Monseñor Viganò habla del Covid-19 y la mano de Dios

Por Michael Matt  – 31/03/2020

Introducción del director de The REMNANT: Durante estos tiempos de cariz apocalíptico debemos tener presente que a pesar de la profunda apostasía que se ha ido extendiendo por el mundo en las últimas décadas, Dios no nos ha abandonado.

Buenos sacerdotes de todo el mundo están respondiendo a la llamada de los despojados fieles para mantener la lumen Christi en medio de las tinieblas que actualmente envuelven el mundo entero. En estos momentos de desolación, muchos de ellos empiezan a entender los entresijos de la revolución modernista que ha diezmado la Iglesia Católica, ha acabado prácticamente con el venerable Rito Romano y ha terminado por dejarnos abandonados cerrándonos la puerta de los templos.

En vista de este castigo, cuando tantos obispos han huido llevándose con ellos los Sacramentos que nos deben dar, nos alegramos de que haya al menos unos pocos buenos pastores que hayan roto las cadenas de la colegialidad para traernos el consuelo de la verdad de Cristo y llamar a las ovejas dispersas de vuelta a la protección del redil.

Está claro que no estamos solos. Dios está volviendo a suscitar profetas.

Millones de católicos se las ven y se las desean para comprender lo que ha pasado en las últimas semanas. En este Domingo de Pasión, el arzobispo Viganò nos ha hecho el honor de concedernos una entrevista en la que nos brinda una orientación franca y cristocéntrica.

Nos recuerda en primer lugar que «la enfermedad -y por lo tanto las epidemias, los sufrimientos y la pérdida de seres queridos- es algo que debemos aceptar con actitud de fe y humildad, e incluso como expiación por nuestros pecados personales». Debemos permitir que este azote nos ablande el corazón y nos conduzca al arrepentimiento y a volver a Dios.

A continuación, exhorta a todos los católicos bautizados a tener presente que la desesperación es impensable y que debemos «soportar estas pruebas en expiación por los pecados ajenos, por la conversión de los que no creen, y para abreviar el tiempo que deben pasar en el Purgatorio las ánimas benditas».

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Obispos plastificados

Algunas almas compañeras mías de tercer grado, que al fin y al cabo se sienten miembros de la Iglesia Purgante (siempre se enseñó así), han pedido permiso a la Superioridad para vagar unas semanas por los despachos en los que se cocina la realidad eclesial (como recuerdo que decía con voz engolada, uno de mis abades modernistas). Querrían estas almas ver en directo cómo van las cosas, para poder aderezar luego las sesiones de terapia con mayor rigor.

Se les ha negado tal permiso. Se les ha dicho que no hay costumbre de permitir a las almas del purgatorio pasar por los susodichos despachos, ya que existiría el peligro de desánimo, enfado e irritación, con los cuales sería más difícil acceder en poco tiempo al Piso Superior, en donde ya todo es bienaventuranza y alegría. La verdad es que me parece que lleva razón el Alto Mando. Nos han dicho que nos conformemos con las noticias que ya se van publicando en los medios que no son bobalicones ni rastreros. Así, el propio San Pedro (que conoce bien su Santa Sede), nos ha aconsejado que para los Sacros Palacios basta con que leamos el Specola –dice el Pescador que informa bien de lo que se cuece en los pasillos-, y para las oficinas episcopales es suficiente con leer lo que ellas mismas publican, porque por ahí podemos colegir y vislumbrar por donde van sus ilustrísimas seseras.

Parece que la Conferencia Episcopal Española, ha decidido hacer frente a los problemas que aquejan a la querida España, con valentía, intrepidez y arrojo. Los Obispos se han reunido para tratar algunos de los temas y consideraciones que ocupan su mente y su corazón, empeñados siempre en dar buenos pastos a sus ovejas e impartir doctrina en tanto que Pastores y dignos Sucesores de los Apóstoles.

