Metropolitan, Vaticano y paramentos sagrados

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La web “Ecclesia” del 9 de mayo de 2018 nos informa de que algunos eclesiásticos cedieron en alquiler paramentos sagrados y reliquias de Papas a las estrellas del “Metropolitan Museum” de Nueva York.

En la inauguración de la “Met Gala 2018”, un evento benéfico de moda, organizado por el “Metropolitan Museum of Art” de Nueva York, hubo una gran muestra (titulada: “Cuerpos paradisíacos: moda y religión en el imaginario católico”), con un gran desfile de moda de estrellas del cine y de la música americana.

Algunas actrices desfilaron travestidas de Papas, con casullas, capas pluviales y con mitra en la cabeza. Desgraciadamente, alrededor de cuarenta paramentos sagrados pertenecidos a Papas, a partir de Pío IX hasta Juan Pablo II, provenientes de la Sacristía de la Capilla Sixtina, fueron cedidos en alquiler hasta octubre de 2018 al “Met”, después de una gran negociación durada alrededor de 2 años.

La escena es una verdadera profanación de objetos sagrados y bendecidos, que son utilizados para la celebración de los sagrados Oficios y que, después de la Reforma litúrgica de 1968, fueron encerrados en la Sacristía y remplazados por ornamentos más “modernos”.

En la muestra se exponen creaciones exclusivas de las principales casas de alta moda y, en una parte separada, se muestran al público los 40 paramentos sagrados hechos llegar desde la Ciudad del Vaticano, con la cual los comisarios de alta moda Andrew Bolton y Anne Wintour contrataron las piezas y los precios.

“Alta moda mundana y paramentos sagrados”: un acercamiento imposible como el del diablo con el agua bendita.

Lo que sorprende más es el hecho de que algunos obispos y cardenales se esforzaron para ayudar a los gestores de la muestra de moda a organizar el desfile con los paramentos sagrados pertenecidos a los Papas de los últimos dos siglos. Presenciaba el desfile también el cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan.

La web “Ecclesia” nos informa de que la pareja Bolton&Wintour estableció acuerdos con el arzobispo George Gaswein, secretario de Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia, en mayo de 2017. Bolton le pidió que le alquilara los paramentos sagrados antiguos que ya no se utilizan con la Liturgia renovada en 1968 y los pondrían en un marco de creaciones realizada por varios grandes estilistas.

Sin embargo, el solo permiso del arzobispo Gaswein no bastaba para tener los preciosos paramentos de misa y los dos estilistas debieron ir a Roma unas diez veces, como explica el New York Times, para reunirse con otros prelados vaticanos para obtener la autorización para alquilar los paramentos.

Uno de los comisarios de los Museos Vaticanos, Anrnold Nesselrath, puso en contacto a los estilistas americanos con Barbara Jatta, la nueva directora de la colección de la Sacristía de la Capilla Sixtina, que preguntó cuántos paramentos hacían falta y se llegó a alquilar alrededor de 40 paramentos sagrados.

Pero surge un problema. En efecto, los paramentos que se debían alquilar pertenecen al Oficio de las Celebraciones del Sumo Pontífice, del que es responsable Monseñor Marini (el Maestro de Ceremonias del Papa). Por tanto, es necesario pasar por él. Él, recibida la propuesta, la envía a la Secretaría de Estado. En este punto, el portavoz vaticano Greg Burke informa de que el procedimiento no necesita del placet del Papa.

El asunto está arreglado. Bolton consigue llevar al “Met” incluso la tiara de Pío IX (con 19.000 piedras preciosas). Entre las piezas expuestas hay una dalmática de Pío IX, una casulla de Pío XI, una capa pluvial de Benedicto XV y los zapatos rojos de Juan Pablo II.

En Nueva York, Bolton es ayudado por el jesuita James Martin, nombrado por el papa Francisco Consultor del Secretariado para las Comunicaciones del Vaticano, que le sugiere que involucre al cardenal Gianfranco Ravasi (el Ministro de Cultura vaticano), el cual acepta gustoso esponsorizar la muestra y se reúne en febrero con una delegación del “Met”.

El resto es crónica actual, sacrílega y blasfema: un desfile de Vírgenes con Cruces impresas en las piernas y en las partes íntimas del cuerpo de las distintas estrellas.

