Ayudar a superar las dudas

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Desde que la izquierda intelectual y progresista dictaminó que no hay verdades absolutas, ni dogmas atemporales, ni criterios seguros de certeza, se impuso la DUDA como algo necesario, conveniente e incluso tonificante para la mente. Ya Descartes advirtió que estaba dispuesto a dudar de todo, menos de su duda misma. Se quedó un poco corto, porque los teólogos modernistas que le acolitaron y superaron siglos después, dudan de todo -incluso de su propia duda-, aunque no dudan de que el modernismo es lo más seguro para caminar en la duda. Así lo impusieron en la Iglesia. Total, que la duda se instaló en el pensamiento como si fuera un okupa de la mente. Y ahí hemos estado y estamos. Todo es relativo, todo se puede expresar de forma relativa y dudosa. Todo se puede edificar sobre la diversidad y la inquietud. Las preguntas absolutas sobran, porque la realidad misma es relativa. No a los dogmas ni a las imposiciones. No a las certezas. No a todo. al no-a-todo.

Pero siempre aparece alguien que no entiende las cosas como son (en su absoluta-relatividad). Resulta que cuatro cardenales vienen ahora con dudas (dubbia) acerca de lo dicho en Amoris Laetitia. ¿Pero cómo se atreven? Con lo claro que está lo escrito en ella. Es verdad que hasta ahora no había verdades absolutas ni dogmas firmes, pero indudablemente la Amoris Laetitia viene a dar el último toque (el definitivo) a todas las dudas sobre el amor matrimonial. Después de la Amoris, ya no puede haber dudas, ¡qué caramba! ¿Cómo se atreven?

Así que Francisco se ha visto impelido a salir al paso. Lleva varios días lanzando darditos, puyas y venablos contra los cardenales díscolos que se permiten dudar. Porque en este caso, -sépanlo todos-, la duda no es ya muestra de perfección modernista o de pensamiento filosófico avanzado, sino motivo de angustia y miedo. Sí. Tanto el miedo como la angustia son consecuencia de la duda. La duda genera incertidumbre y ésta aboca a la debilidad. Así lo ha expresado Francisco en su catequesis de este miércoles, azuzado -sin duda-, por su enfado monumental con los cuatro indómitos y perturbadores príncipes de la Iglesia.

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Los excluidos de Francisco

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Cuando Nuestro Señor Jesucristo dijo que el Reino de los Cielos es de los pobres de espíritu, sus palabras se entendieron perfectamente. Así lo entendió la Iglesia durante siglos. Aún no se había inventado la doctrina bergoglita, que no es más que un marxismo de arrabal, venido a la existencia por el odio a los contrarios. Por eso ahora, con los nuevos aires hermenéuticos, se entiende la predicación del Señor de forma diferente. No paran de hablar de los excluidos y de que hay que acogerlos. Pero digo yo que en el momento en que a estos excluidos se les incluye, dejan por eso mismo de ser excluidos. Con lo cual ya no habría que tenerles lástima. Una vez más, el espacio es superior al tiempo, como dice el Einstein bonaerense.

A pesar de que suena muy bien eso de incluir y no excluir, lo cierto es que si algo se incluye, es porque otro algo se excluye. Al menos en las matemáticas clásicas, aunque no sea normal en la contabilidad de los políticos, de los partidos y de esa especie de banda denunciadora de pecados capitalistas, que son los utópico-sinvergüenzas de nuestros días.

Esto lo digo a propósito de la noticia, tan exquisitamente preparada y realizada, del Jubileo de los Sin Techo, y de la Misa celebrada especialmente para ellos hace unos días. Gran cantidad de pobres acudieron a la celebración. Dice el cronista que eran más de 4.000 venidos desde toda Europa. Daba gusto ver sus caras, gozando del momento en que podían tocar el borde de la túnica de Bergoglio, que procesionaba entre ellos con una cara un tanto avinagrada. Venid a Mí, benditos de mi Padre, vosotros que habéis sido excluidos por el Sistema Capitalista.

