San Ignacio de Loyola

Padre Luis Esteban Murri (Reflexiones radiales “Hacia la Cumbre”). Bella reflexión sobre la figura y llamado a la santidad de San Ignacio de Loyola

Padre Luis E. Murri

 

PADRE LUIS E. MURRI

El Padre Luis Esteban Murri se ordenó sacerdote en la Diócesis de San Rafael, Mendoza, Argentina, el 22 de diciembre de 1991. Desde entonces viene predicando numerosas tandas de retiros y Ejercicios Espirituales, para laicos y religiosos, como también novenas en distintas parroquias y provincias. Ha pronunciado distintas conferencias en diversos puntos del país, de los más variados temas espirituales, formativos y patrióticos. Promovió la erección del “Primer Monumento Nacional a Nuestra Señora de Malvinas”, obra que se concretó en 2002 en Quemú Quemú, La Pampa. Desde el año 1995 está ejerciendo su ministerio en la Diócesis de Santa Rosa, La Pampa.
Tomado de:
adelantelafe.com

Sermón del Juicio universal

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Et videbut Filium hominis venientem in nubibus cœli cum virtute multe et magestate.
Verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes resplandecientes del cielo con gran poder y majestad.

(Math. XXIV, 30)

Dios es desconocido en nuestros tiempos, y por esto es tan despreciado de los pecadores, como si no pudiera vengarse, cuando quisiere de las injurias que le hacen:Et quasi nihil posset facere omnipotents, æstimabant, eum. (Job. XXII, 17). Pero el Señor ha fijado un día, que en las santas Escrituras se llama: Dies Domini, en el cual se reconocerá que el eterno Juez hace justicia. Cognoscetur Dominus judica faciens.(Psalm. IX, 17). Sobre este texto escribió San Bernardo: “El Señor, que ahora es ignorado mientras es misericordioso, se dará a conocer cuando venga a juzgarnos”. (Lb. de Rad.). Por esto se llama este día: “Día de ira, de tribulación y de angustia. Día de calamidad y miseria” (Soph. I, 15). Comencemos, pues, a hacer las reflexiones siguientes:

En el punto 1º: El diverso aspecto que representarán los justos y los pecadores.

En el 2º: El examen de las conciencias.

En el 3º: La sentencia de los escogidos y de los réprobos.

Virgen purísima, Reina de los Ángeles, y Madre de los pecadores, interponed vuestra poderosa intercesión para que vuestro Hijo santísimo, que es la fuente de toda gracia, me conceda la que yo necesito para exponer a mis oyentes, santa y debidamente aquella misma palabra divina que Él mismo nos enseñó, cuando vivió en la tierra revestido de nuestra misma naturaleza, con el fin de enseñarnos el camino del Cielo. Para esto os saludamos con el Ángel, diciendo, Ave María.

Punto 1

Del distinto aspecto de los justos y de los pecadores en el valle de Josafat.

1. A este día dará principio el fuego que bajará del Cielo, y con su ardor los elementos se disolverán; y la tierra y las obras que hay en ella, con todos los hombres que vivan entonces, todo será abrasado: Terra et quœ in ipsa sunt opera exurentur (II, Petr. III, 10). Todo se convertirá aquél día en un montón de cenizas.

2. Luego que estén muertos los hombres sonará aquella terrible trompeta, que hacía temblar a San Jerónimo, y todos a su sonido, resucitarán en un estado incorruptible, como dice el Apóstol: Canet enimtuba, et mortui resurgent (I, Cor. XV, 52). San Jerónimo (in Math. cap. 5) decía “Siempre que pienso en el día del juicio, me pongo a temblar. Bien esté comiendo, bien bebiendo, bien haciendo cualquier otra cosa; siempre me parece que resuena en mis oídos aquella terrible trompeta que dice: “Levantaos muertos, venid a juicio”. Y San Agustín confesaba, que ninguna cosa le distraía más de los pensamientos terrenos, que el temor que le inspiraba éste día.

3. Al sonido de aquella trompeta descenderán del Cielo las hermosas almas de los bienaventurados, a unirse con aquellos mismos cuerpos con que sirvieron a Dios en este mundo; y saldrán del Infierno las de los réprobos, desesperadas y horribles a unirse a los cuerpos desgraciados y malditos, con los cuales ofendieron a Dios. ¡Cuán diferente será la presentación de los unos de los otros! Los réprobos aparecerán deformes y negros como tizones del Infierno: al propio tiempo que los justos resplandecerán como el sol en medio de su Padre: Tunc justi fulgebunt sicut sol (Math. XIII, 43). ¡Qué contentos estarán entonces los que hayan mortificado su cuerpo con la penitencia! Deduzcámoslo de las palabras que dijo San Pedro de Alcántara a Santa Teresa, cuando se le apareció después de su muerte: ¡O felix paenitentiæ, qœ tantam mihi promeruit gloriam! ¡Dichosa penitencia, que me granjeó tan grande gloria!

4. Luego que los hombres hayan resucitado, los ángeles los conducirán al valle de Josafat para ser allí juzgados: Populi, populi in vallem concisionis, quia, juxta est Domini (Joel. III, 14). Luego, los mismos ángeles separarán los réprobos de los escogidos, colocando a estos a diestra y aquéllos a la siniestra:Exibunt angeli, et separabunt malos d medio justorum. ¡Qué confusión sufrirán entonces los tristes condenados! dice el autor de la “Obra imperfecta” (Hom. 54). ¡Quomodo putas impios confundendos, quando segregatis justis, fuerint deridicti!Esta pena sola sería bastante para servirles de Infierno, como dice el Crisóstomo: Et si nihil ulterius paterentur ista sola verecundia sufficeret eis ad paenam. (In Math. cap. 24). El hermano será separado del hermano, el marido de la esposa, el hijo del padre, el amigo del amigo.

5. Pero, repentinamente se abren los Cielos, los ángeles acuden a presenciar el juicio, llevando la señal de la Cruz y los otros signos de la Pasión del Redentor, como dice el angélico Santo Tomás: Veniente Domina ad judicium signam crucis, et alia passionis indica demostrabunt. (S. Thom. Opusc. II, Cap. 244). Esto se confirma con aquellas palabras de San Mateo (24, 30) Et tunc parebit signum Filii hominis in cœlo, et tunc plangent omnes tribus terræ. Derramarán lágrimas de desesperación los pecadores al ver la cruz del Salvador; porque como dice San Juan Crisóstomo, los clavos se quejarán del pecador, y las llagas y la cruz de Jesucristo hablarán contra de él. Clavi de te conquerentur, cícatrices contra te prorabit. (Homi. 20 in Math.).

6. También la Reina de los santos y de los ángeles, María Santísima, asistirá al juicio universal del género humano; y, finalmente, comparecerá el eterno y supremo Juez sobre las nubes, cercado de esplendor y majestad: Et videbant Filium Hominis venientem in nulibus cœli, eum virtute multa et majestate. (Math. XXIV, 30). Verán al Hijo de Dios y de la Virgen sobre las nubes resplandecientes del Cielo rodeado de pompa y de virtud. ¡Que pena causará a los réprobos la vista imponente del Juez! A facie ejus cruciabantur populi. (Joel. II, 6). San Jerónimo dice que la presencia de Jesucristo les causará mayor tormento que el mismo Infierno: Domnatis melius est inferni penæs, quam domini praesentiam ferre. Por esto, según San Juan, dirán ellos aquel día a los montes y peñascos: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara del Juez irritado: Dicent montibus et petris: Cadite cuper nos et abscondite nos a facie seden tis super thronum, et ab ira gni. (Apocal. IV, 16).

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SAN MARTÍN DE PORRES

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3 de noviembre

(1639 P. C.)

San Martín de Porres nace en Lima el 9 de diciembre de 1579, hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava y de Ana Velázquez, negra libre panameña. Martín fue bautizado en la iglesia de San Sebastián, en la misma pila bautismal en que siete años más tarde lo sería Santa Rosa de Lima. Juan de Porres marcha a Guayaquil, Ecuador, comisionado por el Virrey Don García Hurtado de Mendoza. Allí reclama a sus dos hijos que salen para Ecuador. Años más tarde, Don Juan Porres es nombrado Gobernador de Panamá por lo que los niños, Martín y Juana, regresan con su madre a Lima; es el año 1590, Martín tiene once años. A los Doce Martín está de aprendiz de peluquero, y asistente dentista. La fama de su santidad corre de boca en boca por la ciudad de Lima.

   Son misteriosos los caminos del Señor: no fue sino un santo quien lo confirmó en la fe de sus padres. Fue Santo Toribio de Mogrovejo, primer Arzobispo de Lima, quien hizo descender el Espíritu sobre su moreno corazón, corazón que el Señor fue haciendo manso y humilde como el de su Madre.

   Conoce a Fray Juan de Lorenzana, famoso dominico como teólogo y hombre de virtudes. Le invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario.

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TODOS LOS DIFUNTOS DE LA ORDEN DOMINICA

8 de noviembre

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Oh Señor que eres tan adorable y me has mandado a amarte,
¿por qué me diste tan solo un corazón y este tan pequeño?
(San Felipe Neri)

En este día la Orden Dominica conmemora la memoria de todos los miembros que, después de haberse dedicado a su misión apostólica, ahora reposan en el Señor.

Tomado de:

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FIESTA de las SAGRADAS RELIQUIAS

5 de noviembre

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Después de haber celebrado el día de todos los Santos, o sea, la fiesta de todas las almas que han entrado en el cielo, la Iglesia honra hoy las santas reliquias de sus cuerpos, que en la tierra quedan, esperando la resurrección gloriosa, de que son prenda segura.

Desde los primeros tiempos de la Iglesia se celebraban en las catacumbas los santos misterios sobre las tumbas de los mártires, para unir su sacrificio al del Salvador. Más tarde, en Roma, se erigieron basílicas en su honor; vastos relicarios que albergaban el sepulcro de los mártires más célebres. Los restos de quienes habían confesado su fe por el martirio se depositaban bajo el altar mayor, o confesión de las basílicas que se les consagraban; de ahí procede la costumbre de la traslación de las reliquias de los mártires, parte esencial de la ceremonia de la dedicación de una iglesia, así como también la de colocar reliquias de los santos mártires en todos los altares, en el hueco de una pequeña cavidad del ara, llamada tumba. La misa de las santas reliquias se halla compuesta en gran parte de pasajes entresacados de la liturgia de los mártires.

