10 de noviembre

SAN ANDRÉS AVELINO,
Confesor

1110-SAN-ANDRES-AVELINO

Creced en la gracia y en el conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo. (2 Pedro, 3, 18).

 

San Andrés, clérigo napolitano y doctor en derecho, agregó a los votos ordinarios, al entrar en los teatinos, el voto de combatir siempre su voluntad y el de tender a la más alta perfección. Al saber que había sido asesinado uno de sus sobrinos, solicitó insistentemente se perdonase al matador. Toda su vida estuvo consagrada a la oración, a la predicación y a la dirección de almas. Llegado a la edad de 87 años, un día al comenzar a celebrar la misa, cayó afectado mortalmente de apoplejía después de haber repetido por tres veces: Me acercaré al altar del Señor. Fue en 1608.

MEDITACIÓN
SOBRE EL PROGRESO
EN EL CAMINO DE LA VIRTUD

I. El cristiano jamás debe detenerse en el camino de la virtud; debe, hasta el fin de su vida, aspirar a una santidad más alta. Por santo que seas, todavía te falta mucho camino para andar antes de alcanzar la cumbre de la perfección. Hojea la vida de los santos, verás cuán alejado estás tú de su santidad. ¡Cuántas pasiones en ti aún no mortificadas! ¡Cuántos deseos desordenados! ¿Amas tú la humillación y el dolor tan apasionadamente como aman los mundanos la gloria y los placeres? ¡Cuántas imperfecciones tienes tú de las que aún debes deshacerte! Trabaja, tienes con esto bastante Ocupación para toda tu vida.

II. Ten cuidado de no extraviarte en el camino que eliges para llegar a la perfección. En vano caminas a grandes pasos si te alejas del sendero recto. Si no haces la voluntad de Dios, nada mereces, hagas lo que hagas. Debes consultar a tu confesor sobre lo que tienes que hacer para agradar a Dios; de otro modocaminarás a grandes pasos fuera de la ruta verdadera.

III. ¿No te relajas? ¿Nada has disminuido de tus mortificaciones y de tus ejercicios espirituales? Si tu conciencia te reprocha alguna negligencia, ten cuidado, estás en peligro. ¿Por qué no sirves a Dios con tanta fidelidad como antes? ¿Acaso Dios es menos amable que cuando lo amabas con todo tu corazón? ¿Qué ha hecho el demonio para merecer que partas con él ese corazón que habías dado sin reserva al Señor? Vamos, pues, despierta tu antiguo fervor; exclama con el Rey Profeta: Ahora comienzo. Este comienzo es obra de la diestra del Omnipotente. Sí, es obra vuestra, Dios mío; consumad la, dadme la fuerza de perseverar.

El respeto al sacerdote 
Orad por los que tienen cura de almas.

ORACIÓN

Oh Dios, que, por el voto heroico de adelantar todos los días en la virtud, habéis dispuesto el corazón del bienaventurado Andrés, vuestro confesor, a admirables elevaciones hacia Vos, concedednos, en consideración a sus méritos e intercesión, que participemos de la misma gracia, a tin de que, tendiendo siempre a la más perfecta, alcancemos felizmente la cumbre de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: misa_tridentina.t35.com

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

10 de Noviembre

Fiesta de la Dedicación de la Basílica del Santo Sepulcro

15.07.2007 @ 08:05

Tomado de: http://198.62.75.4/opt/xampp/custodia/span.php

Jerusalem: La Iglesia del Santo Sepulcro

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La entrada a la actual Iglesia del Santo Sepulcro.

Constantino el Grande fue el primer emperador romano que adoptó el cristianismo; convirtiéndolo en la religión oficial del Imperio Romano. Constantino comenzó su carrera de gobernante en la región occidental del imperio romano (306) después de derrotar a sus tres co-regentes y emergió en el año 324 como emperador único, manteniendo el poder indiscutido hasta su muerte en el año 337. Hizo de Bizancio su capital, la reconstruyó y le cambió el nombre por Constantinopla.

En el año 326, envuelto en una controversia cristiana y eclesiástica, llamó a una reunión de obispos de todo el imperio, incluyendo a Macario, obispo de Aelia Capitolina, como se llamaba aún a Jerusalem. La madre del emperador, la reina Helena, que se había convertido al cristianismo, quedó muy impresionada con el relato del obispo acerca del lamentable abandono en que se encontraban los lugares consagrados por la vida y muerte de Jesús y, con la bendición, autoridad y fondos de su hijo, partió a visitar la Tierra Santa.

En Jerusalem identificó el lugar de la crucifixión (la roca que se supone que es el Gólgota) y la tumba en su cercanía conocida como Anastasis (resurrección en griego). El emperador decidió construir un santuario apropiado en el lugar – la magnífica Iglesia del Santo Sepulcro, descrita en detalle por Eusebio, un historiador y biógrafo de la época.

El estudio y las excavaciones fueron llevados a cabo por V. Corbo, Ch. Coüasnon, M. Broshi y otros, en nombre de las comunidades cristianas que controlan la mayor parte del Santo Sepulcro: la católica romana, la ortodoxa griega y la ortodoxa armenia.

La iglesia fue destruida por los persas en el año 614 y poco tiempo después fue reconstruida parcialmente; en el año 1010 fue destruida por el Califa Hakim de Egipto y reconstruida en 1048 por el emperador bizantino Constantino Monómaco; en 1144 los cruzados reconstruyeron toda la iglesia, la colocaron bajo un solo techo e hicieron muchas alteraciones y adiciones. Durante los siglos siguientes la iglesia no fue reparada.

En la década del 60, como parte de la restauración propuesta de la Iglesia del Santo Sepulcro, se llevó a cabo un comprehensivo estudio, incluyendo excavaciones debajo de los cimientos de la iglesia actual, que en gran medida sigue el plan de la iglesia cruzada.

En base a las fuentes escritas, evidencias arquitectónicas y descubrimientos realizados durante el estudio, fue reconstruido el plano del gran complejo de la iglesia original. Estaba compuestos por cuatro elementos diferentes: La entrada desde la calle principal – el Cardo – (hoy en día la principal calle del mercado de la Ciudad Vieja), que conducía al patio (el atrio oriental); de allí a la basílica (el martyrion); a un atrio interior (el Santo Jardín); y al edificio más occidental, la rotonda (el anastasis) con el sepulcro.