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El último error de Hillary

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No recuerdo, en mi larga vida monacal, haber asistido a unas elecciones presidenciales norteamericanas tan seguidas de cerca en mi monasterio.  La culpa la han tenido mis novicios, que andan pegados a sus tuites y a las televisiones. Y mis Superiores, que andan servilmente pegados a los novicios. Son progresistas de nuevo cuño. Adquirieron un progresismo clerical en las Facultades de Teología que se les ha quedado pegado, como el pringue en el puchero de mi abuela. Menos mal que tengo a Fray Malaquías. Y desde luego, esta mañana hemos disfrutado al terminar los Maitines. Todos los monjes andaban cabizbajos, tristes y cetrinos. Con unas ojeras atribuladas y murriosas. Se han pasado la noche escuchando la radio (espero que no haya sido la COPE), mientras Fray Malaquías y yo dormíamos a pierna suelta. Por eso esta misma mañana, cuando cantábamos los dos vejestorios los Aleluyas, nos miraban de reojo para ver si en realidad lo decíamos por las elecciones norteamericanas.

He de reconocer que llevo varios meses escuchando que iba a ganar la Clinton, y casi casi me lo había creído. La veía tan apoyada y aupada por todos -unos y otros-, que pensaba que iba a funcionar una vez más la guillotina general. Se empecinaban -unos y otros-, en vaticinar el desastre monumental del Planeta en caso de que ganara Donald. Y la estabilidad y continunidad si ganaba Hilaria. El derrumbe del Sistema Financiero si uno ganaba y el Cielo en la Tierra si vencía la otra. No nos han dejado tener una opinión distinta de la prevista, a excepción de algunos medios periodísticos, calificados por eso mismo de anti-sistema. ¡Con lo que le gusta al Sistema eso del anti-sistema!

Cuando se aventaban los correos de Hillary, las graves acusaciones del FBI, los siniestros datos sobre su siniestra vida, negocios, arreglos y chanchullos, las noticias sobre sus participaciones en los líos del mundo árabe con su Isis y sus crímenes… nunca dejé de pensar que iba a ganar con toda seguridad. Ya sabemos que a los oscuros jefes mundiales les tiene todo esto sin cuidado. Además, suelen ser precisamente ellos los que lo organizan.

Frente a esto, las palabras despectivas de Trump hacia algunas mujeres, su machismo (pecado super-capital del mundo moderno), su dinero, sus modales y expresiones bastas, hasta su pelo… eran denunciados por todos. O sea, que se le podía perdonar todo a Hillary, ante este monstruo-pretendiente a la Casa Blanca. Realmente confieso que hasta ayer, tenía que reconocer que la victoria de la Clinton estaba cantada.

Pero según leí en su momento, Hillary cerró la campaña citando al Papa. ¡Zas! ahí me desperté de mi sueño dogmático. Si ha citado a Francisco, entonces ya tiene encima el mal de ojo, me dije. Como he denunciado en otras ocasiones, cada vez que algún presidenciable, ministeriable o primerministrable acude a darle la mano a Bergoglio, su derrota electoral está cantada. Y si se relaciona con él de alguna manera, aunque sea de lejos, los augurios serán bastante malos. Ya sé que desde hace mucho es conocido que Francisco estaba decantado hacia la Candidata. Ya sé que el Soros es amiguete de los dos y ha financiado a los dos, y mantiene a Obispos financiados para apoyar a la Hilaria. Pero citarle como apoyo en el final de la campaña, ha hecho que se desataran todos los malos agüeros. Los hígados de los pollos demócratas se tornaron de un negro-infernal de forma automática.

Por eso me acosté tranquilo. Bueno, antes de acostarme me fui a la celda de Fray Malaquías para que me escanciara una gota de su licor tridentino. Y brindamos en la celda mientras los novicios y demás monjes escuchaban la COPE.

Por cierto, ahora que lo pienso, también puede haber tenido algo que ver en la victoria de Trump el hecho de que la cadena de los Obispos apostó siempre por Doña Clinton. La prueba está en que ahora mismo presenta en su página la noticia con este titular: Un país dividido. Ahora me entero yo de que cuando alguien gana unas elecciones y otro las pierde, el país está dividido. Pues claro. Unos ganan y otros pierden. Seguro que estos de la cadena de los Obispos también recibieron instrucciones de Roma. Se les ve el plumero.

