¡Papá Noel NO EXISTE!

Esta es la verdad de la milanesa: “Papa Noel” no existe ni existió. En su difundido diseño actual es tan sólo el esperpéntico producto publicitario de la “Coca-Cola” norteamericana allá por la década del ´30 en el pasado siglo XX.

Tanto éxito alcanzó el modelo que se lo eternizó como emblema definitivo de una Navidad filantrópica, despojada de toda significación cristiana, aunque no religiosa, reducido este estadio como lo fue a un mero sentimentalismo inmanente tan propio de una civilización horizontalista, relativista y sincretista esto es, en lenguaje paladino, un mundo que ha dado las espaldas a Dios para colocar al hombre.

Y es inútil intentar “bautizar” a semejante bodrio: “Papa Noel” ha venido para desplazar el Misterio trascendente y sublime de la Natividad del Verbo Encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se hace Verdadero Hombre para rescatar y redimir a los hombres mediante el Misterio inaudito de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Desde allí brotaban como de cristalina fuente los antiguos gozos navideños (belenes, villancicos, misachicos, etc.) y los niños, entonces, NO recibían regalos sino que los ofrecían al Niño pobre pero infinitamente rico que yacía en un austero pesebre, amamantado por una Virgen, sostenido por un viril Patriarca bíblico, adorado por Magos sabios y misérrimos pastores y glorificado por una multitud de Ángeles celestiales que entonaban las divinas alabanzas y no la pagana exaltación del hombre mundano: “¡Gloria a Dios en las Alturas y paz a los hombres en quienes Él se complace!” (Lc. 2,14).

No, no se recibían regalos, ya que todos y todo se ofrecía para ese Niño misterioso que “hoy nace y eterno es ya”: “Todos le llevan al Niño / yo no tengo qué llevarle / le llevo mi corazón / que le sirva de pañales!”.

Así cantaban nuestras preciosas coplas españolas y, por lo mismo, americanas y argentinas. Pero así, o en tono parecido, cantaban también los infinitos villancicos de la extinguida Cristiandad: “¡Noche de paz, noche de amor / todo duerme en derredor / entre los astros que esparcen su luz / bella anunciando al Niñito Jesús!”.

No había ningún “Papa Noel” disfrazado de mamarracho, con este dudoso nombre de notoria filiación galicana. Y no me vengan con que este desagradable personaje que habita ¡en el Polo norte! tiene, ni remotamente algo que ver, con el “Santa Claus” de los países nórdicos o alemanes (cuando todavía éstos eran cristianos) ya que este “Claus” no es sino el apócope de “Nicolás”, vale decir, del que la liturgia romana llama “san Nicolás de Bari”, aunque no fue de Bari (Italia) sino de Patras (Grecia), bien que en la bella ciudad suditaliana se guarden sus sagradas reliquias.

Este santo obispo del s. IV y cuya festividad litúrgica cae en los albores del Adviento (6 de diciembre) ha quedado vinculado en la tradición de algunos países a los obsequios de la Navidad en razón de un curioso episodio de su vida, en general bastante legendaria: un habitante de Patras había perdido toda su fortuna y sus hijas quedaron sin dote corriendo el riesgo de prostituirse. Enterado Nicolás tomó unas monedas de oro y en la oscuridad de la noche las arrojó por la ventana de la casa del hombre desafortunado, relato que recoge el Breviario romano en el II nocturno de su fiesta (cfte. también Buteler, Tº IV) y que ha dado origen al mito de la chimenea.

San Nicolás, al menos en la iconografía latina es representado con mitra (fue, como dije, un obispo) y cualquier otro agregado en el atavío, si se conserva su significación soteriológica, puede admitirse como un aporte de carácter folclórico, inocuo en sí mismo y simpático incluso para los pueblos así representados.

San Nicolas, Church of San Nicolas of Bari, Siggiewi, Malta

Pero, de ninguna manera es posible identificar al obispo de Mira con esa monstruosa invención de la propaganda yanki que, se lo haya querido o no, ha logrado suplantar definitivamente el sentido salvífico de la Navidad por una francachela (no de alcohol, que al fin de cuentas sería lo de menos) sino de refinada soberbia del “amor del hombre en favor del hombre sin Dios”: ateísmo idolátrico en frontal violación al primer precepto del decálogo: “Yo Yavé soy tu Dios… no habrá para ti otros dioses delante de mí” (Ex. 20,1) y “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Dt. 6,5, cit. por Lc. 10,27).

