FIESTA DE LA ASUNCIÓN

15 de agosto
ASUNCIÓN
DE LA SANTÍSIMA
VIRGEN MARÍA

Inimítias ponam inter te et Mulierem, et semen tuum et Semen illíus. Yo pondré enemistades entre ti y la Mujer, y entre tu raza y la Descendencia de ella.

Fiesta de 1ª Clase – Ornamentos Blancos

En esta fiesta,que es la más antigua y más solemne de todo el Ciclo Marial, la Iglesia convida a todos sus hijos desparramados por el mundo a unirse en un mismo sentimiento de gozo y de agradecimiento a las alegrías y alabanzas de los Ángeles, que hoy en el cielo ensalzan al Hijo de Dios, porque su madre ha entrado allí en cuerpo y alma en este día.

El misterio de Navidad, que es el punto de partida de las glorias todas de la Virgen, lo celebrábamos en la Basílica de Santa María la Mayor (Roma), y en ella se celebra también su Asunción, que viene a ser como el remate de aquél. María recibió a Jesús al entrar en este mundo, y ahora Jesús recibe a María que entra en el cielo.

Admitida a gozar de las delicias de la contemplación eterna, María, al sentarse a las plantas del Maestro, ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada. Por eso se leía antiguamente el Evangelio de la Vigilia a continuación del Evangelio del día, mostrando así cómo la Madre de Cristo es la más dichosa de todas las criaturas, porque supo cual ninguna otra «escuchar la palabra de Dios». Esa Palabra, ese Verbo, esa divina Sabiduría que en la antigua Ley establece su mansión en el pueblo de Israel, baja en la Nueva Ley a María. El Verbo se ha encarnado en el seno de la Virgen, y ahora la colma de las divinas delicias de la visión beatífica en los resplandores de la celestial Sión.

Cristo resucitó y subió a los cielos después de estar tres días escasos en el sepulcro. Así también la muerte de la Virgen María se pareció a un breve y placidísimo sueño. De ahí el nombre de Dormición que se le daba. Pero Dios la resucitó y la glorificó en el cielo, no permitiendo que la corrupción se cebase en su cuerpo virginal. He aquí el triple objeto de la fiesta de la Asunción, que fluye como lógica consecuencia del privilegio de la Concepción Inmaculada y del Misterio de la Encarnación. No habiendo el pecado hecho jamás mella en el alma de María, convenía que su cuerpo, exento de toda mancha y en el cual se había encarnado el divino Verbo, tampoco se viese sometido a la corrupción del sepulcro.

Alegrémonos hoy todos en el Señor, porque nuestra Madre María ha subido a los cielos cortejada y vitoreada por los Ángeles y los Justos, que con vivas ansias esperaban su santo advenimiento. Además que su triunfo y su Asunción son ya una prenda de nuestro triunfo y de nuestra subida a los cielos, porque natural parece que adonde está la Madre, allí vivan también los hijos. María es el primer grano que el divino Sembrador recogió en la tierra para trasladarlo a los graneros del cielo. Los mismos Ángeles se pasmaron al ver a una criatura humana sublimada sobre todos ellos y tan junta al Rey de la gloria que la colma de distinciones y singularísimas caricias.

ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso y eterno, que habeis elevado a la gloria celestial en cuerpo y alma a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; os suplicamos nos concedais que, atentos siempre a las cosas del cielo, merezcamos participar de su gloria. Por J. C. N. S.

Fuentes:

– Misal Diario y Vesperal por Dom Gaspar Lefebvre, O.S.B.

Tomado de:

http://www.tradicioncatolica.com

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS

Un gran prodigio apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas. Apoc.12,1.

Alleluia, alleluia.

Assumpta est María in caelum: gaudet exércitus Angelórum. Allelúia.

Aleluya, aleluya

María ha sido llevada al cielo; y de ello se alegra el ejército de los Ángeles.

Aleluya.

