Cuentos con moraleja: “Son cosas de mamá”

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8 noviembre, 2015

La devoción a la Virgen María siempre fue para todo cristiano una de las principales fuentes de gracia y alegría. Desde bien pequeños se nos enseñaba a rezarle a María y a pedirle las gracias que necesitáramos, pues sabíamos que ella se preocuparía de obtenerlas de su Hijo para nosotros. No en vano decimos que María es “medianera de todas las gracias”.

El pueblo sencillo siempre encontró en María una aliada para sus necesidades y una consoladora en sus penas. Y es verdad, María, como buena madre siempre está cerca de todo aquél que le invoca. ¡En cuántas ocasiones María consiguió de su Hijo todo lo que quería! Y eso que a veces no estaba en los planes de Cristo; pero los ruegos de María siempre le conmovieron.

Hace unos días leía una sencilla y bella historia que refleja muy bien el cariño que María tiene por todos nosotros. No en vano, su propio Hijo la hizo madre nuestra en el momento de la cruz. Esta historia dice así…

Paseaba Santo Tomás por los jardines del cielo, cuando vio pasar un alma que no resplandecía tanto como las demás… y luego vio otra… y otra más… De inmediato fue a reclamarle a San Pedro.c Sigue leyendo

Selección Gregoriano con órgano

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8 noviembre, 2015

Les ofrecemos una selección de canto gregoriano, la mayoría con órgano y grabado en liturgia. Piezas únicas que elevan el alma y muestran la grandiosidad del tesoro musical que posee la Iglesia, hoy tristemente desechado en la mayoría de parroquias.

Angelus

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Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Sermón Dominical

Del

DOMINGO 24º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

(QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA)

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 08 de Noviembre de 2015

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Homilía: Parábola de la buena semilla aniquilada por la cizaña

XXIV Domingo después de Pentecostés

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Mt 13: 24-30
“Parábola de la buena semilla aniquilada por la cizaña”

A veces es difícil distinguir a los buenos de los malos por lo que lo mejor es esperar, que crezcan juntos y al final unos serán quemados y otros llevados al granero. Pero hoy día es difícil encontrar la buena semilla en medio de tanta cizaña. Hoy día los cristianos se encuentran en un ambiente hostil pues son perseguidos incluso por la misma Iglesia.

Hay muchos cristianos que ya no quieren escuchar la verdad y se han acostumbrado a las enseñanzas de la Nueva iglesia, pues ésta tiene un modo de pensar más humano y más cómodo. Se han endurecido en la mentira y ya no quieren escuchar otra cosa. Esta Nueva iglesia fue fundada en el 1962, a principios del Vaticano II.

Esta Nueva iglesia ha hablado mucho de la hermenéutica de la continuidad, para hacernos creer que es la misma que la de antes, pero en realidad es una hermenéutica de la ruptura. Esta Nueva iglesia se ha atrevido incluso a negar la validez de Trento, al defender doctrinas historicistas que dicen que las verdades sólo sirven para las épocas cuando fueron promulgadas.

Si comparamos las enseñanzas de Iglesia tradicional con las de la Nueva iglesia veremos muchas diferencias esenciales; por ejemplo, la Nueva iglesia niega la indisolubilidad del matrimonio, o al menos lo pone en duda; legitima la homosexualidad, pues habla que hay que abrirse a las “nuevas parejas”; la moral ya no la determina Dios sino el criterio personal de cada uno de los sacerdotes u obispos, lo que al mismo tiempo establece de facto un cisma dentro de la Iglesia, pues cada Iglesia particular puede determinar lo que es bueno o malo según el criterio personal de cada obispo, y no según la norma general dictada por Dios.

Así pues, ¿qué hemos de hacer? ¿Debemos seguir creyendo a Cristo y a los Apóstoles? O ¿Debemos creer a los nuevos profetas? Ante tanta confusión yo les diría a aquellos que desean seguir siendo fieles a Dios:

1.- Que recen para que Dios les muestre el camino de la verdad.
2.- Que se mantengan firmes en la fe y que no acepten nada que sea contrario a la fe de siempre.
3.- Que fijen su corazón en la persona de Cristo, pues el que le sigue no anda en tinieblas. Cuando se ama de verdad a Cristo es imposible traicionarle e irse por caminos equivocados.

