SAN MARCIO o MARTE, Abad

13 de abril

(530)

Te amo, Dios mío, y mi único deseo es
amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Dios mío y prefiero morir
amándote a vivir sin amarte

(San Juan María Bautista Vianney)

San Marcio vivió unos años como ermitaño en una cueva y más tarde fundó un monasterio cerca de Clemont-Ferrand, en Francia. Murió allí mismo muy anciano, diez años antes de que San Gregorio de Tours naciera en esa ciudad. Al decir de éste, San Marte tenía fama de taumaturgo: «Curó a mi padre de fiebres y a su amigo Nivardo de una peligrosa hidropesía dándoles simplemente su bendición».

BEATA IDA de BOULOGNE, Matrona

13 de abril

(1113)

Ida nació en Boulogne en 1040. Era hija de Godofredo, duque de Baja Lotaringia, y a los diecisiete años se casó con Eustaquio II, conde de Boulogne. Sus inmensas posesiones se extendían desde Luxemburgo hasta el Atlántico pasando por las Ardenas y Pas de Calais.

Era mujer muy devota y recibió dirección espiritual de san Anselmo, quien mantenía con ella una correspondencia espiritual que ha llegado hasta nosotros. Su ocupación favorita era confeccionar bellos ornamentos litúrgicos. Rezaba con tanto fervor que el cronista Guillermo de Tiro atribuía buena parte del éxito de la primera cruzada a sus oraciones. Dotó ricamente a las antiguas abadías de San Bertino, Bouillon y Affkughem. Fundó, además otras tres. Se la enterró en una de ellas, donde muy pronto empezó a obrar milagros.

Tuvo dos hijos y un yerno que han dejado huella en la historia. Sus hijos, Godofredo de Bouillon y Balduino I tomaron parte en la gloriosa primera cruzada y fueron los primeros soberanos francos del reino de Jerusalén. Su yerno fue Enrique IV, emperador de Alemania, cuyo nombre quedó unido a la «cuestión de las Investiduras». Cuando fue derrotado, tuvo que implorar perdón al Papa Gregorio VII, pero más tarde, reemprendió las hostilidades, se apoderó de Roma y mandó al Papa a morir en el exilio.

BEATO JUAN LOOCKWOOD, Mártir

13 de abril

(1642)

El Beato Juan Lockwood, también conocido como San Juan Lascellas, nació alrededor de 1555 en Sowerby, Yorkshire, Inglaterra. Era el hijo mayor de Christopher Lockwood, de Sowerby, Yorkshire  y de Clara, hija mayor de Christopher Lascelles, de Sowerby y Brackenborough Castle, Yorkshirey Con su hermano Francisco (segundo hijo), llegóa Reims el 4 de Noviembre de 1579, y al punto fue enviado a Douai a estudiar Filosofía. Francisco fue ordenado en 1587, pero Juan que ingresó en el Colegio Inglés, en Roma, el 4 de Octubre de 1595, fue ordenado sacerdote el 26 de Enero de 1597 y enviado de misión el 20 de Abril de 1598. 

Después de haber sido tomado prisionero, en 1610 desaparece pero regresa, y nuevamente es apresado y condenado a muerte, pero es liberado. Finalmente fue capturado en Wood End, Gatenby, la residencia de  Bridget Gatenby, ejecutado junto con Edmundo Catherick,  el 13 de abril de 1642. Durante cuarenta y cuatro años ejerció su ministerio en Inglatera, de forma clandestina. En 1929 fue beatificado por el Papa Pío XI.

SAN CARPO DE TIATIRA, Obispo y Mártir

13 de abril

(281)

El demonio tratará de seducir y apartarel espíritu humano para que viole los preceptosde Dios, oscureciendo poco a poco el corazónde aquellos que tratan de servirle con elpropósito de que olviden al verdadero Dios,sirviéndole a él como si fuera el verdadero Dios(Juan, 18, 36).

Los Santos Mártires Carpo, Obispo de Tiatira, Papilio diácono, Agatónica, su hermana, mujer de grandes prendas, Agatodoro su criado, y otros muchos, en Pergamo en el Asia, después de haber sido atormentados de varias maneras por confesar gloriosamente a Jesucristo, alcanzaron la corona del martirio durante la persecución de Marco Antonino Vero y Lucio Aurelio Cómmodo.

SAN HERMENEGILDO, Mártir

13 de abril

Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo
fuera mi reino, mis servidores me habrían
defendido.
(Juan, 18, 36).

 San Hermenegildo fue el hijo mayor de Leovigildo, rey de los visigodos en España, que era arriano. Empleó su padre contra él toda suerte de halagos, pasando a la amenaza y llegando hasta la prisión para traerlo al arrianismo: nada pudo quebrar la constancia de este generoso atleta de la fe. Rechazó la comunión pascual de manos de un obispo arriano que su padre le enviara a su prisión. Exasperado con su rechazo, mandó el padre a unos sol dados para que le dieran muerte. Hendiéronle éstos la cabeza de un hachazo. Arrepentido Leovigildo de su crueldad, a su muerte recomendó a San Leandro que educase en la fe católica a su otro hijo Reca redo, que fue su sucesor y el primer rey católico de España. El martirio de Hermenegildo acaeció en Sábado Santo, el 13 de abril del año 585.   

MEDITACIÓN
SOBRE EL REINO
DE LOS CIELOS 

 I. Aunque no seamos hijos de rey, como lo fue San Hermenegildo, todos estamos llamados a gozar del reino de Dios en el cielo. No son las riquezas, ni la nobleza, ni el renombre, ni la ciencia, ni el talento los que nos pondrán en posesión de este reino, sino la buena voluntad ayudada de la gracia de Dios. No te fatigues pues, buscando una posición brillante en la tierra, no te aflijas si eres pobre y mísero, tu reino no es de este mundo.

   II. En este mundo considérate como hijo de rey, como heredero presunto de una corona que no puede escapársete, si sabes, mediante tu sumisión, conservar la amistad del rey tu padre. En segundo lugar, considérate como príncipe exilado, a quien expulsaron de sus dominios, y que debe, por su valor, reconquistar su reino. Conserva la inocencia y la gracia del bautismo: reinarás después de tu muerte. Si las hubieses perdido, has perdido con ellas el derecho a tu reino; haz de reconquistar este derecho cueste lo que cueste. El reino de los cielos su fre violencia. (Evangelio).

   III. Dependerá de ti el gozar un día de este reino. Serás siempre feliz, si no consientes libre mente en ser desgraciado. Está en tu poder elegir por Señor a Dios o al demonio; mas, aquél a quien te des te conservará eternamente. Elige, pues, o reinar eternamente con Dios, o sufrir eternamente con el demonio.

El desprecio del mundo
Orad por los gobiernos cristianos.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, que enseñasteis al bienaventurado Hermenegildo, vuestro mártir, a preferir el reino de los cielos a las grandezas de este mundo, haced que siguiendo su ejemplo despreciemos las cosas perecederas para aspirar sólo a las eternas.  Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 2 de 16

El infinito amor de Jesús

Y desnudándole, le cubrieron con un manto de púrpura, y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza

COMIENZO DE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

1. Jesucristo sufre como Dios

«Pasión de nuestro Senor Jesucristo según San Juan».Así empezó Fray Luis de Granada un sermón de la Pasión, y fue tal la emoción y el dolor vivísimo que sintió al pronunciar estas palabras que prorrumpió a llorar y sollozar y tuvo que bajarse del púlpito. ¡Ojalá que todos fueramos llenos de fervor y sentimientos parecidos por amor al Señor al meditar su pasión!

Para meditar en la pasión del Señor, nos interesa saber primeramente quién es Jesucristo, quién es el que se deja prender en el Huerto de Getsemaní o de los Olivos, el que se deja llevar de tribunal en tribunal para ser juzgado, el que se deja escupir y azotar y crucificar. .., para que estas humillaciones tan excesivas de Jesucristo no nos sirvan de escándalo, dejándonos una idea de bajeza, de debilidad e impotencia, como si fuera un hombre impotente, y por lo mismo tenemos que avivar nuestra fe en su divinidad.

Jesucristo es Dios y es hombre a la vez, como hombre pudo sufrir, y como Dios darle a sus sufrimientos un valor infinito de redención.

Jesucristo, pues, no es un simple hombre, sino que Él es Dios, es la sabiduría y la omnipotencia infinita, y si se deja prender y escupir y .azotar y crucificar es porque Él quiere así sufnr y ofrecerse y voluntariamente a la muerte, «quia Ipse voluit»como dice el profeta Isaía, porque Él quiso así entregarse por amor a nosotros.

De hecho la pasión del Señor es la gran prueba del amor que Dios nos tiene: «En estodice San Juan, hemos conocido el amor de Dios, en que. dio su vida por nosotros»(1 Jn..3, 16), y el mismo Jesucnsto dice: «Nadie tiene amor mas grande que aquel que da la vida por sus amigos» (Jn. 15,13).

En la pasión de Jesucristo todo nos demuestra que Él es Dios. ¿Quién es el que sabe el porvernr de las cosas? ¿Qué sucederá dentro de un año? Es más, ¿Quién dirá lo que habrá ocurrido mañana a estas horas? Todos nos encojemos de hombro, y decimos: Dios lo sabe.

Ahora bien, Jesucristo anunció con detalles siglos antes su pasión por medio de los profetas, y Él en los días antes a la misma predijo cuanto había de sucederle. Luego Jesucristo es Dios.

Sus predicciones son claras, vg. sobre la traición de Judas: «Uno de vosotros me entregará»(Jn. 13, 21), sobre Ia negación de Pedro, cuando éste Ie dice: «Daré mi vida por ti», Jesús le contesta: «En verdad, en verdad te digo que no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces» (Jn. 13, 37-38), y porque Él «sabía todas las cosas que Ie habían de suceder»dijo días antes a sus apóstoles: «Mirad que subimos a Jerusalén, el Hijo del hombre sera entregado a los gentiles, escarnecido, injuriado y escupido; Ie azotarán, le matarán y al tercer dia resucitará»(Lc. 18, 31-32).

Las profecías cumplidas nos demuestran claramente que Jesucristo es Dios y si sufre tanto es porque quiere así redimirnos y con su muerte darnos la vida.

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

¿Cómo es nuestra oración?

La oración de Cristo

La voluntad de Dios Padre

¿Cómo es nuestra oración?

Para enseñar que en el peligro o en una dificultad que acecha hemos de pedir a otros que vigilen y recen, poniendo al mismo tiempo nuestra confianza en sólo Dios; y también con la intención de mostrar que tomaría el cáliz amargo de la cruz Él solo, en soledad y sin otra compañía, mandó a aquellos tres Apóstoles que Él había entresacado de los once y llevado al pie de la montaña, que se quedaran allí, firmes y vigilando con Él. Después se retiró como un tiro de piedra. «Alejándose un poco adelante, se postró en tierra, caído sobre su rostro, y suplicaba que, si ser pudiese, se alejara de Él aquella hora: ¡Padre, Padre mío!, decía, todas las cosas te son posibles. Aparta de Mí este cáliz, mas no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú»21.Lo primero que enseña Cristo Rey, y con su propio ejemplo, a quien quiera luchar por Él es la virtud de la humildad, fundamento de las demás virtudes y que permite a uno remontarse hacia las más altas metas con paso seguro. Siendo Cristo, en cuanto Dios, igual al Padre, se presenta ante Dios Padre humildemente por ser también hombre, y se postra así en el suelo. Paremos, lector, brevemente en este lugar para con-templar con devoción a nuestro rey, postrado en tierra en esa actitud de súplica. Si hacemos esto con verdadera atención, un rayo de aquella luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo iluminará nuestras inteligencias y veremos, reconoceremos, nos doleremos, y en algún momento llegaremos a corregir, no diré ya la negligencia, la pereza o la apatía de nuestra vida, sino la falta de sentido común, la colmada estupidez, la idiotez o insensatez con la que nos dirigimos a Dios todopoderoso. En lugar de rezar con reverencia nos acercamos a Él de mala gana, perezosamente y me-dio dormidos; mucho me temo que así no sólo no le complacemos y ganamos su favor, sino que le irritamos y hasta provocamos seriamente su ira.

Sería muy de desear que, alguna vez, hiciéramos un esfuerzo especial, inmediatamente después de acabar un rato de oración, para traer de nuevo a la memoria todo lo que pensamos durante el tiempo que hemos estado rezando. ¿Qué locuras y necedades veríamos allí? ¿Cuánta vana distracción y, algunas veces, hasta asquerosidades- podríamos captar? Nos quedaríamos de verdad asombrados de que todo eso fuera posible; de que, en tan corto espacio de tiempo, pudiera la imaginación disiparse por tantos lugares, tan dispares y lejanos entre sí; o entre tantos asuntos y cosas tan variopintos como carentes de importancia. Si alguien (como quien hace un experimento) se propusiera esforzar su mente para distraerse en el mayor grado posible y de la manera más desordenada, estoy seguro que no lo logra-ría tan bien como de hecho lo hace nuestra imaginación cuando, medio abandonada, desvaría por todas partes mientras la boca masculla las horas del oficio y otras oraciones vocales muy usadas. Así, si uno se pregunta o tiene alguna duda sobre la actividad de su mente mientras los sueños conquistan la consciencia al dormir, no encuentro mejor comparación que ésta: su mente se ocupa de la misma manera que se ocupan las mentes de aquellos que están despiertos (si se puede decir que están «despiertos» los que de esta guisa rezan), pero cuyos pensamientos vagan descabelladamente durante la oración revoloteando con frenesí en un tropel de absurdas fantasías. Mas hay una diferencia con el que sueña dormido; porque algunas de las extrañas visiones del que sueña despierto (rezando), y que su imaginación abraza en sus viajes mientras la lengua corre por las oraciones como si fueran sonidos sin sentido, son monstruosidades tan sucias y abominables que, de haber sido vistas estando dormido, ciertamente nadie, por muy desvergonzado, se atrevería a contarlas al despertar; ni siquiera entre un grupo de golfos.

Y el viejo proverbio es sin duda verdadero: «que el rostro es el espejo del alma». En efecto, este estado de desorden e insensatez de la mente se refleja con nitidez en los ojos, en las mejillas, en los párpados y en las cejas, en las manos y en los pies, en suma, en el porte del cuerpo entero. Cuando nuestra cabeza deja de prestar atención, ocurre un fenómeno parecido con el cuerpo.

MARTES SANTO

La Epístola, el Gradual, el Ofertorio y la Comunión son una adaptación perfecta de pasos del Antiguo Testamento a Cristo perseguido. Él es «el Cordero mansísimo llevado al matadero, y que Dios, por una venganza ejemplar» (Ep.), arrebata de las manos de los pecadores. La Pasión según San Marcos, describe esta muerte de Jesús. El introito y las Oraciones nos hacen ver que la Iglesia, continuadora del Salvador, «revive los misterios de su Pasión» (Or.) y se gloría en la cruz, en donde va a encontrar la salvación, la vida y la resurrección (Int.).

Por medio de la confesión y comunión de Pascua participemos «de los misterios de la Pasión del Señor, a fin de merecer con esto el perdón» (Or.).

