El Sínodo de la familia y la comunicación

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17 octubre, 2015

Con mucha prevención, me decido a escribir algo respecto al Sínodo de los Obispos sobre la Familia, porque es una cuestión que me quema, impulsándome a poner en orden mis ideas, así como exponerlas, por si sirven a alguien o se me pueden corregir.

Y como es un tema complejo, reconozco mi falta de formación e información, y soy consciente de la manipulación que lo rodea, solo haré unas mínimas reflexiones sobre los hechos, a modo de premisas, para que el lector saque sus propias conclusiones.

La primera parte del Sínodo acabó con mayoría simple del sector progresista, si se puede emplear ese término coloquial tan manido: la relatio final del Sínodo de 2014 “acogió” como temas de estudio y preparación del Sínodo 2015 “la apertura a la comunión de las personas divorciadas” (nº 53 de la relatiosynodi) y “la pastoral oportuna a los homosexuales” (nº 55). Se da la circunstancia de que dichos números no habían sido aprobados por las  requeridas dos terceras partes delos padres sinodales; las votaciones favorables y desfavorables fueron: 112 favorables y 64 desfavorables para el nº 53, y 118 favorables frente a 62 desfavorables para el nº 55.

En ese contexto, alguien podría decir, y de hecho se ha escrito, que el Papa Francisco recientemente ha desactivado la polémica cuestión sobre la comunión a los divorciados vueltos a casar, pues, con algo de subjetivismo en sus declaraciones, por no decir mentiras, puede que fácilmente obtengan la nulidad tras las reformas implantadas por sus “Motus Propios”.

Además, en esta época de la comunicación, y dado el alcance y perfección de las técnicas en las que se sustenta, no pueden dejarse de lado, además de las declaraciones formales de la Curia y el propio Papa, los gestos públicos. Porque, ya lo dijo Nuestro Señor Jesucristo: “por sus frutos los conoceréis” (Lc. 6.43-44):

1º. Según el portavoz del Vaticano, en su reciente viaja a EE.UU. «la única audiencia otorgada por el Papa en la Nunciatura fue a uno de sus antiguos alumnos y su familia». Ese antiguo alumno era Yayo Grassi, un reconocido homosexual, su “pareja” y algunos amigos suyos (CNN Exclusive: Pope held private meeting with same-sex couple in U.S.). Lo anterior contrasta con que no hubo audiencia con las “Damas de Blanco” cubanas (acababa de visitar la Cuba comunista) ni con Kim Davis, la secretaria judicial de un condado de Kentucky detenida por negarse a dar licencias de matrimonio a “gays”, quien había estado el día anterior a la audiencia de Yayo formando parte de un grupo que visitó al Papa.

2º. A la vuelta del viaje, ya en Roma, el Papa concedió una audiencia oculta a una pareja española del mismo sexo constituida por una mujer transexual (Diego Neria Lejárraga) y su “novia” (El Papa recibe en una audiencia privada a un transexual español ). Era la primera en su “género”, dicho sea con toda la intención.

Por cierto, hablando de audiencias, en abril pasado S. S. no recibió a la familia de la católica afgana Asia Bibi, que lleva años encerrada por una falsa acusación de blasfemia contra la religión musulmana, sin adjurar de su fe, lo cual la pondría automáticamente en libertad; apenas tuvo unas palabras en una audiencia pública en la plaza del Vaticano  (¿Es esto lo que se merece la familia de Asia Bibi?).

3º. Las vísperas del día del comienzo del Sínodo, 27º domingo de tiempo ordinario (ciclo B: el matrimonio), un prelado de la Congregación del Vaticano para la Doctrina de la Fe, el sacerdote polaco Krzysztof Olaf Charamsa, dio una entrevista anunciando su homosexualidad, precisamente acompañado de su cariñosa “pareja”, el español Eduardo Planas, funcionario de la Generalidad catalana, y haciendo varias reivindicaciones relativas a la homosexualidad (“Manifiesto de Liberación”) a la Jerarquía Eclesiástica. Charamsa apareció hace un mes en la radio y la televisión de la Generalidad, presentado como un sacerdote próximo al Papa, afamado teólogo de brillante futuro en el Vaticanoy de gran peso intelectual,  declarando sin ambages que la Santa Sede reconocería a la república catalana. Ni fue reconvenido entonces ni ha sido “suspendido a divinis”, ni reducido al estado laical, ni excomulgado, nada. Prácticamente se ha ido él solito, y precisamente a Cataluña. Contrasta también en este caso el distinto rasero: según los medios de comunicación, la Iglesia Católica ha suspendido rápidamente de sus funciones al sacerdote Gino Flaim, ayudante de un párroco en Trento (Italia), por unas desafortunadas y polémicas declaraciones, a un canal de televisión italiano, en las que afirmó poder entender la pederastia, pero no la homosexualidad ().

Les dejo con sus reflexiones, pero, sinceramente, las mías no pueden ser más negras, porque, ya se sabe, “blanco y en botella…”

José María Manrique

Tomado de:

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El amable obispo Blase: peque todo lo que quiera, yo le daré la comunión

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17 octubre, 2015

El arzobispo Blase Cupich, siempre tan amable, tiene un mensaje alentador para los adúlteros y homosexuales activos: sin audacia, siempre y cuando su conciencia lo permita, te voy a dar el Cuerpo de Cristo. Según esta lógica, suponemos que los asesinos deben seguir asesinando, siempre y cuando lo hagan con una buena conciencia, y Blase, personalmente, pondrá a Cristo en sus bocas (lo siento, manos).

***

Roma, 16 de octubre de 2015 (LifeSiteNews) — El arzobispo Blase Cupich de Chicago -que está participando en el Sínodo de la Familia con invitación personal de Francisco- dijo esta tarde, rodeado por medios informativos en las oficinas de prensa del Vaticano, que la conciencia es “inviolable” y según su opinión, a los divorciados y vueltos a casar se les puede permitir recibir los sacramentos, si han “llegado a una decisión” de realizar este segundo matrimonio “en buena conciencia” -razonamiento teológico que indicó como respuesta a una pregunta de seguimiento sobre si se aplicaría también esta lógica a las parejas homosexuales.

Durante la larga rueda de prensa, el arzobispo comentó -con tono de aprobación- la denominada “propuesta Kasper,” que permitiría a los católicos divorciados y vueltos a casar el recibir la comunión en algunos casos. Cupich explicó que él mismo había distribuido a todos los sacerdotes de su diócesis el libro del cardenal Walter Kasper, El Evangelio de la familia, en dicha obra el cardenal alemán habría presentado ya esta propuesta.

“En Chicago visito regularmente a personas que se sienten marginadas: los ancianos, los divorciados y vueltos a casar, personas gays y lesbianas, y también parejas. Creo que realmente necesitamos llegar a saber cómo es su vida si vamos a acompañarlos”, dijo.

Cuando se le preguntó si podía dar un ejemplo concreto de cómo iba a acompañar a los divorciados, que se han vuelto a casar, en su deseo de recibir los sacramentos, Cupich respondió: “si la gente llega a tomar una decisión en buena conciencia, entonces nuestro trabajo es ayudarlos a avanzar y respetarlos. La conciencia es inviolable y tenemos que respetar cuando se toman decisiones, y yo siempre he hecho eso”.

Cuando LifeSiteNews le preguntó, si la idea de acompañar a la gente que tuvieran una clara indicación de buena conciencia para recibir el “sacramento”, también se aplicaría a parejas homosexuales en la Iglesia, Cupich dio una respuesta afirmativa.

“Creo que las personas homosexuales son también seres humanos y tienen una conciencia. Y mi papel como pastor es ayudarles a discernir cuál es la voluntad de Dios al mirar la enseñanza moral objetiva de la Iglesia, y al mismo tiempo, ayudarles a través de un período de discernimiento para que puedan entender a qué los está llamando Dios en ese momento”, explicó. “Es para todo el mundo. Creo que tenemos que asegurarnos de no encasillar a un grupo como si no fueran parte de la familia humana, como si hubiera un conjunto diferente de reglas para ellos. Eso sería un gran error”.

La Iglesia católica enseña que mientras una persona “debe obedecer siempre al juicio cierto de su conciencia”, ésta al mismo tiempo debe estar formada invariablemente por la “Palabra de Dios” y “la autoridad de la Iglesia y sus enseñanzas”, para poder hacer juicios que sean “de conformidad con el verdadero bien querido por la sabiduría del Creador.”

“La conciencia puede permanecer en la ignorancia o hacer juicios erróneos. Tal ignorancia y los errores no siempre están libres de culpa”,  explica el catecismo de la Iglesia católica.

Sobre la propuesta del cardenal Kasper, Cupich manifestó específicamente: “creo que ha razonado bien esta propuesta, teniendo en cuenta la teología que él ofrece. Yo creo que debemos contemplar un modo en el que las personas no sólo estén acompañadas, sino también integradas y reconciliadas.”

El arzobispo había respondido previamente a una pregunta, en diciembre de 2014, acerca de dar la comunión a los políticos católicos pro-aborto, diciendo que él “no utilizaría la Eucaristía, o como lo llaman el comulgatorio, como el lugar donde tener esas discusiones o evaluar qué personas deberían quedar excluidas de la vida de la Iglesia”.

Desde su nombramiento como obispo de Spokane en 2010, Cupich ha desarrollado una reputación como uno de los obispos más “progresistas” en el episcopado de Estados Unidos. El año pasado, Francisco designó a Cupich para dirigir la archidiócesis de Chicago, una de las diócesis más importantes del país, anteriormente liderada por el cardenal conservador Francis George.

En 2011 Cupich, entonces obispo de Spokane, prohibió a los sacerdotes de su diócesis participar en las campañas semi-anuales de 40 días por la vida, que son vigilias de oración a favor de la vida. Su respuesta a la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre redefinir el matrimonio, se centró principalmente en denunciar la discriminación contra los homosexuales en lugar de criticar la imposición del “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

El catecismo de la Iglesia católica enseña que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” y que “en ningún caso pueden recibir aprobación”, ya que son contrarios al plan de Dios sobre la sexualidad.

“Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida”, afirma el catecismo.

La Iglesia católica enseña que los que se presentan para recibir la sagrada comunión, que es el verdadero Cuerpo y Sangre de Jesucristo, deben estar en estado de gracia y estar libres de pecado mortal, el cual separa el alma de la vida de gracia de Dios.

“Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente, no debe recibir la comunión sin obtener la absolución recibida en el sacramento de la penitencia”, señala el catecismo. San Pablo, en su carta a los Corintios dice que quien recibe la comunión “indignamente” es “reo del Cuerpo y la Sangre del Señor” con lo que de esta manera “se condena a sí mismo.”

El Cardenal Burke, cuando LifeSiteNews le preguntó ayer en una entrevista exclusiva, sobre qué deben hacer los fieles cuando ven a Padres sinodales sugiriendo posiciones heterodoxas respecto a la homosexualidad y el divorcio, respondió que ‘el fiel debe estar cerca de Jesús’.

“Seguimos a Nuestro Señor Jesucristo. Él es nuestro Maestro. Y todos estamos llamados a ser obedientes a Él y a su palabra, comenzando por el Santo Padre y con los Obispos. Si un obispo o un sacerdote, o cualquier persona, anunciara algo o declarara algo que es contrario a la verdad de Nuestro Señor Jesucristo, como se nos comunica en la enseñanza de la Iglesia, nosotros debemos seguir a Cristo”.

“Yo le digo a la gente que está muy ansiosa, porque parece que en este momento no hay más que un montón de confusión y declaraciones que son realmente muy impresionantes acerca de la fe, que debemos permanecer serenos. Porque, en la Iglesia católica, tenemos autoridad docente, que se expresa, por ejemplo, en el catecismo de la Iglesia católica, y simplemente tenemos que estudiar las cosas más profundamente, adherirnos a ellas con más ardor, y no ser desviados por falsa enseñanzas de cualquier fuente”, aseveró Burke.

Blase Cupich

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Monseñor Sarasa, Casto y Mártir

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17 octubre, 2015

Desde que los Poderes Mundiales decretaron que ya era hora de comenzar a implantar de forma agresiva la Ideología de Género, se puso de moda eso de“salir del armario” para convencernos a todos los habitantes del planeta de que eso era lo más normal, que la homosexualidad es encantadoramente humana y que muy pronto va estar entre la lista de los Derechos Fundamentales de la Persona, cuando sea decretado ya de forma oficial por la ONU y sus mariachis.

Uno hubiera pensado que los que salen del armario asoman la cabecita para decir que lo que estaban ocultando hasta ahora, comienza a ser de conocimiento público. Que reconocen que han disimulado y engañado al personal, que los creía según lo que dictan las apariencias. Dicho esto, deberían seguir viviendo su vida, dedicarse a sus labores ya fuera del armario y santas pascuas. Sin llamar la atención. Pero no. Los que hoy día salen del dichoso mueble, vienen ya con la lección aprendida: salen insultando a los que están fuera, diciendo que son muchos los que están dentro (por culpa de los que están fuera, claro) y advirtiendo a los que nunca pasaron por armario alguno, que su postura es hipócrita, embustera y egoísta. O sea, que salen de la caverna monflorita pegando alfilerazos, coces y exabruptos a todos los que están fuera.

En resumen: vienen al mundo exterior para convertirnos a todos a su peculiar weltanschauung; para exigir a todo el mundo que acepte su homosexualidad como algo normal y ni se atreva a rechistar lo más mínimo, bajo el peligro de la mayor acusación que hoy en día puede hacerse: intolerancia. Y claro está, eso no se puede tolerar.

Ya advertí que con el caso Sarasa (o como se pronuncie), las cosas en la Iglesia se van a poner a nivel de culebrón. Las puertas de los armarios se abren bajo ciertas consignas. Se percibe que hay una voluntad expresa de comenzar ya con el adoctrinamiento de masas, lo cual se lleva a cabo siguiendo unos pasos que más o menos vienen a ser los siguientes:

El recién salido del armario, comienza a dar ruedas de prensa y a participar en las tertulias televisivas. Esto es fundamental. A ser posible acompañado por los arrumacos de su novio y siempre con el clergyman colocado y bien elegante. Esta es una de las pocas situaciones en la que los que odian que el sacerdote vaya vestido de modo distinto a los seglares, permiten un clergyman o mejor una sotana: así el efecto es más propio y pedagógico.

Yo acuso

El recién salido del armario, es un mártir. Muestra ante el mundo-mundial lo mucho que ha sufrido y lo mal que lo ha pasado dentro del armario. No sólo porque allí no había sitio para nada, sino por el convencimiento de que iba a ser estigmatizado por la Iglesia Católica -que más que una Madre es una Madrastra Prehistórica- y en definitiva, la culpable de todo. Por culpa de Ella, el armario está hasta los topes y ya no cabe un alfiler. En realidad, es un Mártir de la Causa y por eso se ha decidido a dar el paso, después de llevar ya nueve o diez años viviendo con el camote y engañando a todo bicho viviente.

El recién salido del armario, tiene que dejar bien claro que su postura es la mejor: sinceridad, valentía, sentido del verdadero amor, sentido del deber. Autoconciencia orgullosa de su condición. Y sobre todo, búsqueda de esa felicidad que le negaba la Madrastra Tridentina.

El recién salido del armario, tiene que acusar a los que están fuera como faltos de sinceridad y de autenticidad. Seguramente también son mariposones y mayates, pero no se animan a decirlo. No son naturales, sencillos y cándidos para decir la verdad con valentía.

Yo acuso

Y ya puestos en la faena, el recién salido del armario, se pone a dar clases magistrales sobre la virtud de la castidad sacerdotal.

Aquí ya se disparan todas las desvergüenzas. Se nos instruye e inculturiza acerca de la excelencia de la virtud de la castidad. ¡¡Ojo con acusarme, que yo la he vivido siempre!!

Y acto seguido, con muy poco rubor, Monseñor Sarasa (o como se diga), ilustra al respetable: Yo siempre he vivido la castidad sacerdotal, porque nunca he tocado a una mujer. Olé. Desde mis novicios más lerdos y palurdos, hasta los más bribonzuelos y golfillos, desde los más ignorantes de las virtudes cristianas hasta los más tomistas, todos piensan que esta nueva definición de la castidad es brillante y digna de un premio de Teología en alguna cátedra de Kasper o en algún sarao de Maradiaga.

Claro, como este pájaro recién alumbrado era secretario de la Comisión Teológica Internacional, -la ONU de la Teología Pontificia-, puede re-interpretar, hacer hermenéutica, redireccionar y fundamentar bíblicamente que la lujuria con-el-mismo-sexo no es pecado. Decir Misa habiendo estado enamorado, eso es maravilloso, dice el muy cínico. Y los que no piensan así como él, están condenados a una vida cristiana de madrastra paranoica.

Le decía yo a mis novicios que da pena tomarse esto a risa. Es muy fuerte. Es el síntoma de la descomposición de una buena parte de la Iglesia, con el añadido de la justificación y el descaro. Pero puesto que estas personas sacan sus intimidades orgullosamente ante la prensa, pues que se atengan a las consecuencias. No podemos dejar pasar por alto este desprecio y esta profanación del celibato sacerdotal y de la maravillosa virtud de la castidad. Así que les he aclarado a mis novicios que no me venga ninguno acusándome de no tener caridad con el tipo.

Dice que le ha escrito al Papa. Es posible que el Papa le haya contestado ya. Si le escribe a su dentista, a su zapatero y al vendedor de prensa, a los trans de Granada, a su antiguo alumno, y a tanta gente… estaría mal que no le contestara a una carta tan sincera. Tal como suele actuar el Papa, la respuesta podría ir en esta línea: No te preocupes, hijo mío. ¿Quién soy yo para juzgarte? Tu fe te ha salvado. Entra al gozo de tu señor. Ya veremos si en este Sínodo podemos hacer algo al respecto. Déjalo en mis manos. Y sobre todo y por encima de todo: ¡Arma lío!

Ya solo falta canonizar a alguien que fuera homosexual. Sería la guinda del Pontificado de Francisco para una definitiva reconciliación de la Iglesia con el Mundo. He de reconocer que a mí no me extrañaría. Si se van a cargar de facto la doctrina sobre el matrimonio, ¿por qué no inventarse un apóstol de los gays….?

Fray Gerundio

Tomado de:

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Carta abierta al Sínodo por parte de más de 100 conversos. Texto completo firmado

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16 octubre, 2015

24 de septiembre de 2015

Su Santidad, queridos Padres en Cristo:

Somos todos conversos a la fe Católica. Algunos fuimos criados en otras comunidades cristianas; algunos llegamos, sin bautizar, de otras religiones, otros conocimos el secularismo absoluto y nos creíamos agnósticos o ateos.  A pesar de la diversidad de experiencias tenemos lo siguiente en común: adoptamos a la Iglesia como adultos. Al prepararse para el Sínodo de la Familia esperamos que se sientan alentados por la multitud de fieles laicos que se han unido, y continúan uniéndose, a la Iglesia en gran parte debido a lo que esta propone acerca del ser humano en sus enseñanzas sobre la diferencia de géneros, la sexualidad, el matrimonio y la familia.

En el pasado, la mayoría de nosotros hubiésemos objetado a, cuando menos, algunos de los componentes de las enseñanzas de la Iglesia tocante a estos temas. Sin embargo, al darnos cuenta cuan dañinos eran los resultados de los conceptos populares acerca de la sexualidad humana, y cuando algunas de nuestras congregaciones empezaron a ceder ante la cultura dominante —y sus ideas acerca de la libertad, la igualdad, el progreso, así como su creciente agnosticismo— cada uno de nosotros empezó a sospechar que había algo acertado en el criterio de la Iglesia. Amén de su falta de popularidad, las enseñanzas de la Iglesia acerca de la realidad nos parecieron curiosamente atractivas; con el tiempo quedamos convencidos de que reflejaban la verdad más profunda de nuestro ser, una verdad que, aunque exigente, está llena de bondad y hermosura a la vez. Es más, la certeza de la Iglesia en sus enseñanzas y su confianza al proclamarlas, inclusive ante una oposición hostil, fue para nosotros prueba de que en ella podríamos encontrar una vida en Jesucristo tal y como Él es. Como seres humanos, comprendemos la naturaleza dramática del deseo y de la «dictadura» de la auto justificación que frecuentemente lo acompaña. Y como conversos, también reconocemos esa tendencia de los cuerpos eclesiales, cuando carecen de la autoridad de un vínculo histórico con Cristo a través de Su Vicario, a adaptar el cristianismo a la mentalidad dominante.

En resumen, el hecho de que la Iglesia Católica se ha aferrado a la verdad más profunda acerca de nuestra existencia personificada fue, para nosotros, un foco de atracción y una señal de que la Iglesia es el vínculo más seguro al Cristo Encarnado.

Con respecto a la desconcertante diversidad en la opinión contemporánea acerca del bienestar humano, y especialmente en lo que concierne al cuerpo humano, comprendimos que la naturaleza radical de la aserción cristiana —que Dios, el Hijo, asumió toda la carne en Si—  se encontraba en entredicho. Cristo «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre» (Gaudium et Spes 22). Él, por lo tanto «esclareció» el sentido de nuestra humanidad —y con este el significado del cuerpo, de la diferencia de géneros, de la sexualidad, del matrimonio y de la familia. Hizo esto, por ejemplo, cuando los fariseos le preguntaron acerca del divorcio y los remitió (al igual que a sus discípulos) al «principio», a la naturaleza humana tal y como fue creada. Dio, además, algo nuevo a esa humanidad al otorgarle, misericordiosamente, una porción de Su fidelidad a la Iglesia. No fue cosa accidental que los primeros cristianos se sentían atraídos a la Iglesia a través de la radiante humanidad de Sus partidarios, la cual se manifestaba, por ejemplo, en su insólita actitud hacia la mujer, los hijos, la sexualidad humana y el matrimonio.  Y no fue accidental tampoco que, por razones similares, también nosotros sentimos esa atracción hacia la Iglesia muchas centurias después.

Estamos perfectamente conscientes de la difícil situación pastoral a la cual se enfrentarán durante el Sínodo, especialmente en lo que concierne a los católicos divorciados; y compartimos con ustedes esa abrumadora carga a la que se enfrentan. Algunos de nosotros hemos experimentado  el dolor del divorcio en carne propia, y casi todos tenemos parientes y amigos que han padecido de esta misma manera. Estamos, por lo tanto, agradecidos de que se le preste atención a un problema que ha causado tanto daño a hombres y mujeres, a sus hijos y, ciertamente, a nuestra cultura en general.

Les escribimos esta carta, sin embargo, debido a nuestra ansiedad acerca de ciertas propuestas cuyo objetivo es cambiar la disciplina de la Iglesia en cuanto a la comunión de católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil. Francamente estamos sorprendidos por la opinión de los que proponen una «vía de penitencia» que toleraría lo que la Iglesia jamás ha permitido. En nuestro juicio tales propuestas no le hacen justicia  a la irrevocabilidad de la unión matrimonial, ya que descartan el «primer» matrimonio como si este estuviera «muerto» o, peor aún, reconocen la perdurabilidad de su existencia a la vez que lo violentan. Estas propuestas no pueden hacer otra cosa sino contradecir la doctrina cristiana del matrimonio. No podemos comprender como es que estas propuestas podrían considerarse, según se afirma, misericordiosas o de carácter pastoral. Una respuesta pastoral que no respeta la realidad de los hechos, no importa cuán bien intencionada sea, solamente agrava el sufrimiento que busca aliviar. ¿Cómo no pensar en el cónyuge abandonado y en los hijos? Es necesario considerar el efecto en las generaciones venideras, ¿cómo pueden tales cambios inculcar a los jóvenes el valor y la belleza de la indisolubilidad del matrimonio?

Ante todo, creemos que tales propuestas no consideran plenamente la verdadera crisis de la familia, la que subyace los problemas del divorcio, la anticoncepción, la convivencia y la atracción homosexual. La crisis, como ya lo ha señalado Benedicto XVI, es «a causa de una errónea comprensión de la libertad; peor aún, continua, debemos ahora enfrentarnos a un punto de vista que plantea «la cuestión del hombre mismo; de la cuestión sobre qué es el hombre» (Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a la Curia romana con motivo de las felicitaciones de Navidad, 2012). Los cambios a la disciplina de la Iglesia que se han presentado no están tan solo lejos de ser idóneos para los retos que debemos enfrentar, pero nos parecen una capitulación ante el problema al que supuestamente están dirigidos.

Al igual que todos, hemos sido testigos de la destrucción creada por la cultura del divorcio, y como conversos hemos sido también testigos de la complicidad del cristianismo en esa cultura. Hemos visto como nuestras comunidades abandonaron el veraz y radical testimonio original cristiano acerca del hombre y la mujer, junto con el acompañamiento pastoral que quizá les hubiera permitido vivirlo.

Es por esto que nos volvemos hacia ustedes. Esperamos que defiendan las enseñanzas de Cristo acerca de la indisolubilidad del matrimonio con la misma fidelidad, con ese mismo testimonio jovial y valeroso que la Iglesia Católica ha desplegado a lo largo de toda su historia. Contra esta sabiduría mundana, que aconseja resignarnos y ceder al derrotismo, la Iglesia debe  hacer al mundo recordar, una vez más, la belleza de la fidelidad conyugal cuando esta se vive en unión con Cristo. ¿Quién queda en pie para ofrecerle al mundo algo más que el eco de su propio cinismo? ¿Quién queda en pie para guiarlo hacia una experiencia auténtica del amor? ¡Es hoy, más que nunca, cuando el mundo necesita del testimonio profético de la Iglesia! En las palabras que el Papa Francisco dio a miles de jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil:

Hay quien dice que hoy el matrimonio está “pasado de moda”…  que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, “para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana.  Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. (Jornada Mundial de la Juventud [encuentro con los voluntarios, 28 de julio de] 2013)

Al reunirse en Roma para el Sínodo de la Familia, queremos brindarles el testimonio de nuestra conversión, el cual testifica sobre el atractivo de la verdad acerca del hombre y la mujer, tal y como fue hecho patente por Cristo a través de su Iglesia. Confiamos en que este testimonio fortalecerá el suyo propio para que la Iglesia continúe respondiendo a lo que el corazón humano anhela con tanta vehemencia.

Sinceramente en Cristo,
Mark Alder – Director, Christendom Awake

James D. Anderson,  Asesor Mayor de Historia y Teología, The Coming Home Network
International; antiguo seminarista luterano.

Bryan Atkinson,  Director médico de hospicio paliativo

Joseph Atkinson,  Profesor Adjunto de Escritura Sacra, The John Paul II Institute for
Studies in Marriage and the Family en la  Catholic University of America (Washington
DC); Director, Theology of the Family Project; antiguo sacerdote anglicano.

Diacono Mark Baker,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Diacono James Barnett, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Francis J. Beckwith, Profesor de Filosofía y Estudios de la Iglesia y el Estado, Baylor University;
antiguo Presidente de la Evangelical Theological Society; antiguo ministro en la Iglesia Evangelica Unida.

Philip Bess, Profesor de Arquitectura, University of Notre Dame.

Joshua Belokur,  enfermero, Highland Hospital (New York); antiguo pastor en The Church of
the Nazarene.

Rachelle Belokur, enfermera, Heritage Christian Services (New York).

Timothy T. Bergsma,  farmacómetrista, Certara.

