Sermón Dominical

Del

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 26 de abril de 2015

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Homilía: No confundamos el sufrimiento con la tristeza

3er Domingo de Pascua

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 16: 16-22

“Todavía un poco, y ya no me veréis, y todavía otro poco, y volveréis a verme”
Nos encontramos en un tiempo de preocupación y crisis y muchas personas se preguntan dónde ir; otros en cambio han abandonado.
¿Nos encontramos ahora en el momento que en el evangelio de hoy dice “no me veréis un poco de tiempo?
El mismo Señor nos dice que este tiempo será corto; por lo que no perdamos la esperanza.
No confundamos “la noche oscura” de la que hablan los santos con “la noche oscura” de los ateos”. La noche oscura de los santos está llena de felicidad y esperanza; es una noche “luminosa”. En cambio la noche de los ateos está llena de tristeza y desesperación.
Las noches de las que habla el Señor son necesarias para que nuestra fe sea probada. La noche del cristiano es la noche del alma que está enamorada.
El acto de amor de Cristo que le llevó a morir en la cruz ha de ser participado por el creyente. Cuando sufrimos, compartimos su muerte. El amor no es otra cosa que compartir el destino del Amado. A pesar de no ver al Amado, Él siempre está junto a nosotros.
Concepción errónea de Juan Pablo II cuando compara las noches del cristiano con las noches del ateo.
La salvación objetiva y la salvación subjetiva. Dios quiere que todos los hombres se salven; pero esta salvación “universal” ha de ser “aceptada” voluntariamente por cada uno.
“Y os daré una alegría que nadie os podrá quitar”. La alegría es el gran secreto del cristiano, decía Chesterton.
Y Santa Teresa de Ávila decía: “Tristeza y melancolía nos las quiero en casa mía”.
No confundamos el sufrimiento con la tristeza. Puede haber sufrimiento y alegría al mismo tiempo.

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Sermón Dominical

Del

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA 

DOMINGO DEL BUEN PASTOR

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 19 de abril de 2015

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Homilía: La Misericordia de Dios no se puede separar de su Justicia

II Domingo de Pascua

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
“La Parábola del Buen Pastor”
Jn 10: 11-16

Jesucristo creó pastores (Iglesia docente) y ovejas (Iglesia discente) en la Iglesia fundada por Él. Esta estructura no se puede cambiar como quieren algunos debido al influjo protestante. Los pastores son también parte del rebaño pero su oficio es distinto. Un rebaño necesita de un pastor para que las ovejas no se descarríen. Cuando el pastor no ejerce sus funciones entonces se produce el caos entre las ovejas.
Del hecho de que el pastor sea bueno o malo depende que muchos se salven o se condenen.
El Señor nos habla también en esta alegoría de cuáles han de ser las cualidades del buen pastor. Estas no han de ser otras que las mismas que tiene el Buen Pastor, Jesucristo. El pastor ha de actuar, pensar y vivir como Jesucristo.
– El Buen Pastor va por delante de sus ovejas, eso quiere decir dar ejemplo. Como decía San Agustín: “Haz lo que puedas, y lo que no puedas, pídelo”. Se echa de menos cuando el pastor no va delante, incluso a veces no está ni junto a sus ovejas.
– Las ovejas conocen la voz del pastor y le siguen. La voz de Dios la escuchamos en la intimidad de la oración y también a través de las Escrituras Pero no sigue al asalariado. El mal pastor sólo busca sacar provecho de las ovejas
– El Buen Pastor llama a cada oveja por su nombre. Da la vida por ellas.
– El Buen Pastor defiende a las ovejas del lobo y no las abandona en el momento del peligro.

No confundamos la voz del Señor con la de los falsos profetas. Tengamos criterio pues podrían engañarnos.
Caso concreto de las revelaciones privadas. Las únicas revelaciones en las que es obligatorio creer son aquellas públicas que han sido aprobadas por la Iglesia. En cuanto a las revelaciones privadas, incluso aquellas que han sido aprobadas por la Iglesia, podemos creer en ellas o no. Es decir, no son obligatorias para nuestra salvación.
Hay ciertas revelaciones privadas en la que yo sí creo como Lourdes, Fátima. Y hay otras que no me gustan tanto como la “Divina Misericordia”.