Tomado de:

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Tributo a la Misa Tradicional

Tributo a la Misa Tradicional

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14 octubre, 2015

Quería presentarles este video que gustosamente he realizado, como tributo a la Misa Tradicional. No puedo engañarme, es la que verdaderamente expresa el sentido de la Misa, el Sacrificio de la Misa.
Por favor, no se ofendan los que no la conocen y sigan leyendo.

Yo antes no la conocía, pero en realidad era lo que necesitaba, pues sabía que Cristo se inmola en la Cruz, pero la liturgia nueva en verdad no me ofrecía lo que mi alma reclamaba.

Lo que más me chocó al principio fue que era de cara a Dios y los silencios, las palabras que el sacerdote dice en voz baja (vox secreta).
No fue una sorpresa desagradable, algo desconcertante quizá, pues realmente es muy distinto, y era la primera vez en mi vida que asistía a algo que respiraba sacralidad por todos  lados.  Uno en seguida se da cuenta que se está rindiendo el culto debido a Dios. Algo verdaderamente digno de Dios.

En  la misa Tradicional uno se siente más poca cosa, y eso es bueno, porque no somos más que simples gusanos frente a la majestad de Dios. No hay lugar apenas para protagonismos ni  nada que pueda centrarse en el hombre en la Misa Tradicional. Por eso uno se mosquea un poco. Nadie sale a leer etc… pero te das cuenta en seguida de que eso es bueno, te centras en  que estás viviendo la Pasión del Señor. Y que el centro es Cristo que se ofrece a sí mismo al Padre usando como instrumento al sacerdote.

Fue una sorpresa porque nunca había vivido algo así, algo tan maravilloso, algo tan centrado en Cristo, todos de cara a Dios.
Cuando voy a una misa Novus Ordo voy con espíritu tridentino, casi toda la misa me preparo para comulgar, medito la Pasión del Señor, que se está inmolando por mi, aunque la liturgia no acompañe. Confieso que acostumbrado a la misa Tradicional, no siempre me es fácil asistir a la Nueva Misa, te das cuenta de todas las cosas que faltan, pero es peor estar 6 días sin recibir al Señor.

Insisto en que no pretendo ofender de ningún modo a los que no van a Misa Tradicional, este video también es para ellos, para ayudar a vivir con el verdadero espíritu la Santa Misa. Digo esto porque se que hay mucha gente que en verdad anhela la Misa Tradicional y no se acercan a ella porque hay malas lenguas que se dedican a perseguir este rito declarado a perpetuidad por San Pio V y que ha alimentado a tantos grandes santos hasta hace relativamente  poco e inspirado las siguientes oraciones de acción de gracias conocidas por muchas almas piadosas que día a día las recitan y que para finalizar comparto con ustedes algunas de ellas:

Oración de San Buenaventura

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor; con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por Ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu Casa; anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo. Haz que mi alma tenga hambre de Ti, Pan de los Ángeles, alimento de las almas santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza, de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite. Oh Jesús, en quién se desean mirar los Ángeles: tenga siempre mi corazón hambre de Ti, y el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor; tenga siempre sed de Ti, fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la Casa de Dios: que te desee, te busque, te halle; que a Ti vaya y a Ti llegue; en Ti piense, de Ti hable, y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin: para que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija y firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.

Oración de Santo Tomás de Aquino

Gracias te doy, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso Cuerpo y Sangre de tu Unigénito Hijo mi Señor Jesucristo. Suplícote, que esta Sagrada Comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos, y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas las virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa. Ruégote, que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde Tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

San Ignacio de Loyola

Toma, Señor, toda mi libertad. Recibe mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo lo que tengo y poseo Tú me lo diste: todo te lo devuelvo y entrego totalmente al dominio de Tu voluntad. Concédeme con tu gracia amarte solamente a Ti; con eso me basta, no pido más.

Santiago Llull Sesma

San Francisco de Asís, Confesor

San Francisco de Asís, por J. Benlliure

S. Francisco, nacido en Asís, Umbría, fue suscitado por Dios para trabajar con Sto. Domingo1 en el resurgimiento moral del mundo, precisamente en una época de las más borrascosas.

«Cuanto este insensato sublime, dice el Conde de Montalembert, más se ocultaba y rebajaba para hacerse digno, con la humildad y el desprecio de los hombres, de ser vaso del divino amor, tanto más, por un efecto maravilloso de la gracia, corrían los hombres en pos de él.»  Francisco tuvo pronto discípulos, que se redujeron a la más estrecha pobreza, compartiendo su ardor en la conversión de los pueblos. «Hermanos míos, les decía, prediquemos penitencia más con nuestros ejemplos que con nuestras palabras.» Dióles después una Regla, que mereció la aprobación de Inocencio III en 1210.  Al año siguiente cediéronle los Benedictinos la iglesita de Nra. Sra. de los Ángeles, llamada Porciúncula2, cuna que fué de su Orden.  Esta nueva familia religiosa con que enriqueció la Iglesia, multiplicóse con tal rapidez que a los diez años contaba ya hasta cinco mil hermanos en el Capítulo general, celebrado en Asís3.

porciunculaLa Porciúncula

Queriendo S. Francisco que se considerasen como los más pequeños entre los religiosos, dióles el nombre de Frailes Menores.  Él mismo no pasó en toda su vida de simple diácono. Al lado de esta Orden, fundó otra que es la de las «damas pobres o Clarisas, así llamadas por la ilustre virgen de Asís y cofundadora Sta. Clara (12 de Agosto).

Finalmente, en 1221, estableció otra Orden, llamada «Orden Tercera de penitencia», a la que los Papas prodigan los más poderosos alientos y ricas gracias. S. Francisco envió discípulos suyos a Alemania, España, Francia, África; él mismo deseó ir a Palestina y a Marruecos sediento del martirio; mas estorboselo en el camino la divina Providencia.

El 4 de Octubre de 1226, dió su alma a Dios, diciendo: «Sacad Señor, mi alma de esta cárcel, para que vaya a cantar tus alabanzas» (Salmo 141).

¡Serafín de Asís! Ahora eres rico, y tu sayal reluce más que la púrpura de los reyes. Ruega por la Iglesia y sigue siendo una de sus más robustas columnas. Enséñanos el desprecio de todo lo terreno, que, al fin. todo ello vale harto menos que un alma.

Y, sin embargo, los hombres arriesgan alocados la suya, y aun la pierden a trueque de allegar un montoncito de polvo que reluce.  A ti te llamaron loco las gentes; pero ésta si que es locura, frente a la misteriosa y única cordura de la cruz y del entero desprendimiento.

Mira siempre con especial predilección por tu dilatadísima familia espiritual repartida en tus tres Órdenes, a fin de que se santifiquen y que den a Dios la debida gloria y a la Iglesia el espiritual provecho que de ellos espera.

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1. «Francisco, dice Dante, fué un verdadero Serafin por el amor que abrasó su alma; Domingo con sus luces ocupa las filas de los Querubines».  La. vida del primero alcanza de 1182 a 1226: la del segundo va. de 1170 a. 1221. Cuéntase que San Luis, rey de Francia, solía decir : Si yo pudiese dividirme en dos partes, daría. una mitad a Sto. Domingo y la otra a S. Francisco.

2. S. Francisco, después de haber restaurado la Iglesia. de Nra. Sra.. de los Ángeles, alcanzó del Papa la gracia de una indulgencia plenaria para todos los fieles que la visitasen el 2 de Agosto, aniversario que era de su consagración. Todas las iglesias parroquiales gozan desde hace unos años del mismo privilegio.

3. En 1264 los Franciscanos poseían 8.000 casas, creciendo su número en la Edad Media.  Actuaalmente las tres ramas de la Orden de S. Francisco cuentan 40.000 miembros en todo el mundo.  Han dado a la Iglesia 29 Santos, 60 beatos, 5 Papas y numerosos cardenales, obispos y doctores de la talla de S. Buenaventura., Alejandro de Ales, Rogerio Bacon y Dune Scot.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1726 y 1727.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS,(*) Virgen

Santa Teresita del niño Jesús

Si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecar .
sácalo y arrójalo fuera de ti.
(Mateo, 5, 29).

   La rápida difusión del culto a Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz es uno de los acontecimientos más notables de la historia religiosa de nuestra época. Entró al Carmelo de Lisieux, a la edad de 15 años, en 1888, y murió en él el 30 de septiembre de 1897. En pocos años era conocida del mundo entero, y su caminito de sencillez y de perfección en las cosas cotidianas se hizo célebre en la espiritualidad cristiana. Numerosas gracias y milagros fueron atribuidos a su intercesión. Fue canonizada en 1925.

  MEDITACIÓN – EL CRISTIANO
DEBE SER CIEGO, MUDO y SORDO

  I. Para ser dichoso en este mundo, para vivir en él santamente, hay que ser ciego para muchas cosas. Cierra los ojos a todo lo que pueda hacerte concebir malos pensamientos, causarte tristeza o inspirarte orgullo; no mires los defectos de tu prójimo, o los tuyos. Dios mío, hazme ver la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud. Aparta mis ojos para que no vean la vanidad. (E1 Salmista).

   II. .Hay que saber ser mudo para vivir como cristiano. Cuando se presenta una ocasión de hablar bien de ti mismo, de hablar mal del prójimo, de faltar la caridad, guarda silencio; porque generalmente sucede que quien habla mucho comete muchos pecados y profiere palabras que lamenta después amargamente. No hay nada más provechoso que vivir en el recogimiento, hablar poco con los demás y mucho consigo mismo. (Séneca).

