SAN GORGONIO, Mártir

9 de septiembre

El que combate en la palestra no es coronado
sino cuando lidiare según las leyes.
(2 a Timoteo, 2, 5).

Gorgonio, chambelán de Diocleciano, viendo un día a su señor torturar a un cristiano, exclamó: «¿De dónde procede, emperador, que de dos hombres culpables del mismo crimen, no has castigado sino a uno solo? La fe de este hombre es la mía; participo de su resolución». Irritado Diocleciano, lo hizo azotar con tal violencia que su carne volaba en jirones; ordenó después que se le echase sal y vinagre en las llagas. Por fin, después de haberlo hecho asar a fuego lento en una parrilla, lo condenó a ser ahorcado.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ETERNIDAD

I. Hay una eternidad de dicha o de desgracia para ti; es una verdad que ningún cristiano puede poner en duda. ¿Comprendes esta palabra: Eternidad? ¿Piensas en ella? ¿Trabajas porque sea feliz para ti? ¡Oh eternidad, cuántas soledades pobló tu pensamiento! ¡cuántos santos ha hecho! Día y noche piensa en estas dos palabras: Seré eternamente feliz. o eternamente desgraciado. ¡Eternidad!… ¡Eternamente feliz... o eternamente desgraciado!...

II. El fin de la vida es el comienzo de la eternidad; ya no habrá más tiempo, ya nada podrás hacer ni para ganar el cielo, ni para evitar el infierno. ¡Oh momento de la muerte, momento tremendo, del cual depende una eternidad de dicha o de infelicidad! ¿Cuándo llegará ese momento? Acaso hoy mismo; y, necio de mí, ¡no pienso en él! ¿Por qué no emplear el tiempo que Dios me da en procurarme una eternidad bienaventurada? Medita este lema de un gran prelado: La eternidad depende de un momento.

III. La eternidad es una corona de gloria para los bienaventurados, y una corona de sufrimientos para los condenados. Siempre comenzará y nunca terminará. Los condenados sabrán y creerán que sus suplicios durarán por toda la eternidad, sin descanso, sin interrupción, sin esperanza de consuelo. ¡Eternidad, eternidad! ¡cuán tremendo es tu recuerdo, pero cuán saludable! Pensemos en ella.Nunca adoptaríamos bastantes precauciones cuando es la eternidad la que está en peligro. (San Bernardo).

El pensamiento de la eternidad -Orad
por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

Señor, que vuestro mártir Gorgonio nos favorezca con su intercesión, y nos haga celebrar con gozo su piadosa solemnidad. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

9 de Septiembre

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

8 de septiembre

Bienaventurado el seno que llevó a Jesús, y los pechos que lo alimentaron (San Lucas, 11, 27).

Las plegarias y las lágrimas de San Ana le merecieron, después de veinte años de esterilidad, la gloria de dar al mundo a la Bienaventurada Virgen María. He aquí la aurora mensajera del Sol de justicia: demonios, retiraos al infierno; ángeles, regocijaos: pronto los justos ocuparán los lugares abandonados por los ángeles rebeldes. Hombres, triunfad: María ha nacido para ser la Madre de Dios que será vuestro Hermano y vuestro Redentor. Almas santas que gemís en el limbo, consolaos: la puerta de vuestra prisi6n muy pronto será abierta por el Hijo de la que acaba de nacer.

MEDITACIÓN SOBRE LA NATIVIDAD DE MARÍA

I. Considera las mercedes con que Dios honra a María el día de su dichoso nacimiento. El Padre eterno, que la consideraba como Hija suya, le dio el nombre de María; la hizo Soberana del cielo y de la tierra, Reina de los ángeles y de los hombres. El Verbo eterno la eligi6 para ser su Madre; dióle a todos los hombres como hijos adoptivos, con pleno poder para acordar la gloria eterna a los que la sirvan fielmente. El Espíritu Santo colmó de gracias a su divina Esposa. Regocíjate con Maña por todos estos favores.

II. Maña responde a los beneficios del Señor con los sentimientos del más vivo agradecimiento. Dotada, desde su primer instante, del uso de razón, se sirve de ella para adorar al Padre eterno: se humilla a la vista del honor que el Verbo encarnado le hace al elegirla por Madre suya: ofrece su corazón por un acto de amor al Espíritu Santo, su divino Esposo. Haz tú, por lo menos hoy, lo que hizo Maña en el día de su Natividad. Adora al Padre eterno, humíllate delante de Jesús, da tu corazón al Espíritu Santo.

III. ¿Qué harás tú para honrar a Maña en el día de su Natividad? Respétala, porque es todopoderosa en el cielo y en la tierra. Ámala, porque es la Madre de Jesucristo, y la nuestra por adopción. Ten confianza en Ella, porque es la Madre de los predestinados. Sé su fiel y constante servidor, como fue Ella la constante y fiel Esposa del Espíritu Santo. Imita, durante tu vida, lo que Ella hizo el día de su nacimiento. En medio de las olas del siglo, debemos refugiarnos junto a María y regular nuestra vida según sus ejemplos. (San Epifanio).

La devoción a la Santísima Virgen – Orad
por las congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

Dignaos, Señor, conceder a vuestros servidores el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvaci6n, nos obtenga un acrecentamiento de paz. Por J. C. N. S. Amén.

SOBRE LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN:

Los santos que reinan con Cristo

8 de Septiembre

SANTA REGINA o REINA, Virgen y Mártir

7 de septiembre

¿Si Dios está por nosotros, quién contra nosotros?
(Romanos, 8, 31).

Esta joven virgen, leyendo la vida de los mártires, concibió el ardiente deseo de dar, como ellos, su vida por Jesucristo. El prefecto Olibrio, a quien fue entregada como cristiana, trató de ganarla mediante promesas; pero no pudiendo lograrlo de esta manera, recurrió a los más crueles tormentos. Regina, consolada con la vista de una cruz luminosa que subía de la tierra al cielo, soportó valientemente el martirio en Alisia, de Borgoña, en el siglo III.

