Breves reflexiones sobre “Misericordia et Misera”

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Pérdida de la gravitas

Fechada  en la Festividad de Cristo Rey, Francisco dio a conocer su Carta Apostólica Misericordia et misera, popularmente famosa desde los mass media por su punto 12, obviamente tergiversado, y según el cual –para esos multimedios- “la Iglesia ahora perdona el aborto”.

Desde luego que este último enunciado es una mezcla de malicia, de fraude y de ignorancia escandalosa, perpetrada por los propagadores de noticias. Entre otras cosas porque no existe un “ahora” eclesial dispensador de perdones opuesto dialécticamente a un supuesto “otrora” negado al perdón.

Lo que sí y riesgosamente viene a decirnos aquel mentado punto 12 es que se concede “a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado del aborto”, contrariando expresamente el canon 1398 del Nuevo Código de Derecho Canónico, que ponía exigencias mayores y más estrictas acordes con la gravedad del crimen cometido.

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Contradicciones de un jubileo que llega a su fin

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Sin duda alguna, entre las claves para interpretar el pontificado del papa Francisco está su amor por la contradicción. Esta disposición de ánimo se hace patente en la carta apostólica Misericordia et misera,firmada en la clausura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. En dicha carta, el papa Bergoglio deja sentado que todos los que frecuentan las iglesias de los sacerdotes de la Fraternidad san Pío X pueden recibir válida y lícitamente la absolución sacramental. El Papa corrige, por tanto, lo que constituía el principal factor de irregularidaden la fraternidad que fundó monseñor Lefebvre: la validez de las confesiones. Sería contradictorio imaginar que una vez reconocidas como válidas y lícitas las confesiones no se consideren igualmente lícitas las misas celebradas por los sacerdotes de la Fraternidad, que en todo caso son ciertamente válidas. A estas alturas no se entiende qué necesidad pueda haber de un acuerdo entre Roma y la Fraternidad fundada por monseñor Lefebvre, dado que la postura de los mencionados sacerdotes está de hecho regularizada, y que los problemas que aún están sobre el tapete, como salta a la vista, son de escaso interés para el Sumo Pontífice.

En la misma carta, «para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios», el papa Bergoglio concede, de ahora en adelante «a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto». En realidad, los sacerdotes ya estaban facultados para perdonar en la confesión el pecado de aborto. Ahora bien, según la doctrina multisecular de la Iglesia, el aborto se cuenta entre los pecados graves que se castigan automáticamente con la excomunión. «Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae», reza el Código de Derecho Canónico de 1983 en el canon 1398. Por tanto, los sacerdotes necesitaban autorización de su obispo para levantar la excomunión antes de poder absolver el pecado de aborto. Actualmente todo sacerdote puede levantar también la excomunión sin necesidad de recurrir a su obispo o haber recibido previa autorización de él. En la práctica, la excomunión desaparece y el aborto pierde la gravedad que le atribuía el derecho canónico.

En una entrevista emitida el pasado 20 de novlembre por Tv2000, el papa Francisco declaró que «el aborto sigue siendo un pecado grave», un «crimen horrendo», porque «pone fin a una vida inocente». ¿Puede el Papa ignorare que su decisión de desvincular de la excomunión latae sententiae el delito de aborto relativiza ese horrendo crimen haciendo posible que los medios de difusión lo presenten como un pecado que la Iglesia ya no considera tan grave como antes y lo perdona con facilidad?

En su carta, el Papa afirma que «no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir cuando encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre». Pero, como se hace manifiesto en sus mismas palabras, la misericordia es misericordia porque presupone la existencia del pecado, y por tanto de la justicia. ¿Por qué habla siempre sólo del Dios bueno y misericordioso, y nunca del Dios justo que premia y castiga según los méritos y culpas del hombre? Los santos, como se ha señalado, nunca han dejado de exaltar la misericordia de Dios, inagotable al dar; pero al mismo tiempo, hablan de temer su justicia, rigurosa al exigir. Sería contradictorio un Dios que sólo fuese capaz de amar y premiar el bien pero incapaz de odiar y castigar el mal.

A menos que se crea que la ley divina existe pero es abstracta e impracticable, que lo único que cuenta es la vida concreta del hombre, que no puede evitar pecar, y lo que importa no es la observancia de la ley, sino la confianza ciega en el perdón y la misericordia divina. Pecca fortiter, crede fortius. Pero esa es la doctrina de Lutero, no la de la Iglesia Católica.

Roberto de Mattei

(Traducido por J.E.F)

Estragos del populismo demagógico

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El populismo es una deformación de la democracia, como la demagogia.

Con la pretensa intención de beneficiar a las supuestas mayorías, y esto tanto en el ámbito político, civil y hasta eclesial, se proponen y realizan acciones efectistas que lejos de ayudar a quienes lo necesitan, a la larga se los termina perjudicando.

Porque no están basadas en la verdad sino en una interpretación ideologizada y hemipléjica de la misma, hacia un falso “progresismo”.

Puede sostenerse una actividad empresarial o comercial privada a pérdida con el slogan que los empresarios deben anteponer el bien general que el beneficio individual? Quizás por algún poco tiempo pero a la corta siquiera, no. El Estado tiene otras posibilidades, porque persigue supuestamente el bien común, pero tampoco es justo que toda la sociedad con impuestos sostenga actividades claramente deficitarias, porque serán pan para hoy y hambre para mañana. Y bien que en Latinoamérica esto lo tenemos claro!!!

Por eso la doctrina social cristiana es sabia en sostener el principio de defensa del bien común pero no a la manera de los marxistas, que tienen medios de lucha inadmisibles para el pensamiento cristiano, para el que, a diferencia del primero, claramente el fin no justifica los medios. Por eso las sorprendentes afirmaciones que realizara recientemente el papa Francisco sobre el tema de que “son los comunistas los que piensan como los cristianos” en cuanto a la lucha por la promoción y justicia de los excluidos. Claramente para el pensamiento cristiano hay que promover el bien común pero por medios lícitos y pacíficos y la empresa tiene derecho legítimo a percibir ganancias para poder seguir existiendo y dando trabajo. No corresponde enfrentar a trabajadores con empresarios. En ello siempre hay que volver a San Juan Pablo II con la claridad de su “Laborem Excercens”. Plantear la dicotomía entre capital y trabajo y no la colaboración, como insiste la citada encíclica, es perverso y no es del pensamiento social cristiano.

Y el populismo hace estragos, y de ellos no se salvan  siquiera a los que se quiere beneficiar porque cuando el daño es general, el mismo, tarde o temprano llega a toda la sociedad.

La tentación pues entonces del populismo parece ser un virus que anda por varios ámbitos, incluso en donde jamás debería haber encontrado asiento.

Carlos Alvarez Cozzi

Tomado de:

adelantelafe.com

Los excluidos de Francisco

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Cuando Nuestro Señor Jesucristo dijo que el Reino de los Cielos es de los pobres de espíritu, sus palabras se entendieron perfectamente. Así lo entendió la Iglesia durante siglos. Aún no se había inventado la doctrina bergoglita, que no es más que un marxismo de arrabal, venido a la existencia por el odio a los contrarios. Por eso ahora, con los nuevos aires hermenéuticos, se entiende la predicación del Señor de forma diferente. No paran de hablar de los excluidos y de que hay que acogerlos. Pero digo yo que en el momento en que a estos excluidos se les incluye, dejan por eso mismo de ser excluidos. Con lo cual ya no habría que tenerles lástima. Una vez más, el espacio es superior al tiempo, como dice el Einstein bonaerense.

A pesar de que suena muy bien eso de incluir y no excluir, lo cierto es que si algo se incluye, es porque otro algo se excluye. Al menos en las matemáticas clásicas, aunque no sea normal en la contabilidad de los políticos, de los partidos y de esa especie de banda denunciadora de pecados capitalistas, que son los utópico-sinvergüenzas de nuestros días.

Esto lo digo a propósito de la noticia, tan exquisitamente preparada y realizada, del Jubileo de los Sin Techo, y de la Misa celebrada especialmente para ellos hace unos días. Gran cantidad de pobres acudieron a la celebración. Dice el cronista que eran más de 4.000 venidos desde toda Europa. Daba gusto ver sus caras, gozando del momento en que podían tocar el borde de la túnica de Bergoglio, que procesionaba entre ellos con una cara un tanto avinagrada. Venid a Mí, benditos de mi Padre, vosotros que habéis sido excluidos por el Sistema Capitalista.

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Card Burke: Los cardenales podrían actuar con “Acta formal de corrección de un grave error” si el Papa persiste en errores

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Card Burke: Si el Papa persiste en los errores concernientes al matrimonio, los cardenales podrían actuar mediante un “Acta formal de corrección de un grave error”

“Cuando Cefas vino a Antioquía, yo le resistí, porque él debía ser corregido.”(San Pablo, en su Epístola a los Gálatas)

Los poderes del Papa no son absolutos, sino todo lo contrario: el más importante y reciente Concilio Ecuménico dogmático moderno, Vaticano I, deja claro que “el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no para que ellos, mediante su revelación, dieran a conocer una nueva doctrina, sino que con su ayuda, puedan religiosamente guardar y exponer fielmente la revelación o depósito de la fe transmitida por los apóstoles ” (Vaticano I, Pastor Aeternus).

Los cuatro cardenales que hicieron público sus nombres en la dubia(preguntas) sobre los errores aparentes sobre el matrimonio y la cohabitación presentes en la exhortación apostólica Amoris Laetitia están siguiendo el procedimiento estándar. Si el Papa (por algún sentimiento personal) se niega a responder, no cumple con su obligación de confirmar a sus hermanos en la fe transmitida por los apóstoles. Esto tiene consecuencias. La entrevista concedida por el cardenal Burke (uno de los firmantes de la dubia, junto con los cardenales Caffara, Brandmüller, y Meisner) al National Catholic Registerdeja claro cuáles podrían ser esas consecuencias:

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El ecumenismo sigue sumando confusión y desconcierto

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La conmemoración “ecuménica”, con el Papa Francisco a la cabeza, del Quinto Centenario de la herejía luterana está llevando las cosas a un punto límite: ya no es posible, en recta conciencia católica, no oponer siquiera alguna resistencia a esta enorme marea de confusión y desconcierto, ni pasar por alto las palabras y los gestos del Santo Padre respecto de esta conmemoración. No queda, por tanto, sino repetir con todo dolor pero con firmeza: non possumus! No podemos seguir con este ecumenismo que nos está llevando a la negación misma de la Fe y del mandato del Señor de evangelizar a las naciones.

Es cierto que desde hace tiempo el ecumenismo viene enervando la vida de la Iglesia. No es menos cierto que los dos Papas anteriores a Francisco tuvieron gestos y palabras de proximidad al protestantismo; se insinuó, incluso, la posibilidad de una conmemoración conjunta de este quinto centenario, la que ahora se consuma. Pero lo que hemos visto y oído en estos días supera sustancialmente todo lo anterior. En efecto, una cosa es el dialogo entendido como salutis colloquium, al decir de Paulo VI, aún con todas las desviaciones que ha exhibido en los últimos cincuenta años, y otra muy distinta es la asunción lisa y llana por parte de un Papa de las premisas fundamentales de la herejía protestante, premisas que ya no sólo no se condenan sino que ahora se las asume como bienes y dones de Dios para la Iglesia.

Nos explicamos. En toda esta llevada y traída conmemoración de la Reforma el problema central no es ni la figura de Lutero (al que se lo quiere poco menos que canonizar), ni los propósitos que lo movieron (a los que, sin ningún fundamento, se los presume nobles y loables), ni las circunstancias históricas que acompañaron el surgimiento del protestantismo (que se tergiversan y exageran de manera escandalosa con desprecio absoluto por la verdad histórica). No, el problema central es lo que significó y significa el protestantismo, en sus múltiples formas y expresiones, como radical subversión de la Fe, como herida impía inferida al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia y como fuente del inmenso caudal de males que provocó no sólo en el orden estrictamente religioso sino, además, filosófico, cultural y político. Es esta esencia del protestantismo la que ha sido plenamente asumida y ratificada por el Papa.

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Severa confusión: “son los comunistas los que piensan como los cristianos” (Francisco)

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En una entrevista reciente realizada por el diario italiano “La Reppúbblica” al papa Francisco, por Eugenio Scalfari, el vicario de Cristo afirma “que son los comunistas los que piensan como los cristianos”, refiriéndose a la preocupación y trabajo por la situación de los más pobres y marginados de nuestro mundo.

Es una afirmación, leída totalmente en el contexto de la entrevista, que toca también otros temas como la reciente elección de Trump, que no deja de preocupar por varias razones.

En primer lugar porque no es verdad que los comunistas piensen igual que los cristianos. Ellos son materialistas y ateos y no creen, consecuencialmente, en ninguna revelación inspirada por Dios. En segundo lugar, son partidarios de que el fin justifica los medios, a diferencia de los cristianos. Por lo que en la supuesta lucha a favor de los desposeídos de la tierra no dudan en usar medios violentos. Por lo demás, la historia lo demuestra. No han dudado en usar la violencia y matar a los opositores tanto en la revolución bolchevique de 1917, como en la Cuba castrista, como antes en China durante la dictadura de Mao Tsetung.

En tercer término, si alguien tuviera dudas, puede consultar toda la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que se encuentra resumida en el Compendio correspondiente, aprobado bajo el pontificado de San Juan Pablo II. De allí puede apreciarse cuál es la doctrina de la Iglesia sobre los temas sociales y los medios lícitos para luchar por la promoción humana.

Creo además que se trata de una afirmación insultante para los cristianos víctimas de las dictaduras comunistas ya citadas y otras, muchos de ellos luchadores sociales pero por los caminos que la moral cristiana indica. Por citar solo un caso, viene a mi mente la muerte que el régimen castrista le dio al dirigente opositor católico cubano Oswaldo Payá hace pocos años. Y naturalmente también resulta ofensiva para los que nos consideramos socialcristianos, que se nos iguale o compare con los comunistas, por las razones que acabo de exponer.

Y como ya ha sucedido con declaraciones anteriores, quizás nuevamente la Oficina de Prensa Vaticana, ahora con nuevos oficiales, tenga que salir a aclarar lo que terminará oscureciendo o mejor, confirmando, la terrible y desgraciada comparación formulada por el papa.

Es con dolor que tenemos que escribir esto como católicos apostólicos y romanos pero como la verdad no está encadenada, ella siempre termina luciendo con el resplandor que le es propio.

Carlos Alvarez Cozzi

[Imagen: ciudadanos coreanos masacrados por el comunismo]

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500 años después, de rodillas ante Lutero

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Lo decimos con profundo dolor. Se diría que es una nueva religión la que ha surgido el pasado 31 de octubre en Lund durante el encuentro ecuménico entre el papa Francisco y los representantes de la Federación Luterana Mundial. Una religión cuyos puntos de partida están claros pero su meta es oscura e inquietante.

La consigna que más ha resonado en la catedral de Lund es la necesidad de un «camino común» que lleve a católicos y luteranos a pasar «del conflicto a la comunión». Tanto el papa Francisco como el pastor Martin Junge, secretario de la Federación Luterana, aludieron en sus respectivos sermones a la parábola evangélica de la vid y los sarmientos. Los católicos y los luteranos serían ramas secas de un mismo tronco que no lleva fruto a causa de la separación de 1517. Pero nadie sabe cuáles serían esos «frutos». Lo que por el momento parecen tener en común católicos y protestantes no es sino una profunda crisis, si bien por causas diversas.

El luteranismo ha sido uno de los principales factores de secularización de la sociedad occidental, y hoy en día agoniza por la coherencia con que ha desarrollado los gérmenes de disolución que llevaba en sí desde su nacimiento. A la vanguardia de la secularización han estado los países escandinavos, a los que durante mucho tiempo se ha considerado un modelo para nuestro futuro. Pero Suecia, después de transformarse en la patria del multiculturalismo y de los derechos homosexuales, es actualmente un país en el que apenas el 2 % de los luteranos son practicantes, mientras que el 10% de la población sigue la religión islámica.

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¿Saben cómo se llama su Párroco?

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Leía estos días con gran atención las noticias de la nueva realidad eclesial: Lutero vía los altares. Un Papa dispuesto a “pasarse por el forro” el Concilio de Trento y perdonen la expresión pero, buscar otra más suave, es engañarnos o suavizar algo que de por sí es tremendo y lamentable en la historia de la Iglesia. ¿Qué sucederá cuando lleguemos a la Iglesia y no encontremos imágenes de Nuestra Madre, de nuestros Santos y en su lugar, veamos lo mismo que hemos visto en el Vaticano, una imagen de Lutero? ¿Nos escandalizaremos, iremos a quejarnos al Párroco de turno, al Obispo pelotero que hace y dice lo que manda el Papa aunque sea la mayor herejía que se haya visto o escuchado? ¿Que harán Vds., bajar la cabeza y tragar con lo que nos echan o encabezar la batalla? Sigamos el mandato de San Bernardo de Caraval a los caballeros templarios, hagamos del salmo 113, nuestro himno y  nuestra tabla de salvación, lancémonos a las cruzadas, “Non nobis, Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam”

Quizás no nos hemos parado a pensar detenidamente en que lo que algunos consideramos un escándalo de dimensiones mayúsculas, no ha llegado de la mano del Papa Francisco, sino que se ha estado cociendo desde la llegada del misil Vaticano II. Los anteriores Papas han sido igualmente colaboradores de la venta de nuestra Iglesia al mejor postor. La Iglesia hace tiempo que ya no está gobernada por Nuestro Señor Jesucristo, no se le puede echar la culpa al Espíritu Santo de la elección de estos Sumos Pontífices. ¿Quieren pruebas que les demuestren que estamos en una Iglesia ocupada por el enemigo? ¿De verdad aún hay alguien que siga pensando que las Misas dominicales son Católicas?

Hace unas semanas leía un artículo en Internet, en el que un Sacerdote mostraba su disposición para permitir que en su parroquia se celebrase alguna de las misas dominicales “ad orientem”, ¿Saben que quiere decir? En lengua vernácula, pero llegado el ofertorio, el Sacerdote se pondrá mirando hacia el lugar en el que debería estar el Sagrario, “ad orientem” simplemente eso. Bien, pues para este tema tan sencillo, el blogger comentaba que llevaría esto al consejo parroquial, ¡Toma ya! si se descuida monta un sínodo diocesano como en mi Diócesis, para debatir si lee Mari Puri o Luis Miguel las lecturas. Esto es ser un párroco complaciente con la feligresía, Misa a la carta, ahora podemos opinar hasta como se Oficia, que lecturas se ponen, cualquier día el color del tiempo litúrgico…tómenselo a broma, pero yo ya he acudido a funerales que el Sacerdote sale de blanco por expreso deseo de la familia. Nunca los fieles fueron más ignorantes en temas litúrgicos y sin embargo, nunca opinaron tanto…que le pregunten a nuestros antepasados si el Cura les pedía opinión para algo. Hace poco me comentaba un amigo que en una reunión del consejo parroquial, tuvieron que ponerle freno a las predicaciones de D. Ruperto (nombre ficticio), porque se iba mucho del tiempo establecido. “Consejo parroquial” le llaman a esto…Como dice la canción, “dame veneno, que quiero morir”.

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Francisco se hace el sueco

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Llega el ansiado lunes día 31 de Octubre. Francisco está deseando tomar el avión que lo llevará a Lund para celebrar la tan anhelada ceremonia, en compañía de la Arzobispa correspondiente. Menudo gozo. Es un día para agradecerle a Dios el regalo de Lutero. Menudo regalo. Gracias a este santo varón, las Sagradas Escrituras empezaron a estar en las manos del pueblo cristiano. Antes, ni pum. Gracias a él, quedaron al descubierto los errores que hasta entonces estaba cometiendo la Iglesia. Item más. Por virtud de su encandilado carisma, “Lutero quiso poner remedio a una situación compleja”. Los pobres suecos están en una situación de distancia y a Francisco no le gustan las distancias porque la distancia hace daño. Ya se sabe que el espacio es superior al tiempo, aunque el tiempo supera al espacio por poco tiempo, según se desprende de las delirantes y sabias palabras  vertidas por aquí y por allá en encíclicas y sermonarios ad usum.

Total, que Francisco ha decidido hacerse el sueco. O sea, ha determinado agavillarse a la celebración que inicia el magno evento. Los de Rome Reports, que ya se sabe cómo proceden y de dónde proceden, se las ven y se las desean para presentar el evento. El cardenal Kurt Koch, que no se sabe si es católico-luterano o luterano católico, muy próximo al luteranismo, lo explica muy bien aquí. Y la voz en off quiere adoctrinarnos sobre el tema:

Cuando el Vaticano anunció el viaje del Papa a Suecia para el primer acto conmemorativo del 500 aniversario de la Reforma protestante, se alzaron muchas voces críticas entre los católicos. No comprendían qué tenía que celebrar el Papa en el aniversario de un cisma.

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¿Conmemorar el protestantismo? Francisco, no en mi nombre

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Es lícito encolerizarse cuando se sabe qué especie de traidores, ladro­nes y asesinos son los papas, sus carde­nales y legados. Le complacería a Dios que varios reyes de Inglaterra se empeña­ran en acabar con ellos.

Castigamos a los ladrones a espada; ¿por qué no hemos de agarrar al Papa, a los cardenales y a toda la pandilla de la Sodoma romana y lavarnos las manos en su sangre?

Todos estos caerán cuando su sacrílega y abominable Misa haya sido reducida a polvo” (Martín Lutero)

Ayer nos vimos de nuevo alterados con la noticia de que el Papa Francisco ahora resulta que irá a “participar en una ceremonia conjunta entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma [protestante], en programa en Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016”.

Dejando de lado la nada desdeñable casualidad de que la fecha sea el día satánico por excelencia de Halloween, me pregunto qué tiene el Papa que conmemorar de la herejía y apostasía que ha desgarrado la Fe de miles de almas sepultándolas al infierno. Reforma para la cual la propia Iglesia estableció una Contrarreforma y, en especial, un glorioso Concilio como fue el de Trento, al que hace décadas se le quiere sepultar en el olvido y que con este acto se le dará oficialmente el acta de defunción, si es que quedaba algún resto de él.

Papa Francisco, ¿usted sabe que hubo cientos de mártires católicos que dieron su vida por defender la Verdad frente a la Reforma que quiere conmemorar?

Los mártires cartujos de Londres

Los mártires cartujos de Londres

O peor aún ¿se le ha ocurrido qué pueden pensar los conversos del protestantismo de que vaya a conmemorar aquello de lo que ellos tuvieron el valor de renegar? ¿qué piensa le dirían a usted el 31 de octubre un cardenal Newman, Benson, Chesterton o tantos otros que aceptaron la llamada del Espíritu -esta sí la de verdad, y no la de sus sorpresas- para dejar el cisma y la herejía por la Iglesia que usted debería representar?¿Qué le dirían ese 31 de octubre a usted las decenas de mártires cartujos de Londres, un San Fidel de Sigmaringa, o San Juan Fisher y Santo Tomás Moro, decapitados ambos por sus amigos de la Reforma por el único motivo de defender la fe católica ?

Párese por favor un momento y piénselo detenidamente.

Usted va a tener el dudoso honor de unirse a otros que se empeñaron en lo mismo.

¿Sabía que…?

«No asombra que grandes perseguido­res de la Iglesia hayan festejado su me­moria. “Así, Hitler mandó proclamar fiesta nacional en Alemania la fecha conmemo­rativa del 31 de octubre de 1517, cuando el fraile agustino rebelde fijó, en las puer­tas de la iglesia de Wittenberg, las famo­sas 95 proposiciones contra la supremacía y las doctrinas pontificias. “[1]

Y a pesar de todo el ateísmo oficial del régimen comunista, el doctor Erich Hon­necker, presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Defensa (el primer hom­bre de la República Democrática Alema­na), aceptó encabezar el comité que, en plena Alemania roja, organizó las aparato­sas conmemoraciones de Lutero este año (cfr. ‘German Comments’, de Osnabrück, Alemania occidental, abril de 1983)»[2] [3]

Papa Francisco, ¿así es como quiere reformar la Iglesia? ¿esta es la misericordia que tiene preparada para los fieles? ¿regarlos de confusión?  ¿qué podemos pensar de conmemorar a quien dice que la Santa Misa es abominable y sacrílega?

Me cuesta creer que no sepa nada de esto, ignorancia que sería preocupante dado el puesto que ocupa, y necesariamente no cabe otra que creer que usted realmente va a dichos festejos porque tiene algo que conmemorar, que donde nosotros vemos cisma y herejía usted ve la semilla de su primavera eclesial, que donde nosotros vemos resistencia heroica, usted ve obstinados idólatras, intolerantes y adivinos.

Los silencios claman al cielo y hierven la sangre de los mártires ¿por qué nadie dice nada? ¿dónde están los cardenales y obispos? ¿dónde están los sacerdotes y fieles? ¿cómo puede haber quien sigue tratando de disfrazar de rosa todo esto para adormecer a los fieles?

Papa Francisco, se que nada de lo que yo pueda decir le va a interesar lo más mínimo, pero quiero pedirle, por favor, que conmemore usted todo lo que le de la gana de conmemorar –ya le pedirán cuentas de ello– pero, por lo que Dios más quiera: NO EN MI NOMBRE.

Que Dios se apiade de nosotros.

Miguel Ángel Yáñez

Nota:  Para una mayor profundización sobre el siniestro personaje de Lutero, recomiendo a todos los la serie de artículos Lutero el monje maldito” basado en el trabajo del padre Alfredo Sáenz.

[1] Cf. ‘German Comments’, Osnabrück, West Germany, April 1983[2] Funck-Brentano, p. 272 (Frantz Funck-Bretano, historiador francés miembro de la Academia de Ética y Ciencias Políticas del Instituto de Francia).[3] Plinio Correa de Oliveira, Lutero: ¡no y no!

