Del
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
8 de Diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María
Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

Grande fue la ruina que el pecado de Adán trajo a los seres humanos, pues al perder la gracia o amistad con Dios se perdieron también muchísimos bienes que con la gracia iban a venir, y en cambio llegaron muchos males.
Pero quiso Dios hacer una excepción y librar de la mancha del pecado original a la Santísima Virgen a la que Él había destinado para ser madre del segundo Adán, Jesucristo, el cual venía a reparar los daños que causó el primer Adán.
Veamos cómo convenía que Dios librara de la mancha del pecado original a la Virgen María. El Padre como a su Hija preferida. El Hijo como a su Madre Santísima, y el Espíritu Santo como a la que había de ser Sagrario de la divinidad.
PUNTO I: Convenía al Padre Celestial preservar de toda mancha a María Santísima, porque Ella es su hija preferida.
Ella puede repetir lo que la Sagrada Escritura dice de la Sabiduría: “yo he salido de la boca del Altísimo” (Ecl. 24, 3).
Ella fue la predestinada por los divinos decretos para ser la madre del Redentor del mundo. No convenía de ninguna manera que la Hija preferida del Padre Celestial fuera ni siquiera por muy poco tiempo esclava de Satanás. San Dionisio de Alejandría dice que nosotros mientras tuvimos la mancha del pecado original éramos hijos de la muerte, pero que la Virgen María desde su primer instante fue hija de la vida.
San Juan Damasceno afirma que la Virgen colaboró siendo mediadora de paz entre Dios y nosotros y que en esto se asemeja al Arca de Noé: en que los que en ella se refugian se salvan de la catástrofe; aunque con una diferencia: que el Arca de Noé solo libró de perecer a ocho personas, mientras que la Madre de Dios libra a todos los que en Ella busquen refugio, aunque sean miles de millones.
San Atanasio llama a María: “nueva Eva, y Madre de la vida”, en contraposición a la antigua Eva que nos trajo la muerte. San Teófilo le dice: “Salve, tú que has alejado la tristeza que Eva nos había dejado”. San Basilio la llama “pacificadora entre Dios y los seres humanos” y San Efrén la felicita como: “pacificadora del mundo”.
Pero el pacificador no debe ser enemigo del ofendido ni estar complicado en el delito u ofensa que se le ha hecho. San Gregorio dice que si para aplacar a un ofendido llamamos a uno que es su enemigo, en vez de aplacarlo lo irritamos más. Siendo que María iba a colaborar con Cristo a conseguir la paz entre Dios y nosotros, no convenía que ella fuera una pecadora o enemiga de Dios sino todo lo contrario: una mujer con el alma totalmente libre de toda mancha de pecado.
Convenía que María no tuviera la mancha del pecado original porque ella estaba destinada a llevar entre sus brazos al que iba a pisar la cabeza del enemigo infernal, según la promesa que Dios hizo en el Paraíso terrenal, cuando le dijo a la serpiente: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre su descendencia y la tuya, y la descendencia de Ella te pisará la cabeza” (Génesis 3). Si María iba a ser la mujer fuerte que traería al que iba a aplastar la cabeza de Lucifer, convenía que Ella no estuviera ni siquiera por poco tiempo manchada con el pecado con el cual Lucifer manchó el alma de nuestros primeros padres. La que nos iba a ayudar a librarnos de toda mancha de pecado convenía que no tuviera ninguna mancha de pecado.
San Buenaventura dice: “Convenía que María que venía a librarnos de la vergüenza de estar manchados con el pecado, lograra verse libre de las derrotas que el demonio proporciona”.
Pero la razón principal por la cual convenía que el Padre Celestial librara a María de todo pecado es porque la tenía destinada a ser Madre de su Santísimo Hijo. San Bernardino decía que si no hubiera otros motivos bastaría este: que por el honor de su Hijo que es Dios, al Padre Celestial le convenía librar a María de toda mancha de pecado.
