Oración por la beatificación del Sumo Pontífice Pío XII

 

ESTAMPA-ORACIÓN-BEATIFICACIÓN

 

Los santos de antes no usaban gomina

0x1

Ha causado bastante bronca la noticia de la pronta canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII. A mí me ha molestado muy poco o, mejor dicho, nada. La proliferación de santos de las últimas décadas produjo una oferta tal que mis posibilidades de demanda ha sido totalmente superada. Por otra parte, tanta abundancia habilita la duda acerca de la calidad de los últimos santos. Es lo que pasó con las corbatas. Antes eran todasMade in Italy, y ahora los son Made in China, aunque las etiquetas continúen afirmando que son de seda. Y del mismo modo en que sigo prefiriendo las dos o tres corbatas italianas que tengo, así también le sigo siendo fiel a los santos mártires de los primeros siglos y a algunos santos medievales, y trato de evitar incorporar a mis devociones santos manufacturados en China, o en Polonia.

Fuerza es reconocer que esta significativa variación en el mercado fue obra del Polaco Magno. Hasta su llegada al solio apostólico, las canonizaciones eran muy raras. Pasaban años sin que hubiese alguna y significaban un acontecimiento verdaderamente importante para la Iglesia. Juan Pablo II, en cambio, convertido encanonizador serial, no dejó pasar mes, o semana, sin proclamar algún santo o algún beato. ¿Por qué lo hizo? Muchas cosas podrán decirse, y hemos dicho desde aquí, sobre él, pero ciertamente no era un improvisado ni un ignorante, como ha sucedido con pontífices más recientes. Yo arriesgo dos hipótesis: creyó buenamente que poniendo de moda a los santos, y sobre todo a santos contemporáneos, ayudaría a que el mundo y la Iglesia fueran más santos, o bien, las canonizaciones le aseguraban plazas repletas de bote a bote en las que saciar sus ansias de multitudes y su posibilidad de hablar y ser escuchado por millones de personas. No logró, como salta a la vista, el primer objetivo, aunque sí logró el segundo, pero le sirvió solamente para aumentar su histrionismo y ejercer sus dotes actorales aunque, sinceramente, no creo que esto fuera su objetivo. Creo que Wojtyla tenía la firme convicción de que hablando a multitudes y apareciendo en millones de televisores iba a ayudar a convertir al mundo.

El incremento descontrolado de canonizaciones produjo varias consecuencias, algunas de ellas saludables, como la discusión teológica acerca de la infalibilidad de las canonizaciones, la cual ha sido seriamente cuestionada por teólogos de la talla de Gherardini y de Ols. Sobre este tema ya hemos hablando suficientemente en este blog y no volveremos sobre él. Sin embargo, parece oportuno destacar algunos aspectos notables de los santos de cada época lo que -vale decir-, equivale a preguntarse por los criterios de santidad que la Iglesia ha utilizado a lo largo de su historia.

Pareciera que los santos canonizados o que reciben culto público por parte de la Iglesia, han respondido a las necesidades de cada época. O, dicho de otro modo, cada época ha entronizado a aquellos santos que mejor respondían a sus expectativas. Y me parece encontrar dos grandes modelos de santidad: aquel que se impone desde los inicios mismos del cristianismo hasta la Reforma, y el segundo, desde ese momento hasta nuestros días y que, estimo, cambiará nuevamente con el bergoglismo.

Resulta claro que en los primero quince siglos de la Iglesia, la virtud que se esperaba de los santos y lo que de ellos se exaltaba era la fe o, en todo caso, las virtudes teologales. No significa esto que no se hiciera caso de las virtudes morales, pero éstas estaban subordinadas y en un segundo plano. A nadie se le ocurría canonizar o rendir culto a alguien porque había sido muy paciente o muy casto. E insisto, no es porque se despreciara estas virtudes, sino porque se las consideraba obvios fundamentos sobre los cuales edificar las virtudes verdaderamente importantes y propiamente cristianas y sobrenaturales: la fe, la esperanza y la caridad.

Veamos algunos casos. Los primeros mártires fueron considerados los campeones de la fe. Su muerte era el testimonio más elevado de la fe en Jesucristo, y todo el resto de las virtudes que se señalaban en ellos -por ejemplo, la pureza y castidad en grandes mártires como Inés o Lucía- estaban en relación directa con la fe. Es decir, su castidad no era lo más importantes -las vestales eran tan vírgenes como ellas-, sino que era importante porque testimoniaba la entrega de la propia virginidad y, con ella, de la propia vida en razón de la fe depositada en el Señor.

Un caso análogo sucede con los Santos Padres. No se buscaba en ellos virtudes morales en las que, en algunos casos, estaban medio flojitos, sino su gran defensa de la fe expresada en la doctrina ortodoxa. San Jerónimo no era precisamente una persona mansa y humilde. Sus arrebatos de cólera epistolar contra San Agustín y San Basilio, por ejemplo, dan muestra de un carácter irascible, como así también sus abundantes malas palabras -era más boca sucia que el Cura Brochero, aunque las decía en latín- que aparecen en sus cartas. Y no digamos nada de las descripciones pormenorizadas de las ondulantes y seductoras bailarinas romanas que aún recordaba después de décadas de residencia penitente en Belén y que describe en sus escritos.

0x2

¿Y qué decir de San Cirilo de Alejandría? Fue al concilio de Éfeso con una patota –literaliter– de más de cincuenta monjes egipcios para enfrentar a Nestorio y a los suyos. Como los legados pontificios no llegaban, decidió comenzar él mismo el concilio, y lo hizo apretando de todos los modos posibles a través de sus monjes, con sobornos y violencia, a los Padres Conciliares y a las influyentes personalidades civiles a fin de que condenaran las doctrinas nestorianas, cosa que, efectivamente, sucedió. Y Cirilo es santo y doctor de la Iglesia. Ciertamente, no lo es por su heroicidad en las virtudes morales, sino por su firmeza al servicio de la doctrina y por su valentía demostrada en defensa de la verdad católica. Es decir, por su fe.

Ocurre lo mismo con muchos de los santos medievales. Santa Clotilde, esposa de Clodoveo, el primer rey cristiano de los francos, tuvo la misión de concentrar en sí la idea de la Francia católica, pues debido a su insistencia fue que su esposo, y con él todo su pueblo, se convirtieron a la fe. No tengo dudas de la piedad de esta santa mujer, pero recordemos que fue hija de Chilperico II de Burgundia (un soberano bárbaro en el sentido pleno del término), su tío Gundebaldo asesinó a su padre y ahogó a su madre además de provocar el exilio de su hermana. Finalmente, sus hijos terminaron matándose entre ellos para heredar la corona de Clodoveo. En este ambiente familiar, nada propenso al cultivo y estímulo de las virtudes morales, resulta difícil pensar en Clotilde como una santa al estilo de Santa Margarita María o de Santa Faustina. Ella fue una mujer fuerte en la defensa de la fe frente al paganismo y al arrianismo, a punto de tal de convencer a su esposo y de hacerlo bautizar por San Remigio.

San Canuto, o Knud el Santo, fue rey de Dinamarca y quien convirtió a su reino al cristianismo en el siglo XI. Muere asesinado por sus propios súbditos, los campesinos de Jutlandia, que no querían acompañarlo en una expedición militar contra Inglaterra cuyo trono pretendía ocupar. El pobre Canuto era bastante ambicioso, cruel y tendría varios vicillos más. Sin embargo, fue canonizado en 1101. El motivo no fue, una vez más, su heroicidad en la práctica de las virtudes morales, sino su fe, más allá de sus defectos que, al parecer, eran notables.

Veamos todavía un caso más. San Vladímir de Kiev, definido por su biógrafo Volkoff como fornicator maximus, no era precisamente un dechado de virtudes. Sin embargo, a él se debe la conversión al cristianismo de los pueblos eslavos y por eso es un gran santo de la Iglesia católica, tanto de la romana como de la ortodoxa. Ciertamente, después de su conversión, habrá cambiado de vida -y esto lo narran sus biografías-, pero todos sabemos que los hábitos, a no ser por un milagro, no desaparecen automáticamente después de una confesión, o de un bautismo. Necesitan ejercicio y desarraigo lo cual no sé hasta qué punto habrá sido el fuerte de Vladímir. Su grandeza estriba, como la de San Canuto y la de tantos otros, en haberse decidido por la fe de Cristo y contra el paganismo en el cual había nacido y al cual pertenecía, con todo lo que eso significaba. Y Dios seguramente lo premió con su visión por este acto, más allá que en lo moral no hubiese sido un ejemplo.

Pero con la Contrarreforma la cosa cambia. Los jesuitas, aunque no sólo ellos, comienzan a vender una santidad de moralina en la que se impondrán con fuerza las virtudes morales por sobre las teologales. Y aparece entonces, por ejemplo, San Luis Gonzaga, novicio de esa congregación, que era tan pero tan puro que no miraba a su madre y a sus hermanas para evitar tentaciones contra la castidad. Y por el estilo serán las vidas de San Estanislao de Kostka o de San Juan Berchmans. No dudo en absoluto de la santidad de estos jóvenes; lo que sostengo es que el motivo de su elevación a los altares, tal como se desprende de sus biografías, fue la heroicidad en el cumplimiento de ciertas virtudes morales. Seguramente, ejercitaron muchas virtudes más y en grado sumo también las teologales, pero la suya, mal que les pese, es presentada como una santidad de moralinas.

Veamos otro caso. Se cuenta de San Francisco de Sales que era tan pero tan piadoso que, cuando fue consagrado obispo, hizo promesa de rezar el rosario durante todos los pontificales que le tocara celebrar, en medio de tan aburridas ceremonias.  Así que, para seguir su ejemplo, a rezar el rosario durante la misa… No digo que no haya que rezarlo durante los sermones, siempre tan aburridos, largos y exasperantes, pero la misa es un poquito más importante que el rosario, me parece, y mucho más lo es para quien la celebra, y mucho más aún si el tal es un obispo. Y como este hecho salesiano, las hagiografías y comentarios nos presentarán al santo doctor de Ginebra como el más pacífico y dulce de entre los hombres, bastante alejado de los berrinches de San Jerónimo, de las patoteadas de San Cirilo y de las ferocidades de San Canuto. Resulta claro que los criterios de santidad y de canonización cambiaron rotundamente. Una vez más insisto: creo que todos ellos son santos y gozan de la visión del Cordero Inmaculado, pero convengamos que son santidades distintas o, al menos, distintamente presentadas.

pope-plane

Hasta aquí algunos hechos que pueden ser comprobados históricamente. Ahora, un poco de pre-visión. Bergoglio es un puntero del conurbano bonaerense, aún cuando se vista de blanco. Para mantener su popularidad y adhesión no puede repartir planes trabajar, como hacen sus colegas. Va a repartir entonces bergoglemas y gestos populistas, sospechosamente ayudado por los medios de comunicación. Y aquí un paréntesis: resultan sugerentes algunos datos de la última semana: se anunció con bombos y platillos la gran humildad del papa que había hablado con Alitalia a fin de que no le pusieran una cama en el avión que lo conducirá a Río y que prefería salir de Fiumicino para no complicar a la gente despegando desde Ciampino. Todo el mundo dijo, claro, ¡Qué humilde! ¡Qué desapegado de los lujos! ¡Qué diferente a sus antecesores! Pero resulta que el papa Benedicto tampoco tenía cama en su avión y siempre salió de Fiumicino. Se trató de una mentirilla pontificia que -tarde-, fue aclarada por el jesuita Lombardi, y que no repercutió en los medios.

Y es sugerente también que quienes conocieron a Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires lo detestan. Públicamente se ha despachado ya varias veces el P. Marcó, que fue su vocero durante años, desde su programa de televisión y, en privado, varios arzobispos, obispos que no revistan precisamente en las filas de los conservadores. Y con ellos, muchos de los curas que lo conocieron y padecieron en la arquidiócesis porteña. No es el caso de dar nombres o relatar anécdotas, pero les aseguro que son varias. Sólo así se entiende un dato aparecido en los diarios los últimos días: de los 42.000 jóvenes argentinos que asistirán a las JMJ en Río, sólo 2000 son de la arquidiócesis de Buenos Aires. Era de suponer, en buena lógica, que de allí deberían haber sido un grupo mucho más numeroso, no sólo porque, en general, las parroquias porteñas cuentan con mayor poder económico, sino porque están mucho más cerca de Brasil que los puntanos o que los salteños, y porque se trata de agasajar a su ex-ordinario. A fin de cuentas, el único que sigue lavando y zurciendo zoquetes papales parece ser Mons. Taussig, acompañado del P. Ianuzzi y de los curas del IVE que están temblando por la que se les viene, o la que se les vino más bien y no saben todavía cómo anunciarla…

0x3

Cerrando el paréntesis y volviendo al hilo del post, Bergoglio nunca promoverá, me parece a mí, la canonización de santos como Domingo Savio o María Goretti, tan fuera de lugar en la sociedad contemporánea, porque el mundo se le reiría en la cara. No sería extraño entonces que comenzara una campaña de canonización de santos populares, suspendiendo si fuera necesario los debidos procesos e inaugurando un fast trackpara ellos, mientras que los santos regionales o de cabotaje, deberían esperar su turno y pagar los más onerosos peajes correspondientes.  ¿De qué otro modo interpretar si no, la canonización de Juan XXIII? No cumpliendo aún los requisitos canónicos -le faltaba un milagro-, el papa decidió canonizarlo porque se le cantó. ¿Qué impide, entonces, que esto se le haga costumbre? Aunque ganas no le faltarían, no creo que lleguemos a Santa Gilda de la Bailanta o a San Nicolás Landoni y los ciento noventa y tres mártires de Cromañón, pero podría sorprendernos con Angelelli o con las monjas irlandesas, con algún laiquillo pacifista de San Egidio o con algún cocalero boliviano muerto por la DEA.

Parece exagerado lo que digo, pero cada día nos damos cuenta de que la patética realidad del personaje está superando la ficción. Es esto lo que sucede cuando los hombres menores acceden a los puestos para los que no fueron hechos: nunca deberemos subestimar su incapacidad.

Como decía el Dante: Sempre la confusion delle persone, principio fu del mal della cittade.

Tomado de:

http://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/

¿Un monumento dedicado a San Miguel Arcángel?