Satanás está desencadenado y tiene ahora gran poder dentro de la Iglesia. ¿Cómo puede ser que un cristiano se burle ahora de la doctrina de Cristo? Recordemos las palabras de Santiago: “El que quiere hacerse amigo del mundo se hace enemigo de Dios”…

TODOS LOS DIFUNTOS DE LA ORDEN DOMINICA

8 de noviembre

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Oh Señor que eres tan adorable y me has mandado a amarte,
¿por qué me diste tan solo un corazón y este tan pequeño?
(San Felipe Neri)

En este día la Orden Dominica conmemora la memoria de todos los miembros que, después de haberse dedicado a su misión apostólica, ahora reposan en el Señor.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

¿Creéis que habéis perdido la fe? Leed este artículo

tomasllaga

8 noviembre, 2015

¡Pobres incrédulos! ¡Qué pena me dan! No todos son igualmente culpables. Distingo muy bien dos clases de incrédulos completamente distintos. Hay almas atormentadas que les parece que han perdido la fe. No la sienten, no la saborean como antes. Les parece que la han perdido totalmente. Esta misma tarde he recibido una carta anónima: no la firma nadie. A través de sus palabras se transparenta, sin embargo, una persona de cultura más que mediana. Escribe admirablemente bien. Y después de decirme que está oyendo mis conferencias por Radio Nacional de España, me cuenta su caso. Me dice que ha perdido casi por completo la fe, aunque la desea con toda su alma, pues con ella se sentía feliz, y ahora siente en su espíritu un vacío espantoso. Y me ruega que si conozco algún medio práctico y eficaz para volver a la fe perdida que se lo diga a gritos, que le muestre esa meta de paz y de felicidad ansiada.

¡Pobre amigo mío! Voy a abrir un paréntesis en mi conferencia para enviarte unas palabras de consuelo. Te diré con Cristo: “No andas lejos del Reino de Dios”. Desde el momento en que buscas la fe, es que ya la tienes. Lo dice hermosamente San Agustín: “No buscarías a Dios si no lo tuvieras ya”. Desde el momento en que deseas con toda tu alma la fe, es que ya la tienes. Dios, en sus designios inescrutables, ha querido someterte a una prueba. Te ha retirado el sentimiento de la fe, para ver cómo reaccionas en la oscuridad. Si a pesar de todas las tinieblas te mantienes fiel, llegará un día –no sé si tarde o temprano, son juicios de Dios– en que te devolverá el sentimiento de la fe con una fuerza e intensidad incomparablemente superior a la de antes.  ¿Qué tienes que hacer mientras tanto? Humillarte delante de Dios. Humíllate un poquito, que es la condición indispensable para recibir los dones de Dios. El gozo, el disfrute, el saboreo de la fe, suele ser el premio de la humildad. Dios no resiste jamás a las lágrimas humildes. Si te pones de rodillas ante Él y le dices: “Señor: Yo tengo fe, pero quisiera tener más. Ayuda Tú mi poca fe”. Si caes de rodillas y le pides a Dios que te dé el sentimiento íntimo de la fe, te la dará infaliblemente, no lo dudes; y mientras tanto, pobre hermano mío, vive tranquilo, porque no solamente no andas lejos del Reino de Dios, sino que, en realidad, estás ya dentro de él.

¡Ah! Pero tu caso es completamente distinto del de los verdaderos incrédulos. Tú no eres incrédulo, aunque de momento te falte el sentimiento dulce y sabroso de la fe. Los verdaderos incrédulos son los que, sin fundamento ninguno, sin argumento alguno que les impida creer, lanza una insensata carcajada y desprecian olímpicamente las verdades de la fe. No tienen ningún argumento en contra, no lo pueden tener, señores. La fe católica resiste toda clase de argumentos que se le quieran oponer. No hay ni puede haber un argumento válido contra ella. Supera infinitamente a la razón, pero jamás la contradice. No puede haber conflicto entre la razón y la fe, porque ambas proceden del mismo y único manantial de la verdad, que es la primera Verdad por esencia, que es Dios mismo, en el que no cabe contradicción. Es imposible encontrar un argumento válido contra la fe católica. Es imposible que haya incrédulos de cabeza –como os decía el otro día–, pero los hay abundantísimos de corazón. El que lleva una conducta inmoral, el que ha adquirido una fortuna por medios injustos, el que tiene cuatro o cinco amiguitas, el que está hundido hasta el cuello en el cieno y en el fango, ¡cómo va a aceptar tranquilamente la fe católica que le habla de un infierno eterno! Le resulta más cómodo prescindir de la fe o lanzar contra ella la carcajada de la incredulidad.

¡Insensato! ¡Como si esa carcajada pudiera alterar en nada la tremenda realidad de las cosas! ¡Ríete ahora! Carcajaditas de enano en una noche de barrio chino. ¡Ríete ahora! ¡Ya llegará la hora de Dios! Ya cambiarán las cosas. Escucha la Sagrada Escritura: “Antes desechasteis todos mis consejos y no accedisteis a mis requerimientos. También yo me reiré de vuestra ruina y me burlaré cuando venga sobre vosotros el terror”. (Prov 1, 25-26). El mismo Cristo advierte en el Evangelio, con toda claridad: “¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!” (Lc 6, 25).¿Te burlas de todo eso? Pues sigue gozando y riendo tranquilamente. Estás danzando con increíble locura al borde de un abismo: ¡es la hora de tu risa!Ya llegará la hora de la risa de Dios para toda la eternidad.

