TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
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En la Plaza del Vaticano han puesto un pesebre, pero un pesebre de tinieblas, con muerto y hombre desnudo incluido. ¿Qué hacen un muerto y hombre desnudo en un pesebre? ¿Pero qué mentes retorcidas son las autoras de tal profanación del misterio del nacimiento del Niño Dios?
Nada menos que en el corazón de la Cristiandad se pone un ofensivo y blasfemo pesebre. Estamos ante un ejemplo de la nueva evangelización, que tiene por bandera la blasfemia, el sacrilegio y la apostasía.
Es un pesebre burla.
Es un pesebre ofensivo y blasfemo.
Es un pesebre que se sale de la tradición totalmente.
Es un pesebre pesadilla, que quita el sueño.
Es un pesebre sin ternura.
Es un pesebre fruto de unas mentes retorcidas y sucias.
Es un pesebre infundido e inspirado por el mismo Satanás.
Es un pesebre que destroza la verdad de la fe católica.
Es un pesebre que ofende la más íntima sensibilidad católica.
Es un pesebre feo, sin gusto, para salir corriendo.
Es un pesebre que muestra una escena falsa para confundir e inducir al error.
Es un pesebre que merece una repulsa de los fieles a nivel a la Iglesia universal.
Estamos ante la obra de la mente humana, pero sin fe católica; es la mente retorcida del hombre socarrón y burlesco, charlatán y juerguista, sacrílego y pervertido; es la mente del profanador de lo sagrado, del que se ríe de la fe inamovible de la tradición; es la mente del hombre que juega a ser un diosecillo, que impone sus ideas miserables como objeto de culto y creencia.
¿Dónde queda la alegría del momento con el muerto en el pesebre? ¿Dónde la santidad? ¿Dónde la inmaculada pureza de la escena de la Sagrada Familia con el hombre desnudo? ¿Dónde el misterio del nacimiento del Niño Dios? ¿Dónde el misterio de la Obra Redentora? Dios se hace hombre para redimir al hombre del pecado, entonces, ¿qué hace un hombre desnudo? ¿Dónde está el pudor, la inocencia, la pureza, la castidad, el recato, la honestidad que inspira la escena del pesebre?
Estamos ante una ofensa inadmisible a los fundamentos de la fe.
Todos los fieles debemos inundar el Vaticano con cartas y correos electrónicos de repulsa por tal ofensa al Niño Dios, a la pureza de María y la castidad de San José.
No podemos seguir más tiempo callados. Desde el Vaticano se ofende nuestra fe. Desde la cabeza de la Iglesia fluye el fango que ensucia la cara de la Iglesia.
Pongámonos en movimiento, pero no para secundar la herejía y el sacrilegio, si no para oponernos a ello. Empecemos por dirigir nuestra más enérgica repulsa al Vaticano y al Nuncio del Papa en cada país.
Los católicos decimos: ¡BASTA! ¡No ofendáis más nuestra fe!
Carlos María Rey
Tomado de:
Pero tengo algo contra ti: que toleras ahí a quienes siguen la doctrina de Balaán. El que enseña a Balac a poner tropiezos delante de los hijos de Israel, a comer de los sacrificios de los ídolos y a fornicar (Ap. 2, 14).
El espíritu de Balaán en la Iglesia.
Queridos hermanos, asistimos al triste y desgraciado espectáculo de ver a eclesiásticos, de diversa responsabilidad y cargo en la Iglesia, manifestar que hay que reinterpretar las Sagradas Escrituras en cuanto a lo que dice del grandísimo pecado de sodomía, sobre la homosexualidad, y cuántas cosas más. Vemos, igualmente, como la Palabra de Dios, que habla claramente del pecado de adulterio, se tergiversa maliciosamente; de igual forma la misma Ley de Dios no se obedece, y se cuestiona. En definitiva, las mismas Sagradas Escrituras dejan de Sagradas para estos eclesiásticos, para ser meras escrituras reinterpretables a gusto del interesado. Sin pudor así se manifiestan.
¿Cómo nos acercamos a la Sagrada Biblia?, como amantes de la Palabra de Dios, y como creyentes y fieles hijos de la Iglesia, con el recto ánimo de buscar la verdad y de admitirla sea cual fuere, aunque nos resulte una gran sorpresa e interiormente nos incomode –Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. Quien quisiere hacer la voluntad de Él conocerá si mi doctrina es de Dios o si es mía. Jn. 7, 6-7-, o bien, como hacen algunos, y cada vez más, que van a la Biblia con el llamado espíritu de Balaán, a encontrar en ella lo que les convenga, para sustentar sus propias opiniones. Con esta intención se puede hacer decir a las Sagradas Escrituras lo que uno quiera, se puede uno basar en versiones erróneas, o simple y llanamente decir que lo correcto es lo que “digo yo”, y que lo que hasta ahora se decía es anticuado y desfasado. En definitiva, se trata de acudir a la Palabra de Dios para interpretarla con el más absoluto descaro, sirviendo, no a la verdad que nos hace libres, sino a la mentira que esclaviza.
¿Quién es Balaán?
Números capítulo 22 nos habla de Balaán, hijo de Beor, a quien Balac, rey de Moab, mandó llamar para que maldijera al pueblo de Israel. Se levantó Balaán por la mañana, aparejó su asna y partió con los príncipes de Moab. Más encendiéndose Dios en cólera porque hubiera partido, y el ángel del Señor se plantó en el camino para detenerle (Núm. 22. 21-22). “Partió Balaán con internos afanes de lucro”, nos dice la Biblia de Bover- Cantera. “Balaán ha quedado como ejemplo de hombre perverso y codicioso por inducir a los israelitas a la idolatría y a la fornicación (Num. 32, 16; Ap. 2, 14), cuando antes había bendecido al pueblo de Israel” (Núm. 22,1-24, 25), dice la Sagrada Biblia de la Universidad de Navarra. “Balaán a pesar de haber sido prevenido dos veces (Núm. 22, 12 y 20) por el mismo Señor, no se sometió interiormente a la voluntad de Dios, sino que bendijo a Israel de mala gana porque temía la espada del ángel que le había amenazado en el camino. San Pedro se refiere a este profeta al hablar de la codicia de los falsos maestros y predicadores que con halagos atraen las almas superficiales y su corazón está versado en codicias; son hijos de la maldición que, dejando el camino derecho, se han extraviado para seguir el camino de Balaán, hijo de Beor, que amó el salario de iniquidad (2 Pe. 2, 14,ss.)”, leemos en la Santa Biblia de Straubinger.
Doctrina de Balaán: amistad con el mundo.
El error de Balaán procede del espíritu mundano que no tiene el sentido de las cosas de Dios. Y así, Balaán, deseoso de congraciarse con el rey Balac, no comprendió que Dios no quisiese maldecir a Israel, pueblo ingrato. La doctrina de Balaán, pues, como recoge el libro del Apocalipsis (2,14) – Pero tengo contra ti algunas pocas cosas, por cuanto tienes allí a quienes han abrazado la doctrina de Balaán, el que enseñaba en Balac a dar escándalo a los hijos de Israel, para que comiesen de los sacrificios de los ídolos y cometiesen fornicación-, es la que enseñó a los hijos de Israel a fornicar con los extranjeros, y está aplicada en este pasaje en sentido religioso a la fornicación espiritual, que ya no es con los ídolos como en el antiguo Israel, sino con los poderosos de la tierra; es decir, la doctrina de Balaán se entiende de aquellos que viven un infiel maridaje con el mundo, olvidando su destino celestial y la fugacidad de la vida. ¡Adúlteros! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios Por tanto, el que desee ser amigo de este mundo se hace enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: “Celosamente nos ama el Espíritu que habita en nosotros”? (Sant. 4, 4).
