Primer Sábado del Mes de Abril de 2010

COMUNIÓN REPARADORA

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.
2. La Comunión el mismo sábado.
3. Rezar una parte del santo Rosario.
4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de: http://santa-maria-reina.blogspot.com

Sábado Santo

Traslado de Nuestro Señor Jesucristo al sepulcro

Jesús ha pasado toda la noche y pasará también todo el sábado en el sepulcro, custodiado por los soldados, sobornados por el Sanedrín para testificar contra su Resurrección. La Iglesia está hoy toda absorta en ese hecho, y en virtud del decreto del 9 de febrero de 1951 de la Sagrada Congregación de Ritos, en el que se restituyó todo el rito de la Vigilia pascual a la noche del sábado al domingo, conforme al uso primitivo, todo el día del sábado lo dedica a conmemorar y venerar la muerte y sepultura del Redentor, a las que alude todo el Oficio del día. Tal debe ser también la preocupación de los fieles por todo el Sábado Santo: meditar y venerar la sepultura del Redentor, asistiendo, en cuanto les sea posible, a los oficios litúrgicos y funciones extralitúrgicas del día.

La Sagrada Congregación de Ritos, atendiendo a tantos; ruegos y deseos de liturgistas contemporáneos (nosotros mismos lo reclamábamos en las ediciones anteriores de este Manual) y de obispos de todos los países, después de haber estudiado seriamente el asunto a la luz de los documentos antiguos, se resolvió a restituir el rito de la vigilia de Pascua, que hasta ahora se celebraba en la mañana del Sábado Santo, a las horas de la noche, para que así recobrara todo su significado y sirviera de preparación inmediata a la Pascua de Resurrección. La novedad, aunque anunciada sólo como a título de «experiencia» para el año 1951, fué recibida con aplauso general. Ella significaba no sólo un feliz retorno a la antigüedad, sino también al buen sentido, en el terreno litúrgico.

Según, pues, el aludido Decreto, el Sábado Santo es un día «alitúrgico», es decir, sin sacrificio eucarístico, pero con el Oficio Divino completo. Éste, por lo tanto, se compone de Maitines y Laúdes, Horas Menores, Vísperas y Completas, y ha de rezarse en sus horas correspondientes. Por lo mismo, las Tinieblas del Viernes Santo ya no tienen lugar, como antes, al anochecer de ese día, sino el sábado por la mañana.

El Oficio Divino del Sábado Santo, a excepción de Maitines y Laudes, es el mismo del Jueves Santo, con algunas pequeñas variantes que se han hecho necesarias para acomodarlo al Sábado, que es un día medio de luto, medio de alegre esperanza. Así, por ejemplo, se ha suprimido el salmo «Miserére», que, por otro lado, no existía en el Oficio del Triduo pascual antes del siglo XII; se ha compuesto una Antífona apropiada para el «Magníficat» de Vísperas, y se ha sustituido la oración «Réspice» por la «Concede», que alude a la devota expectación del pueblo cristiano en la Resurrección del Hijo de Dios.

No habiendo, pues, en el Sábado Santo actual, como acabamos de exponer, más que Oficio Divino, los fieles harán bien en asistir a él y en visitar en los templos el Santo Sepulcro, preparando sus corazones para la celebración pascual.

S. Vigilia pascual. El decreto reformador del 9 de febrero de 1951, que hizo del Sábado Santo un día «alitúrgico», restauró en la noche del sábado al domingo la Vigilia pascual, que consta de los siguientes ritos

a) la Bendición del fuego nuevo, b) la Bendición del Cirio pascual, e) la introducción del Cirio, con la luz nueva, en el templo, y el canto del «Exúltet»,
d) las lecturas bíblicas,
e) la Bendición de la Pila bautismal,
f) la Renovación de las promesas del Bautismo, g) la Letanía de los Santos, y
i) la Misa solemne de «Gloria».

La restauración de esta vigilia pascual en la forma indicada ha sido una obra feliz, fruto de concienzudos estudios y combinación muy acertada de los» elementos primitivos con las necesidades actuales. No es el caso ya de pasar toda o casi toda la noche en vela, sino de santificar en el templo las últimas horas del sábado y las primeras del domingo, esperando el triunfo de la Resurrección de Jesucristo, que presagia cada uno de esos ritos y que la solemne Misa pascual anuncia como sucedido.

a) La Bendición del fuego nuevo. La Vigilia pascual comienza con la Bendición del fuego nuevo, el cual ha de encenderse por medio del pedernal para significar que Cristo, a quien el pedernal representa, es el origen de la luz, la cual ha de brotar de ese fuego bendito.
Este rito puede hacerse o en el atrio o dentro del templo, pero cerca de la puerta, como pueda ser mejor visto por los asistentes.

b) Bendición del Cirio pascual. Terminada la Bendición del fuego, el celebrante prepara el Cirio pascual trazando sobre él con un estilete una cruz, escribiendo con el mismo la primera y la última letra del alfabeto griego (Alfa y Omega) y los números correspondientes al año en que se vive, en esta forma y diciendo las palabras del caso. Luego, se bendicen cinco granos de incienso (si no están ya benditos de otro año) y se los clava en el Cirio el cual se enciende con el fuego nuevo, y entonces, finalmente, es él bendecido con una breve fórmula:

Este Cirio, así con tanto cuidado preparado por el sacerdote y por fin encendido y bendecido, representa a Jesucristo Resucitado y recuerda a la vez a la columna luminosa que acompañaba y guiaba por la noche a los hebreos, a su paso por el desierto. Los granos de incienso recuerdan por un lado las llagas del Crucificado y por otro los perfumes y ungüentos que prepararon las santas mujeres para embalsamar el cadáver de Jesús. Por eso va a ser el Cirio el blanco de las miradas y de los homenajes de los fieles cristianos reunidos esta noche en el templo para la Vigilia pascual, y su luz va a iluminarlo y alegrarlo todo y a todos.

c) Introducción del Cirio encendido. En solemne procesión introduce el diácono en el templo el Cirio encendido, encendiendo con él, primero, el celebrante su propia vela; segundo, todo el clero, y tercero todo el pueblo y la luminaria del templo, inundándose así de la nueva luz, que simboliza a Cristo, todo el ambiente sagrado. A continuación el diácono canta el «Exúltet», previa incensación del libro y del Cirio, que ocupa un lugar céntrico del coro.

El Exúltet o «Angélica», o más propiamente Prcecónium paschale o «anuncio pascual», es un poema lírico dedicado a la luz y a la Resurrección de Jesucristo. Primitivamente su composición estaba librada a la inspiración personal del diácono encargado de cantarlo, lo que dio margen a veces a retóricos abusos y adornos excesivos de estilo, de los que el actual está exento. En cambio está henchido de teología, acerca del misterio de la Redención.

Antiguamente (y también hoy, por fortuna), se procuraba hacer en este momento una muy profusa iluminación dentro del templo, para que los hechos concordasen con las palabras del diácono. Este Cirio quedará en el presbiterio todo el tiempo pascual, como testimonio de la Resurrección de Jesucristo.

d) Lecturas bíblicas¡-Como reminiscencia de la preparación doctrinal y bíblica que en la antigüedad se daba a los catecúmenos para el bautismo, en el nuevo rito de esta Vigilia pascual se han conservado cuatro de las antiguas lecciones o profecías del Misal romano, con sus tractos y las oraciones, correspondientes

e), f) y g) Letanía, Bendición de la Pila bautismal y Renovación de las promesas. – Terminadas las lecturas bíblicas, se comienza con la Letanía de los Santos, la cual se interrumpe antes de «Propitius esto» para efectuar la Bendición de la Pila bautismal, en medio del coro, o, si el baptisterio lo requiere, en el baptisterio, después de la cual se hace la Renovación de las promesas del Bautismo, y se prosigue la letanía hasta el fin, enlazándola con los Kyries de la Misa.

La Letanía de los Santos y la Bendición de la Pila ya estaban en el anterior rito del Sábado Santo, mas no así la Renovación de las promesas del Bautismo, que ha sido introducida por primera vez ahora. Ésta, lo mismo que la Bendición de la Pila, se hace delante del Cirio pascual, como si fuera delante de Cristo, incensándolo previamente. El rito no puede ser más solemne ni más apropiado para esta noche, en que primitivamente se administraba el bautismo a multitud de catecúmenos, y en que además recuerda al cristiano, con San Pablo, haber sido también él sepultado con Cristo por medio de su bautismo, dejando en la pila de la regeneración espiritual sus vicios y concupiscencias. Esta Renovación viene a ser una reminiscencia de la antigua «Pascua annotina», de la que hablan no pocos rituales antiguos.
La Bendición de la Pila bautismal, que podemos decir es el rito central de esta noche, es sumamente interesante y está llena de un rico simbolismo. Para expresar la infusión del Espíritu Santo sobre el agua bautismal, el celebrante sopla y alienta repetidas veces sobre ella y sumerge en la pila el Cirio pascual, pidiendo descienda con él en el agua «la virtud» del Paráclito. Reservada, luego, el agua necesaria para ‘ el uso del templo y de los fieles, a la que se destina para el bautismo se la mezcla con el óleo de los catecúmenos y el. Santo Crisma y se la guarda en el baptisterio.

Antiguamente se administraba en este momento el bautismo a los catecúmenos, que eran multitud, y luego se les confirmaba. Hoy, si se presenta el caso, se administra el bautismo, mas no la confirmación.

i) Misa de «Gloria». Se engarza con las Letanías de los Santos, cuyos Kyries finales reemplazan a los de la Misa. Los ministros usan ornamentos blancos. Al entonar el «Gloria», rompen su silencio el órgano y las campanas, descórrense las cortinas moradas que cubren los altares, y el templo entero recobra el aspecto festivo.

Después de la Epístola hace su entrada triunfal en los oficios litúrgicos el «Aleluya», que el celebrante y el coro cantan seis veces alternando. No hay Credo, Ofertorio, ni Agnus Dei, ni ósculo de paz, y también se han suprimido las Vísperas, que antes se intercalaban a continuación de la Comunión. Con el «Ite missa est» aleluyado, terminan los oficios de esta «noche feliz», los cuales son como la primera estrofa del himno triunfal de la triunfante y gloriosa Resurrección.

Es de esperar que, antes de dar a esta reforma su forma «definitiva», se le restituirá a esta Misa toda su solemnidad, sin suprimir ni el Credo, ni el Ofertorio, etc., y colocando los Laudes al fin de la misma, como acción de gracias.

En las iglesias benedictinas, al Ofertorio de la Misa se bendice el Cordero Pascual, figura de. Jesucristo, para reanudar, con esa carne bendita y con el beneplácito de la Iglesia, la comida de carnes prohibida a los monjes durante toda la Cuaresma. Además, simbolízase en él a Jesucristo, Cordero de Dios, inmolado por los hombres, y asado, que diríamos, en la parrilla de la Cruz y. dado en manjar en la Comunión.
Demás estará advertir que los qué asisten a esta Misa de media noche cumplen con ella el precepto dominical, y que los que en ella comulgan no pueden volver a comulgar el día de Pascua. Sin embargo, harán bien los cristianos en asistir a la Misa solemne del día, para santificar y distinguir al día más grande del Año litúrgico.

Tomado de: http://www.statveritas.com.ar

SAN RICARDO,(*) Obispo y Confesor

3 de abril()

Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
(San Mateo, 5, 3).

San Ricardo, obispo de Chichester, insumía todas sus entradas en el alivio de los pobres. Quejóse su intendente un día de que sus limosnas excedían a sus entradas; respondióle el santo que no quedaba otro remedio que vender la vajilla y el caballo para equilibrarlas. Mostró Dios, mediante diversos milagros, cuánto le agradaba esta caridad. Un día el santo alimentó a mil personas con un solo pan. Fundó asilos para sacerdotes ancianos y para pobres. Murió invocando a María y abrazando la cruz, en el año 1253, en el noveno de su episcopado y a los 56 de edad.

MEDITACIÓN
SOBRE LA POBREZA
Y SOBRE LAS RIQUEZAS

I. Sea que Dios te haya hecho nacer pobre, o que tú mismo te hayas despojado de tus bienes para abrazar la pobreza religiosa, ama tu pobreza. Sé verdaderamente pobre de espíritu, y reprime todo deseo inquieto de poseer; espera la herencia que Dios te promete, es decir, la posesión de su gloria. No busques otro tesoro que la gracia de Dios; poseyéndola poseerás a Dios mismo y serás feliz. Quien posee a Dios, ¿no es acaso suficientemente rico?

II. Si estás en una situación intermedia entre la opulencia y la pobreza, no trates de elevarte. Mira a los que son más pobres que tú, y estarás contento de tu medianía; darás gracias a Dios de que te haya puesto en el estado que anhelaba Salomón cuando decía: Señor, no me deis ni la pobreza ni la riqueza; concededme sólo lo que necesito para mi subsistencia. (Proverbios).

III. Si eres rico, mantente alerta; las promesas de Jesucristo no son para ti. Si tu corazón está adherido a tus riquezas, corres riesgo de perder el cielo. ¡Ah! ¡cuán difícil es no amar lo que se posee! ¿Cómo menospreciarás aquello que te obtiene estima y consideración? ¡Oh ricos, cuán peligrosa es vuestra condición! ¡Cuán de temer que, por haber gozado de los bienes de la tierra, no seáis privados de los bienes del cielo!

El amor al prójimo
Orad por los pobres.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Ricardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

3 de Abril

Primer Viernes del Mes de Abril de 2010

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

El Viernes Santo

El Viernes Santo, hablando en lenguaje litúrgico, amanece, sombrío y melancólico, como barruntando algo siniestro que en él va a suceder. Jesús ha pasado la noche entre la chusma, siendo el escarnio de la soldadesca, acosada, se diría, por el mismísimo Satanás. Azotado y escupido, desollado y coronado de espinas y cargado con el pesado madero, el divino Nazareno atraviesa las calles de Jerusalén. Va al Calvario a extender sus brazos y a abrir sus labios para abrazar y besar con un solo ademán a toda la humanidad. La naturaleza lo ve, y se horroriza; y anochece el día lo mismo que había amanecido, sombrío y melancólico. Por lo mismo la liturgia de esta dolorosa jornada se celebra toda ella en la penumbra y con todo el aparato fúnebre: pocos cirios amarillos, ornamentos negros, cantos lúgubres, matracas, «improperios» o quejas de amargura…; eso por la mañana, y por la tarde; las «tinieblas», que equivalen a las exequias del Redentor.
«La Misa de hoy ni tiene principio ni fin; porque el que es principio y fin padeció hoy tan amarga Pasión. Ninguna hostia se consagra; porque el Hijo de Dios estaba hoy en el ara de la Cruz consagrado. Caemos en tierra de rodillas, adosando y besando la Cruz, porque se te acuerde que tu Redentor se inclinó cuando la Cruz estaba tendida en el suelo, abriendo aquellos sagrados y delicados brazos y manos, para que se las enclavasen, y enclavado, fué en la Cruz elevado en el aire…» (1).

En tres partes pueden distribuírse los oficios matutinales de hoy
a) las lecturas y oraciones;
b) el descubrimiento y adoración de la Cruz, y c) la Misa de presantificación.

a) Lecturas y oraciones. El altar está del todo desnudo,. y las velas apagadas. Los ministros sagrados, al llegar al presbiterio, se postran completamente en tierra, en cuya posición humilde permanecen unos minutos, durante los cuales los acólitos cubren con un solo mantel la mesa del altar.

No hay palabras, cánticos ni gestos que puedan expresar más intensamente el abatimiento que embarga hoy a la Iglesia a la vista de Jesús Crucificado. Este silencio aterrador y esta larga postración, adorando y condoliendo al Divino Redentor, es el primero, y quizás el más elocuente, de los ritos de hoy.

Puestos de pie los ministros, cántase, sin título ni anuncio de ninguna clase y en tono de profecía, un pasaje del pro feta Oseas (c. VI) proclamando la próxima resurrección y triunfo del Crucificado, al que sigue un tracto y una colecta, haciendo resaltar, en esta última, `el contraste entre el castigo de Judas y el premio del buen Ladrón. Una segunda lectura, tomada del Éxodo (c. XII) relata las circunstancias con que los israelitas sacrificaban y comían el Cordero pascual. Por fin, se canta la historia de la Pasión, según San Juan, en la misma forma que los días anteriores.

Concluída la Pasión, cántase una serie de oraciones por la Iglesia, por el Papa, por todos los ministros de la jerarquía eclesiástica, por las vírgenes, por las viudas, y por los catecúmenos ; por la desaparición de los errores, pestes, guerras y hambres; por los -enfermos, .por los .encarcelados, por los viajeros, por los marineros ; por la conversión de los herejes; por los «pérfidos» judíos, «para que Dios levante el velo que cubre su corazón y así también ellos conozcan a Jesucristo», y por los paganos.

De nadie se olvida la ‘Iglesia en este día de perdón universal. A cada oración precede un anuncio solemne de la misma y, para mover más a Dios, una genuflexión general de toda la asamblea. En la oración por los judíos se omite la genuflexión para no recordar -dice algún Ordo romano- la,que por befa hicieron ellos delante de Jesús vestido de púrpura y coronado de espinas; ni tampoco se usa del canto sino sólo de un recitado a media voz, quizá para evitar el que los primitivos cristianos, justamente indignados contra aquel pueblo deicida, se enterasen de este rasgo de condescendencia de la Iglesia.

El texto de estas oraciones y el modo de hacerlas son antiquísimos, y recuerda el tenor de las usadas en las primeras reuniones religiosas y hasta en las sinagogas judías. Es la oración litánica que antiguamente seguía a la invitación Oremus que precede inmediatamente al ofertorio de la Misa.

b) Descubrimiento y adoración de la Cruz. A las ocho de la mañana, refiere la peregrina Etheria, se celebraba en Jerusalén, en la capilla de la Santa Cruz, la adoración del Lignum ; : Crucis, por el obispo, el clero y todos los fieles, ceremonia que duraba hasta el mediodía.’ Para satisfacer la piedad de todos los cristianos del mundo, esta devoción pasó de Jerusalén a algunas iglesias privilegiadas, y por fin, a todas las de la cristiandad.

Como el Crucifijo está tapado desde el sábado anterior al Domingo de Pasión, el celebrante empieza por descubrirlo, en esta forma: despójase de la casulla, en señal de humildad, y tomando el Crucifijo lo descubre en tres veces: la primera vez, la parte superior, cantando en voz baja la antífona «Ecce Lignum Crucis», al mismo tiempo que la muestra al pueblo; la segunda, la cabeza, cantando en tono más elevado; y la tercera, todo lo restante del Crucifijo, cantando ya a plena voz, y desde el medio del altar.

Parece ser que con este descubrir progresivo de la Cruz y la elevación; por tonos, de la voz, quiere significar la liturgia la triple etapa por que pasó la predicación del misterio de la Cruz: la primera como al oído, tímidamente, y sólo entre los adeptos del Crucificado; la segunda, ya después de Pentecostés, pública y varonilmente, y a todos los judíos; y la tercera, a todo el mundo y con toda la fuerza de la palabra.

La adoración la hacen todos los fieles, empezando el celebrante y el clero; éstos, en señal de humildad, con los pies descalzos. Antes de acercarse a la Cruz, hacen todos, a convenientes distancias, tres genuflexiones de ambas rodillas; en la última, la adoran besándola. Entre tanto los cantores cantan con conmovedoras melodías el «Trisagio», en griego y en latín; los «Improperios» o reproches amargos de Dios al ingrato pueblo judío, y, en su persona, a los malos cristianos de todos los siglos; y el hermoso himno de Fortunato Pange Lingua, en honor de la Cruz.

En adelante la Cruz presidirá los oficios religiosos y, como un homenaje singular; aun el clero, al pasar delante de ella, la saludará con una genuflexión.

c) Misa de presantificados. Al final de la adoración de la Cruz, se encienden las velas del altar, se extiende sobre él el corporal, y se organiza, lo mismo que ayer, una solemne procesión al monumento, para tomar la hostia allí reservada. Con esta hostia consagrada ayer, o «presantificada», se celebra el rito que el Misal denomina Misa de presantificados y los antiguos llamaban «Misa seca», porque en ella no hay consagración, sino solamente comunión del celebrante con la hostia previamente consagrada. El recuerdo del Sacrificio sangriento del Calvario embarga hoy de tal modo a la Iglesia, que renuncia a la inmolación incruenta de cada día.

El rito se desarrolla en esta forma: Sacada la hostia del cáliz y puesta sobre el corporal, el celebrante pone vino y agua en un cáliz, que no consagra; inciensa la oblata y el altar, como en las misas ordinarias; eleva la hostia; canta el Pater noster; recita en voz alta la oración Liberanos que le sigue; luego, en silencio, otra, como preparación a la comunión, y comulga únicamente bajo la especie de pan, tomando a continuación, a guisa de abluciones, el vino del cáliz. Los fieles no pueden comulgar hoy, a no ser en peligro de muerte, por viático.

A continuación se rezan las Vísperas en tono lúgubre, como ayer; y por la tarde los fieles se entregan a la meditación de la Pasión y Muerte del Señor y Soledad de María.

En Jerusalén -según la mencionada peregrina Etheria- y al terminarse la adoración de la Cruz, que era ya el medio día, comenzaba una serie de lecturas e himnos como para venerar el sagrado madero, durante los cuales a menudo se oían suspiros y sollozos de los’ fieles. A las tres se leía la historia de la Pasión según San Juan, y a conti nuación se rezaba Nona, y como anochecía pronto, no había, ya Vigilias, si bien muchos fieles pasaban la noche entera delante de la Cruz.

NOTAS:

(1) Juan de Padilla (El Cartujano): Cancionero Castellano del s. X V, p. 443.

Tomado de: http://www.statveritas.com.ar

Viernes Santo

SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA VESPERTINA EN
LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
(Doble de 1ª clase – Ornamentos negros y morados )

Jesús Nazareno, Rey de los Judíos

La Estación es en la basílica que en Roma representa a Jerusalén, y cuyo nombre lleva. Está consagrada a la Pasión del Salvador, y posee tierra del Calvario, fragmentos importantes de la verdadera Cruz y uno de los clavos con que Jesús fué crucificado.
El Viernes Santo es un día de duelo, el mayor de todos. Cristo muere. El dominio de la muerte, consecuencia del pecado, sobre todas nuestras vidas humanas alcanza incluso al jefe de la humanidad, el Hijo de Dios hecho hombre.

Pero, como todos los cristianos lo saben, esta muerte que Jesús ha compartido con nosotros y que fue tan atroz para Él, respondía a los designios de Dios sobre la salvación del mundo. Impuesta por el Padre a su Hijo, éste la aceptó para nuestra redención. Desde entonces la cruz de Cristo es la gloria de los cristianos. Ayer le cantábamos ya: «Para nosotros toda nuestra gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo». Hoy lo repite aún la Iglesia y presenta la misma cruz a nuestra adoración: «He aquí el madero de la cruz, del cual pendió la salvación del mundo». Por ello, el Viernes Santo es al mismo tiempo que un día de luto, el día que ha devuelto la esperanza a los hombres; él nos lleva a la alegría de la resurrección.

La acción litúrgica con que la Iglesia celebra, por la tarde, la redención del mundo, debería ser amada de todos los cristianos. En este día, el canto solemne de la Pasión, las grandes oraciones en que la Iglesia ora confiada por la salvación de todos los hombres, la adoración de la cruz y el canto de los improperios son algo más que ritos emocionantes; es la oración y el hacimiento de gracias de los rescatados que, en comunidad, adquieren conciencia ante Dios de todo lo que el misterio de la cruz representa para ellos.

El oficio se compone de cuatro partes. La primera es una catequesis que se compone de dos lecturas tomadas del Antiguo Testamento y el canto de la Pasión según San Juan. La segunda es una serie de oraciones solemnes, las grandes oraciones. La tercera es la adoración de la cruz, trofeo de nuestra redención. La cuarta es un rito de comunión.

PRIMERA PARTE DE LA
ACCIÓN LITÚRGICA O LECCIÓN

El altar, del todo desnudo: sin cruz, candelabros, ni manteles.
Todo preparado, comienza la procesión al altar en silencio. Los clérigos, ministros o ayudantes y el celebrante, cuando llegan al altar, hácenle reverencia; luego, celebrante y sagrados ministros, no los ayudantes, se postran por tierra; pero, los demás se van a sus asientos, y allí permanecen arrodillados y profundamente inclinados: y todos oran brevemente en silencio.
Dada señal, surgen todos de la inclinación, pero siguen arrodillados; sólo el celebrante, de pie anle las gradas del altar, dice, juntas las manos y en tono ferial:

Oratio. – Deus, qui peccáti véteris hereditáriam mortem, in qua posteritátis genus omne succésserat, Christi tui, Dómini nostri, passióne solvísti : da, ut, confórmes eídem facti; sicut imáginem terrénæ natúræ necessitáte portávimus, ita imáginem cæléstis grátiæ sanctificatióne portémus. Per eúndem Cristum Dóminum nostrum. Oración. – ¡Oh Dios!, que por la Pasión de tu Cristo, Señor nuestro, remediaste la muerte del pecado original, en que, por sucesión hereditaria, había incurrido  toda la posteridad del humano linaje, concédenos que, hechos nosotros conformes a Él, así como por necesidad llevamos la imagen de la terrena naturaleza terrenal, llevemos también,  por la gracia santificante, la imagen de la celestial. Por el mismo Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén

Primera lección. Oseas 6, 1-6

Haec dicit Dóminus : In tribulatióne sua mane consúrgent ad me: Veníte, et revertámur ad Dóminum: quia ipse cepit, et sanábit nos: percútiet et curábit nos. Vivificábit nos post duos dies: in die tértia suscitábit nos, et vivémus in conspéctu eius. Sciémus, sequemúrque, ut cognoscámus Dóminum: quasi dilúculum præparátus est egréssus ejus, et véniet quasi imber nobis temporáneus, et serótinus terræ. Quid fáciam tibi, Ephraïm? Quid faciam tibi, Juda? misericórdia vestra quasi nubes matutína: et quasi ros mane pertránsiens. Propter hoc dolávi in prophétis, occídi eos in verbis oris mei: et judícia tua quasi lux egrediéntur. Quia misericórdiam vólui et non sacrifícium, et scientiam Dei, plus quam holocáusta. Esto dice el Señor: En su tribulación de mañana se levantarán a Mí: Venid, y volvámonos al Señor: porque Él nos tomó, y nos sanará; herirá, y nos curará. Nos vivificará después de dos días; al dio tercero nos resucitará, y viviremos en su presencia. Conoceremos al Señor, y le seguiremos para conocerle: como la aurora está preparada su salida; y vendrá a nosotros como lluvia temprana y tardía de la tierra. ¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? vuestra misericordia es como nube matinal, y como rocío pasajero de madrugada. Por eso los acepillé por los Profetas; les di muerte con las palabras de mi boca; y tus juicios como luz saldrán. Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Tracto (Hab. III)

Dómine, audívi audítum tuum, et tímui : considerávi ópera tua, et expávi. In médio duórum animálium innotescéris: dum appropinquáverint anni, cognoscéris: dum advénerit tempus, ostendéris. In eo, dum conturbáta fúerit ánima mea: in ira, misericórdiæ memor eris. Deus a Líbano véniet, et Sanctus de monte umbróso, et condénso. Opéruit cælos majéstas ejus: et laudis ejus plena est terra. Oí, Señor, tu anuncio, y temí; investigué tus obras, y quedé pasmado. V. En medio de dos animales te harás conocer; mientras se aproximan los años por Ti prescritos, nos harás conocer cuanto has prometido; cuando llegue este tiempo te mostrarás. V. Al verse conturbada mi alma; en tu ira te acordarás de la misericordia. V. Dios vendrá del Líbano, y el Santo de un monte sombrío y espeso. V. Cubrió los cielos su Majestad, y la tierra está llena de su alabanza.

Oración

Orémus.
V. Flectámus génua. R. Leváte. Deus, a quo et Judas reátus sui pœnam, et confessiónis suæ latro prǽmium sumpsit, concéde nobis tuæ propitiatiónis efféctum: ut, sicut in passióne sua Jesus Christus, Dóminus noster, divérsa utrísque íntulit stipéndia meritórum; ita nobis, abláto vetustátis erróre, resurrectiónis suæ grátiam largiátur: Qui tecum vivit et regnat in unitáte..
Sacerdote: Oremos
Diácono: Doblemos las rodillas. – Levantaos Oh Dios, de quien Judas recibió el debido castigo de su pecado, y el buen ladrón el premio de su confesión: haznos sentir el efecto de tu misericordia, para que, así como Jesucristo, Señor nuestro dio en su Pasión a entrambos su merecido, así también, destruido en nosotros el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de su Resurrección. Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Así sea.

Ahora el Subdiácono canta en el tono de la Epístola, pero sin título, el siguiente pasaje del Éxodo:

Lección del Éxodo (XII, 1-11)

Próximos como estamos  la renovación del Sacrificio sangriento de Cristo, Cordero de Dios, la Iglesia nos hace leer aquí los ritos relativos al sacrificio y comida del cordero pascual judío, el cual, extendido en forma de cruz en dos palos, y asado, simbolizaba a Jesucristo crucificado.

En diébus illis: Dixit Dóminus ad Móysen, et Aaron in terra Ægýpti: «Mensis iste, vobis princípium ménsium, primus erit in ménsibus anni. Loquímini ad univérsum cœtum filiórum Israël, et dícite eis: Décima die mensis hujus tollat unusquísque agnum per famílias et domos suas. Sin autem minor est númerus, ut suffícere possit ad vescéndum agnum, assúmet vicínum suum, qui junctus est dómui suæ, juxta númerum animárum, quæ suffícere possunt ad esum agni. Erit autem vobis agnus absque mácula, másculus, annículus: juxta quem ritum tollétis et hædum. Et servábitis eum usque ad quartam décimam diem mensis hujus; immolabítque eum univérsa multitúdo filiórum Israël ad vésperam. Et sument de sánguine ejus, ac ponent super utrúmque postem, et in superlimináribus domórum, in quibus cómedent illum. Et edent carnes nocte illa assas igni, et ázymos panes cum lactúcis agréstibus. Non comedétis ex eo crudum quid, nec coctum aqua, sed tantum assum igni: caput cum pédibus ejus, et intestínis vorábitis. Nec remanébit quidquam ex eo usque mane. Si quid resíduum fúerit, igne comburétis. Sic autem comédetis illum: Renes vestros accingétis, calceaménta habébitis in pédibus, tenéntes báculos in mánibus, et comedétis festinánter; est enim Phase, id est tránsitus, Domini». En aquellos días: Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: Este mes, ha de ser para vosotros el principio de los meses. Será el primero entre los meses del año. Hablad a todos los hijos de Israel reunidos y decidles: El día diez de este mes tome cada cual un cordero por cada familia, y por cada casa. Y si en alguna no fuese tanto el número de individuos que baste para comer el cordero, tomará de su vecino inmediato a su casa aquel número de personas que necesite para comerlo. El cordero ha de ser sin defecto, macho y de un año. Podéis, guardando el mismo rito, tomar en su lugar un cabrito. Lo reservaréis hasta el día catorce de este mes, en el cual, por la tarde, lo inmolará toda la multitud de los hijos de Israel. y tomarán de su sangre, y rociarán con ella los dos postes y el dintel de las casas en que lo comerán. Las carnes las comerán aquella noche, asadas al fuego, y panes ázimos o sin levadura, con lechugas silvestres. Nada de él comeréis crudo, ni cocido en agua; sino solamente asado al fuego. Comeréis también la cabeza, con patas e intestinos. No quedará nada de él para la mañana siguiente; si algo sobrare lo quemaréis al fuego, y lo comeréis de esta manera: tendréis ceñidos vuestros muslos y calzados vuestros pies y un báculo en la mano, y comeréis a prisa, por ser la Pascua, esto es, el paso del Señor.

El Coro canta o recita el siguiente Tracto, poniendo las palabras del Profeta David en labios del Señor.

Tracto (Ps. 139)(7)

Éripe me, Dómine, ab hómine malo: a viro iníquo líbera me. V. Qui cogitavérunt malítias in corde: tota die constituébant prǽlia. v. Acuérunt linguas suas sicut serpéntis: venérum áspidum sub lábiis eórum. V. Custódi me, Dómine, de manu peccatóris: et ab homínibus iníquis líbera me. V. Qui cogitavérunt supplantáre gressus meos: abscondérunt supérbi láqueum mihi. V. Et funes extendérunt in láqueum pédibus meis: juxta iter scándalum posuérunt mihi. V. Dixi Dómino: Deus meus es tu: exáudi, Dómine, vocem oratiónis meæ. V. Dómine, Dómine, virtus salútis meæ: obúmbra caput meum in die belli. V.Ne tradas me a desidério meo peccatóri: cogitavérunt advérsum me: ne derelínquas me, ne umquam exalténtur. V. Caput circúitus eórum: labor labiórum ipsórum opériet eos. V. Verúmtamen justi confitebúntur nómini tuo: et habitábunt recti cum vulto tuo. Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. V. Los que maquinaban iniquidades en su corazón; todo el día están armando contiendas. V. Aguzaron sus lenguas como serpientes; veneno de áspides tienen debajo de sus labios. V. Defiéndeme, Señor, de las manos del pecador; y líbrame de los hombres perversos. V. Éstos intentan dar conmigo en tierra. Un lazo oculto me pusieron los soberbios. V. y extendieron sus redes como lazo para mis pies; pusiéronme tropiezos junto al camino. V. Mas yo , dije al Señor: Tú eres mi Dios, escucha, Señor, la voz de mi súplica. V. ¡Señor! ¡Señor de mi salvación! cubre mi cabeza en el día del combate. V. No me entregues contra mi deseo en manos del pecador; maquinado han contra mí; no me desampares, no sea que se engrían. V. Sobre la cabeza de los que me rodean caerá la iniquidad de sus labios. V. Pero los justos ensalzarán tu nombre, y los hombres rectos habitarán ante tu cara.

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según San Juan
(XVIII, 1-40; XIX, 1-42)

In illo témpore: Egréssus est Jesus cum discípulis suis trans torréntem Cedron, ubi erat hortus, in quem introívit ipse, et discípuli ejus. Sciébat autem et Judas, qui tradébat eum, locum: quia frequénter Jesus convénerat illuc cum discípulis suis. Judas ergo cum accepísset cohórtem, et a pontifícibus et pharisǽis minístros, venit illuc cum latérnis, et fácibus, et armis.  Jesus ítaque sciens ómnia, quæ ventúra erant super eum, procéssit, et dixit eis + Quem quǽritis? C. Respondérunt ei: S. Jesum Nazarénum. C. Dicit eis Jesus: + Ego sum. C. Stabat autem et Judas, qui tradébat eum, cum ipsis. Ut ergo dixit eis: Ego sum: abiérunt retrórsum, et cecidérunt in terram. Iterum ergo interrogávit eos: + Quem quǽritis? C. Illi autem dixérunt: S. Jesum Nazarénum. C. Respóndit Jesus: + Dixi vobis: quia ego sum: si ergo me quǽritis, sínite hos abíre. C. Ut implerétur sermo, quem dixit: Quia quos dedísti mihi, non pérdidi ex eis quemquam. Simon ergo Petrus habens gládium edúxit eum: et percússit pontíficis servum: et abscídit aurículam ejus déxteram. Erat autem nomen servo Malchus. Dixit ergo Jesus Petro: + Mitte gládium tuum in vagínam. Cálicem, quem dedit mihi Pater, non bibam illum? C. Cohors ergo, et tribúnus, et minístri Judæórum comprehendérunt Jesum, et ligavérunt eum. Et adduxérunt eum ad Annam primum, erat enim socer Cáiphæ, qui erat póntifex anni illíus. En aquel tiempo: Salió Jesús con sus discípulos a la otra parte del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró él con sus discípulos. Judas, que le entregaba, conocía también el sitio, porque Jesús solía retirarse muchas veces a él, con sus discípulos. Judas, pues, habiendo tomado una cohorte de soldados, y varios ministros que le dieron los Pontífices y Fariseos, fue allá con linternas y hachas, y con armas. Y Jesús, que sabía todas las cosas que le habían de sobrevenir, salió a su encuentro, y les dijo: + ¿A quién buscáis? C. Respondiéronle: S. A Jesús Nazareno. —C: – Diceles Jesús: + Yo soy. C. Estaba también con ellos Judas, el que le entregaba: Apenas, pues, les dijo: «Yo soy», retrocedieron todos, y cayeron en tierra. Volvió de nuevo a preguntarles: + ¿A quién buscáis? C. y ellos respondieron: S. A Jesús Nazareno. C. Replicó Jesús: + Ya os he dicho que yo soy; ahora bien, si me buscáis a mi, dejad ir a éstos. C. Para que se cumpliese la palabra que había dicho: «¡Padre! ninguno he perdido de los que tú me diste». Entretanto, Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, Y dando un tajazo a un criado del Pontífice, le cortó la oreja derecha. Y este criado llamábase Malco. Pero Jesús dijo a Pedro: + Mete tu espada en la vaina. El cáliz que me dio mi Padre ¿he de dejar yo de beberle? C. En fin, la cohorte de soldados, el tribuno y los ministros de los judíos prendieron a Jesús y le ataron. De allí le condujeron primeramente a casa de Anás, porque era Sumo Pontífice aquel año.

