Verdaderas y falsas posesiones diabólicas

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Pero, ¿es que acaso existen falsas posesiones diabólicas?

Y la manera mejor de responder a la pregunta es comenzar por un buen planteamiento del problema.

Existen, en primer lugar, un número de aparentes posesiones demoníacas que en realidad no son tales, sino meros trastornos de orden psíquico o de tipo nervioso, unas veces. Mientras que otras se trata simplemente de farsas organizadas por desvergonzados casi siempre con fines lucrativos.

Son fácilmente detectables unos y otros y en realidad no hacen para nada al caso.

En cuanto a las auténticas posesiones diabólicas podríamos dividirlas en dos clases: las verdaderas y las falsas. Por supuesto que esta clasificación no dejará de causar extrañeza, pues ¿qué es eso de posesiones diabólicas auténticas y sin embargo falsas…? Pero procure todo el mundo calmar los ánimos hasta que todo haya sido explicado.

Efectivamente, porque las posesiones diabólicas que aparecen de vez en cuando con aire de tales, acompañadas del gran aparato escénico que Satanás suele utilizar en sus actuaciones, como hablar lenguas extrañas, blasfemar ante el crucifijo, realizar aparentes prodigios, rechazar al exorcista, etc., son realmente auténticas.

Y lo son ciertamente, aunque forman parte del tinglado de la antigua farsa, que diría Benavente, o de la moderna, que diríamos nosotros. Resultan utilísimas para el plan de Satanás, el cual las utiliza como un buen elemento de distracción para atacar impunemente por otra ala de las Defensas. Que se trata de una hábil estrategia para engañar, es efectivamente fácil de adivinar para quien piense con serenidad e inteligencia. Porque, ¿cuándo se ha visto que el Demonio actúe a cara descubierta, que acompañe sus actuaciones o que se presente a bombo y platillo para causar admiración? ¿Por qué se olvida tan fácilmente que Satanás es el Padre de la Mentira, del histrionismo, del disfraz o de los cuentos de viejas de los que hablaba San Pablo (2 Tim 4:4)? ¿Y quién ha dicho que no es capaz de utilizar las medio verdades, o incluso las verdades cuando le conviene, a fin de colar mediante ellas las grandes mentiras?

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