Especial de la Epifanía del Señor

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EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

 La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

 Los 3 reyes sabios

 SANTA MISA DE EPIFANÍA DEL SEÑOR O “SANTOS REYES”

Especial de la Epifanía del Señor

Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).

Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).

EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

 La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

 Los 3 reyes sabios

 SANTA MISA DE EPIFANÍA DEL SEÑOR O “SANTOS REYES”

CONSAGRACIÓN A CRISTO REY

Cristo Rey 9

Ordenada por S. S. Pío XI para el día de Cristo Rey (último domingo de octubre)

CRISTO REY

CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.  

Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh Señor, incolumnidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos! Amén.

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Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

MEDITACIÓN DEL NACIMIENTO DE MARÍA SANTÍSIMA

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Considera, que los Santos casados Joaquín, y Ana carecieron de prole hasta llegar a edad crecida, pasando estos años con grandes deseos de tenerla, no por su consuelo natural, ni por otros fines bajos, sino con el fin recio de dejar en este mundo, quien amase, y sirviese a Dios.

Acompañaron estos deseos con mucha oración, ayunos, y penitencias; y tanta fue su perseverancia que Dios les dio más de lo que pedían, certificándoles por medio de un Ángel que tendrían una hija, que se llamaría María, y sería la que habría de ser la Madre del Mesías deseado.

Aprendan de aquí los casados a enderezar a Dios los deseos de tener hijos, no por su gusto o fines bajos; sino para que, si les convienen, se los dé Dios, que sean virtuosos para su mayor gloria, y no malos para tormento de sus mismos padres.

Y aprende tú de los Santos Padres de la Virgen la manera de negociar con Dios en todo lo que deseas para tu bien; esto es, de acompañar los deseos con mucha oración, ayunos, y mortificaciones, y todo esto con perseverancia; y aunque te parezca que Dios no hace caso de tus peticiones, aviva la fe y confianza; pues aunque sea tarde, Dios te consolará, como más te conviniere.

Considera que San Joaquín y Santa Ana salieron de Nazaret, a una casa de campo que tenían, y el ocho de Septiembre, cuando se cumplían los nueve meses de la Concepción de la Virgen Santísima, la dio a luz Santa Ana entre los balidos de las ovejas y sencillos cantos de los Pastores, como dice el Damasceno.

¡Qué alegría tendrían los Santos Padres, no vana ni mundana, mas santa y espiritual, al ver con sus ojos aquella hermosísima Niña, que era Reyna del Cielo y de la tierra! ¡Aquella que sabían predestinada para concebir y dar a luz al Hijo de Dios! ¡Qué abundancia de consideraciones santas, y júbilos espirituales ocuparían sus corazones! Festeja tú a este Santo Nacimiento espiritualmente, mirando a esta Aurora, que te anuncia al verdadero Sol de justicia, que ha de alumbrar a todo el mundo con los rayos de su santidad, y celestial doctrina. Entra en profunda consideración de los grandes males de culpa y pena de que eres librado; y de los grandes bienes de gracia y gloria que se te ofrece, por medio de esta hermosa Niña, que hoy nace para ser Madre de tu Redentor. Muévate este Santo Nacimiento a dar a Dios gracias, conociendo que nunca las podrás dar como debes; y seas solícito a lograr la oportunidad de librarte de tantos males y enriquecerte de tan verdaderos bienes.

Considera que estos Santos Padres poseyeron poco tiempo a este gran tesoro; porque a los primeros años la consagraron a Dios en el Templo. Más en este poco tiempo la trataron con suma veneración, devoción y amor; conociendo que después de Dios era la más digna. Aprende de ellos a portarte para con esta Niña, que nace para Señora y Madre tuya, con la mayor devoción y amor que te sea posible. Detente a considerar seriamente la dignidad incomparable de Madre de Dios, su abismo de gracia, virtud y hermosura para llenarte de veneración. Entiende que el medio propio de venerarla es copiar sus soberanas virtudes, señaladamente la humildad, castidad y amor de Dios y del prójimo. Si le rezas algunas devociones, no sea con prisas y distracciones; mas con atención y espíritu. Así asegurarás su patrocinio y oficios de Buena Madre.

¡Oh Niña Santísima: me doy el parabién de mereceros Madre. Mostraos mi Madre, y alcanzadme de Dios la cordial y sólida devoción para con Vos, con que asegure todas las demás gracias.

MANUAL DE PIADOSAS MEDITACIONES
BARCELONA – 1750

Tomado de:

https://radiocristiandad.wordpress.com

NATIVIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA

María nacida de estirpe real resplandece hoy; y por sus plegarias pedimos con toda la devoción de nuestra alma y de nuestro corazón ser ayudados. (Vísperas del día)

María nacida de estirpe real resplandece hoy; y por sus plegarias pedimos con toda la devoción de nuestra alma y de nuestro corazón ser ayudados. (Vísperas del día)

Después de la dilatada noche y confuso caos en que vivió el mundo sentado en las tinieblas y sombras de la muerte, rayó la aurora precursora del sol; nació María elegida Madre de Cristo. ¡Qué gozo! ¡Qué júbilo! ¡Qué alegría! Se ausentó el horror, se vio la luz, se anunció la libertad.¿Quién es esta, claman todas las criaturas, que procede, que se levanta como aurora? Y el Divino Esposo: Levántate amiga mía, beldad mía, y ven. Ven a la tierra, Niña de los cielos; ven a la tierra, para hacerla cielo; ven a la tierra para sacarla del cautiverio.

¡Oh María! suene tu voz: que aun en vagidos tiernos deleita y endulza nuestros males. Dios te apetece, y el hombre también: ambos se interesan en Ti; Dios gloria, el hombre gracia.

¡Oh Infanta milagrosa, nacida de la ancianidad de Joaquín y Ana en la vejez del mundo, para renovarlo! Antes eran los siglos de hierro, y en oro los convirtió tu nacimiento.

¿Qué sería ver al mundo, melancólico y triste con su cautiverio, amenazado a morir eternamente, vestirse de gala a tus primeros albores, deponer el luto y empezar a respirar con la esperanza de la vida y de la libertad? Entonces cantó dulcemente alabando al Autor y a la Madre de la gracia, y correspondieron los coros del cielo, diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.

¡Ea!, pues, gozaos justos, porque ha nacido vuestra Madre y Reyna de las virtudes. Gozaos, pecadores, porque ha nacido vuestra abogada. Gozaos Ángeles, porque ha nacido la restauradora de vuestras sedes. Gócense todos los estados de la Iglesia triunfante y militante, pues es universal el interés de este nacimiento.

Vengan los que la aman a celebrar su venida al mundo, las vírgenes, porque es de ellas la primiceria; las madres, porque se verá en Ella lo que en ninguna madre: ser Madre y Virgen; fecunda virginidad, cuya flor dio por fruto un Dios Hombre y un Hombre Dios.

¡Oh escuadras celestiales!, enseñad a la humana pequeñez a dar los parabienes a esta mujer divina.

¡Oh alma mía!, gózate eternamente de gozar esta dicha. Alégrate de ver en el mundo la alegría del mundo.

¡Oh María, Reyna y Señora mía, infanta tierna, niña de flores, flor de las niñas! ¡Ojalá, así como entraste en este mundo llenándolo de bienes y luces, entrases también en mi alma para alumbrarla y enriquecerla! ¡Ojalá vengas a mi corazón, para hacerlo fervoroso y espiritual! ¡Ojalá lo dilates con inefable gozo, para que corra ligero por el camino de los mandamientos y consejos de Jesús! ¡Ojalá yo te sirva con la solicitud y cuidado, con que te sirvieron los Ángeles los nueve meses que estuviste en las entrañas de tu madre y mi señora Santa Ana!

Ven, Señora mía, no tardes en visitar a este tu siervo. Oh infanta divina, niña eres, mas tan grande, que puedes ser retrato de la Divinidad y espejo cristalino en que el Verbo eterno se mire. Niña eres; mas de alteza tan estupenda, que has puesto en admiración y éxtasis a las más altas inteligencias. Acuérdate de este tu siervo, a quien verdaderamente amas con entrañas de misericordia.

¡Oh graciosísima!, derrama una sola gota de tu abundantísimo gozo sobre esta alma triste, desconsolada y pobre.

Acuérdate de todos los afligidos; mira las necesidades del cristianismo, y oye piadosa las oraciones y gemidos de los que invocan tu santo Nombre.