Así, pues, mis queridos lectores: Nada de sustitutos camuflados ni de dejarse engañar por la “labia” de los pseudo sapientes multimediáticos.

Que en esta nueva Natividad del Verbo según la Carne Él, y sólo Él, colme de alegría y paz nuestros corazones.

Ricardo Fraga

Tomado de: http://argentinidad.org.ar

Hoy 25 de Diciembre de 2009

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3ª MISA – MISA DEL DÍA DE NAVIDAD

Esta 3ª Misa propiamente del día de Navidad, celebra la revelación del Salvador a todas las naciones y a todos los hombres, y la realeza universal de Cristo. Los hombres y las naciones, en uso de su libre albedrío, hácense rebeldes al yugo de este suavísimo Dominador y parecen querer independizarse de su autoridad; pero eso no impide que el día de hoy, quiéranlo o no, hombres y naciones proclamen al hijo de Dios, y en su honor y por respeto a Él suspendan sus negocios, cierren sus parlamentos, sus oficinas y sus escuelas, se dirijan saludos y felicitaciones y hagan de la Navidad una de las fechas más alegres y más gloriosas del año. Alegrémonos, pues, y regocijémonos, sean cuales fueren y lo justificadas que fueren nuestras actuales pesadumbres. Demos tregua a la tristeza. ¡Paso a las inefables y cristianas alegrías de la Navidad!


INTROITUS Is. 9, 6 – Puer natus est nobis, et fílius datus est nobis: cujus impérium super húmerum ejus: et vocábitur nomen ejus, magni consílii Angelus.
Ps. 97, 1.
Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.
Introito – Un niño nos ha nacido y un Hijo se nos ha dado; El cual lleva sobres sus hombros el principado; y será llamado su nombre Ángel del gran consejo. Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque hizo maravillas. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIO Concéde, quæsumus, omnípotens Deus: ut nos Unigéniti tui nova per carnem Natívitas líberet; quos sub peccáti jugo vetústa sérvitus tenet. Per eúmdem Dóminum. Concédenos oh Dios omnipotente, que seamos liberados por la nueva natividad corporal de tu Unigénito Hijo, nosotros a quienes la antigua servidumbre nos mantiene bajo el yugo del pecado. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor

Epístola

Interpretando magistralmente varios textos bíblicos, San Pablo demuestra la divinidad del Mesías y su superioridad sobre los Ángeles, su majestad soberana no obstante su actual estado de niño impotente, y su inmutabilidad y eternidad en tanto que todo lo demás perece.

EPISTOLA Lectio Epístolæ beáti Páuli Apóstoli ad Hebræos. Heb. 1, 1-12

Multifáriam, multísque modis olim Deus loquens pátribus in prophétis: novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio, quem constítuit herédem universórum, per quem fecit et sæcula: qui, cum sit splendor glóriæ, et figúra substántiæ ejus, portánsque ómnia verbo virtútis suæ, purgatiónem peccatórum fáciens, sedet ad déxteram majestátis in excélsis: tanto mélior Angelis efféctus, quanto differéntius præ illis nomen hereditávit. Cui enim dixit aliquándo Angelórum: Fílius meus es tu, ego hódie génui te? Et rursum: Ego ero illi in patrem, et ipse erit mihi in fílium? Et cum íterum introdúcit primogénitum in orbem terræ, dicit: Et adórent eum omnes Angeli Dei. Et ad Angelos quidem dicit: Qui facit Angelos suos spíritus, et minístros suos flammam ignis. Ad Fílium autem: Thronus tuus, Deus, in sæculum sæculi: virga æquitátis, virga regni tui. Dilexisti justítiam, et odísti iniquitátem: proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo exsultatiónis præ particípibus tuis. Et: Tu in princípio, Dómine, terram fundásti: et ópera mánuum tuárum sunt cæli. Ipsi períbunt, tu autem permanébis; et omnes ut vestiméntum veteráscent: et velut amíctum mutábis eos, et mutabúntur: tu autem idem ipse es, et anni tui non defícient.

