Agnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis

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¡Cordero de Dios, que has cargado con los pecados del mundo, ten piedad de nosotros! Dona nobis pacem, danos la paz del corazón. ¡Nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en ti! La inquietud del corazón alejado de Dios no puede ser superada si no es acercado de nuevo a Dios. Nuestro corazón, para que no sea “inquietum”, debe estar corazón a corazón con el Divino Corazón de Jesús.

El Corazón de Jesús, como fue mostrado a Santa Margarita María, como de él fue gran apóstol San Claudio de la Colombière, es un Corazón atravesado, coronado de espinas, con una cruz y una gran llama de amor sobre él. El Corazón de Jesús, naturalmente, es todo uno con la adorable persona de Nuestro Señor.

La devoción al Sagrado Corazón se difundió como una mancha de aceite por toda la Iglesia con las promesas que acompañan a la práctica de esta devoción. El pueblo cristiano ha obtenido de ella beneficios tan grandes que las críticas de los modernistas, que hablan de “devocionismo” y de “sagradocorazonismo”, no han podido eliminar estos beneficios.

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No es pan, es Jesús

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Es el título del libro del padre Paul Cocard (Non è pane, e Gesú, ed. Fede e cultura, Verona 2015). Uno de los signos más visibles de la ruptura con la tradición litúrgica es la introducción de la práctica de recibir la Comunión en la mano, después de 1965, primero localmente en los países nórdicos de Europa y después casi por todas partes en la Iglesia latina.

Este libro “pastoral y militante” es publicado después de algún otro, como los de Mons. Juan Rodolfo Laise y de Mons. Athanasius Schneider. Es una llamada urgente e punzante a la vuelta a la forma tradicional de la Comunión en la lengua, en nombre de la Fe católica.

Lo que era considerado hasta hace poco tiempo una aberración y un sacrilegio se ha convertido en un corto espacio de tiempo en la excepción autorizada por un indulto pontificio de Pablo VI y después, muy rápidamente, en la norma. Como para toda la Liturgia en la misma época, la puesta en práctica de la reforma, la instrucción Memoriale Domini de 1969, comienza recordando el principio inalterable y milenario de la recepción de la Comunión en la lengua para inclinarse al final hacia una práctica inversa difundida ya y, por tanto, para conceder un indulto, no obstante la oposición de la gran mayoría de los Obispos (alrededor del 91%).

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Pío Magno

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Se llamaba Eugenio Pacelli y había nacido en Roma el 2 de marzo de 1876, reinando el Beato Pío IX, de noble y catolicísima familia, devotísima a la Santa Sede. Siendo un niño de pocos años los Padres Filipinos de la iglesia que frecuentaba solían verlo todas las tardes arrodillado ante el Sagrario, mirando como un pequeño ángel hacia su Señor y mayor amigo. Por la mañana, antes de ir a la escuela, había servido ya en la S. Misa recibiendo la comunión.

Intimo de Jesús

Se entusiasmaba -dicen sus biógrafos (creo haberlos leído todos o casi todos)- escuchando las narraciones de vida misionera que el tío sacerdote, veterano de Sudamérica, le contaba y comentaba: “Yo también quiero dar mi vida por Jesús”. Después, mirándose sus hermosas manos: “¡Pero los clavos no!”

Tocaba el violín como un niño prodigio y a quien le felicitaba respondía: “¿Que toco? ¡No! Rezo, hablo con Jesús.” Le gustaba enseñar el catecismo y lo hacía con los más pequeños de su palacio con alegría propia y de ellos. Jesús era ya “el Viviente” en su infancia, en su adolescencia pura… Lo llamaban “Pacellino” porque era delgado como el alambre y tenía el rostro afilado con el flequillo en la frente.

¿Y qué puede haber orientado a la consagración total a Dios en el sacerdocio a este angélico joven patricio romano, que amaba la equitación y la música y que algún rostro femenino miraba ya con admiración y al cual respondía él: “Busque en otro lugar, yo soy de Jesús”, si no un amor ardiente, intensísimo a Jesús, el Hombre-Dios?