En fin, lo siento por los demócratas de todo el mundo, a los que siempre se les llena la boca diciendo que el pueblo debe hablar, que el pueblo vota y nunca se equivoca, que el pueblo es el que en cada papeleta deposita un trocito de soberanía… y otras memeces. En este caso, como en Colombia, el pueblo se equivoca. Faltaría más.

Yo le aconsejaría vivamente al nuevo Presidente de los Estados Divididos (Cope dixit), que ni se le ocurra ir a Roma. Por si acaso.

Fray Gerundio

Tomado de:

adelantelafe.com

Francisco se hace el sueco

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Llega el ansiado lunes día 31 de Octubre. Francisco está deseando tomar el avión que lo llevará a Lund para celebrar la tan anhelada ceremonia, en compañía de la Arzobispa correspondiente. Menudo gozo. Es un día para agradecerle a Dios el regalo de Lutero. Menudo regalo. Gracias a este santo varón, las Sagradas Escrituras empezaron a estar en las manos del pueblo cristiano. Antes, ni pum. Gracias a él, quedaron al descubierto los errores que hasta entonces estaba cometiendo la Iglesia. Item más. Por virtud de su encandilado carisma, “Lutero quiso poner remedio a una situación compleja”. Los pobres suecos están en una situación de distancia y a Francisco no le gustan las distancias porque la distancia hace daño. Ya se sabe que el espacio es superior al tiempo, aunque el tiempo supera al espacio por poco tiempo, según se desprende de las delirantes y sabias palabras  vertidas por aquí y por allá en encíclicas y sermonarios ad usum.

Total, que Francisco ha decidido hacerse el sueco. O sea, ha determinado agavillarse a la celebración que inicia el magno evento. Los de Rome Reports, que ya se sabe cómo proceden y de dónde proceden, se las ven y se las desean para presentar el evento. El cardenal Kurt Koch, que no se sabe si es católico-luterano o luterano católico, muy próximo al luteranismo, lo explica muy bien aquí. Y la voz en off quiere adoctrinarnos sobre el tema:

Cuando el Vaticano anunció el viaje del Papa a Suecia para el primer acto conmemorativo del 500 aniversario de la Reforma protestante, se alzaron muchas voces críticas entre los católicos. No comprendían qué tenía que celebrar el Papa en el aniversario de un cisma.

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Apóstolas

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Si bien hace tiempo que no suele sorprenderme nada ni por mi edad ni por mi experiencia, -o sea, por viejo y por fraile-, no dejan de llamar mi atención las perlas que uno puede encontrarse cada día en las decisiones, actos, dichos, hechos y ocurrencias de este Bergoglio con el que Dios nos ha castigado; sin duda como medicina saludable para hacer posible nuestra conversión. Por la paciencia, salvaréis vuestra almas, dijo el Señor pensando en los católicos del año 2013 y posteriores (digo yo).

Porque aunque es verdad que parte del mundo laico y pagano está alelado con la persona y la figura de Francisco; aunque no es menos cierto que parte del mundo papolátrico está embobado por sus actuaciones; aunque es fácilmente constatable que todo el progrerío frailuno, monijl, ex-monjil y ex-frailuno, episcopocobardoide, ecologistoide, gayperverso, lesbicomprometido, protestanticatolizado y católicodescarado está que se sale de gusto con el Pontífice que les acoge, les ama, les da la razón, les anima a seguir así y les comprende como un Buen Pastor que disfruta viendo a sus ovejas caer en el abismo –pasad, hijas mías, pasad; aunque aquello es un abismo, no hay problema; venid a mí que yo os voy a liberar de cargas y yugos pesados-, ya va siendo algo más habitual encontrarse con ovejas que están hasta las lanas del cogote de tanta destrucción, tanto mensaje puramente humano, tanta des-sobrenaturalización y tanta perversión calculada y medida. Como les digo a mis novicios (a los que tengo que explicar cada uno de mis neologismos papales), no hay mal que por bien no venga. Aunque sean muchos menos en número, creo que Dios está permitiendo que gracias a Bergogolio muchos están comenzando a abrir sus ojos de oveja mosqueada, a empezar a sospechar del pastor que pacta y disfruta con el loberío y a mirar al Cielo esperando la liberación.