Hoy día se habla mucho de la misericordia, pero contraponiéndola a la justicia divina. Eso no es posible, pues en Dios misericordia y justicia se confunden. Dios perdona a los hombres siempre que se arrepientan. Dios perdona a los homosexuales si se arrepienten; pero si no se arrepienten, no hay perdón.

La poesía es capaz de expresar mejor que la prosa cómo es la voz del Esposo…

Sermón Dominical

Del

DOMINGO IN ALBIS

Y OCTAVA DE PASCUA 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 12 de abril de 2015

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Homilía: Identidad Sacerdotal y Confesión vs Secularización y Buenismo

Domingo in Albis

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 20: 19-31

Los apóstoles se encuentran gozosos con Cristo resucitado, éste les dice:

1.- “Como el Padre me envió, así os envío yo”. Estas palabras definen cuál es la misión y la identidad de los sacerdotes: ser otros cristos. ¿Cómo puede dudar un sacerdote de su identidad? Las palabras del Señor son claras. El sacerdote no es un agente de pastoral o un político o un hombre que ha de buscar por sí la justicia social o los derechos humanos. La función del sacerdote es encaminar a los hombres hacia Dios. Cuando el hombre se encamine hacia Dios, será entonces, cuando el hombre se preocupe de la justicia social…
La idea protestante del sacerdocio está influenciando a muchas personas dentro de la Iglesia católica. El sacerdote es entresacado de entre los hombres y puesto para las cosas que miran a Dios. El sacerdote es un hombre de oración y penitencia. Un sacerdote que no ora es como una flor marchita. Hay sacerdotes “nuevos” que han sido formados después del Vaticano II y a quienes se les ha hecho creer que todo empieza y acaba con ese concilio. Eso es falso. El Magisterio de la Iglesia no comienza con el Vaticano II sino con concilio fue el de Jerusalén.
No entiendo la actitud del presidente de la Conferencia Episcopal Española cuando aparenta tener una íntima amistad con el presidente Rajoy, un hombre que se llama así mismo cristiano, pero que no lo es.

2.- El Señor les vuelve a repetir el saludo y después sopla el Espíritu Santo sobre ellos y les dice: “A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados…” Cristo instituye el sacramento del orden en la Última Cena, pero es ahora cuando les da a sus “sacerdotes” el poder de perdonar los pecados; un poder que sólo Dios tiene. El gran drama de nuestro catolicismo es que ha desaparecido la confesión. Dios está deseoso de perdonarnos, pero para ello necesita de un sacerdote que perdone en su nombre. Pero para que el hombre se acerque a la confesión se ha de sentir pecador. Si no siente que ha pecado, nunca se podrá arrepentir. Y sin arrepentimiento la confesión es nula. Además, la confesión ha de ser también íntegra. Hay que confesar todos los pecados graves, si se oculta alguno entonces se comete sacrilegio. Y después, esas personas que no se han confesado y tienen pecados graves, o se han confesado mal, acuden a recibir el Cuerpo de Cristo (cometiendo otro sacrilegio).

3.- Aparece también en este evangelio el problema de la incredulidad. Vivimos en una situación de incredulidad general o apostasía, empezando por la misma jerarquía. Análisis concreto de la situación moral en la que se encuentran los homosexuales, transexuales… Sepamos que Dios condena claramente estas conductas: “afeminados, sodomitas, adúlteros… no heredarán el reino de los cielos”.
¿Qué es lo que va a ocurrir este próximo otoño en la celebración del famoso sínodo de la familia? La verdad es que incluso aquellos obispos que piensan de modo diferente no pondrán mucha resistencia; sencillamente serán acallados para que su voz no se oiga. Además, me temo que no se querrán pillar las manos.
Pero el triunfo final no será del mal sino del bien. Conocemos la promesa que Cristo nos hizo: “las puertas del infierno no prevalecerán”. Así pues, pongamos nuestra confianza en Dios. Pasará lo que sea, pero como nos dice San Pablo: “para los que aman a Dios todo lo que ocurre es para su bien”. Tengamos, pues, nuestra esperanza siempre puesta en Jesús.000

Sermón Dominical

Del

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 05 de abril de 2015

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Homilía: ¡Déjame ver tu rostro! ¡Déjame oír tu voz!