Tomado de:

https://radiocristiandad.wordpress.com

15 de Agosto : La Asunción al Cielo de la Santísima Virgen María

San Bernardo no halla reparo en decir que la Asunción de María es tan inefable como la generación de Cristo.

San Bernardo no halla reparo en decir que la Asunción de María es tan inefable como la generación de Cristo.

 

Ya en fin llegó, carísimos hermanos míos, dice san Agustín, este día tan venerable para nosotros; este día que excede todas cuantas festividades solemnizamos en honor de los santos; este día tan célebre; este clarísimo día en que creemos que la Virgen María pasó desde este mundo a la gloria celestial: Adest nobis, dilectissimi fratres, dies valde venerabilis, dies omnium sanctorum solemnitates praecellens,dies inclyta, dies praenclara, dies in qua é mundo migrasse treditur virgo Maria. Resuenen en toda la tierra las alabanzas, los festivos clamores de alegría en el día glorioso de su triunfante Asunción: Laudes insonet universa térra cum summa exultatione, santae virginis illustrata excessu. Porque sería cosa muy indigna que no celebrásemos con extraordinaria devoción, culto y aparato, la solemne fiesta de aquella por quien merecimos recibir al Autor de la vida: Qua indignum valdé est, id illius recordationis solemnitas si apud nos sine máximo honor e, perquam merunmus Auctorem vitae suscipere. Este es uno de los más célebres días del año, dice san Pedro Damiano, por ser el dia en que la santísima Virgen, digna por su nacimiento del trono real, fue elevada por la santísima Trinidad hasta el trono del mismo Dios, y colocada tan alto junto a la admirable Trinidad, que se arrebata hacia sí los ojos y la admiración de los ángeles: Sublimis illa dies est, in qua Virgo regalis, ad thronum Dei Patris evehitur, et in ipsius Trinitatis sede reposita, naturam angelicam sollicitat ad videndum. A la verdad, el misterio de este día es superior a todas nuestras expresiones; y san Bernardo no halla reparo en decir que la Asunción de María es tan inefable como la generación de Cristo : Christi generationem, et Maríae Assumptionem quis enarrabit? Pasmados de admiración a vista de una gloria que tiene suspensos y como embargados de asombro a los mismos ángeles, nos contentaremos con referir la historia de este admirable misterio.

La opinión más recibida en la Iglesia, fundada en la tradición, es que, después de la Ascensión del Salvador a los cielos y de la venida del Espíritu Santo, vivió la Virgen veintitres años y algunos meses más en este mundo. Aunque era tan abrasado y vivo el deseo que tenia la Señora de seguir al cielo a su querido Hijo, consintió quedarse en la tierra para el consuelo de los fieles, y para atender a las necesidades de la Iglesia recién nacida, conviniendo que su presencia supliese de alguna manera la ausencia corporal de Jesucristo. Lo mucho que podía en el cielo era de gran socorro a los fieles que vivían en la tierra, alcanzando aquellos primeros tiempos de persecución, sosteniéndose su fe con la noticia y con el consuelo de que aun vivía entre ellos la Madre de su Dios. Era la Virgen su oráculo, su apoyo y todo su refugio. Fortalecía su virtud, animaba su celo, enseñaba a los doctores, dice el sabio Idiota, y era como el oráculo de los mismos apóstoles.Doctricem doctorum, magistram apostolorum. Y el abad Ruperto asegura que en cierto modo suplía con sus instrucciones lo que el Espíritu Santo no tuvo por conveniente descubrirles, habiéndoseles comunicado, por decirlo así, con limite y con medida; y los santos padres convienen en que el evangelista san Lucas supo singularmente de boca de la santísima Virgen las particulares circunstancias de la infancia del niño Jesús, que deió especificadas en su evangelio, y que aun por eso se dice en él que María no dejaba perder cosa alguna de las que entonces pasaban, conservándolas en su memoria y meditándolas en su corazón: Maria, conservabat omnia verba haec, conferens in corde suo.

Durante el espacio de estos veintitrés años, la vida de la santísima Virgen fue un continuo ejercicio del más puro amor y un perfecto modelo de todas las virtudes; una oración no interrumpida, y esta misma oración un éxtasis perpetuo. Visitaba con frecuencia los sagrados lugares que el Salvador había santificado con su presencia, cumpliendo los misterios de nuestra redención. Aunque esta divina Madre vivía en la tierra, su corazón nunca se separaba de su amado Hijo, que habitaba en el cielo. Pasábanse pocos dias sin que Jesucristo se le apareciese, y ninguno en que no conversase familiarmente con los ángeles, singularmente destinados a su servicio; y aunque distante de la celestial Jerusalén, mientras duró su habitación en la tierra, gustaba abundantemente de todas sus delicias. Sigue leyendo

Tras incendio en base militar madrileña, la imagen de la Virgen de Lourdes quedó intacta

Intacta entre el pasto calcinado. Así encontraron los militares de la madrileña base de El Goloso una imagen de la Virgen de Lourdes presente en el lugar. Las llamas que habían quemado el terreno que rodeaba a la imagen, no afectaron sin embargo a la talla de la Virgen, ante la sorpresa de los presentes.

El pasado 30 de julio, en plena ola de calor, se produjo un incendio en el interior de las instalaciones militares de El Goloso que quemó parte del terreno en el que se encontraba una imagen de la Virgen, que se libró de ser dañada por el fuego. También las flores que adornaban la imagen se salvaron de ser calcinadas.

Los militares de esta base quedaron asombrados ante el impactante suceso y no consiguen explicarse cómo es posible que la imagen haya permanecido intacta. Otro hecho sorprendente ha sido la aparición de las flores alrededor de la Virgen, que según sostienen varios militares, no estaban antes del incendio.

Algunos de los presentes en el descubrimiento de la talla intacta aseguran que nadie sabe quién puso las flores a la Virgen, ya que muchos no conocían ni siquiera la presencia de la talla en la base y la zona se encontraba bajo vigilancia.

Este suceso acaecido en la base de El Goloso ha circulado por las redes sociales y hay quien sostiene que se trata tan sólo de un montaje, aunque las imágenes demuestran que esto es poco probable. Lo que sí es seguro es que se trata de un hecho al menos llamativo, para quien no se atreva a considerarlo milagroso.

La imagen quedó aislada y sin manchas, según los elementos de la base militar.

La imagen quedó aislada y sin manchas, según los elementos de la base militar.

 

Pese a que las llamas habían calcinado todo el pasto entre lo quemado se erigía intacta una talla de la Virgen de Lourdes así como las flores que adornaban la imagen. Las llamas ni siquiera se habían acercado. En la imagen se puede apreciar como todo el resto de tierra quemada excepto la zona que rodeaba a María.

Pese a que las llamas habían calcinado todo el pasto entre lo quemado se erigía intacta una talla de la Virgen de Lourdes así como las flores que adornaban la imagen. Las llamas ni siquiera se habían acercado. En la imagen se puede apreciar como todo el resto de tierra quemada excepto la zona que rodeaba a María.

 

Tomado de:

https://forocatolico.wordpress.com/

Especial de la Ascensión del Señor

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VIGILIA DE LA ASCENSIÓN

ASCENSIÓN DEL SEÑOR 

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS: Santa Misa del día

Fiesta de la Ascensión del Señor: Los padres de la Iglesia y la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO: Exposición dogmática, Exposición histórica y Exposición litúrgica

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR: Por San Agustín, SERMÓN 261

“…y una nube lo ocultó de sus ojos”

La Ascensión del Señor

CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

13 de enero

En el Bautismo de Jesús, el Padre con el Espíritu Santo da testimonio de su divinidad.

En el Bautismo de Jesús, el Padre con el Espíritu Santo da testimonio de su divinidad.

Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.

Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.

Tomado de:

 http://misa_tridentina.t35.com/

Especial de la Epifanía del Señor

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Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).

 

EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

 La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

 Los 3 reyes sabios

 SANTA MISA DE EPIFANÍA DEL SEÑOR O “SANTOS REYES”

CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

13 de enero

En el Bautismo de Jesús, el Padre con el Espíritu Santo da testimonio de su divinidad.

En el Bautismo de Jesús, el Padre con el Espíritu Santo da testimonio de su divinidad.

 

Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.

Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.

Tomado de:

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Especial de la Epifanía del Señor

Epifanía

Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.

