Archivos Mensuales: septiembre 2009
La impresión de las SS. Llagas en el cuerpo de S. Francisco

San Francisco de Asís recibiendo las llagas de la Pasión de N.S.J.
S. Francisco, dos años antes de morir, retiróse al monte Alvernia en donde slía ayunar cuarenta dás en honor del Arcángel S. Miguel. Estando en alta contemplación, vió un Serafín con seis alas resplandecientes. Sus pies y manos estaban clavados en cruz. Conociendo que el estado de sufrimiento es incompatible con la inmortalidad de un espíritu seráfico, comprendió luego el Santo que él llegaría a ser más semejante a Jesús y que llevaría su cruz en pos del mismo (Ev.), no por un martirio exterior, sino un místico abrazo del amor divino.
A fin de que este amor crucificado nos sirviese a todos de ejemplo formáronse en su costado, manos y pies, cinco llagas parecidas a las de Jesús en la cruz. De la del costado manaba sangre en abundancia.1
¡Oh gran patriarca y gran imitador de Cristo! haz que también nosotros seamos desde esta vida un vivo trasunto de Cristo, que seamos otros cristos, y que para eso crucifiquemos nuestra carne con sus vicios y concupiscencias, sujetándola al espíritu.
______ 1 El suceso está tan comprobado, que Benedicto XI quiso que cada año se celebrase su memoria, y Paulo V, para avivar el amor a Jesús en el corazón de los fieles, extendió su fiesta a toda la Iglesia.
Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL
Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B. De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España) Páginas 1693.
Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).
Visión del Serafín e impresión de las llagas

San Francisco de Asís recibiemdo los estigmas
(13-14 septiembre, 1224). El verano tocaba a su fin. Una noche de luna llena, fray León fue, como siempre, a rezar maitines con Francisco, mas éste no respondió a la contraseña. Entre preocupado y curioso, el hermano cruzó la pasarela y fue a buscarlo. Lo encontró en un claro del bosque, de rodillas, en medio de un gran resplandor, con el rostro levantado, mientras decía: «¿Quién eres tú, mi Señor, y quién soy yo, gusano despreciable e inútil siervo tuyo«, y levantaba las manos por tres veces. El ruido de sus pasos sobre la hojarasca delató a fray León, que tuvo que confesar su culpa y explicar al Santo lo que había visto. Entonces éste decidió explicarle lo sucedido: «Yo estaba viendo por un lado el abismo infinito de la sabiduría, bondad y poder de Dios, pero también mi lamentable estado de miseria. Y el Señor, desde aquella luz, me pidió que le ofreciera tres dones. Le dije que sólo tenía el hábito, la cuerda y los calzones, y que aún eso era suyo. Entonces me hizo buscar en el pecho, y encontré tres bolas de oro, y se las ofrecí, comprendiendo enseguida que representaban los votos de obediencia, pobreza y castidad, que el Señor me ha concedido cumplir de modo irreprochable. Y me ha dejado tal sensación, que no dejo de alabarlo y glorificarlo por todos sus dones. Mas tú guárdate de seguir espiándome y cuida de mí, porque el Señor va a obrar en este monte cosas admirables y maravillosas como jamás ha hecho con criatura alguna«. Fray León no pudo dormir aquella noche, pensando en lo que había visto y oído.
Uno de aquellos días se apareció un ángel a Francisco y le dijo: «Vengo a confortarte y avisarte para que te prepares con humildad y paciencia a recibir lo que Dios quiere hacer de ti«. «Estoy preparado para lo que él quiera«, fue su respuesta. La madrugada del 14 de septiembre, fiesta de la Santa Cruz, antes del amanecer, estaba orando delante de la celda, de cara a Oriente, y pedía al Señor «experimentar el dolor que sentiste a la hora de tu Pasión y, en la medida de los posible, aquel amor sin medida que ardía en tu pecho, cuando te ofreciste para sufrir tanto por nosotros, pecadores«; y también, «que la fuerza dulce y ardiente de tu amor arranque de mi mente todas las cosas, para yo muera por amor a ti, puesto que tú te has dignado morir por amor a mi». De repente, vio bajar del cielo un serafín con seis alas. Tenía figura de hombre crucificado. Francisco quedó absorto, sin entender nada, envuelto en la mirada bondadosa de aquel ser, que le hacía sentirse alegre y triste a la vez. Y mientras se preguntaba la razón de aquel misterio, se le fueron formando en las manos y pies los signos de los clavos, tal como los había visto en el crucificado. En realidad no eran llagas o estigmas, sino clavos, formados por la carne hinchada por ambos lados y ennegrecida. En el costado, en cambio, se abrió una llaga sangrante, que le manchaba la túnica y los calzones.
Explicaba fray León que el fenómeno fue más palpable y real de lo muchos creen, y que estuvo acompañado de otros signos extraordinarios corroborados por testigos, que creyeron ver el monte en llamas, iluminando el contorno como si ya hubiese salido el sol. Algunos pastores de la comarca se asustaron, y unos arrieros que dormían se levantaron y aparejaron sus mulas para proseguir su viaje, creyendo que era de día. La aparición de Francisco con los brazos en cruz y bendiciendo a los frailes reunidos en Arlés, mientras San Antonio de Lisboa o de Padua predicaba acerca de la inscripción de la cruz (Jesús Nazareno Rey de los Judíos) debió de ser una confirmación del prodigio, pues los capítulos provinciales, según la Regla, se celebraban en septiembre, en torno a la fiesta de San Miguel (San Antonio estuvo en Provenza del 1224 al 1226). Así parece darlo a entender San Buenaventura, cuando escribe que «más tarde se comprobó la veracidad del hecho, no sólo por los signos evidentes, sino también por el testimonio explícito del Santo«.
Cuando fray León acudió aquella mañana a prepararle la comida, Francisco no pudo ocultarle lo sucedido. Desde aquel instante, él será su enfermero, encargado de lavarle cada día las heridas y cambiarle las vendas, para amortiguarle el dolor y las hemorragias; excepto el viernes, ya que el Santo no quería que nadie mitigara sus sufrimientos ese día.
Tomado de: http://www.fratefrancesco.org/vida/391.estig.htm
17 de septiembre
IMPRESIÓN DE
LAS SAGRADAS LLAGAS
EN SAN FRANCISCO

¿Hay entre vosotros alguno que esté triste? (Santiago, 5, 13).
San Francisco de Asís, un día en que estaba en oración, vio aparecer a Jesucristo bajo la forma de un serafín crucificado. La vista de su Salvador le causó un gozo inefable, pero su crucifixión le atravesó el alma como acerada espada. Después de un secreto coloquio, desapareció la visión, dejando el alma de Francisco abrasada de seráfico ardor, y su cuerpo señalado con las llagas del divino Redentor. El santo religioso se esforzó en esconder ante los ojos de los hombres la merced que se le había concedido, pero Dios se complació en manifestarla mediante refulgentes milagros
MEDITACIÓN SOBRE CÓMO
HAY QUE VENCER LA TRISTEZA
I. Cuando estamos agobiados bajo el peso de la tristeza, cuando la malicia de nuestros enemigos, la infidelidad de nuestros amigos, los sufrimientos de nuestro cuerpo y tantos otros acontecimientos desfavorables nos colman de amargura, buscamos un amigo fiel para descargar nuestro corazón en el suyo. ¿Dónde encontrar un amigo más fiel que Jesús? Vayamos, pues, al pie de los altares, confiémosle el motivo de nuestras lágrimas, roguémosle que nos libre de nuestras penas. Interroguémosle, escuchemos lo que nos diga en el fondo del corazón, y pronto seremos consolados. Me acordé de ti, Señor, y me alegré. (El Salmista)
II. Para disipar la tristeza, consideremos que existen personas más desventuradas que nosotros. ¡Tantos pobres en los hospicios, tantos enfermos en su lecho sufren mucho más que nosotros! Las bendtas almas del purgatorio, los condenados en el infierno, sufren tormentos incomparablemente más crueles que los que nos hacen gemir a nosotros. Aceptamos de buen grado esta tristeza para expiar nuestras faltas. Si una hora de pena te resulta intolerable, ¿cómo sufrir los suplicios eternos del infierno? Piensa en
esta verdad, y ya no derramarás lágrimas sino para borrar tus pecados.
III. Piensa en la tristeza que se apoderó del corazón de Jesucristo en el huerto de los Olivos; piensa en los tormentos que por ti soportó en la cruz, y di con Él: «Padre mío, que se haga vuestra voluntad; si queréis que gima durante toda mi vida, me someto
a vuestra santa voluntad». Después de todo, no debemos esperar estar siempre alegres y contentos, puesto que Jesucristo y los santos han estado siempre en aflicción y lágrimas. Señor, quiero llorar con Vos, porque nadie puede gozarse en la tierra con el rico epulón y reinar con Dios en el cielo. Los cristianos deben temer los gozos de la vida presente y desear los sufrimientos con ardor. (San Juan Crisóstomo).
La oración – Orad por las
órdenes religiosas.
ORACIÓN
Señor Jesucristo, que, para sacar al mundo de la tibieza en que había caído e inflamar nuestros corazones con el fuego de vuestro amor, habéis impreso en el cuerpo del bienaventurado Francisco las Sagradas llagas de vuestra Pasión, dignaos, en vista de sus méritos y de su intercesi6n, concedernos la gracia de llevar constantemente la cruz y hacer dignos frutos de penitencia. Vos que vivís y reináis en los siglos
de los siglos. Amén.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
17 de Septiembre
En defensa de la Tradición

- Cuando nosotros decimos que somos tradicionalistas se aprestan los ignorantes y los mal intencionados a colocarnos los motes consabidos de » reaccionarios » , » adoradores del pasado «, etc. Para esos » revolucionarios » de último cuño, el pasado no tiene ninguna significación; el mundo nació con ellos y, lo que es curioso, con un acervo de conocimientos y adelantos que ellos disfrutan sin haber contribuido a su creación. Sólo la poca reflexión puede ocultar esa gran verdad que sirvió de título a una célebre novela de Blasco Ibañez: «Los muertos mandan».
- El presente es inexplicable sin el pasado. Cuando los hombres entierran a sus muertos es fácil que crean que las últimas paladas de tierra que arrojan en sus tumbas, dan término definitivamente a su influencia en el mundo.Todo lo contrario: vivimos -decía Anacleto González Flores, cuyas palabras fulguraban como estrellas- en medio del polvo de los muertos, y la historia se escribe bajo la gravitación irresistible de los muertos. Para convencerse basta hacer unas cuantas observaciones: » yo hablo una lengua porque una cadena ininterrumpida de generaciones la fué elaborando hasta hacerla perfecta » ; » yo tengo mis sentimientos que mis padres me infundieron como a ellos otros padres desde la cuna»…pero es que antes, a traves de los siglos, labraron y pulieron, ordenaron y unieron esas ideas los dos grandes artífices milenarios que se llaman CATOLICISMO y la HISPANIDAD.
- Las anteriores ideas son fundamentales para poder comprender la vida de una nación y la significación de su destino. Una nacion podiamos compararla -usando otra vez una frase del Maestro Anacleto- con una «montaña de muertos». No esta formada por las solas generaciones presentes, la constituyen también las generaciones pasadas que con su esfuerzo nos legaron una Patria y a ella trazaron un destino. Imposible borrar la labor de los muertos en la vida de una nación, que solo conservará su fisonomia propia mediante una adhesión constante a su pasado.Toda nación tiene una personalidad que la distingue de las demas naciones. Un estilo de vida peculiar e inconfundible, del grupo de hombres que la integran.
- Pues bién, la TRADICIÓN es en realidad la transmisión de una generación a otra, de ese estilo de vida colectivo propio de una Nación.
- Cuando nos declaramos tradicionalistas no es que queramos vover al pasado ni revivir tiempos idos, pero si queremos que nuestra Nación en la ruta que las actuales circunstancias le imponen y adoptando todo lo nuevo que signifiquen un verdadero bién y progreso, siga inspirandose en el viejo espíritu que forma la esencia de la mexicanidad. Es preciso también evitar el otro extremo que consiste en hacer de la Tradición una cosa esteril y congelada. LA TRADICIÓN DEBE MANTENERSE PERMANENTEMENTE EN TRANCE DE ENGENDRAR EL PORVENIR.
- La actutud tradicionalista es la clave de la interpretación de nuestra historia y sus vicisitudes. Nuestra vida es la historia de una lucha entre el ser y el no ser nacionales: entre los verdaderos mexicanos, fieles a la Tradición y la anti-patria, destructora y revolucionaria. En su transcurso podemos distinguir claramente tres etapas: formación de la nacionalidad mexicana; crecimiento que culmina con la creación del Estado Mexicano independiente y, finalmente, la lucha por la conservación del ser nacional – sintetizado en su Tradición – contra los embates del enemigo.
- Antes de la venida de los españoles no existía la Nación mexicana, tan solo un inmenso territorio ocupado por innumerables tribus aborígenes separadas por la diversidad de lenguas, costumbres, religión y cultura, y empeñadas en constantes y crueles luchas. Entre ellas no existía el más remoto sentimiento de unidad ni idea alguna nacional las agrupaba. Llegaron los hispanos de lengua, religión y cultura totalmente opuestos a los aborígenes y un grupo diferente parecía que se iba a sumar a los ya existentes. Nadie podía pensar que ellos serían por la unión de las razas indígenas los que habrían de fundar la nacionalidad mexicana. Así fué, y debido sobre todo a la intervención de la Providencia que realizó el prodigio inefable del Tepeyac haciendo que Nuestra Señora de Guadalupe forjara una Patria por la unión de dos razas, la conquistadora y la vencida, en una misma fé, a la que se agregaron una misma lengua y una misma cultura: la Hispánica. DESDE ENTONCES LA VIRGEN DE GUADALUPE ES EL SIMBOLO NACIONAL POR EXCELENCIA, LA SINTESIS DE NUESTRA TRADICION, LA APROBACION DIVINA DE LAS ESENCIAS NACIONALES.
- El ciclo de nuestra unificación fue lento pero eficaz. En el se conjugaron los esfuerzos geniales de Cortés, verdadero padre de nuestra nacionalidad, que desde un principio concibió y organizó los elementos que habian de ser las bases mismas de la Nación; la actividad incansable de santos como Quiroga, Zumárraga, Gante, Motolinia, y tantos otros esforzados religiosos; la proba labor de Virreyes como Mendoza y Velazco; la intrepidez de los exploradores que extendieron nuestras tierras; la inspiración de artistas que cubrieron de monumentos nuestro suelo y cuya fama trascendió el continente, etc. , hasta hacer de Mexico en los siglos XVI, XVII y XVIII la primera Nación de América. La etapa culmina con la independencia de México y la obra de Don Agustín de Iturbide, que funda el Estado Mexicano en el que la Nación pudo encontrar su plenitud. Antes constituiamos una Nación – es preciso que lo tengan en cuenta esos necios que todavía andan diciendo que somos un pueblo joven y que es preciso forjar una Nación – pero no formábamos un Estado Independiente. Iturbide creó ademas la Bandera del Estado Mexicano en cuyos colores quiso simbolizar las bases de nuestra nacionalidad: UNIÓN de todos los elementos raciales que forman la comunidad nacional; RELIGIÓN CATÓLICA e INDEPENDENCIA.
- Fue poco después de nuestra separación de España cuando la anti-patria reñida con nuestra tradición católica e hispana, dirigida por los Estados Unidos, apoyada en las lógias masónicas y contando con la complicidad de los malos mejicanos, empezó febrilmente su labor destructora. Su primer zarpazo fue el asesinato del libertador Don Agustín de Iturbide en Padilla. En ese día se inició la negación de toda la obra nacional de tres siglos y comenzó la noche de nuestras desgracias en la que ha imperado el criterio de quienes creen que la ruta de una Patria la traza la voluntad de una mayoria expresada en el plebiscito fraudulento o el interés de una facción concupiscente, sin que importe la voluntad de los muertos, la voz del pasado.
- En aquella ocasión no fué aniquilado el espíritu nacional, aunque si parcialmente derrotado.
- La Patria vió surgir innumerables caudillos que levantaron la bandera de la Tradición en todos los campos y de acuerdo a las circunstancias de su tiempo. Anastasio Bustamante, Mariano Paredes y Arrillaga, y el gran Lucas Alamán. Más tarde los conservadores civiles y militares: Mejía, Miramón, Osollo y Félix Zuloaga. Caído el segundo Imperio las fuerzas se agotan y en un periodo nefasto HASTA LOS CATÓLICOS SE INFESTARON DE LIBERALISMO. Al estallar la revolución maderista nuevos grupos se irguieron iluminados con las ideas tradicionalistas: el Partido Católico, la gloriosa Asociación Católica de la Juventud Mexicana, la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, etc. Sus esfuerzos hacen crisis en la gloriosa epopeya conocida con el nombre de REBELIÓN CRISTERA en la que, con las armas en la mano se defendieron las ideas encerradas en el pabellón de Iguala. Pero nuevamente triunfó la facción anti-nacional, apoyada como siempre por el imperialismo yanki.
- En nuestros días, es la UNIÓN NACIONAL SINARQUISTA quién recoge e iza la vieja bandera de la Tradición. Al hacerlo comprende que que echa sobre sus espaldas todo el peso que representa una montaña de muertos. Recogemos la angustia de quienes trabajaron en el pasado y nos llenamos de un nuevo impulso que colocará a nuestra Patria en el marco de los nuevos tiempos. La RENOVACION que realizaremos es en cierto modo una vuelta al pasado, en cuanto que esta representa el espíritu nacional auténtico y genuino; pero es también la transformación que impone la Nueva Etapa que emprendemos en el Movimiento Nacional Sinarquista y que abre la puerta de un futuro mejor.
Clemente Gutiérrez Pérez
Jefe Nacional U.N.S.
http://www.geocities.com/campobravo/periodico/periodico155.htm
Independencia Nacional Hoy

