LAS FIESTAS DE PRECEPTO (Parte 2 de 2)

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2. Naturaleza del precepto.

El precepto de santificar las fiestas es de derecho natural, de derecho divino-positivo y de derecho eclesiástico:

a) Es de derecho natural en cuanto es necesario dedicar algún tiempo al descanso (v.) y al culto (v.) divino, éste no sólo privado sino público, en virtud de los derechos imprescriptibles del Creador; b) Es de derecho divino-positivo en cuanto que ha sido expresamente preceptuado por Dios la santificación del día séptimo en memoria del «descanso» del Creador (cfr. Ex 2.0,8-11; V. 1I y III; DESCANSO II);

c) Es de derecho eclesiástico en cuanto que la Iglesia ha determinado en cuáles días y de qué manera hay que santificar las fiestas (V. MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA).

      El precepto de santificar las fiestas, con mayor dedicación al descanso, a la oración y al culto divino, resulta cada vez más necesario en la moderna civilización progresivamente tecnificada, con sus prisas, masificación, afán de eficacia, etc. Las fiestas vienen a ser en este mundo agitado el remanso de paz y serenidad que necesita el hombre para cuidar su interioridad, su espiritualidad, su vida familiar y hasta su salud física.

Es célebre entre los judíos el dicho: «Aún más de lo que Israel guardó el sábado, el sábado guardó a Israel». Ello puede aplicarse a todas las fiestas, pausa en la fatiga del trabajo cotidiano, monótono y rutinario para muchos; tiempo especialmente dedicado a recordar y reconquistar el sentido y justificación del esfuerzo diario, a dar sentido y razón al propio vivir.

3. El precepto de oír Misa.

En torno a este precepto hay que notar principalmente lo siguiente:

1°) De suyo, obliga a todos los fieles bautizados con uso de razón y siete años cumplidos, sean o no católicos. Pero en la práctica la Iglesia no tiene intención de obligar a los bautizados no católicos con esta clase de leyes.

2°) El precepto se refiere a todos los domingos del año y a las fiestas de guardar establecidas por la ley general o por las concesiones especiales de la Santa Sede.

3°) Este precepto hay que cumplirlo precisamente el día en que está mandado, pasado el cual cesa de obligar. Y así, el que dejó de oír Misa ese día, aunque sea culpablemente, no está obligado a ir el día siguiente. Sin embargo, como es sabido, actualmente este precepto puede vivirse asistiendo a la Misa vespertina del sábado o del día anterior a la fiesta, en aquellos lugares autorizados (cfr. Instr. Eucharisticum mysterium, 28).

4°) Los forasteros o peregrinos, o sea, los que se encuentran de paso en un lugar distinto del de su domicilio o cuasi domicilio habitual, no están obligados a la asistencia a Misa en la fiesta patronal del lugar donde se hallan circunstancialmente; pero deben. evitar el escándalo de los que ignoren su condición de forasteros.

5°) Los que por vivir en el campo, lejos de las ciudades o por otra razón cualquiera, se ven imposibilitados de oír Misa todos los domingos y fiestas, deben hacerlo, al menos, cuando se les presenta ocasión oportuna, aunque sea en día de trabajo y ello, probablemente, por derecho divino, implícito en la institución de la Santa Misa como acto principal del culto católico para honrar a Dios. Cuántas veces obliga en esta forma la asistencia a Misa, no puede determinarse con exactitud.

4. Modo de cumplirlo.

Para cumplir de manera conveniente el precepto de santificar las fiestas mediante la participación en el santo sacrificio de la Misa, se requieren determinadas condiciones. Las principales y más obvias son las siguientes:

     a) Presencia corporal. No cumple el precepto el que sigue la Misa por radio o televisión, ni el que permanece tan alejado del grupo de los asistentes que no se le pueda considerar como formando parte de ellos. No se requiere, sin embargo, estar estrictamente dentro del recinto de la iglesia, ni siquiera ver al sacerdote; basta que forme parte de los que la oyen (aunque sea en la misma calle, si la iglesia está abarrotada) y pueda seguirla de algún modo, por el sonido de la campanilla o los gestos de los demás, etc.

b) Integridad. La Iglesia manda oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. La integridad admite, sin embargo, parvedad de materia. No sería grave omitir la primera parte de la Misa hasta el Evangelio u ofertorio (discuten los autores entre lo primero o segundo) o lo que sigue a la comunión (habiéndola oído íntegramente desde el principio). Pero la mente actual de la Iglesia, sobre todo después del Concilio Vaticano II, es que todos los fieles oigan la homilía que predica el sacerdote después del Evangelio, por lo que cometen un verdadero abuso los que la omiten sistemática y deliberadamente, llegando después de ella.
El que llega tarde está obligado (leve o gravemente, según la parte omitida) a suplir lo que le falta en otra Misa posterior, a no ser que le sea material o moralmente imposible (p. ej., por tratarse de la última Misa o tenerse que ausentar forzosamente). Es lícito oír dos medias Misas, sucesivas no simultáneas, con tal que la consagración y la comunión pertenezcan a la misma Misa (cfr. Denz.Sch. 2153).

c) Participación activa. El que asiste materialmente a Misa guardando la atención y compostura externa que requiere todo acto humano, cumple sin duda alguna lo esencial del precepto para no incurrir en falta grave. Pero no cumple la finalidad intentada por la Iglesia en orden a la santificación de las fiestas mediante el santo sacrificio de la Misa. Para ello se requiere una verdadera participación activa de los fieles en el augusto misterio.

El Concilio Vaticano II lo ha recordado expresamente:

«La Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que, comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la Palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él; se perfeccionen día a día por Cristo Mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos» (Cons. Sacr. Concilium, 48).

d) Rito y lugar debidos. El CIC preceptúa los siguientes: «Cumple con el precepto de oír Misa el que asiste a ella en cualquier rito católico que se celebre, al aire libre o en cualquiera iglesia u oratorio público o semipúblico y en las capillas privadas de los cementerios; mas no en otros oratorios privados, si la Sede Apostólica no ha concedido este privilegio» (can. 1249).

  5. Causas excusantes. Como ley positiva eclesiástica, el precepto de asistir a Misa los domingos y días de fiestas admite excepciones y causas excusantes en determinadas circunstancias. Las principales son las siguientes:

      a) La imposibilidad física o moral, que puede obedecer a diversos motivos, p. ej., una enfermedad o convalecencia que impida salir de casa; una distancia considerable al templo más cercano (p. ej., una hora de camino a pie, o menos si llueve, nieva o hubiese algún otro obstáculo); los muy ancianos o débiles, que no podrían sin grave molestia trasladarse al templo o permanecer en él durante toda la Misa, etc.

      b) La caridad, que obliga a socorrer al prójimo en grave necesidad, ya corporal (accidente, incendio, enfermedad, etc.), ya espiritual (p. ej., si permaneciendo en casa o en cualquier otro lugar pudiera impedir o evitar un pecado grave),

c) La obligación que retiene en sus puestos a las madres con hijos pequeños, o a las nodrizas, guardas, soldados, empleados en servicios públicos, etc.; pero éstos han de procurar asistir a Misa todas las veces que puedan, aunque sea esforzándose un poco. Hoy día, con la abundancia de Misas, incluso vespertinas, es difícil que no pueda cumplirse el precepto dominical, sobre todo en las grandes ciudades.

      6. Otros modos de santificar las fiestas. Aunque la asistencia devota y activa a la Santa Misa sea el medio principal o más importante de santificar las fiestas (sobre todo si los fieles reciben en ella la Comunión), no es, sin embargo, el único. Se indican a continuación otros medios que pueden cuidarse:

      a) Incrementar la vida parroquial. La parroquia (v.) viene a ser el hogar espiritual del cristiano. Los días festivos, sobre todo, pueden ser aprovechados por los feligreses para incrementar el espíritu de comunidad parroquial, colaborando con el párroco en la catequesis de niños y adultos, o en las obras parroquiales de promoción social, caritas diocesana, etc. La participación activa de los seglares en la vida de la Iglesia -preconizada con tanta insistencia por el Conc. Vaticano ll- puede realizarse, entre otras formas, a través de esa colaboración con la comunidad parroquial (v. LAICOS).

b) Incrementar la piedad familiar. El hogar es un templo en pequeño. En él han de brillar todas las virtudes cristianas de que nos dejó ejemplo sublime la santa casa de Nazaret. El rezo del Rosario (v.), plegaria hogareña por excelencia, debe elevarse al cielo todos los días del año, pero de una manera particularmente fervorosa el día del Señor. «La familia que reza unida, permanece unida» (P. Peyton). Y pocas cosas unen y congregan con más dulce intimidad a toda la familia como el rezo entrañable del santo Rosario como homenaje filial a la Reina de los Ángeles. Es también, como enseñan los teólogos, una de las más grandes señales de predestinación de todos los miembros de la familia.

      c) Descanso y entretenimiento. Precisamente porque el precepto dominical incluye, junto con la asistencia a la Santa Misa, el descanso de los trabajos corporales, entra de lleno en su espíritu entregarse durante algún tiempo en los días festivos a cualquier diversión sana, deporte, etc. Elevando los motivos, haciéndolo todo por la gloria de Dios y con amor a Él (cfr. 1 Cor 10,31), las diversiones se convierten en un verdadero culto a Dios y en instrumento para la propia santificación.

      d) Abstenerse especialmente de todo pecado. Aunque esta obligación pesa sobre todos los hombres en cualquier día y momento de su vida, urge de manera especial en los días consagrados al Señor. Téólogos hubo que consideraron revestido de especial gravedad el pecado cometido en domingo o día festivo, por el gran contrasentido que supone aprovechar el día santo para una cosa tan contraria a la santidad como es el pecado. Y aunque es cierto que esta circunstancia no cambia la especie moral ni teológica del pecado (y, por lo mismo, no sería necesario acusarse en confesión del día concreto en que se pecó), no cabe duda que el pecado en día festivo va directamente en contra de la finalidad intentada por el precepto de santificar las fiestas.