MEDITACIÓN SOBRE
LA CONFIANZA EN DIOS

I. Existen personas que siempre viven temiendo males futuros. Es una ilusión del demonio; rechaza esos vanos temores. ¿Por qué buscar en lo por venir motivos de temor y de tristeza? Ya el tiempo presente nos proporciona bastantes. Ten confianza en Dios: nos ha ayudado en lo pasado, también lo hará en lo futuro. Apóyate en Dios, no se retirará para que caigas; arrójate en sus brazos con entera confianza, te recibirá y te sanará, (San Agustín).

II. Si los males que temes cayeren sobre ti; si la pobreza, la calumnia, la deshonra, la enfermedad te alcanzan, no por ello desesperes. Cuando tus sufrimientos parezcan sin remedio, entonces es cuando debes redoblar tu confianza en Dios; cuando el mundo nos abandona es cuando se complace en acudir a socorrernos. Pon toda tu esperanza en Él, su mano no es menos poderosa ni su corazón menos tierno que antes. ¡Qué de prodigios no ha obrado en favor de sus servidores! ¿Acaso no te ha dado a ti mismo infinitamente más de lo que le podías pedir, puesto que, para ti, ha creado este mundo y ha sacrificado a su Hijo unigénito?

III. Recurre a Dios en toda circunstancia, y Sobre todo en las aflicciones. Invócalo y ten confianza en Él, como si nada esperases de ti mismo. Con todo, trabaja por tu parte; emplea, para alcanzar tus objetivos, todos los medios honestos y lícitos, como si nada esperases de Dios. No te abandones, y Él no te abandonará, sobre todo si, a la confianza, sabes unir la humildad.

La confianza en Dios 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Regina, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valor en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

7 de Septiembre

SAN ELEUTERIO, Abad

6 de septiembre

Si quieres entrar en la vida,
guarda los mandamientos
(San Mateo, 19, 17).

San Eleuterio imitó fielmente las admirables virtudes de San Gregorio Magno, su amigo. El demonio, expulsado por sus oraciones del cuerpo de un niño, volvió a él porque San Eleuterio se jactó de este milagro en presencia de sus religiosos. Púsose el Santo en oración con toda su comunidad y ayunó hasta que el demonio dejó al niño por segunda vez.

MEDITACIÓN SOBRE
LOS MANDAMIENTOS DE DIOS

I. Debemos observar todos los mandamientos de Dios, de otro modo hay que renunciar al paraíso. Dios es nuestro soberano Señor, tiene derecho a mandarnos; nosotros, sus servidores, debemos obedecerle. Los súbditos deben a sus príncipes respeto, fidelidad y obediencia; los hombres tienen que cumplir respecto de Dios los mismos deberes. Si cumples estos tres deberes, observas sus mandamientos. ¿Qué haces tú? Acuérdate bien de que no puedes servir a dos señores a la vez: a Dios y al mundo.

II. Nada hay imposible, ni siquiera algo que no sea fácil, en todo lo que Dios nos ordena. Dios es el soberano de todas las creaturas; así, sus mandamientos obligan a todos los hombres. Dios es sapientísimo, nada manda que sea imposible; Dios es buenísimo, lo que manda es fácil. Tantas personas de toda edad, de ambos sexos y de toda condición guardan los mandamientos; ¿por qué no podrías imitarlas con la ayuda de Dios?

III. Observa, pues, todos los mandamientos; quien infringe así sea uno solo será condenado como si los hubiese transgredido a todos. Obsérvalos desde ahora, no sea que la muerte te sorprenda. Obedece gozosamente, sirves a un gran Rey y a un buen Maestro. Obedece valientemente, porque: Hay que soportar todos los males antes que cometer un solo pecado. (San Agustín) .

La observancia de los mandamientos – Orad
por los que están en pecado mortal.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del abad San Eleuterio nos haga agradables a vuestra Majestad a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

6 de Septiembre

Santa Misa Dominical

DOMINGO 15º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Mancebo, a ti te digo, levántate

( Doble – Ornamentos verdes )

Con este Domingo suele coincidir en los maitines la lectura del libro sagrado de Job de aquel venerable patriarca, piadoso y rico, de la tierra de Idumea, a quien Satanás quiso tentar, con ánimo dañado de ver si realmente servía a Dios con desinterés, o bien porque le había colmado de honores y de hacienda.

Satanás, que nunca está ocioso y tiene ordenadas todas sus huestes para tentar a los pobres mortales, se presenta a Dios cierto día y le pide permiso para tentar a Job y privarle de sus riquezas, de la consideración y fama que tenía y de su misma salud corporal, y así sucedió.
En poco tiempo, Job lo fué perdiendo todo, y vióse precisado a limpiarse sus purulentas llagas, desnudo sobre un inmundo basurero.

También la Iglesia pide hoy que nos veamos continuamente defendidos contra los asaltos rabiosos del demonio (Sec.), de ese eterno homicida, que nos sorbería la sangre si posible le fuese, y acabaría en un solo día con todos los hombres.
La tentación vendrá también para nosotros, pues el ángel de Satanás azotó al mismo S. Pablo. Pero en medio de todo saldremos triunfadores por la esperanza firme que tenemos en la poderosa ayuda de Aquél que nos amó, de Aquél de quien el santo Job decía: «Yo bien sé que mi Redentor vive, y que en el último día he de resucitar de la tierra, y que estos mismos ojos le contemplarán. Un día también oiré la voz de Dios, el cual alargará su diestra al que es obra de sus manos.

Pasada la prueba, en la cual fué hallado fiel servidor, Job recibió por duplicado todo lo que antes había poseído.
Pues bien, la Iglesia, representada en Job, pide hoy a Dios que la purifique, ampare, salve y gobierne (Or.). Con el Salmista exclama: «Inclina, Señor, tus oídos y óyeme, porque soy pobre e indigente… (Int.).

