tener hijos. En efecto, si el uso de la anticonceptivos fuera motivo de nulidad, la gran mayoría de los matrimonios católicos serían nulos a pesar de existir hijos, y toda autorización para contraer nuevas nupcias tras una nulidad francisquista también sería inválida por la misma razón. Ni Francisco el Misericordeador llegaría tan lejos.

Hablando de los criterios para tramitación por la vía rápida, dice Peters de esa caja sorpresas que es Francisco: “Habrá confusión –y ya la hay, a juzgar por las preguntas que he recibido de los fieles– en cuanto a si estos factores no son sólo razones para tramitar una nulidad por la vía exprés, sino si son en sí mismos prueba de nulidad.” ¿Debemos pensar ahora que todo el que vulnere los votos nupciales de una manera atroz tiene ipso facto motivos para tramitar por vía rápida la nulidad a los hechos consumados –o sea, el divorcio ni más ni menos? Está Francisco avalando así implícitamente la falsa interpretación protestante y ortodoxa de Mateo 19, 9, según la cual el adulterio de un cónyuge justifica el divorcio y hace que la parte ofendida pueda volver a casarse? ¿Va incluso más allá, tratando de introducir en la Iglesia Católica un equivalente funcional de lo que dijo por primera vez en el vuelo de Río a Roma: “una segunda oportunidad de matrimonio”, de acuerdo con la “teología ortodoxa de la economía [oikonomia]”?

Observa la Conferencia Episcopal de los EE.UU.: “La Iglesia Ortodoxa, basándose en Mt. 19, 9 (“cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra comete adulterio”), permite el divorcio en ciertas circunstancias, no sólo en caso de adulterio, sino también de otras vulneraciones graves del fundamento moral y espiritual del matrimonio.” Con una enumeración de criterios de nulidad por vía rápida que puede volverse ilimitada, parecería que Francisco está en vías de introducir de facto en la Iglesia Católica la práctica ortodoxa de permitir el divorcio y luego segundas, o aún terceras nupcias, cuando una de las partes haya cometido algún ofensa grave contra el matrimonio anterior. El único freno sería la conciencia de un obispo-juez en particular, que en muchos casos será inexistente. Estoy de acuerdo con Michael Brendan Dougherty en que Francisco mezcla deliberadamente motivos para dudar de la validez de los votos con la incapacidad de cumplirlos. Es ridículo”.

Sorprendentemente, Francisco lo admite todo menos que en su motu proprio haya puesto en peligro el matrimonio, a sabiendas de la indisolubilidad del mismo, con su plan de nulidad acelerada: “No se me escapa que un procedimiento abreviado pueda poner en peligro el principio de la indisolubilidad del matrimonio…” Introducción IV. Y ¿cuál es la única salvaguardia de Francisco para evitar el peligro que ha causado? Por raro que parezca, ¡los obispos! Ellos actuarán como jueces únicos en los nuevos procedimientos de nulidad por vía rápida. Can. 1683. Francisco nos asegura que todo estará a salvo en manos de “el propio obispo, que en virtud de su oficio pastoral es, con Pedro, el mayor garante de la unidad católica en la fe y la disciplina.” Introducción IV.

¿Puede Francisco realmente haber esperado que esta restricción fuera recibida sino con carcajadas? Muchos de los obispos a quienes ha encargado que se ocupen de la fábrica de nulidades que ha construido a toda prisa (entre ellos el cardenal Kasper y la cábala alemana) ya promovían la aceptación pura y simple por parte de la Iglesia del divorcio civil seguido de un nuevo matrimonio, incluso sin reforma canónica. Ahora cada diócesis podrá comenzar a fabricar en serie nulidades para salvar las apariencias, en tales cantidades que dejarán en ridículo hasta las fábricas estadounidenses de nulidades, que en su época de mayor producción cuando las “normas provisionales” de la década de los setenta que, entre otras cosas, eliminó la medida cautelar del doble juicio a nivel diocesano.