(San Mateo, 2, 11).

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Los 3 reyes sabios

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Santa Misa Dominical

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

8 de Diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María

inmaculada

Grande fue la ruina que el pecado de Adán trajo a los seres humanos, pues al perder la gracia o amistad con Dios se perdieron también muchísimos bienes que con la gracia iban a venir, y en cambio llegaron muchos males.

Pero quiso Dios hacer una excepción y librar de la mancha del pecado original a la Santísima Virgen a la que Él había destinado para ser madre del segundo Adán, Jesucristo, el cual venía a reparar los daños que causó el primer Adán.

Veamos cómo convenía que Dios librara de la mancha del pecado original a la Virgen María. El Padre como a su Hija preferida. El Hijo como a su Madre Santísima, y el Espíritu Santo como a la que había de ser Sagrario de la divinidad.

PUNTO I: Convenía al Padre Celestial preservar de toda mancha a María Santísima, porque Ella es su hija preferida.

Ella puede repetir lo que la Sagrada Escritura dice de la Sabiduría: “yo he salido de la boca del Altísimo” (Ecl. 24, 3).

Ella fue la predestinada por los divinos decretos para ser la madre del Redentor del mundo. No convenía de ninguna manera que la Hija preferida del Padre Celestial fuera ni siquiera por muy poco tiempo esclava de Satanás. San Dionisio de Alejandría dice que nosotros mientras tuvimos la mancha del pecado original éramos hijos de la muerte, pero que la Virgen María desde su primer instante fue hija de la vida.

San Juan Damasceno afirma que la Virgen colaboró siendo mediadora de paz entre Dios y nosotros y que en esto se asemeja al Arca de Noé: en que los que en ella se refugian se salvan de la catástrofe; aunque con una diferencia: que el Arca de Noé solo libró de perecer a ocho personas, mientras que la Madre de Dios libra a todos los que en Ella busquen refugio, aunque sean miles de millones.

San Atanasio llama a María: “nueva Eva, y Madre de la vida”, en contraposición a la antigua Eva que nos trajo la muerte. San Teófilo le dice: “Salve, tú que has alejado la tristeza que Eva nos había dejado”. San Basilio la llama “pacificadora entre Dios y los seres humanos” y San Efrén la felicita como: “pacificadora del mundo”.

Pero el pacificador no debe ser enemigo del ofendido ni estar complicado en el delito u ofensa que se le ha hecho. San Gregorio dice que si para aplacar a un ofendido llamamos a uno que es su enemigo, en vez de aplacarlo lo irritamos más. Siendo que María iba a colaborar con Cristo a conseguir la paz entre Dios y nosotros, no convenía que ella fuera una pecadora o enemiga de Dios sino todo lo contrario: una mujer con el alma totalmente libre de toda mancha de pecado.

Convenía que María no tuviera la mancha del pecado original porque ella estaba destinada a llevar entre sus brazos al que iba a pisar la cabeza del enemigo infernal, según la promesa que Dios hizo en el Paraíso terrenal, cuando le dijo a la serpiente: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre su descendencia y la tuya, y la descendencia de Ella te pisará la cabeza” (Génesis 3). Si María iba a ser la mujer fuerte que traería al que iba a aplastar la cabeza de Lucifer, convenía que Ella no estuviera ni siquiera por poco tiempo manchada con el pecado con el cual Lucifer manchó el alma de nuestros primeros padres. La que nos iba a ayudar a librarnos de toda mancha de pecado convenía que no tuviera ninguna mancha de pecado.

San Buenaventura dice: “Convenía que María que venía a librarnos de la vergüenza de estar manchados con el pecado, lograra verse libre de las derrotas que el demonio proporciona”.

Pero la razón principal por la cual convenía que el Padre Celestial librara a María de todo pecado es porque la tenía destinada a ser Madre de su Santísimo Hijo. San Bernardino decía que si no hubiera otros motivos bastaría este: que por el honor de su Hijo que es Dios, al Padre Celestial le convenía librar a María de toda mancha de pecado.

Santo Tomás enseña que lo que se consagra totalmente a Dios debe ser santo y libre de toda mancha. ¿Y qué creatura humana ha sido consagrada más perfectamente a Dios que la Virgen María? El rey David decía que un templo no se destina para los seres humanos solamente, sino sobre todo para Dios (1 Crónicas 29) y así también el Creador que formó a la Santísima Virgen con un fin principal: ser Madre de su Santísimo, seguramente adornó su alma con los más bellos adornos, y entre todos, el mejor: el estar libre de toda mancha de pecado, para que fuera digna morada donde iba a vivir nueve meses el Salvador del mundo.

San Dionisio afirma: “Dios preparó a su Hijo la más santa y bella morada en ese mundo: el alma de su Madre Santísima, libre de toda mancha”.

Y algo parecido dice la liturgia de la Iglesia cuando reza esta oración: “Oh Dios Omnipotente que por medio del Espíritu Santo has preparado el cuerpo y el alma de María como digna morada de tu Hijo, concédenos a los que la invocamos, vernos libres de todo mal. Amén”.

Gloria de los hijos es proceder de padres de intachable conducta. El libro de los Proverbios dice: “La gloria de los hijos son sus padres” (Prov. 17, 6). La gente llega a aceptar que los demás digan que sus padres eran pobres o ignorantes, pero lo que no desean de ninguna manera es que puedan afirmar que sus padres no eran gente buena. ¿Y cómo nos pudiéramos nosotros imaginar que Dios pudiendo hacer que su Hijo naciera de una mujer libre de toda mancha de pecado, hubiera permitido que Ella hubiera estado manchada por el pecado, y que Lucifer pudiera afirmar que aunque fuera por poco tiempo, había logrado esclavizar con el pecado a la Madre de Dios? No, esto nunca lo iba a permitir el buen Dios.

Por eso la Iglesia griega en uno de sus himnos dice: “Por especial Providencia hizo Dios que la Santísima Virgen desde el principio de su vida fuera tan totalmente pura cuanto convenía a su dignidad de Madre de Dios”.

Los santos dicen que a ninguna otra creatura le concede Dios alguna virtud o cualidad espiritual que no le haya dado antes a la Madre de su Hijo. San Bernardo afirma: “Las cualidades o virtudes que a otros santos da Dios, no se las negó a la Madre del Redentor”. Santo Tomás de Villanueva dice: “Esas cualidades y virtudes y privilegios que Dios les ha concedido a otros santos, ya antes los había regalado a la Santísima Virgen, y aún mucho mayores”. Y San Juan Damasceno se atreve a exclamar: “Entre las virtudes de la Santísima Virgen y las de los santos hay tanta diferencia como del cielo a la tierra”, y Santo Tomás explica que Ella es la Madre y los demás santos son simplemente “siervos”, y que se le acostumbra conceder más privilegios a la Madre que a los siervos.

San Anselmo se pregunta: ¿Pudo Dios preservar a ciertos ángeles de toda mancha de pecado, y no podía preservar a su propia Madre? ¿Pudo Dios crear a Eva sin mancha de pecado y no iba a poder crear el alma de María sin esa mancha? Y si pudo hacerlo y le convenía hacerlo, ¿por qué no iba a hacerlo?

Y continúa el gran doctor San Anselmo: “Era verdaderamente justo que a la Virgen a la cual tenía Dios reservada para ser Madre de su Hijo, la adornara con tan gran pureza que no sólo aventajara a los seres humanos y a los ángeles sino que también se pudiera decir de Ella que en pureza sólo le gana Dios”.

San Juan Damasceno exclama: “Dios vigilaba cerca de la Santísima Virgen, para que fuera totalmente pura, porque Ella iba a albergar por nueve meses al Salvador del mundo y lo iba a acompañar en todos sus 33 años sobre la tierra. La que iba a estar junto al más puro de todos los habitantes de la tierra, debía ser también totalmente Inmaculada y libre de toda mancha de pecado”.

De María se pueden repetir las palabras del Cantar de los Cantares: “Eres como un lirio entre espinas” (C. 2, 2). Todos fuimos manchados y somos como espinas, y Ella como un lirio blanquísimo, permaneció Inmaculada, sin mancha de pecado.

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Especial del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María

Inmaculado Corazón de la Santísma Virgen Maria
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Nerón está muerto. San Pedro y San Pablo viven eternamente

San Pedro, San Pablo, orate pro nobis.