¡Cuántas veces el Señor recuerda la oposición de su Palabra y el mundo!: El cual [Jesucristo] se entregó por nuestros pecados, para sacarnos de este presente siglo malo, según a voluntad de Dios Padre nuestro (Gal. 1, 4).
La doctrina de Balaán consiste en seguir las pautas del mundo, en echarse en sus brazos, en conformarse con los poderosos, los influyentes. La doctrina de Balaán es el triunfo del espíritu del mundo y de la carne, y por tanto del maligno; es la búsqueda de la vida perdurable y confortable en la tierra; es lo opuesto a la vida espiritual, es más, es su negación. Es algo así como buscar la “eternidad” en lo terrenal y mundano.
He aquí el verdadero espíritu que anima e impulsa a estos eclesiásticos, que alejados de la verdad de la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura, imbuidos del espíritu de Balaán, buscan complacer al mundo a costa de la verdad eterna, llevando la desgracia a quienes les oigan y sigan.
Ave María Purísima.
Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa
Tomado de:
El otro día escuché las siguientes preguntas: “Si Jesús regresara hoy a la tierra, ¿con qué religión se identificaría? ¿Con qué partido político? ¿Y qué país?” Sin duda, son preguntas que podrían generar una fuerte discusión, pero irrelevante. La idea sobre Quién y Qué es Jesús se ha diluido y distorsionado mucho en las últimas décadas debido a varias cosas. Entre ellas están Hollywood, los telepredicadores de la televisión, diversos sabores de cristianismo, y una Iglesia católica en continua evolución y metamorfosis, al menos la porción más grande que es la más visible.
Jesús ha sido reinventado y reconstruido en incontables imágenes con un parecido a quienes quisieran que Él se amolde a sus necesidades. El Jesús imaginado por el mundo de hoy, incluso por quienes debieran conocerlo más, es pro-gay, pro-adulterio, pro-pedofilia, y básicamente a favor de todo lo que haga sentir bien, y sin razones para preocuparse por ello. El nuevo Jesús ama todas las religiones y es afeminado y frágil.
Entonces, la pregunta correcta no es hacia dónde se dirigiría Jesús si hoy regresara, sino ¿quiénes de entre nosotros lo aceptarían? No al Jesús reinventado, sino al verdadero, al Rey de Reyes y Señor de los Señores.
Hay numerosos pasajes de las escrituras que dan una idea sobre la verdadera identidad de Jesús, pero creo que la más clara está en los evangelios de Marcos y Mateo, cuando Jesús es confrontado por los fariseos que le preguntan si es legal pagar impuestos. De allí proviene la famosa respuesta de Jesús, “Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Pero al intentar entrampar a Jesús, los fariseos primero dicen algo que suele pasarse por alto pero tiene mucha relevancia. Ellos dijeron “Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios, con verdad, sin miedo a nadie, porque no miras a la persona de los hombres.” Mateo 22, versículo 16. (Straubinger).
Los fariseos dijeron la verdad, si bien su intención al usar esta verdad era maliciosa y engañosa. Este pasaje es muy significativo a la luz de los tiempos modernos, porque virtualmente toda religión y país hace exactamente lo contrario y considera a la persona de los hombres a expensas de la verdad, la justicia y la moral. La punta de la lanza del asunto, donde yace la mayor parte de la culpa, es la Iglesia católica. Habiendo sido un sólido bastión y un fuerte vocero de moral y justicia (justicia verdadera, no la “justicia social” que hoy mencionan con frecuencia los marxistas en la iglesia) la Iglesia se ha tornado muda y ha apoyado implícita, sino abiertamente, esas cosas a las que le fue mandado resistir, como el matrimonio homosexual y el aborto. Una vez que la Iglesia abandonó su posición de influencia en el mundo sobre estos y otros asuntos morales, todas las demás entidades la siguieron.
Jesús jamás dijo, “Está todo bien, hagan lo que quieran”. Él jamás dijo, “hermanos y hermanas” ni habló en lenguaje inclusivo para hacer que la gente se sintiera bien. Él jamás procuró que estuviéramos completamente cómodos, y mientras caminó por esta tierra sembró incomodidades tanto entre Sus enemigos como Sus seguidores, como ejemplo y lección para todos nosotros. Jesús no era políticamente correcto en ningún sentido del término, y este ejemplo también tiene un gran valor. Jesús también hablaba siempre de la verdad, sin importar si avergonzaba, incomodaba, era inconveniente, o difícil. Un buen ejemplo de esto ocurrió cuando Él dijo que para ser salvos había que comer Su cuerpo, muchos de Sus seguidores se alejaron, y Él no hizo ningún esfuerzo por reformular o explicar mejor ese concepto.
¿Escuchan desde Roma? ¿Escuchan los obispos locales? ¿Comprenden los laicos de todo el mundo?
Si en el escenario hipotético que inició este artículo aceptamos que Jesús es exactamente Quién y lo Que Él es, entonces vamos de la mano con la seriedad que supone salvar nuestra alma. Los medios para hacerlo y la gracia para aferrarse se encuentran en el verdadero catolicismo y la tradición apostólica, de los cuales mucho se ha perdido a partir del Vaticano II. Busquen la Iglesia católica que representa y adora a Jesucristo tal como Él ordenó, tal como verdaderamente Es. No se adormezcan en un falso sentido de comodidad, porque así es como los quiere el mundo y no les permitirá aceptar a Cristo, ni le permitirá a Él aceptarlos a ustedes cuando llegue su hora.
Rick Christensen
(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)
Tomado de:
1. La reforma litúrgica se propone promover la unidad con los herejes y los cismáticos. (SC 1)
2. El Santo Sacrificio de la Misa deben ser “adaptados a la capacidad de los fieles” y “no tener necesidad de muchas explicaciones”. (34)
3. “Urge una adaptación más profunda de la Liturgia a las tradiciones y genio de cada pueblo”. (SC 40)
4. La Iglesia de Cristo simplemente “subsiste” en la Iglesia Católica. (LG 8)
5. Dios se vale de las comunidades heréticas y cismáticas como “medios de salvación”. (UR 3)
6. Los actos de culto de los herejes “son aptos para dejar abierto el acceso a la comunidad de la salvación” (UR 3)
7. “Es necesario que los católicos aprecien los tesoros verdaderamente cristianos” que se encuentran en los herejes “que pueden conducir a nuestra edificación” (UR 4)
8. Cristo ha hecho a los judíos y los gentiles de nuestro tiempo “reconciliados en la cruz y de ambos hizo una sola cosa en sí mismo.” (NA 4)
9. Los musulmanes “adoran al único Dios, Creador del Cielo y de la Tierra”.( LG 16, NA 4)
10. La Tradición progresa en la Iglesia y “tiende constantemente a la plenitud de la verdad divina”. (DV 8)
11. El “derecho a la libertad religiosa” está fundado “en la dignidad de la persona humana” y “permanece también en aquellos que no cumplen la obligación de buscar la verdad.” (DH 2)
12. “Todos los bienes de la Tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos.” (GS 12)
En la lista anterior enumero algunas novedades y errores nefastos del Concilio Vaticano II. Huelga decir que podría haberla hecho mucho más larga.
Louie Verrechio
(Akacatholic. Traducido por J.E.F)
Tomado de:
adelantelafe.com
Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas
Charla del padre Alfonso Gálvez. Solemnidad de la Inmaculada Concepción. 8 de diciembre de 2017
Tras constatar las evidencias de la apostasía en la anterior entrevista vamos a seguir profundizando en el tema con un experto en la materia.
Flavio Infante, católico, argentino y padre de cuatro hijos.Ha tenido el honor de colaborar en la revista Cabildo, y publica también en su propio blog, In exspectatione. En esta segunda parte de la entrevista nos muestra las causas filosóficas de la apostasía actual en las sociedades otrora cristianas y en determinados miembros de la Iglesia y las posibles soluciones.
¿Cuáles son las causas filosóficas de la apostasía actual?