V. t.: DESCANSO; DOMINGO II; MISA; EUCARISTÍA II, C, 5.

BIBL.: S. Pío V, Catecismo Romano (de Trento), p. III cap. IV (ed. bilingüe, Madrid 1971); CONC. VATICANO II, Const. Sacrosanctum Concilium, cap. V; PAULO VI, Instr. Eucharisticion mysterium, 25 mayo 1967; S. TomÁs, Sulna Teológica, 2-2, gl22 a4; A. VILLIEN, Fétes, en DTC V,2183-91 ; ÍD, Histoire des con7rnandements de l’Église, París 1909, 107-143; A. JUNG.MANN, Fl sacrificio de la Misa, 2 ed. Madrid 1952; L. BORDIN, La partecipazione dei fedeli al sacrificio della messa, nella teologia contemporanea, Finalpia (Savona) 1948; G. CHEVROT, Nuestra misa, Madrid 1955; V. VAGAGGINI, La messa Ponte di cita cristiana, Alba 1941; A. REY, La Misa centro de la eida cristiana, Madrid 1970; A. LANZA, P. PALAZZINI, Principios de Teología moral, II, Madrid 1958, 87 ss.

A. ROYO MARÍN.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991

Tomado de:

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LAS FIESTAS DE PRECEPTO (Parte 1 de 2)

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Se llaman fiestas de precepto aquellos días en los que la Iglesia pide a los fieles una celebración especial, litúrgica y personal, expresada con las palabras del tercer mandamiento del Decálogo (v.): «santificar las fiestas».

En el domingo, dice el Concilio Vaticano II, «los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando de la Eucaristía, recuerden la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios… Por esto, el domingo es la fiesta primordial que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo» (Sacr. Concilium, 106).

Lo que se dice del domingo, puede aplicarse a los demás días de fiesta.
La Iglesia especifica el precepto de santificar las fiestas en un doble aspecto:

  1. Uno positivo, que se refiere expresamente a la santificación de la fiesta concreta, sobre todo con la participación en el Santo Sacrificio de la misa todos los domingos y fiestas de guardar (v. MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA),
  2. Y otro negativo, que prescribe el descanso dominical con la prohibición de realizar determinados trabajos. Este segundo aspecto se trata en DOMINGO tt. Aquí se verá, por tanto, solamente el primero.

 1. Consideración histórica.

        Desde el principio, los cristianos celebraban unos determinados días de fiesta, concretamente los domingos (v.), en conmemoración de la Resurrección del Señor; ya en el siglo II la santificación del domingo parece que era universal, y en el siglo IV los Concilios de Elvira y de Sardes hablan de la obligación de oír Misa ese día.

    Con el desarrollo de la liturgia, las celebraciones (v.) van aumentando con la conmemoración de diversos misterios de la vida de Jesucristo (especialmente la Pascua y luego la Navidad), con la aparición de las fiestas de los mártires, de la Virgen, etc. (v. AÑO LITÚRGICO; CALENDARIO II).

Con el tiempo, el número de las fiestas creció considerablemente. El sínodo de Szaboles (1092) enumera 38, el Concilio de Toulouse (1229) habla de 40, de modo que en el siglo XIII llegaban casi a 100 entre domingos, fiestas universales y locales, etc. Eso explica que comiencen a surgir lamentaciones por los daños verdaderos o presuntos que se podrían derivar para la economía, se alude también al peligro de ociosidad que podría derivarse, etc.

El Concilio de Trento trata de moderar en este tema, pero no prescribe nada en concreto, simplemente recuerda el catálogo de fiestas que el Concilio de Lyon había determinado para toda la Iglesia.

Con Urbano VIII (1623-44) se reserva la Santa Sede el derecho de establecer fiestas obligatorias, con exclusión de los obispos y determina su número con la constitución Universa, de 13 sept. 1642.

Así Clemente XI, en 1708, añade en el calendario la fiesta de la Inmaculada Concepción. Posteriormente, sobre todo mediante convenios entre la Santa Sede y los poderes civiles, comienza la reducción.

Clemente XIV, en 1711, por el breve Paternae caritati reduce el número para el territorio de Austria; del atálogo de Urbano VIII, quedan como festivos: los domingos, los días siguientes a Resurrección y Pentecostés, Natividad del Señor, Circuncisión, Epifanía, Ascensión y Corpus Christi; las fiestas de la Virgen de: Purificación, Anunciación, Asunción, Natividad y Concepción Inmaculada; además, las fiestas de San Pedro y San Pablo, Todos los Santos, San Esteban Protomártir y la del Patrón principal.

La reducción llega al máximo en Francia, donde en virtud del Concordato de Napoleón quedan sólo 4 fiestas de precepto además de los domingos: Navidad, Ascensión, Asunción, Todos los Santos.
Más tarde San Pío X, con motu proprio del 2 jul. 1911, redujo fuertemente el número, de manera que, por derecho común general, además de los domingos, quedan solamente ocho días de fiestas: Navidad, Circuncisión, Epifanía y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, Inmaculada Concepción y Asunción de Nuestra Señora, Santos Pedro y Pablo y Todos los Santos. Estas prescripciones -con las inclusiones posteriores del Corpus Christi y de San José– fueron recogidas en la CIC (c. 1247).

Actualmente, después de la reforma del Calendario (motu proprio de Paulo VI, 14 febr. 1969, y decr. de la S. Congr. de Ritos, 21 marz. 1969), los días de fiesta han quedado así:
a) Todos los domingos del año.
b) Fiestas del Señor: Navidad (v.), Epifanía (v.), Ascensión (v.) y Corpus Christi (v.).
c) Fiestas de la Virgen: Inmaculada Concepción, Santa María Madre de Dios y Asunción (v. MARÍA IV).
d) Fiestas de los Santos: San José (v.), San Pedro (v.) y San Pablo (v.) Apóstoles, y Todos los Santos (v.).

      En cuanto a los días festivos de carácter local habrá que atenerse a las disposiciones dadas para cada iglesia local por la competente autoridad eclesiástica.

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FIESTAS DE PRECEPTO

FIESTAS DE GUARDAR

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Todos y cada uno de los Domingos.

  1. La Inmaculada Concepción (8 de Diciembre).
  2. La Natividad del Señor (25 de Diciembre).
  3. La Circuncisión ( 1 de Enero).
  4. La Epifanía (6 de Enero).
  5. La Festividad de San José (19 de Marzo).
  6. La Ascensión (Movible: A los 40 días de la Resurrección).
  7. Corpus Christi. (El jueves siguiente a la Sma. Trinidad)
  8. La Festividad de San Pedro y San Pablo, Apóstoles (29 de Junio).
  9. La Asunción de Nuestra Señora (15 de Agosto).
  10. La Festividad de Todos los Santos (1 de Noviembre).

Para España lo es también la fiesta del Apóstol Santiago (25 de Julio).

Y en la América Latina el 12 de Diciembre, día de Nuestra Señora de Guadalupe (12 de Diciembre).

Fuente:

MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)

Página:8.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano (Pío X).

Especial de la Inmaculada Concepción

Toda hermosa eres, María, y la mancha original no se halla en ti.

Toda hermosa eres, María, y la mancha original no se halla en ti.

LA INMACULADA CONCEPCIÓN, ORIGEN DE LA CELEBRACIÓNN

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

 La Inmaculada Concepción de Soult

LA INMACULADA CONCEPCIÓN

ORIGEN DE LA CELEBRACIÓN

En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María “en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original”. De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.

Toda hermosa eres, María, y la mancha original no se halla en ti.

Toda hermosa eres, María, y la mancha original no se halla en ti.

1. La Sagrada Escritura
En la Sagrada Escritura encontramos algunas referencias (aunque no directas) a la Virgen. El primer pasaje escriturístico que contiene la promesa de la redención menciona también a la Madre del Redentor: “Yo pondré enemistad entre ti y la mujer y su estirpe; ella aplastará tu cabeza cuando tú aceches para morderle su talón” (Génesis 3,15).

Por otra parte en el evangelio de san Lucas, el saludo del ángel Gabriel (Cfr. Lucas 1,28) “Dios te salve, llena de gracia”, chaire kecharitomene, indica una alabanza a la abundancia de gracia, un sobrenatural estado del alma agradable a Dios, que encuentra explicación sólo en la Inmaculada Concepción de María.

También se han visto referencias a la Virgen María en el libro de los Proverbios, el Eclesiático y el Cantar de los Cantares (Cfr. Cant. 4:7).

2. Los Padres de la Iglesia
Respecto de la impecabilidad de María, los antiguos Padres son muy cautelosos, aunque insisten en dos puntos sobre todo: la absoluta pureza de María y su posición como segunda Eva (Cfr. 1 Cor 15:22).

Esta celebrada comparación entre Eva, por algún tiempo inmaculada e incorrupta -no sujeta al pecado original- y la Santísima Virgen es desarrollada por varios Padres de la Iglesia:
san Justino, san Ireneo de Lyon, Tertuliano, San Cirilo de Jerusalén y Sedulio entre otros.

Los escritos patrísticos sobre la absoluta pureza de María son muy abundantes:
Orígenes la llama “digna de Dios, inmaculada del inmaculado, la más completa santidad, perfecta justicia, ni engañada por la persuasión de la serpiente, ni infectada con su venenoso aliento.

San Ambrosio dice que “es incorrupta, una virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado”.

San Agustín declara que todos los justos han conocido verdaderamente el pecado “excepto la Santa Virgen María, de quien, por el honor del Señor,yo no pondría en cuestión nada en lo que concierne al pecado”.

Los Padres sirios nunca se cansaron de ensalzar la impecabilidad de María.

San Efrén describe la excelencia de la gracia y santidad de María: “La Santísima Señora, Madre de Dios, la única pura en alma y cuerpo, la única que excede toda perfección de pureza, única morada de todas las gracias del más Santo Espíritu […], mi Señora santísima, purísima, sin corrupción, la solamente inmaculada”.

3. El origen de la fiesta
La antigua fiesta de la Concepción de María (Concepción de Santa Ana), que tuvo su origen en los monasterios de Palestina a final del siglo VII, y la moderna fiesta de la Inmaculada Concepción no son idénticas en su origen, aunque la fiesta de la Concepción de Santa Ana se convirtió con el paso del tiempo en la de la Inmaculada Concepción.

Para determinar el origen de esta fiesta debemos tener en cuenta los documentos genuinos que poseemos. El más antiguo es el canon de la fiesta, compuesto por san Andrés de Creta, quien escribió su himno litúrgico en la segunda mitad del siglo VII.

