DE LA GLORIA DEL OLIVO (I)

Si nos remontamos a 2009, en su visita a Tierra Santa, el Papa y Simón Peres, plantaron en la residencia del presidente israelí un olivo como símbolo de la paz.

Si nos remontamos a 2009, en su visita a Tierra Santa, el Papa y Simón Peres, plantaron en la residencia del presidente israelí un olivo como símbolo de la paz.

El Mayor y Mejor guardado Secreto de la Iglesia Postconciliar

(Primera Parte)

 

1. Introducción

De la Gloria del Olivo, traducido del latín De Gloria Olivæ, es el lema que la lista de Papas de la llamada Profecía de San Malaquías atribuye a Benedicto XVI.[1]

San Malaquías

San Malaquías

Advierto de antemano que no voy a insistir en lo ya dicho en mi ensayo sobre Pedro Romano. Es bien sabido que es ésta una profecía de carácter privado (aunque reconocida como seria), y de ahí que no goce de sanción oficial alguna. Por otra parte, tampoco ha sido nunca aprobada ni rechazada por la Iglesia. Por lo que existen razones para que cualquiera se sienta libre de aceptarla o rechazarla. Tampoco pienso repetirme en lo ya dicho de que nos encontramos dentro del ámbito de las hipótesis, por lo que resulta innecesario insistir en que no pretendo establecer demostración alguna. Con lo que queda abierto el campo a las variadas y diversas opiniones u objeciones que los lectores puedan ofrecer, dentro del acostumbrado y mutuo respeto que siempre suele guardarse entre personas serias.

Bien entendido que lo dicho en cuanto a que nos encontramos en el terreno de las hipótesis se refiere solamente a la interpretación del lema De la Gloria del Olivo con respecto a la persona de Benedicto XVI, así como al entorno de su Pontificado.

Rodeado de jóvenes procedentes de todos los rincones de la Tierra, Benedicto XVI plantó un olivo después de atravesar la Puerta de Alcalá en el marco de inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011. El olivo representativo, una vez más, de esperanza, de paz y reconciliación.

Rodeado de jóvenes procedentes de todos los rincones de la Tierra, Benedicto XVI plantó un olivo después de atravesar la Puerta de Alcalá en el marco de inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011.
El olivo representativo, una vez más, de esperanza, de paz y reconciliación.

 Pero de ningún modo en cuanto al juicio sobre el pensamiento del Cardenal J. Ratzinger y las consecuencias de su Pontificado una vez convertido en Papa Benedicto XVI.[2] Las reflexiones aquí expuestas son fruto de un estudio serio y prolongado del tema, en la medida en que ha sido posible a alguien que actúa movido por la buena fe y el amor a la verdad. Con todo, sólo pretenden mover a reflexión a las personas de buena voluntad y carentes de prejuicios, a fin de que las consideren si lo juzgan oportuno con el fin de establecer sus propias conclusiones. Y contando siempre, por supuesto, con la falibilidad de los juicios humanos y el amor a la verdad por parte de unos y de otros.

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