Breve Ensayo del Reverendo Padre Alfonso Gálvez Morillas

¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA?

 

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¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA? Parte I de IV

¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA? Parte II de IV

¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA? Parte III de IV

¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA? Parte IV de IV

Del respeto a las falsas religiones

Garrigou-Lagrange

“El respeto de todas las religiones sean lo falsas o perversas que sean no es más que la orgullosa negación del respeto debido a la Verdad. Para amar sinceramente lo verdadero y el bien, es necesario no tener ninguna simpatía hacia el error y el mal. Para amar verdaderamente al pecador y contribuir a su salvación, es preciso detestar el mal que está en él.”


R.P. Reginald Garrigou-Lagrange, O.P., “Dios, su existencia y su naturaleza”.

Tomado de:

http://statveritasblog.blogspot.mx/

Santos de tres al cuarto

Antaño, los santos eran ejemplos impecables de vida cristiana que tan solo los herejes osarían criticar. Sus vidas y milagros predicaban el Evangelio con toda la fuerza del Espíritu Santo, del que estaban totalmente imbuidos. Al encomendarse a la intercesión de los santos el pueblo fiel tenía la absoluta certeza de que Dios oiría sus plegarias y que además las oiría con benevolencia, puesto que nada le agrada más a Nuestro Señor que compartir su gloria con sus hijos queridos que le han demostrado en su vida terrenal un amor inquebrantable e incondicional.

Lamentablemente hoy en día, en la época ruinosa post-conciliar, no es así. Ya no nos podemos fiar ni de los hombres y mujeres que han sido elevado a los altares, dado que son los mismos malos pastores que confunden a los fieles con medias verdades los que proclaman a los nuevos santos. Los hombres mediocres prefieren mirarse en el espejo de otros mediocres, porque no soportan el ejemplo de los verdaderos santos de nuestro tiempo, los que resistieron los cambios que adulteraron la liturgia y la doctrina y mantuvieron viva la llama de la Tradición. La vida de estos santos, que serán canonizados cuando el Concilio Vaticano II se consigne al baúl del olvido, denuncia la “nueva orientación” de la Iglesia, cuyos frutos podridos son la deserción masiva de los bautizados, la protestantización de los pocos fieles que aún frecuentan los sacramentos, y la secularización de los países anteriormente católicos.

Creo que es interesante saber lo que comentan los medios de comunicación respecto a la canonización de los dos Papas, Juan XXIII y Juan Pablo II que tuvo lugar el domingo 27 abril de 2014, una de las fechas más tristes en la historia reciente de la Iglesia Católica.

Canonizations

Empiezo por los medios más afines a Tradición Digital. Entre tradicionalistas existen diversas opiniones sobre la infalibilidad de las canonizaciones de la neo-Iglesia, y es un debate que sin duda seguirá durante mucho tiempo. Entre los teólogos tradicionalistas que rechazan la infalibilidad de las canonizaciones, en una línea dura, está Atila Sinke Gumarães, editor de Tradition in Action, quien explica en este artículo que los santos ahora no son más que el reflejo del gusto personal del Papa, con una total ausencia de objetividad y seriedad en todo el proceso. En tiempos remotos es cierto que la Iglesia elevaba a los altares a las personas que morían con fama de santidad y eran aclamadas como santos por el pueblo fiel. Sin embargo, ahora que la mayoría de católicos han perdido la verdadera fe, se han contagiado del pensamiento mundano, y viven ajenos a las exigencias morales de la Religión, la aclamación de Wojtyla como “santo súbito” por el pueblo no se puede alegar a favor de su santidad. Así dice Gumarães: Sigue leyendo

¿Las canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo II son infalibes?

Reproducimos hoy la traducción de una entrevista a Roberto de Mattei sobre las canonizaciones de los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II. Añadimos al texto de la entrevista el enlace a un artículo de Monseñor Brunero Gherardini sobre la no infalibilidad de las canonizaciones de RONCALLI y WOJTYLA.

Una entrevista a Roberto de Mattei

Roberto de Mattei

Roberto de Mattei

Profesor de Mattei, las inminentes canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo II suscitan, por varios motivos, dudas y perplejidades. ¿Como católico y como historiador, cuál es su juicio?

Puedo expresar una opinión personal, sin pretensiones de resolver un problema que se presenta complejo. En líneas generales, estoy perplejo por la facilidad con la cual años se llevan a cabo y se concluyen los procesos de canonización en los últimos. El concilio Vaticano I definió el primado de jurisdicción del Papa y la infalibilidad de su Magisterio, con determinadas condiciones, pero no ciertamente la impecabilidad personal de los Soberanos Pontífices. En la historia de la Iglesia hubo buenos y malos papas, y es reducido el número de quienes fueron elevados a los altares. Pero hoy parece que se quiere sustituir el principio de infalibilidad del Papa por el de su impecabilidad. A todos los Papas, o mejor dicho a los últimos, a partir del concilio Vaticano II, se los presenta como a santos. Por cierto, no es casualidad que las canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo II hayan postergado o dejado atrás la canonización de Pío IX y la beatificación de Pío XII, mientras avanza el proceso de Pablo VI. Casi parece que una aureola de santidad debiese envolver la era del concilio y del postconcilio, para “infalibilizar” una época histórica que ha afirmado el primado de la praxis pastoral sobre la doctrina. Sigue leyendo

EL APÓSTOL DEL REINO DE CRISTO (POR VENIR)

San Luis María Grignion de Montfort

En el punto culminante de la revelación sobre los últimos tiempos, Dios manifiesta la misión encomendada a la Santísima Virgen María (Apocalipsis: 11:15-19; 12: 1-2 y 10):

«Tocó el séptimo Ángel. Entonces sonaron en el cielo fuertes voces que decían: “Ha llegado el reinado sobre el mundo de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos”. Y los veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron rostro en tierra y adoraron a Dios diciendo: “Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, Aquel que es y que era porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado. Las naciones se habían encolerizado; pero ha llegado tu cólera y el tiempo de que los muertos sean juzgados, el tiempo de dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra”. Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el Arca de su Alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.

Y una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz (…) Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: “Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo…”».

A lo largo de toda la historia de la Iglesia hubo quienes se ocuparon de recordar y destacar que María Santísima es “el Gran Signo de Dios sobre la tierra”

Entre aquellos que han enseñado y predicado la misión providencial de la Madre de Dios se destaca San Luís Maria Grignion de Montfort.

Este enamorado de María nació en 1673 y murió en 1716; fue un valiente defensor de la fe católica, un predicador elocuente de la Cruz y del Rosario, un devoto esclavo de Jesús en María y un propagador infatigable de la esclavitud mariana.

En su admirable Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, el santo misionero anuncia, con acentos de profeta, que pronto el Reino de Jesús por María se establecerá en las almas.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

UN LENGUAJE NUEVO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Parte I de III

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El Concilio Vaticano II removió los cimientos de la Iglesia, llamada hasta entonces Iglesia Católica, Apostólica y Romana y que, hasta ese momento, siempre había sido considerada como la fundada por Jesucristo y la Única Verdadera.

Pero, dado que el Concilio, a pesar de su expresa afirmación en contrario, promovió cambios fundamentales en la Doctrina Perenne en la que siempre se habían fundamentado todos los Dogmas, la Moral y la Liturgia católicas, y como una exigencia además de la forma en la que se llevaron a cabo tales modificaciones, era consecuencia lógica y obligada la modificación y reestructuración del lenguaje hasta entonces utilizado por la Doctrina de la Iglesia.

Las modificaciones en el lenguaje adquirieron formas variadas, más o menos importantes, y que comenzaron sobre todo a partir de los Documentos Conciliares para ser continuadas, y hasta incrementadas, por toda la Pastoral posterior.

Concilio Vaticano II Documentos

Una de ellas, bastante frecuente en los Documentos elaborados por el Concilio, es la que contempla el uso de la ambivalencia, o empleo de palabras de doble sentido y sujetas a varias interpretaciones. Es un hecho más que comprobado y que hoy día nadie discute, así como tampoco los propósitos de sus autores. Que consistían principalmente en introducir bombas de tiempo, sabiamente utilizadas y dispuestas a ser manipuladas en su debido momento, con el fin de extraer de ellas el contenido modernista realmente pretendido en su significado.

También se empleó —y se sigue empleando, incluso ahora con mayor frecuencia— el instrumento de la confusión, que es uno de los que han conducido a la Iglesia al estado actual de Torre de Babel, en la que ya nadie entiende nada y en el que a los fieles les resulta imposible saber a qué atenerse.

