Sobre las declaraciones de Francisco y las “uniones homosexuales”

Roma, 21 de octubre de 2020 – El portal Vatican News1 informa que hoy se proyectará en el Festival de Cine de Roma un documental titulado Francesco, dirigido por Evgeny Afineevsky.

La agencia Catholic News2 y el portal America, the Jesuit review3han dado a conocer algunas declaraciones de Jorge Mario Bergoglio sobre el tema de la homosexualidad. Entre otras cosas, causan desconcierto las siguientes frases:

«Los homosexuales tienen derecho a formar parte de una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debe ser excluido ni sufrir a causa de ello.4

»Lo que tenemos que hacer es una ley para las uniones civiles. De ese modo estarán tutelados por la ley. Estoy a favor de ello».5

No hace falta ser teólogo ni moralista para saber que tales afirmaciones son totalmente heterodoxas y constituyen un gravísimo motivo de escándalo para los fieles.

Pero ojo, esas palabras son también la enésima provocación con la que el sector ultraprogresista de la Jerarquía trata de crear un cisma, como ya intentó con la exhortación postsinodal Amoris laetitia, la modificación de la doctrina sobre la pena de muerte, el Sínodo Panamazónico con la inmunda Pachamama y la Declaración de Abu Dabi, posteriormente reiterada en la encíclica Fratelli tutti.

Pareciera que Bergoglio procura descaradamente llegar cada vez más lejos en un crescendo de afirmaciones heréticas a fin de obligar al sector sano de la Iglesia –episcopado, clero y fieles– a acusarlo de herejía y después declararlo cismático y enemigo del Papa.

Jorge Mario Bergoglio intenta obligar a algunos cardenales y obispos a separarse de la comunión con él, y el resultado sería no que lo depusieran por hereje, sino la excomunión de los católicos que deseen ser fieles al Magisterio perenne de la Iglesia. En las presumibles intenciones de Bergoglio y su círculo mágico, esa trampa tendría por objeto consolidar su poder al interior de una iglesia que sólo sería nominalmente católica pero en realidad sería herética y cismática.

Tal engaño se vale del apoyo de la élite mundialista, los medios mayoritarios de difusión y el lobby LGTB, al que no son ajenos muchos sacerdotes, obispos y cardenales. No olvidemos que en muchos países están en vigor leyes que castigan como delitos a quienes apoyados en el Credo consideran reprobable y pecaminosa la sodomía o no aprueban la legalización del matrimonio homosexual. Un pronunciamiento de los obispos contra Bergoglio en una cuestión como la de la homosexualidad podría permitir que las autoridades civiles los persiguiesen por vía penal con la aprobación de la Santa Sede.

En ese caso, Bergoglio no sólo tendría de su parte a la iglesia profunda, representada por rebeldes como el P. James Martin SJ y los portavoces del itinerario sinodal alemán, sino también al estado profundo. No es casual que el documental manifieste su apoyo al candidato demócrata de las próximas elecciones presidenciales de EE.UU., y haga además una inaudita condena de la política del gobierno Trump, acusado de separar a familias que tratan de entrar ilegalmente en EE.UU., cuando en realidad el Presidente está haciendo frente a la trata de seres humanos y el tráfico de menores.

De ese modo, mientras prohíbe a los prelados conservadores estadounidenses intervenir en el debate político a favor del presidente Trump, el Vaticano puede permitirse descaradas injerencias en elecciones para favorecer a su adversario demócrata, uniéndose a la censura de las redes sociales y los medios informativos en lo relativo a las gravísimas acusaciones contra la familia Biden.

Los católicos estamos llamados a alinearnos con quien defienda la vida, la familia natural y la soberanía nacional. Creíamos tener de nuestra parte al Vicario de Cristo, pero constatamos dolorosamente que en este enfrentamiento épico, aquel que debería gobernar la Barca de San Pedro ha optado por pasarse al bando del Enemigo para hacerla naufragar. Evocando el valor con que los pontífices santos defendieron la integridad de la Fe y promovieron la salvación de las almas, cabe señalar: ¡Quantum mutatus ab illis!*

+Carlo Maria Viganò, arzobispo

https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2020-10/papa-francesco-film-documentario-festival-cinema-roma.html

https://www.catholicnewsagency.com/news/pope-francis-calls-for-civil-union-law-for-same-sex-couples-in-shift-from-vatican-stance-12462

https://www.americamagazine.org/faith/2020/10/21/pope-francis-gay-civil-union-documentary

4 «Homosexuals have a right to be a part of the family. They’re children of God and have a right to afamily. Nobody should be thrown out, or be made miserable because of it».

5 «What we have to create is a civil union law. That way they are legally covered. I stood up for that».

(* “Cuán diferente de ellos”. Paráfrasis de unas palabras de la Eneida de Virgilio. N. del T.)

El verdadero Tercer Secreto de Fátima

 

Este estudio pretende estudiar el “Tercer Secreto de Fátima” aparecido anónimamente en la WEB en Abril de 2010 y que podrá leerse en el sitio indicado, para determinar si es es auténtico, O sea si fue escrito por Lucía en 1944. Su escritura es similar (hay un dictamente técnico que lo niega reproducido en este mismo blog) a la de Lucía en esa época. Difiere enormemente del “Secreto” publicado por el Vaticano que ha sido tachado como falso por algunos análistas.

PROLOGO

Recuerdo los meses previos a la llegada del año 1960. La expectación era enorme por conocer finalmente el secreto que NªSª reveló a la niña Lucia dos Santos, nacida en 1907 y a su prima Jacinta Marto, nacida en 1910 (el niño Francisco Marto no oyó las palabras de NªSª) en julio de 1917.

Lucia dos Santos, a la sazón, Hermana María Lucía de Jesús Santos, religiosa dorotea con votos desde 1934, lo escribió y entregó en un sobre lacrado a las autoridades eclesiásticas portuguesas, en 1944, estando en Tuy, España, en donde moraba desde 1928 cuando ingresó como postulante en el convento de las religiosas de Santa Dorotea. Previamente, a los 14 años de edad en 1921, 4 años después de las apariciones, había ingresado en el colegio de las hermanas doroteas en Vilar, cerca de Oporto.

Allí aprendió a leer y a escribir (tal como NªSª había mandado), con la buena caligrafía que conocemos, por sus memorias, que aparentemente es similar a la del “Secreto” revelado. Verosímilmente aprendería las cosas convenientes a una jovencita educada, durante siete años en el colegio de Vilar.

Fue en 1928, a los 21 años cuando ingresó como postulante en el convento de las religiosas de Santa Dorotea en Tuy. Después de las distintas etapas de su vida religiosa, en 1934, a sus 28 años, pronuncia los votos religiosos. Después de 25 años de estancia en España vuelve a Portugal a los 46 años de edad.

A los 48 años en 1955 , “decide” ingresar en el Carmelo de Coimbra previa petición de la dispensa de sus votos religiosos. En 1957 tiene lugar la controvertida entrevista con el P. Agustín Fuentes. Esta entrevista marcó una inflexión en la Vida de Lucía.

Desde entonces sería estrechamente controlada en el convento carmelitano, sometida a un ostracismo más que carcelario, bajo la atenta vigilancia de sus superioras. Lucía desaparece de la vida pública y sus escasas entrevistas fueron tasadas y atentamente vigiladas. Como Lucía dijo en varias ocasiones, el “Secreto” que había entregado a los superiores eclesiásticos -o mejor la tercera parte del secreto- no podría ser publicado, por orden expresa de NªSª, hasta 1960, aunque podría ser leído por las autoridades eclesiásticas, tanto locales como las del Vaticano.

El “Secreto” nunca ha sido revelado (aunque en 2000 fue publicado por el Vaticano un Secreto al que algunos nuegan autenticidad), supuestamente, hasta ahora, abril de 2010. La supuesta visión que los Cardenales Sodano y Ratzinger revelaron el 26 de Junio de 2010 parece no ser el verdadero secreto de Fátima. Si esto fuera así, probablemente sería  una fabricación de las autoridades vaticanas. O sea, sería falso.

Tanto el contenido de lo revelado como el escrito del que se aportó un facsímil, no parecen coincidir ,ni con el supuesto”Secreto” que ahora comentamos, ni con la escritura de Lucía en sus memorias (según dictamen de algunos profesionales a quienes nos remitimos). Todo esto se comprenderá perfectamente después de la lectura de este artículo, que lo estudia. Por otra parte hay que citar la otra  supuesta falsificación  de finales del S.XX y de comienzos del S.XXI: La carmelita descalza del convento de Coimbra que se nos ha hecho conocer como la “Hermana Lucía” no sería Lucia dos Santos.

Habrían suplantado la persona de Lucía y la que conocemos como Hermana Lucía habría hecho su papel. Estas gravísimas suposiciones se desprenden verosímilmente del estudio que hago del “tercer secreto de Fátima” que recientemente, en Abril de 2010, ha sido publicado.

El facsímil del documento está ya en la WEB al alcance de cualquiera que quiera leerlo. Este artículo pretende estudiar la autenticidad del anónimo documento (no hay un responsable de su publicación). Si es una filtración  de algún personaje vaticano que haya tenido acceso a él en fecha desconocida o proviene de alguien que lo guardaba desde los tiempos de Lucía, se comprende que haya sido dado a la luz pública en el mayor de los secretos y en un total anonimato.

Con la lectura de este estudio y comentario del “Secreto”  quizás quedarán aclaradas, las suposiciones hechas y también la autenticidad o imautenticidad del documento.

DONDE PUEDE LEERSE EL DOCUMENTO

He aquí la publicación del supuesto “tercer secreto de Fátima” que se encuentra en el sitio que indico.

Allí encontramos, después de una corta introducción del Dr. Atila Sinke Guimarâens, la fotografía facsimilar del secreto tal como aseguran les ha llegado desde Portugal, recientemente, seguido de una transcripción portuguesa, y de una traducción en inglés.

La fotografía ampliada puede verse aquí

Mi propia transcripción es la siguiente:

JMJ                                                                                    Tui/1/4/1944

Agora vou revelar o terceiro fragmento do segredo: Esta parte é a apostasía na Igreja! Nossa Senhora mostrou-nos uma vista do um indivuo que eu descrevo como o santo Padre, em frente de uma multitud que estava louvando-o. Mas había uma diferença com um verdadeiro santo Padre, la mirada do demonio, este tinha os olhos do mal. Entaô depois de algums momentos vimos o mesmo Papa entrando a uma Igreja, mas esta Igreja era a Igreja do inferno, naô ha modo para descrever uma fealdade d’ese lugar, parecia como uma fortaleza feita de cimento cinzento. com ângulos quebrados e janelas semelhantes a olhos, tinha um bico no telhado do edificio. Em seguida levantamos a vista para Nossa Senhora que nos disse Vistes a apostasía na Igreja, esta carta posse ser aberta por O santo Padre, mas deve ser anunciada depois de Piu XII e antes de 1960. No reinado de Juan Pablo II a pedra angular da tumba de Pedro deve ser removida e transferida para Fatima. Porque o dogma da fe naô é conservado em Roma, sua autoridade será removida e entregada a Fatima. A catedral de Roma deve ser destruida e uma nova construida em Fatima. Sí 69 semanas depois de que esta ordem é anunciada Roma continua sua abominaçaô a cidade será destruida. Nossa Senhora disse-nos que esto está escrito, Daniel 9, 24-25 e Mateus 21, 42-44

Traducción al español

JMJ                                                             Tuy 1/4/1944

Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia!

Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el “santo Padre” frente a una multitud que lo vitoreaba.

Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.

Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico (bico, en portugués) en el tejado del edificio.

Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.

En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito, en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44

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Monseñor Viganò habla del Covid-19 y la mano de Dios

Por Michael Matt  – 31/03/2020

Introducción del director de The REMNANT: Durante estos tiempos de cariz apocalíptico debemos tener presente que a pesar de la profunda apostasía que se ha ido extendiendo por el mundo en las últimas décadas, Dios no nos ha abandonado.

Buenos sacerdotes de todo el mundo están respondiendo a la llamada de los despojados fieles para mantener la lumen Christi en medio de las tinieblas que actualmente envuelven el mundo entero. En estos momentos de desolación, muchos de ellos empiezan a entender los entresijos de la revolución modernista que ha diezmado la Iglesia Católica, ha acabado prácticamente con el venerable Rito Romano y ha terminado por dejarnos abandonados cerrándonos la puerta de los templos.

En vista de este castigo, cuando tantos obispos han huido llevándose con ellos los Sacramentos que nos deben dar, nos alegramos de que haya al menos unos pocos buenos pastores que hayan roto las cadenas de la colegialidad para traernos el consuelo de la verdad de Cristo y llamar a las ovejas dispersas de vuelta a la protección del redil.

Está claro que no estamos solos. Dios está volviendo a suscitar profetas.

Millones de católicos se las ven y se las desean para comprender lo que ha pasado en las últimas semanas. En este Domingo de Pasión, el arzobispo Viganò nos ha hecho el honor de concedernos una entrevista en la que nos brinda una orientación franca y cristocéntrica.

Nos recuerda en primer lugar que «la enfermedad -y por lo tanto las epidemias, los sufrimientos y la pérdida de seres queridos- es algo que debemos aceptar con actitud de fe y humildad, e incluso como expiación por nuestros pecados personales». Debemos permitir que este azote nos ablande el corazón y nos conduzca al arrepentimiento y a volver a Dios.

A continuación, exhorta a todos los católicos bautizados a tener presente que la desesperación es impensable y que debemos «soportar estas pruebas en expiación por los pecados ajenos, por la conversión de los que no creen, y para abreviar el tiempo que deben pasar en el Purgatorio las ánimas benditas».

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Las reacciones virósicas

Todo parece haberse dicho ya sobre el Coronavirus, por representantes de distintas ramas del saber. Desde la epidemiología hasta la geopolítica; desde la teología hasta la estrategia; desde la literatura hasta la metahistoria. Se han dicho cosas con apropiado sentido del humor, y otras con necesaria y legítima solemnidad.

Quisiéramos acotar un par deshilvanado de comentarios, no sobre el virus en sí, sino sobre las reacciones que está suscitando.

Hay una primera reacción que es la del Poder Político. Impresiona la facilidad con que el Estado se ha autoerigido en una maquinaria de control despótico, coactivo,represor y fiscalizador; amo y señor de nuestras casas, de nuestras vidas privadas y públicas, de nuestros movimientos, desplazamientos y aún de nuestros actos domésticos. Con el agravante de que ese Estado Guardián –que adoptaría tales actitudes orwelianas para protegernos- está en las mismas manos de aquellos a quienes bien tenemos calados como crápulas y homicidas de todo jaez.

 De pronto, los sempiternos enamorados de la democracia, no sólo aceptan esta estatolatría feral e invasiva, sino que cooperan con ella, convirtiéndose en denunciantes seriales de los presuntos infractores a las medidas de Leviatán. La calificación de “policíaco” que podría hacérsele hoy a este monstruoso aparato de coerción y de cercenamiento, corre el riesgo de no hacer justicia a la policía. En rigor es un Estado Omnívoro, que engulle cuanto le parece que está en consonancia con el pantagruélico festín del Poder Mundial. Esta primera reacción que apuntamos, se funda en observaciones concretas de lo que estamos viviendo en nuestro país. Pero no cuesta extender el juicio al resto de las naciones.

Una segunda reacción pasible de ser observada, es la de la Iglesia. Ha habido excepciones;las hay. Creemos conocerlas y declararlas plausibles y edificantes. Nos referimos a las reacciones sobrenaturalizantes, austeramente piadosas, tradicionalmente devotas, claramente inscriptas en lo que siempre se dio en llamar Abandono a la Divina Providencia. Ruegos, letanías, himnos, conjuros, testimonios edificantes de Fe, que la adversidad acrece y suele fomentar entre los justos.

Pero la reacción eclesial prevalente es tan vergonzosa cuanto ruin. Y es sendas cosas, y tantas otras de peor catadura, en tanto se ha acoplado a Leviatán para no contradecir sus tiránicas disposiciones. Cierre de templos, suspensión de oficios,anulación de celebraciones, abolición de preceptos obligatorios,manipulaciones de los sacramentos, ausencia de actos de arrojo, temor servil, y una escalofriante conducta de dóciles empleados públicos en los prelados y en las jerarquías, que torna patente una vez más lo que muchos ya sabemos:la Barca hace agua, la cizaña estruja y constriñe al trigo, la añadidura se cotiza mejor que el Reino de Dios y Su Justicia.

Si tan desacralizante e inmanentista reacción guarda algún vínculo directo con la presencia de Bergoglio en la silla petrina, es algo que parece lícito deducir, o al menos imposible de descartar. El precitado pastor argento -en siete años que ya suman un número intranquilizante para los dilucidadores de símbolos- no ha dejado un solo día de su gestión de conculcar y de injuriar a la Fe Católica, prestando a la par servicios impensados a sus peores enemigos. Que el Padre pueda complacerse ante este camandulero, como lo hiciera con su “Hijo Único” en las riberas del Jordán, sería osado suponerlo. Todo indica que se nos pide, cuanto menos, a quienes buscamos la fidelidad, estar de centinelas sin relevos ante las acechanzas dolorosas y constantes de este timonel felón.

Una tercera reacción observable es la del común de la gente. Salvo también las consabidas excepciones, lo que se enseñorea es el comportamiento arrebañado, masificante, sumiso y aturdido por el pánico. Un pavor que todo lo noble inmoviliza y todo lo señorial anula y todo lo hidalgo cercena. Parece cumplirse la sentencia que asentó David Riesman en “La multitud solitaria”. No habrá ya un hombre dirigido por la Tradición, al modo medieval. Tampoco otro autodirigido, como soñaron ciertos capitostes renacentistas. Apenas si nos han dejado un <hombre heterodirigido>Doblemente. Desde un “afuera” que es lo más superficial y banal en él; y desde otro “afuera”, que son los medios masivos de comunicación, cada vez más infernalmente patentes e inmiscuidores.

Si no fuera meterse literalmente en camisa de once varas –y no estamos ni con ánimo ni con ciencia para ello- diríamos que ninguna de estas tres reacciones se comprenden bien sin la lectura del Libro del Apocalipsis.

No tema el lector que no incurriremos en la tentación de convertirnos en apocaletas, siquiera fugazmente. Pero es imposible, para quien haya recibido las lecciones del Catecismo –y es este el punto,no más, en que nosotros nos hallamos- no ver en aquellas tres reacciones mencionadas manifestaciones anticrísticas. Nos expliquemos mejor: manifestaciones que concuerdan con las que retrata San Juan que tendrán cabida cada vez que el Anticristo se manifieste. Verbigracia: un dominio planetario que aherroja todas las voluntades, una adulteración funestísima de la Religión y un enfriamiento de la caridad, a causa de la iniquidad. Sólo por mencionar lo básico, pues ya dijimos y volvemos a subrayarlo:hablamos en esto con la simpleza de quien sólo recibió la catequésis parroquial.

Nos han impresionado al respecto algunos casos concretos. El de aquellos que han muerto en cuarentena, aislados, sin la despedida de sus familiares, sin los auxilios sacramentales, y a quienes por todo consuelo, el Estado entregó a los deudos una bolsa con cenizas. Si la caridad no estuviese helada hasta convertirse en una cuajadura amortajante, tamaño desamor hubiera hecho plañir hasta a los corazones más pétreos. Se aceptó sin embargo la medida en nombre del sanitarismo y del cuidado ecológico del planeta.¿Es que a nadie parece importarle que estaticen nuestras vidas y nuestras muertes, como se pueden estatizar los servicios públicos? ¿Es que a nadie le importan los Novísimos? ¿Es que no hay un pastor con su cayado que salga a ofrecer a los moribundos la Unción Extrema, recorriendo si fuera menester las zonas más presuntamente riesgosas? ¿Es que el hombre, al fin, cada uno de nosotros, está pendiente en serio de las últimas noticias pero no de la Última Noticia?

Por eso decíamos y decimos: estas reacciones que estamos constatando llevan un sello Anticrístico. Afirmación que no pretende inscribirse de ninguna manera entre las muchas de los aprendices de aparicionistas, videntes particulares, depositarios de revelaciones privadas o peritos del “día y la hora”. Lo único que nos mueve a hilvanar estas reflexiones es el deseo propio y el del prójimo cercano de sobrenaturalizar nuestra mirada. Y de hacer de las reacciones propias, con el auxilio de la gracia, y a pesar de las vulnerabilidades que nos laceran, otros tantos ejemplos de conductas dóciles a la la Palabra Revelada.

Que no pasen los jinetes, y estemos pendientes del facebook. Que no se manifiesten los signos anunciados y sigamos inmersos en la terrible parodia urdida por las redes. Que el estrépito de los titulares periodísticos que cambian a cada segundo, no silencie el retumbar de los cascos anclados en la eternidad. Que si la Cabalgata Postrimera –si se avecina, si adviene, o siquiera presintiéramos pasar frente al umbral de nuestras casas- sepamos guardar sacramental compostura.

Las estriberas firmes, los faldones lustrosos,
los potros se encaminan,
sus jinetes son diestros.
Van refundando vías tras sus cascos de plata,
uno marcha invisible.

El ruano se cubría con las crines la sangre,
memoria de una herida
que aún no había sangrado.
La batalla vendría como en un alfabeto
con su alfa y su omega.

Trote lento el del bayo con las bastes de paja
sobre las ancas grises
sin herrar todavía.
Uno marcha invisible,pero al sol de la tarde
se escucha un son de avíos
o de espuelas marciales.
Trote lento el del bayo ni la noche lo apura,
tiene el paso de un siglo.

Testuz baja va el pardo con destino de sombra,
de fogón vespertino
bajo lluvia de enero.
A veces su ambladura acompaña el paisaje
y el montador descansa.

El tordillo es un bronce que nadie ha sojuzgado,
le esquiva a la barbada,
y es deshonra las riendas.
Un domador se atreve a la cruz de su lomo,
las cabriolas se rinden.

Soltado de un palenque más arriba del Norte,
por encima del suelo,
corvetas y acrobacias,
un alazán de oro lleva una Dama a grupas,
la tierra se arrodilla.

 Pierde su veladura el jinete invisible,
su nombre era Tabor
y no hicimos tres tiendas.

El rito de la Sagrada Comunión en tiempos de pandemia

Por Monseñor Schneider

Nadie puede obligarnos a recibir el cuerpo de  Cristo de una manera en que exista el riesgo de que se pierdan partículas o se menoscabe la reverencia, como sucede cuando se recibe la Comunión en la mano. Aunque es cierto que se puede recibir directamente con la boca sobre un paño blanco pequeño y limpio (un purificador o corporal de pequeñas dimensiones), no siempre es factible, e incluso hay sacerdotes que se niegan a hacerlo.

En tales casos, lo mejor es hacer una comunión espiritual, que colma el alma de gracias especiales. Durante épocas de persecución, muchos católicos no han podido recibir la Sagrada Comunión de modo sacramental por periodos muy prolongados, pero hacían comuniones espirituales que les reportaban muchos beneficios espirituales.

No es más higiénico comulgar en la mano que en la boca. La verdad es que puede agravar el riesgo de contagio. Desde el punto de vista de la higiene, la mano contiene ingentes cantidades de bacterias. Las manos transmiten numerosos gérmenes patógenos. Ya sea al estrecharle la mano a alguien, al tocar constantemente diversos objetos, como manijas o tiradores de puertas, o al asirse de la barra del bus o del metro, los microbios pasan con facilidad de mano en mano, y luego la gente se lleva con frecuencia esas manos y dedos sucios a la nariz o la boca. No sólo eso; a veces los microbios pueden sobrevivir durante días en la superficie de objetos que se han tocado. Según un estudio publicado en 2006 en el boletín BMC Infectious Diseases, los virus de la gripe y otros semejantes pueden sobrevivir durante varios días en superficies como puertas, barandillas o barras del transporte público.

Muchos fieles que van a la iglesia y reciben la Comunión en la mano han tocado antes manillas de puertas o se han asido de la barra en el transporte público o de la baranda en una escalera. Llevan virus sobre la palma de la mano y los dedos, y luego durante la Misa se llevan esas mismas manos a la nariz o la boca. Con esas manos y dedos contaminados tocan la Hostia consagrada, con lo que los virus pasan a su vez a la Sagrada Forma, y luego los virus juntamente con ella a la boca.

Sin duda alguna, comulgar en la boca es menos arriesgado y más higiénico que hacerlo con la mano. Es más, si no se lavan concienzudamente, la palma de la mano y los dedos acumulan muchos microbios.

Prohibir la Comunión en la boca resulta infundado en comparación con los graves riesgos para la salud que comporta hacerlo con la mano en épocas de pandemia. Tales prohibiciones constituyen un abuso de autoridad. No sólo eso; da la impresión de que algunas autoridades eclesiásticas se aprovechan de la epidemia como pretexto. Pareciera también que algunos se regocijan cínicamente en extender cada vez más el proceso de trivialización y desacralización del Santísimo Cuerpo de Cristo en el sacramento eucarístico, poniendo con ello en riesgo el Cuerpo del propio Señor de graves de falta de respeto (pérdida de partículas) y de sacrilegio (robo de formas consagradas).

Hay que tener en cuenta además que a lo largo de los 2000 años de historia de la Iglesia no ha habido ningún caso documentado de contagio por recibir la Sagrada Comunión. En la Iglesia Bizantina, el sacerdote da de comulgar a los fieles con una cucharilla, y se utiliza la misma para todos. Terminada la Comunión, el sacerdote o el diácono se bebe el agua o el vino con el que ha purificado la cuchara, la cual tocó la lengua de algunos feligreses mientras comulgaban. Muchos fieles de iglesias de rito oriental se escandalizan por la falta de fe de los obispos y sacerdotes de rito latino cuando prohíben comulgar en la boca; prohibición que, en el fondo, obedece a falta de fe en el carácter divino y sagrado del Cuerpo y la Sangre de Cristo-Eucaristía.

Si la Iglesia de nuestro tiempo no vuelve a esforzarse con el máximo empeño por estimular la fe, la reverencia y las medidas de protección para el Cuerpo de Cristo, toda medida de protección para los fieles será en vano. Si la Iglesia actual no se convierte y vuelve a Cristo, concediendo la primacía a Jesús, y en concreto a Jesús-Eucaristía, Dios demostrará la veracidad de sus palabras: «Si Yahvé no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. Si Yahvé no guarda la ciudad, el centinela se desvela en vano» (Sal.126, 1-2).

Recomendamos la siguiente oración para hacer comunión espiritual:

«Me postro a tus pies, Jesús mío, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, doblegado en su nada y ante tu sagrada presencia. Te adoro en el sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía. Deseo recibirte en la humilde morada que te ofrece mi corazón. Mientras aguardo la dicha de la Comunión sacramental, anhelo poseerte espiritualmente. ¡Ven a mí, Jesús mío, pues por mi parte me dirijo a Ti! Tu amor abrace mi corazón en la vida y en la muerte. Creo en Ti, espero en Ti y te amo. Amén.»

+Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la diócesis de Santa María de Astaná

(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)

 

Tomado de:

adelantelafe.com

Original de:

RORATE CÆLI

 

El verdadero embrollo es la simultaneidad de dos papas

La última polémica, que ha estallado a raíz de la publicación del libro sobre el sacerdocio del cardenal Sarah y Benedicto XVI, confirma la penosa confusión que aqueja actualmente a la Iglesia.

La noticia de que el Papa Emérito y el cardenal Robert Sarah habían producido un escrito a cuatro manos resonó como una bomba el 12 de enero. El libro, editado  por Nicolas Diat, hombre de confianza de monseñor Sarah, lo ha publicado la editorial Fayard con el título Des profondeurs des nos coeurs (desde el fondo de nuestro corazón), y contiene una firme defensa del celibato eclesiástico. El lobby mediático progresista se ha lanzado al ataque negando que el Papa emérito haya escrito jamás un libro con el cardenal Sarah, y ha acusado a este último de haber emprendido una operación editorial contra el papa Francisco. Por su parte, monseñor Sarah ha reaccionado con energía:, afirmando «Declaro solemnemente que Benedicto XVI sabía que nuestra labor se publicaría en forma de libro. (…) Los ataques parecen dar a entender una mentira de mi parte. Estas difamaciones son de una gravedad excepcional.».

A pesar de ello, monseñor Georg Gänswein, secretario de Joseph Ratzinger y prefecto de la Casa Pontificia, desmintió parcialmente el 14 de enero pasado al cardenal Sarah y ha pedido que se retire la firma del papa emérito como coautor del libro: «El Papa Emérito sabía que el cardenal estaba preparando un libro y había enviado su texto sobre el sacerdocio autorizándolo a usarlo como quisiera. Pero no había aprobado ningún plan para un libro con doble firma ni había visto y autorizado la portada. Sí, es un malentendido sin cuestionar la buena fe del cardenal Sarah.».

El purpurado guineano no ha aceptado que se lo señale como responsable del malentendido y ha publicado tres cartas, fechadas respectivamente el 20 de septiembre, el 12 de octubre y el 25 de noviembre de 2019, que revelan la plena sintonía entre él y Benedicto XVI, el cual da luz verde para publicar el texto, con las siguientes palabras: «Por mi parte, estoy de acuerdo en que el texto se publique en la forma que usted ha planeado».  Con todo, se ha aceptado la solicitud de monseñor Gänswein, y las próximas ediciones no aparecerán con la dobla firma. El autor será, por tanto, «Cardenal Sarah, con la contribución de Benedicto XVI». Por otro lado, según ha precisado monseñor Sarah en un tweet. «el texto completo permanece sin cambios». Un embrollo colosal, cuya responsabilidad parecer ser de Nicolas Diat, colaborador del cardenal, que probablemente habrá destacado más de lo debido la iniciativa, y sobre todo de monseñor Gänswein, que sin duda ha cedido a las presiones de quienes han querido quitar hierro al contenido del libro, con la idea además de desacreditar al prelado guineano, impropiamente presentado como ultraconservador.

El incidente trasluce, no obstante, un embrollo mucho mayor: el de la antinatural simultaneidad de dos pontífices en el Vaticano, y más cuando uno de ellos, Benedicto XVI, después de haber renunciado al pontificado conserva el nombre y la sotana blanca, imparte la bendición apostólica –que compete exclusivamente al Sumo Pontífice– y rompe una vez más el silencio al que se había comprometido. En resumen: se considera papa aunque sea emérito.

Esta situación es consecuencia de un grave error teológico del cardenal Ratzinger. Al detentar el título de Emérito, como hacen los obispos, pareciera que entiende que el ascenso al Pontificado imprime en el elegido una especie de carácter análogo al del orden sacerdotal. En realidad, los grados sacramentales del sacerdocio son tres nada más: diaconado, presbiterado y episcopado. El pontificado corresponde a otra jerarquía de la Iglesia, la de jurisdicción o gobierno, cuyo  ápice   constituye. En el momento de ser elegido, el Papa recibe el cargo de la suprema jurisdicción, no un sacramento que imprima carácter. El sacerdocio no se pierde ni con la muerte, porque subsiste in aeternum. En cambio, sí se puede perder el pontificado, y no sólo con la muerte, sino en caso de renuncia voluntaria o de herejía pública y manifiesta. Si renuncia a ser pontífice, el Papa deja de serlo: ya no tiene derecho a la vestidura talar blanca ni a impartir la bendición apostólica. Desde el punto de vista canónico, no es ni siquiera cardenal; vuelve a ser un simple obispo. Salvo en caso de que su renuncia fuera inválida, lo cual en el caso de Benedicto XVI habría que probarlo. Lo cierto es que hoy en día el título de pontífice se aplica tanto a Francisco como a Benedicto, pero desde luego en el caso de uno de los dos es abusivo, ya que sólo uno puede ser papa en la Iglesia.

La historia de la Iglesia ha conocido papas y antipapas que se han enfrentado entre sí, pero siempre se excomulgaban mutuamente. La claridad obligaba a elegir, como sucedió con el Gran Cisma de Occidente, en el que toda la Cristiandad estuvo excomulgada por uno u otro pontífice y los fieles se veían obligados a tomar partido. Lo que no ha sucedido jamás es que dos papas se reconozcan el uno al otro como legítimos y se muestren recíprocamente respeto y obediencia, aunque se combatan por medio de terceros. Tratar de enfrentarlos públicamente es una labor ímproba, desmentida por la realidad y abocada al fracaso. No hay un papa bueno y otro malo. No hay dos papas. Lo único que hay es una gran confusión, destinada a aumentar.

¿Qué pasará cuando el itinerario sinodal de la Conferencia Episcopal Alemana ponga en marcha el proceso de liquidación del celibato eclesiástico, iniciado oficialmente por el Sínodo para la Amazonia? ¿Dará el papa Francisco luz verde a prelados germanos? ¿Y qué dirá Benedicto XVI del itinerario de sus compatriotas, que han anunciado que quieran dar un carácter vinculante a las decisiones que tomen en Alemania? Por su parte, el cardenal Sarah, ¿confirmará la «obediencia filial al papa Francisco» que manifestó en su comunicado de prensa del pasado día 14, o unirá su voz a la de los cardenales que se proponen resistir el proceso de autodemolición de la Iglesia, obedeciendo la enseñanza apostólica de que «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch: 5,29)? Es la hora de la claridad, no de la confusión.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

 

Roberto de Mattei
Roberto de Mattei enseña Historia Moderna e Historia del Cristianismo en la Universidad Europea de Roma, en la que dirige el área de Ciencias Históricas. Es Presidente de la “Fondazione Lepanto” (http://www.fondazionelepanto.org/); miembro de los Consejos Directivos del “Instituto Histórico Italiano para la Edad Moderna y Contemporánea” y de la “Sociedad Geográfica Italiana”. De 2003 a 2011 ha ocupado el cargo de vice-Presidente del “Consejo Nacional de Investigaciones” italiano, con delega para las áreas de Ciencias Humanas. Entre 2002 y 2006 fue Consejero para los asuntos internacionales del Gobierno de Italia. Y, entre 2005 y 2011, fue también miembro del “Board of Guarantees della Italian Academy” de la Columbia University de Nueva York. Dirige las revistas “Radici Cristiane” (http://www.radicicristiane.it/) y “Nova Historia”, y la Agencia de Información “Corrispondenza Romana” (http://www.corrispondenzaromana.it/). Es autor de muchas obras traducidas a varios idiomas, entre las que recordamos las últimas:La dittatura del relativismo traducido al portugués, polaco y francés), La Turchia in Europa. Beneficio o catastrofe? (traducido al inglés, alemán y polaco), Il Concilio Vaticano II. Una storia mai scritta (traducido al alemán, portugués y próximamente también al español) y Apologia della tradizione.

 

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Los dos Papas

Los dos Papas, el film de Fernando Meirelles que acaba de estrenar la plataforma Netflix, tiene todos los ingredientes de una excelente película si nos atenemos exclusivamente a su factura fílmica: un auténtico duelo actoral protagonizado por Anthony Hopkins (Benedicto XVI) y Jonathan Pryce (Francisco), dos grandes del cine contemporáneo, diálogos chispeantes y en ocasiones profundos, un relato sin fisuras con momentos de enorme tensión adecuadamente compensados con certeros golpes de humor y hasta escenas desopilantes (como en la que Bergoglio intenta bailar un tango con Benedicto) que alivian al espectador, una excelente fotografía y una música impecable. Todo esto, repito, desde lo estrictamente artístico hace de Los dos Papas un producto de alta calidad de la cinematografía de los últimos tiempos.

Muy distinto, empero, es el juicio si se apunta al contenido o, como suele decirse ahora, al metamensaje de la película. El relato se inicia con la muerte de Juan Pablo II,  el cónclave en el que resulta elegido Josef Ratzinger como el Papa Benedicto XVI y en el que un Cardenal argentino, Jorge Mario Bergoglio, aparece como el segundo más votado. Al término del cónclave un Bergoglio indisimuladamente contrariado se despide en el Aeropuerto de Roma, de regreso a Buenos Aires, de otro cardenal a quien desliza este comentario: las reformas que la Iglesia necesita no se harán y tendrán que esperar.

Años después, Bergoglio, quien ha pedido insistentemente su retiro, aterriza en Roma llamado por Benedicto XVI. La entrevista tiene lugar, en su primer día, en Castelgandolfo, en la sobriamente elegante residencia veraniega de los papas, en medio de un paisaje sereno y bucólico. Aquí comienza el duelo entre el Papa alemán y el Cardenal argentino. Son dos mundos distintos; y no sólo por las diferencias culturales o de carácter que separan a un típico argentino, jesuita, afecto al futbol y al tango, informal en todo, amigo de kiosqueros porteños y de jardineros romanos, de un intelectual alemán, experimentado profesor de universidades europeas, de inconfundible rostro bávaro, de porte algo hierático, solitario (a tal punto que come solo), y amante de la buena música clásica que él mismo ejecuta al piano en sus horas de también solitario descanso. En efecto, más allá y por encima de estos contrastes, que el film describe magistralmente, en realidad se enfrentan dos Iglesias; y aquí está, a mi juicio, la clave de la película.

Benedicto XVI es lo que diríamos un conservador; un papa preocupado por mantener íntegra la doctrina y la tradición de la Iglesia, convencido de que lo que el mundo necesita es una verdad absoluta que lo ponga al amparo de los vientos del relativismo. Bergoglio, en cambio, es un reformador, piensa que la Iglesia es narcisista, que debe dejar de contemplarse a sí misma, abandonar sus disputas teológicas y litúrgicas (“vivimos discutiendo si la misa debe rezarse en latín o no”, es una de las frases que desliza el Cardenal) y abrirse al mundo, mezclarse con el dolor y el sudor de los pobres, con las víctimas de los abusos (“no basta con la confesión de los abusadores”, es otra de las frases que se oyen de boca del argentino), permitir la comunión a los divorciados, defender el medio ambiente y combatir los excesos del capitalismo.

A medida que transcurre el diálogo la relación entre los personajes se va transformando. Del enfrentamiento inicial, por momentos francamente hostil, va pasando a una suerte de intimidad fraterna. Ambos cuentan sus vidas y se confiesan recíprocamente. ¿Cuál es el gran pecado del Cardenal? Su actuación en la época de la dictadura militar argentina cuando ejercía su cargo de Provincial de la Compañía y suspendió a dos jesuitas que se ocupaban de los pobres en un barrio marginal de Buenos Aires; ambos curas aparecen como víctimas de la represión militar y de la cobardía de Bergoglio: relato absolutamente falso por cierto en el que no falta ninguna de las imposturas setentistas como los treinta mil desaparecidos y en el que, obviamente, se omite lo esencial: los curas en cuestión eran dos guerrilleros que entrenaban terroristas.

¿Y el pecado del papa alemán? No haber atendido las graves denuncias contra el sacerdote mexicano Maciel acusado de gravísimos delitos de abuso sexual. Historia, también, radicalmente falsa si se tiene presente que fue justamente Benedicto quien tuvo que esperar a ser Papa, debido a la resistencia de algunos cardenales, para poner fin a décadas de escandaloso ocultamiento de las tropelías de aquel monstruo moral.

El desenlace ocurre en una Capilla Sixtina absolutamente vacía en la que sólo están, frente a frente, el Papa y el Cardenal. Allí, Benedicto le confiesa a Bergoglio que ha decidido renunciar al Trono de Pedro: él no sabe gobernar, es sólo un académico, no ha sabido hacerse de colaboradores eficaces, hace tiempo que Dios no lo escucha, todo aquello en lo que ha creído y por lo que ha vivido se le aparece vano: la Iglesia necesita un Bergoglio; por eso, Benedicto debe renunciar y el Cardenal permanecer.

El final lo conocemos: renuncia de Benedicto XVI, nuevo cónclave y Bergoglio, convertido en Francisco, sin el pectoral de los papas, sin paramentos y calzando sus míticos zapatos negros, saluda a la multitud que lo aclama en Piazza San Pietro aquel lluvioso atardecer del 13 de marzo de 2013. Desde su retiro, Benedicto sonríe frente al televisor, como quien ha cumplido su tarea.

Benedicto ya no existe, se ha ido y con él se ha ido la Iglesia de Cristo, la que salió del costado abierto del Crucificado, la que con sombras y luces ha sido el faro del mundo y ha anunciado el evangelio a los hombres. Hay dignidad en esa muerte. Es el canto del cisne. En su lugar ha nacido la nueva Iglesia de Francisco: humana, misericordiosa, hospital de campaña, portadora de un evangelio intramundano, ecologista, que no teme poner los ídolos del mundo en el lugar santo.

Los dos papas es la versión cinematográfica de la tesis impuesta por la secta modernista: lo único bueno de Benedicto XVI es haber comprendido que debía renunciar para dar paso a Francisco, el reformador, el heraldo de la primavera de la Iglesia. Y en este sentido la película es todo un acierto porque refleja con exactitud el drama de la Iglesia de nuestros días. Sólo que este drama es presentado con el ropaje de una gloriosa y esperanzadora victoria.

En síntesis: un veneno letal en un excelente y atrayente envase.

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Título original: The two Popes. Con la actuación de Anthony Hopkins, Jonathan Pryce, Juan Minujín. Dirigida por Fernando Meirelles. Guión de Anthony McCarten. Fotografía de César Charlone y música de Bryce Dessner. Montaje de Fernando Stutz. Producción de Dan Lin, Jonathan Eirich, Tracey Seaward.

 

Mario Caponnetto
Nació en Buenos Aires el 31 de Julio de 1939. Médico por la Universidad de Buenos Aires. Médico cardiólogo por la misma Universidad. Realizó estudios de Filosofía en la Cátedra Privada del Dr. Jordán B. Genta. Ha publicado varios libros y trabajos sobre Ética y Antropología y varias traducciones de obras de Santo Tomás.
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Obispos plastificados

Algunas almas compañeras mías de tercer grado, que al fin y al cabo se sienten miembros de la Iglesia Purgante (siempre se enseñó así), han pedido permiso a la Superioridad para vagar unas semanas por los despachos en los que se cocina la realidad eclesial (como recuerdo que decía con voz engolada, uno de mis abades modernistas). Querrían estas almas ver en directo cómo van las cosas, para poder aderezar luego las sesiones de terapia con mayor rigor.

Se les ha negado tal permiso. Se les ha dicho que no hay costumbre de permitir a las almas del purgatorio pasar por los susodichos despachos, ya que existiría el peligro de desánimo, enfado e irritación, con los cuales sería más difícil acceder en poco tiempo al Piso Superior, en donde ya todo es bienaventuranza y alegría. La verdad es que me parece que lleva razón el Alto Mando. Nos han dicho que nos conformemos con las noticias que ya se van publicando en los medios que no son bobalicones ni rastreros. Así, el propio San Pedro (que conoce bien su Santa Sede), nos ha aconsejado que para los Sacros Palacios basta con que leamos el Specola –dice el Pescador que informa bien de lo que se cuece en los pasillos-, y para las oficinas episcopales es suficiente con leer lo que ellas mismas publican, porque por ahí podemos colegir y vislumbrar por donde van sus ilustrísimas seseras.

Parece que la Conferencia Episcopal Española, ha decidido hacer frente a los problemas que aquejan a la querida España, con valentía, intrepidez y arrojo. Los Obispos se han reunido para tratar algunos de los temas y consideraciones que ocupan su mente y su corazón, empeñados siempre en dar buenos pastos a sus ovejas e impartir doctrina en tanto que Pastores y dignos Sucesores de los Apóstoles.

Alguien podría pensar que la situación de España, con la ya inminente formación de un gobierno comunista, es preocupante para el Episcopado. La tormenta que se avecina sin duda en torno a la destrucción de todo lo que signifique católico -colegios incluidos-, podría suscitar inquietudes, pesadumbres y temores en sus Ilustrísimas. Alguien podría pensar asimismo, que la situación de crisis de la Iglesia, con gran número de cristianos que de hecho han abandonado sus antiguas creencias, la caída en picado de la recepción de sacramentos, los divorcios, el número millonario de abortos, la escasez de vocaciones sacerdotales o el envejecimiento de las ordenes religiosas, que están abandonando conventos de presencia centenaria en pueblos y ciudades, quita el sueño a Monseñores y Prelados. Alguien podría sospechar que las reuniones de la distinguida Conferencia Episcopal y todo su enorme aparato burocrático, expresan la honda desazón e inquietud que embarga a los mitrados por el estado agónico del catolicismo español y los ataques furibundos de una izquierda estalinista y narcótica.

Pues no es así. Los pastores de las almas que todavía viven en España, han excretado una declaración en la que se hacen cargo -y comparten con los fieles-, el peligro con que el uso de los plásticos amenaza la convivencia y la salvación de las almas.

En una declaración serena, valiente y cargada de testosterona episcopal, el Secretario General de los Obispos Españoles lo ha dicho sin tapujos, sin ambages y sin pudor alguno: Vamos a tratar de disminuir el consumo de plásticos. ¡Toma ya!

No es fácil para sus eminencias llegar a este punto, sin haber hecho antes una concienzuda investigación sobre los problemas de los católicos españoles. Y para dar ejemplo e ir los primeros delante de las ovejas, -añade el comunicado- se analizarán alternativas para las pequeñas botellas de agua que se puedan ofrecer. Se ha encargado a la Comisión correspondiente la compra de unos 150 botijos unipersonales, para poder ofrecer agua a los obispos durante las reuniones. Claro que los botijos deben ser de barro legalizado por la Comunidad Europea, no resulte ser barro de alguna zona minera, y se cuelen junto con el agua algunas unidades de Zinc o de Manganeso, que luego con la orina episcopal desequilibre el medio ambiente.

Por otra parte, conviene que se sepa que los Obispos están construyendo un edificio que va a ser la cumbre y la repanocha de la ecología integral:

«Nosotros mismos hemos comenzado una obra para hacer un edificio de editoriales a 200 metros de aquí, los criterios dados son que sea un edificio que pueda ser ejemplar desde el punto de vista ecológico, de su aislamiento a la hora de las pérdidas de calor y frío, de lo que hoy se nos aconseja, como las placas solares y la gestión de residuos»

¡Toma!

Pero no acaba aquí la cosa. Hay más preocupaciones. El Secretario de los Obispos, con cara de Greta sonriente dice que tienen la impresión de que en la Conferencia Episcopal Española tiran «mucho papel a la papelera» y van a estudiar «cómo gestionar estos gestos sencillos».

La verdad es que en esto sí estoy de acuerdo con Mons. Greto, porque quizá sea la propia Conferencia Episcopal la que haya evacuado más papel en los últimos cincuenta años, a juzgar por las Declaraciones, Programas, Proyectos y todo tipo de Documentación destinados siempre a clarificar a los fieles por dónde deben ir sus actitudes católicas. Siempre con firmeza y claridad. Que hay que votar en conciencia, que no se puede votar a Vox, que hay que ser demócratas con el voto, que hay que estudiar bien los programas políticos de los partidos, que hay que poner la X en la declaración, que hay que atender a los inmigrantes y que hay que tender puentes. O sea, que efectivamente debería haber mucho menos papel al menos el que se usa para estos menesteres, porque para superar el miedo, creo que deben seguir usando el habitual.

En fin, la sensación general ha sido la de que los Obispos españoles comparten las inquietudes de sus ovejuelas. Mientras la Conferencia Episcopal alemana hace la conversión homosexual para bendecir parejas del mismo signo que se atraen, en España se cuida el medio ambiente, se quitan las botellas de plástico y se edifica con ladrillos refractarios de usar y tirar. Y las almas y su salvación, abandonadas en el cubo de la basura (para reciclar en el infierno).

 

Fray Gerundio de Tormes
Dichos y Sentencias de un fraile tradicional
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Los manotazos de Bergoglio

El año 2020 se ha inaugurado con un desconcertante video del papa Francisco que se ha hecho viral por todo el mundo. No se trata de la tradicional felicitación de Año Nuevo, sino de las imágenes de la brusca reacción del Papa el día de Nochevieja tras el tradicional Te Deum en la Plaza de San Pedro. En la primera escena aparece dando manotazos a una señora asiática que le había agarrado una mano. En la segunda, se observa la mirada airada del Sumo Pontífice mientras se aleja después de haber dado dichos manotazos a la señora.

A lo largo y ancho de Internet se han multiplicado las reacciones, todas caracterizadas por el tono jocoso y la ironía, algunas agudas e ingeniosas, y otras groseras. Alguno, tratando de justificar a Francisco, ha recordado el momento de ira e indignación de Nuestro Señor Jesucristo cuando expulsó a los mercaderes del templo, sin reparar en lo blasfema que resulta la comparación. La del Señor era una ira santa contra quienes comerciaban en el lugar santo. Pero cuando las ofensas iban dirigidas a su Persona, el Señor jamás retribuyó una bofetada con otra; se mantuvo manso y humilde como un cordero.

El papa Francisco, por el contrario, reaccionó con ira a lo que percibió como agresividad hacia su persona, pero no se ofende con la misma energía cuando los católicos son víctimas de persecución por todo el mundo o cuando la Iglesia es objeto de humillación y ultraje. No sólo eso; el propio papa Bergoglio ha reconocido que estuvo mal lo que hizo. Al día siguiente en el Ángelus dijo efectivamente: «Muchas veces perdemos la paciencia; yo también, y pido disculpas por el mal ejemplo de ayer ».

Algunos de los siempre defienden a ultranza a Francisco han procurado excusarlo diciendo: «Es un hombre como cualquier otro; todo el mundo mete la pata». Es cierto que el Papa no está asistido por el Espíritu Santo en cada uno de sus actos y palabras. Puede cometer errores. Pero el Papa es el dulce Cristo en la Tierra, y no puede permitirse cometer en público ciertos errores, ya que en todo momento debe predicar con el ejemplo.

Por otro lado, los mismos que defienden la posibilidad de que el papa Francisco yerre, niegan que pueda hacerlo jamás al hablar. Ahora bien, si el propio Pontífice reconoce que no todo lo que hace está bien, no puede menos que admitir que tampoco acierta siempre cuando habla. Por ejemplo, cuando negó a la Virgen el título de Correndentora. La indignación de tantos católicos ante tal afrenta a Nuestra Señora estuvo mucho más justificada que la reacción del papa Francisco en San Pedro.

Viñetas satíricas han difundido tales contradicciones por las redes sociales. Con todo, la ironía que se propaga por Internet debería suscitarnos, además de una sonrisa, una cierta tristeza. No es fácil deslindar la persona del Papa del cargo que ejerce. Para bien o para mal, todo lo que tenga que ver con la figura del Romano Pontífice repercute inevitablemente en el Papado. El Papa es humano, pero la institución que representa es divina. Desgraciadamente, en los años sesenta se inició un proceso de desacralización del Papado. Es posible que acto inaugural de dicho proceso tuviera lugar durante el Concilio Vaticano II, el 13 de noviembre de 1964, cuando Pablo VI descendió del trono pontifico bajo el baldaquino de bronce de San Pedro y depuso sobre el altar del Concilio la tiara que le habían obsequiado los milaneses para su coronación como pontífice. Con dicho acto confundió el homenaje a la institución con un homenaje a su persona. A partir de ese momento se empezó a divinizar al hombre y a humanizar la institución. Y actualmente la papolatría va de la mano con las burlas a la institución del Papado. Pidamos a la Divina Providencia que en este nuevo año 2020 humille a los hombres y exalte a la Iglesia, a imitación del ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, del que queremos ser humildes pero firmes seguidores.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

Por Roberto de Mattei

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Francisco ultraja a María

Francisco enseña que María, “mujer mestiza de nuestros pueblos”, no es Corredentora

El 12 de diciembre, en la homilía de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Francisco negó la participación de María en la obra redentora, calificándola de “historias” (“fábulas, cuentos”) y de “tontera” (“tontería, bobada, insignificancia”). Éstas son sus palabras:

“Fiel a su Maestro, que es su Hijo, el único Redentor, jamás quiso para sí tomar algo de su Hijo. Jamás se presentó como corredentora. (…) Nunca robó para sí nada de su Hijo (…) María mujer, María madre, sin otro título esencial. (…) Y tercer adjetivo que yo le diría mirándola, se nos quiso mestiza, se mestizó. (…) Se mestizó para ser Madre de todos, se mestizó con la humanidad. ¿Por qué? Porque ella mestizó a Dios. Y ese es el gran misterio: María Madre mestiza a Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, en su Hijo. Cuando nos vengan con historias de que habría que declararla esto, o hacer este otro dogma, no nos perdamos en tonteras: María es mujer, (…) mujer de nuestros pueblos, pero que mestizó a Dios.”[1]

Los dichos de Bergoglio, además de insultantes, son completamente falsos. Si bien no ha habido hasta ahora una declaración dogmática del magisterio al respecto, la corredención de María forma parte de la revelación divina. Su fundamento escriturístico es innegable. Éste consiste en el paralelo y en la analogía existente entre Eva y la Santísima Virgen. Paralelo y analogía que se manifiestan en el papel desempeñado por ellas en relación, por un lado, con Adán en el caída original y, por el otro, con Jesucristo, nuevo Adán (Rm. 5, 14 – I Cor. 15, 22), en la reparación de la misma.

En efecto, del mismo modo que Eva participó en la caída de Adán, por su falta de fe y su desobediencia, María lo hizo en la redención, a través de su fe y su obediencia. Con su “fiat” y su consentimiento al sacrificio salvador de Jesús, María hizo posible la Redención, así como Eva, tentando a Adán a instancias de la Serpiente, había hecho posible la falta original. Es Adán quien la comete, pero Eva está íntimamente vinculada a ella, no como artífice, sino como partícipe necesaria y a  modo de causa instrumental.

De manera análoga, María, nueva Eva, participa en el acto redentor realizado por Jesucristo, nuevo Adán, no como autora, sino como partícipe necesaria -Dios así lo dispuso en su Divina Providencia-, y como causa instrumental -con su “fiat” libremente otorgado, María suministró la “materia” del sacrificio redentor, es decir, el cuerpo de la víctima expiatoria-.

Es en este sentido que debe entenderse el término “corredención” aplicado a María, como expresión de su íntima participación en la obra redentora consumada por su divino Hijo  -autor exclusivo de la misma-, y no como si la redención hubiera sido realizada por ambos, en el mismo sentido y en un pie de igualdad, como si fuesen coautores del hecho.