Domingo de Resurrección 

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Mc 16: 1-7

Día feliz de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Algunas mujeres fueron muy de madrugada al sepulcro para embalsamar a Jesús, pero cuando llegaron, encontraron que la piedra había sido removida. Entraron un sólo vieron el sudario.. y un ángel vestido de blanco…

¡Si Dios resucitase ahora y viera la Iglesia transformada en un páramo de desolación”

María Magdalena entra en el sepulcro y llora porque no sabe dónde han puesto el cuerpo de su Maestro.
María reconoce a Jesús cuando éste pronuncia su nombre. ¡Que sensación tan maravillosa cuando Jesús pronuncia nuestro nombre!
Luego se aparece a los apóstoles, en la primera ocasión sin estar Tomás, y a la semana siguente con Tomás entre ellos.

También se apareció a unos discípulos que iban camino de Emaús, aunque éstos fueron incapaces de reconocerlo al principio. Más tarde, cuando supieron que era Jesús resucitado se preguntaban el uno al otro: ¿No ardían nuestros corazones mientras nos hablaba…?

Pero la aparición más maravillosa, de la que nada se nos dice en la Sagrada Escritura, pero que tuvo que ocurrir, es cuando se encontró de nuevo con su Madre.

También nosotros nos encontraremos con Él, al final de nuestros días, cuando aparezca glorioso para juzgarnos. Para aquellos que intentaron ser fieles, será abogado defensor; pero para aquellos que le dieron la espalda, será juez justo.

Y mientras tanto, nosotros quedamos aquí en la tierra repitiendo los anhelos de la esposa del Cantar: “¡Déjame ver tu rostro! ¡Déjame oír tu voz!

Primer Sábado del Mes de Abril de 2015

corazón de maría

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Viernes del Mes de Abril de 2015

sagraado

 

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

Especial de Viernes Santo

Este es Jesús, el Rey de los judíos

Este es Jesús, el Rey de los judíos

Hoy Viernes Santo Obliga

Oficio de Tinieblas

Vía Crucis

Viernes Santo

El Viernes Santo

La profecía se cumplió

El juicio del Señor

La crucifixión

TODO ESTÁ CONSUMADO

ELOI ELOI LAMA SABACHTANI

La crucifixión del Señor

¿Es legítima la Nueva Misa?

El papa Pablo VI publicó el 3 de abril de 1969 la Constitución Apostólica Missale Romanum, la cual supuestamente promulgaba el Novus Ordo Missae, pero, ¿fue éste un acto legítimo?

El papa Pablo VI publicó el 3 de abril de 1969 la Constitución Apostólica Missale Romanum, la cual supuestamente promulgaba el Novus Ordo Missae, pero, ¿fue éste un acto legítimo?

Universae Ecclesiae es el nombre de una instrucción reciente que provee algunas preciosas clarificaciones sobre el documento de cuatro años ya, Summorum Pontificum, el cual señaló la liberación de la Misa de Siempre. La intención del Papa es que la Misa pueda recibir “completa ciudadanía” en la Iglesia actual, y que no se le condene al exilio como ha sucedido en los últimos cuatro años por la imposición unilateral de las omnipotentes conferencias episcopales, las cuales han revelado una especie de pérdida de la concepción católica de la obediencia. El tiempo dirá si seguirán la línea romana o como hasta el momento ha sucedido.

Aquí nos gustaría abundar sólo en el #19, que declara:

«Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la santa misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor supremo de la Iglesia universal.» [INSTRUCCIÓN sobre la aplicación de la carta apostólica motu proprio data «Summorum Pontificum» de Su Santidad Benedicto XVI]

Al hacer esto, la Instrucción ataca a cualquier grupo de fieles doctrinalmente apegado a la Misa de Siempre, incluso cuando ellos reconozcan, en principio, que la Nueva Misa es válida. No hay nada nuevo bajo el sol de Roma, pero este documento nos ofrece la oportunidad  de exponer las razones por las cuales el Arzobispo Lefebvre siempre impugnó la legitimidad de la revolución litúrgica de 1969. Mostraremos esto de tres maneras, que irán de menor a mayor importancia: el aspecto legal, el contexto histórico y el contexto dogmático. Sigue leyendo

