El Vaticano de Bergoglio celebra la Revuelta Protestante con un sello

Esto es asqueroso. Ni siquiera fingen que sea una celebración verdadera de Lutero, tal y como deja claro la reproducción de la imagen hagiográfica de Lutero y Melanchton.

Es la misma jerarquía que expulsa de la catedral de Bruselas a unos pocos jóvenes por rezar el Santo Rosario delante de un pastor luterano, al considerarlo “agresiones” que “ofenden” a los herejes.

(Artículo original)

31/10/17 11:59 AM

Tomado de:

adelantelafe.com

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Ego sum veritas = Yo soy la Verdad

Hoy se cumplen 500 años desde la rebelión del sacerdote agustino y heresiarca Martín Lutero, en la vigilia de la fiesta de Todos los Santos de 1517, cuando publicó sus «95 Tesis» en el atrio del templo de Wittenberg.

I. Anti-modelo del Evangelio

Nacido en 1483, fraile agustino, quien por no dominar sus pasiones, apostató de su fe y de su religión, excitando a la rebelión, dando los más grandes escándalos públicos. Así azuzaba a los campesinos a la guerra: Corred, matad, destruid, saquead sin escrúpulo: cuanto recojáis es vuestro.

¡Qué fundador de una «iglesia de Cristo»! «Lutero fue un glotón, a menudo borracho, blasfemo, de lenguaje procaz, iracundo de carácter, de pasiones violentas. Pero es bueno, sin embargo, que se sepa además sobre el “hombre Lutero” con su contradictoria psicología, con sus conflictos interiores, con sus altos y bajos, con sus múltiples enfermedades psíquicas y físicas, con sus dramas angustiosos en sus relaciones con la Justicia divina y la imposible abstención del pecado. Su lucha contra las “tentaciones” fue un trabajo de Sísifo».

Así como era descontrolado en el comer, lo era también en el denigrar, en el ofender, en la maledicencia, carente de inhibiciones, con su furia contra los campesinos, su autorización. De la bigamia, su odio feroz e implacable contra sus enemigos, su lenguaje procaz, su ética sexual permisiva, su negación radical de los dogmas de fe, su radical eliminación del estado religioso, y tantas otras cosas más aún que nos hace decir: ¿cómo pudo decir ese Cardenal que Lutero fue «nuestro común Maestro»?[1]también el Papa Bergoglio ha dicho que el heresiarca es un «testigo del Evangelio».

La «Reforma» de Lutero clamó contra diversas fallas de la Iglesia, eran faltas verdaderas como lo reconoce Chesterton: «Es perfectamente cierto que podemos encontrar males reales, que provocaban la rebeldía, en la Iglesia Romana anterior a la Reforma». Pero agrega enseguida «Lo que no podemos encontrar es que uno solo de esos males reales fuera reformado por la Reforma».

«La Revolución religiosa comenzó con el “libre examen” de Lutero, erigiéndose en criterio personal, en norma suprema de la verdad cristiana. En vez de aceptar el hombre las verdades de la fe tales como fueron reveladas por Dios e interpretadas y enseñadas por el Magisterio de la Iglesia, su auténtica depositaria, convirtió su propia inteligencia en “cátedra”, aun contra la autoridad de la Iglesia docente».

El Padre Luigi Villa enseña:

La posición de Lutero se reduce a esto:

– una Sola Escritura, sin la Tradición de la Iglesia;

– una Sola Fe, sin las obras;

– una Sola Gracia, sin la colaboración del hombre en su libertad moral;

– un Solo Dios, sin la mediación, para su salvación, de la Iglesia y la intercesión de los Santos.

Lutero deformó el texto de la Carta a los Romanos, (3, 28), donde dice San Pablo que el hombre se justifica por la fe, sin que en ese texto original figure la palabra «sola», que añadió por su cuenta el heresiarca en la traducción de la Biblia al alemán.

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Lutero, príncipe de los herejes: por qué es el heresiarca por excelencia

 

En solemne y luctuoso recuerdo de los sucesos relacionados con las acciones de Martín Lutero, que dividieron a Europa privando a cientos de millones de almas de los beneficios de la vida sacramental, volvemos a publicar artículos importantes sobre el tema.

***

De 2011:

En este mes que se conmemora la revuelta protestante publicamos un estudio en dos partes basados en una conferencia del P. Pietro Leone Monselice* sobre la obra teológica del hombre que causo tanto daño y dolor a la Santa Madre Iglesia, el príncipe de los heresiarcas, como acertadamente lo llama el P. Pietro .

[PRIMERA PARTE]

In Nomine Patris et Filli et Spiritus Sancti. Amen

En estos tiempos de gran ignorancia y confusión radical, cuando hasta los católicos de los más altos niveles de la jerarquía elogian gustosos a Martín Lutero, nos gustaría presentar y evaluar brevemente su teología.

I Teología de Lutero

A grandes rasgos, la teología luterana se puede resumir en sus cuatro doctrinas: Sola Scriptura, Sola Fides, Sola Gratia Solus Deus.  Procedamos a hablar de dichas doctrinas a la luz de la Fe católica.        

1. Sola Scriptura 

La primera, la de Sola Scriptura, sostiene que la fe se basa exclusivamente en las Sagradas Escrituras, y que es la propia Sagrada Escritura la que se interpreta a sí misma (lo cual significa a todos los efectos que la interpretación queda al criterio de quien la lee), mientras que la Iglesia Católica, en una declaración del Concilio de Trento (S.4, 1546), invocada en el Concilio Vaticado I (s.3c.2), enseña que la Fe se basa en la Revelación Divina (también llamada Depósito de la Fe), que no sólo consiste en la Sagrada Escritura (parte escrita del Depósito de la Fe), sino también en la Tradición (parte oral del Depósito de la Fe).

No son las personas particulares las que tienen autoridad sobre el Depositum Fidei, sino la Iglesia, que ha determinado qué libros forman parte de las Sagradas Escrituras. La Iglesia interpreta también dichos libros y los datos aportados por la Tradición oral para definir los dogmas de fe.  En la Ascensión tenemos un ejemplo de un dogma definido por la Iglesia basándose en las Escrituras. Y en la Asunción, un ejemplo de un dogma definido por la Iglesia basándose en la Tradición oral.   

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Francisco vs. Sarah

Las respuestas y los comentarios – o la falta de ellos – de un Papa son rara vez accidentales. Cuando cuatro cardenales pidieron al papa Francisco que clarificara el lenguaje de Amoris Laetitia favoreciendo el divorcio, las preguntas fueron ignoradas durante tanto tiempo que desde entonces ya ha muerto la mitad de los cardenales. Los dos restantes siguen esperando una respuesta.

Sin embargo, cuando Francisco tiene una misión, cualquier cosa (o persona) que se interpone en su camino tendrá que vérselas con el Papa más humilde, caritativo y menos crítico de la historia de la Iglesia Católica Romana.

El ejemplo más reciente es el de Magnum Principium, su motu proprio para arrojar las traducciones del novus ordo en manos de las conferencias episcopales en lugar de bajo la autoridad de la Sede Apostólica. Aparentemente, “y con tu espíritu” es muy difícil de comprender para el católico promedio, y “para que la renovación de toda la vida litúrgica pueda continuar”, las traducciones del novus ordo variarán de país en país, sin preocuparse de que alguien del Vaticano pueda vetar “y con el tuyo” como traducción española de “et cum spiritu tuo“. El novus ordo retrocede a 1970.

El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, realizó un comentario sobre el motu proprio, intentando interpretar la liberalización del Papa como una acción limitada, en la que la oficina del cardenal, de tendencia tradicionalista, mantendría en esencia el control de las traducciones litúrgicas. Pocos días después, el papa Francisco hizo saber que el poder del cardenal Sarah será usurpado, al punto de decirle a Sarah que ponga al corriente sobre la voluntad de Francisco a todo aquel con quien se había comunicado.

Ahora que el papa Francisco está muy interesado en la ley litúrgica, Rorate está a la espera de reprimendas a prelados que ignoraron directivas más serias sobre la misa. Mientras tanto, uno es libre de cumplir la obligación dominical a las 2:30 de un sábado en una catedral, o de vestir lo que uno desee para ofrecer lo que solía conocerse como misa pontificia, sin ningún miedo a ser reprendido.

Como muchas otras acciones de su pontificado, el Efecto Francisco continuará siendo beneficioso para el negocio de la parroquia local con misa tradicional.

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

25/10/17 12:04 AM

Tomado:

adelantelafe.com

Ha fallecido Monseñor Gherardini

25/09/17 12:03 AM

Ha fallecido Monseñor Gherardini, autor del magnífico libro “Vaticano II: una explicación pendiente”, que denunciaba de forma objetiva e impecable todas las ambigüedades de los documentos conciliares que han causado tanto el llamado “espíritu del concilio” (modernismo puro) como las medias tintas en su aplicación y crisis actual de la Iglesia. Descanse en paz.

Tomado de:

adelantelafe.com

 

ALGUNOS ENLACES RELACIONADOS CON Monseñor Gherardini:

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Valor “magisterial” del Concilio Ecuménico Vaticano II

A propósito de la visita del Papa a México

Un Eminente Historiador Católico habla sobre el Concilio Vaticano II

El Concilio, a debate: El libro-bomba de Monseñor Gherardini, por fin en español.

Dos Grandes Obras y un Eminente Teólogo

La Tradición, vida y juventud de la Iglesia

Especial de la Asunción de la Santísima Virgen María

 

VIGILIA DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

FIESTA DE LA ASUNCIÓN

EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Santa Misa Dominical

LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 

Ornamentos blancos

Introito

Con la luz de tus rayos se alumbró la tierra; tembló la tierra toda estremecida. ¡Qué amables son tus tiendas, oh Dios de los ejércitos! Mi alma suspira con ardiente anhelo por los atrios del Señor. Gloria al Padre…

Colecta

Dios, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los padres y por modo maravilloso proclamas la adopción perfecta de hijos, con la voz que salió de la esplendorosa nube; haz que seamos coherederos del Rey de la gloria y copartícipes suyos en ella. Por el mismo Señor nuestro…

Conmemoración del noveno Domingo de Pentecostés

Abre, Señor, los oídos de tu misericordia a las preces de los que te suplican; y, para que les concedas lo que desean, haz que sólo pidan lo que a Ti te es grato. Por N.S.J.C.

Epístola.

(IIª del Apóstol San Pedro, I: 16-19):

Carísimos: No fue siguiendo artificiosas fábulas, como os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo; sino como quienes han sido testigos oculares de su majestad. El recibió de Dios Padre el honor y la gloria, cuando de la magnífica gloria se hizo oír aquella voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”. Y esa voz bajada del cielo, la oímos los que con Él estábamos en el monte santo. Y tenemos aún algo más firme, a saber, la palabra profética, a la cual muy bien hacéis en atender, como a lámpara que luce en lugar tenebroso, hasta que luzca el día y el lucero se levante en vuestros corazones.

Gradual.

Eres entre los hijos de los hombres el más hermoso. Fluye de tus labios la gracia. Hierve mi corazón de un bello canto, que en honor de mi Rey voy a cantar.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Es candor de luz, que no tuvo principio, espejo sin mácula, e imagen acabada de la eterna bondad. Aleluya.