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Reconstrucción de la iglesia byzantina original (según Corbo)

El patio actual

Este patio, fuera de la actual Iglesia del Santo Sepulcro, está sostenido parcialmente por una gran cisterna abovedada. El muro septentrional de esta cisterna es muy impresionante, formado por grandes bloques con bordes decorados, que aún se elevan a varios metros de altura. Se ha sugerido que este antiguo muro sirvió de muro de contención de la plataforma elevada (podio) que Adriano construyó en el siglo II. Esto parecería apoyar la afirmación de Eusebio acerca de que el Templo de Venus, que Adriano construyó en el sitio de la tumba de Jesús, se encontraba aquí antes de ser construida la iglesia original.

La basílica

Durante las excavaciones quedó expuesta debajo del catholicon una antigua mampostería del período cruzado. Esto posibilitó la reconstrucción del diseño original de la basílica del siglo IV. La posición de las dos hileras centrales de columnas en la basílica (de las cuatro hileras) puede ser determinada por los restos de sus cimientos, que pueden ser vistos a lo largo de los lados norte y sur de la capilla de Santa Helena. En un pequeño espacio subterráneo al norte de esta capilla, fue excavado un sólido muro de los fundamentos de la antigua basílica. En una gran piedra pulida que fue incorporada en este muro, un peregrino a la iglesia original dejó un dibujo de un barco mercante y una inscripción en latín: «O Dios, iremos». Debajo del ábside del actual catholicon, se descubrió parte del ábside que marcaba el extremo occidental de la iglesia original. Eusebio describió este ábside rodeado por doce columnas que simbolizaban a los doce apóstoles.

La rotonda y el sepulcro

El elemento más importante de este complejo es la rotonda que contiene el sepulcro mismo. El sepulcro se encuentra sobre una elaborada estructura dentro de la rotonda, rodeado por columnas que sostienen un ornamentado techo en forma de cúpula.

Algunos restos de mampostería fueron puestos a la luz debajo del piso y alrededor del perímetro de la rotonda. En cada lugar en que se excavó el lecho de la roca, había indicaciones de un trabajo de cantera en períodos antiguos. La operación de cantera hizo bajar el nivel del piso alrededor del sepulcro, por lo cual éste se encuentra por encima de su entorno. Un estudio arquitectónico del muro exterior de la rotonda – 35 mts de diámetro y algunas secciones conservadas a una altura de 10 m. – demuestra que éste mantiene su forma original, del siglo IV. El sepulcro en sí está rodeado por un ruedo de doce columnas – grupos de tres columnas entre cuatro pares de pilas cuadradas. Es posible que las columnas de la rotonda del siglo IV fueron removidas de su ubicación original en la fachada del templo romano. La renovación de las pilas indicó que las columnas eran originalmente mucho más altas, y que los cruzados las cortaron por la mitad para usarlas en la rotonda del siglo XII.

La renovación de la Iglesia del Santo Sepulcro está aún en proceso, pero después de generaciones de abandono, el edificio ha recobrado gran parte de su antigua solemnidad.

El estudio y las excavaciones fueron llevados a cabo por V. Corbo, Ch. Coüasnon, M. Broshi y otros, en nombre de las comunidades cristianas que controlan la mayor parte del Santo Sepulcro: la católica romana, la ortodoxa griega y la ortodoxa armenia.

Tomado de: http://www.mfa.gov.il/MFAES/MFAArchive/2000_2009/2000/3/Jerusalem-%20La%20Iglesia%20del%20Santo%20Sepulcro


Dedicación del Santo sepulcro

EL LUGAR DE LA RESURRECCIÓN

«En la cruz Cristo abrió sus brazos
para abrazar al Mundo entero,
porque el Gólgota se encontraba en el centro del Mundo»

(San Cirilo di Gerusalén)

Hoy en día el lugar del Santo Sepulcro de Jesús se encuentra entre las construcciones de la Antigua Ciudad de Jerusalén. Rodeado por mercados, negocios de recuerdos y minaretes, invita a los peregrinos a meditar acerca del Misterio de la Redención que se desarrolló en este lugar. El tiempo y la historia han dejado sus cicatrices, no obstante ha conseguido preservar su significado incomparable. Aún cuando muchas veces nos encontramos distraídos por las masas de peregrinos que caminan en todas direcciones, podemos sentir el impulso de arrodillarnos y proclamar con alegría: «Aleluya, Jesús ha resucitado, no está aquí». Sin tomar en cuenta a que confesión cristiana se pertenece sentiremos que este lugar ha sido testigo de «La Gloria de Dios en Jesucristo».

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Una vista general al Santo Sepulcro

Este «site» dentro de la Web propone ser una «visita virtual» al lugar más sagrado del cristianismo. Haremos un repaso por los veinte siglos de historia de este monumento único.

Una introducción
Descripción topográfica de la región del Gólgota
Del pedregal al Jardín (siglo IV aC – 135 dC)
Un templo a los dioses romanos (135-335)
Desenterrando el Jardín del Gólgota (335)
El monumento bizantino en el Jardín del Gólgota (335)
Un período de Gloria (335-614)
Las primeras destrucciones y reconstrucciones (614-1099)
La gran destrucción y su secuela (1009-1099)
La transformación a través de las Cruzadas (1099-1188)
Un período de decadencia
Los Cristianos a la puerta del Santo Sepulcro
Bajo los Turcos (1517-1917)
Un nuevo comienzo
El último logro
Los Franciscanos en el Santo Sepulcro
Abriendo y cerrando las puertas de la Basílica del Santo Sepulcro
La liturgia de un domingo de Vigilia durante la Cuaresma
Egeria (siglo IV)
La liturgia de Jerusalén de acuerdo a Egeria (siglo IV)

La vida del emperador Constantino

Una síntesis en italiano es posible encontrarla aquí

Pour le texte français, appuyez ici

Síntese em Português, localiazável aqui.