Santa Misa Dominical

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS

( Doble – Ornamentos blancos )

“Hoy María Virgen subió a los cielos: alegraos, porque con Cristo reina para siempre” es el grito de la Liturgia y de la fe cristiana, dos veces milenaria.
La que fue Madre de Dios e Inmaculada desde su Concepción, no convenía, no podía, no había de sufrir la corrupción del sepulcro. Su santa dormición fue un deliquio místico de amor entrañable a su Dios, y en seguida un raudo vuelo de paloma a lo más encumbrado de los cielos, cortejada por los coros angelicales.
Desde su vistoso sitial queda entronizada como Reina de todos los Santos, con la correspondiente. omnipotencia suplicante “Subió hasta la diestra de su Hijo benditísimo para preceder en la gloria a sus hijos adoptivos. que son más que legión, que son casi infinitos. Por todos se interesa como madre e intercesora, la “llena de gracia “, la “más bendita de todas las mujeres “.
Y el Papa Pío XII, cediendo a su personal creencia y filial devoción y respondiendo también al clamor de toda la cristiandad, define Dogma de fe cristiana esa Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma, para gloria de tan excelsa Señora y esperanza de sus hijos militantes en la tierra.
El l de noviembre del Año Santo y Jubilar de 1950 presenció la acogedora plaza de San Pedro el acto más apoteósico que jamás pudo contemplarse en el mundo ante el medio millón de personas de toda raza y país que a la voz del Sumo Pontífice Romano aclamaron a la Reina Asunta a los cielos e imploraron juntos su maternal protección sobre el mundo agonizante y abocado a la catástrofe.
Ya no hay ningún lugar a duda acerca del hecho de la Asunción; y para que la afirmación de fe sea todavía más clara y categórica, el Papa prescribió un nuevo formulario de Misa, suprimiendo la anterior.
María Asunta a los cielos es la gloriosa Mujer del Apocalipsis ([Int.); es la Hija del Rey, ricamente engalanada (Gr.); es la triunfadora del Dragón infernal (Ofer.); la nueva Judit (Ep.); la niña preferida de Dios, que le rinde por tantas gracias un Magnificar de gratitud (Evang.), y al ascender la Madre, provoca a volar a sus hijos de la tierra, que le piden resucitar con Cristo y compartir luego con la Madre su gloria en el empíreo (Or., Sec., Posc.). Reina y Madre santísima, segura de tí misma, muestrate solícita con los tuyos, que sufrimos continua lucha y continua tempestad. Tu fiesta, tan antigua, culminará al octavo día con el culto a tu imaculado Corazón.

Introito. Ps 69.

INTROITUS Signum magnum appáruit in caelo: múlier amícta sole, et luna sub pédibus ejus, et in cápite ejus coróna stellárum duódecim. – Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabilia fecit. V. Gloria Patri. Introito – Un gran prodigio apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas. – Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha hecho maravillas. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIOOmnípotens sempitérne Deus, qui IMmaculátam Virginem Maríam, Filii tui Genitrícem, córpore et ánima ad caeléstem glóriam assumpsisti: concéde, quáesumus; ut ad supérna semper inténti, ipsius glóriae mereámur esse consórtes. Per eúmdem Dóminum. R. Amen Oh Dios,  todopoderoso y eterno, que llevaste a la gloria celestial a la Inmaculada Virgen María, la Madre de tu Hijo: suplicámoste, concédenos que, siempre atentos a las cosas del cielo, merezcamos ser participantes de su gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Conmemoración

Epístola

La Santísima Virgen, dándonos al Redentor, ha desbaratado a todos los enemigos del género humano y se ha encumbrado sobre todos los grandes del cielo y de la tierra, y Ella, nueva Judith, es hoy proclamada por la Iglesia como la gloria, la alegría y la honra del pueblo cristiano.

