SAN RAMÓN NONATO

31 DE AGOSTO

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S. Ramón Nonato, Confesor

San Ramón, o Raimundo, Nonato es una de Ias más preclaras glorias de la Orden de la Merced.

Fué extraído del vientre de su madre difunta, de donde el sobrenombre de Nonato. Oriundo de una piadosa familia catalana, ingresó en la nueva Orden de N. Señora de la Merced, pasando pronto al África para Iibertar cristianos cautivos de los moros. Habiéndosele acabado el dinero, quedóse él mismo en rehenes para libertar a cierto cristiano cuya fe peligraba; pero encontró medio de predicar a Jesucristo y de convertir a muchos moros; por lo cual se le puso un candado en la boca, perforándole los labios.

Libertado al fin, sólo sentía se le hubiera arrebatado la palma del martirio que ya tenía por segura.  El papa le nombró cardenal de la Santa Iglesia y murió en el ósculo del Señor junto a Barcelona, el año 1240.

 Alcánzanos, oh bendito libertador de cautivos, una chispita de esa caridad que para con el prójimo tuviste, y comprender que no hay cautiverio tan triste y ominoso como la servidumbre del pecado.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1670.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

31 de agosto

SAN RAMÓN NONATO, 
 Confesor
Os habéis hecho partícipes de los que sufrían afrenta y tribulación; os compadecisteis de los que estaban entre cadenas. (Hebreos, 10, 33-34).

Os habéis hecho partícipes de los que sufrían afrenta y tribulación; os compadecisteis de los que estaban entre cadenas. (Hebreos, 10, 33-34).

San Ramón pidió a la Santísima Virgen que le hiciese conocer el camino que debía seguir para llegar al cielo; María le ordenó entrar en la Orden recientemente fundada de la Redención de los cautivos (de la Merced). Enviado a Berbería, rescató a gran número de cautivos, y cuando se le agotaron los recursos, se dio a sí mismo en prenda para la libertad de muchos otros. Vuelto a España, fue nombrado cardenal por Gregario IX. Murió en el año 1240, yendo a Roma, donde el Papa lo llamara para utilizarlo en el gobierno de la Iglesia.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA OBLIGACIÓN
DE SOCORRER A LAS ALMAS
DEL PURGATORIO

   I. Todos podemos trabajar en la liberación de las almas del purgatorio, que están en una cautividad más cruel que la de los cristianos llevados como esclavos. Puedes tú socorrerlas orando a Dios por ellas, encargando se celebren misas, dando limosnas, practicando alguna mortificación, o sufriendo pacientemente las penas y aflicciones de esta vida con miras a satisfacer por ellas a la justicia de Dios. Puedes prestarles este servicio; ellas no pueden ha cer ya nada por su liberación. Considera los suplicios que padecen.

   II. La justicia te obliga a socorrer a tus padres. que te dejaron tantos bienes; la amistad exige que alivies a tus amigos en su abandono cruel; el agradecimiento te impone la obligación de orar por tus bienhechores; y la caridad. que exige que ames a tu prójimo como a ti mismo, te impone el deber de aliviar a esas almas, como quisieras que se te aliviasen si estuvieras en su lugar. Escucha las quejas que te dirigen.

   III. Si ayudas con tus buenas obras a estas santas almas. Dios hará de modo que contigo se haga otro tanto después de tu muerte. Con todo no te fíes en este auxilio; haz provisión de buenas obras antes de partir de este mundo; lleva tu rescate con tigo y pronto estarás libre; haz penitencia en esta vida. ¡Ah! mucho más dulce es lavar los pecados con las lágrimas de la penitencia. que expiarlos en las llamas del purgatorio.

 

La caridad
Orad por los prisioneros.

ORACIÓN   

   Señor, que habéis dado al bienaventurado Ramón, vuestro confesor, un celo admirable por la redención de los fieles cautivos de los bárbaros, concedednos por su intercesión que, libres de las cadenas de nuestros pecados, cumplamos con perfecta libertad de espíritu todo lo que os sea más agradable. Por J. C. N. S. Amén.

 

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index

 

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

31 de Agosto

  • San Ramón Nonato, Confesor
  • Santo Dominguito del Val, Monaguillo y Mártir
  • San Paulino, Obispo de Tréveris
  • San Aidano, Obispo de Lindsfarne
  • Beato Agustín Cennini, Mártir
  • Beatos Lorenzo Merucci y Compañeros, Mártires
  • Beato Juvenal Ancina, Obispo de Saluzzo
  • Santa Misa Dominical

    DOMINGO 13º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

    ( Doble – Ornamentos verdes )

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    La Iglesia sigue leyendo los libros Sapienciales, entre ellos el libro del Eclesiastés, el cual se abre con esta gran sentencia: “Vanidad de vanidades, y todo es vanidad… he visto todas las cosas que se hacen bajo el sol, y todas ellas son vanidad y aflicción de espíritu; los perversos difícilmente se enmiendan, y es infinito el número de necios”. (1er. Noct.).
       Pues si esto lo dijo Salomón antes de la ley de gracia y de las luces sobrenaturales tan claras traídas de lo alto por Jesucristo, ¿qué no debiéramos pensar los cristianos de la vacuidad de los goces, de las riquezas y dignidades de este mísero mundo, por que los hombres tanto se perecen? Nosotros, los cristianos, debemos escalar cimas aún más elevadas que el mismo rey Salomón, nos dice S. Juan Crisóstomo (2º Noct.): “nuestra
    vida debe andar regulada por esas virtudes celestiales que nada tienen de corpóreo, y que son todo inteligencia, o sea, por las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad, virtudes que pedimos en la colecta, para que mediante ellas, “no amemos sino aquello . que Dios nos manda amar”. (Or.).

       Hoy se lee la Epístola de S. Pablo a los Corintios, que tiene por argumento la fe en Jesucristo, fe que obra a impulsos de la caridad, y que hace cifremos nuestra esperanza en el Salvador, como lo hizo el mismo Abrahán y todos los Patriarcas del Antiguo Testamento. Esa fe activa y confiada hace que las almas cubiertas por la lepra del pecado queden de ella limpias, como lo quedaron los diez leprosos de que el Evangelio nos habla, y sobre todo de aquel samaritano que volvió a dar gracias a Jesús por su curación.
       La fe salva también las almas. Ella es “el principio y raíz de nuestra justificación ” enseña el Santo Concilio Tridentino. 
       También nos enseña esta página evangélica cómo, si bien es cierto que no tenemos más que un Maestro, y éste es Cristo, con todo eso, hemos de sometemos a las enseñanzas y a las leyes de los substitutos que Él a puesto en la tierra, o sea. a la Iglesia, que es la encargada de curar y de distinguir lepra de lepra en el sacramento admirable de la Penitencia.
       Lo que ella perdona, perdonado queda, lo que ella manda, refrendado va por el mismo Dios; el que a ella escucha, a Dios escucha, y el que la desprecia, a Dios mismo desprecia. Tal es la suave y natural economía, tan sabia como humana, que Dios ha tenido a bien establecer. Quiso gobernar a los hombres por medio de hombres.
       También pondera S. Agustín (Mait.) el desagradecimiento de los leprosos curados, pues que tan sólo uno de ellos fue para volver y dar gracias a su insigne médico, y éste nota el Evangelio que era Samaritano, o sea, de una raza inferior a la judía, descendiente de Abrahán y heredera de sus promesas. Por donde se ve que los verdaderos hijos de Abrahán no son aquellos que vienen de él por descendencia carnal, sino aquellos que participan de la fe viva del Padre de los Creyentes. “Los demás, hinchados con el orgullo, creían rebajarse si devolvían gracias a su Bienhechor (lb.).
      
    Con todo eso, los judíos volverán algún día al redil, único aprisco de salvación, al “pequeño rebañito” de Jesús, decepcionados por el Anticristo. Su exclusión de la Iglesia no es irrevocable. Pidamos la pronta conversión de ese pobre y maldito pueblo deicida, maldito de Dios y aborrecido de todos los hombres, cantando con el Introito y el Gradual: “Mira, Señor, tu pacto y no abandones hasta el fin las almas de tus pobres…”
       En cambio nosotros, hijos de gentiles, decimos a Jesús que en Él ciframos toda nuestra esperanza (Ofert.), porque Él se ha declarado nuestro refugio de generación en generación (Alel.), y porque nos alimenta con un Pan del cielo, harto más regalado que el maná llovido a los hebreos durante 40 años en el desierto (Com.)
       El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

    Introito. Ps 73, 20, 19 y 23. 

        INTROITUS – Respice, Dómine, in testaméntum tuum et ánimas páuperum tuórum ne derelínquas in finem: exúrge, Dómine, et júdica causam tuam, et ne obliviscáris voces quaeréntium te. Ps. Ut quid, Deus, repulísti in finem: irátus est furor tuus super oves páscuae tuae?  V. Gloria Patri.    Introito – Acuérdate, Señor, de tu pacto y no abandones para siempre las almas de tus pobres; levántate, Señor, y juzga tu causa, y no olvides las voces de los que te buscan. – Ps. ¡Oh Dios! ¿Por qué nos has desechado para siempre, y se ha enojado tu furor contra las ovejas que apacientas? V. Gloria al Padre.

    Oración-Colecta

       ORATIO – Omnípotens sempitérne Deus, da nobis fidei, spei et caritátis augméntum: et, ut mereámur assequi quod promittis, fac nos amáre quod práecipis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum.   R. Amen        Oh Dios, todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad; y para que merezcamos conseguir los bienes que prometes, haznos amar lo que nos mandas.  Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina.   R. Amen.

    Conmemoración

    Epístola

       Dios prometió a Abrahán, en premio de su fe, que de su descendencia nacería el Salvador, y 430 años después dio a Moisés la Ley para someter a su pueblo a la obediencia. Habiendo éste prevaricado, Dios reemplazó aquella Ley por el Evangelio y la promesa hecha en favor de los hebreos, se extendió a todos los creyentes, hijos de Abrahán.

    EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Gálatas (3, 16-22)  Fratres:  Abrahae dictae sunt promissiones, et semini eius. Non dicit: Et seminibus quasi in multis sed quasi in uno et semini tuo qui est Christus. Hoc autem dico, testamentum confirmatum a Deo quae post quadringentos et triginta annos facta est lex non irritam facit ad evacuandam promissionem. Nam si ex lege hereditas iam non ex repromissione Abrahae autem per promissionem donavit Deus. Quid igitur lex propter transgressiones posita est donec veniret semen cui promiserat ordinata per angelos in manu mediatoris. Mediator autem unius non est Deus autem unus est. Lex ergo adversus promissa Dei absit si enim data esset lex quae posset vivificare vere ex lege esset iustitia. Sed conclusit scriptura omnia sub peccato ut promissio ex fide Iesu Christi daretur credentibus. 

     

     

       Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas:  – Hermanos: se nos da por la ley, ya no es por la pro mesa. Y Dios hizo, por medio de la pro mesa, la donación a Abrahán. Pues entonces diréis: ¿Para qué ha servido la ley? Púsose como freno de las transgresiones(1), hasta que viniese el descendiente de Abrahán, a quien había hecho la promesa, promulgada por ángeles(2) por medio de un mediador. Mas el mediador no es para uno sólo: y Dios estaba solo cuando hizo la promesa. Luego, ¿es la ley contra las promesas de Dios? No. Porque si la ley pudiese dar la verdadera vida, la justificación vendría verdaderamente de la ley. Mas, la ley escrita dejó todas las cosas sujetas al pecado, para que la promesa fuese dada a los creyentes por la fe en Jesucristo(3).
        GRADUALE (Ps. 33 ) Respice, Dómine, in testaméntum tuum et ánimas páuperum tuórum ne derelínquas in finem. V.Exúrge, Dómine, et júdica causam tuam: memor esto opróbii servórum tuorum. Alleluia, alleluia. V.(Ps. 89) – Dómine, refúgium factus es nobis a generatione, et progénie,  Alleluia.    Gradual – Vuelve, Señor, los ojos a tu alianza, y no abandones para siempre las almas de tus pobres; V. Levántate, Señor, y juzga tu causa; acuérdate del oprobio de tus siervos 
    Aleluya, aleluya – V.  Señor, Tú has sido nuestro refugio, de generación en generación. Aleluya. 

    Evangelio

          Los samaritanos y gentiles, más agradecidos y fieles a la gracia que los pérfidos Judíos, sus soberbios despreciadores, son las primicias del nuevo reino mesiánico, como lo demuestra el suceso de los diez leprosos que aquí se relata.

    USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 17, 11-19)

       In illo témpore: Dum iret Jesus in Hierusalem transiebat per mediam Samariam et Galilaeam. Et cum ingrederetur quoddam castellum occurrerunt ei decem viri leprosi qui steterunt a longe. Et levaverunt vocem dicentes Iesu praeceptor miserere nostri. Quos ut vidit dixit ite ostendite vos sacerdotibus et factum est dum irent mundati sunt. Unus autem ex illis ut vidit quia mundatus est regressus est cum magna voce magnificans Deum et cecidit in faciem ante pedes eius gratias agens et hic erat Samaritanus. Respondens autem Iesus dixit nonne decem mundati sunt et novem ubi sunt non est inventus qui rediret et daret gloriam Deo nisi hic alienigena et ait illi surge vade quia fides tua te salvum fecit.

    Credo.

      U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo:  Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba por medio de Samaria y de Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron diez leprosos, los cuales se pararon lejos(4), y alzaron la voz, diciendo: “Jesús, Maestro, apiádate de nosotros.” él, al verlos, dijo: “Id, y mostraos a los sacerdotes(5).” Aconteció, que mientras iban(6), quedaron sanos. Y uno de ellos, cuando vio que había quedado limpio, volvió glorificando a Dios a grandes voces, y se postró en tierra a los pies de Jesús, dándole gracias: y éste era samaritano. Jesús dijo entonces: “¿Pero no son diez los curados? y los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviese a dar gloria a Dios, sino este extranjero?(7)” Y dijo: “Levántate, vete, porque tu fe te ha salvado. Credo.

        OFFERTORIUM In te sperávi, Dómine, dixi: Tu es Deus meus, in mánibus tuis témpora mea.    Ofertorio –  En Ti, Señor, puse mi esperanza; dije: Mi Dios eres Tú: en tus manos están mis destinos. 

    Oración-Secreta

        Propitiáre, Dómine, pópulo tuo, propitiáre munéribus: ut hac oblatióne placátus, et indulgentiam nobis tríbuas, et postuláta concédas. Per Dominum.     Mira, Señor, propicio a tu pueblo, y muéstrate propicio en vista de sus dones; para que, aplacado con esta oblación, nos concedas el perdón y accedas a nuestras peticiones. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.  

    Conmemoración

    Prefacio de la Santísima Trinidad

        Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus…

     

     

       Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.

       COMMUNIO  Pe fructu óperum tuórum, Dómine, satiábitur terra: ut edúcas panem de terra, et vinum laetíficet cor hóminis: ut exhílaret fáciem in óleo, et panis cor hóminis confirmet.
       Comunión. – Nos diste, Señor, el pan del cielo, que encierra en sí todo deleite, y la suavidad de todos los sabores. 

    Oración-Postcomunión

         Sumptis, Dómine, caeléstibus sacraméntis, ad redemptionis aetérnae, quaesumus, proficiámus augmentum. Per Dominum.    Haz, oh Señor, que la participación de este santo misterio, nos vivifique, y que juntamente nos sirva de expiación y de fortaleza. Por Nuestro Señor Jesucristo.

     Conmemoración

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index

     

    Sta. Rosa de Lima, Virgen

    30 DE AGOSTO

    Las almas de los justos están en la mano de Dios, y no llegará a ellos el tormento de la malicia.  A los ojos de los insensatos pareció que morían; mas ellos están en paz. Sap.3,1-2 et 3.

    Las almas de los justos están en la mano de Dios, y no llegará a ellos el tormento de la malicia. A los ojos de los insensatos pareció que morían; mas ellos están en paz. Sap.3,1-2 et 3.

    Cien años después de descubierto por los españoles el Nuevo Mundo, nació en Lima la virgen Rosa, la primera flor de santidad que dió a la tierra la América española.

     

         Fecundada por el rocío de la divina gracia, brotaron en ella magníficas flores de virginidad y de paciencia (Or.).  Y en efecto, a los cinco años, hizo ya voto de virginidad, y de tener por único esposo a Jesús (Ep.), tanto que, para evitar el que más tarde le obligaran a casarse, se cortó ella misma su hermosa cabellera. 

     

         Habiendo recibido el hábito de 1a Orden Tercera de Santo Domingo, dióse por entero a la oración y a las más rudas mortificaciones, viniendo a buscarla su divino Esposo a la edad de 31 años (Ev.) († 1617).

     

    ¡Oh virgen gloriosa! difunde por toda la América las dulces fragancias de tu virginidad y heroicas virtudes.

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1668 .

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    FIESTA DE SANTA ROSA DE LIMA

    PATRONA PRINCIPAL

    DE HISPANOAMÉRICA

    "Como arco que reluce entre nubes de gloria; y como flor de rosas en días de primavera". (Hebreos: IV, 16)

    "Como arco que reluce entre nubes de gloria; y como flor de rosas en días de primavera". (Hebreos: IV, 16)

     

     

    "Iglesia del convento de Santo Domingo en Lima. Cuatro santos recorrieron sus pasillos durante el virreinato español en Perú. Entre ellos, Santa Rosa de Lima. Foto: Vladimir Terán Altamirano.
    “Iglesia del convento de Santo Domingo en Lima. Cuatro santos recorrieron sus pasillos durante el virreinato español en Perú. Entre ellos, Santa Rosa de Lima. Foto: Vladimir Terán Altamirano.

     Foto tomada de: 

    http://news.bbc.co.uk 

     

     

    30 de Agosto

    SANTA ROSA
    DE LIMA
     PATRONA PRINCIPAL  DE 
    IBEROAMÉRICA

    Una virgen se ocupa de las cosas del Señor, a fin de ser santa de cuerpo y alma. (1 Corintios, 7, 34).

    Una virgen se ocupa de las cosas del Señor, a fin de ser santa de cuerpo y alma. (1 Corintios, 7, 34).