Jesús ante Caifás

Erat autem Cáiphas, qui consílium déderat Judǽis: Quia éxpedit, unum hóminem mori pro populo. Sequebátur autem Jesum Simon Petrus, et álius discípulus. Discípulus autem ille erat notus pontífici, et introívit cum Jesu in átrium pontíficis. Petrus autem stabat ad óstium foris. Exívit ergo discípulus álius, qui erat notus pontífici, et dixit ostiáriæ: et introdúxit Petrum. Dicit ergo Petro ancílla ostiária: S. Numquid et tu ex discípulis es hóminis istíus? C. Dicit ille: S. Non sum. C. Stabant autem servi et minístri ad prunas, quia frigus erat, et calefaciébant se: erat autem cum eis et Petrus stans, et calefáciens se.
Póntifex ergo interrogávit Jesum de discípulis suis, et de doctrína ejus. Respóndit ei Jesus: + Ego palam locútus sum mundo: ego semper dócui in synagóga et in templo, quo omnes Judǽi convéniunt: et in occúlto locútus sum nihil. Quid me intérrogas? intérroga eos, qui audiérunt quid locutus sim ipsis: ecce hi sciunt quæ díxerim ego. C. Hæc autem cum dixísset, unus assístens ministrórum dedit álapam Jesu, dicens: S. Sic respóndes pontífici? C. Respóndit ei Jesus: + Si male locútus sum, testimónium pérhibe de malo: si autem bene, quid me cædis? C. Et misit eum Annas ligátum ad Cáipham pontíficem. Erat autem Simon Petrus stans et calefáciens se. Dixérunt ergo ei: S. Numquid et tu ex discípulis ejus es? C. Negávit ille, et dixit: S. Non sum. C. Dicit unus ex servis pontíficis, cognátus ejus, cujus abscídit Petrus aurículam: S. Nonne ego te vidi in horto cum illo? C. Iterum ergo negávit Petrus: et statim gallus cantávit.
Caifás era el que había da do a los judíos el consejo, que convenía que un hombre muriese por el pueblo. Iba Simón Pedro siguiendo a Jesús, y con él otro discípulo. Y este otro discípulo, que era conocido del Pontífice, entró con Jesús en el atrio del Pontífice. Pedro, empero, se quedó fuera, a la puerta. Entonces el otro discípulo, que era conocido del Pontífice, salió y habló con la portera, la cual introdujo a Pedro. Y encarándose con Pedro la portera, le preguntó: S.¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? C. Él respondió: S. No lo soy. C. Los criados y ministros, que habían ido a prender a Jesús, estaban a la lumbre, porque hacía frío, y se calentaban; Pedro, asimismo estaba con ellos calentándose. Entonces el Pontífice interrogó a Jesús sobre sus discípulos y doctrina. A lo que Jesús respondió: + Yo he predicado públicamente delante de todo el mundo: siempre he enseñado en la Sinagoga y en el Templo, a donde concurrieren todos los judíos y nada he hablado en secreto: ¿por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído lo que yo les he enseñado, pues ellos saben las cosas que les he predicado. C. A esta respuesta, uno de los ministros asistentes dio una bofetada a Jesús, diciendo: S. ¿Así respondes tu al Pontífice? C. Respondióle Jesús: + Si yo he hablado mal, prueba lo malo que he dicho; y si he hablado bien, ¿por qué me hieres? C. Habíale enviado Anás, atado, al Pontífice Caifás. Y estaba allí, de pie, Simón Pedro, calentándose; y le dijeron: S. ¿No eres tú también de sus discípulos? C. Él lo negó diciendo: S. No lo soy. Dícele uno de los criados del Pontífice, pariente de aquel cuya oreja  había cortado Pedro: S. Pues qué, no te vi yo en el huerto con él? C. Y Pedro negó otra vez, y al punto cantó el gallo.

NOTAS

  • (1) He aquí la única alusión bíblica a los animales, es decir, al buey t al mulo, que tradicionalmente aparecen en las pinturas del Nacimiento. (volver)
  • (2) En tiempo de Flavio Josefo, el número de las personas que podían participar en el convite de la víctima pascual había quedado fijado (volver)

  • (3) Es decir, no mayor de un año. (volver)
  • (4) Hacíanlo para significar su confianza en la protección que Dios dispensaba a sus familias. (volver)
  • (5) Aquí Pascua significa «tránsito» o paso, pero otras veces llámase Pascua a la misma víctima inmolada, por eso dice la Liturgia en varias ocasiones que «nuestra Pascua» es «Cristo». (volver)
  • (6) Y la razón de ser aquel día de la «Pascua» o «paso» del Señor, le dala msima Biblia en el versículo siguiente, cuando dice: «Porque esta noche «pasará» el Señor por la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto herirá a todo primogénito desde el hombre hasta la bestia, y haré juicio de todoslos dioses de Egipto, Yo el Señor» (Éxodo, XII, 12). (volver)
  • (7) En este Tracto se describen los sentimientos de Jesús en la Cruz. Toda la humanidad conspira y se ensaña contra El. Por eso se vuelve hacia su Padre y le ruega con humildad y entrañable fervor no le deje solo a merced de sus verdugos. (volver)
  • (8) Este discípulo era el mismo Juan Evangelista, que lo cuenta. (volver)


    Jesús ante Pilatos

    Addúcunt ergo Jesum a Cáipha in prætórium. Erat autem mane: et ipsi non introiérunt in prætórium, ut non contaminaréntur, sed ut manducárent Pascha. Exívit ergo Pilátus ad eos foras, et dixit: S. Quam accusatiónem affértis advérsus hóminem hunc? C. Respondérunt et dixérunt ei: S. Si non esset hic malefáctor, non tibi tradidissémus eum. C. Dixit ergo eis Pilatus: S. Accípite eum vos, et secúndum legem vestram judicáte eum. C. Dixérunt ergo ei Judǽi: S. Nobis non licet interfícere quemquam. C. Ut sermo Jesu implerétur, quem dixit, signíficans qua morte esset moritúrus. Introívit ergo íterum in prætórium Pilátus, et vocávit Jesum, et dixit ei: S. Tu es rex Judæórum? C. Respóndit Jesus: + A temetípso hoc dicis, an álii dixérunt tibi de me? C. Respóndit Pilátus: S. Numquid ego Judǽus sum? Gens tua et pontífices tradidérunt te mihi: quid fecísti? C. Respóndit Jesus: + Regnum meum non est de hoc mundo. Si ex hoc mundo esset regnum meum, minístri mei útique decertárent, ut non tráderer Judǽis: nunc autem meum regnum non est hinc. C. Dixit ítaque ei Pilátus: S. Ergo rex es tu? C. Respóndit Jesus: + Tu dicis quia rex sum ego. Ego in hoc natus sum, et ad hoc veni in mundum, ut testimónium perhíbeam veritáti: omnis, qui est ex veritáte, audit vocem meam. C. Dicit ei Pilátus: S. Quid est véritas? C. Et cum hoc dixísset, íterum exívit ad Judǽos, et dicit eis: S. Ego nullam invénio in eo causam. Est autem consuetúdo vobis ut unum dimíttam vobis in Pascha: vultis ergo dimíttam vobis Regem Judæórum? C. Clamavéunt ergo rursum omnes, dicéntes: S. Non hunc, sed Barábbam. C. Erat autem Barábbas latro. Tunc ergo apprehéndit Pilátus Jesum, et flagellávit. Et mílites plecténtes corónam de spinis, imposuérunt cápiti ejus: et veste purpúrea circumdedérunt eum. Et veniébant ad eum, et dicébant: S. Ave, Rex Judæórum C. Et dabant ei álapas. Exívit ergo íterum Pilátus foras, et dicit eis: S. Ecce addúco vobis eum foras, ut cognoscátis, quia nullam invénio in eo causam. C. (Exívit ergo Jesus portans corónam spíneam, et purpúreum vestiméntum). Et dicit eis: S. Ecce homo. C. Cum ergo vidíssent eum pontífices et minístri, clamábant, dicéntes: S. Crucifíge, crucifíge eum. C. Dicit eis Pilátus: S. Accípite eum vos, et crucifígite: ego enim non invénio in eo causam. C. Respondérunt ei Judǽi: S. Nos legem habémus, et secúndum legem debet mori, quia Fílium Dei se fecit. C. Cum ergo audísset Pilátus hunc sermónem, magis tímuit. Et ingréssus est prætórium íterum: et dixit ad Jesum: S. Unde es tu? C. Jesus autem respónsum non dedit ei. Dicit ergo ei Pilátus: S. Mihi non lóqueris? nescis quia potestátem hábeo crucifígere te, et potestátem hábeo dimíttere te? C. Respóndit Jesus: + Non habéres potestátem advérsum me ullam, nisi tibi esset datum désuper. Proptérea, qui me trádidit tibi, majus peccátum habet. C. Et exínde quærébat Pilátus dimíttere eum. Judǽi autem clamábant, dicéntes: S. Si hunc dimíttis, non es amícus Cǽsaris. Omnis enim, qui se regem facit, contradícit Cǽsari C. Pilátus autem cum audísset hos sermónes, addúxit foras Jesum, et sedit pro tribunáli, in loco, qui dícitur Lithóstrotos, hebráice autem Gábbatha. Erat autem Parascéve Paschæ, hora quasi sexta, et dicit Judǽis: S. Ecce Rex vester. C. Illi autem clamábant : S. Tolle, tolle, crucifíge eum. C. Dicit eis Pilátus: S. Regem vestrum crucifígam? C. Respondérunt pontífices: S. Non habémus regem, nisi Cǽsarem. C. Tunc ergo trádidit eis illum ut crucifigerétur. Llevaron después a Jesús desde la casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana; y ellos no entraron en el Pretorio por no contaminarse, y para poder comer el cordero pascual. Por eso Pilatos salió fuera y les dijo: S. ¿Qué acusación traéis contra este hombre? C. Respondieron, y dijéronle: S. Si éste no fuera. malhechor, no te lo hubiéramos entregado. C. Replicóles Pilatos: S. Pues tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. C. Los judíos le dijeron: S. A nosotros no nos es permitido matar a nadie; eso a ti te compete. Con lo que vino a cumplirse lo que Jesús dijo, indicando el género de muerte de que había de morir. Oído esto, Pilatos entró de nuevo en el Pretorio, y llamando a Jesús le preguntó: S. ¿Eres tú el Rey de los judíos? C. Respondió Jesús: + ¿Dices tú eso por tu cuenta, o te lo han dicho de mí otros? C. Replicó Pilatos: S. Qué, ¿acaso soy yo judío? Tu nación y los Pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? C. Respondió Jesús: + Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es de acá. C. Replicóle a esto Pilatos: S. ¿Conque tú eres Rey? C. Respondió Jesús: + Así es, como dices: yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquel que es hijo de la verdad escucha mi voz. C. Dícele Pilatos: S. ¿Qué es la verdad? C. Cuando esto hubo dicho, salió por segunda vez a los judíos, y les dijo: S. Yo ningún delito hallo en este hombre: mas ya que tenéis costumbre de que os suelte un reo por la Pascua ¿queréis que ponga en libertad al Rey de los Judíos? C. Entonces todos ellos volvieron a gritar: S. No a ése, sino a Barrabás. C. Y, sin embargo, Barrabás era un ladrón. Tomó pues, Pilatos a Jesús y mandó azotarle. Y los soldados formaron una corona de espinas entretejidas, y se la pusieron sobre su cabeza; le vistieron un manto de púrpura. Que se le acercaban, y le decían: S. Salve, oh Rey de los judíos; C.  y dábanle de bofetadas. Pílatos, empero, salió otra vez fuera, y díjoles: S. Ved que os lo saco fuera, para que os conste que no hallo en él delito alguno. C. (Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y un manto de púrpura). Y les dijo Pilatos: S. Ved aquí al hombre. C. Luego que los Pontífices y sus minístros le vieron, alzaron el grito, diciendo: S. ¡Crucíficale! C. Diceles Pilatos: S. Tomadle allá vosotros y crucificadle, que yo no hallo en él delito. C. Respondieron los judóos: S. Nosotros tenemos una ley, y según esta ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios. C. Cuando Pílatos oyó esta acusación, se llenó más de temor. y volviendo a entrar en el Pretorio, dijo a Jesús: S. ¿De dónde eres tú? C. Mas Jesús no le respondió palabra. Por lo que Pilatos le dice: S. ¿A mi no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y para soltarte? C. Respondió Jesús: + No tendrías poder alguno Sobre mi, si no te hubiera sido dado de arriba. Por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. C. Desde aquel punto, Pilatos procuraba libertarlo. Pero los judíos gritaban, diciendo: S. Si lo sueltas a ése, no eres amigo de César; porque todo aquel que se hace rey, se declara contra el César. C. Pilatos, al oír estas palabras, sacó a Jesús fuera; y sentóse
    en su tribunal, en el lugar llamado «Litóstrotos» y en hebreo «Gábbata». Era entonces el día de la Preparación de la Pascua, cerca del mediodía, y dijo a los judíos: S. Ahí tenéis a vuestro Rey. C. Ellos empero gritaban: ¡Quita, quítale de en medio; crucifícale! C. Díceles Pilatos: a vuestro Rey he de crucificar? C. Respondieron los Pontífices: S. No tenemos mas Rey que el César. C. Entonces se le entregó para que le crucificasen.

    La Crucifixión

    Suscepérunt autem Jesum, et eduxérunt. Et bájulans sibi crúcem, exívit in eum, qui dícitur Calváriæ, locum, hebráice autem Gólgotha: ubi crucifixérunt eum, et cum eo álios duos, hinc et hinc, médium autem Jesum. Scripsit autem et títulum Pilátus: et pósuit super crucem. Erat autem scriptum: Jesus Nazarénus, Rex Judæórum. Hunc ergo títulum multi Judæórum legérunt, quia prope civitátem erat locus, ubi crucifíxus est Jesus. Et erat scriptum hebráice, græce et latíne. Dicébant ergo Piláto pontífices Judæórum: S. Noli scríbere, Rex Judæórum, sed quia ipse dixit: Rex sum Judæórum C. Respóndit Pilátus: S. Quod scripsi, scripsi. C. Mílites ergo cum crucifixíssent eum, accepérunt vestiménta ejus et fecérunt quáttuor partes: unicuíque míliti partem, et túnicam. Erat autem túnica inconsútilis, désuper contéxta per totum. Dixérunt ergo ad ínvicem: S. Non scindámus eam, sed sortiámur de illa cujus sit. C. Ut Scriptúra implerétur, dicens: Partíti sunt vestiménta mea sibi: et in vestem meam misérunt sortem. Et mílites quidem hæc fecérunt. Stabant autem juxta Crucem Jesu, mater eius, et soror matris ejus María Cléophæ, et María Magdaléne. Cum vidísset ergo Jesus matrem, et discípulum stantem, quem diligébat, dicit matri suæ: + Múlier, ecce fílius tuus. C. Deínde dicit discípulo: + Ecce mater tua C. Et ex illa hora accépit eam discípulus in sua. Apoderáronse, pues, de Je sús y le sacaron fuera. Y lle vando él mismo a cuestas su Cruz, fue caminando hacia el sitio llamado Calvario, y en hebreo Gólgota, donde le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, que dando Jesús en medio. Y Pi latos escribió un título y lo puso sobre la Cruz. y la inscripción decía: «Jesús Naza reno, Rey de los Judíos». Y muchos de los judíos leyeron este título; porque estaba cerca de la ciudad el lugar en donde crucificaron a Jesús, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín y decían a Pilatos los Pontífices de los judíos: S. No escribas «Rey de los ju díos», sino que él dijo: «Rey soy de los judíos». C. Respon dió Pilatos: S. Lo escrito, escrito está. C. Los soldados, después de haber crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos (de los que hicieron cuatro partes, una para cada soldado), y la túnica; la cual era sin ¡costura, y de un solo tejido de arriba abajo. Por lo que dijeron entre sí: S. No la dividamos; mas echemos suerte para ver de quién será. Con lo que se cumplió la Escritura, que dice: «Repartieron entre sí mis vestidos y sortearon mi túnica». Y esto es lo que hicieron los soldados. Y estaban junto a la Cruz de Jesús, su Madre y la prima de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Y como vio Jesús a su Madre y al discípulo que El amaba, el cual estaba allí, dice a su Madre: + Mujer, ahí tienes a tu hijo. C. Después dice al discípulo: + Ahí tienes a tu madre. Desde aquélla hora el discípulo la acogió en su casa.

    Muerte de Jesús

    Póstea sciens Jesus quia ómnia consummáta sunt, ut consummarétur Scriptúra, dixit: + Sitio. C. Vas ergo erat pósitum acéto plenum. Illi autem spóngiam plenam acéto, hyssópo circumponéntes, obtulérunt ori ejus. Cum ergo accepísset Jesus acétum, dixit: + Consummátum est. C. Et inclináto cápite trádidit spíritum. Después de, esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: + Tengo sed. C. Había allí un vaso lleno de vinagre. Los soldados, pues, empapando en vinagre una esponja y sujetándola a una caña de hisopo, aplicáronla a su boca. Jesús, luego que gustó el vinagre, dijo: + Todo está consumado. C. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.

    Aquí se arrodillan todos y hacen una breve pausa, para meditar en la muerte de Jesús.
    Luego se continúa:

    Judǽi ergo, quóniam Parascéve erat, ut non remanérent in cruce córpora sábbato, erat enim magnus dies ille sábbati, rogavérunt Pilátum, ut frangeréntur eóum crura, et tolleréntur. Venérunt ergo mílites: et primi quidem fregérunt crura, et altérius, qui crucifíxus est cum eo. Ad Jesum autem cum veníssent, ut vidérunt eum jam mórtuum, non fregérunt ejus crura, sed unus mílitum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis, et aqua. Et qui vidit, testimónium perhíbuit: et verum est testimónium ejus. Et ille scit, quia vera dicit: ut et vos credátis. Facta sunt enim hæc, ut Scriptúra implerétur: Os non comminuétis ex eo. Et íterum ália Scriptúra dicit: Vidébunt in quem transfixérunt. Post hæc autem rogávit Pilátum Joseph ab Arimathǽa, eo quod esset discípulus Jesu, occúltus autem propter metum Judæórum, ut tólleret corpus Jesu. Et permísit Pilátus. Venit ergo, et tulit corpus Jesu. Venit autem et Nicodémus, qui venérat ad Jesum nocte primum, ferens mixtúram myrrhæ et áloës, quasi libras centum. Accepérunt ergo corpus Jesu, et ligavérunt illud línteis cum aromátibus, sicut mos est Judǽis sepelíre. Erat autem in loco, ubi crucifíxus est, hortus: et in horto monuméntum novum, in quo nondum quisquam pósitus erat. Ibi ergo propter Parascévem Judæórum, quia juxta erat monuméntum, posuérunt Jesum. C. Como era día de Preparación para la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la Cruz el Sábado, que cabalmente era un Sábado solemne, suplicaron los judíos a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y les quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y las del otro que había sido crucificado con él. Mas al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salió sangre y agua. Quien lo vio es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice la verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis. Pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura que dice: «No le quebraréis ni un hueso». Y también otro lugar de la Escritura, que dice: «Pondrán los ojos en aquel a quien traspasaron». Después de esto, José, natural de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (aunque a ocultas, por miedo de los judíos), pidió licencia a Pilatos para recoger el cuerpo de Jesús; y Pilatos se lo permitió. Llegóse, pues, y se llevó el cuerpo de Jesús. Vino también Nicodemo, aquel que en otra ocasión había ido de noche a entrevistarse con Jesús, y trajo consigo una confección, como de cien libras, de mirra y áloe. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos rociados con aromas, como los judíos acostumbraban sepultar. Había en el lugar, donde fue crucificado, un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde hasta entonces ninguno había sido sepultado. Como era la víspera del sábado de los judíos, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

NOTAS

  • (9) A pesar de desear vivamente acabar cuanto antes con el reo, el acompañamiento se detuvo en el umbral del Pretorio, por temor a contaminarse, si entraban en casa de aquel pagano, y quedarse impuros por un día entero, inhabilitándose así para comer el cordero pascual. ¡Vaya unos fariseos! ¡No tienen reparo en derramar la Sangre del Justo, y se detienen ante la puerta de un pagano, que era para ellos -según el Talmud- un animal inmundo! (volver)
  • (10) Providencialmente, -como que todo lo dirige Dios- , el pueblo reconoció su incapacidad legal para matar a Jesús; pues de otro modo hubiera muerto apedreado, no crucificado, como estaba predicho.  (volver)

  • (11) Si Jesús se decía y era Rey, su reinado era incompatible con el del César y con todo reino temporal, pues era espiritual, celestial. El suyo es reino de verdad, de justicia y de santidad, que cabe dentro de los reinos de la tierra t trasciende sobre todos ellos. La acusación que se le hacía era, por lo tanto, calumniosa.  volver) volver)
  • (12) Es decir: ved en qué estado lastimoso está este pobre hombre, él que hace poco se decía Hijo de Dios. Cualquiera que hubiese tenido algún sentimiento de humanidad, se habría compadecido de él, al verlo en ese estado; los judíos, en cambio, se enfurecieron más y más. (volver)
  • (13) Alude a Caifás y a los sanedritas. (volver)
  • (14) Este «discípulo a quie Jesús amaba», ya sabemos que era Juan Evangelista, el mismo que lo relata. (volver)
  • (15) Como llamó este hecho la atención, por lo extraordinario, el Evangelista certifica solemnemente haberlo visto él mismo con sus propios ojos. (volver)
  • (16) El profeta Zacarías, autor de este texyo (c. XII, 10), lo aplicaal pastor -o sea Mesías- herido por la gry, y a la esperanza que concebirán cuantos fijen sus ojos y su espíritu en sus heridas. (volver)

2º – SÚPLICAS SOLEMNES Y UNIVERSALES

Hoy, Viernes Santo, día de la Redención, día del perdón universal, es por lo mismo el día de las misericordias del Señor. La Iglesia, Madre común de todos, extiende por el mundo su mirada y alza sus brazos suplicantes al Cielo, para rogar por todos en esta hora solemne. Lo hace con rendida humildad (por eso nos manda arrodillarnos antes de cada Oración), llena de confianza y de optimismo (por eso nos manda estar de pie todo el tiempo de la Oración), y con frases ardientes.
Estas oraciones solemnes eran de uso corriente en otro tiempo. En la liturgia romana sólo subsisten el viernes santo, en que adquieren una grandeza excepcional por la proclamación de la universalidad de la Redención. Ellas constituyen verdaderamente «la oración de los fieles».
Terminado el canto o lectura de la historia de la Pasión del Señor, el celebrante toma pluvial de color negro; el diácono y el subdiácono se visten dalmática o tunicela del mismo color.

1ª Intención (Por la Santa Iglesia)

Orémus, dilectíssimi nobis, pro Ecclésia sancta Dei: ut eam Deus et Dóminusnoster pacificáre, adunáre et custodire dignétur toto orbe terrárum: subíciens et principátus et potestátes: detque nobis quétam et tranquíllam vitam degéntibus, glorificáre Deum Patrem omnipotentem. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos, carísimos hermanos míos, por la santa Iglesia de Dios; para que Dios Nuestro Señor se digne pacificarla, unirla y defenderla por toda la tierra, sometiendo a ella los principados Y poderes; y a nosotros nos dé la gracia de que, pasando una vida quieta y tranquila, glorifiquemos a Dios Padre omnipotente. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui glóriam tuam ómnibus in Christo géntibus revelásti: custódi ópera misericórdiæ tuæ; ut Ecclésia tua, toto orbe diffúsa, stábili fide in confessióne tui nóminis persevéret. Per eúndem Dóminum nostrum. Omnes R.Amen. Dios todopoderoso Y eterno, que por Jesucristo has re velado tu gloria a todas las naciones: conserva las obras de tu misericordia, a fin de que tu Iglesia, desparramada por todo el mundo, persevere con firme fe en la confesión de tu nombre. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2ª Intención (Por el Sumo Pontífice)


Oremus et pro beatísimo Papa nostro N… ut Deus et Dóminus noster, qui elégit eum in órdine episcopátus, salvumatque incólumem custódiat Ecclésiae suae sanctae, ad regéndum pópulum sanctorum Dei.

Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte.

Oremos también por nuestro santísimo Padre, el Papa N , para que Dios Nuestro Señor, que le eligió en el or den Episcopal, lo conserve sano e íntegro para el bien de su Santa Iglesia y para gobernar el santo pueblo de Dios. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, cujus judício univérsa fundántur: réspice propítius ad preces nostras, et eléctum nobis Antístitem tua pietáte consérva; ut christiána plebs, quæ te gubernátur auctóre, sub tanto Pontífice, credulitátis suæ méritis augeátur. Per Dóminum. Omnes R. Amen. Dios omnipotente y eterno por cuya sabiduria subsisten todas las cosas; acoge benigno nuestras súplicas, y conserva por tu piedad al Prelado que para nosotros elegiste, a fin de que, el pueblo cristiano que él gobierna bajo tu autoridad, vea aumentarse, a la sombra de un tan gran Pontífice, los méritos de su fe. Por Jesucristo Nuestro Señor.

3ª Intención (por la Jerarquía y los fieles)

Oremus et pro ómnibus Episcopis, Presbyteris, Diacónibus, Subdiacónibus, Acólythis, Exorcístis, Lectóribus, Virgínibus, Víduis: et pro omni pópulo sancto Dei. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos también por todos los Obispos, Presbíteros, Diáconos, Subdiáconos, Acólitos, Exorcistas, Lectores, Ostiarios, Confesores, Vírgenes, Viudas, y por todo el pueblo santo de Dios. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, mæstórum consolátio, laborántium fortitúdo: pervéniant ad te preces de quacúmque tribulatióne clamántium; ut omnes sibi in necessitátibus suis misericórdiam tuam gáudeant affuísse. Per Dóminum nostrum. Omnes R. Amen. Oremos también por todos los dignatarios de las naciones, por sus ministerios y atribuciones, a fin de que Dios y nuestro Señor ilumine sus mentes y corazones según su voluntad para nuestra perpetua paz.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, cujus spíritu totum corpus Ecclesiæ sanctificátur, et régitur: exáudi nos pro  universis ordínibus supplicántes; ut gratiæn tuæ múnere ab ómnibus tibi grádibus fidéliter serviátur. Per Dóminum Omnes R. Amen. Oh Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu santifica y gobierna a todo el cuerpo de la Iglesia: oye las súplicas que por todos los Órdenes sagrados te hacemos, para que, con la asistencia de tu gracia, en todos los estados se te sirva con fidelidad. Por Jesucristo Nuestro Señor.

NOTAS

  • (17) Estas súplicas, que los antiguos llamaban Oraciones «litúrgicas» porque los fieles las acompañaban con una especie de estribillo, guardan la forma primitiva de orar: primero el Celebrante anuncia las intenciones por las cuales todo el pueblo va a orar, y luego formula laoración propiamente dicha. (volver)
  • (18) Como se ve, se mencionan aquí todos los ministros, mayores e inferiores, del Orden Sagrado; y además: los monjes (llamados aquí al estilo antiguo «confesores»), las Religiosas consagradas a Dios (llamadasaquí «Vírgenes»); las Viudas (que antiguamente solían consagrarse al servicio de Dios para santificar su viudez), y todo el pueblo cristiano.. (volver)

4ª Intención (Por las autoridades civiles)

Orémus et pro ómnibus res públicas moderántibus: ut Deus et Dóminus noster mentes et corda eórum secúndum voluntátem suam dirigat ad nostramperpétuam pacem. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos también por todos los dignatarios de las naciones, por sus ministerios y atribuciones, a fin de que Dios y nuestro Señor ilumine sus mentes y corazones según su voluntad para nuestra perpetua paz. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, in cujus manu sunt ómnium potestátes et ómnium jura populórum: réspice benígnus ad eos, qui nos in potestáte regunt; ut ubíque terrárum, déxtera tua protegénte, et religiónis intégritas, et pátriæ secúritas indesinénter consístat. Per Dóminum. Omnes R. Amen. Omnipotente y sempiterno Dios, en cuya mano está todo poder y todo derecho de los pueblos: dirige benignamente tu mirada hacia aquellos que nos gobiernan con autoridad, a fin de que en todas partes, con la protección de tu diestra, la integridad de la religión y la seguridad de la patria indefectiblemente se consolide.

5ª Intención (Por los catecúmenos)

Oremus et pro catechúmenis nostris: ut Deus et Dóminus noster adapériat aures praecordiórum ipsórum, januámque misericórdiae; ut perlavácrum regeneratiónis accépta remissióne ómnibum peccatórum, et ipsi inveniántur in Christo Jesu Dómino nostro. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos también por nuestros catecúmenos, para que Dios Nuestro Señor les abra los oídos de sus corazones y la puerta de la misericordia; a fin de que, recibido el perdón de todos sus pecados por el Bautismo de la regeneración, sean incorporados con nosotros en Jesucristo Nuestro Señor. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui Ecclésiam tuam nova semper prole fecúndas: auge fidem et intelléctum catechúmenis nostris; ut, renáti fonte baptísmatis, adoptiónis tuæ fíliis aggregéntur. Per Dóminum. Omnes R. Amen. Dios todopoderoso y eterno, que cada día fecundizas a tu Iglesia con nuevos hijos: aumenta la fe y la inteligencia de nuestros catecúmenos, para que regenerados en la fuente del Bautismo, se agreguen al número de tus hijos adoptivos. Por J. N. S. Amén.

NOTAS

  • (19)No hay que olvidar que los catecúmenos constituían durante la Cuaresma y muy especialmente durante la Semana Santa, una de las mayores y más caras preocupaciones de la primitiva Iglesia. (volver)

6ª Intención (Por las necesidades del mundo)

Oremus, diletísimi nobis Deum Patrem omnípoténtem, ut cunctis mundum purget erróribus: morbos áuferat: famem depéllat: apériatcárceres:víncula dissólvat: peregrinántibus réditum: infirmántibus portum salútis indúlgeat. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos, carísimos hermanos míos, a Dios Padre todopoderoso, para que purifique al mundo de todo error, cure las enfermedades, aleje el hambre, abra las cárceles, rompa las cadenas, conceda a los caminantes su regreso, a los enfermos la salud y a los navegantes puerto de salvación. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, mæstórum consolátio, laborántium fortitúdo: pervéniant ad te preces de quacúmque tribulatióne clamántium; ut omnes sibi in necessitátibus suis misericórdiam tuam gáudeant affuísse. Per Dóminum nostrum. Omnes R. Amen. Oh Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos, fortaleza de los atribulados: admite las súplicas de los que, en cualquiera tribulación, te invocan; de tal suerte que, en sus necesidades, tengan todos el consuelo de ser asistidos por tu misericordia. Por J. N. Señor. Amén

7ª Intención (Por la conversión de herejes y cismáticos)


Oremus et pro haeréticis, et schismáticis: ut Deus, et Dóminus noster éruat eos ab erróribus univérsis; et ad sacnctam matrem Ecclésiam Cathólicam atque Apostólicam revocáre dignétur. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos también por los herejes y cismáticos, para que Dios Nuestro Señor los saque de todos sus errores, y se digne volverlos al gremio de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica.Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui salvas omnes, et néminem vis períre: réspice ad ánimas diabólica fráude decéptas; ut, omni hærética pravitáte depósita, errántium corda resipíscant, et ad veritátis tuæ rédeant unitátem. Per Dóminum. Omnes R. Amen Oh Dios todopoderoso y eterno, que a todos salvas, y no quieres que ninguno se pierda: mira compasivo a tantas almas seducidas por la astucia diabólica; para que, renunciando totalmente al mal de la herejía, abjuren sus errores, y vuelvan a la unidad de tu verdad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

8ª Intención (Por los judíos) (20)

Oremus et pro pérfidis Judaeis, ut Deus, et Dominus noster áurferat velámen de córdibus eórum: ut et ipsi agnóscant Jesum Christum Dóminum nostrum. Oremos también por los pérfidos judíos, para que Dios Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui Judǽos étiam  a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obcæcatióne deférimus; ut, ágnita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur. Per eúndem Dóminum. Omnes R. Amen. Oh Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas de tu misericordia a los pérfidos judíos: oye las plegarias que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, para que, reconociendo la luz de tu verdad, que es Jesucristo, salgan de sus tinieblas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

9ª Intención (Por los infieles)

Oremus et pro paganis: ut Deus omnípotens áuferat iniquitátem a córdibus eórum; ut relíctis idólis suis, canvertántur ad Deum vivum et verum et únicum Filium ejus Jesum Christum Deum, et Dóminunm nostrum. Sac.: Oremus.
Diác.: Flectámus génua.

Subd.: Leváte
Oremos también por los paganos, para que Dios to dopoderoso quite la maldad de sus corazones; a fin de que, abandonados sus ídolos, se conviertan al Dios vivo y verdadero y a su único Hijo Jesucristo, Dios y Señor nuestro. Sac.: Oremos.
Diác.: Doblemos las rodillas. Subd.: Levantaos.

Oración

Omnípotens sempitérne Deus, qui non mortem peccatórum, sed vitam semper inquíris: súscipe propítius oratiónem nostram, et líbera eos ab idolórum cultúra; et ággrega Ecclésiæ tuæ sanctæ, ad laudem et glóriam nóminis tui.  Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per  ómnia sǽcula sæculórum. Omnes R. Amen Oh Dios todopoderoso y eterno, que no quieres la muerte de los pecadores, sino que siempre procuras su vi da: recibe favorablemente nuestra oración, y líbralos de sus idolatrías, agregándolos a tu Santa Iglesia para gloria y alabanza de tu nombre. Por Jesucristo N. Señor. Amén.

NOTAS

  • (20) Admírese la magnanimidad de la Iglesia Católica al orar hoy pública y solemnemente por los judíos, como para contrarrestar la maldición que ellos mismos se echaron, tal día como hoy, sobre sí y sobre sus hijos. (volver)


DESCUBRIMIENTO
Y ADORACIÓN
DE LA CRUZ

Esta ceremonia nos viene de Jerusalén, en que el viernes santo se presentaba a la veneración de los fieles la verdadera cruz, sobre la cual Cristo fue crucificado. El pueblo acudía a prosternarse ante ella y besarla con respeto.

1. En la liturgia latina se comienza por la presentación solemne de la cruz. Ha estado velada durante todo el tiempo de la Pasión. El diácono, con dos acó1itos portadores de cirios encendidos, va a buscarla a la sacristía. Cuando entran en el presbiterio, el celebrante sale a su encuentro con el subdiácono y recibe la cruz en medio, ante el altar. El celebrante la descubre en tres etapas: primero, lo alto de la cruz; después, uno de los brazos; finalmente, la cruz entera. A medida que aparece, el celebrante en un comienzo al pie del altar y al lado de la epístola, después sobre las gradas, finalmente en medio del altar, la levanta ante la mirada de los fieles, cantando el Ecce lignun Crucis.

