Francisco respondió varias preguntas a los periodistas que lo acompañaban en el avión de regreso a Roma tras su peregrinación a Tierra Santa, 26-May-2014. Este es el texto como lo presenta el periódico español La Razón, 27-May-2014 (imágenes de agencia AP).
-Santo Padre, en estos días hizo varios gestos que dieron la vuelta al mundo: la mano en el muro de Belén, la señal de la cruz, el beso a los sobrevivientes hoy en el Memorial del Holocausto, el beso al Santo Sepulcro junto a Bartolomé… Queríamos preguntarle si estos gestos los pensó, y por qué los pensó. Y si se imaginó cuáles serán los efectos de estos gestos de enorme entidad como por ejemplo la invitación a Peres y a Abbas a ir al Vaticano.
-Los gestos, los que son más auténticos, son los que no se piensan, son los que surjen, vienen. Yo pensé, bueno, se podrá hacer algo, pero los gestos concretos, ninguno fue pensado en sí. La invitación a los dos presidentes a la oración, esto sí fue pensado un poco, pero de hacerlo allá (en Israel), pero había tantos problemas logísticos –ellos tienen que tener en cuenta el territorio, dónde se hace y no es fácil. Al final espero que salga bien. Pero no fueron pensados, no sé, a mi me sale de hacer algo de espontáneo. Es así.
-Usted habló con palabras muy duras contra el abuso sexual de menores de parte de los sacerdotes, usted creó una comisión para enfrentar mejor este problema a nivel de la Iglesia universal. Sabemos que en todas las iglesias locales hay normas que exigen una fuerte obligación moral y a menudo legal a colaborar con las autoridades civiles locales. ¿Qué hará usted si hay un obispo que no ha observado estas normas, se lo excluye, se le pide que dimita u otras sanciones? ¿Cómo se puede enfrentar en sentido práctico?
-En la Argentina a los privilegiados les decimos «este es un hijo de papá» y en este problema no habrá «hijos de papá». En este momento hay tres obispos que están bajo investigación: uno ya está condenado y se está estudiando la pena que hay que hacer. No existen privilegios. Sobre este tema de los menores es un delito tan feo, tan, lo sabemos que es un problema grave en muchos lados, pero a mí me interesa la Iglesia. ¿Qué nos aporta quién hace esto? Traiciona el cuerpo del Señor porque estos sacerdotes que debe llevar este niño, esta niña, este muchacho, esta muchacha a la santidad, y este niño, esta niña, confían. Y estos sacerdotes en cambio de llevarlos a la santidad, abusan. Y esto es gravísimo. Es como… Les haré una comparación: es como una misa negra, por ejemplo: tú tienes que llevarlo a la santidad y lo llevas a un problema que va a durar toda la vida. Y la próxima semana, no, creo que será el 6 o el 7 junio, los primeros días del mes, va a haber una misa con 6 u ocho personas abusadas en Santa Marta y después, una reunión con ellos. Son personas que son de Alemania, dos de Inglaterra o Irlanda… Serán unos ocho, con el cardenal O’Malley, de la comisión. Pero sobre esto tenemos que seguir adelante, adelante. ¡Tolerancia cero!