Elemento común, extraordinariamente importante, entre los instrumentos de lenguaje de los que se ha valido la nueva Pastoral Modernista, hoy vigente en la casi totalidad de la Iglesia, es el uso de los vocablos y términos tradicionales, comunes y conocidos desde siempre por los fieles, pero atribuyéndoles ahora un nuevo sentido, por supuesto de tendencia modernista y acorde con lo que propugna la Nueva Iglesia Universal que ahora se busca. En favor de la cual —preciso es reconocerlo— la argucia ha proporcionado resultados excelentes, puesto que ha evitado poner sobre aviso y provocar cualquier posible extrañeza de los ingenuos, dispuestos siempre a tragar de todo (en realidad la inmensa mayoría de los católicos, cada vez menos provistos de formación y cada vez más adoctrinados por el Mundo).

Aunque finalmente no vamos a ocuparnos aquí con más detalle de un tema ya bastante conocido y estudiado, del que se han ocupado numerosos analistas y que tampoco constituye el objeto directo de estos editoriales. Sigue leyendo

La diferencia de la devoción en el tiempo

 

Un ejemplo de como era la devoción en la Iglesia antes del Concilio Vaticano II:

 

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La jaculatoria decía así: «Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío».

 

 

 Un ejemplo de como es la devoción en la Iglesia después del Concilio Vaticano II:

 

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La jaculatoria dice así: «Jesús, en ti confío».

Por: 

Ortodoxia Católica

We did not know the private revelation of Sister Faustina Kowalska

Important Note on Private Revelations

Given the silence of the majority of the ecclesiastical authorities , who seem to have abdicated the role of teaching, it is worth recalling here the perennial teaching of the Church in such a delicate matter, and not as important , however , the omission has led the faithful indiscriminately adhere to doctrines ” inspired ” which have nothing inspired or Catholic .
The revelations are supernatural manifestations of hidden truths or extraordinary events . For there truly disclosure is necessary to operate your knowledge by supernatural means . In terms of destination , the disclosures may be public or private . Public ( or universal ) disclosures are contained in the Bible and the deposit of apostolic tradition , transmitted and maintained by the Church. These universal revelations ended with the preaching of the apostles and are mandatory for all the faithful belief . The (or individuals) are usually private revelations made ​​to the saints, and the Church does not require believing , even when approved.
When the Church approves private revelations , such approval is simply a statement that it found nothing in those revelations that were contrary to faith and morals , and that the faithful can read them without any danger to souls . Let us listen to Pope Benedict XIV:
” What should you think of private revelations approved by the Holy Sé, those of St. Hildegard , St. Brigid, St. Catherine of Sienna? Say it is neither required nor possible to give an assent of Catholic faith , but of human faith , according to the rules of prudence, we as probable and credible to piety . ” ( De canon. , 1 III , c . Liii , No. 15).
We repeat the basic assertion : it is not required nor possible for private revelations assent of Catholic faith , even though such disclosures have been approved by the Church . It is important that this be well represented, so they do not think it’s a sin to lie against a private revelation . Cardinal Pitra hear :
“We know that we are fully free to believe or not in private revelations , even the most worthy of belief . Yet when the Church approves , they are received as probable and not as unquestionable ( … ) It is entirely possible to depart from these revelations , even adopted , when someone relies on sound reasons , especially when the contrary doctrine is established by unimpeachable documents and a real experience. ” (Book of St. Hildegard , p. XVI)
And we admire that even people canonized revelations approved errors exist the most varied types .

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Lo que no sabíamos de la revelación privada de Sor Faustina Kowalska

Nota Importante sobre las Revelaciones Privadas

Ante el silencio de la mayoría de las autoridades eclesiásticas, que parecen haber abdicado de la función de enseñar, es conveniente recordar aquí la perenne enseñanza de la Iglesia en una materia tan delicada, y no obstante tan importante, cuya omisión ha llevado a los fieles a adherir indiscriminadamente a doctrinas “inspiradas” que nada tienen de inspiradas ni de católicas.

Las revelaciones son manifestaciones sobrenaturales de verdades ocultas o de hechos extraordinarios. Para que exista verdaderamente revelación es necesario que su conocimiento se opere por vía sobrenatural. En cuanto a la destinación, las revelaciones pueden ser públicas o privadas. Las revelaciones públicas (o universales) están contenidas en la Biblia y en el depósito de la tradición apostólica, transmitidas y mantenidas por la Iglesia. Esas revelaciones universales terminaron con la predicación de los apóstoles y son de creencia obligatoriapara todos los fieles. Las revelaciones privadas (o particulares) son hechas usualmente a los santos, y la Iglesia no obliga creerlas, incluso cuando las aprueba.

Cuando la Iglesia aprueba una revelación privada, esa aprobación es simplemente una declaración de que ella no encontró nada en esas revelaciones que fuese contrario a la fe y a las buenas costumbres, y que los fieles pueden leerlas sin ningún peligro para las almas. Oigamos lo que dice el Papa Benedicto XIV:

“¿Que se debe pensar de las revelaciones privadas aprobadas por la Santa Sé, las de Santa Hildegarda, Santa Brígida, Santa Catalina de Sienna? Decimos que no es ni obligatorio ni posible darles un asentimiento de fe católica, sino solamente de fe humana, conforme a las reglas de la prudencia, que nos las presenta como probables y piadosamente creíbles.” (De canon.,1 III,c. Liii,n° 15).

Repetimos la afirmación básica: no es obligatorio ni posible para las revelaciones privadas un asentimiento de fe católica, aún cuando tales revelaciones hayan sido aprobadas por la Iglesia. Es importante que esto se tenga bien presente, para que no se piense que es pecado colocarse contra una revelación privada. Oigamos al Cardenal Pitra:

“Sabemos que somos plenamente libres de creer o no en las revelaciones privadas, incluso en las más dignas de fe. Aún cuando la Iglesia las aprueba, ellas son recibidas como probables y no como indudables (…) Está totalmente permitido apartarse de esas revelaciones, aún aprobadas, cuando alguien se apoya sobre razones sólidas, sobre todo cuando la doctrina contraria es establecida por documentos irreprochables y una experiencia verdadera.” (Libro sobre Santa Hildegarda, p. XVI)

Y no nos admiremos de que aún en revelaciones aprobadas de personas canonizadas existan errores de los más variados tipos. Sigue leyendo

San Pio X: “Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes”

San Pio X – (1903-1914)

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Mientras daba una audiencia entró en una somnolencia misteriosa, cuando volvió en sí, exclamó: “Esto que veo es horroroso. ¨¿Seré yo? ¨¿Será mi sucesor? Lo que es seguro es que el Papa dejará Roma, y para salir del Vaticano, le será necesario pasar sobre los cadáveres de sus sacerdotes” (M. Servant, pág. 244; A. Marty, pág. 78).

Al Canónigo Thellier de Poncheville, San Pio X le dijo: “Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes… Si todos estuviesen inflamados de un celo de amor, bien pronto la tierra entera sería católica” (M. Servant, pág. 80, nota 1 — apud “La Croix de Paris”, 1904, número del 26 de mayo).

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Nota del Editor: fotografía del cuerpo de San Pio X en la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano. Está en el costado izquierdo, apenas visible para los fieles, casi escondido. Su cuerpo perfectamente incorrupto, sufrió la inyección de unos religiosos “piadosos” por razones desconocidas. Esto hizo que el cadáver del santo quedara de color negro. Foto de Abril del 2011.

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El cuerpo de San Pio X incorrupto, sufrió una extraña inyección que cambió su color. Cubre su rostro una máscara.

Tomado de:

http://elcruzado.org/

San Pio X, Pontífice

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(1835  † 1914)


Fiesta: 03 de Septiembre

 

José Sarto, después Pío X, nació en Riese, poblado cerca de Venecia, Italia en 1835 en el seno de una familia humilde siendo el segundo de diez hijos.

Todavía siendo niño perdió a su padre por lo que pensó dejar de estudiar para ayudar a su madre en los gastos de manutención de la familia, sin embargo ésta se lo impidió y pudo continuar sus estudios en el seminario gracias a una beca que le consiguió un sacerdote amigo de la familia.

Una vez ordenado fue vicepárroco, párroco, canónigo, obispo de Mantua y Cardenal de Venecia, puestos donde duró en cada uno de ellos nueve años. Bromeando platicaba que solamente le faltaban nueve años de Papa.

Muchas son las anécdotas de este santo que reflejan tanto su santidad como su lucha por superar sus defectos, entre ellas destacan tres: Sigue leyendo

EL SIGNIFICADO DE LA CANONIZACIÓN DEL ÚLTIMO PAPA SANTO: PÍO X

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Ahora que se habla de un milagro de S.S. Pío XII, aspecto que puede acelerar su beatificación y -si Dios lo quiere- su posterior canonización, resulta interesante y actual un escrito del P. Meinvielle relativo a la entonces reciente canonización de San Pío X efectuada en 1954.
Autor: R. P. Julio Meinvielle, “ DIÁLOGO ” Nº 1, Primavera 1954.