San Pedro, San Pablo, orate pro nobis.

EL SIGLO 

LOS HOMBRES Y LAS IDEAS

(Ernest Hello)

SAN PEDRO Y SAN PABLO

Para designar al hombre, las diversas lenguas sólo tienen una palabra, la lengua latina tiene dos: HOMO Y VIR. Estas dos palabras expresan dos cosas absolutamente contradictorias. La primera significa la debilidad, la segunda la fuerza. Sus etimologías acentúan la oposición de ambos vocablos. HOMO viene de HUMUS, TIERRA, VIR viene de VIS, fuerza. La materia y el  espíritu, el cuerpo y el alma, están, pues, designados por esos dos nombres. El cuerpo y el alma forman al hombre; HOMO y VIR están unidos en la lengua latina. 

San Pedro y  San Pablo son inseparables en el vocabulario cristiano. Unidos en la misma tumba dentro de la basílica del mundo, están también unidos por su fe, unidos por su culto, unidos en las fórmulas y en los pensamientos, unidos en las oraciones y unidos en los anatemas. Existen amenazas que llevan la maldición de San Pedro y San Pablo, existen creencias que se guarecen bajo la autoridad de San Pedro y San Pablo. Existen oraciones que arrodillan al género humano a los pies de San Pedro y San Pablo. El género humano se reconoce pecador ante su presencia, y recita el “Confiteor”. Esta palabra universal y tan frecuente, que tan bien se aplica al hombre, esta palabra de la miseria que se acusa o de la confianza que implora, esta oración que se llama “Confiteor”, une dos veces los nombres de Pedro y Pablo, la primera vez, el hombre se reconoce culpable ante ellos; la segunda vez, levanta su cabeza hacia ellos para rectificarse y para continuar.  Y por casualidad, ¿no será que la palabra hombre, HOMO, se aplica mejor a San Pedro, y la palabra  hombre, VIR, a San Pablo?. Sigue leyendo

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

San Juan Bautista

Por San Bernardo

Era una lámpara encendida y resplandeciente

Era una lámpara encendida y resplandeciente. Sólo lucir, es pura vanidad; sólo arder, no basta. Lo perfecto es arder y lucir.
Escuchemos la Escritura: El hombre religioso es estable como el sol, el necio muda como la luna. La luna resplandece, pero sin ardor: lo mismo está llena que menguante o vacía. Como tiene luz prestada cambia sin cesar: crece, mengua, se agota, se agota, se apaga y desaparece totalmente. Lo mismo ocurre a quienes se apoyan en los labios de los otros: tan pronto son muy grandes como insignificantes o nulos, según interese a sus aduladores vituperarlos o adularlos.
En cambio, el resplandor del sol es puro fuego, y cuanto más arde más nos deslumbra. Eso mismo es el hombre prudente: su ardor interior irradia al exterior. Y si no puede unir ambas cosas, prefiere ante todo arder, para que le recompense su Padre que ve lo escondido. ¡Pobres de nosotros hermanos, si unicamente brillamos! Porque es innegable que lucimos y nos aplauden los hombres. A mí me importa muy poco que me exija cuentas un tribunal humano: quien me las pide es el Señor, el cual exige a todos arder, no brillar. Recordadlo: He venido a encender fuego en la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Este es el mandamiento universal y lo que se espera de todos; y si falta esto no valen excusas. Sigue leyendo

LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

Por: SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

 

Haec est dies quam fecit Dominus.

«Éste es el día que hizo el Señor»

(Psal. CXVII, 24)

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Todos los días proceden de Dios: su bondad es la que mantiene la admirable sucesión de los mismos. Sin embargo, Dios ha concedido seis de ellos al hombre para que atienda todos sus trabajos  y necesidades, y Él se ha reservado el séptimo. El domingo es, por tanto más especialmente el día del Señor. Más entre todos los días hay uno que se llama, por antonomasia, el día de Dios, o el día de la Fiesta del Señor. Este es verdaderamente, el día que Dios se reservó para sí, para su gloria y para manifestarnos su amor. La Fiesta de Dios…, ¡que nombre más hermoso! La Fiesta de Dios y también nuestra fiesta. Veamos cómo.

I

La fiesta que la Iglesia intitula del santísimo Cuerpo de Jesucristo – Festum sacratissimi Corporis Christi– es el único día consagrado a honrar exclusivamente su persona adorable y su presencia real y viva entre nosotros. Las demás fiestas celebran algún misterio de su vida pasada: son hermosas y honran a Dios, y son muy fecundas en gracias para nosotros. Con todo, no son más que un recuerdo, un aniversario de un pasado ya lejano que no revive sino en nuestra piedad. El Salvador no está ya en estos misterios; los realizó una vez, y después… ya sólo permanece su gracia. Más aquí hay un misterio actual: la fiesta está ordenada a la persona viva de nuestro adorable Salvador, que se halla presente entre nosotros. Por eso se celebra de una manera particular. En ella no se exponen reliquias o emblemas del pasado, sino al mismo que es objeto de la fiesta, que es algo actualmente vivo. Por manera que en los países en los cuales Dios goza de libertad, todo el mundo proclama su presencia, todos se prosternan en señal de acatamiento; los mismos impíos se conmueven e inclinan ante Él ¡Dios está allí! ¡Que gloriosa es para la presencia de nuestro señor Jesucristo esta fiesta en la que todos le reconocen y le adoran!

SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

Es también la fiesta más amable. Nosotros no hemos presenciado todos esos misterios de la vida y muerte del Salvador que celebramos en el transcurso del año; si bien nos regocijamos en ellos, porque de ellos fluyen las gracias a raudales sobre nosotros. Más aquí nosotros mismos participamos del misterios; se realiza a muestra vista: este misterio es para nosotros; y entre Jesús viviendo en el santísimo Sacramento, y nosotros viviendo en medio del mundo, hay cierta relación de vida, hay una relación de cuerpo a cuerpo; por eso esta fiesta se denomina simplemente fiesta de nuestro Señor. Por este cuerpo nos ponemos en contacto inmediato con Jesucristo, que se convierte en nuestro alimento, que se hace nuestro hermano y nuestro huésped. ¡Fiesta del cuerpo de Jesucristo! ¡Cuánto amor no encierra este nombre, tan humilde y acomodado a nuestra miseria! Jesucristo deseó esta fiesta para acercarse todavía más a nosotros, a manera de un padre que espera  a que su hijo le felicite en sus días de fiesta para demostrarle más vivamente su amor paternal y concederle algún favor especial.

Que esta sea una fiesta de franca alegría y de grandes esperanzas para nosotros de alcanzar con ocasión de ella los más amplios favores. Todos los himnos y todos los cánticos de esta solemnidad expresan este pensamiento, es a saber: que Jesucristo se mostrará con todos más propicio que en los demás días. Parece que la Iglesia debería celebrar la fiesta de que hablamos el día de jueves santo, día en el cual fue instituida la Eucaristía; pero en ese día de duelo no hubiera podido celebrar con bastante esplendor y magnificencia toda su alegría; el Jueves santo comienza la pasión, y sería imposible juntar el júbilo y la santa expansión de aquella solemnidad con el pensamiento de muerte que predomina esos días augustos de semana santa. La fiesta del Corpus se retrasó también hasta después de la ascención, porque aún quedaban tristes despedidas que hacer;  había de tener lugar todavía una dolorosa separación, y se aplazó hasta después del Pentecostés, para que llenos de los dones y alegrías del Espíritu santo, pudiésemos celebrar con todo el esplendor posible la fiesta del divino esposo que habita entre nosotros.

II

corpus-christi8La fiesta del Corpus es la mayor festividad de la iglesia. La Iglesia es la esposa de nuestro Señor glorioso, de nuestro Señor resucitado y no de Jesucristo en su nacimiento o en su muerte; cuando se realizaron estos sucesos la Iglesia no existía todavía. Sin duda que la Iglesia querrá celebrar todos los acontecimientos de la vida de su divino esposo en Belén y en los sufrimientos de su pasión; pero de todos esos misterios no tendrá sino el recuerdo y las gracias que ellos encierran.