Nuevamente celebramos un año más de la gran gesta heroica de Don Agustín de Iturbide: la Independencia Nacional.
Otra vez sacaremos nuestras viejas y roidas banderas trigarantes, y llevaremos a cabo Actos Cívicos en cada uno de los lugares donde los sinarquistas tengamos actividad.
Una vez más repetiremos el verdadero significado de los tres colores, que son los mismos que los tres principios consagrados en el Plan de Iguala, monumento de Programa Político: UNIÓN, RELIGIÓN e INDEPENDENCIA.
Y para concluir, nuevamente, como cada año, terminaremos los actos conmemorativos con la tristeza y la nostalgia que cada vez nos embargan a todos los patriotas sinceros. Tristeza y nostalgia, dos elevadísimos sentimientos.
Tristeza por ver en qué ha ido a parar nuestra Patria. Todo el esfuerzo de Iturbide y miles de valiosos mexicanos más han quedado en el olvido, debido a la actitud entreguista, cobarde y apátrida de nuestros «gobernantes», auténticas larvas de la inmensa gusanera masónica-liberal.
Nostalgia que sentimos por el México que fué y ya no es. Nostalgia del México que no pudo ser, y que no vemos ni por donde pueda llegar a ser.
Sin embargo, creo que no hemos observado una cosa, que está ahí, justo frente a nuestros ojos, pero que la rabia y el desencanto no nos permiten ver.
En efecto, México hoy nos duele. México, tal como está, no nos gusta. Las cosas están mal. Así no deberían estar, pero, ¿que acaso el México de Iturbide no estaba mal? También había pobreza, miseria, dependencia política de la corte masónica española, con el peligro de pasar a los diminutos borbónicos, sumisos de Napoleón. Es más, ni siquiera había una bandera nacional, ni conciencia de Patria, ni nada de nada.
Espantoso panorama el que tenía Iturbide frente a él. ¿verdad? Pero no se amilanó, ni se sumió en la tristeza y en la nostalgia, como hacemos nosotros hoy.
Iturbide no se conformó con hacer conferencias ni actos tratando de recordar las antiguas glorias del Imperio Español, ni de las tribus aborígenes que habitaban estas tierras. No señor. Iturbide fué un hombre del PRESENTE, con una clara visión de FUTURO.
En efecto, Iturbide era todo un hombre de 1821. Tuvo una idea original, genial, y luchó sin descanso para darla a conocer a toda la gente.
Combatió lo mismo en el campo de las armas que en el de las ideas. Tuvo propuestas claras, adecuadas a su momento histórico, para todos los sectores sociales: españoles, criollos, mestizos, indígenas, militares, religiosos, campesinos y artesanos.
Y no sólo eso. Iturbide también planeó a futuro, era un hombre del siglo XIX. Soñó con la Gran Patria Iberoamericana y trabajó para forjarla. Todo Centroamérica se le unió, y entabló contactos con Bolivar, otro caudillo sudamericano.
Qué poco tienen en común esta actitud VALIENTE, ACTUAL, PRÁCTICA e IDEALISTA de Iturbide con nuestra actitud PUSILANIME DERROTISTA que nos cargamos cada año.
¿Queremos seguir el ejemplo de Iturbide? Muy bién. Comencemos por ser realistas y prácticos. Está bién honrar el pasado, que mucho nos enorgullece, pero no nos quedemos estancados en 1821. Somos hombres y mujeres del Siglo XXI. Pensemos como lo haría Iturbide ahora. Estamos seguros que lo último que haría el Emperador sería sentarse en un rincón con una vieja bandera a llorar.
A México lo tenemos enfrente. Los problemas ahí están y nuestro pueblo necesita SOLUCIONES. Tomemos la gran doctrina Sinarquista. Apliquémosla a casos concretos, como lo hizo Iturbide en su momento.
Iturbide ganó «su» batalla; consiguió la Independencia Nacional. Nosotros ¿seremos capaces de ganar la «nuestra»?
Editorial Nº 166 – Noviembre 99
Clemente Gutiérrez Pérez
Jefe Nacional U.N.S.
LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO
«¿Quién borrará tu nombre de la Historia
sin borrar de tu enseña sus colores?»
Amado Nervo

Autor: Enrique Sada Sandoval
La historiografía oficial, de manera perniciosa, ha condenado largamente a Iturbide al oprobio o al olvido, sobre todo tras el encono de la intervención francesa y del segundo imperio (Maximiliano había adoptado a su nieto, Agustín Iturbide y Green, como príncipe heredero). A diferencia de otros libertadores de América como Bolívar, San Martín y Washington, la inquina en su contra se ha extremado hasta el grado de negarle, más que el sitio que merece en el calendario cívico, el título de padre de la nación y libertador de México.
Se ha acusado a Iturbide de ser enemigo de la independencia por haber combatido a los primeros insurgentes. Nada más falso, puesto que él, como la mayoría de los criollos, estaba de acuerdo con alcanzarla desde que era coronel realista, aunque eso sí, nunca comulgó con los procedimientos de los primeros insurgentes, a los que combatió con severidad. La desolación, los asesinatos y el pillaje fueron, en efecto, los únicos resultados visibles de la primera insurrección. Esto explica porqué una gran cantidad de partidarios de la independencia prefirieron apoyar al virrey ante el peligro que suponía para sus vidas y propiedades el paso de la multitud sin cabeza.
Los detractores de Iturbide olvidan, con su corta memoria, que fue su ingenio político-militar el que alcanzó en cuestión de meses todo aquello que diez años de lucha fratricida y estéril no lograron: la independencia de México, una emancipación sin derramamiento de sangre, con la entrada triunfal del ejército trigarante a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. A él se debió la anexión de Centroamérica, que pidió su incorporación al imperio mexicano que en ese entonces extendió su territorio desde Oregon y las márgenes del río Mississipi hasta Panamá.
Ante el rechazo de Fernando VII para reconocer la independencia de México, junto a la prohibición de sus parientes para aceptar la corona que se le ofrecía, el pueblo propone libremente que Iturbide (quien se desempeñaba como regente del imperio) sea coronado.
Sorprendido por la manifestación cívico-militar fuera de su casa y los gritos de «¡Viva Agustín Primero!», tuvo que salir al balcón para pedirles calma a sus seguidores. No estuvo seguro de aceptar la corona hasta que sus amigos y colaboradores cercanos lo convencieron de ceder a las demandas del pueblo.
Algunos días después, ya en la intimidad, en una carta Iturbide le confiaría sus pensamientos a Bolívar, considerándolo el único hombre de América que podía comprenderlo: «Carezco de la fuerza necesaria para empuñar un cetro; lo repugné, y cedí al fin por evitar males a mi patria, próxima a sucumbir de nuevo, si no a la antigua esclavitud, sí a los males de la anarquía».
Ante la aclamación del pueblo, el congreso se reunió a deliberar, y por votación mayoritaria se procedió a proclamar a Iturbide emperador constitucional de México. Dos días después la decisión sería ratificada, esta vez, por unanimidad.
Lo anterior desmiente a quienes alegan que la elección de Iturbide como emperador fue viciada de origen y que no contaba con el voto popular. Lucas Alamán, que no simpatiza con Iturbide, manifiesta que todas las provincias del imperio aceptaron con grandes muestras de júbilo su elevación al trono; y Lorenzo de Zavala reconoce que la inmensa mayoría de la nación estaba a favor del Imperio. Francisco Bulnes, historiador republicano y liberal, lo confirma en pleno siglo XX:
«En 1910 he visto sostener unánimemente por todos
los escritores jacobinos, que para que haya demo-
cracia basta que el gobernante emane de la volun-
tad de la mayoría del pueblo. Conforme a esta
doctrina (…), debe asegurarse que Iturbide con su
imperio fundó la democracia mexicana de la mane-
ra más correcta y completa».
Otra acusación sin fundamento es que disolvió el congreso para convertirse en monarca absoluto. La realidad difiere totalmente, pues las pugnas por el poder entre facciones, la envidia y la amenaza del exterior no se hicieron esperar. El congreso en vez de dividirse en dos cámaras o empezar a redactar la Constitución esperada, todo el tiempo se dedicó a obstaculizar al emperador o a conspirar en su contra. Esto por acción de la masonería escocesa y las maniobras efectuadas por Joel Poinsett, agente confidencial de los Estados Unidos en México, quien veía a Iturbide con gran desprecio debido a que éste se negó a entregar a su gobierno parte del territorio nacional que deseaba a cambio de reconocer a México como nación independiente.
La conspiración fue descubierta y se aprehendió a sus participantes, de los cuales, no pocos eran diputados; en vista de ello, recibiendo miles de cartas de las provincias y escuchando el parecer de muchos, disolvió el congreso y estableció de manera provisional una Junta Nacional Instituyente mientras convocaba a elecciones para un nuevo congreso. Nadie lamentó la desaparición de este órgano político y el pueblo, por este hecho, volvió a llamarlo libertador.
Sin embargo, todo esto fue el pretexto ideal para los enemigos de Iturbide, y los generales de la Garza, Santa Anna, Bravo y Guerrero -amigos y colaboradores de Poinsett- iniciaron levantamientos en su contra, aunque fracasaron por falta de apoyo popular. Iturbide pensó que todo era un malentendido, puesto que él deseaba que se hubiera un congreso; pero una vez convencido de la mala fe de quienes dirigían el movimiento en su contra, incluso pensó en combatirlos. Contaba en todo momento con el apoyo popular, así como con los medios necesarios y gran parte del ejército. Pero, ¿cómo reafirmar un trono que nunca ambicionó derramando sangre mexicana?
Resentido por las voluntades desleales, restableció el viejo congreso y presentó su abdicación. El congreso, para humillarlo todavía más, no quiso discutir, manifestando, contrario a lo dicho meses antes, que la coronación había sido obra de la violencia. Con el fin de evitar una guerra civil, Iturbide decidió exiliarse, y en mayo de 1823 partió rumbo a Europa.
Las provincias de Centroamérica no tardaron en mostrar su apoyo a Iturbide junto a la inconformidad respecto a su abdicación, por lo que se declararon independientes de México. Provincias como Querétaro, Michoacán, México y Guadalajara manifestaron la misma disposición mediante levantamientos armados.
Una vez en el exilio, Iturbide publicó sus memorias en Inglaterra, a donde le llegaban miles de cartas de México, las cuales le hablaban de la anarquía en que había caído el país y pedían su regreso. Él, a su vez, informado de los planes de una invasión española para reconquistar México, decide volver para prevenir a las autoridades y ponerse a su disposición como simple soldado. Sus enemigos temen ser desplazados del poder con su retorno y por órdenes del congreso, es aprehendido al desembarcar en Soto la Marina. Es condenado a muerte sin ser sometido a juicio -derecho que no se le niega ni al peor criminal- y a morir fusilado en Padilla, Tamaulipas. Sus últimas palabras al pueblo fueron de obediencia al gobierno que lo ejecutaba y en defensa de su libertad ante cualquier intento de reconquista española: «Mexicanos, ¡muero gustoso porque muero entre vosotros!».
Al saberse su muerte, se produjo una gran conmoción y México nunca volvió a ser el mismo. Acerca de este hecho, Manuel Payno afirma que «La muerte de Iturbide es una de las manchas más vergonzosas de nuestra historia. El pueblo que pone las manos sobre la cabeza de su Libertador es tan culpable como el hijo que atenta contra la vida de su padre».
«¿Qué aberración tan monstruosa, sólo vista en México -dice Alfonso Junco- (…) loar la libertad y maldecir al libertador, glorificar la obra y desdeñar al obrero, tomar el don y escarnecer al que lo da? (…) Iturbide es una gloria de México (…) Su genio militar, su visión política, su gobierno magnánimo, su abdicación gloriosa, su decencia personal, su amor al pueblo y el amor de su pueblo, pónenlo entre las figuras universales».
Iturbide no es héroe de facción, como ingenuamente algunos creen, es un héroe nacional a secas. Para honrarlo bastan dos cosas: saber historia y ser justo. Hasta ahora, no se ha dado algún intento por reivindicar la imagen de Iturbide, otorgándole la importancia que tiene en la consolidación de nuestra patria.
Hoy más que nunca, suena un eco lejano que se pierde. Las últimas palabras que el héroe de Iguala dejara escritas en sus memorias: «Cuando instruyáis a vuestros hijos en la historia de la patria, inspiradles amor por el jefe del ejército trigarante (…) quien empleó el mejor tiempo de su vida para que fueseis dichosos».
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Bibliografía
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Chávez Ezequiel, Agustín de Iturbide: libertador de México, Editorial Jus, 1957.
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Bulnes Francisco, La guerra de independencia: Hidalgo-Iturbide, edición facsimilar, Universidad Iberoamerica-na, 1982.
Riva Palacio Vicente y Payno Manuel, El libro rojo (1520-1867), edición facsimilar, México, , 1976.
Krauze Enrique, Siglo de caudillos: biografía política de México (1810-1910), Editorial TusQuets, 1994.
Sims Harold. D., La expulsión de los españoles de México (1821-1828), Fondo de Cultura Económica, 1974.
De Zavala Lorenzo, Ensayo crítico de las revoluciones de México desde 1808 hasta 1830, Editorial Porrúa, 1969.
Junco Alfonso, Un siglo de México, Editorial Jus, 1968.
Fuentes Mares José, Poinsett: historia de una gran intriga. Santa Anna: aurora y ocaso de un comediante, Ed. Jus, 1972.
Fuente: lag.uia.mx/acequias/acequias17/a17p56.html
Título original: Iturbide: ¿libertador de México?
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Tomado de: http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com
¿Independencia, de qué?

