SANTA ENGRACIA Y DIEZ Y OCHO COMPAÑEROS, Mártires

16 de abril

La gloriosa virgen y fortísima mártir de Cristo santa Engracia, era hija de un gran caballero y señor muy principal de Portugal, y habiendo concertado casarla con un duque del Rosellón, capitán de aquélla frontera de Francia, la enviaba para celebrar las bodas muy bien acompañada de diez y ocho caballeros, parientes y familiares suyos, cuyos nombres eran Lupercio, Optato, Suceso, Marcial, Urbano, Julio, Quintiliano, Publio, Frónton, Félix, Ceciliano, Evencitcio, Primitivo, Apodemio, Maturio, Casiano, Fausto y Jenaro: y estos cuatro últimos tenían por sobrenombre Saturninos.

Hallábase esta ilustre comitiva en Zaragoza, cuando Daciano como tigre fiero y cruel se relamía en la sangre de los cristianos de aquella ciudad principalísima y les afligía con los más horribles tormentos. Entonces arma da de Dios, la virgen santa Engracia, se presentó con sus diez y ocho compañeros cristianos, ante el tribunal del inicuo juez, y le reprendió severamente por haberse despojado de la razón de hombre y vestídose de la crueldad de fiera, ver tiendo tanta sangre de hombres inocentes, que no tenían otra culpa sino adorar al sólo Dios verdadero.

Quedó Daciano pasmado, y pensativo sobre lo que había de hacer con aquélla nobilísima y hermosísima doncella que así le hablaba; pero al fin pudo en él más su cruel naturaleza que la humanidad, ni otro algún buen respeto; y mandó prender y azotar rigurosamente a la santa virgen y a aquellos diez y ocho caballeros; y para escarmiento de los demás cristianos de Zaragoza hizo arrastrar a Engracia atada a la cola de un caballo por toda la ciudad.

Despedazáronle después sus virginales carnes con uñas de hierro, dislocáronle los miembros, cortáronle el pecho izquierdo, y cuando todo su santo cuerpo estuvo hecho una llaga, la cubrieron con una larga vestidura, y la dejaron así para que con los dolores de sus heridas se prolongase su martirio y se dilatase la muerte. Y como ella perseverase en la confesión de Jesucristo, Daciano, irritado por aquélla invencible constancia, mandó que le hincasen un clavo en la frente. Todavía se muestra en la cabeza de la santa el agujero de aquel clavo, en cuyo tormento la fidelísima esposa del Señor acabó de recibir la corona del martirio.

Finalmente a los diez y ocho caballeros mandó el procónsul degollar fuera de la ciudad, y en el mismo día recibieron con santa Engracia la palma de gloriosos mártires de Jesucristo. Consérvanse con gran veneración las preciosas reliquias de la santa en la cripta del templo de su nombre, magníficamente restaurado en nuestros días en la capital de Aragón. En un depósito del mismo sepulcro están las de san Lupercio, y en otro sepulcro de mármol las de los otros san tos compañeros cuyos huesos son de color de rosa y despiden fragante olor.   

REFLEXIÓN

   Pues ¿Quién no ve en el mar tirio de la gloriosa virgen Engracia y de los otros mártires, la omnipotencia y fortaleza de Dios, la desventura del hombre y la vana astucia y crueldad de Satanás? El cual inflamó a Daciano para que atormentase con exquisitas penas a una tierna doncella, y procurase extinguir el culto del verdadero Dios; mas el demonio quedó burlado, Daciano confuso, la virgen triunfando, Dios glorificado, propagada su santa religión, y la ciudad de Zaragoza ilustrada con los trofeos de tan tos y tan gloriosos mártires con los cuales están ennoblecida y amparada de los encuentros de sus enemigos.   

ORACIÓN

   Vuelve, Señor, tus ojos benignos sobre la familia de tus fieles siervos, y concede, que amparada por la intercesión de la bienaventurada Engracia y sus compañeros mártires, sea defendida de toda culpa.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SAN TORIBIO DE LIÉBANA

16 de abril

El bienaventurado y celosísimo santo Toribio de Liébana, obispo de Astorga, fue natural de la provincia de Galicia, y a lo que se puede entender, hijo de una de las familias principales de la ciudad de Astorga. Habiendo aprendido y aprovechado mucho en las letras humanas, distribuyó su patrimonio a los pobres y navegó a Jerusalén, donde el obispo de aquélla iglesia hizo tal estimación de su santidad, que le confió el riquísimo tesoro de las cosas sagradas y reliquias de la pasión de nuestro Señor Jesucristo, de las cuales trajo después muchas a España.

Volviendo de los Santos Lugares a su patria, curó milagrosamente a una hija del rey de los Suevos, y a otros muchos enfermos, y con las crecidas limosnas que le dieron, edificó un templo al Salvador, y puso en él las reliquias que había traído. A esa sazón, murió el Obispo de Astorga; y todos pusieron los ojos en santo Toribio, el cual aunque mucho se resistió, hubo de rendirse a la voluntad divina. Entonces fue cuando le acusó de un crimen de adulterio, un ambicioso diácono de Astorga, que pretendía aquélla cátedra, y el santo obispo, inspirado de Dios, se justificó plenamente.

Porque habiendo ido a su catedral, un día de grande concurso dijo al pueblo la necesidad que tenía de volver por su honra y con muchas lágrimas pidió al Señor que deshiciese aquélla calumnia. Luego mandó traer al altar un brasero, y tomando en sus sagradas manos las ascuas encendidas, las envolvió en el sobrepelliz que traía puesto, y en tonando el salmo de David, que comienza: «Levántese Dios, y sean disipados sus enemigos», rodeó toda la iglesia llevando las ascuas en el roquete; y todo el pueblo vio por sus ojos como ni el roquete ni las manos del Santo padecieron ninguna lesión de fuego, pues no quedó de él ni la más leve señal. Asombráronse todos de semejante maravilla, y el calumniador confesó a voces su pecado, y cayó muerto en la iglesia.

Pero la obra más excelente que hizo santo Toribio, fue el acabar con la herejía de los Priscilianos en España, para lo cual se armó de una carta en que refutaba victoriosamente aquellos errores, y .la envió a algunos obispos españoles. Y con las Letras Apostólicas del Papa, que era san León el Magno, y la autoridad de un concilio nacional que se juntó en Toledo, y otro provincial que se celebró en Galica, cortó la cabeza de aquélla herejía que inficionaba muchos pueblos de España. Finalmente después de haber cumplido santo Toribio las obligaciones de un buen pastor, y defendido su rebaño de los lobos infernales, des cansó en paz. En el siglo VIII, por causa de la invasión de los moros fueron trasladadas sus reliquias, y las que trajo de Jesucristo, al monasterio de san Martín de Liébana que se llamó después san Toribio de Liébana. 

REFLEXIÓN 

   Entre las otras cosas que santo Toribio dice en aquélla epístola que escribió a los obispos para extirpar los errores de Prisciliano, encarece mucho el daño de los libros apócrifos, los cuales los herejes publicaban por divinos, y les exhortaba mucho a desterrarlos y condenarlos como cosa tan perjudicial y dañosa; y cierto que entre los cuidados que deben tener todos los gobernantes, y más los eclesiásticos, a quienes más toca, de be ser muy principal el procurar que haya abundancia de libros católicos, doctos, graves y provechosos, y que se destierren y no se lean los herejes, falsos y reprobados, ni los torpes, livianos e inútiles.   

ORACIÓN

   Rogámoste, Señor, que oigas las oraciones que te hacemos en la solemnidad de tu bienaventurado confesor y pontífice santo Toribio, y que por los méritos e intercesión de aquel que tan dignamente, te sirvió, nos absuelvas de todos nuestros pecados. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SAN BENITO JOSÉ LABRE, Peregrino

16 de abril

Si alguno de vosotros se tiene por sabio según
el mundo, hágase necio (a los ojos del mundo)
a fin de ser sabio (a los ojos de Dios)
.
(1 Corintios, 3, 18).

 Benito pasó la mayor parte de su vida haciendo peregrinaciones. Iba casi siempre con los pies des calzos tanto en invierno como en verano, vestido con harapos, Y sin provisiones para el día siguiente. Vivía de limosnas, pero no mendigaba, nunca conservaba sino lo estrictamente necesario, y partía con los pobres lo que se le daba por caridad. Pasó sus últimos años en Roma, orando días enteros en las iglesias; por la noche retirábase a unas ruinas para descansar algunas horas. Cayó desvanecido en las escalinatas de Nuestra Señora de los Montes y fue transportado a una casa vecina donde pronto se durmió en el sueño de los justos, el 16 de abril de 1783, a la edad de 35 años.   

MEDITACIÓN SOBRE  LA VIDA
 DE LOS BIENAVENTURADOS

 I. La sabiduría del mundo consiste en amontonar riquezas; ¡por eso trata de locura a la pobreza evangélica! ¡Oh bella y gloriosa locura que nos ase meja a Jesucristo, Hijo de Dios, Sabiduría encarna da! San Benito José Labre profesó esplendorosa mente esta locura; con ardor abrazó esta pobreza. Sabía que las riquezas cautivan el corazón, Y a su corazón lo quería libre para Jesucristo, su único Señor. ¡Ay! ¡que no tengamos nosotros el Valor de imitarlo! Aprendamos por lo menos a honrar la pobreza, y a asociarnos a los méritos de los pobres; de Jesucristo aliviando su miseria.

   II. Los prudentes del siglo van sin cesar tras el placer: Benito toma el camino trazado por Jesucristo, su Maestro y su Modelo. Debiendo elegir entre el gozo y la cruz, elige la cruz, porque sabe que es menester pasar por mil tribulaciones para llegar al cielo. El mundano consiente, para gozar de algunos placeres efímeros, en ser objeto de suplicios sin fin; el cristiano soporta penas pasajeras para merecer un gozo eterno. Dime cuál es el sabio y cuál el loco, y conforma tu conducta a tu respuesta. ¡Qué¿no podremos vivir sin placer, nosotros que debemos morir con placer? (Tertuliano).

   III. El mundo busca, afanosamente, reputación y gloria; nuestro santo, abatimiento y oprobios. Saborea en las ignominias un gusto que hace que las bus que con avidez. Se lo carga de injurias, se lo persigue a pedradas, dice a uno que quiere defender le: Déjalos; si supieses tú quien soy te unirías a ellos. ¡Cuán diferente a la suya es nuestra conducta!, y sin embargo, ¿no tenemos nosotros, por ventura, que ganar el mismo cielo? Si deseas gloria, desea la verdadera y durable.

El respeto a los pobres
Orad por los indigentes.

ORACIÓN

 Oh Dios, que habéis querido que San Benito José se adhiriese únicamente a Vos por el amor a los desprecios y a la pobreza, concedednos, en vista de sus méritos, la gracia de despreciar las cosas de la tierra y buscar los bienes del cielo.   Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 5 de 16

El infinito amor de Jesús

4°. Sufrimientos de Jesucristo ante Anás y Caifás.

No puede dudarse que en el trayecto del huerto de los Olivos a casa de Caifás, Jesucristo cargado de cadenas sufriese mil ultrajes e insultos… «Entonces la guardia romana, el tribuno y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús, le ataron y le llevaron primeramente a Anás, porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice en aquel año» (Jn. 18, I2-13).

Anás era hombre astuto e intrigante, quien al parecer, después de un cambio breve de impresiones «remitió a Jesús, atado como estaba, a la casa de Caifás».

Empieza el proceso religioso, Jesús es llevado a los tribunales, la gran asamblea de Israel es presidida por Caifás. Este era sumo pontífice aquel año, hombre sagaz y malvado, que personifica el odio y la mala fe contra Cristo, y en quien domina la pasión y la parcialidad más irritante, pues antes de juzgarle y oírle… «deliberaron matarle»porque hacía muchos milagros (Jn. 11, 53) y «tuvieron consejo para quitarle la vida». EI fue el que compró la traición alegrándose de ver al traidor y convenir con él en darle dinero.

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

Judas Apóstol y Traidor

Conducta de Cristo con el traidor

Libertad de Cristo en su captura, pasión y muerte.

El fin de Judas

Judas Apóstol y Traidor

«Judas, habiendo tomado una cohorte de soldados que le dieron los sacerdotes y los fariseos, fue allá con antorchas y armas. Estando Jesús todavía hablando, llega Judas Iscariote, uno de los Doce, y con él un tropel de gente armada con espadas y garrotes, enviada por los príncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una señal …»51.

Me inclinaría a creer que la cohorte que, según los evangelistas, fue dada al traidor por los pontífices, era una cohorte romana asignada por Pilato a los sacerdotes. Los fariseos, escribas y ancianos del pueblo habían añadido a ella sus propios servidores, bien porque no tuvieran suficiente confianza en los soldados del gobernador, bien porque pensaron que un mayor número sería conveniente para que no fuese Cristo rescatado por el repentino tumulto y la confusión causada por la oscuridad de la noche. O tal vez llevaban la intención de arrestar a todos los Apóstoles al mismo tiempo, sin dejar que ninguno escapara en la oscuridad. No fue cumplido este último propósito, pues el poder de Cristo no lo consintió; y Él mismo fue capturado porque quiso ser hecho prisionero Él solo.

Llevan antorchas encendidas y linternas para poder distinguir entre las tinieblas del pecado el sol brillante de la justicia. Llevan antorchas, no para que pudieran ser iluminados con la luz de Aquél que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, sino para extinguir aquella luz eterna que nunca puede ser oscurecida. Tanto unos como otros, los enviados y quienes les enviaban, se afanaban por derrocar la ley de Dios por causa de sus tradiciones. También ahora hay quienes siguen sus huellas, y persiguen a Cristo al esforzarse por ensombrecer el esplendor de la gloria de Dios con su propia gloria.