Contraposición entre Francisco y Juan Pablo II y Ratzinger

Lo que preocupaba a Juan Pablo II y Benedicto XVI era el exceso de nulidades, y por eso el Código de Derecho Canónico de 1983 restableció el doble juicio y tanto Juan Pablo II como el ex cardenal Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe hicieron varias intervenciones destinadas a frenar la tendencia hacia el “divorcio católico “, y dirigieron varias alocuciones a la Rota Romana. En consecuencia, la cantidad de anulaciones declinó marcadamente durante sus pontificados, sobre todo en Estados Unidos (cuyos tribunales siguen no obstante concediendo casi tantas nulidades como el resto del mundo junto). En el momento en que Francisco apareció en el balcón de San Pedro para dar las buenas noches, el total mundial de nulidades al año era de sólo cinco cifras.

Lo que preocupa a Francisco, sin embargo, es la falta de nulidades tras los pontificados de sus dos despiadados predecesores –siendo Francisco el primer papa Misericordioso, como proclaman incesantemente sus cortesanos del Vaticano y los medios de comunicación que lo adoran. Francisco quiere muchas más nulidades como parte de su ofensiva de misericordia, según la cual la adhesión a la ley perenne de la Iglesia y la disciplina de acuerdo con los preceptos del Evangelio son una crueldad. El jefe de la comisión semisecreta de Francisco, monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, admite abiertamente que Francisco exige un enorme incremento en el número de nulidades. Lea lo siguiente, mientras intenta contenerse para no tirar algo contra la pared:

Ya no es hora de limitarse a hacer análisis. Es el momento de actuar para emprender esa obra de justicia y misericordia tan esperada reordenando la práctica pastoral y el derecho canónico, que en buena medida llevan ya casi tres siglos en vigor […]

Con esta ley fundamental, Francisco inicia de verdad su reforma [¿inicia?]: al poner a los pobres en el centro, es decir, los divorciados vueltos a casar, considerados excluidos y distantes, y pedir a los obispos una verdadera y adecuada metanoia. Es decir, una “conversión”, un cambio de mentalidad que los convenza y sostenga en el seguimiento de la invitación de Cristo, presente en su hermano, el Obispo de Roma, para pasar del número restringido de unos pocos miles de nulidades al inconmensurable [número] de desgraciados que podrían obtener una declaración de nulidad –por su ausencia evidente de fe como puente al conocimiento y por tanto al libre albedrío [necesario] para dar consentimiento sacramental– pero que el sistema actual deja excluidos […]

Lo que es importante es que el espíritu de colegialidad y comunión entre los obispos bajo la obediencia al Pontífice comienza a penetrar el corazón y la mente de los pastores. Los fieles esperan con entusiasmo y amor tal metanoia y tendrán, no obstante, que ser pacientes en el Señor cuando se enfrenten a la buena fe de sus pastores. El Año Jubilar de la Misericordia espera esta señal de humilde obediencia (por parte de los pastores) al Espíritu que les habla a través de Francisco.

La explicación que da Pinto de los motivos de Francisco avergonzará a la Iglesia por los siglos de los siglos: Francisco inicia su reforma poniendo los cimientos de una fábrica que produzca nulidades a nivel mundial. Lo ha hecho por el bien de “los divorciados vueltos a casar”, a quienes describe como los pobres. Personas que abandonan a su cónyuge con la intención de casarse con otra persona, en muchos casos dejando tras sí un reguero de niños destrozados, y los pone en pie de igualdad con los destituidos, los pobres y los presos (cf. Mat. 25,34-40). A propósito, por lo visto Francisco el Misericordioso nunca tiene en cuenta el impacto del divorcio sobre los niños; siempre habla de “los pobres” que imploran misericordia en forma de un decreto de nulidad para que puedan rehacer su vida con su nueva pareja.

La megalomanía es tan desvergonzada como aterradora: se nos pide creer que el propio Cristo habla por boca de Francisco y dirige a todos los obispos del mundo a aumentar inmediatamente las nulidades hasta una cantidad incontable. En “humilde obediencia” a Francisco, todos los obispos del mundo deben experimentar una conversión que los lleve a abrir de par en par a las nulidades misericordiosas las puertas que llevaban tanto tiempo cerradas. De pronto el Obispo de Roma se ha convertido otra vez en el Pontífice y es elevado a la categoría de un oráculo gnóstico del “Espíritu” que anuncia las últimas instrucciones de Dios. Pinto ni siquiera tiene la osadía de escribir “Santo” después de “Espíritu”.

