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¡Deo Gratias!
“La Gloria de Dios y la Salvación de los hombres”
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Después del Evangelio de la Epifanía (6 de Enero), se realiza el anuncio solemne de las Fiestas móviles del año en curso, con la siguiente fórmula, que traducimos y adaptamos al año en curso:
“Habéis de saber, carísimos hermanos, que, contando con la gracia de Dios, así como nos acabamos de regocijar con la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, así también os anunciamos que os alegraréis con la Resurrección de Nuestro mismo Salvador.
El día 31 de Enero será el Domingo de Septuagésima.
El día 17 de Febrero será el día de Ceniza
y el comienzo del ayuno de la Sacratísima Cuaresma.
El 4 de Abril celebraréis con gozo la Santa Pascua de N. S. Jesucristo.
El 13 de Mayo será la Ascensión de N. S. Jesucristo.
El 23 de Mayo, la Fiesta de Pentecostés.
El 3 de Junio, la festividad del Sacratísimo Corpus Christi.
El 28 de Noviembre caerá el Primer Domingo de Adviento de N. S. Jesucristo, a quien se le debe todo honor y gloria por los siglos de los siglos. Amen.”
Tomado de: http://santaiglesiamilitante.blogspot.com
Hoy se honra la tercera de las tres manifestaciones de la fiesta de Epifanía, o sea: el primer milagro de Jesús, convirtiendo el agua en vino en las bodas de Caná.
Así inaugura el Señor su vida pública, y así también comienza María su oficio de Mediadora de todas las gracias.
Esta primer milagro, señala, además, la institución del Sacramento del Matrimonio.
Queriendo Jesús fundar su Iglesia, empieza por formar sobre bases santas y sólidas la familia, primera y necesaria célula de la sociedad.
He aquí las cosas grandes que recuerda este domingo memorable.
Debería ser este el domingo de los matrimonios cristianos.
Debería él recordar a los esposos el día de sus bodas, y hacerles pensar en sus deberes y en su alta dignidad.
SEGUNDO DOMINGO
DESPUÉS DE EPIFANÍA
Semidoble – Ornamentos verdes
Hoy se honra la tercera de las tres manifestaciones de la fiesta de Epifanía, o sea: el primer milagro de Jesús, convirtiendo el agua en vino en las bodas de Caná. Así inaugura el Señor su vida pública, y así también comienza María su oficio de Mediadora de todas las gracias. Esta primer milagro, señala, además, la institución del Sacramento del Matrimonio. Queriendo Jesús fundar su Iglesia, empieza por formar sobre bases santas y sólidas la familia, primera y necesaria célula de la sociedad. He aquí las cosas grandes que recuerda este domingo memorable. Debería ser este el domingo de los matrimonios cristianos. Debería él recordar a los esposos el día de sus bodas, y hacerles pensar en sus deberes y en su alta dignidad. Roguemos todos hoy por la rehabilitación del Matrimonio y por la restauración cristiana de los hogares.
| INTROITUS Ps. 65, 4 Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi: psalmum dicat nómini tuo, Altíssime. Ps. ibid., 1-2. Jubiláte Deo, omnis terra, psalmum dícite nómini ejus: date glóriam laudi ejus. V. Glória Patri. | Introito – Adórete, Señor, toda la tierra, y cante tus alabanzas; entone un salmo a tu nombre, ¡oh Dios altísimo! – Ps. Habitantes todos de la tierra, alabad a Dios con júbilo, entonad un salmo a su nombre, dad esplendor a su alabanza. V. Gloria al Padre. |
Gloria in excelsis
Oración-Colecta
| ORATIO – Omnípotens sempitérne Deus, qui cæléstia simul et terréna moderáris: supplicatiónes pópuli tui cleménter exáudi; et pacem tuam nostris concéde tempóribus. Per Dóminum.R. Amen | Omnipotente y sempiterno Dios, que gobiernas tanto los cielos como la tierra: escucha benignamente las súplicas de tu pueblo y haz que tu paz reine en nuestros días. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
No se dice ninguna otra oración.
Epístola
Cada uno las cualidades y dones que ha recibido de Dios para edificación y provecho de todos, sin estorbar, antes apoyando, la acción de conjunto, de donde resultará un todo completo, perfecto y armónico.
| Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romános. Rom. 12, 6-16 Fratres: Habéntes donatiónes secúndum grátiam, quae data est nobis, differéntes: sive prophetíam secúndum ratiónem fídei, sive ministérium in ministrándo, sive qui docet in doctrína, qui exhortátur in exhortándo, qui tríbuit in simplicitáte, qui præest in sollicitúdine, qui miserétur in hilaritáte. Diléctio sine simulatióne. Odiéntes malum, adhæréntes bono: Caritáte fraternitátis ínvicem diligéntes: Honóre ínvicem præveniéntes: Sollicitúdine non pigri: Spíritu fervéntes: Dómino serviéntes: Spe gaudéntes: In tribulatióne patiéntes: Oratióni instántes: Necessitátibus sanctórum communicántes: Hospitalitátem sectántes. Benedícite persequéntibus vos: benedícite, et nolíte maledícere. Gaudére cum gaudéntibus, flere cum fléntibus: Idípsum ínvicem sentiéntes: Non alta sapiéntes, sed humílibus consentiéntes | Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos (XII, 6-16) Hermanos: Tenemos dones diferentes, según la gracia que nos ha sido concedida: por lo cual el que ha recibido el don de profecía úselo según la regla de la fe: el que ha sido llamado al ministerio sagrado, dedíquese a su ministerio: el que ha recibido el don de esnseñar, aplíquese a enseñar; el que ha recibido el don de exhortar, exhorte; el que reparte limosna, déla con sencillez; el que preside, hágalo con solicitud; el que hace obras de misericordia, hágalas alegremente. El amor sea sin fingimiento. Tened horror al mal, y sed afectos al bien: amándoos recíprocamente con caridad fraterna, anticipándoos unos a otros con mutuas señales de honor. No seais flojos en cumplir vuestro deber: sed fervorosos de espíritu. servid al Señor. Gozaos con la esperanza; en la tribulación sed sufridos, en la oración perseverantes. socorred las necesidades de los fieles. Ejercitad la hospitalidad. Bendecid a vuestros seguidores; bendecidlos y no los maldigáis. alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran: sintiendo entre vosotros una misma cosa: no alardeando de grnades, sin amoldándoos a los humildes. |
Salmodia
| GRADUALE Ps. 106, 20-21 Misit Dóminus verbum suum, et sanávit eos: et erípiet eos de intéritu eórum. V. Confiteántur Dómino misericórdiæ ejus: et mirabília ejus fíliis hóminum. ALLELÚJA, allelúja. V. Ps. 148, 2.Laudáte Dóminum, omnes Angeli ejus: laudáte eum, omnes virtútes ejus. Allelúja. | Gradual. – Envió el Señor su Verbo y los sanó: y los libró de la muerte. V. alaben al Señor sus misericordias y sus maravillas para con los hijos de los hombres.Aleluya, aleluya.- V. Alabad al Señor todos sus Ángeles: alabadle todos sus ejércitos. Aleluya. |
Evangelio
Primer milagro de Jesús, en unas bodas de Caná de Galilea. A ruegos de su Madre, Jesús convierte el agua en vino, anunciando ya de lejos, el milagro de la Eucaristía, que es lo que, acaso, quería pedirle también María, preocupándose de la suerte de la humanidad.
| U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem. Joann. 2, 1-11 In illo témpore: Núptiæ factæ sunt in Cana Galilææ: et erat mater Jesu ibi. Vocátus est autem et Jesus, et discípuli ejus ad núptias. Et deficiénte vino, dicit mater Jesu ad eum: Vinum non habent. Et dicit ei Jesus: Quid mihi et tibi est, múlier? nondum venit hora mea. Dicit mater ejus minístris: Quodcúmque dixerit vobis, fácite. Erant autem ibi lapídeæ hydriæ sex pósitæ secúndum purificatiónem Judæórum, capiéntes síngulæ metrétas binas vel ternas. Dicit eis Jesus: Impléte hydrias aqua. Et implevérunt eas usque ad summum. Et dicit eis Jesus: Hauríte nunc, et ferte architriclíno. Et tulérunt. Ut autem gustávit architriclínus aquam vinum factam, et non sciébat unde esset, minístri autem sciébant, qui háuserant aquam: vocat sponsum architriclínus, et dicit ei: Omnis homo primum bonum vinum ponit: et cum inebriáti fúerint, tunc id, quod detérius est. Tu autem servásti bonum vinum usque adhuc. Hoc fecit inítium signórum Jesus in Cana Galilææ: et manifestávit glóriam suam, et credidérunt in eum discípuli ejus. |
– Credo U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 1-11) – En aquel tiempo: celebrábanse unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la Madre de Jesús. Fue también convidado Jesús con sus discípulos a las bodas. Y llegando a faltar vino, la Madre de Jesús le di ce: No tienen vino. Respondióle Jesús: Mujer ¿qué nos va a ti ya mí? aún no ha llegado mi.hora; Dijo su madre a los que servían: Haced cuanto él os dijere. Había allí seis tinajas de piedra destinadas a las purificaciones judáicas cabiendo en cada una dos o tres cántaros. Y Jesús dijo: Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Y Jesús les dice: Sacad ahora, y llevad al maestresala. Y lo hicieron así. Y luego que gustó el maestresala el agua hecha vino, como no saabía de donde era (aunque los sirvientes lo sabían, porque habían sacado el agua), llamó al esposo y le dijo: todos sirven al principio el buen vino: y después que los convidados han bebido bien, entonces sacan el más flojo. Mas tú reservaste el buen vino para lo último. Este fue el primer milagro que hizo Jesús en Galilea. Y manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos. – Credo
| OFFERTORIUM Ps. 65,1-2 et 16 – Jubiláte Deo, univérsa terra: psalmum dícite nómini ejus: veníte, et audíte, et narrábo vobis, omnes qui timétis Deum, quanta fecit Dóminus ánimæ meæ, allelúja. | Ofertorio. – Cantad con júbilo a Dios habitantes todos de la tierra: entonad un salmo a su nombre: venid y oid todos los que teméis a Dios, y os contaré cuan grandes cosas ha hecho el Señor a mi alma, aleluya. |
Oración-Secreta
| SECRETA – Obláta, Dómine, múnera sanctífica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúnda. Per Dóminum. | Santifica, Señor, los dones ofrecidos: y purificanos de las manchas de nuestros pecados. Por Jesucristo Nuestro señor. |
Prefacio de la Sama. Trinidad
(Durante la semana, Prefacio común)
| Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro: |
| COMMUNIO Joann. 2, 7, 8, 9 et 10-11Dicit Dóminus: Impléte hydrias aqua, et ferte architriclíno. Cum gustásset architriclínus aquam vinum factam, dicit sponso: Servásti bonum vinum usque adhuc. Hoc signum fecit Jesus primum coram discípulis suis. | Comunión. – Dice el Señor: llenad las tinajas de agua y llevad al maestresala. Habiendo gustado el maestresala el agua hecha vino, dijo al esposo: Tú reservaste el buen vino hasta ahora. Este fue el primer milagro que obró Jesús en presencia de sus discípulos. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIOAugeátur in nobis, quæsumus, Dómine, tuæ virtútis operátio: ut divínis vegetáti sacraméntis, ad eórum promíssa capiénda, tuo múnere præparémur. Per Dóminum. | Te rogamos, Señor, que aumente siempre en nosotros la acción de tu gracia: para que, fortalecidos con los divinos Sacramentos, nos preparemos con tu gracia para recibir los frutos a ellos prometidos. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
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Santa Filomena es patrona de los jóvenes, especialmente de los bebés y de los niños. Es la consoladora de los afligidos y prisioneros. Es el consuelo de los que sufren y los enfermos. Ayuda a los pobres y a los huérfanos. Es consoladora de madres afligidas que la invoquen para ayudar a sus hijos en cosas espirituales o materiales. Ayuda mucho a los estudiantes y a los que tienen que dar exámenes. Es protectora de los recién casados, y muchas veces les ha dado a las madres estériles la alegría de la maternidad. Asiste y protege a las parturientas. Cuando se la invoca, inspira. Muestra su más grande amparo a sus devotos guiándolos hacia el amor de Cristo y de María.