Tradicionalmente se representa a San Miguel Arcángel así, revestido con armadura:

San Miguel Arcangel -Guido

Su arma, una espada:

san_miguel_arcangel

san-miguel-arcangel-estandarte-10054-MLM20024352086_122013-O -Crop

En otras ocasiones con una lanza:

arcangel michael jpg

El pasado 5 de julio, Francisco y Benedicto XVI, inauguraron juntos una estatua de San Miguel Arcángel, con una altura de 5 metros, está situado en los jardines de Vaticano. Hasta allí, todo bien.
Estudiemos de cerca esta estatua : San Miguel está representado como un bello y joven efebo, enteramente desnudo o casi, más cercano a las estatuas de Apolo que a una representación tradicional del jefe de los arcángeles, generalmente revestido de una armadura, lo que es lógico pues San Miguel es el jefe del ejército celestial. Esta estatua, diabólicamente sensual, está venciendo a otro, parcialmente revestido con lo que parece ser el resto de una armadura.  Ambos reposan en una base con forma de globo terráqueo, en la que se inscribe una cita en latín con las palabras de Cristo de que las puertas del infierno no prevalecerán contra su Iglesia. Curiosamente,la lanza del vencedor está orientada no hacia el vencido sino hacia el globo terráqueo.

Nueva Sección

Espíritu Santo

Hoy martes de Pentecostés ve la luz esta nueva sección, dedicada a una herejía que ha logrado infiltrarse en la Iglesia con el fin de debilitarla desde el interior, esta herejía está disfrazada con piel de oveja por lo que parece católica, pero no lo es, este movimiento proviene de la herejía y el fenómeno se ha extendido en toda la Iglesia Católica, como un incendio, hablo del Movimiento de la Renovación Carismática «Católica» en el Espíritu Santo.

Renovación Carismática Católica

Renovación Carismática Católica

Para ir a la nueva sección, ir a la página de Reflexiones.

ó clic en este enlace.

LA PASIÓN DE LA IGLESIA

Non-Praevalebunt

Estos días que conmemoramos y revivimos la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, también conviene reflexionar sobre un acontecimiento paralelo que encontramos en las Sagradas Escrituras y en las profecías de diversos visionarios y místicos. Hablo de la Pasión de la Iglesia. Sabemos que la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, tendrá que sufrir una Pasión parecida a la de Nuestro Señor en los últimos tiempos, porque conviene que la Iglesia, la Esposa de Cristo, padezca lo mismo que padeció Nuestro Señor, para identificarse hasta el extremo con Su Divino Esposo. Por tanto, la Iglesia tendrá que ser traicionada por los que están dentro; condenada y humillada públicamente; azotada hasta ser desfigurada; crucificada; y finalmente enterrada. Sólo después de estos terribles sufrimientos llegará la verdadera restauración de la Iglesia, su Resurrección.

Esto es lo que dice el artículo 677 del Nuevo Catecismo sobre la Pasión de la Iglesia:

La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4).

Reflexionando sobre los acontecimientos de la Pasión de Nuestro Señor ahora en la Semana Santa, he visto un paralelismo con los tiempos que nos han tocado vivir, porque creo que estamos entrando en lo que el Señor llamó “la hora del poder de las tinieblas” (Lucas 22:53). Naturalmente no corresponde la duración los tiempos; la Pasión de Nuestro Señor duró desde el jueves santo por la noche hasta el viernes a las 15:00, y la Pasión de la Iglesia puede durar bastantes años. Pero sí vemos que la sucesión de acontecimientos sigue el mismo orden y la misma lógica en ambas historias. Veamos por partes en qué sentido podemos decir que la Iglesia está a punto de entrar en su Pasión.

La entrada triunfal en Jerusalén

El Domingo de Ramos Jesucristo, montado en un burro, entró triunfalmente en Jerusalén, la ciudad donde tenía que padecer y morir cinco días más tarde. En la década de los 50 la Iglesia se encontraba aparentemente en un momento glorioso, a tan sólo diez años del cataclismo. En los años 50 la Iglesia estaba en plena expansión misionera por todo el mundo; tenía un ejército disciplinado y eficaz de sacerdotes y religiosos que trabajaban y oraban por el triunfo de la fe católica; los fieles por lo general practicaban y vivían su fe con una intensidad encomiable; la Iglesia era gobernada con mano firme por un Papa valiente y santo; la doctrina católica era predicada en todos lugares (parroquias, colegios, universidades) sin ambigüedades ni concesiones a los gustos modernos; y las herejías eran duramente reprimidas dondequiera que surgían.

El Papa Pío XII en la Pascua Florida de 1956

El Papa Pío XII en la Pascua Florida de 1956

Pero como no es oro todo lo que reluce, dentro de la Iglesia ya había un cáncer. Hasta que no se encuentre en fase de metástasis, un cáncer no se manifiesta; se queda a veces en espera, y de pronto ataca y se extiende por el resto del cuerpo. En la primera mitad del siglo XX, tras la derrota del modernismo por parte del Papa San Pío X, los enemigos internos de la Iglesia no desaparecieron, sino que más bien hibernaron. Mientras se ocultaban, esperando su oportunidad, la Iglesia prosperó, y muchos creían que la Iglesia estaba en el umbral de una segunda “era dorada”, fuera de cualquier peligro. Con la elección de Juan XXIII los modernistas clandestinos obtuvieron lo que necesitaban; recuperar la legitimidad dentro de la Iglesia, y reorientarla a su gusto mediante un concilio. Pío XI y Pío XII habían tanteado la idea de convocar un concilio ecuménico, pero le habían desaconsejado sabiamente sus cardenales. Esto es lo que dijo el Cardenal Billot a Pío XI en 1923 acerca de convocar un nuevo concilio:

La existencia de profundas diferencias en medio del episcopado mismo no puede ser ocultada…  [Ellos] corren el riesgo de dar lugar a discusiones que serán prolongadas indefinidamente…  [un concilio puede ser] manipulado por los peores enemigos de la Iglesia, los modernistas, quienes ya se están preparando, como ciertas indicaciones muestran, a producir la revolución en la Iglesia, un nuevo 1789.

Cardenal Luis Billot (1846-1931)

Cardenal Luis Billot (1846-1931)

En los años 50 muy pocos católicos de a pie se imaginaban el desastre que ocurriría en la siguiente década. El cambio fue tan repentino y tan tremendo que pilló por sorpresa a la inmensa mayoría de fieles. Los católicos no se prepararon para resistir el embiste del modernismo de los años 60, porque no se lo esperaban, a pesar de las profecías que hablaban de una apostasía general. El Domingo de Ramos los apóstoles tampoco se esperaban que en tan poco tiempo la situación daría un giro tan espectacular, a pesar de que el Señor les había profetizado sobre lo que tenía que ocurrir. Mientras el Señor entraba a Jerusalén, Judas ya maquinaba contra su Maestro y el Sanedrín buscaba la manera de acabar con Él. Mientras el pueblo cantaba y recibía al Señor con palmos de olivos, el Demonio preparaba su jugada. El triunfo tiene un peligro enorme; la sensación intoxicante del éxito nos ciega ante los peligros que acechan.

La traición.

La traición de Jesucristo por Judas fue pactada con los líderes del Sanedrín el miércoles santo y consumada el jueves santo. El precio: treinta monedas de plata. La traición de la Iglesia Católica fue pactada en agosto de 1962 y consumada durante el Concilio Vaticano II (1962-1968). El precio: la asistencia en el Concilio de unos observadores representando la iglesia rusa (y de paso la KGB). Para un análisis del desgraciado Pacto de Metz, en mi opinión el acontecimiento que definió el rumbo que tomaría la Iglesia hasta nuestros días, leer este artículo. En Metz, al optar por callarse ante el mal más terrible del momento, el comunismo, la Iglesia traicionó a cientos de miles de mártires y a su deber sagrado de denunciar el error, con la ironía añadida que el Concilio, en palabras de Juan XXIII, quería dar respuesta a los problemas más acuciantes del hombre en el mundo moderno. ¿Qué problema era más acuciante entonces que el comunismo? Lejos de disiparse el peligro del comunismo, en los años 60 el comunismo estaba en plena expansión, y muchos vaticinaban que era inevitable que finalmente lograra su objetivo de conquista mundial. Con lo cual la necesidad de denunciarlo y combatirlo era aún más urgente. En 1937 Pío XI había denunciado sin paliativos el comunismo en su encíclica Divini Redemptoris. Mientras los Padres conciliares se reunían en Roma, ese “sistema de esclavitud de masas… intrínsicamente perverso”, en palabras de Pío XI, oprimía bajo una tiranía diabólica a una cuarta parte de la población mundial.

Las herejías del apóstata Concilio Vaticano II. Foto 1

Concilio Vaticano II (1962-1965)

630px-Communist_star.svg

Papa Pío XI_Papa Pío XI

Los obispos católicos y el Papa a la cabeza, tienen el deber de advertir a los fieles de los peligros que amenazan a los cristianos, sobre todo en lo que toca la doctrina. Aunque el comunismo se plasme en un sistema político, antes de que triunfe la Revolución, primero tiene que corromper las almas con sus múltiples errores. En la década de los 60 errores intrínsicos al comunismo, como son el igualitarismo, el colectivismo, y el evolucionismo, estaban seduciendo a muchos católicos, entre ellos miembros del clero. Un obispo, entre otras cosas, es como un centinela, que vigila desde una atalaya. Donde vea herejías y falsedades debe desenmascararlas para proteger las almas de los fieles a su cargo. El Señor le pedirá cuentas si decide mirar para otro lado. El profeta Ezequiel da esta terrible advertencia a los centinelas negligentes que se duermen en su puesto y no dan la alarma cuando se acerca el enemigo:

Pero si el vigila ve que amenaza la espada y no toca el cuerno, si el pueblo no es avisado y llega a matar la espada a alguien del pueblo, ése será segado debido a su pecado, pero le pediré al centinela cuenta de su sangre. (Ezequiel 33:6)

A los dos meses de rubricar este pacto con los “ortodoxos”, que en realidad no eran más que títeres del régimen soviético, arrancó el Concilio Vaticano II, el escenario de un choque violento entre dos visiones completamente opuestos de la Iglesia. Por un lado estaban los conservadores, los obispos que aún conservaban la verdadera fe católica tradicional; y por otro lado estaban los progresistas que deseaban una completa renovación, no sólo en la estructura de la Iglesia, sino también en su doctrina y en su liturgia. Al contar con el apoyo de dos Papas liberales, primero Juan XXIII, y después Pablo VI, la victoria de los progresistas era un fait accompli. El grupo de obispos conservadores, reunidos en el Coetus Internationalis Patrum, hizo todo lo posible para mitigar los daños, pero las fuerzas modernistas estaban mejor organizadas y contaban con medios superiores.

Juan XXIII con Vitali Borovoi y Vladímir Kotliarov, dos observadores de la Iglesia ortodoxa rusa que participaron en el Concilio Vaticano II

Juan XXIII con Vitali Borovoi y Vladímir Kotliarov, dos observadores de la Iglesia ortodoxa rusa que participaron en el Concilio Vaticano II

Paulo VI se quita la tiaraEn medio del Concilio Vaticano II, Pablo VI depuso solemnemente su tiara.

El mundo aplaudió el Concilio y los católicos se encontraron de pronto con una Nueva Misa. Esta Nueva Misa antropocéntrica transmitía perfectamente la nueva religión del Hombre, y significaba el impío matrimonio de la Iglesia con las falsas religiones. Sin una liturgia fiable donde refugiarse de los errores que inundaban la Iglesia, la mayoría de fieles hizo una de dos cosas; o abandonó su fe o la acomodó a los tiempos. Desde los púlpitos se predicaba todo tipo de herejías, sin que las autoridades eclesiales hiciera nada por impedirlo. La doctrina se corrumpió y la moral también. ¡Fuera la mortificación y la disciplina ascética! Ahora hay que darse gusto al cuerpo. Y ante un camino más fácil, la mayoría de los católicos lo prefirieron al camino estrecho y angosto de la moral tradicional. Así se cumplió lo que advirtió San Pablo:

Llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. (2 Timoteo 4:3-4)

Pablo VI 1969 - bt_10ago11_img01

El papa Pablo VI publicó el 3 de abril de 1969 la Constitución Apostólica Missale Romanum, la cual supuestamente promulgaba el Novus Ordo Missae

La nueva misa

La nueva misa

La condena

El viernes santo de madrugada Jesucristo fue condenado a muerte por el Sanedrín, la máxima autoridad religiosa de Israel. En 1988 Monseñor Lefebvre y Monseñor Antonio Castro-Meyer fueron excomulgados por consagrar a cuatro obispos sin permiso del Papa. La condena del Señor fue una farsa, con falsos testigos incluidos. Todo fue un complot destinado a quitar en medio a Aquel que amenazaba el status quo de los líderes religiosos del momento. Caifás y su gente querían seguir mandando, imponiendo sus “tradiciones de hombres”, recibiendo honores del pueblo por su “devoción”. No tuvieron la humildad necesaria para doblar la rodilla ante Dios-hecho-hombre, a pesar de haber visto con sus propios ojos como Lázaro había salido de la tumba cuatro días después de su muerte.

Monseñor Marcel Lefebvre y Monseñor Antonio de Castro Mayer

Monseñor Marcel Lefebvre y Monseñor Antonio de Castro Mayer

Ordenaciones Episcopales (Econe, 30-junio-1988)

Ordenaciones Episcopales (Econe, 30-junio-1988)

Juan Pablo II no podía soportar la idea de que él había traicionado la Tradición de la Iglesia al proseguir con el camino marcado por sus predecesores; la colegialidad, el ecumenismo y el dialogo interreligioso. La denuncia de estos dos obispos ante el acto sacrílego de Asís, donde dos años antes había convocado a representantes de todas las falsas religiones para rezar por la paz, le había dolido mucho, y había marcado una línea roja entre él y los tradicionalistas. Juan Pablo II se encontró ante un dilema. Era evidente que los tradicionalistas eran buenos católicos, que la persecución desatada contra ellos bajo Pablo VI era una iniquidad, y que sus peticiones eran justas. Sin embargo, si otorgaba libertad para decir la Misa Tridentina, tácitamente daba la razón a los que criticaban la Misa nueva; si admitía que los tradicionalistas tenían razón en cuestiones doctrinales, se descalificaba a sí mismo. En esta situación la opción más cómoda era la excomunión de los rebeldes, y fue la opción que escogió el Papa. Esta excomunión fue otra farsa, porque ni siquiera se sostiene según el nuevo código de derecho canónico, promulgado cinco antes por el propio Juan Pablo II. En el artículo 1323 de dicho código dice lo siguiente:

No queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringió una ley o precepto: … quien actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un grave perjuicio, a no ser que el acto fuera intrínsecamente malo o redundase en daño de las almas.