Texto en Español

Tomado de: http://www.christusrex.org/

Dedicación de la Archibásilica del Santísimo Salvador

9 de Noviembre

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Jesús dijo a los que vendían palomas [en el templo]:
Quitad eso de aquí, y no queráis hacer de la casa
de mi
Padre una casa de tráfico.
(San Juan, 2, 16).

Entre las ricas y grandiosas basílicas romanas, en que desde la era de las persecuciones se viene celebrando el culto cristiano, ocupa el puesto de honor aquélla cuyo aniversario de Dedicación hoy conmemoramos.  Está asentada en el Monte Celio, alli mismo donde Fausta, esposa de Constantino, tenía sus palacios Laterani.

El emperador se la dió al papa, para  que allí pudiese fijar su habitual residencia, y fundó además de la iglesia de Letrán, que vino a ser la madre y cabeza de todas las iglesias del mundo.

Al consagrarla el papa S. Silvestre el 9 de Noviembre de 324, dióle el nombre de Basílica del Salvador, siendo ésta la primera consagración pública conocida de una iglesia.

Mucho después, bajo Lucio II (siglo XII), fué dedicada a S. Juan Bautista, ya que así se llamaba el baptisterio anejo a la basílica.  Por eso se la designa aún hoy en día con el título de San Juan de Letrán1.

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1. En ella y en el palacio papal con que se roza, celebráronse desde el siglo IV hasta el XVI más de 25 concilios, cinco de ellos ecuménicos.  En ella se reunía también la Estación los días más grandes del año y allí tenían lugar las ordenaciones, la reconciliación de los públicos penitentes y el bautismo pascual de los catecúmenos; a ella, por fin, acudían los neófitos todos los días durante la semana de Pascua.

Destruída la basílica, fué restaurada y condagrada de nuevo en 1726, el mismo día que la primera dedicación.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1806 y 1807.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

9 de noviembre

DEDICACIÓN

DE LA BASÍLICA

DEL

SANTÍSIMO SALVADOR

(San Juan de Letrán)

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Jesús dijo a los que vendían palomas [en el templo]:
Quitad eso de aquí, y no queráis hacer de la casa
de mi
Padre una casa de tráfico.
(San Juan, 2, 16).

Constantino el Grande, después de su victoria sobre Majencio, se declaró protector de los cristianos e hizo edificar un gran número de iglesias. La más célebre es la Basílica del Santísimo Salvador, edificada sobre el emplazamiento del antiguo palacio de Letrán. Hizo levantar, en ella, para que sirviese de baptisterio, una capilla dedicada a San Juan Bautista. La gran devoción que se tenía a esta capilla hizo perder a la iglesia, insensiblemente, su primer nombre, y no se la conoció después sino con el nombre de San Juan de Letrán. Allí fue donde residieron los Papas hasta Gregorio IX, muerto en 1241, y esta iglesia ha conservado siempre la preeminencia sobre todos los santuarios de la cristiandad. La fiesta de hoy ha sido establecida en memoria de su consagración.

MEDITACIÓN
SOBRE LA MANERA DE HONRAR
A DIOS EN LAS IGLESIAS

I. Visita las iglesias lo más frecuentemente que puedas; la iglesia es la casa de Dios, allí es donde sobre todo quiere ser honrado, allí donde gusta derramar sus gracias sobre los que lo invocan. Concurre a ellas a pedir los consejos y los consuelos de que tengas necesidad; que los templos sean tu asilo en tus tentaciones. Si entras en ellos con fe y humildad, no saldrás sino fortificado y consolado. Pero, ¡oh desgracia! Se corre a las diversiones y las iglesias están desiertas. Preferimos los lugares de diversión a los templos donde Dios reside: descuidamos los altares y honramos los teatros. (Salviano).

II. No hagas de la casa de Dios una casa de tráfico. Los hombres trafican en las iglesias cuando, en lugar de orar a Dios, piensan en los negocios del mundo. El demonio trafica en ellas, y ventajosamente para él, cuando persuade a los cristianos a que profanen el lugar santo con sus malos pensamientos y sus continuas distracciones. Estás en la iglesia para rezar a Dios: hazlo con humildad y devoción.

III. Todo género de comercio no está prohibido en los templos. Trafica allí con Dios; dale los bienes de la tierra y Él te dará los del cielo; dale tu corazón, pidiéndole que lo llene de su santo amor. Lanza tus suspiros al cielo, y el Espíritu Santo te enviará santas inspiraciones; derrama lágrimas y Dios derramará sus gracias sobre ti; pídele perdón por tus faltas y te las perdonará. Cuando te veo suspirar ante Dios, no dudo que el Espíritu Santo te envía sus inspiraciones, cuando te veo llorar, sé que Dios te perdona. (San Cipriano).

La modestia en la iglesia 
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años renováis para nosotros el día en que este santo templo fue consagrado y nos dais salud para asistir a vuestros santos misterios, escuchad las plegarias, de vuestro templo, y, a todos los que vienen a él a implorar vuestros favores, concededles el gozo de ver cumplidos sus votos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

9 de Noviembre

Hoy 8 de Noviembre de 2009

La Estadística del Blog ha superado las:

20,000visitas

Gracias atí, en cualquier parte del mundo donde te encuentres, por tu visita...

¡Deo Gratias!

“La Gloria de Dios y la Salvación de las Almas”

Gracias por tu visita y tus comentarios…

Santa Misa Dominical

DOMINGO 23º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

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( Semidoble – Ornamentos verdes )