A los cuarenta años de su muerte, Pío X acaba de ser canonizado. Todavía están presentes en el escenario del mundo, muchos que fueran testigos del fuego ardiente de su fe y de su caridad. Pío X fue un santo. Y el secreto de su santidad fue la Fe. “Nada había más natural a sus ojos que lo sobrenatural. Creía como respiraba, porque de tal suerte Dios le era sensible. El mundo de la Fe le era familiar, y se movía en él con comodidad, mientras que el mundo, así solo, donde iba a vivir y actuar debía permanecerle extraño, o al menos le parecía tal, porque la fealdad de sus pensamientos y de sus costumbres horribles le repugnaban. No se mezclará en él sino forzado a la lucha contra los enemigos declarados de la Iglesia y contra los adversarios emboscados del Dogma, en que las antenas sobre-naturales de su Fe intrépida captarán las inspiraciones divinas para dictarle decisiones humanamente sorprendentes, imprevistas, pero poderosamente fecundas”. (1)

Porque Pío X se movía en el mundo de la Fe, podía estimar en su justo valor el estado del mundo y medir la gravedad de los errores que le ame­nazaban. De aquí el significado de sus reprobaciones contra desvaríos espirituales que han determinado el estado calamitoso en que se encuentra hoy el mundo.

Tres son estos desvaríos. El primero lo constituye la guerra contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia, llevada a cabo particularmente en Francia por el gobierno masónico de Combes. Frente a un gobierno, empeñado en crear una Iglesia y un episcopado “nacional”, Pío X se yergue como un gigante en toda la majestad de su soberana autoridad y pro­nuncia el non possumus. El gobierno rompe relaciones con la Iglesia, se incauta de sus bienes, prohíbe todo acto de culto en las escuelas, en el ejército y en todos los establecimientos públicos y niega en absoluto el derecho de enseñar a las congregaciones religiosas. Pío X, en su encíclica VEHEMENTER del 11 de febrero de 1907 reprueba y condena la ley votada en Francia de separación de la Iglesia y del Estado. “En consecuencia, dice allí, Nos protestamos solemnemente con todas nuestras fuerzas contra la proposición, contra el voto y contra la promulgación de esta ley, declarando que nunca podrá ser ella alegada contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia para debilitarlos.” Sigue leyendo

El último Papa Santo

SAN PÍO X
Papa

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San Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria -no hace cincuenta años que nos dejó- como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesanos:

-Vivo o muerto volveré a Venecia.

En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.

San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX.

Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.

En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro: Sigue leyendo

¿Cómo nació el abogado del diablo?

Es una expresión habitual en el lenguaje diario que se aplica a quien defiende causas ajenas, a veces contra su propio convencimiento.  Pero este personaje es solo en apariencia maligno.  

¿Cuál es su origen?

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El abogado del diablo, una figura misteriosa y muchas veces incómoda: la del que asume el papel del “malo” en una discusión o, como lo define el diccionario, es “contradictor de buenas causas”.  Pero este letrado en apariencia maléfico tiene un origen cercano a la santidad.

Y una existencia humana.  Así se denomina en el lenguaje popular a las personas que desempeñaron durante siglos la función del fiscal en los procesos de beatificación de la Iglesia católica.

De él dependía la búsqueda de argumentos en contra de la santidad, la presentación de los lados oscuros de las vidas de los candidatos a santo.

UN FISCAL PARA LOS SANTOS

“Es una especie de fiscal que efectivamente debe controlar que se cumplan todos los pasos que hay que cumplir, todos los procedimientos y ver si hay alguna objeción a la santidad.  Porque puede ocurrir que aparezcan testimonios que digan que esa persona no era tan buen cristiano. Y eso hace no aconsejable su canonización, le dice a BBC Mundo Juan Navarro Floria, profesor de derecho canónico de la Universidad Católica Argentina.

Pero el papel del llamado abogado del diablo ha variado a lo largo del tiempo.

En 1983, el Papa Juan Pablo II modificó la normativa que regía las canonizaciones.  Hasta entonces, la función de fiscal en el proceso la desempeñaba el “promotor general de la fe”, que contaba con su propia oficina dentro de la Congregación para las Causas de los Santos, el equivalente a un “ministerio” encargado de los asuntos de la santidad.

Ese promotor de la fe tenía la tarea de “defender la ley y proponer animadversiones” contra el candidato a ser canonizado.

La reforma impulsada por Karol Wojtyla simplificó el proceso de canonización, eliminó la oficina del promotor de la fe y su figura fue sustituida por la del promotor de justicia, cuyo papel fue matizado.

¿MURIÓ EL ABOGADO DEL DIABLO?

A partir de ese momento, su función sería “presidir las reuniones de teólogos” y “preparar los informes de la reunión”, según la normativa vigente.

Este reformado promotor de justicia, consideran algunos expertos, se parece más a un secretario que a un fiscal y ven en este cambio de responsabilidades la “muerte del abogado del diablo”.

Y con esta figura ausente, señalan, se abrieron las puertas de la santidad a cientos de candidatos que con la normativa anterior hubieran quedado fuera.

Durante su papado Juan Pablo II canonizó a 482 personas, más de cuatro veces el número de canonizados por el resto de sus predecesores en la silla de Pedro a lo largo del siglo XX.

Y, a riesgo de convertirnos en abogados del diablo, surge la pregunta de si, si el promotor de justicia mantuviese su papel original, algunos de esos candidatos seguirían esperando la santidad.

Tomado de:

http://www.24horas.cl/

El abogado del diablo

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(Abogado del Diablo) Un nombre popular que se da a uno de los más importantes oficiales de la Sagrada Congregación de Ritos, establecido en 1587 por el Papa Sixto V, para que tratara jurídicamente con los procesos de beatificación y canonización.  Su título oficial es Promotor de la Fe (Promotor Fidei).  Su deber le requiere que prepare por escrito todos los argumentos, incluso a veces aparentemente leves, contra la elevación de cualquiera a los honores del altar.  Para proteger el interés y honor de la Iglesia, se preocupa en evitar que nadie reciba esos honores si no se prueba jurídicamente que su muerte ha sido “preciosa a los ojos de Dios.

Prospero Lamertini, después Papa Benedicto XIV (1740-58), fue Promotor de la Fe durante veinte años y tuvo todas las oportunidades de estudiar la obra de la Iglesia en esta importante función; estaba, pues, especialmente cualificado para escribir su monumental obra “Sobre la Beatificación y Canonización de los Santos”, la cual contiene la reivindicación completa de los derechos de la Iglesia es este asunto y expone históricamente el extremo cuidado del uso de este derecho.

Ningún acto importante en el proceso de beatificación o canonización es válido a no ser que se lleve a cabo en la presencia del Promotor de la Fe formalmente reconocido.  Su obligación es protestar contra la omisión de las formas establecidas e insistir en la consideración de cualquier objeción.  La primera mención formal de este oficio se halla en la canonización de San Lorenzo Justiniano, bajo León X (1513-21). Urbano VIII, en 1631, hizo que su presencia fuera necesaria, al menos por un delegado, para la validez de cualquier acto relacionado con el proceso de beatificación y canonización.

Bibliografía: BENEDICT XIV, De Beat. et Canon. Sanctorum, I, XVIII.

Fuente: Burtsell, Richard. “Advocatus Diaboli.” The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.

Traducido por Pedro Royo. rc

Tomado de:

http://ec.aciprensa.com/wiki/P%C3%A1gina_Principal

EL BEATO QUE NOS TRAJO LA DESGRACIA

Juan XXIII, el papa del Concilio

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Angelo Giuseppe Roncalli, “Juan XXIII”

INTRODUCCIÓN
El 3 de junio de 1963 a las 7:45 pm, mientras el Cardenal Traglia, Pro-Vicario de Roma, cantaba el Ite missa est cuando celebraba la misa por el Papa agonizante, el “buen Papa Juan” murió en paz, a la edad de 81 años. En la Plaza de San Pedro, la multitud aclamaba al sacerdote, cuya bondad natural había ganado su corazón. El mundo, incluyendo Moscú, le rindió homenaje. Y su fama de santidad, defendida por los partidarios del Concilio Vaticano II, convocado por él, le llevó a la beatificación, declarada por el Papa Juan Pablo II, el 3 de septiembre de 2000.
Una de sus últimas palabras capta la ambivalencia de este Papa que fue el artífice de la apertura de la Iglesia al mundo. Después de recibir conscientemente la extremaunción, señaló al crucifijo en la cabecera de su cama, y dijo a los presentes:

El secreto de mi ministerio está en el crucifijo que yo siempre quise tener al lado de mi cama. Lo veo cuando me levanto y antes de dormir. Es allí donde puedo hablar con él durante las largas horas de la noche. Miradlo, cómo lo veo yo. Sus brazos están abiertos al programa de mi pontificado: como está escrito, Cristo murió por todos, por nosotros. Nadie está excluido de su amor y de su perdón”.