Juan Pablo II en Paraguay 1988Juan Pablo II en Paraguay 1988

El acto sacrílego de Asís, en el año 1986

El acto sacrílego de Asís, en el año 1986

Durante la homilía de las consagraciones episcopales Mons. Lefebvre dijo explícitamente que obraba por necesidad, en una situación excepcional de crisis en la Iglesia, para asegurar la continuidad del auténtico sacerdocio católico. Aunque Mons. Lefebvre estuviera equivocado en su valoración de un estado de necesidad, la excomunión seguiría siendo inválida, porque la sentencia se extralimitó al juzgar las intenciones, en contra de las palabras del condenado. Sólo Dios puede juzgar las intenciones; los demás nos tenemos que atener a los hechos. Y los hechos son muy claros en este caso; Mons. Lefebvre afirmó su lealtad al Papa y su fe en la Iglesia Católica, por lo que nadie puede acusarle de cismático, y no se puede aplicar la sentencia de excomunión.

Monseñor Marcel Lefebvre durante la homilía de las consagraciones episcopales

Monseñor Marcel Lefebvre durante la homilía de las consagraciones episcopales

Por grave e injusta que sea esta condena a los obispos Lefebvre y Castro-Mayer, no es la condena definitiva que tiene que producirse antes de la purificación de la Iglesia. Los dos obispos que desafiaron la jerarquía de Roma fueron condenados por las autoridades religiosas, pero no por las autoridades civiles. La Hermandad San Pío X hoy es una sociedad legal en muchos países del mundo, y nadie va a la cárcel por pertenecer a ella. Pero Jesucristo no sólo fue condenado por el Sanedrín, sino que esa condena injusta fue refrendada por la autoridad civil. Tiene que llegar el día en que los pocos católicos fieles a la Tradición sean condenados, no sólo por la Iglesia oficial en Roma, sino también por los gobiernos liberales que ostentan el poder secular. Lo más terrible es que, igual que con Caifás y Poncio Pilato, será un Papa quien instigue la persecución contra los católicos que permanecen fieles al Señor, y presione al gobierno ateo para que los declare fuera de la ley. Yo intuyo que tendrá algo que ver con la creación de una nueva religión mundial sincrética a la que se opondrán los católicos tradicionales. Cuando Roma y el poder de la élite mundialista se pongan de acuerdo en perseguir a los católicos tradicionales, habremos entrado de lleno en la Pasión de la Iglesia.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X

La flagelación, crucifixión y sepultura

Aún nos queda lo peor. La Iglesia tendrá que ser apaleada, azotada, crucificada y sepultada. Habrá un momento en que ni siquiera los más fieles verán donde está la Iglesia; sólo verán tinieblas y dolor. Igual que Nuestro Señor fue sepultado y ni siquiera los apóstoles creyeron en Su Resurrección, el mundo creerá que la Iglesia Católica ha muerto definitivamente, y que las puertas del infierno finalmente han prevalecido contra la Iglesia. Igual que el cielo se oscureció durante las tres horas que colgó Nuestro Señor de la Cruz, los místicos hablan de tres días de oscuridad en los últimos tiempos, una oscuridad preternatural, cuando los demonios serán liberados del infierno para llevarse con ellos a todos los hombres y mujeres que han renegado de Dios.

eclipse31

oscuridad

Estas profecías apocalípticas sobre un cataclismo mundial tienen fundamento bíblico, como demuestra esta cita del profeta Zacarías: Y sucederá en toda la tierra que dos terceras partes perecerán. Y la tercera parte quedará en ella. Ellos invocarán mi nombre. (Zacarías 13, 8-9.) Sin ánimo de asustar, pienso que conviene prepararse para lo peor. Nuestro Señor nos manda estar vigilantes, porque no sabemos cuándo puede llegar nuestra hora. Luego si nunca llega el Gran Castigo, nuestra preparación no habrá sido en vano. Toda la oración y penitencia que hagamos para la salvación de nuestra alma y las de los pobres pecadores será tenida en cuenta. Ninguna buena obra cae en saco roto. Esto es lo que dice sobre los tres días de oscuridad la beata Ana María Taigi (1769-1837):

Dios enviará dos castigos: uno en forma de guerra, revoluciones y peligros, originados en la tierra; y otro enviado desde el Cielo. Vendrá sobre la tierra una oscuridad total que durará tres dias y tres noches. Nada será visible y el aire se volverá pestilente, nocivo, y dañará, pero no solo a los enemigos de la Religión. Durante los tres días de tinieblas la luz artificial será imposible. Sólo las velas benditas arderán. Los fieles deben permanecer en sus casas rezando el Santo Rosario, y pidiendo a Dios Misericordia. Los malos perecerán en toda la tierra durante esta oscuridad universal, con excepción de algunos pocos que se convertirán. La tierra envuelta en llamas, hundiéndose numerosos edificios. La tierra y el cielo parecía que estaban agonizando. Millones de hombres morirán por el hierro, unos en guerras, otros en luchas civiles; millones perecerán en los tres días de tinieblas. Después de purificar al mundo y a su iglesia, y de arrancar de cuajo toda la mala hierba, Nuestro Señor operará un renacimiento milagroso.

Ana María Taigi (1769-1837).  Fue beatificada en 1920 y su sepulcro se encuentra en Roma, en la iglesia San Crisógono, de los padres Trinitarios, en cuya orden la beata era terciaria. Su cuerpo yace en ataúd de cristal para que su cuerpo incorrupto pueda contemplarse.

Ana María Taigi (1769-1837). Fue beatificada en 1920 y su sepulcro se encuentra en Roma, en la iglesia San Crisógono, de los padres Trinitarios, en cuya orden la beata era terciaria. Su cuerpo yace en ataúd de cristal para que su cuerpo incorrupto pueda contemplarse.

La Resurrección

Después del terrible castigo la Iglesia resucitará. El reino del Anticristo será destruido y comenzará el reino de Nuestro Señor, que durará mil años hasta el Armageddon y el Juicio Final. El mundo entero será católico, las falsas religiones desaparecerán como el rocío desaparece con el sol de la mañana. Todas las naciones reconocerán la soberanía de Jesucristo, y Él reinará en todo. Será la mayor época de  esplendor de la Iglesia, mucho más glorioso aún que la era de la Cristiandad. Durará hasta que Satanás es liberado una vez más, para la Batalla Final que precede la Segunda Venida de Nuestro Señor. Esto es lo que dicen las Sagradas Escrituras sobre el reino de mil años de Nuestro Señor:

Vi después a un ángel que bajaba del cielo llevando en la mano la llave del Abismo y una cadena enorme. Sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es Satanás o el diablo, y lo encadenó por mil años. Lo arrojó al Abismo, cerró con llave y además puso sellos para que no pueda seducir más a las naciones hasta que pasen los mil años. Después tendrá que ser soltado por poco tiempo. (Apocalipsis 20:1-3)

800px-Das_Jüngste_Gericht_(Memling)El Juicio Final  (Das Jüngste Gericht) Hans Memling, 1466-1473 Óleo sobre tabla • Gótico 242 cm × 180,8 cm Museo Nacional de Gdánsk, Gdánsk, Flag of Poland.svg Polonia

Satanás encadenado

Satanás encadenado

Vivamos, pues, con intensidad esta Semana Santa. Hagamos penitencia por nuestros pecados y los pecados del mundo entero. Lo que tiene que pasar pasará. Eso no lo podemos cambiar. Lo que sí está en nuestras manos es nuestra santificación y la santificación de los que están a nuestro cargo. ¿Cómo podemos proteger a los nuestros de los peligros espirituales que ciernen sobre nosotros en estos tiempos tan oscuros que nos han tocado vivir? Con la asistencia frecuente a la Santa Misa tradicional, con la Confesión, con el rezo del Santo Rosario, con obras de misericordia, y con una vigilancia constante.

Semana Santa

Semana Santa

Santa Misa Tridentina

Santa Misa Tradicional

Por: Christopher Fleming

27 marzo, 2013

Imágenes por: Ortodoxia Católica 

Cónclave Día Segundo

Cónclave

 

 

Sede Vacante Día Décimo Tercero

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Imagen

Cónclave Día Primero

conclave080313

Sede Vacante Día Duodécimo

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Undécimo

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Décimo

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Noveno

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Octavo

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Séptimo

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Sexto

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Quinto

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Cuarto

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Tercero

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Segundo

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

Sede Vacante Día Primero

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado hoy 28 de Febrero de 2013.

El Papa Número 265 de la Única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha renunciado el 28 de Febrero de 2013.

La sede apostólica se encuentra vacante

sede_vacante

SEDE VACANTE

28 de Febrero de 2013

Hora en Tijuana: 11:00 a.m

Hora en el Vaticano: 8:00 p.m.

La evolución

Editorial_cartoon_depicting_Charles_Darwin_as_an_ape_(1871)

Conviene advertir que el hecho de la evolución es una hipótesis ; no algo científicamente indiscutible. Se afirma, pero no se prueba. Cada día son más los adversarios de la evolución. Algunos científicos (Luis Bounonre, von Hexkuell, Hermann Nielsen, Herbert Nilsson, etc. ) opinan que el evolucionismo no es posible, pues la evolución sólo se da dentro de una especie; pero no es posible el paso de una especie a otra1.

Son muchos los científicos que rechazan el evolucionismo darwinista. El Prof. Wilder Smith investigador en Bioquímica, ha publicado un libro documentado y contundente contra la evolución biológica. G. Sermonti, Profesor de Genética de la Universidad de Perugia y R. Fondi, Profesor de Paleontología en la Universidad de Siena, han escrito juntamente un libro en el que niegan todo valor determinante a la selección natural darwinista. El famoso científico contemporáneo Sir Fred Hoyle, en su libro «El Universo inteligente» ha escrito: «La teoría darwinista es errónea»2.

El periódico italiano «Corriere della Sera» del 25 de Agosto de 1992 da cuenta de una intervención del especialista británico Richard Milton en el Congreso de la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia en la que afirmó: el mito del darwinismo ha quedado hecho pedazos.

Michael Danton, Director del Centro de Investigaciones en Genética Humana de Sidney (Australia), opina que Darwin estaba equivocado. Pierre Paul Grassé, Miembro de la Academia Francesa y considerado como el primer zoólogo del mundo, dice que el darwinismo encierra importantes falacias, y advierte: «Hay que hacer reflexionar a los biólogos sobre la ligereza de las interpretaciones y extrapolaciones que los doctrinarios presentan como verdades demostradas»3.

Recientemente el célebre biólogo y matemático Jorge Salet en su libro «Azar y certeza»4, demuestra matemáticamente la imposibilidad de una evolución progresiva. Afirma que desde el origen de la vida hace tres mil millones de años no ha habido tiempo para que la primera célula viva evolucione hasta el hombre, pues el número de probabilidades es del orden de diez elevado a menos cien (10-100). Es decir una probabilidad tan mínima, que para los científicos es prácticamente imposible.

______
1- JOSÉ M. CIURANA: El fin del materialismo ateo, III, C, d. Ed. Bosch. Barcelona Ballet
2- FRED HOYLE: El Universo inteligente, pg.48. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1984.

3- P. GRASSÉ: Evolución de lo viviente, pg.27. Madrid, 1984.

4- SALET: Azar y certeza. Ed. Alhambra. Madrid, 1975.

Una falacia

Circula por las redes sociales esto:

Católicos que dicen: «¿Si la evolución es real, por qué todavía hay monos?» Bueno, la educación es real y todavía hay #$%&/()”#$.
La frase que me tocó ver a mí fue esta, la copié y pegué tal cual la vi:

Evolucionismo

Algunos dicen si la evolución es real, por que hay todavia monos, bueno la eduación tambien es real y aun hay ignorantes. 

La frase cuenta con varios errores ortográficos, aquí tienen la frase corregida:

Algunos dicen si la evolución es real, por qué hay todavía monos, bueno la educación también es real y aun hay ignorantes. 

Ahora entrando en el tema de lo que dice la frase, es lo que en lógica se le conoce como una falacia, existen falacias lógicas o falacias en la argumentación.

A continuación un tipo de  falacia:

Equivocación: El mismo término es usado en un argumento en diferentes lugares y con sentidos diferentes.

Ejemplo: «La evolución declara que una especie puede cambiar a otra. Vemos que los carros han evolucionado en diferentes modelos. Por lo tanto, debido a que la evolución es un hecho en los carros, es verdad en las especies.»

Respuesta: «Un carro cambia de estilo debido a que los ingenieros cambian el diseño. Por lo tanto, esto no tiene nada que ver con la producción de las especies al azar.»

Desenmascaremos la falacia, si nos atenemos a lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:

Educación: Acción y efecto de educar.

Educar: Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc..
Educar la inteligencia, la voluntad.

Evolución: Acción y efecto de evolucionar.

~ biológica. f. Proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones.

Como se puede ver se está comparando algo que es del campo de la biología con algo que es del campo del conocimiento y comportamiento. Está fuera del lugar la comparación.

No se dejen engañar con las falacias que pululan por las redes sociales.

Arturo Medina Muñoz.

«Fanatismo» y «libertad intelectual»

Hombre libre

 

«Fanatismo» y «libertad intelectual» (digamos nosotros ahora) se enfrentan hoy en un duelo de muerte y «el hombre libre es aquél (recordémoslo con Chesterton) que VE los errores con la misma claridad con que ve la verdad».

Existen católicos liberales

 

Con la Revolución francesa se declaró una verdadera división, la que, por otra parte, tuvo su inicio ya con los protestantes.

Con la Revolución francesa se declaró una verdadera división, la que, por otra parte, tuvo su inicio ya con los protestantes.