Reverendo W. Scott Blick,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Reverendo Kenneth M. Bolin, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Laura Bramon,  especialista en la protección internacional de menores y contra la trata de personas.

Clinton A. Brand,  Profesor Adjunto y Director de la Facultad de Inglés, University of
St.Thomas (Houston, Texas).

Christine-Thérèse Broesamle, misionera en África y Europa, negociadora internacional,
autora,  antigua misionera de la iglesia evangélica.

Reverendo Jerry Brown − Pastor, iglesia católica de la Inmaculada Concepción de María (Brentwood, CA);
Director de formación sacerdotal (Diócesis de Oakland); antiguo sacerdote episcopal.

Gail Buckley, Presidente y fundadora de Catholic Scripture Study International; Presidente de la
Catholic Leadership Conference.

  1. Budziszewski, Profesor de Asuntos Gubernamentales y Filosofía, University of Texas en Austin.

Reverendo Mark Cannaday,  Administrador de la Iglesia Católica de St. Gilbert of Sempringham,
Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, jubilado (Boerne, Texas); antiguo canónigo
y rector episcopal.

Steven L. Carlson − Catequista,  iglesia católica de San Juan Bautista (Plum City, Wisconsin); antiguo
ministro en la Iglesia Evangélica Luterana (ELCA).

Paul Cates,  Presidente, Faith Christian Ministries; antiguo pastor luterano.

Jeff Cavins − fundador y Presidente, The Great Adventure Bible Study System.

Charles M. Clowe, Presidente, Clowe Oil Co. (Ardmore, Oklahoma).

Paisley H. Clowe, maestra, ministro de música.

Adam G. Cooper,  Socio Permanente y Decano Adjunto de Investigación, The John Paul II
Institute for Marriage and Family (Melbourne); antiguo pastor en la iglesia luterana de
Australia

Rob Corzine,  Vise Presidente de Programas, St. Paul Center for Biblical Theology.

David Crawford,   Decano Adjunto de Asuntos Académicos, The John Paul II Institute for Studies
in Marriage and the Family en la Catholic University of America (Washington DC).

David B Currie, Catedrático, St Paul Center for Biblical Theology; autor; conferenciante; antiguo
misionero fundamentalista.

Reverendo Peter H. Davids,  Director, Casa de estudios del Ordinariato Personal de la Silla de
San Pedro, Sacerdote en  residencia, iglesia católica de Nuestra Señora de Walsingham (Houston, Texas);
Profesor invitado de la Biblia y Teología Aplicada, Houston Graduate School of
Theology; antiguo sacerdote episcopal.

Alan J. Doksansky, antiguo pastor bautista.

Muy Reverendo Peter J Elliott, Obispo Auxiliar, Melbourne; Director, The John Paul II Institute
(Melbourne).

Peter G. Epps, Profesor Invitado Adjunto de Inglés, Oklahoma State University;
Coordinador de RICA,  iglesia católica de San Francisco de Asís (Oklahoma City, OK); antiguo
profesor en el College of Biblical Studies (Houston, Texas).

Thomas F. Farr − Director, Religious Freedom Project, The Berkley Center for Religion, Peace,
and World Affairs, Georgetown University.

John Finnis − Profesor Emérito de Derecho y Filosofía del Derecho, University of Oxford.

John Fraysier, propietario, CastleGuard Pest Management, Inc. (New York); antiguo Director
Regional, InterVarsity Christian Fellowship
Clinton Froscher, miembro, junta editorial del provedor de libros Communio International Catholic Review.
Jennifer Fulwiler, autora, anfitriona de la radio.

Laura L. Garcia,  Académica en Residencia en Filosofía, Boston College.

Sherif Girgis, Investigador Académico, Witherspoon Institute; candidato a Doctor en Jurisprudencia, Yale Law School;
candidato al doctorado, Princeton University; autor.

Dawn Eden Goldstein, autora; candidata al doctorado en teología, The University of St. Mary of the Lake.

Gregory Graham, Director de Tecnología, Cistercian Preparatory School (Irving, Texas).

George Griffin – antiguo pastor metodista.

Marcus C. Grodi, fundador y Presidente, The Coming Home Network International; anfitrión, The
Journey Home (EWTN); antiguo ministro presbiteriano.

Jean De Groot, Profesor de Filosofía, The Catholic University of America.

Reverendo Lee W. Gross − Decano de Estudiantes, Mount St. Mary’s Seminary (Emmitsburg, MD); antiguo
ministro luterano y episcopal.

Scott Hahn, Profesor de Teología, Franciscan University of Steubenville; autor; antiguo
pastor protestante

Kimberly Kirk Hahn, autora; conferencista.

Jacqueline Halbig von Schleppenbach, asesora y líder laica.

Michael Hanby,  Profesor Adjunto de Religión y Filosofía de la Ciencia, The John Paul II
Institute for Studies in Marriage and the Family en la Catholic University of America
(Washington DC).

Greta Harper, fundadora de Voices in the Square.

Reverendo Brian W. Harrison, Académico en Residencia, Oblates of Wisdom Study Center (St. Louis,
Missouri); Profesor Adjunto Emérito de Teología, Pontifical Catholic University of
Puerto Rico (Ponce, PR); Capellán, St. Mary of Victories Chapel (St. Louis, Missouri)

Reverendo Richard Harrris, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Todd Hartch, Profesor de Historia, Eastern Kentucky University; antiguo ministro del campus,
InterVarsity Christian Fellowship

Padre Doug Hayman, Sacerdote Administrador, Iglesia de la Anunciación de la Santísima Virgen María
(Ottawa, Canadá), una cuasi-parroquia del Ordinariato Personal de la Silla de San
Pedro; capellán y miembro de la facultad, Augustine College (Ottawa); antiguo sacerdote de la
Anglican Church of Canada y de la Anglican Catholic Church of Canada.

Joy Elizabeth Heebink, Profesora Adjunta de Religión, Waldorf College; antigua pastora luterana
(ELCA).

Richard George Herbel, monje en St. Augustine’s House (Oxford, Michigan); antiguo pastor
luterano.

Frank W. Hermann, Profesor Adjunto de Inglés, Franciscan University of Steubenville

Kent R. Hill, executive de desarrollo international ; activista pro libertad religiosa; antiguo presidente de
Nazarene College.

Reverendo William Holiday, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

  1. John L. Holleman, Pastor, Holy Name of Jesus Church (Semmes, AL); antiguo sacerdote
    episcopal.

Reverendo Charles A. Hough IV, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo sacerdote
episcopal.

Rodney Howsare, Profesor de Teología, DeSales University; antiguo pastor en la Assembly
of God Church.

Jane Hartman Irwin, Profesor de Música, Lincoln Land Community College; pianista;
artista de grabación.

Mike L. Isbell, Miembro de la Junta Educativa (Beaufort County, North Carolina); antiguo
pastor de Disciples of Christ.

Reverendo Joseph Jacobson, Rector de la Arquidiócesis de Grouard-McLennan (jubilado)
(Alberta, Canadá); Vicario Parroquial, Cathedral Parish of St. John the Baptist (jubilado)
(Alberta, Canadá); antiguo pastor luterano y obispo (Sínodo de Alberta, ELCIC).

Susan Jenkins, Ministro de Actividades Pastorales, Maria Stein Shrine of the Holy Relics (Ohio).

Frank Johnson, Catequista Mayor; antiguo pastor metodista.

Jennifer Johnson, Directora Adjunta, The Ruth Institute.

Katherine M. Johnson,  autor; ministro y líder de adultos; antiguo misionero con Wycliffe Bible
Translators.

Reverendo Phillip M. Johnson, Pastor, parroquia de St. Thomas More (Cherry Hill, New Jersey);
antiguo pastor luterano.

Richard Johnson, Director de Ministerio a Familias y Adultos, Iglesia Católica del Espíritu Santo
(Duncanville, Texas); antiguo Director de personal, Wycliffe Bible Translators.

Reverendo Carleton P. Jones, Prior, St. Dominic Priory (Washington, DC); antiguo clérigo
anglicano.

Elizabeth Kantor, autora; editora, Regnery Publishing.

Reverendo Lee Kenyon, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Reverendo Leonard R. Klein, Administrador, Catedral de San Pedro y Santa  María/parroquia de San Patricio
(Wilmington, DE); antiguo pastor luterano.

Reverendo W.E. Knickerbocker, Jr., Ministro Sacramental; St. Iglesia Católica de Santa Teresa (Junction,
Texas); Profesor Emérito, Memphis Theological Seminary; antiguo sacerdote Episcopal.

Robert C. Koons, Profesor de Filosofía, University of Texas at Austin.

Christopher Marc LaRose, Director Adjunto, The Coming Home Network
International (jubilado); antiguo pastor metodista.

Reverendo Mark Lewis y Sra. Vicki Lewis, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro; antiguo
sacerdote episcopal.

Jody Vaccaro Lewis, Profesora Adjunta de Escritura Sacra, Pontifical Faculty of the
Immaculate Conception at the Dominican House of Studies.

  1. Bradley Lewis, Profesor Adjunto de Filosofía, The Catholic University of America.

Jurgen Lias, Pastor, St. Gregory the Great Ordinariate Catholic Church (Boston, MA);
antiguo sacerdote episcopal.

Katherine E. Lundstrom, Presidente/CEO, Firm Foundations, Inc.

Margaret Harper McCarthy, Profesora Adjunta de Antropología Teológica, The John
Paul II Institute for Studies in Marriage and the Family en la Catholic University of
America; editora de Humanum.

Hermana Laura Marie Menge, novicia de las Missionary Benedictine Sisters of Tutzing; antigua
pastora luterana.

Serena Harper Miggins, Administradora de Operaciones y Negocios, Aquinas Companies (Houston, Texas).

David Mills, Director editorial, Ethika Politika; Editor en jefe, The Stream; antiguo
Editor ejecutivo, First Things.

Anca Nemoianu, Directora, Intensive English Program, The Catholic University of America.

Alana Newman, fundadora y Directora, The Anonymous Us Project y la Coalition Against
Reproductive Trafficking.

Reverendo Jay Scott Newman, Pastor,  Iglesia Católica de Santa María (Greenville, S C).

Reverendo George Ortiz-Guzman, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro; antiguo sacerdote
episcopal.

Reverendo David Ousley, Pastor, Church of St Michael the Archangel and Blessed John Henry
Newman Catholic Community en el Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro
(Philadelphia); antiguo rector episcopal.

Reverendo Diácono Joseph A. Pasquella, Diácono de St. Patrick’s (Bellfast, NY), St. Patrick’s (Fillmore,
NY) y  Our Lady of the Angels (Cuba, NY); antiguo ministro pentecostal (Cuba, NY).

Colin Patterson, Socio Permanente, The John Paul II Institute for Marriage and Family
(Melbourne); antiguo ministro de la Uniting Church en Australia.

Reverendo Timothy Perkins,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Chad Pirotte,  Instructor, School of Faith (Kansas City); antiguo pastor presbiteriano.

Dale Pollard,  Profesor de Sociología y Liderazgo, Trinity Western University; Director, 8th
Day Community (sin fin de lucro); antiguo pastor en Assemblies of God.

Steve Ray,  autor; conferenciante; productor; guía de peregrinajes.

Mark Regnerus, Profesor Adjunto de Sociología, University of Texas at Austin; Socio
Pricipal, Austin Institute for the Study of Family and Culture.

Reverendo Carl Reid, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Jay Richards,  Profesor Adjunto de Investigación, School of Business and Economics, The Catholic
University of America; Editor ejecutivo, The Stream.

Keith A. Rickert Sr.  antiguo sacerdote en la  International Communion of The Charismatic
Episcopal Church.

Anna Rist,  autora.

John Rist,  Profesor Emérito de Filosofía y los Clásicos, University of Toronto.

Christopher C. Roberts,   autor; candidato al diaconato, St. Charles Borromeo Seminary.

Reverendo Patrick Rohen,  Capellán (Captan), Ejercito de los Estados Unidos (retirado); antiguo ministro
evangélico.

Reverendo Richard Rojas,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Devin Rose, apólogo católico; autor.

Austin Ruse, Presidente, Center for Family & Human Rights (C-Fam).

Cathy Ruse, Socia Principal en Derecho, Family Research Council.

Karen Sadock,  Catequista; antigua candidata al sacerdocio en la iglesia Episcopal.

Reverendo John Saward, Sacerdote a Cargo, SS. Gregory and Augustine, Oxford; Socio, Blackfriars
Hall, Oxford University; antiguo clérigo anglicano.

Marianne Scarborough, ex Catedrática de Historia Antigua, Salisbury University (MD);
antigua misionera anglicana.

Joshua W. Schulz,  Profesor Adjunto de Filosofía, DeSales University; editor, Maritain
Notebook.

Rebecca Samuel Shah,  Investigadora Adjunta, The Berkley Center for Religion, Peace and World
Affairs, Georgetown University.

Timothy Shah,  Director Adjunto de The Religious Freedom Project, The Berkley Center for
Religion, Peace, and World Affairs, Georgetown University.

Mark Shiffman,  Profesor Adjunto, Facultad de Humanidades, Villanova University.

Reverendo Chori Seraiah y Sra. Catherine Seraiah, Ordinariato Personal de la Silla de San
Pedro; antiguo sacerdote Episcopal.

Richard Upsher Smith, Jr.  Profesor de los Clásicos, Franciscan University of Steubenville;
antiguo sacerdote de la Anglican Church of Canada y de ECUSA.

  1. J. Snell, Profesor de Filosofía, Eastern University; Director ejecutivo, The Agora
    Institute for Civic Virtue and the Common Good.

Tim Staples, Director of Apologética y Evangelización, Catholic Answers.

Monseñor Jeffrey Steenson, Ordinario, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo
Obispo de la Diócesis del Río Grande en la Episcopal Church USA.

Diácono Mark Stockstill, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro, antiguo sacerdote episcopal.

Reverendo D. Paul Sullins, Profesor Investigador en Sociología, The Catholic University of America;
Socio Principal, Marriage and Religion Research Institute (MARRI); antiguo clérigo anglicano
Bruce Sullivan,   catequista parroquial; Asesor, Coming Home Network International; antiguo
ministro en Church of Christ.

Karen Taliaferro,  Socia de Investigación Posdoctoral, James Madison
Program in American Ideals & Institutions, Princeton University.

Charles G. Tate,  Juez Especial de Distrito (Retirado), State of Oklahoma; antiguo pastor protestante.

Rebecca Ryskind Teti,  Directora de Programas para la Mujer, Our Lady of Bethesda Retreat Center.

Paul Thigpen,  autor; Profesor de Teología (jubilado), Southern Catholic College; ex
miembro del National Advisory Council of the U.S.C.C.B.; antiguo pastor protestante y
misionero.

Reverendo Pedro Toledo,  Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo sacerdote Episcopal
Hilary Towers,  Psicóloga del Desarrollo; autora.

Reverendo Vaughn A. Treco,  Capellán, The Society of Saint Bede the Venerable Chaplain &
Teacher, Providence Academy; antiguo clérigo anglicano.

Wesley Vincent,  Psicólogo Clínico.

Reverendo William G. Waun, Ordinariato Personal de la Silla de San  Pedro; antiguo sacerdote Episcopal.

Monseñor Peter Wilkinson,  Prelate of Honour; antiguo Arzobispo de la Anglican Catholic
Church of Canada.

Reverendo Kenneth T. Wolfe, Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro; antiguo sacerdote Episcopal.

Joseph R. Wood,  Profesor, Institute of World Politics.

Stephen Wood,  Presidente, Family Life Center International; antiguo ministro en la
Presbyterian Church in America.

[Traducido por Enrique Treviño]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Pues sí, eso que dice de la misericordia…

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16 octubre, 2015

El Santo Padre ha recalcado a menudo el mensaje de que algunos tienen que manifestar más misericordia en la Iglesia, y ese mensaje casi siempre se dirige a los católicos fieles. Una homilía reciente, predicada el segundo día del Sínodo de la Familia, reitera este mensaje, diciendo:

Jesús también vivió este drama con los doctores de la Ley, que no comprendían por qué no les permitía apedrear a la mujer adúltera, por qué comía con publicanos y pecadores: no comprendían. No entendían la misericordia.

Es muy revelador que el Papa Francisco dijera cosas así después de la apertura del Sínodo, porque los liberales están intentando servirse del Sínodo como una oportunidad de acabar con la norma de la Iglesia de no administrar de la Sagrada Comunión a los adúlteros. Todo en nombre de la “misericordia”.

Sea como fuere, hemos llegado a un punto en el pontificado de Francisco en el que hay que preguntarse si al Santo Padre le importa de verdad la misericordia, ¿o es simplemente una excusa para permitir la liberalización de la fe? Aquí hay algunas preguntas que es necesario contestar para defender lo primero por encima de lo segundo.

  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué continúa permitiendo que el cardenal Kasper proponga que les pueda dar la Sangrada Comunión a adúlteros impenitentes? ¿Cómo puede ser misericordia contribuir a la condenación de las almas? La misericordia, ¿no estaría más bien en rechazar semejante propuesta por el bien de las almas que se condenarán si reciben la Comunión indignamente (1ª Corintios 11,29)?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué sigue dando al cardenal Danneels tanta influencia sobre la Iglesia, y más durante el Sínodo de la Familia? Es el mismo cardenal que protege a pedófilos y respalda uniones de sodomitas. Es más, ¿por qué designó recientemente a monseñor Barros, que está acusado de encubrir casos de pedofilia (y de haber estado presente en un acto de dichas características), para la diócesis chilena de Osorno y luego tildó a los osorninos de tontos por objetar tal decisión? ¿Dónde está la misericordia para los que sufrirán abusos a manos de manos de sacerdotes que se sentirán más alentados aún a cometer actos pedófilos, en vista de que el Santo Padre valora tanto a quienes los protegen? ¿Dónde está la misericordia para esas posibles víctimas y para los fieles de Osorno?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué continúa sembrando confusión en la Iglesia con discursos improvisados? Da igual que luego se puedan manipular sus palabras para darles un sentido ortodoxo; lo cierto es que la gente lo interpretó en un sentido destructivo, y el Santo Padre no dijo nada para aclarar lo que había dicho. Peor aún, De hecho, lo ha agravado con su comportamiento hacia los homosexuales. ¿A cuántas almas habrá llevado erróneamente a creer que la sodomía es aceptable después del escandalo delquién soy yo para juzgar? ¿Por qué no ha tenido la misericordia de advertirles claramente que la sodomía conduce al infierno? ¿Dónde está la misericordia para los católicos que tienen que estudiar formas de justificar las improvisadas palabras del pontífice actual?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué no denunció de forma clara y contundente el aborto cuando se presentó ante el Congreso durante su viaje a EE.UU.? Su discurso fue ambiguo en extremo, y los partidarios del aborto lo pudieron acoger favorablemente. ¿Donde está la misericordia para las almas de los bebés que serán asesinados sin una clara denuncia del sucesor de San Pedro?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué sigue predicando sobre la necesidad de cuidar de la Tierra, en vez de cuidar de las almas predicando el Evangelio? ¿Ha afirmado claramente alguna vez Francisco que Dios manda “a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan” (Hechos 17,30) y “crean en el Señor Jesús” (Hechos 16,31) para salvarse? ¿Dónde está la misericordia para los millones de almas que van camino a la condenación eterna si no se arrepienten? ¿No es acaso la predicación de este Evangelio una obra de misericordia que tiene por objeto librar a los hombres de la esclavitud del pecado, de Satanas y de este mundo?
  • Si a Francisco le preocupa de verdad la misericordia, ¿por qué no suspende el Sínodo, excomulga a los herejes que están confundiendo a las almas, defiende la fe sin ambages y llama a todos los hombres en todas partes (Hechos 17,30) al arrepentimiento y la fe en Cristo? Creo que a estas alturas ya conocemos la respuesta.

Michael Lofton

[Traducción de Alex Bachmann. Artículo Original]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

No me asusta el Sínodo, me asusta Francisco

sinodo

15 octubre, 2015

Dos son los Sínodos que están actualmente en curso: el real, al que asiste extasiada una multitud en su mayoría dormida en la ingenuidad, y el de Francisco, que dará comienzo el 25 de octubre.

El real, el de este 2015, empezó a cara descubierta el año 2014, cuando el punto de partida quedó definido el año anterior, con esa relatio final en la que se plasmó cuanto ahora se habrá de concretar, y no como un mero documento de estudio, sino como una misión que Su Santidad encomendó a la Iglesia universal, recibiendo por ello no sólo su bendición sino la más solemne, la de la garantía de su Suprema Cátedra. Pero no era suficiente porque el Sínodo del 2014 sólo tuvo por objetivo la definición de las propuestas, faltando poner la estructura, la solución jurídico canónica a tales desafíos. Y no me refiero al desafío rimbombante que da título a tal Sínodo del 2015 (familia y desafíos modernos) sino a los verdaderos desafíos a la tradición de la Iglesia -la homosexualidad y la comunión de los divorciados vueltos a casar- que se han querido poner sobre la mesa sinodal con una enfermiza naturalidad.

Si bien todo esto es conocido, merece la pena hacer un breve alto, porque siendo cierto que desde el primer momento el Papa Francisco había indicado que el “tema” de la comunión de los divorciados vueltos a casar era algo fundamental para él y para su pontificado, no podíamos intuir (al menos yo) que el Sínodo del 2014 no sólo finalizará planteando formalmente este asunto sino que se despacharon con algo más grave: una cierta bendición a la homosexualidad. Esto muestra que los ritmos de la demolición están siendo más rápidos de lo que parecía, y ello quizá porque las estructuras que están trabajando en la demolición de la fe son más eficaces y atrevidas al saberse protegidas por el actual Papa reinante.  Por ello no es descabellado intuir que la “solución pastoral” que permita la comunión de los divorciados no será más que uno de los “logros” con los que nos podría despachar el Sínodo en curso. No será de extrañar que la agresividad de las propuestas vaya in crescendo a medida que avancen las sesiones del Sínodo.

¿Cómo es posible que pase esto? Porque se ha diseñado, con la aquiescencia del Papa, un procedimiento sinodal mordaza que no busca la declaración individual de posturas sino la búsqueda anónima de consensos. Lo que ha sido fácil de conseguir simplemente al limitarse a 3 minutos cada una de las intervenciones personales de los padres sinodales y dando un mayor peso a las reuniones grupales por lenguas (esos círculos menores) a las que se les obligará a plasmar en un documento común acuerdos consensuados. ¿Qué significa esto? Que ya no se votarán propuestas por cada uno de los padres sinodales, sino que independientemente de las posturas personales que éstos tengan (por muy ortodoxas que pudieran ser) el único documento relevante será el documento final de cada círculo redactado por el consenso de sus integrantes. Consenso que ni siquiera exigirá encontrar un centro ideológico de la totalidad de sus miembros, sino que bastará con la mera opinión de la mayoría, suficiente para silenciar las opiniones encontradas simplemente no recogiendo sus propuestas. Es decir, sin necesidad de “cocinar” el documento por las presidencias de cada círculo, bastará con que haya una mayoría progresista en cada círculo para que los documentos resultantes hagan temblar los cimientos de lo ortodoxo.  Y si la mayoría no es claramente afín al cambio doctrinal aún queda por saberse la capacidad de maniobra de las presidencias para modificar esos consensos alejándolos de una teórica ortodoxia.

Pero si esto no fuera suficiente, aún queda una revuelta más. Los documentos de los círculos menores no son más que documentos de trabajo. Al final del Sínodo los relatores nombrados por el Papa serán quienes redacten un documento definitivo que será el elevado al Santo Padre previa votación de los padres sinodales. Pero no está claro qué supondrá este acto de votación, si exigirá mayoría, si ésta debe ser cualificada, y ni siquiera qué pasa en caso de que no se alcanzara la misma. ¿Se elevará lo que sea al Santo Padre simplemente indicando el número de votos que ha obtenido, o ni tan siquiera? Cada día nos llegan noticias de cambios de procedimiento que no hacen sino confirmar cómo la trama procedimental quiere cerrar todo subterfugio a la sensatez doctrinal, como por ejemplo, la de exigir mayorías cualificadas para rechazar propuestas heterodoxas que se admitieron con simples mayorías.

Si he vuelto a relatar brevemente el funcionamiento del Sínodo no es más que para hacer hincapié en la preponderancia dada al encuentro de consensos con independencia de su contenido. Y no es un detalle menor. Dado que sabemos exactamente cuáles fueron los votos del Sínodo 2014 ante cada una de las propuestas debatidas sabemos hacía donde se escoraron los padres sinodales en el 2014 y, por ello, conociendo la identidad de aquellos padres del 2014 en comparación con los actuales padres sinodales, podemos predecir, por tanto, hacía donde es de prever que se escore el resultado del Sínodo del 2015.

El panorama, en resumen, no parece nada halagüeño, porque si el Sínodo del 2014 estuvo abierto, con la bendición del Papa, a que se tratara la bondad de la homosexualidad y de la comunión a los divorciados, el conjunto de padres sinodales actuales, más escorados a la izquierda que sus predecesores del 2014, no quedarán conformes sólo con las insinuaciones del año anterior. Es razonable esperar que el tal consenso dé un paso más en la heterodoxia y que por ello el documento final aporte material suficiente a favor de cambios pastorales opuestos al magisterio de la Iglesia.

Todo parece medido, pesado, planificado con suficiente antelación para no dejar fleco alguno. Se han diseñado unas reglas de juego tales que permiten el mismo cambio de las reglas con el objetivo de que la pelota quede en el punto de penalti a puerta vacía, para que remate el Santo Padre sin oposición alguna. Ni siquiera el de la opinión pública, porque no habrá ningún documento oficial publicado, ni habrá posibilidad de publicar un documento sinodal final, es más, cada día parece más posible que no haya una exhortación papal final.

Por eso, el verdadero drama comenzará el 25 de octubre, porque entonces la totalidad de la decisión a tomar, la totalidad de las medidas a adoptar, estarán en manos exclusivamente del Santo Padre. El mismo Santo Padre que pide no tener “prejuicios”, “dejarse de rigorismos”, “abrirse al Dios de las sorpresas”, poniendo en discusión lo que siempre ha amado la Iglesia y siempre ha defendido a costa, tantas veces, de la sangre de sus mártires (no olvidéis, cristianos, a San Juan Bautista y a santo Tomás Moro).

Ciertamente me asusta el Sínodo, pero más me asusta el Santo Padre porque cuanto está pasando, cuanto se está debatiendo, le deba a él su patrocinio, su aquiescencia, su magnánimo apoyo, no sólo permitiendo que lo peor de la Iglesia -aquellos que llevan años tratando de demoler la doctrina y la moral de la Iglesia-, ocupen puestos de responsabilidad sinodal (lo que ya es grave), sino bendiciendo como querido por Dios, como impulsado por su Santo Espíritu, que lo que ayer era santo hoy pueda ser adaptado a los tiempos.

