Conoce a Lutero, “testigo del Evangelio” (Vaticano dixit)

Cristo —dice Lute­ro— cometió adulterio por primera vez con la mujer de la fuente de quien nos habla San Juan. ¿No se murmuraba en torno a El: “¿Qué hizo, entonces, con ella?”? Después, con Magdalena; ense­guida, con la mujer adúltera, que El absol­vió tan livianamente. Así, Cristo, tan piadoso, también tuvo que fornicar antes de morir” (“Propos de table”, núm. 1472, ed. de Weimar II, 107 – cfr. op. cit., pág. 235).

“Es lícito encolerizarse cuando se sabe qué especie de traidores, ladro­nes y asesinos son los papas, sus carde­nales y legados. Le complacería a Dios que varios reyes de Inglaterra se empeña­ran en acabar con ellos”

“Castigamos a los ladrones a espada; ¿por qué no hemos de agarrar al Papa, a los cardenales y a toda la pandilla de la Sodoma romana y lavarnos las manos en su sangre?”

“Debo al papa tanta obediencia como la que le debo al anticristo”

“Destruid la Misa, y destruiréis al Papado”

“toda la Iglesia del papa es una Iglesia de putas y hermafroditas”

“contra las hordas asesinas y ladronas mojo mi pluma en sangre: sus integrantes deben ser aniquilados, estrangulados, apuñalados, en secreto o públicamente, por quien quiera que pueda hacerlo, como se matan a los perros rabiosos”

 “la razón es la grandísima puta del diablo”

 “No admito que mi doctrina pueda juzgarla nadie, ni aun los ángeles. Quien no escuche mi doctrina no puede salvarse”

 “Desde que la tiranía del papa ha terminado para nosotros, todos desprecian la doctrina pura y saludable. No tenemos ya aspecto de hombres, sino de verdaderos brutos, una especie bestial.”

 “Expulsamos un demonio [el papado] y vinieron siete peores.”

 “Le asusta a uno ver cómo donde en un tiempo todo era tranquilidad e imperaba la paz, ahora hay dondequiera sectas y facciones: una abominación que inspira lástima […] Me veo obligado a confesarlo: mi doctrina ha producido muchos escándalos. Sí; no lo puedo negar; estas cosas frecuentemente me aterran.”

Tomado de:

adelantelafe.com

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Sermón Dominical

Del

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del año 2015

Mt 8: 1-13: “La fe en la persona de Cristo”

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Sermón Dominical

Del

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA

(PARA ADULTOS)

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del año 2015

“No hay razón para que un cristiano esté confuso o abatido”

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(PARA JÓVENES)

Sermón del año 2015

“Soldados de Cristo en la lucha contra el mal”

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151. De cara al Paraíso

 

Trees with red apples in an orchard

 

Debiéramos tener una fe en el cielo, tan fuerte y contagiosa como fue la de Santa Dorotea, virgen y mártir de Capadocia, en el siglo IV.

Al comparecer ante el gobernador Apricio, dijo que no quería sacrificar a los dioses, porque creía en un solo Dios verdadero y no quería casarse porque estaba desposada con Cristo. El gobernador la entregó a dos muchachas, Crista y Calixta, que por miedo habían renunciado a la religión cristiana. Se suponía que éstas la convencerían de que hiciera lo mismo, pero resultó lo contrario.

-¿Cómo tenéis tanto miedo a sus amenazas? – les dijo Dorotea-. ¿Qué son todos los dolores y tormentos de esta vida comparados con el cielo y su gozo sempiterno?
Estas y otras ardientes palabras de la mártir, y la santa valentía con que les hablaba, reanimaron el primitivo valor de las dos muchachas y cuando Dorotea tuvo que encararse de nuevo con Apricio, la acompañaron ellas para sufrir  en su compañía el martirio por Cristo.

El gobernador, después de la tortura y los azotes apeló a sus propios argumentos y sugestiones:
-Eres joven y hermosa – le dijo- Tu vida está a tu vista, llena de felicidad, que yo te garantizo con solo que renuncies a esa locura. Sería el colmo de la insensatez escoger la muerte, para estar debajo de la tierra entre los espíritus sombríos y horribles de los muertos.

-No- replicó Dorotea – Yo no iré a esos parajes sombríos. Estaré con mi Amado, Jesucristo, en su delicioso jardín, donde siempre es verano con flores y árboles cargados de olorosos frutos.

Frustradas sus esperanzas, desistió el tirano de su empeño y condenó a las tres a ser decapitadas.

Mientras Dorotea era conducida al lugar de la ejecución, un joven abogado llamado Teófilo, le gritó mofándose de ella:

-Dorotea, acuérdate de mí y mándame un sabroso fruto de tu vergel!

Ella se volvió, sonriendo, y contestó: 

-Sí, Teófilo, me acordaré.

A los pocos minutos, la cuchilla del verdugo coronó su glorioso martirio.

Mientras Teófilo estaba contando, festivo, la anécdota a sus amigos, se le presentó un ángel en forma de niño, con un cesto que contenía tres rosas y tres manzanas olorosas y le dijo:

-Dorotea me manda que te traiga esto en cumplimiento de su promesa.

Y, antes de que se le pudiera preguntar nada, desapareció.

Era invierno. Por consiguiente, entendió Teófilo que las rosas y las manzanas y el mismo misterioso mensajero eran de otro mundo.

Profundamente conmovido, se fue al gobernador para decirle que también él creía en aquel Dios verdadero que Dorotea adoraba. No tardó el joven convertido en reunirse con Dorotea en el paraíso, entrando en él  por la misma puerta del martirio.

Ésta es la leyenda más generalizada.

Pero en su  forma más antigua, la leyenda tiene un  final menos milagroso y espectacular, pero no por eso  menos impresionante. Según esa versión, cuando Dorotea se preparaba para recibir el golpe del verdugo, dio su velo a un niño de seis años que estaba allí cerca, con el encargo de entregarlo a Teófilo. Recibióle éste y lo encontró bañado en una fragancia extraordinaria de rosas y de frutos.  Y si el olfato percibió tan agradable perfume de aquel postrer recuerdo de Dorotea, el espíritu de Teófilo recibió el bálsamo confortante de la fe en el cielo y el valor para arrostrar como ella la palma del martirio.

(Véanse también núms. 184, 387, 586)

150. Gozo eterno

 

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Cuéntase de un monje llamado Félix que pensaba muchas veces qué harían los santos en el cielo y cómo era posible estar allí eternamente sin sentirse cansado de ello.

Una mañana de verano estaba dando un paseo por el campo, cerca del monasterio, cuando oyó una música maravillosa procedente del ramaje de un árbol, encima de su cabeza. Levantó la mirada y vio un ligero y graciocísimo pajarillo, autor de tan deliciosas melodias. La vista y la música de aquella criatura lo llenaron de tanta delicia, que quedó arrobado. Así cautivo, se fue siguiendo al pajarillo que volaha de un árbol a otro, de la colina al valle, cantando sin cesar nuevos trinos, hasta que por fin levantó el vuelo y se perdió de vista.

A distancia oyó el monje la campana del monasterio que llamaba la comunidad a vísperas. Maravillado de que fuese ya tan tarde, volvió Félix a su hogar.
Muy sorprendido, se dio cuenta de que el hermano que le abrió la puerta era nuevo y totalmente desconocido para él. Más asombrado quedó al ver que todas las caras que iba encontrando le eran igualmente desconocidas, aunque todos vestían como él el hábito familiar de la orden. Por fin, perplejo, habló así a uno de los monjes:

-¿De dónde habéis venido todos vosotros?  ¿Y dónde están nuestros padres?  ¡No veo a ninguno de ellos!
El interrogado lo miró, perplejo a su vez, y por toda respuesta lo acompaño a ver el padre prior.

-Dígame usted su nombre -inquirió el prior- y de dónde viene. -Ha sido usted miembro de esta comunidad? Hace ya cuarenta años que estoy aquí de prior y no puedo recordar su cara.

El monje dijo su nombre y contó que había estado escuchando en el campo a un pajarillo maravilloso y seguídole lejos durante horas. El padre más viejo de la comunidad, que estaba presente oyéndolo, se inclinó hacia él y observó:
-¿Ha dicho ustd “durante horas?” ¿Cuál es su nombre en nuestra santa religión?
-Mi nombre es Félix- respondió.
-Espere usted un momento- prosiguió el anciano padre. 
Cogió de un estante un libro antiguo, con cubiertas de cuero, registro de todos los religiosos profesos, muertos en la casa.
-Sí -dijo-; ¡seguro! Con tinta descolorida ya, se lee aquí que hace noventa años un monje llamado Félix abandonó el monasterio sin avisar a nadie, y jamás se ha sabido nada de él.
Al oír estas palabras, Félix cayó de rodillas y dijo en voz alta esta oración :
-Dios mío, te doy gracias, por haberme hecho entender ahora como es posible que pasen mil años como un momento en el gozo de tu divina presencia.
Y dicha esta declaración, cayó y entregó su alma al Señor.

Sólo leyenda, es verdad; pero sirve admirablemente para hacernos entender que el éxtasis -aún en el orden de la naturaleza, como en la admiración de las cosas creadas-, el éxtasis, principalmente en la contemplación de Dios, hace que el tiempo no cuente, mientras dura el arrobamiento. Y en el cielo, el éxtasis de infinito y purísimo deleite será sin interrupción posible, por toda la eternidad.

149. Los justos vivirán eternamente

 

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La siguiente historia nos explica como San Cutberto se sintió llamado por Dios a su santo servicio.
En la ladera de una colina, un pequeño grupo de pastores estaba durmiendo bajo las estrellas. Todos  dormían, menos Cutberto, que vigilaba sus ovejas y velaba orando fervorosamente.

De pronto, rasgando la negrura de la noche, Cutberto vio bajar del cielo una luz, como una procesión de huestes celestiales que cantaban y suave, pero rápidamente, llegaban a la tierra. Sin detenerse en ella tomaron consigo una alma de vivísimos resplandores y emprendieron el retorno, ascendiendo por entre las estrellas, hacia las regiones del cielo.

Cutberto despertó a sus compañeros pastores y les refirió la visión maravillosa que acababa de contemplar:
-El cielo abierto en el firmamento y el espíritu de algún santo introducido allí por un cortejo de ángeles del Señor. Mientras nosotros nos arrastramos por estos riscos oscuros, allá en la Gloria está ese santo contemplando la faz de Dios, bendecido y feliz en compañía del mismo Rey y Redentor, Cristo Jesús.

Los pastores lo oían boquiabiertos y quedaron llenos de admiración y estupor. Y mucho más cuando, a los pocos días, les llegó, la noticia de que el gran santo Aidan acababa de partir de este mundo, precisamente aquella noche en que Cutberto lo había visto escalar triunfalmente la bóveda de las estrellas.

Desde ese día Cutberto tomó la resolución de responder a la divina vocación, ingresando cuanto antes, si podía, en un monasterio para asegurarse el cielo y ser uno más de aquella celeste compañía que había visto.

 

148. Resucitaremos con los mismos cuerpos

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A un alumno del físico y químico inglés Faraday se, le escapó de la mano una taza de plata y fue a caer dentro de una tinaja de agua fuerte. Quedó disuelta, con el disgusto, que es de suponer, por parte del muchacho.