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La fe traicionada por lo “políticamente correcto”

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Es indudable que la demolición del Catolicismo constituye una de los fines perseguidos tenaz y concordemente por el progresismo clerical y por el pre-poder demo-oligárquico. Su acción corruptora aparece, en efecto, animada por la aspiración a suplantar la Verdad divina con un vacuo filantropismo que, por su propensión al compromiso, resulta útil a la realización de proyectos niveladores del dominio mundial masónico.

* * *

La vergonzosa condescendencia patente en el seno de los vértices eclesiásticos por las peores figuras y manifestaciones del secularismo contemporáneo induce a considerar fundadamente que nuestro tiempo está destinado al cumplimiento de las palabras proféticas y amonestadoras con las cuales la Virgen Santísima en La Salette y en Fátima señaló a Roma como centro de una apostasía universal, apta para prefigurar la venida del anticristo.

En este cuadro alarmante, que autoriza a reavivar el propósito luciferino de un socavamiento de los presupuestos dogmáticos y morales de nuestra santa Religión, se sitúan ,a título puramente ejemplificativo, el elogio del laicismo y la descarada apología de Lutero, que plantean Bergoglio y, más en general, la mentalidad conciliar contra el Magisterio tradicional de la Iglesia.

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Por padre al diablo

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Libros recibidos

La editorial EFFEDIEFFE (Proceno di Viterbo)[i] publica la reimpresión, para octubre de 2016, el libro de Curzio Nitoglia Per padre il diavolo.Introduzione al problema ebraico secondo la Tradizione cattolica, que tuvo su primera edición en 2002 con la Società Editrice Barbarossa de Cusano Milanino.

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El libro, después de 14 años, es todavía más actual, dado el progreso de la preponderancia judía en la construcción del “Nuevo Orden Mundial”.

Per padre il diavolo es una especie de Suma de la doctrina católica tradicional, anterior a las deformaciones conciliares[ii]y post-conciliares[iii].

Además, el libro ha sido reimpreso con un tamaño de letra más grande que hace fácil la lectura.

En esta segunda edición han sido añadidos además algunos capítulos referentes a:

1º) el Mesianismo y la Apocalíptica racista judía, tratados por famosos teólogos y exegetas (Giuseppe Ricciotti, Alberto Vaccari, Antonino Romeo y Francesco Spadafora);

2º) el Homicidio Ritual judío, según las nuevas argumentaciones aportadas por el historiador medieval, profesor universitario de Jerusalén y rabino israelita, Ariel Toaff, en su libro Pasque di sangue(Bologna, Il Mulino, I ed., 2007), que suscitó tantas polémicas, precisamente porque, por primera vez, un historiador judío y además rabino en Jerusalén, no convertido al Cristianismo, admitió la práctica talmúdica del homicidio ritual de los cristianos por parte del judaísmo especialmente askenazita.

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En plena libertad de palabra

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Estimado sí sí no no

El que ora cantando -dice San Agustín- dobla el valor de su oración, pero quien ora cantando el sufrimiento por un mundo cristiano en decadencia ¿qué valor adquirirá su oración? Pienso que pueda tener un valor análogo, con infinitesimal proporción, a la de Dios Padre, que inició Su llanto de Amor con la muerte de Abel. Incluída media lágrima también por Caín, que se había perdido.

Mi oración lacrimosa está dirigida al Padre para que cambie las cabezas de los hombres de la “iglesia conciliar” y al Espíritu Santo para que los vuelva a plasmar.

El Padre fundó la Iglesia sobre la Roca y alrededor de ella todo mártir, todo profeta, todo santo sacerdote puso el ladrillo de su vida de amor y de sacrificio por Jesús, hasta hacer un templo acogedor donde oraron y crecieron en la alabanza y en la adoración y se salvaron muchas criaturas.