En la Iglesia oriental la solemnidad emergió de comunidades monásticas, entró en las catedrales, fue glorificada por los predicadores y poetas, y eventualmente fue fijada fiesta en el calendario de Basilio II, con la aprobación de la Iglesia y del Estado.

En la Iglesia occidental la fiesta aparece cuando en el oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando.

El definitivo y fiable conocimiento de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester, datado hacia el año 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056. Esto demuestra que la fiesta era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad.

Después de la invasión normanda en 1066, el recién llegado clero normando abolió la fiesta en algunos monasterios de Inglaterra donde había sido establecida por los monjes anglosajones. Pero hacia fines del siglo XI, a través de los esfuerzos de Anselmo el Joven, fue retomada en numerosos establecimientos anglo-normandos.

Durante la Edad Media la fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la Fiesta de la nación normanda, lo cual manifiesta que era celebrada en Normandía con gran esplendor y que se extendió por toda la Europa occidental.

Por un Decreto de 28 de Febrero de1476, Sixto IV adoptó por fin la fiesta para toda la Iglesia latina y otorgó una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad.

Para poner fin a toda ulterior cavilación, Alejandro VII promulgó el 8 de Diciembre de 1661 la famosa constitución Sollicitudo omnium Ecclesiarum en la que declaró que la inmunidad de María del pecado original en el primer momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo eran objeto de fe.

Desde el tiempo de Alejandro VII hasta antes de la definición final, no hubo dudas por parte de los teólogos de que el privilegio estaba entre las verdades reveladas por Dios. Finalmente Pío IX, rodeado por una espléndida multitud de cardenales y obispos, promulgó el dogma el 8 de Diciembre de 1854.

Tomado de:

https://eccechristianus.wordpress.com/

SAN BERNARDO Y EL ADVIENTO

Cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana, y mi madre. (San Mateo, 12, 50).

Cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana, y mi madre. (San Mateo, 12, 50).

Vendrá a nosotros la Palabra de Dios. Sabemos de una triple venida del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquellas son visibles, pero ésta no.

En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y convivió con los hombres, cuando, como atestigua Él mismo, lo vieron y lo odiaron. En la última, todos verán la salvación de Dios y mirarán al que traspasaron.

La intermedia, en cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y así sus almas se salvan. De manera que, en la primera venida, el Señor vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu y poder; y, en la última, en gloria y majestad. Esta venida intermedia es como una senda por la que se pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta, es nuestro descanso y nuestro consuelo. Y para que nadie piense que es pura invención lo que estamos diciendo de esta venida intermedia, oídle a Él mismo:

El que me ama -nos dice- guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.

He leído en otra parte: El que teme a Dios obrará el bien; pero pienso que se dice algo más del que ama, porque éste guardará su palabra. ¿Y dónde va a guardarla? En el corazón, sin duda alguna, como dice el profeta:

En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Así es como has de cumplir la palabra de Dios, porque son dichosos los que la cumplen. Es como si la palabra de Dios tuviera que pasar a las entrañas de tu alma, a tus afectos y a tu conducta.

Haz del bien tu comida, y tu alma disfrutará con este alimento sustancioso. Y no te olvides de comer tu pan, no sea que tu corazón se vuelva árido: por el contrario, que tu alma rebose completamente satisfecha.

Si es así como guardas la palabra de Dios, no cabe duda que ella te guardará a ti. El Hijo vendrá a ti en compañía del Padre, vendrá el gran Profeta, que renovará Jerusalén, el que lo hace todo nuevo. Tal será la eficacia de esta venida, que nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial. Y así como el viejo Adán se difundió por toda la humanidad y ocupó al hombre entero, así es ahora preciso que Cristo lo posea todo, porque Él lo creó todo, lo redimió todo, y lo glorificará todo.

Tomado de:

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Sermón Dominical

Del

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

(PARA ADULTOS)

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 07 de Diciembre de 2014-1

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(PARA JÓVENES)

Sermón del 07 de Diciembre de 2014

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Santa Misa Dominical

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Juan envió dos discípulos a Cristo

Juan envió dos discípulos a Cristo

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MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 7-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN VII

DESEO QUE TUVO JESÚS DE PADECER POR NOSOTROS

Baptismo habeo baptizari; et quomodo coarctor usquedum perficiatur 15.

Con bautismo tengo que ser bautizado, y ¡qué angustias las mías hasta que se cumpla!

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LA ÚLTIMA CENA, GIOTTO.

I. Podía Jesús salvarnos sin padecer, pero no lo hizo, sino que quiso abrazarse con vida de dolores y desprecios, privada de todo consuelo terreno y abocada a muerte amarguísima y desolada, sólo para darnos a entender el amor que nos tenía y el deseo que le consumía de que le amaramos. Paso toda la vida suspirando por la hora de la muerte, que deseaba ofrecer a Dios para alcanzarnos la salvación eterna.

Tal deseo le hizo exclamar: Con bautismo tengo que ser bautizado, y ¡qué angustias las mías hasta que se cumpla! Deseaba ser bautizado con su misma sangre para lavar, no ya los suyos, sino nuestros pecados.

¡Oh amor infinito, desgraciado quien no os conoce ni os ama!

II. Este deseo le hizo decir después, en la noche anterior a su muerte: Con deseo desee comer esta Pascua con vosotros. Con tales palabras patentizaba no haber tenido más deseo en su vida que ver llegar el tiempo de su pasión y su muerte, para que el hombre conociera el amor inmenso que le tenía.

¡Oh Jesús!, si tanto deseáis nuestro amor que para alcanzarlo no titubeasteis en morir, ¿cómo podría yo negar nada a quien por amor mío entrego sangre y vida?

III. Dice San Buenaventura que es cosa maravillosa ver a un Dios padecer por amor a los hombres, pero que es aun más maravilloso considerar cómo los hombre que lo ven padecer tanto por su amor, tiritar de frio en la gruta, vivir como pobre artesano en un taller, morir como reo en una cruz, no se sienten abrasados de amor hacia un Dios tan amante, y hasta llegan a despreciar este amor por miserables placeres terrenos. Mas ¿cómo será posible que un Dios esté tan enamorado de los hombres, y que los hombres, tan agradecidos entre sí, sean tan ingratos para con Dios?

¡Ah Jesús mío!, que entre estos ingratos me hallo yo, pobre de mí. Decidme cómo pudisteis padecer tanto por mí, sabiendo las injurias con que os habría de atribular. Pero, ya que me soportasteis hasta el presente y queréis salvarme, infundidme profundo dolor de mis pecados, dolor que iguale a mis ingratitudes. Odio y detesto profundamente, Señor mío, los disgustos que os he dado. Si en lo pasado desprecie vuestra gracia, ahora la estimo más que todos los reinos de la tierra. Os amo con toda el alma, ¡Oh Dios! digno de infinito amor, y deseo vivir solo para amaros. Acrecentad estas llamas y dadle más amor. Recordadme siempre el amor que me tuvisteis, para que mi corazón arda siempre en amor por vos como el vuestro arde en amor por mi.- Corazón ardoroso de María, abrasad mi pobre corazón en el fuego del Santo amor.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 6-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN VI

LA CONSIDERACIÓN DE NUESTROS PECADOS AFLIGIÓ A JESÚS DESDE EL SENO DE SU MADRE

Dolor meus in conspectu meo semper. (1)

Mi dolor está siempre ante mí.

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 LA VISITACIÓN, HERMANOS LIMBOURG.

I. Todas las aflicciones e ignominias que padeció Jesucristo en vida y en muerte, todas le estuvieron presentes desde el primer momento de su existencia, y a cada instante las ofrecía todas en satisfacción de nuestros pecados. Reveló el Señor a un siervo suyo que cada pecado de los hombres le causó en vida tanto dolor, que hubiera bastado a quitársela, si no la hubiese conservado para sufrir aun mas.

He aquí, pues, Jesús mío, la hermosa correspondencia que habéis recibido de los hombres, y en especial de mi. Vos empleasteis treinta años de vida en mi salvación, y yo tantas veces busque, en cuanto de mi dependía, haceros morir de dolor siempre que pecaba.

II. Escribe San Bernardino de Siena que Jesucristo veía en particular cada una de nuestras culpas. Esta consideración de nuestros pecados le continuó afligiendo profundamente desde que era niño. Y Santo Tomás añade que el conocimiento que tenía de la injuria que todo pecado hace a su Padre y el perjuicio que a nosotros nos causa, excedió al dolor de todos los pecadores contritos, incluso al de aquellos que murieron por la violencia de su contrición; y la explicación es que ningún pecador amo tanto a Dios y a la propia alma cuanto Jesucristo amó a su Padre y a nuestras almas.

Pues bien, Jesús mío, ya que nadie me amó más que vos, justo es que os ame más que a todos los demás; y hasta puedo decir que tan sólo vos me amasteis y que yo no quiero amar más que a solo vos.

III. La agonía que sufrió Jesús en el huerto de los Olivos a vista de nuestras culpas, que se había encargado de expiar, la padeció desde el seno de su Madre. Por eso, si la vida de Jesucristo fue una aflicción continuada a causa de nuestros pecados, estamos obligados, mientras vivamos, a no afligirnos de otro mal que de las culpas que hayamos cometido.

Amado Redentor mío, quisiera morir de dolor al pensar en las amarguras con que os he acibarado la vida. Amor mío, si me amáis, dadme tal dolor que me cause la muerte, para alcanzar así el perdón y la gracia de amaros con todas mis fuerzas. Os entrego por completo el corazón, y si no sé dároslo enteramente, tomadlo vos e inflamadlo en vuestro santo amor.- ¡Oh Abogada de los miserables, María, a vos me encomiendo!

(1)Salmo 37,18.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

Primer Sábado del Mes de Diciembre de 2014

 

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GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Viernes del Mes de Diciembre de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

BENEDICTO XVI DESAUTORIZA EL USO QUE HIZO KASPER DE UN TEXTO SUYO

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DESAUTORIZA EL USO QUE HIZO KASPER DEL TEXTO

Benedicto XVI corrige un texto suyo de 1972 para reafirmar la imposibilidad de dar la comunión a divorciados vueltos a casar

Su Santidad Benedico XVI, papa emérito, ha redactado de nuevo las conclusiones de un artículo que escribió en 1972 y que el cardenal Kasper había citado en apoyo a sus propias tesis sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar. De esa manera, desautoriza al cardenal alemán que pretendía usar su figura para sostener una postura contraria al magisterio de la Iglesia, que Joseph Ratzinger defendió como cardenal y como Papa.