Viernes Santo

SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA VESPERTINA EN
LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR
ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
(Doble de 1ª clase – Ornamentos negros y morados )

La Estación es en la basílica que en Roma representa a Jerusalén, y cuyo nombre lleva. Está consagrada a la Pasión del Salvador, y posee tierra del Calvario, fragmentos importantes de la verdadera Cruz y uno de los clavos con que Jesús fué crucificado.
El Viernes Santo es un día de duelo, el mayor de todos. Cristo muere. El dominio de la muerte, consecuencia del pecado, sobre todas nuestras vidas humanas alcanza incluso al jefe de la humanidad, el Hijo de Dios hecho hombre.

Pero, como todos los cristianos lo saben, esta muerte que Jesús ha compartido con nosotros y que fue tan atroz para Él, respondía a los designios de Dios sobre la salvación del mundo. Impuesta por el Padre a su Hijo, éste la aceptó para nuestra redención. Desde entonces la cruz de Cristo es la gloria de los cristianos. Ayer le cantábamos ya: «Para nosotros toda nuestra gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo». Hoy lo repite aún la Iglesia y presenta la misma cruz a nuestra adoración: «He aquí el madero de la cruz, del cual pendió la salvación del mundo». Por ello, el Viernes Santo es al mismo tiempo que un día de luto, el día que ha devuelto la esperanza a los hombres; él nos lleva a la alegría de la resurrección.

La acción litúrgica con que la Iglesia celebra, por la tarde, la redención del mundo, debería ser amada de todos los cristianos. En este día, el canto solemne de la Pasión, las grandes oraciones en que la Iglesia ora confiada por la salvación de todos los hombres, la adoración de la cruz y el canto de los improperios son algo más que ritos emocionantes; es la oración y el hacimiento de gracias de los rescatados que, en comunidad, adquieren conciencia ante Dios de todo lo que el misterio de la cruz representa para ellos.

Santoral

15 de abril

Santa Luisa de Marillac, Viuda
Santas Basilia y Anastasia, Mártires
San Paterno de Ceredigion
Santa Una

SANTAS BASILISA Y ANASTASIA, Mártires

15 de abril

Las ilustres y venerables matronas romanas santa Basilisa y santa Anastasia, habían recibido la luz de la fe y la gracia de nuestro Señor Jesucristo por mano de los gloriosos príncipes de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Queda ron tan devotas suyas, que ni aun des pues que ellos padecieron el martirio, quisieron dejar por temor humano de reverenciar les; antes, recogiendo con todo cuidado las venerables reliquias de aquellos santísimos Maestros de nuestra fe, les dieron secretamente honrada sepultura.

Mas como por este oficio de piedad fuesen acusadas delante del impío y cruelísimo Nerón, este primer perseguidor y fiera sanguinaria, sin respeto de la virtud y nobleza de aquellas piadosas matronas, mandó que las prendiesen y las presentasen a su tribunal cargadas de cadenas. Pretendió el bárbaro emperador apartarlas del nuevo instituto y vida cristiana que les habían enseñado los san tos apóstoles, mas ellas con gran fortaleza confesaron a Jesucristo, diciendo que era verdadero Dios, por el cual ellas estaban dispuestas a confesarle también, derramando la sangre y muriendo si fuese menester.

Entonces mandó el tirano que sacasen de su presencia a aquéllas damas tan principales y las encerrasen en la cárcel hasta el día siguiente, en el cual se les concedía nueva audiencia. Venida la hora de comparecer de nuevo al tribunal, mostráronse tan constantes e invencibles en la confesión de Cristo, que luego ordenó el ferocísimo emperador matar las bajo tormentos. Azotáronlas con bárbara inhumanidad, colgáronlas en un potro, y abrasaron sus delicadas carnes con hachas encendidas; y viendo los verdugos que todo, esto sufrían ellas sin quejarse, y que no cesaban de invocar el nombre de Cristo Jesús, con gran furor les «sacaron las lenguas de la boca y se las cortaron.

Cortáronles después los pechos y las atormentaron cruelísimamente hasta que se cansaron de hacer en aquellos santísimos cuerpos la más horrible y sangrienta carnicería, y como no pudiesen quebrantar un punto la constancia maravillosa de aquellas flacas mujeres y fortísimas mártires del Señor, las condenó el tirano a ser degolladas, y así confirmaron con su sangre y con su muerte la doctrina de Dios que habían recibido de los bienaventurados Príncipes y esclarecidos Maestros de la Iglesia romana.

REFLEXIÓN

Mártir murió Jesucristo, soberano autor de nuestra sacrosanta religión; mártires fueron san Pedro y san Pablo y los demás apóstoles, mártires la mayor parte de los discípulos; mártires casi todos los papas de los tres primeros siglos de la Iglesia, y mártires en fin millones y millones de fieles cristianos en toda edad, sexo y condición, nobles, plebeyos, sabios, ignorantes, dignatarios, magistrados, filósofos, centuriones, procónsules, y aun damas y matronas romanas, y delicados niños y doncellas.

¡Oh qué venerable es el edificio de la Iglesia católica amasado con tanta sangre de mártires! El que desprecia estos testimonios de nuestra fe, merece ser despreciado, el que no se convence con este argumento es hombre desatinado, el que sólo por querer vivir a sus anchuras se obstina en rechazar la religión católica, diga que no sabe lo que hace, y que su orgullo o sensualidad le han robado el juicio, pero sepa que un día clamará contra él toda esa sangre de los mártires tan gloriosa mente derramada y tan injustamente des preciada por los insensatos.

ORACIÓN

Rogámoste, Señor, que nos concedas perpetua devoción para venerar los triunfos de tus bienaventuradas mártires Basilísa y Anastasia; a fin de reverenciarlas con nuestros humildes obsequios ya que no podemos celebrarlas dignamente. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Santa Luisa de Marillac, Viuda

15 de abril

Es necesario que este cuerpo corruptible
sea revestido de incorruptibilidad,
y que este cuerpo mortal sea revestido
de inmortalidad.
(1 Corintios, 15,53).

Santa Luisa de Marillac nació en 1591. Se casó con Antonio Le Gras, y vivió dichosa con él hasta 1625, año en que quedó viuda. Fue entonces el brazo derecho de San Vicente de Paul en el establecimiento de las Hijas de la Caridad, que fundó con él. Era una mujer de gran inteligencia, de ánimo templadísimo y de admirable resistencia, a pesar de su delicada salud. Murió en el año 1660.   

MEDITACIÓN
SOBRE LA RESURRECCIÓN
DE LOS MUERTOS

  I. Todos resucitaremos: es una verdad muy consoladora para las almas santas. Sí, este cuerpo ahora en el oprobio, en el dolor y la pobreza, este cuerpo, será un día glorioso, inmortal, sutil, impasible y semejante a los espíritus. ¡Con qué júbilo las almas de los santos volverán a los cuerpos que fueron sus compañeros de trabajo e instrumentos de su victoria! Ánimo, cuerpo mío; resucitaremos, y tu gloria será proporcional a los sufrimientos que hayas soportado por Jesucristo. Yo veré a Dios, mi Salvador, en mi carne. (Job).

   II. Los malos resucitarán, pero, ¡ay! ¡qué horror sentirán al retomar sus cuerpos que han sido la causa de su condenación! ¿Nada menos que tú, dirán esos míseros, nada menos que tú, que eres podredumbre, has perdido a un alma inmortal? ¡Qué! ¡por estos ojos, estas manos, este corazón, esta boca, esta lengua, este cuerpo he perdido mi alma! Piénsalo a menudo: «Un día, me encontraré con este mismo cuerpo en el valle de Josafat; ¿en qué estado será?»

   III. Los bienaventurados irán, en cuerpo y alma, al cielo después de la resurrección de los muertos, y los condenados descenderán al infierno con sus cuerpos semejantes a tizones ardientes. Está en tus manos hacer glorioso a tu cuerpo o hacerlo maldito para siempre. Amemos los júbilos que deben durar eternamente; temamos los tormentos eternos reservados para los que se condenan. (San Gregorio).

La esperanza
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

 Escuchadnos, Señor, Dios Salvador nuestro, y haced que, así como nos alegramos con la fiesta de Santa Luisa, así también obtengamos provecho alcanzando sentimientos de piedad y devoción.   Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 4 de 16

El infinito amor de Jesús

3°. Jesucristo en el huerto de los Olivos.

Después de la Cena, Jesucristo se dirigió al huerto de Getsemaní, para orar, pues era un lugar solitario, y para probar que no huía de la muerte, si no que la deseaba, pues aquel sitio era conocido de Judas, y de esta manera dar principio a su pasión redentora y manifestar su misericordia…

Adán nos perdió en un jardín, y en un jardín o huerto nos salvará Jesucristo… Adán nos perdió en un jardín de delicias, y en un jardín de dolor empezará Jesucristo la redención del mundo… Adán salió del Paraíso terrenal llevando la muerte para él y toda su descendencia; y Jesucristo salió del huerto de los Olivos, para darnos a todos la vida…

EI huerto de Getsemaní es uno de los lugares más santos de la tierra, testigo mudo de la pasión espiritual de Jesucristo.  Los discípulos, aquella noche, al entrar en el huerto, vieron el rostro de su Maestro sombreado por una gran tristeza, que nos la declara el Evangelio con estas palabras: «Comenzó a entristecerse…, sintió tedio, angustia, tristeza, sudó sangre».

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

¿Por qué dormís?

Levantaos y orad

Cristo sigue siendo entregado en la historia

¿Por qué dormís?


Al encontrar Cristo a los Apóstoles durmiendo por tercera vez, les dijo: «¿Por qué dormís?», como si di-jera: «No es este tiempo para dormir, sino para estar bien despiertos y orar, como os he advertido ya dos ve-ces, no hace apenas un rato.» Si no supieron qué responder cuando se durmieron por segunda vez, ¿qué excusa podían haber dado ahora, en que por tercera vez eran sorprendidos en la misma falta? ¿Era una excusa válida decir que se habían dormido «a causa de la tristeza», como menciona el evangelista? Así lo recuerda Lucas, pero también es cierto que no lo alaba en abso-luto. Insinúa, sí, que su tristeza era de alguna manera loable; pero el sueño que la siguió no estaba libre de culpa. La tristeza, aquélla que puede ser digna de un gran premio, tiende algunas veces hacia un gran mal. Así ocurre si nos devora de tal modo que nos deja inutilizados; nos impide acudir a Dios con la oración, bus-cando de Él consuelo, y desesperados y oprimidos, como queriendo escapar de una tristeza consciente, buscamos alivio en el refugio del sueño. Mas, tampoco aquí encontraremos lo que buscábamos, y perderemos en el sueño el consuelo que podríamos haber obtenido de Dios si hubiéramos permanecido despiertos y orando. Se deja, entonces, sentir sobre nosotros el peso molesto de una mente perturbada incluso mientras dormimos, y aun con los ojos cerrados, tropezamos con las tentaciones y trampas preparadas por el diablo.


De ahí que Cristo, prescindiendo de cualquier excusa para el sueño, dijera: «¿Por qué dormís? Dormid ya y descansad. Basta. Levantaos y rezad para que no caigáis en la tentación. Ha llegado la hora y el Hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos. Ya llega el que me va a entregar. Toda-vía estaba hablando, cuando llegó Judas ….»46 Al despertar a los Apóstoles por tercera vez, cortó de golpe sus palabras con una cierta ironía. No con esa ironía frí-vola y burlona con la que hombres ociosos, pero de talento, acostumbran a divertirse entre sí, sino con una ironía grave y seria: «Dormid y descansad…»


Notad cómo da permiso para dormir: de tal modo que significa en realidad lo contrario. Apenas había di-cho: «Dormid», añadió «Basta»; como si dijera: «Ya no necesitáis dormir más. Durante todo el tiempo que deberíais haber estado despiertos, habéis estado durmiendo, incluso en contra de lo que os mandé. Ahora ya no hay tiempo para dormir, y ni siquiera para que-darse un momento sentados.

Jueves Santo

Misa In Cena Domini

JUEVES SANTO

MISA IN COENA DOMINI

Estación en san Juan de Letrán

I clase, blanco

La liturgia del Jueves Santo está toda embebida en el recuerdo de la Redención. La función antiguamente de tres misas: La primera, en que se reconciliaban a los públicos penitentes, la segunda, en la cual se consagraban los Santos Óleos, y la tercera, para conmemorar muy especialmente la institución de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena.

La Iglesia, celebra en la Eucaristía durante el curso del año los todos los misterios de la vida de Jesús, se apega hoy al recuerdo de la institución misma de este Sacramento inefable y del Sacerdocio Católico.

Esta misa realiza de un modo muy especial la orden dada por Jesús a sus sacerdotes de renovar la Última Cena en que Jesús, en los momentos mismos en que tramaban su muerte, instituyó el misterio de perpetuar entre nosotros su presencia. Por eso la Iglesia, suspendiendo un instante su duelo, celebra el Santo Sacrificio en este día con santo júbilo, reviste a sus ministros con ornamentos blancos y festivos, y canta el Gloria como a vuelo de campanas, las cuales enmudecerán hasta la Vigilia Pascual.

Santoral

14 de abril

Santos Tiburcio, Valerio y Máximo, Mártires
San Justino, Filósofo y Mártir
San Pedro González Telmo, Confesor
Beata Liduvina de Schiedman, Virgen
San Antonio, Mártir
San Juan, Mártir
San Eustacio, Mártir
Mártires de Lituania (Ver Juan, Antonio y Eustacio)
San Ardalión, Mártir
San Bernardo de Tirón, Abad
San Lamberto de Lyon
San Máximo, Mártir (Con Tiburcio)
San Tiburcio, Mártir
San Valerio, Mártir
Beato Lanvino

BEATA LIDUVINA de SCHIEDMAN, Virgen

(1433)

Hoy 14 de Abril la Iglesia Católica recuerda a Santa Liduvina. Esta santa es la Patrona de los enfermos crónicos que quieren aprovechar su larga enfermedad para pagar sus pecados, convertir pecadores y conseguir un gran premio en el cielo. El decreto de Roma al declararla santa dice de ella que fue «un prodigio de sufrimiento humano y de paciencia heroica».


Liduvina nació en Schiedam, Holanda, en 1380. Su padre era muy pobre y tenía por oficio el de «celador» o cuidandero de fincas. Su familia era sumamente piadosa y a la niña le encantaba recoger regalos para llevarlos a gentes muy necesitadas.