   III. ¿Para qué querer oír todo y saber todo? ¡Muchas palabras criminales, muchas maledicencias, muchos discursos impíos o atrevidos turbarán la paz de tu alma y despertarán en ella pensamientos vanos o peligrosos! El retiro te facilitará la observancia
los tres consejos que hemos dado. Retírate a la soledad, no con el cuerpo sino con el espíritu; la soledad del espíritu es la que se te recomienda, no la del cuerpo. (San Bernardo).

El amor a la soledad
Rogad por la Orden del Carmelo.

ORACIÓN

     Señor, que habéis dicho: “Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos”, concedednos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Por J. C. .S. Amén.

Tomado de:

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SAN REMIGIO DE REIMS

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San Remigio, célebre obispo de Reims, conocido en la historia principalmente por el hecho de haber bautizado al rey Clodoveo y un buen número de su pueblo, fue hombre, según el testimonio de San Gregorio de Tours, insigne por su erudición y santidad y por sus obras maravillosas, por todo lo cual es considerado como el apóstol de los francos. Las fuentes que nos informan sobre él, principalmente San Gregorio. de Tours y San Avito de Vienne, aunque fieles en la relación de los hechos fundamentales, no son absolutamente seguras, en lo que se refiere a los detalles de los mismos. Sin embargo, tomando el conjunto de éstos, podemos decir que estamos suficientemente informados.

Nacido en Laon, hacia el año 437, de padres galos, hizo tan considerables progresos en su formación, y particularmente en la elocuencia, que, según el testimonio de San Sidonio Apolinar, compañero suyo en los primeros años, llegó a superar a todos sus iguales. Contando sólo veintidós años de edad, al quedar vacante en 459 la sede de Reims, fue él destinado para la misma, y los hechos probaron bien pronto que con su celo y fervor de espíritu suplía lo que le faltaba de experiencia.

No poseemos muchas noticias sobre la actividad de San Remigio durante la primera etapa de su vida, desde su elevación a la sede de Reims, en 459, hasta el gran acontecimiento de la conversión de Clodoveo, hacia el 496, en que tan directamente intervino San Remigio. Pero lo poco que conocemos nos lo presenta como un prelado eminente, consciente de sus deberes y entregado de lleno a la instrucción y gobierno de su pueblo. Sabemos por Sidonio Apolinar que desarrolló gran actividad en convertir a muchos entre los invasores francos y someterlos al yugo de Cristo. El mismo atestigua que poseyó un volumen de los sermones de Remigio, cuya suavidad, belleza de expresión y plenitud de doctrina pondera extraordinariamente. Con esta elocuencia, a la que se juntaba su eminente santidad, contribuyó eficazmente a poner el fundamento de la conversión del pueblo de los francos. Sigue leyendo

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

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En Español

Sagrado Corazón de Jesús ††

Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
R/ Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.
R/ Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial.
R/ Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo-
R/ Ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo
R/ Ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios.
R/ Ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.
R/ Ten Misericordia de nosotros. (Se repite cada vez). R/

Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Corazón de Jesús, de infinita majestad,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
R/ Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
R/ Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
R/ Ten piedad de nosotros.

V/.Jesús, manso y humilde de Corazón,
R/.Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

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En Latín

Sagrado Corazón de Jesús ††

Kyrie, eleison.
R/. Kyrie, eleison.

Christe, eleison.
R/. Christe, eleison.

Kyrie, eleison.
R/. Kyrie, eleison.

Christe, audi nos.
R/. Christe, audi nos.

Christe, exaudi nos.
R/. Christe, exaudi nos.

Pater de cælis Deus,
R/. Miserere nobis.

Fili Redemptor mundi Deus,
R/. Miserere nobis.

Spiritus Sancte Deus,
R/. Miserere nobis.

Sancta Trinitas, unus Deus,
R/. Miserere nobis.

Cor Iesu, Filii Patris aeterni,
R/. Miserere nobis.

Cor Iesu, in sinu Virginis Matris a Spiritu Sancto formatum,
Cor Iesu, Verbo Dei substantialiter unitum,
Cor Iesu, maiestatis infinitæ,
Cor Iesu, templum Dei sanctum,
Cor Iesu, tabernaculum Altissimi,
Cor Iesu, domus Dei et porta cæli,
Cor Iesu, fornax ardens caritatis,
Cor Iesu, iustitiæ et amoris receptaculum,
Cor Iesu, bonitate et amore plenum,
Cor Iesu, virtutum omnium abyssus,
Cor Iesu, omni laude dignissimum,
Cor Iesu, rex et centrum omnium cordium,
Cor Iesu, in quo sunt omnes thesauri sapientiæ et scientiæ,
Cor Iesu, in quo habitat omnis plenitudo divinitatis,
Cor Iesu, in quo Pater sibi bene complacuit,
Cor Iesu, de cuius plenitudine omnes nos accepimus,
Cor Iesu, desiderium collium æternorum,
Cor Iesu, patiens et multæ misericordiæ,
Cor Iesu, dives in omnes qui invocant te,
Cor Iesu, fons vitæ et sanctitatis,
Cor Iesu, propitiatio pro peccatis nostris,
Cor Iesu, saturatum opprobriis,
Cor Iesu, attritum propter scelera nostra,
Cor Iesu, usque ad mortem obœdiens factum,
Cor Iesu, lancea perforatum,
Cor Iesu, fons totius consolationis,
Cor Iesu, vita et resurrectio nostra,
Cor Iesu, pax et reconciliatio nostra,
Cor Iesu, victima peccatorum,
Cor Iesu, salus in te sperantium,
Cor Iesu, spes in te morientium,
Cor Iesu, deliciæ Sanctorum omnium,

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R/. Parce nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R/. Exaudi nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R/. Miserere nobis.

V/. Iesu, mitis et humilis Corde,
R/. Fac cor nostrum secundum Cor tuum.

Oremus

Omnipotens sempiterne Deus, respice in Cor dilectissimi Filii tui et in laudes et satisfactiones, quas in nomine peccatorum tibi persolvit, iisque misericordiam tuam petentibus, tu veniam concede placatus in nomine eiusdem Filii tui Iesu Christi: Qui tecum vivit et regnat in sæcula sæculorum. R/. Amen.

Sagrado Corazón de Jesús †

Tomado de:

https://radiocristiandad.wordpress.com

Sermón Dominical

Del

DOMINGO IN ALBIS

Y OCTAVA DE PASCUA 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 12 de abril de 2015

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Homilía: Identidad Sacerdotal y Confesión vs Secularización y Buenismo

Domingo in Albis

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 20: 19-31

Los apóstoles se encuentran gozosos con Cristo resucitado, éste les dice:

1.- “Como el Padre me envió, así os envío yo”. Estas palabras definen cuál es la misión y la identidad de los sacerdotes: ser otros cristos. ¿Cómo puede dudar un sacerdote de su identidad? Las palabras del Señor son claras. El sacerdote no es un agente de pastoral o un político o un hombre que ha de buscar por sí la justicia social o los derechos humanos. La función del sacerdote es encaminar a los hombres hacia Dios. Cuando el hombre se encamine hacia Dios, será entonces, cuando el hombre se preocupe de la justicia social…
La idea protestante del sacerdocio está influenciando a muchas personas dentro de la Iglesia católica. El sacerdote es entresacado de entre los hombres y puesto para las cosas que miran a Dios. El sacerdote es un hombre de oración y penitencia. Un sacerdote que no ora es como una flor marchita. Hay sacerdotes “nuevos” que han sido formados después del Vaticano II y a quienes se les ha hecho creer que todo empieza y acaba con ese concilio. Eso es falso. El Magisterio de la Iglesia no comienza con el Vaticano II sino con concilio fue el de Jerusalén.
No entiendo la actitud del presidente de la Conferencia Episcopal Española cuando aparenta tener una íntima amistad con el presidente Rajoy, un hombre que se llama así mismo cristiano, pero que no lo es.

2.- El Señor les vuelve a repetir el saludo y después sopla el Espíritu Santo sobre ellos y les dice: “A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados…” Cristo instituye el sacramento del orden en la Última Cena, pero es ahora cuando les da a sus “sacerdotes” el poder de perdonar los pecados; un poder que sólo Dios tiene. El gran drama de nuestro catolicismo es que ha desaparecido la confesión. Dios está deseoso de perdonarnos, pero para ello necesita de un sacerdote que perdone en su nombre. Pero para que el hombre se acerque a la confesión se ha de sentir pecador. Si no siente que ha pecado, nunca se podrá arrepentir. Y sin arrepentimiento la confesión es nula. Además, la confesión ha de ser también íntegra. Hay que confesar todos los pecados graves, si se oculta alguno entonces se comete sacrilegio. Y después, esas personas que no se han confesado y tienen pecados graves, o se han confesado mal, acuden a recibir el Cuerpo de Cristo (cometiendo otro sacrilegio).

3.- Aparece también en este evangelio el problema de la incredulidad. Vivimos en una situación de incredulidad general o apostasía, empezando por la misma jerarquía. Análisis concreto de la situación moral en la que se encuentran los homosexuales, transexuales… Sepamos que Dios condena claramente estas conductas: “afeminados, sodomitas, adúlteros… no heredarán el reino de los cielos”.
¿Qué es lo que va a ocurrir este próximo otoño en la celebración del famoso sínodo de la familia? La verdad es que incluso aquellos obispos que piensan de modo diferente no pondrán mucha resistencia; sencillamente serán acallados para que su voz no se oiga. Además, me temo que no se querrán pillar las manos.
Pero el triunfo final no será del mal sino del bien. Conocemos la promesa que Cristo nos hizo: “las puertas del infierno no prevalecerán”. Así pues, pongamos nuestra confianza en Dios. Pasará lo que sea, pero como nos dice San Pablo: “para los que aman a Dios todo lo que ocurre es para su bien”. Tengamos, pues, nuestra esperanza siempre puesta en Jesús.000

Cinco caminos de penitencia

De las homilías de San Juan Crisóstomo


Homilía 2 sobre el diablo tentador, 6

Oficio de Lectura, XXI martes del Tiempo Ordinario

Cinco caminos de penitencia: primero, la acusación de los pecados; segundo, el perdonar las ofensas de nuestro prójimo; tercero, la oración; cuarto, la limosna; y quinto, la humildad.