Se puede abordar una múltiple causalidad convergente, pero me detendré en una de carácter lo bastante universal como para aglutinar la variedad de las causas ulteriores, incluyendo la documentable infiltración enemiga: el progresivo desfallecimiento de la inteligencia a instancias de esa enfermedad del espíritu que los estudiosos motejaron como «nominalismo», y que ha sido para la civilización cristiana, desde el lejano siglo XIV, lo que la sofística fue para Grecia.
Se trata de aquella negación del datum primordial y de la intelección del ser, que en Gorgias pudo sintetizarse en la fórmula “nada existe y, aunque algo exista, es incognoscible y, si pudiera conocerse, sería inexpresable e incomunicable”. De ahí a la supresión de la metafísica y a la negación de los primeros principios de la razón no media la menor distancia: es todo uno. El disolvente del escepticismo tiene el agravante, en los tiempos cristianos, de atacar los motivos de credibilidad y los preambula fidei: teniendo un mismo objeto que la sofística, va mucho más lejos, ya que con la razón arrastra a la misma fe por ser ésta una virtud eminentemente intelectual.
Mis Queridos Hermanos,
La Autoridad de Cristo
Cuando Jesús enseñaba, lo hacía con autoridad. Él tenía una autoridad por derecho porque Él era Dios. También tenía una autoridad natural porque decía la verdad y la decía de una manera admirable, incluso cuando era difícil de aceptar. Además hacía milagros para que fuera más fácil para sus oyentes creer la verdad que Él enseñaba; y Él vivió y finalmente murió de acuerdo con esa verdad. Simón Pedro reconoció esta autoridad y se quedó con Jesús cuando muchos otros se alejaron.
La autoridad de la Iglesia a lo largo del tiempo
Antes de su muerte, Cristo estableció Su Iglesia para continuar con Su misión de enseñar la verdad, gobernar y santificar. Él dio a Sus ministros la misma autoridad divina para enseñar la misma verdad. La gente creía en los ministros de la Iglesia primitiva, no solo por la belleza intrínseca de la verdad sino porque también su autoridad natural era respetada: algunas veces porque recibían gracias especiales para predicar elocuentemente, para predicar en distintos idiomas o para hacer milagros, otras veces por el ejemplo de sus vidas, y por último, muy frecuentemente por el ejemplo de sus muertes. Durante el Oscurantismo y la Edad Media, la llama de la verdad fue preservada y luego salió hacia afuera de los monasterios y conventos para iluminar a toda la sociedad. Los ministros de Cristo eran creíbles ya que eran los hombres más mortificados y más educados.
La belleza de sus vidas, su arte, su arquitectura y liturgia, les daba una autoridad natural que ayudaba a sus oyentes a creer en la verdad que ellos habían heredado. Tras el desastre de la Reforma que surgió de un mal uso de los frutos naturales de la Edad Meda – la riqueza y el descubrimiento – los fieles ministros de Cristo continuaron llevando la verdad de Cristo incluso hasta los confines de la tierra. Sus oyentes les creían por su celo misionero. Y luego, en medio de las revoluciones seculares de los siglos XVIII, XIX y XX, los ministros de Cristo trabajaron para plantar nuevamente las semillas de la verdad de Cristo. Su resistencia a la persecución, el saqueo y el exilio, y sus obras para establecer escuelas, seminarios, conventos, monasterios y obras de caridad – levantando la Iglesia a nuevo – les dio una autoridad humana más allá de la autoridad divina que recibieron a través de la Iglesia. Cuando enseñaban en las escuelas, predicaban desde los púlpitos y eran leídos en sus libros impresos, resultaban creíbles.
Pérdida de autoridad
Luego vino la revolución dentro de la Iglesia. Comenzó en el siglo XIX tras la Revolución Francesa de 1789, y a pesar de los esfuerzos heroicos de los Papas – especialmente San Pío X – la revolución se hizo más fuerte entre los mismos ministros de Cristo. Habían recibido una autoridad divina para predicar la verdad, pero tenían comezón de oídos en favor de la nueva doctrina. Los hombres del mundo, con su progreso científico y el poder mundano de su impío sistema económico, se convirtieron en dioses del orden material. Prometieron una utopía sin el Dios único y verdadero. En esa utopía, no había más Revelación restrictiva, no más servidumbre a una verdad absoluta, no más limitaciones según el orden natural. Habían caído en la misma tentación de nuestros primeros padres en el Jardín del Edén. La revolución en la Iglesia dio sus frutos en el Concilio Vaticano Segundo. La verdad de la Revelación fue escondida astutamente en los textos conciliares con una ambigüedad intencional para dar lugar a una interpretación errónea de la religión de Dios como religión del hombre.
La adhesión a los errores – jamás formulados explícitamente – fue impuesta a los fieles por el mal uso del poder de la Iglesia para gobernar (a través de las conferencias episcopales, la ley canónica, los sínodos, etc.) y el veneno de los errores fue suministrado a la fuerza por un abuso en su misión de santificar (con una liturgia nueva y deficiente). Muchos de los ministros de Cristo probaron el fruto prohibido, y al predicar se encontraron carentes de toda autoridad: sin autoridad divina porque ya no predicaban la verdad de Cristo; sin autoridad humana porque ya no vivían a imitación de Cristo. Ya no resistían a la persecución, el saqueo y el exilio, porque abrazaron al mundo pecador por un concepto equivocado de misericordia. Ya no había celo misionero por las almas, porque el proselitismo ahora se consideraba pecado. Ya no había belleza en su ascetismo, arte, arquitectura o liturgia, porque habían desnudado los altares del templo. Ya no hacían milagros, porque no recibían ninguna gracia para predicar una nueva doctrina. Ya no había mártires, porque para ellos su respeto por el hombre moderno y sus vicios modernos era más preciado que el respeto por la verdad.
Hoy, más que nunca, presenciamos un ataque desesperado tanto a la ley divina positiva (aquellas normas reveladas concernientes a la religión) como a la ley natural (aquellas normas escritas en la naturaleza humana) por parte de los que se ordenaron para defenderlas. La encíclica Amoris Laetitia es el ejemplo más reciente. Es un ataque a la santidad del Santísimo Sacramento, a la necesidad del sacramento de penitencia y a la santidad del sacramento del matrimonio y la familia. El adulterio y las relaciones homosexuales ya no son condenados como intrínsecamente malos, la gracia santificante es considerada insuficiente para cumplir con las leyes de Dios, y el estado de gracia es considerado como algo posible en quienes viven deliberadamente en estado de pecado mortal.
En sus conclusiones finales, los fragmentos ofensivos de la encíclica constituyen una negación de la ley moral.
Por otra parte, el divorcio por “nulidad” es prácticamente una realidad, el celibato del sacerdocio se encuentra bajo presión; se está llevando a cabo un plan cuidadosamente encubierto para introducir el diaconado femenino como un paso previo al sacerdocio femenino; el mal intrínseco de la anticoncepción está siendo debatido y el frente contra el aborto y la eutanasia está siendo debilitado con nombramientos y apoyos papales a instituciones mundanas – en especial la ONU. Pero mientras la revolución del clero moderno parece ser más intenso en el tiempo presente, la verdadera traición de la ciudadela sucedió hace cincuenta años, en el Concilio. Los tristes eventos que contemplamos hoy son las consecuencias inevitables de la negación efectiva de la distinción entre el orden natural y el orden sobrenatural que ocurrió en el Concilio. El hombre se puso a la altura de Dios y comenzó a adorarse a sí mismo en lugar de a Dios. ¿Por qué necesitamos una verdad absoluta impuesta cuando podemos decidir por nosotros mismos lo que es verdad? ¿Por qué necesitamos leyes si tenemos nuestras consciencias? ¿Por qué necesitamos a la Iglesia Católica para salvarnos si nuestra relación con Dios es personal? Estas son las preguntas de los infieles ministros de Cristo.