El tiempo después de Pentecostés es imagen de la larga peregrinación que la Iglesia recorre hasta llegar al cielo, y estos Domingos describen sus últimas etapas. Por eso precisamente se leen por ahora en el Breviario los escritos de los Profetas mayores y menores, que nos anuncian lo que ocurrirá hacia el fin del mundo.
Cuando los caldeos hubieron deportado los judíos a Babilonia, recorrió JEREMÍAS las ruinas de Jerusalén, pronunciando sus Lamentaciones y diciendo: «Mira, Señor, que ha caído postrada en la desolación la ciudad antes nadando en riquezas, que está asentada en la tristeza la señora de las Naciones. Llorando está día y noche, y sus lágrimas surcan sus mejillas» (Resp. 2º, Dom. 1º de nov.).
Pero el mismo Profeta canta sobre esas ruinas el advenimiento del Mesías, el cual habrá de restaurar todas las cosas: «El Señor ha redimido a su pueblo y le ha libertado; y vendrán y saltarán de júbilo en el monte Sión y se alegrarán con los bienes del Señor» (Resp. 1º, Lun. 2º sem.). Además, Jeremías fue una figura de las más expresivas de Jesús paciente, y grande su prestigio de santidad.
Uno de los cautivos de Babilonia fue el sacerdote EZEQUIEL. Había éste vaticinado el cautiverio de su pueblo de Israel, cuando dijo: «Ahora el fin viene sobre ti (Jerusalén), y enviaré mi furor contra ti, y te juzgaré según tus caminos, y no tendré conmiseración de ti» (1ª lec., Miérc. 2ª sem.). Ezequiel tiene páginas en extremo consoladoras, en que nos habla de la bondad divina para con el pecador, y cómo no quiere sino «que el impío salga de su mal camino, y que viva «. Entre las muchas y muy misteriosas visiones y profecías con que fue favorecido del cielo, tuvo Ezequiel una en que el Señor le mostró sobre un alto monte el Templo futuro, indicándole el culto perfecto que de su pueblo esperaba el día que Él lo volviese a plantar en las colinas eternas de Sión (1ª lec., Viern. 2ª sem.).
-DANIEL que estuvo también cautivo en Babilonia, fue gran privado del rey Nabucodonosor, haciéndose querer y distinguiéndose por sus grandes prendas y por su apego a la santa Ley de Dios, pues, a trueque de guardarla, no temió perder la privanza, regia, ni bajar al foso de los leones. Dios los amansaría; y Dios los amansó y nada le hicieron.»Varón de grandes deseos el Señor le favoreció siempre y dióle la gracia de interpretar los sueños. Él descifró el enigma del sueño de Nabucodonosor, en que vio una piedrecita rodada del monte derribar la estatua magna hecha de oro, de plata, de hierro y de barro. Esa piedrecita era figura de Cristo, el cual en la humildad de su carne mortal, derrumbó al mundo y al demonio con todo su poderío, a esos colosos de mucha apariencia y de poca consistencia representados en la estatua misteriosa (Lun. 3ª sem.). También acabó con el ídolo Dagón, o sea, que dio al traste con el demonio y con todo su imperio, anunciando de un modo certero la próxima venida de Cristo Rey, fijando el número de semanas de años que faltaban hasta su venida.
La profecía de Oseas se lee también en estos días (4ª sem. de nov.). Oseas anunció asimismo la ruina del reino de Israel y la vocación de los gentiles a la religión verdadera, de ese pueblo antes maldito pero a quien se dirá algún día : » Vosotros sois los hijos del Dios vivo»(Noct. 1°, 4ª sem.). También afirma el santo profeta que los mismos judíos carnales al fin creerán en el único Dios verdadero, en Cristo, reconociendo al que es piedra angular, que vino a derrumbar la valla de separación que dividía al pueblo judío del gentil; pues todos, por la gracia de Cristo, podrán ser hijos de Abrahán según el espíritu, y compartir sus promesas. (S. Agustin).
Afirma también Oseas que «los hijos de Israel se quedarán durante largos días sin rey y sin príncipe, sin sacrificio y sin altares, sin sacerdocio y sin profecías». Y ¿quién no ve todo esto cumplido al pie de la letra? (3º Noct.. 4ª sem.).
Oseas tuvo asimismo atisbos certeros de la resurrección futura, cuando dijo: » Venid y volvamos al Señor, porque Él que nos tomó, nos sanará; Él que nos hirió nos curará. Nos vivificará después de dos días, en el día tercero nos resucitará y viviremos junto a Él».
Esto, en parte, ya se ha verificado al resucitar Cristo nuestra Cabeza; pero se realizará más cumplidamente en el día de la resurrección general de los cuerpos, al fin de los tiempos, representados en estos postreros días del ciclo litúrgico.
Veamos ahora de explicar la misa de hoy a la luz de las enseñanzas anteriores. Que los gentiles serán llamados al reino de Dios y curados antes que los mismos judíos, nos lo dice el Evangelio en que vemos al Señor sanando antes a la hemorroísa gentil que a la hija de Jairo. Jesús pasó a los gentiles cuando se vio desechado por los judíos, haciéndose con ello indignos de la vida eterna.

Todo en la Epístola nos habla de las esperanzas que abrigamos para el último día, si no hacemos de esta tierra nuestro paraíso de delicias. Todos resucitaremos, como la hija de Jairo, «al oir la voz del hijo de Dios». (Joan.). Aquel día supremo reunirá Dios los cautivos dispersos(Intr,), cesará el cautiverio de Jacob (Intr.,), y Dios nos librará de los que nos odian (Grad.).
Ahora en el destierro, los pueblos han clamado al Señor pidién dole les oiga (Alel., Ofert.) y como » la redención de Dios es copiosa, Él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades». Todos estamos interesados en esta magna obra de nuestra salud, que de continuo se opera universal y privadamente. Pidamos a Dios con la Iglesia, que continúe hasta la perfección la obra que, sin mérito alguno de nuestra parte, ha comenzado en nos otros. (Secr.).
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Introito. Jerem. 29, 11, 12 y 14

INTROITUS – Dicit Dóminus: Ego cogito cogitatiónes pacis, et non afflictiónis: invocábitis me, et ego exáudiam vos: et redúcam captivitátem vestram de cunctis locis. Ps. 84, 2 Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob. . Gloria Patri. Introito – Dice el señor: Yo abrigo pensamientos de paz, y no de cólera; me invocaréis, y Yo os oiré; y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares. – Ps.. Has bendecido, Señor, a tu tierra; has terminado con la cautividad de Jacob. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIO – Absólve, quæsumus, Dómine, tuórum delicia populórum: ut a peccatórum néxibus, quæ pro nostra fragilitáte contráximus, tua benignitáte liberémur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte.R. Amen Rogámoste, Señor, absuelvas a tu pueblo de sus delitos; para que seamos libres, por tu bondad, de los lazos de los pecados, que nuestra flaqueza nos ha hecho cometer. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Conmemoración

Epístola

San Pablo llora la muerte de los hombres sensuales, cuyo dios parecen ser los placeres del cuerpo y cuyo paradero será la corrupción y el infierno; y, en cambio, exhorta a vivir celestialmente para resucitar un día gloriosos con Cristo.

EPISTOLALéctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Philippénses. Philipp. 5, 17-21; 4, 1-3 Fratres:  Imitatóres mei estóte, et obsérvate eos qui ita ámbulant, sicut habétis formam nostram. Multi enim ámbulant, quos sæpe dicébam vobis (nunc autem et flens dico) immícos crucis Christi: quorum finis intéritus: quorum Deus venter est: et gloria in confusióne ipsórum, qui terrena sápiunt. Nostra autem conversátio in cælis est: unde étiam Salvatórem exspectámus Dóminum nostrum Jesum Christum, qui reformábit corpus humilitátis nostræ, configurátum córpori claritátis suæ, secúndum operatiónem, qua étiam possit subícere sibi ómnia. Itaque, fratres mei caríssimi, et desideratíssimi, gáudium meum, et corona mea: sic state in Dómino, caríssimi. Evódiam rogo, et Sỳntychen déprecor idípsum sápere in Dómino. Etiam rogo et te, gérmine compar, ádjuva illas, quæ mecum laboravérunt in Evangélio cum Cleménte, et céteris adjutóribus meis, quorum nómina sunt in libro vitæ.i. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los FilipensesHermanos: Sed imitadores míos, y mirad a los que andan según el modelo que tenéis mí. Porque hay muchos, de quienes otras veces os he hablado (y ahora lo repito llorando), que son enemigos de la paz de Cristo: cuyo fin es la muerte, cuyo dios es el vientre, y ponen su gloria precisamente en lo que les debía servir de confusión, que gustan sólo de las cosas terrenas. Mas, nuestra morada está en los cielos, de donde esperamos al Salvador, Nuestro Señor Jesucristo, el cual reformará nuestro flaco cuerpo para hacerlo conforme a su cuerpo glorioso, con el poder con que tiene sujetas a sí todas las cosas. Por tanto, carísimos y amadísimos hermanos míos, gozo mío y corona mía: estad así firmes en el Señor, carísimos. Ruego a Evodia y suplico a Síntica que sientan lo mismo en el Señor, y tam bién te ruego a ti, fiel compañero, que asistas a aquellos que trabajaron conmigo en favor del Evangelio con Clemente(1) y los demás que nos ayudaron, cuyos nombres están en el libro de la vida.
GRADUALE Ps. (43, 8-9) Liberásti nos, Dómine, ex affigéntibus nos: et eos, qui nos odérunt, confudísti. V. In Deo laudábimur tota die, et in nomine tuo confitébimur in sæcula.Allelúja, allelúja. V. Ps. 129, 12 De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exaudí oratiónem meam. Allelúia Gradual. – Temerán las naciones tu nombre, oh Señor y todos los reyes de la tierra tu gloria. V. Porque edificó el Señor Sión, y allí será visto en su majestad.Aleluya, aleluya.- V. El señor reina ya, regosíjese la tierra: llénense de júbilo todas las islas. Aleluya.

Evangelio

Dios premia la fe de una humilde mujer y de un personaje público con sendos milagros, para alentar la nuestra y demostrarnos que Él no hace acepción de personas, sino que sólo mira nuestras disposiciones.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum. Mt. 9, 18-26

In illo témpore: Loquénte Jesu ad turbas, ecce princeps unus accéssit, et adorábat eum, dicens: Dómine, filia mea modo defúncta est: sed veni, impone manum tuam super eam, et vivet. Et surgens Jesus sequebátur eum, et discípuli eius. Et ecce múlier, quæ sánguinis fluxum patiebátur duódecim annis, accéssit retro, et tétigit fímbriam vestiménti ejus. Dicébat enim intra se: Si tetígero tantum vestiméntum ejus, salva ero. At Jesus convérsus et videns eam, dixit: Confíde, filia, fides tua te salvam fecit. Et salva facta est múlier ex illa hora. Et cum venísset Jesus in domum príncipis, et vidísset tibícines et turbam tumultuántem, dicébat: Recédite: non est enim mórtua puélla, sed dormit. Et deridébant eum. Et cum ejécta esset turba, intrávit, et ténuit manum ejus. Et surréxit puélla. Et éxiit fama hæc in univérsam terram illam.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Juan En aquel tiempo: mientras hablaba Jesús a las turbas, llegóse a Él un príncipe, y lo adoró diciendo: «Señor, acaba ahora  morir mi hija; pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá. Levantóse Jesús y le fue siguiendo, acompañado de sus discípulos. Al mismo tiempo, una mujer que padecía doce años flujo de sangre, llegándose por detrás, tocó la orla de su vestido. Porque se decía: «Si logro tocar tan sólo su vestido, quedaré sana». Volviéndose Jesús, díjola al verla: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y quedó sana la mujer desde aquella hora. Cuando llegó, Jesús a la casa de aquel príncipe, y vio a los tañedores de flautas y la multitud, alborotada, dijo: «Retiraos pues la muchacha no está muerta, sino que duerme(2)«. Y se burlaban de Él. Expulsada la turba(3), entró Jesús y tomó a la joven por la mano, levantándose ésta al instante. Y la fama d e este milagro corrió por toda aquella comarca.Credo

OFFERTORIUMPs. 129, 1-2 – De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exaudí oratiónem meam: de profúndis clamávi ad te, Dómine. Ofertorio – Desde el abismo clamé a Ti, Señor. oye mi oración; desde el abismo clamé a Ti, Señor.

Oración-Secreta

Pro nostræ servitútis augmento sacrifícium tibí, Dómine, laudis offérimus: ut, quod imméritis contulísti, propítius exsequáris. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte. Afirmando una vez más nuestra servidumbre, te ofrecemos, Señor, este Sacrificio de alabanza; para que sigas dándonos propicio lo que sin merecerlo nos concediste. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración

Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO  Marc. 11, 24 – Amen dico vobis, quidquid orantes pétitis, crédite quia accipiétis, et fiet vobis. Comunión. – En verdad os digo que todo lo que pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis, y os sucederá conforme a vuestro deseo.