3/12/14 3:23 PM |

(Sandro Magister/Chiesa.espresso/InfoCatólica) En la Opera Omnia Ratzinger está volviendo a publicar – con la ayuda del prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, Gerhard Ludwig Müller – todos sus escritos teológicos, agrupados por tema. En el último de los nueve volúmenes publicados hasta ahora en alemán, de casi 1000 páginas y titulado «Introducción al cristianismo. Profesión, bautismo, seguimiento» ha encontrado su lugar un artículo de 1972 sobre la cuestión de la indisolubilidad del matrimonio, publicado ese año en Alemania en un libro escrito por varios autores sobre matrimonio y divorcio.

Ese artículo de Ratzinger de 1972 fue desempolvado el mes de febrero pasado por el cardenal Walter Kasper en el informe con el que introdujo el consistorio de los cardenales convocado por el papa Francisco para debatir sobre el tema de la familia, en vista del sínodo de los obispos programado para octubre.

Apoyando la admisión a la comunión eucarística de los divorciados que se han vuelto a casar, Kasper dijo:

«La Iglesia de los orígenes nos da una indicación que puede servir, a la que ya hizo mención el profesor Joseph Ratzinger en 1972. […] Ratzinger sugirió retomar de manera nueva la posición de Basilio. Parecería una solución apropiada, que está también en la base de mis reflexiones». Efectivamente, en ese artículo de 1972, el entonces profesor de teología de Ratisbona, que contaba cuarenta y cinco años de edad, sostenía que dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, en condiciones particulares, parecía estar «plenamente en línea con la tradición de la Iglesia» y en particular con «ese tipo de indulgencia que surge en Basilio donde, después de un periodo continuo de penitencia, al ‘bigamus’ (es decir, a quien vive en un segundo matrimonio) se le concede la comunión sin la anulación del segundo matrimonio: con la confianza en la misericordia de Dios, que no deja sin respuesta la penitencia».

Defendió la fe de la Iglesia como cardenal y Papa

En ese artículo de 1972 fue la primera y la última vez que Ratzinger se «abrió» a la comunión a los divorciados y vueltos a casar. De facto, seguidamente no sólo se adhirió en pleno a la posición de prohibición de la comunión, reafirmada por el magisterio de la Iglesia durante el pontificado de san Juan Pablo II, sino que contribuyó de manera determinante, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, también a la argumentación de dicha prohibición.

Contribuyó sobre todo firmando la carta a los obispos del 14 de septiembre de 1994, con la cual la Santa Sede rechazaba las tesis favorables a la comunión a los divorciados vueltos a casar sostenidas en los años precedentes por algunos obispos alemanes, entre ellos Kasper.

Y, seguidamente, con un texto de 1998 publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y vuelto a publicar por «L’Osservatore Romano» el 30 de noviembre de 2011: La pastoral del matrimonio debe fundarse en la verdad

Sin contar que sucesivamente, como Papa, volvió a confirmar y motivó varias veces la prohibición de la comunión en el marco de la pastoral para los divorciados vueltos a casar.

Desautorización al cardenal Kasper

Por consiguiente, no es causa de asombro que Ratzinger haya considerado inapropiada la cita que de su artículo de 1972 hizo el pasado febrero el cardenal Kasper para apoyar sus tesis, como si nada hubiera sucedido después de ese año.

De aquí la decisión tomada por Ratzinger, al volver a publicar su artículo de 1972 en la Opera Omnia, de reescribir y ampliar la parte final del mismo, alineándola con su pensamiento sucesivo y actual.

En el siguiente enlace pueden leer la traducción de la nueva parte final del artículo, tal como aparece en el volumen de la Opera Omnia, desde hace poco en las librerías, entregado a la imprenta por el Papa emérito Benedicto XVI en marzo de 2014. En la reedición de 2014 se precisa que «la contribución ha sido totalmente revisada por el autor».

Nuevo final del artículo de 1972, redactado de nuevo por Joseph Ratzinger en 2014

Tomado de:

http://infocatolica.com/

MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 5-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN V

JESÚS HIZO CUANTO PUDO

Y TODO LO SUFRIÓ POR NOSOTROS

Dilexit me, et tradidit semetipsum pro me. (1)

Me amó, y se entregó por mí.

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SAGRADA FAMILIA Y SAN JUAN, BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.

I. ¡Oh Jesús mío! si por mi amor abrazasteis vida penosa y muerte amarga, bien puedo decir que vuestra muerte es mía, que míos son vuestros dolores, míos vuestros meritos, mío vos mismo, ya que por mi os entregasteis a tanta suerte de padecimientos.

¡Ah Jesús mío!, la pena que mas me aflige es pensar en el tiempo en que erais mío, habiéndoos yo luego perdido tantas veces voluntariamente. Perdonadme, unidme a vos y no permitáis que os tenga que perder en adelante. Os amo con toda mi alma. Vos deseáis ser todo mío y yo quiero ser todo vuestro.

II. Por ser el Hijo de Dios, Dios verdadero, es infinitamente dichoso, y, con todo, tanto hizo y padeció por el hombre, que, según Santo Tomas, se diría no podía ser feliz sin el hombre. Si Jesucristo hubiera tenido que conquistarse en la tierra su propia felicidad, ¿que más hubiera podido hacer que cargar con todas nuestras debilidades, sufrir todas nuestras enfermedades y acabar la vida con muerte tan dura e infame? Pero no: El era inocente, era santo, era feliz por sí mismo, y cuanto hizo y padeció fue para obtenernos la gracia de Dios y el paraíso, que habíamos perdido.

¡Desgraciado quien no os ama, Jesús mío, ni vive enamorado de tan excelsa bondad!

III. Si Jesucristo nos hubiera permitido pedirle las mayores pruebas de su amor, ¿quién jamás hubiera osado pedirle se hiciera hombre como nosotros, abrazase nuestras miserias hasta troncarse en el más pobre, en el mas despreciado, en el mas maltratado de todos los hombres; hasta morir a puros tormentos en infame leño, maldito y abandonado de todo el mundo, hasta de su Padre Dios? Pero lo que nosotros no hubiéramos ni osado pensar, El lo pensó y ejecuto.

Amado Redentor mío, alcanzadme la gracia que con vuestra muerte me merecisteis. Os amo y me arrepiento de haberos ofendido; tomad mi alma, que no quiero la posea mas el demonio, sino vos, que la comprasteis con vuestra sangre. Vos solo amáis y a vos solo quiero amar. Libradme del castigo de vivir sin vuestro amor y después castigadme como os plazca.- María, Refugio mío, en la muerte de Jesús y en vuestra intercesión cifro mis esperanzas.

(1) Gálatas 2,20.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

HORA SANTA DE DICIEMBRE

Por el reverendo padre Mateo Crawley-Boevey

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 Las cinco peticiones del Corazón de Jesús

Ahí lo tenéis; miradlo con fe viva: ese es Jesús… En esa Hostia divina lo vio su sierva Margarita María…; desde ella oyó su voz arrobadora, sus lamentos, los sollozos de su Corazón, despedazado por los tormentos del amor y de la ingratitud humana… Ahí le tenéis; miradle: ese es Jesús, el Dios tierno, dulce y misericordioso de Paray-le-Monial. Transportémonos en espíritu a esa capillita humilde y misteriosa, y, en compañía de la predestinada Margarita María, con la frente en el polvo y con el alma henchida en fervores de cielo, adoremos a Jesucristo, que nos quiere hablar, en esta Hora Santa, de los anhelos, de las tristezas, de las victorias y de las divinas promesas de su Sagrado Corazón… ¡Ahí lo tenéis, miradlo con fe viva: ese es Jesús!

 (Pausa)

(En este primer Viernes, el último del año, pedidle que perdone muchas faltas, muchas infidelidades, mucha tibieza; pero agradecedle, al mismo tiempo, en unión con María, el sinnúmero de gracias y mercedes con que os ha colmado su amable Corazón).

Voz de Jesús. (Primera petición: la Comunión reparadora). Levantad los ojos, hijitos míos, y aunque confundidos porque sois culpables, miradme sin recelo; no temáis, pues soy Jesús, que os ama perdonando…

Venid, quiero sentir el calor de vuestro abrazo; comulgad, en nombre, ¡ay!, de tantos que jamás comulgan… ¡Si supierais qué desolación inmensa siente mi alma cuando recorro los caminos frecuentados por los hombres, y, con la mano extendida como un mendigo, voy reclamando un corazón que se me niega!…

¡Y vuelvo entonces solo con mi angustia a mi Sagrario…, y me oculto en él, saboreando mil rechazos!…

¡Ah!, pero mi Corazón de Buen Pastor, jamás se desencanta de los hombres… Salgo nuevamente y ruego y suplico que se me brinde un hospedaje… A veces, al caer el día, destrozados ya mis pies, encuentro un niño, un pobre, que acepta un asiento en el banquete eucarístico… Almas queridas, es este desamor el que me hiere mortalmente… ¡Cuántos son los que viven una larga vida sin haber jamás saboreado las delicias de una Comunión!… La Hostia es, sin embargo, la herencia, el cielo anticipado y exclusivo de los hombres… Sigue leyendo

MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 4-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN IV

FELICIDAD DE HABER NACIDO DESPUÉS DE LA REDENCIÓN

Y EN EL SENO DE LA VERDADERA IGLESIA

Ubi venit plenitudo temporis, misit Deus Filium Suum…,

ut eos, qui sub lege erant, redimeret.

Cuando vino la plenitud del tiempo, envió Dios desde

el cielo, de cabe si, a su propio Hijo… para rescatar a los

que estaban sometidos a la sanción de la ley.