Así pues, a semejanza de Eva, que interviene de manera decisiva en la caída del género humano provocada por la falta de Adán, la Santísima Virgen María, Eva de la Nueva Alianza, está estrechamente involucrada en la redención operada por el nuevo Adán, Jesucristo.

Veamos lo que dice al respecto San Ireneo, Padre y Doctor de la Iglesia, discípulo de San Policarpo, quien, a su vez, lo había sido del apóstol San Juan, en su obra “Contra los herejes”:

“En correspondencia encontramos también obediente a María la Virgen, cuando dice: «He aquí tu sierva, Señor: hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38); a Eva en cambio indócil, pues desobedeció siendo aún virgen. Porque como aquélla, (…) habiendo desobedecido, se hizo causa de muerte para sí y para toda la humanidad; así también María, teniendo a un varón como marido pero siendo virgen como aquélla, habiendo obedecido se hizo causa de salvación para sí misma y para toda la humanidad (Heb 5, 9). (…) Así también el nudo de la desobediencia de Eva se desató por la obediencia de María; pues lo que la virgen Eva ató por su incredulidad, la Virgen María lo desató por su fe.”[2]

Citemos ahora al gran doctor mariano San Luis María Grignon de Montfort:

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Acto de acusación al papa Francisco y de amor a la Iglesia de S.E. monseñor Carlo Maria Viganò

S.E. monseñor Viganò, ex nuncio apostólico en los EE.UU., publica hoy un documento que constituye una enérgica acusación al papa Francisco, y al mismo tiempo, un acto de ferviente amor a la Iglesia. Publicamos el texto íntegro:

Así dice Yahvé, el Dios
que creó los cielos y los desplegó;
el que extendió la tierra con sus frutos,
dio hálito a los hombres que la habitan,
y espíritu a los que por ella caminan:
Yo soy Yahvé; éste es mi nombre; 
no doy mi gloria a ningún otro
ni mi honor a las imágenes fundidas.

Pues Yahvé avanza como un héroe,
como un guerrero despierta su furor,
vocea y lanza gritos,
y muestra su fuerza contra sus enemigos.
 Mucho tiempo estuve callado,
guardé silencio, me contuve,
mas ahora doy voces como una mujer que da a luz,
lanzo ayes y suspiro jadeando.
Devastaré los montes y los collados,
y agostaré todo su verdor;
convertiré los ríos en desierto, y secaré los lagos.
Entonces volverán atrás, llenos de vergüenza,
los que confían en las estatuas;
los que dicen a las imágenes fundidas:
«Vosotros sois nuestros dioses».
¿Quién entregó a Jacob al pillaje, y a Israel a los saqueadores?
¿No es Yahvé, contra quien han pecado,
Aquel cuyos caminos no quisieron seguir, ni escuchar su Ley?
Por eso derramó sobre Israel el fuego de su ira,
y el furor de la guerra. Pegó fuego alrededor de él, pero no comprendió; 
le consumía, mas no hizo caso.
(Is.42,5-23)

MARÍA INMACULADA, VIRGEN Y MADRE, ACIES ORDINATA, ORA PRO NOBIS

«¿Podría haber otra cosa en el corazón de la Virgen María que el nombre de Nuestro Señor Jesucristo? También nosotros deseamos tener en nuestros corazones un solo nombre: el de Jesús, al igual que la Santísima Virgen.»

La trágica parábola del presente pontificado avanza en una continua sucesión de golpes de efecto. No pasa un día sin que desde su supremo  trono el Sumo Pontífice contribuya a desmantelar la Sede Petrina usando y abusando de su suprema autoridad, no para confesar sino para negar; no para  confirmar sino para extraviar; no para unir sino para dividir; no para edificar sino para derribar.

Herejías materiales, herejías formales, idolatría y superficialidades de todo género: el Sumo Pontífice Bergoglio no cesa de humillar obstinadamente la autoridad suprema de la Iglesia, desmitificando el Papado, como tal vez diría su ilustre colega Karl Rahner. Su modo de actuar tiene por objeto violar el Sagrado Depósito de la Fe y desfigurar el rostro católico de la Esposa de Cristo con sus palabras y sus actos, con disimulaciones y con mentiras, con sus gestos evidentes que alardean de espontaneidad pero están meticulosamente ideados y planificados , y con los cuales se exalta a sí mismo en un incesante autobombo narcisista, mientras humilla la figura del Romano Pontífice y eclipsa la del Dulce Cristo en la Tierra.

Sus acciones se sirven de improvisaciones magisteriales, de un magisterio improvisado, líquido, insidioso como arenas movedizas; no sólo en las alturas, a merced de periodistas de todo el mundo, en esos espacios etéreos que pueden evidenciar un delirio patológico de ilusoria omnipotencia,  sino también en el ámbito de las funciones más solemnes que deberían infundir un sagrado temor y reverente respeto.

Con ocasión de la festividad de la Virgen de Guadalupe, el papa Bergoglio ha vuelto a dar rienda suelta a su evidente fobia antimariana que evoca a la de la Serpiente en el relato de la Caída, en el Protoevangelio que profetiza la radical enemistad que puso Dios entre la Mujer y la Serpiente, y la hostilidad declarada de esta última, que hasta la consumación de los tiempos acechará el calcañar de la Mujer intentando triunfar sobre Ella y sobre su posteridad. La del Romano Pontífice es una agresión manifiesta contra las prerrogativas y sublimes atributos que hacen de la Inmaculada siempre Virgen Madre de Dios el complemento femenino del Verbo Encarnado, asociándola íntimamente a Él en la economía de la Redención.

Tras degradarla comparándola con la vecina, con una refugiada inmigrante, o con una laica como otra cualquiera con sus defectos y con la crisis de una mujer cualquiera manchada con el pecado, o incluso con una discípula, que lógicamente no tendría nada que enseñarnos; tras banalizarla y despojarla de su carácter sagrado, a la manera de las feministas que están ganando terreno en Alemania con su movimiento María 2.0, empeñado en modernizar a la Virgen para convertirla en una imitación, a imagen y semejanza de ellas, Bergoglio ha tenido la crueldad de decir de la Augusta Reina y Madre Inmaculada de Dios que «se mestizó con la humanidad» y que mestizó a Dios. Con un par de ocurrencias, ha asestado un golpe al corazón del dogma mariano y del dogma cristológico que le está vinculado.

Los dogmas marianos constituyen el sello de aprobación de las verdades católicas que conforman nuestra Fe, definidas en los concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia; son un baluarte inquebrantable contra las herejías cristológicas y contra los furibundos ataques asestados por las puertas del Infierno. Quien la mestiza y profana demuestra estar de parte del Enemigo. Atacar a María es arremeter contra el propio Cristo. Atacar a la Madre y alzarse contra el Hijo es rebelarse contra el propio misterio de la Santísima Trinidad. La Inmaculada Theotokos, «terrible como ejército con banderas desplegadas» —acies ordinata–, dará batalla para salvar a la Iglesia y aniquilará el ejército del Enemigo que se ha soltado de sus cadenas y le ha declarado la guerra, junto con todas las demoniacas pachamamas que regresarán definitivamente al Infierno.

Por lo que se ve, el papa Bergoglio no puede disimular más que no soporta a la Inmaculada, y ni siquiera consigue ocultarlo tras su ostentada devoción, siempre bajo los reflectores y las cámaras de televisión, mientras va abandonando la celebración solemne de la Virgen Asunta al Cielo y el rezo del Rosario con los fieles que con Juan Pablo II y Benedicto XVI atestaban el patio de San Dámaso y la Plaza de San Pedro de Roma.

El papa Bergoglio se vale de la pachamama para intentar derrotar a la Guadalupana. La entronización del ídolo amazónico en el Altar de la Confesión en San Pedro no fue otra cosa que una declaración de guerra a la Señora y Patrona de las Américas, que al aparecer se a San Juan Diego derrotó los ídolos demoniacos y conquistó a los indios llevándolos a la adoración del verdadero y único Dios gracias a su mediación materna. ¡No es ninguna leyenda!

A pocas semanas de la clausura del acto sinodal que supuso la investidura de la pachamama en el corazón de la catolicidad, hemos tenido noticia de que el desastre conciliar del Novus Ordo Missae será objeto de más modernizaciones, entre otras la introducción del rocío en el Canon Eucarístico en sustitución de la mención al Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

Se trata de un paso más en la regresión hacia la naturalización e inmanentación del culto católico, rumbo a un Novissimus Ordo panteísta e idólatra. El rocío –entidad presente en el lugar teológico de la Amazonia tropical, como supimos por los padres sinodales–, aparece como el nuevo principio inmanente de la fecundación de la Tierra, que la transustancia en un todo interconectado en un sentido panteísta al que se asimilan y someten los hombres para la gloria de pachamama. Henos aquí hundidos en las tinieblas de un nuevo paganismo mundialista y ecotribal, con sus demonios y perversiones. Con esta enésima distorsión litúrgica, la divina Revelación se degenera en la plenitud del arcaísmo; de la identidad hipostática del Espíritu Santo, nos deslizamos hacia la evanescencia simbólica y metafórica del rocío, que la gnosis masónica había hecho suya desde hace tiempo.

Volvamos por un instante a las estatuillas idolátricas, con su singular fealdad, y a la declaración del papa Bergoglio al día siguiente de que las sacaran de Iglesia de Traspontina y las arrojasen al Tíber. Las palabras pronunciadas por el Sumo Pontífice tienen una vez más el hedor de una tremenda mentira: nos ha hecho creer que las estatuillas fueron prontamente rescatadas de las turbias aguas gracias a la intervención de los carabineros. Se queda uno pasmado al ver que un equipo de Noticias del Vaticano, coordinado por Tornielli y Spadaro, de Civiltà Cattolica, con reporteros y cámaras de la prensa oficial, no tuvieran tiempo de filmar e inmortalizar el rescate de las pachamamas. Resulta hasta inverosímil que una operación de semejante espectacularidad no llamase la atención de los viandantes, que con sus teléfonos celulares habrían podido filmarlo y difundirlo por las redes sociales. Nos sentimos tentados a preguntárselo a quien hizo tal declaración. Sin ninguna duda, esta vez también nos responderían con un elocuente silencio.

Hace ya más de seis años que nos envenenan con un falso magisterio, una especie de síntesis extrema de todas las equívocas afirmaciones del Concilio y de los errores postconciliares que se han propagado inconteniblemente sin que la mayoría repare en ello. Sí, porque el Concilio Vaticano II abrió algo peor que la Caja de Pandora: la Ventana de Overton, de un modo tan gradual que nadie se ha dado cuenta de la alteración que se ha llevado a cabo, de la auténtica naturaleza de las reformas, de sus dramáticas consecuencias, y ni siquiera se ha llegado a sospechar quién manejaba realmente los hilos de esta gigantesca operación subversiva, que el cardenal modernista Suenens calificó de «el 1789 de la Iglesia Católica».

Y así, a lo largo de las últimas décadas, el Cuerpo Místico se ha ido desangrando lentamente de su linfa vital en una incontenible hemorragia: el Sagrado Depósito de la Fe se ha ido dilapidando de a poco, los dogmas han sido desnaturalizados, el culto se ha ido secularizando y profanando, la moral ha sido saboteada, el sacerdocio vilipendiado y el Sacrificio Eucarístico protestantizado y transformado en un banquete amistoso.

Actualmente la Iglesia está exangüe , invadida por la metástasis, devastada. El pueblo de Dios avanza a ciegas, analfabeto y despojado de su Fe, sumido en las tinieblas del caos y la división. En las últimas décadas, los enemigos de Dios han utilizado una táctica de tierra quemada arrasando dos mil años de Tradición. En una aceleración inaudita, gracias a la carga subversiva de este pontificado apoyado por el potentísimo aparato jesuita, le están asestando a la Iglesia un mortífero golpe de gracia.

Al papa Bergoglio –como a todos los modernistas– es imposible pedirle claridad, ya que el sello distintivo de la herejía modernista es precisamente el disimulo. Maestros del error y expertos en el arte del engaño ,«se ocupan en conseguir que se acepte universalmente lo ambiguo, presentando su lado inocuo, que les servirá de salvoconducto para introducir el lado tóxico que al principio ocultaban» (P.  Matteo Liberatore S.J.). De ese modo, la mentira, terca y obsesivamente repetida, termina por hacerse cierta y ser aceptada por la mayoría.

Es también típicamente modernista la táctica de afirmar aquello que se quiere destruir, valiéndose de términos vagos e imprecisos, promoviendo el error sin formularlo con claridad en ningún momento. Que es ni más ni menos lo que hace el papa Bergoglio con su amorfismo que disuelve los misterios de la Fe, con su característica aproximación doctrinal con la que mestiza y derriba los más sagrados dogmas, como ha hecho con los relativos a la siempre Virgen Madre de Dios.

El resultado de este abuso de autoridad es que nos encontramos ante una Iglesia Católica que ha dejado de ser católica, un recipiente vaciado de su auténtico contenido para reemplazarlo con productos de pacotilla.

Es inevitable la llegada del Anticristo. Forma parte del epílogo de la historia de la salvación. Pero sabemos que es requisito imprescindible para el triunfo universal de Cristo y de su gloriosa Esposa. Aquellos de nosotros que no nos hayamos dejado engañar por estos enemigos de la Iglesia, enfeudados en el Cuerpo eclesial, tenemos que unirnos en un frente común contra el Maligno, ya hace tiempo derrotado, pero todavía en condiciones de hacer daño y provocar la perdición eterna de multitudes, pero a quien la Virgen Santísima, nuestra Corredentora, aplastará definitivamente la cabeza.

Ha llegado la hora de que actuemos. De manera inequívoca, sin dejarnos expulsar de esta Iglesia de la cual somos hijos legítimos y en la que tenemos el sacrosanto derecho de sentirnos en casa, sin que la odiosa horda de enemigos de Cristo nos haga sentir como marginados, cismáticos y excomulgados.

¡Ha llegado la hora de que actuemos! El triunfo del Corazón Inmaculado de María –Corredentora y Mediadora de todas las gracias– pasa por sus hijitos, sin duda frágiles y pecadores pero de carácter totalmente contrario a quienes militan en las filas enemigas. Pequeños, consagrados sin limitaciones a la Inmaculada por ser su talón, la parte más humilde y despreciada, la más odiada por el Infierno, pero que junto a Ella aplastarán la cabeza del monstruo infernal.

San Luis María Griñón de Monfort se preguntaba: «¿Cuándo tendrá lugar ese triunfo? Sólo Dios lo sabe. Nuestro deber consiste en velar y orar como recomendaba encarecidamente Santa Catalina de Siena: «¡Ay de mí, que muero y no puedo morir! No sigáis durmiendo en la negligencia; aprovechad al máximo el tiempo presente. Confortaos en Cristo Jesús, dulce amor. Sumergíos en la Sangre de Cristo crucificado, crucificaos con Él, escondeos en sus llagas, bañaos en su Sangre» (Carta nº 16).

La Iglesia está sumida en las tinieblas del modernismo, pero la victoria será de Nuestro Señor y de su Esposa. Queremos seguir profesando la Fe perenne de la Iglesia en medio del fragor que la asedia. Queremos velar con Ella y con Jesús en este nuevo Getsemaní del fin de los tiempos y hacer penitencia en reparación por las muchas ofensas que se les infligen.

+Carlo Maria Viganò

Arzobispo titular de Ulpiana

Nuncio Apostólico

19 de diciembre de 2019

(Traducido por Bruno de la Inmaculada /Adelante la Fe)

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La teología «mestiza» del papa Francisco

 

Entre las palabras que con más frecuencia se repiten en el vocabulario del papa Francisco está la de mestizaje. A este término Francisco le atribuye un sentido no sólo étnico, sino también político, cultural e incluso teológico. Lo hizo el pasado día 12, al afirmar que la Virgen «se nos quiso mestiza, se mestizó. Pero no sólo con el Juan Dieguito, con el pueblo. Se mestizó para ser Madre de todos, se mestizó con la humanidad. ¿Por qué? Porque ella mestizó a Dios. Y ese es el gran misterio: María Madre mestiza a Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, en su Hijo» (L’Osservatore Romano, 13 dicembre 2019). Lo sepa o no el papa Francisco, el origen de este concepto mestizo del misterio de la Encarnación está en la herejía de Eutiquio (378-454), archimandrita de un convento de Constantinopla según el cual después de la unión hipostática la humanidad y la divinidad de Cristo se fundieron para formar un tertium quid, una híbrida mescolanza que no sería propiamente Dios ni hombre. El eutiquianismo es una forma grosera de monofisismo porque sólo acepta en el Hijo de Dios encarnado una sola naturaleza resultante de esa confusa unión de la divinidad con la humanidad. A raíz de la denuncia formulada por Eusebio de Dorilea (el mismo que veinte años atrás había acusado a Nestorio), Flaviano, obispo de Constantinopla, congregó en 448 un sínodo en el que Eutiquio fue condenado y excomulgado por hereje. Eutiquio, apoyado por Dióscoro, patriarca de Alejandría, logró convocar otro sínodo en Éfeso que lo rehabilitó; Flaviano, Eusebio y otros obispos fueron agredidos y depuestos. En aquel entonces reinaba como papa San León Magno, que declaró nulo este último sínodo, al que denominó Latrocinio de Éfeso, nombre con el que pasó a la historia dicho conciliábulo. Tras dirigir a Flaviano una carta en la que exponía la doctrina cristológica tradicional (Denzinger, 143-144), el Papa animó a la nueva emperatriz Pulqueria (399-453) a organizar un nuevo concilio en la ciudad de Caldedonia, en Bitinia. En la tercera sesión del concilio se leyó la carta de León a Flaviano sobre la Encarnación del Verbo. En cuanto el lector terminó y calló, todos los presentes exclamaron unánimes: «Ésta es la fe de los Padres, ésta es la fe de los Apóstoles. Así creemos todos. Así creen los ortodoxos. Quien no crea así, sea excomulgado. San Pedro ha hablado por la boca de León» (Mansi, Sacrorum conciliorum nova et amplissima Collectio,VI, 971, Act. II).

Consiguientemente, el Concilio de Calcedonia definió la fórmula de fe que declaraba la unidad de Cristo como persona y de la dualidad de las naturalezas de la única Persona de Cristo, perfecto y verdadero Dios, única Persona  en dos naturalezas distintas. La definición dogmática de Calcedonia confiesa: «Uno solo y el mismo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros menos en el pecado; engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María Virgen, Madre de Dios en cuanto a la humanidad» (Denzinger 148).

Al igual que San León Magno, los protagonistas de Calcedonia, Flaviano y Pulqueria fueron elevados a la gloria de los altares, mientras que el nombre de Eutiquio se cuenta entre los de los heresiarcas.

Entre las numerosas variantes que han surgido del eutiquianismo a lo largo de los siglos se cuenta la de la kenosis, que se desarrolló en el mundo protestante mediante una extravagante interpretación  del  despojamiento o vaciamiento del que habla San Pablo en la carta a los Filipenses (2,7). La Iglesia lo entiende en un sentido moral, viendo en él la voluntaria humillación de Cristo que, a pesar de seguir siendo verdaderamente Dios, se humilló hasta ocultar su infinita grandeza en la humildad de nuestra carne. La doctrina de la kenosis sostiene por el contrario que el Verbo perdió de hecho sus propiedades divinas o renunció a ellas por completo. En la encíclica Sempiternus Rex del 8 de septiembre de 1951, Pío XII la refutó con estas palabras: «Repugna también abiertamente con la definición de fe del Concilio de Calcedonia la opinión, bastante difundida fuera del Catolicismo, apoyada en un texto de la Epístola de San Pablo Apóstol a los Filipenses [Fi.2,7], mala y arbitrariamente interpretado, esto es, la doctrina llamada kenótica, según la cual en Cristo se admite una limitación de la divinidad del Verbo; invención verdaderamente sacrílega, que, siendo digna de reprobación como el opuesto error de los Docetas, reduce todo el misterio de la Encarnación y de la Redención a una sombra vana y sin cuerpo».

Es absurdo pretender una limitación de la divinidad, porque el ser divino es infinitamente perfecto, simple e inmutable, y es metafísicamente incapaz de sufrir la menor limitación. Además, un Dios que renuncia a ser él mismo deja de ser Dios y de existir (cfr. Luigi Iammarone, La teoria chenotica e il testo di Fil 2, 6-7, en Divus Thomas, 4 (1979), pp. 341-373). Los neoeutiquianos niegan la verdad de razón según la cual Dios es el Ser por esencia, acto puro, inmutable en sus infinitas perfecciones, y rechazan la verdad de fe por la cual Jesús, en cuanto hombre-Dios, gozó a lo largo de toda su vida de la visión beatífica, fundamento de su divinidad. La teología del mestizaje del papa Bergoglio parece hacer suya esta postura, la misma que le atribuye Eugenio Scalfari, que en un artículo aparecido en La Reppublica el pasado 9 de octubre afirmó que según Francisco, «una vez encarnado, Jesús cesa de ser Dios y se vuelve hombre hasta la muerte en la cruz». El director de la Sala de Prensa Vaticana, que habló el mismo día, no desmintió a Scalfari, limitándose a decir que se trataba de «una interpretación libre y personal de lo que había oído», con lo que proyectó una sombra de grave sospecha sobre la cristología bergogliana. Se nos podría objetar que atribuimos al papa Francisco herejías que jamás ha expresado formalmente. Pero si es cierto que la censura de herejía sólo se puede aplicar a expresiones que niegan una verdad revelada, no es menos cierto que un hereje se puede manifestar mediante la ambigüedad de sus palabras, así como de sus actos, silencios y omisiones. Pudiera decirse que al papa Francisco se le podría aplicar lo que dijo de Eutiquio un eminente patrólogo, el padre Martin Jugie: «Resulta muy difícil conocer con exactitud la doctrina de Eutiquio sobre el misterio de la Encarnación, porque ni él mismo la conocía bien. Eutiquio era hereje porque sostenía obstinadamente fórmulas equívocas, falsas además en su propio contexto. Pero dado que dichas fórmulas se prestaban a explicaciones ortodoxas y algunas de sus afirmaciones a una interpretación benévola, queda la incertidumbre en cuanto a su verdadero pensamiento» (Enciclopedia Cattolica, vol. V (1950), col. 870, 866-870).

La teología de Francisco es mestiza porque mezcla verdad y error dando lugar a una confusa amalgama en la que nada es claro, determinado o preciso. Todo resulta indefinible, y el alma del pensamiento y del lenguaje parece ser la contradicción. Además de la Virgen, Francisco querría mestizar la Iglesia haciéndola salir de sí misma para mezclarse con el mundo, sumergirse en él y quedar absorbida por él. Pero la Iglesia es santa e inmaculada, como santa e inmaculada es María, Madre y modelo del Cuerpo Místico. La Virgen no es mestiza en el sentido que le atribuye Francisco, porque en Ella no hay nada de híbrido, oscuro o confuso. María es luz sin sombra, belleza sin imperfección, verdad incorrupta, siempre íntegra y sin mancha. Pidamos auxilio a la bienaventurada Virgen María para que nuestra fe tampoco sea una mescolanza y se mantenga siempre pura, impoluta y resplandeciente ante Dios y ante los hombres, como resplandeció en la noche de Navidad el Verbo Encarnado manifestándose al mundo.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

Roberto de Mattei
Roberto de Mattei enseña Historia Moderna e Historia del Cristianismo en la Universidad Europea de Roma, en la que dirige el área de Ciencias Históricas. Es Presidente de la “Fondazione Lepanto” (http://www.fondazionelepanto.org/); miembro de los Consejos Directivos del “Instituto Histórico Italiano para la Edad Moderna y Contemporánea” y de la “Sociedad Geográfica Italiana”. De 2003 a 2011 ha ocupado el cargo de vice-Presidente del “Consejo Nacional de Investigaciones” italiano, con delega para las áreas de Ciencias Humanas. Entre 2002 y 2006 fue Consejero para los asuntos internacionales del Gobierno de Italia. Y, entre 2005 y 2011, fue también miembro del “Board of Guarantees della Italian Academy” de la Columbia University de Nueva York. Dirige las revistas “Radici Cristiane” (http://www.radicicristiane.it/) y “Nova Historia”, y la Agencia de Información “Corrispondenza Romana” (http://www.corrispondenzaromana.it/). Es autor de muchas obras traducidas a varios idiomas, entre las que recordamos las últimas:La dittatura del relativismo traducido al portugués, polaco y francés), La Turchia in Europa. Beneficio o catastrofe? (traducido al inglés, alemán y polaco), Il Concilio Vaticano II. Una storia mai scritta (traducido al alemán, portugués y próximamente también al español) y Apologia della tradizione.

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adelantelafe.com

Cerca de 3 millones piden que Netflix cancele película blasfema sobre “Jesús gay”

A través de dos plataformas de recolección de firmas, Change.org y CitizenGO, un aproximado de tres millones de personas está pidiendo que Netflix cancele una película estrenada por Navidad, pero que presenta a Jesús como homosexual y a la Virgen María como prostituta.

La película satírica titulada “A Primeira Tentação de Cristo” (La primera tentación de Cristo) fue producida como un “especial de Navidad” por el colectivo de comedia brasileño Porta dos Fundos, y estrenada en la plataforma el 3 de diciembre. Ha sido lanzada con subtítulos en inglés, alemán, italiano y francés.

El filme no solo presenta a Jesús como a una persona que mantiene relaciones sexuales con hombres, sino que también retrata a la Virgen María como prostituta y a los apóstoles como un grupo de alcohólicos.

En Change.org la campaña fue lanzada hace dos semanas y ya cuenta con más de 2 millones 173 mil firmas que piden que el contenido sea retirado. Asimismo, se pide que la plataforma de streaming se retracte por haber “ofendido gravemente a los cristianos”.

En CitizenGO, por su parte, la campaña se lanzó el 11 de diciembre y ya cuenta con más de 741 mil firmas dirigidas a Reed Hastings, fundador y CEO de Netflix; Jeff Hensien, jefe del departamento de servicio al consumidor de Netflix; y Ted Sarandos, gerente de contenido de Netflix.

En la campaña de CitizenGO los firmantes aseguran que “no solo nos están atacando, sino que lo están haciendo en la Navidad, buscando el mayor escarnio y la mayor humillación posible contra nuestras creencias”.

El presidente de CitizenGO, Ignacio Arsuaga, condenó enérgicamente la película diciendo que “es una provocación en forma de película” y “una gravísima burla a escala internacional sobre nuestras figuras sagradas”.

“La película, en una supuesta clave de comedia, se llama ‘A Primeira Tentação de Cristo’ (La primera tentación de Cristo) y la produce un grupo brasileño llamado ‘Porta dos Fundos’, y no tiene otro objetivo que mofarse de los cristianos y sus creencias”, continúa Arsuaga.

Para firmar en Change.org ingrese AQUÍ y para CitizenGO AQUÍ.