Oración-Postcomunión

Quǽsumus, omnípotens Deus: ut, quos divina tribuís participatióne gaudére, humánis non sinas subjacére perículis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte. Per Dóminum. < Señor   oh Haz,   >   Rogámoste, oh Dios omnipotente, no permitas estén sujetos a los peligros humanos aquellos a quienes concedes participar de los divinos misterios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Conmemoración

  • Este Clemente es el sucesor de San Pedro en la sede papal de Roma, después de Lino y San Cleto. (volver)
  • En realidad, la niña estaba muerta; pero Jesús les quería significar que su muerte iba a durar menos que un sueño, por virtud de su omnipotencia. Y así también, comparada con la eternidad, la muerte de los hombres es un sueño fugaz, del que Jesucristo, Dios de vivos y muertos, nos despertará el día de la resurrección universal. (volver)
  • En la soledad y en el silencio es donde Dios obra sus mayores milagros. La gente y el alboroto del mundo estorban. (volver)

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

 

8 de noviembre

CUATRO SANTOS CORONADOS,
Mártires

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Que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará. (San Mateo, 6,4)

 

Cuatro hermanos que en Roma ocupaban puestos de distinción y se llamaban Severo, Severino, Carpóforo y Victorino, fueron aprehendidos bajo Diocleciano por haberse declarado en contra del culto de los ídolos. Fueron azotados con látigos de plomo hasta que expiraron bajo los golpes. Sus restos, recogidos por los cristianos, fueron enterrados en el cementerio: de la vía Lavicana, al lado de otros cinco mártires, de profesi6n escultores, que se habían negado a hacer estatuas de falsos dioses. Las reliquias de todos estos mártires fueron más tarde llevadas a Roma a la iglesia que lleva hoy el nombre de iglesia de los Cuatro Coronados.

MEDITACIÓN
SOBRE EL RESPETO HUMANO

I. Ejecuta todos tus actos para agradar a Dios, y ten cuidado de que la vanidad no te arrebate todo el mérito de tus buenas obras. Si trabajas para brillar ante los ojos de los hombres o para agradarlos, no esperes de Dios ninguna recompensa. Es por mí, oh mi divino Salvador, por quien vinisteis a este mundo, trabajasteis durante vuestra vida y moristeis en una cruz; por Vos también quiero yo morir.

II. No te tomes el trabajo de contentar al mundo, es intentar lo imposible. Cada persona tiene su opinión: ¿cómo conciliar sentimientos tan diversos? Que los juicios y las burlas de los hombres jamás te detengan en el cumplimiento de tus deberes. No puedes resistir una palabra de burla, ¿cómo harás para resistir los halagos, las amenazas y los suplicios de los tiranos?

III. Guárdate, con tus burlas, de desviar a los demás del servicio de Dios. Es hacer oficio de demonio; es privar a Dios de grandísima gloria, y a la creatura de una gracia que le habría sido dada como recompensa de su buena acción. Y si alguien quiere impedirte servir a Dios, míralo como a un emisario del demonio, búrlate de él; haz el bien y deja a los hombres que digan lo que quieran. No te inquietes por sus vanos discursos: la Santísima Trinidad misma no ha podido escapar a la crítica de los insensatos; tampoco tú escaparás. (San Gregorio Nacianceno).

La pureza de intención 
Orad por los impíos.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que honrando la constancia de vuestros gloriosos mártires en confesar vuestro Nombre, experimentemos los efectos de su caritativa intercesión ante Vos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

8 de Noviembre

Del 7de noviembre al 8 de diciembre

MES CONSAGRADO A LA  LA SMA. VIRGEN

EN EL HEMISFERIO SUR: DEL 7 DE NOVIEMBRE AL 8 DE DICIEMBRE

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En medio de los peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en María, ¡invoca a María!

BREVE PRÁCTICA

DEL

MES

DE

MAYO

DEDICADO

A LA

MADRE DE

DIOS

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D. Félix Sardá y Salvany, Pbro.

ACTO DE CONTRICIÓN

Por la señal, etc.

A vuestra soberana Madre vengo a honrar, Señor mío Jesucristo, y al querer debidamente hacerlo, me avergüenza ante todo el estado de mi pobre alma, tan llena de ofensas a Vos. Os he faltado, Señor, mil veces, y agraviándoos a Vos, he agraviado juntamente a vuestra dulcísima madre y mía. ¿Cómo he de poder, pues, presentarme en su presencia sin que le provoque a repugnancia y enojo mi indignidad?

Vos, Señor mío, que tan misericordioso sois y que desde las entrañas de vustra dulce Madre habéis traído al mundo tesoros de bondad y de compasión, tenedla de este pobrecito pecador y perdonadme una vez más mis negras ingratitudes. ¡Pésame, Señor, en lo más vivo de mi alma, haber herido con ellas Vuestro amante Corazón! ¡Pésame, Padre mío, y no quiero ofenderos con ellas ya más! Ayudadme con vuestra gracia para perseverar en este mi arrepentimiento y firme propósito hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA

Vuestro permiso imploro, Madre y Señora mía, para acercarme, a pesar de mi indignidad, a vuestro altar sagrado. A él vengo, celestial Maestra, pata que me instruyáis; a él corro, bondadosa Madre, para que me consoléis; a él me refugio, Abogada poderosísima, para que me protejáis. Todo lo sois; Señora, para el pueblo cristiano y para este infeliz pecador: luz, consuelo, amparo, fuerza, esperanza y segura protección. Enseñadme con el ejemplo de Vuestra vida, especialmente con el paso de ella que me propongo hoy meditar; fortalecedme con la divina gracia que benévolamente me alcanzaréis de vuestro Hijo Jesús; consolad me y acariciadme con las infinitas dulzuras de vuestro culto y amor, singularmente en vuestro devoto Mes. Amén.

¡Madre y Señora mía! de vuestro Soberano Hijo y Señor mío otorgadme en estos momentos el espeeial beneficio de hacer con fruto para mi alma estos breves puntos de meditación.

MEDITACIÓN

La que se pondrá sucesivamente para cada día:

Ahora saludemos fervorosamente el Nombre suavísimo de nuestra Divina Madre con las siguientes jaculatorias y  Ave Marías:

Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida acordaos de mí, miserable pecador. Ave María.