Hace 50 años Pablo VI celebró la primera Misa que no era en latín

Por Marta Jiménez

Misa de Pablo VI el 7 de marzo de 1965 en la Parroquia Ognissanti

Misa de Pablo VI el 7 de marzo de 1965 en la Parroquia Ognissanti

ROMA, 07 Mar. 15 / 03:32 am (ACI/EWTN Noticias).- Se llama Gianni Todescato, tiene 86 años de edad, y es el párroco italiano que asistió al Beato Pablo VI para la redacción del primer Misal en lengua viva, aprobada dentro de las nuevas normas litúrgicas del Concilio Vaticano II. Con este Misal se celebró la primera Eucaristía en italiano el 7 de marzo de 1965 en la parroquia Todos los Santos en Roma.

Una de las concreciones del Concilio fue la celebración de la Misa en los idiomas locales como se realiza en la actualidad. Para ello se necesitaba un nuevo Misal y en esa tarea colaboró el P. Todescato.

“Yo no estaba cómodo con estas Misas en latín. Nadie entendía casi nada, el canon en voz baja, palabras pronunciadas al vacío… yo sentía la exigencia de este cambio para que la Misa fuera un servicio efectivo a la sensibilidad de la gente. Por tanto, cuando fui llamado, para mí fue un honor compartir con el Papa compartir esas tardes, este cambio”, explica a ACI Prensa el P. Todescato. Sigue leyendo

BREVE EXAMEN CRITICO DEL NOVUS ORDO MISSAE

(Texto Completo)

La nueva misa

La nueva misa

I

Al celebrarse en Roma en el mes de octubre de 1967 el Sínodo episcopal se le pidió a la misma asamblea de Padres un juicio sobre la así llamada “Misa normativa”, a saber, de esa “Misa”, que había sido excogitada por el Consilium ad exsequendam Constitutionem de sacra Liturgia. Pero el esbozo de semejante Misa suscitó perplejidades entre los Padres convocados al Sínodo, de modo tal que, mientras de los 187 sufragios 43 la rechazaron abiertamente, 62 no la aprobaron sino juxta modum (con reservas). Tampoco se debe pasar por alto el hecho de que la prensa y los diarios internacionales anunciaron que aquélla nueva forma de la Misa había sido sin más rechazada por el Sínodo. En cambio, las publicaciones de los innovadores prefirieron pasar en silencio el asunto: No obstante, una revista bastante conocida, destinada a los obispos y que divulga las opiniones de éstos, describió el nuevo rito sintéticamente con las siguientes palabras: ” Aquí se ordena hacer tabla rasa de toda la teología de la Misa. En pocas palabras, se acerca a esa teología de los protestantes, que ya abolió y destruyó totalmente el Sacrificio de la Misa”.

Pues bien, en el Novus Ordo Missae, recientemente publicado por la Constitución Apostólica Missale romanum, se encuentra desgraciadamente casi la misma “missa normativa”. Tampoco consta que las Conferencias episcopales, difundidas por todo el mundo, hayan sido entre tanto interrogadas, al menos en cuanto tales.

Efectivamente, en la Constitución Apostólica se afirma que el antiguo Misal promulgado por San Pío V el día 13 de julio del año 1570 (pero que en gran parte debe ser atribuido ya a San Gregorio Magno, y más aún, que se deriva de los primitivos (1) orígenes de la religión cristiana) en los últimos cuatro siglos fue para los sacerdotes de rito latino la norma para celebrar el Sacrificio; y no es sorprendente si en tal y tan grande Misal en todas partes del mundo “innumerables y además santísimos varones alimentaron con gran copiosidad la piedad de sus almas para con Dios, sacando de él ya sus lecturas de las Sagradas Escrituras, ya sus oraciones”. Así leemos en el Novus Ordo; y, sin embargo, esta nueva reforma de la Liturgia, que arranca y extermina de raíz aquel Misal de San Pío V, es considerada necesaria por el Novus Ordo, “desde el tiempo en que con más amplitud comenzó a robustecerse y prevalecer en el pueblo cristiano el afán por fomentar la Liturgia”. Sigue leyendo