Luego con el Salmo del Ofertorio, y haciéndose eco del santo Job, dice también: «He esperado al Señor, y al fin me ha mirado y ha oído mi oración, y ha puesto en mis labios un cántico nue vo, el cántico de las almas cristianas resucitadas a la vida de la gracia. Por lo cual justo y » bueno es alabar al Señor y pregonar sus misericordias» (Of.). Él es verdaderamente un Dios grande y Rey grande sobre toda la tierra (Alel.).


La Epístola refiérese enteramente a la vida sobrenatural, que el Espíritu Santo dió a las almas en las fiestas de pentecostés. «Si vivimos a impulsos del Espíritu Santo, obremos como movidos por Él «, siendo por lo mismo humildes, mansos y caritativos con los que pecan, máxime al considerar que nosotros mismos somos flacos, y tal vez más que ellos; razón por la cual S. Felipe Neri decía todos los días al Señor: » Señor, tenedme de vuestra mano; porque si no, capaz soy de haceros traición». Repasemos esa Epístola, porque en ella se encierran muchas y muy prácticas y saludabilísimas enseñanzas, análogas a las del Evangelio, que es hoy el de la resurrección del hijo de la viuda de Naín.

Esa viuda representa a la santa Iglesia que llora también a tantos hijos suyos muertos, muertos a la vida de la gracia por el pecado. Pero viene el Verbo divino, viene Jesús, y adivinando sus ruegos, los resucita mediante la confesión sacramental; y para que no vuelvan a morir eternamente, deposita en sus mis mos cuerpos mortales un germen, una medicina de inmortalidad que les permita resucitar en el día postrero (Com.).
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Ps 85, 1 y 2-3

INTROITUS – Inclina, Dómine, aurem tuam ad me, et exáudi me; salvum fac servum tuum, Deus meus, sperántem in te: miserére mihi, Dómine, quóniam ad te clamávi tota die. – Ps. Ibid. 4. Laetifica ánimam servi tui: quia ad te, Dómine, ánimam meam levávi.  V. Gloria Patri. Introito – Inclina, Señor, tu oído a mis súplicas, y escúchame; salva, Dios mío, a tu siervo, que espera en Ti; ten piedad de mí, Señor, porque a Ti he clamado todo el día. – Ps. Alegra el alma de tu siervo; porque q Ti, Señor, tengo elevada mi alma. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIO – Ecclésiam tuam, Dómine, miserátio continuáta mundet et múniat: et quia sine te non potest salva consístere; tuo semper múnere gubernétur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat.R. Amen Purifica, Señor, y fortalece a tu Iglesia con una continua misericordia; y ya que sin Ti no puede subsistir salva, haz que sea siempre gobernada por tu gracia. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina.R. Amen.

Conmemoración

Epístola

El Padre eterno, fuente esencial de toda paternidad, nos regenera con la gracia del Espíritu Santo y nos comunica las riquezas de Jesucristo, elevándonos así hasta el conocimiento experimental de su sabiduría y de su caridad infinitas.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Gálatas (5, 25-26; 6, 1-10) Fratres:  si spiritu vivimus spiritu et ambulemus. Non efficiamur inanis gloriae cupidi, invicem provocantes, invicem invidentes. Fratres et si praeoccupatus fuerit homo in aliquo delicto, vos qui spirituales estis huiusmodi instruite in spiritu lenitatis considerans te ipsum ne et tu tempteris. Alter alterius onera portate et sic adimplebitis legem Christi. Nam si quis existimat se aliquid esse cum sit nihil ipse se seducit. Opus autem suum probet unusquisque et sic in semet ipso tantum gloriam habebit et non in altero. Unusquisque enim onus suum portabit. Communicet autem is qui catecizatur verbo, ei, qui se catecizat, in omnibus bonis. Nolite errare Deus non inridetur. Quae enim seminaverit homo haec et metet. Quoniam qui seminat in carne sua, de carne et metet corruptionem qui autem seminat in spiritu, de spiritu metet vitam aeternam. Bonum autem facientes, non deficiamus: tempore enim suo metemus, non deficientes. Ergo dum tempus habemus operemur bonum ad omnes maxime autem ad domesticos fidei. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas:  – Hermanos:  Si vivimos  del Espíritu, dejémo nos también guiar por el Espíritu. No seamos ávidos de vanagloria, hostigándonos y envidiándonos mutuamente. Her manos, si alguno, como hombre que es incurriere en algún delito, vosotros que sois espirituales, amonestadle con espíritu de mansedumbre, y consideraos a vosotros mismos, para que no seáis también tentados(1). Sobrellevaos mutuamente, y así cumpliréis la Ley de Cristo. Porque si alguno cree ser algo, no siendo nada, él mismo se engaña. Mas, prueba cada cual obra, y así tendrá gloria sólo en sí mismo, y no en otro. Porque cada cual llevará su propia carga. Y el que es enseñado en la palabra de Dios, comunique en todos los bienes al que le enseña(2). N o os engañéis, Dios no puede ser burlado. Porque lo que el hombre sembrare, eso también cosechará. Y así, el que siembra en su carne, de la carne cosechará corrupción(3): mas, el que siembra en el Espíritu, el Espíritu cosechará la vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo recogeremos el fruto, si no desfallecemos. Y así, mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a aquellos que por la fe son de nuestra misma familia.
GRADUALE (Ps. 91 ) – Bonum est confitéri Dómino: et psállere nómini tuo, Altíssime. V. Ad anuntiándum mane misericordiam tuam, et veritátem tuam per noctem.Alleluia, alleluia. V.(Ps. 94) – Quóniam Deus magnus dóminus, et rex terram, Alleluia. V. Gradual – Bueno es alabar al Señor, y cantar salmos a tu Nombre, oh Altísimo. Celebrando por la mañana tu misericordia, y tu verdad por la noche.
Aleluya, aleluya – V. Porque el Señor es Dios grande, y Rey grande sobre da la tierra.  Aleluya.

