Santa Misa Dominical

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Juan envió dos discípulos a Cristo

 

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Santa Misa Dominical

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Ved la higuera y todos los árboles: cuando producen ya de sí el fruto, sabéis que está cerca el verano.

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La Virgen preanunció hace 4 siglos en Quito la crisis de la Iglesia del siglo XX

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Introducción 

Que precisamente el siglo XX – en el que estamos inmersos todavía espiritualmente – es el tiempo de las tinieblas, el tiempo de la gran apostasía profetizado en la Sagrada Escritura… lo haría pensar también una extraordinaria aparición mariana que tuvo lugar hace algunos siglos.

Tiene toda la oficialidad de los reconocimientos eclesiásticos y, sin embargo – por alguna disposición misteriosa de la Providencia –, ha permanecido hasta ahora casi desconocida y está volviendo hoy a la luz.

Fue la misma Virgen la que pidió que su mensaje fuera dado a conocer en el mundo solamente en el siglo XX.

Se trata de las apariciones de la Virgen a la madre Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa (1563-1635), mística española que vivió y murió, con fama de santidad, como monja de la Inmaculada Concepción en Quito, en Ecuador.

Hoy está en curso el proceso de beatificación de la Madre Mariana, cuyo cuerpo – por otro lado – fue encontrado incorrupto y completo el 8 de febrero de 1906.

La Virgen se le presentó como la “Virgen del Buen Suceso” y la Iglesia – por medio de los obispos de Quito – aprobó la veneración de la Virgen con este título.

La devoción ininterrumpida del pueblo ecuatoriano, desde hace 400 años, llevó en 1991 a la Archidiócesis de Quito, con el permiso de la Santa Sede, a realizar la coronación canónica de Nuestra Señora del Buen Suceso como reina de Quito.

Pues bien, la particularidad de estas apariciones consiste precisamente en la petición de la Virgen a la vidente y a las monjas de su convento de que oraran y se ofrecieran en holocausto por los hombres del siglo XX.

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1988-2018. Especial consagraciones episcopales de Mons.Lefebvre

Lefebvre

El pasado 29 de junio se cumplieron 30 años de las consagraciones episcopales efectuadas por Mons. Lefebvre, que sin duda marcaron un hito en el postconcilio y cuya noticia no dejó indiferente a nadie.

Mucho ha llovido desde entonces; ha pasado más tiempo entre las consagraciones y el presente, que entre las mismas y el Concilio Vaticano II. Este hecho, y la propia figura del fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, sigue siendo a día de hoy un tema conocido muy superficialmente, rodeado siempre de espinas, heridas, prejuicios y autojustificaciones.

Dichas consagraciones supusieron un antes y un después, no sólo por la pena canónica que acarrearon -sin entrar en su validez o no-, sino porque también  fueron el pistoletazo de salida de lo que podríamos llamar el universo “ecclesia Dei”; toda una cadena de organizaciones y grupos que al amparo de disposiciones de Roma regularizaron su situación canónica.

No es nuestra intención en absoluto juzgar aquí a unos ni a otros, como ya hemos repetido en varias ocasiones, somos contrarios a la dogmatización de la acción, y todos deberíamos sentirnos hermanos siempre que mantengamos la misma fe, por mucho que alguien pueda discrepar de cómo actúa el otro en tal o cual punto. Desde Adelante la Fe siempre hemos apoyado, y lo seguiremos haciendo, a muchos grupos de corte tradicionalista, por mucho que haya cierta enemistad entre ellos o desacuerdo sobre cuestiones pragmáticas. No es de Dios dicha animadversión, ni el “punto de corte” debiera ser quien no actúa como yo no es hermano, sino “quien no tiene la misma fe”. Demasiados enemigos tenemos, como para pelearnos entre nosotros.

Con esta ocasión, hemos querido ofrecer un número especial de Adelante la Fe para que pueda conocerse mejor tanto lo ocurrido, como las motivaciones que llevaron a Mons. Lefebvre a consagrar cuatro obispos. Dicho análisis, a 30 años vista, debe hacerse desapasionadamente y de forma histórica, dado que a día de hoy las supuestas penas canónicas que se impusieron no tendrían validez al haber sido levantadas por Benedicto XVI. Nosotros, aunque cada uno tenga su opinión personal, ni damos ni quitamos razones, pero sí pensamos tienen un valor documental incalculable los documentos que ofrecemos hoy.

Ofrecemos en primer lugar un vídeo de la ceremonia, documento histórico de primer orden, por otro lado dos artículos, uno de Rorate Caeli que nos ofrece un riguroso análisis de los hechos desde un punto de vista imparcial de acontecimientos, y otro que en su día publicó sí sí no no, que representa uno de los mejores resúmenes de la postura que tuvo Mons. Lefebvre y la justificación que dio, lo cual constituye sin duda un documento excelente para formarse una correcta opinión de los hechos y posiciones que desencadenaron las consagraciones, independientemente de la valoración positiva o negativa que pueda darle cada uno.

Tomado de:

https://adelantelafe.com

A treinta años de las consagraciones de monseñor Lefebvre: evocación de lo sucedido en 1988

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Julio 1987-Febrero 1988

La conmoción se había iniciado en los palacios vaticanos a primeros de julio de 1987, cuando llegó la noticia de la homilía pronunciada por monseñor Lefebvre en la misa de las ordenaciones sacerdotales celebradas en Ecône el 29 de julio del mismo año. La primera alusión fue al encuentro de dirigentes religiosos que había tenido lugar en Asís hacía unos meses, hecho histórico que hasta el día de hoy tiene perplejos a los católicos tradicionalistas. Lefebvre declaró:

Jamás en la historia se ha visto que el Papa se convierta en una especie de guardián del panteón de todas las religiones, como he recordado, transformándose en el pontífice del liberalismo.

Díganme si alguna vez se ha dado semejante situación en la Iglesia. ¿Qué podemos hacer ante tal realidad? Ciertamente llorar. Cómo lamentamos, cómo se nos desgarra el corazón y nos embarga el dolor. Daríamos la vida, derramaríamos nuestra sangre para cambiar esta situación. Pero la situación es tal, la obra que nos encomendado nuestro Buen Señor, que ante las tinieblas que envuelven a Roma, la obstinación de las autoridades romanas en su error, su negativa a regresar a la Verdad y a la Tradición, me parece a mí que el Señor pide que la Iglesia continúe. Por lo tanto, es probable que antes de rendir al buen Dios cuenta de mi vida tenga que consagrar algunos obispos.

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Ni cismáticos ni excomulgados

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[Original publicado en Julio de 1988]

Católicos en la encrucijada

Pareciera que desde el Concilio Vaticano II los católicos se sintiesen constantemente obligados a elegir entre verdad y obediencia, que viene a ser lo mismo que decir entre ser herejes o cismáticos. Así, limitándonos a unos pocos ejemplos, el católico se ha visto obligado a escoger entre la encíclica Pascendi de San Pío X, que condena el modernismo como síntesis de todas las herejías y la actual orientación eclesial, abiertamente modernista, que no cesa desde el órgano de la Santa Sede de elogiar el modernismo y a los modernistas (véanse, por ejemplo, los repetidos elogios de Gallarati Scotti, amigo del joven Montini, en L’Osservatore Romano del 7 de julio de 1976, 14 de enero de 1979, 5 de junio de 1981, etc.) y de denigrar a San Pío X, cuya encíclica sobre el modernismo fue calificada en su septuagésimo aniversario de «revelación falta de rigor histórico»(L’Osservatore Romano, 8 de septiembre de 1977). Se ha visto obligado a elegir entre el mónitum del Santo Oficio de 1962 que condena las obras del jesuita Teilhard de Chardin por abundar «en tales ambigüedades, o más bien errores tan graves, que ofenden a la doctrina católica» y la actual orientación eclesial, que no vacila en citar dichas obras, incluso en discursos pontificios, y que en el centenario del nacimiento del jesuita apóstata (como lo ha llamado R. Valnève) ha exaltado con  en  una carta del Secretario de Estado de Su Santidad, cardenal Cassaroli, la «riqueza de pensamiento» y el «innegable fervor religioso» (L’Osservatore Romano, 10 de junio de 1981, provocando la reacción de un grupo de cardenales (V. Sí sí, no no, año VII, nº 15, p.15).

Se ha visto obligado a elegir entre la invalidez -ya definida- de las ordenaciones anglicanas (León XIII, Apostilicae curae, Dz. 1963-1966) y la actual orientación eclesial, en virtud de la cual un Romano Pontífice participó por primera vez en 1982 en la catedral de Canterbury en un rito anglicano, bendiciendo a la multitud juntamente con el primado laico de dicha secta herética y cismática, el cual en el discurso de recepción había reivindicado para sí, sin que nadie lo contradijera, el título de sucesor de San Agustín [de Canterbury], el católico que evangelizó la Inglaterra y la hizo católica (V. Sí sí no no, año VIII, nº20).

Se ha visto obligado a elegir entre la condena ex cathedra de Martín Lutero (Exurge Domine, Dz. 741 ss.) y la actual orientación eclesial, que, al conmemorar el V centenario del nacimiento del heresiarca alemán, declaró en la carta firmada por S.S. Juan Pablo II que hoy, gracias a «la investigación conjunta por parte de estudiosos católicos y protestantes  (…) se ha llegado a determinar la profundidad religiosa de Lutero» (L’Osservatore romano, 6 de noviembre de 1983).

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El Papa cambia de rumbo respecto a la intercomunión: deben decidir los obispos locales

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Intenté advertirles a todos.

Cuando se trata del papa Francisco, no podemos confiar en lo que dice. Hay cada vez más y másevidencia al respecto.

Y, por supuesto, no debemos olvidar La Regla Peronista.

Sobre el tema de la intercomunión, es verdad que firmó el rechazo de la CDF del folleto de los obispos alemanes.

Los católicos que querían pensar lo mejor se alegraron enseguida. “¡Ey, miren! ¡Él es ortodoxo en esto!”

Pero ahora vemos las cosas como son: como un pase de manga. Una gambeta retórica. Otra estafa papal.

El Papa dice que los obispos locales debieran hacer el llamamiento a la inter-comunión” dice un titular de Crux.  El Papa ha retomado el tema de la intercomunión y lo desvió hacia una nueva dirección. Si desean saber lo que hizo, deberán prestar mucha atención a cómo mueve los vasos. ¿Pueden ver dónde está la bola cuando él comienza — que en esta pequeña metáfora nuestra representa por supuesto la autoridad papal y su aprobación? Observen de cerca – las negritas son mías:

“Tras todo un día de promocionar maneras para que los cristianos puedan compartir una mayor unidad, ese compromiso por unificarnos no evitó que el papa Francisco respaldara la doctrina del Vaticano en su decisión de insistir sobre la cautela ante propuestas de intercomunión con los protestantes.

El jueves, en un vuelo de regreso a Roma después de un día de peregrinación ecuménica a Ginebra, Francisco dijo que apoyaba al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, el cardenal electo Luis Ladaria, en requerir que se vuelva a analizar el esbozo de propuesta de los obispos alemanes para que los no católicos reciban la comunión según ciertas condiciones.

[…]

El mes pasado, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) rechazó la propuesta alemana, que había sido aprobada en una reunión previa durante la primavera, por casi tres cuartos de los obispos. En una carta publicada este mes, Ladaria dijo que la propuesta “no estaba lo suficientemente madura como para ser publicada”. 

Francisco dijo que Ladaria no actuó de manera unilateral, sino con el permiso del Papa…”

Hasta ahora, estamos todos del mismo lado. Todo estamos mirando debajo del vaso titulado “Francisco prohíbe la intercomunión vía la CDF”. Pero mientras él habla sobre el permiso que dio a Ladaria, nos distrae. La gente presta atención a sus palabras, y cuando ve que nuestros ojos no están puestos en sus manos, realiza un cambio. La pelota pasa debajo de otro vaso tan rápido que casi nadie nota la transición. Vayamos más despacio y concentrémonos en la bola:

“…y que bajo el Código del Derecho Canónico [sic] depende del obispo local, no las conferencias episcopales locales, el decidir en qué condiciones se puede administrar la comunión a los no católicos.

“el Código dice que el obispo de la iglesia particular, esa palabra es importante, particular, es decir de una diócesis, debe ocuparse de ello, está en sus manos.”

Es más, Francisco dijo que el problema de que una conferencia episcopal entera lidie con estas cuestiones es que “porque algo aprobado en una conferencia episcopal, pronto se convierte en universal.”

¿Vieron cómo hizo el cambio?

El problema con la versión Bergogliana de esta ilusión es que no hay una revelación final. El mago distrae a la audiencia de lo que sucede en la mesa y luego les agradece por haber venido sin siquiera levantar los vasos para mostrarles dónde quedó la bola. En realidad no quiere que sepan que hizo magia, porque su trabajo era simplemente distraerlos lo suficiente como para que olvidaran que estaba realizando un truco.

Los que observaban el espectáculo vuelven a sus casas suponiendo que la bola quedó donde estaba.

Pero ya no está bajo el vaso “Francisco prohíbe la intercomunión vía la CDF”. Ahora está bajo el vaso “Francisco dice que los obispos individuales pueden decidir las reglas sobre la intercomunión”.

Algunos ya lo han visto realizar esta versión del truco suficientes veces como para aprender a notar el cambio. Pero desafortunadamente, la mayoría no. Y como creen que la bola sigue debajo el vaso donde debiera estar, discutirán con cualquiera que les diga que no es cierto.

Mientras tanto, es probable que los medios de comunicación católicos ni reporten sobre este mago inescrupuloso que claramente no está realizando trucos inofensivos, y juega con la confianza.

Por lo tanto, el juego continuará.

Alejándome de mi deficiente metáfora antes de que ésta se desarme, quisiera volver por un momento a lo que escribí en abril. Dije que creía que Francisco no estaba contento con la bolsa ardiente de… ehem… folletos sobre la intercomunión que habían dejado en su puerta. Los alemanes se sobrepasaron. Se hicieron demasiado melosos. Así no es como trabaja Francisco, y es “gran parte de la razón por la que el documento fue rechazado. Porque mientras Francisco se siente más cómodo trabajando por medio de la insinuación, los alemanes intentaron hacer algo más explícito. Por escrito.”

De alguna manera él lo confirmó cuando dijo, en sus comentarios mencionados antes, que “algo aprobado en una conferencia episcopal, pronto se convierte en universal.”

No podemos aceptar eso. Recuerden lo que le dijo a una mujer luterana cuando ésta le preguntó si podía recibir la comunión, allá por noviembre 2015:

“Yo no osaré nunca dar permiso para hacer esto porque no es de mi competencia. Un Bautismo, un Señor, una fe. Hablad con el Señor y seguid adelante. No oso decir más.”

Nada de gobernar desde arriba. Ningún decreto oficial. Es mucho más fácil patear hacia abajo y fomentar el caos. Atomizar y destruir la fe universal, un obispo a la vez.

Por hacer lío, o algo así.

Steve Skojec

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

Metropolitan, Vaticano y paramentos sagrados

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La web “Ecclesia” del 9 de mayo de 2018 nos informa de que algunos eclesiásticos cedieron en alquiler paramentos sagrados y reliquias de Papas a las estrellas del “Metropolitan Museum” de Nueva York.

En la inauguración de la “Met Gala 2018”, un evento benéfico de moda, organizado por el “Metropolitan Museum of Art” de Nueva York, hubo una gran muestra (titulada: “Cuerpos paradisíacos: moda y religión en el imaginario católico”), con un gran desfile de moda de estrellas del cine y de la música americana.

Algunas actrices desfilaron travestidas de Papas, con casullas, capas pluviales y con mitra en la cabeza. Desgraciadamente, alrededor de cuarenta paramentos sagrados pertenecidos a Papas, a partir de Pío IX hasta Juan Pablo II, provenientes de la Sacristía de la Capilla Sixtina, fueron cedidos en alquiler hasta octubre de 2018 al “Met”, después de una gran negociación durada alrededor de 2 años.

La escena es una verdadera profanación de objetos sagrados y bendecidos, que son utilizados para la celebración de los sagrados Oficios y que, después de la Reforma litúrgica de 1968, fueron encerrados en la Sacristía y remplazados por ornamentos más “modernos”.

En la muestra se exponen creaciones exclusivas de las principales casas de alta moda y, en una parte separada, se muestran al público los 40 paramentos sagrados hechos llegar desde la Ciudad del Vaticano, con la cual los comisarios de alta moda Andrew Bolton y Anne Wintour contrataron las piezas y los precios.

“Alta moda mundana y paramentos sagrados”: un acercamiento imposible como el del diablo con el agua bendita.

Lo que sorprende más es el hecho de que algunos obispos y cardenales se esforzaron para ayudar a los gestores de la muestra de moda a organizar el desfile con los paramentos sagrados pertenecidos a los Papas de los últimos dos siglos. Presenciaba el desfile también el cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan.

La web “Ecclesia” nos informa de que la pareja Bolton&Wintour estableció acuerdos con el arzobispo George Gaswein, secretario de Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia, en mayo de 2017. Bolton le pidió que le alquilara los paramentos sagrados antiguos que ya no se utilizan con la Liturgia renovada en 1968 y los pondrían en un marco de creaciones realizada por varios grandes estilistas.

Sin embargo, el solo permiso del arzobispo Gaswein no bastaba para tener los preciosos paramentos de misa y los dos estilistas debieron ir a Roma unas diez veces, como explica el New York Times, para reunirse con otros prelados vaticanos para obtener la autorización para alquilar los paramentos.

Uno de los comisarios de los Museos Vaticanos, Anrnold Nesselrath, puso en contacto a los estilistas americanos con Barbara Jatta, la nueva directora de la colección de la Sacristía de la Capilla Sixtina, que preguntó cuántos paramentos hacían falta y se llegó a alquilar alrededor de 40 paramentos sagrados.

Pero surge un problema. En efecto, los paramentos que se debían alquilar pertenecen al Oficio de las Celebraciones del Sumo Pontífice, del que es responsable Monseñor Marini (el Maestro de Ceremonias del Papa). Por tanto, es necesario pasar por él. Él, recibida la propuesta, la envía a la Secretaría de Estado. En este punto, el portavoz vaticano Greg Burke informa de que el procedimiento no necesita del placet del Papa.

El asunto está arreglado. Bolton consigue llevar al “Met” incluso la tiara de Pío IX (con 19.000 piedras preciosas). Entre las piezas expuestas hay una dalmática de Pío IX, una casulla de Pío XI, una capa pluvial de Benedicto XV y los zapatos rojos de Juan Pablo II.

En Nueva York, Bolton es ayudado por el jesuita James Martin, nombrado por el papa Francisco Consultor del Secretariado para las Comunicaciones del Vaticano, que le sugiere que involucre al cardenal Gianfranco Ravasi (el Ministro de Cultura vaticano), el cual acepta gustoso esponsorizar la muestra y se reúne en febrero con una delegación del “Met”.

El resto es crónica actual, sacrílega y blasfema: un desfile de Vírgenes con Cruces impresas en las piernas y en las partes íntimas del cuerpo de las distintas estrellas.

El desfile era previsible, a pesar de que fuera colateral a la muestra. Es difícil decir que, por parte vaticana, se permitió la muestra, pero no la gala. La web “Ecclesia” nos informa de que en ella participaron incluso los cantores de la Capilla Sixtina.

Estos tristes espectáculos nos hacen ver con nuestros propios ojos lo grave que es la crisis espiritual, dogmática y moral que agita el ambiente eclesial actual. ¿Qué hacer? “Oración, penitencia” y pedir al Señor que acorte, si es posible, la agonía que está padeciendo la Iglesia desde hace alrededor de 50 años.

Erasmus

(Traducido por Marianus el eremita)

Por SÍ SÍ NO NO

Tomado de:

https://adelantelafe.com

Ataque al sacerdocio, ataque a la Eucaristía

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La Eucaristía siempre ha sido el blanco preferido de los ataques de quienes odian a la Iglesia. De hecho, la Eucaristía es una síntesis de la Iglesia. Como observa un teólogo pasionista, «compendia todas las verdades reveladas, y es la única fuente de gracia, un anticipo de la bienaventuranza, un resumen de todos los prodigios de la omnipotencia divina» (Enrico Zoffoli, Eucarestia o nulla, Edizioni Segno, Udine 1994, p. 70).

La Virgen María ya había prevenido de los actuales ataques contra el sacramento de la Eucaristía. En Cova de Iría exhortó a los tres pastorcillos a «rezar a Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la Tierra, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que se lo ofende».

Ya antes, en la primavera de 2016, el Ángel se había aparecido a los niños con un cáliz en su mano izquierda, sobre el que estaba suspendida una hostia. Dio de comulgar con ella a Lucía, y con el vino a Jacinta y Francisco, que permanecieron de rodillas mientras el ángel decía: «Comed y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, terriblemente ultrajado por la ingratitud de los hombres. Reparad sus transgresiones y consolad a vuestro Dios».

El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, en su prólogo al hermoso libro del P. Federico Bortoli La distribuzione della Comunione sulla mano. Profili storici, giuridici e pastorali (Edizioni Cantagalli, Siena 2017), afirma que la escena mencionada «nos indica cómo debemos recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo».

Según el cardenal, «los ultrajes de que es objeto Jesús en la santísima Hostia son, ante todo, las horrendas profanaciones de las que algunos ex satanistas convertidos han dado cuenta con espeluznantes descripciones». Pero también lo son «las comuniones sacrílegas no recibidas en gracia de Dios, o recibidas por quienes no profesan la fe católica». Es más: «Lo son todo aquello que pueda impedir el fruto del Sacramento, sobre todo los errores sembrados en la mente de los fieles para que dejen de creer en la Eucaristía».

Pero el más insidioso de los ataques diabólicos consiste «tratar de sofocar la fe en la Eucaristía sembrando errores y promoviendo una manera inapropiada de recibirla. Ciertamente la guerra entre San Miguel y sus ángeles por un lado, y Lucifer en el otro bando, continúa librándose en el corazón de los fieles. El objetivo al que apunta Satanás es el Sacrificio de la Misa y la Presencia Real de Jesucristo en la Hostia consagrada». A su vez, este ataque se realiza por dos vías: en primer lugar, «reduciendo el concepto de la Presencia Real», al invalidar la palabra transustanciación.

El segundo es «la tentativa de apartar del corazón de los fieles el sentido de lo sagrado». Escribe el cardenal Sarah: «Mientras que el término transustanciación nos indica la realidad de la Presencia, el sentido de lo sagrado nos ayuda a entrever su absoluta peculiaridad y santidad. ¡Sería una desgracia tremenda que se perdiese el sentido de lo sagrado precisamente en lo más sagrado! ¿Y cómo se puede perder? Recibiendo un alimento extraordinario como si fuera un alimento ordinario».

Seguidamente, amonesta con estas palabras: «No se atreva ningún sacerdote a imponer su autoridad personal en esta cuestión rechazando o maltratando a quienes desean recibir la Comunión de rodillas y en la lengua. Acudimos como los niños y recibimos humildemente, de rodillas y en la lengua, el Cuerpo de Cristo».

Las observaciones de monseñor Sarah son más que acertadas, pero es preciso contextualizarlas en el proceso de secularización de la liturgia que tiene su origen en el equívoco Novus Ordo Missae de Pablo VI del 3 de abril de 1969, cuyo infausto cincuentenario se cumplirá el año próximo.

Dicha reforma litúrgica, como escribieron los cardenales Ottaviani y Bacci en la presentación de su Breve examen crítico, el Novus Ordo representa «tanto en su conjunto como en sus detalles, una notable desviación de la teología católica de la Misa tal como fue formulada en la sesión XXII del Concilio de Trento». La teología tradicional de la Misa ha sido sustituida por otra que ha eliminado la noción de sacrificio y, en la práctica, ha disminuido la fe en la Eucaristía.

Por otra parte, la apertura de la Comunión a los divorciados fomentada por la exhortación Amoris laetitia, y la intercomunión con los protestantes, auspiciada por numerosos obispos, ¿qué otra cosa son sino ultrajes a la Eucaristía? El sacerdote boloñés Alfredo Morselli ha expuesto magníficamente las raíces teológicas que vinculan Amoris laetitia y la intercomunión con los evangélicos (https://cooperatores-veritatis.org/2018/05/06/in-principio-era-lazione-il-legame-tra-amoris-laetitia-e-lintercomunione-con-gli-evangelici/).

Hay que añadir que el ataque a la Eucaristía se ha convertido actualmente en un ataque contra el Orden Sacerdotal, dada la estrecha vinculación entre ambos sacramentos. La  constitución  invisible de la Iglesia se fundamenta en el Orden, sacramento que permite al bautizado participar del sacerdocio de Cristo. El sacerdocio se ejerce principalmente al ofrecer el sacrificio eucarístico, que exige el prodigio de la transustanciación, dogma central de la fe católica.

Si la presencia de Cristo en el tabernáculo no es real y sustancial, y si la Misa se reduce a una mera conmemoración o símbolo de lo que sucedió en el Calvario, no hay necesidad de sacerdotes que ofrezcan el Sacrificio, y como la jerarquía de la Iglesia se cimenta en el sacerdocio, se debilitan los cimientos de la Iglesia y su Magisterio.

Desde esta perspectiva, admitir a la Eucaristía a los divorciados que se han vuelto a casar y a los protestantes guarda relación con la posibilidad de conferir el sacerdocio a laicos casados y las órdenes menores a mujeres. El ataque a la Eucaristía es un ataque al sacerdocio.

Nada hay más grande, más hermoso, más conmovedor que la misericordia de Dios para con el pecador. Aquel Corazón que tanto amó a los hombres, por la intercesión del Sagrado Corazón de María, al cual está indisolublemente ligado, quiere llevarnos a gozar de la felicidad eterna en el Paraíso, y nadie, ni el más encallecido de los pecadores, puede dudar de ese amor salvífico.

Por tal razón, no debemos perder jamás la confianza en Dios, sino conservarla hasta el fin de nuestra vida, porque esa ardiente confianza jamás ha defraudado a nadie. El Señor no nos engaña, pero no podemos intentar engañarle ni podemos engañarnos a nosotros mismos. Y no hay mayor engaño que creer que es posible salvarse sin arrepentirse de los propios pecados y sin profesar la fe católica.

Quien peca o vive en pecado se salva si se arrepiente; pero si osa engañar a Dios no se salva. No es Dios quien lo condena; es él mismo quien, al acercarse indignamente a recibir el Sacramento como y bebe su propia condenación. Lo explica San Pablo a los corintios con estas serias palabras: «Quien comiere el pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Pero pruébese cada uno a sí mismo, y así coma del pan y beba del cáliz, porque el que come y bebe no haciendo distinción del Cuerpo del Señor como y bebe su propia condenación» (1 Cor. 11, 27-29). San Pablo constataba, además, que en la Iglesia de Corinto, a raíz de las comuniones sacrílegas, muchos enfermaban y morían misteriosamente (1 Cor. 11, 30).

Triste destino el de quien no recibe el Sacramento porque se obstina en vivir en pecado. Pero peor es el destino de quien lo recibe sacrílegamente sin estar en gracia de Dios. Y más grave todavía es el pecado de quien anima a los fieles a comulgar en pecado y les administra ilícitamente la Comunión. Estos son los ultrajes que más duelen y más hondamente traspasan el Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María.

Éstos son los pecados que exigen reparación por nuestra parte, nuestra presencia ante el Sagrario, nuestra defensa pública de la Eucaristía ante toda clase de profanadores. Así garantizaremos nuestra salvación y la de nuestro prójimo y aceleraremos la venida del Reino de Jesús y de María a la sociedad, que no tardará en instaurarse sobre las ruinas del mundo moderno.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

por Roberto de Mattei

Tomado de:

https://adelantelafe.com

Papismo

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Alejandro Bermúdez es un periodista “oficialmente católico”, de esos que pueblan las redacciones de algunos medios oficiales u oficiosos de la Iglesia, sean periódicos, blogs o canales televisivos. No carece de oficio el hombre. En épocas de Benedicto XVI solía, incluso, ofrecer a los televidentes de EWTN algunos programas que podrían calificarse de buenos. Pero desde hace un tiempo ha incurrido en algunos casos de fake news emulando en esto al maestro del género, el ahora renunciado Monseñor Darío Viganó, famoso por fraguar una carta del Papa Emérito.

Cuando en septiembre del año pasado un grupo de católicos, formado en su mayoría por profesores universitarios, firmamos la Correctio filialis dirigida al Papa Francisco, Bermúdez escribió en ACI Prensa que unos “lefevristas” acusaban de herejía al Papa. Para colmo, la afirmación, absolutamente falsa, encabezaba la nota a modo de título. Ahora, en su programa Cara a Cara que se transmite por EWTN, la emprende contra mi hermano, Antonio Caponnetto, y mi querido y viejo amigo Hugo Verdera, a quienes acusa de no ser “comentaristas católicos” y de “antipapismo”.

Por empezar, ninguno de los dos involucrados es, ni fue, ni se presenta, ni se presentó jamás como “comentarista católico”, oficio cuya existencia ignorábamos hasta que Bermúdez nos la reveló. Ambos son, sencillamente, intelectuales católicos, que procuran difundir la Fe y defenderla frente a tantos errores e impiedades como abundan en estos días. Pero dejemos esto de lado; lo que realmente nos asombra es esta neo categoría de papismo, con su correspondiente antinomia, antipapismo, que al parecer Bermúdez identifica sin más como la nota esencial y sine qua non para revistar en las filas de los comentaristas católicos.

Esta categoría de papismo resulta cuanto menos extraña en alguien que se dice católico. De papistas suelen acusarnos a los católicos algunos herejes; por ejemplo, los anglicanos que durante siglos (hoy menos) identificaron a los católicos con ese mote de inequívoco sentido peyorativo. Para estos herejes los católicos “adoramos al Papa” y aunque cierta papolatría hodierna puede inducirlos a semejante idea, el hecho es que nada más falso que los católicos seamos papistas. Los católicos creemos firmemente en el Primado, de caridad y de jurisdicción, del Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, el Romano Pontífice, al que el mismo Jesucristo instituyó como piedra angular de su Iglesia en la persona del Apóstol San Pedro, al que confió la misión de apacentar el rebaño y de confirmar en la Fe a todos los cristianos. Para ello le dio el don de la inerrancia, exclusivamente en materia de las verdades de Fe que forman el inmutable depósito de la Revelación.

Esta verdad, divinamente revelada (Mateo, 16, 18; Lucas, 22, 32), enseñada y sostenida por las Padres de la Iglesia como San Ignacio de Antioquía y San Agustín, defendida por los Doctores como Santo Tomás (Contra errores Graecorum, pars 2 cap. 32, corpus) y declarada como dogma de fe por el Concilio Vaticano I, es para los católicos una verdad incuestionable e innegociable y la sostenemos con toda firmeza. Pero en estos días que corren sucede algo paradójico, digno de una paradoja chestertoniana: esta verdad debemos defenderla sobre todo frente a ciertos papistas y a algunos campeones de la papolatría. Porque son precisamente estos papistas los que, por un falso sentido de la obediencia y una carencia total de un adecuado y justo juicio crítico, cierran los ojos y callan frente a los más que notorios intentos de acabar con el Papado, intentos a los que el Papa Francisco parece, en ocasiones, dar algo más que aliento.

De la mano de un ecumenismo extraviado y de una pavorosa protestantización de la Iglesia se viene difundiendo desde hace ya bastante tiempo una eclesiología confusa cuando no falsa en cuyo marco la primacía del Papado resulta tremendamente debilitada en aras de una indefinida “colegialidad” y de una vaporosa “sinodalidad”. Es dolorosamente cierto que el Papa Francisco vive alentando estas ambigüedades con gestos y palabras que, en ocasiones, son directamente escandalosas. Una Iglesia sinodal en cuya cima está el pueblo a modo de una pirámide invertida, una creciente y alarmante concesión de facultades, hasta ahora exclusivas del Romano Pontífice, a las Conferencias Episcopales y, fundamentalmente, una expresa proclamación de una apertura a la “conversión del Papado” para que su ejercicio  “lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización” (Evangelii gaudium, 32) son palabras y hechos suficientemente graves que debieran hacer sonar las alarmas de los papistas ilustrados como Bermúdez. Pero no dicen ni pío y encima tildan de antipapistas y de herejes a los pocos que nos animamos a levantar la voz.

En realidad, el papismo es un vicio del catolicismo que viene de bastante atrás en el tiempo. Es un típico vicio por exceso. Amar al Papado, defenderlo de sus detractores, rogar a diario por el Papa para que Dios lo conserve y no permita que caiga en manos de sus enemigos es, sin duda, una virtud católica. Pero como toda virtud puede convertirse en vicio por exceso. Tal exceso consiste en una obediencia ciega, incapaz de discernir entre el magisterio infalible, el magisterio ordinario y las meras opiniones y, en el extremo, en una vergonzosa obsecuencia que paraliza el juicio e impide, incluso, el ejercicio de la oportuna corrección cuando ella se impone y en los términos adecuados.

En mis tiempos jóvenes, antes del Concilio, era frecuente oír esta frase a la que yo adhería como tantos: “prefiero equivocarme con el Papa a tener razón”; y se añadía: “si el Papa se equivoca él tendrá que dar cuentas a Dios, no yo”. Pero estábamos redondamente equivocados. Aquello era un exceso de piedad filial que no discernía ni distinguía ningún matiz, aunque por entonces no tenía mayores efectos negativos habida cuenta de los grandes papas que nos tocaron en suerte. Sin embargo, repito, era un error; en primer lugar porque si el Papa hablaba ex cathedra entonces no se equivocaba y, por ende, yo no podía tener razón; y si era un caso de magisterio ordinario sólo se me pedía un religioso acatamiento que por ser religioso no podía ser nunca ni ciego ni irracional. En cuanto a que si el Papa se equivoca el único responsable ante Dios es él, también es un grave error: si el Papa se equivoca y yo pudiendo y debiendo hacerlo no lo corrijo lo más probable es que el Papa y yo nos vayamos juntos al infierno.

A la luz de lo que vino después, aquella excesiva y en ocasiones irracional obediencia al Papa fue dejando lugar, en algunos casos, a un mejor discernimiento; en otros, lamentablemente, a esta ciega papolatría que no ve, ni discierne y, lo peor, acusa y ataca a quienes con dolor nos sentimos, a veces, en la obligación moral de decir que el rey está desnudo. Así ocurrió con quienes, en su momento, firmamos la Correctio filialis. Más dolorosa que la ausencia total de respuesta del Papa fue la andanada de críticas y de reproches a la que nos vimos sometidos. También fue muy doloroso ver como se trataba, con frecuencia, de explicar lo inexplicable: a más de un eximio tomista hemos visto empeñado en demostrar que el capítulo ocho de Amoris laetitia se corresponde con la enseñanza moral de Santo Tomás.

No es esto lo que Dios nos pide, ni lo que la Iglesia enseña, ni lo que nos dice el ejemplo de muchos santos. Amar al Papado es uno de los signos distintivos de los católicos. Es cierto. Por eso, hoy más que nunca necesitamos renovar nuestra adhesión a la Cátedra de la Unidad y nuestra Fe en el Primado de Pedro pero para oponernos, ante todo, a la creciente ofensiva del papismo.