Y si todo antes de este Sínodo parecía una aparente catequesis inocua de los signos -dado que la cultura de la imagen nos predispone a aceptar todo cambio- detrás del torbellino a veces arrabalero de Bergoglio, no hay un simple cambio de imagen, no hay una simple y simpática instantánea, no hay un simple retrato de una personalidad papal desbordante, exagerada, aparentemente desinhibida, sino todo un cambio de paradigmas. Los abrazos a los homosexuales, las llamadas telefónicas a divorciadas invitándolas a comulgar, el cariñoso acercamiento a los protestantes… todo eso va en consonancia con un diseño mordaza de un Sínodo crucial en su pontificado. Porque ha sido Francisco quien ha puesto a discutir, liberados de todo “prejuicio”, la doctrina de la Iglesia; porque ha sido Francisco quien ha hecho girar todos sus actos y pensamientos, a lo largo de su pontificado, en este evento diseñado a mayor gloria de la pastoralidad contraria a la doctrina…

No es Francisco, por ello, quien necesitó a la mafia de Saint Gall para llegar al papado, más bien parece que es la mafia de Saint Gall quien está necesitando del Papa. Y uno y otros se dejan querer mutuamente. Negar que hay unidad de criterios, de proyectos, entre ambos parece pueril. Si Bergoglio en su día fue alumno de Martini hoy es maestro aventajado. Por eso el Sínodo posterior al 24 de octubre es el que me preocupa. Es el Sínodo postsinodal, el Sínodo de las mafias, de los silencios públicos, del trabajo en las sombras. Porque cuantas mafias similares a la de Saint Gall haya, podrán trabajar ten con ten con el Santo Padre. Sin focos, sin luces, sino más bien con un “valiosísimo” documento sinodal que probablemente sirva de soporte “consensuado” de la locura. Y si no fuera el caso, para eso se ha elevado el silencio oficial, para que no haya nada de lo que dar cuentas. Para que se pueda trabajar en la libertad del que tiene la sartén por el mango.

César Uribarri

Otro artículo bomba de Neil McCaffrey en 1977. Simplemente sustituya “Pablo VI” por “Francisco”

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15 octubre, 2015

Con la cantidad de comentarios sobre el presente Sínodo (así como con las siempre efervescentes discusiones sobre la FSSPX), a veces podemos olvidar cuán profundas son las raíces de nuestra crisis actual. Hemos pasado por ello antes;  y estamos asistiendo al desarrollo de algo que hace ya tiempo que estaba ahí.

Este artículo fue escrito originalmente en 1977, antes de la suspensión del Arzobispo Marcel Lefebvre. El autor de este artículo no era, ni un miembro de la FSSPX, ni un partisano. Pero conocía la Iglesia del derecho y del revés, y sabía de historia y política católicas. Si el lector sustituye “Pablo VI” por “Francisco”, encontrará misteriosos paralelismos a todos los niveles.

Rorate Caeli agradece a Roger McCaffrey, de Roman Catholic Books, por permitirnos publicar este atrevido y perspicaz ensayo, que también aparecerá en la próxima edición de The Traditionalist, prevista para noviembre. (Cualquier consulta sobre la revista debe dirigirse a expeditor@gmail.com)

***

El Arzobispo Lefebvre, el Papa Pablo VI y la Tradición Católica

por Neil McCaffrey

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El caso Lefebvre está dejando a los Católicos Americanos ortodoxos a punto de estallar. La larga e hirviente disputa se centra en el Papa Pablo VI, pero no sólo tiene que ver con los méritos de un solo Papa. La historia está llena de tales disputas ad hoc, y la historia se las ve con ellas en su justo momento. La presente discusión suscita más preguntas básicas. ¿Cuáles –si los hay– son los límites del poder papal? ¿Qué le debe un Papa, no simplemente a las doctrinas de la Iglesia, sino a sus tradiciones? ¿Y a sus usos? ¿Qué le debe a las ideas y políticas de sus predecesores? ¿Cuáles deberían ser sus relaciones con un mundo hostil a la Fe?

Para un grupo -llamémosle los conservadores- las cuestiones no existen como temas para la exploración, sino simplemente como puntos para la afirmación, eslogans para la tropa. El Papa no puede hacer nada malo (o, si lo hace, no lo menciones hasta que lleve en la tumba un siglo o más). Lo nuestro no es razonar el porqué, o cuestionarnos; lo nuestro es reunirse alrededor de la bandera papal, con los conservadores estableciendo las reglas del juego para el Día de la Bandera.

La oposición no tiene una fórmula tan simple para responder. La oposición va a tientas, y sangrando. Y la disputa es de lo más intensa, de lo más amarga, porque la mayor parte de la oposición se encontraba hasta ayer en las filas de los conservadores.

Pero entonces, la realidad se abrió paso. Durante varios años después del Concilio, la línea convencional había sido: el Papa está aislado/perdido/desinformado/cautivo/lo que sea. Esta postura siempre dependía de una inmensa inocencia de la Iglesia y de los asuntos humanos, y además necesitaba de vez en cuando de señales de que el Papa estaba realmente de su lado. La presión de la catástrofe tenía que corroer esa postura -en particular cuando el Papa se esmeraba para demostrar que, de hecho, sabía lo que está sucediendo; que de hecho él es el autor de esas políticas, que no es tonto, y que no está para nada contento con los católicos que se le oponen.

Cuando estos hechos comenzaron a golpear de cerca, los católicos menos equilibrados llegaron a nuevas explicaciones, y salieron con insultos [1]: el Papa es un comunista/francmasón/impostor…o no fue elegido válidamente…o está drogado, etcétera. Los católicos sensatos, rechazando todas estas tonterías, pero aun así enfrentándose al hecho de un Papa hostil a casi todo lo que ellos consideraban sagrado, tuvieron que emprender lo que se puede llamar, al menos por analogía, la noche oscura del alma.

Pero Dios está ahí, y las noches oscuras del alma pueden ser luminosas. Los preocupados católicos empezaron a considerar seriamente lo que hasta entonces sólo habían sido meras abstracciones para ellos: no toda afirmación papal o conciliar es infalible, o incluso acertada. No toda política papal es prudente, o por el mejor interés de la Fe. Ningún Papa -hasta el mismo San Pedro lo sabe- está más allá del error , y ningún Papa humilde rechaza corregir su error. Y, como Dante y San Juan Crisóstomo nos dijeron una vez, algunos Papas van al Infierno.

Estas verdades tuvieron casi que imponerse en más de un católico consciente. Pero una vez que lo hicieron, estos católicos hicieron un maravilloso descubrimiento: la Verdad debía hacerlos libres. Encontraron, para su gozo, que al fin se unían a la corriente católica de siglos. Ahora, las tradiciones que veneraban significaban mucho más para ellos, al convertirse más profundamente en parte de esas tradiciones. Sacaban fuerzas de aquellas tradiciones. Para ser explícito, encontraron en la tradición católica un respeto casi universal, incluso reverencia, por el Papa en cuanto sucesor de San Pedro -pero nada de la aberración de que el Papa no puede hacer nada malo-. Encontraron cierta adulación cortesana a los Papas, pero ninguna de los católicos que tenían un respeto decente por el Papa, y por ellos mismos. Encontraron entre los verdaderos católicos un amor extendido por el Papa como padre, y casi nada de papolatría. (Un buen hijo ama y respeta a su padre -pero no lo elogia por llegar borracho a casa. Rebatiendo el Mi país, en lo bueno y en lo malo, de Stephen Decatur, Chesterton hizo notar que era como decir, Mi madre, borracha o sobria).

Dios escribe derecho con renglones torcidos; y cuando el desastre golpea a la Iglesia, la Providencia parece  extraer invariablemente el bien de ello. ¿Y por qué no? Cristo, después de todo, ya ha vencido. Así que las negligencias del actual papado han forzado a los católicos atentos a reconsiderar la papolatría a la que algunos han sucumbido en décadas recientes: un correctivo muy necesitado en muchos lados -tal y como, en la dirección opuesta, los Concilios de Florencia y Vaticano I ayudaron a equilibrar la balanza después de que el Concilio de Constanza hubiera amontonado indignidades contra el papado-. (Y a propósito, me pregunto cuántos edictos de Constanza suscribirían los conservadores de hoy. ¿O sólo cuenta el Concilio más reciente?)

Pero la ilustración del tipo que cuadra con la tradición católica no otorga a la oposición leal las fáciles fórmulas unidimensionales generadas por las cheerleaders vaticanas. ¿Leal al Papa? Por supuesto -pero no a Honorio I cuando se equivoca, o a Sergio III cuando asesina. Pedro debe ser corregido por Pablo, y Gregorio XI no carecía de cortesanos que le aseguraban que estaba haciendo lo correcto al quedarse en Aviñón. Pero la muchacha que le dijo francamente que su sitio estaba en Roma, y tan francamente le recomendó  renunciar si no iba a ejercer su autoridad, es honrada como una de las grandes mujeres en la historia Católica, santa Catalina de Siena.

Mi desacuerdo con algunos en los medios de comunicación conservadores es doble: ellos deforman nuestra crisis actual, y ni siquiera están seguros de sus propios y oscuros principios. Falsean, suprimiendo las noticias sobre el Papa; lo que significa que fallan como periodistas católicos. Nunca informan cuando el Papa recibe a un líder comunista, o a la pionera de la liberación femenina Betty Friedan, o al asesino de masas Idi Amin. No nos dicen que rechazó encontrarse con una peregrinación internacional de católicos tradicionales, a pesar de que tuvieron una vigilia de oración toda la noche en la plaza de San Pedro; aunque en el mismo momento recibía a tres revolucionarios portugueses. Nunca nos habríamos enterado por ellos de que el Papa se unió a la izquierda internacional,  para condenar al gobierno de Franco por la ejecución de terroristas españoles. En periódicos que proclaman su admiración por el Papa, ¿por qué se excluyen cuidadosamente las noticias de tantas de sus principales actividades?

La respuesta puede ser que la prensa católica conservadora encuentra estas actividades vergonzosas.

Pero, ¿esta repugnancia habla de veras bien de ella? Creo que no. Para empezar, los periódicos católicos deben imprimir noticias católicas honestamente, o de lo contrario fallarán en su principal deber. Pero además de eso, eliminar noticias sobre el Papa expresa algo interesante sobre la admiración declarada hacia él. Si no se es capaz de informar de actividades que encuentra vergonzosas, ¿por qué la prensa conservadora católica pretende al mismo tiempo que el Papa es inocente?

Existe otra alternativa: la prensa católica conservadora comparte la predilección del Papa por los revolucionarios, pero no se atreve a  revelarlo por miedo a perder a sus lectores. Pero esta explicación es absurda a primera vista. La primera alternativa es la única que suena verdadera. La prensa católica conservadora es prisionera de su propia inconsistencia, atrapada por un Papa liberal.

Por supuesto no necesitan ser atrapados. Lo que pueden hacer, lo que espero que harán un día, es someter sus premisas a una buena dosis de historia católica, renunciar a la papolatría, y tomar la medicina. Puede que duela pero la adversidad es el precio del crecimiento, y un canal de la gracia.

La situación de las organizaciones leales al Papa difiere en cierto modo de la de la prensa: no son periódicos. Por lo tanto no tienen obligación de informar de situaciones desagradables; aunque tienen obligación de plantarles cara. Creo que estas asociaciones, y la prensa católica de ideas afines, se oponen a los hechos, y además faltan a sus propios principios.

Su posición es conocida: los documentos conciliares son inocentes; el Papa es del mismo modo tan inocente como guardián de la Fe y la tradición; todo lo malo que ha sucedido, ha sucedido a pesar del Papa y del Concilio.

¿Quién puede negar la enorme atracción emocional de esta posición? Casi cualquier católico ortodoxo solía sostenerlo, si no lo hace ahora. Todo católico ortodoxo desearía poder sostenerlo. Sólo hay un argumento en contra: que no es verdad.

Entre otras cosas, el argumento es insípido. ¡Como si los concilios de la Iglesia sólo fueran juzgados por sus documentos! La gente que piensa esto no tiene sentido de la textura de los asuntos humanos, y por lo tanto de la historia. Si juzgamos el Concilio de Constanza simplemente por el puñado de medidas disciplinarias que aprobó, y que Martín V firmó, bostezaríamos y le dedicaríamos un párrafo en la historia de la Iglesia. ¡Cuán diferente fue la realidad! Una orgía anti-papal como la Iglesia jamás ha visto (excepto quizás en los últimos quince años), cuyos efectos han perseguido a la Iglesia durante más de cuatro siglos.

No es una sorpresa que el Papa Pablo VI comprende su Concilio mucho mejor que sus admiradores conservadores. Nunca ha ocultado su convicción de que el Concilio fue la puerta de entrada para el cambio en la Iglesia, y así estaba previsto.  Y lo ha subrayado, haciendo notar que Gaudium et Spes supuso una ruptura con la vieja visión católica sostenida por muchos de los santos. (Habría podido decir, con mucha mayor exactitud, por todos los santos -sin mencionar a los autores de las Epístolas, y a nuestro mismísimo Señor).

En lo que respecta a los documentos conciliares, requieren una exégesis que daría para llenar una estantería. Pero exhalan un espíritu, sobre todo cuando se ocupan de problemas temporales, que choca con los reparos de los anteriores Papas al liberalismo y al humanismo.

No es accidental que los liberales de todo el mundo alabaron el Concilio. ¿Todos estaban equivocados? Los niños de este mundo son sabios de su generación. Los liberales conocen a los suyos. En particular, saben que el Concilio marchó en su dirección de libertad religiosa -mientras que despreciaban la visión de los anteriores Papas (que, a su vez, simplemente repetían lo que había sido la actitud invariable de la Iglesia desde los tiempos apostólicos)-. Si el Concilio no ofreció una nueva y completa visión de la libertad religiosa (nueva para la Iglesia; es algo pasado de moda para los liberales), entonces las palabras han perdido todo su significado. Sospecho que ésta es una razón por la que al Arzobispo Lefebvre se le niega su defensa.       El Vaticano detesta defender un caso sin esperanza, incluso en su propia corte.

Pero el mismo Papa nos ha dado la refutación final de la posición conservadora, al condenar al arzobispo Lefebvre. Entre otras cosas, el Papa exige al arzobispo que acepte las “orientaciones” post-conciliares de la Iglesia -que son nuevas por definición-; de no ser así, el Papa, el arzobispo y el resto de nosotros, no estaríamos discutiendo sobre nada.

Lo que conduce a mi punto de que el ala conservadora está traicionando aquí su propia posición. ¿Por qué se niegan a seguir las orientaciones post-conciliares? El Papa las ha confirmado. ¿Por qué resisten a la corriente pentecostal? El Papa lo ve con buenos ojos. ¿Por qué se asustan de las actividades revolucionarias de los delegados papales en el Tercer Mundo? ¿Por qué se pelean con las ideas teológicas que se enseñan en los seminarios pontificios de Roma? ¿Por qué discuten con catecismos impuestos por casi todos los obispos del mundo? Estos obispos, después de todo, dan cuentas al Papa; la mayor parte son delegados; y el caudal de delegaciones se ha mantenido constante durante catorce años.

Creo que conozco el porqué. Rasca a un conservador, y más frecuentemente de lo que esperas encontrarás a un tradicionalista. Pero un tradicionalista que no se atreve a resolver la ambigüedad de su propia posición. Esto no es sorprendente. Duele cambiar.

Que es justamente  lo que hemos estado diciendo al Papa. Que no está escuchando, y al que no le importa.

Neil McCaffrey (1925-1994) fue el fundador del Club del Libro Conservador (Conservative Book Club) y de Arlington House Publishers, que dirigió varias décadas; y un respetado organizador político entre bambalinas (cf. Buchanan: El mayor regreso: cómo Richard Nixon se levantó de su derrota para crear la nueva mayoría. The Greatest Comeback: How Richard Nixon Rose from Defeat to Create The New Majority, Crown, 2014). Antes de su lanzamiento, trabajó en Doubleday-Image Books, bajo la dirección de su fundador, John Delaney, y fue ejecutivo de Macmillan Publishing Company. Mientras estuvo allí, guió a un puñado de bestsellers nacionales al éxito. Graduado en el programa de periodismo de la Universidad de Fordham, fue producto del sistema de educación de la Archidiócesis de Nueva York, seguramente el mejor de Norteamérica en su día.

 
 

[1] Nota del Traductor: el término traducido es “hookery”, que proviene de “hooker”, puta o prostituta. Es una sustantivación, que equivaldría a algo así como “putadas” o “guarradas”

[Traducido por José Gutiérrez. Artículo original]

Francisco, a Sor Lucía Caram: “Vos, continúa haciendo lío, no te canses”

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15 octubre, 2015

[periodistadigital.com] (Sor Lucía Caram).- Roma se despertaba con miles de peregrinos que iban a la Plaza de San Pedro a esperar durante horas para poder disfrutar de la audiencia del Papa Francisco, como ocurre cada semana. La gente quiere escucharle, tocarle, hablarle, pedirle una bendición.

Desde las 6:30 de la mañana con Sor Juana Mari, mi priora, esperábamos en la Puerta de Santa Ana, donde están la Guardia Suiza, nuestra acreditación. Allí los argentinos invitados a través de la Nunciatura, seríamos conducidos por el Padre Guillermo Karcher hacia lo que llaman -irónicamente- “el corralito” de los argentinos, a la derecha del Papa en la misma explanada desde donde da su catequesis semanal. En ese recinto éramos unos 200 argentinos.

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El Padre Guillermo, persona cercana a Francisco, nos dijo: “Cuando el papa se acerque, podéis darle regalos, hablarle, pedirle la bendición, lo que queráis. A él le gusta estar con la gente y disfruta. Aprovechen, porque están en un lugar inmejorable.”

Una hora antes de lo previsto, ya que amenazaba lluvia, comenzamos a oír al Papa. Desde la Sala Pablo VI, saludaba a algunas personas enfermas y sus familiares. Luego, apareció en un Papa móvil que iba muy despacio, porque el Papa quiere estar cerca de la gente. No faltaron los niños que se le acercaban, ni sus gestos más que elocuentes de simpatía, complicidad, alegría.Todo un torrente de vitalidad, que supera los límites de su edad y que deja a todos con mucha paz.

Comenzó la audiencia con un profundo sentido de humildad, pidiendo perdón por los escándalos del Vaticano en estos días. Sin duda se refería al padre Charamsa, a quien dijo perdona de corazón, y también a la carta difundida presuntamente por al menos seis cardenales que manifiestan su temor o desconfianza ante lo que pueda deparar el Sínodo. Estoy segura que el Padre Charamsa, si hubiera hablado con Francisco, hubiera conseguido mucho más que con toda la puesta en escena de la salida del armario -que no juzgo, todo lo contrario-, y estoy segura que hubiera sido mucho más positivo para el Sínodo, porque su situación “YA” está sobre la mesa en el mismo. Tanto la homosexualidad, como la situación de los divorciados, está en su realidad más profunda, porque Francisco ha querido preguntar a todos, y todos hemos podido hacer llegar nuestras preocupaciones y esperanzas. Y lo ha hecho, porque quiere una Iglesia que afronte la realidad y acoja a todos y a todas las realidades que viven las personas, las familias y los nuevos retos.

La audiencia continuó, y llegó el momento de los saludos. Francisco iba muy poco a poco. Escuchando a cada uno, haciendo bromas, bendiciendo, aconsejando. Cada uno, era lo más importante para él, y eso se notaba.

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Al llegar donde estábamos nosotras, Francisco nos abrazó a ambas. Parece que el tiempo se detuvo y que estaba para nosotras. Le explicamos lo que nos traía a Roma y nuestro deseo de vivir siempre en comunión con la Iglesia viviendo el Evangelio al lado de los más pobres, siendo una Comunidad Contemplativa al Servicio del Reino. Él escuchaba y me dijo: “Ah, vos sos la monja que hace lío“.

Le expliqué los proyectos que tenemos entre manos desde la Comunidad, la Fundación, el trabajo contra la pobreza infantil, las 1300 familias de la Plataforma de alimentos, el Albergue, los pisos. Él escuchaba atentamente. Le hablé del compromiso de los voluntarios. Y cuando le dije: “-Hemos acogido refugiados y vamos a acoger más”. Él con un gesto de preocupación nos cogió del brazo y nos dijo: “Este es el gran drama que tenemos hoy. Acójanlos, abran las puertas, no dejen de acoger a los más pobres, prefiero los conventos que se abren para acoger a los pobres, que los que se cierran en sí mismos o los que se convierten en Hoteles.”

Le dije: “Sí, Santidad, pero la Iglesia no nos lo pone fácil, hoy es muy difícil ser cristiano en la Iglesia católica”. El no lo dudó, largó una carcajada cómplice y me dijo: “-Te voy a responder como aquel que dijo:`¿Señora, a mí me lo dice?´.
Reímos los tres y me dijo: “- Vos, continúa haciendo lío, no te canses, los pobres son lo más importante, eso es el Evangelio. Hacé lío“.

Luego bendijo a mi priora y en ella a las monjas de la comunidad. Sor Juana Mari, flotaba. Finalmente me bendijo a mi y conmigo a la Fundación Rosa Oriol, a todo el equipo que me ayuda y a los más pobres, tal como se lo había pedido.
Nos regaló una sonrisa y un nuevo abrazo y continuó con una bendición.

Nos quedamos con mucha paz. Pedro de alguna manera nos confirmaba en la fe, una fe que nos pone al servicio de los más pobres y que nos hace dar lo contemplado, animando el servicio a los preferidos del Reino.

Con su gesto y su acogida, con su bendición animaba nuestra caridad que es la que nos hace entender que le corazón de Dios tiene unas dimensiones infinitas en la que entramos todos y que lo único importante es amar y servir, amar como somos amados por el Dios de la vida, que lo único que desea es que todos sus hijos vivan con dignidad.

Francisco, con su bondad y con su gran humanidad, es un signo de la bondad y la ternura de Dios, que en Jesús ha puesto su tienda entre nosotros y que camina con su pueblo animando nuestro paso hacia la libertad plena para todos.

Gracias Francisco, tu bondad nos anima, tu fe nos confirma, tu caridad nos ayuda a avanzar en la línea del Evangelio, que es la del amor que se hace servicio.

¿Existe todavía el sentido del pecado entre los padres sinodales?

obispos

15 octubre, 2015

Los trabajos del Sínodo están confirmando la existencia al interior de la Iglesia Católica de un claro desencuentro entre dos minorías. Por una parte, un puñado de padres sinodales decididos a defender la moral tradicional; por otro, un grupo de innovadores que al parecer han perdido la fe católica.

Entre ambas minorías hay, como siempre, un centro blando y vacilante
integrado por los que no se atreven ni a defender ni a atacar la verdad y se basan en consideraciones más ligadas a interese personales que al debate doctrinal. En el debate sobre la primera parte del Instrumentum laboris, los prelados innovadores han hecho oír su voz sobre todo en dos de los 14 círculos menores: el Anglicus C y el Germanicus.


Examinemos por un momento la sección central de la relación del Circulus gemanicus,
que ha tenido por relator al flamante arzobispo de Berlín monseñor Heiner Koch y como moderador al arzobispo de Viena, cardenal Christoph Schönborn. Los obispos alemanes esperan que en el documento final no prevalezca un lenguaje negativo que aleje y condene al estilo forense (“eine negativ abgrenzende und normativ verurteilende Sprache (forensischer Stil)”), sino un lenguaje positivo que refleje la evolución de la postura cristiana y sea capaz de expresar implícitamente lo que es incompatible con las posturas cristianas (eine positive, die christliche Position entfaltende Sprache, die damit implizit zur Sprache bringt, welche Positionen christilich inkompatibel sind”). «Esto afecta también la disponibilidad (cf. Gaudium et Spes) para acoger los avances positivos de la sociedad» (“Dazu gehört auch die Bereitschaft (cf. Gaudium et Spes), von der Gesellschaft positive Entwicklungen aufzugreifen”).


Para entender qué se oculta tras este lenguaje ambiguo, es menester releer los pasajes centrales de la entrevista
realizada el pasado 26 de septiembre al cardenal Christoph Schönborn por el padre Antonio Spadaro para la Civiltà Cattolica. El arzobispo vienés afirma que es necesario «tomar conciencia de la dimensión histórica y social del matrimonio y de la familia».


En efecto, explica:
«Con demasiada frecuencia los teólogos y obispos, pastores y custodios de la doctrina, olvidamos que la vida humana se desenvuelve en unas condiciones que vienen impuestas por la sociedad: condicionamientos psicológicos, sociales, económicos y políticos, y en un contexto histórico determinado. Hasta ahora ha faltado esto en el Sínodo. (…). Habremos de observar las numerosas situaciones de convivencia no sólo desde el punto de vista de lo que falta, sino también de lo que ya se avizora, de lo que ya está presente. (…) Quienes tienen la gracia y la alegría de poder vivir el matrimonio sacramental en la fe, la humildad y el perdón recíproco, con confianza en Dios, que actúa a diario en nuestra vida, saben percibir en un matrimonio, en una pareja de hecho, en una pareja de convivientes, elementos de verdadero heroísmo, verdadera caridad, verdadera entrega mutua. Aunque digamos: «No hay todavía una realidad plena del sacramento». Pero ¿quiénes somos nosotros para juzgar y afirmar que no existen ellos elementos de verdad y de santificación? (…) No oculto, en este sentido, que me ha chocado un modo puramente formalista de argumentar blandiendo el hacha del intrinsece malum (…). La obsesión del intrinsece malum ha empobrecido de tal forma el debate que nos hemos privado de un amplio abanico de argumentos a favor de la unidad, de la indisolubilidad, de la apertura a la vida, del fundamento humano de la doctrina de la Iglesia. Hemos perdido el placer    de un discurso sobre estas realidades humanas. Uno de los elementos fundamentales del Sínodo es la realidad de la familia cristiana, no desde un punto de vista escluyente, sino incluyente.  (…) Se dan también situaciones en las que el sacerdote, el orientador, que conoce el foro interno de las personas, puede llegar a decir: “Vuestra situación es tal que, en conciencia, en vuestra conciencia y en la mía de pastor, os veo un lugar en la vida sacramental de la Iglesia”. (…) Soy conscientes de que al decir esto algunos se escandalizarán… Pero siempre se puede aprender algo de las personas que objetivamente viven en una situación irregular. El papa Francisco quiere educarnos en este sentido» (Matrimoni e conversione pastorale. Intervista al cardinale Christoph Schönborn, por Antonio Spadaro S.J., en Civiltà Cattolica,  Quaderno n° 3966 del 26/09/2015, pp. 449-552).


Esta entrevista se puede leer in parallelo con la de otro padre sinodal, de formación cultural germánica:
Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto,  secretario especial de la asamblea general ordinaria del Sínodo. En sus declaraciones a Avvenire del pasado 19 de septiembre, monseñor Forte ha dicho que el Instrumentum laboris manifesta «comprensión hacia lo que hay de positivo, incluso cuando, como en el caso de las parejas de hecho, nos encontramos ante una positividad incompleta. Los criterios para mirar con comprensión a los convivientes los imponen en su unión el deseo de fidelidad, de estabilidad, de apertura a la vida. Así como cuando se entiende que este deseo puede verse coronado por el sacramento del matrimonio. Precisamente por esto hay que acompañar en este camino de maduración. Si, por el contrario, la convivencia es episódica, todo se vuelve más difícil y es importante encontrar un modo de poder avanzar hacia una maduración más significativa. (…) Cuando la convivencia es irreversible, sobre todo cuando han nacido hijos de la nueva unión, dar marcha atrás supondría faltar a los compromisos adquiridos. Compromisos que conllevan deberes morales que se cumplen con espíritu de obediencia a la voluntad de Dios, que pide fidelidad a esta nueva unión. Cuando se dan estos presupuestos, puede estudiarse una integración cada vez más profunda en la vida de la comunidad cristiana. ¿Hasta qué punto? Ya lo hemos dicho. Al Sínodo le corresponderá proponer y al Papa decidir».