MISAL DIARIO Y VISPERAL

DÉCIMATERCIA EDICIÓN

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación

Del Rdo. P. Germán Prado

Monje Benedictino de los Silos (España)

1946

MARTES SANTO

Estación en Santa Prisca

Idea dominante de la Misa de esta Feria:

La oración y la confianza del Salvador en medio de sus sufrimientos, fuente de nuestra salvación.

Santoral

12 de abril

San Sabas, Mártir
San Julio, Papa
San Zenón de Verona, Obispo
San Alfiero y compañeros, Abades de la Cava
San Constable de Castelabbate (Ver Alfiero)
San León I de Lucca, Abad (Ver Alfiero)
Beato Desiderio, Abad (Ver Alfiero)
Beato Falcón, Abad (Ver Alfiero)
Beato Leonardo, Abad (Ver Alfiero)
Beato Marino, Abad (Ver Alfiero)
Beato Simeón (Ver Alfiero)
Beato Angel de Chivasso,
Beato Andrés Hibernon,
Beato Andrés de Montereale,
Beato Bádsamo, Abad (Ver Alfiero)
Beato León II

SAN ZENÓN de VERONA, Obispo

12 de abril

 Los «Diálogos» de San Gregorio y algunos martirologios ponen a San Zenón en el número de los mártires, pero San Ambrosio, que fue contemporáneo suyo, en una carta dirigida a su sucesor Siagrio, habla de la apacible muerte del santo. Pero, aunque hubiese muerto en paz, San Zenón puede considerarse como mártir, por lo que tuvo que sufrir en las persecuciones de Constancia, Juliano y Valente.

   De un panegírico que San Zenón pronunció sobre San Arcadio, mártir de la Mauretania, se desprende que nació en Africa. El excelente latín de sus escritos y las frecuentes citas de Virgilio, prueban que conocía muy bien a los clásicos.

Según parece, fue hecho obispo de Verona el año 362. En sus tratados, que son breves sermones de estilo familiar, hay muchos detalles interesantes sobre el santo y su diócesis.

   Así, sabemos que todos los años bautizaba a muchos paganos, y que luchó con celo y éxito contra los arrianos, a los que había favorecido mucho el emperador Constancio. El gran número de conversiones de herejes y gentiles que consiguió, le obligó a construir una gran basílica. Los habitantes de Verona contribuyeron generosamente.

Por lo demás, la liberalidad de los veroneses era proverbial: todas las casas de la ciudad estaban abiertas a los extranjeros; los pobres apenas tenían tiempo de manifestar sus necesidades, pues al punto encontraban quien les socorriese. San Zenón felicitó a su grey por acumular en esa forma un tesoro en el cielo. Después de la batalla de Adrianópolis, en 378, cuando los godos derrotaron a Valente e hicieron una terrible matanza, los bárbaros tomaron muchos prisioneros de las provincias de Iliria y Tracia. Según parece, en esa ocasión los veroneses rescataron de la esclavitud, de la muerte o de los trabajos forzados a un gran número de prisioneros.

   Aunque esto ocurrió probablemente después de la muerte de San Zenón, el desinterés de sus compatriotas se inspiraba sin duda en el ejemplo de su celo.

San Zenón vivía en gran pobreza. Con frecuencia habla en sus sermones de la formación de su clero y de los regalos que sus hermanos en el sacerdocio recibían en Pascua. También hace alusión a las ordenaciones que llevaba a cabo en el tiempo pascual y a la solemne reconciliación de los penitentes, que tenía lugar en Semana Santa. San Ambrosio cuenta que San Zenón había formado en Verona un cuerpo de religiosas que vivían en sus casas y consagraban su virginidad a Dios.

   El santo obispo fundó y dirigió también un convento, de religiosas propiamente dicho, antes de que San Ambrosio hiciese lo propio en Milán.

El celoso obispo condenó los escandalosos abusos que se cometían en el «ágape» o fiesta del amor, así como la costumbre de interrumpir las misas de difuntos con lamentaciones. Los sermones del santo conservan el recuerdo de muchas costumbres de la época.

   Según parece, por lo menos en Verona, se practicaba todavía el bautismo de inmersión, pero se calentaba previamente el agua. San Zenón es el único escritor que menciona la costumbre de dar medallas a los bautizados.

San Gregorio el Grande cuenta un notable milagro ocurrido dos siglos después de la muerte de San Zenón, tal como se lo había relatado uno de los testigos presenciales, Juan el Patricio.

   El año 598, el río Adige amenazaba inundar la ciudad de Verona. El pueblo se refugió en la iglesia de un santo obispo y patrón para protegerse de la inundación; aunque las aguas llegaron hasta la altura de los ventanales, no penetraron en la iglesia. El pueblo permaneció ahí, orando, no hicieron sino aumentar el prestigio del santo. Durante el reinado de Pepino, hijo de   Carlomagno, se construyó una iglesia; las reliquias de San Zenón se conservan todavía en una de las capillas de la cripta.

   Se suele representar a San Zenón con un caña de la que cuelga un pescado; se trata de un símbolo de la tradición, según la cual, el santo acostumbraba pescar en el Adige, aunque el pescado puede también representar el bautismo.

Vidas de los Santos de Butler, Méjico, 1964

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SAN JULIO, Papa

12 de abril

Al tiempo que murió el glorioso pontifice san Marcos, pusieron todos los ojos en san Julio, porque por su rara prudencia, doctrinas y excelentes virtudes parecía el más digno de sentarse como Vicario de Cristo en la silla de san Pedro y bien era menester una entereza y santidad, como la de este insigne pontífice para de fender la causa de san Atanasio, patriarca de Alejandría, contra los herejes arríanos; los cuales con el favor de los emperadores pretendían derribarle, y con él, a toda la Iglesia de Jesucristo.

Volvía san Julio, cuando los herejes nombraron por patriarca a un Gregorio de Capadocia, hombre facineroso, hereje, insolente y atrevido, el cual entrando en la ciudad con mucha gente de guerra y bárbara, hizo un estrago en toda aquella población tan extraño y lastimoso, como si fuera un ejército de enemigos, no perdonando a doncellas ni casadas, ni a viejas ni a niños, ni a seglares, ni a eclesiásticos, ni a cosa sagrada ni profana, divina ni humana, con tan grande impiedad y fiereza que no se puede explicar.

Y viendo san Atanasio esta calamidad tan lastimosa, se salió a escondidas de la ciudad y vino a Roma para ver si con la autoridad del sumo pontífice podría hallar algún reme dio para detener el ímpetu furioso de los herejes y apagar aquel incendio que abrasaba no sólo a Alejandría, mas también a Egipto y a todas las partes de Oriente. Recibióle muy bien el santo pontífice Julio y celebró un concilio en Roma en el cual aprobó su inocencia, y declaró que era valeroso capitán del Señor, e invencible defensor de su Iglesia, y cuatro años después con el consentimiento del emperador Constante convocó un concilio ecuménico y universal en Sárdica, el cual fue de trescientos obispos de todas las provincias de la Iglesia occidental y setenta y seis de la oriental, presidiendo en él, Osio, español, Obispo de Córdoba con otros dos legados de la sede apostólica.

Y con la sentencia de este concilio, y las cartas que el santo Papa Julio escribió a los prelados de Alejandría, volvió san Atanasio a su iglesia, y fue privado de aquella silla el usurpador, a quien acababa de matar el mismo pueblo por no poder sufrir sus desafueros. Finalmente habiendo aprobado el santo pontífice los veintiún cánones del concilio general de Sárdica y dado sabios reglamentos a la Iglesia, que gobernó santísimamente por espacio de quince años, descansó en la paz del Señor. Se conserva una excelente carta suya, o de su concilio, en la cual defiende la ver dad con una entereza y vigor digno del vicario de Cristo.   

REFLEXIÓN

   Decía el santo Papa Julio en su carta a los fieles de Alejandría: «Recibid, amados míos, a vuestro obispo Atanasio, con entera gloria y alegría espiritual, y con él a todos los que han sido sus compañeros en sus grandes y traba josas persecuciones. Yo ciertamente tengo particular alegría cuando me pongo a pensar la que cada uno de vosotros ha de tener cuando llegue vuestro pastor a esa ciudad, como toda ella ha de salir a recibirle, y la fiesta que se ha de hacer. ¡Qué día tan regocijado será para vos otros, cuando nuestro hermano vuelva a veros, y los males pasados tendrán fin, y el corazón de todos será uno! Como esta ha de ser la unión de paz y amor que ha de reinar entre el pastor y las ovejas del rebaño de Jesucristo. No turbemos jamás esta santa concordia, como suelen turbarla por cualquier motivo los herejes, antes, como obedientes hijos de la Iglesia, procuremos a todo trance conservarla.   

ORACIÓN

   Rogámoste, Señor, que oigas las súplicas que te hacemos en la solemnidad de tu bienaventurado confesor y pontífice Julio, y que por la intercesión y merecimientos de aquel que dignamente te sirvió nos absuelvas de todos nuestros pecados.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo – Parte 1 de 16

El infinito amor de Jesús

Ecce homo, de Guido Reni.

PROLOGO
Hay una semana en el año que se distingue de todas las demás, es la llamada «Semana Santa», la semana de los grandes misterios, y en ella la Iglesia celebra la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo.

Esta semana comienza con el domingo de Ramos, en cuyo día, después de veinte siglos, en nuestras ciudades y pueblos recordamos la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, y en él, los niños de ahora como los de entonces, en las procesiones que se organizan, dicen también: ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! (Mt. 21,9).

Aquellas gentes confesaban que Jesucristo era un ser divino. Los únicos que no participaban de las aclamaciones eran algunos de los fariseos, que se atrevieron a dirigirse a Él y decirle: ¡Maestro! reprende a tus discípulos (Lc. 19,40), y entonces con terrible majestad, nuestro Señor los reprendió: «Os digo que si éstos callasen, las piedras darían gritos de bendición y de triunfo».

La entrada fue triunfal pero Jesús que «sabía lo que había en el corazón de cada hombre». Conocía muy bien que los «hosannas», se convertirían en «crucifícale»… EI ya lo tenía profetizado a sus apóstoles: «Ved que subimos a Jerusalén, y se cumplirá en el Hijo del hombre todo lo que está escrito por los profetas: será entregado a los gentiles, escarnecido, injuriado y escupido; le azotarán, le matarán y al tercer día resucitará» (Lc. 18,31-33).

Jesús, en aquella ocasión, al descender del monte de los Olivos, tendió su vista a la ciudad de Jerusalén, y sus ojos se arrasaron en lágrimas,  no a causa de la cruz que le aguardaba sino debido a los males que amenazaban a aquellos que había venido a salvar y que no querían saber nada de Él. Al contemplar la ciudad «Lloró por ella, y dijo: ¡Oh, si tu conocieras en el día de hoy lo que había de darte la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos…» (Lc. 19,41-42).

Entonces vio con exactitud histórica como se abatían sobre la ciudad los ejércitos romanos al mando de Tito… « ¡Cuántas veces, diría, quise reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas y no quisiste!» (Mt. 23,37).

Los enemigos de Jesús, al negarle, llevaban a la ruina su propia ciudad y su propia nación. Tal era el mensaje de sus lágrimas, las lágrimas del rey que caminaba hacia la cruz.

Ahora notaré solamente lo que hizo Jesús en la noche en que iba a ser entregado a su pasión, o sea, el hecho de la institución del augusto sacramento de nuestros altares y en el mismo instante en que se conspiraba contra Él.

Jesús está viendo la traición y el beso de Judas, la fuga de los discípulos, su agonía, los azotes y escarnios, la corona de espinas, la cruz…, y elige aquel momento para dejar a su Iglesia el admirable monumento de su amor.

Entonces en la última Cena, cumplió su promesa de dar de comer a sus discípulos el pan de Vida, que sería su mismo cuerpo: «Tomad y comed: Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros».

A continuación vino el divino mandato de continuar la conmemoración de su muerte: «Haced esto en memoria mía» (Lc. 22,19). Repetid, actualizad, prolongar a través de los siglos el sacrificio ofrecido por los pecados del mundo. De este modo se cumplirían las palabras del profeta Malaquías:

Porque desde que nace el sol hasta que se pone, mi nombre es grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi nombre un sacrificio, una oblación pura; porque grande es mi nombre entre las naciones, dice el Señor de los ejércitos (Mal. 1,11).

La institución de este sacramento nos habla del infinito amor de un Dios a los hombres.

Como en otros libros, que he escrito, hablo ya de la promesa y de la institución a la eucaristía, por eso me he limitado a recordar este hecho transcendental, y ahora pasaremos a ir meditando los divinos pasos de la pasión de N S. Jesucristo.

BENJAMÍN MARTÍN SÁNCHEZ
Zamora, 31 marzo 1991

LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

Oración y mortificación con Cristo

La angustia de Cristo ante la muerte

La Humanidad de Cristo

Oración y mortificación con Cristo

«Y dicho el himno de acción de gracias, salieron hacia el monte de los Olivos»’. Aunque había hablado de tantas cosas santas durante la cena con sus Apóstoles, sin embargo, y a punto de marchar, quiso acabarla con una acción de gracias. ¡Ah!, qué poco nos parecemos a Cristo aunque llevemos su nombre y nos llamemos cristianos. Nuestra conversación en las comidas no sólo es tonta y superficial (incluso por esta negligencia advirtió Cristo que deberemos rendir cuenta), sino que a menudo es también perniciosa, y una vez llenos de comida y bebida dejamos la mesa sin acordarnos de Dios y sin darle gracias por los bienes que nos ha otorgado. Un hombre sabio y piadoso, que fue egregio investigador de los temas sagrados y arzobispo de Burgos*, da algunos argumentos convincentes para mostrar que el himno que Cristo recitó con los Apóstoles consistía en aquellos seis salmos que los hebreos llaman el «gran aleluya», es decir, el salmo 112 y los cinco restantes. Es una costumbre antiquísima que han seguido para dar gracias en la fiesta de Pascua y en otras fiestas importantes. Incluso en nuestros días siguen usando este himno para las mismas fiestas. Por lo que se refiere a los cristianos, aunque solíamos decir diferentes himnos de bendición y acción de gracias según las épocas del año, cada uno apropiado a su época, ahora hemos permitido que casi todos estén en desuso. Nos quedamos tan contentos diciendo dos o tres palabrejas, cuales-quiera que sean, e incluso ésas las susurramos descuidadamente y bostezando con indolencia.

Salieron hacia el monte de los Olivos, y no a la cama. El profeta decía: «En mitad de la noche me levanté para rendirte homenaje»2, pero Cristo ni siquiera se reclinó sobre el lecho. Ojalá pudiéramos nosotros, por lo menos, aplicarnos con verdad este otro texto: «Me acordé de ti cuando descansaba sobre mi cama». Y no era el tiempo veraniego cuando Cristo, después de cenar, se dirigió hacia el monte. Porque no debía ocurrir todo esto mucho más tarde del equinocio de invierno, y aquella noche hubo de ser fría, como muestra la circunstancia de que los servidores se calentaban junto a las brasas en el patio del sumo pontífice. Ni tampoco era ésta la primera vez que Cristo hacía tal cosa, como claramente atestigua el evangelista al escribir secundum consuetudinem, «según su costumbre»4. Subió a una montaña para rezar, significando así que, al disponernos a hacer oración, hemos de elevar nuestras mentes del tumulto de las cosas temporales hacia la contemplación de las divinas. El mismo monte de los Olivos tampoco carece de misterio, plantado como estaba con olivos.