DIVISIÓN DE LOS CATÓLICOS:

LOS «CATOLICOS-LIBERALES»

Con la Revolución francesa se declaró una verdadera división, la que, por otra parte, tuvo su inicio ya con los protestantes.  Toda una clase de intelectuales se sublevó contra Nuestro Señor, en un auténtico complot diabólico contra su reino del que no se quería oír más.  Esos toleraban que Le honrásemos en nuestras capillas y sacristías, pero en forma alguna al exterior.  No se debía hablar más de Nuestro Señor en los tribunales, la escuela, los hospitales, en una palabra, en ninguna parte.

Más Nuestro Señor tiene el derecho de reinar sobre todo, y en los países católicos es el Amo.  Y nosotros debemos tratar de hacerlos reinar lo más posible, de convertir a aquellos que no le conocen y no le aman todavía, a fin de que éstos lleguen a ser también sus súbditos, y que reconozcan a su Maestro, en el Cielo.


Así, desde la Revolución francesa, los católicos se dividieron entre los que aceptaban honrar a Nuestro Señor en las familias y parroquias, pero no en la vida pública, y en aquellos que, al contrario, querían que Nuestro Señor reine en todos lados.  Los primeros, para justificar el silencio sobre Nuestro Señor en la sociedad, se apoyaron sobre la libertad de creer y de no creer.  Pero esto no es así; uno no es libre de creer lo que quiere.  Nuestro Señor dijo «El que creerá será salvado, el que no creerá será condenado».  Por supuesto, se puede usar mal de esta libertad, pero entonces se desobedece alejándose de Dios.  Moralmente uno no es libre: se debe honrar a nuestro Señor y seguir su enseñanza.

«El liberal es un fanático de la independencia, la proclama hasta el absurdo en todos los ámbitos»

 

Si los liberales lo odian, es por que debe ser bueno

LiberalCatholics-Sp

If liberals hate it, it must be good.

LiberalCatholics

Traducción por:

Ortodoxia Católica

¡Feliz Año Nuevo! (para la mayoría)

 

NewYear-2013-Spanish

Bien, otro año se desliza por el calendario. Los hippies envejecidos ven cada año como uno paso más  LEJOS del precipicio del que ellos nos harían saltar. Pero no preocuparse – Gerald en la Cafetería Cerrada tiene una historia sobre donde el espíritu de los hippys todavía vive.

Happy New Year! (for most)

NewYear-2013-English

Well, another year slips by the calendar. The aging hippies see each year as one more step AWAY from the cliff they’d have us jump off. But not to worry – Gerald over at the Closed Cafeteria has a story on where the hippies’ spirit still lives.

Tomado de:

http://catholiccartoonblog.blogspot.com

Traducción por:

Ortodoxia Católica

Señor en este año que comienza os digo :

Te pido Fe para mirarte en todo...

Creo, Señor : fortaleced mi fe;

espero, Señor : asegurad mi esperanza;

os amo, Señor : inflamad mi amor;

pésame, Señor : aumentad mi arrepentimiento.

 

Os adoro como a primer principio,

os deseo como a último fin,

os alabo como a bienhechor perpetuo,

os invoco como a defensor propicio.

 

Dirigidme con vuestra sabiduría,

contenedme con vuestra justicia,

consoladme con vuestra clemencia,

protegedme con vuestro poder.

 

Os ofrezco, Dios mío, mis pensamientos para pensar en Vos,

mis palabras para hablar de Vos,

mis obras para obrar según Vos,

mis trabajos para padecerlos por Vos.

 

Quiero lo que Vos queréis,

lo quiero porque lo queréis,

lo quiero como lo queréis,

lo quiero en cuanto lo queréis.

 

Os ruego, Señor,

que alumbréis mi entendimiento,

abraséis mi voluntad,

purifiquéis mi cuerpo y santifiquéis mi alma.

 

No me inficione la soberbia,

no me altere la adulación,

no me engañe el mundo,

no me prenda en sus redes el demonio.

 

Concededme la gracia de depurar la memoria,

de refrenar la lengua,

de recoger la vista y mortificar los sentidos.

 

Llore las iniquidades pasadas,

rechace las tentaciones futuras,

corrija las inclinaciones viciosas,

cultive las virtudes que me son necesarias.

 

Concededme, Dios mío,

amor a Vos,

odio a mi,

celo del prójimo,

desprecio del mundo.

 

Haced que procure obedecer a los superiores,

atender a los inferiores,

favorecer a los amigos,

perdonar a los enemigos.

 

Venza el deleite con la mortificación,

la avaricia con la largueza,

la ira con la mansedumbre,

la tibieza con el fervor.

 

Hacedme prudente en las determinaciones,

 constante en los peligros,

paciente en las adversidades,

humilde en las prosperidades.

 

Haced, Señor, que sea en la oración fervoroso,

en la comida sobrio,

en el cumplimiento de mis deberes diligente,

en los propósitos constante.

 

Concededme que trabaje por alcanzar la santidad interior,

la modestia exterior,

una conducta edificante,

un proceder arreglado.

 

Que me aplique con diligencia a domar la naturaleza,

a corresponder a la gracia,

a guardar vuestra ley y merecer mi salvación.

 

Que consiga la santidad con la confesión sincera de mis pecados,

con la participación devota del cuerpo de Cristo, 

con el continuo recogimiento del espíritu,

con la pura intención del corazón.

 

Dadme a conocer, Dios mío, cuán frágil es lo terreno,

cuán grande lo celestial y divino,

cuán breve lo temporal,

cuán duradero lo eterno.

 

Haz que me prepare para la muerte,

que tema el juicio,

evite el infierno,

y alcance la gloria del Paraíso.

 

Por nuestro Señor Jesucristo. – Amén.

 

¿Podré yo, como lo aconseja S. Benito Abad en su Regla incomparable,

« Amar a Cristo sobre todas las cosas.

Nihil amori Cbristi praepónere»?

ORACIÓN UNIVERSAL 

Para todo lo concerniente a la salvación (Clem. XI).

A todos los visitantes de este humilde blog

les deseo que la gracia del Único Dios Verdadero, Uno y Trino, esté siempre con ustedes.

Feliz Año Nuevo 2013

Fraternalmente:

Arturo Medina Muñoz.

Editor del blog.

Hoy 12 de Diciembre de 2012 este Blog Cumple su Cuarto Año de Existencia

4_aniversario

12-12-2008      †      12-12-2012

661,851 Visitas

 

¡Deo Gratias!

 

!Santa María de Guadalupe

Ora pro nobis!

Especial de Thanksgiving Day

Thanksgiving Day

A propósito del Thanksgiving Day

 

Día de Acción de Gracias, una celebración 100% protestante

 

Thanksgiving Day Mass? No, thanks

 

¿Misa del Día de Acción de Gracias? No, gracias.

El pacto de Metz

Estrella-comunista

Uno de los misterios de nuestro tiempo es la aceptación de la que goza en el seno de la Iglesia Católica la ideología más inicua jamás concebida por el ser humano: el comunismo. Este artículo pretende analizar las raíces históricas de esta connivencia impía entre comunismo y catolicismo e ilustrar algunos de sus efectos. Varias veces, en conversaciones con católicos, me han dicho cosas por el estilo; “el comunismo es algo bueno, aunque su puesta en práctica ha fallado”, “el comunismo es parecido al cristianismo, porque se preocupa por los pobres”, o “si el mundo entero fuera comunista habría justicia social y viviríamos mejor.” Ante esto suelo citar la condena fulminante del Papa Pío XI de 1937, en su Encíclica Divini Redemptoris, donde escribió, entre otras cosas, que el comunismo es intrínsecamente perverso; y no se puede admitir que colaboren con él, en ningún terreno, quienes deseen salvar la civilización cristiana. Es una pena que los Papas post-conciliares no hablen con la rotundidad de Pío XI, porque se ahorra mucho esfuerzo y tiempo llamando al pan, pan y al vino, vino. Hoy en día no estilan las formas pre-conciliares; en lugar de excomulgar, condenar y anatemizar a los enemigos de la fe, se prefiere la “medicina de la misericordia” que invocó Juan XXIII. [1]

Para un católico laico de a pie con tendencias filo-comunistas, si su problema es sólo la ignorancia y conserva aún la buena voluntad, esta condena papal basta para que entre en razón. Sin embargo, resulta más difícil explicar la simpatía que sienten por el comunismo tantos teólogos, sacerdotes y obispos, porque no puede aducir ignorancia en su defensa. Para justificarse dirán que la pastoral de la Iglesia debe evolucionar, que no nos podemos anquilosar en el pasado, cuando el mundo ha avanzado tanto, etc., etc., etc. Han interiorizado tanto las ideas hegelianas de la evolución de la Historia [2], que creen sinceramente que lo que en 1937 era “intrínsicamente perverso”, hoy puede ser moralmente aceptable y hasta loable. Es triste decirlo, pero hoy en día ya no podemos dar por sentado que los pastores de la Iglesia “desean salvar la civilización cristiana”, porque es evidente que muchos están demasiado ocupados en colaborar con los artífices de su demolición.

Obispos-en-el-Concilio-Vaticano-II

El Concilio Vaticano II, cuyos 50 años se recuerdan ahora, escribió un triste capítulo en esta demolición de la civilización cristiana. Dicho Concilio se negó a condenar el comunismo, debido al infame Pacto de Metz, la ciudad francesa donde se reunieron en agosto de 1962 (dos meses antes de la apertura del Concilio) el Cardenal Tisserant, enviado por Juan XXIII, y Nikodim, el patriarca ortodoxo de Moscú, un títere del Politburo soviético [ver ambos abajo]. Allí acordaron que la Unión Soviética permitiría que varios miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa aceptaran la invitación del Papa para asistir como observadores en el Concilio (¡las barbaridades que se cometen en nombre del ecumenismo!), y a cambio el Vaticano se comprometió a que no habría ninguna condena explícita del comunismo. Para que no piense el lector que me adentro en una oscura teoría de la conspiración, debo aclarar que este pacto, lejos de ser un secreto, fue anunciado en conferencia de prensa por el entonces obispo de Metz, Monseñor Schitt; fue detallado en el diario católico francés, La Croix; y ha sido confirmado públicamente por el que era entonces el secretario del Cardenal Tisserant, Monseñor Roche. [3]

Monseñor-Roche

Nikodim

Es sumamente interesante lo que cuenta Monseñor Lefebvre sobre lo ocurrido en el Concilio con respecto a este tema. La petición de condena al comunismo, redactada por el Coetus Internationalis Patrum [4], obtuvo la firma de 454 obispos, representando 86 países. Monseñor Lefebvre entregó personalmente esta petición, dentro del plazo previsto, el 9 de noviembre de 1965, al secretario del Concilio. En su reciente biografía del Arzobispo [5], Monseñor Tissier de Mallerais comenta en detalle cómo el Pacto de Metz fue rigurosamente respetado por Pablo VI. Creo que cualquier católico debería saber esto, por lo que a continuación ofrezco (con permiso de la editorial) un extracto de la mencionada biografía (pág. 421):

¿Qué pasó entonces? El 13 de noviembre, la nueva redacción del esquema no tomó en cuenta los deseos de los solicitantes; el comunismo seguía sin ser mencionado. Por eso, Monseñor Carli protestó el mismo día ante la presidencia del Concilio y presentó un recurso dirigido al tribunal administrativo… El Cardenal Tisserant ordenó una investigación que reveló… que, por desgracia, la petición se había “extraviado” en un cajón. En realidad, lo que pasó fue que Monseñor Achille Glorieux, Secretario de la comisión competente, después de recibir el documento, no lo hizo llegar a la comisión.

El “olvido” de Monseñor Glorieux fue objeto de disculpas públicas por parte de Monseñor Garrone, pero, como quiera que sea, el plazo concedido para introducir el párrafo sobre el comunismo ya había caducado. Por otro lado, una condena del comunismo habría discrepado demasiado con la intención del Papa Juan, que había decidido que el Concilio no condenaría ningún error; y además, en su encíclica Pacem in terris, del 11 de abril de 1963, Juan XXIII había evitado toda reprobación del comunismo, y aceptaba incluso que se pudiera “reconocer en él algunos elementos buenos y laudables.”

Eso era negar el carácter “intrínsicamente perverso” del comunismo, según el Papa Pio XI y aceptar la colaboración de los católicos con el comunismo…. Como árbitro del debate, pero heredero de Juan XXIII, Pablo VI mantuvo el silencio sobre la palabra “comunismo”, y se contentó con añadir el 2 de diciembre una mención de las “reprobaciones del ateísmo hechas en el pasado”, lo que era falsificar la doctrina de Pio XI, que condenaba el comunismo en cuanto organización y método de acción social perversos (una técnica de esclavitud de masas y una práctica de la dialéctica, en palabras de Jean Madiran), y no sólo en cuanto atea.

Karl-Marx

Este lamentable episodio explica muchas cosas que pasarían después en la Iglesia. Sin duda explica la traición al heroico Cardenal Mindszenty de Hungría [ver foto abajo]. Este prelado, tras años de encarcelamiento y tortura por el régimen comunista, estuvo refugiado en la embajada de EEUU en Budapest desde 1956 hasta 1971, cuando los diplomáticos del Vaticano consiguieron su liberación. El precio de su libertad fue su silencio ante el comunismo. Este acuerdo entre Roma y Moscú se hizo a espaldas del cardenal, por lo que éste se negó a respetarlo, y para su gloria fue una piedra en el zapato para los partidarios del Ostpolitik [6] hasta su muerte en 1975. A pesar de la valiente resistencia del Cardenal Mitszenty, los demás obispos húngaros firmaron en 1965 un acuerdo de sumisión al régimen soviético, con la esperanza de que así aplacarían a los comunistas y cesaría la persecución. Sus cálculos erraron por completo y sólo consiguieron neutralizar las fuerzas de resistencia católicas, y de esta manera dar una apariencia de legitimidad al régimen.