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https://www.aciprensa.com/

Cerca de la Navidad, Netflix ofende a cristianos con película sobre “Jesús gay”

Interpretación de Jesús en la película / Crédito: Captura de YouTube

Una película estrenada recientemente por la plataforma de streaming Netflix, que presenta a Jesús como homosexual y a la Virgen María como prostituta, ha generado gran indignación de los cristianos, quienes han iniciado una campaña para que el filme sea retirado del catálogo.

La película satírica titulada “A Primeira Tentação de Cristo” (La primera tentación de Cristo) fue producida como un “especial de Navidad” por el colectivo de comedia brasileño Porta dos Fundos, y estrenada en la plataforma el 3 de diciembre. Ha sido lanzada con subtítulos en inglés, alemán, italiano y francés.

El filme no solo presenta a Jesús como a una persona que mantiene relaciones sexuales con hombres, sino que también retrata a la Virgen María como prostituta y a los apóstoles como un grupo de alcohólicos.

La indignación y molestia por parte de los fieles cristianos fue inmediata y se lanzó una campaña de recolección de firmas tanto en Change.org como en CitizenGO, con el fin de que Netflix retire el contenido blasfemo.

En Change.org la campaña lanzada hace una semana y ya cuenta con más de un millón de firmas. En CitizenGO, lanzada el 11 de diciembre, ya se suman más de 5 mil firmas.

Este tipo de “producciones siempre han sido blasfemas y utilizan la ‘libertad de expresión’ como una táctica para atacar, criticar y desensibilizar al público sobre la blasfemia y la burla de la fe (por supuesto, nunca tuvieron el coraje de hacer algo similar al islam y los musulmanes)”, señala CitizenGO.

La plataforma también dijo que esta producción es “absolutamente inaceptable”, ya que “nadie tiene derecho a ofender y atacar la fe de miles de millones de personas en todo el mundo”.

“Este tipo de producción ‘artística’ tiene solo una consecuencia obvia: desensibilizar a las personas y allanar el camino para una persecución más contundente contra los cristianos”, añadió.

Quien también se pronunció sobre el filme blasfemo fue el Obispo de Palmares (Brasil), Mons. Henrique Soares da Costa. El sábado 7 de diciembre dijo en un comunicado que la película es “burlona y extremadamente irrespetuosa” hacia la fe cristiana, e instó a los fieles a cancelar su suscripción a “como un regalo para Nuestro Señor”.

El Prelado lamentó que “en medio de la preparación para la Navidad del Señor, Netflix abofeteó la cara de todos los cristianos; escupió en nuestras caras, burlándose de nuestra fe”.

Mons. Soares dijo que estaba suscrito a la plataforma, pero decidió cancelar su contrato. “¡Tenía que deshacerlo! ¡Era lo menos que podía hacer! ¡Lo retiré y me sentí feliz, contento, como alguien que rinde homenaje a alguien muy querido!”, dijo.

El Obispo cree que, “indudablemente instigado por la fuerza demoníaca que ha inspirado tantos corazones y mentes en estos tiempos de neopaganismo”, Netflix ofreció como “especial de Navidad” este año “una película blasfema, vulgar e irrespetuosa hacia nuestro Dios y Señor Jesucristo y sarcástica con la fe de todos los cristianos”.

También resaltó que “con la excusa de la libertad de expresión, se permite toda la basura, se alaba todo el sarcasmo a la fe de los demás, cualquier cosa que rompa y erosione los cimientos de nuestra cultura y sociedad tiene fama de progreso”.

En otro punto de su texto, Mons. Soares invitó a reflexionar incluso a quienes  “no creen que Jesús es el Hijo de Dios.

“¿A dónde va una sociedad que no respeta la religión y la sensibilidad de las personas? ¿Cómo construiremos un espacio de tolerancia y respeto de esta manera? ¿Es bueno burlarse de los valores religiosos queridos por la gran mayoría de una sociedad, divertirse burlándose de realidades que son sagradas para muchos? ¿Netflix tenía el derecho moral de hacerlo?”, sostuvo.

“Si crees que esto es un grave error, te pido que, incluso si no eres creyente, ¡también puedes cancelar tu suscripción, en nombre de la salud de nuestra sociedad y la buena convivencia entre los brasileños! Cancele y diga la razón: ‘falta de respeto por la religión de los demás’”, señaló.

Según el Obispo de Palmares “nunca debemos permitir que se falten al respeto los valores y los legítimos sentimientos religiosos o morales de las personas, independientemente de la religión a la que pertenezcan”.

“Vivimos en un mundo de intolerancia. Solo el respeto genera comprensión y tolerancia”, aseguró.

Por el momento Netflix no se ha pronunciado sobre este tema.

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Comisión Bíblica: no se deben condenar las uniones homosexuales

A pedido del Papa, la Pontificia Comisión Bíblica, máximo organismo eclesial técnico en interpretación de las Sagradas Escrituras, ha emitido un informe sobre la visión antropológica en la Biblia en el que se revisa radicalmente la concepción de la homosexualidad.

“Una nueva y más adecuada comprensión de la persona humana impone una radical reserva sobre la exclusiva valoración de la unión heterosexual a favor de una análoga acogida de la homosexualidad y de las uniones homosexuales”, puede leerse en el estudio encargado por Su Santidad a la Pontificia Comisión Bíblica sobre la visión antropológica de la Biblia, que incluye una extensa atención al tema de la homosexualidad, cuya expresión concibe como “una expresión legítima y digna del ser humano”.

¿Será 2020 el año de la gran revisión de la concepción católica de la homosexualidad y las relaciones homosexuales? En principio, no parece hacer falta ser especialmente suspicaz para verlo probable. Aunque este informe no deja de ser eso, un informe, sin ningún valor doctrinal o pastoral hasta que el Papa tome alguna decisión al respecto, el hecho se suma a decenas de indicios a lo largo del último año que apuntan persistentemente en esa dirección.

El asunto es doble: por un lado, el concepto mismo de homosexualidad que, si bien en ningún caso tendría una valoración moral en sí misma, sí condiciona la respuesta doctrinal a sus expresiones concretas. Hasta ahora, el Catecismo de la Iglesia Católica considera la orientación homosexual como “objetivamente desordenada”, en el marco de una concepción del sexo encaminado tanto a la reproducción -cooperación cocreadora con Dios por parte del hombre- como a una complementariedad que va a ser imagen y figura de la relación de Cristo con su Iglesia. Si, en cambio, se impone una “nueva y más adecuada comprensión de la persona humana”, por citar palabras del informe, y se concluye, al modo de algunos obispos alemanes, que la homosexualidad es una condición tan ‘adecuada’ como la heterosexualidad, las conclusiones para la doctrina moral son potencialmente seísmicas.

Porque esa es la otra ‘pata’: las relaciones homosexuales. En la doctrina tradicional, que se remonta a antes de la propia Encarnación, la relación homosexual no solo estaba tajantemente condenada, sino que con el nombre clásico de sodomía se incluía entre los cuatro tipos de pecado que “claman la venganza de Yahvé”. Y pedir, como parece hacer la Pontificia Comisión, que se “acoja” análogamente a las uniones heterosexuales las homosexuales se nos antoja absolutamente incompatible con esta visión.

El ‘freno’ a un cambio en este sentido, incluso desde posiciones favorables y progresistas, era la repetida y unívoca condena a este tipo de relaciones en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en las Cartas de San Pablo.

Aparentemente, la Pontificia Comisión insinúa algún tipo de malentendido en esta concepción cuando sostiene que “según algunos”, “la Biblia poco o nada dice acerca de este tipo de relación erótica, que por lo tanto no debe ser condenada, también porque a menudo indebidamente se confunde con otros comportamientos sexuales aberrantes”.

Y concluye con un lenguaje que ya nos suena: “El examen exegético conducido sobre textos del Antiguo y del Nuevo Testamento ha hecho aparecer elementos que son considerados por una valoración de la homosexualidad, en sus implicaciones éticas. Ciertas formulaciones de los autores bíblicos, como las directivas disciplinarias del Levítico, requieren una interpretación inteligente que salvaguarde los valores que el texto sagrado intenta promover evitando, por lo tanto, repetir literalmente aquello que también trae consigo rasgos culturales de aquel tiempo. Será requerida una atención pastoral, en particular frente a las personas individuales, para llevar a cabo aquel servicio de bien que la Iglesia debe asumir en su misión para los hombres”.

Todo era cosa de los “rasgos culturales de aquel tiempo”, probablemente, y llevamos dos mil años en un trágico error.

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INFOVATICANA – Religión y Persona

 

CARTAS DESDE EL PURGATORIO: Corredención y Mestizaje

Según el cómputo mundano, hace ahora año y medio que llegué al Purgatorio. Salí de mi mundo conventual sin mucho estrépito y con cierto deseo de conseguir por fin la paz -anhelada y extrañada- a lo largo de mis últimos años de forzoso retiro monacal. Se me dijo al llegar, que eran muchas las manchas y heridas de mi alma y muchos los pecados, amén de innumerables faltas de amor al Señor acumuladas durante años. Por lo cual debía someterme a una curación intensiva que llevaría su tiempo, si es que en este lugar –fuera del tiempo-, pudiera utilizarse esta expresión.

El único deseo que tenemos los que moramos aquí, es conseguir ver el rostro de Dios, abrazar a Jesucristo –Dios y Hombre verdadero-, besar a la Virgen María y poder cantar durante toda la Eternidad las grandezas del Todopoderoso. Pobres de los que creen que el Purgatorio es incompatible con el Amor de Dios. Desgraciados los Pastores que esparcen entre sus ovejas la moderna teología de que se trata de un invento medieval. Ojalá descubran su existencia llegando aquí; no vaya a ser que se enteren desde fuera, desde ese lugar tenebroso del que ya nunca se podrá salir, aunque crean que está vacío.

El caso es que he conseguido de San Pedro mi tercer grado penitenciario. Mi trabajo me ha costado. Aquí la Justicia es de verdad y no como en el mundo, en donde las penas de cárcel y las sentencias están en manos de jueces corruptos, politiqueros y cobardes. Y por supuesto, aquí no existen esos llamados juicios mediáticos que recuerdo había en el mundo, por los que se podía condenar a un asesino terrorista a cuatro meses de pan y agua, mientras se le encasquetaban cuarenta años a un pobre albañil, por haber piropeado desde el andamio a una viadante feminista.

El caso es que, aunque sigo anhelando mi total liberación y mi paso a la vida celestial, dispongo ya de algunos privilegios. Mi Guardián me permite ahora poder estar enterado de algunas noticias eclesiales y políticas. Poder comentarlas como hacía en el mundo de los vivos. Y además, sin necesitar ayuda de novicios expertos en tecnología de las redes. Aquí hay una conexión de gran calidad y sin límite de tiempo, claro. Me han dado acceso a algunas páginas de noticias que me proporcionen datos actuales, para las sesiones de terapia que tenemos los que ya estamos en este tercer grado purgatorial y así poder ayudar –con mi experiencia de viejo monje-, a los que están como yo a la espera de llegar a la posesión de la Verdad.

Casi todos por aquí andan indignados (si se pudiera hablar así). No digamos San Pedro, que dice que el nivelazo que ahora hay en su Antigua Sede está más o menos por el betún. Se irrita al ver el nivelazo teológico, nivelazo de corrupción y -cuando más se enfada-, llega incluso a hablar de nivelazo satánico. Sin dejar, claro está, el nivelazo de vulgaridad.

Ayer, sin ir más lejos, había un ambiente desquiciado. Había llegado a la sala de lecturas una nota que decía que el Santo Padre se había estado riendo de la Corredención de María en nuestra Salvación. Ya se sabe que Jorge Bergoglio es un gran teólogo, pero esto parece que supera todas las imaginaciones. Claro, destrozar y fundirse en un par de frases toda una tradición que ha presentado a María como Corredentora, y decir que eso son tonteras (algunas almas del purgatorio europeas no entendían esa expresión), es tirar escombros y estiércol sobre la Virgen María y mucho más en el día de la Guadalupana.

Yo recuerdo de mis tiempos mozos, cuando los avanzadillos postconciliares rahnerianos y otras especies adyacentes, decían casi con lágrimas en los ojos y aires místicos, que a María había que quererla mucho, pero ¡¡cuidado!! porque por encima de Ella está el mismo Dios y no hay que pasarse. Con lo cual, estos listillos profanadores infectados de protestantismo, intentaban cargarse la mariología, queriendo aparecer al mismo tiempo como los más amantes de la Virgen. De hecho, el mismo Concilio relegó a la Virgen a un capitulillo, alegando que eso se hacía porque se quería mucho a la Virgen y para darle más importancia. Si se descuidan un poco, no la nombran ni en la bibliografía. Según ellos, durante siglos se había dejado de lado a Dios para fijarse en María. Claro, éstos acababan por dejar de lado a María y al final dejar de lado también a Dios, para centrase en el hombre. Así nos ha lucido el pelo.

Las palabras de Francisco no tienen desperdicio:

Cuando nos vengan con historias de que había que declararla esto, o hacer este otro dogma o esto, no nos perdamos en tonteras: María es mujer, es Nuestra Señora, María es Madre de su Hijo y de la Santa Madre Iglesia jerárquica y María es mestiza, mujer de nuestros pueblos, pero que mestizó a Dios.

Como siempre, esto ha desaparecido de la página de la Santa Sede, no vaya a convertirse la tontera en doctrina infalible. Y es que solamente la palabra dogma, produce en Francisco ardor intestinal e irritación neuronal. Dogma, verdades estables, eternas y reveladas. Puaj!! Cosas de teólogos.

Yo no sé cómo alguien puede pensar todavía que Francisco podría declarar el Dogma de María Corredentora o María Medianera de todas las Gracias. Ahora, los únicos dogmas son los del Cambio Climático y los Pecados Ecológicos, que seguramente estaban ya escritos en las Tablas de la Ley, pero como Moisés las rompió cuando vio que estaban adorando al Becerro Pachamamo, pues no se llegaron a conocer. Y como no había grabadoras ni celulares, pues por eso ha quedado escondido hasta el Pontificado Actual.

Volviendo al Sermón del pasado día 12 de los mortales, lo más gracioso visto desde aquí arriba, es el impulso que da a la teología del mestizaje: María mestizó a Dios. Algunas almas del purgatorio decían ingenuamente que puestos a eso, entienden mucho más claramente la idea de María-Corredentora que la idea de Maria-Mestizadora. Yo creo que debía ser algún alma purgante del siglo XIII que todavía no ha evolucionado.

Y la guinda del pastel bergogliano:

María mujer, María madre, sin otro título esencial. Los otros títulos —pensemos en las letanías lauretanas— son títulos de hijos enamorados que le cantan a la Madre, pero no tocan la esencialidad del ser de María: mujer y madre.

O sea, que ya lo saben. Cuando los hijos cantan las Glorias de María, no afectan a su esencialidad. Por eso, en la Distinguida Teología del Mestizaje, si yo digo en las letanías: Madre Inmaculada, no afecta a su esencialdad; y si digo Madre Castísima, no afecta a su esencialidad.

Lo que yo decía: Mucho amor a la Virgen , pero al final no queda nada en pie. Menos mal que aquí arriba, la Virgen no necesita bomberos pirómanos que vengan en su ayuda.

Consolatrix afflictorum. Miserere nobis.

(Sin que eso afecte a su esencialidad)

 

Fray Gerundio de Tormes
Dichos y Sentencias de un fraile tradicional
Tomado de:
adelantelafe.com/

Protesta contra los actos sacrílegos del papa Francisco

Nosotros, los abajo firmantes, clero y estudiosos laicos católicos, protestamos y condenamos los actos sacrílegos y supersticiosos cometidos por el papa Francisco, sucesor de Pedro, en relación con el reciente Sínodo de la Amazonia que ha tenido lugar en Roma.

Tales actos sacrílegos son los siguientes:

– El 4 de octubre, el papa Francisco asistió a un acto de adoración idolátrica de la diosa Pachamama[1].

– Permitió que este culto tuviese lugar en los Jardines Vaticanos, profanando también las cercanías de las tumbas de los mártires y la Iglesia del Apóstol Pedro.

– Participó de este acto de culto idolátrico bendiciendo una imagen de madera de la Pachamama[2].

– El 7 de octubre, el ídolo de la Pachamama fue colocado frente al altar de San Pedro y, después, llevado en procesión hasta el aula sinodal. El papa Francisco pronunció oraciones en una ceremonia que involucraba a esta imagen y, después, se unió a la procesión[3].

– Cuando la imagen de esta deidad pagana fue sustraída de la iglesia de Santa María in Traspontina, donde había sido sacrílegamente colocada, y lanzada al río Tíber por unos católicos ofendidos por tal profanación de la iglesia, el papa Francisco, el 25 de octubre, se disculpó por esta acción,y otra imagen de la Pachamama fue vuelta a colocar la iglesia[4]. Así pues, se comenzó otra profanación.

– El 27 de octubre, durante la Misa de conclusión del sínodo, aceptó un cuenco utilizado en los cultos idolátricos de la Pachamama, situándolo sobre el altar[5].

El propio papa Francisco confirmó que se trataba de ídolos paganos. En su disculpa del 25 de octubre por la sustracción de tales ídolos de una iglesia católica, las denominó Pachamam[6], el nombre de una falsa deidad de la madre tierra según las creencias paganas de Sudamérica.

El cardenal Walter Brandmüller, el cardenal Gerard Müller, el cardenal Jorge Urosa Savino, el arzobispo Carlo Maria Viganò, el obispo Athanasius Schneider, el obispo José Luis Azcona Hermoso, el obispo Rudolf Voderholzer y el obispo Marian Eleganti[7] han condenados distintos aspectos de estos cultos como idólatras o sacrílegos. Finalmente, también el cardenal Raymond Burke ha dado un juicio análogo en una entrevista.[8]

La participación en los cultos idolátricos fue anticipada por la declaración titulada Documento sobre la Fraternidad Humana, firmada por el papa Francisco y Ahmad al-Tayyeb, Gran Imán de la Mezquita de al-Azhar, el 4 de febrero de 2019.[9] La declaración afirmaba lo siguiente:

«El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son queridos por Dios en su Sabiduría, con la que Él creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente».

La participación de Francisco en estos cultos idolátricos indica que entendía esta declaración en sentido heterodoxo, el cual permite considerar la adoración de ídolos paganos como algo bueno y querido por Dios.

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Viganò: «No podemos permanecer indiferentes ante los actos idolátricos que hemos presenciado»

El arzobispo Carlo Maria Viganò urge a la re-consagración de la Basílica de San Pedro, a la luz de lo que él denomina como “la clamorosa profanación” que tuvo lugar entre sus muros, con los ritos de veneración de la estatua de la Pachamama.

En una nueva intervención sobre el Sínodo de la Amazonía, ofrecida a LifeSite News, el arzobispo Viganò ha declarado: “La abominación de la idolatría ha penetrado en el santuario de Dios y ha dado vida a una nueva forma de apostasía, cuyas semillas – que ya germinaron hace tiempo – están creciendo ahora con renovado vigor y eficiencia”.

Continúa: “El proceso interno de mutación de la fe, que ha tenido lugar en la Iglesia Católica durante décadas, ha tenido en este Sínodo su punto álgido, acelerando hacia la fundación de un nuevo credo, resumido en una nueva clase de culto [cultus]. En nombre de la aculturación, los elementos paganos están infestando el culto divino con el fin de convertirlo en un culto idolátrico”.

Los laicos y clérigos “no podemos permanecer indiferentes ante los actos idolátricos que hemos presenciados y que nos han dejado estupefactos”, insiste el arzobispo. “Es urgente que redescubramos el sentido de la oración, la reparación, la penitencia, el ayuno, los sacrificios, las florecillas y, sobre todo, del silencio y de la adoración ante el Santísimo Sacramento”.

En esta profunda entrevista (que adjuntamos íntegra), hablamos con el arzobispo Viganò sobre qué revela acerca del estado actual de la Iglesia el asunto de la Pachamama, que no es más que la conclusión lógica de otras “aberrantes” declaraciones acaecidas en el pontificado actual. También hablamos del documento final del Sínodo, que considera “es un ataque frontal contra el edificio divino que es la Iglesia”, de lo que el Sínodo nos descubre sobre la “sinodalidad”, y de lo que sus organizadores han conseguido.

Según Viganò, el “paradigma amazónico” tiende a “transformar” la Iglesia Católica, alineándola con la agenda “globalista” y haciendo de “pasarela para caminar hacia la Religión Universal”.

“Para nosotros, católicos, el horizonte de la Iglesia se oscurece por momentos”, dice. “Si este satánico plan tiene éxito, los católicos que se adhieran a él cambiarán, de facto, de religión, y el gran rebaño de Nuestro Señor Jesucristo se verá reducido a una minoría”.

“Esta minoría sufrirá mucho…”, pero triunfará. Concluye sus apreciaciones con unas provocativas y proféticas palabras de una mística y santa del siglo XIV, santa Brígida de Suecia.

Reproducimos aquí, íntegramente, nuestra entrevista al arzobispo Carlo Maria Viganò sobre el Sínodo de la Amazonia.

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RITO AMAZÓNICO Y OTRAS SOLICITUDES DE SÍNODO

 La creación de un nuevo Rito Amazónico tiene una base en el Documento Final del Sínodo.

De hecho, su § 119 dice: “El nuevo organismo de la Iglesia en la Amazonía debe establecer una comisión para estudiar y discutir, de acuerdo con los usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico”.

También en el artículo 117 del documento menciona que hay 23 ritos diferentes en la Iglesia e implica que ahora es necesario (§118) que se cree un nuevo rito “inculturado”.

Entonces, un lector normal podría imaginar que se solicita un solo rito uniforme, como los otros 23 ritos de la Iglesia. Pero, en realidad, no es tan simple. Después de llegar a esta primera conclusión, las cosas comienzan a complicarse. De hecho, en la Amazonía hay alrededor de 400 tribus indias diferentes. Entonces, para ser una Iglesia auténticamente “inculturada”, es decir, para adaptarse verdaderamente a la realidad concreta de cada tribu, la Iglesia Conciliar tendría que crear no un nuevo rito, sino cientos de nuevos ritos.

Hay más de 400 tribus en la Amazonía; los sacramentos deben adaptarse a cada uno …

Hay más de 400 tribus en la Amazonía; los sacramentos deben adaptarse a cada uno …

Por lo tanto, parece haber una contradicción en la solicitud de los obispos. Cuando piden permiso al Papa para crear un rito amazónico, parecen presentarlo como un nuevo rito, pero esta impresión es engañosa, porque se creará una nebulosa de ritos.

Ahora, no sé en qué punto esta solicitud de crear muchos ritos será diferente de lo que los misioneros progresistas ya están haciendo, ya que adaptan la misa para cada lugar que visitan. Una vez que el Vaticano II abrió la puerta para que la liturgia se modificara para complacer a diferentes grupos y pueblos ( Sacrosanctum Concilium 38), hemos visto todo tipo de misas “inculturadas”. Con respecto a la adaptación a las diversas “culturas”, las puertas han estado abiertas desde 1963, cuando se aprobó Sacrosanctum Concilum .

Hasta donde puedo ver, si Francis aprueba oficialmente este “rito amazónico”, solo significará una mayor aceleración en un proceso que ya se está moviendo a alta velocidad.

La única diferencia esencial es que los obispos están solicitando que se modifique la forma de los sacramentos. Preguntan en §118: “Es urgente formar comités de traducción y escritura para los textos bíblicos en los idiomas de las diversas regiones, con los recursos necesarios, preservando el asunto de los sacramentos y adaptándolos en su forma, sin perder de vista lo que es esencial “.

La reforma litúrgica de Pablo VI ya ha cambiado la forma tradicional de los sacramentos, causando mucha discusión sobre su validez. Ahora, los obispos están pidiendo una vez más que cambien, pero no a una forma determinada; piden pulverizar las formas de los sacramentos para hacerlos “accesibles” a las múltiples tribus amazónicas. Si el papa Francisco acepta esta solicitud en su exhortación apostólica final, el resultado será que muy probablemente los sacramentos dejarán de existir.

Creo que un Papa válido tiene el derecho de cambiar la forma de un Sacramento de una forma estable a otra forma estable. Por eso, en mi opinión, los sacramentos de Pablo VI siguen siendo válidos. Pero, no creo que un Papa pueda decir que las formas de los sacramentos son en adelante mutables para satisfacer las necesidades de cada grupo cultural. Si Francisco hace esto, irá más allá de los límites de su autoridad y prácticamente destruirá los sacramentos; dejarán de existir en las áreas que utilizarán este permiso.

Otros asuntos del Sínodo 

Otros tres temas, en mi opinión, pueden resumir este Documento Final :

    1. Todo el documento está dividido en diferentes “conversiones” que la Iglesia y Occidente deben hacer. La noción misma de conversión supone que uno está en pecado y necesita cambiar. Por lo tanto, el Sínodo y su Documento Final implican que toda la Iglesia Católica, no solo como existió hasta el Vaticano II, sino también la Iglesia Conciliar que vino después de ella, estaba y está en estado de pecado. Entonces, nos enfrentamos a una negación completa de todo lo que precedió al Sínodo para dar un nuevo paso: un gran paso hacia la “Iglesia con rostro amazónico”.

El Sínodo implica que el pasado de la Iglesia Católica estaba equivocado cuando llama a su conversión.

El Sínodo implica que el pasado de la Iglesia Católica estaba equivocado cuando llama a su conversión.

  1. Esta Iglesia “ideal” ofrecida a los católicos está modelada según los indios: sus creencias, su visión del mundo y su estilo de vida. Ahora, con respecto a las creencias religiosas, los indios son idólatras y fetichistas. Su visión del mundo, en la medida en que podemos admitir que tienen una, es la inmanencia de la divinidad en todo: la tierra, el agua, el aire, el fuego, así como en las criaturas vivientes: plantas y animales. Es decir, niegan un Dios Trascendente y Absoluto como profesa la Iglesia Católica. Su estilo de vida constituye la negación de todas las conquistas de la civilización con respecto a la moral y una negación de todos los sistemas de organizaciones sociopolíticas elaboradas por la historia. En resumen, es el Tribalismo , que es la etapa más radical del barbarie, solo superada por la anarquía completa.
  2. Creo que además de estos objetivos perversos (Elementos 1 y 2), también existe un interés concreto en declarar a la Amazonía como un área independiente , basada en el pretexto discutible de proteger a los indios, el bosque y la Tierra. Si los gobiernos locales quedan impresionados por este mito progresista, entregarán una enorme parcela de su territorio a “los indios”. En realidad, se lo darían a quienes controlan a los indios, una autoridad teocrático-tribalista completamente dominada por los líderes. de la teología de la liberación.

Si mi lector todavía tiene curiosidad por conocer otros errores en este Documento Final , le ofrezco la siguiente lista:

Primero , el Documento Final de los Obispos repite los mismos errores de Laudato Si, es decir:

    • Se entromete en temas que pertenecen al Estado, no a la Iglesia (§§ 10, 11, 28, 34, 35, 41, 70, 72, 73, 77, 84);
    • Toma una posición sobre el calentamiento global que contradice la ciencia (§§ 2, 11, 68, 77);

Para los obispos, construir centrales eléctricas en la Amazonía es criminal porque trasladan a algunos indios de la zona inundada, desde arriba , Tucuruí, Belo Monte y Jirau

Para los obispos, construir centrales eléctricas en la Amazonía es criminal porque trasladan a algunos indios de la zona inundada, desde arriba , Tucuruí, Belo Monte y Jirau

  • Ataca al capitalismo en oposición a los intereses de los indios y la ecología (§§ 10, 67-70, 71, 72, 73, 74, 84);
  • Defiende el comunismo y va incluso un paso más allá cuando predica el tribalismo (§§ 9, 17, 19, 43, 44, 59, 68, 71, 73, 76, 84).