AGNUS DEI, ATRIO DE LA BASÍLICA DE SAN EUFRASIO, POREC, CROACIA

AGNUS DEI, ATRIO DE LA BASÍLICA DE SAN EUFRASIO, POREC, CROACIA

I. ¡Cuánto debemos agradecer a Dios el habernos hecho nacer después de verificada la obra excelsa de la redención humana! Esto significa la expresión plenitudo temporis, el tiempo feliz por la plenitud de la gracia, que nos obtiene Jesucristo con su venida. ¡Pobres de nosotros sí, reos de tanto pecado cometido, hubiéramos vivido en la tierra antes de la venida de Jesucristo!

II. ¡En que miserable estado se hallaban los hombres antes de la venida del Mesías! El verdadero Dios apenas si era conocido en la Judea, al paso que en el resto del mundo reinaba la idolatría, de suerte que nuestros antepasados adoraban piedras, leños y demonios. Adoraban multitud de dioses, y el verdadero Dios no era por ellos amado ni conocido. Aun hoy en día, ¡cuántos países hay de escaso número de católicos, entre tanto y tanto infiel y hereje como ciertamente se pierden! ¡Cuán obligados estamos a Dios por habernos hecho nacer no tan solo después de la venida de Cristo, sino además en países donde reina la verdadera fe!

Gracias, Señor, por tan extraordinario beneficio. ¡Desgraciado de mi si, después de haber cometido tantos pecados, tuviere que vivir entre infieles y herejes! Reconozco, Dios mío, que me queréis salvar, y, a pesar de ello, ¡Cuantas veces me quise perder, al perder vuestra gracia! Tened compasión de mi alma, que tanto os costo, Redentor mío.

III. Envió Dios desde el cielo, de cabe si, a su propio Hijo, para rescatar a los que estaban sometidos a la sanción de la ley.- Peca, pues, el esclavo y con el pecado cae en poder del demonio, y acude su mismo Señor a rescatarlo con su muerte… ¡Oh amor inmenso, amor infinito de Dios para con el hombre! Por lo tanto, divino Redentor mío, si vos no me hubierais redimido con vuestra muerte, ¿qué habría sido de mi, que tantas veces merecí el infierno con mis pecados? Si vos, Jesús mío, no hubierais muerto por mí, os habría perdido para siempre, sin esperanza de recobrar ya mas vuestra gracia ni esperanza de ver un día en el cielo vuestro hermoso rostro.

Gracias, pues, querido Salvador mío, y un día, en el cielo espero agradecéroslo por toda la eternidad. Me arrepiento sobre todo otro mal de haberos despreciado en lo pasado; en adelante estoy resuelto a sufrir todas las penas y muertes antes que ofenderos; pero, como os traicione en lo pasado, puedo traicionaros también en lo por venir. ¡Ah, Jesús mío, no permitáis me separe de vos! Os amo, bondad infinita, y quiero amaros siempre en esta vida y por toda la eternidad. ¡Oh Reina y Abogada mía, María, tenedme siempre bajo vuestro amparo y libradme del pecado!

Tomado de:

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MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 3-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN III

MOTIVOS DE CONFIANZA

EN LA ENCARNACION DEL VERBO

Quomodo non etiam cum illo omnia nobis donavit?

¿Cómo no justamente con El nos dará de gracia todas las cosas?

LA ENCARNACIÓN, BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.

LA ENCARNACIÓN, BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.

I. Considera, alma mía, cómo el Eterno Padre, dándonos a su querido Hijo por redentor, no podía facilitarnos motivos más poderosos de confianza en su misericordia ni mas fuertes para amar su infinita bondad, ya que no podía patentizarnos prueba más evidente del deseo que tiene de nuestro bien y del amor inmenso que nos tiene, pues dándonos su Hijo, no tiene ya más que darnos.

¡Oh Dios eterno, que todos los hombres alaben vuestra infinita caridad!

II. Habiéndonos Dios dado a su Hijo, a quien ama tanto como a sí mismo, ¿cómo habríamos de temer, dice el Apóstol, que nos rehusara cualquier gracia que le pidiéramos? El Dios que nos dio a Su Hijo, no nos negara el perdón de las ofensas que le hubiéramos hecho si las detestamos sinceramente; no os negara la gracia de resistir a las tentaciones cuando se lo pedimos; no nos negara el santo amor cuando lo deseamos; no nos negara, finalmente, el paraíso, con tal de que no nos hagamos indignos de él por el pecado. Jesús mismo nos lo asegura en estos términos: Si alguna cosa pidiereis al Padre, os la concederá en nombre mío.

Apoyado, por tanto, en esta promesa, Dios mío, os pido que por amor de vuestro Hijo Jesús me perdonéis cuanto os injurie. Dadme la santa perseverancia en vuestra gracia hasta la muerte. Dadme vuestra santo amor, que me desprenda de todo para amar sólo a vuestra infinita bondad. Dadme el paraíso, para que llegue a amaros allí con todas mis fuerzas y para siempre, sin temor de dejaros ya de amar.

III. Asegúranos, por fin, el Apóstol que, poseyendo a Jesucristo, tan ricos somos de todo bien, que no nos falta gracia alguna.

Si, Jesús mío, vos sois todo bien, vos solo me bastáis y por vos solo suspiro. Si en lo pasado os he alejado de mi por el pecado, me arrepiento ahora de ello con todo mi corazón. Perdonadme y volved a mí, Señor y si ya estáis conmigo, como lo espero, no os apartéis mas de mi, mejor diré, no permitáis que yo os vuelva a arrojar de mi alma. Jesús mío, Jesús mío, mi tesoro, mi amor, mi todo, os amo, os amo, os amo y quiero amaros siempre.- ¡Oh María, esperanza mía, haced que siempre ame a Jesús!

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

Porqué digo: ¡NO! Al Chavo del 8

chavo8_ametv1Hablando de las intenciones que los Mass Media tienen sobre sus miles de receptores, he argumentado que ningunas de éstas llevan en sí ingenuidad, sino que tiene un cometido específico sobre el auditorio. De hecho, dos de los fines de estos Mass Media son formar e informar; y muchos de los patrones sociales de conducta se toman de lo que se percibe en Cine, Radio, Prensa, Televisión oInternet.

Quiero centrarme en una de las series televisivas que ha tenido, por casi cuatro décadas (desde 1971), un ratingimpresionante en nuestro país. Por lo mismo ha estandarizado como «normales» ciertos modelos de vida, mismos que son exportados al mundo y crean una falsa concepción del mexicano. Se trata de el Chavo del 8, producción del señor Roberto Gómez Bolaños.

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MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 2-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN II

BONDAD DE DIOS PADRE Y DE DIOS HIJO EN LA OBRA DE LA REDENCIÓN

Et incarnatus est de Spiritu Sancto, et homo factus est.

Y encarnóse por obra del Espíritu Santo,

y se hizo hombre.

EXPULSIÓN DEL PARAÍSO. GUSTAVE DORÉ.

EXPULSIÓN DEL PARAÍSO. GUSTAVE DORÉ.

 

I.  Dios creó a Adán y lo enriqueció de dones; pero el hombre, ingrato, lo ultrajó con el pecado, privándose a si y a su descendencia de la divina gracia y del paraíso. Ved, pues, al género humano perdido y sin remedio. El hombre había ofendido a Dios, por lo que era incapaz de ofrendarle digna satisfacción: era preciso que una persona divina satisficiese por él. ¿Qué hizo el Padre Eterno para remediar tal perdida? Mandó a su propio Hijo que se hiciera hombre y se revistiera de la misma carne pecadora, para que con la muerte pagase a la divina justicia las deudas y facilitase el retorno a la divina gracia.

Dios mío, si vuestra bondad infinita no hubiese encontrado este remedio, ¿quién se hubiera jamás atrevido a pedirlo y ni aun a imaginarlo?

II.  ¡Que extrañeza debió causar a los ángeles el gran amor que Dios mostró al hombre rebelde! ¡Que dirían al ver al Verbo eterno hecho hombre y revestido de la misma carne que tenían los pecadores, apareciendo así ante el mundo el Verbo encarnado como uno de tantos pecadores!

¡Cuán obligados estamos, Jesús mío, a patentizaros nuestro amor, y yo más que los demás, por haberos ofendido más que todos! Si no hubierais venido a salvarme, ¿qué hubiera sido de mí por toda la eternidad? ¿Quién podría librarme de las penas por mí merecidas? Seáis siempre bendito y alabado por tanta caridad.

III.  El hijo de Dios baja, pues, del cielo a la tierra para hacerse hombre y vivir vida penosa; viene a morir en una cruz por amor a los hombres, y los hombres que esto crean, ¿será posible que amen otra cosa que a un Dios encarnado?

¡Ah, Jesús, Salvador mío!, no quiero amar nada fuera de vos. Puesto que vos tan solo me habéis amado, a solo vos quiero amar. Renuncio a todos los bienes creados: solo vos me bastáis, ¡Oh inmenso e infinito bien! Si en lo pasado os disguste, ahora me arrepiento, y quisiera que este mi dolor me hiciese morir para compensar de alguna manera los disgustos que os he causado. ¡Ah, no permitáis que en lo porvenir sea ingrato al amor que me manifestasteis! No, Jesús mío, haced que os ame y tratadme después como os plazca. ¡Oh bondad infinita, oh amor infinito, no quiero vivir sin amaros! ¡Oh María, Madre de misericordia, os pido me alcancéis la gracia de amar siempre a Dios!

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 1-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN I

Et incarnatus est de Spiritu Sancto, et homo factus est.

Y encarnóse por obra del Espíritu Santo,

y se hizo hombre.

***

***

 

Considera como habiendo criado Dios al Primer hombre para que le sirviese y amase en esta vida, y después conducirle a la vida eterna, a reinar en el paraíso; a este fin le enriqueció de luces y de gracias. Pero el hombre ingrato se rebeló contra Dios, negándole la obediencia que le debía de justicia y por gratitud, quedando de esta suerte el miserable, privado con toda su descendencia de la divina gracia y excluido por siempre del paraíso. Mira después de esta ruina del pecado perdidos a todos los hombres. Todos vivían ciegos entre las tinieblas, en las sombras de la muerte. Mas Dios, viéndolos reducidos a este miserable estado, determina salvarlos. ¿Y cómo? No manda ya a un Ángel o a un Serafín; sino que para manifestar al mundo el amor inmenso que tenía a estos gusanos ingratos, envió a su mismo Hijo a hacerse hombre, y a vestirse de la misma carne de los pecadores, para que satisficiese con sus penas y con su muerte a la justicia divina por los delitos de ellos, y así los librase de la muerte eterna; y reconciliándolos con su divino Padre, les alcanzase la divina gracia, y los hiciese dignos de entrar en el reino eterno.