Escrito por Miguel Ángel Yáñez

Tomado de:

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No sólo no fue milagro, sino que es una parábola… A vueltas con la multiplicación de los panes y los peces

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Uno de los estudios más leídos del Denzinger-Bergoglio es el que trata sobre las ideas de Francisco a respecto del milagro de la multiplicación de los panes y peces. ¿Casualidad? No nos parece ¿Viralización en las redes sociales de la propaganda de ese estudio? No sólo ¿Algo más profundo? Seguramente… Nada golpea más el sensus fidei de las ovejas que ver negadas sus más profundas convicciones de la fe por quien debería defenderlas.

Ya sabíamos que para Francisco no se trata de una “multiplicación” pues para él este concepto podría parecer “magia” o “idolatría”. Se trataría apenas de un “signo” para representar el valor del compartir. Ahora, gracias a una lectora, completamos nuestro estudio con un nuevo documento: el “milagro” –¡que concepto más oscurantista!– fue en realidad una “parábola”, es decir, una historia inventada para efectos didácticos como todas las parábolas. No sabemos, según esa extraña concepción, quien se inventó la parábola: si los Evangelistas para enseñar de forma misteriosa a los fieles o si el propio Jesús que, sin embargo, nunca antes había contado una parábola en la que él mismo fuera el protagonista. En fin, todo un poco extraño… Ideas lanzadas al viento, que causan dolor y perplejidad. En las que se dice mucho sin, aparentemente, decir nada… pero que vistas en conjunto forman un panorama escabroso y desolador para la fe… ¿Hacia dónde caminamos?

La parábola de la multiplicación de los panes y los peces nos enseña precisamente eso: que cuando hay voluntad, lo que tenemos no se termina, incluso sobra y no se pierde. (Video mensaje para la “Campaña contra el hambre en el mundo” de “Caritas Internationalis”, 9 de diciembre de 2013)

https://videopress.com/v/mtWIMqoT?hd=0&autoPlay=0&permalink=0&loop=0

¿Qué pretende Francisco con estas re-interpretaciones de nuestra fe? Recordemos una vez más lo que el Magisterio bimilenario siempre enseñó sobre este sorprendente milagro de Jesucristo:Entra aquí.

Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Francisco y la Modernidad

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Juan XXIII

1º) Juan XXIII, en el Discurso de apertura del Concilio (11 de octubre de 1962), dijo: “hieren a veces el oído sugerencias de personas […] que en los tiempos modernos no ven sino prevaricación y ruina, van diciendo que nuestra edad, comparada con las pasadas, ha ido empeorando. […]. A Nos parece deber disentir de estos profetas de desventura [1], que anuncian siempre eventos infaustos […]. Siempre la Iglesia se ha opuesto a los errores, a menudo los ha condenado con la máxima severidad. Ahora, sin embargo, la esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la severidad. […]. No ya que falten doctrinas falaces […], sino que ahora parece que los hombres de hoy son propensos a condenarlas por sí mismos” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. El Concilio Vaticano II, EDB, Bolonia, IX ed., 1971, p [39] y p. [47]).

Respondemos:

a) “Los tiempos modernos” comienzan con Descartes para la filosofía, Lutero para la religión y Rousseau para la política y sus sistemas están en ruptura con la Tradición apostólica, la patrística, la escolástica y el dogma católico. En efecto, la modernidad está caracterizada por el subjetivismo sea en filosofía: “Pienso luego existo” es la vía abierta por Descartes al idealismo, para el cual es el sujeto el que crea la realidad; sea en la religión: libre examen de la Escritura sin la interpretación de los Padres y del Magisterio y relación directa del hombre con Dios sin mediadores (Lutero: “sola Scriptura”, “solus Christus”); sea en política: el hombre no es un animal social por naturaleza, antes bien camina solo, y por tanto es el hombre el que crea la sociedad civil y temporal mediante el “pacto social”.

El subjetivismo de la modernidad, uniéndose a la doctrina cristiana, la transforma, la vacía desde dentro, la convierte en un producto del intelecto humano o del subconsciente y no ya una Revelación divina real y objetiva a la cual se tiene el deber de asentir. Sigue leyendo

Homosexualidad: ¿Un problema de cultura y tradición?

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Yo repetiré lo que dije en el primer viaje. También repito lo que dice el catecismo de la Iglesia Católica: que no sean discriminados, que deben ser respetados, acompañados pastoralmente. Se puede condenar, pero no por motivos ideológicos, sino por motivos digamos de comportamiento político, como ciertas manifestaciones un poco demasiado ofensivas para los demás. Pero esto son cosas que no tienen que ver con el problema. Si el problema es una persona que tiene esa condición, que tiene buena voluntad y que busca a Dios, ¿quiénes somos nosotros para juzgar? Debemos acompañar bien… ¡Lo que dice el Catecismo! Es muy claro el Catecismo. Después, hay tradiciones en algunos países, en algunas culturas, que tienen una mentalidad diversa con respecto a este problema. Yo creo que la Iglesia no solo debe pedir perdón, como ha dicho algún cardenal marxista (ríe), no solo debe pedir perdón a esta persona que es gay a la que ha ofendido, sino también pedir perdón a los pobres también, a las mujeres explotadas, a los niños explotados en el trabajo. Debe pedir perdón por haber bendecido tantas armas. La Iglesia debe pedir perdón por no haberse comportado muchas veces… ¡Cuando digo Iglesia, digo los cristianos! La Iglesia es santa, los pecadores somos nosotros. Los cristianos debemos pedir perdón por no haber acompañado tantas elecciones, tantas familias… Yo recuerdo de niño, en Buenos Aires -la cultura católica cerrada, yo vengo de allí-, donde, si había una familia divorciada, no se podía entrar en su casa. Estoy hablando de muchos años atrás. La cultura ha cambiado, gracias a Dios. (Entrevista en el avión al Papa Francisco tras el viaje a Armenia, 26 de junio de 2016)

Enseñanzas del Magisterio

Puntualizaciones de la doctrina católica sobre la homosexualidad

1. Sagradas Escrituras
2. Magisterio de la Iglesia
3. Padres de la Iglesia, Doctores y Santos.

Entra en nuestro estudio→

Tomado de:

http://adelantelafe.com/homosexualidad-problema-cultura-tradicion/

¿Magia e idolatría? El milagro de la multiplicación de los panes y peces visto por Francisco

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En Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Francisco volvió a repetir un asunto que recientemente tratamos en el Denzinger-Bergoglio. Quizás nuestra página esté ayudándole a refrescar su memoria repitiendo, una y otra vez, la misma doctrina sin muchas novedades.

En concreto, el pasado día 9 de julio (2015), volvió a reafirmarse en su convicción de que el milagro de la multiplicación de los panes fue el fruto de un misterioso “compartir” sin “magia o idolatría”.

Veamos las palabras de Francisco:

Es una invitación que resuena con fuerza para nosotros hoy: “No es necesario excluir a nadie. No es necesario que nadie se vaya, basta de descartes, denles ustedes de comer”. Jesús nos lo sigue diciendo en esta plaza. Sí, basta de descartes, denles ustedes de comer. La mirada de Jesús no acepta una lógica, una mirada que siempre “corta el hilo” por el más débil, por el más necesitado. Tomando “la posta” Él mismo nos da el ejemplo, nos muestra el camino. Una actitud en tres palabras, toma un poco de pan y unos peces, los bendice, los parte y entrega para que los discípulos lo compartan con los demás. Y este es el camino del milagro. Ciertamente no es magia o idolatría. Jesús, por medio de estas tres acciones, logra transformar una lógica del descarte en una lógica de comunión, en una lógica de comunidad. Quisiera subrayar brevemente cada una de estas acciones. […]
Las manos que Jesús levanta para bendecir al Dios del cielo son las mismas que distribuyen el pan a la multitud que tiene hambre. Y podemos imaginarnos, podemos imaginar ahora cómo iban pasando de mano en mano los panes y los peces hasta llegar a los más alejados. Jesús logra generar una corriente entre los suyos, todos iban compartiendo lo propio, convirtiéndolo en don para los demás y así fue como comieron hasta saciarse, increíblemente sobró: lo recogieron en siete canastas. Una memoria tomada, una memoria bendecida, una memoria entregada siempre sacia al pueblo.  (Santa Misa en la Plaza de Cristo Redentor, Santa Cruz de la Sierra – Bolivia, 9 de julio de 2015)

Pero no fue la única vez que afirmó tales cosas.  Recordemos otras afirmaciones semejantes de Francisco así como el Magisterio bimilenario de la Iglesia sobre este asunto. Entra aquí →

Un Evangelio distinto II

«Me maravillo de que tan pronto os apartéis del que os llamó por la gracia de Cristo, y os paséis a otro Evangelio. Y no es que haya otro Evangelio, sino es que hay quienes os perturban y pretenden pervertir el Evangelio de Cristo. Pero, aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predicase un Evangelio distinto del que os hemos anunciado sea anatema. Lo dijimos ya, y ahora vuelvo a decirlo: Si alguno os predica un Evangelio distinto del que recibisteis, sea anatema».

San Pablo a los Gálatas I, 6-9.

 

“Me duele cuando leo aquel pasaje del Evangelio, cuando Judas arrepentido va a los sacerdotes”

Francisco una vez más demuestra sus preferencias, llamando al traidor de Jesús “pobre hombre arrepentido”. Aquel que cometió el crimen más infame de la Historia es objeto del compasión del Sumo Pontífice… Esperamos que no se aplique el “dime con quien andas y te diré quién eres”.

Por increíble que parezca lo peor de Judas no era su traición, sino su malicia en rechazar la divina misericordia. Él había sido un testigo ocular de la infinita misericordia del Redentor. Había presenciado todo lo que Jesús perdonó a María Magdalena y cuanto la amaba. Había escuchado las palabras del Divino Maestro cuando decía: “Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse” (Lc 15, 7). Si en el momento de “reconocer su crimen” su arrepentimiento de Judas hubiera sido verdadero, no habría dudado un momento en dar esta alegría a Nuestro Señor. Si lo amaba, habría querido reparar su ofensa humillándose y dejándose ser objeto de la misericordia que tantas veces viera derramada sobre otros. Sin embargo, ya acostumbrado a tener un corazón cerrado al Señor, cedió a la tentación de ultrajar a Jesús una última vez de la forma más violenta… desesperarse, no creer que el perdón podía llegar tan lejos.

¿Porque iban a tener compasión, los fariseos, de Judas? Ellos estaban felices con el negocio realizado. ¿Qué tienen ellos y su apego a las costumbres judaicas que ver en el tema de la desesperación de Judas? La pregunta más bien sería, por que Judas fue hasta ellos para demonstrar su arrepentimiento, si el ofendido era Cristo y no esos fariseos enquistados en el mal que eran sus cómplices en el crimen. Sigue leyendo

Francisco y “el misterio de Judas”

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Desde Roma, para el Denzinger-Bergoglio

Fue difícil aguantarnos los movimientos de hilaridad que tuvimos en el encuentro con Francisco en San Juan de Letrán. Se inauguraba el congreso de la diócesis y el obispo de Roma, en medio de un largo discurso, nos sorprendió a todos con algo digno de un guión de novela de ficción. ¿Qué ocurrió?

Ya sabemos, por una homilía de abril de este año, que para Francisco, unos de los grandes ejemplos de falta de compasión fue el trato que tuvo Judas Iscariotes. Francisco no se resigna con la falta de caridad con fue tratado ese “pobre hombre arrepentido” al punto de declarar que siempre le causa dolor “el pasaje del Evangelio, cuando Judas arrepentido va a los sacerdotes” y no fue bien recibido. (Homilía en Santa Marta, 11 de abril de 2016)

Ahora, una vez más, Francisco, queriendo concienciarnos a los sacerdotes presentes de la necesidad de una misericordia a ultranza, volvió a traer a colación el ejemplo del apóstol traidor, fundamentando su doctrina en base a un documento irrefutable: una escultura medieval. Exacto. Como si de un códice misterioso se tratase, Francisco aportó como irrefutable argumento el mensaje grabado por un vetusto cantero en las piedras milenarias de la Basílica de Vèzelay. Sigue leyendo

Bergoglio: ”Jesús hace un poco el tonto…”

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Escrito por RORATE CÆLI

El Papa Francisco: ”Jesús hace un poco el tonto…”. Esta y otras inauditas y gravísimas ”expresiones” pronunciadas el pasado jueves

Es clamoroso -para un papa- confundir al diablo (de doble cara) con Jesús. Ha sucedido el jueves cuando Bergoglio ha evocado erróneamente un capitel de la catedral de Vézelay: un “cambio de personas” emblemático de este pontificado, aunque debido probablemente a algún escritor fantasma superficial.

Es sin embargo de su cosecha confundirlos (a Jesús y al diablo) incluso para mostrar que Judas se haya salvado (sin haberse arrepentido) dando a entender así que ni siquiera él ha terminado en el infierno…

No se sabe si este papa cree en el infierno, pero -oyéndole- parece que sólo vayan a él los que son contrarios a la inmigración en masa, los que usan aires acondicionados o vasos de plástico y los cristianos que siguen el Evangelio al pie de la letra.

En todo caso en el mismo discurso del jueves por la tarde en el Encuentro eclesial de Roma, Bergoglio no se ha limitado a tales barbaridades sobre el capitel de Vezélay. Sigue leyendo

Un Evangelio distinto I

«Me maravillo de que tan pronto os apartéis del que os llamó por la gracia de Cristo, y os paséis a otro Evangelio. Y no es que haya otro Evangelio, sino es que hay quienes os perturban y pretenden pervertir el Evangelio de Cristo. Pero, aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predicase un Evangelio distinto del que os hemos anunciado sea anatema. Lo dijimos ya, y ahora vuelvo a decirlo: Si alguno os predica un Evangelio distinto del que recibisteis, sea anatema».

San Pablo a los Gálatas I, 6-9.

 

“No es verdad que Jesús multiplicó los panes y los peces. No es magia, es un “signo”. Y una parábola.”

Probablemente, muchos de nuestros lectores recibieron sus clases de catecismo en los movidos años 70 y, cierto día, abrieron como platos sus pequeños ojos, escandalizados al oír que el milagro evangélico de la multiplicación de los panes no pasaba de una metáfora para simbolizar el poder de compartir con los demás. Era un tiempo en el que valía todo… y muchas inocencias se perdieron…

En sentido contrario a tales imaginaciones, este milagro es, en la primera de las dos veces que fue realizado, el único contado por los cuatro evangelistas. Por esa razón, no es difícil formar un cuadro bastante completo de las circunstancias que lo rodearon. Por conocer, conocimos hasta la cualidad de los panes y su procedencia exacta: eran de cebada, y fueron proveídos por un muchacho, según nos cuenta San Juan. En los cuatro Evangelios consta cuidadosamente el número de los beneficiados: más o menos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Por lo tanto, un milagro comprobado por una multitud de testigos, que sintieron hambre, sabían que no tenían nada que comer, pero se saciaron de panes y peces y, además, pudieron comprobar la realidad del milagro con las sobras recogidas por los discípulos.

Lo mismo ocurre con la segunda multiplicación, narrada en los sinópticos. Esta vez, con siete panes y algunos pececillos, Jesús dio de comer a unas cuatro mil personas.

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¿Bergoglio está perdiendo la cabeza?

 

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Vaticano Obligado a Editar Palabras Escandalosas del papa Francisco

Acaba de llegarnos esto de CNA/EWTN: Roma, Italia, 16 de junio de 2016 – “El pasado jueves el papa Francisco dijo que una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos, porque las parejas no entran en ellos con el conocimiento correcto de permanencia y el compromiso. ‘Vivimos en la cultura de lo provisorio,’ dijo el Papa, el 16 de junio, como un comentario espontáneo. Tras dirigirse al congreso pastoral de la Diócesis de Roma, mantuvo una sesión de preguntas y respuestas.” LEA EL ARTICULO AQUI

COMENTARIO DE THE REMNANT: les presentamos el vídeo del evento, seguido por el comentario de un buen sacerdote. No es necesario verlo en su totalidad. Simplemente observen un momento al Papa mientras habla. ¿Qué es lo que hace con sus divagaciones y su despliegue de ensimismamiento? ¿Qué es lo que estamos viendo? ¿Qué le sucede al Papa Francisco?

Resulta que, según el papa Francisco, la gran mayoría de los matrimonies sacramentales son nulos. ¿Y qué hacemos con esto?

Bueno, la situación está tan fuera de control que en esta ocasión el Vaticano tuvo que editar las palabras del Papa, luego de ser atacado por una fuerte lluvia de críticas. Según un reporte de Reuters, el viernes por la mañana el Vaticano publicó una transcripción en la que las palabras del Papa debieron ser cambiadas para que dijera “algunos” en lugar de “la gran mayoría”. Un vocero del Vaticano dijo que a veces los comentarios improvisados del Papa son editados luego de consultarlo con él o entre colaboradores.

¡Santo cielo! ¿Qué sucede aquí? Es bueno que el Vaticano reconozca la necesidad de editar las increíbles palabras del Papa, ¿pero qué pasa con las ramificaciones de todo esto? ¿Ahora quién habla en nombre del Papa? ¿Se le va a permitir seguir hablando así? ¿Qué hay del escándalo que se produjo en el ínterin? Un buen sacerdote observó esta mañana en un correo privado:

“¡Qué espantosa e irresponsable declaración! ¿Cómo puede presumir el Papa de juzgar el estado de las conciencias de millones de parejas que se preparan cuidadosamente para el matrimonio, y afirmar (no solo sospechar o suponer) que “la gran mayoría” tiene matrimonios nulos o inválidos porque no saben lo que están haciendo o prometiendo? Yo pensaría que muchas de las parejas que preparé para el matrimonio se sentirían insultadas por la generalización condescendiente del papa Francisco.

“Perdóneme, pero… ¿Quién es él para juzgar? Esta clase de declaración podría motivar a los tribunales matrimoniales liberales ser aún más laxos en el manejo del otorgamiento de decretos de nulidad. Además, el papa Francisco termina confundiendo al decir que muchos “fieles” que conviven están verdaderamente casados a los ojos de Dios y por lo tanto ¡tienen la gracia del matrimonio! ¿Acaso no son parte de esa misma cultura defectuosa que según él invalida “la gran mayoría” de los matrimonios contraídos por Iglesia?

“¡En otras palabras, es increíble, pero tenemos un Sucesor de Pedro que insinúa que es más probable que ustedes estén verdaderamente casados si son una pareja que jamás hizo promesas matrimoniales, y por tanto ni se consideran casados, que siestán casados por Iglesia y han hecho promesas matrimoniales! Discúlpeme, pero con todo respeto al Santo Padre, esto es una locura.”

Con todo respeto, y hablo por mí mismo, puede ser tiempo de considerar que posiblemente el papa Francisco esté entrando en la ancianidad y ya no tenga un control total de sus facultades mentales. En mi opinión, la alternativa es mucho peor, que esté intentando confundir y desorientar intencionalmente a todo el mundo católico. Espero, por su alma, que solo esté sufriendo los primeros estadios de la demencia. Seguirá siendo un modernista siempre y por siempre, por supuesto, pero ahora estamos entrando en un mundo de locos.

Santa Dinfna, ora por el papa Francisco.

Michael Matt

[Traducido por Marilina Manteiga]

Tomado de:

http://adelantelafe.com/papa-francisco-esta-perdiendo-la-cabeza-oren-santo-padre/

59 Papas juzgan a Francisco

Bergoglio el destructor  NCSJB

  1. Benedicto XVI (265°)
  2. Juan Pablo II (264°)
  3. Juan Pablo I (263°)
  4. Pablo VI (262°)
  5. Juan XXIII (261°)
  6. Pío XII (260°)
  7. Pío XI (259°)
  8. Benedicto XV (258°)
  9. Pío X (257°)
  10. León XIII (256°)
  11. Pío IX (255°)
  12. Gregorio XVI (254°)
  13. León XII (252°)
  14. Pío VII (251°)
  15. Pío VI (250°)
  16. Clemente XIII (248º)
  17. Benedicto XIV  (247°)
  18. Inocencio XI (240°)
  19. Urbano VIII (235°)
  20. Sixto V (227°)
  21. Pío V (225°)
  22. Pablo IV (223º)
  23. Pablo III (220°)
  24. Adriano VI (218°)
  25. León X (217°)
  26. Alejandro VI (214°)
  27. Eugenio IV (207°)
  28. Urbano V (200°)
  29. Clemente VI (198°)
  30. Benedicto XII (197°)
  31. Juan XXII (196°)
  32. Bonifacio VIII (193°)
  33. Inocencio IV (180°)
  34. Inocencio III (176°)
  35. Urbano II (159°)
  36. Gregorio VII (157°)
  37. León IX (152º)
  38. Esteban V (110°)
  39. Nicolás I (105°)
  40. Esteban III (94°)
  41. Honorio I (70º)
  42. Gregorio I, Magno (64°)
  43. Pelagio I (60°)
  44. Vigilio (59°)
  45. Hormisdas (52°)
  46. Gelasio I (49°)
  47. Simplicio (47°)
  48. León I (45°)
  49. Celestino I (43°)
  50. Bonifacio I (42°)
  51. Zósimo (41°)
  52. Inocencio I (40°)
  53. Siricio (38°)
  54. Dámaso I (39°)
  55. Marcelino (29°)
  56. Esteban I (23°)
  57. Cornelio (21°)
  58. Clemente I (4°)
  59. Pedro (1°)

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Tomado de:

http://denzingerbergoglio.com/

Ahora las cosas son más fáciles

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“Esto es la voluntad de Dios”, dijo Francisco, mientras Cirilo I respondió “ahora las cosas son más fáciles”, en un encuentro en La Habana, Cuba.

Iglesias romana y rusa se dan abrazo después de 1,000 años

El Papa Francisco y el patriarca ortodoxo de Moscú, Cirilo I, se dieron este viernes un histórico abrazo en la sala presidencial del aeropuerto José Martí de La Habana, en el primer encuentro entre un pontífice romano y un patriarca ruso.

“Es claro que esto es la voluntad de Dios”, dijo el jefe de la Iglesia Católica al inicio de la reunión con el líder ortodoxo, quien respondió: “ahora las cosas son más fáciles”.

El Papa Francisco y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Cirilo I, pusieron así un fin informal a mil años de distanciamiento y división entre estos obispos de la llamada Santa Iglesia Católica y Apostólica.

Los intentos de reconciliación eran tan antiguos como la división misma de la Iglesia de Roma, encabezada por el Papa, y la Iglesia Ortodoxa, que aunque sin jerarca, reconoce una autoridad superior en la persona del Patriarca de Constantinopla, en este momento Bartolomé I, pero quien a diferencia del obispo de Roma, no tiene autoridad sobre el resto de los obispados que conforman la Iglesia Ortodoxa.

Y aunque es Constantinopla la sede del llamado “patriarca ecuménico”, es Kirill ó Cirilo I, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, quien lidera al mayor número de fieles de esta Iglesia.

La división se remonta al año 1054 de nuestra era, en lo que se conoce como el Cisma de Oriente, cuando las iglesias de Roma y Constantinopla formalizaron la división surgida entre sí desde unos siglos antes.

De inicio dogmáticas y de procedimientos religiosos, se acentuaron cuando las diferencias administrativas y territoriales enfrentaron a ambas.

En el año 589, durante el concilio de Toledo, en el que participaron únicamente obispos de la Iglesia de Occidente, se incluyó en el Credo el término “filoque”, en latín, referente al Hijo.

El Credo no es otra cosa que la declaración de profesión de la fe cristiana y que para los orientales dice: “Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre”, mientras que para los occidentales es: “Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo”.

Esta palabra dividió profundamente a ambas iglesias.

Más tarde, en el año 857, el emperador Bizantino Miguel III, el Beodo, reemplazó al patriarca ortodoxo de Constantinopla, San Ignacio, por Focio, quien inicialmente no fue reconocido como patriarca por las iglesias occidentales ni por el resto de los obispos orientales, lo que incrementó las tensiones. 

Finalmente, en el año 1054, un enfrentamiento entre representantes enviados por el Papa León IX a Constantinopla y el Patriarca Miguel I Cerulario, desembocó en sendas excomuniones por parte de ambos representantes de la Iglesia, mismas que han mantenido divididas a las iglesias hasta la fecha.

Esta división tiene también un fundamento administrativo: los obispos de oriente no reconocen la superioridad ecuménica del obispo de Roma por sobre la de los demás, lo que ha traído como consecuencia una serie de diferencias, tanto rituales como administrativas, que sin éxito, han tratado de resolver de manera formal en el Segundo Concilio de Lyon, en 1274, primero, y en el Concilio de Basilea de 1439, después.

Tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI tuvieron acercamientos importantes con los patriarcas de Constantinopla.

Pero Alexander I, el predecesor de Cirilo I, jamás aceptó reunirse con el papa polaco por considerar una ofensa su intervención en la caída de la Unión Soviética, y una invasión el ansia evangelista mostrada por Juan Pablo II, sobre la Federación Rusa.

Y aunque sí aceptó reunirse con Benedicto XVI, no pasó de ser solo un encuentro.

La historia cambió con Francisco I. Con el Patriarca Bartolomé presente en la Plaza de San Pedro, en lo que fue la primera vez que un obispo de Constantinopla acudía a ese acto, Jorge Mario Bergoglio se presentó por primera vez al mundo como “Obispo de Roma”, nada más.

El guiño, bien recibido en Moscú, fue acompañado por el que se dice fue un mensaje de Francisco I a Cirilo I: “Iré a donde quieras. Llámame y yo voy”.

Y fue Cuba el lugar elegido por el patriarca moscovita, quien lidera a 120 millones, de los 200 millones de ortodoxos del mundo.

A los católicos orientales y occidentales los une en este momento el avance del fundamentalismo islámico en las proximidades de los recintos sagrados del cristianismo como Jerusalén y Constantinopla.

Y es así como casi mil quinientos millones de católicos de todo el mundo se estrecharon las manos, en las personas de Francisco I y Cirilo I, en una habitación del aeropuerto de La Habana, por primera vez en casi mil años.