Momentos más tarde, dijo:

Tuve la gracia de ser llamado por Dios como un niño, nunca pensé en otra cosa, nunca he tenido otras ambiciones. (…) Por mi parte, yo no soy consciente de haber ofendido a nadie, pero si lo hice, pido disculpas. (…) En esta última hora, me siento tranquilo y seguro de que el Señor en su misericordia, no me rechaza. Indigno como soy, yo quise servir y lo he hecho con mis mejores esfuerzos para rendir homenaje a la verdad, la justicia, la caridad y mantener un ‘cor mitis et humilis’ [un corazón manso y humilde] del que nos habla el Evangelio”.

Juan XXIII quiso ser el apóstol del amor incondicional de Cristo por los hombres. Pero los santos canonizados de los precedentes años de la Iglesia, ¿Pensaban también que el amor de Cristo era incondicional? Para medir lo que les separa del sucesor 261° de San Pedro, basta recordar su vida, siguiendo la informadísima biografía de Peter Hebbletwhaite, académico británico, expulsado de la orden jesuita, experto en la historia de la Iglesia contemporánea.

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En Octubre Pablo VI será beatificado

Se congelan las canonizaciones de Pío IX y Pío XII que hoy serían tenidos por políticamente incorrectos en muchos aspectos de doctrina, para darle lugar a los hombres del Concilio Vaticano II y su espíritu modernista.

Información en Vatican Insider, 24-Abr-2014.

 

Paulo VI

24/04/2014

“Credere”: Pablo VI será beato en 2014

Según la revista de los Paulinos, la proclamación se llevará a cabo el 19 de octubre, al final del Sínodo de los obispos

REDACCIÓN
VATICAN INSIDER

Pablo VI será proclamado beato en 2014, probablemente el 19 de octubre, al final del Sínodo de los Obispos. Lo reveló la revista de los Periódicos San Pablo “Credere” en el número que estará a la venta el próximo 30 de abril. En sus páginas, “Credere” explica que el 5 de mayo los cardenales y obispos miembros de la Congregación para las Causas de los Santos se reunirán para confirmar el milagro atribuido a su intercesión. E, inmediatamente después, el prefecto Angelo Amato irá a ver a Francisco para recibir su visto bueno para la promulgación del decreto relativo.

Después de la doble canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, será elevado al honor de los altares también Giovanni Battista Montini, el Pontífice que sucedió a Roncalli y que, entre no pocas dificultades, condujo a buen puerto el Vaticano II, promoviendo su espíritu de diálogo y poniendo en práctica la reforma litúrgica.

En el artículo de “Credere”, firamdo por el vicedirector Saverio Gaeta, se narran los detalles del milagro atribuido a la intercesión de Pablo VI: la prodigiosa curación de un niño que no había nacido y que estaba todavía dentro del vientre materno en 2001 en los Estados Unidos. Se llevó a cabo con la ayuda de Montini. Todos los testimonios fueron unánimes al reconocer que no se puede explicar científicamente esta curación, misma que fue confirmada oficialmente el 12 de diciembre de 2013 por la Consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos.

Tomado de:

http://statveritasblog.blogspot.mx/

Il ‘nostro fratello’ Judas Iscariote ¿a los altares?

[El título viene a cuento de que el “carismático” Padre Cantalamesa dijo el Viernes Santo frente a Francisco, sin que éste se imutara, que por la traición de Judas Iscariote, al que llamó ‘nuestro hermano’, no está necesariamente condenado y que el pecado no es un impedimento para alcanzar la visión beatífica. Si esto no es la religión del Anticristo ¿qué lo será, entonces?].

El domingo 27 de abril de 2014 pasará a ser una fecha [tristemente] histórica.

 

El director del servicio Jarek Cielecki, un sacerdote polaco y amigo cercano de Juan Pablo II viajó a Polonia después de escuchar que un espectador había fotografiado la imagen. El padre Cielecki dijo que estaba convencido de que la imagen mostraba al ex pontífice. Los detalles aparecieron en Vatican News Service, una estación de televisión en Roma, que se especializa en la difusión de noticias religiosas del Vaticano.

El director del servicio Jarek Cielecki, un sacerdote polaco y amigo cercano de Juan Pablo II viajó a Polonia después de escuchar que un espectador había fotografiado la imagen. El padre Cielecki dijo que estaba convencido de que la imagen mostraba al ex pontífice. Los detalles aparecieron en Vatican News Service, una estación de televisión en Roma, que se especializa en la difusión de noticias religiosas del Vaticano.

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EL FALSO PROFETA Y LA IDOLATRÍA POR LA CIENCIA

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… Los Seudoprofetas siempre prometen cosas fáciles y halagüeñas: de eso viven; y medran. Ésa es la nota que Isaías y Jeremías enrostran a sus falsificadores y perseguidores: que son aduladores, simplemente; de la es­tirpe de los sycofantesque tan bien caracterizó Platón en el Fedro y en El Sofista. Es fácil prometer mil años de paz, un viaje al planeta Marte donde el clima es mejor y hay grandes yacimientos de uranio y la prolongación de la vida hasta los 150 años por medio de la penicilina. Leo en una revista alemana: “Dentro de dos millones de años, el Hombre habrá evolucionado en tal forma que nosotros a su lado pareceremos gusanos”. ¡Qué felicidad… para el que lo vea! ¡Que Dios te conserve la vista, m’hijo!

  La “idolatría de la Ciencia” que domina a la época actual es una evolución de la “Superstición del Progreso” que fue el dogma eufórico del siglo pasado. Efectivamente, el famoso “Progreso”, prometido a gritos por Condorcet y Víctor Hugo, no se ha dado en ningún dominio, ex­cepto en el dominio de la técnica, que es lo que hoy día llaman “Ciencia”. Pero la técnica no puede ser adorada ni siquiera venerada: puede servir al bien o al desastre, sirve para hacer las bombas de fósforo líquido y las atómicas, lo mismo que la vacuna contra la poliomielitis; y puestos en una balanza los estragos espantables junto a los bienes que ha dado la “técnica” en nuestro siglo, yo no veo que ganen los bienes. Preservar a un niño de la parálisis infantil para que después sea quemado vivo por una bomba de fósforo, como los niños de Hamburgo; o de uranio, co­mo los de Hiroshima, no me parece gran negocio.
  La veneración de la “Ciencia” es lo que ha sustituido a la religiosidad en las masas contemporáneas; y por tanto podemos decir que es lo que la ha destruido; porque, como dicen los franceses, “sólo se destruye lo que se sustituye”: por eso la hemos llamado “idolatría”. “No adorarás la obra de tus manos”, dice el segundo mandamiento. La ciencia actual es muy diversa de la ciencia de los griegos, o la ciencia de los grandes siglos cristianos. La ciencia antigua era una actividad religiosa o casi religiosa, movida por un amor y encaminada al bien. Hoy día la “Ciencia” es impersonal, inhumana, exactamente como un ídolo. Desde la segunda etapa del Renacimiento (siglos XVI y XVII) la concepción de cienciaes la de un estudio cuyo objeto está colocado fuera del bien y del mal; y, sobre todo, del bien; sin relación alguna con el bien. La ciencia estudia los hechos como tales: los hechos, la fuerza, la materia, la energía, aislados, deshumanizados, sin relación con el hombre y menos con Dios: no hay en su objeto nada que el corazón del hombre pueda amar. Los móviles del “científico” actual no son móviles de amor a Dios o al prójimo; ni siquiera a su ciencia. Es reveladora la amarga confesión de Einstein que en sus últimos días decía que: “de poder volver a vivir sería plomero o vendedor ambulante, pero no físico”. Y sin embargo la física le dio todo lo que a ella el científico le pide: gloria, fama, honores, consideración, dinero. Más que eso no puede dar un ídolo.
  Un sacerdote no puede admirar la “técnica” moderna de un modo incondicional, ni adularla para quedar bien con las muchedumbres, o aparecer como hombre adelantado y “de su tiempo”. Al contrario, debe mirarla con cierta sospecha, puesto que en el Apokalypsis están prenunciados los falsos milagros del Anticristo, los cuales se parecen singularmente a los “milagros” de la Ciencia actual. “La Segunda Bestia, la Bestia de la Tierra, pondrá todo su poder al servicio de la Primera, la Bestia del Mar; y la facultará a hacer prodigios estupendos, de tal modo que podrá hacer bajar fuego del cielo sobre sus enemigos…” (Ap. XIII, 12-13). Eso ya lo conocemos, eso ya está inventado. No sabemos quién será esa llamada “Bestia de la Tierra” pero sabemos que el Profeta la describe como teniendo poder para hacer prodigios falaces por un lado; y por otro, con un carácter religioso también falaz, puesto que dice que “se parecía al Cordero, pero hablaba como el Dragón”. Esa potestad o persona particular que será aliada del Anticristo y lo hará triunfar será el último Seudoprofeta, por lo tanto. Y por sus frutos habrá que conocerlo; porque sus apariencias serán de Cordero.
  Pero se podría decir: “Si hemos de conocer al árbol por sus frutos dañinos ¿no será ya demasiado tarde, porque el daño ya está hecho? ¿Acaso sirve de algo conocer los hongos venenosos después que uno los ha comido, por sus efectos? ¿No es mejor conocerlo por sí mismo, por sus hojas y su forma? Y de hecho ¿no conoce así la Iglesia a las herejías, por medio de sus teólogos y doctores, confrontándolas con la doctrina tra­dicional, y rechazándolas en cuanto se apartan de ella?”.
  Eso es verdad; pero se aplica a las herejías antiguas, no a las nuevas. La elaboración de la ortodoxia se ha hecho poco a poco; y justamente en la lucha multiforme con nuevas y nuevas herejías. Ahora es fácil conocer a un arriano, un macedoniano, o un protestante; no así cuando aparecieron. Cuando una herejía es nueva, el “catecismo” no basta: de aquí la necesidad que los sacerdotes estudien; y que los doctores de la fe lean los libros heterodoxos; lo cual no es ninguna diversión, sino una ímproba labor, y hasta un “martirio”, como dijo Santo Tomás. La herejía actual que se está constituyendo ante nuestros ojos, consistente en definitiva en la adoración del hombre y “las obras de sus manos”, no es fácilmente discernible a todos; porque pulula de falsos profetas.
 Por Leonardo Castellani
LEONARDO CASTELLANI – “El Evangelio de Jesucristo” 1957
Tomado de:

JUDÍOS CONTENTOS CON LOS NEO-SANTOS

 

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“El pueblo judío ve con emoción” la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II

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Lo dijo el rabino argentino Abraham Skorka, quien integra la delegación hebrea que asistirá a la ceremonia este domingo. Ambos Pontífices dejaron huella en el diálogo judeo-católico, señaló el religioso.

Abraham Skorka

Será “un momento muy importante” para el pueblo judío, ya que se honra “a dos Papas que dejaron huella” en la senda del diálogo judeo-católico, dijo el rabino Skorka, amigo del papa Francisco y autor junto con él del libro Sobre el Cielo y la Tierra, y que es uno de los cuatro integrantes de la representación del mundo judío invitados este domingo 27 de abril a la ceremonia de canonización de dos grandes Pontífices del siglo XX, el italiano Juan XXIII y el polaco Juan Pablo II.

Skorka, quien es rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, habló sobre la personalidad de estos Pontífices y sus vínculos con el pueblo hebreo: “Sabemos documentadamente que, siendo nuncio apostólico en Estambul, Juan XXIII salvó a muchísimos judíos de las garras del nazismo”. Algo a lo cual también se refirió Jorge Bergoglio cuando anunció la doble canonización.

En cuanto a Juan Pablo II, Skorka señaló que fue durante su papado que “se establecieron lasrelaciones diplomáticas plenas entre el Vaticano y el Estado de Israel”, y fue él “quien realizó una visita histórica [al Estado judío para el Jubileo del año 2000] con éxitos memorables, entre los cuales cabe mencionar el escrito pidiendo perdón por los errores del cristianismo contra el pueblo judío, que colocó personalmente en el Muro de los Lamentos, el Kotel Hamaarabí”.

“Todos estos hechos son parte del compromiso muy especial que tuvieron ambos para con los valores bíblicos” y es por ello que “el pueblo judío ve con emoción que sean honrados de una manera tan especial por la grey católica“, agregó el rabino Skorka.

También destacó la acción del actual Papa argentino en el mismo sentido que estas dos grandes figuras del catolicismo: “Francisco está afirmando todo lo que hicieron sus antecesores desde la relación judeo-católica, al seguir adelante por la senda que empezó Juan XXIII y siguió de manera descollante Juan Pablo II”.

Además de Abraham Skorka, también estarán presentes el gran rabino de Roma, Riccardo di Segni; su ex par de Irlanda, David Rosen, actual director del Departamento de Asuntos Interreligiosos del Comité Judío Estadounidense (AJC, por su sigla en inglés); y el secretario del Superior Rabinato de Israel, Oded Wiener.

Agencia Judía de Noticias

Tomado de:

http://eccechristianus.wordpress.com/

Un hombre muere aplastado por un crucifijo gigante dedicado a Juan Pablo II

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¿ALGUIEN EN EL VATICANO ESTÁ ATENTO A LAS SEÑALES DEL CIELO?

Un hombre de 21 años murió aplastado ayer jueves por un crucifijo gigante de 30 metros de altura dedicado a Juan Pablo II en la localidad de Cevo, norte de Italia. Muchos ya interpretan este trágico suceso como un mal augurio para las canonizaciones del domingo 27, cuando los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II serán canonizados. Lo que parece más que una coincidencia es que el fallecido, Marco Gusmini, vivía en una calle llamada Juan XXIII.

Esta era la asquerosidad de monumento, semejante a una serpiente:

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Fuente:

http://tradiciondigital.es/

http://radiocristiandad.wordpress.com/

http://sanluisespolon.blogspot.com.ar/

La Contra-Iglesia del Anticristo

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El Anticristo no será llamado así; de otra manera no tendría seguidores. El no usará medias rojas ni vomitará azufre, ni llevará un tridente ni tendrá una cola puntiaguda como Mefistófeles en Fausto. Esa mascara ayudó al Diablo a convencer a los hombres que no existe. Cuando nadie lo reconoce, más poder ejerce. Dios se definió a sí mismo como “Yo soy el que soy”, y el Diablo como “Yo soy el que no soy

En ningún lugar en las Sagradas Escrituras encontramos  asidero para el mito del Diablo como si fuera un bufón y como el primero en vestir de “Rojo”. Más bien se lo describe como un ángel caído del cielo, como “El Príncipe de este mundo”, cuya misión es decirnos que no hay otro mundo. Su lógica es simple: “si no hay Cielo, no hay Infierno; si no hay Infierno, entonces no hay pecado; si no hay pecado, entonces no hay ningún juez, y si no hay juicio entonces lo malo es bueno y lo bueno es malo”. Pero por sobre todas estas descripciones, Nuestro Señor nos dice que va a ser tan parecido a Sí mismo que engañará, aún a los escogidos – y ciertamente nunca se vio que una imagen en libros de un demonio, pudiera engañar aún a los escogidos. ¿Cómo vendrá entonces en esta nueva era para conseguir seguidores para su religión?

La creencia de la Rusia Pre-comunista es que vendrá disfrazado como un Gran Humanista, que hablará de paz, prosperidad y abundancia, no como un medio para llevarnos a Dios, sino como si fueran fines en sí mismos…

  …La tercera tentación en la cual Satanás le pidió a Cristo que lo adorara y todos los reinos del mundo serían suyos, se convertirá en la tentación de tener una nueva religión sin Cruz, una liturgia sin un mundo para atraer, una religión para destruir la religión, o una política que es una religión – una que dé al Cesar incluso las cosas que son de Dios.

En el medio de todo este aparente amor por la humanidad y su discurso superficial de libertad e igualdad, él tendrá un gran secreto que no le dirá a nadie: él no creerá en Dios. Porque su religión será la fraternidad sin la paternidad de Dios, él engañará aún a los escogidos. Él va a crear una contra-Iglesia que será la mona de la Iglesia,  porque él, el Diablo, es el mono de Dios. Tendrá todas las notas y las características de la Iglesia, pero a la inversa y vaciada de de su Divino contenido. Será el cuerpo místico del Anticristo que se parecerá en todo lo exterior al cuerpo místico de Cristo…

… Pero el siglo XX se unirá a la contra-Iglesia porque éste afirma ser infalible cuando su cabeza hable ex cathedra desde Moscú en materia de economía y política, y como pastor principal del comunismo mundial.

 

 

FULTON SHEEN  – “El Comunismo y la Conciencia de Occidente” Bobb-Merril Company, Indianapolis, 1948 pags.24 a 25.

Fulto SheenFULTON SHEEN

Visto en:  lasalettejourney.blogspot.com

Traducción: Augusto TorchSon

Tomado de:

http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.mx/

Peregrinos hacia las canonizaciones

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Esto de llamar peregrinación a cualquier viajecito turístico, es otra de las cosas que se han puesto en boga en los últimos lustros. Quizá desde que el Papa Magno empezó a poner de moda los viajazos a todas partes y a todas horas y con cualquier motivo, los cristianos percibieron con los ojos de la cara que era mucho más suave y facilito, más sedoso y aterciopelado, un catolicismo de acontecimientos, de eventos, de celebraciones y de saraos, que una vida de profundidad espiritual. Dios me guarde de decir que quien va a esas domingadas y cotillones es un superficial; pero desde luego me resulta difícil pensar que quien está en todos estos gaudeamus constantes, se caracterice por su hondura espiritual y por su seriedad en la vida cristiana. En todo caso, tendrá buena voluntad al hacerle caso al párroco del pueblo, al consejero de la cofradía o al catequista del grupo… para irse por ahí de bureo, pero desde luego -a base de turismo-, me parece que no se profundiza en la vida cristiana.