Evangelio

(San Mateo, XVII, 1-9):

En aquel tiempo: tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la nieve. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: Levantaos, no tengáis miedo. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.

Credo

Ofertorio.

Abundará su casa de riqueza y su beneficencia durará para siempre. Aleluya.

Secreta.

Señor, por la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito, santifica estas ofrendas y límpianos de las manchas de los pecados, con los divinos resplandores de su claridad. Por el mismo Señor…

Conmemoración del noveno Domingo de Pentecostés

Te rogamos, Señor, nos concedas que frecuentemos dignamente estos Misterios; porque, cada vez que se celebra la conmemoración de esta hostia, se renueva la obra de nuestra redención. Por N.S.J.C.

Prefacio

Prefacio de Navidad

 
Latín

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostræ oculis lux tuæ claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem rapiamur. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia cælestis exercitus, hymnum gloriæ tuæ canimus, sine fine dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

 
Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable el darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, se ha manifestado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria; a fin de que, llegando a conocer a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos por Él al amor de las cosas invisibles. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:

Comunión.

A nadie digáis, lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.

Poscomunión.

Omnipotente Dios, te rogamos que los Sacrosantos Misterios de la Transfiguración de tu Hijo, que con este solemne oficio celebramos, podamos verlos con la claridad con que los ven los corazones puros. Por el mismo Señor nuestro…

Conmemoración del noveno Domingo de Pentecostés

Te rogamos, Señor, hagas que la recepción de tu Sacramento nos limpie de nuestros pecados y nos una a Ti. Por N.S.J.C.

Último Evangelio (del noveno Domingo de Pentecostés)

(San Lucas, XIX, 41-47) Y cuando estuvo cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella. Y dijo: “¡Ah si en este día conocieras también tú lo que sería para la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, y tus enemigos te circunvalarán con un vallado, y te cercarán en derredor y te estrecharán de todas partes; derribarán por tierra a ti, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada.” Entró en el Templo y se puso a echar a los vendedores, y les dijo: “Está escrito: «Mi casa será una casa de oración», y vosotros la habéis hecho una cueva de ladrones.” Y día tras día enseñaba en el Templo.

 

Tomado de:

radiocristiandad.wordpress.com

 

 

San Ignacio de Loyola

Padre Luis Esteban Murri (Reflexiones radiales “Hacia la Cumbre”). Bella reflexión sobre la figura y llamado a la santidad de San Ignacio de Loyola

Padre Luis E. Murri

 

PADRE LUIS E. MURRI

El Padre Luis Esteban Murri se ordenó sacerdote en la Diócesis de San Rafael, Mendoza, Argentina, el 22 de diciembre de 1991. Desde entonces viene predicando numerosas tandas de retiros y Ejercicios Espirituales, para laicos y religiosos, como también novenas en distintas parroquias y provincias. Ha pronunciado distintas conferencias en diversos puntos del país, de los más variados temas espirituales, formativos y patrióticos. Promovió la erección del “Primer Monumento Nacional a Nuestra Señora de Malvinas”, obra que se concretó en 2002 en Quemú Quemú, La Pampa. Desde el año 1995 está ejerciendo su ministerio en la Diócesis de Santa Rosa, La Pampa.
Tomado de:
adelantelafe.com

El Evangelio explicado: Parábola del administrador infiel

 

El Evangelio explicado según el cardenal Isidró Gomá, correspondiente al octavo domingo después de Pentecostés: La Parábola del administrador infiel (Lucas 16: 1-13). Producido por Radio Cristiandad

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La Misa tradicional es la fuente de la santidad y de nuestra espiritualidad católica (3)

 

Charla 3

Conferencias de una Misión dada en Guatemala
Tema: La Misa Tradicional es la Fuente de la Santidad y de Nuestra Espiritualidad Católica
Resumen: El Sacrificio de Cristo en la Cruz es la fuente de toda gracia y santificación. Por lo tanto, la Santa Misa — que es la actualización del Sacrificio de Cristo en la Cruz a lo largo de los siglos — es la fuente de nuestra santificación y espiritualidad.
¿En qué consiste la santidad?
[1] La santidad es unión con Dios y separación del mundo.
[2] La santidad implica dar muerte al hombre terreno pare poder revestirse de Cristo.
[3] Una espiritualidad auténtica siempre nos lleva hacia la santidad.
Ahora bien, como fuente de santificación, la Santa Misa nos une a Dios en Cristo Jesús y nos separa del mundo. Como fuente de la espiritualidad auténtica y católica, la Santa Misa nos enseña e inculca en nosotros:
[1] Vivir en la Presencia de Dios;
[2] La verdadera fe y el verdadero sentido de la fe;
[3] La Cruz de Cristo (nos llama a cargar con la cruz); y
[4] El desapego a lo terreno y el apego a lo celestial.

 

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

Tomado de:

adelantelafe.com

Homilía: La preciosísima Sangre de Cristo

El mes de julio es dedicado a la santísima y preciosísima Sangre de Cristo. Meditar sobre este misterio y adorar a la preciosísima Sangre son esenciales para tener una verdadera devoción a Jesús. Recuerden que solo una gota de su Sangre puede salvar al mundo de todo pecado. Este misterio muestra el infinito amor de Cristo y nos llama a considerar el horror del pecado. Cristo ha merecido todas las gracias, principalmente con el derramamiento de su Sangre. Y esta preciosísima Sangre siempre está presente en la santa iglesia.

 

Para escuchar el AUDIO dar un clic aquí

26/07/17 12:04 AM

 

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

 

 

Tomado de:

adelantelafe.com

CUANDO EL RÍO SUENA, AGUA TRAE…

Rumores del Vaticano:

El “Papa” Francisco apunta a poner fin a la Misa latina

ROMA, 26 de julio de 2017 ( LifeSiteNews ) – Fuentes dentro del Vaticano sugieren que el Papa Francisco pretende poner fin al permiso universal del Papa Benedicto XVI para que los sacerdotes digan la Misa Tradicional en Latín (TLM), también conocida como la Forma Extraordinaria de la Misa. El curso de acción estaría en sintonía con el desprecio repetido del Papa Francisco por el TLM especialmente entre los jóvenes, no ha habido discusión abierta al respecto hasta la fecha.

Fuentes en Roma dijeron a LifeSite la semana pasada que los prelados liberales dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe fueron escuchados discutiendo un plan atribuido al Papa para acabar con el famoso documento del Papa Benedicto XVI que ofrecía a los sacerdotes la libertad de ofrecer el antiguo rito de la Misa.

Los tradicionalistas católicos acaban de celebrar el décimo aniversario del documento Summorum Pontificum . El Papa Benedicto XVI lo emitió en 2007, dando a todos los sacerdotes del Rito latino permiso para ofrecer el TLM sin pedir permiso a sus obispos, deshaciendo una restricción impuesta a los sacerdotes después del Concilio Vaticano II.

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La Misa tradicional es la fuente de la santidad y de nuestra espiritualidad católica (2)

 

 

Charla 2

El Sacrificio de Cristo en la Cruz es la fuente de toda gracia y santificación. Por lo tanto, la Santa Misa — que es la actualización del Sacrificio de Cristo en la Cruz a lo largo de los siglos — es la fuente de nuestra santificación y espiritualidad.
¿En qué consiste la santidad?
[1] La santidad es unión con Dios y separación del mundo.
[2] La santidad implica dar muerte al hombre terreno pare poder revestirse de Cristo.
[3] Una espiritualidad auténtica siempre nos lleva hacia la santidad.
Ahora bien, como fuente de santificación, la Santa Misa nos une a Dios en Cristo Jesús y nos separa del mundo. Como fuente de la espiritualidad auténtica y católica, la Santa Misa nos enseña e inculca en nosotros:
[1] Vivir en la Presencia de Dios;
[2] La verdadera fe y el verdadero sentido de la fe;
[3] La Cruz de Cristo (nos llama a cargar con la cruz); y
[4] El desapego a lo terreno y el apego a lo celestial.

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

 

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adelantelafe.com

La Misa Tradicional es la fuente de la santidad y de nuestra espiritualidad católica

 

Charla 1

El Sacrificio de Cristo en la Cruz es la fuente de toda gracia y santificación. Por lo tanto, la Santa Misa — que es la actualización del Sacrificio de Cristo en la Cruz a lo largo de los siglos — es la fuente de nuestra santificación y espiritualidad.

¿En qué consiste la santidad?

[1] La santidad es unión con Dios y separación del mundo.
[2] La santidad implica dar muerte al hombre terreno pare poder revestirse de Cristo.
[3] Una espiritualidad auténtica siempre nos lleva hacia la santidad.

Ahora bien, como fuente de santificación, la Santa Misa nos une a Dios en Cristo Jesús y nos separa del mundo. Como fuente de la espiritualidad auténtica y católica, la Santa Misa nos enseña e inculca en nosotros:

[1] Vivir en la Presencia de Dios;
[2] La verdadera fe y el verdadero sentido de la fe;
[3] La Cruz de Cristo (nos llama a cargar con la cruz); y
[4] El desapego a lo terreno y el apego a lo celestial.

 

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

 

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adelantelafe.com

 

10º aniversario Summorum Pontificum: nuestro agradecimiento especial a…

EN PRIM​ER LUGAR …​al papa Benedict​o​ XVI,​ al cardenal Castrill​ón Hoyos, ​al arzobispo​ Marcel Lefebvre, ​al obispo Castro Mayer: ​¡que perdure siempre su recuerdo !

​Hermosas palabras de aquel gran héroe francés de la Misa Tradicional, Jean Madiran (1920-2013​;​ ​¡​ ​descanse en paz !), ​que vivió para ver el milagro, ​evocando los nombres de algunos que dieron su vida en el campo de batalla :

«​ A lo largo de treinta y siete años,​una generación entera de católicos activos, tanto religiosos como seglares, miembros ​de la Iglesia militante (​un​a genera​c​i​ó​n ​cuya edad oscila entre los 7 ​y los 97​ años) ​padeció, oponiéndose abiertamente y sin ceder, la prohibición arbitraria que pendía sobre ​la Misa Tradicional.​ Evocamos a los que ya fallecieron: ​el cardenal Ottaviani,​ el padre Calmel, ​el padre Raymond Dulac,​ monseñor Renato Pozzi,​ monseñor Lefebvre,​ el padre Guérard.​..​ ​Y entre los laicos, a Cristina Campo, Luce Quenette, Louis Salleron, Eric de Saventhem. ​La buena voluntad pontificia para con ellos es una suave bocanada de aire fresco que trae sosiego a sus sepulcros.​ Donde quiera que estén, ya no lo necesitan. ​Pero lo que se serena y dignifica es su recuerdo entre nosotros».​

​Y también el padre GamberMichael DaviesTito Casini ​y tantísimos otros(​sacerdotes y seglares, ¡Dios conoce sus nombres!),​cada uno de los cuales aportó su ladrillo,​por pequeño que fuera,​al dique que durante décadas se levantó para contener las tumultuosas mareas de las postrimerías del siglo XX. ​¡Gracias, de todo corazón, mil gracias!​El acaloramiento ​de la batalla fue causa de mucho desgaste personal, exageraciones y malentendidos…​Pero,​en justicia, no podemos negar nuestra gratitud a los que no vivieron para ver en este mundo ​la gloriosa fecha del 7 de julio de ​2007.