2. A continuación se arrodilla y adora en silencio durante unos momentos.
Después de esta triple ostención de la Cruz, dos acó1itos la tienen en pie ante el altar. El celebrante se descalza y, partiendo de la entrada del presbiterio, se dirige a ella haciendo sucesivamente tres genuflexiones, para terminar besando los pies del Crucificado. Tras del celebrante, hacen lo mismo los ministros, el clero y los monaguillos.
Entonces se lleva la Cruz por dos acólitos, acompañados por otros dos con cirios iluminados, a la entrada del presbiterio, donde los fieles la adoran, pasando procesionalmente ante ella los hombres primero, después las mujeres, y haciendo una genuflexión.

Durante la adoración de la Cruz se cantan los improperios.
El canto se continúa según el número de adoradores. Concluye, sin embargo, siempre con la doxología: Sempiterna sit beatae Trinitati gloria.

Improperios (*)

Las partes que conciernen a cada coro, se describen con los números 1 (primer coro) y 2 (segundo coro); mas lo que han de cantar entrambos juntos, se indican así: 1 y 2.

Quia edúxi te de terra Ægýpti : parásti Crucem Salvatóri tuo. Por haberte sacado de la tierra de Egipto has preparado una Cruz a tu Salvador

Se repite: Agios Theós, etc., como antes.

1 et 2 Quia edúxi te per desértum quadragínta annis, et manna cibávi te, et introdúxi te in terram satis bonam : parásti Crucem Salvatóri tuo. 1 y 2 Porque te guié cuarenta años por el desierto y te alimenté con maná y te introduje en tierra sumamente buena, has preparado Cruz a tu Salvador

Se repite: Agios Theós, etc., como antes.

1 et 2 Quid ultra débui fácere tibi, et non feci ? Ego quidem plantávi te víneam meam speciosíssimam: et tu facta es mihi nimis amára: acéto namque sitim meam potásti: et láncea perforásti latus Salvatóri tuo. 1 y 2 ¿Qué más debí hacer y no lo hice? Yo, ciertamente, te planté viña mía, preciosísima: y tú me has salido vid amarguísima: pues vinagre me diste a beber en mi sed, y con lanza agujereaste el costado de tu Salvador.

Todos: Pópule meus, etc.

1  Ego propter te flagellávi Ægýptum cum primogénitis suis : et tu me flagellátum tradidísti 1. Yo por tí descargué mi azote sobre Egipto y sus primogénitos; y ¡tu me entregaste azotado!

Todos: Pópule meus, etc.

2 Pópule meus, qui feci tibi? aut in quo contristávi te? respónde mihi. 2. Pueblo mío, ¿qué te hice yo? O ¿En qué te contristé? ¡Respóndeme!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego edúxi te de Ægýpto, demérso Pharaóne in Mare Rubrum: et tu me tradidísti princípibus sacerdótum. 1. Yo te saqué de Egipto, sumiendo a Faraón en el mar Rojo; y ¡tu me entregaste a los Príncipes de los Sacerdotes!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego ante te apérui mare: et tu aperuísti láncea latus meum. 1. Yo te abrí paso en el mar; y ¡tu con lanza abriste mi costado!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego ante te præívi in colúmna nubis: et tu me deduxísti ad prætórium Piláti. 1. Yo te precedí enla columna de nube; y ¡tu me llevaste al Pretorio de Pilatos!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego te pavi manna per desértum : et tu me cecidísti álapis et flagéllis. 1. Yo te alimenté con maná en el desierto; y ¡tu me heriste con bofetadas y azotes!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego te potávi aqua salútis de petra : et tu me potásti felle, et acéto. 1. Yo te dí a beber el agua saludable de la piedra y ¡tu me diste a beber hiel y vinagre!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego propter te Chananæórum reges percússi : et tu percussísti arúndine caput meum. 1. Yo por ti hería a los reyes de los Cananeos; y ¡tu con una caña heriste mi cabeza!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego dedi tibi sceptrum regále, et tu dedísti cápiti meo spíneam corónam. 1. Yo te di un cetro real; y ¡tu pusiste en mi cabeza una corona de espinas!

Todos: Pópule meus, etc.

1 Ego te exaltávi magna virtúte : et tu me suspendísti in patíbulo Crucis. 1. Yo te exalté con gran poder; y ¡tu me suspendiste en el patíbulo de la Cruz!

Todos: Pópule meus, etc.

1 et 2 Antiphona. Crucem tuam adorámus, Dómine : et sanctam resurrectiónem tuam laudámus, et glorificámus: ecce enim propter lignum venit gáudium in univérso mundo. 1 Ps. 66, 2. Deus misereátur nostri et benedícat nobis.

2 Illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.

1 et 2 Antiphona. Crucem tuam adorámus, Dómine : et sanctam resurrectiónem tuam laudámus, et glorificámus : ecce enim propter lignum venit gáudium in univérso mundo.

1 et 2 Crucem…

1 y 2. Ant. – Adoramos, Señor, tu Cruz; alabamos y glorificamos tu santa resurrección: pues por el leño vino el gozo al universo mundo 1. Dios se apiade de nosotros y nos bendiga.

2. Haga resplandecer sobre nosotros su rostro, y tenga de nosotros piedad.

1 y 2. Ant. – Adoramos, Señor, tu Cruz; alabamos y glorificamos tu santa resurrección: pues por el leño vino el gozo al universo mundo

1 y 2. Adoramos, Señor, tu Cruz…

Himno «Pange, lingua gloriósi» a la Santa Cruz
Estribillo

1 et 2 Crux fidélis, inter omnes Arbor una nóbilis: Nulla silva talem profert, Fronde, flore, gérmine.

Dulce lignum, dulce clavos,
Dulce pondus sústinet.

1 y 2 ¡Oh Cruz fiel! el más noble de los árboles; ningún bosque produjo otro igual en hoja, ni en flor ni en fruto. ¡Oh dulce leño, dulces clavos los que sostuvieron tu dulce peso!
1. Pange, lingua, gloriósi
Láuream certáminis,
Et super Crucis trophǽo
Dic triúmphum nóbilem:
Quáliter Redémptor orbis
Immolátus vícerit.
Canta, oh lengua la victoria del más glorioso combate, y celebra el noble triunfo de la Cruz, y cómo el Redentor del mundo venció, siendo en ella inmolado.

Todos: Crux fidélix, hasta Dulce lignum

1. De peréntis protoplásti
Fraude Factor cóndolens,
Quando pomi noxiális
In necem morsu ruit:
Ipse lignum tunc notávit,
Damna ligni ut sólveret.
Compadecido el Creador del engaño de nuestro primer padre, incurriendo en la muerte por haber gustado del fruto prohibido, señaló otro árbol para reparar el daño del primero.

Todos: Crux fidélix,

1. Hoc opus nostræ salútis
Ordo depopóscerat:
Multifórmis proditóris
Ars ut artem fálleret:
Et medélam ferret inde,
Hostis unde lǽserat.
Este modo de obrar nuestra salvación, requería que una estratagema burlase las artimañas del traidor, y hallar el remedio allí mismo donde hirió el enemigo con su engaño.

Todos: Crux fidélix,

1. Quando venit ergo sacri
Plenitúdo témporis,
Missus est ab arce Patris
Natus, orbis Cónditor:
Atque ventre virgináli
Carne amíctus pródiit.
Cuando, pues, vino la plenitud del tiempo sagrado, fue enviado del seno del Padre, su Hijo, Creador del mundo, y, revestido de la carne, nació de vientre virginal.

Todos: Crux fidélix,

1. Vagit infans inter arcta
Cónditus præsépia:
Membra pannis involúta
Virgo Mater álligat:
Et Dei manus, pedésque
Stricta cingit fáscia.
Llora el tierno Infante reclinado en un duro pesebre; envuelve en pañales sus tiernos miembros la Virgen madre; y ciñe con estrecha faja los pies y manos de todo un Dios.

Todos: Crux fidélix,

1. Lustra sex qui jam perégit,
Tempus implens córporis,
Sponte líbera Redémptor
Passióni déditus,
Agnus in Crucis levátur
Immolándus stípite.
Cuando cumplió los treinta años, terminado ya el tiempo de la vida mortal, el Redentor se ofreció libremente a sufrir la Pasión, y el Cordero fue levantado en la Cruz para ser inmolado.

Todos: Crux fidélix,

1. Felle potus ecce languet:
Spina, clavi, láncea
Mite corpus perforárunt,
Unda manat, et cruor:
Terra, pontus, astra, mundus,
Quo lavántur flúmine !
Mira cómo languidece gustando amarga hiel, traspasando su cuerpo espinas, clavos y lanza, manando sangre y agua: la tierra, el mar, el cielo, el mundo entero, son lavados en este río.

Todos: Crux fidélix,

1. Flecte ramos, arbor alta,
Tensa laxa víscera,
Et rigor lentéscat ille,
Quem dedit natívitas:
Et supérni membra Regis
Tende miti stípite.
¡Dobla tus ramas, oh árbol elevado, pliega tus tersas fibras, y ablándese tu nativa rigidez; y recibe benigno los miembros del Rey soberano!

Todos: Crux fidélix,

1. Sola digna tu fuísti
Ferre mundi víctimam:
Atque portum præparáre
Arca mundo náufrago:
Quam sacer cruor perúnxit,
Fusus Agni córpore.
Tu fuiste el único árbol digno de sostener la víctima del mundo, de ser para el universo náufrago el puerto de salvación, el arca santa, rociada con la bendita sangre del cuerpo del Cordero.

Todos: Crux fidélix,

Conclusio numquam omittenda:

1. Sempitérna sit beátæ
Trinitáti glória:
Æqua Patri, Filióque:
Par decus Paráclito:
Uníus, Triníque nomen
Laudet univérsitas. Amen.

¡Gloria eterna a la Trinidad soberana!, ¡gloria igual al Padre y al Hijo, igual honor al Espíritu Consolador! El universo alabe al nombre del que es Uno y Trino. así sea.

Todos: Crux fidélix

4º – COMUNIÓN GENERAL

1. Terminada la Adoración de la Cruz, los acólitos o ayudantes que la sostuvieron la llevan al altar, acompañándoles otros dos acólitos o ayudantes, con ciriales encendidos, y allí la colocan en el medio.

Después, celebrante y diácono, dejando la estola negra, toman ornamentos morados.

El diácono con dos acólitos y otro clérigo para llevar el palio (o sombrilla), con los ciriales van al altar del «Monumento» en busca del Copón con Hostias consagradas allí reservado desde la Misa de ayer para la Comunión general de hoy. en el «Monumento» habrá dispuestos dos candelabros con velas encendidas, que luego tomarán los acólitos.

Proceden en el orden en que vinieron: sobre el Sacramento va el palio; los acólitos llevan encendidos los ciriales a uno y otro lado, y todos se arrodillan. Entre tanto, el coro canta lo siguiente

Antífonas

Ant. 1 Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi, quia per Crucem tuam redemísti mundum.Ant. 2 Per lignum servi facti sumus, et per sanctam Crucem liberáti sumus: fructus árboris sedúxit nos, Fílius Dei redémit nos.

Ant. 3 Salvátor mundi, salva nos: qui per Crucem et Sánguinem tuum redemísti nos, auxiliáre nobis, te deprecámur, Deus noster.

.
1ª. – Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Cruz has redimido al mundo.2ª. – Esclavos hemos sido hechos por el madero, y por la santa Cruz fuimos liberados: nos sedujo el fruto del árbos, el Hijo de Dios nos redimió.

3ª. – Salvador del mundo, sálvanos; que por la Cruz y tu Sangre nos has redimido; ayúdanos, te lo suplicamos, oh Dios nuestro.

En llegando al altar mayor, sube a él el diácono, dispone la píxide, despliega el corporal, los acólitos colocan los ciriales sobre el altar.

Entonces, el celebrante y el subdiácono se acercan al altar, adoran con ambas rodillas, y hecha juntamente genuflexión con el diácono, el celebrante sólo, juntas las manos dice:

Orémus. Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere: Teniendo presente la orden del Señor, y aleccionados por el Divino Maestro, nos atrevemos a exclamar:

Todos, en latín:

Pater noster qui es in cælis:
Sanctificétur nomen tuum.
Advéniat regnum tuum.
Fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie:
Et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimmítimus debitóribus nostris.
Et ne nos indúcas in tentatiónem;
sed líbera nos a malo.
Amen.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea el tu Nombre, vénga a nos el tu reino, hágase tu voluntad así en en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dádnosle hoy; perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén

El celebrante, solo, con voz clara y distinta dice:

Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus, et futúris : et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genitríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, non signat se patena, da propítius pacem in diébus nostris: ut ope misericórdiæ tuæ adjúti, et a pecáto simus semper líberi, et ab omni perturbatióne secúri. Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.

.
Rogámoste Señor, que nos libres de todos los males, presentes, y venideros, y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, y de tus bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, y Andrés, y de todos los Santos, danos propicio la paz en nuestros días, para que, asistidos con el auxilio de tu misericordia, permanezcamos siempre libres del pecado y seguros de todo sobresalto. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, tu Hijo, que contigo vive y reina en unión con Dios Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Todos: Amén

Al punto el celebrante reza por lo bajo:

Percéptio Córporis tui, Dómine Jesu Christe, quod ego, indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in judícium et condemnatiónem; sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen. La Comunión de tu Cuerpo, oh Señor Jesucristo, que yo, aunque indigno, me atrevo a recibir, no me sea motivo de juicio y de condenación: sino que, por tu piedad, me sirva para defensa y medicina del alma y del cuerpo. Tú, que siendo Dios, vives y reinas con Dios Padre en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Terminada esta Oración, el Celebrante hace la genuflexión, toma una hostia del copón y dándose un triple golpe de pecho, como de costumbre, dice tres veces:

Dómine, non sum dignus, et secrete prosequitur: ut íntres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. Señor, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, mas dí una sola palabra, y mi alma será sana y salva.

Luego, signándose con el Sacramento, comulga diciendo:

Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen. El Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.

Una vez que ha comulgado el celebrante, el diácono reza el «Confiteor» («Yo pecador») como de ordinario. Entonces el celebrante, hecha genuflexión, se vuelve al pueblo, juntas las manos ante el pecho y dice en voz clara:

Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam. Amen.

Celebrans prosequitur:

Indulgéntiam, absolutiónem, et remissiónem peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens et miséricors Dóminus. Omnes respondent: Amen.

Dios Todopoderoso tenga misericordia de vosotros, y perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna. AménEl Señor todopoderoso y misericordioso os conceda la absolución y el perdón de vuestros pecados.

Amén.

Vuelve luego al altar, se arrodilla, toma la píxide y cara al pueblo, como de costumbre, en medio del altar, dice en voz clara:

Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi. Mox subdit: Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. Quod iterum ac tertio repetit. Ved aquí al Cordero de dios, ved aquí al que quita los pecados del mundo. Señor, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, mas dí una sola palabra y mi alma será salva.

Los sacerdotes (con estola morada) y los fieles que han de comulgar se acercan con orden y devoción al comulgatorio. Terminada la Comunión, el celebrante canta, en acción de gracias, las tres oraciones siguientes a la Pasión y Muerte del Señor, al final de cada una de las cuales los fieles todos han de responderAmen, en señal de unión perfecta con el celebrante.

Al distribuir la sagrada Comunión puede cantarse el salmo 21, Deus meus, Deus meus:

Deus, Deus meus, quare me dereliquisti?
Longe a salute mea verba rugitus mei.
Deus meus, clamo per diem, et non exaudis,
et nocte, et non est requies mihi.
Tu autem sanctus es,
qui habitas in laudibus Israel.
In te speraverunt patres nostri,
speraverunt, et liberasti eos;
Ad te clamaverunt et salvi facti sunt,
in te speraverunt et non sunt confusi.
Ego autem sum vermis et non homo,
opprobrium hominum et abiectio plebis.
Omnes videntes me deriserunt me;
torquentes labia moverunt caput:
“ Speravit in Domino: eripiat eum,
salvum faciat eum, quoniam vult eum ”.
Quoniam tu es qui extraxisti me de ventre,
spes mea ad ubera matris meae.
In te proiectus sum ex utero,
de ventre matris meae Deus meus es tu.
Ne longe fias a me,
quoniam tribulatio proxima est,
quoniam non est qui adiuvet.
Circumdederunt me vituli multi,
tauri Basan obsederunt me.
Aperuerunt super me os suum
sicut leo rapiens et rugiens.
Sicut aqua effusus sum,
et dissoluta sunt omnia ossa mea.
Factum est cor meum tamquam cera
liquescens in medio ventris mei.
Aruit tamquam testa palatum meum,
et lingua mea adhaesit faucibus meis,
et in pulverem mortis deduxisti me.
Quoniam circumdederunt me canes multi,
concilium malignantium obsedit me.
Foderunt manus meas et pedes meos,
et dinumeravi omnia ossa mea.
Ipsi vero consideraverunt et inspexerunt me;
diviserunt sibi vestimenta mea
et super vestem meam miserunt sortem.
Tu autem, Domine, ne elongaveris;
fortitudo mea, ad adiuvandum me festina.
Erue a framea animam meam
et de manu canis unicam meam.
Salva me ex ore leonis
et a cornibus unicornium humilitatem meam.
Narrabo nomen tuum fratribus meis,
in medio ecclesiae laudabo te.
Qui timetis Dominum, laudate eum;
universum semen Iacob, glorificate eum.
Metuat eum omne semen Israel,
quoniam non sprevit neque despexit afflictionem pauperis
nec avertit faciem suam ab eo
et, cum clamaret ad eum, exaudivit.
Apud te laus mea in ecclesia magna; vota mea reddam in conspectu timentium eum.
Edent pauperes et saturabuntur;
et laudabunt Dominum, qui requirunt eum:
“ Vivant corda eorum in saeculum saeculi! ”.
Reminiscentur et convertentur ad Dominum
universi fines terrae,
et adorabunt in conspectu eius
universae familiae gentium.
Quoniam Domini est regnum,
et ipse dominabitur gentium.
Ipsum solum adorabunt omnes, qui dormiunt in terra;
in conspectu eius procident omnes, qui descendunt in pulverem.
Anima autem mea illi vivet,
et semen meum serviet ipsi.
Narrabitur de Domino generationi venturae;
et annuntiabunt iustitiam eius
populo, qui nascetur: “ Haec fecit Dominus! ”.

.
.
.
.
¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué Estás tan lejos de mi Salvación y de las palabras de mi clamor?
Dios Mío, clamo de Día, y no respondes; clamo de noche, y no hay sosiego para Mí.
Pero Tú eres santo. ¡Tú, que habitas entre las alabanzas de Israel!
Nuestros padres esperaron en ti: Esperaron, y Tú los libraste.
Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no fueron defraudados.
Pero yo soy un gusano y no un hombre, objeto de la afrenta de los hombres y despreciado del pueblo.
Todos los que me ven se burlan de Mí. Estiran los labios y mueven la cabeza diciendo:
«En Jehovah Confió; que él lo rescate. Que lo libre, ya que de él se Agradó.»
Pero Tú eres el que me Sacó del vientre; me has hecho estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, Tú eres mi Dios.
No te alejes de Mí, porque la angustia Está cerca, y no hay quien ayude.
Muchos toros me han rodeado; fuertes toros de Basán me han cercado.
Contra Mí abrieron sus bocas, como León voraz y rugiente.
Soy derramado como el agua; todos mis huesos se han desarticulado. Mi Corazón Está como cera y se ha derretido en medio de mis entrañas.
Mi vigor se ha secado como un tiesto, y mi lengua se ha pegado a mi paladar. Me has puesto en el polvo de la muerte.
Los perros me han rodeado; me ha cercado una pandilla de malhechores, y horadaron mis manos y mis pies.
Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan.
Reparten entre Sí mis vestidos, y sobre mi ropa echan suertes.
Pero Tú, oh Jehovah, no te alejes. Fortaleza Mía, Apresúrate para ayudarme.
Libra mi alma de la espada; libra mi única vida de las garras de los perros.
Sálvame de la boca del León y de los cuernos de los toros salvajes. ¡Me has respondido!
Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la Congregación te alabaré.
Los que teméis a Jehovah, alabadle; glorificadle, todos los descendientes de Jacob. Temedle vosotros, todos los descendientes de Israel.
Porque no Despreció ni Desdeñó la Aflicción del afligido, ni de él Escondió el rostro. Más bien, le Oyó cuando Clamó a él.
Tuya es mi alabanza en la gran Congregación. Mis votos pagaré delante de los que le temen.
Los pobres Comerán y Serán saciados. Alabarán a Jehovah los que le buscan. ¡Que viva vuestro Corazón para siempre!
Ellos se Acordarán y Volverán a Jehovah de todos los confines de la tierra. Delante de ti se Postrarán todas las familias de las naciones.
Porque de Jehovah es el reino, y él se Enseñoreará de las naciones.
Ciertamente ante él se Postrarán todos los ricos de la tierra. Se Doblegarán ante él todos los que descienden al polvo, los que no pueden conservar la vida a su propia alma.
La posteridad le Servirá; esto le Será referido al Señor por generaciones.
Vendrán y Anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer: «¡El hizo esto!»

Terminada la comunión, el celebrante, de pie, en medio del altar, teniendo ante sí el libro y a diestra y siniestra los sagrados ministros, dice como acción de gracias, en tono ferial y juntas las manos, las tres siguientes oraciones a la Pasión del Señor, estando todos de pie y respondiendo: Amén.

Oremus: Super pópulum tuum, quǽsumus, Dómine, qui passiónem et mortem Fílii tui devóta mente recóluit, benedíctio copiósa descéndat, indulgéntia véniat, consolátio tribuátur, fides sancta succréscat, redémptio sempitérna firmétur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. Te rogamos, Señor, que descienda una copiosa bendición, venga el perdón, se dé consuelo, se aumente la fe santa y se asegure la salvación eterna sobre tu pueblo, que acaba de celebrar devotamente la Pasión y Muerte de tu Hijo. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oremus: Omnípotens et miséricors Deus, qui Christi tui beáta passióne et morte nos reparásti: consérva in nobis óperam misericórdiæ tuæ; ut, hujus mystérii participatióne, perpétua devotióne vivámus. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. Dios omnipotente y misericordioso, que nos redimiste con la muerte y pasión santa de tu Cristo: conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que con la participación de este misterio, vivamos con perpetua devoción. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oremus: Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine, et fámulos tuos ætérna protectióne sanctífica, pro quibus Christus, Fílius tuus, per suum cruórem, instítuit paschále mystérium. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen. Acuérdate, Señor, de tus misericordias y santifica con una constante protección a tus siervos, para los cuales instituyó tu Hijo Jesucristo el misterio pascual, por medio de su pasión. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

4º – ACTOS EXTRALITÚRGICOS

Cumplido el oficio litúrgico del día de hoy, los fieles han de santificar la tarde y las primeras horas de la noche, ora asistiendo a los viacrucis y procesiones públicos de sus parroquias y al sermón de soledad, ora visitando en los templos la santa cruz. de este modo viernes santo recobrará su capital importancia de día de la redención del mundo por Jesucristo, el hecho de mayor relieve en la historia de la humanidad.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Vía Crucis


Origen y excelencia de esta devoción

Apenas se hallará práctica más agradable a Dios, más útil y meritoria que la del Via Crucis.

Esta, dice el Papa Benedicto XIV, es una de las principales devociones del cristiano, y medio eficacísimo, no sólo de honrar la pasión y muerte del Hijo de Dios, sino también de convertir a los pecadores, enfervorizar a los tibios y adelantar a los justos en la virtud.

En ella meditamos el doloroso camino que anduvo Jesús desde el pretorio de Pilatos hasta el monte Calvario, donde murió por nuestra Redención.

Dio principio a esta devoción la Virgen Santísima; pues, según fue revelado a Santa Brígida, no tenía mayor consuelo que el recorrer los pasos de aquel sagrado camino regado con la sangre de su preciosísimo Hijo.

Pronto innumerables cristianos siguieron su ejemplo, según atestigua San Jerónimo: y así ¡cuantos peregrinos surcaban mares y exponían la vida para ganar las muchas indulgencias con que la Iglesia había enriquecido los santos lugares de Jerusalén!

Mas viendo esta solícita Madre, por una parte el copioso fruto que de tan pía devoción sacaban los fieles, y por otra la imposibilidad en que muchos se hallaban de emprender viaje tan largo y peligroso, varios Sumos Pontífices, en particular Clemente XII, Benedicto XIII y XIV, y León XII, franqueando largamente los tesoros de la Iglesia, concedieron que, visitando las Cruces bendecidas con especial facultad del Sumo Pontífice y autorización del Prelado diocesano, ganasen los fieles las mismas indulgencias que habían concedido a los lugares santos de Jerusalén.

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MODO BREVE DE HACER EL VÍA CRUCIS

Los que hicieren devotamente el Vía Crucis pueden conseguir:

1) Indulgencia Plenaria cuantas veces lo hicieren.

2) Otra Plenaria si en el mismo día, en que lo hicieron o bien dentro del mes,

realizado 10 veces el Via Crucis, se acercaren a la Sagrada Comunión.

3) Indulgencia de 10 años por cada una de las Estaciones si comenzando el ejercicio, se hubiere de interrumpir por cualquier causa razonable.

Para ganar estas indulgencias se requiere como condición indispensable la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y el trasladarse de una estación a otra, salvo el caso de que se haga en común por todos los fieles que están en la iglesia, pues entonces basta ponerse en pie y arrodillarse en cada estación

Conviene advertir que el rezar en cada una de las Estaciones el Adoramus te Christe, etc. los Padrenuestros y Avemarías con el Miserere nostri, Domine, etc., es tan sólo piadosa y laudable costumbre, pero no es necesario para ganar las Indulgencias, para lo cual basta meditar en la Pasión de Jesús.

Los que, por enfermedad u otra causa, se hallaren impedidos de recorrer las estaciones del Via Crucis, pueden ganar las indulgencias rezando 14Padrenuestros, Avemarías y Gloria, junto con la meditación de la Pasión; además, otros 5 Padrenuestros, Avemarías y Gloria, a las LLagas de Jesús; y uno según la intención del Sumo Pontífice, teniendo entre las manos un Crucifijo bendecido por un sacerdote que tenga la facultad de aplicar dichas Indulgencias.

Si no pudieren rezar todos los Pater-Ave y Gloria prescriptos para la Ind. plenaria ganarán una parcial de 10 años por cada Pater-Ave y Gloria. Los enfermos que no puedan hacer el Via Crucis en la forma ordinaria ni en la arriba indicada lucran las mismas indulgencias con tal que con afecto y ánimo contrito besen o contemplen el Crucifijo bendecido para este fin, que les fuera mostrado por el sacerdote u otra persona y recen si pueden alguna breve oración o jaculatoria en memoria de la Pasión y Muerte de J. C. Nuestro Señor. (Clemente XIV, Audiencia 26 Enero 1773; S.C: Indulg. 16 Sept. 1859; S. Penit. Apost. 25 Marzo 1931; 20 Oct. 1931 y 18 Marzo 1932)

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Ejercicio preparatorio

V) Adoramus te, Christe, et benedícimus tibi.

R) Quia per sanctam crucem et mortem tuam redemisti mundum.

OREMUS

Respice, quaesumus Domine super hanc familiam tuam, pro qua Dominus noster Jesus Christus non dubitavit manibus tradi nocentium et Crucis subíre tormentum. Qui tecum vivit et regnat in saecula saeculorum.

R) Amen.

Acto de contrición

¡Oh Dios y Redentor mío! vedme a vuestros pies arrepentido de todo corazón de mis pecados, porque con ellos he ofendido a vuestra infinita bondad. Quiero morir antes que volver a ofenderos, porque os amo sobre todas las cosas.

V) Miserere nostri, Domine.

R) Miserere nostri.

Madre llena de aflicción,

de Jesucristo las llagas grabad en mi corazón.

Stabat Mater dolorosa,

juxta crucem lacrymosa,

dum pendébat Fílius.

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Oración preparatoria

Por la señal de la santa cruz, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

Oh amabilísimo Jesús mío, heme aquí postrado ante tu acatamiento divino, implorando tu misericordia en favor de tantos pecadores infelices, de las benditas Ánimas del Purgatorio y de la Iglesia universal.

Aplícame, te ruego, los merecimientos infinitos de tu sagrada Pasión, y concédeme los tesoros de indulgencias con que tus Vicarios en la tierra enriquecieron la devoción del Via Crucis.

Acéptalos en satisfacción de mis pecados y en sufragio de los difuntos a quienes tengo más obligación.

Y tú, afligidísima Madre mía, por aquella amargura que inundó tu corazón cuando acompañaste a tu santísimo Hijo al Calvario, haz se penetre mi alma de los sentimientos de que estabas entonces animada.

Alcánzame del Señor vivo dolor y detestación del pecado, y valor para que abrazando la cruz, siga las huellas de tu amable Jesús.

No me niegues esta gracia, oh Madre mía; haz que tomando ahora parte en tu dolor logre un día acompañar a tu Hijo en el triunfo de la gloria. Amén.

Al ir de una estación a otra, unos cantan el Jesu, Rex mitis, o las preces de la Pasión, otros una estrofa del Stabat Mater; pero nada mueve ni entusiasma tanto al pueblo como el Perdon, oh Dios mío, o estas estrofas cantadas con pausa y devoción.

Su autor fue el P. Ramón García, de la Compañía de Jesús; y el estribillo común a todas las estaciones es el siguiente:

Llevemos animosos

Las cruces abrasadas;

Sigamos sus pisadas

Con llanto y compasión.

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PRIMERA ESTACIÓN

Jesús condenado a muerte

V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.

V) Te adoramos, Señor, y bendecimos.

R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.

R) Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

¿Lo ves, alma cristiana? Está el inicuo juez sentado en el tribunal, y a sus pies el Hijo de Dios, Juez de vivos y muertos, lleno de confusión, las manos atadas como un fascineroso, oyendo la más ignominiosa sentencia.

¡Oh Jesús mío amantísimo! ¡Vos, Autor de la vida condenado a muerte!

¡Vos, la inocencia y santidad infinitas, condenado a morir en un infame patíbulo, como el más insigne malhechor!

¡Qué amor tan grande el vuestro, y qué ingratitud tan monstruosa la mía, pues os condeno de nuevo a la muerte cada día!

¿Y por qué? ¡Por un sucio deleite… por un mezquino interés … por un qué dirán!

Perdonadme dulcísimo Jesús mío; y por esa inícua sentencia, no permitáis que sea yo un día condenado a la muerte eterna, que merecerían mis pecados.

Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri

Miserere nostri, Domine.

Ten, Señor, piedad de nosotros.

Miserere nostri.

Piedad, Señor, piedad.

Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace.

Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.

Amen.

Por mi, Señor, inclinas

El cuello a la sentencia;

Que a tanto la clemencia

Pudo llegar de Dios.

Oye el pregón, oh Madre,

Llevado por el viento

Y al doloroso acento

Ven del Amado en pos.

LLevemos, etc.

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SEGUNDA ESTACIÓN

Sale Jesús con la cruz a cuestas


Adoramus te, Christe, etc, como en la primera estación.

¡Y queréis, inocentísimo Jesús mío, llevar Vos mismo, cual otro Isaac, el instrumento del suplicio!

¡Estáis exausto de fuerzas!

¡Vuestras espaldas y hombros están doloridos y rasgados por los azotes!
¡La cruz es larga y pesada!

¡Y cuanto no acrecientan todavía su peso mis iniquidades y las de todo el mundo! …

Sin embargo, la aceptáis, y besándola la abrazáis y lleváis con inefable ternura por mi amor.

¿Y aborrecerás tú, pecador, la ligera cruz que Dios te envía?

¿Querrás tú ir al cielo por los deleites y regalos, yendo allá el inocentísimo Jesús por el dolorosísimo camino de la cruz? …

Reconozco mi engaño, Salvador mío, enviadme penas y tribulaciones, que resuelto estoy a sufrirlas con resignación y alegría, por amor de un Dios que tanto padeció por mí.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Miserere nostri, etc. como en la primera estación.

Esconde, justo Padre,

La espada de tu ira.

Y al monte humilde mira

Subir el dulce Bien.

Y tú, Señora, gime

Cual tórtola inocente;

Que tu gemir clemente

Le amansará también.

Llevemos, etc.

___

TERCERA ESTACIÓN

Jesús cae por primera vez

Adoramus te, Christe, etc.

No extraño, dulce Jesús mío, que sucumbáis rendido al enorme peso de la cruz.

Lo que me pasma y hace llorar a los Angeles de paz es la bárbara fiereza con que os tratan esos sayones inhumanos.

Si cae un vil jumento se le tiene compasión, lo ayudan a levantarse.

Pero cae el Rey de los cielos y tierra, el que sostiene la admirable fábrica del universo, y lejos de moverse a compasión, le insultan con horribles blasfemias, le maltratan y acocean con diabólico furor…

¿Y qué hacíais, en qué, pensábais entonces, dulce Jesús mío? … En ti pensaba, pecador, por ti sufría con infinita paciencia y alegría.

Tú habías merecido los oprobios y tormentos más horribles; y yo para librarte de ellos he querido pasar por este espantoso suplicio.

¿No estás todavía satisfecho?…

¿Quieres aún maltratarme con nuevas ofensas?

Aquí me tienes; descarga tú también fieros golpes sobre mí.

No, Jesús mío, no; antes morir que volver a ofenderos.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Miserere nostri, etc.

Oh pecador ingrato

Ante tu Dios maltratado,

Ven a llorar herido

De contrición aquí.

Levántame a tus brazos,

¡Oh bondadoso Padre!

Ve de la tierna Madre

Llanto correr por mí

Llevemos, etc.

____

CUARTA ESTACIÓN

Jesús encuentra a su Sma. Madre

Adoramus te, Christe, etc.

¡Qué sentiste, oh angustiada Señora, al ver aquel trágico espectáculo!

¡El pregonero publicando con lúgubre trompeta la sentencia fatal! ¡Una multitud inmensa que se agrupa, profiriendo injurias y blasfemias contra Jesús!

¡Los soldados y sayones en dos filas y en medio de dos malhechores! …

¿Le conoces, oh Madre amantísima? ¿es ese el más hermoso de los hijos de los hombres, la beldad de los cielos y la alegría de los Ángeles?

¿Aquel Hijo de Dios que con tanto regocijo nació en Belén?

¿Dónde están ahora los Reyes y Pastores que entonces le adoraban?

¿Qué se han hecho los Espíritus celestiales que entonces entonaban himnos de alabanza?

¡Qué trocado está! ¡Sus ojos inundados de lágrimas y sangre, coronada de espinas su cabeza; todo Él hecho una llaga!

¡Oh, María, afligida entre todas las mujeres! ¡Oh Madre la más desolada de todas las madres! ¡Oh Hijo, maltratado sobre todos los hijos de Adán! ¡Oh Jesús! ¡Oh María! perdonad a este ingrato, a este pecador a este monstruo, causa de tanta amargura.

Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

Miserere nostri, etc.

Cercadla, Serafines,

No acabe en desaliento,

No muera en el tormento

La Rosa virginal.

¡Oh acero riguroso!

Deja su pecho amante

Vuélvete a mi cortante,

Que soy el criminal.

Llevemos, etc.

____


QUINTA ESTACIÓN

Jesús ayudado por el Cirineo

Adoramus te, Christe, etc.

Temiendo los judíos no se les muera Jesús antes de llegar al Calvario, no por aliviarle, sino por el deseo que tienen de crucificarle, buscan quien le ayude a llevar la cruz, y no le encuentran.

Había entonces en Jerusalén tantos millares de hombres y sólo Simón Cireneo acepta este favor y aún por fuerza.

¡Y así te desamparan, oh Jesús mío! ¿No fueron cinco mil los hombres que alimentaste con cinco panes en el desierto? ¿No son innumerables los ciegos, los paralíticos y enfermos que sanaste?

¡Y nadie quiere llevar tu cruz!

¡Y ella, no obstante, nos predica la latitud de tu misericordia, la longitud de tu justicia, la sublimidad de tu poder y lo profundo de tu sabiduría infinita!

¡Oh misterio incomprensible!

Muchos admiran tus prodigios y tu doctrina; mas pocos gustan de padecer contigo.

Teman, pues, los enemigos de la cruz, oyendo a Cristo que dice: El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

Miserere nostri, etc.

Toma la cruz preciosa,

Me está el deber clamando;

Tan generoso, cuando

Delante va el Señor.

Voy a seguir constante

Las huellas de mi Dueño;

Manténgame el empeño,

Señora, tu favor.

Llevemos, etc.

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SEXTA ESTACIÓN

La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Adoramus te, Christe, etc.