INDULGENCIAS DE LOS DÍAS DE
FIESTAS DE SANTA FILOMENA
Se pueden ganar una Indulgencia Plenaria confesando y comulgando, rezando oraciones por las intenciones del Santo Padre (por lo menos un Padre Nuestro y un A ve María) y no tener afición por pecar. Esta Indulgencia ha sido concedida al Santuario por decretos de los Sumos Pontífices.
Para leer más sobre Santa Filomena clic en el siguiente enlace: IR A ÍNDICE DE «SANTA FILOMENA»
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Si quieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes, y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo: ven después, y sígueme. (San Mateo, 11, 21).
San Antonio, al oír estas palabras del Evangelio, se las aplicó como si hubieran sido dichas especial mente para él. Distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto. El demonio, para seducirlo, empleó toda la pompa de las grandezas, todo el brillo del oro y todos los atractivos de la voluptuosidad; pero su humildad lo libró de sus asechanzas, el temor al infierno extinguió los ardores impuros que encendía en su corazón, y la invocación a Jesús le dio la victoria sobre todos sus enemigos. Murió en el año 356.
I. San Antonio abandona y desprecia el mundo, dócil a la inspiración de Dios. Lo abandona generosamente, en la flor de su edad, para consagrar a Dios en el yermo el resto de su vida. ¡Cuántas veces tu también oíste las mismas palabras que convirtieron al santo! Sin embargo, todavía estás en el mundo. No te da el mundo sino trastornos y disgustos, y con todo lo amas; ¡qué no harías si te procurase felicidad!
II. El mundo sigue a San Antonio a la soledad para tentarlo allí. El demonio se sirve de la voluptuosidad, del brillo de las riquezas y de los honores; emplea halagos, amenazas, ilusiones y tormentos, a fin de echarlo de su desierto. Pero quien había vencido al mundo en el mundo, lo venció también en la soledad. La humildad, la oración, la austeridad, la invocación a Jesús le dieron la victoria sobre todas esas tentaciones. Vete a donde quieras, en todas partes encontrarás tentaciones; siempre te atacará el demonio, te seguirá tu carne y te perseguirá por todas partes.
III. Nuestro santo quiere pagar al mundo con la misma moneda; este enemigo había ido a atacarlo a su soledad, va el santo a desafiarlo hasta su casa. Deja el desierto para predicar el desprecio de las riquezas y de los placeres, para animar a los mártires, para confirmar a los cristianos en la fe. Aprended, almas santas, a dejar vuestra soledad y la suavidad de la contemplación para trabajar en la salvación de las almas. Aprended a combatir valerosa mente al mundo por medio del ejemplo de vuestra vida y de vuestras santas conversaciones.
El amor a la soledad
Orad por los que son tentados.
ORACIÓN
Señor, os rogamos hagáis que la intercesión de San Antonio, abad, nos torne agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por N. S. J. C. Amén.
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida. (1 San Juan, 2, 16).
San Marcelo ejerció el sacerdocio bajo el Papa Marcelino, a quien sucedió en el año 308. Su epitafio, compuesto por el Papa San Dámaso, nos hace saber que por mantener la disciplina de los santos cánones se atrajo la hostilidad de los cristianos tibios, y que fue desterrado por el tirano Majencio en castigo de su severidad contra un apóstata. Murió en el año 309, después de haber gobernado a la Iglesia un poco más de siete meses solamente.
MEDITACIÓN
SOBRE LA CORRUPCIÓN
DEL MUNDO
I. La vanidad reina en el mundo; se quiere figurar o elevarse por sobre los demás. Esta vanidad se manifiesta en las palabras, en los actos, en las casas, en el vestir, y muy a menudo se la encuentra aun en las prácticas más santas de la religión. ¡Oh mundo, cuán henchido estás de orgullo! Se ve claramente que Satanás es tu señor, y que Jesucristo está ausente de tus máximas y de tus acciones. ¿Se pueden amar los vanos honores considerando a Dios que nace desconocido y que muere oprobiosamente en una cruz?
II. La voluptuosidad es un vicio tan común en el mundo, que parece que la mayoría de las profesiones que se ejercen en él, no tienen otro objeto que el de satisfacerla. Inficiona todas las edades, todos los sexos, todas las condiciones. ¿Cómo resistir a esta corrupción universal? ¡Ah! más bien huye lo antes posible; retírate de Sodoma, no suceda que te veas envuelto en su ruina. Si no puedes abandonar el mundo, declara sin embargo que eres enemigo del mundo y de sus placeres.
III. La sed de riquezas es el tirano del mundo; por él trabájase noche y día, sacrificase la tranquilidad, el honor, la salud, la vida, la salvación. En una palabra, el oro es el dios del mundo; empero, para entrar al cielo es menester ser pobre, si no de hecho por lo menos por el desasimiento de las riquezas. ¿Qué amor tienes por la pobreza, que Jesucristo amó tanto? Considera como cruz lo que el mundo ama, y adhiérete con toda la fuerza de tu amor a lo que el mundo considera como cruz. (San Bernardo).
La huida de las tentaciones
Orad por vuestros
superiores eclesiásticos.
ORACIÓN
Os suplicamos, Señor, que escuchéis las oraciones de vuestro pueblo, y que el bienaventurado Mar celo, vuestro pontífice mártir, cuyos padecimientos honramos, nos preste el socorro de sus méritos. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Cualquiera de vosotros que no renuncia todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. (San Lucas, 14, 33).
Ilustre fundador de los eremitas, ¡cuán hermoso resultaba veros en vuestra gruta, vestido con un manto de hojas de palma, alimentado con un medio pan que un cuervo os traía cada día! Una fuente os daba de beber, la roca os servía de lecho, y estabais más contento en esa gruta que los reyes en sus palacios. ¡Gran Santo, haced que meditando vuestra vida aprendamos a despreciar el mundo y sus falsas máximas!
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN PABLO
I. San Pablo, al ver a los perseguidores atacar la fe y la virtud de los cristianos mediante el cebo de los placeres, buscó en la soledad un abrigo contra la tentación. ¿Amas la pureza? ¿Quieres, a imitación de San Pablo, conservar esta bella virtud? Huye de las ocasiones. En esta clase de combates la huida asegura la victoria.
II. Aunque no fuese designio de Pablo el permanecer en la soledad, fue el de Dios el mantenerlo en ella. Tantas dulzuras hízole gustar en ese desierto,que desde entonces despreció el mundo y sus placeres. Alma tímida, ¿qué temes tú? Dios te llama, quiere desasirte del mundo; prueba, ensaya cuán suave es pertenecerle totalmente. Las dificultades se desvanecerán desde que pongas manos a la obra. No perderás tus placeres, sino que los trocarás en una alegría más sólida y más santa.
III. San Pablo permaneció en esta terrible soledad durante ochenta años, sin ver a nadie, excepto a San Antonio, que, inspirado de lo alto, lo fue a visitar. Tú comienzas con fervor, pero este fervor es sola mente fuego de paja que se extingue en un instante. Ánimo, continúa; la eternidad bienaventurada que esperas, el Dios a quien sirves, valen la pena de que perseveres en la virtud durante los pocos años que te quedan de vida.
La huída de las tentaciones
Orad por vuestros superiores eclesiásticos
ORACIÓN
Oh Dios, que cada año nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la solemnidad del bien aventurado Pablo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que recibió en el cielo, imitemos la que vivió en la tierra. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago, 4, 15).
San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA HUMANA
I. ¿Qué cosa es la vida humana? Es, dice el apóstol Santiago, un vapor que, casi al mismo tiem po, aparece y desaparece. ¡Qué corta es esta vida! Apenas comenzamos a vivir es menester, ya, pensar en morir. ¡Qué insegura es! No sabemos cuándo concluirá. Mas, ¡cuán llena está de miserias! ¿Puedes decir con verdad que has vivido un día siquiera sin disgusto? Sin embargo, amamos esta vida tan miserable, y tememos la muerte que debe abrirnos el paraíso: es que nuestra fe no es lo bastante viva.
II. Nuestra vida no debe ser considerada en sí misma solamente; debe, además, considerarse como un tránsito a la eternidad. No vivimos para siempre, sino para morir un día, y para merecer el cielo. En lo único en que debemos emplear el tiempo de nuestra vida es, pues, en trabajar para merecer, después de ella, una eternidad feliz. Examinemos en particular todas nuestras acciones. ¡Ay! ¡Trabajamos en hacer fortuna, en consolidar nuestra reputación en esta tierra, como si debiéramos vivir en ella eterna mente!
III. Pronto terminará esta vida, y comenzará la eternidad, para ser recompensados o castigados, según el buen o mal uso que hayamos hecho de ella. ¡Tan poco tiempo tenemos para merecer una eternidad de dicha, y lo empleamos en otras cosas! No sabemos cuánto durará este tiempo; trabajemos, pues, seriamente. ¿Qué no se sufre para prolongar algunos instantes una vida miserable? ¡Y nada se quiere soportar para merecer una vida eterna y bienaventurada!
La lectura espiritual
Orad por los sacerdotes.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Hilario, haced, benignamente, que después de tenerlo en la tierra como doctor y guía, lo tengamos como intercesor en el cielo. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Conforme a la santidad del que os llamó, sed también vosotros santos en todo vuestro proceder. (1 San Pedro, 1, 15).