No deja de tener su gracia el hecho de que con la que está cayendo en Europa y en el mundo en general, con el descaro satánico de todo el poderío mundial y con los graves problemas de persecuciones y muertes de cristianos a manos del Islam (muertes físicas) y a manos de la masonería reinante (muertes espirituales por el  pecado reinante), Francisco se dedique a jugar al parchís, a la oca y al poker con los judíos, musulmanes, protestantes y politicastros comunistas. Y pobre del que rechiste. A la vista está. Nadie se atreve a ponerle un calce para evitar el misericordieo. Tiene que haber sinodalidad en la destrucción, para destruir al que se salga de la sinodalidad. Antes se decía que el que se mueve no sale en la foto, pero ahora al que se atreva a moverse un poco se le pixela el cargo, la figura, el sueldo y la vesícula. Así que estamos a merced de Bergoglio. Menos mal que a fin de cuentas Bergoglio está a merced de Dios y en algún momento se acabará este valle de lágrimas. Ya decía el Señor que no es aconsejable quitar la cizaña por las buenas. Ya la quitará el Juez Supremo.

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Finanzas Vaticanas y transparencias interesadas

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7 noviembre, 2015

No sé por qué, pero me huele un poco a chamusquina todo el lío que se ha montado esta semana en torno a las finanzas del Vaticano, con el consiguiente desmadre que aparece en la trastienda. En realidad no es nada nuevo: se sabe desde hace muchos años, y se sospecha que lo que se sabe es nada, comparado con la realidad. Hace ya muchos lustros que la Iglesia está sumergida en un mar de corrupción económica, que alcanzó niveles elevadísmos cuando los casos de Marcinkus y el IOR y los suicidios (digo yo que probablemente inducidos como se dice ahora), y miles de escándalos más.

Cuando la Iglesia del Vaticano II quiso asimilarse al mundo lo hizo muy bien en este terreno, porque realmente comenzó a asimilarse a la corrupción de los grandes capitales y los bancos y todas esas cosas. A pesar de abrir las ventanas del Vaticano, los temas financieros y económicos olían muy mal y estaban como podriditos por dentro. En este punto no corrió mucho el aire fresco, por lo visto. Dicen que Juan Pablo I quiso poner orden y, por eso mismo, le proporcionaron un pasaje directo a la eternidad. No lo sé. Pero el caso es que me mosquea muchísimo que ahora aparezcan libros contando cosas de éstas, cuando hace ya muchos años que estamos al cabo de la calle de que hay un buen negocio montado.

Entonces, ¿por qué aparece ahora este misterioso asunto? ¿por qué las detenciones de sospechosos, la liberación de la sospechosa (que se ve que le guiñó un ojo al gendarme y la puso inmediatamente en libertad: a juzgar por las fotos….), el encarcelamiento del otro, la publicación de los libros y el escándalo de la prensa y la catolicidad bien-intencionada? Sigue leyendo

Embobados por el Sínodo

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31 octubre, 2015

La tarde del pasado domingo me asaltaron mis novicios para solicitarme un análisis -a modo de diagnóstico-, del Sínodo recién clausurado. Otros hermanos más maduros en estas lides y con doctorados en la cogulla, que como nuevos Nicodemo me visitan en la celda cuando ya está bien pasada la hora de Completas, también han llegado solícitos y preguntones. Todos felices y contentos. Todos sintiéndose vencedores. Todos embobados y aplatanados. Todos con euforias y entonando eurekas.

He tenido que recurrir al más burdo autobombo para convencerlos:  Ya avisé de lo que se nos venía encima cuando escribí ¡Francisco, destruye mi Iglesia! o cuando llamé la atención sobre la entrada triunfal de Gramsci en el Vaticano. Y eso que entonces no podíamos calibrar del todo la que se nos venía encima. Sospechábamos algo, aunque no sabíamos entonces hasta qué punto el Huracán Patricia es un vientecillo anémico y raquítico frente al Efecto Francisco. Atila le llamé yo por entonces. Pero me resulta muy difícil convencer a pardillos con exceso de euforia. Así que mis hermanos de ambos lados del espectro monacal, están felices con los resultados del Sínodo.