     

    Rosa de Santa María, (1586-1617) llamada así por la virginal hermosura de su rostro, pues su nombre de pila era Isabel, fue la primera flor de santidad que produjo la América española. Nació en Lima, Perú, de padres de origen español y modestos de condición.  Desde su más tierna edad, Rosa experimentaba una atracción cada día más desbordante hacia la santidad, la virginidad, la devoción, el amor al retiro, un extraordinario espíritu de penitencia. Sus padres deseaban un ventajoso matrimonio dada la belleza de su hija, pues verdaderamente era deslumbrante. Con ese fin, le hacían frecuentar fiestas y banquetes para llamar la atención de los jóvenes más ricos de la ciudad. Rosa obedecía pero sabía sacar provecho de estas fiestas. Debajo de su diadema de rosas colocaba un casquete con pinchos, en forma de corona de espinas. Y bajo sus vistosos vestidos colocaba cilicios y otros instrumentos para macerar su cuerpo. En 1616, a los 24 años, vistió el hábito negro y blanco de la Tercera Orden de Sto. Domingo. Desde entonces todavía progresó más a pasos agigantados por el camino de la perfección. Aseveró su confesor que, “Jamás, ni de día ni de noche, perdía la presencia de Dios en su corazón y que su alma nunca fue mancillada por el pecado venial”. El Señor le concedió la gracia de repetir en sí misma los atroces dolores de la Pasión de Cristo. En medio del dolor gritaba: “Aumentadme el dolor, Pero, dios mío, dadme paciencia”. Murió el 24 de agosto de 1617 a la edad de 31 años, admirada en toda Lima y querida ya en todo Perú. El Papa Clemente X la canonizó en 1671, siendo la primera santa americana que llegó a los altares. En la Argentina ha sido establecido este día “como Fiesta nacional de Acción de gracias a la divina Providencia, por los beneficios conferidos a la Nación”.

    MEDITACIÓN
    SOBRE LA VIDA DE SANTA ROSA

       I. Trata al menos de encontrar todos los días un momento libre para dedicarte, en la soledad, a la meditación y a la oración. Ama a tus padres por Dios, y los servicios que les hagas, figúrate que los haces al mismo Jesús. Así pensarás en El sin cesar.

       II. San Agustín, hablando de Cristo y de la Iglesia, su Esposa inmortal, dice que son dos en una sola y misma pasión. Así debe ser en cuanto a la unión del alma con Jesucristo. Para agradar al Esposo, es menester hacerse semejante a Él; por eso Santa Rosa practica las penitencias más rigurosas, y lleva en la cabeza un aro de hierro con agudas puntas en su parte interior, semejante a la corona de espinas. Para gozar de los castos abrazos del Esposo, se debe despreciar la propia carne. (San Jerónimo)

       III. Sacrificar la carne y sus concupiscencias, es poco todavía. Mira a Santa Rosa. Ya la pruebe la enfermedad, ya Dios le retire sus consolaciones, a todo se resigna. Lo único que pide a su Esposo, es que aumente su amor en proporción a los sufrimientos que padece. ¡En cambio nosotros nos impacientamos ante la menor contrariedad, nos abatimos ante la menor prueba! Avergoncémonos de nuestra cobardía y adoptemos la resolución de sufrir, por lo menos con paciencia, los males que no podemos evitar. Estáis prometidos a Cristo, le habéis consagrado vuestra voluntad. (Tertuliano)

    El desprecio de los placeres
    Orad por las vírgenes consagradas a Dios.

    ORACIÓN

       Oh Dios poderoso, dispensador de todos los bienes, que habéis provisto a la bienaventurada Rosa con el rocío de la gracia celestial, y que la habéis hecho brillar en América con el fulgor de la virginidad y de la paciencia, concedednos la gracia a nosotros servidores vuestros, de correr tras el olor de sus perfumes, y merecer así llegar a ser un día el buen olor de vuestro Hijo, que, con Vos y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index

    San Agustín, Obispo, Confesor y Doctor

    Tú eres mi pastor y darás cumplimiento a todos mis deseos... (Is. 44:28)

    Tú eres mi pastor y darás cumplimiento a todos mis deseos... (Is. 44:28)

    28 DE AGOSTO 

    Agustín nació en Tagaste (en la Argelia actual), año de 354.  Su madre, Sta. Mónica, lo primero que le enseñó fué a orar; pero él, después de haber gustado de aquellas sabrosas y santas lecciones, dejóse deslizar por la resbaladiza pendiente del mal.  No ofreciéndole Cartago el anchuroso campo de que su genio había menester, se fué a Roma, y luego alcanzó en Milán la plaza de maestro de elocuencia. “Mis maldades, dice él mismo, iban en aumento, cual la bola de nieve que se hace más grande a medida que sigue rodando.” 

     

    Su desconsolada Madre dirigía al cielo continuas plegarias, empapadas en lágrimas, y seguía los pasos todos del hijo. Ambrosio, el santo obispo de Milán, recibióle con bodad y le ilustró en las ciencias divinas. Cierto día, cediendo sin duda a una inspiración del cielo, abrió las Epistolas de S. Pablo y leyó: “No os revolquéis en el vicio y en la impureza, sino revestíos de N.S. Jesucristo.” Entonces acaba Agustín por resolverse, y recibe, a los 33 años, el santo bautismo en la Pascua de 387.

     

    Siete meses después de aquel feliz día, murió Sta. Mónica, pidiendo a su hijo “que se acordara de ella en el altar del Señor”; Y Agustín ordenado sacerdote, ofrecía par su alma el Santísimo Sacrificio. “Señor, exclamaba a menudo, tened piedad de mi madre; ella era buena y perdonaba fácilmente; perdonadle también sus culpas”.

     

    Creado Obispo de Hipona a los 41 años, comenzó desde entonces a vivir canónicamente, o sea, vida regular en común con unos cuantos clérigos.

     

    La sublimidad de su ciencia y la llama ardiente de su amor han hecho de este Santo uno de los cuatro grandes Doctores de la Iglesia de Occidente (430).

     

    ¡Oh lumbrera refulgente de la Iglesia de Dios! pide para nosotros algo de esa luz esplendor que te sacó de la sima del error y del vicio, para que también nosotros veamos la antigua hermosura de Dios, siempre nueva, y viéndola,la amemos, y amándola,  gocemos de ella sin fin. Ruega sobre todo por la Orden ilustre que te llama su padre, y que es como tu prolongación en la tierra.

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1622 y 1623.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    28 de agosto

    SAN AGUSTÍN, 
     Obispo, Confesor y Doctor

    Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí. (1 Corintios, 15, 10).

    Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí. (1 Corintios, 15, 10).