Como ponen de manifiesto las citadas entrevistas, los problemas de la familia se afrontan de un modo meramente sociológico, sin la menor alusión a principios que trasciendan la historia. Para monseñor Schöborn y monseñor Forte, eI matrimonio y la familia no son instituciones naturales que han acompañado al hombre desde los principios de la civilización. Instituciones que ciertamente nacen y viven en la historia, pero que por hundir sus raíces en la naturaleza misma del hombre están destinados a sobrevivir en todo tiempo y lugar como célula básica de la convivencia humana.

Sostienen que la familia está sujeta a la evolución dialéctica de la historia, y por tanto asume nuevas formas dependiendo del momento histórico y de los “avances positivos de la sociedad”. El lenguaje positivo del que habla el Circulus germanicus quiere decir que la Iglesia no debe pronunciar la menor condena, porque es preciso entender los aspectos positivos del mal y del pecado. Hablando con propiedad, para ellos el pecado no existe, porque todo mal es un bien imperfecto e incompleto.

Estas aberraciones se basan en una deliberada confusión entre el concepto metafísico y el concepto moral del bien y el mal.
Es más, desde el punto de vista filosófico está claro que Dios, que es el Sumo Bien, no ha creado nada de malo ni imperfecto en el universo. Pero la libertad humana también es parte de la creación, y esta libertad posibilita que la criatura racional se aleje de Dios. Esa aversio a Deo de la criatura racional es un mal que se define con propiedad como pecado. Pero la noción de pecado está ausente en la perspectiva del purpurado, así como en la del secretario especial del Sínodo.


Al negar la existencia del intrinsece malum, el cardenal Schönborn niega verdades morales como aquella según la cual
“existen actos que, por sí y en sí mismos, independientemente de las circunstancias, son siempre gravemente ilícitos por razón de su objeto”. (Juan Pablo II, Exortación apostólica Reconciliatio et paenitentia, nº. 17), y refuta en su totalidad la encíclica Veritatis Splendor, promulgada precisamente para reafirmar, contra la “ética situacional” que volvía a asomar la cabeza, la existencia de los absolutos morales.

En esta perpectiva se disuelve, no sólo la noción de ley divina y natural, como raíz y fundamento del orden moral, sino también la noción de la libertad humana. La libertad es de hecho la primera raíz subjetiva de la moral, así como la ley natural y divina constituye la forma objetiva de éstas. Sin ley divina y natural no existen el bien y el mal, porque la ley natural es lo que permite a la inteligencia conocer la verdad y a la voluntad amar el bien. La libertad y la ley son dos situaciones del orden moral.

Existe el pecado porque existen absolutos morales. Y existen absolutos morales porque existe el pecado. El pecado es un mal absoluto porque se opone al Bien absoluto, y es el único mal, porque se opone a Dios que es el único Bien.
El origen de toda situación de miseria e infelicidad humana no es de naturaleza política, económica o social; se remonta al pecado, original y actual, cometido por el hombre. El hombre «peca mortalmente (…) cuando consciente y libremente elige un objeto gravemente desordenado, sea cual fuere el motivo de su elección» (Congregación para la Doctrina de la Fe, declaración Persona humana del 7 de noviembre de 1975, nº. 10, par. 6).


Hay pecados que, según la Escritura, claman venganza al Cielo, como el de la sodomía
(Gn, 18, 20; 19, 13), pero también existe la infracción del sexto mandamiento, que prohíbe toda unión sexual fuera del matrimonio. No se puede admitir un “lenguaje positivo” que bendiga esas uniones. Pío XII decía que «tal vez el pecado más grande del mundo actual sea que los hombres ha empezado a perder el sentido del pecado» (Alocución del 26 de octubre de 1946). Pero, ¿qué pasa cuando son los hombres de la Iglesia los que pierden el sentido del pecado, y con ello la fe?

Roberto de Mattei

[Traducido por J.E.F]

Los vándalos en Roma: ¿van a saquear el matrimonio cristiano?

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14 octubre, 2015

“El Papa no es un monarca absoluto cuyos pensamientos y deseos sean ley”.  Benedicto XVI

Nota de la Redacción: El siguiente artículo es bastante extenso. Pero al igual que otras contribuciones más largas de Chris Ferrara a este diario, su lectura se hace breve mientras brinda un panorama claro y completo de una situación compleja. La reforma relámpago de Francisco sobre los procesos de nulidad matrimonial supone un punto de inflexión en la Iglesia y en la historia del mundo que merece el tratamiento completo que le damos aquí.

A estas alturas de la evolución del pontificado estilo república bananera de Bergoglio, nadie debería sorprenderse del subrepticio ataque canónico por el cual, con un aviso previo de apenas 24 horas, destruyó el exigente procedimiento tradicional para determinar la nulidad matrimonial introduciendo un serie de cánones, cuya redacción fue ocultada a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Signatura Apostólica y todos los demás dicasterios vaticanos que normalmente tienen competencia para estudiar y aprobar la legislación universal propuesta para la Iglesia.

Francisco consigue todo lo que quiere. Quería más nulidades y más fáciles por la vía rápida, y como sabía que no podía conseguir la cooperación de la Congregación para la Doctrina de la Fe ni la Signatura, creó una comisión que a puerta cerrada improvisó unos cánones nuevos para hacerlas posibles por la vía exprés.

Deberíamos haberlo visto venir desde el principio del pontificado, cuando Francisco declaró en su conferencia de prensa durante el vuelo de Río de Janeiro a Roma:

La Iglesia Ortodoxa sigue la teología de la economía, como la llaman, y le da una segunda oportunidad de matrimonio (sic), es decir que lo permite. Creo que es importante estudiar este problema.

Y esta atención pastoral al matrimonio también es un factor a tener en cuenta. Lo mismo que el problema judicial de la nulidad matrimonial, que es preciso revisar, ya que los tribunales eclesiásticos no bastan para ello.

A Francisco le gusta la herejía ortodoxa de “una segunda oportunidad de matrimonio”. Una “segunda oportunidad de matrimonio” le parece muy buena. El problema que hay que estudiar, como dio a entender durante la rueda de prensa, es la forma de introducir “una segunda oportunidad de matrimonio” o algo parecido en la Iglesia Católica.

Otro bastión derribado

Francisco consigue todo lo que quiere, y no hay Evangelio ni Magisterio católicos de 2000 años de antigüedad y disciplina sobre la indisolubilidad del matrimonio que se le interponga en su camino. En Mitis Iudex Dominus Iesus (“El Señor Jesús, Juez clemente”, ¿se dan cuenta?), y en el motu proprio correspondiente para las iglesias orientales, Francisco consiente lo que él deliberadamente describe como “la doctrina de la indisolubilidad del sagrado vínculo del matrimonio” (prefacio de Mitis), mientras que en la práctica es poco menos que letra muerta. Pero eso es lo que siempre hacen los modernistas: afirmar lo que niegan mientras niegan lo que afirman. Y Francisco es un modernista. Y punto. Ea, ya lo he dicho. Todos lo sabemos, por supuesto, pero ha llegado el momento de declararlo sin rodeos para que la mayor cantidad posible de fieles despierte y vea el grave peligro que plantea a la Iglesia.

¿Les parece demasiado duro? ¿Creen que me he excedido? Todo el que crea eso debe recordar el “sueño” alarmante –más bien amenaza- que reveló Francisco ante todo el mundo en su chapucero manifiesto personal Evangelii Gaudium:

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación…]

Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos […]

Con Mitis, Francisco no ha hecho otra cosa que cumplir su amenaza de causar estragos en la Iglesia. Su reforma canónicamente amateur del proceso para determinar la supuesta nulidad de los matrimonios tira por tierra las medidas cautelares establecidas hace siglos por Benedicto XIV en su bula Dei Miseratione (1741), sustituyéndolas por lo que un catedrático de derecho canónico de la Universidad Católica de EE.UU. considera una especie de versión católica del divorcio exprés. Estas son las características de aplicación general de este choque de trenes canónico:

  1. El tribunal tradicional constituido por tres sacerdotes canonistas queda sustituido por un panel que puede consistir en su mayoría de seglares que no necesariamente tengan formación en derecho canónico, o incluso por un solo sacerdote. La aprobación de las nulidades está lista. Canon 1673 (4).La segunda frase de confirmación tradicional está abolida. Se ha eliminado toda verificación de error a nivel diocesano. Canon 1679.
  2. Las apelaciones a las declaraciones de nulidad pueden rechazarse sumariamente, sin audiencia, si se consideran dilatorias, es decir, interpuestas por presuntos efectos de demora. Canon. 1680 (2) y 1687 (4). En la práctica, dilatar significará simplemente que el cónyuge opositor, por lo general con los niños en la mira, trata de evitar la anulación precipitada del matrimonio haciendo todas las apelaciones posibles. Está clara la posibilidad de cometer crueles abusos contra cónyuges con hijos que luchen para defender su matrimonio de un cónyuge que se ha unido a otra persona y tiene tal vez incluso otros niños.
  3. Simples declaraciones no corroboradas o admisiones por la parte que quiere la nulidad se considerarán ahora prueba plena de un hecho o de una confesión de interés propio, a pesar de que, en virtud de la disposición sustituida del Código de Derecho Canónico (can. 1536 1983, § 2 ), tales afirmaciones no tienen la condición de prueba plena a menos que existan otros elementos que las corroboren totalmente. Can. 1678 (1). Ahora, por ejemplo, el simple reclamo o “testimonio” egoísta de que uno nunca tuvo la intención de estar obligado de por vida al Santo Matrimonio podrían aceptarse como pruebas plenas de falta de consentimiento. La posibilidad de abuso nada mas en esta disposición es tremenda.

Con estas normas generales, Francisco ha facilitado enormemente los abusos en los procesos de nulidad, revirtiendo los mecanismos que puso en vigor hace siglos Benedicto XIV precisamente para evitar abusos. Y esto es sólo el comienzo.

La práctica ortodoxa se introduce de contrabando en la Iglesia Católica

La novedad principal de esta brutal y vergonzosa “reforma” es un proceso de nulidad por la vía rápida que se puede completar en apenas 45 días y puede basarse, como se señaló, en nada más que las declaraciones no corroboradas de la parte que solicita la anulación. Los nuevos cánones proporcionan notificación a escasos 30 días de la audiencia probatoria, ya que se limita a una sola sesión siempre que sea posible, y unos insignificantes 15 días para que el defensor del vínculo pueda presentar argumentos en defensa del matrimonio. Cann. 1685-1686.

El procedimiento por la vía rápida queda disponible para los matrimonios que estén de acuerdo con él, es decir, que se confabulen para obtener una nulidad rápida. La disposición de que el acuerdo de las partes debe determinar la velocidad y por lo tanto la minuciosidad con que se reclama la nulidad se incorpora sigilosamente al derecho canónico el concepto del derecho civil de divorcio por mutuo acuerdo. Considerando que ya se sospecha el acuerdo de las partes para obtener la nulidad con rapidez, se permite esta vía rápida cuando se dé alguno de los siguientes criterios:

  • Falta de fe [!] que se tradujera en simulación del consentimiento, o un error que determina la voluntad;
  • Brevedad de la vida matrimonial;
  • Aborto procurado para evitar la procreación [?];
  • Persistencia obstinada en una relación extramatrimonial en el momento de la boda o inmediatamente después;
  • Ocultamiento inadecuado de la esterilidad o de una enfermedad grave y contagiosa;
  • Ocultamiento de hijos de un matrimonio anterior;
  • Ocultamiento de encarcelamiento;
  • Matrimonio contraído por razones extrañas por entero a la vida matrimonial;
  • Embarazo no deseado;
  • Consentimiento obtenido mediante violencia física;
  • Falta de uso de razón probada por certificado médico;
  • etcétera [!]. Cf. Art. 14, § 1.

En vista del asombroso etcétera, que no tiene cabida en un documento legal, y menos en uno que afecta la felicidad eterna de las almas, el resultado es que no hay criterios fijos para invocar el procedimiento de vía rápida. La lista enumera meras sugerencias, no es vinculante, y los obispos imaginativos añadirán más motivos para permitir recursos de nulidad por la vía exprés. El internacionalmente respetado canonista y abogado de lo civil Edward Peters, consultor de la Signatura Apostólica, observa: “Por supuesto, en breve, esta lista de razones para escuchar los casos de nulidad por la vía rápida se alargará considerablemente. ¿Y por qué no? Si la violencia física para obtener por extorsión el consentimiento matrimonial justifica una audiencia rápida del obispo, ¿no bastaría también con la violencia física infligida durante el matrimonio? Si el embarazo en el momento de la boda es motivo de un proceso rápido, ¿no debería también serlo también el consumo de drogas o alcohol o los abusos sexuales?”

Peor aún, el revoltijo de criterios para las nulidades por la vía rápida agrupa determinados motivos tradicionales de anulación, junto con otras nuevas razones, creando así la impresión de que todos los criterios enumerados constituirían motivos de nulidad. ¿Qué tienen en común un “embarazo no deseado”, un aborto para “evitar la procreación”, la “brevedad de la vida conyugal” o “una relación extramatrimonial”, con el procedimiento de nulidad como búsqueda de la verdad sobre la existencia objetiva de un vínculo matrimonial sacramental que surge en el momento de los votos, independientemente de que las partes se sientan actualmente agraviadas o crean subjetivamente que el matrimonio ha fracasado?

¿Y qué se entiende por “falta de fe”? Por supuesto que fingir el consentimiento matrimonial, es decir, hacer los votos matrimoniales con intención oculta de no obligarse, con lo que no se hace otra cosa que mentir, no da validez al matrimonio. Can. 1101, § 2. Pero eso no es una cuestión de fe en lugar de veracidad, puesto que la Iglesia nunca ha exigido a los contrayentes más que no ignorar “al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de la prole mediante una cierta cooperación sexual”. Can. 1096 § 2. Precisamente por eso un no católico, con una dispensa especial, puede casarse con un católico en la Iglesia Católica y quedar perpetuamente unido al otro cónyuge por el sacramento sin ninguna obligación de profesar la fe católica. Cann. 1124-1125. Mi propia esposa se casó conmigo con una dispensa de esas, convirtiéndose poco después, y recibió la Confirmación del arzobispo Marcel Lefebvre antes de la supuesta excomunión de éste. (Naturalmente, ella es mejor católica de lo que yo jamás seré).

Tampoco el uso de anticonceptivos, aunque constituye pecado mortal, significa en sí que el matrimonio fuera contraído inválidamente, a menos que –en el momento de los votos y no después– una o ambas partes tuvieran la intención de no tener hijos. En efecto, si el uso de la anticonceptivos fuera motivo de nulidad, la gran mayoría de los matrimonios católicos serían nulos a pesar de existir hijos, y toda autorización para contraer nuevas nupcias tras una nulidad francisquista también sería inválida por la misma razón. Ni Francisco el Misericordeador llegaría tan lejos.

Hablando de los criterios para tramitación por la vía rápida, dice Peters de esa caja sorpresas que es Francisco: “Habrá confusión –y ya la hay, a juzgar por las preguntas que he recibido de los fieles– en cuanto a si estos factores no son sólo razones para tramitar una nulidad por la vía exprés, sino si son en sí mismos prueba de nulidad.” ¿Debemos pensar ahora que todo el que vulnere los votos nupciales de una manera atroz tiene ipso facto motivos para tramitar por vía rápida la nulidad a los hechos consumados –o sea, el divorcio ni más ni menos? Está Francisco avalando así implícitamente la falsa interpretación protestante y ortodoxa de Mateo 19, 9, según la cual el adulterio de un cónyuge justifica el divorcio y hace que la parte ofendida pueda volver a casarse? ¿Va incluso más allá, tratando de introducir en la Iglesia Católica un equivalente funcional de lo que dijo por primera vez en el vuelo de Río a Roma: “una segunda oportunidad de matrimonio”, de acuerdo con la “teología ortodoxa de la economía [oikonomia]”?

Observa la Conferencia Episcopal de los EE.UU.: “La Iglesia Ortodoxa, basándose en Mt. 19, 9 (“cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra comete adulterio”), permite el divorcio en ciertas circunstancias, no sólo en caso de adulterio, sino también de otras vulneraciones graves del fundamento moral y espiritual del matrimonio.” Con una enumeración de criterios de nulidad por vía rápida que puede volverse ilimitada, parecería que Francisco está en vías de introducir de facto en la Iglesia Católica la práctica ortodoxa de permitir el divorcio y luego segundas, o aún terceras nupcias, cuando una de las partes haya cometido algún ofensa grave contra el matrimonio anterior. El único freno sería la conciencia de un obispo-juez en particular, que en muchos casos será inexistente. Estoy de acuerdo con Michael Brendan Dougherty en que Francisco mezcla deliberadamente motivos para dudar de la validez de los votos con la incapacidad de cumplirlos. Es ridículo”.

Sorprendentemente, Francisco lo admite todo menos que en su motu proprio haya puesto en peligro el matrimonio, a sabiendas de la indisolubilidad del mismo, con su plan de nulidad acelerada: “No se me escapa que un procedimiento abreviado pueda poner en peligro el principio de la indisolubilidad del matrimonio…” Introducción IV. Y ¿cuál es la única salvaguardia de Francisco para evitar el peligro que ha causado? Por raro que parezca, ¡los obispos! Ellos actuarán como jueces únicos en los nuevos procedimientos de nulidad por vía rápida. Can. 1683. Francisco nos asegura que todo estará a salvo en manos de “el propio obispo, que en virtud de su oficio pastoral es, con Pedro, el mayor garante de la unidad católica en la fe y la disciplina.” Introducción IV.

¿Puede Francisco realmente haber esperado que esta restricción fuera recibida sino con carcajadas? Muchos de los obispos a quienes ha encargado que se ocupen de la fábrica de nulidades que ha construido a toda prisa (entre ellos el cardenal Kasper y la cábala alemana) ya promovían la aceptación pura y simple por parte de la Iglesia del divorcio civil seguido de un nuevo matrimonio, incluso sin reforma canónica. Ahora cada diócesis podrá comenzar a fabricar en serie nulidades para salvar las apariencias, en tales cantidades que dejarán en ridículo hasta las fábricas estadounidenses de nulidades, que en su época de mayor producción cuando las “normas provisionales” de la década de los setenta que, entre otras cosas, eliminó la medida cautelar del doble juicio a nivel diocesano.

Contraposición entre Francisco y Juan Pablo II y Ratzinger

Lo que preocupaba a Juan Pablo II y Benedicto XVI era el exceso de nulidades, y por eso el Código de Derecho Canónico de 1983 restableció el doble juicio y tanto Juan Pablo II como el ex cardenal Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe hicieron varias intervenciones destinadas a frenar la tendencia hacia el “divorcio católico “, y dirigieron varias alocuciones a la Rota Romana. En consecuencia, la cantidad de anulaciones declinó marcadamente durante sus pontificados, sobre todo en Estados Unidos (cuyos tribunales siguen no obstante concediendo casi tantas nulidades como el resto del mundo junto). En el momento en que Francisco apareció en el balcón de San Pedro para dar las buenas noches, el total mundial de nulidades al año era de sólo cinco cifras.

Lo que preocupa a Francisco, sin embargo, es la falta de nulidades tras los pontificados de sus dos despiadados predecesores –siendo Francisco el primer papa Misericordioso, como proclaman incesantemente sus cortesanos del Vaticano y los medios de comunicación que lo adoran. Francisco quiere muchas más nulidades como parte de su ofensiva de misericordia, según la cual la adhesión a la ley perenne de la Iglesia y la disciplina de acuerdo con los preceptos del Evangelio son una crueldad. El jefe de la comisión semisecreta de Francisco, monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, admite abiertamente que Francisco exige un enorme incremento en el número de nulidades. Lea lo siguiente, mientras intenta contenerse para no tirar algo contra la pared:

Ya no es hora de limitarse a hacer análisis. Es el momento de actuar para emprender esa obra de justicia y misericordia tan esperada reordenando la práctica pastoral y el derecho canónico, que en buena medida llevan ya casi tres siglos en vigor […]

Con esta ley fundamental, Francisco inicia de verdad su reforma [¿inicia?]: al poner a los pobres en el centro, es decir, los divorciados vueltos a casar, considerados excluidos y distantes, y pedir a los obispos una verdadera y adecuada metanoia. Es decir, una “conversión”, un cambio de mentalidad que los convenza y sostenga en el seguimiento de la invitación de Cristo, presente en su hermano, el Obispo de Roma, para pasar del número restringido de unos pocos miles de nulidades al inconmensurable [número] de desgraciados que podrían obtener una declaración de nulidad –por su ausencia evidente de fe como puente al conocimiento y por tanto al libre albedrío [necesario] para dar consentimiento sacramental– pero que el sistema actual deja excluidos […]

Lo que es importante es que el espíritu de colegialidad y comunión entre los obispos bajo la obediencia al Pontífice comienza a penetrar el corazón y la mente de los pastores. Los fieles esperan con entusiasmo y amor tal metanoia y tendrán, no obstante, que ser pacientes en el Señor cuando se enfrenten a la buena fe de sus pastores. El Año Jubilar de la Misericordia espera esta señal de humilde obediencia (por parte de los pastores) al Espíritu que les habla a través de Francisco.

La explicación que da Pinto de los motivos de Francisco avergonzará a la Iglesia por los siglos de los siglos: Francisco inicia su reforma poniendo los cimientos de una fábrica que produzca nulidades a nivel mundial. Lo ha hecho por el bien de “los divorciados vueltos a casar”, a quienes describe como los pobres. Personas que abandonan a su cónyuge con la intención de casarse con otra persona, en muchos casos dejando tras sí un reguero de niños destrozados, y los pone en pie de igualdad con los destituidos, los pobres y los presos (cf. Mat. 25,34-40). A propósito, por lo visto Francisco el Misericordioso nunca tiene en cuenta el impacto del divorcio sobre los niños; siempre habla de “los pobres” que imploran misericordia en forma de un decreto de nulidad para que puedan rehacer su vida con su nueva pareja.

La megalomanía es tan desvergonzada como aterradora: se nos pide creer que el propio Cristo habla por boca de Francisco y dirige a todos los obispos del mundo a aumentar inmediatamente las nulidades hasta una cantidad incontable. En “humilde obediencia” a Francisco, todos los obispos del mundo deben experimentar una conversión que los lleve a abrir de par en par a las nulidades misericordiosas las puertas que llevaban tanto tiempo cerradas. De pronto el Obispo de Roma se ha convertido otra vez en el Pontífice y es elevado a la categoría de un oráculo gnóstico del “Espíritu” que anuncia las últimas instrucciones de Dios. Pinto ni siquiera tiene la osadía de escribir “Santo” después de “Espíritu”.

Ese mismo “Espíritu” ha informado a Francisco que los obispos deben aplicar ese nebuloso criterio nuevo de la “falta de fe. ¿Cómo se puede definir de un modo jurídicamente preciso y confiable la “falta de fe”, y más teniendo en cuenta la tendencia de las personas a separarse cuando esperan librarse de un matrimonio? Antonio Socci escribe:

Esto permitirá, sin duda, a millones de nulidades. ¡Millones! ¿Desde cuándo hay que ser santo o estar titulado en Teología por la Universidad Gregoriana para casarse?

Para reconocer un matrimonio sacramental, la Iglesia siempre ha considerado suficiente la libre decisión de contraer matrimonio, con arreglo a las características del matrimonio natural. Además, ella siempre ha enseñado que la disposición espiritual de los cónyuges (su santidad personal) influye en los frutos del sacramento, pero ciertamente no en su validez.

Hasta el Catholic Herald, siempre tan normalito y tan convencional, acaba de publicar un artículo titulado: “Vamos camino del divorcio católico”. ¡El Catholic Herald tenía que ser!

Se nos plantea una pregunta inquietante: ¿ha perdido la razón este papa?

La presunción de validez queda destruida

Pero aquí también Francisco solamente está cumpliendo su propia amenaza. Como declaró en la mencionada rueda de prensa del avión, para él la mitad de los matrimonios, eso es, todos los matrimonios, en cualquier parte del mundo, no son válidos por la “falta de fe”:

Vamos camino a una atención pastoral más profunda del matrimonio. Y esto es un problema para todos, porque son muchos, ¿verdad? Por ejemplo, voy a decir uno solo, el cardenal Quarracino, mi predecesor, dijo que para él la mitad de los matrimonios son nulos. Eso fue lo que dijo. ¿Por qué? Porque se casan sin madurez, se casan sin darse cuenta de que es para toda la vida, o porque socialmente se espera de ellos.

¿Cómo sabe Francisco que la mitad de las parejas que intercambian votos en presencia de un sacerdote, por lo general después de un cursillo prematrimonial, seguido de la firma de una declaración de que saben lo que significa el matrimonio, no tienen idea de que es para toda la vida? Francisco no sabe nada de eso. Simplemente le parece que la mitad de los matrimonios no están realmente casados, aunque se casaran por la Iglesia, tengan hijos y vivan como marido y mujer desde hace muchos años. Es que le dijeron que era así. Ya no tiene que averiguar más.

Por suponer alegremente la invalidez de la mitad de los matrimonios, Francisco tira por la borda un principio fundamental del derecho canónico y la justicia natural: la presunción de que un matrimonio se contrae de forma válida. Can. 1060 (“El matrimonio goza del favor del derecho, por lo que en la duda se ha de estar por la validez del matrimonio mientras no se prueba lo contrario.”) De hecho, el objeto de un proceso de nulidad por el motivo que sea, incluida la falta de consentimiento, es demostrar que la falta de validez. Esto requiere prueba evidente que proporcione una certeza moral de que el matrimonio no es válido. Como explicó Juan Pablo II en un discurso de 1980 a la Rota (citando a Pío XII), certeza moral se caracteriza por excluir toda duda fundada o razonable”, no cualquier duda concebible. En consecuencia, continuó:

No basta sólo la probabilidad para decidir una causa. Sería válido para cualquier concesión a este respecto cuanto se ha dicho con sabiduría de las demás leyes relativas al matrimonio: todo relajamiento lleva en sí una dinámica imperiosa, “cui, si mos geratur, divortio, alio nomine tecto, in Ecclesia tolerando via sternitur” (si se vuelve costumbre, se allana el camino a la tolerancia del divorcio en la Iglesia, aunque se lo disimule con otro nombre.

Francisco está en efecto allanando el camino a la tolerancia del divorcio en la Iglesia, llamándolo de otra manera. Lo está allanando casi desde el momento en que lo eligieron. Él mismo nos advirtió hace más de dos años: “Vamos camino a una atención pastoral más profunda del matrimonio.”