Sermón

Del

JUEVES SANTO

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 02 de abril de 2015

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Homilía: la Eucaristía y el Sacerdocio

Homilía de Jueves Santo (2 abril 2015)

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V )

Jesús, después de unos años conviviendo con sus apóstoles se prepara ahora para marcharse. Antes de ello se despide y abre su corazón: “Con gran deseo he deseado celebrar con vosotros esta Pascua…”. Esta despedida de Jesús es única, íntima, dolorosa e importante. ¿Qué vamos a hacer sin el Señor, pues Él se nos va?

Jesús ya les había entregado su amor, su corazón.., sólo le faltaba lo que les iba a entregar ahora: La Eucaristía. De ese modo se quedaría con nosotros para siempre. Y así cumpliría su promesa: “Yo estaré con vosotros para siempre hasta el fin del mundo”. El Señor se va y al mismo tiempo se queda con nosotros. Él sabía que tenía que morir: “Os conviene que yo me vaya”, pues su muerte nos iba a traer a nosotros la salvación; pero al mismo tiempo se quería quedar con nosotros.  De ahí la importancia de esta despedida, se va porque tiene que hacerlo, pero no nos deja huérfanos.

Desde ese momento sus apóstoles, y también nosotros, lo percibiremos no ya a través de los sentidos sino de un modo más perfecto, a través de la fe. Los sentidos nos pueden engañar, pero la fe, nunca.

A partir de ahora lo veremos sólo a través de la fe. Jesús muere por nosotros y nos capacita a nosotros, por amor, a morir también por Él. Nosotros, por fe, prestamos asentimiento voluntario e intelectual a lo que Dios nos revela, y por eso creemos que Él está presente en la Eucaristía, y con ello morimos también a nosotros mismos, pues los ojos nos dicen una cosa, pero la fe nos dice que Él está allí. En la Eucaristía morimos con Cristo al prestar nuestro asentimiento, nuestra fe, a lo que Él nos dice.

Jesús muere por nosotros y morimos con Él, una muerte mística, pero real. San Pablo decía: “Cada vez que coméis su Cuerpo y bebéis su Sangre anunciáis su muerte hasta que Él venga”. Cada vez que comulgamos nos hacemos testigos de su muerte; hacemos realidad en nuestra propia vida la muerte de Jesús.

La comunión no es un acto piadoso. A mí me da pena cómo se acercan las personas a recibir el Cuerpo del Señor. No saben que en este momento estamos compartiendo la muerte del Señor. “Si vivimos, vivimos con El; y si morimos, morimos con Él…” Cuando dos personas se aman hasta la locura, viven y mueren juntos.

De ahí la trascendencia de la Eucaristía. La Eucaristía es bajo las especies de pan y de vino, para prefigurar su muerte, la muerte real de Cristo en la cruz. En el altar su muerte no se repite, sino que se actualiza.

En la Eucaristía nos da la oportunidad de amarlo del mismo modo como Él nos ama.

Y además en nuestra propia muerte, también Cristo nos acompañará, por eso no hemos de tener miedo a la muerte, pues el Señor estará con nosotros.

Pero todo esto no lo pueden entender quienes no han amado nunca.

Mirad su cariño: Me voy pero os dejo un recuerdo, mi propia persona. Me voy porque voy a prepararos un lugar. Luego vendré para llevarme conmigo.

El Señor dispuso que algunos hombres continuaran su labor. Estos hombres no deberían ser meros propagandistas, maestros o representantes suyos. Cada uno sería elegido por Él personalmente continuarán su misión. Son Cristo mismo en persona, porque el sacerdote, a través del sacramento del orden, queda transformado en “alter Christus” para toda la eternidad. Del mismo modo que el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros.