El desfile era previsible, a pesar de que fuera colateral a la muestra. Es difícil decir que, por parte vaticana, se permitió la muestra, pero no la gala. La web “Ecclesia” nos informa de que en ella participaron incluso los cantores de la Capilla Sixtina.

Estos tristes espectáculos nos hacen ver con nuestros propios ojos lo grave que es la crisis espiritual, dogmática y moral que agita el ambiente eclesial actual. ¿Qué hacer? “Oración, penitencia” y pedir al Señor que acorte, si es posible, la agonía que está padeciendo la Iglesia desde hace alrededor de 50 años.

Erasmus

(Traducido por Marianus el eremita)

Por SÍ SÍ NO NO

Tomado de:

https://adelantelafe.com

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Columnista invitado sobre la blasfema “MetGala”: qué bajo hemos caído

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Muchos lectores habrán visto el film de 1963 de Otto Preminger: “El Cardenal.” Consiguió cierto permiso de la novela epónima de Henry Morton Robinson, pero más allá de ser un film excelente, recrea perfectamente mucho de la belleza de la liturgia de la Iglesia Católica en la víspera de su, digámoslo, “renovación.” Una de las más antiguas y hermosas ceremonias de la liturgia tradicional es la de la consagración episcopal, y partes de ella son recreadas de una manera bellísima en la película de Preminger.

No sorprende que haya sido despedazada por las reformas post-conciliares. El papa Pablo VI, que no dejó nada intacto, tal como deseaba, comenzó el cambio de las ceremonias de consagración episcopal antes de la promulgación de su nueva misa en 1969. A los 00:28 segundos del video clip que acompaña la película, uno puede ver y oír esa parte de la ceremonia tradicional en la que la mitra es colocada sobre la cabeza del nuevo obispo consagrado. Aquí está la oración en latín y en español de la oración que se pronunciaba en ese momento. Está repleta de referencias bíblicas del Viejo Testamento, y alusiones al oficio del obispo encontradas en el Nuevo Testamento:

Imponimus, Domine, capiti hujus Antistitis et agonistae tui galeam munitionis et salutis, quatenus, decorata facie et armato capite, cornibus utriusque Testamenti terribilis appareat adversariis Veritatis; et, te ei largiente gratiam impugnator eorum robustus exsistat, qui Moysi famuli tui faciam ex tui sermonis consortio decoratam, lucidissimis tuae claritatis ac veritatis cornibus insignisti, et capiti Aaron pontificis tui thiaram imponi jussisti.

 

Colocamos, Señor, sobre la cabeza de este Obispo y atleta vuestro el yelmo de defensa y salvación, a fin de que por él, por el ornato de su faz y con la cabeza armada por la fuerza de los dos Testamentos, aparezca terrible a los enemigos de la verdad, y dándole Tú gracia, sea un fuerte impugnador de los mismos; Tú que adornaste la faz de Moisés por la gracia de tu conversación con los rayos resplandecientes de resplandor y verdad y ordenaste colocar la tiara sobre la cabeza de tu Pontífice Aarón.

Al observar la última farsa en el Museo Metropolitano de Nueva York, la mitra y su parodia, tuvieron un lugar prominente como en el comentario sobre quien  el verdadero derecho a usarla. Todo fue un recordatorio del hecho de que la consagración episcopal fue ciertamente ‘desvestida’ de la oración anterior y de muchas otras oraciones significativas…. y estamos ahora ‘desnudos frente a nuestros enemigos.’

Monseñor X

Por RORATE CÆLI

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

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Cuando no cabía duda alguna sobre la misión del Vicario de Cristo para confirmar a sus hermanos en la fe, estaban bien patentes los principios básicos del catolicismo. Principios generales que no se conculcaban ante la consideración de situaciones especiales o casos particulares. No era necesario publicar una encíclica con notas a pie de página que desmontara la ley general. No hacía falta difundir cartitas exegéticas a sumisos obispos amiguetes, que pasaran luego a las Actae Apostolicae Sedis, con carácter magisterial (por supuesto). No era necesario un Dictador que hiciera de las doctrinas de Nuestro Señor una especie de cortijo privado. No cabía esta figura en el escenario. Y si aparecía alguna, se le mandaba al paro ipso facto.