Segundo , a estos errores, el Documento Final agrega otros:

  • Sobreestima el papel de la Amazonía en el equilibrio ecológico de la tierra (§§ 2, 6 11, 65);
  • Afirma que la Amazonia está siendo imprudentemente o criminalmente destruida (§§ 2, 6, 10, 47, 67);
  • Retrata a los indios como un grupo inocente e indefenso oprimido por personas civilizadas (§§ 30-33, 43);
  • Ataca a la civilización occidental en bloque y la presenta como culpable de tiranizar a los indios (§§ 14, 15, 27, 44, 49, 83);
  • Rechaza toda la catequización previa hecha por la Iglesia como “colonialista”, dirigida hacia el “proselitismo”, y siendo complaciente con oprimir a los indios (§§ 15, 54, 55, 56, 81);
  • Ataca la propiedad privada cuando se ejerce en la Amazonía (§§ 10, 45, 45, 67-70);
  • Acepta la idolatría de los indios como riqueza y beneficio (§§ 8, 9, 14, 25, 43, 52, 54, 56, 57, 58, 65, 74, 79, 80, 97, 108, 114) ;
  • Especialmente el culto a la Madre Tierra (§§ 10, 25, 66, 101);
  • Considera que el inmanentismo o panteísmo fundamental de su filosofía es un elemento positivo para comprender la unidad de la Creación (§§ 9, 14, 44, 73, 75, 81, 106, 108, 114);
  • Asume el cuidado ecológico de la “casa común”, que es la lucha por la ecología en todo el mundo (§§ 4, 18, 25, 33, 57, 60, 65, 66, 67, 70, 79, 82, 93, 102);
  • Fomenta una lucha de clases entre los indios contra los “colonialistas”, una lucha propia de la Teología de la Liberación (§§ 15, 16, 17, 18, 19, 30, 32, 33, 36, 42, 46-50, 70, 91).

La última pregunta es: ¿hasta qué punto Francisco incorporará todos estos errores, mitos y utopías en su próxima exhortación apostólica, que dará a estas conclusiones el respaldo de su autoridad?

Creo que incluirá todo lo que pueda, ya que fue el arquitecto principal de este Sínodo y su agenda. ¿Cuál es el obstáculo que podría obligarlo a detenerse? Es la “oposición silenciosa” de la Curia romana. En algunos meses sabremos lo que esta oposición pudo lograr al comparar los resultados del Documento Final del Sínodo con el texto de su próxima Exhortación Apostólica.

 

Atila Sinke Guimarães

 

http://www.traditioninaction.org

Card Burke y Mons. Schneider: Aclaración sobre el sentido de la fidelidad al Romano Pontífice

 

Ninguna persona objetiva puede negar a estas alturas la confusión doctrinal prácticamente generalizada en la Iglesia de nuestros días. Ante todo, esta ambigüedad se debe a ambigüedades en cuanto a la indisolubilidad del matrimonio, la cual se relativiza administrando la Sagrada Comunión a personas que cohabitan en uniones irregulares; se debe también a la creciente aprobación de los actos homosexuales, intrínsecamente contrarios a la naturaleza y a la voluntad revelada de Dios; a errores sobre la exclusividad de Nuestro Señor Jesucristo  y su obra redentora, la cual se relativiza con afirmaciones erróneas sobre la diversidad de religiones, y en particular al reconocimiento de diversas formas de paganismo y sus ritos en el Instrumentum laboris de la futura asamblea especial del Sínodo de Obispos para la Amazonia.

Ante esta realidad, la conciencia no nos permite quedarnos callados. Como hermanos en el Colegio Episcopal, hablamos con respeto y amor para que el Espíritu Santo rechace de manera inequívoca los evidentes errores doctrinales del Instrumentum laboris para la Asamblea Especial del Sínodo de Obispos para la Amazonia, y no consienta la práctica abolición del celibato sacerdotal en la Iglesia Latina mediante la aprobación de los llamados viri probati.

Como pastores del rebaño, expresamos con nuestra intervención nuestro gran amor por las almas, por la persona misma del papa Francisco y por el don de Dios del magisterio petrino. De no hacerlo, cometeríamos un grave pecado de omisión y egoísmo. Si guardáramos silencio, tendríamos una vida más tranquila, y quizás hasta seríamos objeto de honor y reconocimiento. Pero también sería un cargo de conciencia quedarnos callados. En este contexto, evocamos las palabras del futuro santo cardenal John Henry Newman (que será canonizado el próximo 13 de octubre): «Si le parece bien, brindaré por el Papa; con todo, brindaré primero por la conciencia y después por el Papa» (Carta al duque de Norfolk con motivo de la reciente protesta del Sr. Gladstone). Recordamos estas memorables palabras de Melchor Cano, que fue uno de los más eruditos prelados que participaron en el Concilio de Trento: «San Pedro no necesita que lo adulemos. Quienes defienden ciega e indiscriminadamente toda decisión del Supremo Pontífice son los que más socavan la autoridad de la Santa Sede; destruyen sus cimientos en vez de reforzarlos».

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Felices Pascuas de Resurrección

Resóndens autem Angelus, dixit muliéribus:  « Nolíte timére vos: scio enim, quod Jesum, qui crucifíxus est, quáeritis: non est hic: surréxit enim, sicut dixit.

Hablando el ángel, dijo: No temáis vosotras, pues ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, pues resucitó como lo dijo.

El blog 

!Les desea felices pascuas de resurrección!

López Obrador, comunista, neo promotor del «vericidio» de la masonería

El presidente de México, AMLO, en una de sus típicas arengas populistas -impronta de los demagogos izquierdistas de siempre-, ha informado que ha cursado sendas cartas al rey español Felipe VI y al papa Francisco, pidiéndoles que pidan perdón por los «abusos cometidos por los españoles y la Iglesia Católica durante la conquista del actual México»:

«Envié una carta al rey de España y otra carta al Papa para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos. Hubo matanzas, imposiciones. La llamada Conquista se hizo con la espada y con la cruz».

I. Las carabelas de la Fe

Las carabelas que salieron del puerto de Palos, el 3 de agosto de 1492, iban a la buena de Dios. La Santa María, la Pinta y la Niña, partían rumbo a lo desconocido.

Nadie lo sabía excepto Dios, y la Señora Santa María, cuyo nombre portaba la carabela capitana, y en cuyo honor diariamente dixeron la Salve, que la acostumbraban decir e cantar a su manera todos los marineros.[1]

La Fe católica no llegó a Latinoamérica por pura casualidad. En el siglo XVI, América fue evangelizada por un pueblo muy cristiano que tenía muchos santos. Había llegado la hora de Dios. Dios la eligió desde la eternidad, por eso la Fe Católica es el tesoro más grande de América Latina.

En la historia de Colón, de sus viajes y sus peripecias, muchos no ven, sino una página de relaciones humanas. Claro es, que la historia de Colón y la consiguiente colonización son una historia verdadera, pero su interpretación económica y política, no sería el único aporte a la historia de la humanidad.

Quien sigue con la debida atención los pasos, las aventuras, las tragedias, los triunfos de los Apóstoles, en el Libro de los Hechos, se da perfecta cuenta de que Dios se sirve de las ambiciones y de las pasiones humanas para inyectar a griegos y romanos primeramente y después a todo el mundo conocido la sublimidad de su Revelación.

«De todos modos, tal como reconoce Maltby, “fueran cuales fuesen los defectos de su gobierno, en la historia no hubo ninguna nación que igualara la preocupación de España por la salvación de las almas de sus nuevos súbditos”. Hasta que la corte de Madrid no sufrió la contaminación de masones e “iluminados» [por la Ilustración], no reparó en gastos ni en dificultades para cumplir con los acuerdos con el Papa, que había concedido los derechos del Patronato a cambio del deber de evangelización. Los resultados hablan; gracias al sacrificio y al martirio de generaciones de religiosos mantenidos con holgura por la Corona, en las Américas se creó una cristiandad que es hoy la más numerosa de la Iglesia católica […] A diferencia de lo ocurrido en Norteamérica, en Sudamérica el cristianismo y las culturas precolombinas dieron vida a un hombre y a una sociedad realmente nuevos respecto a la situación precolombina».[2]

II. Leyenda negra

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra leyenda significa, en su 4ª acepción, relación de sucesos que tienen más de tradicionales y maravillosos que de históricos y verdaderos. En este mismo diccionario encontramos que el adjetivo negra se refiere tanto a la opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI, (1ª acepción), opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada (2ª acepción), en otras palabras que no es como debería ser en realidad.

Sin lugar a dudas, se debe al fraile dominico Bartolomé de Las Casas la fundación de la leyenda negra sobre la obra de España en América.

Las exageraciones de Las Casas sirvieron para estimular la leyenda negra de la invasión española con la cruz y la espada, denigrándola en términos absolutos, sobre todo en la Brevísima relación de la destruición de las Indias. La obra, de 1542, fue ampliamente empleada por los luteranos contra la Iglesia, y por las grandes potencias europeas –Inglaterra, Francia, etc.– contra la hegemonía de España en ese tiempo.

Renombrados historiadores, entre ellos agnósticos y no católicos, demuestran que las acusaciones de las Casas no pasaron de ser un entresijo de deformaciones, exageraciones y rotundos errores.

De este vergonzoso batiburrillo, sale la increíble cifra de unos veinte millones de indios muertos por los españoles durante la conquista.[3]

Para Ramón Menéndez Pidal, Las Casas era un desequilibrado mental.

Holgadamente se hallaba Las Casas, en un ambiente profetista, situándose fuera de toda realidad, y ¡con cuánta sencillez falseaba por completo la verdad de todo lo que le rodeaba![4]

Se puede decir que la leyenda negra alcanza su mayoría de edad en el siglo XVIII, atacaba a España porque la España unificada que surge del final de la Reconquista y del reinado de los Reyes Católicos, la que va a descubrir el Nuevo Mundo y a convertirse en árbitro mundial durante trescientos años, alcanza ese papel por su identificación con una mentalidad, con una cosmovisión que es la que le otorga la religión católica. Y sobre esta base religiosa, el modelo político, social y cultural de la España Imperial responde, con sus aciertos y sus errores como toda obra humana, al Orden Social Cristiano que se ha desarrollado desde la idea del Imperio Romano, de la filosofía medieval, y de la moral cristiana. Y eso es lo que la Leyenda Negra pretendía desacreditar. Por supuesto, la Leyenda no actúa como un sujeto personal con vida propia, sino que es simplemente un medio, un instrumento, para crear una opinión generalizada, utilizado en la pugna que, durante los últimos siglos, ha vivido el mundo entre dos cosmovisiones, dos paradigmas filosóficos, que han configurado la historia de Occidente desde la desaparición del mundo antiguo: la mentalidad Tradicional, y el pensamiento de la Modernidad.[5]

La masonería bajo la guía de la Corona británica, atentó siempre contra las monarquías católicas, pero dejó en paz las Coronas protestantes, en las que no veían obstáculo para el liberalismo masónico. «Bolívar, San Martín, Sucre, O’Higgins, fueron masones de alta graduación, lo mismo que Miranda y otros líderes de la independencia; y también lo eran en España muchos de los políticos liberales y de los militares que favorecieron la emancipación».[6]

«Haced caso de este viejo incrédulo, que sabe lo que dice: la obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido convencernos de que sois los responsables de todos, o casi todos, los males del mundo. (…) Habéis permitido que todos os pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi sin discutir. No ha habido problema, error o sufrimiento histórico que no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre, ignorantes de vuestro pasado, habéis acabado por creerlo. Hasta el punto de respaldarlos. En cambio, yo (agnóstico, pero también historiador que trata de ser objetivo) os digo que debéis reaccionar en nombre de la verdad. (…) Tras un balance de veinte siglos de cristianismo las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas».[7]

Para los propugnadores de la nueva leyenda negra, resucitada por ocasión del V° Centenario, los conquistadores y colonizadores españoles y portugueses, y sus acompañantes, los misioneros católicos, habrían cometido en América un triple crimen:

1. Un crimen de gentes: por cuanto la conquista fue un «genocidio» en el que se exterminaron de 70 a 90 millones de indígenas.

2. Un crimen religioso: porque la evangelización hizo desaparecer los cultos aborígenes. La evengelización también la hicieron los indígenas, fue un proceso hecho por neófitos educados en conventos cristianos.

3. Un crimen cultural: porque a los indios se les quitó su historia de 40.000 años(¿?), y se los injertó en una historia ajena.

Olvidan que antes de la llegada de los europeos, en el Nuevo Mundo «la idolatría era criminal, en sí misma, destructora de la supervivencia de la “nación india”, por los sacrificios humanos, las constantes y mortales borracheras colectivas, la droga, la reducción de las cabezas de los recién nacidos, etc.».[8]

Al respecto, cada español tendría que haber matado tres indios por día laborable, y nueve los domingos durante 20 años…

Frente a estos datos asombra que incluso las publicaciones católicas a partir, o de un poco antes de 1992, barajen cifras completamente fantasiosas haciendo causa común con un terrorismo estadístico de inspiración marxista cuyo único fundamento es una delirante fantasía.

Angel Rosemblat, considerado por la Universidad de Cambridge como la mayor autoridad en demografía histórica de América, señala que en octubre de 1492 la población indígena de toda América alcanzaba 13,3 millones de habitantes.

Las culturas indígenas de acuerdo a los más exactos estudios científicos d renombrados antropólogos y paleontólogos no remontan más allá de 1.500 años A.C.

Y si se trata del concepto de civilización al de historia, la historia indígena, antes de la llegada de los europeos, no tiene más de 200 años.[9]

III. Cuestionado pedido de perdón

Decía el gran Papa León XIII: «Una característica distingue principalmente a Colón: al recorrer una y otra vez los inmensos espacios del océano iba tras algo mucho más grande y elevado que todos los demás. Esto no quiere decir que no lo moviese en nada el honestísimo deseo de conocer o de ser bien apreciado por la sociedad humana, o que desdeñase la gloria, cuyas penas más ásperas suelen estar en los hombres más valerosos, o que despreciase del todo la esperanza de obtener riquezas. No obstante, mucho más decisiva que todas estas razones humanas fue para él la religión de sus padres, que ciertamente le dio mente y voluntad indubitables, y lo proveyó a menudo de constancia y solaz en las mayores dificultades. Consta, pues, que esta idea y este propósito residían en su ánimo: acercar y hacer patente el Evangelio en nuevas tierras y mares».[10]

Sin embargo ante la celebración del V Centenario en 1992 se implantó, sobre todo desde las instancias eclesiales progresistas esa corriente indigenista que consideraron el V Centenario como la celebración de un etnocidio.

Así, Juan Pablo II en 1992 pidió perdón: «por las injusticias» de la colonia.

De la misma forma Benedicto XVI citando al «defensor de los indios» Las Casas, decía: «no es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales».[11]

Ni qué se diga de Franciscus, durante su visita a Bolivia en 2015, pidió perdón por los «muchos y graves pecados cometidos contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios».

La Carta de la Tierra y la Declaración universal del bien común de la madre tierra y de la humanidad, presentada esta última, en la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, Bolivia, en abril de 2010, no han tenido ni tienen otro fin que retornar a la idolatría y el paganismo mediante un sistemático y maligno proyecto, liderizado ahora por AMLO.

AMLO en el tren delirante de la nueva izquierda populista, busca el apoyo de los mexicanos para posteriormente perpetuarse en el poder, como los Castro en Cuba, Maduro en Venezuela y Morales en Bolivia, con la cantaleta de la conquista bajo la espada y la cruz.

No se puede pedir perdón por un «vericidio», es decir un colosal exterminio de la verdad.[12]


[1] COLÓN, CRISTÓBAL, Los cuatro viajes. Testamento.

[2] MESSORI, VITORIO, Leyendas  negras de la Iglesia.

[3] P. W. POWELL, Árbol de odio.

[4] MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. Su doble personalidad.

[5] Cf.: SÁENZ DEL CASTILLO Y CABALLERO, JAVIER, La leyenda negra hispanoamericana.

[6] IRABURU, JOSÉ MARÍA, Hechos de los apóstoles de América.

[7] MESSORI, VITORIO, Leyendas  negras de la Iglesia, Introducción. Hablando del Profesor de Historia  y Sociología de la Universidad de Bruselas Moulin, uno de los intelectuales más prestigiosos de Europa, cita sus palabras.

[8] DUMONT, JEAN, La Hora de Dios en el Nuevo Mundo.

[9] Cf.: CRISTIANDAD, documentos. Tres acusaciones indigenistas.

[10] LEÓN XIII, Carta Apostólica «Quarto abeunte saeculo», en el IV Centenario del descubrimiento de América.

[11] BENEDICTO XVI, 16-05-2017

[12] Cf.: CRISTIANDAD, documentos. Tres acusaciones indigenistas.

 

Germán Mazuelo-Leytón
Es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines.
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La Virgen preanunció hace 4 siglos en Quito la crisis de la Iglesia del siglo XX

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Introducción 

Que precisamente el siglo XX – en el que estamos inmersos todavía espiritualmente – es el tiempo de las tinieblas, el tiempo de la gran apostasía profetizado en la Sagrada Escritura… lo haría pensar también una extraordinaria aparición mariana que tuvo lugar hace algunos siglos.

Tiene toda la oficialidad de los reconocimientos eclesiásticos y, sin embargo – por alguna disposición misteriosa de la Providencia –, ha permanecido hasta ahora casi desconocida y está volviendo hoy a la luz.

Fue la misma Virgen la que pidió que su mensaje fuera dado a conocer en el mundo solamente en el siglo XX.

Se trata de las apariciones de la Virgen a la madre Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa (1563-1635), mística española que vivió y murió, con fama de santidad, como monja de la Inmaculada Concepción en Quito, en Ecuador.

Hoy está en curso el proceso de beatificación de la Madre Mariana, cuyo cuerpo – por otro lado – fue encontrado incorrupto y completo el 8 de febrero de 1906.

La Virgen se le presentó como la “Virgen del Buen Suceso” y la Iglesia – por medio de los obispos de Quito – aprobó la veneración de la Virgen con este título.

La devoción ininterrumpida del pueblo ecuatoriano, desde hace 400 años, llevó en 1991 a la Archidiócesis de Quito, con el permiso de la Santa Sede, a realizar la coronación canónica de Nuestra Señora del Buen Suceso como reina de Quito.

Pues bien, la particularidad de estas apariciones consiste precisamente en la petición de la Virgen a la vidente y a las monjas de su convento de que oraran y se ofrecieran en holocausto por los hombres del siglo XX.

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1988-2018. Especial consagraciones episcopales de Mons.Lefebvre

Lefebvre

El pasado 29 de junio se cumplieron 30 años de las consagraciones episcopales efectuadas por Mons. Lefebvre, que sin duda marcaron un hito en el postconcilio y cuya noticia no dejó indiferente a nadie.

Mucho ha llovido desde entonces; ha pasado más tiempo entre las consagraciones y el presente, que entre las mismas y el Concilio Vaticano II. Este hecho, y la propia figura del fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, sigue siendo a día de hoy un tema conocido muy superficialmente, rodeado siempre de espinas, heridas, prejuicios y autojustificaciones.

Dichas consagraciones supusieron un antes y un después, no sólo por la pena canónica que acarrearon -sin entrar en su validez o no-, sino porque también  fueron el pistoletazo de salida de lo que podríamos llamar el universo “ecclesia Dei”; toda una cadena de organizaciones y grupos que al amparo de disposiciones de Roma regularizaron su situación canónica.

No es nuestra intención en absoluto juzgar aquí a unos ni a otros, como ya hemos repetido en varias ocasiones, somos contrarios a la dogmatización de la acción, y todos deberíamos sentirnos hermanos siempre que mantengamos la misma fe, por mucho que alguien pueda discrepar de cómo actúa el otro en tal o cual punto. Desde Adelante la Fe siempre hemos apoyado, y lo seguiremos haciendo, a muchos grupos de corte tradicionalista, por mucho que haya cierta enemistad entre ellos o desacuerdo sobre cuestiones pragmáticas. No es de Dios dicha animadversión, ni el “punto de corte” debiera ser quien no actúa como yo no es hermano, sino “quien no tiene la misma fe”. Demasiados enemigos tenemos, como para pelearnos entre nosotros.

Con esta ocasión, hemos querido ofrecer un número especial de Adelante la Fe para que pueda conocerse mejor tanto lo ocurrido, como las motivaciones que llevaron a Mons. Lefebvre a consagrar cuatro obispos. Dicho análisis, a 30 años vista, debe hacerse desapasionadamente y de forma histórica, dado que a día de hoy las supuestas penas canónicas que se impusieron no tendrían validez al haber sido levantadas por Benedicto XVI. Nosotros, aunque cada uno tenga su opinión personal, ni damos ni quitamos razones, pero sí pensamos tienen un valor documental incalculable los documentos que ofrecemos hoy.

Ofrecemos en primer lugar un vídeo de la ceremonia, documento histórico de primer orden, por otro lado dos artículos, uno de Rorate Caeli que nos ofrece un riguroso análisis de los hechos desde un punto de vista imparcial de acontecimientos, y otro que en su día publicó sí sí no no, que representa uno de los mejores resúmenes de la postura que tuvo Mons. Lefebvre y la justificación que dio, lo cual constituye sin duda un documento excelente para formarse una correcta opinión de los hechos y posiciones que desencadenaron las consagraciones, independientemente de la valoración positiva o negativa que pueda darle cada uno.

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A treinta años de las consagraciones de monseñor Lefebvre: evocación de lo sucedido en 1988

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Julio 1987-Febrero 1988

La conmoción se había iniciado en los palacios vaticanos a primeros de julio de 1987, cuando llegó la noticia de la homilía pronunciada por monseñor Lefebvre en la misa de las ordenaciones sacerdotales celebradas en Ecône el 29 de julio del mismo año. La primera alusión fue al encuentro de dirigentes religiosos que había tenido lugar en Asís hacía unos meses, hecho histórico que hasta el día de hoy tiene perplejos a los católicos tradicionalistas. Lefebvre declaró:

Jamás en la historia se ha visto que el Papa se convierta en una especie de guardián del panteón de todas las religiones, como he recordado, transformándose en el pontífice del liberalismo.

Díganme si alguna vez se ha dado semejante situación en la Iglesia. ¿Qué podemos hacer ante tal realidad? Ciertamente llorar. Cómo lamentamos, cómo se nos desgarra el corazón y nos embarga el dolor. Daríamos la vida, derramaríamos nuestra sangre para cambiar esta situación. Pero la situación es tal, la obra que nos encomendado nuestro Buen Señor, que ante las tinieblas que envuelven a Roma, la obstinación de las autoridades romanas en su error, su negativa a regresar a la Verdad y a la Tradición, me parece a mí que el Señor pide que la Iglesia continúe. Por lo tanto, es probable que antes de rendir al buen Dios cuenta de mi vida tenga que consagrar algunos obispos.

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Ni cismáticos ni excomulgados

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[Original publicado en Julio de 1988]

Católicos en la encrucijada

Pareciera que desde el Concilio Vaticano II los católicos se sintiesen constantemente obligados a elegir entre verdad y obediencia, que viene a ser lo mismo que decir entre ser herejes o cismáticos. Así, limitándonos a unos pocos ejemplos, el católico se ha visto obligado a escoger entre la encíclica Pascendi de San Pío X, que condena el modernismo como síntesis de todas las herejías y la actual orientación eclesial, abiertamente modernista, que no cesa desde el órgano de la Santa Sede de elogiar el modernismo y a los modernistas (véanse, por ejemplo, los repetidos elogios de Gallarati Scotti, amigo del joven Montini, en L’Osservatore Romano del 7 de julio de 1976, 14 de enero de 1979, 5 de junio de 1981, etc.) y de denigrar a San Pío X, cuya encíclica sobre el modernismo fue calificada en su septuagésimo aniversario de «revelación falta de rigor histórico»(L’Osservatore Romano, 8 de septiembre de 1977). Se ha visto obligado a elegir entre el mónitum del Santo Oficio de 1962 que condena las obras del jesuita Teilhard de Chardin por abundar «en tales ambigüedades, o más bien errores tan graves, que ofenden a la doctrina católica» y la actual orientación eclesial, que no vacila en citar dichas obras, incluso en discursos pontificios, y que en el centenario del nacimiento del jesuita apóstata (como lo ha llamado R. Valnève) ha exaltado con  en  una carta del Secretario de Estado de Su Santidad, cardenal Cassaroli, la «riqueza de pensamiento» y el «innegable fervor religioso» (L’Osservatore Romano, 10 de junio de 1981, provocando la reacción de un grupo de cardenales (V. Sí sí, no no, año VII, nº 15, p.15).

Se ha visto obligado a elegir entre la invalidez -ya definida- de las ordenaciones anglicanas (León XIII, Apostilicae curae, Dz. 1963-1966) y la actual orientación eclesial, en virtud de la cual un Romano Pontífice participó por primera vez en 1982 en la catedral de Canterbury en un rito anglicano, bendiciendo a la multitud juntamente con el primado laico de dicha secta herética y cismática, el cual en el discurso de recepción había reivindicado para sí, sin que nadie lo contradijera, el título de sucesor de San Agustín [de Canterbury], el católico que evangelizó la Inglaterra y la hizo católica (V. Sí sí no no, año VIII, nº20).

Se ha visto obligado a elegir entre la condena ex cathedra de Martín Lutero (Exurge Domine, Dz. 741 ss.) y la actual orientación eclesial, que, al conmemorar el V centenario del nacimiento del heresiarca alemán, declaró en la carta firmada por S.S. Juan Pablo II que hoy, gracias a «la investigación conjunta por parte de estudiosos católicos y protestantes  (…) se ha llegado a determinar la profundidad religiosa de Lutero» (L’Osservatore romano, 6 de noviembre de 1983).

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Metropolitan, Vaticano y paramentos sagrados

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La web “Ecclesia” del 9 de mayo de 2018 nos informa de que algunos eclesiásticos cedieron en alquiler paramentos sagrados y reliquias de Papas a las estrellas del “Metropolitan Museum” de Nueva York.

En la inauguración de la “Met Gala 2018”, un evento benéfico de moda, organizado por el “Metropolitan Museum of Art” de Nueva York, hubo una gran muestra (titulada: “Cuerpos paradisíacos: moda y religión en el imaginario católico”), con un gran desfile de moda de estrellas del cine y de la música americana.

Algunas actrices desfilaron travestidas de Papas, con casullas, capas pluviales y con mitra en la cabeza. Desgraciadamente, alrededor de cuarenta paramentos sagrados pertenecidos a Papas, a partir de Pío IX hasta Juan Pablo II, provenientes de la Sacristía de la Capilla Sixtina, fueron cedidos en alquiler hasta octubre de 2018 al “Met”, después de una gran negociación durada alrededor de 2 años.