Alguien podría pensar que la situación de España, con la ya inminente formación de un gobierno comunista, es preocupante para el Episcopado. La tormenta que se avecina sin duda en torno a la destrucción de todo lo que signifique católico -colegios incluidos-, podría suscitar inquietudes, pesadumbres y temores en sus Ilustrísimas. Alguien podría pensar asimismo, que la situación de crisis de la Iglesia, con gran número de cristianos que de hecho han abandonado sus antiguas creencias, la caída en picado de la recepción de sacramentos, los divorcios, el número millonario de abortos, la escasez de vocaciones sacerdotales o el envejecimiento de las ordenes religiosas, que están abandonando conventos de presencia centenaria en pueblos y ciudades, quita el sueño a Monseñores y Prelados. Alguien podría sospechar que las reuniones de la distinguida Conferencia Episcopal y todo su enorme aparato burocrático, expresan la honda desazón e inquietud que embarga a los mitrados por el estado agónico del catolicismo español y los ataques furibundos de una izquierda estalinista y narcótica.

Pues no es así. Los pastores de las almas que todavía viven en España, han excretado una declaración en la que se hacen cargo -y comparten con los fieles-, el peligro con que el uso de los plásticos amenaza la convivencia y la salvación de las almas.

En una declaración serena, valiente y cargada de testosterona episcopal, el Secretario General de los Obispos Españoles lo ha dicho sin tapujos, sin ambages y sin pudor alguno: Vamos a tratar de disminuir el consumo de plásticos. ¡Toma ya!

No es fácil para sus eminencias llegar a este punto, sin haber hecho antes una concienzuda investigación sobre los problemas de los católicos españoles. Y para dar ejemplo e ir los primeros delante de las ovejas, -añade el comunicado- se analizarán alternativas para las pequeñas botellas de agua que se puedan ofrecer. Se ha encargado a la Comisión correspondiente la compra de unos 150 botijos unipersonales, para poder ofrecer agua a los obispos durante las reuniones. Claro que los botijos deben ser de barro legalizado por la Comunidad Europea, no resulte ser barro de alguna zona minera, y se cuelen junto con el agua algunas unidades de Zinc o de Manganeso, que luego con la orina episcopal desequilibre el medio ambiente.

Por otra parte, conviene que se sepa que los Obispos están construyendo un edificio que va a ser la cumbre y la repanocha de la ecología integral:

«Nosotros mismos hemos comenzado una obra para hacer un edificio de editoriales a 200 metros de aquí, los criterios dados son que sea un edificio que pueda ser ejemplar desde el punto de vista ecológico, de su aislamiento a la hora de las pérdidas de calor y frío, de lo que hoy se nos aconseja, como las placas solares y la gestión de residuos»

¡Toma!

Pero no acaba aquí la cosa. Hay más preocupaciones. El Secretario de los Obispos, con cara de Greta sonriente dice que tienen la impresión de que en la Conferencia Episcopal Española tiran «mucho papel a la papelera» y van a estudiar «cómo gestionar estos gestos sencillos».

La verdad es que en esto sí estoy de acuerdo con Mons. Greto, porque quizá sea la propia Conferencia Episcopal la que haya evacuado más papel en los últimos cincuenta años, a juzgar por las Declaraciones, Programas, Proyectos y todo tipo de Documentación destinados siempre a clarificar a los fieles por dónde deben ir sus actitudes católicas. Siempre con firmeza y claridad. Que hay que votar en conciencia, que no se puede votar a Vox, que hay que ser demócratas con el voto, que hay que estudiar bien los programas políticos de los partidos, que hay que poner la X en la declaración, que hay que atender a los inmigrantes y que hay que tender puentes. O sea, que efectivamente debería haber mucho menos papel al menos el que se usa para estos menesteres, porque para superar el miedo, creo que deben seguir usando el habitual.

En fin, la sensación general ha sido la de que los Obispos españoles comparten las inquietudes de sus ovejuelas. Mientras la Conferencia Episcopal alemana hace la conversión homosexual para bendecir parejas del mismo signo que se atraen, en España se cuida el medio ambiente, se quitan las botellas de plástico y se edifica con ladrillos refractarios de usar y tirar. Y las almas y su salvación, abandonadas en el cubo de la basura (para reciclar en el infierno).

 

Fray Gerundio de Tormes
Dichos y Sentencias de un fraile tradicional
Tomado de:
Adelante la fe

Comisión Bíblica: no se deben condenar las uniones homosexuales

A pedido del Papa, la Pontificia Comisión Bíblica, máximo organismo eclesial técnico en interpretación de las Sagradas Escrituras, ha emitido un informe sobre la visión antropológica en la Biblia en el que se revisa radicalmente la concepción de la homosexualidad.