Santo Tomás enseña que lo que se consagra totalmente a Dios debe ser santo y libre de toda mancha. ¿Y qué creatura humana ha sido consagrada más perfectamente a Dios que la Virgen María? El rey David decía que un templo no se destina para los seres humanos solamente, sino sobre todo para Dios (1 Crónicas 29) y así también el Creador que formó a la Santísima Virgen con un fin principal: ser Madre de su Santísimo, seguramente adornó su alma con los más bellos adornos, y entre todos, el mejor: el estar libre de toda mancha de pecado, para que fuera digna morada donde iba a vivir nueve meses el Salvador del mundo.
San Dionisio afirma: “Dios preparó a su Hijo la más santa y bella morada en ese mundo: el alma de su Madre Santísima, libre de toda mancha”.
Y algo parecido dice la liturgia de la Iglesia cuando reza esta oración: “Oh Dios Omnipotente que por medio del Espíritu Santo has preparado el cuerpo y el alma de María como digna morada de tu Hijo, concédenos a los que la invocamos, vernos libres de todo mal. Amén”.
Gloria de los hijos es proceder de padres de intachable conducta. El libro de los Proverbios dice: “La gloria de los hijos son sus padres” (Prov. 17, 6). La gente llega a aceptar que los demás digan que sus padres eran pobres o ignorantes, pero lo que no desean de ninguna manera es que puedan afirmar que sus padres no eran gente buena. ¿Y cómo nos pudiéramos nosotros imaginar que Dios pudiendo hacer que su Hijo naciera de una mujer libre de toda mancha de pecado, hubiera permitido que Ella hubiera estado manchada por el pecado, y que Lucifer pudiera afirmar que aunque fuera por poco tiempo, había logrado esclavizar con el pecado a la Madre de Dios? No, esto nunca lo iba a permitir el buen Dios.
Por eso la Iglesia griega en uno de sus himnos dice: “Por especial Providencia hizo Dios que la Santísima Virgen desde el principio de su vida fuera tan totalmente pura cuanto convenía a su dignidad de Madre de Dios”.
Los santos dicen que a ninguna otra creatura le concede Dios alguna virtud o cualidad espiritual que no le haya dado antes a la Madre de su Hijo. San Bernardo afirma: “Las cualidades o virtudes que a otros santos da Dios, no se las negó a la Madre del Redentor”. Santo Tomás de Villanueva dice: “Esas cualidades y virtudes y privilegios que Dios les ha concedido a otros santos, ya antes los había regalado a la Santísima Virgen, y aún mucho mayores”. Y San Juan Damasceno se atreve a exclamar: “Entre las virtudes de la Santísima Virgen y las de los santos hay tanta diferencia como del cielo a la tierra”, y Santo Tomás explica que Ella es la Madre y los demás santos son simplemente “siervos”, y que se le acostumbra conceder más privilegios a la Madre que a los siervos.
San Anselmo se pregunta: ¿Pudo Dios preservar a ciertos ángeles de toda mancha de pecado, y no podía preservar a su propia Madre? ¿Pudo Dios crear a Eva sin mancha de pecado y no iba a poder crear el alma de María sin esa mancha? Y si pudo hacerlo y le convenía hacerlo, ¿por qué no iba a hacerlo?
Y continúa el gran doctor San Anselmo: “Era verdaderamente justo que a la Virgen a la cual tenía Dios reservada para ser Madre de su Hijo, la adornara con tan gran pureza que no sólo aventajara a los seres humanos y a los ángeles sino que también se pudiera decir de Ella que en pureza sólo le gana Dios”.
San Juan Damasceno exclama: “Dios vigilaba cerca de la Santísima Virgen, para que fuera totalmente pura, porque Ella iba a albergar por nueve meses al Salvador del mundo y lo iba a acompañar en todos sus 33 años sobre la tierra. La que iba a estar junto al más puro de todos los habitantes de la tierra, debía ser también totalmente Inmaculada y libre de toda mancha de pecado”.
