SINOPSIS DE LOS ERRORES IMPUTADOS AL CONCILIO VATICANO II -Sinopsis Parte 18

CVII  Juan XXIII y Pablo VI

SINOPSIS DE LOS ERRORES

 (Parte 18 de 18)

LA MALA PASTORAL EN LAS DIRECTRICES IMPARTIDAS PARA EL APOSTOLADO DE LOS SEGLARES

17.0 También a las «asociaciones apostólicas seglares» ha de impartirse «una formación y una experiencia acomodadas y apropiadas» para el«uso recto» de los instrumentos de comunicación social ( Inter Mirifica § 16, cit. ; v. supra § 15, 8).

17.1 Los fieles laicos deben contribuir «al progreso universal en la libertad cristiana y humana» Lumen Gentium § 36 cit. ; para el mito laicista del progreso, abrazado por el Concilio, y su exaltación de la “libertad” v. supra § 6.2).

17.2 «La aceptación de las relaciones sociales y su observancia deben ser consideradas por todos como uno de los principales deberes del hombre contemporáneo. Porque cuanto más se unifica el mundo, tanto más los deberes del hombre rebasan los límites de los grupos particulares y se extienden poco a poco al universo entero. Ello es imposible si los individuos y los grupos sociales no cultivan en sí mismos y difunden en la sociedad las virtudes morales y sociales [¿Cuáles? La mención es genérica; n. de la r.] , de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de una nueva humanidad, con el auxilio necesario de la divina gracia» Gaudium et Spes § 30). Así, el concilio invoca la ayuda de la gracia divina en un artículo consagrado a la «superación de la ética individualista» –sin especificar más– y a la exaltación de una visión “social” de la ética, que recuerdan las falsas doctrinas del socialismo y del comunismo (!).

17.3 «Las victorias de la humanidad son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio» GS § 34).¿Y cuáles serían dichas “victorias de la humanidad”? ¿La construcción del canal de Suez? ¿La conquista de la jornada laboral de ocho horas? ¿El sufragio universal? ¿El descubrimiento de la penicilina? La propaganda comunista de aquel entonces hablaba con gusto de las “victorias de la humanidad en marcha”, etc.

17.4 «La actividad humana, así como procede del hombre, así también se ordena al hombre. Pues éste, con su acción, no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que se perfecciona a sí propio. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y trasciende» GS § 35).Pero ¿no debería ordenarse a Dios “la actividad humana”, al menos indirectamente, visto que todo lo que hacemos se relaciona siempre con la gloria de Dios y con la consecución final del Bien sumo?

17.5 «Siguiendo el ejemplo de Cristo, quien ejerció el artesanado, alégrense los cristianos de poder ejercer todas sus actividades temporales, haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores religiosos, bajo cuya altísima jerarquía todo coopera a la gloria de Dios» GS § 43). Al realizar dicha síntesis, “los laicos” actuarán «individual o colectivamente, como ciudadanos del mundo» y«colaborarán gustosos quienes buscan idénticos fines» ivi ).

17.6 «Todo el que promueve la comunidad humana en el orden de la familia, de la cultura, de la vida económico-social, de la vida política, así nacional como internacional, proporciona no pequeña ayuda también, según el plan divino, a la comunidad eclesial, ya que ésta depende asimismo de las realidades externas» GS § 44).La inversión de la misión de la Iglesia alcanza así su acmé en el elogio del mundo, que convierte a la Iglesia a sus valores.

17.7 «Vivan los fieles en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo, y esfuércense en penetrar su manera de pensar y sentir, cuya expresión es la cultura. Compaginen los conocimientos de las nuevas ciencias y doctrinas y de los más recientes descubrimientos con las costumbres y enseñanzas cristianas, para que la práctica de la religión y la rectitud de espíritu corran parejas en ellos con el conocimiento de las ciencias y de los progresos diarios en la técnica; así lograrán examinar e interpretar todo con íntegro criterio cristiano» GS § 62).He aquí una pastoral que procede en sentido exactamente contrario a la pastoral de San Pablo ( non altera sapientes Rom 12, 16).Frente a este “sumario” de la pastoral “conciliar” para los seglares, no resta más que decir ¡ mysterium iniquitatis !, y hacer la señal de la cruz.

17.8 Los jóvenes tienen hoy un peso mayor en la sociedad; eso «exige de ellos una actividad apostólica semejante, pero su misma índole natural los dispone a ella […] Procuren los adultos entablar diálogo amigable con los jóvenes, que permita a unos y a otros conocerse mutuamente y comunicarse entre sí lo bueno que cada uno tiene, no considerando la distancia de la edad» Apostolicam Actuositatem § 12).La interpretación de la “índole natural” de la juventud está ayuna de cualquier relación con la realidad, igual que el tipo de “diálogo”, sentimental y acaramelado como de costumbre, que se propone aquí entre adultos y jóvenes.

17.9 «Procuren los católicos cooperar con todos los hombres de buena voluntad en promover cuanto hay de verdadero, de justo […] Hablen con ellos ,superándoles en prudencia y humildad, e investiguen acerca de las instituciones sociales y públicas [?] , para perfeccionarlas según el espíritu del Evangelio» AA § 14). Se dice en Gaudium et Spes § 78: «… se llama insistentemente la atención de todos los cristianos para que […] se unan con los hombres realmente pacíficos hominibus vere pacificis para implorar y establecer la paz» (en el texto en vernáculo se usa la expresión “amantes de la paz”, característica de la propaganda comunista en aquella época).

17.10 La colaboración de los fieles católicos con los llamados “hermanos separados” la exige «el común patrimonio evangélico» y el consiguiente«deber común del testimonio cristiano» (¡con los herejes y cismáticos!). Además, «también los comunes valores humanos exigen no rara vez una cooperación semejante de los cristianos que persiguen fines apostólicos con quienes no llevan el nombre de cristianos, pero reconocen esos valores» (AA § 27). De suerte que «con esta cooperación dinámica y prudente […] los seglares rinden testimonio a Cristo […] y a la unidad de la familia humana» ivi ).A los valores cristianos auténticos, católicos, se les convierte así en función de los valores humanos, que, en consecuencia, les son superiores; en efecto, son los valores humanos los que hacen posible la unidad de la “familia humana”, que tanto importa al concilio (v.supra , sec. 12ª).

17.11 «Para cultivar las relaciones humanas es necesario que se acrecienten los valores verdaderamente humanos, sobre todo el arte de la convivencia fraterna, de la cooperación y del diálogo» AA §29).

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