Los novicios que se las dan de conservadores, han pasado a bobalicones de referencia al pensar que han ganado las propuestas de algunos obispos (pocos) que levantaron tímidamente la voz, aunque les cortaran el micrófono. Andan diciendo que la doctrina ha quedado intacta y que ha sido una dura derrota de los alemanes. Casi me da un ataque de risa. Deben temblar en el Hades ante tan audaces analistas. Sigue leyendo

El Sínodo de los Adúlteros

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24 octubre, 2015

En pleno recreo, tras el rezo de vísperas, he definido así al Sínodo que estamos padeciendo. Mis novicios me han mirado con unos ojos saltones llenos de cólera; me habrían fulminado de no intervenir el Hermano Cocinero, que llegaba con unas madalenas recién hechas al estilo monacal, legado de aquel prodigio de mujer que fue Santa Escolástica. Pensaban mis novicios modernistas que estaba yo queriendo negar a los divorciados vueltos a casar, la posibilidad de ser adúlteros vueltos a comulgar. Según ellos, eso no es muy misericordioso que digamos. Los pobres han seguido tan de cerca las intervenciones de ciertos cardenales, que el coco se les ha puesto macilento y demacrado. Vamos, que la sesera la tienen más que flácida por la falta de uso y el exceso de Lombardi.

He tenido que aclararles que no me refiero a los adúlteros según el uso común del vocablo. Muchos han querido concentrar en esto las malas intenciones de este Sínodo. Creo que, aunque no van del todo desacertados, se quedan a medio camino. Estos cardenales y sus monaguillos (germanos o no), van mucho más allá en su proceso destructivo. Y lamentablemente no van solos, sino que les acompaña el favor del Jefe, que se siente feliz de verse rodeado de su Corte. A la que por cierto ha nombrado él mismo, para que  los votos estén asegurados. Porque ya se sabe que aquí todo se hace democráticamente, fraternalmente y en una perfecta situación de consenso. Pues no faltaría más.

Lo que yo quería decir mientras mordía tímidamente la madalena monástica, es que ya hace años que el apóstol San Pablo -que, aunque le duela a algunos, escribía bajo la inspiración del Espíritu Santo-, habló de los adúlteros de la Palabra de Dios. Por cierto que los dejó bien descritos en dos versículos de su segunda carta a los Corintios. En el primero de ellos se refiere a que hay muchos que adulteran la Palabra de Dios, mientras que en el segundo dice claramente que él no la ha adulterado nunca.

Porque no somos como tantos otros que adulteran la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios, hablamos en Cristo. (2ª Corintios 2,17)

O sea, que para San Pablo está claro que hay muchos adúlteros de la Palabra de Dios. Ya en aquél tiempo, incluso sin haber pasado por la Gregoriana o por alguna Facultad de Teología de los Jesuítas. Antes de la Historia de las Formas, antes de toda esa patulea de exegetas sin fe. Adúlteros de sus enseñanzas. E incluso, aunque algunas biblias suavecitas hablen de falsificación de la palabra (para no herir), el texto en latín dice adulterantes verbum Dei. Por si acaso no queda claro. No es sencillamente una mera falsificación. Es mucho más: es adulterar, es prostituir, es hacer de alcahuete de la palabra de Dios, por no poner otras expresiones bastante frecuentes en nuestra literatura clásica.

…nos abstuvimos de los disimulos vergonzosos, no procediendo con astucia niadulterando la palabra de Dios…. (2ª Corintios 4,2)

Nueva insistencia para que quede claro. No sólo hay muchos adúlteros, sino que el propio San Pablo nunca procedió de ese modo. Ni tampoco con disimulos vergonzosos. Qué habría dicho San Pablo de haber estado de reportero ante las sufridas conferencias de prensa diarias: ¿disimulos vergonzosos, ambigüedades calculadas, mentiras escupidas, manipulaciones programadas, astucias sin número, conclusiones previamente realizadas…?