Cinco caminos de penitencia: primero, la acusación de los pecados; segundo, el perdonar las ofensas de nuestro prójimo; tercero, la oración; cuarto, la limosna; y quinto, la humildad.

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Santa Bernardita Soubirous después de 136 años de fallecida

Cuando ya le faltaba poco para morir, llegó un obispo a visitarla y le dijo que iba camino de Roma, que le escribiera una carta al Santo Padre para que le enviara una bendición, y que él la llevaría personalmente. Bernardita, con mano temblorosa, escribe: “Santo Padre, qué atrevimiento, que yo una pobre hermanita le escriba al Sumo Pontífice. Pero el Sr. Obispo me ha mandado que lo haga. Le pido una bendición especial para esta pobre enferma”. A vuelta del viaje el Sr. Obispo le trajo una bendición especialísima del Papa y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo el Santo Padre.

El 16 de abril de 1879, exclamó emocionada: “Yo vi la Virgen. Sí, la vi, la vi ¡Que hermosa era!” Y después de unos momentos de silencio exclamó emocionada: “Ruega Señora por esta pobre pecadora”, y apretando el crucifijo sobre su corazón se quedó muerta. Tenía apenas 35 años.

A los funerales de Bernardita asistió una muchedumbre inmensa. Y ella empezó a conseguir milagros de Dios en favor de los que le pedían su ayuda. Y el 8 de diciembre de 1933, el Santo Padre Pío Once la declaró santa.

Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en la capilla de su convento en Nevers, Francia, dentro de un féretro de cristal  donde parece estar dormida; su rostro muestra dulzura y paz.

 

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Detalle de su excepcional incorruptibilidad es esta fotografía, en la cual se puede observar ese rostro dulce lleno de paz.

Bernardita: tú que tuviste la dicha de ver a la Sma. Virgen aquí en la tierra, haz que nosotros tengamos la dicha de verla y acompañarla para siempre en el cielo.

Para leer más sobre la vida de esta Gran Santa dar clic aquí

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Tomado de:

http://www.ewtn.com/spanish/index.asp

http://lagatayelbuho.110mb.com/MORIAR/CUERPOS/moriar-incorruptos01.html

Especial de San Juan Bosco

"Propagad buenos libros --decía Don Bosco-- sólo en el cielo sabréis el gran bien que produce una buena lectura"

“Propagad buenos libros –decía Don Bosco– sólo en el cielo sabréis el gran bien que produce una buena lectura”

SAN JUAN BOSCO,* Confesor

SAN JUAN BOSCO

San Juan Bosco, gran constructor de iglesias

San Juan Bosco, su muerte

San Juan Bosco después de 122 años de fallecido

El sueño más famoso de San Juan Bosco

La frase que representa el sentir como educador de San Juan Bosco

Especial de San Francisco de Sales

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SAN FRANCISCO DE SALES,* Obispo, Confesor y Doctor

Las controversias, uno de los tres libros famosos de San Francisco de Sales

San Francisco de Sales a la conquista de los Calvinistas

Oración a San Francisco de Sales

SAN FRANCISCO DE SALES, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

29 de enero
SAN FRANCISCO
DE SALES
,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. 1567 en Sales, Saboya;
† 28 de diciembre de 1622 en Lyon, Francia

Patrono de escritores; autores; prensa católica; periodistas; educadores; profesores; confesores; sordos. Protector contra la sordera.

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis el reposo para vuestras almas. (San Mateo 11,29).

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis el reposo para vuestras almas. (San Mateo 11,29).

Este santo ha sido la gloria de su siglo, el modelo de los hombres apostólicos y de los obispos, el doctor universal de la piedad y del amor de Dios. Su cuerpo en Annecy y su corazón en Lyon han obrado infinidad de milagros devolviendo la salud a los cuerpos; pero su espíritu, siempre vivo en sus libros, obra maravillas mucho más sorprendentes convirtiendo a los pecadores. Tan llena está su vida de nobles acciones, que es difícil resumirla; tan conocida de todos, por otra parte, que no es necesario referirla. Murió en Lyon en 1622.

MEDITACIÓN
SOBRE EL CORAZÓN
DE SAN FRANCISCO DE SALES

I. El corazón de San Francisco de Sales ardía con el fuego del amor divino. Este amor le hizo emprender todo lo que juzgó apto para contribuir a la gloria de Dios y a la salvación del prójimo. Sus predicaciones, sus pláticas, sus libros, son pruebas de esta verdad. ¡Ah! si amases a Dios como él, te burlarías de las riquezas, de los placeres, de los honores, y no dejarías perder las ocasiones de incitar a los demás a amar al Señor. ¡Oh Dios que sois tan amable! ¿por qué sois tan poco amado? ¡Oh fuego que siempre ardéis, fuego que nunca os extinguís, abrasad mi corazón!

II. El corazón del Santo sólo tenía dulzura y ternura para el prójimo; después de su muerte no se le encontró hiel en el cuerpo. Consolaba a los enfermos, daba limosna a los pobres, instruía a los ignorantes, y con su afabilidad trataba de que se le allegasen los pecadores, a fin de conducirlos enseguida al redil de Jesucristo.

III. Ese corazón, en fin, que era todo amor para Dios y toda dulzura para el prójimo, trataba a su cuerpo como a enemigo; para domar sus pasiones no retrocedía ante mortificación alguna, ante sacrificio alguno. Examina la causa de tus penas, y verás que provienen de las pasiones que no supiste domeñar. Aquél que ha vencido a sus pasiones adquirió una paz duradera.

 

La dulzura.
Orad por la orden de la Visitación.

ORACIÓN

Dios, que habéis querido que el bienaventurado Francisco de Sales, vuestro confesor y pontífice, fuese todo para todos para salvar a las almas, difundid en nosotros la dulzura de vuestra caridad, y haced que, dirigidos por sus consejos y asistidos por sus méritos, lleguemos al gozo eterno. Por J. C. N. S.

Fuentes:
– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo I; Patron Saints Index.

SAN JUAN CRISÓSTOMO, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

27 de enero
SAN JUAN CRISÓSTOMO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. hacia el año 347 en Antioquía; † hacia el año 407

Patrono de oradores; predicadores; conferencistas; expositores; quienes sufren de epilepsia. Protector contra la epilepsia.

Ésta es la voluntad de Dios, que obrando bien, tapéis la boca a la ignorancia de los hombres necios. (1 San Pedro, 2,15).

Ésta es la voluntad de Dios, que obrando bien, tapéis la boca a la ignorancia de los hombres necios. (1 San Pedro, 2,15).

He aquí el modelo del orador cristiano; escucha sus palabras, imita sus ejemplos. A nadie deja de fustigar, porque a nadie teme; sus palabras son de oro todas, de oro abrasado por el fuego del Espíritu Santo. Su elocuencia es divina, inquebrantable su paciencia, su vida toda celestial. Aconteció su muerte en el año 407.

MEDITACIÓN
SOBRE EL BUEN EJEMPLO

I. San Juan Crisóstomo predicaba tanto con sus ejemplos como con sus discursos. El buen ejemplo produce tres diferentes impresiones en nuestro espíritu. Nos hace amar lo que admiramos, pues la virtud tiene encantos que arrebatan nuestro corazón; en segundo lugar, nos hace falta desear llegar a ser semejantes a los que admiramos; en fin, facilita la práctica de la virtud. Cada uno de nosotros querría ser virtuoso si no existieran las dificultades que imaginamos que encontraremos en el camino de la virtud. El buen ejemplo derriba este obstáculo al mostrar que no es difícil hacer lo que tantos jóvenes y tantas personas delicadas hacen sin pena, y aun con placer. Ánimo, alma mía, nada han hecho los santos que no puedas llevar a cabo con la gracia de Dios.

II. Nada podemos hacer que sea más agradable a Dios, más útil al prójimo y a la salvación de nuestra alma, que predicar la virtud con nuestro ejemplo. Los justos, dice San Juan Crisóstomo, son cielos que narran la gloria de Dios y dan a conocer su poder y su bondad. Acaban la obra de la Redención, convirtiendo al prójimo mediante su vida santa. ¡Qué felicidad para ti, poder contribuir con tus buenos ejemplos a la conversión de un alma por la cual ha muerto Jesucristo, y que sin ti no hubiera aprovechado la sangre derramada por el Salvador! ¿Dejará Dios de recompensar tu celo?

III. Realiza todas tus acciones por el doble motivo de agradar a Dios y edificar al prójimo. Suprime tus acciones, aun las indiferentes, que puedan escandalizar a tu hermano. ¡Jesucristo murió por él y tú no te quieres privar de un pequeño placer para contribuir a su santificación! Señor, si no puedo predicar la modestia y la humildad desde el púlpito, las predicaré mediante una vida humilde, mediante un exterior modesto y recatado. Es el medio con que cuento para imitaros, oh Señor Jesús, a Vos que durante treinta años nos habéis enseñado con vuestro ejemplo, y que sólo durante los tres últimos años de vuestra vida predicasteis. El testimonio de la vida es más eficaz que el de la lengua: cuando la lengua calla, hablan los actos (San Cipriano).

El respeto por la palabra de Dios.
Orad por los predicadores.

ORACIÓN

Señor, dignaos difundir cada vez más las riquezas de vuestra gracia en vuestra Iglesia, que habéis querido ilustrar con los gloriosos méritos y doctrina de vuestro confesor San Juan Crisóstomo. Por J. C. N. S.

Fuentes:

– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo I; Patron Saints Index.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO

25 de enero

Éste es un vaso de elección que elegí para que lleve mi nombre ante los gentiles. (Hechos de los Apóstoles, 9, 15).

Éste es un vaso de elección que elegí para que lleve mi nombre ante los gentiles. (Hechos de los Apóstoles, 9, 15).

San Pablo es derribado en el camino a Damasco, y de perseguidor de cristianos se convierte en apóstol de Cristo. El Señor le envía a Ananías para devolverle la vista y administrarle el santo Bautismo. El Apóstol novel permanece algunos días con los discípulos de Damasco, y, enseguida, se pone a predicar a Jesús en las sinagogas, asegurando que es el Hijo de Dios.