Hasta los 15 años Liduvina era una muchacha como las demás: alegre, simpática, buena y muy bonita. Pero en aquel año su vida cambió completamente. Un grupo de jóvenes de su edad la invitó a patinar sobre el hielo y en pleno descenso por la montaña, uno de sus compañeros, por alcanzar a los que iban más adelante, apresuró mucho su carrera y sin darse cuenta de que Liduvina bajaba por ese mismo camino, arremetió violentamente contra ella dejándola en el hielo, y con la columna vertebral partida. La llevaron a casa pero ya de este golpe nunca más se iba a reponer.

SAN PEDRO GONZÁLEZ TELMO, Confesor

14 de abril

El bienaventurado y apostólico varón san Pedro González, llamado vulgarmente san Telmo, nació de padres nobles en la villa de Fromesta, a cinco leguas de la ciudad de Palencia. Dióle e obispo, que era tío suyo, un canonicato, cuando aun no le sobraban los años, ni la gravedad y asiento que para aquel ministerio con venía, y procuró además que el Papa le diese el decanato.

Cuando Pedro González hubo de tomar la posesión, que fue el día de Pascua de Navidad, quiso el nuevo deán regocijar la fiesta, no como eclesiástico sin como lego y profano. Vistióse para aquel día galana y profanamente, y salió con otros en un caballo brioso muy bien aderezado por toda la ciudad, desempedrando, como dicen, las calles a carreras, con gran desenvoltura y escándalo del pueblo. Pero para que se entiendan las maneras que Dios nuestro Señor toma para convertir las almas y atraerlas a sí, partiendo desapoderamente por la calle más principal de Palencia, cayó el caballo en medio de la carrera y dio con el deán en un lo do muy asqueroso, con harta risa de los que le vieron; porque cuando fueron a socorrerle, no había gala, ni vestido, ni rostro que diese muestra de lo que había sido.

Fue tan grande la vergüenza que causó a Pedro González aquella caída, que no podía levantar la cabeza, ni le parecía que podría ya vivir entre gente, hombre a quien tal desgracia había acontecido. Alumbróle Dios al mismo tiempo el corazón; y hablando entre sí dijo: Pues el mundo me ha tratado como quien es, yo haré que no se burle otra vez de mí. Con esto, vase a un convento de santo Domingo, y con admiración de todos los que le conocían, tomó el hábito, y comenzó a vivir con tan grande perfección, que vino a ser un gran santo. Predicaba después con obras y palabras, y como ángel del Señor; hablaba con tal fuerza de espíritu, que enternecía las piedras e inflamaba los corazones helados.

Des poblábanse los lugares en su seguimiento y muchas leguas iban caminando por oírle viejos y mozos, hombres y mujeres, ricos y pobres: y con este celo y espíritu anduvo por los reinos de España y estuvo en la corte del santo rey don Fernando, y se halló con él en el cerco de Sevilla y en otras guerras contra los moros. Pero donde el santo más tiempo estuvo fue en Galicia, donde entre otras cosas hizo un puente sobre el río Miño, no lejos de Rivadavia, por los muchos peligros y muertes que sucedían en aquel paso. Final mente, después de haber ganado para Cristo innumerables almas y resplandecido con muchos milagros, en el domingo de Cuasimodo, dio en la ciudad de Tuy su bendita alma al Señor, el cual manifestó la gloria de su siervo con doscientos ocho milagros bien conocidos.

REFLEXIÓN

Luego que murió san Telmo comenzó su sepultura a manar una cierta manera de óleo, que fue celestial medicina para todas las enfermedades; mas ha querido el Señor glorificarle particularmente librando por su intercesión a los navegantes de gravísimas tempestades y evidentes peligros. Por donde en los puertos de España y en los pueblos marítimos de ella se celebra su fiesta, sacando su imagen en procesión con mucha solemnidad y regocijo, especialmente en Lisboa, en Vizcaya y en Guipúzcoa, donde es venerado san Telmo, nombre por el cual le conocen los marineros, y le invocan en las tempestades y peligros del mar.

ORACIÓN

Oh Dios, que manifiestas la singular protección del bienaventurado Pedro a los que se hallan en los peligros del mar; concédenos por su intercesión que brille siempre la luz de tu gracia en las tempestades de esta vida, para que podamos arribar al puerto de la eterna salud. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SAN JUSTINO, Filósofo y Mártir

14 de abril

El glorioso filósofo y antiguo apologista y mártir san Justino fue hijo de Prisco, de linaje griego, y nació en Nápoles Flavia, ciudad de Palestina, Desde su mocedad se dio mucho a las letras humanas, y al estudio de la filosofía, y se ejercitó en todas las sectas de los filósofos estoicos, peripatéticos y pitagóricos, con gran deseo de saber la verdad; y hallando en todas ellas poca firmeza, las dejó y se dio a la filosofía de Platón, por parecerle que era más grave y más cierta y segura para lo que él pretendía, que era alcanzar la sabiduría y con ella entender y ver a Dios.

Para poder, pues, mejor atender a sus estudios se retiró a un lugar aparta do, vecino del mar, donde estando ocupado y absorto en la contemplación de las cosas divinas, se le presentó, corno e1 mismo santo escribe, un varón viejo y muy venerable que trabó plática con él; y entendiendo que era filósofo platónico, y lo que buscaba en sus estudios, le desengañó que no lo hallaría en los libros de los filósofos, sino en solo los de los profetas y de los santos, a quienes Dios había alumbrado y abierto los ojos del alma para ver la luz del Cielo y entender sus misterios y verdades.

Con esto se fue el anciano y san Justino no le vio más; pero quedó muy encendido en el amor de la verdad, e inclinado a leer os libros de los cristianos en que ella se halla, Por esos medios entró Cristo nuestro Se ñor en el corazón de Justino, y de filósofo platónico y maestro de otros le hizo filósofo cristiano y discípulo suyo, Escribió un libro maravilloso y divino en defensa de la religión cristiana en el año 150 corno él mismo lo dice, y se lo dio al emperador Antonino Pío, el cual después de haberlo leído, hizo publicar en Asia un edicto en favor de los cristianos, mandando que ninguno, por solo ser cristiano, fuese acusado ni conde nado.

Pero como muerto Antonino, sucediesen en el imperio Marco Aurelio Antonio y Lucio Vera, y se tornase a embravecer la tempestad, san Justino que a la sazón estaba en Roma escribió otro libro o apología a los emperadores y al senado en favor de los cristianos para aplacarla. Entonces fue el santo acusado por un enemigo suyo llamado Crescente, cínico filósofo en el nombre y profesión, y en la vi da ,viciosísimo y abominable; el cual era quien más atizaba a los magistrados contra los fieles de Cristo. Mandó pues el prefecto de Roma prender a san Justino, y después de haberle hecho azotar, dio sentencia que fuese degollado con otros seis compañeros, como se dice en las Actas de su martirio, que escribieron los notarios de la Iglesia romana.

REFLEXIÓN

Dice el glorioso san Justino en su primera apología estas palabras admirables: «Cuando somos atormentados, nos regocijamos, porque estamos persuadidos que nos resucitará Dios por Jesucristo; y cuando somos heridos con la espada y puestos en la cruz, y echados a las bestias fieras, y maltratados con prisiones, fuego y otros tormentos y suplicios, no nos apartamos de lo que profesamos; porque cuanto mayores son los tormentos, tanto más son los que abrazan la verdadera religión; como cuando se poda la vid da más fruto; lo mismo hace el pueblo de Dios, que es como una vid o viña bien plantada de su mano». Pues ¿Quién podrá leer estas cosas sin derramar lágrimas, viendo lo que sentían de la fe de Cristo aquellos filósofos tan sabios de los primeros tiempos de la cristiandad, comparando su heroísmo con la indiferencia criminal de nuestros tiempos?

ORACIÓN

Oh Dios, que por la simplicidad de la Cruz enseñaste maravillosamente, al bienaventurado Justino la eminente sabiduría de Jesucristo, concédenos por su intercesión que rechazando las engañosas razones de las perversas doctrinas, alcancemos la firmeza de la fe. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SANTOS TIBURCIO, VALERIO y MÁXIMO, Mártires

14 de abril

El precepto mío es que os améis unos a otros.
(Juan, 15, 12)..

Valerio, que se casó con Cecilia, fue por ésta convertido y consintió desde el primer día de casamiento en vivir en continencia perfecta. Él, a su vez, convirtió a su hermano Tiburcio, con quien después de haber distribuido sus bienes a los pobres, se dedicó a sepultar los cuerpos de los cristianos muertos por la fe. Conducidos ante Almaquio, prefecto de Roma, perseveraron en su fe y fueron decapitados. Máximo, que los conducía al suplicio, de tal modo fue movido por sus palabras y entereza que renunció a las supersticiones del paganismo y obtuvo con ellos la corona del martirio.

MEDITACIÓN SOBRE
LAS AMISTADES SANTAS

I. Ten caridad para con todos, pero no te vincules sino con pocos. Que tus amigos sean los amigos de Dios; si tales son, progresarás en la virtud en su compañía. Fieles son los amigos que temen a Dios; no sucede lo mismo con los que no le temen. En efecto, ¿cómo tendrían para contigo una fidelidad que no tienen para con Dios? ¿Te estarían más obligados que no lo están a Dios? ¿O esperarían de ti mayores recompensas? ¿Mayores castigos temerían, acaso, de tu parte?

II. El fin de tus amistades debe ser transcurrir suave y santamente tu vida, aprovechar el buen ejemplo y los saludables consejos de tus amigos, y contribuir también, de tu parte, a su santificación. Si el comer bien, el interés o los placeres, son los motivos que te mueven para el cultivo de la amistad, no será ésta duradera. ¿Cómo trabajas
para santificar a tus amigos? ¿Te haces más santo frecuentándolos? ¿No imitas más bien sus vicios que sus virtudes?

III. Resultado de estas amistades verdaderas debe ser que alivies a tus amigos en todas sus necesidades tanto espirituales cuanto temporales; debes sacrificar tus comodidades, tus bienes, tu vida misma, para sacarlos de la miseria y, con mayor razón, del pecado o de la ocasión de ofender a Dios. En fin, no te olvides nunca que Jesucristo debe siempre ocupar el primer lugar en todas tus amistades, que siempre sea su nudo y su lazo. Elige para amigo, antes que a todo otro, a Aquél que permanecerá siéndote fiel en el día de tu muerte, cuando todo lo demás te haya sido arrebatado. (San Ber nardo).

El buen ejemplo
Orad por vuestros amigos.

ORACIÓN

   Haced, oh Dios omnipotente, os lo rogamos, que celebrando la solemnidad de vuestros santos mártires Tiburcio, Valerio y Máximo, aprendamos a imitar sus virtudes.   Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 3 de 16

El infinito amor de Jesús

2°. Judas vende a su divino Maestro.

Judas fue uno de los doce apóstoles elegido por Jesucristo, pero por no cooperar con fidelidad y dignidad a su vocación, terminó siendo reprobado. EI vino a ser un traidor. ¡Que maldad y que crimen el de Judas, pasar a la banda de los enemigos de Jesús, hacerse jefe de ellos y entregarle, siendo su divino Maestro! ¿Cuál ha sido el principio de tan grande caída? Una pasión no mortificada.

El único fallo de Judas de que se nos habla en los Evangelios fue la avaricia. En él estaba este pecado tan arraigado, que fue la causa de todos sus males: «Bueno le fuera -dijo Jesús– a tal hombre no haber nacido» (Mt. 26,24). Terrible sentencia fue esta, a propósito de la cual escribía Bossuet: «Más le valiera a este hombre no haber nacido, ya que vive para su propio suplicio, y su ser de nada le servirá, sino para hacer eterna su memoria».

La traición de Judas fue puesta de manifiesto en la última Cena, cuando Jesús dijo: «Uno de vosotros me va a entregar» (Jn. 13,21). Los discípulos se entristecieron en gran manera y comenzaron cada cual a decirle:

« ¿A caso soy yo, Señor?» (Mt. 26,22)… Juan, reclinándose sobre el pecho de Jesús, le dijo (en silencio): «Señor, ¿quién es? Jesús le respondió: Es aquél a quien Yo le daré el bocado que voy a mojar. Y mojando el bocado se lo dio a Judas, el de Simón Iscariote. Y tras el bocado entró en el Satanás. Entonces le dijo Jesús: Lo que has de hacer hazlo pronto. Mas ninguno de los que estaban a la Mesa supo a qué propósito le dijo esto. Algunos pensaron que, como Judas tenía la bolsa, Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta o que diese algo a los pobres. ÉI apenas tomó el bocado, salió enseguida. Era ya de noche» (Jn.13, 23-30).

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

Para que veamos el camino

La perspectiva del martirio

Los Apóstoles se duermen mientras el traidor conspira

Para que veamos el camino

En consecuencia, hemos de rezar, en primer lugar, viam ut videamus, para que veamos el camino y con la Iglesia podamos decir a Dios: «De la ceguera del corazón, líbranos, Señor». Y con el profeta cuando dice: «Enséñame a hacer tu voluntad»33, y también: «Muéstrame tus caminos y enséñame tus senderos ». Después, desearemos con toda nuestra alma correr tras de Ti, oh Dios, en el olor de tu ungüento y en la dulce fragancia de tu espíritu. Si languidecemos en nuestra marcha (como casi siempre ocurre) y quedamos rezagados, tan distantes que difícilmente conseguimos seguirle desde lejos, acudamos a Dios de inmediato diciéndole: «Coge mi mano derecha» y «Guíame a lo largo del camino». Si vencidos por el cansancio apenas tenemos ya fuerza para continuar, o si tanta es la pereza y blandenguería que estamos a punto de pararnos, pidamos a Dios que, por favor, nos arrastre aunque opongamos resistencia. Finalmente, si tanto resistimos, y contra la voluntad de Dios y nuestra propia felicidad, nos empeñamos, tercos y duros de mollera, como caballos y burros que carecen de inteligencia, debemos humildemente pedir a Dios con las muy adecuadas palabras del profeta: «Sujétame bien fuerte con el freno de la brida y golpéame cuando no marche cerca de Ti».