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Domine Jesu, miserere nobis

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¡Señor Jesús, ten piedad de nosotros! Ten misericordia de nosotros, aunque la Justicia divina pueda haber decretado de forma diferente. Nuestro arrepentimiento, Señor, pueda cambiar el decreto justo y merecido por nosotros. Queremos llorar nuestros pecados, como Pedro lloró amargamente después de haberTe negado por tres veces. Pero la mirada del Apóstol se cruzó con tu mirada, oh Jesús, y esto le bastó para suscitar su arrepentimiento más sincero. Muéstranos tu rostro, oh Señor, y seremos salvados.

Buscar el Santo Rostro, el que está impreso en la Sábana Santa, en el velo de la Verónica, en los sagrados Iconos, en las sagradas Imágenes, en las pinturas más hermosas, sea el compromiso de cada cristiano que pueda llamarse como tal. ¿Cómo podemos ser discípulos de Cristo si, también nosotros, como hicieron un día los discípulos del Bautista, no decimos a Jesús: “Señor, Maestro, dónde vives”? “Venid y ved” respondió el Señor, y los dos discípulos Le siguieron y después permanecieron con El todo aquel día. Y San Juan, después de sesenta años, recordaba todavía la hora exacta de su primer encuentro con Jesús.

¿Cómo podemos buscar nosotros el Rostro del Señor y esperar que el Señor se nos manifieste? ¿Cómo podemos estar en su presencia? Si vamos a la iglesia, a la casa de la oración y al lugar sagrado donde el Señor vive en el Santo Sagrario, donde Jesús vivo y verdadero está sustancialmente presente; si nos arrodillamos, nos postramos ante El, entonces la Fe nos ayuda a estar delante de Dios y a encontrarnos con El.

Cuando veo a personas entrar en la iglesia, me alegro de ello porque pienso y creo que este encuentro se realiza y su alma se beneficia de ello. Cada visita a Jesús Sacramentado nos enriquece espiritualmente. Decía San Juan Bosco: “Si queréis muchas gracias, haced muchas visitas al Santísimo, si queréis pocas, haced pocas”. Y San Alfonso de Ligorio, Doctor de la Iglesia, compuso muchas oraciones que podemos utilizar para la visita a Jesús Sacramentado y a María Santísima.

Ciertamente los Reformadores son contrarios a estas prácticas de piedad y las ridiculizan para que sean abandonadas y, una vez abandonadas por el pueblo cristiano, disminuya en el pueblo la Fe en la presencia sustancial del Señor Jesús bajo las especies consagradas. Pero a ellos respondemos con los innumerables milagros eucarísticos, muchos de los cuales se produjeron precisamente en Italia y en diferentes lugares.

Desde tiempos de San Gregorio Magno, la S. Misa permaneció, en su conjunto, idéntica. San Pío V simplemente acogió la petición del Concilio Tridentino, conservó palabra por palabra el Canon romano como transmitido desde los tiempos apostólicos y pidió, con autoridad y determinación, que la Misa romana fuese celebrada de manera uniforme en el mundo entero. Si los reformadores protestantes habían destruido de arriba a abajo la liturgia antigua, he aquí que la Iglesia católica, por el contrario, conserva y reafirma aquella sagrada tradición con los textos de la Misa y su orden, que se remontan, a excepción de algunos detalles, a la época de San Gregorio Magno.

También los misales particulares de algunas órdenes religiosas (dominicos, carmelitas y cartujos) eran y son fundamentalmente idénticos al Misal romano. La composición y la aprobación de nuevas Misas propias no han cambiado el ordinario de la Misa ni todas sus partes fundamentales. Todavía hoy la Misa según el Vetus Ordo se remonta a la época en la que comenzó a desarrollarse a partir de la liturgia más antigua.

Cada visita a Jesús Sacramentado y cada Misa nos ayudan a encontrar el Santo Rostro, a propiciar la Divina Justicia y a merecer la Divina Misericordia.