¡Qué valor el de esta piadosa mujer! Ve aquel rostro divino a quien desean contemplar los Ángeles, cubierto de polvo, afeado con salivas, denegrido con sangre; y movida de compasión, quítase la toca, atropella por todo, y acercándose al Salvador, le enjuga su rostro desfigurado.

¡Ay! ¡Cómo confunde esta mujer fuerte la cobardía de tantos cristianos que por vano temor del qué dirán, no se atreven a obrar bien! ¡Oh dichosa Verónica, y cómo premia el Señor tu denuedo, dejando su rostro Santísimo estampado en tres pliegues de esa afortunada toca!

¿Quieres tú, cristiano, que Dios imprima en tu alma una perfecta imagen de sus virtudes?

Huella, pues, generoso el respeto humano, como la Verónica; haz con fervor, haz a menudo el Via Crucis; y no dudes que Jesús grabará en tu alma un fiel traslado de sus virtudes; y viéndote el Eterno Padre semejante al divino Modelo de predestinados, te admitirá en el cielo.

Padre Nuestro, Ave María, y Gloria Patri.

Miserere nostri, etc.

Tu imagen, Padre mío,

Ensangrentada y viva,

Mi corazón reciba,

Sellada con la fe.

¡Oh Reina! de tu mano

Imprímela en mi alma,

Y a la gloriosa palma

Contigo subiré.

Llevemos, etc.

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SÉPTIMA ESTACIÓN

Jesús cae por segunda vez

Adoramus te, Christe, etc.

Sí, Jesús cae por segunda vez con la cruz; nuevas injurias y golpes, nueva crueldad de parte de los judíos; nuevos dolores y tormentos, nuevos rasgos de amor de parte de Jesús.

Parece que el infierno desahogará contra Él todo su furor: mas ¿qué hará el Señor? ¿Dejará la empresa comenzada? ¿Hará como nosotros, que a una ligera contradición abandonamos el camino de la virtud?

No, no; bien podrán decirle: Si eres Hijo de Dios baja de la Cruz; por lo mismo que lo es, allí permanecerá hasta morir.

¿Y cuándo, Señor, imitaré vuestra heroica constancia?

No siendo coronado, si no el que peleando legítamente persevere hasta el fin, ¿de qué me serviría abrazar la virtud y llevar la cruz solamente algún día?

Cueste, pues, lo que cueste, quiero, con vuestra gracia divina, amaros y serviros hasta morir.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria Patri.

Miserere nostri, etc.

Yace el divino Dueño

Segunda vez postrado:

Detesta ya el pecado,

Deshecha en contrición.

Oh Virgen, pide amante

Que borre tanta ofensa

Misericordia inmensa,

Pródiga de perdón.

Llevemos, etc.

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OCTAVA ESTACIÓN

Jesús consuela a las mujeres

Adoramus te, Christe, etc.

¡Qué caridad tan ardiente! ¡Olvidando sus atrocísimos dolores, sólo se acuerda de nuestras penas el amante Jesús!

Hijas de Jerusalén, dice a las piadosas mujeres que le seguían llorando; no lloréis mi suerte; llorad más bien sobre vosotras y sobre vuestros hijos.

Pero ¿puede haber objeto más digno de llanto que la pasión y muerte del Hijo de Dios? … Sí, cristiano; hay cosa más digna de lágrimas, y de lágrimas eternas; y es el pecado.

Pues el pecado es la única causa de la pasión y muerte tan ignominiosa; él es el origen y el colmo de todos los males; mal terrible, el único mal, mal infinito de Dios, y de la criatura.

¡Y no obstante tú pecas con tanta facilidad! ¡Y te confiesas con tanta frialdad! ¡Y recaes tan a menudo en el pecado! ¡Y pasas tranquilo días, meses, años, y hasta la vida entera en el pecado!

Padre nuestro Ave María y Gloria.

Miserere nostri, etc.

Matronas doloridas

Que al Justo lamentáis.

¿Por qué, si os lamentaís,

La causa no llorar?

Y pues la cruz le dimos

Todos los delincuentes,

Broten los ojos fuentes

De angustia y de pesar

Llevemos, etc

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NOVENA ESTACIÓN

Jesús cae por tercera vez

Adoramus te Christe, etc.

¿Qué es esto, Jesús mío? ¡Vos resplandor de la gloria del Padre, consuelo de los Mártires, hermosura y alegría del cielo, Vos caído en tierra, primera, segunda y tercera vez! ¿No sois Vos la fortaleza de Dios? …

¿Y qué, hijo mío, no has pecado tú más de dos o tres veces? ¿No recaes cada día innumerables veces en el pecado? ¿Por qué esa perpetua inconstancia en mi servicio? Hoy formas generosos propósitos, y mañana están ya olvidados: ahora me entregas el corazón, y un instante después ya no suspiras sino por pasatiempos y liviandades.

¡Ay! yo caigo por segunda y tercera vez para expiar tus continuas recaídas: caigo para alzarte a ti de la tibieza; caigo para que temerario, no te expongas de nuevo al peligro de recaer en pecado; caigo en fin, para que no caigas tú jamás en el abismo del infierno”

Gracias Dios mío, por tan inefable bondad; y por esta tan dolorosa caída, dadme fuerza, os suplico, para que me levante por fin del pecado y camine firme y constante en vuestro santo servicio.

Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

Miserere nostri, etc.

Al suelo derribado

Tercera vez el Fuerte,

Nos alza de la muerte

A la inmortal salud.

Mortales, ¿Qué otro exceso

Pedimos de clemencia?

No más indiferencia,

No más ingratitud.

Llevemos, etc.

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DÉCIMA ESTACIÓN

Jesús despojado de sus vestiduras.

Adoramus te Christe, etc.

Cuando te curan una herida, por fino que sea el lienzo que la envuelve, y por cuidado que tenga la más cariñosa madre, ¿qué dolor no sientes al despegarse la tela de la carne viva?

¿Cuál sería, pues, el tormento de Jesús al quitarle las vestiduras?

Como había derramado tanta sangre, estaban pegadas a su cuerpo llagado: vienen los verdugos y las arrancan con tanta fiereza, que llevan tras sí la corona, y hasta pedazos de carne que se le habían pegado…

¿Y en qué pensabais, oh purísimo Jesús, al veros desnudo delante de tanta muchedumbre?

“En ti, pensaba, pecador; en los pecados impuros que sin escrúpulo cometes; por ellos ofrecía yo al Eterno Padre esta confusión y suplicio tan atroz.

Sabía cuanto te costaría deshacerte de aquel mal hábito, privarte de aquel placer, romper con aquella amistad criminal; por eso permití en mi cuerpo inocentísimo tan horrible carnicería”

¡Oh inmensa caridad la tuya! ¡Oh negra ingratitud la mía! Nunca más, Señor, renovar esas llagas con desenfrenada licencia: nunca más pecar.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Miserere nostri, etc.

Tú bañas, Rey de gloria,

Los cielos en dulzura;

¿Quién te afligió, Hermosura,

Dañandote amarga hiel?

Retorno a tal fineza

La gratitud pedía;

Cesó ya, Madre mía,

De ser mi pecho infiel.

Llevemos, etc.

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UNDÉCIMA ESTACIÓN

Jesús clavado en la cruz

Adoramus te Christe, etc.

¿Quién de nosotros tendría valor para sufrir que le atravesasen pies y manos con gruesos clavos? ¿Quién tendría ánimo para ver así atormentado a su mayor enemigo? Pues este atroz tormento padece Jesús por nuestro amor.

Ya le tienden sobre el lecho del dolor; ya enclavan aquella mano omnipotente que había formado los cielos y la tierra; ya brota un raudal de sangre: más esto es poco.

Encogido el cuerpo con el frío y los tormentos, no llegaban la otra mano ni los pies a los agujeros hechos de antemano en la cruz: los atan, pues, con cordeles, y tiran con inhumana crueldad, desencajando de su lugar aquellos huesos santísimos. ¡Qué dolor! ¡Qué tormento!

Todo lo contempla su Madre amantísima; ningún alivio, ni una gota de agua puede dar a Su Hijo: ¿y vive todavía?

¿Y no muero yo de dolor, siendo mis pecados la causa de tanto tormento?

Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri

Miserere nostri, etc.

El manantial divino

De sangre está corriendo;

Ven, pecador, gimiendo,

Ven a lavarte aquí.

Misericordia imploro

Al pie del leño santo:

Virgen, mi ruego y llanto

Acepte Dios por ti

Llevemos, etc.

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DUODÉCIMA ESTACIÓN

Jesús muriendo en la cruz

Adoramus te, Christe, etc

Contempla, cristiano, a esos dos malhechores crucificados con el Señor. ¡Qué maldades no habría hecho el buen ladrón!

Sin embargo, dice a Jesús: Acuérdate de mí cuando estuvieres en tu reino; y al instante oye: Hoy estarás conmigo en el Paraíso. ¡Qué bondad la de Dios! ¡Cuán pronto, pecador, recobrarías la gracia y amistad divina, si quisieses arrepentirte de veras!

Pero si dejas tu conversión para la muerte, ¡ay!, teme no te suceda lo que al mal ladrón. ¿Qué hombre tuvo jamás mejor ocasión para convertirse? Dios derramaba su Sangre por él: tenía a sus pies a la abogada de pecadores, María Santísima: a su lado estaba Jesucristo, el sacerdote más celoso del mundo, para ayudarle a bien morir; oye la exhortación de su compañero: ve toda la naturaleza estremecida; y sin embargo, muere como ha vivido; continúa blasfemando, y se condena eternamente.

No permitas, Jesús mío, que sordo a tus inspiraciones divinas, deje yo mi conversión para la muerte.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Miserere nostri, etc

Muere la vida nuestra

Pendiente del madero

¿Y yo, como no muero

De amor, o de dolor?

Casi no respira

La triste Madre yerta

Del cielo abrir la puerta

Bien puedes ya, Señor.

Llevemos, etc

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DECIMATERCERA ESTACIÓN

Jesús muerto en brazos de su Madre

Adoramus te, Christe, etc

¡Adonde iré, oh afligida Madre mía! Tu Hijo ha muerto y mis pecados son los verdugos que le enclavaron en cruz y le dieron muerte inhumana.

¡Ay infeliz de mí! Yo he apagado la luz de tus ojos, y acabado la alegría de tu corazón.

Sí, yo desfiguré ese rostro hermosísimo, yo taladré esos pies y manos que sostienen el firmamento, yo traspasé esta augusta cabeza, y abrí esas llagas: yo descoyunté y despedacé ese inocentísimo cuerpo, que tienes en tus brazos.

Reo de tan horrendo deicidio ¿adónde iré? ¿Dónde me ocultaré? Pero por monstruosa que sea mi ingratitud, tú eres mi Madre y yo soy tu hijo.

Jesús acaba de transferir en mí los derechos que tenía a tu amor.

Me arrojo, pues, en tus brazos con la más viva confianza.

No me desprecies, oh dulce refugio de pecadores arrepentidos; mírame con ojos de bondad y ampárame ahora en el trance de la muerte.

Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

Miserere nostri, etc

Dispón Señora el pecho

Para mayor tormenta

La víctima sangrienta

Viene a tus brazos ya

Con su preciosa Sangre

Juntas materno llanto

¿Quién Madre, tu quebranto

Sin lágrimas verá?

Llevemos, etc.

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DECIMACUARTA ESTACIÓN

Jesús puesto en el sepulcro

Adoramus te Christe, etc

Contempla, alma cristiana, cómo José de Arimatea y Nicodemo, postrados a los pies de María, le piden el dulce objeto de sus caricias y ungiéndole con preciosos aromas le amortajan y ponen en un nuevo sepulcro de piedra.

¡Cuál sería el dolor de la Virgen!

Sin duda: grande era como el mar su amargura cuando vio a su Hijo ensangrentado, enclavado y expirado en un patíbulo infame; pero a lo menos le veía, tal vez le abrazaba y lavaba con sus lágrimas.

Mas ahora, oh angustiada Señora, una losa te priva de este último consuelo.
¡Oh sepulcro afortunado! ya que encierras el adorado cuerpo del Hijo y el purísimo corazón de la Madre, guarda también con esas prendas riquísimas mi pobre corazón.

Sea este, Dios mío, el sepulcro donde descanséis; sean los puros afectos de mi alma los lienzos que os envuelvan y los aromas que os recreen.

En fin, muera yo al mundo, a sus pompas y vanidades, para que viviendo según el espíritu de Jesús, resucite y triunfe glorioso con Él por siglos infinitos.

Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria Patri

Miserere nostri, etc

Al Rey de las virtudes

Pesada loza encierra

Pero feliz la tierra

Ya canta salvación.

Sufre un momento, Madre,

La ausencia del Amado:

Pronto, de ti abrazado

Tendrásle al corazón

Llevemos, etc.

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Tomado de:

http://cruxetgladius.blogspot.com














Oficio de Tinieblas

El oficio de Tinieblas no es otra cosa que los maitines y laudes del Jueves, Viernes y Sábado Santo, anticipados a la víspera correspondiente, al acercarse las tinieblas de la noche, para que pueda asistir a ellas aun el pueblo trabajador.

El oficio del miércoles recorre la Pasión entera del Señor; y el del jueves insiste sobre su Muerte y su larga Agonía; y el del viernes celebra sus Exequias y su Sepultura.

Este oficio presenta casi todas las características de un funeral: salmos, antífonas y responsorios lúgubres y lamentables, ningún himno, ninguna «doxología»; tonos severos y sin acompañamiento de ningún instrumento músico; altares desnudos y con velas amarillas, como si fueran catafalcos; al fin, casi absoluta oscuridad, y el canto grave del «Miserere».

El conjunto literario es de lo más bello y sublime que atesora la liturgia, y lo mismo podemos decir de la parte musical.

Las Lecciones del I Nocturno están sacadas de los «Trenos» o «Lamentaciones» de Jeremías, por cuya boca deplora la Iglesia, con acentos desgarradores, la ruina y desolación de Jerusalén, es decir, de la humanidad prevaricadora; y para imprimir a sus quejas un sentimiento más hondo y penetrante, ha revestido la letra de estos trenos con una melodía plañidera y melancólica, muy parecida, si es que no es la misma, a la que cantan los judíos.
Durante estos oficios, hay en el presbiterio un tenebrario o candelabro triangular con quince velas escalonadas de cera amarilla, las cuales se van apagando una tras otra al fin de cada salmo de maitines y laudes, empezando por el ángulo derecho inferior, quedando encendida solamente la más alta, que en algunos sitios suele ser blanca. Mientras se canta el «Benedictus» apáganse también las velas del altar, y el templo queda casi en completa oscuridad, máxime cuando, durante el «Miserere» final, a la única vela encendida del tenebrario se la oculta detrás del altar. Terminado el «Miserere», el clero y los fieles producen un leve ruido de manos, de libros y matracas, que cesa repentinamente al aparecer la luz del cirio oculto detrás del altar.

Todos estos detalles un tanto dramáticos tienen su significado. El apagamiento sucesivo de las velas del Tenebrario y del altar, recuerda el abandono y defección casi general de los discípulos y amigos del Señor, al tiempo en que era atormentado por los judíos. La, única vela encendida representa a Jesucristo. Se le oculta tras el altar, para significar su sepultura y su desaparición momentánea de este mundo, reapareciendo con nuevo brillo el día de su Resurrección. El ruido final imita las convulsiones y trastornos que sobrevinieron a la naturaleza en el trance de la muerte del Salvador.

Tomado de:

http://www.statveritas.com.ar

Hoy Viernes Santo Obliga

AYUNO Y ABSTINENCIA

"Está escrito: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". San Mateo 4,4

SAN FRANCISCO DE PAULA,(*) Confesor

2 de abril

El mayor de entre vosotros, pórtese como el menor. (San Lucas, 22, 26).

San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, abandonó el mundo a la edad de quince años para vivir en la soledad. Su fama de santidad muy pronto le atrajo gran número de compañeros. Los soberanos pontífices lo tuvieron en gran estima. El rey Luis XI, al fin de su vida, lo hizo ir a la corte, con la esperanza de recobrar la salud por su intercesión. Sanó a gran número de enfermos, y obró una multitud de otros milagros. Murió en 1508 a la edad de 91 años.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES PRINCIPALES
VIRTUDES DE SAN FRANCISCO DE PAULA

I. Tanta fue la caridad de San Francisco de Paula, que quiso que la divisa de su orden fuese: «Caridad». Dio prueba de su amor a Dios dejando todo para agradar le, despreciando todos los placeres, y buscando sólo su gloria en todo. Mostró su amor: por el prójimo curando a los enfermos y trabajando con ardor en la salvación de las almas. ¿Cómo Imi tas tú la caridad de este santo?

II. El aborrecimiento que tenía a su cuerpo lo hizo abrazar un género de vida severísimo: se alimentaba sólo con aquello que se permite en la cuaresma, rigurosísima en su tiempo. Quiso que sus hijos se obligasen por un cuarto voto a practicar la misma austeridad. Un día este santo condenará tus refinamientos y tus excesos. ¡Su vida fue una continua cuaresma, y tú no la puedes observar una vez al año! Si pensases en la hiel y el vinagre que ofrecieron a Nuestro Señor en la cruz, y en el amargo brebaje que se destina en el infierno para los hombres sensuales, pronto te corregirías de tu glotonería.

III. Durante toda su vida manifestóse su humildad, quiso pasar desconocido ante los hombres; fue menester una orden expresa del Papa para obligarlo a ir a la corte de Luis XI. El nombre de mí nimos, que dio a sus hijos, deja ver a las claras el particular amor que profesaba a esta virtud. Imitan do el ejemplo de este santo,huye de la vanidad en la medida en que vayas siendo mejor: los otros vi cios se desarrollan a fuerza de vicio, la vanidad hace su pedestal con la virtud misma. (San Euquerio).

La caridad
Orad por el Papa.

ORACIÓN

Oh Dios, grandeza de los humildes, que habéis ensalzado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, a la gloria de la santidad, haced, os lo suplicamos, que por sus méritos y mediante la imitación de sus virtudes alcancemos felizmente las recompensas prometidas a los humildes. Por J. C. N. S.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomdo de: http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

2 de Abril

Hoy hay que visitar siete Templos o Iglesias

Recorrido de los 7 templos

Templo San Francisco de Asís, en Tijuana B.C., México.

Templo San Francisco de Asís, en Tijuana B.C., México.

¿Porque los feligreses recorren la noche del Jueves Santo siete templos? Esta es una de las más comunes tradiciones que se practica durante la Semana Santa en toda América Latina y cuya explicación se debe a los siete recorridos que hizo el Señor Jesús desde el Jueves Santo hasta el Calvario.

  • 1era. Desde el Cenáculo hasta el huerto de Getsemanía, donde oró y sudó sangre.
  • 2da. Desde el huerto, donde fue preso, hasta la casa de Anás, donde fue interrogado y recibió una cruel bofetada.
  • 3era. A casa de Caifás, donde fue escupido y padeció graves injurias y dolores toda la noche.
  • 4ta. A casa de Pilato, el gobernador romado donde fue acusado por los judíos con muchos falsos testimonios.
  • 5ta. Al palacio del rey Herodes, donde fue escarnecido por él y toda su soldadesca.
  • 6ta. De vuelta a casa de Pilato, donde fue azotado, coronado de espinas y escarnecido y condenado a muerte.
  • 7ma. De casa de Pilato al monte Calvario llevando a cuestas la cruz en la que fue crucificado.

Los monumentos y la visita de las siete iglesias

El Sagrario

Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar el Santísimo Sacramento del Altar y exponerlo de una manera solemne para la adoración de los fieles.
La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Nuestro Señor Jesucristo, un acompañarlo en la oración del huerto.   Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos.   Este es un día solemne.

En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros.  Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición.   Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

LA VISITA A LAS SIETE IGLESIAS

Monumento del Santísimo Sacramento del Altar

“El de San Francisco tiene más velas que el de Santo Domingo”, dice uno; “pero el de la Catedral tiene flores más caras”, agrega el otro. Un tercero replica “la Merced este año me gustó por lo sobria y austera”.

Y parece que este tipo de comentarios agota la experiencia espiritual de los monumentos.

Monumento es el lugar distinto al habitual donde se reserva el Santísimo y está bellamente adornado para agradecer que Jesús instituye la Eucaristía el Jueves Santo y desagraviar con homenajes los ultrajes recibidos, como más adelante se explica.

¿Para que se visitan los monumentos?

Para acompañar a Jesús en la noche que Dios fue juguete de los hombres. En efecto desde que terminó la última cena hasta que fue condenado en el tribunal de Poncio Pilatos, Jesús sufrió toda clase de ultrajes.

Así como el camino doloroso está señalado por las 14 estaciones del vía crucis, las ignominias de esa espantosa noche se señalan en cada uno de los siete monumentos.

Si uno decide hacer todo en una sola Iglesia puede hacerlo


¿QUÉ SE REZA EN CADA MONUMENTO?

Orando ante el Monumento al Santísimo Sacramento del Altar

Primera Visita

La oración en el huerto.

Jesús comenzó a atemorizarse hasta exclamar “Padre si es posible, aleja de mi este cáliz pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. Se angustió “y vínole un sudor como gota de sangre que chorreaba hasta el suelo”, recuerda San Lucas. La tradición enseña que al ver Jesús que su sacrificio redentor iba a ser estéril en algunos, su congoja fue grande. Así tantos padres sufren angustias ante la perdición espiritual de sus hijos y todos nosotros sufrimos por la maldad propia y la ajena.

Unamos, pues,  nuestros dolores espirituales a los de Cristo para nuestra salvación y la del mundo.

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


Segunda Visita

“No habeis podido velar conmigo una hora”

Les dice Jesús a Pedro, Santiago y Juan por quienes se hizo acompañar. “No hablas, balbuceas, no caminas, tiemblas, estás desfigurado y nadie te consuela, ni los tres mejores de entre los doce mejores, ni tu primer Papa ni tu  discípulo predilecto”. Si ellos hubiese rezado de aquí habrían sacado fuerzas para dar sus vidas por Ti. Aquí está la raíz del mal.

Lo decía San Alfonso: “o pecando dejas de rezar o rezando dejas de pecar”. Como un eco infinito a través de los siglos llega a mi tu dulce reproche: “no habeís podido estar conmigo sólo una hora”. Señor, que poco rezo, perdón.

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


Tercera Visita

Traición: “Judas, con un beso entregas al Hijo del Hombre” Lc. 22, 48

Cuánto duele una traición, una deslealtad, que cruel desilusión. Cuantas veces aquellas míseras treinta monedas fue el placer, preferir un rato de placer exterior a la paz interior, un goce animal a la amistad divina. Cuantas veces en la inconsistencia de los bueno propósitos con un beso engañoso hemos preferido lo que no vale, lo que pasa, a ti mismo. Hagamos por el contrario, nuestra la exclamación de Pablo de Tarso “Considero todo una basura con tal de ganar a Cristo”. Que así sea.

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


Cuarta Visita

“Entonces sus discípulos abandonándolo huyeron todos” Mc.14, 50

De sus implacables enemigos, los sacerdotes, sólo odio encontró; el pueblo, del Domingo de Ramos al Viernes Santo, cambió diametralmente su voluntad. Por eso el Sagrado Corazón dijo a Margarita, a quien se le aparecía “mis enemigos me pusieron una corona de espinas en la cabeza, mis amigos en el corazón”.

Oh Señor cuanto te hieren nuestras cobardías, nuestros respetos humanos, cuando en la misma misa tenemos vergüenza para rezar un Padre Nuestro en voz alta frente a los demás, olvidando nuestro compromiso de bautizados y hasta de confirmados, y cuantos te abandonaron pasando a las filas de los enemigos que viven mal en la mundanidad y el paganismo, o piensan mal con doctrinas erradas y perniciosas. Cuanto dolor para tu corazón por todos los abandonos.

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


Quinta Visita

Ultrajes en la cárcel y tribunales

Luego comenzaron a escupirle la cara y a maltratarle a bofetadas diciendo: “¿adivina Cristo quien es el que te ha herido?” (Mt.26,65).

Escribe un autor” “el último de los ultrajes es recibir escupidas en el rostro”, porque se saliva en los más inmundos lugares. Hablando San Agustín de las ignominias recibidas por Cristo dice: “Si esta medicina no cura la hinchazón de nuestra soberbia, no acierto a dar con otro remedio”.

Recuérdame, Jesús mío, que podría hacer yo para desagraviarte. Me respondes: “tolera los ultrajes por amor mío como yo los he soportado por el tuyo”

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


Sexta Visita

La negación de Pedro

“Aunque todos te abandonen, yo no te abandonaré”. Esta exclamación jactanciosa fue la raíz de su cobardía inmediatamente predicha por el Señor. “Pedro antes que cante el gallo, me negarás tres veces”. Ah, si Pedro hubiese rogado “Permíteme Señor serte fiel” que distinto hubiese sido todo. Pero el lavó sus culpas con abundantes ríos de lágrimas, “lloró amargamente” nos dice el Evangelio.

Señor que nunca se nos seque la fuente de lágrimas. El infierno no se acaba porque el demonio no se arrepiente, que no seamos duros de corazón e impenitentes. Que sepamos llorar nuestros pecados.

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


Séptima Visita

Herodes lo trata como loco

“Entonces el rey con todo su séquito lo despreció y para burlarse lo envolvieron en ropa blanca. Herodes lo recibe para juzgarlo por curiosidad, quiere ver un milagro, o escuchar mensajes interesantes. Jesús calla ante este rey indigno y pecador. Y lo remiten a Pilatos.

San Buenaventura añade: “lo despreció como a un impotente porque no le hizo ningún milagro, como a un ignorante porque no respondió palabras y como a un estúpido porque no se defendió”.

Cuántas veces me parecieron poco razonables tus enseñanzas sobrenaturales, la confesión, el celibato, el amor a la Cruz, la castidad prematrimonial… Perdón Señor, perdón.

Se medita unos minutos y se corona rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

A Ω


Fuentes consultadas:

http://es.catholic.net

http://www.aciprensa.com

http://www.diocesistoluca.org.mx/noticias/index.php?

(Publicado en ¡CRISTO VIVE! Suplemento especial de La Gaceta, el Sábado 26 de Marzo de 1994)


La Última Cena

Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros (San Lucas 22,19)

JUEVES SANTO

MISA SOLEMNE VESPERTINA
EN LA CENA DEL SEÑOR

ESTACIÓN EN SAN JUAN DE LETRÁN
(Semidoble de 1ª clase – Ornamentos morados )

Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros. (San Lucas 22,19)

El tabernáculo, si lo hay en el altar mayor, está del todo vacío: para comulgar clero y pueblo, hoy y mañana, se pone sobre el altar el copón con partículas que se consagren en esta misma misa.
Comienza la procesión en la iglesia hacia el altar, y entretanto canta la escola el introito.

Introito Gal. 6, 14

INTROITUS – Pos autem gloriári oportet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus. Ps. 66, 2 Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri. Nos autem. Nosotros, empero, debemos gloriamos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salud, vida y resurrección, por quien hemos sido salvados y liberados. -Salmo. Apiádese Dios de nosotros y nos bendiga; ilumine su cara sobre nosotros y nos compadezca. – Nosotros, empero, debemos…

El celebrante, en llegando al altar con los ministros, hecha la confesión, sube, bésalo en medio y lo inciensa, aun cuando celebra solo con canto.
Terminada la incensación del altar, el celebrante, después de leer el Introito y recitar el Kyrie eléison, comienza solemnemente Glória in excélsis y se tocan las campanas y el órgano, los que callan hasta la Vigilia pascual, terminado el himno.

Oración-Colecta

ORATIO – Deus, a quo et Júdas reátus sui pœnam, et confessiónis suæ latro prǽmium sumpsit, concéde nobis tuæ propitiatiónis efféctum: ut, sicut in passióne sua Jesus Christus, Dóminus noster, divérsa utrísque íntulit stipéndia meritórum; ita nobis, abláto vetustátis erróre, resurrectiónis suæ gratiam largiátur. Qui tecum vivit et regnat. R. Amen ¡Oh Dios!, de quien Judas recibió la pena de su pecado, y el ladrón el premio de su confesión: haz nos sentir el efecto de tu misericordia; para que, así como Jesucristo nuestro Señor en su Pasión dio a entrambos su merecido, así también, destruido en nosotros el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de resucitar gloriosamente con Él. Que contigo vive y reina.R. Amen.

Epístola

San Pablo empieza aquí el relato evangélico de la Institución de la Eucaristía y exhorta seriamente a los cristianos a comulgar con las debidas disposiciones, para no hacerse reos de eterna condenación. Este aviso es sobre todo práctico hoy, día clásico de la comunión pascual.

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios. I Cor. 11, 20-32 – Fratres:  conveniéntibus ergo vobis in unum, jam non est domínicam cenam manducáre. Unusquísque enim suam cenam præsúmit ad manducándum. Et álius quidem esurit, álius autem ébrius est. Númquid domos non habétis ad manducándum et bibéndum? Aut ecclésiam Dei contémnitis, et confúnditis eos, qui non habent? Quid dicam vobis? Laudo vos? In hoc non laudo. Ego enim accépi a Dómino, quod et trádidi vobis, quóniam Dóminus Jesus, in qua nocte tradebátur, accépit panem, et grátias agens fregit, et dixit: «Accípite, et manducáte: hoc est corpus meum, quod pro vobis tradétur: hoc fácite in meam commemoratiónem». Simíliter et cálicem, póstquam cenávit, dicens: «Hic calix novum testaméntum est in meo sánguine: hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemoratiónem». Quotiescúmque enim manducábitis panem hunc, et cálicem bibétis: mortem Dómini annuntiábitis, donec véniat. Itaque quicúmque manducáverit panem hunc vel bíberit cálicem Dómini indígne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. Probet autem seípsum homo: et sic de pane illo edat et de cálice bibat. Qui enim mandúcat et bibit indígne, judícium sibi mandúcat et bibit, non dijúdicans corpus Dómini. Ideo inter vos multi infírmes et imbecílles, et dórmiunt multi. Quod si nosmetípsos dijudicarémus, non utique judicarémur. Dum judicámur autem, a Dómino corrípimur, ut non cum hoc mundo damnémur. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corintios.Hermanos: Cuando os reunís, no es ya para celebrar la Cena del Señor. Porque cada uno come allí lo que ha llevado para cenar, sin atender a los demás. Y así, mientras unos sufren hambre, otros comen con exceso. Pues qué, ¿no tenéis vuestras casas para comer y beber? ¿O venís a profanar la Iglesia de Dios, y a avergonzar a los que nada tienen? ¿Qué os diré de esto? ¿Os alabaré? En eso no os alabo. Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo ya enseñado, y es, que el Señor Jesús, la noche misma en que había de ser traicionado, tomó el pan, y dando gracias, lo partió, y dijo: «Tomad y comed: Éste es mi cuerpo, que por vosotros será entregado a la muerte. Haced esto en memoria mía». Tomó asimismo el cáliz, y después de haber cenado, y dijo: « Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi Sangre. Haced esto cuantas veces lo bebiereis en memoria mía». Pues o todas las veces que comiereis este pan y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga y así, cualquiera que comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor s: indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Por tanto, examínese a sí mismo el hombre, y entonces coma de aquel pan y beba de aquel cáliz. Porque quien le come y bebe indignamente, se come y bebe su propia conde nación, no haciendo el discernimiento del cuerpo del Señor. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y flacos, y mueren muchos. Pues si antes nos juzgásemos, no seríamos juzgados por Dios. Si bien cuando lo somos, el Señor nos castiga como a hijos, con el fin de que no seamos conde nados juntamente con este mundo.

Salmodia

GRADUALEPhil. 2, 8-9 Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem, mortem autem crucis. Propter quod et Deus exaltávit illum: et dedit illi nomen, quod est super omne nomen. Gradual. – Cristo se ha hecho obediente por nosotros hasta la muerte, y muerte de Cruz. V. Por lo cual también Dios le ensalzó, y le dio un nombre sobre todo nombre.

Evangelio

USequentia sancti Evangelii secundum Joánnem. Jo. 13, 1-5 In illo tempore: Ante diem autem festum Paschæ, sciens Jesus quia venit hora ejus, ut tránseat ex hoc mundo ad Patrem, cum dilexísset suos, qui erant in mundo, in finem diléxit eos. Et cena facta, cum diábolus jam misísset in cor, ut tráderet eum Júdas Simónis Iscariótæ, sciens quia ómnia dedit ei Pater in manus, et quia a Deo exivit, et ad Deum vadit, surgit a cena, et ponit vestiménta sua, et cum accepísset línteum, præcínxit se. Deinde mittit aquam in pelvim, et cœpit laváre pedes discipulórum, et extérgere linteo, quo erat præcínctus. Venit ergo ad Simónem Petrum. Et dicit ei Petrus: «Dómine, tu mihi lavas pedes?»  Respóndit Jesus, et dicit ei: «Quod ego fácio, tu nescis modo, scies autem postea».  Dicit ei Petrus: «Non lavábis mihi pedes in ætérnum». Respóndit ei Jesus: «Si non lávero te, non habes partem mecum». Dicit ei Simon Petrus: «Dómine, non tantum pedes meos, sed et manus et caput». Dicit ei Jesus: «Qui lotus est, non índiget nisi ut pedes lavet, sed est mundus totus. Et vos mundi estis, sed non omnes». Sciébat enim quisnam esset qui tráderet eum; proptérea dixit: Non estis mundi omnes. Póstquam ergo lavit pedes eórum, et accépit vestiménta sua, cum recubuísset íterum, dixit eis: «Scitis quid fécerim vobis? Vos vocátis me Magíster et Dómine, et bene dícitis; sum étenim. Si ergo ego lavi pedes vestros, Dóminus et Magíster: et vos debétis alter altérius laváre pedes. Exémplum enim dedi vobis, ut, quemádmodum ego feci vobis, ita et vos faciátis». U Continuación del santo Evangelio según S. JuanEn aquel tiempo: La víspera del día solemne de Pascua, sabiendo Jesús que era llegada la hora de su tránsito de este mundo al Padre, como hubiese amado a los suyos, que vivían en el mundo, amólos hasta el fin, y así, acabada la Cena, cuando ya el diablo había sugerido al corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, el designio de entregarle, Jesús, sabiendo que el Padre le ha bía puesto todas las cosas en sus manos, y que como había venido de Dios, a Dios volvía; levántase de la mesa y quítase sus vestidos, y habiendo toma do una toalla, se la ciñe. Echa después agua en una jofaina, y pónese a lavar los pies de los discípulos y a limpiarlos con la toalla que se había ceñido. Viene a Simón Pedro, y Pedro le dice: ¡ Señor! ¿ Tú lavarme a mí los pies? Respondióle Jesús, y le dijo: Lo que Yo hago tú no lo entiendes ahora, lo entenderás después. Dícele Pedro: ¡Jamás me lavarás Tú a mí los pies! Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Dícele Simón Pedro: ¡Señor! no sola mente los pies, sino las manos también y la cabeza. Jesús le dice: El que acaba de lavarse, no necesita lavarse más que los pies, estando como está limpio todo lo demás. Y en cuanto a vosotros, limpios estáis, mas no todos. Como sabia quién era el que le habla de hacer traición, por eso dijo: No todos estáis limpios. Habiéndoles ya lavabo los pies y tomado otra vez su vestido, puesto de nuevo a la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que acabo de hacer con vos otros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si Yo, que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, debéis también vosotros lavaros los pies unos a otros. Ejemplo os he dado, para que así como Yo he hecho con vosotros, así lo hagáis también vosotros. No se dice Credo.

Es muy conveniente que, después del Evangelio, se tenga breve hornilla, para ilustrar los grandes misterios que en esta misa se celebran, la institución de la Sagrada Eucaristía y del Orden sacerdotal, corno también el Mandato del Señor acerca de la caridad fraterna.