De María se pueden repetir las palabras del Cantar de los Cantares: “Eres como un lirio entre espinas” (C. 2, 2). Todos fuimos manchados y somos como espinas, y Ella como un lirio blanquísimo, permaneció Inmaculada, sin mancha de pecado.
GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)
La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:
1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.
2. La Comunión el mismo sábado.
3. Rezar una parte del santo Rosario.
4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.
5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.
Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:
1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.
2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.
3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.
4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.
5. Los que profanan sus sagradas imágenes.
Tomado de:
¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.
El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.
Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA. en estos términos:
“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.
En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:
1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,
2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…
Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.
¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!
¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:
1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;
2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;
3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.
De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.
Tomado de:

Ved la higuera y todos los árboles: cuando producen ya de sí el fruto, sabéis que está cerca el verano.

Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne.
Aquí el enlace:
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Semidoble – Ornamentos verdes
Hay en el mundo un genio maléfico, sembrador de cizaña, trastornador del orden social y provocador maldito de llantos y miserias. El Evangelio de hoy le llama «Malo» y «Enemigo»; su nombre ordinario es «Demonio». Un odio implacable le consume las entrañas: odio a Dios, porque es la fuente de todo bien, y odio al hombre porque, después de los ángeles, en cuyo número está él, es él la más bella obra de Dios. Contraponiéndolos a los de Cristo, envía también el demonio al mundo sus apóstoles, sus predicadores, sus profetas, sus taumaturgos y sus locuaces doctores, para sembrar la cizaña de la discordia, para reducir a los incautos con el sofisma, con la ilusión, con la mentira, con sortilegios y apariencia de milagro, con todas las ambiguas prácticas del ocultismo, del espiritismo y del satanismo. Sin embargo, no hay que temer: Dios está con nosotros, y el ángel bueno nos defiende. Vigilemos y no nos dejemos sorprender.
Entramos en un nuevo espíritu
de conciliación, de adaptación,
resignación, cauteloso
con las precondiciones de la
gente, como si creyéramos,
quizá sin admitirlo, que la verdad
está de parte de ellos.
Monseñor Brunero Gherardini
“Concilio Ecumenico Vaticano II, Un discorso da fare“
(Concilio Ecuménico
Vaticano II: Una discusión
abierta).
EL HUFFINGTON POST / AGENCIAS | Publicado: 02/11/2013 10:22 CET | Actualizado: 02/11/2013 10:22 CET
«¿Las parejas separadas o divorciadas y casadas de nuevo son una realidad pastoral en su Iglesia? ¿Cómo afrontarlo?», «En el caso de las uniones de personas del mismo sexo que han adoptado niños, ¿qué se puede hacer a nivel pastoral para transmitir la fe?»
Esas son dos de las preguntas que forman parte de una encuesta que ha lanzado el papa Francisco a nivel mundial a la Iglesia de base a través de las parroquias. El Pontífice quiere conocer qué piensan sobre temas como homosexualidad, divorcio y natalidad.
La insólita iniciativa, que consta de 38 preguntas, tiene como objetivo preparar el sínodo extraordinario sobre la familia que se celebrará en octubre del año que viene, donde se darán a conocer los resultados. Francisco quiere saber, de esta forma, si la base de la Iglesia se siente más próxima a él o a las formas más conservadoras que caracterizaban a Benedicto XVI y a Juan Pablo II.
Como explica El País, el papa quiere conocer si los cristianos divorciados y vueltos a casar “se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos”, o “qué atención pastoral sería posible ofrecer a las parejas del mismo sexo” e incluso a los hijos por ellas adoptados.
La encuesta no sólo será respondida por los católicos de las parroquias, sino que va dirigida también a obispos, monjas o sacerdotes. Todos ellos se encontrarán con preguntas como: «¿Saben los cristianos de hoy cómo evaluar moralmente los diferentes métodos de planificación familiar? ¿Podrían sugerirse ideas pastorales?» o «¿Qué otros retos o propuestas relacionadas con los temas de las preguntas anteriores cree urgente y útil tratar?»