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(Traducido por Marianus el Eremita)

Tomado de:

adelantelafe.com

Las blasfemas afirmaciones del Obispo de Trento contra Jesucristo

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“El hábito no hace al monje” dice un antiguo adagio, que nunca como en esta época aparece actualísimo. He aquí que desde Trento conquista el primer plano mediático el enésimo payaso circense que, vistiendo una sotana, da su contribución a la obra de descomposición y de ridiculización de lo que ha quedado del catolicismo, reducido ya desde hace tiempo a un chiste, sin ninguna doctrina, sin ningún contenido, sin ninguna liturgia.

Y no se trata de cualquier cura de pueblo, sino del obispo (con “o” rigurosamente minúscula), que suelta a los jóvenes “su” teología: Jesús era un gran organizador de fiestas, sobre todo aquellas “borderline”, era llamado “glotón” y “borracho”, bailaba y cantaba, era un gran amigo de todos, sobre todo “de aquellos un poco fuera de las normas”, de los “chicos con piercing”. Jesus Christ Superstar, en resumen. ¿Y los padres? Bueno, cuando se es joven, nos explica el obispo, se les ve como personas con las que “no se está muy bien”, que “molestan como locos”; sin embargo, Jesús tenía un cierto “feeling”con el Padre y decía las cosas en la cara y no por la espalda, porque “ser falso es un asco”.

Y cosas por el estilo.

Es hermoso hacerse los sacerdotes “modernos” con los chicos de hoy. Nos viene a la memoria el obispo de Noto, monseñor Stagliano, el que canturreaba y comentaba todo serio las cancioncillas de Noemi y Mengoni durante sus homilías. ¿Sorprendidos? ¿Chocados? No, ahora este es, sobre todo, el catolicismo de hoy, “en el surco del giro del papa Francisco”, como escribe lleno de entusiasmo el periodista autor del artículo que presentamos seguidamente. Exacto. A esto se debería reducir la Iglesia de Roma, a esto se la ha reducido: una caravana circense inocua ya, que no puede oponer ninguna resistencia a las fuerzas de la Subversión, que se ríen de ella. Enhorabuena a todos.

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Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Francisco y la Modernidad

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Juan XXIII

1º) Juan XXIII, en el Discurso de apertura del Concilio (11 de octubre de 1962), dijo: “hieren a veces el oído sugerencias de personas […] que en los tiempos modernos no ven sino prevaricación y ruina, van diciendo que nuestra edad, comparada con las pasadas, ha ido empeorando. […]. A Nos parece deber disentir de estos profetas de desventura [1], que anuncian siempre eventos infaustos […]. Siempre la Iglesia se ha opuesto a los errores, a menudo los ha condenado con la máxima severidad. Ahora, sin embargo, la esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la severidad. […]. No ya que falten doctrinas falaces […], sino que ahora parece que los hombres de hoy son propensos a condenarlas por sí mismos” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. El Concilio Vaticano II, EDB, Bolonia, IX ed., 1971, p [39] y p. [47]).

Respondemos:

a) “Los tiempos modernos” comienzan con Descartes para la filosofía, Lutero para la religión y Rousseau para la política y sus sistemas están en ruptura con la Tradición apostólica, la patrística, la escolástica y el dogma católico. En efecto, la modernidad está caracterizada por el subjetivismo sea en filosofía: “Pienso luego existo” es la vía abierta por Descartes al idealismo, para el cual es el sujeto el que crea la realidad; sea en la religión: libre examen de la Escritura sin la interpretación de los Padres y del Magisterio y relación directa del hombre con Dios sin mediadores (Lutero: “sola Scriptura”, “solus Christus”); sea en política: el hombre no es un animal social por naturaleza, antes bien camina solo, y por tanto es el hombre el que crea la sociedad civil y temporal mediante el “pacto social”.

