SAN JULIO, Papa

12 de abril

Al tiempo que murió el glorioso pontifice san Marcos, pusieron todos los ojos en san Julio, porque por su rara prudencia, doctrinas y excelentes virtudes parecía el más digno de sentarse como Vicario de Cristo en la silla de san Pedro y bien era menester una entereza y santidad, como la de este insigne pontífice para de fender la causa de san Atanasio, patriarca de Alejandría, contra los herejes arríanos; los cuales con el favor de los emperadores pretendían derribarle, y con él, a toda la Iglesia de Jesucristo.

Volvía san Julio, cuando los herejes nombraron por patriarca a un Gregorio de Capadocia, hombre facineroso, hereje, insolente y atrevido, el cual entrando en la ciudad con mucha gente de guerra y bárbara, hizo un estrago en toda aquella población tan extraño y lastimoso, como si fuera un ejército de enemigos, no perdonando a doncellas ni casadas, ni a viejas ni a niños, ni a seglares, ni a eclesiásticos, ni a cosa sagrada ni profana, divina ni humana, con tan grande impiedad y fiereza que no se puede explicar.

Y viendo san Atanasio esta calamidad tan lastimosa, se salió a escondidas de la ciudad y vino a Roma para ver si con la autoridad del sumo pontífice podría hallar algún reme dio para detener el ímpetu furioso de los herejes y apagar aquel incendio que abrasaba no sólo a Alejandría, mas también a Egipto y a todas las partes de Oriente. Recibióle muy bien el santo pontífice Julio y celebró un concilio en Roma en el cual aprobó su inocencia, y declaró que era valeroso capitán del Señor, e invencible defensor de su Iglesia, y cuatro años después con el consentimiento del emperador Constante convocó un concilio ecuménico y universal en Sárdica, el cual fue de trescientos obispos de todas las provincias de la Iglesia occidental y setenta y seis de la oriental, presidiendo en él, Osio, español, Obispo de Córdoba con otros dos legados de la sede apostólica.

Y con la sentencia de este concilio, y las cartas que el santo Papa Julio escribió a los prelados de Alejandría, volvió san Atanasio a su iglesia, y fue privado de aquella silla el usurpador, a quien acababa de matar el mismo pueblo por no poder sufrir sus desafueros. Finalmente habiendo aprobado el santo pontífice los veintiún cánones del concilio general de Sárdica y dado sabios reglamentos a la Iglesia, que gobernó santísimamente por espacio de quince años, descansó en la paz del Señor. Se conserva una excelente carta suya, o de su concilio, en la cual defiende la ver dad con una entereza y vigor digno del vicario de Cristo.   

REFLEXIÓN

   Decía el santo Papa Julio en su carta a los fieles de Alejandría: «Recibid, amados míos, a vuestro obispo Atanasio, con entera gloria y alegría espiritual, y con él a todos los que han sido sus compañeros en sus grandes y traba josas persecuciones. Yo ciertamente tengo particular alegría cuando me pongo a pensar la que cada uno de vosotros ha de tener cuando llegue vuestro pastor a esa ciudad, como toda ella ha de salir a recibirle, y la fiesta que se ha de hacer. ¡Qué día tan regocijado será para vos otros, cuando nuestro hermano vuelva a veros, y los males pasados tendrán fin, y el corazón de todos será uno! Como esta ha de ser la unión de paz y amor que ha de reinar entre el pastor y las ovejas del rebaño de Jesucristo. No turbemos jamás esta santa concordia, como suelen turbarla por cualquier motivo los herejes, antes, como obedientes hijos de la Iglesia, procuremos a todo trance conservarla.   

ORACIÓN

   Rogámoste, Señor, que oigas las súplicas que te hacemos en la solemnidad de tu bienaventurado confesor y pontífice Julio, y que por la intercesión y merecimientos de aquel que dignamente te sirvió nos absuelvas de todos nuestros pecados.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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LA AGONÍA DE CRISTO por Santo Tomás Moro

I. SOBRE LA TRISTEZA, AFLICCIÓN, MIEDO Y ORACIÓN DE CRISTO ANTES DE SER CAPTURADO

(Mt. 26; Mc. 14; Lc. 22, Jn. 18)

Temas:

Oración y mortificación con Cristo

La angustia de Cristo ante la muerte

La Humanidad de Cristo

Oración y mortificación con Cristo

«Y dicho el himno de acción de gracias, salieron hacia el monte de los Olivos»’. Aunque había hablado de tantas cosas santas durante la cena con sus Apóstoles, sin embargo, y a punto de marchar, quiso acabarla con una acción de gracias. ¡Ah!, qué poco nos parecemos a Cristo aunque llevemos su nombre y nos llamemos cristianos. Nuestra conversación en las comidas no sólo es tonta y superficial (incluso por esta negligencia advirtió Cristo que deberemos rendir cuenta), sino que a menudo es también perniciosa, y una vez llenos de comida y bebida dejamos la mesa sin acordarnos de Dios y sin darle gracias por los bienes que nos ha otorgado. Un hombre sabio y piadoso, que fue egregio investigador de los temas sagrados y arzobispo de Burgos*, da algunos argumentos convincentes para mostrar que el himno que Cristo recitó con los Apóstoles consistía en aquellos seis salmos que los hebreos llaman el «gran aleluya», es decir, el salmo 112 y los cinco restantes. Es una costumbre antiquísima que han seguido para dar gracias en la fiesta de Pascua y en otras fiestas importantes. Incluso en nuestros días siguen usando este himno para las mismas fiestas. Por lo que se refiere a los cristianos, aunque solíamos decir diferentes himnos de bendición y acción de gracias según las épocas del año, cada uno apropiado a su época, ahora hemos permitido que casi todos estén en desuso. Nos quedamos tan contentos diciendo dos o tres palabrejas, cuales-quiera que sean, e incluso ésas las susurramos descuidadamente y bostezando con indolencia.

Salieron hacia el monte de los Olivos, y no a la cama. El profeta decía: «En mitad de la noche me levanté para rendirte homenaje»2, pero Cristo ni siquiera se reclinó sobre el lecho. Ojalá pudiéramos nosotros, por lo menos, aplicarnos con verdad este otro texto: «Me acordé de ti cuando descansaba sobre mi cama». Y no era el tiempo veraniego cuando Cristo, después de cenar, se dirigió hacia el monte. Porque no debía ocurrir todo esto mucho más tarde del equinocio de invierno, y aquella noche hubo de ser fría, como muestra la circunstancia de que los servidores se calentaban junto a las brasas en el patio del sumo pontífice. Ni tampoco era ésta la primera vez que Cristo hacía tal cosa, como claramente atestigua el evangelista al escribir secundum consuetudinem, «según su costumbre»4. Subió a una montaña para rezar, significando así que, al disponernos a hacer oración, hemos de elevar nuestras mentes del tumulto de las cosas temporales hacia la contemplación de las divinas. El mismo monte de los Olivos tampoco carece de misterio, plantado como estaba con olivos.

La rama de olivo era general-mente empleada como símbolo de paz, aquella que Cristo vino a establecer de nuevo entre Dios y el hombre después de tan larga separación. El aceite que se extrae del olivo representa la unción del Espíritu: Cristo vino y volvió a su Padre con el propósito de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos, de tal modo que su unción pudiera enseñarles todo aquello que no hubieran podido sobrellevar si se lo hubiera dicho antes.

Santoral

11 de abril

San León Magno, Papa, Confesor y Doctor
Beato Jorge Gervasio, Mártir
Santa Godeberta
San Isaac de Espoleto
Beato Rainerio El Emparedado

SAN TERENCIO DE ÁFRICA, y Compañeros Mártires

10 de abril

(Siglo III)

San Terencio es el jefe de un grupo de mártires de origen oriental, ejecutados en Cartagena por orden del ‘prefecto de África’ Fortunano, en tiempo del emperador Decio.

Éste había dictado un decreto de persecución y condena al suplicio contra todos aquellos que no renegaran del Cristianismo.

Terencio y treinta y nueve compañeros decidieron no ceder. Fueron arrestados, y después de haberlos azotado y atormentado en el potro y de otras maneras, los degollaron, alcanzando así la palma del martirio.

   Se conocen los nombres de algunos de sus compañeros: Africano, Pompeyo, Máximo, Alejandro, Teodoro y Zenón.

   A fines del siglo IV bajo el imperio de Teodosio el Grande, sus cuerpos fueron trasladados a Constantinopla.

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SAN MIGUEL de LOS SANTOS, Monje

10 de abril

San Miguel de los Santos, nació en Vic, llamada «la ciudad de los santos», no lejos de Barcelona, el 29 de septiembre de 1591. Sus padres eran Enrico Argemír y Margarita Monserrada.  

Educado en un ambiente de gran piedad, se siente llamado a la vida religiosa. Su primera vocación es la de eremita solitario en el Montseny, pero aquello no puede ser, es aún un chiquillo, los conventos de Vic también le rechazan, hay que esperar a que crezca y madure, pero él no quiere esperar, sabe muy bien adonde va, y a los doce años consigue que le admitan en los trinitarios calzados de Barcelona.  

No le gusta la orden por demasiado blanda, pero será el 28 de enero de 1608, cuando reciba en el Convento de Pamplona el hábito de la Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos. hace profesión en los trinitarios descalzos de Oteiza, en Navarra. Luego estudiará en Alcalá de Henares, Baeza y Salamanca, y  se forma en la espiritualidad trinitaria en Barcelona y Zaragoza.
Madrid, la Solana, Sevilla, Baeza y, sobre todo, Valladolid, donde será Superior. Todos admiran su vida santa.  

Muere a los treinta y tres años, el 10 de Abril de 1625, después de haber padecido calumnias y diez meses de cárcel; y después de haber predicado, en las fiestas Pascuales, la alegría de la resurrección con Cristo.

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SAN FULBERTO, Obispo de Chartres

10 de abril

 San Fulberto, además de dominar la exégesis bíblica y la teología, tenía conocimientos de física, astronomía, medicina y música.

   Estudió en Reims junto al célebre Gerberto y cuando éste se convirtió en el Papa Silvestre II, Fulberto lo siguió a Roma, que era entonces capital de corruptelas y matanzas. Sirvió al pontífice con abnegación, sin aceptar jamás prelaturas o dinero. A la muerte de Silvestre, regresó a Francia, donde fue nombrado obispo de Chartres.

   Fulberto enseñó toda su vida. Gracias a sus lecciones, las academias de Chartres se erigieron en el primer centro intelectual de Francia. Nos quedan de él tratados, sermones, prosas litúrgicas y ciento veinticinco cartas. En sus cartas se transparenta su buen carácter: tan modesto y apacible como firme y valiente. Hay que alabar también a Fulberto por haber sido el artífice de la famosa catedral de Reims. Gracias al rey Canuto de Dinamarca pudo llevarse a buen término en pocos años una tarea semejante.

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SAN EZEQUIEL, Profeta

10 de abril

El divino y portentoso profeta Ezequiel fue hijo de Buzi, natural de Sarira, y sacerdote de la tribu noble y sacerdotal de Leví. Su nombre vale lo mismo que Fortaleza de Dios, y alude a aquellas palabras que el Señor le habló diciendo: «Como el diamante y como el pedernal es la frente que te di». (Ezeq. III, 8.).

Era todavía mancebo cuando fue llevado cautivo a Babilonia, juntamente con Jeconias, rey de Judá y diez mil judíos. En el quinto año de su destierro, y quinientos noventa y tres años antes de Jesucristo, estando junto al río Cóbar, que corriendo por la Mesopotamia viene a morir en el Eufratestuvo la primera y solemnísima visión profética y recibió la misión divina de profetizar, que le duró por espacio de veintidós años.

Sus profecías fueron las más terribles y espantosas, a las cuales llama san Jerónimo «Océano de los misterios de Dios». En ellas hablaba del cautiverio de Babilonia, de la ruina de otras ciudades y naciones, de la vuelta del cautiverio, del Reino del Mesías y de la vocación de las gentes a la fe divina de nuestro Señor Jesucristo.

Fue este santísimo profeta figura de nuestro divino Redentor, porque ejercitó los divinos ministerios de profetizar y enseñar a los hombres, y a semejanza de Jesucristo, se llamaba a sí mismo «Hijo del hombre», y también puso la vida y la sangre en confirmación de la verdad de Dios.

Porque como reprendiese a uno de los jefes del pueblo judaico por sus sacrilegios e idolatrías, dicen Que no pudiendo sufrir aquel sacrílego apóstata la reprensión del Profeta, mandó que le arrastrasen a la cola de sus caballos, hasta que quebrantada la cabeza y derramados los sesos, dio su vida por la causa de la verdad de Dios que había anuncia do en sus divinas profecías.