Por Mario Caponnetto

MARIO CAPONNETTO

Nació en Buenos Aires el 31 de Julio de 1939. Médico por la Universidad de Buenos Aires. Estudios de Filosofía en la Cátedra Privada del Dr. Jordán B. Genta. Curso de doctorado en Filosofía de la Universidad Austral. Profesor de Antropología y Ética en la Universidad Fasta (Mar del Plata). Ha publicado varios libros y trabajos sobre Ética y Antropología y varias traducciones de obras de Santo Tomás.
Tomado de:

Cara Dura

bermudez

Creánme o no tirios y troyanos, en la gélida noche argentina del 8 de junio, me he enterado de tres cosas que ignoraba. La primera que existe un amondongado sujeto llamado Alejandro Bermúdez; y que por cierto no debe ser confundido con su homónimo, el nadador colombiano, apodado precisamente el Flaco. La segunda, que el ente carnoso, entre otros menesteres ilustres, dirige un programa televisivo titulado “Cara a Cara”, sin que sepamos aún si su objeto propio versa sobre el lifting facial o el identikit. Y la tercera, que en la edición del mencionado programa con fecha 6 de junio de este 2018 (cfr.minuto 50 y ss de https://youtu.be/F9xoj0N3Sx8) , el célebre saín –que para abreviar llamaremos nomás Alejandro Bermúdez- se ha ocupado de mí, desbarrando de dislate en falacia y de mentira en canallada.

Viene a decir el Alejandrino –con ripios,¡ay! en la prosodia, la fonología y la sintaxis- que he “caído en el abismo antipapista y lefevbrista, que simplemente” me “hacen incompatible con un comentarista católico”. Que he “dejado de ser un comentarista católico”, por mi “antipapismo irracional y apocalíptico”; y que el “proceso sistemático de negación de la autoridad pontificia del Papa Francisco” me convierten en “herético”, pues eso “es negar la realidad del Espíritu Santo que gobierna a la Iglesia”.

Dá vergüenza ajena que este señor Bermudo hable de quien no conoce ni su vida ni su obra, ni su pensamiento ni su acción; y que movido por su obsecuencia a los altos mandos eclesiales que lo rentan, se arrogue el derecho a dividir las aguas de los ortodoxos y de los herejes,con un maniqueísmo que lo degrada,ridiculiza y abaja. Esto no sólo es “irracional” sino moralmente pecaminoso, penalmente injuriante e intelectualmente mendaz. Esto, para decirlo de una vez, es la zafaduría propia de un maleducado.

Dá mayor vergüenza que confunda el deber canónico de los fieles de señalar los yerros de sus pastores y aún el del Pontífice con el antipapismo, que es negación de la institución petrina. Precisamente el núcleo de la herejía luterana a la que Francisco ha rendido homenaje público  hasta la indecencia.

Lastimoso es que utilice la palabra “apocalíptico” como adjetivo descalificante, rozando así dos herejías, la del socinianismo y la del dominionismo; e incurriendo en la torpeza vulgar de sinonimizar al Apocalipsis con la maldad. Ridículo además, si no fuera trágico, que el caballero de la triste pantalla carezca del discernimiento básico para no advertir la distancia que hay entre un “proceso sistemático de negación de la autoridad pontificia” y el  proceso desgarrador que vivimos los católicos genuinos, teniendo que señalar este tránsito del Iscariotismo a la Apostasía que conduce hoy el Cardenal Bergoglio.

En dos cosas no obstante acierta  el bermudo, y me place reconocérselo. La una es que no soy un comentarista católico. ¡Válgame la Virgen Santa si lo fuera! Para oficio de tan poca monta están el morcón y sus socios. A Dios le pido que me haga apóstol, misionero, testigo, apologeta, el último de sus bautizados fieles o el ignoto confesor de la Fe, la ínfima semilla caída en el surco. Pero comentarista católico, no.

El acierto segundo es que el Espíritu Santo gobierna a la Iglesia (Catecismo, 811). De allí la magnitud de la osadía de Francisco, cuando sostiene que “el Paráclito parece como si fuera un apóstol de Babel” (15-3-2013); cuando lo llama “calamidad y desastre”(4-5-2018); cuando lo pone como artífice de la unidad con los pastores evangelistas pentecostalistas (25-5-2015); cuando cree que antes de su gestión aperturista y sincretista la Tercera Persona ha “vivido en una jaula”, que habría sido la misma Iglesia (23-2-2018); o cuando incurre en bromas zafias contra la Santa Trinidad(25-3-2017), faltando ostensiblemente al Segundo Mandamiento.

Mientras escribimos este descargo, llega desde Roma la infausta noticia de que este destratador serial del Espíritu Santo acaba de conferirle el rango de beato y mártir a Monseñor Angelelli, agente mil veces documentado de la subversión marxista,traidor contumaz a la Fe Católica y operador activo de una de las principales agrupaciones armadas terroristas en los años setenta del siglo XX. No sabemos qué subterfugio, eufemismo, elipsis o sandez sacará a relucir ahora el papólatra Bermúdez de su sotobarba o de su bandullo.

De mi parte, diré a secas y con dolor, una vez más, que este tipo de felonías prueba que la cabeza actual de la Iglesia está en manos de un personaje contumazmente siniestro, dispuesto a todo para ultrajar a la Esposa. Bergoglio sabe muy bien que Angelelli no murió por causa de la Fe Católica, sino que militó en su contra desde el partisanismo rojo, hasta que un simple accidente atomovilístico se lo llevó de la tierra. Bergoglio sabe muy bien que los verdaderos mártires en aquella contienda que ensangrentó a la Argentina, no son el obispo zurdo con sus compañeros de malandanzas. Son las víctimas de  su despliegue criminal, análogo en lo esencial con las perrerías del bolchevismo.

El Diccionario de la Real Academia Española registra con propiedad entre sus páginas el término caradura, para aludir a la persona que actúa con desvergüenza, descaro o falta de respeto. Más propiamente aún –añade- al sinvergüenza o desfachatado. De allí que Alejandro Bermúdez le haría un favor inmenso a su teleaudiencia si trocara el nombre de su programa por éste aún más castizo y veraz que venimos a sugerirle: CARADURA.

Me dicen algunos amigos que morigere mis palabras, puesto que Alejandro Bermúdez Rosell –apellido este último de presumibles raíces hebreas- sería un hombre poderoso, conductor y director de una diversidad de medios de comunicación sedicentemente católicos o integrantes activos del oficialismo clerical vaticano.  Agradezco de corazón a mis consejeros, pero si algo me mueve a no mitigarme es, precisamente, la relevancia que parece tener tal inverecundo mentiroso.

En esta semana que concluye ya padecí otro caso de un relumbrón nativo del show business; de la especie de los neo guapos que amenazan con su poderío en las redes sociales. “Te espero en el facebook”, es la consigna estulta y pusilánime de todos estos nuevos ricos de la intelligentzia. Hombres cuyo estilo es no tener aristocracia sino redes sociales. Para desgracia de ellos, pertenezco a la generación que prefiere la bala marxista a la palmadita liberal. Porque como decía José Antonio Primo de Rivera, prefiero morir fusilado que de náuseas. Prefiero la derrota en la Cruz a la victoria en los blogs.

Ignoro si alguna vez podré estar cara a cara con este caradura de Bermúdez. El cual –para que ninguna patraña estuviera ausente de su relato- lanzó la especie de que soy entrevistado “en forma constante,una y otra vez”, por el Dr. Hugo Verdera; cuando en los largos años del programa televisivo que éste dirige, sólo he asistido a dos( 8-11-2013 y 21-3-2015), tocándose en ambos asuntos absolutamente ajenos a la crisis de la Iglesia.

Ignoro, lo reitero, si se me dará la ocasión de estar cara a cara con este turiferario de encumbrados apóstatas y difamador de bautizados fieles. Quisiera saber si entonces puede sostener cuanto de ruin ha dicho. Pero mejor pensadas las cosas, Dios me preserve  de la proximidad de torvos semblantes, y me conceda la dicha de alcanzar algún día la gracia de estar perennemente ante Su Santa Faz.

Bajo el icono del Cristo Yacente renuevo mi promesa de intransigencia en la desigual batalla:

Tendido, horizontal, sangrante y plano,

te recibió el sepulcro entre estertores,

eran todos los rostros pecadores,

y el tuyo yerto, bonaventurano.

Todavía llevabas en la mano

de la llaga manante, los dolores.

Todavía eran tuyos los sabores

del vinagre y la sed:la trilla al grano.

Yaces,Señor, en esta tierra impía

alguna vez  alcázar de Tu nombre

mudada en la más ruín alevosía.

Regresa a dar la última reyerta

seremos puños que la patria escombre,

lanza que pugna aunque la vieron muerta.

Por Antonio Caponnetto

 

ANTONIO CAPONNETTO

Argentino. Nació en la Ciudad de la Santísima Trinidad el Dia de San Miguel Arcángel de 1951. Es Profesor de Historia y Doctor en Filosofía.
Tomado de:

No me fío un pelo

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Sumergidos como estamos en la labor -dirigida desde muy arriba-, de boicotear todo lo que suene a tradicional en las órdenes religiosas, y después de las famosas directivas para los conventos de clausura que –si se cumplen-, acabarán con esa espiritualidad clásica -¡¡¡puaj!!!- a la que tanto miedo tienen algunos, mis hermanos han celebrado un Capítulo el pasado mes de mayo.

Las conclusiones ya se han hecho públicas. En medio de una gran cantidad de indicaciones insistentes en la fraternidad, la remodelación del espíritu de la Orden, la necesidad de amarnos y comprendernos y de salir a las periferias para anunciar las sorpresas de Dios, y una serie más de blablablá estilo conciliar, las decisiones concretas no se han dejado esperar. Nos reúnen a todos los vejestorios en esta casa en la que me encuentro, para tenernos bien vigilados y establecer así un seguimiento de nuestro estado de aceptación o no de las directivas bergoglianas, que ya están aceptadas plenamente por los sesudos superiores de la Orden. Al mismo tiempo, se recomponen los noviciados, situando entre nosotros a los novicios más adelantados, que por no ser excesivamente numerosos, ayudarán –dicen-, a dar un nuevo aire al convento, para que los frailes más antiguos puedan conocer de primera mano lo que es la verdadera vida conventual y lo que significa el espíritu comunitario. Nos quieren reciclar, antes de que nos recicle definitivamente el evo supramundano.

Dios escribe derecho con renglones torcidos. Lo que pretende ser una decisión de castigo o de intento de enmendar a los pocos frailes recalcitrantes que quedamos, ha supuesto para mí una gran alegría, manifiesta en dos aspectos.

Por un lado, me vuelvo a reunir con mis queridos Fray Malaquías, Fray Peseta o Fray Escéptico –viejos compañeros de fatigas-, con lo cual se aseguran divertidas y jugosas horas de recreo en el claustro. Todos de la misma decrépita edad, que vemos con angustia, sufrimiento y dolor la nueva situación, que nos cuesta asimilar tantas sorpresas del Espíritu. Recuperaremos las reuniones amigables comentando la situación; y al mismo tiempo, para poder sobrevivir en este mundo áspero y sombrío, podremos recuperar el buen humor y la pequeña copita, siempre escondida bajo alguna losa de la celda de Fray Malaquías.

Por otra parte, y no menos importante, la presencia de novicios recién formados en los nuevos paradigmas, con su master de la Gregoriana o del Anselmianum bajo el brazo, modernistas convencidos, aportarán a los senectos vejestorios agudos análisis sobre la Amoris Laetitia o la Exultate. Se augura y promete jolgorio entre los quintañones, que sin duda contribuirá a restaurar nuestras arterias y huesos descalcificados.

Bendito sea Dios. Ya veremos lo que dura esta situación, antes de que se nos imponga el exilio definitivo en alguna cheka vaticana o nos manden a algún lúgubre sótano de Santa Marta, condenados a leer alguna Exhortación Apostólica de Bergoglio y escribir cien veces: Esto es Magisterio Pontificio.

Mientras llegan las próximas semanas, he observado unos movimientos vaticanos que han alegrado a muchos, pero que a mí me han sumergido de nuevo en una especie de remosqueo, porque me barrunto que hay gato encerrado. Las aparentes peleas de Bergoglio y los obispos alemanes son de elevado nivel. Primero dicen que hay que darle la comunión al cónyuge protestante. Luego, algunos de los obispos germanos dicen que no están de acuerdo con la otra mitad. De repente, surge una declaración-no-hecha-pública de la Doctrina de la Fe que dice que rien de rien. De nuevo protestan los obispos alemanes y dicen que van a ir a ver al Papa. Van a verlo (haciendo un esfuerzo por abandonar unos días sus diócesis) y éste les dice que se vuelvan a ir porque en realidad la decisión la tienen que tomar ellos en responsabilidad y es cosa suya. Se van mas contentos que unas pascuas luteranas. Francisco recibe a un grupo de luteranos y les dice que tenemos que amarnos más. De repente –segunda vez-, nueva carta de la Doctrina de la Fe diciendo que nanai del paragüay. De intercomunión, nada. Nuevas palabras del cardenal Marx para decir que le sorprende que el Papa haya dicho eso. (A mí también). Nueva discusión para ver si se puede o no se puede. Y dice que quiere ver al Papa para contrastar el dato.

Total, que mientras van y vienen, los cónyuges están comulgando por si acaso dicen que sí, y porque están seguros de que no van a decir que no.

A ver qué me dicen los novicios que vienen de Roma. Parece que alguien escuchó en los pasillos santamartinos que Bergoglio le decía a Ladaria: Sigue publicando instrucciones diciendo que no, y luego les diremos a los prusianos que hagan lo que quieran, pero hagan como que no. Pero sí. Caso por caso y casa por casa.

Y todos felices. La euforia de muchos medios católicos por la contundente decisión, me acumula una nube de moscas tras mi frailuna oreja. No me fío.

por Fray Gerundio de Tormes

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Especial de Corpus Christi

LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

Jueves de Corpus Christi

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

¡Oh banquete precioso y admirable!

Arzobispo de Ottawa ve desconcertante que el Papa diga a obispos alemanes que es aceptable cualquier cosa que decidan

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El arzobispo de Ottawa, Mons. Terrence Prendergast, sj, ha mostrado su estupor por el hecho de que, ante la posible comunión del cónyuge protestante de un matrimonio mixto, el papa Francisco dijera a los obispos alemanes que será aceptable lo que determinen si están todos de acuerdo.

«Lo más importante es el desafío de permanecer fieles a la doctrina católica y no proponer prácticas que socaven la fe y la necesidad de fomentar la lealtad y la comunión con la Iglesia universal». Así lo ha asegurado el arzobispo Terrence Prendergast, SJ, de Ottawa en una entrevista. Y añadió: «Es desconcertante saber que el Santo Padre les dijera a los obispos que lo que determinen es aceptable mientras todos estén de acuerdo».

A la mayoría de los obispos alemanes les gustaría ofrecer la comunión a los cónyuges protestantes de los católicos bajo ciertas circunstancias. Una minoría no está de acuerdo. Después de una reunión el 3 de mayo en el Vaticano entre representantes de ambos lados del debate, el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe les dijo que el Papa Francisco quería que los obispos alemanes llegaran a un consenso sobre el asunto.

El cardenal holandés Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, en una carta abierta el 5 de mayo, instó al Papa a proporcionar claridad, explicando que tanto el Catecismo de la Iglesia Católica como el Derecho Canónico no permiten la intercomunión con los protestantes.

Muchos obispos en el mundo están en contra

«El Papa Francisco tiene razón cuando dice que no todos los debates teológicos deben resolverse mediante intervenciones autorizadas del magisterio papal», dijo Prendergast. «Y el cardenal Eijk tiene razón cuando dice que la cuestión de la intercomunión es una cuestión doctrinal que no puede resolverse mediante una decisión aislada de una conferencia nacional de obispos».

«Esta es, de hecho, una situación clásica de discernimiento entre cosas que son cambiables, o posibles, y otras que no lo son», dijo el arzobispo jesuita. «Parece claro ahora que muchos obispos y católicos en el mundo consideran imprudente y doctrinalmente imposible lo que varios obispos en Alemania han propuesto».

El debate intercomunión llega al límite de la diversidad pastoral, dijo. «Recibir la Eucaristía está intrínsecamente relacionado con la fe, mi fe personal y la fe de la comunidad a la que pertenezco», dijo Prendergast. «Lo que la mayoría de los obispos en Alemania propone significa que una persona que no pertenece a la Iglesia Católica, puede de forma rutinaria, tal vez todos los domingos, recibir la Eucaristía en la Iglesia Católica».

«Este tipo de comunión abierta va en contra de la enseñanza católica y, por lo que puedo ver en las congregaciones no católicas que siguen una disciplina de ‘comunión abierta’, también es infructuosa espiritual y pastoralmente».

La gente en Ottawa le pregunta por el tema

El arzobispo dijo que no podía ignorar el debate alemán sobre la intercomuniónporque «la Iglesia es una red con vínculos muy estrechos» y la gente de Ottawa le preguntaba por el tema.

«Los católicos en Canadá generalmente saben que recibir la comunión requiere pertenecer a la Iglesia, entre otras cosas», dijo. «Esta disciplina es bien conocida y ampliamente apreciada en nuestras parroquias».

El debate intercomunitario ofrece una oportunidad para que los católicos en Canadá reconsideren sus propias prácticas eucarísticas, dijo, y señaló que a menudo los católicos que asisten a la iglesia tras años de no asistir, reciben la comunión «por rutina».

Se necesita enseñar más acerca de los beneficios de asistir a la Misa sin recibir la comunión, así como de lo que significa «estar debidamente dispuesto y en estado de gracia», dijo el arzobispo. «Siento que necesitamos invertir más para recibir los sacramentos de manera digna y fructífera. Esto es cierto para la Eucaristía, pero también para el Bautismo y la Confirmación».

«El formalismo y la rutina cultural por sí solo no lo harán», dijo. «Recibir la comunión tiene que marcar la diferencia en nuestras vidas y ser significativo. De lo contrario, nos estamos engañando a nosotros mismos, y como pastores estamos engañando a otros. En la Sagrada Comunión, recibimos al Señor y, para recibir dignamente, debemos estar completamente abiertos a Él y conectados con Su Iglesia, visible e invisiblemente, institucionalmente e internamente. Eso, y nada menos, es la enseñanza católica».

InfoCatólica – 24 de mayo 2018

L’articolo Arzobispo de Ottawa ve desconcertante que el Papa diga a obispos alemanes que es aceptable cualquier cosa que decidan proviene da Correspondencia romana | agencia de información.

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Cardenal Marx: En el debate intercomunión, las diócesis podrían tener reglas diferentes

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El cardenal Reinhard Marx, el jefe de los obispos alemanes, ahora se está abriendo a la idea de que las diferentes diócesis alemanas puedan tener diferentes reglas sobre la posible admisión de cónyuges protestantes de los católicos a la Sagrada Comunión. Otro obispo acaba de decir, además, que el papa Francisco parece no ver en las nuevas directrices de intercomunión alemanas una “amenaza a la fe”.

El sábado pasado, el Katholikentag alemán (una reunión católica nacional con unos 50,000 participantes) en Münster llegó a su fin. Ahora, al comienzo de esta semana, las declaraciones de los obispos alemanes participantes sobre el debate en curso de intercomunión están siendo ampliamente divulgadas en la prensa alemana.

Una de las figuras más prominentes es, por supuesto, el Cardenal Marx. Durante los eventos de Katholikentag, dijo dos cosas importantes que merecen ser informadas. En primer lugar, afirmó en una entrevista con el sitio web de noticias de los obispos alemanes Katholisch.de (alrededor del minuto 8 del video) que el papa Francisco no desea que “nos quedemos quietos y que miremos hacia atrás” con respecto al ecumenismo. Más bien, el Papa desea que “avancemos, avanti, y veamos qué posibilidades [para una comunidad ecuménica mayor] tenemos”. Así dice el Cardenal Marx. Esto, por supuesto, implica que el Papa mismo desea que “avancemos” con el tema de la intercomunión.

La segunda afirmación que ahora se divulga ampliamente es que Marx, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de tener diferentes reglas de intercomunión establecidas por las diócesis alemanas, respondió: “Sí, ese ya es el caso”. Según Marx, la conferencia de obispos alemanes “no puede tomar medidas legislativas para las diócesis individuales”, ya que el “obispo es en la diócesis individual el legislador”. Así, explica el cardenal alemán, la propia conferencia episcopal “no tiene competencia para dar órdenes” con respecto a los obispos individuales. El sitio web católico austriaco Kath.net explica estas palabras de la siguiente manera: “La lucha entre los obispos alemanes sobre la distribución de la Sagrada Eucaristía a los protestantes podría llevar al resultado de que las diócesis alemanas reciban [y acaten] normas diferentes”.

Esto, por supuesto, es una preparación para la decisión del ala progresista en Alemania de seguir adelante con su agenda relativizante con respecto a la Comunión para los cónyuges protestantes. Como otro obispo alemán, Peter Kohlgraf, sucesor del cardenal Karl Lehmann en Mainz, propuso en el Katholikentag que el propio Papa había dado el mensaje de que no cree que las recientes directrices de intercomunión de febrero de 2018 sean una “amenaza a la fe”. Al explicar las palabras papales que propusieron y alentaron un “posible acuerdo unánime” entre los obispos alemanes, Kohlgraf dijo que no significaba un consentimiento unánime completo entre todos los obispos, sino más bien “que discutiéramos una vez más nuestra información de forma tal que la minoría no quede mal, pero también que a nadie se le cuestione sobre su propia catolicidad”.

Este tipo de interpretación parece preparar el camino para que el campo progresista en Alemania tenga una reunión adicional con los obispos opositores, entre ellos el Cardenal Rainer Woelki y el Obispo Rudolf Voderholzer, y luego implementar las directrices pastorales esencialmente como ya habían sido aprobadas con una mayoría de dos tercios en febrero.

Además, Kohlgraf insiste en que el Papa no cree que esta decisión mayoritaria ponga en peligro la fe y la unidad de la Iglesia. Como dice el informe de Katholisch.de:

Se siente “personalmente herido”, dice Kohlgraf, “cuando la carta de los siete obispos a Roma advierte y afirma que a través de mi voto, junto con la mayoría de mis hermanos obispos, la sustancia de la Fe y la unidad de la Iglesia están en peligro. Si entiendo correctamente al Papa, entonces él no ve ese peligro”.

Si no se llegara a un acuerdo entre ambos campos, explica el prelado, entonces cada obispo sería libre de establecer sus propias reglas para su propia diócesis. Sin embargo, agrega que “me resultaría interesante [sic] ver qué sucede cuando en Colonia, hay otra regla que en Aquisgrán”. Seguramente “habría una mayor falta de comprensión y un aumento de la indignación” entre los fieles, advierte el obispo.

Ambas declaraciones tomadas en conjunto – la de Marx y la de Kohlgraf – podría así ser seguro predecir que los progresistas – viendo que los obispos conservadores no están dispuestos a ceder, a pesar de la propia falta de corrección doctrinal del papa Francisco – implementarán sus propias directrices revolucionarias de intercomunión y explicarán que aquellos que se oponen a los obispos son libres de no implementarlos en sus propias diócesis. En este contexto, las propias palabras del cardenal Marx en el Katholikentag también tienen más sentido ahora: “Deseamos buscar la mayor unanimidad posible, pero no se puede seguir buscando y discutiendo hasta que se encuentre la unanimidad”.

En contraste, el obispo Stefan Oster, uno de los siete obispos opositores, advirtió durante el Katholikentag contra un “ecumenismo vago”, por el cual la cuestión de la verdad se está eliminando. “Quienquiera que reciba la Sagrada Comunión”, explica el obispo bávaro de Passau, “también dice ‘Amén’ a la comprensión católica de la Iglesia, así con un Papa y obispos”.

En este contexto, podría valer la pena recordar que, durante los dos controvertidos sínodos familiares, estuvieron esencialmente los mismos obispos conservadores -seis en ese momento- que se opusieron a la idea de admitir a los divorciados “vueltos a casar” a la Sagrada Comunión. El obispo Oster, que estaba entre ellos, estableció más tarde sus propias pautas pastorales con respecto a Amoris Laetitia, con una comprensión más restringida de ese documento papal. Es muy posible que eso sea lo que sucederá nuevamente con respecto a la intercomunión. Por supuesto, en cualquier caso, esta forma de enfoque individual no es una solución para la grave atenuación doctrinal y pastoral promovida papalmente del único Sacramento de la Sagrada Eucaristía.

Maike Hickson

por One Peter Five

(Traducción: Rocío Salas. Artículo original)

 

La votación de la Conferencia Episcopal Alemana sobre la intercomunión

Queridos amigos:

La Conferencia Episcopal Alemana ha votado por una amplia mayoría a favor de unas pautas según las cuales un protestante casado con un católico pueda recibir la Eucaristía, acercarse a la Comunión, si cumple una serie de condiciones: tiene que haber hecho examen de conciencia con un sacerdote o cualquier otra persona con responsabilidad pastoral; haber afirmado la fe de la Iglesia Católica además de haber deseado poner fin a graves desórdenes espirituales, y tener el deseo de satisfacer la sed de la Eucaristía.

Siete miembros de la Conferencia Episcopal Alemana han votado en contra de las pautas mencionadas, y han solicitado la opinión de algunos dicasterios de la Curia romana. A consecuencia de ello, una delegación de dicha conferencia episcopal a Roma, donde se ha reunido con unos representantes de la Curia, entre los que se encontraba el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En dicho encuentro intervino el cardenal arzobispo de Utrecht, el holandés Willem Jakobus Eijk. Les voy a leer su carta, su intervención, porque es muy significativa, muy notable, y nos interpela a la conciencia:

Es inexplicable la respuesta del Santo Padre a la Conferencia Episcopal Alemana, a través del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, informando que la Conferencia debería discutir nuevamente el borrador para alcanzar de ser posible un resultado unánime. La doctrina y práctica de la Iglesia respecto a la administración del sacramento de la eucaristía a los protestantes es muy clara. Y el Código de Derecho Canónico dice lo siguiente:

Aquí tenemos la cita el artículo 844 del Código que se refiere al Catecismo de la Iglesia Católica. Esto es lo que dice:

«Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.»

Hasta aquí el Código.

Ante todo, está claro que se refiere sólo a emergencias, y a cuando se está en peligro de muerte. Pero la intercomunión, esto es, la posibilidad de administrar la Comunión a un no católico, en principio, sólo es posible en el caso de los cristianos ortodoxos, y esto porque las iglesias ortodoxas orientales, a pesar de no estar en plena comunión con la Iglesia Católica, tienen sin embargo sacramentos verdaderos. Y sobre todo, porque en virtud de la sucesión apostólica, poseen un sacerdocio y una Eucaristía válidos. Por tanto, podemos decir que su fe en el sacerdocio, en la Eucaristía y en el sacramento de la penitencia es igual a la de la Iglesia Católica, a pesar de diferencias en algunos puntos importantes, como por ejemplo el reconocimiento de la autoridad del Vicario de Cristo.

Por el contrario, los protestantes –porque no olvidemos que en el documento de la Conferencia Episcopal Alemana se habla de protestantes, de administrar la Comunión a protestantes–, a diferencia de los ortodoxos, no comparten la fe en el sacerdocio ni la fe en la Eucaristía, ya que la mayoría de los protestantes alemanes son luteranos, y los protestantes no creen en la transustanciación sino en la consustanciación, que supone la convicción de que además del Cuerpo y la Sangre de Cristo también están presentes en el altar el pan y el vino. Y si alguno recibe el pan y el vino sin creer esto, no están presentes el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por consiguiente, esta de la consustanciación es una doctrina que admite la presencia simultánea del pan y el vino con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, negando el dogma de la Iglesia según el cual el pan y el vino se transforman sustancialmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Esta doctrina luterana difiere de la católica porque la doctrina católica de la transustanciación supone la fe en que lo que se recibe bajo las apariencias o especies de pan y vino, en la Hostia y el vino, sigue siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo porque ya no están ahí las sustancias del pan y del vino. A causa de esta diferencia esencial no se debe administrar la Comunión a un protestante, aunque sea cónyuge de una persona católica. Porque el protestante, al no compartir este dogma fundamental de la Iglesia Católica, no vive en plena comunión con la Iglesia, y ante todo, no comparte expresamente la misma fe en la Eucaristía

Y la diferencia entre la consustanciación y la transustanciación es hasta tal punto enorme que es preciso exigir que todo el que desee recibir la Sagrada Comunión entre expresa y formalmente en plena comunión con la Iglesia Católica, y confirme de esta forma tan explícita que acepta la fe de la Iglesia Católica en la Eucaristía. Por lo tanto, un examen de conciencia con una sacerdote o cualquier otra persona con autoridad  pastoral, como piden los obispos alemanes, no es suficiente garantía de que la persona en cuestión acepte plenamente la doctrina de la Iglesia. El borrador de las pautas de la Conferencia Episcopal Alemana, sugiere que se trata solamente del caso de algunos protestantes casados con católicos que quisieran recibir la Comunión. La experiencia enseña que en la práctica es inevitable que estos pocos, estos casos reducidos, vayan siempre en aumento, porque los protestantes, aunque estén casados con católicos, al ver como otros protestantes casados con católicos reciben la Comunión, pensarán que pueden hacer lo mismo. Entonces todos los protestantes casados con católicos se considerarán autorizados a comulgar, y al final, también los protestantes que estén casados no con católicos sino con otros protestantes querrán hacerlo. Porque la experiencia demuestra que con unas reglas tan vagas, tan imprecisas, es inevitable que esos criterios se propaguen con rapidez.

Ahora bien, prosigue el cardenal Eijk, cuya postura estoy presentando:

«El Santo Padre ha hecho saber a la delegación de la Conferencia Episcopal Alemana que debe debatir nuevamente el documento a fin de llegar a un criterio unánime. Pero –se pregunta el cardenal de Utrecht–, ¿unanimidad en qué? Porque suponiendo que todos los miembros de la Conferencia Episcopal Alemana, después de haber vuelto a debatir la cuestión, resuelvan por unanimidad que se puede administrar la Comunión a los protestantes casados con católicos –admitiendo que esto llegara a pasar–, a pesar de que esta postura es contraria a lo que dicen el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica, si esta postura se volviese la práctica de la Iglesia alemana, se pregunta el cardenal Eijk, y añade: la práctica de la Iglesia Católica, fundada sobre su fe, no es determinada ni se se altera estadísticamente porque en una conferencia episcopal la mayoría vote a favor de ello, ni siquiera si lo hace por unanimidad. Y, continúa el cardenal Eijk, «el Romano Pontífice, que, como sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los obispos como de la multitud de los fieles”, debería haber reaccionado exponiendo lo que dicen el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica».

El cardenal Eijk agrega que el Santo Padre debería haber dado unas pautas claras a la delegación de la Conferencia Episcopal alemana, basadas en la clara doctrina y práctica de la Iglesia. «Y así debería haber respondido –prosigue el cardenal arzobispo holandés– el Papa a aquella señora luterana que el 15 de noviembre de 2015 le preguntó si ella, que es luterana, podría recibir la Comunión junto con su esposo católico, El Papa debería haber respondido: “Esto no es aceptable”, en vez de sugerir que podía recibirla por estar bautizada, apoyándose en lo que le dijera la conciencia». Destaca el cardenal Eijk que cuando no se aclaran las cosas se genera confusión entre los fieles y se pone en peligro la unidad de la Iglesia, y explica asimismo que lo hacen también los cardenales que proponen públicamente bendecir las relaciones homosexuales, lo cual es diametralmente opuesto a la doctrina de la Iglesia, fundada en las Sagradas Escrituras, es decir que, según el orden de la creación, sólo hay matrimonio entre un hombre y una mujer. Continúa el cardenal con estas palabras: «Al observar que los obispos, y sobre todo el Sucesor de San Pedro no mantienen fielmente la unidad el Depósito de la Fe contenido en la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura –estas palabras son muy fuertes; dice que no mantiene el Depósito de la Fe–, y al observar esto dice: «No puedo menos que pensar en el artículo 675 del Catecismo de la Iglesia Católica, que dice: “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la Tierra desvelará el misterio de iniquidad bajo la forma de una impostura religiosa qe proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la vedad”». Hasta aquí la carta del cardenal, y qué más se puede añadir a estas palabras tan fuertes sino subrayar una vez más que las dice un cardenal de la Iglesia Católica, un cardenal al que damos las gracias por su valentía: su Eminencia el card. Jakobus Eijk, arzobispo de Utrecht.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe)

por Roberto de Mattei

Tomado de:

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Columnista invitado sobre la blasfema “MetGala”: qué bajo hemos caído

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Muchos lectores habrán visto el film de 1963 de Otto Preminger: “El Cardenal.” Consiguió cierto permiso de la novela epónima de Henry Morton Robinson, pero más allá de ser un film excelente, recrea perfectamente mucho de la belleza de la liturgia de la Iglesia Católica en la víspera de su, digámoslo, “renovación.” Una de las más antiguas y hermosas ceremonias de la liturgia tradicional es la de la consagración episcopal, y partes de ella son recreadas de una manera bellísima en la película de Preminger.

No sorprende que haya sido despedazada por las reformas post-conciliares. El papa Pablo VI, que no dejó nada intacto, tal como deseaba, comenzó el cambio de las ceremonias de consagración episcopal antes de la promulgación de su nueva misa en 1969. A los 00:28 segundos del video clip que acompaña la película, uno puede ver y oír esa parte de la ceremonia tradicional en la que la mitra es colocada sobre la cabeza del nuevo obispo consagrado. Aquí está la oración en latín y en español de la oración que se pronunciaba en ese momento. Está repleta de referencias bíblicas del Viejo Testamento, y alusiones al oficio del obispo encontradas en el Nuevo Testamento:

Imponimus, Domine, capiti hujus Antistitis et agonistae tui galeam munitionis et salutis, quatenus, decorata facie et armato capite, cornibus utriusque Testamenti terribilis appareat adversariis Veritatis; et, te ei largiente gratiam impugnator eorum robustus exsistat, qui Moysi famuli tui faciam ex tui sermonis consortio decoratam, lucidissimis tuae claritatis ac veritatis cornibus insignisti, et capiti Aaron pontificis tui thiaram imponi jussisti.

 

Colocamos, Señor, sobre la cabeza de este Obispo y atleta vuestro el yelmo de defensa y salvación, a fin de que por él, por el ornato de su faz y con la cabeza armada por la fuerza de los dos Testamentos, aparezca terrible a los enemigos de la verdad, y dándole Tú gracia, sea un fuerte impugnador de los mismos; Tú que adornaste la faz de Moisés por la gracia de tu conversación con los rayos resplandecientes de resplandor y verdad y ordenaste colocar la tiara sobre la cabeza de tu Pontífice Aarón.

Al observar la última farsa en el Museo Metropolitano de Nueva York, la mitra y su parodia, tuvieron un lugar prominente como en el comentario sobre quien  el verdadero derecho a usarla. Todo fue un recordatorio del hecho de que la consagración episcopal fue ciertamente ‘desvestida’ de la oración anterior y de muchas otras oraciones significativas…. y estamos ahora ‘desnudos frente a nuestros enemigos.’

Monseñor X

Por RORATE CÆLI

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

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Cuando no cabía duda alguna sobre la misión del Vicario de Cristo para confirmar a sus hermanos en la fe, estaban bien patentes los principios básicos del catolicismo. Principios generales que no se conculcaban ante la consideración de situaciones especiales o casos particulares. No era necesario publicar una encíclica con notas a pie de página que desmontara la ley general. No hacía falta difundir cartitas exegéticas a sumisos obispos amiguetes, que pasaran luego a las Actae Apostolicae Sedis, con carácter magisterial (por supuesto). No era necesario un Dictador que hiciera de las doctrinas de Nuestro Señor una especie de cortijo privado. No cabía esta figura en el escenario. Y si aparecía alguna, se le mandaba al paro ipso facto.