MEDITACIÓN
SOBRE LA CONVERSIÓN
DE SAN PABLO

I. Dios llama a San Pablo derribándolo por tierra y elevándolo hasta el tercer cielo. Ya no ve a las creaturas pues ha visto a Dios. ¿Quieres convertirte? Escucha la voz de Dios que te habla; cuando te arrebata tus placeres, tus parientes, tus amigos, son rayos que recibes que te advierten cierres los ojos a las cosas de este mundo y eleves tu mirada hacia los cielos. Cuántas veces ha dicho Jesucristo en el fondo de tu corazón: “¡Desventurado! ¿Por qué me persigues?”

II. San Pablo escucha la voz de Dios, y le responde: Señor, ¿Quién eres tú? Examina las inspiraciones que sientes. ¿Son de Dios? ¿Es la voz de la vanidad o la de Jesucristo la que te llama a esta obra al parecer tan santa? Desde que hayas reconocido la voz de Jesucristo, dile con San Pablo: “Señor, ¿Qué quieres que haga?”

III. San Pablo ejecuta con prontitud aquello que se le manda. Escucha a Ananías, recibe el bautismo e, inmediatamente, da testimonio de Aquél que lo ha llamado de las tinieblas a la luz. ¿Quieres tener éxito en tu conversión? No te demores, vete a buscar un prudente y sabio director espiritual; él será el intérprete de la voluntad de Dios. No tardes, alma mía, en convertirte al Señor, ni lo difieras de día en día. (Eclesiástico).

La obediencia a las inspiraciones de Dios
Orad por la propagación de la fe.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haced, os lo rogamos, que honrando hoy su conversión, marchemos hacia Vos imitando sus ejemplos.  Por N. S. J. C. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

LAS OCHO ADMONICIONES DEL PADRE PÍO

estigas padre pio

Para este año que recién comienza

Este material es del folleto “Buona Giornata”, que es una recopilación de meditaciones diarias y observaciones de los escritos y comentarios del Padre Pío, publicado por su convento de San Giovanni Rotondo.

1. La palma de la gloria está reservada sólo para los que luchan valientemente hasta el final. Por lo tanto, vamos a empezar nuestra santa batalla de este año. Dios nos ayudará y nos coronará con el triunfo eterno.

2. Estamos por la gracia divina, en los albores de un nuevo año. Dado que sólo Dios sabe si vamos a terminar este año, deberíamos usarlo  en reparación del pasado, y en preparación para el futuro. Las buenas obras van de la mano con las buenas intenciones.

3. Permita decirse a si mismo, con la plena convicción de decir la verdad: “Mi alma: comienza hoy a hacer las buenas obras que hasta la fecha no has hecho”. Vamos a ser movidos por la presencia de Dios. “Dios me ve”, vamos a menudo decimos “y que por mis acciones él me juzgue”. Estemos seguros de que siempre verá solamente la bondad en nosotros.

4. Si tiene tiempo, no espere. No debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Las tumbas están llenas de buenas intenciones que nunca se cumplieron. Además, ¿Qué seguridad tenemos de que vamos a estar vivos mañana? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, como dijo el real profeta:“Hoy, si escuchas la voz del Señor, no hagas oídos sordos”. Vayamos adelante y atesoremos el momento fugaz que sólo es el nuestro. No perdamos el tiempo, de un momento a otro, ya que el último aún no es nuestro.

5. Cuando se pierde el tiempo, se desprecia el regalo de Dios – el presente – que Él, en su infinita bondad, renuncia a su amor y su generosidad.

6. “Comencemos hoy, mis hermanos, a hacer el bien, porque hasta ahora no hemos hecho nada”. Y estas palabras que el Padre Seráfico, San Francisco, en su humildad, aplicó a sí mismo, se deben hacer nuestras a principios del nuevo año. Hemos vivido sin pensar, como si el Juez Eterno no nos iba a llamar a él un día y nos pidiera dar cuenta de nuestras obras, por cómo hemos gastado nuestro tiempo.

7. El amor no admite retrasó, y los Reyes Magos, inmediatamente después de su llegada, hicieron todo lo posible para darlo a conocerlo a Él, que había conquistado su corazón a través de la afluencia de la gracia. Él los llenó con el tipo de caridad que debe desbordarse, ya que no puede ser contenida en la pequeña estructura del corazón, y por lo tanto debe ser comunicada.

8. En sus acciones, no busque ni el mayor ni el menor mérito, sino que el mayor honor y gloria a Dios.

Fuentes:

Divine Fiat,

Signos de estos Tiempos

SAN FULGENCIO, (*) Obispo, Confesor y Doctor

16 de enero       _fulgencio

 

El glorioso prelado y sagrado doctor español san Fulgencio, nació en Cartagena, y tuvo por padre al ilustre capitán del ejército de aquélla provincia, y por hermanos a los santos Leandro, Isidoro y Florentina. Instruyóse desde su mocedad en las lenguas griega, hebrea, siriaca, itálica y latina, y salió tan aventajado en las Letras sagradas, que alcanzó entre los españoles el grado de doctor.

Defendió con tanta erudición y elocuencia la divinidad de Jesucristo, que muchas veces dejó a los herejes arrianos avergonzados y corridos. Por esta causa fue desterrado de Sevilla por orden del rey, y padeció gravísimos trabajos de hambre y sed,  y encerrado en un calabozo de Cartagena, donde ni aun se le permitía mudarse la ropa que llevaba puesta.

Desde la cárcel animaba con sus cartas a los católicos, para que defendiesen, aun a costa de su sangre si fuese menester, la verdad infalible del artículo revelado en las Santas Escrituras, y exhortaba a su sobrino Hermenegildo a morir por la fe, antes que abrazar la herejía del rey Leovigildo, su padre, que le amenazaba con la muerte; diciéndole que por ningún respeto de hijo había de rendirse a la voluntad de su padre hereje, con tan grande detrimento de la honra de Dios, que le atormentaba ya con gritos, alaridos y tanta ruina de la religión católica y estrago de toda la nación.

Murió mártir el hijo; y el padre, viéndose acosado de terribles dolores, se movió a penitencia, aunque no lo suficiente para la salvación, mandando a Recaredo, que oyese como a padre y obedeciese a Leandro y Fulgencio, que resplandecían como antorchas de la Iglesia de España. Sosegada la persecución por muerte de Leovigildo, autor de tempestad tan deshecha, mudaron de semblante las cosas de España, cuando recibió el gobierno del reino Recaredo, el cual dio orden de que .fuesen restituidos a sus iglesias los obispos y celosos varones católicos desterrados de ellas por su padre; con cuyo motivo volvió a Sevilla san Fulgencio con grande júbilo de toda la ciudad, que le recibió como ínclito defensor de la fe de Cristo.

Abjurando después Recaredo el error arriano en el concilio de Toledo, toda la nación se convirtió a la verdadera fe. Gobernó san Fulgencio, con admirable solicitud las iglesias de Sevilla, Ecija y Cartagena; escribió muchos libros llenos de celestial sabiduría y de aquélla gracia que derrama el Espíritu Santo sobre los doctores de la Iglesia; y lleno de méritos y virtudes, y asistido en su último trance por san Braulio, obispo de Zaragoza, y Laureano, obispo gaditano, entregó su alma preciosa al Señor. Las diócesis de Cartagena y Plasencia le veneran como a su patrono; sus reliquias se conservan en la catedral de Murcia y en el Escorial.

  REFLEXIÓN

La conversión de España a la verdadera fe, redunda en mucha gloria de los santos hermanos Leandro y Fulgencio, clarísimas lumbreras de la Iglesia española.

Y pues la doctrina de los sagrados doctores es la de los santos apóstoles, y la doctrina de los apóstoles es la de nuestro Señor Jesucristo, Díos y hombre verdadero, conservémosla en toda su entereza. Esta es la única doctrina autorizada, verdadera, celestial y divina.

Las doctrinas anticatólicas son puras cavilaciones de hombres falibles, veleidosos, apostatas, impíos, deshonestos y soberbios. ¡Grande imprudencia y extremada locura es el hacer algún caso de lo que éstos enseñan, tratándose del negocio de toda nuestra eternidad!

ORACIÓN      

   Oh Dios, que escogiste para tu pueblo como ministro de la eterna, salud al bienaventurado Fulgencio, rogámoste nos concedas, que tengamos por intercesor en los cielos, al que tuvimos en la tierra por doctor y maestro de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

  • * Flos Sanctorum de la Familia Cristiana, del P. Francisco De Paula Moreli, S. J. Editoral Difusión, S. A., 1943.

SAN HILARIO, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

14 de enero
SAN HILARIO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. 315 en Poitiers, Francia ; † 368

Protector contra las mordeduras de serpientes.

¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago, 4, 15).

¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago, 4, 15).

¿Qué cosa es vuestra vida?
Un vapor que por un poco de tiempo aparece,
y luego desaparece.
(Santiago 4, 15)

San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA HUMANA

I. ¿Qué cosa es la vida humana? Es, dice el apóstol Santiago, un vapor que, casi al mismo tiempo, aparece y desaparece. ¡Qué corta es esta vida! Apenas comenzamos a vivir es menester, ya, pensar en morir. ¡Qué insegura es! No sabemos cuándo concluirá. Mas, ¡cuán llena está de miserias! ¿Puedes decir con verdad que has vivido un día siquiera sin disgusto? Sin embargo, amamos esta vida tan miserable y tememos la muerte que debe abrirnos el paraíso: es que nuestra fe no es lo bastante viva.

II. Nuestra vida no debe ser considerada en sí misma solamente; debe, además, considerarse como un tránsito a la eternidad. No vivimos para siempre, sino para morir un día y para merecer el cielo. En lo único en que debemos emplear el tiempo de nuestra vida es, pues, en trabajar para merecer, después de ella, una eternidad feliz. Examinemos en particular todas nuestras acciones. ¡Ay! ¡Trabajamos en hacer fortuna, en consolidar nuestra reputación en esta tierra, como si debiéramos vivir en ella eternamente!