Lección de la Epístola del Apóstol Pablo a los Hebreos (I, I-12) : Habiendo Dios hablado muchas veces y de muchas maneras a os padres antiguamente por los profetas, últimamente en estos días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por quien hizo también los siglos. El cual siendo el resplandor de la gloria y la figura de su sustancia, y sustentándolo todo con la palabra de su poder, habiendo hecho la purificación de los pecados, está sentado a la diestra de la Majestad de las alturas: hecho tanto más excelente que los Ángeles cuanto que heredó más excelente nombre que ellos. Porque ¿A quién de los Ángeles dijo jamás: Tú eres mi Hijo y yo te he engendrado? Y otra vez: Yo le seré a él Padre, y él me será a mí Hijo, Y otra vez, cuando introduce al primogénito en la redondez de la tierra dice: Y adórenle todos los Ángeles de Dios. Así mismo a los Ángeles dice: El que hace a sus Ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego; mas al Hijo: Tu trono, oh Dios, permanecerá por los siglos de los siglos; vara de equidad es la vara de tu reino. Tú has amado la justicia y has aborrecido la maldad; por eso te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros. Y: Tú, señor, en el principio fundaste la tierra: y obra de tus manos son los cielos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás, y todos se envejecerán como vestidura: y los mudarás como un manto, y serán mudados: mas Tú el mismo eres, y tus años no acabarán.

Salmodia

GRADUALE Ps. 97, 3 et 2 – Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri: jubiláte Deo, omnis terra. V. Notum fecit Dóminus salutáre suum: ante conspéctum géntium revelávit justítiam suam.
ALLELÚJA, allelúja. V. Dies sanctificátus illúxit nobis: veníte, gentes, et adoráte Dóminum: quia hódie descéndit lux magna super terram. Allelúja.
Gradual –  Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios: alégrate en Dios, toda la tierra. V. El Señor nos dio a conocer su Salvador: a la vista de las naciones descubrió su justiciaAleluya, aleluya. V. Un día santo nos ha amanecido: venid, naciones, y adorad al Señor; porque hoy ha bajado a la tierra una gran lumbrera. aleluya

Evangelio

Generación del Verbo en su doble naturaleza divina y humana, su actuación en la creación, su encarnación y su venida al mundo para iluminarlos y hacer de los hombres hijos de Dios.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem. Joann. 1, 1-14 In principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in principio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt, et sine ipso factum est nihil quod factum est; in ipso vita erat, et vita erat lux hominum; et lux  in tenebris lucet, et tenebræ eam comprehenderunt. Fuit homo missus a Deo cui nomen erat Joannes. Hic venit in testimonium, ut testimonium perhiberet de lumine, ut omnes crederent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimonium perhiberet de lumine. Erat lux vera quæ illuminat omnem hominem venientem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est et mundus eum non cognovit. In propria venit, et sui eum non receperunt. Quotquot autem receperunt eum, dedit eis potestatem filios Dei fieri; his qui credunt in nomine eius, qui non ex sanguinibus, neque ex voluntate carnis, neque ex voluntate viri, sed ex Deo nati sunt. (Hic genuflectitur) Et Verbum caro factum est, et habitavit in nobis: et vidimus gloriam ejus, gloriam quasi Unigeniti a Patre, plenum gratiæ et veritatis.

Credo.

U Principio del Santo Evangelio según San Juan – En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio en Dios. Por Él fueron hechas todas las cosas: y sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas: en Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y esta luz resplandece en medio de las tinieblas, mas las tinieblas no la han recibido. Hubo un hombre enviado de Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por él todos creyesen. No era él luz, sino el que había de dar testimonio de la luz. Era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba y el mundo fue hecho por él, mas el mundo lo le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, que son los que creen en su nombre, dioles potestad de llegar a ser hijos de Dios: los cuales nacen no de la carne, ni de la concupiscencia de la carne, sino de Dios (se hace genuflexión) Y EL VERBO SE HIZO CARNE Y HABITÓ EN MEDIO DE NOSOTROS; y nosotros hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Credo.
OFFERTORIUM Ps. 92, 1-2 – Tui sunt cæli, et tua est terra: orbem terrárum, et plenitúdinem ejus tu fundásti: justítia et judícium præparátio sedis tuæ.
Ofertorio Tuyos son los cielos y tuya es la tierra: Tú cimentaste el orbe de la tierra y toda su redondez: la justicia y la equidad son el apoyo de tu trono .