Los enemigos de la Iglesia vitorean, pero los fieles ya no los admiran. Cuando el mundo abrazó a la Iglesia primitiva en el siglo IV, las almas corrieron del mundo hacia la Iglesia, pero cuando la Iglesia abrazo el mundo en el Concilio Vaticano Segundo, las almas huyeron de la Iglesia hacia el mundo. Cristo está siendo escondido por sus propios ministros.
¿A quién iremos? ¿Hacia quién iremos en este tiempo de apostasía?
Tal como recuerda San Luis María de Montfort, cuando María se convirtió en la madre del Cuerpo Místico de Cristo ella se convirtió también en la madre de sus miembros. Ella es la madre sobrenatural de las almas. Así como todos tenemos un padre y una madre en la vida natural, también los tenemos en la vida sobrenatural. Ella concibió a Cristo, ella continúa concibiendo las almas de los elegidos. Mientras Cristo está siendo escondido por sus santos ministros, es natural entonces que vayamos a nuestra madre María, quien jamás se esconderá de un alma fiel.
En las bodas de Caná, María estuvo ahí para ayudar al novio y a la novia. Después de la ascensión de Jesús al cielo, los apóstoles y discípulos se reunieron alrededor de María en la sala del piso superior. En tiempos de persecución y desolación, cuando la iglesia visible estaba siendo perseguida, María fue siempre un pilar al que las almas devotas se acercaron.
En estos tiempos oscuros, cuando la Iglesia está siendo perseguida por sus propios ministros, María apareció en Lourdes, La Salette y Fátima para enseñarnos a refugiarnos en Su Corazón Inmaculado. La liturgia tradicional de Adviento está llena de las perfecciones de María y de su rol en la obra de redención. Podría decirse que es el tiempo más bello del año litúrgico. En la liturgia de este tiempo – en las misas y el oficio divino – la encontrarán ahí como un pilar, un puerto, un lugar de descanso y fuente de esperanza. Vayamos hacia ella, y entonces ahí aprenderemos sobre su Hijo.
En Jesús y María,
Padre Robert Brucciani , Fsspx
(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)
Tomado de:
Un día estaba un joven en su casa y alguien llamó a la puerta. Al abrir se encontró al diablo, quien lo agarro del pelo, lo golpeó y luego se fue.
Se preguntó el muchacho:
— ¿Qué debo hacer si el diablo vuelve a venir?
De pronto, vio pasar a Jesús y pensó:
— Si Él está en mi casa el diablo no entrará.
Entonces lo invitó a pasar, le mostró la casa y le preguntó:
— ¿Puedes venir mañana antes que el diablo pase por aquí?
Al día siguiente el diablo volvió a llamar a la puerta; Jesús ya estaba dentro de la casa… El muchacho muy tranquilo abrió la puerta y el diablo volvió a darle una tremenda paliza.
El muchacho muy molesto le reclamó a Jesús y le dijo:
— ¿Por qué no hiciste nada para defenderme?
Y Jesús le respondió:
— No hice nada porque no estoy en mi casa. Yo sólo estoy de visita.
El muchacho pensó un poco y lo invitó a vivir en su casa. Le mostró a Jesús su cuarto y le dijo:
— Si te parece bien, este será tu cuarto de ahora en adelante. A lo que Jesús respondió con un SÍ.
Como era ya costumbre, al día siguiente el demonio llamó nuevamente a la puerta. Entonces el joven, creyendo que ya no le podía pasar nada malo abrió la puerta, y el diablo nuevamente le dio otra paliza. El joven, molesto fue donde Jesús y le dijo:
— Ya vives en mi casa. ¿Qué tengo que hacer más para que me defiendas?
Y Jesús le contestó:
— Yo sólo vivo en un cuarto de tu casa, pero nunca salgo a las otras habitaciones. Mientras no entres en mi cuarto no te puedo defender.
Entonces el joven reflexionó un poco y dijo:
— Bien. De hoy en adelante ésta es tu casa. Yo estaré aquí sólo como un invitado, si te parece bien…
Al día siguiente llamaron nuevamente a la puerta; pero esta vez no fue el joven quien abrió la puerta, sino Jesús, el nuevo “dueño”. Al abrir Jesús la puerta, el diablo dijo:
— Usted perdone. Me equivoqué de casa. Y se fue.
*** ***
No es suficiente decir que Jesús vive en nuestro corazón. Tenemos que entregarle de corazón todas nuestras cosas y toda nuestra vida para que Él pueda actuar por nosotros como propiedad suya. San Pablo así lo hacía: “Vivo yo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2:20).
Y junto a Jesús, no olvidemos también invitar a María, Ella nos puede proteger de modo muy especial, como Madre nuestra que es, en los momentos difíciles de nuestra vida. Recuerdo un “Acordaos” un tanto modificado que aprendí de niño y que rezo todas las noches antes de acostarme:
Acordaos, oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti,
implorando vuestra clemencia y reclamando vuestro socorro
haya sido abandonado por ti.
Por eso, Madre, gimiendo bajo el peso de mis culpas,
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana,
¡Oh Madre de bondad!
¡Guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya!
Tomado de:
adelantelafe.com
PADRE LUCAS PRADOS
Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas
Charla del padre Alfonso Gálvez: La fe en Jesucristo como remedio contra la confusión. 3/12/2017
Tomado de:

Ved la higuera y todos los árboles: cuando producen ya de sí el fruto, sabéis que está cerca el verano.
CURSO DE FORMACIÓN CATÓLICA. CONOCE TU FE (PARTE I). 11° Tema: “¿Cómo sabemos que Cristo es Dios?” Padre Federico Masutti, FSSP. Templo de San Javier de las Colinas. Zapopan, Jalisco, México. 21 de Noviembre del 2017.
Tomado de:
adelantelafe.com
¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.
El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.
Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA. en estos términos:
“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.
En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:
1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,
2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…
Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.
¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!
¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:
1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;
2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;
3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.
De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.
Tomado de:
Recientemente he escrito sobre la conveniencia y necesidad de que los Estados profesen la Religión Católica para preservar el medio ambiente moral, espiritual y religioso de la sociedad.
Pocos días después me encontré en un templo una hoja parroquial de la que me llamó la atención un articulito que habla de laicismo y laicidad.
Es interesante, porque refleja perfectamente la confusión sobre el tema generada por el Concilio Vaticano II y el magisterio posterior.
El autor rechaza el laicismo que promueve la separación entre la Iglesia y el Estado, porque considera que la Iglesia debe colaborar positivamente con el Estado. Pero por otro lado, reproduce (sin citar su origen) una frase de un discurso del Papa Francisco que afirma que la laicidad es positiva, entendiéndola como el respeto del Estado hacia todas las religiones sin asumir ninguna en concreto.
Este tipo de equilibrios doctrinales complejos, que intentan hacer compatibles dos posturas que se contradicen la una con la otra, me recuerdan siempre las palabras de Jesús: que tu sí, sea sí y tu no sea no. Todo lo que pase de eso, proviene del maligno.
La ambigüedad en asuntos de fe y moral es cosa diabólica.
La doctrina tradicional de la Iglesia enseña que la obligación moral de confesar y practicar la Religión Católica incumbe tanto a los individuos como a las sociedades, sin excluir las comunidades políticas.
Esta doctrina fue predicada por la Iglesia siempre y en todas partes hasta el segundo Concilio Vaticano. Sobre todo desde que la Revolución francesa difundió por doquier la peste del laicismo. Cuanto más avanzaban los principios del Derecho Nuevo, la filosofía ilustrada iluminista y la ideología liberal en las naciones, más alta, contundente e insistente se alzaba la voz de la Iglesia para condenar todos esos errores, reclamar los derechos de Dios y recordar a los pueblos su obligación de reconocer el reinado social de Jesucristo.
Es lógico: a mayor olvido de la verdad, mayor necesidad de recordarla.