Ese mismo “Espíritu” ha informado a Francisco que los obispos deben aplicar ese nebuloso criterio nuevo de la “falta de fe. ¿Cómo se puede definir de un modo jurídicamente preciso y confiable la “falta de fe”, y más teniendo en cuenta la tendencia de las personas a separarse cuando esperan librarse de un matrimonio? Antonio Socci escribe:

Esto permitirá, sin duda, a millones de nulidades. ¡Millones! ¿Desde cuándo hay que ser santo o estar titulado en Teología por la Universidad Gregoriana para casarse?

Para reconocer un matrimonio sacramental, la Iglesia siempre ha considerado suficiente la libre decisión de contraer matrimonio, con arreglo a las características del matrimonio natural. Además, ella siempre ha enseñado que la disposición espiritual de los cónyuges (su santidad personal) influye en los frutos del sacramento, pero ciertamente no en su validez.

Hasta el Catholic Herald, siempre tan normalito y tan convencional, acaba de publicar un artículo titulado: “Vamos camino del divorcio católico”. ¡El Catholic Herald tenía que ser!

Se nos plantea una pregunta inquietante: ¿ha perdido la razón este papa?

La presunción de validez queda destruida

Pero aquí también Francisco solamente está cumpliendo su propia amenaza. Como declaró en la mencionada rueda de prensa del avión, para él la mitad de los matrimonios, eso es, todos los matrimonios, en cualquier parte del mundo, no son válidos por la “falta de fe”:

Vamos camino a una atención pastoral más profunda del matrimonio. Y esto es un problema para todos, porque son muchos, ¿verdad? Por ejemplo, voy a decir uno solo, el cardenal Quarracino, mi predecesor, dijo que para él la mitad de los matrimonios son nulos. Eso fue lo que dijo. ¿Por qué? Porque se casan sin madurez, se casan sin darse cuenta de que es para toda la vida, o porque socialmente se espera de ellos.

¿Cómo sabe Francisco que la mitad de las parejas que intercambian votos en presencia de un sacerdote, por lo general después de un cursillo prematrimonial, seguido de la firma de una declaración de que saben lo que significa el matrimonio, no tienen idea de que es para toda la vida? Francisco no sabe nada de eso. Simplemente le parece que la mitad de los matrimonios no están realmente casados, aunque se casaran por la Iglesia, tengan hijos y vivan como marido y mujer desde hace muchos años. Es que le dijeron que era así. Ya no tiene que averiguar más.

Por suponer alegremente la invalidez de la mitad de los matrimonios, Francisco tira por la borda un principio fundamental del derecho canónico y la justicia natural: la presunción de que un matrimonio se contrae de forma válida. Can. 1060 (“El matrimonio goza del favor del derecho, por lo que en la duda se ha de estar por la validez del matrimonio mientras no se prueba lo contrario.”) De hecho, el objeto de un proceso de nulidad por el motivo que sea, incluida la falta de consentimiento, es demostrar que la falta de validez. Esto requiere prueba evidente que proporcione una certeza moral de que el matrimonio no es válido. Como explicó Juan Pablo II en un discurso de 1980 a la Rota (citando a Pío XII), certeza moral se caracteriza por excluir toda duda fundada o razonable”, no cualquier duda concebible. En consecuencia, continuó:

No basta sólo la probabilidad para decidir una causa. Sería válido para cualquier concesión a este respecto cuanto se ha dicho con sabiduría de las demás leyes relativas al matrimonio: todo relajamiento lleva en sí una dinámica imperiosa, “cui, si mos geratur, divortio, alio nomine tecto, in Ecclesia tolerando via sternitur” (si se vuelve costumbre, se allana el camino a la tolerancia del divorcio en la Iglesia, aunque se lo disimule con otro nombre.

Francisco está en efecto allanando el camino a la tolerancia del divorcio en la Iglesia, llamándolo de otra manera. Lo está allanando casi desde el momento en que lo eligieron. Él mismo nos advirtió hace más de dos años: “Vamos camino a una atención pastoral más profunda del matrimonio.”