“Una nueva y más adecuada comprensión de la persona humana impone una radical reserva sobre la exclusiva valoración de la unión heterosexual a favor de una análoga acogida de la homosexualidad y de las uniones homosexuales”, puede leerse en el estudio encargado por Su Santidad a la Pontificia Comisión Bíblica sobre la visión antropológica de la Biblia, que incluye una extensa atención al tema de la homosexualidad, cuya expresión concibe como “una expresión legítima y digna del ser humano”.

¿Será 2020 el año de la gran revisión de la concepción católica de la homosexualidad y las relaciones homosexuales? En principio, no parece hacer falta ser especialmente suspicaz para verlo probable. Aunque este informe no deja de ser eso, un informe, sin ningún valor doctrinal o pastoral hasta que el Papa tome alguna decisión al respecto, el hecho se suma a decenas de indicios a lo largo del último año que apuntan persistentemente en esa dirección.

El asunto es doble: por un lado, el concepto mismo de homosexualidad que, si bien en ningún caso tendría una valoración moral en sí misma, sí condiciona la respuesta doctrinal a sus expresiones concretas. Hasta ahora, el Catecismo de la Iglesia Católica considera la orientación homosexual como “objetivamente desordenada”, en el marco de una concepción del sexo encaminado tanto a la reproducción -cooperación cocreadora con Dios por parte del hombre- como a una complementariedad que va a ser imagen y figura de la relación de Cristo con su Iglesia. Si, en cambio, se impone una “nueva y más adecuada comprensión de la persona humana”, por citar palabras del informe, y se concluye, al modo de algunos obispos alemanes, que la homosexualidad es una condición tan ‘adecuada’ como la heterosexualidad, las conclusiones para la doctrina moral son potencialmente seísmicas.

Porque esa es la otra ‘pata’: las relaciones homosexuales. En la doctrina tradicional, que se remonta a antes de la propia Encarnación, la relación homosexual no solo estaba tajantemente condenada, sino que con el nombre clásico de sodomía se incluía entre los cuatro tipos de pecado que “claman la venganza de Yahvé”. Y pedir, como parece hacer la Pontificia Comisión, que se “acoja” análogamente a las uniones heterosexuales las homosexuales se nos antoja absolutamente incompatible con esta visión.

El ‘freno’ a un cambio en este sentido, incluso desde posiciones favorables y progresistas, era la repetida y unívoca condena a este tipo de relaciones en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en las Cartas de San Pablo.

Aparentemente, la Pontificia Comisión insinúa algún tipo de malentendido en esta concepción cuando sostiene que “según algunos”, “la Biblia poco o nada dice acerca de este tipo de relación erótica, que por lo tanto no debe ser condenada, también porque a menudo indebidamente se confunde con otros comportamientos sexuales aberrantes”.

Y concluye con un lenguaje que ya nos suena: “El examen exegético conducido sobre textos del Antiguo y del Nuevo Testamento ha hecho aparecer elementos que son considerados por una valoración de la homosexualidad, en sus implicaciones éticas. Ciertas formulaciones de los autores bíblicos, como las directivas disciplinarias del Levítico, requieren una interpretación inteligente que salvaguarde los valores que el texto sagrado intenta promover evitando, por lo tanto, repetir literalmente aquello que también trae consigo rasgos culturales de aquel tiempo. Será requerida una atención pastoral, en particular frente a las personas individuales, para llevar a cabo aquel servicio de bien que la Iglesia debe asumir en su misión para los hombres”.

Todo era cosa de los “rasgos culturales de aquel tiempo”, probablemente, y llevamos dos mil años en un trágico error.

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Tomado de;

INFOVATICANA – Religión y Persona

 

Protesta contra los actos sacrílegos del papa Francisco

Nosotros, los abajo firmantes, clero y estudiosos laicos católicos, protestamos y condenamos los actos sacrílegos y supersticiosos cometidos por el papa Francisco, sucesor de Pedro, en relación con el reciente Sínodo de la Amazonia que ha tenido lugar en Roma.

Tales actos sacrílegos son los siguientes:

– El 4 de octubre, el papa Francisco asistió a un acto de adoración idolátrica de la diosa Pachamama[1].

– Permitió que este culto tuviese lugar en los Jardines Vaticanos, profanando también las cercanías de las tumbas de los mártires y la Iglesia del Apóstol Pedro.