Arca de Dios y Tesorera del cielo, concededme abundantes gracias par a detestar y llorar mis pecados. Ave María.

Reina de los cielos y tierra, sed mi amparo y mi defensa en las tentaciones de mis enemigos. Ave María.

Inmraculada Madre de mi Dios y Señor, alcanzadme lo que os pido para mi Salvación. Ave María.

Abogada mía y refugio mío, amparadme en el trance espantoso de la muerte y abridme las puertas del cielo. Ave María y Gloria.

ORACIÓN DE SAN BERNARDO

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se oyó decir que alguno de los que acudieron a vuestra mediación e imploraron vuestro auxilio fuese desamparado de Vos. Alentado con esta seguridad, a Vos acudo, Virgen Reina de las vírgenes, y aunque agobiado bajo el peso de mis culpas, atrévome a aparecer ante vuestra presencia. No despreciéis mis ruegos, antes dignaos atenderlos, y favorablemente escucharlos.

OFRECIMIETO DEL DÍA

Cuanto piense, cuanto hable, cuanto obre y cuanto quiera en este día de vuestro sagrado Mes, os lo ofrezco, purísima Reina de los cielos, como florido homenaje de amor, consagrado a vuestra devoción. Sean por Vos todas y cada una de mis respiraciones. Sean por Vos todos y cada uno de los latidos de mi corazón. Sean por Vos los deseos más íntimos de mi alma. Os dedico muy especialmente el obsequio o flor espiritual de hoy, y deseo lo recibáis como nueva prenda de mi fidelidad a vuestro amor. Y haced, Señora, que según Vos viva, y en Vos muera, y con Vos reine felizmente por toda la eternidad. Amén.

Aquí se leerá la Flor espiritual correspondiente al día, sacándola por suerte entre el catálogo.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

7 de noviembre

MARÍA MEDIANERA UNIVERSAL
DE TODAS LAS GRACIAS

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Jesucristo vino al mundo por medio de la Santísima Virgen, y por Ella debe también reinar en el mundo. (San Luis María Grignion de Monfort)

 

Los Padres de la Iglesia han enseñado de distintas formas que María Santísima es la Medianera Universal de todas las Gracias y, con ellos, la tradición cristiana desde siempre, la ha reconocido como tal.

Las iglesias orientales de rito bizantino eslavo celebran la fiesta del Pokrov, la Medianera de todas las Gracias, y así resalta en las oraciones del oficio: En este día de la fiesta, la Virgen intercede por nosotros en la Iglesia y con las invencibles armas de los santos, pide a Dios por nosotros. Angeles y Pontífices se postran, exultan los apóstoles y profetas, porque la Madre de Dios pide por nosotros al Dios Eterno.

En Occidente, se instituyó una misa a celebrarse el 31 de mayo, junto a la de María Reina. Al menos España, Bélgica y Holanda tienen fiesta propia. En nuestra patria, hace pocos años, una providencial decisión de nuestros obispos establece esta fiesta el 7 de noviembre para comenzar con ella el Mes de María. Esto, por otra parte, constituye un ruego más un ruego argentino- para apresurar la hora en que esta verdad sea proclamada a la faz de la Tierra como dogma de nuestra Fe.

Una de las oraciones más antiguas, la antífona Sub tulum praesidium, que fuera encontrada en un manuscrito copto del siglo III, recoge esta idea de la Mediación; y en las Catacumbas de Roma, del siglo IV, se representa la Virgen Medianera.

En la Iglesia oriental hay muchos lconos que representan a la Virgen como Medianera, entre ellos se destacan los de la Deisis o súplica y el icono de la Terondisa o Virgen protectora de los monjes, que tiene su origen en una antiquísima tradición según la cual, la Virgen hace ese oficio en el cielo, proveyendo a los monjes de lo necesario para la vida.

Otra clase de iconos es el de la Fuente vivificadora, en que se representa a la Virgen sosteniendo al niño de pie al borde de una fuente que rebosa agua, símbolo de las gracias que Dios da por medio de Su Madre.

La Iglesia tiene innumerables testimonios en su culto como en su doctrina, apoyados todos en la Sagrada Escritura, que junto con el sentir de todo el pueblo fiel afirman la verdad de que MARÍA SANTÍMA ES LA MEDIANERA UNIVERSAL DE TODAS LAS GRACIAS.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

7 de Noviembre

EL PRIMER VIERNES DEL MES

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Ya en esta época, y para propagar la devoción al sagrado Corazón de Jesús, Margarita María se esfuerza por hacer imprimir imágenes. Después de algunas negociaciones decepcionantes con un religioso, se dirige a una visitandina de Dijon, Sor Jeanne Madeleine Joly, que realiza el dibujo pedido. Las primeras imágenes son impresas en París al principio del año 1688.

 

 

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

 

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

La Iglesia de San Leonardo en Zoutleeuw

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Siete Santos venera la Iglesia con este nombre, entre los cuales son los más celebrados San Leonardo de Limoges (6 de Noviembre), hijo de romanos (sigloVI), que se distinguió por su gran caridad para con los presos y cautivos, que al ser liberados le ofrecían sus cadenas en señal de gratitud. El culto de este santo se extendió muchísimo, no sólo por Francia, sino también por Bélgica y el oeste de Europa. Se le dedicaron muchos templos. Fuente: http://www.elalmanaque.com/santoral/index.htm

Hoy nos trasladamos al pequeño pueblo de Zoutleeuw, a cinco kilómetros al noroeste de Sint Truiden, con sus casi 8000 habitantes. Una ciudad que en tiempos de la Edad Media fue una importante plaza fuerte en la región de Brabante, además de un riquísimo centro textil. Hoy en día sus calles desprenden ese perfume nostálgico de las ciudades medievales. Nos queremos detener en uno de sus más insignes monumentos, la Iglesia de San Leonardo.

La iglesia se puede visitar de abril a octubre, de 14.00 a 17.00 horas, excepto los lunes. Se trata de una de las pocas iglesias que escapó a la destrucción de las luchas religiosas del país y es una auténtica obra maestra de la arquitectura gótica. En el siglo XIII se levantaron las torres de la fachada, de las que sólo logró terminarse la de la derecha, y el claustro de influencia renana. En los siglos siguientes lograron concluirse la planta, el pórtico de la fachada, las capillas laterales y la bóveda.