San Godofredo conde de Kappenberg, asqueado de la gloria de las armas y de las vanidades del mundo, persuadió a su esposa a que se hiciese monja, consagró todos sus bienes al Señor, y convirtió su castillo en convento donde tomó el hábito de la Orden Premonstratense. En el seno de esta ciudadela fue donde comenzó a guerrear contra su cuerpo con sus ayunos y austeridades, contra el mundo con su po breza y contra el demonio con su obediencia. Murió en 1136, a la edad de treinta años.
MEDITACIÓN
SOBRE LA SANTIDAD
QUE DIOS NOS PIDE
I. Dios quiere que todos los hombres sean san tos. Para eso los ha creado; para eso Jesucristo se encarnó. Todos poseen los medios y las gracias ne cesarias para alcanzar este fin, y, cuando somos fieles a las gracias que recibimos, Dios nos prepara otras más grandes. Pero, ¡ay! en vano será que Dios pro digue todas sus gracias para que seamos santos, si nosotros, por nuestra parte, no trabajamos para con quistar la santidad. ¿Quieres en verdad ser santo? Si lo quieres, lo serás. Nada gana Dios con tu san tificación, ello no lo hace más feliz; es asunto nuestro: de él depende nuestra eternidad feliz. ¿Qué has hecho hasta aquí, y qué has resuelto hacer en lo porvenir, para llegar a ser santo?
II. Dios no pide que todos los hombres traba jen en su santificación de la misma manera: Él tiene mil caminos diferentes para conducir a sus elegidos a la gloria. Hay santos de todas las condiciones; consiaera el estado de vida en el que estás colocado, cumple dignamente todos sus deberes: es la santidad a la que Dios te llama. El anacoreta no debe, para santificarse, vivir como el hombre de mundo, ni éste como el anacoreta. Mira si imitas a los santos que han vivido en un estado de vida semejante al tuyo.
III. El que busca y aprovecha todas las ocasio nes para santificarse en el género de vida que ha elegido, ése ha dado con el camino más corto que lleva a la perfección. ¿Aprovechas esas ocasiones? ¿Cuántas vehementes inspiraciones no deja Dios de enviarte para atraerte? ¿Qué no hace para desapegar tu corazón del amor a las creaturas? ¿Qué te impide elevarte a Él? ¡Ah! ¡Los primeros cristianos han vencido a los tiranos, y, a pesar de los suplicios, han obtenido la corona de la santidad; y a nosotros el apego que tenemos a los placeres de esta vida nos impide llegar a ser santos! Ellos han luchado contra la atrocidad de los tormentos: luchemos, nosotros, contra las dulzuras de los placeres. (San Eusebio de Émeso).
El menosprecio de las riquezas
Orad por los pobres.
ORACIÓN
Haced, os rogamos, Señor, que la intercesión de San Godofredo, abad, nos haga gratos a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/
Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.
Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Si con Él padecemos y reinaremos también con Él; si lo negáremos, Él nos negará igualmente. (2 Timoteo, 2, 12).
San Arcadio se retiró a la soledad durante la persecución, mas no lo hizo sino para adquirir en ella fuerzas a fin de combatir con mayor coraje. Presentóse al tirano. Fue cortado en pedazos, pero los suplicios le resultaron dulces, porque lo hacían semejante a Jesucristo en la tierra, y le aseguraban su dicha en el cielo.
MEDITACIÓN
SOBRE LOS SUFRIMIENTOS
I. Pecador, es preciso sufrir en esta vida para no sufrir en la otra; es menester que borres tus delitos con tus trabajos, tus lágrimas y tu sangre: no hay otro medio para que vuelvas a gozar del favor de Dios. Él te envía sufrimientos: recíbelos como remedios para las enfermedades de tu alma. Siempre quieres pecar, y no quieres hacer penitencia: ten cuidado, te encuentras en un estado peligroso. Es necesario satisfacer a Dios en este mundo o en el otro. Elige.
II. Pecadores convertidos, que habéis tenido la felicidad de reconciliaros con Dios, no os creáis que ya podéis dejar de llorar vuestros pecados y cesar de sufrir para borrarlos. Aun cuando se os hubiera re velado, como a Magdalena, que vuestros pecados han sido perdonados, menester sería, sin embargo, hacer como ella penitencia, todo el resto de vuestros días. Temblad, llorad siempre, pues no sabéis si sois dig nos de odio o de amor de Dios. Aunque no hubierais cometido sino un solo pecado, sería suficiente como para obligaros a llorar eternamente.
III. Almas santas que aspiráis a la perfección, aun cuando fueseis arrebatadas todos los días hasta el tercer cielo, como San Pablo, no os creáis por eso dispensadas de hacer penitencia. Vuestras contemplaciones haríanse sospechosas, si no van acompaña das del amor a los sufrimientos. Si amáis sólida mente a Jesús, querréis asemejaras a Él sufriendo con Él. Tendréis motivo para esperar la gloria de Jesucristo, si participáis en los dolores de su pasión.
La paciencia
Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Os suplicamos, oh Dios omnipotente, que hagáis que por la intercesión del bienaventurado Arcadio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, seamos fortificados en el amor de vuestro Nombre. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Crucifican de nuevo en sí mismos al Hijo de Dios, y lo exponen al escarnio. (San Pablo a los Hebreos, 6, 6).
San Higinio, sucesor del mártir San Telésforo en la cátedra de San Pedro, desplegó gran celo en la defensa de la ortodoxia contra los heresiarcas Cerdón y Valentino. Tuvo que sufrir mucho durante los cuatro años que ocupó el trono pontificio. Por eso fue puesto entre los mártires. Murió en el año 142.
MEDITACIÓN
LOS PECADORES CRUCIFICAN
DE NUEVO A JESUCRISTO
I. Jesús ha sufrido una vez en el Calvario por nuestros pecados. No acusemos ni a Judas ni a Caifás ni al pueblo judío ni a Pilatos de haberlo hecho morir, sin pensar que también nosotros somos los autores de su muerte; nuestros crímenes son los que lo clavaron en la cruz. ¡Ah, Jesús!, ¿cómo podré verte morir en un cadalso para expiar mis pecados, sin amarre y sin llorar mis prolongados extravíos?
II. No sólo una vez he sido la causa de tu muerte en el Calvario, sino que renuevo esta causa cada vez que cometo pecado mortal. Alma mía, ¿no son ya bastantes los dolores que Jesús ha soportado? ¿debo renovar su causa para quedar bien con un amigo, para satisfacer una pasión, para gozar de un placer transitorio?
III. Jesús fue crucificado en el Calvario una vez y por los judíos que no lo conocían; todos los días, en todo el mundo, hay cristianos, a quienes ha rescatado al precio de su sangre, que renuevan la causa de su suplicio. Nada escatima Jesús para apartarnos del pecado; ¡y nosotros continuamos ofendiéndolo! Escucha, pecador, los reproches que te dirige el divino Salvador: ¿Por qué, con tus pecados, me clavas a una cruz más cruel que aquélla a la que se me clavó hace tiempo? (San Agustín).
La huída del pecado
Orad por los pecadores
ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y conservadlo con protección constante, por vuestro bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Higinio a quien constituiste pastor de la Iglesia universal. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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(Domingo Infraoctava y 1º de Epifanía)
Señor Nuestro Jesucristo, que sujeto a María y
a José, consagraste con inefables virtudes la
vida doméstica: haz por intercesión de ambos, que
sepamos instruirnos con los ejemplos de tu Sagrada
Familia, y conseguir su eterna compañía en el cielo.
(Oración de la Misa del día)
La celebración de esta fiesta en toda la Iglesia, data sólo desde el Pontificado de Benedicto XV. Con ella nos transporta la liturgia a Nazaret, para contemplar allí la vida de la Sagrada Familia, ejemplar y modelo de la familia natural en que nacemos, y de la familia sobrenatural en la cual hemos sido adoptados por la gracia de Dios. El Evangelio nos retrata la existencia de la familia de Nazaret caracterizada por su fervor religioso, por su amor a la oración y por la unión íntima de los que la componen. La Epístola nos pone ante los ojos el espíritu y las virtudes que en ella reinaban: misericordia, benignidad, humildad, modestia, paciencia y, ante todo, caridad, que es el vínculo de la perfección. ¡Maravilloso modelo, cuya imitación llevará la paz y la alegría a los hogares cristianos!
La tradición dice que en la casa de Nazaret Jesús llevó una vida sencilla, humilde y oscura hasta la edad de 30 años. En el seno de esa familia aprendió el oficio de carpintero que ejercía San José. Allí creció en edad y sabiduría. Junto a ellos, María se sentía feliz de aliviar las fatigas de su esposo. Los tres santificaron la vida familiar con el ejercicio de las virtudes domésticas.
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FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
(Domingo I después de Epifanía)
Doble mayor
Ornamentos blancos
Quiere la Iglesia que, además de los días dedicados a festejar separadamente al Niño Jesús, a María Santísima y al Patriarca San José, se haga recuerdo hoy de los tres juntos, formando la familia ejemplar y modelo de lo que debe ser, según Dios y el Evangelio, la familia cristiana de nuestros tiempos. En este concepto se venera hoy al Hijo de Dios como hijo de familia; y se recuerda a los padres , a las madres y a los hijos atolondrados de hoy, su condición de tales y sus respectivos y mutuos deberes, y la obligación de todos juntos para con Dios. Esto ha tenido presenta la Iglesia al renovar con la Fiesta de la Sagrada Familia el hermoso ideal de la antigua familia cristiana, a la que anhela reconducir otra vea al mundo, hijo pródigo, y prófugo de ella, que ha convertido al hogar en un hotel si es rico, o en una posada si es pobre.