El sepulcro de este gran profeta se halla a quince leguas de Bagdad, donde por espacio de muchos siglos fue muy visitado no sólo por los Israelitas, mas también por los medos y persas. Más agradable a Dios fuera esta devoción, si no se contentasen con venerar solamente la memoria de san Ezequiel, sino que abriesen también los ojos de su alma para reconocer al Hijo del Hombre y divino Mesías Jesucristo, tantas veces y tan solemnemente anunciado por el santo Profeta.   

REFLEXIÓN

Un viajero moderno, lugar teniente de Lynch, de los Estados Uni dos, nos dice: que el día  4 de mayo de 1848 llegó a Kiffell con propósito de visitar el sepulcro del profeta Ezequiel. El jefe de las tribu le acompañó hasta una espaciosa sala rodeada de columnas.

En el fondo de aquella estancia hay una gran caja, en la cual se encierra una copia de los cinco libros de Moisés, escrita en un solo rollo de pergamino: y en el otro extremo del salón, hay una pequeña pieza donde se encierra la tumba de san Ezequiel.

El sepulcro es de madera, cubierta de una rica tela de Persia: la bóveda de la recámara está do rada, y perpetuamente iluminada por muchas lámparas, y a un lado del sepulcro, donde arde una sola lámpara, se ven las tumba de los tres discípulos que solían acompañar al santo Profeta.

Aprendamos nosotros, hasta por el ejemplo de los mismos judíos e infieles, a venerar a los san tos de Dios; aborreciendo la impiedad de los herejes protestantes que ultrajan sus sagradas reliquias y sepulcros: pues ya que nuestro Señor quiso honrarles con tan soberanos dones y maravillas, justo es que también les honremos nosotros como a gloriosos cortesanos de Dios, santísimos miembros del cuerpo místico de Jesucristo, y poderosos abogados nuestros en el cielo.   

ORACIÓN

   Concédenos, oh Dios omnipotente, que los que celebramos el nacimiento para el cielo de tu bienaventurado profeta y mártir Ezequiel, seamos fortalecidos en el amor de tu nombre.   Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Santoral

10 de abril

San Macario, Obispo y Confesor
San Ezequiel, Profeta
San Fulberto de Chartres, Obispo
San Miguel de los Santos, Monje
San Terencio, Mártir
San Pompeyo, Mártir (Ver Terencio)
San Máximo, Mártir (Ver Terencio)
San Africano, Mártir (Ver Terencio)
San Teodoro, Mártir (Ver Terencio)
San Zenón, Mártir (Ver Terencio)
Beato Antonio Neyrot, Mártir
San Bademo, Abad
San Beocca, Abad (Ver Los Mártires de los Daneses)
San Héctor, Abad (Ver Los Mártires de los Daneses)
San Hedda, Mártir (Ver Los Mártires de los Daneses)
Los Mártires de los Daneses
San Paterno deAbdinghof
Beato Marcos Fantucci

Santoral

9 de abril

Santa Casilda, Virgen
Santa María Cleofé, Matrona
San Lorenzo de Irlanda, Obispo
San Esiquio, Mártir
San Hugo de Rouen
Beato Antonio Pavoni, Mártir
Beato Ubaldo de Florencia

SAN LORENZO DE IRLANDA, Obispo

9 de abril

El 9 de Abril la Iglesia Católica recuerda a San Lorenzo quien nació en Irlanda hacia el año 1128, de la familia O´toole que era dueña de uno de los más importantes castillos de esa época.


   Cuando el niño nació, su padre dispuso a un conde enemigo que quisiera ser padrino del recién nacido. El otro aceptó y desde entonces estos dos condes (ahora compadres) se hicieron amigos y no lucharon más el uno contra el otro.   Cuando lo llevaban a bautizar, apareció en el camino un poeta religioso y preguntó qué nombre le iban a poner al niño. Le dijeron un nombre en inglés, pero él les aconsejó: Pónganle por nombre LORENZO, porque este nombre significa: «coronado de laureles por ser vencedor» y es que el niño va hacer un gran vencedor en la vida». A los papás les agradó la idea y le pusieron por nombre Lorenzo y en verdad que fue un gran vencedor en las luchas por la santidad.


   Cuando el niño tenía diez años, un conde enemigo de su padre le exigió como condición para no hacerle la guerra que le dejara a Lorenzo como rehén. El Sr. O´toole aceptó y el jovencito fue llevado al castillo de aquel guerrero. Pero allí fue tratado con crueldad y una de las personas que lo atendían fue a comunicar la triste noticia a su padre y este exigió que le devolvieran a su hijo. Como el tirano no aceptaba devolverlo, el Sr. O´toole le secuestro doce capitanes al otro guerrero y puso cómo condición para entregarlos que le devolvieran a Lorenzo. El otro aceptó pero llevó al niño a un monasterio, para que apenas entregaran a los doce secuestrados, los monjes devolvieran a Lorenzo.


   Y sucedió que al jovencito le agradó inmensamente la vida del monasterio y le pidió a su padre que lo dejara quedarse a vivir allí, porque en vez de la vida de guerras y batallas, a él le agradaba la vida de lectura, oración y meditación. El buen hombre aceptó y Lorenzo llegó a ser un excelente monje de ese monasterio.


   Su comportamiento en la vida religiosa fue verdaderamente ejemplar. Dedicadísimo a los trabajos del campo y brillante en los estudios. Fervoroso en la oración y exacto en la obediencia. Fue ordenado sacerdote y al morir el superior del monasterio los monjes eligieron por unanimidad a Lorenzo como nuevo superior.


   Por aquellos tiempos hubo una tremenda escasez de alimentos en Irlanda por causa de las malas cosechas y las gentes hambrientas recorrían pueblos y veredas robando y saqueando cuanto encontraban. El abad Lorenzo salió al encuentro de los revoltosos, con una cruz en alto y pidiendo que en vez de dedicarse a robar se dedicaran a pedir a Dios que les ayudara. Las gentes le hicieron caso y se calmaron y él, sacando todas las provisiones de su inmenso monasterio las repartió entre el pueblo hambriento. La caridad del santo hizo prodigios en aquellas situación tan angustiosa.


En el año 1161 falleció el arzobispo de Dublín (capital de Irlanda) y clero y pueblo estuvieron de acuerdo en que el más digno para ese cargo era el abad Lorenzo. Tuvo que aceptar y, como en todos los oficios que le encomendaban, en este cargo se dedicó con todas sus fuerzas a cumplir sus obligaciones del modo más exacto posible. Lo primero que hizo fue tratar de que los templos fueran los más bellos y presentables posibles. Luego se esforzó porque cada sacerdote se esmerara en cumplir lo mejor que le fuera posible sus deberes sacerdotales. Y en seguida se dedicó a repartir limosnas con gran generosidad.
Cada día recibía 30,40 o 60 menesterosos en su casa episcopal y él mismo servía la comida. Todas los ingresos que obtenía como arzobispo las dedicaba a ayudar a los más necesitados.


   Buscando la paz otra vez. En el año 1170 los ejércitos de Inglaterra invadieron a Irlanda llenando el país de muertes, de crueldad y de desolación. Los invasores saquearon los templos católicos, los conventos y llenaron de horrores todo el país. El arzobispo Lorenzo hizo todo lo que pudo para tratar de detener tanta maldad y salvar la vida de los invasores a pedirle que devolviera los bienes a la iglesia y que detuviera el pillaje y el saqueo. El otro por única respuesta le dio una carcajada de desprecio. Pero pocos días después murió repentinamente.  El sucesor tuvo temor y les hizo mucho más caso a las palabras y recomendaciones del santo.


   El arzobispo trató de organizar la resistencia pero viendo que los enemigos eran muy superiores, desistió de la idea y se dedicó con sus monjes a reconstruir los templos y los pueblos y se fue a Inglaterra a suplicarle al rey invasor que no permitiera los malos tratos de sus ejércitos contra los irlandeses.


Estando en Londres de rodillas rezando en la tumba de Santo Tomás Becket (un obispo inglés que murió por defender la religión) un fanático le asestó terribilísima pedrada en la cabeza. Gravemente herido mandó traer un poco de agua. La bendijo e hizo que se la echaran en la herida de la cabeza, y apenas el agua llegó a la herida, cesó la hemorragia y obtuvo la curación. El Papa Alejandro III nombró a Lorenzo como su delegado especial para toda Irlanda y él deseoso de conseguir la paz para su país se fue otra vez en busca del rey de Inglaterra a suplicarle que no tratara mal a sus paisanos. El rey no lo quiso atender y se fue para Normandía. Y hasta allá lo siguió el santo, para tratar de convencerlo, pero a causa del terribilísimo frío y del agotamiento producido por tantos trabajos, murió allí en Normandía en 1180 al llegar a un convento.  Cuando el abad le aconsejó que hiciera testamento, respondió: «Dios sabe que no tengo bienes ni dineros porque todo lo he repartido entre el pueblo. Ay, pueblo mío, víctima de tantas violencias ¿Quién logrará traer la paz?   Seguramente desde el cielo debe haber rezado mucho por su pueblo, porque Irlanda ha conservado la religión y la paz por muchos siglos. Estos son los verdaderos patriotas, los que como San Lorenzo de Irlanda emplean su vida toda por conseguir el bien y la paz para sus conciudadanos. Dios nos envíe muchos patriotas como él.

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Santa María Cleofé, Matrona

9 de abril

La fidelísima y dichosa sierva de Jesucristo santa María Cleofé era parienta de la santísima Virgen pues estaba casada con Alfeo, el cual era hermano del glorioso patriarca san José, e hijo como él de Jacob. Tuvo de su bendito matrimonio cuatro hijos, que fueron san Simón, llamado Simón Cananeo o Zelotes, Santiago el menor, Ju das Tadeo, y Joseph o José. Los tres primeros fueron escogidos para el apostolado de nuestro Señor Jesucristo; y el último entró como se cree, en el número de los setenta y dos discípulos.

A estos cuatro bienaventurados hijos de santa María Cleofé llama el Evangelio hermanos del Señor, con forme a la costumbre de los hebreos, que llamaban con el nombre de hermanos alos que sólo eran próximos parientes. Pues, esta dichosa parienta de la Madre de Dios, y santa madre de tres Apóstoles, cobró tan grande y entrañable devoción a la adorable persona de nuestro Señor Jesucristo, que no pudo separarse de El ni aun en el tiempo de su pasión en que los mismos discípulos huyeron y le des ampararon: y así refieren los santos Evangelios, que se halló presente en el ; calvario con María Madre de Jesús, y María Salomé y el discípulo amado san Juan.

Ella asistió también al entierro del divino cadáver; ella fue con Salomé y la Magdalena a embalsamarlo con aromas y ungüento preciosos al amanecer del primer día de la semana, que ahora es el domingo; siendo estas tres santas mujeres las primeras que oyeron de boca de los ángeles la alegre nueva de la resurrección; y a ellas se apareció después el mismo Señor resucitado y glorioso, y les mandó que fueran a dar noticia de esto a los discípulos, a los cuales se mostró la tarde de aquel mismo día, cuando por te mor de los judíos estaban recogidos en el Cenáculo, cerradas las puertas.

También se manifestó el Señor resucitado a Cleofás, que era el marido de santa María Cleofé, cuando iba con otro discípulo al castillo de Emaús, y se les descubrió en la fracción del pan. Finalmente después de tantos y tan divinos regalos con que el Señor recompensó la devoción y amor de esta su sierva, le concedió la gracia singularísima de morir asistida por los santos Apóstoles y por la misma Madre de Dios, como piadosamente se cree. 

REFLEXIÓN 

   No podemos leer sino movidos de envidia santa la inefable dicha que tuvo la bienaventurada María Cleofé de conversar, obsequiar y adorar la sagrada persona de nuestro Señor Jesucristo; mas traigamos a la memoria lo que el mismo Señor dijo a santo Tomás: «Bienaventurados los que no vieron y creyeron», (Jo. XX.) porque, como dice Tertuliano, son muy grandes los méritos de la fe, y ordenados a grande recompensa. Con todo si lees los cuatro Evangelios, escritos por los Apóstoles y discípulos del Señor, podrás en ellos ver y oir espiritualmente a Jesucristo: porque, como nos dice san Juan Evangelista, los santos Apóstoles nos anunciaron en el Evangelio lo que vieron por sus ojos, lo que oyeron por sus oídos y lo que palparon con sus manos; y como refieren los hechos y palabras del Señor con tan grande sencillez y verdad, no podremos menos de creer con viva fe las cosas que dicen, y enamorarnos de la divina persona de Jesucristo, y derramar suavísimas lágrimas, viendo las finezas de amor que ha hecho Dios por los hombres, a fin de que creyendo que Jesucristo es verdadero Hijo de Dios, y guardando su santa ley, alcancemos la vida eterna.   

ORACIÓN

   Oh Dios, autor de nuestra sa lud, dígnate oir nuestras súplicas, para que como nos alegramos en la fiesta de la bienaventurada María Cleofé, así apren damos de ella a servirte con afectuosa y piadosa devoción. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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Del Domingo de Ramos al Viernes Santo

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Fragmento de una homilía del 29 de marzo de 2015

Una homilía muy profunda que nos ayudará a adentrarnos en el misterio de la Semana Santa. No se la pierdan.