– Participó de este acto de culto idolátrico bendiciendo una imagen de madera de la Pachamama[2].

– El 7 de octubre, el ídolo de la Pachamama fue colocado frente al altar de San Pedro y, después, llevado en procesión hasta el aula sinodal. El papa Francisco pronunció oraciones en una ceremonia que involucraba a esta imagen y, después, se unió a la procesión[3].

– Cuando la imagen de esta deidad pagana fue sustraída de la iglesia de Santa María in Traspontina, donde había sido sacrílegamente colocada, y lanzada al río Tíber por unos católicos ofendidos por tal profanación de la iglesia, el papa Francisco, el 25 de octubre, se disculpó por esta acción,y otra imagen de la Pachamama fue vuelta a colocar la iglesia[4]. Así pues, se comenzó otra profanación.

– El 27 de octubre, durante la Misa de conclusión del sínodo, aceptó un cuenco utilizado en los cultos idolátricos de la Pachamama, situándolo sobre el altar[5].

El propio papa Francisco confirmó que se trataba de ídolos paganos. En su disculpa del 25 de octubre por la sustracción de tales ídolos de una iglesia católica, las denominó Pachamam[6], el nombre de una falsa deidad de la madre tierra según las creencias paganas de Sudamérica.

El cardenal Walter Brandmüller, el cardenal Gerard Müller, el cardenal Jorge Urosa Savino, el arzobispo Carlo Maria Viganò, el obispo Athanasius Schneider, el obispo José Luis Azcona Hermoso, el obispo Rudolf Voderholzer y el obispo Marian Eleganti[7] han condenados distintos aspectos de estos cultos como idólatras o sacrílegos. Finalmente, también el cardenal Raymond Burke ha dado un juicio análogo en una entrevista.[8]

La participación en los cultos idolátricos fue anticipada por la declaración titulada Documento sobre la Fraternidad Humana, firmada por el papa Francisco y Ahmad al-Tayyeb, Gran Imán de la Mezquita de al-Azhar, el 4 de febrero de 2019.[9] La declaración afirmaba lo siguiente:

«El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son queridos por Dios en su Sabiduría, con la que Él creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente».

La participación de Francisco en estos cultos idolátricos indica que entendía esta declaración en sentido heterodoxo, el cual permite considerar la adoración de ídolos paganos como algo bueno y querido por Dios.

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Viganò: «No podemos permanecer indiferentes ante los actos idolátricos que hemos presenciado»

El arzobispo Carlo Maria Viganò urge a la re-consagración de la Basílica de San Pedro, a la luz de lo que él denomina como “la clamorosa profanación” que tuvo lugar entre sus muros, con los ritos de veneración de la estatua de la Pachamama.

En una nueva intervención sobre el Sínodo de la Amazonía, ofrecida a LifeSite News, el arzobispo Viganò ha declarado: “La abominación de la idolatría ha penetrado en el santuario de Dios y ha dado vida a una nueva forma de apostasía, cuyas semillas – que ya germinaron hace tiempo – están creciendo ahora con renovado vigor y eficiencia”.

Continúa: “El proceso interno de mutación de la fe, que ha tenido lugar en la Iglesia Católica durante décadas, ha tenido en este Sínodo su punto álgido, acelerando hacia la fundación de un nuevo credo, resumido en una nueva clase de culto [cultus]. En nombre de la aculturación, los elementos paganos están infestando el culto divino con el fin de convertirlo en un culto idolátrico”.

Los laicos y clérigos “no podemos permanecer indiferentes ante los actos idolátricos que hemos presenciados y que nos han dejado estupefactos”, insiste el arzobispo. “Es urgente que redescubramos el sentido de la oración, la reparación, la penitencia, el ayuno, los sacrificios, las florecillas y, sobre todo, del silencio y de la adoración ante el Santísimo Sacramento”.

En esta profunda entrevista (que adjuntamos íntegra), hablamos con el arzobispo Viganò sobre qué revela acerca del estado actual de la Iglesia el asunto de la Pachamama, que no es más que la conclusión lógica de otras “aberrantes” declaraciones acaecidas en el pontificado actual. También hablamos del documento final del Sínodo, que considera “es un ataque frontal contra el edificio divino que es la Iglesia”, de lo que el Sínodo nos descubre sobre la “sinodalidad”, y de lo que sus organizadores han conseguido.