La ilusión por la oración es lo primero que hemos de buscar cuando nos veamos atrapados por la tibieza y la desidia; pero en esa situación del alma no apetece rezar por nada que no deseemos recibir (ni siquiera aun-que nos sea muy útil). Por esta razón, si tenemos un poco de sentido común, deberíamos contar con esta debilidad por anticipado, deberíamos preverla antes de caer en ese enfermizo y penoso estado espiritual. En otras palabras, deberíamos derramar sin cesar sobre Dios jaculatorias y oraciones como las que acabo de mencionar, implorando con humildad que, si en algún momento, viniéramos a pedir algo que no nos es conveniente, impulsados por los atractivos de la carne, o seducidos por los espejuelos de los placeres, o atraídos por el anhelo de las cosas terrenales, o trastornados por las insidias y maquinaciones del diablo, se haga sordo a nuestra petición y aleje aquello por lo que rezamos, derramando sobre nosotros todo aquello que Él sabe nos hará bien, aunque mucho le pidamos lo aparte de nuestra vida. Nada de particular ni de extraño tiene esta conducta.

Es bien lógica. En efecto, así nos comportamos de ordinario (si tenemos un poco de inteligencia) cuando estamos a punto de coger una fiebre maligna. Advertimos y avisamos por adelantado a quienes nos van a cuidar durante la enfermedad que, aunque se lo supliquemos, no nos proporcionen en absoluto aquello que nuestra enfermiza condición nos hará desear aunque sea nocivo para la salud e, incluso, vaya a empeorar la fiebre.

MIÉRCOLES SANTO

MIÉRCOLES SANTO

Estación en Santa María la Mayor

Idea dominante de la Misa de esta Feria: Rindamos sinceros homenajes al Salvador que padece por amor nuestro

MISAL DIARIO Y VISPERAL

DÉCIMATERCIA EDICIÓN

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación

Del Rdo. P. Germán Prado

Monje Benedictino de los Silos (España)

1946

INTROITO     Filipenses 2, 10, 8 y 11

In nómine Jesu omne genu flectátur, cæléstium, terréstrium et infernórum: quia Dóminus factus est obǿdiens usque ad mortem, mortem autem crucis: ideo Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris. Ps. 101, 2. Dómine, exáudi oratiónem meam: et clamor meus ad te véniat. In nómine.Al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno; porque el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz; por esto el Señor Jesucristo esta en la gloria de Dios Padre. (S). Oye, Señor, mi oración y llague mi clamor hasta ti. Al nombre…

Después de los Kyries, se dice:

Oremus. Flectámus genua.R/. Levate.Præsta, quaésumus, omnípotens Deus: ut, qui nostris excéssibus incessánter afflígimur, per unigéniti Fílii tui passiónem liberémur: Qui tecum.Oremos. v/. Arrodillémonos  R/: LevantaosTe rogamos Dios todopoderoso, que pues nos vemos, incesantemente afligidos por nuestros desordenes, nos veamos libres por la pasión de tu Unigénito Hijo. Que contigo vive…

LECCION  Is. 62, 11; 63, 1-7

Léctio Isaíæ ProphétæHæc dicit Dóminus Deus: Dícite fíliæ Sion: Ecce, Salvátor tuus venit: ecce, merces ejus cum eo. Quis est iste, qui venit de Edom, tinctis véstibus de Bosra? Iste formósus in stola sua, grádiens in multitúdine fortitúdinis suæ. Ego, qui loquor justítiam, et propugnátor sum ad salvándum. Quare ergo rubrum est induméntum tuum, et vestiménta tua sicut calcántium in torculári? Tórcular calcávi solus, et de géntibus non est vir mecum : calcávi eos in furóre meo, et conculcávi eos in ira mea: et aspérsus est sanguis eórum super vestiménta mea, et ómnia induménta mea inquinávi. Dies enim ultiónis in corde meo, annus redemptiónis meæ venit. Circumspéxi, et non erat auxiliátor: quæsívi, et non fuit, qui adjuváret: et salvávit mihi bráchium meum, et indignátio mea ipsa auxiliáta est mihi. Et conculcávi pópulos in furóre meo, et inebriávi eos in indignatióne mea, et detráxi in terram virtútem eórum. Miseratiónum Dómini recordábor, laudem Dómini super ómnibus, quæ réddidit nobis Dóminus, Deus noster.Lectura del Profeta Isaías.El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra: Decid a la hija de Sión: Mira a tu salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede. ¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosrá, con ropaje teñido de rojo?¿Ése del vestido esplendoroso, y de andar tan esforzado? -Soy yo que hablo con justicia, un gran libertador. -Y ¿por qué está de rojo tu vestido, y tu ropaje como el de un lagarero? -El lagar he pisado yo solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. Los pisé con ira, los pateé con furia, y salpicó su sangre mis vestidos, y toda mi vestimenta he manchado. ¡Era el día de la venganza que tenía pensada, el año de mi desquite era llegado! Miré bien y no había auxiliador; me asombré de que no hubiera quien apoyase. Así que me salvó mi propio brazo, y fue mi furia la que me sostuvo. Pisoteé a pueblos en mi ira, los pisé con furia e hice correr por tierra su sangre. Las misericordias del Señor quiero recordar, las alabanzas del Señor, por todo, lo que nos ha premiado el Señor Dios nuestro.

Santoral

13 de abril

San Hermenegildo, Mártir
San Carpo, Mártir
Santa Agatónica, Mártir (Con San Carpo)
San Papilo, Mártir (Con San Carpo)
Beato Juan Lockwood, Mártir
Beato Edmundo Catherick, Mártir (Con San Juan Lockwood)
Beata Ida de Boulogne, Matrona
San Marcio o Marte, Abad
Beato Jacobo Certaldo, Abad
Beata Margarita Citta-di-Castello

SAN MARCIO o MARTE, Abad

13 de abril

(530)

Te amo, Dios mío, y mi único deseo es
amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Dios mío y prefiero morir
amándote a vivir sin amarte

(San Juan María Bautista Vianney)

San Marcio vivió unos años como ermitaño en una cueva y más tarde fundó un monasterio cerca de Clemont-Ferrand, en Francia. Murió allí mismo muy anciano, diez años antes de que San Gregorio de Tours naciera en esa ciudad. Al decir de éste, San Marte tenía fama de taumaturgo: «Curó a mi padre de fiebres y a su amigo Nivardo de una peligrosa hidropesía dándoles simplemente su bendición».

BEATA IDA de BOULOGNE, Matrona

13 de abril

(1113)

Ida nació en Boulogne en 1040. Era hija de Godofredo, duque de Baja Lotaringia, y a los diecisiete años se casó con Eustaquio II, conde de Boulogne. Sus inmensas posesiones se extendían desde Luxemburgo hasta el Atlántico pasando por las Ardenas y Pas de Calais.

Era mujer muy devota y recibió dirección espiritual de san Anselmo, quien mantenía con ella una correspondencia espiritual que ha llegado hasta nosotros. Su ocupación favorita era confeccionar bellos ornamentos litúrgicos. Rezaba con tanto fervor que el cronista Guillermo de Tiro atribuía buena parte del éxito de la primera cruzada a sus oraciones. Dotó ricamente a las antiguas abadías de San Bertino, Bouillon y Affkughem. Fundó, además otras tres. Se la enterró en una de ellas, donde muy pronto empezó a obrar milagros.

Tuvo dos hijos y un yerno que han dejado huella en la historia. Sus hijos, Godofredo de Bouillon y Balduino I tomaron parte en la gloriosa primera cruzada y fueron los primeros soberanos francos del reino de Jerusalén. Su yerno fue Enrique IV, emperador de Alemania, cuyo nombre quedó unido a la «cuestión de las Investiduras». Cuando fue derrotado, tuvo que implorar perdón al Papa Gregorio VII, pero más tarde, reemprendió las hostilidades, se apoderó de Roma y mandó al Papa a morir en el exilio.

BEATO JUAN LOOCKWOOD, Mártir

13 de abril

(1642)

El Beato Juan Lockwood, también conocido como San Juan Lascellas, nació alrededor de 1555 en Sowerby, Yorkshire, Inglaterra. Era el hijo mayor de Christopher Lockwood, de Sowerby, Yorkshire  y de Clara, hija mayor de Christopher Lascelles, de Sowerby y Brackenborough Castle, Yorkshirey Con su hermano Francisco (segundo hijo), llegóa Reims el 4 de Noviembre de 1579, y al punto fue enviado a Douai a estudiar Filosofía. Francisco fue ordenado en 1587, pero Juan que ingresó en el Colegio Inglés, en Roma, el 4 de Octubre de 1595, fue ordenado sacerdote el 26 de Enero de 1597 y enviado de misión el 20 de Abril de 1598. 

Después de haber sido tomado prisionero, en 1610 desaparece pero regresa, y nuevamente es apresado y condenado a muerte, pero es liberado. Finalmente fue capturado en Wood End, Gatenby, la residencia de  Bridget Gatenby, ejecutado junto con Edmundo Catherick,  el 13 de abril de 1642. Durante cuarenta y cuatro años ejerció su ministerio en Inglatera, de forma clandestina. En 1929 fue beatificado por el Papa Pío XI.

SAN CARPO DE TIATIRA, Obispo y Mártir

13 de abril

(281)

El demonio tratará de seducir y apartarel espíritu humano para que viole los preceptosde Dios, oscureciendo poco a poco el corazónde aquellos que tratan de servirle con elpropósito de que olviden al verdadero Dios,sirviéndole a él como si fuera el verdadero Dios(Juan, 18, 36).

Los Santos Mártires Carpo, Obispo de Tiatira, Papilio diácono, Agatónica, su hermana, mujer de grandes prendas, Agatodoro su criado, y otros muchos, en Pergamo en el Asia, después de haber sido atormentados de varias maneras por confesar gloriosamente a Jesucristo, alcanzaron la corona del martirio durante la persecución de Marco Antonino Vero y Lucio Aurelio Cómmodo.

SAN HERMENEGILDO, Mártir

13 de abril

Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo
fuera mi reino, mis servidores me habrían
defendido.
(Juan, 18, 36).

 San Hermenegildo fue el hijo mayor de Leovigildo, rey de los visigodos en España, que era arriano. Empleó su padre contra él toda suerte de halagos, pasando a la amenaza y llegando hasta la prisión para traerlo al arrianismo: nada pudo quebrar la constancia de este generoso atleta de la fe. Rechazó la comunión pascual de manos de un obispo arriano que su padre le enviara a su prisión. Exasperado con su rechazo, mandó el padre a unos sol dados para que le dieran muerte. Hendiéronle éstos la cabeza de un hachazo. Arrepentido Leovigildo de su crueldad, a su muerte recomendó a San Leandro que educase en la fe católica a su otro hijo Reca redo, que fue su sucesor y el primer rey católico de España. El martirio de Hermenegildo acaeció en Sábado Santo, el 13 de abril del año 585.   

MEDITACIÓN
SOBRE EL REINO
DE LOS CIELOS 

 I. Aunque no seamos hijos de rey, como lo fue San Hermenegildo, todos estamos llamados a gozar del reino de Dios en el cielo. No son las riquezas, ni la nobleza, ni el renombre, ni la ciencia, ni el talento los que nos pondrán en posesión de este reino, sino la buena voluntad ayudada de la gracia de Dios. No te fatigues pues, buscando una posición brillante en la tierra, no te aflijas si eres pobre y mísero, tu reino no es de este mundo.

   II. En este mundo considérate como hijo de rey, como heredero presunto de una corona que no puede escapársete, si sabes, mediante tu sumisión, conservar la amistad del rey tu padre. En segundo lugar, considérate como príncipe exilado, a quien expulsaron de sus dominios, y que debe, por su valor, reconquistar su reino. Conserva la inocencia y la gracia del bautismo: reinarás después de tu muerte. Si las hubieses perdido, has perdido con ellas el derecho a tu reino; haz de reconquistar este derecho cueste lo que cueste. El reino de los cielos su fre violencia. (Evangelio).

   III. Dependerá de ti el gozar un día de este reino. Serás siempre feliz, si no consientes libre mente en ser desgraciado. Está en tu poder elegir por Señor a Dios o al demonio; mas, aquél a quien te des te conservará eternamente. Elige, pues, o reinar eternamente con Dios, o sufrir eternamente con el demonio.

El desprecio del mundo
Orad por los gobiernos cristianos.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, que enseñasteis al bienaventurado Hermenegildo, vuestro mártir, a preferir el reino de los cielos a las grandezas de este mundo, haced que siguiendo su ejemplo despreciemos las cosas perecederas para aspirar sólo a las eternas.  Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 2 de 16

El infinito amor de Jesús

Y desnudándole, le cubrieron con un manto de púrpura, y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza

COMIENZO DE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

1. Jesucristo sufre como Dios

«Pasión de nuestro Senor Jesucristo según San Juan».Así empezó Fray Luis de Granada un sermón de la Pasión, y fue tal la emoción y el dolor vivísimo que sintió al pronunciar estas palabras que prorrumpió a llorar y sollozar y tuvo que bajarse del púlpito. ¡Ojalá que todos fueramos llenos de fervor y sentimientos parecidos por amor al Señor al meditar su pasión!

Para meditar en la pasión del Señor, nos interesa saber primeramente quién es Jesucristo, quién es el que se deja prender en el Huerto de Getsemaní o de los Olivos, el que se deja llevar de tribunal en tribunal para ser juzgado, el que se deja escupir y azotar y crucificar. .., para que estas humillaciones tan excesivas de Jesucristo no nos sirvan de escándalo, dejándonos una idea de bajeza, de debilidad e impotencia, como si fuera un hombre impotente, y por lo mismo tenemos que avivar nuestra fe en su divinidad.

Jesucristo es Dios y es hombre a la vez, como hombre pudo sufrir, y como Dios darle a sus sufrimientos un valor infinito de redención.