12-02-2016

Por: Notimex

Tomado de:

http://www.altonivel.com.mx

Los fariseos y los saduceos de nuestra época

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11 noviembre, 2015

La crítica a los «fariseos» es habitual en las palabras del papa Francisco. En numerosos discursos pronunciados entre 2013 y 2015, ha hablado de la «enfermedad de los fariseos» (7 de septiembre de 2013), «que reprochan a Jesús que no respete el sábado» los escribas, fariseos y doctores de la ley del tiempo de Jesús» (19 de septiembre de 2014).

En el ángelus del 30 agosto dijo que, al igual que para los fariseos, «también nosotros corremos el peligro de creer que somos muy buenos, o lo que es peor, considerarnos mejor que los demás por el sólo hecho de que cumplimos las reglas, las costumbres, aunque no amemos al prójimo y seamos duros de corazón, soberbios, orgullosos».

El 8 de noviembre de 2015 contrapuso la actitud de los escribas y de los fariseos, basado en la «exclusión», al de Jesús, fundamentado en la «inclusión». La alusión a los fariseos es evidente, por último, en el discurso con el que el pasado 24 de octubre clausuró el XIV Sínodo ordinario sobre la familia. ¿Quiénes si no son «los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso detrás de las enseñanzas de la Iglesia, o detrás de las buenas intenciones, para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas», sino «los fariseos, que hacían de la religión un cúmulo inacabable de mandamientos» (26 de junio de 2014)? Se diría que fariseo es cualquiera que defienda con obstinado orgullo la existencia de mandamientos, leyes y normas absolutas e inderogables de la Iglesia.

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Papado en colapso: “ha comenzado la crisis del Partido Bergogliano (que dejará a la Iglesia devastada)” (Socci)

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9 noviembre, 2015

1. Un par de semanas atrás, antes del Sínodo, nuestro escritor invitado y experto en asuntos de Roma, don Pío Pace advirtió: ” ¿nos encaminamos ahora al fracaso del pontificado de la «apertura» de Francisco? La Iglesia posconciliar parece ser intrínsecamente ingobernable”.

2. Este jueves 5 de noviembre, en el artículo de portada del periódico The Spectator, Damian Thompson describe lo que él denomina “guerra civil católica”. En la conclusión de Thompson queda claro quién es el culpable: “comienza a parecer que Jorge Bergoglio fue el hombre que heredó el papado y lo rompió.” (La portada de The Spectator ilustra muy bien este punto).

3. El mismo jueves, el analista religioso italiano Antonio Socci publicó un texto que apunta en la misma dirección del de Thompson: el colapso del pontificado en medio de una guerra civil iniciada por el mismo Papa. Socci lo profundiza: identifica al Partido de Bergoglio (el que causó la renuncia de Benedicto XVI y la elección del cardenal Bergoglio) como el centro de la crisis actual. Es muy importante recordar que fue la CURIA la que provocó las vejaciones que llevaron al debilitamiento del papa Ratzinger, y la Curia de Sodano y el Grupo de St-Gallen (conocido ahora como el Mafia Club), liderado por cardenales ultra-progresistas como Danneels y los herederos de Martini, quienes se aglutinaron alrededor de Bergoglio en el cónclave crucial de 2013.

***

Ha comenzado la crisis del Partido Bergogliano (que dejará a la Iglesia devastada)…

Antonio Socci
“Libero”
5 de noviembre 2015

Premisa personal: en 2012 escribí una especie de novela fantástica, “Los días de la tempestad” en la que narré la historia de un Papa extranjero que arribaba en el 2015, cerraba el IOR, albergaba cristianos perseguidos en los palacios del Vaticano y vivía en el suburbio obrero de Torpignattara, en Roma. Estaba entusiasmado con la idea de una renovación evangélica.

FRACASO

Por desgracia debemos reconocer que en tres años, el papa Bergoglio no ha hecho lo que esperábamos de él ni lo que dijo que iba a hacer. Ha intentado poner a punto la máquina curial y económica, pero al revés, arrojando resultados confusos y a veces contraproducentes.

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El Papa contra la Iglesia – la anatomía de una guerra civil Católica

Pope Francis

Pope Francis

9 noviembre, 2015

Sus reformas variadas  y sus  declaraciones extravagantes lo hacen parecer fuera de control según el Católico conservador medio.

Damian Thompson

El domingo pasado, el diario italiano La Repubblica publicó un artículo de Eugenio Scalfari, uno de los periodistas más famosos del país, en el que afirmó que el papa Francisco le acababa de transmitir que “al final, tarde o temprano, a todo divorciado que solicite volver a recibir la Sagrada Comunión le será admitido”.

La opinión católica quedó atónita. El Papa acababa de presidir un sínodo de obispos de tres semanas en el Vaticano que estuvo muy dividido sobre si se debe permitir que los católicos divorciados vueltos a casar reciban el sacramento. Finalmente, se votó para no decirse demasiado.

El lunes, el portavoz del Papa, el Padre Federico Lombardi, dijo que el informe de Scalfari  “no era para nada fiable”  “que no se lo puede considerar como el pensamiento del Papa”.

Ciertamente usted puede pensar, Scalfari tiene 91 años. Además, no toma notas durante sus entrevistas ni utiliza  grabadora. Por supuesto que no es “fiable”.

Pero esto no fue suficiente para los medios, ya que señalaron que el Papa sabía exactamente en lo que se estaba metiendo. Esta es la cuarta vez que el Papa le ha concedido una entrevista a un hombre que tan solo confía en su memoria nonagenaria. En su último encuentro, Scalfari citó al Papa como diciendo que el dos por ciento de los sacerdotes católicos eran pedófilos, incluyendo obispos y cardenales. El pobre Lombardi tuvo que salir a  arreglarlo entonces, también en esa ocasión. Aunque en esta última ronda, los católicos le otorgaron a Francisco el beneficio de la duda. Muchos otros dicen: “no importa Scalfari, pero ¿cómo se puede confiar en lo que dice el Papa?” Sigue leyendo

Ninguna misericordia para los Franciscanos y Franciscanas de la Inmaculada

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9 noviembre, 2015

Bienaventurados seréis cuando os injurien y persigan y, mintiendo, digan contra vosotros todo mal por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será abundante en los cielos; así persiguieron también a los profetas que os precedieron. (Mt 5, 11-12)

En esta “nueva” Iglesia volcada a dispensar misericordia a raudales para todos los pecadores que quieran comulgar sin arrepentirse de sus pecados, ni mucho menos dejar de pecar, no queda ni una mísera, pequeñísima pastilla de “misericordina” para los Franciscanos y Franciscanas de la Inmaculada.

Es lo que se deduce del último giro de tuerca de la persecución despiadada a la que está sometida la Orden fundada por el Padre Stefano Maria Manelli en 1969 y reconocida de derecho pontificio en 1998. Una Orden religiosa que, en lo más crudo del crudo invierno eclesial posconciliar, había llegado a contar, antes de que empezara la obra de demolición en 2013, 384 frailes (en 55 comunidades) y 400 monjas (en 48 conventos), además de muchos grupos de terciarios con votos. Recordemos que la fundación se debió a la respuesta de Padre Manelli, hijo espiritual de San Pío de Pietrelcina, a la llamada de Concilio Vaticano II para un retorno a las fuentes originarias del carisma de cada familia religiosa y promover así una verdadera renovación de la Iglesia. Por lo que, desde su origen, la nueva Orden se quiso caracterizar por el deseo de vivir integralmente la vida franciscana, siguiendo las huellas del “Poverello” de Asís según el ejemplo de San Maximiliano Kolbe, “el San Francisco del siglo XX” como lo definió Juan Pablo II.

En una serie de artículos anteriores publicados en Adelante la Fe, intenté resumir las etapas de la estrategia de sistemática destrucción de este pujante Instituto querida, diseñada y llevada a cabo por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, bajo la aprobación y supervisión del mismo Papa Francisco. El crimen principal de los Franciscanos de la Inmaculada y de su rama femenina fue el de seguir fielmente la Doctrina y el Magisterio de la Iglesia según su Tradición perenne, interpretando el Concilio Vaticano II a la luz de aquella “hermenéutica de la continuidad” de la que hoy ya nadie se acuerda.

Evidentemente el leer y vivir la vida religiosa, en particular, y la vida espiritual, en general, en continuidad con casi 2000 años de historia representa para esta “nueva” Iglesia un pecado gravísimo, tal vez el único pecado que aún exista sobre la faz de la tierra. Si además esta misma Orden persiste en celebrar también, aunque no exclusivamente, la Santa Misa según el Vetus Ordo, aplicando lo establecido en el Motu Proprio de Benedicto XVI Summorum Pontificum, pues entonces ese pecado se convierte en imperdonable. Sigue leyendo

Scalfari y Bergoglio: colaboradores cercanos unidos en una causa común

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6 noviembre, 2015

Rorate Caeli ha proporcionado una traducción al inglés de fragmentos de otra entrevista del papa Francisco conducida por Eugenio Scalfari, el editor ateo del diario italiano La Repubblica.

“Es cierto- contestó el papa Francisco- es una verdad y lo que es más la familia, que es la base de cualquier sociedad, cambia continuamente, como cambian todas las cosas a nuestro alrededor. No debemos pensar que la familia ya no existe, siempre existirá, porque la nuestra es una especie social, y la familia es la viga de apoyo de la sociabilidad, pero no se puede evitar, que la familia actual, abierta como usted dice, contenga algunos aspectos positivos, y otros tantos negativos…
La opinión diversa de los obispos es parte de esta modernidad de la iglesia y de las diversas sociedades en las que opera, pero el objetivo es el mismo, y por lo que respecta a la admisión de los divorciados a los sacramentos, [que] confirma que este principio ha sido aceptado por el sínodo. Es un resultado conclusivo, las evaluaciones de facto se confían a los confesores, pero al final de los caminos, caminos más rápidos o más lentos, todo divorciado que lo pida será admitido”. [Traducción de Rorate, énfasis agregado].

Hoy, sin embargo Edward Pentin de National Catholic Register reporta que Federico Lombardi refutó la entrevista, diciendo que “lo que se ha reportado por él [Scalfari] en el último artículo sobre los divorciados vueltos a casar no es de ninguna manera confiable y no puede ser considerado como la manera de pensar del Papa”. Sigue leyendo

Es tiempo de guerra: tiempo de que toda persona implicada, incluso el papa, lo tenga todo claro

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5 noviembre, 2015

Este domingo en la que, posiblemente, es la principal y más influyente publicación del mundo, el New York Times, el columnista católico Ross Douthat, a quién hace días la ubicua y extendida Institución Católica Liberal cuestionó por su habilidad al hablar y publicar sus puntos de vista, no sólo no se retractó, sino que se reafirmó. Douthat da la bienvenida a la guerra en su contra, identifica a los jugadores principales y, por encima de todos, el principal, el Papa Francisco, y les da la bienvenida al campo de batalla.

La grotesca resistencia de los herejes modernos, ha sofocado la vida católica de América durante estos 50 años posteriores al Concilio. Como un cáncer,-que ha hecho metástasis desde las universidades a los seminarios, de las cancillerías a las parroquias, de los conventos y monasterios a las escuelas, y al interior de cada familia-, ha destruido la fe de decenas de millones de fieles y, por tanto, enviado a un sinnúmero al infierno (en el que, por supuesto, ellos no creen, si es que, acaso, creen en Dios).

Resistieron y crecieron durante los años de Wojtyla y Ratzinger y creen que su era, por fin, ha llegado. Sigue leyendo

El Espíritu del Sínodo

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5 noviembre, 2015

“Heriré al Pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño” Mt. 26, 41

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Is 5, 20).

No somos teólogos, sino simples hijos de la Iglesia Católica. Este es nuestro máximo orgullo. Pero hay cosas que nos hieren el alma respecto al Sínodo de la Familia, y debemos decirlas.

El Concilio Vaticano II marcó una impronta en la Iglesia. Tal es así, que se habló y habla de pre y posconciliares. Y de sus documentos se dijo y enseñó que había que interpretarlos según la Tradición. Porque seamos sinceros: muchos de estos están cargados de tantas ambigüedades que permiten cualquier interpretación.

A partir de este Concilio surgió un espíritu: la Iglesia habría terminado con todo un pasado lleno de lastre, de retrogradación, de constantinismo y de sujeción a los poderes terrenales.

¿Cuál era la finalidad del progresismo católico? La de adaptar la Iglesia al mundo (entendido teológicamente como uno de los enemigos del alma) y no la de convertirlo y salvarlo en la Iglesia. Con esta idea se subvierte así todos los conceptos fundamentales de la fe. Esta finalidad, en la actualidad, es observada y acatada con más rigurosidad. Sigue leyendo

Previsible: desmentido del P. Lombardi sobre editorial de Scalfari citando a Francisco

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2 noviembre, 2015

[Secretum Meum Mihi] Como se podía fácilmente prever, el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, ha señalado como no confiables las afirmaciones que el fundador de La Repubblica ha atribuido en su editorial de ayer a Francisco sobre la admisión de los divorciados vueltos a casar a la Sagrada Comunión. El desmentido lo ha obtenido Edward Pentin, quien lo publica hoy en su blog. Traducimos la parte principal.

“Como ya ha ocurrido en el pasado, Scalfari refiere en citas lo que el Papa supuestamente le dijo, pero muchas veces no corresponde a la realidad, porque el no graba ni transcribe las palabras exactas del Papa, como él mismo lo ha dicho muchas veces. Así que es claro que lo que está siendo reportado por él el último artículo sobre los divorciados vueltos a casar no en ningún modo confiable y no puede ser considerado como el pensamiento del Papa.”

El P. Lombardi dijo que no publicaría una declaración sobre el asunto porque los que han “seguido los eventos precedentes y trabajan en Italia saben la manera en que Scalfari escribe y sabe estas cosas bien”. Por los pasados dos años, Scalfari ha escrito varios de tales artículos que siguen conversaciones con el Papa Francisco, cada una de los cuales ha creado controversia.

Y como lo anotamos, ese tipo de desmentidos vaticanos en referencia a la misma persona, es decir, Scalfari, en la práctica no significan nada, y pusimos el claro ejemplo de la primera entrevista de Francisco con Scalfari, que aunque en un segundo momento también se dijo que no era confiable, hoy cualquiera puede leer en el sitio web del Vaticano (ver aquí).

Agradecemos al P. Lombardi el desmentido, pero mientras los hechos no nos digan lo contrario seguiremos tomando por ciertas las alegaciones de Scalfari, al modo que el Vaticano toma por cierta su primera entrevista con Francisco, aunque el portavoz haya dicho que no es fiable.

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Francisco: “Todos los divorciados que lo pidan serán admitidos” a los sacramentos

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2 noviembre, 2015

[Secretum Meum Mihi] Eugenio Scalfari, el creador de La Repubblica, el periódico favorito de Francisco, revela hoy en su editorial en el mismo diario (págs. 1 y 27) que el pasado 28 de Octubre Francisco lo llamó por teléfono y hablaron por cerca de quince minutos.

En un su editorial, y de la parte que de esa conversación trató sobre las conclusiones del Sínodo sobre la familia recientemente concluido, Scalfari cita (entrecomilla) a Francisco, quien dijo que todos los divorciados que lo pidan serán admitidos a los sacramentos (en la imágen hemos recortado y subrayado la frase textual que Scalfari atribuye a Francisco). Ello contradice lo que algunos de los participantes han estado sosteniéndo desde que se conoció la Relatio Finalis (nueve días después de publicada no conocemos una traducción al español de la misma), a saber, que como en los puntos controversiales (del 84 al 86) no se menciona la palabra comunión, por ello no se debe entender que el Sínodo ahora garantice el acceso de los divorciados vueltos a casar a la Sagrada Comunión. El caso más reciente, y que nos viene muy bien como ejemplo, es el del card. Jorge Urosa, quien en una entrevista hoy a El Nacional de Caracas afirma lo que acabamos de decir. Ya en días pasados habíamos hecho notar que al impulsor principal de la idea de garantizar a los divorciados vueltos a casar el acceso a la Sagrada Comunión, el card. Walter Kasper, le había gustado el resultado del Sínodo y también él, como lo hace ahora Francisco, había interpretado que el Sínodo había abierto la puerta para que los divorciados vueltos a casar tengan acceso a la comunión.

Al momento de redactar esta entrada no sabemos si, el portavoz vaticano o alguien de la Oficina de Prensa, al respecto haya salido en la tarde o noche del Domingo a hacer uno de los tradicionales desmentidos con reserva mental, pero es de esperarse uno. Como el que ocurrió con la primera entrevista que Francisco concedió al mismo Scalfari; la cual en principio el P. Lombardi salió a certificar como veráz porque Scalfari, según él, era una persona confiable, para más tarde, cuando la entrevista desapareció de la web del Vaticano, afirmar que ya no lo era tanto, sin embargo la entrevista se rehabilitó dos veces y sigue siendo consultable en el sitio de internet vaticano (ver aquí). Por cuanto se entiende que, como ocurrió con ese caso, cuando Scalfari entrecomilla a Francisco, o dice que Francisco dice lo que dijo, es así como ocurrió. Sigue leyendo

En el Sínodo los niños brillaron por su ausencia

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31 octubre, 2015

«El pecado del siglo es el pecado contra la niñez. Los adultos han asesinado voluntariamente a más niños en los últimos cien años que en toda la historia anterior de la humanidad»
John Saward, The Way of the Lamb.

En el Sínodo de la Familia se habló más de temas como la homosexualidad, el concubinato, los adultos divorciados, los que se han vuelto a casar y la des­centralización, pero apenas si se menciona la razón de ser de la familia: los hijos.

Al igual que en la estéril Europa, los niños brillaron por su ausencia en el Sínodo de la Familia.

sagrada_familia2Entre las poco frecuentes pero sorprendentes buenas noticias de este contencioso y problemático Sínodo de la Familia encontramos la carta abierta al Sínodo de cien conversos a la fe católica. La voz de dichos conversos resuena clamorosa en marcado contraste con las cavilaciones huecas y heréticas de algunos padres sinodales.

En la mencionada carta, los conversos ruegan al Papa y a los padres sinodales «que defiendan las enseñanzas de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio con la misma fidelidad y el mismo testimonio jovial y valeroso que ha desplegado la Iglesia Católica a lo largo de toda su historia.» Los signatarios manifestaron al Sínodo que la doctrina católica y las enseñanzas sobre el matrimonio y la sexualidad los guiaron a la verdad de la fe en su proceso de conversión.

Entre los muchos y lúcidos conversos que suscribieron la carta al Papa rogando que defendieran los principios de la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia se encuentran el P. John Saward, ex clérigo anglicano y actualmente párroco de S. Gregory y S. Augustine, también profesor emérito del colegio dominico de la Universidad de Oxford.

Saward comprende claramente los desafíos que afronta la Iglesia Católica en esta era moderna. Su percepción y actitud ante la presente crisis moral es profundamente católica y teológica, aunque se da la paradoja de que dicha actitud está ausente en los debates del Sínodo. Saward señala al Niño Jesús, y al niño en la familia como camino al cielo.

En su convincente libro The Way of the Lamb, The Spirit of Childhood and the End of the Age (Ignatius Press) subraya sin tapujos las causas de la corrupción moral de la modernidad desde la primera linea, en la que afirma valientemente:

«Se puede decir que el mundo occidental de hoy ha declarado la guerra a la familia por todos los flancos. Destruye al niño, desprecia a la madre y ridiculiza al padre.»

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Embobados por el Sínodo

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31 octubre, 2015

La tarde del pasado domingo me asaltaron mis novicios para solicitarme un análisis -a modo de diagnóstico-, del Sínodo recién clausurado. Otros hermanos más maduros en estas lides y con doctorados en la cogulla, que como nuevos Nicodemo me visitan en la celda cuando ya está bien pasada la hora de Completas, también han llegado solícitos y preguntones. Todos felices y contentos. Todos sintiéndose vencedores. Todos embobados y aplatanados. Todos con euforias y entonando eurekas.

He tenido que recurrir al más burdo autobombo para convencerlos:  Ya avisé de lo que se nos venía encima cuando escribí ¡Francisco, destruye mi Iglesia! o cuando llamé la atención sobre la entrada triunfal de Gramsci en el Vaticano. Y eso que entonces no podíamos calibrar del todo la que se nos venía encima. Sospechábamos algo, aunque no sabíamos entonces hasta qué punto el Huracán Patricia es un vientecillo anémico y raquítico frente al Efecto Francisco. Atila le llamé yo por entonces. Pero me resulta muy difícil convencer a pardillos con exceso de euforia. Así que mis hermanos de ambos lados del espectro monacal, están felices con los resultados del Sínodo.

Los novicios que se las dan de conservadores, han pasado a bobalicones de referencia al pensar que han ganado las propuestas de algunos obispos (pocos) que levantaron tímidamente la voz, aunque les cortaran el micrófono. Andan diciendo que la doctrina ha quedado intacta y que ha sido una dura derrota de los alemanes. Casi me da un ataque de risa. Deben temblar en el Hades ante tan audaces analistas. Sigue leyendo

Análisis del discurso de clausura del papa Francisco en el Sínodo de la Familia

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29 octubre, 2015

Reproducimos a continuación el discurso del Papa al final del Sínodo de la familia, junto con mis comentarios en rojo Como nota al margen, este discurso no podría pronunciarlo un hombre que cree que la propuesta de Kasper sea un acto de sacrilegio.  Deja claro en su discurso que tiene la intención de permitir que los adúlteros reciban la Sagrada Comunión en algunos casos. Cualquiera que todavía defienda al papa Francisco en este momento es cómplice suyo en el sacrilegio kasperista.
Queridas beatitudes, eminencias y excelencias, Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera ante todo agradecer al Señor que ha guiado con el Espíritu Santo nuestro camino sinodal en estos años, [¿Cómo podía estar el Espíritu Santo presente en debates que promueven la sodomía, el sacrilegio y el regreso a la ley de Moisés por encima de la de Cristo?], que nunca deja a la Iglesia sin su apoyo.

Agradezco de corazón al cardenal Lorenzo Baldisseri [Ya saben, el  que en 2014  impidió que los padres sinodales recibieran un libro que refutaba la propuesta de Kasper, para lo cual les intervino el correo], Secretario General del Sínodo, a monseñor Fabio Fabene, Subsecretario, y también al Relator, el cardenal Peter Erdo, y al Secretario especial, monseñor Bruno Forte, [el que insertó en la relatio intermedia de  2014 textos que decían que los sodomitas tienen cualidades que aportar a la Iglesia] a los presidentes, delegados, a los escritores, consultores, traductores y a todos los que han trabajado incansablemente y con total dedicación a la Iglesia: gracias de corazón. Sigue leyendo

Un sínodo fracasado: todos han quedado derrotados, empezando por la moral católica

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27 octubre, 2015

Al día siguiente del XIV Sínodo sobre la Familia, parecería que todos han ganado. Ha ganado el papa Francisco, porque ha conseguido elaborar un texto que pone de acuerdo a dos posturas opuestas. Han ganado los progresistas, porque el texto aprobado admite la Eucaristía para los divorciados vueltos a casar. Han ganado los conservadores, porque el documento no alude en concreto a la administración de la comunión a los divorciados y rechaza el matrimonio homosexual y la teoría de género.

Para entender mejor lo sucedido, hay que partir de la tarde del 23 de octubre, cuando se encargó a los padres sinodales la redacción final, elaborada por una comisión ad hoc basándose en las enmiendas (modi) al Instrumentum laboris, propuestas por los grupos de trabajo organizados por idiomas (circuli minores).

Con gran sorpresa de los padres sinodales, el texto que se les encargó el pasado jueves por la tarde sólo estaba en lengua italiana, estando totalmente prohibido comunicarlo no sólo a la prensa, sino también a los 51 oyentes y demás participantes en la asamblea. El texto no tenía en cuenta ninguna de las 1355 enmiendas propuestas durante las tres semanas previas, y en sustancia volvía a proponer la estructura del Instrumentum laboris, que incluía los párrafos que habían suscitado tan duras críticas en el aula: los referidos a la homosexualidad y a los divorciados vueltos a casar. El debate se fijó para la mañana siguiente, con lo que sólo se podían preparar durante la noche nuevas enmiendas a un texto redactado en una lengua que sólo dominaban algunos de los padres.

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La eclesiología del Papa Francisco: pocas certezas y algunas dudas

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26 octubre, 2015

El pasado 17 de octubre, en ocasión del quincuagésimo aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos por el Papa Paulo VI, el Santo Padre Francisco pronunció un Discurso al que, a nuestro juicio, no se la prestado la debida atención si se tiene en cuenta la singular importancia de su contenido[1]. Se trata, en efecto, de una pieza clave para entender qué piensa el Papa respecto de la Iglesia, de su naturaleza y de su misión en el tiempo actual y, por ende, del modo en que ha de ser ejercido -y se propone ejercer- el ministerio petrino. Podemos decir, por tanto, que en él se contiene, en síntesis, la eclesiología del Papa Francisco. Resulta de interés detenerse en su análisis.

Para una adecuada comprensión de lo qué se supone sea esta eclesiología es preciso referirse a dos conceptos que, en cierto modo, vertebran la exposición del Sumo Pontífice. El primero de ellos es la noción de Pueblo de Dios como modo habitual, y de hecho exclusivo, de referirse a la Iglesia. El segundo, es el llamado sensus fidei o sensus fidelium, lugar teológico de larga data en la Iglesia pero que ha sido revalorizado y puesto de relieve en la teología contemporánea a partir, sobre todo, del Concilio Vaticano II. Veamos por separado cada uno de estos aspectos.

La Iglesia, ¿Pueblo de Dios o Cuerpo Místico de Cristo?

La Constitución Dogmática Lumen Gentium sobre la Iglesia es la carta magna de la nueva eclesiología propuesta a partir del Concilio Vaticano II. En este Documento la Iglesia es llamada Cuerpo Místico de Cristo conforme con la gran visión paulina[2]. En este sentido, el texto no hace sino confirmar la eclesiología anterior al Vaticano II expuesta magistralmente, entre otros documentos, en la Encíclica Mystici Corporis Christi, de Pío XII (1943). Sin embargo, en su segundo capítulo, Lumen Gentium introduce la noción de Pueblo de Dios para referirse a la Iglesia. Nadie puede, en principio, negar la absoluta legitimidad de esta noción y de su aplicación a la Iglesia; en efecto, la idea de Pueblo de Dios tiene sus raíces en la tradición bíblica veterotestamentaria, raíces que son expresamente mencionadas en el Documento conciliar[3] e interpretadas, como no puede ser de otra manera, como preparación y figura de la Nueva Alianza. De este modo, el Israel santo, la nación santa de los profetas del Antiguo Testamento se cumple y se realiza plenamente en el Nuevo Israel, en el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza, la Iglesia cuya cabeza es Cristo: “Pues quienes creen en Cristo, renacidos no de un germen corruptible, sino de uno incorruptible, mediante la palabra de Dios vivo (cf. 1 P 1,23), no de la carne, sino del agua y del Espíritu Santo (cf. Jn 3,5-6), pasan, finalmente, a constituir «un linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo de adquisición, que en un tiempo no era pueblo y ahora es pueblo de Dios» (1 P 2, 9-10)[4]

De este modo la noción de Pueblo de Dios quiere enfatizar el hecho de la misteriosa elección por parte de Dios de un pueblo santo, de una heredad que el Señor se ha reservado para Sí: esa elección recaída primero en el pueblo judío, recae, ahora, en la Iglesia que reúne y congrega la multitud de los pueblos gentiles que han sido injertados en el viejo olivo de Israel (Romanos, 11, 17). En definitiva, la Iglesia es el Israel en el que recae, ahora, la elección y el llamado de Dios. Así lo reconoce explícitamente la Lumen Gentium: “Así como al pueblo de Israel, según la carne, peregrinando por el desierto, se le designa ya como Iglesia (cf. 2 Esd 13,1; Nm 20,4; Dt 23,1 ss), así el nuevo Israel, que caminando en el tiempo presente busca la ciudad futura y perenne (cf. Hb 13,14), también es designado como Iglesia de Cristo (cf. Mt 16,18), porque fue Él quien la adquirió con su sangre (cf. Hch 20,28), la llenó de su Espíritu y la dotó de los medios apropiados de unión visible y social. Dios formó una congregación de quienes, creyendo, ven en Jesús al autor de la salvación y el principio de la unidad y de la paz, y la constituyó Iglesia a fin de que fuera para todos y cada uno el sacramento visible de esta unidad salutífera”[5].

La imagen del Pueblo de Dios se aplica, por tanto, a la Iglesia con toda propiedad como se le aplican, también, otras figuras de incuestionable raíz bíblica tomadas de la vida pastoril, de la agricultura, de la edificación, de la familia y de los esponsales, las cuales están ya insinuadas en los libros de los profetas[6]. Pero la cuestión que se plantea, de cara al uso prácticamente exclusivo que ha ido adquiriendo la noción de Pueblo de Dios en la eclesiología actual, es si esta noción es la más apta para expresar con la mayor propiedad posible la naturaleza íntima de la Iglesia. La respuesta a esta pregunta parece, en principio, negativa; efectivamente, la figura de Pueblo de Dios no es la que mejor se adecua a la naturaleza de la Iglesia y no se ve qué razón hay para insistir en su utilización de un modo tan exclusivo y excluyente. En un conocido escrito de su época de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Papa Emérito Benedicto XVI, sostenía: “Limitarse a esta expresión (Pueblo de Dios) para definir a la Iglesia, significa dejar un tanto en la sombra la concepción que de ella nos ofrece el Nuevo Testamento. En éste, la expresión Pueblo de Dios remite siempre al elemento veterotestamentario de la Iglesia, a su continuidad con Israel. Pero la Iglesia recibe su connotación neotestamentaria más evidente en el concepto de Cuerpo de Cristo[7]”. Algo similar ya había sido adelantado en un texto juvenil: “Si se retoma al concepto objetivo y escueto de Pueblo de Dios, y en él se quiere instalar el verdadero y genuino concepto de la Iglesia, cabría objetar que Pueblo de Dios, únicamente, no puede expresar con exactitud la esencia de la Iglesia neotestamentaria[8]”.

Ahora bien, si la noción menos apropiada para definir la Iglesia se ha extendido tanto hasta el punto de desplazar, casi por completo, la idea del Cuerpo Místico, ¿puede sospecharse que esto ha ido en detrimento de una recta eclesiología con el consiguiente riesgo de un oscurecimiento de la conciencia eclesial? La pregunta es tan difícil y compleja que no nos creemos en capacidad de dar una respuesta exhaustiva y suficientemente fundada. No obstante, a la luz de lo que es posible observar y oír, tanto en la catequesis como en las homilías, en las habituales declaraciones episcopales y, ahora, en las mismas intervenciones del Papa, se acrecienta la sospecha de que la noción de Pueblo de Dios, exaltada y reiterada con evidente mengua de la venerable doctrina del Cuerpo Místico (en la que fuimos instruidos los católicos de mi generación y de tantas generaciones) nos está llevando a una noción de Iglesia concebida en términos de un “pueblo peregrino” en la que paulatinamente se va borrando toda idea de jerarquía y de un magisterio situado en la cúspide de esa jerarquía que obre de luz y guía del rebaño. Ha sido el mismo Francisco quien, en reiteradas ocasiones, ha expresado que los pastores no deben marchar a la cabeza del pueblo sino al costado o detrás; y quien ahora, en el Discurso que estamos examinado, ha reiterado, citándose a sí mismo, “la necesidad y la urgencia de pensar en una conversión del papado[9]”, proposición ambigua que suscita fuertes dudas respecto de su naturaleza y alcance.

El sensus fidelium y una Iglesia en escucha.

Vayamos al segundo punto de nuestro análisis, estrechamente vinculado con el anterior: el sensus fidei o sensus fidelium. La importancia asignada a este tema ha sido puesta en evidencia por el hecho de que la Comisión Teológica Internacional le dedicó un extenso y pormenorizado examen contenido en el Documento El sensus fidei en la vida de la Iglesia publicado el pasado año 2014[10]. Si bien en la Nota Preliminar, dicho Documento aclara que su elaboración ocupó el quinquenio 2009-2014 de los trabajos de la Comisión, uno de los miembros de dicha Comisión, la Hermana Sara Butler, religiosa Misionera de la Santísima Trinidad, ha declarado que el empeño en procurar una comprensión compartida de este tema ha tenido especialmente en vista “la consulta por el inminente Sínodo de la familia” por lo que “la Comisión Teológica Internacional ha preparado Sensus fidei en la vida de la Iglesia. El documento propone una explicación y un esclarecimiento teológicos de algunos aspectos del sensus fidei y sugiere criterios para discernir las manifestaciones auténticas[11]”. Es decir que aún cuando el tema ocupaba la atención de la Comisión Teológica Internacional desde hacía varios años, ya en tiempos del Pontificado de Benedicto XVI, no hay dudas de que su publicación ha respondido a la inminencia del Sínodo. Habrá que preguntarse, en consecuencia, si la puesta a punto de este lugar teológico no guarda alguna relación con los propósitos que guían la convocatoria del Sínodo de la Familia. Más concretamente: si no se trata de invocar un supuesto sensus fidei en apoyo de ciertas iniciativas “aperturistas” de algunos sectores sinodales.

En primer lugar es llamativo que el Discurso del 17 de octubre reproduzca, por momentos casi textualmente, las conclusiones del documento de la Comisión Teológica. Francisco, en efecto, apela al sensus fidei al que define en términos de una infalibilidad del Pueblo de Dios: infalibile in credendo. Tomando como punto de partida el Concilio Vaticano II sostiene: “Después de haber reafirmado que el Pueblo de Dios está constituido por todos los bautizados, «consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo», el Concilio Vaticano II proclama que «la totalidad de los fieles que tienen la unción del Santo (cf. 1 Jn 2,20 y 27) no puede equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo: cuando “desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos” muestran estar totalmente de acuerdo en cuestiones de fe y de moral». Aquel famoso infalibile in credendo[12].

La cita conciliar corresponde al número 12 de Lumen Gentium que introduce, precisamente, el concepto de sensus fidelium, o sensus fidei o, dicho en otros términos, del sentido sobrenatural de la fe por el que cuando una verdad es creída por toda la Iglesia constituye, por lo mismo, garantía cierta de verdad. Este sentido sobrenatural de la fe, que es de toda la Iglesia y de todo bautizado en tanto permanece en la comunión de la Iglesia, es obra del Espíritu Santo. Su presencia en la Iglesia consta por la Sagrada Escritura y ha sido reconocida, con distintos acentos y variada terminología, a lo largo de toda la tradición de la Iglesia desde la Patrística hasta nuestros días pasando por la Escolástica. Tanto los Padres griegos como los latinos, los escolásticos como Santo Tomás y san Buenaventura, algunos teólogos modernos como el Beato Cardenal Newman y, desde luego, el Concilio Vaticano II, han reconocido invariablemente este sentido sobrenatural de la fe del que gozan todos los bautizados.

Pero en relación con este sensus fidei hay dos aspectos en los que es preciso detener el análisis. En primer lugar, una adecuada comprensión del sentido y del alcance de este sensus sobrenatural de la fe requiere que se lo entienda en el marco de una noción de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo y no tanto en el de la idea del Pueblo de Dios. Más aún, nos animamos a suponer que sólo en el contexto de la eclesiología del Cuerpo Místico el sensus fidei puede ser rectamente entendido en tanto que por fuera de esta eclesiología y en el contexto del Pueblo de Dios se corre el riesgo de un serio desvío que acercaría ese sensus fidei más al protestantismo que a la ortodoxia católica. Porque este sentido sobrenatural de la fe se da en cada bautizado sólo en la medida en que es incorporado como miembro del Cuerpo de Cristo, al modo de una participación en ese Cuerpo y no como una propiedad individual o personal suya. No se trata de que cada bautizado es por sí un maestro de la fe que debe ser escuchado en paridad con quienes tienen por misión enseñar en la Iglesia; no, ese sentido de la fe lo posee cada creyente sólo y exclusivamente en tanto miembro del Cuerpo Místico y que, por ende, participa de la economía de la gracia que desde la Cabeza de ese Cuerpo que es Cristo se derrama a todos y cada uno de sus miembros. El gran teólogo alemán Karl Adam aclara este punto al sostener: “El portador del Espíritu de Jesús (esa unción del santo al que alude Lumen Gentium, 12) es por consiguiente la Iglesia, pero no como pluralidad de individuos particulares, no como una suma de personalidades de profunda vida espiritual, sino la Iglesia como unidad perfecta de los creyentes, como una comunidad que trasciende a los individuos. Esta unidad, esta comunidad, es el dato primigenio del cristianismo […] es algo que en su esencia es previa a toda individualidad, una esencia supra-personal, una unidad abarcadora que no presupone personalidades cristianas sino que las crea y las engendra[13]”. En una palabra, es el Espíritu de Cristo el que engendra, en la comunión del Cuerpo Místico de la Iglesia, el sensus fidei, ese admirable consensus fidelium por el que en todo tiempo y lugar los bautizados creemos y seguimos creyendo las verdades de la fe. No se trata, por tanto, de un carisma individual ni de una propiedad personal como cierto individualismo moderno (de cepa luterana) pueda suponer. Tampoco se trata de una opinión o conjunto de opiniones que puedan ser consultadas y procesadas en las encuestas al uso.

En segundo lugar, debe precisarse cuál sea la exacta dimensión de este sensus fidei y su importancia real en la vida de la Iglesia sobre todo a la hora de establecer qué relaciones guarda con el Magisterio. Tanto el texto de la Comisión Teológica como el Discurso del Papa acusan en este punto un margen de ambigüedad y de imprecisión suficiente como para dar lugar a interpretaciones opuestas a la doctrina católica. En efecto, se advierte una exagerada valoración de este sensus fidei cuando se lo pone casi en la base y en el fundamento del magisterio ministerial de la Iglesia o, al menos, como el primer presupuesto de ese magisterio. De este modo toda acción magisterial en la Iglesia (de una Iglesia que se califica de sinodal y cuya nota esencial pasa a ser la llamada sinodalidad), sea la de los Obispos o la del Papa, comienza por una escucha de ese sensus fidei. Oigamos al Papa: “El camino sinodal comienza escuchando al pueblo, que «participa también de la función profética de Cristo», según un principio muy estimado en la Iglesia del primer milenio: Quod omnes tangit ab omnibus tractari debet. El camino del Sínodo prosigue escuchando a los Pastores. Por medio de los Padres sinodales, los obispos actúan como auténticos custodios, intérpretes y testimonios de la fe de toda la Iglesia, que deben saber distinguir atentamente de los flujos muchas veces cambiantes de la opinión pública […] Además, el camino sinodal culmina en la escucha del Obispo de Roma, llamado a pronunciarse como «Pastor y Doctor de todos los cristianos» no a partir de sus convicciones personales, sino como testigo supremo de la fides totius Ecclesiae, «garante de la obediencia y la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y a la Tradición de la Iglesia»”. En este marco de sinodalidad la Iglesia pasa a ser una Iglesia en escucha de unos y otros en aparente paridad. “Es una escucha reciproca -continúa Francisco- en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el «Espíritu de verdad» (Jn 14,17), para conocer lo que él «dice a las Iglesias» (Ap 2,7)”[14].

Más allá de ciertos giros del lenguaje en consonancia con la doctrina católica y de justas matizaciones que deben ser reconocidas, la palabra del Papa suena en cierto modo imprecisa al poner en paridad a los protagonistas en juego, el Pueblo y la Jerarquía, y al describir un magisterio que asciende de abajo hacia arriba en lugar de descender de Dios a los fieles por medio de quienes han sido constituidos doctores. La consecuencia no puede ser otra que una tendencia a desdibujar la neta distinción entre una Iglesia docente y una Iglesia discente: “El sensus fidei -continúa- impide separar rígidamente entre Ecclesia docens y Ecclesia discens, ya que también la grey tiene su «olfato» para encontrar nuevos caminos que el Señor abre a la Iglesia[15]”. Y en la culminación de este magisterio “ascensional”, Francisco no trepida en analogar a la Iglesia a una pirámide invertida: “En esta Iglesia, como en una pirámide invertida, la cima se encuentra por debajo de la base”[16].

La ambigüedad del Discurso se hace aún más patente cuando el Papa parece identificar el sentido de servicio que tiene toda autoridad en la Iglesia, el hecho de que los papas se llamen a sí mismos “siervo de los siervos de Dios”, el abajamiento, en suma, de quienes poseen el carisma de la autoridad, a imitación de Cristo que lavó los pies a los apóstoles, con el abajarse o la abdicación del ejercicio mismo de la autoridad magisterial. El Señor lavó, en efecto, los pies a sus discípulos pero no abdicó jamás de su condición de Maestro. Por eso nos confunde un tanto lo que dice Francisco cuando en abono de este magisterio sinodal de abajo hacia arriba, sostiene: “Quienes ejercen la autoridad se llaman «ministros»: porque, según el significado originario de la palabra, son los más pequeños de todos. Cada Obispo, sirviendo al Pueblo de Dios, llega a ser para la porción de la grey que le ha sido encomendada, vicarius Christi vicario de Jesús, quien en la Última Cena se inclinó para lavar los pies de los apóstoles (cf. Jn 13,1-15). Y, en un horizonte semejante, el mismo Sucesor de Pedro es el servus servorum Dei[17]. Honestamente no vemos un sequitur entre el espíritu evangélico de la autoridad como servicio y este novedoso magisterio invertido.

A nuestro modesto entender, si bien del sensus fidei participan todos los bautizados, empero, no se da en todos en la misma medida ni se ejerce de igual modo. Es preciso mantener, más que nunca, la neta distinción (neta, no rígida) entre una Ecclesia docens y una Ecclesia discens; en la primera, el sensus fidei guía a quien enseña; en la segunda, guía al que aprende. Esto no quiere decir que en circunstancias determinadas el Magisterio no deba consultar el sentido sobrenatural de la fe de la Iglesia; así se hizo, por ejemplo, cuando se proclamaron los dos últimos dogmas marianos: la Inmaculada Concepción y la Asunción a los cielos en cuerpo y alma de la Bendita Virgen María. Pero de aquí a invertir el sentido del magisterio hay todo un paso que no es posible dar sin riesgo cierto de apartarse de la doctrina católica.

Conclusiones

En resumen, el Discurso que comentamos deja algunas certezas: de hecho, Francisco ha mantenido firme la idea de que toda colegialidad (concepto todavía inasible en la eclesiología contemporánea) es cum Petro et sub Petro. También ha dejado en claro que el Papa es el garante último y supremo de la obediencia y la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y a la Tradición de la Iglesia. Pero ciertos conceptos difusos como el de sinodalidad, una exagerada y constante apelación al “Pueblo de Dios” como si en él residiera el fundamento último de la Fe (y no en la revelación), la ausencia de toda referencia a la misión salvífica de la Iglesia y un sensus fidei elevado indebidamente al nivel de primum movens de la acción docente en la Iglesia, suscitan no pocas dudas e inquietudes.

Pero reduciríamos nuestro análisis si todo lo limitáramos a la personalidad y a la gestión del Papa Francisco. Sin duda que hasta el presente su Papado ha sido zigzagueante en varios y vitales aspectos, que a menudo sus afirmaciones resultan inadecuadas para expresar las verdades de la fe, que ciertos gestos suyos más parecen dar aliento a los enemigos de la Iglesia que a los que se esfuerzan por mantenerse fieles a sus enseñanzas. Todo eso es verdad. Pero la crisis actual de la Iglesia se remonta más atrás aún antes del Concilio Vaticano II. Es cierto que este acontecimiento produjo fuertes sacudimientos (turbulencias las llamó Paulo VI) de la Iglesia y provocó la eclosión de fuerzas destructivas y autodestructivas hasta entonces relativamente soterradas. Pero no es menos cierto que junto a estos aspectos negativos el Concilio tuvo la virtud de poner en la mesa de discusión y estudio algunos temas que aguardaban todavía una dilucidación y un desarrollo más plenos. La liturgia, la eclesiología, la exégesis bíblica, el papel del laicado, la llamada (a falta de otro nombre) colegialidad fueron, entre otros, algunos de esos temas. A vuelta de más de medio siglo tales temas siguen sin dilucidar a la espera de definiciones y desarrollos que los saquen de la ambigüedad y confusión en que hoy se hallan; este es el cometido de una reflexión teológica fecunda y serena hecha a la luz de la Fe y de la Tradición, tarea pendiente hasta este momento.

El Pontificado de Benedicto XVI apuntó en esa dirección al reclamar, por un lado, una hermenéutica de la continuidad y, por otro, al emprender “la reforma de la reforma” litúrgica. Por razones que ignoramos estos propósitos se frustraron y hoy constatamos a cada paso que el Pontificado de Francisco no se orienta en el mismo sentido, antes bien, en el opuesto. Por esta razón todos los cabos sueltos que han dejado los documentos conciliares son hoy objetos de un desarrollo teológico que tiende más a radicalizar la ruptura que a soldarla. El Discurso que comentamos es sólo una muestra más de esta penosa y difícil situación.

Mario Caponnetto


[1] Discurso del Santo Padre Francisco, Aula Paulo VI, sábado 17 de octubre de 2015.

[2] Constitución Dogmática Lumen Gentium (en adelante LG), n. 7.

[3] Cf. LG, n. 9.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] Cf. LG, n. 6.

[7] Josef Ratzinger, Víctor Messori, Informe sobre la fe, Madrid, 1985, p. 55.

[8] Josef Ratzinger, El nuevo Pueblo de Dios, Barcelona, 1972, página 97.

[9] Cf. Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, n. 32.

[10] La versión española de este Documento puede consultarse en Comisión Teológica Internacional, El sensus fidei en la vida de la Iglesia, BAC, Madrid, 2014.

[11] Sara Butler, L’instinto che guida i cristiani, en L’Osservatore Romano, ed. quotidiana, Anno CLIV, n. 140, 22/06/14.

[12] Discurso del Santo Padre Francisco…, o. c.

[13] Karl Adam, La esencia del catolicismo, Buenos Aires, 2013, paginas 43, 44.

[14] Discurso del Santo Padre Francisco…, o. c.

[15] Ibidem.

[16] Ibidem.

[17] Ibidem.

Tomado de:

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El triunfo de la ambigüedad – Los pasajes más polémicos de la relatio final del Sínodo

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25 octubre, 2015

Hay seis puntos en la Relatio Final que son los más controvertidos, los números 70-71, 75 y 84-86, los cuales obtuvieron menos “sí” y más “no” en las votaciones que otros puntos. Los parágrafos 84-86 (sobre los divorciados vueltos a casar) consiguieron 187, 178 y 190 votos “sí” y 72, 80 y 64 “no” respectivamente. El número mínimo de votos para que un texto sea incluido en la Relatio Final era 177, por lo que el n.85 se ha colado por un solo voto.

El pasaje 85 (que consta de dos parágrafos) es especial; cita la Familiaris Consortio 84 de Juan Pablo II pero omite la parte en que se prohíbe la comunión a los “divorciados y vueltos a casar”. También se abre un camino hacia la descentralización doctrinal al hablar de las “directrices del obispo” con respecto al “divorciado vuelto a casar”.

Nuestro comentario inicial puede encontrarse en la parte inferior de este post, el cual se ha ampliado ante el discurso del Papa contra los conservadores; un signo evidente de frustración y una vistazo aterrador de su teología (¿desde cuando es posible oponer la “letra” y el “espíritu” de la doctrina CRISTIANA?). Seguiremos el lunes.

Situaciones complejas

69. El sacramento del matrimonio, como unión fiel e indisoluble entre un hombre y una mujer llamados a acogerse recíprocamente y a acoger la vida, es una enorme gracia para la familia humana. La Iglesia tiene la alegría y el deber de anunciar esta gracia a cada persona y en cada contexto. Se siente hoy, de modo aún más urgente, la responsabilidad de hacer redescubrir a los bautizados cómo la gracia de Dios opera en su vida – incluso en las situaciones más difíciles – para conducirlos a la plenitud del sacramento. El Sínodo, mientras que aprecia y anima a las familias que honran la belleza del matrimonio cristiano, pretende promover el discernimiento pastoral de las situaciones en las que el recibimiento de este don resulta difícil de ser apreciado, o en diversos modos comprometido. Mantener vivo el diálogo pastoral con estos fieles, para consentir la maduración de una coherente apertura al Evangelio del matrimonio y de la familia en su plenitud, es una tremenda responsabilidad. Los pastores deben identificar los elementos que puedan favorecer la evangelización y el crecimiento humano y espiritual de aquellos que se encomiendan al Señor y a su cuidado.

70. Que la pastoral proponga con claridad el mensaje evangélico y tome los elementos positivos presentes en aquellas situaciones que no correspondan aún o no más a ello. En muchos Países un creciente número de parejas conviven, sin ningún matrimonio ni canónico, ni civil. En algunos Países existe el matrimonio tradicional, concertado entre las familias e incluso celebrado en diferentes etapas. En otros Países en cambio se encuentra en aumento el número de aquellos que, después de haber vivido juntos por largo tiempo, solicitan la celebración del matrimonio en la iglesia. Se opta a menudo por la simple convivencia a causa de la mentalidad general contraria a las instituciones y al compromiso definitivo, pero también a la espera de una seguridad existencial (trabajo y salario fijo). En otros Países, finalmente, las uniones resultan de hecho siempre más numerosas, no sólo por el rechazo a los valores de la familia y del matrimonio, sino también por el hecho de que casarse es percibido como un lujo, a causa de las condiciones sociales, y es así que la miseria material orilla a vivir uniones de facto. Todas estas situaciones son confrontadas de manera constructiva, buscando transformarlas en oportunidad de camino de conversión hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio.

71. La elección del matrimonio civil o, en diferentes casos, de la simple convivencia, muy a menudo no es motivada por prejuicios o resistencia en contra de la unión sacramental, sino por situaciones culturales o contingentes. En muchas circunstancias, la decisión de vivir juntos es señal de una relación que quiere realmente orientarse hacia una perspectiva de estabilidad. Esta voluntad, que se traduce en un vínculo duradero, confiable y abierto a la vida puede considerarse como un compromiso sobre el cual implantar un camino hacia el sacramento nupcial, descubierto como el plan de Dios sobre la propia vida. El camino de crecimiento, que puede conducir al matrimonio sacramental, será animado por el reconocimiento de los rasgos propios del amor generoso y duradero: el deseo de buscar el bien del otro antes del propio; la experiencia del perdón pedido y dado; la aspiración a constituir una familia no cerrada sobre sí misma y abierta al bien de la comunidad eclesial y de la sociedad entera. A lo largo de este recorrido podrían ser valoradas aquellas señales de amor que propiamente corresponden al reflejo del amor de Dios en un auténtico proyecto conyugal.

***

75.Una dificultad particular presentan las situaciones respecto al acceso al bautismo de personas que se encuentran en una condición matrimonial compleja. Se trata de personas que han contraído una unión estable en algún momento en el cual al menos una de ellas no conocía la fe cristiana. Los Obispos están llamados a ejercer, en estos casos, un discernimiento pastoral proporcional al bien espiritual de éstas.

El discernimiento y la integración

84.- Los bautizados que están divorciados y vueltos a casar civilmente deben estar más integrados en las comunidades cristianas en los diversos modos posibles, evitando toda ocasión de escándalo. La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no solo sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino para que puedan tener una feliz y fecunda experiencia de ella. Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos.

Su participación puede expresarse en diversos servicios eclesiales: es necesario por ello discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas. Ellos no están y no deben sentirse excomulgados, y pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que los acoge siempre, los cuida con afecto y los alienta en el camino de la vida y del Evangelio.