La escena es una verdadera profanación de objetos sagrados y bendecidos, que son utilizados para la celebración de los sagrados Oficios y que, después de la Reforma litúrgica de 1968, fueron encerrados en la Sacristía y remplazados por ornamentos más “modernos”.

En la muestra se exponen creaciones exclusivas de las principales casas de alta moda y, en una parte separada, se muestran al público los 40 paramentos sagrados hechos llegar desde la Ciudad del Vaticano, con la cual los comisarios de alta moda Andrew Bolton y Anne Wintour contrataron las piezas y los precios.

“Alta moda mundana y paramentos sagrados”: un acercamiento imposible como el del diablo con el agua bendita.

Lo que sorprende más es el hecho de que algunos obispos y cardenales se esforzaron para ayudar a los gestores de la muestra de moda a organizar el desfile con los paramentos sagrados pertenecidos a los Papas de los últimos dos siglos. Presenciaba el desfile también el cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan.

La web “Ecclesia” nos informa de que la pareja Bolton&Wintour estableció acuerdos con el arzobispo George Gaswein, secretario de Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia, en mayo de 2017. Bolton le pidió que le alquilara los paramentos sagrados antiguos que ya no se utilizan con la Liturgia renovada en 1968 y los pondrían en un marco de creaciones realizada por varios grandes estilistas.

Sin embargo, el solo permiso del arzobispo Gaswein no bastaba para tener los preciosos paramentos de misa y los dos estilistas debieron ir a Roma unas diez veces, como explica el New York Times, para reunirse con otros prelados vaticanos para obtener la autorización para alquilar los paramentos.

Uno de los comisarios de los Museos Vaticanos, Anrnold Nesselrath, puso en contacto a los estilistas americanos con Barbara Jatta, la nueva directora de la colección de la Sacristía de la Capilla Sixtina, que preguntó cuántos paramentos hacían falta y se llegó a alquilar alrededor de 40 paramentos sagrados.

Pero surge un problema. En efecto, los paramentos que se debían alquilar pertenecen al Oficio de las Celebraciones del Sumo Pontífice, del que es responsable Monseñor Marini (el Maestro de Ceremonias del Papa). Por tanto, es necesario pasar por él. Él, recibida la propuesta, la envía a la Secretaría de Estado. En este punto, el portavoz vaticano Greg Burke informa de que el procedimiento no necesita del placet del Papa.

El asunto está arreglado. Bolton consigue llevar al “Met” incluso la tiara de Pío IX (con 19.000 piedras preciosas). Entre las piezas expuestas hay una dalmática de Pío IX, una casulla de Pío XI, una capa pluvial de Benedicto XV y los zapatos rojos de Juan Pablo II.

En Nueva York, Bolton es ayudado por el jesuita James Martin, nombrado por el papa Francisco Consultor del Secretariado para las Comunicaciones del Vaticano, que le sugiere que involucre al cardenal Gianfranco Ravasi (el Ministro de Cultura vaticano), el cual acepta gustoso esponsorizar la muestra y se reúne en febrero con una delegación del “Met”.

El resto es crónica actual, sacrílega y blasfema: un desfile de Vírgenes con Cruces impresas en las piernas y en las partes íntimas del cuerpo de las distintas estrellas.

El desfile era previsible, a pesar de que fuera colateral a la muestra. Es difícil decir que, por parte vaticana, se permitió la muestra, pero no la gala. La web “Ecclesia” nos informa de que en ella participaron incluso los cantores de la Capilla Sixtina.

Estos tristes espectáculos nos hacen ver con nuestros propios ojos lo grave que es la crisis espiritual, dogmática y moral que agita el ambiente eclesial actual. ¿Qué hacer? “Oración, penitencia” y pedir al Señor que acorte, si es posible, la agonía que está padeciendo la Iglesia desde hace alrededor de 50 años.

Erasmus

(Traducido por Marianus el eremita)

Por SÍ SÍ NO NO

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Papismo

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Alejandro Bermúdez es un periodista “oficialmente católico”, de esos que pueblan las redacciones de algunos medios oficiales u oficiosos de la Iglesia, sean periódicos, blogs o canales televisivos. No carece de oficio el hombre. En épocas de Benedicto XVI solía, incluso, ofrecer a los televidentes de EWTN algunos programas que podrían calificarse de buenos. Pero desde hace un tiempo ha incurrido en algunos casos de fake news emulando en esto al maestro del género, el ahora renunciado Monseñor Darío Viganó, famoso por fraguar una carta del Papa Emérito.

Cuando en septiembre del año pasado un grupo de católicos, formado en su mayoría por profesores universitarios, firmamos la Correctio filialis dirigida al Papa Francisco, Bermúdez escribió en ACI Prensa que unos “lefevristas” acusaban de herejía al Papa. Para colmo, la afirmación, absolutamente falsa, encabezaba la nota a modo de título. Ahora, en su programa Cara a Cara que se transmite por EWTN, la emprende contra mi hermano, Antonio Caponnetto, y mi querido y viejo amigo Hugo Verdera, a quienes acusa de no ser “comentaristas católicos” y de “antipapismo”.

Por empezar, ninguno de los dos involucrados es, ni fue, ni se presenta, ni se presentó jamás como “comentarista católico”, oficio cuya existencia ignorábamos hasta que Bermúdez nos la reveló. Ambos son, sencillamente, intelectuales católicos, que procuran difundir la Fe y defenderla frente a tantos errores e impiedades como abundan en estos días. Pero dejemos esto de lado; lo que realmente nos asombra es esta neo categoría de papismo, con su correspondiente antinomia, antipapismo, que al parecer Bermúdez identifica sin más como la nota esencial y sine qua non para revistar en las filas de los comentaristas católicos.

Esta categoría de papismo resulta cuanto menos extraña en alguien que se dice católico. De papistas suelen acusarnos a los católicos algunos herejes; por ejemplo, los anglicanos que durante siglos (hoy menos) identificaron a los católicos con ese mote de inequívoco sentido peyorativo. Para estos herejes los católicos “adoramos al Papa” y aunque cierta papolatría hodierna puede inducirlos a semejante idea, el hecho es que nada más falso que los católicos seamos papistas. Los católicos creemos firmemente en el Primado, de caridad y de jurisdicción, del Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, el Romano Pontífice, al que el mismo Jesucristo instituyó como piedra angular de su Iglesia en la persona del Apóstol San Pedro, al que confió la misión de apacentar el rebaño y de confirmar en la Fe a todos los cristianos. Para ello le dio el don de la inerrancia, exclusivamente en materia de las verdades de Fe que forman el inmutable depósito de la Revelación.

Esta verdad, divinamente revelada (Mateo, 16, 18; Lucas, 22, 32), enseñada y sostenida por las Padres de la Iglesia como San Ignacio de Antioquía y San Agustín, defendida por los Doctores como Santo Tomás (Contra errores Graecorum, pars 2 cap. 32, corpus) y declarada como dogma de fe por el Concilio Vaticano I, es para los católicos una verdad incuestionable e innegociable y la sostenemos con toda firmeza. Pero en estos días que corren sucede algo paradójico, digno de una paradoja chestertoniana: esta verdad debemos defenderla sobre todo frente a ciertos papistas y a algunos campeones de la papolatría. Porque son precisamente estos papistas los que, por un falso sentido de la obediencia y una carencia total de un adecuado y justo juicio crítico, cierran los ojos y callan frente a los más que notorios intentos de acabar con el Papado, intentos a los que el Papa Francisco parece, en ocasiones, dar algo más que aliento.

De la mano de un ecumenismo extraviado y de una pavorosa protestantización de la Iglesia se viene difundiendo desde hace ya bastante tiempo una eclesiología confusa cuando no falsa en cuyo marco la primacía del Papado resulta tremendamente debilitada en aras de una indefinida “colegialidad” y de una vaporosa “sinodalidad”. Es dolorosamente cierto que el Papa Francisco vive alentando estas ambigüedades con gestos y palabras que, en ocasiones, son directamente escandalosas. Una Iglesia sinodal en cuya cima está el pueblo a modo de una pirámide invertida, una creciente y alarmante concesión de facultades, hasta ahora exclusivas del Romano Pontífice, a las Conferencias Episcopales y, fundamentalmente, una expresa proclamación de una apertura a la “conversión del Papado” para que su ejercicio  “lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización” (Evangelii gaudium, 32) son palabras y hechos suficientemente graves que debieran hacer sonar las alarmas de los papistas ilustrados como Bermúdez. Pero no dicen ni pío y encima tildan de antipapistas y de herejes a los pocos que nos animamos a levantar la voz.

En realidad, el papismo es un vicio del catolicismo que viene de bastante atrás en el tiempo. Es un típico vicio por exceso. Amar al Papado, defenderlo de sus detractores, rogar a diario por el Papa para que Dios lo conserve y no permita que caiga en manos de sus enemigos es, sin duda, una virtud católica. Pero como toda virtud puede convertirse en vicio por exceso. Tal exceso consiste en una obediencia ciega, incapaz de discernir entre el magisterio infalible, el magisterio ordinario y las meras opiniones y, en el extremo, en una vergonzosa obsecuencia que paraliza el juicio e impide, incluso, el ejercicio de la oportuna corrección cuando ella se impone y en los términos adecuados.

En mis tiempos jóvenes, antes del Concilio, era frecuente oír esta frase a la que yo adhería como tantos: “prefiero equivocarme con el Papa a tener razón”; y se añadía: “si el Papa se equivoca él tendrá que dar cuentas a Dios, no yo”. Pero estábamos redondamente equivocados. Aquello era un exceso de piedad filial que no discernía ni distinguía ningún matiz, aunque por entonces no tenía mayores efectos negativos habida cuenta de los grandes papas que nos tocaron en suerte. Sin embargo, repito, era un error; en primer lugar porque si el Papa hablaba ex cathedra entonces no se equivocaba y, por ende, yo no podía tener razón; y si era un caso de magisterio ordinario sólo se me pedía un religioso acatamiento que por ser religioso no podía ser nunca ni ciego ni irracional. En cuanto a que si el Papa se equivoca el único responsable ante Dios es él, también es un grave error: si el Papa se equivoca y yo pudiendo y debiendo hacerlo no lo corrijo lo más probable es que el Papa y yo nos vayamos juntos al infierno.

A la luz de lo que vino después, aquella excesiva y en ocasiones irracional obediencia al Papa fue dejando lugar, en algunos casos, a un mejor discernimiento; en otros, lamentablemente, a esta ciega papolatría que no ve, ni discierne y, lo peor, acusa y ataca a quienes con dolor nos sentimos, a veces, en la obligación moral de decir que el rey está desnudo. Así ocurrió con quienes, en su momento, firmamos la Correctio filialis. Más dolorosa que la ausencia total de respuesta del Papa fue la andanada de críticas y de reproches a la que nos vimos sometidos. También fue muy doloroso ver como se trataba, con frecuencia, de explicar lo inexplicable: a más de un eximio tomista hemos visto empeñado en demostrar que el capítulo ocho de Amoris laetitia se corresponde con la enseñanza moral de Santo Tomás.

No es esto lo que Dios nos pide, ni lo que la Iglesia enseña, ni lo que nos dice el ejemplo de muchos santos. Amar al Papado es uno de los signos distintivos de los católicos. Es cierto. Por eso, hoy más que nunca necesitamos renovar nuestra adhesión a la Cátedra de la Unidad y nuestra Fe en el Primado de Pedro pero para oponernos, ante todo, a la creciente ofensiva del papismo.

Por Mario Caponnetto

MARIO CAPONNETTO

Nació en Buenos Aires el 31 de Julio de 1939. Médico por la Universidad de Buenos Aires. Estudios de Filosofía en la Cátedra Privada del Dr. Jordán B. Genta. Curso de doctorado en Filosofía de la Universidad Austral. Profesor de Antropología y Ética en la Universidad Fasta (Mar del Plata). Ha publicado varios libros y trabajos sobre Ética y Antropología y varias traducciones de obras de Santo Tomás.
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Cara Dura

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Creánme o no tirios y troyanos, en la gélida noche argentina del 8 de junio, me he enterado de tres cosas que ignoraba. La primera que existe un amondongado sujeto llamado Alejandro Bermúdez; y que por cierto no debe ser confundido con su homónimo, el nadador colombiano, apodado precisamente el Flaco. La segunda, que el ente carnoso, entre otros menesteres ilustres, dirige un programa televisivo titulado “Cara a Cara”, sin que sepamos aún si su objeto propio versa sobre el lifting facial o el identikit. Y la tercera, que en la edición del mencionado programa con fecha 6 de junio de este 2018 (cfr.minuto 50 y ss de https://youtu.be/F9xoj0N3Sx8) , el célebre saín –que para abreviar llamaremos nomás Alejandro Bermúdez- se ha ocupado de mí, desbarrando de dislate en falacia y de mentira en canallada.

Viene a decir el Alejandrino –con ripios,¡ay! en la prosodia, la fonología y la sintaxis- que he “caído en el abismo antipapista y lefevbrista, que simplemente” me “hacen incompatible con un comentarista católico”. Que he “dejado de ser un comentarista católico”, por mi “antipapismo irracional y apocalíptico”; y que el “proceso sistemático de negación de la autoridad pontificia del Papa Francisco” me convierten en “herético”, pues eso “es negar la realidad del Espíritu Santo que gobierna a la Iglesia”.

Dá vergüenza ajena que este señor Bermudo hable de quien no conoce ni su vida ni su obra, ni su pensamiento ni su acción; y que movido por su obsecuencia a los altos mandos eclesiales que lo rentan, se arrogue el derecho a dividir las aguas de los ortodoxos y de los herejes,con un maniqueísmo que lo degrada,ridiculiza y abaja. Esto no sólo es “irracional” sino moralmente pecaminoso, penalmente injuriante e intelectualmente mendaz. Esto, para decirlo de una vez, es la zafaduría propia de un maleducado.

Dá mayor vergüenza que confunda el deber canónico de los fieles de señalar los yerros de sus pastores y aún el del Pontífice con el antipapismo, que es negación de la institución petrina. Precisamente el núcleo de la herejía luterana a la que Francisco ha rendido homenaje público  hasta la indecencia.

Lastimoso es que utilice la palabra “apocalíptico” como adjetivo descalificante, rozando así dos herejías, la del socinianismo y la del dominionismo; e incurriendo en la torpeza vulgar de sinonimizar al Apocalipsis con la maldad. Ridículo además, si no fuera trágico, que el caballero de la triste pantalla carezca del discernimiento básico para no advertir la distancia que hay entre un “proceso sistemático de negación de la autoridad pontificia” y el  proceso desgarrador que vivimos los católicos genuinos, teniendo que señalar este tránsito del Iscariotismo a la Apostasía que conduce hoy el Cardenal Bergoglio.

En dos cosas no obstante acierta  el bermudo, y me place reconocérselo. La una es que no soy un comentarista católico. ¡Válgame la Virgen Santa si lo fuera! Para oficio de tan poca monta están el morcón y sus socios. A Dios le pido que me haga apóstol, misionero, testigo, apologeta, el último de sus bautizados fieles o el ignoto confesor de la Fe, la ínfima semilla caída en el surco. Pero comentarista católico, no.

El acierto segundo es que el Espíritu Santo gobierna a la Iglesia (Catecismo, 811). De allí la magnitud de la osadía de Francisco, cuando sostiene que “el Paráclito parece como si fuera un apóstol de Babel” (15-3-2013); cuando lo llama “calamidad y desastre”(4-5-2018); cuando lo pone como artífice de la unidad con los pastores evangelistas pentecostalistas (25-5-2015); cuando cree que antes de su gestión aperturista y sincretista la Tercera Persona ha “vivido en una jaula”, que habría sido la misma Iglesia (23-2-2018); o cuando incurre en bromas zafias contra la Santa Trinidad(25-3-2017), faltando ostensiblemente al Segundo Mandamiento.

Mientras escribimos este descargo, llega desde Roma la infausta noticia de que este destratador serial del Espíritu Santo acaba de conferirle el rango de beato y mártir a Monseñor Angelelli, agente mil veces documentado de la subversión marxista,traidor contumaz a la Fe Católica y operador activo de una de las principales agrupaciones armadas terroristas en los años setenta del siglo XX. No sabemos qué subterfugio, eufemismo, elipsis o sandez sacará a relucir ahora el papólatra Bermúdez de su sotobarba o de su bandullo.

De mi parte, diré a secas y con dolor, una vez más, que este tipo de felonías prueba que la cabeza actual de la Iglesia está en manos de un personaje contumazmente siniestro, dispuesto a todo para ultrajar a la Esposa. Bergoglio sabe muy bien que Angelelli no murió por causa de la Fe Católica, sino que militó en su contra desde el partisanismo rojo, hasta que un simple accidente atomovilístico se lo llevó de la tierra. Bergoglio sabe muy bien que los verdaderos mártires en aquella contienda que ensangrentó a la Argentina, no son el obispo zurdo con sus compañeros de malandanzas. Son las víctimas de  su despliegue criminal, análogo en lo esencial con las perrerías del bolchevismo.

El Diccionario de la Real Academia Española registra con propiedad entre sus páginas el término caradura, para aludir a la persona que actúa con desvergüenza, descaro o falta de respeto. Más propiamente aún –añade- al sinvergüenza o desfachatado. De allí que Alejandro Bermúdez le haría un favor inmenso a su teleaudiencia si trocara el nombre de su programa por éste aún más castizo y veraz que venimos a sugerirle: CARADURA.

Me dicen algunos amigos que morigere mis palabras, puesto que Alejandro Bermúdez Rosell –apellido este último de presumibles raíces hebreas- sería un hombre poderoso, conductor y director de una diversidad de medios de comunicación sedicentemente católicos o integrantes activos del oficialismo clerical vaticano.  Agradezco de corazón a mis consejeros, pero si algo me mueve a no mitigarme es, precisamente, la relevancia que parece tener tal inverecundo mentiroso.

En esta semana que concluye ya padecí otro caso de un relumbrón nativo del show business; de la especie de los neo guapos que amenazan con su poderío en las redes sociales. “Te espero en el facebook”, es la consigna estulta y pusilánime de todos estos nuevos ricos de la intelligentzia. Hombres cuyo estilo es no tener aristocracia sino redes sociales. Para desgracia de ellos, pertenezco a la generación que prefiere la bala marxista a la palmadita liberal. Porque como decía José Antonio Primo de Rivera, prefiero morir fusilado que de náuseas. Prefiero la derrota en la Cruz a la victoria en los blogs.

Ignoro si alguna vez podré estar cara a cara con este caradura de Bermúdez. El cual –para que ninguna patraña estuviera ausente de su relato- lanzó la especie de que soy entrevistado “en forma constante,una y otra vez”, por el Dr. Hugo Verdera; cuando en los largos años del programa televisivo que éste dirige, sólo he asistido a dos( 8-11-2013 y 21-3-2015), tocándose en ambos asuntos absolutamente ajenos a la crisis de la Iglesia.

Ignoro, lo reitero, si se me dará la ocasión de estar cara a cara con este turiferario de encumbrados apóstatas y difamador de bautizados fieles. Quisiera saber si entonces puede sostener cuanto de ruin ha dicho. Pero mejor pensadas las cosas, Dios me preserve  de la proximidad de torvos semblantes, y me conceda la dicha de alcanzar algún día la gracia de estar perennemente ante Su Santa Faz.

Bajo el icono del Cristo Yacente renuevo mi promesa de intransigencia en la desigual batalla:

Tendido, horizontal, sangrante y plano,

te recibió el sepulcro entre estertores,

eran todos los rostros pecadores,

y el tuyo yerto, bonaventurano.

Todavía llevabas en la mano

de la llaga manante, los dolores.

Todavía eran tuyos los sabores

del vinagre y la sed:la trilla al grano.

Yaces,Señor, en esta tierra impía

alguna vez  alcázar de Tu nombre

mudada en la más ruín alevosía.

Regresa a dar la última reyerta

seremos puños que la patria escombre,

lanza que pugna aunque la vieron muerta.

Por Antonio Caponnetto

 

ANTONIO CAPONNETTO

Argentino. Nació en la Ciudad de la Santísima Trinidad el Dia de San Miguel Arcángel de 1951. Es Profesor de Historia y Doctor en Filosofía.
Tomado de:

Arzobispo de Ottawa ve desconcertante que el Papa diga a obispos alemanes que es aceptable cualquier cosa que decidan

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El arzobispo de Ottawa, Mons. Terrence Prendergast, sj, ha mostrado su estupor por el hecho de que, ante la posible comunión del cónyuge protestante de un matrimonio mixto, el papa Francisco dijera a los obispos alemanes que será aceptable lo que determinen si están todos de acuerdo.

«Lo más importante es el desafío de permanecer fieles a la doctrina católica y no proponer prácticas que socaven la fe y la necesidad de fomentar la lealtad y la comunión con la Iglesia universal». Así lo ha asegurado el arzobispo Terrence Prendergast, SJ, de Ottawa en una entrevista. Y añadió: «Es desconcertante saber que el Santo Padre les dijera a los obispos que lo que determinen es aceptable mientras todos estén de acuerdo».

A la mayoría de los obispos alemanes les gustaría ofrecer la comunión a los cónyuges protestantes de los católicos bajo ciertas circunstancias. Una minoría no está de acuerdo. Después de una reunión el 3 de mayo en el Vaticano entre representantes de ambos lados del debate, el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe les dijo que el Papa Francisco quería que los obispos alemanes llegaran a un consenso sobre el asunto.

El cardenal holandés Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, en una carta abierta el 5 de mayo, instó al Papa a proporcionar claridad, explicando que tanto el Catecismo de la Iglesia Católica como el Derecho Canónico no permiten la intercomunión con los protestantes.

Muchos obispos en el mundo están en contra

«El Papa Francisco tiene razón cuando dice que no todos los debates teológicos deben resolverse mediante intervenciones autorizadas del magisterio papal», dijo Prendergast. «Y el cardenal Eijk tiene razón cuando dice que la cuestión de la intercomunión es una cuestión doctrinal que no puede resolverse mediante una decisión aislada de una conferencia nacional de obispos».

«Esta es, de hecho, una situación clásica de discernimiento entre cosas que son cambiables, o posibles, y otras que no lo son», dijo el arzobispo jesuita. «Parece claro ahora que muchos obispos y católicos en el mundo consideran imprudente y doctrinalmente imposible lo que varios obispos en Alemania han propuesto».

El debate intercomunión llega al límite de la diversidad pastoral, dijo. «Recibir la Eucaristía está intrínsecamente relacionado con la fe, mi fe personal y la fe de la comunidad a la que pertenezco», dijo Prendergast. «Lo que la mayoría de los obispos en Alemania propone significa que una persona que no pertenece a la Iglesia Católica, puede de forma rutinaria, tal vez todos los domingos, recibir la Eucaristía en la Iglesia Católica».

«Este tipo de comunión abierta va en contra de la enseñanza católica y, por lo que puedo ver en las congregaciones no católicas que siguen una disciplina de ‘comunión abierta’, también es infructuosa espiritual y pastoralmente».

La gente en Ottawa le pregunta por el tema

El arzobispo dijo que no podía ignorar el debate alemán sobre la intercomuniónporque «la Iglesia es una red con vínculos muy estrechos» y la gente de Ottawa le preguntaba por el tema.

«Los católicos en Canadá generalmente saben que recibir la comunión requiere pertenecer a la Iglesia, entre otras cosas», dijo. «Esta disciplina es bien conocida y ampliamente apreciada en nuestras parroquias».

El debate intercomunitario ofrece una oportunidad para que los católicos en Canadá reconsideren sus propias prácticas eucarísticas, dijo, y señaló que a menudo los católicos que asisten a la iglesia tras años de no asistir, reciben la comunión «por rutina».

Se necesita enseñar más acerca de los beneficios de asistir a la Misa sin recibir la comunión, así como de lo que significa «estar debidamente dispuesto y en estado de gracia», dijo el arzobispo. «Siento que necesitamos invertir más para recibir los sacramentos de manera digna y fructífera. Esto es cierto para la Eucaristía, pero también para el Bautismo y la Confirmación».

«El formalismo y la rutina cultural por sí solo no lo harán», dijo. «Recibir la comunión tiene que marcar la diferencia en nuestras vidas y ser significativo. De lo contrario, nos estamos engañando a nosotros mismos, y como pastores estamos engañando a otros. En la Sagrada Comunión, recibimos al Señor y, para recibir dignamente, debemos estar completamente abiertos a Él y conectados con Su Iglesia, visible e invisiblemente, institucionalmente e internamente. Eso, y nada menos, es la enseñanza católica».

InfoCatólica – 24 de mayo 2018

L’articolo Arzobispo de Ottawa ve desconcertante que el Papa diga a obispos alemanes que es aceptable cualquier cosa que decidan proviene da Correspondencia romana | agencia de información.

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Cardenal Marx: En el debate intercomunión, las diócesis podrían tener reglas diferentes

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El cardenal Reinhard Marx, el jefe de los obispos alemanes, ahora se está abriendo a la idea de que las diferentes diócesis alemanas puedan tener diferentes reglas sobre la posible admisión de cónyuges protestantes de los católicos a la Sagrada Comunión. Otro obispo acaba de decir, además, que el papa Francisco parece no ver en las nuevas directrices de intercomunión alemanas una “amenaza a la fe”.

El sábado pasado, el Katholikentag alemán (una reunión católica nacional con unos 50,000 participantes) en Münster llegó a su fin. Ahora, al comienzo de esta semana, las declaraciones de los obispos alemanes participantes sobre el debate en curso de intercomunión están siendo ampliamente divulgadas en la prensa alemana.

Una de las figuras más prominentes es, por supuesto, el Cardenal Marx. Durante los eventos de Katholikentag, dijo dos cosas importantes que merecen ser informadas. En primer lugar, afirmó en una entrevista con el sitio web de noticias de los obispos alemanes Katholisch.de (alrededor del minuto 8 del video) que el papa Francisco no desea que “nos quedemos quietos y que miremos hacia atrás” con respecto al ecumenismo. Más bien, el Papa desea que “avancemos, avanti, y veamos qué posibilidades [para una comunidad ecuménica mayor] tenemos”. Así dice el Cardenal Marx. Esto, por supuesto, implica que el Papa mismo desea que “avancemos” con el tema de la intercomunión.

La segunda afirmación que ahora se divulga ampliamente es que Marx, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de tener diferentes reglas de intercomunión establecidas por las diócesis alemanas, respondió: “Sí, ese ya es el caso”. Según Marx, la conferencia de obispos alemanes “no puede tomar medidas legislativas para las diócesis individuales”, ya que el “obispo es en la diócesis individual el legislador”. Así, explica el cardenal alemán, la propia conferencia episcopal “no tiene competencia para dar órdenes” con respecto a los obispos individuales. El sitio web católico austriaco Kath.net explica estas palabras de la siguiente manera: “La lucha entre los obispos alemanes sobre la distribución de la Sagrada Eucaristía a los protestantes podría llevar al resultado de que las diócesis alemanas reciban [y acaten] normas diferentes”.