El subjetivismo de la modernidad, uniéndose a la doctrina cristiana, la transforma, la vacía desde dentro, la convierte en un producto del intelecto humano o del subconsciente y no ya una Revelación divina real y objetiva a la cual se tiene el deber de asentir. Sigue leyendo

Ideología de género y modernismo

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12 noviembre, 2015

Qué es la ideología de género

La teoría de género sostiene que: machos y hembras, niños y niñas, hombres y mujeres no son sustancialmente diversos (más allá de la diferente formación “estética” del cuerpo)[1]. La diferenciación verdadera y esencial, según la ideología de género y desmentida por la recta razón y por la ciencia médica, no es un producto biológico, cromosómico y morfológico de la naturaleza (ni mucho menos del Creador), sino que debe ser una conquista de la cultura progresiva y una elección del sentimiento subjetivo del individuo, que ayudarán a cada ser singular “neutro” a escoger, para siempre o sólo por un cierto tiempo, un modo de vida de macho o de hembra, de hombre o de mujer.

El género natural, biológico, objetivo (masculino o femenino), clásico (como ha sido hasta ahora) sería, según la ideología de género, una invención de la familia tradicional, de la cultura machista, de la sociedad atrasada anti-progresista; invención que viene impuesta con violencia por parte de las susodichas superestructuras a los neonatos, sin respetar sus inclinaciones, sus sentimientos y sus elecciones subjetivas.

Entonces, según la ideología de género, el machismo, la religión, la filosofía clásica (desde Platón a la Escolástica) y la familia (constituida por un hombre, una mujer y unos hijos) han impuesto a la humanidad la distinción entre hombre y mujer para poder someter y explotar a las mujeres haciéndolas diversas de los hombres y relegándolas a la casa. Y, contra estas superestructuras atrasadas y reaccionarias, es necesario combatir la guerra de género. Sigue leyendo

La Renovación Carismática al descubierto

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Sobre SÍ SÍ NO NO

Mateo 5,37: “Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno”. Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: “No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice” (Kempis, imitación de Cristo)

Para ir al ESTUDIO, clic aquí

El Camino Neocatecumenal al descubierto

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30 octubre, 2015

El “fondo” secreto de las comunidades neocatecumenales

La opinión aproximada que, de oídas, tenía de estas comunidades era parcialmente favorable, considerando que se trataba de grupos benéficamente activos y voluntariosos, aunque un poco autónomos y un poco fijados en algunas originalidades litúrgicas. Pero el análisis exhaustivo que he podido realizar, por desgracia, me ha revelado un cuadro bien distinto y gravísimo. He podido estudiar atentamente un mamotreto de 400 páginas, que contiene las “orientaciones” para los catequistas, extraídas “de grabaciones de los encuentros con Kiko y Carmen para orientar a los catequistas de Madrid en febrero de 1972”. La historia, finalidad, doctrina y praxis del Camino se encuentran condensadas en este mamotreto de un modo más auténtico.

Todas las citas entre comillas las he copiado exactamente de este volumen, pero sin  indicar el número de página, por tratarse de afirmaciones reiteradas a menudo y por no tratarse de un  libro (dactilografiado y mimeografiado ) normalmente replicable.

Se trata, de hecho, de un texto reservado a los catequistas, que no se cede a ningún otro. He podido tenerlo y fotocopiarlo sólo mediante un estratagema. Ya aquí se vislumbra esta cualidad negativa de las comunidades: el secreto, el esoterismo. Se lee repetidamente: “no digáis nada de estas cosas”; “lo que os digo no es para que lo digáis a la gente, sino para que vosotros lo tengáis de fondo, como base”. Pero es justamente este fondo, esta base lo que resulta inadmisible. De ahí que los neocatecúmenos  y sus superiores eclesiásticos (a los cuales los catecumenales demuestran tanta obediencia), al no ser iluminados acerca de tal “fondo”, resultan engañados. Y se trata, como demostraré, de graves desviaciones doctrinales y prácticas. Sigue leyendo

Nadie más que Jesús

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16 octubre, 2015

Predicaba desde el altar en tiempos de navidad. Yo pendía de sus labios y aguardaba un himno a Jesucristo, nuestro único Salvador y Señor. Sin embargo sólo pronunció su nombre una vez. Allí dónde debió haber dicho Jesús decía el “buen Dios”. No entendía por qué. Luego me sobrevino una duda, ya que no es la primera vez que leo o escucho mensajes de obispos sin el nombre de Jesús. Pensé: “dice el buen Dios” porque puede agradar a todos, también a los hebreos, a los islámicos, a los budistas, y todos los demás, incluso a los que se consideran “laicos” pero que alguna vaga idea de Dios tienen.