Una de las abundantes percepciones inmediatas del católico, fue siempre el carácter sagrado de las vestiduras sacerdotales y litúrgicas. No por sí mismas, claro está. Por su significado simbólico y por lo que representan. Las vestiduras se llamaban en aquellos tiempos vestiduras sagradas. Cada una de ellas tenía su sentido explicativo, su significado, su valor y su oración propia. Antes de ser utilizadas, eran bendecidas ya que iban a servir en los oficios litúrgicos. Efectivamente, eran vestiduras sagradas. El sacerdote revestido con sus ornamentos para la Misa, el Obispo con su mitra o su báculo, el Papa con su tiara, el anillo del pescador o sus hábitos pontificales. Todo tenía un sentido sacro, hasta que llegaron los tiempos de la vulgaridad y la blasfemia. Y es que si se niega lo sacro, se pasa inmediatamente a lo zafio, lo grosero y tosco, para llegar irremisiblemente a lo blasfemo.

En mis tiempos maduros -inmediatamente después del Vaticano II-, asistí a esta desacralización de las vestiduras sagradas, que se presentaba con aires de pobreza, sencillez y espontaneidad. Con todo ello se perdió la dignidad sacerdotal. Como se ha perdido hoy la dignidad del Papado en manos del Gran Vulgarizador, que va delante de las ovejas para que imiten la mediocridad macarra. Desde los primeros días en que hizo mofa de las puntillas o los encajes, hasta la fecha.

Esta semana ha sido noticia en los medios religiosos la celebración en Nueva York de la Met Gala 2018, con el apasionante tema de La moda y la imaginación católica –o algo así-. Personajes de descomunal talla atea y pervertida, amiguetas de todo lo anticatólico, han recorrido la alfombra rojadescreída, revestidas con ropajes pseudo-sacerdotales, alas angelicales y coronas semejando las de la Santísima Virgen. Algún fraile picarón me decía que ver a Madonna con corona de virgen es un monumento al principio de contradicción.

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No me ha extrañado en absoluto que esta gente haya hecho alarde de su progresía y de su descarada insolencia con las cosas de Dios. Es tan ridículo como estrafalario y grotesco.

Lo que sí manifiesta el nivel actual del Vaticano Bergogliano es que algunas de estas vestiduras son auténticas, prestadas al efecto por el propio Vaticano. Tiaras de Papas, capas pluviales y otros aditamentos guardados en los Museos Vaticanos cuidadosamente prestados a esta Afrenta Sonrojante, supongo que sin interés crematístico. ¡Ah! Y con el coro de la capilla Sixtina entonando laudes al paso de las virginales modelos. Entre ellas, una de las que hace poco visitó a Bergoglio, suscitando ya entonces el escándalo del mundo católico.

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Esta es la Iglesia pobre para los pobres de Francisco que se viste de luces, y sintoniza con el mundo perverso de Holywood, cobra algunos sustanciosos dolaretes por el préstamo de los ropajes pontificios y manda al cardenal Dolan, -Payaso oficial de todo evento neoyorkino-, para que gaste bromitas con las mitras de las féminas, como si fueran de la Orden de las Consolatas Hijas de María.

Es verdad que Bergoglio se ha propuesto reformar la Curia desde el inicio de su engañosa y pre-pactada elección. Lo mismo se lleva a la Rihanna ésta de Presidenta del Dicasterio para la Blasfemia y la Homosexualidad. Me dicen que internet se ha poblado de lo que los jóvenes llaman memes, con la tipa de Papisa.

La profanación y mofa tiene su larga historia y no la han inventado estos pobres diablos. Tanto la que hacen hoy éstos blasfemos-ricachones-impenitentes bendecidos por el Vaticano, como las que exhibían algunos lustros atrás los asesinos de miles de sacerdotes en España.

Todo acaba en blasfemia. Y después, lo que venga.

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por Fray Gerundio de Tormes

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Obispo alemán afirma que el papa Francisco ha aprobado de hecho el texto sobre la intercomunión

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Como era razonablemente de esperar, el sector progresista del episcopado alemán está intentando interpretar favorablemente el mensaje que el pasado 3 de mayo envió el papa Francisco a los prelados alemanes por medio del arzobispo Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Papa les había dicho en Roma a los prelados alemanes que desea que alcancen una solución unánime, con lo que a todos los efectos declinó hacer más aclaraciones doctrinales con respecto al texto pastoral que acaban de publicar para Alemania, el cual permite que los cónyuges protestantes de algunos católicos reciban de modo habitual la Sagrada Comunión.

Tras su silencio inicial, el sector progresista del episcopado germano ha tomado públicamente la iniciativa haciendo su interpretación particular de los últimos consejos y actuaciones del Sumo Pontífice. Steffan Hesse, arzobispo de Hamburgo, se reunió el martes en Münster con la asamblea de la Comisión Central de los Católicos Alemanes (ZDK) en vísperas de la celebración bienal del Día del Catolicismo, que se celebra en la misma localidad, la cual comenzó el miércoles y se prolongará hasta el domingo. Según una nota de Katholisch.de, Francisco ha dado «una clara indicación del rumbo a seguir» [el destacado es nuestro] en la actual controversia de la Iglesia alemana sobre si se debe administrar la comunión a los protestantes casados con católicos.

Según explicó Hesse, al devolver Francisco la pelota a los prelados alemanes en vez de dirimir la cuestión en Roma, ha dado a entender que una conferencia episcopal tiene competencia de sobra para decidir una cuestión de esa índole. Por si fuera poco, en opinión de Hesse, el Pontífice ha dejado claro que la Conferencia Episcopal Alemana puede dictaminar en esta cuestión como ya lo hizo con su voto mayoritario. Por el momento se desconoce de qué más habló Hesse en la asamblea de la ZDK. Con todo, nos dan a entender que, con toda probabilidad, los progresistas intentarán encauzar futuros debates del episcopado alemán con miras a alcanzar el consenso unánime y colaborador que desea el Papa.

La interpretación personal que hace monseñor Hesse de la orientación pontificia es, en esencia, correcta. Prueba de ello es que el cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no está contento con la decisión (mejor dicho, indecisión) de Francisco en el asunto de la polémica alemana de la intercomunión.

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Cardenal Eijk menciona la profecía del Fin de los Tiempos en el debate sobre la intercomunión

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Un nuevo artículo de un columnista invitado, el cardenal Willem Jacobus Eijk, arzobispo de Utrecht, Países Bajos, fue publicado hoy en el blog de Edward Pentin en National Catholic Register. Su artículo trata la cuestión de la intecomunión para los esposos de los católicos de Alemania, tema que cobró relevancia cuando una delegación de obispos alemanes — entre los cuales solo una minoría se opuso a tales cambios en la práctica eucarística — fue enviado de vuelta a casa por el papa Francisco y la Congregación para la Doctrina de la Fe sin haber respondido a sus preocupaciones ni autorizar la implementación de su plan para permitir en algunos casos la intercomunión, tras un proceso indefinido de “discernimiento”.

Eijk escribe:

Es inexplicable la respuesta del Santo Padre a la delegación de la Conferencia Episcopal Alemana, a través del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, informando que la Conferencia debiera discutir nuevamente el borrador para alcanzar un resultado unánime, de ser posible. La doctrina y práctica de la Iglesia respecto a la administración del sacramento de la eucaristía a los protestantes es muy claro.

Luego, Eijk se refiere al canon 844 del código de derecho canónico de 1983, el cual establece:

“Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.” C.I.C./1983, can. 844 § 4 (cf. Catecismo de la Iglesia Católica (CCC) no. 1400).

Eijk continúa, observando una diferencia importante — raramente mencionada en discusiones sobre este tema — sobre quiénes son los destinatarios de ese canon:

En principio, la intercomunión solo es posible con los cristianos ortodoxos porque las iglesias orientales, si bien no están en comunión plena con la Iglesia Católica tienen verdaderos sacramentos y, por sobre todo, un sacerdocio válido en virtud de su sucesión apostólica, y una eucaristía válida (CCC no 1400, C.I.C./1983 can. 844, § 3). Su fe en el sacerdocio, en la eucaristía y también en el sacramento de la penitencia es igual a la de la Iglesia Católica.

[…]Obviamente, la doctrina luterana de la consubstanciación difiere esencialmente de la doctrina católica de la transubstanciación que sostiene la fe de que lo recibido bajo las especies de pan y vino, incluso administradas a quienes no creen en la transubstanciación o incluso fuera del momento de la administración, sigue siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo y dejaron de ser las sustancias de pan y vino.

Debido a estas diferencias esenciales, la comunión no debiera ser administrada a un protestante, ni a uno casado con un católico, porque los protestantes no viven en comunión plena con la Iglesia Católica y por lo tanto no comparten explícitamente la fe en su eucaristía.

La reiteración de Eijk sobre esta diferencia teológica de la creencia luterana y la católica entre transubstanciación y consubstanciación es importante y oportuna. También lo es su reconocimiento de que el canon 844 está diseñado para permitir la comunión solamente a miembros de las iglesias ortodoxas orientales — e incluso en este caso, únicamente en circunstancias atenuantes como el peligro de muerte — por su creencia compartida de que la eucaristía es en verdad el Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

Eijk insiste en que “la reacción del Santo Padre debiera haber sido lo que dicen la ley canónica y el Catecismo de la Iglesia Católica” y “debiera haber dado directivas claras a la delegación de la Conferencia Episcopal alemana, basadas en la clara doctrina y práctica de la Iglesia”.

“Al fallar en proporcionar claridad,” escribe, “se crea gran confusión entre los fieles y se pone en peligro la unidad de la Iglesia.”

Algunos comentaristas católicos objetaron que Francisco siempre es claro; que hace saber lo que quiere incluso cuando lo que quiere es abdicar por completo a su deber: “No tomaré una decisión, así que deberán resolverlo ustedes mismos.”

Pero como dijo el obispo emérito de Corpus Christi, Texas, Rene Henry Gracida, en una entrevistareciente, lo que tenemos es cualquier cosa menos claridad:

Si bien Francisco ha realizado declaraciones heréticas, también ha realizado hábilmente declaraciones ortodoxas sobre el mismo asunto, haciendo por tanto casi imposible definirlo como hereje.

Para Gracida, esto significa que nos enfrentamos con otra pregunta: ¿Fue Francisco elegido de manera válida? Esto es, por supuesto, un agujero negro potencialmente peligroso porque los cónclaves están regidos por el secreto y casi no hay manera de demostrar cosa semejante, pero Gracida plantea lo que todos — a cada lado del debate sobre la validez papal — pueden ver con sus propios ojos:

Acusar de herejía a un hombre que es el supuesto Papa, acusar a un supuesto Romano Pontífice de error material en declaraciones sobre la fe o la moral, sugiere y presenta la intervención de una pregunta previa sobre su autenticidad en el augusto oficio de sucesor de Pedro como jefe de los apóstoles, es decir, ¿fue este hombre elegido válidamente por un cónclave auténtico de la Santa Iglesia Romana? Esto sucede porque cada sucesor de San Pedro goza del don de la infalibilidad.

Por lo tanto, antes de hablar sobre la excomunión de tal prelado uno debe examinar lógicamente si esta persona exhibe el fruto uniformemente bueno y seguro de la infalibilidad. Si parece caer repetidas veces en error material, alza antes que nada la pregunta sobre la validez de su elección, porque uno espera que un Romano Pontífice elegido de manera auténtica sea milagrosamente y uniformemente incapaz de afirmar errores en materia de la fe y la moral.

Como dije antes, no estoy convencido por los argumentos en favor de la invalidez de la elección de Francisco en base a interpretaciones dudosas de Universi Dominic Gregis. Dicho esto, pienso que sería un error descartarlos del todo — especialmente después de la investigación para The Dictator Pope que reveló que el cardenal Bergoglio pudo haber estado más involucrado de lo que se creía en la conspiración que planeó su elección. Y tal como afirma el obispo Gracida, la inconsistencia entre las protecciones del oficio papal tal como las entendemos y la realidad del pontificado actual de Francisco alza preguntas para las cuales no tenemos respuestas satisfactorias.

Sea cual fuere la verdad — y tal vez pueda faltar tiempo antes de llegar a saberla — todos los católicos estamos obligados a lidiar con la tremenda gravedad de esta situación. Una gravedad que el cardenal Eijk deja en claro en la conclusión de su obra:

Al observar que los obispos y sobre todo el sucesor de Pedro fracasan en mantener y transmitir fielmente y en unidad el depósito de la fe contenida en la sagrada tradición y la sagrada escritura, no puedo sino pensar en el artículo 675 del Catecismo de la Iglesia Católica:

“La última prueba de la Iglesia

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad.”

Si bien Eijk no menciona el significado más profundo de este pasaje, una ojeada al Catecismo muestra que #675 tiene una oración final de gran importancia – una oración que pone un broche a la cita del cardenal: “La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne.”

Luego, la #675 tiene notas al pie de página con múltiples referencias bíblicas sobre la persecución del fin de los tiempos, la apostasía, y la venida del anticristo – ocho, para ser exactos. Son las siguientes, en orden de aparición:

  • Lucas 18:8 – Yo os digo que ejercerá la venganza de ellos prontamente. Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura la fe sobre la tierra??
  • Mateo 24:12 – y por efecto de los excesos de la iniquidad, la caridad de los más se enfriará.
  • Lucas 21:12 – Pero antes de todo esto, os prenderán; os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, os llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi nombre.
  • Juan 15:19-20 – Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como vosotros no sois del mundo – porque Yo os he entresacado del  mundo–  el mundo os odia.  Acordaos de esta palabra que os dije: No es el siervo más grande que su Señor. Si me persiguieron a Mí, también os perseguirán a vosotros; si observaron mi palabra, observarán  también la vuestra.
  • 2 Tesalonicenses 2:4-12 – el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse el mismo en el templo de Dios, ostentándole como si fuera Dios –¿No os acordáis que estando yo todavía con vosotros os decía estas cosas?– Y ahora ya sabéis qué es lo que (le) detiene para que su manifestación sea a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo (hay) el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio. Y entonces se hará manifiesto el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca y destruirá con la manifestación de su Parusía; (aquel inicuo) cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse en retribución de no haber aceptado para su salvación el amor de la verdad. Y por esto Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira, para que sean juzgados todos aquellos incrédulos a la verdad, los cuales se complacen en la injusticia.
  • 1 Tesalonicenses 5:2-3 – Vosotros mismos sabéis perfectamente que, como ladrón de noche, así viene el día del Señor. Cuando digan: “Paz y seguridad”, entonces vendrá sobre ellos de repente la ruina, como los dolores del parto a la que está encinta; y no escaparán.
  • 2 Juan 7 – Porque han salido al mundo muchos impostores, que no confiesan que Jesucristo viene en carne. En esto se conoce al seductor y al Anticristo.
  • 1 Juan 2:18 – Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora.

Estos no son pasajes de poco peso. Y si la situación actual hace que un cardenal piense sobre estas realidades al punto que llega a escribir sobre ellas en público, las cosas se están poniendo muy serias de verdad.

Por favor continúen rezando por el papa Francisco, por su conversión a la fe católica plena, por su sucesor, y por la restauración de la Iglesia.

Steve Skojec

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

Especial de la Ascensión del Señor

VIGILIA DE LA ASCENSIÓN

ASCENSIÓN DEL SEÑOR 

Santa Misa del día:

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS 

Los padres de la Iglesia y la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo:

Fiesta de la Ascensión del Señor

Exposición dogmática, Exposición histórica y Exposición litúrgica:

ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Por San Agustín, SERMÓN 261:

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

“…y una nube lo ocultó de sus ojos”

La Ascensión del Señor

Un cardenal, siete obispos y cuatro nuevos “dubia”. Esta vez sobre la intercomunión

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El pasado sábado 28 de abril, el Papa Francisco recibió en audiencia al prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, el arzobispo y jesuita Luis Francisco Ladaria Ferrer, acompañado por el secretario de la misma congregación, Giacomo Morandi.

Es razonable imaginar que hayan hablado de la confrontación que hay en marcha entre los obispos de Alemania en relación a la posibilidad de dar la comunión también a los cónyuges protestantes casados con un católico.

De hecho, como confirmación de esto, el 30 de abril la Sala de Prensa vaticana ha informado que el 3 de mayo tendrá lugar en el Vaticano una cumbre cuyo fin es, precisamente, afrontar esta cuestión.

Pero, ¿cómo ha entrado con tanta fuerza esta cuestión en la agenda? Retrocedamos un poco.

El pasado 20 de febrero, la conferencia episcopal alemana aprobó con una gran mayoría un “manual pastoral” de instrucciones –aún no publicado, aunque rápidamente el cardenal Reinhardt Marx, presidente de la conferencia episcopal, dio a conocer sus contenidos fundamentales– que dice cuándo, cómo y por qué permitir dicha comunión, mucho más allá de los raros casos de extrema necesidad previstos por el derecho canónico.

Trece obispos votaron en contra. Y siete de estos, entre ellos un cardenal, remitieron a Roma, el 22 de marzo, una carta con sus “dubia” al prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, pidiendo una aclaración. La carta se le enviaron también, para que la vieran, al cardenal Kurt Koch, presidente del pontificio consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, a Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, secretario del pontificio consejo para los textos legislativos, y al nuncio apostólico en Alemania, Nikola Eterovic.

Los siete firmantes de la carta son Rainer Woelki, cardenal arzobispo de Colonia (en el centro de la foto, con el cardenal Marx a la derecha); Ludwig Schick, arzobispo de Bamberg; Gregor Hanke, obispo de Eichstätt; Konrad Zdarsa, obispo de Augusta; Wolfgang Ipolt, obispo de Görlitz; Rudolf Voderholzer, obispo de Ratisbona; y Stefan Oster, obispo de Passau.

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Un momento crucial para la Iglesia: Debate en Roma sobre intercomunión en mayo

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En mayo, habrá una reunión histórica entre la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) y algunos obispos alemanes sobre las recientes directrices pastorales alemanas sobre intercomunión. Muchos observadores bien informados de esta situación temen que esta reunión se convierta en un compromiso y aprobación oficial del Vaticano del enfoque progresista alemán con respecto a protestantes casados con católicos y su acceso a la Sagrada Comunión. Podría equivaler a un grave menoscabo del orden sacramental de la Iglesia similar al que hubo con Amoris Laetitia y sus consecuencias.

Mientras que el mundo ha estado observando el caso de Alfie, han ocurrido muchas cosas en Alemania y Roma con respecto a las recientes directrices pastorales del 22 de febrero de 2018, aprobadas por una mayoría de dos tercios de obispos alemanes – las cuales permiten a protestantes casados con católicos, en algunos casos individuales – a recibir la Sagrada Comunión.

Después de que se publicó esta decisión – a pesar de que la versión final de estas directrices pastorales aún no se ha difundido – siete obispos diocesanos escribieron una carta a diferentes destinatarios del Vaticano, solicitando una aclaración. Argumentaron que los obispos alemanes habían sobrepasado los límites de su competencia ya que estas nuevas directrices establecerían la intercomunicación que, hasta ahora, ha sido prohibida, excepto en casos de emergencia como el peligro de muerte inminente.

Kath.net – sitio web bien informado de noticias católicas de Austria – posteriormente afirmó que la Congregación para la Doctrina de la Fe envió, en abril, una carta a los obispos alemanes en la que rechaza este paquete de directrices pastorales. Kath.net también agregó que el Papa Francisco había dado su aprobación a esa desaprobadora carta de la CDF. Más tarde Edward Pentin, corresponsal en Roma del National Catholic Registeragregó información de que el Papa Francisco había, sin embargo, insistido en que esta carta de la CDF no iba a publicarse antes de que tenga lugar una reunión con algunos obispos alemanes, que ahora inició. (Hasta ahora, los obispos alemanes parecen cumplir con esta instrucción papal. Dos diócesis declinaron enviar a Onepeterfive una copia de esa carta). En esa próxima reunión, aún sin fecha (muy probablemente en mayo), se invitan a seis participantes alemanes: el Cardenal Rainer Woelki, el cardenal Reinhard Marx, el obispo Felix Genn, el obispo Karl-Heinz Wiesemann, el obispo Gerhard Feige, junto con el secretario general de la Conferencia episcopal, el padre jesuita Hans Langendörfer. La Congregación para la Doctrina de la Fe los ha invitado oficialmente. No está del todo claro en qué medida o si el Papa Francisco participará personalmente en esa reunión, a pesar de que algunas fuentes de noticias hablan de una reunión con él.

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¿El Papa rechaza la Intercomunión?

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Esta mañana apareció la noticia de que los obispos alemanes, quienes se vieron favorecidos durante el pontificado del papa Francisco y tienen una influencia sin precedentes, sufrieron un rechazo sorprendente desde Roma, donde la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) se negó — con la aprobación del Papa — a aceptar los lineamientos que permiten a algunos protestantes recibir la comunión en iglesias católicas. Pasemos a analizar y conocer un poco el trasfondo. [ N. de Adelante la Fe: Posteriormente a la publicación original de este artículo la Conferencia Episcopal Alemana ha desmentido que se haya producido dicha censura, lo cual consolida aún más lo expuesto en el mismo]

En febrero, los obispos alemanes aprobaron un folleto — llamado “guía de orientación” — que ofrecía un camino de “discernimiento” para los cónyuges de matrimonios mixtos protestante/católico para que pudieran recibir la comunión juntos en una iglesia católica. En aquel momento, Katholich.de, el sitio oficial de los obispos alemanes, había reportado que:

Una precondición es que el cónyuge protestante, “tras un discernimiento más profundo en una conversación espiritual con un sacerdote u otro miembro de la pastoral, tome la decisión a conciencia de afirmar la fe de la Iglesia Católica, así como de terminar con ‘una situación de emergencia espiritual seria’ y saciar su deseo por la eucaristía,” según el reporte final.

Sin embargo, el folleto, que había sido aprobado por la mayoría de los obispos alemanes, encontró la resistencia de siete miembros de la conferencia episcopal alemana, que se tomaron el trabajo inusual de expresar sus preocupaciones en una carta al Papa. No todos estos obispos son fuentes de resistencia del plan progresista. El supuesto líder del esfuerzo de protesta contra la intercomunión, el arzobispo Archbishop Ranier Woelki de Colonia, fue descrito como “una especie de Francisco antes de su aparición”, habiendo suplicado por un apaciguamiento de la cultura de guerra y una apertura, entre otras cosas, a una visión más positiva de las relaciones homosexuales duraderas, con lo que en 2012 ganó el Respect Award (Premio Respeto) de la Alianza Alemana contra la Homofobia.

En la noticia de hoy, sobre la respuesta de la CDF a la propuesta de los obispos considerándola inaceptable, quizás lo más sorprendente sea que el mismo Papa haya aprobado el rechazo directamente. Es sorprendente porque no fue sino la figura del papa Francisco la que comenzó a darle ímpetu a la intercomunión en Roma, en discursos que dio en noviembre de 2015.

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Siete obispos alemanes preguntan a Roma si los protestantes pueden recibir la comunión

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Siete de los 67 obispos alemanes han pedido a Roma que se pronuncie sobre la propuesta de la Conferencia Episcopal germana de que, en algunos casos, los protestantes puedan recibir la comunión.

En una carta enviada a la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, los prelados preguntan si la propuesta encaja con la doctrina católica, refuerza la verdadera unidad cristiana y cabe dentro de las competencias de la Conferencia Episcopal.

Según informa el Catholic Herald, los obispos alemanes aprobaron en febrero un documento pastoral que daba permiso a que los esposos protestantes de fieles católicos puedan comulgar tras hacer “un examen serio de la conciencia” y una afirmación “de la fe de la Iglesia”, para satisfacer “un hambre espiritual para la Eucaristía”. Una propuesta criticada ahora por los siete obispos que han escrito a Roma -encabezados por el cardenal de Colonia, Rainer Woelki– no solo porque los prelados habrían excedido su autoridad al aprobarla, sino también por las cuestiones dogmáticas y canónicas aún no resueltas que plantea.

El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Reinhard Marx, ya ha escrito su propia carta a los obispos disidentes en la que se muestra sorprendido por sus preocupaciones y les recuerda que el documento pastoral que se aprobó en febrero es solo un borrador y no un documento definitivo.

Cabe recordar que, tal y como publica el National Catholic Register, solo 13 de los 67 obispos alemanes se abstuvieron o votaron en contra de la propuesta de intercomunión para los esposos protestantes de católicos en el momento en el que ésta se adoptó.

Además del cardenal Woelki, la carta dirigida al Vaticano está firmada por el arzobispo de Bamberg, Ludwig Schick, y los obispos Konrad Zdarsa (Augsburgo), Gregor Maria Hanke (Eichstätt), Wolfgang Ipolt (Görlitz), Rudolf Voderholzer (Ratisbona) y Stefan Oster (Passau).

 

Religiòn Digital – 13 abril 2018

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Teólogo alemán: Los siete Obispos muestran desconfianza contra el card. Marx y el Papa

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Como consecuencia de la revelación del 4 de abril de que siete Obispos alemanes han recurrido al Vaticano en protesta contra la reciente decisión de la Conferencia Episcopal Alemana en favor de la intercomunión para protestantes casados con católicos, Ulrich Ruh, un teólogo católico alemán, afirma ahora que este movimiento es también un voto de desconfianza, no solo contra el cardenal Reinhard Marx, sino también contra el propio papa Francisco.

Como reporta la revista alemana FOCUS, hay, después de cinco años del reinado del papa Francisco, un creciente descontento entre algunos Obispos alemanes que no “desean apoyar silenciosamente por más tiempo la nueva agenda.” “Su carta urgente al Vaticano indica qué tan grande debe ser su frustración” agrega la revista. La pregunta fundamental, planteada por la reciente decisión de la Conferencia Episcopal Alemana de permitir, en casos individuales, a protestantes casados con católicos recibir la Sagrada Comunión, es: “¿Se abrirá la Iglesia más al mundo, o no?”, explica FOCUS.

Es en este contexto en el cual la revista FOCUS cita a Ulrich Ruh, un teólogo católico alemán y por mucho tiempo antiguo editor de la revista Herder Korrespondenz. Ruh, según FOCUS, dice que “la carta (de los siete Obispos) es un claro voto de desconfianza contra el cardenal Marx, y también contra el papa Francisco.” Porque, explica la revista, “la admisión de protestantes a la Comunión corresponde exactamente al camino tomado por el Papa: misericordia en vez de rigidez dogmática, decisiones sobre una base de caso por caso en vez interdicciones rígidas.”

Como FOCUS reporta además, este mismo enfoque también fue usado por el papa Francisco con relación a los divorciados “vueltos a casar”, y encontró resistencia del cardenal Joachim Meisner, entre otros, quien era el predecesor del cardenal Rainer Woelki en Cologne quien ahora él mismo lidera la oposición contra los reformadores en cuanto a la cuestión de la intercomunión.

FOCUS también señala que el mismo cardenal Marx parece estar aislado en Baviera. Él no es solo el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, sino también el de la Conferencia Episcopal regional de Baviera. Ahí, se encuentra ahora con la oposición de todos sus colegas bávaros, excepto por la diócesis de Würzburg donde un nuevo Obispo – Franz Jung – será pronto instalado. Dice FOCUS: “Para Marx, que también lidera la Conferencia Episcopal de Freising (bávara), esto significa: está ahí casi aislado.”

Una señal de un aislamiento más grande del cardenal Marx dentro de toda la Conferencia Episcopal Alemana podría verse en el hecho de que él está creciendo cada vez más cerca de Heinrich Bedford-Strohn, que es la cabeza de la Iglesia Evangélica de Alemania (EKD, por sus siglas en alemán) y del Obispo protestante de Baviera, como agrega la revista alemana. Continúa de este modo:

“¿Es el precio de esto el alejamiento de sus compañeros Obispos? En cualquier caso, los críticos conservadores advierten de una protestantización de la Iglesia Católica; ven en esto un peligro para la continuidad de la doctrina.

De acuerdo con la propia arquidiócesis del cardenal Woelki, los siete Obispos que están protestando pretenden “evadir una excepcionalidad alemana e ir, de una discusión ecuménica, a una solución sostenible a nivel mundial.”

Como FOCUS también señala, el cardenal Marx es, de todos los Obispos alemanes, el más cercano al Papa, ya que es un miembro del Consejo de los Nueve Cardenales del Papa. Esta cercana conexión entre Marx y Francisco también ha sido recientemente discutida por Edward Pentin, corresponsal de Roma del National Catholic Register. Él reporta:

“El cardenal Marx, quien de acuerdo con el prelado siempre invoca al Papa [en discusiones con sus compañeros Obispos Alemanes] para justificar sus posiciones, también dijo que [la decisión alemana para la intercomunión] fue el resultado de “el apoyo del papa Francisco para dar más pasos en favor del ecumenismo.”

De este modo, este nuevo conflicto dentro de la Iglesia Católica Alemana podría muy bien también afectar la propia agenda de reformas del papa Francisco.

En adición a las voces críticas provenientes de Alemania, el cardenal Paul Josef Cordes – antiguo presidente del Pontificio Consejo Cor Unum – también ahora ha alzado su voz en resistencia. En una declaración publicada por Edward Pentin, Cordes rechaza el paso inicial alemán hecho por la Conferencia Episcopal en favor de la intercomunión, diciendo que la recepción de la Sagrada Comunión siempre ha sido el más fuerte “signo visible para la comunión eclesial.” Continua diciendo que la Eucaristía “no solo expresa nuestra comunión personal con Jesucristo, sino también nuestra total comunión con la Iglesia.” “Nosotros creemos,” agrega Cordes, “que la comunión Eucarística y la comunión eclesial van juntos de modo tan cercano que es generalmente imposible para los cristianos no católicos recibir el sacramento de la Comunión sin compartir esa comunión [eclesiástica].” El cardenal Cordes- un prelado alemán que ahora reside en Roma – concluye: “La propuesta de la Conferencia Episcopal no puede afirmar estar teológicamente bien fundamentada.”

Al inicio de marzo de este año, el cardenal Walter Brandmüller ya había expresado su oposición pública al nuevo movimiento alemán hacia la intercomunión al llamar a esa línea argumentativa un “truco malvado.”

(Traducida por Alberto Ricardo Escobedo Villamonte para Adelante la Fe)

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Siete obispos alemanes apelan al Vaticano en contra de la intercomunión

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En una iniciativa inusual, siete obispos alemanes han protestado contra la decisión del 22 de febrero de la Conferencia Episcopal Alemana de permitir, en algunos casos, que protestantes cónyuges de católicos reciban la Sagrada Comunión. Esta iniciativa se presenta sin informar previamente al cardenal Reinhard Marx, jefe de los obispos alemanes en Alemania.

Como el diario alemán Kölner Stadt-Anzeiger informa hoy, los siete signatarios de una carta dirigida al Vaticano -la mayoría de la región de Baviera- recurrieron al Vaticano porque consideran que “el folleto pastoral para matrimonios mixtos, aprobado por una mayoría de dos tercios, es ilegal puesto que en su intención viola la doctrina católica y la unidad de la Iglesia”, en palabras del periódico.

El 22 de febrero los obispos alemanes habían aprobado un folleto que permite a un cónyuge protestante recibir la Sagrada Comunión “después de un profundo discernimiento en conversación espiritual con el sacerdote u otro funcionario pastoral” y después de una “decisión de conciencia para afirmar la Fe de la Iglesia Católica”, así como también para” poner fin a una grave situación de emergencia espiritual”.

La carta escrita por los siete obispos está dirigida al Arzobispo Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como al Cardenal Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. En ella, los siete obispos alemanes piden al Vaticano ayuda y aclaración del asunto en cuestión e insisten en que la Conferencia Episcopal Alemana pasó por encima de su competencia al permitir que los cónyuges protestantes reciban la Sagrada Comunión. También señalan que hay involucradas varias preguntas abiertas dogmáticas y canónicas.

El Kölner Stadt-Anzeiger obtuvo tanto la carta de los siete obispos como la propia respuesta del 4 de abril del cardenal Marx. En su propia carta, el Cardenal Marx se muestra sorprendido, rechaza las afirmaciones de los siete obispos y declara que el folleto pastoral del 22 de febrero fue simplemente un borrador y todavía no es el documento final.

Los signatarios de la Carta de los Siete Obispos de tres páginas son: el Cardenal Rainer Woelki (Köln), el Arzobispo Ludwig Schick (Bamberg), el Obispo Konrad Zdarsa (Augsburgo), los Obispos Gregor Maria Hanke (Eichstätt), el Obispo Wolfgang Ipolt (Görlitz), El Obispo Rudolf Voderholzer (Regensburg), así como el Obispo Stefan Oster (Passau).

Es significativo notar que no se había esperado esta resistencia en febrero cuando el Cardenal Marx presentó el nuevo folleto pastoral. En ese momento, se dijo que la discusión sobre el folleto era “animada”, pero se hizo hincapié en que la mayoría aprobó el documento. Solo ahora queda más claro que era simplemente una mayoría de dos tercios de los obispos alemanes quienes entonces aprobaron esta nueva iniciativa ecuménica de la Conferencia Episcopal Alemana.

Por lo tanto, es bueno ver que al menos algunos obispos alemanes aún están resistiendo algo de la agenda progresista en Alemania. Cabe señalar que no tomaron medidas similares cuando los obispos alemanes publicaron, el 1 de febrero de 2017, sus pautas pastorales con respecto a Amoris Laetitia, permitiendo a las parejas divorciadas y “vueltas a casar” recibir la Sagrada Comunión – nuevamente por supuesto “en casos particulares” y “después una decisión de conciencia”.

(Traducción: Xavier P. Díaz para Adelante la Fe)

Maike Hickson | One Peter Five

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Felices Pascuas de Resurrección

La Resurrección de Cristo - Bartolomé Esteban Murillo - Real Academia de Bellas Artes San Fernando (1)

Resóndens autem Angelus, dixit muliéribus:  « Nolíte timére vos: scio enim, quod Jesum, qui crucifíxus est, quáeritis: non est hic: surréxit enim, sicut dixit.

Hablando el ángel, dijo: No temáis vosotras, pues ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, pues resucitó como lo dijo.

El blog 

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!Les desea felices pascuas de resurrección!

Viernes Santo

SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA VESPERTINA EN
LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
(Doble de 1ª clase – Ornamentos negros y morados )

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La Estación es en la basílica que en Roma representa a Jerusalén, y cuyo nombre lleva. Está consagrada a la Pasión del Salvador, y posee tierra del Calvario, fragmentos importantes de la verdadera Cruz y uno de los clavos con que Jesús fué crucificado.
El Viernes Santo es un día de duelo, el mayor de todos. Cristo muere. El dominio de la muerte, consecuencia del pecado, sobre todas nuestras vidas humanas alcanza incluso al jefe de la humanidad, el Hijo de Dios hecho hombre.

Pero, como todos los cristianos lo saben, esta muerte que Jesús ha compartido con nosotros y que fue tan atroz para Él, respondía a los designios de Dios sobre la salvación del mundo. Impuesta por el Padre a su Hijo, éste la aceptó para nuestra redención. Desde entonces la cruz de Cristo es la gloria de los cristianos. Ayer le cantábamos ya: “Para nosotros toda nuestra gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. Hoy lo repite aún la Iglesia y presenta la misma cruz a nuestra adoración: «He aquí el madero de la cruz, del cual pendió la salvación del mundo”. Por ello, el Viernes Santo es al mismo tiempo que un día de luto, el día que ha devuelto la esperanza a los hombres; él nos lleva a la alegría de la resurrección.

La acción litúrgica con que la Iglesia celebra, por la tarde, la redención del mundo, debería ser amada de todos los cristianos. En este día, el canto solemne de la Pasión, las grandes oraciones en que la Iglesia ora confiada por la salvación de todos los hombres, la adoración de la cruz y el canto de los improperios son algo más que ritos emocionantes; es la oración y el hacimiento de gracias de los rescatados que, en comunidad, adquieren conciencia ante Dios de todo lo que el misterio de la cruz representa para ellos.

El oficio se compone de cuatro partes. La primera es una catequesis que se compone de dos lecturas tomadas del Antiguo Testamento y el canto de la Pasión según San Juan. La segunda es una serie de oraciones solemnes, las grandes oraciones. La tercera es la adoración de la cruz, trofeo de nuestra redención. La cuarta es un rito de comunión.