Evangelio

Las lágrimas de la madre-Iglesia, simbolizadas en las de la pobre viuda de Naín, obtienen de Dios todos los días la resurrección de numerosos hijos, muertos por el pecado, a la vida sobrenatural de la gracia.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 7, 11-16)

In illo témpore: Ibat Jesus in civitatem quae vocatur Naim: et ibant cum illo discipuli eius et turba copiosa. Cum autem adpropinquaret portae civitatis et ecce defunctus efferebatur filius unicus matri suae et haec vidua erat et turba civitatis multa cum illa. Quam cum vidisset Dominus misericordia motus super ea dixit illi noli flere. Et accessit et tetigit loculum hii autem qui portabant steterunt et ait adulescens tibi dico surge. Et resedit qui erat mortuus et coepit loqui et dedit illum matri suae. Accepit autem omnes timor et magnificabant Deum dicentes quia propheta magnus surrexit in nobis et quia Deus visitavit plebem suam

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo:   Iba Jesús a una ciudad llamada Naín he iban con Él sus discípulos  y una gran muchedumbre. Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda, e iba con ella gran acompañamiento de gente de ciudad. Luego que la vio el Señor, movido a compasión por ella, le dijo: «N o llores. Y acercóse, y tocó el féretro. Y los que lo llevaban se detuvieron. Dijo entonces: «Mancebo, a ti te digo, levántate.» Y se sentó el que había estado muerto, y comenzó a hablar. Y le entregó a su madre. Con esto, sobrecogióles a todos gran miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros C y «Dios ha visitado a su pueblo».Credo.

OFFERTORIUMExpéntans expectávi Dóminum, et respéxit me: et exaudivit deprecatiónem meam, et immísit in os meum cánticum novum, hymnum Deo nostro. Ofertorio –  Con paciencia, aguardando estuve al Señor, y volvió a mí su mirada, y oyó mi ruego puso en mi boca un cántico nuevo: un himno en loor de Nuestro Dios.

Oración-Secreta

Tua nos, Dómine, sacraménta custódiant: en contra diabólicos semper tueántur incúrsus. Per Dominum nostrum. Señor, que tus Sacramentos nos guarden, y nos defiendan siempre contra las asechanzas del demonio. Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración

Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO  Panis, quem ego dédero, caro mea est pro saeculi vita.
Comunión. – El pan que yo daré es mi carne, que servirá para la vida del mundo.

Oración-Postcomunión

Mentes nostras et corpora possideat, quaesumus, Dómine, doni caelestis operátio: ut non noster sensus in nobis, sed júgiter ejus praevéniat efféctus. Per Dóminum. < Señor   oh Haz,   >   Haz, Señor, que la virtud del don celestial, santifique nuestras almas y nuestros cuerpos: para que no sea nuestra naturaleza la que mande en nosotros, sino la gracia de este Scramento. Por Jesucristo Nuestro Señor

Conmemoración

  • (1) Al caído hemos de darle siempre la mano para que pueda levantarse, aunque más no sea para que hagan lo mismo con nosotros, cuando lo necesitemos; porque ¿quién es el que no cae alguna vez? (volver)

  • (2) Efectivamente, el predicador del Evangelio, y el que, por misión divina se dedica a enriquecer espiritualmente al prójimo, tiene derecho a vivir de su trabajo, lo mismo que cualquier otro obrero, y regatearle ede derecho es sectarismo rabioso. (volver)
  • (3) El sensual siembra para la carne, todo lo que hace es para halagarla; por eso no puede recoger sino corrupción. (volver)

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SAN LORENZO JUSTINIANO Obispo y Confesor

5 de septiembre

No es el discípulo superior al maestro; pero todo discípulo será perfecto, si es semejante a su maestro. (San Lucas, 6, 40).

Colocado entre las comodidades de una posición brillante y las austeridades del claustro, Lorenzo se volvió hacia Jesús crucificado.Señor, le dijo, Vos sois mi esperanza; en Vos se encuentra mi refugio seguro; y entró en la congregación de los Canónigos regulares de San Jorge, en Alga. Elevado a la sede patriarcal de Venecia, continuó llevando una vida sencilla y mortificada, privándose hasta de lo necesario para socorrer a los pobres. Éstos son, decía, los porteros del cielo, hay que ganarlos con dinero. Se acostaba sobre paja y, en su última enfermedad, rehusó el lecho que se le había preparado, diciendo que su divino Maestro había muerto en una cruz. Expiró en el año 1455, a la edad de 75 años.

MEDITACIÓN – EL CRISTIANO
DEBE SER DISCÍPULO DE CRISTO

I. Jesucristo ha venido del cielo a la tierra para enseñamos una doctrina totalmente divina; debemos poseerla perfectamente. Nada más verdadero que esta doctrina, nada más hermoso, nada más necesario para el hombre. ¿Por qué, pues. la menospreciamos, para abrevarnos en las cisternas fangosas de Egipto?

II. La ciencia del cristiano no es una ciencia puramente especulativa; la doctrina que nuestro divino Maestro nos ha enseñado, no basta que la admiremos, hay que llevarla a la práctica. Para entenderla bien, es preciso imitar a Jesucristo, nuestro Maestro, porque su doctrina no es otra cosa sino el resumen de sus actos. Oh mi divino Maestro, enseñadme a amaros y a imitaros. La religi6n cristiana consiste en imitar lo que honramos. (San Agustín).

III. La vida del Salvador ha sido una enseñanza continua. En el pesebre, nos predica la pobreza; en la montaña, nos enseña la humildad; desde lo alto de la cruz, el amor a los sufrimientos. Retiene bien estas tres grandes lecciones y, sobre todo, llévalas a la práctica. Si nadie te crucifica, tú mismo crucifícate mediante una continua mortificaci6n. (San Crisólogo).