Hay grupos –los llaman ahora realidades eclesiales-, que se están especializando en esto,  y no se pierden una. Se puede decir de ellos lo que decía mi abuela para referirse a los que aparecen por todas partes: que son el perejil de todas las salsas. Si hace falta que en un evento con jóvenes haya asistencia numerosa (para armar lío), pues inmediatamente se movilizan treinta mil de este grupo catecumenal, quince mil de este otro liberacional, siete mil de grupos pacifistas católicos, trescientas monjas de hábito vaquero y doscientos obispos que se aburren en sus diócesis. Ya no sabemos vivir en la Iglesia sin festejar, celebrar o solemnizar cada cierto tiempo algo, en dimensiones elevadas de asistencia. La estadística se ha convertido en la gran aliada de estos eventos.

Viendo el otro día la ceremonia de entrega de la cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que pasa de manos brasileiras a manos polacas, viendo el montaje procesional, con los Obispos correspondientes, la música adecuada, los jóvenes vestidos para la ocasión, las manos alzadas llevando la cruz y la puesta en escena de algo que parece que es más sagrado que el Santísimo Sacramento, no se me quitaba la risa y la pena. Sí, las dos a la vez, porque si me muero de algo, prefiero morirme de risa. Es más saludable y abre mejor la puerta a la felicidad eterna.

Pero vuelvo a lo que decía al principio. A estos turistas se les llama ahora peregrinos, en alusión directa a aquellos que durante la Edad Media recorrían el Camino de Santiago para llegar a la tumba del Apóstol. O también a los que iban a Tierra Santa para ganar las indulgencias. Como si fuera lo mismo.

Mis novicios, ya se fueron a Roma hace una semana para asistir a las Canonizaciones del Siglo. Dijeron al Superior (que por cierto también se ha ido con ellos), que era conveniente estar de camino pronto para ir haciendo la peregrinación de forma adecuada. Saliendo de Castilla, iban a pasar por todos los conventos de la Orden, recogiendo a más peregrinos entusiastas –otros novicios y monjes modernistas-, y haciendo escalas diversas en las que se medita un pasaje de la vida del futuro santo. En la Costa Brava iban a recalar en Sitges, donde hay un viejo convento. Así, se peregrinará por los conventos cercanos a Cannes, Niza, Mónaco y otras playas para dar testimonio ante los bañistas de que están en camino hacia Roma. El tiempo acompaña. Menos mal que las canonizaciones no han sido en pleno invierno. Se han llevado el bañador en la mochila del peregrino, por si acaso surge dar testimonio en algún lugar concreto. Después pasarán a Italia en donde seguirán dando testimonio de los nuevos santos, repartiendo cientos de películas de la vida de Juan Pablo II que se han editado al efecto. La risa de Juan Pablo IIcómo se hace un santo(para mentalizarnos en que ha sido un proceso muy serio), y varios detalles de merchandises, como ellos dicen.

Mientras tanto, los viejos frailes estamos limpiando la casa y haciendo las tareas pastorales que ellos no pueden hacer. Pero no importa, porque sabemos que este viaje está siendo muy fructífero para ellos y para la Iglesia Universal. Cuando vuelvan del peregrinaje tendrán que tomarse un par de semanas más para relajarse de tanta oración y penitencia, pero eso también será beneficioso para ellos.

Uno de mis frailes más íntimos, que fue matemático en sus tiempos jóvenes, ha hecho un diagrama de la caída estrepitosa del número de sacerdotes, frailes y monjas durante todo el pontificado del papa polaco. Se lo ha enviado al Superior General a Roma, diciendo que en cualquier empresa que presentara estas curvas de producción con estas caídas, ponían al gerente de patitas en la calle. Pobrecillo: le ha llegado una recomendación de obediente silencio hasta el mes de agosto. Yo creo que con los jaleos que tienen en la Casa General, no han compredido lo que Fray Estadístico ha querido decir. Yo prefiero no ver estudios de números. Me basta con asomarme a nuestra iglesia o a nuestro noviciado medio vacío y ya tengo bastante…

Así que bendito sea Dios. Entre los peregrinos y los santos, sacarán adelante a nuestra Iglesia. Yo me estoy encomendando a San Pedro, que no sé si habrá previsto salir de Roma durante este fin de semana, porque ya está cansado de eventos.

Fray Gerundio

22 abril, 2014

Tomado de:

http://tradiciondigital.es/

Monja haciendo lío

Actuación de la “sorella” Cristina Scuccia en The Voice Italia…

Sin palabras… solo lágrimas de las personas pías…

El “resto” y “El Otro”… aplauden a rabiar…

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Clic en la imagen para ver el video

Fuente: 

http://radiocristiandad.wordpress.com/

 

Sobre la resurrección de Cristo

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(Tomado de Suma Teológica – Parte IIIa – Cuestión 53)

¿Fue necesario que Cristo resucitase?

Fue necesario que Cristo resucitase por cinco motivos. Primero, para recomendación de la justicia divina, que es la encargada de exaltar a los que se humillan por Dios, según aquellas palabras de Lc 1,52: Derribó a los poderosos de su trono, y exaltó a los humildes. Así pues, al haberse humillado Cristo hasta la muerte de cruz, por caridad y por obediencia a Dios, era necesario que fuese exaltado por Dios hasta la resurrección gloriosa. Por lo que, en el Sal 138,2, se dice de su persona: Tú conociste, esto es, aprobaste mi sentarme, es decir, mi humillación y mi pasión y mi resurrección, lo que equivale a mi glorificación por la resurrección, como lo expone la Glosa.

Segundo, para la instrucción de nuestra fe. Por su resurrección, efectivamente, fue confirmada nuestra fe en la divinidad de Cristo porque, como se dice en 2 Cor 13,4, aunque fue crucificado por nuestra flaqueza, está sin embargo vivo por el poder de Dios. Y, por este motivo, se escribe en 1 Cor 15,14: Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, y vana es nuestra fe. Y en el Sal 29,10 se pregunta: ¿Qué utilidad habrá en mi sangre, esto es, en el derramamiento de mi sangre, mientras desciendo, como por unos escalones de calamidades, a la corrupción? Como si dijera: Ninguna. Pues si no resucita al instante, y mi cuerpo se corrompe, a nadie predicaré, a nadie ganaré, según expone la Glosa.

Tercero, para levantar nuestra esperanza. Pues, al ver que Cristo resucita, siendo El nuestra cabeza, esperamos que también nosotros resucitaremos. De donde, en 1 Cor 15,12, se dice:Si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo algunos de entre vosotros dicen que no hay resurrección de los muertos? y en Job 19,25.27 se escribe: Yo sé, es claro que por la certeza de la fe, que mi Redentor, esto es, Cristo, vive, por resucitar de entre los muertos, y por eso resucitaré yo de la tierra en el último día; esta esperanza está asentada en mi interior.

Cuarto, para instrucción de la vida de los fieles, conforme a aquellas palabras de Rom 6,4:Como Cristo resucitó de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Y debajo (v.9.11): Cristo, al resucitar de entre los muertos, ya no muere; así, pensad que también vosotros estáis muertos al pecado, pero vivos para Dios.

Quinto, para complemento de nuestra salvación. Porque, así como por este motivo soportó los males muriendo para librarnos de ellos, así también fue glorificado resucitando para llevarnos los bienes, según aquel pasaje de Rom 4,25: Fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. Sigue leyendo

Sobre el descenso de Cristo a los infiernos

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(Tomado de Suma Teológica – Parte IIIa – Cuestión 52)
Convino que Cristo descendiera a los infiernos. Primero, porque había venido a llevar nuestra pena, a fin de librarnos de ella, conforme a aquel pasaje de Is 53,4: Verdaderamente soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores. Pero por el pecado el hombre no había incurrido sólo en la muerte del cuerpo, sino también en el descenso a los infiernos. Y, por ese motivo, así como fue conveniente que muriese para librarnos de la muerte, así también lo fue que descendiese a los infiernos para librarnos a nosotros de bajar a ellos. De donde en Os 13,14 se dice: ¡Oh muerte!, yo seré tu muerte. ¡Oh infierno!, yo seré una mordedura para ti.Segundo, porque era conveniente que, vencido el diablo por la pasión, librase a los aprisionados, que estaban detenidos en el infierno, según aquellas palabras de Zac 9,11: Tú también, por la sangre de tu alianza, compraste a los cautivos del infierno. Y en Col 2,15 se dice: Y despojando a los principados y a las potestades, los expuso intrépidamente.Tercero, para que, así como manifestó su poder en la tierra viviendo y muriendo, lo manifestase también en el infierno, visitándolo e iluminándolo. Por esto se dice en el Sal 23,7.9: Levantad, príncipes, vuestras puertas; esto es, comenta la GlosaPríncipes del infierno, apartad de vosotros el poder con que hasta ahora manteníais a los hombres en el infierno; y así, al nombre de Jesús se doble toda rodilla, no sólo en los cielos sino tambiénen los infiernos, como se dice en Flp 2,10. 