La rama de olivo era general-mente empleada como símbolo de paz, aquella que Cristo vino a establecer de nuevo entre Dios y el hombre después de tan larga separación. El aceite que se extrae del olivo representa la unción del Espíritu: Cristo vino y volvió a su Padre con el propósito de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos, de tal modo que su unción pudiera enseñarles todo aquello que no hubieran podido sobrellevar si se lo hubiera dicho antes.

LUNES SANTO

LUNES SANTO

ESTACIÓN EN STA. PRÁXEDES1

Simple – Ornamentos morados

En la Epístola, Isaías, figura de Jesús, profetiza su obediencia y los oprobios de su Pasión. También anuncia su victoria, pues Dios le resucitará por haber cifrado en Él su confianza. Y por fin, nos dice que los Judíos serán confundidos, y entonces, los paganos por el bautismo, los penitentes públicos por la reconciliación y los fieles todos por la Confesión y Comunión pascuales pasarán de las tinieblas a la luz cuya fuente es Jesús. El Evangelio nos refiere el convite que tuvo Jesús en casa de Simón el leproso, seis días antes de la Pascua, y en que la avaricia de Judas contrasta más con la generosidad de la Magdalena2. Mientras que la activa Marta sirve a la mesa, su hermana, más amante, se sitúa junto a Jesús, y allí quiebra la ampolla de alabastro llena de exquisitos perfumes, y lo derrama sobre los sagrados pies del Señor. Jesús la felicita por haber de antemano embalsamado su cuerpo, mientras que las indignas protestas de Judas nos hacen ya temer el crimen a que le arrastrará su  abominable codicia.

Por fin, la presencia del resucitado Lázaro al convite es ya un presagio de la victoria que Jesús va a reportar sobre la muerte.

«Roguemos al Señor, para que nuestra flaqueza que sucumbe en medio de tantas adversidades, reciba algún alivio por los méritos de la Pasión de Jesús» (Or.)3.

  1. Véase plano de Estaciones p. 16, G d, 35.
  2. Véase, p. 410.
  3. No olvidemos que en esta semana, al mismo tiempo que celebramos el aniversario de la Pasión de Jesucristo, nos aplicamos los méritos de su Sangre preciosísima.

MISAL DIARIO Y VISPERAL

DÉCIMATERCIA EDICIÓN

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación

Del Rdo. P. Germán Prado

Monje Benedictino de los Silos (España)

1946

INTROITO     Salmo 34, 1-2
Júdica, Dómine, nocéntes me, expúgna impugnántes me: apprehénde arma, et scutum, et exsúrge in adjutórium meum, Dómine, virtus salútis meæ. [Ps. ibid., 3] Effúnde frámeam et conclúde adversus eos, qui perseguúntur me: dic ánimæ mæ: Salus tua ego sum.  Júdica, Dómine.Señor, juzga a los que me dañan: bate a los que pelean contra mi: ármate y embraza el escudo y sal a defenderme, Señor, fortaleza de mi salud. (S). Desenvaina la espada y cierra con los que me persiguen; dile a mi alma: Yo soy tu salvador Señor, juzga….
COLECTA
Da, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui in tot advérsis ex nostra infirmitáte deficimus: intercedénte unigéniti Fílii tui passióne respirémus: Qui tecum.Te suplicamos, oh Dios todopoderoso, nos concedas que los que desfallecemos bajo el peso de nuestras miserias nos reanimemos por los merito de la pasión de tu Unigénito Hijo.Que contigo vive…
EPÍSTOLA Isaías 50,5-10.
Léctio Isaíæ Prophétæ:Lectura del Profeta Isaías.
In diébus illis: Dixit Isaías: «Dóminus Deus apéruit mihi aurem, ego autem non contradíco: retrórsum non ábii. Corpus meum dedi persecutiéntibus, et genas meas velléntibus: fáciem meam non avérti ab increpántibus, et conspuéntibus in me. Dóminus Deus auxiliátor meus, ídeo non sum confúsus: ideo pósui fáciem meam, ut petram duríssimam, et scio, quóniam non confúndar.Juxta est qui justíficat me, quis contradícet mihi? Stemus simul, quis est adversárius meus? Accédat ad me. Ecce Dóminus Deus auxiliátor meus: quis est qui condémnet me? Ecce omnes quasi vestiméntum conteréntur, tinea cómedet eos. Quis ex vobis timens Dóminum, áudiens vocem servi sui? Qui ambulávit in ténebris, et non est lumen ei, speret in nómine Dómini, et innitátur super Deum suum.»En aquellos días: el Señor Dios me abrió los oídos, y yo no me resistí, no me volví atrás.Entregué mis espaldas a quienes me azotaban, y mis mejillas a los que mesaban mi barba; no retiré mi rostro de los que me encarnecían y escupían.El Señor Dios es mi protector; por eso no he quedado yo confundido; por eso presenté mi cara a los golpes, firme como una piedra durísima, y sé que no quedaré avergonzado.A mi lado está el Dios, que me justifica; ¿quién se me opondrá? Presentémonos juntos en juicio: ¿quién es mi adversario?; lléguese a mí.Sabed que el Señor Dios es mi auxiliador. ¿Quién es el que me condenará? Ciertamente que todos mis contrarios serán consumidos como un vestido muy gastado; la polilla se los comerá.¿Quién hay entre vosotros temeroso del Señor, y que escuche la voz de su siervo? Quien anduvo entre tinieblas y no tiene luz, espere en el nombre del Señor, y apóyese en su Dios.
GRADUAL       Salmo 34, 23 y 3
Exsúrge, Dómine, et inténde judicio meo, Deus meus et Dóminus meus, in causam meam. Effúnde frámeam, et conclúde advérsus eos, qui me persequúntur.Levántate, y hazme justicia; ocúpate den mi causa, oh mi Dios y Señor. v/.Desenvaina la espada y cierra con los que me persiguen.
TRACTO    SALMO 102,10
Dómine, non secundum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis. [Ps. lxxviii 8-9] Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum, cito antícipent nos misericórdiæ tuæ: quia páuperes facti sumus nimis. [Those standing genuflect.] Adjuva nos, Deus salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos, et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum.Señor, no nos trates según merecen nuestros pecados, ni según nuestras culpas nos castigues. v/. Señor, no te acuerdes de nuestras antiguas maldades: anticípense a favor nuestro cuanto antes tus misericordias; pues nos hallamos reducidos a extrema miseria. (Aquí se arrodilla.) Ayúdanos, oh Dios salvador nuestro: y por la gloria de tu nombre, líbranos, Señor, y perdona nuestros pecados, por amor a tu nombre
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BEATO JORGE GERVASIO, Mártir

11 de abril

(1608)

Fue raptado por los piratas a los doce años y participó en las incursiones de Francis Drake en 1595 Jorge Gervasio (o Jervis) nació en1569, en el puerto de Bosham de Sussex, como puede leerse todavía en el acta bautismal que se halla en el registro de la famosa parroquia. Según parece, fue educado en el protestantismo o abandonó la fe católica durante algún tiempo, a pesar  que su madre pertenecía a la familia del Beato Eduardo Shelley. Challoner cuenta que los piratas raptaron a Jorge a los doce años, y le llevaron a las Indias Occidentales, donde pasó a los siguientes doce años. Lo que sucedió en  realidad fue que, a los  veintiséis años de edad, Jorge tomó parte en la desastrosa expedición a las Indias, que partió de Plymouth en 1595, al mando de Sir Francis Drake, aunque es muy probable que Jorge haya tenido que ir en la expedición contra su voluntad.


   A su regreso, sirvió dos años en Flandes, en el ejército español. Tal vez en 1599, «entró finalmente a servir en el ejército de Cristo, en el Colegio Inglés de Douai»Se ordenó sacerdote en Cambrai, en 1603 y al año siguiente, partió a Inglaterra. Durante dos años ejerció los ministerios apostólicos en diversas regiones, hasta que cayó prisionero en Haggerston. Todavía se conservan las actas de las preguntas que le hizo el dean de Durham, con las respuestas del beato.


   Estuvo preso, en Londres, hasta julio de 1606, fecha en que fue desterrado del reino con otros sacerdotes. Jorge hizo entonces una peregrinación a Roma, y probablemente solicitó ahí el hábito de los benedictinos ingleses, porque en el mismo año de 1607, a su vuelta a Douai, entre los meses de julio y septiembre, recibió el hábito de manos del prior general, Dom Agustín Bradshaw. A causa de la oposición que existía en el Colegio Inglés contra los benedictinos, el hecho no se puso en conocimiento de las autoridades del Colegio.

   En septiembre, se embarcó para Inglaterra. Apenas dos meses después de su llegada, fue arrestado y encarcelado en la prisión de Gatehouse, en Westminster. Juzgado en el Tribunal De Old Bailey, se rehusó a prestar el juramento de lealtad al rey, en la forma en que había sido condenado por la Santa Sede, pero protestó de su lealtad a la corona. Cuando le interrogaron sobre el poder del Papa para deponer a los monarcas, respondió. «Declaro que el Papa puede deponer a los reyes y emperadores cuando éstos lo merecen».
   También confesó que era sacerdote. Fue condenado a muerte inmediatamente.

   Roberto Chamberlain, confesor del mártir, anota que, cuando el verdugo le echó la cuerda al cuello, el P. Jorge levantó los brazos y miró al cielo, en la actitud del novicio que recita el «Suscipe» el día de su profesión. Y así, «abriendo los brazos como si fuesen alas», voló a recibir el premio celestial.

   El Beato Jorge Gervasio, protomártir de San Gregorio de Douai (actualmente San Gregorio de Downside), murió el 11 de abril de 1608. El mismo día y a la misma hora, un incendio destruyó casi toda la ciudad de Bury y St. Edmunds, en la que el Beato Jorge había pasado gran parte de su juventud.

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2º domingo de la pasión

Domingo de ramos

Escena de la grandiosa entrada de Nuestro Señor en Jerusalén.

INTROITO

Señor, no alejes de mí tu socorro, mira por defenderme; sálvame de la boca del león; pobrecito de mí, sálvame de los cuernos de los búfalos. Dios mío, Dios mío, mírame: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos alejan mi salvación. (No se dice Gloria Patri, sino Señor, no alejes de mí tu socorro…).

COLECTA

Omnipotente y sempiterno Dios, que, para dar al género humano ejemplo de humildad que imitar, hiciste que nuestro Salvador encarnarse y padeciese la cruz: concédenos propicio que merezcamos acoger las lecciones de su paciencia, y participar de su resurrección. Por el mismo Jesucristo…

EPÍSTOLA

(De la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses, II, 5-11): Hermanos: Tened en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús; el cual, siendo su naturaleza la de Dios, no miró como botín el ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Y hallándose en la condición de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz. Por eso Dios le sobreensalzó y le dio el nombre que es sobre todo nombre, para que toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se doble en el nombre de Jesús, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

GRADUAL

Tú me has tomado de la diestra, me gobiernas con tu consejo y al fin me acogerás en gloria. ¡Oh cuán bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! Casi me vacilaron los pies, casi me había extraviado, porque sentí envidia de los malos, viendo la paz de los pecadores.

TRACTO

Dios mío, Dios mío, mírame: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos alejan mi salvación. Dios mío, clamo de día y no me escuchas; de noche y no me atiendes. Y eso tú, tú, que moras en el santuario; tú, loor de Israel. En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los libraste. A ti clamaron y fueron salvos, en ti confiaron y no fueron confundidos. Verdad que yo soy un gusano, no un hombre; el oprobio de los hombres y el desprecio del pueblo. Se burlan de mí cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza. Se encomendó al Señor, dicen, líbrele él; sálvele él, pues dice que le es grato. Ellos me miran y me contemplan con gozo; se han repartido mis vestidos y echan suertes sobre mi túnica. Sálvame de la boca del león; pobrecito de mí, sálvame de los cuernos de los búfalos. Los que teméis al Señor, alabadle; descendencia toda de Jacob, glorificadle. Se hablará del Señor a las generaciones venideras, y los cielos predicarán su justicia. Lo que hizo el Señor, al pueblo que ha de nacer.

BEATO ANTONIO NEYROT, Mártir

10 de abril

Beato Antonio Neyrot (1420-1460) Nació en Rívoli, Italia. Ingresó en los dominicos de Florencia y en esa época de su vida no destacó precisamente por su fervor.

En un viaje de Sicilia a Nápoles fue apresado por unos corsarios y llevado a Túnez. Abrazó el Islam y contrajo matrimonio, pero ni su nueva religión ni su nuevo estado civil le hicieron feliz.

Sabedor por mercaderes genoveses que su maestro san Antonino había muerto y hacía milagros, empezó a encomendarse a su intercesión y obtuvo la gracia de convertirse.

Retomó su hábito de dominico, y se dispuso a recorrer la ciudad de Túnez, proclamando su fe cristiana. Mientras lloraba sus pecados de rodillas ante al verdugo, la multitud impaciente se abalanzó sobre él y lo mató.

Después pasearon su cadáver por las calles. Antonio no tardó en ser venerado como mártir en Italia y Clemente XIII confirmó su culto en 1767. 

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SAN TERENCIO DE ÁFRICA, y Compañeros Mártires

10 de abril

(Siglo III)

San Terencio es el jefe de un grupo de mártires de origen oriental, ejecutados en Cartagena por orden del ‘prefecto de África’ Fortunano, en tiempo del emperador Decio.

Éste había dictado un decreto de persecución y condena al suplicio contra todos aquellos que no renegaran del Cristianismo.

Terencio y treinta y nueve compañeros decidieron no ceder. Fueron arrestados, y después de haberlos azotado y atormentado en el potro y de otras maneras, los degollaron, alcanzando así la palma del martirio.

   Se conocen los nombres de algunos de sus compañeros: Africano, Pompeyo, Máximo, Alejandro, Teodoro y Zenón.

   A fines del siglo IV bajo el imperio de Teodosio el Grande, sus cuerpos fueron trasladados a Constantinopla.

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SAN MIGUEL de LOS SANTOS, Monje

10 de abril

San Miguel de los Santos, nació en Vic, llamada «la ciudad de los santos», no lejos de Barcelona, el 29 de septiembre de 1591. Sus padres eran Enrico Argemír y Margarita Monserrada.  

Educado en un ambiente de gran piedad, se siente llamado a la vida religiosa. Su primera vocación es la de eremita solitario en el Montseny, pero aquello no puede ser, es aún un chiquillo, los conventos de Vic también le rechazan, hay que esperar a que crezca y madure, pero él no quiere esperar, sabe muy bien adonde va, y a los doce años consigue que le admitan en los trinitarios calzados de Barcelona.  

