El Papa cambia de rumbo respecto a la intercomunión: deben decidir los obispos locales

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Intenté advertirles a todos.

Cuando se trata del papa Francisco, no podemos confiar en lo que dice. Hay cada vez más y másevidencia al respecto.

Y, por supuesto, no debemos olvidar La Regla Peronista.

Sobre el tema de la intercomunión, es verdad que firmó el rechazo de la CDF del folleto de los obispos alemanes.

Los católicos que querían pensar lo mejor se alegraron enseguida. “¡Ey, miren! ¡Él es ortodoxo en esto!”

Pero ahora vemos las cosas como son: como un pase de manga. Una gambeta retórica. Otra estafa papal.

El Papa dice que los obispos locales debieran hacer el llamamiento a la inter-comunión” dice un titular de Crux.  El Papa ha retomado el tema de la intercomunión y lo desvió hacia una nueva dirección. Si desean saber lo que hizo, deberán prestar mucha atención a cómo mueve los vasos. ¿Pueden ver dónde está la bola cuando él comienza — que en esta pequeña metáfora nuestra representa por supuesto la autoridad papal y su aprobación? Observen de cerca – las negritas son mías:

“Tras todo un día de promocionar maneras para que los cristianos puedan compartir una mayor unidad, ese compromiso por unificarnos no evitó que el papa Francisco respaldara la doctrina del Vaticano en su decisión de insistir sobre la cautela ante propuestas de intercomunión con los protestantes.

El jueves, en un vuelo de regreso a Roma después de un día de peregrinación ecuménica a Ginebra, Francisco dijo que apoyaba al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, el cardenal electo Luis Ladaria, en requerir que se vuelva a analizar el esbozo de propuesta de los obispos alemanes para que los no católicos reciban la comunión según ciertas condiciones.

[…]

El mes pasado, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) rechazó la propuesta alemana, que había sido aprobada en una reunión previa durante la primavera, por casi tres cuartos de los obispos. En una carta publicada este mes, Ladaria dijo que la propuesta “no estaba lo suficientemente madura como para ser publicada”. 

Francisco dijo que Ladaria no actuó de manera unilateral, sino con el permiso del Papa…”

Hasta ahora, estamos todos del mismo lado. Todo estamos mirando debajo del vaso titulado “Francisco prohíbe la intercomunión vía la CDF”. Pero mientras él habla sobre el permiso que dio a Ladaria, nos distrae. La gente presta atención a sus palabras, y cuando ve que nuestros ojos no están puestos en sus manos, realiza un cambio. La pelota pasa debajo de otro vaso tan rápido que casi nadie nota la transición. Vayamos más despacio y concentrémonos en la bola:

“…y que bajo el Código del Derecho Canónico [sic] depende del obispo local, no las conferencias episcopales locales, el decidir en qué condiciones se puede administrar la comunión a los no católicos.

“el Código dice que el obispo de la iglesia particular, esa palabra es importante, particular, es decir de una diócesis, debe ocuparse de ello, está en sus manos.”

Es más, Francisco dijo que el problema de que una conferencia episcopal entera lidie con estas cuestiones es que “porque algo aprobado en una conferencia episcopal, pronto se convierte en universal.”

¿Vieron cómo hizo el cambio?

El problema con la versión Bergogliana de esta ilusión es que no hay una revelación final. El mago distrae a la audiencia de lo que sucede en la mesa y luego les agradece por haber venido sin siquiera levantar los vasos para mostrarles dónde quedó la bola. En realidad no quiere que sepan que hizo magia, porque su trabajo era simplemente distraerlos lo suficiente como para que olvidaran que estaba realizando un truco.

Los que observaban el espectáculo vuelven a sus casas suponiendo que la bola quedó donde estaba.

Pero ya no está bajo el vaso “Francisco prohíbe la intercomunión vía la CDF”. Ahora está bajo el vaso “Francisco dice que los obispos individuales pueden decidir las reglas sobre la intercomunión”.

Algunos ya lo han visto realizar esta versión del truco suficientes veces como para aprender a notar el cambio. Pero desafortunadamente, la mayoría no. Y como creen que la bola sigue debajo el vaso donde debiera estar, discutirán con cualquiera que les diga que no es cierto.

Mientras tanto, es probable que los medios de comunicación católicos ni reporten sobre este mago inescrupuloso que claramente no está realizando trucos inofensivos, y juega con la confianza.

Por lo tanto, el juego continuará.