En cuanto a la supuesta falta de consentimiento, como ya se ha señalado, basta con que las partes “no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación dela prole mediante una cierta cooperación sexual.” Can. 1096, § 1. Además,” [esta] ignorancia no se presume después de la pubertad.” Can. 1096, § 2. En 1987 Juan Pablo II dirigido un discurso a la Rota al objeto de frenar los abusos de la teoría de la falta de consentimiento, precisamente los mismos abusos que está introduciendo Francisco. Juan Pablo insistió en que “para el canonista debe quedar claro el principio de que sólo la incapacidad y no la dificultad para dar el consentimiento y crear una verdadera comunidad de vida y amor invalida el matrimonio.” Juan Pablo continuó con observaciones sobre la incapacidad que desbaratan las ideas improvisadas de Francisco:

Con todo, el fallo de la unión conyugal no es en sí prueba de esta incapacidad por parte de los contrayentes. Es posible que hayan descuidado o utilizado mal los medios, tanto naturales como sobrenaturales, a su disposición; o pueden haber dejado de aceptar las inevitables limitaciones y cargas de la vida conyugal, ya sea por obstáculos inconscientes, o por leves alteraciones patológicas que dejan sustancialmente intacta la libertad humana, o por deficiencias de orden moral. La verdadera incapacidad sólo se puede suponer cuando se da una anomalía grave que, se defina como se defina, debe viciar sustancialmente la capacidad del contrayente para entender o querer.

Según Dougherty, Francisco está empeñado en efectuar “un cambio radical en la postura tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, que presupone la validez de los primeros matrimonios contraídos en la Iglesia o fuera de ella.” La novedosa presunción de invalidez de Francisco parece dar a entender dos opiniones personales manifiestamente dudosas que no tiene ningún derecho de imponer a la Iglesia.

La primera opinión dudosa es que la mitad de las veces, o bien una de las partes miente al sacerdote y al otro contrayente fingiendo su disposición para contraer Santo Matrimonio, o ambas partes mienten al sacerdote. La mentira se extendería durante todo el cursillo prematrimonial, incluidas las entrevistas individuales con el sacerdote en ausencia del otro futuro contrayente y la firma de una declaración reconociendo que se entiende lo que significa el matrimonio y que criará a los hijos en la fe. La mentira continuaría incluso ante el altar con la expresión del voto solemne ante Dios, aceptando al otro contrayente y comprometiéndose a vivir juntos en la alegría y en las penas, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separe, y pronunciando el “Sí, quiero”.

Los fundamentos para solicitar la nulidad en esos casos se reducirían a afirmar que se mintió durante el cursillo prematrimonial y ante el altar, pero no en el momento de decir que se mintió. Con el nuevo Canon 1678 arriba indicado, no habrá necesidad de corroborar esa afirmación en sí sospechosa, lo que permitirá la aceptación de tal declaración por sí sola como prueba plena. Como quería Francisco, hay millones de mentirosos así, que cumplen todos los requisitos de casarse, fingen durante algunos años que están casados, hasta que tienen uno o más hijos, y luego deciden divorciarse y volverse a casar por lo civil. Pero luego que tienen un nuevo cónyuge, que supuestamente han descubierto una honda y duradera fe católica, y están deseosos de casarse otra vez con la bendición de la Iglesia para satisfacer su hambre apremiante de la Sagrada Comunión, porque hace mucho tiempo que la Iglesia los ha excluido sin piedad del sacramento. Y esta vez, con toda seguridad, podremos creerles cuando digan: “Hasta que la muerte nos separe.” De acuerdo con la ley de la Iglesia según se indica en el Canon 1101, § 1: “[E]l consentimiento interno de la voluntad se presume que está conforme con las palabras o los signos empleados al celebrar el matrimonio.” Pero Francisco da alegremente por sentado todo lo contrario, sin molestarse siquiera en derogar el Canon 1101,  blandiendo su varita mágica papal.

La segunda opinión dudosa de Francisco es que, aunque no hubieran mentido en la boda, millones de personas aparentemente casadas eran demasiado inmaduras para darse cuenta durante el cursillo o incluso ante el altar de que el matrimonio es para toda la vida, a pesar de que el Canon 1096, todavía en vigor, reflejando el sentido común, señala que tan abismal ignorancia no debe presumirse después de la pubertad. Sin embargo, según Francisco, esos millones de tontos inmaduros caen en la cuenta después de divorciarse y volver a casarse por lo civil, de modo que ahora, miré usted qué cómodo, son lo bastante maduros para darse cuenta de que “hasta que la muerte nos separe” significa que el matrimonio es para toda la vida.

Como observa Dougherty, las opiniones de Francisco sobre la validez de los matrimonios católicos insultan y desprecian hondamente al fiel medio. La primera frase del artículo de Dougherty desenmascara lo que con razón llama el “vandalismo contra el sacramento del matrimonio” presente en este torpe abuso de poder papal: “¿Está usted casado? Aunque usted crea que así, el Papa piensa otra cosa.” ¡Y vaya que sí! A diferencia de Juan Pablo II, Benedicto XVI o cualquier otro papa desde San Pedro, Francisco el Misericordioso es un hombre de sentimiento y acción que se opone a todos esos engorrosos “análisis intelectuales”, como los llama monseñor Pinto. Francisco el Misericordioso está decidido a librar a una cantidad incalculable de católicos de matrimonios que él cree inválidos. Superando a sus 265 predecesores, va a emprender la “más profunda atención pastoral” que prometió en avión de regreso de Río. Acudirá al rescate de las multitudes deseosas de las nulidades que hasta ahora les han negado tan injustamente. Y Francisco, lo que quiere lo consigue. Que nadie se interponga.

Dougherty evalúa lo que ha hecho Francisco con el desprecio total que merece esa burla de la “misericordia”:

El papa Francisco ha conducido a su forma preferida de laxitud conyugal haciéndose un perfeccionista del matrimonio. Ha llegado a crear una versión católica del divorcio exprés mediante la adopción de las normas más exigentes y el escepticismo en torno a la virtud humana que caracteriza a una herejía como el jansenismo. Este es un error común en la historia de la Iglesia: poner tan alto el listón de la virtud que el pecado se vuelva inevitable y justificado.

Francisco ha hecho esto de una manera que pone en evidencia las pretensiones de su pontificado. Se ha puesto a sí mismo como el paladín de la colegialidad en la toma de decisiones de acuerdo con el Concilio Vaticano II, que apelaba a una Iglesia en la que los obispos verdaderamente gobernaran junto al Romano Pontífice. Pero Francisco ha puenteado el Sínodo para que funcione bajo su autoridad personal extraordinaria.

También queda al descubierto la falsedad de sus afirmaciones de ser anticlerical. El matrimonio es la vocación a la que la mayoría de católicos están llamados, y sin embargo, el Papa se ha tomado la atribución de considerar el matrimonio como una especie de lotería.

¿Una revuelta en Palacio?

Los miembros más ortodoxos de la Curia Romana están hartos del pataleo implacable de Francisco ante todo lo que no le gusta. El temible Edward Pentin informó hace poco de la aparición de un expediente de siete páginas en el que funcionarios de la Curia –entre los que sin duda habrá al menos un miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe– desmontaron jurídicamente” el motu proprio del Papa, acusando al Santo Padre de abandonar un dogma importante, y sostienen que se ha introducido de facto el “divorcio católico”. Esos miembros de la Curia deploran lo que Pentin describe como “una especie de dictadura eclesiástica gobernando desde arriba por decreto y sin ninguna consulta o supervisión. “Los mismo funcionarios –expone Pentin basándose en el expediente– temen que el motu proprio dará lugar a una avalancha de nulidades y que a partir de ahora, las parejas se pueda poner fin a un matrimonio católico sin problema.” Están muy alterados y se sienten obligados a hablar…” Por eso elaboraron el expediente.

Pero a Francisco no le importa. Nuestro Señor condenó a los fariseos porque, al ser unos casuistas duros de corazón, ideaban argumentos complicados que permitían el divorcio y así atacaban la indisolubilidad del matrimonio. Francisco, sin embargo, condena como fariseos a los católicos de hoy en día que, siguiendo a nuestro Señor, defienden la indisolubilidad del matrimonio y rechazan los argumentos engañosos de fariseos de los últimos tiempos como los cardenales Kasper y Marx. Es pura locura.

Conclusión

Cincuenta años después de que empezara la imaginaria renovación del Concilio Vaticano II, los ideólogos episcopales que han presidido un colapso sin precedentes de la fe y la disciplina se enfrentan a lo que Juan Pablo II llamó “apostasía silenciosa” en el ex cristiano Occidente. Dirigido por Francisco, el primer papa misericordioso, los mismos jerarcas conspiran ahora para dar cabida a la misma apostasía que fomentaron con su negligencia. Después de haber permitido a sus ovejas que se pasearan despreocupadamente al borde del precipicio inconscientes del peligro, ahora los pastores las invitan a tirarse de cabeza.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿qué podemos hacer? Muchísimo más que que quedarnos cruzados de brazos, más incluso que la oración y la penitencia, con lo importantes que son. San Roberto Belarmino, doctor de la Iglesia, nos dice lo que debemos hacer cuando nos las vemos con un pontífice que está causando un grave daño a las almas y al bien común eclesial:

Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede el cuerpo, también es lícito resistir el que agrede a las almas o altera el orden público y, sobre todo, al que intente destruir la Iglesia. Digo que es lícito resistirle no haciendo lo que ordena e impidiendo que se cumpla su voluntad… “. De Controversiis: sobre el Romano Pontífice.

Ya no es posible negar que Francisco, habiéndose alineado con los modernistas que ya infestan casi toda la jerarquía, muchos de los cuales son sus asesores más cercanos, es la especie de papa en que pensaba Belarmino: agrede a las almas e intenta destruir a la Iglesia, independientemente de lo que crea que está haciendo o de lo que sea subjetivamente culpable. Nuestro deber, por tanto, que es ante todo el deber de los obispos y los cardenales, es resistir a este papa no haciendo lo que quiere ni aprobando sus innovaciones, sino objetándolas, oponiéndonos públicamente a ellas y empleando todos los medios lícitos a nuestro alcance para impedir que se cumpla su voluntad. Aunque fallemos, este derecho sigue siendo un deber sagrado para con Cristo y su Santa Iglesia que supera infinitamente la mera lealtad humana a un papa caprichoso y peligroso como no había visto la Iglesia en veinte siglos.

Christopher A. Ferrara

[Traducción: Cecilia González]

Revelación explosiva: pequeño sínodo clandestino, con el Papa e invitados externos, todos los días en Santa Marta

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13 octubre, 2015

Escondida en un artículo publicado hoy en el periódico alemán católico Die Tagespost, se encuentra una increíble noticia que ayuda a explicar el constante cambio de reglas del Sínodo 2015 y las continuas filtraciones de amenazas y opiniones del Papa. Todos los días, una especie de Sínodo Sombra en miniatura se reúne en el Domus Sanctae Marthae con el Papa (incluyendo algunos Padres Sinodales e invitados externos) para decidir qué pasos deben darse en el Sínodo.

Tal vez, ni el propio autor se percató de cuán explosiva es esta revelación que incluye despreocupadamente en su artículo de abajo: no hay método, ni reglas, ni hoja de ruta en el Sínodo de los Obispos, sólo un deseo de alcanzar un fin específico, sin importar los medios utilizados.

tagespost

Sin Completa Claridad

Die Tagespost

13 de octubre, 2015, p. 5
por Guido Horst

Roma: No se filtra mucho del Sínodo – y todavía queda una pregunta abierta: cuáles serán la conclusión y las palabras finales del Papa

[Extractos:]

[…] Quién dice qué, cuánto confrontan los dos frentes – hasta ahora nadie ha negado que tales frentes existen – qué es lo que esencialmente sucede en la Sala del Sínodo – nada de esto llega al público. […] Sólo en los próximos días se sabrá cuántos Padres Sinodales desean qué cambios en las prácticas de la Iglesia. El Cardenal Luis Antonio Tagle de Manila, uno de los cuatro presidentes delegados del Sínodo, dijo hace unos días a los periodistas: los trescientos obispos no vinieron a reunirse para no decidir nada. La incertidumbre sobre el resultado de estas tres semanas de negociaciones se intensifica por el siguiente hecho: en la casa de huéspedes del Vaticano, Santa Marta, se lleva a cabo una especie de ‘Sínodo Sombra’; el Papa Francisco se reúne con participantes del Sínodo y con invitados externos para hablar con ellos individualmente. Finalmente, corresponde al Papa la decisión final sobre las preguntas que quedan abiertas y comunicar su decisión a toda la Iglesia en un texto final. Sin embargo, este es hasta ahora el misterio más grande subyacente al Sínodo. […]

Por tanto, dado que el cierre formal del Sínodo se encuentra totalmente abierto, el misterio se aplica aún más a la manera en la que el Papa Francisco dará su palabra final concerniente al matrimonio y la familia en el mundo contemporáneo, en base a estos dos años de proceso sinodal. Puede tomarse un tiempo largo para escribir un texto post-sinodal, como ha sido el caso con la mayoría de los Sínodos anteriores. Pero, también puede pronunciar el 24 de octubre, último día de Sínodo – cabalmente y en la manera que él elija – su palabra concluyente acerca del matrimonio y la familia.

Sea cual fuere el caso, para este Sínodo, el Mensaje de los Padres Sinodales al Pueblo de Dios ya ha sido eliminado; y ni siquiera era necesario elegir un comité de redacción – dado que la atención del púbico mundial estará concentrada completamente en el documento final del Papa. Algunos rumores – según los cuales el documento final ya se encuentra terminado en un cajón, o a mitad de camino en manos de un equipo de redacción – no carecen de maldad, pues implican que el trabajo que se lleva a cabo en el proceso sinodal es una farsa. Además, fue específicamente el Papa Francisco quien comenzó su pontificado deseando que los procesos sinodales cobren importancia en el liderazgo de la Iglesia.

[Fuente. Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original]

Hermenéutica de la Conspiración

conspiracion

10 octubre, 2015

Casi me da un ataque de risa cuando he leído la nueva intervención del Papa en el Sínodo este pasado jueves. Con todos los respetos, el Santo Padre parece que no se fía mucho de lo que se vaya a decir por allí y no quiere que nadie se salga del marco establecido. Nunca antes un Pontífice estaba tan metido en el Sínodo mañana, tarde y noche. Aunque se ha insistido tanto en que los Obispos deben hablar con naturalidad y libertad, y que esta es una Asamblea de hermanos que investigan para ayudar, incluir, respetar, no agredir e impulsar a la Familia… parece que no obstante, anda por allí merodeando para que se sepa que el Jefe está cerca. No vaya a ser que algún discursito se salga del guión. La sola contemplación de la cara del cardenal Baldisseri, infunde miedo a perder el cargo o a ser enviado de Obispo a Groenlandia, a la Diócesis de Pingüinland. Si encima está por allí Francisco (que todo el mundo sabe que no es autoritario en absoluto), pues entonces ya ni les cuento.

Pero digo que me dio un ataque de risa cuando Francisco habló de la hermenéutica de la conspiración. Parece ser que hay gente mala por ahí que está queriendo imponer sus criterios en contra del Sínodo y no hacen mas que hablar sospechosamente sobre él. Que si la Familia va a quedar afectada, que si los divorciados van a comulgar, que si las mujeres van a diaconear, que si patatín y que si patatán. Son profetas de desgracias. Desfachatez, desvergüenza y descaro es lo que tienen estos conspiradores, que quieren evitar una conspiración aperturista. Todo el mundo sabe que el Sínodo está ni más ni menos que en manos del Espíritu Santo, y todos los conservadores andan por ahí metiendo baza para impedir que el Espíritu se exprese sobre la destrucción del matrimonio express, e inspire a los Obispos que están de acuerdo con esto.

Ahora resulta que los que conspiran, son los pobrecitos cuatro gatos que han expresado que la Doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio es de origen divino, y han alertado sobre el peligro de abandonar las exigencias de la Revelación. Y hay que llamarles la atención para  que se callen. Cosa que yo creo es innecesaria, porque ya de por sí no es que hablen mucho. Y aunque vayan diciendo algo en los tres minutos de intervenciones, las reuniones de jesuítas antes del Sínodo y otros Pre-sínodos paralelos ya se encargarán de acallarlos cuando todo esto acabe. Sigue leyendo

El Papa recibe curioso mensaje en su propio periódico: el enigma de Mario Palmaro

mario-palmiro

8 octubre, 2015

No hay nada que tenga más sentido: Mario Palmaro, el gran escritor católico Tradicionalista, que murió muy joven en 2014, fue un ejemplo para todos. ¿Pero por qué hay una página entera en homenaje a Mario Palmaro, una aparente publicidad, en la página 4 de la edición de hoy (8 de octubre) de L’Osservatore Romano, justo en medio del Sínodo? ¿Es el aniversario del cumpleaños o de la muerte del difunto escritor? No, no se trata de eso: Palmaro nació el 5 de junio de 1968 y murió el 9 de marzo de 2014. ¿Acaso se está publicitando nuevamente alguno de sus libros? No precisamente. Incluso la biografía que sobresale en el supuesto anuncio fue publicada hace meses, en marzo 2015.

Tal como explica el periodista italiano, Sandro Magister (en Italiano), se trata del segundo aniversario del artículo “No nos gusta este Papa” (Questo papa non ci piace), que Palmaro y su amigo Alessandro Gnocchi publicaron en Il Foglio en 2013, como parte de una serie de artículos que criticaban severamente al pontífice electo ese año, por la manera en que usaba los medios de comunicación y la popularidad para imponer cambios en la Iglesia de una manera casi insidiosa (en su opinión).

¿Puede un papa ser “querido” o no?  En su última entrevista, Palmaro explicó:

El hecho de que un papa sea “querido” por el pueblo es completamente irrelevante para la lógica de los dos mil años de Iglesia: el papa es el Vicario de Cristo en la tierra y tiene que agradar a Nuestro Señor. Esto significa que el ejercicio de su poder no es absoluto, sino que está subordinado a la enseñanza de Cristo que se encuentra en la Iglesia Católica y en sus tradiciones, y es alimentada por la vida de la Gracia a través de los Sacramentos.

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Preparativos del Sínodo: los medios, el móvil y la oportunidad

VATICAN CITY, VATICAN - FEBRUARY 20: A Swiss Guard salutes as Pope Francis arrives for an Extraordinary Consistory on February 20, 2014 in Vatican City, Vatican. Pope Francis will create 19 new cardinals in a ceremony on February 22, 2014. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

7 octubre, 2015

Unas semanas atrás, me topé con un artículo de Karl Keating, el de Catholic Answer, en el que especulaba sobre la posibilidad de que el Papa Francisco renunciase dentro de un año más o menos, en aceptación de sus propias limitaciones y su falta de idoneidad para el cargo. Aunque el tema es interesante, no fue esa la parte del artículo que suscitó mi interés.

Después de hacer una crítica justa y respetuosa del estilo de comunicación de Francisco y de su capacidad general para desempeñar el cargo de vicario de Cristo, Keating hace las siguientes observaciones:

«No creo que dimitiera antes del sínodo de octubre. Seguramente querría terminarlo.  A diferencia de otros, no me preocupan mucho los cardenales y obispos rebeldes que asistan. No creo que reúnan ni mucho menos tener los votos suficientes para forzar una declaración final nada ortodoxa, y no sospecho ni por un momento que Francisco quiera secretamente que prevalezcan. 

Nada en su enseñanza moral a lo largo de los años –como cardenal o como Papa–, da respaldo a tal especulación. 

Pero creo que Francisco quiere que el Sínodo sea un “éxito”, sea cual sea su plan.»

Con todo el respeto a Keating, creo que esa afirmación de que nada respalde la especulación de que Francisco apoye las actividades y la misión de lo que Keating acepta como «cardenales y obispos rebeldes», muestra una obstinada ceguera a la realidad, o bien una impresionante falta de capacidad para pensar. Sigue leyendo

«Lo que va a venir está en este libro»

Señor del mundo

7 octubre, 2015

No concibo mejor publicidad para un libro que la sola mención de un Papa. Señor del mundo, publicado hace más de una centuria (1907), ha sido rescatado del olvido en el que dormía plácidamente al ser recomendado por el Papa Francisco en diferentes ocasiones en estos últimos meses. Según el Santo Padre, en esta obra de Robert Hugh Benson está «profetizado» lo que sucederá «con extraordinaria exactitud»[1].  Para cualquier curioso, la historia promete.

Resulta lógico entonces que el mundo editorial se haya movido con rapidez para llevar al mercado el texto apocalíptico de Benson. Una editorial española concretamente, Stella Maris, ha sacado este verano una edición del mismo publicitándolo con las palabras del Papa. En la contraportada se preguntan, para provocar la lectura del libro, lo siguiente: «¿Qué oculta la novela que el Papa Francisco recomienda continuamente?». La respuesta es conocida: Cómo se figuró Benson que el Anticristo llegaría al poder. Hecho que Francisco parece dar por supuesto.

Señor del mundo no destaca en mi opinión por su calidad literaria. Pero trata un asunto que atrae especialmente la atención de aquellas generaciones que sospechan próxima la aparición del Anticristo. Pues este acontecimiento viene precedido de una gran apostasía y se enmarca en los últimos tiempos. La curiosidad, nuevamente, atraerá hacia esta obra a propios y ajenos. Además, en ella se describen hechos actuales, se apunta a las sociedades secretas como hostigadoras de Cristo y se presenta una imagen del enemigo que usurpará su puesto. Felsenburg, el Anticristo de la ficción de Benson, resulta ser un político fascinante que devuelve la paz al mundo después de haber soportado una guerra espantosa, y en consecuencia se erige en ídolo de masas y promotor de una especie de alianza de civilizaciones que resolverá todos los problemas sufridos hasta entonces. En el fondo, la disolución de la Iglesia Católica es el gran objetivo de Felsenburg y la élite masónica que lo rodea.

El Santo Padre insinúa por tanto que lo relatado en esta novela se hará realidad. Sin embargo, los comentarios que ha hecho al libro parecen cifrados por un código arcano: «Les recomiendo que lo lean, y leyéndolo entenderán a qué me refiero con la colonización ideológica»[2]. ¿Por qué no explica él mismo qué significa esto? ¿Supone una barrera natural para el Santo Padre hablar con claridad? ¿Por qué ha de hablar en clave? ¿No es él la máxima voz del Magisterio? ¿No es función del Papa glosar los textos y ofrecer la recta interpretación de los mismos?

El Papa habló a la sazón de mundanidad, de pensamiento único y del espíritu progresista de los adolescentes, como motores de la gran apostasía a la que estamos asistiendo. Y no andaba equivocado el Santo Padre. Pero ¿por qué tira la piedra y esconde la mano con lo de la «colonización ideológica»? ¿Llevar el Evangelio a otros pueblos sería por ejemplo colonización ideológica? ¿El abrazo de las religiones en una sola no sería lo contrario de esta expresión condenada por Francisco? ¿Y no es la comunión de religiones lo que viene persiguiendo el Santo Padre, más o menos disimuladamente, desde que se presentó al mundo en el balcón de la Basílica de San Pedro?

Luis Segura

[1] http://www.religionenlibertad.com/el-papa-vuelve-a-recomendar-la-novela-apocaliptica-senor-del-mundo-40072.htm

[2] http://www.infovaticana.com/2015/01/22/el-libro-mas-recomendado-por-el-papa/

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IMAGEN IMPACTANTE APARECE FINALMENTE: cuando el Papa conoció a la mujer transexual y su “novia”

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6 octubre, 2015

Fuimos los primeros en dar la noticia en Inglés en su momento: el Papa concedió una audiencia oculta a una pareja del mismo sexo constituida por una mujer transexual y su “novia”.

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La reunión tuvo lugar el 24 de enero y ¡¡oh casualidad!! la fotografía se ha publicado justo a tiempo para el Sínodo de la Familia por el diario español El Mundo.

[Artículo original]

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Sínodo de la Familia: ¿Pueden salvarnos los “obispos buenos”? Ya podemos esperar sentados

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6 octubre, 2015

“Se diría que este absurdo de que los organizadores del Sínodo, el Papa incluido, escriban como si tal cosa documentos para un Sínodo semanas antes de que los obispos lleguen siquiera a Roma es el mensaje definitivo. Ya no sienten ninguna necesidad de disimular sus intenciones.”

Los “obispos buenos” no nos ayudarán en el Sínodo. Es algo a lo que ya debemos acostumbrarnos en este fin de semana antes de que comience el circo. Todos los días veo en internet exclamaciones esperanzadas como: “Ah, pero el arzobispo Fulano les va a plantar cara”, o “el cardenal Mengano, o “ese africano”; no van a aguantar más esas cosas”. Pues, amigos, lamento decirles que el año pasado lo aguantaron.

No se ha exigido al Papa que garantice la transparencia del proceso, no se han objetado los contenidos escandalosos de los documentos de trabajo ni, peor aún, ha habido solicitud alguna de expulsión de los cabecillas que mueven el asunto, como el Secretario General del Sínodo, cardenal Baldisseri, el cardenal Kasper, el arzobispo Bruno Forte, autor de la vergonzosa relatio intermedia y otros por el estilo. Exactamente los mismos personajes de la farsa del año pasado están de vuelta. Y ni la menor objeción por parte de los “obispos buenos”. Sigue leyendo

La cuadratura del círculo: resultado probable del Sínodo, a menos que ocurra un milagro

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6 octubre, 2015

El Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus por el cual usted reformó los procedimientos canónicos relativos a la validez sacramental de los matrimonios, representa una indicación preciosa sobre el espíritu con que se abordará esta fase del trabajo sinodal. Sin poner en tela de juicio la tradición sacramental de nuestra Iglesia ni su doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio, nos invita a compartir nuestras experiencias pastorales y a implementar los caminos de la misericordia a los que el Señor invita a todos los que lo desean y que puedan entrar en un territorio de conversión de cara a (recibir el) perdón. (Card. André Vingt-Trois, Discurso al Papa Francisco en la apertura del Sínodo de los Obispos 2015, 5 de octubre, 2015).

Pareciera que el Santo Padre estaría feliz si el sínodo encontrara la manera de encuadrar un círculo y autorizara la comunión para los divorciados vueltos a casar sin violar las enseñanzas de la Iglesia. (Russel Shaw, La Lucha por el Sínodo. 1 de oct., 2015).

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Recientemente, nuestros amigos de One Peter Five publicaron un artículo (What We May Expect From the Synod: A Brief Synopsis by Jeffrey Bond) que recomendamos especialmente a nuestros lectores. En este artículo, Jeffrey Bond resume los tres resultados posibles del Sínodo de los Obispos de este mes:

(1) El Sínodo simplemente reafirmará la doctrina católica sobre la familia; o 

(2) El Sínodo cambiará explícitamente la doctrina católica sobre la familia; o 

(3) El Sínodo reafirmará la doctrina católica pero cambiará la práctica pastoral de manera tal que debilite y socave la doctrina. Sigue leyendo

Locura en la Misa del Papa

img_3173 5 octubre, 2015

Últimas noticias de Huffington Post: “Mo Rocca, un reportero y cómico de TV abiertamente homosexual, tuvo el viernes noche un papel estelar en la Misa del Papa Francisco en el Madison Square de New York, para deleite de los defensores del LGBT, tradicionalmente críticos con la oposición de la Iglesia Católica a la homosexualidad.

“Rocca, reportero del  Sunday Morning de CBS y anteriormente corresponsal de Daily Show, ofició de Lector de la primera lectura en la Misa en español, en la ciudad de Nueva York. La madre de Rocca es colombiana.

“Me siento profundamente agradecido y edificado por haber proclamado la lectura en la Misa celebrada por el Pontífice”,  tuiteó después.