Una de las abundantes percepciones inmediatas del católico, fue siempre el carácter sagrado de las vestiduras sacerdotales y litúrgicas. No por sí mismas, claro está. Por su significado simbólico y por lo que representan. Las vestiduras se llamaban en aquellos tiempos vestiduras sagradas. Cada una de ellas tenía su sentido explicativo, su significado, su valor y su oración propia. Antes de ser utilizadas, eran bendecidas ya que iban a servir en los oficios litúrgicos. Efectivamente, eran vestiduras sagradas. El sacerdote revestido con sus ornamentos para la Misa, el Obispo con su mitra o su báculo, el Papa con su tiara, el anillo del pescador o sus hábitos pontificales. Todo tenía un sentido sacro, hasta que llegaron los tiempos de la vulgaridad y la blasfemia. Y es que si se niega lo sacro, se pasa inmediatamente a lo zafio, lo grosero y tosco, para llegar irremisiblemente a lo blasfemo.

En mis tiempos maduros -inmediatamente después del Vaticano II-, asistí a esta desacralización de las vestiduras sagradas, que se presentaba con aires de pobreza, sencillez y espontaneidad. Con todo ello se perdió la dignidad sacerdotal. Como se ha perdido hoy la dignidad del Papado en manos del Gran Vulgarizador, que va delante de las ovejas para que imiten la mediocridad macarra. Desde los primeros días en que hizo mofa de las puntillas o los encajes, hasta la fecha.

Esta semana ha sido noticia en los medios religiosos la celebración en Nueva York de la Met Gala 2018, con el apasionante tema de La moda y la imaginación católica –o algo así-. Personajes de descomunal talla atea y pervertida, amiguetas de todo lo anticatólico, han recorrido la alfombra rojadescreída, revestidas con ropajes pseudo-sacerdotales, alas angelicales y coronas semejando las de la Santísima Virgen. Algún fraile picarón me decía que ver a Madonna con corona de virgen es un monumento al principio de contradicción.

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No me ha extrañado en absoluto que esta gente haya hecho alarde de su progresía y de su descarada insolencia con las cosas de Dios. Es tan ridículo como estrafalario y grotesco.

Lo que sí manifiesta el nivel actual del Vaticano Bergogliano es que algunas de estas vestiduras son auténticas, prestadas al efecto por el propio Vaticano. Tiaras de Papas, capas pluviales y otros aditamentos guardados en los Museos Vaticanos cuidadosamente prestados a esta Afrenta Sonrojante, supongo que sin interés crematístico. ¡Ah! Y con el coro de la capilla Sixtina entonando laudes al paso de las virginales modelos. Entre ellas, una de las que hace poco visitó a Bergoglio, suscitando ya entonces el escándalo del mundo católico.

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Esta es la Iglesia pobre para los pobres de Francisco que se viste de luces, y sintoniza con el mundo perverso de Holywood, cobra algunos sustanciosos dolaretes por el préstamo de los ropajes pontificios y manda al cardenal Dolan, -Payaso oficial de todo evento neoyorkino-, para que gaste bromitas con las mitras de las féminas, como si fueran de la Orden de las Consolatas Hijas de María.

Es verdad que Bergoglio se ha propuesto reformar la Curia desde el inicio de su engañosa y pre-pactada elección. Lo mismo se lleva a la Rihanna ésta de Presidenta del Dicasterio para la Blasfemia y la Homosexualidad. Me dicen que internet se ha poblado de lo que los jóvenes llaman memes, con la tipa de Papisa.

La profanación y mofa tiene su larga historia y no la han inventado estos pobres diablos. Tanto la que hacen hoy éstos blasfemos-ricachones-impenitentes bendecidos por el Vaticano, como las que exhibían algunos lustros atrás los asesinos de miles de sacerdotes en España.

Todo acaba en blasfemia. Y después, lo que venga.

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por Fray Gerundio de Tormes

Tomado de:

https://adelantelafe.com

Las blasfemas afirmaciones del Obispo de Trento contra Jesucristo

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“El hábito no hace al monje” dice un antiguo adagio, que nunca como en esta época aparece actualísimo. He aquí que desde Trento conquista el primer plano mediático el enésimo payaso circense que, vistiendo una sotana, da su contribución a la obra de descomposición y de ridiculización de lo que ha quedado del catolicismo, reducido ya desde hace tiempo a un chiste, sin ninguna doctrina, sin ningún contenido, sin ninguna liturgia.