PRIMERA PARTE DE LA
ACCIÓN LITÚRGICA O LECCIÓN

El altar, del todo desnudo: sin cruz, candelabros, ni manteles.
Todo preparado, comienza la procesión al altar en silencio. Los clérigos, ministros o ayudantes y el celebrante, cuando llegan al altar, hácenle reverencia; luego, celebrante y sagrados ministros, no los ayudantes, se postran por tierra; pero, los demás se van a sus asientos, y allí permanecen arrodillados y profundamente inclinados: y todos oran brevemente en silencio.
Dada señal, surgen todos de la inclinación, pero siguen arrodillados; sólo el celebrante, de pie anle las gradas del altar, dice, juntas las manos y en tono ferial:

Oratio. – Deus, qui peccáti véteris hereditáriam mortem, in qua posteritátis genus omne succésserat, Christi tui, Dómini nostri, passióne solvísti : da, ut, confórmes eídem facti; sicut imáginem terrénæ natúræ necessitáte portávimus, ita imáginem cæléstis grátiæ sanctificatióne portémus. Per eúndem Cristum Dóminum nostrum. Oración. – ¡Oh Dios!, que por la Pasión de tu Cristo, Señor nuestro, remediaste la muerte del pecado original, en que, por sucesión hereditaria, había incurrido  toda la posteridad del humano linaje, concédenos que, hechos nosotros conformes a Él, así como por necesidad llevamos la imagen de la terrena naturaleza terrenal, llevemos también,  por la gracia santificante, la imagen de la celestial. Por el mismo Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén

Primera lección. Oseas 6, 1-6

Haec dicit Dóminus : In tribulatióne sua mane consúrgent ad me: Veníte, et revertámur ad Dóminum: quia ipse cepit, et sanábit nos: percútiet et curábit nos. Vivificábit nos post duos dies: in die tértia suscitábit nos, et vivémus in conspéctu eius. Sciémus, sequemúrque, ut cognoscámus Dóminum: quasi dilúculum præparátus est egréssus ejus, et véniet quasi imber nobis temporáneus, et serótinus terræ. Quid fáciam tibi, Ephraïm? Quid faciam tibi, Juda? misericórdia vestra quasi nubes matutína: et quasi ros mane pertránsiens. Propter hoc dolávi in prophétis, occídi eos in verbis oris mei: et judícia tua quasi lux egrediéntur. Quia misericórdiam vólui et non sacrifícium, et scientiam Dei, plus quam holocáusta. Esto dice el Señor: En su tribulación de mañana se levantarán a Mí: Venid, y volvámonos al Señor: porque Él nos tomó, y nos sanará; herirá, y nos curará. Nos vivificará después de dos días; al dio tercero nos resucitará, y viviremos en su presencia. Conoceremos al Señor, y le seguiremos para conocerle: como la aurora está preparada su salida; y vendrá a nosotros como lluvia temprana y tardía de la tierra. ¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? vuestra misericordia es como nube matinal, y como rocío pasajero de madrugada. Por eso los acepillé por los Profetas; les di muerte con las palabras de mi boca; y tus juicios como luz saldrán. Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Tracto (Hab. III)

Dómine, audívi audítum tuum, et tímui : considerávi ópera tua, et expávi. In médio duórum animálium innotescéris: dum appropinquáverint anni, cognoscéris: dum advénerit tempus, ostendéris. In eo, dum conturbáta fúerit ánima mea: in ira, misericórdiæ memor eris. Deus a Líbano véniet, et Sanctus de monte umbróso, et condénso. Opéruit cælos majéstas ejus: et laudis ejus plena est terra. Oí, Señor, tu anuncio, y temí; investigué tus obras, y quedé pasmado. V. En medio de dos animales te harás conocer; mientras se aproximan los años por Ti prescritos, nos harás conocer cuanto has prometido; cuando llegue este tiempo te mostrarás. V. Al verse conturbada mi alma; en tu ira te acordarás de la misericordia. V. Dios vendrá del Líbano, y el Santo de un monte sombrío y espeso. V. Cubrió los cielos su Majestad, y la tierra está llena de su alabanza.

Oración

Orémus. 
V. Flectámus génua. R. Leváte. Deus, a quo et Judas reátus sui pœnam, et confessiónis suæ latro prǽmium sumpsit, concéde nobis tuæ propitiatiónis efféctum: ut, sicut in passióne sua Jesus Christus, Dóminus noster, divérsa utrísque íntulit stipéndia meritórum; ita nobis, abláto vetustátis erróre, resurrectiónis suæ grátiam largiátur: Qui tecum vivit et regnat in unitáte..
Sacerdote: Oremos 
Diácono: Doblemos las rodillas. – Levantaos Oh Dios, de quien Judas recibió el debido castigo de su pecado, y el buen ladrón el premio de su confesión: haznos sentir el efecto de tu misericordia, para que, así como Jesucristo, Señor nuestro dio en su Pasión a entrambos su merecido, así también, destruido en nosotros el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de su Resurrección. Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Así sea.

Ahora el Subdiácono canta en el tono de la Epístola, pero sin título, el siguiente pasaje del Éxodo:

Lección del Éxodo (XII, 1-11)

Próximos como estamos  la renovación del Sacrificio sangriento de Cristo, Cordero de Dios, la Iglesia nos hace leer aquí los ritos relativos al sacrificio y comida del cordero pascual judío, el cual, extendido en forma de cruz en dos palos, y asado, simbolizaba a Jesucristo crucificado.

En diébus illis: Dixit Dóminus ad Móysen, et Aaron in terra Ægýpti: «Mensis iste, vobis princípium ménsium, primus erit in ménsibus anni. Loquímini ad univérsum cœtum filiórum Israël, et dícite eis: Décima die mensis hujus tollat unusquísque agnum per famílias et domos suas. Sin autem minor est númerus, ut suffícere possit ad vescéndum agnum, assúmet vicínum suum, qui junctus est dómui suæ, juxta númerum animárum, quæ suffícere possunt ad esum agni. Erit autem vobis agnus absque mácula, másculus, annículus: juxta quem ritum tollétis et hædum. Et servábitis eum usque ad quartam décimam diem mensis hujus; immolabítque eum univérsa multitúdo filiórum Israël ad vésperam. Et sument de sánguine ejus, ac ponent super utrúmque postem, et in superlimináribus domórum, in quibus cómedent illum. Et edent carnes nocte illa assas igni, et ázymos panes cum lactúcis agréstibus. Non comedétis ex eo crudum quid, nec coctum aqua, sed tantum assum igni: caput cum pédibus ejus, et intestínis vorábitis. Nec remanébit quidquam ex eo usque mane. Si quid resíduum fúerit, igne comburétis. Sic autem comédetis illum: Renes vestros accingétis, calceaménta habébitis in pédibus, tenéntes báculos in mánibus, et comedétis festinánter; est enim Phase, id est tránsitus, Domini». En aquellos días: Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: Este mes, ha de ser para vosotros el principio de los meses. Será el primero entre los meses del año. Hablad a todos los hijos de Israel reunidos y decidles: El día diez de este mes tome cada cual un cordero por cada familia, y por cada casa. Y si en alguna no fuese tanto el número de individuos que baste para comer el cordero, tomará de su vecino inmediato a su casa aquel número de personas que necesite para comerlo. El cordero ha de ser sin defecto, macho y de un año. Podéis, guardando el mismo rito, tomar en su lugar un cabrito. Lo reservaréis hasta el día catorce de este mes, en el cual, por la tarde, lo inmolará toda la multitud de los hijos de Israel. y tomarán de su sangre, y rociarán con ella los dos postes y el dintel de las casas en que lo comerán. Las carnes las comerán aquella noche, asadas al fuego, y panes ázimos o sin levadura, con lechugas silvestres. Nada de él comeréis crudo, ni cocido en agua; sino solamente asado al fuego. Comeréis también la cabeza, con patas e intestinos. No quedará nada de él para la mañana siguiente; si algo sobrare lo quemaréis al fuego, y lo comeréis de esta manera: tendréis ceñidos vuestros muslos y calzados vuestros pies y un báculo en la mano, y comeréis a prisa, por ser la Pascua, esto es, el paso del Señor.

El Coro canta o recita el siguiente Tracto, poniendo las palabras del Profeta David en labios del Señor.

Tracto (Ps. 139)(7)

Éripe me, Dómine, ab hómine malo: a viro iníquo líbera me. V. Qui cogitavérunt malítias in corde: tota die constituébant prǽlia. v. Acuérunt linguas suas sicut serpéntis: venérum áspidum sub lábiis eórum. V. Custódi me, Dómine, de manu peccatóris: et ab homínibus iníquis líbera me. V. Qui cogitavérunt supplantáre gressus meos: abscondérunt supérbi láqueum mihi. V. Et funes extendérunt in láqueum pédibus meis: juxta iter scándalum posuérunt mihi. V. Dixi Dómino: Deus meus es tu: exáudi, Dómine, vocem oratiónis meæ. V. Dómine, Dómine, virtus salútis meæ: obúmbra caput meum in die belli. V.Ne tradas me a desidério meo peccatóri: cogitavérunt advérsum me: ne derelínquas me, ne umquam exalténtur. V. Caput circúitus eórum: labor labiórum ipsórum opériet eos. V. Verúmtamen justi confitebúntur nómini tuo: et habitábunt recti cum vulto tuo. Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. V. Los que maquinaban iniquidades en su corazón; todo el día están armando contiendas. V.Aguzaron sus lenguas como serpientes; veneno de áspides tienen debajo de sus labios. VDefiéndeme, Señor, de las manos del pecador; y líbrame de los hombres perversos. VÉstos intentan dar conmigo en tierra. Un lazo oculto me pusieron los soberbios. Vy extendieron sus redes como lazo para mis pies; pusiéronme tropiezos junto al camino. V.Mas yo , dije al Señor: Tú eres mi Dios, escucha, Señor, la voz de mi súplica. V.¡Señor! ¡Señor de mi salvación! cubre mi cabeza en el día del combate. V. No me entregues contra mi deseo en manos del pecador; maquinado han contra mí; no me desampares, no sea que se engrían. V. Sobre la cabeza de los que me rodean caerá la iniquidad de sus labios. V. Pero los justos ensalzarán tu nombre, y los hombres rectos habitarán ante tu cara.

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según San Juan
(XVIII, 1-40; XIX, 1-42)

In illo témpore: Egréssus est Jesus cum discípulis suis trans torréntem Cedron, ubi erat hortus, in quem introívit ipse, et discípuli ejus. Sciébat autem et Judas, qui tradébat eum, locum: quia frequénter Jesus convénerat illuc cum discípulis suis. Judas ergo cum accepísset cohórtem, et a pontifícibus et pharisǽis minístros, venit illuc cum latérnis, et fácibus, et armis.  Jesus ítaque sciens ómnia, quæ ventúra erant super eum, procéssit, et dixit eis + Quem quǽritis? C. Respondérunt ei: S. Jesum Nazarénum. C. Dicit eis Jesus: + Ego sum. C. Stabat autem et Judas, qui tradébat eum, cum ipsis. Ut ergo dixit eis: Ego sum: abiérunt retrórsum, et cecidérunt in terram. Iterum ergo interrogávit eos: + Quem quǽritis? C. Illi autem dixérunt: S. Jesum Nazarénum. C. Respóndit Jesus:+ Dixi vobis: quia ego sum: si ergo me quǽritis, sínite hos abíre. C. Ut implerétur sermo, quem dixit: Quia quos dedísti mihi, non pérdidi ex eis quemquam. Simon ergo Petrus habens gládium edúxit eum: et percússit pontíficis servum: et abscídit aurículam ejus déxteram. Erat autem nomen servo Malchus. Dixit ergo Jesus Petro: +Mitte gládium tuum in vagínam. Cálicem, quem dedit mihi Pater, non bibam illum? C. Cohors ergo, et tribúnus, et minístri Judæórum comprehendérunt Jesum, et ligavérunt eum. Et adduxérunt eum ad Annam primum, erat enim socer Cáiphæ, qui erat póntifex anni illíus. En aquel tiempo: Salió Jesús con sus discípulos a la otra parte del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró él con sus discípulos. Judas, que le entregaba, conocía también el sitio, porque Jesús solía retirarse muchas veces a él, con sus discípulos. Judas, pues, habiendo tomado una cohorte de soldados, y varios ministros que le dieron los Pontífices y Fariseos, fue allá con linternas y hachas, y con armas. Y Jesús, que sabía todas las cosas que le habían de sobrevenir, salió a su encuentro, y les dijo: + ¿A quién buscáis? C.Respondiéronle: S. A Jesús Nazareno. —C: – Diceles Jesús: + Yo soy. C. Estaba también con ellos Judas, el que le entregaba: Apenas, pues, les dijo: “Yo soy”, retrocedieron todos, y cayeron en tierra. Volvió de nuevo a preguntarles: +¿A quién buscáis? C. y ellos respondieron: S. A Jesús Nazareno. C. Replicó Jesús: + Ya os he dicho que yo soy; ahora bien, si me buscáis a mi, dejad ir a éstos. C. Para que se cumpliese la palabra que había dicho: “¡Padre! ninguno he perdido de los que tú me diste”. Entretanto, Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, Y dando un tajazo a un criado del Pontífice, le cortó la oreja derecha. Y este criado llamábase Malco. Pero Jesús dijo a Pedro: + Mete tu espada en la vaina. El cáliz que me dio mi Padre ¿he de dejar yo de beberle? C. En fin, la cohorte de soldados, el tribuno y los ministros de los judíos prendieron a Jesús y le ataron. De allí le condujeron primeramente a casa de Anás, porque era Sumo Pontífice aquel año.

Jesús ante Caifás

Erat autem Cáiphas, qui consílium déderat Judǽis: Quia éxpedit, unum hóminem mori pro populo. Sequebátur autem Jesum Simon Petrus, et álius discípulus. Discípulus autem ille erat notus pontífici, et introívit cum Jesu in átrium pontíficis. Petrus autem stabat ad óstium foris. Exívit ergo discípulus álius, qui erat notus pontífici, et dixit ostiáriæ: et introdúxit Petrum. Dicit ergo Petro ancílla ostiária: S. Numquid et tu ex discípulis es hóminis istíus? C. Dicit ille: S. Non sum. C. Stabant autem servi et minístri ad prunas, quia frigus erat, et calefaciébant se: erat autem cum eis et Petrus stans, et calefáciens se.
Póntifex ergo interrogávit Jesum de discípulis suis, et de doctrína ejus. Respóndit ei Jesus: + Ego palam locútus sum mundo: ego semper dócui in synagóga et in templo, quo omnes Judǽi convéniunt: et in occúlto locútus sum nihil. Quid me intérrogas? intérroga eos, qui audiérunt quid locutus sim ipsis: ecce hi sciunt quæ díxerim ego. C. Hæc autem cum dixísset, unus assístens ministrórum dedit álapam Jesu, dicens: S. Sic respóndes pontífici? C. Respóndit ei Jesus: + Si male locútus sum, testimónium pérhibe de malo: si autem bene, quid me cædis? C. Et misit eum Annas ligátum ad Cáipham pontíficem. Erat autem Simon Petrus stans et calefáciens se. Dixérunt ergo ei: S. Numquid et tu ex discípulis ejus es? C. Negávit ille, et dixit: S. Non sum. C. Dicit unus ex servis pontíficis, cognátus ejus, cujus abscídit Petrus aurículam: S. Nonne ego te vidi in horto cum illo? C. Iterum ergo negávit Petrus: et statim gallus cantávit.
Caifás era el que había da do a los judíos el consejo, que convenía que un hombre muriese por el pueblo. Iba Simón Pedro siguiendo a Jesús, y con él otro discípulo. Y este otro discípulo, que era conocido del Pontífice, entró con Jesús en el atrio del Pontífice. Pedro, empero, se quedó fuera, a la puerta. Entonces el otro discípulo, que era conocido del Pontífice, salió y habló con la portera, la cual introdujo a Pedro. Y encarándose con Pedro la portera, le preguntó: S.¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? C. Él respondió: S. No lo soy. C. Los criados y ministros, que habían ido a prender a Jesús, estaban a la lumbre, porque hacía frío, y se calentaban; Pedro, asimismo estaba con ellos calentándose. Entonces el Pontífice interrogó a Jesús sobre sus discípulos y doctrina. A lo que Jesús respondió: + Yo he predicado públicamente delante de todo el mundo: siempre he enseñado en la Sinagoga y en el Templo, a donde concurrieren todos los judíos y nada he hablado en secreto: ¿por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído lo que yo les he enseñado, pues ellos saben las cosas que les he predicado. C. A esta respuesta, uno de los ministros asistentes dio una bofetada a Jesús, diciendo: S. ¿Así respondes tu al Pontífice? C. Respondióle Jesús: + Si yo he hablado mal, prueba lo malo que he dicho; y si he hablado bien, ¿por qué me hieres? C. Habíale enviado Anás, atado, al Pontífice Caifás. Y estaba allí, de pie, Simón Pedro, calentándose; y le dijeron:S. ¿No eres tú también de sus discípulos? C. Él lo negó diciendo: S. No lo soy. Dícele uno de los criados del Pontífice, pariente de aquel cuya oreja  había cortado Pedro: S. Pues qué, no te vi yo en el huerto con él? C. Y Pedro negó otra vez, y al punto cantó el gallo.

NOTAS

  • (1) He aquí la única alusión bíblica a los animales, es decir, al buey t al mulo, que tradicionalmente aparecen en las pinturas del Nacimiento. (volver)
  • (2) En tiempo de Flavio Josefo, el número de las personas que podían participar en el convite de la víctima pascual había quedado fijado (volver)
  • (3) Es decir, no mayor de un año. (volver)
  • (4) Hacíanlo para significar su confianza en la protección que Dios dispensaba a sus familias. (volver)
  • (5) Aquí Pascua significa “tránsito” o paso, pero otras veces llámase Pascua a la misma víctima inmolada, por eso dice la Liturgia en varias ocasiones que “nuestra Pascua” es “Cristo”. (volver)
  • (6) Y la razón de ser aquel día de la “Pascua” o “paso” del Señor, le dala msima Biblia en el versículo siguiente, cuando dice: “Porque esta noche “pasará” el Señor por la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto herirá a todo primogénito desde el hombre hasta la bestia, y haré juicio de todoslos dioses de Egipto, Yo el Señor” (Éxodo, XII, 12). (volver)
  • (7) En este Tracto se describen los sentimientos de Jesús en la Cruz. Toda la humanidad conspira y se ensaña contra El. Por eso se vuelve hacia su Padre y le ruega con humildad y entrañable fervor no le deje solo a merced de sus verdugos. (volver)
  • (8) Este discípulo era el mismo Juan Evangelista, que lo cuenta. (volver) 
  • Jesús ante Pilatos

    Addúcunt ergo Jesum a Cáipha in prætórium. Erat autem mane: et ipsi non introiérunt in prætórium, ut non contaminaréntur, sed ut manducárent Pascha. Exívit ergo Pilátus ad eos foras, et dixit: S. Quam accusatiónem affértis advérsus hóminem hunc? C. Respondérunt et dixérunt ei: S. Si non esset hic malefáctor, non tibi tradidissémus eum. C. Dixit ergo eis Pilatus: S. Accípite eum vos, et secúndum legem vestram judicáte eum. C. Dixérunt ergo ei Judǽi: S. Nobis non licet interfícere quemquam. C. Ut sermo Jesu implerétur, quem dixit, signíficans qua morte esset moritúrus. Introívit ergo íterum in prætórium Pilátus, et vocávit Jesum, et dixit ei: S. Tu es rex Judæórum? C. Respóndit Jesus: + A temetípso hoc dicis, an álii dixérunt tibi de me? C. Respóndit Pilátus: S. Numquid ego Judǽus sum? Gens tua et pontífices tradidérunt te mihi: quid fecísti? C. Respóndit Jesus: + Regnum meum non est de hoc mundo. Si ex hoc mundo esset regnum meum, minístri mei útique decertárent, ut non tráderer Judǽis: nunc autem meum regnum non est hinc. C. Dixit ítaque ei Pilátus: S. Ergo rex es tu? C. Respóndit Jesus:+ Tu dicis quia rex sum ego. Ego in hoc natus sum, et ad hoc veni in mundum, ut testimónium perhíbeam veritáti: omnis, qui est ex veritáte, audit vocem meam. C. Dicit ei Pilátus:S. Quid est véritas? C. Et cum hoc dixísset, íterum exívit ad Judǽos, et dicit eis: S. Ego nullam invénio in eo causam. Est autem consuetúdo vobis ut unum dimíttam vobis in Pascha: vultis ergo dimíttam vobis Regem Judæórum? C. Clamavéunt ergo rursum omnes, dicéntes: S. Non hunc, sed Barábbam. C. Erat autem Barábbas latro. Tunc ergo apprehéndit Pilátus Jesum, et flagellávit. Et mílites plecténtes corónam de spinis, imposuérunt cápiti ejus: et veste purpúrea circumdedérunt eum. Et veniébant ad eum, et dicébant: S. Ave, Rex Judæórum C. Et dabant ei álapas. Exívit ergo íterum Pilátus foras, et dicit eis: S. Ecce addúco vobis eum foras, ut cognoscátis, quia nullam invénio in eo causam. C. (Exívit ergo Jesus portans corónam spíneam, et purpúreum vestiméntum). Et dicit eis: S. Ecce homo. C. Cum ergo vidíssent eum pontífices et minístri, clamábant, dicéntes: S. Crucifíge, crucifíge eum. C. Dicit eis Pilátus: S. Accípite eum vos, et crucifígite: ego enim non invénio in eo causam. C. Respondérunt ei Judǽi: S. Nos legem habémus, et secúndum legem debet mori, quia Fílium Dei se fecit. C. Cum ergo audísset Pilátus hunc sermónem, magis tímuit. Et ingréssus est prætórium íterum: et dixit ad Jesum: S. Unde es tu? C. Jesus autem respónsum non dedit ei. Dicit ergo ei Pilátus: S. Mihi non lóqueris? nescis quia potestátem hábeo crucifígere te, et potestátem hábeo dimíttere te? C. Respóndit Jesus: + Non habéres potestátem advérsum me ullam, nisi tibi esset datum désuper. Proptérea, qui me trádidit tibi, majus peccátum habet. C. Et exínde quærébat Pilátus dimíttere eum. Judǽi autem clamábant, dicéntes: S. Si hunc dimíttis, non es amícus Cǽsaris. Omnis enim, qui se regem facit, contradícit Cǽsari C. Pilátus autem cum audísset hos sermónes, addúxit foras Jesum, et sedit pro tribunáli, in loco, qui dícitur Lithóstrotos, hebráice autem Gábbatha. Erat autem Parascéve Paschæ, hora quasi sexta, et dicit Judǽis: S. Ecce Rex vester. C. Illi autem clamábant : S. Tolle, tolle, crucifíge eum. C. Dicit eis Pilátus: S. Regem vestrum crucifígam? C. Respondérunt pontífices: S. Non habémus regem, nisi Cǽsarem. C. Tunc ergo trádidit eis illum ut crucifigerétur. Llevaron después a Jesús desde la casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana; y ellos no entraron en el Pretorio por no contaminarse, y para poder comer el cordero pascual. Por eso Pilatos salió fuera y les dijo: S. ¿Qué acusación traéis contra este hombre? C. Respondieron, y dijéronle: S. Si éste no fuera. malhechor, no te lo hubiéramos entregado. C. Replicóles Pilatos: S. Pues tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. C. Los judíos le dijeron: S. A nosotros no nos es permitido matar a nadie; eso a ti te compete. Con lo que vino a cumplirse lo que Jesús dijo, indicando el género de muerte de que había de morir. Oído esto, Pilatos entró de nuevo en el Pretorio, y llamando a Jesús le preguntó: S. ¿Eres tú el Rey de los judíos? C. Respondió Jesús: + ¿Dices tú eso por tu cuenta, o te lo han dicho de mí otros? C. Replicó Pilatos: S. Qué, ¿acaso soy yo judío? Tu nación y los Pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? C. Respondió Jesús: + Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es de acá. C. Replicóle a esto Pilatos: S. ¿Conque tú eres Rey? C. Respondió Jesús: + Así es, como dices: yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquel que es hijo de la verdad escucha mi voz. C. Dícele Pilatos: S. ¿Qué es la verdad? C. Cuando esto hubo dicho, salió por segunda vez a los judíos, y les dijo: S. Yo ningún delito hallo en este hombre: mas ya que tenéis costumbre de que os suelte un reo por la Pascua ¿queréis que ponga en libertad al Rey de los Judíos? C. Entonces todos ellos volvieron a gritar: S. No a ése, sino a Barrabás. C. Y, sin embargo, Barrabás era un ladrón. Tomó pues, Pilatos a Jesús y mandó azotarle. Y los soldados formaron una corona de espinas entretejidas, y se la pusieron sobre su cabeza; le vistieron un manto de púrpura. Que se le acercaban, y le decían: S. Salve, oh Rey de los judíos; C.  y dábanle de bofetadas. Pílatos, empero, salió otra vez fuera, y díjoles: S. Ved que os lo saco fuera, para que os conste que no hallo en él delito alguno. C. (Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y un manto de púrpura). Y les dijo Pilatos: S. Ved aquí al hombre. C. Luego que los Pontífices y sus minístros le vieron, alzaron el grito, diciendo: S. ¡Crucíficale! C. Diceles Pilatos: S. Tomadle allá vosotros y crucificadle, que yo no hallo en él delito. C. Respondieron los judóos: S. Nosotros tenemos una ley, y según esta ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios. C.Cuando Pílatos oyó esta acusación, se llenó más de temor. y volviendo a entrar en el Pretorio, dijo a Jesús: S. ¿De dónde eres tú? C. Mas Jesús no le respondió palabra. Por lo que Pilatos le dice: S. ¿A mi no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y para soltarte? C. Respondió Jesús: + No tendrías poder alguno Sobre mi, si no te hubiera sido dado de arriba. Por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. C. Desde aquel punto, Pilatos procuraba libertarlo. Pero los judíos gritaban, diciendo: S. Si lo sueltas a ése, no eres amigo de César; porque todo aquel que se hace rey, se declara contra el César. C. Pilatos, al oír estas palabras, sacó a Jesús fuera; y sentóse
    en su tribunal, en el lugar llamado “Litóstrotos” y en hebreo “Gábbata”. Era entonces el día de la Preparación de la Pascua, cerca del mediodía, y dijo a los judíos: S. Ahí tenéis a vuestro Rey. C.Ellos empero gritaban: ¡Quita, quítale de en medio; crucifícale! C. Díceles Pilatos: a vuestro Rey he de crucificar? C.Respondieron los Pontífices: S. No tenemos mas Rey que el César. C.Entonces se le entregó para que le crucificasen.

    La Crucifixión

    Suscepérunt autem Jesum, et eduxérunt. Et bájulans sibi crúcem, exívit in eum, qui dícitur Calváriæ, locum, hebráice autem Gólgotha: ubi crucifixérunt eum, et cum eo álios duos, hinc et hinc, médium autem Jesum. Scripsit autem et títulum Pilátus: et pósuit super crucem. Erat autem scriptum: Jesus Nazarénus, Rex Judæórum. Hunc ergo títulum multi Judæórum legérunt, quia prope civitátem erat locus, ubi crucifíxus est Jesus. Et erat scriptum hebráice, græce et latíne. Dicébant ergo Piláto pontífices Judæórum: S. Noli scríbere, Rex Judæórum, sed quia ipse dixit: Rex sum Judæórum C. Respóndit Pilátus: S. Quod scripsi, scripsi. C. Mílites ergo cum crucifixíssent eum, accepérunt vestiménta ejus et fecérunt quáttuor partes: unicuíque míliti partem, et túnicam. Erat autem túnica inconsútilis, désuper contéxta per totum. Dixérunt ergo ad ínvicem: S. Non scindámus eam, sed sortiámur de illa cujus sit. C. Ut Scriptúra implerétur, dicens: Partíti sunt vestiménta mea sibi: et in vestem meam misérunt sortem. Et mílites quidem hæc fecérunt. Stabant autem juxta Crucem Jesu, mater eius, et soror matris ejus María Cléophæ, et María Magdaléne. Cum vidísset ergo Jesus matrem, et discípulum stantem, quem diligébat, dicit matri suæ: + Múlier, ecce fílius tuus. C. Deínde dicit discípulo: + Ecce mater tua C. Et ex illa hora accépit eam discípulus in sua. Apoderáronse, pues, de Je sús y le sacaron fuera. Y lle vando él mismo a cuestas su Cruz, fue caminando hacia el sitio llamado Calvario, y en hebreo Gólgota, donde le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, que dando Jesús en medio. Y Pi latos escribió un título y lo puso sobre la Cruz. y la inscripción decía: “Jesús Naza reno, Rey de los Judíos”. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque estaba cerca de la ciudad el lugar en donde crucificaron a Jesús, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín y decían a Pilatos los Pontífices de los judíos: S. No escribas “Rey de los ju díos”, sino que él dijo: “Rey soy de los judíos”. C. Respon dió Pilatos: S. Lo escrito, escrito está. C. Los soldados, después de haber crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos (de los que hicieron cuatro partes, una para cada soldado), y la túnica; la cual era sin ¡costura, y de un solo tejido de arriba abajo. Por lo que dijeron entre sí: S. No la dividamos; mas echemos suerte para ver de quién será. Con lo que se cumplió la Escritura, que dice: “Repartieron entre sí mis vestidos y sortearon mi túnica”. Y esto es lo que hicieron los soldados. Y estaban junto a la Cruz de Jesús, su Madre y la prima de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Y como vio Jesús a su Madre y al discípulo que El amaba, el cual estaba allí, dice a su Madre: + Mujer, ahí tienes a tu hijo. C. Después dice al discípulo: + Ahí tienes a tu madre. Desde aquélla hora el discípulo la acogió en su casa.

    Muerte de Jesús

    Póstea sciens Jesus quia ómnia consummáta sunt, ut consummarétur Scriptúra, dixit: + Sitio. C. Vas ergo erat pósitum acéto plenum. Illi autem spóngiam plenam acéto, hyssópo circumponéntes, obtulérunt ori ejus. Cum ergo accepísset Jesus acétum, dixit: + Consummátum est. C. Et inclináto cápite trádidit spíritum. Después de, esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: +Tengo sed. C. Había allí un vaso lleno de vinagre. Los soldados, pues, empapando en vinagre una esponja y sujetándola a una caña de hisopo, aplicáronla a su boca. Jesús, luego que gustó el vinagre, dijo: +Todo está consumado. C. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.

    Aquí se arrodillan todos y hacen una breve pausa, para meditar en la muerte de Jesús.
    Luego se continúa:

    Judǽi ergo, quóniam Parascéve erat, ut non remanérent in cruce córpora sábbato, erat enim magnus dies ille sábbati, rogavérunt Pilátum, ut frangeréntur eóum crura, et tolleréntur. Venérunt ergo mílites: et primi quidem fregérunt crura, et altérius, qui crucifíxus est cum eo. Ad Jesum autem cum veníssent, ut vidérunt eum jam mórtuum, non fregérunt ejus crura, sed unus mílitum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis, et aqua. Et qui vidit, testimónium perhíbuit: et verum est testimónium ejus. Et ille scit, quia vera dicit: ut et vos credátis. Facta sunt enim hæc, ut Scriptúra implerétur: Os non comminuétis ex eo. Et íterum ália Scriptúra dicit: Vidébunt in quem transfixérunt. Post hæc autem rogávit Pilátum Joseph ab Arimathǽa, eo quod esset discípulus Jesu, occúltus autem propter metum Judæórum, ut tólleret corpus Jesu. Et permísit Pilátus. Venit ergo, et tulit corpus Jesu. Venit autem et Nicodémus, qui venérat ad Jesum nocte primum, ferens mixtúram myrrhæ et áloës, quasi libras centum. Accepérunt ergo corpus Jesu, et ligavérunt illud línteis cum aromátibus, sicut mos est Judǽis sepelíre. Erat autem in loco, ubi crucifíxus est, hortus: et in horto monuméntum novum, in quo nondum quisquam pósitus erat. Ibi ergo propter Parascévem Judæórum, quia juxta erat monuméntum, posuérunt Jesum. C. Como era día de Preparación para la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la Cruz el Sábado, que cabalmente era un Sábado solemne, suplicaron los judíos a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y les quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y las del otro que había sido crucificado con él. Mas al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salió sangre y agua. Quien lo vio es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice la verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis. Pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura que dice: “No le quebraréis ni un hueso”. Y también otro lugar de la Escritura, que dice: “Pondrán los ojos en aquel a quien traspasaron”. Después de esto, José, natural de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (aunque a ocultas, por miedo de los judíos), pidió licencia a Pilatos para recoger el cuerpo de Jesús; y Pilatos se lo permitió. Llegóse, pues, y se llevó el cuerpo de Jesús. Vino también Nicodemo, aquel que en otra ocasión había ido de noche a entrevistarse con Jesús, y trajo consigo una confección, como de cien libras, de mirra y áloe. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos rociados con aromas, como los judíos acostumbraban sepultar. Había en el lugar, donde fue crucificado, un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde hasta entonces ninguno había sido sepultado. Como era la víspera del sábado de los judíos, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

NOTAS

  • (9) A pesar de desear vivamente acabar cuanto antes con el reo, el acompañamiento se detuvo en el umbral del Pretorio, por temor a contaminarse, si entraban en casa de aquel pagano, y quedarse impuros por un día entero, inhabilitándose así para comer el cordero pascual. ¡Vaya unos fariseos! ¡No tienen reparo en derramar la Sangre del Justo, y se detienen ante la puerta de un pagano, que era para ellos -según el Talmud- un animal inmundo! (volver)
  • (10) Providencialmente, -como que todo lo dirige Dios- , el pueblo reconoció su incapacidad legal para matar a Jesús; pues de otro modo hubiera muerto apedreado, no crucificado, como estaba predicho.  (volver)
  • (11) Si Jesús se decía y era Rey, su reinado era incompatible con el del César y con todo reino temporal, pues era espiritual, celestial. El suyo es reino de verdad, de justicia y de santidad, que cabe dentro de los reinos de la tierra t trasciende sobre todos ellos. La acusación que se le hacía era, por lo tanto, calumniosa.  volver) volver)
  • (12) Es decir: ved en qué estado lastimoso está este pobre hombre, él que hace poco se decía Hijo de Dios. Cualquiera que hubiese tenido algún sentimiento de humanidad, se habría compadecido de él, al verlo en ese estado; los judíos, en cambio, se enfurecieron más y más. (volver)
  • (13) Alude a Caifás y a los sanedritas. (volver)
  • (14) Este “discípulo a quie Jesús amaba”, ya sabemos que era Juan Evangelista, el mismo que lo relata. (volver)
  • (15) Como llamó este hecho la atención, por lo extraordinario, el Evangelista certifica solemnemente haberlo visto él mismo con sus propios ojos. (volver)
  • (16) El profeta Zacarías, autor de este texyo (c. XII, 10), lo aplicaal pastor -o sea Mesías- herido por la gry, y a la esperanza que concebirán cuantos fijen sus ojos y su espíritu en sus heridas. (volver)

2º – SÚPLICAS SOLEMNES Y UNIVERSALES

Hoy, Viernes Santo, día de la Redención, día del perdón universal, es por lo mismo el día de las misericordias del Señor. La Iglesia, Madre común de todos, extiende por el mundo su mirada y alza sus brazos suplicantes al Cielo, para rogar por todos en esta hora solemne. Lo hace con rendida humildad (por eso nos manda arrodillarnos antes de cada Oración), llena de confianza y de optimismo (por eso nos manda estar de pie todo el tiempo de la Oración), y con frases ardientes.
Estas oraciones solemnes eran de uso corriente en otro tiempo. En la liturgia romana sólo subsisten el viernes santo, en que adquieren una grandeza excepcional por la proclamación de la universalidad de la Redención. Ellas constituyen verdaderamente “la oración de los fieles”.
Terminado el canto o lectura de la historia de la Pasión del Señor, el celebrante toma pluvial de color negro; el diácono y el subdiácono se visten dalmática o tunicela del mismo color.