REZA POR LOS INMIGRANTES
Francisco pidió este viernes orar por los inmigrantes, a muchos de los cuales «la crueldad del desierto» y la amplitud del mar les ha arrebatado la vida, y también por todos aquellos que se salvaron en busca de un futuro mejor.
Acompañado por el párroco del cementerio y el obispo auxiliar de Roma, Paolo Selvadagi, el papa improvisó la homilía y dijo que en el día de Todos los Santos, «nuestros hermanos y hermanas están con el Señor en el Cielo, gozan de la bondad y de la serenidad, de la salvación, (…) por la bondad de Dios, pues solo podemos entrar en el Cielo gracias a la sangre del cordero».
«Solo la sangre de Cristo salva y nunca desilusiona nuestra esperanza», explicó. Los primeros cristianos pintaban la esperanza con forma de ancla. Un ancla hacia Dios, y quien tiene esperanza en Dios «se purifica a sí mismo», afirmó.
Tomado de:

Gaudeámus omnes in Dómino, diem festum celebrántes sub honóre Sanctórum ómnium: de quorum sollemnitáte gaudent Angeli et colláudant
Fílium Dei.
Wilson López, el ex satánico, advierte del peligro de la Fiesta Pagana de Halloween. Es atrapante lo que dice en el video de su testimonio.
En el mes de junio del año 1993 Wilson Fernando era un joven de escasos 17 años, tímido y callado; sus padres habían cambiado de residencia y él tuvo que hacer nuevos amigos en el barrio; aunque le costaba relacionarse con los demás, quería encontrar un grupo de jóvenes que compartieran su mundo.
“Cierto día de junio de 1993 conocí a una hermosa joven de ojos verdes claros, bellísima, con un rostro de inocencia casi angelical”.
Ella, a quien sólo llamaremos Ana, lo presentó al grupo de jóvenes que ella frecuentaba; en realidad, los organizadores y fundadores de una secta satánica denominada ‘Los Doce del Zodíaco’.
“Viendo que Ana tenía tantos amigos, comencé a salir y hablar con ellos; me dijeron que me estaban esperando desde hacía mucho tiempo pues yo completaría el círculo perfecto de la estrella de 12 puntas, la ‘estrella de satán’. Yo era el número 12”.
Dar clic en la siguiente imagen para ver el video:
Todos los años leemos en el Evangelio del 1er Domingo de Cuaresma que el diablo tentó a Nuestro Señor. Primero intenta moverlo a la gula, pero Él resiste. Claro, siendo Dios, no puede ser inclinado al pecado. Pero el diablo no sabía esto, y lo tienta primero con la gula, luego con el orgullo y el poder y el materialismo. Dice a Nuestro Señor: “¿Por qué no te echas de esta cumbre? Dios te salvará.” Él se rehusa. Luego el diablo ve la oportunidad: muestra a Nuestro Señor toda la gloria del mundo y le dice: “Todo esto te daré si tan sólo te inclinas y me adoras.” Obviamente se rehusa de nuevo. En cierto sentido, lo que el diablo estaba diciendo era: “Te daré la magia para hacer algo que no es moralmente bueno, pero que disfrutarás.”
Debería sernos evidente, mis queridos parroquianos, que el diablo va tras cada uno de nosotros, tentándonos de manera similar hacia el pecado y el orgullo. Estas tentaciones toman diversas formas, por lo que debemos estar en guardia. El diablo trata de alejarnos del servicio de Dios, de obedecer los mandamientos divinos; y es tan astuto y tan sutil que frecuentemente no se sabe, a menos que uno sea muy cuidadoso, como se nos insinúa.
Lo considero mi deber hablarles hoy acerca de una serie de libros y de su película anexa, pues creo que contienen una insinuación de orgullo y de impiedad. Supongo que ya saben de lo que estoy hablando: de las series de Harry Potter. Hablaré de los libros y de la película, ya que si uno lee los libros, querrá ver la película, y viceversa. Pienso que existen verdaderos problemas, verdaderos peligros espirituales, posiblemente peligros graves, y les explicaré por qué. Créanme, me abstuve de tocar este tema por mucho tiempo. Cuando los libros salieron por primera vez, comencé a reunir información. Quize analizarlos para ver si eran buenos o no para los niños, y luego escribir un artículo para The Reign of Mary. Hasta ahora no dije nada porque quería examinar bien el asunto antes que decir sí o no sin saber.
