Boletín Stat Veritas

Pentecostés celebra no sólo el advenimiento del Espíritu Santo, sino también la entrada de la Iglesia en el mundo divino1, porque, como dice San Pablo, «por Cristo tenemos entrada en el Espíritu del Padre».

«Revestida así la Iglesia por la virtud de lo alto», comienza ya en Jerusalén la empresa de evangelización que Jesús le encomendara.  Pedro, cabeza del Apostolado, empieza por hablar a la multitud y, convertido ya en «pescador de hombres», la primera vez que echa las redes da casi tres mil neófitos a la Iglesia naciente.

Pentecostés es la fiesta más grande del año después de Resurrección.  De ahí que tenga vigilia y octava privilegiada.  En ella se leen los Actos de los Apóstoles, porque es la época de la fundación de la Iglesia que en ellos vemos historiada.

Al sacerdote se le ve revestido de ornamentos encarnados, que nos recuerdan las lenguas de fuego y simbolizan el testimonio de la sangre que se habrá de dar al Evangelio, por la virtud del Espíritu Santo.

«Pascua ha sido el comienzo de la gracia.  Pentecostés su coronación».  San Agustín.

Fuente:  MISAL DIARIO Y VISPERAL. DÉCIMATERCIA EDICIÓN. Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica).  Traducción Castellana y Adaptación.  Del Rdo. P. Germán Prado.  Monje Benedictino de los Silos (España). 1946.  Págs. 708-711.

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1.El que no renazca en el Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios.

Evangelio de San Juan Capítulo 3

Hoy que celebramos una de las fiestas más grandes, Pentecostés, y que es el aniversario del nacimiento de la Iglesia, inicia la publicación semanal, de manera electrónica, del Boletín Stat Veritas.


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 «Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿Hallará por ventura la fe sobre la tierra?»  San Lucas 18,8.


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Santa Misa Dominical

DOMINGO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN 

Dejo el mundo y voy al Padre

Dejo el mundo y voy al Padre

( Doble – Ornamentos blancos )

El día de la Ascensión nos llenábamos de alegría por el triunfo de Cristo, que es también el nuestro; pero hoy su ausencia arroja sobre nosotros un velo de melancolía. Él ha subido a los Cielos, y, aunque es verdad que prometió no dejarnos huérfanos, el Espíritu Consolador no ha venido todavía.

Llena de nostalgia, la Iglesia “eleva su voz hacia Él y busca su rostro” (Introito). Antiguamente le buscaba hasta de una manera sencilla, reuniéndose como lugar de estación en la iglesia de Santa María “ad Mártyres”, en el viejo Panteón de Agripa, donde se guardaba el lienzo de la Verónica. Es una Misa llena de calor, de añoranza y de esperanza. San Pedro nos habla del poder de la caridad (Epñistola), que realiza la unidad de los que creen en Cristo.

El Evangelio nos prepara a recibir el Espíritu Santo, que es el que ha de infundir en nosotros el temple viril de los mártires. La Iglesia ama y padece. En el amor se verá si vive en nosotros el Espíritu de Dios; pero el amor se prueba en las contradicciones y en los sufrimientos.

En la prueba recordemos las palabras de Cristo: “Padre: cuando estaba con ellos, Yo los guardaba; pero Yo vuelvo a Ti. No te ruego que los saques del mundo, sino que los libres del mal” (Comunión).

Introito. s. 26, 7, 8 Y 9

INTROITUS Exaudi, Domine vocem meam, qua clamavi ad te, alleluia: tibi dixit cor meum, quaesivi vultum tuum, Domine, requiram: ne avertas faciem tuam a me. Sed haec locutus sum Ps. 26. Dominus illuminatio mea, et salus mea: quem timebo? V. Gloria Patri. IntroitoOye, Señor, mi voz que te implora, aleluya: mi corazón te dijo: busqué tu rostro, bus- caré, Señor, buscaré tu rostro; no apartes de mí tu cara, aleluya, aleluya.- Salmo El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Gloria al Padre, etc

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VIGILIA DE LA ASCENSIÓN

MIÉRCOLES DESPUÉS DEL
V DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA

( Simple Ornamentos blancos )

Introito. Ps. 48, 20

INTROITUS Ps. 48, 20 – Vocem jucunditátis annuntiáte, et audiátur, allelúja: annuntiáte usque ad extrémum terræ: liberávit Dóminus pópulum suum, allelúja, allelúja. Ps. 65, 1-2 Jubiláte Deo, omnis terra, psalmum dicite nómini ejus: date glóriam laudi ejus. Glória Patri. IntroitoCon voz de júbilo, anunciad y haced saber esta nueva, aleluya. Llevad la hasta los últimos confines de la tierra, y decid: El Señor redimió a su pueblo, aleluya, aleluya.” Que toda la tierra cante alegre a Dios; Cantad salmos a su Nombre ; dadle gloria alabanzas. Gloria al Padre, etc.

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