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Especial de Viernes Santo

Este es Jesús, el Rey de los judíos

Este es Jesús, el Rey de los judíos

Hoy Viernes Santo Obliga

Oficio de Tinieblas

Vía Crucis

Viernes Santo

El Viernes Santo

La profecía se cumplió

El juicio del Señor

La crucifixión

TODO ESTÁ CONSUMADO

ELOI ELOI LAMA SABACHTANI

La crucifixión del Señor

Modo de rezar el Vía Crucis

en la Iglesia u oratorio público

†

 

Para gozar de las inmensas ventajas y copiosísimas indulgencias de tan pía devoción, hay que observar las cosas siguientes:

1ª Que el Vía-Crucis esté erigido con las debidas facultades y requisitos. No basta la licencia general de bendecir cruces e imágenes; es preciso estar especialmente autorizado para aplicar las indulgencias del Vía-Crucis, y todavía esta autorización no se otorga de ordinario para aposentos privados; pues aun para ponerlo en oratorios privados y fuera de la Iglesia, se necesita un rescripto especial de la Santa Sede.
2º No son necesarios cuadros; pero sí cruces, y cruces verdaderas de madera, y no pintadas en la pared(14 junio 1815). Los cuadros, no obstante, siendo devotos, son los que más hablan al corazón.
3º El instrumento o escritura de la erección, es decir, instrumentum o documentum, como lo llama la Sagrada Congregación, que acredite haberse erigido el Vía-Crucis con la facultades y las formalidades prescritas, parece no sólo conveniente, sino aun necesario.
4º Como toda indulgencia plenaria quiere la gracia y amistad divina, si tienes en la conciencia alguna falta grave, comienza haciendo un fervoroso acto de contrición.
5º Únete en espíritu a nuestro divino Redentor cuando iba con la Cruz a cuestas, y haz intención de ganar las indulgencias concedidas a tan piadoso ejercicio.
 6º Muda de lugar a cada estación, a no ser que no puedas hacerlo, por estar llena de gente la Iglesia.

7º Sobre todo, medita el paso correspondiente de la Pasión, y si no lo sabes, piensa por lo menos en los padecimientos de nuestro dulcísimo Redentor.

8º Di a cada estación un Padre nuestro, Ave María y Gloria, y cinco en honor de las cinco Llagas de Jesuscristo al fin de las catorce estaciones; sin olvidarte de pedir también por la intención del Sumo Pontífice.

El besar la tierra, rezar las estaciones que se hayan en los devocionarios, y los mismos Padre nuestros, si bien son prácticas saludables y santas, no son requisitos esenciales para ganar las indulgencias. Así lo declaró la Sagrada Congregación,de Indulgencias en 3 de abril de 1751…
Aunque muchos aseguraban que podía interrumpirse el Vía-Crucis, sin perder por esto las indulgencias, con tal que se hiciese todo entero en un día, sin embargo, la santa Sede decidió lo contrario (Sagrada Congregación en 14 dic. 1857 y Pío IX en 1858).

REQUISITOS para ganar en casa las indulgencias del Vía-Crucis.

Sucederá muchas veces estar uno física o moralmente imposibilitado de visitar los templos o calvarios, donde se halla canónicamente erigido el Vía-Crucis; pero tanta es la liberalidad de la santa Iglesia, que hasta entonces franquea sus tesoros, y nos permite ganar las indulgencias por medio de un Crucifijo, con tal que concurran las circunstancias siguientes:

1ª Que el Crucifijo esté bendecido por un sacerdote autorizado (además de los franciscanos, explican en otros devocionarios) por el Sumo Pontífice para aplicarle las indulgencias del Vía-Crucis.

2ª Que por enfermedad, u otro impedimento legítimo, no se pueda ir a la Iglesia o al oratorio público, donde está el Vía-Crucis canónicamente erigido. 

3ª Que con el corazón contrito, y teniendo dicho santo Crucifijo en la mano, se recen veinte Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris, a saber, uno por cada estación, cinco en honor de las cinco llagas de Jesús crucificado, y otro a la intención del Sumo Pontífice.- Así lo dijimos en otras ediciones; mas no sabíamos que Pío IX hubiese concedido en 18 de diciembre de 1877 que, si no podía el enfermo rezar fácilmente los Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris, pudiese suplir con un acto de contrición, o con el verso del Tedeum: Suplicamoste, pues, Señor, que socorras a tus siervos, que redimiste con tu Sangre preciosa.


VÍA.CRUCIS

Por la señal de la Santa Cruz, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

Oración preparatoria

Oh amabilísimo Jesús mío; heme aquí postrado ante tu acatamiento divino, implorando tu misericordia a favor de tantos pecadores infelices, de las benditas Ánimas del Purgatorio y de la Iglesia universal. Aplícame, te ruego, los merecimientos infinitos de tu sagrada Pasión, y concédeme los tesoros de indulgencias, con que tus Vicarios en la tierra enriquecieron la devoción del Vía-Crucis. Acéptalos en satisfacción de mis pecados y en sufragio de  los difuntos a quienes tengo más obligación.

Y tú, afligidísima Madre m-ia; por aquella amargura que inundó tu Corazón cuando acompañaste a tu santísimo Hijo al Calvario, haz que se penetre mi alma de los sentimientos de que estabas entonces animada. Alcánzame del Señor vivo dolor y detestación del pecado, y valor para que, abrazando la Cruz, siga las huellas de tu amable Jesús. No me niegues esta gracia, oh Madre mía; haz que, tomando ahor parte en tu dolor, logre un día acompañar a tu Hijo en el triunfo de la gloria. Amén.

Primera estación

JESÚS CONDENADO A MUERTE

 

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V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. R. Quia per Crucem tuam redimiste mundum.

¿Lo ves alma cristiana? Está el inicuo juez sentado  en el tribunal, y a sus pies el Hijo de Dios, juez de vivos y muertos, llenos de confusión, las manos atadas como facineroso, oyendo la más injusta e ignominiosa sentencia. ¡Oh Jesús mío amantísimo! ¡Vos, autor de la vida, condenado a muerte! Vos, la inocencia y santidad infinita, condenado a morir en un infame patíbulo , como el más insigne malhechor! ¡Ay!, ¡qué amor tan grande el vuestro, y que ingratitud monstruosa la la mía, pues os condeno a muerte cada día! ¿Y por qué? ¡Por un sucio deleite… por un mezquino  interés… por un puntillo de honra… por un qué diran!

Perdonadme, dulcísimo Jesús  mío; y por esta inicua sentencia, no permitáis que sea yo un día condenado a la muerte eterna, que merecían mis pecados. Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri.

+V. Miserere nostri, Domine.

+R. Miserere nostri,

+V. Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace.

+ R. Amen. 

Por mí, Señor, inclinas

El cuello a la sentencia;

Que a tanto la clemencia

Pudo llegar de Dios.

Oye el pregón, oh Madre,

Llevado por el viento;

Y al doloroso acento

Ven del Amado en pos.

 

Llevemos animosos

Las cruces abrazadas,

Sigamos sus pisadas

Con llanto y compasión.

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Especial de Jueves Santo

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JUEVES SANTO

La Última Cena

Hoy hay que visitar siete Templos o Iglesias

La agonía en el huerto

Negación de Pedro

El fin de Judas

INSTITUCIÓN DEL SANTO Y AUGUSTO SACRIFICIO DE LA MISA

Jueves Santo

No nos es lícito amarle con tibieza

La agonía en el huerto

LA SEMANA SANTA: ¿Semana de vacaciones o de luto?

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Queridos católicos:

El Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo forman el Triduo Sacro. Son los días de la Semana Santa, de la semana más importante de la historia de la humanidad. Porque para nada hubiera servido la creación si no hubiera habido la salvación.

La Semana Santa es la semana de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Pasión significa sufrimientos, muerte de Cristo en la Cruz. Pasión, Redención, Salvación y vida eterna para nosotros están vinculadas. Sin los sufrimientos, la Cruz y la muerte de Cristo no hay salvación para ti, pecador ingrato.

Cristo se hizo nuestro cordero que carga con nuestros pecados. Cristo quiere “morir a fin de satisfacer en nuestro lugar a la justicia de Dios, por su propia muerte”, dice Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica (III, 66, 4).

Cristo acepta ser maltratado, para que tú no lo seas eternamente; Cristo acepta ser flagelado para que tú no seas flagelado por los demonios y el fuego en el infierno.

Cristo acepta gustar la tremenda sed de la crucifixión y la muerte amarga de la cruz, para que tú no padezcas la sed eterna de felicidad. Cristo acepta ser deshonrado en la cruz para que tú no seas deshonrado y con-fundido en el día del Juicio final.