     

    San Agustín, hijo de un pagano de Numidia, que se convirtió al final de su vida, enseñó primero brillantemente retórica en Cartago, Roma y Milán, don de la lectura de un pasaje de San Pablo lo convirtió y donde San Ambrosio lo bautizó. De vuelta a África, después de haber perdido a Santa Mónica, su madre, en Ostia, retiróse a la soledad, y después fue ordenado sacerdote y llegó a ser obispo de Hipona. Entró en correspondencia con San Jerónimo y fue el azote de los herejes. Toda su vida lloró su juventud hasta humillarse por ella en el libro de las Confesiones. Su poderoso genio y su maravillosa ciencia brillan sobre todo en su célebre obra la Ciudad de Dios. Murió en su ciudad episcopal cercada por los vándalos, en el año 430, a la edad de 75 años.

      MEDITACIÓN
    SOBRE LA VIDA DE SAN AGUSTÍN

       I. Este gran santo resistió hasta la edad de 32 años las inspiraciones de la divina gracia. ¿Acaso yo mismo no he resistido a la gracia? ¿Cómo pasé yo mi juventud? ¿He comenzado por fin a amar a Dios con amor profundo y sincero? ¡Cuántas veces he endurecido mi alma y he menospreciado el llamado del Señor! Comencemos a darnos a Dios. Ah Señor, tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. (San Agustín).

       II. San Agustín, primero pecador y hereje, llegó a ser después un gran santo; renunció a sus errores y fue durante todo el resto de su vida, el hijo dócil de aquélla gracia que había perseguido. ¿A qué se debe que no imite yo a San Agustín en su penitencia, ya que lo imité en sus desórdenes? ¿Qué he de esperar de los afanes que me tomo por lucir en el mundo? Habré de morir y abandonar esos honores y esas riquezas; y ¿en qué pararé si no estoy en estado de gracia cuando Dios me llame para dar cuenta de mi vida? ¿A qué fin tienden todos nuestros trabajos? ¿Qué buscamos? (San Agustín).

       III. San Agustín fue el doctor de la gracia; la defendió contra los herejes, explicó su naturaleza y descubrió sus maravillosos efectos. Enseña tú a los demás por qué medios podrán recuperar la gracia de Dios: trabaja en la conversión de los peca dores. Sé tú, a tu vez, discípulo de la gracia, si no puedes ser su doctor; estudia los movimientos que imprime a tu corazón, escucha lo que ella te inspira, obedécela fielmente. Si no haces a la gracia inútil en ti, producirá frutos abundantes. (Orígenes).

     

    El deseo de la conversión
    Orad por las órdenes religiosas.

    ORACIÓN   

       Dios omnipotente, escuchad benigno nuestras súplicas y puesto que os servís permitirnos esperar en vuestra bondad, dignaos, por la intercesión del bienaventurado Agustín, vuestro confesor pontífice, derramar sobre nosotros la abundancia de vuestra inagotable misericordia. Por J. C. N. S. Amén.

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index

    25 de agosto

    SAN LUIS,
     Rey de Francia

    Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. (San Mateo, 22, 21).

    Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. (San Mateo, 22, 21).

     

    San Luis, rey de Francia, fue dotado de todas las cualidades que hacen a los reyes grandes y a los santos ilustres. Nacido para gobernar a los hombres, fue un héroe en la paz y en la guerra. En toda su vida, según testimonio de su confesor, no cometió ni un solo pecado mortal. De ordinario llevaba un cilicio, y cuando se lo sacaba, daba cuarenta escudos de limosna. El viernes de cada semana ayunaba, se disciplinaba con cadenillas de hierro y ser vía a los pobres con sus propias manos. Dos veces salió de su reino a fin de conquistar Tierra Santa, y en esas expediciones mostró tanta piedad como coraje. Murió en 1270, en África, a la edad de 55 años.

      MEDITACIÓN
    SOBRE SAN LUIS,
    EL REY CRISTIANÍSIMO

       I. San Luis fue verdaderamente rey, pues supo mandar a sus pasiones, sujetar su cuerpo a la razón, y su razón a Dios. Ayunar, llevar cilicio, vivir en medio de la corte una vida tan santa como la de un cenobita, ¿no es acaso ser dueño de sí mismo? Mira a este santo, mira si lo imitas, si tus pasiones están tan sometidas como las de él a la razón. ¿Qué hay más real que un alma sometida a Dios y dueña de su cuerpo? (San León).

       II. San Luis fue el padre de su pueblo. A todo el mundo amaba, hasta a sus enemigos; no podía tolerar a los detractores; él mismo juzgaba en los procesos de los pobres, nada tomaba más a pecho que el trabajar en la salvación de sus súbditos. Agrade ce a Dios, si te ha dado superiores semejantes a este santo rey. Si tú mismo eres superior, acuérdate que debes ser el padre de tus inferiores. ¿Cómo ejerces la caridad con tu prójimo?

       III. Es preciso ser servidor de Dios para ser buen rey. La piedad de San Luis, la honra que tributaba a las santas reliquias, el celo que lo inflamaba por la conversión de los bárbaros, la generosidad cristiana y heroica que puso de manifiesto combatiendo contra los enemigos de Jesucristo, muestran que olvidaba su título de rey para no acordarse sino del de servidor de Dios. Príncipes de la tierra, si no servís a Dios, ¿qué provecho obtendréis en la otra vida de haber aquí empuñado el cetro? La muerte os arrebatará todas vuestras dignidades: la sola gloria que sobrevive a la tumba es la de haber servido bien al Señor. Servir a Dios es reinar.

     

    La piedad
    Orad por los jefes de estado.

    ORACIÓN   

       Oh Dios, que hicisteis pasar al rey San Luis de un reino temporal a la gloria del reino eterno, haced, os lo suplicamos, que, por sus méritos y su intercesión, participemos un día con él de la gloría del Rey de reyes, vuestro Hijo Jesucristo, que vive y reina con Vos en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    25 de Agosto

  • San Luis, Rey de Francia 
  • Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, Virgen
  • San Ginés, Comediante y Mártir
  • Santa Patricia, Mártir
  • San Menas, Patriarca de Constantinopla
  • Santa Eva, Abadesa de Coldingham
  • San Gregorio de Utrech, Abad
  • Santa Juana Antide-Touret, Virgen fundadora
  • Iglesia de San Bartolomé en Extremadura

    La Iglesia de San Bartolomé fue construida a mediados del siglo XV siguiendo inicialmente un estilo gótico. Posteriormente fue ampliada a lo largo de los siglos XVI y XVII con un marcado estilo barroco.
    Iglesia de San Bartolomé. Detalle de la fachada.