En cuanto a la supuesta falta de consentimiento, como ya se ha señalado, basta con que las partes “no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación dela prole mediante una cierta cooperación sexual.” Can. 1096, § 1. Además,” [esta] ignorancia no se presume después de la pubertad.” Can. 1096, § 2. En 1987 Juan Pablo II dirigido un discurso a la Rota al objeto de frenar los abusos de la teoría de la falta de consentimiento, precisamente los mismos abusos que está introduciendo Francisco. Juan Pablo insistió en que “para el canonista debe quedar claro el principio de que sólo la incapacidad y no la dificultad para dar el consentimiento y crear una verdadera comunidad de vida y amor invalida el matrimonio.” Juan Pablo continuó con observaciones sobre la incapacidad que desbaratan las ideas improvisadas de Francisco:

Con todo, el fallo de la unión conyugal no es en sí prueba de esta incapacidad por parte de los contrayentes. Es posible que hayan descuidado o utilizado mal los medios, tanto naturales como sobrenaturales, a su disposición; o pueden haber dejado de aceptar las inevitables limitaciones y cargas de la vida conyugal, ya sea por obstáculos inconscientes, o por leves alteraciones patológicas que dejan sustancialmente intacta la libertad humana, o por deficiencias de orden moral. La verdadera incapacidad sólo se puede suponer cuando se da una anomalía grave que, se defina como se defina, debe viciar sustancialmente la capacidad del contrayente para entender o querer.

Según Dougherty, Francisco está empeñado en efectuar “un cambio radical en la postura tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, que presupone la validez de los primeros matrimonios contraídos en la Iglesia o fuera de ella.” La novedosa presunción de invalidez de Francisco parece dar a entender dos opiniones personales manifiestamente dudosas que no tiene ningún derecho de imponer a la Iglesia.

La primera opinión dudosa es que la mitad de las veces, o bien una de las partes miente al sacerdote y al otro contrayente fingiendo su disposición para contraer Santo Matrimonio, o ambas partes mienten al sacerdote. La mentira se extendería durante todo el cursillo prematrimonial, incluidas las entrevistas individuales con el sacerdote en ausencia del otro futuro contrayente y la firma de una declaración reconociendo que se entiende lo que significa el matrimonio y que criará a los hijos en la fe. La mentira continuaría incluso ante el altar con la expresión del voto solemne ante Dios, aceptando al otro contrayente y comprometiéndose a vivir juntos en la alegría y en las penas, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separe, y pronunciando el “Sí, quiero”.

Los fundamentos para solicitar la nulidad en esos casos se reducirían a afirmar que se mintió durante el cursillo prematrimonial y ante el altar, pero no en el momento de decir que se mintió. Con el nuevo Canon 1678 arriba indicado, no habrá necesidad de corroborar esa afirmación en sí sospechosa, lo que permitirá la aceptación de tal declaración por sí sola como prueba plena. Como quería Francisco, hay millones de mentirosos así, que cumplen todos los requisitos de casarse, fingen durante algunos años que están casados, hasta que tienen uno o más hijos, y luego deciden divorciarse y volverse a casar por lo civil. Pero luego que tienen un nuevo cónyuge, que supuestamente han descubierto una honda y duradera fe católica, y están deseosos de casarse otra vez con la bendición de la Iglesia para satisfacer su hambre apremiante de la Sagrada Comunión, porque hace mucho tiempo que la Iglesia los ha excluido sin piedad del sacramento. Y esta vez, con toda seguridad, podremos creerles cuando digan: “Hasta que la muerte nos separe.” De acuerdo con la ley de la Iglesia según se indica en el Canon 1101, § 1: “[E]l consentimiento interno de la voluntad se presume que está conforme con las palabras o los signos empleados al celebrar el matrimonio.” Pero Francisco da alegremente por sentado todo lo contrario, sin molestarse siquiera en derogar el Canon 1101,  blandiendo su varita mágica papal.