El Plan de Iguala decide la independencia completa como monarquía constitucional y señala a la Religión Católica como base espiritual de la vida mexicana.
La persecución liberal y masónica contra la Iglesia Católica en México, que desencadenó la “Epopeya Cristera” en el siglo XX, no era sino continuación de la iniciada en el siglo XIX.
El 16 de septiembre de 1810, en el llamado “Grito de Dolores”, el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla1 iniciaba el proceso de “guerra insurgente o civil” que culminaría con la independencia de México.
Los obispos sostenían que no se trataba de guerra por la independencia sino, una lucha injustificada y salvaje contra una clase de la sociedad: la exaltación de las turbas, conocidas como los “chinacos”, contra las clases altas de la sociedad, conocidos como los “gachupines”.
No obstante, la burguesía criolla americana del siglo diecinueve, ansiosa de liberarse del poder de la Corona española y de la influencia de la Iglesia Católica, se agrupó en logias masónicas locales, intervenidas por francmasones del norte anglosajón, que ya entonces buscaban penetrar en el solar iberoamericano.
En 24 de febrero de 1821, el Plan de Iguala decide la independencia completa como monarquía constitucional y señala a la Religión Católica como base espiritual de la vida mexicana; el emperador Agustín de Iturbide ocupará el gobierno.
Paralelamente, el “Manifiesto Destino” les señalaba a los gobernantes de Estados Unidos el Lejano Oeste como meta; así Texas, Nuevo México, la Alta California y Arizona entraban en los planes anexionistas.
Por ello fue comisionado su embajador Poinsett, a la formación de un “Partido Americano” en México; sobre la base de las “logias yorkinas”; el proyecto era “La República Federal y Laica”.
Con la colaboración de liberales-masones y los constitucionalistas, en 1824 Iturbide será destituido y fusilado en Padilla.
El Gral. Vicente Guerrero proclamará así la República en 1824; se sanciona la Constitución. Comienza un período de decadencia: el separatismo centroamericano, la propaganda antirreligiosa, la guerra de Texas y la guerra contra los Estados Unidos, que culmina con el Tratado de Guadalupe, el 2 de febrero de 1848, que lo lleva a la pérdida del 50% de su territorio –Texas, Nuevo México, Arizona y la Alta California-; la política exterior de México quedó así subordinada a los Estados Unidos.
________________________________________1 Se inicio en la masoneria en la logia de la calle de Las Ratas No. 4 (hoy Bolívar 73), Desde 1808 participó en las juntas de los descontentos con la situación de la Nueva España. Formalizadas estas conspiraciones, debieron adelantar la fecha del levantamiento armado. En julio de 1800 los curas mercedarios Joaquín Huesca y Manuel Estrada le acusaron de asistir a ‘tenidas diabólicas’ en una logia en el callejón de El Sapo (frente a la actual central telefónica de las calles de Victoria en la ciudad de México). La causa fue reanudada en septiembre de 1810 y el 7 de febrero de 1811 el inquisidor fiscal Manuel de Flores presentó formal denuncia contra Hidalgo al grado de que la iglesia católica lo excomulgó, a como ha excomulgado a las masones decenas de veces a lo largo de la historia. ________________________________________
Fuentes consultadas:
Persecución religiosa en México
“La Epopeya Cristera”
Gustavo Carrére Cadirant gcc03@fibertel.com.ar
Y
http://www.hermanosmasones.info/Miguel_Hidalgo.htm
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
16 de Septiembre
- San Cornelio, Papa y Mártir
- San Cipriano, Obispo y Mártir
- Santa Eufemia de Calcedonia, Virgen y Mártir
- Santa Eufemia de Orense, Virgen y Mártir
- Santos Abundio, Abundancio, Marciano y Juan, Mártires
-
Santa Edita, Virgen Santa Edith
-
San Niniano, obispo y apóstol
-
Santos Rogelio y Servodeo, Mártires
-
San Víctor III, Papa
-
Santa Ludmila, Duquesa de Bohemia
-
Santa Dulcisima, Mártir
-
Beato Juan Masías, Confesor
CATEDRAL DE SALTA

Catedral de Salta, República Argentina

Interior de la Catedral de Salta, República Argentina
18 de octubre de 1844. El terremoto y el Pacto
En la noche del 18 de octubre de 1844, la ciudad de Salta es sacudida por un espantoso temblor. Nuevamente los salteños acuden a la poderosa intercesión de la Virgen del Milagro buscando la protección del Señor Crucificado. Se sacan las Santas Imágenes y se organiza inmediatamente una procesión que recorre las calles de la ciudad hasta llegar nuevamente a la plaza frente a la Catedral; allí se coloca la imagen de la Santísima Virgen frente a la del Santo Cristo, como intercediendo por su pueblo, el cual prorrumpe en exclamaciones de ¡misericordia!, ¡perdón! y en llantos y lamentos.
Esa misma noche, el P. Cayetano González, exhortó al pueblo a penitencia, a abandonar la senda del pecado, a convertir sus costumbres, a abandonar el lujo, la riqueza y el bienestar que originaron la mengua de su religiosidad, para corresponder a los favores que esperaba obtener del Señor del Milagro.
También propuso al pueblo que se celebrara un solemne pacto de alianza con el Cristo del Milagro, ratificando a la vez el voto hecho en 1692. Luego del sermón, se celebró el pacto con la lacónica fórmula: «Tu noster es et tui sumus», Tú eres nuestro y nosotros somos tuyos. En memoria de este pacto se labró una cinta de plata con las letras de la fórmula inscriptas en oro, y se la colocó al pie del Cristo. Algunos años más tarde, el obispo Linares, luego de rehacerla y mejorarla en todo lo posible, la hizo colocar en el reverso de los brazos de la cruz.
ORACIÓN AL SEÑOR DEL MILAGRO

Señor: Abre los ojos y mírame con piedad y misericordia; hazme ver las cosas de este mundo con tal indiferencia que solamente contemple las tuyas para que te pertenezca del todo y me salve; guía mi memoria, entendimiento y mis pasos por el buen camimino a fin de poder llegar un día a tu santa gloria. Escúchame, Señor nuestro, Cristo Crucificado.
Abre, Señor, tus labios y dime que me perdonas, que me ayudarás a obrar siempre el bien y a saber perdonar las ofensas que me hagan. Líbrame, Señor, del mal uso de la palabra y de las murmuraciones.
Acércame, Señor, a tu Corazón Santísimo con aquel amor divino con que abrazaste tu Santa Cruz para salvarnos, y haz que yo también abrace resignadamente mi cruz, dándome humildad, paciencia y fortaleza para todos los trabajos de esta vida. (Se pide lo que se desea conseguir).
Y tú, Virgen amada del Milagro, pide también a tu Santísimo Hijo, que nada puede negarte, todo lo que acabo de suplicarle, ponme bajo tu amparo y protección todos los días de mi vida y especialmente en la hora de mi muerte. Así sea.
15 de septiembre
SEÑOR DEL «MILAGRO»
Salta, República Argentina

Corría el año de 1582; cuando llegaban flotando al puerto del Callao (Perú), dos cajones que con letras marcadas tenían inscriptas: «UN SEÑOR CRUCIFICADO PARA LA IGLESIA MATRIZ DE LA CIUDAD DE SALTA, PROVINCIA DEL TUCUMAN, REMITIDO POR FRAY FRANCISCO VICTORIA, OBISPO DEL TUCUMAN«, y el otro: «UNA SEÑORA DEL ROSARIO, PARA EL CONVENTO DE PREDICADORES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, PROVINCIA DEL TUCUMAN, REMITIDO POR FRAY FRANCISCO VICTORIA, OBISPO DEL TUCUMAN«. El Santo Cristo sería llamado más tarde por la piedad del pueblo salteño con el nombre de Señor del Milagro; mientras que la imagen de la Virgen del Rosario recibiría el nombre de Nuestra Señora del Rosario del Milagro de Córdoba, a cuya protección colocaría el Virrey Santiago de Liniers la ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de los Buenos Ayres, con motivo de la segunda invasión inglesa, derrotada bajo tan poderoso amparo.
Tras largo camino, en carro, en carreta, a lomo de mulas y a hombro, llegó a la ciudad de Salta, el día 15 de setiembre de 1592 la imagen del Señor Crucificado, siendo recibida por el pueblo salteño con grandes homenajes.
Según una tradición muy antigua, ya estaría en esa ciudad una imagen de la Purísima e Inmaculada Madre de Dios, que la habría enviado el mismo obispo fray Francisco Victoria, de regreso de Lima, después de asistir al Concilio convocado por Santo Toribio de Mogrovejo.
El terremoto de septiembre de 1592
La tierra comienza a temblar, el cielo color de plomo, los montes tiemblan y los ríos amenazan salir de su cauce. Es el 10 de septiembre cuando un espantoso terremoto arrasa la ciudad de Esteco, pereciendo sus familias bajo los escombros, sumergidas las ruinas por el torrentoso río de las Piedras que formó, en el lugar donde estuviera una de las más comerciales ciudades de Tucumán, un lago que duró más de ocho años.
Las familias sobrevivientes comenzaron la huida hacia el Norte, pasando por Salta, pero no se detuvieron allí; la hermosa ciudad era víctima también de la furia de la naturaleza, mano de Dios que castiga a sus hijos para que hagan penitencia y no se hundan en el fango del pecado.
En la mañana del 13 de septiembre, cuando todo anunciaba paz y calma en la ciudad de Salta, tiembla de repente la tierra, comienza a sacudirse el suelo, se mueven los edificios y con ellos el pueblo entero que trata de encontrar un lugar seguro para no ser aplastado o tragado por la tierra. Los edificios se desploman y el polvo de las ruinas y los gritos de espanto de la gente forman una escena dantesca y cunde el terror.
Todos a una, dejando de lado los medios humanos —que no los hay— recurren a Dios Nuestro Señor y abren sus corazones a los llamados de la Fe.
La Inmaculada Virgen del Milagro
Luego de pasados los primeros momentos de espanto, muchas personas acudieron a la Iglesia Matriz para salvar el Santísimo Sacramento, encabezados por el sacristán Juan Ángel Peredo que abrió las puertas de la Sacristía, por donde entraron al templo. Estando allí dentro, lo primero que vieron fue la imagen de la Virgen Inmaculada echada «al pie del altar» con la cara hacia arriba, como si mirase al Sagrario, adorando a Su Divino Hijo, implorando misericordia. Es de notar que Su rostro estaba pálido y demacrado, y que no había sufrido ninguna rotura, ni allí ni en las manos, mientras que el dragón, que estaba a sus pies, tenía destrozada un ala, una oreja y deformada la nariz, y la media luna colocada también a los pies, estaba rota.
La Virgen Inmaculada fue sacada fuera y colocada junto a un altar puesto a las puertas de la Iglesia y, a los ojos de los innumerables fieles que, contritos y apesadumbrados, rezaban fervorosamente pidiendo la misericordia de Dios. Su rostro mudaba de colores manifestando los sentimientos de dolor y angustia por sus hijos que estaban pasando una dura prueba por haber apartado sus corazones de Nuestro Divino Redentor y Su Santa Ley.
El pueblo salteño postrado a los pies de la Santísima Reina de los Cielos, rogaba su poderosísima intercesión ante Su Divino Hijo, para que tuviera misericordia de la ciudad y de sus habitantes, reconociendo las faltas cometidas y convirtiendo sus corazones a Dios.
El Señor del Milagro
Es el 15 de septiembre, ya han pasado tres días desde el comienzo del terremoto y la tierra continúa oscilando; la gente descansa a la intemperie por temor a perecer aplastada dentro de los edificios totalmente agrietados. Esos han sido días de oración y penitencia, pero la furia de la naturaleza vengadora, a pesar de las rogativas y procesiones aún con el Santísimo Sacramento, no se ha calmado todavía. Es en esos momentos que un sacerdote jesuita, el R. P. José Carrión, indudablemente inspirado por Dios, comienza a exhortar a que «se sacase en procesión pública al Señor Crucificado que se tenía olvidado, y cesarán los temblores». En privado y en público, una, dos y tres veces insiste el P. Carrión para que se saque al Santo Cristo Crucificado, amenazando con despojarse de sus ornamentos, en señal de duelo, si no se le hace caso.
Así, a las primeras horas de la tarde, llevada en hombros de las principales autoridades, sale la Imagen del Santo Cristo Crucificado y recorre en imponente procesión, las principales calles de la ciudad, acompañada del pueblo, clero y milicia.
Ante Su presencia se realiza el milagro: la tierra hasta ese momento enfurecida contra los ingratos hijos de Eva, se calma inmediatamente a la vista del Divino Crucificado. Salta entona un himno de júbilo y de acción de gracias para quienes desde ese momento son bautizados definitivamente con los nombres de el Señor y la Virgen del Milagro. La procesión del 15 de setiembre fue jurada que se repetiría todos los años, lo cual se ha venido haciendo con vivas muestras de piedad y amor filial por parte del fiel pueblo salteño.
18 de octubre de 1844. El terremoto y el Pacto
En la noche del 18 de octubre de 1844, la ciudad de Salta es sacudida por un espantoso temblor. Nuevamente los salteños acuden a la poderosa intercesión de la Virgen del Milagro buscando la protección del Señor Crucificado. Se sacan las Santas Imágenes y se organiza inmediatamente una procesión que recorre las calles de la ciudad hasta llegar nuevamente a la plaza frente a la Catedral; allí se coloca la imagen de la Santísima Virgen frente a la del Santo Cristo, como intercediendo por su pueblo, el cual prorrumpe en exclamaciones de ¡misericordia!, ¡perdón! y en llantos y lamentos.
Esa misma noche, el P. Cayetano González, exhortó al pueblo a penitencia, a abandonar la senda del pecado, a convertir sus costumbres, a abandonar el lujo, la riqueza y el bienestar que originaron la mengua de su religiosidad, para corresponder a los favores que esperaba obtener del Señor del Milagro.
También propuso al pueblo que se celebrara un solemne pacto de alianza con el Cristo del Milagro, ratificando a la vez el voto hecho en 1692. Luego del sermón, se celebró el pacto con la lacónica fórmula: «Tu noster es et tui sumus», Tú eres nuestro y nosotros somos tuyos. En memoria de este pacto se labró una cinta de plata con las letras de la fórmula inscriptas en oro, y se la colocó al pie del Cristo. Algunos años más tarde, el obispo Linares, luego de rehacerla y mejorarla en todo lo posible, la hizo colocar en el reverso de los brazos de la cruz.
23 de agosto de 1948
En la noche del 23 de agosto de 1948, Salta fue sacudida nuevamente por temblores de tierra. Inmediatamente, autoridades y pueblo unidos en la misma fe, sacaron en procesión las Milagrosas Imágenes, pidiendo Su protección; pronto fue todo quietud.
Por tercera vez en la historia, el Santo Cristo del Milagro había manifestado Su misericordia para con los salteños, a instancias de los ruegos de Su Santísima Madre, la Inmaculada Virgen del Milagro, protectora particularísima de la Ciudad de Salta, que vela sobre ella para que no desfallezca la Santa Fe Católica en sus hijos.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index
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los Santos
15 de Septiembre
14 de septiembre: la Exaltación de la Santa Cruz
La liturgia romana dedicó a la Santa Cruz de Nuestro Señor, además del Viernes Santo (cuyo acto central es precisamente la adoración del instrumento de nuestra Redención), dos festividades peculiares, celebradas en la Iglesia universal: la Invención (3 de mayo) y la Exaltación (14 de septiembre). El calendario particular español contempla, por su parte, una tercera: la del Triunfo de la Cruz (17 de julio), en conmemoración de las Navas de Tolosa. La festividad del 3 de mayo recuerda el hallazgo (inventio) de la verdadera Cruz por santa Elena Augusta, madre del emperador Constantino (cuya historia está tan ligada a aquélla desde la famosa aparición la víspera de la batalla del Puente Milvio: In hoc signo vinces). La del 14 de septiembre, que es más antigua, originalmente evocaba el mismo suceso, pues se creía que era ésta la fecha en la que tuvo lugar. Pero para no crear confusiones, acabó por dedicarse a conmemorar la recuperación de la cruz de manos de los persas por el emperador Heraclio.
La célebre peregrina Eteria, valioso testigo de la vida cristiana del siglo IV, refiere con todo detalle en su Peregrinatio la celebración que tenía lugar en Jerusalén el 14 de septiembre, día en el que se juntaba en una misma fiesta la de la Invención de la Cruz y la dedicación de la basílica constantiniana tripartita del Martyrion y la Anastasis (Santo Sepulcro). El concurso de fieles era inmenso y acudían gran número de obispos y monjes y hasta anacoretas provenientes de Siria, Mesopotamia, Egipto y la Tebaida. Llegaban peregrinos de muchas provincias del Imperio. La importancia de la festividad era tal que se equiparaba a la Pascua y a la Epifanía, por lo cual todas las iglesias de Jerusalén se adornaban con la misma riqueza que en estas ocasiones. Con el tiempo la dedicación de la basílica del Santo Sepulcro pasó a segundo plano hasta quedar casi por completo obnubilada.
Con el tiempo, la fiesta de la Exaltación de la Cruz se comenzó a celebrar en todos aquellos lugares donde se conservaba la reliquia de la Vera Cruz (Lignum Crucis). En Roma se introdujo bajo el reinado del papa Sergio I (687-701), según consta por el Liber Pontificalis. En ese día se exponía y adoraba el fragmento de la Cruz llevado a Roma por santa Elena. La ceremonia revestía la misma solemnidad que la adoración que tenía lugar en Viernes Santo y se celebró hasta el siglo XIII. Mientras tanto, a través de los sacramentarios galicanos, había entrado en la liturgia romana la festividad del 3 de mayo, que se celebraba desde la época carolingia sin estar claro su origen. Al fundirse los libros litúrgicos galicanos con el sacramentario gregoriano subsistieron, sin embargo, ambas fiestas, aunque tenían el mismo objeto. Como queda dicho, la del 14 de septiembre, originalmente dedicada al hallazgo de la Cruz, pasó a ser el recuerdo litúrgico de su recuperación del poder de los paganos.
Piero della Francesca: Batalla de Heraclio contra Cosroes II (Storie della Vera Croce, Arezzo)El año 614, los persas, al mando del general Sharbahraz, conquistaron Damasco y Jerusalén. De la Ciudad Santa se llevaron la Cruz como trofeo, siendo incrustada en el trono de madera del rey sasánida Cosroes II Parviz (el Victorioso). Durante años, los cristianos, sumidos en disputas internas, no pudieron hacer frente al avance de los persas, pero en 622 el emperador Heraclio tomó finalmente el control de la situación y empezó a avanzar victoriosamente contra aquéllos. En 627 los venció en Nínive, logrando avanzar hasta Ctesifonte, la capital de Cosroes II, el cual huyó sin resistir pero sólo para ser depuesto por los magnates, que pusieron en el trono a su hijo Khavad II, el cual le hizo asesinar, lo mismo que a sus dieciocho hermanos, y entró en negociaciones con Heraclio. En el curso de éstas murió Khavad, siendo sucedido por su hijo Ardacher III, quien firmó la paz con Bizancio, sellándola con la devolución de la Cruz a los cristianos el año 629. Heraclio llevó en triunfo la sagrada reliquia de regreso a Jerusalén. Al llegar a sus puertas, la comitiva hubo de detenerse porque se derrumbó una parte del muro obstaculizando el paso. Apareció entonces un ángel que hizo ver al emperador que la gran pompa de la que iba acompañado no casaba con la humildad con la que Jesucristo había entrado en la Ciudad Santa, montado sobre un pollino. Emocionado hasta las lágrimas, Heraclio se despojó de sus ricas vestiduras y, tomando la Cruz a hombros, entró con ella en Jerusalén, llevándola al Calvario y restaurando la iglesia del Santo Sepulcro.
Tanto la historia de la Invención de la Cruz por santa Elena como la de su recuperación por Heraclio forman parte de lo que se llama la Legenda Sanctae Crucis (Leyenda de la Santa Cruz), que no significa que se trate de un relato mítico o fabuloso, sino una historia para ser leída (legenda) y meditada. El dominico Jacopo de Voragine (1228-1298) la inmortalizó en su famosa Legenda Aurea (Leyenda Dorada). Basándose en ella, Piero de la Francesca (1415-1492) pintó una serie de magníficos frescos en la capilla Bacci de la catedral de Arezzo bajo el título de Storie della Vera Croce (Historias de la Vera Cruz). Es una de las grandes obras maestras del Renacimiento.
Agnolo Gaddi: Decapitación de Cosroes y entrada de Heraclio con la Vera Cruz en JerusalénLa festividad de hoy nos lleva a reflexionar en la Santa Cruz como un signo de victoria: la de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, la del Bien sobre el mal, la de la Luz sobre las tinieblas. Cristo, crucificado en ella, alzado entre el cielo y la tierra, reconcilia a Dios con los hombres, al Creador con sus criaturas, y juzga al mundo y su iniquidad. Su poder se manifiesta precisamente cuando parece despojado de él; por eso dice el himno de Venancio Fortunato “regnavit a ligno Deus” (ha reinado Dios desde el madero). El signo de la Cruz es, pues, un signo poderoso de protección contra el maligno y sus insidias. De allí que debamos usarlo constantemente, en todos nuestros actos importantes, para vencer las tentaciones, para que nuestras obras tengan un buen resultado y para que el Señor nos proteja en todos los momentos de nuestra vida.
Usamos de la señal de la Cruz de dos maneras: santiguándonos y persignándonos. Santiguarse es llevar las yemas de los dedos de la mano derecha de la frente al pecho y del hombro izquierdo al derecho (los orientales invierten el movimiento horizontal: y llevan la mano del hombro derecho al izquierdo para ser como un reflejo exacto de los movimientos del sacerdote que bendice). Al mismo tiempo que uno se santigua dice: “In nomine Patris (+), et Filli (+), et Spiritus (+) Sancti. Amen” (En el nombre del Padre (+), y del Hijo (+), y del Espíritu (+) Santo. Amén). Hay quienes acostumbran al final besar el dedo pulgar extendido sobre el índice formando una cruz, como reverencia y devoción al signo de nuestra redención. Sin embargo, por piadosa que sea esta práctica no forma parte del acto de santiguarse. Cuando se hace la señal de la cruz tomando el agua bendita se ha de decir primero, al sumergir los dedos en la pila: “Haec aqua benedicta sit nobis salus et vita” (Que esta agua bendita, nos sea salvación y vida). Santigüémonos frecuentemente: cuando comenzamos el día, al salir de casa, al pasar delante de una iglesia, en los peligros y tentaciones, al entrar y salir de la iglesia, al oír blasfemar o jurar, al bendecir la mesa, al empezar una obra importante, al pasar frente a un cementerio o encontrarse con un cortejo fúnebre como señal de respeto a las ánimas de los difuntos, al volver al hogar y al encomendar nuestro sueño a Dios.
Además de santiguarnos también nos persignamos y lo hacemos con la yema del dedo pulgar de la mano derecha, haciendo pequeñas cruces respectivamente sobre la frente, los labios y el corazón y, acto seguido, santiguándonos. Al hacerlo decimos: Per signum (+) Sancta Crucis, de inimicis (+) nostris, libera nos (+), Domine Deus noster. In nomine Patris (+), et Filli (+), et Spiritus (+) Sancti. Amen” (Por la señal (+) de la Santa Cruz, de nuestros (+) enemigos líbranos (+), Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre (+), y del Hijo (+), y del Espíritu (+) Santo. Amén). Esta manera de hacer la señal de la cruz se emplea para empezar algún ejercicio de piedad importante, como el Via Crucis, el Santo Rosario, las Coronas de Gozos y Dolores, las Novenas, la meditación, etc. También cuando, al entrar en la iglesia, después de santiguarnos con el agua bendita y hacer la genuflexión ante el tabernáculo, nos arrodillamos para empezar nuestras devociones.

En la liturgia hay varios signos de la cruz. La misa empieza con el acto de santiguarse. El mismo se efectúa: al versículo Adiutorium nostrum antes del acto penitencial, al Indulgentiam, a las primeras palabras del Introito, al final de la doxología mayor, al final del Credo, al Benedictus después del Sanctus, al Indulgentiam que precede la comunión de los fieles y a la bendición final (a veces también antes y después de la homilía o sermón, si lo hay). Nos persignamos, en cambio (aunque sin santiguarnos) al anuncio del Evangelio de la misa y del Prólogo de san Juan. En los demás ritos católicos se usa ampliamente el signo de la Cruz, especialmente siempre que se recibe la bendición, pero sobre todo en la bendición eucarística que sigue a la exposición y a la reserva del Santísimo Sacramento.
Hacer la señal de la cruz, sea santiguándose sea persignándose, es un acto de la virtud de religión, que debemos hacer con toda devoción y decoro y no a la volada o de cualquier manera. Muchas veces parece que algunas personas hacen una mueca o un pase mágico en lugar de evocar el signo bendito y sagrado de nuestra salvación. Es como si nos avergonzáramos de que nos vieran y tratáramos de disimular. No: el cristiano ha de confesar a Cristo delante de los hombres (si no quiere que Jesucristo se avergüence de él delante de Dios Padre) y, por consiguiente, debe santiguarse o persignarse de modo sobrio, pausado y sin precipitaciones. Es una elemental regla de urbanidad para con Dios. Si nos esmeramos en homenajear a los grandes de este mundo al saludarlos, ¡cuánto más debe ser nuestro cuidado al dirigirnos a Dios e invocar su asistencia con la señal de la Cruz! Que ésta sea hoy la enseñanza del gran día de la Exaltación de la Santa Cruz.
Adoramus Te, Christe, et benedicimus Tibi: Quia per Sanctam Crucem Tuam redemisti mundum! Tomado de: http://costumbrario.blogspot.com
FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo!... Gál. 6:14
14 de septiembre
EXALTACIÓN DE
LA SANTA CRUZ

Y cuando haya sido levantado de la tierra, todo lo atraeré a Mí. (San Juan, 12, 32).
Cosroes, rey de Persia, se llevó de Jerusalén la Cruz de Jesucristo, y Heraclio, emperador de Oriente, le declaró la guerra. Después de tres victorias debidas a la Santísima Virgen, Heraclio volvió a Jerusalén con la verdadera Cruz. Quiso llevarla en triunfo sobre sus hombros, pero una fuerza invisible lo detuvo a las puertas de la ciudad. El patriarca Zacarías le observó que sus suntuosas vestiduras contrastaban con la pobreza y humildad de Jesucristo. El emperador entonces se quitó su púrpura, su corona y su calzado, para vestir hábito de penitente. Así pudo entrar en la ciudad y llevar la Cruz hasta la cumbre del Calvario, el año 629.
MEDITACIÓN SOBRE
LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
I. El amor a la Cruz nos levanta sobre las creaturas. Un hombre que ame los sufrimientos está al abrigo de los azares de la fortuna: la enfermedad, la pobreza o la deshonra no podrían turbar su paz. ¿Por qué? Porque él desea las aflicciones y las sufre con alegría por amor a Jesucristo. Todo lo que para ti es motivo de temor y de tristeza para él es una dicha. El cristiano puede parecer desdichado, nunca la es. (Minucio Félix)
.II. El que ama la Cruz está por sobre si mismo. No es ya un hombre sometido a sus pasiones, tiranizado por la concupiscencia, afeminado por las delicias. No tiene más que un solo deseo, el de sufrir; y como en esta vida las ocasiones de sufrir se encuentran a cada paso, siempre está contento y gozoso.
III. El que ama la Cruz se asemeja a Jesús crucificado; lo contempla, y se alegra viendo que los sufrimientos lo hacen fiel imagen del Salvador. Está crucificado para el mundo, y muerto para sí mismo. Sujétame a la cruz, oh Jesús mío, sin tener en cuenta las repugnancias de mi carne; porque os debo mi alma y mi cuerpo, como a mi Redentor. ¡Que mi cuerpo sea, pues, crucificado, coronado de espinas y semejante a ese Cuerpo adorable que Vos ofrecéis al eterno Padre por mí! Si debes tu cuerpo a Jesús dáselo, si puedes, tal como Él te ha dado el suyo. (Tertuliano)
El amor a la cruz – Orad por las almas del Purgatorio.
ORACIÓN
Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, haced, os lo suplicamos, que después de haber conocido su misterio en la tierra, merezcamos ir al cielo a gustar los frutos de su Redenci6n. Por J. C. N. S. Amén.
Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
14 de Septiembre
- Exaltación de la Sta. Cruz
- San Materno, Obispo de Colonia
-
San Crescente, Mártir
-
Santa Notburga de Róttemburgo, Virgen
-
San Alberto di Castro di Gualteri, Monje
-
Beato Simeón Stolpnik, Monje
-
Beato Gabriel Taurino Dufresse, Obispo y Mártir
Santa Misa Dominical
DOMINGO 15º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
( Doble – Ornamentos verdes )