La misión del sacerdote es presentarse a las gentes como el mismo Cristo; por eso, a quienes a vosotros escucha a mí me escucha… “Esto es mi cuerpo”, “Yo te absuelvo los pecados” dice el sacerdote. Es por ello que el sacerdote ha de ser un reflejo fiel del mismo Jesús. “Ya no soy yo el que vive, sino Cristo en mí”. Cuando la gente ve en el sacerdote un mero hombre, está viendo una profanación de Cristo. Las gentes han de ver en el sacerdote a otro Cristo. Si ese sacerdote ama a Cristo, convertirá a las gentes. De ahí la importancia que el sacerdote no sea mundano.

Al sacerdote lo único que seduce su corazón es el mismo Cristo.  “Si creéis en mí haréis las mismas cosas que yo he hecho, e incluso mayores” “Es Cristo quien vive en mí”. Este es el secreto del fruto apostólico sacerdotal. De ahí el tremendo error cuando el sacerdote se dedica a realizar funciones mundanas y habla del desarme, de la paz, de los derechos humanos. La misión del sacerdote es amar del amor de Dios.

“Dios hizo a sus ministros fuego ardiente”. Por eso cuando un sacerdote se mundaniza pierde todo. De ser otro Cristo se transforma en un ser mundano.

Cristo quiso que hubiera personas que fueran otros cristos. El sacerdote piensa, ama, se comporta como Cristo.

Cuando el sacerdote vive con esa ilusión entonces es cuando produce fruto. Pues si “el grano de trigo no cae en la tierra y muere no da fruto”. “Nosotros somos misterios de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios”. El sacerdote no habla de los misterios de los hombres, sino de Dios. Si llenamos a los hombres del amor a Jesús, entonces será cuando los hombres busquen por sí mismos la justicia social…

El sacerdocio no es una profesión, sino un morir a nosotros mismos a ejemplo de Jesús. El sacerdote es un hombre de gran corazón, bondad, siempre piensa que los demás son mejores que él. El sacerdote está lleno del Espíritu Santo. El sacerdote ama sin esperar recompensa. Sabe que ni la misma Iglesia se lo va a agradecer. Los verdaderos ministros de Jesús viven y mueren como Jesús.

El sacerdote no predica para que la gente le aplauda o para darle gusto a la gente. “Yo predico a Cristo crucificado”. El sacerdote no se fía de sus propias fuerzas, sino de las de Dios.

El sacerdote ama la justicia y la verdad, caiga quien caiga. Esa es la aventura de nuestra vida.

“Nos tomarán como impostores aunque en realidad seremos veraces; como desconocidos, aunque somos bien conocidos; … como tristes y sin embargo siempre estamos alegres…” ¿Quién conoce la perfecta alegría sino quien está cerca de Jesús?

“Como pobres, aunque enriqueciendo a muchos”.

El sacerdote, viviendo la vida de Cristo, llega al final de su vida terrena y lo único que le queda por dar es su propia vida. “He luchado un buen combate”, decía San Pablo.

En este día Jesús instituyó lo más bello, la Santa Misa, para morir con Él cada día. Cada día morimos con Él y el cada día nos alimenta. Pues somos humanos y cada día necesitamos de sus energías. ¿Dónde iríamos si no lo tuviéramos a Él cada día?

Cada día es un minicompendio de la vida entera. Cada día es una nueva posibilidad de empezar y acabar siendo santos. Cada día necesitamos morir con Él, porque cada día necesitamos vivir con Él. Necesitamos alimento para el cuerpo y alimento para el alma. A veces pensamos que el Señor nos ha dejado solos, por eso necesitamos la Misa cada día.

El gran triunfo de Satanás en los tiempos modernos en los que vivimos ha sido borrar de la Misa la idea del sacrificio expiatorio y convertirla en una comida de amistad. En la Misa yo muero con Él y Él conmigo. En cambio se ha convertido la Misa en una ceremonia que ha perdido su auténtico significado: la muerte de Jesús y la nuestra.  Nos han robado la muerte de Jesús y muchos cristianos no se han dado cuenta. Ya no se habla del amor de Dios, de la muerte de Cristo, de morir de amor por Él. Todo eso ha desaparecido.

La Misa del Novus Ordo ha perdido su dimensión vertical y mira sólo al hombre. Si se ha dejado de creer en el amor, por eso la nueva iglesia ha permitido el divorcio. Y es que cuando el hombre abandona a Dios, a dónde llegará.