Introito. Sap. XVIII
| INTROITUS Prov. 23, 24 et 25 Exsúltet gaudio Pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quæ génuit te. Ps. 83, 2-3. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupíscit, et deficit Anima mea in átria Dómini. V. Glória Patri. | Introito – Salte de júbilo el padre del Justo, alégrense tu Padre y tu Madre, y regocíjese la que te dio a luz. – Ps. ¡Cuán amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! mi alma suspira y desfallece por morar en los atrios del Señor. V. Gloria |
Oración-Colecta
| Dómine Jesu Christe, qui Maríæ et Joseph súbditus, domésticam vitam ineffabílibus virtútibus consecrásti: fac nos, utriúsque auxilio, Famíliæ sanctæ tuæ exémplis instrui; et consórtium cónsequi sempitérnum: Qui vivis R. Amen | Señor Nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste con inefables virtudes la vida doméstica: haz por intercesión de ambos, que sepamos instruirnos con los ejemplos de la Sagrada Familia, y conseguir su eterna compañía en el cielo. Tú que con Dios Padre. R. Amen. |
Conmemoración del Domingo Infraoctava de Epifanía
| Vota, quæsumus, Dómine, supplicántis pópuli cælésti pietáte proséquere: ut et, quæ agénda sunt, vídeant, et ad implénda quæ víderint, convaléscant. (Per Dóminum.) R. Amen | Suplicámoste, Señor, que recibas con celestial piedad los votos de tu pueblo, a fin de que sepa lo que debe hacer para agradarte y tenga el valor de ejecutarlo.. R. Amen. |
Epístola
Virtudes y ambiente que saturaron el hogar de la Sagrada Familia de Nazareth y que deben saturar también todos os hogares cristianos, dignos de tal nombre.
| EPISTOLA Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossénses. Col. 3, 12-17Fratres: Indúite vos sicut elécti Dei, sancti, et dilécti, víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: supportántes ínvicem, et doná~ntes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet querélam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem heec, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exsúltet in córdibus vestris, in qua et vocáti estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos, psalmis, hymnis, et cánticis spirituálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne, quodcúmque fácitis in verbo, aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum. | Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Colosenses: Hermanos: Revestíos como escogidos que sois de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, de benignidad, de humildad, de modestia, de paciencia sufriéndoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro; así como el Señor os ha perdonado, así habéis de hacerlo también vosotros. Pero sobre todo mantened la caridad, la cual es atadura de perfección. Y la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados para formar un cuerpo: y sed agradecidos. La palabra de Cristo en abundancia tenga su morada entre vosotros(1), con toda sabiduría, enseñándoos y animándoos unos a otros, con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón con gracia las alabanzas de Dios. Todo cuanto hacéis, sea de palabra, sea de obra, hacedlo todo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando por medio de Él gracias a Dios. |
Salmodia
| GRADUALE Ps. 26, 4 Unam pétii a Dómino, hanc requíram, ut inhábitem in domo Dómini ómnibus diébus vitæ meæ. V. Ps. 83, 5. Beáti, qui hábitant in domo tua, Dómine: in sæcula sæculórum laudábunt te. Allelúja, allelúja. V. Isai. 45, 15. Vere tu es Rex abscónditus, Deus Israël Salvátor. Allelúja. | Gradual – Una sola cosa pido al Señor, y esta buscaré: que pueda morar en la casa del Señor toda mi vida. V. Bienaventurados, Señor, los que habitan en tu casa; ellos te alabarán por los siglos de los siglos. Aleluya, aleluya. V.Verdaderamente Tú eres el Rey desconocido, oh Dios Salvador de Israel. Aleluya. |
Evangelio
Encantadora escena del Niño perdido y hallado en el Templo, y vida virtuosa de Jesús en Nazareth, hasta los 30 años de edad.
| U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 42-52. Cum factus esset Jesus annórum duódecim, ascendéntibus illis Jerosólymam secúndum consuetúdinem diéi festi, consummatísque diébus, cum redírent, remánsit puer Jesus in Jerúsalem, et non cognovérunt paréntes ejus. Existimántes autem illum esse in comitátu, venérunt iter diéi, et requirébant eum inter cognátos, et notos. Et non inveniéntes, regréssi sunt in Jerúsalem, requiréntes eum. Et factum est, post tríduum invenérunt illum in templo sedéntem in médio doctórum, audiéntem illos, et interrogántem eos. Stupébant autem omnes, qui eum audiébant, super prudéntia, et respónsis ejus. Et vidéntes admiráti sunt. Et dixit mater ejus ad illum: Fili, quid fecísti nobis sic? ecce pater tuus, et ego doléntes quærebámus te. Et ait ad illos: Quid est quod me quærebátis? nesciebátis quia in his, quæ Patris mei sunt, opórtet me esse? Et ipsi non intellexérunt verbum, quod locútus est ad eos. Et descéndit cum eis, et venit Názareth: et erat súbditus illis. Et mater ejus conservábat ómnia verba hæc in corde suo. Et Jesus proficiébat sapiéntia, et ætáte, et grátia apud Deum, et hómines. Credo | U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 42-52) – Cuando tuvo Jesús doce años, sus padres fueron a Jerusalén, según la costumbre del día de la fiesta, y acabados aquellos días, cuando se volvían, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Y creyendo que él estaba con los de la comitiva, hicieron una jornada de camino y le buscaban entre los parientes y conocidos. Y como no le hallaban, se volvieron a Jerusalén en busca suya, hasta que, al cabo de tres días, le hallaron en el templo, sentado en medio de los Doctores, escuchándolos y preguntándoles. Todos cuantos le oían se pasmaban de su sabiduría y de sus respuestas. Y cuando le vieron se admiraron. díjole entonces su madre: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira como tu padre y yo angustiados te buscábamos. Y les respondió: ¿Para qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas de mi Padre?(2) Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos y vino a Nazaret: y les estaba sujeto: Y su Madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres(3). – Credo. |
| OFFERTORIUM Luc. 2, 22 – Tulérunt Jesum paréntes ejus in Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino. | Ofertorio. – Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarle al Señor |
Oración-Secreta
| Placatiónis hóstiam offérimus tibi, Dómine, supplíciter deprecántes: ut, per intercessiónem Deíparæ Vírginis cum beáto Joseph, famílias nostras in pace et grátia tua firmiter constítuas. Per eúmdem Dóminum. | Te ofrecemos, Señor la hostia de propiciación, suplicándote humildemente que por la intercesión de la Virgen Madre de Dios, y de José, asegures en tu gracia y paz nuestras familias. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Conmemoración del Domingo Infraoctava de Epifanía (Secreta)
| Oblátum tibi, Dómine, sacrifícium vivíficet nos semper, et múniat. (Per Dóminum | < Señor oh Haz, > Haz, oh Señor, que el sacrificio que acabamos de ofrecerte, continuamente nos vivifique y nos sirva de protección. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Conmemoración de Epifanía
| Ecclésiæ tuæ, quæsumus, Dómine, dona propítius intuére: quibus non jam aurum, thus, et myrrha profértur; sed quod eísdem munéribus declarátur, immolátur, et súmitur, Jesus Christus Fílius tuus Dóminus poster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte. | < Señor oh Haz, > Suplicámoste, oh Señor, que mires propicio los dones de tu Iglesia, en los que ya no se ofrece el oro, el incienso y la mirra; sino que len tales dones se designa, se ofrece, se inmola y se recibe, a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que contigo vive y reina |
Prefacio de Epifanía
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia cum Unigenitus tuus in substantia nostrae mortalitatis apparuit, nova nos immortalis suae luce reparavit. Et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, al aparecer tu hijo Unigénito en nuestra carne mortal, nos restauró con la nueva luz de su inmortalidad. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIOLuc. 2, 51 – Descéndit Jesus cum eis, et venit Názareth, et erat súbditus illis. | Comunión. – Regresó Jesús con ellos y fue a Nazaret, y les estaba sumiso. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIOQuos cæléstibus réficis sacraméntis, fac, Dómine Jesu, sanctæ Famíliæ tuæ exémpla júgiter imitári: ut, in hora mortis nostræ, occurrénte gloriósa Vírgine Matre tua cum beáto Joseph; per te in ætérna tabernácula récipi mereámur: Qui vivis. | < Señor oh Haz, > Haz, Señor Nuestro Jesucristo, que cuantos hemos sido alimentados con los celestiales Sacramentos, imitemos continuamente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, en la hora de nuestra muerte, saliéndonos al encuentro tu Virgen Madre y el bienaventurado San José, merezcamos se por Ti recibidos en los eternos tabernáculos. Que vives y reinas. |
Conmemoración del Domingo Infraoctava de Epifanía (Postcomunión)
| Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: ut, quos tuis réflcis sacraméntis, tibi étiam plácitis móribus dignánter deservíre concédas. (Per Dóminum.) | < Señor oh Haz, > Humildemente te suplicamos, oh Dios todopoderoso, que a los que alimentas con tus Sacramentos, les des la gracia de servirte también dignamente. Por Jesucristo Nuestro señor. |
Conmemoración de Epifanía
| Præsta, quæsumus, omnípotens Deus: ut, quæ solémni celebrámus offício, purificátæ mentis intelligéntia consequámur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte. | < Señor oh Haz, > Suplicámoste, oh Dios todopoderoso, nos concedas la gracia de comprender con clara inteligencia los misterios encerrados en la solemnidad que hoy celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
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Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Dios, para perdonárnoslos y purificarnos de toda iniquidad. (1 San Juan, 1, 9).
San Guillermo fue notable en la orden del Cister por su humildad y su mortificación. Designado, a pesar suyo, arzobispo de Bourges, redobló las austeridades porque tenía que expiar, según decía, sus propios pecados y los de su pueblo. Tal horror tenía por el pecado, que no podía ver que se ofendiese a Dios sin derramar un torrente de lágrimas. Murió en 1209. Si no tenemos bastantes lágrimas como para llorar los pecados de los demás, por 10 menos lloremos los nuestros.
MEDITACIÓN SOBRE
EL PECADO
I. El pecado es el mayor mal del hombre, por que lo priva de la posesión de Dios, que es su soberano Bien; le arrebata la gracia que lo hacía hijo de Dios y lo hace objeto de su venganza por toda la eternidad. ¿Pensamos en estas verdades cuando tenemos tentación de cometer un pecado mortal, que ha causado todos esos males a los demonios y a los condenados? ¿Dónde estaría yo. oh Dios mío, si me hubieseis sacado de este mundo después de pecar? ¡Cuántas veces me habríais justamente condenado, si lo hubieseis querido! No lo habéis querido, porque amáis a las almas y olvidáis los pecados cuando se hace penitencia por ellos.
II. El único pecado de Adán ha causado todos los males que padecemos en esta vida. Las enfermedades, el trastorno de las estaciones, la ignorancia, el dolor y la muerte son los tristes efectos del pecado. ¡Ah! si Dios ha castigado, si castiga todavía hoy tan severamente un pecado tan leve en apariencia, ¿qué suplicios no reservará a mis faltas, en el otro mundo? Si en el tiempo de su misericordia es tan riguroso, ¿qué no hará cuando llegue el tiempo de su cólera y de su justicia?
III. ¿Qué pecados has cometido durante tu vida? Repásalos en la memoria, pide perdón a Dios por ellos y haz rigurosa penitencia. Estás seguro de que tus pe cados te han merecido el infierno, pero no sabes si tu penitencia los ha borrado. Este pensamiento es capaz de hacerte temblar, seas quien seas. Toma la resolución de morir antes que pecar.
La huida del pecado
Orad por los que están
en pecado mortal.
ORACIÓN
Os rogamos, Dios todopoderoso, que hagáis que esta venerable solemnidad de San Guillermo, confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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San Adriano, nacido en África, era abad de Niridano, cerca de Nápoles, cuando el Papa Vitaliano lo señaló como candidato a arzobispo de Cantórbery. El humilde siervo de Dios declinó esta dignidad recomendando en su lugar a San Teodoro, pero aceptó partir con él para la lejana Inglaterra. Constituyólo el Papa asistente y consejero del arzobispo. Éste le confió el gobierno del monasterio de los Santos Pedro y Pablo de Cantórbery, llamado más tarde de San Agustín. San Adriano enseñó en él las letras divinas y humanas y, sobre todo, dio allí ejemplo vivo de virtudes. Murió en el año 710.
MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD
DE TRABAJAR PARA SALVARSE
I. Dios quiere que seas un predestinado. Es tan grande su amor por los hombres, que quiere salvar a todos. Para esto les ha dado a su Hijo, para enseñarles el camino del cielo; para esto les ha dado sus mandamientos, ha establecido los sacramentos y les acuerda tantas gracias. ¡Cuán obligados estamos para con Vos, oh Bondad infinita, por tantos me dios de salvación como habéis puesto a nuestro alcance! ¿Has agradecido a Dios estos favores, los has aprovechado? ¿Cómo has trabajado hasta el presente en el negocio de tu salvación?
II. Te puedes salvar, tienes entre manos la vida y la muerte, el paraíso y el infierno; tienes libertad; la gracia nunca te falta. ¡No depende sino de mí el ser eternamente feliz; mi salvación depende de mis esfuerzos durante esta vida, y dejo yo correr inútil mente el tiempo que Dios me ha dado para que trabaje por ella! Puesto que mi salvación está en mi poder, y puesto que puedo, si quiero, ser amigo de Dios, ¿por qué no lo seré desde ahora?
III. No quieres conseguir tu salvación, ahora que lo puedes; tal vez llegue el dia en que querrás hacerlo, pero, ¡ay!, ya no será tiempo. No, no quieres salvarte, pues desprecias los medios que se te dan para salvarte, y rehúsas renunciar a tus placeres. Servir al mismo tiempo a Dios y al mundo es algo imposible. Trabaja pues en tu salvación, mientras tienes tiempo todavía; camina mientras tienes luz, no sea que te sorprendan las tinieblas (Jesucristo).
El cuidado de la salvación
Orad por los enfermos.
ORACIÓN
Haced, os lo rogamos, Señor, que la intercesión. de San Adriano, abad, nos haga agradables ante vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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No son justos delante de Dios los que oyen la ley, sino los que la practican. (San Pablo a los Romanos, 2, 13).
San Apolinario fue una de las mayores lumbreras de la Iglesia en el siglo segundo. Los herejes encontraron en él un temible adversario, y los fieles un ardiente defensor contra las acusaciones falsas de que se servían los idólatras para hacerlos odiosos ante los emperadores. En su Apología, recuerda a Marco Aurelio que a las oraciones de los cristianos de la duodécima legión debe su victoria sobre los cuados.
MEDITACIÓN SOBRE
LOS DEBERES DEL CRISTIANO
I. Para ser cristiano, es preciso creer todo lo que la fe nos enseña. ¡Cuán pocos cristianos hay en el mundo! Nunca se cometería pecado mortal si firmemente se creyese que hay un Dios, un infierno y un paraíso. Ejercita, a menudo, tu fe acerca de estas grandes verdades. Acuérdate de ellas sobre todo cuan do el mundo te ofrezca sus placeres seductores, y nunca sucumbirás a sus tentaciones.
II. Tus palabras deben ser fieles intérpretes de tu corazón, y nada debe salir de tu boca que no sea digno de un cristiano. ¿Sostienes la causa de Jesucristo contra los ataques de los impíos y de los libertinos? ¿Al oírte hablar, no se te tomaría más bien por un discípulo de Epicuro, por un orgulloso, por un avaro, que por un discípulo de Jesucristo? Pesa todas tus palabras antes de pronunciarlas. Rendirás cuenta a Dios aun de la menor palabra inútil. Ninguna digas que sea indigna de un cristiano, imitador de Jesucristo.
III. ¿Tus acciones están de acuerdo con la santidad de tu fe? Ser cristiano es vivir como Jesucristo, obrar como Él, sufrir como Él. Vana es tu fe si las buenas obras no la acompañan. Sin embargo, vives como un pagano y un infiel. ¿Se diría que Crees en el infierno, que esperas el paraíso, viendo la facilidad con que ofendes a Dios, y el amor que tienes a la tierra? Recuerda el hermoso pensamiento de San Malaquías: En vano soy cristiano si no imito a Jesucristo.
La guarda de los Mandamientos
Orad por los cismáticos.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, haced, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Apolinario, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por N. S. J. C. Amén
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. (San Mateo, 25, 41).
San Luciano puede ser llamado el cristiano por antonomasia, pues, a la edad de doce años, distribuyó todos sus bienes a los pobres.
Fue sacerdote en Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca por su virtud, sabiduría y oratoria.
Durante la persecución de Valerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia.
Como no tuviera altar en la prisión, el amor ingenioso que profesaba a Dios le inspiró la idea de hacerse sostener por sus discípulos y de consagrar a Jesucristo sobre su pecho. Fue así, el sacerdote, el altar y la víctima de Dios, por quien derramó su sangre en el año 312.
MEDITACIÓN SOBRE
EL INFIERNO
I. El infierno es el lugar destinado para el castigo de los réprobos. Su mayor suplicio será no ver a Dios, lo que constituye la felicidad de los elegidos. Conocerán las perfecciones de Dios, desearán gozar de ellas, pero no podrán; y como Dios es la fuente de todo bien, ellos también serán privados de toda clase de bienes. No habrá ya para ellos ni alegría ni contento. Infeliz estado, ¿quién podría concebirte? La pérdida de un amigo, de un pariente, de un bien que amas, te hace gemir: ¿qué no producirá conocer el valor de Dios, y ser separado de Él para siempre?
II. Padecerán todos los tormentos, imaginables e inimaginables: el hambre, la sed, las tinieblas, los espectros pavorosos, el fuego… El condenado será atormentado en todas las partes de su cuerpo, en todas las potencias de su alma. Cristiano afeminado, un dolor de muelas te hace gritar, no podrías mantener un dedo ni siquiera un momento en el fuego, ¿cómo soportarás esos suplicios que han merecido tus crímenes?
III. Esos tormentos durarán toda la eternidad, sin consuelo, sin interrupción, sin esperanza. ¡Oh Dios! Cuán amargos resultarían los placeres de esta vida, y cuán agradables sus sufrimientos para quien comprendiese estas palabras: ¡sufrir eternamente! Eternidad, ¿se puede pensar en ti sin temblar, sin temer a Dios, sin despreciar al mundo ni desapegar se de él? ¡Eternidad! ¡Por un placer de un momento, una eternidad de suplicios! Somos insensatos o paganos, si el pensamiento de la eternidad no nos con mueve y nos convierte. ¿Quién de vosotros podrá habitar en las llamas eternas? (Isaías).
El pensamiento del infierno
Orad porla conversión de los malos cristianos
ORACIÓN
Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, por la intercesión del bienaventurado Luciano, vuestro mártir, cuyo natalicio al cielo celebramos, que seamos fortificados en el amor de vuestro santo Nombre. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Doble de 1ª clase, con octava. – Ornamentos blancos
El grupo de fiestas encantadoras, que se conoce con el nombre genérico de Pascua de Navidad, se cierra con la de Epifanía o Santos Reyes, que es una de las principales del año litúrgico. Se recuerda en ella preferentemente la revelación a manifestación del Verbo humanado a las naciones paganas, cuya primera manifestación ante la cuna del recién nacido Jesús fueron los Santos Magos, allá conducidos por misteriosa estrella, símbolo de la fe. Y fueron cargados con ricos presentes, especialmente con oro, incienso y mirra. Ofreciéronle, en efecto: oro como a Rey, incienso como a Dios y mirra como a hombre mortal. Tú también, cristiano, debes dejarte guiar por la estrella de la fe e ir en busca de Cristo al Sagrario, a los Sacramentos; ir provisto de buenas obras, que son el complemento indispensable de tu fe. No creas al error protestante, que te dice que basta creer para salvarte; ni al error naturalista, que te dice que basta bien obrar. Ni basta bien obrar, ni basta bien creer; porque ni sirven las obras humanamente honradas, sin el principio sobrenatural de la fe, ni basta el principio sobrenatural de la fe, sin el fruto de las buenas obras. Fe con obras forman el homenaje completo del cristiano a Jesús.
Introito. Mal. 3, 1
| INTROITUS Mal. 3, 1; I Par. 29, 12 Ecce advénit dominátor Dóminus: et regnum in manu ejus, et potéstas, et impérium. Ps. 71, 1. Deus, judícium tnum Regi da: et justítiam tuam Fílio Regis. V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sæcula sæculórum. Amen. Ecce. | Introito – He aquí que llegó ya el Señor y Dominador: y el reino está en su mano y la potestad y el imperio. – Ps. Señor, da al rey su juicio, y al Hijo del rey justicia. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Deus, qui hodiérna die Unigénitum tuum géntibus stella duce revelásti: † concéde propítius; ut, qui jam te ex fide cognóvimus, * usque ad contemplándam spéciem tuæ celsitúdinis perducámur. Per eúmdem Dóminum. R. Amen | Oh Dios, que por medio de una estrella revelaste en este día tu Unigénito Hijo a los gentiles: concede propicio, que nosotros, que ya te conocimos por la fe, lleguemos hasta la contemplación de la hermosura de tu grandeza. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. R. Amen. |
Epístola
El reconocimiento del Divino Infante por los Magos abre a los Gentiles las puertas al cristianismo y con ellas una era de luz, de prosperidad y bienandanza, riquezas estas que compartirán todos los pueblos que se incorporen, a través de los siglos, en la gran familia de la Iglesia Católica. La América española tuvo esta dicha el día mismo de su descubrimiento siendo, por lo tanto, aquel el día de su verdadera Epifanía.
| EPISTOLA Léctio Isaiæ Prophétæ. Isai. 60, 1-6 – Urge, illumináre, Jerúsalem: quia venit lumen tuum, et glória Dómini super te orta est. Quia ecce ténebræ opérient terram, et calígo pópulos: super te autem oriétur Dóminus, et glória ejus in te vidébitur. Et ambulábunt gentes in lúmine tuo, et reges in splendóre ortus tui. Leva in circúitu óculos tuos, et vide: omnes isti congregáti sunt, venérunt tibi: fílii tui de longe vénient, et fíliæ tuæ de látere surgent. Tunc vidébis, et áfflues, mirábitur et dilatábitur cor tuum, quando convérsa fúerit ad te multitúdo maris, fortitúdo géntium vénerit tibi. Inundátio camelórum opériet te, dromedárii Mádian et Epha: omnes de Saba vénient, aurum et thus deferéntes, et laudem Dómino annuntiántes. | Lección del Profeta Isaías (LX, 1-6) Levántate, oh Jerusalén, ilumínate; porque ha venido tu luz, y ha aparecido sobre ti la gloria del Señor. Porque he aquí que la tierra estará cubierta de tinieblas, y de obscuridad las naciones; mas sobre ti se dejará ver su gloria. Y a tu luz caminarán las gentes y los reyes al esplendor de tu nacimiento. Tiende tu vista alrededor tuyo, y mira: todos estos se han congregado y han venido hacia ti. Tus hijos vendrán desde las lejanías y tus hijas surgirán de todas partes. Entonces te verás en la abundancia; se asombrará tu corazón y se ensanchará cuando vendrá a unirse contigo la muchedumbre de naciones de ultramar, cuando a ti acudir´´an poderosos pueblos. Te verás inundada de una muchedumbre de camellos; de dromedarios de Medián y de Efá; todos los de Sabá vendrán a traerte oro e incienso, y publicarán las alabanzas del Señor. |
Salmodia
| GRADUALE Ibid., 6 et 1 Omnes de Saba vénient, aurum et thus deferéntes, et laudem Dómino annuntiántes. V. Surge, et illumináre, Jerúsalem: quia glória Dómini super te orta est.