Alejándome de mi deficiente metáfora antes de que ésta se desarme, quisiera volver por un momento a lo que escribí en abril. Dije que creía que Francisco no estaba contento con la bolsa ardiente de… ehem… folletos sobre la intercomunión que habían dejado en su puerta. Los alemanes se sobrepasaron. Se hicieron demasiado melosos. Así no es como trabaja Francisco, y es “gran parte de la razón por la que el documento fue rechazado. Porque mientras Francisco se siente más cómodo trabajando por medio de la insinuación, los alemanes intentaron hacer algo más explícito. Por escrito.”

De alguna manera él lo confirmó cuando dijo, en sus comentarios mencionados antes, que “algo aprobado en una conferencia episcopal, pronto se convierte en universal.”

No podemos aceptar eso. Recuerden lo que le dijo a una mujer luterana cuando ésta le preguntó si podía recibir la comunión, allá por noviembre 2015:

“Yo no osaré nunca dar permiso para hacer esto porque no es de mi competencia. Un Bautismo, un Señor, una fe. Hablad con el Señor y seguid adelante. No oso decir más.”

Nada de gobernar desde arriba. Ningún decreto oficial. Es mucho más fácil patear hacia abajo y fomentar el caos. Atomizar y destruir la fe universal, un obispo a la vez.

Por hacer lío, o algo así.

Steve Skojec

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

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Cardenal Eijk menciona la profecía del Fin de los Tiempos en el debate sobre la intercomunión

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Un nuevo artículo de un columnista invitado, el cardenal Willem Jacobus Eijk, arzobispo de Utrecht, Países Bajos, fue publicado hoy en el blog de Edward Pentin en National Catholic Register. Su artículo trata la cuestión de la intecomunión para los esposos de los católicos de Alemania, tema que cobró relevancia cuando una delegación de obispos alemanes — entre los cuales solo una minoría se opuso a tales cambios en la práctica eucarística — fue enviado de vuelta a casa por el papa Francisco y la Congregación para la Doctrina de la Fe sin haber respondido a sus preocupaciones ni autorizar la implementación de su plan para permitir en algunos casos la intercomunión, tras un proceso indefinido de “discernimiento”.

Eijk escribe:

Es inexplicable la respuesta del Santo Padre a la delegación de la Conferencia Episcopal Alemana, a través del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, informando que la Conferencia debiera discutir nuevamente el borrador para alcanzar un resultado unánime, de ser posible. La doctrina y práctica de la Iglesia respecto a la administración del sacramento de la eucaristía a los protestantes es muy claro.

Luego, Eijk se refiere al canon 844 del código de derecho canónico de 1983, el cual establece:

“Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos.” C.I.C./1983, can. 844 § 4 (cf. Catecismo de la Iglesia Católica (CCC) no. 1400).

Eijk continúa, observando una diferencia importante — raramente mencionada en discusiones sobre este tema — sobre quiénes son los destinatarios de ese canon:

En principio, la intercomunión solo es posible con los cristianos ortodoxos porque las iglesias orientales, si bien no están en comunión plena con la Iglesia Católica tienen verdaderos sacramentos y, por sobre todo, un sacerdocio válido en virtud de su sucesión apostólica, y una eucaristía válida (CCC no 1400, C.I.C./1983 can. 844, § 3). Su fe en el sacerdocio, en la eucaristía y también en el sacramento de la penitencia es igual a la de la Iglesia Católica.

[…]Obviamente, la doctrina luterana de la consubstanciación difiere esencialmente de la doctrina católica de la transubstanciación que sostiene la fe de que lo recibido bajo las especies de pan y vino, incluso administradas a quienes no creen en la transubstanciación o incluso fuera del momento de la administración, sigue siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo y dejaron de ser las sustancias de pan y vino.

Debido a estas diferencias esenciales, la comunión no debiera ser administrada a un protestante, ni a uno casado con un católico, porque los protestantes no viven en comunión plena con la Iglesia Católica y por lo tanto no comparten explícitamente la fe en su eucaristía.

La reiteración de Eijk sobre esta diferencia teológica de la creencia luterana y la católica entre transubstanciación y consubstanciación es importante y oportuna. También lo es su reconocimiento de que el canon 844 está diseñado para permitir la comunión solamente a miembros de las iglesias ortodoxas orientales — e incluso en este caso, únicamente en circunstancias atenuantes como el peligro de muerte — por su creencia compartida de que la eucaristía es en verdad el Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

Eijk insiste en que “la reacción del Santo Padre debiera haber sido lo que dicen la ley canónica y el Catecismo de la Iglesia Católica” y “debiera haber dado directivas claras a la delegación de la Conferencia Episcopal alemana, basadas en la clara doctrina y práctica de la Iglesia”.