Esta integración es necesaria también para el cuidado y la educación cristiana de sus hijos, que deben ser considerados los más importantes. Para la comunidad cristiana, cuidar a estas personas no es un debilitamiento de la propia fe y del testimonio acerca de la indisolubilidad matrimonial, sino que así la Iglesia expresa en este cuidado su caridad.

85.- San Juan Pablo II ha ofrecido un criterio integral que permanece como la base para la valoración de estas situaciones: “Los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones. En efecto, hay diferencia entre los que sinceramente se han esforzado por salvar el primer matrimonio y han sido abandonados del todo injustamente, y los que por culpa grave han destruido un matrimonio canónicamente válido. Finalmente están los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido” (Familiaris Consortio, 84). Es entonces tarea de los presbíteros acompañar a las personas interesadas en el camino del discernimiento según la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del Obispo. En este proceso será útil hacer un examen de conciencia, a través de momentos de reflexión y arrepentimiento.

Los divorciados vueltos a casar deberían preguntarse cómo se han comportado con sus hijos cuando la unión conyugal entró en crisis, si hubo intentos de reconciliación, cómo está la situación del compañero abandonado, qué consecuencia tiene la nueva relación sobre el resto de la familia y la comunidad de fieles, qué ejemplo ofrece a los jóvenes que se deben preparar para el matrimonio. Una sincera reflexión puede reforzar la confianza en la misericordia de Dios que no se le niega a ninguno.

Además, no se pueden negar que en algunas circunstancias “la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas” (CCC, 1735) a causa de diversos condicionamientos. Como consecuencia, el juicio sobre una situación objetiva no debe llevar a un juicio sobre la “imputabilidad subjetiva” (Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración del 24 de junio de 2000, 2a).

En determinadas circunstancias las personas encuentran grandes dificultades para actuar de modo distinto. Por ello, mientras se sostiene una norma general, es necesario reconocer que la responsabilidad respecto a determinadas acciones o decisiones no es la misma en todos los casos. El discernimiento pastoral, teniendo en cuenta la conciencia rectamente formada por las personas, debe hacerse cargo de estas situaciones. También las consecuencias de los actos realizados no son necesariamente las mismas en todos los casos.

86.- El recorrido de acompañamiento y discernimiento orienta a estos fieles a la toma de conciencia de su situación ante Dios. El coloquio con el sacerdote, en el fuero interno, concurre con la formación de un juicio correcto sobre lo que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena en la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer. Dado que en la misma ley no hay gradualidad (FC, 34), este discernimiento no podrá nunca prescindir de las exigencias de la verdad y la caridad del Evangelio propuesta por la Iglesia. Para que esto suceda, deben garantizarse las necesarias condiciones de humildad, reserva, amor a la Iglesia y a su enseñanza, en la búsqueda sincera de la voluntad de Dios y en el deseo de alcanzar una respuesta más perfecta a ella.

[Traducción de rorate]

¿Nuestro apunte?

El cristianismo siempre ha tratado sobre la Presencia y Palabra de Dios, no sobre encontrar excepciones legales, y acuerdos para no ser santo. El judaísmo post-segundo templo y el Islam siempre han sido estrictamente religiones legales. Los fariseos (los ancestros directos de la corriente dominante del Judaísmo post-segundo templo) que tanto intentaron desacreditar a nuestro Señor, llevaron a cabo precisamente ese trabajo -razón por la que es tan irónico que el papa Francisco use tanto la palabra “fariseo” como una crítica, cuando su uso de la misericordia evidentemente oculta el uso de los detalles legales, excepciones y subterfugios para rodear las claras palabras del Señor. Sucedió en el lamentable motu proprio sobre la nulidad del matrimonio, debilitando la indisolubilidad. Ahora, con esta ambigua declaración permitiendo la posibilidad del sacrilegio -que sólo fue aprobada a causa de su presión personal, con el número más bajo de votos posibles, que llegaron de sus delegados personales-, se ha debilitado de nuevo el matrimonio, el más fecundo (literalmente) de los Sacramentos, por el que nuevos hijos de cristianos nacen a la vida material para reponer la Iglesia y el cielo. Todo esto es un asunto lamentable. Pasarán siglos antes de que este lío se deshaga. Que Dios nos ayude.

[Artículo original]

Tomado de:

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El aliento del papa a la herejía divide a la Iglesia

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24 octubre, 2015

[LifeSiteNews] Estoy escribiendo en el vuelo de regreso a casa desde Roma, después de nueve días agotadores cubriendo el Sínodo de la Familia para LifeSiteNews y trabajando con Voice of the Familyasistiendo a los Padres Sinodales en su labor de defender las enseñanzas de la Iglesia. El trabajo es extenuante – a veces veinticuatro horas con tiempo para nada excepto rezar y trabajar. La oración es parte crucial del trabajo. Un régimen regular de misa y rosarios para implorar la ayuda del Altísimo y la asistencia de los santos no es una opción en esta batalla, que es más espiritual que otra cosa.

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El Papa consulta con el Cardenal Baldisseri Lisa Bourne/LifeSite


Es mucho lo que está en juego; ellos auspician un gran cisma en la Iglesia Católica. La verdad es que, a pesar del énfasis en la fraternidad y en evitar la negatividad dentro de la sala del Sínodo, o aula como la llaman, aquellos defendiendo la ortodoxia han peleado una batalla campal con poderosos enemigos que proponían abiertamente la herejía sin correcciones del papa Francisco.

Este año, el corazón de la facción de los héroes del Sínodo ha pasado de los africanos del año pasado a los europeos orientales. Han alzado la voz, denunciando sin rodeos que las maldades propuestas por cardenales y obispos fueron inspiradas por el demonio. Pero un cardenal poderoso disparó a los obispos fieles acusándolos de causar “división,” el distintivo de Satanás.  Es interesante remarcar que el Arzobispo Tomash Peta habló con seriedad extrema al referirse al “humo de Satanás” entrando en la Iglesia a través de las propuestas heréticas del Sínodo. Mientras que, cuando el Cardenal de Vienna, Christoph Schonborn replicó sobre el “humo de Satanás” se detuvo para lanzar una carcajada hacia su colega de Kazakhstan.

Los herejes más vociferantes y que mayor poder ejercen en el Sínodo son los europeos occidentales, con asistencia de los norteamericanos liberales. El cardenal alemán Walter Kasper parece haberse retirado detrás del Cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes, que con su intervención publicada en la página web de la conferencia, expone su propuesta anti-católica para permitir la Sagrada Comunión a los divorciados que se han vuelto a casar tras abandonar un matrimonio “canónicamente válido” y mientras sus parejas anteriores aún viven. Incluso luego de rechazada la vía de escape propuesta para las parejas nuevas, una vida de continencia como “hermana y hermano”, el Cardenal Marx dijo, “el consejo de abstenerse de las relaciones sexuales en la nueva relación no sólo parece irreal para muchos. Es también cuestionable si los actos sexuales pueden ser juzgados independientemente del contexto en que se vive.”

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Cardenal Thomas Collins, uno de los 13 firmantes de la carta al papa Francisco Patrick Craine/LifeSite

Los norteamericanos se han dividido en dos, con los elegidos por el papa Francisco promocionando la herejía y callando a los que fueron elegidos por los obispos de los Estados Unidos para asistir al Sínodo. El Arzobispo de Chicago Blase Cupich incluso sugirió abiertamente ante los medios que las parejas homosexuales pueden recibir la Sagrada Comunión. El Cardenal de Washington Donald Wuerl acaba de terminar una gira mediática usando un lenguaje duro para poner en su lugar al Arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput.

 

En cuanto a los canadienses, tres de ellos han capturado la atención. El acto heroico del Cardenal de Toronto, Thomas Collinsuno de los trece Cardenales que firmaron la carta al Papa expresando su preocupación por la manipulación del Sínodo, le ha causado mucho dolor. Lo conocí en un restaurante y lo noté muy cansado. Le di las gracias y le ofrecí oraciones en nombre de los activistas que defienden la vida y la familia. El Arzobispo Paul-Andre Durocher se plantó firmemente en el campamento progresista junto con el P. Thomas Rosica ni bien comenzaron los procedimientos.

Mientras tanto, el papa Francisco ha presidido en silencio, sin corregir las herejías y denunciando una y otra vez en sus homilías privadas en Casa Santa Marta a los “doctores de la ley” que carecen de misericordia y cuya “actitud santurrona” los delata como fariseos.
Cardenal-Reinhard-Marx-300x238La bomba del Sínodo cayó el sábado cuando el papa presidio una celebración para conmemorar el 50 aniversario del Sínodo de los Obispos establecido por el papa Pablo VI. Aprovechó la oportunidad para hablar de una “descentralización” de la Iglesia Católica.  Irónicamente, utilizó y citó la enseñanza más estricta que tiene la Iglesia sobre la autoridad papal para promover un cambio que pareciera despojar al papado de esa misma autoridad. La autoridad investida por Cristo sobre la Roca de Pedro es exclusive de la Iglesia Católica y ha sido dada sólo a Pedro (el Papa) para garantizar la unidad y fidelidad.

Es difícil encontrar otra manera de interpretar lo que está sucediendo en Roma. Antes del Sínodo, el Cardenal Marx, uno de los nueve cardenales asesores del Papa, dijo abiertamente que la Iglesia alemana no es “una subsidiaria de Roma” y que seguiría adelante con su propuesta para dar la Sagrada Comunión a los divorciados vueltos a casar. En el Sínodo manifestó explícitamente esta herejía, sin objeciones por parte del Papa. Y el papa Francisco ha ordenado la descentralización.

¿Qué es lo que las conferencias de obispos no pueden hacer, además de alterar las enseñanzas de la Iglesia? Tal como dijo el Cardenal Arinze  en una entrevista que tuve con él en Roma, pueden hacer de todo menos cambiar la fe y la moral; si cambiamos eso dejamos de ser católicos.

Todos los viejos errores de la década del 60 parecen haber vuelto para hostigarnos. Por amonestarlos levemente en lugar de expulsarlos de una patada y poner orden o expulsar a sus promotores, ahora tenemos siete espíritus malignos nuevos junto con el primero, infestando a la Iglesia. Ciertamente se avizoran tiempos duros, incluso con mayor confusión para la Iglesia.

Si bien el panorama parece desalentador, no debemos preocuparnos. Creemos en la promesa de Cristo, que las puertas del infierno no prevalecerán contra Su Iglesia. Es más, mi breve viaje al corazón de la batalla infundió en mí una gran esperanza. Una esperanza que surgió al presenciar y trabajar con los pequeñitos de Dios; con el clero y los laicos, jóvenes y ancianos, preparados y dispuestos a dar su vida por la fe. Son héroes comunes, listos para perder fama y fortuna, prestigio y honor, por ser fieles a las enseñanzas de Cristo en las buenas y en las malas. Son los pequeñitos que forman el “calcaneum Mariae” o el talón de María que fue profetizado en Génesis 3:15 y que aplastará la cabeza de la serpiente.

John-Henry Westen

[Traducción de Marilina Manteiga. Artículo Original]

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PELIGRO ADELANTE. ¿Divorciados vueltos a casar?, la “descentralización” aún está en la agenda

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24 octubre, 2015

PELIGRO ADELANTE. Un miembro del comité de redacción para el documento final del Sínodo afirma: ¿Familiaris Consortio? ¡Las circunstancias han cambiado!  ¿Divorciados vueltos a casar?, la “descentralización” aún está en la agenda

El cardenal Oswald Gracias de Mumbai, uno de los diez prelados mayormente liberales, asignado por el papa Francisco para el comité de redacción preliminar para la relatio final del Sínodo, ha surgido inesperadamente en los últimos días como un defensor de una mayor “apertura” hacia los homosexuales. Sus comentarios en la conferencia de prensa del Vaticano del día de hoy son fieles a sus formas, y dado su papel en la redacción del documento sinodal deja entrever algo que podría ser manipulado en favor de la Kasperita y de preocupaciones liberales.

Es revelador que en el discurso de descentralización él, y otros defensores de esta idea, hagan referencia repetidamente al problema de la poligamia en África como ejemplo de los problemas cotidianos con los que se deben lidiar por parte de las conferencias episcopales locales. Uno debe preguntarse si éste es un tema de conversación liberal acordado para humillar a los obispos africanos y dirigirlos hacia un respaldo a la opción de “descentralización”.

Como dijimos ayer, no tenemos razones para relajar nuestra vigilancia mientras el Sínodo entra en sus días finales. Oraciones y penitencias continuas son aún más necesarias durante los días previos al sábado, cuando la relatio final será consignada al papa Francisco.

Del reporte de la rueda de prensa de hoy del Sínodo, de las Noticias del Vaticano (las negritas son nuestras) – tomen nota de que el nombre del Cardenal ha sido extrañamente mal escrito en todo momento como “Clemencia”: (“Gracious”).

“Clemencia” fue cuestionado acerca de qué piensa de la “sana descentralización”. Dijo que la Iglesia es un cuerpo universal pero que esto también significa que existen diversas circunstancias en este cuerpo. Expresó que la Iglesia tiene que lidiar concretamente con las situaciones. Sería por lo tanto apropiado para las diversas Conferencias Episcopales el estudiar los comportamientos que ocurran en su contexto, según comentó el Cardenal. Empleó a la poligamia como un ejemplo. Dijo que esto no era un problema en la India pero sí que lo era en África por lo que le correspondería a la Iglesia africana el investigar este asunto. Agregó que los obispos necesitarían contar con el entrenamiento y la asistencia adecuados teológica y canónicamente.

También expresó que el comité de la redacción preliminar recibió entre 700 y 800 modi o “comentarios” para el texto final. Éstos fueron entregados a expertos para ser clasificados dentro de varias áreas diferentes. Fueron examinados por el comité de redacción preliminar y luego entregados a los escritores.

El Cardenal fue cuestionado acerca de la Familiaris Consortio nº 84 (el documento del Sínodo de la Familia en 1980). En este documento san Juan Pablo II dijo que los divorciados y los vueltos a casar civilmente no podían ser admitidos a la Eucaristía. Se le preguntó si el comité de redacción preliminar plantearía este problema en el documento final, ya que ha sido hablado frecuentemente en este Sínodo. Clemencia afirmó que un número de problemas eran similares, pero que las circunstancias han cambiado. Puntualizó que la Familiaris Consortio también estableció que los casos deberían ser examinados cuidadosamente. Comentó que san Juan Pablo II, en ese párrafo, estableció que no debemos poner a todos en la misma categoría. El Cardenal dijo que no podemos tratar a todas las personas de la misma manera. Aquel que rompió un vínculo matrimonial es diferente de aquel que no quiso que sucediera y que trató por todos los medios de mantenerlo. Clemencia manifestó: “Para ser honesto, no tenemos una solución”. Sostuvo que  se necesita contar con un estudio de escrituras, teología moral, doctrina, tradición y, con esperanza, así como que la comprensión se profundice, entonces surgirá un camino a seguir.

El cardenal Clemencia añadió que hay percepciones diferentes, pero que es importante que un texto clave esté producido, porque puede ofrecer -esta vez- una dirección pastoral.

[Traducido por Mauricio Monroy. Artículo original]

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El pontificado fallido de Francisco, en busca de otro camino para la Iglesia. ¡Ayúdanos papa Pacelli!

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24 octubre, 2015

Publicamos, con mucho orgullo, este artículo de un clérigo muy sabio, bien informado e influyente que escribe bajo el nombre de don Pio Pace.

He visitado estos últimos días la tumba de Pío XII en la cripta de la Basílica del Vaticano. Mis pensamientos con frecuencia se remontan a Pío XII, aquel gran Papa moralista, en este mes de octubre de 2015, en el que se celebra el Sínodo de la Familia y durante el cual hemos hablado solamente de parejas adúlteras y parejas homosexuales, y durante el cual la doctrina de fide et moribus se ha sometido a debate, como si la Iglesia no la hubiera ya definido.

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¿Triunfará la alternativa liberal? Parece lejos de ser una certeza. La postura en favor de la doctrina conservadora ha sido numerosa e importante: una petición con más de 800,000 firmas; un libro firmado por 11 cardenales, el cual continúa la secuela de los del año pasado firmados por 5 cardenales; otros que recopilan las intervenciones de 11 cardenales y obispos africanos; además de las reuniones y comisiones, tales como la que tomó lugar en el Angelicum, en Roma, el 30 de septiembre, presidida por el cardenal Caffarra, arzobispo de Boloña y el cardenal Burke, patrono de la Orden de Malta. Habría también que añadir la carta, redactada durante el Sínodo, de los 13 cardenales retando respetuosamente, pero con firmeza, la manera en la cual la asamblea estaba siendo guiada. También tenemos la magnífica y unánime resistencia de los obispos de Polonia.

¿Podemos, entonces, inferir una reafirmación de la doctrina del Evangelio? Está ya malherida, tal y como lo predije en 2014 (véase el artículo anterior). Un cierto número de canonistas (el cardenal Coccopalmerio, monseñor Pinto, deán de la Rota Romana, monseñor Maurice Monier, auditor), han producido un texto que, de hecho, amplía con mucho las posibilidades de una declaración de nulidad matrimonial a todos aquellos matrimonios que «han fracasado». Existirá entonces y desde ese momento un tipo de divorcio, tal y como en la Iglesia ortodoxa.

No arriesgaríamos mucho afirmando que la asamblea acabará más o menos de la misma manera que la última si comparamos el grado de desacuerdo entre los Padres (1/3 a 2/3 el año pasado, ¿2/3 a 1/3 este año?).  No es imposible que el Papa, como ya lo ha indicado, abra un nuevo debate acerca del poder de las conferencias episcopales y lance un nuevo «Sínodo de la Sinodalidad»… una excavadora de túneles. De cualquier forma, ha surgido una defensa de la doctrina tradicional, lo cual se puede entender como un cuestionamiento del papa Francisco. «Si tuviésemos cónclave en este momento, Francisco tendría suerte de conseguir diez votos», le dijo un amigo mío de la Curia al New Yorker. Sin duda, intentará retomar el control de la famosa reforma de la Curia, en otras palabras, con nombramientos asombrosos a nuevos dicasterios. Más lo que se está perfilando es el fracaso del pontificado.

Tras el fracaso del pontificado de la «restauración» de Benedicto XVI, que terminó en una renuncia, ¿nos encaminamos ahora al fracaso del pontificado de la «apertura» de Francisco? La Iglesia posconciliar parece ser intrínsecamente ingobernable.

De aquí se desprenden mis insistentes reflexiones en torno a Pío XII. No soy un ingenuo, por supuesto, un retorno a la Iglesia del papa Pacelli es imposible; mas, reflexionar en una reforma enunciada en términos de ese pontificado angelical es posible una vez más. Creo sinceramente que el siguiente tema se arraigará en la mente de la Iglesia: 1965/2015, a 50 años de posconcilio nos encontramos en un impasse. Es necesario encontrar una solución.

Padre Pio Pace

[Traducido por  Enrique Treviño. Articulo Original]

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El papa Francisco está, a todos los efectos, en guerra con la Iglesia

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23 octubre, 2015

Acabamos de recibir esta nota de Damian Thompson:

“Francisco pronunció ayer un discurso ante un Sínodo profundamente dividido sobre el tema de la Familia, en el que confirmó sus planes de descentralizar la Iglesia otorgando más libertad a las conferencias episcopales para que ellas mismas resuelvan los casos de divorcio y homosexualidad.

Esta es la pesadilla de los cardenales conservadores, entre los que se cuentan – -como era de esperar– los del Vaticano. Creían que tenían mayoría suficiente en el Sínodo para impedir que se revocara la prohibición de comulgar a los católicos divorciados y vueltos a casar, o cualquier ablandamiento en la actitud de la Iglesia hacia las parejas homosexuales.

Pero en el discurso inaugural de ayer, al iniciarse la última semana del Sínodo, Francisco anunció que la descentralización se impondrá desde arriba.

Mientras se refiere a sí mismo deliberadamente como ‘el obispo de Roma‘, para subrayar su solidaridad con los obispos de todo el mundo (en oposición a la Curia Romana – es decir, “el Vaticano”), invocó la autoridad del Sumo Pontífice sobre los meros cardenales.” La nota informativa completa (en inglés) se puede leer AQUÍ.

COMENTARIO DE THE REMNANT

Unas preguntas para la Federación Internacional Una Voce, la Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, etc., etc., etc.: ¿A qué esperamos exactamente? Muchos conservadores e incluso neocatólicos se están desempeñando mejor al desenmascarar el evidente  golpe de estado que está teniendo lugar en este momento al interior del Vaticano. Y mientras, ¿los católicos tradicionales guardamos un silencio solemne y, la mayor parte, nos quedamos cruzados de brazos? No lo entiendo.

Se acabó. Se están apoderando de nuestra Iglesia. Están invadiendo nuestra casa. Están violando a nuestra madre. Nuestra vida como católicos nunca será la misma después de esto. Por Dios, ¿a quién le importan la situación canónica y las autorizaciones permisos para decir Misa en latín y mantener una apariencia respetable y normal ante los apóstatas? ¡Qué más da! El barco se hunde y tenemos que avanzar hacia Roma, si no físicamente, en todo lo demás; también a través de Internet y con brigadas de oración.

El tiempo para la diplomacia ya se acabó. Nos guste o no, han declarado la guerra a todo lo que consideramos sagrado, incluida la fe que nos transmitieron nuestros padres. En marcha, pues.

Esta bien puede ser nuestra última oportunidad, puesto que una vez que Roma se rinda por completo en cuestiones morales no podremos recurrir a la cláusula de objeción de conciencia, y menos cuando la policía del pensamiento se presente aporreando nuestra puerta en mitad  de la noche. No vamos a poder apelar a nuestras convicciones religiosas cuando nos quieran imponer el homomonio, la cohabitación y todo lo demás. Si enseñamos a nuestros hijos la fe y la moral de siempre en los días por venir, nos tildarán de fundamentalistas y de fanáticos intransigentes y dirán que no estamos en condiciones de criar a nuestros hijos.

Esos locos modernistas de Roma están preparando el terreno para la peor persecución de católicos en la historia. Y cuando llegue esa persecución, me pregunto si nos vamos a preocupar que hubiera un tiempo en que nos llamaran fanáticos tradicionalistas, nos acusaran de cismáticos y dijeran que nuestra situación canónica era irregular. Repito, ¿QUÉ MÁS DA?

Ha llegado la hora de levantarse y luchar. Si no lo hacemos, con certeza la historia nos condenará por haber sido cómplices de las serpientes y demonios que hicieron cuanto estaba en sus manos para destruir la Santa Iglesia de Jesucristo Rey.

Que Dios nos ayude a todos a hacer lo que debemos en este momento.

Michael Matt

[Traducido por Cecilia González. Artículo Original]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

El desmantelamiento. La reestructuración de la iglesia por medio de la “sinodalidad”

iglesiadestruida

23 octubre, 2015

Con este artículo iniciamos la publicación en español de forma regular de los mejores contenidos de la web Catholic Family News, cuyos contenidos prometemos no les defraudaran. Agradecemos a su director la amistosa autorización.

Adelante la Fe


El programa destructivo que Francisco está preparado para imponerse a través de la descentralización

Durante el Sínodo ordinario de 2015 se ha discutido la posibilidad de implementar cierto “regionalismo”, es decir, permitir a las Conferencias Episcopales de cada país decidir unilateralmente los criterios pastorales a seguir en relación a: la comunión de los divorciados y vueltos a casar por la ley civil; los amancebados y los homosexuales. En una entrevista publicada el 15 de octubre, el Cardenal Burke afirmó concretamente que esta propuesta de “diversidad regional” es: “… simplemente, contraria a la fe y la práctica católica”.

Sin embargo, en la alocución del día 17 de octubre, el mismo papa Francisco manifestó su resolución de descentralizar la Iglesia, aunque se tenga que imponer de arriba a abajo, lo que sería un pérfido abuso de autoridad [1].

Descentralización y regionalismo son contrarios al catolicismo, pero su aparición en el Sínodo no ha sido repentina; ésta es su historia.

“Descentralización” y reestructuración de la Iglesia

418W7QTZEEL._SX323_BO1204203200_Este nuevo programa de destrucción, ahora en marcha, ya había estado volando bajo el radar de los católicos más inquietos, pero es ahora cuando sale a la luz  a través del Sínodo.

Es una propuesta para reestructurar radicalmente la Iglesia, basada en el pensamiento modernista de los cardenales Martini, Lehman, Danneels, Kasper y el arzobispo Quinn; y sí, también Jorge Bergoglio. Este programa es la base del regionalismo que ahora está tomando voz en el Sínodo de la Familia de 2015.

Cualquiera familiarizado con el grupo San Galo sabe de qué estoy hablando.

Este grupo se formó secretamente durante el pontificado de Juan Pablo II.

Con el fin de impedir lo que consideran una intromisión por parte del Vaticano, el grupo San Galo trabaja para desarrollar plenamente las enseñanzas del Concilio Vaticano ii en relación a la colegialidad episcopal y el poder del Sínodo; su objetivo último es proporcionar a los obispos más autonomía respecto a Roma.

Sus propuestas incluyen conceder a las conferencias episcopales: completa autoridad doctrinal; libertad para nombrar a los obispos o la última palabra en cuestiones litúrgicas, entre otras cosas.

En resumen, estos radicales quieren desencadenar sobre la estructura de la Iglesia, la misma fuerza destructiva que ya desataron sobre la Misa después del Vaticano II.

El grupo San Galo

El grupo San Galo fue organizado por Ivo Furere, obispo de la diócesis de Saint-Gall (Suiza), y tiene como objetivo conseguir mayor colegialidad y sinodalidad de la Iglesia [2].

Entre sus miembros destacan:

  • el fallecido cardenal de Milán, Carlo Martini;
  • el cardenal belga Godfried Danneels;
  • los cardenales alemanes Lehmann y Kasper;
  • el inglés Comac Murphy-Conner;
  • en su pensamiento e ideas siguen las del arzobispo John Quinn, autor del libro The Reform of the Papacy, líder en ventas.