 

Tomado de:

Adelante la Fe — Información católica

 

¿La sangre de los mártires es negociable?

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Debo confesar que en todo este “affaire” de la Santa Sede con el gobierno comunista chino sobre la permanencia o no de dos obispos católicos fieles a Roma en sus diócesis o por el contrario la negociación de su sustitución por obispos de la iglesia patriotica comunista china, es decir, cuya consagración no es válida, por lo que están excomulgados, me produce una gran tristeza. Al lado de esto todo el tema de la situación de la comunidad San Pio X, aparece como extraña, incluyendo las ordenaciones irregulares de obispos, tòpico que con los chinos parece no importar nada a la Secretaría de Estado!

“La estrategia de “encamarse con el Diablo” e impregnarse de “olor a azufre”, concluye George Weigel, “lejos de ser realismo… es una especie de cinismo que encaja a duras penas en una diplomacia supuestamente basada en la premisa de que ‘la verdad os hará libres’ (Jn 8,32)”. Esta frase reciente publicada del escritor Weigel, biógrafo de San Juan Pablo II, creo que resume magistralmente lo que sentimos la inmensa mayoría de católicos del mundo.

O como también magistralmente ha escrito el prestigioso vaticanista Sandro Magister: “Para despejar el campo de esta anomalía al filo del cisma – obstáculo grande para un acuerdo – las autoridades vaticanas han decidido, para ambas diócesis, “pedir un sacrificio” a los dos obispos legítimos, es decir, pedirles que se aparten y que reconozcan como único obispo titular de la diócesis al que ha sido nombrado por el gobierno, legitimándolo y absolviéndolo en caso de estar excomulgado.

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La fortaleza de la fe y la oración

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Velad y orad para no caer en la tentación; es espíritu está pronto, pero la carne es flaca. Mt. 26, 42

Queridos hermanos, la cita de San Mateo es clara y no deja dudas, y bien la considero como una de las causas, no menos importante, de la situación actual de la Iglesia. La vida de oración ha desaparecido en grandes sectores del clero y de los fieles, al menos no se le da la importancia debida. La realidad es contundente, a todos estos eclesiásticos que  desvergonzadamente atacan con descaro las verdades de fe, a los que les apoyan desde su situación de autoridad y poder,  van dirigida estas palabras del Señor. No han orado y han sido vencidos por la tentación de la carne. Pero también, todos aquellos que callan y silencian sus labios por respetos humanos, o simple temor, va dirigido este versículo. Son los que no tienen la pasión del error, ni el valor de la verdad.

La falta de firmeza en la fe es el amargo fruto de una vida sacerdotal, o en general, sin verdadera oración, constante, perseverante, que ansíe con vehemencia la unión con Dios, y esté dispuesta a recorrer todo el largo camino, y dificultoso, para llegar a la meta, con la gracia de Dios. Sin oración no hay luz para reconocer las verdades de  fe, ni fuerza para defenderla. Sin oración no hay santidad.

Necesidad de la oración mental

Al hablar de oración mental sólo considero la oración que nos transmitieron los Santos Padres, y que San Ignacio de Loyola, de forma insuperable, nos ha dejado en sus Ejercicios Espirituales.

Para sacar buen fruto de la oración es menester tener en cuenta, y que entendamos, que la oración no es un fin, sino un medio para nuestra perfección y acceso a Dios. Nuestra perfección no está en tener gran consolación y subidos afectos en la oración, cuanto alcanzar una perfecta mortificación sobre nosotros mismos, alcanzar un señorío sobre nuestras pasiones y deseos concupiscentes. Este es el primer fruto que hemos de sacar de la oración, y  si el Señor nos da consolaciones en la oración son, no para pararse en ellas, sino para que con mayor firmeza y determinación andemos por el camino de la virtud y de la perfección.

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San Alberto Magno, la grandeza del pensamiento católico

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Los creyentes no valoramos en su justa medida la grandeza, brillantez y majestuosidad del pensamiento católico. Doctrina profunda, firme y segura que, afincada en la Verdad de Cristo, supera de manera sideral a los falaces e insustanciales escritos de las falsas creencias y las filosofías inmanentitas.

De entre todos los grandísimos pensadores católicos San Agustín y Santo Tomás son probablemente dos de los más conocidos. Sin embargo, ha habido igualmente grandísimas luminarias en la Iglesia, que no son tan populares. Es el caso de la figura portentosa de San Alberto Magno, nada más y nada menos que el maestro del propio Santo Tomás de Aquino.

Eudaldo Forment, es un gran estudioso de la obra, vida y época de santo Tomás. Además de la enseñanza oral en la Universidad de Barcelona y otras universidades del mundo, le ha dedicado una treintena de libros y numerosos escritos. En esta ocasión nos acerca a la figura de San Alberto, maestro del Aquinate.

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Sermón Dominical

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA

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Amados hermanos en Nuestro Señor Jesucristo:

En este segundo domingo después de Epifanía, cuyo tiempo litúrgico corresponde a los domingos después de Epifanía vemos en el Evangelio de hoy el primer milagro que hace Nuestro Señor Jesucristo en Caná. Primer milagro, con lo cual se descartan todos esos escritos apócrifos que hablan de los anteriores que Nuestro Señor Jesucristo hiciera desde pequeño. La Iglesia siempre ha desechado esos apócrifos de los cuales la literatura barata quiere hacer misterio y propaganda, aunque cuenten cosas que nos parezcan buenas; de todas formas al tener errores no son libros inspirados, luego no son la palabra de Dios, que es precisamente lo que nos interesa de las Escrituras, que son la palabra de Dios.

Y lo que nos dice este Evangelio de Dios, es que es el primer milagro que hace Nuestro Señor, que Él no quiere hacer, pues le da una respuesta a Nuestra Señora, que aparentemente puede ser áspera, como quien dice qué nos importa a ti y a mí, si no ha llegado mi hora, si no es lo mío, no me incumbe; sin embargo lo hace a instancias del pedido de Nuestra Señora que se aflige porque falta vino para los convidados en esas nupcias.

Que si nos atenemos a Santo Tomás eran las nupcias de San Juan Evangelista, familiar de Nuestro Señor y, por lo mismo, Nuestra Señora tomó a pecho esa carencia porque se trataba de sus familiares, por eso entonces Ella no dudó en invocar a su hijo para que hiciera el milagro que no estaba en los planes ordinarios de Nuestro Señor; de allí su respuesta: qué nos va a ti y a mí, mujer, si no ha llegado mi hora.

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LOS SANTOS INOCENTES

28 DE DICIEMBRE

EN EL NACIMIENTO DE LOS SANTOS INOCENTES, POR SAN BERNARDO

De las cuatro festividades continuadas del Nacimiento del Señor, de San Estebán, de San Juan y de los los Santos Inocentes

Bendito sea el que viene en el nombre del Señor: el Señor es Dios y ha hecho brillar su luz sobre nosotros; bendito sea su nombre glorioso, que es santo. No vino infructuosamente lo santo, que nació de María, sino que copiosamente difunde el nombre y la gracia de la santidad. Verdaderamente de aquí es Juan Santo, es Esteban Santo, y también los Santos Inocentes. Con provechosa disposición acompañan estas tres solemnidades al nacimiento del Señor. No sólo para que continuándose las festividades persevere la devoción continua, sino también para que el fruto del Nacimiento del Señor sea conocido de nosotros en ellas, como un efecto y consecuencia de él. Se advierten en estas tres solemnidades como tres especies de santidad: ni yo juzgo que se pueda hallar fuera de estos tres géneros de Santos, otro cuarto entre los hombres. Tenemos en el bienaventurado Esteban la obra y la voluntad del martirio: tenemos sola la voluntad en el bienaventurado Juan: y tenemos solo la obra de los Santos Inocentes. Todos ellos bebieron el cáliz de la salud o con el cuerpo y el espíritu juntamente. O con sólo el espíritu; o con sólo el cuerpo. Mi cáliz ciertamente beberéis dijo el Señor a Santiago, y a Juan: no hay dudas de que hablaba del cáliz de la pasión. En fin, cuando decía a Pedro sígueme, excitándole violentamente a la imitación de su pasión, vuelto Pedro vió que seguía después del discípulo que amaba Jesús, no tanto con los pasos del cuerpo sino con el afecto de su voluntad. Bebió pues también Juan el cáliz de la salud, y siguió al Señor como Pedro, aunque no de todas maneras como Pedro. Porque haber permanecido así, no siguiendo con la pasión corporal al Señor, fue consejo divino como lo dice él mismo: Así quiero que permanezca hasta que yo venga. Como si dijera quiere él también seguirme pero yo quiero que así permanezca.

Pero ¿habrá quien dude de las coronas de los Inocentes? ¿Dude que los infantes despedazados por Cristo sean coronados entre los mártires, el que no cree que los reengendrados en Cristo son contados entre los hijos de adopción. Cuándo aquel niño, que nació para nosotros, no contra nosotros, permitiría que unos niños coetáneos de él fuesen muertos por su causa, lo cual él podía estorbar con toda su voluntad, si no providenciera a favor de ellos alguna cosa mejor; haciendo que así como a los demás infantes, entonces la circuncisión, ahora el bautismo, sin algún uso propio de su voluntad les basta para conseguir la salud; así el martirio producido por él les bastase a ellos para la Santidad? Si buscas sus méritos para con Dios, para ser coronados, busca también sus delitos para con Herodes para ser despedazados.

¿Es menos acaso la piedad de Cristo que la impiedad de Herodes, para creer que haya podido él entregar unos inocentes a la muerte y no haya podido Cristo coronar a los que fueron muertos por él? Sea pues Esteban mártir para con los hombres, cuya voluntad de padecer se manifestó con toda evidencia particularmente, en que en el mismo artículo de su muerte tenía la más viva solicitud, tanto por los perseguidores como por si mismo, venciendo en él el afecto de su interior compasión al afecto de su pasión corporal, de suerte que lloraba más por los delitos de ellos que por sus propias heridas. Sea Juan mártir para con los Ángeles, que como espirituales criaturas conocieron con más claridad las señales espirituales de su propia voluntad para padecer por Cristo. Pero estos verdaderamente son vuestros mártires, o Dios, para que resplandezca con más evidencia el privilegio de vuestra gracia en quienes ni el hombre ni el Ángel descubre mérito alguno. Vos habéis formado en la boca de los infantes y los niños de pecho vuestra perfecta alabanza. Gloria sea Dios en las alturas dicen los Ángeles, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Grande alabanza es esta sin duda, pero me atrevo a decirlo todavía no es alabanza perfecta, hasta que venga quien diga: dejad a los párvulos que vengan a mi, porque de los tales es el Reino de los Cielos, y paz a los hombres aún sin el uso de su voluntad para ilustre testimonio de la piedad de Dios.

Esto debieran considerar los que suelen combatirse en contenciosas disputas sobre la obra y la voluntad: consideren y adviertan que no conviene despreciar ni lo uno ni lo otro cuando no falta la facultad; especialmente lo uno sin lo otro (pero cuando la facultad falta) no solo dar la salud sino la santidad. Más también se persuaden firmemente, que aprovecha la obra sin la voluntad, pero no contra la voluntad, de suerte que por lo que se salvan los infantes, tendrían más condenación los que  llegaron a la fe fingidamente. Del mismo modo, en algunos la voluntad sin la obra es suficiente, pero no contra la obra. Por ejemplo, si uno es arrebatado por la muerte cuando tiene en si una buena voluntad, pero todavía no perfecta, todavía no bastante valerosa para sufrir el martirio: ¿quién se atreverá a negar que se salve por esta interpretación? Quizá no le permite Dios que llegue a tentación tan grave, con el fin de que en ella no desmaye y se condene. Porque, si con tan débil voluntad fuera puesto en aquella tentación, que es sobre sus fuerzas y su voluntad no fuese corroborada, quien duda que desmayaría, que negaría la fe, y que si entonces muriese pereciera? Si alguno tiene vergüenza de mi delante de los hombres, también yo tendré vergüenza de él, dice el Señor, delante de los Ángeles de Dios, Así, en nuestra voluntad imperfecta en la que alguno se salva, cuando falta la ocasión y facultad para la obra, no se podría salvar por la falta de la obra, o diciendo de otro modo, por la obra de su rebeldía y falta. Lo mismo también podría suceder con la ignorancia, antes bien solícitos y timoratos demos gracias al benignísimo, y liberalísimo Salvador, que ocasiona con caridad tan copiosa las ocasiones a la salud a los hombres, que se alegra de encontrar en unos la voluntad y la obra, y en otros la voluntad sin obra, en otros también sin voluntad la obra de la salud, queriendo que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad. Porque en esto consiste la Vida Eterna, en que conozcamos al Padre Dios verdadero y a Jesucristo a quien envió, el cual es con el Padre un Dios verdadero, bendito sobre todas las cosas por los siglos, Amén.