Pondera aquí de una parte la ruina inmensa que trae el pecado, privándonos de la amistad de Dios y del paraíso, y condenándonos a una eternidad de penas. Pondera de la otra el amor infinito que Dios mostró en esta grande obra de la Encarnación del Verbo, haciendo que su Unigénito viniese a sacrificar su vida divina por manos de verdugos sobre la cruz en un mar de dolores y vituperios, para alcanzarnos el perdón y la salvación eterna.

¡Ah! Que al contemplar este gran misterio y este exceso de amor cada cual no debería hacer otra cosa que exclamar: ¡Oh Bondad infinita! ¡Oh misericordia infinita! ¡Oh amor infinito! ¿Un Dios hacerse hombre, para venir a morir por mi?…

Afectos y súplicas.

Pero, ¿cómo es, Jesús mío, que aquella ruina del pecado, que Vos habéis reparado con vuestra muerte, yo tantas veces he vuelto después a renovármela voluntariamente con tantas injurias como os he hecho? ¡Vos a tanta costa me habéis salvado, y tantas veces yo he querido perderme, perdiéndoos a Vos, bien infinito! Pero me da confianza lo que Vos habéis dicho: que cuando el pecador que os ha vuelto la espalda, se convierte después a Vos, no dejáis de abrazarlo: volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, decís por el profeta Zacarías. Habéis dicho también: si alguno me abriere la puerta, yo entraré a él.

He aquí, Señor, que soy uno de estos rebeldes, ingrato y traidor, que muchas veces os ha vuelto la espada y os he desechado de mi alma; mas ahora me arrepiento con todo el corazón de haberos de tal manera maltratado, y despreciado vuestra gracia. Me arrepiento y os amo por sobre todas las cosas. Ved la puerta de mi corazón ya abierta; entrad, Señor, pero entrad para no salir jamás. Yo sé que Vos nunca saldréis, si yo no vuelvo a desecharos; pero ¡ah! Este es un temor, y esta es también la gracia que os pido, y espero siempre pediros: hacedme morir, antes que yo use con Vos esta nueva y mayor ingratitud. Amable Redentor mío, por la ofenda que os he hecho no merecería ya amaros; pero os pido por vuestros méritos el don del santo amor. Para esto hacedme conocer cuán gran bien es el amor que me habéis tenido, y cuánto habéis hecho para obligarme a amaros.

¡Ah! Mi Dios y Salvador, no me hagáis vivir más tiempo ingrato a tanta bondad vuestra. Yo no quiero dejaros jamás, Jesús mío. Basta cuanto os he ofendido. Razón es que estos años que me restan de vida los emplee todos en amaros y daros gusto. Jesús mio, Jesús mio, ayudadme; ayudad a un pecador que quiere amaros. ¡Oh María, Madre mía! Vos todo lo podéis con Jesús, sois su madre. Decidle que me perdone; decidle que me encadene con su santo amor. Vos sois mi esperanza, en Vos confío.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

El primer Belén

Historia de San Francisco de Asís y el origen del primer pesebre de Navidad

 

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El primer Belén o Nacimiento lo hizo San Francisco de Asís.

 

 

El primer Belén o Nacimiento, es una tradición introducida al Nuevo Mundo por los frailes, probablemente franciscanos, durante la colonización y evangelización ibérica a partir del siglo
15 y 16.

Los orígenes de esta costumbre de reproducir en imágenes el nacimiento de Jesús se remonta al siglo 13 por iniciativa de San Francisco de Asís. Se dice que, mientras predicaba por la campiña de Rieti, Italia, le sorprendió el crudo invierno al humilde predicador que vestía con harapos. Se refugió en la ermita de Greccio. Era la Navidad del año 1223.

Mientras oraba rodeado de aquella paz del bosque y meditando la lectura del evangelista San Lucas, tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús en Belén. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los campesinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de ellos a reproducir la escena de la adoración de los pastores.

La hermosa idea se propagó por toda Italia, luego a España y el resto de la Europa católica. En Nápoles, hacia fines del siglo XV, reprodujeron en figuras de barro a los actores del gran acontecimiento narrado por el evangelista San Lucas, en su capítulo 2, versículos 2 al 14, que dice:

En esos días, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio.

Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en una pesebrera, porque no había lugar para ellos en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel les dijo: “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” De pronto aparecieron otros ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres.”

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: “Vamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos dio a conocer.” Fueron apresuradamente y hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho, y todos se maravillaron de lo que decían los pastores. María, por su parte, observaba cuidadosamente todos estos acontecimientos y los guardaba en su corazón.

Después los pastores se fueron glorificando y alabando a Dios, porque todo lo que habían visto y oído era tal como se lo habían anunciado. Al octavo día, circuncidaron al niño según la ley, y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes que su madre quedara embarazada.

Del Oriente vienen unos Magos

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén, preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos adorarlo.” Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intraquilos con la noticia. Reunió el rey a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para preguntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió:

Belén en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel.”

Herodes, entonces, llamó privadamente a los Magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándose a Belén les dijo: “Vayan y averiguen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avíseme para ir yo también a adorarlo.”

Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño. Al ver la estrella, se alegraron mucho, y habiendo entrado en la casa hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes.

Tomado de:

https://forocatolico.wordpress.com/

Sermón Dominical

Del

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 30 de Noviembre de 2014

Para ver el VIDEO clic sobre la imagen

Santa Misa Dominical

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Ved la higuera y todos los árboles: cuando producen ya de sí el fruto, sabéis que está cerca el verano.

Ved la higuera y todos los árboles: cuando producen ya de sí el fruto, sabéis que está cerca el verano.

Para ir a la Misa del Día clic aquí

Faltar a Misa un domingo es pecado mortal (y casi nadie lo recuerda)

La frase que intitula este artículo puede sonar a “sorpresa” para muchos bautizados ya que, en realidad, en muy pocos púlpitos y catequesis se recuerda. Pero es verdad que se comete un pecado mortal (no venial) si se falta a Misa un domingo o día de precepto siempre que no haya enfermedad, imposibilidad física real o cuidado de un enfermo, tal como enseña en catecismo en su punto 2181. Pero ha de recordarse también, en estos tiempos de confusión y relativismo, que este punto de nuestro catecismo está avalado en la ley de la Iglesia Católica cuyo mandato primero dice “Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar” que a su vez se avala por la misma ley Divina ya que el tercer madato de dicha ley es “Santificarás las fiestas”. Y, aún más, este precepto eclesial se justifica sobre todo en el primer mandamiento de la ley de Dios “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, ya que quien sea capaz de faltar a Misa por no restar un poco de tiempo a su ocio o, sencillamente, por no contrariar a otras personas, demuestra con creces que está a años luz de amar a Dios sobre todas las cosas.

Pero en este artículo yo deseo tocar una cuestión muy concreta: el masivo abandono de la Misa dominical se debe, sobre todo, a que desde un principio (catequesis de primera comunión), la inmensa mayoría de los niños/as NO saben que faltar a Misa en domingo es pecado mortal. De hecho la terrible realidad es más amplia: la mayoría de los niños no saben ni siquiera que es pecado. Luego cuando son adolescentes, y van a recibir la confirmación, la inmensa mayoría tras recibirla no vienen a Misa el domingo siguiente porque siguen sin saber que faltar a Misa es pecado mortal. Y hay efectos todavía peores: ya es muy extendida la costumbre sacrílega de faltar a Misa los domingos y luego, cuando hay ocasión extraordinaria de ir a Misa (en funeral, boda, primera comunión…) se asiste y se comulga sin haberse confesado, y sin propósito alguno de volver a la práctica dominical regular. Esto es así: un hecho indiscutible y a la vez tremendo.

Y la causa, vuelvo a repetirlo, es que no se predica de forma concreta este aspecto. Si: la doctrina está ahí, escrita, en el catecismo (punto 2181), pero, ¿de que sirve que la doctrina no se toque si casi nadie la conoce porque casi nadie en la Iglesia la predica o enseña?; y, lo que es aún peor: en realidad en muchas comunidades SI se predica sobre esto pero para decir lo contrario: que faltar a Misa en domingo NO es pecado mortal. Esta barbaridad se enseña en no pocos colegios “religiosos”, parroquias, facultades de teología y lugares similares de “formación”. Y, mientras tanto, generaciones y más generaciones de bautizados crecen en la ignorancia y la indiferencia. Si algún lector cree que exagero, ¿porqué no preguntan?…..si, pregunten a niños de su barrio, de su colegio,de su parroquia…..niños que ya han hecho la primera comunión y que, una vez celebrada la fiesta, sus padres ya no los traen más a Misa los domingos. Es una terrible realidad que abarca a las conciencias de una arrolladora mayoría.

Y, ante esto, los sacerdotes y catequistas que tocamos las conciencias de los fieles para recordarles que es pecado mortal faltar a Misa, ciertamente, nos sentimos muy poco apoyados por nuestros superiores. Pienso que ¡cuanto bien harían cartas pastorales CLARAS en este punto por parte de los Obispos, y hasta por parte del Papa!…….nos servirían para no parecer “guerreros del antifaz” que luchamos contra todos los elementos contrarios (tanto externos como internos de la Iglesia). Desde estas líneas, si algún Obispo me leyera, hago un ruego muy especial en esta dirección: una carta, sólo una carta firmada por un Prelado donde se recuerde a los fieles que es pecado mortal faltar a Misa un domingo o día de precepto. Dicho con claridad, concreción y sin ambigüedades. Todos estamos acostumbrados, si, a mensajes del tipo:

– El domingo es el día del Señor

– La familia unida en oración en domingos

– La necesidad de orar en tiempo de descanso

– El bien grande que recibimos al ir a Misa………..etc

Pues se hace URGENTE leer, firmado por un Obispo: “Faltar a Misa es Pecado Mortal”. Y punto.