Ahora he comenzado a mirar el bellísimo Crucifijo de dimensiones reales sobre el altar y el Tabernáculo que Lo alberga, Jesús vivo y verdadero, y le pregunté: “¿Dónde te han puesto, Jesús, estos ministros tuyos? Nosotros, te rezaba Giovanni Papini, tenemos necesidad de Ti, Oh Jesús, y de nadie más”. Y estos ¿dónde te dejaron?

Desde el primer capítulo de la Carta de San Pablo a los Hebreos: “Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.”(Heb 1, 1-2)

No hay duda: San Pablo habla del Hijo de Dios, Quien ha venido a dar cumplimiento a la Revelación divina y a purificarnos de nuestros pecados, cuando habla de Nuestro Señor Jesucristo, del Verbo divino encarnado,y no del Verbo a secas. No se puede distinguir entre la persona de Jesús y la persona del Verbo. Jesús es el Verbo de Dios. No existe otra persona en Él: es la Persona del Verbo (el “Logos”, el Hijo) que ha unido a sí una naturaleza humana. Este es el misterio de Nuestro Señor Jesucristo: la persona de este Hombre que vivió en Palestina hace 2000 años, es la persona divina que asumió una verdadera naturaleza humana, un cuerpo y un alma que piensa, reflexiona y quiere humanamente, porque Nuestro Señor es el Hombre perfecto. Todas las acciones llevadas a cabo por Nuestro Señor son por lo tanto humano-divinas, en cuanto actos de una Persona divina que subsiste en dos naturalezas.

San Pablo siempre les escribía a los Hebreos (1, 5-8)  “¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tu eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy? (Citando el salmo 2,7). Y también: “Seré un padre para él, y él será para mí un hijo” (2 Sam.7,14). Y una vez más, cuando presenta a su Primogénito al mundo: “Lo adoran todos los ángeles de Dios”.  Y del Hijo también ha dicho “Tu trono, oh Dios, permanece para siempre; el cetro de tu realeza es cetro de justicia” (cita de Sal.45,7).

San Pablo, a su vez, insiste en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, en Su perfección infinitamente superior a la de aquellos Ángeles, que son Sus criaturas, a la de Moisés, a la de los profetas y a la de cualquier hombre, de los que Dios quiere que se sometan a Su poder. Nos llena de estupor, pero es así: Aquél que conversaba con sus Apóstoles y con Sus amigos, Aquél a quien la SS. Virgen María ha llevado en su seno y luego en sus brazos, el Niño Jesús, es Aquél por medio del Cual todo ha sido creado.

Si esto es real, así de real como el sol que nos alumbra, ¿cómo se podrá negar que el Verbo de Dios hecho hombre es el Único Salvador, el único Sacerdote y el Único Rey? Estos tres títulos son los que le corresponden al Hijo de Dios hecho Hombre: Salvador, Sacerdote, Rey.

Ningún hombre, ni siquiera uno, puede ser indiferente a la Presencia del Hijo de Dios en medio de nosotros. Nadie puede decir: “¿Y a mí que me importa? Yo vivo mi vida, no necesito a Jesús para vivir”. ¿El que Dios ha venido, ha tomado un alma y un cuerpo como los nuestros y ha puesto su morada entre nosotros, nos será indiferente? Y ¿nos será indiferente que ha venido a redimirnos de nuestros pecados? Le damos la espalda porque somos todos pecadores. ¿Quién puede afirmar lo contrario? Él ha venido a morir en la cruz para salvarnos y ¿esto nos será indiferente?   Desgraciadamente se blasfema contra Jesús, pero no es posible ser indiferente a Él.