No le gusta la orden por demasiado blanda, pero será el 28 de enero de 1608, cuando reciba en el Convento de Pamplona el hábito de la Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos. hace profesión en los trinitarios descalzos de Oteiza, en Navarra. Luego estudiará en Alcalá de Henares, Baeza y Salamanca, y  se forma en la espiritualidad trinitaria en Barcelona y Zaragoza.
Madrid, la Solana, Sevilla, Baeza y, sobre todo, Valladolid, donde será Superior. Todos admiran su vida santa.  

Muere a los treinta y tres años, el 10 de Abril de 1625, después de haber padecido calumnias y diez meses de cárcel; y después de haber predicado, en las fiestas Pascuales, la alegría de la resurrección con Cristo.

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SAN FULBERTO, Obispo de Chartres

10 de abril

 San Fulberto, además de dominar la exégesis bíblica y la teología, tenía conocimientos de física, astronomía, medicina y música.

   Estudió en Reims junto al célebre Gerberto y cuando éste se convirtió en el Papa Silvestre II, Fulberto lo siguió a Roma, que era entonces capital de corruptelas y matanzas. Sirvió al pontífice con abnegación, sin aceptar jamás prelaturas o dinero. A la muerte de Silvestre, regresó a Francia, donde fue nombrado obispo de Chartres.

   Fulberto enseñó toda su vida. Gracias a sus lecciones, las academias de Chartres se erigieron en el primer centro intelectual de Francia. Nos quedan de él tratados, sermones, prosas litúrgicas y ciento veinticinco cartas. En sus cartas se transparenta su buen carácter: tan modesto y apacible como firme y valiente. Hay que alabar también a Fulberto por haber sido el artífice de la famosa catedral de Reims. Gracias al rey Canuto de Dinamarca pudo llevarse a buen término en pocos años una tarea semejante.

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SAN EZEQUIEL, Profeta

10 de abril

El divino y portentoso profeta Ezequiel fue hijo de Buzi, natural de Sarira, y sacerdote de la tribu noble y sacerdotal de Leví. Su nombre vale lo mismo que Fortaleza de Dios, y alude a aquellas palabras que el Señor le habló diciendo: «Como el diamante y como el pedernal es la frente que te di». (Ezeq. III, 8.).

Era todavía mancebo cuando fue llevado cautivo a Babilonia, juntamente con Jeconias, rey de Judá y diez mil judíos. En el quinto año de su destierro, y quinientos noventa y tres años antes de Jesucristo, estando junto al río Cóbar, que corriendo por la Mesopotamia viene a morir en el Eufratestuvo la primera y solemnísima visión profética y recibió la misión divina de profetizar, que le duró por espacio de veintidós años.

Sus profecías fueron las más terribles y espantosas, a las cuales llama san Jerónimo «Océano de los misterios de Dios». En ellas hablaba del cautiverio de Babilonia, de la ruina de otras ciudades y naciones, de la vuelta del cautiverio, del Reino del Mesías y de la vocación de las gentes a la fe divina de nuestro Señor Jesucristo.

Fue este santísimo profeta figura de nuestro divino Redentor, porque ejercitó los divinos ministerios de profetizar y enseñar a los hombres, y a semejanza de Jesucristo, se llamaba a sí mismo «Hijo del hombre», y también puso la vida y la sangre en confirmación de la verdad de Dios.

Porque como reprendiese a uno de los jefes del pueblo judaico por sus sacrilegios e idolatrías, dicen Que no pudiendo sufrir aquel sacrílego apóstata la reprensión del Profeta, mandó que le arrastrasen a la cola de sus caballos, hasta que quebrantada la cabeza y derramados los sesos, dio su vida por la causa de la verdad de Dios que había anuncia do en sus divinas profecías.

El sepulcro de este gran profeta se halla a quince leguas de Bagdad, donde por espacio de muchos siglos fue muy visitado no sólo por los Israelitas, mas también por los medos y persas. Más agradable a Dios fuera esta devoción, si no se contentasen con venerar solamente la memoria de san Ezequiel, sino que abriesen también los ojos de su alma para reconocer al Hijo del Hombre y divino Mesías Jesucristo, tantas veces y tan solemnemente anunciado por el santo Profeta.   

REFLEXIÓN

Un viajero moderno, lugar teniente de Lynch, de los Estados Uni dos, nos dice: que el día  4 de mayo de 1848 llegó a Kiffell con propósito de visitar el sepulcro del profeta Ezequiel. El jefe de las tribu le acompañó hasta una espaciosa sala rodeada de columnas.

En el fondo de aquella estancia hay una gran caja, en la cual se encierra una copia de los cinco libros de Moisés, escrita en un solo rollo de pergamino: y en el otro extremo del salón, hay una pequeña pieza donde se encierra la tumba de san Ezequiel.

El sepulcro es de madera, cubierta de una rica tela de Persia: la bóveda de la recámara está do rada, y perpetuamente iluminada por muchas lámparas, y a un lado del sepulcro, donde arde una sola lámpara, se ven las tumba de los tres discípulos que solían acompañar al santo Profeta.

Aprendamos nosotros, hasta por el ejemplo de los mismos judíos e infieles, a venerar a los san tos de Dios; aborreciendo la impiedad de los herejes protestantes que ultrajan sus sagradas reliquias y sepulcros: pues ya que nuestro Señor quiso honrarles con tan soberanos dones y maravillas, justo es que también les honremos nosotros como a gloriosos cortesanos de Dios, santísimos miembros del cuerpo místico de Jesucristo, y poderosos abogados nuestros en el cielo.   

ORACIÓN

   Concédenos, oh Dios omnipotente, que los que celebramos el nacimiento para el cielo de tu bienaventurado profeta y mártir Ezequiel, seamos fortalecidos en el amor de tu nombre.   Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Santoral

10 de abril

San Macario, Obispo y Confesor
San Ezequiel, Profeta
San Fulberto de Chartres, Obispo
San Miguel de los Santos, Monje
San Terencio, Mártir
San Pompeyo, Mártir (Ver Terencio)
San Máximo, Mártir (Ver Terencio)
San Africano, Mártir (Ver Terencio)
San Teodoro, Mártir (Ver Terencio)
San Zenón, Mártir (Ver Terencio)
Beato Antonio Neyrot, Mártir
San Bademo, Abad
San Beocca, Abad (Ver Los Mártires de los Daneses)
San Héctor, Abad (Ver Los Mártires de los Daneses)
San Hedda, Mártir (Ver Los Mártires de los Daneses)
Los Mártires de los Daneses
San Paterno deAbdinghof
Beato Marcos Fantucci

SAN LORENZO DE IRLANDA, Obispo

9 de abril

El 9 de Abril la Iglesia Católica recuerda a San Lorenzo quien nació en Irlanda hacia el año 1128, de la familia O´toole que era dueña de uno de los más importantes castillos de esa época.


   Cuando el niño nació, su padre dispuso a un conde enemigo que quisiera ser padrino del recién nacido. El otro aceptó y desde entonces estos dos condes (ahora compadres) se hicieron amigos y no lucharon más el uno contra el otro.   Cuando lo llevaban a bautizar, apareció en el camino un poeta religioso y preguntó qué nombre le iban a poner al niño. Le dijeron un nombre en inglés, pero él les aconsejó: Pónganle por nombre LORENZO, porque este nombre significa: «coronado de laureles por ser vencedor» y es que el niño va hacer un gran vencedor en la vida». A los papás les agradó la idea y le pusieron por nombre Lorenzo y en verdad que fue un gran vencedor en las luchas por la santidad.


   Cuando el niño tenía diez años, un conde enemigo de su padre le exigió como condición para no hacerle la guerra que le dejara a Lorenzo como rehén. El Sr. O´toole aceptó y el jovencito fue llevado al castillo de aquel guerrero. Pero allí fue tratado con crueldad y una de las personas que lo atendían fue a comunicar la triste noticia a su padre y este exigió que le devolvieran a su hijo. Como el tirano no aceptaba devolverlo, el Sr. O´toole le secuestro doce capitanes al otro guerrero y puso cómo condición para entregarlos que le devolvieran a Lorenzo. El otro aceptó pero llevó al niño a un monasterio, para que apenas entregaran a los doce secuestrados, los monjes devolvieran a Lorenzo.


   Y sucedió que al jovencito le agradó inmensamente la vida del monasterio y le pidió a su padre que lo dejara quedarse a vivir allí, porque en vez de la vida de guerras y batallas, a él le agradaba la vida de lectura, oración y meditación. El buen hombre aceptó y Lorenzo llegó a ser un excelente monje de ese monasterio.


   Su comportamiento en la vida religiosa fue verdaderamente ejemplar. Dedicadísimo a los trabajos del campo y brillante en los estudios. Fervoroso en la oración y exacto en la obediencia. Fue ordenado sacerdote y al morir el superior del monasterio los monjes eligieron por unanimidad a Lorenzo como nuevo superior.


   Por aquellos tiempos hubo una tremenda escasez de alimentos en Irlanda por causa de las malas cosechas y las gentes hambrientas recorrían pueblos y veredas robando y saqueando cuanto encontraban. El abad Lorenzo salió al encuentro de los revoltosos, con una cruz en alto y pidiendo que en vez de dedicarse a robar se dedicaran a pedir a Dios que les ayudara. Las gentes le hicieron caso y se calmaron y él, sacando todas las provisiones de su inmenso monasterio las repartió entre el pueblo hambriento. La caridad del santo hizo prodigios en aquellas situación tan angustiosa.


En el año 1161 falleció el arzobispo de Dublín (capital de Irlanda) y clero y pueblo estuvieron de acuerdo en que el más digno para ese cargo era el abad Lorenzo. Tuvo que aceptar y, como en todos los oficios que le encomendaban, en este cargo se dedicó con todas sus fuerzas a cumplir sus obligaciones del modo más exacto posible. Lo primero que hizo fue tratar de que los templos fueran los más bellos y presentables posibles. Luego se esforzó porque cada sacerdote se esmerara en cumplir lo mejor que le fuera posible sus deberes sacerdotales. Y en seguida se dedicó a repartir limosnas con gran generosidad.
Cada día recibía 30,40 o 60 menesterosos en su casa episcopal y él mismo servía la comida. Todas los ingresos que obtenía como arzobispo las dedicaba a ayudar a los más necesitados.


   Buscando la paz otra vez. En el año 1170 los ejércitos de Inglaterra invadieron a Irlanda llenando el país de muertes, de crueldad y de desolación. Los invasores saquearon los templos católicos, los conventos y llenaron de horrores todo el país. El arzobispo Lorenzo hizo todo lo que pudo para tratar de detener tanta maldad y salvar la vida de los invasores a pedirle que devolviera los bienes a la iglesia y que detuviera el pillaje y el saqueo. El otro por única respuesta le dio una carcajada de desprecio. Pero pocos días después murió repentinamente.  El sucesor tuvo temor y les hizo mucho más caso a las palabras y recomendaciones del santo.


   El arzobispo trató de organizar la resistencia pero viendo que los enemigos eran muy superiores, desistió de la idea y se dedicó con sus monjes a reconstruir los templos y los pueblos y se fue a Inglaterra a suplicarle al rey invasor que no permitiera los malos tratos de sus ejércitos contra los irlandeses.


Estando en Londres de rodillas rezando en la tumba de Santo Tomás Becket (un obispo inglés que murió por defender la religión) un fanático le asestó terribilísima pedrada en la cabeza. Gravemente herido mandó traer un poco de agua. La bendijo e hizo que se la echaran en la herida de la cabeza, y apenas el agua llegó a la herida, cesó la hemorragia y obtuvo la curación. El Papa Alejandro III nombró a Lorenzo como su delegado especial para toda Irlanda y él deseoso de conseguir la paz para su país se fue otra vez en busca del rey de Inglaterra a suplicarle que no tratara mal a sus paisanos. El rey no lo quiso atender y se fue para Normandía. Y hasta allá lo siguió el santo, para tratar de convencerlo, pero a causa del terribilísimo frío y del agotamiento producido por tantos trabajos, murió allí en Normandía en 1180 al llegar a un convento.  Cuando el abad le aconsejó que hiciera testamento, respondió: «Dios sabe que no tengo bienes ni dineros porque todo lo he repartido entre el pueblo. Ay, pueblo mío, víctima de tantas violencias ¿Quién logrará traer la paz?   Seguramente desde el cielo debe haber rezado mucho por su pueblo, porque Irlanda ha conservado la religión y la paz por muchos siglos. Estos son los verdaderos patriotas, los que como San Lorenzo de Irlanda emplean su vida toda por conseguir el bien y la paz para sus conciudadanos. Dios nos envíe muchos patriotas como él.

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Santa María Cleofé, Matrona

9 de abril

La fidelísima y dichosa sierva de Jesucristo santa María Cleofé era parienta de la santísima Virgen pues estaba casada con Alfeo, el cual era hermano del glorioso patriarca san José, e hijo como él de Jacob. Tuvo de su bendito matrimonio cuatro hijos, que fueron san Simón, llamado Simón Cananeo o Zelotes, Santiago el menor, Ju das Tadeo, y Joseph o José. Los tres primeros fueron escogidos para el apostolado de nuestro Señor Jesucristo; y el último entró como se cree, en el número de los setenta y dos discípulos.

A estos cuatro bienaventurados hijos de santa María Cleofé llama el Evangelio hermanos del Señor, con forme a la costumbre de los hebreos, que llamaban con el nombre de hermanos alos que sólo eran próximos parientes. Pues, esta dichosa parienta de la Madre de Dios, y santa madre de tres Apóstoles, cobró tan grande y entrañable devoción a la adorable persona de nuestro Señor Jesucristo, que no pudo separarse de El ni aun en el tiempo de su pasión en que los mismos discípulos huyeron y le des ampararon: y así refieren los santos Evangelios, que se halló presente en el ; calvario con María Madre de Jesús, y María Salomé y el discípulo amado san Juan.

Ella asistió también al entierro del divino cadáver; ella fue con Salomé y la Magdalena a embalsamarlo con aromas y ungüento preciosos al amanecer del primer día de la semana, que ahora es el domingo; siendo estas tres santas mujeres las primeras que oyeron de boca de los ángeles la alegre nueva de la resurrección; y a ellas se apareció después el mismo Señor resucitado y glorioso, y les mandó que fueran a dar noticia de esto a los discípulos, a los cuales se mostró la tarde de aquel mismo día, cuando por te mor de los judíos estaban recogidos en el Cenáculo, cerradas las puertas.

También se manifestó el Señor resucitado a Cleofás, que era el marido de santa María Cleofé, cuando iba con otro discípulo al castillo de Emaús, y se les descubrió en la fracción del pan. Finalmente después de tantos y tan divinos regalos con que el Señor recompensó la devoción y amor de esta su sierva, le concedió la gracia singularísima de morir asistida por los santos Apóstoles y por la misma Madre de Dios, como piadosamente se cree. 