1ª Intención (Por la Santa Iglesia)

Orémus, dilectíssimi nobis, pro Ecclésia sancta Dei: ut eam Deus et Dóminusnoster pacificáre, adunáre et custodire dignétur toto orbe terrárum: subíciens et principátus et potestátes: detque nobis quétam et tranquíllam vitam degéntibus, glorificáre Deum Patrem omnipotentem. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos, carísimos hermanos míos, por la santa Iglesia de Dios; para que Dios Nuestro Señor se digne pacificarla, unirla y defenderla por toda la tierra, sometiendo a ella los principados Y poderes; y a nosotros nos dé la gracia de que, pasando una vida quieta y tranquila, glorifiquemos a Dios Padre omnipotente.Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui glóriam tuam ómnibus in Christo géntibus revelásti: custódi ópera misericórdiæ tuæ; ut Ecclésia tua, toto orbe diffúsa, stábili fide in confessióne tui nóminis persevéret. Per eúndem Dóminum nostrum. Omnes R.Amen. Dios todopoderoso Y eterno, que por Jesucristo has re velado tu gloria a todas las naciones: conserva las obras de tu misericordia, a fin de que tu Iglesia, desparramada por todo el mundo, persevere con firme fe en la confesión de tu nombre. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2ª Intención (Por el Sumo Pontífice)

Oremus et pro beatísimo Papa nostro N… ut Deus et Dóminus noster, qui elégit eum in órdine episcopátus, salvumatque incólumem custódiat Ecclésiae suae sanctae, ad regéndum pópulum sanctorum Dei.Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte.
Oremos también por nuestro santísimo Padre, el Papa N , para que Dios Nuestro Señor, que le eligió en el or den Episcopal, lo conserve sano e íntegro para el bien de su Santa Iglesia y para gobernar el santo pueblo de Dios. Sac.:Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, cujus judício univérsa fundántur: réspice propítius ad preces nostras, et eléctum nobis Antístitem tua pietáte consérva; ut christiána plebs, quæ te gubernátur auctóre, sub tanto Pontífice, credulitátis suæ méritis augeátur. Per Dóminum. Omnes R. Amen. Dios omnipotente y eterno por cuya sabiduria subsisten todas las cosas; acoge benigno nuestras súplicas, y conserva por tu piedad al Prelado que para nosotros elegiste, a fin de que, el pueblo cristiano que él gobierna bajo tu autoridad, vea aumentarse, a la sombra de un tan gran Pontífice, los méritos de su fe. Por Jesucristo Nuestro Señor.

3ª Intención (por la Jerarquía y los fieles)

Oremus et pro ómnibus Episcopis, Presbyteris, Diacónibus, Subdiacónibus, Acólythis, Exorcístis, Lectóribus, Virgínibus, Víduis: et pro omni pópulo sancto Dei. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos también por todos los Obispos, Presbíteros, Diáconos, Subdiáconos, Acólitos, Exorcistas, Lectores, Ostiarios, Confesores, Vírgenes, Viudas, y por todo el pueblo santo de Dios. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, mæstórum consolátio, laborántium fortitúdo: pervéniant ad te preces de quacúmque tribulatióne clamántium; ut omnes sibi in necessitátibus suis misericórdiam tuam gáudeant affuísse. Per Dóminum nostrum. Omnes R. Amen. Oremos también por todos los dignatarios de las naciones, por sus ministerios y atribuciones, a fin de que Dios y nuestro Señor ilumine sus mentes y corazones según su voluntad para nuestra perpetua paz.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, cujus spíritu totum corpus Ecclesiæ sanctificátur, et régitur: exáudi nos pro  universis ordínibus supplicántes; ut gratiæn tuæ múnere ab ómnibus tibi grádibus fidéliter serviátur. Per Dóminum Omnes R. Amen. Oh Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu santifica y gobierna a todo el cuerpo de la Iglesia: oye las súplicas que por todos los Órdenes sagrados te hacemos, para que, con la asistencia de tu gracia, en todos los estados se te sirva con fidelidad. Por Jesucristo Nuestro Señor.

NOTAS

  • (17) Estas súplicas, que los antiguos llamaban Oraciones “litúrgicas” porque los fieles las acompañaban con una especie de estribillo, guardan la forma primitiva de orar: primero el Celebrante anuncia las intenciones por las cuales todo el pueblo va a orar, y luego formula laoración propiamente dicha. (volver)
  • (18) Como se ve, se mencionan aquí todos los ministros, mayores e inferiores, del Orden Sagrado; y además: los monjes (llamados aquí al estilo antiguo “confesores”), las Religiosas consagradas a Dios (llamadasaquí “Vírgenes”); las Viudas (que antiguamente solían consagrarse al servicio de Dios para santificar su viudez), y todo el pueblo cristiano.. (volver)

4ª Intención (Por las autoridades civiles)

Orémus et pro ómnibus res públicas moderántibus: ut Deus et Dóminus noster mentes et corda eórum secúndum voluntátem suam dirigat ad nostramperpétuam pacem. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos también por todos los dignatarios de las naciones, por sus ministerios y atribuciones, a fin de que Dios y nuestro Señor ilumine sus mentes y corazones según su voluntad para nuestra perpetua paz. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, in cujus manu sunt ómnium potestátes et ómnium jura populórum: réspice benígnus ad eos, qui nos in potestáte regunt; ut ubíque terrárum, déxtera tua protegénte, et religiónis intégritas, et pátriæ secúritas indesinénter consístat. Per Dóminum. Omnes R. Amen. Omnipotente y sempiterno Dios, en cuya mano está todo poder y todo derecho de los pueblos: dirige benignamente tu mirada hacia aquellos que nos gobiernan con autoridad, a fin de que en todas partes, con la protección de tu diestra, la integridad de la religión y la seguridad de la patria indefectiblemente se consolide.

5ª Intención (Por los catecúmenos)

Oremus et pro catechúmenis nostris: ut Deus et Dóminus noster adapériat aures praecordiórum ipsórum, januámque misericórdiae; ut perlavácrum regeneratiónis accépta remissióne ómnibum peccatórum, et ipsi inveniántur in Christo Jesu Dómino nostro. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos también por nuestros catecúmenos, para que Dios Nuestro Señor les abra los oídos de sus corazones y la puerta de la misericordia; a fin de que, recibido el perdón de todos sus pecados por el Bautismo de la regeneración, sean incorporados con nosotros en Jesucristo Nuestro Señor.Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui Ecclésiam tuam nova semper prole fecúndas: auge fidem et intelléctum catechúmenis nostris; ut, renáti fonte baptísmatis, adoptiónis tuæ fíliis aggregéntur. Per Dóminum. Omnes R. Amen. Dios todopoderoso y eterno, que cada día fecundizas a tu Iglesia con nuevos hijos: aumenta la fe y la inteligencia de nuestros catecúmenos, para que regenerados en la fuente del Bautismo, se agreguen al número de tus hijos adoptivos. Por J. N. S. Amén.

NOTAS

  • (19)No hay que olvidar que los catecúmenos constituían durante la Cuaresma y muy especialmente durante la Semana Santa, una de las mayores y más caras preocupaciones de la primitiva Iglesia. (volver)

6ª Intención (Por las necesidades del mundo)

Oremus, diletísimi nobis Deum Patrem omnípoténtem, ut cunctis mundum purget erróribus: morbos áuferat: famem depéllat: apériatcárceres:víncula dissólvat: peregrinántibus réditum: infirmántibus portum salútis indúlgeat.Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos, carísimos hermanos míos, a Dios Padre todopoderoso, para que purifique al mundo de todo error, cure las enfermedades, aleje el hambre, abra las cárceles, rompa las cadenas, conceda a los caminantes su regreso, a los enfermos la salud y a los navegantes puerto de salvación. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, mæstórum consolátio, laborántium fortitúdo: pervéniant ad te preces de quacúmque tribulatióne clamántium; ut omnes sibi in necessitátibus suis misericórdiam tuam gáudeant affuísse. Per Dóminum nostrum. Omnes R. Amen. Oh Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos, fortaleza de los atribulados: admite las súplicas de los que, en cualquiera tribulación, te invocan; de tal suerte que, en sus necesidades, tengan todos el consuelo de ser asistidos por tu misericordia. Por J. N. Señor. Amén

7ª Intención (Por la conversión de herejes y cismáticos)

Oremus et pro haeréticis, et schismáticis: ut Deus, et Dóminus noster éruat eos ab erróribus univérsis; et ad sacnctam matrem Ecclésiam Cathólicam atque Apostólicam revocáre dignétur. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos también por los herejes y cismáticos, para que Dios Nuestro Señor los saque de todos sus errores, y se digne volverlos al gremio de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica.Sac.:Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui salvas omnes, et néminem vis períre: réspice ad ánimas diabólica fráude decéptas; ut, omni hærética pravitáte depósita, errántium corda resipíscant, et ad veritátis tuæ rédeant unitátem. Per Dóminum. Omnes R. Amen Oh Dios todopoderoso y eterno, que a todos salvas, y no quieres que ninguno se pierda: mira compasivo a tantas almas seducidas por la astucia diabólica; para que, renunciando totalmente al mal de la herejía, abjuren sus errores, y vuelvan a la unidad de tu verdad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

8ª Intención (Por los judíos) (20)

Oremus et pro pérfidis Judaeis, ut Deus, et Dominus noster áurferat velámen de córdibus eórum: ut et ipsi agnóscant Jesum Christum Dóminum nostrum. Oremos también por los pérfidos judíos, para que Dios Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui Judǽos étiam  a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obcæcatióne deférimus; ut, ágnita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur. Per eúndem Dóminum. Omnes R. Amen. Oh Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas de tu misericordia a los pérfidos judíos: oye las plegarias que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, para que, reconociendo la luz de tu verdad, que es Jesucristo, salgan de sus tinieblas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

9ª Intención (Por los infieles)

Oremus et pro paganis: ut Deus omnípotens áuferat iniquitátem a córdibus eórum; ut relíctis idólis suis, canvertántur ad Deum vivum et verum et únicum Filium ejus Jesum Christum Deum, et Dóminunm nostrum. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua. 
Subd.: Leváte
Oremos también por los paganos, para que Dios to dopoderoso quite la maldad de sus corazones; a fin de que, abandonados sus ídolos, se conviertan al Dios vivo y verdadero y a su único Hijo Jesucristo, Dios y Señor nuestro. Sac.:Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.:Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui non mortem peccatórum, sed vitam semper inquíris: súscipe propítius oratiónem nostram, et líbera eos ab idolórum cultúra; et ággrega Ecclésiæ tuæ sanctæ, ad laudem et glóriam nóminis tui.  Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per  ómnia sǽcula sæculórum. Omnes R. Amen Oh Dios todopoderoso y eterno, que no quieres la muerte de los pecadores, sino que siempre procuras su vi da: recibe favorablemente nuestra oración, y líbralos de sus idolatrías, agregándolos a tu Santa Iglesia para gloria y alabanza de tu nombre. Por Jesucristo N. Señor. Amén.

NOTAS

  • (20) Admírese la magnanimidad de la Iglesia Católica al orar hoy pública y solemnemente por los judíos, como para contrarrestar la maldición que ellos mismos se echaron, tal día como hoy, sobre sí y sobre sus hijos. (volver)

3º 
DESCUBRIMIENTO 
Y ADORACIÓN
DE LA CRUZ

Esta ceremonia nos viene de Jerusalén, en que el viernes santo se presentaba a la veneración de los fieles la verdadera cruz, sobre la cual Cristo fue crucificado. El pueblo acudía a prosternarse ante ella y besarla con respeto.

1. En la liturgia latina se comienza por la presentación solemne de la cruz. Ha estado velada durante todo el tiempo de la Pasión. El diácono, con dos acó1itos portadores de cirios encendidos, va a buscarla a la sacristía. Cuando entran en el presbiterio, el celebrante sale a su encuentro con el subdiácono y recibe la cruz en medio, ante el altar. El celebrante la descubre en tres etapas: primero, lo alto de la cruz; después, uno de los brazos; finalmente, la cruz entera. A medida que aparece, el celebrante en un comienzo al pie del altar y al lado de la epístola, después sobre las gradas, finalmente en medio del altar, la levanta ante la mirada de los fieles, cantando el Ecce lignun Crucis.

2. A continuación se arrodilla y adora en silencio durante unos momentos.
Después de esta triple ostención de la Cruz, dos acó1itos la tienen en pie ante el altar. El celebrante se descalza y, partiendo de la entrada del presbiterio, se dirige a ella haciendo sucesivamente tres genuflexiones, para terminar besando los pies del Crucificado. Tras del celebrante, hacen lo mismo los ministros, el clero y los monaguillos.
Entonces se lleva la Cruz por dos acólitos, acompañados por otros dos con cirios iluminados, a la entrada del presbiterio, donde los fieles la adoran, pasando procesionalmente ante ella los hombres primero, después las mujeres, y haciendo una genuflexión.

Durante la adoración de la Cruz se cantan los improperios.
El canto se continúa según el número de adoradores. Concluye, sin embargo, siempre con la doxología: Sempiterna sit beatae Trinitati gloria.

Improperios (*)

Las partes que conciernen a cada coro, se describen con los números 1 (primer coro) y 2 (segundo coro); mas lo que han de cantar entrambos juntos, se indican así: 1 y 2.

Quia edúxi te de terra Ægýpti : parásti Crucem Salvatóri tuo. Por haberte sacado de la tierra de Egipto has preparado una Cruz a tu Salvador

Se repite: Agios Theós, etc., como antes.

1 et 2 Quia edúxi te per desértum quadragínta annis, et manna cibávi te, et introdúxi te in terram satis bonam : parásti Crucem Salvatóri tuo. 1 y 2 Porque te guié cuarenta años por el desierto y te alimenté con maná y te introduje en tierra sumamente buena, has preparado Cruz a tu Salvador

Se repite: Agios Theós, etc., como antes.

1 et 2 Quid ultra débui fácere tibi, et non feci ? Ego quidem plantávi te víneam meam speciosíssimam: et tu facta es mihi nimis amára: acéto namque sitim meam potásti: et láncea perforásti latus Salvatóri tuo. 1 y 2 ¿Qué más debí hacer y no lo hice? Yo, ciertamente, te planté viña mía, preciosísima: y tú me has salido vid amarguísima: pues vinagre me diste a beber en mi sed, y con lanza agujereaste el costado de tu Salvador.

Todos: Pópule meus, etc.

1  Ego propter te flagellávi Ægýptum cum primogénitis suis : et tu me flagellátum tradidísti 1. Yo por tí descargué mi azote sobre Egipto y sus primogénitos; y ¡tu me entregaste azotado!

Todos: Pópule meus, etc.

2 Pópule meus, qui feci tibi? aut in quo contristávi te? respónde mihi. 2. Pueblo mío, ¿qué te hice yo? O ¿En qué te contristé? ¡Respóndeme!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego edúxi te de Ægýpto, demérso Pharaóne in Mare Rubrum: et tu me tradidísti princípibus sacerdótum. 1. Yo te saqué de Egipto, sumiendo a Faraón en el mar Rojo; y ¡tu me entregaste a los Príncipes de los Sacerdotes!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego ante te apérui mare: et tu aperuísti láncea latus meum. 1. Yo te abrí paso en el mar; y ¡tu con lanza abriste mi costado!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego ante te præívi in colúmna nubis: et tu me deduxísti ad prætórium Piláti. 1. Yo te precedí enla columna de nube; y ¡tu me llevaste al Pretorio de Pilatos!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego te pavi manna per desértum : et tu me cecidísti álapis et flagéllis. 1. Yo te alimenté con maná en el desierto; y ¡tu me heriste con bofetadas y azotes!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego te potávi aqua salútis de petra : et tu me potásti felle, et acéto. 1. Yo te dí a beber el agua saludable de la piedra y ¡tu me diste a beber hiel y vinagre!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego propter te Chananæórum reges percússi : et tu percussísti arúndine caput meum. 1. Yo por ti hería a los reyes de los Cananeos; y ¡tu con una caña heriste mi cabeza!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego dedi tibi sceptrum regále, et tu dedísti cápiti meo spíneam corónam. 1. Yo te di un cetro real; y ¡tu pusiste en mi cabeza una corona de espinas!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego te exaltávi magna virtúte : et tu me suspendísti in patíbulo Crucis. 1. Yo te exalté con gran poder; y ¡tu me suspendiste en el patíbulo de la Cruz!

Todos: Pópule meus, etc.

1 et 2 Antiphona. Crucem tuam adorámus, Dómine : et sanctam resurrectiónem tuam laudámus, et glorificámus: ecce enim propter lignum venit gáudium in univérso mundo. 1 Ps. 66, 2. Deus misereátur nostri et benedícat nobis.2 Illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.

1 et 2 Antiphona. Crucem tuam adorámus, Dómine : et sanctam resurrectiónem tuam laudámus, et glorificámus : ecce enim propter lignum venit gáudium in univérso mundo.

1 et 2 Crucem…

1 y 2. Ant. – Adoramos, Señor, tu Cruz; alabamos y glorificamos tu santa resurrección: pues por el leño vino el gozo al universo mundo 1. Dios se apiade de nosotros y nos bendiga.2. Haga resplandecer sobre nosotros su rostro, y tenga de nosotros piedad.

1 y 2. Ant. – Adoramos, Señor, tu Cruz; alabamos y glorificamos tu santa resurrección: pues por el leño vino el gozo al universo mundo

1 y 2. Adoramos, Señor, tu Cruz…

Himno “Pange, lingua gloriósi” a la Santa Cruz
Estribillo

1 et 2 Crux fidélis, inter omnes Arbor una nóbilis: Nulla silva talem profert, Fronde, flore, gérmine.Dulce lignum, dulce clavos,
Dulce pondus sústinet.
1 y 2 ¡Oh Cruz fiel! el más noble de los árboles; ningún bosque produjo otro igual en hoja, ni en flor ni en fruto. ¡Oh dulce leño, dulces clavos los que sostuvieron tu dulce peso!
1. Pange, lingua, gloriósi
Láuream certáminis,
Et super Crucis trophǽo
Dic triúmphum nóbilem:
Quáliter Redémptor orbis
Immolátus vícerit.
Canta, oh lengua la victoria del más glorioso combate, y celebra el noble triunfo de la Cruz, y cómo el Redentor del mundo venció, siendo en ella inmolado.

Todos: Crux fidélix, hasta Dulce lignum

1. De peréntis protoplásti
Fraude Factor cóndolens,
Quando pomi noxiális
In necem morsu ruit:
Ipse lignum tunc notávit,
Damna ligni ut sólveret.
Compadecido el Creador del engaño de nuestro primer padre, incurriendo en la muerte por haber gustado del fruto prohibido, señaló otro árbol para reparar el daño del primero.

Todos: Crux fidélix,

1. Hoc opus nostræ salútis
Ordo depopóscerat:
Multifórmis proditóris
Ars ut artem fálleret:
Et medélam ferret inde,
Hostis unde lǽserat.
Este modo de obrar nuestra salvación, requería que una estratagema burlase las artimañas del traidor, y hallar el remedio allí mismo donde hirió el enemigo con su engaño.

Todos: Crux fidélix,

1. Quando venit ergo sacri
Plenitúdo témporis,
Missus est ab arce Patris
Natus, orbis Cónditor:
Atque ventre virgináli
Carne amíctus pródiit.
Cuando, pues, vino la plenitud del tiempo sagrado, fue enviado del seno del Padre, su Hijo, Creador del mundo, y, revestido de la carne, nació de vientre virginal.

Todos: Crux fidélix,

1. Vagit infans inter arcta
Cónditus præsépia:
Membra pannis involúta
Virgo Mater álligat:
Et Dei manus, pedésque
Stricta cingit fáscia.
Llora el tierno Infante reclinado en un duro pesebre; envuelve en pañales sus tiernos miembros la Virgen madre; y ciñe con estrecha faja los pies y manos de todo un Dios.

Todos: Crux fidélix,

1. Lustra sex qui jam perégit,
Tempus implens córporis,
Sponte líbera Redémptor
Passióni déditus,
Agnus in Crucis levátur
Immolándus stípite.
Cuando cumplió los treinta años, terminado ya el tiempo de la vida mortal, el Redentor se ofreció libremente a sufrir la Pasión, y el Cordero fue levantado en la Cruz para ser inmolado.

Todos: Crux fidélix,

1. Felle potus ecce languet:
Spina, clavi, láncea
Mite corpus perforárunt,
Unda manat, et cruor:
Terra, pontus, astra, mundus,
Quo lavántur flúmine !
Mira cómo languidece gustando amarga hiel, traspasando su cuerpo espinas, clavos y lanza, manando sangre y agua: la tierra, el mar, el cielo, el mundo entero, son lavados en este río.

Todos: Crux fidélix,

1. Flecte ramos, arbor alta,
Tensa laxa víscera,
Et rigor lentéscat ille,
Quem dedit natívitas:
Et supérni membra Regis
Tende miti stípite.
¡Dobla tus ramas, oh árbol elevado, pliega tus tersas fibras, y ablándese tu nativa rigidez; y recibe benigno los miembros del Rey soberano!

Todos: Crux fidélix,

1. Sola digna tu fuísti
Ferre mundi víctimam:
Atque portum præparáre
Arca mundo náufrago:
Quam sacer cruor perúnxit,
Fusus Agni córpore.
Tu fuiste el único árbol digno de sostener la víctima del mundo, de ser para el universo náufrago el puerto de salvación, el arca santa, rociada con la bendita sangre del cuerpo del Cordero.

Todos: Crux fidélix,

Conclusio numquam omittenda:1. Sempitérna sit beátæ
Trinitáti glória:
Æqua Patri, Filióque:
Par decus Paráclito:
Uníus, Triníque nomen
Laudet univérsitas. Amen.
¡Gloria eterna a la Trinidad soberana!, ¡gloria igual al Padre y al Hijo, igual honor al Espíritu Consolador! El universo alabe al nombre del que es Uno y Trino. así sea.

Todos: Crux fidélix

4º – COMUNIÓN GENERAL

1. Terminada la Adoración de la Cruz, los acólitos o ayudantes que la sostuvieron la llevan al altar, acompañándoles otros dos acólitos o ayudantes, con ciriales encendidos, y allí la colocan en el medio.

Después, celebrante y diácono, dejando la estola negra, toman ornamentos morados.

El diácono con dos acólitos y otro clérigo para llevar el palio (o sombrilla), con los ciriales van al altar del “Monumento” en busca del Copón con Hostias consagradas allí reservado desde la Misa de ayer para la Comunión general de hoy. en el “Monumento” habrá dispuestos dos candelabros con velas encendidas, que luego tomarán los acólitos.

Proceden en el orden en que vinieron: sobre el Sacramento va el palio; los acólitos llevan encendidos los ciriales a uno y otro lado, y todos se arrodillan. Entre tanto, el coro canta lo siguiente

Antífonas

Ant. 1 Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi, quia per Crucem tuam redemísti mundum.Ant. 2 Per lignum servi facti sumus, et per sanctam Crucem liberáti sumus: fructus árboris sedúxit nos, Fílius Dei redémit nos.Ant. 3 Salvátor mundi, salva nos: qui per Crucem et Sánguinem tuum redemísti nos, auxiliáre nobis, te deprecámur, Deus noster.

.
1ª. – Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Cruz has redimido al mundo.2ª. – Esclavos hemos sido hechos por el madero, y por la santa Cruz fuimos liberados: nos sedujo el fruto del árbos, el Hijo de Dios nos redimió.3ª. – Salvador del mundo, sálvanos; que por la Cruz y tu Sangre nos has redimido; ayúdanos, te lo suplicamos, oh Dios nuestro.

En llegando al altar mayor, sube a él el diácono, dispone la píxide, despliega el corporal, los acólitos colocan los ciriales sobre el altar.

Entonces, el celebrante y el subdiácono se acercan al altar, adoran con ambas rodillas, y hecha juntamente genuflexión con el diácono, el celebrante sólo, juntas las manos dice:

Orémus. Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere: Teniendo presente la orden del Señor, y aleccionados por el Divino Maestro, nos atrevemos a exclamar:

Todos, en latín:

Pater noster qui es in cælis:
Sanctificétur nomen tuum.
Advéniat regnum tuum.
Fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie:
Et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimmítimus debitóribus nostris.
Et ne nos indúcas in tentatiónem;
sed líbera nos a malo.
Amen.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea el tu Nombre, vénga a nos el tu reino, hágase tu voluntad así en en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dádnosle hoy; perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén

El celebrante, solo, con voz clara y distinta dice:

Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus, et futúris : et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genitríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, non signat se patena, da propítius pacem in diébus nostris: ut ope misericórdiæ tuæ adjúti, et a pecáto simus semper líberi, et ab omni perturbatióne secúri. Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.

.
Rogámoste Señor, que nos libres de todos los males, presentes, y venideros, y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, y de tus bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, y Andrés, y de todos los Santos, danos propicio la paz en nuestros días, para que, asistidos con el auxilio de tu misericordia, permanezcamos siempre libres del pecado y seguros de todo sobresalto. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, tu Hijo, que contigo vive y reina en unión con Dios Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Todos: Amén

Al punto el celebrante reza por lo bajo:

Percéptio Córporis tui, Dómine Jesu Christe, quod ego, indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in judícium et condemnatiónem; sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen. La Comunión de tu Cuerpo, oh Señor Jesucristo, que yo, aunque indigno, me atrevo a recibir, no me sea motivo de juicio y de condenación: sino que, por tu piedad, me sirva para defensa y medicina del alma y del cuerpo. Tú, que siendo Dios, vives y reinas con Dios Padre en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Terminada esta Oración, el Celebrante hace la genuflexión, toma una hostia del copón y dándose un triple golpe de pecho, como de costumbre, dice tres veces:

Dómine, non sum dignus, et secrete prosequitur: ut íntres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. Señor, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, mas dí una sola palabra, y mi alma será sana y salva.

Luego, signándose con el Sacramento, comulga diciendo:

Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen. El Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.

Una vez que ha comulgado el celebrante, el diácono reza el “Confiteor” (“Yo pecador”) como de ordinario. Entonces el celebrante, hecha genuflexión, se vuelve al pueblo, juntas las manos ante el pecho y dice en voz clara:

Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam. Amen.Celebrans prosequitur:

Indulgéntiam, absolutiónem, et remissiónem peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens et miséricors Dóminus. Omnes respondent: Amen.

Dios Todopoderoso tenga misericordia de vosotros, y perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna. AménEl Señor todopoderoso y misericordioso os conceda la absolución y el perdón de vuestros pecados.Amén.

Vuelve luego al altar, se arrodilla, toma la píxide y cara al pueblo, como de costumbre, en medio del altar, dice en voz clara:

Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi. Mox subdit: Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. Quod iterum ac tertio repetit. Ved aquí al Cordero de dios, ved aquí al que quita los pecados del mundo. Señor, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, mas dí una sola palabra y mi alma será salva.

Los sacerdotes (con estola morada) y los fieles que han de comulgar se acercan con orden y devoción al comulgatorio. Terminada la Comunión, el celebrante canta, en acción de gracias, las tres oraciones siguientes a la Pasión y Muerte del Señor, al final de cada una de las cuales los fieles todos han de responderAmen, en señal de unión perfecta con el celebrante.

Al distribuir la sagrada Comunión puede cantarse el salmo 21, Deus meus, Deus meus:

Deus, Deus meus, quare me dereliquisti?
Longe a salute mea verba rugitus mei.
Deus meus, clamo per diem, et non exaudis,
et nocte, et non est requies mihi.
Tu autem sanctus es,
qui habitas in laudibus Israel.
In te speraverunt patres nostri,
speraverunt, et liberasti eos;
Ad te clamaverunt et salvi facti sunt,
in te speraverunt et non sunt confusi.
Ego autem sum vermis et non homo,
opprobrium hominum et abiectio plebis.
Omnes videntes me deriserunt me;
torquentes labia moverunt caput:
“ Speravit in Domino: eripiat eum,
salvum faciat eum, quoniam vult eum ”.
Quoniam tu es qui extraxisti me de ventre,
spes mea ad ubera matris meae.
In te proiectus sum ex utero,
de ventre matris meae Deus meus es tu.
Ne longe fias a me,
quoniam tribulatio proxima est,
quoniam non est qui adiuvet.
Circumdederunt me vituli multi,
tauri Basan obsederunt me.
Aperuerunt super me os suum
sicut leo rapiens et rugiens.
Sicut aqua effusus sum,
et dissoluta sunt omnia ossa mea.
Factum est cor meum tamquam cera
liquescens in medio ventris mei.
Aruit tamquam testa palatum meum,
et lingua mea adhaesit faucibus meis,
et in pulverem mortis deduxisti me.
Quoniam circumdederunt me canes multi,
concilium malignantium obsedit me.
Foderunt manus meas et pedes meos,
et dinumeravi omnia ossa mea.
Ipsi vero consideraverunt et inspexerunt me;
diviserunt sibi vestimenta mea
et super vestem meam miserunt sortem.
Tu autem, Domine, ne elongaveris;
fortitudo mea, ad adiuvandum me festina.
Erue a framea animam meam
et de manu canis unicam meam.
Salva me ex ore leonis
et a cornibus unicornium humilitatem meam.
Narrabo nomen tuum fratribus meis,
in medio ecclesiae laudabo te.
Qui timetis Dominum, laudate eum;
universum semen Iacob, glorificate eum.
Metuat eum omne semen Israel,
quoniam non sprevit neque despexit afflictionem pauperis
nec avertit faciem suam ab eo
et, cum clamaret ad eum, exaudivit.
Apud te laus mea in ecclesia magna; vota mea reddam in conspectu timentium eum.
Edent pauperes et saturabuntur;
et laudabunt Dominum, qui requirunt eum:
“ Vivant corda eorum in saeculum saeculi! ”.
Reminiscentur et convertentur ad Dominum
universi fines terrae,
et adorabunt in conspectu eius
universae familiae gentium.
Quoniam Domini est regnum,
et ipse dominabitur gentium.
Ipsum solum adorabunt omnes, qui dormiunt in terra;
in conspectu eius procident omnes, qui descendunt in pulverem.
Anima autem mea illi vivet,
et semen meum serviet ipsi.
Narrabitur de Domino generationi venturae;
et annuntiabunt iustitiam eius
populo, qui nascetur: “ Haec fecit Dominus! ”.

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¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué Estás tan lejos de mi Salvación y de las palabras de mi clamor?
Dios Mío, clamo de Día, y no respondes; clamo de noche, y no hay sosiego para Mí.
Pero Tú eres santo. ¡Tú, que habitas entre las alabanzas de Israel!
Nuestros padres esperaron en ti: Esperaron, y Tú los libraste.
Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no fueron defraudados.
Pero yo soy un gusano y no un hombre, objeto de la afrenta de los hombres y despreciado del pueblo.
Todos los que me ven se burlan de Mí. Estiran los labios y mueven la cabeza diciendo:
“En Jehovah Confió; que él lo rescate. Que lo libre, ya que de él se Agradó.”
Pero Tú eres el que me Sacó del vientre; me has hecho estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, Tú eres mi Dios.
No te alejes de Mí, porque la angustia Está cerca, y no hay quien ayude.
Muchos toros me han rodeado; fuertes toros de Basán me han cercado.
Contra Mí abrieron sus bocas, como León voraz y rugiente.
Soy derramado como el agua; todos mis huesos se han desarticulado. Mi Corazón Está como cera y se ha derretido en medio de mis entrañas.
Mi vigor se ha secado como un tiesto, y mi lengua se ha pegado a mi paladar. Me has puesto en el polvo de la muerte.
Los perros me han rodeado; me ha cercado una pandilla de malhechores, y horadaron mis manos y mis pies.
Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan.
Reparten entre Sí mis vestidos, y sobre mi ropa echan suertes.
Pero Tú, oh Jehovah, no te alejes. Fortaleza Mía, Apresúrate para ayudarme.
Libra mi alma de la espada; libra mi única vida de las garras de los perros.
Sálvame de la boca del León y de los cuernos de los toros salvajes. ¡Me has respondido!
Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la Congregación te alabaré.
Los que teméis a Jehovah, alabadle; glorificadle, todos los descendientes de Jacob. Temedle vosotros, todos los descendientes de Israel.
Porque no Despreció ni Desdeñó la Aflicción del afligido, ni de él Escondió el rostro. Más bien, le Oyó cuando Clamó a él.
Tuya es mi alabanza en la gran Congregación. Mis votos pagaré delante de los que le temen.
Los pobres Comerán y Serán saciados. Alabarán a Jehovah los que le buscan. ¡Que viva vuestro Corazón para siempre!
Ellos se Acordarán y Volverán a Jehovah de todos los confines de la tierra. Delante de ti se Postrarán todas las familias de las naciones.
Porque de Jehovah es el reino, y él se Enseñoreará de las naciones.
Ciertamente ante él se Postrarán todos los ricos de la tierra. Se Doblegarán ante él todos los que descienden al polvo, los que no pueden conservar la vida a su propia alma.
La posteridad le Servirá; esto le Será referido al Señor por generaciones.
Vendrán y Anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer: “¡El hizo esto!”

Terminada la comunión, el celebrante, de pie, en medio del altar, teniendo ante sí el libro y a diestra y siniestra los sagrados ministros, dice como acción de gracias, en tono ferial y juntas las manos, las tres siguientes oraciones a la Pasión del Señor, estando todos de pie y respondiendo: Amén.

Oremus: Super pópulum tuum, quǽsumus, Dómine, qui passiónem et mortem Fílii tui devóta mente recóluit, benedíctio copiósa descéndat, indulgéntia véniat, consolátio tribuátur, fides sancta succréscat, redémptio sempitérna firmétur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. Te rogamos, Señor, que descienda una copiosa bendición, venga el perdón, se dé consuelo, se aumente la fe santa y se asegure la salvación eterna sobre tu pueblo, que acaba de celebrar devotamente la Pasión y Muerte de tu Hijo. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oremus: Omnípotens et miséricors Deus, qui Christi tui beáta passióne et morte nos reparásti: consérva in nobis óperam misericórdiæ tuæ; ut, hujus mystérii participatióne, perpétua devotióne vivámus. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. Dios omnipotente y misericordioso, que nos redimiste con la muerte y pasión santa de tu Cristo: conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que con la participación de este misterio, vivamos con perpetua devoción. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oremus: Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine, et fámulos tuos ætérna protectióne sanctífica, pro quibus Christus, Fílius tuus, per suum cruórem, instítuit paschále mystérium. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. Acuérdate, Señor, de tus misericordias y santifica con una constante protección a tus siervos, para los cuales instituyó tu Hijo Jesucristo el misterio pascual, por medio de su pasión. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

4º – ACTOS EXTRALITÚRGICOS

Cumplido el oficio litúrgico del día de hoy, los fieles han de santificar la tarde y las primeras horas de la noche, ora asistiendo a los viacrucis y procesiones públicos de sus parroquias y al sermón de soledad, ora visitando en los templos la santa cruz. de este modo viernes santo recobrará su capital importancia de día de la redención del mundo por Jesucristo, el hecho de mayor relieve en la historia de la humanidad.

Tomado de:
http://misa_tridentina.t35.com/

JUEVES SANTO

_ultima_cena

Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros. (San Lucas 22,19)

El tabernáculo, si lo hay en el altar mayor, está del todo vacío: para comulgar clero y pueblo, hoy y mañana, se pone sobre el altar el copón con partículas que se consagren en esta misma misa.
Comienza la procesión en la iglesia hacia el altar, y entretanto canta la escola el introito.