Porque lo que está en juego en este Sínodo es la adulteración descarada de la Palabra de Dios. No sólo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio (que se puede hacer de hecho disoluble con un par de “Motusproprios”), sino también en lo referente a la comunión en pecado sin arrepentimiento, y más grave todavía en lo que atañe a la doctrina de la Iglesia, que se pretende dejar en manos de las Conferencias Episcopales. El Primado de Pedro se quedará ya solamente para elegir a los miembros de comisiones para que redacten conclusiones favorables, nombrar Obispos que no sean molestos o excesivamente tradicionales, incluso para redactar algún Motu Proprio que otro en momentos de peligro tradicionalista y no sé cuantas cosas más. Pero en la doctrina, viva la colegialidad, la democracia y el pachangueo.

Donde hay un adúltero de la Palabra de Dios, el mismo Señor permite que aparezcan otros que no lo son, al menos para contrastar. Así, gracias a Dios, han salido algunos respondones y respondonas que no han doblado su rodilla ante Baal-disseri. Dios los guarde. Son pocos, pero irritan sobremanera a los adúlteros.

Por eso insisto en llamarle el Sínodo de los Adúlteros. Lo he descrito a mis novicios modernistas con otra imagen que a ellos les gusta: el Sínodo en 3D. Se pone uno las gafitas esas que reparten en los cines y se ve claramente:Desvergüenza, Desfachatez y Descaro. Gracias a Dios, hay un buen número de católicos que ya están viendo este Sínodo tridimensional, provistos de las gafotas adecuadas para que no se la peguen.

Fray Gerundio

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Monseñor Sarasa, Casto y Mártir

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17 octubre, 2015

Desde que los Poderes Mundiales decretaron que ya era hora de comenzar a implantar de forma agresiva la Ideología de Género, se puso de moda eso de“salir del armario” para convencernos a todos los habitantes del planeta de que eso era lo más normal, que la homosexualidad es encantadoramente humana y que muy pronto va estar entre la lista de los Derechos Fundamentales de la Persona, cuando sea decretado ya de forma oficial por la ONU y sus mariachis.

Uno hubiera pensado que los que salen del armario asoman la cabecita para decir que lo que estaban ocultando hasta ahora, comienza a ser de conocimiento público. Que reconocen que han disimulado y engañado al personal, que los creía según lo que dictan las apariencias. Dicho esto, deberían seguir viviendo su vida, dedicarse a sus labores ya fuera del armario y santas pascuas. Sin llamar la atención. Pero no. Los que hoy día salen del dichoso mueble, vienen ya con la lección aprendida: salen insultando a los que están fuera, diciendo que son muchos los que están dentro (por culpa de los que están fuera, claro) y advirtiendo a los que nunca pasaron por armario alguno, que su postura es hipócrita, embustera y egoísta. O sea, que salen de la caverna monflorita pegando alfilerazos, coces y exabruptos a todos los que están fuera.

En resumen: vienen al mundo exterior para convertirnos a todos a su peculiar weltanschauung; para exigir a todo el mundo que acepte su homosexualidad como algo normal y ni se atreva a rechistar lo más mínimo, bajo el peligro de la mayor acusación que hoy en día puede hacerse: intolerancia. Y claro está, eso no se puede tolerar.

Ya advertí que con el caso Sarasa (o como se pronuncie), las cosas en la Iglesia se van a poner a nivel de culebrón. Las puertas de los armarios se abren bajo ciertas consignas. Se percibe que hay una voluntad expresa de comenzar ya con el adoctrinamiento de masas, lo cual se lleva a cabo siguiendo unos pasos que más o menos vienen a ser los siguientes:

El recién salido del armario, comienza a dar ruedas de prensa y a participar en las tertulias televisivas. Esto es fundamental. A ser posible acompañado por los arrumacos de su novio y siempre con el clergyman colocado y bien elegante. Esta es una de las pocas situaciones en la que los que odian que el sacerdote vaya vestido de modo distinto a los seglares, permiten un clergyman o mejor una sotana: así el efecto es más propio y pedagógico.