Más Jesucristo se halla con su Iglesia y está vivo en el Sacramento. Los que nunca han entrado en un templo cristiano, juzgan que la Iglesia es una viuda, o un cadáver, y consideran sus templos como lugares en los cuales no se habla más que de muerte y de sufrimiento. Más ved lo que sucede: esos mismos que no asisten jamás a sus solemnidades, la admiran hoy viéndola tan hermosa y rica, y agraciada con sus dones naturales, a todo lo cual da mayor realce la presencia de  su Dios…, de su esposo. ¡Que esplendido cortejo la acompaña! ¡Cómo doblan los fieles las rodillas! ¡La Iglesia ostenta a su esposo a la faz del mundo en la radiante custodia! ¡Ah! ¿Quién la podrá llamar viuda en éste día? ¡Sus amigos adoran, sus enemigos tiemblan! Jesús se ofrece a la vista de todos, bendice a los buenos, mira con lástima a los pecadores, llamándolos y atrayéndolos. El triunfo de la fe llama el Concilio de Trento a esta fiesta, y ciertamente que lo es como es también el triunfo de la Iglesia, merced a su divino Esposo.

III

En fin, esta fiesta es la de nosotros los adoradores del santísimo Sacramento. La congregación del santísimo Sacramento con todas sus ramificaciones no existe sino para consagrar a Jesucristo una fiesta del Corpus continua. Prolongar esta fiesta durante todo el año…, he aquí la norma de nuestra vida y de nuestra felicidad. Nosotros dejamos a otros hijos de la Iglesia el cuidado de los pobres, la curación de las llagas morales y físicas de la pobre humanidad y la administración de los sacramentos; nosotros solamente somos llamados a a perpetuar la fiesta del Corpus. Esta es, por tanto, nuestra fiesta especial, la festividad de nosotros los religiosos. En cuanto a vosotros, ¡oh, hermanos míos!, puede llamarse también vuestra fiesta. ¿No os habéis consagrado enteramente al servicio del santísimo Sacramento? Durante la noche os retiráis vosotros y nos confiáis la guarda de nuestro Señor…; así lo exigen las conveniencias; pero dejáis vuestro corazón a los pies del divino rey y puede decirse que pasáis aquí la vida. Por lo demás, cuando comulgáis, ¿no celebráis en vuestros corazones una verdadera fiesta del Corpus? ¡Ah, bien sabéis que alegría y que felicidad trae consigo Jesús…, hasta me atrevería a decir que para las almas que saben comulgar no hay más que una fiesta: ¡comulgar! Hallan aquí al que es objeto de todos los misterios, a Aquél que los ha consumado y en cuyo honor se celebran, en tanto que la mayor parte de los cristianos no tienen de ello sino un vago recuerdo.

Aún más: si nuestro señor Jesucristo no viviera en su sacramento, todas las fiestas cristianas no serían otra cosa que funerales repetidos. Pero la Eucaristía es el sol de las fiestas de la Iglesia; las ilumina y les comunica vida y animación.

Con sobrada razón se ha dicho que el alma que comulga bien y a menudo asiste a un continuo festín: iuge convivium. Vivir en sí mismo con Jesús, en Jesús, de Jesús y por Jesús es transformarse en un tabernáculo y en un precioso copón. ¡Oh, que grande es la alegría de esas almas, alegría pura e inalterable!

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Ea, pues, sabed distinguir este día de todos los demás. Nuestro Señor tiene también sus días en los cuales se manifiesta como rey: tal es el de hoy. Propio de reyes es hacer mercedes. Ofrecedle vosotros vuestros homenajes, y Él, en cambio, os lo concederá todo, porque se os dará a sí mismo con mayor efusión de gracias. Bien sabe distinguir entre sus amigos y conoce a los que debe favorecer con más abundantes gracias. Lo que deseo y anhelo de vosotros en este hermoso día, no es que seáis grandes santos cargados de virtudes magníficas y extraordinarias -¿cuando lo seráis?-, sino que seáis felices en el servicio de Dios, y también que nuestro señor Jesucristo se comunique a vosotros más tierna y afectuosamente. Siniendoos más amados, haréis de vosotros una entrega más completa y el resultado de estos dos amores será la unión perfecta. En esto estriba la santidad y la perfección; pedid confiadamente a Jesucristo que os haga llegar a este estado. Dadle vuestro corazón todo entero. Jesús es un padre tierno y cariñoso y es necesario que vosotros seáis para con Él hijos amantes: Jesús es un amigo afectuoso…; gustad su amor. Tiemblo ¡ay!, por la salvación del que no ha probado nunca la bondad de Dios. ¡Introducíos y penetrad en esta bondad inmensa! Sentite de domino in bonitate. 

740ae-adornos6 Tomado de: 

ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

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Exposición dogmática

La segunda festividad que se celebra en el Tiempo Pascual es la de la Ascensión, coronamiento de toda la vida de Jesús.

Convenía, en efecto, que el divino Resucitado no pisase más el barro de este nuestro mísero suelo, sino que volviese al Padre en cuyo seno nació, en cuanto Dios, desde la eternidad.

Éste recibió a la Santa Humanidad de su Hijo «con gozo tal que ninguna criatura es capaz de expresarlo» (S. Cipriano).

Era menester que Cristo tomase posesión del reino de los cielos con su Pasión conquistado y que, «colocando nuestra frágil naturaleza a la diestra de la gloria de Dios», nos abriese de par en par la casa de su Padre y nos hiciese ocupar, como hijos de Dios que somos, los sitiales dejados vacíos por los ángeles caídos.

Así que Jesús entra en los cielos vencedor de Satanás y del pecado, los Ángeles le aclaman como a rey suyo, las almas de los Justos salidas de los Limbos forman su gloriosa escolta. «Me voy a prepararos un lugar»,dijo a sus Apóstoles. S. Pablo afirma que Dios nos ha hecho asentar con Jesús en los cielos, porque, por la esperanza, ya somos salvos, y parece natural que allá donde está la cabeza, allá estén también sus miembros. Por donde el triunfo de Jesús es a la vez el triunfo de su Iglesia.

Así como en la Ley Antigua entraba el Sumo Sacerdote en el Santo de los Santos para ofrecer a Dios la sangre de las víctimas, así Jesús entra en el Santo de los Santos de la celestial Jerusalén, para ofrecer su propia sangre, la sangre de la Nueva Alianza, y para recabarnos los divinos favores.

El día de la Ascensión es aquel en que al mostrar Jesús al Padre sus gloriosas llagas, inauguró su sacerdocio celestial y nos alcanzó el Espíritu Santo con sus dones.

La Ascensión, complemento de todas las fiestas de Cristo, es asimismo el principio de nuestra santificación. «Se ha elevado a los cielos para hacernos particioneros de su divinidad» (Pref.). Y es que no le bastaba al hombre apoyarse en los méritos que la Pasión del Redentor le granjeara, no le bastaba tampoco unir a ella el recuerdo de su Resurrección. El hombre no ha sido restaurado sino mediante la unión de esos dos misterios con un tercero, con el misterio de la triunfante Ascensión de Jesús a los cielos.

Exposición histórica

Cuarenta días después de la Resurrección de Cristo celebra el Ciclo pascual el aniversario del día que señala el término del reinado visible de Jesús en la tierra.

Los Apóstoles que, al acercarse Pentecostés, habían acudido a Jerusalén, estaban reunidos en el Cenáculo cuando Jesús se les apareció y comió con ellos por última vez.

Luego los sacó camino de Betania al Monte de los Olivos, que es el más alto de cuantos rodean a la santa Ciudad.

Jesús entonces, bendijo a sus Apóstoles y cual águila real, volose al cielo, a eso del mediodía. Una nube le ocultó a sus miradas y dos Ángeles anunciaron a los Discípulos cómo Cristo que ahora se iba, había de volver al fin del mundo.

Exposición litúrgica

La solemnidad de la Ascensión se confundió en otros tiempos con la de Pentecostés; ya que el tiempo Pascual era considerado todo él como una fiesta continuada, que no terminaba hasta la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Pero pronto se celebró la Ascensión el día 40 después de la Resurrección, lo mismo que su vigilia y Octava. El rito simbólico que la caracteriza es el de apagar el Cirio pascual, cuya luz figuraba durante esta santa cuarentena a Jesús, presente en medio de sus discípulos. Se le apaga después del Evangelio de ese día, en que se nos habla de la partida del Redentor para el cielo.