Y no se trata de cualquier cura de pueblo, sino del obispo (con “o” rigurosamente minúscula), que suelta a los jóvenes “su” teología: Jesús era un gran organizador de fiestas, sobre todo aquellas “borderline”, era llamado “glotón” y “borracho”, bailaba y cantaba, era un gran amigo de todos, sobre todo “de aquellos un poco fuera de las normas”, de los “chicos con piercing”. Jesus Christ Superstar, en resumen. ¿Y los padres? Bueno, cuando se es joven, nos explica el obispo, se les ve como personas con las que “no se está muy bien”, que “molestan como locos”; sin embargo, Jesús tenía un cierto “feeling”con el Padre y decía las cosas en la cara y no por la espalda, porque “ser falso es un asco”.

Y cosas por el estilo.

Es hermoso hacerse los sacerdotes “modernos” con los chicos de hoy. Nos viene a la memoria el obispo de Noto, monseñor Stagliano, el que canturreaba y comentaba todo serio las cancioncillas de Noemi y Mengoni durante sus homilías. ¿Sorprendidos? ¿Chocados? No, ahora este es, sobre todo, el catolicismo de hoy, “en el surco del giro del papa Francisco”, como escribe lleno de entusiasmo el periodista autor del artículo que presentamos seguidamente. Exacto. A esto se debería reducir la Iglesia de Roma, a esto se la ha reducido: una caravana circense inocua ya, que no puede oponer ninguna resistencia a las fuerzas de la Subversión, que se ríen de ella. Enhorabuena a todos.

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Bergoglio: ”Jesús hace un poco el tonto…”

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Escrito por RORATE CÆLI

El Papa Francisco: ”Jesús hace un poco el tonto…”. Esta y otras inauditas y gravísimas ”expresiones” pronunciadas el pasado jueves

Es clamoroso -para un papa- confundir al diablo (de doble cara) con Jesús. Ha sucedido el jueves cuando Bergoglio ha evocado erróneamente un capitel de la catedral de Vézelay: un “cambio de personas” emblemático de este pontificado, aunque debido probablemente a algún escritor fantasma superficial.

Es sin embargo de su cosecha confundirlos (a Jesús y al diablo) incluso para mostrar que Judas se haya salvado (sin haberse arrepentido) dando a entender así que ni siquiera él ha terminado en el infierno…

No se sabe si este papa cree en el infierno, pero -oyéndole- parece que sólo vayan a él los que son contrarios a la inmigración en masa, los que usan aires acondicionados o vasos de plástico y los cristianos que siguen el Evangelio al pie de la letra.

En todo caso en el mismo discurso del jueves por la tarde en el Encuentro eclesial de Roma, Bergoglio no se ha limitado a tales barbaridades sobre el capitel de Vezélay. Sigue leyendo

“JESÚS SE HIZO UN POCO EL IDIOTA…”. ESTA ES OTRA DE LAS INAUDITAS Y GRAVÍSIMAS “EXPRESIONES” PRONUNCIADAS EL PASADO JUEVES… POR BERGOGLIO

Jesús

Resulta clamoroso – para un Papa – confundir al Diablo (de forma ambigua) con Jesús. Sucedió el jueves pasado cuando Bergoglio recordó la existencia de un capitel en la Catedral de Vezelay, explicándolo de manera errónea: con un “cambio de personas” emblemático de este pontificado, aunque debido probablemente a algún escritor “negro” superficial [1].

Sin embargo, es atribuible al Papa confundir estos dos personajes (Jesús y el Diablo) para lanzar la hipótesis de que Judas se salvó (sin haberse arrepentido), dando a entender nada menos que ni siquiera él terminó en el Infierno…

No se sabe si este Papa cree o no en el Infierno pero – por lo que le hemos escuchado – parece que allí van sólo los que no apoyan la inmigración en masa, los que usan aire acondicionado o vasos de plástico y los cristianos que siguen el Evangelio a la letra.

En cualquier caso, en el mismo discurso del jueves pasado por la tarde, en la Reunión eclesial de Roma, Bergoglio no se limitó a decir tamañas barbaridades sobre el Capitel de Vezelay. Sigue leyendo