Esto, por supuesto, es una preparación para la decisión del ala progresista en Alemania de seguir adelante con su agenda relativizante con respecto a la Comunión para los cónyuges protestantes. Como otro obispo alemán, Peter Kohlgraf, sucesor del cardenal Karl Lehmann en Mainz, propuso en el Katholikentag que el propio Papa había dado el mensaje de que no cree que las recientes directrices de intercomunión de febrero de 2018 sean una “amenaza a la fe”. Al explicar las palabras papales que propusieron y alentaron un “posible acuerdo unánime” entre los obispos alemanes, Kohlgraf dijo que no significaba un consentimiento unánime completo entre todos los obispos, sino más bien “que discutiéramos una vez más nuestra información de forma tal que la minoría no quede mal, pero también que a nadie se le cuestione sobre su propia catolicidad”.

Este tipo de interpretación parece preparar el camino para que el campo progresista en Alemania tenga una reunión adicional con los obispos opositores, entre ellos el Cardenal Rainer Woelki y el Obispo Rudolf Voderholzer, y luego implementar las directrices pastorales esencialmente como ya habían sido aprobadas con una mayoría de dos tercios en febrero.

Además, Kohlgraf insiste en que el Papa no cree que esta decisión mayoritaria ponga en peligro la fe y la unidad de la Iglesia. Como dice el informe de Katholisch.de:

Se siente “personalmente herido”, dice Kohlgraf, “cuando la carta de los siete obispos a Roma advierte y afirma que a través de mi voto, junto con la mayoría de mis hermanos obispos, la sustancia de la Fe y la unidad de la Iglesia están en peligro. Si entiendo correctamente al Papa, entonces él no ve ese peligro”.

Si no se llegara a un acuerdo entre ambos campos, explica el prelado, entonces cada obispo sería libre de establecer sus propias reglas para su propia diócesis. Sin embargo, agrega que “me resultaría interesante [sic] ver qué sucede cuando en Colonia, hay otra regla que en Aquisgrán”. Seguramente “habría una mayor falta de comprensión y un aumento de la indignación” entre los fieles, advierte el obispo.

Ambas declaraciones tomadas en conjunto – la de Marx y la de Kohlgraf – podría así ser seguro predecir que los progresistas – viendo que los obispos conservadores no están dispuestos a ceder, a pesar de la propia falta de corrección doctrinal del papa Francisco – implementarán sus propias directrices revolucionarias de intercomunión y explicarán que aquellos que se oponen a los obispos son libres de no implementarlos en sus propias diócesis. En este contexto, las propias palabras del cardenal Marx en el Katholikentag también tienen más sentido ahora: “Deseamos buscar la mayor unanimidad posible, pero no se puede seguir buscando y discutiendo hasta que se encuentre la unanimidad”.

En contraste, el obispo Stefan Oster, uno de los siete obispos opositores, advirtió durante el Katholikentag contra un “ecumenismo vago”, por el cual la cuestión de la verdad se está eliminando. “Quienquiera que reciba la Sagrada Comunión”, explica el obispo bávaro de Passau, “también dice ‘Amén’ a la comprensión católica de la Iglesia, así con un Papa y obispos”.

En este contexto, podría valer la pena recordar que, durante los dos controvertidos sínodos familiares, estuvieron esencialmente los mismos obispos conservadores -seis en ese momento- que se opusieron a la idea de admitir a los divorciados “vueltos a casar” a la Sagrada Comunión. El obispo Oster, que estaba entre ellos, estableció más tarde sus propias pautas pastorales con respecto a Amoris Laetitia, con una comprensión más restringida de ese documento papal. Es muy posible que eso sea lo que sucederá nuevamente con respecto a la intercomunión. Por supuesto, en cualquier caso, esta forma de enfoque individual no es una solución para la grave atenuación doctrinal y pastoral promovida papalmente del único Sacramento de la Sagrada Eucaristía.

Maike Hickson

por One Peter Five

(Traducción: Rocío Salas. Artículo original)

 

La votación de la Conferencia Episcopal Alemana sobre la intercomunión

Queridos amigos:

La Conferencia Episcopal Alemana ha votado por una amplia mayoría a favor de unas pautas según las cuales un protestante casado con un católico pueda recibir la Eucaristía, acercarse a la Comunión, si cumple una serie de condiciones: tiene que haber hecho examen de conciencia con un sacerdote o cualquier otra persona con responsabilidad pastoral; haber afirmado la fe de la Iglesia Católica además de haber deseado poner fin a graves desórdenes espirituales, y tener el deseo de satisfacer la sed de la Eucaristía.

Siete miembros de la Conferencia Episcopal Alemana han votado en contra de las pautas mencionadas, y han solicitado la opinión de algunos dicasterios de la Curia romana. A consecuencia de ello, una delegación de dicha conferencia episcopal a Roma, donde se ha reunido con unos representantes de la Curia, entre los que se encontraba el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En dicho encuentro intervino el cardenal arzobispo de Utrecht, el holandés Willem Jakobus Eijk. Les voy a leer su carta, su intervención, porque es muy significativa, muy notable, y nos interpela a la conciencia:

Es inexplicable la respuesta del Santo Padre a la Conferencia Episcopal Alemana, a través del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, informando que la Conferencia debería discutir nuevamente el borrador para alcanzar de ser posible un resultado unánime. La doctrina y práctica de la Iglesia respecto a la administración del sacramento de la eucaristía a los protestantes es muy clara. Y el Código de Derecho Canónico dice lo siguiente:

Aquí tenemos la cita el artículo 844 del Código que se refiere al Catecismo de la Iglesia Católica. Esto es lo que dice:

«Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.»

Hasta aquí el Código.

Ante todo, está claro que se refiere sólo a emergencias, y a cuando se está en peligro de muerte. Pero la intercomunión, esto es, la posibilidad de administrar la Comunión a un no católico, en principio, sólo es posible en el caso de los cristianos ortodoxos, y esto porque las iglesias ortodoxas orientales, a pesar de no estar en plena comunión con la Iglesia Católica, tienen sin embargo sacramentos verdaderos. Y sobre todo, porque en virtud de la sucesión apostólica, poseen un sacerdocio y una Eucaristía válidos. Por tanto, podemos decir que su fe en el sacerdocio, en la Eucaristía y en el sacramento de la penitencia es igual a la de la Iglesia Católica, a pesar de diferencias en algunos puntos importantes, como por ejemplo el reconocimiento de la autoridad del Vicario de Cristo.

Por el contrario, los protestantes –porque no olvidemos que en el documento de la Conferencia Episcopal Alemana se habla de protestantes, de administrar la Comunión a protestantes–, a diferencia de los ortodoxos, no comparten la fe en el sacerdocio ni la fe en la Eucaristía, ya que la mayoría de los protestantes alemanes son luteranos, y los protestantes no creen en la transustanciación sino en la consustanciación, que supone la convicción de que además del Cuerpo y la Sangre de Cristo también están presentes en el altar el pan y el vino. Y si alguno recibe el pan y el vino sin creer esto, no están presentes el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por consiguiente, esta de la consustanciación es una doctrina que admite la presencia simultánea del pan y el vino con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, negando el dogma de la Iglesia según el cual el pan y el vino se transforman sustancialmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Esta doctrina luterana difiere de la católica porque la doctrina católica de la transustanciación supone la fe en que lo que se recibe bajo las apariencias o especies de pan y vino, en la Hostia y el vino, sigue siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo porque ya no están ahí las sustancias del pan y del vino. A causa de esta diferencia esencial no se debe administrar la Comunión a un protestante, aunque sea cónyuge de una persona católica. Porque el protestante, al no compartir este dogma fundamental de la Iglesia Católica, no vive en plena comunión con la Iglesia, y ante todo, no comparte expresamente la misma fe en la Eucaristía

Y la diferencia entre la consustanciación y la transustanciación es hasta tal punto enorme que es preciso exigir que todo el que desee recibir la Sagrada Comunión entre expresa y formalmente en plena comunión con la Iglesia Católica, y confirme de esta forma tan explícita que acepta la fe de la Iglesia Católica en la Eucaristía. Por lo tanto, un examen de conciencia con una sacerdote o cualquier otra persona con autoridad  pastoral, como piden los obispos alemanes, no es suficiente garantía de que la persona en cuestión acepte plenamente la doctrina de la Iglesia. El borrador de las pautas de la Conferencia Episcopal Alemana, sugiere que se trata solamente del caso de algunos protestantes casados con católicos que quisieran recibir la Comunión. La experiencia enseña que en la práctica es inevitable que estos pocos, estos casos reducidos, vayan siempre en aumento, porque los protestantes, aunque estén casados con católicos, al ver como otros protestantes casados con católicos reciben la Comunión, pensarán que pueden hacer lo mismo. Entonces todos los protestantes casados con católicos se considerarán autorizados a comulgar, y al final, también los protestantes que estén casados no con católicos sino con otros protestantes querrán hacerlo. Porque la experiencia demuestra que con unas reglas tan vagas, tan imprecisas, es inevitable que esos criterios se propaguen con rapidez.

Ahora bien, prosigue el cardenal Eijk, cuya postura estoy presentando:

«El Santo Padre ha hecho saber a la delegación de la Conferencia Episcopal Alemana que debe debatir nuevamente el documento a fin de llegar a un criterio unánime. Pero –se pregunta el cardenal de Utrecht–, ¿unanimidad en qué? Porque suponiendo que todos los miembros de la Conferencia Episcopal Alemana, después de haber vuelto a debatir la cuestión, resuelvan por unanimidad que se puede administrar la Comunión a los protestantes casados con católicos –admitiendo que esto llegara a pasar–, a pesar de que esta postura es contraria a lo que dicen el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica, si esta postura se volviese la práctica de la Iglesia alemana, se pregunta el cardenal Eijk, y añade: la práctica de la Iglesia Católica, fundada sobre su fe, no es determinada ni se se altera estadísticamente porque en una conferencia episcopal la mayoría vote a favor de ello, ni siquiera si lo hace por unanimidad. Y, continúa el cardenal Eijk, «el Romano Pontífice, que, como sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los obispos como de la multitud de los fieles”, debería haber reaccionado exponiendo lo que dicen el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica».

El cardenal Eijk agrega que el Santo Padre debería haber dado unas pautas claras a la delegación de la Conferencia Episcopal alemana, basadas en la clara doctrina y práctica de la Iglesia. «Y así debería haber respondido –prosigue el cardenal arzobispo holandés– el Papa a aquella señora luterana que el 15 de noviembre de 2015 le preguntó si ella, que es luterana, podría recibir la Comunión junto con su esposo católico, El Papa debería haber respondido: “Esto no es aceptable”, en vez de sugerir que podía recibirla por estar bautizada, apoyándose en lo que le dijera la conciencia». Destaca el cardenal Eijk que cuando no se aclaran las cosas se genera confusión entre los fieles y se pone en peligro la unidad de la Iglesia, y explica asimismo que lo hacen también los cardenales que proponen públicamente bendecir las relaciones homosexuales, lo cual es diametralmente opuesto a la doctrina de la Iglesia, fundada en las Sagradas Escrituras, es decir que, según el orden de la creación, sólo hay matrimonio entre un hombre y una mujer. Continúa el cardenal con estas palabras: «Al observar que los obispos, y sobre todo el Sucesor de San Pedro no mantienen fielmente la unidad el Depósito de la Fe contenido en la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura –estas palabras son muy fuertes; dice que no mantiene el Depósito de la Fe–, y al observar esto dice: «No puedo menos que pensar en el artículo 675 del Catecismo de la Iglesia Católica, que dice: “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la Tierra desvelará el misterio de iniquidad bajo la forma de una impostura religiosa qe proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la vedad”». Hasta aquí la carta del cardenal, y qué más se puede añadir a estas palabras tan fuertes sino subrayar una vez más que las dice un cardenal de la Iglesia Católica, un cardenal al que damos las gracias por su valentía: su Eminencia el card. Jakobus Eijk, arzobispo de Utrecht.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe)

por Roberto de Mattei

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Blasfemia-Fashion

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Cuando no cabía duda alguna sobre la misión del Vicario de Cristo para confirmar a sus hermanos en la fe, estaban bien patentes los principios básicos del catolicismo. Principios generales que no se conculcaban ante la consideración de situaciones especiales o casos particulares. No era necesario publicar una encíclica con notas a pie de página que desmontara la ley general. No hacía falta difundir cartitas exegéticas a sumisos obispos amiguetes, que pasaran luego a las Actae Apostolicae Sedis, con carácter magisterial (por supuesto). No era necesario un Dictador que hiciera de las doctrinas de Nuestro Señor una especie de cortijo privado. No cabía esta figura en el escenario. Y si aparecía alguna, se le mandaba al paro ipso facto.

Una de las abundantes percepciones inmediatas del católico, fue siempre el carácter sagrado de las vestiduras sacerdotales y litúrgicas. No por sí mismas, claro está. Por su significado simbólico y por lo que representan. Las vestiduras se llamaban en aquellos tiempos vestiduras sagradas. Cada una de ellas tenía su sentido explicativo, su significado, su valor y su oración propia. Antes de ser utilizadas, eran bendecidas ya que iban a servir en los oficios litúrgicos. Efectivamente, eran vestiduras sagradas. El sacerdote revestido con sus ornamentos para la Misa, el Obispo con su mitra o su báculo, el Papa con su tiara, el anillo del pescador o sus hábitos pontificales. Todo tenía un sentido sacro, hasta que llegaron los tiempos de la vulgaridad y la blasfemia. Y es que si se niega lo sacro, se pasa inmediatamente a lo zafio, lo grosero y tosco, para llegar irremisiblemente a lo blasfemo.

En mis tiempos maduros -inmediatamente después del Vaticano II-, asistí a esta desacralización de las vestiduras sagradas, que se presentaba con aires de pobreza, sencillez y espontaneidad. Con todo ello se perdió la dignidad sacerdotal. Como se ha perdido hoy la dignidad del Papado en manos del Gran Vulgarizador, que va delante de las ovejas para que imiten la mediocridad macarra. Desde los primeros días en que hizo mofa de las puntillas o los encajes, hasta la fecha.

Esta semana ha sido noticia en los medios religiosos la celebración en Nueva York de la Met Gala 2018, con el apasionante tema de La moda y la imaginación católica –o algo así-. Personajes de descomunal talla atea y pervertida, amiguetas de todo lo anticatólico, han recorrido la alfombra rojadescreída, revestidas con ropajes pseudo-sacerdotales, alas angelicales y coronas semejando las de la Santísima Virgen. Algún fraile picarón me decía que ver a Madonna con corona de virgen es un monumento al principio de contradicción.

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No me ha extrañado en absoluto que esta gente haya hecho alarde de su progresía y de su descarada insolencia con las cosas de Dios. Es tan ridículo como estrafalario y grotesco.

Lo que sí manifiesta el nivel actual del Vaticano Bergogliano es que algunas de estas vestiduras son auténticas, prestadas al efecto por el propio Vaticano. Tiaras de Papas, capas pluviales y otros aditamentos guardados en los Museos Vaticanos cuidadosamente prestados a esta Afrenta Sonrojante, supongo que sin interés crematístico. ¡Ah! Y con el coro de la capilla Sixtina entonando laudes al paso de las virginales modelos. Entre ellas, una de las que hace poco visitó a Bergoglio, suscitando ya entonces el escándalo del mundo católico.

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Esta es la Iglesia pobre para los pobres de Francisco que se viste de luces, y sintoniza con el mundo perverso de Holywood, cobra algunos sustanciosos dolaretes por el préstamo de los ropajes pontificios y manda al cardenal Dolan, -Payaso oficial de todo evento neoyorkino-, para que gaste bromitas con las mitras de las féminas, como si fueran de la Orden de las Consolatas Hijas de María.

Es verdad que Bergoglio se ha propuesto reformar la Curia desde el inicio de su engañosa y pre-pactada elección. Lo mismo se lleva a la Rihanna ésta de Presidenta del Dicasterio para la Blasfemia y la Homosexualidad. Me dicen que internet se ha poblado de lo que los jóvenes llaman memes, con la tipa de Papisa.

La profanación y mofa tiene su larga historia y no la han inventado estos pobres diablos. Tanto la que hacen hoy éstos blasfemos-ricachones-impenitentes bendecidos por el Vaticano, como las que exhibían algunos lustros atrás los asesinos de miles de sacerdotes en España.

Todo acaba en blasfemia. Y después, lo que venga.

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por Fray Gerundio de Tormes

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Cardenal Eijk menciona la profecía del Fin de los Tiempos en el debate sobre la intercomunión

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Un nuevo artículo de un columnista invitado, el cardenal Willem Jacobus Eijk, arzobispo de Utrecht, Países Bajos, fue publicado hoy en el blog de Edward Pentin en National Catholic Register. Su artículo trata la cuestión de la intecomunión para los esposos de los católicos de Alemania, tema que cobró relevancia cuando una delegación de obispos alemanes — entre los cuales solo una minoría se opuso a tales cambios en la práctica eucarística — fue enviado de vuelta a casa por el papa Francisco y la Congregación para la Doctrina de la Fe sin haber respondido a sus preocupaciones ni autorizar la implementación de su plan para permitir en algunos casos la intercomunión, tras un proceso indefinido de “discernimiento”.

Eijk escribe:

Es inexplicable la respuesta del Santo Padre a la delegación de la Conferencia Episcopal Alemana, a través del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, informando que la Conferencia debiera discutir nuevamente el borrador para alcanzar un resultado unánime, de ser posible. La doctrina y práctica de la Iglesia respecto a la administración del sacramento de la eucaristía a los protestantes es muy claro.

Luego, Eijk se refiere al canon 844 del código de derecho canónico de 1983, el cual establece:

“Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.” C.I.C./1983, can. 844 § 4 (cf. Catecismo de la Iglesia Católica (CCC) no. 1400).

Eijk continúa, observando una diferencia importante — raramente mencionada en discusiones sobre este tema — sobre quiénes son los destinatarios de ese canon:

En principio, la intercomunión solo es posible con los cristianos ortodoxos porque las iglesias orientales, si bien no están en comunión plena con la Iglesia Católica tienen verdaderos sacramentos y, por sobre todo, un sacerdocio válido en virtud de su sucesión apostólica, y una eucaristía válida (CCC no 1400, C.I.C./1983 can. 844, § 3). Su fe en el sacerdocio, en la eucaristía y también en el sacramento de la penitencia es igual a la de la Iglesia Católica.

[…]Obviamente, la doctrina luterana de la consubstanciación difiere esencialmente de la doctrina católica de la transubstanciación que sostiene la fe de que lo recibido bajo las especies de pan y vino, incluso administradas a quienes no creen en la transubstanciación o incluso fuera del momento de la administración, sigue siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo y dejaron de ser las sustancias de pan y vino.

Debido a estas diferencias esenciales, la comunión no debiera ser administrada a un protestante, ni a uno casado con un católico, porque los protestantes no viven en comunión plena con la Iglesia Católica y por lo tanto no comparten explícitamente la fe en su eucaristía.

La reiteración de Eijk sobre esta diferencia teológica de la creencia luterana y la católica entre transubstanciación y consubstanciación es importante y oportuna. También lo es su reconocimiento de que el canon 844 está diseñado para permitir la comunión solamente a miembros de las iglesias ortodoxas orientales — e incluso en este caso, únicamente en circunstancias atenuantes como el peligro de muerte — por su creencia compartida de que la eucaristía es en verdad el Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

Eijk insiste en que “la reacción del Santo Padre debiera haber sido lo que dicen la ley canónica y el Catecismo de la Iglesia Católica” y “debiera haber dado directivas claras a la delegación de la Conferencia Episcopal alemana, basadas en la clara doctrina y práctica de la Iglesia”.

“Al fallar en proporcionar claridad,” escribe, “se crea gran confusión entre los fieles y se pone en peligro la unidad de la Iglesia.”

Algunos comentaristas católicos objetaron que Francisco siempre es claro; que hace saber lo que quiere incluso cuando lo que quiere es abdicar por completo a su deber: “No tomaré una decisión, así que deberán resolverlo ustedes mismos.”

Pero como dijo el obispo emérito de Corpus Christi, Texas, Rene Henry Gracida, en una entrevistareciente, lo que tenemos es cualquier cosa menos claridad:

Si bien Francisco ha realizado declaraciones heréticas, también ha realizado hábilmente declaraciones ortodoxas sobre el mismo asunto, haciendo por tanto casi imposible definirlo como hereje.

Para Gracida, esto significa que nos enfrentamos con otra pregunta: ¿Fue Francisco elegido de manera válida? Esto es, por supuesto, un agujero negro potencialmente peligroso porque los cónclaves están regidos por el secreto y casi no hay manera de demostrar cosa semejante, pero Gracida plantea lo que todos — a cada lado del debate sobre la validez papal — pueden ver con sus propios ojos:

Acusar de herejía a un hombre que es el supuesto Papa, acusar a un supuesto Romano Pontífice de error material en declaraciones sobre la fe o la moral, sugiere y presenta la intervención de una pregunta previa sobre su autenticidad en el augusto oficio de sucesor de Pedro como jefe de los apóstoles, es decir, ¿fue este hombre elegido válidamente por un cónclave auténtico de la Santa Iglesia Romana? Esto sucede porque cada sucesor de San Pedro goza del don de la infalibilidad.

Por lo tanto, antes de hablar sobre la excomunión de tal prelado uno debe examinar lógicamente si esta persona exhibe el fruto uniformemente bueno y seguro de la infalibilidad. Si parece caer repetidas veces en error material, alza antes que nada la pregunta sobre la validez de su elección, porque uno espera que un Romano Pontífice elegido de manera auténtica sea milagrosamente y uniformemente incapaz de afirmar errores en materia de la fe y la moral.

Como dije antes, no estoy convencido por los argumentos en favor de la invalidez de la elección de Francisco en base a interpretaciones dudosas de Universi Dominic Gregis. Dicho esto, pienso que sería un error descartarlos del todo — especialmente después de la investigación para The Dictator Pope que reveló que el cardenal Bergoglio pudo haber estado más involucrado de lo que se creía en la conspiración que planeó su elección. Y tal como afirma el obispo Gracida, la inconsistencia entre las protecciones del oficio papal tal como las entendemos y la realidad del pontificado actual de Francisco alza preguntas para las cuales no tenemos respuestas satisfactorias.

Sea cual fuere la verdad — y tal vez pueda faltar tiempo antes de llegar a saberla — todos los católicos estamos obligados a lidiar con la tremenda gravedad de esta situación. Una gravedad que el cardenal Eijk deja en claro en la conclusión de su obra:

Al observar que los obispos y sobre todo el sucesor de Pedro fracasan en mantener y transmitir fielmente y en unidad el depósito de la fe contenida en la sagrada tradición y la sagrada escritura, no puedo sino pensar en el artículo 675 del Catecismo de la Iglesia Católica:

“La última prueba de la Iglesia

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad.”

Si bien Eijk no menciona el significado más profundo de este pasaje, una ojeada al Catecismo muestra que #675 tiene una oración final de gran importancia – una oración que pone un broche a la cita del cardenal: “La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne.”

Luego, la #675 tiene notas al pie de página con múltiples referencias bíblicas sobre la persecución del fin de los tiempos, la apostasía, y la venida del anticristo – ocho, para ser exactos. Son las siguientes, en orden de aparición:

  • Lucas 18:8 – Yo os digo que ejercerá la venganza de ellos prontamente. Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura la fe sobre la tierra??
  • Mateo 24:12 – y por efecto de los excesos de la iniquidad, la caridad de los más se enfriará.
  • Lucas 21:12 – Pero antes de todo esto, os prenderán; os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, os llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi nombre.
  • Juan 15:19-20 – Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como vosotros no sois del mundo – porque Yo os he entresacado del  mundo–  el mundo os odia.  Acordaos de esta palabra que os dije: No es el siervo más grande que su Señor. Si me persiguieron a Mí, también os perseguirán a vosotros; si observaron mi palabra, observarán  también la vuestra.
  • 2 Tesalonicenses 2:4-12 – el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse el mismo en el templo de Dios, ostentándole como si fuera Dios –¿No os acordáis que estando yo todavía con vosotros os decía estas cosas?– Y ahora ya sabéis qué es lo que (le) detiene para que su manifestación sea a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo (hay) el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio. Y entonces se hará manifiesto el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca y destruirá con la manifestación de su Parusía; (aquel inicuo) cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse en retribución de no haber aceptado para su salvación el amor de la verdad. Y por esto Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira, para que sean juzgados todos aquellos incrédulos a la verdad, los cuales se complacen en la injusticia.
  • 1 Tesalonicenses 5:2-3 – Vosotros mismos sabéis perfectamente que, como ladrón de noche, así viene el día del Señor. Cuando digan: “Paz y seguridad”, entonces vendrá sobre ellos de repente la ruina, como los dolores del parto a la que está encinta; y no escaparán.
  • 2 Juan 7 – Porque han salido al mundo muchos impostores, que no confiesan que Jesucristo viene en carne. En esto se conoce al seductor y al Anticristo.
  • 1 Juan 2:18 – Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora.

Estos no son pasajes de poco peso. Y si la situación actual hace que un cardenal piense sobre estas realidades al punto que llega a escribir sobre ellas en público, las cosas se están poniendo muy serias de verdad.

Por favor continúen rezando por el papa Francisco, por su conversión a la fe católica plena, por su sucesor, y por la restauración de la Iglesia.

Steve Skojec

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

Un cardenal, siete obispos y cuatro nuevos “dubia”. Esta vez sobre la intercomunión

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El pasado sábado 28 de abril, el Papa Francisco recibió en audiencia al prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, el arzobispo y jesuita Luis Francisco Ladaria Ferrer, acompañado por el secretario de la misma congregación, Giacomo Morandi.

Es razonable imaginar que hayan hablado de la confrontación que hay en marcha entre los obispos de Alemania en relación a la posibilidad de dar la comunión también a los cónyuges protestantes casados con un católico.

De hecho, como confirmación de esto, el 30 de abril la Sala de Prensa vaticana ha informado que el 3 de mayo tendrá lugar en el Vaticano una cumbre cuyo fin es, precisamente, afrontar esta cuestión.

Pero, ¿cómo ha entrado con tanta fuerza esta cuestión en la agenda? Retrocedamos un poco.

El pasado 20 de febrero, la conferencia episcopal alemana aprobó con una gran mayoría un “manual pastoral” de instrucciones –aún no publicado, aunque rápidamente el cardenal Reinhardt Marx, presidente de la conferencia episcopal, dio a conocer sus contenidos fundamentales– que dice cuándo, cómo y por qué permitir dicha comunión, mucho más allá de los raros casos de extrema necesidad previstos por el derecho canónico.

Trece obispos votaron en contra. Y siete de estos, entre ellos un cardenal, remitieron a Roma, el 22 de marzo, una carta con sus “dubia” al prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, pidiendo una aclaración. La carta se le enviaron también, para que la vieran, al cardenal Kurt Koch, presidente del pontificio consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, a Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, secretario del pontificio consejo para los textos legislativos, y al nuncio apostólico en Alemania, Nikola Eterovic.