REFLEXIÓN 

   No podemos leer sino movidos de envidia santa la inefable dicha que tuvo la bienaventurada María Cleofé de conversar, obsequiar y adorar la sagrada persona de nuestro Señor Jesucristo; mas traigamos a la memoria lo que el mismo Señor dijo a santo Tomás: «Bienaventurados los que no vieron y creyeron», (Jo. XX.) porque, como dice Tertuliano, son muy grandes los méritos de la fe, y ordenados a grande recompensa. Con todo si lees los cuatro Evangelios, escritos por los Apóstoles y discípulos del Señor, podrás en ellos ver y oir espiritualmente a Jesucristo: porque, como nos dice san Juan Evangelista, los santos Apóstoles nos anunciaron en el Evangelio lo que vieron por sus ojos, lo que oyeron por sus oídos y lo que palparon con sus manos; y como refieren los hechos y palabras del Señor con tan grande sencillez y verdad, no podremos menos de creer con viva fe las cosas que dicen, y enamorarnos de la divina persona de Jesucristo, y derramar suavísimas lágrimas, viendo las finezas de amor que ha hecho Dios por los hombres, a fin de que creyendo que Jesucristo es verdadero Hijo de Dios, y guardando su santa ley, alcancemos la vida eterna.   

ORACIÓN

   Oh Dios, autor de nuestra sa lud, dígnate oir nuestras súplicas, para que como nos alegramos en la fiesta de la bienaventurada María Cleofé, así apren damos de ella a servirte con afectuosa y piadosa devoción. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Felices Pascuas de Resurrección

Resóndens autem Angelus, dixit muliéribus:  « Nolíte timére vos: scio enim, quod Jesum, qui crucifíxus est, quáeritis: non est hic: surréxit enim, sicut dixit.

Hablando el ángel, dijo: No temáis vosotras, pues ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, pues resucitó como lo dijo.

El blog 

!Les desea felices pascuas de resurrección!

SOLEMNE ACCIÓN LITÚRGICA VESPERTINA EN LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

PRIMERA PARTE DE LA ACCIÓN LITÚRGICA O LECCIÓN

El altar estará del todo desnudo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles. Si no hay sacerdotes o diáconos que puedan oficiar esta función, la hará sólo el Celebrante con cuatro clérigos o acólitos. El celebrante y Diácono se revestirán con amito, alba, cíngulo y estola negra. Asimismo el Subdiácono, pero sin estola. Dispuestas todas las cosas, van al alatar como en procesión en absoluto silencio.

Llegados al altar, hacen todos reverencia, y el celebrante, Diácono y Subdiácono se postran en tierra. Los demás estarán de rodillas y profundamente inclinados. Oran todos en silencio, por algún espacio de tiempo. A una señal dada, los que estaban postrados se incorporan, permaneciendo de rodillas. El celebrante de pie con las manos juntas dice:

ORÁTIO. Deus, qui peccati veteris hereditariam mortem, in qua posteritatis genus omne successerat, Christi tui, Domini nostri, passione solvisti: da, ut, conformes eidem facti; sicut imaginem terreni, naturae necessitate portavimus, ita imaginem caelestis, gratiae sanctificatione portemus. Per eundem Christum Dominum nostrum. R/. Amen.

ORACION. ¡Oh Dios!, que con la Pasión de tu Cristo, Señor nuestro, has abolido la herencia de muerte del viejo pecado, en la cual incurrió toda la posteridad del humano linaje, haz que, hechos conformes a él, así como por necesidad llevamos la imagen de la terrena naturaleza, así, por la santificación de la gracia, llevemos la imagen celeste. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amen.

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La democracia que condenó a Cristo

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Las lecciones que se extraen de la lectura de la Pasión del Señor son inagotables, y abarcan todos los campos de la vida humana. Se han vertido ríos de tinta para describir y comentar el juicio por el que Jesucristo fue condenado a muerte. Queremos recoger algunos detalles de ese dramático juicio, objeto de estudios hasta nuestros días.

Por el evangelista San Juan (11,47 y sigs.) sabemos que los dirigentes de la nación judía, enfurecidos contra el Señor, que acababa de resucitar a Lázaro, se reunieron en consejo para eliminarlo: “¿Qué haremos nosotros? Porque este hombre hace muchos milagros. Si le dejamos continuar, todo el mundo va a creer en él: y los romanos vendrían y destruirían nuestro Lugar (santo) y también nuestro pueblo.” En esta afirmación se escondía la más fina hipocresía, pues los judíos, si Cristo hubiera sido un mesías político -lo que sabían muy bien que no correspondía a la verdad- hubieran sido los primeros en seguirlo para liberarse del yugo romano. El sumo sacerdote de aquel año, Caifás, pronunció entonces la primera sentencia de muerte: “es mejor que un solo hombre muera por todo el pueblo, antes que todo el pueblo perezca.” (Juan 11:50). “Con la más diabólica astucia«, comentó el P. Marco Sales – “Caifás, fingiendo estar movido no por el odio contra Jesús, sino por la razón de Estado, o sea por el celo del bien público, juzga que es mejor que un hombre, es decir, Jesús, aunque sea inocente, vaya a la muerte antes que ver perecer a toda la nación«. Desde ese día -concluye San Juan- decidieron matarlo (v. 53), es decir, se decretó la muerte del Justo.

Tras la traición de Judas, el Señor fue sometido a dos juicios: uno religioso ante Anás y Caifás, y otro civil ante Pilatos.

El primer juicio, organizado por las autoridades judías, tuvo lugar por la noche: el proceso era ilegal porque debía celebrarse de día y en presencia de testigos, pero éstos, en plena noche, fueron sorprendidos en su impostura (cfr. Mt 26, 59 y ss.). Caifás, entonces, rogó solemnemente al inocente Jesús (lo cual era contrario a la ley mosaica que, en este caso, anulaba la confesión del acusado) que le dijera si era el Hijo de Dios. Entonces Jesús afirmó solemnemente su divinidad ante el Sanedrín y por ello fue considerado digno de muerte. Durante el resto de la noche, el divino Cordero fue dejado a merced de las vejaciones y burlas de los judíos, que blasfemaban contra Él cubriéndolo de escupitajos.

Pero como Palestina estaba en ese momento bajo el control de Roma, que era la única que tenía el poder de condenar a muerte, era necesario someter el caso a Pilatos, el procurador romano, para obtener de la autoridad romana la ratificación de la condena. Jesús fue entonces llevado al Pretorio, donde los judíos no entraron para no contaminarse antes de la Pascua. Extraño legalismo: tienen miedo de contaminarse entrando en la casa de un pagano, ¡pero no tienen miedo de matar a un inocente! Estaba entonces por comenzar el juicio político de Cristo y en este nuevo tribunal era necesario presentar acusaciones de carácter político contra Él. Éstas, en resumen, fueron tres. Los judíos acusaron a Cristo de 1. ser un seductor de multitudes; 2. prohibir el pago de tributos al César; 3. afirmar ser rey. Pilatos comprendió inmediatamente la falsedad de las dos primeras acusaciones y sólo se detuvo ante la última. Cuando Pilatos le preguntó a Jesús si era rey, Jesús -en este admirable coloquio- le contestó que lo era, pero le explicó el significado de su realeza: «Mi reino no es de este mundo» (San Juan, XVIII, 35), dijo, y de este modo llevaba la cuestión al terreno religioso. Satisfecho con la respuesta, Pilatos lo declaró no merecedor de condena alguna.

Luego intentó liberar a Jesús con tres expedientes. En primer lugar, lo envió a Herodes, ya que Jesús venía de Galilea y Herodes era tetrarca de esa región, pero este primer intento fracasó, ya que Herodes no encontró ningún cargo para acusarlo. Luego confrontó al Salvador del mundo con un asesino, Barrabás, remitiendo la elección a la multitud, pero este intento también fracasó.

Finalmente, lo hizo azotar. Era un suplicio atroz reservado a los esclavos, durante el cual la víctima solía perder la vida. Después de esta terrible tortura, Jesús fue presentado a la multitud revestido con un manto de púrpura, con una corona de espinas y una caña en su derecha. (cfr. San Mateo, XXVII, 28-29). ¿Se atreverán a ver en este rey de la burla un competidor del César? Pilatos ya había cometido una injusticia al enviar al inocente Jesús a Herodes; pero condenándolo a la flagelación, había cometido una mucho peor. Y aunque esperaba por este medio apaciguar a los judíos, en realidad, al mostrar su indecisión, los hizo más audaces para exigir la muerte del inocente Jesús.

Los judíos reiteraron entonces la acusación al título de Hijo de Dios, que tenía que ser la única causa de su muerte. Pilatos intenta un último recurso y con un gesto simbólico se lava las manos para mostrar a los judíos que, ante su tribunal, Jesús es inocente. «Con este acto -explica Sales- Pilatos se entrega de nuevo al fanatismo del pueblo. Si Jesús es justo, ¿por qué el juez que debe hacer triunfar la justicia lo abandona en manos de sus enemigos?» Interrogó a la multitud por segunda y tercera vez, protestando por la inocencia de Jesús, con el resultado de que oyó reiterar Su condena a muerte. Pilatos les habló de nuevo, queriendo liberar a Jesús. Pero ellos gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Y les dijo por tercera vez: «¿Qué mal ha hecho este hombre? No he encontrado nada en él que merezca la muerte. Lo castigaré severamente y luego lo liberaré. Pero insistieron en voz alta, exigiendo que fuera crucificado, y sus gritos se hicieron más fuertes. Pilatos decidió entonces que se hiciese según su petición.» (Lc. XXIII, 20-24).

Pilatos era un hombre inseguro, cuya conciencia pagana supersticiosa, avalada por los sueños de su esposa Claudia, temía un posible castigo de los dioses. Por otro lado, temía aún más la denuncia al César por parte de los judíos si no cedía a sus exigencias. Por eso -señaló el padre Marco Sales- «en lugar de hacer triunfar la justicia, él mismo se hace cómplice de la iniquidad y, sofocando la voz de la conciencia, se deja guiar por la razón de Estado. El temor de ser acusado ante el César como demasiado sumiso en la defensa de la autoridad del Imperio, le hace convertirse en un instrumento dócil de los instintos salvajes de la multitud.»

Se considera comúnmente que sobre las autoridades judías recae gran parte de la responsabilidad del deicidio, y sobre Pilatos, un pagano, la del homicidio. Pero, ¿cuál fue la debilidad y el error de Pilatos?

Los príncipes de los sacerdotes habían visto bien la indecisión de Pilatos, y por eso -cuando preguntó a quién liberar, si a Jesús o a Barrabás, excitaron a la multitud para que pidiera a Barrabás. En ese momento, viendo frustrados sus planes, Pilatos -escribe el P. Marco Sales- «cometió la suprema imprudencia de interrogar directamente al pueblo sobre la suerte de Jesús». ¿Qué voy a hacer con Jesús, al que llaman el Cristo? Todos dijeron: que lo crucifiquen» (Mt. XXVII, 22-23). Pilatos declinó su responsabilidad adoptando un principio democrático, dejando una decisión, que era sólo suya, en manos de un pueblo enfurecido y poseído, estimulado por las autoridades judías. Poco antes, Nuestro Señor, en su conversación con Pilatos, lo había llamado discretamente a su deber. Pilatos le dijo entonces: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo el poder de librarte y el poder de colocarte en la cruz?» Jesús le respondió: «No tendrías sobre Mí ningún poder, si no te hubiera sido dado de lo alto; por esto quien me entrego a ti, tiene una culpa más grande.» (S. Juan, XIX, 10-11). «Es como si dijera -comenta Martini-: ni del César ni de mis enemigos tendrías derecho a hacer nada contra mí, si por especial consejo de la Divina Providencia no te fuese dada el arbitrio de Mi vida. Así sustenta modestamente la dignidad de Su ser, y exhorta a Pilatos a no temer la furia de aquella multitud enloquecida al punto de olvidar aquella potestad poder infinitamente superior, a la cual él también estaba sometido.»

Pero las palabras del Salvador no hicieron mella en el corazón del procurador romano. Y el nombre de Pilatos, que esperaba con un gesto simbólico declinar toda responsabilidad por el asesinato de un inocente, estaba -por una irónica disposición de la Providencia- destinado a permanecer registrado en el Credo de la Iglesia Católica hasta el final de los tiempos, tristemente conocido por haber condenado a muerte con un procedimiento democrático al Hijo de Dios.

L’articolo La democracia que condenó a Cristo proviene da Correspondencia romana | agencia de información.

Tomado de:

https://adelantelafe.com/

Jueves Santo

Misa In Cena Domini

Lavatorio de pies

JUEVES SANTO

MISA IN COENA DOMINI

Estación en san Juan de Letrán

I clase, blanco

La liturgia del Jueves Santo está toda embebida en el recuerdo de la Redención. La función antiguamente de tres misas: La primera, en que se reconciliaban a los públicos penitentes, la segunda, en la cual se consagraban los Santos Óleos, y la tercera, para conmemorar muy especialmente la institución de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena.

La Iglesia, celebra en la Eucaristía durante el curso del año los todos los misterios de la vida de Jesús, se apega hoy al recuerdo de la institución misma de este Sacramento inefable y del Sacerdocio Católico.

Esta misa realiza de un modo muy especial la orden dada por Jesús a sus sacerdotes de renovar la Última Cena en que Jesús, en los momentos mismos en que tramaban su muerte, instituyó el misterio de perpetuar entre nosotros su presencia. Por eso la Iglesia, suspendiendo un instante su duelo, celebra el Santo Sacrificio en este día con santo júbilo, reviste a sus ministros con ornamentos blancos y festivos, y canta el Gloria como a vuelo de campanas, las cuales enmudecerán hasta la Vigilia Pascual.

En la Epístola nos dice el Apóstol que la Misa es el «Memorial de la muerte de Jesús». Era necesario el sacrificio del altar para que pudiésemos comulgar la Víctima del Calvario y aplicarnos sus méritos. Y así la Eucaristía, que toma todo su valor del sacrificio de la cruz, comunica a su vez una universalidad de tiempo y de lugares. El mismo Salvador se encarga de hacer las abluciones prescritas por los judíos en el curso del festín (Ev), mostrándose con ello cuál es la pureza y la caridad que Dios exige a los que quieren comulgar, para no exponerse como Judas a ser reos del Cuerpo y Sangre del Señor (Ep).

Participemos todos hoy de este Ágape, de este festín de la Caridad. Ésa es la intención de nuestra Santa Madre Iglesia.

No dejemos de ir a recibir en este Jueves Santo la Sagrada Víctima que se inmola en el altar, y así cumpliremos santamente con nuestro deber; precisamente en este día se nos recuerdan los todos los detalles de la institución del Sacerdocio y del Sacrificio Eucarístico.

APROXIMACIÓN HISTÓRICA. –Autor: Ramón de la Campa Carmona- Está dominada esta jornada por la conmemoración de la Cena del Señor. Ya en el siglo V aparece denominada Feria quinta in Coena Domini. También se la denominó en la Alta Edad Media, sobre todo en las Galias meridionales, dies Natalis Calicis, como encontramos en Avito de Viena (+518), Eloy de Noyon (siglo VII).