Pensemos pues, en el significado de la despedida del Señor esta noche de Jueves Santo. “Yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo”. Yo os enseñaré a amar. Vosotros prendisteis el corazón de Cristo y Él prendió el vuestro.

Muchas veces me da vergüenza decir la Misa. El Señor elige a los más pequeños y débiles, quizá para que brille así su fuerza.

El Señor es maravilloso. Después de una vida larga ya pienso con añoranza llegar pronto a la casa, al cielo. Deseo ya ver y abrazar a Cristo cara a cara.

Que Él y nuestra Madre del Cielo nos haga comprender todos estos misterios sublimes de nuestra vida.

EL HUERTO DE GETSEMANÍ EN LA PASIÓN DE LA IGLESIA HOY

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Hoy más que nunca en la historia de la Historia, esto es, la que tiene por dueño y señor al Señor de la Creación toda; los acontecimientos parecen demostrar casi sin dejar lugar a dudas que la Gran Apostasía referida en la II carta a Tesalonicenses, previa a la aparición del Hombre de la Iniquidad, está presente.

En el huerto de Getsemaní, nuestro Señor al señalar abatido que su alma tenía una tristeza de muerte, les pidió a los apóstoles que lo acompañaban: “Quedaos aquí, y velad conmigo. Recemos para no caer en la tentación”. Sin embargo en nuestros tiempos, en similitud con aquellos, nuestra actitud se asemeja a la de Pedro, Juan y Santiago que no entendiendo la gravedad del momento, a pesar de las claras advertencias de su Divino Maestro, se durmieron.

Y es que la cotidianeidad de la convivencia con el mal, con la perversidad en todas sus formas posibles, y sobre todo, con el enfriamiento de la caridad en la Iglesia; nos hizo tomar la actitud de la rana calentándose a fuego lento, acostumbrándonos de a poco al calentamiento del agua, hasta llegar al momento en el que el pretender reaccionar será casi imposible. Sigue leyendo

Especial de Jueves Santo

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JUEVES SANTO

La Última Cena

Hoy hay que visitar siete Templos o Iglesias

La agonía en el huerto

Negación de Pedro

El fin de Judas

INSTITUCIÓN DEL SANTO Y AUGUSTO SACRIFICIO DE LA MISA

Jueves Santo

No nos es lícito amarle con tibieza

La agonía en el huerto

DE LA GLORIA DEL OLIVO (VI)

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El Mayor y Mejor guardado Secreto de la Iglesia Postconciliar

(Conclusión)

Como sabe cualquier católico, las fuentes de la Revelación son solamente dos: la Sagrada Escritura y la Tradición Apostólica. La Iglesia no ha reconocido nunca la interpretación subjetiva individual de tales fuentes, que es lo que pretendía la herejía de Lutero al preconizar la libre y personal interpretación de la Biblia, rechazando además la Tradición. Es la Iglesia como tal, y solamente Ella a través de su legítimo Magisterio, la que goza de la asistencia del Espíritu Santo para interpretar con garantía los datos de la Revelación. La Revelación escrita (Sagrada Escritura) quedó definitivamente cerrada con la muerte del último Apóstol. La Tradición Apostólica, a su vez, procede de los Apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesucristo, además de lo que aprendieron del Espíritu Santo.

Como hemos dicho, no existe en la Iglesia la posibilidad de la interpretación individual de la Revelación. La infalibilidad de la Iglesia para interpretarla y enseñarla está garantizada por la asistencia del Espíritu Santo y realizada a través del auténtico y legítimo Magisterio. El cual ha ido profundizando en la Doctrina revelada a través de los siglos, aunque manteniendo siempre la inmutabilidad del dato revelado, puesto que no puede el hombre añadir ni quitar nada a las palabras reveladas por Dios.

De lo cual se deduce la importancia fundamental y transcendental del Magisterio Eclesiástico. El mismo que, asistido por el Espíritu, se ha mantenido incólume e inmutable a través de veinte siglos. De esta manera, es la única garantía que posee el cristiano de que lo enseñado por la Iglesia es exactamente el contenido fiel de la auténtica Revelación. Sigue leyendo