III. Pronto terminará esta vida y comenzará la eternidad, para ser recompensados o castigados, según el buen o mal uso que hayamos hecho de ella. ¡Tan poco tiempo tenemos para merecer una eternidad de dicha, y lo empleamos en otras cosas! No sabemos cuánto durará este tiempo; trabajemos, pues, seriamente. ¿Qué no se sufre para prolongar algunos instantes una vida miserable? ¡Y nada se quiere soportar para merecer una vida eterna y bienaventurada!

La lectura espiritual.
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Hilario, haced, benignamente, que después de tenerlo en la tierra como doctor y guía, lo tengamos como intercesor en el cielo. Por J. C. N. S.

Fuentes:
– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo I; Patron Saints Index.

13 de Enero Tránsito de san Hilario

Busto de oro con las reliquias de San Hilario que se conservaba en la iglesia de Saint-Denis, en París; fue fundido en 1794 durante la Revolución Francesa

Busto de oro con las reliquias de San Hilario que se conservaba en la iglesia de Saint-Denis, en París; fue fundido en 1794 durante la Revolución Francesa

  1. En Poitiers de Francia, el tránsito de san Hilario, Obispo y Confesor, que por la fe católica, que valerosamente defendió, desterrado cuatro años en Frigia, allí, entre otros milagros, resucitó un muerto. El Sumo Pontífice Pío IX le declaró y confirmó Doctor de la Iglesia universal. Su fiesta se celebra el día siguiente.

Martirologio Romano (1956)

FIESTA DEL PATROCINIO DE SANTA FILOMENA

(Domingo siguiente al 10 de enero)

En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. (San Juan María Vianney)

En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. (San Juan María Vianney)

Santa Filomena, la mártir de la castidad y de su fe en Cristo, puede detener el avance del materialismo y del racionalismo frío de hoy, por medio de un espíritu de fe ardiente.

Domingo 11 de enero

Huid… como de la Ponzoña de la Víbora

San leon magno 2

 

“Huid de los razonamientos y coloquios de los herejes, como de la ponzoña de la víbora, y no tengáis que ver con aquellos que con el nombre de cristianos hacen guerra a la Fe de Cristo

Papa San León Magno, De Pasione Domini

Tomado de:

http://lapuertaangosta.blogspot.mx/

SAN BERNARDO Y EL ADVIENTO

Cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana, y mi madre. (San Mateo, 12, 50).

Cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana, y mi madre. (San Mateo, 12, 50).

Vendrá a nosotros la Palabra de Dios. Sabemos de una triple venida del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquellas son visibles, pero ésta no.

En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y convivió con los hombres, cuando, como atestigua Él mismo, lo vieron y lo odiaron. En la última, todos verán la salvación de Dios y mirarán al que traspasaron.

La intermedia, en cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y así sus almas se salvan. De manera que, en la primera venida, el Señor vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu y poder; y, en la última, en gloria y majestad. Esta venida intermedia es como una senda por la que se pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta, es nuestro descanso y nuestro consuelo. Y para que nadie piense que es pura invención lo que estamos diciendo de esta venida intermedia, oídle a Él mismo:

El que me ama -nos dice- guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.

He leído en otra parte: El que teme a Dios obrará el bien; pero pienso que se dice algo más del que ama, porque éste guardará su palabra. ¿Y dónde va a guardarla? En el corazón, sin duda alguna, como dice el profeta:

En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Así es como has de cumplir la palabra de Dios, porque son dichosos los que la cumplen. Es como si la palabra de Dios tuviera que pasar a las entrañas de tu alma, a tus afectos y a tu conducta.

Haz del bien tu comida, y tu alma disfrutará con este alimento sustancioso. Y no te olvides de comer tu pan, no sea que tu corazón se vuelva árido: por el contrario, que tu alma rebose completamente satisfecha.

Si es así como guardas la palabra de Dios, no cabe duda que ella te guardará a ti. El Hijo vendrá a ti en compañía del Padre, vendrá el gran Profeta, que renovará Jerusalén, el que lo hace todo nuevo. Tal será la eficacia de esta venida, que nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial. Y así como el viejo Adán se difundió por toda la humanidad y ocupó al hombre entero, así es ahora preciso que Cristo lo posea todo, porque Él lo creó todo, lo redimió todo, y lo glorificará todo.

Tomado de:

https://eccechristianus.wordpress.com/

Aquellos que se desmayan porque se combata a los herejes

Vean lo que afirma San Bernardo

 

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¿Ya os habéis enterado de que un merodeador se introdujo al amparo de la noche en vuestra heredad, o mejor en la heredad que Dios ha confiado a vuestra custodia? San Bernardo.

SAN BERNARDO, ABAD DE CLARAVAL

CARTA CXCV. AÑO 1140 

OBRAS  COMPLETAS. VOL. V

(Edición Rafael Casulleras. Barcelona, 1929) 

AL OBISPO DE CONSTANZA

(Aconséjale que expulse de su diócesis a Arnaldo de Brescia, arrojado ya de Italia y Francia, y escondido entonces en Constanza ; o mejor que le ponga en prisiones para evitar mayores males.) 

1.  Si el padre de familias supiera en qué hora había de llegar el ladrón, seguramente estaría muy alerta y no le consentiría perpetrar el allanamiento de su morada.  ¿Y vos?  ¿Ya os habéis enterado de que un merodeador se introdujo al amparo de la noche en vuestra heredad, o mejor en la heredad que Dios ha confiado a vuestra custodia?  Sin duda que debéis saber que lo tenéis ahí escondido, pues aún a nosotros, que estamos tan separados, nos llegó la nueva.  Y no me parece extraño en modo alguno, que ignorando vos la hora en que os había de acechar, no le sorprendierais en su asalto nocturno. Lo que no dejaría de causarme harta maravilla sería, que una vez descubierto el criminal, no le reconocierais y prendierais, y obligarais a restituir lo que se os iba a llevar, y sobre todo lo que ya ha robado a Cristo, que son las almas, que es lo que Él estima más, hechas a su imagen y semejanza y redimidas con su preciosa sangre.

2.  Tal vez estáis todavía sorprendido de mi lenguaje y no sabéis a dónde voy a ir a parar con toda esta alegoría.  Pues bien, hablo de Arnaldo de Brescia, sujeto de tal condición que ojalá pudiera señalarse tanto en la pureza de su doctrina, como en la que parece guardar de costumbres. Pertenece a aquella suerte de hombres desenmascarados por el ojo avizor del Apóstol, ( Tim. 3, 5), que aparentaban mucha piedad por fuera y en realidad andaban vacíos de toda virtud ; o a aquellos otros a quienes retrataba el Señor cuando decía : “Vendrán a vosotros con pieles de oveja, y serán lobos carniceros”, (Math. 7, 15).  Este mi hombre, durante todos los años de su vida hasta el tiempo presente, no hubo lugar en que se parase a vivir donde no dejase tristes y dolorosos recuerdos de su estancia, de tal manera que no hay cuidado de que ose volver al sitio de donde una vez salió.

3. La misma tierra en que vió la luz del mundo, sintióse por culpa de él, tan atrozmente turbada y afligida, que hubo de acusarle ante el Papa, para que le desterrase como a autor de un pernicioso cisma y le obligase a prometer que jamás volvería a ella si antes no le daba su licencia la Santa Sede Apostólica.  Por un delito parecido a éste, se vió luego extrañado de tierras de Francia como insigne perturbador ; porque viéndose rechazado por el sucesor de San Pedro decidió irse con Pedro Abelardo, y habiendo abrazado sus errores, notados ya y condenados por la Iglesia, púsose a defenderlos juntamente con él y aún con más furia y pertinacia que el propio autor. Sigue leyendo

SANTA JUANA DE ARCO

Por Santa Teresita del Niño Jesús

30 DE MAYO

FIESTA DE SANTA JUANA DE ARCO

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Desde mi niñez he soñado con combatir en los campos de batalla. Cuando comencé a estudiar la historia de Francia, el relato de las hazañas de Juana de Arco me entusiasmaba; sentía en mi corazón el deseo y el ánimo de imitarla; me parecía que el Señor me destinaba a mí también a grandes cosas6. Y no me engañaba. Sólo que, en lugar de una voz del cielo invitándome al combate, yo escuché en el fondo de mi alma una voz más suave y más fuerte todavía: la del Esposo de las vírgenes, que me llamaba a otras hazañas y a conquistas más gloriosas. Y en la soledad del Carmelo he comprendido que mi misión no era la de hacer coronar a un rey mortal, sino la de hacer amar al Rey del cielo, la de someterle el reino de los corazones. (Carta de Santa Teresita al Padre Bellière 25 de abril de 1897).

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LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Por San Agustín

La Ascensión

SERMÓN 261

Traductor: Pío de Luis, OSA

La ascensión del Señor

1. La resurrección del Señor es nuestra esperanza; su ascensión, nuestra glorificación. Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión. Si, pues, celebramos como es debido, fiel, devota, santa y piadosamente, la ascensión del Señor, ascendamos con él y tengamos nuestro corazón levantado. Ascendamos, pero no seamos presa del orgullo. Debemos tener levantado el corazón, pero hacia el Señor. Tener el corazón levantado, pero no hacia el Señor, se llama orgullo; tener el corazón levantado hacia el Señor se llama refugio, pues al que ha ascendido es a quien decimos: Señor, te has convertido en nuestro refugio1. Resucitó, en efecto, para darnos la esperanza de que resucitará lo que muere, para que la muerte no nos deje sin esperanza y lleguemos a pensar que nuestra vida entera concluye con la muerte. Nos preocupaba el alma y él, al resucitar, nos dio seguridad incluso respecto al cuerpo. ¿Quién ascendió entonces? El que descendió2. Descendió para sanarte, subió para elevarte. Si te levantas tú, vuelves a caer; si te levanta él, permaneces en pie. Por tanto, Levantar el corazón pero hacia el Señor, he aquí el refugio; levantar el corazón, pero no hacia el Señor: he aquí el orgullo. Digámosle, pues, en cuanto resucitado: Porque tú eres, Señor, mi esperanza; en cuanto ascendido: Has puesto muy alto tu refugio3. ¿Cómo podemos ser orgullosos teniendo el corazón levantado hacia quien se hizo humilde por nosotros para que no continuásemos siendo orgullosos?