Desde tiempos remotos se unieron a esta memoria los ritos de la reconciliación de los penitentes y de la consagración de los santos óleos. El Sacramentario Gelasiano contiene tres misas: la primera, para la reconciliación de los penitentes; la segunda, llamada missa chrismalis, reservada a la consagración de los óleos, y la tercera, consagrada a la memoria de la institución de la Eucaristía.

El Sacramentario Gregoriano, en su recensión más antigua, prescribe dos misas, pero en las recensiones posteriores, como ocurre en los antiguos Ordines, sólo una, con ambos objetos, y se va desplazando hacia la mañana, hasta quedar fijada en la hora tercia.

En Jerusalén, según nos refiere Egeria, había dos misas: una ad Martyrium sobre las dos de la tarde y otra ad Crucem hacia las cuatro de la tarde en memoria de la Cena del Señor, en la que comulgaban los fieles.

En África, por testimonio de San Agustín sabemos que también se celebraban dos misas: una por la mañana y otra por la tarde, en la que podían comulgar todos, aunque hubieran roto el ayuno, que ya era práctica común, como sucedía también en las Galias, pero no en Hispania, donde a causa de los errores priscilianistas era riguroso y absoluto el ayuno.

En la misa vespertina, primitivamente, se omitía la liturgia de la Palabra, y se comenzaba directamente por el prefacio, porque ya se habían celebrado dos misas en la jornada. Se prescribía la comunión a todos, obligación que duró hasta los siglos X-XI, y se prohibían las misas rezadas.

Los sacerdotes que no celebraban misa solemne, concelebraban con el pontífice o el sacerdote más digno, y cuando se abolió esta práctica, comulgaban antes del pueblo, rito en el que empezaron a ver los liturgistas una imagen de la Última Cena, en la que los apóstoles todos comulgaron de manos del Señor.

La ceremonia del lavatorio de los pies o del mandato, como también se llama por las palabras del Señor: “Mandatum novum do vobis ut diligatis invicem, sicut dilexi vos, ut et vos diligatis invicem” (Jn. 13, 34b-35), fue una práctica muy estimada en la primitiva Iglesia (cf. I Tim. 5, 10), a modelo de la realizada por Cristo en la Última Cena, como testimonio de humildad y servicio (Jn. 13, 1-20). Fue muy difundida por los monjes, como atestigua la Regla de San Benito (cap. 35 y 53).

El primer indicio de liturgización se documenta en la liturgia hispánica, pues en el Concilio XVII de Toledo (a. 694), en que se ordena que los obispos y sacerdotes laven en este día los pies a sus subordinados. En Roma se menciona por primera vez en el Ordo X, y el Ordo XIV habla de doce pobres o capellanes; en algunos testimonios se habla de trece, por el ángel que se le apareció a San Gregorio Magno (+604) cuando daba de comer a doce pobres. Hoy está ubicado detrás de la homilía.

En el siglo XV era uso común lavar los pies a doce menesterosos, a los que se les daba una limosna, hasta que pasó al Ceremonial de los Obispos, que hablaba de trece pobres, mejor que canónigos, porque indicaba mayor humildad y caridad.

Como al día siguiente no se celebraba la misa, debía reservarse la Eucaristía para la comunión del día siguiente. Cuando se desarrolló la devoción eucarística fuera de la misa, a principios del segundo milenio, se empezó a dar mayor solemnidad y aparato a la reserva de este día en que se instituyó la Eucaristía. Pero pronto adquirió un simbolismo sentimental y anacrónico, pues desde el siglo XI los simbolistas vieron en ella la deposición de Cristo en el sepulcro, para completar los tres días pasados por Éste en la tumba, por lo que empezó a llamarse monumento, en latín “sepulcro”.

En la disciplina actual, como a medianoche empieza el Viernes Santo, jornada de la sagrada pasión y muerte del Señor, debe cesar, incluso en los elementos del aparato externo, la adoración solemne pública del Santísimo Sacramento.

Terminados los oficios, se desnudan los altares. Este acto pronto se ritualizó, pues ya se encuentra en el Ordo I, pasando a realizarlo el celebrante y los ministros, quizá resto del uso primitivo de quitar los manteles después de la celebración eucarística. Los simbolistas lo ligaron a la pasión de Cristo y al duelo y tristeza de la Iglesia por ella. 

La misa solemne de la Cena del Señor se celebra por la tarde a la hora más oportuna, no antes del las 4 de la tarde ni después de las nueve. Por razones pastorales, con permiso del obispo diocesano, se pueden celebrar varias misas leídas, para facilitar la participación de los fieles. 

El Sagrario, si lo hubiere en altar mayor, estará completamente vacío; en el altar se pondrá un copón con las formas necesarias para la comunión de este día y del día siguiente.

Los clérigos asistentes a la misa se revisten con sus trajes corales y estola. Los ministros celebrantes con ornamentos blancos.

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TRES CONSIDERACIONES MÍSTICAS EN TORNO AL LAVATORIO DE LOS PIES

MEDITACIONES
ENTRESACADAS DE LAS OBRAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

SEMANA SANTA

Miércoles Santo

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Echó agua era un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a limpiarlos con la toalla, con que estaba ceñido (Jn 13, 5)

Aquí pueden entenderse místicamente tres cosas.

1º) Por la acción de poner agua en el lebrillo se significa la efusión de su sangre sobre la tierra. Puesto que la sangre de Jesús puede llamarse agua por la virtud que tiene de lavar. De ahí que simultáneamente saliera agua y sangre de su costado para dar a entender que aquella sangre lavaba los pecados. También puede entenderse por el agua la Pasión de Cristo. Pues echó agua en un lebrillo, esto es, imprimió en las almas de los fieles, por la fe y la devoción, el recuerdo de su Pasión. Acuérdate de mi pobreza, y traspaso, del ajenjo, y de la hiel (Lam 3, 19).

2º) Por aquello que dice: y comenzó a lavar, se alude a la imperfección humana. Porque los Apóstoles, después de Cristo, eran más perfectos, y no obstante necesitaban de la ablución, porque tenían algunas manchas; para dar así a entender que aun cuando el hombre sea perfecto, necesita perfeccionarse más; y contrae algunas manchas, según aquello de los Proverbios: ¿Quién puede decir: Limpio está mi corazón, puro soy de pecado? (20, 9) Pero estas manchas las tienen en los pies solamente. Otros, al contrario, no sólo están manchados en los pies, sino totalmente. Pues se manchan totalmente con las impurezas terrenas los que yacen sobre ellas; de ahí que quienes totalmente, en cuanto al afecto y en cuanto a los sentidos, estén apegados al amor de lo terreno, sean enteramente inmundos.

Pero los que están de pie, esto es, los que con el espíritu y el deseo tienden a las cosas celestiales, sólo contraen manchas en los pies. Pues así como el hombre que está de pie se ve obligado a tocar la tierra, al menos con los pies, del mismo modo, mientras vivimos en esta vida mortal, que necesita de las cosas terrenas para sustentación del cuerpo, contraemos algunas impurezas, al menos, por la sensualidad. Por eso el Señor mandó a los discípulos que sacudiesen el polvo de sus pies (Luc 9, 5) Pero se dijo: comenzó a lavar, porque la ablución de los afectos terrenos comienza aquí y termina en el futuro.

Así, pues, la efusión de su sangre está simbolizada por la acción de poner agua en el lebrillo; y la ablución de nuestros pecados, por la acción de haber comenzado a lavar los pies de los discípulos.

3º) Aparece también la aceptación de nuestras penas sobre sí mismo.

Pues no sólo lavó nuestras manchas, sino que tomó sobre sí las penas debidas por aquéllas. Porque nuestras penas y penitencias no serían suficientes, si no estuvieran cimentadas en los merecimientos y en la virtud de la Pasión de Cristo. Lo cual se simboliza por aquello de haber limpiado los pies de los discípulos con la toalla, es decir, con el lienzo de su cuerpo.

(In Joan., XIII)

Tomado de:

https://radiocristiandad.org/

MIÉRCOLES SANTO

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MIÉRCOLES SANTO

Estación en Santa María la Mayor

Idea dominante de la Misa de esta Feria: Rindamos sinceros homenajes al Salvador que padece por amor nuestro

MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

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PREPARACIÓN DE CRISTO AL LAVATORIO DE LOS PIES

MEDITACIONES
ENTRESACADAS DE LAS OBRAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

SEMANA SANTA

Martes Santo

lavatoriodepies

Se levanta de la cena, y se quita sus vestiduras; y tomando una toalla, se la ciñó (Jn 13, 4).

I. Cristo se muestra servidor por amor a la humildad, conforme a aquello de San Mateo: El; Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en redención por muchos (20, 28).

Para ser buen servidor se requieren tres cosas: 1º) Que sea circunspecto para ver todas la cosas que pueden faltar en el servicio; para lo cual sería gran inconveniente estar sentado o recostado; por eso la actitud del servidor es estar de pie. Por lo cual dijo: Se levanta de la cena. Y el evangelista San Lucas: Porque ¿cuál es mayor, el que está sentado a la mesa, o el que sirve? (22, 27)

2º) Que esté expedito para poder ejecutar convenientemente todas las cosas necesarias al servicio; y para esto es un obstáculo el exceso de vestidos. Por eso el Señor se quita sus vestiduras. Esto fue simbolizado en el Génesis cuando Abrahán eligió siervos expeditos (Gen 17).

3º) Que sea pronto para servir, es decir, que posea todas las cosas necesarias para el servicio. En el Evangelio de San Lucas se dice que Marta estaba afanada de continuo en las haciendas de la casa (10, 40). De ahí que el Señor tomando una toalla, se la ciñó, para, de este modo, estar preparado, no solamente a lavar los pies, sino también a enjugados. Con lo cual, el que salió de Dios y volvió a Dios, nos enseña a conculcar toda hinchazón, lavando los pies.

II. Echó después agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies a los discípulos, y a limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido (Jn 13, 5).

Aquí se expresa el obsequio de Cristo; en el cual brilla su humildad de tres maneras.

1º) Por la naturaleza del obsequió, que fue muy humilde, a saber: que el Señor de la majestad se inclinase a lavar los pies de los siervos.

2º) Por la multitud del obsequio, pues puso el agua en el lebrillo, lavó los pies, los limpió, etc.

3º) Por modo de obrar, pues no lo hizo por medio de otros o con la ayuda de otros, sino por sí mismo, cumpliéndose aquello del Eclesiástico:

Cuanto mayor eres, humíllate en todas las cosas (3, 20)

(In Joan., XIII)

Tomado de:

https://radiocristiandad.org/

MARTES SANTO

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La Epístola, el Gradual, el Ofertorio y la Comunión son una adaptación perfecta de pasos del Antiguo Testamento a Cristo perseguido. Él es «el Cordero mansísimo llevado al matadero, y que Dios, por una venganza ejemplar» (Ep.), arrebata de las manos de los pecadores. La Pasión según San Marcos, describe esta muerte de Jesús. El introito y las Oraciones nos hacen ver que la Iglesia, continuadora del Salvador, «revive los misterios de su Pasión» (Or.) y se gloría en la cruz, en donde va a encontrar la salvación, la vida y la resurrección (Int.).

Por medio de la confesión y comunión de Pascua participemos «de los misterios de la Pasión del Señor, a fin de merecer con esto el perdón» (Or.).

MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

NECESIDAD DE LA PERFECTA PURIFICACIÓN

MEDITACIONES
ENTRESACADAS DE LAS OBRAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

SEMANA SANTA

Lunes Santo

Purificación

I. Si no te lavare, no tendrás parte conmigo (Jn 13, 8).

Nadie puede llegar a participar de la herencia eterna y ser coheredero de Cristo, si no está purificado espiritualmente, pues se dice en la Escritura:

No entrará ninguna cosa contaminada (Ap 21, 27). Señor, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? (Sal 14, 1). El inocente de manos y de corazón limpio (Sal 23, 4) Como si dijese: Si no te lavare, no estarás limpio, y si no estás limpio, no tendrás parte conmigo.

II. Simón Pedro le dice: Señor, no solamente mis pies, mas las manos también y la cabeza (Jn 13, 9)

Aterrado Pedro se ofrece todo él a ser lavado, turbado por el amor y el temor. Pues, como se lee en el Itinerario de Clemente, de tal modo estaba unido a la presencia corporal de Cristo, a la que fervorosísimamente había amado, que cuando se acordaba, después de la Ascensión de Cristo, de su presencia dulcísima y trato santísimo, se deshacía todo él en lágrimas hasta el punto que sus mejillas parecían abrasadas.

Es menester saber que en el hombre existen tres (miembros principales que deben ser purificados): la cabeza, que es la parte superior; los pies, que constituyen la ínfima, y las manos, que ocupan un lugar intermedio. Del mismo modo en el hombre interior, es decir, en el alma, está la cabeza, que es la razón superior, con la que el alma se adhiere a Dios; las manos, esto es, la razón interior, que se ocupa de las obras activas, y los pies, que son la sensualidad. El Señor sabía que sus discípulos estaban purificados en cuanto a la cabeza, porque estaban unidos a Dios por la fe y la caridad; y en cuanto a las manos, porque sus acciones eran santas; pero en cuanto a los pies, tenían por la sensualidad algunos afectos terrenos.

Mas temiendo Pedro la amenaza de Cristo, no sólo consiente en la ablución de los pies, sino también en la de las manos y la cabeza, diciendo:

Señor, no, solamente mis pies, mas las manos también y la cabeza. Corno si dijese: Ignoro si necesito la ablución de las manos y de la cabeza; Porque de nada me arguye la conciencia, mas no por eso soy justificado (1 Cor 4, 4)

Por consiguiente estoy preparado a la ablución no solamente de los pies, esto es, de los afectos inferiores, sino de las manos también, esto es, de las acciones, y de la cabeza, a saber, de la razón superior.

III. Jesús le dice: El que está lavado, no necesita sino lavar los pies. Y vosotros limpios estáis (Jn 13, 10). Dice Orígenes que estaban limpios, pero que todavía necesitaban mayor limpieza; porque la razón debe siempre emular carismas mejores, debe siempre subir a elevadas virtudes, brillar por el candor de la justicia. El que es santo, sea aún santificado (Ap 22, 11).

(In Joan., XIII)

Tomado de:

https://radiocristiandad.org/

LUNES SANTO

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LUNES SANTO

ESTACIÓN EN STA. PRÁXEDES1

Simple – Ornamentos morados

En la Epístola, Isaías, figura de Jesús, profetiza su obediencia y los oprobios de su Pasión. También anuncia su victoria, pues Dios le resucitará por haber cifrado en Él su confianza. Y por fin, nos dice que los Judíos serán confundidos, y entonces, los paganos por el bautismo, los penitentes públicos por la reconciliación y los fieles todos por la Confesión y Comunión pascuales pasarán de las tinieblas a la luz cuya fuente es Jesús. El Evangelio nos refiere el convite que tuvo Jesús en casa de Simón el leproso, seis días antes de la Pascua, y en que la avaricia de Judas contrasta más con la generosidad de la Magdalena2. Mientras que la activa Marta sirve a la mesa, su hermana, más amante, se sitúa junto a Jesús, y allí quiebra la ampolla de alabastro llena de exquisitos perfumes, y lo derrama sobre los sagrados pies del Señor. Jesús la felicita por haber de antemano embalsamado su cuerpo, mientras que las indignas protestas de Judas nos hacen ya temer el crimen a que le arrastrará su  abominable codicia.