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla;
sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el divino poder a Satanás
y a los demás espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén

Se trabó un gran combate en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el drag6n. (Apocalipsis, 12, 7)
San Miguel es uno de los siete Arcángeles, y figura, junto a San Gabriel y San Rafael, entre los tres cuyos nombres aparecen en la Sagrada Escritura.
La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los Arcángeles y le llama Príncipe de la Milicia Celestial, por eso se lo representa con el traje de Guerrero.
En el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios, y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento.
La iconografía, como dijimos, lo representa como el Ángel guerrero, el vencedor de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.
Ya la Iglesia primitiva veneraba a San Miguel como el Arcángel que derrotó a Satanás y a sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego.
Es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.
El mismo nombre de Miguel, nos invita a darle honor, ya que es un clamor de entusiasmo y fidelidad; en efecto, significa ¿Quién como Dios?
Satanás tiembla al escuchar su nombre, pues le recuerda el grito de noble protesta que este Arcángel profirió cuando se rebelaron los ángeles.
San Miguel manifestó su fortaleza y poder cuando peleó la gran batalla en el Cielo. Por su celo y fidelidad para con Dios gran parte de la corte celestial se mantuvo en fidelidad y obediencia.
Su fortaleza inspiró valentía en los demás Ángeles, quienes se unieron a su grito de nobleza ¿Quién como Dios?
Desde ese momento se le conoce como el Capitán de la Milicia de Dios, el primer príncipe de la ciudad santa a quien los demás Ángeles obedecen.
No se puede coincidir en un todo con el autor, pero el siguiente artículo puede aportar algunos puntos interesantes para conocer.
EL CISMA PROFETIZADO, ¿ESTÁ CONSUMADO?
San Francisco de Asís: “Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran cisma”.
Ana Catalina Emmerick, religiosa agustina: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia (…) Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo”.
La Santísima Virgen dijo explícitamente en la Salette: “Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del anticristo”.
El Papa Benedicto XVI dio a conocer a la Iglesia su renuncia el lunes 11 de febrero de 2013. Ese día leyó una Declaratio que surtió efecto, por deseo suyo, el 28 de febrero a las 8:00 de la tarde. Sin embargo, la decisión de renunciar la tomó con un mes y medio de antelación. Antes de las Navidades de 2012, y con motivo del expediente que le fue entregado el 17 de diciembre, llegó a la conclusión de que era mejor hacerse a un lado por el bien de la Iglesia. De esa decisión fueron testigos su hermano, el Padre George Ratzinger, y otros prelados cercanos al Papa, tal y como lo declaró el Cardenal de Barcelona Lluis Martínez Sistach.
El expediente que le llevó a renunciar fue elaborado por la comisión de tres cardenales que el Papa nombró para investigar el origen de la filtración de documentos confidenciales conocida como “Vatileaks”.
Pero es lógico que al Papa no le preocupaban tanto los documentos publicados en el libro “Sua Santità”, escrito por Gianluigi Nuzzi, sino uno específico filtrado directamente al periódico “Il Fatto Quotidiano”, y es el que le entregó personalmente el Cardenal Darío Castrillón, traducido al alemán, y que se refiere al conocimiento que tuvo el Cardenal de Palermo, Paolo Romeo, de que existía un complot para asesinar al Papa.
El expediente que le entregaron a Benedicto XVI los cardenales Herranz, Tomko y De Giorgi, con la investigación sobre el complot para asesinarlo, llevó al Papa a imaginar el terremoto que su muerte hubiera ocasionado a la Iglesia, desatando una pugna infernal de influencias y maniobras turbias derivadas de los antagonismos internos de la curia de cara a la sucesión. No por temor a la muerte, sino por el posible daño a la Iglesia, el Papa decidió que mejor era retirarse para desmontar las amenazas y adelantar una sucesión pacífica.