La segunda opinión dudosa de Francisco es que, aunque no hubieran mentido en la boda, millones de personas aparentemente casadas eran demasiado inmaduras para darse cuenta durante el cursillo o incluso ante el altar de que el matrimonio es para toda la vida, a pesar de que el Canon 1096, todavía en vigor, reflejando el sentido común, señala que tan abismal ignorancia no debe presumirse después de la pubertad. Sin embargo, según Francisco, esos millones de tontos inmaduros caen en la cuenta después de divorciarse y volver a casarse por lo civil, de modo que ahora, miré usted qué cómodo, son lo bastante maduros para darse cuenta de que “hasta que la muerte nos separe” significa que el matrimonio es para toda la vida.

Como observa Dougherty, las opiniones de Francisco sobre la validez de los matrimonios católicos insultan y desprecian hondamente al fiel medio. La primera frase del artículo de Dougherty desenmascara lo que con razón llama el “vandalismo contra el sacramento del matrimonio” presente en este torpe abuso de poder papal: “¿Está usted casado? Aunque usted crea que así, el Papa piensa otra cosa.” ¡Y vaya que sí! A diferencia de Juan Pablo II, Benedicto XVI o cualquier otro papa desde San Pedro, Francisco el Misericordioso es un hombre de sentimiento y acción que se opone a todos esos engorrosos “análisis intelectuales”, como los llama monseñor Pinto. Francisco el Misericordioso está decidido a librar a una cantidad incalculable de católicos de matrimonios que él cree inválidos. Superando a sus 265 predecesores, va a emprender la “más profunda atención pastoral” que prometió en avión de regreso de Río. Acudirá al rescate de las multitudes deseosas de las nulidades que hasta ahora les han negado tan injustamente. Y Francisco, lo que quiere lo consigue. Que nadie se interponga.

Dougherty evalúa lo que ha hecho Francisco con el desprecio total que merece esa burla de la “misericordia”:

El papa Francisco ha conducido a su forma preferida de laxitud conyugal haciéndose un perfeccionista del matrimonio. Ha llegado a crear una versión católica del divorcio exprés mediante la adopción de las normas más exigentes y el escepticismo en torno a la virtud humana que caracteriza a una herejía como el jansenismo. Este es un error común en la historia de la Iglesia: poner tan alto el listón de la virtud que el pecado se vuelva inevitable y justificado.

Francisco ha hecho esto de una manera que pone en evidencia las pretensiones de su pontificado. Se ha puesto a sí mismo como el paladín de la colegialidad en la toma de decisiones de acuerdo con el Concilio Vaticano II, que apelaba a una Iglesia en la que los obispos verdaderamente gobernaran junto al Romano Pontífice. Pero Francisco ha puenteado el Sínodo para que funcione bajo su autoridad personal extraordinaria.

También queda al descubierto la falsedad de sus afirmaciones de ser anticlerical. El matrimonio es la vocación a la que la mayoría de católicos están llamados, y sin embargo, el Papa se ha tomado la atribución de considerar el matrimonio como una especie de lotería.

¿Una revuelta en Palacio?

Los miembros más ortodoxos de la Curia Romana están hartos del pataleo implacable de Francisco ante todo lo que no le gusta. El temible Edward Pentin informó hace poco de la aparición de un expediente de siete páginas en el que funcionarios de la Curia –entre los que sin duda habrá al menos un miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe– desmontaron jurídicamente” el motu proprio del Papa, acusando al Santo Padre de abandonar un dogma importante, y sostienen que se ha introducido de facto el “divorcio católico”. Esos miembros de la Curia deploran lo que Pentin describe como “una especie de dictadura eclesiástica gobernando desde arriba por decreto y sin ninguna consulta o supervisión. “Los mismo funcionarios –expone Pentin basándose en el expediente– temen que el motu proprio dará lugar a una avalancha de nulidades y que a partir de ahora, las parejas se pueda poner fin a un matrimonio católico sin problema.” Están muy alterados y se sienten obligados a hablar…” Por eso elaboraron el expediente.