Recientemente, el vaticanista del Tg1 [telediario del primer canal de la RAI, ndt] Aldo Maria Valli ha publicado un interesante libro (266[1]. Jorge Mario Bergoglio. Franciscus P. P., Macerata, Liberilibri, 2017[2]) sobre las diferentes expresiones desatinadas de algunas frases de Francisco, que dejan desorientados a los fieles católicos.
Me baso en las citaciones aportadas en el libro y muy bien documentadas en las notas, remitiendo al lector a ellas para no cargar demasiado mis artículos. Además aporto algunas observaciones de Valli y me permito integrarlas con otras mías.
Una pastoral sin doctrina
La primera frase malsonante es «¿Quién soy yo para juzgar a un gay?» (A. M. Valli, 266. Jorge Mario Bergoglio. Franciscus P. P., Macerata, Liberilibri, 2017, p. 14, nota 4). El Autor observa que Bergoglio «no está en posesión de las capacidades o de la voluntad de realizar lo que en cambio es el deber de todo Papa: vincularse a sí mismo y a la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios» (op. cit., p. 15, nota 5).
Jesús dio a Pedro y a los Papas el Oficio de enseñar (Mt., XXVIII, 18) precisamente para que indicaran al Episcopado y a los fieles lo que es verdadero y lo que es falso, lo que está bien y lo que está mal. Bergoglio «en vez de centrar la enseñanza en la Palabra de Dios, se empeñaría en proclamar sus propias ideas» (op. cit., p. 15), las cuales son el inicio de una larga serie de «declaraciones salvajes», de «sistemática denigración de la doctrina y de la disciplina tradicionales de la Iglesia», que ponen «al Papa contra la Iglesia» en una especie de «guerra civil católica», ya que «están suscitando aprensión entre los católicos comunes, que lo juzgan ya fuera de control» (op. cit., pp. 16-17, nota 7).
Bergoglio «no afronta los aspectos doctrinales y las cuestiones morales (aborto, eutanasia, homosexualidad, procreación artificial)» (op. cit., p. 19). Prefiere la «Iglesia accidentada, partícipe e implicada en el ensuciarse las manos con la situación concreta, a la Iglesia bien equipada doctrinalmente, atenta y rigurosa en el reafirmar la verdad. Según Francisco no puede existir una norma universal, vinculante para todos» (op. cit., p. 27).
Sin embargo, la pastoral debe aplicar a los casos concretos las normas y los principios universales de la teología moral y dogmática. En cambio, a partir del Vaticano II, la pastoral tomó el control sobre la doctrina y se puso así «el carro delante de los bueyes» llegando, por tanto, a las recientes declaraciones de Bergoglio, las cuales son la lógica conclusión, radical y extrema, del neo-modernismo penetrado en el ambiente eclesial a partir de Juan XXIII.
Aldo Valli observa también: «La pastoral es por sí misma una praxis y como tal necesita una doctrina a la que estar conectada. Una pastoral sin doctrina o con una doctrina vaga y ambigua ¿no corre quizá el riesgo de ir contra la verdad?» (op. cit., p. 28). De aquí las actuales tendencias «empapadas de subjetivismo», el «guiño a la mentalidad dominante», el «ceder al relativismo imperante» (op. cit., pp. 28-29). En cambio, la Iglesia ha considerado siempre la verdad como el camino que lleva a Dios y tiene el deber de indicar la verdad a los hombres para que lleguen a Dios sin temor a equivocarse. Por esto, Valli se platea «la pregunta de las preguntas: ¿ha absorbido quizá la antropología relativista a los hombres de Iglesia y de mano de Bergoglio en persona?» (op. cit., p. 29). Todo esto denota en Bergoglio el primado del elemento emocional sobre el racional.
Esto es asqueroso. Ni siquiera fingen que sea una celebración verdadera de Lutero, tal y como deja claro la reproducción de la imagen hagiográfica de Lutero y Melanchton.
Es la misma jerarquía que expulsa de la catedral de Bruselas a unos pocos jóvenes por rezar el Santo Rosario delante de un pastor luterano, al considerarlo “agresiones” que “ofenden” a los herejes.
31/10/17 11:59 AM
Tomado de:
adelantelafe.com
Hoy se cumplen 500 años desde la rebelión del sacerdote agustino y heresiarca Martín Lutero, en la vigilia de la fiesta de Todos los Santos de 1517, cuando publicó sus «95 Tesis» en el atrio del templo de Wittenberg.
I. Anti-modelo del Evangelio
Nacido en 1483, fraile agustino, quien por no dominar sus pasiones, apostató de su fe y de su religión, excitando a la rebelión, dando los más grandes escándalos públicos. Así azuzaba a los campesinos a la guerra: Corred, matad, destruid, saquead sin escrúpulo: cuanto recojáis es vuestro.
¡Qué fundador de una «iglesia de Cristo»! «Lutero fue un glotón, a menudo borracho, blasfemo, de lenguaje procaz, iracundo de carácter, de pasiones violentas. Pero es bueno, sin embargo, que se sepa además sobre el “hombre Lutero” con su contradictoria psicología, con sus conflictos interiores, con sus altos y bajos, con sus múltiples enfermedades psíquicas y físicas, con sus dramas angustiosos en sus relaciones con la Justicia divina y la imposible abstención del pecado. Su lucha contra las “tentaciones” fue un trabajo de Sísifo».
Así como era descontrolado en el comer, lo era también en el denigrar, en el ofender, en la maledicencia, carente de inhibiciones, con su furia contra los campesinos, su autorización. De la bigamia, su odio feroz e implacable contra sus enemigos, su lenguaje procaz, su ética sexual permisiva, su negación radical de los dogmas de fe, su radical eliminación del estado religioso, y tantas otras cosas más aún que nos hace decir: ¿cómo pudo decir ese Cardenal que Lutero fue «nuestro común Maestro»?[1], también el Papa Bergoglio ha dicho que el heresiarca es un «testigo del Evangelio».
La «Reforma» de Lutero clamó contra diversas fallas de la Iglesia, eran faltas verdaderas como lo reconoce Chesterton: «Es perfectamente cierto que podemos encontrar males reales, que provocaban la rebeldía, en la Iglesia Romana anterior a la Reforma». Pero agrega enseguida «Lo que no podemos encontrar es que uno solo de esos males reales fuera reformado por la Reforma».
«La Revolución religiosa comenzó con el “libre examen” de Lutero, erigiéndose en criterio personal, en norma suprema de la verdad cristiana. En vez de aceptar el hombre las verdades de la fe tales como fueron reveladas por Dios e interpretadas y enseñadas por el Magisterio de la Iglesia, su auténtica depositaria, convirtió su propia inteligencia en “cátedra”, aun contra la autoridad de la Iglesia docente».
El Padre Luigi Villa enseña:
La posición de Lutero se reduce a esto:
– una Sola Escritura, sin la Tradición de la Iglesia;
– una Sola Fe, sin las obras;
– una Sola Gracia, sin la colaboración del hombre en su libertad moral;
– un Solo Dios, sin la mediación, para su salvación, de la Iglesia y la intercesión de los Santos.
Lutero deformó el texto de la Carta a los Romanos, (3, 28), donde dice San Pablo que el hombre se justifica por la fe, sin que en ese texto original figure la palabra «sola», que añadió por su cuenta el heresiarca en la traducción de la Biblia al alemán.
En solemne y luctuoso recuerdo de los sucesos relacionados con las acciones de Martín Lutero, que dividieron a Europa privando a cientos de millones de almas de los beneficios de la vida sacramental, volvemos a publicar artículos importantes sobre el tema.
***
De 2011:
En este mes que se conmemora la revuelta protestante publicamos un estudio en dos partes basados en una conferencia del P. Pietro Leone Monselice* sobre la obra teológica del hombre que causo tanto daño y dolor a la Santa Madre Iglesia, el príncipe de los heresiarcas, como acertadamente lo llama el P. Pietro .