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MEDITACIÓN

Herodes, viendo que quedaba burlado de los magos, se airó en gran manera, etc.

Considera, que después que los magos entraron en Jerusalén, pidiendo por el recién nacido Rey de los judíos, y dieron razón de la estrella a Herodes, este les encargó que hallándole se lo noticiasen a su vuelta para que él también adorase aquel Rey de los judíos señalado por la estrella.

Y como hubiesen pasado muchos días, y no pareciesen los magos, se tuvo Herodes por burlado de ellos y agraviado.

Herodes estaba con el mal ánimo de querer matar al nuevo Rey; y los magos no tenían obligación de darle razón de su camino; y en vez de confundirse Herodes, se da por agraviado; porque estaba lleno de soberbia, que en todo hace parecer al soberbio, que se le hace agravio. Si Herodes hubiese sido humilde, no habría reparado en sufrir aun lo que el mundo loco llama verdaderos agravios.

Examínate seriamente, y quizá encontrarás haber faltado muchas veces en darte por agraviado teniendo culpa, y siendo tratado con caridad y para remedio de tus faltas. Con imaginaciones altivas, con juicios contra los otros, con escusas de tus faltas, pretendes notar el proceder ajeno y hacer ver tu agravio; y por fin, en verdad, y delante de Dios, todo se resuelve en tu soberbia.

Busca la verdadera humildad de corazón, que te librará de muchas faltas, temores e inquietudes.

Se airó en gran manera.

Considera, que Herodes dio la rienda a tanta ira, por haber oído nombrar otro Rey de los judíos, sin saber quién era y a qué venia; cuando según buena razón debía averiguar el caso y deliberar después sobre lo que fuese justo: más como no quería sujetarse a la razón, su pasión le llenó de rabia.

¡Oh, qué bien lo explicó Santiago en su canónica!: ¿De dónde nacen en vosotros las guerras y pleitos? De las concupiscencias vuestras, que reinan en vuestro cuerpo.

Si Herodes no hubiese dejado reinar en su corazón sus malos deseos, no habría sido llevado de tanta ira, ni habría pasado a cometer tan grave y escandaloso pecado.

Si tú quieres verte libre de la ira y de los pecados que de ella nacen, no dejes reinar en ti desordenados deseos: mortifícalos desde el principio; y así, aunque seas impedido de su logro, no vivirás expuesto a ser señoreado de la ira, ni a cometer tantas faltas, como de ella se originan.

¡Oh deseos no mortificados, de cuánta ira y de cuántas faltas habéis sido infeliz semilla!

Y enviando a sus ministros y soldados, mató a todos los niños que había en Belén y su comarcade dos años abajo.

Considera, que estas pasiones no mortificadas de Herodes, de lance en lance, le llevaron a querer quitar la vida al recién nacido Rey, para cuya seguridad se abalanzó a tan injusta crueldad, como fue quitar la vida a tantos mil inocentes.

Teme de ti mismo y teme de soltar la mano de la mortificación de tus pasiones; porque aunque al presente por la misericordia de Dios tengas horror al pecado mortal; más si te descuidas en mortificarte en cosas pequeñas, poco a poco podrías ir descaeciendo en el temor de Dios y hallarte un día caído en culpa mortal.

Considera más, y adora la providencia de Dios en permitir que este tirano ejecutase tan inhumana fiereza; pues a más de sacar Dios gran gloria en publicar su venida al mundo con tan inaudita crueldad, aseguró la salvación de estos Santos Niños, que ahora la Iglesia venera y se encomienda a sus oraciones, los cuales a los ojos mundanos parecieron infelices; y Herodes, que quedó triunfante, murió desastradamente, y ahora arde en el infierno.

Saca de aquí saber apreciar las ocasiones de paciencia que te ofrecen tus contrarios; pues sufriéndolas por Dios tendrás seguro el premio, y ellos su castigo como Herodes, si como él no se humillan y enmiendan.

Sermón del Padre Juan Carlos Ceriani sobre los Santos Inocentes Ver Aquí

Tomado de:

https://radiocristiandad.wordpress.com/

SAN JUAN EVANGELISTA

27 DE DICIEMBRE

SAN JUAN

Apóstol, Evangelista y Apokaleta

† hacia el año 101 en Éfeso
 
Patrono de escritores; autores; editores; libreros; encuadernadores; impresores; compositores tipográficos; papeleros; litógrafos; pintores; amistad; teólogos. Protector contra las quemaduras y los venenos.

Pedro vio venir detrás al discípulo amado de Jesús, aquél que en la Cena se reclinara sobre su pecho. (Juan 21, 20)

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San Juan era todavía joven cuando siguió a Jesús. Fue su discípulo predilecto a causa de su inocencia; asistió a su transfiguración, se recostó en su pecho en la última Cena, subió con Él al Huerto de los Olivos, y recibió a María como Madre, ayudó a sepultar al Salvador y acudió el primero con Magdalena a su tumba el día de su resurrección. Después de la Ascensión, fue a predicar el Evangelio al Asia Menor y se estableció en Éfeso con la Santísima Virgen. Conducido a Roma en el año 95, bajo Domiciano, y arrojado a una caldera de aceite hirviendo, salió de ella sano y salvo y fue desterrado a la isla de Patmos, donde compuso el Apocalipsis. De vuelta a Éfeso, escribió contra los gnósticos su Evangelio que, con sus tres Epístolas, es el inflamado código de la caridad. Sobrevivió a todos los otros Apóstoles.
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MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN JUAN
I. He aquí al amigo íntimo de Jesús, aquél que descansó sobre su pecho en la última Cena, y a quien el divino Salvador hizo partícipe de sus más grandes secretos. La primera condición de una verdadera amistad es no tener secretos para el amigo. ¿Está abierto tu corazón para Jesús? ¿No tomas ninguna resolución sin haberlo consultado? En todo tiempo puedes penetrar en su corazón por la adorable llaga de su costado; ¡y Él no puede hacerlo en el tuyo, lleno como está totalmente de las creaturas! Os amo, oh Dios mío, y deseo amaros siempre más (San Agustín).
II. La segunda cualidad de la amistad es compartir con el amigo lo que se posee. Ahora bien, Jesús durante su vida diose todo entero a San Juan y, al morir, le dio a su madre. “Hijo mío, dijo, he aquí a tu Madre”. San Juan se había dado por entero a Jesús, había abandonado todo para seguirlo. Date del mismo modo todo entero a Jesús, si quieres ser su amigo. ¿A quién destinas tu corazón? El mundo es indigno de poseerlo. ¿Qué has dado a Jesús en retribución de su ternura? ¿Le has consagrado tu cuerpo, tu voluntad, tu inteligencia, en una palabra todo lo que eres y todo lo que posees?
III. En fin, la tercera cualidad de la amistad es la semejanza: el amor hace semejantes a los amigos, si ya no lo son. Fue también este amor el que hizo a San Juan semejante a Jesús, lo hizo también hijo espiritual de María. Jesús te amará, si te asemejas a Él. Para lograrlo, es menester, no que te recuestes visiblemente sobre el corazón de Jesús, sino que Jesús venga a tu corazón, y que no tengas tú otra voluntad que la suya. Tener los mismos gustos y las mismas repugnancias; he ahí la verdadera amistad (San Jerónimo).

El amor de Dios.
Orad por el aumento de la caridad.
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ORACIÓN
Dignaos, oh Dios de bondad, derramar sobre vuestra Iglesia los rayos de vuestra luz celestial, a fin de que iluminada con las enseñanzas de San Juan, vuestro Apóstol y Evangelista, alcance las recompensas eternas. Por J. C. N. S.
Sermón del Padre Juan Carlos Ceriani sobre la Fiesta de San Juan Evangelista ver aquí
Fuentes: Martirologio Romano (1956). Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.
Tomado de:

SAN ESTEBAN, Protomártir

26 de diciembre

Esteban, lleno de gracia y de fortaleza, obraba grandes prodigios y milagros entre el pueblo. (Hechos de los Apóstoles, 6, 8).

San Esteban, primer diácono elegido por los Apóstoles para la distribución de las limosnas entre los fieles, fue también el primer mártir de Jesucristo: ¡qué gloria! Reprochó vivamente a los judíos el que hubieran echado mano a traición y dado muerte al Justo, al Mesías prometido, y lo confesó magníficamente ante Caifás y el gran Consejo. Hasta vio que los cielos se abrían y a Jesús a la diestra del Padre. Llenos de furor, los judíos lo arrastraron fuera y lo lapidaron mientras Esteban, de rodillas, pedía a Dios que los perdonase. ¡Saulo, el futuro gran San Pablo, tenía sus vestiduras!

MEDITACIÓN
SOBRE LA MUERTE
DE SAN ESTEBAN

   I. San Esteban se declara abiertamente discípulo de Jesucristo. No teme la muerte porque está lleno de gracia y de fortaleza; y esta gracia y esta fortaleza le vienen de su fe. La vista del cielo, que se abrió ante sus ojos, lo hace insensible a los tormentos. Si tuviese yo un poco de fe, si de tiempo en tiempo  considerase la corona que Dios me prepara en el cielo, ¿qué temería aquí en la tierra? ¿qué amaría fuera de Vos, oh mi dulce Jesús?

   II. Soporta valerosamente la muerte y, al morir, ruega por los que lo apedrean. Sufre tú por Jesús las persecuciones y la muerte, si es necesario. Nada podrías hacer por Él de lo cual no te haya dado ejemplo; pero sufre orando por los que te persiguen. ¿Sabes por qué San Esteban perdona tan fácilmente a sus enemigos? Porque la crueldad de ellos prepara su triunfo. ¿Cómo quieres que se irrite contra aquellos que le abren la puerta del cielo ? (San Eusebio).

   III. Los Hechos de los Apóstoles dicen, al referir la muerte de este santo, que se durmió en el Señor. Su muerte fue, pues, semejante a un dulce sueño: fue, en efecto, el término de todos sus trabajos y el comienzo de su reposo. Señor, concededme la gracia de morir con la muerte de los santos, con esta muerte tan preciosa ante vuestros ojos. Alma mía, vivamos, suframos, trabajemos, como los santos, y moriremos con la muerte de los santos. ¡Que muera yo con la muerte de los justos!

La caridad
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

   Señor, concedednos la gracia de imitar a aquellos a quienes honramos, a fin de que aprendamos a amar a nuestros enemigos, pues celebramos el nacimiento al cielo del que oró a Jesucristo Nuestro Señor por sus mismos verdugos. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de:

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San Ignacio de Loyola

Padre Luis Esteban Murri (Reflexiones radiales “Hacia la Cumbre”). Bella reflexión sobre la figura y llamado a la santidad de San Ignacio de Loyola

Padre Luis E. Murri

 

PADRE LUIS E. MURRI

El Padre Luis Esteban Murri se ordenó sacerdote en la Diócesis de San Rafael, Mendoza, Argentina, el 22 de diciembre de 1991. Desde entonces viene predicando numerosas tandas de retiros y Ejercicios Espirituales, para laicos y religiosos, como también novenas en distintas parroquias y provincias. Ha pronunciado distintas conferencias en diversos puntos del país, de los más variados temas espirituales, formativos y patrióticos. Promovió la erección del “Primer Monumento Nacional a Nuestra Señora de Malvinas”, obra que se concretó en 2002 en Quemú Quemú, La Pampa. Desde el año 1995 está ejerciendo su ministerio en la Diócesis de Santa Rosa, La Pampa.
Tomado de:
adelantelafe.com

Sermón del Juicio universal

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Et videbut Filium hominis venientem in nubibus cœli cum virtute multe et magestate.
Verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes resplandecientes del cielo con gran poder y majestad.

(Math. XXIV, 30)

Dios es desconocido en nuestros tiempos, y por esto es tan despreciado de los pecadores, como si no pudiera vengarse, cuando quisiere de las injurias que le hacen:Et quasi nihil posset facere omnipotents, æstimabant, eum. (Job. XXII, 17). Pero el Señor ha fijado un día, que en las santas Escrituras se llama: Dies Domini, en el cual se reconocerá que el eterno Juez hace justicia. Cognoscetur Dominus judica faciens.(Psalm. IX, 17). Sobre este texto escribió San Bernardo: “El Señor, que ahora es ignorado mientras es misericordioso, se dará a conocer cuando venga a juzgarnos”. (Lb. de Rad.). Por esto se llama este día: “Día de ira, de tribulación y de angustia. Día de calamidad y miseria” (Soph. I, 15). Comencemos, pues, a hacer las reflexiones siguientes:

En el punto 1º: El diverso aspecto que representarán los justos y los pecadores.

En el 2º: El examen de las conciencias.

En el 3º: La sentencia de los escogidos y de los réprobos.