En un Informe que elaboró el sacerdote jesuita Arnaldo Zenteno, publicado el 9 de abril de 2013 en grupobasesfys.blogspot.mx, señala lo siguiente en el número 3):
“En el encuentro almuerzo con Benedicto XVI en Castel Gandolfo, este le confió al Papa Francisco que una de las causas que influyeron en su renuncia eran las amenazas que recibió y por temor a ser envenenado, pues ya se había tomado la decisión de matarlo, por lo que Benedicto XVI en una jugada para neutralizar ese atentado contra su vida, hace pública su renuncia con lo cual desarmó el intento de matarlo”.
Por el Papa Pío XII
Pío XII Al procurarnos el placer de recibir el delicado homenaje de vuestra deferencia, nos ofrecéis también, señores, la ocasión de expresaros el vivo interés que Nos sentimos por la labor de vuestro Instituto, labor austera sin duda alguna, cuyas dificultades e importancia bien pocos saben vislumbrar.
Las cuestiones de las finanzas públicas han sido siempre objeto de una atención especialísima no sólo por parte de los intelectuales y de los técnicos, sino también, por decirlo así, por parte de todos. La razón de ello es que cada uno aprecia el grado de prosperidad o de crisis de las finanzas públicas sobre todo desde el punto de vista de su interés personal. Ahora bien, los sucesos y las condiciones de estos últimos tiempos han agudizado de tal manera estas cuestiones, que en muchos países han llegado a ocupar el centro de las luchas políticas y con frecuencia se han convertido en el punto neurálgico de las discusiones más apasionadas, no sin peligro, por otra parte, para el equilibrio de la estructura interna del Estado. Muchas personas, en efecto demasiadas personas-, guiadas por el interés, por el espíritu departido, o incluso por consideraciones nacidas más del sentimiento que de la razón, abordan y tratan, haciéndose economistas y políticos improvisados, las cuestiones financieras y fiscales con tanto mayor ardor y desenfado, con tanta mayor seguridad y desenvoltura, cuanto mayores su incompetencia. A veces parece que ni siquiera sospechan la necesidad que hay, para resolverlas, de estudios atentos, de encuestas y de observaciones múltiples, de experiencias comparadas.
Las necesidades financieras de cada una de las naciones, grandes o pequeñas, han crecido de manera formidable. El defecto no proviene solamente de las complicaciones o el de las tensiones internacionales; se debe también, y quizá todavía más, a la extensión desmesurada de la actividad del Estado, actividad que, dictada con demasiada frecuencia por ideologías falsas o malsanas, hace de la política financiera, y muy particularmente de la política fiscal, un instrumento al servicio de preocupaciones completamente diferente. ¿Quién se admirará, después de esto, del peligro en que se encuentran la ciencia y el arte de las finanzas públicas de descender, carentes de principios fundamentales claros, simples, sólidos, al papel de una técnica y de una manipulación puramente formales? Es, por desgracia, lo que se constata hoy día en muchos dominios de la vida pública; un tinglado hábil y audaz de sistemas y procedimientos, pero sin resorte interior, sin vida, sin alma. Este estado de cosas influye más perniciosamente todavía sobre la mentalidad de los individuos. El individuo va teniendo cada día menos conocimientos de los asuntos financieros del Estado; aun en la política más sana, sospecha siempre alguna senda tortuosa, misteriosa, o una intención oculta malintencionada, de la cual él debe prudentemente desconfiar y guardarse. Ved, pues, cómo es ahí en definitiva donde hay que buscar la causa profunda de la decadencia de la conciencia moral del pueblo del pueblo en todos sus grados- en materia de bien público, en materia fiscal principalmente. ¿Cómo podría la Iglesia contemplar indiferente esta crisis que, en realidad, es una crisis de conciencia? He aquí por qué, dirigiéndose a aquellos que tienen alguna parte de responsabilidad en el manejo de las cuestiones de las finanzas públicas, la Iglesia les conjura: En nombre de la conciencia humana, no arruinéis la moral desde arriba. Absteneos de aquellas medidas que, a pesar de su valor técnico, soliviantan y hieren en el pueblo el sentido de lo justo y de lo injusto, o que relegan a segundo término su fuerza vital, su legítima ambición de recoger el fruto de su propio trabajo, su preocupación por la seguridad familiar, consideraciones todas que merecen ocupar en lamente de un legislador el primer lugar, no el último.