Yo acuso

El recién salido del armario, es un mártir. Muestra ante el mundo-mundial lo mucho que ha sufrido y lo mal que lo ha pasado dentro del armario. No sólo porque allí no había sitio para nada, sino por el convencimiento de que iba a ser estigmatizado por la Iglesia Católica -que más que una Madre es una Madrastra Prehistórica- y en definitiva, la culpable de todo. Por culpa de Ella, el armario está hasta los topes y ya no cabe un alfiler. En realidad, es un Mártir de la Causa y por eso se ha decidido a dar el paso, después de llevar ya nueve o diez años viviendo con el camote y engañando a todo bicho viviente.

El recién salido del armario, tiene que dejar bien claro que su postura es la mejor: sinceridad, valentía, sentido del verdadero amor, sentido del deber. Autoconciencia orgullosa de su condición. Y sobre todo, búsqueda de esa felicidad que le negaba la Madrastra Tridentina.

El recién salido del armario, tiene que acusar a los que están fuera como faltos de sinceridad y de autenticidad. Seguramente también son mariposones y mayates, pero no se animan a decirlo. No son naturales, sencillos y cándidos para decir la verdad con valentía.

Yo acuso

Y ya puestos en la faena, el recién salido del armario, se pone a dar clases magistrales sobre la virtud de la castidad sacerdotal.

Aquí ya se disparan todas las desvergüenzas. Se nos instruye e inculturiza acerca de la excelencia de la virtud de la castidad. ¡¡Ojo con acusarme, que yo la he vivido siempre!!

Y acto seguido, con muy poco rubor, Monseñor Sarasa (o como se diga), ilustra al respetable: Yo siempre he vivido la castidad sacerdotal, porque nunca he tocado a una mujer. Olé. Desde mis novicios más lerdos y palurdos, hasta los más bribonzuelos y golfillos, desde los más ignorantes de las virtudes cristianas hasta los más tomistas, todos piensan que esta nueva definición de la castidad es brillante y digna de un premio de Teología en alguna cátedra de Kasper o en algún sarao de Maradiaga.

Claro, como este pájaro recién alumbrado era secretario de la Comisión Teológica Internacional, -la ONU de la Teología Pontificia-, puede re-interpretar, hacer hermenéutica, redireccionar y fundamentar bíblicamente que la lujuria con-el-mismo-sexo no es pecado. Decir Misa habiendo estado enamorado, eso es maravilloso, dice el muy cínico. Y los que no piensan así como él, están condenados a una vida cristiana de madrastra paranoica.

Le decía yo a mis novicios que da pena tomarse esto a risa. Es muy fuerte. Es el síntoma de la descomposición de una buena parte de la Iglesia, con el añadido de la justificación y el descaro. Pero puesto que estas personas sacan sus intimidades orgullosamente ante la prensa, pues que se atengan a las consecuencias. No podemos dejar pasar por alto este desprecio y esta profanación del celibato sacerdotal y de la maravillosa virtud de la castidad. Así que les he aclarado a mis novicios que no me venga ninguno acusándome de no tener caridad con el tipo.

Dice que le ha escrito al Papa. Es posible que el Papa le haya contestado ya. Si le escribe a su dentista, a su zapatero y al vendedor de prensa, a los trans de Granada, a su antiguo alumno, y a tanta gente… estaría mal que no le contestara a una carta tan sincera. Tal como suele actuar el Papa, la respuesta podría ir en esta línea: No te preocupes, hijo mío. ¿Quién soy yo para juzgarte? Tu fe te ha salvado. Entra al gozo de tu señor. Ya veremos si en este Sínodo podemos hacer algo al respecto. Déjalo en mis manos. Y sobre todo y por encima de todo: ¡Arma lío!

Ya solo falta canonizar a alguien que fuera homosexual. Sería la guinda del Pontificado de Francisco para una definitiva reconciliación de la Iglesia con el Mundo. He de reconocer que a mí no me extrañaría. Si se van a cargar de facto la doctrina sobre el matrimonio, ¿por qué no inventarse un apóstol de los gays….?