ALLELUIA, allelúja. V. Matth. 2, 2. Vídimus stellam ejus in Oriénte, et vénimus cum munéribus adoráre Dóminum. Allelúja. |
Gradual – Todos los de Sabá vendrán a traerte oro e incienso, y publicarán las alabanzas del Señor. V. Levántate e ilumínate, oh Jerusalén: porque la gloria del Señor ha aparecido sobre ti. Aleluya, aleluya. Vimos su estrella en Oriente, y venimos con dones a adorar al Señor. Aleluya |
Evangelio
Emocionante relato de la llegada de los Magos a Jerusalén, de la turbación del rey Herodes y su Consejo; y del ofrecimiento de ricos presentes al Niño Dios.
| (*)OFFERTORIUM Ps. 71,10-11 Reges Tharsis, et ínsulæ múnera ófferent: reges Arabum et Saba dona addúcent: et adorábunt eum omnes reges terræ, omnes gentes sérvient ei. | Ofertorio – Los reyes de Tarsis y las islas le ofrecerán dones; los reyes de Arabia y de Sabá le traerán presentes; y le adorarán todos los reyes de la tierra, todas las naciones le servirán. |
Oración-Secreta
| Ecclésiæ tuæ, quæsumus, Dómine, dona propítius intuére: quibus non jam aurum, thus, et myrrha profértur; sed quod eísdem munéribus declarátur, immolátur, et súmitur, Jesus Christus Fílius tuns Dóminus noster: Qui tecum. | Suplicámoste, oh Señor, que mires propicio los dones de tu Iglesia, en los que ya no se ofrece el oro, el incienso y la mirra; sino que len tales dones se designa, se ofrece, se inmola y se recibe, a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que contigo vive y reina. |
Prefacio para la Fiesta y la Octava de epifanía
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia cum Unigenitus tuus in substantia nostrae mortalitatis apparuit, nova nos immortalis suae luce reparavit. Et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, al aparecer tu hijo Unigénito en nuestra carne mortal, nos restauró con la nueva luz de su inmortalidad. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Matth. 2, 2 – Vídimus stellam ejus in Oriénte, et vénimus cum munéribus adoráre Dóminum. | Comunión. – Hemos su estrella en Oriente, y venimos con dones a adorar al Señor. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIO – Præsta, quaesumus, omnípotens Deus: ut quæ solémni celebrámus offício, purificátæ mentis intelligéntia consequámur. Per Dóminum. | Suplicámoste, oh Dios todopoderoso, nos concedas la gracia de comprender con clara inteligencia los misterios encerrados en la solemnidad que hoy celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
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(*) En las iglesias benedictinas y en algunas otras, en el Ofertorio de la Misa principal se bendicen las tres tortas, llamadas «tortas de reyes», para recordar y simbolizar los tres presentes de los Magos al Niño Jesús: oro, incienso y mirra. Comidas estas tortas en familia, robustecen en ella la fe cristiana y la unión sagrada, hoy tan necesarias.
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En el Evangelio no se dice que los magos o sabios de oriente hayan sido tres; pero la tradición que lo afirma es muy antigua y se funda sin duda en las tres clases de dones que el Evangelio menciona. Algunos de los frescos más antiguos de las catacumbas, representan a tres reyes, pero otros representan a dos, cuatro y aun seis magos, probablemente por motivos artísticos. Algunos de los Padres, como Orígenes (Hom. in Genesim 16:3), San Máximo de Turín y San León consideran como cosa probada que los magos eran tres. Tal vez en la determinación de este número influyó también el hecho de que frecuentemente se compara o se contrapone a los magos con los tres jóvenes que cantaron las alabanzas de Dios en el horno en llamas, a que se refiere el Antiguo Testamento.
En los frescos de las catacumbas, así como en los más antiguos grabados de los sarcófagos, se representa siempre a los magos con gorros frigios. La idea de que eran reyes se divulgó posteriormente y es posible que se originase en el salmo 71:10: «Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba llevarán regalos.» Según parece, San Cesario de Arles, que murió en el año 543, fue el primero en citar dicho salmo a este propósito (Migne, PL., vol. XXXIX, c. 2018) y, a partir del siglo VIII, los magos aparecen en todas las representaciones con la corona real.
Más tarde, el pueblo cristiano dio nombres propios a cada uno de los tres. Un manuscrito de París, que data del siglo VIII, les llama «Bithisarea, Melchior y Gathaspa.» En una miniatura del Codex Egberti (c. 990) aparecen dos nombres: «Pudizar» y «Melchias.» A pesar de estas ligeras divergencias, no cabe duda de que de ahí se derivaron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. En las pinturas posteriores de la Edad Media, uno de los magos es casi siempre un joven, otro de edad madura y el tercero muy anciano. La costumbre de representar a uno de los magos como hombre de la raza negra, data del siglo XV.
Según la leyenda, los restos de los magos reposan en la catedral de Colonia, en una capilla que constituye uno de los más bellos ejemplos del primor con que se trabajaba el metal en la Edad Media. No hay razón para dudar de que dichas reliquias sean las que fueron trasladadas en 1164, de 1a basílica de San Eustorgio, en Milán, después de que Federico Barbarroja las regaló al arzobispo de Colonia. Pero la historia anterior de las reliquias es menos clara, por más que ya en el siglo IX, se las consideraba en Milán como las de los Reyes Magos. Se cuenta que habían sido transportadas de Constantinopla a Milán, probablemente en la época del emperador Zenón (474-491); pero ignoramos cómo se identificó a dichas reliquias con las de los magos y cómo fueron a dar a Constantinopla. Es indiscutible que en la Edad Media el culto de los magos era muy popular, sobre todo en Alemania. A su desarrollo contribuyeron las peregrinaciones a la catedral de Colonia y los «misterios» medievales, en donde los magos ocupaban un papel muy importante. Con frecuencia se les veneraba como los patronos de los viajeros.
Véase Hugo Kehrer, Die heiligen Drei Könige, en Literatur und Kunst (2 vols., 1909); Kraus, Geschichte der christl. Kunst, vol. I, p. 151, y otros muchos pasajes; H. Detzel, Christliche Ikonographie (1896), vol. II, pp. 473-475; y G. Messina, I Magi a Betlemme (1933).
Vidas de los Santos, de Butler, Vol. III.
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La Epifanía, que en griego significa aparición o revelación, es una fiesta destinada a celebrar principalmente la revelación de Jesucristo a los Magos o Sabios de Oriente, los cuales, por inspiración particular del Todopoderoso, fueron a adorarle, poco después de su nacimiento. El oficio del día, conmemora igualmente otras dos manifestaciones del Señor: la primera es la de su bautismo, en el que el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma, al mismo tiempo que una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo muy amado, en el que tengo mis complacencias»; la segunda es la revelación de su poder, en el primero de sus milagros, la transformación del agua en vino, en Caná, donde manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él. Por todo esto la festividad merece respeto y reverencia, especialmente por parte de nosotros los gentiles, que en tal fecha fuimos llamados a la fe y adoración del verdadero Dios, en la persona de los Magos. Sin decirnos cuántos eran, la Biblia llama «magos» o «sabios» a los gentiles que acudieron a Belén a rendir homenaje al Redentor del mundo, obedeciendo al divino llamado. La autoridad común, apoyada por la autoridad de San León, Cesario, Beda y otros, sostiene que eran tres. En todo caso, el número era reducido en comparación con el de aquellos que vieron la estrella y no le prestaron atención; admiraron su brillo extraordinario y permanecieron sordos a su mensaje; esclavizados por su egoísmo y sus pasiones, endurecieron sus corazones al llamamiento del Señor. Decididos a seguir el divino llamamiento, a pesar de todos los peligros, los Magos se informaron en Jerusalén y fueron hasta la misma corte del rey Herodes preguntando: «¿Dónde ha nacido el Rey de los Judíos?» De acuerdo con las profecías de Jacob y David, toda la nación judía estaba en espera del Mesías. Como las profecías detallaban las circunstancias de su nacimiento, los Magos supieron pronto, por las informaciones del Sanhedrín o gran Consejo de los judíos, que el profeta Miqueas había predicho, muchos siglos antes, que el Mesías nacería en Belén. Los Magos se pusieron inmediatamente en camino, a pesar del mal ejemplo que les daban los miembros del Sanhedrín, ya que ningún escriba ni sacerdote se mostró dispuesto a acompañarles a buscar y rendir homenaje a su propio Rey. Para fortalecer su fe, Dios hizo brillar nuevamente la estrella en cuanto salieron de Jerusalén, y ésta los guió hasta el sitio en que se hallaba el Salvador que venían a adorar. Deteniéndose sobre la cueva, la estrella y parecía decirles: «Aquí encontraréis al Rey que os ha nacido». Los Magos penetraron en el pobre albergue, más lleno de gloria que todos los palacios del mundo, donde encontraron al Niño con su Madre. Postrándose, le adoraron y le entregaron sus corazones. San León celebra la fe y devoción de los Magos con estas palabras: «La estrella los llevó a adorar a Jesús; pero no encontraron a éste venciendo a los demonios, o resucitando a los muertos, o dando vista a los ciegos y voz a los mudos. Jesús no hacía milagros. Estaba ahí como un recién nacido sin palabra y totalmente dependiente de su Madre. Su poder estaba oculto y su único milagro era la humildad». Los Magos ofrecieron a Jesús los más ricos productos de sus tierras: oro, incienso y mirra. El oro, para manifestar que reconocían su dignidad real; el incienso, como una confesión de su divinidad, la mirra, como símbolo de que se había hecho hombre para redimir al mundo. Pero sus más ricos regalos fueron las disposiciones en que se hallaban: su ardiente caridad, simbolizada en el oro; su devoción, figurada por el incienso y la total entrega, representada por la mirra.