Todos ellos son modernistas, heterodoxos, pérfidos, provocadores de escándalos, entusiastas del Vaticano ii y totalmente comprometidos con esta revolución.

Además, parecen estar entre los pensadores favoritos del papa Bergoglio.

Por ejemplo, Francisco se ha deshecho en halagos hacia los cardenales Martini y Kasper, dos de los cardenales más abiertamente radicales de nuestros tiempos [3].

Siendo todavía arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Bergoglio le comentó al arzobispo Quinn que había leído su libro y que tenía la esperanza de que sus propuestas pudieran llevarse a cabo. [4]

En el grupo San Galo figuran prelados que ridiculizan al papa Juan Pablo II y su modo, supuestamente, conservador de gobernar la Iglesia.

Por ejemplo, tanto Juan Pablo II como el cardenal Ratzinger insistían en que, cuando los obispos celebraran sus conferencias episcopales, Roma tenía que revisar los documentos y aprobarlos o rechazarlos, antes de que se hicieran públicos. Asimismo, las traducciones litúrgicas también debían contar con el beneplácito de Roma antes de su publicación y el Vaticano podía intervenir y censurar a algún teólogo radical aunque contara con el apoyo del la conferencia episcopal de su país.

Pues bien, los prelados del grupo San Galo califican todo esto como una molesta intrusión del papa. A estos mismos obispos les horrorizó la afirmación del cardenal Ratzinger, cuando aún era secretario de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, insistiendo en  que la Iglesia Universal es “ontológicamente anterior” a la iglesia local [5] y, por tanto, ésta está necesitada del gobierno del pastor universal: el papa.

Los prelados del grupo San Galo, junto a Bergoglio, creen que estamos necesitados de un nuevo desarrollo de la doctrina del Concilio acerca de la colegialidad de los obispos y de una mayor descentralización de poder.

Colegialidad y sinodalidad, que no son más que un desarrollo necesario para llegar a una Iglesia más horizontal, en lugar de una Iglesia en que las órdenes vienen de arriba. Hacen una llamada a los obispos para que se vean más involucrados en las decisiones doctrinales, litúrgicas y pastorales.

Este modo modernista de entender la colegialidad de los obispos, niega la primacía de jurisdicción del papa, tal y cómo la enseñó el papa León XIII en su encíclica Satis Cognitum y que, además, aparece en innumerables enseñanzas del Magisterio.

Como bien puede deducir cualquier católico bienpensante, esa horizontalización y descentralización nos lleva, con toda seguridad, a una mayor fragmentación de la fe católica en todo el mundo. Es, de hecho, el borrador para el nacimiento de las iglesias nacionales, para la proliferación de doctrinas y pastorales contradictorias entre una nación y otra, todas débilmente unidas por una pretendida “diversidad conciliada”, en expresión del cardenal Kasper que, más bien, suena a toque de difuntos para la inmutabilidad, estabilidad, unidad y universalidad de la fe católica.

Bergoglio apadrina a Martini

En el Sínodo de 1999, el cardenal Martini abogó por un enfoque más colegial y sinodal en el gobierno de la Iglesia y sugirió, indirectamente, la necesidad de un nuevo concilio para tratar este tema, de modo que favoreciera a los progresistas.Esto era demasiado incluso para el Vaticano de Juan Pablo II, quién no vio con buenos ojos esta propuesta.

En cambio, el papa Bergoglio, está resueltamente a favor de este plan radical de Martini. Como se ha manifestado en otros números de Catholic Family News, Francisco ha alabado públicamente a Martini, considerándolo una “figura profética” y un “padre para toda la Iglesia” [6].

De igual modo, en su penosa entrevista de octubre de 2013 con Eugenio Scalfari, editor ateo del periódico La Repubblica, Francisco habló del cardenal Martini como de: “…alguien muy querido de Nosotros y también de usted”.

Francisco confesó abiertamente que: “Lo primero que decidí fue nombrar un grupo de cardenales para ser mis consejeros. Nada de aduladores, sino personas que compartieran mis mismos sentimientos. Se trata del comienzo de una iglesia con una organización no sólo ya vertical sino también horizontal. Cuando el cardenal Martini habló de poner su atención en los concilios y sínodos ya sabía lo largo y difícil que resultaría avanzar en esa dirección. Poco a poco pero con firmeza y perseverancia.” [7]

Una propuesta más detallada para una Iglesia descentralizada se halla en el libro The Reform of the Papacy del arzobispo John Quinn, publicado en 1999. Quinn aboga por:

  • un aumento de la colegialidad y sinodalidad según los dictados propuestos por el cardenal Martini:
  • mayor descentralización del gobierno de la Iglesia; [8]
  • participación de sacerdotes y seglares en la elección de los obispos; [9]
  • un proceso de elección de obispos similar al de la Iglesia oriental cismática y la Iglesia anglicana; [10]
  • más comunicación horizontal e internacionalización;
  • mayor participación de los laicos, especialmente de las mujeres, en los puestos directivos de la Curia romana; [11]
  • un cambio en el papado en atención al ecumenismo (una de las razones que se esgrimen para ello es que, tanto anglicanos y evangélicos como ortodoxos encontrarían desalentadora una intromisión excesiva del papado en cuestiones doctrinales, pastorales y litúrgicas).[12]

El arzobispo Quinn también considera que:

  • la Curia es una barrera entre el papa y los obispos y lamenta la imagen monárquica del papado.
  • le ofende [13] la afirmación contenida en el Informe Ratzinger (1.984) según el cual, las conferencias episcopales no tienen base teológica, no pertenecen a la estructura de la Iglesia tal y como la quiso Cristo y sólo tienen una función práctica y específica [14].
  • Quinn cita con aprobación al obispo Hadisumarta de Indonesia, quién dijo que: “La teología, la espiritualidad, la legislación y la liturgia tienen que ser tan diversas como los lenguajes y las culturas. En el futuro, todo ello llevaría a un cambio en la relación entre las conferencias episcopales y los distintos dicasterios romanos. La Curia romana se convertiría en una central de información, una institución de apoyo y estímulo, en lugar de un centro de decisiones”. [15]
  • Quinn se alegra de que en la encíclica Ut Unum Sint de Juan Pablo II no se emplee la expresión “primacía de jurisdicción” al referirse al papado; [16]
  • desaprueba el uso de la expresión “colegio cardenalicio”, ya que hace aparecer al colegio de los obispos como un cuerpo de segunda clase. [17]
  • denuncia la censura que el Vaticano hizo de Jacques Dupuis, el teólogo jesuita modernista que, entre otras herejías, enseña que las falsas religiones son, en sí, medios de gracia y salvación. Quinn rechaza este entrometimiento por parte del Vaticano ya que: “El cardenal Konig, los obispos de la India y el provincial de los jesuitas en la India junto con el antiguo decano de la Gregoriana en Roma han puesto en duda esa intervención de Roma o han defendido públicamente a Dupuis”; [18]
  • se lamenta de que los Sínodos sólo hagan recomendaciones al papa, que no tengan poder deliberativo; [19]
  • lamenta que sólo se convoquen en Roma; [20]
  • ha expresado su horror ante lo que llama “grupos restauracionistas”, es decir, los que intentan restablecer no sólo la misa pre-conciliar, sino también la liturgia pre-conciliar en la administración de los sacramentos. [21]
  • En conjunto, aboga por una reestructuración total del papado [22], de la Curia romana y del procedimiento para nombrar obispos. [23]

El arzobispo Quinn continúa dando conferencias y propagando con fuerza su programa colegial. En su nuevo libro, Ever Ancient, Ever New: Structures of Communion in the Church [24], escrito durante el centrista pontificado de Benedicto y publicado en 2013, continúa en la misma línea argumentada en Reform of the Papacy. Podemos estar seguros de que, bajo el papa Francisco, sus propuestas se volverán, incluso, más agresivas.

Nos podemos preguntar cómo, un verdadero católico, puede apostar por lo que defiende el arzobispo Quinn ya que, su pensamiento modernista, es bien manifiesto no sólo en todo lo dicho, sino en otras áreas. Se puede terminar citando su conferencia pronunciada en Oxford en junio de 1996; en ella considera que temas como la ordenación de las mujeres, están todavía abiertos a discusión (el entonces cardenal John O’Connor denunció a Quinn en este punto) [24]. Cuando el arzobispo Quinn era obispo de San Francisco, si diócesis fue de las primeras en abrir las puertas Dignity y en tener una parroquia abierta a los homosexuales [26], cuyos sacerdotes daban bendiciones en las manifestaciones del orgullo gay [27].

Y, sin embargo, como se ha dicho más arriba, el papa Francisco, siendo aún arzobispo de Buenos Aires y en un encuentro casual con el arzobispo Quinn en Roma, le dijo que había leído su libro y tenía esperanzas de que sus propuestas se convirtieran en realidad [28].

Hemos visto el inicio de esta realidad en la orientación general del papado bergogliano, especialmente, en el tumultuoso sínodo extraordinario de 2014, así como en las propuestas hechas para el sínodo de 2015, en el que, abiertamente, poner en tela de juicio la moral católica, junto con el escándalo que ello causa, se considera más importante que la estabilidad de la doctrina tradicional.

Recordemos, también, que el papa Francisco ha alabado públicamente la propuesta de sinodalismo del cardenal Martini, cuando le dijo a Eugenio Scalfari: “Este es el comienzo de una Iglesia con una organización que no es solamente vertical, sino también horizontal. Cuando el cardenal Martini habló de concentrarse en los concilios y los sínodos sabía lo largo y difícil que sería avanzar en esa dirección. Lentamente, pero con firmeza y tenacidad”.

En la misma línea de pensamiento, el infame Hans Küng dirige los mayores elogios a la exhortación apostólica de 2013, en particular, en lo que respecta a la colegialidad y a la llamada reforma de la Iglesia.

Küng dice que, en su exhortación apostólica Evagelii Gaudim el papa Francisco habla claramente a favor de la reforma de la Iglesia en todos los niveles. Aboga, de manera especial, en las reformas estructurales, a saber: “La descentralización a favor de las diócesis y comunidades; la reforma del oficio papal; una promoción del laicado que contrarreste el excesivo clericalismo y favorezca la presencia más eficaz de la mujer en la Iglesia, sobre todo, en las instituciones con poder ejecutivo” [29].

El programa de Francisco parece ser un calco del programa del grupo de San Galo del cardenal Martini y del pensamiento del arzobispo Quinn. Ello resulta evidente al examinar el párrafo 32 de la Evangelii Gaudium en el que el papa parece estar dispuesto a conceder a las conferencias episcopales “una genuina autoridad doctrinal” [30].

No debemos sorprendernos cuando leemos las palabras del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, cuando declaró la independencia de las iglesias alemanas sobre ciertos aspectos de las reglas vaticanas. El pasado febrero, dijo: “Nosotros no somos subsidiarios de Roma. Cada conferencia episcopal es responsable del cuidado pastoral según su cultura; ésta ha de ser nuestra tarea. No podemos esperar que el Sínodo nos diga como ha de ser la guía y el cuidado pastoral para matrimonio y la familia” [31].

Parece que el Cardenal Marx, anticipándose al papa Francisco, hace una aparente invitación a abrir la puerta a una “gran autoridad doctrinal” para las conferencias episcopales nacionales. El resultado de semejante movimiento sería un caos doctrinal, moral, litúrgico y pastoral. Incluso Monseñor William Smith, profesor de Teología Moral en el Seminario de Dunwoodie, dijo en una conferencia: “La razón de Roma acerca de las conferencias episcopales nacionales es sospechosa, porque la mayoría de las veces llevarían a iglesias nacionales independientes”.

El cardenal Burke cita, una vez más, que la “diversidad regional” ahora propuesta “es, simplemente, contraria a la razón y la vida católica” [32].

Vemos pues que la horizontalización y la descentralización, ahora incluidas en el Sínodo de Octubre de 2015, puede dar como  resultado  una gran fragmentación de la Fe en el mundo. Es el proyecto para el nacimiento de las iglesias nacionales, la proliferación de doctrinas contradictorias y practicas nacionales inmorales, en una pretendida aceptación del “reconocimiento de la diversidad” (como dijo el cardenal Kasper), que será el toque de difuntos de la inmutabilidad, estabilidad, unidad y universalidad de la Fe católica.

John Vennari

[Traducido por P.E. Artículo original]

[1] Ver “Pope Francis is now at war with the Vatican. If he wins, the Catholic Church could fall apart” Damien Thompson, The Spectator, Oct. 18 2015 y Pope Francis Reminds the Synod that He Has the Last Word” America, 17 Oct. 2015. [2] The Great Reformer: Francis and the Making of a Radical Pope. Austen Iverieigh (New York: Henry Hold, 2013) p. 257. [3] V. “The Martini Pope, John Vennari, Catholic Family News, January 2014 (para información sobre Kasper v. nota 36) [4] V. “Quinn to priest group: Church poised at a momento of far reaching consequences´ National Catholic Reporter, 7 de Julio 2014 [5] Ivereigh p. 257 [6] The Martini Pope John Vennari Catholic Family News enero de 2014 [7] The Pope, How the Church will Change. La Repubblica Oct. 1, 2013 énfasis añadido. [8] Estos tres primeros puntos pueden verse a lo largo de todo el libro. [9] The Reform of the Papacy: The Costly Call to Christian Unity John Quinn (New York, Herder 1999) p. 117 [10] Ibidem p. 123. Atila Sinke Guimares al escribir sobre este tema en 2001 explica que “la generalización de Quinn es excesiva, pues de hecho hay muchos modos de seleccionar obispos de acuerdo las tradiciones y privilegios de cada diócesis y no se pueden reducir a una sola fórmula” cita de “A New Papacy on the Horizon” Guimares, Catholic Family News abril de 2001. Yo añado que hemos de observar que el criterio principal para la elección de un obispo y debe ser la absoluta fidelidad a la fe católica en toda circunstancia. El énfasis excesivo de Quinn en el jugar con las estructuras es una señal más de su comprensión insuficiente de la misma fe católica. [11] The Reform of the Papacy, pp. 166 y 171 [12] Este aspecto de los cambios que se proponen en el papado es un tema de gran importancia y se tratará más tarde. El papa Juan Pablo II, ecumenista a ultranza, propuso cambios indeterminados en el papado en favor del ecumenismo. Esto lo hizo en su encíclica ecuménica Ut Unum Sint (25 de mayo de 1995) que Quinn cita a lo largo de su libro. Quinn se alegra de que este aspecto de Ut Unum Sint rompe un precedente y es revolucionario. v. The Reform of the Papacy p. 34. De la misma manera el cardinal Kasper se muestra favorable a una reestructuración de la iglesia en favor del ecumenismo. [13] The Reform of the Papacy p. 115 [14] Ratzinger Report, 1984 citado en Pope Francis´ doctrine chief: Bishops conferences presidents are not ´vice-popes´. Lifesitenews, 30 de diciembre de 2013. [15] The Reform of the Papacy p. 160 énfasis añadido. [16] The Reform of the Papacy p. 30 [17] The Reform of the Papacy p. 143 [18] The Reform of the Papacy p. 160 [19] The Reform of the Papacy p. 113 [20] Ibid. [21] The Reform of the Papacy pp. 167-169 [22] Al igual que  en el Vaticano II los radicales impusieron la nueva misa basados supuestamente en “prácticas litúrgicas antiguas”, Quinn intenta argumentar que lo que él propone es en realidad un “redescubrimiento” de la Tradición en lo que concierne al gobierno de la iglesia. Sus reivindicaciones  son un conjunto de afirmaciones engañosas,  de medio -verdades,  y de generalizaciones que carecen de distinciones esenciales y reveladoras en cuanto a lo que se niegan a afirmar. Esto también necesita de una explicación más detallada de la que puede darse en este número. También deja de clarificar la colegialidad y la subsidiaridad legítima. Esto dicho, Quinn consigue señalar algunos problemas verdaderos, como ese excesivo énfasis en la autoridad del papa que cree al papa infalible en todo lo que diga o haga; y también la afirmación gratuita del cardenal Solano quien dice que no se debe criticar a la curia nunca. [23] The Reform of the Papacy índice [24] Más acerca del libro de Quinn en un artículo futuro. [25] The Claims of the Primacy and the Costly Call to Unity John R. Quinn junio de 1996 y la respuesta del cardinal O´Connor: Reflections on the Church Government Cardinal John O´Connor Catholic New York 25 de julio de 1996. Los dos pueden encontrarse en la biblioteca digital de la EWTN. [26] Pope Appoints Gay-Friendly Bishop to San Francisco. Dr. Marian T. Horvat  en traditioninaction.com. [27] Life and Death at a Gay Parish Randy Engel, traditioninaction.com. [28] Quinn a un grupo de sacerdotes: “La iglesia está lista para un acontecimiento de consecuencias trascendentales.” National Catholic Reporter 7 de julio de 2014. [29] Cita de “Pope Francis´text is a call for church reform at all levels Hans Küng, The Tablet 29 de noviembre de 2013. [30] Sin embargo este deseo no se ha realizado plenamente, pues el estatuto jurídico de las conferencias episcopales que las considera sujetas a ciertas atribuciones específicas, incluida la genuina autoridad doctrina,l no ha sido todavía suficientemente elaborado. La excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la iglesia y su actividad misionera.” Evangelii Gaudium, núm. 32 [31] German Church declares Independence before de 2015 Synod: “We are not a Roman Subsidiary” Rorate Coeli, 25 de febrero de 2015. [32] Cardinal Burke: controversial Synod proposal “simply contrary” to Catholicism, Lifesitnews, 15 de octubre de 2015.

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

No hay peor ciego que el que no quiere ver

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22 octubre, 2015

¡La conciencia manda! ¡Bendita ignorancia!

Blase Cupich, arzobispo de Chicago, descubre que la conciencia es inviolable y marca la pauta en todo lo que tenga que ver con la teología.

En una entrevista concedida a Edward Pentin, del National Catholic Register, Cupich, nombrado personalmente por S.S. Francisco para participar en el Sínodo de la Familia, afirmó que en el tema de administrar la Sagrada Comunión a divorciados que se han vuelto a casar por lo civil, esas personas tienen que “decidir con la conciencia tranquila”, y que “la Iglesia tiene la misión de ayudarlas a avanzar, respetando lo que decidan.”

“La conciencia es inviolable -declaró el purpurado a los reporteros destacados en el Vaticano-  “y hay que respetar lo que decidan. Yo siempre lo he hecho.”

Eso sí, añadió que como pastor de almas tiene la misión de ayudarlas “durante un tiempo de discernimiento a entender a qué las llama Dios en concreto en esa coyuntura, de modo que es para todos.”

¿Qué querrá decir eso? Y aún hay más galimatías.

“Hay que tener cuidado para no encasillar a ningún sector, como si hubiera que aplicarles otras reglas”, dijo. “Sería un grave error.”

Sí, claro, hay que reflexionar con mucho detenimiento sobre los superficiales razonamientos teológicos del gran gurú Cupich.

¡Bendita ignorancia!

Ahora que este arzobispo ha elevado a la conciencia por encima de la doctrina, Pentin le preguntó qué pensaba de que el Papa haya escogido personalmente a un cardenal al que se había sorprendido en una grabación tratando de ocultar abusos sexuales por parte de un sacerdote e instando a la víctima a pedir perdón al obispo que abusó de él, que además era su tío.

Astutamente, Cupich respondió que tiene una conciencia mal formada: “No sé nada de eso ni cómo lo eligió ni nada de que lo usted ha dicho sobre su pasado. No tengo ni idea.”

Hmmm. ¿Se dan cuenta de lo bien que puede venir tener una conciencia olvidadiza y mal formada? ¿Quieren que los católicos creamos que monseñor Cupich, nombrado por el Sumo Pontífice para participar en el Sínodo, no está enterado de los escandolosos titulares y reportajes sobre otro cardenal elegido por Francisco para el Sínodo, el belga Danneels, cuando se había encontrado una grabación en la que hacía callar los abusos a un menor cometidos por un obispo de su país? ¿De verdad quiere Cupich que nos traguemos que no tenía ni idea? ¿Acaso no debía tener máxima prioridad la salvaguardia de los menores y saber quiénes son los lobos a la hora de formar la conciencia de los prelados?

El cardenal Godfried Danneels es el típico obispo encubridor de abusos. Que Francisco lo escogiera para participar en el Sínodo es una afrenta a las familias, a los menores de edad y a la propagación de la fe, y deja en ridículo al Sínodo de la Familia. Una declaración escrita de las prioridades que tiene este Sínodo es que el propio Papa elija y nombre y escoja a sus amiguetes del cónclave para ocuparse de algo tan importante como es la familia.

¿Qué clase valores y asesoramiento puede aportar el cardenal Danneels al Sínodo de la Familia? Tómense un momento para leer este desgarrador reportaje [en inglés] sobre cómo trata Danneels a los menores católicos y a la familia es éstos.

Es para llorar.

El daño que ha causado Danneels a la fe de las familias católicas a la inocencia de los menores de edad en Bélgica es incalculable. Y que a pesar de eso Francisco lo haya escogido dice muchísimo de la ideología modernista que subyace tras este sínodo y de las prioridades de este pontífice.

Aunque este sea el Sínodo de la Familia, con Danneels, Cupich y los obispos alemanes parece que sea más bien el Sínodo de los Homosexuales.

Elizabeth Yore

[Traducción de J.E.F. Artículo Original]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Terrorismo sinodal

sinodo22

21 octubre, 2015

“Ya en los tiempos apostólicos hubo hombres perversos que, por interés y ambición, turbaban y corrompían en el pueblo la pureza de la fe con abominables errores. Se opusieron a ellos los apóstoles con la predicación, con los escritos y con las infalibles sentencias del primer concilio que celebraron en Jerusalén.

Desde entonces acá, no ha cesado el espíritu de las tinieblas en sus ponzoñosos ataques contra la Iglesia y las divinas verdades de que es depositaria indefectible; y suscitando constantemente nuevas herejías, ha ido atentando uno tras otro contra todos los dogmas de la religión cristiana.”(Catecismo de san Pío X).

Se termina el sínodo, apenas queda una semana, ¿saben cuál será el resultado final de todo esto? la Iglesia de Cristo pulverizada. El costado del Señor vuelve a ser traspasado por la lanza. ¿Qué haremos nosotros? “Domine, ad quem ibimus? Verba vital aeternae habes” “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.

El magisterio de la Iglesia reventado por los cuatro costados, no queda nada por inventar, por escuchar y por ver. Desde estúpidas historias en las que, supuestamente y de manera sacrílega, utilizando la imagen de un niño, la hostia es tratada como algo simbólico, una herejía para coronar el sínodo, una burla a nuestro Dios aplaudida por toda una asamblea… ¿De qué? ¿de insensatos? No se me ocurre otro calificativo para esta gente si es que es cierto que eso ocurrió, como así parece ser. Y yo me pregunto ¿es que allí a nadie se le ocurre levantarse y marcharse? Se les supone una formación, aunque sea mínima. Hasta una humilde laica como yo, recuerdo que en una conferencia ‘pagolística?, llegado este mismo punto, en el que se cachondearon y se mofaron de la consagración, me levanté y me marché y me importó muy poco que me mirara mi párroco, el diácono, o el vecino del quinto, ¡Por favor! ¿es que tenemos el corazón de piedra y el alma helada? La verdad es que los católicos hoy en día, ni sentimos ni padecemos, maltratan a Jesús delante de nosotros y nos parece bien, no decimos absolutamente nada ¡Despertemos, seremos juzgados también por nuestra indiferencia!

Lo que está sucediendo en el Sínodo, es un atentado terrorista contra la Iglesia de Jesucristo, una célula vaticanista encabezada por nuestra jerarquía. Estamos en manos de obispos herejes, trastornados y que nos llevan a la condenación directa y absoluta, quizás no todos, pero sí en un alto porcentaje. ¿Están leyendo las noticias que a diario les colgamos en nuestra página? ¡Háganlo, infórmense! En estos momentos es más importante leer todo lo que está sucediendo, que preparar la cazuela para comer. Podríamos sobrevivir unos días a pan y agua, pero, sin embargo, el alma perecerá con todo lo que allí se está tramando. Piensen Uds. que todo esto de lo que se habla, ya ha sido trasladado al escenario público, escuchen las homilías o pregúntele a su párroco qué opina del Sínodo y tendrán una radiografía de su parroquia y sabrán si les conviene seguir allí o mantenerse fieles a la Iglesia de Jesucristo.

Nos están tomando el pelo, no lo duden, nos dicen que los padres de Teresita de Liseaux “encarnan lo que busca el sínodo” y, ¡agárrense” por otro lado leemos que “el Sínodo admite que la educación sexual es desastrosa”, sólo falta que nos digan que a partir de ahora al finalizar las misas nos van a dar cursos de sexología …si Louis Martín y Zélie Guerin  estuvieran allí presentes, sin duda, caerían muertos del espanto al escuchar semejante asquerosidad. ¿De qué nos están hablando?, ¿es una película porno, el sínodo? Seamos serios, hablemos de castidad, de la pureza de intención, de la santa familia de Nazaret, de los matrimonios verdaderamente católicos, como lo era el matrimonio Martín, de eso es de lo que queremos que nos hablen nuestros obispos y esto es lo que queremos que confirme el Santo Padre, la unión de los matrimonios en Cristo Jesús, no nos hablen de bajos instintos humanos, háblennos del alma y de su unión con Dios por medio de la pureza. Como parte de toda esta comedia surrealista, en la que nada pasa por casualidad, sale un sacerdote diciendo que está enamorado de un hombre, ¡Ven, Señor Jesús!