Oración-Secreta

Obláta, Dómine, múnera, nova Unigéniti tui Nativitáte sanctifica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúnda. Per eúmdem Dóminum. Santifica, Señor, los dones que te ofrecemos en la nueva Natividad de tu Hijo Unigénito, y líbranos de las manchas de nuestros pecados. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor

Prefacio de propio de Navidad

Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Ps. 97, 3 – Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri. Comunión.Vieron todos los términos de la tierra la salvación de nuestro Dios.

Oración-Postcomunión

Præsta, quæsumus, omnipotens Deus: ut natus hódie Salvátor mundi, sicut divinæ nobis generatiónis est auctor; ita et immortalitátis sit ipse largítor: Qui tecum. Rogámoste, oh Dios omnipotente, que el Salvador del mundo, nacido hoy, así como es el autor de nuestro nacimiento a la vida divina, sea también para nosotros el dador de la inmortalidad. Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Último Evangelio

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum. Matth. 2, 1-12 Cum natus esset Jesus in Béthlehem Juda in diébus Heródis regis, ecce Magi ab Oriénte venérunt Jerosólymam, dicéntes: Ubi est qui natus est rex Judæórum? Vídimus enim stellam ejus in Oriénte, et vénimus adoráre eum. Audiens autem Heródes rex, turbátus est, et omnis Jerosólyma cum illo. Et cóngregans omnes príncipes sacerdótum, et scribas pópuli, sciscitabátur ab eis, ubi Christus nascerétur. At illi dixérunt ei: In Béthlehem Judæ: sic enim scriptum est per Prophétam: Et tu Béthlehem terra Juda, nequáquam minima es in princípibus Juda: ex te enim éxiet dux, qui regat pópulum meum Israël. Tunc Heródes, clam vocátis Magis, diligénter dídicit ab eis tempus stellæ, quæ appáruit eis: et mittens illos in Béthlehem, dixit: Ite, et interrogáte diligénter de púero: et cum invenéritis, renuntiáte mihi, ut et ego véniens adórem eum. Qui cum audíssent regem, abiérunt. Et ecce stella, quam víderant in Oriénte, antecedébat eos, usque dum véniens, staret supra, ubi erat puer. Vidéntes autem stellam, gavisi sunt gáudio magno valde. Et intrantes domum, invenérunt púerum cum Maria matre ejus, (hic genuflectitur) et procidéntes adoravérunt eum. Et apértis thesáuris suis, obtulérunt ei múnera, aurum, thus, et myrrham. Et respónso accépto in somnis, ne redírent ad Heródem, per áliam viam revérsi sunt in regiónem suam. U Continuación del Santo Evangelio según San Juan – Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, reinando Herodes, he aquí que unos Magos vinieron de Oriente a Jerusalén, preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque nosotros hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto el rey Herodes turbóse y con él toda Jerusalén. Y convocando a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntaba en donde había de nacer el Cristo: A lo cual ellos respondieron: En Belén de Judá, que así está escrito en el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ciertamente la menor entre las principales ciudades de Judá, pues de ti es de donde ha de salir el caudillo que rija mi pueblo de Israel,. Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, averiguó cuidadosamente de ellos el tiempo en que la estrella se les apareció. Y encaminándolos a Belén, les dijo: Id, e informaos puntualmente sobre el Niño; y en habiéndole hallado, dadme aviso; para que yo también vaya a adorarle. Luego que oyeron ellos esto, partieron. Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente, iba delante de ellos, hasta que, llegando sobre el sitio en que estaba el Niño, se paró. A la vista de la estrella se regocijaron en estremo: y entrando en la casa hallaron al Niño con María su Madre, y postrándose (se arrodilla) le adoraron; y abiertos sus tesoros, le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un aviso para que no volviesen a Herodes, regresaron a su país por otro camino.

2ª MISA – MISA DE “LA AURORA”

(Estación en Santa Anastasia)

En esta Misa de la “aurora”, así llamada porque se celebra al despuntar el día, la Iglesia celebra el Nacimiento de Jesús y su aparición a los primeros testigos humanos, que fueron los pastorcitos de Belén. Tan sencillos y tan creyentes como éstos, acerquémonos nosotros en esta madrugada, resplandeciente de luz celestial, al Altar del Sacrificio, donde este mismo Jesús, cuyo Nacimiento conmemoramos, se va a inmolar por nosotros y por todo el mundo, cumpliendo su misión de Redentor.