(Artículo original. Traducido por J.E.F)

Tomado de:

adelantelafe.com

Especial de San Pedro y San Pablo

El que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles. Gál. 2,8

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES

FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

SANTA MISA, FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

 

La Santa Misa, misterio de Fe (3)

 

Charla 3

Esta es la tercera charla de una Misión dada por el Rev. P. Michael Rodríguez en noviembre 2015. La Misión es una introducción a la Misa Tradicional en Latín, y presenta principios teológicos básicos de la Santa Misa que son esenciales para entender bien lo que es la Santa Misa y como participar conscientemente y activamente en ella.

 

 

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

Tomado de:

adelantelafe.com

Sermón Dominical

Del

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del año 2015

Para ver el VIDEO clic sobre la imagen

III Domingo después de Pentecostés
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Lc 15: 1-10

 

ACTO DE REPARACIÓN AL CORAZÓN SACRATÍSIMO DE JESÚS

 ¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

   Mas. recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad, de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos ante todo obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar con voluntaria expiación no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

   Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra Vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que ponen obstáculos al magisterio de la Iglesia por Vos fundada.

   ¡Ojalá que nos fuera dado lavar tantos crímenes, con nuestra propia sangre! Mas, entre tanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen, nuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que Vos mismo ofrecisteis un día sobre la Cruz al eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y con el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza de la fe, la inocencia de la vida, y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

   ¡Oh benignísimo Jesús! por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación, concedednos que seamos fieles a vuestros mandamientos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia final, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos. Amén.

Tomado de:

 http://misa_tridentina.t35.com/

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Seńor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros Seńor, ten misericordia de nosotros
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, hijo del Padre eterno,
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y Puerta del cielo,
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Corazón de Jesús, en que mora toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en que el Padre se complació mucho,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido.
Corazón de Jesús, deseo de los eternos colados,
Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso,
Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima de nuestros pecados,
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,

  

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,      Perdónanos Seńor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,      Escúchanos Seńor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,      Ten misericordia de nosotros
     V.  Jesús, manso y humilde de Corazón,
R. Haced nuestro Corazón semejante al vuestro

ORACIÓN

   Omnipotente y sempiterno Dios, mirad al Corazón de vuestro amantísimo Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que os ofreció en nombre de los pecadores, y conceded piadoso el perdón a los que imploran vuestra misericordia en nombre de vuestro mismo Hijo Jesucristo, que con Vos vive y reina en unidad con el Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Tomado de:

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PRIMER VIERNES DEL MES

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

   Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de

LA GRAN PROMESA

en estos términos:

   “Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

   En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,
2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

   Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

   ¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;
2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;
3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.  

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LA FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El protestantismo en el siglo XVI, y el jansenismo en el XVII, habían puesto  todos los medios posibles para desfigurar uno de los dogmas esenciales del cristianismo, cual es el amor de Dios a todos los hombres.

Era pues menester que el Espíritu de amor, que rige siempre a la Iglesia, encontrase un medio nuevo para oponerse a la herejía avasalladora, a fin de que la Esposa de Cristo, lejos de ver disminuir su amor a Jesús, lo sintiese acrecentado cada día más y más.

En el culto católico, en esa norma tan segura de nuestra creencia, fue donde se verificó tal manifestación, al instituirse la festividad del Corazón sacratísimo de Jesús.

Un autor anónimo del siglo XII, tenido por S. Bernardo, nos habla en el Oficio de este día de la majestad de este Santo de los Santos, de esta Arca del Testamento del Corazón de Jesús, tierno amigo de las almas.

Las dos vírgenes benedictinas Santa Gertrudis y Santa Matilde (siglo XIII) tuvieron una visión muy clara de toda la magnitud de la devoción al Sagrado Corazón. San Juan Evangelista. apareciéndose a la primera, le anunció que ” la revelación de los dulcísimos latidos del Corazón de Jesús, que él mismo había oído al recostarse sobre su pecho, estaba reservada para los últimos tiempos, cuando el mundo, envejecido y enfriado en el divino amor, tendría que calentarse con la revelación de estos misterios”. Este Corazón, dicen las dos santas, es un altar sobre el que Cristo se ofrece al Padre como hostia perfecta y en todo agradable. Es un incensario de oro, del que se elevan hasta el Padre tantas columnas de incienso, cuantos son los hombres por los cuales Cristo padeció. En este Corazón se ennoblecen y se tornan gratas al Padre las alabanzas y acciones de gracias que a Dios damos y todas cuantas buenas obras hacemos.

Mas para hacer que este culto fuese público y oficial, la Providencia suscitó primeramente a San Eudes, el cual compuso ya en 1670 un Oficio y misa del Sagrado Corazón.    Después escogió Dios a Santa Margarita María Alacoque, a la que, el 6 de Junio de 1675, Jesús mostró su Corazón, en Paray-le-Monial, mandándola se estableciese una fiesta del Sagrado Corazón el Viernes que sigue a la Octava del Smo. Sacramento. Del Beato Claudio de la Colombiere, jesuita y confesor de la vidente salesa, heredó la Compañía de Jesús el celo para extenderla más y más. Dignóse luego Jesús aparecerse al V. P. Hoyos en España.

La solemnidad del Sagrado Corazón resume todas las fases de la vida de Jesús, que la liturgia había recorrido desde Adviento hasta el Corpus, y constituye un tríptico admirable con todos los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de la existencia del Salvador, gastada toda ella en amar a su Padre y a los hombres. De ahí que esta fiesta se halle colocada en un punto culminante, desde donde se puede abarcar de una sola mirada el pasado trabajoso de los actos redentores de Cristo, y el glorioso porvenir de las victorias que obtendrá mediante la acción del Espíritu Santo en las almas hasta la consumación de los siglos.

Viene esta fiesta después de las de Cristo, y así las completa condensándolas todas en un objeto único material, que es el Corazón de carne de un Dios, y otro formal, o sea, la inmensa caridad de Cristo simbolizada en ese Corazón. Esta festividad no se relaciona con ningún misterio en particular de la vida del Salvador, sino que los abarca todos; y, por ende, la devoción al Sagrado Corazón se extiende a todos los beneficios que durante todo el año nos ha prodigado la caridad divina. Ésta es la fiesta del amor de Dios a los hombres. Lejos de compartir la Iglesia la esterilizadora frialdad jansenista, que concibe a Dios como un genio dañino y temible, nos invita a considerarle ante todo como a bondadoso Padre, diciéndonos que sintamos del Señor en bondad, que le llamemos Padre a boca llena y a Jesús Hermano nuestro mayor, que ha tenido a bien compartir con nosotros la herencia eterna.

Cualquiera que sea la función que el corazón desempeñe en el organismo humano, cierto es que se ha tomado por sabios e ignorantes como centro de las emociones que producen en esa víscera su correspondiente sacudida, considerándole, por lo mismo, como asiento del amor. y no hay en este culto tan extendido, tan fecundo en frutos espirituales, pugna alguna con ninguno de los principios dogmáticos, ni es una condescendencia con el sentimentalismo moderno, ni una devoción de niños y mujerzuelas. Jesús quiere y pide se honre a su sacratísimo Corazón, porque con ello se honra también a toda su persona divino-humana, toda vez que el culto va directa o indirectamente a la persona.
Las manifestaciones del amor de Cristo, haciendo resaltar más la ingratitud de los hombres, que no corresponden sino con frialdad e indiferencia, son causa de que esta solemnidad ofrezca también un aspecto de reparación.
Vayamos a la escuela del Corazón de Jesús, cuyo amor dulce y humilde a nadie rechaza, y en él encontraremos descanso para nuestras almas.

Dos pensamientos dominantes hay en la misa de la fiesta, lo mismo que en el nuevo Oficio: el amor que Jesús nos tiene y la reparación que se le debe por el desamor y las ofensas de los hombres.

Tomado de:

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Especial del Sagrado Corazón de Jesús

DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

DEVOCIONES AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

LA VIDENTE DEL SAGRADO CORAZÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

SOLEMNIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

La Santa Misa, misterio de Fe (2)

Charla 2

Esta es la segunda charla de una Misión dada por el Rev. P. Michael Rodríguez en noviembre 2015. La Misión es una introducción a la Misa Tradicional en Latín, y presenta principios teológicos básicos de la Santa Misa que son esenciales para entender bien lo que es la Santa Misa y como participar conscientemente y activamente en ella.

 

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

Tomado de:

adelantelafe.com

La Santa Misa, misterio de Fe

 

Charla 1

Esta es la primera charla de una Misión dada por el Rev. P. Michael Rodríguez en noviembre 2015. La Misión es una introducción a la Misa Tradicional en Latín, y presenta principios teológicos básicos de la Santa Misa que son esenciales para entender bien lo que es la Santa Misa y como participar conscientemente y activamente en ella.

PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ

Sacerdote diocesano de la Diócesis de El Paso, Texas, U.S.A. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre, 1996. Desde septiembre de 2011, el P. Rodríguez ha ofrecido exclusivamente la Misa Tradicional en Latín. Debido a esto, su obispo rehúsa darle un cargo pastoral desde hace casi dos años. El P. Rodríguez está totalmente comprometido al apostolado de restaurar el culto y la doctrina de la Santa Madre Iglesia.

 

Tomado de:

adelantelafe.com

FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO DE CRISTO

JUEVES SIGUIENTE A LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Grande inestimable dignidad dan al pueblo cristiano los inmensos beneficios que de la divina largueza ha recibido. Porque no hay ni hubo jamás tan esclarecida nación, que tuviese dioses tan allegados y vecinos como lo es para nosotros nuestro Dios. Queriendo el Unigénito del Padre celestial hacernos participantes de su divinidad, revistióse de nuestra naturaleza, para que hecho hombre, hiciese dioses a los hombres. Y aun esto que tomó de nuestro linaje, todo lo empleó para nuestra salud y remedio: su cuerpo ofreció como hostia de reconciliación a Dios Padre en el ara de la cruz: su sangre derramó como precio de nuestro rescate, y como agua en que nos limpiásemos de todas nuestras culpas; y para que tuviésemos un continuo recuerdo de tan gran beneficio, nos dejó su Cuerpo y Sangre, para que debajo de las especies de pan y de vino, le recibiesen los fieles. ¡Oh precioso y admirable convite, saludable y lleno de toda suavidad! En él, el pan y el vino se convierten substancialmente en el cuerpo y la sangre de Cristo; y Cristo verdadero Dios y hombre, está debajo de las especies de un poco de pan y de vino. De esta suerte es comido por los fieles, y no es despedazado; antes, dividido el Sacramento, permanece entero en cada partícula. Los accidentes subsisten en él sin la substancia; no hay sacramento más saludable que éste, con el cual se limpian los pecados, se acrecientan las virtudes, y el alma se alimenta con la abundancia de todos los espirituales carismas. Ofrécese en la Iglesia por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche lo que para la salud de todos fue instituido. Finalmente, la suavidad de este Sacramento nadie puede explicarla; pues en él se gusta la dulzura espiritual. en su misma fuente, y se renueva la memoria de aquélla infinita caridad que mostró Cristo en su Pasión. Y así para que más hondamente se imprimiese en los corazones de los fieles la inmensidad de aquel amor, instituyó este Sacramento en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con los discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre: y lo dejó para que fuese memorial perenne de su Pasión, cumplimiento de las figuras de la ley antigua, el mayor de los milagros que obró, y particular consuelo de los que habían de entristecerse con su ausencia. Conviene, pues, a la devoción de los fieles, hacer solemne memoria de la institución de tan saludable y tan maravilloso Sacramento, para que veneremos el inefable modo de la divina presencia en este Sacramento visible y sea ensalzado el poder de Dios, que obra en él tantas maravillas, y se le hagan las debidas gracias por merced tan saludable y regalo tan dulce. (Serm. de Sto. Tomás de A., opúsc. 57).