¿Qué debemos de hacer los católicos fieles a Jesucristo?, ¿tenemos que comulgar de manos de laicos que viven en pecado mortal público?, ¿debemos  consentir que un homosexual, que consiente esa vida como buena, salga a leer las lecturas?, ¿tenemos que decir que todo eso nos parece bien y que la misericordia de Dios es infinita?, ¿hay que aguantar que nuestras misas sean tratadas como fiestas infantiles, amenizadas por curas “ocurrentes”?, ¿tenemos que bajar la cabeza mientras predica un diácono permanente y los sacerdotes permanecen sentados, pensando en el crucigrama que acaban de terminar?, ¿podemos confesarnos directamente con Dios porque no hay sacerdotes en los confesonarios?, ¿debemos permitir que a nuestros hijos les hablen de sexo en el catecismo? El Concilio Vaticano II abrió la brecha mortal en la Iglesia y el Sínodo, al que Vds. pueden denominar sin miedo a equivocarse, ‘Concilio Vaticano III’, ha asestado la puñalada final; ¿saben cuál es el resultado? cada diócesis tendrá autonomía propia… miren a sus obispos, lean lo que sigue, un fragmento del discurso del Santo Padre donde habla de una conversión del papado y cada uno saque sus propias conclusiones.

”Estoy convencido de que, en una Iglesia sinodal, también el ejercicio del primado petrino recibirá mayor luz. El Papa no está, por sí mismo, por encima de la Iglesia; sino dentro de ella como bautizado entre los bautizados y dentro del colegio episcopal como obispo entre los obispos, llamado a la vez, como sucesor del apóstol Pedro a guiar a la Iglesia de Roma, que preside en el amor a todas las iglesias… Mientras reitero la necesidad y la urgencia de pensar en ”una conversión del papado”… estoy convencido de tener al respecto una responsabilidad particular, sobre todo, al constatar la aspiración ecuménica de la mayor parte de las comunidades cristianas y al escuchar la petición que se me dirige de encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”. (Papa Francisco-El Sínodo es caminar juntos 19-10-15).

¿Qué consecuencias va a traer todo esto? Es muy simple. Voy a hacer un vaticinio de cómo será la situación dentro de un tiempo, algo que se podrá corroborar en breve, como muy tarde, a dos años vista. Nos encontraremos dos Iglesias claramente diferenciadas. Los que permanezcamos fieles al Señor y los que ya no creen en nada y obedecen órdenes de lo alto, pero no del Altísimo, obviamente. Nosotros dispondremos de nuestras propias capillas u oratorios en los que nuestros santos sacerdotes oficiarán la santa misa, utilizaremos el latín para rezar, tendremos los sacramentos como Dios manda, los moribundos recibirán la extremaunción en su casa y no en ceremonias rocambolescas en sus parroquias, dispondremos de directores espirituales que nos formen y nos conduzcan por la senda correcta, podremos confesar nuestros pecados de manera individual y habitual, porque los presbíteros estarán disponibles para las almas y recibiremos al Señor como lo hacen los que lo aman de verdad y creen en Él, de rodillas y en la boca. En las predicaciones nos hablarán del amor de Dios, de los mandamientos, de la pureza y la castidad en todos los estados de la vida cristiana, de la condenación, del cielo, del purgatorio y del infierno y veremos en nuestros sacerdotes al Buen Pastor. Esa será nuestra Iglesia, la Iglesia de Jesucristo, no tendremos los templos, porque estos, ya habrán sido copados por el grupo uno, los herejes y fariseos, pero tendremos lo más importante, nuestra fe, la misma que nos transmitieron nuestros padres en la infancia y si sabemos crecer en santidad y perseverar como hicieron los apóstoles, llegaremos a tener nuestros propios seminarios, donde se puedan formar verdaderos sacerdotes en el magisterio y en la tradición. ¿Les cuesta creer esto? “Deus vult”, como se gritó en las cruzadas.  Tiempo al tiempo. Aquí y ahora, tenemos una importante herramienta, nuestra parroquia virtual, adelantelafe.com, que como comentaba nuestro director esta semana, ya ha cumplido un año, ¡fíjense! un año trabajando por el reino de Dios, porque Uds. quieren escuchar la verdad, desean fervientemente mantenerse firmes en la fe y aquí han encontrado el reposo para su alma. Todos sabemos que nada ha cambiado, sólo queremos que nos lo recuerden, los mandamientos son invariables y la ley de Dios es la misma, ayer, hoy y siempre.

“Cuando salía victoriosa de la guerra exterior del paganismo y vencía la prueba de feroces persecuciones, la Iglesia de Jesucristo, salteada por enemigos interiores, entraba en la guerra intestina, mucho más terrible. Guerra prolija y dolorosa, que empeñada y atizada por malos cristianos, hijos suyos degenerados, no ha llegado aún a su término, pero de la cual saldrá la Iglesia triunfadora, conforme a la palabra infalible de su divino Fundador a su primer vicario en la tierra, el apóstol San Pedro”.(Catecismo de san Pío X).

Sonia Vázquez

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

El bergoglianismo hace aguas por todas partes

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21 octubre, 2015

“¿Empieza a flaquear la audaz máquina de guerra?”, pregunta un periodista suizo. En realidad, la máquina de guerra argentina, con motor alemán se ha atascado en el lodo en el sínodo. Recientemente hemos oído que “motores” alemanes se están tirando al desguace y la carrocería argentina es una ruina del peronismo y de la oxidada teología de la liberación.

LA PRIMERA SEMANA

El sínodo empezó con el discurso del Cardenal Erdo que reafirmaba la doctrina católica, demoliendo las herejías de Kasper (e irritando a Bergoglio). Además, tras la primera semana, uno de los portavoces de los comités, el australiano Mark Coleridge, resumió la situación así: “si el sínodo terminara hoy, un 65% de los padres votarían en contra de dar la comunión a los divorciados y vueltos a casar.”

Para Bergoglio y Kasper la derrota sobre el tema de la homosexualidad escocerá aún más, dado que los informes de los varios grupos indican una llamada a oponerse de manera vigorosa a la teoría de género, considerada la nueva ideología peligrosa en sustitución del marxismo, con efectos devastadores sobre la mentalidad y formación de los jóvenes.

En realidad, la parte católica del sínodo (la que sigue las enseñanzas perennes en la línea de Juan Pablo II y Benedicto XVI), con mayoría numérica, ha realizado protestas enérgicas contra la facción minoritaria de Bergoglio que está en el poder, que impone sus procedimientos, sus métodos y a su gente en los puestos claves. Sin embargo, fuera [de la sala sinodal] nada se oye de estas protestas, o son tergiversadas por la máquina propagandística en forma de caricatura (los conservadores malos contra los progresistas ilustrados).

Aunque en el sínodo se esté debatiendo sobre la familia, las millones de familias que están allí fuera, según Bergoglio, no necesitan saber nada (a diferencia de otros sínodos) o necesitan que la información sea filtrada y “empaquetada”.

Los miembros del partido bergogliano son como un equipo de fútbol que va perdiendo 5-0 en el campo pero puede repartir patadas a placer, marcar goles con la mano (otro método argentino), o mostrarse arrogantes porque saben que el árbitro es su líder y al final les regalará el partido, aunque tenga que romper todas las reglas (Bergoglio se reserva el derecho de cambiar las reglas sobre la marcha, según la conveniencia de su equipo, como por ejemplo el documento final).

LOS CATÓLICOS

La parte católica recibe gran consuelo del manso y sabio Benedicto XVI, cuyo magisterio y presencia, tal faro en una noche tormentosa, indican el camino. La semana pasada el periodista vaticanista, Edward Pentin, desveló la respuesta de Benedicto XVI (en el último sínodo) a un prelado alemán, ante la pregunta de lo que había que hacer en medio de la tormenta que se ha desatado en la Iglesia: “Halten Sie sich unbedingt an die Lehre!” (¡Permaneced absolutamente firmes en la  doctrina!)

A Ratzinger se le hace cada vez más caso, porque la Verdad indefensa es el único tesoro de la Iglesia, Cristo Mismo, y si la Iglesia traiciona la verdad de la doctrina católica, será como Judas, y la humanidad perderá la auténtica misericordia y la salvación de Dios.

Es más, parece significativo que entre los que se oponen con mayor determinación a la subversión de la doctrina católica está la joven Iglesia africana, que fue cuidada con esmero durante 40 años por Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aparte de tener grandes cardenales como Sarah, una luz para la Cristiandad, la Iglesia africana es de lejos la más dinámica, la más misionera y la que mayor crecimiento tiene, habiendo sobrepasado los 200 millones de fieles, un llamativo incremento del 238% respecto al año 1980.

Mientras que la Iglesia suramericana de Bergoglio, la alemana de Kasper y la belga de Daneels, están a punto de colapsar.

EL MODERNISMO FALLIDO (Bajo el efecto Bergoglio, Italia se está volviendo rápidamente un país no católico)

Esta es la paradoja de hoy: entre los líderes actuales en la Iglesia tenemos a aquellos cuyas “recetas” han demostrado ser desastrosas en sus países. Y a pesar de ello, quieren aplicar las mismas recetas desastrosas a toda la Iglesia, con resultados devastadores a nivel planetario.

Es cierto que muchos interpretan la popularidad del Papa como un signo de un renacimento. Pero esto es un engaño, y ahora se entiende como tal dentro de la Iglesia. Es la popularidad ebria del circo de los medios de comunicación de masas, donde no hay ni una conversión, sino, al contrario, el deleite por la conversión del Papa a la agenda de Obama y las Naciones Unidas.

Los datos en Italia sobre la práctica del catolicismo, que bajo Juan Pablo II y Benedicto XVI había crecido, indican que sigue debilitándose bajo Bergoglio. Incluso “La Repubblica”, el sábado pasado, en referencia a los estudios de la “Fundación para la Crítica Liberal” (“Fondazione Critica liberale”) y de la CGIL (un sindicato izquierdoso), ha tenido que reconocer que para la Iglesia no hay ningún “efecto Francisco”, y que en realidad “Italia sigue distanciándose de la Iglesia”, por lo que sí hay un efecto Bergoglio, pero al revés: espanta a los fieles.

UN PANORAMA DE DESTRUCCIÓN

Los católicos tienen la sensación con Bergoglio de que todo se desmorona. Por ejemplo, la embarazosa “salida del arrmario” de Charamsa (junto con su compañero), que espera que la Iglesia cambie la ley sobre la homosexualidad, basada en la Palabra de Dios, no hubiera sido posible sin cientos de aperturas desconcertantes y los ¿quién-soy-yo-para-juzgar? de Bergoglio, a quien Charamsa define como “fantástico”. Quien siembra vientos, recoge tempestades, como dice la Biblia.

¿Y cómo evitar la confusión y desorientación del Motu Proprio de Bergoglio sobre las nulidades matrimoniales, que fue demolido por el Profesor Danilo Castellano, un abogado católico?

Es imposible no ver que introduce el divorcio de facto, que subvierte el Evangelio y la enseñanza bimilenaria de la Iglesia. Así que, en lugar de apoyar la familia que se encuentra atacada por ideologías modernas, el Motu Proprio le asesta el golpe de gracia.

Luego está la larga lista de los errores Bergoglianos. Acerca de la inmigración tiene unos cuantos. También acerca de los cristianos perseguidos, que desde luego no se han beneficiado con su postura de rendición ante el Islam y regímenes comunistas. Tenemos a los cristianos masacrados por ISIS a los que ha efectivamente abandonado, al delegitimizar cada intervención concreta en su defensa: de hecho hoy los obispos de Oriente Medio (y sus comunidades) ven en la intervención de Putin la esperanza de la liberación del terror.

Luego están las reuniones no globales de Bergoglio contra “una economía que mata” (la capitalista).

Según los datos de la FAO recientemente difundidos, el porcentaje de las personas desnutridas en países subdesarrollados ha pasado del 23.3% en el año 2000 al 12.9% de hoy. En 50 años el ratio global de pobreza extrema ha pasado de 80% a 10%, a la vez que la población mundial se ha doblado (lo contrario de lo que predecían las teorías malthusianas). Hasta los datos sobre el medio ambiente dicen que el aire y la salud han mejorado mucho en los últimos 50 años, refutando la encíclica eco-catastrofista-marxista de Bergoglio.

Incluso lo que es celebrado como su mayor éxito internacional, el fin del embargo cubano, tras un análisis más profundo resulta ser el rescate de una vieja dictadura detestable y sangrienta, a la que el Papa ha rendido homenaje, haciendo caso omiso de sus víctimas y sus disidentes.

Bergoglio deja detrás de sí un panorama de destrucción, junto con deslices como la riña tan cómica con Ignazio Marino *, algo inimaginable para gigantes como Ratzinger o Wojtyla (pese a que Scalfari alabe a Bergoglio por haber sacado a la Iglesia de la política).

Marino tiene que largarse y se merece todas las críticas del mundo, pero Bergoglio se mereció la ocurrencia del camarada Ferilli: “Es absolutamente inaudito que el Papa sintiera la necesidad de hacer una declaración para decirle – ¿puedo expresarlo así? – dónde podía irse”.

Antonio Socci

Libero, 11 octubre, 2015

* Ignazio Marino, ex alcalde de Roma, voló a los EEUU en septiembre para estar sin invitación entre el séquito del Papa, y el Papa Francisco lo dejó muy claro cuando hizo una declaración ante los periodistas de la televisión: “yo no lo invité, ¿queda claro?” (“Io non ho invitato il sindaco Marino- chiaro?”) Más adelante, Marino fue obligado a dimitir por cargos de corrupción financiera.

[Traducido por: Christopher Fleming]

No sólo el matrimonio: aquí acaban la Iglesia, la unidad y la doctrina. ¿Por qué el Sínodo virtual cuenta más que el real?

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20 octubre, 2015

El mensaje mediático que acompañará las conclusiones de los trabajos es más importante que los documentos. ¿Los protagonistas de esta revolución? Obispos y párrocos

El papa Francisco ha anunciado cómo concluirá el Sínodo de la Familia. Cuando faltan pocos días para la conclusión de los trabajos, la asamblea de obispos ha llegado a un callejón sin salida, y la única forma de superarlo sería descentralizar la iglesiaSe ha llegado a este punto muerto a consecuencia de la división entre los padres sinodales que invocan con firmeza el Magisterio perenne sobre el matrimonio y los novatores que se proponen trastornar no sólo dos mil años de doctrina de la Iglesia, sino sobre todo la Verdad del Evangelio. Es, de hecho, palabra de Cristo, ley divina y natural, que el matrimonio válido, rato y consumado de los bautizados no se puede disolver por ninguna razón.

Una sola excepción bastaría para anular el valor absoluto y universal de esta ley, y una vez caída esta ley, se vendría abajo junto con ella todo el edificio moral de la Iglesia. El matrimonio, o es indisoluble o no lo es, y no se puede admitir una disociación entre el enunciado del principio y su aplicación en la práctica. La Iglesia exige una coherencia radical entre pensamiento y palabra y entre las palabras y los hechos. La misma coherencia de la que han dado testimonio los Mártires a lo largo de la historia.

El principio que sostiene que la doctrina no cambia sino su aplicación pastoral introduce una cuña entre dos dimensiones inseparables en el cristianismo: Verdad y Vida. La separación entre doctrina y práctica no procede de la doctrina católica, sino de la filosofía hegeliana y marxista, que trastorna el axioma tradicional según el cual agere sequitur esse, el obrar sigue al ser. Pero desde la perspectiva de los novatores, la acción, precede al ser y lo condiciona; la experiencia no vive la verdad sino que la crea. Este es el sentido del discurso pronunciado por el cardenal Christoph Schönborn en la conmemoración del 50° aniversario de la institución del Sínodo, el mismo día en que habló el papa Francisco. “No es posible representar la fe, sólo se puede dar testimonio de ella”, ha afirmado el arzobispo de Viena, subrayando la primacía del testimonio sobre la doctrina. En griego, mártir significa testigo, pero para los mártires dar testimonio significaba vivir la verdad, mientras que para los innovadores significa traicionarla, reinventarla en la práctica.

La primacía de la praxis pastoral sobra la doctrina está abocada a unas consecuencias catastróficas:

1) Como ya sucedió con el Concilio Vaticano II, el sínodo virtual está destinado a prevalecer sobre el real. El mensaje mediático que acompañará la conclusión de los trabajos es más importante que el contenido de los documentos. La relatio sobre la primera parte del Instrumentum Laboris del Circulus Anglicus C afirma rotundamente la necesidad de esta revolución semántica: “Al igual que el Concilio, este sínodo tiene que marcar un antes y un después en el lenguaje, que los cambios sean algo más que cosméticos”.

2) El postsínodo es más importante que el Sínodo, porque representa la autorrealización del mismo. De hecho, el Sínodo confiará a la praxis pastoral la realización de sus objetivos. Si lo que se transforma no es la doctrina sino la pastoral, el cambio no puede provenir del Sínodo; tiene que darse en la vida del pueblo cristiano y por consiguiente fuera del Sínodo, después de éste, en la vida de las diócesis y de las parroquias.

3) La autorrealización del Sínodo se convierte en bandera de la experiencia de las iglesias particulares, o sea, de la descentralización eclesiástica. La descentralización autoriza a las iglesis locales a experimentar una pluralidad de experiencias pastorales. Y si no hay una praxis coherente con la doctrina única, eso quiere decir que hay muchas y que todas se pueden experimentar. Los protagonistas de esta revolución de la praxis serían por tanto los obispos, los párrocos, las conferencias episcopales, las comunidades locales, según la libertad y creatividad de cada uno.

Se prefigura la hipótesis de una Iglesia a dos velocidades o, para seguir con la jerga de los eurócratas de Bruselas, de “geometría variable”. Un mismo problema moral se resolverá de manera diversa, conforme a la ética situacional. A la Iglesia de los católicos adultos, de lengua germánica y pertenecientes al primer mundo se le permitirá la marcha rápida del testimonio misionero, mientras que a la de los católicos subdesarrollados, africanos o polacos, pertenecientes a iglesias del segundo o tercer mundo, se les concederá la marcha lenta del apego a las propias tradiciones.

Roma quedaría en segundo plano, privada de verdadera autoridad, y con la única función de proporcionar un impulso carismático. La Iglesia quedaría desvaticanizada, o más bien desromanizada. Se quiere sustituir la Iglesia romanocéntrica por otra policéntrica o poliédrica. La imagen del poliedro la ha aplicado Francisco con frecuencia. “El  poliedro –ha afirmado– es una unidad, pero con todas sus partes distintas; cada una tiene su peculiaridad, su carisma. Esta es la unidad en la diversidad. Es por este camino que los cristianos realizamos lo que llamamos con el nombre teológico de ecumenismo: tratamos de que esa diversidad esté más armonizada por el Espíritu Santo y se se convierta en unidad” (Discurso a la Iglesia Pentecostal de Caserta, 28 de julio de 2014). La transferencia de poder a las conferencias episcopales ya estaba prevista en un pasaje de Evangeli Gaudium que las concibe como «sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera» (n. 32). Ahora Francisco proclama este “principio dei sinodalidad” como resultado final de la asamblea que se está celebrando.
Las antiguas herejías del galicanismo y el nacionalismo eclesiástico vuelven a asomar por el horizonte. Es de hecho dogma de fe, promulgado por el Concilio Vaticano I, el primado de jurisdicción del Sumo Pontífice, en el cual reside la autoridad suprema de la Iglesia, sobre todos los pastores y todos los fieles de éstos, independientemente de cualquier otro poder. Este principio constituye la garantía de la unidad de la Iglesia: unidad de gobierno, unidad de fe, unidad de sacramentos. La descentralización supone una pérdida de unidad que conduce irremediablemente al cisma. Y el cisma es sin duda alguna la quiebra que se produce inexorablemente cuando falta un punto central de referencia, un criterio común, ya sea en el plano de la doctrina o en el de la disciplina y la pastoral. Las iglesias particulares, divididas en cuanto a la praxis, así como en cuanto a la doctrina de la cual deriva la praxis, están fatalmente destinadas a entrar en conflicto y dar lugar a fracturas, cismas y herejías.

La descentralización no sólo el primado romano, sino que niega el principio de no contradicción, según el cual “un mismo ser no puede al mismo tiempo y en el mismo sentido, ser lo que es y no serlo”. Únicamente apoyados en este fundamental principio lógico y metafísico podemos emplear la razón y conocer la realidad que nos rodea.

¿Qué pasaría si el Romano Pontífice renunciara, aunque sólo fuera parcialmente, a ejercitar su autoridad delegándola en las conferencias episcopales o los obispos particulares? Evidentemente surgiría una diversidad de doctrinas y de praxis entre las diversas conferencias episcopales y de una diócesis a otra. Lo que en una diócesis estará prohibido estará admitido en otra, y viceversa. Quien conviva more uxorio con otra persona sin haberse casado podrá recibir el sacramento de la Eucaristía en una diócesis sí y en otra no. Pero lo que es pecado es pecado. La ley moral es igual para todos o no es tal ley moral. Una de dos: o el Papa tiene primado de jurisdicción y lo ejerce, o en la práctica gobierna cualquiera prescindiendo de él.El Papa admite la existencia de un sensus fidei, pero es más bien el sensus fidei de los obispos, sacerdotes y simples laicos el que hoy en día se escandaliza de las extravagancias que se dicen en el aula del Sínodo. Extravagancias que ofenden el sentido común antes incluso que el sensus  Ecclesiae de los fieles. Francisco tiene razón cuando afirma que el Espíritu Santo no asiste sólo al Papa y a los obispos, sino a todos los fieles (cfr. sobre este punto Melchor Cano, De locis Theologicis (Lib. IV, cap. 3, 117I). Sin embargo, el  Espíritu Santo no es espíritu de novedad; guía a la Iglesia, asistiéndola de modo infalible en su Tradición. Mediante la fidelidad a la Tradición, el Espíritu Santo habla todavía a los oídos de los fieles. Y hoy, como en los tiempos del arrianismo, podemos decir con San Hilario: «Sanctiores aures plebis quam corda sacerdotum» “(son más santos los oídos del pueblo que el corazón de sus sacerdotes) (Contra Arianos, vel Auxentium, nº 6, en PL, 10, col. 613).

Roberto de Mattei

en Il Foglio del 20 de octubre de 2015

[Traducción de J.E.F.]

Una doctora le dice al Papa en la cara: “En este mundo, el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del ‘cambio climático’”

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20 octubre, 2015

Finalmente, después de esperar en vano que los obispos encaren al Papa por su inversión de prioridades en Laudato Si, le viene su merecida reprimenda de una doctora en medicina rumana que asiste al Sínodo.

Anca-Maria-Cernea

A veces en la historia, cuando los hombres de la Iglesia son demasiado cobardes para cumplir su deber, Dios los avergüenza llamando a una mujer para que lo haga por ellos. Nos acordamos, por ejemplo, de Santa Juana de Arco y Santa Catalina de Siena. Habiendo sufrido su familia persecución por parte de los comunistas, esta señora católica no se sintió intimidada en lo más minimo por la presencia del Sumo Pontífice, y le dijo precisamente lo que a todos nos habría gustado decirle. Espero sinceramente que esta reprimenda infunda contrición al Santo Padre y a todos los prelados progresistas afines por el escándalo que ha originado con sus actos en la Iglesia, y que empiecen a cumplir de verdad su función.

Como informa Lifesite News, la doctora Anca-María Cernea, del Centro de Diagnostico y Tratamiento Victor Babes y presidenta de la Asociacion de Médicos Catolicos de Bucarest (Rumania) pronunció la siguiente ponencia en el Sínodo el pasado viernes:

Santidad, Padres Sinodales, hermanos, represento a la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest.

Pertenezco a la Iglesia Católica rumana de rito griego.

Mi padre era un dirigente político cristiano que estuvo encarcelado durante diecisiete años por los comunistas. Aunque mis padres estaban comprometidos para casarse, no pudieron hacerlo hasta 17 años después.

Durante todos aquellos años, mi madre esperó a mi padre, sin saber siquiera si estaría aún vivo. Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso.

Su ejemplo demuestra que la gracia de Dios puede sobreponerse a unas circunstancias sociales terribles y a la pobreza material.

Los médicos católicos que defendemos la vida y la familia vemos que, ante todo, nos encontramos en una batalla espiritual.

La pobreza material y el consumismo no son la causa primera de la crisis de la familia.

La causa primera de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se propagarían por todo el mundo.

Se hizo primero de forma violenta, con el marxismo clásico, matando a decenas de millones de personas.

Ahora se hace mediante el marxismo cultural. Hay una continuidad, desde la revolución sexual leninista, a través de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt, hasta la actual ideología de los derechos homosexuales y de género.

El marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad adueñándose por medios violentos de la propiedad.

Ahora la revolución va más lejos: pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana.

Esta ideología se hace llamar progresista, pero no es otra cosa que la tentación de la serpiente antigua para que el hombre se haga el amo, reemplace a Dios y organice la salvación en este mundo.

Es un error de naturaleza religiosa; es gnosticismo.

Los pastores tienen la misión de reconocerlo y de alertar al rebaño de este peligro.

“Buscad, pues, primero el Reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”.

La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del “cambio climático”. La solución es: Evangelización. Conversión.

No un dominio cada vez mayor por parte de las autoridades. No un gobierno mundial. Esos son hoy en día los agentes principales de la imposición del marxismo cultural, por medio del control de la natalidad, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la ideología de genero, etcétera.

Lo que el mundo necesita hoy en día no es que se limite la libertad, sino libertad verdadera, liberación del pecado. Salvación.

Nuestra Iglesia estuvo prohibida durante la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros doce obispos traicionó la comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación y el ejemplo de nuestros obispos, que resistieron en las cárceles y entre el terror.

Nuestros prelados pidieron a los fieles que no siguieran al mundo. No que cooperan con los comunistas.

Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca”:

No sólo nosotros los católicos laicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando fervorosamente por este Sínodo. Porque, como ellos dicen, si la Iglesia Católica se entrega al espíritu de este mundo, será muy difícil para todos los demás cristianos resistirlo.