NOTAS

  • (1) El castigo visible de Judas, al cual aquí se alude, fue su muerte temporal desastrosa, colgándose él mismo de una soga y reventando al caer al suelo, y no su muerte eterna, a sea, el infierno; ya que sólo Dios sabe cuál fue su verdadero paradero, al morir de esa forma. (volver)
  • (2) Reprende aquí San Pablo a los corintios por haber pervertido la piados y muy cristiana práctica primitivade los ágapes fraternales en los que todos comían en común, como hijos de la misma mesa de familia, sin distinción de ricos y pobres. Ahora hacían ya sus platos aparte y se desntendían de los pobres. En la Eucaristía, verdadero banquete en común, participamos todos del mismo manjar que es el Cuerpo sacrosanto del Señor. (volver)
  • (3) Comulgar sacrílegamente es comer la propia condenación, por cuanto se abusa del Cuerpo del Señor. (volver)
  • (4) Alude San Pablo a los castigos ejemplares que, por lo visto, recibían en su tiempo, en Corinto, los comulgantes sacrílegos; pues muchos de ellos hasta morían repentinamente, y otros se enfermaban. (volver)
  • (5) Hasta el fin de su vida, y todo lo que un Dios puede amar, o sea infinitamente. (volver)
  • (6) Si el hombre no se deja lavar por Cristo en el Sacramento de la Confesión, no tendrá parte con Él, ni en la tierra, por gracia, ni en el Cielo, por gloria. ¡Que no lo olviden los que pretenden no necesitar confesarse, sin duda por creerse limpios! ¿Limpios, con años y años de pecados, y pecados de todo género. ¡Hipócritas! (volver)
  • (7)El que está limpio de pecado mortal, no necesita, en efecto, para estar del todo limpio, más que purificarse de los veniales, los que puede efectuar, o confesándose, o de otros varios modos. (volver)

Oficios de la Semana Santa 2010

OFICIOS

JUEVES SANTO (TRAER AZUCENAS PARA EL SANTÍSIMO)

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

6:30 P.M.  SANTA MISA: LAVATORIO DE LOS PIES.

PROCESIÓN.

ADORACIÓN.

8:30 P.M.   SERMÓN DE LA INSTITUCIÓN.

VISITA A LAS 7 IGLESIAS. (POR FAMILIAS)

VIERNES SANTO (AYUNO Y ABSTINENCIA)

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

11:00 A.M. VÍA CRUCIS.

3:00 P.M. LAS 7 PALABRAS.

5:30 P.M. SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA Y SAGRADA COMUNIÓN.

7:30 P.M. SERMÓN DE LA SOLEDAD O DEL PÉSAME.

SABADO SANTO

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

11:00 A.M VÍA CRUCIS DE MARÍA SANTÍSIMA.

8:00 P.M. SANTA MISA DE LA VIGILIA PASCUAL Y APERTURA DE LA GLORIA.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCION.

MISA DE PASCUA FLORIDA.

9:00 A.M. / 10:30A.M. / 12:00 P.M.  Y 4:00 P.M.

SAN HUGO de GRENOBLE,(*) Obispo y Confesor

1 de abril

¡Ay de vosotros los que ahora reís! porque os lamentaréis y lloraréis. (San Lucas, 6, 25).

Los júbilos eternos son la recompensa del llanto que San Hugo vertía oyendo las confesiones de sus penitentes. Fue obispo de Grenoble durante 52 años, y cumplió sus deberes con celo cada vez mayor. Por espacio de treinta años soportó con paciencia una dolorosa enfermedad; durante cuarenta años resistió al demonio que le sugería blasfemias contra Dios. Tuvo la dicha de recibir en su diócesis a San Bruno y a sus compañeros, y de visitarlos con frecuencia en el yermo de la Cartuja. Murió el 1º de abril de 1132, próximo a los 80 años de edad.

MEDITACIÓN
ACERCA DEL MODO
DE GOBERNAR LOS OJOS

I. Pon los ojos en las miserias de esta vida: mira cuántos pobres, cuántos enfermos, cuántas personas afligidas; a la vista de tantos sufrimientos, te conmoverás y exclamarás: ¿Qué hice yo, oh Dios amabilísimo, para ser preservado de estas aflicciones? Agradece a Dios esta merced; humíllate viendo que no puedes o que no quieres soportar nada, mientras tantas otras personas sufren tan crueles dolores.

II. Mira a los que el mundo llama dichosos, a los que, reuniendo en sí los bienes de la naturaleza y de la fortuna, parece estuvieran a cubierto de toda miseria común al resto de los mortales. Cuando hayas considerado a estos favoritos del mundo, pregúntate a ti mismo: ¿Cuánto durará esta aparente felicidad? ¿Cuántas penas, deseos, remordimientos de conciencia, aprensiones terribles, acompañan a estas riquezas y a estos placeres? ¡Ah! ¡cuántas miserias y tristezas se esconden bajo el oro y la púrpura! Brillan por afuera, por adentro no son sino miseria.
(Séneca).

III. Cuando te tiente el espíritu de orgullo, mira la tierra, y di en ti mismo: ¿De qué te enorgulleces tú, que pronto estarás encerrado en una tumba y serás pisado por los transeúntes? Si estás afligido, mira el cielo, anímate y di: ¡Ah! esta vida no durará siempre, iré al cielo, donde Dios enjugará mis lágrimas y calmará mis penas. Busquemos, amemos ardientemente los bienes que permanecen para los que los hallaron, que no pueden ser arrebatados a los que los adquirieron. (San Gregorio).

La modestia
Orad por  Por los que se hallan
en pecado mortal.

ORACIÓN

Oh Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Hugo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. CN. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

1 de Abril

SANTA BALBINA, Virgen

31 de marzo

Vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos; y los arrojarán en el horno del juego. Allí será el llanto y el crujir de dientes. (San Mateo. 13, 49-50).

Dios, para castigar al tribuno Quirino por la prisión que había hecho sufrir al Papa Alejandro, permitió que su hija Balbina, que era de notable belleza, se viese cubierta de llagas y horriblemente desfigurada. Quirino acudió al santo pontífice, quien sanó a Balbina con sólo tocarla con sus cadenas. El tribuno, convertido por el milagro, murió mártir con el mismo Alejandro, pasado algún tiempo. Balbina consagró su belleza a Dios que se la devolviera, y mostró con su conducta que el cristianismo puede conciliar dos cosas aparentemente difíciles de unir, una rara hermosura y una gran pureza.

MEDITACIÓN
SOBRE LA MEZCLA
DE BUENOS y MALOS

I. En este mundo, los buenos están mezclados con los malos. Así lo ha permitido Dios para que los malos puedan aprovechar los ejemplos de los buenos, y para que los justos tengan ocasión de ejercitar su celo y su paciencia soportando a los pecadores y trabajando en su conversión. No imites a los malos, pero tampoco los desprecies: acaso lleguen a ser más grandes que tú en el paraíso; acaso tú cometas faltas más graves que ellos, puesto que no existe pecado que no puedas cometer, si Dios te abandona a tu propia flaqueza.

II. En esta vida el bien está mezclado con el mal, y el mal con el bien. No existe hombre tan desgraciado que de tanto en tanto no tenga consuelos, ya de parte de Dios, ya de los hombres; como tampoco hombre tan dichoso que no tenga alguna pena. Por lo tanto, no esperemos felicidad completa en este mundo. Nuestra única felicidad consiste en conformarnos con la voluntad de Dios. Es el secreto para vivir felices. Los santos lo han sido en medio de la pobreza, de las lágrimas y de las enfermedades, por que sabían que tal era el beneplácito de Dios. Son pobres y aman la pobreza, lloran y aman sus lágrimas, son débiles y se regocijan en su debilidad. (San Salviano).

III. En el día del juicio, los malos serán separa dos de entre los buenos, éstos serán colocados a la derecha y destinados para la gloria; aquellos, pos puestos a la izquierda y condenados al infierno. Se verán entonces los crímenes de los réprobos y las virtudes de los santos. Hipócrita, ¿qué dirás, qué harás tú? ¡Todo lo bueno estará en el cielo, todo lo malo en el infierno, y así quedará por toda la eternidad! Piensa en esto y sé precavido mientras tengas tiempo todavía. Pluguiese a Dios que fuesen sabios e inteligentes, así pensarían en sus postrimerías. (Deuteronomio).

El pensamiento del juicio
Orad por la conversión de los pecadores .

ORACIÓN

Escuchadnos, Señor Salvador nuestro, a fin de que la tiesta de Santa Balbina, virgen, al mismo tiempo que regocije nuestra alma desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por. J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo.

31 de Marzo

SAN JUAN CLÍMACO, Abad

30 de marzo

El mundo pasa con su concupiscencia. Mas el que hace la voluntad de Dios permanece eternamente. (1 San Juan, 2,17).

San Juan Clímaco subió al cielo por la escala que nos presenta, pues todo lo que enseña en su hermoso libro tituladoEscala Espiritual, él mismo lo practicó. Dejó el mundo y se hizo monje a la edad de 16 años. Su vida desde entonces fue una mortificación continua. Empleaba su tiempo en llorar sus pecados, en conversar con Dios, o bien en componer libros destinados a instruir y edificar al prójimo. Fue nombrado abad del Monte Sinaí, y murió a la edad de 80 años apenas transcurrida la primera mitad del siglo VII.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES GRADOS
DE LA SUBIDA HACIA DIOS

I. El primer grado de la perfección es el des precio del mundo y de todo  aquello que ama el mundo: honores, placeres y riquezas. Vanos son los honores del mundo; criminales sus placeres; peligrosas sus riquezas. ¡Qué difícil es llegar a este grado! ¡Cuánta virtud se necesita para pisotear lo que adoran los hombres! Pero, lo que es difícil no es imposible. sobre todo si consideran que el mundo pasa con su concupiscencia, y que es preferible abandonarlo a él antes que ser por él abandonados.

II. El segundo grado es la abnegaci6n de uno mismo. Has de renunciar a tus placeres, a tus más, caras inclinaciones, a tu propia voluntad, has de triunfar de ti mismo en todo. Fácil es decirlo, pero difícil hacerlo. Es necesario, sin embargo, porque nada harías abandonando el mundo, si no renuncias a ti mismo. Es pues menester que, en adelante, sea mi propio enemigo, que me declare la guerra, que luche contra todas las inclinaciones de la naturaleza corrompida.

III. El tercer grado es la conformidad con la voluntad de Dios en todo y en cualquier parte. Si llegaste ya a este estado, di que has encontrado un paraíso en este mundo; serás feliz y habrás encontrado todas las virtudes. Dios mío, enseñadme a hacer vuestra santa voluntad. Si Vos no me enseñáis este secreto, haré yo mi propia voluntad y Vos me abandonaréis; no seréis mi Dios mientras sea yo mi señor. (San Agustín).

El deseo de la perfección
Orad por los que tienen vocación religiosa.

ORACIÓN

Haced, Señor, os suplicamos, que la intercesión de San Juan Clímaco, abad, nos torne agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestrosmé ritos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

30 de Marzo

SAN ARMOGASTO, Mártir

29 de marzo

Si no velares, vendré a ti como un ladrón,
y no sabrás  a qué hora vendré a ti.
(Apocalipsis, 3, 3).

¡Qué hermoso espectáculo ver a San Armogasto abandonar todas sus dignidades en la corte para permanecer fiel a Jesucristo! Viéndolo Genserico, rey de los vándalos, inquebrantable en su fe, le hizo anudar la cabeza y los pies con gruesas cuerdas; mas el santo miró al cielo y rompiéronse sus ataduras. Se lo suspendió de un pie; empero, nada quebrantó su resolución. Finalmente, condenado a guardar los rebaños del rey por el resto de su vida, obedeció con placer, pues sabía que la soledad es favorable a los coloquios entre el alma y Dios. Predijo su muerte próxima, indicó el lugar donde quería se lo enterrase, y fue al cielo a recibir la recompensa de sus trabajos, hacia el año 455.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PREPARACIÓN
A LA MUERTE

I. Toda nuestra vida debe ser una preparación para la muerte, pues nuestra muerte, de todos nuestros negocios, es el más importante, ¿qué digo?, los demás nada son comparados con éste. ¿Cómo te preparas tú? ¿Vives como un hombre que en breve ha de morir? ¿Acaso miras la muerte como algo muy alejado de ti ? En adelante mi principal afán será pensar en este gran viaje a la eternidad, no sea que me sorprenda la muerte. La muerte, que sor prende a los que no están preparados, debe encontrarnos siempre prestos. (San Euquerio).

II. Morirás, no lo ignoras. Morirás sólo una vez, y de esta muerte única dependerá una eternidad de dicha o de desventura. No se trata aquí de una pérdida sin importancia, sino de la pérdida del mayor de todos los bienes y, no debes olvidarlo, de una pérdida irreparable.¡Oh muerte, cuán temible eres! ¿Se puede pensar en ti sin despreciar al mundo, y sin darse a Dios?

III. Una vida santa es la mejor de todas las preparaciones para la muerte. No te duermas con un pecado mortal en la conciencia. Por la mañana, al levantarte, piensa: Acaso no alcance a vivir hasta la noche; y por la noche, al acostarte: Acaso no me levante ya, y estas sábanas sean mi sudario. De vez en cuando pregúntate si estás preparado para morir . Nada hay que los hombres vean con más frecuencia que la muerte y nada que olviden con mayor facilidad. (San Euquerio).

El pensamiento de la muerte
Orad por las almas del purgatorio.

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Armogasto, vuestro mártir, cuyo dichoso nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

Los santos que reinan con Cristo

29 de Marzo

Segundo Domingo de Pasión (Domingo de Ramos)

Tomaron ramas de palmera y salieron a su encuentro gritando ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor. San Juan 12,13

Santa Misa Dominical

DOMINGO DE RAMOS

Escena de la grandiosa entrada de Nuestro Señor en Jerusalén.

MISA
Estación en San Juan de Letrán
( Semidoble de 1ª  clase – Ornamentos morados )

Donde se hubiere hecho la bendición y la procesión de los ramos, el celebrante, con los ministros ayudantes, se acerca al altar, omitido el salmo Judica me Deus y el Confiteor, sube en seguida , besa el altar y lo inciensa como de costumbre.

Introito. Ps. 21, 20-22

INTROITUS Domine, ne longue facias auxilium tuum a me, ad defensionem meam adspice: libera me de ore leonis, et a cornibus unicornium humulitatem meam. Introito – Señor, no dilates tu socorro, atiende a mi defensa; sálvame de la boca del león, y salva a mi pobre alma de las astas de los unicornios. Dios mío, Dios mío, vuelve a mí tus ojos, ¿por qué me has desempa rado? Las voces de mis pecados alejan de mí la salvación. Señor, no dilates…

Oración-Colecta

ORATIOOmnipotens sempiterne Deus, qui humano géneri ad imitándum humilitatis exémplum, Salvatórem nóstrum cárnem súmere, et crúcem subire fecisti: concede propitius; ut et patiéntiae ipsíus habere documenta, et resurrectiónis consórtia mereamur. Per eudem Dominum. R. Amen Omnipotente y Eterno DIOS, que para ofrecer al género humano un ejemplo de humil dad, ordenaste que nuestro Salvador se encarnase y muriese en cruz, concédenos propicio seguir los ejemplos de paciencia que nos dio, y merecer participar de su Resurrección. Por el mismo, etc.R. Amen.

Epístola

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli apostoli ad Philippenses(Philipp., 2, 5-11) Fratres: Hoc enim sentite in vobis, quod et in Christo Jesu, qui cum in forma Dei esset, non raapinam arbitratus est esse se aequalem Deo: sed semetipsum exinanivit formam servi accipiens, in similitudinem hominum factus, et habitu inventus ut homo. Humiliavit semetipsum, factus obediens usque ad mortem autem crucis. Propter quod, et Deus exaltavit illum: et Deus exaltavit illum: et donavit illi nomen, ut in nomine Jesu (hic genuflectitur) omne genu flectatur, caelestium, terrestrium, et infernorum, et omnis lingua confiteatur, quia Dominus Jesus Christus in gloria est Dei Patris. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Filipenses: Epístola. (Tomada de la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses (2, 5-11) Hermanos: Abundad en los mismos sentimientos que J esucristo, el cual, siendo Dios, no tuvo por usurpación el ser igual a Dios, y no obstante, se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo hecho semejante a los demás hombres, y redu cido a la condición de hombre. Se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz. Por lo cual. también Dios le ensalzó, y diole un nombre superior a todo nombre, para que al Nombre de J esús se doble toda rodilla (aquí se ponen todos de rodillas) en el cielo, y en la tierra, y en los infiernos; y toda lengua confiese que Nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.

Salmodia

GRADUALE (Ps. 72, 24, 1-3) Genuisti manum dexteram meam: et in voluntate tua deduxisti me: et cumgloria assumpsisti me. V. Quam bonus Israël Deus rectis corde! mei autem pene moti sunt pedes: pene effusi sunt gressus mei: quia zelavi in peccatoribus, pacem peccatorum videns. TRACTUS. V. (Ps. 21, 2-9, 18,19, 22, 24 et 32) , Deus meus, respice in me: quare me ereliquisti? V. Lonque a salute mea verba delictorum meorum. V. Deus meus, clamabo per diem, nec exaudies: in nocte, et non ad insipientiam mihi. V. Tu autem in sancto habitas, laus Israël. V. In te speraverunt patres nostri: speraverunt et liberasti eos. V. Ad te clamaverunt, et salvi facti sunt: in te speraverunt, et non sunt confusi. V. Ego autem sum vermis, et non homo: opprobium hominum et abjectio plebis. V. Omnes qui videbant me, aspernabantur me: locuti sunt labiis, et moverunt caput. Omnipotens sempiterne Deus, qui humano géneri ad imitándum humilitatis exémplum, Salvatórem nóstrum cárnem súmere, et crúcem subire fecisti: concede propitius; ut et patiéntiae ipsíus habere documenta, et resurrectiónis consórtia mereamur. Per eudem Dominum.. Speravit in Domino, cripiat eum: salvum faciat eum, quoniam vult eum. Ipsi vero consideraverunt, et inspexerunt me; diviserunt sibi vestimenta mea, et super vestem meam miserunt sortem. V. Libera me de ore leonis: et a cornibus unicornium humilitatem meam. V. Qui timetis Dominum, laudate eum: universum semen Jacob, magnificate eum: V. Annuntiabitur Domino generatio ventura:et annuntiabunt caeli justitiam ejus. V. Populo, qui nascetur, quem fecit Dominus. GradualTomaste mi mano de recha y me guiaste según tu voluntad, y me recibiste con gloria. ¡ Cuán bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! Casi vacilaron mis pies, por poco se extravían mis pasos, porque envidié a los malos, viendo la paz de los pecadores.

Tracto

Oh Dios, Dios mío. Vuelve a mí tus ojos; ¿por qué me has desamparado ? V. Lejos están de Dios mi Salvador los gritos de mis pecados. V. Dios mío, clamaré durante el día y no me oirás: y durante la noche, y no hallo descanso. V. Pero Tú habitas en el lugar santo, oh gloria de Israel. V. En Ti esperaron nuestros padres, esperaron y los libraste. V. A Ti clamaron y fueron puestos en salvo: en Ti esperaron y no quedaron avergonzados. V. Mas, yo soy gusano y no hombre, el oprobio de los hombres, y el desecho de la plebe. V. Todos los que me miraban, hicieron mofa de mí con palabras y con meneos de cabeza, diciendo: V. Esperaba en el Señor, que El le libre, que le salve, puesto que le ama. V. Y se detuvieron a mirarme y a observarme; se repartieron entre sí mis vestidos y sortearon mi tú nica. V. Líbrame de la boca del león, y salva a mi pobre alma de las astas de los unicornios. V. Vosotros que teméis al Señor, alabadle: hijos todos de Jacob, glorificadle. V. Se hablará al Señor de la generación venidera: y anunciarán los cielos su justicia. Al pueblo que ha de nacer, el cual es obra del Señor.

Terminado el canto de la Epístola, se colocan del lado del Evangelio y en el plano del presbiterio atriles descubiertos y se procede al canto o lectura de la historia de la Pasión del Señor en esta forma: se canta o se lee por ministros ordenados al menos de diáconos, los cuales, acompañados por los acólitos sin ciriales y sin incienso, se acercan al altar y arrodillados allí en la ínfima grada y profundamente inclinados recitan en voz baja, como de costuombre, el Munda cor meum… Purifica mi corazón y mis labios, Dios omnipotente, como purificaste los labios del profeta Isaías con un carbón encendido; dígnate por tu benignísima misericordia purificarme a mí del mismo modo, para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio. Por Cristo nuestro Señor. Y luego piden al celebrante su bendición, diciendo: Jube, domne, benedicere (Dame, señor, tu bendición). A lo que el celebrante, vuelto hacia ellos, contesta: Dominus sit cordibus vestris… El Señor esté en vuestros corazones y en vuestros labios a fin de que anunciéis digna y competentemente su Evangelio. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Ellos contestan: Amen.

Después, juntamente con los acólitos o ayudantes, hacen la reverencia y se acercan a los atriles; no se signan ni a sí mismos ni al libro al comenzar a leer o cantar.

El sacerdote, después de leer el gradual y el tracto, dice, como de costumbre, en medio del altar, Munda cor meur, Jube, Domine, y Dominus sit in corde meo. Luego, al lado del evngelio, en el altar, lee o canta con voz clara la historia de la Pasión del Señor, pero no signa el libro ni a sí mismo al empezar a leer o cantar.
Este modo de cantar o leer se observa también el martes y miércoles cuando se canta o se lee la historia de la pasión.

Evangelio

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO

La Agonía en el Huerto de los Olivos

USequéntia sancti Evangélii secúndum Mateo. Mat. 26, 36-75; 27, 1-54 In illo témpore: Venit Jesus cum discipulis suis in villam, quae dicitur Gethsemani, et dixit discipulis suis: Sedete hic donec vadam illuc, et orem. Et assumpto Petro, et duobus filiis Zebedaei, coepit contristari, et moestrus esse. Tunc ait illis: Tristis est anima mea usque ad mortem: sustinete hic, et vigilate mecum. Et progressus pusillum, procidit in faciem suam, orans, et dicens: Pater mi, si possibile est, transeat a me calix iste. Verumtamen non sicut ego volo, sed sicut tu. Et venit ad discipulos suos, et invenit eos dormientes, et dicit Petro: Sic non potuistis una hora vigilare meum? Vigilate, et orate, ut non intretis in tentationem. Spiritus quidem promptus est, caro autem infirma. Iterum secundo abiit, et oravit, dicens: Pater mi, si non potest hic calix transire nisi bibm illum, fiat voluntas tua. Et venit iterum, et invenit eos dormientes: erant enim oculi eorum gravati. Et relictis ilis, iterum abiit, et oravit tertio, eumdem sermonem dicens. Tunc venit ad discipulos suos, et dicit illis: Dormite jam, et requiescite: ecce appropinquavit hora, et Filiius hominis tradetur in manus peccatorum. Surgite, eamus: ecce appropinquavit qui me tradet. U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (26, 36-75; 27, 1-54)En aquel tiempo:  fue Jesús con ellos a una granja, que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allí y hago oración». Y habiendo tomado consigo a Pedro, y a los dos hijos del Zebedeo, comenzó a en tristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: «Triste está mi alma hasta la muerte: aguardad aquí, y velad conmigo». Y ha biendo andado algunos pasos, postróse sobre su rostro, y oró, diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mi este Cáliz; mas, no sea como yo quiero, sino como tú quieres», y volviendo a sus discípulos, y les halló durmiendo; y dice a Pedro: «¿No habéis podido velar ni una hora conmigo? Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu está pronto, es verdad, pero la carne es débil». Volvió a alejarse por segunda vez, y oró, diciendo : «Padre mío, si no puede pasar este Cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu volun tad». Y volvió de nuevo, y les halló durmiendo, porque sus ojos estaban car gados de sueño. y dejándoles, volvió a alejarse, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces volviendo a donde estaban sus discípulos, y les dijo: «Dormid ya, y reposaos; he aquí que ha llegado la hora, y el Hijo del hombre será entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos. He aquí que ha llegado el que ha de entregarme.»

Traición de Judas y huida de los Discípulos

Adhuc eo loquente, ecce Judas unus de duodecim venit, et cum eo turba multa cum gladiis, et fustibus, missi a princibus sacerdotum, et senioribus populi. Qui autem tradidit eum, dedit ilis signum, dicens: Quemcumque osculatus fuero, ipse est, tenete eum. Et confestim accedens ad Jesum, dixit: Ave Rabbi. Et osculatus est eum. Dixitque illi Jesus: Amice, ad quid venisti? Tunc accesserunt, et manus injecerunt in Jesum, et tenuerunt eum. Et ecce unus ex his, qui erant cum Jesum, extendens manum, exemit gladium suum, et percutiens sevum principis sacerdotum, amputavit auriculam ejus. Trunc ait ili Jesus: Converte gladium tuum in locum suum. Omnes enim, qui acceperint gladium, gladio peribunt. An putas, quia non possum rogare Patrem meum, et exhibebit mihi modo plus quam duodecim legiones Angelorum? Quomodo ergo implebuntur Scripturae, quia sic oportet fieri? In illa hora dixit Jesus turbis: Tamquam ad latronem existis cum gladiis et fustibus comprehendere me: quotidie apud vos sedebam docens in templo, et non me tenuistis. Hoc autem totum factum est ut adimplerentur Scripturae prophetarum. Tunc discipuli omnes, relicto eo, fugerunt. Estando El aun hablando, he aquí que llegó Judas, uno de los Doce, y con él, numerosa turba con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo. Y el que le entregó les había dado una señal, diciendo: «Aquél a quien yo besare, ése es; prendedle.» Y acercándose luego aJesús, dijo: «Dios te guarde, Maestro.» Y le besó. Y Jesús le dijo: «Amigo, ¿a que has venido?» Entonces se llegaron, echaron mano de Jesús, y le prendieron. Y he aquí que uno de aqué11os que estaban con Jesús, alargó la mano, sacó su espada, hirió a un criado del príncipe de los sacerdotes, cortandole una oreja. Entonces
le dijo Jesús: «Vuelve tu espada a su vaina, porque todo el que tomare la espada, a espada perecerá. ¿Crees acaso que no puedo rogar a mi Padre, y al punto me daría más de doce legiones de ángeles? Mas, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, que así es menester que sucedan?» En aquella hora dijo Jesús a la turba: «Como a un ladrón habéis salido con espadas y con palos, para prenderme. Cada día estaba sentado entre vosotros en el templo, y no me prendisteis.» Mas, todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos sus discípulos, abandonándole, huyeron.

Jesús afirma su divinidad

At illi tenentes Jesum, duxerunt ad Caipham principem dacerdotum, ubi scribae, et seniores convenerant. Petrus autem sequebatur eum a longe, usque in atrium principis sacerdotum. Et ingressus intro, sedebat cum ministris, ut videret finem. Principes autem sacerdotum, et omne concilium, quaerebant falsum testimonium contra Jesum, ut eum morti traderent: et non invenerunt, cum multi falsi testes accessissent. Novissime autem venerunt duo falsi testes, et dixerunt: Hic dixit: Possum destruere templum Dei, et post triduum reaedificare illud. Et surgens princeps sacerdotum, ait illi: Nihil respondes ad ea, quae isti adversum te testificantur? Jesus autem tacebat. Et princeps sacerdotum ait illi: Adjuro te per Deum vivum, ut dicas nobis, si tu  es Christus, Filius Dei. Dicit illi Jesus: Tu dixisti. Verumtamen dico vobis, amodo videbitis Filium Hominis sedentem a dextris virtutis Dei, et venientem in nubibus caeli. Tunc princeps sacerdotum scidit vestimenta sua, dicens: Blasphemavit: quid adhuc egemus testibus? Ecce nunc audistis blasphemiam: quid vobis videtur? At illi respondentes, dixerunt: Reus est mortis. Tunc exspuerunt in fasciem ejus, et colaphis eum ceciderunt, alii autem pañmas in fasciem ejus dederun, dicentes: Prophetiza nobis, Christe, quis est qui te percussit? Los que habían prendido a Jesús, le llevaron ante Caifás, príncipe de los sacerdotes, donde estaban congregados los escribas y los ancianos. Y Pedro  le siguió de lejos hasta el palacio del príncipe de los sacerdotes; y habiendo entrado hasta el interior, permanecía sen tado con los sirvientes, para ver el fin. Los príncipes de los sacerdotes, y todo el consejo, buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarlo a la muerte. y no lo hallaron, aunque muchos falsos testigos se presentaron. Mas, al fin vinie ron dos falsos testigos, y dijeron: «Este ha dicho: ‘Yo puedo destruir el templo de Dios, y reedificarlo en tres días.’ Habló entonces el príncipe de los sacerdotes, y le dijo: «¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?’, Mas, J esús callaba. Y el príncipe de los sacerdotes le dijo: «Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le dijo: «Tú lo has dicho. Más aun, yo os digo, que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la Majestad de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo.» En tonces el príncipe de los sacerdotes rasgó sus vestiduras diciendo: «Ha blasfemado : ¿A qué hemos menester más testigos? Ved que acabáis de oír una blasfemia. ¿Qué os parece?» Y ellos, respondiendo, dijeron: «Reo es de muerte.» Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron puñetazos, y otros le dieron bofetadas, diciendo: «Profetízanos, Cristo: ¿quién te ha herido?»

Negación de Pedro

Petrus vero sedebat foris in atrio; et  accessit ad eum una ancilla, dicens: Et tu cum Jesu Galilaeo eras. At ille negavit coram omnibus, dicens: Nescio quid dicis; Exeunte autem illo januam, vidit eum alia ancilla, et ait his, qui erant tibi: Et  hic erat cun Jesu Nazareno. Et iterum negavit cum juramento: Quia non novi hominem. Et post pusillum accesserunt qui stabant, et dixerunt Petro: Vere et tuex illis es: nam et loquela tua manifestum te facit. Tunc coepit detestari, et jurare quia non novisset hominem. Et continuo galus cantavit. Et recordatus est Petrus verbi Jesu, quod dixerat: Priusquam gallus cantet, ter me negabis. Et egressus foras, flevit amare. Pedro estaba sentado fuera en el atrio; y se llegó a él una criada, diciendo: «Tú también estabas con Jesús, el Galileo.» Mas él negó delante de todos, diciendo: «No sé lo que dices.» y al salir él a la puerta, viole otra criada, y dijo a los que estaban ahí : «También éste estaba con Jesús, el Nazareno.» y lo negó de nuevo con juramento, diciendo: «No conozco a ese hombre.» y poco después se acercaron los que allí estaban, y dijeron a Pedro: » Verdaderamente, tú también eres de ellos, porque tu habla te descubre.» Entonces prorrumpió en imprecaciones, y en juramentos, diciendo que no conocía a ese hombre. y luego cantó el gallo. Entonces recordó Pedro las palabras que Jesús había dicho: «Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.» y saliendo fuera, lloró amargamente.

Desesperación de Judas

Mane autem facto, concilium inierunt omnes principes sacerdotum, et seniores populi adversus Jesum, ut eum morti traderent. Et vinctum adduxerunt eum, et tradiderunt Pontio Pilato praesidi. Tunc videns Judas, qui eum tradidit, quod damnatus esset; poenitentia ductus, retulit triginta argenteos principibus, dicens: Peccavi, tradens sanguinem justum. At illi dixerunt: Quid ad nos? Tu videris: Et projectis argenteis in templo, recessit; et, abiens, laqueo se suspendit. Principes autem sacerdotum, acceptis argenteis, dixerunt: Non licet eos mittere in corbonam: quia pretium sanguinis est. Consilio autem inito, emerunt ex illis agrum figuli, in sepulturam peregrinorum. Propter hoc vocatus est ager ille, Haceldama, hoc est ager, sanguinis, usque in hodiernum diem. Tunc impletum est, quod dictum est per Jeremiam Prophetam, dicentem: Et acceperunt triginta argenteos pretium appretiati, quem appretiaverunt a filiis Israël: et dederunt eos in agrum figuli, sicut constituit Mihi Dominus. Venida la mañana, tuvieron consejo todos los príncipes de lossacerdotes y los ancianos del pueblo contra  Jesús, para darle muerte. y le llevaron atado, y le entregaron al procurador Poncio Pilato. Entonces Judas, el que le había entregado, al ver que era condenado, devolvió arrepentido las treinta monedas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «He pecado entregando sangre inocente.» Mas, ellos  le dijeron: «¿A nosotros, qué nos va? Allá tú.’ Y arrojando en el templo las monedas de plata, se retiró, y fué, y se ahorcó. Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las monedas, dijeron: «No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, porque son precio de sangre.» Y después de haber deliberado, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de extranjeros. Por lo cual, se ha llamado aquel campo Hacéldama, es decir, campo de sangre, hasta el día de hoy. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías: «Y tomaron treinta monedas de plata, precio del que fue puesto a precio, a quien pusieron aprecio los hijos de Israel, y las dieron para el campo del alfarero, según me ordenó el Señor .’

Jesús y Barrabás

Jesus autem stetit ante Praesidem, et  interrogavit eum Praeses, dicens: Tu es Rex Judeorum? Dicit illi Jesus: Tu dicis. Et cum accusaretur a principibus sacerdotum et senioribus, nihil respondit. Tunc dicit ili Pilatus: Non audis quanta adversum te dicunt testimonia? Et non respondit ei ad ullum verbum, ita ut miraretur Praeses vehementer. Per diem autem solemnem  consueverat Praeses vehementer. Per diem autem solemnem consueverat Praeses populo dimittere unum vinctum, quem voluissent. Habebat autem tunc vinctum insignem, qui dicebatur Barabbas. Congregatis ergo illis, dixit Pilatus: Quem vultis dimittam vobis: Barabbam, an Jesum, qui dicitur Christus? Sciebat enim quod per invidiam tradissent eum. Sedente autem illo pro tribunali, misit ad eum uxor ejus, dicens: Nihil tibi, et justo illi: multa enim passa sum hodie per visum propter eum. Principes autem sacerdotum, et seniores persua serunt populis, ut peterent Barabbam, Jesum vero perderent. Respondens autem Praeses, ait illis: Quem vultis vobis de duobus dimitti? At illi dixerunt: Barabbam. Dicit illis Pilatus: Quid igitur faciam de Jesu, qui dicitur Christus? Dicunt omnes: Crucifigatur. Ait illis Praesees: Quid enimmali fecit? At illi magis clamabant, dicentes: Crucifigatur. Videns autem Pilatus quia nihil proficeret, sed magis tumultus fieret: accepta aqua, lavit manus coram populo, dicens:Innocens ego sum a sanguine justi hujus, vos videritis. Et respondens universus populus, dixit: Sanguis ejus super nos, et super filios nostros. Tunc dimisit illis Barabbam: Jesum autem flagellatum tradidit eis, ut crucifigeretur. Jesús fué llevado ante el procura dor; y el procurador le interrogó, diciendo : » ¿Eres Tú el rey de los judíos?»
Jesús le dijo: «Tú lo dices.» Y como le acusasen los príncipes de los sacerdotes y los ancianos; no respondió nada. Entonces le dice Pilatos : «¿No oyes cuántos :testimonios aducen contra ti?» y no le respondió a cosa alguna, por manera que el procurador se maravilló grandemente. Y para el día de la fiesta, acostumbraba el procurador soltar a un preso, el que ellos quisiesen. y tenían entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás. Estando, pues, ellos reunidos, les dijo Pilatos: «¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, que es llamado el Cristo?» porque sabía que por envidia le habían entregado. y estando él sentado al tribunal, su mujer le envió a decir : «Que no tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa suya.» Mas, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos indujeron a la multitud a pedir a Earrabás, y a hacer morir a Jesús. y respondiendo el procura dor, les dijo: «A cuál de los dos queréis que os suelte?» Y ellos dijeron: A Barrabás.» Pilatos les dice: «Entonces, ¿qué haré con Jesús, que es llamado el Cristo?» Dicen todos, «Que sea crucifi cado.» Díjoles el procurador: «Pues, ¿qué mal ha hecho?» Y ellos gritaban aún más, diciendo: «Que sea crucificado.» Y viendo Pilatos que nada adelantaba, y que antes bien, crecía el tumulto, tomó agua, y se lavó las manos delante del pueblo dicien do: «Soy inocente de la sangre de este justo: vosotros veréis.» Y respondiendo todo el pueblo, dijo: «Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.» Entonces les soltó a Barrabás. Y a Jesús, después de azotarle, le entregó a. ellos para que fuese crucificado.