EPISTOLAJudith, (13, 22-25; 25, 10) Benedixit te Dominus in virtute sua quia per te ad nihilum redegit inimicos nostros. Benedicta es tu filia a Domino Deo excelso prae omnibus mulieribus super terram. Benedictus Dominus qui creavit caelum et terram qui te direxit in vulnere capitis principis inimicorum nostrorum; quia hodie nomen tuum ita magnificavit ut non recedat laus  tua de ore hominum qui memores fuerint virtutis Domini in aeternum pro quibus non pepercisti animae tuae propter angustias et tribulationem generis tui, sed subvenisti ruinae ante conspectum. Dei nostri tu gloria Hierusalem tu laetitia Israhel tu  honorificentia populi nostri
Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corintios:  – El Señor Te ha bendecido con Su poder, porque por Tí Él ha reducido nuestros enemigos a la nada. Bendita eres ¡Oh Hija! por el Altísimo Señor Dios, entre todas las mujeres sobre la tierra. Bendita por el Señor que hizo cielos y tierra, Quien Te ha dirigido para que quebrantaras la cabeza de la serpiente y príncipe de nuestros enemigos, porque Te ha glorificado, pues ha hecho tan célebre Tu nombre en este día, que Tus alabanzas no se apartarán de los labios de los hombres, que pensarán siempre en el poder de Dios; por ello no has malgastado Tu vida, por razón del abandono y tribulación de Tu pueblo, sino que has prevenido nuestra ruina en la presencia de Dios. Tu eres la gloria de Jerusalén, Tu eres la alegría de Israel, Tu eres el honor de nuestro pueblo.
GRADUALE (Ps. 33 ) Adi, filia, et vide, et inclina aurem tuam, et concupíscet rex pulchritúdinem tuam. V. Tóta decóra ingréditurfilia regis, textúrae áureae sunt amíctus ejus. Alleluia, alleluia. V. – Assumpta est María in caelum: gaudet exércitus Angelórum. Allelúia. Gradual – Escucha, hija, y mira, y presta oídos, y el rey se prendará de tu hermosura, V. La hija del Rey entra toda agraciada, brocados de oro son sus vestidos.
Aleluya, aleluya – V. María ha sido llevada al cielo; y de ellos se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya.

Evangelio

La proclamación por Isabel como “la bendita entre todas las mujeres”, por ser la Madre de Dios y por haber creído en su mensaje, es hoy celebrada de generación en generación como la mujer grande por excelencia, reinando en cuerpo y alma  y con plenitud de poderes en el Cielo.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 1, 41-50)

In illo témpore: Repleta est Spiritu Sancto Elisabeth et exclamavit voce magna et dixi:t Benedicta tu inter mulieres et benedictus fructus ventris tui. Et unde hoc mihi ut veniat mater Domini mei ad me? Ecce enim ut facta est vox salutationis tuae in auribus meis exultavit in gaudio infans in utero meo. Et beata quae credidisti quoniam perficientur ea quae dicta sunt tibi a Domino. Et ait Maria magnificat anima mea Dominum: et exultavit spiritus meus in Deo salutari meo; quia respexit humilitatem ancillae suae ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes. Quia fecit mihi magna qui potens est et sanctum nomen eius, et misericordia eius in progenies et progenies timentibus eum.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo: Quedó Isabel llena del Espíritu Santo, y exclamando en alta voz, dijo: ¡Bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a mí? Pues lo mismo fue llegar la voz de tu saludo a mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi seno. Y bienaventurada tu que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu salta de gozo al pensar en Dios, Salvador mío; porque miró la bajeza de su esclava, he aquí que desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí grandes maravillas el que es poderoso; y su nombre es santo, y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Credo.

OFFERTORIUM Inimítias ponam inter te et Mulierem, et semen tuum et Semen illíus. OfertorioYo pondré enemistades entre ti y la Mujer, y entre tu raza y la  Descendencia de ella.