Chris Jackson

[Traducción de Alex Bachamnn. Artículo Original]

Tomado de:

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El año en que nos robaron la religión

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19 octubre, 2015

Transcurridos ya más de dos tercios del curioso Sínodo de la Familia con el que el actual ocupante de la Sede de Pedro ha decidido amenizarnos el otoño, poco podemos saber de las discusiones que están teniendo lugar entre sus participantes, puesto que, en estricta aplicación de su anuncio de transparencia y apertura, el Papa Francisco ha excluido cualquier clase de observadores externos, y ha prohibido terminantemente a los padres sinodales que informen de las intervenciones de sus colegas. Los obispos polacos, que intentaron en los primeros días del sínodo comunicar al menos un resumen de las distintas intervenciones, tuvieron que desistir enseguida, y borrar lo ya publicado, tras recibir una severa amonestación.

Según nos explican, el objetivo es que el Espíritu Santo pueda actuar sobre tan distinguida asamblea. Aunque la explicación, qué duda cabe, resulta un poco curiosa. Ciertamente, en el siglo XIX, y a principios del XX, en pleno auge del espiritismo, los «médiums» procuraban que las reuniones de sus iniciados fueran secretas, y en espacios más bien oscuros. Pero, como católico de a pie, he de reconocer que hasta ahora no me habían explicado nunca que también el Espíritu Santo necesitara de tales ambientes. En fin, así será, si así le parece al Papa.

Ahora bien, si los detalles de lo que se cuece en la caldera sinodal se nos escapan, el olor del guiso hace tiempo que se ha extendido ya por toda la Iglesia. Se trata de un guiso dulzón y sentimental; enormemente dulzón y enormemente sentimental. Y tiene, por lo que se cuenta, propiedades mágicas; de forma que, el que lo prueba, queda transformado de la noche al día. Es decir, que se acuesta católico y se levanta buenista.

«Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo» fue dicho hace ya mucho tiempo. Y ahora descubrimos que se trataba de una pista, a la que en todos estos siglos no se había prestado la atención adecuada: Hay que ser más amable con la clientela. ¿En qué puedo servirle? ¿Qué desea el señor? Este debe ser el nuevo tono eclesial. O, como declaró un destacado participante del sínodo el otro día: «Debe ponerse fin al lenguaje exclusivo y hacer un fuerte énfasis en abrazar la realidad tal como es». Que es lo mismo, pero dicho más fino.

¡Abrazar la realidad tal como es! De eso se trata, pues. De acoger y bendecir cualquier opción aceptada socialmente, sin amargarle la vida a la gente con reproches de índole moral. Pues, ¡quién soy yo para juzgar!

No obstante, hubo un tiempo, que ya nos va pareciendo lejano, en el que la Iglesia sí que juzgaba, y sí que analizaba críticamente las ideas, las conductas y las tendencias dominantes en nuestra civilización. Y, de hecho, ello dio lugar durante el siglo XIX, la primera mitad del siglo XX, e incluso hasta bien entrada la revolución sesentayochista, a un movimiento, o más bien un intenso goteo, de espíritus inteligentes y libres que se encaminaban hacia ella, en su búsqueda de una alternativa capaz de hacer frente a las deficiencias que percibían en la sociedad, y sobre todo en la cultura y el pensamiento de cada época. Se trataba, como no podía ser de otro modo, de un movimiento minoritario. ¡Pero qué gloriosa minoría!: Gilbert K. Chesterton, Evelyn Waugh, Robert Hugh Benson, Ronald Knox, Hilaire Belloc, Peter Geach, Edith Stein, Elizabeth Anscombe, Nicolás Gómez Dávila, Julián Marías,… y hasta el viejo Ernst Jünger.

En la segunda mitad del siglo XX, conforme las iglesias protestantes europeas aplicaban con entusiasmo las mismas medidas de autodemolición y suicidio que ahora, con no menos entusiasmo, se proponen en el Sínodo de la Familia, hubo un segundo movimiento migratorio hacia el catolicismo, esta vez por parte de los clérigos y teólogos de aquellas confesiones que no estaban por colaborar en tal suicidio.

Y así, la Iglesia católica había terminado convirtiéndose en el refugio de todos los desertores de las modas intelectuales del momento: Acogió a los anticomunistas con Juan Pablo II, cuando el mundo daba por hecho que la Unión Soviética acabaría por triunfar, más tarde o más temprano. Y acogió a los resistentes del obamismo y la ideología de género en los tiempos de Benedicto XVI, levantando una bandera contra la ingeniería social, en nombre de la naturaleza humana, que nadie más osaba, ni osa, levantar.

La Iglesia católica era siempre la ciudadela frente a los paraísos a los que nos iban empujando los gobernantes iluminados de cada década. Siempre incómoda para los gobernantes, y no menos incómoda para los aspirantes al gobierno (y más si se presentaban como revolucionarios). Siempre políticamente incorrecta, y siempre irritante para los adictos a las modas intelectuales. Siempre anacrónica, siempre atrasada, y siempre superviviente a los que se burlaban de su atraso. Y, en definitiva, la única gran institución que podía presumir, en estos tiempos de regreso acelerado a la barbarie, de ser liderada por un filósofo, y en latín.

Pues bien, todo eso es lo que debe morir ahora, ahogado en cantidades industriales del nuevo edulcorante: la misericordina, o más bien bergoglina, en honor a su descubridor. A partir de ya mismo, la Iglesia está ahí para bendecir lo que la mayoría social quiera en cada momento y lugar que se bendiga ―por ejemplo, hoy y aquí, el buenismo obamista, o zapateril, o podemita―, y para criticar sólo aquello que esa misma mayoría considere criticable ―por ejemplo, el capitalismo, que siempre es bueno para llevarse un palo―. El profeta colombiano Gómez Dávila ya lo había visto venir hace tiempo. Y de ahí su dictamen: «La Iglesia, desde que el clero se aplebeyó, impreca a todos los vencidos y ovaciona a todos los vencedores».

Se trata, en definitiva, de una nueva religión. O, si se prefiere, de un gran cambiazo de la religión por otra cosa, mucho más de plástico y todo a cien, como corresponde a los tiempos que vivimos. Tal vez en el futuro se recuerde este año, o este pontificado, como el año en el que nos robaron la religión.

Pero, en fin, entretanto es otoño, caen las hojas, caen las doctrinas, y cae la lluvia interminablemente por las goteras de lo que parecía un buen refugio. Es otoño, y ya apenas distinguimos la diferencia entre estar en casa y estar ahí afuera, otra vez a la intemperie.

Francisco José Soler Gil

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Las intrigas para desacreditar a los cardenales que se oponen al Papa

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18 octubre, 2015

La carta de los 13 Cardenales al Papa en contra del opresivo Sínodo y de las tesis modernistas de Bergoglio es muy sensacionalista, especialmente por la autoridad que ostentan los firmantes; por tanto, lo que ocurrió para desacreditarla y oscurecer su explosivo contenido debe ser explicado. Ante todo, la carta ha circulado como la seña identificativa de una conspiración de los llamados “conservadores” católicos.

Marco Tosatti, vaticanista serio e independiente, señaló, muy acertadamente, que una carta privada al Papa, firmada con nombres y apellidos, es la cosa más transparente, leal y valiente que hemos visto en el Vaticano en los últimos tiempos,- considerando que el mismo Bergoglio (al menos de palabra) pide apertura-; por tanto, es justamente lo opuesto a una conspiración. De hecho, como dice Tosatti, “proporcionó una oportunidad de oro para los numerosos autores de conspiración y rebelión”. Mientras, con respecto a cosas ocultas, conocemos a través del periódico alemán Die Tagespost, que es el Papa Francisco quién, en su residencia de Santa Marta, ha estado sosteniendo su propio “Sínodo clandestino”, reservado solamente a la Dirección del Sínodo oficial.

Lo que desencadenó la confusión fue que cuatro de los trece Cardenales firmantes negaron haber puesto su rúbrica. El lunes por la noche, el Cardenal Pell, confirmó a través de un portavoz, que la carta había sido firmada por él y otros Cardenales; añadió que era privada y por ello no se había dado a conocer. Por otra parte, explicó que el texto publicado por Magister tenía “errores, tanto en el contenido como en la lista de firmas”. Esa misma noche nos enteramos de que la revista American Jesuit, de tendencia progresista, confirmó que la carta había sido firmada por 13 Cardenales todos ellos presentes en el Sínodo y entregó la lista con los nombres correctos, substituyendo a los cuatro que habían negado su firma por los verdaderos firmantes. Además, la misma revista, confirmó el texto publicado por Magister, confirmación que también hace el periódico La Nación de Buenos Aires a través de un artículo de Elizabetta Piqué, biógrafa y amiga personal de Francisco y, por tanto, con acceso a fuentes dignas de crédito.

El día 13 por la tarde, Magister publicó un nuevo artículo en el que cita estas confirmaciones fiables y en el que reitera que hay trece firmas de Cardenales, reconstruyendo la lista correcta pero parece ser que una ha desaparecido; el texto es el mismo que se publicó en primer lugar, admitiendo que, la carta entregada al Papa puede “incluir algunos pequeños cambios. De forma, no de fondo”. Pero con el escándalo que suscitó en los medios, lo que era esencial escapó a la atención de todos: la rareza de semejante documento firmado por Cardenales de autoridad, muchos de ellos presentes en el Sínodo, en el que se destruye la Instrumentum laboris en los puntos no aprobados en el Sínodo de 2.014 pero que Bergoglio aseguró que se volverían a tratar, al menos los más controvertidos.

Además, en su carta, los Cardenales critican los nuevos procedimientos que sofocan, e intentan manejar, al Sínodo en curso. La carta expresa preocupación por la Comisión que tendrá que redactar la Relatio final ya que no ha sido elegida por los Padres sino que está compuesta por personas nombradas directamente por Bergoglio, todos afines a él. Asimismo, la misiva expresa la preocupación por un Sínodo que había sido convocado por Benedicto xvi en defensa de la familia y que terminó en peleas acerca de la comunión de los divorciados vueltos a casar; algo que, si fuese aceptado, colapsaría completamente la doctrina sobre el matrimonio y los Sacramentos.

Al final de la carta hay una advertencia dramática que, incluso escrita en un lenguaje respetuoso suena a alarma, diciendo que: al final del camino emprendido por Bergoglio, en imitación de las Iglesias Protestantes Europeas, habría un colapso; en otras palabras, el fin de la Iglesia. En una declaración reciente, el Cardenal Pell dio otras dos noticias importantes acerca de lo que está pasando: la primera concuerda exactamente con lo que escribimos el domingo pasado en esta columna y es que la corriente Kasper-Bergoglio es minoría. De hecho, Pell dice: “Hay un gran acuerdo en la mayoría de los puntos pero, obviamente, hay cierto desacuerdo ya que hay una minoría de elementos que desea cambiar las enseñanzas de la Iglesia en las disposiciones necesarias para recibir la Comunión. Naturalmente, no hay posibilidad de cambio alguno en la Doctrina”.

La otra noticia de Pell, alarma incluso si está en lenguaje suave: “Todavía hay preocupación entre los Padres del Sínodo sobre la composición del Comité a cargo de la redacción de la Relatio final y sobre el proceso a través del cual se presentará a los Padres del Sínodo”. La controversia, por tanto, sigue abierta. La razón es simple, aunque nunca se diga: la intención de Bergoglio, ahora muy clara, es empujar al Sínodo hacia las conclusiones que él desea, recibir así legitimación e introducir las ideas de Kasper dentro de la Iglesia, aunque sea de forma solapada, de la misma forma que introdujo el divorcio a través del Motu Proprio. Por esta razón, hace unos días, al descubrir que la mayoría del Sínodo es católica, Bergoglio planteó preguntas sobre la Relatio final que llegaron a ser escritas en  todos los programas oficiales como resultado del Sínodo.

Viendo el desconcierto que ha provocado el cambio de reglas en el Sínodo hizo público, a través del Padre Lombardi, que habría una Relatio Finalis pero Bergoglio decidiría qué hacer con ella y si se publicará. Más tarde se supo que, probablemente, no habría una relatio similar a las de otros Sínodos, en las que incluso se votaron proposiciones sencillas, sino un texto genérico que se votaría en bloque, una especie de lo tomáis o lo dejáis, una forma de acorralar a la parte más católica, en la que habría una referencia genérica a la misericordia pero que podría ser interpretada como la luz verde a la revolución. Es necesario recordar que, ningún Papa tiene el poder de cambiar la Ley de Dios ni la Doctrina Católica, a menos que desee caer en la herejía y, por tanto, caer en declive.

Como fue explicado por un eminente Cardenal del Sínodo de 2.014, los temas a debatir hoy, habiendo sido definidos solemnemente por la Iglesia basándose en la Sagrada Escritura, no pueden ni deben ser cuestionados; el Papa no puede hacer lo que le plazca, al contrario de lo que muchos creen, justo como afirmó Benedicto xvi en la Misa de Investidura a la Catedra Romana el 7 de mayo de 2.005:

«El Papa no es un monarca absoluto cuyos pensamientos y deseos son ley. Al contrario: el ministerio del Papa es garantizar la obediencia a Cristo y a su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino constantemente obligarse a sí mismo y a la Iglesia a obedecer la Palabra de Dios, de cara a todo intento de adaptarla o diluirla, y de toda forma de oportunismo […] El Papa sabe que, en sus decisiones importantes, está unido a la gran comunidad de fe de todos los tiempos, a las interpretaciones vinculantes que se han desarrollado a través del peregrinar de la Iglesia. Así, su poder no está sobre, sino al servicio de la Palabra de Dios. Le corresponde a él asegurarse de que esta Palabra continúe estando presente en su grandeza y que resuene en su pureza, para que no sea rota a pedazos por los cambios continuos en su uso.»

Esta es la interpretación correcta del “poder de atar y desatar” que Cristo le dio a Pedro, un versículo del Evangelio que ha sido indebidamente invocado estos días por los partidarios de Bergoglio, casi como si permitiera al Papa argentino hacer lo que le plazca. El venerable Pio Brunone Lanteri, quién fue también un gran defensor del Papado, lo explicó claramente en un libro:

«Se me dirá que el Santo Padre puede hacer cualquier cosa, quodcumque solveris, quodcumque ligaveris, etc. Es verdad; pero no puede hacer nada en contra de la Constitución Divina de la Iglesia; él es el Vicario de Dios, pero no es Dios, ni tampoco puede destruir la obra de Dios.».

Antonio Socci

[Traducción de Rocío Salas. Artículo Original]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Un sínodo con mucho ruido y pocas nueces

sagradafamilia

17 octubre, 2015

Ya casi he olvidado el sabor del miedo.
Hubo un tiempo en que el sentido se me helaba
al oír un chillido en la noche, y mi melena
se erizaba ante un cuento aterrador
cual si en ella hubiera vida. Me he saciado de espantos.
(Macbeth, acto V, escena V)

¿Podría ser que el Sínodo de la Familia resultara ser un cuento narrado por un idiota, mucho ruido y pocas nueces? La respuesta es a la vez afirmativa y negativa. Afirmativa porque los fieles no se han hecho esperar para expresar su descontento ni se han dejado acallar a lo largo de los últimos dos años, y por diversas razones los obispos han podido oírlos y hacerles caso.

La negativa es porque en el seno de la Jerarquía puede haber fuerzas que obren con miras a manipular los procedimientos del Sínodo para que dé la impresión de que la mayoría de los obispos apoya las novedades que en esencia desea imponer el Santo Padre.

Si las primeras declaraciones que provinieron de los cardenales reunidos en Roma dan a entender algo es que, a pesar de todas las indicaciones en contra vistas hasta el momento, la mayoría de los obispos quiere defender la doctrina de la Iglesia de todo peligro de posible alteración.

Desde luego, y sobre todo durante el pontificado de Francisco, lo que se dice no concuerda necesariamente con lo que se hace, y es preciso matizar todo pronóstico. Dicho esto, al menos no parece que la doctrina vaya a cambiar a consecuencia de la voluntad de la mayoría de los padres sinodales.

Lo que luego decida hacer Fancisco, y cómo decida explicar lo que hayan dicho los padres del Sínodo, es perfectamente discutible. Ahora bien, sin el respaldo de los padres sinodales -o, dicho con más precisión, a pesar de cómo cambien las tornas en la opinión del Sínodo-, es improbable que Francisco intente imponer reformas en la medida en que había pensado. Hay bastante resistencia a sus planes. Eso sí, Francisco, el papa humilde, se está mostrando bastante obstinado.

Aunque el Papa y los obispos en comunión con él pueden hacer más o menos lo que se les antoje en cuestiones de derecho canónico, no pueden cambiar ni desobedecer la Ley Divina ni la Tradición establecida. A estas alturas, al cabo de casi dos años de empacho de Sínodo, todos conocemos los sólidos argumentos que prohíben administrar los sacramentos a quien esté en pecado mortal, como las personas que persisten impenitentes en actividades sexuales extramatrimoniales; por ejemplo, los adúlteros y homosexuales.

En vista de la Tradición magisterial de la Iglesia en este sentido, que se basa en las claras palabras de San Pablo y de Cristo, si llegaran a efectuarse innovaciones drásticas en la doctrina o la costumbre perennes, lógicamente los fieles llegarían a la conclusión de que la doctrina es pasible de cambios y en efecto cambia.

En semejantes circunstancias, todo católico razonable se vería ante una elección muy difícil con sólo tres resultados posibles: o bien obedecer a la Jerarquía rechazando las enseñanzas de Cristo y de San Pablo, así como la doctrina perenne de la Iglesia; o reconocer que Jerarquía se ha equivocado y resistirla sin abandonar la Iglesia; o simplemente admitir que la entera estructura católica ha demostrado ser estructuralmente incoherente y no es digna de crédito.

Al fin y al cabo, si la Jerarquía intenta dejar sentado que lo que ella dice tiene más valor que las diáfanas palabras de Cristo y de San Pablo, todo el que siga a la Jerarquía seguirá una religión del hombre y no de Dios. A los ojos de ellos, el catolicismo no sería sino un sistema secular de creencias en que los sacerdotes lo montan todo conforme a sus propias condiciones y necesidades. La mística, la santidad y la ley de Dios se verían arrebatadas del corazón del Cuerpo Místico de Cristo.Si la Jerarquía admitiera que se había equivocado hasta el punto de haber interpretado mal las palabras de Cristo y de San Pablo, la doctrina sería pasible de error y, ¿qué garantía habría de que la nueva doctrina es más ortodoxa que la anterior? ¿Qué garantizaría la verdad de lo que enseñase la Jerarquía, y más si ésta ha interpretado y aplicado mal durante milenios la Ley Divina? Todo se vendría abajo.

De modo similar, alterar la costumbre como una obra de misericordia sería igual de inútil. Los fieles ya no son tan ingenuos como para creer que es posible alejarse de la doctrina sin perjudicar gravemente la doctrina y acabar por socavarla hasta los cimientos. En semejante contexto, otorgar misericordia y perdón sin arrepentimiento causaría un daño por partida doble a la verdad: escandalizaría a los fieles al premiar a los infieles por sus infracciones a la doctrina. Una sociedad con las reglas tan trastornadas, aunque sea la misma Iglesia, no puede durar mucho tiempo sin desintegrarse, y menos cuando sus reglas contravienen en la práctica la voluntad del propio Dios.

Gracias a medios como The Remnant y Rorate Caeli, los fieles se mantienen en comunicación, se instruyen y pueden transmitir sus inquietudes a la Jerarquía. No sólo eso; los obispos, que están más cerca de su grey que del Sumo Pontífice –al menos de este pontífice–, han tenido indudablemente noticia de las clamorosas protestas de los fieles de su diócesis, y para cualquier obispo razonable esas protestas deberían ser motivo de inquietud. Que es lo que al menos parecer haber ocurrido, si nos atenemos a las primeras declaraciones provenientes de Roma.

Dejando por un momento de lado las terribles consecuencias espirituales de adherirse a un obispo que descarría a su rebaño, hasta un prelado heterodoxo se preocuparía evidentemente al ver cómo disminuye el número de sus fieles, como se ve claramente en el caso de los perversos obispos alemanes. Ahora bien, en el caso de éstos, su postura heterodoxa los ha llevado a confundir causa y efecto: al alejarse de la doctrina han conseguido que se alejen los fieles; ha sido por no ceñirse al Magisterio. Por consiguiente, al alterar la doctrina no han hecho otra cosa que agravar el problema. El único remedio está en ratificar la doctrina y ponerla por obra. Y lo cierto es que están recaudando menos en la colecta porque han mermado los impuestos. Lógicamente, querrán solucionar esa situación, aunque sólo sea por razones materialistas.

A decir verdad, muchos otros buenos obispos han hecho cuanto han podido por centrarse en la necesidad y ayudar a su grey a entender la importancia de la doctrina. Nos acordamos, naturalmente de los de África, de los cardenales Pell y Burke y del arzobispo Schneider.

Por añadidura, los numerosos escándalos recientes han suscitado en los pastores una actitud algo aborregada. Los cambios introducidos últimamente en los procedimientos, que han sido objeto de tanta publicidad, junto con la noticia de que un sínodo paralelo de jesuitas estaría redactando un documento postsinodal, han irritado a muchos obispos en Roma. Tan inaudita castración preventiva de la colegialidad que corresponde a los príncipes de la Iglesia caería seguramente como una grave ofensa. ¿Va a resultar al final el Sínodo una extraña especie de kabuki, ese género teatral japonés tan complejo y estilizado pero carente de sentido y de mérito?

Lo cierto es que se nos ha informado que trece cardenales han dirigido una carta a Francisco expresando su temor de que se esté manipulando el Sínodo a fin de alterar la percepción de sus resultados. Al parecer, a los mencionados cardenales les preocupa que el Sínodo quede despojado de su carácter consultivo y que por medio de manipulaciones se convierta en poco menos que un impreciso sello de aprobación. En respuesta a la carta de los cardenales, Francisco tomó la medida extraordinaria de dirigirse al Sínodo el martes para denunciar lo que denominó una infundada “hermenéutica de la conspiración” que no es de mucha ayuda. Dios dirá qué postura es la acertada, si la suya o la de los trece purpurados.

Por otro lado, la salida de armario de Krzystof Charamsa, profesor de teología y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, puede resultar contraproducente. A pesar de su voto de castidad, Charamsa ha expresado con orgullo su condición de homosexual activo comprometido en una relación, creyendo al parecer que en nada afecta su condición sacerdotal. Sus afirmaciones han conmocionado una vez más a los fieles.¿Podría ser que el verdadero motor de este sínodo sea el deseo de eliminar el voto de castidad, la moral de la castidad y el grave pecado de las relaciones sexuales en los sacerdotes? Ahora bien, las ansiadas innovaciones doctrinales en materia sexual -a costa de la familia- podrían verse a los ojos de los fieles como algo que tiene por objeto satisfacer los más bajos instintos de muchos miembros de la propia Jerarquía. En cualquier circunstancia, si los que quieren misericordia la quieren para aplicársela a sí mismos, ¿qué credibilidad objetiva puede tener su demanda de una nueva forma de entender la doctrina?

Así pues, aunque Mitis Iudex y los discursos pronunciados recientemente en EE.UU. han dejado relativamente claro que Francisco tenía proyectadas reformas radicales, se vislumbra la posibilidad de que no consiga lo que quiere por medio de los obipos. Y, como dijo el año pasado el cardenal Kasper, necesita a los obispos. Si el Santo Padre intentara transformar la doctrina sin el consentimiento inequívoco y activo de la mayoría de los prelados, las consecuencias para la Iglesia podrían ser catastróficas.

No obstante lo anterior, Francisco es notorio por su tendencia a provocar a los fieles por medio de lo que algunos han descrito como hipérboles inocentes, mientras que para otros las declaraciones de Francisco denotan una aversión más profunda y activa hacia los fieles y de la propia Tradición.

Además, con Mitis Iudex demostró que estaba dispuesto a actuar de forma unilateral, prescindiendo de los obispos pero exigiendo al mismo tiempo su imprimatur. De esa forma se las arregló para sortear las limitaciones a su voluntad que probablemente le habrían impuesto otras autoridades eclesiásticas, como obispos y canonistas. Es más, desechando las reclamaciones sobre la falta de consultas públicas previas y los dudosos méritos de Mitis Iudex, Francisco manifestó su desdén en el vuelo de regreso a Roma. Actuando de esa manera, Francisco negó que las novedades introducidas fueran de índole doctrinal y afirmó que en realidad se las habían pedido los obispos en el último sínodo. Pero es improbable que solicitaran semejantes cambios sin previa consulta.

Entonces, ¿al final el Sínodo será un fiasco? Sí y no. Da la impresión de que doctrinalmente es o resultará serlo si se escucha a  los obispos, y a través de ellos a los seglares. Y puede que no lo sea si se manipula el Sínodo para que parezca que los obispos han pedido esas alteraciones de la doctrina, cuando en realidad no lo han hecho.

Cabe, entonces, plantearse lo siguiente: ¿hasta qué extremos está dispuesto a llegar Francisco para conseguir las novedades doctrinales que al parecer desea instituir, y en qué medida pueden prever y contrarrestar los obispos tales medidas? Es más, ¿hasta qué punto resistirán y tolerarán éstos todo lo que vean como un intento de embaucarlos o acorralarlos, o de interpretar y representar erróneamente su voluntad y toda alteración de la doctrina?

En esencia, ¿hasta qué extremo conducirá a la Iglesia la política suicida de los reformistas: al borde el abismo, o al fondo de éste?

Entre tanto, mientras el Sumo Pontífice y los obispos debaten tan apremiantes cuestiones, la religión cristiana se ha convertido en la más perseguida a nivel mundial, según Ayuda a la Iglesia Necesitada. La civilización occidental se desmorona sin que se observe la menor manifestación sincera o significativa ni voluntad de acción conjunta para resolver tales problemas. Por lo que se ve, la tan cacareada filosofía francisquista de ver, juzgar y actuar sólo funciona con lo relativo a la familia y el medio ambiente.

John Fisher

[Traducción de J.E.F]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com