 

HISTORIA DE ESTA CELEBRACIÓN

En 1208, habitaba en un monasterio de religiosas hospitalarias, una joven de 16 años, llamada Juliana de Monte Cornillon. Devotísima del Santísimo Sacramento, gustaba meditar profundamente en ese misterio de amor. Una noche vio en sueños una especie de luna llena, pero desportillada y oscura en uno de sus radios. La visión se repitió en adelante en otras muchas veces. Al cabo de dos años de oraciones y penitencias, le pareció entender que el disco luminoso figuraba el ciclo de fiestas litúrgicas, y que el espacio vacío y oscuro acusaba en él la falta de una solemnidad importante, que era la de Santísimo Sacramento. Animada por sobrenatural impulso, trabajó con las autoridades eclesiásticas para que dicha fiesta se estableciera en la Iglesia, y en 1264 el Papa Urbano IV la extendió a la Iglesia universal(1); Clemente V, en 1311, la declaró obligatoria para toda la cristiandad, y Juan XXII; en 1316, la completó con una Octava privilegiada y una solemne Procesión.

   “Aunque ya se hace memoria (de la institución de la sagrada Eucaristía) en el cotidiano Sacrificio de la Misa, creemos no obstante que, para confundir la perfidia de los herejes, es digno de que, por lo menos una vez al año, se celebre en su honor una fiesta especial. De esta manera se podrán reparar todas las faltas cometidas en todos los sacrificios de la Misa y pedir perdón de las irreverencias en que se haya incurrido durante su celebración y del descuido en asistir a ella...”. Así se expresaba el Papa Urbano IV en su bula, indicando a la vez el objeto y el espíritu de esta nueva solemnidad.

   Como se ve, todo gira aquí en torno a la idea del Santo Sacrificio de la Misa, que es el objeto principal de la devoción eucarística en general u de la fiesta del Corpus en particular. Es un toque de atención para encarecer la importancia de la Misa, y una fiesta de reparación y desagravio por la defectuosa asistencia, por parte de unos, y la inasistencia, por parte de otros, al augusto Sacrificio.

 

 REFLEXIÓN

   ¡Con cuánta solemnidad celebra la Iglesia este santo día! Para él guarda la procesión más solemne del año en la cual es llevado en triunfo Jesucristo Sacramentado, como a Rey de todos los hombres. Desea que nadie se dispense de asistir a ella: sino con grave causa. Pero una vez que asistamos, sea no por humanas miras o respetos que tanto desagradan a Dios, sino por agradecerle de corazón el inmenso beneficio de quedarse entre nosotros hasta el fin del mundo.

ORACIÓN

    Oh Dios, que en un admirable Sacramento nos dejaste memoria de tu Pasión, rogámoste nos concedas, que Veneremos los sagrados misterios ,de tu cuerpo y sangre, de manera que experimentemos continuamente en nosotros el fruto de tu redención. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

MISA PROPIA DE LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

 

Tomado de:

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Felices Pascuas de Resurrección

Resóndens autem Angelus, dixit muliéribus:  « Nolíte timére vos: scio enim, quod Jesum, qui crucifíxus est, quáeritis: non est hic: surréxit enim, sicut dixit.

Hablando el ángel, dijo: No temáis vosotras, pues ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, pues resucitó como lo dijo.

 

El blog 

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!Les desea felices pascuas de resurrección!

Pregón Pascual

(Antiquísimo y Bellísimo Poema Litúrgico de la Iglesia Católica Primitiva)

Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de Rey tan poderoso
que las trompetas anuncien la salvación.

Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

Ésta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.

Ésta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.

Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»

Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia,
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza
que la santa Iglesia te ofrece
por medio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.

Sabernos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para gloria de Dios.
Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!

Te rogarnos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.
Amén.

Tomado de:

http://www.conocereisdeverdad.org

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 6 de 16

El infinito amor de Jesús

5°. Pedro niega a Jesucristo

¿Quién fue Pedro? Era un obrero, un pescador que cuando estaba echando la red al mar fue llamado por Jesús al apostolado, quien al decirle: «Ven, sígueme, y te haré pescador de hombres», él al punto, es decir, sin dilación alguna, dejó las redes y le siguió.

Pedro es el primero que figura en la lista de los apóstoles, y el que recibió del Señor el poder de lanzar los espíritus inmundos y de curar toda enfermedad y dolencia (Mt. 10, I-2). A él le prometió Jesús el Primado de su Iglesia y las llaves del reino de los cielos… y después de haber sido instruido por él durante tres años y haberle visto hacer tantos milagros y haber recibido de Él tantos beneficios… viene a caer miserablemente en el pecado, abandonando a Jesús y renegando de Él.

En aquella noche tan cruel, por colmo de desgracias, Pedro negó tres veces a su divino Maestro, y Jesucristo lo sufrió con resignación sublime…

Las causas de la caída de San Pedro podemos decir que fueron estas tres: La presunción, la negligencia en la oración y la imprudencia.

 Todos os escandalizaréis por mí, le dice Jesús… «Yo, dice Pedro, yo, jamás». Me negaréis y me abandonaréis, y vuelve a decir: «Yo te seguiré hasta la muerte…» Más Jesús le previene para que no confíe en sí, pues «antes que el gallo cante, me negarás tres veces». Y ¿qué sucede? Una criada le dice: «También tú estabas con Jesús el galileo» (Mt. 26, 69), y le contesta: «no sé lo que dices… No conozco a ese hombre», y esta negación por tres veces y hasta con juramento… ¡Con que no le conoces y le seguiste como apóstol, dejando las redes cuando te llamó…, fuiste su discípulo predilecto, viste su gloria en el Tabor, le dijiste que a quien irías, sino a Él que tenía palabras de vida eterna, te prometió el Primado cuando le dijiste: «Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo», y ¿no le conoces?

¡Oh, cómo nos ciega la pasión!… «No conozco a este hombre…» ¡Qué palabra!… y, sin embargo, ¡cuántas veces la hemos repetido pecando!… Cayó San Pedro por mero respeto humano, porque descuidó la oración, se durmió cuando debía orar: «¿No pudiste una hora velar conmigo?». Este es el origen de la tibieza y del pecado…

San Ambrosio comenta: «¿Dónde negó Pedro a Jesús? En el pretorio de los judíos, en la sociedad de los impíos». «¡Oh! ¡qué dañosas son, dice el venerable Beda,  las conversaciones y la compañía de los malvados! Pedro, en medio de los impíos, niega que conoce a Jesucristo como hombre, él, que le había confesado como Hijo de Dios vivo, cuando estaba con sus colegas».

Verdaderamente, muy débil es el hombre reducido a sus pocas fuerzas. Sin el Espíritu Santo, Pedro padece, se estremece y reniega de su Maestro a la voz de una simple criada; pero con el Espíritu Santo, una vez recibido, ¡cómo cambió! Entonces no cede a los príncipes, ni a los reyes, ni a los judíos, ni a los gentiles; arrastra las cadenas, las prisiones, los tormentos y la muerte. Todas las amenazas y todos los suplicios no son para él más que un juego. Y dice osadamente a los que conminándole con las penas más terribles, le prohíben predicar a Jesucristo: Hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres (Hech. 5, 29).

Conversión de Pedro. En el Evangelio leemos: «Y vuelto el Señor miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra del Señor, según le había dicho: Antes que el gallo cante, hoy me negarás tres veces. Y saliendo fuera lloró amargamente» (Lc. 22, 61-62). Una mirada de Jesús le bastó para romper a llorar y huir del peligro. ¡Oh, si el Señor no le hubiera mirado, qué hubiera sido de él! ¡Cuántas veces nos mira el Señor y con cuanto amor! San Pedro se acordó entonces de las palabras del Señor. ¡Ojalá nunca las hubiera olvidado para no pecar!…

Luego obró con prudencia, no dudando de la misericordia del Señor…, y al momento que se dio cuenta del peligro huyó de él…, hizo penitencia, lloró sus pecados…, y por su humildad y amor hacia Jesús mereció el que le confiriese el Primado que le había prometido.

Dios permitió aquella caída para que Pedro,  que debía ser el soberano Pastor de la Iglesia fuese compasivo e indulgente, y así dar a los pecadores un grande ejemplo de arrepentimiento y de penitencia. Pues, habiendo salido, Pedro lloró amargamente. San Ambrosio dice: «Las lágrimas borran el pecado, no piden el perdón, lo merecen».

San Clemente, discípulo y sucesor de San Pedro, afirma que aquél apóstol se arrepintió tanto, que, mientras vivió, se prosternaba durante la noche al cantar el gallo, y derramaba abundantes y amargas lágrimas. Por eso estaban sus ojos siempre encendidos.

Tengamos presentes las enseñanzas de Jesucristo… y las causas de la caída de San Pedro…, para evitar el que nosotros caigamos.

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 5 de 16

El infinito amor de Jesús

4°. Sufrimientos de Jesucristo ante Anás y Caifás.

No puede dudarse que en el trayecto del huerto de los Olivos a casa de Caifás, Jesucristo cargado de cadenas sufriese mil ultrajes e insultos… «Entonces la guardia romana, el tribuno y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús, le ataron y le llevaron primeramente a Anás, porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice en aquel año» (Jn. 18, I2-13).

Anás era hombre astuto e intrigante, quien al parecer, después de un cambio breve de impresiones «remitió a Jesús, atado como estaba, a la casa de Caifás».

Empieza el proceso religioso, Jesús es llevado a los tribunales, la gran asamblea de Israel es presidida por Caifás. Este era sumo pontífice aquel año, hombre sagaz y malvado, que personifica el odio y la mala fe contra Cristo, y en quien domina la pasión y la parcialidad más irritante, pues antes de juzgarle y oírle… «deliberaron matarle», porque hacía muchos milagros (Jn. 11, 53) y «tuvieron consejo para quitarle la vida». EI fue el que compró la traición alegrándose de ver al traidor y convenir con él en darle dinero.

Caifás la Asamblea del pueblo de Israel, los pecadores del mundo se sientan en tribunal para juzgar ahora a Jesús; pero no tardarán en cambiarse los papeles, y pronto ellos… y nosotros seremos juzgados por Él.

Jesucristo, a quien ellos van a juzgar, es el verdadero juez de vivos y muertos «ante cuyo tribunal hemos de comparecer todos». ¡Qué pensaran entonces los pecadores!

«Las gentes, dice el salmista, bramaron y los príncipes a una se confabularon contra el señor y su Ungido» (SaI. 2).

Caifás (y no Anás, como parece desprenderse también del texto) preguntó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina; mas no con ánimo recto, sino perverso, para condenarle… Jesús le respondió: «Yo públicamente he hablado al mundo, yo siempre ensené en la sinagoga y en el templo, donde todos los judíos se reúnen y nada he dicho en secreto. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me oyeron, que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho» (Jn. 18, 20).