Virgen purísima, Reina de los Ángeles, y Madre de los pecadores, interponed vuestra poderosa intercesión para que vuestro Hijo santísimo, que es la fuente de toda gracia, me conceda la que yo necesito para exponer a mis oyentes, santa y debidamente aquella misma palabra divina que Él mismo nos enseñó, cuando vivió en la tierra revestido de nuestra misma naturaleza, con el fin de enseñarnos el camino del Cielo. Para esto os saludamos con el Ángel, diciendo, Ave María.

Punto 1

Del distinto aspecto de los justos y de los pecadores en el valle de Josafat.

1. A este día dará principio el fuego que bajará del Cielo, y con su ardor los elementos se disolverán; y la tierra y las obras que hay en ella, con todos los hombres que vivan entonces, todo será abrasado: Terra et quœ in ipsa sunt opera exurentur (II, Petr. III, 10). Todo se convertirá aquél día en un montón de cenizas.

2. Luego que estén muertos los hombres sonará aquella terrible trompeta, que hacía temblar a San Jerónimo, y todos a su sonido, resucitarán en un estado incorruptible, como dice el Apóstol: Canet enimtuba, et mortui resurgent (I, Cor. XV, 52). San Jerónimo (in Math. cap. 5) decía “Siempre que pienso en el día del juicio, me pongo a temblar. Bien esté comiendo, bien bebiendo, bien haciendo cualquier otra cosa; siempre me parece que resuena en mis oídos aquella terrible trompeta que dice: “Levantaos muertos, venid a juicio”. Y San Agustín confesaba, que ninguna cosa le distraía más de los pensamientos terrenos, que el temor que le inspiraba éste día.

3. Al sonido de aquella trompeta descenderán del Cielo las hermosas almas de los bienaventurados, a unirse con aquellos mismos cuerpos con que sirvieron a Dios en este mundo; y saldrán del Infierno las de los réprobos, desesperadas y horribles a unirse a los cuerpos desgraciados y malditos, con los cuales ofendieron a Dios. ¡Cuán diferente será la presentación de los unos de los otros! Los réprobos aparecerán deformes y negros como tizones del Infierno: al propio tiempo que los justos resplandecerán como el sol en medio de su Padre: Tunc justi fulgebunt sicut sol (Math. XIII, 43). ¡Qué contentos estarán entonces los que hayan mortificado su cuerpo con la penitencia! Deduzcámoslo de las palabras que dijo San Pedro de Alcántara a Santa Teresa, cuando se le apareció después de su muerte: ¡O felix paenitentiæ, qœ tantam mihi promeruit gloriam! ¡Dichosa penitencia, que me granjeó tan grande gloria!

4. Luego que los hombres hayan resucitado, los ángeles los conducirán al valle de Josafat para ser allí juzgados: Populi, populi in vallem concisionis, quia, juxta est Domini (Joel. III, 14). Luego, los mismos ángeles separarán los réprobos de los escogidos, colocando a estos a diestra y aquéllos a la siniestra:Exibunt angeli, et separabunt malos d medio justorum. ¡Qué confusión sufrirán entonces los tristes condenados! dice el autor de la “Obra imperfecta” (Hom. 54). ¡Quomodo putas impios confundendos, quando segregatis justis, fuerint deridicti!Esta pena sola sería bastante para servirles de Infierno, como dice el Crisóstomo: Et si nihil ulterius paterentur ista sola verecundia sufficeret eis ad paenam. (In Math. cap. 24). El hermano será separado del hermano, el marido de la esposa, el hijo del padre, el amigo del amigo.

5. Pero, repentinamente se abren los Cielos, los ángeles acuden a presenciar el juicio, llevando la señal de la Cruz y los otros signos de la Pasión del Redentor, como dice el angélico Santo Tomás: Veniente Domina ad judicium signam crucis, et alia passionis indica demostrabunt. (S. Thom. Opusc. II, Cap. 244). Esto se confirma con aquellas palabras de San Mateo (24, 30) Et tunc parebit signum Filii hominis in cœlo, et tunc plangent omnes tribus terræ. Derramarán lágrimas de desesperación los pecadores al ver la cruz del Salvador; porque como dice San Juan Crisóstomo, los clavos se quejarán del pecador, y las llagas y la cruz de Jesucristo hablarán contra de él. Clavi de te conquerentur, cícatrices contra te prorabit. (Homi. 20 in Math.).

6. También la Reina de los santos y de los ángeles, María Santísima, asistirá al juicio universal del género humano; y, finalmente, comparecerá el eterno y supremo Juez sobre las nubes, cercado de esplendor y majestad: Et videbant Filium Hominis venientem in nulibus cœli, eum virtute multa et majestate. (Math. XXIV, 30). Verán al Hijo de Dios y de la Virgen sobre las nubes resplandecientes del Cielo rodeado de pompa y de virtud. ¡Que pena causará a los réprobos la vista imponente del Juez! A facie ejus cruciabantur populi. (Joel. II, 6). San Jerónimo dice que la presencia de Jesucristo les causará mayor tormento que el mismo Infierno: Domnatis melius est inferni penæs, quam domini praesentiam ferre. Por esto, según San Juan, dirán ellos aquel día a los montes y peñascos: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara del Juez irritado: Dicent montibus et petris: Cadite cuper nos et abscondite nos a facie seden tis super thronum, et ab ira gni. (Apocal. IV, 16).

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SAN MARTÍN DE PORRES

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3 de noviembre

(1639 P. C.)

San Martín de Porres nace en Lima el 9 de diciembre de 1579, hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava y de Ana Velázquez, negra libre panameña. Martín fue bautizado en la iglesia de San Sebastián, en la misma pila bautismal en que siete años más tarde lo sería Santa Rosa de Lima. Juan de Porres marcha a Guayaquil, Ecuador, comisionado por el Virrey Don García Hurtado de Mendoza. Allí reclama a sus dos hijos que salen para Ecuador. Años más tarde, Don Juan Porres es nombrado Gobernador de Panamá por lo que los niños, Martín y Juana, regresan con su madre a Lima; es el año 1590, Martín tiene once años. A los Doce Martín está de aprendiz de peluquero, y asistente dentista. La fama de su santidad corre de boca en boca por la ciudad de Lima.

   Son misteriosos los caminos del Señor: no fue sino un santo quien lo confirmó en la fe de sus padres. Fue Santo Toribio de Mogrovejo, primer Arzobispo de Lima, quien hizo descender el Espíritu sobre su moreno corazón, corazón que el Señor fue haciendo manso y humilde como el de su Madre.

   Conoce a Fray Juan de Lorenzana, famoso dominico como teólogo y hombre de virtudes. Le invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario.

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Especial de San José Artesano

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SAN JOSÉ ARTESANO

FIESTA DE SAN JOSÉ ARTESANO, PATRONO DE LOS TRABAJADORES CATÓLICOS

ALABAD AL SEÑOR

Monje

Salmodiad con el espíritu,

salmodiad con toda vuestra mente,

es decir, glorificad a Dios con el cuerpo y con el alma

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TODOS LOS DIFUNTOS DE LA ORDEN DOMINICA

8 de noviembre

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Oh Señor que eres tan adorable y me has mandado a amarte,
¿por qué me diste tan solo un corazón y este tan pequeño?
(San Felipe Neri)

En este día la Orden Dominica conmemora la memoria de todos los miembros que, después de haberse dedicado a su misión apostólica, ahora reposan en el Señor.

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ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

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Iglesia Militante

Los redimidos deben entonar un canto de victoria

San Atanasio

SANTO ES EL SEÑOR NUESTRO DIOS

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Tú, Señor, que estás sentado sobre querubines,

restauraste el mundo caído,

cuando te hiciste semejante a nosotros.

San Atanasio

FIESTA de las SAGRADAS RELIQUIAS

5 de noviembre

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Después de haber celebrado el día de todos los Santos, o sea, la fiesta de todas las almas que han entrado en el cielo, la Iglesia honra hoy las santas reliquias de sus cuerpos, que en la tierra quedan, esperando la resurrección gloriosa, de que son prenda segura.

Desde los primeros tiempos de la Iglesia se celebraban en las catacumbas los santos misterios sobre las tumbas de los mártires, para unir su sacrificio al del Salvador. Más tarde, en Roma, se erigieron basílicas en su honor; vastos relicarios que albergaban el sepulcro de los mártires más célebres. Los restos de quienes habían confesado su fe por el martirio se depositaban bajo el altar mayor, o confesión de las basílicas que se les consagraban; de ahí procede la costumbre de la traslación de las reliquias de los mártires, parte esencial de la ceremonia de la dedicación de una iglesia, así como también la de colocar reliquias de los santos mártires en todos los altares, en el hueco de una pequeña cavidad del ara, llamada tumba. La misa de las santas reliquias se halla compuesta en gran parte de pasajes entresacados de la liturgia de los mártires.

Tomado de:

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Tributo a la Misa Tradicional

Tributo a la Misa Tradicional

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14 octubre, 2015

Quería presentarles este video que gustosamente he realizado, como tributo a la Misa Tradicional. No puedo engañarme, es la que verdaderamente expresa el sentido de la Misa, el Sacrificio de la Misa.
Por favor, no se ofendan los que no la conocen y sigan leyendo.

Yo antes no la conocía, pero en realidad era lo que necesitaba, pues sabía que Cristo se inmola en la Cruz, pero la liturgia nueva en verdad no me ofrecía lo que mi alma reclamaba.

Lo que más me chocó al principio fue que era de cara a Dios y los silencios, las palabras que el sacerdote dice en voz baja (vox secreta).
No fue una sorpresa desagradable, algo desconcertante quizá, pues realmente es muy distinto, y era la primera vez en mi vida que asistía a algo que respiraba sacralidad por todos  lados.  Uno en seguida se da cuenta que se está rindiendo el culto debido a Dios. Algo verdaderamente digno de Dios.

En  la misa Tradicional uno se siente más poca cosa, y eso es bueno, porque no somos más que simples gusanos frente a la majestad de Dios. No hay lugar apenas para protagonismos ni  nada que pueda centrarse en el hombre en la Misa Tradicional. Por eso uno se mosquea un poco. Nadie sale a leer etc… pero te das cuenta en seguida de que eso es bueno, te centras en  que estás viviendo la Pasión del Señor. Y que el centro es Cristo que se ofrece a sí mismo al Padre usando como instrumento al sacerdote.

Fue una sorpresa porque nunca había vivido algo así, algo tan maravilloso, algo tan centrado en Cristo, todos de cara a Dios.
Cuando voy a una misa Novus Ordo voy con espíritu tridentino, casi toda la misa me preparo para comulgar, medito la Pasión del Señor, que se está inmolando por mi, aunque la liturgia no acompañe. Confieso que acostumbrado a la misa Tradicional, no siempre me es fácil asistir a la Nueva Misa, te das cuenta de todas las cosas que faltan, pero es peor estar 6 días sin recibir al Señor.

Insisto en que no pretendo ofender de ningún modo a los que no van a Misa Tradicional, este video también es para ellos, para ayudar a vivir con el verdadero espíritu la Santa Misa. Digo esto porque se que hay mucha gente que en verdad anhela la Misa Tradicional y no se acercan a ella porque hay malas lenguas que se dedican a perseguir este rito declarado a perpetuidad por San Pio V y que ha alimentado a tantos grandes santos hasta hace relativamente  poco e inspirado las siguientes oraciones de acción de gracias conocidas por muchas almas piadosas que día a día las recitan y que para finalizar comparto con ustedes algunas de ellas:

Oración de San Buenaventura

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor; con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por Ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu Casa; anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo. Haz que mi alma tenga hambre de Ti, Pan de los Ángeles, alimento de las almas santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza, de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite. Oh Jesús, en quién se desean mirar los Ángeles: tenga siempre mi corazón hambre de Ti, y el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor; tenga siempre sed de Ti, fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la Casa de Dios: que te desee, te busque, te halle; que a Ti vaya y a Ti llegue; en Ti piense, de Ti hable, y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin: para que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija y firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.

Oración de Santo Tomás de Aquino

Gracias te doy, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso Cuerpo y Sangre de tu Unigénito Hijo mi Señor Jesucristo. Suplícote, que esta Sagrada Comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos, y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas las virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa. Ruégote, que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde Tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

San Ignacio de Loyola

Toma, Señor, toda mi libertad. Recibe mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo lo que tengo y poseo Tú me lo diste: todo te lo devuelvo y entrego totalmente al dominio de Tu voluntad. Concédeme con tu gracia amarte solamente a Ti; con eso me basta, no pido más.

Santiago Llull Sesma

San Francisco de Asís, Confesor

San Francisco de Asís, por J. Benlliure

S. Francisco, nacido en Asís, Umbría, fue suscitado por Dios para trabajar con Sto. Domingo1 en el resurgimiento moral del mundo, precisamente en una época de las más borrascosas.

