Hermanos, este es un ejercicio que estremece el alma de cualquier sacerdote y de cualquier fiel católico que quiere permanecer en la enseñanza perene de la Iglesia Católica.
Miremos desde el año 2026 hacia atrás, cruzando el umbral del Concilio Vaticano II, para ver cómo aquellas tesis que el Papa San Pío X fulminó en el Decreto Lamentabili Sane Exitu hoy se enseñan, se practican o están plenamente asimiladas en las estructuras oficiales, esto es constatar la magnitud de la crisis que vive la Iglesia actualmente.
Para un sacerdote de aquel tiempo, lo que hoy llaman «teología normal» o «progreso» es, en esencia, la victoria práctica de los errores condenados.
Evaluemos con dolor y realismo cuáles de aquellas 65 proposiciones proscritas se encuentran hoy de facto implementadas o toleradas en la Iglesia del siglo XXI:
1. La exégesis y la libertad de la crítica bíblica
San Pío X defendió la soberanía del Magisterio, pero hoy la exégesis histórico-crítica es el método estándar, reflejando el giro en la interpretación de los Libros Sagrados y aceptando limitaciones en la inerrancia absoluta (Proposiciones 2 y 11).
2. La Iglesia docente y la Iglesia discente (Democratización)
El principio condenado en la Proposición 6, que buscaba limitar la enseñanza jerárquica a la aprobación de la discente, parece haberse materializado en la sinodalidad y la consulta constante a la base laical para definir rumbos pastorales.
3. La separación del «Jesús de la historia» y el «Cristo de la fe»
La distinción entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe, condenada en la Proposición 29, es hoy la base común en la enseñanza cristológica, fracturando la visión tradicional de los Evangelios.
4. La evolución y mutabilidad de los sacramentos
Frente a la defensa de la institución directa por Cristo, la teología actual adopta, en línea con las ideas cuestionadas en la Proposición 40, una visión de evolución histórica e «inculturación» de los ritos sacramentales.
5. El relativismo de las fórmulas dogmáticas
Bajo la premisa del «desarrollo del dogma», las Proposiciones 58 y 64 parecen haber triunfado al reformular verdades absolutas, adaptándolas a las necesidades cambiantes del hombre de hoy, como en el ecumenismo o la moral.
Hermanos, ver estas proposiciones implementadas en las parroquias y cátedras de este año 2026, no es signo de victoria, sino de la dolorosa consumación de la advertencia de San Pío X: el veneno ha penetrado hasta las venas mismas de la Iglesia.
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