Los soldados se mofan de Jesús

Tunc milites praesidis suscipientes Jesum in praetorium, congragaverunt ad eum universam cohortem: et exuentes eum, chlamydem coccineam circumdederunt ei coronam de spinis, posuerunt super caput ejus, et arundinem in dextera ejus. Et genu flexo ante eum, illudebant ei, dicentes: Ave, rex Judeorum. Et exspuentes in eum, acceperunt arundinem, et percutiebant caput ejus. Et postquam illuserunt ei, exuerunt eum chlamyde, et induerunt eum vestimentis ejus, et duxerunt eum ut crucifigerent. Entonces los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio, y juntaron alrededor de él toda la cohorte; y le desnudaron, y le echaron encima un manto de grana; y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y una caña en la mano derecha. y doblando la rodilla ante él se mofaban de él diciendo: «Salve, Rey de los judíos.» y escupiéndole, tomaron la caña, y comenzaron a golperale con ella la cabeza. y después de haberse mofado de él, le quitaron el manto, y le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

La Crucifixión

Exeuntes autem, invenerunt hominem Cyrenaeum, nomine Simonem: hunc angariaverunt ut tolleret crucem ejus. Et venerunt in locum, qui dicitur Golgotha, quod est Calvariae locus. Et dederunt ei vinum bibere cum felle mixtum. Et cum gustasset, noluit bibere. Postquam autem crucifixerunt eum, diviserunt vestimenta ejus, sortem mittentes: ut impleretur, quod dictum est per prophetam dicentem: Diviserunt sibi vestimenta mea, et super vestem meam miserunt sortem. Et sedentes, servabant eum. Et imposuerunt super caput ejus causam ipsius scriptam: HIC EST JESUS REX JUDEORUM. Tunc crucifixi sunt cum eo duo latrones: unus a dextris, et unus a sinistris. Al salir , encontraron a un hombre de Cirene, por nombre Simón; a éste le obligaron a llevar la cruz. y llegaron al lugar que se llama Gólgota, que es, lugar de la Calavera. y le dieron a beber vino mezclado con hiel; y habiéndolo gustado, no lo quiso beber. y después que le crucificaron, repartieron sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo : «Se repartieron mis vestidos, y sobre mi túnica echaron suertes.» Y sentados, le guardaban. y sobre su cabeza pusieron escrita la causa de su condena: «ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.» Fueron entonces, con él, crucificados dos ladrones  uno a la derecha, y otro a la izquierda.

Sufrimientos de Jesús en la Cruz

Praeteruntes autem blasphemabant eum, moventes capita sua, et dicentes: Vah, qui destruis templum Dei,et in triduo illud raedificas: salva temetipsum. Si Filius Dei es, descende de cruce. Similiter et principes sacerdotum, illudentes cum scribis et senioribus, dicebant: Alos salvos fecit, seipsum non potest salvum facere: si Rex Israël est, descendat nunc de cruce, et credimus ei: confidit in Deo: liberet nunc, si vult eum; dixit enim: Quia filius Dei sum: Idipsum autem et latrones, qui crucifixi erant cum eo, improperabant ei. Los que pasaban, le injuriaban, meneando la cabeza: «Eh Tú que destryes el templo, de Dios, y en tres días lo reedificas. Sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.» De la misma manera, los príncipes de los sacerdotes, mofándose de él, con los escribas y los ancianos, decían: «A otros salvó, y a sí mismo no puede salvarse; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. En Dios confió: que le salve si le ama; porque ha dicho : ‘Soy hijo de Dios.’ Y del mismo modo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.

Muerte de Jesús

A sexta autem hora tenebrae factae sunt super universam terram usque ad horam nonam. Et circa horam nonam clamavit Jesus voce magna, dicens: Eli, Eli, Lamma sabacthani? Hoc est: Deus meus, Deus ,eus, ut quid dereliquisti me? Quidam autem illic stantes, et audientes, dicebant: Eliam vocat iste. Et continuo currens unus ex eis, acceptam spongiam implevit aceto, et imposuit arundini, et dabat ei bibere. Ceteri vero dicebant: Sine, videamus an veniat Elías liberans eum. Jesus autem iterumclamans voce magna, emisit spiritum. Desde la hora de sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. y cerca de la hora de nona, exclamó Jesús con gran voz, di ciendo: «Eli, Eli, lamma sabacthani.» Esto es: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» y algunos que allí estaban y lo oyeron, decían : A Elías llama éste.» y corriendo luego uno de ellos, empapó en vinagre una esponja que había tomado, y la puso en una caña y le dio a beber. y los otros decian: «Deja, veamos si viene Elías a librarle.» Y Jesús, habiendo clamado de nuevo con gran, voz, expiró.

Aquí se arrodillan todos, y se hace una breve pausa.

El centurión reconoce la divinidad de Jesús

Et ecce velum templi scissum est in duas partes a summo usque deorsum: et terra mota est, et petrae scissae sunt, et monumenta aperta sunt: et multa corpora sanctorum, qui dormierant, surrexerunt. Et exeuntes de monumentis post resurrectionem ejus, venerunt in sanctam civitatem, et apparuerunt multis. Centurio autem, et qui cum eo erant, custodientes Jesum, viso teraemotu, et his quae fiebant, timuerunt valde, dicentes: Vere Filius Dei erat iste. He aquí que el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las piedras se hendie ron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la Resurrección de él, vinieron a la Santa Ciudad, y se aparecieron a muchos. Y el centurión y los que con él estaban custodiando a Jesús, al ver el terremoto, y lo que estaba pasando, se llenaron de temor y dijeron: «Verdadera mente, éste era el Hijo de Dios.»

Sepultura de Jesús

Erant autem ibi mulieres multae a longe, quae secutae erant Jsum a Galilea, ministrantes ei: inter quas erat Maria Magdalene, et Maria Jacobi, et Joseph mater, et mater filiorum Zebedaei. Cum autem sero factum esset, venit quidam homo dives ab Arimathaea, nomine Joseph, qui et ipse discipulus erat Jesu. Tunc Pilatus jussit reddi corpus. Et accepto corpore, Joseph involvit illud in sindome munda. Et posuit illud in monumento suo novo, quo exciderat in petra. Et advolvit saxum magnum ad ostium monumenti, et abiit. Credo. Estaban allí, a distancia, muchas mujeres, que habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole. Entre las cuales estaban María Magdalena, y María, madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Y siendo ya tarde, vino un hombre rico de Arimatea, por nombre José, el cual también era discípulo de Jesús. Este se presentó a Pilatos, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilatos mandó le fuese entregado el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, envolviólo en una sábana limpia, y lo puso en un sepulcro nuevo que había labrado en la roca, y haciéndola rodar , arrimó una gran piedra a la puerta del sepulcro, y se fue. y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. Credo.

Los sacerdotes que digan una segunda o tercera misa rezada, pueden omitir la Pasión y decir el siguiente Evangelio:

U secúndum Mateo. Mat. 27, 45-52 A sexta autem hora tenebrae factae sunt super universam terram usque ad horam nonam. Et circa horam nonam clamavit Jesus voce magna, dicens: Eli, Eli, Lamma sabacthani? Hoc est: Deus meus, Deus ,eus, ut quid dereliquisti me? Quidam autem illic stantes, et audientes, dicebant: Eliam vocat iste. Et continuo currens unus ex eis, acceptam spongiam implevit aceto, et imposuit arundini, et dabat ei bibere. Ceteri vero dicebant: Sine, videamus an veniat Elías liberans eum. Jesus autem iterumclamans voce magna, emisit spiritum. Et ecce velum templi scissum est in duas partes a summo usque deorsum: et terra mota est, et petrae scissae sunt, et monumenta aperta sunt: et multa corpora sanctorum, qui dormierant, surrexerunt. Et exeuntes de monumentis post resurrectionem ejus, venerunt in sanctam civitatem, et apparuerunt multis. – Credo. U Continuación del S. Evangelio según S. Mateo. – Desde la hora de sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. y cerca de la hora de nona, exclamó Jesús con gran voz, di ciendo: «Eli, Eli, lamma sabacthani.» Esto es: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» y algunos que allí estaban y lo oyeron, decían : A Elías llama éste.» y corriendo luego uno de ellos, empapó en vinagre una esponja que había tomado, y la puso en una caña y le dio a beber. y los otros decían: «Deja, veamos si viene Elías a librarle.» Y Jesús, habiendo clamado de nuevo con gran, voz, expiró. (Aquí se arrodillan todos) He aquí que el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la Resurrección de él, vinie ron a la Santa Ciudad, y se aparecieron a muchos.Credo.

Ofertorio

OFFERTORIUM Ps. 68, 21-22 Improperium expectavit cor meum, et miseriam: et sustinui qui simul mecum contristaretur, et non fuit: consolantem me quaesivi, et non inveni: et non fuit: consolantem me quaesivi, et non inveni: et dederunt in escam meam fel, et in siti mea potaverunt me aceto. OfertorioOprobio y miseria esperó mi corazón: y aguardé que alguien se compadeciese con migo, y no lo hubo; busqué quien me consolase, y no lo hallé; y me dieron hiel por comida, y en mi sed, me hicieron beber vinagre.

Oración-Secreta

Cocede quaesumus, Domine, ut oculis tuae majestatis munus oblatum, et gratiam nobis devotionis obtineat, et effectum beatae perennitatis acquirat. Per Dominum nostrum. Concédenos, Señor, te rogamos, que este don ofrecido a los ojos de tu Majestad, nos consiga la gracia de la devoción, y nos merezca alcanzar la eterna felicidad. Por Nuestro Señor, etc.

Prefacio De la Santa Cruz

Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui salutem humani generis in ligno Crucis constituisti: ut unde mors oriebatur, inde vita resurgeret: et qui in kigno vincebat, in ligno quoque vinceretur: per Christum Dominum nostrum. Per quem majestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Caeli caelorumque Virtutes ac beata Seraphim, socia exultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti jubeas deprecamur, supplici confessione dicentes:  Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, el darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santísimo, Padre Todopoderoso, Dios Eterno: Que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, de allí renaciese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido; por Cristo, Nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, la temen las Potestades. Los cielos, y las Virtudes de los cielos, y los Serafines, con recíproca alegría la celebran. Rogámoste, que con sus alabanzas, recibas las nuestras, diciendo con humilde confesión: Santo, Santo, Santo etc.
COMMUNIO – Pater, si non potest hic calix transire nisi bibam illum, fiat voluntas tua.
Comunión.«Padre, si no puede pasar este Cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»

Oración-Postcomunión

POSTCOMMUNIO Per hujus, Domine, operationem mysterii: et vitia nostra purgentur, et justa desideria compleantur. Per Dominum nostrum Jesum Christum. < Señor   oh Haz,   >   Por la virtud de este Sacramento, oh Señor, seamos purificados de nuestros vicios, y cúmplanse nuestros deseos. Por Nuestro Señor, etc.

El celebrante, terminada la misa y dada la bendición del modo acostumbrado, omite el último Evangelio y todos vuelven a la Sacristía.
En las Misas en que no haya Bendición de Ramos, se lee como último Evangelio Cum ppropinquasset Jesus:

Último Evangelio

(Para las Misas en las que ho haya nabido bendición de ramos)

In illo tempore: Cum appropinquasset Jesus Jerosolymis, et venisset Bethphage ad montem Oliveti: tunc misit duos discipulos suos, dicens eis: Ite in castellum, quod contra vos est, et statim invenietis asinam alligatam, et pullum cum ea: solvite et adducite mihi: et si quis vobis aliquid dixerit, dicite, quia Dominus his opus habet, et confestim dimittet eos. Hoc autem totum factum est, ut adimpleretur quod dictum est per Prophetam, dicentem: Dicite filiae Sion: Ecce rex tuus venit tibi mansuetus, sedens super asinam et pullum, filium subjugalis. Euntes autem discipuli, fecerunt sicut praecepit illis Jesus. Et adduxerunt asinam et pullum: et imposuerunt super eos vestimenta sua, et eum desuper sedere fecerunt. Plurima autem turba straverunt vestimenta sua in via: alii autem caedebant ramos de arboribus, et sternebant in via: turbae autem, quae sequebantur, clamabant, dicentes: Hosanna filio David: benedictus qui venit in nomine Domini. < Señor   oh Haz,   >     En aquel tiempo, acercándose Jesús a Jerusalén, luego que llegó a Betfagé, en el monte de los Olivos, despachó a dos discípulos, diciéndoles: «Id a esa aldea en frente de vosotros, y en seguida encon traréis una asna atada, y su pollino con ella; desatad los y traédmelos. y si alguno os dijere algo, respondedle que los ha menester el Señor, y al punto, os los dejará llevar.» Todo esto sucedió en cum plimiento de lo que dijo el Profeta: «Decid a la hija de Sión: Mira, que viene a ti tu Rey, lleno de mansedumbre, sentado sobre una asna, y su pollino, hijo de la que está acostumbrada al yugo.» Fuéronse los discípulos, e hicieron lo que J esús les había mandado. Trajeron el asna y el pollino, y los aparejaron con sus vestidos, y le hicieron sentar encima. y una gran muchedumbre de gentes tendían por el camino sus vestidos y otros cortaban ramas de los árboles, y las esparcían por el camino. Y tanto las gentes que iban delante, como las que venían detrás, clamaban, diciendo: «Hosanna al hijo de David. Bendito sea el que viene en Nombre del Señor.»

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/


BENDICIÓN DE LOS RAMOS Y PROCESIÓN

SEGUNDO DOMINGO DE PASIÓN
DOMINGO DE RAMOS
Doble de 1ª clase

Escena de la grandiosa entrada de Nuestro Señor en Jerusalén.

La liturgia de este día expresa por medio de dos ceremonias, una de alegría y  otra de tristeza, los dos aspectos del misterio de la Cruz.
Se trata primero de la bendición y procesión de las Palmas en que todo respira santo júbilo, el cual nos permite, aun después de veinte siglos, revivir la escena grandiosa de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Luego viene la Misa, cuyos cantos y lecturas se relacionan exclusivamente con el doloroso recuerdo de la Pasión del Salvador.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS Y PROCESIÓN

En Jerusalén, y en el siglo IV, se leía en este Domingo, y en el lugar mismo en que se realizó, el relato evangélico que nos pinta a Cristo aclamado por las turbas como rey de Israel, y tomando posesión de la capital de su reino. Y, en efecto, Jerusalén era imagen del reino de la Jerusalén celestial.
Luego, el obispo, cabalgando sobre un jumento, iba desde la cima del monte de los Olivos hasta la iglesia de la Resurrección, rodeado de la muchedumbre que llevaba en la mano ramos y cantaba himnos y antífonas.
Semejante ceremonia iba precedida de la lectura del paso del Éxodo, relativo a la salida de Egipto. El pueblo de Dios, acampado a la sombra de las palmeras, junto a las doce fuentes en que Moisés les prometió el maná, era figura del pueblo cristiano que corta ramas de palmeras y manifiesta que su Rey, Jesús, viene a libertar las almas del pecado y a conducirlas a las fuentes bautismales para alimentarlas después con el Maná eucarístico.
La Iglesia romana, al adoptar uso tan bello hacia el siglo IX, añadió los ritos de la bendición de los Ramos. De ahí el nombre de Pascua Florida que se da a este Domingo.
Ese cortejo de cristianos que, con palmas en la mano y entonando triunfantes hosannas, aclama todos los años en el mundo entero y a través de todas las generaciones la realeza de Cristo, está compuesto de catecúmenos, de penitentes públicos, y de fieles que los Sacramentos del Bautismo, de la Eucaristía y de la Penitencia van a asociar en la solemnidades Pascuales al glorioso Triunfador.

«Viendo por la fe ese hecho y su significación, roguemos al Señor que, lo que aquel pueblo hizo exteriormente, nosotros lo cumplamos también espiritualmente, ganando la victoria sobre el demonio» (Oración de la bendición de los Ramos)
Conservemos religiosamente en nuestras casas uno de los ramitos bendecidos. Ese sacramental nos alcanzará gracias, por virtud de la oración de la Iglesia, y afianzará nuestra fe en Jesús vencedor del pecado y la muerte.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS
Ornamentos rojos

El celebrante se reviste de amito, alba, cíngulo, estola y capa pluvial; los ministros sagrados de amito, alba y cíngulo; el subdiácono toma además la tunicela; el diácono, la estola y dalmática.
Los ramos, a no ser que ya los tengan los fieles en sus manos, se preparan sobre una mesa, cubierta con mantel blanco y colocada en un sitio conveniente del presbiterio de tal modo, sin embargo, que esté a la vista del pueblo.
Todo debidamente dispuesto, el celebrante, con los ministros sagrados o ayudantes, hecha la debida reverencia al altar, se sitúa detrás de la mesa, mirando al pueblo. Entretanto se canta la siguiente antífona:

Hosanna Filio David: Benedictus qui venit in nomine Domini: Rex Israël: Hosanna in excelsis. Hosana al hijo de David: bendito el que viene en nombre del Señor, ¡Oh Rey de Israel!, hosana en las alturas.

Luego el celebrante, estando con las manos juntas, bendice los ramos cantando en tono ferial:

Dominus vobiscum;

A lo que todos contestan:

Et cum spiritu tuo

En la oración siguiente el celebrante dice, según convenga a la calidad de los ramos: hos palmarum ramos, o hos olivarum ramos, o hos arborum ramos, o hos palmarum et olivarum ramos, o hos palmarum (olivarum) et aliarum ramos.

Oremus: Bene Udic, quaesumus, Domine, hos palmarum, seu olivarum ramos, vel aliarum arborum: et praesta; ut, quod populus tuus in tui venerationem hodierno die corporaliter agit, hoc spiritualiter summa devotione perficiat, de hoste victoriam reportando, et opus misericordiae summopere diligendo. Per dominum Oremos: BenUdice, oh Señor, te rogamos, estos ramos de palmas u olivos u otros árboles, y haz que lo que tu pueblo practica hoy exteriormente para gloria tuya, lo cumpla espiritualmente con suma devoción, triunfando del enemigo, y amando de todo su corazón las obras de misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo…

Luego el celebrante aspergea por tres veces los ramos puestos sobre la mesa: después, desde la baranda, los ramos de los fieles si es que los llevan en las manos, a no ser que prefiera hacer esta asperción yendo por el medio de la iglesia.
A continuación el celebrante pone, como de costumbre, incienso en el turíbulo e inciensa tres veces los ramos puestos sobre la mesa; luego, desde la baranda o yendo por el medio de la iglesia, inciensa los ramos de los fieles. Los ministros o ayudantes acompañan al celebrante, tanto en la asperción como en la incensación, sosteniéndole los bordes de la capa pluvial.

DISTRIBUCIÓN DE LOS RAMOS

Terminada la bendición, se procede a la distribución de los ramos según costumbre del lugar.
El celebrante, desde la grada del altar y mirando al pueblo, ayudado por los ministros sagrados o ayudantes, entrega primero los ramos bendecidos a todo el clero por su orden, luego a los ayudantes y finalmente desde la baranda a los fieles.
Al empezarse la distribución de los ramos se cantan las siguientes antífonas y salmos:

Antifona: Pueri Hebraeorum, portates ramos olivarum, obviaverunt Domino, clamantes, et dicentes: Hosanna in excelsis. Antifona: Los hijos de los hebreos llevando ramos de olivo, salieron a recibir al Señor, diciendo en alta voz: Hosana en las alturas.
Domini est terra et quae replent eam,
orbis terrarum et qui habitant in eo.
Nam ipse super maria fundavit eum,
et super flumina firmavit eum.
Del Señor es la tierra y cuanto la hinche, el orbe y todos los que en él habitan Pues Él lo cimentó sobre los mares, y sobre las corrientes lo asentó.

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Attollite, portae, capita vestra, et arrollite vos, foresantiquae,
ut ingrediatur rex gloriae!
Quis est iste rex gloriae?
Dominus fortis et potens,
Dominus potens in proelio
«El Señor esforzado y poderoso,
¡Alzad oh puertas, los dinteles vuestros,
dilataos, portales de los siglos,
porque el rey de la gloria pueda entrar!
Pues ¿quién es este rey de la gloria?
El Señor valeroso en la batalla.»

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Attollite, portae, capita vestra, et arrollite vos, foresantiquae,
ut ingrediatur rex gloriae!
Quis est iste rex gloriae?
Dominus exercituum: ipse est rex gloriae.
«El Señor esforzado y poderoso,
¡Alzad oh puertas, los dinteles vuestros,
dilataos, portales de los siglos,
porque el rey de la gloria pueda entrar!
Pues ¿quién es este rey de la gloria?
Es El Señor, el Dios de los ejércitos.

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes…

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto, Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen < Señor   oh Haz,   >   Gloria al Padre, al HIjo, y al Espíritu Santo, Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Salmo 46

Omnes populi, plaudite manibus.
exultate voce laetitiae, Quoniam Dominus excelsus, terribilis, rex magnus super omnem terram.
< Señor   oh Haz,   >    Con las manos, pueblos todos, aplaudid,
con gritos de gozo a Dios aclamad.
Porque es el Señor, excelso, terrible, el Rey
soberano de toda la tierra

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Subicit populos nobis, et nationes pedibus nostri. Eligit nobis hereditatem nostram, gloriam Iacob, quem diligit. Él a nuestro yugo sujeta los pueblos,
y a las gentes pone bajo nuestros pies.
Él nos ha elegido nuestra heredad,
gloria de Jacob, a quien él amó.
Ascendit Deus cum exultatione, Dominus cum voce tubae. Psallite Deo, psallite; psallite regi nostro, psallite. < Señor   oh Haz,   >   Dios está subiendo entre aclamaciones, el Señor (asciende) al son de trompetas


Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Quoniam Rex omnis terrae est Deus
psallite hymnum. Deus regnat super nationes, Deus sedet super solium sanctum suum.
< Señor   oh Haz,   > Entonad a Dios cantos, entonad;
cantad al Rey nuestro, al arpa cantad.
Pues Dios es el Rey de toda la tierra,
canción primorosa le habéis de cantar,
Dios es soberano sobre las naciones,
Dios está sentado en su santo solio.

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Principes populorum congregati sunt.
cum populo Dei Abraham. Nam Dei sunt proceres terrae: excelsus est valde.
< Señor   oh Haz,   >     De todas las gentes los príncipes llegan a juntarse al pueblo del Dios de Abraham. Que de Dios nobles de la tierra son; Él inmensamente encumbrado está.

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Gloria Patri, et Filio, eet Spiritui Sancto, Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen < Señor   oh Haz,   >   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen

Se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes..

Si la distribución no hubiere terminado, se vuelven a repetir versículos y antífonas, o si se termina antes se corta el salmo con el Gloria Patri y se termina con la antífona.
Terminada la distribución de los ramos y quitada la mesa, el celebrante se lava las manos sin decir nada, subiendo las gradas del altar, lo besa en el medio, y pone incienso en el incensario como de costumbre. El Diácono lleva el libro de los evangelios al altar y lo coloca sobre él y se hace todo como en la misa cuando se canta el evangelio

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Mateo. Mat., 21, 1-9 – In illo tempore: Cum appropinquasset Jesus Jerosolymis, et venisset Bethphage ad montem Oliveti: tunc misit duos discipulos suos, dicens eis: Ite in castellum, quod contra vos est, et statim invenietis asinam alligatam, et pullum cum ea: solvite et adducite mihi: et si quis vobis aliquid dixerit, dicite, quia Dominus his opus habet, et confestim dimittet eos. Hoc autem totum factum est, ut adimpleretur quod dictum est per Prophetam, dicentem: Dicite filiae Sion: Ecce rex tuus venit tibi mansuetus, sedens super asinam et pullum, filium subjugalis. Euntes autem discipuli, fecerunt sicut praecepit illis Jesus. Et adduxerunt asinam et pullum: et imposuerunt super eos vestimenta sua, et eum desuper sedere fecerunt. Plurima autem turba straverunt vestimenta sua in via: alii autem caedebant ramos de arboribus, et sternebant in via: turbae autem, quae sequebantur, clamabant, dicentes: Hosanna filio David: benedictus qui venit in nomine Domini. < Señor   oh Haz,   > Secuencia del santo Evangelio según San Juan, Mat., 21, 1-9: En aquel tiempo, acercándose Jesús a Jerusalén, luego que llegó a Betfagé, en el monte de los Olivos, despachó a dos discípulos, diciéndoles: «Id a esa aldea en frente de vosotros, y en seguida encontraréis una asna atada, y su pollino con ella; desatad los y traédmelos. y si alguno os dijere algo, respondedle que los ha menester el Señor, y al punto, os los dejará llevar.» Todo esto sucedió en cumplimiento de lo que dijo el Profeta: «Decid a la hija de Sión: Mira, que viene a ti tu Rey, lleno de mansedumbre, sentado sobre una asna, y su pollino, hijo de la que está acostumbrada al yugo.» Fuéronse los discípulos, e hicieron lo que Jesús les había mandado. Trajeron el asna y el pollino, y los aparejaron con sus vestidos, y le hicieron sentar encima. y una gran muchedumbre de gentes tendían por el camino sus vestidos y otros cortaban ramas de los árboles, y las esparcían por el camino. Y tanto las gentes que iban delante, como las que venían detrás, clamaban, diciendo: «Hosanna al hijo de David. Bendito sea el que viene en Nombre del Señor.»

Concluido el evangelio, el subdiácono presenta el libro, para que lo bese, al celebrante, el cual no es incensado por el diácono.

PROCESIÓN

Hecho esto, el celebrante pone incienso en el turíbulo como se acostumbra. Luego el diácono, vuelto al pueblo, dice:

Procedamus in pace,

a lo que todos contestan:

In nomine Christi. Amen.

Comienza la procesión. Va delante el turiferario con el incensario, luego otro subdiácono o, en su defecto, un acólito o un ayudante llevando la cruz descubierta en medio de dos acólitos con ciriales encendidos; sigue el clero por su orden, el celebrante con el diácono y subdiácono, detrás de ellos los fieles llevando en las manos los ramos benditos.
La procesión, si es posible, se hace fuera de la iglesia por el trayecto más largo. En donde se dispone de otra iglesia en la cual se pueda hacer cómodamente la bendición de los ramos, nada impide que allí se haga la bendición y desde allí se dirija la procesión a la iglesia principal.
Al empezarse la procesión se pueden cantar las siguientes antífonas, todas o algunas, según convenga.

1ª Ant. Occurrunt turbae cum floribus et palmis Redemptori obviam: et victori triumphanti digna dant obsequia: Filium Dei ore gentes praedicant: et in laudem Christi voces tonant per nubila: Hosanna. 2ª Ant. Cum Angelis et pueris fideles inveniamur, triumphatori mortis clamantes: Hosana in excelsis. 3ª Ant. Turba multa, quae convenerat ad diem testum, clamabat Domino: Benedictus  qui venit in nomine Domini: Hosanna in excelsis.

4ª Ant. Coeperunt omnes turbae descendentium gaudetes laudare Deum voce magna, super omnibus quas viderant virtutibus, dicentes: Benedictus qui venit Rex in nomine Domini; pax in terra et gloria in excelsis. (Luc., 19, 37-38.)

< Señor   oh Haz,   > 1ª Ant. El pueblo con flores y palmas sale a recibir al Redentor, y al vencedor triunfante rinde dignos obsequios. Cual Hijo de Dios le publican las gentes, y en alabanza de Cristo resuenan voces por los aires: Hosana en las alturas. 2ª Ant. A los Ángeles y a los niños agreguémonos con fe viva, cantando al triunfador de la muerte: Hosana en las alturas. 3ª Ant. Una gran multitud de pueblo que había acudido a la fiesta, clamaba al Señor: Bendito el que viene en nombre del Señor: Hosana en las alturas.

4ª Ant. Transportados de gozo, comenzaron todos a alabar a Dios en alta voz por todos los prodigios que habían visto diciendo: Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor; paz en la tierra y gloria en lo más alto de los cielos.

Durante la procesión se canta el siguiente himno, repitiendo continuamente el pueblo los dos últimos versos.

Gloria, laus, et honor tibi sit, Rex Christe Redemptor: Cui puerile decus prompsit Hosanna pium R. Gloria, laus.V. Israel es tu Rex. Davidis et inclyta proles: Nomine qui in Domini, Rex benedicte, venis.

R. Gloria, laus…..

V. Coetus in excelsis te laudat caelicus omnis, Et mortalis homo, et cuncta creata simul.

R. Gloria, laus …

V. Plebs Hebraea tibi cum palmis obvia venit. Cum prece, voto, hymmnis, adsumus, ecce tibi.

R. Gloria, laus …

V. Hi tibi passuro solvebant munia laudis:
Nos tibi regnanti pangimus ecce melos.

R. Gloria, laus, …

V. Hi placuere tibi, placeat devotio nostra.
Rex bone, Rex clemens cui bona cuncta placent.

R. Gloria, laus, …

5ª Ant. Omnes colludant nomen tuum, et dicunt: Benedictus qui venit in nomine Domini: Hosannain excelsis.

< Señor   oh Haz,   > Gloria, alabanza y honor te sea dado, Rey Cristo Redentor: A quien los niños piadosamente clamaban: Hosana. R. Gloria, alabanza Tú eres el Rey de Israel, y de David ínclita prole: Rey bendito que viene en el nombre del Señor.

R. Gloria, alabanza …

V. En las alturas te alaba toda la corte celestial.
Y el Hombre mortal con todo lo criado.

R. Gloria, alabanza …

El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas::
Y nosotros a Ti nos presentamos con preces, votos e himnos.

R. Gloria, alabanza, ..

Aquellos te tributan loores, cuando habías de padecer:
Nosotros te cantamos con dulces armonías, Rey inmortal.

R. Gloria, alabanza,  …

V. Aquellos te agradaron, plázcate también nuestra devoción.
Oh Rey bueno, Rey benigno, a quien todo lo bueno agrada.

R. Gloria, alabanza, …

5ª Ant. Todos alaben tu nombre y digan: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosana en las alturas….

Salmo 147

Lauda, Ierusalem, Dominum,
lauda Deum tuum, Sion.
Quod firmavit seras portarum tuarum,
Benedixit filiis tuis in te.
Composuit fines tuos in pace,
medulla tritici satiat te.
emittit eloquium suum in terram,
velociter currit verbum eius.
Dat nivem sicut lanam,
pruinam sicut cinerem spargit.
Procit glaciem suam ut frustula panis;
coram frigore eius aquae rigescunt.
Emittit verbum suum et liquefacit eas;
flare iubet ventum suum et fluunt aquae.
Annuntiavit verbum suum Jacob,
satuta et praecepta sua Israël.
Non fecit ita ulli nationi:
praecepta sua non manifestavit eis.
Gloria Patri et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc et semper et in saecula saeculorum. Amen.
< Señor   oh Haz,   > Alaba al Señor, Jerusalén,
loa a tu Dios, Sion.
Pues reforzó las barras de tus puertas,
a tus hijos bendijo en tu recinto.
Él asentó la paz en tus fronteras,
te sacia con la flor de los trigales.
A la tierra sus órdenes envía,
y su palabra corre velozmente.
Manda caer la nieve como lana
y esparce la escarcha cual ceniza.
Él dispara su hielo a bocaditos,
ante su frio las aguas se congelan.
Sus órdenes despacha y las derrite,
su viento hace soplar, corren las aguas.
Él a Jacob sus órdenes intima,
sus normas y sus fallos a Israel.
Con ningún otro pueblo hizo otro tanto
ni le dio a conocer sus decisiones.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona: Omnes collaudent nomen tuum…

6ª Ant. Fulgentibus palmis prosternimur advenienti Domino: huic omnes occurramus cum hymnis et canticis, glorificantes et dicanticis, glorificantes et dicentes: Benedictus, dominus.
7ª Ant. Ave, Rex noster Fili David. Redemptor mundi, quem prophetae praedixerunt Salvatorem domui Israël esse venturm. Te enim ad salutarem victimam Pater misit in mundum, quem expextabant omnes sancti ab origine mundi, et nunc: Hosanna, Filio David. Benedictus qui venit in nomine Domini, Hosanna in excelsis.
< Señor   oh Haz,   > 6ª Ant. Adornados con palmas nos postramos al encuentro del Señor: salgámosle todos al encuentro del Señor: salgámosle todos al encuentro glorificándole con himnos y cánticos diciendo: Bendito es el Señor.
7ª Ant. Te saludamos, Rey nuestro, Hijo de David, Redentor del Mundo a quien los profetas anunciaron como Salvador del pueblo de Israel. A Ti el Padre te envió al mundo como víctima d salvación, a quien esperaban todos los santos desde el primncipio del mundo y ahora decimos: Hosana al Hijo de David. Bendito el que viene en el nombre del Señor, Hosana en las alturas.

Está permitido que el pueblo cante el himno Christus vincit o algún otro cántico en honor de Cristo Rey.

Al entrar la procesión en la iglesia y cuando el celebrante traspasa el umbral de las puertas de la iglesia, se canta la última antifona.

Ingrediente Domino in sanctam civitatem, Hebraeorum pueri resurrectionem Vitae pronuntiantes.
Cum ramis palmarum: «Hosanna, clamabant, in excelsis.»
Cum audisset populus quod Jesus venitet Jerosolyman, exierunt obviam ci.
Cum ramis …
< Señor   oh Haz,   > Al entrar el Señor en la santa ciudad, los niños de los hebreos anticipaban la resurrección de la vida.
Con ramos de palma clamaban: Hosana en las alturas.
Habiendo oído el pueblo que Jesús venía a Jerusalén, salióle al encuentro.
Con ramos …

El celebrante, llegado al pie del altar y hecha la debida reverencia, sube las gradas con los ministros sagrados; y estando en medio de ellos y vuelto al pueblo, sosteniéndole el libro algún clérigo, canta en tono ferial, juntas las manos, la oración para completar la procesión.
Los ayudantes presentan el libro y todo se hace como más arriba se dijo.

Dominus vobiscum,

y todos contestan:

Et cum spiritu tuo.

Oremus Domine Jesu Christe, Rex ac Redemptor noster, in cujus honorem, hos ramos gestantes, selemnes laudes decantavimus: concede propitius; ut, quocumque hi rami deportati fuerint ibi tuae benedictionis gratia descendat, et, quavis daemonum iniquitate vel illusione profligata, dextera tua protegat, quos redemit. Qui vivis et regnas. < Señor   oh Haz,   > Oremos – Oh Señor Jesucristo, nuestro Rey y Redentor, en cuyo honor, llevando estos ramos, hemos cantado solemnes alabanzas: concede propicio, para que, donde quiera fueren llevados estos ramos, allí descienda la gracia de tu bendición, y, desbaratada toda iniquidad e ilusión diabólica, tu poder proteja a aquellos a quienes has redimido. Tu que vives y reinas.

Terminada la oración, el celebrante y los ministros, hecha la debida reverencia al altar, se quitan los ornamentos rojos y se revisten para la Misa con los de color morado.
Los ramos no se tienen en las manos mientras en la misa se canta o lee la historia de la Pasión del Señor.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

SAN GUNTRANO, Rey y Confesor

28 de marzo

Cada uno de nosotros procure dar gusto a su prójimo en lo que es bueno y pueda edificarle. (Romanos, 15, 2).

San Guntrano, rey de Borgoña, era nieto de Santa Clotilde, reina de Francia. Cumplió con todos los de beres de un rey. Amaba tiernamente a sus súbditos, y perdonaba generosamente a sus enemigos. Pocos monarcas hubo tan populares como él. Durante una peste, se ofreció como víctima al Señor para que se librara el pueblo. Después de haber fundado o do tado a muchas iglesias y monasterios, murió el 28 de marzo del año 593, a los 68 años de edad.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS BUENAS OBRAS

l. Haz tantas obras buenas cuantas puedas mien tras vivas; lo demás carece de valor después de la muerte. No dejes pasar ni un solo día sin que lo señales con alguna acción buena. La vida presente es breve, la futura es eterna. Hay que expiar los pe cados cometidos: redímelos haciendo limosna a los pobres. ¿Por qué respetas la efigie del príncipe esculpida en el mármol o acuñada en el oro, y desprecias la imagen de Dios en la persona del pobre? (San Agustín)

II. Que sean buenas tus acciones delante de Dios y no sólo delante de los hombres; para ello realízalas para agradar a Dios, y tal como quiere Él que las hagas. Cuídate de que no estén viciadas por la vanidad y el amor propio; si así no lo hicieres, no tendrás otra recompensa que la que el mundo te dé. ¡Qué!, mi corazón es tan pequeño, mi vida tan corta. ¿y querré yo partirlos entre Dios y el mundo?