Por fin, la presencia del resucitado Lázaro al convite es ya un presagio de la victoria que Jesús va a reportar sobre la muerte.

«Roguemos al Señor, para que nuestra flaqueza que sucumbe en medio de tantas adversidades, reciba algún alivio por los méritos de la Pasión de Jesús» (Or.)3.

  1. Véase plano de Estaciones p. 16, G d, 35.
  2. Véase, p. 410.
  3. No olvidemos que en esta semana, al mismo tiempo que celebramos el aniversario de la Pasión de Jesucristo, nos aplicamos los méritos de su Sangre preciosísima.
MISAL DIARIO Y VISPERAL
DÉCIMATERCIA EDICIÓN
Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.
De la Abadía de S. Andrés (Brujas Bélgica)
Traducción Castellana y Adaptación
Del Rdo. P. Germán Prado
Monje Benedictino de los Silos (España)
1946

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¿Hay vida después de la muerte?

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Pregunta:

¿Qué bases tiene la Iglesia para afirmar que hay vida después de la muerte?

Respuesta:

Estimado:

Como bases tiene:

a) Fundamentos filosóficos basados en la inmortalidad del alma (y esta inmortalidad se demuestra por la inmaterialidad y espiritualidad de la misma); esto es una verdad de orden filosófico y natural; por esta razón llegaron a descubrirla los filósofos paganos como Platón y Aristóteles. Puede ampliar este tema en los libros de historia de la filosofía y en los manuales de antropología filosófica.

b) En la historia de los pueblos y en la historia de las religiones: es sentir común y universal de todos (o casi todos) los pueblos y civilizaciones la creencia de la pervivencia del yo personal después de la muerte. Esta universalidad debe, pues, tener una base natural.

c) En la Revelación Bíblica. Es una verdad enseñada de modo constante en la Sagrada Escritura que después de esta vida la vida sigue. Mt 10,28: No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma (psyché); temed más bien al que puede arruinar cuerpo y alma en la gehenna.

Por esto dice: ‘La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios -no es ‘producida’ por los padres-, y que es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final’ (Catecismo, n. 366).

Le recomiendo a este respecto, el documentado libro de Cándido Pozo, Teología del más allá (BAC, Madrid 1968), o Antonio Royo Marín, Teología de la Salvación (BAC, Madrid 1965).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

 

Tomado de:

http://www.teologoresponde.org/

 

UTILIDAD EJEMPLAR DE LA PASIÓN DE CRISTO

MEDITACIONES
ENTRESACADAS DE LAS OBRAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

SEMANA SANTA

Domingo de Ramos

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La Pasión de Cristo es suficiente para informar totalmente nuestra vida. Pues quien desea vivir con perfección, no debe hacer otra cosa que despreciar lo que Cristo despreció en la cruz, y desear lo que Cristo deseó.
Ningún ejemplo de virtud está ausente de la cruz.

Si buscas el ejemplo de la caridad, ninguno tiene mayor amor que éste, que es poner su vida por sus amigos (Jn 15, 13), y esto lo hizo Cristo en la cruz. Por consiguiente, si dio su alma por nosotros, no debe sernos pesado soportar por amor a él cualquier mal. ¿Qué retornaré al Señor por todas las cosas que me ha dado? (Sal 105, 12).
Si buscas ejemplo de paciencia, se encuentra excelentísimo en la cruz.

Pues la paciencia es grande en dos cosas: o cuando se sufren pacientemente grandes males, o cuando se los soporta, y pudiéndoselos evitar, no se los evita. Mas Cristo sufrió grandes males en la cruz. Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, atended y mirad si hay dolor como mi dolor (Lam 1, 12) Lo sufrió pacientemente, porque padeciendo no amenazaba (1 Ped 2, 23) Como oveja será llevado al matadero, y como cordero delante del que lo trasquila enmudecerá (Is 53, 7). Asimismo, pudo evitarlos y no los evitó:

¿Por ventura piensas que no puedo rogar a mi Padre, y me dará ahora mismo más de doce legiones de ángeles? (Mt 26, 53) Por lo tanto, la paciencia de Cristo en la cruz fue máxima. Corramos con paciencia a la batalla, que nos está propuesta, poniendo los ojos en el autor y consumidor de la fe, Jesús, el cual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió cruz, menospreciando la deshonra (Hebr 12, 1-2)

Si buscas ejemplo de humildad, mira al crucificado; porque Dios quiso ser juzgado y morir bajo Poncio Pilato, cumpliéndose lo que dice el libro de Job (36, 17): Tu causa ha sido juzgada como la de un impío.

Verdaderamente como la de un impío, por aquello de condenémosle a la muerte más infame (Sab 2, 20). El Señor quiso morir por el siervo, y él, que es la vida de los ángeles, quiso morir por los hombres.

Si buscas ejemplo de obediencia, sigue al que se hizo obediente hasta la muerte (Filip 2, 8) Porque como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron hechos pecadores; así también serán muchos hechos justos
por la obediencia de uno solo (Rom 5, 19)

Si buscas ejemplo del desprecio de lo terreno, sigue al que es Rey de reyes y Señor de los que dominan, en el cual están los tesoros de la sabiduría; y, sin embargo, aparece en la cruz, desnudo, burlado, escupido, herido, coronado de espinas, abrevado con hiel y vinagre, y muerto. Falsamente, pues, te dejas impresionar por los vestidos y las riquezas: Se repartieron mis vestiduras (Sal 21, 19); falsamente te seducen los honores, porque yo he sufrido escarnios y azotes; falsamente te inquietan las dignidades, pues:

Tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza (Mt 27, 29); falsamente te conmueven las delicias, porque en mi sed me dieron a beber: vinagre (Sal 68, 22).

Tomado de:

https://radiocristiandad.org/

El Apocalipsis de San Juan

Serie Documental

Cartas a las siete iglesias

Dar clic en la imagen para ir al video.

Por fin vio la luz el tan esperado primer capítulo de esta magnifica serie documental. El pasado viernes de pasión se estreno el primer capítulo titulado: Cartas a las 7 iglesias. Basado en la exégesis del reverendo padre Leonardo Castellani. Apoyemos económicamente este gran proyecto católico, para que puedan continuar con la producción de los demás capítulos.

Ortodoxia Católica

La Maternidad Divina de la Santísima Virgen María

La Iglesia celebra el 1 de enero de un modo especial el augusto privilegio de la Maternidad divina, otorgado a la Santísima Virgen, cooperadora en la gran obra de la salvación de los hombres. Antiguamente, la Santa Iglesia romana celebraba dos misas el día 1 de enero: una por la Octava de Navidad, otra en honor de María. Más tarde, las reunió en una sola. Por eso, en los textos de la Misa y el Oficio en este día aparecen los testimonios de su veneración hacia el Hijo, con las expresiones de su admiración y tierna confianza para con su Madre.

En la Colecta de la Misa, la Iglesia celebra la fecunda virginidad de la Madre de Dios y nos muestra a María como fuente de que Dios se ha servido para derramar sobre el género humano el beneficio de la Encarnación, presentando ante el mismo Dios nuestras esperanzas fundadas en la intercesión de esta privilegiada criatura.

Como enseña Santo Tomás, se dice que la bienaventurada Virgen es Madre de Dios no porque sea madre de la divinidad (o sea, de la naturaleza divina, que es eternamente anterior a Ella), sino porque es Madre según la humanidad de una Persona que tiene divinidad y humanidad.

Por eso, si nos paramos a pensar en los sentimientos de María en relación a su divino Hijo, podremos asomarnos un tanto a la sublimidad del misterio. Ella ama a ese Hijo a quien tiene en sus brazos, a quien aprieta contra su corazón, le ama porque es el fruto de sus entrañas; le ama porque es su madre. Pero, al mismo tiempo, reconoce y adora la infinita majestad del que así se confía a su amor y a sus caricias.

Estos dos sublimes sentimientos de la religión y de la maternidad, tienen en su corazón un solo y divino objeto: Jesús. Tiene derecho a llamarle Hijo suyo; y El, aun siendo verdadero Dios, le llamará de verdad Madre. De ahí que no pueda imaginarse algo más excelso que la maternidad divina de María.

Es precisamente por ser divina su maternidad que la Iglesia le tributa el culto de hiperdulía sólo a ella concedido. Es ésta de la maternidad divina la razón teológica que sirve de fundamento a la corredención operada por ella. Lo expone acabadamente el padre Manuel Cuervo, O.P.:

«el fin de nuestra redención comprende dos partes bien caracterizadas y distintas: la adquisición de la gracia y su distribución a nosotros. Tal es adecuadamente el fin del orden hipostático, en el cual quedó insertada María por razón de su maternidad divina. Al ser incorporada a él, queda por el mismo caso, supuesta siempre la voluntad de Dios, asociada con Jesucristo en el fin de este mismo orden […] El principio del consorcio, en cuanto expresión de la maternidad divina, queda firmemente establecido con sentido y significación verdaderamente divinos, y con apertura suficiente para fundar sobre él toda la parte soteriológica de la teología mariana […] Entendida así la asociación de María con Jesucristo en el fin de la encarnación, o sea, tanto en cuanto a la adquisición de la gracia como en su distribución, constituye a aquélla en verdadera co­Mediadora y co-Redentora con Cristo del género humano. La misma maternidad divina, unida a la voluntad de Dios en el orden hipostático, postula esto, según el sentido de la Iglesia, de una manera firme y segura. La dignidad que de aquí resulta en la Virgen María es, sin duda, la más alta que se puede concebir en ella después de su maternidad divina. Porque eso de ser con Jesucristo co­principio de la redención del género humano y de su reconciliación con Dios, es cosa que sólo a María fue concedido sobre todas las criaturas en virtud de su maternidad divina» (Maternidad divina y corredención mariana, Pamplona, 1967. Citado por Antonio Royo Marín, La Virgen María. B.A.C., Madrid, 1968).

«La Virgen María -añade en otra parte el mismo autor-, además de preparar la Víctima del sacrificio infinito, cooperó con el Hijo en la consecución de nuestra redención co-inmolando en espíritu la vida del Hijo y co-ofreciéndola al Padre por la salvación de todos, juntamente con sus atroces dolores y sufrimientos, constituyéndose así en verdadera colaboradora y cooperadora de nuestra redención». Esto en lo que toca a la adquisición de la gracia de la redención. ¿Y qué serán aquellas prácticas piadosas de la Iglesia instituidas por expresa recomendación de la Virgen, como el uso del escapulario con la promesa hecha a quienes lo vistieren de ser rescatados del purgatorio el primer sábado posterior a su muerte, o el de la medalla milagrosa, asociado a la efusión de abundantes gracias en esta vida? ¿O el de la comunión reparadora de los cinco primeros sábados del mes, a cuyo cumplimiento asoció nuestra Madre celestial la promesa de morir en gracia de Dios? Estas devociones expresan paladinamente cuánto le fue confiado a María el oficio de distribuir los beneficios espirituales de la redención obrada por Cristo en la cruz, oficio que va mucho más allá de estas devociones particulares para fincar en su constante intercesión por los viatores, tanto como para ser saludada como «Medianera de todas las gracias», desde la gracia de la conversión a la de la perseverancia final.

Podrían citarse multitud de documentos del magisterio de los papas acerca de esta cuestión para zanjar definitivamente el tema. Es demasiado obvio para una inteligencia católica que la corredención mariana no implica paridad de dignidades entre Madre e Hijo, y que los actos y los méritos de la Virgen en orden a la redención están subordinados a los de Jesucristo.  Al negar la corredención mariana, se niega justamente esto, la íntima e indisoluble asociación entre la Pasión de Cristo y la compasión de su Madre, que ofreció a su Hijo al pie de la cruz juntamente con sus propios insondables dolores.

Extractos tomados de estos 2 artículos:

La Maternidad divina de María | Adelante la Fe

La Corredentora. Francisco tropieza nuevamente | Adelante la Fe

 

DOMINGO DE RAMOS – 2do. de Pasión

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INTROITO

Señor, no alejes de mí tu socorro, mira por defenderme; sálvame de la boca del león; pobrecito de mí, sálvame de los cuernos de los búfalos. Dios mío, Dios mío, mírame: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos alejan mi salvación. (No se dice Gloria Patri, sino Señor, no alejes de mí tu socorro…).

COLECTA

Omnipotente y sempiterno Dios, que, para dar al género humano ejemplo de humildad que imitar, hiciste que nuestro Salvador encarnarse y padeciese la cruz: concédenos propicio que merezcamos acoger las lecciones de su paciencia, y participar de su resurrección. Por el mismo Jesucristo…

EPÍSTOLA

(De la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses, II, 5-11): Hermanos: Tened en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús; el cual, siendo su naturaleza la de Dios, no miró como botín el ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Y hallándose en la condición de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz. Por eso Dios le sobreensalzó y le dio el nombre que es sobre todo nombre, para que toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se doble en el nombre de Jesús, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

GRADUAL

Tú me has tomado de la diestra, me gobiernas con tu consejo y al fin me acogerás en gloria. ¡Oh cuán bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! Casi me vacilaron los pies, casi me había extraviado, porque sentí envidia de los malos, viendo la paz de los pecadores.

TRACTO

Dios mío, Dios mío, mírame: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos alejan mi salvación. Dios mío, clamo de día y no me escuchas; de noche y no me atiendes. Y eso tú, tú, que moras en el santuario; tú, loor de Israel. En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los libraste. A ti clamaron y fueron salvos, en ti confiaron y no fueron confundidos. Verdad que yo soy un gusano, no un hombre; el oprobio de los hombres y el desprecio del pueblo. Se burlan de mí cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza. Se encomendó al Señor, dicen, líbrele él; sálvele él, pues dice que le es grato. Ellos me miran y me contemplan con gozo; se han repartido mis vestidos y echan suertes sobre mi túnica. Sálvame de la boca del león; pobrecito de mí, sálvame de los cuernos de los búfalos. Los que teméis al Señor, alabadle; descendencia toda de Jacob, glorificadle. Se hablará del Señor a las generaciones venideras, y los cielos predicarán su justicia. Lo que hizo el Señor, al pueblo que ha de nacer.

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO:

Cuando Jesús hubo acabado todos estos discursos, dijo a sus discípulos: “La Pascua, como sabéis, será dentro de dos días, y el Hijo del hombre va a ser entregado para que lo crucifiquen.” Entonces los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del pontífice que se llamaba Caifás; y deliberaron prender a Jesús con engaño, y darle muerte. Pero decían: “No durante la fiesta, para que no haya tumulto en el pueblo.” Ahora bien, hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, una mujer se acercó a Él, trayendo un vaso de alabastro, con ungüento de mucho precio, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús, que estaba a la mesa. Los discípulos; viendo esto, se enojaron y dijeron: “¿Para qué este desperdicio? Se podía vender por mucho dinero, y darlo a los pobres.” Mas Jesús, notándolo, les dijo: “¿Por qué molestáis a esta mujer? Ha hecho una buena obra con-migo. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a Mí no me tenéis siempre. Al derramar este ungüento sobre mi cuerpo; lo hizo para mi sepultura. En verdad, os digo, en el mundo entero, donde-quiera que fuere predicado este Evangelio, se contará también, en su memoria, lo que acaba de hacer.”