Cardenal-Mindszenty-187x300

El pacto de Metz también puede explicar la expansión de la Teología de la Liberación por toda Latinoamérica en los años inmediatamente después del Concilio, como un cáncer en plena metástasis. Explica la visita diplomática del Arzobispo Casaroli a Cuba y sus posteriores alabanzas a Fidel Castro. Fue precisamente este acontecimiento lo que motivó la Declaración de Resistenciade Plinio Correa de Oliveira en 1974, en la que se dirigió al Papa Pablo VI en estos términos:Ordene lo que quiera, Santo Padre, excepto que dejemos de luchar contra el comunismo. Esto, en conciencia, no obedeceremos. Sobre este asunto resistiremos. El pacto explica como durante los años ´70 una gran parte del clero de Nicaragua se alineó abiertamente a favor de la revolución sandinista, y que en 1979 la Conferencia Episcopal de Nicaragua publicara una carta pastoral alabando “la contribución de los cristianos a la causa revolucionaria”, sin que recibieran la menor sanción desde Roma. Cuando Juan Pablo II visitó el país en 1983 la situación había llegado a tal desmadre que el Papa tuvo que hacerse oír por encima de los abucheos de los asistentes a sus misas. Explica por qué, cuando este mismo Papa quiso cumplir con la petición de la Virgen en Fátima, consagrando Rusia al Inmaculado Corazón de María [7], fracasó las dos veces que lo intentó, en 1982 y 1984, por consagrar el mundo, sin siquiera mencionar Rusia. Es otro ejemplo penoso de hasta qué punto el Papa tenía miedo de contrariar al enemigo.

El Ostpolitik no se acabó con la caída del imperio Soviético, como demuestra el vergonzoso acuerdo entre el Vaticano y la Iglesia Ortodoxa en Balamand, (El Líbano) de 1993. Tras la caída de la Unión Soviética, la Iglesia Ortodoxa temía una desbandada por parte de los católicos orientales, que durante 80 años de comunismo habían tenido que renunciar, al menos oficialmente, a la Iglesia Católica para escapar de la persecución. Si esto ocurría era previsible que estos católicos además reclamaran la devolución de todos los templos que les habían sido usurpados por la Iglesia Ortodoxa. Llega la jerarquía católica al rescate, y se acuerda, en aras de la unidad ecuménica, que se evitaría “la conversión de gente de una Iglesia a otra”. Es decir, la Iglesia Católica prefiere que las almas se queden en una secta cismática, antes que reunirse al Cuerpo de Cristo en la Tierra. De esta manera el Vaticano negó implícitamente la declaración infalible delConcilio de Florencia (1431-1445), que afirma que “paganos, judíos, herejes y cismáticos” se encuentran “fuera de la Iglesia Católica”, y por tanto “nunca pueden ser partícipes de la Vida Eterna”, a menos que “antes de su muerte” se unan a la única verdadera Iglesia de Jesucristo, la Iglesia Católica. Según la doctrina tradicional de la Iglesia, la conversión de los ortodoxos no es una opción; es una OBLIGACIÓN.

Es curioso como el destino del mundo en los tiempos modernos parece girar alrededor de Rusia. La Virgen en Fátima ya avisó en 1917, apenas meses antes de la Revolución Bolchevique, que si Rusia no se convertía, esparciría sus errores por todo el mundo. Así ha ocurrido al pie de la letra, no sólo con el comunismo, sino con el aborto (el gobierno de Lenin fue el primero en legalizar el aborto en 1920). Aún seguimos esperando que el Papa vea bien cumplir con lo que la Madre de Dios le ha pedido. Antes el problema eran los comunistas; ahora son los cismáticos ortodoxos. Lo cierto es que mientras el Santo Padre anteponga intereses diplomáticos a la voluntad del Cielo, ni se convertirá Rusia, ni habrá paz en el mundo.

Vírgen-de-Fátima

Creo que la política de apaciguamiento del comunismo, notablemente el Pacto de Metz, explica en gran parte la actitud tan benevolente hacía esta ideología que tienen tantos católicos hoy, laicos y clérigos. Y, visto los resultados catastróficos del Ostpolitik en Europa oriental y Rusia (y no hablemos de China), creo que convendría retornar a la política que la Iglesia ha practicado tradicionalmente frente a sus enemigos. En lugar de buscar acuerdos y querer a toda costa llevarnos bien con ellos, lo que deberíamos hacer es primero llamarlos a la conversión, y luego, si se resisten a la gracia, combatirlos sin tregua.

NOTAS

[1] En su solemne discurso inaugural del Concilio Vaticano II del 11 de octubre de 1962, el Papa Juan XXIII dijo: Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad.

juan-xxiii

La idea de este Papa era que la Verdad se imponía por sí misma, y que los errores se desvanecen como la niebla ante el sol, por lo que las condenas y excomuniones ya no eran necesarias. A mi juicio, fue una actitud tremendamente ingenua, teniendo en cuenta las gravísimas advertencias de todos sus antecesores inmediatos. Además, las consecuencias de esta “misericordia”, que a efectos prácticos se tradujo en laxitud, tanto doctrinal como disciplinaria, causaron un auténtico desastre en la Iglesia. Al abrir las compuertas, enseguida las herejías entraron en todas las instituciones de la Iglesia como un “tsunami”. Los pocos católicos ortodoxos que resistieron el impacto de la ola revolucionaria fueron sistemáticamente marginados y perseguidos por la jerarquía.

[2] Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831). Filósofo idealista alemán que ejercería una ponderosa influencia sobre Karl Marx por sus teorías sobre dialéctica histórica.

hegel

[3] Este acontecimiento está también relatado en dos magníficos libros: Iota Unum de Romano Amerio, Angelus Press 1996 (p.65-66), y The Jesuits – The Society of Jesus and the Betrayal of the Roman Catholic Church de Malachi Martin, New York: Simon Schuster, 1987 (p.85-86).

[4] El Cœtus Internationalis Patrum (Grupo Internacional de Padres) era un grupo de 250 obispos conservadores, que durante el Concilio Vaticano II hizo frente a las tesis liberales que finalmente triunfaron. Su presidente era Mons. Lefebvre y su secretario el Cardenal de Proença Sigaud. Entre sus filas figuraba el Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo.

[5] Marcel Lefebvre: La Biografía de Bernard Tissier de Mallerais, ed. Actas, 2012.

[6] La política de apaciguamiento de regímenes comunistas, iniciada bajo el pontificado de Juan XXIII por el Cardenal Agostino Casaroli, quien llegó a ser Secretario de Estado de la Santa Sede bajo Juan Pablo II entre 1979 y 1991. Se renunciaba a condenar el comunismo a cambio de una supuesta mejora de las condiciones de los católicos que vivían bajo estos regímenes.

[7] El 13 de junio de 1929 en Tuy, España, se le apareció la Virgen María a Sor Lucía, la única vidente de Fátima que seguía con vida. Esta vez le dijo: Ha llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga, en unión con los Obispos del mundo, la consagración de Rusia. Si esta consagración se hacía, Rusia se convertiría y habría paz en todo el mundo. Sor Lucía dijo en 1985: la consagración todavía no ha sido realizada, porque Rusia no fue el objeto claro de la consagración, sino el mundo. A pesar de ello, los neo-católicos, defensores a ultranza de TODO lo que hacen los Papas, insisten en que la consagración sí se ha hecho, pero lo que no logran explicar es por qué Rusia no se ha convertido ni porqué no hay paz en todo el mundo, tal y como prometió la Virgen.

Christopher Fleming

14 noviembre, 2012

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II – CONCLUSIÓN

ceremonie de cloture de la derniere session du Concile Vatican II

CONCLUSIÓN:

RETORNAR A LA DOCTRINA VERDADERA O PERECER

Quizás se juzgue temerario el que hayamos acusado a un concilio ecuménico de la Iglesia Católica de tantos y tan graves errores doctrinales. Más aún: acaso parezca que nos hemos mancillado con un pecado grave, puede que hasta acreedor a la nota de herejía. La herejía, empero, según se recordó ( supra 2.0), es «la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma» ( CIC de 1983, canon 751). Ahora bien, el Vaticano II no condenó ningún error, ni definió ninguna “verdad” de fe “divina y católica”, ningún dogma de fe. No quiso hacerlo y se declaró concilio pastoral tan sólo, con lo que degradó su magisterio extraordinario a un magisterio indefinible desde el punto de vista canónico, meramente “auténtico” al fin y a la postre, aunque puede que ni siquiera eso, vistos los errores que enseñó (v. supra , Introducción ).También el magisterio auténtico merece el asentimiento del creyente, mas no al mismo título que los dogmas de fe, cuya negación hasta el fin de la vida entraña la muerte en los propios pecados. Al concilio se le debe, pues, por lo que tiene de “nuevo”, el asentimiento que merece una “pastoral”, el cual se puede denegar legítimamente si la pastoral da la casualidad que no es buena. Se trata, en efecto, de un asenso fundado en las reglas de la prudencia, en la que confluyen el entendimiento sano y el sensus fidei del creyente.La prudencia, que crece sólo en el entendimiento sano, nos dice que escuchemos la voz del sensus fidei , que nos incita a su vez a rehusar el asentimiento a las resoluciones de un concilio ambiguo e inficionado de errores como el Vaticano II.

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 18

CVII  Juan XXIII y Pablo VI

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 18 de 18)

LA MALA PASTORAL EN LAS DIRECTRICES IMPARTIDAS PARA EL APOSTOLADO DE LOS SEGLARES

17.0 También a las «asociaciones apostólicas seglares» ha de impartirse «una formación y una experiencia acomodadas y apropiadas» para el«uso recto» de los instrumentos de comunicación social ( Inter Mirifica § 16, cit. ; v. supra § 15, 8).

17.1 Los fieles laicos deben contribuir «al progreso universal en la libertad cristiana y humana» ( Lumen Gentium § 36 cit. ; para el mito laicista del progreso, abrazado por el Concilio, y su exaltación de la “libertad” , v. supra § 6.2).

17.2 «La aceptación de las relaciones sociales y su observancia deben ser consideradas por todos como uno de los principales deberes del hombre contemporáneo. Porque cuanto más se unifica el mundo, tanto más los deberes del hombre rebasan los límites de los grupos particulares y se extienden poco a poco al universo entero. Ello es imposible si los individuos y los grupos sociales no cultivan en sí mismos y difunden en la sociedad las virtudes morales y sociales [¿Cuáles? La mención es genérica; n. de la r.] , de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de una nueva humanidad, con el auxilio necesario de la divina gracia» ( Gaudium et Spes § 30). Así, el concilio invoca la ayuda de la gracia divina en un artículo consagrado a la «superación de la ética individualista» –sin especificar más– y a la exaltación de una visión “social” de la ética, que recuerdan las falsas doctrinas del socialismo y del comunismo (!).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 17

5218

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 17 de 18)

LA MALA PASTORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MISIONEROS Y EN LAS DIRECTRICES IMPARTIDAS A LOS MISMOS

16.0 La actividad misionera debe desenvolverse «de suerte que de la semilla de la palabra de Dios crezcan las iglesias autóctonas particulares en todo el mundo suficientemente organizadas y dotadas de energías propias y de madurez, las cuales, provistas convenientemente de su propia jerarquía unida al pueblo fiel y de medios connaturales al pleno desarrollo de la visa cristiana, aporten su cooperación al bien de toda la Iglesia » ( Ad Gentes § 6).

16.1 «Los misioneros […] susciten comunidades de fieles tales que […] ejerciten las funciones que Dios les ha confiado: sacerdotal, profética y real […] Cultívese el espíritu ecuménico entre los neófitos [!] » , que deben «colaborar fraternalmente con los hermanos separados, según las normas del decreto sobre el ecumenismo» ( AG § 15).

16.2 También en la formación del clero indígena se prescribe para los alumnos que «sean educados en el espíritu del ecumenismo y se preparen convenientemente para el diálogo fraterno con los no cristianos» (no para convertirlos); esto exige, además, «que los estudios para el sacerdocio se hagan, en cuanto sea posible, en comunicación y convivencia con la gente del propio país [de origen de los alumnos] » ( AG § 16; véase asimismo AG §§ 29 y 36).

16.3 «Esfuércense los Institutos religiosos que trabajan en la plantación de la Iglesia [en tierras de misión] en exponer y comunicar, según el carácter y la idiosincrasia de cada pueblo, las riquezas místicas de que están totalmente llenos, y que distinguen la tradición religiosa de la Iglesia. Consideren atentamente el modo de aplicar a la vida religiosa cristiana las tradiciones ascéticas y contemplativas, cuya semilla había Dios esparcido con frecuencia en las antiguas culturas antes de la proclamación del Evangelio» ( AG § 18).Nos gustaría saber cuáles son esas “tradiciones ascéticas y contemplativas” ya presentes, en estado de “semilla” , en las antiguas culturas paganas. Se trata del mismo error contenido en Lumen Gentium § 8, que ve “elementos de salvación” fuera de la Iglesia , no sólo entre los que llaman “hermanos separados” , sino hasta en las religiones paganas.

16.4 «Y para que la actividad misional de los obispos, en bien de toda la Iglesia , pueda ejercerse con más eficacia, conviene que las conferencias episcopales dirijan los asuntos referentes a la cooperación organizada del propio país. Traten los obispos en sus Conferencias…». Sigue el catálogo, bastante extenso, de materias reservadas a la competencia de los obispos, sin control alguno, en la práctica, por parte de la Santa Sede ( AG § 38).

No al Halloween

 

SIETE RAZONES PARA NO CELEBRAR EL HALLOWEEN

 

Halloween

 

A propósito de Halloween…

 

EL PRÍNCIPE DE ESTE MUNDO

 

 

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 16

vatican-II -E

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 16 de 18)

LA MALA PASTORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS RELIGIOSOS, SEMINARISTAS, SACERDOTES Y EN EL MINISTERIO EPISCOPAL.

15.0 «La renovación adecuada [accomodata renovatio] de la vida religiosa abarca a un tiempo, por una parte, la vuelta a las fuentes de toda vida cristiana, y a la inspiración primitiva de los institutos, y por otra, una adaptación de los mismos a las diversas condiciones de los tiempos» ( Perfectae Caritatis § 2).Así, pues, vuelta a la “inspiración primitiva” de los institutos religiosos y, a la vez, adaptación de los mismos a las diversas condiciones de los tiempos, que son hoy las del mundo moderno secularizado, de cultura laicista, et. (vide supra , en los «Ejemplos de ambigüedades y contradicciones contenidas en los textos del concilio» , que figuran en la introducción a esta sinopsis). ¿Acaso puede el Espíritu Santo soplar simultáneamente en dos direcciones opuestas, una buena y otra mala?