Según Viganò, el “paradigma amazónico” tiende a “transformar” la Iglesia Católica, alineándola con la agenda “globalista” y haciendo de “pasarela para caminar hacia la Religión Universal”.

“Para nosotros, católicos, el horizonte de la Iglesia se oscurece por momentos”, dice. “Si este satánico plan tiene éxito, los católicos que se adhieran a él cambiarán, de facto, de religión, y el gran rebaño de Nuestro Señor Jesucristo se verá reducido a una minoría”.

“Esta minoría sufrirá mucho…”, pero triunfará. Concluye sus apreciaciones con unas provocativas y proféticas palabras de una mística y santa del siglo XIV, santa Brígida de Suecia.

Reproducimos aquí, íntegramente, nuestra entrevista al arzobispo Carlo Maria Viganò sobre el Sínodo de la Amazonia.

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Card Burke y Mons. Schneider: Aclaración sobre el sentido de la fidelidad al Romano Pontífice

 

Ninguna persona objetiva puede negar a estas alturas la confusión doctrinal prácticamente generalizada en la Iglesia de nuestros días. Ante todo, esta ambigüedad se debe a ambigüedades en cuanto a la indisolubilidad del matrimonio, la cual se relativiza administrando la Sagrada Comunión a personas que cohabitan en uniones irregulares; se debe también a la creciente aprobación de los actos homosexuales, intrínsecamente contrarios a la naturaleza y a la voluntad revelada de Dios; a errores sobre la exclusividad de Nuestro Señor Jesucristo  y su obra redentora, la cual se relativiza con afirmaciones erróneas sobre la diversidad de religiones, y en particular al reconocimiento de diversas formas de paganismo y sus ritos en el Instrumentum laboris de la futura asamblea especial del Sínodo de Obispos para la Amazonia.

Ante esta realidad, la conciencia no nos permite quedarnos callados. Como hermanos en el Colegio Episcopal, hablamos con respeto y amor para que el Espíritu Santo rechace de manera inequívoca los evidentes errores doctrinales del Instrumentum laboris para la Asamblea Especial del Sínodo de Obispos para la Amazonia, y no consienta la práctica abolición del celibato sacerdotal en la Iglesia Latina mediante la aprobación de los llamados viri probati.

Como pastores del rebaño, expresamos con nuestra intervención nuestro gran amor por las almas, por la persona misma del papa Francisco y por el don de Dios del magisterio petrino. De no hacerlo, cometeríamos un grave pecado de omisión y egoísmo. Si guardáramos silencio, tendríamos una vida más tranquila, y quizás hasta seríamos objeto de honor y reconocimiento. Pero también sería un cargo de conciencia quedarnos callados. En este contexto, evocamos las palabras del futuro santo cardenal John Henry Newman (que será canonizado el próximo 13 de octubre): «Si le parece bien, brindaré por el Papa; con todo, brindaré primero por la conciencia y después por el Papa» (Carta al duque de Norfolk con motivo de la reciente protesta del Sr. Gladstone). Recordamos estas memorables palabras de Melchor Cano, que fue uno de los más eruditos prelados que participaron en el Concilio de Trento: «San Pedro no necesita que lo adulemos. Quienes defienden ciega e indiscriminadamente toda decisión del Supremo Pontífice son los que más socavan la autoridad de la Santa Sede; destruyen sus cimientos en vez de reforzarlos».

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El espíritu de Balaán

Pero tengo algo contra ti: que toleras ahí a quienes siguen la doctrina de Balaán. El que enseña  a Balac a poner tropiezos delante de los hijos de Israel, a comer de los sacrificios de los ídolos y a fornicar (Ap. 2, 14).

El espíritu de Balaán en la Iglesia.

Queridos hermanos, asistimos al triste y desgraciado  espectáculo de ver a eclesiásticos, de diversa responsabilidad y cargo en la Iglesia, manifestar que hay que reinterpretar las Sagradas Escrituras en cuanto a lo que dice del grandísimo pecado de sodomía, sobre la homosexualidad, y cuántas cosas más. Vemos, igualmente, como la Palabra de Dios, que habla claramente del pecado de adulterio, se tergiversa maliciosamente; de igual forma la misma Ley de Dios no se obedece, y se cuestiona. En definitiva, las mismas Sagradas Escrituras dejan de Sagradas para estos  eclesiásticos, para ser meras  escrituras reinterpretables a gusto del interesado. Sin pudor así se manifiestan.