Pero a Francisco no le importa. Nuestro Señor condenó a los fariseos porque, al ser unos casuistas duros de corazón, ideaban argumentos complicados que permitían el divorcio y así atacaban la indisolubilidad del matrimonio. Francisco, sin embargo, condena como fariseos a los católicos de hoy en día que, siguiendo a nuestro Señor, defienden la indisolubilidad del matrimonio y rechazan los argumentos engañosos de fariseos de los últimos tiempos como los cardenales Kasper y Marx. Es pura locura.

Conclusión

Cincuenta años después de que empezara la imaginaria renovación del Concilio Vaticano II, los ideólogos episcopales que han presidido un colapso sin precedentes de la fe y la disciplina se enfrentan a lo que Juan Pablo II llamó “apostasía silenciosa” en el ex cristiano Occidente. Dirigido por Francisco, el primer papa misericordioso, los mismos jerarcas conspiran ahora para dar cabida a la misma apostasía que fomentaron con su negligencia. Después de haber permitido a sus ovejas que se pasearan despreocupadamente al borde del precipicio inconscientes del peligro, ahora los pastores las invitan a tirarse de cabeza.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿qué podemos hacer? Muchísimo más que que quedarnos cruzados de brazos, más incluso que la oración y la penitencia, con lo importantes que son. San Roberto Belarmino, doctor de la Iglesia, nos dice lo que debemos hacer cuando nos las vemos con un pontífice que está causando un grave daño a las almas y al bien común eclesial:

Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede el cuerpo, también es lícito resistir el que agrede a las almas o altera el orden público y, sobre todo, al que intente destruir la Iglesia. Digo que es lícito resistirle no haciendo lo que ordena e impidiendo que se cumpla su voluntad… “. De Controversiis: sobre el Romano Pontífice.

Ya no es posible negar que Francisco, habiéndose alineado con los modernistas que ya infestan casi toda la jerarquía, muchos de los cuales son sus asesores más cercanos, es la especie de papa en que pensaba Belarmino: agrede a las almas e intenta destruir a la Iglesia, independientemente de lo que crea que está haciendo o de lo que sea subjetivamente culpable. Nuestro deber, por tanto, que es ante todo el deber de los obispos y los cardenales, es resistir a este papa no haciendo lo que quiere ni aprobando sus innovaciones, sino objetándolas, oponiéndonos públicamente a ellas y empleando todos los medios lícitos a nuestro alcance para impedir que se cumpla su voluntad. Aunque fallemos, este derecho sigue siendo un deber sagrado para con Cristo y su Santa Iglesia que supera infinitamente la mera lealtad humana a un papa caprichoso y peligroso como no había visto la Iglesia en veinte siglos.

Christopher A. Ferrara

[Traducción: Cecilia González]

¡Para pegarle! (en pleno Sínodo, como hizo San Nicolás)

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12 octubre, 2015

Mientras sigue el circo (léase el Sinodo de la Familia), el arzobispo Stanisław Gądecki informa que el cardenal José Luiz Lacunza Maestrojuan, presidente de la Conferencia Episcopal Panameña y nombrado ponente del Sinodo por S.S. Francisco, propuso que la Iglesia desechara las enseñanzas de Jesús sobre el divorcio y las segundas nupcias. Para ello, decía, debemos volver a lo que dicen las Leyes de Moisés sobre el tema. Lo cita Rorate Caeli:

“Moisés cedió porque se acercó al pueblo. Del mismo modo, hoy en día la dureza de los corazones se opone al plan de Dios. ¿No podría S. Pedro tener misericordia como la tuvo Moisés?”

Quede claro que esto es pura apostasía. Es más, desechar las enseñanzas de Cristo para volver a la Ley de Moisés es el primerísimo ejemplo de apostasía que aparece en el Nuevo Testamento, y tampoco cayó nada bien (véase Hebreos 6,4-8). Por esta razón, se podría decir que Maestrojuan quiere que la Iglesia haga como los apóstatas sobre los que está escrito:

“Como hubo en el pueblo profetas falsos, así habrá falsos doctores, que introducirán sectas perniciosas, llegando hasta a negar al Señor que los rescató [Jesús], y atraerán sobre sí una repentina ruina.” (2ª de Pedro 2,1; las negritas son mías)

“Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas, y que negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción.” (2ª de Pedro 2,1; las negritas son mías)

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La Línea Maginot del Sínodo

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9 octubre, 2015

Después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial, los genios militares franceses (que habían abandonado desde hacía tiempo su buen sentido católico), atiborrados de vino, queso y arrogancia, construyeron una famosa línea de fortificaciones en el este para evitar que Alemania invadiera de nuevo. Construyeron una línea de fortificaciones fijas, fuertes y resistentes.

