LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

14 de Septiembre

La Exaltación de la Sta. Cruz 1

Doble mayor. – Ornamentos rojos

«Cuando Yo sea elevado (en la cruz) todo lo atraeré a Mi mismo» (Ev.), había dicho Jesús.  Y, precisamente, por haberse humillado Cristo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, fue después ensalzado y se le dio un nombre sobre todo nombre (Ep.). Debemos gloriarnos en la Cruz de Jesús, porque ella es nuestra vida y nuestra salvación (Int.) y ella nos protege contra las embestidas y celadas del enemigo (Ofert., Com., Posc.).

Dice la leyenda del Brevirio que, hacia fines del reinado de Focas, Cosrroes, rey de los Persas, se apoderó de Jerusalén, y, después de matar en ella muchos miles de cristianos, se llevó a Persia la Cruz del Señor, que Elena había depositado en el Monte Calvario.

Heraclio, sucesor de Focas, ayunó y oró mucho, implorando el favor y auxilio de lo alto con el cual pudo derrotar a Cosrroes, obligándole a restituir la cruz del Señor.  Así fue recobrada esta preciosa reliquia, catorce años después de haber venido a poder de los Persas.

Al volver a Jerusalén, Heraclio puso la Cruz sobre sus hombros y la subió con gran pompa al cerro adonde el Salvador mismo la subiera.  A esta ascensión acompañó un estupendo milagro.  Iba Heraclio cargado de oro y pedrería, cuando al pronto sintió que una oculta fuerza le detenía junto a la puerta por la cual se sale al camino del Calvario, y cuando el rey más se empeñaba en andar, tanto mayor era la fuerza que se lo estorbaba.

Todos, ante el inaudito caso, quedaron atónitos; hasta que Zacarías, obipo de Jerusalén, dijo al monarca: «Mira, emperador, que con esos arreos de triunfo no imitas bastante la pobreza de Jesucristo y la humildad con que Él llevó su Cruz.»  Entonces Heraclio, despojándose de sus ricos vestidos, se descalzó, y poniéndose un manto, echóse la Cruz en hombros y pudo seguir andando hasta llegar a la cima del Calvario y dejar el santo Madero en el lugar mismo de donde los Persas lo habían tomado.

Unámonos en espíritu a los fieles que en la iglesia de la Santa Cruz de Roma veneran hoy las reliquias del sagrado Madero que en ella se expone; para que, habiendo ido aquí en la tierra a adorarlo es esta solemnidad en que nos alegramos de su Exaltación, lleguemos también a posesionarnos en la eternidad de la salvación y de la gloria que Él nos granjeó. (Or.,Sec.).

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1 El 14 de Septiembre de 335 tuvo lugar la dedicación de la Basílica constantiniana que cubría bajo sus bóvedas el Calvario al par que el Santo Sepulcro.  La peregrina española Eteria (sig.IV) dice que «en esa fecha se descubrió la Cruz y por eso se celebra esa solemnidad con tanta pompa como la misma fiesta de Pascua y de Epifanía.»  He ahí el origen de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Tomado de:

Misal Diario y Visperal

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas. Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. O. Germán Prado

Monje Benidictino de silos (España).

Pagina: 1682

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

14 de septiembre

Y cuando haya sido levantado de la tierra, todo lo atraeré a Mí. (San Juan, 12, 32).

Cosroes, rey de Persia, se llevó de Jerusalén la Cruz de Jesucristo, y Heraclio, emperador de Oriente, le declaró la guerra. Después de tres victorias debidas a la Santísima Virgen, Heraclio volvió a Jerusalén con la verdadera Cruz. Quiso llevarla en triunfo sobre sus hombros, pero una fuerza invisible lo detuvo a las puertas de la ciudad. El patriarca Zacarías le observó que sus suntuosas vestiduras contrastaban con la pobreza y humildad de Jesucristo. El emperador entonces se quitó su púrpura, su corona y su calzado, para vestir hábito de penitente. Así pudo entrar en la ciudad y llevar la Cruz hasta la cumbre del Calvario, el año 629.

MEDITACIÓN SOBRE
LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

I. El amor a la Cruz nos levanta sobre las creaturas. Un hombre que ame los sufrimientos está al abrigo de los azares de la fortuna: la enfermedad, la pobreza o la deshonra no podrían turbar su paz. ¿Por qué? Porque él desea las aflicciones y las sufre con alegría por amor a Jesucristo. Todo lo que para ti es motivo de temor y de tristeza para él es una dicha. El cristiano puede parecer desdichado, nunca la es. (Minucio Félix)

.II. El que ama la Cruz está por sobre si mismo. No es ya un hombre sometido a sus pasiones, tiranizado por la concupiscencia, afeminado por las delicias. No tiene más que un solo deseo, el de sufrir; y como en esta vida las ocasiones de sufrir se encuentran a cada paso, siempre está contento y gozoso.

III. El que ama la Cruz se asemeja a Jesús crucificado; lo contempla, y se alegra viendo que los sufrimientos lo hacen fiel imagen del Salvador. Está crucificado para el mundo, y muerto para sí mismo. Sujétame a la cruz, oh Jesús mío, sin tener en cuenta las repugnancias de mi carne; porque os debo mi alma y mi cuerpo, como a mi Redentor. ¡Que mi cuerpo sea, pues, crucificado, coronado de espinas y semejante a ese Cuerpo adorable que Vos ofrecéis al eterno Padre por mí! Si debes tu cuerpo a Jesús dáselo, si puedes, tal como Él te ha dado el suyo. (Tertuliano).

El amor a la cruz – Orad por las almas del Purgatorio.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, haced, os lo suplicamos, que después de haber conocido su misterio en la tierra, merezcamos ir al cielo a gustar los frutos de su Redenci6n. Por J. C. N. S. Amén.