Introito Gal. 6, 14

INTROITUS – Pos autem gloriári oportet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus. Ps. 66, 2 Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri. Nos autem. Nosotros, empero, debemos gloriamos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salud, vida y resurrección, por quien hemos sido salvados y liberados. -Salmo. Apiádese Dios de nosotros y nos bendiga; ilumine su cara sobre nosotros y nos compadezca. – Nosotros, empero, debemos…

El celebrante, en llegando al altar con los ministros, hecha la confesión, sube, bésalo en medio y lo inciensa, aun cuando celebra solo con canto.
Terminada la incensación del altar, el celebrante, después de leer el Introito y recitar el Kyrie eléison, comienza solemnemente Glória in excélsis y se tocan las campanas y el órgano, los que callan hasta la Vigilia pascual, terminado el himno.

Oración-Colecta

ORATIO – Deus, a quo et Júdas reátus sui pœnam, et confessiónis suæ latro prǽmium sumpsit, concéde nobis tuæ propitiatiónis efféctum: ut, sicut in passióne sua Jesus Christus, Dóminus noster, divérsa utrísque íntulit stipéndia meritórum; ita nobis, abláto vetustátis erróre, resurrectiónis suæ gratiam largiátur. Qui tecum vivit et regnat. R.Amen ¡Oh Dios!, de quien Judas recibió la pena de su pecado, y el ladrón el premio de su confesión: haz nos sentir el efecto de tu misericordia; para que, así como Jesucristo nuestro Señor en su Pasión dio a entrambos su merecido, así también, destruido en nosotros el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de resucitar gloriosamente con Él. Que contigo vive y reina.R. Amen.

Epístola

San Pablo empieza aquí el relato evangélico de la Institución de la Eucaristía y exhorta seriamente a los cristianos a comulgar con las debidas disposiciones, para no hacerse reos de eterna condenación. Este aviso es sobre todo práctico hoy, día clásico de la comunión pascual.

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios. I Cor. 11, 20-32 – Fratres:  conveniéntibus ergo vobis in unum, jam non est domínicam cenam manducáre. Unusquísque enim suam cenam præsúmit ad manducándum. Et álius quidem esurit, álius autem ébrius est. Númquid domos non habétis ad manducándum et bibéndum? Aut ecclésiam Dei contémnitis, et confúnditis eos, qui non habent? Quid dicam vobis? Laudo vos? In hoc non laudo. Ego enim accépi a Dómino, quod et trádidi vobis, quóniam Dóminus Jesus, in qua nocte tradebátur, accépit panem, et grátias agens fregit, et dixit: «Accípite, et manducáte: hoc est corpus meum, quod pro vobis tradétur: hoc fácite in meam commemoratiónem». Simíliter et cálicem, póstquam cenávit, dicens: «Hic calix novum testaméntum est in meo sánguine: hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemoratiónem». Quotiescúmque enim manducábitis panem hunc, et cálicem bibétis: mortem Dómini annuntiábitis, donec véniat. Itaque quicúmque manducáverit panem hunc vel bíberit cálicem Dómini indígne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. Probet autem seípsum homo: et sic de pane illo edat et de cálice bibat. Qui enim mandúcat et bibit indígne, judícium sibi mandúcat et bibit, non dijúdicans corpus Dómini. Ideo inter vos multi infírmes et imbecílles, et dórmiunt multi. Quod si nosmetípsos dijudicarémus, non utique judicarémur. Dum judicámur autem, a Dómino corrípimur, ut non cum hoc mundo damnémur. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corintios.: – Hermanos: Cuando os reunís, no es ya para celebrar la Cena del Señor. Porque cada uno come allí lo que ha llevado para cenar, sin atender a los demás. Y así, mientras unos sufren hambre, otros comen con exceso. Pues qué, ¿no tenéis vuestras casas para comer y beber? ¿O venís a profanar la Iglesia de Dios, y a avergonzar a los que nada tienen? ¿Qué os diré de esto? ¿Os alabaré? En eso no os alabo. Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo ya enseñado, y es, que el Señor Jesús, la noche misma en que había de ser traicionado, tomó el pan, y dando gracias, lo partió, y dijo: «Tomad y comed: Éste es mi cuerpo, que por vosotros será entregado a la muerte. Haced esto en memoria mía». Tomó asimismo el cáliz, y después de haber cenado, y dijo: « Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi Sangre. Haced esto cuantas veces lo bebiereis en memoria mía». Pues o todas las veces que comiereis este pan y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga y así, cualquiera que comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor s: indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Por tanto, examínese a sí mismo el hombre, y entonces coma de aquel pan y beba de aquel cáliz. Porque quien le come y bebe indignamente, se come y bebe su propia conde nación, no haciendo el discernimiento del cuerpo del Señor. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y flacos, y mueren muchos. Pues si antes nos juzgásemos, no seríamos juzgados por Dios. Si bien cuando lo somos, el Señor nos castiga como a hijos, con el fin de que no seamos conde nados juntamente con este mundo.

Salmodia

GRADUALE – Phil. 2, 8-9 Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem, mortem autem crucis. Propter quod et Deus exaltávit illum: et dedit illi nomen, quod est super omne nomen. Gradual. – Cristo se ha hecho obediente por nosotros hasta la muerte, y muerte de Cruz. V. Por lo cual también Dios le ensalzó, y le dio un nombre sobre todo nombre.

Evangelio

USequentia sancti Evangelii secundum Joánnem. Jo. 13, 1-5 – In illo tempore: Ante diem autem festum Paschæ, sciens Jesus quia venit hora ejus, ut tránseat ex hoc mundo ad Patrem, cum dilexísset suos, qui erant in mundo, in finem diléxit eos. Et cena facta, cum diábolus jam misísset in cor, ut tráderet eum Júdas Simónis Iscariótæ, sciens quia ómnia dedit ei Pater in manus, et quia a Deo exivit, et ad Deum vadit, surgit a cena, et ponit vestiménta sua, et cum accepísset línteum, præcínxit se. Deinde mittit aquam in pelvim, et cœpit laváre pedes discipulórum, et extérgere linteo, quo erat præcínctus. Venit ergo ad Simónem Petrum. Et dicit ei Petrus: «Dómine, tu mihi lavas pedes?»  Respóndit Jesus, et dicit ei: «Quod ego fácio, tu nescis modo, scies autem postea».  Dicit ei Petrus: «Non lavábis mihi pedes in ætérnum». Respóndit ei Jesus: «Si non lávero te, non habes partem mecum». Dicit ei Simon Petrus: «Dómine, non tantum pedes meos, sed et manus et caput». Dicit ei Jesus: «Qui lotus est, non índiget nisi ut pedes lavet, sed est mundus totus. Et vos mundi estis, sed non omnes». Sciébat enim quisnam esset qui tráderet eum; proptérea dixit: Non estis mundi omnes. Póstquam ergo lavit pedes eórum, et accépit vestiménta sua, cum recubuísset íterum, dixit eis: «Scitis quid fécerim vobis? Vos vocátis me Magíster et Dómine, et bene dícitis; sum étenim. Si ergo ego lavi pedes vestros, Dóminus et Magíster: et vos debétis alter altérius laváre pedes. Exémplum enim dedi vobis, ut, quemádmodum ego feci vobis, ita et vos faciátis». Continuación del santo Evangelio según S. Juan – En aquel tiempo: La víspera del día solemne de Pascua, sabiendo Jesús que era llegada la hora de su tránsito de este mundo al Padre, como hubiese amado a los suyos, que vivían en el mundo, amólos hasta el fin, y así, acabada la Cena, cuando ya el diablo había sugerido al corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, el designio de entregarle, Jesús, sabiendo que el Padre le ha bía puesto todas las cosas en sus manos, y que como había venido de Dios, a Dios volvía; levántase de la mesa y quítase sus vestidos, y habiendo toma do una toalla, se la ciñe. Echa después agua en una jofaina, y pónese a lavar los pies de los discípulos y a limpiarlos con la toalla que se había ceñido. Viene a Simón Pedro, y Pedro le dice: ¡ Señor! ¿ Tú lavarme a mí los pies? Respondióle Jesús, y le dijo: Lo que Yo hago tú no lo entiendes ahora, lo entenderás después. Dícele Pedro: ¡Jamás me lavarás Tú a mí los pies! Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Dícele Simón Pedro: ¡Señor! no sola mente los pies, sino las manos también y la cabeza. Jesús le dice: El que acaba de lavarse, no necesita lavarse más que los pies, estando como está limpio todo lo demás. Y en cuanto a vosotros, limpios estáis, mas no todos. Como sabia quién era el que le habla de hacer traición, por eso dijo: No todos estáis limpios. Habiéndoles ya lavabo los pies y tomado otra vez su vestido, puesto de nuevo a la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que acabo de hacer con vos otros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si Yo, que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, debéis también vosotros lavaros los pies unos a otros. Ejemplo os he dado, para que así como Yo he hecho con vosotros, así lo hagáis también vosotros. No se diceCredo.

Es muy conveniente que, después del Evangelio, se tenga breve hornilla, para ilustrar los grandes misterios que en esta misa se celebran, la institución de la Sagrada Eucaristía y del Orden sacerdotal, corno también el Mandato del Señor acerca de la caridad fraterna.

NOTAS

  • (1) El castigo visible de Judas, al cual aquí se alude, fue su muerte temporal desastrosa, colgándose él mismo de una soga y reventando al caer al suelo, y no su muerte eterna, a sea, el infierno; ya que sólo Dios sabe cuál fue su verdadero paradero, al morir de esa forma. (volver)
  • (2) Reprende aquí San Pablo a los corintios por haber pervertido la piados y muy cristiana práctica primitivade los ágapes fraternales en los que todos comían en común, como hijos de la misma mesa de familia, sin distinción de ricos y pobres. Ahora hacían ya sus platos aparte y se desntendían de los pobres. En la Eucaristía, verdadero banquete en común, participamos todos del mismo manjar que es el Cuerpo sacrosanto del Señor. (volver)
  • (3) Comulgar sacrílegamente es comer la propia condenación, por cuanto se abusa del Cuerpo del Señor. (volver)
  • (4) Alude San Pablo a los castigos ejemplares que, por lo visto, recibían en su tiempo, en Corinto, los comulgantes sacrílegos; pues muchos de ellos hasta morían repentinamente, y otros se enfermaban. (volver)
  • (5) Hasta el fin de su vida, y todo lo que un Dios puede amar, o sea infinitamente. (volver)
  • (6) Si el hombre no se deja lavar por Cristo en el Sacramento de la Confesión, no tendrá parte con Él, ni en la tierra, por gracia, ni en el Cielo, por gloria. ¡Que no lo olviden los que pretenden no necesitar confesarse, sin duda por creerse limpios! ¿Limpios, con años y años de pecados, y pecados de todo género. ¡Hipócritas! (volver)
  • (7)El que está limpio de pecado mortal, no necesita, en efecto, para estar del todo limpio, más que purificarse de los veniales, los que puede efectuar, o confesándose, o de otros varios modos. (volver)

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com/

MIÉRCOLES SANTO

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MIÉRCOLES SANTO

ESTACIÓN EN STA. MARÍA LA MAYOR1

Simple Ornamentos morados

La 1ª. lección, que es de Isaías, se aplica a la Pasión. La sangre que tiñe el vestido del Salvador es su propia sangre; que, en vez de aplastar a los pueblos en su indignación, sufre y muere por ellos.

En la segunda, el mismo Isaías profetiza con claridad tal las principales circunstancias de la Pasión, que los Padres no dudaron en llamarle el 5° Evangelista. Jesús es ese «varón de dolores que, llevado a la muerte cual mansa ovejita, no abrió su boca».

Para realizar Jesús su nombre de Salvador, «se hizo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz» (lnt.).

Catecúmenos o cristianos penitentes, éramos todos como ovejas perdidas, extraviados «cada cual por su vereda», y Jesús, «tomando sobre si nuestras iniquidades, ha heredado una multitud de seguidores» (2ª. lec.).

«Al renovar en la misa los misterios de la Pasión de Jesús, pidamos, por sus méritos, ser librados de las garras de nuestros enemigos y tener parte en la gracia de su Resurrección» (1ª. Or y Sec.).

1. Desde este día las fiestas estacionales de Semana Santa se celebran en las grandes Basílicas. Hoy es en Sta. María la Mayor dedicada a la Virgen Santísima, de cuyas penas se conduele la Iglesia en estos días. V. plano de Estaciones, p. 16, G d, 26.

MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

INTROITO     Filipenses 2, 10, 8 y 11

In nómine Jesu omne genu flectátur, cæléstium, terréstrium et infernórum: quia Dóminus factus est obǿdiens usque ad mortem, mortem autem crucis: ideo Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris. Ps. 101, 2. Dómine, exáudi oratiónem meam: et clamor meus ad te véniat. In nómine. Al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno; porque el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz; por esto el Señor Jesucristo esta en la gloria de Dios Padre. (S). Oye, Señor, mi oración y llague mi clamor hasta ti. Al nombre…

Después de los Kyries, se dice:

Oremus. Flectámus genua.

R/. Levate.

Præsta, quaésumus, omnípotens Deus: ut, qui nostris excéssibus incessánter afflígimur, per unigéniti Fílii tui passiónem liberémur: Qui tecum.

Oremos. v/. Arrodillémonos  R/:Levantaos

Te rogamos Dios todopoderoso, que pues nos vemos, incesantemente afligidos por nuestros desordenes, nos veamos libres por la pasión de tu Unigénito Hijo. Que contigo vive…

LECCION  Is. 62, 11; 63, 1-7

Léctio Isaíæ Prophétæ

Hæc dicit Dóminus Deus: Dícite fíliæ Sion: Ecce, Salvátor tuus venit: ecce, merces ejus cum eo. Quis est iste, qui venit de Edom, tinctis véstibus de Bosra? Iste formósus in stola sua, grádiens in multitúdine fortitúdinis suæ. Ego, qui loquor justítiam, et propugnátor sum ad salvándum. Quare ergo rubrum est induméntum tuum, et vestiménta tua sicut calcántium in torculári? Tórcular calcávi solus, et de géntibus non est vir mecum : calcávi eos in furóre meo, et conculcávi eos in ira mea: et aspérsus est sanguis eórum super vestiménta mea, et ómnia induménta mea inquinávi. Dies enim ultiónis in corde meo, annus redemptiónis meæ venit. Circumspéxi, et non erat auxiliátor: quæsívi, et non fuit, qui adjuváret: et salvávit mihi bráchium meum, et indignátio mea ipsa auxiliáta est mihi. Et conculcávi pópulos in furóre meo, et inebriávi eos in indignatióne mea, et detráxi in terram virtútem eórum. Miseratiónum Dómini recordábor, laudem Dómini super ómnibus, quæ réddidit nobis Dóminus, Deus noster.

Lectura del Profeta Isaías.

El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra: Decid a la hija de Sión: Mira a tu salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede. ¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosrá, con ropaje teñido de rojo?¿Ése del vestido esplendoroso, y de andar tan esforzado? -Soy yo que hablo con justicia, un gran libertador. -Y ¿por qué está de rojo tu vestido, y tu ropaje como el de un lagarero? -El lagar he pisado yo solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. Los pisé con ira, los pateé con furia, y salpicó su sangre mis vestidos, y toda mi vestimenta he manchado. ¡Era el día de la venganza que tenía pensada, el año de mi desquite era llegado! Miré bien y no había auxiliador; me asombré de que no hubiera quien apoyase. Así que me salvó mi propio brazo, y fue mi furia la que me sostuvo. Pisoteé a pueblos en mi ira, los pisé con furia e hice correr por tierra su sangre. Las misericordias del Señor quiero recordar, las alabanzas del Señor,

por todo, lo que nos ha premiado el Señor Dios nuestro.

GRADUAL    Salmo 68, 18, 2-3

Ne avértas fáciem tuam a púero tuo, quóniam tríbulor: velóciter exáudi me. V/. Salvum me fac, Deus, quóniam intravérunt aquæ usque ad ánimam meam: infíxus sum in limo profúndi, et non est substántia. No pierdas de vista a tu siervo: oye presto mis suplicas, por que me veo atribulado. v/.Sálvame, oh Dios, porque las aguas han penetrado hasta mi alma. Atollado estoy en un profundísimo cieno, sin hallar donde afirmar el pie.

Aquí el Celebrante dice: Dominus vobiscum

COLECTA

Deus, qui pro nobis Fílium tuum Crucis patíbulum subire voluísti, ut inimíci a nobis expélleres potestatem: concéde nobis fámulis tuis; ut resurrectiónis grátiam consequámur. Per eúndem Dóminum. Oh Dios, que quisiste que tu Hijo sufriese por nosotros muerte de cruz, para librarnos del poder del enemigo; concede a tus siervos la gracia de tener parte en su resurrección. Por el mismo Señor nuestro

EPISTOLA Is 53, 1-12

Léctio Isaíæ Prophétæ.

In diébus illis: Dixit Isaías: Dómine, quis crédidit audi tui nostro? et bráchium Dómini cui revelátum est? Et ascéndet sicut virgúltum coram eo, et sicut radix de terra sitiénti: non est spécies ei neque decor: et vídimus eum, et non erat aspéctus, et desiderávimus eum: despéctum et novíssimum virórum, virum dolórum, et sciéntem infirmitátem: et quasi abscónditus vultus ejus et despéctus, unde nec reputávimus eum. Vere languóres nostros ipse tulit, et dolóres nostros ipse portávit: et nos putávimus eum quasi leprósum, et percússum a Deo, et humiliátum. Ipse autem vulnerátus est propter iniquitátes nostras, attrítus est propter scélera nostra: disciplína pacis nostræ super eum, et livóre ejus sanáti sumus. Omnes nos quasi oves errávimus, unusquísque in viam suam declinávit: et pósuit Dóminus in eo iniquitátem ómnium nostrum. Oblátus est, quia ipse vóluit, et non apéruit os suum: sicut ovis ad occisiónem ducátur, et quasi agnus coram tondénte se obmutéscet, et non apériet os suum. De angústia et de judício sublátus est: generatiónem ejus quis enarrábit? quia abscíssus est de terra vivéntium: propter scelus pópuli mei percússi eum. Et dabit ímpios pro sepultúra, et dívitem pro morte sua: eo quod iniquitátem non fécerit, neque dolus fúerit in ore ejus. Et Dóminus vóluit contérere eum in infirmitáte : si posúerit pro peccáto ánimam suam, vidébit semen longaévum, et volúntas Dómini in manu ejus dirigátur. Pro eo, quod laborávit ánima ejus, vidébit, et saturábitur: in sciéntia sua justificábit ipse justus servus meus multos, et iniquitátes eórum ipse portábit. Ideo dispértiam ei plúrimos: et fórtium dívidet spólia, pro eo, quod trádidit in mortem ánimam suam, et cum scelerátis reputátus est : et ipse peccáta multórum tulit, et pro transgressóribus rogávit.

Lectura del Profeta Isaías.

En aquellos días, dijo Isaías:¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A quién se le revelará el poder del Señor? Creció en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto. No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. El soportó el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados. Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores.

TRACTO   Salmo 101, 2-5 y 14

Domine exaudi orationem meam: et clamor meus ad te veniat.  v/.Non avertas faciem tuam a me: in quacumque die tribulor, inclina ad me aurem tuam.  v/.In quacumque die invocavero te: velociter exaudi me.  v/.Quia defecerunt sicut fumus, dies mei: et ossa mea sicut gremium aruerunt.  v/.Percussus sum, ut faenum, et aruit cor meum: quia oblitus sum comedere panem meum.  v/.Tu exsurgens Domine misereberis Sion: quia tempus miserendi eius, quia venit tempus. Escucha, oh Señor, benignamente mis ruegos; y lleguen hasta ti mis clamores. v/.No apartes de mi tu rostro: en cualquier ocasión en que me halle atribulado, dígnate oírme. v/. Acude luego a mí siempre que te invocare;  v/.Porque como humo han desaparecido mis días, y áridos están mis huesos como leña seca. v/.Estoy marchito como el heno, árido esta mi corazón, pues hasta de comer mi pan me he olvidado. v/. Tú te levantaras y tendrás lastima de Sión; porque tiempo es de apiadarte de ella.

PASIÓN Lc 22, 39-71; 23, 1-53.

Pássio Dómini nostri Jesu Christi

secúndum Lucam

In illo témpore : Appropinquábat dies festus azymórum, qui dícitur Pascha: et quærébant príncipes sacerdótum et scribæ, quómodo Jesum interfícerent: timébant vero plebem. Intrávit autem sátanas in Judam, qui cognominabátur Iscariótes, unum de duódecim. Et ábiit, et locútus est cum princípibus sacerdótum et magistrátibus, quemádmodum illum tráderet eis. Et gavísi sunt, et pacti sunt pecúniam illi dare. Et spopóndit. Et quærébat opportunitátem, ut tráderet illum sine turbis. Venit autem dies azymórum, in qua necésse erat occídi pascha. Et misit Petrum et Joánnem, dicens: + Eúntes paráte nobis pascha, ut manducémus. C. At illi dixérunt: S. Ubi vis parémus? C. Et dixit ad eos: + Ecce, introëúntibus vobis in civitátem, occúrret vobis homo quidam ámphoram aquæ portans: sequímini eum in domum, in quam intrat, et dicétis patrifamílias domus: Dicit tibi Magíster: Ubi est diversórium, ubi pascha cum discípulis meis mandúcem? Et ipse osténdet vobis cenáculum magnum stratum, et ibi paráte. C. Eúntes autem invenérunt, sicut dixit illis, et paravérunt pascha. Et cum facta esset hora, discúbuit, et duódecim Apóstoli cum eo. Et ait illis: + Desidério desiderávi hoc pascha manducáre vobíscum, ántequam pátiar. Dico enim vobis, quia ex hoc non manducábo illud, donec impleátur in regno Dei. C. Et accépto cálice, grátias egit, et dixit: + Accípite, et divídite inter vos. Dico enim vobis, quod non bibam de generatióne vitis, donec regnum Dei véniat. C. Et accépto pane, grátias egit, et fregit, et dedit eis, dicens: + Hoc est corpus meum, quod pro vobis datur : hoc fácite in meam commemoratiónem. C. Simíliter et cálicem, postquam cenávit, dicens: + Hic est calix novum Testaméntum in sánguine meo, qui pro vobis fundétur. Verúmtamen ecce manus tradéntis me mecum est in mensa. Et quidem Fílius hóminis, secúndum quod definítum est, vadit: verúmtamen væ hómini illi, per quem tradétur. C. Et ipsi cœpérunt quaérere inter se, quis esset ex eis, qui hoc factúrus esset. Facta est autem et conténtio inter eos, quis eórum viderétur esse major. Dixit autem eis: + Reges géntium dominántur eórum: et qui potestátem habent super eos, benéfici vocántur. Vos autem non sic: sed qui major est in vobis, fiat sicut minor: et qui præcéssor est, sicut ministrátor. Nam quis major est, qui recúmbit, an qui minístrat? nonne qui recúmbit? Ego autem in médio vestrum sum, sicut qui minístrat: vos autem estis, qui permansístis mecum in tentatiónibus meis. Et ego dispóno vobis, sicut dispósuit mihi Pater meus regnum, ut edátis et bibátis super mensam meam in regno meo: et sedeátis super thronos, judicántes duódecim tribus Israël. C. Ait autem Dóminus: + Simon, Simon, ecce, sátanas expetívit vos, ut cribráret sicut tríticum : ego autem rogávi pro te, ut non defíciat fides tua: et tu aliquándo convérsus confírma fratres tuos. C. Qui dixit ei: S. Dómine, tecum parátus sum, et in cárcerem et in mortem ire. C. At ille dixit: + Dico tibi, Petre: Non cantábit hódie gallus, donec ter ábneges nosse me. C. Et dixit eis: + Quando misi vos sine saéculo et pera et calceaméntis, numquid aliquid défuit vobis? C. At illi dixérunt: S. Nihil. C. Dixit ergo eis: + Sed nunc, qui habet saéculum, tollat simíliter et peram: et qui non habet, vendat túnicam suam, et emat gládium: Dico enim vobis, quóniam adhuc hoc, quod scriptum est, opórtet impléri in me: Et cum iníquis deputátus est. Etenim ea, quæ sunt de me, finem habent. C. At illi dixérunt: S. Dómine, ecce duo gládii hic. C. At ille dixit eis: + Satis est. C. Et egréssus ibat secúndum consuetúdinem in montem Olivárum. Secúti sunt autem illum et discípuli. Et cum pervenísset ad locum, dixit illis: + Oráte, ne intrétis in tentatiónem. C. Et ipse avúlsus est ab eis, quantum jactus est lápidis, et pósitis génibus orábat, dicens: + Pater, si vis, transfer cálicem istum a me: verúmtamen non mea volúntas, sed tua fiat. C. Appáruit autem illi Angelus de cælo, confórtans eum. Et factus in agónia, prolíxius orábat. Et factus est sudor ejus, sicut guttæ sánguinis decurréntis in terram. Et cum surrexísset ab oratióne, et venísset ad discípulos suos, invénit eos dormiéntes præ tristítia. Et ait illis: +Quid dormítis? súrgite, oráte, ne intrétis in tentatiónem. C. Adhuc eo loquénte, ecce turba: et qui vocabátur Judas, unus de duódecim, antecedébat eos : et appropinquávit Jesu, ut oscularétur eum. Jesus autem dixit illi: + Juda, ósculo Fílium hóminis tradis? C. Vidéntes autem hi, qui circa ipsum erant, quod futúrum erat, dixérunt ei: S. Dómine, si percútimus in gladio? C. Et percússit unus ex illis servum príncipis sacerdótum, et amputávit aurículam ejus déxteram. Respóndens autem Jesus, ait: + Sínite usque huc. C. Et cum tetigísset aurículam ejus, sanávit eum. Dixit autem Jesus ad eos, qui vénerant ad se, príncipes sacerdótum et magistrátus templi et senióres: + Quasi ad latrónem exístis cum gládiis et fústibus? Cum cotídie vobíscum fúerim in templo, non extendístis manus in me: sed hæc est hora vestra et potéstas tenebrárum. C. Comprehendéntes autem eum, duxérunt ad domum príncipis sacerdótum: Petrus vero sequebátur a longe. Accénso autem igne in médio átrii, et circumsedéntibus illis, erat Petrus in médio eórum. Quem cum vidísset ancílla quædam sedéntem ad lumen, et eum fuísset intúita, dixit: S. Et hic cum illo erat. C. At ille negávit eum, dicens: S. Múlier, non novi illum. C. Et post pusíllum álius videns eum, dixit: S. Et tu de illis es. C. Petrus vero ait : S. O homo, non sum. C. Et intervállo facto quasi horæ uníus, álius quidam affirmábat, dicens : S. Vere et hic cum illo erat: nam et Galilaéus est. C. Et ait Petrus: S. Homo, néscio, quid dicis. C. Et contínuo adhuc illo loquénte cantávit gallus. Et convérsus Dóminus respéxit Petrum. Et recordátus est Petrus verbi Dómini, sicut díxerat : Quia priúsquam gallus cantet, ter me negábis. Et egréssus foras Petrus flevit amáre. Et viri, qui tenébant illum, illudébant ei, cædéntes. Et velavérunt eum et percutiébant fáciem ejus : et interrogábant eum, dicéntes: S. Prophetíza, quis est, qui te percússit? C. Et alia multa blasphemántes dicébant in eum. Et ut factus est dies, convenérunt senióres plebis et príncipes sacerdótum et scribæ, et duxérunt illum in concílium suum, dicente? S. Si tu es Christus, dic nobis. C. Et ait illis: + Si vobis díxero, non credétis mihi: si autem et interrogávero, non respondébitis mihi, neque dimíttetis. S. Ex hoc autem erit Fílius hóminis sedens a dextris virtútis Dei. C. Dixérunt autem omnes: S. Tu ergo es Fílius Dei? C. Qui ait: + Vos dicitis, quia ego sum. C. At illi dixérunt: S. Quid adhuc desiderámus testimónium? Ipsi enim audívimus de ore ejus. C. Et surgens omnis multitúdo eórum, duxérunt illum ad Pilátum. Cœpérunt autem illum accusáre, dicéntes: S. Hunc invénimus subverténtem gentem nostram, et prohibéntem tribúta dare Caésari, et dicéntem se Christum regem esse. C. Pilátus autem interrogávit eum, dicens: S. Tu es Rex Judæórum? C. At ille respóndens, ait: + Tu dicis. C. Ait autem Pilátus ad príncipes sacerdótum et turbas: S. Nihil invénio causæ in hoc hómine. C. At illi invalescébant, dicéntes: S. Cómmovet pópulum, docens per univérsam Judaéam, incípiens a Galilaéa usque huc. C. Pilátus autem áudiens Galilaéam, interrogávit, si homo Galilaéus esset. Et ut cognóvit, quod de Heródis potestáte esset, remísit eum ad Heródem, qui et ipse Jerosólymis erat illis diébus. Heródes autem, viso Jesu, gavísus est valde. Erat enim cúpiens ex multo témpore vidére eum, eo quod audíerat multa de eo, et sperábat signum áliquod vidére ab eo fíeri. Interrogábat autem eum multis sermónibus. At ipse nihil illi respondébat. Stabant autem príncipes sacerdótum et scribæ, constánter accusántes eum. Sprevit autem illum Heródes cum exércitu suo: et illúsit indútum veste alba, et remísit ad Pilátum. Et facti sunt amíci Heródes et Pilátus in ipsa die: nam ántea inimíci erant ad ínvicem. Pilátus autem, convocátis princípibus sacerdótum et magistrátibus et plebe, dixit ad illos: S. Obtulístis mihi hunc hóminem, quasi averténtem pópulum, et ecce, ego coram vobis intérrogans, nullam causam invéni in hómine isto ex his, in quibus eum accusátis. Sed neque Heródes: nam remísi vos ad illum, et ecce, nihil dignum morte actum est ei. Emendátum ergo illum dimíttam. C. Necésse autem habébat dimíttere eis per diem festum, unum. Exclamávit autem simul univérsa turba, dicens: S. Tolle hunc, et dimítte nobis Barábbam. C. Qui erat propter seditiónem quandam fáciam in civitáte et homicídium missus in cárcerem. Iterum autem Pilátus locútus est ad eos, volens dimíttere Jesum. At illi succlamábant, dicéntes: S. Crucifíge, crucifíge eum. C. Ille autem tértio dixit ad illos: S. Quid enim mali fecit iste? Nullam causam mortis invénio in eo: corrípiam ergo illum et dimíttam. C. At illi instábant vócibus magnis, postulántes, ut crucifigerétur. Et invalescébant voces eórum. Et Pilátus adjudicávit fíeri petitiónem eórum. Dimísit autem illis eum, qui propter homicídium et seditiónem missus fúerat in cárcerem, quem petébant: Jesum vero trádidit voluntáti eórum. Et cum dúcerent eum, apprehendérunt Simónem quendam Cyrenénsem, veniéntem de villa: et imposuérunt illi crucem portáre post Jesum. Sequebátur autem illum multa turba pópuli, et mulíerum, quæ plangébant et lamentabántur eum. Convérsus autem ad illas Jesus dixit: + Filiæ Jerúsalem, nolíte flere super me, sed super vos ipsas flete et super fílios vestros. Quóniam ecce vénient dies, in quibus dicent: Beátæ stériles, et veníres, qui non genuérunt, et úbera, quæ non lactavérunt. Tunc incípient dícere móntibus: Cádite super nos; et cóllibus: Operíte nos. Quia si in víridi ligno hæc fáciunt, in árido quid fiet? C. Ducebántur autem et alii duo nequam cum eo, ut interficeréntur. Et postquam venérunt in locum, qui vocátur Calváriæ, ibi crucifixérunt eum: et latrónes, unum a dextris et álterum a sinístris. Jesus autem dicebat: + Pater, dimítte illis: non enim sciunt, quid fáciunt. C. Dividéntes vero vestiménta ejus, misérunt sortes. Et stabat pópulus spectans, et deridébant eum príncipes cum eis, dicéntes: S. Alios salvos fecit: se salvum fáciat, si hic est Christus Dei electus. C. Illudébant autem ei et mílites accedéntes, et acétum offeréntes ei, et dicéntes: S. Si tu es Rex Judæórum, salvum te fac. C. Erat autem et superscríptio scripta super eum lítteris græcis et latínis et hebráicis: Hic est Rex Judæórum. Unus autem de his, qui pendébant, latrónibus, blasphemábat eum, dicens: S. Si tu es Christus, salvum fac temetípsum, et nos. C. Respóndens autem alter increpábat eum, dicens: S. Neque tu times Deum, quod in eadem damnatióne es. Et nos quidem juste, nam digna factis recípimus: hic vero nihil mali gessit. C. Et dicebat ad Jesum: S. Dómine, meménto mei, cum véneris in regnum tuum. C. Et dixit illi Jesus: + Amen, dico tibi: Hódie mecum eris in paradíso. C. Erat autem fere hora sexta, et ténebræ factæ sunt in univérsam terram usque in horam nonam. Et obscurátus est sol: et velum templi scissum est médium. Et clamans voce magna Jesus, ait: + Pater, in manus tuas comméndo spíritum meum. C. Et hæc dicens, exspirávit. (Hic genuflectitur, et pausatur aliquántulum) Videns autem centúrio quod factum fúerat, glorificávit Deum, dicens: S. Vere hic homo justus erat. C. Et omnis turba eórum, qui simul áderant ad spectáculum istud et vidébant, quæ fiébant, percutiéntes péctora sua revertebántur. Stabant autem omnes noti ejus a longe, et mulíeres, quæ secútæ eum erant a Galilaéa, hæc vidéntes.

Quod sequitur, cantatur in tono Evangelii, et alia fiunt ut supra in Dominica.

Et ecce, vir nómine Joseph, qui erat decúrio, vir bonus et justus: hic non consénserat consílio et áctibus eórum, ab Arimathaéa civitáte Judaéæ, qui exspectábat et ipse regnum Dei. Hic accéssit ad Pilátum et pétiit corpus Jesu: et depósitum invólvit síndone, et pósuit eum in monuménto excíso, in quo nondum quisquam pósitus fúerat.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:

+ – «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»

C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:

+ – «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.»

Haced esto en memoria mía

C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

+ – «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»

C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:

+ – «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.»

¡Ay de ése que entrega al Hijo del hombre!

«Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!»

C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.

Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve

C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:

+ – «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.

Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.»

Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos

C. Y añadió:

+ – «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»

C. Él le contesto:

S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»

C. Jesús le replicó:

+ – «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»

Tiene que cumplirse en mí lo que está escrito

C. Y dijo a todos:

+ – «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»

C. Contestaron:

S. – «Nada.»

C. Él añadió:

+ – «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores.” Lo que se refiere a mí toca a su fin.»

C. Ellos dijeron:

S. – «Señor, aquí hay dos espadas.»

C. Él les contesto:

+ – «Basta.»

En medio de su angustia, oraba con más insistencia

C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:

+ – «Orad, para no caer en la tentación.»

C . Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:

+ – «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

C – Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:

+ – «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»

Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?

C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.

Jesús le dijo:

+ – «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?»

C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:

S. – «Señor, ¿herimos con la espada?»

C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús intervino, diciendo:

+ – «Dejadlo, basta.»

C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:

+ – «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.»

Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente

C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.

Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:

S. – «También éste estaba con él.»

C. Pero él lo negó, diciendo:

S. – «No lo conozco, mujer.»

C. Poco después lo vio otro y le dijo:

S. – «Tú también eres uno de ellos.»

C. Pedro replicó:

S. – «Hombre, no lo soy.»

C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:

S. – «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»

C. Pedro contestó:

S. – «Hombre, no sé de qué me hablas.»

C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?

C. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.

Y, tapándole la cara, le preguntaban:

S. – «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»

C. Y proferían contra él otros muchos insultos.

Lo hicieron comparecer ante su Sanedrín

C. Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:

S. – «Si tú eres el Mesías, dínoslo.»

C. Él les contesto:

+ – «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.

Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.»

C. Dijeron todos:

S. – «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»

C. Él les contestó:

+ – «Vosotros lo decís, yo lo soy.»

C. Ellos dijeron:

S. – «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»

C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

No encuentro ninguna culpa en este hombre

C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:

S. – «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»

C. Pilato preguntó a Jesús:

S. – «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Él le contestó:

+, – «Tú lo dices.»

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S. – «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»

C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:

S. – «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.»

C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.

Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio

C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

Pilato entregó a Jesús a su arbitrio

C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:

S. – «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:

S. – «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»

C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:

S. – «¡Crucifícalo, crucifícalo!»

C. Él les dijo por tercera vez:

S. – «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.

Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí

C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.

Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ – «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: “Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado.” Entonces empezarán a decirles a los montes: “Desplomaos sobre nosotros”, y a las colinas: “Sepultadnos”; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?»

C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús decía:

+ – «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.

Éste es el rey de los judíos

C. El pueblo estaba mirando.

Las autoridades le hacían muecas, diciendo:

S – «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»

C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

S. – «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»

C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»

Hoy estarás conmigo en el paraíso

C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

S. – «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»

C. Pero el otro le increpaba:

S. – «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»

C Y decía:

S. – «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»

C. Jesús le respondió:

+ – «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ – «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»

C. Y, dicho esto, expiró.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:

S. – «Realmente, este hombre era justo.»

C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando. José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro excavado C. Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

OFERTORIO     Salmo 101, 2-3

Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te pervéniat : ne avértas fáciem tuam a me. Escucha, oh Señor, benignamente mis ruegos, y lleguen hasta ti mis clamores: no apartes de mí tu rostro.

SECRETA

Súscipe, quaésumus, Dómine, munus oblátum, et dignánter operáre: ut, quod passiónis Fílii tui, Dómini nostri, mystério gérimus, piis afféctibus consequámur. Per eúndem Dóminum. Acepta, oh Señor, te rogamos, el don ofrecido, y dígnate hacer que consigamos con piadosos efectos lo que celebramos en el misterio de la pasión de tu Hijo, nuestro Señor. Por el mismo Señor…

PREFACIO DE LA SANTA CRUZ

Vere dignum et justum est, aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui salutem humani generis in ligno crucis constituisti: ut, unde mors oriebatur, inde vita resurgeret: et qui in ligno vincebat, in ligno quoque vinceretur, per Christum Dominum nostrum. Per quem majestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Coeli, coelorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti jubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes. En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido por Cristo nuestro Señor; por quien alaban los Ángeles a tu majestad, la adoran las dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Vírgenes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión.

COMUNION     Salmo 101, 10, 13 y 14

Potum meum cum fletu temperábam: quia élevans allisísti me: et ego sicut fænum árui : tu autem, Dómine, in ætérnum pérmanes : tu exsúrgens miseréberis Sion, quia venit tempus miseréndi ejus. Mis lagrimas se mezclan con mi bebida, pues me levantaste en alto para estrellarme; y me ha secado como el heno; pero tú, Señor, permaneces para siempre; tú te levantas y tendrás lastima de Sión, porque tiempo es de apiadarte de ella.

POSCOMUNION

Largíre sénsibus nostris, omnípotens Deus : ut, per temporálem Fílii tui mortem, quam mystéria veneránda testántur, vitam te nobis dedísse perpétuam confidámus. Per eúndem Dóminum. Concede a nuestros sentidos, omnipotente Dios, que por la muerte temporal de tu Hijo, representada en estos venerables misterios, confiemos que nos has concedido la vida perdurable. Por el mismo Señor…

SOBRE EL PUEBLO


Oremus. Humiliáte cápita vestra Deo.

Réspice, quaésumus, Dómine, super hanc famíliam tuam, pro qua Dóminus noster Jesus Christus non dubitávit mánibus tradi nocéntium, et Crucis subíre torméntum: Qui tecum vivit et regnat in unitate.

 Oremos. Humillad ante Dios vuestras cabezas. Te suplicamos, oh Señor, que mires a esta tu familia, por la cual nuestro Señor Jesucristo no vacilo en ser entregado a manos de pecadores y en padecer el suplicio de la cruz.

El cual contigo vive….

Tomado de:

MARTES SANTO

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MARTES SANTO

ESTACIÓN EN STA. PRISCA1

Simple Ornamentos morados

La Epístola el Gradual, el Ofertorio y la Comunión son una adaptación perfecta de pasos del Antiguo Testamento a Cristo perseguido. Él es «el Cordero mansísimo llevado al matadero, y que Dios, por una venganza ejemplar»  (Ep.), arrebata de las manos de los pecadores.» La Pasión según S. Marcos, describe esta muerte de Jesús. El Introito y las Oraciones nos hacen ver que la Iglesia, continuadora del Salvador, «revive los misterios de su Pasión» (Or.) y se gloría en la cruz, en donde va a encontrar la salvación, la vida y la resurrección» (lnt.).

Por medio de la confesión y comunión de Pascua participemos «de los misterios de la Pasión del Señor, a fin de merecer con esto el perdón» (Or.).

1. Véase Plano de Estaciones, p. 16, E g, 36.

MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

INTROITO      Gálatas, 6,14

Nos autem gloriári opórtet in cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita, et resurréctio nostra: per quem salváti, et liberáti sumus. [Ps. lxvi: 2] Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.  Nos autem. Nosotros debemos gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en el cual esta la salud, la vida  y nuestra resurrección; por quien hemos sido salvados y libertados. (S). Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga; haga resplandecer sobre nosotros la luz de su rostro y apiádese de nosotros.

Nosotros debemos…

COLECTA

Omnípotens sempitérne Deus: da nobis ita Domínicæ passiónis sacraménta perágere; ut indulgéntiam percípere mereámur. Per eúndem. Concédenos, oh Dios todopoderoso y eterno que de tal modo celebremos los misterios de la Pasión del Señor, que merezcamos conseguir el perdón de los pecados, Por el mismo Señor…

EPISTOLA Jeremías 11,18-20.

Lectio Ieremíae Prophétæ

In diébus illis : Dixit Jeremías : Dómine, demonstrásti mihi, et cognóvi : tunc ostendísti mihi stúdia eórum. Et ego quasi agnus mansúetus, qui portátur ad víctimam : et non cognóvi, quia cogitavérunt super me consília, dicéntes : Mittámus lignum in panem ejus, et eradámus eum de terra vivéntium, et nomen ejus non memorétur ámplius. Tu autem, Dómine Sábaoth, qui júdicas juste et probas renes et corda, vídeam ultiónem tuam ex eis : tibi enim revelávi causam meam, Dómine, Deus meus.

LECTURA DEL PROFETA ISAÍAS.

En aquellos días: ¡oh Señor!, me lo hiciste ver, y lo conocí; tú me mostraste entonces sus depravados designios.

Y yo era como un manso cordero,

 que es llevado al sacrificio, y no había advertido que ellos habían maquinado contra mí, diciendo: ¡Ea!, démosle el leño en lugar de pan, y exterminémosle de la tierra de los vivientes; y no quede ya más memoria de su nombre.

Pero tú, ¡oh Señor de los ejércitos!, que juzgas con justicia, y escudriñas los corazones y los afectos, tú harás que yo te vea tomar venganza de ellos; puesto que en tus manos puse mi causa.

GRADUAL    Salmo 34, 13 y 1-2

Ego autem, dum mihi molésti essent, induébam me cilício, et humiliábam in jejúnio ánimam meam : et orátio mea in sinu meo convertétur. V/. Júdica, Dómine, nocéntes me, expúgna impugnántes me : apprehénde arma et scutum, et exsúrge in adjutórium mihi.  Pero yo, mientras ellos me cubrían de cilicio: humillaban mi alma con el ayuno, no cesando de orar en mi corazón. v/. Juzga, oh Señor, a los que me dañan: bate a los que pelean contra mí: ármate y embraza el escudo, y sal a defenderme.

PASIÓN Marcos 14, 32-72; 15, 1-46.

Pássio Dómini nostri Jesu Christi secúndum Marcum. 14, 32-72; 15, 1-46.

In illo témpore: Erat Pascha, et ázyma post bíduum, et quærébant summi sacerdótes et scribæ, quómodo Jesum dolo tenérent et occíderent. Dicébant autem: S. Non in die festo, ne forte tumúltus fíeret in pópulo. C. Et cum esset Jesus Bethániæ in domo Simónis leprósi, et recúmberet: venit múlier habens alabástrum unguénti nardi spicáti pretiósi, et fracto alabástro, effúdit super caput ejus.Erant autem quidam indígne feréntes intra semetípsos, et dicéntes: S. Ut quid perdítio ista unguénti facta est? Póterat enim unguéntum istud venúmdari plus quam trecéntis denáriis, et dari paupéribus. C. Et fremébant in eam. Jesus autem dixit : + Sínite eam : quid illi molésti estis? Bonum opus operáta est in me. Semper enim páuperes habétis vobíscum: et cum voluéritis, potéstis illis benefácere: me autem non semper habétis. Quod hábuit hæc, fecit: prævénit úngere corpus meum in sepultúram. Amen, dico vobis: Ubicúmque prædicátum fúerit Evangélium istud in univérso mundo, et, quod fecit hæc, narrábitur in memóriam ejus. C. Et Judas Iscariótes, unus de duódecim, ábiit ad summos sacerdótes, ut próderet eum illis. Qui audiéntes, gavísi sunt : et promisérunt ei pecúniam se datúros. Et quærébat, quómodo illum opportúne tráderet. Et primo die azymórum quando pascha immolábant, dicunt ei discípuli: S. Quo vis eámus, et parémus tibi, ut mandúces pascha? C. Et mittit duos ex discípulis suis, et dicit eis : + Ite in civitátem : et occúrret vobis homo lagénam aquæ bájulans, sequímini eum : et quocúmque introíerit, dícite dómino domus, quia Magíster dicit : Ubi est reféctio mea, ubi pascha cum discípulis meis mandúcem? Et ipse vobis demonstrábit cenáculum grande stratum : et illic paráte nobis. C. Et abiérunt discípuli ejus, et venérunt in civitátem: et invenérunt, sicut díxerat illis, et paravérunt pascha. Véspere autem facto, venit cum duódecim. Et discumbéntibus eis et manducántibus, ait Jesus : + Amen,dico vobis, quia unus ex vobis tradet me, qui mánducat mecum. C. At illi cœpérunt contristári et dícere ei singulátim : S. Numquid ego? C. Qui ait illis : + Unus ex duódecim, qui intíngit mecum manum in catíno. Et Fílius quidem hóminis vadit, sicut scriptum est de eo : væ autem hómini illi, per quem Fílius hóminis tradétur. Bonum erat ei, si non esset natus homo ille. C. Et manducántibus illis, accépit Jesus panem: et benedícens fregit, et dedit eis, et ait: + Súmite, hoc est corpus meum. C. Et accépto cálice, grátias agens dedit eis: et bibérunt ex illo omnes. Et ait illis : + Hic est sanguis meus novi Testaménti, qui pro multis effundétur. Amen, dico vobis, quia jam non bibam de hoc genímine vitis usque in diem illum, cum illud bibam novum in regno Dei. C. Et hymno dicto, exiérunt in montem Olivárum. Et ait eis Jesus: + Omnes scandalizabímini in me in nocte ista: quia scriptum est: Percútiam pastórem, et dispergéntur oves. Sed postquam resurréxero, præcédam vos in Galilaéam, C. Petrus autem ait illi : S. Et si omnes scandalizáti fúerint in te, sed non ego. C. Et ait illi Jesus : + Amen, dico tibi, quia tu hódie in nocte hac, priúsquam gallus vocem bis déderit, ter me es negatúrus. C. At ille ámplius loquebátur: S. Et si oportúerit me simul cómmori tibi, non te negábo. C. Simíliter autem et omnes dicébant. Et véniunt in praédium, cui nomen Gethsémani. Et ait discípulis suis: + Sedéte hic, donec orem. C. Et assúmit Petrum et Jacóbum et Joánnem secum: et cœpit pavére et tædére. Et ait illis: + Tristis est anima mea usque ad mortem : sustinéte hic, et vigiláte. C. Et cum processísset páululum, prócidit super terram : et orábat, ut, si fíeri posset, transíret ab eo hora: et dixit: + Abba, Pater, ómnia tibi possibília sunt, transfer cálicem hunc a me: sed non quod ego volo, sed quod tu. C. Et venit et invénit eos dormiéntes. Et ait Petro: + Simon, dormis? non potuísti una hora vigiláre? Vigilate et oráte, ut non intrétis in tentatiónem. Spíritus quidem promptus est, caro vero infírma. C. Et íterum ábiens orávit, eúndem sermónem dicens. Et revérsus, dénuo invénit eos dormiéntes (erant enim óculi eórum graváti) et ignorábant, quid respondérent ei. Et venit tértio, et ait illis: + Dormíte jam et requiéscite. Súfficit: venit hora: ecce, Fílius hóminis tradétur in manus peccatórum. Súrgite, eámus : ecce, qui me tradet, prope est. C. Et, adhuc eo loquénte, venit Judas Iscariótes, unus de duódecim, et cum eo turba multa cum gládiis et lignis, a summis sacerdótibus et scribis et senióribus. Déderat autem tráditor ejus signum eis, diceris: S. Quemcúmque osculátus fúero, ipse est, tenéte eum et dúcite caute. C. Et cum venísset, statim accédens ad eum, ait: S. Ave, Rabbi. C. Et osculátus est eum. At illi manus injecérunt in eum, et tenuérunt eum. Unus autem quidam de circumstántibus, edúcens gládium, percussit servum summi sacerdótis : et amputávit illi aurículam. Et respóndens Jesus, ait illis : + Tamquam ad latrónem exístis cum gládiis et lignis comprehéndere me? cotídie eram apud vos in templo docens, et non me tenuístis. Sed ut impleántur Scriptúræ. C. Tunc discípuli ejus relinquéntes eum, omnes fugérunt. Adoléscens autem quidam sequebátur eum amíctus síndone super nudo : et tenuérunt eum. At ille, rejécta síndone, nudus profúgit ab eis. Et adduxérunt Jesum ad summum sacerdótem: et convenérunt omnes sacerdótes et scribæ et senióres. Petrus autem a longe secútus est eum usque intro in átrium summi sacerdótis: et sedébat cum minístris ad ignem, et calefaciébat se. Summi vero sacerdótes et omne concílium quærébant advérsus Jesum testimónium, ut eum morti tráderent, nec inveniébant. Multi enim testimónium falsum dicébant advérsus eum: et conveniéntia testimónia non erant. Et quidam surgéntes, falsum testimónium ferébant advérsus eum, dicéntes: S. Quóniam nos audívimus eum dicéntem: Ego dissólvant! templum hoc manufáctum, et per tríduum áliud non manufáctum ædificábo. C. Et non erat convéniens testimónium illórum. Et exsúrgens summus sacérdos in médium, interrogávit Jesum, dicens: S. Non respóndes quidquam ad ea, quæ tibi objiciúntur ab his? C. Ille autem tacébat et nihil respóndit. Rursum summus sacérdos interrogábat eum, et dixit ei: S. Tu es Christus, Fílius Dei benedícti? C. Jesus autem dixit illi: + Ego sum : et vidébitis Fílium hóminis sedéntem a dextris virtútis Dei, et veniéntem cum núbibus cæli. C. Summus autem sacérdos scindens vestiménta sua, ait: S. Quid adhuc desiderámus testes? Audístis blasphémiam: quid vobis videtur? C. Qui omnes condemnavérunt eum esse reum mortis. Et cœpérunt quidam conspúere eum, et veláre fáciem ejus, et cólaphis eum caédere, et dícere ei: S. Prophetíza. C. Et minístri álapis cum cædébant. Et cum esset Petrus in átrio deórsum, venit una ex ancíllis summi sacerdótis: et cum vidísset Petrum calefaciéntem se, aspíciens illum, ait: S. Et tu cum Jesu Nazaréno eras. C. At ille negávit, dicens: S. Neque scio neque novi, quid dicas. C. Et éxiit foras ante átrium, et gallus cantávit. Rursus autem cum vidísset illum ancílla, cœpit dícere circumstántibus: Quia hic ex illis est. At ille íterum negávit. Et post pusíllum rursus, qui astábant, dicébant Petro: S. Vere ex illis es: nam et Galilaéus es. C. Ille autem cœpit anathematizáre et juráre: Quia néscio hóminem istum, quem dícitis. Et statim gallus íterum cantávit. Et recordátus est Petrus verbi, quod díxerat ei Jesus : Priúsquam gallus cantet bis, ter me negábis. Et cœpit flere. Et conféstim mane consílium faciéntes summi sacerdótes, cum senióribus et scribis et univérso concílio, vinciéntes Jesum, duxérunt, et tradidérunt Piláto. Et interrogávit eum Pilátus : S. Tu es Rex Judæórum? C. At ille respóndens, ait illi : + Tu dicis. C. Et accusábant eum summi sacerdótes in multis. Pilátus autem rursum interrogávit eum, dicens: S. Non respóndes quidquam? vide, in quantis te accúsant. C. Jesus autem ámplius nihil respóndit, ita ut mirarétur Pilátus. Per diem autem festum solébat dimíttere illis unum ex vinctis, quemcúmque petiíssent. Erat autem, qui dicebátur Barábbas, qui cum seditiósis erat vinctus, qui in seditióne fécerat homicídium. Et cum ascendísset turba, cœpit rogáre, sicut semper faciébat illis. Pilátus autem respóndit eis, et dixit : S. Vultis dimíttam vobis Regem Judæórum? C. Sciébat enim, quod per invídiam tradidíssent eum summi sacerdótes. Pontifices autem concitavérunt turbam, ut magis Barábbam dimítteret eis. Pilátus autem íterum respóndens, ait illis : S. Quid ergo vultis fáciam Regi Judæórum? C. At illi íterum clamavérunt : S. Crucifíge eum. C. Pilátus vero dicébat illis : S. Quid enim mali fecit? C. At illi magis clamábant: S. Crucifíge eum. C. Pilátus autem volens populo satisfácere, dimisit illis Barábbam, et trádidit Jesum flagellis cæsum, ut crucifígerétur. Mílites autem duxérunt eum in átrium prætórii, et cónvocant totam cohórtem, et índuunt eum púrpura, et impónunt ei plecténtes spíneam corónam. Et cœpérunt salutáre eum: Ave, Rex Judæórum. Et percutiébant caput ejus arúndine: et conspuébant eum et, ponéntes génua, adorábant eum. Et postquam illusérunt ei, exuérunt illum púrpura, et induérunt eum vestiméntis suis: et edúcunt illum, ut crucifígerent eum. Et angariavérunt prætereúntem quémpiam, Simónem Cyrenaéum, veniéntem de villa, patrem Alexándri et Rufi, ut tólleret crucem ejus. Et perdúcunt illum in Gólgotha locum, quod est interpretátum Calváriæ locus. Et dabant ei bíbere myrrhátum vinum: et non accépit. Et crucifigéntes eum, divisérunt vestiménta ejus, mitténtes sortem super eis, quis quid tólleret. Erat autem hora tértia: et crucifixérunt eum. Et erat títulus causæ ejus inscríptus: Rex Judæórum. Et cum eo crucifígunt duos latrónes: unum a dextris et alium a sinístris ejus. Et impléta est Scriptúra, quæ dicit: Et cum iníquis reputátus est. Et prætereúntes blasphemábant eum, movéntes cápita sua et dicéntes: S. Vah, qui déstruis templum Dei, et in tribus diébus reædíficas: salvum fac temetípsum, descéndens de cruce. C. Simíliter et summi sacerdótes illudéntes, ad altérutrum cum scribis dicébant: S. Alios salvos fecit, seípsum non potest salvum fácere. Christus Rex Israël descéndat nunc de cruce, ut videámus et credámus. C. Et qui cum eo crucifíxi erant, conviciabántur ei. Et facta hora sexta, ténebræ factæ sunt per totam terram, usque in horam nonam. Et hora nona exclamávit Jesus voce magna, dicens:  + Eloi, Eloi, lamma sabactháni? C. Quod est interpretátum: + Deus meus, Deus meus, ut quid dereliquísti me? C. Et quidam de circumstántibus audiéntes, dicébant : S. Ecce, Elíam vocat. C. Currens autem unus, et implens spóngiam acéto, circumponénsque cálamo, potum dabat ei, dicens: S. Sínite, videámus, si véniat Elías ad deponéndum eum. C. Jesus autem emíssa voce magna exspirávit. (Hic genuflectitur, et pausatur aliquantulum.) Et velum templi scissum est in duo, a summo usque deórsum. Videns autem centúrio, qui ex advérso stabat, quia sic clamans exspirásset, ait: S. Vere hic homo Fílius Dei erat. C. Erant autem et mulíeres de longe aspiciéntes: inter quas erat María Magdaléne, et María Jacóbi minóris, et Joseph mater, et Salóme: et cum esset in Galilaéa, sequebántur eum, et ministrábant ei, et áliæ multæ, quæ simul cum eo ascénderant Jerosólymam.

Quod sequitur, cantatur in tono Evangelii: et alia fiunt ut supra in Dominica.

Et cum jam sero esset factum (quia erat Parascéve, quod est ante sábbatum) venit Joseph ab Arimathaéa, nóbilis decúrio, qui et ipse erat exspéctans regnum Dei, et audácter introívit ad Pilátum, et pétiit corpus Jesu. Pilátus autem mirabátur, si jam obiísset. Et accersíto centurióne, interrogávit eum, si jam mórtuus esset. Et cum cognovísset a centurióne, donávit corpus Joseph. Joseph autem mercátus síndonem, et depónens eum invólvit síndone, et pósuit eum in monuménto, quod erat excísum de petra, et advólvit lápidem ad óstium monuménti.

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 14,1-15,47.

[Faltaban. dos días para la Pascua y los Acimos. Los sumos sacerdotes y los letrados pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:

S. -No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.

C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. Algunos comentaban indignados:

S. -¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.

C. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:

+ -Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.

C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. A1 oírlo, se alegraron y le prometieron dinero. El andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

S. -¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?

C. -El envió a dos discípulos diciéndoles:

+ -Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»

Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arregladla con divanes. Preparadnos allí la cena.

C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo dijo Jesús:

+ -Os aseguro, que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo.

C. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:

S. -¿Seré yo?

C. Respondió:

+ -Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del Hombre se va, como está escrito, pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!

C. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

+ -Tomad, esto es mi cuerpo.

C. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.

Y les dijo:

+ -Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro, que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.

C. Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Jesús les dijo:

+ -Todos vais a caer, como está escrito: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.»

Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.

C. Pedro replicó:

S. -Aunque todos caigan, yo no.

C. Jesús le contestó:

+ -Te aseguro, que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.

C. Pero él insistía:

S. -Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.

C. -Y los demás decían lo mismo.

C. Fueron a una finca, que llaman Getsemaní, y dijo a sus discípulos:

+ -Sentaos aquí mientras voy a orar.

C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:

+ -Me muero de tristeza: quedaos aquí velando.

C. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:

+ -¡Abba! (Padre): tú lo puedes todo, aparta de mí ese cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.

C. Volvió, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:

+ -Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.

C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados. Y no sabían qué contestarle. Volvió y les dijo:

+ -Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.

C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los doce, y con él gente con espadas y ‘palos, mandada por los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:

S. -Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto.

C. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:

S. -¡Maestro!

C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:

+ -¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras.

C. Y todos lo abandonaron y huyeron.

Lo iba siguiendo un muchacho envuelto sólo en una sábana; y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.

Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los letrados y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse.

Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. Y algunos, poniéndose de pie, daban testimonio contra él diciendo:

S. -Nosotros le hemos oído decir: «Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres.»

C. Pero ni en esto concordaban los testimonios.

El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:

S. -¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?

C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo preguntándole:

S. -¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?

C. Jesús contestó:

+ -Sí lo soy. Y veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.

C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo:

S. -¿Qué falta hacen más testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decís?

C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirlo, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:

S. -Haz de profeta.

C. Y los criados le daban bofetadas.

Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y dijo:

S. -También tu andabas con Jesús el Nazareno.

C, El lo negó diciendo:

S. -Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.

C. Salió fuera al zaguán, y un galló cantó.

La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:

S. -Este es uno de ellos.

C. Y él lo volvió a negar.

Al poco rato también los presentes dijeron a Pedro:

S. -Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.

C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:

S. -No conozco a ese hombre que decís.

C. Y en seguida, por segunda vez, cantó el gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: «Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres», y rompió a llorar.]

Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los letrados y el sanedrín en pleno, prepararon la sentencia; y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.

Pilato le preguntó:

S. -¿Eres tú el rey de los judíos?

C. El respondió:

+ -Tú lo dices.

C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.

Pilato le preguntó de nuevo:

S. -¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.

C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado.

Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre.

Pilato les contestó:

S. -¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?

C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.

Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.

Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

S. -¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. -Crucifícalo.

C. Pilato les dijo:

S. -Pues ¿qué mal ha hecho?

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. -Crucifícalo.

C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados se lo llevaron al interior del palacio -al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:

S. -¡Salve, rey de los judíos!

C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él.

Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz.

Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «La Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.

Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDIOS. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice:- «Lo consideraron como un malhechor.»

Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:

S, -¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.

C. Los sumos sacerdotes se burlaban también de él diciendo:

S. -A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.

C. También los que estaban crucificados con él inaultaban.

Al llegar el mediodía toda a región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:

+ -Eloí, Eloí, lamá sabaktaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. -Mira, está llamando a Elías.

C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:

S. -Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.

C. Y Jesús, dando un fuerte grito expiró.(Genuflexión) El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

S. -Realmente este hombre era Hijo de Dios.

[C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José y Salomé, que cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble magistrado, que también aguardaba el Reino de Dios; se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto.

Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro.

María Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde lo ponían.]

OFERTORIO     Salmo 139,5

Custódi me, Dómine, de manu peccatóris: et ab homínibus iníquis éripe me. Defiéndeme, Señor, de las manos del pecador, y líbrame de los hombres inicuos.

SECRETA

Sacrifícia nos, quǽsumus, Dómine, propénsius ista restáurent: quæ medicinálibus sunt institúta jejúniis. Te suplicamos, Señor, que nos renueven mas intensamente estos sacrificios que van acompañados con saludables ayunos. Por nuestro Señor…

PREFACIO DE LA SANTA CRUZ

Vere dignum et justum est, aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui salutem humani generis in ligno crucis constituisti: ut, unde mors oriebatur, inde vita resurgeret: et qui in ligno vincebat, in ligno quoque vinceretur, per Christum Dominum nostrum. Per quem majestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Coeli, coelorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti jubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes: En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido por Cristo nuestro Señor; por quien alaban los Ángeles a tu majestad, la adoran las dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Vírgenes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión

COMUNION    Salmo 68, 13-14

Advérsum me exercebántur, qui sedébant in porta; et in me psallébant, qui bibébant vinum: ego vero oratiónem meam ad te, Dómine: tempus benepláciti, Deus, in multitúdine misericórdiæ tuæ. Hablaban contra mi los que estaban sentados a la puerta: y los que bebían vino cantaban contra mi coplas; mas yo entretanto, Señor, dirigía a ti mi oración: Este es, decía, oh Dios mío, el tiempo de reconciliación, según la grandeza de tu misericordia.

POSCOMUNION

Sanctificatiónibus tuis, omnípotens Deus: et vítia nostra curéntur, et remédia nobis sempitérna provéniant. Oh Dios omnipotente, con tus sacramentos sean curados nuestros vicios, y recibamos remedios para la vida eterna. Por nuestro Señor…

SOBRE EL PUEBLO

Orémus. Humiliáte cápita vestra Deo. Oremos. Humillad ante Dios vuestras cabezas
Tua nos misericórdia, Deus, et ab omni subreptióne vetustátis expúrget, et capáces sanctæ novitátis efficiat. Que tu misericordia, oh Dios, nos purifique de toda antigua corrupción, y nos haga capaces de una santa renovación. Por nuestro Señor…
Tomado de:

LUNES SANTO

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LUNES SANTO

ESTACIÓN EN STA. PRÁXEDES1

Simple Ornamentos morados

En la Epístola, Isaías, figura de Jesús, profetiza su obediencia y los oprobios de su Pasión. También anuncia su victoria, pues Dios le resucitará por haber cifrado en Él su confianza. Y por fin, nos dice que los Judíos serán confundidos, y entonces, los paganos por el bautismo, los penitentes públicos por la reconciliación y los fieles todos por la Confesión y Comunión pascuales pasarán de las tinieblas a la luz cuya fuente es Jesús. El Evangelio nos refiere el convite que tuvo Jesús en casa de Simón el leproso, seis días antes de la Pascua, y en que la avaricia de Judas contrasta más con la generosidad de la Magdalena2. Mientras que la activa Marta sirve a la mesa, su hermana, más amante, se sitúa junto a Jesús, y allí quiebra la ampolla de alabastro llena de exquisitos perfumes, y lo derrama sobre los sagrados pies del Señor. Jesús la felicita por haber de antemano embalsamado su cuerpo, mientras que las indignas protestas de Judas nos hacen ya temer el crimen a que le arrastrará su  abominable codicia.

Por fin, la presencia del resucitado Lázaro al convite es ya un presagio de la victoria que Jesús va a reportar sobre la muerte.

«Roguemos al Señor, para que nuestra flaqueza que sucumbe en medio de tantas adversidades, reciba algún alivio por los méritos de la Pasión de Jesús» (Or.)3.

  1. Véase plano de Estaciones p. 16, G d, 35.
  2. Véase, p. 410.
  3. No olvidemos que en esta semana, al mismo tiempo que celebramos el aniversario de la Pasión de Jesucristo, nos aplicamos los méritos de su Sangre preciosísima.
MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

 

INTROITO     Salmo 34, 1-2

Júdica, Dómine, nocéntes me, expúgna impugnántes me: apprehénde arma, et scutum, et exsúrge in adjutórium meum, Dómine, virtus salútis meæ. [Ps. ibid., 3] Effúnde frámeam et conclúde adversus eos, qui perseguúntur me: dic ánimæ mæ: Salus tua ego sum.  Júdica, Dómine. Señor, juzga a los que me dañan: bate a los que pelean contra mi: ármate y embraza el escudo y sal a defenderme, Señor, fortaleza de mi salud. (S). Desenvaina la espada y cierra con los que me persiguen; dile a mi alma: Yo soy tu salvador Señor, juzga….

COLECTA

Da, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui in tot advérsis ex nostra infirmitáte deficimus: intercedénte unigéniti Fílii tui passióne respirémus: Qui tecum. Te suplicamos, oh Dios todopoderoso, nos concedas que los que desfallecemos bajo el peso de nuestras miserias nos reanimemos por los merito de la pasión de tu Unigénito Hijo.Que contigo vive…

EPÍSTOLA Isaías 50,5-10.

Léctio Isaíæ Prophétæ: Lectura del Profeta Isaías.
In diébus illis: Dixit Isaías: «Dóminus Deus apéruit mihi aurem, ego autem non contradíco: retrórsum non ábii. Corpus meum dedi persecutiéntibus, et genas meas velléntibus: fáciem meam non avérti ab increpántibus, et conspuéntibus in me. Dóminus Deus auxiliátor meus, ídeo non sum confúsus: ideo pósui fáciem meam, ut petram duríssimam, et scio, quóniam non confúndar.Juxta est qui justíficat me, quis contradícet mihi? Stemus simul, quis est adversárius meus? Accédat ad me. Ecce Dóminus Deus auxiliátor meus: quis est qui condémnet me? Ecce omnes quasi vestiméntum conteréntur, tinea cómedet eos. Quis ex vobis timens Dóminum, áudiens vocem servi sui? Qui ambulávit in ténebris, et non est lumen ei, speret in nómine Dómini, et innitátur super Deum suum.» En aquellos días: el Señor Dios me abrió los oídos, y yo no me resistí, no me volví atrás.

Entregué mis espaldas a quienes me azotaban, y mis mejillas a los que mesaban mi barba; no retiré mi rostro de los que me encarnecían y escupían.

El Señor Dios es mi protector; por eso no he quedado yo confundido; por eso presenté mi cara a los golpes, firme como una piedra durísima, y sé que no quedaré avergonzado.

A mi lado está el Dios, que me justifica; ¿quién se me opondrá? Presentémonos juntos en juicio: ¿quién es mi adversario?; lléguese a mí.

Sabed que el Señor Dios es mi auxiliador. ¿Quién es el que me condenará? Ciertamente que todos mis contrarios serán consumidos como un vestido muy gastado; la polilla se los comerá.

¿Quién hay entre vosotros temeroso del Señor, y que escuche la voz de su siervo? Quien anduvo entre tinieblas y no tiene luz, espere en el nombre del Señor, y apóyese en su Dios.

GRADUAL       Salmo 34, 23 y 3
Exsúrge, Dómine, et inténde judicio meo, Deus meus et Dóminus meus, in causam meam. Effúnde frámeam, et conclúde advérsus eos, qui me persequúntur. Levántate, y hazme justicia; ocúpate den mi causa, oh mi Dios y Señor. v/.Desenvaina la espada y cierra con los que me persiguen.
TRACTO    SALMO 102,10
Dómine, non secundum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis. [Ps. lxxviii 8-9] Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum, cito antícipent nos misericórdiæ tuæ: quia páuperes facti sumus nimis. [Those standing genuflect.] Adjuva nos, Deus salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos, et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum. Señor, no nos trates según merecen nuestros pecados, ni según nuestras culpas nos castigues. v/. Señor, no te acuerdes de nuestras antiguas maldades: anticípense a favor nuestro cuanto antes tus misericordias; pues nos hallamos reducidos a extrema miseria. (Aquí se arrodilla.) Ayúdanos, oh Dios salvador nuestro: y por la gloria de tu nombre, líbranos, Señor, y perdona nuestros pecados, por amor a tu nombre
EVANGELIO  12,10-36.
+Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem. + Lectura del Santo Evangelio según San Juan
Ante sex dies Paschæ venit Jesus Bethániam, ubi Lázarus fúerat mórtuus, quem suscitávit Jesus.  Fecérunt autem ei cœnam ibi: et Martha ministrábat, Lázarus vero unus erat ex dsicumbéntibus com eo.  María ergo accépit libram unguénti nardi pístici pretiósi, et unxit pedes Jesu, et extérsit pedes ejus capollis suis: et domus impléta est ex odóre unguénti.  Dixit ergo unus ex discípulis ejus, Judas Iscariótes, qui erat eum traditúrus: «Quare hoc unguéntum non vénit trecéntis denáriis, et datum est egénis?»  Dixit autem hoc, non quia de egénis pertinébat ad eum, sed quia fur erat, et lóculos habens, ea, quæ mittebántur, portábat. Dixit ergo Jesus, «Sínite illam, ut in diem sepultúræ meæ servet illud. Páuperes enim semper habétis vobíscum: me autem non semper habétis.» Cognóvit ergo turba multa ex Judáeis, quia illic est: et venérunt, non propter Jesum tantum, sed ut Lázarum vidérent, quem suscitávit a mórtuis. Seis días antes de la Pascua volvió Jesús a Betania, donde vivía Lázaro a quien Jesús resucitó.  Aquí le dispusieron una cena, Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.  Y María tomó una libra de ungüento o perfume de nardo puro, y de gran precio, y lo derramó sobre los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y se llenó la casa de la fragancia del perfume.