[PRIMERA PARTE]
In Nomine Patris et Filli et Spiritus Sancti. Amen
En estos tiempos de gran ignorancia y confusión radical, cuando hasta los católicos de los más altos niveles de la jerarquía elogian gustosos a Martín Lutero, nos gustaría presentar y evaluar brevemente su teología.
I Teología de Lutero
A grandes rasgos, la teología luterana se puede resumir en sus cuatro doctrinas: Sola Scriptura, Sola Fides, Sola Gratia y Solus Deus. Procedamos a hablar de dichas doctrinas a la luz de la Fe católica.
1. Sola Scriptura
La primera, la de Sola Scriptura, sostiene que la fe se basa exclusivamente en las Sagradas Escrituras, y que es la propia Sagrada Escritura la que se interpreta a sí misma (lo cual significa a todos los efectos que la interpretación queda al criterio de quien la lee), mientras que la Iglesia Católica, en una declaración del Concilio de Trento (S.4, 1546), invocada en el Concilio Vaticado I (s.3c.2), enseña que la Fe se basa en la Revelación Divina (también llamada Depósito de la Fe), que no sólo consiste en la Sagrada Escritura (parte escrita del Depósito de la Fe), sino también en la Tradición (parte oral del Depósito de la Fe).
No son las personas particulares las que tienen autoridad sobre el Depositum Fidei, sino la Iglesia, que ha determinado qué libros forman parte de las Sagradas Escrituras. La Iglesia interpreta también dichos libros y los datos aportados por la Tradición oral para definir los dogmas de fe. En la Ascensión tenemos un ejemplo de un dogma definido por la Iglesia basándose en las Escrituras. Y en la Asunción, un ejemplo de un dogma definido por la Iglesia basándose en la Tradición oral.
Las respuestas y los comentarios – o la falta de ellos – de un Papa son rara vez accidentales. Cuando cuatro cardenales pidieron al papa Francisco que clarificara el lenguaje de Amoris Laetitia favoreciendo el divorcio, las preguntas fueron ignoradas durante tanto tiempo que desde entonces ya ha muerto la mitad de los cardenales. Los dos restantes siguen esperando una respuesta.
Sin embargo, cuando Francisco tiene una misión, cualquier cosa (o persona) que se interpone en su camino tendrá que vérselas con el Papa más humilde, caritativo y menos crítico de la historia de la Iglesia Católica Romana.
El ejemplo más reciente es el de Magnum Principium, su motu proprio para arrojar las traducciones del novus ordo en manos de las conferencias episcopales en lugar de bajo la autoridad de la Sede Apostólica. Aparentemente, “y con tu espíritu” es muy difícil de comprender para el católico promedio, y “para que la renovación de toda la vida litúrgica pueda continuar”, las traducciones del novus ordo variarán de país en país, sin preocuparse de que alguien del Vaticano pueda vetar “y con el tuyo” como traducción española de “et cum spiritu tuo“. El novus ordo retrocede a 1970.
El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, realizó un comentario sobre el motu proprio, intentando interpretar la liberalización del Papa como una acción limitada, en la que la oficina del cardenal, de tendencia tradicionalista, mantendría en esencia el control de las traducciones litúrgicas. Pocos días después, el papa Francisco hizo saber que el poder del cardenal Sarah será usurpado, al punto de decirle a Sarah que ponga al corriente sobre la voluntad de Francisco a todo aquel con quien se había comunicado.
Ahora que el papa Francisco está muy interesado en la ley litúrgica, Rorate está a la espera de reprimendas a prelados que ignoraron directivas más serias sobre la misa. Mientras tanto, uno es libre de cumplir la obligación dominical a las 2:30 de un sábado en una catedral, o de vestir lo que uno desee para ofrecer lo que solía conocerse como misa pontificia, sin ningún miedo a ser reprendido.
Como muchas otras acciones de su pontificado, el Efecto Francisco continuará siendo beneficioso para el negocio de la parroquia local con misa tradicional.
(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)
25/10/17 12:04 AM
Tomado:
adelantelafe.com
25/09/17 12:03 AM
Ha fallecido Monseñor Gherardini, autor del magnífico libro “Vaticano II: una explicación pendiente”, que denunciaba de forma objetiva e impecable todas las ambigüedades de los documentos conciliares que han causado tanto el llamado “espíritu del concilio” (modernismo puro) como las medias tintas en su aplicación y crisis actual de la Iglesia. Descanse en paz.
Tomado de:
adelantelafe.com
ALGUNOS ENLACES RELACIONADOS CON Monseñor Gherardini:
Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas
Con la luz de tus rayos se alumbró la tierra; tembló la tierra toda estremecida. ¡Qué amables son tus tiendas, oh Dios de los ejércitos! Mi alma suspira con ardiente anhelo por los atrios del Señor. Gloria al Padre…
Dios, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los padres y por modo maravilloso proclamas la adopción perfecta de hijos, con la voz que salió de la esplendorosa nube; haz que seamos coherederos del Rey de la gloria y copartícipes suyos en ella. Por el mismo Señor nuestro…
Conmemoración del noveno Domingo de Pentecostés
Abre, Señor, los oídos de tu misericordia a las preces de los que te suplican; y, para que les concedas lo que desean, haz que sólo pidan lo que a Ti te es grato. Por N.S.J.C.
(IIª del Apóstol San Pedro, I: 16-19):
Carísimos: No fue siguiendo artificiosas fábulas, como os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo; sino como quienes han sido testigos oculares de su majestad. El recibió de Dios Padre el honor y la gloria, cuando de la magnífica gloria se hizo oír aquella voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”. Y esa voz bajada del cielo, la oímos los que con Él estábamos en el monte santo. Y tenemos aún algo más firme, a saber, la palabra profética, a la cual muy bien hacéis en atender, como a lámpara que luce en lugar tenebroso, hasta que luzca el día y el lucero se levante en vuestros corazones.
Eres entre los hijos de los hombres el más hermoso. Fluye de tus labios la gracia. Hierve mi corazón de un bello canto, que en honor de mi Rey voy a cantar.
Aleluya, aleluya. Es candor de luz, que no tuvo principio, espejo sin mácula, e imagen acabada de la eterna bondad. Aleluya.
(San Mateo, XVII, 1-9):
En aquel tiempo: tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la nieve. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: Levantaos, no tengáis miedo. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.
Abundará su casa de riqueza y su beneficencia durará para siempre. Aleluya.
Señor, por la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito, santifica estas ofrendas y límpianos de las manchas de los pecados, con los divinos resplandores de su claridad. Por el mismo Señor…
Conmemoración del noveno Domingo de Pentecostés
Te rogamos, Señor, nos concedas que frecuentemos dignamente estos Misterios; porque, cada vez que se celebra la conmemoración de esta hostia, se renueva la obra de nuestra redención. Por N.S.J.C.
Prefacio de Navidad
Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostræ oculis lux tuæ claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem rapiamur. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia cælestis exercitus, hymnum gloriæ tuæ canimus, sine fine dicentes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable el darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, se ha manifestado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria; a fin de que, llegando a conocer a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos por Él al amor de las cosas invisibles. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:
A nadie digáis, lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.
Omnipotente Dios, te rogamos que los Sacrosantos Misterios de la Transfiguración de tu Hijo, que con este solemne oficio celebramos, podamos verlos con la claridad con que los ven los corazones puros. Por el mismo Señor nuestro…
Conmemoración del noveno Domingo de Pentecostés
Te rogamos, Señor, hagas que la recepción de tu Sacramento nos limpie de nuestros pecados y nos una a Ti. Por N.S.J.C.