«Cuanto este insensato sublime, dice el Conde de Montalembert, más se ocultaba y rebajaba para hacerse digno, con la humildad y el desprecio de los hombres, de ser vaso del divino amor, tanto más, por un efecto maravilloso de la gracia, corrían los hombres en pos de él.»  Francisco tuvo pronto discípulos, que se redujeron a la más estrecha pobreza, compartiendo su ardor en la conversión de los pueblos. «Hermanos míos, les decía, prediquemos penitencia más con nuestros ejemplos que con nuestras palabras.» Dióles después una Regla, que mereció la aprobación de Inocencio III en 1210.  Al año siguiente cediéronle los Benedictinos la iglesita de Nra. Sra. de los Ángeles, llamada Porciúncula2, cuna que fué de su Orden.  Esta nueva familia religiosa con que enriqueció la Iglesia, multiplicóse con tal rapidez que a los diez años contaba ya hasta cinco mil hermanos en el Capítulo general, celebrado en Asís3.

porciunculaLa Porciúncula

Queriendo S. Francisco que se considerasen como los más pequeños entre los religiosos, dióles el nombre de Frailes Menores.  Él mismo no pasó en toda su vida de simple diácono. Al lado de esta Orden, fundó otra que es la de las «damas pobres o Clarisas, así llamadas por la ilustre virgen de Asís y cofundadora Sta. Clara (12 de Agosto).

Finalmente, en 1221, estableció otra Orden, llamada «Orden Tercera de penitencia», a la que los Papas prodigan los más poderosos alientos y ricas gracias. S. Francisco envió discípulos suyos a Alemania, España, Francia, África; él mismo deseó ir a Palestina y a Marruecos sediento del martirio; mas estorboselo en el camino la divina Providencia.

El 4 de Octubre de 1226, dió su alma a Dios, diciendo: «Sacad Señor, mi alma de esta cárcel, para que vaya a cantar tus alabanzas» (Salmo 141).

¡Serafín de Asís! Ahora eres rico, y tu sayal reluce más que la púrpura de los reyes. Ruega por la Iglesia y sigue siendo una de sus más robustas columnas. Enséñanos el desprecio de todo lo terreno, que, al fin. todo ello vale harto menos que un alma.

Y, sin embargo, los hombres arriesgan alocados la suya, y aun la pierden a trueque de allegar un montoncito de polvo que reluce.  A ti te llamaron loco las gentes; pero ésta si que es locura, frente a la misteriosa y única cordura de la cruz y del entero desprendimiento.

Mira siempre con especial predilección por tu dilatadísima familia espiritual repartida en tus tres Órdenes, a fin de que se santifiquen y que den a Dios la debida gloria y a la Iglesia el espiritual provecho que de ellos espera.

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1. «Francisco, dice Dante, fué un verdadero Serafin por el amor que abrasó su alma; Domingo con sus luces ocupa las filas de los Querubines».  La. vida del primero alcanza de 1182 a 1226: la del segundo va. de 1170 a. 1221. Cuéntase que San Luis, rey de Francia, solía decir : Si yo pudiese dividirme en dos partes, daría. una mitad a Sto. Domingo y la otra a S. Francisco.

2. S. Francisco, después de haber restaurado la Iglesia. de Nra. Sra.. de los Ángeles, alcanzó del Papa la gracia de una indulgencia plenaria para todos los fieles que la visitasen el 2 de Agosto, aniversario que era de su consagración. Todas las iglesias parroquiales gozan desde hace unos años del mismo privilegio.

3. En 1264 los Franciscanos poseían 8.000 casas, creciendo su número en la Edad Media.  Actuaalmente las tres ramas de la Orden de S. Francisco cuentan 40.000 miembros en todo el mundo.  Han dado a la Iglesia 29 Santos, 60 beatos, 5 Papas y numerosos cardenales, obispos y doctores de la talla de S. Buenaventura., Alejandro de Ales, Rogerio Bacon y Dune Scot.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1726 y 1727.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS,(*) Virgen

Santa Teresita del niño Jesús

Si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecar .
sácalo y arrójalo fuera de ti.
(Mateo, 5, 29).

   La rápida difusión del culto a Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz es uno de los acontecimientos más notables de la historia religiosa de nuestra época. Entró al Carmelo de Lisieux, a la edad de 15 años, en 1888, y murió en él el 30 de septiembre de 1897. En pocos años era conocida del mundo entero, y su caminito de sencillez y de perfección en las cosas cotidianas se hizo célebre en la espiritualidad cristiana. Numerosas gracias y milagros fueron atribuidos a su intercesión. Fue canonizada en 1925.

  MEDITACIÓN – EL CRISTIANO
DEBE SER CIEGO, MUDO y SORDO

  I. Para ser dichoso en este mundo, para vivir en él santamente, hay que ser ciego para muchas cosas. Cierra los ojos a todo lo que pueda hacerte concebir malos pensamientos, causarte tristeza o inspirarte orgullo; no mires los defectos de tu prójimo, o los tuyos. Dios mío, hazme ver la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud. Aparta mis ojos para que no vean la vanidad. (E1 Salmista).

   II. .Hay que saber ser mudo para vivir como cristiano. Cuando se presenta una ocasión de hablar bien de ti mismo, de hablar mal del prójimo, de faltar la caridad, guarda silencio; porque generalmente sucede que quien habla mucho comete muchos pecados y profiere palabras que lamenta después amargamente. No hay nada más provechoso que vivir en el recogimiento, hablar poco con los demás y mucho consigo mismo. (Séneca).

   III. ¿Para qué querer oír todo y saber todo? ¡Muchas palabras criminales, muchas maledicencias, muchos discursos impíos o atrevidos turbarán la paz de tu alma y despertarán en ella pensamientos vanos o peligrosos! El retiro te facilitará la observancia
los tres consejos que hemos dado. Retírate a la soledad, no con el cuerpo sino con el espíritu; la soledad del espíritu es la que se te recomienda, no la del cuerpo. (San Bernardo).

El amor a la soledad
Rogad por la Orden del Carmelo.

ORACIÓN

     Señor, que habéis dicho: «Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos», concedednos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Por J. C. .S. Amén.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

SAN REMIGIO DE REIMS

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San Remigio, célebre obispo de Reims, conocido en la historia principalmente por el hecho de haber bautizado al rey Clodoveo y un buen número de su pueblo, fue hombre, según el testimonio de San Gregorio de Tours, insigne por su erudición y santidad y por sus obras maravillosas, por todo lo cual es considerado como el apóstol de los francos. Las fuentes que nos informan sobre él, principalmente San Gregorio. de Tours y San Avito de Vienne, aunque fieles en la relación de los hechos fundamentales, no son absolutamente seguras, en lo que se refiere a los detalles de los mismos. Sin embargo, tomando el conjunto de éstos, podemos decir que estamos suficientemente informados.

Nacido en Laon, hacia el año 437, de padres galos, hizo tan considerables progresos en su formación, y particularmente en la elocuencia, que, según el testimonio de San Sidonio Apolinar, compañero suyo en los primeros años, llegó a superar a todos sus iguales. Contando sólo veintidós años de edad, al quedar vacante en 459 la sede de Reims, fue él destinado para la misma, y los hechos probaron bien pronto que con su celo y fervor de espíritu suplía lo que le faltaba de experiencia.

No poseemos muchas noticias sobre la actividad de San Remigio durante la primera etapa de su vida, desde su elevación a la sede de Reims, en 459, hasta el gran acontecimiento de la conversión de Clodoveo, hacia el 496, en que tan directamente intervino San Remigio. Pero lo poco que conocemos nos lo presenta como un prelado eminente, consciente de sus deberes y entregado de lleno a la instrucción y gobierno de su pueblo. Sabemos por Sidonio Apolinar que desarrolló gran actividad en convertir a muchos entre los invasores francos y someterlos al yugo de Cristo. El mismo atestigua que poseyó un volumen de los sermones de Remigio, cuya suavidad, belleza de expresión y plenitud de doctrina pondera extraordinariamente. Con esta elocuencia, a la que se juntaba su eminente santidad, contribuyó eficazmente a poner el fundamento de la conversión del pueblo de los francos. Sigue leyendo

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

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En Español

Sagrado Corazón de Jesús ††

Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
R/ Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.
R/ Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial.
R/ Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo-
R/ Ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo
R/ Ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios.
R/ Ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.
R/ Ten Misericordia de nosotros. (Se repite cada vez). R/

Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Corazón de Jesús, de infinita majestad,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
R/ Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
R/ Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
R/ Ten piedad de nosotros.

V/.Jesús, manso y humilde de Corazón,
R/.Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

detente

En Latín

Sagrado Corazón de Jesús ††

Kyrie, eleison.
R/. Kyrie, eleison.

Christe, eleison.
R/. Christe, eleison.

Kyrie, eleison.
R/. Kyrie, eleison.

Christe, audi nos.
R/. Christe, audi nos.

Christe, exaudi nos.
R/. Christe, exaudi nos.

Pater de cælis Deus,
R/. Miserere nobis.

Fili Redemptor mundi Deus,
R/. Miserere nobis.

Spiritus Sancte Deus,
R/. Miserere nobis.

Sancta Trinitas, unus Deus,
R/. Miserere nobis.

Cor Iesu, Filii Patris aeterni,
R/. Miserere nobis.

Cor Iesu, in sinu Virginis Matris a Spiritu Sancto formatum,
Cor Iesu, Verbo Dei substantialiter unitum,
Cor Iesu, maiestatis infinitæ,
Cor Iesu, templum Dei sanctum,
Cor Iesu, tabernaculum Altissimi,
Cor Iesu, domus Dei et porta cæli,
Cor Iesu, fornax ardens caritatis,
Cor Iesu, iustitiæ et amoris receptaculum,
Cor Iesu, bonitate et amore plenum,
Cor Iesu, virtutum omnium abyssus,
Cor Iesu, omni laude dignissimum,
Cor Iesu, rex et centrum omnium cordium,
Cor Iesu, in quo sunt omnes thesauri sapientiæ et scientiæ,
Cor Iesu, in quo habitat omnis plenitudo divinitatis,
Cor Iesu, in quo Pater sibi bene complacuit,
Cor Iesu, de cuius plenitudine omnes nos accepimus,
Cor Iesu, desiderium collium æternorum,
Cor Iesu, patiens et multæ misericordiæ,
Cor Iesu, dives in omnes qui invocant te,
Cor Iesu, fons vitæ et sanctitatis,
Cor Iesu, propitiatio pro peccatis nostris,
Cor Iesu, saturatum opprobriis,
Cor Iesu, attritum propter scelera nostra,
Cor Iesu, usque ad mortem obœdiens factum,
Cor Iesu, lancea perforatum,
Cor Iesu, fons totius consolationis,
Cor Iesu, vita et resurrectio nostra,
Cor Iesu, pax et reconciliatio nostra,
Cor Iesu, victima peccatorum,
Cor Iesu, salus in te sperantium,
Cor Iesu, spes in te morientium,
Cor Iesu, deliciæ Sanctorum omnium,

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R/. Parce nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R/. Exaudi nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R/. Miserere nobis.

V/. Iesu, mitis et humilis Corde,
R/. Fac cor nostrum secundum Cor tuum.

Oremus

Omnipotens sempiterne Deus, respice in Cor dilectissimi Filii tui et in laudes et satisfactiones, quas in nomine peccatorum tibi persolvit, iisque misericordiam tuam petentibus, tu veniam concede placatus in nomine eiusdem Filii tui Iesu Christi: Qui tecum vivit et regnat in sæcula sæculorum. R/. Amen.

Sagrado Corazón de Jesús †

Tomado de:

https://radiocristiandad.wordpress.com

Sermón Dominical

Del

DOMINGO IN ALBIS

Y OCTAVA DE PASCUA 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 12 de abril de 2015

Para ver el VIDEO clic sobre la imagen

Homilía: Identidad Sacerdotal y Confesión vs Secularización y Buenismo

Domingo in Albis

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 20: 19-31

Los apóstoles se encuentran gozosos con Cristo resucitado, éste les dice:

1.- “Como el Padre me envió, así os envío yo”. Estas palabras definen cuál es la misión y la identidad de los sacerdotes: ser otros cristos. ¿Cómo puede dudar un sacerdote de su identidad? Las palabras del Señor son claras. El sacerdote no es un agente de pastoral o un político o un hombre que ha de buscar por sí la justicia social o los derechos humanos. La función del sacerdote es encaminar a los hombres hacia Dios. Cuando el hombre se encamine hacia Dios, será entonces, cuando el hombre se preocupe de la justicia social…
La idea protestante del sacerdocio está influenciando a muchas personas dentro de la Iglesia católica. El sacerdote es entresacado de entre los hombres y puesto para las cosas que miran a Dios. El sacerdote es un hombre de oración y penitencia. Un sacerdote que no ora es como una flor marchita. Hay sacerdotes “nuevos” que han sido formados después del Vaticano II y a quienes se les ha hecho creer que todo empieza y acaba con ese concilio. Eso es falso. El Magisterio de la Iglesia no comienza con el Vaticano II sino con concilio fue el de Jerusalén.
No entiendo la actitud del presidente de la Conferencia Episcopal Española cuando aparenta tener una íntima amistad con el presidente Rajoy, un hombre que se llama así mismo cristiano, pero que no lo es.