Por lo cual Judas Iscariote, uno de sus discípulos, aquel que le había de entregar, dijo:  ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios, para limosna de los pobres?  Esto dijo, no porque él pasase algún cuidado por los pobres, sino porque era ladrón y teniendo la bolsa, llevaba o defraudaba el dinero que se echaba en ella.  Pero Jesús respondió: Dejadla que lo emplee para honrar de antemano el día de mi sepultura.  Pues en cuanto a los pobres, los tenéis siempre con vosotros; pero a mí no me tenéis siempre.  Entretanto una gran multitud de judíos, luego que supieron que Jesús estaba allí, vinieron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

OFERTORIO     Salmo 142, 9-10
Eripe me de inimícis meis, Dómine: ad te confúgi, doce me fácere voluntátem tuam: quia Deus neus es tu. Líbrame. Oh Señor, de mis enemigos: a ti me acojo. Enséñame a cumplir tu voluntad pues tú eres mi Dios.
SECRETA
Hæc sacrifícia nos, omnípotens Deus, poténti virtúte mundátos, ad suum fáciant purióres veníre príncipium. Per Dóminum. Oh Dios omnipotente, haz que purificados por la poderosa virtud de los sacrificios, lleguemos con mayor pureza a ti, que eres su principio. Por nuestro Señor…
PREFACIO DE LA SANTA CRUZ

Vere dignum et justum est, aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui salutem humani generis in ligno crucis constituisti: ut, unde mors oriebatur, inde vita resurgeret: et qui in ligno vincebat, in ligno quoque vinceretur, per Christum Dominum nostrum. Per quem majestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Coeli, coelorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti jubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes: En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido por Cristo nuestro Señor; por quien alaban los Ángeles a tu majestad, la adoran las dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Vírgenes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión

COMUNION     Salmo 34,26

Erubéscant, et revereántur simul, qui gratulántur malis meis: induántur pudóre et reveréntia, qui malígna loquúntur advérsus me. Queden todos ellos llenos de confusión y vergüenza, los que se congratulan por mis males. Cubiertos sean de ignominia y sonrojados los que se jactan contra mi.
POSCOMUNION:
Práebeant nobis, Dómine, divínum tua sancta fervórem: quo eórum páriter et actu delectémur, et fructu. Inspírennos, oh Señor, estos tus santos misterios un fervor divino, con el que podamos gozar de sus delicias y de sus frutos.Por nuestro Señor…

 

SOBRE EL PUEBLO:
Orémus. Humiliáte cápita vestra Deo.
Adjuva nos, Deus, salutáris noster: et ad benefícia recolénda, quibus nos instauráre dignátus es, tríbue veníre gaudéntes.
Oremos. Humillada ante Dios vuestras cabezas

Ayúdanos, oh Dios Salvador nuestro: y concédenos que vengamos gozosos a celebrar la memoria de los beneficios con que te has dignado renovarnos. Por nuestro Señor…

Tomado de:

http://rinconliturgico.blogspot.mx

Que la Semana Santa que empieza sea realmente SANTA

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Digamos al Señor: “Lo que Tú quieras, cuando Tú quieras, donde Tú quieras”

Ave María

“Si quieres amar al Sagrado Corazón de Jesús y pertenecerle deja todo lo que a Él no le pertenece”   

                   Santa Genoveva Torres

Muy queridos lectores en los Sagrados Corazones de Jesús y María Santísima:

Dejando atrás los traicioneros vítores del Domingo de Ramos nos adentramos en la semana de Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, pasión que padece hoy en día igualmente su Cuerpo Místico, que es la Iglesia. Son tiempos recios, de mucha confusión, donde muchas almas, más que nunca hoy en día, van como ovejas sin pastor, sin saber a que atenerse ante todo aquello que les desconcierta.

Recemos mucho y esforcémonos en tener una buena formación fiel al Magisterio infalible, lo que la Iglesia ha enseñado siempre y en todo lugar. Pidamos luz del cielo y acompañemos a Cristo en el camino del Calvario en oración y penitencia, que es lo que pide la Santísima Virgen en Fátima.

No hay mucho más. En el mundo moderno nos cuesta sacar tiempo para rezar y no tenemos ánimo muchas veces. Pero tenemos que pedirle al Señor y su gracia y ayuda a María Santísima y a San José y vencernos y hacer cada vez más oración y de más calidad. Nos cuesta hacer sacrificios, pues estamos muy apegados a nuestros gustos y comodidades, pero pidámosle al Espíritu Santo su gracia para mortificar poco a poco al hermano burro (que era como llamaban los santos al cuerpo) y hagamos pequeñas renuncias diarias por amor a los Sagrados Corazones de Jesús y María que están muy ofendidos por los pecados de la humanidad y nuestros propios pecados.

Les deseo que esta Semana Santa que empieza sea precisamente eso SANTA.

  • Primero: No seamos de los crucifiquemos de nuevo al Señor con nuestros pecados. Huyamos como de la peste del pecado mortal, combatamos también arduamente el pecado venial, muy especialmente el venial deliberado y luchemos sin bajar la guardia contra nuestras faltas e imperfecciones. Digamos a Dios con el Padre Rubio: “Lo que tú quieras, cuando quieras, donde tú quieras”.
  • Segundo: No seamos de los que huyen en el momento del peligro y lo nieguen con sus actos. Pidamos al Espíritu Santo el don de la fortaleza para vencer el temor y huir de la temeridad. Aguantemos las acometidas del mundo, del demonio y la carne y venzamos el respeto humano y prudencia sobrenatural para discernir lo que está bien y lo que está mal y obrar en consecuencia.

San José nos alcance la bendición

San Miguel Arcángel auxílianos

Omnis Terra Gloria Dei

Nota del director de Adelante la Fe

Javier Navascués

Tomado de:

https://adelantelafe.com

Del Domingo de Ramos al Viernes Santo

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Fragmento de una homilía del 29 de marzo de 2015

Una homilía muy profunda que nos ayudará a adentrarnos en el misterio de la Semana Santa. No se la pierdan.

 

Tomado de:

https://adelantelafe.com/

 

¿Obispos Alemanes? Pablo VI y Juan Pablo II ya permitieron la Comunión a los Protestantes

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Tanto el mundo neocatólico como ciertos tradicionalistas se sorprendieron esta mañana tras leer que los obispos alemanes permitirán a protestantes casados con católicos recibir la sagrada comunión.

Tal como escribe el reportero del National Catholic Register, Edward Pentin:

En su conferencia de primavera en Ingolstadt, la conferencia episcopal alemana acordó que el cónyuge protestante de un católico podrá recibir la eucaristía tras haber realizado un “serio examen” de conciencia con un sacerdote u otra persona con responsabilidades pastorales, “mantenga la fe de la Iglesia Católica”, desee poner fin a una “aflicción espiritual seria”, y posea “un deseo ferviente de saciar su hambre por la eucaristía.” 

Sin embargo, nada de esto debiera escandalizar a los católicos. Tal como admiten los obispos alemanes, los nuevos lineamientos simplemente se basan en el Código de Derecho Canónico promulgado en 1983 por el papa Juan Pablo II. El canon 844, sección 4 de dicho código establece:

“Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.”

¿Y de dónde surgió la idea para este canon? ¿Lo inventaron de la nada los teólogos modernistas que trabajaban en el Código de 1983? Difícilmente. La comunión para los no católicos se agregó al Código de 1983 porque ya era una práctica legalmente permitida en la iglesia conciliar, al menos desde 1967.

El decreto de 1964 del Vaticano II sobre el Ecumenismo, Unitatis Redintegratio, establece lo siguiente respecto a la adoración conjunta entre cristianos católicos y no católicos:

…La consecución de la gracia algunas veces la recomienda [adoración conjunta]. La autoridad episcopal local ha de determinar prudentemente el modo de obrar en concreto, atendidas las circunstancias de tiempo, lugar y personas, a no ser que la Conferencia episcopal, a tenor de sus propios estatutos, o la Santa Sede provean de otro modo.” (Decreto sobre el Ecumenismo, D. 32, n. 8).

Además, el Vaticano II, en su decreto de 1964 sobre las iglesias católicas de rito oriental, Orientatium Ecclesiarum, ya permitía a los cismáticos orientales recibir la sagrada comunión:

 pueden administrarse los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos a los orientales que de buena fe viven separados de la Iglesia católica, con tal que los pidan espontáneamente y estén bien preparados. (Decreto sobre las Iglesias Orientales Católicas n. 27)

Luego, el papa Pablo VI no perdió el tiempo en aclarar lo que el Vaticano II “quiso decir” respecto a la administración de la sagrada comunión a los protestantes, y aprobó en 1967 un documento titulado “Directorio del Ecumenismo. Principios y Normas para la Ejecución de lo que el Concilio Ecuménico Vaticano II ha Promulgado sobre el Ecumenismo.” Este directorio establecía lo siguiente, bajo el título “Comunicación en las Funciones Sagradas con los Demás Hermanos Separados” en el párrafo 55:

…como quiera que los sacramentos son signos de unidad y fuentes de gracia, la Iglesia puede con razones suficientes permitir a algún hermano separado acercarse a estos sacramentos. Este acceso puede permitirse en peligro de muerte o en caso de necesidad urgente (persecución, cárcel) supuesto que el hermano separado no pueda acercarse a un ministro de su Comunión y espontáneamente pida los sacramentos al sacerdote católico. Ha de estar, sin embargo, debidamente preparado y manifestar una fe conforme a la fe de Ia Iglesia sobre estos sacramentos. En los demás casos de necesidad decida el Ordinario de lugar o Ia Conferencia Episcopal. (p. 55).

Pablo VI aclaró la importancia y la autoridad de este directorio en un discurso del 13 de noviembre de 1968 a los miembros del Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (SPUC):

“No consideramos el Directorio de Ecumenismo como una colección de consejos que uno puede aceptar o ignorar libremente, sino como una instrucción auténtica, una exposición de la disciplina a la cual debieran someterse quienes deseen servir verdaderamente al ecumenismo. ” (<L’Osservatore Romano>, 14 noviembre de 1968).

Luego, el párrafo 55 del directorio fue “clarificado” en un documento de 1970 de la SPUC de Pablo VI titulado, “Declaración sobre la posición de la Iglesia Católica en materia de Eucaristía común entre cristianos de diversas confesiones”, Dans Ces Derniers Temps.

Luego, dos años más tarde, el párrafo 55 debió ser “explicado” aún más en un documento de 1972 de la SPUC de Pablo VI titulado, “Instrucción sobre la admisión de otros cristianos a la comunión eucarística en la Iglesia católica, In Quibus Rerum Circumstantiis. Este documento ampliaba la previamente ambigua autoridad de otorgar la sagrada comunión a protestantes, bajo el título “Cuestión VI: Qué Autoridad Decide en los Casos Particulares: El Significado del Nro. 55 en el Directorio del Ecumenismo”:

El nro. 55 del Directorio otorga un amplio poder discrecional a la autoridad episcopal para juzgar la presencia de las condiciones necesarias en estos casos excepcionales. De surgir con frecuencia en una determinada región, casos de patrones similares, las conferencias episcopales pueden estableces lineamientos generales. Sin embargo, comúnmente recae sobre el obispo de la diócesis la toma de decisiones. Solo él conocerá todas las circunstancias de los casos particulares.

Además del peligro de muerte, el Directorio menciona dos ejemplos, personas en prisión y las que sufren persecución, pero luego habla de “demás casos de necesidad.” Tales casos no se limitan a situaciones de sufrimiento y peligro. Los cristianos pueden encontrarse en grave necesidad espiritual y sin posibilidades de recurrir a su propia comunidad. Por ejemplo, en nuestro tiempo de grandes movimientos poblacionales, puede suceder más que antes que los cristianos no católicos se dispersen por regiones católicas. Con frecuencia se encuentran privados de la ayuda de su propia comunidad e imposibilitados de comunicarse con ella, salvo a expensas de grandes esfuerzos y costos. De confirmarse las condiciones establecidas en el Directorio, estos podrían ser admitidos a la sagrada comunión, pero es el obispo quien debe considerar cada caso.

¡Luego, un año más tarde, en 1973, la SPUC de Pablo VI emitió otro documento intentando “interpretar” su propio documento de 1972! (Es de no creer.) El documento de 1973 se titulaba, “Nota sobre ciertas interpretaciones de la ‘Instrucción sobre los casos de admisión de otros cristianos a la comunión eucarística en la Iglesia católica’”, Dopo Le Publicazione. Este documentode 1973 establecía:

“…el obispo puede decidir en las diversas situaciones, cuáles son las necesidades que hacen aplicables las excepciones, es decir, lo que constituye un caso especial, y puede determinar la manera de verificar si todas las condiciones requeridas se cumplen en un caso particular. Cuando en una región se presenten casos particulares con mayor frecuencia, bajo un patrón recurrente, las conferencias episcopales podrán publicar algunos lineamientos para asegurar que en esos casos particulares las condiciones están verificadas. Sin embargo, normalmente, recaerá sobre el obispo local la responsabilidad de juzgar tales casos. (p.6)

Debemos notar que estas mismas normas y principios fueron reiterados más recientemente en el “Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas sobre el Ecumenismo”, de 1993 de Juan Pablo II.

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Por lo tanto, podemos ver que la reciente decisión de la Conferencia Episcopal Alemana de permitir que los esposos protestantes reciban la sagrada comunión (en “ciertos casos” por supuesto) es solo una evolución natural del Vaticano II. Es que el Vaticano II permitía el concepto en principio para los protestantes y explícitamente para los cismáticos orientales. Si un apologeta neocatólico intentara decirnos que esta es sola una malinterpretación del Concilio, tenemos al mismo Pablo VI explicándonos en su directorio aprobado en 1967 que esto es precisamente lo que el Vaticano II pretendía y que, al permitir la comunión para los protestantes. él solo estaba implementando el Concilio.

También vemos, asombrosamente, cómo aumentó la autoridad para dar la comunión a los protestantes de 1967 a 1973. En 1973 los obispos ya tenían la libertad para determinar bajo qué circunstancias la comunión para protestantes era permisible, siempre y cuando estuviera impulsada por alguna “necesidad”. Además, cuando estos “casos excepcionales” de comunión para protestantes fueran comunes en una región, las conferencias episcopales incluso podían establecer lineamientos para la práctica, como si se tratara de una rutina. Esto es exactamente lo que el cardenal Marx y la Conferencia Episcopal Alemana están haciendo con los cónyuges protestantes de los católicos.

Esperemos que este viaje al pasado ayude a los católicos a darse cuenta que las últimas noticias escandalosas de Alemania ya estaban dando vueltas, aunque con menos publicidad, desde el Vaticano II. Demostrando una vez más que la raíz de todos nuestros problemas actuales en la Iglesia es, y siempre ha sido, el Concilio, más allá de lo que nos digan nuestros amigos neocatólicos.

Chris Jackson

por THE REMNANT

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

Tomado de:

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¿Pablo VI santo? Ni de broma

 

La canonización del Papa Pablo VI es un error que promocionan tanto modernistas como neocatólicos “conservadores”. En este vídeo Michael Matt nos ilustra sobre los aspectos más polémicos de este hecho.
Traducido por Verdad en la Red. El vídeo tiene algunos comentarios propios al final del traductor, que suscribimos por completo. Disculpen algunas pequeñas erratas y giros que tiene el subtitulado pero el documento merece la pena.

michaelmatt-47MICHAEL MATT

Director de The Remnant. Ha sido editor de “The Remnant” desde 1990. Desde 1994, ha sido director del diario. Graduado de Christendom College, Michael Matt ha escrito cientos de artículos sobre el estado de la Iglesia y el mundo moderno. Es el presentador de The Remnant Underground del Remnant Forum, Remnant TV. Ha sido Coordinador de Notre Dame de Chrétienté en París – la organización responsable del Pentecost Pilgrimage to Chartres, Francia, desde el año 2000. El señor Michael Matt ha guiado a los contingentes estadounidenses en el Peregrinaje a Chartres durante los últimos 24 años. Da conferencias en el Simposio de Verano del Foro Romano en Gardone Riviera, Italia. Es autor de Christian Fables, Legends of Christmas y Gods of Wasteland (Fifty Years of Rock n’ Roll) y participa como orador en conferencias acerca de la Misa, la escolarización en el hogar, y el tema de la cultura, para grupos de católicos, en forma asidua. Reside en St. Paul, Minnesota, junto con su esposa, Carol Lynn y sus siete hijos.

ESCÁNDALO: Se autoriza en Alemania la Comunión a protestantes casados con católicos

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El cardenal Reinhard Marx, perteneciente al “grupo G9” asesor de cardenales de Francisco, ha anunciado que la Conferencia Episcopal Alemana permitirá a los protestantes casados con católicos recibir la Sagrada Comunión, sin adjurar de sus errores, de su fe protestante y, por supuesto, sin haber recibido el sacramento de la confesión. La única condición sería que afirmen la fe católica en la Eucaristía. ¿No es esto la sola fide protestante?

Afirmen lo que quieran afirmar, si estas personas no renuncian explícitamente a su fe protestante y son acogidas en la Iglesia católica, no pueden comulgar, así de claro y de sencillo. Tampoco pueden hacerlo por no estar en Gracia y, por último, habría que ver cuando se refieren a afirmar la fe católica en la Eucaristía, a qué fe se refieren, porque la actual expresada por el novus ordo es más cercana a la protestante que a la católica.

Fuente: CatholicNewsAgency

Tomado de:

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La terrible Ventana de Overton (como legalizar cualquier cosa)

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La Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo.

En principio ningún tabú escaparía a la eficacia de esta técnica. Por consiguiente, se podría cambiar de modo radical la valoración que la sociedad tiene actualmente de la eutanasia, el incesto, el bestialismo, la pederastia o el canibalismo, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Para ello no se aplicaría un lavado de cerebro directo, sino una serie de técnicas avanzadas, cuyo desarrollo pasaría inadvertido para la sociedad.

Para mostrar de qué manera esta teoría explica cómo se pueden lograr los efectos deseados, conviene que nos centremos en un tabú concreto. Examinemos por ejemplo el canibalismo. Así pues, ¿cómo sería posible convertir en aceptable la ingesta de personas? ¿Cómo se opera ese cambio en las conciencias desde la fase de aversión hasta la de conformidad plena? En cinco etapas sucesivas, que a continuación describimos.

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Ayuno y abstinencia (Cornelio A. Lápide)

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Necesidad del ayuno y la abstinencia.

Ya en la antigua ley, ya en la nueva, Dios ordena el ayuno… La Iglesia hace de él un precepto Quitad la leña del fuego, si queréis que mengüe la llama, dice un poeta.

Más, la concupiscencia es un fuego devorador: es pues preciso hacer ayunar la carne…

Vale mucho mejor para vosotros, dice San Jerónimo, que padezca más bien vuestro estómago que vuestra alma; vale mucho más mandar a la carne, que obedecerle, vacilar con pié incierto y débil que caer en impurezas. Es con el rigor de los ayunos y de las vigilias: que pueden rechazarse los dardos envenenados del demonio: muerto está el que vive en medio de las delicias.

El mismo Platón prohibía comer carne dos veces al día, y saciarse. (Lib. De legib).

Necesidad del ayuno y de la abstinencia para evitar el pecado…

Necesidad del ayuno y de la abstinencia para expiar los pecados cometidos

Necesidad del ayuno y de la abstinencia para vencer y rechazar al demonio.

¿En qué consiste que no hemos podido arrojar a este demonio? decían los discípulos a Jesucristo. Él les respondió: Estos demonios: no pueden ser arrojados sino por medio de la oración y del ayuno. (Marco IX. 27-28)

Es imposible ser casto si uno no se mortifica… El ayuno es obligatorio.

Ejemplos de ayuno y abstinencia.

Los ejemplos que tenemos del ayuno y de la abstinencia, nos prueban su necesidad.

Moisés, Elias y Jesucristo, ayunaron durante cuarenta días. Y la Iglesia, a imitación de estos ayunos, estableció el de cuarenta días de la cuaresma.

Los primeros cristianos ayunaban todos los días, y no tomaban más que una sola comida, que tenía lugar al ponerse el sol.

Los ermitaños, los anacoretas ayunaban constantemente. En todos los siglos los religiosos han ayunado. Los verdaderos fieles siempre han sido exactos en ayunar. Judith ayuna; Esther, sentada en el trono, ayuna. Los judíos tenían sus ayunos. Los mahometanos tienen también los suyos, y los observan religiosamente.

Juan Bautista, en el desierto, ayunó e hizo abstinencia todos los días durante treinta años; su alimento consistía en miel salvaje y langostas. Todos los Ninivitas, desde el más pequeño al más grande, desde el más joven al más viejo, desde el pobre hasta el rey, hicieron un riguroso ayuno; y hasta obligaron a ayunar a los animales…

“Tesoros de Cornelio Á Lápide”

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LO QUE EL VATICANO II SE LLEVÓ… ¡Y LO QUE NOS TRAJO!

REDENTORISTAS (EE.UU. Y CANADA)

1950

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De Lutero a la filosofía alemana, y vuelta

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Nos decía Gacougnol, aquel simpático personaje de León Bloy, que hay dos clases de filosofías “si hemos de atenernos a esta innoble palabra”, vale decir: “la teología del Papa y la del “papel higiénico”; la una para el mediodía y la otra para el norte”, y se disponía a explicar esto a aquella “mujer pobre”…

“Antes de su Lutero no hubo nada brillante en el mundo germánico. Al decir “su”, me refiero al Lutero de ese pueblo relajado. Era una ingobernable mezcolanza de quinientos o seiscientos estados, en los que cada uno representaba un hormiguero de cabezas oscuras, impermeables a la luz, a cuyos descendientes no es posible orientar o disciplinar sino a golpes de matraca. La autoridad espiritual actúa sobre ellos como la abeja sobre el estiércol. Lutero tuvo la suprema ventaja de ser el Indecente esperado por los patriarcas de la mendicidad septentrional. Encarnaba a las mil maravillas la bestialidad, la ininteligencia de las cosas profundas y el maloliente orgullo de todos los bebedores de orines de vaca. Naturalmente fue adorado, y todo el norte de Europa se apresuró a olvidar a la Madre Iglesia, para acudir al estiércol de este marrano. El movimiento continuó durante cerca de cuatro siglos y la filosofía alemana, a la que acabo de calificar exactamente, es la más copiosa inmundicia surgida del protestantismo. Eso se llama espíritu de examen, eso se recibe al nacer, lo mismo que la sífilis ¡y se encuentran todavía francesitos mal nacidos que sostienen que eso es muy superior a la intuición de nuestro genio nacional!”.

Pero, para seguir el cuento en parecido tono, recordemos que las laboriosas abejitas germanas libaron con glotonería el detritus luterano y lo fueron transformando en una cultura de camuflada blasfemia que proponía unas poéticas tinieblas para reemplazar la luz clarificante de la Iglesia, tinieblas a cuyo resguardo ocultaron su inconfesable coprofagia intelectual y optimismo material, vianda que les era servida en pulidas lozas de motivos góticos y a la que devoraban al son de las confusas obras de Wagner, las que arteramente habían logrado hacer servir la sagrada liturgia romana como bijouterie y accesorios de su soberbia vulgaridad sentimental. Mientras, una sociedad fabril disfrazada de marcial, amante del bastonazo como inspirador de sus mejores esfuerzos, los ponía a la cabeza de un mundo que se extasiaba en la tecnología que ya se anunciaba en los estridentes vientos de la orquesta.

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Penitencia en aras del Cielo. Reflexiones para el Miércoles de Ceniza

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“Recuerda, hombre, que eres polvo, y al polvo regresarás.”

El día de hoy, Miércoles de Ceniza, marca el comienzo de la Cuaresma. La Iglesia, con la sabiduría del antiguo calendario litúrgico, nos dio los últimos domingos para prepararnos para este tiempo de ayuno, oración, y penitencia. La Cuaresma es el tiempo del año litúrgico en el que hacemos una pausa y reconocemos nuestra débil naturaleza humana, nuestra inclinación al pecado, y nuestra mortalidad. Algunos verán nuestros rigurosos sacrificios y nuestro ayuno como tonterías, considerando cómo nuestra sociedad tiene la costumbre de buscar la gratificación instantánea. ¿Qué es lo que motiva nuestras penitencias? Quizás el reflexionar sobre esta cuestión nos ayude a elegir penitencias que profundicen nuestras vidas espirituales y nuestro amor a Dios.

En la cuestión 12 de Prima Pars en Summa Theologiae, Santo Tomás de Aquino reflexiona sobre el conocimiento de Dios; es decir, ¿cómo hace el hombre para conocer a Dios, tanto en esta vida como en la próxima, en la que puede ver su esencia divina? En el artículo 6, Tomás se pregunta si algunos podrán ver la esencia divina más perfectamente que otros. Responde afirmativamente, diciendo que esto se basa en la capacidad intelectual, la cual que permite a algunos contemplar la visión de Dios más perfectamente. El objeto—la visión de Dios—es el mismo, dado que Dios no cambia, pero el intelecto que comparta más perfectamente la luz de la gloria, Lo verá más perfectamente. Tomás explica:

De ahí que el entendimiento que más participe de la luz de la gloria, más perfectamente verá a Dios. Y tanto más participará de la luz de la gloria cuanto más amor tenga, pues donde el amor es mayor, mayor es el deseo; y el deseo, de alguna manera, capacita y prepara al que desea para conseguir lo deseado. Por lo tanto, aquel que tenga más amor, más perfectamente verá a Dios y más feliz será (ST, I, C. 12, a. 6, corpus).

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Cuaresma: Tiempo de Conversión

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Aunque toda la vida ha de ser tiempo de conversión, como enseñaba con frecuencia Benedicto XVI, la cuaresma lo es de manera especial en cuanto a que la Iglesia incide más en su predicación sobre este aspecto esencial de la vida cristiana. Pero algunos preguntan….o se preguntan….¿qué es conversión?……..pues desde una definición teórica podría ajustarse a la conversión a la fe cristiana desde el ateísmo/agnosticismo o desde otra confesión religiosa. Todos sabemos que para los bautizados hay una “conversión” que integra el compromiso de amor vivido día a día desde el “sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto” (Mateo 5, 48). Pero para plantear una reflexión cuaresmal más concreta (que exhorte en conciencia a propósitos realizables) desde la espiritualidad católica se proponen varios “estados” de conversión:

* Conversión del pecado a la Gracia: es la más decisiva de todas. La cuaresma es tiempo ideal para, a la luz de la Pasión de Cristo por amor hacia nosotros, consideremos preparar y hacer una buenaconfesión. Si hace más de un año que no confesamos, o vivimos ya habitualmente en pecado grave, pues que esa confesión “no se haga esperar ni un día más” (en cita del Papa Francisco). Y si de verdad alguno cree que no tiene pecado, pues “que no se moleste en ir a Misa” (cita también de Francisco), ya que no hay mayor soberbia que creerse impecable y sin necesidad de arrepentimiento moral. Esta conversión no pasa solo por el confesonario sino por un “nuevo camino” en la vida cristiana donde la Misa sea el centro de la misma y, desde la Eucaristía, asumamos los mandamientos de Dios y su Palabra (interpretada por la enseñanza de la Iglesia) para hacerlos vida en cada uno.

* Conversión de la tibieza a la devoción: Si vivimos en Gracia habitualmente pero sin valorar la misma, o sea, desde la rutina del “cumplo y miento” que nos lleva a no dar importancia al pecado venial, mantener una mínima vida sacramental como apéndice del resto de la vida humana, nos deslizamos por el relativismo moral y nadie nota en nosotros la alegría de ser cristiano, entonces hemos de pedir a Dios la conversión a la devoción para salir de la tibieza. Para ello es muy necesario la dirección espiritual que nos libere de la subjetividad propia de vivir la fe desde una autojustificación permanente. Un director espiritual que, para que sea de garantía, ha de tener él también director espiritual, y ha de ser sobre todo piadoso y fiel al magisterio de la Iglesia, será la ayuda más valiosa para caminar hacia la vida devota siendo conscientes de la vocación a la SANTIDAD recibida en el bautismo para todos los bautizados (laicos, religiosos y sacerdotes).

* Conversión de la devoción  al fervor: Es el paso que sigue al anterior si hay verdadero “enamoramiento” de Cristo, y la vida cristiana se vive más por motivos sobrenaturales (caridad) que meramente humanos. Esto sucede cuando cada uno, tras discernir en la oración lo que Dios le pide, responde que SI a la voluntad Divina y comienza a vivir plenamente su vocación. Una vocación que en la mayoría de los casos es santificarse como laico en el trabajo, familia, sociedad…..siempre en Cristo y desde Cristo y para Cristo; o bien se cifra en la vida consagrada o el sacerdocio. Descubrir la vocación y decir SI a ella es el estado tercero de conversión. ¿Cual es la mejor vocación de todas?….la que cada uno ha recibido. La santidad consiste en responder con amor a la vocación recibida, sea la que fuere.

Pues vamos a reflexionar, meditar, orar…..en esta cuaresma para que cada uno de nosotros examinemos primero la propia vida para descubrir en que estado estamos, y, desde ahí, pedir a Dios las luces necesarias para que se obre nuestra conversión. Que el SI de la Virgen María, que trajo la salvación al mundo, sea nuestro faro y guía en esta tarea.

Padre Santiago González

(Artículo re-publicado. Fecha originalmente en 2014).

 

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Cuaresma: Catecismo Mayor de San Pío X

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CAPITULO VI

DE LA CUARESMA

  1. ¿Qué es la CUARESMA?

La Cuaresma es un tiempo de ayuno y penitencia instituido por la Iglesia por tradición apostólica.

  1. ¿A qué fin ha sido instituida la Cuaresma?

La Cuaresma ha sido instituida: 1°, para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma; 2. °, para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto; 3. °, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

  1. ¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de CENIZA?

El primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.

  1. ¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la Cuaresma?

La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.

  1. ¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza?

Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.

  1. ¿Qué hemos de hacer para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia?

Para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, guardar exactamente el ayuno ,y la abstinencia y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones; 2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que da ordinario, 3ª, oír la palabra de Dios, no ya por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen; 4ª, andar con solicitud en prepararnos a la confesión para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la Comunión pascual.

  1. ¿En qué consisten el ayuno y la abstinencia?

El ayuno consiste en no hacer más que una sola comida al día, y la abstinencia en no tomar carne ni caldo de carne.

  1. ¿Se prohíbe toda otra refección los días de ayuno, fuera de la única comida?

Los días de ayuno, la Iglesia permite una ligera refección a la noche, o hacia el mediodía si la comida única se traslada a la tarde, y además la parvedad por la mañana.

  1. ¿Quiénes están obligados al ayuno y a la abstinencia?

Al ayuno están obligados todos los que sean mayores de edad, hasta que hayan cumplido sesenta años y no estén legítimamente impedidos, y a la abstinencia los que han cumplido catorce años y tienen uso de razón.

  1. ¿Están exentos de toda mortificación los que no están obligados al ayuno?

Los que no están obligados al ayuno no están exentos de toda mortificación, porque ninguno está dispensado de la obligación general de hacer penitencia, y así deben los tales mortificarse en otras cosas según sus fuerzas.

 

por

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LO QUE EL VATICANO II SE LLEVÓ… ¡Y LO QUE NOS TRAJO!

BENEDICTINAS DE CHICAGO

1960

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¿Triunfa la «homoherejía»?

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La reciente visita del Obispo de Roma, Jorge Mario Bergoglio a Chile estuvo salpicada de una feroz campaña de las fuerzas anti-católicas: la izquierda eclesial, los grupos defensores de las víctimas de abusos sexuales, los medios, en especial el canal televisivo estatal de Chile.

Desarrollaron una campaña hábilmente verificada, dirigida principalmente contra el obispo de Osorno, acusado «como encubridor de los abusos –sexuales y de poder– cometidos por su mentor» el sacerdote Fernando Karadima. Simultáneamente fueron reactivando casos de abuso sexual de los Hermanos Maristas y la Compañía de Jesús en Chile y otros. Las listas ventiladas por organizaciones civiles respecto de abusos sexuales a menores por parte del clero chileno son bastante abultadas.

«Bishop Accountability» registra 78 nombres de clérigos y religiosos de Chile acusados de abusos.

El profesor universitario chileno Gonzalo Rojas S., afirma no nos confundamos. Lo importante durante la visita de Francisco, para ciertos actores públicos, era minar la autoridad episcopal. Sólo les interesaba destruir la dimensión jerárquica de la Iglesia Católica… de hecho, en los días previos hubo conocidos eclesiásticos que enfocaron toda su preparación de la visita papal en un objetivo: desacreditar a los obispos chilenos, porque ninguno de ellos -dicen estos gurús de la sociología eclesiástica- está a la altura de lo que se necesita.

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Mi herencia en el momento de la muerte

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Queridos hermanos, me viene a la mente unas palabras de la beata Isabel de la Trinidad, carmelita descalza, que suspiraba en su lecho de muerte ante el crucifijo que sostenía entre sus manos: ¡Cuánto nos hemos amado! ¡Qué herencia más hermosa y gozosa! Esta es la verdadera herencia del alma, una herencia que es pasado, presente y futuro; en realidad, es una herencia única, pues es un eterno presente. Herencia imperfecta en la tierra, perfectísima en el Cielo.

Si hemos de plantearnos qué herencia dejaremos tras nuestra muerte, no cabe  más que una: mi herencia en virtudes, mi herencia virtuosa y santa; mi herencia llena de amor de Dios; mi herencia de muerte a mí mismo. Herencia de rechazo al pecado, al mundo y al demonio. Herencia crucificada con Cristo en la “cruz” personal de cada uno.

¿Puede haber en el momento de la muerte otra herencia distinta? Pobre y desgraciada el alma si en sus últimos momentos sólo piensa en su herencia “terrenal”, en sus obras materiales, en esas acciones que el mundo elogió y aplaudió; en sus merecimientos personales, en sus capacidades personales, en su valía personal; en su “obra” que deja para otros. Infeliz el alma que en sus últimos momentos mira hacia atrás, y no hacia adelante, hacia el futuro inminente en que será juzgada por todo lo que hizo, y dejó de hacer  en el pasado. Infeliz si mira hacia atrás, no para arrepentirse de sus pecados, sino para vanagloriarse de la “herencia” que ha construido. Dichosa el alma que en el lecho de muerte mira hacia atrás con verdadero dolor por no haber cumplido con el plan divino en ella. Dichosa el alma que en sus últimos momentos anhela el perdón divino, los último sacramentos.

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LO QUE EL VATICANO II SE LLEVÓ… ¡Y LO QUE NOS TRAJO!

RELIGIOSAS DE LA ASUNCIÓN

1950

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¿Qué podemos hacer para restaurar todo en Cristo?

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¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido! Palabras de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, en el siglo XIV, en el apogeo de la Cristiandad. ¿Qué diría la santa si viese la degeneración del mundo posmoderno, abismalmente más pútrida? ¿Qué diría a ver al modernismo desatado y la masonería haciendo estragos en el seno mismo de la Iglesia? ¿Qué diría al ver que muchos Pastores, absolutamente descarriados, llevan a las almas a la perdición?

Sólo el buen olor de Cristo y el virginal aroma de su santa Madre, su santidad y sus virtudes, pueden contrarrestar el pestilente pecado y las herejías modernistas (recopilación de todas las antiguas), que destilan todo el hedor del infierno. Nos advierte proféticamente San Pablo en su Cartas: “Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas” (2 Tm 3,3-4). Él tiempo ha llegado, pero no todo está perdido. Aún podemos librar los nobles combates de la Fe viviendo santamente una vida de oración y de combate por la Tradición y la sana doctrina.

Oscar Báez, Licenciado en Ciencias Políticas y conferencista, es analista político nacional e internacional para Radio AM 800 de Asunción, Paraguay. En esta entrevista analiza los motivos más profundos por los que Cristo no sólo debe reinar en las almas sino también en la sociedad y nos da las pistas esenciales para porfiar con eficacia en la batalla.

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