Comentario de Remnant: Si el Santo Padre no puede evitar  estos mensajes revueltos, señales confusas y escándalos colosales en sus giras relámpago que mueven billones de dólares, entonces ¿se disculpará a los fieles católicos que sugieran que estas extravagacias litúrgicas, que constituyen un abuso de la Eucaristía, se eviten en el futuro? Y, si esto no sucediera, y los escándalos continuaran, ¿cuánto tiempo más consideraremos que el Santo Padre no es responsable de esto? Desde la Comunión repartida en tazas Dixcie en Río, a Hostias consagradas que se pasaban hacia atrás, de mano en mano en Filipinas, y ¡ahora esto! ¿Quién está a cargo de la locura de la Misa papal, y  asumirá estos escándalos?

¡Esto se está volviendo ridículo!

Michael Matt

Mo Rocca

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El pontificado de las novedades

andrewnapolitano

5 octubre, 2015

Nota del director: Le estamos muy agradecidos a nuestro amigo el juez Andrew Napolitano (comentarista judicial jefe del canal Fox de noticias), por autorizarnos a publicar este importante artículo. Que Dios continúe bendiciéndolo con ese valor para alzar la voz en tiempos en los que la magnitud de crisis lleva a tanta gente buena a guardar silencio.

Michael J. Matt


 ¿Y si las cosas no siempre son lo que parecen?

¿Y si el popular papa Francisco es popular precisamente porque es menos católico que sus dos predecesores inmediatos? ¿Y si su teoría de gobernar consiste en debilitar la doctrina para ampliar la Iglesia, atrayendo más gente al hacer que temporalmente resulte más fácil ser católico?

¿Y si, en lugar de resistir al modernismo, con sus veleidades que son pan para hoy y hambre para mañana, el Papa cree que la Iglesia debe hacer concesiones e integrarse para no dar la impresión de que está desfasada?

¿Y si eso es exactamente lo contrario de sus obligaciones como Vicario de Cristo? ¿Y si rechaza su misión de encarnar la defensa de la Verdad (con mayúscula) y cree que puede desentenderse de algunas verdades? Sigue leyendo

Monseñor Sarasa

Charamsa 5 octubre, 2015

Aunque ya nada me sorprende, resulta muy llamativo el montaje organizado en muy pocas horas sobre la salida del armario de un curita monseñorini, agredido por esta sociedad eclesial tan madrastra, tan incomprensiva y tan tirana. Parece ser que al principio de su carrera abandonó todo por amor del Señor, y ahora abandona al Señor y a su fulgurante carrera diplomática-pedagógica vaticana por amor a otro señor con el que ya parece que convive algún tiempecito.

Es otro pasito más. Mi olfato de vetusto fraile me dice que esto estaba cuidadosamente programado. Por quien fuera. Pero encaja perfectamente en el guión del programa al que venimos asistiendo desde hace poco menos de tres años, cuando tanto escandalizó la famosa retórica del quién soy yo para juzgar, que abrió definitivamente la puerta a la aceptación por parte de la Iglesia Felizmente Actual (no la verdadera Iglesia de Jesucristo, sino la que nos quieren imponer estos traidores) al mundo de la homosexualidad. Nadie podrá decir a estas alturas que esto son interpretaciones mías, porque tenemos hechos y hechos, actitudes y actitudes, claramente comprensivas, misericordiosas y complacientes con todo este mundillo perverso de pecado y de ciscarse en la Ley Divina pasito a pasito.

Esta misma semana, antes de que se abriera la puerta del armario del jovenzuelo polaco, veíamos a Francisco locuaz, feliz y alegre conversando con su antiguo alumno amancebado con el jovencito indonesio. Y al mismo tiempo, el inefable Lombardi (el caradura Lombardi), aclarando que la recepción de la jueza americana no implica apoyar su actitud. ¡Dios mío! qué cantidad de aclaraciones para lo que está claro. El titular es bien sencillo: Al Papa le encanta el mundo homosexual y rechaza a todo el que lo ataca. Simpatías con ellos, antipatías con los otros. ¿Qué tal? Al fin y al cabo es una postura de misericordia, que nunca ha sabido ejercitar la Iglesia hasta Mi Llegada. Sigue leyendo

¿Sínodo de la familia o despotismo a la católica?

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Comienza el Sínodo de la Familia, en el Vaticano. Y la escena que contemplamos, en estos primeros momentos, puede resumirse así:

La representación en el sínodo de las distintas voces existentes en la Iglesia ha sido claramente sesgada por medio de un desproporcionado número de padres sinodales de designación papal cuya adscripción ideológica es inequívoca. Y entre los así designados, hay algunos incluso cuya relación con el Papa no solamente es ideológica, sino mucho más íntima. Puesto que formaban parte de un grupo de cardenales que estuvieron preparando durante mucho tiempo la elección de Bergoglio como Papa. Y uno de ellos ha mantenido incluso el favor papal pese a hallarse salpicado en un grave caso de encumbrimiento de pederastia.

El instrumentum laboris, sobre el que se desarrollarán las discusiones, resulta, en puntos importantes, no menos sesgado. Y la dirección del sesgo coincide exactamente con la que se observa en los padres sinodales por designación papal. El carácter del instrumentum laboris resulta en varios pasajes tan llamativo ―dejémoslo en eso―, y tan contrapuesto con la enseñanza (aún vigente) de la Iglesia, que ha merecido una declaración reprobatoria firmada por más de 50 teólogos y filósofos de entre los más destacados del mundo católico. El texto «Un llamado. Recordando la enseñanza de Humanae vitae (y Veritatis splendor)», debería ser un toque de alarma para todo católico.

Las discusiones del sínodo tendrán lugar a puerta cerrada. Y la opinión pública no podrá formarse otro juicio sobre el tono y el contenido de las discusiones que el que los asistentes induzcan con sus declaraciones particulares. O, peor aún, el juicio que deriven de las conferencias de prensa de Federico Lombardi o el cardenal Lorenzo Baldisseri. Peor aún, digo, pues la experiencia ya nos ha ido acostumbrando a esperar que la relación de tales conferencias de prensa con la verdad resulte difusa, confusa, y un sí es no es creativa. Sigue leyendo

Divorcio Católico – Se acumulan críticas de canonistas a la reforma de la anulación

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1 octubre, 2015

Ver también nuestros artículos previos:

¿Se pueden discutir los actos de gobierno del Papa?

Que conste: Última referencia del Cardenal Burke sobre el Sínodo y la Reforma de “Anulación”. Recordatorio Rorate: Sínodo del 2015 a punto de atacar también la Humanae Vitae

Cabeza de la Comisión del Vaticano Admite en Documento Oficial: Incremento en el Número de “Anulaciones” es Intencionado

Excommunication-RobertLa Excomunión de Roberto II “el Piadoso” –  pintura de Jean-Paul Laurens.

Algo está definitivamente en el aire: Canonistas prominentes inicialmente alabando las reformas de nulidad matrimonial, luego dando marcha atrás, después mostrándose fuertemente contra estas, y discusiones muy serias de descontento entre un número significativo de canonistas y prelados. ¡Y no es que estemos hablando de tradicionalistas! Las reformas arbitrarias y altamente problemáticas del Papa sobre el proceso de declaración de nulidad matrimonial, que fueron llevadas a cabo sin ninguna consulta amplia y en relativo secreto y publicadas el 8 de septiembre a través del motu propio Mitis Iudex, están volviéndose rápidamente en una crisis de autoridad de su gobierno sin precedentes. La crisis de autoridad es real y ninguna cantidad de negaciones ni indiferencia por los medios Católicos establecidos ni por blogueros Católicos “respetables” puede ocultarla.

En los primeros días después de la promulgación del Mitis Iudex las evaluaciones críticas de este por el canonista Kurt Martens y el profesor de teología sistemática Chad Pecknold, ambos profesores en la Universidad Católica de América, llegaron a una amplia audiencia a través del reporte en el Washing Post sobre la reforma (El Papa Francisco anuncia los cambios más grandes al proceso de anulación en siglos). A nuestro entender fue Martens quien primero se refirió públicamente a las reformas como “La versión Católica del divorcio no culposo”. Por favor guarden esto en consideración para la próxima vez que vean a un obispo o apologista profesional culpar a una conspiración secular por fabricar supuestamente la idea de que el Papa haya acabado de instituir el “divorcio Católico”. Pero divagando …

A pesar del artículo en el Washington Post, los análisis iniciales de las reformas en la prensa Católica “conservadora” tendían a ser o neutrales o positivas. Aparte de la opinión neutral de Jimmy Akin “Cosas a saber y compartir” del motu propio, tres ensayos que inicialmente elogiaban o restaban la seriedad de las reformas y escritos por canonistas rondaron en los medios sociales:

Benedict Nguyen: Reforma de Nulidad: 6 Conceptos erróneos y 6 Avances
Edward Peters: Un primer vistazo al Mitis Iudex (y a su post en Facebook)
Ed Condon: Mitis Iudex: Lo Bueno, Lo Malo, y Lo Feo

Estos tres expertos pronto comenzaron a sacar respuestas más críticas. Sigue leyendo

Tosatti: La elección de Jorge Bergoglio por medio de una «mafia» dirigida por Martini

 

[Corresponsal de temas religiosos del diario italiano] La Stampa
24 de septiembre de 2015
MARCO TOSATTI
 

La elección de Jorge Bergoglio fue fruto de las reuniones secretas tenidas durante años en San Galo (Suiza) por cardenales y obispos dirigidos por Carlo Maria Martini. Es lo que sostienen Jürgen Mettepenningen y Karim Schelkens, autores de una biografía recién publicada del cardenal belga Godfried Danneels. La obra compara al grupo de cardenales y obispos con un club de mafiosos.

Según los autores, Danneels se habría ocupado durante años en preparar la elección del papa Francisco, que tuvo lugar en 2013. Él mismo, en un vídeo registrado durante la presentación del libro en Bruselas, admite haber formado parte de un club secreto de cardenales que se oponían a Joseph Ratzinger. Riendo, lo define como “un club de mafiosos que se llamaba San Galo”.

El grupo quería una reforma drástica de la Iglesia, hacerla mucho más moderna y actual, y presidida por Jorge Bergoglio/papa Francisco. Lo que en efecto sucedió. Según el libro, además de Danneels, Martini y otros, formaban parte del grupo el obispo holandés Adriaan van Luyn, los cardenales alemanes Walter Kasper y Karl Lehman, el cardenal italiano Achille Silvestrini y el británico Basil Hume.

El diario belga Le Vif señala: “El 13 marzo de 2013 había un viejo conocido en el bando del nuevo papa Francisco: Godfried Danneels. Oficialmente, estaba allí como decano de los cardinales presbíteros, pero en realidad había maniobrado discretamente durante años para influir en la elección papal”.

Danneels ha sido nuevamente invitado por Francisco al Sínodo de la Familia que tendrá lugar en octubre en Roma. No obstante, ha sido objeto de numerosas críticas. Intentó disuadir a una víctima de abusos sexuales para que no denunciara al autor de los hechos, (un obispo que era tío de la víctima), y por este motivo durante el Cónclave de 2013 hubo en Bélgica quienes pidieron que no fuera admitido entre los electores del nuevo pontífice.

Por otra parte, su postura con relación al matrimonio homosexual y al aborto (según revelaron dos parlamentarios, habría escrito al Rey de Bélgica exhortándolo a firmar la ley que los autorizaba) no parecen muy coherentes con el Magisterio de la Iglesia. Ni tampoco con lo que afirma el papa Francisco.

[Traducido por J.E.F. Artículo original]

Tomado de:

adelantelafe.com

 

¿Se pueden discutir los actos de gobierno del Papa?

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19 septiembre, 2015

Sandro Magister ha documentado la herida infligida al matrimonio cristiano por los dos Motu proprio del papa Francisco en un minucioso análisis que se suma a las observaciones de Antonio Socci en Libero, de Paolo Pasqualucci en Chiesa e postconcilio y mi contribución en Corrispondenza Romana.

Según reveló Die Zeit el pasado 10 de septiembre, un dossier que circularía por el Vaticano contra la reforma del papa Francisco de los procesos de nulidad matrimonial ha confirmado el clima de grave preocupación que reina en el Vaticano.

Un delicado problema se plantea en este momento para muchas conciencias. Sea cual nuestra evaluación del mencionado motu proprio, este se presenta como un acto de gobierno directo y personal del Sumo Pontífice. Ahora bien, ¿puede un papa errar al promulgar leyes eclesiásticas? Y, en caso de desacuerdo, ¿no tenemos a pesar de todo el deber de guardar silencio en las controversias que suscite? La respuesta nos la dan la doctrina y la propia historia de la Iglesia.

Lo cierto es que muchas veces ha sucedido que un papa yerre en sus actos políticos, pastorales y hasta magisteriales sin que ello comprometa en modo alguno el dogma de la infalibilidad y el Primado romano. La resistencia de los fieles a dichos actos errados, y en algunos casos ilegítimos, del Sumo Pontífice siempre ha sido benéfica para la vida de la Iglesia.

Sin necesidad de remontarme muy atrás en el tiempo, hablaré brevemente de algo que sucedió hace dos siglos. El pontificado de Pío VII (Gregorio Chiaramonti, 1800-1823), como el de su predecesor Pío VI, conoció momentos de dolorosa tensión y enconada lucha entre la Santa Sede y Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses. El 15 de julio de 1801 Pío VII firmó un concordato con Napoleón, pensando poner fin a la época de la Revolución Francesa, pero Bonaparte no tardó en demostrar que su verdadera intención era crear una iglesia nacional que le estuviera subordinada.

El 2 de diciembre de 1804 Napoleón se coronó emperador por sus propias manos, y pocos años después volvió a invadir Roma, anexionando los Estados Pontificios a Francia. El Papa fue encarcelado y trasladado a Grenoble y después a Savona (1809-1812). El conflicto se agudizó con ocasión del segundo matrimonio del Emperador. Napoleón se había casado con Josefina Beauharnais el 2 de diciembre de 1804, en vísperas de la coronación, cuando la Emperatriz se arrojó a las rodillas de Pío VII y le confesó que se había casado con Napoleón por lo civil.

El Papa le había hecho saber a Napoleón que no procedería a la coronación hasta después de casarse por la Iglesia. La boda fue oficiada precipitadamente de noche por el cardenal Fesch, tío de Napoleón. Josefina, sin embargo, no dio herederos al Emperador, y sus orígenes eran demasiado humildes para quien deseaba gobernar Europa emparentándose con sus soberanos. Napoléon decidió por tanto obtener la nulidad del matrimonio para poderse casar con María Luisa de Austria, hija del más importante soberano europeo.

En 1810 un senatus consultus disolvió el matrimonio civil e inmediatamnete después el tribunal diocesano de París dictaminó la nulidad del matrimonio religioso de Napoleón con Josefina. La Santa Sede no reconoció esta declaración de nulidad, obra de prelados complacientes, y cuando el 2 de abril de 1810 el Emperador entró en la capilla del Louvre para casarse en segundas nupcias con María Luisa, encontró vacíos los puestos de trece cardenales invitados a la ceremonia. El Emperador los consideró rebeldes y enemigos del Estado, porque con ese gesto habían querido expresar su convicción de que la nulidad de su matrimonio sólo la podía aprobar el Papa. Los trece purpurados fueron condenados a despojarse inmediatamente de sus hábitos e insignias y vestir como simples sacerdotes.De ahí el nombre de cardenales negros o fervorosos, en contraposición a los colorados, fieles a Napoleón y favorables a su matrimonio.

Pío VII se debatió entre las dos tendencias, pero el 25 de enero de 1813, cansado de la lucha, se firmó un Tratado entre la Santa Sede y el Emperador en el que el Pontífice suscribía algunas condiciones incompatibles con la doctrina católica. El documento, conocido como Concordato de Fontainebleau (cfr. el texto en Enchiridion dei Concordati. Due secoli dei rapporti Chiesa-Stato, EDB, Bologna 2003, nn. 44-55), aceptaba de hecho el principio de la sumisión de la Santa Sede a la autoridad nacional francesa, colocando de facto a la Iglesia en manos del Emperador. Este acto, realizado públicamente por el Papa como jefe de la Iglesia Católica, fue inmediatamente juzgado por los católicos contemporáneos como catastrófico, y así lo consideran todavía los historiadores de la Iglesia.

El padre Ilario Rinieri, que ha dedicado tres volúmenes a estudiar la relación entre Pío VII y Napoleón, escribe que el concordato de Fontainebleau «era calamitoso en extremo para la soberanía del Romano Pontífice y para la propia Sede Apostólica» (Napoleone e Pio VII (1804-1813). Relazioni storiche su documenti inediti dell’archivio vaticano, Unione Tipografico-Editrice, Torino 1906, vol. III, p. 323), y añade: «Cómo había podido S.S. Pío VII dejarse inducir a suscribir un tratado que contenía condiciones tan desastrosas, es uno de esos fenómenos cuya explicación desafía la lógica de la historia» (Íb., p. 325).

«No es posible describir la siniestra impresión y el pésimo efecto que tuvo la publicación de dicho concordato», recuerda el cardenal Bartolomeo Pacca (1756-1844) en sus Memorias históricas (Ghiringhello e Vaccarino, Roma 1836, vol. I, p. 190). No faltó quien acogiera el concordato con entusiasmo ni quien, aunque criticándolo en voz baja, no hubiera osado manifestar públicamente su oposición, ya fuera por servilismo o por mala formación teológica. El cardenal Pacca, prosecretario de estado de Pío VII, era de esos cardenales que después de haber intentado en vano  disuadir al Papa para que no suscribiera el documento, declararon que para remediar el escándalo dado al catolicismo y los gravísimos males que habría acarreado a la Iglesia la ejecución del mencionado concordato, no había otra solución que una rápida retractación y anulación total por parte del Papa. Alegaban, además, el conocidísimo ejemplo de Pascual II en la historia de la Iglesia. (Memorie storiche, vol. II, p. 88).

Y hubo retractación. Ante las quejas de los cardenales “fervorosos, Pío VII, con gran humildad, se dio cuenta del error y el 24 de marzo dirigió una carta a Napoleón en la que se leen las siguientes palabras: «De aquel documento, aunque Nos lo firmamos, diremos a Vuestra Majestad lo mismo que dijo nuestro predecesor Pascual II en el caso similar de un escrito por él firmado que contenía una concesión favorable a Errico V, de la cual su conciencia se arrepintió con razón: “Como reconocemos que aquel escrito estaba mal, lo confesamos como tal, y con la ayuda del Señor deseamos que se corrija de inmediato para que no resulte de él ningún daño a la Iglesia ni perjuicio alguno a nuestra alma”» (Enchiridion, cit., n. 45, pp. 16-21).

En Italia tardó en conocerse la retractación papal; sólo se sabía que se había firmado el concordato. Esto hizo que el venerabile Pío Brunone Lanteri (1759-1830), que dirigía el movimiento Amicizie Cattoliche, redactara al momento un escrito de acerba crítica al acto del Pontífice, en el que entre otras cosas decía: «Se me dirá que es cierto que el Santo Padre todo lo puede, “quodcumque solveris, quodcumque ligaveris, etc.”, pero no tiene ninguna autoridad sobre la divina constitución de la Iglesia. Es el vicario de Dios, pero no es Dios ni puede destruir la obra de Dios» (Scritti e documenti d’Archivio, II, Polemici-Apologetici, Edizione Lanteri, Roma-Fermo 2002, p. 1024 (pp. 1019-1037)).

El venerable Lanteri, acérrimo defensor de los derechos del Papado, admitía la posibilidad de resistir al Pontífice en caso de error, porque sabía que la potestad papal es suprema pero no ilimitada ni arbitraria. El Papa, como todo fiel, debe respetar la ley natural y divina, de las que por mandato divino es custodio. No puede cambiar las reglas de la fe ni la divina constitución de la Iglesia (por ejemplo los siete Sacramentos), del mismo modo que el soberano temporal no puede alterar las leyes fundamentales del reino porque, como recuerda Bossuet, si las vulnerase «se trastornarían los cimientos de la tierra» (Sal. 81, 5) (Jacques-Benigne Bossuet, Politique tirée des propres paroles de l’Ecriture Sainte, Droz, Ginevra 1967 (1709), p. 28).

Nadie podría acusar al cardenal de emplear un lenguaje excesivamente fuerte ni a Pío Bruno Lanteri de poca fidelidad al Papado. Los concordatos, como los motu proprio, las constituciones apostólicas, las encíclicas, las bulas y los breves son actos legislativos que expresan la voluntad del Santo Padre, pero no son infalibles, a menos que el Pontífice al promulgarlos se proponga definir puntos de doctrina o de moral vinculantes para todo católico (cfr. R. Naz, Lois ecclésiastiques, in Dictionnaire de Théologie catholique, vol. VI, coll. 635-677).

El motu proprio del papa Francisco sobre las nulidades matrimoniales es un acto de gobierno susceptible de debate que puede ser revocado por un acto de gobierno posterior. El motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI del 7 de julio de  2007 sobre la liturgia tradicional fue objeto de debate y de considerables críticas (cfr., por ejemplo, la polémica entre Andrea Grillo y Pietro De Marco, Ecclesia universa o introversa. Dibattito sul motu proprio Summorum Pontificum, Edizioni San Paolo, Cinisello Balsamo (MI) 2013).

El motu proprio del papa Francisco, que hasta el momento constituye su más revolucionario acto de gobierno, no está todavía vigente; entrará en vigor el 8 de diciembre de 2015. ¿Es ilegítimo pedir que en el Sínodo se discuta esta reforma matrimonial y que un grupo de cardenales fervorosos requiera su abrogación?

Roberto de Mattei
[Traducido por J.E.F]

EL HUERTO DE GETSEMANÍ EN LA PASIÓN DE LA IGLESIA HOY

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Hoy más que nunca en la historia de la Historia, esto es, la que tiene por dueño y señor al Señor de la Creación toda; los acontecimientos parecen demostrar casi sin dejar lugar a dudas que la Gran Apostasía referida en la II carta a Tesalonicenses, previa a la aparición del Hombre de la Iniquidad, está presente.

En el huerto de Getsemaní, nuestro Señor al señalar abatido que su alma tenía una tristeza de muerte, les pidió a los apóstoles que lo acompañaban: “Quedaos aquí, y velad conmigo. Recemos para no caer en la tentación”. Sin embargo en nuestros tiempos, en similitud con aquellos, nuestra actitud se asemeja a la de Pedro, Juan y Santiago que no entendiendo la gravedad del momento, a pesar de las claras advertencias de su Divino Maestro, se durmieron.

Y es que la cotidianeidad de la convivencia con el mal, con la perversidad en todas sus formas posibles, y sobre todo, con el enfriamiento de la caridad en la Iglesia; nos hizo tomar la actitud de la rana calentándose a fuego lento, acostumbrándonos de a poco al calentamiento del agua, hasta llegar al momento en el que el pretender reaccionar será casi imposible. Sigue leyendo

Pedro Romano (VII): El nombre de Petrus Romanus (Conclusión)

San Pedro Apóstol

Y Yo, te digo que tú eres Pedro , y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. San Mateo XVI, 18

El nombre de Petrus Romanus

(Conclusión)

Durante muchos siglos, los incesantes embates del Enemigo contra la Iglesia acabaron estrellándose contra la Roca sobre la cual está edificada. Las herejías fueron fácilmente extirpadas, y en cuanto a los cismas terminaron siempre por quedar claramente delimitados, calificados y contenidos de tal forma que todo el mundo sabía a lo que atenerse.

Al menos así sucedió hasta mediados del siglo XX, coincidiendo aproximadamente con la muerte de Pío XII.

Pero Juan XXIII, nada más ser nombrado Papa, ordenó abrir las ventanas del Vaticano. Con lo cual, además de dejar a sus Predecesores (hasta ahora habían sido de feliz memoria) en una situación no demasiado brillante, obtuvo un resultado parecido a lo que se cuenta sobre la historia de la caja de Pandora. Si fue aire fresco, o fue tal vez otra cosa lo que entró a través de las ventanas, nadie sabría decirlo con exactitud. Aunque pocos años después fue precisamente otro Papa —Pablo VI, de quien es de suponer que tendría razones para saber de lo que hablaba— quien dijo que lo penetrado a través de ellas no fue otra cosa que el humo de Satanás. Lo que no tiene nada de extraño si se piensa que, después de todo, es lo que suele suceder cuando se hacen funcionar los sistemas de ventilación en medio de una atmósfera y de un ambiente sobrecargados de miasmas; o cuando se abren las ventanas sin cerciorarse primero de la clase de vientos que soplan en el exterior, que hasta podrían ser huracanados.

Desgraciadamente, el ambiente que se respiraba en Europa hacia la mitad del siglo XX estaba demasiado saturado de sustancias en descomposición.

En los momentos actuales —segunda decena del siglo XXI— la Iglesia está siendo atacada con mayor ferocidad que nunca. Con la novedad de que ahora está sucediendo desde dentro de la propia Roca sobre la que fue erigida. La Piedra inamovible, base y fundamento que habría de asegurarla para siempre contra cualquier intento de destrucción, está sufriendo en este momento gravísimas acometidas por parte de Alguien o de Algo que ansía derribar todo el Edificio que se sustenta sobre ella. Y la operación posee todas las trazas de lograr el éxito que pretende. Sigue leyendo

Pedro Romano (VI): El nombre de Petrus Romanus (quinta parte)

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El nombre de Petrus Romanus

(Quinta Parte)

La Iglesia Modernista sigue hablando con descaro de Primavera Eclesial y de la vuelta a la pureza de los orígenes, una vez desmanteladas y anuladas todas las estructuras que, a lo largo de los siglos y siempre según ella, han ido ahogando y apagando el Espíritu. A lo que añade también la necesidad de adecuarse al Mundo moderno, de adaptarse a las modernas filosofías y de ubicar los dogmas a la altura de la racionalidad humana a fin de hacerlos accesibles al hombre de hoy. En este último sentido, ni siquiera ha vacilado en cambiar la Moral cristiana, tal como fue promulgada y salida de la boca del mismo Jesucristo, por un extraño sentido de adaptación al pensamiento moderno. Sentido de adaptación que tampoco ha dudado en utilizar conceptos eminentemente cristianos —como el de misericordia— para intentar burlar la Ley divina.

La triste verdad, sin embargo, es que los hechos están ahí, duros como el sepulcro (Ca 8:6), sin que nadie pueda negarlos. Y la realidad de lo que ahora puede verse, como decía el poeta Rodrigo Caro, no es otra cosa que los campos de soledad, mustio collado que un día fueron Itálica famosa y ahora, con inmenso dolor, son el único objeto de la contemplación de Fabio. Y es que, en efecto, la Iglesia será siempre la misma, puesto que no puede perecer, pero sin duda que es diferente de la que existió hasta el Concilio Vaticano II. Por más que las nuevas generaciones no puedan imaginarla porque jamás llegaron a verla.

Pero, ¿cómo es posible que alguien pueda pretender que la Iglesia de la Gran Apostasía sea más auténtica que la que durante veinte siglos luchó contra las herejías? ¿A tanto han llegado el poder de la seducción y la claudicación humana, como para que se pretenda imponer al conjunto de los fieles que piensen que es blanco lo que a la vista está que es negro, o que admitan que es negro lo que están contemplando como que es blanco? Sigue leyendo

Pedro Romano (V): El nombre de Petrus Romanus (cuarta parte)

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El nombre de Petrus Romanus

(Cuarta Parte)

Recordará el lector que habíamos dejado nuestro relato en el punto de elaboración de una lista resumen de los graves acontecimientos que hoy están afectando al mundo, y concretamente a la Iglesia. Encaminábamos nuestras reflexiones en torno a la idea de si tales acontecimientos podrían coincidir con los que la «Profecía de San Malaquías» asigna al tiempo del Pontificado de Pedro Romano, a fin de deducir de ahí otro argumento en favor de la identificación de este último Papa con el Papa Francisco. Continuamos ahora con nuestro estudio, aunque advirtiendo nuevamente que nos hallamos en un terreno de hipótesis y de meras especulaciones.