INTROITUS Is. 9, 2 et 6   Lux fulgébit hódie super nos: quia natus est nobis Dóminus: et vocábitur Admirábilis, Deus, Princeps pacis, Pater futúri sæculi: cujus regni non erit finis.
Ps. 92, 1. Dóminus regnávit, decórem indútus est: indútus est Dóminus fortitúdinem, et præcínxit se.
V. Glória Patri.
   Introito – Hoy resplandecerá la luz sobre nosotros: porque ha nacido para nosotros el Señor: y será llamado Admirable, Dios Príncipe de la paz, Padre del siglo venidero: cuyo reino no tendrá fin. –Ps. El Señor reinó, vistióse de hermosura; vistióse el Señor de fortaleza, y se ciñó de poder. V. Gloria al Padre

  Oración-Colecta

  ORATIO  Deus, qui hanc sacratíssimam noctem veri lúminis fecísti illustratióne claréscere: da, quæsumus; ut, cujus lucis mystéria in terra cognóvimus, ejus quoque gáudiis in cælo perfruámur: Qui tecum.       Concédenos oh Dios omnipotente, que, al penetrarnos la nueva luz de tu Verbo encarnado, resplandezca en nuestras obras del mismo modo que por la fe brilla en nuestra mente. Por Jesucristo Nuestro Señor.  

   Conmemoración de Santa Anastasia(1)

    Da, queésumus, omnípotens Deus: ut, qui beátæ Anastásiæ Mártyris tuæ solémnia cólimus; ejus apud te patrocínia sentiámus. Per Dóminum.      Rogámoste, oh Dios omnipotente, que los que celebramos la solemnidad de tu mártir Santa Anastasia, sintamos ante Ti los efectos de su patrocinio. Por Jesucristo Nuestro Señor.  

Epístola

   Jesucristo viene a salvarnos gratuitamente, por puro amor y bondad. Por Él seremos herederos del cielo.

 

   EPISTOLA   Lectio Epístolæ beáti Páuli Apóstoli ad Titum. Tit. 3, 4-7

   Caríssime: Appáruit benígnitas et humánitas Salvatóris nostri Dei: non ex opéribus justítiæ, quæ fécimus nos, sed secúndum suam misericórdiam salvos nos fecit per lavácrum regeneratiónis et renovatiónis Spíritus Sancti, quem effúdit in nos abúnde per Jesum Christum Salvatórem nostrum: ut justificáti grátia ipsíus, herédes simus secúndum spem vitæ ætérnæ: in Christo Jesu Dómino nostro.

   Lección de la Epístola del Apóstol Pablo a los  Tito (III, 4-7)  : Carísimo: Ha aparecido la bondad y la humanidad de Dios nuestro Salvador: no por las acciones buenas que nosotros hicimos, sino por su misericordia nos salvó mediante el bautismo de la regeneración y de la infusión del Espíritu Santo, que ha enviado abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos herederos de la vida eterna, según es nuestra esperanza en Jesucristo Nuestro Señor.   
 

Salmodia

      GRADUALE  Ps. 117, 26, 27 et 23 

   Allelúja, allelúja. V. Ps. 92, 1. Dóminus regnavit, decórem índuit: índuit Dóminus fortitúdinem, et præcínxit se virtúte. Allelúja.

   Benedíctus qui venit in nómine Dómini: Deus Dóminus, et illúxit nobis. V. A Dómino factum est istud: et est mirábile in óculis nostris.

   Gradual –  Bendito el que viene en nombre del Señor: Dios es el Señor y nos ha manifestado su luz. V. Por el Señor ha sido hecho esto; y es cosa maravillosa a nuestros ojos.   Aleluya, aleluya. V. El señor reinó, vistióse de hermosura; vistióse el Señor de fortaleza, y se ciñó de poder. Aleluya.