“Al fallar en proporcionar claridad,” escribe, “se crea gran confusión entre los fieles y se pone en peligro la unidad de la Iglesia.”

Algunos comentaristas católicos objetaron que Francisco siempre es claro; que hace saber lo que quiere incluso cuando lo que quiere es abdicar por completo a su deber: “No tomaré una decisión, así que deberán resolverlo ustedes mismos.”

Pero como dijo el obispo emérito de Corpus Christi, Texas, Rene Henry Gracida, en una entrevistareciente, lo que tenemos es cualquier cosa menos claridad:

Si bien Francisco ha realizado declaraciones heréticas, también ha realizado hábilmente declaraciones ortodoxas sobre el mismo asunto, haciendo por tanto casi imposible definirlo como hereje.

Para Gracida, esto significa que nos enfrentamos con otra pregunta: ¿Fue Francisco elegido de manera válida? Esto es, por supuesto, un agujero negro potencialmente peligroso porque los cónclaves están regidos por el secreto y casi no hay manera de demostrar cosa semejante, pero Gracida plantea lo que todos — a cada lado del debate sobre la validez papal — pueden ver con sus propios ojos:

Acusar de herejía a un hombre que es el supuesto Papa, acusar a un supuesto Romano Pontífice de error material en declaraciones sobre la fe o la moral, sugiere y presenta la intervención de una pregunta previa sobre su autenticidad en el augusto oficio de sucesor de Pedro como jefe de los apóstoles, es decir, ¿fue este hombre elegido válidamente por un cónclave auténtico de la Santa Iglesia Romana? Esto sucede porque cada sucesor de San Pedro goza del don de la infalibilidad.

Por lo tanto, antes de hablar sobre la excomunión de tal prelado uno debe examinar lógicamente si esta persona exhibe el fruto uniformemente bueno y seguro de la infalibilidad. Si parece caer repetidas veces en error material, alza antes que nada la pregunta sobre la validez de su elección, porque uno espera que un Romano Pontífice elegido de manera auténtica sea milagrosamente y uniformemente incapaz de afirmar errores en materia de la fe y la moral.

Como dije antes, no estoy convencido por los argumentos en favor de la invalidez de la elección de Francisco en base a interpretaciones dudosas de Universi Dominic Gregis. Dicho esto, pienso que sería un error descartarlos del todo — especialmente después de la investigación para The Dictator Pope que reveló que el cardenal Bergoglio pudo haber estado más involucrado de lo que se creía en la conspiración que planeó su elección. Y tal como afirma el obispo Gracida, la inconsistencia entre las protecciones del oficio papal tal como las entendemos y la realidad del pontificado actual de Francisco alza preguntas para las cuales no tenemos respuestas satisfactorias.

Sea cual fuere la verdad — y tal vez pueda faltar tiempo antes de llegar a saberla — todos los católicos estamos obligados a lidiar con la tremenda gravedad de esta situación. Una gravedad que el cardenal Eijk deja en claro en la conclusión de su obra:

Al observar que los obispos y sobre todo el sucesor de Pedro fracasan en mantener y transmitir fielmente y en unidad el depósito de la fe contenida en la sagrada tradición y la sagrada escritura, no puedo sino pensar en el artículo 675 del Catecismo de la Iglesia Católica:

“La última prueba de la Iglesia

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad.”

Si bien Eijk no menciona el significado más profundo de este pasaje, una ojeada al Catecismo muestra que #675 tiene una oración final de gran importancia – una oración que pone un broche a la cita del cardenal: “La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne.”