¿Qué había enseñado en efecto? Las ocho bienaventuranzas, la doctrina de salvación contenida actualmente en su Evangelio…

¿Qué había hecho? Había curado a los enfermos, había devuelto la vista a los ciegos, el habla a los mudos, el oído a los sordos, había resucitado muertos, multiplicado los panes, calmado las tempestades; en una palabra había pasado el tiempo haciendo bien a todos.

Al decir Jesucristo: «¿Por qué me preguntas a mí?» y a la respuesta noble y sincera, dada con todo comedimiento y con toda dignidad, un criado o guarda del Sanedrín dio una bofetada a Jesús diciendo: «¿Así respondes al pontífice?» ¡Qué gran deshonor y qué horrible ultraje al Señor! ¿Quién da la bofetada?… Aquél criado es imagen del pecador que blasfema, que profana el día festivo, que comete una acción impura…, así bofetea a Dios. Tu es ille vir…, tu eres, pecador…

Jesús, para enseñarnos que es licito defenderse dentro de los justos límites y, en ocasiones, conveniente, protesta mansamente de la injusticia del ultraje: «Si he hablado mal, demuéstralo; pero, si bien, ¿por qué me hieres?»

Este dilema podemos oponer a todos los impíos y pecadores: «Si es malo el Evangelio, demostradlo; y si es bueno y procede de Dios, ¿por qué no lo ponéis en práctica?»

Así pues los príncipes de los sacerdotes y toda la asamblea buscaba un falso testimonio contra Jesús para hacerle morir (Mt. 26, 59). Adujeron falsos testimonios… «Levantándose entonces el pontífice, le dijo: ¿Nada respondes? ¿Oyes lo que atestiguan éstos contra ti? Mas Jesús callaba…».

Jesús callaba. ¿Por qué antes habla y ahora calla? Para darnos ejemplo de cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar. Aquí calla Jesús para expiar nuestros pecados de la lengua, para enseñarnos la virtud del silencio. Este silencio de paciencia de Cristo lo llama San Ambrosio «silencio triunfal», pues callando triunfa de sus enemigos.

Jesús callaba, porque la acusación era falsa y mala; sabía, dice San Jerónimo, que, por más que respondiese, no había de impedir que acriminasen sus palabras. Y como dice San J. Crisóstomo, allí no había más que una sombra de juicio; en realidad, aquello era un ataque de salteadores…

Sin embargo, Caifás dijo al Salvador: «¡Te conjuro por Dios vivo, que nos digas si tú eres el Cristo, Hijo de Dios!», Entonces Jesús rompe el silencio por reverencia al nombre de Dios, y porque así lo exigía la fe que debía entonces confesar públicamente, y le dice: «Tú lo has dicho. Yo soy Cristo, el Mesías. Además os digo que ya veréis al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo…», es decir, se cambiarían los papeles: Ahora me juzgáis, ya vendré yo un día a juzgaros a vosotros y a todo el mundo…

Entonces el pontífice rasgó sus vestiduras, y dijo: Blasfemó, ¿qué necesidad tenemos de testigos? Ahora mismo oísteis la blasfemia» (para ellos era una blasfemia el que Jesús dijese que era Dios; pero ¿no se lo tenía ya demostrado con innumerables milagros?), y la pasión de aquellos hombres contesto: «Reo es de muerte».

Y ¿quién es el reo de muerte? No tú, Señor, sino yo… ¡y reo de muerte eterna!

Durante toda la noche del jueves al viernes Jesucristo sufrió toda clase de ultrajes y afrentas. «Entonces le escupieron en la cara…», «Los que le tenían preso, estuvieron burlándose de ÉI y golpeándole; le taparon además el rostro, y le preguntaban: ¡Adivina! ¿Quién es el que te pegó? Y decían también muchos insultos contra ÉI» (Lc. 22, 63-65).

Retirados los jueces y los que componían aquella asamblea, Jesús fue abandonado a la discreción de sus guardias, de los soldados y criados, y se entregó el mismo a todos los ultrajes que quisieron hacerle…, escupirle (lo había anunciado el profeta Isaías y Él lo había predicho: Is. 50, 6: Lc. 18, 31)… le desprecian,  dan golpes, se mofan de Él… ¡Burlarse de Dios! ¡Cuánta bajeza, cuánto desprecio! Le vendan los ojos… El pecador quisiera que no le viera Dios, para pecar más libremente… Jesucristo toleró estos escarnios para expiar tantas blasfemias e irreverencias…

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 4 de 16

El infinito amor de Jesús

3°. Jesucristo en el huerto de los Olivos.

Después de la Cena, Jesucristo se dirigió al huerto de Getsemaní, para orar, pues era un lugar solitario, y para probar que no huía de la muerte, si no que la deseaba, pues aquel sitio era conocido de Judas, y de esta manera dar principio a su pasión redentora y manifestar su misericordia…

Adán nos perdió en un jardín, y en un jardín o huerto nos salvará Jesucristo… Adán nos perdió en un jardín de delicias, y en un jardín de dolor empezará Jesucristo la redención del mundo… Adán salió del Paraíso terrenal llevando la muerte para él y toda su descendencia; y Jesucristo salió del huerto de los Olivos, para darnos a todos la vida…

EI huerto de Getsemaní es uno de los lugares más santos de la tierra, testigo mudo de la pasión espiritual de Jesucristo.  Los discípulos, aquella noche, al entrar en el huerto, vieron el rostro de su Maestro sombreado por una gran tristeza, que nos la declara el Evangelio con estas palabras: «Comenzó a entristecerse…, sintió tedio, angustia, tristeza, sudó sangre».

Jesucristo era también hombre, y como hombre sufre ante el peligro. Él había hablado de su pasión con grande serenidad, prediciendo los grandes tormentos y males que había de sufrir, pero al hallarse solo en el huerto, el temor, el tedio, el disgusto y el abatimiento, se apoderaron de un golpe sobre su alma….

A Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos que había hecho confidentes de su poder en la resurrección de la hija de Jairo (Lc.8,51) y luego confidentes de su gloria en el Tabor (Mt.17, 1), los elige para ser también secretos confidentes de sus penas y reconozcan que Él era Dios, tanto en las horas de gloria, como en las horas aquellas de su pasión y abatimiento, y así, como desahogándose con ellos, se les acerca y les dice: Mi alma esta triste hasta la muerte.

¡Qué misterio tan profundo: la tristeza del Dios-Hombre! ¡Sentir la tristeza mortal y asombrosa! ¿Cómo es posible si gozaba de la visión beatífica; esto es, si contemplaba a su Padre cara a cara y gozaba de su eterna bienaventuranza? Misterio incomprensible para nosotros, pero real, el cual nos revela el horror profundo que le causa el pecado y el amor  inmenso que nos tiene.

Causas de este dolor y tristeza de Jesús.

Jesucristo, con su inteligencia divina y con la ciencia infusa de su inteligencia humana –pues Él posee la ciencia de los hombres, de los ángeles, de Dios-, contempla el panorama de los tormentos, de su pasión, y está viendo: la prisión, la traición de Judas, la negación de Pedro, la cobardía y el abandono de los suyos, vencidos por el respeto humano, la flagelación, los escarnios, la coronación de espinas, calumnias, ultrajes, desprecios…, que se habían de prolongar en nosotros, en su Iglesia, en todos los cristianos hasta el fin del mundo…

Pero Jesucristo sufre, más que por los tormentos de su pasión, por los pecados del mundo, que como un diluvio caen sobre Él, pues queriendo satisfacer por nosotros a la justicia divina, carga con los pecados de todos y va desfilar ante sus purísimos ojos desde el pecado de Adán hasta el último que se había de cometer en el mundo. Ve, pues, los pecados de todos los hombres… ¡y los míos!

Y lo que más le duele a Jesús y por lo que más sufre, es ver que sería inútil el derramamiento de su sangre para muchos…, pues veía los que en la serie de los siglos se habían de condenar… y esto deshacía de pena y de angustia su corazón. « ¿Qué utilidad tendrá mi sangre?», repetirá el Señor amargamente…, al ver tantas almas despojadas de la vida sobrenatural para siempre.

Cuando sufría tanto vuelve a sus discípulos y los halla dormidos… Ayer, como hoy, los encargados de vigilar los derechos de Dios: los sacerdotes, los cristianos…, se duermen… mientras triunfa el mal y triunfan los enemigos de Dios. ¡Cuántos trabajan por Satanás!…

¿Cómo he de trabajar yo por Cristo?…

Vigilad y orad, dijo Jesús a sus apóstoles cuando los halló dormidos, y comenta San Ireneo: Los despierta para probar que su pasión ha de despertar a los que duermen en el pecado, pues ¿quién podría dormir en el pecado al ver que Jesucristo sufre todos los tormentos para expiar el mismo pecado?

La oración de Jesús en el huerto

Jesús nuestro gran modelo, nos enseña cuándo y cómo hemos de orar. Su oración fue ésta: «Padre mío, si es posible (si es de tu grado), aleja de mi este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Mt. 26, 57-59).

He aquí una oración modelo, llena de confianza y de resignación… «Padre mío, si es posible, si lo queréis…». Quien habla aquí es la naturaleza humana de Jesús aterrorizada por el exceso de los sufrimientos y humillaciones que le esperaban… Jesús quiere sufrir y morir por nosotros, a satisfacer así por nuestros pecados al Padre celestial, pero ante los horrores de la pasión que le aguardan, clama que aleje estos horrores, que pase el cáliz de la pasión sin beberlo…, mas siempre que sea esa su voluntad, pues si ÉI quiere que padezca, está pronto a sufrirlo todo por complacerle.

Así debo orar yo con esta resignación y total entrega en las manos de Dios… Cuando la enfermedad me aqueje o el dolor me oprima; cuando la calumnia me persiga o me abata la tristeza…, en las tribulaciones y trabajos, en la pobreza, en los sufrimientos de alma o de cuerpo…, mi oración será: «Padre mío, dame la salud, mitiga esta pena, si es posible, pero no se haga lo que quiera, sino lo que tú quieras…». Sano o enfermo, alabado o vituperado, diré: «Hágase tu voluntad».

 Jesús oró tres veces, y sólo después de la tercera se le presentó un ángel para fortificarle.  Aprendamos con este ejemplo a no desanimarnos en la oración y a ser perseverantes sobre todo en tiempos de prueba. Jesús oró tres veces para enseñarnos a orar y a pedir:

1°perdón de nuestros pecados pasados…;

2°gracia para no caer actualmente…; y

3° auxilio para preservarnos de males futuros…

ÉI nos enseña a orar siempre y especialmente cuando nos amenacen peligros, cuando tenemos que prepararnos para las horas del combate y del sacrificio y no abandonar la oración…

Jesús se aparta hasta de sus más íntimos amigos para orar «apartándose de ellos como un tiro de piedra»En las oraciones particulares, que se hacen fuera del lugar público de la oración, exige el respeto que la persona se retire aparte para orar con mayor recogimiento y atención.