Cuando se completó en 1930, esos genios militares franceses se felicitaron por su previsión y sagacidad, convencidos de que habían impedido otra invasión alemana por el este.

Entonces los alemanes invadieron Francia por el norte. Simplemente rodearon la Línea Maginot. Por lo visto los genios militares galos nunca pensaron en esa posibilidad. Sigue leyendo

¿Es del Espíritu Santo la propuesta de Kasper?

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En la inauguración del Sínodo contra la Familia®, el Sumo Pontífice habló a los padres sinodales de la necesidad de “abrirse al Espíritu Santo, con valor de apóstol, humildad evangélica y oración confiada para que Él nos guíe e ilumine y no nos ponga ante los ojos nuestras opiniones personales, sino la fe en Dios, la fidelidad al Magisterio, el bien de la Iglesia y la salus animarum” (las negritas son mías).

Dada la certeza moral de que Francisco tiene intención de eliminar la práctica eclesial de negar la Sagrada Comunión a los adúlteros, el Santo Padre está diciendo en esencia a los obispos que escuchen al Espíritu Santo, que según él les está diciendo que les den la Eucaristía a adúlteros que no tienen un propósito firme de enmienda.

Meditémoslo por unos momentos. Las Sagradas Escrituras están inspiradas por el Espíritu Santo. De ello no cabe la menor duda. La Palabra de Dios enseña lo siguiente: “Quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.” (1 Cor. 11,27) Dicho de otro modo: el Espíritu Santo ya nos ha enseñado que si se recibe la Sagrada Eucaristía en pecado mortal (y los adúlteros están objetivamente en pecado mortal) se comulga la propia condenación. Sigue leyendo

Preparativos del Sínodo: los medios, el móvil y la oportunidad

VATICAN CITY, VATICAN - FEBRUARY 20: A Swiss Guard salutes as Pope Francis arrives for an Extraordinary Consistory on February 20, 2014 in Vatican City, Vatican. Pope Francis will create 19 new cardinals in a ceremony on February 22, 2014. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

7 octubre, 2015

Unas semanas atrás, me topé con un artículo de Karl Keating, el de Catholic Answer, en el que especulaba sobre la posibilidad de que el Papa Francisco renunciase dentro de un año más o menos, en aceptación de sus propias limitaciones y su falta de idoneidad para el cargo. Aunque el tema es interesante, no fue esa la parte del artículo que suscitó mi interés.

Después de hacer una crítica justa y respetuosa del estilo de comunicación de Francisco y de su capacidad general para desempeñar el cargo de vicario de Cristo, Keating hace las siguientes observaciones:

«No creo que dimitiera antes del sínodo de octubre. Seguramente querría terminarlo.  A diferencia de otros, no me preocupan mucho los cardenales y obispos rebeldes que asistan. No creo que reúnan ni mucho menos tener los votos suficientes para forzar una declaración final nada ortodoxa, y no sospecho ni por un momento que Francisco quiera secretamente que prevalezcan. 

Nada en su enseñanza moral a lo largo de los años –como cardenal o como Papa–, da respaldo a tal especulación. 

Pero creo que Francisco quiere que el Sínodo sea un “éxito”, sea cual sea su plan.»

Con todo el respeto a Keating, creo que esa afirmación de que nada respalde la especulación de que Francisco apoye las actividades y la misión de lo que Keating acepta como «cardenales y obispos rebeldes», muestra una obstinada ceguera a la realidad, o bien una impresionante falta de capacidad para pensar. Sigue leyendo

Sínodo de la Familia: ¿Pueden salvarnos los “obispos buenos”? Ya podemos esperar sentados

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6 octubre, 2015

“Se diría que este absurdo de que los organizadores del Sínodo, el Papa incluido, escriban como si tal cosa documentos para un Sínodo semanas antes de que los obispos lleguen siquiera a Roma es el mensaje definitivo. Ya no sienten ninguna necesidad de disimular sus intenciones.”