Padre Santiago González

 

 

PADRE SANTIAGO GONZALEZ

Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de «Adelante la Fe».
Tomado de:
adelantelafe.com

¿Qué es la Misa? La mayoría que van no son conscientes

 

 

En el marco del 1er congreso Internacional Summorum Pontificum el rev. Padre Kenneth Fryar FSSP nos explica ¿qué es la misa? ¿Qué fines tiene? ¿Porque y para que la celebramos? Tristemente hoy en día muchos católicos y católicas no lo saben y en ello esta gran parte del origen de la crisis en la Fe que vemos en nuestros tiempos.

Tomado de:

adelantelafe.com

Primer Viernes del Mes de Noviembre de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

En la fiesta de Todos los Santos

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El día primero de noviembre se celebra la fiesta de Todos los Santos. Con ella, la Liturgia de la Iglesia honra no sólo a todos aquellos que han sido beatificados o canonizados oficialmente, sino también a los Santos que sólo Dios conoce y a los que no se puede celebrar en particular. Todos ellos, en sus circunstancias y estados de vida propios, lucharon por conquistar la perfección y gozan actualmente en el Cielo de la visión de Dios.

La Iglesia alaba y agradece al Señor la merced que hizo a sus siervos, santificándolos en la tierra y coronándolos de gloria en el Cielo y, para procurarnos mayores gracias, multiplica los intercesores. Además, al proponernos el ejemplo de tantos Santos de toda edad, sexo y condición, y al recordarnos la recompensa que gozan en el Cielo, se nos exhorta a imitarlos en la práctica heroica de las virtudes.

I Hay dos modos distintos de señalar el fin de la vida cristiana: primero, como fin último la gloria de Dios, y, segundo, como fin próximo la santificación del alma(1).

Dar gloria a Dios es el principio y el fin de toda la creación. El mismo Hijo de Dios se encarnó para redimir al hombre sin otra finalidad que la gloria de Dios. Todo, debe subordinarse a este Fin Último: «Ya comáis, ya bebáis, ya hagáis cualquier cosa, todo habéis de hacerlo para gloria de Dios» (I Cor 10, 31).

Después de la glorificación de Dios, y subordinado a ésta de una manera perfecta, la vida cristiana tiene por finalidad nuestra propia santificación. El bautismo, puerta de entrada en la vida cristiana, pone en nuestras almas una “semilla de Dios”: es la gracia santificante. Ese germen divino está llamado a desarrollarse plenamente, y esa plenitud de desarrollo es la santidad. De tal forma, que todos estamos llamados a la santidad aunque en grados distintos.

Ahora bien, ¿en qué consiste propiamente la santidad? ¿Qué significa ser santo? ¿Cuál es su constitutivo íntimo y esencial? Pueden darse varias respuestas que coinciden en lo sustancial. La santidad consiste en:

  1. nuestra plena configuración con Cristo;

  2. la unión con Dios por el amor

  3. la perfecta conformidad con la voluntad divina

II. Insistamos, por ahora, en la necesidad que tenemos de configurarnos plenamente con Cristo para llegar a nuestra propia perfección.

Como dijimos antes, la glorificación de la Santísima Trinidad es el fin absoluto de la creación del mundo y de la redención y santificación del género humano. Pero esto se realiza por Jesucristo, con Jesucristo y en El. Todo se reduce, pues, a incorporarse cada vez más a Cristo para hacerlo todo «por El, con El y en El, bajo el impulso del Espíritu Santo, para gloria del Padre»: Recordemos, al respecto, la fórmula que utiliza la Liturgia en la culminación del Canon de la Misa y que condensa toda la vida cristiana:

Por Cristo, con Él y en Él,

a Ti, Dios Padre Omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo,

todo honor y toda gloria,

por los siglos de los siglos. Amén

III. En la obra de nuestra propia santificación, los Santos –y en especial la Virgen Santísima- no sólo tienen importancia desde el punto de vista moral, en cuanto modelos de virtud. El dogma de la Comunión de los Santos nos enseña que en la Iglesia, por la íntima unión que existe entre todos sus miembros, son comunes los bienes espirituales que le pertenecen, así internos como externos.

Los bienes comunes internos en la Iglesia son: la gracia que se recibe en los Sacramentos, la fe, la esperanza, la caridad, los méritos infinitos de Jesucristo, los merecimientos sobreabundantes de la Virgen y de los Santos y el fruto de todas las buenas obras que se hacen en la misma Iglesia(2).

*

Con una fe llena de esperanza veneramos hoy a todos los santos como a amigos de Dios, invocamos con más confianza su protección y nos proponemos imitar sus ejemplos para ser un día participantes de la misma gloria.

Que la Virgen María nos obtenga la gracia de creer firmemente en la vida eterna y sabernos en verdadera comunión con aquellos «que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz» (Canon Romano).

Padre Ángel David Martín Rubio

(1)Cfr. Antonio ROYO MARÍN, Teología de la perfección cristiana, Madrid: BAC, 1958, págs. 45-69.

(2)Cfr. San Pío X, Catecismo Mayor.

Tomado de:

adelantelafe.com

Primer Sábado del Mes de Noviembre de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Sábado del Mes de Octubre de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Viernes del Mes de Octubre de 2014

animation2jesuszl8

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

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Primer Sábado del Mes de Septiembre de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Viernes del Mes de Septiembre de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

Primer Sábado del Mes de Agosto de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

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Primer Viernes del Mes de Agosto de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

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Primer Sábado del Mes de Julio de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

Primer Viernes del Mes de Julio de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

 

El gallo ha vuelto a cantar tres veces

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Jardines vaticanos, Pentecostés, sábado 8 de junio de 2014, 19.00h:

Unido al Papa Francisco, que tanto ha deseado este momento, el Patriarca Bartholomaios I de Constantinopla y todos los presentes, los Presidentes Shimon Peres y Mahmoud Abbas se van a unir a esta invitación, proclamando el deseo de sus respectivos pueblos de invocar a DIOS el anhelo común de paz.

1) Jesucristo puso a Pedro como Cabeza de la Iglesia para confirmar en sus errores a los herejes que la desgarran y a los infieles que la rechazan.

El encuentro de esta tarde se dividirá en tres partes, seguidas de una conclusión. Cada parte se dedicará a una invocación por parte de cada una de las tres comunidades religiosas, en orden cronológico: judaismo, cristianismo e islam. Cada parte se desarrollará en tres momentos. El primer momento consistirá en la alabanza de DIOS por el don de la creación y por habernos creado como parte de la familia humana.

2) La Santísima Trinidad desea ser invocada y alabada junto a Shekinah, Allah y otra «trinidad» distinta en la que el «espiritu santo» no procede del «hijo».

En el segundo momento, pediremos perdón a DIOS por las veces que hemos sido incapaces de actuar como hermanos y hermanas, y por nuestros pecados contra ÉL y contra nuestros hermanos y hermanas. En el tercer momento, le pediremos a DIOS que otorgue el don de la paz a Tierra Santa y que nos convierta en constructores de la paz.

3) Jesucristo, Shekinah, Allah y El-jesus-de-quien-no-procede-el-espiritu-santo son idempotentes: Todos ellos pueden otorgar dones y perdonar los pecados de sus respectivos fieles.

El gallo ha vuelto a cantar tres veces. Pero, esta vez, Pedro no se arrepiente. Quiere que le imitemos.

Visto en: http://cougarpuma.blogspot.com.ar/

Tomado de:

http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.com.ar/

¡MÉXICO! ¡PUEBLO BENDITO DE DIOS!

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¡Sí! Como lo dijo un padre en su sermón: “El pueblo de México es un pueblo bendito por Dios”. Escuchando esta expresión me puso a reflexionar el porqué de esa frase y caigo en verdad que tiene un santísimo contenido.

El Santo Papa León XIII refiriéndose a las benditas apariciones de la Santa Virgen de Guadalupe en México dijo: “Dios hizo  con esa nación lo que con ninguna”. Por el mundo hay apariciones de la Santa Virgen María, las más conocidas en Europa, concretamente las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal y la Virgen de Lourdes en Francia, muy visitadas y veneradas.

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En América también hay un buen legado de apariciones por diversos países del continente, pero las apariciones de la Santa Virgen de Guadalupe es como  ninguna otra, en el sentido de que la Virgen se quedó con los mexicanos en su Santa Tilma que Juan Diego entrega al Obispo y que desde el siglo XVI a la fecha, esa Tilma se ha  conservado tal cual. Sigue leyendo

Primer Sábado del Mes de Junio de 2014

Inmaculado Corazón de María

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.

2. La Comunión el mismo sábado.

3. Rezar una parte del santo Rosario.

4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de:

http://santa-maria-reina.blogspot.com

El mensaje de Bergoglio “hagan lío”

Lo llevó la monja, hasta lo último.

Suor Cristina Scuccia

Suor yeyé se inspiró para “ir al espectáculo por el Papa Francisco, que ha dado instrucciones a las monjas y los sacerdotes a “salir” de sus iglesias y conventos…”

Suor Cristina Scuccia-2

“Me quedo con mis pies en el suelo, pero mis ojos se dirigen hacia el cielo. Mi objetivo es hacer que la gente entienda que la iglesia está en todas partes y con todo el mundo.”

Fuente:

http://forocatolico.wordpress.com/

Ganó la monja que hizo lío

PREVISIBLE:

MONJA GANA CONCURSO

THE VOICE EN ITALIA

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Associated Press | La monja de 25 años se hizo popular en el mundo entero desde su primera actuación

Gana monja en ‘La Voz Italia’

Milán— Sor Cristina, una monja de 25 años que había dejado boquiabierto a medio mundo, ganó ayer la final del concurso ‘La Voz de Italia’, gracias a una voz portentosa y a sus numerosos seguidores en Internet.

Sin mostrarse alterada por su victoria con el 62 por ciento de los votos ante el joven rockero Giacomo Voli, llamó a todos los asistentes a rezar el Padre Nuestro “para agradecer” a Dios.

“Quiero que Jesucristo entre aquí, es un sueño”, tras recibir el trofeo de ‘The Voice of Italy’, que representa tres dedos de una mano sosteniendo un micrófono. También agradeció calurosamente a su ‘coach’ en el programa organizado por la RAI Due, el rapero J-AX, por haberla “protegido” frecuentemente ante quienes la criticaban.

Sor Cristina Scuccia-3

Clic en la imagen para ver el video.