Jesucristo, pues, no es un simple hombre, sino que Él es Dios, es la sabiduría y la omnipotencia infinita, y si se deja prender y escupir y .azotar y crucificar es porque Él quiere así sufnr y ofrecerse y voluntariamente a la muerte, «quia Ipse voluit»como dice el profeta Isaía, porque Él quiso así entregarse por amor a nosotros.

De hecho la pasión del Señor es la gran prueba del amor que Dios nos tiene: «En estodice San Juan, hemos conocido el amor de Dios, en que. dio su vida por nosotros»(1 Jn..3, 16), y el mismo Jesucnsto dice: «Nadie tiene amor mas grande que aquel que da la vida por sus amigos» (Jn. 15,13).

En la pasión de Jesucristo todo nos demuestra que Él es Dios. ¿Quién es el que sabe el porvernr de las cosas? ¿Qué sucederá dentro de un año? Es más, ¿Quién dirá lo que habrá ocurrido mañana a estas horas? Todos nos encojemos de hombro, y decimos: Dios lo sabe.

Ahora bien, Jesucristo anunció con detalles siglos antes su pasión por medio de los profetas, y Él en los días antes a la misma predijo cuanto había de sucederle. Luego Jesucristo es Dios.

Sus predicciones son claras, vg. sobre la traición de Judas: «Uno de vosotros me entregará»(Jn. 13, 21), sobre Ia negación de Pedro, cuando éste Ie dice: «Daré mi vida por ti», Jesús le contesta: «En verdad, en verdad te digo que no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces» (Jn. 13, 37-38), y porque Él «sabía todas las cosas que Ie habían de suceder»dijo días antes a sus apóstoles: «Mirad que subimos a Jerusalén, el Hijo del hombre sera entregado a los gentiles, escarnecido, injuriado y escupido; Ie azotarán, le matarán y al tercer dia resucitará»(Lc. 18, 31-32).

Las profecías cumplidas nos demuestran claramente que Jesucristo es Dios y si sufre tanto es porque quiere así redimirnos y con su muerte darnos la vida.

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

¿Cómo es nuestra oración?

La oración de Cristo

La voluntad de Dios Padre

¿Cómo es nuestra oración?

Para enseñar que en el peligro o en una dificultad que acecha hemos de pedir a otros que vigilen y recen, poniendo al mismo tiempo nuestra confianza en sólo Dios; y también con la intención de mostrar que tomaría el cáliz amargo de la cruz Él solo, en soledad y sin otra compañía, mandó a aquellos tres Apóstoles que Él había entresacado de los once y llevado al pie de la montaña, que se quedaran allí, firmes y vigilando con Él. Después se retiró como un tiro de piedra. «Alejándose un poco adelante, se postró en tierra, caído sobre su rostro, y suplicaba que, si ser pudiese, se alejara de Él aquella hora: ¡Padre, Padre mío!, decía, todas las cosas te son posibles. Aparta de Mí este cáliz, mas no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú»21.Lo primero que enseña Cristo Rey, y con su propio ejemplo, a quien quiera luchar por Él es la virtud de la humildad, fundamento de las demás virtudes y que permite a uno remontarse hacia las más altas metas con paso seguro. Siendo Cristo, en cuanto Dios, igual al Padre, se presenta ante Dios Padre humildemente por ser también hombre, y se postra así en el suelo. Paremos, lector, brevemente en este lugar para con-templar con devoción a nuestro rey, postrado en tierra en esa actitud de súplica. Si hacemos esto con verdadera atención, un rayo de aquella luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo iluminará nuestras inteligencias y veremos, reconoceremos, nos doleremos, y en algún momento llegaremos a corregir, no diré ya la negligencia, la pereza o la apatía de nuestra vida, sino la falta de sentido común, la colmada estupidez, la idiotez o insensatez con la que nos dirigimos a Dios todopoderoso. En lugar de rezar con reverencia nos acercamos a Él de mala gana, perezosamente y me-dio dormidos; mucho me temo que así no sólo no le complacemos y ganamos su favor, sino que le irritamos y hasta provocamos seriamente su ira.

Sería muy de desear que, alguna vez, hiciéramos un esfuerzo especial, inmediatamente después de acabar un rato de oración, para traer de nuevo a la memoria todo lo que pensamos durante el tiempo que hemos estado rezando. ¿Qué locuras y necedades veríamos allí? ¿Cuánta vana distracción y, algunas veces, hasta asquerosidades- podríamos captar? Nos quedaríamos de verdad asombrados de que todo eso fuera posible; de que, en tan corto espacio de tiempo, pudiera la imaginación disiparse por tantos lugares, tan dispares y lejanos entre sí; o entre tantos asuntos y cosas tan variopintos como carentes de importancia. Si alguien (como quien hace un experimento) se propusiera esforzar su mente para distraerse en el mayor grado posible y de la manera más desordenada, estoy seguro que no lo logra-ría tan bien como de hecho lo hace nuestra imaginación cuando, medio abandonada, desvaría por todas partes mientras la boca masculla las horas del oficio y otras oraciones vocales muy usadas. Así, si uno se pregunta o tiene alguna duda sobre la actividad de su mente mientras los sueños conquistan la consciencia al dormir, no encuentro mejor comparación que ésta: su mente se ocupa de la misma manera que se ocupan las mentes de aquellos que están despiertos (si se puede decir que están «despiertos» los que de esta guisa rezan), pero cuyos pensamientos vagan descabelladamente durante la oración revoloteando con frenesí en un tropel de absurdas fantasías. Mas hay una diferencia con el que sueña dormido; porque algunas de las extrañas visiones del que sueña despierto (rezando), y que su imaginación abraza en sus viajes mientras la lengua corre por las oraciones como si fueran sonidos sin sentido, son monstruosidades tan sucias y abominables que, de haber sido vistas estando dormido, ciertamente nadie, por muy desvergonzado, se atrevería a contarlas al despertar; ni siquiera entre un grupo de golfos.

Y el viejo proverbio es sin duda verdadero: «que el rostro es el espejo del alma». En efecto, este estado de desorden e insensatez de la mente se refleja con nitidez en los ojos, en las mejillas, en los párpados y en las cejas, en las manos y en los pies, en suma, en el porte del cuerpo entero. Cuando nuestra cabeza deja de prestar atención, ocurre un fenómeno parecido con el cuerpo.

MARTES SANTO

La Epístola, el Gradual, el Ofertorio y la Comunión son una adaptación perfecta de pasos del Antiguo Testamento a Cristo perseguido. Él es «el Cordero mansísimo llevado al matadero, y que Dios, por una venganza ejemplar» (Ep.), arrebata de las manos de los pecadores. La Pasión según San Marcos, describe esta muerte de Jesús. El introito y las Oraciones nos hacen ver que la Iglesia, continuadora del Salvador, «revive los misterios de su Pasión» (Or.) y se gloría en la cruz, en donde va a encontrar la salvación, la vida y la resurrección (Int.).

Por medio de la confesión y comunión de Pascua participemos «de los misterios de la Pasión del Señor, a fin de merecer con esto el perdón» (Or.).

MISAL DIARIO Y VISPERAL

DÉCIMATERCIA EDICIÓN

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación

Del Rdo. P. Germán Prado

Monje Benedictino de los Silos (España)

1946

MARTES SANTO

Estación en Santa Prisca

Idea dominante de la Misa de esta Feria:

La oración y la confianza del Salvador en medio de sus sufrimientos, fuente de nuestra salvación.

Santoral

12 de abril

San Sabas, Mártir
San Julio, Papa
San Zenón de Verona, Obispo
San Alfiero y compañeros, Abades de la Cava
San Constable de Castelabbate (Ver Alfiero)
San León I de Lucca, Abad (Ver Alfiero)
Beato Desiderio, Abad (Ver Alfiero)
Beato Falcón, Abad (Ver Alfiero)
Beato Leonardo, Abad (Ver Alfiero)
Beato Marino, Abad (Ver Alfiero)
Beato Simeón (Ver Alfiero)
Beato Angel de Chivasso,
Beato Andrés Hibernon,
Beato Andrés de Montereale,
Beato Bádsamo, Abad (Ver Alfiero)
Beato León II

SAN ZENÓN de VERONA, Obispo

12 de abril

 Los «Diálogos» de San Gregorio y algunos martirologios ponen a San Zenón en el número de los mártires, pero San Ambrosio, que fue contemporáneo suyo, en una carta dirigida a su sucesor Siagrio, habla de la apacible muerte del santo. Pero, aunque hubiese muerto en paz, San Zenón puede considerarse como mártir, por lo que tuvo que sufrir en las persecuciones de Constancia, Juliano y Valente.

   De un panegírico que San Zenón pronunció sobre San Arcadio, mártir de la Mauretania, se desprende que nació en Africa. El excelente latín de sus escritos y las frecuentes citas de Virgilio, prueban que conocía muy bien a los clásicos.

Según parece, fue hecho obispo de Verona el año 362. En sus tratados, que son breves sermones de estilo familiar, hay muchos detalles interesantes sobre el santo y su diócesis.

   Así, sabemos que todos los años bautizaba a muchos paganos, y que luchó con celo y éxito contra los arrianos, a los que había favorecido mucho el emperador Constancio. El gran número de conversiones de herejes y gentiles que consiguió, le obligó a construir una gran basílica. Los habitantes de Verona contribuyeron generosamente.

Por lo demás, la liberalidad de los veroneses era proverbial: todas las casas de la ciudad estaban abiertas a los extranjeros; los pobres apenas tenían tiempo de manifestar sus necesidades, pues al punto encontraban quien les socorriese. San Zenón felicitó a su grey por acumular en esa forma un tesoro en el cielo. Después de la batalla de Adrianópolis, en 378, cuando los godos derrotaron a Valente e hicieron una terrible matanza, los bárbaros tomaron muchos prisioneros de las provincias de Iliria y Tracia. Según parece, en esa ocasión los veroneses rescataron de la esclavitud, de la muerte o de los trabajos forzados a un gran número de prisioneros.

   Aunque esto ocurrió probablemente después de la muerte de San Zenón, el desinterés de sus compatriotas se inspiraba sin duda en el ejemplo de su celo.

San Zenón vivía en gran pobreza. Con frecuencia habla en sus sermones de la formación de su clero y de los regalos que sus hermanos en el sacerdocio recibían en Pascua. También hace alusión a las ordenaciones que llevaba a cabo en el tiempo pascual y a la solemne reconciliación de los penitentes, que tenía lugar en Semana Santa. San Ambrosio cuenta que San Zenón había formado en Verona un cuerpo de religiosas que vivían en sus casas y consagraban su virginidad a Dios.

   El santo obispo fundó y dirigió también un convento, de religiosas propiamente dicho, antes de que San Ambrosio hiciese lo propio en Milán.

El celoso obispo condenó los escandalosos abusos que se cometían en el «ágape» o fiesta del amor, así como la costumbre de interrumpir las misas de difuntos con lamentaciones. Los sermones del santo conservan el recuerdo de muchas costumbres de la época.

   Según parece, por lo menos en Verona, se practicaba todavía el bautismo de inmersión, pero se calentaba previamente el agua. San Zenón es el único escritor que menciona la costumbre de dar medallas a los bautizados.

San Gregorio el Grande cuenta un notable milagro ocurrido dos siglos después de la muerte de San Zenón, tal como se lo había relatado uno de los testigos presenciales, Juan el Patricio.

   El año 598, el río Adige amenazaba inundar la ciudad de Verona. El pueblo se refugió en la iglesia de un santo obispo y patrón para protegerse de la inundación; aunque las aguas llegaron hasta la altura de los ventanales, no penetraron en la iglesia. El pueblo permaneció ahí, orando, no hicieron sino aumentar el prestigio del santo. Durante el reinado de Pepino, hijo de   Carlomagno, se construyó una iglesia; las reliquias de San Zenón se conservan todavía en una de las capillas de la cripta.

   Se suele representar a San Zenón con un caña de la que cuelga un pescado; se trata de un símbolo de la tradición, según la cual, el santo acostumbraba pescar en el Adige, aunque el pescado puede también representar el bautismo.

Vidas de los Santos de Butler, Méjico, 1964

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SAN JULIO, Papa

12 de abril

Al tiempo que murió el glorioso pontifice san Marcos, pusieron todos los ojos en san Julio, porque por su rara prudencia, doctrinas y excelentes virtudes parecía el más digno de sentarse como Vicario de Cristo en la silla de san Pedro y bien era menester una entereza y santidad, como la de este insigne pontífice para de fender la causa de san Atanasio, patriarca de Alejandría, contra los herejes arríanos; los cuales con el favor de los emperadores pretendían derribarle, y con él, a toda la Iglesia de Jesucristo.

Volvía san Julio, cuando los herejes nombraron por patriarca a un Gregorio de Capadocia, hombre facineroso, hereje, insolente y atrevido, el cual entrando en la ciudad con mucha gente de guerra y bárbara, hizo un estrago en toda aquella población tan extraño y lastimoso, como si fuera un ejército de enemigos, no perdonando a doncellas ni casadas, ni a viejas ni a niños, ni a seglares, ni a eclesiásticos, ni a cosa sagrada ni profana, divina ni humana, con tan grande impiedad y fiereza que no se puede explicar.

Y viendo san Atanasio esta calamidad tan lastimosa, se salió a escondidas de la ciudad y vino a Roma para ver si con la autoridad del sumo pontífice podría hallar algún reme dio para detener el ímpetu furioso de los herejes y apagar aquel incendio que abrasaba no sólo a Alejandría, mas también a Egipto y a todas las partes de Oriente. Recibióle muy bien el santo pontífice Julio y celebró un concilio en Roma en el cual aprobó su inocencia, y declaró que era valeroso capitán del Señor, e invencible defensor de su Iglesia, y cuatro años después con el consentimiento del emperador Constante convocó un concilio ecuménico y universal en Sárdica, el cual fue de trescientos obispos de todas las provincias de la Iglesia occidental y setenta y seis de la oriental, presidiendo en él, Osio, español, Obispo de Córdoba con otros dos legados de la sede apostólica.