Pero Faraday intervino para rescatar la joya. ¿Cómo? Echó una sal en la tinaja, la cual hizo precipitar en forma de granitos, en el fondo de la vasija, las moléculas de la plata disuelta. Las recogió y mandó fabricar con ellos una taza, mejor o más bonita que antes.

Era la “misma” taza porque estaba hecha del “mismo” material. Así será con los cuerpos resucitados de los justos. Serán los “mismos” cuerpos, aunque no de la misma manera; serán resplandecientes de gloria y sin defecto alguno. Dios puede usar -y de hecho usará- la misma materia, ya que la materia subsistirá siempre, porque es indestructible.

No obstante, lo que hará principalmente que el cuerpo sea el “mismo” será el “alma”, porque tal cuerpo pertenece a tal alma.

Así, la misma alma unida, con la misma misteriosa unión, al mismo cuerpo, hará, que nosotros seamos exactamente los mismos, aunque de diferente manera.

Sermón Dominical

De

LA SAGRADA FAMILIA

(PARA ADULTOS)

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del año 2015

Evangelio: Lc 2: 42-52

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(PARA JÓVENES)

Sermón del año 2015

El amor a la Eucaristía

Toda la charla es una exaltación de la Eucaristía y del amor que le hemos de tener y que Jesús nos manifiesta a través de este sacramento.

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147. Resucitaremos todos el día del Juicio

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El hombre está compuesto de alma y cuerpo, y Dios creó estos dos elementos para que estuviesen unidos. La caída de Adán y Eva trajo el castigo de la muerte que desune el alma y el cuerpo. El alma es incompleta sin el cuerpo; Dios volverá a unirlos para siempre con un milagro universal en el último día del mundo.

La resurrección del cuerpo era, materia de controversia entre los judíos. Los fariseos creían en ella; los saduceos, no. Estos presentaron esta cuestión a Jesucristo, en el templo, durante los últimos días de su vida mortal.

Inventaron un caso posible que -según ellos- hacía aparecer la resurrección como algo descabellado y loco. Nuestro Señor les respondió que estaban en error y enseñó claramente “que los muertos resucitarán”.
(Léase el Evarigelio de San Lucas, 20, 27-38)

146. Conduce al pecado mortal

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Si se repite el pecado venial, y vuelve a repetirse, llega a formar hábito o costumbre, y acaba por conducir fácilmente al pecado mortal.

Cuando Arturo hecho rey -dice la leyenda- se acostumbró a salir a caballo en busca de aventuras.

Un día Merlín le dijo:
-Mañana encontrarás un enano que te desafiará a combatir. Tú lo vencerás. Entonces, mátalo.

Al día siguiente, cuando Arturo atravesaba una selva, el enano le impidió el paso, de pie en medio del camino, blandiendo su espada y desafiándole. Apeóse Arturo y salieron arelucir las espadas. El enano demostró ser un buen espadachín; pero, no obstante; lo desarmó la destreza de Arturo que triunfó en el combate. El enano le pidió merced y Arturo, caballero generoso, le dejo en libertad.

De vuelta, el vencedor encontro a Merlín, quien, moviendo la cabeza, le advirtio.
-Si no matas al enano, él te destruirá en un día no lejano.

Transcurrió un día cuando el enano detuvo su paso nuevamente, Maravillóse el caballero al ver que el enano había crecido una pulgada o tal vez dos. Lucharon ambos con denuedo. La batalla fue mucho mós dura que la vez primera. Pero, al fin, el rey Arturo triunfó tambien. Y también fue generoso y perdonó la vida al ya temible rival.

Diez veces se repitió el encuentro. Y en este tiempo, el enano fue creciendo hasta adquirir la estatura de un hombre normal.

Pero, al fin, en el undécimo día, el enemigo era ya un gigante que se abalanzó sabre el rey, caballero aun, desde; las ramas de los arboles. Mató su caballo y, sin demora, blandió su enorme espada en terrible y dudoso combate. Las fuerzas del valeroso rey vacilaban ya, cuando acertó, de un golpe, a partir en dos el cráneo
del gigante; pero al instante se desplomó también, lleno de graves: heridas y bañado en su propia sangre.

Cuando Arturo volvió en sí. reconoció a Merlin que se estaba curando sus heridas.
De vuelta a su castillo, Merlí explicó al rey que el enano era el pecado, que debe ser vencido y destruido pronto, cuando se nos aparece en sus primeras fases;
de lo contrario su poder va creciendo hasta formar un hábito; y entonces el hábito del pecado venial termina en pecado, mortal.

Milagro parece que el rey Arturo escapara de la muerte. Milagro será que se libre de la muerte del alma, con un pecado mortal, el pecador negligente que, ofendiendo a, Dios continuamente con el pecado venial, se lanza temerariamente a su perdición.
(Véase también no. 603)

Especial de la Epifanía del Señor

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EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

 La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

 Los 3 reyes sabios

 SANTA MISA DE EPIFANÍA DEL SEÑOR O “SANTOS REYES”

145. Evitando todo pecado venial

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Margarita Sinclair, de nacionalidad Francesa estaba empleada en una fábrica de Edimburgo, Escocia, como satinadora. Era aficionada al baile, a los juegos y a la natación y estaba comprometida para casarse. Pero finalmente se hizo monja de las hermanas pobres de Santa Clara. Contrajo una enfermedad y murió de ella a los veinticinco años.

El padre A., sacerdote jesuita, que la conocía bien y que oyó su confesión general antes de morir, declaró que Margarita no había cometido un solo pecado venial deliberadamente en toda su vida.

En realidad había hecho siempre un acto continuo de consagración de su voluntad a su Dios y Señor. Lo patentizó y resumió en la última oración que pronunció en su lecho de muerte.

-Jesús, María y José: yo os entrego todo mi corazón y mi alma.

La hermana que cuidaba a la enferma en aquellos momentos dijo:

-Aquella última oración me causó una impresión profunda. Fue dicha con tal fervor y confianza, que todos creíamos, cuando expiró, que su alma estaba ya en los brazos de Jesús, María y José. 

 

144. El mayor mal, después del pecado mortal

†

Santa Francisca Romana, gran “mística” del siglo XV, tenía el privilegio de ver, a su ángel de la guarda, siempre a su lado, como un hermoso niño de ocho años. Tenía los ojos fijos en el cielo y las manos cruzadas sobre el pecho. Su cabeza irradiaba tal esplendor que la santa podía leer, a su luz, el breviario o un libro cualquiera.

-Si alguien- dice ella – pronunciaba, en su presencia alguna palabra poco conveniente, el ángel se cubría el rostro con las manos. Pero si era ella misma la que caía en algún leve pecado, su ángel se desvanecía de su vista totalmente durante aquellos mementos.

143. El pecado venial ofende a Dios.

Hazte ejemplo y modelo de los fieles, en el hablar, en la manera de obrar con el prójimo, en la caridad, en la fe, en la castidad. (1 Timoteo, 4, 12).

Hazte ejemplo y modelo de los fieles, en el hablar, en la manera de obrar con el prójimo, en la caridad, en la fe, en la castidad. (1 Timoteo, 4, 12).

Cuéntase que San Felipe Neri estaba siempre discurriendo cómo dar ocupación a los niños. Solía hacerles barrer su aposento, quitar el polvo del mobiliario o hacer su cama, y a veces aunque la hubiera hecho él antes.

A algunos les hacía sentarse para leer; a otros, que gustaban mas de usar sus dedos que utilizar su cerebro les empleaba en ensartar cuentas de rosario a en tejer guirnaldas para adornar la estatua de Nuestra Señora.

Sabia que hay muchachos que necesitan un trabajo mas duro para que permanezcan tranquilos y quietos. A éstos les hacía trasladar muebles de un lugar a otro.
Pero todos estaban igualmente contentos y felices, porque para ellos era un verdadero placer hacer cuanto les ordenaba 0 pedía San Felipe Neri. 

Solía llevárselos a dar largos y alegres paseos y excursiones por el monte; organizaba juegos de pelota a de tejos. Jugaba can ellos a toda clase de juegos y jamás, par ningún motivo, permitía que ninguno riñera con los compañeros y dejara, disgustado, el juego. 

A veces ocurría que los muchachos empleaban los ratos de ocio en jugar a pelota en los corredores de la casa del oratorio y contra las puertas de los cuartos con lo cual llegaban no solo a molestar a los infortunados padres; sino incluso a exasperarlos, especialmente al padre Baronio que trabajaba en sus Anales, Y cuando los padres, indignados, salían de sus aposentos para decir a los muchachos que aquello era “intolerable”, y los chicos, por miedo, guardaban silencio, San Felipe salía de su cuarto y les decía:

 -Dejadlos que os regañen cuanto les plazca. No hagáis caso. Continuad jugando tan alegremente como queráis. Lo que importa. es que no cometáis pecado. 

Evidentemente esto era muy duro para los padres pero, sin duda alguna, esto enseñaba a los muchachos a compartir, con San Felipe, la convicción de que el pecado, aun el pecado venial, desagrada a Dios, más que otra cosa cualquiera.

142. Los hombres se hacen su propio infierno

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Dante en su imaginaria visita al infierno, vio que las almas de los condenados estaban castigadas a continuar sumidas para siempre en sus propios pecados y vicios y dolorosas consecuencias, Así los lascivos y deshonestos, que en la vida se dejaron llevar sin freno por la tempestad de la pasión, en lugar de seguir la luz y el dictado de la razón, eran, en el segundo círculo arrebatados y zarandeados, como vil escoria, por violento huracán en medio de una absoluta oscuridad.

Los glotones se arrastraban en pestilente cieno, bajo una helada cellisca, mientras el monstruo Cerbero ladraba horriblemente tras ellos y los despedazaba entre sus afilados colmillos; alga así como en las pesadillas de los que han comido 0 bebido con exceso. 

Los tiranos y crueles eran a su vez perseguidos y cazados par fieros y despiadados centauros.

Los usureros estaban agachados y como pegados a un derroche de pepitas de oro, bajo una lluvia de chispas de fuego que, como copas de nieve, caían sobre sus cabezas, mientras les ahogaba la bolsa de su dinero atada en el cuello.

Hay gente que dice: ¿Es posible que, siendo Dios infinitamente bueno, haya creado,el infierno?  Pero son los hombres quienes, en realidad, crean su propio infierno.  Aun en este mundo, los hombres pueden fabricarse un infierno a su alrededor, abusando de los dones de Dios.

141. Infierno por toda la eternidad

Hoy primero de Enero de 2017  Ortodoxia Católica inicia con la publicación diaria, de un número por día, de un tema de un

CATECISMO GRUESO

(Sexagésimo Segundo Catecismo Grueso)

 

infierno

Se cuenta que un santo, en sueños, oyó a Satanás que se quejaba de Dios, diciéndole:
-Por qué perdonas a las almas que te han ofendido muchas veces. y, en cambio, no me perdonas a mi que te ofendí una sola vez ?
-Me has pedido perdón alguna vez? – repuso Dios.
Después de la muerte – dicen los teólogos -nuestra voluntad no puede cambiar. El que muere odiando a Dios, continuará así necesariamente odiando a Dios.
No querrá ser perdonado, porque así ha muerto, rehusando el perdón de Dios.

Sermón Dominical

Del

DOMINGO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

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Homilía: El nombre de Jesús

Domingo de la Octava de Navidad

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Lc 2: 21)

En la Biblia el nombre equivale a la persona nombrada. La importancia de un nombre le viene por la importancia de la persona a quien representa.