¿Cómo nos acercamos a la Sagrada Biblia?, como amantes de la Palabra de Dios, y como creyentes y fieles hijos de la Iglesia, con el recto ánimo de buscar la verdad y de admitirla sea cual fuere, aunque nos resulte una gran sorpresa e interiormente nos incomode –Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviadoQuien quisiere hacer la voluntad de Él conocerá si mi doctrina es de Dios o si es mía. Jn. 7, 6-7-, o bien, como hacen algunos, y cada vez más, que van a la Biblia con el llamado espíritu de Balaán, a encontrar en ella lo que les convenga, para sustentar sus propias opiniones. Con esta intención se puede hacer decir a las Sagradas Escrituras lo que uno quiera, se puede uno basar en versiones erróneas, o simple y llanamente decir que lo correcto es lo que “digo yo”, y que lo que  hasta  ahora se decía es anticuado y desfasado. En definitiva, se trata de acudir a la Palabra de Dios para interpretarla con el más absoluto descaro, sirviendo, no a la verdad que nos hace libres, sino a la mentira que esclaviza.

¿Quién es Balaán?

Números capítulo 22 nos habla de Balaán, hijo de Beor, a quien Balac, rey de Moab, mandó llamar para que maldijera al pueblo de Israel. Se levantó Balaán por la mañana, aparejó su asna y partió con los príncipes de Moab. Más encendiéndose Dios en cólera porque hubiera partido, y el ángel del Señor se plantó en el camino para detenerle (Núm. 22. 21-22). “Partió Balaán con internos afanes de lucro”, nos dice la Biblia de Bover- Cantera.  “Balaán ha quedado como ejemplo de hombre perverso y codicioso por inducir a los israelitas a la idolatría y a la fornicación (Num. 32, 16; Ap. 2, 14), cuando antes había bendecido al pueblo de Israel” (Núm. 22,1-24, 25), dice la Sagrada Biblia de la Universidad de Navarra.  “Balaán a pesar de haber sido prevenido dos veces (Núm. 22, 12 y 20) por el mismo Señor, no se sometió interiormente a la voluntad de Dios, sino que bendijo a Israel de mala gana porque temía la espada del ángel que le había amenazado en el camino. San Pedro se refiere a este profeta al hablar de la codicia de los falsos maestros y predicadores que con halagos atraen las almas superficiales y su corazón está versado en codicias; son hijos de la maldición que, dejando el camino derecho, se han extraviado para seguir el camino de Balaán, hijo de Beor, que amó el salario de iniquidad (2 Pe. 2, 14,ss.)”, leemos en la Santa Biblia de Straubinger.

Doctrina de Balaán: amistad con el mundo.

El error de Balaán procede del espíritu mundano que no tiene el sentido de las cosas de Dios. Y así, Balaán, deseoso de congraciarse con el rey Balac, no comprendió que Dios no quisiese  maldecir a Israel, pueblo ingrato. La doctrina de Balaán, pues, como recoge el libro del Apocalipsis (2,14) – Pero tengo contra ti  algunas pocas cosas, por cuanto tienes allí a quienes han abrazado la doctrina de Balaán, el que enseñaba en Balac a dar escándalo a los hijos de Israel, para que comiesen de los sacrificios de los ídolos y cometiesen fornicación-, es la que enseñó a los hijos de Israel a fornicar con los extranjeros, y está aplicada en este pasaje en sentido religioso a la fornicación espiritual, que ya no es con los ídolos como en el antiguo Israel, sino con los poderosos de la tierra; es decir, la doctrina de Balaán se entiende de aquellos que viven un infiel maridaje con el mundo, olvidando su destino celestial y la fugacidad de la vida. ¡Adúlteros! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios Por tanto, el que desee ser amigo de este mundo se hace enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: “Celosamente nos ama el Espíritu que habita en nosotros”? (Sant. 4, 4).

¡Cuántas veces el Señor recuerda la oposición de su Palabra y el mundo!: El cual [Jesucristo] se entregó por nuestros pecados, para sacarnos de este presente siglo malo, según a voluntad de Dios Padre nuestro (Gal. 1, 4).