    Iglesia de San Bartolomé. Detalle de la fachada.

     La torre se construyó posteriormente a mediados del siglo XVIII, siguiendo el estilo barroco de la fachada.

    Torre de la Iglesia de San Bartolomé

    Torre de la Iglesia de San Bartolomé

    Tomado de:  http://www.viajarporextremadura.com

    24 de agosto

    SAN BARTOLOMÉ,
     Apóstol

     

    Somos embajadores en nombre de Cristo y es Dios mismo quien os exhorta por boca nuestra (2 Corintios 5, 20)

    Somos embajadores en nombre de Cristo y es Dios mismo quien os exhorta por boca nuestra (2 Corintios 5, 20)

    San Bartolomé, Apóstol, llevó el Evangelio a las regiones más bárbaras de Oriente. Penetró hasta las extremidades de las Indias. Después de haber obra do allí numerosas conversiones y sufrido mucho por la causa de Jesucristo, volvió a la gran Armenia. Convirtió allá al rey Polemón, con doce ciudades de su reino. Los sacerdotes de los ídolos excitaron contra él a Astiages, hermano del rey, que lo hizo desollar vivo, después de lo cual fue decapitado. Refiérese que cien veces al día arrodillábase para orar a Dios.

      MEDITACIÓN
    SOBRE SAN BARTOLOMÉ

       I. Para ser un verdadero apóstol, es decir, un embajador. de Cristo, hay que serle fiel, tomar a pecho los intereses de Dios a, costa de los propios. Es lo que hace San Bartolomé deja él todo para seguir a Jesucristo, para predicar su Evangelio; sacrifica sus placeres, sus intereses; hasta da su vida para ganarle almas y extender su reino. ¿Qué haces tú por la gloria de Jesucristo y por la salvación de las almas? Esto es sin embargo lo más agradable a Dios que puedes hacer.

       II. Un embajador debe estar perfectamente instruido acerca de lo que quiere su príncipe, a fin de hacer su voluntad en todo. San Bartolomé ora a Dios cien veces al día, para saber cuál es la voluntad de Jesucristo, para implorar sus luces y su auxilio. Trabajes lo que trabajes, si tus acciones no están con formes con las miras de Dios, pierdes tu tiempo. ¿Cuántas veces rezas al día y cómo lo haces? Dios mío, ¡que se cumpla en mí vuestra santa voluntad!

       III. Un embajador ha menester de prudencia para llevar a buen término los negocios de su señor; necesita valor para resistir a sus enemigos y dar su vida, si es preciso. San Bartolomé poseyó ambas cualidades. ¿Las tienes tú? Eres tan prudente en las cosas de este mundo, y un niño en las atinentes a tu salvación. Nada te resulta costoso cuando están en juego tus intereses, y el menor obstáculo te detiene cuando se trata de la gloria de Dios. ¡Ah! ¡cuán pocos verdaderos obreros apostólicos existen hoy! ¿Adónde se fue el espíritu de los apóstoles? ¿Dónde están la humildad, los trabajos, el celo de la primitiva Iglesia? (San Bernardo). 

     La paciencia
    Orad por la India.

    ORACIÓN   

       Dios omnipotente y eterno, que nos inspiráis santa fe en la solemnidad del Apóstol San Bartolomé, os suplicamos que concedáis a vuestra Iglesia que ame lo que él ha creído y que predique lo que él ha enseñado. Por J. C. N. S. Amén.

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index

    El Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María.

     

    Inmaculado Corazón

     

    En su segunda aparición en Fátima, Nuestra Señora nos revela: “Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón; a quién la abrace le prometo la salvación y serán amadas de Dios estas almas, como flores puestas por Mí para adornar su trono”. (13 de junio de 1917)

    María, Madre de Jesús y madre nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón, un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero de la alegría en el dolor…

    La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús… y es que en María todo nos dirige a su Hijo… los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad.

    La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre. Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia, al celebrar ambas fiestas de manera consecutiva, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo del Corpus Christi.

    María Santísima, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a llenarnos con su Hijo Jesús. Venerar su Inmaculado Corazón significa, pues, no sólo reverenciar el corazón físico sino también su persona como fuente y fundamento de todas sus virtudes. Veneramos expresamente su Corazón como símbolo de su amor a Dios y a los demás.

    Historia de la devoción al Inmaculado Corazón de María

    La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes. Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

    En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra… Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes… Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz… Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz”.

    En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: “A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo”.

    El Papa Pío XII, el 31 de octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María. Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de agosto.

    Oraciones al Inmaculado Corazón de María

    Quiero dar gracias al Señor por tu Inmaculado Corazón y quiero pedirte, ¡Oh Virgen de las vírgenes!, que me obtengas la gracia de descubrir sus encantos y los necesarios auxilios para recorrer esta vida aprendiendo a amar a este tu Dulce Corazón y a ser educado en la gran lección que de su inmaculada pureza brota para bien de toda la humanidad. Amén.

    (Luis Fernán Figari)

     

     

     

     

     

    Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que el Señor hizo en ti: Te eligió por madre y te quiso junto a su cruz. Hoy te hace compartir su gloria y escucha tus súplicas. Ofrécele nuestras alabanzas y nuestra acción de gracias. Preséntale nuestras peticiones.

    (aquí se pide la gracia que se desea obtener)

    Haznos vivir, como tú, en el amor de tu Hijo, para que venga a nosotros su reino. Conduce a todos los hombres a la fuente de agua viva que brota de su Corazón, derramando sobre el mundo la esperanza y la salvación, la justicia y la paz.

    Mira nuestra confianza, atiende nuestra súplica y muéstrate siempre Madre nuestra. Amén.

    (rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria)


    Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María

    Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones.

    Quiero ser como tu quieres que sea, hacer lo que tu quieres que haga. No temo, pues siempre estás conmigo. Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

    Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo. Amén.


    Al Corazón de Jesús, a través del Corazón de María

    Oh, Santísima Virgen María, Madre y Reina mía, consagro y entrego a tu Corazón Inmaculado todo mi ser: mis pensamientos, palabras y obras.

    Dispón de mí y de todo lo que me pertenece ahora y en la eternidad, para la alabanza y gloria de la Santísima Trinidad, para la santificación de la Iglesia y la salvación de todo el mundo.