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Segundo Domingo de Pasión

(Domingo de Ramos)

Escena de la grandiosa entrada de Nuestro Señor en Jerusalén.

Benedictio Palmorum
Hora competenti, in choro post Tertiam, omissa aspersione aquæ, proceditur ad benedicendum ramos palmarum seu olivarum, sive aliarum arborum. Color paramentorum est rubeus. Celebrans induitur amictu, alba, cingulo, stola et pluviali; ministri sacri amictu, alba, cingulo, subdiaconus insuper tunicella, diaconus stola et dalmatica. Celebrans induitur amictu, alba, cingulo, stola et pluviali, vel manet sine casula.
Rami, nisi ab ipsis fidelibus iam in manibus teneantur, parentur super abacum, tobalea alba coopertum, et positum in opportuniore loco presbyterii, ita tamen, ut maneat in conspectu populi. Omnibus rite dispositis, celebrans, cum ministris sacris, seu ministrantibus, facta altari debita reverentia, sistit retro abacum, versus populum. Interim vero cantatur sequens
Matt 21:9
Ant. Hosánna fílio David: benedíctus, qui venit in nómine Dómini. O Rex Israël: Hosánna in excélsis.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
In sequenti oratione celebrans dicat, prout qualitati ramorum congruit, hos palmarum ramos, vel hos olivarum ramos, vel hos arborum ramos, vel hos palmarum et olivarum ramos, aut hos palmarum (olivarum) et aliarum arborum ramos.
Orémus.
Bene ✠ dic, quǽsumus, Dómine, hos palmárum seu olivárum aut aliarum arborum ramos: et præsta; ut, quod pópulus tuus in tui veneratiónem hodiérna die corporáliter agit, hoc spirituáliter summa devotióne perfíciat, de hoste victóriam reportándo et opus misericórdiæ summópere diligéndo. Per Christum Dominum nostrum.
R. Amen.

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Especial de Todos los Santos

En la fiesta de Todos los Santos

Todos los Santos de Dios, ¡Rogad por nosotros!

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

MEDITACIÓN LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

1 DE NOVIEMBRE EN EL MISAL

SANTA MISA DEL DÍA

Meditación: Fiesta de todos los Santos

Recordatorio de indulgencias plenarias para la primera semana de noviembre (del 1 al 8)

Especial de Halloween

A propósito de Halloween…

Halloween Fiesta Pagana

SIETE RAZONES PARA NO CELEBRAR EL HALLOWEEN

Ex Satánico Advierte del Peligro de Halloween

Halloween y la estupidez extendida

Halloween: la fiesta del anti-santo

Halloween fiesta satánica

Sobre las declaraciones de Francisco y las “uniones homosexuales”

Roma, 21 de octubre de 2020 – El portal Vatican News1 informa que hoy se proyectará en el Festival de Cine de Roma un documental titulado Francesco, dirigido por Evgeny Afineevsky.

La agencia Catholic News2 y el portal America, the Jesuit review3han dado a conocer algunas declaraciones de Jorge Mario Bergoglio sobre el tema de la homosexualidad. Entre otras cosas, causan desconcierto las siguientes frases:

«Los homosexuales tienen derecho a formar parte de una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debe ser excluido ni sufrir a causa de ello.4

»Lo que tenemos que hacer es una ley para las uniones civiles. De ese modo estarán tutelados por la ley. Estoy a favor de ello».5

No hace falta ser teólogo ni moralista para saber que tales afirmaciones son totalmente heterodoxas y constituyen un gravísimo motivo de escándalo para los fieles.

Pero ojo, esas palabras son también la enésima provocación con la que el sector ultraprogresista de la Jerarquía trata de crear un cisma, como ya intentó con la exhortación postsinodal Amoris laetitia, la modificación de la doctrina sobre la pena de muerte, el Sínodo Panamazónico con la inmunda Pachamama y la Declaración de Abu Dabi, posteriormente reiterada en la encíclica Fratelli tutti.

Pareciera que Bergoglio procura descaradamente llegar cada vez más lejos en un crescendo de afirmaciones heréticas a fin de obligar al sector sano de la Iglesia –episcopado, clero y fieles– a acusarlo de herejía y después declararlo cismático y enemigo del Papa.

Jorge Mario Bergoglio intenta obligar a algunos cardenales y obispos a separarse de la comunión con él, y el resultado sería no que lo depusieran por hereje, sino la excomunión de los católicos que deseen ser fieles al Magisterio perenne de la Iglesia. En las presumibles intenciones de Bergoglio y su círculo mágico, esa trampa tendría por objeto consolidar su poder al interior de una iglesia que sólo sería nominalmente católica pero en realidad sería herética y cismática.

Tal engaño se vale del apoyo de la élite mundialista, los medios mayoritarios de difusión y el lobby LGTB, al que no son ajenos muchos sacerdotes, obispos y cardenales. No olvidemos que en muchos países están en vigor leyes que castigan como delitos a quienes apoyados en el Credo consideran reprobable y pecaminosa la sodomía o no aprueban la legalización del matrimonio homosexual. Un pronunciamiento de los obispos contra Bergoglio en una cuestión como la de la homosexualidad podría permitir que las autoridades civiles los persiguiesen por vía penal con la aprobación de la Santa Sede.

En ese caso, Bergoglio no sólo tendría de su parte a la iglesia profunda, representada por rebeldes como el P. James Martin SJ y los portavoces del itinerario sinodal alemán, sino también al estado profundo. No es casual que el documental manifieste su apoyo al candidato demócrata de las próximas elecciones presidenciales de EE.UU., y haga además una inaudita condena de la política del gobierno Trump, acusado de separar a familias que tratan de entrar ilegalmente en EE.UU., cuando en realidad el Presidente está haciendo frente a la trata de seres humanos y el tráfico de menores.

De ese modo, mientras prohíbe a los prelados conservadores estadounidenses intervenir en el debate político a favor del presidente Trump, el Vaticano puede permitirse descaradas injerencias en elecciones para favorecer a su adversario demócrata, uniéndose a la censura de las redes sociales y los medios informativos en lo relativo a las gravísimas acusaciones contra la familia Biden.

Los católicos estamos llamados a alinearnos con quien defienda la vida, la familia natural y la soberanía nacional. Creíamos tener de nuestra parte al Vicario de Cristo, pero constatamos dolorosamente que en este enfrentamiento épico, aquel que debería gobernar la Barca de San Pedro ha optado por pasarse al bando del Enemigo para hacerla naufragar. Evocando el valor con que los pontífices santos defendieron la integridad de la Fe y promovieron la salvación de las almas, cabe señalar: ¡Quantum mutatus ab illis!*

+Carlo Maria Viganò, arzobispo

https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2020-10/papa-francesco-film-documentario-festival-cinema-roma.html

https://www.catholicnewsagency.com/news/pope-francis-calls-for-civil-union-law-for-same-sex-couples-in-shift-from-vatican-stance-12462

https://www.americamagazine.org/faith/2020/10/21/pope-francis-gay-civil-union-documentary

4 «Homosexuals have a right to be a part of the family. They’re children of God and have a right to afamily. Nobody should be thrown out, or be made miserable because of it».

5 «What we have to create is a civil union law. That way they are legally covered. I stood up for that».

(* “Cuán diferente de ellos”. Paráfrasis de unas palabras de la Eneida de Virgilio. N. del T.)

Especial de la Ascensión del Señor

 

VIGILIA DE LA ASCENSIÓN

ASCENSIÓN DEL SEÑOR 

Santa Misa del día:

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS 

Los padres de la Iglesia y la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo:

Fiesta de la Ascensión del Señor

Exposición dogmática, Exposición histórica y Exposición litúrgica:

ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Por San Agustín, SERMÓN 261:

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

“…y una nube lo ocultó de sus ojos”

La Ascensión del Señor

El verdadero Tercer Secreto de Fátima

 

Este estudio pretende estudiar el “Tercer Secreto de Fátima” aparecido anónimamente en la WEB en Abril de 2010 y que podrá leerse en el sitio indicado, para determinar si es es auténtico, O sea si fue escrito por Lucía en 1944. Su escritura es similar (hay un dictamente técnico que lo niega reproducido en este mismo blog) a la de Lucía en esa época. Difiere enormemente del “Secreto” publicado por el Vaticano que ha sido tachado como falso por algunos análistas.

PROLOGO

Recuerdo los meses previos a la llegada del año 1960. La expectación era enorme por conocer finalmente el secreto que NªSª reveló a la niña Lucia dos Santos, nacida en 1907 y a su prima Jacinta Marto, nacida en 1910 (el niño Francisco Marto no oyó las palabras de NªSª) en julio de 1917.

Lucia dos Santos, a la sazón, Hermana María Lucía de Jesús Santos, religiosa dorotea con votos desde 1934, lo escribió y entregó en un sobre lacrado a las autoridades eclesiásticas portuguesas, en 1944, estando en Tuy, España, en donde moraba desde 1928 cuando ingresó como postulante en el convento de las religiosas de Santa Dorotea. Previamente, a los 14 años de edad en 1921, 4 años después de las apariciones, había ingresado en el colegio de las hermanas doroteas en Vilar, cerca de Oporto.

Allí aprendió a leer y a escribir (tal como NªSª había mandado), con la buena caligrafía que conocemos, por sus memorias, que aparentemente es similar a la del “Secreto” revelado. Verosímilmente aprendería las cosas convenientes a una jovencita educada, durante siete años en el colegio de Vilar.

Fue en 1928, a los 21 años cuando ingresó como postulante en el convento de las religiosas de Santa Dorotea en Tuy. Después de las distintas etapas de su vida religiosa, en 1934, a sus 28 años, pronuncia los votos religiosos. Después de 25 años de estancia en España vuelve a Portugal a los 46 años de edad.

A los 48 años en 1955 , “decide” ingresar en el Carmelo de Coimbra previa petición de la dispensa de sus votos religiosos. En 1957 tiene lugar la controvertida entrevista con el P. Agustín Fuentes. Esta entrevista marcó una inflexión en la Vida de Lucía.

Desde entonces sería estrechamente controlada en el convento carmelitano, sometida a un ostracismo más que carcelario, bajo la atenta vigilancia de sus superioras. Lucía desaparece de la vida pública y sus escasas entrevistas fueron tasadas y atentamente vigiladas. Como Lucía dijo en varias ocasiones, el “Secreto” que había entregado a los superiores eclesiásticos -o mejor la tercera parte del secreto- no podría ser publicado, por orden expresa de NªSª, hasta 1960, aunque podría ser leído por las autoridades eclesiásticas, tanto locales como las del Vaticano.

El “Secreto” nunca ha sido revelado (aunque en 2000 fue publicado por el Vaticano un Secreto al que algunos nuegan autenticidad), supuestamente, hasta ahora, abril de 2010. La supuesta visión que los Cardenales Sodano y Ratzinger revelaron el 26 de Junio de 2010 parece no ser el verdadero secreto de Fátima. Si esto fuera así, probablemente sería  una fabricación de las autoridades vaticanas. O sea, sería falso.

Tanto el contenido de lo revelado como el escrito del que se aportó un facsímil, no parecen coincidir ,ni con el supuesto”Secreto” que ahora comentamos, ni con la escritura de Lucía en sus memorias (según dictamen de algunos profesionales a quienes nos remitimos). Todo esto se comprenderá perfectamente después de la lectura de este artículo, que lo estudia. Por otra parte hay que citar la otra  supuesta falsificación  de finales del S.XX y de comienzos del S.XXI: La carmelita descalza del convento de Coimbra que se nos ha hecho conocer como la “Hermana Lucía” no sería Lucia dos Santos.

Habrían suplantado la persona de Lucía y la que conocemos como Hermana Lucía habría hecho su papel. Estas gravísimas suposiciones se desprenden verosímilmente del estudio que hago del “tercer secreto de Fátima” que recientemente, en Abril de 2010, ha sido publicado.

El facsímil del documento está ya en la WEB al alcance de cualquiera que quiera leerlo. Este artículo pretende estudiar la autenticidad del anónimo documento (no hay un responsable de su publicación). Si es una filtración  de algún personaje vaticano que haya tenido acceso a él en fecha desconocida o proviene de alguien que lo guardaba desde los tiempos de Lucía, se comprende que haya sido dado a la luz pública en el mayor de los secretos y en un total anonimato.

Con la lectura de este estudio y comentario del “Secreto”  quizás quedarán aclaradas, las suposiciones hechas y también la autenticidad o imautenticidad del documento.

DONDE PUEDE LEERSE EL DOCUMENTO

He aquí la publicación del supuesto “tercer secreto de Fátima” que se encuentra en el sitio que indico.

Allí encontramos, después de una corta introducción del Dr. Atila Sinke Guimarâens, la fotografía facsimilar del secreto tal como aseguran les ha llegado desde Portugal, recientemente, seguido de una transcripción portuguesa, y de una traducción en inglés.

La fotografía ampliada puede verse aquí

Mi propia transcripción es la siguiente:

JMJ                                                                                    Tui/1/4/1944

Agora vou revelar o terceiro fragmento do segredo: Esta parte é a apostasía na Igreja! Nossa Senhora mostrou-nos uma vista do um indivuo que eu descrevo como o santo Padre, em frente de uma multitud que estava louvando-o. Mas había uma diferença com um verdadeiro santo Padre, la mirada do demonio, este tinha os olhos do mal. Entaô depois de algums momentos vimos o mesmo Papa entrando a uma Igreja, mas esta Igreja era a Igreja do inferno, naô ha modo para descrever uma fealdade d’ese lugar, parecia como uma fortaleza feita de cimento cinzento. com ângulos quebrados e janelas semelhantes a olhos, tinha um bico no telhado do edificio. Em seguida levantamos a vista para Nossa Senhora que nos disse Vistes a apostasía na Igreja, esta carta posse ser aberta por O santo Padre, mas deve ser anunciada depois de Piu XII e antes de 1960. No reinado de Juan Pablo II a pedra angular da tumba de Pedro deve ser removida e transferida para Fatima. Porque o dogma da fe naô é conservado em Roma, sua autoridade será removida e entregada a Fatima. A catedral de Roma deve ser destruida e uma nova construida em Fatima. Sí 69 semanas depois de que esta ordem é anunciada Roma continua sua abominaçaô a cidade será destruida. Nossa Senhora disse-nos que esto está escrito, Daniel 9, 24-25 e Mateus 21, 42-44

Traducción al español

JMJ                                                             Tuy 1/4/1944

Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia!

Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el “santo Padre” frente a una multitud que lo vitoreaba.

Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.

Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico (bico, en portugués) en el tejado del edificio.

Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.

En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito, en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44

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