La doctrina de Balaán consiste en seguir las pautas del mundo, en echarse en sus brazos, en conformarse con los poderosos, los influyentes. La doctrina de Balaán es el triunfo del espíritu del mundo y de la carne, y por tanto del maligno; es la búsqueda de la vida perdurable y confortable en la tierra; es lo opuesto a la vida espiritual, es más, es su negación. Es algo así como buscar la “eternidad” en lo terrenal y mundano.

He aquí el verdadero espíritu que anima e impulsa a estos eclesiásticos, que alejados de la verdad de la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura, imbuidos del espíritu de Balaán, buscan complacer al mundo a costa de la verdad eterna, llevando la desgracia a quienes les oigan y sigan.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Tomado de:

https://adelantelafe.com

 

 

 

Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Francisco y la Modernidad

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Juan XXIII

1º) Juan XXIII, en el Discurso de apertura del Concilio (11 de octubre de 1962), dijo: “hieren a veces el oído sugerencias de personas […] que en los tiempos modernos no ven sino prevaricación y ruina, van diciendo que nuestra edad, comparada con las pasadas, ha ido empeorando. […]. A Nos parece deber disentir de estos profetas de desventura [1], que anuncian siempre eventos infaustos […]. Siempre la Iglesia se ha opuesto a los errores, a menudo los ha condenado con la máxima severidad. Ahora, sin embargo, la esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la severidad. […]. No ya que falten doctrinas falaces […], sino que ahora parece que los hombres de hoy son propensos a condenarlas por sí mismos” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. El Concilio Vaticano II, EDB, Bolonia, IX ed., 1971, p [39] y p. [47]).

Respondemos:

a) “Los tiempos modernos” comienzan con Descartes para la filosofía, Lutero para la religión y Rousseau para la política y sus sistemas están en ruptura con la Tradición apostólica, la patrística, la escolástica y el dogma católico. En efecto, la modernidad está caracterizada por el subjetivismo sea en filosofía: “Pienso luego existo” es la vía abierta por Descartes al idealismo, para el cual es el sujeto el que crea la realidad; sea en la religión: libre examen de la Escritura sin la interpretación de los Padres y del Magisterio y relación directa del hombre con Dios sin mediadores (Lutero: “sola Scriptura”, “solus Christus”); sea en política: el hombre no es un animal social por naturaleza, antes bien camina solo, y por tanto es el hombre el que crea la sociedad civil y temporal mediante el “pacto social”.

El subjetivismo de la modernidad, uniéndose a la doctrina cristiana, la transforma, la vacía desde dentro, la convierte en un producto del intelecto humano o del subconsciente y no ya una Revelación divina real y objetiva a la cual se tiene el deber de asentir. Sigue leyendo

Sordomudos de nacimiento y sordomudos de conveniencia

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8 octubre, 2015

[1]

(Mc 7: 31–37)

Amados hermanos en el Corazón de Nuestro Señor y en el de la Virgen María Nuestra Madre:

En el día de hoy, Domingo XI después de Pentecostés y según la llamada Forma Extraordinaria del Rito Romano de la Santa Misa, propone la Iglesia para nuestra consideración un fragmento del Evangelio de San Marcos en el que se narra otro acontecimiento de la Vida del Señor.

Cuenta el texto que encontrándose Jesús, como de costumbre, rodeado de una gran muchedumbre, llevaron ante Él un sordomudo rogándole que le impusiera las manos. El Señor le apartó de la gente, le introdujo los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Suspiró Jesús y, elevando los ojos al cielo, dijo:

—Effetha —que significa: Ábrete.

Se le abrieron al sordomudo los oídos y comenzó a hablar con normalidad. Ante la admiración de las gentes, las cuales comenzaron a proclamar la maravilla que habían presenciado a pesar de las advertencias de Jesús para que callaran.

La narración nos presenta, por lo tanto, la curación milagrosa de un pobre infeliz. Sordo de nacimiento y también mudo como consecuencia. Por lo que podríamos comenzar esta disertación diciendo que existen dos clases de sordomudez: una de nacimiento y otra bien distinta que posee la particularidad de ser enteramente voluntaria. Más rara la primera en cuanto a casos existentes y mucho más generalizada la segunda; por más que pueda sonar a extraña esta afirmación. Sigue leyendo