Oración-Secreta

Ascéndat ad te, Dómine, nostrae devotónis oblátio, et, beatíssima Virgine María in caelum assúmpta intercedénte, corda nostra, caritátis igne succénsa, ad te júgiter adspírent. Per Dominum. Ascienda a Ti, Señor, la ofrenda de nuestra devoción, y, por  la intercesión de la Santísima Virgen María, transportada a los cielos, haz que nuestros corazones encendidos en el fuego de la caridad, se dirijan incesantemente a Ti. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración

COMMUNIO Beatam me dicent omnes generationes. Quia fecit mihi magna qui potens est et
Comunión.Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque ha hecho en mí grandes maravillas el todopoderoso.

Oración-Postcomunión

Sumptis, Dómine, salutáribus sacramentis, da, quaésumus, ut, méritis et intercessióne beátae Virginis Mariae en caellum assúmptae, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per Dóminum. < Señor   oh Haz,   > Habiendo recibido, Señor, los sacramentos saludables, haz, te rogamos, que, por los méritos e intercesión de la bienaventurada Virgen María, asunta al cielo, participemos de la gloria de la resurrección. Por Nuestro Señor Jesucristo.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

LA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

15 de agosto

María ha elegido la mejor parte, de la que jamás será privada. (San Lucas, 10, 42).

La vida de la Santísima Virgen, después de la Ascensión de Jesucristo, no estuvo exenta de sufrimiento. Sufrió al verse separada de su Hijo muy amado, y sin cesar suspiraba por el día en que podría reunirse con El. Aumentaba su mérito al infinito mediante la práctica constante de las más heroicas virtudes. Llegó, por fin, el dichoso día de su muerte y su alma se separó de su castísimo cuerpo, sin dolor ni violencia. Mas, la noche siguiente al día en que se depositó ese cuerpo en el sepulcro, su alma descendió del cielo, reunióse con él, y fue a colocarse en el cielo a la derecha de Jesucristo, en el trono que le había sido preparado.

MEDITACIÓN
SOBRE
EL TRIUNFO DE MARÍA

I. La Santísima Virgen muere sin dolor y sin temor, con inefable deseo de ir a juntarse con su adorable Hijo. El amor divino es quien desprende su hermosa alma de su envoltura mortal. Tú también morirás; pero, ¿cómo morirás? ¿En el dolor y en el temor? Aprende de María a vivir bien para morir bien. Pídele la gracia de morir santamente. Ella la concede a sus servidores; y cuando te halles en ese terrible momento, dile con Justo Lipsio: Santa María, socorre a mi alma en lucha con la eternidad.

II. La Santísima Virgen, resucita algún tiempo después de su muerte; ese cuerpo castísimo que había llevado a Jesucristo no debía sufrir la corrupción del sepulcro. ¡Oh, Virgen Santísima, qué alegría me causa el favor que se os ha acordado! Cuerpo mío, tú también resucitarás un día; pero, ¿será para la gloria o para los sufrimientos eternos? Lo ignoro, o más bien, sé que seré predestinado si soy un servidor fiel de María. Ningún servidor de María perece eternamente. (San Bernardo).

III. ¡Cuán admirable es el triunfo de María! Entra en el cielo con cuerpo y alma; los ángeles salen a su encuentro; el Padre eterno la reconoce como Hija, Jesucristo como Madre, el Espíritu Santo como Esposa. Es elevada sobre los coros de los Ángeles y colocada en un trono al lado de su Hijo. Valor, ¡alma mía!, nada hay que no puedas obtener por medio de la Madre de Dios. Su poder es infinito, y su amor es igual a su poder. ¿Qué hice hasta ahora para merecer su protección y sus favores?

La devoción a la Sagrada Familia

Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Perdonad misericordiosamente, Señor, las faltas de vuestros servidores, y, dada la impotencia en que nos encontramos de agradaros por nuestros propios méritos, concedednos la salvación por la intercesión de Aquélla que Vos elegisteis para que fuera la Madre de vuestro Hijo, Nuestro Señor, que, siendo Dios, vive y reina con Vos en unidad con el Espíritu Santo. Por J. CN. S. Amén.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/