Con este Domingo suele coincidir en los maitines la lectura del libro sagrado de Job de aquel venerable patriarca, piadoso y rico, de la tierra de Idumea, a quien Satanás quiso tentar, con ánimo dañado de ver si realmente servía a Dios con desinterés, o bien porque le había colmado de honores y de hacienda.
Satanás, que nunca está ocioso y tiene ordenadas todas sus huestes para tentar a los pobres mortales, se presenta a Dios cierto día y le pide permiso para tentar a Job y privarle de sus riquezas, de la consideración y fama que tenía y de su misma salud corporal, y así sucedió.
En poco tiempo, Job lo fué perdiendo todo, y vióse precisado a limpiarse sus purulentas llagas, desnudo sobre un inmundo basurero.
También la Iglesia pide hoy que nos veamos continuamente defendidos contra los asaltos rabiosos del demonio (Sec.), de ese eterno homicida, que nos sorbería la sangre si posible le fuese, y acabaría en un solo día con todos los hombres.
La tentación vendrá también para nosotros, pues el ángel de Satanás azotó al mismo S. Pablo. Pero en medio de todo saldremos triunfadores por la esperanza firme que tenemos en la poderosa ayuda de Aquél que nos amó, de Aquél de quien el santo Job decía: «Yo bien sé que mi Redentor vive, y que en el último día he de resucitar de la tierra, y que estos mismos ojos le contemplarán. Un día también oiré la voz de Dios, el cual alargará su diestra al que es obra de sus manos.
Pasada la prueba, en la cual fué hallado fiel servidor, Job recibió por duplicado todo lo que antes había poseído.
Pues bien, la Iglesia, representada en Job, pide hoy a Dios que la purifique, ampare, salve y gobierne (Or.). Con el Salmista exclama: «Inclina, Señor, tus oídos y óyeme, porque soy pobre e indigente… (Int.).
Luego con el Salmo del Ofertorio, y haciéndose eco del santo Job, dice también: «He esperado al Señor, y al fin me ha mirado y ha oído mi oración, y ha puesto en mis labios un cántico nue vo, el cántico de las almas cristianas resucitadas a la vida de la gracia. Por lo cual justo y » bueno es alabar al Señor y pregonar sus misericordias» (Of.). Él es verdaderamente un Dios grande y Rey grande sobre toda la tierra (Alel.).
La Epístola refiérese enteramente a la vida sobrenatural, que el Espíritu Santo dió a las almas en las fiestas de pentecostés. «Si vivimos a impulsos del Espíritu Santo, obremos como movidos por Él «, siendo por lo mismo humildes, mansos y caritativos con los que pecan, máxime al considerar que nosotros mismos somos flacos, y tal vez más que ellos; razón por la cual S. Felipe Neri decía todos los días al Señor: » Señor, tenedme de vuestra mano; porque si no, capaz soy de haceros traición». Repasemos esa Epístola, porque en ella se encierran muchas y muy prácticas y saludabilísimas enseñanzas, análogas a las del Evangelio, que es hoy el de la resurrección del hijo de la viuda de Naín.
Esa viuda representa a la santa Iglesia que llora también a tantos hijos suyos muertos, muertos a la vida de la gracia por el pecado. Pero viene el Verbo divino, viene Jesús, y adivinando sus ruegos, los resucita mediante la confesión sacramental; y para que no vuelvan a morir eternamente, deposita en sus mis mos cuerpos mortales un germen, una medicina de inmortalidad que les permita resucitar en el día postrero (Com.).
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.
Introito. Ps 85, 1 y 2-3
| INTROITUS – Inclina, Dómine, aurem tuam ad me, et exáudi me; salvum fac servum tuum, Deus meus, sperántem in te: miserére mihi, Dómine, quóniam ad te clamávi tota die. – Ps. Ibid. 4. Laetifica ánimam servi tui: quia ad te, Dómine, ánimam meam levávi. V. Gloria Patri. | Introito – Inclina, Señor, tu oído a mis súplicas, y escúchame; salva, Dios mío, a tu siervo, que espera en Ti; ten piedad de mí, Señor, porque a Ti he clamado todo el día. – Ps. Alegra el alma de tu siervo; porque q Ti, Señor, tengo elevada mi alma. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Ecclésiam tuam, Dómine, miserátio continuáta mundet et múniat: et quia sine te non potest salva consístere; tuo semper múnere gubernétur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat. R. Amen | Purifica, Señor, y fortalece a tu Iglesia con una continua misericordia; y ya que sin Ti no puede subsistir salva, haz que sea siempre gobernada por tu gracia. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina. R. Amen. |
Epístola
El Padre eterno, fuente esencial de toda paternidad, nos regenera con la gracia del Espíritu Santo y nos comunica las riquezas de Jesucristo, elevándonos así hasta el conocimiento experimental de su sabiduría y de su caridad infinitas.
| EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Gálatas (5, 25-26; 6, 1-10) – Fratres: si spiritu vivimus spiritu et ambulemus. Non efficiamur inanis gloriae cupidi, invicem provocantes, invicem invidentes. Fratres et si praeoccupatus fuerit homo in aliquo delicto, vos qui spirituales estis huiusmodi instruite in spiritu lenitatis considerans te ipsum ne et tu tempteris. Alter alterius onera portate et sic adimplebitis legem Christi. Nam si quis existimat se aliquid esse cum sit nihil ipse se seducit. Opus autem suum probet unusquisque et sic in semet ipso tantum gloriam habebit et non in altero. Unusquisque enim onus suum portabit. Communicet autem is qui catecizatur verbo, ei, qui se catecizat, in omnibus bonis. Nolite errare Deus non inridetur. Quae enim seminaverit homo haec et metet. Quoniam qui seminat in carne sua, de carne et metet corruptionem qui autem seminat in spiritu, de spiritu metet vitam aeternam. Bonum autem facientes, non deficiamus: tempore enim suo metemus, non deficientes. Ergo dum tempus habemus operemur bonum ad omnes maxime autem ad domesticos fidei. | Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas: – Hermanos: Si vivimos del Espíritu, dejémo nos también guiar por el Espíritu. No seamos ávidos de vanagloria, hostigándonos y envidiándonos mutuamente. Her manos, si alguno, como hombre que es incurriere en algún delito, vosotros que sois espirituales, amonestadle con espíritu de mansedumbre, y consideraos a vosotros mismos, para que no seáis también tentados(1). Sobrellevaos mutuamente, y así cumpliréis la Ley de Cristo. Porque si alguno cree ser algo, no siendo nada, él mismo se engaña. Mas, prueba cada cual obra, y así tendrá gloria sólo en sí mismo, y no en otro. Porque cada cual llevará su propia carga. Y el que es enseñado en la palabra de Dios, comunique en todos los bienes al que le enseña(2). N o os engañéis, Dios no puede ser burlado. Porque lo que el hombre sembrare, eso también cosechará. Y así, el que siembra en su carne, de la carne cosechará corrupción(3): mas, el que siembra en el Espíritu, el Espíritu cosechará la vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo recogeremos el fruto, si no desfallecemos. Y así, mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a aquellos que por la fe son de nuestra misma familia. |
| GRADUALE (Ps. 91 ) – Bonum est confitéri Dómino: et psállere nómini tuo, Altíssime. V. Ad anuntiándum mane misericordiam tuam, et veritátem tuam per noctem.Alleluia, alleluia. V.(Ps. 94) – Quóniam Deus magnus dóminus, et rex terram, Alleluia. V. | Gradual – Bueno es alabar al Señor, y cantar salmos a tu Nombre, oh Altísimo. Celebrando por la mañana tu misericordia, y tu verdad por la noche. Aleluya, aleluya – V. Porque el Señor es Dios grande, y Rey grande sobre da la tierra. Aleluya. |
Evangelio
Las lágrimas de la madre-Iglesia, simbolizadas en las de la pobre viuda de Naín, obtienen de Dios todos los días la resurrección de numerosos hijos, muertos por el pecado, a la vida sobrenatural de la gracia.
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 7, 11-16)
In illo témpore: Ibat Jesus in civitatem quae vocatur Naim: et ibant cum illo discipuli eius et turba copiosa. Cum autem adpropinquaret portae civitatis et ecce defunctus efferebatur filius unicus matri suae et haec vidua erat et turba civitatis multa cum illa. Quam cum vidisset Dominus misericordia motus super ea dixit illi noli flere. Et accessit et tetigit loculum hii autem qui portabant steterunt et ait adulescens tibi dico surge. Et resedit qui erat mortuus et coepit loqui et dedit illum matri suae. Accepit autem omnes timor et magnificabant Deum dicentes quia propheta magnus surrexit in nobis et quia Deus visitavit plebem suam Credo. |
U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo: Iba Jesús a una ciudad llamada Naín he iban con Él sus discípulos y una gran muchedumbre. Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda, e iba con ella gran acompañamiento de gente de ciudad. Luego que la vio el Señor, movido a compasión por ella, le dijo: «N o llores. Y acercóse, y tocó el féretro. Y los que lo llevaban se detuvieron. Dijo entonces: «Mancebo, a ti te digo, levántate.» Y se sentó el que había estado muerto, y comenzó a hablar. Y le entregó a su madre. Con esto, sobrecogióles a todos gran miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros C y «Dios ha visitado a su pueblo». Credo. |
| OFFERTORIUM – Expéntans expectávi Dóminum, et respéxit me: et exaudivit deprecatiónem meam, et immísit in os meum cánticum novum, hymnum Deo nostro. | Ofertorio – Con paciencia, aguardando estuve al Señor, y volvió a mí su mirada, y oyó mi ruego puso en mi boca un cántico nuevo: un himno en loor de Nuestro Dios. |
| Tua nos, Dómine, sacraménta custódiant: en contra diabólicos semper tueántur incúrsus. Per Dominum nostrum. | Señor, que tus Sacramentos nos guarden, y nos defiendan siempre contra las asechanzas del demonio. Nuestro Señor Jesucristo, etc. |
Oración-Secreta
Prefacio de la Santísima Trinidad
| Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus…
|
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Panis, quem ego dédero, caro mea est pro saeculi vita. |
Comunión. – El pan que yo daré es mi carne, que servirá para la vida del mundo. |
| Mentes nostras et corpora possideat, quaesumus, Dómine, doni caelestis operátio: ut non noster sensus in nobis, sed júgiter ejus praevéniat efféctus. Per Dóminum. | Haz, Señor, que la virtud del don celestial, santifique nuestras almas y nuestros cuerpos: para que no sea nuestra naturaleza la que mande en nosotros, sino la gracia de este Scramento. Por Jesucristo Nuestro Señor |
Oración-Postcomunión
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“Adopten espiritualmente a un sacerdote”, pide Arzobispo de Tijuana

- Recordó que el Santo Padre Benedicto XVI nombró al Año Sacerdotal por los 150 años de fallecido del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, en especial por los párrocos.
Eucaristía de apertura del Año Sacerdotal en Tijuana
“…para tenerlo siempre en el corazón y en la mente para orar por él en este año particularmente, orando por todos, pero por uno en especial. Hacer este llamado de atención a la Iglesia de orar por nosotros”: Arzobispo Rafael Romo.
Lucina Reyes Chávez
Tijuana, B. C.
Adoptar espiritualmente a un sacerdote es la propuesta que ha lanzado el Excelentísimo Señor Arzobispo Metropolitano, Don Rafael Romo Muñoz, durante la Eucaristía de apertura del Año Sacerdotal celebrada a las 11:00 de la mañana el martes 4 de agosto, día de San Juan María Vianney, en el Santuario Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
“Es una oportunidad importante para nosotros mismos como sacerdotes, que nos revitalice. De hecho en la celebración que tenemos año tras año en la Semana Santa, en la Misa de óleos, las promesas sacerdotales ya es un signo muy importante para nosotros mismos. Esta oportunidad hace también a nuestros fieles que se sensibilicen en torno a la figura del sacerdote. De esa manera estamos puestos en la mente y en el corazón de nuestros fieles. De hecho hay en algunos lugares la iniciativa de poder como adoptar a un sacerdote para tenerlo siempre en el corazón y en la mente para orar por él en este año particularmente, orando por todos, pero por uno en especial. Hacer este llamado de atención a la Iglesia de orar por nosotros”, comentó el Arzobispo.
Recordó que el Santo Padre Benedicto XVI nombró al Año Sacerdotal por los 150 años de fallecido del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, en especial por los párrocos. Con este motivo hace un llamado de atención a la Iglesia para orar por todos los sacerdotes.
Mencionó el Arzobispo que el sacerdote tiene una presencia muy importante en la comunidad, ya que si el ministro es realmente activo el pueblo se vuelve activo. Ejemplificó el caso del Santo Cura de Ars, quien fue enviado a este pueblo donde había menos de mil personas y pidió el apoyo a Dios para la conversión de sus fieles. Así como San Francisco de Sales, quien decía que por un solo católico él se sentía responsable de su evangelización.
“La responsabilidad de quien ve lo que realmente significa el servir a su comunidad entiende bien su llamado”, enfatizó Monseñor Romo Muñoz.
Sobre el número de jóvenes interesados a ingresar al Seminario Diocesano de Tijuana dijo que es preocupante, ya que son pocos lo que desean ingresar. Los de nivel preparatoria es un poco mayor, pero los de nivel universitario son muy escasos los muchachos.
Por eso exhortó a los sacerdotes a ser los principales promotores de las vocaciones sacerdotales y vida consagrada con su propio testimonio de alegría, entusiasmo, y con la promoción porque es necesario presentarles esta opción de vida ya que no es una profesión ni modo de vivir.
Los invitó además a entrelazar este Año Sacerdotal con la Misión Continental porque el objetivo es fortalecer la fe de quienes están cerca de los consagrados, de los laicos comprometidos, y la búsqueda de los alejados.
“Fortaleciendo nuestra pastoral sacerdotal seremos también instrumentos dóciles. Por eso hay que ponernos en las manos del Señor tanto para el discipulado como para la misión. Se nos invita a que estemos en sincronía y en sintonía con toda América Latina”, resaltó el Arzobispo.
Uno de los proyectos que comentó es establecer una institución para la formación de misioneros laicos, donde participen los jóvenes de los diferentes grupos juveniles y movimientos apostólicos.
Finalmente encomendó a todos los sacerdotes a la Virgen María para continuar su ministerio sacerdotal. Y bendijo a Dios por esta vocación que les dio.
Semanario Presencia No.1138 del 9 al 15 de Agosto de 2009Tomado de: http://sempresencia.info/
San Nicolás de Tolentino
Patrono de las almas del purgatorio, predicador.