Último Evangelio (del noveno Domingo de Pentecostés)
(San Lucas, XIX, 41-47) Y cuando estuvo cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella. Y dijo: “¡Ah si en este día conocieras también tú lo que sería para la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, y tus enemigos te circunvalarán con un vallado, y te cercarán en derredor y te estrecharán de todas partes; derribarán por tierra a ti, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada.” Entró en el Templo y se puso a echar a los vendedores, y les dijo: “Está escrito: «Mi casa será una casa de oración», y vosotros la habéis hecho una cueva de ladrones.” Y día tras día enseñaba en el Templo.
Tomado de:
radiocristiandad.wordpress.com
El Evangelio explicado según el cardenal Isidró Gomá, correspondiente al octavo domingo después de Pentecostés: La Parábola del administrador infiel (Lucas 16: 1-13). Producido por Radio Cristiandad
Conferencias de una Misión dada en Guatemala
Tema: La Misa Tradicional es la Fuente de la Santidad y de Nuestra Espiritualidad Católica
Resumen: El Sacrificio de Cristo en la Cruz es la fuente de toda gracia y santificación. Por lo tanto, la Santa Misa — que es la actualización del Sacrificio de Cristo en la Cruz a lo largo de los siglos — es la fuente de nuestra santificación y espiritualidad.
¿En qué consiste la santidad?
[1] La santidad es unión con Dios y separación del mundo.
[2] La santidad implica dar muerte al hombre terreno pare poder revestirse de Cristo.
[3] Una espiritualidad auténtica siempre nos lleva hacia la santidad.
Ahora bien, como fuente de santificación, la Santa Misa nos une a Dios en Cristo Jesús y nos separa del mundo. Como fuente de la espiritualidad auténtica y católica, la Santa Misa nos enseña e inculca en nosotros:
[1] Vivir en la Presencia de Dios;
[2] La verdadera fe y el verdadero sentido de la fe;
[3] La Cruz de Cristo (nos llama a cargar con la cruz); y
[4] El desapego a lo terreno y el apego a lo celestial.
PADRE MICHAEL RODRÍGUEZTomado de:
adelantelafe.com
El mes de julio es dedicado a la santísima y preciosísima Sangre de Cristo. Meditar sobre este misterio y adorar a la preciosísima Sangre son esenciales para tener una verdadera devoción a Jesús. Recuerden que solo una gota de su Sangre puede salvar al mundo de todo pecado. Este misterio muestra el infinito amor de Cristo y nos llama a considerar el horror del pecado. Cristo ha merecido todas las gracias, principalmente con el derramamiento de su Sangre. Y esta preciosísima Sangre siempre está presente en la santa iglesia.
26/07/17 12:04 AM
PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ
Tomado de:
adelantelafe.com
ROMA, 26 de julio de 2017 ( LifeSiteNews ) – Fuentes dentro del Vaticano sugieren que el Papa Francisco pretende poner fin al permiso universal del Papa Benedicto XVI para que los sacerdotes digan la Misa Tradicional en Latín (TLM), también conocida como la Forma Extraordinaria de la Misa. El curso de acción estaría en sintonía con el desprecio repetido del Papa Francisco por el TLM especialmente entre los jóvenes, no ha habido discusión abierta al respecto hasta la fecha.
Fuentes en Roma dijeron a LifeSite la semana pasada que los prelados liberales dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe fueron escuchados discutiendo un plan atribuido al Papa para acabar con el famoso documento del Papa Benedicto XVI que ofrecía a los sacerdotes la libertad de ofrecer el antiguo rito de la Misa.
Los tradicionalistas católicos acaban de celebrar el décimo aniversario del documento Summorum Pontificum . El Papa Benedicto XVI lo emitió en 2007, dando a todos los sacerdotes del Rito latino permiso para ofrecer el TLM sin pedir permiso a sus obispos, deshaciendo una restricción impuesta a los sacerdotes después del Concilio Vaticano II.
El Sacrificio de Cristo en la Cruz es la fuente de toda gracia y santificación. Por lo tanto, la Santa Misa — que es la actualización del Sacrificio de Cristo en la Cruz a lo largo de los siglos — es la fuente de nuestra santificación y espiritualidad.
¿En qué consiste la santidad?
[1] La santidad es unión con Dios y separación del mundo.
[2] La santidad implica dar muerte al hombre terreno pare poder revestirse de Cristo.
[3] Una espiritualidad auténtica siempre nos lleva hacia la santidad.
Ahora bien, como fuente de santificación, la Santa Misa nos une a Dios en Cristo Jesús y nos separa del mundo. Como fuente de la espiritualidad auténtica y católica, la Santa Misa nos enseña e inculca en nosotros:
[1] Vivir en la Presencia de Dios;
[2] La verdadera fe y el verdadero sentido de la fe;
[3] La Cruz de Cristo (nos llama a cargar con la cruz); y
[4] El desapego a lo terreno y el apego a lo celestial.
PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ
Tomado de:
adelantelafe.com
El Sacrificio de Cristo en la Cruz es la fuente de toda gracia y santificación. Por lo tanto, la Santa Misa — que es la actualización del Sacrificio de Cristo en la Cruz a lo largo de los siglos — es la fuente de nuestra santificación y espiritualidad.
¿En qué consiste la santidad?
[1] La santidad es unión con Dios y separación del mundo.
[2] La santidad implica dar muerte al hombre terreno pare poder revestirse de Cristo.
[3] Una espiritualidad auténtica siempre nos lleva hacia la santidad.
Ahora bien, como fuente de santificación, la Santa Misa nos une a Dios en Cristo Jesús y nos separa del mundo. Como fuente de la espiritualidad auténtica y católica, la Santa Misa nos enseña e inculca en nosotros:
[1] Vivir en la Presencia de Dios;
[2] La verdadera fe y el verdadero sentido de la fe;
[3] La Cruz de Cristo (nos llama a cargar con la cruz); y
[4] El desapego a lo terreno y el apego a lo celestial.
PADRE MICHAEL RODRÍGUEZ
Tomado de:
adelantelafe.com
Hermosas palabras de aquel gran héroe francés de la Misa Tradicional, Jean Madiran (1920-2013; ¡ descanse en paz !), que vivió para ver el milagro, evocando los nombres de algunos que dieron su vida en el campo de batalla :
« A lo largo de treinta y siete años,una generación entera de católicos activos, tanto religiosos como seglares, miembros de la Iglesia militante (una generación cuya edad oscila entre los 7 y los 97 años) padeció, oponiéndose abiertamente y sin ceder, la prohibición arbitraria que pendía sobre la Misa Tradicional. Evocamos a los que ya fallecieron: el cardenal Ottaviani, el padre Calmel, el padre Raymond Dulac, monseñor Renato Pozzi, monseñor Lefebvre, el padre Guérard... Y entre los laicos, a Cristina Campo, Luce Quenette, Louis Salleron, Eric de Saventhem. La buena voluntad pontificia para con ellos es una suave bocanada de aire fresco que trae sosiego a sus sepulcros. Donde quiera que estén, ya no lo necesitan. Pero lo que se serena y dignifica es su recuerdo entre nosotros».
Y también el padre Gamber, Michael Davies, Tito Casini y tantísimos otros(sacerdotes y seglares, ¡Dios conoce sus nombres!),cada uno de los cuales aportó su ladrillo,por pequeño que fuera,al dique que durante décadas se levantó para contener las tumultuosas mareas de las postrimerías del siglo XX. ¡Gracias, de todo corazón, mil gracias!El acaloramiento de la batalla fue causa de mucho desgaste personal, exageraciones y malentendidos…Pero,en justicia, no podemos negar nuestra gratitud a los que no vivieron para ver en este mundo la gloriosa fecha del 7 de julio de 2007.
(Artículo original. Traducido por J.E.F)
Tomado de:
adelantelafe.com

El que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles. Gál. 2,8
Esta es la tercera charla de una Misión dada por el Rev. P. Michael Rodríguez en noviembre 2015. La Misión es una introducción a la Misa Tradicional en Latín, y presenta principios teológicos básicos de la Santa Misa que son esenciales para entender bien lo que es la Santa Misa y como participar conscientemente y activamente en ella.