2. Cristo es Dios; lo es siempre. Nunca dejará de serlo, porque nunca comenzó a serlo. Si su gracia puede hacer que no tenga fin algo que tiene comienzo, ¿cómo va a tener fin él, que nunca tuvo comienzo? ¿Qué ha tenido comienzo y no tendrá fin? Nuestra inmortalidad tendrá comienzo, pero carecerá de fin. En efecto, no poseemos ya lo que, una vez que comencemos a poseerlo, nunca perderemos. Así, pues, Cristo es siempre Dios. Dios, ¿cómo? ¿Preguntas qué clase de divinidad? Es igual al Padre. No busques en la eternidad modos de ser, sino sólo la felicidad. Comprende, si puedes, cómo Cristo es Dios. Te lo voy a decir, no te defraudaré. ¿Preguntas en qué modo Cristo es Dios? Escúchame; mejor, escucha a mi lado; escuchemos y aprendamos juntos. No creáis que, porque yo hablo y vosotros me escucháis, yo no escucho con vosotros. Cuando oyes que Cristo es Dios, preguntas: «¿De qué modo Cristo es Dios?». Escucha conmigo; no digo que me escuches a mí, sino que escuches conmigo, pues en esta escuela todos somos condiscípulos; el cielo es la cátedra de nuestro maestro. Escucha, pues, de qué modo Cristo es Dios. En el principio existía la Palabra. ¿Dónde? Y la Palabra estaba junto a Dios4. Pero palabras acostumbramos a oírlas a diario. No equipares a las que acostumbras a oír la Palabra era Dios, cuyo modo de ser busco. Pues he aquí que ya creo que es Dios, pero pregunto cómo es Dios. Buscad siempre su rostro5. Que nadie desfallezca en la búsqueda, antes bien avance. Avanza en la búsqueda si es la piedad y no la vanidad la que busca. ¿Cómo busca la piedad?, ¿cómo busca la vanidad? La piedad busca creyendo, la vanidad disputando. En el caso de que quieras entrar en discusiones conmigo y decirme: «¿A qué Dios adoras? ¿Cómo es el Dios que adoras? Muéstrame lo que adoras», te responderé: «Aunque tengo qué mostrar, no tengo a quién».

3. Tampoco yo me atrevo a decir que he alcanzado ya aquello por lo que preguntas. En cuanto me es posible, voy tras las huellas de aquel gran atleta de Cristo, el apóstol Pablo, que dice: Hermanos, ni yo mismo pienso haberlo alcanzado6. Ni yo mismo. ¿Qué es ese yo mismo? ¿Yo que he trabajado más que todos ellos?7 Sé, Apóstol, de qué manera pronuncias yo: es una expresión enfática, no manifestación de orgullo. ¿Quieres escuchar de qué manera dice yo? Después de haber dicho: He trabajado más que todos ellos, renunció al yo mismo. He trabajado -dice- más que todos ellos. Y como si le dijéramos nosotros: «¿Quién?», nos responde: Pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo8. Así, pues, él que estaba en posesión de tanta gracia de Dios que, a pesar de haber sido llamado más tarde, trabajó más que los que lo habían precedido, dice no obstante: Hermanos, ni yo mismo pienso haberlo alcanzado. Vuelve a aparecer el yo donde indica no haberlo alcanzado. El no alcanzarlo es consecuencia de la debilidad humana. En cambio, cuando habla de que fue elevado al tercer cielo y escuchó palabras inefables que no está permitido hablar a hombre alguno9, no dijo: «Yo». ¿Qué dijo entonces? Conozco un hombre que hace catorce años. Conozco un hombre: y ese hombre era el mismo que hablaba, y, como atribuyó a otro lo que había tenido lugar en él, no vino a menos. Por tanto, no provoques contiendas ni litigios exigiendo que te diga cómo es el Dios que adoro. Pues no es un ídolo que me permita apuntarlo con el dedo y decir: «He aquí el Dios que adoro»; ni es tampoco un astro o una estrella, o el sol o la luna, que me permitan apuntar al cielo y decir: «He aquí lo que adoro». No es nada hacia lo que pueda dirigirse el dedo; pero sí algo a lo que puede dirigirse la mente. Considera a aquel que no lo ha alcanzado y que, sin embargo, lo busca, lo persigue, lo anhela, suspira por ello y lo desea; pon los ojos en él y mira lo que dirige hasta su Dios, si el dedo o el alma. ¿Qué dice? No pienso haberlo alcanzado. Mas, olvidando lo pasado y en tensión hacia lo que está delante, una sola cosa persigo en mi intención: la palma de la suprema vocación de Dios en Cristo Jesús10. Persigo -dice-, ando -dice-, estoy en camino. Sígueme, si puedes; lleguemos juntos a la patria donde ni tú me harás preguntas ni yo a ti. Ahora busquemos juntos creyendo para disfrutar después viendo. Sigue leyendo

SOBRE LA ASISTENCIA A LA SANTA MISA

Por San Juan Crisóstomo

 

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«Cuando veo con mis propios ojos el escaso número de los concurrentes y advierto que en cada reunión va siendo menor, me entristezco y a la vez me gozo. Me gozo por vosotros los que estáis presentes; me entristezco por los ausentes. Vosotros merecéis encomios puesto que ni aun el ser vuestro número escaso os ha vuelto desidiosos; mientras que los otros merecen reproches, puesto que ni siquiera el empeño que vosotros ponéis los ha alentado. A vosotros os llamo bienaventurados y os juzgo dignos de imitación, porque en nada os ha dañado la negligencia de aquéllos; pero a ellos los llamo míseros y los lloro, ya que vuestra diligencia en nada ha podido ayudarlos.

¡No han escuchado al profeta que dice: Prefiero estar postrado a las puertas de mi Dios a morar en las tiendas de los pecadores! No dijo: he escogido habitar en la casa de mi Dios, ni vivir, ni entrar en ella; sino preferí estar postrado. Es decir, aun cuando sea contado entre los últimos, yo lo amo, yo me contento de eso, con tal de que se me conceda siquiera entrar en el vestíbulo. Tengo por gran beneficio siquiera ser contado entre los últimos que entran en la casa de mi Dios. El amor hace que al Señor común de todos lo tenga por su Señor particular. ¡Tal es la virtud de la caridad! En la casa de mi Dios.

Quien ama no únicamente desea ver al que ama, ni sólo ama su casa, sino que ama aun el vestíbulo solo. Y no únicamente la entrada de la casa, sino siquiera la encrucijada de las calles en donde está la casa. Y si logra ver el vestido o el calzado de la persona a quien ama, ya le parece que contempla a la persona misma a quien ama.  Sigue leyendo

LAS ROGATIVAS MENORES

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Las Rogativas (del latín rogare, rogar) o Letanías (del griego Litaneia, súplica u oración), son oraciones solemnes instituidas por la Iglesia para ser rezadas o cantadas en ciertas procesiones públicas y para determinadas y extraordinarias necesidades. Sólo las encontramos en la liturgia dos veces al año: el 25 de abril, fiesta de San Marcos (Letanías mayores) y el triduo que precede a la Ascensión (Letanías menores).

El Papa y los Obispos pueden prescribirlas a los fieles, en las calamidades y necesidades públicas, pero entonces figuran como actos extralitúrgicos. Los calificativos de mayores y menores sólo sirven para distinguir unas de otras.

2. Las Rogativas Menores, o de la Ascención, por su parte, tuvieron un origen franco. En el año 474, la región francesa del Delfinado fue asolada por varios desastres naturales, plagas y un terremoto. San Mamerto, obispo de Vienne, ordenó a sus fieles hacer tres días de ayuno y oración, con procesiones públicas en la diócesis. Este triduo se realizó antes del Jueves de Ascención (lunes, martes y miércoles de la Domínica V de Pascua). Las Rogativas Menores fueron aprobadas por el Concilio de Orléans en el año 511; e incluidas en el Rito Romano por el Papa San León III en el año 799.
Con el rezo de la Rogativa, se gana indulgencia parcial.

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SANTA RITA DE CASCIA, ROSAS E HIGOS

Santa Rita

 

Santa Rita de Casia, (en italiano: Rita da Cascia (*Roccaporena, 1381 – † Cascia, 1457), bautizada con el nombre de Margherita Lotti, es una de las santas más populares de la Iglesia Católica. Su nombre es probablemente una abreviación de Margherita. Sus símbolos sagrados son las rosas y los higos.

Nació en la aldea de Rocca-Porrena, 5 km al oeste del pueblo de Cascia (provincia de Perugia, región de Umbría (Italia) en 1381 y falleció el 22 de mayo de 1457.
Rita nació de padres mayores. A pesar de que quería ser monja, cuando tenía 18 años de edad[1] sus padres la casaron con un hombre del pueblo llamado Paolo Mancini. Su esposo le causó muchos sufrimientos, pero ella se consolaba en la oración y le devolvió su crueldad con bondad, logrando su conversión a Cristo con el paso de los años.
Tuvieron dos hijos mellizos, Jacopo y Paolo. Un día Mancini —que trabajaba como sereno de la aldea de Rocca Porena y tenía muchos enemigos por sus fechorías pasadas- fue emboscado y asesinado. Una vez viuda, pero aliviada ya que había logrado que Paolo muriera en paz, Rita pidió la admisión al convento agustiniano de Santa María Magdalena (Orden de San Agustín), en Cascia (establecido en 1256). Pero no fue aceptada (debido a que sólo se aceptaban vírgenes).

Un año más tarde (1417) también murieron sus dos hijos púberes. Fallecieron ambos al mismo tiempo, de muerte natural. Rita los había preparado plenamente para encontrarse con Cristo. Con un amor heroico por sus almas, había suplicado a Jesucristo que ambos adolescentes murieran, porque temía que estuvieran planeando vengar el asesinato de su padre (la ley de la vendetta). Habrían cometido así el pecado capital de la venganza, lo que hubiera condenado sus almas eternamente. Ambos se enfermaron y murieron, también pidiendo perdón a su madre por todas los dolores que le habían causado.