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El padre Pío celebrando la Misa Tradicional

Más transcendencia tiene, dentro de este abanico de acontecimientos, la sustitución de la Misa Tradicional por la promulgada por el Papa Pablo VI y conocida con el nombre de Novus Ordo. Un hecho que se torna especialmente grave cuando se considera el empeño de la mayor parte de la Jerarquía por abolir la Misa Tradicional, a pesar de que su actual vigencia legal para la Iglesia universal no ofrece ninguna duda (las Leyes que amparan su actual vigencia y facilidades para celebrarla, sin necesidad de permisos o autorizaciones de cualesquiera Jerarquías, están siendo absolutamente ignoradas).

Pablo VI destruyendo la Misa de siempre NCSJB

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Pedro Romano (IV): el nombre de Petrus Romanus (tercera parte)

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El nombre de Petrus Romanus

(Tercera Parte)

Durante la persecución final que sufrirá la Santa Iglesia Romana, reinará Pedro Romano, que apacentará sus ovejas entre multitud de tribulaciones, transcurridas las cuales, la Ciudad de las Siete Colinas [Roma] será destruida. Y el Juez terrible juzgará a su pueblo. Fin.

 

Una primera curiosidad que llamaría la atención, de no ser porque suele pasar desapercibida, tiene que ver con el hecho de que el oráculo se refiere exclusivamente a la Iglesia Católica Romana como la única a la cual conoce. Si se tiene en cuenta que su fecha de origen es el siglo XII (suele fijarse hacia el año 1140), el Cisma de Oriente o Gran Cisma —primero de los más importantes—, ya se había consumado definitivamente en un tiempo anterior (año 1054). Luego hay que considerar también la terrible catástrofe de la Reforma, con la aparición de las innumerables sectas protestantes que también se separaron de la verdadera Iglesia. Sin embargo, y frente a todo eso, el texto de San Malaquías no considera a la Católica como una más en la que subsiste la Iglesia de Cristo, tal como efectivamente lo hace el Concilio Vaticano II (Concilio Vaticano II, Constitución Lumen Gentium, n. 8).

Es sabido que las doctrinas postconciliares han dado de lado al tradicional concepto de la Iglesia como Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, a fin de legitimar las nuevas doctrinas que incluyen a las sectas y Movimientos cismáticos y separados como verdaderas Iglesias y, por lo tanto, como instrumentos válidos de salvación (apartándose claramente en este punto de un secular y tradicional Magisterio). Que el vaticinio de San Malaquías exclusivamente conoce a la Iglesia Católica como única y verdadera Iglesia (ni siquiera se plantea el problema de las otras Iglesias), lo demuestra el hecho de su clara alusión a la Romanidad de la Iglesia y su explícita referencia a la Ciudad de las Siete Colinas. Es cierto, sin embargo, que ya desde la Antigüedad —empezando por el Libro del Apocalipsis— se llamó Iglesias a las Comunidades locales; aunque el concepto quedaba limitado exclusivamente, como hemos dicho, al ámbito de las Comunidades de cristianos esparcidas aquí y allá, sin que jamás les fuera atribuido el significado de Iglesia en sentido comprehensivo.

Otra importante cuestión abierta a la especulación, según se desprende del texto final de la Profecía de San Malaquías, tiene que ver con el papel desempeñado en los acontecimientos de los Últimos Días por el titular del lema que cierra la serie. Allí se dice que este misterioso Pedro Romano apacentará a las ovejas —pascet oves— entre muchas tribulaciones durante la persecución final. El texto in multis tribulationibus, aunque es suficientemente claro, no excluye cierta ambigüedad capaz de considerar diversos matices interpretativos: ¿Se trata de difíciles y peligrosos obstáculos que el último Papa habrá de esforzarse en sortear mediante graves sufrimientos y duras penalidades? ¿O, por el contrario, habrá contribuido él mismo a provocar tales pruebas que, por otra parte, se verán obligados a sufrir los elegidos? La realidad es que no es posible descartar, ni tampoco admitir, cualquier hipótesis a la ligera, desde el momento en que las profecías sobre los novísimos hablan de falsos profetas que engañarán a muchos y hasta de anticristos que pretenderán ocupar el lugar de Dios. Sigue leyendo

Pedro Romano (III): El nombre de Petrus Romanus (segunda parte)

 

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El nombre de Petrus Romanus

(Segunda Parte)

Anteriormente aludimos a las palabras del Papa Francisco afirmando que la autoridad en la Iglesia debe ejercerse de modo sinodal, con una mayor participación de los Obispos y de las Conferencias Episcopales en el Gobierno Supremo que supone el ministerio petrino, dando así expresión a una preocupación que va desde Juan XXIII hasta el momento actual, pasando por Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. En realidad, todo parece estar relacionado con el revolucionario concepto del problema ecuménico, tal como fue elaborado en su nueva formulación por el Concilio Vaticano II y que la Iglesia conciliar no ha vacilado en adoptar. Según la cual, son muchos los que piensan en el papel desempeñado hasta ahora por el Papa como el principal obstáculo para la unión de todos los cristianos.

Una prueba de la nueva forma como se pretende ejercer la función petrina, que parece haber sido aceptada por el Papa Francisco, es el nombramiento de un grupo de Cardenales cuya misión es la de asesorar y de ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia. Con lo que se hace difícil no ver aquí otro intento de avanzar hacia una forma de ejercicio colegial del Papado, o tal vez sinodal si se prefiere decirlo con palabras del Papa Francisco. Pero puesto que asesores y ayudantes siempre han estado a disposición de los Papas, cabe preguntar acerca de las verdaderas motivaciones que han impulsado a organizarlos en grupo y otorgarles un carácter colegial.

Algunos están convencidos de que se trata, una vez más, de utilizar un procedimiento peculiar del Modernismo y que ya se puso en marcha en el Concilio Vaticano II, a saber: palabras y gestos ambivalentes, capaces de ser interpretados en un doble sentido y decisiones de gobierno de la misma índole. Todo lo cual, por el hecho mismo de apoyarse en evidentes ambigüedades, resulta casi imposible de rebatir.

Sería absurdo acusar a los Papas conciliares o postconciliares de pretender anular la Constitución Pastor Aeternus del Concilio Vaticano I, cuyo carácter dogmático está fuera de toda discusión y es la piedra de toque contra la que se estrella cualquier intento conciliarista. Pero es evidente que la Teología progresista intenta vadear el obstáculo, a pesar de que la tarea se presenta como ardua y prácticamente imposible. Y no faltan testimonios que avalan los esfuerzos de los innovadores. El Papa Juan Pablo II, por ejemplo, hablando sobre el ecumenismo, se refería a la necesidad de encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva (Juan Pablo II, Encíclica Ut Unum Sint, 1995, n. 95). Pero sin duda que el problema pertenece a la especie de los que resultan más fáciles de enunciar que de resolver. Pues, por ejemplo, ¿Cómo es posible mantener lo esencial y abrirse, sin embargo, a una situación nueva? Demasiado ingenio sería necesario aquí para no caer en otro intento de encontrar la cuadratura del círculo. Sigue leyendo

Pedro Romano (II): El nombre de Petrus Romanus

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El nombre de Petrus Romanus

(Primera Parte)

Puesto que el nombre del Papa Francisco, en la actualidad reinante, nada tiene que ver con el de Pedro Romano, el cual a su vez sería el último de la serie según la Profecía de San Malaquías…, queda descartada, según algunos, cualquier relación entre uno y otro. Por lo que el famoso vaticinio quedaría desvalorizado por completo.

Sin embargo, aun dando de lado de momento a la teoría según la cual debe admitirse un lapso de tiempo indeterminado entre los dos últimos lemas (en el que habría que contar con un número desconocido de sucesivos Papas), descartar sin más la atribución del emblema Pedro Romano al Papa Francisco supone una precipitada ligereza de juicio, además de un olvido de las normas elementales que siempre se han tenido en cuenta con respecto a la interpretación de la Profecía de Malaquías.

La primera de las cuales se refiere a que el lema no siempre tiene que ver con el nombre personal del Papa a quien se le atribuye, sino que a menudo lo hace con su entorno o con los acontecimientos que se desarrollaron en su tiempo y que, de alguna manera, definen su Pontificado. Acerca de lo cual ya hemos señalado anteriormente algún ejemplo entre los muchos existentes a lo largo de la Historia del Papado. Sigue leyendo

PEDRO ROMANO (I)

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“No temas por lo que vas a padecerSé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida” (Ap 2:10)

Introducción al tema

Las tribulaciones que habrán de padecer los seguidores de Jesucristo constituyen el tema de fondo de la exhortación del Espíritu al Ángel de la Iglesia de Esmirna (Ap 2: 8–11). Tribulaciones y sufrimientos que alcanzarán su punto culminante en intensidad, frecuencia y universalidad una vez llegados los Últimos Tiempos, o el momento de su aproximación. Según palabras de Jesucristo, con las que hacía suyo un oráculo del profeta Daniel, habrá una gran tribulación, como no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá (Mt 24:21).

San Malaquías

Las tribulaciones son una constante en la vida del cristiano. Aparte de las numerosas y repetidas advertencias que hace Jesucristo al respecto (Jn 15: 18.20; 16:2; etc.) existe una muy expresiva que pertenece al Apóstol San Pablo: Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos (2 Tim 3:12). Adviértase, sin embargo, que las tribulaciones que tendrán lugar en los Últimos Tiempos revestirán suma gravedad y especiales peculiaridades. El Pontificado del Papa al que la Profecía de San Malaquías asigna la leyenda de Pedro Romano, último de la serie, transcurrirá al mismo tiempo que los tremendos acontecimientos que, según la Revelación, sucederán en los Tiempos Últimos y que darán fin a la Historia del Mundo y de la Iglesia militante (acerca de la conocida como Profecía de San Malaquías, puede encontrarse suficiente información en nuestro libro El Invierno Eclesial, Shoreless Lake Press, NJ (USA), 2011, pags. 227–263).

Es bien sabido que la Profecía de San Malaquías —en el caso de que se quiera admitir su autenticidad—, además de ser de carácter meramente privado, no ha sido nunca reconocida oficialmente ni tampoco rechazada por la Iglesia. Lo que significa que cualquiera es libre de creer o no creer en su contenido, siendo ambas posiciones igualmente correctas y abiertas las dos a toda clase de posibles especulaciones. Su verdad o falsedad serán determinadas por consideraciones e investigaciones de tipo histórico y teológico, y principalmente por el cumplimiento o por el fallo de lo anunciado; como ocurre con toda profecía que no posea el carácter de Revelación oficial. Téngase en cuenta que existen en el Catolicismo profecías y revelaciones privadas —como las atribuidas a la Virgen de Fátima— que, aun careciendo del carácter de Revelación oficial, han sido bien acogidas y bendecidas por la Iglesia; por lo que gozan de una especial consideración aunque no obliguen a asentimiento de fe por parte de los fieles. Sigue leyendo

Misión cumplida…

Hice lío, como usted lo ordenó, aquí está la prueba…

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ROMA, 10 Dic. 14 / 10:05 am (ACI).- Sor Cristina Scuccia, la religiosa ursulina ganadora de The Voice Italia, saludó esta mañana al Papa Francisco y le regaló una copia de su disco “Sister Cristina” (Hermana Cristina).

El encuentro se produjo al culminar la Audiencia General de hoy en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

Entrevistada por la agencia DPA en noviembre de este año, la religiosa de 25 años expresó su deseo de encontrarse con Francisco y entregarle “la primera copia” de su disco.

«Sería un sueño para mí encontrarme con él, para entregarle la primera copia de mi disco y recibir su bendición», aseguró Sor Cristina en esa ocasión.

Sor Cristina ganó la edición italiana del concurso de canto The Voice en junio de 2014. Inmediatamente después de conocer su victoria, puso a todos los asistentes y televidentes a rezar el Padre Nuestro.

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Con más de 66 millones de vistas, el video de Sor Cristina clasificando al concurso, tras cantar “No One” de Alicia Keys, está entre los más vistos del año en el sitio web YouTube.

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La religiosa renovó sus votos el 29 de julio de este año.

Tomado de:

https://www.aciprensa.com

BENEDICTO XVI DESAUTORIZA EL USO QUE HIZO KASPER DE UN TEXTO SUYO

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DESAUTORIZA EL USO QUE HIZO KASPER DEL TEXTO

Benedicto XVI corrige un texto suyo de 1972 para reafirmar la imposibilidad de dar la comunión a divorciados vueltos a casar

Su Santidad Benedico XVI, papa emérito, ha redactado de nuevo las conclusiones de un artículo que escribió en 1972 y que el cardenal Kasper había citado en apoyo a sus propias tesis sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar. De esa manera, desautoriza al cardenal alemán que pretendía usar su figura para sostener una postura contraria al magisterio de la Iglesia, que Joseph Ratzinger defendió como cardenal y como Papa.

3/12/14 3:23 PM |

(Sandro Magister/Chiesa.espresso/InfoCatólica) En la Opera Omnia Ratzinger está volviendo a publicar – con la ayuda del prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, Gerhard Ludwig Müller – todos sus escritos teológicos, agrupados por tema. En el último de los nueve volúmenes publicados hasta ahora en alemán, de casi 1000 páginas y titulado «Introducción al cristianismo. Profesión, bautismo, seguimiento» ha encontrado su lugar un artículo de 1972 sobre la cuestión de la indisolubilidad del matrimonio, publicado ese año en Alemania en un libro escrito por varios autores sobre matrimonio y divorcio.

Ese artículo de Ratzinger de 1972 fue desempolvado el mes de febrero pasado por el cardenal Walter Kasper en el informe con el que introdujo el consistorio de los cardenales convocado por el papa Francisco para debatir sobre el tema de la familia, en vista del sínodo de los obispos programado para octubre.

Apoyando la admisión a la comunión eucarística de los divorciados que se han vuelto a casar, Kasper dijo:

«La Iglesia de los orígenes nos da una indicación que puede servir, a la que ya hizo mención el profesor Joseph Ratzinger en 1972. […] Ratzinger sugirió retomar de manera nueva la posición de Basilio. Parecería una solución apropiada, que está también en la base de mis reflexiones». Efectivamente, en ese artículo de 1972, el entonces profesor de teología de Ratisbona, que contaba cuarenta y cinco años de edad, sostenía que dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, en condiciones particulares, parecía estar «plenamente en línea con la tradición de la Iglesia» y en particular con «ese tipo de indulgencia que surge en Basilio donde, después de un periodo continuo de penitencia, al ‘bigamus’ (es decir, a quien vive en un segundo matrimonio) se le concede la comunión sin la anulación del segundo matrimonio: con la confianza en la misericordia de Dios, que no deja sin respuesta la penitencia».

Defendió la fe de la Iglesia como cardenal y Papa

En ese artículo de 1972 fue la primera y la última vez que Ratzinger se «abrió» a la comunión a los divorciados y vueltos a casar. De facto, seguidamente no sólo se adhirió en pleno a la posición de prohibición de la comunión, reafirmada por el magisterio de la Iglesia durante el pontificado de san Juan Pablo II, sino que contribuyó de manera determinante, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, también a la argumentación de dicha prohibición.

Contribuyó sobre todo firmando la carta a los obispos del 14 de septiembre de 1994, con la cual la Santa Sede rechazaba las tesis favorables a la comunión a los divorciados vueltos a casar sostenidas en los años precedentes por algunos obispos alemanes, entre ellos Kasper.

Y, seguidamente, con un texto de 1998 publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y vuelto a publicar por «L’Osservatore Romano» el 30 de noviembre de 2011: La pastoral del matrimonio debe fundarse en la verdad

Sin contar que sucesivamente, como Papa, volvió a confirmar y motivó varias veces la prohibición de la comunión en el marco de la pastoral para los divorciados vueltos a casar.

Desautorización al cardenal Kasper

Por consiguiente, no es causa de asombro que Ratzinger haya considerado inapropiada la cita que de su artículo de 1972 hizo el pasado febrero el cardenal Kasper para apoyar sus tesis, como si nada hubiera sucedido después de ese año.

De aquí la decisión tomada por Ratzinger, al volver a publicar su artículo de 1972 en la Opera Omnia, de reescribir y ampliar la parte final del mismo, alineándola con su pensamiento sucesivo y actual.

En el siguiente enlace pueden leer la traducción de la nueva parte final del artículo, tal como aparece en el volumen de la Opera Omnia, desde hace poco en las librerías, entregado a la imprenta por el Papa emérito Benedicto XVI en marzo de 2014. En la reedición de 2014 se precisa que «la contribución ha sido totalmente revisada por el autor».

Nuevo final del artículo de 1972, redactado de nuevo por Joseph Ratzinger en 2014

Tomado de:

http://infocatolica.com/

El gallo ha vuelto a cantar tres veces

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Jardines vaticanos, Pentecostés, sábado 8 de junio de 2014, 19.00h:

Unido al Papa Francisco, que tanto ha deseado este momento, el Patriarca Bartholomaios I de Constantinopla y todos los presentes, los Presidentes Shimon Peres y Mahmoud Abbas se van a unir a esta invitación, proclamando el deseo de sus respectivos pueblos de invocar a DIOS el anhelo común de paz.

1) Jesucristo puso a Pedro como Cabeza de la Iglesia para confirmar en sus errores a los herejes que la desgarran y a los infieles que la rechazan.

El encuentro de esta tarde se dividirá en tres partes, seguidas de una conclusión. Cada parte se dedicará a una invocación por parte de cada una de las tres comunidades religiosas, en orden cronológico: judaismo, cristianismo e islam. Cada parte se desarrollará en tres momentos. El primer momento consistirá en la alabanza de DIOS por el don de la creación y por habernos creado como parte de la familia humana.

2) La Santísima Trinidad desea ser invocada y alabada junto a Shekinah, Allah y otra «trinidad» distinta en la que el «espiritu santo» no procede del «hijo».

En el segundo momento, pediremos perdón a DIOS por las veces que hemos sido incapaces de actuar como hermanos y hermanas, y por nuestros pecados contra ÉL y contra nuestros hermanos y hermanas. En el tercer momento, le pediremos a DIOS que otorgue el don de la paz a Tierra Santa y que nos convierta en constructores de la paz.

3) Jesucristo, Shekinah, Allah y El-jesus-de-quien-no-procede-el-espiritu-santo son idempotentes: Todos ellos pueden otorgar dones y perdonar los pecados de sus respectivos fieles.

El gallo ha vuelto a cantar tres veces. Pero, esta vez, Pedro no se arrepiente. Quiere que le imitemos.

Visto en: http://cougarpuma.blogspot.com.ar/

Tomado de:

http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.com.ar/

El mensaje de Bergoglio “hagan lío”

Lo llevó la monja, hasta lo último.

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Suor yeyé se inspiró para “ir al espectáculo por el Papa Francisco, que ha dado instrucciones a las monjas y los sacerdotes a “salir” de sus iglesias y conventos…”

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“Me quedo con mis pies en el suelo, pero mis ojos se dirigen hacia el cielo. Mi objetivo es hacer que la gente entienda que la iglesia está en todas partes y con todo el mundo.”

Fuente:

http://forocatolico.wordpress.com/

Ganó la monja que hizo lío

PREVISIBLE:

MONJA GANA CONCURSO

THE VOICE EN ITALIA

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Associated Press | La monja de 25 años se hizo popular en el mundo entero desde su primera actuación

Gana monja en ‘La Voz Italia’

Milán— Sor Cristina, una monja de 25 años que había dejado boquiabierto a medio mundo, ganó ayer la final del concurso ‘La Voz de Italia’, gracias a una voz portentosa y a sus numerosos seguidores en Internet.

Sin mostrarse alterada por su victoria con el 62 por ciento de los votos ante el joven rockero Giacomo Voli, llamó a todos los asistentes a rezar el Padre Nuestro “para agradecer” a Dios.

“Quiero que Jesucristo entre aquí, es un sueño”, tras recibir el trofeo de ‘The Voice of Italy’, que representa tres dedos de una mano sosteniendo un micrófono. También agradeció calurosamente a su ‘coach’ en el programa organizado por la RAI Due, el rapero J-AX, por haberla “protegido” frecuentemente ante quienes la criticaban.

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Clic en la imagen para ver el video.

Por su parte, el cantante, quien se había descrito como ‘el diablo ante el agua bendita’, consideró increíble el desempeño de Sor Cristina, que se presentó entre cuatro finalistas rigurosamente ataviada con un vestido y velo negro. Él la animó a “cambiar las cosas, a brindar un ejemplo importante”.

“Tengo un don y se los entrego”, había lanzado Cristina Sciuccia, de 25 años de edad, cuando los cuatros jueces del programa, tras elegirla por unanimidad el pasado 19 de marzo en una audición a ciegas, le preguntaron lo que hacía. La presencia de una monja destacó particularmente en este concurso reservado generalmente a los aficionados a la brillantina.

La famosa cantante y presentadora Raffaella Carra, sorprendida por la vestimenta de Sor Cristina, en hábito y velo gris de monja, incluso le preguntó si era una verdadera religiosa y lo que pensaba del Papa Francisco, del que la joven siciliana dice inspirarse.

“Todo esto ocurrió porque, fuera, hay una sed de alegría, de amor, una sed de un mensaje bello y puro”, había explicado la hermana Cristina en su primera conferencia de prensa, el miércoles, víspera de la gran final.

Batiendo récords

Desde su selección por parte del rapero J-AX -para jugar con el contraste entre “él, el diablo y ella el agua bendita”- el entusiasmo del público por la joven Cristina que tomó los hábitos en 2012 no fue desmentido. Ha permitido a la RAI Due (segundo canal público italiano) batir sus propios récords de audiencia, sistemáticamente por encima del 15 por ciento.

No todos la quieren

La joven religiosa cuenta también con sus detractores.

La última candidata italiana al concurso de Eurovisión, Emma Marrone, ella misma descubierta por un programa de televisión, la calificó como “un insulto para el mundo del espectáculo”.

Algunos críticos musicales estiman que su éxito se debe más al símbolo que representa en un país todavía impregnado por el catolicismo y al efecto mediático que a su voz, que consideran relativamente limitada.

Viene lo más difícil

La fecha decisiva para la vida de Sor Cristina Scuccia no fue ayer en Milán, donde se realizó la final del concurso ‘La Voz de Italia’, sino el 29 julio en la ciudad de Asís, día en el que deberá renovar los votos de castidad, pobreza y obediencia para así convertirse, de manera definitiva, en una verdadera Orsolina, nombre que adoptaron, como sinónimo de “enseñantes”, diversas religiosas provenientes de institutos seculares.

Ante este dilema, toda Italia se pregunta si Sor Cristina confirmará serenamente, independientemente del resultado de esta final, sus votos y su fe religiosa o si, por el contrario, meditará y eventualmente decidirá continuar con su prometedor futuro de ‘popstar’ con hábito religioso.

Lo anterior se debe al hecho de que desde hace unas semanas corre el rumor que la casa discográfica que tiene los derechos de los cantantes que participan en ‘La Voz’ ha propuesto, a la casi religiosa, un ‘tour’ mundial, pero también corre el rumor que podría no interesarse más en ella si decide renunciar a su vocación.

Esto último es por demás lógico. Renunciando a su vocación Sor Cristina ya no sería el gran negocio que esta empresa tiene en mente además de que, según la misma empresa, terminaría olvidada por el gran público tal como ha sucedido con tantos otros cantantes emergentes en este y otros programas televisivos.

Algunos de sus fieles seguidores aconsejan a Cristina Scuccia seguir siendo monja para de esta manera poder continuar con su carrera de vedette planetaria.

Pero nadie puede negar que Sor Cristina se haya convertido en un fenómeno mediatico al cual se ve difícil que pueda o quiera renunciar, sobre todo cuando el mundo entero habla de ella, la comparan con Alicia Keys y Whoopy Goldberg, e incluso han encontrado a Lucio, su novio antes de entrar al mundo religioso, quien prudentemente dice no recordar el primer beso que se dieron. (El Universal)

Fuente:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

La Pulsera del Pescador

El Anulum Piscatoris (Anillo del Pescador), que en otro tiempo fue típicamente ilustrativo-definitorio del Vicario de Cristo, el sello de su Autoridad y de su Reinado, ha desaparecido del mapa, y solamente se encuentra en su dedo correspondiente en ocasiones muy especiales. Parece ser que se quiere transmitir la idea de que en esta evaporación se incluye también todo lo que el susodicho anillo representa, especialmente el Primado de Pedro.

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Es sabido que todos los sucesores de San Pedro en la Sede de Roma y por tanto en el Sumo Pontificado de toda la Cristiandad, han ostentado siempre esta Primacía, dada directamente por Cristo a Pedro y sus sucesores. Ahora quieren hacer una cuchipanda episcopal entre todos los aspirantes que desde siglos andan cabreadetes con el tema, una especie de club de los Cinco como si fuera todo lo mismo. Y desde luego, Francisco está encantado con ello. Ya se viene buscando desde hace años -aunque de una forma menos descarada-, lo que Juan Pablo II y Benedicto XVI llamaron una nueva forma de entender el Primado, y que Francisco acaba de corroborar: lo que dicho en cristiano quiere decir una nueva forma de cargase lo que ha constituido desde siempre la Supremacía del Obispo de Roma, y que tanta sangre ha costado a la Iglesia, amén de un Cisma monumental. Eran otros tiempos, dicen ellos.

Hoy día, con una Iglesia que se emboba con la democracia, que abomina de lo jerárquico y que se avergüenza de su propia Autoridad, el Primado de Pedro no deja de ser un contrasentido. Por eso los exegetas se han cuidado mucho de decir que el texto en que Jesús entrega a San Pedro el poder de atar y desatar, es tardío, insulso, falso, inventado y molesto. Ya saben ustedes la tendencia de los exegetas modernos a eliminar lo que no interesa y llegar a las mismas palabras de Cristo que no son otras que las aceptadas por los gurús de la Teología. Que me gustan, pues estupendo: son auténticas. Que no me gustan, pues entonces son añadidos de copistas carcas medievales.

El caso es que el dichoso anillo aparece y desaparece como si fuera por arte de magia. Nada por aquí, nada por allí. Ahora sí, ahora no. Soy el Obispo de Roma, soy el Sumo Pontífice. Mando, pero no mando. El ecumenista que ecumenice, buen ecumenizador será. Como la Cruz Pectoral que se desliza suavemente para esconderse en el fajín cuando los judíos están delante. ¡¡Qué cosas!!

El mensaje viene a completar tantas otras costumbres y ritos que van desapareciendo porque son signo de riqueza, de poder, de principado temporal y de molestia tradicionalista. Desapareció en el primer minuto la muceta, el estolón papal, desaparecieron los famosos zapatos rojos, las casullas elegantes, desapareció la riqueza litúrgica, las recepciones con estilo. Y como una cosa que desaparece debe ser sustituida por otra, aparecieron los zapatos vulgares, las casullas cutres, los cálices lampedusa, la sotana blanca transparentando pantalones negros…. ¡¡¡Uf!!!… y por supuesto la cartera de mano modelo viaje pontificio, con ribetes bien sobados para dar muestras de pobreza.