Por el Papa Pío XII
El pensamiento del hombre moderno, del hombre que ha renegado de Dios (o lo hizo a su medida, lo cual es esencialmente lo mismo), lo ha llevado a creer en que él, por sí mismo, puede hacer las leyes a su medida prescindiendo totalmente de toda ley moral objetiva fuera del sí mismo. Tal error filosófico se lo llama positivismo jurídico. Este error, ha llevado a que los hombres hagan las leyes según conveniencias políticas y económicas de poder, generalmente guiados por la ambición y la soberbia, ha conducido al poder legislativo hasta la locura de legalizar crímenes como el aborto y leyes la contra la misma naturaleza humana, como ocurre en las llamadas “uniones” entre personas del mismo sexo o “matrimonio” homosexual.
Estrechamente ligada con el estatismo se halla la doctrina del positivismo jurídico, que quita al derecho su verdadera base: la ley divina natural y positiva, y pretende reemplazarla por la voluntad del legislador. El Santo Padre, en varias ocasiones, lo denunció e hizo notar las funestas consecuencias a que conduce. Así, en 1949 realizó un penetrante análisis del mismo, señalando su origen y su actual vinculación con el totalitarismo, y haciendo referencia, además, a los procesos contra los “criminales de guerra”.
Las causas de tales crisis [en la administración de la justicia] han de buscarse principalmente en el positivismo jurídico y en el absolutismo del Estado; dos manifestaciones que a su vez derivan y dependen una de otra. En efecto, sustraída al derecho su base constituida por la ley divina natural y positiva, y por lo mismo inmutable, no queda sino fundarlo sobre la ley del Estado como norma suprema, y he aquí puesto el principio del Estado absoluto. A su vez este Estado absoluto buscará necesariamente someter todas las cosas a su arbitrio y, especialmente, hacer servir el mismo derecho a sus propios fines. [… ]
Por el Papa Pío XII
De todo corazón os damos la bienvenida, queridos recién casados, a quienes parece haber conducido a Nos la Virgen del Santísimo Rosario, en este mes consagrado a ella. Nos place mirarla con los ojos del espíritu – como la han visto algunos santos privilegiados – inclinada hacia vosotros con una sonrisa (para ofreceros aquel simple y devoto objeto que, a través de una cadena de anillos flexibles y ligeros que no recuerda sino una servidumbre de amor, reúne por decenas sus pequeños granos, llenos de un invisible jugo sobrenatural), mientras que en vuestro canto, arrodillados ante ella, prometéis honrarla, ofreciéndose con la mayor frecuencia posible, en todas las vicisitudes de la vida familiar, el tributo de vuestra piedad.
I.‑ El rosario, según la etimología misma de la palabra, es una corona de rosas, cosa encantadora que en todos los pueblos representa una ofrenda de amor y un símbolo de alegría. Pero estas rosas no son aquellas con que se adornan con petulancia los impíos, de los que habla la Sagrada Escritura[1]: “Coronémonos de rosas – exclaman – antes de que se marchiten”. Las flores del rosario no se marchitan; su frescura es incesantemente renovada en las manos de los devotos de María; y la diversidad de la edad, de los países y de las lenguas, da a aquellas rosas vivaces la variedad de sus colores y de su perfume.