La soledad nos aísla del mundo exterior y nos lleva a Dios. En el recogimiento, sin ruido de cosas terrenales se ora mejor con Dios. En la oración: Dios y el alma, lo demás…, estorba, distrae…

Jesús nos enseña a orar con gran reverencia, compostura exterior, humildad y a estar con profundo respeto ante la majestad de Dios, a quien hablo como hombre pecador que soy…

Además hemos de orar con perseverancia. Jesús hace esta amorosa represión a sus discípulos: « ¿No habéis podido velar una hora conmigo?» ¡Con cuanto gusto velamos con el mundo y que poco con Jesús!….

 Vigilad y orad para no entrar en la tentación… Mientras Jesús ora, los apóstoles duermen ¡Triste ejemplo de pereza! Duermen después de los avisos y ejemplos que les da Jesús. Duermen también hoy sus amigos el sueño de la comodidad, de la indiferencia y del olvido.

Duermen también muchos de ellos en el peligro y en el pecado… ¡Cómo duelen a Jesús los pecados de sus íntimos!…

Después de haberles hallado por tercera vez dormidos, viene a decirles: ¡Aún dormís en esta hora de sumo peligro!…. ¿Aún duermes, pecador, estando próxima la hora de la muerte?

Ved como Judas no duerme. Los pecadores son más diligentes y activos para ofender a Dios… Súrgite…, levantaros: se acerca el enemigo, el momento de la lucha, la hora de la tentación… ¿Estás preparado? Jesús lo está por la oración…

El traidor Judas se acerca

Judas, uno de los doce apóstoles, no sólo ha llegado a ser un ladrón, sino que ha vendido a su augusto Maestro, y se ha hecho jefe de los traidores, de los verdugos y asesinos de Jesús. Por eso dice San Lucas que «Judas les precedía», «y detrás de él, como dice San Mateo, vino una multitud armada con espadas y palos» (Mt. 26, 47).

Entonces Jesucristo dijo a sus apóstoles: «Levantaos, vamos; ya se acerca el que ha de entregarme» (Mt. 26, 46), y se encamina derecho y con paso firme hacia sus enemigos, y les dice: « ¿A quién buscáis?», y ellos le contestan: «A Jesús de Nazaret». Díceles Jesús: Yo soyApenas, les dijo: YO SOY, retrocedieron todos y cayeron en tierra (Jn. 18, 4-6), demostrándoles así su poder y cómo se entregaba a ellos, esto es, porque quiere se deja prender para sufrir y satisfacer por los pecadores… YO SOY. ¡Qué energía y qué eficacia tienen estas palabras en labios de Jesús!

YO SOY (éste es el nombre de Dios. Dios habló en primera persona a Moisés: EHYEH= YO SOY, y nosotros lo solemos denominar en tercera persona: YAHVE=EL QUE ES, o sea, el ser por esencia del cual dependen todos los demás). YO SOY el Dios hecho hombre, el Dios santo y eterno, el Dios fuerte y poderoso, el Hijo de Dios a cuyo nombre, voluntariamente o por fuerza, se dobla toda rodilla en el cielo, sobre la tierra y en el infierno.

Yo soy, pecadores, el que vosotros habéis ofendido, despreciado, ultrajado y perseguido… Hablando de aquél milagro, San Cirilo de Jerusalén dice: «Aquella caída es la figura de la que han de sufrir todos los enemigos de Jesucristo, la misma suerte está reservada a sus contrarios en todos los siglos».

Los emisarios de los príncipes de los sacerdotes no hubieran podido levantarse si Jesucristo no se lo hubiera permitido, pero entonces dijo a todos ellos: «Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas»Les permite que se acerquen a ÉI, primeramente Judas que vendido a Satanás, se acerca presuroso a Jesús, al que saluda y besa diciendo: «Salve, Maestro». Jesús se dejó besar del traidor, y con dulzura y bondad le dice: «Amigo, ¿a qué has venido? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?», y al mismo tiempo que le dirige estas palabras, ¡cuántas inspiraciones!, ¡cuántos rayos de luz comunica a su alma! Más a Judas se le endurece el corazón… (luego hablaremos de su fin).

Después de haber derribado milagrosamente a sus enemigos, Jesús obró un segundo prodigio, no permitiendo que se apoderasen de sus apóstoles, ni siquiera de Pedro, que había herido a uno de ellos. Hizo un tercer prodigio colocando la oreja de aquél a quien Pedro se la había cortado. ¡Véase cuanta era la ceguedad de aquellos criminales emisarios…! «Se arrojaron sobre Jesús y le encadenaron» (Mt. 26, 50).

Pusieron la mano sobre é como sobre un ladrón siendo la misma inocencia y la bondad misma, el Santo de los santos, el verbo eterno, el Hijo de Dios, y Dios también… «Es vuestra hora», la hora de los pecadores… ¡ya llegará la hora del juicio de Dios!…

Lutero, antitestigo del Evangelio

  • Es sentencia herética, pero muy al uso, que los sacramentos de la Nueva Ley dan la gracia santificante a los que no oponen óbice.
  • Decir que en el niño después del bautismo no permanece el pecado, es conculcar juntamente a Pablo y a Cristo.
  • Que las partes de la penitencia sean tres: contrición, confesión y satisfacción, no está fundado en la Sagrada Escritura ni en los antiguos santos doctores cristianos.
  • Al querer confesarlo absolutamente todo, no hacemos otra cosa que no querer dejar nada a la misericordia de Dios para que no lo perdone.
  • En el sacramento de la penitencia y en la remisión de la culpa no hace más el Papa o el obispo que el ínfimo sacerdote, lo mismo hace cualquier cristiano, aunque fuere mujer o niño.
  • Nadie debe responder al sacerdote si está contrito, ni el sacerdote debe preguntarlo.
  • Grande es el error de aquellos que se acercan al sacramento de la Eucaristía confiados en que se han confesado, en que no tienen conciencia de pecado mortal alguno, en que han previamente hecho sus oraciones y actor preparatorios: todos ellos comen y beben su propio juicio. Más si creen y confían que allí han de conseguir la gracia, esta sola fe los hace puros y dignos.
  • Se engañan los que creen que las indulgencias son saludables y útiles para provecho del espíritu.
  • El Romano Pontífice, sucesor de Pedro, no fue instituido por Cristo en el bienaventurado Pedro vicario del mismo Cristo sobre todas las Iglesias del mundo.
  • El justo peca en toda obra buena.
  • Una obra buena, hecha de la mejor manera, es pecado venial.
  • Nadie está cierto de no pecar siempre mortalmente por el ocultísimo vicio de la soberbia.
  • El Purgatorio no puede probarse por Escritura Sagrada que esté en el canon.
  • Las almas del Purgatorio pecan sin intermisión, mientras buscan el descanso y sienten horror de las penas.

(Errores de Martin Lutero, entre otros, condenados en la Bula Exsurge Domine de 15 de junio de 1520). Denz. 741 y ss.

Censura del Sumo Pontífice: Condenamos, reprobamos y de todo punto rechazamos todos y cada uno de los antedichos artículos o errores, respectivamente, según se previene, como heréticos, escandalosos, falsos u ofensivos a los oídos piadosos o bien engañosos de las mentes sencillas, y opuestos a la verdad católicaAdriano VI (1522-1523). Clemente VII (1523-1524)
***

Queridos hermanos, por mucho que ustedes se pongan de acuerdo para decidir que lo blanco en negro, a pesar de su decisión, lo blanco seguirá siendo blanco y lo negro será negro. Si la decisión la tomara el Parlamento de una Nación por absoluta mayoría, a pesar de todo, lo blanco nunca dejaría de ser lo que es, blanco.

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Salmo 108 (109)

«Vendido por tan módica cantidad, Jesucristo viene a ser el precio de la redención de todos los pecadores y de todo el universo. Judas, por haber vendido al Salvador por treinta dineros, y los judíos por haberlo comprado, son unos y otros heridos por Dios con las treinta maldiciones enumeradas en el salmo 108 por el real profeta» (A Lápide).

 

Oración imprecatoria contra los maldicientes

1*Al maestro de coro. De David. Salmo.

Oh Dios, Gloria mía, no enmudezcas,

2porque bocas impías y dolosas

se han abierto contra mí

y me hablan con lengua pérfida.

3*Me asedian con odiosos discursos,

me combaten sin motivo.

4*Por lo que me debieran amar, me acusan,

y yo hago oración.

5*Me devuelven mal por bien,

y odio a cambio de mi amor.

6*Ponlo bajo la mano de un impío,

con el acusador a su derecha.

7*Cuando se le juzgue, salga condenado,

y su oración sea pecado.

8*Acórtense sus días,

y otro reciba su ministerio.

9Que sus hijos queden huérfanos

y viuda su mujer.

10Anden sus hijos mendigando, errantes,

arrojados de sus casas destruidas.

11El usurero aseche todos sus bienes,

y sea presa de los extraños

el fruto de su trabajo.

12Nadie le muestre misericordia

y ninguno se compadezca de sus huérfanos.

13Sea su posteridad entregada al exterminio,

extíngase su nombre

en la primera generación.

14*La culpa de sus padres

sea recordada [por Yahvé],

y el pecado de su madre no se borre.

15Estén siempre ante los ojos de Yahvé,

para que Él quite de la tierra su memoria;

16*pues no pensó en usar de misericordia,

sino que persiguió al infortunado, al pobre,

al afligido de corazón,

para darle el golpe de muerte.

17*Amó la maldición. ¡Cáigale encima!

No quiso la bendición. ¡Apártese de él!

18Se revistió de maldición como de una túnica;

y le penetró como agua en sus entrañas,

y como aceite en sus huesos.

19Séale como manto que lo cubra,

y como cinto con que siempre se ciña.

20*Tal pago tengan [de Yahvé]

los que me acusan

y los que profieren maldiciones contra mí.

21*Mas Tú, Yahvé, Señor mío, haz conmigo

según la gloria de tu Nombre;

sálvame,

pues tu bondad es misericordiosa.

22*Porque yo soy un infortunado y pobre,

y llevo en mí el corazón herido.

23Como sombra que declina,

me voy desvaneciendo;

soy arrojado como la langosta.

24Mis rodillas vacilan,

debilitadas por el ayuno,

y mi carne, enflaquecida, desfallece.

25Y he venido a ser el escarnio de ellos;

me miran, y hacen meneos de cabeza.

28Ayúdame, Yahvé, Dios mío,

sálvame conforme a tu misericordia.

27Y sepan que aquí está tu mano,

y que eres Tú, Yahvé, quien lo ha hecho.

28*Que ellos maldigan, pero Tú bendíceme.

Véanse confundidos

los que contra mí se levantan,

mas alégrese tu siervo.

29Sean cubiertos de ignominia

los que me acusan,

y envueltos en su confusión

como en un manto.

30*Mi boca rebosará de alabanzas a Yahvé;

en medio de la gran multitud

cantaré sus glorias;

31*porque Él se mantuvo

a la derecha de este pobre

para salvarlo de sus jueces.