El nombre de Jesús tiene una importancia trascendental, pues como nos dice San Pedro: “No hay otro nombre bajo el cielo por el que podamos ser salvados”.

Ante el nombre de Jesús toda rodilla se ha de doblar, como nos dice San Pablo en su carta a los Filipenses. En cambio, vemos en la actualidad, como consecuencia del modernismo que inficiona la Iglesia, que hay muchos que se niegan a doblar la rodilla ante Jesucristo; con ello están negando su divinidad. Hay muchos que se avergüenzan de ser cristianos; con ello, se ha producido una rendición vergonzosa ante los enemigos de nuestra fe. Y ya sabemos lo que el mismo Jesucristo dijo de los que se avergonzaran de Él: “Aquél que se avergüence de mí ante los hombres, también yo me avergonzaré de él ante mi Padre que está en los cielos”.

Pero frente a tantos apóstatas, también hay cristianos fieles: “Me he reservado 7000 varones que no han doblado su rodilla ante Baal” (1 Re 18).

Cuando yo era joven buscaba el sentido de mi vida y la auténtica amistad. Nada de lo que se me ofrecía me parecía adecuado para llenar mi vida y mi corazón. Los mayores me hablaban de la salud y del dinero; pero eso era totalmente incapaz de llenar mi corazón. Yo seguía buscando hasta que me encontré con Cristo.

Hubo muchas cosas en su vida y en sus enseñanzas que me llamaron la atención y me hicieron comprender que esas sí que podían realmente llenar las ansias de mi corazón. Cosas tales como:

Los hombres buscan sus intereses, en cambio Cristo era totalmente desinteresado y lo único que buscaba era nuestro bien. Cristo, por amor, carga con mis pecados para así librarme de ellos; y no sólo eso, sino que también dio su vida por mí. Yo comparaba el amor que me ofrecía Cristo con el que me ofrecían los hombres.

Cristo me enseñó el sentido de la libertad y de la verdad. Aprendí de Él a aborrecer la injusticia y la iniquidad. Cristo cambió por completo mi vida y mi existencia.

De Cristo aprendí que hay más alegría en dar que en recibir; lo cual es inaudito para el hombre de hoy.

Cuando me encontré con Cristo su persona y su mensaje me aturdieron. Me parecían grandiosos y nuevos. Él fue quien me enseñó el valor de perder la propia vida por amor. Él me enseñó también que son bienaventurados los pobres, frente al modo de pensar del mundo que sólo ama la riqueza. Pude comprobar en mi propia persona que se alcanza mucho más cuando no se tiene nada de dinero. Precisamente por eso he podido hacer ricos a muchos.

También me llamó la atención en Jesús la desapetencia que tenía del poder: “No he venido a ser servido, sino a servir y a dar mi vida en rescate por muchos”. También me sedujo de Cristo su obediencia hasta la muerte y muerte de cruz. ¿Acaso la obediencia es mala? La obediencia es fruto del amor; es el amor lo que da excelsitud a esta virtud. Jesús me enseñó también la verdadera amistad: “Ya no os llamo siervos sino amigos”. Su amistad escapa todo lo imaginable.

Él me libró también del temor a la muerte; pues mi muerte se hace gloriosa cuando se une a la suya. Él también me ofreció vivir una vida totalmente nueva, la suya: “Quien coma mi carne vivirá por mí”…

Santa Misa Dominical

1 de Enero

CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR
Y OCTAVA DE NAVIDAD

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ESTACIÓN EN SANTA MARÍA TRANS TIBERIM
Doble, 2ª clase  – Ornamentos blancos

Con motivo de sangre empieza la vida del Niño Dios, y con misterio de sangre empieza el año civil para el fiel cristiano. Entre los cantares de los ángeles y los pastores de Belén, óyese el lanto del Divino Infante; pues a los ocho días es sometido a esta ceremonia, infamante a la vez y dolorosísima,, de la circuncisión. Con un cuchillo se cortan sus carnes, sello de expiación por el pecado que no debía recibir en su cuerpo el Hijo de María, por no haber contraído, como los demás, la mancha original. Mas quiso parecer, aun en esto, pecador como todo nacido, para empezar a presentarse en el mundo como uno de nosotros. El que había de ser nuestro Mediador, nuestro Redentor y nuestro Restaurador. ¡Qué humildad tan profunda! ¡qué obediencia y sujeción a la ley! Por esta circuncisión te suplico, oh Jesús mío, que circundes en mí todo lo superfluo, todo lo vano, todo lo impertinente, todo lo que a Ti te desagrada y a mí me estorba para allegarme a Ti con perfectísima unión.

Introito. Isai. 9, 6

INTROITUS Isai. 9, 6 Puer natus est nobis, et filius datus est nobis: cujus impérium super húmerum ejus: et vocábitur nomen ejus, magni consílii Angelus. Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabilia fecit. V. Glória Patri. Introito – Nos ha nacido un parvulillo, y nos ha sido dado un hijo: sobre cuyo nombre está el principado, y será llamado con el nombre de Ángel del gran consejo. Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha hecho maravillas. v. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIODeus, qui salútis ætérnæ, beátæ Maríæ virginitáte fœcúnda, humano géneri præmia præstitísti: tríbue, quæsumus; ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus auctórem vitæ suscípere, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum.R. Amen Oh Dios, que, por la fecunda virginidad de María, diste al género humano el premio de la salvación eterna: suplicámoste nos concedas la gracia de ser favorecidos con la intercesión de la misma Virgen, por quien merecimos recibir al Autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. R. Amen.

Epístola

EPISTOLA Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Titum. Tit. 2, 11-15Caríssime: Appáruit grátia Dei Salvatóris nostri ómnibus hominibus, erúdiens nos, ut abnegántes impietátem, et sæculária desidéria, sóbrie, et juste, et pie vivámus in hoc sæculo, exspectántes beátam spem, et advéntum glóriæ magni Dei et Salvatóris nostri Jesu Christi: qui dedit semetípsum pro nobis: ut nos redímeret ab omni iniquitáte, et mundáret sibi pópulum acceptábilem, sectatórem bonórum óperum. Hæc lóquere, et exhortáre: in Christo Jesu Dómino nostro. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a Tito: Carísimo: Se manifestó a todos los hombres la gracia de Dios, Salvador nuestro, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobria, justa y   píamente, aguardando la esperanza bienaventurada, y el advenimiento glorioso del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo: el cual se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos, y purificarnos para si mismo, como pueblo agradable, seguidor de buenas obras. Estas cosas predica y exhorta, en Jesucristo Señor nuestro.

Salmodia

GRADUALE Ps. 97, 3-4 et 2 Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri: jubiláte Deo, omnis terra. V.Notum fecit Dóminus salutáre suum: ante conspectum géntium revelávit justítiam suam.ALLELUIA, allelúja. V. Hebr. 1, 1-2. Multifarie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio. Allelúja. Gradual – Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios: alégrese en Dios, toda la tierra. V. El Señor nos dio a conocer su Salvador; a la vista de las naciones descubrió su justicia. Aleluya, aleluya – V. Habiendo hablado Dios muchas veces a los padres en otro tiempo por los Profetas, últimamente en estos días nos ha hablado por su Hijo. Aleluya

Evangelio

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 21In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 21)En aquel tiempo: Después que fueron pasados los ocho días para circuncidar al Niño, le pusieron el nombre de Jesús, como lo había llamado el Ángel, antes que fuese concebido en el seno materno. Credo.
OFFERTORIUM. Ps. 88, 12 et 15  – Tui sunt cæli, et tua est terra: orbem terrárum, et plenitúdinem ejus tu fundásti: justítia et judícium præparátio sedis tuæ. Ofertorio – Tuyos son los cielos y tuya la tierra: Tú fundaste el mundo y cuanto él contiene: justicia y equidad son las bases de tu trono.

Oración-Secreta

Munéribus nostris, quæsumus, Dómine, precibúsque suscéptis: et cæléstibus nos munda mystériis, et cleménter exáudi. Per Dóminum. Ya que acabas de recibir, oh Señor, nuestras oraciones y ofrendas, purifícanos por la virtud de estos santos misterios y atiende benignamente nuestras súplicas. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Prefacio propio de Navidad

Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar:Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Ps. 97, 3– Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri. Comunión.Todos los ámbitos de la tierra han visto a nuestro Dios y Salvador.

Oración-Postcomunión

POSTCOMMUNIO – Hæc nos commúnio, Dómine, purget a crimine: et, intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce María, cæléstis remédii fáciat esse consórtes. Per eúmdem Dóminum. Que esta comunión, oh Señor, nos limpie de todo pecado, y que por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, nos haga participantes del remedio celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

Especial de la Circuncisión del Señor

CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR

Todo cuanto hacéis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo. ((San Pablo a los Colosenses, III, 17)).

CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR

MISA DEL DÍA (LA CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR)

CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR(*)

Señor en este año que comienza os digo:

 

La Santísima Trinidad apoyada sobre los Tronos.

La Santísima Trinidad apoyada sobre los Tronos.

 

Creo, Señor : fortaleced mi fe;
espero, Señor : asegurad mi esperanza;
os amo, Señor : inflamad mi amor;
pésame, Señor : aumentad mi arrepentimiento.

Os adoro como a primer principio,
os deseo como a último fin,
os alabo como a bienhechor perpetuo,
os invoco como a defensor propicio.

Dirigidme con vuestra sabiduría,
contenedme con vuestra justicia,
consoladme con vuestra clemencia,
protegedme con vuestro poder.

Os ofrezco, Dios mío, mis pensamientos para pensar en Vos,
mis palabras para hablar de Vos,
mis obras para obrar según Vos,
mis trabajos para padecerlos por Vos.

Quiero lo que Vos queréis,
lo quiero porque lo queréis,
lo quiero como lo queréis,
lo quiero en cuanto lo queréis.

Os ruego, Señor,
que alumbréis mi entendimiento,
abraséis mi voluntad,
purifiquéis mi cuerpo y santifiquéis mi alma.

No me inficione la soberbia,
no me altere la adulación,
no me engañe el mundo,
no me prenda en sus redes el demonio.

Concededme la gracia de depurar la memoria,
de refrenar la lengua,
de recoger la vista y mortificar los sentidos.

Llore las iniquidades pasadas,
rechace las tentaciones futuras,
corrija las inclinaciones viciosas,
cultive las virtudes que me son necesarias.

Concededme, Dios mío,
amor a Vos,
odio a mi,
celo del prójimo,
desprecio del mundo.

Haced que procure obedecer a los superiores,
atender a los inferiores,
favorecer a los amigos,
perdonar a los enemigos.

Venza el deleite con la mortificación,
la avaricia con la largueza,
la ira con la mansedumbre,
la tibieza con el fervor.

Hacedme prudente en las determinaciones,
constante en los peligros,
paciente en las adversidades,
humilde en las prosperidades.

Haced, Señor, que sea en la oración fervoroso,
en la comida sobrio,
en el cumplimiento de mis deberes diligente,
en los propósitos constante.

Concededme que trabaje por alcanzar la santidad interior,
la modestia exterior,
una conducta edificante,
un proceder arreglado.

Que me aplique con diligencia a domar la naturaleza,
a corresponder a la gracia,
a guardar vuestra ley y merecer mi salvación.

Que consiga la santidad con la confesión sincera de mis pecados,
con la participación devota del cuerpo de Cristo,
con el continuo recogimiento del espíritu,
con la pura intención del corazón.