Y tú, hijo ingrato, ¿qué haces en esos días de la Semana Santa mientras que tu Señor está muriendo en tu lugar para salvarte? ¿Cómo los utilizas? ¿A dónde vas? ¿Por qué los profanas? Sigue leyendo

¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA? Parte IV de IV

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IV

El problema de la dificultad de la salvación dentro de la Nueva Iglesia.

Después de todo lo expuesto, queda por examinar el problema de la posibilidad de la salvación para quienes se hallan en la Nueva Iglesia postconciliar.

Ante todo, debe tenerse en cuenta que la salvación eterna es obra exclusiva de la gracia de Dios. Es cierto que el premio de los bienaventurados es realmente algo merecido por méritos que, por supuesto, son tan reales como verdaderos; en cuanto que son personales y atribuibles a cada uno de ellos: La corona de la justicia, que San Pablo dice al final de su vida va a recibir,[1] no es un regalo que no tenga otro fundamento que la mera generosidad divina; sino un premio que Dios le otorga como Justo Juez, lo cual equivale a una retribución por los innumerables trabajos que por Él ha padecido. Sin embargo, incluso esta recompensa–retribución, fruto de justicia tal como hemos dicho, es también toda ella obra de la gracia y de la benevolencia divina. Sin la cual no hubieran existido frutos de justicia ni recompensa alguna.

También es de advertir que nadie se salva o se condena por el simple hecho de pertenecer a tal o cual Grupo, o a tal o cual facción determinada dentro de la Iglesia. Por lo que hace a la salvación, un monje cartujo, por ejemplo, por más que pertenezca a la más estricta observancia, no se salva por el mero hecho de ser cartujo; sino que siempre ha de existir de por medio, como factor decisivo, la responsabilidad personal de cada uno: Y fue juzgado cada uno según sus obras.[2]

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Por lo general, salvo la de aquéllos que por la Revelación o por definición infalible de la Iglesia, sabemos que ya gozan del estado de bienaventurados, el destino eterno de los fallecidos es algo que queda reservado a los secretos de Dios.

Sin embargo, con respecto al tema, Jesucristo mismo nos ha dejado indicios esclarecedores que nos proporcionan ideas, si no tan luminosas como hubiéramos esperado (y que, en definitiva, hubieran sido inútiles), sí suficientes al respecto. Sin duda porque el tema era considerado por Él como algo fundamental y decisivo, como determinante, al fin y al cabo, de la salvación o condenación eternas de cada uno. Merecedor, por lo tanto, de algo más que una mera orientación demasiado difusa:

En cierta ocasión alguien le preguntó: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Él les contestó: “Esforzaos para entrar por la puerta angosta, porque muchos, os digo, intentarán entrar y no podrán”[3] “Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y estrecho el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por ella”.[4]

De manera que, siendo las palabras de Jesucristo lo bastante claras, sería bastante arriesgado no tomarlas en serio dado que se trata de la salvación eterna. Sigue leyendo

Juan Pablo II y la canonización de los no-católicos

Beato Juan Pablo II - foto oficial

Este artículo está basado en otro en  inglés -publicado en The Remnant-, que pueden encontrar aquí  y que lleva por título:

¿Abrirá San Juan Pablo II la puerta a los no-católicos?

Si todas las religiones pueden conducirnos a Dios y es posible que no haya almas en el infierno, ¿Se podría decir entonces que todos los fallecidos, hombres y mujeres, gozan ya de hecho de la eterna bienaventuranza? Si ése fuera el caso, entonces no habría necesidad alguna de las canonizaciones. ¿Qué es exactamente lo que la Iglesia post-conciliar entiende por salvación, santidad y canonización?

El tiempo pasa y nos acercamos cada día más a la fecha fijada para las canonizaciones del beato Juan XXIII y de Juan Pablo II. La mayoría de los católicos, inconscientes de la verdadera importancia de este acontecimiento, esperan con ilusión una celebración a nivel mundial de estos dos papas tan populares. Juan XXIII es recordado por las antiguas generaciones como el Papa Bondadoso, apodo que se le dio por su modo de ser afable y por abrir la Iglesia al mundo.

De igual forma, Juan Pablo II fue y sigue siendo muy popular por su carisma personal, múltiples viajes a todo el mundo e impresionantes Jornadas Mundiales de la Juventud. De este modo, un cierto culto a sus personas se ha forjado alrededor de estos dos hombres. En el caso del beato Juan Pablo II, el fervor para conseguir su canonización no ha disminuido desde su misma muerte en 2005.

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Sin embargo, hemos de ir más allá de la popularidad mundial. Dada las acciones tan novedosas y sin precedentes de ambos papas, así como los innegables y desastrosos frutos de ambos pontificados, cabe preguntarse si estos hombres cumplen de verdad con los modelos tradicionales de beatificaciones y canonizaciones. Incluso el mismo Vaticano reconoce los aspectos problemáticos  del Pontificado de Juan Pablo II. Tanto es así que el 1 de Abril de 2011, el Cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, tuvo que aclarar las razones para la beatificación de Juan Pablo II, algo que antes nunca se había tenido que hacer:

Al Papa Juan Pablo II se le beatificará, no por su gran impacto en la Historia o en la Iglesia Católica, sino por la forma en que vivió las virtudes cristianas de la fe, esperanza y caridad.

 El periódico Remnant (21 de marzo de 2011) resumió todas las posibles e inquietantes reservas sobre de la beatificación de Juan Pablo II en el artículo  A Statement of Reservations Concerning the Impending Beatification of Pope John Paul II. Este documento recibió el apoyo de miles de firmas en menos de un mes y fue finalmente presentado a Angelo Cardinal Amato.

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Primer Sábado del Mes de Abril de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Viernes del Mes de Abril de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

¿EXISTE TODAVÍA LA IGLESIA CATÓLICA? Parte III de IV

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III

Los hombres se han creído siempre señores de la Historia y aptos para dirigirla a su manera. Una extraña, y a menudo trágica creencia, acerca de la cual es preciso decir que los más tremendos acontecimientos, ocurridos casi siempre en sentido contrario a lo previsto, no han sido capaces de acabar con ella. Las grandes Revoluciones de forma tan ansiosamente esperadas, llevadas a cabo con el más extraordinario de los alborozos y el convencimiento más absoluto acerca del triunfo de los nuevos caminos a emprender… Los cuales, a no dudarlo, iban a cambiar el rumbo de la Historia, elevando a la Humanidad hasta donde no hubieran sido capaces de imaginar los más optimistas de los sueños; pero que acabaron siempre en imprevistos resultados que, no sólo no mejoraron la existencia humana, sino que produjeron como cosecha frutos absolutamente contrarios a los esperados.

El abandono de la filosofía del ser, y el alborozado adiós definitivo a la denostada Edad Media, llamada desde entonces Edad Oscura, dieron paso a las filosofías idealistas, cuyos más sobresalientes frutos fueron —entre otros— los millones de muertos que produjo el comunismo y la situación de esclavitud a la que fueron conducidas naciones enteras. La triunfal despedida al odiadoAncien Régime, con la desaparición del poder absoluto de los Reyes, hicieron posible el triunfo de las opresivas oligarquías y la aparición de las tiranías más feroces y crueles que jamás haya conocido la Humanidad. Y algo semejante sucedió, de forma paralela, con las fantasiosas ilusiones de libertad e igualdad que abanderaron la Revolución Francesa.

Cuando el jueves 11 de Octubre de 1962, el Papa Juan XXIII pronunció su triunfal y revolucionario discurso de apertura del Concilio Vaticano II, anunciador de un cambio de rumbo en la Barca de Pedro, es posible que el exceso de optimismo propio del momento le hicieran olvidar cosas importantes. Las cuales, como suele ocurrir siempre en ocasiones parecidas, igualmente pasaron desapercibidas para los millones de personas que le escuchaban en todo el mundo. Con lo que quedaba patente, una vez más, que el entusiasmo desbordante y el espíritu triunfalista, alimentados además por el aplauso de multitudes previamente enaltecidas y preparadas, no suelen ser buenos consejeros ni afortunados augures.

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En primer lugar, hay que tener en cuenta que la Iglesia es por naturaleza tradicionalista, guardiana de una Tradición multisecular cuya fuente es su mismo Divino Fundador. Y de ahí que todo lo que suene a revoluciones en su propio seno suele acabar mal, precisamente por la misma naturaleza de las cosas.

En segundo lugar, tampoco debe olvidarse que ningún Papa ha gozado jamás de la potestad de inducir cambios sustanciales que afecten a los fines de la Iglesia. La cual tiene como misión encomendada la de la docenciaId y haced discípulos a todos los pueblos [1], que supone a su vez, por su propia naturaleza, la función de corregir y rectificar los caminos a seguir siempre que las necesidades lo exijan. Proclamar que se acabaron a partir de ahora las condenaciones, a fin de ser sustituidas por una nueva política de benevolencia, de mano tendida y de comprensiones amistosas, quizá sobrepase los límites y los fines de lo estatuido por su Fundador para esta divina Institución.

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