* 1. Es uno —quizá el más característico— de los Salmos imprecatorios (cf. Salmos 34, 4 ss.; 68, 23-29; 136, 7 ss.). Escrito por David, muy probablemente cuando la traición de Aquitófel (II Reyes 15, 12 y sigs.), figura de Judas (Salmos 40, 10; 54, 14 ss.), es evidente su alcance mesiánico, al menos en sentido típico, pues recuerda fuertemente, en algunos pasajes, la Pasión de Cristo, y San Pedro Io cita como alusivo al Iscariote (Hechos 1, 16 ss.). La sabiduría de Dios, que siempre es misteriosa (Salmo 50, 8; I Corintios 2, 7 ss.), nos ofrece aquí un contraste estupendo entre la ira divina (versículos 6-19) y su suavidad inefable (versículos 21 ss.), y nos muestra, en el versículo 20, que el rey profiere esas imprecaciones hablando en la santa presencia del Señor, no como hombre que maldice a otro (Job 31, 30; Salmo 58, 13), sino como profeta que anuncia de parte de Dios (versículo 27) las venganzas (Salmos 57, 11 s.; 65, 5 y 93, 1 ss. y notas) que su amor tomará por sus amigos calumniados (Sto. Tomás). Así también habla Cristo en el Salmo 68, lo cual no le impidió rogar en la Cruz por sus enemigos. Cf. Mateo 5, 11 s.; Proverbios 25, 21 citado por Romanos 12, 20. Gloria mía (cf. Salmo 105, 20). Según otros, en perífrasis: objeto de mi alabanza. Tal es aproximadamente el sentido según los LXX: que Dios no quede silencioso ante la alabanza que le tributa el salmista. La Vulgata pone: no calles mi alabanza, evidente error de copista, pues no es Dios quien alaba al hombre, y bien lo sabía el humildísimo David.

* 3 s. Sin motivo: Es lo que caracteriza la suprema iniquidad cometida con Jesús. Cf. Salmos 24, 19; 34, 19; 68, 5; Juan 15, 25.

* 4. Por lo que me debieran amar: Así también Rembold, concordando con LXX y Vulgata: en vez de amarme. Según el Texto Masorético sería: a cambio de mi amor, lo cual está dicho ya en el versículo 5. Me acusan: literalmente: hacen conmigo obra de Satán (cf. versículo 6 y nota). Hago oración: El hebreo termina con elocuente brevedad: Y yo: oración (cf. 119, 7).

* 5. En boca de Jesús es una queja infinitamente desgarradora. David, que en su medida sufrió también de calumnias e ingratitudes, “nos aparece en todo este pasaje manifiestamente como tipo de Jesucristo” (Fillion).

* 6. El acusador: Tal es el sentido de la palabra hebrea: Satán, equivalente a la griega: diábolos o diablo (cf. Apocalipsis 12, 10). ¡No puede pintarse situación más dramática para un reo! Cf. Salmo 93, 20 y nota.

* 7. Su oración sea pecado. Cf. Isaías 1, 13; Malaquías 1, 7-9. Véase versículo 17 y nota.

* 8. Citado por San Pedro cuando los apóstoles eligieron a San Matías en el lugar dejado por el traidor Judas (Hechos 1, 16 ss.). Ministerio: La Vulgata vierte episcopatum, en el sentido de función.

* 14 ss. Las palabras entre corchetes ya están en el versículo 15 y son sin duda una glosa, pues no figuran en el Siríaco. La culpa de sus padres: “Todo el que imita la maldad de su perverso padre se hace reo también de los pecados de éste; mas el que no sigue la maldad del padre, de ningún modo será gravado por su delito” (San Gregorio). El Catecismo Romano (III, 2, 36) citando a Éxodo 20, 5 s. manda a los párrocos recordar a los fieles “cuánto sobrepuja la bondad y misericordia de Dios a la justicia, pues, airándose hasta la tercera y cuarta generación, extiende hasta millares la misericordia”. Algunos intérpretes, fundados en Ezequiel 18, 20 y Génesis 8, 21, etc., traducen Éxodo 20, 5 en el sentido de que Dios tiene en cuenta la mala herencia de esos hijos, para hacerles mayor misericordia (cf. Mateo 9, 11; 18, 13; Lucas 7, 43; 12, 48). Cf. Ezequiel 18, 4 y nota.

* 16. Claramente se indica la causa de tantas maldiciones: la falta de misericordia (cf. Oseas 6, 6; Mateo 9, 13; 12, 7). Porque la caridad, origen de tantos bienes, no es sólo un mérito: es una obligación (Lucas 6, 27-38), y su falta acarrea todos los males, hasta la condenación a la gehena eterna (Mateo 25, 34-45).

* 17. Así como las bendiciones que damos vuelven a nosotros (Lucas 10, 6), así las maldiciones caen sobre la propia cabeza. Véase versículo 7 y nota, y la terrible imprecación a los sacerdotes en Malaquías 2, 1-3.

* 20. Véase versículo 1 y nota. Algunos suprimen: de Yahvé, por razones rítmicas, considerándolo una glosa como en el versículo 14.

* 21 s. Aquí, como en Salmo 68, 30 ss., en cuanto David aparta los ojos de la maldad que condenaba, vuelve instantáneamente a la exquisita y confiada humildad de un niño, la cual es siempre el sello de su oración, anticipo de la de Cristo (cf. Salmos 85, 1; 114, 1 y notas, etc.). Un moderno estudioso de los Salmos señala acertadamente que tanto las anteriores imprecaciones como las del Salmo 68 son de David y nadie podría atreverse a afirmar que él habría tomado esas ni otras venganzas de sus enemigos si los hubiese tenido a mano, pues bien demostró él todo lo contrario en la misericordia con que trató a su gran perseguidor Saúl cuando estuvo a merced suya (I Reyes 24, 1 ss. y notas), no obstante las grandes pruebas de paciencia a que éste lo tenía sometido (cf. Salmo 56, 1 ss. y notas). Cf. también la conducta de David en Salmo 7, 5.

* 22 ss. Infortunado, etc.: Tal como el que pinta el versículo 16. El honor de Yahvé, que Él cifra en ser misericordioso (cf. Efesios 1, 6 y nota), está en que Él libre al débil del prepotente (cf. Salmo 71, 4). Así será para Él toda la gloria (versículo 27). Cf. Salmo 85, 17.

* 28. Recordemos, como un escudo invencible, esta fórmula, que encierra la plenitud del espíritu evangélico. ¿Qué puede importarnos la maldición del mundo, si Él está contento? Jesús llega a decir que en estos casos nos pongamos a saltar de gozo, y nos equipara a los profetas. Cf. Mateo 5, 11 s.; Lucas 6, 22 ss.; Salmo 50, 14; Romanos 8, 31.

* 30. Una vez más, vemos el valor de la alabanza como instrumento de gratitud (Salmos 49, 14; 106, 22), en contraste con la mala lengua (cf. Santiago 3, 1 ss.).

* 31. “A la derecha”: Como su abogado defensor en el juicio (cf. I Juan 2, 1). Nótese la oposición con el versículo 6. San Agustín dice aquí: “Satán se coloca al lado de Judas, que ambicionó acumular riquezas; ¡en cambio, junto al pobre está Dios! Él es la riqueza del pobre.”

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 3 de 16

El infinito amor de Jesús

2°. Judas vende a su divino Maestro.

Judas fue uno de los doce apóstoles elegido por Jesucristo, pero por no cooperar con fidelidad y dignidad a su vocación, terminó siendo reprobado. EI vino a ser un traidor. ¡Que maldad y que crimen el de Judas, pasar a la banda de los enemigos de Jesús, hacerse jefe de ellos y entregarle, siendo su divino Maestro! ¿Cuál ha sido el principio de tan grande caída? Una pasión no mortificada.

El único fallo de Judas de que se nos habla en los Evangelios fue la avaricia. En él estaba este pecado tan arraigado, que fue la causa de todos sus males: «Bueno le fuera -dijo Jesúsa tal hombre no haber nacido» (Mt. 26,24). Terrible sentencia fue esta, a propósito de la cual escribía Bossuet: «Más le valiera a este hombre no haber nacido, ya que vive para su propio suplicio, y su ser de nada le servirá, sino para hacer eterna su memoria».

La traición de Judas fue puesta de manifiesto en la última Cena, cuando Jesús dijo: «Uno de vosotros me va a entregar» (Jn. 13,21). Los discípulos se entristecieron en gran manera y comenzaron cada cual a decirle:

« ¿A caso soy yo, Sor (Mt. 26,22)… Juan, reclinándose sobre el pecho de Jesús, le dijo (en silencio): «Señor, ¿quién es? Jesús le respondió: Es aquél a quien Yo le daré el bocado que voy a mojar. Y mojando el bocado se lo dio a Judas, el de Simón Iscariote. Y tras el bocado entró en el Satanás. Entonces le dijo Jesús: Lo que has de hacer hazlo pronto. Mas ninguno de los que estaban a la Mesa supo a q propósito le dijo esto. Algunos pensaron que, como Judas tenía la bolsa, Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta o que diese algo a los pobres. ÉI apenas tomó el bocado, salió enseguida. Era ya de noch (Jn.13, 23-30).

Muchos comentaristas creen que Judas se salió al terminar la cena legal y no asistió a la institución de la Eucaristía, que tuvo lugar a continuación, y por lo mismo no recibió el cuerpo y la sangre del Señor. Y si así fue, diremos con el escriturista Fillion: «Siéntese como aliviado el ánimo al pensar que el traidor no entristeció con su odiosa presencia la inauguración del banquete eucarístico y que no profacon horrible sacrilegio el más augusto de los sacramentos, en el momento mismo en que acababa de ser instituido».

Judas era libre, Dios ha dado la libertad a los hombres para hacer el bien, pero él la empleó para el mal, como lo evidenció por el remordimiento que experimentó más tarde. Los malvados parecen ir contra la economía de Dios y ser una nota discordante en el himno de la vida, pero en cierto modo encajan dentro del plan divino. Todos los enemigos de Cristo que intervinieron en su pasión «sin .saber lo que hacían contribuyeron a que Dios diese cumplimiento a lo que tenía antes anunciado por boca de todos los profetas» (Hech.3, 17-18).

Judas impelido por la avaricia y por el demonio, que se había apoderado de él durante la cena, va a buscar a los enemigos del Salvador, y les dice: « ¿Qué me dais y os lo entrego? Y ellos le asignaron treinta monedas de plata» (Mt. 26, 15).

Nosotros nos indignamos al ver al Divino Maestro vendido por treinta monedas, y no pensamos que por menos le hemos vendido nosotros, ¡unas veces por un respeto humano, el qué dirán, por un placer impuro, por un mezquino interés…!

Judas, tomando el trozo de pan que Jesús le ofreció, salió presuroso del cenáculo, «Salía, dice San Ambrosio, salía de la fe: salía de la asamblea y de la dignidad de los apóstoles; salía de la gracia de la santificación para enredarse en el lazo de la muerte; salía fuera, él que dejaba los misterios de la vida anterior».

Era de noche

El evangelista, recordando, cuando escribió su Evangelio, el horrible crimen de aquella noche, concluye su narración con esta sencilla frase de «trágica brevedad», como alguien ha dicho, y que causa en el ánimo profunda y lúgubre impresión: «Era de noche». Convenían las tinieblas para la obra siniestra y repugnante que iba a ejecutar el traidor. Era de noche sobre todo en su alma. Sí, ¡para Judas era de noche! Acababa de abandonar a aquél que «era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Jn. 1, 9).

Por eso, sumergido en tinieblas, no sabía a dónde iba cuando dirigía sus pasos decididos hacia la morada de los príncipes de los sacerdotes para venderles a su Maestro. No veía que cometía el más grande de los crímenes, y que se entregaba a la avaricia, que había de conducirle a la desesperación, al suicidio y al infierno… Era de noche: Erat autem nox.