Fray Gerundio

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Hermenéutica de la Conspiración

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10 octubre, 2015

Casi me da un ataque de risa cuando he leído la nueva intervención del Papa en el Sínodo este pasado jueves. Con todos los respetos, el Santo Padre parece que no se fía mucho de lo que se vaya a decir por allí y no quiere que nadie se salga del marco establecido. Nunca antes un Pontífice estaba tan metido en el Sínodo mañana, tarde y noche. Aunque se ha insistido tanto en que los Obispos deben hablar con naturalidad y libertad, y que esta es una Asamblea de hermanos que investigan para ayudar, incluir, respetar, no agredir e impulsar a la Familia… parece que no obstante, anda por allí merodeando para que se sepa que el Jefe está cerca. No vaya a ser que algún discursito se salga del guión. La sola contemplación de la cara del cardenal Baldisseri, infunde miedo a perder el cargo o a ser enviado de Obispo a Groenlandia, a la Diócesis de Pingüinland. Si encima está por allí Francisco (que todo el mundo sabe que no es autoritario en absoluto), pues entonces ya ni les cuento.

Pero digo que me dio un ataque de risa cuando Francisco habló de la hermenéutica de la conspiración. Parece ser que hay gente mala por ahí que está queriendo imponer sus criterios en contra del Sínodo y no hacen mas que hablar sospechosamente sobre él. Que si la Familia va a quedar afectada, que si los divorciados van a comulgar, que si las mujeres van a diaconear, que si patatín y que si patatán. Son profetas de desgracias. Desfachatez, desvergüenza y descaro es lo que tienen estos conspiradores, que quieren evitar una conspiración aperturista. Todo el mundo sabe que el Sínodo está ni más ni menos que en manos del Espíritu Santo, y todos los conservadores andan por ahí metiendo baza para impedir que el Espíritu se exprese sobre la destrucción del matrimonio express, e inspire a los Obispos que están de acuerdo con esto.

Ahora resulta que los que conspiran, son los pobrecitos cuatro gatos que han expresado que la Doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio es de origen divino, y han alertado sobre el peligro de abandonar las exigencias de la Revelación. Y hay que llamarles la atención para  que se callen. Cosa que yo creo es innecesaria, porque ya de por sí no es que hablen mucho. Y aunque vayan diciendo algo en los tres minutos de intervenciones, las reuniones de jesuítas antes del Sínodo y otros Pre-sínodos paralelos ya se encargarán de acallarlos cuando todo esto acabe. Sigue leyendo

Monseñor Sarasa

Charamsa 5 octubre, 2015

Aunque ya nada me sorprende, resulta muy llamativo el montaje organizado en muy pocas horas sobre la salida del armario de un curita monseñorini, agredido por esta sociedad eclesial tan madrastra, tan incomprensiva y tan tirana. Parece ser que al principio de su carrera abandonó todo por amor del Señor, y ahora abandona al Señor y a su fulgurante carrera diplomática-pedagógica vaticana por amor a otro señor con el que ya parece que convive algún tiempecito.

Es otro pasito más. Mi olfato de vetusto fraile me dice que esto estaba cuidadosamente programado. Por quien fuera. Pero encaja perfectamente en el guión del programa al que venimos asistiendo desde hace poco menos de tres años, cuando tanto escandalizó la famosa retórica del quién soy yo para juzgar, que abrió definitivamente la puerta a la aceptación por parte de la Iglesia Felizmente Actual (no la verdadera Iglesia de Jesucristo, sino la que nos quieren imponer estos traidores) al mundo de la homosexualidad. Nadie podrá decir a estas alturas que esto son interpretaciones mías, porque tenemos hechos y hechos, actitudes y actitudes, claramente comprensivas, misericordiosas y complacientes con todo este mundillo perverso de pecado y de ciscarse en la Ley Divina pasito a pasito.

Esta misma semana, antes de que se abriera la puerta del armario del jovenzuelo polaco, veíamos a Francisco locuaz, feliz y alegre conversando con su antiguo alumno amancebado con el jovencito indonesio. Y al mismo tiempo, el inefable Lombardi (el caradura Lombardi), aclarando que la recepción de la jueza americana no implica apoyar su actitud. ¡Dios mío! qué cantidad de aclaraciones para lo que está claro. El titular es bien sencillo: Al Papa le encanta el mundo homosexual y rechaza a todo el que lo ataca. Simpatías con ellos, antipatías con los otros. ¿Qué tal? Al fin y al cabo es una postura de misericordia, que nunca ha sabido ejercitar la Iglesia hasta Mi Llegada. Sigue leyendo