Dadme a conocer, Dios mío, cuán frágil es lo terreno,
cuán grande lo celestial y divino,
cuán breve lo temporal,
cuán duradero lo eterno.

Haz que me prepare para la muerte,
que tema el juicio,
evite el infierno,
y alcance la gloria del Paraíso.

Por nuestro Señor Jesucristo. – Amén.

¿Podré yo, como lo aconseja S. Benito Abad en su Regla incomparable,
« Amar a Cristo sobre todas las cosas.
Nihil amori Cbristi praepónere»?

ORACIÓN UNIVERSAL
Para todo lo concerniente a la salvación (Clem. XI).

El blog

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les desea un Feliz y Próspero Año Nuevo 2017

a todos sus seguidores y visitantes.

Hoy 12 de Diciembre de 2016 este Blog Cumple su Octavo Año de Existencia

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12-12-2008            12-12-2016

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¡Deo Gratias!

!Santísima Virgen María de Guadalupe

Ora pro nobis!

Agnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis

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¡Cordero de Dios, que has cargado con los pecados del mundo, ten piedad de nosotros! Dona nobis pacem, danos la paz del corazón. ¡Nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en ti! La inquietud del corazón alejado de Dios no puede ser superada si no es acercado de nuevo a Dios. Nuestro corazón, para que no sea “inquietum”, debe estar corazón a corazón con el Divino Corazón de Jesús.

El Corazón de Jesús, como fue mostrado a Santa Margarita María, como de él fue gran apóstol San Claudio de la Colombière, es un Corazón atravesado, coronado de espinas, con una cruz y una gran llama de amor sobre él. El Corazón de Jesús, naturalmente, es todo uno con la adorable persona de Nuestro Señor.

La devoción al Sagrado Corazón se difundió como una mancha de aceite por toda la Iglesia con las promesas que acompañan a la práctica de esta devoción. El pueblo cristiano ha obtenido de ella beneficios tan grandes que las críticas de los modernistas, que hablan de “devocionismo” y de “sagradocorazonismo”, no han podido eliminar estos beneficios.

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No es pan, es Jesús

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Es el título del libro del padre Paul Cocard (Non è pane, e Gesú, ed. Fede e cultura, Verona 2015). Uno de los signos más visibles de la ruptura con la tradición litúrgica es la introducción de la práctica de recibir la Comunión en la mano, después de 1965, primero localmente en los países nórdicos de Europa y después casi por todas partes en la Iglesia latina.

Este libro “pastoral y militante” es publicado después de algún otro, como los de Mons. Juan Rodolfo Laise y de Mons. Athanasius Schneider. Es una llamada urgente e punzante a la vuelta a la forma tradicional de la Comunión en la lengua, en nombre de la Fe católica.

Lo que era considerado hasta hace poco tiempo una aberración y un sacrilegio se ha convertido en un corto espacio de tiempo en la excepción autorizada por un indulto pontificio de Pablo VI y después, muy rápidamente, en la norma. Como para toda la Liturgia en la misma época, la puesta en práctica de la reforma, la instrucción Memoriale Domini de 1969, comienza recordando el principio inalterable y milenario de la recepción de la Comunión en la lengua para inclinarse al final hacia una práctica inversa difundida ya y, por tanto, para conceder un indulto, no obstante la oposición de la gran mayoría de los Obispos (alrededor del 91%).

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Recordatorio: Asociación por las Almas del Purgatorio

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Este es nuestro recordatorio mensual sobre la Asociación por las Almas del purgatorio. Recordamos que ya no se publican listados y todas las almas enviadas quedan inscritas automáticamente.

La iniciativa de la Asociación por las Almas del Purgatorio (Purgatorial Society) es una iniciativa de Rorate Caeli que lleva ya algunos años en marcha. Tiene un triple destino, por una parte los sacerdotes pueden inscribirse para comprometerse a ofrecer una Misa Tradicional al mes o a la semana por las almas asociadas, por otra los fieles inscriben a las almas de sus seres queridos para que las Misas y oraciones se ofrezcan por ellas, por otro lado los propios fieles rezan también por todas las Almas de la Asociación. Este mes hemos añadido tres nuevos sacerdotes a la Asociación -incluyendo otro Dominico-. En la actualidad hay 76 sacerdotes ofreciendo Misa Tradicional por las almas asociadas, y miles inscritas. Las inscripciones son siempre gratuitas, no hay ningún tipo de finalidad económica -ni siquiera en forma de donativo- en la Asociación.

En el Purgatorio se ama, se ama sin limites, y se arrepiente el alma de tanta ceguera vivida en la vida terrenal. Ellas esperan el consuelo de María y de San Miguel, de los ángeles que acuden en su apoyo, recordándoles que después del sufrimiento tendrán la gloria de llegar al gozo infinito. Allí se pide oración: cuando ellos reciben el amor de los que aun estamos aquí hecho alabanza a Dios, no sólo se consuelan sino que acortan su sufrimiento. Y lo devuelven cuando llegan al Cielo, intercediendo por quienes los supieron ayudar a disminuir sus sufrimientos.

¿Quieres hacer un buen negocio, el mejor de todos?. Une tu alma a las de las almas purgantes, ora por ellas, siente que estás unido a su dolor y las consuelas, mientras ellas adquieren la luminosidad que les permita subir a la Gloria. Verás entonces que los dolores de aquí adquieren un significado distinto, son un trampolín para el crecimiento del alma, te hacen sentirte unido a Dios, trabajando para El. Pocas obras son tan agradables a Jesús y María como la oración de quienes se unen espiritualmente a las almas purgantes. Es un ida y vuelta, un fluir de alabanzas que sube y baja, y que ayuda tanto a unos como a otros.

Oremos por las almas purgantes, porque serán ellas las que intercederán por nosotros cuando tengamos que purificar nuestra alma. Y serán entonces ellas las que nos darán la bienvenida al Cielo, cuando Dios en Su Infinita Misericordia nos conceda esa Gracia.

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Caza de Brujas

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Como quien no quiere la cosa, y en medio de un clima de diálogo -tendiendo puentes y construyendo sínodos-, bajo el manto poliédrico del NO al descarte del más débil, con la cara bien sonriente, preocupación por los más desfavorecidos y el rechazo a los fariseísmos de turno, ha comenzado en el Vaticano la caza de brujas dirigida, estimulada y coordinada desde la sombra por el Gran Líder. Como un McCarthy de pacotilla, el Ojo-Que-Todo-Lo-Quiere-Ver va elaborando su peculiar lista de los que se oponen a su proyectos de destrucción. Como un Saruman de nuevo cuño, va creando cantidades de orcos que engrosen sus ejércitos, con el objetivo de reducir a cenizas toda la doctrina y fagocitar todo lo que suene a dogma.

Muy pocos se atreverán a plantarle cara. Inmediatamente serán avistados por al Gran Ojo. Pagarán cara su osadía. Serán descartados por el Preboste. Al mismo tiempo, todo el que colabore, simpatice o haga coro a los disidentes; todo el que sugiera, esboce o muestre alguna especie de apoyo a los enemigos del César, irá destinado al destierro más inmisericorde, acompañado del desprecio más inhumano. No se les aplicará la comprensión, no serán objeto de diálogo, no podrán defenderse. No tendrán derecho de réplica. Mientras tanto, se van afilando en Santa Marta las hojas de la guillotina como si se tratara de un guiso a fuego lento, llamado a embucharse a la disidencia.

La carta de los cuatro cardenales expresando sus dudas sobre la doctrina bergogliana, ha sentado mal. Ha emberrenchinado a Francisco. Tan acostumbrado a las loas de medios de comunicación y de eclesiásticos empesebrados, tan instalado en la auto-complacencia, y sin el menor deseo de dirigirse a sus hermanos cardenales (como gusta decir cuando se refiere a los otros), se nota que ha dado instrucciones precisas a sus corifeos para que le hagan el trabajo sucio. De esta forma, entre los pelotas naturales, los cobardes, los asustados y los caguetas se va organizando la procesión que lleva bajo palio a la Amoris Laetitia y la Laudato Si, y que expone en la Custodia un video de niños soldados y de okupas, que son el mejor exponente de Adoración actual, en la Iglesia que ha re-fundado Bergoglio.

El que apoye a uno de estos cuatro cardenales dubitantes, será incluido en la lista y su cabeza empezará a sentir el filo de la navaja. Como dicen ahora que ya no estamos en el Renacimiento o en la Edad Media, es de suponer que hablamos de guillotinas y navajas metafóricas, referidas a capelos, oficios, cargos y honores. Por el momento, Francisco no habla, no contesta, aunque algunos hablan y defienden su silencio. Que diga algo el Vito Pinto. Que se desdiga después. Que vuelva a decirlo a continuación. Que arme lío. Que amenace.

Que diga otro tanto el Papamanolis. Veamos las reacciones. Que susurre algún otro purpurado. Observemos las contrapropuestas. Comienza la caza de brujas. Que diga Müller que él no tiene nada que ver con esto. A ver si todos se asustan y se quedan solos estos cuatro pardillos. Y mientras tanto, sigamos destruyendo, que hay poco tiempo.

Me decía Fray Malaquías que en los tiempos próximos (que insiste en que serán muy breves), veremos con horror, pena y asombro la defección de muchos de los que en la primera hora eran más críticos con esta situación. Hemos leído algo esta semana, en dignas plumas otrora muy chillonas. Ya veremos si esto se va confirmando en los próximos meses. Pero desde luego, la confusión irá reinando y el miedo se apoderará de muchos. Que Dios nos asista.

Menos mal que mientras tanto, y lo digo para relajar la tragedia en que vivimos, el Cardenal de Nueva York ni apoya las dubbia de los cuatro, ni las rechaza; ni las comprende ni las discute. Él está en otra cosa. En lugar se pronunciarse sobre las dubbia, se pega un bailoteo con las rubbias.

Con este no habrá caza de brujas.

Fray Gerundio

Tomado de:

adelantelafe.com

Pío Magno

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Se llamaba Eugenio Pacelli y había nacido en Roma el 2 de marzo de 1876, reinando el Beato Pío IX, de noble y catolicísima familia, devotísima a la Santa Sede. Siendo un niño de pocos años los Padres Filipinos de la iglesia que frecuentaba solían verlo todas las tardes arrodillado ante el Sagrario, mirando como un pequeño ángel hacia su Señor y mayor amigo. Por la mañana, antes de ir a la escuela, había servido ya en la S. Misa recibiendo la comunión.

Intimo de Jesús

Se entusiasmaba -dicen sus biógrafos (creo haberlos leído todos o casi todos)- escuchando las narraciones de vida misionera que el tío sacerdote, veterano de Sudamérica, le contaba y comentaba: “Yo también quiero dar mi vida por Jesús”. Después, mirándose sus hermosas manos: “¡Pero los clavos no!”

Tocaba el violín como un niño prodigio y a quien le felicitaba respondía: “¿Que toco? ¡No! Rezo, hablo con Jesús.” Le gustaba enseñar el catecismo y lo hacía con los más pequeños de su palacio con alegría propia y de ellos. Jesús era ya “el Viviente” en su infancia, en su adolescencia pura… Lo llamaban “Pacellino” porque era delgado como el alambre y tenía el rostro afilado con el flequillo en la frente.