 Pero ¿no están todos los pecadores sumergidos también en una profunda noche? ¡Ah! si no les hubiese abandonado la luz, ¿irían riendo a precipitarse en un océano de desgracias para apoderarse de una sombra de satisfacción criminal?

Las tinieblas que rodeaban a Judas, rodean también la conciencia de los pecadores endurecidos…

Judas vende a su amo por treinta dineros. Treinta monedas de plata le prometieron los príncipes de los sacerdotes; y desde aquél instante Judas buscaba la ocasión de entregárselo (Mt. 26, 15-16).

«¡Oh traidor, exclama San Ambrosio, valúas en trescientos dineros el perfume que Magdalena derrama sobre Jesucristo, en memoria de su pasión, y vendes su misma pasión por treinta dineros! Eres rico y generoso en tu apreciación, y vil en tu crimen: vendes a tu Dios al precio de los esclavos: Jesucristo no quiere que su precio sea más subido, para que todos puedan comprarle, y ningún pobre quede sin poder hacerlo».

«Vendido por tan módica cantidad, Jesucristo viene a ser el precio de la redención de todos los pecadores y de todo el universo. Judas, por haber vendido al Salvador por treinta dineros, y los judíos por haberlo comprado, son unos y otros heridos por Dios con las treinta maldiciones enumeradas en el salmo 108 por el real profeta» (A Lápide),

 

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 2 de 16

El infinito amor de Jesús

Y desnudándole, le cubrieron con un manto de púrpura, y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza

 

COMIENZO DE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

1. Jesucristo sufre como Dios

«Pasión de nuestro Senor Jesucristo según San Juan». Así empezó Fray Luis de Granada un sermón de la Pasión, y fue tal la emoción y el dolor vivísimo que sintió al pronunciar estas palabras que prorrumpió a llorar y sollozar y tuvo que bajarse del púlpito. ¡Ojalá que todos fueramos llenos de fervor y sentimientos parecidos por amor al Señor al meditar su pasión!

Para meditar en la pasión del Señor, nos interesa saber primeramente quién es Jesucristo, quién es el que se deja prender en el Huerto de Getsemaní o de los Olivos, el que se deja llevar de tribunal en tribunal para ser juzgado, el que se deja escupir y azotar y crucificar. .., para que estas humillaciones tan excesivas de Jesucristo no nos sirvan de escándalo, dejándonos una idea de bajeza, de debilidad e impotencia, como si fuera un hombre impotente, y por lo mismo tenemos que avivar nuestra fe en su divinidad.

Jesucristo es Dios y es hombre a la vez, como hombre pudo sufrir, y como Dios darle a sus sufrimientos un valor infinito de redención.

Jesucristo, pues, no es un simple hombre, sino que Él es Dios, es la sabiduría y la omnipotencia infinita, y si se deja prender y escupir y .azotar y crucificar es porque Él quiere así sufnr y ofrecerse y voluntariamente a la muerte, «quia Ipse voluit», como dice el profeta Isaía, porque Él quiso así entregarse por amor a nosotros.

De hecho la pasión del Señor es la gran prueba del amor que Dios nos tiene: «En esto, dice San Juan, hemos conocido el amor de Dios, en que. dio su vida por nosotros» (1 Jn..3, 16), y el mismo Jesucnsto dice: «Nadie tiene amor mas grande que aquel que da la vida por sus amigos» (Jn. 15,13).

En la pasión de Jesucristo todo nos demuestra que Él es Dios. ¿Quién es el que sabe el porvernr de las cosas? ¿Qué sucederá dentro de un año? Es más, ¿Quién dirá lo que habrá ocurrido mañana a estas horas? Todos nos encojemos de hombro, y decimos: Dios lo sabe.

Ahora bien, Jesucristo anunció con detalles siglos antes su pasión por medio de los profetas, y Él en los días antes a la misma predijo cuanto había de sucederle. Luego Jesucristo es Dios.

Sus predicciones son claras, vg. sobre la traición de Judas: «Uno de vosotros me entregará» (Jn. 13, 21), sobre Ia negación de Pedro, cuando éste Ie dice: «Daré mi vida por ti», Jesús le contesta: «En verdad, en verdad te digo que no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces» (Jn. 13, 37-38), y porque Él «sabía todas las cosas que Ie habían de suceder», dijo días antes a sus apóstoles: «Mirad que subimos a Jerusalén, el Hijo del hombre sera entregado a los gentiles, escarnecido, injuriado y escupido; Ie azotarán, le matarán y al tercer dia resucitará» (Lc. 18, 31-32).

Las profecías cumplidas nos demuestran claramente que Jesucristo es Dios y si sufre tanto es porque quiere así redimirnos y con su muerte darnos la vida.

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 1 de 16

El infinito amor de Jesús

Semana Santa

 

PROLOGO
Hay una semana en el año que se distingue de todas las demás, es la llamada «Semana Santa», la semana de los grandes misterios, y en ella la Iglesia celebra la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo.

Esta semana comienza con el domingo de Ramos, en cuyo día, después de veinte siglos, en nuestras ciudades y pueblos recordamos la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, y en él, los niños de ahora como los de entonces, en las procesiones que se organizan, dicen también: ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! (Mt. 21,9).

Aquellas gentes confesaban que Jesucristo era un ser divino. Los únicos que no participaban de las aclamaciones eran algunos de los fariseos, que se atrevieron a dirigirse a Él y decirle: ¡Maestro! reprende a tus discípulos (Lc. 19,40), y entonces con terrible majestad, nuestro Señor los reprendió: «Os digo que si éstos callasen, las piedras darían gritos de bendición y de triunfo».

La entrada fue triunfal pero Jesús que «sabía lo que había en el corazón de cada hombre». Conocía muy bien que los «hosannas», se convertirían en «crucifícale»… EI ya lo tenía profetizado a sus apóstoles: «Ved que subimos a Jerusalén, y se cumplirá en el Hijo del hombre todo lo que está escrito por los profetas: será entregado a los gentiles, escarnecido, injuriado y escupido; le azotarán, le matarán y al tercer día resucitará» (Lc. 18,31-33).

Jesús, en aquella ocasión, al descender del monte de los Olivos, tendió su vista a la ciudad de Jerusalén, y sus ojos se arrasaron en lágrimas,  no a causa de la cruz que le aguardaba sino debido a los males que amenazaban a aquellos que había venido a salvar y que no querían saber nada de Él. Al contemplar la ciudad «Lloró por ella, y dijo: ¡Oh, si tu conocieras en el día de hoy lo que había de darte la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos…» (Lc. 19,41-42).

Entonces vio con exactitud histórica como se abatían sobre la ciudad los ejércitos romanos al mando de Tito… « ¡Cuántas veces, diría, quise reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas y no quisiste!» (Mt. 23,37).

Los enemigos de Jesús, al negarle, llevaban a la ruina su propia ciudad y su propia nación. Tal era el mensaje de sus lágrimas, las lágrimas del rey que caminaba hacia la cruz.

Ahora notaré solamente lo que hizo Jesús en la noche en que iba a ser entregado a su pasión, o sea, el hecho de la institución del augusto sacramento de nuestros altares y en el mismo instante en que se conspiraba contra Él.

Jesús está viendo la traición y el beso de Judas, la fuga de los discípulos, su agonía, los azotes y escarnios, la corona de espinas, la cruz…, y elige aquel momento para dejar a su Iglesia el admirable monumento de su amor.

Entonces en la última Cena, cumplió su promesa de dar de comer a sus discípulos el pan de Vida, que sería su mismo cuerpo: «Tomad y comed: Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros».

A continuación vino el divino mandato de continuar la conmemoración de su muerte: «Haced esto en memoria mía» (Lc. 22,19). Repetid, actualizad, prolongar a través de los siglos el sacrificio ofrecido por los pecados del mundo. De este modo se cumplirían las palabras del profeta Malaquías:

Porque desde que nace el sol hasta que se pone, mi nombre es grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi nombre un sacrificio, una oblación pura; porque grande es mi nombre entre las naciones, dice el Señor de los ejércitos (Mal. 1,11).

La institución de este sacramento nos habla del infinito amor de un Dios a los hombres.

Como en otros libros, que he escrito, hablo ya de la promesa y de la institución a la eucaristía, por eso me he limitado a recordar este hecho transcendental, y ahora pasaremos a ir meditando los divinos pasos de la pasión de N S. Jesucristo.

BENJAMÍN MARTÍN SÁNCHEZ
Zamora, 31 marzo 1991

 

Sermón Dominical

Del

DOMINGO DE SEXAGÉSIMA

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Domingo de Sexagésima
Lc 8: 4-15

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)

“El sembrador, la semilla y el terreno en el que cae”

El mismo Señor quien nos da una explicación de esta parábola. En ella hemos de considerar tres elementos: el sembrador, la semilla y la tierra que recibe la semilla.

1.- El sembrador: En la actualidad, la predicación está muy frecuentemente inficionada de la herejía modernista. Una doctrina herética que ha calado en la Iglesia y en el pueblo hasta tal punto, que se pueden decir que han dejado de ser católicos. Gran parte de la enseñanza que hoy día se imparte es diferente a la enseñanza de Jesucristo y transmitida durante veinte siglos por la Iglesia. Pero todo lo que está ocurriendo hoy día ya fue anunciado en la Sagrada Escritura: “Llegarán días en los que no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán falsos maestros que les predicarán doctrinas agradables a sus oídos”.

2.- La semilla: La Palabra de Dios ha de ser predicada por los sucesores de los Apóstoles. Una Palabra de Dios que es de suyo “viva y eficaz como espada de doble filo”. Cuando lo que se predica no es la Palabra de Dios, uno se aburre; lo que escucha no le dice nada. En cambio, la Palabra de Dios siempre despierta y nos hace sangrar. Y al primero que hiere, como nos decía Bernanos en el “Diario de un cura rural” es al mismo predicador.

Recordad lo que nos decía San Pablo: “Ellos, como son del mundo, sólo hablan de las cosas del mundo…”. Y también en otro lugar: “Y si alguien os predica un evangelio distinto, sea anatema”.
3.- El terreno: La semilla de la Palabra de Dios cae en diferentes terrenos y sólo en aquellos que son aptos dará fruto. La Palabra de Dios produce fruto en un reducido número de almas ya que no hay mucha tierra buena. Sólo queda un resto fiel; una pequeña parte que es la verdadera Iglesia. Un resto que permanecerá fiel hasta el final; pues esa es la promesa de Cristo. Estos son los cristianos valientes que luchan por ser fieles a la fe recibida y a Cristo.

Y recordemos siempre que, en medio de este mundo que nos rodea lleno de injusticia y falsedad, permanece el mundo de las bienaventuranzas. Así pues, no perdamos la esperanza. Cristo llega. A veces tendremos que esperar treinta y ocho años como el paralítico de la piscina, pero al final llega. Y como nos dice la Escritura: “levantad vuestro ánimo, porque cuando veáis que todo esto sucede, es porque se acerca vuestra liberación”.

Sermón Dominical

Del

DOMINGO DE SEPTUAGÉSIMA

(PARA ADULTOS)

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del año 2015

Mt 20: 1-6

(PARA JÓVENES)

Sermón del año 2015

“El sacerdote es otro Cristo”