III. También tienes la obligación de hacer el bien delante de los hombres, les debes el buen ejemplo. Sin vacilar declárate a favor de Dios, y nadie se atreverá, en tu presencia, a realizar un acto que le ofenda. No te avergüences cuando llegue la ocasión de salir en defensa del Evangelio, y el momento de comportarte como verdadero cristiano; acaso rían a costa tuya: regocíjate entonces. ¿El mundo no aprue ba tus actos? Señal es que tienes el espíritu de Jesu cristo. El cristiano es amado por Dios cuando es maltratado por el mundo. (San Ignacio).

La limosna
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la fiesta del bienaventurado Guntrano, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos la que vivió en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

28 de Marzo

SAN JUAN DAMASCENO

Lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para los que no leen. Lo que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen a los ojos. Las imágenes son el catecismo de los que no leen. -San Juan Damasceno.

Teólogo griego; Presbítero y Doctor de la Iglesia


Defendió la práctica de la veneración de imágenes contra los iconoclastas.

ICONOCLASTA
Etim.: del griego. eikon (imagen) + klaein (romper)

Herejía que rechaza como superstición el uso de imágenes religiosas y aboga por que se destruyan. Se originó con el crecimiento del Islam, religión que considera idólatras a todas las imágenes sagradas. La presión del Islam sobre los políticos precipitó la crisis.

Los iconoclastas destruían las imágenes y perseguían a quienes las venerasen.

La primera fase de los ataques ocurrieron con el emperador León el Isauriano en el año 726 y terminó con el Segundo Concilio de Nicea en el 787 , el cual definió que las imágenes pueden ser expuestas y veneradas legítimamente porque el respeto que se les muestra va dirigido a la persona que representan.

La segunda fase comenzó con el emperador León V el Armenio y terminó cuando la Fiesta de la Ortodoxia fue establecida en el año 842 bajo la emperadora Teodora. San Juan Damasceno y la emperadora eran los principales defensores de las imágenes sagradas.

La Reforma Protestante reanudó los ataques contra la veneración de imágenes y reliquias por considerarla supersticiosa. El Concilio de Trento reiteró la aprobación católica a la veneración de las imágenes.

Ver :
¿Por que los católicos veneran imágenes?
Veneración

Tomado de:www.corazones.org

Este sitio web es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

SAN JUAN DAMASCENO, Doctor de la Iglesia

27 de marzo

San Juan Damasceno, el último Padre de la Iglesia de Oriente, nació en Damasco (por eso se le llama «Damasceno»),hacia el 675, fue ordenado sacerdote antes del 726 en Jerusalén, predicador de la iglesia del Santo Sepulcro, murió en el 749. León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia.

Su fama se debe principalmente a que él fue el primero que escribió defendiendo la veneración de las imágenes.

Era hijo de un alto empleado del Califa de Damasco, y ejerció también el importante cargo de ministro de Hacienda en esa capital. Pero de pronto dejó todos sus bienes, los repartió entre los pobres y se fue de monje al monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén, y allí se dedicó por completo a leer y escribir.

Juan se dio cuenta de que Dios le había concedido una facilidad especial para escribir para el pueblo, y especialmente para resumir los escritos de otros autores y presentarlos de manera que la gente sencilla los pudiera entender.

Al principio sus compañeros del monasterio se escandalizaban de que Juan se dedicara a escurrir versos y libros, porque ese oficio no se había acostumbrado en aquella comunidad. Pero de pronto cambiaron de opinión y le dieron plena libertad de escribir (dice la tradición que este cambio se debió a que el superior del monasterio oyó en sueños que Nuestro Señor le mandaba dar plena libertad a Damasceno para que escribiera).

En aquel tiempo un emperador de Constantinopla, León el Isaúrico, dispuso prohibir el culto a las imágenes, metiendose él en los asuntos de la Iglesia, cosa que no le pertenecía, y demostrando una gran ignorancia en religión, como se lo probó en carta famosa el Papa Gregorio II. Y fue entonces cuando le salió al combate con sus escritos San Juan Damasceno. Como nuestro santo vivía en territorios que no pertenecían al emperador (Siria era de los Califas mahometanos), podía escribir libremente sin peligro de ser encarcelado. Y así fue que empezó a propagar pequeños escritos a favor de las imágenes, y estos corrían de mano en mano por todo el imperio.

El iconoclasta León el Isaúrico, decía que los católicos adoran las imágenes (se llama iconoclasta al que destruye imágenes). San Juan Damasceno le respondió que nosotros no adoramos imágenes, sino que las veneramos, lo cual es totalmente distinto. Adorar es creer que una imagen en un Dios que puede hacernos milagros. Eso sí es pecado de idolatría. Pero venerar es rendirle culto a una imagen porque ella nos recuerda un personaje que amamos mucho, por ejemplo Jesucristo, la Santísima Virgen o un santo.

Los católicos no adoramos imágenes (no creemos que ellas son dioses o que nos van a hacer milagros. Son sólo yeso o papel o madera, etc.) pero sí las veneramos, porque al verlas recordamos cuanto nos han amado Jesucristo o la Virgen o los santos. Lo que la S. Biblia prohíbe es hacer imágenes para adorarlas, pero no prohibe venerarlas (porque entonces en ningún país podían hacerse imágenes de sus héroes y nadie podría conservar el retrato de sus padres).

El icono de «La Virgen de tres manos» honra la memoria de este santo. Según la hagiografía, el emperador León III habría hecho llegar al Califa una carta falsificada en la que el santo incitaba al emperador a conquistar Siria. Por orden del Califa al santo le fue amputada la mano derecha. Víctima del suplicio, éste corrió a rezar frente al ícono de la Virgen con el Niño.

La Virgen de tres manos

Gracias a la intercesión de la Madre recuperó de forma milagrosa la mano amputada, y en señal de agradecimiento, San Juan hizo añadir una mano votiva en la parte interior del icono. Este icono sería el prototipo de todos los denominados «La Virgen de las tres manos». Basa en un recuerdo histórico, la tercera mano recibe una interpretación alegórica: mano auxiliadora de la Madre de Dios que siempre ayuda a los fieles como se manifestó milagrosamente a este santo.

Subrayando el papel de los textos de las Escrituras, San Juan Damasceno revaloriza el papel de los sentidos del hombre en la vida espiritual. Decía en sus escritos: «lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para los que no leen. Lo que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen a los ojos. Las imágenes son el catecismo de los que no leen».

En palabras de este santo, santificados el oído y la vista conducen hacia la gloria de la divinidad: «los apóstoles han visto corporalmente a Cristo, sus sufrimientos y sus milagros y han oído sus palabras; también nosotros queremos ver y oír para ser beatos. Ellos lo vieron cara a cara ya que estaban presentes corporalmente; también nosotros; puesto que no está presente corporalmente, escuchamos sus palabras a través de los libros y por ellos somos santificados y beneficiados y los adoramos venerando los libros que nos han hecho oír sus palabras. Lo mismo ocurre para el icono dibujado; nosotros contemplamos sus trazos y por cuanto Él está entre nosotros captamos el espíritu de la gloria de su divinidad.

Somos dobles, hechos de alma y cuerpo y nuestra alma nos es desnuda sino como envuelta por un manto; nos es difícil llegar a lo espiritual silo corpóreo. Habiendo palabras sensibles escuchamos con nuestros oídos corpóreos y recogemos las cosas espirituales; del mismo modo a través de la contemplación corpórea alcanzamos la contemplación espiritual».

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

SAN JUAN, Ermitaño

27 de marzo

Si alguien habla, que sea como si hablase Dios.
(1 Pedro, 4, 11).

San Juan guardó silencio casi continuo durante los 50 años que pasó sobre la roca que había elegido para su retiro. Sanaba a los enfermos dándoles aceite bendito, a fin de que se atribuye se el milagro a Dios por medio de este aceite más bien que a Dios por medio de sus oraciones. Decía que cuanto más se alejaba de los hombres, más gustaba del placer de estar con Dios. Predijo al emperador Teodosio las victorias que habría de obtener. ¿Es para asombrarse que conociese lo por venir? Dios manifiesta sus secretos a aquellos que larga y familiarmente conversan con Él.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS PALABRAS

I. Un cristiano jamás debe pronunciar una mala palabra; debe evitar con el mayor esmero las palabras deshonestas, las conversaciones demasiado libres, las blasfemias y las detracciones. Nada más fácil que pecar con palabras; difícil es, a menudo imposible, curar las heridas que se infieren con la lengua y reparar el perjuicio que se causa al prójimo con ella, ¿Te gustaría que se hablase de ti como hablas tú de los demás?

II. Evita aun las chanzas y las palabras inútiles. Si te habitúas a las burlas, muy pronto se deslizarán en tus conversaciones las palabras de doble sentido y las contrarias a la caridad; y, no pocas veces, preferirás herir la caridad o la modestia antes que callar una agudeza. Rendirás cuenta, en el día del juicio, hasta de la menor palabra inútil que hayas dicho. Concededme, Señor, la gracia de gobernar mi lengua; guardad mis labios, (Salmo).

III. Para evitar todos estos defectos no has de hablar a menudo ni mucho, Si hablas mucho llegarás a ofender a Dios o al prójimo. Sabio te manifestarás si te callas; hombre de poco juicio si hablas mucho, Muy frecuentemente te arrepentirás de haber hablado, nunca de haber guardado silencio. Habla cuando tengas que decir algo bueno preferible al silencio; mas, cuando sea mejor callar que hablar, cállate (San Gregorio).

El silencio
Orad por los religiosos.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis nuevo motivo de gozo con la fiesta del bienaventurado Juan, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido e1 el cielo, imitemos la que vivió en la tierra. Por J. C N. S. Amén.

Los santos que reinan con Cristo

27 de Marzo

Semana Santa 2010

OFICIOS

JUEVES SANTO (TRAER AZUCENAS PARA EL SANTÍSIMO)

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

6:30 P.M.  SANTA MISA: LAVATORIO DE LOS PIES.

PROCESIÓN.

ADORACIÓN.

8:30 P.M.   SERMÓN DE LA INSTITUCIÓN.

VISITA A LAS 7 IGLESIAS. (POR FAMILIAS)

VIERNES SANTO (AYUNO Y ABSTINENCIA)

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

11:00 A.M. VÍA CRUCIS.

3:00 P.M. LAS 7 PALABRAS.

5:30 P.M. SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA Y SAGRADA COMUNIÓN.

7:30 P.M. SERMÓN DE LA SOLEDAD O DEL PÉSAME.

SABADO SANTO

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

11:00 A.M VÍA CRUCIS DE MARÍA SANTÍSIMA.

8:00 P.M. SANTA MISA DE LA VIGILIA PASCUAL Y APERTURA DE LA GLORIA.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCION.

MISA DE PASCUA FLORIDA.

9:00 A.M. / 10:30A.M. / 12:00 P.M.  Y 4:00 P.M.

LOS DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

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(Viernes de Pasión)

La Iglesia dedica dos fiestas durante el año a honrar los Dolores de la Santísima Virgen. La primera es la del viernes de la Semana de Pasión. Antiguamente se la llamaba con toda propiedad la fiesta de laCompasión de María. Antes de entrar de lleno en la meditación de los tormentos de Cristo, la liturgia de este día nos invita a considerar la compasión de María al pie de la cruz, de su Hijo. «Veremos la transfixión de la gloriosa María al pie de la cruz, para que podamos recoger el dulce fruto de la Pasión de su Hijo«, dice D. Gueranger.

   Litúrgicamente ambas fiestas son relativamente recientes, aunque ésta es la más antigua, y si bien tienen partes comunes, el caracter de cada una está bien determinado en el oficio. Esta considera los sufrimientos de María al pie de la Cruz, y aquélla sus siete dolores, devoción propagada por los servitas, en el siglo XIII.

Tomado de:

misa_tridentina

SAN LUDGERIO, Obispo y Confesor

26 de marzo

Perseverad en la oración, velando en ella con acciones de gracias. (Colosenses, 4,2).

San Ludgerio puso de manifiesto, desde su infancia, una fervorosa asiduidad en la oración y en la lectura de las Sagradas Escrituras. Un día su no. driza le preguntó el nombre de su soberano: Es Dios -le respondió- mi Soberano. Encargado de predicar la fe a los sajones, convirtió a un gran número de infieles, fundó monasterios y edificó muchas iglesias. Enterado Carlomagno de su virtud lo propuso para ocupar la sede de Munster. Envióle, pues, tres emisarios para llamarle a su lado; no fue el santo al palacio sino después de haber concluido de recitar su oficio, que había comenzado, diciendo que hablaba aun Príncipe más grande que el emperador .

MEDITACIÓN
ACERCA DE LA ORACIÓN

I. En este mundo siempre se ha de orar, porque siempre tenemos necesidad del socorro divino para ser consolados en nuestras aflicciones y para ser asistidos en nuestras necesidades temporales y espirituales frente a nuestros enemigos visibles e invisibles. Dices tú que no puedes rezar continuamente: reza lo más a menudo que puedas, al comenzar tus, principales acciones y, sobre todo, en las tentaciones que contra ti suscite el enemigo de la salvación.

II. Reza con respeto y modestia que edifiquen al prójimo. Dios reclama de ti, mientras rezas, la atención del espíritu y la modestia del cuerpo. Ese recogimiento y esa modestia mucho te ayudarán para la modestia interior. ¿Te atreverías a hablar aun personaje importante en la forma con que a menudo lo haces con Dios? ¡Con qué precipitación recitas tus oraciones vocales! Piensa, al comenzarlas, en la majestad de Dios ante quien tiemblan los querubines, y le hablarás con más respeto, humildad y modestia. La oraci6n misma puede convertirse en pecado. (San Agustín).

III. La atención debe acompañar siempre a tus oraciones. Dios es espíritu, y quiere que lo adores en espíritu. Tu boca habla a Dios y tu corazón está lejos de Él, está ocupado en las riquezas, absorto en el amor de las creaturas. Es el corazón lo que Dios te pide, y no la punta de tus labios. ¿Cómo quieres que te escuche, si tú no te escuchas a ti mismo? (San Cipriano).

El amor a la oración
Pedid a Dios que os acreciente
el espíritu de devoción.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la solemnidad del bienaventurado Ludgerio, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

26 de Marzo

ANGELUS

Y el Verbo se hizo Carne, y habitó entre nosotros

V. El Angel del Señor anunció a María.

R. Y concibió del Espíritu Santo.

Dios te Salve María, etc.


V. Y el Verbo se hizo carne

R. Y habitó entre nosotros.

Dios te Salve María, etc.


V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Para que nos hagamos dignos de las promesas de Jesucristo.


FUNDACIÓN 25 DE MARZO

Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. (San Lucas 1,31)

La FUNDACIÓN 25 DE MARZO, creada en honor de la Encarnación del Verbo de Dios en el Vientre Santísimo de la Bienaventurada Virgen María, ha sido constituida con el objeto de defender los bienes y valores que siempre han sido enseñados y defendidos por la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana; el Derecho Natural y la sana moral. En particular la protección del niño recién concebido en el seno materno (seres totalmente indefensos) contra el ABORTO.

Absolutamente todos los anticonceptivos son abortivos.
Lista de todos los anticonceptivos hormonales comercializados en Argentina.información extractada de los prospectos y sitios de los propios laboratorios.
Sitio de la Fundación 25 de Marzo.

Un crimen abominable. Hace escasos días apareció un artículo en un periódico judicial, escrito por un abogado, el Dr. Alberto M. Sánchez, sobre un tema candente de actualidad que, lamentablemente va in crescendo, en miras a cobijarse a una pretendida ley nacional. Por su oportunidad y sensatez, lo transcribimos prácticamente en su integridad, en orden a seguir forjando en nuestras almas el espíritu de resistencia, incluso pública, ante la constante insidia del enemigo.

Algunos enlaces interesantes sobre el tema:

Notivida. Boletín de noticias que se relacionan con la promoción y defensa d ela vida humana y la familia.

Dura realidad. El video que ha prohibido YouTube. Enlace.

Tomado de: http://statveritas.com.ar

Día del Niño por Nacer

Declárase el día 25 de marzo de cada año como “Día del Niño por Nacer”

Especialmente en su etapa prenatal, el niño es un ser de extrema fragilidad e indefensión, salvo la natural protección brindada por su madre.

ARGENTINA – Decreto 1406/98

Bs. As., 7/12/98 – B.O.: 10/12/98

VISTO el artículo 75, incisos 22 y 23, de la Constitución Nacional, y

CONSIDERANDO:

Que la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, proclamó que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, ratificando así la afirmación contenida en la Carta de las Naciones Unidas acerca de la fe de los pueblos en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de todo el género humano.

Que como una política de concreción efectiva de la protección universal de los derechos humanos, para todos los hombres y para todas las naciones, la comunidad internacional ha destacado al niño como un sujeto digno de una especial consideración, particularmente en la Declaración de los Derechos de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño, en la Declaración de los Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959 y en la Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989.

Que tal como se afirma en el Preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño: “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”.
Que especialmente en su etapa prenatal, el niño es un ser de extrema fragilidad e indefensión, salvo la natural protección brindada por su madre.

Que el niño, tanto antes como después del nacimiento. “para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, como lo señala la Convención sobre los Derechos del Niño, lo que incluye un especial cuidado de su salud tanto psíquica como física.

Que la vida, el mayor de los dones, tiene un valor inviolable y una dignidad irrepetible.

Que el derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana.

Que la calidad de persona, como ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones, deviene de una prescripción constitucional y para nuestra Constitución y la Legislación Civil y Penal, la vida comienza en el momento de producirse la concepción.

Que debe reafirmarse públicamente el compromiso de este Gobierno con las causas de la humanidad, así como lo ha hecho en los Foros internacionales de El Cairo en 1994, Copenhague y Beijing en 1995 y Estambul en 1996 y, tomando en cuenta que habitualmente se designa un día en el calendario para conmemorar los hechos más relevantes del genero humano, se considera apropiado y necesario dedicar un día en el ámbito nacional al niño por nacer, con el objeto de invitar a la reflexión sobre el importante papel que representa la mujer embarazada en el destino de la humanidad, y el valor de la vida humana que porta en su seno.

Que se estima conveniente que el Día del Niño por Nacer se celebre el 25 de marzo de cada año, fecha en que la Cristiandad celebra al Anunciación a la Virgen María, en virtud de que el nacimiento más celebrado en el mundo por cristianos y no cristianos es el del Niño Jesús cuyo momento de concepción coincide con dicha fecha.

Que también en ese día se conmemora el Aniversario de la Encíclica Evangelium Vitae, que el Papa Juan Pablo II ha destinado a todos los hombres de buena voluntad.

Que el presente acto se dicta en ejercicio de las facultades conferidas por el artículo 99, inciso 1, de la Constitución Nacional.

Por ello,

EL PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA

DECRETA:

Artículo 1° – Declárase el día 25 de marzo de cada año como “Día del Niño por Nacer”.

Art. 2° – Encomiéndase al señor Secretario de Culto de la Presidencia de la Nación, al señor Embajador de la República ante la Santa Sede y al señor Asesor Presidencial para la Protección de los Derechos de la Persona por Nacer, la organización de los eventos destinados a la difusión y celebración del “Día del Niño por Nacer” el próximo 25 de marzo de 1999.

Art. 3° – Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.

Artículo 1° - Declárase el día 25 de marzo de cada año como “Día del Niño por Nacer”.

Encomiéndase al señor Secretario de Culto de la Presidencia de la Nación, al señor Embajador de la República ante la Santa Sede y al señor Asesor Presidencial para la Protección de los Derechos de la Persona por Nacer, la organización de los eventos destinados a la difusión y celebración del “Día del Niño por Nacer” el próximo 25 de marzo de 1999.

El derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana.

Tomado de: http://diario7-archivos.blogspot.com

La Anunciación

25 de marzo

Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. (San Lucas 1,31)

SAN DIMAS*

25 de marzo

"Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino"

El buen ladrón
(29)

En la suposición de que Nuestro Señor fue crucificado el 25 de marzo, el Martirologio Romano, en este día, contiene la siguiente relación: «En Jerusalén, la conmemoración del santo ladrón que confesó a Cristo en la cruz y mereció oír de El las palabras: «Este día estarás conmigo en el paraíso». No sabemos más de su historia que lo contenido en los pocos versículos dedicados a él por el evangelista San Lucas; pero, como en el caso de la mayoría de los otros personajes nombrados en los Evangelios, tales como Pilato, José de Ari matea, Lázaro, Marta, pronto se compuso un relato que situó al «buen ladrón» en lugar eminente en la literatura apócrifa de los siglos primitivos. En el «Evangelio de la Infancia» de los árabes, se nos relata cómo, en la ruta de la huida a Egipto, la Sagrada Familia fue asaltada por ladrones. De los dos jefes llamados Tito y Dumaco, el primero, movido a compasión, pidió a su compa ñero que dejara pasar a aquellas gentes sin molestia y, al rehusarse Dumaco, Tito lo sobornó con cuarenta dracmas para que los dejara en paz. Entonces, la Santísima Virgen le dijo a su benefactor: «El Señor Dios te sostendrá con su diestra y te concederá la remisión de tus pecados». Y el Niño Jesús también intervino y dijo: «Dentro de treinta años, madre, los judíos me cruci ficarán en Jerusalén y estos dos ladrones serán crucificados conmigo, Tito a mi derecha y Dumaco a mi izquierda y, a partir de ese día, Tito me precederá en el paraíso». Este relato, junto con otros, encontró popular aceptación en tre la cristiandad occidental. Aunque los nombres más comúnmente dados a los ladrones fueron los de Dimas y Gestas, también encontramos los de Zoatan y Camata y aún otros diversos. Ese sentimiento genuino de devoción fue algunas veces evocado, ya que el instante del perdón del buen ladrón en la cruz parece figurar en la visión de San Porfirio (c. 400), a la que se hizo referencia en su día (26 de febrero). Encontramos a los dos ladrones representados en cua dros de la crucifixión, desde tiempos muy remotos, como por ejemplo, en el manuscrito de Ciríaco, ilustrado por Rábulas, en 586, conservado en la Biblio teca Lorenciana en Florencia. Las palabras del buen ladrón: «Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino», se han adaptado a un uso muy solemne en la misa bizantina, al»gran principio» de ella y  la comunión de los ministros y el pueblo.

Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

MISA PROPIA DEL DÍA DE LA FIESTA

25 de marzo

ANUNCIACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

( Doble de 1ª- clase – Ornamentos blancos )

La fiesta de hoy nos recuerda el acontecimiento más grande de la historia: la Encarnación del Señor en el seno de una virgen (Ep.). En este día, el Verbo se hizo carne, y se unió para siempre a la humanidad de Jesús. El misterio de la Encarnación le merece a María su título más hermoso, el de « Madre de Dios» (Dr.), en griego Teotocos, nombre que la Iglesia oriental escribía siempre con letras de oro, a manera de preciosa diadema en la frente de sus imágenes pintadas y en sus estatuas. « Colocada en los confines de la Divinidad «, pues suministró al Verbo de Dios la carne a que hipostáticamente se había unido, la Virgen fue honrada siempre con culto supereminente llamado de «hiperdulía» : El hijo del Padre y el Hijo de la Virgen se convierten naturalmente en un solo y mismo Hijo, dice S. Anselmo, y siendo desde entonces María la reina del humano linaje, todos deben venerarla (Int.).


Al 25 de Marzo corresponderá nueve meses después el 25 de Diciembre, día en que se ha de manifestar ante la faz del mundo el milagro que hoy tan sólo conocen el cielo y la humilde Virgen nazarena. Según los antiguos martirologios, el 25 de Marzo sería el día de la muerte del Salvador. Nos recuerda, pues, en esta santa cuarentena, como también el canto del Credo, que « por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo el Hijo de Dios, y se encarnó por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María; que se hizo hombre y padeció bajo Poncio Pilato, que fué sepultado y al tercer día resucitó «.
Ya que el titulo de Madre de Dios hace a María todopoderosa, pidámosle interceda ante Jesús (Dr.), para que, por los méritos de su Pasión y de su Cruz, lleguemos a la gloria de su Resurrección (Posc.).


El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Ps 44, 13, 15 y 16.

INTROITUS Ultum tuum deprecabúntur omnes dívites plebis: adducéntur Regi vírgines post eam: próximæ ejus adducéntur tibi in lætítia et exsultatióne. (T. P. Allelúja, allelúja). Ps. ibid., 2 Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego opera mea Regi Gloria Patri. Introito – Implorarán tu benevolencia todos los magnates del pueblo; serán conducidas al Rey vírgenes (las almas) en pos de Ella (María); sus compañeras serán traídas a Ti (Señor), con alegría y exultación. (T. P. Aleluya, aleluya). Ps. Eructó mi corazón una palabra buena; digo: « mis obras son para el Rey, mi Dios ».

Oración-Colecta

ORATIODeus, qui de Beatæ Maríæ Virginis útero, Verbum tuum, Angelo nuntiánte, carnem suscípere voluísti: præsta supplícibus tuis; ut qui vere eam Dei Genitrícem crédimus, ejus apud te intecessiónibus adjuvémur. Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum. R. Amen Oh Dios, que quisiste que tu Verbo tomase carne en el seno de la Santísi ma Virgen Maria, después de anunciárselo el Ángel: conce de a nuestras humildes súpli cas que, pues la creemos ver dadera Madre de Dios, sea mos ayudados ante Ti con su intercesión. Por el mismo Je sucristo nuestro Señor, etc.R. Amen.

Epístola

Vaticinios alusivos a la Maternidad de la Virgen María, de la cual nacerá el divino Emanuel.

EPISTOLALéctio Isaíæ Prophétæ. Isai. 7, 10-15 In diébus illis: Locútus est Dóminus ad Achaz, dicens: Pete tibi signum a Dómino Deo tuo in profúndum inférni, sive in excélsum supra. Et dixit Achaz: Non petam, et non tentábo Dóminum. Et dixit: Audíte ergo domus David: Númquid parum vobis est, moléstos esse homínibus, quia molésti estis et Deo meo? Propter hoc dabit Dóminus ipse vobis signum. Ecce virgo concípiet, et pariet fílium, et vocábitis nomen ejus Emmánuel. Butýrum et mel cómedet, ut sciat reprobáre malum et elígere bonum.
Lección del profeta Isaías En aquellos días : Habló el Señor a Acaz diciendo: Pide a tu gusto al Señor tu Dios una señal (prodigio), sea de lo profundo del infierno, o de arriba en lo más alto del cielo. y respondió Acaz: No la pediré, y no tentaré al Señor. Entonces dijo Isaías : Oye , pues tú ahora, casa de David: ¿Acaso os parece poco el ha cer agravio a los hombres, que osáis también hacerlo a mi Dios? Por tanto el mismo Señor os dará una señal: Sabed que una Virgen concebirá, y parirá un hijo, y su nombre será Emmanuel. Mantequilla y miel comerá, para que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno.
Graduale Ps. 44, 3 et 5

Diffúsa est gratia in labiis tuis: proptérea benedíxit te Deus in ætérnum. V. Propter veritátem, et mansuetúdinem, et justítiam: et dedúcet te mirabíliter déxtera tua.

Tractus Ibid., 11 et 12

Audi fília, et vide, et inclína aurem tuam: quia concupívit Rex spéciem tuam. V. Ibid., 13 et 10 Vultum tuum deprecabúntur omnes dívites plebis: fíliæ regum in honóre tuo. V. Ibid., 15 et 16 Adducéntur Regi vírgines post eam: próximæ ejus afferéntur tibi. V. Afferéntur in lætítia, et exsultatióne: adducéntur in templum Regis.

Gradual – Derramada está la gracia en tus labios; por eso te bendijo Dios para siempre. V. Reina por la verdad, y la mansedumbre, y la justicia; y tu diestra te llevará a cosas maravillosas. Tracto. – Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; porque el Rey se ha prendado de tu hermosura. V. Venerarán tu rostro todos los poderosos del pueblo; las hijas de los reyes te prestarán honores. V. Serán presentadas al Rey las vírgenes de tu séquito, ante ti serán traídas sus compañeras. V. Conducidas serán con alegría y exultación; serán llevadas al templo del Rey.

En Tiempo Pascual se omiten el Grafual y el Tracto y se dice:

Allelúja, allelúja. V. Luc. 1, 28 Ave María, gratia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus. Allelúja. V. Virga Jesse flóruit: Virgo Deum et hóminem génuit: pacem Deus réddidit, in se reconcílians ima summis. Allelúja. Aleluya, aleluya. Dios te salve, Maria; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres. Aleluya. La vara de Jesé ha florecido; la Virgen ha engendrado a un Dios hombre; Dios ha devuelto la paz, reconciliando en si lo bajo con lo más alto. Aleluya.

Evangelio

El Arcángel Gabriel trae del Cielo a María el mensaje más trascendental que se haya jamás recibido en la tierra.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( Luc. 1, 26-38)

In Iillo témpore: Missus est Angelus Gabriel a Deo in civitátem Galilǽæ, cui nomen Názareth, ad Vírginem desponsátam viro, cui nomen erat Joseph, de domo David, et nomen vírginis María. Et ingréssus Angelus ad eam, dixit: Ave, grátia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus. Quæ cum audísset, turbáta est in sermóne ejus, et cogitábat qualis esset ista salutátio. Et ait Angelus ei: Ne tímeas, María, invenísti enim grátiam apud Deum: ecce concípies in útero, et páries fílium et vocábis nomen ejus Jesum. Hic erit magnus, et Fílius Altíssimi vocábitur, et dabit illi Dóminus Deus sedem David patris ejus: et regnábit in domo Jacob in ætérnum, et regni ejus non erit finis. Dixit autem María ad Angelum: Quómodo fiet istud, quóniam virum non cognósco? Et respóndens Angelus dixit ei: Spíritus Sanctus supervéniet in te, et virtus Altíssimi obumbrábit tibi. Ideóque et quod nascétur ex te Sanctum, vocábitur Fílius Dei. Et ecce Elísabeth cognáta tua, et ipsa concépit fílium in senectúte sua: et hic mensis est sextus illi, quæ vocátur stérilis: quia non erit impossíbile apud Deum omne verbum. Dixit autem María: Ecce ancílla Dómini, fiat mihi secúndum verbum tuum.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo: Envió Dios al ángel Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea, a una Virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David; y el nombre de la Virgen era María. Y habiendo entrado el ángel donde ella, dijo: Dios te salve, llena de gracia: el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Al oír estas palabras, la Virgen se turbó, y púsose a considerar qué significaría semejante saludo. Mas el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Sabe que concebirás en tu seno, y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande, y será llamado el Hijo del Altísimo; y le dará el Señor Dios el trono de David su padre; y reinará en la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin. Pero María dijo al Ángel: ¿Cómo será eso, pues yo no conozco varón? El Ángel respondió y le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra: por lo cual el santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios. Y sabe que Isabel, tu parienta, ha concebido también un hijo en su vejez: y la que se llamaba estéril se halla en el sexto mes: porque nada es imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra. Credo.

OFFERTORIUM Luc. 1, 28 et 42 Ave María, grátia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui (T. P. Allelúja). OfertorioDios te salve, María, llena eres de gracia: el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y ben dito es el fruto de tu vientre .(T. P. Aleluya).

Oración-Secreta

In méntibus nostris, quǽsumus, Dómine, vere fídei sacraménta confírma: ut, qui concéptum de Vírgine Deum verum et hóminem confitémur; per ejus salutíferæ resurrectiónis poténtiam, ad ætérnam mereámur perveníre lætítiam. Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat. Te suplicamos, Señor, arraigues en nuestras almas los misterios de la ver dadera fe; para que, confesan do verdadero Dios y Hombre al que fue concebido de una Virgen, merezcamos llegar a la eterna felicidad por virtud de su saludable Resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

En Cuaresma, conmemoración de la Feria.

Prefacio de la Santísima Virgen

Vere dignum et justum est, aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus: Et te in Assumptióne beátae Maríae semper Virginis collaudárae, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte, lumen aeternum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem Majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Caeli, caelorúnque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la fiesta del Rosario de la bienaventurada siempre Virgen María, que, habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, y las Potestades la temen. Los Cielos y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados Serafines celebran juntos tu gloria transportados de mutuo regocijo. Haz, Señor, que unamos nuestras voces con las suyas diciéndote con humilde confesión: Santo, Santo, Santo, etc.

COMMUNIO – Virgo concípiet, et pariet filium: et vocábitur nomen ejus Emmánuel (T. P. Allelúja).
Comunión.Una Virgen concebirá, y parirá un Hijo; y será llamado Emmanuel (T. P. Aleluya)

Oración-Postcomunión

Gratiam tuam, quǽsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut qui, Angelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus; per passiónem ejus et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Dóminum nostrum. < Señor   oh Haz,   > Te suplicamos, Señor, infundas tu gracia en nuestras almas; para que reconociendo y venerando la Encarnación de Jesucristo tu Hijo, anunciada a María por el Ángel, consigamos, por su Pasión y Cruz, llegar a la » gloria de la Resurrección. Por el mismo Señor.

En Cuaresma, conmemoración de la Feria.

Si esta fiesta cae en Semana Santa o en la semana de Pascua, se transfiere entonces al Lunes que sigue al Domingo in Albis, observando el rito pascual.

NOTAS

  • (1) Emmanuel significa «Dios con nosotros» (volver)
  • (2) Esto era lo que comían los niños hebreos hasta llegar a los años de discreción. Jesús se atuvo a esa práctica, ya que se hizo hombre como ellos. (volver)

LA ANUNCIACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA y ENCARNACIÓN DEL VERBO

25 de marzo

Y habiendo entrado el Ángel a donde estaba María, le dijo: Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres. (San Lucas, 1, 28).

Considera al Arcángel Gabriel entrando a donde estaba María, para anunciarle que la Santísima Trinidad la ha elegido para ser Madre de Dios. Su humildad y su pudor alármanse ante esta noticia; pero es tranquilizada asegurándosele que será madre sin dejar de ser virgen. «Hágase en mí según tu palabra», exclama; y, al instante, con la sangre purísima de la Virgen Inmaculada, el Espíritu Santo forma el cuerpo adorable de Jesús.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ANUNCIACIÓN

I. Hoy, María es hecha Madre de Dios; su humildad y su pureza le han valido este inefable honor . ¡Qué alegría me da, oh divina María, veros elevada a tan alto rango de gloria! Mas, puesto que sois Madre de Jesucristo, también lo sois de los cristianos. ¡Ah, cuán consolador es este pensamiento! Sois todopoderosa para socorrerme, porque sois la Madre de Dios; poseéis un corazón henchido de amor por mí, porque sois mi Madre. También yo, si quiero, mediante la fe y la caridad puedo poseer a Jesús en mi corazón. Si sólo María ha engendrado a Cristo según la carne, todos los cristianos pueden engendrarle en sus corazones por la fe (San Ambrosio).

II. Desde hoy, Jesús es nuestro hermano; el amor que nos tiene lo hace semejante a nosotros, a fin de hacernos semejantes a Él. Viene a la tierra para que vayamos al cielo. ¡Os adoro, Verbo encarnado en el seno virginal de María! ¡Quien me diera el poder de haceros una merced tan preciosa como Vos me hicisteis! Oh Hermano amabilísimo, os ofrezco todas mis acciones, todo mi ser.

III. María es nuestra Madre, Jesús nuestro Hermano: ¿somos dignos hijos de María, dignos hermanos de Jesucristo? María es totalmente pura, humilde y obediente: ¿posees tu esas virtudes? Jesús en todo busca la gloria de su Padre y la salvación de las almas: ¿estás animado tú del mismo celo? ¿No tendría motivo Jesús para quejarse, y decir a su Madre: Los hijos de mi Madre han combatido contra mí? (Cantar de los Cantares).

La devoción a la Santísima Virgen 
Orad por las asociaciones marianas.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis querido que vuestro Verbo se encarnase en el seno de la bienaventurada Virgen María en el momento en el que al anunciarle el Ángel este misterio, Ella pronunció su fiat, conceded que nuestras plegarias, mientras honramos a la que firmemente creemos que verdaderamente es Madre de Dios, obtengan el auxilio de su intercesión junto a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

25 de Marzo

Próximo Sábado 27 de Marzo de 2010

SAN GABRIEL ARCÁNGEL

24 de marzo

“Yo soy Gabriel, el que estoy delante del Señor Dios, y que he venido a hablarte y a traerte esta feliz nueva”.

