Semana Santa 2010

OFICIOS

JUEVES SANTO (TRAER AZUCENAS PARA EL SANTÍSIMO)

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

6:30 P.M.  SANTA MISA: LAVATORIO DE LOS PIES.

PROCESIÓN.

ADORACIÓN.

8:30 P.M.   SERMÓN DE LA INSTITUCIÓN.

VISITA A LAS 7 IGLESIAS. (POR FAMILIAS)

VIERNES SANTO (AYUNO Y ABSTINENCIA)

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

11:00 A.M. VÍA CRUCIS.

3:00 P.M. LAS 7 PALABRAS.

5:30 P.M. SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA Y SAGRADA COMUNIÓN.

7:30 P.M. SERMÓN DE LA SOLEDAD O DEL PÉSAME.

SABADO SANTO

8:00 A.M. OFICIO DE TINIEBLAS.

11:00 A.M VÍA CRUCIS DE MARÍA SANTÍSIMA.

8:00 P.M. SANTA MISA DE LA VIGILIA PASCUAL Y APERTURA DE LA GLORIA.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCION.

MISA DE PASCUA FLORIDA.

9:00 A.M. / 10:30A.M. / 12:00 P.M.  Y 4:00 P.M.

LOS DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

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(Viernes de Pasión)

La Iglesia dedica dos fiestas durante el año a honrar los Dolores de la Santísima Virgen. La primera es la del viernes de la Semana de Pasión. Antiguamente se la llamaba con toda propiedad la fiesta de laCompasión de María. Antes de entrar de lleno en la meditación de los tormentos de Cristo, la liturgia de este día nos invita a considerar la compasión de María al pie de la cruz, de su Hijo. “Veremos la transfixión de la gloriosa María al pie de la cruz, para que podamos recoger el dulce fruto de la Pasión de su Hijo“, dice D. Gueranger.

   Litúrgicamente ambas fiestas son relativamente recientes, aunque ésta es la más antigua, y si bien tienen partes comunes, el caracter de cada una está bien determinado en el oficio. Esta considera los sufrimientos de María al pie de la Cruz, y aquélla sus siete dolores, devoción propagada por los servitas, en el siglo XIII.

Tomado de:

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SAN LUDGERIO, Obispo y Confesor

26 de marzo

Perseverad en la oración, velando en ella con acciones de gracias. (Colosenses, 4,2).

San Ludgerio puso de manifiesto, desde su infancia, una fervorosa asiduidad en la oración y en la lectura de las Sagradas Escrituras. Un día su no. driza le preguntó el nombre de su soberano: Es Dios -le respondió- mi Soberano. Encargado de predicar la fe a los sajones, convirtió a un gran número de infieles, fundó monasterios y edificó muchas iglesias. Enterado Carlomagno de su virtud lo propuso para ocupar la sede de Munster. Envióle, pues, tres emisarios para llamarle a su lado; no fue el santo al palacio sino después de haber concluido de recitar su oficio, que había comenzado, diciendo que hablaba aun Príncipe más grande que el emperador .

MEDITACIÓN
ACERCA DE LA ORACIÓN

I. En este mundo siempre se ha de orar, porque siempre tenemos necesidad del socorro divino para ser consolados en nuestras aflicciones y para ser asistidos en nuestras necesidades temporales y espirituales frente a nuestros enemigos visibles e invisibles. Dices tú que no puedes rezar continuamente: reza lo más a menudo que puedas, al comenzar tus, principales acciones y, sobre todo, en las tentaciones que contra ti suscite el enemigo de la salvación.

II. Reza con respeto y modestia que edifiquen al prójimo. Dios reclama de ti, mientras rezas, la atención del espíritu y la modestia del cuerpo. Ese recogimiento y esa modestia mucho te ayudarán para la modestia interior. ¿Te atreverías a hablar aun personaje importante en la forma con que a menudo lo haces con Dios? ¡Con qué precipitación recitas tus oraciones vocales! Piensa, al comenzarlas, en la majestad de Dios ante quien tiemblan los querubines, y le hablarás con más respeto, humildad y modestia. La oraci6n misma puede convertirse en pecado. (San Agustín).

III. La atención debe acompañar siempre a tus oraciones. Dios es espíritu, y quiere que lo adores en espíritu. Tu boca habla a Dios y tu corazón está lejos de Él, está ocupado en las riquezas, absorto en el amor de las creaturas. Es el corazón lo que Dios te pide, y no la punta de tus labios. ¿Cómo quieres que te escuche, si tú no te escuchas a ti mismo? (San Cipriano).

El amor a la oración
Pedid a Dios que os acreciente
el espíritu de devoción.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la solemnidad del bienaventurado Ludgerio, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/