Y con la sentencia de este concilio, y las cartas que el santo Papa Julio escribió a los prelados de Alejandría, volvió san Atanasio a su iglesia, y fue privado de aquella silla el usurpador, a quien acababa de matar el mismo pueblo por no poder sufrir sus desafueros. Finalmente habiendo aprobado el santo pontífice los veintiún cánones del concilio general de Sárdica y dado sabios reglamentos a la Iglesia, que gobernó santísimamente por espacio de quince años, descansó en la paz del Señor. Se conserva una excelente carta suya, o de su concilio, en la cual defiende la ver dad con una entereza y vigor digno del vicario de Cristo.   

REFLEXIÓN

   Decía el santo Papa Julio en su carta a los fieles de Alejandría: «Recibid, amados míos, a vuestro obispo Atanasio, con entera gloria y alegría espiritual, y con él a todos los que han sido sus compañeros en sus grandes y traba josas persecuciones. Yo ciertamente tengo particular alegría cuando me pongo a pensar la que cada uno de vosotros ha de tener cuando llegue vuestro pastor a esa ciudad, como toda ella ha de salir a recibirle, y la fiesta que se ha de hacer. ¡Qué día tan regocijado será para vos otros, cuando nuestro hermano vuelva a veros, y los males pasados tendrán fin, y el corazón de todos será uno! Como esta ha de ser la unión de paz y amor que ha de reinar entre el pastor y las ovejas del rebaño de Jesucristo. No turbemos jamás esta santa concordia, como suelen turbarla por cualquier motivo los herejes, antes, como obedientes hijos de la Iglesia, procuremos a todo trance conservarla.   

ORACIÓN

   Rogámoste, Señor, que oigas las súplicas que te hacemos en la solemnidad de tu bienaventurado confesor y pontífice Julio, y que por la intercesión y merecimientos de aquel que dignamente te sirvió nos absuelvas de todos nuestros pecados.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 1 de 16

El infinito amor de Jesús

Ecce homo, de Guido Reni.

PROLOGO
Hay una semana en el año que se distingue de todas las demás, es la llamada «Semana Santa», la semana de los grandes misterios, y en ella la Iglesia celebra la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo.

Esta semana comienza con el domingo de Ramos, en cuyo día, después de veinte siglos, en nuestras ciudades y pueblos recordamos la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, y en él, los niños de ahora como los de entonces, en las procesiones que se organizan, dicen también: ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! (Mt. 21,9).

Aquellas gentes confesaban que Jesucristo era un ser divino. Los únicos que no participaban de las aclamaciones eran algunos de los fariseos, que se atrevieron a dirigirse a Él y decirle: ¡Maestro! reprende a tus discípulos (Lc. 19,40), y entonces con terrible majestad, nuestro Señor los reprendió: «Os digo que si éstos callasen, las piedras darían gritos de bendición y de triunfo».

La entrada fue triunfal pero Jesús que «sabía lo que había en el corazón de cada hombre». Conocía muy bien que los «hosannas», se convertirían en «crucifícale»… EI ya lo tenía profetizado a sus apóstoles: «Ved que subimos a Jerusalén, y se cumplirá en el Hijo del hombre todo lo que está escrito por los profetas: será entregado a los gentiles, escarnecido, injuriado y escupido; le azotarán, le matarán y al tercer día resucitará» (Lc. 18,31-33).

Jesús, en aquella ocasión, al descender del monte de los Olivos, tendió su vista a la ciudad de Jerusalén, y sus ojos se arrasaron en lágrimas,  no a causa de la cruz que le aguardaba sino debido a los males que amenazaban a aquellos que había venido a salvar y que no querían saber nada de Él. Al contemplar la ciudad «Lloró por ella, y dijo: ¡Oh, si tu conocieras en el día de hoy lo que había de darte la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos…» (Lc. 19,41-42).

Entonces vio con exactitud histórica como se abatían sobre la ciudad los ejércitos romanos al mando de Tito… « ¡Cuántas veces, diría, quise reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas y no quisiste!» (Mt. 23,37).

Los enemigos de Jesús, al negarle, llevaban a la ruina su propia ciudad y su propia nación. Tal era el mensaje de sus lágrimas, las lágrimas del rey que caminaba hacia la cruz.

Ahora notaré solamente lo que hizo Jesús en la noche en que iba a ser entregado a su pasión, o sea, el hecho de la institución del augusto sacramento de nuestros altares y en el mismo instante en que se conspiraba contra Él.

Jesús está viendo la traición y el beso de Judas, la fuga de los discípulos, su agonía, los azotes y escarnios, la corona de espinas, la cruz…, y elige aquel momento para dejar a su Iglesia el admirable monumento de su amor.

Entonces en la última Cena, cumplió su promesa de dar de comer a sus discípulos el pan de Vida, que sería su mismo cuerpo: «Tomad y comed: Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros».

A continuación vino el divino mandato de continuar la conmemoración de su muerte: «Haced esto en memoria mía» (Lc. 22,19). Repetid, actualizad, prolongar a través de los siglos el sacrificio ofrecido por los pecados del mundo. De este modo se cumplirían las palabras del profeta Malaquías:

Porque desde que nace el sol hasta que se pone, mi nombre es grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi nombre un sacrificio, una oblación pura; porque grande es mi nombre entre las naciones, dice el Señor de los ejércitos (Mal. 1,11).

La institución de este sacramento nos habla del infinito amor de un Dios a los hombres.

Como en otros libros, que he escrito, hablo ya de la promesa y de la institución a la eucaristía, por eso me he limitado a recordar este hecho transcendental, y ahora pasaremos a ir meditando los divinos pasos de la pasión de N S. Jesucristo.

BENJAMÍN MARTÍN SÁNCHEZ
Zamora, 31 marzo 1991

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

Oración y mortificación con Cristo

La angustia de Cristo ante la muerte

La Humanidad de Cristo

Oración y mortificación con Cristo

«Y dicho el himno de acción de gracias, salieron hacia el monte de los Olivos»’. Aunque había hablado de tantas cosas santas durante la cena con sus Apóstoles, sin embargo, y a punto de marchar, quiso acabarla con una acción de gracias. ¡Ah!, qué poco nos parecemos a Cristo aunque llevemos su nombre y nos llamemos cristianos. Nuestra conversación en las comidas no sólo es tonta y superficial (incluso por esta negligencia advirtió Cristo que deberemos rendir cuenta), sino que a menudo es también perniciosa, y una vez llenos de comida y bebida dejamos la mesa sin acordarnos de Dios y sin darle gracias por los bienes que nos ha otorgado. Un hombre sabio y piadoso, que fue egregio investigador de los temas sagrados y arzobispo de Burgos*, da algunos argumentos convincentes para mostrar que el himno que Cristo recitó con los Apóstoles consistía en aquellos seis salmos que los hebreos llaman el «gran aleluya», es decir, el salmo 112 y los cinco restantes. Es una costumbre antiquísima que han seguido para dar gracias en la fiesta de Pascua y en otras fiestas importantes. Incluso en nuestros días siguen usando este himno para las mismas fiestas. Por lo que se refiere a los cristianos, aunque solíamos decir diferentes himnos de bendición y acción de gracias según las épocas del año, cada uno apropiado a su época, ahora hemos permitido que casi todos estén en desuso. Nos quedamos tan contentos diciendo dos o tres palabrejas, cuales-quiera que sean, e incluso ésas las susurramos descuidadamente y bostezando con indolencia.

Salieron hacia el monte de los Olivos, y no a la cama. El profeta decía: «En mitad de la noche me levanté para rendirte homenaje»2, pero Cristo ni siquiera se reclinó sobre el lecho. Ojalá pudiéramos nosotros, por lo menos, aplicarnos con verdad este otro texto: «Me acordé de ti cuando descansaba sobre mi cama». Y no era el tiempo veraniego cuando Cristo, después de cenar, se dirigió hacia el monte. Porque no debía ocurrir todo esto mucho más tarde del equinocio de invierno, y aquella noche hubo de ser fría, como muestra la circunstancia de que los servidores se calentaban junto a las brasas en el patio del sumo pontífice. Ni tampoco era ésta la primera vez que Cristo hacía tal cosa, como claramente atestigua el evangelista al escribir secundum consuetudinem, «según su costumbre»4. Subió a una montaña para rezar, significando así que, al disponernos a hacer oración, hemos de elevar nuestras mentes del tumulto de las cosas temporales hacia la contemplación de las divinas. El mismo monte de los Olivos tampoco carece de misterio, plantado como estaba con olivos.

La rama de olivo era general-mente empleada como símbolo de paz, aquella que Cristo vino a establecer de nuevo entre Dios y el hombre después de tan larga separación. El aceite que se extrae del olivo representa la unción del Espíritu: Cristo vino y volvió a su Padre con el propósito de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos, de tal modo que su unción pudiera enseñarles todo aquello que no hubieran podido sobrellevar si se lo hubiera dicho antes.

LUNES SANTO

LUNES SANTO

ESTACIÓN EN STA. PRÁXEDES1

Simple – Ornamentos morados

En la Epístola, Isaías, figura de Jesús, profetiza su obediencia y los oprobios de su Pasión. También anuncia su victoria, pues Dios le resucitará por haber cifrado en Él su confianza. Y por fin, nos dice que los Judíos serán confundidos, y entonces, los paganos por el bautismo, los penitentes públicos por la reconciliación y los fieles todos por la Confesión y Comunión pascuales pasarán de las tinieblas a la luz cuya fuente es Jesús. El Evangelio nos refiere el convite que tuvo Jesús en casa de Simón el leproso, seis días antes de la Pascua, y en que la avaricia de Judas contrasta más con la generosidad de la Magdalena2. Mientras que la activa Marta sirve a la mesa, su hermana, más amante, se sitúa junto a Jesús, y allí quiebra la ampolla de alabastro llena de exquisitos perfumes, y lo derrama sobre los sagrados pies del Señor. Jesús la felicita por haber de antemano embalsamado su cuerpo, mientras que las indignas protestas de Judas nos hacen ya temer el crimen a que le arrastrará su  abominable codicia.

Por fin, la presencia del resucitado Lázaro al convite es ya un presagio de la victoria que Jesús va a reportar sobre la muerte.

«Roguemos al Señor, para que nuestra flaqueza que sucumbe en medio de tantas adversidades, reciba algún alivio por los méritos de la Pasión de Jesús» (Or.)3.

  1. Véase plano de Estaciones p. 16, G d, 35.
  2. Véase, p. 410.
  3. No olvidemos que en esta semana, al mismo tiempo que celebramos el aniversario de la Pasión de Jesucristo, nos aplicamos los méritos de su Sangre preciosísima.

MISAL DIARIO Y VISPERAL

DÉCIMATERCIA EDICIÓN

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación

Del Rdo. P. Germán Prado

Monje Benedictino de los Silos (España)

1946

INTROITO     Salmo 34, 1-2
Júdica, Dómine, nocéntes me, expúgna impugnántes me: apprehénde arma, et scutum, et exsúrge in adjutórium meum, Dómine, virtus salútis meæ. [Ps. ibid., 3] Effúnde frámeam et conclúde adversus eos, qui perseguúntur me: dic ánimæ mæ: Salus tua ego sum.  Júdica, Dómine.Señor, juzga a los que me dañan: bate a los que pelean contra mi: ármate y embraza el escudo y sal a defenderme, Señor, fortaleza de mi salud. (S). Desenvaina la espada y cierra con los que me persiguen; dile a mi alma: Yo soy tu salvador Señor, juzga….
COLECTA
Da, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui in tot advérsis ex nostra infirmitáte deficimus: intercedénte unigéniti Fílii tui passióne respirémus: Qui tecum.Te suplicamos, oh Dios todopoderoso, nos concedas que los que desfallecemos bajo el peso de nuestras miserias nos reanimemos por los merito de la pasión de tu Unigénito Hijo.Que contigo vive…
EPÍSTOLA Isaías 50,5-10.
Léctio Isaíæ Prophétæ:Lectura del Profeta Isaías.
In diébus illis: Dixit Isaías: «Dóminus Deus apéruit mihi aurem, ego autem non contradíco: retrórsum non ábii. Corpus meum dedi persecutiéntibus, et genas meas velléntibus: fáciem meam non avérti ab increpántibus, et conspuéntibus in me. Dóminus Deus auxiliátor meus, ídeo non sum confúsus: ideo pósui fáciem meam, ut petram duríssimam, et scio, quóniam non confúndar.Juxta est qui justíficat me, quis contradícet mihi? Stemus simul, quis est adversárius meus? Accédat ad me. Ecce Dóminus Deus auxiliátor meus: quis est qui condémnet me? Ecce omnes quasi vestiméntum conteréntur, tinea cómedet eos. Quis ex vobis timens Dóminum, áudiens vocem servi sui? Qui ambulávit in ténebris, et non est lumen ei, speret in nómine Dómini, et innitátur super Deum suum.»En aquellos días: el Señor Dios me abrió los oídos, y yo no me resistí, no me volví atrás.Entregué mis espaldas a quienes me azotaban, y mis mejillas a los que mesaban mi barba; no retiré mi rostro de los que me encarnecían y escupían.El Señor Dios es mi protector; por eso no he quedado yo confundido; por eso presenté mi cara a los golpes, firme como una piedra durísima, y sé que no quedaré avergonzado.A mi lado está el Dios, que me justifica; ¿quién se me opondrá? Presentémonos juntos en juicio: ¿quién es mi adversario?; lléguese a mí.Sabed que el Señor Dios es mi auxiliador. ¿Quién es el que me condenará? Ciertamente que todos mis contrarios serán consumidos como un vestido muy gastado; la polilla se los comerá.¿Quién hay entre vosotros temeroso del Señor, y que escuche la voz de su siervo? Quien anduvo entre tinieblas y no tiene luz, espere en el nombre del Señor, y apóyese en su Dios.
GRADUAL       Salmo 34, 23 y 3
Exsúrge, Dómine, et inténde judicio meo, Deus meus et Dóminus meus, in causam meam. Effúnde frámeam, et conclúde advérsus eos, qui me persequúntur.Levántate, y hazme justicia; ocúpate den mi causa, oh mi Dios y Señor. v/.Desenvaina la espada y cierra con los que me persiguen.
TRACTO    SALMO 102,10
Dómine, non secundum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis. [Ps. lxxviii 8-9] Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum, cito antícipent nos misericórdiæ tuæ: quia páuperes facti sumus nimis. [Those standing genuflect.] Adjuva nos, Deus salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos, et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum.Señor, no nos trates según merecen nuestros pecados, ni según nuestras culpas nos castigues. v/. Señor, no te acuerdes de nuestras antiguas maldades: anticípense a favor nuestro cuanto antes tus misericordias; pues nos hallamos reducidos a extrema miseria. (Aquí se arrodilla.) Ayúdanos, oh Dios salvador nuestro: y por la gloria de tu nombre, líbranos, Señor, y perdona nuestros pecados, por amor a tu nombre
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Santoral

11 de abril

San León Magno, Papa, Confesor y Doctor
Beato Jorge Gervasio, Mártir
Santa Godeberta
San Isaac de Espoleto
Beato Rainerio El Emparedado

BEATO JORGE GERVASIO, Mártir

11 de abril

(1608)

Fue raptado por los piratas a los doce años y participó en las incursiones de Francis Drake en 1595 Jorge Gervasio (o Jervis) nació en1569, en el puerto de Bosham de Sussex, como puede leerse todavía en el acta bautismal que se halla en el registro de la famosa parroquia. Según parece, fue educado en el protestantismo o abandonó la fe católica durante algún tiempo, a pesar  que su madre pertenecía a la familia del Beato Eduardo Shelley. Challoner cuenta que los piratas raptaron a Jorge a los doce años, y le llevaron a las Indias Occidentales, donde pasó a los siguientes doce años. Lo que sucedió en  realidad fue que, a los  veintiséis años de edad, Jorge tomó parte en la desastrosa expedición a las Indias, que partió de Plymouth en 1595, al mando de Sir Francis Drake, aunque es muy probable que Jorge haya tenido que ir en la expedición contra su voluntad.


   A su regreso, sirvió dos años en Flandes, en el ejército español. Tal vez en 1599, «entró finalmente a servir en el ejército de Cristo, en el Colegio Inglés de Douai»Se ordenó sacerdote en Cambrai, en 1603 y al año siguiente, partió a Inglaterra. Durante dos años ejerció los ministerios apostólicos en diversas regiones, hasta que cayó prisionero en Haggerston. Todavía se conservan las actas de las preguntas que le hizo el dean de Durham, con las respuestas del beato.


   Estuvo preso, en Londres, hasta julio de 1606, fecha en que fue desterrado del reino con otros sacerdotes. Jorge hizo entonces una peregrinación a Roma, y probablemente solicitó ahí el hábito de los benedictinos ingleses, porque en el mismo año de 1607, a su vuelta a Douai, entre los meses de julio y septiembre, recibió el hábito de manos del prior general, Dom Agustín Bradshaw. A causa de la oposición que existía en el Colegio Inglés contra los benedictinos, el hecho no se puso en conocimiento de las autoridades del Colegio.

   En septiembre, se embarcó para Inglaterra. Apenas dos meses después de su llegada, fue arrestado y encarcelado en la prisión de Gatehouse, en Westminster. Juzgado en el Tribunal De Old Bailey, se rehusó a prestar el juramento de lealtad al rey, en la forma en que había sido condenado por la Santa Sede, pero protestó de su lealtad a la corona. Cuando le interrogaron sobre el poder del Papa para deponer a los monarcas, respondió. «Declaro que el Papa puede deponer a los reyes y emperadores cuando éstos lo merecen».
   También confesó que era sacerdote. Fue condenado a muerte inmediatamente.

   Roberto Chamberlain, confesor del mártir, anota que, cuando el verdugo le echó la cuerda al cuello, el P. Jorge levantó los brazos y miró al cielo, en la actitud del novicio que recita el «Suscipe» el día de su profesión. Y así, «abriendo los brazos como si fuesen alas», voló a recibir el premio celestial.

   El Beato Jorge Gervasio, protomártir de San Gregorio de Douai (actualmente San Gregorio de Downside), murió el 11 de abril de 1608. El mismo día y a la misma hora, un incendio destruyó casi toda la ciudad de Bury y St. Edmunds, en la que el Beato Jorge había pasado gran parte de su juventud.

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2º domingo de la pasión

Domingo de ramos

Escena de la grandiosa entrada de Nuestro Señor en Jerusalén.

INTROITO

Señor, no alejes de mí tu socorro, mira por defenderme; sálvame de la boca del león; pobrecito de mí, sálvame de los cuernos de los búfalos. Dios mío, Dios mío, mírame: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos alejan mi salvación. (No se dice Gloria Patri, sino Señor, no alejes de mí tu socorro…).

COLECTA

Omnipotente y sempiterno Dios, que, para dar al género humano ejemplo de humildad que imitar, hiciste que nuestro Salvador encarnarse y padeciese la cruz: concédenos propicio que merezcamos acoger las lecciones de su paciencia, y participar de su resurrección. Por el mismo Jesucristo…

EPÍSTOLA

(De la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses, II, 5-11): Hermanos: Tened en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús; el cual, siendo su naturaleza la de Dios, no miró como botín el ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Y hallándose en la condición de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz. Por eso Dios le sobreensalzó y le dio el nombre que es sobre todo nombre, para que toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se doble en el nombre de Jesús, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

GRADUAL

Tú me has tomado de la diestra, me gobiernas con tu consejo y al fin me acogerás en gloria. ¡Oh cuán bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! Casi me vacilaron los pies, casi me había extraviado, porque sentí envidia de los malos, viendo la paz de los pecadores.

TRACTO

Dios mío, Dios mío, mírame: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos alejan mi salvación. Dios mío, clamo de día y no me escuchas; de noche y no me atiendes. Y eso tú, tú, que moras en el santuario; tú, loor de Israel. En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los libraste. A ti clamaron y fueron salvos, en ti confiaron y no fueron confundidos. Verdad que yo soy un gusano, no un hombre; el oprobio de los hombres y el desprecio del pueblo. Se burlan de mí cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza. Se encomendó al Señor, dicen, líbrele él; sálvele él, pues dice que le es grato. Ellos me miran y me contemplan con gozo; se han repartido mis vestidos y echan suertes sobre mi túnica. Sálvame de la boca del león; pobrecito de mí, sálvame de los cuernos de los búfalos. Los que teméis al Señor, alabadle; descendencia toda de Jacob, glorificadle. Se hablará del Señor a las generaciones venideras, y los cielos predicarán su justicia. Lo que hizo el Señor, al pueblo que ha de nacer.

BEATO ANTONIO NEYROT, Mártir

10 de abril

Beato Antonio Neyrot (1420-1460) Nació en Rívoli, Italia. Ingresó en los dominicos de Florencia y en esa época de su vida no destacó precisamente por su fervor.

En un viaje de Sicilia a Nápoles fue apresado por unos corsarios y llevado a Túnez. Abrazó el Islam y contrajo matrimonio, pero ni su nueva religión ni su nuevo estado civil le hicieron feliz.

Sabedor por mercaderes genoveses que su maestro san Antonino había muerto y hacía milagros, empezó a encomendarse a su intercesión y obtuvo la gracia de convertirse.

Retomó su hábito de dominico, y se dispuso a recorrer la ciudad de Túnez, proclamando su fe cristiana. Mientras lloraba sus pecados de rodillas ante al verdugo, la multitud impaciente se abalanzó sobre él y lo mató.

Después pasearon su cadáver por las calles. Antonio no tardó en ser venerado como mártir en Italia y Clemente XIII confirmó su culto en 1767. 

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SAN TERENCIO DE ÁFRICA, y Compañeros Mártires

10 de abril

(Siglo III)

San Terencio es el jefe de un grupo de mártires de origen oriental, ejecutados en Cartagena por orden del ‘prefecto de África’ Fortunano, en tiempo del emperador Decio.

Éste había dictado un decreto de persecución y condena al suplicio contra todos aquellos que no renegaran del Cristianismo.

Terencio y treinta y nueve compañeros decidieron no ceder. Fueron arrestados, y después de haberlos azotado y atormentado en el potro y de otras maneras, los degollaron, alcanzando así la palma del martirio.

   Se conocen los nombres de algunos de sus compañeros: Africano, Pompeyo, Máximo, Alejandro, Teodoro y Zenón.

   A fines del siglo IV bajo el imperio de Teodosio el Grande, sus cuerpos fueron trasladados a Constantinopla.

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SAN MIGUEL de LOS SANTOS, Monje

10 de abril

San Miguel de los Santos, nació en Vic, llamada «la ciudad de los santos», no lejos de Barcelona, el 29 de septiembre de 1591. Sus padres eran Enrico Argemír y Margarita Monserrada.  

Educado en un ambiente de gran piedad, se siente llamado a la vida religiosa. Su primera vocación es la de eremita solitario en el Montseny, pero aquello no puede ser, es aún un chiquillo, los conventos de Vic también le rechazan, hay que esperar a que crezca y madure, pero él no quiere esperar, sabe muy bien adonde va, y a los doce años consigue que le admitan en los trinitarios calzados de Barcelona.  

No le gusta la orden por demasiado blanda, pero será el 28 de enero de 1608, cuando reciba en el Convento de Pamplona el hábito de la Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos. hace profesión en los trinitarios descalzos de Oteiza, en Navarra. Luego estudiará en Alcalá de Henares, Baeza y Salamanca, y  se forma en la espiritualidad trinitaria en Barcelona y Zaragoza.
Madrid, la Solana, Sevilla, Baeza y, sobre todo, Valladolid, donde será Superior. Todos admiran su vida santa.  

Muere a los treinta y tres años, el 10 de Abril de 1625, después de haber padecido calumnias y diez meses de cárcel; y después de haber predicado, en las fiestas Pascuales, la alegría de la resurrección con Cristo.

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SAN FULBERTO, Obispo de Chartres

10 de abril

 San Fulberto, además de dominar la exégesis bíblica y la teología, tenía conocimientos de física, astronomía, medicina y música.

   Estudió en Reims junto al célebre Gerberto y cuando éste se convirtió en el Papa Silvestre II, Fulberto lo siguió a Roma, que era entonces capital de corruptelas y matanzas. Sirvió al pontífice con abnegación, sin aceptar jamás prelaturas o dinero. A la muerte de Silvestre, regresó a Francia, donde fue nombrado obispo de Chartres.

   Fulberto enseñó toda su vida. Gracias a sus lecciones, las academias de Chartres se erigieron en el primer centro intelectual de Francia. Nos quedan de él tratados, sermones, prosas litúrgicas y ciento veinticinco cartas. En sus cartas se transparenta su buen carácter: tan modesto y apacible como firme y valiente. Hay que alabar también a Fulberto por haber sido el artífice de la famosa catedral de Reims. Gracias al rey Canuto de Dinamarca pudo llevarse a buen término en pocos años una tarea semejante.

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SAN EZEQUIEL, Profeta

10 de abril

El divino y portentoso profeta Ezequiel fue hijo de Buzi, natural de Sarira, y sacerdote de la tribu noble y sacerdotal de Leví. Su nombre vale lo mismo que Fortaleza de Dios, y alude a aquellas palabras que el Señor le habló diciendo: «Como el diamante y como el pedernal es la frente que te di». (Ezeq. III, 8.).

Era todavía mancebo cuando fue llevado cautivo a Babilonia, juntamente con Jeconias, rey de Judá y diez mil judíos. En el quinto año de su destierro, y quinientos noventa y tres años antes de Jesucristo, estando junto al río Cóbar, que corriendo por la Mesopotamia viene a morir en el Eufratestuvo la primera y solemnísima visión profética y recibió la misión divina de profetizar, que le duró por espacio de veintidós años.

Sus profecías fueron las más terribles y espantosas, a las cuales llama san Jerónimo «Océano de los misterios de Dios». En ellas hablaba del cautiverio de Babilonia, de la ruina de otras ciudades y naciones, de la vuelta del cautiverio, del Reino del Mesías y de la vocación de las gentes a la fe divina de nuestro Señor Jesucristo.

Fue este santísimo profeta figura de nuestro divino Redentor, porque ejercitó los divinos ministerios de profetizar y enseñar a los hombres, y a semejanza de Jesucristo, se llamaba a sí mismo «Hijo del hombre», y también puso la vida y la sangre en confirmación de la verdad de Dios.

Porque como reprendiese a uno de los jefes del pueblo judaico por sus sacrilegios e idolatrías, dicen Que no pudiendo sufrir aquel sacrílego apóstata la reprensión del Profeta, mandó que le arrastrasen a la cola de sus caballos, hasta que quebrantada la cabeza y derramados los sesos, dio su vida por la causa de la verdad de Dios que había anuncia do en sus divinas profecías.

El sepulcro de este gran profeta se halla a quince leguas de Bagdad, donde por espacio de muchos siglos fue muy visitado no sólo por los Israelitas, mas también por los medos y persas. Más agradable a Dios fuera esta devoción, si no se contentasen con venerar solamente la memoria de san Ezequiel, sino que abriesen también los ojos de su alma para reconocer al Hijo del Hombre y divino Mesías Jesucristo, tantas veces y tan solemnemente anunciado por el santo Profeta.   

REFLEXIÓN

Un viajero moderno, lugar teniente de Lynch, de los Estados Uni dos, nos dice: que el día  4 de mayo de 1848 llegó a Kiffell con propósito de visitar el sepulcro del profeta Ezequiel. El jefe de las tribu le acompañó hasta una espaciosa sala rodeada de columnas.

En el fondo de aquella estancia hay una gran caja, en la cual se encierra una copia de los cinco libros de Moisés, escrita en un solo rollo de pergamino: y en el otro extremo del salón, hay una pequeña pieza donde se encierra la tumba de san Ezequiel.

El sepulcro es de madera, cubierta de una rica tela de Persia: la bóveda de la recámara está do rada, y perpetuamente iluminada por muchas lámparas, y a un lado del sepulcro, donde arde una sola lámpara, se ven las tumba de los tres discípulos que solían acompañar al santo Profeta.