Los ornamentos blancos y el Aleluya «esa gotita de gozo sumo, en que nada la celestial Jerusalén», en frase de Ruperto, significan la alegría en que la Iglesia nada al acordarse del triunfo de Jesucristo, y al pensar en la dicha de los Ángeles y de los Justos de la Antigua Ley, que de ella participaron y de la espera del Espíritu Santo, que permitirá también a la Iglesia asociarse a ese triunfo.

ORACIÓN

Conceded, os rogamos, oh Dios omnipotente, que pues creemos que en este día subió al cielo vuestro Unigénito y Redentor nuestro, habitemos también nosotros en el cielo con Él en espíritu. Por J. C. N. S.

Fuentes:
– Misal Diario y Vesperal por Dom Gaspar Lefebvre, O.S.B.

Tomado de: http://eccechristianus.wordpress.com

Especial de Epifanía del Señor

Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).

Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).

EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

Los 3 reyes sabios

SANTA MISA DE EPIFANÍA DEL SEÑOR O “SANTOS REYES”

CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR

circuncision

1 DE ENERO

CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR

ESTACIÓN EN STA. MARíA DEL OTRO LADO DEL TÍBER1

Doble de 2a cl. Ornamentos blancos

 

La liturgia de hoy celebra como tres fiestas juntas:

1) La primera es la que los Sacramentarios antiguos designan

con el título de « En la Octava del Señor». Hace ya ocho días que Jesús nació.

2) La segunda fiesta nos recuerda que, si tenemos con nosotros a Jesús, después de Dios se lo debemos a María2.

3) La tercera fiesta es la de la Circuncisión.  Moisés impuso en nombre de Dios ese rito purificatorio, imagen del bautismoa todos los israelitas varones el día octavo de su nacimiento (Ev.). Era una figura del bautismo, por el cual el hombre es espiritualmente circuncidado. «Veis, dice S. Ambrosio, cómo toda la Ley Antigua fue imagen del futuro: porque la circuncisión significa la expiación de los pecados.  El que es circuncidado espiritualmente, por la poda de sus vicios, es juzgado digno de las miradas del Señor» (3er noct.).  Esa sangre divina fue la primera que vertió el Salvador para lavar con ella nuestras almas, y así nos inculca la Iglesia cómo hemos de cortar todo brote vicioso que en nosotros veamos. « Jesucristo se entregó a Sí mismo, para redimirnos de toda iniquidad, y purificarnos» (Ep.). « Dígnate, Señor, purificarnos mediante estos santos Misterios, y esta comunión nos purgue de nuestros pecados» (Sec. Y Posc.).

El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

__________________________

1. Véase plano de Estaciones, p. 16.C e, 128.

2. De ahí que antiguamente se celebrase en este día una. Misa en honor de la Madre de Dios en la Basílica de Sta. María la. Mayor. Un rastro de ello nos queda aún en la oración, secreta y poscomunión de hoy, sacadas todas de la Misa votiva de la Sma. Virgen.

Fuente:

MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España) 

Página:132.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano (Pío X).

2 DE NOVIEMBRE: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

 

2 DE NOVIEMBRE

Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

(El  3 si el 2  cae en Domingo.)

Doble.—- Ornamentos negros

La Fiesta de Todos los Santos nos trae, como naturalmente, a la memoria el recuerdo de las almas santas que, cautivas en el purgatorio para expiar en él sus culpas veniales o bien para satisfacer la pena temporal debida por sus pecados, están, sin embargo confirmadas en gracia, y algún día entrarán en el cielo.  Así que, después de haber celebrado la Iglesia en medio del regocijo la gloria de los Santos que constituyen la Iglesia del cielo, la Iglesia de la tierra extiende su maternal solicitud hasta aquel lugar de indecibles tormentos en que se ven sumidas almas que también pertenecen a la Iglesia, a la Iglesia que llamamos purgante.  «En este día, dice el Martirologio romano, la Conmemoración de Todos los fieles Difuntos, en la cual nuestra común y piadosa madre la Iglesia, después de haber tratado de honrar con dignos loores a todos los hijos suyos que tiene ya gozando en el cielo, se esfuerza por ayudar con poderosos sufragios cerca de Cristo, su Esposo y Señor, a todos los que aún gimen en el purgatorio, a fin de que cuanto antes se sumen a la sociedad de los moradores de la ciudad celestial.»

En ninguna parte como aquí anuncia la liturgia de una manera tan explícita la misteriosa trabazón que estrecha a la Iglesia triunfante con la militante y la purgante, y nunca tampoco aparece más claro el doble deber de caridad y de justicia que fluye naturalmente de su misma incorporación al cuerpo místico de Cristo.

Sabemos que, en virtud del dogma de la Comunión de los Santos, los méritos y sufragios de los unos vienen a ser también de los demás, en virtud de una comunidad de bienes espirituales; de manera que, sin mermar los derechos de la divina justicia,que con todo rigor se nos aplican al fin de nuestra vida, la Iglesia puede unir aquí su oración con la del cielo y suplir por lo que falta a las almas del Purgatorio, ofreciendo a Dios por ellas, mediante la santa Misa, las indulgencias, las limosnas y los sacrificios de sus hijos, los méritos sobreabundantes de la Pasión de Cristo y de sus místicos miembros.  De ahí que la liturgia, cuyo centro es el sacrificio del Calvario continuado en el altar, ha sido siempre el medio empleado por la Iglesia para practicar con los Fieles Difuntos el deber potísimo de la caridad, que nos manda atender a las necesidades del prójimo, cual si fueran propias nuestras, en virtud siempre de ese lazo sobrenatural y apretadísimo que une en Jesús al cielo con la tierra y el Purgatorio.

La liturgia de los Difuntos es tal vez la más hermosa y más consoladora de todas. A diario, al fin de las Horas del Oficio divino, se encomiendan a la misericordia divina las almas todas de los Fieles Difuntos.  En la Misa, el sacerdote ofrece el Sacrificio por los vivos y los muertos (Súscipe), y en un Memento especial, pide al Señor se acuerde de sus siervos y siervas que, habiendo muerto en Cristo, duermen ahora el sueño de la paz y les haga pasar al lugar de refrigerio, de luz y de paz.

La solemne conmemoración de todos los Fieles Difuntos se debe a S. Odilón, cuarto abad del célebre monasterio benedictino de Cluny.  Él fue quien la instituyó en 998, y mandó celebrarla en día como hoy1.  La influencia de aquella ilustre y poderosa Congregación hizo se adoptara bien pronto este uso en todo el orbe cristiano, y que este día fuese en algunas partes fiesta de guardar.  En España, en Portugal y en la América del Sur, que de ella dependían, Benedicto XIV había concedido celebrar tres misas el 2 de Noviembre, y Benedicto XV, el 10 de Agosto de 1915, autorizó lo mismo a todos los sacerdotes del mundo católico.

La Iglesia nos recuerda en una Epístola, sacada de San Pablo, que los muertos resucitarán, y nos manda esperar, porque en este día nos tornaremos a ver todos en el Señor.  La Secuencia describe gráficamente el Juicio final, en que los buenos serán separados por siempre de los malos.

El Ofertorio recuerda que S. Miguel es quien introduce las almas en el cielo, porque, dicen las oraciones de la recomendación del alma, él es el Jefe de la milicia celestial, entre la cual se han de poner los hombres, ocupando los sitiales dejados vacíos por los ángeles malos.

«Las almas del Purgatorio, declara el Concilio de Trento, son socorridas por los sufragios de los fieles y, señaladamente, por el Sacrificio del altar.»  Y la razón es que, en la Santa Misa, el sacerdote ofrece oficialmente a Dios el precio de las almas, la Sangre del Salvador.  Jesús mismo está presente bajo las especies de pan y vino, que recuerdan al Padre el Sacrificio del Gólgota, y asegura la aplicación de su virtud expiadora a esas almas.

Asistamos en este día al Santo Sacrificio de la Misa.  En él pide la Iglesia a Dios conceda a los difuntos, que no pueden valerse a sí mismos, la remisión de todos sus pecados (Or.) y el eterno descanso (Intr., Grad., Com.).  Visitemos los cementerios en donde descansan sus cuerpos2 hasta el día en que suene la trompeta y resuciten para revestirse de la inmortalidad y alcanzar, por Jesucristo, la victoria sobre la muerte (Ep.).