La más antigua mención de la celebración de una fiesta cristiana el 6 de enero, parece ser la de los «Stromata» (I, 21) de San Clemente de Alejandría quien murió antes del año 216. Dicho autor afirma que la secta de los Basilianos celebraba la conmemoración del Bautismo del Señor con gran solemnidad, en fechas que parecen corresponder al 10 y al 6 de enero. Esto tendría en sí mismo poca importancia, si no existieran abundantes pruebas de que en los dos siglos siguientes, el 6 de enero se convirtió en una festividad principal en la Iglesia de oriente, y que tal festividad estaba estrechamente relacionada con el Bautismo del Señor. En un documento conocido con el nombre de Cánones de Atanasio», cuyo texto pertenece básicamente a la época de San Atanasio, digamos hacia el año 370, el autor nos dice que las tres fiestas más importantes del año eran Pascua, Pentecostés y Epifanía. El mismo documento prescribe a los obispos que reúnan a los pobres en las ocasiones solemnes, partícularmente «en la gran fiesta del Señor» (Pascua), en Pentecostés, «cuando el Espíritu Santo descendió sobre su Iglesia», y en «la fiesta de la Epifanía del Señor en el mes de Tubi, es decir, la fiesta de su Bautismo» (canon 16). El canon 66 repite: «la fiesta de la Pascua, la fiesta de Pentecostés y la fiesta de la Epifanía que es el undécimo día del mes de Tubi». Según las ideas del oriente, la primera manifestación del Salvador a los gentiles coincide con las divinas palabras: «Este es mi Hijo muy amado en el que tengo mis complacencias». Los Padres griegos opinan que la Epifanía llamada también por ellos «Manifestación de Dios» e «Iluminación», se identificaba originalmente con la escena del Jordán. En un sermón predicado en Antioquía, el año 386, San Juan Crisóstomo se pregunta: «¿Por qué se llama Epifanía, no al día del nacimiento del Señor sino al día de su Bautismo?». Y, después de discutir algunos detalles de la observancia litúrgica, especialmente el agua bendita que los fieles llevaban a sus casas y conservaban todo el año (el santo se inclina a pensar que el hecho de que el agua no se corrompa es un milagro), responde a su propia pregunta: «Llamamos Epifanía al día del Señor, porque al nacer no se manifestó a todos, como lo hizo en el Bautismo. Hasta ese momento había permanecido oculto al pueblo.» También San Jerónimo, que vivía cerca de Jerusalén, testifica que la única fiesta que se celebraba entonces ahí era la del 6 de enero, para conmemorar el nacimiento y el Bautismo de Jesús. A continuación explica que la idea de «manifestación» no se aplica propiamente al nacimiento, «porque Jesús permaneció entonces oculto y no se reveló», sino más bien al Bautismo en el Jordán, cuando el cielo se abrió sobre Cristo».
Fuera de Jerusalén, donde, según nos dice Eteria (c. 395), cuyo testimonio concuerda con el de San Jerónimo, la fiesta de la Navidad y la Epifanía se celebraban el mismo día (6 de enero). La costumbre occidental de celebrar por separado la Navidad el 25 de diciembre se impuso en el siglo IV, y se difundió rápidamente, desde Roma a todo el oriente cristiano(1). San Crisóstomo nos informa que el 25 de diciembre fue celebrado por primera vez en Antioquía hacia el año 376. Constantinopla adoptó dicha fiesta, dos o tres años más tarde, y San Gregorio de Nisa, en la oración fúnebre por su hermano San Basilio, explica que la Capadocia adoptó la costumbre hacia la misma época. Por otra parte, la festividad del 6 de enero, de origen oriental indudablemente, se convirtió en fiesta de la Iglesia de occidente, como una especie de compensación, antes de la muerte de San Agustín. La encontramos registrada por primera vez en Viena de Galia. El historiador pagano Amiano Marcelino, describiendo la visita del emperador Juliano a las iglesias, habla de «la fiesta de enero que los cristianos llaman Epifanía». San Agustín acusa a los donatistas de no haber adoptado, como los católicos, la nueva festividad de la Epifanía. Alrededor del año 380 se celebraba ya dicha festividad en Zaragoza, y en el año 400 era una de las fiestas en que estaban prohibidos los juegos del circo.
Sin embargo, aunque el día de la celebración era el mismo, el carácter de la fiesta de la Epifanía en oriente y occidente era distinto. En oriente, el motivo principal de la fiesta sigue siendo hasta el día de hoy el Bautismo del Señor, y la gran bendición del agua es uno de los ritos principales. En occidente, por el contrario, se hace hincapié en el viaje y la adoración de los Magos. Así sucedía ya desde la antigüedad, como lo demuestran los sermones de San Agustín y San León. Cierto que el Bautismo del Señor y el milagro de Caná están incluidos también en la fiesta; pero, aunque encontramos en San Paulino de Nola (principios del siglo V), y un poco después en San Máximo de Turín, alusiones muy claras a estos dos hechos en su interpretación de las solemnidades del día, hay que reconocer que la Iglesia de occidente sólo celebra prácticamente la revelación del Señor a los gentiles, representados por los Magos. Ver Leclercq, DAC., vol. v, pp. 197-201; Vacandard, Eludes de critique et d’histoire religieuse, vol. III, pp. 1-56; Hugo Kehrer, Die heiligen drei Konige (1908), vol. I pp. 46-52 y21-31; Duchesne, Christian Worship, pp. 257-265; Usener-Lietzmann, Religionsgeschichtliche Untersuchungen, pt. I; Kellner, Heortology, pp. 166-173; G. Morin, en Revue Bénédictine, vol. V (1888), pp. 257-264; F. C. Conybeare, en Rituale Armenorum, pp. 165-190; especialmente Dom de Puniet, en Rasegna Gregoriana, vol. V (1906), pp. 497-514. Ver también
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Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).
Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.
MEDITACIÓN SOBRE
LOS PRESENTES
DE LOS MAGOS
I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor, para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos, para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero, a fin de poseerme todo entero. (San Agustín).
II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bie nes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.
III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar, es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta, entendemos el cambio de vida. (Eusebio).
La devoción
Orad por los que os gobiernan.
ORACIÓN
Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que os está preparado desde el principio del mundo. (San Mateo, 25, 34).
San Te1ésforo, griego de nacimiento, sucedió al Papa Sixto I, y fue el octavo obispo de Roma. Tuvo el dolor de ver los estragos causados en la Iglesia por la persecución del emperador Adriano. Sabemos, por San Ireneo, que terminó gloriosamente su vida con el martirio, cerca del año 136; por espacio de diez años había ocupado la cátedra de San Pedro.
MEDITACIÓN SOBRE
LA GLORIA DEL PARAÍSO
I. En el cielo se posee a Dios, y, poseyéndolo, gózase de todos los bienes. Jamás estamos contentos en este valle de lágrimas; lo estaremos en la mansión de los Bienaventurados. Privémonos, pues, de estos placeres tan fugaces, tan poco capaces de satisfacernos, a fin de que gocemos de las delicias del cielo. Placeres, honores, riquezas, ¡cuán despreciables aparecéis para quien considera el cielo! ¡Ah, Señor, yo puedo conseguir esta dicha, pero no puedo concebir su inmensidad!
II. En el cielo, encontrarás todo lo que deseas, y ya no volverás a hallar nada de lo que te disgusta. No más lágrimas, ni suspiros, ni dolores, ni tristezas. En esta vida no hay placer que no esté mezclado con amargura; allí habrá toda clase de bienes sin mezcla de mal alguno. ¡Es, pues, muy razonable que sufra algo para gozar de tantas delicias!
III. ¿Cuánto durará ese estado de gloria? Toda una eternidad; y los santos tendrán la seguridad de que su felicidad es eterna. ¡Oh eternidad bienaventurada! ¡Qué no harían los cristianos para poseerte si te comprendiesen! Todo lo que es eterno es gran de, lo demás pequeño. Trabajemos para la eternidad y despreciaremos todos los bienes de esta vida. ¿Quién no sentirá que se desvanece su tristeza al pensar que, por un momento de prueba...,tendremos una eternidad de dicha? (San Gregario).
El pensamiento del Paraíso
Orad por los pecadores.
ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y cuidadlo con protección constante por me dio de vuestro bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Telésforo, a quien constituiste pastor de toda la Iglesia. Por N. S. J. C. Amén
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Yo os digo que de cualquier palabra ociosa que hablaren los hombres han de dar cuenta en el día del juicio. (San Mateo, 12, 36).
San Gregorio, obispo de Langres, no se contentó a con librar posesos y curar enfermos mientras vivió; en el momento en que llevaban a enterrar sus despojas mortales, hizo que se rompiesen las cadenas, de los prisioneros que se encontraban a su paso. Fue su vida una oración continua. En medio de la noche iba a la iglesia a orar a Dios, y, en llegando, abrían se las puertas por sí solas. Constituía su alimento un poco de pan de cebada y su bebida un poco de agua. ¡Qué fácil es dar cuenta a Dios de nuestros actos cuando hemos conformado nuestra vida con la que Él mismo vivió sobre la tierra! San Gregorio murió en el año 539.
MEDITACIÓN SOBRE
EL JUICIO PARTICULAR
I. Después de tu muerte darás cuenta de toda tu vida. Es lo que enseña el Evangelio. No lo dudas, puesto que eres cristiano. Pero, ¿comprendes bien que entraña esta verdad? Dios sabe todo lo que has hecho, lo que has dicho y lo que has pensado, aun lo más secreto: te pedirá cuenta sobre ello. ¡Ay! el momento de mi muerte, conoceré el estado en que ya debo permanecer eternamente. ¡Oh momento terrible! Pensemos en él, preparémonos para ese juicio.
II. Es Dios quien nos juzga; es tan clarividente que nada escapa a su conocimiento; tan justo, que castigará severamente todas nuestras faltas; tan poderoso, que nadie puede sustraerse del rigor de su justicia. Toma medidas. ¿Qué le responderás? ¿Cómo excusarás tus pecados? ¡Ah, Señor, olvidaos de los desórdenes de mi vida pasada, para no acordaros ya sino de vuestra infinita misericordia!
III. La sentencia que pronunciará este juez es inapelable; será ejecutada de inmediato. Ni las lágrimas, ni las dádivas, ni la privanza tienen poder ante Dios, para hacerlo revocar este funesto decreto, o para impedir su ejecución. Depende de mi única mente el prepararme la sentencia tal como la deseo; es preciso que sea mi acusador y mi juez, y que me castigue a mi mismo. Debo mantenerme preparado a dar cuenta de mi vida en cualquier momento. ¿Qué haré yo cuando Dios me juzgue? ¿Qué responderé cuando me interrogue? (Job).
El pensamiento del juicio
Orad por los presos.
