FUEGO CRUZADO ENTRE LAS RUINAS

cattedrale di colonia 45

Catedral de Colonia, Abril 1945

 

Se diría que el asediado campamento de los santos (Ap. 20,9), al modo de aquellas tribus galas entretenidas en mutuos e interminables pleitos en vísperas de ser sometidas por César, se encuentra abocado a una sangría que lo hará más vulnerable cuando deba presentar la decisiva batalla. Indecorosa batracomiomaquia, guerra civil de escupitajos y regüeldos, el enemigo ya la cerca por todos sus flancos -con múltiples agentes infiltrados, incluso, que preparan el terreno para la invasión postrera- mientras los guerreros de este lado se distraen en estériles recíprocos reproches. Este desvarío funesto (ἄτη) que afecta a tirios y troyanos de consuno, reconoce en todos los casos un idéntico pecado de origen: el irrealismo, la renuncia a sostener una mirada insobornable e indistracta ante la realidad, a trueque de tomar atajos engañosos que acaban por poner a la conciencia ante su propio espejo doblado en realidad. Autocomplacencia de carácter típicamente idealista -por no decir ideologizante-, de sello moderno, ya que no modernista, creemos un deber nombrarla siquiera, en el instante mismo en que amenaza extenderse como el fuego. Máxime, en una sazón en que la viña del Señor rebosa de hojarasca y de sarmientos secos.

No hablamos, quede claro al empezar, de los progresistas: de éstos sólo cabe comprobar la paradoja de que, estando, no estén, y todo cuanto digamos sobre ellos resultará bastante obvio. Nos referimos a dos opuestas direcciones, dos tesituras ante el «problema Bergoglio» que, en este momento de crisis colapsante, exasperan en el seno mismo de la Iglesia ese dialecticismo morboso, esa polarización tan fácil de advertir, por lo demás, en la praxis política del último siglo. Simiente de Hegel inoculada ora por inadvertencia ora por malévolo cálculo a la Iglesia, la crispación estéril es todo su fruto, al tiempo que la andadura declinante de los hechos continúa su marcha triunfal, sin detención. Sigue leyendo

Cuando la maldad se disfraza de obediencia

Nuevo orden mundial

Práctica esencial del Nuevo Orden Mundial es entrenar a las masas democráticas para aceptar falsos dogmas, y para hacerlos pasar como tales, contratan a científicos y profesionales para que transmitan el pseudo-conocimiento que se quiere implantar. Y es a través de la ONU, herramienta política por excelencia de la masonería mundial, que se busca implantar este gobierno mundial tecnocrático con una sola legislación proveniente mayormente de los pactos o tratados internacionales.

Una de las técnicas que esta gobernanza utiliza para que la gente acepte estas imposiciones es hacernos sentir cómodos, esto a través del consumismo y las conductas rutinarias. De esa forma, se nos acostumbró al confort proveniente de las “bondades” de la tecnología actual, que al hacer “más fácil y menos esforzada” nuestra vida, nos lleva a la inacción ante las terribles injusticias y crímenes que hoy se viven, para no perder la “porción de felicidad que nos toca”. De ahí que una de las premisas fundamentales del hombre moderno es “no ser comedido” es decir, mejor no entrometerse aún cuando se trate de defender los Derechos de Dios.

De la misma manera en el plano religioso, el modernismo promueve el sentimentalismo. Así con la misma premisa tecnocrática “confié, somos especialistas”, se promueven falsos dogmas que llevan al catolicismo ignorante de su fe a aceptar premisas tales como: “al Papa lo elige el Espíritu Santo y por lo tanto no puede equivocarse” o“prefiero equivocarme con el Papa a estar en la Verdad en su contra”, por lo que se convierte en el más terrible pecado para esta gente, el corregir o hacer observaciones a quienes incurren en transgresiones a las enseñanzas inmutables de la Iglesia, cuando estas provengan de sus autoridades. También se suple la falta de conocimiento de los saberes que estamos obligados a conocer para salvarnos, con obediencia ciega y de ese modo, la masa cristiana apela a la comodidad de omitir cualquier formación para simplemente dejarse dirigir por las autoridades eclesiásticas en quienes sienten, más que el deber, la comodidad de obedecer sin reparos.

Bergoglio el destructor  NCSJB

Así en el video que presentamos hace unos días (aquí), el Padre Santiago Martín denuncia la posibilidad cierta de un cisma, señalando que está en juego, posiblemente como nunca en 2000 años, el futuro de la Iglesia a causa principalmente del uso demagógico del concepto de misericordia. 

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LA VERDADERA FORMA Y MATERIA DE LOS SACRAMENTOS CATÓLICOS EN EL RITO ROMANO TRADICIONAL

Traducción del artículo publicado originalmente en Inglés en TRADITIO

Retablo de los Sacramentos (1)

MATERIA Y FORMA DE LOS SACRAMENTOS

CATÓLICOS

Sacramento del Bautismo
 BAUTISMO: Materia: Agua. Forma: “Ego te baptizo in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti”. Escritura: San Mateo XXVIII, 18-20.
Sacramento de la Confirmación

CONFIRMACIÓN: Materia: Santo Crisma. Forma: “Signo te signo Crucis, et confirmo te Chrismate salutis. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Escritura: Actos VIII,14-17.

Sacramento de la Confesión

PENITENCIA: Materia: Confesión de pecados cometidos y petición de perdón. Forma: “Ego te absolvo”. Escritura: San Juan XX, 21-23.

 

 

 

Sacramento de la Comunión

SANTA COMUNIÓN: Materia: Pan sin levadura y vino de uva. Forma: “Hoc est enim Corpus meum.” “Hic est enim Calix Sanguinis mei, novi et aeterni testamenti: mysterium fidei: qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem peccatorum.” Escritura: San Mateo XXVI, 26-28.

 

 

 

Sacramento de la Extrema Unción

EXTREMA UNCIÓN: Materia: Unción de los sentidos con óleo. Forma: La oración para el perdón de los pecados (“Per istam sanctam unctionem, indulgeat tibi Dominus quidquid delequisti”). Escritura: Santiago V, 14-15.

Sacramento del Orden Sacerdotal

ORDEN SACERDOTAL: Materia: Imposición de manos por el Obispo. Forma: “Da, quaesumus, omnipotens Pater, in hos famulos tuos Presbyterii dignitatem; innova in visceribus eorum spiritum sanctitatis; ut acceptum a te, Deus, secundi meriti munus obtineant, censuramque morum examplo suae conversationis insinuent.” Escritura: San Lucas XXII, 19.
Sacramento del Matrimonio
MATRIMONIO: Materia: El contrato en sí mismo es el Sacramento, las partes contrayentes son sus ministros y sus personas de ellos son la materia. Forma: La expresión de su mutuo consentimiento. Escritura: San Mateo XIX, 6.
Tomado de: