Novena a San Pío X – DIA SÉPTIMO

En las Oraciones para cada día de la Novena se glosan los principales documentos publicados durante el glorioso Pontificado de San Pío X.
Los hechos milagrosos que se relatan, constan probados en el expediente de canonización y son recogidos por sus más eminentes biógrafos.

Por la señal de la Santa Cruz, etc.
Acto de contrición.

ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

Eterno Dios…

ORACIÓN – DIA SÉPTIMO

Glorioso San Pío X, que para dar fuerza a nuestra naturaleza, nos invitaste con reiterada insistencia a recibir la Sagrada Comunión, impulsando a todos los cristianos a frecuentar lo más posible ese Sacramento de Amor, ruega por nosotros para que siguiendo tu voluntad inspirada por Dios, nos acerquemos asiduamente a la Sagrada Mesa y saquemos del celestial banquete todas las fuerzas necesarias para mantenernos fieles a las promesas del bautismo.

Haz que Dios nos perdone cualquier negligencia o falta de devoción que hayamos tenido en nuestras Comuniones, y que cada día nos acerquemos con mejor preparación, mayor fuerza de alma y más encendido amor a recibir a Cristo en la Eucaristía. Amén.

San Pío X cura a un niño gravemente enfermo

A un niño de seis años, de la familia Conradi, a consecuencia de una caída se le había destrozado un riñón y lacerado la vejiga. El caso era desesperado y los médicos le concedían pocas horas de vida.
Se pidió al Padre Santo una bendición especial para aquella familia. El Santo Padre escuchó el relato y al terminar dijo: «Pobre madre: sí, les envío una bendición particular».
Al oír la noticia la madre, con toda su fe exclamó: «Pío X ha enviado su bendición; mi Jorge curará».
Y así fue; la vejiga, contra todos los diagnósticos de los médicos, se cicatrizó y el riñón destrozado volvió a su estado normal sin necesidad de intervención quirúrgica.

LOA (para todos los días)

En la recepción…

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios!, que infundiste…

Tomado de:

http://www.tradicioncatolica.com

NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

Méjico

1º de septiembre

La advocación de Nuestra Señora de los Remedios va unida, en Méjico, a la entrada de los españoles con Hernán Cortés y a la famosa “Noche triste”. En aquellos heroicos momentos, fue Ella su auxiliadora y consoladora, llegando hasta a aparecérseles en el cerro de Totoltepec, según asegura la tradición. Todavía se levanta en su honor, cerca de Méjico, una suntuosa iglesia, cuya imagen es llevada a la Catedral , en la Octava de su festividad, para satisfacer la devoción del pueblo fiel.

Según Cayetano de Cabrera y Quintero, desde 1575 se colocó la imagen en una iglesia nueva, “acabada perfectamente-, y con casi los adornos que hoy tiene; bien que techada como se practicaba entonces, de maderas, y esculpida techumbre, que después, sufriéndolo las primeras paredes, que acaso se hicieron bastantemente fuertes a este intento, se labró, y edificó de bóveda. Añadiremos que en esa iglesia hubo unas pinturas al pincel de Alonso de Villasaña donde se daba cuenta del magnífico portento, o sea la aparición de la Virgen

Nuestra Señora de los Remedios, gozó de la devoción de los españoles. Por eso resulta conmovedor el empeño de criollos como Cayetano de Cabrera y Quinteto quién señala que si para su tiempo -mediados del siglo XVIII existían dos saantuarios importantes cerca de México, era porque la Virgen quiso tener dos recompensas por los favores que había hecho a los indígenas a quienes se había aparecido y a sus respectivos parientes que sanaron por su intercesión. Esa doble recompensa no era sino “dos templos, y dos casas que fuesen la de la salud para todos; la de Guadalupe, donde se apareció para darla: y la de los Remedios, donde se quiso aparecer para aplicarlos, y donde como en oficina de arcanos mezclando los que -habían traído de la Europa, los templó yy ajustó a nuestro clima, uniéndolos o haciéndolos uno, con los que ya en flores, y sus quintaesencias había alambicado en Guadalupe, y los que como antes a los Indios, quiso franquear aquí a los españoles, poniéndolos como en botica para todos, en la casa de sus remedios, que es muy suya, por serlo el suelo de esta tierra, y más porque se la ingenió y mandó hacer, a su otra imagen, a la que con franqueza de indiana, no sólo labró casa, cuando por conquistadora, y venida de España estaba (como suelen decir) por los suelos, sino que quiso alternar con ella su poder para nuestro bien, y salud especialmente cuando la combatiesen pestilencias”.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

SAN GIL, Abad

1 de septiembre

Quien se ensalza será humillado y quien se humilla será ensalzado. (San Lucas, 14, 11).

San Gil abandonó Grecia, su patria, para sustraerse a los honores que le atraían sus virtudes y sus milagros, y fue a la Provenza a pedir un asilo a su humildad. Perseguido, allí también, por la veneración de los pueblos, resolvió retirarse a un desierto. “Puesto que los hombres se obstinan, dijo, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras”. Encontró en una roca una cierva que le proporcionó leche. Habiéndolo herido los cazadores del rey por tirar sus flechas sobre ella, no dejó el santo le pusieran nada sobre su llaga a fin de sufrir y merecer más. El rey le hizo edificar un monasterio donde murió santamente en el año 712.

MEDITACIÓN SOBRE EL CONOCIMIENTO
DE LA PROPIA NADA

I. Considera que por ti mismo nada eres, y que todavía estarías sepultado en la nada, si Dios, por un puro efecto de bondad, no te hubiera llamado a la existencia. Considera, en segundo lugar, que tus pecados han merecido el infierno, y ya estarías en él, si Dios no hubiera tenido misericordia de ti. ¿Por que, pues, te quejas, si se te niegan los honores que ambicionas? Se te hace justicia tratándote de este modo. ¡Oh hombre! conoce tu nada y tu malicia. El más hermosos y el más útil de todos los conocimientos es el de sí mismo; por él se llega al conocimiento de Dios. (San Clemente de Alejandría).

II. De estos dos principios, que son la base de la verdadera humildad, hay que extraer dos conclusiones: la primera, que debes recibir con alegría todas las humillaciones que te acaezcan, porque no se te podría estimar menos, ni tú colocarte más bajo de lo que mereces; la segunda. que debes tener horror por los honores que se te tributen, porque sabes que no eres digno de ellos. Este pensamiento debe llevarte a evitar todas las ocasiones en las que preveas que se te honrará: debe moverte a cerrar los ojos sobre tus virtudes y tus méritos, para no considerar sino tu nada y tus pecados. Los santos ignoran lasvirtudes de que dan ejemplo. (San Gregorio)

III. En fin, cuando así te humillares no te imagines que has hecho gran cosa. Digas lo que digas para humillarte, nunca dirás más que la verdad; y todavía no la dirás enteramente. Hagas lo que hagas no harás más que tu deber y siempre serás un servidor inútil.

La humildad
Orad por vuestros superiores.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Señor. que la intercesión del santo abad Gil nos torne agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que  no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

1 de Septiembre