15.1 «La norma de vida, de oración y de trabajo ha de estar en consonancia con las condiciones físicas y psíquicas actuales de los miembros, y, según lo requiera el carácter de cada instituto [de religiosos; n. de la r.] , con las necesidades del apostolado, con las exigencias de la cultura y con las circunstancias sociales y económicas, en todas partes, pero sobre todo en las misiones […] Por lo cual hay que revisar adecuadamente las constituciones, directorios, libros de costumbres, de preces, de ceremonias y otros semejantes, y adáptense a los documentos de este sagrado concilio, suprimiendo todo lo anticuado» ( PC § 3).Como cualquiera puede ver, se trata de la orden de hacer tabula rasa .

15.2 Los principios expuestos y directrices semejantes deben aplicarse también a los institutos consagrados a la vida puramente contemplativa ( PC § 7).

15.3 A los miembros de la “vida religiosa laical” se les exhorta igualmente «a acomodar su vida a las exigencias modernas» ( PC § 10).

15.4 Los superiores de las órdenes religiosas deben «dirigir a sus súbditos […] con respeto a la persona humana, promoviendo su subordinación voluntaria» ( PC § 14). ¿Y si en ciertos casos la subordinación no quiere ser voluntaria? ¿Qué han de hacer los “superiores”?

15.5 La clausura papal para las monjas de vida puramente contemplativa «debe adaptarse a las condiciones de tiempos y lugares, suprimiendo todas las costumbres anticuadas después de escuchar los deseos de los propios monasterios» ( PC § 16).

15.6 Y aquí está el artículo que consagra la irrupción del espíritu del siglo en los conventos y monasterios: «Mas para que esta adaptación de la vida religiosa a las exigencias de nuestros tiempos no se meramente externa [sit mere externa] [los religiosos] […] deben instruirse convenientemente, según la capacidad intelectual y la índole personal de cada uno, sobre las costumbres reinantes y en las normas de sentir y de pensar de la vida social moderna [!] ». No para ahí la cosa: «Esfuércense durante toda la vida los religiosos en perfeccionar cuidadosamente esta cultura espiritual, doctrinal y técnica, y los superiores en procurarles, con todos los medios, las ayudas y el tiempo necesario» ( PC § 18).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 15

vaticanII -E

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 15 de 18)

LA MALA PASTORAL EN EL ESTUDIO Y LA ENSEÑANZA DE LA DOCTRINA

14.0 La atribución a los obispos del poder de controlar las versiones en vernáculo de la santa Biblia (en lugar de reservar dicho poder para la Santa Sede ( SC § 36, párrafo 4; Dei Verbum § 25).

14.1 La orden siguiente: «En las celebraciones sagradas debe haber lecturas de la Sagrada Escritura más abundantes, más variadas y más apropiadas [abundantior, varior et aptior] » ( SC § 35; cf. SC § 51); y también la orden que prescribe se consienta a todos los fieles un contacto directo grande con el texto sagrado: «Es conveniente que los cristianos tengan amplio acceso a la Sagrada Escritura» ( DV § 22; cf. DV § 25).Se trata de órdenes contrarias a toda la enseñanza precedente, la cual, contra protestantes y jansenistas, había rodeado siempre de cautela tales lecturas, dada la harto conocida facultad de muchos pasajes neo y veterotestamentarios, y la había fiado en todo caso a la mediación de la liturgia, de la catequesis, de la homilética ( Denz. § 1429: Clemente XI al condenar a Quesnel; Denz. § 1567: Pío VI, Auctorem Fidei ).

14.2 La exhortación a traducir los textos sagrados «con la colaboración de los hermanos separados» ( DV § 22 cit.).

14.3 La orden de hacer «ediciones de la Sagrada Escritura, provistas de notas convenientes, para uso también de los acristianos y acomodadas a sus condiciones» ( DV § 25 cit.).

14.4 La exhortación a promover «reuniones mixtas destinadas a estudiar sobre todo cuestiones teológicas, donde cada uno pueda tratar a los demás de igual a igual» ( UR § 9).

14.5 Los artículos 12 y 24 de la UR , que determinan la obligación de la “cooperación” y de la toma de iniciativas “conjuntas” con los hermanos separados (y con todos los hombres), elevándolas a la categoría de principios generales de la pastoral.

14.6 La exhortación a servirse de las ciencias profanas en la pastoral, «puesto que los más recientes estudios y hallazgos de las ciencias, de la historia y de la filosofía [pero ¿cuáles era, en tiempo del concilio, esos “nuevos hallazgos” en los campos histórico y filosófico?; ardemos en deseos de saberlo; n. de la r.] suscitan nuevos problemas, que entrañan consecuencias prácticas y reclaman nuevas investigaciones teológicas […] Hay que reconocer y emplear suficientemente en el trato pastoral no sólo los principios teológicos, sino los descubrimientos de las ciencias profanas, sobre todo en psicología y en sociología, llevando así a los fieles a una vida de fe más pura y más madura [también nos gustaría tener noticia de los “descubrimientos” habidos en estos dos últimos campos; n. de la r.] » ( GS § 62).

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 14

inauguracion-vaticanoii-gSINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 14 de 18)

LA MALA PASTORAL EN LA REFORMA DE LA LITURGIA SAGRADA

13.0 La orden de revisar los libros litúrgicos “cuanto antes” , inclusive las rúbricas relativas a la participación de los fieles ( Sacrosanctum Concilium § 25), aunque en el artículo 23 se había recomendado cierta prudencia: « […] no se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta en la Iglesia, y sólo después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente, a partir de las ya existentes [proceso que exige largo tiempo; n. de la r.] ».

13.1 La exhortación a preferir la celebración comunitaria de los ritos: «Siempre que los ritos, cada cual según su naturaleza propia, admitan una celebración comunitaria, con asistencia y participación activa de fieles, incúlquese que hay que preferirla, en cuanto sea posible, a una celebración individual y casi privada», sobre todo para la santa misa y los sacramentos ( SC §§ 27.5); en esta desvalorización de la “celebración individual y casi privada” late un eco de la hostilidad de Lutero contra las “misas privadas” (v. supra § 3.5).

13.2 Todos los artículos que incitan a adaptar los ritos (mediante el experimento, la creatividad) a las lenguas vulgares, a la mentalidad y a la cultura modernas (y, por ende, al espíritu del siglo), a los usos nacionales y locales, o que resucitan formas arcaicas de los mismos ( SC §§ 24 y 36 (pár. 2 y 3), §§ 37, 38, 39, 40, 44, 50, 53, 54, 63, 65, 66, 67, etc,; §§ 77, 79, etc; §§ 90, etc., §§ 101, 119, 120, 128) (v. supra § 3.6).

13.3 La invitación a incrementar el número de casos en que se puede conceder la comunión bajo las dos especies ( SC § 55).

13.4 La extensión de la facultad de concelebrar, práctica litúrgica reservada antes a algunas ceremonias particularmente solemnes (en especial, ordenaciones sacerdotales) y necesitada todavía de exámenes teológicos detenidos (véase Denz. § 3928: Decreto del Sto. Oficio del 23/5/1957), junto con la orden de componer un nuevo rito ( SC §§ 57 y 58).

13.5 La mitigación de la severa prohibición de la communicatio in sacris con los “ortodoxos” u “orientales” cismáticos ( Orientalium Ecclesiarum §§ 26 a 29) y con los “hermanos separados” en general ( Unitatis Redintegratio § 8).

13.6 La concesión al obispo de la facultad de regular la disciplina de la “concelebración” en su diócesis ( SC § 57, párrafo 1, 2º y párrafo 2, 1º).

13.7 La facultad de celebrar la santa pascua el mismo domingo en que la celebran los “ortodoxos” cismáticos, según su calendario, «para fomentar la unidad entre los cristianos de la misma región o país» ( OE § 20).

13.8 «A los orientales separados [los denominados “ortodoxos”] que, movidos por el Espíritu Santo, vengan a la unidad católica, no se les exija más que la simple profesión de lo que la fe católica exige» ( OE § 25).

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 13

Vatican II

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 13 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES A LA INTERPRETACIÓN DEL SIGNIFICADO DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO

12.0 El concilio atribuye a la humanidad de su tiempo la formulación ansiosa de preguntas sobre sí propia y sobre sus mayores problemas: «En nuestros días, el género humano, admirado de sus propios descubrimientos y de su propio poder, se formula con frecuencia preguntas angustiosas sobre la evolución presente del mundo, sobre el puesto y la misión del hombre en el universo, sobre el sentido de sus esfuerzos individuales y colectivos, sobre el destino último de las cosas y de la humanidad» ( Gaudium et Spes § 3). Estos conceptos se repiten, por ejemplo, en GS § 10: « […] ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía?, etc.».

En realidad, casi nadie se formulaba en aquellos años preguntas de la hondura de “¿qué es el hombre?” , ni se planteaba problemas metafísicos tan profundos. El comunismo y sus aliados de la izquierda (de todos los matices) estaban desatando una ofensiva en todos los frentes por aquel entonces; la Unión Soviética, la China de Mao y Cuba era nos modelos; el marxismo hacía estragos en las universidades, en las escuelas, en toda la cultura, inoculando, junto al hedonismo propugnado por la sociedad de consumo y las subculturas emergentes (p. ej., la denominada “de la droga” y la “hippy”), el espíritu revolucionario que dio vida en Europa y América, a ejemplo de los “guardias rojos” chinos (1966), a los vastos movimientos estudiantiles del 1966-1968 y otros, menos de tres años después de la clausura del concilio. Se consideraba resuelto el problema del hombre a la luz de la utopía revolucionaria. El hombre debía considerarse el producto del ambiente, de la historia: la inversión marxista de la praxis pondría las cosas en su sitio creando un hombre nuevo, liberado de todos sus defectos, de todas las contradicciones. También los que buscaban definir al hombre en su individualidad, recurriendo a las frágiles y confusas categorías del existencialismo y del psicoanálisis, terminaban siempre por hallar en el marxismo, y, por ende, en la revolución social, la solución del problema del Hombre. Éste era “el humanismo” entonces dominante.

Los años sesenta del siglo XX se recuerdan hoy unánimemente como los años en que, tras los todavía “gazmoños” años cincuenta (no exentos, empero, de los bramidos de aquel hedonismo que había hecho su aparición en firme en la primera postguerra), comenzó finalmente la denominada emancipación de la mujer, la “liberación sexual”; en que principió un impulso destructivo generalizado en el campo político, económico y de las costumbres, el cual, si bien se mira, continúa todavía. Fueron los años del “movimiento estudiantil” y de la “impugnación” organizada y sistemática del principio de autoridad en todas sus formas.

La tempestad estaba madurando cuando empezó el Vaticano II, y se encontraba ya a las puertas cuando se concluyó. Pero el concilio no tuvo la menor intuición de ella; en efecto, ¿qué dice la GS sobre los jóvenes? «El cambio de mentalidad y de estructuras provoca con frecuencia un planteamiento nuevo de las ideas recibidas. Esto se nota particularmente entre los jóvenes, cuya impaciencia, e incluso a veces angustia, los lleva a rebelarse. Conscientes de su propia función en la vida social, desean participar rápidamente en ella» (GS § 7). ¡De qué manera el grueso de la juventud iba a querer “participar rápidamente” en la vida social se vería de allí a poco, a menos de tres años!

Para proteger a la juventud de las seducciones del siglo, el concilio habría debido condenar ante todo las doctrinas falsas dominantes, desde el existencialismo al psicoanálisis, al marxismo, etc. Pero, en cambio, con el abandono de la distinción entre naturaleza y gracia, con la elaboración de una nueva religión “social” y “humana” –abierta necesariamente a todos los valores del mundo, sin excluir los característicos del “humanismo” de los revolucionarios–, con el llamamiento a los “hombres nuevos” , «creadores de una nueva humanidad» –que crece gracias a la afirmación de los “valores” del progreso, la libertad, del Hombre (GS §§ 30 y 39)–, con la adopción de una visión naturalista del reino de Dios, el concilio contribuyó a las turbaciones revolucionarias que se manifestaron en breve, como para burlarse del optimismo y del triunfalismo con que había querido celebrar al Hombre y al Mundo. Ya había contribuido antes a ellas al derribar el bastión representado por la doctrina perenne de la Iglesia y la pastoral sana, revelándose así a muchos, tanto católicos cuanto acatólicos, como una componente del movimiento revolucionario: una parte considerable de la catolicidad, comenzando por la misma iglesia jerárquica, se había implicado en la “impugnación” , en el sentido amplio del término, y se había dejado arrastrar por ella.

12.1 La afirmación sorprendente según la cual el hombre “descubre” hoy «paulatinamente las leyes de la vida social [leges vitae socialis] , y duda sobre la orientación que a ésta de debe dar» ( GS § 4).

Nos gustaría saber de qué leyes se trata. La “vida social” , en la última parte del siglo XX, involucionó cada vez más en sentido hedonista y anticristiano, gracias también a los grandes progresos de la ciencia y de la técnica, y a la consiguiente extensión de un bienestar material sin precedentes. ¿Hemos de pensar que sucedió tal cosa a consecuencia del “descubrimiento” progresivo de las “leyes de la vida social” , poco conocidas hasta entonces? (¿poco conocidas también para el magisterio de la Iglesia a lo largo de los siglos, como es lógico suponer?). Puesto que el concilio se deshizo en elogios al desarrollo, al progreso, a las “conquistas de la humanidad” ( Lumen Gentium § 36; GS §§ 5, 34 y 39; etc.), y dado que lo único que le preocupaba era que concurrieran a la unidad del género humano y que se verificaran respetando los “derechos humanos” ( GS § 4 cit.), ¿tenemos que pensar que eran éstos los valores encarnados en las “leyes” paulatinamente “descubiertas” , valores y leyes que constituyen, al parecer, las “leyes de la vida social” , valores o leyes concebidos de algún modo en antítesis con la realeza social de Cristo?