¿Y qué puede haber orientado a la consagración total a Dios en el sacerdocio a este angélico joven patricio romano, que amaba la equitación y la música y que algún rostro femenino miraba ya con admiración y al cual respondía él: “Busque en otro lugar, yo soy de Jesús”, si no un amor ardiente, intensísimo a Jesús, el Hombre-Dios?

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Murió Castro: la batalla continúa

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Fidel Castro ha muerto. Rezamos por su alma. Pedimos que la infinita misericordia de Dios, a quien negó, del que abominó y cuyo Santo Nombre procuró, en vano, desterrar del alma y de la tierra de los hombres que padecieron el yugo de su tiranía, le haya finalmente alcanzado. Pedimos, fervientemente, que esa absolución que con tanta arrogancia exigió a la historia -y que ésta le negará para siempre- le haya sido otorgada por el Señor de la Historia.

En estos días de su muerte se han dicho y escrito multitud de cosas, casi todas disparatadas e insensatas, salvo escasas excepciones. Reléveme el lector de intentar cualquier antología de tales dichos; convengo, por cierto, en que esa antología resultaría, a la postre, un acabado muestrario de la estupidez, la hipocresía y la perversidad del mundo contemporáneo. Pero quede el intento en otras manos y en otros ánimos. El mío, mi ánimo, va por otro lado. Personalmente la muerte de Castro ha reavivado recuerdos, ya muy lejanos en el tiempo, pero siempre presentes con una presencia a flor de piel como la de un dolor o la de un amor que no pasa.

No tenía aún veinte años cuando advino al mundo la que se dio en llamar la Revolución Cubana. Me tocó vivirla desde mi puesto de joven militante del Nacionalismo Católico (que así llamamos en Argentina al Tradicionalismo), el mismo en el que sigo ahora y en el que, si Dios me  da su gracia, pienso permanecer hasta el último día. Desde ese puesto puedo decir que aquella generación de los sesenta que soñó, luchó, cantó, mató y murió bajo la fascinación de la Cuba castrista, no fue en absoluto, mi generación. Mis camaradas y yo, los que soñábamos con una primavera en Argentina, fuimos unos verdaderos outsiders, unos extraños. Los aguafiestas de la gran bacanal revolucionaria que transformaría al mundo.

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Los judas (sacrílegos) se suceden

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A mediados del siglo XVIII, una religiosa de la Visitación, de Turín, tuvo una visión tremenda y por demás impresionante. Mientras rezaba devotamente ante Jesús Sacramentado, se le apareció la sagrada Hostia chorreando sangre fresca.

Ni tiempo tuvo para volver en sí, a causa del asombro y del miedo, cuando repentinamente se encontró en el atrio de las dos iglesias situadas al principio de la plaza de San Carlos, y allí oye una algaraza de gente que viene de las calles laterales de la parte que mira a los Alpes. Gritos, voces, aullidos, blasfemias horribles… La chusma, que aumentaba cada vez más, llenaba completamente la plaza.

Empieza una comedia asquerosísima, e inmediatamente después todos se van precipitando por las calles de la derecha hacia el río Po; les sigue una gran oleada de sangre que inunda toda la plaza, y se desliza por las mismas calles hasta perderse en el río, juntamente con toda aquella gentuza, verdaderos demonios.

La monjita, horrorizada, se dirige al Señor, y exclama: ¡“Oh Jesús, sálvanos”! Y Jesús le responde: “Tranquilízate, que la oleada ya pasó. Sábete que todos éstos son los profanadores de mi Sangre Eucarística. Son todos los que, en esta ciudad del Sacramento, pisotean la Sagrada Eucaristía, comulgando sacrílegamente. Son los Judas que se suceden a través de los siglos. Vete, y cuenta a todos lo que acabas de ver”.

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El alma de la filosofía pagana

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Es necesario afrontar este tema antes de ilustrar en el próximo número la confrontación entre paganismo y cristianismo y hacer referencia al renacer del paganismo a partir del humanismo y del renacimiento.

La filosofía antigua conoció épocas de esplendor y de plenitud metafísica con Platón y sobre todo con Aristóteles, aunque tuvieron necesidad de ser perfeccionados profundamente en cierta manera por Sto. Tomás de Aquino. Sin embargo, la filosofía de la paganitas, como sistema religioso politeísta, pluralista y tolerante, no se funda en Aristóteles (el cual, como Platón, no apreciaba la mitología de los dioses del pagus y de los paganos), sino en sus enemigos: el escepticismo de la sofística especulativa y el estoicismo de la amoralidad práctica.

Cuando hablamos del alma de la filosofía pagana, no entendemos por ello la filosofía clásica en su conjunto (antes bien, excluimos a Sócrates, Platón y Aristóteles, que -filosóficamente- se fundaban en la razón y en la voluntad y no en los cultos teúrgicos e idolátricos de la paganitaspara ascender “a lo alto”), sino sobre todo entendemos la sofística, el escepticismo especulativo-teórico, el estoicismo práctico o “ético” y la reacción neoplatónica y post-plotínica al Cristianismo.

En efecto, el politeísmo y la tolerancia religiosa, típicos de Grecia y de la Roma antigua, son fruto de una “filosofía” teóricamente escéptica y prácticamente estoica, y no de la metafísica aristotélica.

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Arrodíllate y besa el suelo

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Queridos hermanos, seguro que muchos de ustedes se sienten preocupados por la situación de la Iglesia y de sus Pastores. No pocos son también los sacerdotes que sufren con dolor la situación del camino que ha emprendido la Iglesia, o mejor, los “frutos” que se están recogiendo después de tantos años de  de continua destrucción de la Sagrada Liturgia y dominio de la permisividad moral y arbitrariedad teológica.

Podemos decir que la Iglesia se derrumba desde sus cimientos. ¿Será a caso necesario que el derrumbe sea total para que el Señor la vuelva a levantar? ¿No es necesario en muchas ocasiones derribar la casa en ruinas para volverla a edificar sólidamente? Antes de la Resurrección, fue necesario que nuestro Señor padeciera la amarga Pasión y muriera crucificado. ¿No vive la Iglesia su propia Pasión?

Muchos son tentados, fieles y sacerdotes, fuertemente tentados. Se preguntan ¿dónde está la verdad? ¿Dónde está lo que la Iglesia ha enseñado hasta ahora, donde la enseñanza de los Santos Padres, dónde la enseñanza tradicional católica? Muchos se hacen la pregunta de dónde está su propia identidad católica. Seremos tentados. No podemos sentirnos fuertes. Nuestra fortaleza está en suplicarle al Señor, en suplicarle constantemente que no nos deje caer en tentación. Nada somos sin el Señor. Nos hundimos sin Él. La Iglesia se hunde porque la gobierna el hombre, que piensa y actúa como el mundo, para agradar al  mundo, para contentar al mundo.

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¿Qué pueden hacer los fieles contra la ‘agenda Kasper’?

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Es una triste verdad que estamos en un momento de gran crisis en la Iglesia. Sin embargo, Dios está con nosotros. Me han preguntado que pueden hacer los fieles para combatir los errores que se propagan a través de la Iglesia. Me gustaría responder con algunas sugerencias:

Debemos crear grupos de verdaderos Católicos, académicos, familias y miembros del clero que extenderán con valentía la verdad Católica, llena sobre todo de enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, la naturaleza, y los mandamientos de Dios

Como un medio para este fin, tenemos que hacer uso de todos los recursos que ofrece el mundo moderno para nosotros. No estemos limitados a la espera de los medios de comunicación para difundir estos mensajes. No tenemos que esperar a que cada pastor a predique desde el púlpito. Debemos abrazar las nuevas formas de comunicación que nos permiten difundir el Evangelio y las enseñanzas de nuestra Santa Madre la Iglesia. Debemos llevar nuestro mensaje a la Internet, publicarlo en sitios web, blogs y redes sociales.

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Meditación: De lo que sucede al alma saliendo del cuerpo

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Para el primer miércoles de Adviento 

PUNTO I. Considera cómo sale sola el alma del cuerpo, y va por aquellas regiones no conocidas sin compañía alguna más que la de sus obras; de manera que aunque esté asistida en la muerte de religiosos parientes y amigos, al salir todos se queda sola, y ninguno la acompaña; y así como entramos solos en este mundo, solos saldremos de él, sin que haya diferencia del grande al pequeño, o del noble al plebeyo, ni del rico al pobre; cada uno irá acompañado de sus obras, las buenas para salvarse, y las malas para condenarse; y los ángeles buenos y malos los seguirán también, para asistir al juicio que ha de hacer Dios de su vida, y la cuenta que les ha de pedir de todas sus acciones. Saca de aquí cuanto te importa atesorar buenas y santas obras para aquel tiempo; y excusar las malas, porque no te sigan para condenarte, la devoción que debes tener con el Santo Ángel de tu Guarda, para que entonces te acompañe y ampare, defienda de todos tus enemigos, y ruégale que te encamine por la senda verdadera de tu salvación.

PUNTO II. Considera cómo luego, sin dar más plazos, va el alma al juicio de Dios a dar cuenta de toda su vida en su rectísimo tribunal (este juicio, según la mas común opinión, se hace en el mismo sitio y lugar a donde cada uno muere, o en otro cercano a él entre el cielo y la tierra). Contempla a Cristo en su tribunal como juez, y a tu alma con su esencia como reo; a los dos lados el Ángel de la guarda y el demonio más abajo, y que allí te piden cuenta menudísima de cuanto has dicho, pensado, imaginado, deseado y obrado en este mundo sin que te valgan excusas, ni llantos, ni ruegos, ni dolor de lo cometido, ni propósitos de enmienda en adelante: mira con atención qué responderás a Dios por tanto número de cargos como entonces te hará, de las gracias que te hizo, de las inspiraciones que te dio, de las ocasiones de ser santo, de lo que dejaste de hacer bueno, y de lo que hiciste malo, y de la tibieza y faltas que cometiste en las buenas obras, tan llenas de escoria que es necesario purificarlas con el fuego: acuérdate que San Bernardo dice de sí, que se halló alcanzado en la cuenta que Dios le pidió en un rapto; y si un tan gran Santo no tuvo qué responder a muchos de sus cargos, ¿qué será de ti en aquel tribunal? Y por tanto saca de esta meditación ajustar ahora con tiempo las cuentas de tu vida con Dios, y enmienda lo pasado, y pídele gracia y tiempo para corregir tu vida y disponerla para el Juicio.

PUNTO III. Considera la sentencia que dará Dios al bueno, y la que dará al malo: al bueno dirá: Alégrale, siervo fiel, y entra en el gozo de tu Señor a gozar el premio de tus merecimientos; y al malo lanzará en el infierno, diciéndole: Apártate de mí, maldito, a penar en el fuego eterno: mira como llegan los ángeles a llevar al bueno al cielo, y Cristo le pone a su lado, y ya con él triunfando al reino de su gloria, bañado del gozo por la dicha felicísima que ha alcanzado. ¡Oh que alegría tendrá por la penitencia que hizo, y por la limosna que dio, y por la obediencia y humildad y las demás virtudes que ejercito y dará por bien empleados todos los trabajos pasados por el gozo y felicidad presente!; y al contrario, el malo será luego arrebatado por los demonios de la presencia de Cristo y llevado y con inexplicable dolor a los tormentos eternos, lamentando su desgracia, y llorando sus engaños, y maldiciendo sus gustos y las pretensiones que tuvo en este siglo, con que granjeó las penas que padece. Saca de aquí grande temor de DIOS y propósitos firmísimos de vivir ajustadísimamente a su santa ley, de no cometer un pecado por todo el mundo y despreciarlo todo por el bien de tu alma, apartando de ti todo lo que te puede apartar de Dios.