(1235 -1305)
Fiesta: 10 de Septiembre
Nació en 1235 en la aldea de San Ángelo en Marca de Ancona, siendo el primogénito de la familia. Siendo niño se une a los eremitas agustinos.
Fue ordenado sacerdote. Tras 30 años de vida pastoral, muere el 10 de septiembre de 1305.
Sobre su tumba se erigió una basílica donde se siguieron realizando milagros.
En el cuarentavo año después de su muerte, su cuerpo incorrupto fue expuesto a los fieles. Durante esta exhibición los brazos del santo fueron removidos, por un hermano lego separó secretamente los brazos de la reliquia y así se inició una serie de extraordinarios derramamientos de sangre que fueron presenciados y documentados. Fué encontrado y seriamente reprendido cuando un copioso flujo de sangre delató el acto sacrílego, suceso que fue aceptado como milagroso por el Papa Benedicto XIV
El Cuerpo Incorrupto de San Nicolás de TolentinoEl santuario no tiene pruebas documentadas respecto a la identidad del individuo que le amputó los brazos al santo, aunque la leyenda se ha apropiado del reporte de que un monje alemán, Teodoro, fue quien lo hizo; pretendiendo llevárselos como reliquias a su país natal. Sin embargo, sí se sabe con certeza que un flujo de sangre fue la señal del hecho y fue lo que provocó su captura. Un siglo después, durante el reconocimiento de las reliquias, encontraron los huesos del santo, pero los brazos amputados se hallaban completamente intactos y empapados en sangre. Estos fueron colocados en hermosas cajas de plata, cada uno se componía de un antebrazo y una mano.
Sus restos se conservan en la Basílica de San Nicolás, en Tolentino (Italia), y se rinde culto especial en lugares como Adra (Almería), Tortuera (Guadalajara) o Cas Concos (Baleares).
SAN NICOLÁS DE TOLENTINO, Confesor
Presbítero, 10 de septiembre

“Veo a mi Señor Jesucristo, a su Madre y a San Agustín que me dicen: Muy bien, siervo bueno y fiel”.
San Nicolás de Tolentino nació en Castel Sant´ Angelo, el actual Sant´ Angelo in Pontano, en 1245, y murió en Tolentino el 10 de septiembre de 1305.
Fray Pedro de Monte Rubiano, su biógrafo, nos cuenta que su vida estuvo entretejida de singularísimas experiencias místicas y de hechos prodigiosos, confirmados en el proceso de canonización, que se abrió a los veinte años de su muerte y concluyó en 1446. En ese proceso fueron declarados auténticos 301 milagros.
A San Nicolás de Tolentino lo invocan los que sufren injusticias, o están en peligro de perder la vida o la libertad, y también se lo invoca como protector de la maternidad y la infancia, de las almas del purgatorio, de la buena muerte, y hasta contra los incendios y las epidemias.
Fue asceta, austero pero no excéntrico, riguroso consigo mismo, pero dulce y atento con todos. En 1256 entró donde los agustinos y se ordenó en 1269 en Cingoli; durante seis años peregrinó por varias ciudades y después fijó su residencia en Tolentino en donde ejerció su apostolado sobre todo en el confesionario. Su santificación personal maduró en la sombra, haciendo fructificar los recursos espirituales que le brindaba la vida religiosa: la obediencia incondicional, el absoluto desapego de los bienes terrenales y la profunda modestia. Así se santificó, y al final de su vida pudo exclamar: “Veo a mi Señor Jesucristo, a su Madre y a San Agustín que me dicen: Muy bien, siervo bueno y fiel”.
Aunque no se notaba exteriormente la penitencia a la que se sometía, sabemos por el testimonio de sus cohermanos que cuatro días a la semana su alimento consistía en sólo pan y agua, y los otros tres días no tocaba alimentos sustanciosos como carne, huevos, o fruta. No dormía sino tres o cuatro horas y el resto lo dedicaba a la oración.
Después de largas horas que pasaba en el confesionario, se dedicaba a visitar a los pobres, a los que les llevaba, con el permiso de sus superiores, ayudas materiales en los casos más urgentes. Los prodigios que hizo en vida y sobre todo después de la muerte tenían la finalidad de aliviar las miserias humanas.
Cuarenta años después de su muerte, fue encontrado su cuerpo incorrupto. En esa ocasión se le quitaron los brazos y de la herida salió bastante sangre. De esos brazos, conservados en relicarios de plata desde el siglo XV, ha salido periódicamente mucha sangre. Esto contribuyó a la difusión de su culto en toda Europa y en América.
10 de septiembre
SAN NICOLÁS DE TOLENTINO,
Confesor

He aprendido a estar contento con lo que tengo, sé vivir en pobreza y sé vivir en abundancia:todo lo he probado y estoy ya hecho a todo. (Filipenses, 4, 11-12).
San Nicolás vivió mucho tiempo en Tolentino, ciudad de Italia, y la ilustró con su muerte. A pesar de sus increíbles austeridades en la Orden de los Ermitaños de San Agustín, siempre tenía la sonrisa en los labios. Seis meses antes de su muerte, oía todas las noches los conciertos de los ángeles. Medita tres hermosas palabras de este santo: «El corazón que una vez gustó de Dios, ya nada encuentra en la tierra que le plazca; no hay que amar la vida, sino porque nos conduce a la muerte; en poco tiempo podemos ganar la eternidad». Murió en 1315, a los 70 años de edad.
MEDITACIÓN – TRES CONSEJOS PARA VIVIR
FELIZ CADA CUAL EN SU ESTADO
I. Vive feliz y contento en la posición en que Dios te ha colocado. No seas de aquellos que se ingenian en hacerse desgraciados, sea exagerando los males que les acaecen, sea comparando sus desventuras imaginarias con la aparente felicidad de los demás. Dios te ha puesto en este estado, permanece en él, vive en él contento y alegre, Dios lo quiere. Salom6n ha dicho con razón: He reconocido que nada mejor había que alegrarse y hacer el bien durante nuestra vida.
II. Conténtate con la fortuna y talentos naturales que Dios te ha dado, y no desees más. Dios sabe lo que has menester; acaso te habrías condenado si tuvieses más ingenio, más salud o más bienes materiales. La dicha no reside ni en la ciencia, ni en la opulencia ni en los otros bienes de este mundo; existe en la posesión de Dios. No son las riquezas las que hacen feliz, sino Dios, que es la verdadera riqueza de nuestras almas. (San Agustín).
III. Conténtate también con los bienes que hayas recibido en el orden de la gracia, y no te atormentes inútilmente en desearlos mayores. Emplea como es debido los favores que te acuerda Dios, y los talentos que te ha confiado; no pide otra cosa de ti. Piensa, para suavizar; tus sufrimientos, que has merecido el infierno por tus pecados, y llora continuamente los desórdenes de tu vida pasada. La verdadera compunción atrae la gracia y produce el gozo del alma, y las lágrimas de la penitencia son inmensamente más dulces que los goces de los pecadores.
La conformidad con la voluntad de Dios – Orad
por los afligidos.
ORACIÓN
Señor, escuchad favorablemente las humildes súplicas que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor San Nicolás de Tolentino, a fin de que, no poniendo nuestra confianza en nuestra justicia, seamos socorridos por los ruegos de aquél que os fue agradable. Por J. C. N. S. Amén.
Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
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10 de Septiembre
Faltan 2 días
Para el Desayuno-Conferencia en Tijuana

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Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
9 de Septiembre
Beata Serafina Sforza, Penitente
Hoy el blog
Ha alcanzado las
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¡Deo Gratias!
«La Gloria de Dios y la Salvación de las Almas»

Gracias por tu visita…
La Natividad de la Santísima Virgen María

María nacida de estirpe real resplandece hoy; y por sus plegarias pedimos con toda la devoción de nuestra alma y de nuestro corazón ser ayudados. (Vísperas del día)
FIESTA DE LA NATIVIDAD DE LA SMA. VIRGEN

Entonces me dio orden el Creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel". Eclo. 24:8
8 de septiembre
NATIVIDAD DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
MARÍA

Bienaventurado el seno que llevó a Jesús,y los pechos que lo alimentaron (San Lucas, 11, 27).
Las plegarias y las lágrimas de San Ana le merecieron, después de veinte años de esterilidad, la gloria de dar al mundo a la Bienaventurada Virgen María. He aquí la aurora mensajera del Sol de justicia: demonios, retiraos al infierno; ángeles, regocijaos: pronto los justos ocuparán los lugares abandonados por los ángeles rebeldes. Hombres, triunfad: María ha nacido para ser la Madre de Dios que será vuestro Hermano y vuestro Redentor. Almas santas que gemís en el limbo, consolaos: la puerta de vuestra prisi6n muy pronto será abierta por el Hijo de la que acaba de nacer.
MEDITACIÓN SOBRE LA NATIVIDAD DE MARÍA
I. Considera las mercedes con que Dios honra a María el día de su dichoso nacimiento. El Padre eterno, que la consideraba como Hija suya, le dio el nombre de María; la hizo Soberana del cielo y de la tierra, Reina de los ángeles y de los hombres. El Verbo eterno la eligi6 para ser su Madre; dióle a todos los hombres como hijos adoptivos, con pleno poder para acordar la gloria eterna a los que la sirvan fielmente. El Espíritu Santo colmó de gracias a su divina Esposa. Regocíjate con Maña por todos estos favores.
II. Maña responde a los beneficios del Señor con los sentimientos del más vivo agradecimiento. Dotada, desde su primer instante, del uso de razón, se sirve de ella para adorar al Padre eterno: se humilla a la vista del honor que el Verbo encarnado le hace al elegirla por Madre suya: ofrece su corazón por un acto de amor al Espíritu Santo, su divino Esposo. Haz tú, por lo menos hoy, lo que hizo Maña en el día de su Natividad. Adora al Padre eterno, humíllate delante de Jesús, da tu corazón al Espíritu Santo.
III. ¿Qué harás tú para honrar a Maña en el día de su Natividad? Respétala, porque es todopoderosa en el cielo y en la tierra. Ámala, porque es la Madre de Jesucristo, y la nuestra por adopción. Ten confianza en Ella, porque es la Madre de los predestinados. Sé su fiel y constante servidor, como fue Ella la constante y fiel Esposa del Espíritu Santo. Imita, durante tu vida, lo que Ella hizo el día de su nacimiento. En medio de las olas del siglo, debemos refugiarnos junto a María y regular nuestra vida según sus ejemplos. (San Epifanio).
La devoción a la Santísima Virgen – Orad
por las congregaciones de la Santísima Virgen.
ORACIÓN
Dignaos, Señor, conceder a vuestros servidores el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvaci6n, nos obtenga un acrecentamiento de paz. Por J. C. N. S. Amén.
SOBRE LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN:
-
LIBRO DE LA NATIVIDAD DE MARÍA (Anónimo)
-
San Bernardo:
EN LA NATIVIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA
Sermón llamado «Del Acueducto»
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
8 de Septiembre
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
7 de Septiembre
Santa Misa Dominical
DOMINGO 14º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
( Doble – Ornamentos verdes )