 ***

Ante estas cosas, ¿cómo podríamos poner a la par de Nuestro Señor Jesucristo, el mismo Dios hecho hombre, a Mahoma, Buda, Confusio? ¿Cómo nos atrevemos a degradar o mutilar su Doctrina como lo han hecho Lutero y todos los otros herejes, los rebeldes, los subversivos?

¿Cómo es posible que un católico, que tiene la fe verdadera e íntegra, pueda igualarse a Jesús, el Hijo de Dios, siendo nada más que un hombre y además gravemente pecador y vicioso? ¿Cómo se puede siquiera hablar de “religiones, de todas las religiones, de todos los cultos”? Nuestro gran Poeta, Dante Alighieri, que era católico, pero ni “actualizado” ni “adulto”, habló claramente de los “dioses falsos y mentirosos” (Inf. 1,78).

El anticristo

El papa Pio VI estaba indignado por la constitución dada en Francia por los revolucionarios, porque se proclamaba la “libertad de todos los cultos”. En aquellos terribles años se comenzaba a realizar lo que hoy es norma. Se colocaba a la santa Religión del Dios único, de Nuestro Señor Jesucristo, al mismo nivel de las sectas heréticas y cismáticas, y del paganismo. Aquel Papa escribía a los Obispos de Francia: “Id dónde el Rey, y decidle que es inadmisible que un rey católico admita la libertad de todos los cultos, sin distinción”.

Pio VI estaba indignado, y este debería ser el sentimiento de todo católico ante el actual ecumenismo porque hay un único Dios y es Nuestro Señor Jesucristo.

No es posible ser católico y no sentirse ofendido cuando se habla de la paridad de “todos los cultos”, poniendo a Nuestro Señor al mismo nivel que Mahoma, Buda, o cualquier otro. ¿Hay acaso diversas encarnaciones de Dios en Mahoma, Buda, Lutero y otros por el estilo? No, hubo sólo una Encarnación de Dios en Jesucristo, Nuestro Señor. Y no hay ecumenismo, ni “espíritu de Asis” que valga.

Nuestro único Dios, nuestro único Rey es Jesucristo, y punto.

 ***

San Juan, el apóstol predilecto de Jesús, el Evangelista del Verbo encarnado, lo escribió claro y sencillo: “Quien afirma que Jesucristo es Dios, ese  es de Dios. Quien niega que Jesús es el Cristo, ese es el anticristo (1Jn. 2, 22). El anticristo, afirmaba San Juan, con seguridad y  sin preocuparse por agradar a nadie. Luego, Jesús no puede terminar en el “panteón” de todos los dioses, porque ¡sólo Él, solamente Jesús, es Dios!

Hoy se dice que afirmar que una sola es la Religión verdadera -la de Nuestro Señor Jesucristo- y que las otras vienen del anticristo porque niegan la divinidad de Jesucristo no es liberal, y que es de intolerantes. Se dice: “¿Queréis acaso retornar al Medioevo?” ¡No! Nosotros queremos sencillamente retornar a lo real: Jesús es Dios y por lo tanto Rey de las almas y de las naciones, de la sociedad entera. El único Rey y no hay ni habrá otros.

Hoy en día ¿quién cree, piensa y obra todo a la luz de la divina Realeza de Jesús? Nos encontramos estancados en el liberalismo, en el laicismo,  y podríamos agregar también, en el ateísmo teórico y práctico.

Jesús debe reinar. Su realeza se debe establecer en la tierra como en el Cielo. Él mismo nos ha enseñado a rezar: “Venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo”. Éste debe ser el objetivo de nuestra oración, del ofrecimiento de nuestro sufrir, el sentido de nuestra vida. Debemos vivir y morir por esto: por el triunfo del Reino de Jesús.

El verdadero espíritu cristiano, el verdadero espíritu religioso y sacerdotal no es el compartir las realidades humanas con los otros; no es la pasión por el hombre en el lugar de Dios, cuyo solo pensamiento constituye una idolatría; sino el no poder soportar que exista algo fuera de Jesús, ya que todo fue pensado y querido por Dios para Él y en Él (Jn. 1, 2-4; Col. 1,15-17) y por tanto pensar, hablar, obrar, sufrir y morir, a fin que todo sea instaurado, recapitulado y resumido en Jesús. En una palabra: “instaurare omnia in Christo” (Ef. 1,10).