PUNTO IV. Carga ahora la consideración sobre lo dicho en estas dos meditaciones, y contempla con atención cuán diferente muerte tendrán los justos y los pecadores, porque a los justos darán grande alabanza las buenas obras en que han gastado la vida, y esperan con su muerte heredar el reino eterno de la gloria, y los Ángeles los asistirán como al pobre y paciente Lázaro para llevarlos al cielo; y como se hallan desarraigados de la tierra, no tendrán la dificultad y sentimiento de dejarla, que tienen los pecadores, antes se consolarán viendo el fin de sus fatigas y el principio tan a la puerta de su descanso; y por el contrario los malos, que gastaron sus vidas en deleites, honras, riquezas y pasatiempos, como se hallan tan amigados en la tierra y barruntan el mal que les espera de su pleito, y ven a la puerta los tormentos eternos y a los verdugos gozosos para ejecutarlos en ellos, estarán angustiadísimos y morirán con dolores y rabias del corazón, empezando desde esta vida los tormentos que han de continuar en la otra. Por eso, dice el Espíritu Santo que es amarguísima la memoria de la muerte a los que tienen paz y concordia en sus riquezas. Supuesto lo cual, y que necesariamente has de morir y tener una de estas dos muertes, y que necesariamente ha de caber una de estas dos suertes, o ir al cielo o al infierno para siempre, saca de esta meditación desamigarse con tiempo de todo lo que te puede detener en este mundo, y vivir en él como peregrino y como ciudadano del cielo: muérete a él antes que mueras, y dispón tu vida de manera que tu muerte sea preciosa en el acatamiento del Señor.

Padre Alonso de Andrade, S.J

Tomado de:

adelantelafe.com

Del Adviento (Catecismo Mayor de San Pío X)

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1) ¿Por qué se llaman Adviento las cuatro semanas que preceden a la fiesta de Navidad?

— Las cuatro semanas que preceden a la fiesta de Navidad se llaman Adviento, que quiere decir advenimiento o venida, porque en este tiempo la Iglesia se dispone a celebrar dignamente la memoria de la primera venida de Jesucristo a este mundo con su nacimiento temporal.

2) ¿Qué propone la Santa Iglesia a nuestra consideración en el Adviento?

— La Santa Iglesia en el Adviento propone a nuestra consideración cuatro cosas:

a) las promesas que Dios había hecho de enviar al Mesías para nuestra salvación;

b) los deseos de los antiguos Padres que suspiraban por su venida;

c) la predicación de San Juan Bautista, que preparaba al pueblo para recibirlo exhortando a penitencia;

d) la última venida de Jesucristo en gloria a juzgar a vivos y muertos.

3) ¿Qué hemos de hacer en el Adviento para conformarnos con las intenciones de la Iglesia?

— Para conformarnos con las intenciones de la Iglesia en el Adviento hemos de hacer cinco cosas:

a) meditar con viva fe y con ardiente amor el gran beneficio de la Encarnación del Hijo de Dios;

b) reconocer nuestra miseria y la suma necesidad que tenemos de Jesucristo;

c) suplicarle venga a nacer y crecer espiritualmente en nosotros con su gracia;

d) prepararle el camino con obras de penitencia, especialmente frecuentando  los Santos Sacramentos;

e) pensar a menudo en su última espantosa venida, y a la vista de ella ajustar a su vida santísima la nuestra, a fin de tener parte en su gloria.

por San Miguel Arcángel

Tomado de:

adelantelafe.com

Breves reflexiones sobre “Misericordia et Misera”

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Pérdida de la gravitas

Fechada  en la Festividad de Cristo Rey, Francisco dio a conocer su Carta Apostólica Misericordia et misera, popularmente famosa desde los mass media por su punto 12, obviamente tergiversado, y según el cual –para esos multimedios- “la Iglesia ahora perdona el aborto”.

Desde luego que este último enunciado es una mezcla de malicia, de fraude y de ignorancia escandalosa, perpetrada por los propagadores de noticias. Entre otras cosas porque no existe un “ahora” eclesial dispensador de perdones opuesto dialécticamente a un supuesto “otrora” negado al perdón.

Lo que sí y riesgosamente viene a decirnos aquel mentado punto 12 es que se concede “a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado del aborto”, contrariando expresamente el canon 1398 del Nuevo Código de Derecho Canónico, que ponía exigencias mayores y más estrictas acordes con la gravedad del crimen cometido.

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Clases de espiritualidad: Tratado sobre el pecado II

 

Clases de espiritualidad. Tema: “Tratado sobre el pecado II”. Padre Daniel Heenan. FSSP. Templo de Nuestra Señora del Pilar. Guadalajara, Jalisco, México. 26 de Noviembre del 2016.

Tomado de:

adelantelafe.com

IMPRESIONANTE MEDITACIÓN: de la Muerte

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Para el primer martes de Adviento 

PUNTO PRIMERO: El Apóstol S. Pablo testifica, que así como todos hemos de parecer en el juicio; para dar cuenta de nuestras vidas, así también está determinado que todos, sin exceptuar alguno, pasemos primero por la muerte, que esta es una verdad tan infalible, que aunque las otras del juicio, infierno y gloria las sabemos por la Fe Divina, que no puede padecer engaño, esta la sabemos por la fe, y por la experiencia que nos muestra que todos somos mortales, y todos morimos, y cada día nos vamos acercando a la muerte, según lo cual el primer punto que se ha de meditar en esta materia es la certidumbre de la muerte, esta es infalible; y tú que estás leyendo esta escritura has de morir infaliblemente, y Dios está mirando el tiempo y el lugar y la enfermedad con que has de rematar la vida, sin que haya en esto réplica, ni apelación: piensa en esto, y mira lo que te conviene hacer para el poco tiempo que has de vivir, y luego da un paso más adelante, y medita que así como es cierto que has de morir, no sabes cuándo, y cómo morirás, porque no tienes día, ni hora segura, y no la tienes, para que no te asegures en alguno, mas estés siempre velando y apercibido, como dice Cristo, para su venida, la cual ordinariamente es cuando no la esperamos. Considera cuanto te importa que te halle el Señor apercibido, y pídele su gracia para no descuidarte ya más en negocio de tan grande monta.

PUNTO II. Considera  lo que advierte San Pablo, y es que no has de morir más que una vez, y si esta se yerra, no es posible remediarla: si pierdes una pretensión, puedes ganar otra en la que repares; y si una acción te sale mal, puedes restaurarla en otra; pero los yerros de la muerte no tienen reparo, ni hay como soldarlos o enmendarlos: piensa por una parte cuánto importa el morir bien; pues de la buena muerte depende la vida eterna, y conforme te hallare Dios en aquel trance has de quedar para siempre; y por otra mira cuántos riesgos hay en la muerte, y que los muy santos como san Hilarión, después de setenta años de soledad y penitencia, y San Arsenio después de cuarenta, temblaron al pasar aquel puerto, y se hallaron alcanzados de cuenta, y que si se yerra, no tiene remedio; y pues la buena muerte depende de la buena vida, trázala de manera en el acatamiento de Dios, que te dé firme esperanza de alcanzar lo que deseas, y puedas entonces antes gozarte que temer.

PUNTO lll. Considera qué cosa es morir, cómo precede la enfermedad, que es como la batería que va enflaqueciendo el muro para caer, las medicinas y dolores, las angustias y sobresaltos que se padecen en aquel trance; luego cómo poco a poco se van disminuyendo los sentidos, los ojos se quiebran, los oídos se entorpecen, el gusto se pierde, el tacto falta, la memoria no recuerda, el entendimiento se oscurece, y el corazón padece mortales congojas, y todo el hombre tiembla y se enfría, y los miembros quedan yertos como se llega su fin, y últimamente se desata el alma del estrecho vínculo que ha tenido toda la vida con el cuerpo, y queda exánime, frío y helado, y es desposeído de todo cuanto tenía en este mundo, honras, riquezas, parientes, amigos, criados y conocidos, y sale del mundo desnudo, como entró en él: esto es morir, y esto ha de pasar por ti. Contempla cuán grande yerro es gastar los días de tu vida en allegar riquezas y honras caducas y perecederas, que tan presto te han de dejar, y te has de hallar sin ellas cuando más las habías menester; y pide al Señor gracia para buscar las inmortales, y atesorar las eternas, que son las verdaderas, y que nunca te han de dejar.

PUNTO IV. Considera lo que te ha de suceder después de la muerte: mírate a ti mismo difunto, tan sin sentido como si fueras una piedra, que si no te mueven, no puedes moverte; cómo luego tratan de enterrarte, y echarte fuera de tu propia casa; mira cómo te amortajan con la vestidura más vieja y pobre que dejaste, y toda la hacienda la reparten entre sí los parientes; cómo te ponen sobre un paño en el suelo, o por grande honra en una caja, que te cubren con otro paño funesto y dos o cuatro luces a los lados con un santo Cristo en medio: aplica el oído a los responsos que te dicen, y a los clamores que dan las campanas por ti; mira luego cómo vienen los clérigos, te llevan a enterrar cantando letanías, y acabados los oficios te lanzan en la sepultura en compañía de los otros difuntos, y luego te cubren de tierra, y la igualan con un pisón de madera, o con una losa de muchas arrobas, y te dejan y se van a comer, y a cenar, y a dormir, y a negociar, y tú te quedas allí en aquel lóbrego y estrecho aposento, y poco a poco te van olvidando, como si no hubieras sido; da un paso adelante, y vuelve a mirarte de allí a ocho o quince días, y te hallarás tal, que no te atrevas a mirarte hirviendo de gusanos con un hedor intolerable: esto eres, y en esto has de parar, y este es el fundamento de todas las torres de viento que levantabas de tus estimaciones, y para este cuerpo apercibiste tantos regalos, y por él diste tantos pasos: este es el fin y paradero de todos; estudia en este libro, mírate en este espejo, y saca desengaño para conocer la verdad, y despreciar cuanto el mundo adora, y mira lo que quisieras haber hecho entonces, y haz lo que quisieras haber hecho cuando mueras.

Padre Alonso de Andrade, S.J

La fe traicionada por lo “políticamente correcto”

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Es indudable que la demolición del Catolicismo constituye una de los fines perseguidos tenaz y concordemente por el progresismo clerical y por el pre-poder demo-oligárquico. Su acción corruptora aparece, en efecto, animada por la aspiración a suplantar la Verdad divina con un vacuo filantropismo que, por su propensión al compromiso, resulta útil a la realización de proyectos niveladores del dominio mundial masónico.

* * *

La vergonzosa condescendencia patente en el seno de los vértices eclesiásticos por las peores figuras y manifestaciones del secularismo contemporáneo induce a considerar fundadamente que nuestro tiempo está destinado al cumplimiento de las palabras proféticas y amonestadoras con las cuales la Virgen Santísima en La Salette y en Fátima señaló a Roma como centro de una apostasía universal, apta para prefigurar la venida del anticristo.

En este cuadro alarmante, que autoriza a reavivar el propósito luciferino de un socavamiento de los presupuestos dogmáticos y morales de nuestra santa Religión, se sitúan ,a título puramente ejemplificativo, el elogio del laicismo y la descarada apología de Lutero, que plantean Bergoglio y, más en general, la mentalidad conciliar contra el Magisterio tradicional de la Iglesia.

