LA GREY

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La grey se dispersa.
La herejía avanza
cegando pupilas
y engrillando almas.

Alguien vuelve a Cristo
hacia la montaña
y allí lo reciben
con clavos y lanzas

revolucionarios
que –airados– demandan
Su pena de muerte.
Lo insultan y ultrajan

por su verbo de odio
y por la arrogancia
de afirmar que sólo
Su camino salva,

por llamar perversos
a quienes se hermanan
con ideologías
viles, depravadas;

por creacionista,
por su dogma a ultranza,
por ser un pro-vida,
por su intolerancia.

Y así, entre improperios
y espumosa rabia,
infames sicarios
martillan y clavan

sus resentimientos
en la carne blanca
de Aquel que, al mirarlos,
perfora sus almas.

Más tarde festejan
su crimen y danzan
en templos humeantes
con furia pagana;

maldicen, blasfeman,
al tiempo que arman
Babel con andamios
en las hondonadas.

Todo lo malogran,
todo lo socavan,
todo lo corrompen
y entre sí se alaban.

La grey agoniza
y el mal va a la zaga
de los pocos justos
que, devotos, guardan

la Santa Doctrina,
la fe inalterada  
y el Dogma Divino
con firme esperanza.

El mal ciñe el orbe
como una mortaja
y a las Cristo en punto
será desgarrada.

Jorge Doré

Tomado de:

https://radiocristiandad.wordpress.com/

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EN ALTO

viacrucis-2016

Señor, tus enemigos te buscan para herirte
dejando, cuando pasan, un tufo de ataúd;
yo en cambio, antorcha en mano, me propongo seguirte
por el camino angosto que huele a tu virtud.

Muchos te han vuelto el rostro, –feroces detractores
de quienes te proclaman como su Dios y Rey–
y armados con insidias y heréticos errores
se ceban en las tibias ovejas de tu grey.

Otros fingen amarte, mas profanan tu nombre
cuando impugnan los dogmas y la Revelación;
pretenden serte fieles glorificando al hombre
y abrevando en el cáliz de cualquier religión.

En predios que hace poco fueran tus templos santos
hoy se celebra un culto tan ajeno a ti mismo
que atraviesa a tu Madre con filosos quebrantos
cuando ella ve las almas hundirse en el abismo.

La fe se extingue. Ruedan las cruces una a una
y la perfidia humana crece cual espiral
haciendo que la sangre se refleje en la luna
como signo de todo lo pútrido y mortal.

Bajo un cielo ominoso de papel chamuscado
los pueblos se amotinan en ciega rebelión
contra la trascendencia, tu nombre y lo sagrado
descorriendo el cerrojo de otra persecución.

Y yo, que en plena noche no ceso de buscarte,
que cuando te desprecian, te glorífico aún más
llevo tu cruz en alto como único estandarte.
¡Señor, nunca me dejes volver la vista atrás!

JORGE DORÉ

POESÍA

Tomado de:

Radio Cristiandad