2.- El Señor les vuelve a repetir el saludo y después sopla el Espíritu Santo sobre ellos y les dice: “A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados…” Cristo instituye el sacramento del orden en la Última Cena, pero es ahora cuando les da a sus “sacerdotes” el poder de perdonar los pecados; un poder que sólo Dios tiene. El gran drama de nuestro catolicismo es que ha desaparecido la confesión. Dios está deseoso de perdonarnos, pero para ello necesita de un sacerdote que perdone en su nombre. Pero para que el hombre se acerque a la confesión se ha de sentir pecador. Si no siente que ha pecado, nunca se podrá arrepentir. Y sin arrepentimiento la confesión es nula. Además, la confesión ha de ser también íntegra. Hay que confesar todos los pecados graves, si se oculta alguno entonces se comete sacrilegio. Y después, esas personas que no se han confesado y tienen pecados graves, o se han confesado mal, acuden a recibir el Cuerpo de Cristo (cometiendo otro sacrilegio).

3.- Aparece también en este evangelio el problema de la incredulidad. Vivimos en una situación de incredulidad general o apostasía, empezando por la misma jerarquía. Análisis concreto de la situación moral en la que se encuentran los homosexuales, transexuales… Sepamos que Dios condena claramente estas conductas: “afeminados, sodomitas, adúlteros… no heredarán el reino de los cielos”.
¿Qué es lo que va a ocurrir este próximo otoño en la celebración del famoso sínodo de la familia? La verdad es que incluso aquellos obispos que piensan de modo diferente no pondrán mucha resistencia; sencillamente serán acallados para que su voz no se oiga. Además, me temo que no se querrán pillar las manos.
Pero el triunfo final no será del mal sino del bien. Conocemos la promesa que Cristo nos hizo: “las puertas del infierno no prevalecerán”. Así pues, pongamos nuestra confianza en Dios. Pasará lo que sea, pero como nos dice San Pablo: “para los que aman a Dios todo lo que ocurre es para su bien”. Tengamos, pues, nuestra esperanza siempre puesta en Jesús.000

Especial de la Fiesta de San José

¡San José, ora pro nobis!

¡San José, ora pro nobis!

 

Misa de la Fiesta de San José

DEVOCIÓN A SAN JOSÉ

SAN JOSÉ, Esposo de la Bienaventurada Virgen María

Treintena en Honor a San José

Sermón en la solemnidad de San José

Sermón Dominical

Del

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Domingo 15 de Marzo de 2015

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Cinco caminos de penitencia

De las homilías de San Juan Crisóstomo


Homilía 2 sobre el diablo tentador, 6

Oficio de Lectura, XXI martes del Tiempo Ordinario

Cinco caminos de penitencia: primero, la acusación de los pecados; segundo, el perdonar las ofensas de nuestro prójimo; tercero, la oración; cuarto, la limosna; y quinto, la humildad.

Cinco caminos de penitencia: primero, la acusación de los pecados; segundo, el perdonar las ofensas de nuestro prójimo; tercero, la oración; cuarto, la limosna; y quinto, la humildad.

Para leer la homilía, dar un clic sobre la imagen

Santa Bernardita Soubirous después de 136 años de fallecida

Cuando ya le faltaba poco para morir, llegó un obispo a visitarla y le dijo que iba camino de Roma, que le escribiera una carta al Santo Padre para que le enviara una bendición, y que él la llevaría personalmente. Bernardita, con mano temblorosa, escribe: “Santo Padre, qué atrevimiento, que yo una pobre hermanita le escriba al Sumo Pontífice. Pero el Sr. Obispo me ha mandado que lo haga. Le pido una bendición especial para esta pobre enferma”. A vuelta del viaje el Sr. Obispo le trajo una bendición especialísima del Papa y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo el Santo Padre.

El 16 de abril de 1879, exclamó emocionada: “Yo vi la Virgen. Sí, la vi, la vi ¡Que hermosa era!” Y después de unos momentos de silencio exclamó emocionada: “Ruega Señora por esta pobre pecadora”, y apretando el crucifijo sobre su corazón se quedó muerta. Tenía apenas 35 años.

A los funerales de Bernardita asistió una muchedumbre inmensa. Y ella empezó a conseguir milagros de Dios en favor de los que le pedían su ayuda. Y el 8 de diciembre de 1933, el Santo Padre Pío Once la declaró santa.

Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en la capilla de su convento en Nevers, Francia, dentro de un féretro de cristal  donde parece estar dormida; su rostro muestra dulzura y paz.

 

†

 

†

Detalle de su excepcional incorruptibilidad es esta fotografía, en la cual se puede observar ese rostro dulce lleno de paz.

Bernardita: tú que tuviste la dicha de ver a la Sma. Virgen aquí en la tierra, haz que nosotros tengamos la dicha de verla y acompañarla para siempre en el cielo.

Para leer más sobre la vida de esta Gran Santa dar clic aquí

Para leer más sobre la historia de la Santísima Virgen de Lourdes clic aquí

Tomado de:

http://www.ewtn.com/spanish/index.asp

http://lagatayelbuho.110mb.com/MORIAR/CUERPOS/moriar-incorruptos01.html

Especial del 5 de Febrero

Choir of La Recoleta, Cuzco, Peru

SAN FELIPE DE JESÚS Y COMPAÑEROS, Mártires

LOS MÁRTIRES DE JAPÓN

日本の殉教者*

EL CATOLICISMO EN JAPÓN

カトリック日本で

Especial de San Juan Bosco

"Propagad buenos libros --decía Don Bosco-- sólo en el cielo sabréis el gran bien que produce una buena lectura"

«Propagad buenos libros –decía Don Bosco– sólo en el cielo sabréis el gran bien que produce una buena lectura»

SAN JUAN BOSCO,* Confesor

SAN JUAN BOSCO

San Juan Bosco, gran constructor de iglesias

San Juan Bosco, su muerte

San Juan Bosco después de 122 años de fallecido

El sueño más famoso de San Juan Bosco

La frase que representa el sentir como educador de San Juan Bosco

Especial de San Francisco de Sales

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SAN FRANCISCO DE SALES,* Obispo, Confesor y Doctor

Las controversias, uno de los tres libros famosos de San Francisco de Sales

San Francisco de Sales a la conquista de los Calvinistas

Oración a San Francisco de Sales

SAN FRANCISCO DE SALES, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

29 de enero
SAN FRANCISCO
DE SALES
,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. 1567 en Sales, Saboya;
† 28 de diciembre de 1622 en Lyon, Francia

Patrono de escritores; autores; prensa católica; periodistas; educadores; profesores; confesores; sordos. Protector contra la sordera.

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis el reposo para vuestras almas. (San Mateo 11,29).

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis el reposo para vuestras almas. (San Mateo 11,29).

Este santo ha sido la gloria de su siglo, el modelo de los hombres apostólicos y de los obispos, el doctor universal de la piedad y del amor de Dios. Su cuerpo en Annecy y su corazón en Lyon han obrado infinidad de milagros devolviendo la salud a los cuerpos; pero su espíritu, siempre vivo en sus libros, obra maravillas mucho más sorprendentes convirtiendo a los pecadores. Tan llena está su vida de nobles acciones, que es difícil resumirla; tan conocida de todos, por otra parte, que no es necesario referirla. Murió en Lyon en 1622.

MEDITACIÓN
SOBRE EL CORAZÓN
DE SAN FRANCISCO DE SALES

I. El corazón de San Francisco de Sales ardía con el fuego del amor divino. Este amor le hizo emprender todo lo que juzgó apto para contribuir a la gloria de Dios y a la salvación del prójimo. Sus predicaciones, sus pláticas, sus libros, son pruebas de esta verdad. ¡Ah! si amases a Dios como él, te burlarías de las riquezas, de los placeres, de los honores, y no dejarías perder las ocasiones de incitar a los demás a amar al Señor. ¡Oh Dios que sois tan amable! ¿por qué sois tan poco amado? ¡Oh fuego que siempre ardéis, fuego que nunca os extinguís, abrasad mi corazón!

II. El corazón del Santo sólo tenía dulzura y ternura para el prójimo; después de su muerte no se le encontró hiel en el cuerpo. Consolaba a los enfermos, daba limosna a los pobres, instruía a los ignorantes, y con su afabilidad trataba de que se le allegasen los pecadores, a fin de conducirlos enseguida al redil de Jesucristo.

III. Ese corazón, en fin, que era todo amor para Dios y toda dulzura para el prójimo, trataba a su cuerpo como a enemigo; para domar sus pasiones no retrocedía ante mortificación alguna, ante sacrificio alguno. Examina la causa de tus penas, y verás que provienen de las pasiones que no supiste domeñar. Aquél que ha vencido a sus pasiones adquirió una paz duradera.

 

La dulzura.
Orad por la orden de la Visitación.

ORACIÓN

Dios, que habéis querido que el bienaventurado Francisco de Sales, vuestro confesor y pontífice, fuese todo para todos para salvar a las almas, difundid en nosotros la dulzura de vuestra caridad, y haced que, dirigidos por sus consejos y asistidos por sus méritos, lleguemos al gozo eterno. Por J. C. N. S.

Fuentes:
– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo I; Patron Saints Index.

Especial de San Juan Crisóstomo

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SAN JUAN CRISÓSTOMO,* Obispo, Confesor y Doctor

El valor de la sangre de Cristo

Si somos ovejas, vencemos; si nos convertimos en lobos, somos vencidos

Cinco caminos de penitencia

SAN JUAN CRISÓSTOMO, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

27 de enero
SAN JUAN CRISÓSTOMO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. hacia el año 347 en Antioquía; † hacia el año 407

Patrono de oradores; predicadores; conferencistas; expositores; quienes sufren de epilepsia. Protector contra la epilepsia.

Ésta es la voluntad de Dios, que obrando bien, tapéis la boca a la ignorancia de los hombres necios. (1 San Pedro, 2,15).

Ésta es la voluntad de Dios, que obrando bien, tapéis la boca a la ignorancia de los hombres necios. (1 San Pedro, 2,15).

He aquí el modelo del orador cristiano; escucha sus palabras, imita sus ejemplos. A nadie deja de fustigar, porque a nadie teme; sus palabras son de oro todas, de oro abrasado por el fuego del Espíritu Santo. Su elocuencia es divina, inquebrantable su paciencia, su vida toda celestial. Aconteció su muerte en el año 407.

MEDITACIÓN
SOBRE EL BUEN EJEMPLO

I. San Juan Crisóstomo predicaba tanto con sus ejemplos como con sus discursos. El buen ejemplo produce tres diferentes impresiones en nuestro espíritu. Nos hace amar lo que admiramos, pues la virtud tiene encantos que arrebatan nuestro corazón; en segundo lugar, nos hace falta desear llegar a ser semejantes a los que admiramos; en fin, facilita la práctica de la virtud. Cada uno de nosotros querría ser virtuoso si no existieran las dificultades que imaginamos que encontraremos en el camino de la virtud. El buen ejemplo derriba este obstáculo al mostrar que no es difícil hacer lo que tantos jóvenes y tantas personas delicadas hacen sin pena, y aun con placer. Ánimo, alma mía, nada han hecho los santos que no puedas llevar a cabo con la gracia de Dios.

II. Nada podemos hacer que sea más agradable a Dios, más útil al prójimo y a la salvación de nuestra alma, que predicar la virtud con nuestro ejemplo. Los justos, dice San Juan Crisóstomo, son cielos que narran la gloria de Dios y dan a conocer su poder y su bondad. Acaban la obra de la Redención, convirtiendo al prójimo mediante su vida santa. ¡Qué felicidad para ti, poder contribuir con tus buenos ejemplos a la conversión de un alma por la cual ha muerto Jesucristo, y que sin ti no hubiera aprovechado la sangre derramada por el Salvador! ¿Dejará Dios de recompensar tu celo?

III. Realiza todas tus acciones por el doble motivo de agradar a Dios y edificar al prójimo. Suprime tus acciones, aun las indiferentes, que puedan escandalizar a tu hermano. ¡Jesucristo murió por él y tú no te quieres privar de un pequeño placer para contribuir a su santificación! Señor, si no puedo predicar la modestia y la humildad desde el púlpito, las predicaré mediante una vida humilde, mediante un exterior modesto y recatado. Es el medio con que cuento para imitaros, oh Señor Jesús, a Vos que durante treinta años nos habéis enseñado con vuestro ejemplo, y que sólo durante los tres últimos años de vuestra vida predicasteis. El testimonio de la vida es más eficaz que el de la lengua: cuando la lengua calla, hablan los actos (San Cipriano).