_________________________________

1. En virtud de esta institución la S. Sede concedió una Indulgencia Plenaria totíes quoties, aplicable a los Difuntos, a. todos los que, confesándose, recibiendo la Sta. Comunión y visitando una Iglesia, a este día o el Domingo siguiente, rogaren a intención del Sumo Pontífice rezando cada vez seis Padrenuestro,  seis Ave Maríay seis Gloria. (San. Ped. 5 de Julio 1930 y 2 de Enero 1939).

2. La voz cementerio viene de una palabra griega que significa dormitorio, o lugar de descanso.

Fuente:
MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

1 DE NOVIEMBRE: Fiesta de Todos los Santos

 

 

FIESTAS DE NOVIEMBRE

1 DE NOVIEMBRE

Fiesta de Todos los Santos1

Doble de1a. clase. Ornamentos blancos 

La Iglesia nos manda echar en este día una mirada al cielo, que es nuestra futura patria, para ver allí, con S. Juan, a esa turba magna a esa muchedumbre incontable de Santos, figurada en esas series de 12.000 inscritos en el libro de la vida, – con lo cual se indica un número incalculable y perfecto, – y procedentes de Israel y de toda nación, pueblo y lengua, los cuales, revestidos de blancas túnicas y con palma en mano, alaban sin cesar al Cordero sin mancilla (Ep.), Cristo, la Virgen, las bienaventuradas falanges distribuidas en nueve coros, los Apóstoles y Profetas, los Mártires con su propia sangre purpurados, los Confesores, radiantes con sus blancos vestidos y los castos coros de Vírgenes forman ese majestuoso cortejo (Himno de Visp.), integrado por todos cuantos acá en la tierra se desasieron de los bienes caducos y fueron mansos, mortificados justificados, justicieros, misericordiosos, puros, pacíficos y perseguidos por Cristo (Ev.). Entre esos millones de Justos, a quienes hoy honramos y que fueron sencillos fieles de Jesús en la tierra, están muchos de los nuestros, parientes, amigos, miembros de nuestra familia parroquial, a los cuales van hoy dirigidos nuestros cultos.  Ellos adoran ya al Rey de reyes y Corona de todos los Santos (Invit.), y seguramente nos alcanzarán abundantes misericordias de lo alto  (Or.).

 

Esta fiesta común ha de ser también la nuestra algún día, ya que, por desgracia, son muy contados los que tienen grandes ambiciones de ser santos y de amontonar muchos tesoros en el cielo.  Alegrémonos, pues, en el Señor (lnt.), y al considerarnos todavía bogando en el mar revuelto, tendamos los brazos. Llamemos a los que vemos gozar ya de la tranquilidad del puerto, sin exposición a mareos ni a tempestades. Ellos sabrán compadecerse de nosotros, habiendo pasado por harto más recias luchas y penalidades que las nuestras. Necios, muy necios seríamos, si pretendiésemos subir al cielo por otro camino que el que nos dejó allanado Cristo Jesús y sus Santos.

El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

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1. El Templo de Agripa fue dedicado bajo Augusto a  todos los dioses del paganismo de ahí su nombre de Panteón.  Bajo el emperador Focas (entre 607 y 610), el Pa.pa Bonifacio IV trasladó a él muchos huesos de mártires extraídos de las Catacumbas .  El 13 de Mayo de 610  dedicó el mismo papa esa nueva basílica cristiana a Santa Maria y a los Mártires.  La fiesta de su Dedicación tomó luego un carácter  más universal, y por fin, consagróse aquel templo a Santa Mar1a y a Todos los Santos.

Existiendo ya una fiesta en memoria de todos los Santos celebrada en diversos días en las distintas Iglesias, y fijada en 835 por Gregorio IV en el 1º. de Noviembre, el Papa S. Gregorio VII trasladó a ese día el aniversario de la Dedicación del Panteón.   Así que la fiesta de Todos los santos nos recuerda el triunfo de Cristo sobre las divinidades paganas.

 

Fuente:
MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

La Asunción de la Santísima Virgen María

 

Oda a la Asunción

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

 De ángeles sois llevada

de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡ Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blancos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista,
miráis las tristes almas desde el suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.

Fray Luis de León

Tomado de:

http://eccechristianus.wordpress.com/

FIESTA DEL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

JUEVES SIGUIENTE AL

TERCER DOMINGO

DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

(Ornamentos blancos )

Esta fiesta fue instituída por Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, con fecha 9 de noviembre de 1921, y concedida a ciertos lugares. Tiene por objeto celebrar la Sagrada Eucaristía como el don más preciado del Sagrado Corazón de Jesús y animar a los fieles a comulgar con frecuencia y con inflamada devoción, para pagar así amor con amor.

Introito. Joan. 13.

INTROITUS Siens Jesus, quia venit hora ejus, ut tránseat ex hoc mundo, ad Patrem: cum dilexíssetsuos qui erat in mundo, in finem diléxit eos, alleluia, alleluia. – Ps. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabilia fecit. V. Gloria Patri. IntroitoSabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, amólos hasta el fin, aleluya, aleluya. – Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo; porque ha obrado maravillas. V. Gloria al Padre.

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FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Ya en esta época, y para propagar la devoción al sagrado Corazón de Jesús, Margarita María se esfuerza por hacer imprimir imágenes. Después de algunas negociaciones decepcionantes con un religioso, se dirige a una visitandina de Dijon, Sor Jeanne Madeleine Joly, que realiza el dibujo pedido. Las primeras imágenes son impresas en París al principio del año 1688.

Para ir a la Misa del Día clic aquí

Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.
En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.
Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.
Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.
Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

 Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.
Pío PP. XII

Tomado de:

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LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA(*)

8 de diciembre

Salve, llena eres de gracia; el Señor es contigo. (San Lucas, 1, 28).

La Virgen María, por un privilegio único en vista de su destino divino, fue concebida sin pecado. Nunca el demonio tuvo poder alguno sobre Ella, porque estuvo exenta de pecado original. Debes honrar muy especialmente esta prerrogativa de la Madre de Dios, porque es el comienzo de su santificación y de su gloria. Regocíjate con Ella por la dicha que tuvo de ser librada del pecado de Adán, y recibir más gracias, en ese momento feliz de su Concepción, que la que nunca poseyeron los hombres y los ángeles juntos.

MEDITACIÓN SOBRE
LA INMACULADA CONCEPCIÓN

I. María fue concebida sin pecado; es éste un favor que Dios pudo hacerle, porque nada es imposible para su omnipotencia. Reina de los Ángeles, Madre de mi Salvador, estoy lleno de alegría cuando considero que el pecado nunca entró en vuestra alma, y habéis estado plena de gracias desde vuestra concepción. Lo creo, Virgen Santísima, y por todas partes sostendré el honor de vuestra Inmaculada Concepción.

II. Dios ha debido por una cierta conveniencia, preservar a María del pecado original. Padre eterno, ¿hubierais podido acaso permitir que vuestra queridísima Hija, la Madre de vuestro Hijo, fuese, aunque sea por un instante, esclava del demonio? ¿Podíais Vos, Espíritu Santo, dejar que penetrara vuestro enemigo en el corazón de vuestra Esposa muy amada? y Vos, Verbo eterno, ¿Podíais dejar que se profanase el templo donde debíais habitar? ¡Oh, no! sería injuriar a vuestro amor filial sólo pensarlo. Creemos, pues, con la Iglesia católica que la Bienaventurada Virgen María ha sido, por privilegio único de Dios, enteramente preservada de la mancha original desde el primer instante de su Concepción. (Pío IX).

III. Cuando, después de haber puesto nuestros ojos en la Virgen Inmaculada, los bajamos a nosotros mismos, ¡cuán diferentes nos encontramos a nuestra Madre! ¡Nacemos pecadores, vivimos en el crimen y estamos expuestos a morir en el pecado! Pero Vos, Virgen Santa, vendréis en nuestra ayuda: no dejaréis perecer a vuestros hijos. El que recurre a María no puede perecer: es el fundamento de toda esperanza. (San Bernardo).

La devoción a la Inmaculada Concepción.
Orad por las Congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

Oh Dios que, por la Inmaculada Concepción de la Virgen, habéis preparado un santuario digno para vuestro Hijo, dignaos, después de haberlo preservado de toda mancha en previsión de la muerte de este mismo Hijo, concedernos a nosotros, por su intercesión, la gracia de llegar hasta Vos, purificados de toda mancha. Por J. C. N. S. Amén.