    Inmaculada Madre mía, ayúdame a vivir dignamente mi consagración bautismal, para que pertenezca irrevocablemente a mi Redentor.

    ¡Haz que escuche como Tú los impulsos del Espíritu Santo, para que en mí y por mí se cumpla siempre y en todo la voluntad Divina! ¡Amen!

    Tomado de:

    http://cruxetgladius.blogspot.com

    http://www.tengoseddeti.org

     

    22 de agosto

    INMACULADO CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

     

    Mi Corazón saltará de gozo al verme por Ti salvada: cantaré al Señor mi bienhechor, y salmodiaré al nombre del Señor Altísimo (Salmo. 14, 6).

    Mi Corazón saltará de gozo al verme por Ti salvada: cantaré al Señor mi bienhechor, y salmodiaré al nombre del Señor Altísimo (Salmo. 14, 6).

     

    Por decreto del 4 de mayo de 1944, del Papa Pío XII, la octava de la Asunción de la Santísima Virgen fue sustituida en todo el mundo por la simpática y consoladorosísima fiesta del Inmaculado Corazón de Maria, la madre del amor hermoso y de la santa esperanza. 

       Esta era una fiesta que se celebraba ya, aunque en distinta fecha, en muchos lugares y por muchos institutos religiosos; pero que el mundo entero reclamaba, sobre todo desde que Pío Xl realzó tanto la del Sagrado Corazón de Jesús.

       Ahora es ya fiesta universal, con su fecha propia y fija, que es el 22 de agosto, y con su Misa y su Oficio propios, y rito de 2ª clase. 

       Mucho contibuyeron a declararla, las célebres apariciones de Fátima, en Portugal, en las que María pedía a los afortunados pastorcitos devoción a su Santísimo Corazón, y mucho también las angustias mortales de la segunda guerra mundial, durante la que todos, desde el Papa hasta los más humildes fieles, confiaron a María el logro de la paz. 

       Pío XII consagró el mundo al Inmaculado Corazón de Maria el 8 de diciembre de 1942, consagración que después se repitió en todas las naciones y que culminó, en 1944, con la institución de esta fiesta. En ella pide el Papa a María la paz para todos los pueblos, la libertad para la Iglesia, la misericordia para los pecadores y la pureza de costumbres para todos.

    ORACIÓN

       Omnipotente y sempiterno Dios, que preparaste en el Corazón de Santa María Virgen una digna habitación para el Espíritu Santo, concédenos propicio que cuantos celebramos devotamente la festividad de su Inmaculado Corazón, podamos vivir en conformidad con su sacratísimo corazón.

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    21 de Agosto

  • Santa Juana Francisca Frémyot de Chantal, Viuda
  • Santos Lusorio, Ciselio y Calmerino, Mártires
  • Santos Bonoso y Maximiano, Mártires
  • San Sidonio Apolinar, Obispo de Clermont
  • San Bernardo de Aleira y sus Hermanas, Mártires
  • Beata Humbelina, Matrona
  • Beato Bernardo de Tolomei, Abad
  • Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    19 de Agosto

  • San Luis de Anjou, Obispo y Confesor
  • San Juan Eudes, Fundador
  • San Andrés el Tribuno, Mártir
  • Santos Timoteo, Agapito y Tecla, Mártires
  • San Sixto III, Papa
  • Beata Emilia Bicchieri, Virgen
  • Beato Pedro de Zuñiga, y Compañeros, Mártires
  • Beato Luis Flores y Compañeros, Mártires
  • La Kermesse

    La Cena-Conferencia

      

     

     

     

    15 de Agosto

     

    LA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA
    VIRGEN MARÍA
     

    María ha elegido la mejor parte, de la que jamás será privada. (San Lucas, 10, 42).

    María ha elegido la mejor parte, de la que jamás será privada. (San Lucas, 10, 42).

     

     

     

     

    La vida de la Santísima Virgen, después de la Ascensión de Jesucristo, no estuvo exenta de sufrimiento. Sufrió al verse separada de su Hijo muy amado, y sin cesar suspiraba por el día en que podría reunirse con El. Aumentaba su mérito al infinito mediante la práctica constante de las más heroicas virtudes. Llegó, por fin, el dichoso día de su muerte y su alma se separó de su castísimo cuerpo, sin dolor ni violencia. Mas, la noche siguiente al día en que se depositó ese cuerpo en el sepulcro, su alma descendió del cielo, reunióse con él, y fue a colocarse en el cielo a la derecha de Jesucristo, en el trono que le había sido preparado.

      MEDITACIÓN
    SOBRE

    EL TRIUNFO DE MARÍA

       I. La Santísima Virgen muere sin dolor y sin temor, con inefable deseo de ir a juntarse con su adorable Hijo. El amor divino es quien desprende su hermosa alma de su envoltura mortal. Tú también morirás; pero, ¿cómo morirás? ¿En el dolor y en el temor? Aprende de María a vivir bien para morir bien. Pídele la gracia de morir santamente. Ella la concede a sus servidores; y cuando te halles en ese terrible momento, dile con Justo Lipsio: Santa María, socorre a mi alma en lucha con la eternidad.

       II. La Santísima Virgen, resucita algún tiempo después de su muerte; ese cuerpo castísimo que había llevado a Jesucristo no debía sufrir la corrupción del sepulcro. ¡Oh, Virgen Santísima, qué alegría me causa el favor que se os ha acordado! Cuerpo mío, tú también resucitarás un día; pero, ¿será para la gloria o para los sufrimientos eternos? Lo ignoro, o más bien, sé que seré predestinado si soy un servidor fiel de María. Ningún servidor de María perece eternamente. (San Bernardo).

       III. ¡Cuán admirable es el triunfo de María! Entra en el cielo con cuerpo y alma; los ángeles salen a su encuentro; el Padre eterno la reconoce como Hija, Jesucristo como Madre, el Espíritu Santo como Esposa. Es elevada sobre los coros de los Ángeles y colocada en un trono al lado de su Hijo. Valor, ¡alma mía!, nada hay que no puedas obtener por medio de la Madre de Dios. Su poder es infinito, y su amor es igual a su poder. ¿Qué hice hasta ahora para merecer su protección y sus favores?

    La devoción a la Sagrada Familia

    Orad por la Iglesia.