Ya sin obligaciones familiares, Rita apareció una madrugada dentro del monasterio (a pesar de las altas paredes y de los cerrojos),transportada por los aires por el propio San Agustín —creador de la orden del monasterio—, ayudado por san Juan Bautista y por san Nicolás de Tolentino. Tenía 36 años. Ante ese milagro Rita fue aceptada y recibió los hábitos de monja, y más tarde su profesión de fe.

En el convento, Rita se entregó a la oración y a las más exacerbadas penitencias.
En 1428, una madrugada Rita recibió de manos de Cristo una larga astilla de madera clavada en el hueso de la frente. Se trataba de un estigma divino: la marca de la corona de espinas que Jesucristo había exhibido en la cruz. Le extrajeron la astilla y la guardaron como reliquia sagrada. Pero cada madrugada el estigma se le volvía a abrir por sí mismo, hasta que empezó a expeler un fuerte olor inmundo, que se mantuvo milagrosamente el resto de su vida. Ella oraba: «Oh, amado Jesús, aumenta mi FE Y PACIENCIA en la medida que aumentan mis sufrimientos».

En 1453 Rita cayó en cama gravemente enferma. Desde ese momento, estando siempre atendida por novicias, la herida de su frente gradualmente se cerró, pero Rita pasó los últimos cuatro años de su vida con infecciones en la sangre. Sigue leyendo

FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO, PATRONO DE LOS TRABAJADORES CATÓLICOS

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San José, Patrono de los trabajadores católicos

Se cristianizó una fiesta que había sido hasta el momento la ocasión anual del trabajador para manifestar sus reivindicaciones, su descontento y hasta sus anhelos. Fácilmente en las grandes ciudades se observaba un paro general y con no menos frecuencia se podían observar las consecuencias sociales que llevan consigo la envidia, el odio y las bajas pasiones repetidamente soliviantadas por los agitadores de turno. En nuestro occidente se aprovechaba también ese momento para lanzar reiteradas calumnias contra la Iglesia que era presentada como fuerza aliada con el capitalismo y consecuentemente como el enemigo de los trabajadores.

Fue después de la época de la industrialización cuando toma cuerpo la fiesta del trabajo. Las grandes masas obreras han salido perjudicadas con el cambio y aparecen extensas masas de proletarios. También hay otros elementos que ayudan a echar leña al fuego del odio: la propaganda socialista-comunista de la lucha de clases.

Era entonces una fiesta basada en el odio de clases con el ingrediente del odio a la religión. Calumnia dicha por los que, en su injusticia, quizá tengan vergüenza de que en otro tiempo fuera la Iglesia la que se ocupó de prestar asistencia a sus antepasados en la cama del hospital en que murieron; o quizá lanzaron esas afirmaciones aquellos que un tanto frágiles de memoria olvidaron que los cuidados de la enseñanza primera los recibieron de unas monjas que no les cobraban a sus padres ni la comida que recibían por caridad; o posiblemente repetían lo que oían a otros sin enterarse de que son la Iglesia aquellas y aquellos que, sin esperar ningún tipo de aplauso humano, queman sus vidas ayudando en todos los campos que pueden a los que aún son más desafortunados en el ancho mundo, como Calcuta, territorios africanos pandemiados de sida, o tierras americanas plenas de abandono y de miseria; allí estuvieron y están, dando del amor que disfrutan, ayudando con lo que tienen y con lo que otros les dan, consolando lo que pueden y siendo testigos del que enseñó que el amor al hombre era la única regla a observar. Y son bien conscientes de que han sido siempre y son hoy los débiles los que están en el punto próximo de mira de la Iglesia. Quizá sean inconscientes, pero el resultado obvio es que su mala propaganda daña a quien hace el bien, aunque con defectos, y, desde luego, deseando mejorar.

El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en la Caridad cristiana: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para el logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana… es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.

Nada más natural que fuera el titular de la nueva fiesta cristiana José, esposo de María y padre en funciones de Jesús, el trabajador que no lo tuvo nada fácil a pesar de la nobilísima misión recibida de Dios para la Salvación definitiva y completa de todo hombre; es uno más del pueblo, el trabajador nato que entendió de carencias, supo de estrecheces en su familia y las llevó con dignidad, sufrió emigración forzada, conoció el cansancio del cuerpo por su esfuerzo, sacó adelante su responsabilidad familiar; es decir, vivió como vive cualquier trabajador y probablemente tuvo dificultades laborales mayores que muchos de ellos; se le conoce en su tiempo como José «el artesano» y a Jesús se le da el nombre descriptivo de «el hijo del artesano». Y, por si fuera poco, los designios de Dios cubrían todo su compromiso.

Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás.

ORACIÓN DE SAN PÍO X AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ, MODELO DE LOS TRABAJADORES

Glorioso San José, modelo de todos aquellos que se dedican al trabajo, obtenedme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia para la expiación de mis numerosos pecados; de trabajar en conciencia, poniendo el culto del deber por encima de mis inclinaciones; de trabajar con reconocimiento y alegría, considerando un honor el emplear y desarrollar por el trabajo los dones recibidos de Dios; de trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin retroceder jamás ante la pereza y las dificultades; de trabajar sobre todo con pureza de intención y desprendimiento de mí mismo, teniendo sin cesar ante mis ojos la muerte y la cuenta que deberé rendir del tiempo perdido, de los talentos inutilizados, del bien omitido y de las vanas complacencias en el éxito, tan funestas para la obra de Dios. Todo por Jesús, todo por María, todo a imitación vuestra, ¡Oh Patriarca San José! Tal será mi divisa en la vida y en la muerte.

ORACIÓN

¡Oh, Dios!, creador de todas las cosas, que has impuesto a los hombres la ley del trabajo; haz que, siguiendo el ejemplo de San José y bajo su patrocinio, realicemos con perfección la obra que nos mandas y alcancemos la recompensa que nos prometes.

Por J. C. N. S.
Amén.
Reflexión hecha por Jesús Martí Ballester
Tomado de:

EL APÓSTOL DEL REINO DE CRISTO (POR VENIR)

San Luis María Grignion de Montfort

En el punto culminante de la revelación sobre los últimos tiempos, Dios manifiesta la misión encomendada a la Santísima Virgen María (Apocalipsis: 11:15-19; 12: 1-2 y 10):

«Tocó el séptimo Ángel. Entonces sonaron en el cielo fuertes voces que decían: “Ha llegado el reinado sobre el mundo de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos”. Y los veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron rostro en tierra y adoraron a Dios diciendo: “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, Aquel que es y que era porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado. Las naciones se habían encolerizado; pero ha llegado tu cólera y el tiempo de que los muertos sean juzgados, el tiempo de dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra”. Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el Arca de su Alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.

Y una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz (…) Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: “Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo…”».

A lo largo de toda la historia de la Iglesia hubo quienes se ocuparon de recordar y destacar que María Santísima es “el Gran Signo de Dios sobre la tierra”

Entre aquellos que han enseñado y predicado la misión providencial de la Madre de Dios se destaca San Luís Maria Grignion de Montfort.

Este enamorado de María nació en 1673 y murió en 1716; fue un valiente defensor de la fe católica, un predicador elocuente de la Cruz y del Rosario, un devoto esclavo de Jesús en María y un propagador infatigable de la esclavitud mariana.

En su admirable Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, el santo misionero anuncia, con acentos de profeta, que pronto el Reino de Jesús por María se establecerá en las almas.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

San Pio X: “Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes”

San Pio X – (1903-1914)

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Mientras daba una audiencia entró en una somnolencia misteriosa, cuando volvió en sí, exclamó: “Esto que veo es horroroso. ¨¿Seré yo? ¨¿Será mi sucesor? Lo que es seguro es que el Papa dejará Roma, y para salir del Vaticano, le será necesario pasar sobre los cadáveres de sus sacerdotes” (M. Servant, pág. 244; A. Marty, pág. 78).

Al Canónigo Thellier de Poncheville, San Pio X le dijo: “Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes… Si todos estuviesen inflamados de un celo de amor, bien pronto la tierra entera sería católica” (M. Servant, pág. 80, nota 1 — apud “La Croix de Paris”, 1904, número del 26 de mayo).

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Nota del Editor: fotografía del cuerpo de San Pio X en la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano. Está en el costado izquierdo, apenas visible para los fieles, casi escondido. Su cuerpo perfectamente incorrupto, sufrió la inyección de unos religiosos “piadosos” por razones desconocidas. Esto hizo que el cadáver del santo quedara de color negro. Foto de Abril del 2011.

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El cuerpo de San Pio X incorrupto, sufrió una extraña inyección que cambió su color. Cubre su rostro una máscara.

Tomado de:

http://elcruzado.org/

San Pio X, Pontífice

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(1835  † 1914)


Fiesta: 03 de Septiembre

 

José Sarto, después Pío X, nació en Riese, poblado cerca de Venecia, Italia en 1835 en el seno de una familia humilde siendo el segundo de diez hijos.

Todavía siendo niño perdió a su padre por lo que pensó dejar de estudiar para ayudar a su madre en los gastos de manutención de la familia, sin embargo ésta se lo impidió y pudo continuar sus estudios en el seminario gracias a una beca que le consiguió un sacerdote amigo de la familia.

Una vez ordenado fue vicepárroco, párroco, canónigo, obispo de Mantua y Cardenal de Venecia, puestos donde duró en cada uno de ellos nueve años. Bromeando platicaba que solamente le faltaban nueve años de Papa.

Muchas son las anécdotas de este santo que reflejan tanto su santidad como su lucha por superar sus defectos, entre ellas destacan tres: Sigue leyendo

El último Papa Santo

SAN PÍO X
Papa

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San Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria -no hace cincuenta años que nos dejó- como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesanos:

-Vivo o muerto volveré a Venecia.

En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.

San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX.

Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.

En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro: Sigue leyendo