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No condenar, ni condonar

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Romano Amerio hace la radiografía de nuestros días:

El mundo civil, que llevaba la impronta de la religión en las costumbres y en la legislación, ha borrado en casi todas partes la huella cristiana: adopción del divorcio y el aborto; legalización de la sodomía y de las relaciones incestuosas; iniciación a las prácticas anticonceptivas introducida por el Estado a la escuela, progresivo desconocimiento de los derechos nacidos de las desigualdades entre los hombres; secularización total de los colegios, la educación, la prensa, el calendario y las obras en tiempos llamadas de misericordia; profesión constitucional del indiferentismo religioso y del ateísmo como base de la comunidad civil; o reducción de los actos públicos de religión a una ritualidad meramente civil frecuentada por creyentes y no creyentes.[1]

En ese contexto es bien sabido que la despenalización del aborto se ha extendido como reguero de pólvora especialmente en los antiguos países de raíz cristiana, y desde ellos, las organizaciones promotoras del aborto lo promueven y buscan su despenalización en todos los demás países muchos de los cuales ceden para contentar las voces que lo reclaman, querer despenalizar el aborto criminal porque son muchas las mujeres que lo reclaman es una aberración y no lo convierte en bueno.

«El problema del aborto provocado y de su eventual liberalización legal ha llegado a ser en casi todas partes tema de discusiones apasionadas. Estos debates serían menos graves, si no se tratase de la vida humana, valor primordial que es necesario proteger y promover”.[2]

La Iglesia siempre ha condenado el aborto como un homicidio a través de los Padres de la Iglesia, Doctores, Romanos Pontífices y Concilios.

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Obsesión por la vida

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Pero nosotros predicamos a Cristo, piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles (1 Corintios, 1, 23)

¿Qué tendrá el Evangelio de la Vida que le sienta fatal no sólo al mundo, sino también, y no en menor medida, a amplios sectores de la Iglesia? Es muy revelador que el mundo le haya ido arrebatando a la Iglesia amplios campos de acción, como el de la caridad (a la que el mundo ha rebautizado como solidaridad) por disputarle a ésta el monopolio de la bondad, del que gozó en exclusiva durante muchos siglos.

Revelador incluso que la Iglesia no haya retrocedido ni un palmo en ese campo, sino que por “sintonizar” con el mundo se haya limitado a adaptarse a la nueva denominación. ¿Y cuál ha sido la táctica de la Iglesia en la defensa de la vida? Pues maravíllense, como va frontalmente contra el sentir del mundo, la mayor parte de la alta jerarquía de la Iglesia, evita comparecer en la batalla con que la ha retado el mundo en este campo. Efectivamente, el mundo detenta el monopolio doctrinal sobre la vida y la familia, sin que la Iglesia haya puesto en juego todo su peso para combatir esa monstruosidad. Mientras el Estado en todo el mundo que llaman desarrollado lucha frontalmente contra la vida y contra la familia, la respuesta de la Iglesia es tan tenue, tan sutil, tan prudente y tan timorata, que causa rubor en muchos católicos. Y en otros, escándalo.

¿Y eso por qué? Pues porque la mayoría del alto mando de la Iglesia, que se codea con el alto mando del Estado, cree que si por guardar la ropa ha de dejar de nadar (¡es sólo una cuestión táctica!), así ha de ser: porque de ese modo se evitan roces  con ese Estado que lucha frontalmente contra la vida. Tacto pastoral lo llaman. Blanquean el nombre y así preservan la pulcritud de su conciencia.

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Meditación De la Sentencia que pronunciará Cristo en el Juicio Universal

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Meditación para el Lunes de la primera semana de Adviento

Punto I. Contempla con los ojos del alma y mira como si lo tuvieras presente aquel dilatadísimo lugar lleno de hombres de todos los estados, que han concurrido al Juicio universal, y en medio de ellos a Cristo en su trono de majestad, y delante su Cruz Santísima más resplandeciente que el sol; como el peso fidelísimo de aquel recto tribunal, a la Reina de los ángeles a su lado, acompañada de coros de vírgenes y santas, a los santos y predestinados a la mano derecha, a los ángeles asistiendo al Soberano Juez como cortesanos suyos; y que habiéndose visto brevemente las causas de todos, la infinita Sabiduría y poder de Dios, pronunciará que sean allí publicadas por la sentencia en primer lugar en favor de los buenos, mirándoles con rostro amoroso y diciendo: “Venid, Benditos de mi Padre, a poseer el reino que está a aparejado para vosotros desde el principio del mundo, porque tuve hambre, y me disteis de comer, etc.”. Donde has de ponderar la alegría que causará esta sentencia en los corazones de los predestinados, y los parabienes que les darán los ángeles y la honra y gloria en que se verán en presencia de todo aquel senado de los hombres que ha habido en todos los siglos del mundo, y cada uno será tan conocido de todos, como si él solo fuera juzgado aquel día, ordenándolo así la sabiduría divina para gloria de los buenos y tormento de los malos, los cuales rabiarán de envidia, y maldecirán su desventura, viéndose desechados y afrentados, aumentando su dolor la gloria de los bienaventurados; y pide al Señor gracia para vivir de tal suerte que seas de los escogidos, y no de los reprobados.

Punto II. Considera parte por parte y palabra por palabra el tenor de esta sentencia. Venid del trabajo y de la penitencia, y de la humildad y tribulación al descanso y a la honra y a la corona de la gloria. Benditos, porque ahora participareis de los los bienes deseables, cumpliéndose colmadamente todos vuestros deseos: de mi Padre, como hijos adoptivos suyos y herederos de su gloria: a poseer el reino, no a verle y gozarle por algún tiempo, como estuvo Adán en el Paraíso, sino a poseerle y tenerle como vuestro eternamente, porque os tiene aparejado desde el principio del mundo. ¡Oh Suerte dichosa y bienaventurada! ¿Qué trabajo o penitencia se puede imaginar, que no se pase con gusto en esta vida, por conseguir una dicha tal y sin fin en la otra? Saca de aquí propósitos firmísimos de hacer penitencia, y seguir con todas tus fuerzas las pisadas y ejemplos de los santos, para merecer después ser su compañero en el juicio y en la gloria.

Punto III. Considera que dada la sentencia en favor de los buenos, como está dicho, trocara Cristo su rostro, de apacible y amoroso en severísimo y espantoso; y mirando a los malos con ojos sañudos, hablándoles con voz terrible, y de furor, les dice: “Apartaos de mí, Malditos, al fuego eterno, que está aparejado para Satanás y sus ángeles, porque tuve hambre, y no me disteis de comer, etc.” en que tienes mucho que pensar, así en el sentimiento que causará esta sentencia en sus corazones, que será dolorosísimo y terrible sobre cuanto se puede decir, como en el apartamiento de Cristo, en que los priva de su vista y compañía para siempre, y en la maldición que les echa, y con ella el colmo de todos los males y miserias que les pueden venir, y en el fuego a que los envía, en que cifró todos los géneros de tormentos que hay en el infierno, y en la compañía de los demonios, que es otro linaje de tormento no menor que los referidos; y últimamente en la duración de estas penas, que no es por número de años limitado, sino eterna y sin fin en término, para Siempre; carga la consideración sobre todo esto, y mira qué fin han tenido sus delicias, honras y opulencias, y como dio fin la farsa de este mundo, y empieza su tormento que nunca se acabará. Y qué dolor, y sentimiento tendrán entonces, viendo por cuan poco pudieron trocar su suerte en celestial y gloriosa, y por dar pasto a sus gustos y apetitos la perdieron; y saca firmísimos propósitos de procurarla tú ahora con todas tus fuerzas, y comprarla á cualquier precio por grande que parezca, y no dejes de ponderar con San Crisóstomo, que hace Cristo aquí mención de las obras de misericordia que se ejercitan con los prójimos, no porque haya de darles por ellas solas la gloria, sino porque son raíz de grandes bienes, por cuanto a los que las practican da el Señor muchas gracias y auxilios, con los cuales los va enderezando a la bienaventuranza, de que has de sacar grande afecto a esta virtud de la misericordia para que mediante ella merezcas la bendición de Cristo el día del Juicio.

Punto IV. Considera el remate de aquel juicio, en que dice Cristo, que pronunciada esta sentencia, irán los buenos a la vida eterna, los malos al suplicio eterno. Contempla como desde un lugar alto la procesión tan ordenada de aquella celestial congregación de ángeles y hombres vestidos de resplandor, coronadas las sienes con guirnaldas y coronas, con palmas en las manos, acompañando a Cristo que vuelve triunfador, cantándole motetes, y cánticos de alabanza: mira cómo se abren los cielos, y entra aquel triunfo en la gloria, para eterna felicidad, y son recibidos del Eterno Padre con inexplicable fiesta y alegría, y colocados en sus sillas para eterno descanso; y vuelve juntamente los ojos a los malaventurados, y mira cómo se abre la tierra, y descubre sus entrañas hasta e abismo, y de aquel volcán brotan furiosas llamas y espesísimo humo, que llega hasta el cielo, y luego cae aquella masa de los condenados de hombres y demonios, dando aullidos, voces y gemidos amarguísimos sin orden ni concierto, en eterna confusión: y mira como entran en aquel estrecho lugar lleno de hediondez y de tinieblas palpables, y se cierra como turquesa, apretándolos sin piedad y dejándolos sin esperanza de ver más la luz del sol, ni tener alivio en sus tormentos. Coteja un lugar con el otro, y la suerte de unos con la otra, y contempla despacio la diferencia que hay entre la de los predestinados y condenados, y mira lo que te conviene hacer ahora para alcanzar aquella, y no caer con esta; y habiendo pensado esto despacio, da un paso más adelante y vuelve de allí a ocho días á mirar el mundo cómo está en su soledad cubierto de ceniza en profundo silencio sin alma viviente, el cielo cerrado con sus dichosos moradores, la tierra asimismo cerrada  y en su vientre el infierno con todos los condenados y una losa de mil leguas encima, y que así ha de perseverar eternamente: mira qué se hicieron los imperios y las grandezas y noblezas y los altos linajes y las opulencias de los poderosos; todo pasó como sombra , y este es el mundo que tanto brilla en los ojos de los mortales. ¡Oh Señor, y qué engaño y que locura ha ocupado el corazón humano! Dadme vuestra gracia para que siga la verdad y lo desprecie todo por serviros y gozaros eternamente en vuestra gloria.

Padre Alonso de Andrade, S.J

Tomado de:

adelantelafe.com

Mons. Bialasik: ¡Habla la verdad! ¡No tengas miedo!

Entrevista por Adelante la Fe

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Monseñor Cristóbal Bialasik, Obispo de Oruro, Bolivia, nativo de Polonia y religioso de la Sociedad del Verbo Divino, además de su responsabilidad como Pastor de esa diócesis en el Altiplano de Bolivia, es el Presidente de la Fundación Vida y Familia de la Conferencia Episcopal de Bolivia, y un gran defensor de la cultura de la vida.

Adelante la Fe se honra en publicar -como ya lo hicimos cuando el Obispo Bialasik decretó la prohibición de la comunión en la mano en su Iglesia diocesana, así como otras informaciones relativas al mismo- esta entrevista en la que el prelado se refiere fundamentalmente a la céntrica misión de un obispo católico que es la de proclamar la Verdad ante todo.

¿Cómo puede un obispo hoy defender con eficacia la Vida?