Por otra parte, en la década de los sesenta del siglo XX no había la menor sombra de “duda” sobre la orientación que debía darse a la “vida social”: el desarrollo de ésta mostraba en Occidente una tendencia decidida a la denominada sociedad de consumo, con todos sus engranajes; las masas, seducidas por los eslóganes revolucionarios, presionaban para participar también ellas en el banquete del bienestar, que se adivinaba opíparo, como nunca se había visto antes. A quien recuerde bien aquellos años, la frase siguiente le sonará más falsa que a Judas: «Afectados por tan compleja situación, muchos de nuestros contemporáneos difícilmente llegan a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con exactitud, al mismo tiempo, con los nuevos descubrimientos. La inquietud los atormenta, y se preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual evolución del mundo» ( GS § 4 cit.). El único miedo auténtico, la única angustia verdadera en Occidente, Oriente Medio y Asia provocaba el comunismo, a causa del imponente poderío militar de la Unión Soviética y de China y de su acción subversiva a escala mundial, que se servía de la labor insidiosa de los partidos comunistas, quienes mantenían a algunos países, en los cuales habían llegado a ser muy fuertes (Italia, p. ej.), bajo el chantaje permanente de la guerra civil, impedida sólo –era ésta la impresión general– por la presencia militar de la OTAN y los EE. UU de América).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 12

concilio_vaticano_II_

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 12 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES A LA LIBERTAD RELIGIOSA Y AL PAPEL DE LA CONCIENCIA MORAL

11.0 La proclamación de un “derecho a la libertad religiosa” , que «está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural (cf, Juan XXIII, Enc. Pacem in terris, 11 de abril de 1963: AAS 55 (1963) pp. 260-261; Pío XII, Radiomensaje navideño, 24 de dic. de 1942: AAS p. 35 (1943); Pío XI, Enc. Mit brennender Sorge, 14 de marzo de 1937: AAS pp.29 (1937) y 160; León XIII, Enc. Libertas praestantissimum, 20 de junio de 1888: Acta Leonis XIII, 8 (1888) págs. 237-238)». Este derecho, en cuanto “derecho de la persona humana” , «ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de forma que llegue a convertirse en un derecho civil» ( Dignitatis Humanae § 2).

A la proclamación del supuesto derecho a la libertad religiosa se la presenta como conforme con el magisterio preconciliar, mientras que, por el contrario, los textos de Pío XII, Pío XI y León XIII citados en nota por la DH § 2 hacen ver que el derecho invocado por ellos, el de la persona a profesar libremente su fe, se refiere tan solo a la profesión de la religión verdadera y, por ende, de la fe católica; por manera que guarda relación con la libertad de conciencia de las almas cristianas, no con una “libertad religiosa” simpliciter , a palo seco: una libertad que se aplica, pues, a todas las religiones (cf. Monseñor Lefebvre e il S. Uffizio [Mons. Lefebvre y el Santo Oficio], Roma: ed. Volpe, traducción italiana D. Tippet Andalò, 1980, págs. 28-69).

11.1 El principio de que la «verdad debe buscarse […] mediante la libre investigación, sirviéndose del magisterio o de la educación, de la comunicación y del diálogo, mediante los cuales unos exponen a otros la verdad que han encontrado [invenerunt] o creen haber encontrado» ( DH § 3), en lo tocante a la «ley divina, eterna, objetiva y universal [falta el adjetivo “revelada” ; n. de la r.] por la que Dios ordena, dirige y gobierna el mundo y los caminos de la comunidad humana según el designio de su sabiduría y de su amor» ( ivi ).

Tal principio hace consistir «la verdad en materia religiosa» en algo que la conciencia individual “encuentra” , que halla investigado con los “otros”, sirviéndose “de la comunicación y del diálogo” recíprocos, donde los “otros” ( alii ) no son tan solo los otros católicos, sino los otros en general, todos los demás hombres, sea cual fuere su credo; es significativo que dicha investigación tenga por objeto la ley divina, eterna, objetiva, etc., puesta por Dios en nuestros corazones, la lex aeterna de la moral natural, a la manera de los deístas (en efecto: al implicar a todos, no puede proponerse como objeto la verdad revelada, negada in toto por los acristianos y, en parte, por los herejes).

Semejante planteamiento doctrinal contradice a boca llena la enseñanza tradicional según la cual “la verdad en materia religiosa” (y en materia moral) es, para el católico, una verdad revelada por Dios y conservada en el depósito de la fe custodiado por el magisterio; una verdad que por lo mismo requiere, exige, el asentimiento de nuestra inteligencia y nuestra voluntad (vuelto posible merced a la ayuda determinante de la gracia); una verdad que exige ser reconocida y hecha propia por el creyente, no que éste la “encuentre” con solas sus fuerzas (no se habla de la ayuda del Espíritu Santo en el texto conciliar), o peor aún, ¡que la halle en una investigación común con los herejes, los acristianos, los descreídos!

De este modo, al criterio objetivo y típicamente católico, según el cual la verdad “en materia religiosa” es tal porque Dios la revela, lo suplanta el subjetivo (de origen protestante y característico del pensamiento moderno), para el cual una verdad es tal porque la “encuentra” la conciencia individual en su “investigación” en común con los “otros” , porque resulta de la “investigación” del sujeto, individual y colectiva. Así se abre la puerta a la irrupción en el catolicismo de una “religiosidad” individual anómala, una “religiosidad” de la “investigación” , del “corazón” , del “sentimiento de humanidad” , de la “conciencia” , del “diálogo” , acaramelada, falsa y dulzarrona, a la manera de Jean Jacques Rousseau.

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 11

vatican2procession

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 11 de 18)
 

ERRORES CONCERNIENTES A LA POLÍTICA, LA COMUNIDAD POLÍTICA Y LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO.

10.0 Una noción de “vida política” que no es católica, pero que concuerda, por el contrario, con el principio laicista de humanidad: «La mejor manera de llegar a una política auténticamente humana estriba en fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común, y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política, y al fin, recto ejercicio y límites de los poderes públicos» ( Gaudium et Spes § 73).

Aquí no late la menor inquietud por una “vida política” informada por los valores cristianos: toda la preocupación se centra en una “vida política” informada por los denominados valores humanos, puesto que tales son, con toda su vaguedad, «el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común». Repárese en que no se habla de adhesión de la inteligencia y de la voluntad a los principios de la “justicia” , de la “benevolencia” y del “servicio” fundados en la verdad revelada, principios objetivos que tienen a Dios por autor y que la Iglesia ha enseñado durante siglos, los cuales exigen nuestro asentimiento, sino que tan solo se hable del “sentido interior” ( interiorem… sensum ) que el individuo tiene de dichos principios, que se fundan, pues, en el sujeto, en sus opiniones; he ahí una concepción subjetivista de la “vida política”, de la praxis en general u ortopraxis (comportamiento recto), característica del pensamiento moderno, ajena por completo al catolicismo, o por mejor decir, fatalmente hostil a él. Esta “vida política auténticamente humana” exhibe, pues, una finalidad nada más que terrena, intramundana.

10.1 La definición de la “naturaleza verdadera” de la comunidad política, que debe contribuir a la instauración de la “vida política auténticamente humana” ( GS § 73 cit.), se mueve en la misma perspectiva laicista e inmanentista, acatólica; en efecto, no se dice qué es en sí la “comunidad política” , sino tan solo que existe «con vistas a una mejor procuración del bien común» (GS § 74), que «abarca el conjunto de aquella condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección» ( GS § 74).

¿Es conforme dicha noción del bien común con la enseñanza tradicional de la Iglesia? No, porque lo identifica con “condiciones de vida social” que favorezcan un “perfeccionamiento” individual y colectivo ajeno a todo nexo con lo sobrenatural, lo cual constituye un error doctrinal. La Iglesia, en efecto, ha insistido siempre en el hecho de que, aunque la procuración del bien común temporal goce de cierta autonomía, debe, con todo, concurrir siempre a la procuración del “bien sumo” , constituido para dado uno por la salvación y la visión beatífica: «Así que, estando, como está, naturalmente instituida la sociedad civil para la prosperidad de la cosa pública, preciso es que no excluya este bien principal y máximo; de donde nacerá que, bien lejos de crear obstáculos, provea oportunamente, cuanto esté de su parte, toda comodidad a los ciudadanos para que logren y alcancen aquel bien sumo e inconmutable que naturalmente desean. Y ¿qué medio hay cómodo y oportuno de que echar mano con ese intento, que sea tan eficaz y excelente como el de procurar la observancia santa e inviolable de la religión verdadera, cuyo oficio consiste en unir al hombre con Dios?» (León XIII, Immortale Dei , 1/XI/1885 en AAS pág. 118; cf. además Santo Tomás, De regimine principum I, XV).

El “perfeccionamiento” propugnado por el concilio concierne, en cambio, a los valores humanos, no a los cristianos; tan es así, que la existencia de la autoridad, que dirige la acción de todos hacia el bien común, se justifica con la reserva de que no debe ejercer su función «mecánica [?] o despóticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral [vis moralis] que se basa en la libertad y en la responsabilidad de cada uno» ( GS ivi ); es decir: se justifica con una reserva a favor de la democracia, evidente por el hincapié que se hace en la “libertad” y la “responsabilidad de cada uno” , entendidas como valores que determinan de manera absoluta el ejercicio de la autoridad.

Sólo después de esta precisión cita el concilio un texto de san Pablo ( Rom 13, 1-5) que establece el origen divino de toda autoridad constituida; pero lo cita torciendo su sentido, invirtiéndolo, porque afirma: «Es, pues, evidente que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios… (cf. Rom 13, 1-5)» (GS § 74 cit.). ¿Dónde está la distorsión, mejor dicho, la inversión? En decir que “la comunidad política y la autoridad pública” se fundan ante todo “en la naturaleza humana” , y que, “por lo mismo ( ideoque ) pertenecen al orden previsto ( praefinitum ) por Dios” , lo que significa poner al hombre por delante de Dios y asentar que la comunidad política de tipo democrático (ya que se basa en la “libertad” y en la “responsabilidad de cada uno”) “pertenece” al orden previsto por Dios porque se “funda” en la “naturaleza humana” . No es ése, empero, el concepto expresado por el Apóstol de las gentes, mediante el cual el Espíritu Santo nos hace saber que toda potestas viene de Dios, sea cual fuere su forma de gobierno, y a consecuencia de ello se “funda” en la naturaleza humana, y en la naturaleza humana corrompida por el pecado original, que necesita siempre de la espada del poder civil para ser refrenada (Rom 13, 4).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 10

Telesforo-Cioli-al-Concilio-Vaticano-II-620x498

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 10 de 18)

LA DESCRIPCIÓN ERRONEA Y DESAFIANTE DE LAS RELIGIONES ACRISTIANAS

9.0 La atribución falsa a todas las religiones acristianas de una fe en el Dios creador, semejante a la nuestra: «La criatura sin el Creador se esfuma. Por lo demás, cuantos creen en Dios, sea cual fuere su religión [cuiuscumque sint religionis] , escucharon siempre la manifestación de la voz de Dios en el lenguaje de la creación» ( Gaudium et Spes § 36).

9.1 La atribución paralela e inconcebible de una patente de verdad y de santidad a todas las religiones acristianas, a pesar de carecer de la verdad revelada y de ser un parto de la mente humana, por lo que no pueden en cuanto tales, ni redimir ni salvar a nadie: «La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero [vera et sancta]. Considera con sincero respeto los modos de obrar y vivir, los preceptos y doctrinas, que , por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces refleja un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres» ( Nostra Aetate § 2).

Adviértase la contradicción que anida en esta frase de tenor abiertamente deísta: si esas religiones “discrepan en mucho” de las enseñanza de la Iglesia católica, ¿cómo es que reflejan “no pocas veces” y, por ende, con bastante frecuencia, “un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres”?. Eso significa que, para el concilio, la “Verdad que ilumina a todos los hombres” puede reflejarse en doctrinas y preceptos que “discrepan en mucho” de la enseñanza de la Iglesia (!). (¿Cómo pudo sugerir un concepto semejante un concilio ecuménico auténtico de la Iglesia católica?)

9.2 La afirmación infundada según la cual las religiones paganas, pasadas y presentes, están incluidas de algún modo en la economía de la salvación(en contra de la tradición y de las Escrituras: Salmo 96 ( Vulgata 95): «Pues todos los dioses de las gentes son demonios»; I Cor 10, 20).

El art. 18 del decreto Ad Gentes , sobre la actividad misionera, exhorta, en efecto, a los “institutos religiosos” en los países de misión a que, además de esforzarse por adaptar las «riquezas místicas de que están totalmente llenos» al «carácter y la idiosincrasia de cada pueblo», «consideren atentamente el modo de aplicar a la vida religiosa cristiana las tradiciones ascéticas y contemplativas cuya semilla [semina] había esparcido Dios con frecuencia en las antiguas culturas [en general y, por consiguiente, también en sus religiones] antes de la proclamación del Evangelio». A las “antiguas culturas” , cuyos dioses eran “demonios” , y cuyos sacrificios se ofrecían «a los demonios y no a Dios» (I Cor 10, 20), el concilio, en cambio, las revaloriza ahora indebidamente, pues pretende reconocer en ellas una presencia irregular de las semina Verbi, de las«semillas de la verdad revelada». Pero eso viola una verdad considerada siempre como perteneciente al depósito de la fe. (El mismo concepto de repite en Lumen Gentium § 17 y Ad Gentes § 11, pero aplicado a todos los pueblos acristianos contemporáneos, los paganos incluidos: los misioneros deben descubrir, «con gozo y respeto, las semillas de la Palabra que en ellas se contienen»; “en ellas” , es decir, en las «tradiciones nacionales y religiosas» de los países de misión cuya evangelización se les confía).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 9

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 9 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES A LOS SECTARIOS HERÉTICOS Y CISMÁTICOS (LOS DENOMINADOS “HERMANOS SEPARADOS”)

8.0 El aserto, doctrinalmente pernicioso y ayuno de fundamento histórico, según el cual «no pocas comunidades [haud exigua] » se separaron de la comunión plena de la Iglesia católica «a veces no sin responsabilidad de ambas partes» (Unitatis Redintegratio § 3), o dicho en otras palabras: dieron en la herejía y el cisma por culpa de eclesiásticos católicos.

8.1 La afirmación «pero los que ahora nacen y se nutren de la fe de Jesucristo dentro de esas comunidades [heréticas y cismáticas] no pueden ser tenidos por responsables del pecado de secesión» ( UR § 3).

Tamaña aseveración es errónea, teológicamente hablando. Porque el “pecado de secesión” se consuma también hoy cuando el cismático y el hereje, “nutridos” no de la “fe de Jesucristo” , sino de las doctrinas propias de su secta, se adhieren a estas últimas con su intelecto y voluntad, una vez llegados a la edad de la discreción, transformándose, de herejes y cismáticos materiales, que yerran de buena fe, en herejes y cismáticos formales, los cuales se niegan por sí y ante sí, con un acto positivo personal, a someterse a la doctrina revelada por Cristo y a la autoridad instituida por Él.