¿Alguno nos dirá que somos “anti-modernos”? Y bueno, lo somos. Nosotros los católicos deseamos solamente ser “cristificados” y “cristificar” todo. 

Candidus

[Traducido por S.V]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Hay casos en que se debe resistir a la autoridad eclesiástica. Tres ejemplos en la historia de la Iglesia

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9 octubre, 2015

[Imagen: Discusión entre San Pedro y San Pablo. Rembrandt]

I. San Pedro y el incidente de Antioquía. (49 AD)

Ya en el 50 AD, casi 20 años después de la muerte de Jesús, se produjo un hecho reflejado en las Sagradas Escrituras, y comentado por los doctores escolásticos y los historiadores de la Iglesia. De hecho se encuentra en la revelación divina que San Pablo (Epístola a los Gálatas 2, 11), afirma: …cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible [1].

Según la Tradición patrística y escolástica (San Agustín y Santo Tomás de Aquino) San Pedro había pecado venialmente por fragilidad, por retomar la observancia de las ceremonias legales del Antiguo Testamento, para no escandalizar a los judíos convertidos al Cristianismo, provocando con esto el escándalo entre los cristianos provenientes del paganismo. Y según la divina Revelación constituyó  una resistencia pública de Pablo a Pedro, primer Papa [2].

He aquí que Pedro no erró contra la Fe, como sostenían equivocadamente los que se oponían a la infalibilidad durante el Concilio Vaticano I, aún cuando con su comportamiento cometió un pecado venial por fragilidad; Honorio, en cambio, pecó gravemente, sin caer en la herejía formal, pero favoreciéndola por su debilidad y negligencia. Sigue leyendo

San Pío X y la política

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6 octubre, 2015

Según el prejuicio católico liberal la Iglesia no debe hacer política, o sea no debe ocuparse de cuestiones que tienen que ver con la familia y el Estado (sociedad perfecta e imperfecta en el orden natural o temporal), sino que debe permanecer confinada (por su materia, que es puramente espiritual) en la esfera privada e individual. Ahora San Pío X, el Papa de la afirmación explícita e intergral de la verdad, ha elegido como su divisa, y la ha aplicado en el curso de todo su pontificado, el lema “Instaurare omnia in Christo / Restaurar todo en Cristo”.

“Todo” en Cristo

Todo, vale decir que no sólo el individuo, sino también la familia y la ciudad o polis. De hecho el hombre es un animal social (Aristóteles) y fue hecho para vivir en una familia, que uniéndose a otras familias forma una ciudad o una aldea y más aldeas puestas juntas forman el Estado. Sin el Estado, entonces, el hombre sería un animal salvaje y le faltaría uno de los elementos constitutivos de su naturaleza de animal racional y libre que es la sociabilidad.

La Iglesia y el Papa deben hacer política porque se ocupan del hombre y lo deben elevar al orden sobrenatural a fin de que se salve el alma no por sí solo, no siendo él un “animal salvaje y silvestre”, sino junto a su familia y a la ciudad de la cual forma parte. De hecho no sólo el individuo debe ayudar a aquellos que le son cercanos a salvarse, sino que del orden o del desorden que reinan en la familia y en el Estado depende la mayor o menor facilidad para el individuo de santificarse y salvarse: “De la forma dada a la Sociedad, a según que esté de acuerdo o no con las Leyes divinas, depende el bien o el mal de las almas. Ante esta consideración y previsión, ¿cómo podría ser lícito para la Iglesia […] permanecer espectadora indiferente frente a los peligros a los cuales van al encuentro sus hijos, permanecer en silencio o fingir no ver situaciones que […] hacen que sea difícil o prácticamente imposible, una conducta de vida cristiana?”
(Pío XII, Radiomensaje La solemnidad, Pentecostés 1941)[1]. Sigue leyendo