Los “obispos buenos” no nos ayudarán en el Sínodo. Es algo a lo que ya debemos acostumbrarnos en este fin de semana antes de que comience el circo. Todos los días veo en internet exclamaciones esperanzadas como: “Ah, pero el arzobispo Fulano les va a plantar cara”, o “el cardenal Mengano, o “ese africano”; no van a aguantar más esas cosas”. Pues, amigos, lamento decirles que el año pasado lo aguantaron.

No se ha exigido al Papa que garantice la transparencia del proceso, no se han objetado los contenidos escandalosos de los documentos de trabajo ni, peor aún, ha habido solicitud alguna de expulsión de los cabecillas que mueven el asunto, como el Secretario General del Sínodo, cardenal Baldisseri, el cardenal Kasper, el arzobispo Bruno Forte, autor de la vergonzosa relatio intermedia y otros por el estilo. Exactamente los mismos personajes de la farsa del año pasado están de vuelta. Y ni la menor objeción por parte de los “obispos buenos”. Sigue leyendo

Locura en la Misa del Papa

img_3173 5 octubre, 2015

Últimas noticias de Huffington Post: “Mo Rocca, un reportero y cómico de TV abiertamente homosexual, tuvo el viernes noche un papel estelar en la Misa del Papa Francisco en el Madison Square de New York, para deleite de los defensores del LGBT, tradicionalmente críticos con la oposición de la Iglesia Católica a la homosexualidad.

“Rocca, reportero del  Sunday Morning de CBS y anteriormente corresponsal de Daily Show, ofició de Lector de la primera lectura en la Misa en español, en la ciudad de Nueva York. La madre de Rocca es colombiana.

“Me siento profundamente agradecido y edificado por haber proclamado la lectura en la Misa celebrada por el Pontífice”,  tuiteó después.

Comentario de Remnant: Si el Santo Padre no puede evitar  estos mensajes revueltos, señales confusas y escándalos colosales en sus giras relámpago que mueven billones de dólares, entonces ¿se disculpará a los fieles católicos que sugieran que estas extravagacias litúrgicas, que constituyen un abuso de la Eucaristía, se eviten en el futuro? Y, si esto no sucediera, y los escándalos continuaran, ¿cuánto tiempo más consideraremos que el Santo Padre no es responsable de esto? Desde la Comunión repartida en tazas Dixcie en Río, a Hostias consagradas que se pasaban hacia atrás, de mano en mano en Filipinas, y ¡ahora esto! ¿Quién está a cargo de la locura de la Misa papal, y  asumirá estos escándalos?

¡Esto se está volviendo ridículo!

Michael Matt

Mo Rocca

Dar clic sobre la imagen para ir al video

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

El pontificado de las novedades

andrewnapolitano

5 octubre, 2015

Nota del director: Le estamos muy agradecidos a nuestro amigo el juez Andrew Napolitano (comentarista judicial jefe del canal Fox de noticias), por autorizarnos a publicar este importante artículo. Que Dios continúe bendiciéndolo con ese valor para alzar la voz en tiempos en los que la magnitud de crisis lleva a tanta gente buena a guardar silencio.

Michael J. Matt


 ¿Y si las cosas no siempre son lo que parecen?

¿Y si el popular papa Francisco es popular precisamente porque es menos católico que sus dos predecesores inmediatos? ¿Y si su teoría de gobernar consiste en debilitar la doctrina para ampliar la Iglesia, atrayendo más gente al hacer que temporalmente resulte más fácil ser católico?

¿Y si, en lugar de resistir al modernismo, con sus veleidades que son pan para hoy y hambre para mañana, el Papa cree que la Iglesia debe hacer concesiones e integrarse para no dar la impresión de que está desfasada?

¿Y si eso es exactamente lo contrario de sus obligaciones como Vicario de Cristo? ¿Y si rechaza su misión de encarnar la defensa de la Verdad (con mayúscula) y cree que puede desentenderse de algunas verdades? Sigue leyendo