PADRE MICHAEL RODRÍGUEZTomado de:
adelantelafe.com
¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.
Mas. recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad, de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos ante todo obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar con voluntaria expiación no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.
Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra Vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que ponen obstáculos al magisterio de la Iglesia por Vos fundada.
¡Ojalá que nos fuera dado lavar tantos crímenes, con nuestra propia sangre! Mas, entre tanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen, nuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que Vos mismo ofrecisteis un día sobre la Cruz al eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y con el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza de la fe, la inocencia de la vida, y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.
¡Oh benignísimo Jesús! por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación, concedednos que seamos fieles a vuestros mandamientos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia final, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos. Amén.
Tomado de:
| Seńor, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros Seńor, ten misericordia de nosotros Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros. Trinidad santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros. |
|
Corazón de Jesús, hijo del Padre eterno, Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, Corazón de Jesús, de majestad infinita, Corazón de Jesús, templo santo de Dios, Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, Corazón de Jesús, casa de Dios y Puerta del cielo, Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, Corazón de Jesús, en que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, Corazón de Jesús, en que mora toda la plenitud de la divinidad, Corazón de Jesús, en que el Padre se complació mucho, Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido. Corazón de Jesús, deseo de los eternos colados, Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso, Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan, Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, Corazón de Jesús, colmado de oprobios, Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados, Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, Corazón de Jesús, víctima de nuestros pecados, Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, |
|
| Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, | Perdónanos Seńor |
| Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, | Escúchanos Seńor |
| Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, | Ten misericordia de nosotros |
ORACIÓN Omnipotente y sempiterno Dios, mirad al Corazón de vuestro amantísimo Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que os ofreció en nombre de los pecadores, y conceded piadoso el perdón a los que imploran vuestra misericordia en nombre de vuestro mismo Hijo Jesucristo, que con Vos vive y reina en unidad con el Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén. |
Tomado de:
El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: «Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes».
Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de
LA GRAN PROMESA
en estos términos:
«Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora».
En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:
| 1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino, |
| 2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar… |
Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!
¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:
| 1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción; |
| 2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final; |
| 3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor. |
De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.
Tomado de:
El protestantismo en el siglo XVI, y el jansenismo en el XVII, habían puesto todos los medios posibles para desfigurar uno de los dogmas esenciales del cristianismo, cual es el amor de Dios a todos los hombres.
Era pues menester que el Espíritu de amor, que rige siempre a la Iglesia, encontrase un medio nuevo para oponerse a la herejía avasalladora, a fin de que la Esposa de Cristo, lejos de ver disminuir su amor a Jesús, lo sintiese acrecentado cada día más y más.
En el culto católico, en esa norma tan segura de nuestra creencia, fue donde se verificó tal manifestación, al instituirse la festividad del Corazón sacratísimo de Jesús.
Un autor anónimo del siglo XII, tenido por S. Bernardo, nos habla en el Oficio de este día de la majestad de este Santo de los Santos, de esta Arca del Testamento del Corazón de Jesús, tierno amigo de las almas.
Las dos vírgenes benedictinas Santa Gertrudis y Santa Matilde (siglo XIII) tuvieron una visión muy clara de toda la magnitud de la devoción al Sagrado Corazón. San Juan Evangelista. apareciéndose a la primera, le anunció que » la revelación de los dulcísimos latidos del Corazón de Jesús, que él mismo había oído al recostarse sobre su pecho, estaba reservada para los últimos tiempos, cuando el mundo, envejecido y enfriado en el divino amor, tendría que calentarse con la revelación de estos misterios». Este Corazón, dicen las dos santas, es un altar sobre el que Cristo se ofrece al Padre como hostia perfecta y en todo agradable. Es un incensario de oro, del que se elevan hasta el Padre tantas columnas de incienso, cuantos son los hombres por los cuales Cristo padeció. En este Corazón se ennoblecen y se tornan gratas al Padre las alabanzas y acciones de gracias
que a Dios damos y todas cuantas buenas obras hacemos.
Mas para hacer que este culto fuese público y oficial, la Providencia suscitó primeramente a San Eudes, el cual compuso ya en 1670 un Oficio y misa del Sagrado Corazón. Después escogió Dios a Santa Margarita María Alacoque, a la que, el 6 de Junio de 1675, Jesús mostró su Corazón, en Paray-le-Monial, mandándola se estableciese una fiesta del Sagrado Corazón el Viernes que sigue a la Octava del Smo. Sacramento. Del Beato Claudio de la Colombiere, jesuita y confesor de la vidente salesa, heredó la Compañía de Jesús el celo para extenderla más y más. Dignóse luego Jesús aparecerse al V. P. Hoyos en España.
La solemnidad del Sagrado Corazón resume todas las fases de la vida de Jesús, que la liturgia había recorrido desde Adviento hasta el Corpus, y constituye un tríptico admirable con todos los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de la existencia del Salvador, gastada toda ella en amar a su Padre y a los hombres. De ahí que esta fiesta se halle colocada en un punto culminante, desde donde se puede abarcar de una sola mirada el pasado trabajoso de los actos redentores de Cristo, y el glorioso porvenir de las victorias que obtendrá mediante la acción del Espíritu Santo en las almas hasta la consumación de los siglos.
Viene esta fiesta después de las de Cristo, y así las completa condensándolas todas en un objeto único material, que es el Corazón de carne de un Dios, y otro formal, o sea, la inmensa caridad de Cristo simbolizada en ese Corazón. Esta festividad no se relaciona con ningún misterio en particular de la vida del Salvador, sino que los abarca todos; y, por ende, la devoción al Sagrado Corazón se extiende a todos los beneficios que durante todo el año nos ha prodigado la caridad divina. Ésta es la fiesta del amor de Dios a los hombres. Lejos de compartir la Iglesia la esterilizadora frialdad jansenista, que concibe a Dios como un genio dañino y temible, nos invita a considerarle ante todo como a bondadoso Padre, diciéndonos que sintamos del Señor en bondad, que le llamemos Padre a boca llena y a Jesús Hermano nuestro mayor, que ha tenido a bien compartir con nosotros la herencia eterna.
Cualquiera que sea la función que el corazón desempeñe en el organismo humano, cierto es que se ha tomado por sabios e ignorantes como centro de las emociones que producen en esa víscera su correspondiente sacudida, considerándole, por lo mismo, como asiento del amor. y no hay en este culto tan extendido, tan fecundo en frutos espirituales, pugna alguna con ninguno de los principios dogmáticos, ni es una condescendencia con el sentimentalismo moderno, ni una devoción de niños y mujerzuelas. Jesús quiere y pide se honre a su sacratísimo Corazón, porque con ello se honra también a toda su persona divino-humana, toda vez que el culto va directa o indirectamente a la persona.
Las manifestaciones del amor de Cristo, haciendo resaltar más la ingratitud de los hombres, que no corresponden sino con frialdad e indiferencia, son causa de que esta solemnidad ofrezca también un aspecto de reparación.
Vayamos a la escuela del Corazón de Jesús, cuyo amor dulce y humilde a nadie rechaza, y en él encontraremos descanso para nuestras almas.
Dos pensamientos dominantes hay en la misa de la fiesta, lo mismo que en el nuevo Oficio: el amor que Jesús nos tiene y la reparación que se le debe por el desamor y las ofensas de los hombres.
Tomado de:
Esta es la segunda charla de una Misión dada por el Rev. P. Michael Rodríguez en noviembre 2015. La Misión es una introducción a la Misa Tradicional en Latín, y presenta principios teológicos básicos de la Santa Misa que son esenciales para entender bien lo que es la Santa Misa y como participar conscientemente y activamente en ella.
PADRE MICHAEL RODRÍGUEZTomado de:
adelantelafe.com