El respeto por la palabra de Dios.
Orad por los predicadores.

ORACIÓN

Señor, dignaos difundir cada vez más las riquezas de vuestra gracia en vuestra Iglesia, que habéis querido ilustrar con los gloriosos méritos y doctrina de vuestro confesor San Juan Crisóstomo. Por J. C. N. S.

Fuentes:

– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo I; Patron Saints Index.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO

25 de enero

Éste es un vaso de elección que elegí para que lleve mi nombre ante los gentiles. (Hechos de los Apóstoles, 9, 15).

Éste es un vaso de elección que elegí para que lleve mi nombre ante los gentiles. (Hechos de los Apóstoles, 9, 15).

San Pablo es derribado en el camino a Damasco, y de perseguidor de cristianos se convierte en apóstol de Cristo. El Señor le envía a Ananías para devolverle la vista y administrarle el santo Bautismo. El Apóstol novel permanece algunos días con los discípulos de Damasco, y, enseguida, se pone a predicar a Jesús en las sinagogas, asegurando que es el Hijo de Dios.

MEDITACIÓN
SOBRE LA CONVERSIÓN
DE SAN PABLO

I. Dios llama a San Pablo derribándolo por tierra y elevándolo hasta el tercer cielo. Ya no ve a las creaturas pues ha visto a Dios. ¿Quieres convertirte? Escucha la voz de Dios que te habla; cuando te arrebata tus placeres, tus parientes, tus amigos, son rayos que recibes que te advierten cierres los ojos a las cosas de este mundo y eleves tu mirada hacia los cielos. Cuántas veces ha dicho Jesucristo en el fondo de tu corazón: “¡Desventurado! ¿Por qué me persigues?”

II. San Pablo escucha la voz de Dios, y le responde: Señor, ¿Quién eres tú? Examina las inspiraciones que sientes. ¿Son de Dios? ¿Es la voz de la vanidad o la de Jesucristo la que te llama a esta obra al parecer tan santa? Desde que hayas reconocido la voz de Jesucristo, dile con San Pablo: “Señor, ¿Qué quieres que haga?”

III. San Pablo ejecuta con prontitud aquello que se le manda. Escucha a Ananías, recibe el bautismo e, inmediatamente, da testimonio de Aquél que lo ha llamado de las tinieblas a la luz. ¿Quieres tener éxito en tu conversión? No te demores, vete a buscar un prudente y sabio director espiritual; él será el intérprete de la voluntad de Dios. No tardes, alma mía, en convertirte al Señor, ni lo difieras de día en día. (Eclesiástico).

La obediencia a las inspiraciones de Dios
Orad por la propagación de la fe.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haced, os lo rogamos, que honrando hoy su conversión, marchemos hacia Vos imitando sus ejemplos.  Por N. S. J. C. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

LAS OCHO ADMONICIONES DEL PADRE PÍO

estigas padre pio

Para este año que recién comienza

Este material es del folleto “Buona Giornata”, que es una recopilación de meditaciones diarias y observaciones de los escritos y comentarios del Padre Pío, publicado por su convento de San Giovanni Rotondo.

1. La palma de la gloria está reservada sólo para los que luchan valientemente hasta el final. Por lo tanto, vamos a empezar nuestra santa batalla de este año. Dios nos ayudará y nos coronará con el triunfo eterno.

2. Estamos por la gracia divina, en los albores de un nuevo año. Dado que sólo Dios sabe si vamos a terminar este año, deberíamos usarlo  en reparación del pasado, y en preparación para el futuro. Las buenas obras van de la mano con las buenas intenciones.

3. Permita decirse a si mismo, con la plena convicción de decir la verdad: “Mi alma: comienza hoy a hacer las buenas obras que hasta la fecha no has hecho”. Vamos a ser movidos por la presencia de Dios. “Dios me ve”, vamos a menudo decimos “y que por mis acciones él me juzgue”. Estemos seguros de que siempre verá solamente la bondad en nosotros.

4. Si tiene tiempo, no espere. No debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Las tumbas están llenas de buenas intenciones que nunca se cumplieron. Además, ¿Qué seguridad tenemos de que vamos a estar vivos mañana? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, como dijo el real profeta:“Hoy, si escuchas la voz del Señor, no hagas oídos sordos”. Vayamos adelante y atesoremos el momento fugaz que sólo es el nuestro. No perdamos el tiempo, de un momento a otro, ya que el último aún no es nuestro.

5. Cuando se pierde el tiempo, se desprecia el regalo de Dios – el presente – que Él, en su infinita bondad, renuncia a su amor y su generosidad.

6. “Comencemos hoy, mis hermanos, a hacer el bien, porque hasta ahora no hemos hecho nada”. Y estas palabras que el Padre Seráfico, San Francisco, en su humildad, aplicó a sí mismo, se deben hacer nuestras a principios del nuevo año. Hemos vivido sin pensar, como si el Juez Eterno no nos iba a llamar a él un día y nos pidiera dar cuenta de nuestras obras, por cómo hemos gastado nuestro tiempo.

7. El amor no admite retrasó, y los Reyes Magos, inmediatamente después de su llegada, hicieron todo lo posible para darlo a conocerlo a Él, que había conquistado su corazón a través de la afluencia de la gracia. Él los llenó con el tipo de caridad que debe desbordarse, ya que no puede ser contenida en la pequeña estructura del corazón, y por lo tanto debe ser comunicada.

8. En sus acciones, no busque ni el mayor ni el menor mérito, sino que el mayor honor y gloria a Dios.

Fuentes:

Divine Fiat,

Signos de estos Tiempos

SAN FULGENCIO, (*) Obispo, Confesor y Doctor

16 de enero       _fulgencio

 

El glorioso prelado y sagrado doctor español san Fulgencio, nació en Cartagena, y tuvo por padre al ilustre capitán del ejército de aquélla provincia, y por hermanos a los santos Leandro, Isidoro y Florentina. Instruyóse desde su mocedad en las lenguas griega, hebrea, siriaca, itálica y latina, y salió tan aventajado en las Letras sagradas, que alcanzó entre los españoles el grado de doctor.

Defendió con tanta erudición y elocuencia la divinidad de Jesucristo, que muchas veces dejó a los herejes arrianos avergonzados y corridos. Por esta causa fue desterrado de Sevilla por orden del rey, y padeció gravísimos trabajos de hambre y sed,  y encerrado en un calabozo de Cartagena, donde ni aun se le permitía mudarse la ropa que llevaba puesta.

Desde la cárcel animaba con sus cartas a los católicos, para que defendiesen, aun a costa de su sangre si fuese menester, la verdad infalible del artículo revelado en las Santas Escrituras, y exhortaba a su sobrino Hermenegildo a morir por la fe, antes que abrazar la herejía del rey Leovigildo, su padre, que le amenazaba con la muerte; diciéndole que por ningún respeto de hijo había de rendirse a la voluntad de su padre hereje, con tan grande detrimento de la honra de Dios, que le atormentaba ya con gritos, alaridos y tanta ruina de la religión católica y estrago de toda la nación.

Murió mártir el hijo; y el padre, viéndose acosado de terribles dolores, se movió a penitencia, aunque no lo suficiente para la salvación, mandando a Recaredo, que oyese como a padre y obedeciese a Leandro y Fulgencio, que resplandecían como antorchas de la Iglesia de España. Sosegada la persecución por muerte de Leovigildo, autor de tempestad tan deshecha, mudaron de semblante las cosas de España, cuando recibió el gobierno del reino Recaredo, el cual dio orden de que .fuesen restituidos a sus iglesias los obispos y celosos varones católicos desterrados de ellas por su padre; con cuyo motivo volvió a Sevilla san Fulgencio con grande júbilo de toda la ciudad, que le recibió como ínclito defensor de la fe de Cristo.

Abjurando después Recaredo el error arriano en el concilio de Toledo, toda la nación se convirtió a la verdadera fe. Gobernó san Fulgencio, con admirable solicitud las iglesias de Sevilla, Ecija y Cartagena; escribió muchos libros llenos de celestial sabiduría y de aquélla gracia que derrama el Espíritu Santo sobre los doctores de la Iglesia; y lleno de méritos y virtudes, y asistido en su último trance por san Braulio, obispo de Zaragoza, y Laureano, obispo gaditano, entregó su alma preciosa al Señor. Las diócesis de Cartagena y Plasencia le veneran como a su patrono; sus reliquias se conservan en la catedral de Murcia y en el Escorial.

  REFLEXIÓN

La conversión de España a la verdadera fe, redunda en mucha gloria de los santos hermanos Leandro y Fulgencio, clarísimas lumbreras de la Iglesia española.

Y pues la doctrina de los sagrados doctores es la de los santos apóstoles, y la doctrina de los apóstoles es la de nuestro Señor Jesucristo, Díos y hombre verdadero, conservémosla en toda su entereza. Esta es la única doctrina autorizada, verdadera, celestial y divina.

Las doctrinas anticatólicas son puras cavilaciones de hombres falibles, veleidosos, apostatas, impíos, deshonestos y soberbios. ¡Grande imprudencia y extremada locura es el hacer algún caso de lo que éstos enseñan, tratándose del negocio de toda nuestra eternidad!

ORACIÓN      

   Oh Dios, que escogiste para tu pueblo como ministro de la eterna, salud al bienaventurado Fulgencio, rogámoste nos concedas, que tengamos por intercesor en los cielos, al que tuvimos en la tierra por doctor y maestro de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

  • * Flos Sanctorum de la Familia Cristiana, del P. Francisco De Paula Moreli, S. J. Editoral Difusión, S. A., 1943.

SAN HILARIO, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

14 de enero
SAN HILARIO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. 315 en Poitiers, Francia ; † 368

Protector contra las mordeduras de serpientes.

¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago, 4, 15).

¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago, 4, 15).

¿Qué cosa es vuestra vida?
Un vapor que por un poco de tiempo aparece,
y luego desaparece.
(Santiago 4, 15)

San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA HUMANA

I. ¿Qué cosa es la vida humana? Es, dice el apóstol Santiago, un vapor que, casi al mismo tiempo, aparece y desaparece. ¡Qué corta es esta vida! Apenas comenzamos a vivir es menester, ya, pensar en morir. ¡Qué insegura es! No sabemos cuándo concluirá. Mas, ¡cuán llena está de miserias! ¿Puedes decir con verdad que has vivido un día siquiera sin disgusto? Sin embargo, amamos esta vida tan miserable y tememos la muerte que debe abrirnos el paraíso: es que nuestra fe no es lo bastante viva.

II. Nuestra vida no debe ser considerada en sí misma solamente; debe, además, considerarse como un tránsito a la eternidad. No vivimos para siempre, sino para morir un día y para merecer el cielo. En lo único en que debemos emplear el tiempo de nuestra vida es, pues, en trabajar para merecer, después de ella, una eternidad feliz. Examinemos en particular todas nuestras acciones. ¡Ay! ¡Trabajamos en hacer fortuna, en consolidar nuestra reputación en esta tierra, como si debiéramos vivir en ella eternamente!

III. Pronto terminará esta vida y comenzará la eternidad, para ser recompensados o castigados, según el buen o mal uso que hayamos hecho de ella. ¡Tan poco tiempo tenemos para merecer una eternidad de dicha, y lo empleamos en otras cosas! No sabemos cuánto durará este tiempo; trabajemos, pues, seriamente. ¿Qué no se sufre para prolongar algunos instantes una vida miserable? ¡Y nada se quiere soportar para merecer una vida eterna y bienaventurada!

La lectura espiritual.
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Hilario, haced, benignamente, que después de tenerlo en la tierra como doctor y guía, lo tengamos como intercesor en el cielo. Por J. C. N. S.

Fuentes:
– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo I; Patron Saints Index.

13 de Enero Tránsito de san Hilario

Busto de oro con las reliquias de San Hilario que se conservaba en la iglesia de Saint-Denis, en París; fue fundido en 1794 durante la Revolución Francesa

Busto de oro con las reliquias de San Hilario que se conservaba en la iglesia de Saint-Denis, en París; fue fundido en 1794 durante la Revolución Francesa

  1. En Poitiers de Francia, el tránsito de san Hilario, Obispo y Confesor, que por la fe católica, que valerosamente defendió, desterrado cuatro años en Frigia, allí, entre otros milagros, resucitó un muerto. El Sumo Pontífice Pío IX le declaró y confirmó Doctor de la Iglesia universal. Su fiesta se celebra el día siguiente.

Martirologio Romano (1956)

FIESTA DEL PATROCINIO DE SANTA FILOMENA

(Domingo siguiente al 10 de enero)

En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. (San Juan María Vianney)

En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. (San Juan María Vianney)

Santa Filomena, la mártir de la castidad y de su fe en Cristo, puede detener el avance del materialismo y del racionalismo frío de hoy, por medio de un espíritu de fe ardiente.

Domingo 11 de enero