Los siete firmantes de la carta son Rainer Woelki, cardenal arzobispo de Colonia (en el centro de la foto, con el cardenal Marx a la derecha); Ludwig Schick, arzobispo de Bamberg; Gregor Hanke, obispo de Eichstätt; Konrad Zdarsa, obispo de Augusta; Wolfgang Ipolt, obispo de Görlitz; Rudolf Voderholzer, obispo de Ratisbona; y Stefan Oster, obispo de Passau.

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Siete obispos alemanes preguntan a Roma si los protestantes pueden recibir la comunión

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Siete de los 67 obispos alemanes han pedido a Roma que se pronuncie sobre la propuesta de la Conferencia Episcopal germana de que, en algunos casos, los protestantes puedan recibir la comunión.

En una carta enviada a la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, los prelados preguntan si la propuesta encaja con la doctrina católica, refuerza la verdadera unidad cristiana y cabe dentro de las competencias de la Conferencia Episcopal.

Según informa el Catholic Herald, los obispos alemanes aprobaron en febrero un documento pastoral que daba permiso a que los esposos protestantes de fieles católicos puedan comulgar tras hacer “un examen serio de la conciencia” y una afirmación “de la fe de la Iglesia”, para satisfacer “un hambre espiritual para la Eucaristía”. Una propuesta criticada ahora por los siete obispos que han escrito a Roma -encabezados por el cardenal de Colonia, Rainer Woelki– no solo porque los prelados habrían excedido su autoridad al aprobarla, sino también por las cuestiones dogmáticas y canónicas aún no resueltas que plantea.

El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Reinhard Marx, ya ha escrito su propia carta a los obispos disidentes en la que se muestra sorprendido por sus preocupaciones y les recuerda que el documento pastoral que se aprobó en febrero es solo un borrador y no un documento definitivo.

Cabe recordar que, tal y como publica el National Catholic Register, solo 13 de los 67 obispos alemanes se abstuvieron o votaron en contra de la propuesta de intercomunión para los esposos protestantes de católicos en el momento en el que ésta se adoptó.

Además del cardenal Woelki, la carta dirigida al Vaticano está firmada por el arzobispo de Bamberg, Ludwig Schick, y los obispos Konrad Zdarsa (Augsburgo), Gregor Maria Hanke (Eichstätt), Wolfgang Ipolt (Görlitz), Rudolf Voderholzer (Ratisbona) y Stefan Oster (Passau).

 

Religiòn Digital – 13 abril 2018

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Teólogo alemán: Los siete Obispos muestran desconfianza contra el card. Marx y el Papa

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Como consecuencia de la revelación del 4 de abril de que siete Obispos alemanes han recurrido al Vaticano en protesta contra la reciente decisión de la Conferencia Episcopal Alemana en favor de la intercomunión para protestantes casados con católicos, Ulrich Ruh, un teólogo católico alemán, afirma ahora que este movimiento es también un voto de desconfianza, no solo contra el cardenal Reinhard Marx, sino también contra el propio papa Francisco.

Como reporta la revista alemana FOCUS, hay, después de cinco años del reinado del papa Francisco, un creciente descontento entre algunos Obispos alemanes que no “desean apoyar silenciosamente por más tiempo la nueva agenda.” “Su carta urgente al Vaticano indica qué tan grande debe ser su frustración” agrega la revista. La pregunta fundamental, planteada por la reciente decisión de la Conferencia Episcopal Alemana de permitir, en casos individuales, a protestantes casados con católicos recibir la Sagrada Comunión, es: “¿Se abrirá la Iglesia más al mundo, o no?”, explica FOCUS.

Es en este contexto en el cual la revista FOCUS cita a Ulrich Ruh, un teólogo católico alemán y por mucho tiempo antiguo editor de la revista Herder Korrespondenz. Ruh, según FOCUS, dice que “la carta (de los siete Obispos) es un claro voto de desconfianza contra el cardenal Marx, y también contra el papa Francisco.” Porque, explica la revista, “la admisión de protestantes a la Comunión corresponde exactamente al camino tomado por el Papa: misericordia en vez de rigidez dogmática, decisiones sobre una base de caso por caso en vez interdicciones rígidas.”

Como FOCUS reporta además, este mismo enfoque también fue usado por el papa Francisco con relación a los divorciados “vueltos a casar”, y encontró resistencia del cardenal Joachim Meisner, entre otros, quien era el predecesor del cardenal Rainer Woelki en Cologne quien ahora él mismo lidera la oposición contra los reformadores en cuanto a la cuestión de la intercomunión.

FOCUS también señala que el mismo cardenal Marx parece estar aislado en Baviera. Él no es solo el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, sino también el de la Conferencia Episcopal regional de Baviera. Ahí, se encuentra ahora con la oposición de todos sus colegas bávaros, excepto por la diócesis de Würzburg donde un nuevo Obispo – Franz Jung – será pronto instalado. Dice FOCUS: “Para Marx, que también lidera la Conferencia Episcopal de Freising (bávara), esto significa: está ahí casi aislado.”

Una señal de un aislamiento más grande del cardenal Marx dentro de toda la Conferencia Episcopal Alemana podría verse en el hecho de que él está creciendo cada vez más cerca de Heinrich Bedford-Strohn, que es la cabeza de la Iglesia Evangélica de Alemania (EKD, por sus siglas en alemán) y del Obispo protestante de Baviera, como agrega la revista alemana. Continúa de este modo:

“¿Es el precio de esto el alejamiento de sus compañeros Obispos? En cualquier caso, los críticos conservadores advierten de una protestantización de la Iglesia Católica; ven en esto un peligro para la continuidad de la doctrina.

De acuerdo con la propia arquidiócesis del cardenal Woelki, los siete Obispos que están protestando pretenden “evadir una excepcionalidad alemana e ir, de una discusión ecuménica, a una solución sostenible a nivel mundial.”

Como FOCUS también señala, el cardenal Marx es, de todos los Obispos alemanes, el más cercano al Papa, ya que es un miembro del Consejo de los Nueve Cardenales del Papa. Esta cercana conexión entre Marx y Francisco también ha sido recientemente discutida por Edward Pentin, corresponsal de Roma del National Catholic Register. Él reporta:

“El cardenal Marx, quien de acuerdo con el prelado siempre invoca al Papa [en discusiones con sus compañeros Obispos Alemanes] para justificar sus posiciones, también dijo que [la decisión alemana para la intercomunión] fue el resultado de “el apoyo del papa Francisco para dar más pasos en favor del ecumenismo.”

De este modo, este nuevo conflicto dentro de la Iglesia Católica Alemana podría muy bien también afectar la propia agenda de reformas del papa Francisco.

En adición a las voces críticas provenientes de Alemania, el cardenal Paul Josef Cordes – antiguo presidente del Pontificio Consejo Cor Unum – también ahora ha alzado su voz en resistencia. En una declaración publicada por Edward Pentin, Cordes rechaza el paso inicial alemán hecho por la Conferencia Episcopal en favor de la intercomunión, diciendo que la recepción de la Sagrada Comunión siempre ha sido el más fuerte “signo visible para la comunión eclesial.” Continua diciendo que la Eucaristía “no solo expresa nuestra comunión personal con Jesucristo, sino también nuestra total comunión con la Iglesia.” “Nosotros creemos,” agrega Cordes, “que la comunión Eucarística y la comunión eclesial van juntos de modo tan cercano que es generalmente imposible para los cristianos no católicos recibir el sacramento de la Comunión sin compartir esa comunión [eclesiástica].” El cardenal Cordes- un prelado alemán que ahora reside en Roma – concluye: “La propuesta de la Conferencia Episcopal no puede afirmar estar teológicamente bien fundamentada.”

Al inicio de marzo de este año, el cardenal Walter Brandmüller ya había expresado su oposición pública al nuevo movimiento alemán hacia la intercomunión al llamar a esa línea argumentativa un “truco malvado.”

(Traducida por Alberto Ricardo Escobedo Villamonte para Adelante la Fe)

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Siete obispos alemanes apelan al Vaticano en contra de la intercomunión

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En una iniciativa inusual, siete obispos alemanes han protestado contra la decisión del 22 de febrero de la Conferencia Episcopal Alemana de permitir, en algunos casos, que protestantes cónyuges de católicos reciban la Sagrada Comunión. Esta iniciativa se presenta sin informar previamente al cardenal Reinhard Marx, jefe de los obispos alemanes en Alemania.

Como el diario alemán Kölner Stadt-Anzeiger informa hoy, los siete signatarios de una carta dirigida al Vaticano -la mayoría de la región de Baviera- recurrieron al Vaticano porque consideran que “el folleto pastoral para matrimonios mixtos, aprobado por una mayoría de dos tercios, es ilegal puesto que en su intención viola la doctrina católica y la unidad de la Iglesia”, en palabras del periódico.

El 22 de febrero los obispos alemanes habían aprobado un folleto que permite a un cónyuge protestante recibir la Sagrada Comunión “después de un profundo discernimiento en conversación espiritual con el sacerdote u otro funcionario pastoral” y después de una “decisión de conciencia para afirmar la Fe de la Iglesia Católica”, así como también para” poner fin a una grave situación de emergencia espiritual”.

La carta escrita por los siete obispos está dirigida al Arzobispo Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como al Cardenal Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. En ella, los siete obispos alemanes piden al Vaticano ayuda y aclaración del asunto en cuestión e insisten en que la Conferencia Episcopal Alemana pasó por encima de su competencia al permitir que los cónyuges protestantes reciban la Sagrada Comunión. También señalan que hay involucradas varias preguntas abiertas dogmáticas y canónicas.

El Kölner Stadt-Anzeiger obtuvo tanto la carta de los siete obispos como la propia respuesta del 4 de abril del cardenal Marx. En su propia carta, el Cardenal Marx se muestra sorprendido, rechaza las afirmaciones de los siete obispos y declara que el folleto pastoral del 22 de febrero fue simplemente un borrador y todavía no es el documento final.

Los signatarios de la Carta de los Siete Obispos de tres páginas son: el Cardenal Rainer Woelki (Köln), el Arzobispo Ludwig Schick (Bamberg), el Obispo Konrad Zdarsa (Augsburgo), los Obispos Gregor Maria Hanke (Eichstätt), el Obispo Wolfgang Ipolt (Görlitz), El Obispo Rudolf Voderholzer (Regensburg), así como el Obispo Stefan Oster (Passau).

Es significativo notar que no se había esperado esta resistencia en febrero cuando el Cardenal Marx presentó el nuevo folleto pastoral. En ese momento, se dijo que la discusión sobre el folleto era “animada”, pero se hizo hincapié en que la mayoría aprobó el documento. Solo ahora queda más claro que era simplemente una mayoría de dos tercios de los obispos alemanes quienes entonces aprobaron esta nueva iniciativa ecuménica de la Conferencia Episcopal Alemana.

Por lo tanto, es bueno ver que al menos algunos obispos alemanes aún están resistiendo algo de la agenda progresista en Alemania. Cabe señalar que no tomaron medidas similares cuando los obispos alemanes publicaron, el 1 de febrero de 2017, sus pautas pastorales con respecto a Amoris Laetitia, permitiendo a las parejas divorciadas y “vueltas a casar” recibir la Sagrada Comunión – nuevamente por supuesto “en casos particulares” y “después una decisión de conciencia”.

(Traducción: Xavier P. Díaz para Adelante la Fe)

Maike Hickson | One Peter Five

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Felices Pascuas de Resurrección

La Resurrección de Cristo - Bartolomé Esteban Murillo - Real Academia de Bellas Artes San Fernando (1)

Resóndens autem Angelus, dixit muliéribus:  « Nolíte timére vos: scio enim, quod Jesum, qui crucifíxus est, quáeritis: non est hic: surréxit enim, sicut dixit.

Hablando el ángel, dijo: No temáis vosotras, pues ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, pues resucitó como lo dijo.

El blog 

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!Les desea felices pascuas de resurrección!

¿Obispos Alemanes? Pablo VI y Juan Pablo II ya permitieron la Comunión a los Protestantes

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Tanto el mundo neocatólico como ciertos tradicionalistas se sorprendieron esta mañana tras leer que los obispos alemanes permitirán a protestantes casados con católicos recibir la sagrada comunión.

Tal como escribe el reportero del National Catholic Register, Edward Pentin:

En su conferencia de primavera en Ingolstadt, la conferencia episcopal alemana acordó que el cónyuge protestante de un católico podrá recibir la eucaristía tras haber realizado un “serio examen” de conciencia con un sacerdote u otra persona con responsabilidades pastorales, “mantenga la fe de la Iglesia Católica”, desee poner fin a una “aflicción espiritual seria”, y posea “un deseo ferviente de saciar su hambre por la eucaristía.” 

Sin embargo, nada de esto debiera escandalizar a los católicos. Tal como admiten los obispos alemanes, los nuevos lineamientos simplemente se basan en el Código de Derecho Canónico promulgado en 1983 por el papa Juan Pablo II. El canon 844, sección 4 de dicho código establece:

“Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.”

¿Y de dónde surgió la idea para este canon? ¿Lo inventaron de la nada los teólogos modernistas que trabajaban en el Código de 1983? Difícilmente. La comunión para los no católicos se agregó al Código de 1983 porque ya era una práctica legalmente permitida en la iglesia conciliar, al menos desde 1967.

El decreto de 1964 del Vaticano II sobre el Ecumenismo, Unitatis Redintegratio, establece lo siguiente respecto a la adoración conjunta entre cristianos católicos y no católicos:

…La consecución de la gracia algunas veces la recomienda [adoración conjunta]. La autoridad episcopal local ha de determinar prudentemente el modo de obrar en concreto, atendidas las circunstancias de tiempo, lugar y personas, a no ser que la Conferencia episcopal, a tenor de sus propios estatutos, o la Santa Sede provean de otro modo.” (Decreto sobre el Ecumenismo, D. 32, n. 8).

Además, el Vaticano II, en su decreto de 1964 sobre las iglesias católicas de rito oriental, Orientatium Ecclesiarum, ya permitía a los cismáticos orientales recibir la sagrada comunión:

 pueden administrarse los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos a los orientales que de buena fe viven separados de la Iglesia católica, con tal que los pidan espontáneamente y estén bien preparados. (Decreto sobre las Iglesias Orientales Católicas n. 27)

Luego, el papa Pablo VI no perdió el tiempo en aclarar lo que el Vaticano II “quiso decir” respecto a la administración de la sagrada comunión a los protestantes, y aprobó en 1967 un documento titulado “Directorio del Ecumenismo. Principios y Normas para la Ejecución de lo que el Concilio Ecuménico Vaticano II ha Promulgado sobre el Ecumenismo.” Este directorio establecía lo siguiente, bajo el título “Comunicación en las Funciones Sagradas con los Demás Hermanos Separados” en el párrafo 55:

…como quiera que los sacramentos son signos de unidad y fuentes de gracia, la Iglesia puede con razones suficientes permitir a algún hermano separado acercarse a estos sacramentos. Este acceso puede permitirse en peligro de muerte o en caso de necesidad urgente (persecución, cárcel) supuesto que el hermano separado no pueda acercarse a un ministro de su Comunión y espontáneamente pida los sacramentos al sacerdote católico. Ha de estar, sin embargo, debidamente preparado y manifestar una fe conforme a la fe de Ia Iglesia sobre estos sacramentos. En los demás casos de necesidad decida el Ordinario de lugar o Ia Conferencia Episcopal. (p. 55).

Pablo VI aclaró la importancia y la autoridad de este directorio en un discurso del 13 de noviembre de 1968 a los miembros del Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (SPUC):

“No consideramos el Directorio de Ecumenismo como una colección de consejos que uno puede aceptar o ignorar libremente, sino como una instrucción auténtica, una exposición de la disciplina a la cual debieran someterse quienes deseen servir verdaderamente al ecumenismo. ” (<L’Osservatore Romano>, 14 noviembre de 1968).

Luego, el párrafo 55 del directorio fue “clarificado” en un documento de 1970 de la SPUC de Pablo VI titulado, “Declaración sobre la posición de la Iglesia Católica en materia de Eucaristía común entre cristianos de diversas confesiones”, Dans Ces Derniers Temps.

Luego, dos años más tarde, el párrafo 55 debió ser “explicado” aún más en un documento de 1972 de la SPUC de Pablo VI titulado, “Instrucción sobre la admisión de otros cristianos a la comunión eucarística en la Iglesia católica, In Quibus Rerum Circumstantiis. Este documento ampliaba la previamente ambigua autoridad de otorgar la sagrada comunión a protestantes, bajo el título “Cuestión VI: Qué Autoridad Decide en los Casos Particulares: El Significado del Nro. 55 en el Directorio del Ecumenismo”:

El nro. 55 del Directorio otorga un amplio poder discrecional a la autoridad episcopal para juzgar la presencia de las condiciones necesarias en estos casos excepcionales. De surgir con frecuencia en una determinada región, casos de patrones similares, las conferencias episcopales pueden estableces lineamientos generales. Sin embargo, comúnmente recae sobre el obispo de la diócesis la toma de decisiones. Solo él conocerá todas las circunstancias de los casos particulares.

Además del peligro de muerte, el Directorio menciona dos ejemplos, personas en prisión y las que sufren persecución, pero luego habla de “demás casos de necesidad.” Tales casos no se limitan a situaciones de sufrimiento y peligro. Los cristianos pueden encontrarse en grave necesidad espiritual y sin posibilidades de recurrir a su propia comunidad. Por ejemplo, en nuestro tiempo de grandes movimientos poblacionales, puede suceder más que antes que los cristianos no católicos se dispersen por regiones católicas. Con frecuencia se encuentran privados de la ayuda de su propia comunidad e imposibilitados de comunicarse con ella, salvo a expensas de grandes esfuerzos y costos. De confirmarse las condiciones establecidas en el Directorio, estos podrían ser admitidos a la sagrada comunión, pero es el obispo quien debe considerar cada caso.

¡Luego, un año más tarde, en 1973, la SPUC de Pablo VI emitió otro documento intentando “interpretar” su propio documento de 1972! (Es de no creer.) El documento de 1973 se titulaba, “Nota sobre ciertas interpretaciones de la ‘Instrucción sobre los casos de admisión de otros cristianos a la comunión eucarística en la Iglesia católica’”, Dopo Le Publicazione. Este documentode 1973 establecía:

“…el obispo puede decidir en las diversas situaciones, cuáles son las necesidades que hacen aplicables las excepciones, es decir, lo que constituye un caso especial, y puede determinar la manera de verificar si todas las condiciones requeridas se cumplen en un caso particular. Cuando en una región se presenten casos particulares con mayor frecuencia, bajo un patrón recurrente, las conferencias episcopales podrán publicar algunos lineamientos para asegurar que en esos casos particulares las condiciones están verificadas. Sin embargo, normalmente, recaerá sobre el obispo local la responsabilidad de juzgar tales casos. (p.6)

Debemos notar que estas mismas normas y principios fueron reiterados más recientemente en el “Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas sobre el Ecumenismo”, de 1993 de Juan Pablo II.

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Por lo tanto, podemos ver que la reciente decisión de la Conferencia Episcopal Alemana de permitir que los esposos protestantes reciban la sagrada comunión (en “ciertos casos” por supuesto) es solo una evolución natural del Vaticano II. Es que el Vaticano II permitía el concepto en principio para los protestantes y explícitamente para los cismáticos orientales. Si un apologeta neocatólico intentara decirnos que esta es sola una malinterpretación del Concilio, tenemos al mismo Pablo VI explicándonos en su directorio aprobado en 1967 que esto es precisamente lo que el Vaticano II pretendía y que, al permitir la comunión para los protestantes. él solo estaba implementando el Concilio.

También vemos, asombrosamente, cómo aumentó la autoridad para dar la comunión a los protestantes de 1967 a 1973. En 1973 los obispos ya tenían la libertad para determinar bajo qué circunstancias la comunión para protestantes era permisible, siempre y cuando estuviera impulsada por alguna “necesidad”. Además, cuando estos “casos excepcionales” de comunión para protestantes fueran comunes en una región, las conferencias episcopales incluso podían establecer lineamientos para la práctica, como si se tratara de una rutina. Esto es exactamente lo que el cardenal Marx y la Conferencia Episcopal Alemana están haciendo con los cónyuges protestantes de los católicos.

Esperemos que este viaje al pasado ayude a los católicos a darse cuenta que las últimas noticias escandalosas de Alemania ya estaban dando vueltas, aunque con menos publicidad, desde el Vaticano II. Demostrando una vez más que la raíz de todos nuestros problemas actuales en la Iglesia es, y siempre ha sido, el Concilio, más allá de lo que nos digan nuestros amigos neocatólicos.

Chris Jackson

por THE REMNANT

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

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¿Pablo VI santo? Ni de broma

 

La canonización del Papa Pablo VI es un error que promocionan tanto modernistas como neocatólicos “conservadores”. En este vídeo Michael Matt nos ilustra sobre los aspectos más polémicos de este hecho.
Traducido por Verdad en la Red. El vídeo tiene algunos comentarios propios al final del traductor, que suscribimos por completo. Disculpen algunas pequeñas erratas y giros que tiene el subtitulado pero el documento merece la pena.

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Director de The Remnant. Ha sido editor de “The Remnant” desde 1990. Desde 1994, ha sido director del diario. Graduado de Christendom College, Michael Matt ha escrito cientos de artículos sobre el estado de la Iglesia y el mundo moderno. Es el presentador de The Remnant Underground del Remnant Forum, Remnant TV. Ha sido Coordinador de Notre Dame de Chrétienté en París – la organización responsable del Pentecost Pilgrimage to Chartres, Francia, desde el año 2000. El señor Michael Matt ha guiado a los contingentes estadounidenses en el Peregrinaje a Chartres durante los últimos 24 años. Da conferencias en el Simposio de Verano del Foro Romano en Gardone Riviera, Italia. Es autor de Christian Fables, Legends of Christmas y Gods of Wasteland (Fifty Years of Rock n’ Roll) y participa como orador en conferencias acerca de la Misa, la escolarización en el hogar, y el tema de la cultura, para grupos de católicos, en forma asidua. Reside en St. Paul, Minnesota, junto con su esposa, Carol Lynn y sus siete hijos.

ESCÁNDALO: Se autoriza en Alemania la Comunión a protestantes casados con católicos

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El cardenal Reinhard Marx, perteneciente al “grupo G9” asesor de cardenales de Francisco, ha anunciado que la Conferencia Episcopal Alemana permitirá a los protestantes casados con católicos recibir la Sagrada Comunión, sin adjurar de sus errores, de su fe protestante y, por supuesto, sin haber recibido el sacramento de la confesión. La única condición sería que afirmen la fe católica en la Eucaristía. ¿No es esto la sola fide protestante?

Afirmen lo que quieran afirmar, si estas personas no renuncian explícitamente a su fe protestante y son acogidas en la Iglesia católica, no pueden comulgar, así de claro y de sencillo. Tampoco pueden hacerlo por no estar en Gracia y, por último, habría que ver cuando se refieren a afirmar la fe católica en la Eucaristía, a qué fe se refieren, porque la actual expresada por el novus ordo es más cercana a la protestante que a la católica.

Fuente: CatholicNewsAgency

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La terrible Ventana de Overton (como legalizar cualquier cosa)

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La Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo.

En principio ningún tabú escaparía a la eficacia de esta técnica. Por consiguiente, se podría cambiar de modo radical la valoración que la sociedad tiene actualmente de la eutanasia, el incesto, el bestialismo, la pederastia o el canibalismo, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Para ello no se aplicaría un lavado de cerebro directo, sino una serie de técnicas avanzadas, cuyo desarrollo pasaría inadvertido para la sociedad.

Para mostrar de qué manera esta teoría explica cómo se pueden lograr los efectos deseados, conviene que nos centremos en un tabú concreto. Examinemos por ejemplo el canibalismo. Así pues, ¿cómo sería posible convertir en aceptable la ingesta de personas? ¿Cómo se opera ese cambio en las conciencias desde la fase de aversión hasta la de conformidad plena? En cinco etapas sucesivas, que a continuación describimos.

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LO QUE EL VATICANO II SE LLEVÓ… ¡Y LO QUE NOS TRAJO!

REDENTORISTAS (EE.UU. Y CANADA)

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LO QUE EL VATICANO II SE LLEVÓ… ¡Y LO QUE NOS TRAJO!

BENEDICTINAS DE CHICAGO

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¿Triunfa la «homoherejía»?

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La reciente visita del Obispo de Roma, Jorge Mario Bergoglio a Chile estuvo salpicada de una feroz campaña de las fuerzas anti-católicas: la izquierda eclesial, los grupos defensores de las víctimas de abusos sexuales, los medios, en especial el canal televisivo estatal de Chile.

Desarrollaron una campaña hábilmente verificada, dirigida principalmente contra el obispo de Osorno, acusado «como encubridor de los abusos –sexuales y de poder– cometidos por su mentor» el sacerdote Fernando Karadima. Simultáneamente fueron reactivando casos de abuso sexual de los Hermanos Maristas y la Compañía de Jesús en Chile y otros. Las listas ventiladas por organizaciones civiles respecto de abusos sexuales a menores por parte del clero chileno son bastante abultadas.

«Bishop Accountability» registra 78 nombres de clérigos y religiosos de Chile acusados de abusos.

El profesor universitario chileno Gonzalo Rojas S., afirma no nos confundamos. Lo importante durante la visita de Francisco, para ciertos actores públicos, era minar la autoridad episcopal. Sólo les interesaba destruir la dimensión jerárquica de la Iglesia Católica… de hecho, en los días previos hubo conocidos eclesiásticos que enfocaron toda su preparación de la visita papal en un objetivo: desacreditar a los obispos chilenos, porque ninguno de ellos -dicen estos gurús de la sociología eclesiástica- está a la altura de lo que se necesita.

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RELIGIOSAS DE LA ASUNCIÓN

1950

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¿Qué podemos hacer para restaurar todo en Cristo?

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¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido! Palabras de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, en el siglo XIV, en el apogeo de la Cristiandad. ¿Qué diría la santa si viese la degeneración del mundo posmoderno, abismalmente más pútrida? ¿Qué diría a ver al modernismo desatado y la masonería haciendo estragos en el seno mismo de la Iglesia? ¿Qué diría al ver que muchos Pastores, absolutamente descarriados, llevan a las almas a la perdición?

Sólo el buen olor de Cristo y el virginal aroma de su santa Madre, su santidad y sus virtudes, pueden contrarrestar el pestilente pecado y las herejías modernistas (recopilación de todas las antiguas), que destilan todo el hedor del infierno. Nos advierte proféticamente San Pablo en su Cartas: “Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas” (2 Tm 3,3-4). Él tiempo ha llegado, pero no todo está perdido. Aún podemos librar los nobles combates de la Fe viviendo santamente una vida de oración y de combate por la Tradición y la sana doctrina.

Oscar Báez, Licenciado en Ciencias Políticas y conferencista, es analista político nacional e internacional para Radio AM 800 de Asunción, Paraguay. En esta entrevista analiza los motivos más profundos por los que Cristo no sólo debe reinar en las almas sino también en la sociedad y nos da las pistas esenciales para porfiar con eficacia en la batalla.

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HERMANAS BRIGIDINAS

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CONGREGACIÓN DE SANTA INÉS (USA)

1965

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