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 8

582479_10150970050960027_1562440206_n

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 8 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES AL MATRIMONIO Y A LA CONDICIÓN DE LA MUJER

7.0 Una variación en la doctrina del matrimonio, contraria a la enseñanza constante de la Iglesia.

En efecto, la institución matrimonial se concibe ahora principalmente como «comunidad íntima de vida y amor» de los cónyuges ( GS § 48), a la que le sigue la procreación como su fin propio: «por su índole natural, la misma institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole, con las que se ciñen como con su corona propia [iisque veluti suo fastigio coronantur] » (GS cit.).

Nótese bien: el matrimonio y el amor conyugal no hallan su razón de ser en la procreación y la educación de la prole: sólo hallan en ellas su “coronamiento” . De esa manera, el fin del perfeccionamiento mutuo, intrínseco al matrimonio, pasa de secundario a primario, mientras que el auténtico fin primario, la procreación, se ve relegado al segundo lugar porque se le convierte en consecuencia o coronamiento del valor personalista del matrimonio.

7.1 Una definición del amor conyugal, en el art. 49 de la GS , que abre la puerta al erotismo en el matrimonio, en contra de toda la tradición de la Iglesia.

Después de haber puesto de relieve que «muchos contemporáneos nuestros [?] exaltan también el amor auténtico entre marido y mujer…» (frase que sorprende por su vaguedad, obviedad y manifiesta superfluidad), el concilio prosigue:«Este amor, por ser eminentemente humano [amor, utpote eminenter humanus] –ya que va de persona a persona con el afecto de la voluntad–, abarca el bien de toda la persona y, por tanto, enriquece y avalora con una dignidad especial las manifestaciones del cuerpo y del espíritu [ideoque corporis animique expresiones] y las ennoblece como elementos y señales específicas de la amistad conyugal». En la redacción en lengua vernácula (en español, p. ej.), se lee «este amor, por ser un acto eminentemente humano», en lugar de «este amor, por ser eminentemente humano», lo que confiere, a nuestro juicio, un significado equívoco a todo el pasaje citado; pero aun si no se hable de “acto” , subsiste el hecho de que tal amor, por ser “eminentemente humano” (¿qué significa eso?), “enriquece y avalora con una dignidad especial las manifestaciones del cuerpo” , etc.

La expresión “manifestaciones del cuerpo” no puede sino referirse al conjunto de los actos con que los cónyuges llegan al “acto conyugal” verdadero y propio. Ahora bien, tales actos, tales “manifestaciones” se justifican en bloque, exclusivamente en cuanto expresiones corpóreas y, por ende, sensuales del amor conyugal, es decir, por su valor erótico. La Iglesia, en cambio, ha enseñado siempre que los actos en cuestión son admisibles, y sólo en sus justos límites, únicamente como actos que favorecen el abrazo conyugal, entendido como acto natural cuyo objeto es la procreación; admisibles, pues, en relación con el fin primario del matrimonio, que es la procreación, y no para la satisfacción en sí del amor conyugal, que se incluye, en cambio, a título de remedium concupiscentiae, en el fin secundario del matrimonio, y que por eso se halla limitada por el fin primario del mismo ( Casti connubii , Denz. §§ 2241 y 3718). Además, atribuir “dignidad especial” y “nobleza” a los actos de las relaciones íntimas entre los cónyuges parece ridículo, acaso también inconveniente, pero, en cualquier caso, no es conforme con el sentido católico del pudor.

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 7

congregacion_general_cvii-2

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 7 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES AL REINO DE DIOS

6.0 Alteración de la noción tradicional de la “dilatación” o “incremento” del reino de Dios en la tierra por obra de la Iglesia visible.

En efecto, tal “dilatación” o “extensión” se confía al «pueblo de Dios, que es la Iglesia», la cual «al introducir [inducens]este reino, no arrebata a ningún pueblo bien temporal alguno [bonum temporale] , sino al contrario, favorece y asume[fovet et assumit] , en lo que tienen de bueno, todas las riquezas, recursos y costumbres de los pueblos [facultates et copias moresque populorum] ; pero al recibirlas las purifica, las fortalece y las eleva» ( Lumen Gentium § 13).

Se introduce aquí un elemento bastardo, representado por el “bien temporal de los pueblos” , como parte constitutiva del “pueblo de Dios” (elevada y purificada) y, por ende, del reino de Dios que se realiza en la tierra; se trata de una noción ambigua e inaceptable, porque dicho “bien temporal” lo integran, no sólo las “costumbres” , sino, además, las “riquezas” y los “recursos” , es decir, los bienes materiales de un pueblo. En otras palabras, también los bienes materiales, elevados y purificados (?), entran a formar parte del reino de Dios: concepto absurdo, que evidencia una visión naturalista del reino, contraria al depósito de la fe.

6.1 La correlativa e inconcebible interpretación colectivista del reino mismo.

En efecto, de LG § 13 se sigue que la individualidad colectiva de cada pueblo, con su ambiguo “bien temporal” , entra a formar parte en cuanto tal, como un valor en sí, del “pueblo de Dios” (de la Iglesia), de manera que puede ser “introducida” en el reino que se realiza en este mundo.

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 6

obispos-Vaticano-II-G

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 6 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES A LA ENCARNACIÓN, LA REDENCIÓN y EL CONCEPTO DEL HOMBRE

5.0 Un concepto erróneo de la encarnación.

Se afirma, en efecto, que «el Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre [cum omni homine quodammodo se univit] » (Gaudium et Spes § 22), como si la segunda persona de la Santísima Trinidad, al encarnarse en un hombre concreto, en un individuo que gozó de existencia histórica, se hubiera unido por eso mismo a todos los demás hombres, y como si todo hombre, por el mero hecho de serlo, por haber nacido, se hallara unido a Cristo sin saberlo.

Se malentiende así la naturaleza de la santa Iglesia, que no es ya el “Cuerpo místico de Cristo” ni, por ende, el de los creyentes en Cristo, el de los bautizados; por manera que el “pueblo de Dios” , al cual se identifica con la Iglesia (“de Cristo”), tiende a coincidir, sic et simpliciter , con la humanidad.

5.1 Un concepto erróneo de la redención

En efecto, se escribe que «el Hijo de Dios, encarnado en la naturaleza humana, redimió al hombre y lo transformó en una nueva criatura (cf. Gal 6, 15; II Cor 5, 17), superando la muerte con su muerte y resurrección» ( Lumen Gentium § 7).

A la redención no se la presenta aquí correctamente, es decir, como una posibilidad brindada a todo hombre por la encarnación y el sacrificio en la cruz de nuestro Señor, posibilidad que se pierde para siempre si no se hace uno cristiano de verdad (o no quiere hacerse tal), fuera de los casos de ignorancia invencible, cuyo número sólo Dios conoce, en que la gracia obra mediante el bautismo de deseo implícito. Se pretende aquí, en cambio, que la redención se verificó ya para todo hombre, visto que el hombre se transformó “en una nueva criatura” (no porque se hiciera cristiano con la ayuda del Espíritu Santo, bajo la moción de la gracia actual, sino por el hecho mismo de haberse verificado la encarnación del Verbo, así como por la “muerte y resurrección” de Cristo). Se trata de la conocidísima teoría de los cristianos anónimos, antaño enseñada por Blondel, desarrollada más tarde por de Lubac y, sobre todo, por Karl Rahner (v. supra , discurso de Juan XXIII y párrafo 2.3 de la sinopsis presente). Constituye un error doctrinal gravísimo, porque se proclama que la justificación personal, subjetiva, de cada uno se verificó en el pasado, sin participación alguna de la voluntad del justificado, de su libre arbitrio y, por ende, sin necesidad de conversión, sin necesidad de la fe, ni del bautismo, ni de las obras. Una redención garantizada a todos, como si la gracia santificante estuviera presente ontológicamente en cada hombre en cuanto tal. ¡Ni siquiera Lutero había llegado a tanto!

Esta doctrina falsa niega de hecho el pecado original, porque el dogma de la fe nos enseña que los hombres no poseen la gracia al nacer (por haber heredado el pecado original, con el que vienen al mundo).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 5

600px-Second_Vatican_Council_by_Lothar_Wolleh_008

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 5 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES AL SACERDOCIO

4.0 Una concepción errónea del sacerdote, rebajado a una función del “pueblo de Dios” , con el cual se quiere, arbitrariamente, identificar a la Iglesia (cf. supra, nº 2.4).

En efecto, dice la Lumen Gentium que «… el Pueblo de Dios no sólo congrega a gentes de diversos pueblos, sino que en sí mismo está integrado por funciones distintas [ex variis ordinibus confletur]. Porque hay diversidad entre sus miembros[membra] , ya según los oficios [oficia] , pues algunos desempeñan el ministerio sagrado [sacro ministerio] en bien de sus hermanos; ya según la condición y ordenación de vida. Pues muchos en el estado religioso, tendiendo a la santidad por el camino más arduo, estimulan con su ejemplo a los hermanos» ( LG § 13).

Así, pues, se concibe el “ministerio sagrado” como un ordo del “pueblo de Dios” , término que expresa, literalmente, la idea de lo que integra una clase, rango, orden o estado, de suyo y en el seno de una entidad más vasta, una de cuyas partes constituye (según la mens que se impuso en el concilio), aunque no se limita a ello, sino que, también y sobre todo, se identifica con una de sus funciones (voz esta carente de equivalente en latín). La “función” de marras se desempeña mediante oficia o munera diferentes ( Presbyt. Ord. §§ 2, 4).

Es officium [oficio] y, por ende, munus [función] antes aún que potestas [poder, potestad] (a ésta se la recuerda en varios pasajes, pero está ausente de la noción específica de “función” sacerdotal). Pero el cura ya no es así el sacerdote de Dios; en lugar de ello, es sacerdote del pueblo de Dios, que lo legitima en calidad de “función” suya. Lo cual es contrario a toda la tradición y a la constitución divina de la Iglesia (cf. S. E. Mons. Bernard Fellay, La crisi del sacerdozio, bilancio del Concilio Vaticano II (La crisis del sacerdocio. Balance del concilio Vaticano II): conferencia impartida en el IV Congreso Internacional de sì sì no no , Roma, 3-5 de agosto del 2000).

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 4

Caoncilio Vaticano II Liturgia9465_1rev

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 4 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES A LA SANTA MISA Y A LA SAGRADA LITURGIA

3.0 La adopción de la oscura noción del “misterio pastoral” , caballo de batalla de la neoteología.

La redención, al parecer, «la realizó (Cristo) principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada pasión, resurrección de entre los muertos y gloriosa ascensión» ( Sacrosanctum Concilium § 5); de donde se infiere que ya no fue consecuencia de su crucifixión sobre todo, es decir, del valor que tuvo ésta en cuanto sacrificio expiatorio con el que se satisfizo a la justicia divina. Además, el concilio identifica la santa misa con el “misterio pascual”, puesto que escribe que la Iglesia se ha congregado siempre desde el principio «para celebrar el misterio pascual» ( SC § 6) y que «celebra el misterio pascual cada ocho días» ( SC § 106).

También se dice que «por el bautismo los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo» ( SC § 6), y no ya, como otrora, que el bautismo los hace entrar en la santa Iglesia, como si el “misterio pascual” fuese lo mismo que la Iglesia, que el cuerpo místico de Cristo. Se trata de una noción flotante, indeterminada, irracional, que permite alterar, precisamente en virtud de estas características suyas, el significado de la redención y de la misa, ocultando la naturaleza sacrificial y expiatoria de esta última, y poniendo el acento en la resurrección y en la ascensión, en el Cristo glorioso, en contra del dogma de la fe ratificado en Trento.

Sigue leyendo →

SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 3

Konzilseroeffnung_1

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 3 de 18)

ERRORES CONCERNIENTES A LA SANTA IGLESIA Y A LA BEATÍSIMA VIRGEN

2.0 Una idea equivocada sobre la santa Iglesia (conocida como el error del subsistit in): a la Iglesia no se la concibe ya como la Iglesia única y verdadera de Cristo (conforme se ha enseñado siempre), puesto que se osa escribir que la “Iglesia de Cristo” (…) «subsiste en la Iglesia católica», igual que subsisten «fuera de ella muchos elementos de santificación y de verdad», a título de «dones propios de la Iglesia de Cristo» ( Lumen Gentium § 8; también:Dignitatis Humanae § 1; Unitatis Redintegratio § 3); lo que equivale a sostener, contra el dogma de la fe, que las almas se salvan también fuera de la Iglesia católica –la cual, pues, no constituye ya el único “medio de salvación”– y que también las comunidades heréticas y cismáticas son “medios de salvación” ( UR § 3), a despecho de sus “defectos” ,porque «el Espíritu de Cristo no rehuyó servirse de ellas como de medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de gracia y de verdad que se confió a la Iglesia católica» ( UR § 3 cit.).

A la Iglesia católica se le deja aún “la plenitud total de los medios salvíficos” , puesto que es «auxilio general de la salvación [generale auxilium salutis] » (ivi). Pero al proceder así se la rebaja de medio único de salvación, a mero “auxilio general” (expresión oscura), que posee “la plenitud total de los medios salvíficos” (aunque sólo la “plenitud” de ellos, no la unicidad de los mismos, como antes). Lo que significa que, in mente Concilii , hay medios menos plenos de salvación, por decirlo así, pero que, con eso y todo, la confieren (salvación que no puede ser menos plena de suyo, dado que es imposible concebir una salvación a medias); medios que se hallan también, según parece, en los denominados “hermanos separados” , visto que éstos gozan asimismo de la asistencia del Espíritu Santo, no a título de individuos, sino cabalmente en cuanto comunidades herejes y cismáticas.

Tenemos que habérnoslas con un error teológico manifiesto, puesto que las comunidades “separadas” son tales precisamente porque rechazaron la asistencia del Espíritu Santo a fin de correr tras los propios errores que las condujeron a la separación. Esta nueva doctrina del concilio resulta ser, además, inconsistente en el plano lógico, porque no se comprende cómo unos medios de salvación “defectuosos” y, por ende, menos plenos que los de la Iglesia católica, pueden conferir la misma salvación brindada por esta última: a medios desiguales deberían corresponder resultados desiguales, no idéntico resultado.

Sigue leyendo →