Aprendamos nosotros, hasta por el ejemplo de los mismos judíos e infieles, a venerar a los san tos de Dios; aborreciendo la impiedad de los herejes protestantes que ultrajan sus sagradas reliquias y sepulcros: pues ya que nuestro Señor quiso honrarles con tan soberanos dones y maravillas, justo es que también les honremos nosotros como a gloriosos cortesanos de Dios, santísimos miembros del cuerpo místico de Jesucristo, y poderosos abogados nuestros en el cielo.   

ORACIÓN

   Concédenos, oh Dios omnipotente, que los que celebramos el nacimiento para el cielo de tu bienaventurado profeta y mártir Ezequiel, seamos fortalecidos en el amor de tu nombre.   Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Santoral

10 de abril

San Macario, Obispo y Confesor
San Ezequiel, Profeta
San Fulberto de Chartres, Obispo
San Miguel de los Santos, Monje
San Terencio, Mártir
San Pompeyo, Mártir (Ver Terencio)
San Máximo, Mártir (Ver Terencio)
San Africano, Mártir (Ver Terencio)
San Teodoro, Mártir (Ver Terencio)
San Zenón, Mártir (Ver Terencio)
Beato Antonio Neyrot, Mártir
San Bademo, Abad
San Beocca, Abad (Ver Los Mártires de los Daneses)
San Héctor, Abad (Ver Los Mártires de los Daneses)
San Hedda, Mártir (Ver Los Mártires de los Daneses)
Los Mártires de los Daneses
San Paterno deAbdinghof
Beato Marcos Fantucci

Santoral

9 de abril

Santa Casilda, Virgen
Santa María Cleofé, Matrona
San Lorenzo de Irlanda, Obispo
San Esiquio, Mártir
San Hugo de Rouen
Beato Antonio Pavoni, Mártir
Beato Ubaldo de Florencia

SAN LORENZO DE IRLANDA, Obispo

9 de abril

El 9 de Abril la Iglesia Católica recuerda a San Lorenzo quien nació en Irlanda hacia el año 1128, de la familia O´toole que era dueña de uno de los más importantes castillos de esa época.


   Cuando el niño nació, su padre dispuso a un conde enemigo que quisiera ser padrino del recién nacido. El otro aceptó y desde entonces estos dos condes (ahora compadres) se hicieron amigos y no lucharon más el uno contra el otro.   Cuando lo llevaban a bautizar, apareció en el camino un poeta religioso y preguntó qué nombre le iban a poner al niño. Le dijeron un nombre en inglés, pero él les aconsejó: Pónganle por nombre LORENZO, porque este nombre significa: «coronado de laureles por ser vencedor» y es que el niño va hacer un gran vencedor en la vida». A los papás les agradó la idea y le pusieron por nombre Lorenzo y en verdad que fue un gran vencedor en las luchas por la santidad.


   Cuando el niño tenía diez años, un conde enemigo de su padre le exigió como condición para no hacerle la guerra que le dejara a Lorenzo como rehén. El Sr. O´toole aceptó y el jovencito fue llevado al castillo de aquel guerrero. Pero allí fue tratado con crueldad y una de las personas que lo atendían fue a comunicar la triste noticia a su padre y este exigió que le devolvieran a su hijo. Como el tirano no aceptaba devolverlo, el Sr. O´toole le secuestro doce capitanes al otro guerrero y puso cómo condición para entregarlos que le devolvieran a Lorenzo. El otro aceptó pero llevó al niño a un monasterio, para que apenas entregaran a los doce secuestrados, los monjes devolvieran a Lorenzo.


   Y sucedió que al jovencito le agradó inmensamente la vida del monasterio y le pidió a su padre que lo dejara quedarse a vivir allí, porque en vez de la vida de guerras y batallas, a él le agradaba la vida de lectura, oración y meditación. El buen hombre aceptó y Lorenzo llegó a ser un excelente monje de ese monasterio.


   Su comportamiento en la vida religiosa fue verdaderamente ejemplar. Dedicadísimo a los trabajos del campo y brillante en los estudios. Fervoroso en la oración y exacto en la obediencia. Fue ordenado sacerdote y al morir el superior del monasterio los monjes eligieron por unanimidad a Lorenzo como nuevo superior.


   Por aquellos tiempos hubo una tremenda escasez de alimentos en Irlanda por causa de las malas cosechas y las gentes hambrientas recorrían pueblos y veredas robando y saqueando cuanto encontraban. El abad Lorenzo salió al encuentro de los revoltosos, con una cruz en alto y pidiendo que en vez de dedicarse a robar se dedicaran a pedir a Dios que les ayudara. Las gentes le hicieron caso y se calmaron y él, sacando todas las provisiones de su inmenso monasterio las repartió entre el pueblo hambriento. La caridad del santo hizo prodigios en aquellas situación tan angustiosa.


En el año 1161 falleció el arzobispo de Dublín (capital de Irlanda) y clero y pueblo estuvieron de acuerdo en que el más digno para ese cargo era el abad Lorenzo. Tuvo que aceptar y, como en todos los oficios que le encomendaban, en este cargo se dedicó con todas sus fuerzas a cumplir sus obligaciones del modo más exacto posible. Lo primero que hizo fue tratar de que los templos fueran los más bellos y presentables posibles. Luego se esforzó porque cada sacerdote se esmerara en cumplir lo mejor que le fuera posible sus deberes sacerdotales. Y en seguida se dedicó a repartir limosnas con gran generosidad.
Cada día recibía 30,40 o 60 menesterosos en su casa episcopal y él mismo servía la comida. Todas los ingresos que obtenía como arzobispo las dedicaba a ayudar a los más necesitados.


   Buscando la paz otra vez. En el año 1170 los ejércitos de Inglaterra invadieron a Irlanda llenando el país de muertes, de crueldad y de desolación. Los invasores saquearon los templos católicos, los conventos y llenaron de horrores todo el país. El arzobispo Lorenzo hizo todo lo que pudo para tratar de detener tanta maldad y salvar la vida de los invasores a pedirle que devolviera los bienes a la iglesia y que detuviera el pillaje y el saqueo. El otro por única respuesta le dio una carcajada de desprecio. Pero pocos días después murió repentinamente.  El sucesor tuvo temor y les hizo mucho más caso a las palabras y recomendaciones del santo.


   El arzobispo trató de organizar la resistencia pero viendo que los enemigos eran muy superiores, desistió de la idea y se dedicó con sus monjes a reconstruir los templos y los pueblos y se fue a Inglaterra a suplicarle al rey invasor que no permitiera los malos tratos de sus ejércitos contra los irlandeses.


Estando en Londres de rodillas rezando en la tumba de Santo Tomás Becket (un obispo inglés que murió por defender la religión) un fanático le asestó terribilísima pedrada en la cabeza. Gravemente herido mandó traer un poco de agua. La bendijo e hizo que se la echaran en la herida de la cabeza, y apenas el agua llegó a la herida, cesó la hemorragia y obtuvo la curación. El Papa Alejandro III nombró a Lorenzo como su delegado especial para toda Irlanda y él deseoso de conseguir la paz para su país se fue otra vez en busca del rey de Inglaterra a suplicarle que no tratara mal a sus paisanos. El rey no lo quiso atender y se fue para Normandía. Y hasta allá lo siguió el santo, para tratar de convencerlo, pero a causa del terribilísimo frío y del agotamiento producido por tantos trabajos, murió allí en Normandía en 1180 al llegar a un convento.  Cuando el abad le aconsejó que hiciera testamento, respondió: «Dios sabe que no tengo bienes ni dineros porque todo lo he repartido entre el pueblo. Ay, pueblo mío, víctima de tantas violencias ¿Quién logrará traer la paz?   Seguramente desde el cielo debe haber rezado mucho por su pueblo, porque Irlanda ha conservado la religión y la paz por muchos siglos. Estos son los verdaderos patriotas, los que como San Lorenzo de Irlanda emplean su vida toda por conseguir el bien y la paz para sus conciudadanos. Dios nos envíe muchos patriotas como él.

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Santa María Cleofé, Matrona

9 de abril

La fidelísima y dichosa sierva de Jesucristo santa María Cleofé era parienta de la santísima Virgen pues estaba casada con Alfeo, el cual era hermano del glorioso patriarca san José, e hijo como él de Jacob. Tuvo de su bendito matrimonio cuatro hijos, que fueron san Simón, llamado Simón Cananeo o Zelotes, Santiago el menor, Ju das Tadeo, y Joseph o José. Los tres primeros fueron escogidos para el apostolado de nuestro Señor Jesucristo; y el último entró como se cree, en el número de los setenta y dos discípulos.

A estos cuatro bienaventurados hijos de santa María Cleofé llama el Evangelio hermanos del Señor, con forme a la costumbre de los hebreos, que llamaban con el nombre de hermanos alos que sólo eran próximos parientes. Pues, esta dichosa parienta de la Madre de Dios, y santa madre de tres Apóstoles, cobró tan grande y entrañable devoción a la adorable persona de nuestro Señor Jesucristo, que no pudo separarse de El ni aun en el tiempo de su pasión en que los mismos discípulos huyeron y le des ampararon: y así refieren los santos Evangelios, que se halló presente en el ; calvario con María Madre de Jesús, y María Salomé y el discípulo amado san Juan.

Ella asistió también al entierro del divino cadáver; ella fue con Salomé y la Magdalena a embalsamarlo con aromas y ungüento preciosos al amanecer del primer día de la semana, que ahora es el domingo; siendo estas tres santas mujeres las primeras que oyeron de boca de los ángeles la alegre nueva de la resurrección; y a ellas se apareció después el mismo Señor resucitado y glorioso, y les mandó que fueran a dar noticia de esto a los discípulos, a los cuales se mostró la tarde de aquel mismo día, cuando por te mor de los judíos estaban recogidos en el Cenáculo, cerradas las puertas.

También se manifestó el Señor resucitado a Cleofás, que era el marido de santa María Cleofé, cuando iba con otro discípulo al castillo de Emaús, y se les descubrió en la fracción del pan. Finalmente después de tantos y tan divinos regalos con que el Señor recompensó la devoción y amor de esta su sierva, le concedió la gracia singularísima de morir asistida por los santos Apóstoles y por la misma Madre de Dios, como piadosamente se cree. 

REFLEXIÓN 

   No podemos leer sino movidos de envidia santa la inefable dicha que tuvo la bienaventurada María Cleofé de conversar, obsequiar y adorar la sagrada persona de nuestro Señor Jesucristo; mas traigamos a la memoria lo que el mismo Señor dijo a santo Tomás: «Bienaventurados los que no vieron y creyeron», (Jo. XX.) porque, como dice Tertuliano, son muy grandes los méritos de la fe, y ordenados a grande recompensa. Con todo si lees los cuatro Evangelios, escritos por los Apóstoles y discípulos del Señor, podrás en ellos ver y oir espiritualmente a Jesucristo: porque, como nos dice san Juan Evangelista, los santos Apóstoles nos anunciaron en el Evangelio lo que vieron por sus ojos, lo que oyeron por sus oídos y lo que palparon con sus manos; y como refieren los hechos y palabras del Señor con tan grande sencillez y verdad, no podremos menos de creer con viva fe las cosas que dicen, y enamorarnos de la divina persona de Jesucristo, y derramar suavísimas lágrimas, viendo las finezas de amor que ha hecho Dios por los hombres, a fin de que creyendo que Jesucristo es verdadero Hijo de Dios, y guardando su santa ley, alcancemos la vida eterna.   

ORACIÓN

   Oh Dios, autor de nuestra sa lud, dígnate oir nuestras súplicas, para que como nos alegramos en la fiesta de la bienaventurada María Cleofé, así apren damos de ella a servirte con afectuosa y piadosa devoción. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Hoy 12 de Diciembre de 2021 este Blog Cumple su Décimo Tercer Año de Existencia

12-12-2008 † 12-12-2021

¡Deo Gratias!
!Santísima Virgen María de Guadalupe

Ora pro nobis!

Felices Pascuas de Resurrección

Resóndens autem Angelus, dixit muliéribus:  « Nolíte timére vos: scio enim, quod Jesum, qui crucifíxus est, quáeritis: non est hic: surréxit enim, sicut dixit.

Hablando el ángel, dijo: No temáis vosotras, pues ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, pues resucitó como lo dijo.

El blog 

!Les desea felices pascuas de resurrección!

SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA VESPERTINA EN LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

PRIMERA PARTE DE LA ACCIÓN LITÚRGICA O LECCIÓN

El altar estará del todo desnudo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles. Si no hay sacerdotes o diáconos que puedan oficiar esta función, la hará sólo el Celebrante con cuatro clérigos o acólitos. El celebrante y Diácono se revestirán con amito, alba, cíngulo y estola negra. Asimismo el Subdiácono, pero sin estola. Dispuestas todas las cosas, van al alatar como en procesión en absoluto silencio.

Llegados al altar, hacen todos reverencia, y el celebrante, Diácono y Subdiácono se postran en tierra. Los demás estarán de rodillas y profundamente inclinados. Oran todos en silencio, por algún espacio de tiempo. A una señal dada, los que estaban postrados se incorporan, permaneciendo de rodillas. El celebrante de pie con las manos juntas dice:

ORÁTIO. Deus, qui peccati veteris hereditariam mortem, in qua posteritatis genus omne successerat, Christi tui, Domini nostri, passione solvisti: da, ut, conformes eidem facti; sicut imaginem terreni, naturae necessitate portavimus, ita imaginem caelestis, gratiae sanctificatione portemus. Per eundem Christum Dominum nostrum. R/. Amen.

ORACION. ¡Oh Dios!, que con la Pasión de tu Cristo, Señor nuestro, has abolido la herencia de muerte del viejo pecado, en la cual incurrió toda la posteridad del humano linaje, haz que, hechos conformes a él, así como por necesidad llevamos la imagen de la terrena naturaleza, así, por la santificación de la gracia, llevemos la imagen celeste. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amen.

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