AD DIEM ILLUM LAETISSIMUN,Encíclica de San Pío X, anunciando al Orbe Cristiano el Jubileo extraordinario a propósito del aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción, la devoción a la Sma. Virgen, 2/2/1904


FULGENS CORONA, Encíclica de Pío XII, con motivo del primer centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, 8/9/1953.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982).

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LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

21 de noviembre

Ninguno puede servir a dos señores, porque tendrá aversi6n al uno, y amor al otro, o si se sujeta al primero, mirará con desdén al segundo. No podéis servir a Dios ya las riquezas. (San Mateo, 6, 24).

María fue presentada en el Templo por sus padres a la edad de tres años, para ser educada allí santamente en el servicio del Señor. Los padres y las madres de las principales familias de Jerusalén concurrieron al Templo para rendir homenaje a la familia de David, y los ángeles cubrieron a la niña con sus alas y cantaron en armonioso concierto. Aunque niñita, conocía ella la grandeza del Señor a quien iba a servir. Así, para llegar hasta el pontífice Zacarías, subió las gradas del Templo con una firmeza y una agilidad que excedían la de su edad. El Espíritu de Dios que animaba su alma suplía la flaqueza de su cuerpo.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PRESENTACIÓN
DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

I. Desde los tres años de edad, es decir, lo más pronto que puede, María se consagra al servicio del Señor. Sus padres la ofrecen con gusto a Aquél que se las había concedido accediendo a sus plegarias.
¡Dichosos los que desde tierna edad comienzan a servir a Dios! ¿Qué esperas tú para darte a Dios? Dale todo lo que tengas; nada perderás en el cambio, porque Él se dará a ti enteramente. Es un cambio ventajoso abandonar todo por un bien que es superior a todo. (San Bernardo).

II. María, en este día, ofrece al Señor todo lo que tiene, todo lo que puede hacer, y todo lo que es; en una palabra, se da a Él sin reserva. ¿Imitas a María, tú que das a Dios una partícula de tu corazón y que lo reservas por entero para el mundo y para ti mismo? Quieres dividir tu corazón entre las creaturas y Dios; es imposible. ¡Señor, es tardar demasiado no darme a un Señor tan bueno! Os ofrezco mi cuerpo y mi alma, todo lo que tengo, todo lo que puedo y todo lo que soy.

III. María se consagra para siempre al servicio de Dios, y si sale del Templo es solamente porque Ella es el templo vivo en que debe habitar Jesús. ¿No es verdad acaso que te has presentado alguna vez a Dios para servirlo? Pero, cobarde de tí, pronto te has cansado de servir a un Señor tan bueno: te has retractado, con tus acciones, de la promesa que le habías hecho! Virgen Santa, preséntame a tu Hijo muy amado; quiero ser todo de Él hasta el fin e mi vida. En un cristiano, no es el comienzo, sino el fin lo que merece elogios. (San Jerónimo).

La devoción a la Santísima Virgen 
Orad por los que quieren
abrazar la vida religiosa.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis querido que la Bienaventurada María, siempre virgen, en quien residía el Espíritu Santo, fuese hoy presentada en el Templo, haced, por su intercesión, que merezcamos ser presentados en el templo de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.

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DEDICACIÓN DE LA IGLESIA de SAN PEDRO Y SAN PABLO

18 de noviembre

¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que reside en vosotros? (1 Corintios 6, 19)

Siempre los fieles han profesado una profunda veneración a la tumba de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Ocho días después de su bautismo, según se refiere, el emperador Constantino trasladóse al lugar donde descansaban los santos cuerpos; oró allí con gran abundancia de lágrimas. Cavóse después la tierra, llenó doce canastas con ella en honor de los doce apóstoles, y echó los cimientos de la basílica de San Pedro. Terminado el edificio, el Papa San Silvestre lo consagró. Constantino hizo también edificar una iglesia en honor de San Pablo. La fiesta de este día fue instituida para recordar la consagración de la basílica de San Pablo extramuros, reconstruida después de un incendio, en 1854.

MEDITACIÓN
NUESTROS CUERPOS SON
TEMPLOS DEL ESPfRITU SANTO

El Apóstol San Pablo nos enseña que los cuerpos de los cristianos son templos del Espíritu Santo. Dios ha edificado este templo, el Espíritu Santo lo ha consagrado el día de nuestro bautismo, y Jesús desciende a él cuando recibimos la Santa Eucaristía. Hay que tener cuidado, pues, de no profanar este templo con acciones indecentes o criminales; hay que vigilar sus puertas, es decir, nuestros sentidos, a fin de que no entre en él nada manchado; es preciso que nuestro corazón, que es su santuario, siempre esté puro y limpio.

II. Dado que nuestros cuerpos han sido consagrados a Dios por el Bautismo y honrados con la presencia de Jesucristo, debemos respetarlos como a lugares santificados; no es permitido dedicar un vaso sagrado a usos profanos: seria un sacrilegio semejante al que Dios castigó tan severamente en la persona de Baltasar. Y, sin embargo, tú haces servir a tu cuerpo para acciones criminales, cuando lo haces esclavo de tus infames voluptuosidades. Teme la amenaza que te hace San Pablo, diciéndote que Dios exterminará al que haya profanado el templo del Señor.

III. Consérvase en los templos un fuego que arde siempre ante el altar: asimismo es preciso que tu corazón esté siempre abrasado en el fuego del amor divino. Nunca dejes extinguir este hermoso fuego: desalojará de tu corazón todas las llamas impuras y el amor desordenado de las creaturas. ¿Amas a Dios más que a tus placeres, más que a tus riquezas, más que a tus parientes? ¿Podrías decir a Jesucristo: Señor, Vos sabéis que os amo?

La pureza 
Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años renováis en favor nuestro el día de la consagración de este templo y nos permitís asistir a los santos misterios, escuchad los ruegos de vuestro pueblo y haced que todos los que entren en este templo para impetrar gracias, tengan la alegría de experimentar que son escuchadas sus plegarias. Por J. C. N. S. Amén.

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MARÍA MEDIANERA UNIVERSAL DE TODAS LAS GRACIAS

7 de noviembre

Jesucristo vino al mundo por medio de la Santísima Virgen, y por Ella debe también reinar en el mundo. (San Luis María Grignion de Monfort)

Los Padres de la Iglesia han enseñado de distintas formas que María Santísima es la Medianera Universal de todas las Gracias y, con ellos, la tradición cristiana desde siempre, la ha reconocido como tal.

Las iglesias orientales de rito bizantino eslavo celebran la fiesta del Pokrov, la Medianera de todas las Gracias, y así resalta en las oraciones del oficio: En este día de la fiesta, la Virgen intercede por nosotros en la Iglesia y con las invencibles armas de los santos, pide a Dios por nosotros. Ángeles y Pontífices se postran, exultan los apóstoles y profetas, porque la Madre de Dios pide por nosotros al Dios Eterno.

En Occidente, se instituyó una misa a celebrarse el 31 de mayo, junto a la de María Reina. Al menos España, Bélgica y Holanda tienen fiesta propia. En nuestra patria, hace pocos años, una providencial decisión de nuestros obispos establece esta fiesta el 7 de noviembre para comenzar con ella el Mes de María. Esto, por otra parte, constituye un ruego más un ruego argentino- para apresurar la hora en que esta verdad sea proclamada a la faz de la Tierra como dogma de nuestra Fe.

Una de las oraciones más antiguas, la antífona Sub tulum praesidium, que fuera encontrada en un manuscrito copto del siglo III, recoge esta idea de la Mediación; y en las Catacumbas de Roma, del siglo IV, se representa la Virgen Medianera.

En la Iglesia oriental hay muchos lconos que representan a la Virgen como Medianera, entre ellos se destacan los de la Deisis o súplica y el icono de la Terondisa o Virgen protectora de los monjes, que tiene su origen en una antiquísima tradición según la cual, la Virgen hace ese oficio en el cielo, proveyendo a los monjes de lo necesario para la vida.

Otra clase de iconos es el de la Fuente vivificadora, en que se representa a la Virgen sosteniendo al niño de pie al borde de una fuente que rebosa agua, símbolo de las gracias que Dios da por medio de Su Madre.

La Iglesia tiene innumerables testimonios en su culto como en su doctrina, apoyados todos en la Sagrada Escritura, que junto con el sentir de todo el pueblo fiel afirman la verdad de que MARÍA SANTÍMA ES LA MEDIANERA UNIVERSAL DE TODAS LAS GRACIAS.

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