Por su parte, el cantante, quien se había descrito como ‘el diablo ante el agua bendita’, consideró increíble el desempeño de Sor Cristina, que se presentó entre cuatro finalistas rigurosamente ataviada con un vestido y velo negro. Él la animó a “cambiar las cosas, a brindar un ejemplo importante”.

“Tengo un don y se los entrego”, había lanzado Cristina Sciuccia, de 25 años de edad, cuando los cuatros jueces del programa, tras elegirla por unanimidad el pasado 19 de marzo en una audición a ciegas, le preguntaron lo que hacía. La presencia de una monja destacó particularmente en este concurso reservado generalmente a los aficionados a la brillantina.

La famosa cantante y presentadora Raffaella Carra, sorprendida por la vestimenta de Sor Cristina, en hábito y velo gris de monja, incluso le preguntó si era una verdadera religiosa y lo que pensaba del Papa Francisco, del que la joven siciliana dice inspirarse.

“Todo esto ocurrió porque, fuera, hay una sed de alegría, de amor, una sed de un mensaje bello y puro”, había explicado la hermana Cristina en su primera conferencia de prensa, el miércoles, víspera de la gran final.

Batiendo récords

Desde su selección por parte del rapero J-AX -para jugar con el contraste entre “él, el diablo y ella el agua bendita”- el entusiasmo del público por la joven Cristina que tomó los hábitos en 2012 no fue desmentido. Ha permitido a la RAI Due (segundo canal público italiano) batir sus propios récords de audiencia, sistemáticamente por encima del 15 por ciento.

No todos la quieren

La joven religiosa cuenta también con sus detractores.

La última candidata italiana al concurso de Eurovisión, Emma Marrone, ella misma descubierta por un programa de televisión, la calificó como “un insulto para el mundo del espectáculo”.

Algunos críticos musicales estiman que su éxito se debe más al símbolo que representa en un país todavía impregnado por el catolicismo y al efecto mediático que a su voz, que consideran relativamente limitada.

Viene lo más difícil

La fecha decisiva para la vida de Sor Cristina Scuccia no fue ayer en Milán, donde se realizó la final del concurso ‘La Voz de Italia’, sino el 29 julio en la ciudad de Asís, día en el que deberá renovar los votos de castidad, pobreza y obediencia para así convertirse, de manera definitiva, en una verdadera Orsolina, nombre que adoptaron, como sinónimo de “enseñantes”, diversas religiosas provenientes de institutos seculares.

Ante este dilema, toda Italia se pregunta si Sor Cristina confirmará serenamente, independientemente del resultado de esta final, sus votos y su fe religiosa o si, por el contrario, meditará y eventualmente decidirá continuar con su prometedor futuro de ‘popstar’ con hábito religioso.

Lo anterior se debe al hecho de que desde hace unas semanas corre el rumor que la casa discográfica que tiene los derechos de los cantantes que participan en ‘La Voz’ ha propuesto, a la casi religiosa, un ‘tour’ mundial, pero también corre el rumor que podría no interesarse más en ella si decide renunciar a su vocación.

Esto último es por demás lógico. Renunciando a su vocación Sor Cristina ya no sería el gran negocio que esta empresa tiene en mente además de que, según la misma empresa, terminaría olvidada por el gran público tal como ha sucedido con tantos otros cantantes emergentes en este y otros programas televisivos.

Algunos de sus fieles seguidores aconsejan a Cristina Scuccia seguir siendo monja para de esta manera poder continuar con su carrera de vedette planetaria.

Pero nadie puede negar que Sor Cristina se haya convertido en un fenómeno mediatico al cual se ve difícil que pueda o quiera renunciar, sobre todo cuando el mundo entero habla de ella, la comparan con Alicia Keys y Whoopy Goldberg, e incluso han encontrado a Lucio, su novio antes de entrar al mundo religioso, quien prudentemente dice no recordar el primer beso que se dieron. (El Universal)

Fuente:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

Primer Viernes del Mes de Junio de 2014

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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: 

http://misa_tridentina.t35.com

ISRAEL ATÓNITO

FIEL CATÓLICA ES OBJETO DE MILAGRO

 

La curación de un agresivo cáncer, con fuertes señales de milagro, de una madre de familia católica de nacionalidad israelí, causó conmoción en aquel país. El día 3 de enero pasado la beneficiaria, Teresa Daoud, relató todo el caso al Canal 2 de Israel, que también entrevistó a sus médicos y analizó los datos clínicos.

Teresa Daoud

Teresa Daoud

 

Un tumor óseo maligno y un único remedio: la oración

Teresa sufría de un cáncer maligno en una pierna, que se desarrollaba rápidamente. Los médicos decidieron entonces amputarle la pierna afectada.

La cirugía fue postergada tres veces por razones burocráticas. Ella interpretó esas prórrogas como una señal de que debía confiar más en la oración que en la intervención médica. Decidió esperar.

El Dr. Jacob Bickels, jefe del Departamento de Oncología Ortopédica del Hospital Ichilov, em Tel Aviv, dclaró que al conocer el caso, “era claro para mí que ella iba a morir en poco tiempo. Ella es una mujer instruida, inteligente, lúcida, y cuando una persona así toma una decisión sabiendo bien las consecuencias, nosotros la respetamos”.

Teresa acudía a rezar en la iglesia católica de su pueblo. Es una pequeña iglesia, sencilla, a la que se accede por una larga escalinata, que ahora ella puede subir con naturalidad. Adentro hay apenas una gran cruz, la imagen de Nuestra Señora de Fátima, un cuadro de San Charbel Macklouf y un humilde Nacimiento.

 

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Teresa Daoud rezando en la iglesia de su pueblo, Ussfiya

 

En forma inexplicable, según atestiguan los medios israelíes, cuando ella estaba en el quinto mes de la enfermedad, las placas evidenciaron que el cáncer había desaparecido completamente.

“Si alguien me hubiese contado esta historia, yo habría dicho que ambos, la paciente y el doctor, estaban mal de la cabeza. Es imposible”, declaró el Dr. Bickels a la televisión de Israel.

Profesor de alta tecnología médica, el especialista exhibió las placas radiográficas mostrando cómo el cáncer, que se esparcía de modo violento, pura y simplemente había desaparecido ¡sin ningún tratamiento! Sigue leyendo

¿Dios no castiga?

Benedicto XV

En un Decreto, el Papa Benedicto XV afirma:

“Su Santidad el Papa Benedicto XV, afligido ante el torbellino de la guerra que troncha vidas juveniles, sume en la desolación familias y ciudades y trastorna las naciones más florecientes; considerando que el Señor, el cual castigando sanat et ignoscendo conservat, se conmueve por las oraciones de los corazones contritos y humillados; deseando que más fuerte que el fragor de las armas sea la voz de la fe, de la esperanza y de la caridad, que son las únicas que tienen virtud divina para unir á los hombres en un solo corazón y en una sola alma, mientras invita y exhorta al clero y al pueblo á hacer alguna obra de mortificación expiatoria por los pecados que provocan el justo castigo de Dios, ha dispuesto que en todo el mundo católico sean dirigidos al Señor humildes ruegos para alcanzar de su Misericordia la suspirada paz. A este fin ordena que en todas las iglesias Metropolitanas, Catedrales, Parroquiales y Regulares de Europa, el próximo día siete de febrero, Domingo de Sexagésima, y en las Diócesis de fuera de Europa el ventiuno de Marzo, Domingo de Pasión, sean celebradas especiales funciones según el orden siguiente…”

Benedicto XV, AAS 07 (1915) pp. 16-17.

Tomado de:

http://statveritasblog.blogspot.mx/

VISIÓN JUDÍA DE LA “CANONIZACIÓN” DOBLE HECHA POR BERGOGLIO

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Doble canonización es una victoria histórica para el pueblo judío

Nunca ha cambiado una religión tan exhaustivamente su actitud frente a lo que antes era visto como su peor enemigo como la Iglesia Católica Romana hizo bajo los papas Juan XXIII y Juan Pablo II.

Por Anshel Pfeffer | 27 de abril 2014 | 16:26 |

El negocio de la fabricación de nuevos santos pasando hoy en día en Roma es un misterio para los no católicos, incluso risible para los ateos. La canonización de Angello Giuseppe Roncalli y Karol Jozef Woytyla, más conocido como los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, con todo su proceso de asistente de descubrir los milagros de hoy en día, reconociendo su elevada posición en el cielo y la posterior veneración, representa para muchos de nosotros mucho de lo que es falso y artificial de la religión moderna. Incluso muchos católicos tienden a ver esto desde una perspectiva cínica; experimentados Vaticano-observadores observando cómo el Papa Francis ha retirado de un “acto de equilibrio” astuto canonizar de una sola vez un Papa liberal (J23) con un conservador (JP2). Y ahí están los críticos que acusan al nuevo papa de perder demasiado tiempo en el boato celestial en lugar de hacer frente a los problemas muy reales que aún enfrenta una iglesia que lucha para aclimatarse al siglo 21.

Todas estas observaciones son válidas, pero esencialmente sin sentido. La creación de mitos de la santidad y la santidad es lo que hacen las religiones establecidas y la Iglesia Católica Romana, que incluso en su estado disminuido sigue siendo el más grande y más influyente de la suerte con todo el bagaje histórico que lleva, es una urgente necesidad de nuevos santos. Juan Pablo II fue uno de un pequeño grupo de personas que influyó en las últimas décadas del siglo pasado y el fin de la Guerra Fría; Francis tiene el potencial de tener un efecto similar en el siguiente período de la historia. Más de medio millón de personas se reunieron esta mañana en la Plaza de San Pedro para escuchar Francis proclaman “declaramos y definimos el beato Juan XXIII y Juan Pablo II a ser santos y les inscriben entre los santos, decretando que van a ser venerados como tales por toda la iglesia “. Incontables millones de personas estaban viendo en directo por televisión en todo el mundo. Incluso si eso significa nada para ti y para mí, sigue significando algo a un montón de gente.

Y si bien no fue programado específicamente para coincidir con la víspera de Iom Ha Shoá, Día del Holocausto de Israel, tiene una resonancia histórica particular para Judios en todas partes, ya que no hay dos hombres que hicieran más que Roncalli y Wojtyla para revertir todos esos siglos de enemistad a menudo asesina de la iglesia hacia el pueblo judío. Sigue leyendo