La imitación de Jesucristo – Orad
por los predicadores del Evangelio.

ORACIÓN

Dios omnipotente, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Lorenzo, vuestro confesor pontífice, acreciente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C .N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

5 de Septiembre

SANTA ROSALÍA, Virgen

4 de septiembre

Cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. (San Mateo, 10,23).

Santa Rosalía, de Palermo, se retiró a una cueva abierta solamente por lo alto, y escribió en la piedra esta inscripción que hoy se lee todavía: «Yo, Rosalía, hija de Sinibaldo, señor de Quisquina y de Rosae, he resuelto habitar en esta cueva por amor a mi Señor Jesucristo». Vivió en este retiro como una paloma gemebunda, los ojos sin cesar elevados hacia la patria celestial. Rompió la muerte sus cadenas alrededor del año 1160 y Rosalía se presentó a su divino Esposo coronada de rosas de castidad y de lirios de virginidad.

MEDITACIÓN SOBRE LA PRESUNCIÓN
DE LA SALVACIÓN

I. La mayoría de los hombres viven en una vana esperanza del paraíso. Nadie quiere ser condenado, nadie cree serlo un día, pero muchos no hacen lo que hay que hacer para evitar el infierno. Siempre se piensa en la bondad de Dios y raramente en su justicia. La gente se ilusiona con el ejemplo del buen ladrón, y no se da cuenta de que este ilustre penitente se convirtió en un momento en que todo el mundo abandonaba a Jesús, y que obedeció a la primera inspiración de la gracia.

II. Pero, ¿en qué fincas esa confianza de que te has de salvar? ¿Será en tus buenas obras? ¿Qué haces tú para ganar el cielo? ¿Será por los méritos de Jesucristo? Él te ha redimido sin cooperación alguna de tu parte; pero no te salvará, si no cooperas en tu salvación. Ya se ve, fundas tu esperanza en la bondad de Dios: pero, porque Dios es bueno, ¿habrás tú de ser malvado, y habrás de pecar tantas veces cuantas Él te perdona? (Tertuliano).

III. Trabaja, pues, en tu salvación con temor. San Pedro y Magdalena lloraron sus faltas todo el resto de su vida, aunque ya estaban seguros de haber obtenido el perdón de ellas. Se ha visto a santos, después de haber vivido en el yermo, temblar de espanto al acercarse su muerte; ¡y tú, nada temes! ¿De dónde procede esta seguridad? ¿No es acaso una señal de tu poca fe, más bien que una prueba de valentía? Temo dejar este mundo tiemblo a la entrada del puerto, porque ignoro quién debe reco germe al salir de esta vida. (San Bernardo).

La desconfianza de sí mismo – Orad
por vuestros conciudadanos.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios, salvación nuestra; haced que, regocijándonos con la solemnidad de la bienaventurada Rosalía, vuestra virgen, sintamos crecer en nosotros el espíritu de piedad, y encontremos en su intercesión un abrigo contra los golpes de vuestra cólera. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

4 de Septiembre

Los Protestantes

Algunas herejías con su respectivo Apóstata:

Jansenismo –  Cornelio Jansen.

Nestorianismo – Arzobispo Nestoriano.

Valdenses – Pedro Valdo.

Luteranismo – Martrín Lutero.

Wiclefitas – John Wyclif.

Calvinismo – Juan Calvino.

  

Novena a San Pío X – DIA NOVENO

En las Oraciones para cada día de la Novena se glosan los principales documentos publicados durante el glorioso Pontificado de San Pío X.
Los hechos milagrosos que se relatan, constan probados en el expediente de canonización y son recogidos por sus más eminentes biógrafos.

Por la señal de la Santa Cruz, etc.
Acto de contrición.

ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

Eterno Dios…

ORACIÓN – DIA NOVENO

Glorioso San Pío X, que en tu admirable Encíclica “Summi Pontíficatus”, afirmaste que la paz que todos los hombres dicen desear, únicamente puede lograrse con una absoluta sumisión del hombre a Dios, ruégale que infunda en los corazones de todos, y muy especialmente a los conductores de las naciones, un profundo respeto a las enseñanzas del Evangelio y sincero reconocimiento de la autoridad de la Iglesia, para que, bajo el manto protector del Vicario de Cristo, todos se reconozcan hermanos y sometan la solución pacifica de sus diferencias a la decisión de quien es Padre amantísimo de todos.

Haz por tu poderosa intercesión que el Mundo recobre la paz, que las naciones apacigüen sus odios, que las razas se sientan igualadas ante Dios y que, como bendición del cielo, seamos librados del terrible azote de una guerra que sería el fin de la civilización cristiana y posiblemente del mundo. Amén.

San Pío X prevé los estragos de la guerra

En 1912 se propuso al Santo Padre la compra, por un Instituto religioso, de una gran propiedad situada en Gradisca, donde existían espléndidos edificios.
– No es posible –contestó el Padre Santo– porque todos aquellos edificios serán destruidos.
Años después, en la guerra europea, todos aquellos edificios se convirtieron en un montón de ruinas.

LOA (para todos los días)

En la recepción…

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios!, que infundiste…

Tomado de:

http://www.tradicioncatolica.com

SAN PÍO X, Papa y Confesor

3 de septiembre

n. 2 de junio de 1835 en Riese (Treviso), Italia;
† 20 de agosto de 1914

¡San Pío Décimo ora pro nobis!

– “Padre Santo, bendiga a mi hijo para que sea bueno, porque sé que si Ud. lo hace así lo será, porque Ud. es un SANTO”.
– “Buena Señora, Ud. se equivoca de consonantes: Yo soy un Sarto (sastre) no un Santo”. Hacía alusión a su apellido que en italiano significa sastre.