Antonio Royo Marín. O.P.

“EL MISTERIO DEL MAS ALLA”.

Fuente

http://sanmiguelarcangel-cor-ar.blogspot.com.es

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Meditación: de las persecuciones cuanto más se acercare el fin del mundo

parusia

8 noviembre, 2015

Meditación para el domingo veinticuatro después de Pentecostés

De la Doctrina del Evangelio (Marcos 24)

El evangelio trata de la venida del Anticristo y de las señales que han de preceder el día del juicio y cómo vendrá el Señor con suma potestad y majestad, y resucitará á todos los muertos, y los juntará en un lugar para dar la última sentencia en el juicio universal.

PUNTO PRIMERO. Considera cómo ha de haber persecuciones, y mayores cuanto más se acercare el fin del mundo y a cada uno el de la vida; porque reconociendo el demonio que se le acaba el tiempo de guerrear contra los hombres, pone mayor esfuerzo en derribarlos; y Cristo avisa de las que ha de padecer la Iglesia, porque estés apercibido y te arraigues desde luego firmísimamente en la virtud. Considera lo que importa este negocio, y que si los cedros mas altos no están seguros ¿qué seguridad tendrán los que no tienen raíces ni fuerzas para’ resistir á la borrasca de la tribulación? Humíllate delante de Dios, y pídele su gracia para arraigarte y fortalecerte en la fé y en la caridad y en todas las virtudes, para poder entonces resistir á tu enemigo.

PUNTO II. Considera que te envía Dios desde luego tribulaciones y persecuciones, para que te amaestres en ellas a resistir a las mayores que vendrán antes del juicio, y si en estas faltas y rompes en impaciencias, ¿cómo resistirás a las de entonces? Atiende que está Dios á la vista con toda su corte celestial, mirando como peleas, para darte la corona de la victoria: sufre con paciencia, ten constancia,-y mira que no la pierdas-clama a Dios, ármate con la oración y los santos sacramentos, y confia en su bondad que estará siempre a tu lado y no te dejará, si tú no le dejas ni desfalleces en su servicio.

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo, que cuando venga la tribulación huyan a los montes, y que no vuelvan ni se detengan a salvar alguna cosa de sus casas: en que nos amonesta a acogernos al monte de la soledad, y a retirarnos de las ocasiones para no ser vencidos, y posponer lo temporal a lo espiritual, y la hacienda, las casas, los amigos y parientes al bien de nuestras almas. ¡Oh alma mía!  ¡y qué lección tan importante tienes en estas palabras para aprender, si te sabes valer de ellas! Retírate con Dios al monte alto de la contemplación, huye de las ocasiones en que puedes caer y ser vencida, despreciando lo terreno por alcanzar lo celestial; nada pierdes, y si esto ganas, no tienes mas que desear: toma el consejo de Cristo, y déjalo todo por ganar el cielo y la gloria para siempre.

PUNTO IV: Considera lo que dice Cristo, que no esperemos a huir en el invierno, ni el sábado, y que roguemos al Señor que nos dé fuerzas para ponernos antes en salvo. El invierno de la vida es la vejez, cuando las sierras de nuestras cabezas están nevadas de canas. y la sangre fría y el cuerpo sin fuerzas y lleno de achaques, como casa que amenaza ruina. Y, el sábado es el último día de la semana; y así nos aconseja que no esperemos a prepararnos para la venida al último tercio de la vida, ni a la vejez cuando no podamos obrar, ni á la última enfermedad o trance de la muerte, cuando se nos ponga el sol de la vida, y quedemos en las tinieblas del morir, sin tiempo para merecer. ¡Oh qué grande engaño es esperar a tan tarde para prevenir la venida de tan grande Señor! Repara y considera despacio cuán corto es el término de la vida y cuánto importa no ser vencido en esta lid, y que no te halle descuidado la tribulación que te amenaza; y qué error será echarte a dormir ahora, no teniendo un día seguro, y esperar el tiempo que no sabes si le tendrás; y cuando le tengas, es el peor y el más impedido de la vida, y que él mismo te hace guerra, y te impide para no prevenirte ni defenderte como debes. Mira a cuántos ha engañado esta presunción y falsa confianza, que están hoy ardiendo en el infierno. Y pues asi es, toma el consejo de Cristo, arrójate a sus pies, y ruégale con lágrimas que tu huida no sea en el invierno de la vida sino luego, y que no esperes al último trance de ella, sino que te dé gracia para prepararte luego, y tener este día por el último, como si luego hubieses de morir.

Padre Alonso de Andrade, S.J