Las lecturas del Breviario están sacadas, o bien del libro santo del Eclesiástico, si el domingo cae dentro del mes de agosto, o del libro de Job, si por el contrario cae en septiembre.
Comentando S. Gregorio el libro de Job, dice: «Hay hombres que se tiran alocados a los bienes deleznables, ignorando que existen los eternos o no haciendo aprecio alguno de ellos… Crea dos para contemplar la luz de la verdad, no elevan jamás hasta ella los ojos del alma, jamás tienen un deseo, jamás intentan un vuelo hacia la contemplación de la patria perdurable. Abandónanse a los placeres en que se hallan engolfados, y aman, cual si fuera su patria, el triste lugar del destierro. En el abismo de las tinieblas están tan alegres como si una radiante luz los alumbrara.
Los elegidos, por el contrario, no teniendo para ellos los bienes transitorios valor alguno, buscan aquellos para los cuales sus almas fueron criadas. Aprisionados en este mundo por las ataduras de la carne, procuran remontarse por encima de este mundo y toman la saludable resolución de despreciar lo que pasa con el tiempo y de suspirar por las cosas que perduran.
A Job nos le presenta la Sagrada Escritura como tipo despegado de los bienes de la tierra. «Job sufrió con paciencia y dijo: Si hemos recibido los dones de Dios ¿por qué no recibiremos también los males? El Señor me dio estos bienes, Él me los ha quitado; sea el nombre del Señor bendito. »
La misa de este día hállase embebida en los mismos pensamientos. El Espíritu Santo, cuyas abundantes efusiones recayeron sobre la Iglesia en las fiestas de Pentecostés, formó en nosotros un hombre nuevo, que se opone a las manifestaciones del hombre viejo, o sea, a la concupiscencia de la carne y la busca de riquezas.
El Espíritu de Dios es espíritu de libertad, pues nos hace hijos de Dios nuestro Padre y hermanos de Cristo nuestro Señor. Mas para llegar a redimirnos y alcanzar esa envidiable libertad de los hijos de Dios, para llegar a ser hermanos de Cristo, preciso es crucificar la carne juntamente con sus vicios y concupiscencias, y esclavizar a esa carne que guerrea contra el espíritu (Ep.).
Esos son los dos señores principales que se disputan la posesión y el servicio del hombre; y sin embargo, ya nos dice Jesús en el Evangelio de hoy, que no podemos servir a la vez a dos señores, porque, de intentarlo, no tendríamos contento a ninguno de ellos. Además, no hay lugar a vacilación cuando se trata de escoger un señor a quien servir. Porque a la carne nada le debemos, sino sucias manchas que nos afean y avergüenzan. Nada debemos al mundo, sino ocasiones de traspiés e incitaciones al mal; nada finalmente al demonio. Por eso, nadie ama al demonio, aunque se le soporta con gusto. Nadie tampoco odia a Dios, pero sí se le desprecia, o sea, que no se le teme como quien está seguro de su bondad, olvidando que la paciencia de Dios nos convida a penitencia (Eccli. 6, 6) lejos de animarnos a permanecer encharcados en el mal(*). (Noct. 3º).
Dios y sólo Dios es nuestro Amo. Él tiene exclusivo derecho a nuestro dominio, a nuestros servicios, derecho de creación y derecho de conquista, pues tuvo a bien rescatarnos del poder de Satanás con muy subido precio».
Así, busquemos ante todo servir a Dios con todas veras, porque se lo debemos en estricta justicia y además nos irá bien en su santo servicio. Es buen pagador, al revés del mundo, del demonio y de la carne, los cuales, tras de prometer mucho, dan poco, y aun eso, aguado con mil hieles de pesares y zozobras.
Busquemos en todo y siempre el reino de Dios y su justicia (Ev., Com.), o sea, su mayor gloria; que lo demás ya vendrá con esto, porque nada falta a los que le temen, y «a ningún justo se le ha visto abandonado». Cifremos en Él nuestra esperanza (Gr.), pues Él es nuestro protector (Int.) y hasta envía a su Ángel para librar a los que le sirven (0f.). El es quien conserva nuestra flaca naturaleza, que sin su ayuda, forzosamente había de sucumbir (Or.).
Preocupémonos ante todo de servir a Dios. Cualquiera otra inquietud sería injuriosa para nuestro Padre celestial, el cual nos ama: «Ipse Parer amat vos«, nos ama como a hijos carísimos; por lo cual no puede consentir que nos falte lo necesario aun para la vida del cuerpo, en comida ni en vestido, pues no falta a los mismos animalitos, sin embargo de valer harto menor que nosotros.
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses
Introito. Ps 83, 10-11
| INTROITUS – Protector noster, aspice, Deus, et réspice in fáciem Christi tui: quia mélior est dies una in átriis tuis super míllia. – Quam dilecta tabernácula tua, Dómine, virtútum! concupiscit, et déficit ánima mea in átria Dómini. V. Gloria Patri. | Introito – Vuélvete, oh Dios, Protector nuestro, míranos: y mira también el rostro de tu Cristo(1): porque mejor es un día pasado en tu casa, que millares fuera de ella. Ps. ¡Cuán amables son tus moradas, Señor de los poderíos! Mi alma suspira, y desfallece por estar en los atrios del Señor. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Custódi, Dómine, quaésumus, Ecclésiam tuam propitiatióne perpétua: et quia sine te hábitur humána mortálitas; tuis semper auxiliis et abstrahátur a noxiis, et ad salutária dirigátur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat. R. Amen | Rogámoste, Señor, guardes siempre misericordiosamente a tu Iglesia: y pues, sin Ti, no puede sostenerse la humana naturaleza mortal, haz que tus auxilios la preserven siempre de lo nocivo, y la dirijan a lo saludable. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina. R. Amen. |
Epístola
La ley es un freno contra los malos instintos del hombre, en quien se agitan dos corrientes contrarias entre sí: la de la carne y la del espíritu. Según que uno se deje guiar por la carne o por el espíritu, las obras serán buenas o malas, y la recompensa final será el Cielo o el infierno. ¡Alerta pues!
| EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Gálatas (5, 16-24) – Fratres: spiritu ambulate et desiderium carnis non perficietis. Caro enim concupiscit adversus spiritum: spiritus autem adversus carnem haec enim invicem adversantur ut non quaecumque vultis, illa faciatis. Quod si spiritu ducimini non estis sub lege. Manifesta autem sunt opera carnis quae sunt fornicatio, inmunditia luxuria, idolorum servitus veneficia inimicitiae contentiones aemulationes irae rixae dissensiones sectae invidiae homicidia ebrietates comesationes et his similia quae praedico vobis sicut praedixi quoniam qui talia agunt regnum Dei non consequentur. Fructus autem Spiritus est caritas gaudium pax longanimitas bonitas benignitas, fides modestia continentia adversus huiusmodi non est lex qui autem sunt Christi carnem crucifixerunt cum vitiis et concupiscentiis.
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Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas: – Hermanos: Vivid según el espíritu, y no satisfagáis los apetitos de la carne. Porque la carne tiene deseos contrarios a los del espíritu, y el espíritu los tiene contrarios los de la carne; siendo entre sí opuestos, lo cual, no hacéis todo aquello que queréis. Que si sois conducidos por el espíritu, no estáis bajo la ley. Manifiestas son las obras de la carne; son el adulterio, fornicación, deshonestidad, lujuria, el culto de ídolos, hechicerías, enemistades, pleitos, enojos, celos, riñas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías, y cosas parecidas; sobre lo cual os prevengo, como ya tengo dicho, que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios. Al contrario, los frutos del Espíritu son: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, modestia, fe, continencia, castidad. Para los que viven de esta suerte, no hay ley que sea contra ellos. Pero los que son de Cristo, tienen crucificada su propia carne con sus vicios y concupiscencias(2). |
| GRADUALE (Ps. 33 ) – Bonum est confidere in Dómino, quam confidere in hómine. V.Bonum est speráre in Dómino, quam speráre in Dómino, quam speráre in princibus. Alleluia, alleluia. V.(Ps. 94, 1) – Venite, exsultemus Domino, jubilámus Deo salutári nostro, Alleluia. | Gradual – Mejor es confiar en el Señor, que confiar en el hombre. V. Mejor es esperar en el Señor, que esperar en los príncipes. Aleluya, aleluya – V. Venid, regocijémonos en el Señor; cantemos alegres a Dios, Salvador nuestro. Aleluya. |
Evangelio
El cristiano debe ser un hombre entero y enemigo declarado de las medias tintas, cuando se trata de proceder según conciencia: no puede estar con Dios y contra Dios, con la Iglesia y contra la Iglesia, con el mundo y contra el mundo. Si se echa confiado en los brazos de la divina Providencia, ella cuidará de él, mientras sea fiel a sus deberes y busque ante todo la gloria de Dios.
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum ( 6, 24-33)
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis:nemo potest duobus dominis servire aut enim unum odio habebit et alterum diliget aut unum sustinebit et alterum contemnet non potestis Deo servire et mamonae. Ideo dico vobis ne solliciti sitis animae vestrae quid manducetis neque corpori vestro quid induamini nonne anima plus est quam esca et corpus plus est quam vestimentum. Respicite volatilia caeli quoniam non serunt neque metunt neque congregant in horrea et Pater vester caelestis pascit illa nonne vos magis pluris estis illis. Quis autem vestrum cogitans potest adicere ad staturam suam cubitum unum. Et de vestimento quid solliciti estis considerate lilia agri quomodo crescunt non laborant nec nent. Dico autem vobis quoniam nec Salomon in omni gloria sua coopertus est sicut unum ex istis. Si autem faenum agri quod hodie est et cras in clibanum mittitur Deus sic vestit quanto magis vos minimae fidei. Nolite ergo solliciti esse dicentes quid manducabimus aut quid bibemus aut quo operiemur Haec enim omnia gentes inquirunt scit enim Pater vester quia his omnibus indigetis. Quaerite autem primum regnum et iustitiam eius et omnia haec adicientur vobis.
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U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo: Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores: porque, o aborrecerá al uno, y amará al otro o al uno sufrirá, y al otro despreciará. No podéis servir a Dios, y a las riquezas. Por tanto, os digo: no os inquietéis por hallar que comer pata sustentar vuestra vida, o por los vestidos para vuestro cuerpo. ¿No es más el alma que la comida, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo como no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. Pues, ¿no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros, a fuerza de discurrir, puede añadir un codo a su estatura?(3) ¿Y por qué andáis solícitos por el vestido? Considerad como crecen los lirios del campo: ellos no trabajan, ni hilan. Y sin embargo, yo os digo, que ni Salomón, en el apogeo de gloria, llegó a vestirse como uno de estos lirios. Pues, si el heno del campo, que hoy es, y mañana es echado al horno, así viste, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?» porque los gentiles se afanan por estas cosas. Ya sabe vuestro Padre que habéis menester de todas ellas. Buscad, pues, primeramente(4) el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas se os darán por añadidura. Credo. |
| OFFERTORIUM – Immíttet Angelus Dómini in circúitu timéntium eum, et erípiet eos: gustáte, et vidéte quóniam suávis est Dóminus. | Ofertorio – Asistirá el Ángel del Señor alrededor de los que le temen, y los librará: ¡gustad, y ved cuán suave es el Señor! |
Oración-Secreta
| Concéde nobis, Dómine, quaésumus, ut haec hóstia salutáris, et nostrórum fiat purgátio delictórum, et tuae propitiátio potestátis. Per Dominum nostrum. | Rogámoste, Señor, nos concedas que esta hostia saludable nos purifique de nuestros pecados, y atraiga sobre nosotros el favor de tu potestad. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc. |
Prefacio de la Santísima Trinidad
| Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus…
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Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Primum quáerite regnum Dei, et ómnia adjiciéntur vobis, dicit Dóminus. |
Comunión. – Buscad primero el reino de Dios, y todo lo demás se os dará por añadidura, lo dice el Señor |
Oración-Postcomunión
| Puríficent semper et múniant tua sacraménta nos, Deus: et ad perpétuae ducant salvatiónis efféctum. Per Dóminum nostrum. | Oh Dios, que tus Sacramentos nos purifiquen y defiendan siempre; y produzcan en nosotros como efecto la salvación eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo. |
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
6 de Septiembre
- San Eleuterio, Abad
- Santa Eva de Dreux, Virgen y Mártir
- Santa Bega o Bee. Virgen
- Santos Donaciano, Leto y otros, Obispos y Mártires
- San Magno, Monje
- San Onesíforo, Mártir
-
Beato Contardo Ferrini, Terciario Franciscano
-
Beato Liberato de Loro, Monje
-
Beato Mateo de Agrigento, Confesor
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
5 de Septiembre
San Herculano, Mártir
San Avito, Obispo de León
Beato Gentil, Mártir
HOY ES EL PRIMER VIERNES DEL MES

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: «Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes».
Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de
en estos términos:
«Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora».
En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:
| 1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino, |
| 2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar… |
Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!
¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:
| 1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción; |
| 2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final; |
| 3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor. |
De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
4 de Septiembre
Nueva Sección
Hoy 3 de Septiembre de 2009 Fiesta de San Pío Décimo, surge una Nueva Sección en este Blog, llamada San Pío X, dedicada a este Gran Papa, que combatió contra dos herejías que se encontraban en boga en su tiempo (desgraciadamente en el nuestro también están, aunque no en boga, porque ya lograron instalarse en la Iglesia).
Dichas herejías son:
- El modernismo
- El Jansenismo
La herejía del modernismo es: La tendencia en un cierto pensamiento católico a considerar a la Iglesia y a sus dogmas como instituciones humanas, portadoras de rasgos debidos a su contexto histórico, y no menos necesitadas que otras de ser revisadas y reformadas.
Henri Xavier Périn, profesor de la Universidad Católica de Lovaina a finales del siglo XIX, lo definió como: Una “ambición de eliminar a Dios de toda la vida social” y lo relacionó con “las tendencias humanitarias de la sociedad contemporánea”.

El descenso de los modernistas hacia el ateísmo, de E. J. Pace.
Este dibujo aparece en su libro Christian Cartoons, publicado en 1922.
Los escalones son: • Cristiandad. • La Biblia no es infalible. • El hombre no está hecho a imagen de Dios. • No hay milagros. • No al nacimiento virginal de Jesuscristo. • No Deidad. • No expiación. • No resurrección. • Agnosticismo. • Ateísmo
El término fue utilizado por la jerarquía ecleciástica para designar a un conjunto heterogéneo de escritores católicos, que querían hacer compatible su fe con los avances del conocimiento científico natural e histórico, invitando a reinterpretar las escrituras de una forma no literal.
El Papa Pío X a la herejía del modernismo la combatió en un documento llamado Pascendi, estableciendo que los dogmas son inmutables (es decir, que no cambian) y que la Iglesia sí tiene autoridad para dar normas de moral.

Pío X, el papa que encabezó el combate contra el modernismo
La herejía del Jansenismo: La doctrina de Cornelio Jansen, obispo flamenco del siglo XVII, que exageraba las ideas de san Agustín acerca de la Gracia Divina, al considerar que ésta resulta imprescindible para obrar el bien, con menoscabo de la libertad humana: el jansenismo propugnaba la limitación del poder papal.
El Papa Pío X a la herejía del Jansenismo, la combatió con un decreto en el cual autorizaba que los niños podían recibir la Comunión, desde el momento en que entendieran quién estaba en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió a su Santidad, ser llamado el Papa de la Eucaristía.
Su Santidad Papa Pío X:
Fue Canonizado el 3 de septiembre de 1954 por Pío XII
Publicó el decreto Lamentabili Sane Exitu en 1907
En el que se refirió a que “el hecho de que muchos autores católicos vayan también más allá de los límites marcados por los Padres y la propia Iglesia es extremadamente lamentable» La encíclica contenía un Syllabus en el que se enumeran y son condenadas 65 opiniones modernistas.
Publicó la encíclica Pascendi Domenici gregis, también de 1907
En la cual declaraba que el modernismo era algo más que una herejía, era la síntesis de todas las herejías, porque en vez de proclamar un error, abría paso a todos ellos. Pío X se refería al modernismo no como una simple orientación herética del pensamiento cristiano, sino como una verdadera conspiración organizada contra la Iglesia.
Como parte de la política antimodernista de Pío X, la Sagrada Congregación del Santo Oficio revisó el Index (El Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, en español «Índice de libros prohibidos», también llamado Index Expurgatorius ) añadiendo obras tachadas de modernistas y se produjeron excomuniones.
Index Librorum Prohibitorum El 1 de septiembre de 1910, Pío X promulgó el motu proprio Sacrorum Antistitum, conocido como «Juramento antimodernista», que debía ser pronunciado por cualquiera que quisiera conservar o acceder a un oficio eclesiástico, incluida la docencia en teología. Algunas sociedades católicas exigen aún a sus miembros la pronunciación del juramento. El juramento se mantuvo vigente desde esa fecha hasta julio de 1967 cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe lo suprimió. Varios momentos de la historia de la Iglesia Católica en el siglo XX y hasta la actualidad, pueden verse desde el prisma del enfrentamiento entre modernistas y sus adversarios tradicionalistas.
En esta Nueva Sección encontrarás los siguientes documentos:
El Magisterio de San Pío X que contiene:
E Supremi Apostolatus: El cual trata sobre la falta de doctrina y el deber de darla a conocer. 4 de octubre de 1903.
Tra Le Sollecitiudini. El cual trata sobre la música sagrada. 22 de Noviembre de 1903.
Ad Diem Illud Laetissimum. El cual trata sobre la devoción a la Sma. Virgen. 2 de febrero de 1904.
Iucunda Sane. El cual trata sobre la responsabilidad de quienes gobiernan la Iglesia. 12 de marzo de 1904.
Acerbo Nimis. El cual trata sobre la enseñanza del catecismo. 15 de Abril de 1905.
Sacra tridentina synodus. Decreto Sobre la comunión frecuente y cotidiana. 20 de diciembre de 1905.
Pascendi Dominici greeci. Encíclica sobre las doctrinas de los modernistas. 8 de Septiembre de 1907.
Sacrorum Antistitum. Motu Propio: Algunas normas para rechazar el peligro del modernismo. 1 de septiembre de 1910.
Quam Singulari. Decreto de la Congregación de los Sacramentos, Sobre la comunión frecuente y de niños. 8 de agosto de 1910.
El programa del pontificado de San Pío X
San Pío X, reformador de la liturgia.
Espero que te tomes el tiempo para leer cada documento detenidamente, para que con esto, logres comprender la situación actual de la Iglesia. Enlace a la pagina San Pío X aquí
Sinceramente
El administrador del Blog
Arturo Medina Muñoz.
SAN PIO X – EL ÚLTIMO PAPA SANTO

«Y no exageraría quien los incluyese entre los peores adversarios de la Iglesia. Pues, como hemos dicho, no desde fuera, sino dentro mismo de la Iglesia llevan a cabo su perversa actividad; por eso, el peligro se encuentra metido en las venas y en las entrañas de la Iglesia; con mucha mayor eficacia dañina, puesto que conocen tan íntimamente a la Iglesia. A todo esto se añade que no atacan las ramas o los retoños, sino las raíces mismas: la fe y sus más profundas fibras. y una vez dañada esta raíz de inmortalidad, intentan propagar el virus por todo el árbol, de tal manera, que no hay aspecto de la verdad católica en donde no pongan su mano y que no traten de corromper. Emplean tales tácticas para hacer daño, que no se encuentran otras más malvadas ni más insidiosas: son una mezcla de racionalista y católico, tan hábilmente presentada, que con facilidad engañan a los incautos; y son hasta tal punto osados, que no hay consecuencia que les detenga o que no mantengan con firme obstinación. Además, suelen llevar una vida llena de actividad, con gran dedicación al estudio, y unas costumbres intachables que les atrae la estima de todos, lo cual es muy adecuado para engañarles. Pero lo que hace pensar que no tienen remedio es que tienen el espíritu tan absorbido por sus doctrinas, que no admiten ninguna autoridad ni aceptan ningún freno; y como obran con conciencia errónea, creen que es celo por la verdad lo que en realidad sólo es efecto de la soberbia y de la obcecación. PASCENDI»
SAN PÍO X,Papa
3 DE SEPTIEMBRE