Por el Papa Pío XII
Grande consuelo y esperanza para Nuestro corazón, queridos recién casados, es el ver esta reunión vuestra en torno a Nos; porque aparece a Nuestra mirada como una reunión de nacientes familias cristianas sobre las cuales se complace el Señor en derramar la abundancia de los favores que habéis solicitado, al pie del altar, ante el sacerdote que bendecía vuestra unión. Vuestra invocación, que se unía así a la del ministro de Dios, era oración, y con la oración habéis iniciado la nueva vida común. ¿Continuaréis orando, invocando al Padre que está en los cielos, fuente de toda paternidad en el orden de la naturaleza y en el orden de la gracia? Sí; signo de esa promesa es vuestra presencia para pedir sobre vuestro nuevo hogar Nuestra bendición paterna, que confirme la súplica del sacerdote y la vuestra y las avalore para todo el curso de vuestra vida.
San Francisco de Sales, –de quien, en nuestro último discurso a los recién casados, venidos como vosotros, queridos hijos e hijas, a pedirnos que les bendijésemos, comentamos brevemente las “Advertencias a las personas casada?–, añade sobre la oración de los esposos un rasgo de pluma encantador, que queremos hoy presentar a vuestra consideración.

«Siento en mi entorno a los innovadores que quieren desmantelar el Sacro Santuario, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos, ¡Hacerla sentir remordimiento de su pasado heroico! Bien, mi querido amigo, estoy convencido que la Iglesia de Pedro tiene que hacerse cargo de su pasado, o ella cavará su propia tumba (…) Llegará un día en que el mundo civilizado renegará de su Dios, en el que la Iglesia dude como dudó Pedro. Será tentada de creer que el hombre se ha convertido en Dios, que Su Hijo es meramente un símbolo, una filosofía como tantas otras, y en las iglesias, los cristianos buscarán en vano la lámpara roja donde Dios los espera, como la pecadora que gritó ante la tumba vacía: ¿dónde lo han puesto?».
“El lenguaje de la verdad no tiene curso en el parloteo sin fin que nos recomiendan bajo el nombre de Diálogo y que no lleva ni puede llevar más que a unos avances del error, ya que todas las palabras, y el concepto mismo de diálogo son desviados de su verdadero sentido. El verdadero diálogo, el de Sócrates con los sofistas, es una búsqueda de la verdad. El falso diálogo hacia el que nos atraen, consiste en la búsqueda no de la verdad, sino de un compromiso entre hipótesis que se suponen iguales, y entre las cuales la verdad, si por azar está presente, no se manifiesta jamás. En este pretendido diálogo la verdad queda obligada, por las mismas reglas del juego, a esconderse bajo la forma de simple hipótesis tanto más tímida cuanto más real. Así los sofistas esquivan la verdad en sí y traicionan la parte misma de verdad que contienen sus propias hipótesis.Diálogo ¿de qué?, ¿con quién?, ¿para qué? Tendrían que empezar por responder a estas preguntas. Si no nos dan respuesta a ellas, el diálogo es solamente un viento productor de tempestades”.
Quien, como Pío XII, tantas veces denunció y condenó el estatismo y la mecanización de la vida contemporánea, no podía ser sino un ardiente defensor de la libertad personal. En efecto, proclamó que ésta, rectamente entendida, constituye una de los fundamentos de la reconstrucción social; no es posible edificar tal reconstrucción prescindiendo de ella.
Himno:
PORQUE ANOCHECE YA
Porque anochece ya,
porque es tarde, Dios mío,
porque temo perder
las huellas del camino,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.
Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro
y escudriñé curioso
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
bendice el pan y el vino.
¡Qué aprisa cae la tarde!
¡Quédate al fin conmigo!
Amén.
Salterio IV
Himno:
YO HE SENTIDO, SEÑOR, TU VOZ AMANTE
Yo he sentido, Señor, tu voz amante,
en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas
la armonía gocé de tu semblante.
No me llegó tu acento amenazante
entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas
como el tenue vagido de un infante.
¿Por qué no obedecí cuando te oía?
¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?
Haz, mi dulce Señor, que en la serena
noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío!
Amén.
Salterio III