De origen humilde, su padre Juan Bautista, sencillo alguacil de Riese (Treviso, Italia) y Margarita Sansón, ama de casa. El Señor bendijo aquel hogar con diez hijos, de los cuales ocho llegaron a ser mayores. A nuestro protagonista se le impuso en el bautismo el nombre de José. Llamó la atención desde niño por su inteligencia, bondad y amor a todo lo que se refería a cosas del Señor. Quedó huérfano de padre muy pequeño. Su madre suplió muy bien aquella carencia y supo plasmar en el corazón de Beppi –como todos le llamaban cariñosamente– toda una gama de virtudes cristianas que luego dieron su fruto abundantemente. Al ser canonizado el 1954, el Papa Pío XII decía de él: “Pío X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador por los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas”. Buen resumen de su preciosa y larga vida.

D. Tito Fusarini, párroco de Riese, pronto caló en el alma grande del pequeño Beppi. Dijo un día, hablando de aquel niño: “Es el alma más noble de este país…”. Viendo claramente cuál era su vocación, le envió al Seminario y ayudó a pagar su carrera sacerdotal. En el archivo del seminario de Padua se conservan las notas de aquellos años y dicen de él: “Discípulo irreprochable. Inteligencia superior. Memoria excelente. Ofrece toda esperanza”. No se equivocaron. Era todo un presagio…

Subió todos los escalones hasta llegar al sacerdocio, don que le llegó el 18 de septiembre de 1858, año de las apariciones de la Virgen de Lourdes.

Así era él: Alto, delgado pero fuerte, elegante, de cutis blanco, labios finos, modales señoriales a la vez que sencillos y sin fingimiento, frente alta y cabellos abundantes, de mirada bondadosa.

La Divina Providencia guió los pasos de D. Beppi de un modo maravilloso. Estaban marcados de nueve en nueve: como coadjutor, como arcipreste, como canónigo, como obispo, como cardenal… Cuando llegaba el noveno aniversario, ya sabía él que debía cambiar de cargo. Siempre en ascenso. Sólo como Papa fue dos años más.

Al morir el Papa León XIII en el aula de Consistorio alguien votó al Cardenal Sarto de Venecia. Decía él: “Estos Padres me toman el pelo”. Un cardenal francés le preguntó si sabía o no su idioma; al contestarle que no, dijo: “Pues no es papable”. Sarto respondió: “Demos gracias a Dios”. Pero a la séptima votación fue elegido. Se resistió, mas al ver que era la voluntad divina manifestada por los votos de los Cardenales, aceptó convencido de que si Dios da un cargo, da las gracias necesarias para llevarlo a cabo.

Tres eran sus más grandes características: La pobreza. Fue un Papa pobre que nunca fue servido más que por dos de sus hermanas, para las que tuvo que solicitar una pensión para que no se quedaran en la miseria a la hora de su muerte. La humildad. Pío X siempre se sintió indigno del cargo de Papa, no permitía lujos excesivos en sus recámaras, y sus hermanas que lo atendían no gozaban de privilegio alguno en el Vaticano. La bondad. Nunca fue difícil tratar con Pío X, pues siempre estaba de buen genio y dispuesto a mostrarse como padre bondadoso con quien necesitara de él.

Dentro de sus obras destaca el combate contra dos herejías en boga en esa época: El Modernismo, al que combatió fuertemente, principalmente con la encíclica Pascendi; el Jansenismo, decretando la autorización para que los niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entendieran quién está en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió ser llamado el Papa de la Eucaristía. Fundó el Instituto Bíblico para perfeccionar las traducciones de la Biblia y nombró una comisión encargada de ordenar y actualizar el Derecho Canónico. Promovió el estudio del Catecismo.

Aceptó el Papado “como una cruz”, y de veras que lo fue para él. Había escogido el nombre de Pío inspirado en que los Papas que eligieron ese nombre habían sufrido por defender la religión. Poco antes de morir estalló la primera guerra mundial, a pesar de haber trabajado cuanto pudo para evitarla.

Era el 20 de agosto de 1914 cuando volaba al cielo, llorado por toda la cristiandad.

ORACIÓN A SAN PÍO X

Glorioso Papa de la Eucaristía, San Pío X, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obtenme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que sólo pueda vivir por y para Él. Ayúdame a alcanzar un ardiente fervor y un sincero deseo de luchar por la santidad, y a poder aprovechar todas las riquezas que brinda la Sagrada Eucaristía. Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción a ella.

Bienaventurado modelo del sacerdocio, intercede para que cada vez hayan más santos y dedicados sacerdotes, y se acrecienten las vocaciones religiosas. Disipa la confusión, el odio y la ansiedad, e inclina nuestros corazones a la paz y la concordia, a fin de que todas las naciones se coloquen bajo el dulce reinado de Jesucristo. Amén.

ORACIÓN

Oh Dios, que para defender la fe católica y restaurar todas las cosas en Cristo has llenado al Sumo Pontífice San Pío X de celeste sabiduría y apostólica fortaleza; concede propicio que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, consigamos los premios eternos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.

Fuentes:
– Fuentes: Martyrologium Romanum / Patron Saints Index; Wikipedia; y otros (Internet).

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

3 de Septiembre

Mañana Viernes 3 de Septiembre

Cena Conferencia

A las 7:00 P.M.

Salón Arrullulik

Tijuana, B.C.

Invita el Grupo Jesús Adolscente.

Novena a San Pío X – DIA OCTAVO

En las Oraciones para cada día de la Novena se glosan los principales documentos publicados durante el glorioso Pontificado de San Pío X.
Los hechos milagrosos que se relatan, constan probados en el expediente de canonización y son recogidos por sus más eminentes biógrafos.

Por la señal de la Santa Cruz, etc.
Acto de contrición.

ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

Eterno Dios…

ORACIÓN – DIA OCTAVO

Glorioso San Pío X, que con tu inagotable celo por el culto externo que debemos a Dios, dictaste normas acertadísimas para que en todo momento tenga nuestra liturgia la solemnidad y dignidad debidas y sean nuestros templos modelos de sobriedad y pureza artística, haz que Dios conceda a todos los que dirigen nuestra Iglesia, el sentido artístico más depurado para el acertado cumplimiento de aquellas normas y concede un verdadero espíritu artístico a todas las manifestaciones religiosas, para que mueva nuestras almas a la meditación y a la piedad.

Ruega para que nuestras multitudes aprecien el valor inestimable de la oración en común y que la severidad de los cantos religiosos armonice en todo momento con la profundidad de todos nuestros ritos y con la solemnidad de nuestras ceremonias religiosas. Amén.

San Pío X cura el brazo a un impedido

A las audiencias públicas que celebraba el Padre Santo, acudían toda clase de personas, entre éstas algunos enfermos, confiando en lograr su curación por la intercesión del Pontífice. En una de aquellas audiencias, pasó Pío X junto a un infeliz que tenia un brazo inerte, quien mostrándoselo y en todo apremiante de súplica, le dijo:
– Padre Santo, cúrame para que pueda ganar el sustento para los míos.
– Sigue tu camino… y ten fe en el Señor –le dijo el Pontífice.
Y tocándole el brazo repitió:
– Ten fe, el Señor te curará.
En el mismo instante, el brazo inerte recobró su fuerza y sus movimientos. Profundamente emocionado el hombre gritó:
– ¡Padre Santo! ¡Padre Santo!
El Papa se detuvo y poniendo sus dedos sobre los labios le impuso silencio.

LOA (para todos los días)

En la recepción…

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios!, que infundiste…

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SAN ESTEBAN, Rey de Hungría

2 de septiembre

Quien es justo justifíquese más, y quien es santo santifíquese más. (Apocalipsis. 22, 11).

San Esteban, duque de Hungría en el año 997, combatió victoriosamente, aun a mano armada, contra la rebeldía, la idolatría y la esclavitud en sus Estados, y dio ejemplo a sus súbditos de todas las virtudes. Una gran parte de las noches pasábala orando y meditando, y, para con los pobres, mostraba una gran generosidad verdaderamente real hasta llegar a vender su vajilla para socorrerlos. Recibió la corona real del Papa Silvestre II, y dividió su reino en once diócesis, después de haber llamado a él a una cantidad de clérigos y monjes. Este rey apóstol, para favorecer las relaciones entre los pueblos, fundó hospitales con monasterios en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Ravena. Una madre cristiana, Gisela de Baviera, lo había formado. De noche, iba de incógnito a los hospitales y prestaba a los enfermos los más humildes servicios. Consagró su reino a la Madre de Dios, y la Virgen, en retorno, lo llamó al cielo el día de su gloriosa Asunción, en 1038.

MEDITACIÓN SOBRE LA JUSTICIA

I. Temed la justicia de Dios; será terrible en el otro mundo. Ahora la misericordia le ata las manos, pero entonces habrá pasado el tiempo de la misericordia, y Dios nos juzgará en todo el rigor de su justicia. ¿Qué será de mí, Señor, si de tal modo me juzgáis? ¡Ah! es preciso que sea yo mismo mi juez, y que me condene a hacer penitencia de mis pecados en este mundo; porque Vos me indultaréis, si yo me castigo a mí mismo. Cuanto menos te perdones a ti mismo, tanto más te perdonará Dios. (Tertuliano).

II. Cuando hables de los demás, sé justo con ellos; habla de lo que les concierne como de lo que te toca a ti mismo. Al oírte, diríase que todo lo que tú haces es excelente, y que todo lo que hacen los demás deja mucho que desear. Mucha injusticia hay y poquísima caridad en la comparación que haces de tus acciones con las de tu prójimo.

III. Trabaja por hacerte cada día más justo y más santo; olvídate del poco bien que hiciste, para no pensar sino en los pecados que cometiste. Considera cuán alejado estás todavía de la santidad de Jesucristo y de los elegidos; compara también tu vida con la de tantas santas almas que conoces, y te humillarás viendo el camino que te queda por recorrer para llegar a la santidad. Pon manos a la obra con valentía. No avanzar es retroceder; porque nada queda estacionario en esta vida. (San Bernardo).

La justicia
Orad por la Iglesia en Hungría.

ORACIÓN

Conceded a vuestra Iglesia, oh Dios omnipotente, que después de haber tenido al bienaventurado Esteban, vuestro confesor, como su propagador durante su reinado terrenal, merezca ella encontrar en él un glorioso defensor en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.

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Los santos que reinan con Cristo

2 de Septiembre

Novena a San Pío X – DIA SÉPTIMO

En las Oraciones para cada día de la Novena se glosan los principales documentos publicados durante el glorioso Pontificado de San Pío X.
Los hechos milagrosos que se relatan, constan probados en el expediente de canonización y son recogidos por sus más eminentes biógrafos.

Por la señal de la Santa Cruz, etc.
Acto de contrición.

ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

Eterno Dios…

ORACIÓN – DIA SÉPTIMO

Glorioso San Pío X, que para dar fuerza a nuestra naturaleza, nos invitaste con reiterada insistencia a recibir la Sagrada Comunión, impulsando a todos los cristianos a frecuentar lo más posible ese Sacramento de Amor, ruega por nosotros para que siguiendo tu voluntad inspirada por Dios, nos acerquemos asiduamente a la Sagrada Mesa y saquemos del celestial banquete todas las fuerzas necesarias para mantenernos fieles a las promesas del bautismo.

Haz que Dios nos perdone cualquier negligencia o falta de devoción que hayamos tenido en nuestras Comuniones, y que cada día nos acerquemos con mejor preparación, mayor fuerza de alma y más encendido amor a recibir a Cristo en la Eucaristía. Amén.