Evangelio

 OFFERTORIUM Ps. 92, 1-2 – Deus firmávit orbem terræ, qui non commovébitur: paráta sedes tua, Deus, ex tunc, a sæculo tu est.
   Ofertorio –  Dios afirmó el orbe de la tierra, que no será conmovido; desde entonces quedó erigido tu trono, oh Dios; tú existes desde la eternidad.

Oración-Secreta

    Múnera nostra, quæsumus, Dómine, Nativitátis hodiérnæ mystériis apta provéniant, et pacem nobis semper infúndant: ut, sicut homo génitus idem refúlsit et Deus, sic nobis hæc terréna substántia cónferat, quod divínum est. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte    Señor, te pedimos que nuestras ofrendas sean dignas de los misterios de la Navidad que hoy celebramos, y nos llenen siempre de paz, de suerte que, así como en el que ha nacido hoy como hombre, brilló juntamente su divinidad, así también estos tus dones temporales nos confieran algo divino. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. 

    Satiásti, Dómine, famíliam tuam munéribus sacris: ejus, quæsumus, semper interventióne nos réfove, cujus solémnia celebrámus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte    Colmaste, señor, a tu familia de tus sagrados dones: rogámoste que siempre nos sostengas, por la intervención de aquélla cuya fiesta celebramos.  

(1) Se hace conmemoración de Sta. Anastasia por ser hoy su fiesta y su culto muy antiguo en Roma, anterior a esta Misa de la “aurora”. (volver)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO(*)

María dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. (San Lucas, 2, 7).

Augusto, señor del mundo, había ordenado un censo general y preparó así sin saberlo el cumplimiento de las profecías; María y José debieron trasladarse a Belén. Carentes de un techo hospitalario, se retiraron a una gruta que albergaba a un buey. ¡Allí fue donde nació el verdadero Señor del mundo! Envuelto en pobres pañales y acostado en un pesebre de piedra sobre un poco de paja, no fue calentado sino por el amor materno y paterno y por el aliento del buey de los pastores y el asno de los pobres viajeros. A estos homenajes se asoció toda la creación espiritual y material: los ángeles del cielo anunciaron al Salvador, primero al pueblo de. Dios ya los humildes en la persona de los pastores, que acudieron ala gruta; después, una estrella misteriosa llevó a ella a los magos, primicias de la gentilidad y de los grandes. Toda la tierra estaba entonces convidada a entrar en el divino redil. ¡Gloria a Dios y paz a los hombres!

MEDITACIÓN
SOBRE LA NATIVIDAD DE JESÚS

   I. La desnudez del Hijo de Dios hecho hombre debe inspirarnos el desprecio de las riquezas y el amor de la pobreza. Jesús es abandonado por todos; carece de fuego, tiene sólo algunos pañales para defenderse de los rigores del frío. Es la primera lección que Dios nos da viniendo a este mundo; ¿c6mo lo escuchamos nosotros? ¿Qué amor tenemos por la pobreza? Tanto la ha amado Jesús, que ha descendido del cielo para practicarla. ¿Qué remedio aplicar a la avaricia si la pobreza del Hijo de Dios no la cura? (San Agustín).

   II. La humildad brilla con admirable fulgor en el nacimiento de mi divino Maestro. Quiere nacer en un establo, de una madre pobre, esposa de un pobre artesano: todo en este misterio nos predica humildad. ¿Podríamos dejarnos todavía arrastrar a la vanidad? ¿Ambicionaremos todavía dignidades y honores? Aprendamos hoy lo que debemos amar y estimar; persuadámonos de que la verdadera grandeza de un cristiano consiste en imitar a Jesús y en humillarse.

   III. El amor de Jesús por los hombres lo redujo a estado tan pobre y tan humilde. El hombre se había perdido queriendo hacerse semejante a Dios, Dios lo redime tomando su naturaleza y sus debilidades. Quiso Jesús hacerse semejante a nosotros; respondamos a su amor haciéndonos semejantes a Él. Él quiere nacer en nuestro corazón por la gracia; no le neguemos la entrada y cuando esté en él, conservémoslo mediante la práctica de las buenas obras. Cristo nace en nuestra alma, en ella crece y se desarrolla: pidámosle que no quede mucho tiempo pobre y débil. (San Paulino).

La humildad
 Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que el nuevo nacimiento según la carne de vuestro Hijo unigénito, nos libre de la antigua servidumbre a que nos tiene sujetos el pecado. Por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/