
La Epístola, el Gradual, el Ofertorio y la Comunión son una adaptación perfecta de pasos del Antiguo Testamento a Cristo perseguido. Él es «el Cordero mansísimo llevado al matadero, y que Dios, por una venganza ejemplar» (Ep.), arrebata de las manos de los pecadores. La Pasión según San Marcos, describe esta muerte de Jesús. El introito y las Oraciones nos hacen ver que la Iglesia, continuadora del Salvador, «revive los misterios de su Pasión» (Or.) y se gloría en la cruz, en donde va a encontrar la salvación, la vida y la resurrección (Int.).
Por medio de la confesión y comunión de Pascua participemos «de los misterios de la Pasión del Señor, a fin de merecer con esto el perdón» (Or.).