San Gabriel había sido ya enviado a Daniel para anunciarle la época en que el Cristo había de nacer; y a Zacarías, cuando estaba ofreciendo en el templo el incienso, para avisarle del nacimiento del Bautista Precursor del Mesías. «Sólo San Gabriel, cuyo nombre significa Fortaleza de Dios, fue hallado digno, entre todos los Ángeles, de anunciar a María el plan divino respecto a Ella», dice San Bernardo.

San Gabriel se acerca con un santo respeto a la Virgen escogida desde toda la eternidad para ser en la tierra la madre de Aquél de quien Dios es Padre en el cielo. Dícele, con las palabras que le fueron dictadas por el Altisimo y que la Iglesia gusta de repetir a menudo: «Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tu eres entre todas ias mujeres».

Y, como ve el Ángel que María se asombra de semejante salutación, explícale cómo ha venido a pedir su Fiat, para que se cumpla el gran misterio, que es la condición de la redención del humano linaje. «Yo soy Gabriel, el que estoy delante del Señor Dios, y que he venido a hablarte y a traerte esta feliz nueva».

Pero Maria quiere permanecer siempre Virgen; y entonces el Ángel la ilustra acerca del misterio, y dícele cómo ha deconcebir por obra del Espíritu Santo, Y que dará a luz un Hijo, al cual llamará Jesús, es decir, Salvador. Todo ello sin detrimento alguno del lirio virginal que ofreciera a Dios desde su más tierna infancia.

´   Maria entonces obedece sin titubeo y con la más profunda humildad, diciendo: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y en este momento se obró el más estupendo de todos los milagros, elevando Dios hasta SÍ, en unión personal, al fruto bendito del seno de la Virgen. «Y el Verbo se hizo carne, habitando entre nosotros» ; se desposó con la humanidad, con nuestra pobreza, con nuestra nada, y en cambio de ellos nos dio su divinidad.

Puesto que por la voz de Gabriel hemos conocido la Encarnación del Verbo, quiera Dios que, por su valimiento, consigamos los beneficios de esa misma Encarnación. Dispongámonos ya desde hoya la fiesta de la Anunciación, que mañana mismo
celebraremos con santo gozo, interrumpiendo por unas horas las tristezas cuaresmales.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

SAN PIGMENO, Mártir

24 de marzo

Caminad, pues, mientras tenéis luz, para que las
tinieblas no os sorprendan, que quien anda en tinieblas,
no sabe adonde va.
(San Juan, 12, 35).

Este santo, que había enseñado la Religión verdadera a Juliano el Apóstata, fue desterrado por este emperador por dar sepultura a los mártires.  Durante su estada en Persia, quedó ciego y, por orden del cielo, volvió a Roma. Habiéndolo encontrado Juliano le dijo: Agradezco a los dioses por la felicidad que me conceden de ver a Pigmeno. -Y yo, replicó1e el Santo, doy gracias al Dios del cielo por ahorrarme la vista de un emperador idólatra. Irritado el apóstata con esta respuesta, lo hizo arrojar al Tíber

MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES CLASES
DE CEGUERA

I. Es preciso ser ciego en este mundo sometiendo la razón a la fe, creyendo lo que no se ve, y lo que no se puede comprender. De este modo debes creer en los misterios de la Santísima Trinidad, de la Eucaristía y tantos otros que nos propone Dios por medio de su Iglesia. ¿Puedo acaso sorprenderme si no comprendo misterios tan elevados, si ni siquiera comprendo lo que soy, lo que tengo ante mis ojos, lo que pasa en mi interior? Dios no sería Dios si pudiésemos comprenderlo. Yo creo porque Dios lo ha dicho. La palabra divina es, para mí, prueba suficiente. (Salviano).

II. Debes ser ciego para no ver lo que sea capaz de conducirte al mal. Vigila tus ojos: ellos son los que introducen en tu alma la turbación, el fuego y el desorden. Jamás mires lo que no puedes desear ni poseer sin pecado. Los ojos son las puertas del corazón; por ellas penetran en él la mayoría de los vicios; y por ellas salen la devoción, la humildad y la pureza.Aparta mis ojos, Señor, a fin de que no vean la vanidad. (Salmo).

III. No mires las faltas ajenas, si a ello no te obligan los deberes de tu estado; no tengas ojos sino para sus buenas cualidades y para las gracias que Dios les hizo. Si sigues este consejo no te tentará el orgullo comparándote con los demás, y no los menospreciarás viendo sus defectos. Piensa en ti, examínate a ti mismo: no se te pedirá cuenta de la vida de los demás, sino de la tuya.

La fe 
Orad por los ciegos.

ORACIÓN

Dios omnipotente, haced, os lo suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Pigmeno, vuestro mártir, cuyo feliz nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

24 de Marzo

SAN TORIBIO DE MOGROVEJO, Obispo y Confesor

Patrono del Episcopado de Iberoamérica

23 de Marzo

Su contribución a liberar parte de la Europa germánica del yugo de la mentira religiosa y filosófica y de la tiranía política que le es intrínseca es ejemplo de la fuerza que puede tener el trabajo intelectual al servicio la Verdad

Toribio Alfonso de Mogrovejo nació en Mayorga, hoy provincia de Valladolid, en 1538, de una antigua familia noble, muy distinguida en la comarca. Su padre, don Luis, «el Bachiller Mogrovejo», como le decían, fue regidor perpetuo de la villa, y su madre, de no menor señorío, fue doña Ana de Robledo. Antes de él habían nacido dos hijos, Luis y Lupercio. Y después de él, dos hermanas, Grimanesa y María Coco, que habría de ser religiosa dominica. Muertos los dos primeros, a él le correspondió el mayorazgo de los Mogrovejo. Recordaremos aquí su vida según la amplia y excelente biografía de Vicente Rodríguez Valencia, y la más breve de Nicolás Sánchez Prieto.

Su educación fue muy cuidada y completa. A los 12 años estudia en Valladolid gramática y retórica, y a los 21 años, en 1562, comienza a estudiar en Salamanca, una de las universidades principales de la época, que sirvió de modelo a casi todas las universidades americanas del siglo XVI. En Salamanca le ayudó mucho, en su formación personal y en sus estudios, su tío Juan de Mogrevejo, catedrático en Salamanca y en Coimbra.

Al parecer, pasó también en Coimbra dos años de estudiante, y se licenció finalmente en Santiago de Compostela, adonde fue a pie en peregrinación jacobea. En 1571 gana por oposición una beca en el Colegio Mayor salmantino de San Salvador de Oviedo. Uno de sus condiscípulos del Colegio, su amigo don Diego de Zúñiga, fue importante, como veremos, en ciertos pasos decisivos de su vida.

Como es frecuente en los santos, ya desde chico da Toribio signos precoces de las maravillas que Cristo va obrando en él. Su capellán más íntimo, Diego de Morales, afirma que «desde sus tiernos años consagró a Dios su virginidad», y que la defendió con energía cuando fue puesta a prueba con ocasión de una broma de estudiantes. En su tiempo de universitario, continuó en él la manía de dar limosna que ya tenía desde niño, y acostumbraba contentarse con pan y agua en desayuno y cena. El rector del Colegio Mayor salmantino en que vivía, el de Santiago de Oviedo, hubo de llamarle la atención por la dureza de las mortificaciones que practicaba. Una testigo de Villaquejido, donde Toribio solía ir en las vacaciones escolares y universitarias, pues era el pueblo natal de su madre, «dijo que era tan buen mozo y tan buen cristiano como no lo vio en su vida» (Rgz. Valencia I,91).

Por influjo quizá de su amigo Zúñiga, oidor entonces de la Audiencia de Granada, fue nombrado don Toribio Inquisidor de Granada, función muy alta y delicada, en la que permaneció cinco años. Tenía entonces éste 35, y fue aquél un tiempo muy valioso para él, pues aprendió a ejercitar el discernimiento y la prudencia, sirviendo a la pureza de la fe en aquella sociedad compleja, en la que moriscos y abencerrajes estaban mezclados con la población cristiana.

El primer arzobispo de Lima, don Jerónimo de Loaysa, murió en 1575. Y por aquellos años, tanto el rey como el Consejo de Indias recibían continuas solicitudes de virreyes y gobernadores, para que mandaran a las Indias obispos jóvenes, abnegados y fuertes, pues tanto el empeño misionero como el gobierno eclesiástico de aquellas regiones, apenas organizadas, requerían hombres de mucho temple y energía.

En marzo de 1578, siendo don Diego de Zúñiga consejero en el Consejo de Indias, don Toribio de Mogrevejo es designado para arzobispo de Lima. En ocasión solemne, Felipe II afirma: «la elección que yo hice de su persona»… En aquel momento Mogrovejo es sólo clérigo de primera tonsura, y tiene 39 años. Se explica, pues, que necesitara tres meses para decidirse, en agosto, a aceptar el nombramiento. Recibe entonces en Granada las órdenes menores y el subdiaconado, y allí mismo, donde continúa dos años como Inquisidor, recibe el subdiaconado, el diaconado y el sacerdocio presbiteral.

Prepara en esos años su viaje a América, donde le van a acompañar veintidós personas, entre ellas su hermana Grimanesa, con su marido don Francisco de Quiñones. Se despide en Mayorga de su madre doña Ana, visita en Madrid el Consejo de Indias, es ordenado obispo en Sevilla, donde está la llave que abre las puertas de las Indias. Por fin, en setiembre de 1580, desde Sanlúcar de Barrameda, parte con los suyos en la flota que va al Perú.

La tarea apostólica de Santo Toribio iba a desarrollarse en una arquidiócesis limeña de enorme extensión, unos mil por trescientos kilómetros. Abarcaba, en efecto, desde Chiclayo y Trujillo al norte, hasta Ica al sur, más las regiones andinas, desde Cajamarca y Chachapoyas hasta Huancayo y Huancavelica, y aún más al oriente por Moyobamba. A las ciudades ya nombradas se añadían Huaylas, Cinco Villas, Cañete, Carrión, Chancay, Santa, Saña -donde vino a morir-, más otros pueblos y unas 200 reducciones-doctrinas de indios. Actualmente hay dicinueve grandes diócesis en ese inmenso territorio.

Pero además era Lima una arquidiócesis de suma importancia en lo eclesiástico, pues tenía como diócesis sufragáneas la vecina de Cuzco, las de Panamá y Nicaragua, Popayán (Colombia), La Plata o Charcas (Bolivia y Uruguay), Santiago y La Imperial, después trasladada a Concepción (Chile), Río de la Plata o Asunción (Paraguay) y Tucumán (Argentina). Es decir, casi toda Sudamérica y parte de Centroamérica quedaba presidida por este hombre de 43 años, recién hecho sacerdote y obispo.

Santo Toribio llega a la sede limeña en mayo de 1581. Seis años llevaba sin cabeza pastoral la Ciudad de los Reyes, fundada en 1535. El dominico fray Jerónimo de Loaysa, primer obispo de Lima (1541), y primer arzobispo (1546), había muerto en 1575. Fue Loaysa «sintetizador de las reivindicaciones que las grandes personalidades cristianas del Perú hicieron en favor de los naturales durante el siglo XVI», como dice Manuel Olmedo Jiménez (299).

Y mereció realmente ser llamado Pacificador de españoles y protector de indios, pues lo fue de verdad, «sin más pretensioneslascasianas, sino midiendo la propia realidad de los hechos y sus verdaderas posibilidades de acción» (ib.). En su tiempo se celebraron los Concilios regionales I de Lima (1552) y II de Lima (1567). Y a él debemos los Avisos breves para todos los confesores destos Reinos del Perú, donde tan gravemente se urgen las conciencias de los españoles (309-313).

Sin embargo, esta gran disciplina eclesiástica apenas había sido aplicada a la realidad pastoral. De hecho, ya en 1556, Loaysa pidió al rey ser relevado de su cargo, alegando «no puedo cumplir con la carga y oficio que tengo», pues se veía enfermo y agotado (Rgz. Valencia I,194)

Mogrovejo asume, pues, la diócesis en los comienzos de su organización, tras seis años de sede vacante, con un clero diocesano y regular bastante numeroso, y con un Cabildo eclesiástico de hombres bien preparados en la Universidad limeña de San Marcos, fundada en 1551. Y sus veinticinco años de ministerio episcopal se distribuyen de forma verdaderamente rigurosa y exacta, que denota un perfecto dominio de sí mismo. «No es nuestro el tiempo», solía decir. Éste fue, en síntesis, el calendario de su apostolado:

  • 1581: Llegada de Santo Toribio a Lima, y primera salida de su sede, «para tomar claridad y lumbre de las cosas que en el concilio se habían de tratar».
  • 1582-1583: III Concilio de Lima.
  • 1584-1590: Primera Visita general.
  • 1591: IV Concilio.
  • 1593-1597: Segunda Visita.
  • 1601: V Concilio.
  • 1605-1606: Tercera Visita. Hizo también varias salidas en Visitas parciales, y cumpliendo la norma de Trento, celebró Trece Sínodos diocesanos.
  • 1606 Muere.

La diócesis limeña, como todas las de entonces, era fundamentalmente misionera. Y muy consciente de ello, Santo Toribio, a diferencia de otros obispos que se quedaban en su sede y dejaban a los religiosos y doctrinos la acción propiamente misional, se dedicó principalmente al apostolado entre los indios, limitando casi sus estancias en Lima a los tiempos en que se celebraron sus tres Concilios o los Sínodos diocesanos.

Al narrar los hechos apostólicos de Santo Toribio, merecen memoria especial sus visitas pastorales, que conocemos bien por el Diario, y por el Libro de la Visita. Tenemos también los relatos y testimonios detallados de sus acompañantes Bernardino de Almansa, Juan de Vargas, Sancho Dávila, Hernando Martínez, Ramírez Berrio…

En los libros de visita todo quedaba anotado: estado de los indios, de la iglesia, de los ganados, telares y obras, estadísticas… Veamos como muestra la visita a la doctrina de Cajacay: «Está junto a Chiclayo; hay 67 indios tributarios y 18 reservados, y 145 de confesión y 185 ánimas, grandes y chicas. Confirmó su Señoría Ilma., la vez pasada, en este pueblo 255 personas, y ahora 22. Hay cerca de este pueblo las estancias siguientes: Una estancia de Alonso de Migolla, que está media legua de este pueblo. Hay 20 personas. Otra estancia»… Y así va detallando hasta sumar 356 indios tributarios (Rgz. Valencia I,455).

Los secretarios de visita, que se turnaban para acompañar al señor arzobispo, quedaban agotados, pero él iba siempre adelante incansablemente, y no llevado por indígenas en litera o silla de manos, como era normal en los indios o españoles principales, sino siempre en mula o a pie, como dice Almansa, «sólo por no dar molestia ni trabajo a los indios». Viajaba en mula a veces por laderas asomadas a los abismos andinos, «que parecía milagroso dejarse de matar». O si no era posible entrar la cabalgadura, «muchas veces a pie, con las ciénagas y lodo hasta las rodillas y muchas caídas».

No era raro para él tener que pasar la noche al sereno. Utilizaba entonces la montura de la mula como cabezal. Y también le servía para cubrirse con ella en los aguaceros que a veces les sorprendían de camino, perdidos, lejos de cualquier tambo, en soledades donde nadie había para orientarles.

Los indios estaban con frecuencia dispersos fuera de las doctrinas y pueblos. Pero Santo Toribio no limitaba sus visitas pastorales a estos centros principales, ni empleaba delegados, sino que él mismo se allegaba, según los testimonios de sus acompañantes, «visitando personalmente y consolando a sus ovejas, no dejando cosa por ver… No dejando huaicos, cerros ni valles que él mismo por su persona no los visitase con grandísimo trabajo y riesgo de su vida… No contentándose con andar y visitar los pueblos grandes, sino los cortijos, pueblos y chácaras, aunque en ellos no hubiese más de tres o cuatro viejos… Muchas veces a pie».

Para dar la confirmación a una indiecita en alguna parte remota, allá «iba él propio a buscarla y la confirmaba, y no quería que pasase la dicha india ningún peligro en su persona; y Su Señoría lo quería pasar y la iba a buscar». Durante la peste de viruela, que diezmó las reducciones, él visitaba a los indios, entrando en sus chozas, «sufriendo el hedor que tenían, de suerte que, si no fuera con celo ferviente de caridad y amor, no se pudiera hacer ni sufrir». Tampoco había zona de indios de guerra que le arredrase, como cuando entró en las montañas de Moyobamba. En aquella ocasión «le persuadieron y aconsejaron muchas personas y le requirieron que en ninguna manera entrase». Pero él allá se entró, «que por Dios más que aquello se había de pasar». Con todo esto, «algunos de los criados que llevaba se le despidieron y quedaron por no atreverse a entrar».

El apostolado no es otra cosa que mostrar a los hombres el amor que Dios les tiene en Cristo (+1Jn 4,16). Pues bien, el amor de Cristo a los indios del Perú se manifestó de forma conmovedora en las andanzas apenas imaginables que el santo arzobispo Mogrovejo pasó en sus visitas pastorales. Los incas habían dejado una incipiente red viaria, pero él hubo de ir muchas veces por caminos de cabras, «aptos sólo para ciervos» (cervis tantum pervia), como decía el padre Acosta, su colaborador principal.

Téngase en cuenta que la diócesis de Lima iba desde los calurosos llanos hasta las alturas de los Andes, cuyas cimas alcanzan allí los 7.000 metros de altura. Ni siquiera sus criados indios aguantaban a veces cambios climáticos tan brutales. Pero el santo arzobispo, un día y otro, durante meses, durante muchos años, atravesaba selvas, llanos y ciénagas, valles y ríos, o se remontaba a aquellas alturas majestuosas, que avistaban cortinas sucesivas de montes y montañas, entre cortados precipicios, con un río quizá allá abajo, apenas un hilo de plata dos kilómetros al fondo.

Mogrovejo iba siempre animando a todos, con buen semblante, unas veces detrás, recogido en oración, otras veces delante, abriendo camino, si el paso era peligroso, y en ocasiones cantando a la Virgen o semitonando aquellas Letanías del Concilio de Lima -así llamadas porque se incluyeron en la compilación de sinodales del Santo-, en las que por cierto se confesaba la Inmaculada Concepción de María y su gloriosa Asunción a los cielos con varios siglos de anticipación a su proclamación dogmática. Fray Melchor y el licenciado Cepeda, que en una ocasión le acompañaban, y le hacían coro, comentaban: «No parecía sino que venía allí un ángel cantando la letanía, con lo cual no se sentía el camino».

Es preciso repetirlo: resulta casi inimaginable lo que Santo Toribio pasó recorriendo aquellas inmensas distancias en sus visitas pastorales. Como los itinerarios de sus viajes quedaron registrados al detalle, puede calcularse con bastante exactitud que recorrió unos 40.000 kilómetros.

Este hombre, de buena salud, pero de complexión no demasiado fuerte, que hasta los 43 años lleva una vida sedentaria, entre papeles y cartapacios, y que a esa edad inicia 25 años de vida pastoral, la mayor parte de ella de camino, en chozas, a la intemperie, a pan y agua, es una demostración patente de que el hombre sinceramente enamorado de Dios viene a participar de la omnipotencia divina, se hace tan fuerte como el amor que inflama su corazón, y puede con todo. Y además con facilidad y con alegría.

Su apasionado amor pastoral le llevaba a una entrega tan total que excluía todo descanso. Ni se le pasó por la mente tomar nunca vacaciones, por cortas que fueran. Y nunca viajó a España, aunque asuntos muy graves lo hubieran justificado a veces. Prefería enviar un delegado en su nombre. El sabía aquello de San Pablo, «el tiempo es corto» (1Cor 7,29).

Y no se le ocurría invertir una semana o un día o medio en visitas de cumplido, en conmemoraciones, bodas de plata, oro o diamante, inauguraciones diversas o fiestucas piadosas. Incluso para ordenar obispos suyos sufragáneos, estando de visita pastoral en lugares alejados de Lima, hacía llegar al presbítero electo a donde él estaba; así lo hizo, por ejemplo, con fray Luis López, a quien consagró como obispo de Quito. El tenía claro que «no es nuestro el tiempo».

La Providencia divina le hizo superar muchos peligros graves. Contaremos sólo un par de ejemplos. Una vez, queriendo llegar a Taquilpón, anejo a la doctrina de Macate, había de atravesar el río Santa, que estaba en crecida impetuosa. Allí no servían ni balsas de enea, ni flotadores de calabazas, ni los demás trucos habituales. Allí hubo que tender un cable de lado a lado, bien tenso entre dos postes, y atado el cuerpo del arzobispo con unas cuerdas y suspendido así del cable, fueron tirando de él desde la orilla contraria, con el estruendo vertiginoso del potente río a sus pies. Y una vez cumplida y bien cumplida su misión pastoral, con visita y muchas confirmaciones, otra vez la misma operación a la inversa.

En otra ocasión, bajando de las montañas, descendía a caballo una cuesta larguísima, «de más de cuatro leguas», La Cacallada, que le decían los indios, la pedregosa. Ya a oscuro, les pilló el estallido de una tormenta andina, con fragor de truenos, ecos redoblados, lluvia, oscuridad, estruendo. El arzobispo, acompañado de su criado Diego de Rojas, iba adelante, con tenacidad obstinada, y Diego se maravillaba «viendo la paciencia y contento con que el dicho señor arzobispo iba animando a los demás». A pesar de sus voces, se iba dispersando el grupo, todos a ciegas, «se fueron todos quedando, unos caídos y otros derrumbados con sus caballos». A una de éstas, el arzobispo se vió descalabrado en una caída aparatosa, tan fuerte que al criado «se le quebró el corazón de ver al señor arzobispo echado, desmayado en el lodo, donde entendió muchas veces que pereciera». Acudieron algunos a sus gritos, y todos pensaron que Santo Toribio estaba muerto, «helado y hecho todo una sopa de agua». Pero cuando le levantaron, cobró conocimiento y algo de ánimo, y sostenido por los compañeros, descalzo -había perdido las botas hundidas en el barrro-, retomó la subida, desmayándose varias veces por el camino. Cesó la tormenta, asomó la luna de parte de Dios, y allí divisaron un tambo, al que llegaron como pudieron. No había nadie. Sólo había silencio y soledad, noche y frío. Tumbado el arzobispo, helado, exangüe, quedó como muerto. Cuando así le vio su paje Sancho Dávila «se hartó de llorar al verlo de aquella suerte». Todos le daban por perdido, pero a él, a Sanchico, se le ocurrió sacar la lana de una almohada, y calentándola a la lumbre, frotar y calentar con ella al arzobispo, hasta que logró que volviera en sí. Ya de día comenzaron a llegar algunos indios, y el Santo se encontraba de nuevo dispuesto a todo. Celebró la misa, predicó en lengua indígena «con tanto fervor y agradable cara como si por él no hubiera pasado cosa alguna». Allí dejó, en aquellas desolaciones de montaña, dos doctrinas que integraron a 600 indios.

Mogrovejo, como Zumárraga, era un ministro apasionado de la confirmación sacramental. Su capellán Diego de Morales cuenta que, acompañándole él en la visita de 1598 y 1599, con Juan de Cepeda, capellán también, y el negro Domingo, se les hizo la noche a orillas de un río muy caudaloso. Como no tenían más que un pan, el arzobispo lo dividió en cuatro, y así cenaron. Rezó el breviario, paseó un poco, y se acostó a dormir en el suelo, con la silla de la mula como cabezal. Al poco rato, se inició «un aguacero muy terrible», que duró hasta el amanecer, y él «no tuvo otro reparo más que taparse con el caparazón de la silla».

Muy de mañana, en ayunas, emprendieron la marcha a pie, y el arzobispo iba rezando las Horas mientras subían una gran cuesta. Y «como había pasado tan mala noche, se sintió fatigado», y hubieron de ofrecerle un bastón, pero él «no le quiso admitir hasta que pagaron a un indio, cuyo era, cuatro reales por él, y entonces le tomó». Llegó por fin, «sudando y fatigado del camino», a la doctrina que llevaba el dominico fray Melchor de Monzón. Allí fue a la iglesia, hizo oración, predicó a los indios en la misa, y estuvo confirmando hasta las dos del mediodía. Cuando se sentó a comer eran ya las tres, y estaba «bien cansado y trabajado».

Entonces se le ocurrió preguntar al padre doctrinero si faltaba alguno por confirmar. Tras algunas evasivas de éste, el arzobispo le exigió la verdad, y el padre hubo de decirle que a un cuarto de legua, en un huaico, había un indio enfermo. El arzobispo «se levantó de la mesa» y se fue allá con el capellán Cepeda. El indio estaba en un altillo, «que si no era con una escalera, no pudieran subir». Le animó y le confirmó con toda solemnidad, como si hubiera «un millón de personas». Regresó después, a las seis de la tarde, y se sentó a comer…

Bien podían quererle los indios, que «no le saben otro nombre más que Padre santo». Cuando el señor arzobispo, una vez celebrada la misa en el claro del bosque, o junto al río fragoroso, o en una capilla perdida en las alturas andinas, bajo el vuelo circular de los cóndores, se despedía de los indios y después de bendecirlos se iba alejando, «lloraban con muchas veras su partida como si se les ausentase su verdadero padre». Y es que realmente lo era: «aunque tengáis diez mil pedagogos en Cristo, pero no muchos padres, que quien os engendró en Cristo por el Evangelio fui yo» (1Cor 4,15).

«Confirmó más de ochocientas mil almas», afirma su sobrino clérigo, Luis de Quiñones, ateniéndose a los registros. Hizo más de medio millón de bautismos. Anduvo 40.000 kilómetros… A veces la cantidad es tan enorme que se trasforma en calidad, en dato cualitativo. Bien pudo decir quien llegó a ser su fiel capellán, Sancho Dávila: «Conoció este testigo que el amor de verdadero pastor y gran santidad de dicho señor arzobispo le hacía sufrir y hacer lo que… ni persona particular pudiera hacer».

Considerando estas enormidades -más allá de la norma- que produce la caridad pastoral extrema, no faltará alguno que se diga: «Qué cosas es necesario hacer para llegar a ser santo»… Pero el santo no es santo porque hace esas cosas, sino que hace esas cosas porque es santo.

A no pocos capitalinos de Lima, muy conscientes de vivir en la Ciudad de los Reyes, no les hacía ninguna gracia las interminables ausencias del señor arzobispo, aunque éste se viera sustituido por el prudentísimo don Antonio de Valcázar, provisor.

Un grupo de canónigos del Cabilde limense, molestos con el arzobispo por un par de cuestiones, escriben al rey con amargura: «Para más nos molestar, ha casi siete años que anda fuera de esta ciudad so color de que anda visitando… Pudiendo hacer la Visita en breve tiempo, se está en los Partidos hasta los fenecer» (30-4-1590). El oidor Ramírez de Cartagena confecciona primorosamente un Memorial al rey, engendro contrario al Santo, que entregó al virrey nuevo del Perú, don García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, el cual tuvo buen cuidado de hacerlo llegar al Consejo de Indias. Otros varios se unen también contra él, con pleitos y cartas de agravios dirigidas al rey.

El de Cañete estimula estos escritos difamatorios contra el arzobispo, y se apresuraba para hacer llegar todas estas quejas a la Corte. El mismo escribe al rey que el arzobispo «y sus criados andan de ordinario entre los indios comiéndoles la miseria que tienen». Y añade delicadamente: «y aún no sé si hacen cosas peores… Todos le tienen por incapaz para este Arzobispado» (1-5-1590). Y en otra carta: «Hará ocho meses que está fuera de aquí… Es muy enemigo de estar a donde vean la poca compostura y término que en todas las cosas tiene» (12-4-1594).

El rey, que mucho aprecia al Santo, llega a creer, al menos en parte, las acusaciones, y en una cédula real le ruega y le exige que excuse «las dichas salidas y visitas todo cuanto fuere posible». Con todo respeto, el arzobispo escribe al rey, recurre en consulta al Consejo de Indias, alega siempre los imperativos de su oficio pastoral, cita las normas dadas por Trento, y no muda su norma de conducta, asegurando, como atestigua don Gregorio de Arce, que «andar en las visitas era lo que Dios mandaba», y que en ellas él «se ponía en tan graves peligros de mudanzas de temples [climas], de odio de enemigos, de caminos que son los más peligrosos de todo el mundo», hasta el punto que «muchas veces estuvo en peligro de muerte», y que todo «esto hacía por Dios y por cumplir con su obligación».

Santo Toribio tuvo siempre gran aprecio por el rey, como buen hidalgo castellano, y no despreció a sus contradictores, especialmente al Consejo de Indias. Pero jamás permitió que el César se entrometiera en las cosas de Dios indebidamente, y en lo referente a las visitas pastorales nunca modificó su norma de vida episcopal, más aún, como veremos, logró que en el III Concilio limeño, con la firma de todos los padres asistentes, se hiciera de su conducta personal norma canónica para todos los obispos.

En el antiguo imperio de los incas se hablaban innumerables lenguas. El padre Acosta, al tratar de hacer el cálculo, pierde la cuenta, y termina diciendo que unos centenares (De procuranda Indorum salute I,2; 4,2 y 9; 6,6 y 13; Historia natural 6,11). Ya en 1564 se disponía de un Arte y vocabulario de la lengua más común, el quechua, libro compuesto por fray Domingo de Santo Tomás y publicado en Valladolid.

Pero los padres y misioneros, fuera de algunas excepciones, no se animaban a aprender las lenguas indígenas, pues eran muy diversas y había poca estabilidad en los oficios pastorales, de manera que la que hoy se aprendía, mañana quizá ya no les servía. De hecho, a la llegada de Santo Toribio al Perú, todavía los indios aprendían la doctrina «en lengua latina y castellana sin saber lo que dicen, como papagayos». La acción misionera en México había ido mucho más adelante en la asimilación de las lenguas.

«Fue arduo el problema lingüístico del Perú, observa Rodríguez Valencia. Pero era necesario resolverlo, por gigantesco que fuera el esfuerzo. Y es de justicia y de satisfacción mencionar a los Virreyes, Presidentes y Oidores de Lima, que prepararon con su pensamiento y su denuedo de gobernantes el camino a la solución misional de Santo Toribio» (I,347). Solórzano sintetiza la posición de aquéllos: «No se les puede quitar su lengua a los indios. Es mejor y más conforme a razón que nosotros aprendamos las suyas, pues somos de mayor capacidad» (Política indiana II,26,8). Muchas veces se discutió en el Consejo de Indias la posibilidad de unificar toda América en la lengua castellana. La tentación era muy grande, si se piensa en la escuela y la administración, la actividad económica y la unidad política. Pero «triunfó siempre el criterio teológico misional de llevar a los indios el evangelio en la lengua nativa de cada uno de ellos. Se vaciló poco en sacrificar el castellano a las necesidades misionales» (Rgz. Valencia I,347). De hecho, sólamente «en 1685 se toman providencias definitivas para unificar la lengua de América en el castellano, pues hasta entonces, por fuerza de la evangelización en lengua nativa, estaba «tan conservada en esos naturales su lengua india, como si estuvieran en el Imperio del Inca»» (I,365).

El Virrey Toledo, que visitó el Virreinato casi entero, fue en esto el «adalid seglar de la lengua indígena, «que [según decía] es el instrumento total con que han de hacer fruto [los sacerdotes] en sus doctrinas»» (I,348). Bajo su influjo, el rey Felipe II prohibió la presentación de clérigos para Doctrinas si no sabían la lengua indígena.

Por otra parte, si ya Loaysa en 1551 había iniciado en su propia catedral limeña una Cátedra de lengua indígena, en 1580 el rey dispuso que en Lima y en todas las ciudades del Virreinato se fundaran estas Cátedras, que tenían finalidad directamente misional. En efecto, en ellas habían de hacer el aprendizaje necesario el clero y los religiosos, y por ellas se pretendía que los naturales «viniesen en el verdadero conocimiento de nuestra santa fe católica y Religión Cristiana, olvidando el error de sus antiguas idolatrías y conociendo el bien que Nuestro Señor les ha hecho en sacarlos de tan miserable estado, y traerlos a gozar de la prosperidad y bien espiritual que se les ha de seguir gozando del copioso fruto de nuestra Redención» (19-9-1580). La dignidad cristiana de esta cédula real está a la altura delTestamento de Isabel la Católica.

Llegó al Perú la real cédula en la misma flota que trajo al arzobispo Mogrovejo, quien procuró en seguida su aplicación, como veremos, en el Concilio III de Lima (1582-83). No muchos años después, pudo escribir al rey elogiando al clero: «procuran ser muy observantes… y aprender la lengua que importa tanto, con mucho cuidado» (13-3-1589). Y en una relación de 1604, hay en el arzobispado «ciento veinte Doctrinas de Clérigos, y figura una relación de un centenar de sacerdotes seculares de la Diócesis que saben la lengua… Esa cifra da idea de la marcha rápida e implacable de la imposición de la lengua indígena en el Arzobispado de Lima» (Rgz. Valencia I,364).

Puede, pues, decirse que «el esfuerzo misional de las lenguas indígenas retrasó en más de un siglo la unificación de idioma en América. Prevaleció el criterio teológico y se sacrificó el castellano» (I,364). Ésa es la causa histórica de que todavía hoy en Hispanoamérica sigan vivas las lenguas aborígenes, como el quechua, el aymará o el guaraní.

El mismo Santo Toribio, que ya quizá en España estudiara el Arte y vocabulario quechua, a poco de llegar, usaba el quechua para predicar a los indios y tratar con ellos -«desde que vine a este Arzobispado de los Reyes», le informa al Papa-. Siendo tantas las lenguas, solía llevar intérpretes para hacerse entender en sus innumerables visitas. No poseía, pues, el santo arzobispo el don de lenguas de un modo habitual, pero en algunos casos aislados lo tuvo en forma milagrosa, como la Sagrada Congregación reconoció en su Proceso de beatificación.

En una ocasión, por ejemplo, según informó un testigo en el Proceso de Lima, entró a los panatguas, indios de guerra infieles. Salieron éstos en gran número con sus armas y le rodearon, «y su Señoría les habló de manera que se arrojaron a sus pies y le besaron la ropa». Uno de los intérpretes quiso traducir al señor arzobispo lo que los indios le decían «en su lengua no usada ni tratada», pero éste le contestó: «Dejad, que yo los entiendo». Y comenzó a hablarles en lengua para ellos desconocida «que en su vida habían oído ni sabido… y fue entendido de todos, y vuelto a responder en su lengua». En esta forma asombrosa «los predicó y catequizó y algunos bautizó y les dió muchos regalos y dádivas, con que quedaron muy contentos». Fundó allí una Doctrina, dejando un misionero a su cargo.

El magno Concilio de Trento se celebra en los años 1545-1563, dando un fortísimo impulso de renovación a la Iglesia. «Publicado en España en 1564 y recibido como ley del reino [1565], Felipe II concibió el generoso proyecto de secundarle inmediatamente con la celebración simultánea de Concilios provinciales en todas las metropolitanas de España y de sus reinos de Europa y de ultramar a lo largo del año 1565» (Rgz. Valencia I,193). En efecto, en 1565 se celebraron Concilios en Compostela, Toledo, Tarragona, Zaragoza, Granada, Valencia, Milán, Nápoles, Sicilia y México. Y en 1567, el Concilio II de Lima.

Continuando, pues, este mismo impulso de renovación eclesial, y en virtud del regio Patronato, en 1580 Felipe II encarga al recién elegido arzobispo de Lima con todo apremio, por real cédula, que reuna un Concilio provincial, y que exija asistencia a todos los obispos sufragáneos, «advirtiéndoles que en esto ninguna excusa es suficiente ni se les ha de admitir, pues es justo posponer el regalo y contentamiento particular al servicio de Dios, para cuya honra y gloria esto se procura». Sabía el rey las enormes dificultades que llevaba consigo la reunión de un Concilio al que habían de asistir obispos, a veces ancianos, desde miles de kilómetros de distancia. De ahí que su mandato, dado con la autoridad del Patronato Real, sea tan enérgico, reforzando así al arzobispo metropolitano en su llamada convocadora.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/