ORACIÓN
Os suplicamos, Dios todopoderoso, que esta solemnidad de San Gregorio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Amén
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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El Domingo entre la circuncisión y Epifanía
– o a falta de este – el 2 de Enero
SANTÍSIMO NOMBRE
DE
JESÚS
Doble, 2ª clase
Ornamentos blancos
El día de la Circuncisión recibió el Divino Niño el Nombre de Jesús, que significa «Salvador», es Nombre sobre todo nombre, porque en él se expresa el carácter esencial del Verbo encarnado, cual es su misión de Salvador. De suerte que llamarle a Jesús con este Nombre, es darle el título más glorioso de todos y el más significativo; por lo que nos suenan a injuria, no a elogio, los dictados altisonantes de gran filósofo, sublime político, trascendental reformista, heroico bienhechor de la humanidad, emancipador del pueblo, y otros cientos con que ha querido honrarle (!) el Naturalismo moderno, elevándolo a la mezquina condición de hombre superior, para despojarle de su aureola divina. ¡No! Jesús es su Nombre, que es -dice San Bernardo-, miel en la boca, música en el oído y melodía en el corazón.
Introito
| INTROITUS Philipp. 2, 10-11 In nómine Jesu omne genu flectátur, cæléstium, terréstrium, et infernórum: et omnis lingua confiteátur, quia Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris. Ps. 8, 2. Dómine, Dóminus poster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Glória Patri. | Introito – Al Nombre de Jesús arrodíllense todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno: y toda lengua confiese que nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. – Ps. ¡Oh Señor y Dios nuestro: cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! V. Gloria. |
Oración – Colecta
| ORATIO – Deus, qui unigénitum Fílium tuum constituísti humáni géneris Salvatórem, et Jesum vocári jussísti: concéde propítius; ut, cujus sanctum nomen venerámur in terris, ejus quoque aspéctu perfruámur in cælis. Per eúmdem Dóminum. R. Amen | Oh Dios, que constituiste a tu Hijo Unigénito Salvador del género humano y mandaste que se llamara Jesús, concédenos la gracia de gozar un día en el Cielo de la presencia de éste mismo cuyo santo Nombre veneramos ahora en la tierra. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. R. Amen. |
Epístola
San Pedro explica ante el concilio de sus perseguidores haber obrado el milagrode la curación de un tullido por virtud del Nombre de Jesucristo.
Salmodia
| GRADUALE Ps. 105, 47 Salvos fac nos, Dómine Deus noster, et congrega nos de natiónibus: ut confiteámur nómini sancto tuo, et gloriémur in glória tua. V. Isai. 63, 16. Tu, Dómine, pater noster, et redémptor noster: a sæculo nomen tuum. ALLELÚJA, allelúja. V. Ps. 144, 21. Laudem Dómini loquétur os meum, et benedícat omnis caro nomen sanctum ejus. Allelúja. |
Gradual – Sálvanos, Señor Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones; para que confesemos tu santo Nombre, y nos gloriemos en cantar tus alabanzas. V. Tú, Señor, eres nuestro Padre y nuestro Redentor: tu Nombre existe desde la eternidad. Aleluya, aleluya. V. (Ps. 144) Cantará mi boca las alabanzas del Señor: bendigan todos los mortales su santo Nombre. Aleluya |
Evangelio
El Niño recién nacido es circuncidado y recibe el Nombre de Jesús, que quiere decir «Salvador»
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 21 In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur. Credo. | U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 21) – En aquel tiempo: Llegado el octavo día en que debía circuncidarse el NIño, se le dió por nombre Jesús: nombre con el cual fue llamado por el Ángel antes que fuese concebido. Credo. |
| OFFERTORIUM Ps 85, 12 et 5Confltébor tibi, Dómine, Deus meus, in toto corde meo, et gloriflcábo nomen tuum in ætérnum: quóniam tu, Dómine, suávis et mitis es: et multæ misericórdiæ ómnibus invocántibus te, allelúja. | Ofertorio – Te alabaré oh Señor Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré eternamente tu santo Nombre: porque eres, señor, manso y suave, y todo misericordia para los que Te invocan. Aleluya. |
Oración – Secreta
| Benedíctio tua, clementíssime Deus, qua omnis viget creatúra, sanctíficet, quaésumus, hoc sacrifícium nostrum, quod ad glóriam nóminis Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, offérimus tibi: ut majestáti tuæ placére possit ad laudem, et nobis profícere ad salútem. Per eúmdem Dóminum. | Que tu bendición, oh Dios clementísimo, por la cual vive toda criatura, santifique este nuestro sacrificio que Te ofrecemos a honra y gloria del Nombre de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo; a fin de que ceda en alabanza agradable a tu Majestad, y sea provechoso para nuestra salvación. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. |
Prefacio propio de Navidad
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Ps. 85, 9-10 Omnes gentes quascúmque fecísti, vénient, et adorábunt coram te, Dómine, et glorificábunt nomen tuum: quóniam magnus es tu, et fácíens mirabília: tu es Deus solus, allelúja. | Comunión. – Todas las gentes que has criado, vendrán, se postrarán delante de Ti y glorificarán tu Nombre, Señor: porque Tú eres grande y hacedor de maravillas: no hay otro Dios sino Tú, aleluya. |
Oración – Postcomunión
| Omnípotens ætérne Deus, qui creásti et redemísti nos, réspice propítius vota nostra: et sacrifícium salutáris hóstiæ, quod in honórem nóminis Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, majestáti tuæ obtúlimus, plácido et benígno vultu suscípere dignéris; ut grátia tua nobis infúsa, sub glorióso nómine Jesu, ætérnæ prædestinatiónis título gaudeámus nómina nostra scripta esse in cælis. Per eúmdem Dóminum. | Oh Dios omnipotente y eterno, que nos has criado y redimido, atiende propicio a nuestros votos, y dígnate recibir con apacible y benigno rostro el sacrificio de la hostia saludable que acabamos de ofrecer a tu Majestad a honra del Nombre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo; para que, mediante tu divina gracia, nos alegremos de ver un día escritos nuestros nombres en el Cielo, en el libro de los predestinados, a seguidas del glorioso Nombre de Jesús. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. |
(1) La fe en Jesucristo, pero una fe práctica, es necesaria a los hombres para salvarse.

El monograma JHS en el Templo de la Sagrada Familia de Barcelona, obra del arquitecto Antonio Gaudí. Fuente: http://es.wikipedia.org
«Le darás el nombre de Jesús, porque Él va a salvar a su pueblo» (San Mateo I, 21).
El occidente celebra la fiesta del nombre de Jesús, el domingo que separa la Circuncisión de la Epifanía; en los años en que dicho domingo no existe, la fiesta pasa al 2 de enero. Así como en el crucifijo material honramos toda la Pasión de Cristo resumida en un símbolo, de igual manera el nombre de Jesús nos recuerda todo lo que está simbolizado en él (Cf. Filip. II, 9-10). «Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él, recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la paz!, como dice San Bernardo de Claraval, uno de los hombres que han hablado más sentida y profundamente del nombre de Jesús.
El Concilio de Lyons prescribió en 1274 una devoción especial al nombre de Jesús, y el beato Gregorio X comisionó especialmente a la Orden de los Predicadores para propagarla. Pero quienes más hicieron por difundirla, a pesar de la gran oposición que encontraron, fueron los minoritas: San Bernardino de Sena y San Juan Capistrano, quienes popularizaron el uso del monograma JHS, simple abreviación del nombre de Jesús (Ihesus). El hecho de que la Compañía de Jesús adoptara ese monograma como parte de su divisa, contribuyó a su mayor difusión. La Santa Sede concedió a los Franciscanos, en 1530, la celebración de la fiesta del Santo Nombre de Jesús y el uso se fue extendiendo paulatinamente,. En 1721 se convirtió enfiesta universal de la Iglesia de occidente; pero pocos años después, la comisión encargada de la reforma del Breviario recomendó al PapaBenedicto XV la suprimiera del calendario general. La fiesta actual es una especie de repetición de la Circuncisión; las lecciones del tercer nocturno de maitines están tomadas del sermón de San Bernardo sobre este misterio.
Es interesante notar que el Nombre de Jesús figura en el calendario del Book of Common Prayer, el 7 de agosto, es decir, en la fecha que escogieron algunos obispos ingleses y escoceses, cuando adoptaron la fiesta, a fin de la Edad Media. Por otra parte, la traducción del bello himno de Vísperas Jesu dulcis memoria, hecha por el P. Edward Caswall, ha contribuido a que los protestantes conozcan, probablemente mejor que los católicos, ese poema anónimo frecuentemente atribuido, por error, a San Bernardo. Las Letanías del Santo Nombre de Jesús, que en realidad son más bien un comentario de los atributos del Salvador que de su Nombre, provienen tal vez de San Bernardino y San Capistrano. Monseñor Challoner las llama simplemente, Letanías de Nuestro Señor Jesucristo en la edición original de Jardín del alma.
*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Estad apercibidos, porque a la hora que menos penséis ha de venir el Hijo del hombre. (San Mateo, 24, 44).
Santa Genoveva comenzó a servir al Señor a la edad de 7 años; consagróse por entero a Jesucristo haciendo voto de castidad, próxima a cumplir los 15. Cuando Atila estaba cerca de París con su ejército, esta santa aseguró que no entraría en la ciudad, e impidió que los habitantes la dejasen. Se cumplió su profecía. Obraba milagros; a menudo, no comía sino dos veces a la semana. Murió llena de méritos, hacia el año 500.
MEDITACIÓN SOBRE
LA MUERTE
I. Morirás; nada es más cierto, es el orden dispuesto por Dios: hasta ahora todos los hombres han obedecido a su decreto. ¿Lo crees? ¿Piensas en ello? ¿Comprendes el significado de estas palabras: yo moriré? Significan que dejarás a tus parientes, a tus amigos, a tus bienes; tu cuerpo será enterrado, tus ojos no verán más, tu lengua no hablará más. ¿Por qué, pues, apegarme tan fuertemente a estos bienes que debo abandonar? ¿Por qué mimar tanto a este cuerpo destinado a convertirse en pasto de gusanos? Yo moriré…: medita estas palabras.
II. Ignoro el tiempo y el lugar de mi muerte. No puedo prometerme ni siquiera un momento de vida. ¿Cuántos que ni siquiera piensan en la muerte morirán hoy? Si Dios me arrebatase en el estado en que estoy, ¿a qué sería reducido? ¿A dónde iría? ¿Quién me asegura que tendré, en lo porvenir, tiempo para hacer penitencia? ¡Ah! Puesto que no sé ni en qué tiempo ni en qué lugar la muerte me habrá de sorprender, es preciso que la espere en todo tiempo y en todo lugar.
III. ¿En qué estado moriré; en gracia de Dios o en pecado? No lo puedo saber. Ignoro si la muerte será para mi un tránsito de la tierra a la gloria del cielo o, en cambio, a los suplicios del infierno. ¿Podemos pensar en serio en esta verdad y no sobrecogemos de terror? Es menester que, en adelante, asegure mi salvación y que viva, este año y todos los días de mi vida, como si debiese morir cada día. Haz ahora lo que, en la hora de la muerte, quisieras haber hecho.
El pensamiento de la muerte
Orad por los agonizantes..
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios que sois nuestra salvación, a fin de que la fiesta de vuestra santa virgen Genoveva alegre nuestra alma y la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/