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HAY MÁRTIRES Y MÁRTIRES…

Si ya los Santos Padres preveían unos tiempos -los últimos- en que los mártires no serían reconocidos como tales, lo que quizás no aventuraban era la sustitución de los auténticos mártires por otros fraguados en quién sabe qué zafio caletre postconciliar. Este vergonzoso reemplazo, a decir verdad, entra previsiblemente en la más rigurosa lógica anticrística: si conforme a aquel adagio que presenta al demonio como «mono de Dios» debemos imaginar a un Anticristo más bien humanitario y pacifista, que no visiblemente cruel (y así lo entrevió, con gran acierto, un Soloviev), es comprensible que éste quiera ofrecer al lombricario de sus adictos el culto de unos santos de tan dudosa integridad religiosa como probado servicio a la causa del superhombre desligado. Pues era más que plausible que a la progresiva sustitución de la doctrina católica por otra ajena y prometeica le hubiera de seguir el cambio en las formas rituales, en la imaginería y, a la postre, en los ejemplares propuestos a la veneración.

  En ese verdadero crisol de fatuidades y de embustes que ha venido a ser la enseñanza eclesial de hogaño, con efusión de iscariotismos y agachadas a cuál más ominoso, debía llegar este fatídico año de 2014 para que nos fuera dado presenciar una conjunción insospechada, suficiente a reclamar enseñanza y lumbre. Pero no: si la recordación de tres hombres de Iglesia argentinos, notorios por muy distintos títulos pero con la nota común de haber sido muertos con violencia hace cuarenta años, al tiempo en que el ministerio petrino es confiado a un su connacional (en inmejorable coincidencia de coordenadas espacio-temporales entre éste y aquéllos), si esta memoria, decimos, debía de ofrecer -en condiciones, digamos, normales- pasto para un magisterio límpido, del todo oportuno, es lo contrario justamente lo que ocurre, para mayor desazón de los que aún guardan la fe católica, cada vez más extranjeros en esta aturullada kermesse.

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Como glosando con la efemérides la lección del Apocalipsis (12, 4), en que la cola del dragón «arrastró a la tercera parte de las estrellas del cielo», sólo dos de los tres muertos a conmemorarse (precisamente los soterrados por la Jerarquía acomodaticia) pueden ser justamente llamados mártires, ultimados in odium fidei, mientras que el restante (el aclamado increíblemente como «testigo de Cristo» cuando en verdad lo fue de la Revolución mundial anticristiana), ése es el que nuestros pastores proponen como modelo a imitar. Sigue leyendo

La vergüenza del papa Francisco

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Porque cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. (Mc. 8, 38)

Tomado de:

http://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/

UN PAR DE APUNTES AL FIASCO PAPAL EN TIERRA SANTA

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Como apéndice a la entrada anterior acerca del primado petrino y la intención (así manifestada por el Obispo de Roma) de someterlo a revisión, en un nuevo intento de contemporizar con los cismáticos de Oriente, ofrecemos a continuación dos significativos antecedentes que van en la misma dirección, traídos a cuento por el sitio Chiesa e postconcilio. Sirven simplemente para comprobar que Bergoglio no surgió por generación espontánea, y que el enrarecimiento de la Iglesia (que está llegando al paroxismo con el pontificado del Bocón) lleva sus varias décadas de curso.

En primer lugar, adviértanse las palabras dirigidas por Paulo VI el 28 de abril de 1967 al Secretariado por la unidad de los cristianos: «el papa, como bien lo sabemos, constituye sin sombra de duda el obstáculo más grave en el camino del ecumenismo». Todo un postulado reversivo, de esos que, multiplicados por mil, han ido anublando la serena convicción de que el orden de los hechos depende y dimana del orden de los principios,katá ton órthon lógon. Estamos en el más cenagoso terreno de la búsqueda de la añadidura sin el Reino de Dios y su justicia, de los beneficios prácticos fuera de sus dependencias ontológicas de rigor. A fuer de audaces, y si fuera lícito pensar como lo hizo el titubeante papa Montini, el razonamiento debiera extenderse a más, admitiendo otras fórmulas que podrían sonar así: «el culto de María y de los santos constituye el escollo más acusado para la realización de la unidad de las Iglesias (sic)», y aun: «la Encarnación es una verdadera traba para alcanzar la soñada simbiosis con el judaísmo, porque ofende el sentimiento religioso de nuestros hermanos mayores». Quizás no estemos muy lejos de asistir a tan repulsivos desatinos manados desde el mismo vértice: el error no combatido se vuelve progresivo, invadente, hipertrófico. Pruebas a la vista, de a manojos.

El otro pasaje que trae a colación el sitio italiano es el de una encíclica de Juan Pablo II,Ut unum sint, del 25 de mayo de 1995, en la que el polaco pontífice expresa su deseo de «encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva» (n. 95). El lenguaje es suficientemente ambiguo como para satisfacer a unos y otros. Lo que en todo caso nunca consta, de acuerdo al magisterio previo al Concilio y como condición de un ecumenismo intachable, es la necesidad del redditus de los separados al seno de la Iglesia. Juan Pablo II, en cambio, y remitiendo a las palabras que le dirigiera al Patriarca ecuménico Dimitrios I lo insta a que «busquemos, por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y amor reconocido por unos y otros». «Consensuar el primado» parece haber sido la consigna.

Queda claro que Francisco, llevado de un apetito perentorio de innovación, ha ido un buen poco más lejos. Pero bien se advierte cuánto se sirve literalmente de las palabras de Wojtyla como pretexto, al decir, en su reciente viaje a Tierra Santa y dirigiéndose a los patriarcas de otras confesiones cristianas allí presentes, que «deseo renovar el auspicio ya expresado por mis Predecesores, de mantener un diálogo con todos los hermanos en Cristo, para encontrar una forma del ministerio propio del Obispo de Roma que, en conformidad con su misión, se abra a una situación nueva y pueda ser, en el contexto actual, un servicio de amor y de comunión reconocido por todos». Ya era todo de esperar: en la Evangelii Gaudium, y valiéndose de un razonamiento a todas luces engañoso, había dicho (n. 32) que «dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado». A esta altura de la noche creemos ocioso señalar lo obvio: lo que anhelamos es la conversión de Bergoglio.
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Rueda de Prensa del Papa Francisco en su vuelo de retorno a Roma tras su peregrinación a Tierra Santa

Francisco respondió varias preguntas a los periodistas que lo acompañaban en el avión de regreso a Roma tras su peregrinación a Tierra Santa, 26-May-2014. Este es el texto como lo presenta el periódico español La Razón, 27-May-2014 (imágenes de agencia AP).

-Santo Padre, en estos días hizo varios gestos que dieron la vuelta al mundo: la mano en el muro de Belén, la señal de la cruz, el beso a los sobrevivientes hoy en el Memorial del Holocausto, el beso al Santo Sepulcro junto a Bartolomé… Queríamos preguntarle si estos gestos los pensó, y por qué los pensó. Y si se imaginó cuáles serán los efectos de estos gestos de enorme entidad como por ejemplo la invitación a Peres y a Abbas a ir al Vaticano.

-Los gestos, los que son más auténticos, son los que no se piensan, son los que surjen, vienen. Yo pensé, bueno, se podrá hacer algo, pero los gestos concretos, ninguno fue pensado en sí. La invitación a los dos presidentes a la oración, esto sí fue pensado un poco, pero de hacerlo allá (en Israel), pero había tantos problemas logísticos –ellos tienen que tener en cuenta el territorio, dónde se hace y no es fácil. Al final espero que salga bien. Pero no fueron pensados, no sé, a mi me sale de hacer algo de espontáneo. Es así.

-Usted habló con palabras muy duras contra el abuso sexual de menores de parte de los sacerdotes, usted creó una comisión para enfrentar mejor este problema a nivel de la Iglesia universal. Sabemos que en todas las iglesias locales hay normas que exigen una fuerte obligación moral y a menudo legal a colaborar con las autoridades civiles locales. ¿Qué hará usted si hay un obispo que no ha observado estas normas, se lo excluye, se le pide que dimita u otras sanciones? ¿Cómo se puede enfrentar en sentido práctico?

-En la Argentina a los privilegiados les decimos «este es un hijo de papá» y en este problema no habrá «hijos de papá». En este momento hay tres obispos que están bajo investigación: uno ya está condenado y se está estudiando la pena que hay que hacer. No existen privilegios. Sobre este tema de los menores es un delito tan feo, tan, lo sabemos que es un problema grave en muchos lados, pero a mí me interesa la Iglesia. ¿Qué nos aporta quién hace esto? Traiciona el cuerpo del Señor porque estos sacerdotes que debe llevar este niño, esta niña, este muchacho, esta muchacha a la santidad, y este niño, esta niña, confían. Y estos sacerdotes en cambio de llevarlos a la santidad, abusan. Y esto es gravísimo. Es como… Les haré una comparación: es como una misa negra, por ejemplo: tú tienes que llevarlo a la santidad y lo llevas a un problema que va a durar toda la vida. Y la próxima semana, no, creo que será el 6 o el 7 junio, los primeros días del mes, va a haber una misa con 6 u ocho personas abusadas en Santa Marta y después, una reunión con ellos. Son personas que son de Alemania, dos de Inglaterra o Irlanda… Serán unos ocho, con el cardenal O’Malley, de la comisión. Pero sobre esto tenemos que seguir adelante, adelante. ¡Tolerancia cero!

Francisco Avion May-26-2014 01

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LA HORA INFAME

09:45

26-05-2014

Bergoglio homenajeó al Sionismo

¡Herzl ha triunfado sobre San Pío X!

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¡La Cruz escondida!

Mientras el mundo rinde alabanzas al nuevo príncipe de la paz, y la mayoría de los católicos no entienden muy bien de qué se trata, la Iglesia vive momentos dramáticos.

El hecho de que la Cruz pectoral del Papa se haya deslizado dentro de su faja hasta desaparecer, cuando estaba entre los grandes rabinos de Israel (*), puede ser algo fortuito pues, aunque fue sujetada así a propósito como no puede ser de otro modo, puesto de pie todavía era algo visible.
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Los crucifijos son ofensivos a los judíos, la cruz es contraria a la religión judía y la vista de una cruz está prohibida para un judío” (*)

Lo que no ha sido fortuito en modo alguno, es el homenaje que el Papa ha realizado al fundador del Sionismo, Teodoro Herzl, sobre cuya tumba depositó una ofrenda floral a las 9,45 Hs. de hoy, 26 de Mayo de 2014; fecha que ocupará un lugar destacado en los registros de las mayores infamias.

Para aquilatar la magnitud de este acto de Francisco, basta conocer qué es ese movimiento a cuyo fundador ha homenajeado, cosa que no podemos sintetizar en esta nota; y qué opinaba de él San Pío X, como ya quedó claro en un post anterior.

Pero sólo para plantear otra de las incoherencias bergoglianas: ¿No sabe el Papa de los pobres que los capitostes de la usura internacional tienen estrecho lazos con el Sionismo; del mismo modo en que Israel es uno delos mayores vendedores de armas de guerra?

En contra de lo esperado, la foto de la infamia no ha sido difundida, quizá por el profundo malestar que el hecho despertó en las filas árabes como era lógico, y por lo cual no se entiende qué lo decidió en la mente Papal que pretende ser mediadora de la Paz.
Sin embargo, podemos ver brevemente el momento en el siguiente video: (Ver en Página Católica)

Sea como haya sido la génesis de esta innecesaria claudicación, el Papa que besó las manos de quienes reniegan de Jesucristo, como si el protagonismo Shoático estuviera por arriba de la Fe, es el mismo que homenajeó al fundador del Sionismo, dando lugar a que se agravie la memoria de uno de sus más santos predecesores, como hacen en esta nota proveniente de Israel: ¡Herzl ha vencido!

(*) En la fotografía, Francisco está sentado entre el gran rabino sefaradí, a su derecha, Slomo Amar, y el gran rabino askenazí David Lau a su izquierda. Lau es hijo de Meier Lau quien, siendo también gran rabino, pronunció las palabras contra la Cruz que se copian.
El Sionismo ha triunfado
La visita del Papa al monte Herlz lo hace patente
El papa besa las manos
Por Uri Heitner
Traducción de LAP para Página Católica
El 23 de enero  de 1904, seis meses antes de morir, un exhausto Teodor Hrzl se reuniò con el Papa Pío X . El polìglota Herzl trato de tantear si el Papa apoyaría al movimiento sionista, y lo cabildeó en italiano.
Pero la respuesta del papa fue inequívoca; estaba decididamente contra la idea de la fundación de Estado Judío en la Tierra de Israel, y se opuso en principio a dar reconocimiento político al pueblo judío.
“Los judíos no han reconocido a nuestro Señor, por tanto no podemos nosotros reconocer al pueblo judío”, dijo.
No obstante esta posición, Pío no se opuso a la inmigración judía a la tierra de Israel.
“Rezamos por ellos, para que sus mentes se iluminen… y así, si vienen a Palestina y se establecen ahí, tendremos iglesias y sacerdotes preparados para bautizarlos a todos vosotros”, dijo.
Pío subrayó que Jerusalem “no debía caer en manos de los judíos”.
“Los judíos, quienes debían haber sido los primeros en reconocer a Jesucristo, no lo lo han hecho hasta hoy”, agregó.
Casi 110 años más tarde, el Papa Francisco realiza una visita de estado oficial a Israel, el Estado-nación del pueblo judío y su capital Jerusalem.
Todos los símbolos de la soberanía han sido visiblemente expuestos durante la visita. se programó un encuentro con Shimon Peres, con el Primer Ministro Netanyahu, y los grandes rabinos; visitó el Yad Vashem Hall de la Memoria y el Muro Occidental.
Pero según mi punto de vista, la visita al Monte Herzl fue la perla de la corona, porque significó un cierre. La misma tiene una claro significado superador: el Sionismo ha triunfado.
El acercamiento entre la Santa Sede y el Estado de Israel fue largo y laborioso. La visita del Papa Paulo VI a Israel en 1964, que duró sólo 11 horas, fue un hito que sirvió bien a las relaciones bilaterales puesto que permitió un reconocimiento de hecho del Estado de Israel.
Se rehusó a reunirse con líderes israelíes en Jerusalem, pues podía interpretarse como un reconocimiento de Jerusalem como su capital.
El Presidente Zalman Shazar y el Primer Ministro Levi Eshko dejaron a un lado su orgullo y acordaron reunirse con el Papa en Megido.
Recien después de 30 años Israel y la Santa sede anunciaron el establecimiento de relaciones diplomáticas; transcurrirían seis años más para una nueva visita oficial.
A Israel se lo presenta como un Estado paria, una entidad cuyo control sobre un territorio en disputa lo ha convertido en un marginado. Pero eso es grito lejano de su real posición en el escenario mundial hoy.
En 1964, tres años antes de la Guerra de los seis dìas, cuando Jerusalem estaba aún dividida y Judea y Samaría estaban bajo dominio jordano, la imagen de Israel era mucho peor que la actual. La visita de Pablo VI y el modo en que se condujo en su peregrinaje son prueba de ello.
La visita del Papa Francisco al Monte Herzl fue un tributo al visionario que anticipó el establecimiento del Estado de Israel. Su predecesor se reusó a hacer el mismo gesto. Herzl ha ganado; su proyecto se ha realizado.
Sí, Israel efectivamente aún enfrenta una campaña de deslegitimización, aún siete décadas después de su fundación (algunos llevan adelante este empeño dentro mismo de Israel) pero su posición global en el escenario mundial está en ascenso.
No en vano los líderes mundiales continúan llegando a Israel. Se tiene la impresión de que hay puente aéreo permanente a Israel. Los más grandes músicos realizan sus conciertos aquí también. Israel goza de un fortalecimiento de sus vínculos económicos a escala mundial. Este es el triunfo del sionismo. La visita del Papa al Monte Herzl lo hace patente.
Tomado de:

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¿PÍO XII SANTO?

AÚN NO

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Bergoglio ha dicho que el Papa Pío XII no es santo porque no existen milagros en su causa. «Debemos mirar a la causa en su realidad -explicó Bergoglio- y esto es: no existen los milagros, así que no puedo seguir adelante.» Lo ha dicho quien “canonizó” a Juan XXIII sin el milagro requerido, lo larga a su vuelta de Israel… sus amos sionistas le habrán pedido que diga esto. ¡Hipócrita y farsante!

Cuaderno de Bitácora

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BEATIFICAZIONE PIO XII FERMA PERCHE’ NON C’E’ MIRACOLO
La causa di beatificazione di Pio XII «è aperta, io mi sono informato, ma ancora non c’è nessun miracolo. Se non ci sono miracoli non possiamo andare avanti». «Dobbiamo guardare alla causa nella sua realtà – ha spiegato Bergoglio – ed è questa: non ci sono miracoli, quindi non può andare avanti».

Pope Francis

Fuente: http://www.ansa.it/sito/notizie/speciali/2014/05/27/il-papa-ratzinger-aperto-via-papi-emeriti-non-sara-unico-_a4e07012-f34f-4a84-b004-9faa283f4882.html

Tomado de:

http://eccechristianus.wordpress.com/

Rogativas

Hoy es el segundo día de Rogativas, una ceremonia litúrgica que fue eliminada por el Concilio Vaticano II. Se trataba de un rito que hunde sus orígenes en el siglo IV y que obedecía a las palabras del Señor antes de su ascensión que nos mandan a orar y pedir, tal como se leyó en el evangelio del pasado domingo. Consistía en unas largas letanías a todos los santos y varias oraciones que se cantaban, con los fieles en procesión, antes de la misa de los tres días que preceden el jueves de Ascensión.

Estas letanías no podrían rezarse en la actualidad públicamente. No, al menos, después de los gestos que nos hemos acostumbrado a ver y que, obscenamente, se han repetido en los últimos días. Aquí van algunas de las frases letánicas que deberían ser eliminadas:

Para que te dignes humillar a los enemigos de la Santa Iglesia.

Hemos visto como el papa Francisco, hace un par de días, exclamó un satisfecho ¡Lo logramos!, al abrazarse y besuquearse con un rabino y un religioso musulmán frente al Muro del Templo de Jerusalén. ¿Hay, acaso, enemigos más claros de la Iglesia que la Sinagoga y el Islam? Aquella, crucificó al Señor reclamando para sí y sus descendientes la sangre divina derramada; éste, desde sus orígenes no dejó ni deja de perseguir a los cristianos.

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Para que llames a todos los que están equivocados a la unidad de la Iglesia, y conduzcas a todos los infieles a la unidad del Evangelio.

Ya no hay equivocados ni infieles en la visión del papa Francisco. Hasta los ateos y los marxistas son buenas personas… Los judíos y musulmanes merecen abrazos, y los protestantes son hermanos de los que nos diferencian naderías. Y el obispo de Roma está dispuesto a discutir la función del primado. Es decir, la unidad de la Iglesia es un tema abierto a la discusión.

Para que dirijas nuestras mentes a los deseos del cielo.

¿Es que alguien escuchó al pontífice referirse a estos deseos? Pareciera que nuestras mentes debieran estar dirigidas a lograr la paz mundial y la concordia entre los argentinos; a acabar con los contenedores humanos y a llorar a los muertos de Cromagnon o los náufragos africanos que no han sido suficientemente llorados; a acabar con la pobreza y la desigualdad social; a no chismorrear ni hacer lobby y a dejarse misericordiar. Del cielo y de la vida eterna, ni noticia.

Quema con el fuego del Espíritu Santo nuestros riñones y nuestros corazones, a fin de que te sirvamos con cuerpo casto y te agrademos con un corazón puro.

Causa risa… Se nos pide dejarse quemar el interior antes que caer en la fornicación, pero nuestro papa besa las manos de un sacerdote que públicamente defiende el sexo entre homosexuales, afirma que él es no es nadie para juzgar a los que practican esta perversión, considera que los actos de este tipo cometidos por su asistente, Mons. Ricca, son “pecados de juventud”, declara públicamente que los refocilos del arzobispo Maccarone con su chofer pertenecen a su vida privada y alaba frente a los católicos de su propia diócesis al obispo Bargalló, sorprendido in fraganti con una rubia señora divorciada en un lujoso hotel caribeño.

Hoy también es el día de San Beda el Venerable, uno de los doctores de la Iglesia menos conocido. Yo me pregunto:

¿La fe de Francisco es la fe de San Beda?

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Tomado de:

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El besamanos

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El día 6 de mayo, el Romano Pontífice felizmente reinante, recibió en Casa Santa Marta al P. Michele de Paolis, con quien concelebró la santa misa y, acto seguido, le besó las manos.

La noticia, y la foto, fue publicada el viernes 23 y, como podía , dio pie a un nuevo escándalo.

¿Quién es el P. Michele de Paolis? No vamos a repetir aquí lo que ya ha aparecido abundantemente en otros sitios. Quienes quieran enterarse pueden hacer click aquí, aquí y aquí, con diferentes miradas sobre el personaje.

En este caso, solamente haré mención a la progenie del sacerdote defensor del amor y del sexo homosexual. Se trata de un discípulo directo del famoso, en los ’50, Abbé Pierre, el cura revolucionario francés. Sobre él escribía el P. Castellani:

“Acerca de los santos notorios. Siempre les he desconfiado. En nuestros días de mistificación y catolicismo mistongo son peligrosos. Cada vez que me han dicho «¡Ah, visítelo al P. Baula, el Provincial de los Salesianos, y se encontrará con un verdadero santo, como los santos antiguos…» y lo he hecho, me he encontrado con una falsificación de la santidad.

Hace un año trajeron aquí para oficiar de «Santo» a un francés llamado «Abbé Pierre» y lo pasearon por el país, y después por el Uruguay y Brasil como muestra refulgente de la santidad de la iglesia. Quien lo trajo fue una entidad benéfico-propagandística llamada Emaús. El empresario y garante de la operación publicitaria fue un jesuita llamado Balista, sumamente corto de alcances y (como se vio después) también de honradez.

Balista había ido a Europa expresamente a visitar al Abbé Pierre, y lo había encontrado en una clínica de Suiza internado como «débil mental». Sin embargo lo trajo aquí. Aquí lo llevaron en procesión por todas partes como a imagen de paramento, y él hacía con gran seriedad la comedia del Paráclito encarnado.

Bien: el famoso santo, que fue acatado incluso en la Curia de Buenos Aires, es un caso patológico, al lado del cual el famoso Miguel de Molinos es un gran señor.

Es un caso de encierro, simplemente.

Llegado a Buenos Aires fue llevado de visita al Presidente de la República en su Residencia de Olivos.

Quienes lo presentaron al Presidente fueron una pareja aristocrática de Emaús—y el P. Balista.

Comenzado el almuerzo, el santo se mostró enfermo—de verdad o a fingidillas.

La señora que lo había presentado lo llevó como a un inválido a la alcoba de Frondizi y lo acostó. Frondizi no había llegado todavía…”

La historia sigue, pero mejor la dejamos aquí.

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En 2005, apareció con el título Mon Dieu… porquoi? un libro que consiste en una entrevista que le concedió el abbé Pierre al periodista Frédéric Lenoir. En un pasaje se refiere a su celibato: “Yo elegí muy joven la castidad. Mi vida de monje,  absorbida enseguida totalmente por la ayuda a los más necesitados, me hizo descartar todo tipo de relación amorosa. Pero esto no anuló en absoluto la potencia del deseo, y me sucedió de haber cedido a él pasajeramente, pero nunca dejé que echara raíz”. Con eso nos quedamos tranquilos…

En la reseña a otro de los libros del cura francés, se lee: “No le sorprendería que Jesús haya tenido relaciones sexuales con María Magdalena. No ve ningún argumento teológico mayor que le prohibiese a Jesús conocer una experiencia sexual.

Está convencido, conociendo profundamente la naturaleza humana, que Jesús vivió la experiencia del deseo sexual que ha vivido todo hombre.

El Abate no condena a dos personas del mismo sexo que quieran unirse, como lo hace la Iglesia. Entiende el deseo de los homosexuales de hacer conocer el amor”.

Discípulo y émulo de este señor es el P. Michele de Paolis, a quien el papa Francisco le besa las manos.

¡Estamos cada vez más en el horno, que no deja de subir temperatura!

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Francisco besa las manos de algunos sobrevivientes del llamado “Holocausto”

1 - Francisco besando la mano de Eliezer Grynfeldat

 

Foto: ©LAPRESSE

Francisco besando la mano de Eliezer Grynfeldat

 

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El abrazo de las “tres grandes religiones”

Abrazo de rabino, musulman y Francisco

 

El fortísimo abrazo de tres líderes religiosos -un judío, un cristiano y un musulmán- frente al Muro de Jerusalén marcó el momento cumbre de la última jornada del Papa Francisco en Tierra Santa. Cuando el Santo Padre terminó de rezar en el lugar más sagrado de los judíos, el rabino Abrahán Skorka y el líder musulmán argentino Omar Abboud, salieron a su encuentro emocionados. Los tres hombres se fundieron en un abrazo y un comentario: «¡Lo logramos!». (ABC.es, 26-May-2014)

Francisco-Skorka-Abboud

Imágen, agencia Reuters

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Francisco deposita flores en la tumba de Theodor Herzl, fundador del sionismo.

El papa Francisco deposita una ofrenda floral

 

La agencia judía de noticias adelantaba, AJN, 30-Jun-2014.

Papa Francisco planea tener el gesto de disculparse con Theodor Herzl

 AJN.- En 1904 el líder sionista visitó el Vaticano para pedirle al Papa Pío X que lo ayude a establecer un estado judío moderno en Israel, la tierra histórica de la nación judía, lo cual el pontífice rechazó. Ahora, Francisco planea visitar su tumba en el Monte Herzl en Jerusalem y dejar una corona allí.

 El Papa Francisco llegará a Israel el próximo domingo, donde tiene intenciones de hacer un gesto simbólico de disculparse por una injusticia histórica hecha por el Vaticano hace 110 años, informó el medio israelí Arutz Sheva.

En 1904 el líder sionista Theodor Herzl visitó el Vaticano para pedirle al Papa Pío X que lo ayude a establecer un estado judío moderno en Israel, la tierra histórica de la nación judía, lo cual el pontífice rechazó. Ahora, Francisco planea visitar la tumba de Herzl en el Monte Herzl en Jerusalem y dejar una corona allí, en un signo de disculpas y un pedido de perdón.

La visita del Papa está rodeada por controversias desde su comienzo, ya que empieza con una parada en Belén, controlada por la Autoridad Palestina, en un movimiento calificado por fuentes árabes como un «reconocimiento de Palestina» y algo que ayudaría a «terminar con la ocupación».

Otro punto de contención está alrededor de los informes de que Israel tiene intenciones de entregar el control sobre partes del predio de la Tumba de David en Jerusalem al Vaticano durante la visita. Muchos funcionarios, incluyendo el ministro de seguridad interna, la Oficina del Primer Ministro y el Ministerio de Relaciones Exteriores, han negado estos reportes.

Por otro lado, el alcalde de Jerusalem, Nir Barkat, dijo que «la visita del Papa revelará la capital de Israel como una ciudad moderna abierta a todo el mundo».

JC Sigue leyendo