San Pío X cura a un niño gravemente enfermo

A un niño de seis años, de la familia Conradi, a consecuencia de una caída se le había destrozado un riñón y lacerado la vejiga. El caso era desesperado y los médicos le concedían pocas horas de vida.
Se pidió al Padre Santo una bendición especial para aquella familia. El Santo Padre escuchó el relato y al terminar dijo: «Pobre madre: sí, les envío una bendición particular».
Al oír la noticia la madre, con toda su fe exclamó: «Pío X ha enviado su bendición; mi Jorge curará».
Y así fue; la vejiga, contra todos los diagnósticos de los médicos, se cicatrizó y el riñón destrozado volvió a su estado normal sin necesidad de intervención quirúrgica.

LOA (para todos los días)

En la recepción…

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios!, que infundiste…

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NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

Méjico

1º de septiembre

La advocación de Nuestra Señora de los Remedios va unida, en Méjico, a la entrada de los españoles con Hernán Cortés y a la famosa «Noche triste». En aquellos heroicos momentos, fue Ella su auxiliadora y consoladora, llegando hasta a aparecérseles en el cerro de Totoltepec, según asegura la tradición. Todavía se levanta en su honor, cerca de Méjico, una suntuosa iglesia, cuya imagen es llevada a la Catedral , en la Octava de su festividad, para satisfacer la devoción del pueblo fiel.

Según Cayetano de Cabrera y Quintero, desde 1575 se colocó la imagen en una iglesia nueva, «acabada perfectamente-, y con casi los adornos que hoy tiene; bien que techada como se practicaba entonces, de maderas, y esculpida techumbre, que después, sufriéndolo las primeras paredes, que acaso se hicieron bastantemente fuertes a este intento, se labró, y edificó de bóveda. Añadiremos que en esa iglesia hubo unas pinturas al pincel de Alonso de Villasaña donde se daba cuenta del magnífico portento, o sea la aparición de la Virgen

Nuestra Señora de los Remedios, gozó de la devoción de los españoles. Por eso resulta conmovedor el empeño de criollos como Cayetano de Cabrera y Quinteto quién señala que si para su tiempo -mediados del siglo XVIII existían dos saantuarios importantes cerca de México, era porque la Virgen quiso tener dos recompensas por los favores que había hecho a los indígenas a quienes se había aparecido y a sus respectivos parientes que sanaron por su intercesión. Esa doble recompensa no era sino «dos templos, y dos casas que fuesen la de la salud para todos; la de Guadalupe, donde se apareció para darla: y la de los Remedios, donde se quiso aparecer para aplicarlos, y donde como en oficina de arcanos mezclando los que -habían traído de la Europa, los templó yy ajustó a nuestro clima, uniéndolos o haciéndolos uno, con los que ya en flores, y sus quintaesencias había alambicado en Guadalupe, y los que como antes a los Indios, quiso franquear aquí a los españoles, poniéndolos como en botica para todos, en la casa de sus remedios, que es muy suya, por serlo el suelo de esta tierra, y más porque se la ingenió y mandó hacer, a su otra imagen, a la que con franqueza de indiana, no sólo labró casa, cuando por conquistadora, y venida de España estaba (como suelen decir) por los suelos, sino que quiso alternar con ella su poder para nuestro bien, y salud especialmente cuando la combatiesen pestilencias».

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SAN GIL, Abad

1 de septiembre

Quien se ensalza será humillado y quien se humilla será ensalzado. (San Lucas, 14, 11).

San Gil abandonó Grecia, su patria, para sustraerse a los honores que le atraían sus virtudes y sus milagros, y fue a la Provenza a pedir un asilo a su humildad. Perseguido, allí también, por la veneración de los pueblos, resolvió retirarse a un desierto. «Puesto que los hombres se obstinan, dijo, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras». Encontró en una roca una cierva que le proporcionó leche. Habiéndolo herido los cazadores del rey por tirar sus flechas sobre ella, no dejó el santo le pusieran nada sobre su llaga a fin de sufrir y merecer más. El rey le hizo edificar un monasterio donde murió santamente en el año 712.

MEDITACIÓN SOBRE EL CONOCIMIENTO
DE LA PROPIA NADA

I. Considera que por ti mismo nada eres, y que todavía estarías sepultado en la nada, si Dios, por un puro efecto de bondad, no te hubiera llamado a la existencia. Considera, en segundo lugar, que tus pecados han merecido el infierno, y ya estarías en él, si Dios no hubiera tenido misericordia de ti. ¿Por que, pues, te quejas, si se te niegan los honores que ambicionas? Se te hace justicia tratándote de este modo. ¡Oh hombre! conoce tu nada y tu malicia. El más hermosos y el más útil de todos los conocimientos es el de sí mismo; por él se llega al conocimiento de Dios. (San Clemente de Alejandría).

II. De estos dos principios, que son la base de la verdadera humildad, hay que extraer dos conclusiones: la primera, que debes recibir con alegría todas las humillaciones que te acaezcan, porque no se te podría estimar menos, ni tú colocarte más bajo de lo que mereces; la segunda. que debes tener horror por los honores que se te tributen, porque sabes que no eres digno de ellos. Este pensamiento debe llevarte a evitar todas las ocasiones en las que preveas que se te honrará: debe moverte a cerrar los ojos sobre tus virtudes y tus méritos, para no considerar sino tu nada y tus pecados. Los santos ignoran lasvirtudes de que dan ejemplo. (San Gregorio)

III. En fin, cuando así te humillares no te imagines que has hecho gran cosa. Digas lo que digas para humillarte, nunca dirás más que la verdad; y todavía no la dirás enteramente. Hagas lo que hagas no harás más que tu deber y siempre serás un servidor inútil.

La humildad
Orad por vuestros superiores.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Señor. que la intercesión del santo abad Gil nos torne agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que  no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

1 de Septiembre