En primer lugar un obispo debe ser un hombre consciente del problema que existe en el mundo entero: constante ataque de los políticos y las distintas ideologías que atentan a la vida y dignidad del hombre. No puede dudar en su responsabilidad como ministro de Dios. Dios es Dios de vivos y no de muertos (Cf. Lc 20.38). Por eso, el obispo como padre espiritual de todos los que viven en su jurisdicción, debe protegerlos y resguardar la vida de cada uno de ellos desde la concepción hasta la muerte natural. Tiene que defender la vida en todas las etapas de su desarrollo, con eficacia y convicción usando todos los medios posibles a nuestro alcance para lograr el objetivo. Tiene que ser valiente, no puede tener miedo. Debe ser seguro de su fe y de la verdad que enseña. No puede dudar, a pesar de los ataques de la cultura de la muerte. Debe enseñar con firmeza la Palabra de la Vida y dar testimonio de ella por medio de los sermones, conferencias y ejemplos de vida. Debe ser profeta. Enseñar a sus sacerdotes, agentes pastorales y todo su rebaño confiado a su cuidado, con firmeza, valentía y heroísmo misionero. La base de la firmeza es nuestra fe y constante unión sacramental y espiritual con el Señor. Por medio de oración constante Dios nos dará las gracias necesarias para vencer al mundo.

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Las misas indignas, peor que el canibalismo de niños

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Existe un fenómeno muy extendido, principalmente entre los amantes del mirar para otro lado, que podríamos definir como un minimalismo respecto a la exigencia de dignidad de la Santa Misa. Parecería que mientras se pueda presumir que la misa celebrada es válida, todo lo que allí ocurra es una anécdota, que podrá gustarles más o menos, pero que en absoluto tiene efectos vejatorios sobre nuestro Señor, como si el hecho de que “el Señor baja” fuera un aval de aceptación divina de lo allí ocurrido.

No soy muy dado a las revelaciones privadas, pero releyendo “La vida oculta de la Virgen María”, de la beata Ana Catalina Emmerich, sobre la que ya escribí en otro artículo, he encontrado un pasaje que realmente debería hacer reflexionar a muchos. Sólo recordar que sobre la base de las visiones de este libro se pudo encontrar arqueológicamente la casa de la Santísima Virgen.

Tras haber hablado de una visión que tuvo sobre los “servidores de las estrellas”, una secta que desvirtuando las profecías sacrificaba niños llegando al canibalismo, Ana Catalina nos cuenta lo que vio sobre Jesús cuando la Santa Misa “se realiza indigna y pecaminosamente”:

“Y entonces llevó mi mirada muy lejos alrededor y ante mi alma se presentó algo todavía mucho más cruel que aquel sacrificio de niños, al ver a Jesús mismo cruelmente sacrificado de muchas maneras sobre el altar cuando el santo misterio se realiza indigna y pecaminosamente. Vi que la Sagrada Hostia yacía en el altar como un niño Jesús vivo y que sacerdotes indignos y degenerados lo atormentaban y lo troceaban con la patena. Aunque realizaban válidamente el misterio, su misa parecía un feroz asesinato.”

Lo ven, queridos amigos, no puede uno contentarse con que “baja el Señor”, y mientras eso pase lo demás es periférico. La Misa, aún siendo válida, parecía un feroz asesinato peor que el canibalismo de los niños. Y eso que eran Misas tradicionales. Las misas indignas son un atentado directo contra Nuestro Señor. Toda precaución y esfuerzo por asistir o celebrar un culto con la dignidad requerida es poca.

¿Qué nombre le pondría Ana Catalina a lo que vemos hoy en tantas iglesias que rayan lo grotesco?

Miguel Ángel Yáñez

Tomado de:

adelantelafe.com

Meditación Del Juicio Universal

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Primera semana de Adviento

Deseando Cristo nuestro Señor, como dice San Gregorio, hallarnos dispuestos para su venida, nos despierta y previene con la memoria y temor de su juicio, y de la cuenta tan estrecha que ha de pedir en aquel día a todos los hombres de sus vidas, para que el temor de aquel día nos refrene para no ofenderle, y avive el entendimiento, y fervorice la voluntad para servirle, y disponernos en esta primera venida, en que viene a visitarnos tan manso y humilde, para que le recibamos dignamente, y siguiendo ahora sus pisadas, no experimentemos después la terribilidad de su juicio, y por esta misma causa nos le predica la Iglesia en el principio de Adviento, y con el mismo intento pondré en el principio de este libro las meditaciones que pertenecen no solo al juicio final, sino a todas las postrimerías del hombre, para mover su voluntad al temor santo de Dios y al dolor de los pecados y enmienda de toda la vida, que es el primer paso que debe dar en la vida espiritual, y el arado, como dice San Pedro Crisólogo, con que se han de arrancar los cardos y espinas de los pecados, y limpiarse la tierra de nuestras conciencias de las malezas delos vicios, para que reciba y fructifique en ella la semilla de la palabra divina.

MEDITACION I

Para el primer domingo de Adviento

PUNTO PRIMERO. Considera las señales espantosas que precederán a este día último y final del mundo, como preceden en los hombres cuando se llega a su fin, hallándose cercanos a la muerte, las cuales, dice Cristo, que serán tales, que los hombres se quedaran secos y pasmados de puro temor, porque los mismos cielos se turbaran y perderán su curso, y el orden y concierto que han guardado hasta entonces, y desconcentrado aquel reloj, por el cual se rige y gobierna todo el mundo, el también se desconcentrará, y los elementos sintiendo su fin se alterarán, batallando entre si terriblemente, el mar se embravecerá rompiendo sus lindes, y saliendo furiosamente de sus términos, sumirá en su abismo a cuantos en aquella ocasión le navegaren, los aires bramaran horriblemente y con tan gran furor, que trastornaran los montes, y sepultaran las ciudades; la tierra temblará y abrirá sus entrañas por muchas partes, y sepultará vivos a los hombres, y arruinará todos  sus edificios, y las fieras buscarán los poblados, y los hombres las cuevas de los brutos y fieras para guarecerse en ellas y ninguno hallarán seguridad; las estrellas se desencajarán de los cielos y caerán sobre la tierra, como cuando se sacude un árbol y cae la fruta en el suelo; y últimamente el fuego contra su propio natural caerá de su región, y abrasará toda la tierra, y cuanto la hermoseaba y había de valor en ella, dejándola por todos partes cubierta de funesta cenizas. Considera que tal será el día, cuando su víspera es tan espantosa y tremenda y que sentirán los hombres que se hallaren vivos en aquel tiempo, y que sentirás tú, que con un trueno de las nubes te cubres de temblor y temor? Contempla el mundo desnudo de esta apariencia, y manifestando lo que encierra en su seno, que todo es un poco de polvo y cenizas, mira en que pararon sus honras, sus dignidades, sus riquezas, sus delicias, sus ciudades, jardines y paraísos, y aprende a despreciar  lo que vale tan poco, y apreciar solamente lo entero y verdadero, que nunca se ha de acabar.

PUNTO II. Considera que, estando el mundo en este silencio, acabada la farsa que ahora se representa, y vuelto a su primera desnudez, asomara por lo alto un arcángel, como dice el apóstol San Pablo[1],y dará una voz como la trompeta, llamando a todos los hombres a juicio, la cual será tan poderosa, que por virtud divina resucitará a todos los difuntos, juntando sus cuerpos y uniendolos con sus almas en un momento, en que los congregará en el valle de Josafat; no mires esto como muy distante, sino como si ahora sucediera y lo vieras, y hallarás presente a todo, pues infaliblemente has de ser uno de los que han de oír aquella voz, y levantarse de los sepulcro para ir a juicio; mira cuan solos se levantan los que andaban acá muy acompañados, como acabada esta comedia, todos son iguales, como ya no hay riquezas, ni deleites, ni poderíos, ni posesiones, ni grandezas, ni diferencias alguna entre noble y el plebeyo, ni entre el amo y el criado, como solo les acompañan sus obras y las que quisieran haber hecho entonces, mira cómo se levantarán los malos, feos, tristes, miserables, pobres y sin remedio, atiende a sus llantos y a la penitencia que hicieras, si les fuera concebida una hora de tiempo de cuantas ahora gastan vanamente, y luego vuelve los ojos a los buenos, y míralos salir de los sepulcros, hermosos como el sol, bañados de gozo y alegría, dándose mil parabienes por la penitencia que hicieron en este siglo, y las buenas obras en que emplearon los días de su vida, y pues necesariamente has de ser de uno de los dos gremios, logra el tiempo que Dios te concede, y resuélvete en su acatamiento a dejar la vida ancha, que lleva a la perdición, y abrazar con todas tus fueras la estrecha, que es el camino de la vida eterna y verdadera.

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Vídeo promocional visita Mons. Schneider. ¡Difúndelo!

Estamos a dos semanas de la visita de Mons. Schneider, animamos a todos nuestros amigos a hacer el esfuerzo necesario para estar con él ese día, y mostrar así su apoyo a los pocos valientes que hablan como muestra de cariño y devoción filial. Recordamos que el día 5 es el último día para inscribirse a el almuerzo, una ocasión a la que no puedes faltar.

Más información aquí.

Tomado de:

adelantelafe.com

Sermón Dominical

Del

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

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Para ver el VIDEO clic sobre la imagen

Homilía: La alegoría de la caverna

I Domingo de Adviento

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Lc 21: 25-33)

A caballo entre los siglos V y IV antes de Cristo, el filósofo Platón trasladó a sus obras la alegoría o mito de las cavernas. En ella, unos hombres que estaban encadenados en una cueva veían pasar unas sombras por fuera de la misma, creyendo que toda la realidad exterior a la cueva se reducía a eso: sombras. Hoy días, hay muchos, tanto en la sociedad civil como en la religiosa que, engañados por falsos maestros y profetas, piensan que lo único que existe en la realidad son sombras.

La sociedad moderna vive en un mundo irreal y engañoso. La sociedad civil, mediante la manipulación de las masas, es engañada por las oligarquías corruptas. Oligarquías que han despojado a la sociedad de cualquier ética humana y ha convertido a sus miembros en robots para que sean fácilmente manipulables. Una sociedad que ha legitimado la inmundicia y el vicio y que persigue la verdad y la virtud. Ciudades que en otros tiempos fueron gloriosas, son ahora antros de corrupción gobernados por analfabetos corruptos.

En la sociedad moderna religiosa la situación no es muy distinta. Una Iglesia gobernada por una jerarquía que en su mayor parte ha apostatado. Al apostatar, ha dejado de alimentar a sus fieles con el alimento de la Palabra de Dios. El pueblo católico sigue practicando una religión (quien todavía practica) que ya no es la religión auténtica heredada de Jesucristo y transmitida fielmente por la Iglesia de siempre….
…………

Cuando Platón habla del final de este mito, dice que uno de los encadenados logró soltarse y salió fuera de la cárcel; pudiendo comprobar que la realidad era muy diferente a la que le habían enseñado. Entonces volvió dentro para enseñárselo así a los demás; pero éste no fue creído, sino que lo persiguieron para matarlo. Hoy día, el hombre ha caído en tal grado de servilismo, adoración y sumisión, que no es otra cosa que manifestación de estar diabólicamente poseído. Ya no se cree en el testimonio de los santos, sino en la palabra engañosa de los falsos profetas, que no son otra cosa sino enemigos de Dios.