     

    ORACIÓN

       Perdonad misericordiosamente, Señor, las faltas de vuestros servidores, y, dada la impotencia en que nos encontramos de agradaros por nuestros propios méritos, concedednos la salvación por la intercesión de Aquélla que Vos elegisteis para que fuera la Madre de vuestro Hijo, Nuestro Señor, que, siendo Dios, vive y reina con Vos en unidad con el Espíritu Santo. Por J. C. N. S. Amén.

     

     

     

    LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

    "Y un gran prodigio apareció en el Cielo; una mujer vestida del sol y con la luna debajo de sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas".  (Apocalipsis, XII, 1)

    "Y un gran prodigio apareció en el Cielo; una mujer vestida del sol y con la luna debajo de sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas". (Apocalipsis, XII, 1)

    ¿Quién es ésta, que va subiendo cual aurora naciente bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla? (Cant. 6, 9.)  

    El día tercero que el alma santísima de María gozaba de esta gloria para nunca dejarla, manifestó el Señor a los santos su voluntad divina de que volviese al mundo y resucitase su sagrado cuerpo uniéndose con él, para que en cuerpo y alma  fuese otra, vez levantada a la diestra de su Hijo santísimo, sin esperar a la general resurrección de los muertos. La conveniencia de este fa vor y la consecuencia que tenía con los demás que recibió la Reina del cielo y con su sobreexcelente dignidad, no la podían ignorar los santos, pues a los mortales es tan creíble que, aún cuando la santa Iglesia no la aprobara, juzgáramos por impío y estulto al que pretendiera negarla.

    Pero conociéronla los bienaventurados con mayor claridad, y la. determinación del tiempo y hora, cuado en sí mismo les manifestó su eterno decreto. y cuando fue tiempo de hacer esta maravilla, descendió del cielo el mismo Cristo nuestro Salvador, lle vando a su diestra el alma de su beatísima Madre, con muchas legiones de ángeles y los padres y profetas antiguos. 

       Y llegaron al sepulcro en el valle de Josafat y estando todos a la vista del virginal templo habló el Señor con los santos y dijo estas palabras: “Mi Madre fue concebida sin mácula de pecado, para que de su virginal sustancia purísima y sin mácula me vistiese de la hu manidad en que vine al mundo y le redimí del pecado. Mi carne es carne suya, y ella cooperó conmigo en las obras de la redención, y así debo resucitarla como yo resucité de los muertos, y que esto sea al mismo tiempo y a la misma hora, porque en todo quiero hacer a ml semejante“.

       Todos los antiguos santos de la naturaleza humana agradecie ron este beneficio con nuevos cánticos de alabanza y gloria del Señor. y los que especialmente se señalaron fueron nuestros primeros padres Adán y Eva, y después de ellos Santa Ana, San Joa quín y San José, como quien tenía particulares títulos y razones para engrandecer al Señor en aquella maravilla de su omnipo tencia.

       Luego la purísima alma de la Reina con el imperio de Cristo  su Hijo santísimo entró en el virginal cuerpo y le informó y resucitó, dándole nueva vida inmortal y gloriosa y comunicándole los cuatro dotes de claridad, impasibilidad, agilidad y sutileza, como correspondientes a la gloria del alma, de donde se derivan a los cuerpos.

       Con estos dotes salió María santísima en alma y cuerpo del sepulcro, sin remover ni levantar la piedra con que estaba cerrado. y porque es imposible manifestar su hermosura, belleza y refulgencia de tanta gloria no me detengo en esto. Bástame decir que, como la divina Madre dio a su Hijo santísimo la forma de hombre en su tálamo virginal y se la dio pura, limpia, sin mácula e impecable para redimir al mundo, así también en retorno de esta dádiva la dio el mismo Señor en esta resurrección y nueva generación otra gloria y hermosura semejante a Sí mismo. 

       Luego desde el sepulcro se ordenó una solemnísima procesión con celestial música por la región del aire, por donde se fue alejando para el cielo empíreo. Y sucedió esto a la misma hora que resucitó Cristo nuestro Salvador, domingo inmediato después de media noche; y así no pudieron percibir esta señal por entonces todos los apóstoles fuera de algunos que asistían y velaban al sagrado sepulcro.

       Entraron en el cielo los santos y ángeles con el orden que llevaban, y en el último lugar iban Cristo nuestro Salvador y “a su diestra la Reina vestida de oro de variedad, como dice David, y tan hermosa que pudo ser admiración de los cortesanos del cielo. Convirtiéronse todos a mirarla y bendecirla con nuevos júbilos y cánticos de alabanza.

       Allí se oyeron aquellos elogios misteriosos que dejó escritos Salomón: “Salid, hijas de Sión, a ver a vuestra Reina, a quien alaban las estrellas matutinas y festejan los hijos del Altísimo. ¿Quién es ésta que sube del desierto, como varilla de todos los perfumes aromáticos? ¿Quién es ésta que se levanta como la aurora, más hermosa que la luna, electa como el sol y terrible como muchos escuadrones ordenados?(1) ¿Quién es ésta que asciende del desierto asegurada en su dilecto y derramando delicias con abundancia?(2) ¿Quién es ésta en quien la misma divinidad halló tanto agrado y complacencia sobre todas sus criaturas y la levanta sobre todas al trono de su inaccesible luz y majestad? ¡Oh maravilla nunca vista en los cielos!, ¡oh novedad digna de la sabiduría infinita!, ¡oh prodigio de esa omnipotencia que así la magnificas y engrandeces!” 

       Con estas glorias llegó Maria santísima en cuerpo y alma al trono real de la beatísima Trinidad, y las tres divinas Personas la recibieron en él con un abrazo indisoluble. El eterno Padre le dijo: Asciende más alta que todas las criaturas, electa mía, hija mía y paloma mía. El Verbo humanado dijo: Madre mía, de quien recibí el ser humano y el  retorno de mis obras con tu perfecta imitación, recibe ahora el premio de mi mano que tienes merecido. El Espíritu Santo dijo: Esposa amantísima, entra en el gozo eterno que corresponde a tu fidelísímo amor y goza sin cuidados, que ya pasó el invierno del padecer y llegaste a la posesión eterna de nuestros abrazos. Allí quedó absorta María santísima entre las divinas Personas y como anegada en aquel piélago interminable y en el abismo de la divinidad; los santos llenos de admiración, de nuevo gozo accidental.

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index