Anuncié tu justicia en magna asamblea; no cohibiendo a mis labios: Señor, Tú lo sabes. No escondí tu justicia en mi corazón; pregoné tu fidelidad y tu auxilio.
Salmo 39,10-11
S. Pio X, Papa y Confesor
José Sarto, un día Pío X nació en Riese, junto a Venecia el 2 de Junio de1835, en una familia modesta pero muy cristiana. Su claro ingenio, su buena índole, su trabajo y piedad le conquistaron siempre el aprecio general. Fué poco a poco ascendiendo de humilde seminarista a coadjuntor, párroco, siendo pronto nombrado obispo de Mantua y luego y luego Patriarca y Cardenal de Venecia, hasta subir, aunque mucho lo repugnase su humildad, al solio Pontificio en 1903.
En el trato con el Papa se palpaba la santidad, y la llama del celo sagrado se manifestó en seguida en una actividad múltiple y en críticas circunstancias para la Iglesia Romana, combatida en sus dogmas por el Modernismo, amasijo de todos los errores, y por el crudo materialismo.
Pero obtuvo en él la primacía lo que realmente es lo primero y principal, el culto divino, disponiendo en seguida una reforma litúrgica que comenzó por el canto en el Templo sagrado.
Luego siguió el impulso hacia Cristo eucarístico con el Decreto de la Comunión frecuente y aun diaria, sin miedos jansenistas. Codificó asimismo el Derecho ecleciástico, dando a la Iglesia el Código Canónico. La provecta edad, los trabajos y, finalmente, la Guerra Europea del 14, que no pudo evitar eon todos sus esfuerzos, acabaron con su vida, abriéndole las puertas de la vida el 20 de agosto de 1914, siendo canonizado en 1954.
Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL
Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B. De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España) Páginas 1673.
Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).
3 de septiembre
SAN PÍO X,(*)
Papa

San Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria -no hace cincuenta años que nos dejó- como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesanos:
-Vivo o muerto volveré a Venecia.
En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.
San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX.
Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.
En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro:
«Pío Papa X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador en pro de los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas.»
San Pío X nació en Riese, humilde pueblo del norte de Italia, el 2 de junio de 1835. El nombre de bautismo era José Melchor Sarto. Sus padres se llamaban Juan Bautista Sarto y Margarita Sansón. Tuvieron diez hijos, de los cuales vivieron ocho.
Juan Bautista era alguacil del ayuntamiento de Riese. En su oficio entraba hacer la limpieza de la casa-ayuntamiento y los recados del alcalde. Por todo ello recibía cincuenta céntimos diarios.
Los padres de San Pío X eran pobres, pero muy piadosos. Sobre todo, su madre.
«Siendo Beppi Sarto -dice René Bazin-, hijo de padres tan cristianos, no podía dejar de amar a la Iglesia, a los oficios, al cura, al cielo, del que se aparta a tantos niños.
Vistió muy pronto la sotana de acólito y empezó a decir que deseaba ser sacerdote.
A los once años hizo la primera comunión. Uno necesariamente tiene que pensar aquí en el amor con que recibiría a Jesús Eucaristía aquel niño que un día Papa iba a abrir de par en par las puertas del sagrario a los pequeños.
El cura de Riese, que se llamaba don Tito Fusarini, conocía muy bien a Beppi y decía de él:
-Es el alma noble de este país.
Todos los niños saben que para ser sacerdote hay que saber latín. También lo sabía el pequeño Beppi. Para ello tuvo que ir a Castelfranco, a siete kilómetros de Riese. Y después, al seminario de Padua. Antes hay que conseguir una beca. De esto se encarga el cura de Riese, quien un día llama con bastante misterio al muchacho y le dice:
-«De rodillas, Beppi, y da gracias a Dios, que, seguramente, tiene algún designio para ti: pronto entrarás en el seminario, y, como yo, tú también serás sacerdote.»
-José Sarto fue siempre un estudiante aventajado. Junto a las notas de los archivos del seminario de Padua se ha conservado este juicio: «Discípulo irreprochable; inteligencia superior; memoria excelente; ofrece toda esperanza».
Fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1858 en la catedral de Castelfranco. Al día siguiente canta su primera misa en Riese, ante las lágrimas y gozo de su madre y sus hermanas.
Don José era un sacerdote de buena estatura, muy delgado, pero de fuerte osamenta y estaba dotado de un rostro encantador, La frente, alta; los cabellos, abundantes y echados hacia atrás; los labios, finos; las mejillas y el mentón sólidamente modelados. Pero, sobre todo, un alma que iluminaba todos sus rasgos del cuerpo con una mirada de pureza, de suavidad, que se transparentaba en sus ojos. Alguien dirá más tarde de Pío X:
«Todo corazón recto vuela hacia él.»
Y después de la primera audiencia que como Papa concedió al cuerpo diplomático, preguntaban éstos al cardenal Merry del Val:
-Monseñor, ¿qué tiene este hombre que atrae tanto?
La vida sacerdotal de don José Sarto empieza como coadjutor de Tómbolo y termina en la cátedra de Pedro. Se puede decir que pasó por la mayoría de los cargos por que puede pasar un eclesiástico. Un estupendo aprendizaje brindado por la Providencia al hijo del humilde alguacil de Riese.
Hay una hermosa anécdota de sus tiempos de cardenal de Venecia. Nos la cuenta don José María Javierre en su estupenda vida de San Pío X.
Al patriarca de Venecia, la ciudad más bella del mundo, le gustaba jugar alguna que otra vez una partidita a los naipes. Esta tarde son cinco amigos en torno a la mesa. Una niebla espesa cubre los canales y apenas se divisan las luces movedizas de las góndolas. Dentro se está bien al calorcillo de la estufa. Se acaba la partida y Rosa, la hermana del cardenal ha traído unas tacitas de café. Brota la charla festiva.
-De todos modos -bromea el cardenal-, me dará mucha pena dejar Venecia. Sí, porque pronto se cumplirá mi fecha. Cada nueve años cae una hoja de mi calendario. Fui nueve años coadjutor de Tómbolo. Nueve años párroco de Salzano, y otros nueve, canónigo de Treviso. Nueve años goberné Mantua como obispo. ¿Qué me harán al terminar mis nueve años de patriarca en Venecia? ¿Papa? Porque otra solución no veo.
Ríen todos. El patriarca está firmemente convencido de que sus días terminarán en Venecia.
Pero Dios ha dispuesto otra cosa. A los nueve años es elegido Papa y tiene que dejar su amada Venecia.
El Papa ha muerto. León XIII, el anciano y sabio pontífice acaba de morir. Los cardenales de todo el mundo se han reunido en Roma para elegir al nuevo Papa. Al lado del cardenal Sarto está el cardenal Lecot, arzobispo de Burdeos, quien le pregunta en francés:
-Vuestra eminencia es, sin duda, arzobispo en Italia. ¿De qué diócesis?
-No hablo francés -responde Sarto en italiano.
-¿De qué diócesis sois arzobispo? -pregunta ahora en latín, el cardenal francés.
-Soy patriarca de Venecia.
-¿Y no habláis francés? Por tanto no sois papable, pues el Papa debe hablar francés.
-Cierto, eminencia, no soy papable. Gracias a Dios.
A pesar de no saber francés fue elegido Papa. Se resistió cuanto pudo, pero finalmente tuvo que rendirse a lo que claramente era la voluntad de Dios.
El cardenal Oreglia, decano del Sacro Colegio y camarlengo de la Santa Romana iglesia, se acerca al trono del patriarca de Venecia para recibir su aceptación del Sumo Pontificado:
-¿Aceptas la elección que acaba de hacerse de tu persona, en calidad de Papa?
Un momento de silencio, y el elegido contesta:
-Que ese cáliz se aparte de mí. Sin embargo, que se haga la voluntad de Dios.
La contestación no fue considerada válida y el cardenal decano insiste:
-¿Aceptas la elección que acaba de ser hecha de tu persona, en calidad de Papa?
-El cardenal Sarto contesta:
-Acepto, como una cruz.
-¿Cómo quieres ser llamado?
-Puesto que debo sufrir, tomo el nombre de los que han sufrido: me llamaré Pío.
-El 4 de octubre de 1903 publica Pío X su primera encíclica que empieza por las palabras E supremi apostolatus cathedra. En ella va el programa de todo su pontificado: Restaurar todas las cosas en Cristo.
«Puesto que plugo a Dios -dice- elevar nuestra bajeza hasta esta plenitud de poder, Nos sacamos ánimo de Quien nos conforta, y poniendo manos a la obra, sostenido por la fuerza divina, Nos declaramos que nuestro fin único, en el ejercicio del Sumo Pontificado, es restaurar todo en Cristo, a fin de que Cristo sea todo y esté en todo…»
Pío X, intrépido y manso, va a dar a la Iglesia de Cristo uno de los pontificados más fecundos de toda la historia. Pío X es el papa de la Eucaristía, de la codificación del Derecho canónico, de la condenación del modernismo y restaurador de la música sacra. Cada una de estas empresas es suficiente para hacer glorioso a un pontificado.
San Pío X abrió las puertas del sagrario a los niños. El jansenismo había propagado un concepto de Dios demasiado severo. Exigía una pureza extraordinaria para acercarse a comulgar. A los niños no se les permitía hacerlo hasta los doce años o más. Y una vez hecha la primera comunión, las restantes se distanciaban mucho.
Pío X señaló los siete años como edad normativa para la primera comunión. Basta —decía— que los niños conozcan las verdades fundamentales de la fe y sepan distinguir este pan divino del otro pan.
Una dama inglesa presentó su chiquitín a Pío X pidiéndole la bendición.
-¿Cuántos años tiene?
-Cuatro, Santidad, y espero que dentro de poco pueda él recibir la comunión.
-¿A quién recibirás en la comunión?
-A Jesucristo.
-¿Y Jesucristo, quién es?
Es Dios -contestó el pequeño sin titubeos.
-Tráigamelo mañana -dijo a la madre, y yo mismo le daré la comunión.
Uno de los problemas más difíciles de su pontificado fue la condenación del modernismo. Este le costó la encíclica Pascendi, probablemente la más importante de San Pío X. En ella califica a estas doctrinas como «el punto de cita de todas las herejías». Era un ataque sutil a la revelación y sentido sobrenatural del catolicismo. Algo muy peligroso por salir del mismo seno de la Iglesia y minar los fundamentos de nuestra santa religión. Influenciados por las corrientes filosóficas en boga daban una interpretación enteramente natural y racionalista de las verdades religiosas, Hizo falta el instinto sobrenatural de un santo y toda la fortaleza del espíritu de Dios para desenmascarar y afrontar al modernismo.
Fueron días de tormenta para la barca de Pedro. No era fácil ver claro entonces. Hoy, en cambio, todos vemos claro la certeza con que obró el Papa.
Otra gran empresa de San Pío X fue la codificación del Derecho canónico.
En una audiencia con monseñor Gasparri, uno de los canonistas más eminentes del momento, le dice el Papa:
-Seguramente, es posible la codificación del Derecho canónico.
-Sí, Santo Padre.
-Pues bien, hágala usted.
No pudo ver esta obra terminada. El día de Pentecostés de 1917 promulgaba Benedicto XV esta gran obra legislativa.
Escogió el nombre de Pío porque así se habían llamado los papas que habían sufrido mucho. No se equivocó; tuvo que sufrir mucho. El mayor sufrimiento le vino de Francia, la hija mayor de la Iglesia.
El 6 de diciembre de 1905 el Parlamento francés votó la ley de separación entre la Iglesia y el Estado. Era el laicismo para el pueblo francés y la pobreza para la Iglesia de Francia.
El 11 de febrero de 1906 se dirigía el Papa a los cardenales, obispos, clero y pueblo de Francia:
«Tenemos la esperanza, mil veces cumplida, de que jamás Jesucristo abandonará a su Iglesia, y jamás la privará de su apoyo indefectible. No podemos temblar por el futuro de la Iglesia. Su fuerza es divina… y contamos con experiencia de siglos.»
El catolicismo francés cuenta en nuestros días con un magnífico florecimiento. Sin duda que Pío X no tiene en ello la menor parte.
Don José María Javierre tiene en su vida de Pío X un capítulo extraño y simpático. Se titula «Los defectos de Pío X». Acaso sea la única vida de santos que tiene ese capítulo, aunque lo deberían de tener todas. Así nos daríamos perfectamente cuenta de lo que les costó llegar a la santidad y nos animaríamos a imitarlos.
Allí se nos cuenta que José Sarto era de un temperamento fuerte y que en un momento de intenso dolor de muelas dio un tortazo a su hermana Rosa.
A cargo de su ironía se cuentan bastantes anécdotas. De no ser santo, hubiese sido mordaz e insoportable. Pero la santidad despejó totalmente este peligro.
La gente empezó a equivocarse cariñosamente y a llamarle Papa Santo. El corregía inmediatamente:
-No Papa Santo, sino Papa Sarto.
Esa santidad suya se reflejaba en su rostro, en sus palabras, en su espíritu de oración y en su incansable sentido apostólico. Cuantos le trataron de cerca aseguraban que acababan de ver a un santo. En vida se le atribuían milagros.
Su blanca figura de Papa era la encarnación de la mansedumbre y el sentido sobrenatural.
La Iglesia ha reconocido oficialmente su santidad. El 29 de mayo de 1954 es elevado al honor de los altares por Su Santidad Pío XII.
MARCOS MARTÍNEZ DE VADILLO
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/index
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
3 de Septiembre
Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,
los Santos
2 de Septiembre
- San Esteban, Rey de Hungría
- San Antonino o Antolín, Mártir
- San Brocardo, Confesor
- San Agrícola, Obispo de Aviñón
- San Castor, Obispo de Apt
- San Guillermo, Obispo de Roskilde
- Santa Margarita de Lovaina, Virgen y Mártir
- San Justo, Obispo de Lyón
- San Elpidio, Obispo de Lyón
- San Elpidio, Abad
- San Nonnoso, Abad
- Beato Gil de Cayaso, Monje
- Beato Bartolomé Gutiérrez, Presbítero y Mártir
- Mártires de Septiembre
- Beato Apolinario de Posat, Mártir
- Beatos Juan de Lau, Obispo de Arlés (Mártires de Septiembre)
- Beato Francisco José de La Rochefoucauld-Maumont, Obispo de Beauvais (Mártires de Septiembre)
- Beato Pierre Louis de La Rochefoucauld-Bayers, Obispo de Saintes, (Mártires de Septiembre)
- Beato Juan Francisco Burté, Franciscano (Mártires de Septiembre)
- Beato Alejandro Lenfant, (Mártires de Septiembre)
- Beato Carlos de la Calmette, Conde de Valfons
- Beato Jacobo Galais, (Mártires de Septiembre)
- Beato Jacobo Friteyre-Durvé, (Mártires de Septiembre)
- Beato Juan Guilleminet, (Mártires de Septiembre)
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Beatos Agustín Chevreux, (Mártires de Septiembre)
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Beato Pedro Guérin du Rocher, (Mártires de Septiembre)
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