Luego, la #675 tiene notas al pie de página con múltiples referencias bíblicas sobre la persecución del fin de los tiempos, la apostasía, y la venida del anticristo – ocho, para ser exactos. Son las siguientes, en orden de aparición:

  • Lucas 18:8 – Yo os digo que ejercerá la venganza de ellos prontamente. Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura la fe sobre la tierra??
  • Mateo 24:12 – y por efecto de los excesos de la iniquidad, la caridad de los más se enfriará.
  • Lucas 21:12 – Pero antes de todo esto, os prenderán; os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, os llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi nombre.
  • Juan 15:19-20 – Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como vosotros no sois del mundo – porque Yo os he entresacado del  mundo–  el mundo os odia.  Acordaos de esta palabra que os dije: No es el siervo más grande que su Señor. Si me persiguieron a Mí, también os perseguirán a vosotros; si observaron mi palabra, observarán  también la vuestra.
  • 2 Tesalonicenses 2:4-12 – el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse el mismo en el templo de Dios, ostentándole como si fuera Dios –¿No os acordáis que estando yo todavía con vosotros os decía estas cosas?– Y ahora ya sabéis qué es lo que (le) detiene para que su manifestación sea a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo (hay) el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio. Y entonces se hará manifiesto el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca y destruirá con la manifestación de su Parusía; (aquel inicuo) cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse en retribución de no haber aceptado para su salvación el amor de la verdad. Y por esto Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira, para que sean juzgados todos aquellos incrédulos a la verdad, los cuales se complacen en la injusticia.
  • 1 Tesalonicenses 5:2-3 – Vosotros mismos sabéis perfectamente que, como ladrón de noche, así viene el día del Señor. Cuando digan: “Paz y seguridad”, entonces vendrá sobre ellos de repente la ruina, como los dolores del parto a la que está encinta; y no escaparán.
  • 2 Juan 7 – Porque han salido al mundo muchos impostores, que no confiesan que Jesucristo viene en carne. En esto se conoce al seductor y al Anticristo.
  • 1 Juan 2:18 – Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora.

Estos no son pasajes de poco peso. Y si la situación actual hace que un cardenal piense sobre estas realidades al punto que llega a escribir sobre ellas en público, las cosas se están poniendo muy serias de verdad.

Por favor continúen rezando por el papa Francisco, por su conversión a la fe católica plena, por su sucesor, y por la restauración de la Iglesia.

Steve Skojec

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

¿El Papa rechaza la Intercomunión?

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Esta mañana apareció la noticia de que los obispos alemanes, quienes se vieron favorecidos durante el pontificado del papa Francisco y tienen una influencia sin precedentes, sufrieron un rechazo sorprendente desde Roma, donde la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) se negó — con la aprobación del Papa — a aceptar los lineamientos que permiten a algunos protestantes recibir la comunión en iglesias católicas. Pasemos a analizar y conocer un poco el trasfondo. [ N. de Adelante la Fe: Posteriormente a la publicación original de este artículo la Conferencia Episcopal Alemana ha desmentido que se haya producido dicha censura, lo cual consolida aún más lo expuesto en el mismo]

En febrero, los obispos alemanes aprobaron un folleto — llamado “guía de orientación” — que ofrecía un camino de “discernimiento” para los cónyuges de matrimonios mixtos protestante/católico para que pudieran recibir la comunión juntos en una iglesia católica. En aquel momento, Katholich.de, el sitio oficial de los obispos alemanes, había reportado que:

Una precondición es que el cónyuge protestante, “tras un discernimiento más profundo en una conversación espiritual con un sacerdote u otro miembro de la pastoral, tome la decisión a conciencia de afirmar la fe de la Iglesia Católica, así como de terminar con ‘una situación de emergencia espiritual seria’ y saciar su deseo por la eucaristía,” según el reporte final.

Sin embargo, el folleto, que había sido aprobado por la mayoría de los obispos alemanes, encontró la resistencia de siete miembros de la conferencia episcopal alemana, que se tomaron el trabajo inusual de expresar sus preocupaciones en una carta al Papa. No todos estos obispos son fuentes de resistencia del plan progresista. El supuesto líder del esfuerzo de protesta contra la intercomunión, el arzobispo Archbishop Ranier Woelki de Colonia, fue descrito como “una especie de Francisco antes de su aparición”, habiendo suplicado por un apaciguamiento de la cultura de guerra y una apertura, entre otras cosas, a una visión más positiva de las relaciones homosexuales duraderas, con lo que en 2012 ganó el Respect Award (Premio Respeto) de la Alianza Alemana contra la Homofobia.

En la noticia de hoy, sobre la respuesta de la CDF a la propuesta de los obispos considerándola inaceptable, quizás lo más sorprendente sea que el mismo Papa haya aprobado el rechazo directamente. Es sorprendente porque no fue sino la figura del papa Francisco la que comenzó a darle ímpetu a la intercomunión en Roma, en discursos que dio en noviembre de 2015.

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