Uno de sus elementos más preciosistas es su delicada sacristía, obra de Matthieu de Layens en el siglo XV, una preciosa muestra del estilo flamenco. Un siglo más tarde, en el XVI, se levantó el campanario, con un carillón de 39 campanas.

En el interior se conservan notables obras de arte, aunque la estructura ya de por sí es grandiosa. Sus tres naves sustentadas por columnas se presentan bajo la entrada con el tríptico de Los sufrimientos de Cristo, entre Santa LucíaSanta Bárbara, tras una pila de agua bendita de 1468. Las capillas de la derecha conservan la preciosa escultura Cristo en el Sepulcro, del siglo XV.

En el retablo de la segunda capilla se halla Santa Ana, de 1565. Las siguientes capillas muestran otra serie de obras de arte de indudable calidad artística. En el tesoro del templo se guardan diversos utensilios sacros de los siglos XIII al XV.

Rodeando el altar mayor hay una serie de estatuillas de santos de los siglos XIV al XVI, y a la izquierda un magnífico candelabro en cobre de seis brazos, de más de cinco metros de altura. A la derecha de la nave central se halla una verja renacentista que custodia uno de los grandes tesoros de la iglesia: un complicado tabernáculo en piedra de 18 metros de altura que representa escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

Sin duda alguna que la Iglesia de San Leonardo es uno de los lugares arquitectónicos que recoge un mayor conjunto del tesoro artístico belga. Para los amantes del arte, visitarla sería algo realmente fascinante.

Tomado de: http://sobrebelgica.com

6 de noviembre

SAN LEONARDO,
Confesor

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La paz mía os doy, no os la doy yo como la da el mundo. (San Juan, 14, 27)

San Leonardo, noble cortesano de Clodoveo, fue convertido por San Remigio. Quiso el rey ser su padrino, dio libertad a gran número de cautivos a su pedido, y le ofreció un obispado, que él rehusó para entrar al Monasterio de Micy, bajo la dirección de San Mesmino. En seguida entregóse a la vida eremítica y se retiró a una floresta próxima a Limoges. Practicó allí grandes austeridades. Descubierto por el rey en su desierto, recibió el ofrecimiento de un vasto territorio para fundar en él un monasterio que, más tarde, dio nacimiento a la ciudad de San Leonardo.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS MISERIAS
DEL MUNDO

I. Sólo engaño hay en el mundo. No se encuentra fidelidad entre los amigos, ni caridad entre los parientes; por todas partes reina el disimulo; todos disimulan sus sentimientos, ocultan sus proyectos, buscan sus intereses y sus placeres. ¿En quién se podrá uno confiar? ¿De quién no se habrá de desconfiar? Sin embargo, ¡oh Dios mío! ¡nos fiamos en el mundo que tan a menudo nos ha engañado y no en Vos, que siempre habéis sido fiel a vuestras promesas!

II. No hay paz en el mundo, por todas partes reinan la división y la turbación: los hombres guerrean unos contra otros y se rebelan contra Dios con sus pecados; ¡concedednos esa paz que dais a vuestros servidores y que el mundo no puede darnos! Imita a los santos, que viven sin turbación en medio del mundo, porque no están animados por el espíritu del mundo, sino por el de Jesucristo.

III. No existen en el mundo verdaderos bienes. Sus favores son emboscadas que nos tiende para perdernos. Sus bienes no son sino aparentes. Sus placeres siempre están mezclados de hiel y de amargura: nunca han contentado ni a uno solo de sus partidarios; cuanto más se tiene, más miserable se es. Renunciemos a un mundo poco fiel y siempre sospechoso: los pequeños son en él presa de oprobios, y los grandes, de la envidia. (San Euquerio).

El desprecio del mundo 
Orad por los jefes de Estado.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Leonardo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando su nacimiento al cielo imitemos sus ejemplos de virtud. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

6 de Noviembre

5 de noviembre

SAN ZACARÍAS
y

SANTA ISABEL

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Al que tiene, se le dará, y estará en la abundancia; mas al que no tiene se le quitará aun lo que tiene. (San Mateo, 13, 12).

San Zacarías, sacerdote de la antigua Ley, y su esposa Santa Isabel, tuvieron el honor de tener por hijo a San Juan Bautista, precursor del Mesías. Fuera de lo que el Evangelio nos enseña acerca de la aparición del ángel a Zacarías, sobre el uso de la palabra, perdido en castigo de su incredulidad y recobrado al nacer San Juan, sobre las maravillas cumplidas con ocasión de la visita de la Madre de Dios, ninguna particularidad conocemos de la vida de los dos augustos esposos.

MEDITACIÓN
CÓMO DEBEN USARSE
LAS GRACIAS DE DIOS

I. Dios da a todos los hombres gracias suficientes para salvarse, si ellos quieren aprovecharlas; pero los cristianos reciben muchas más que los otros. Agradece a Dios estas gracias, sobre todo la de tu vocación al cristianismo, que es la fuente de gran número de otras, Y sabe que serás castigado más severamente que los paganos, si no sacas provecho de las gracias que Dios te concede tan generosamente. Tanto más graves son nuestros pecados cuanto mds abundantes fueron en nosotros las gracias. (San Cesáreo).

II. Abúsase de la gracia cuando se resiste a sus inspiraciones, se aplaza el obedecerla, o se rehúsa escuchar lo que nos dice en el fondo del corazón. Escucha la voz de Dios que te habla; para oírla, huye del ruido del mundo, calma las tempestades que las pasiones excitan en tu alma, obedece sin tardanza. Camina mientras tienes luz y no remitas tu conversión a la hora de la muerte.

III. Recompensa de los que aprovechan las gracias de Dios es recibir otras mayores, como castigo de los que de ellas abusan es ser privados de las que les estaban destinadas. ¡Ten cuidado!, la gracia que desprecias será, acaso, causa de tu reprobación. No has querido trabajar por tu salvación cuando lo podías; vendrá la muerte y te quitará la posibilidad de hacer algo por tu alma. Justo castigo del pecado es no poder ya practicar la virtud después que se ha rehusado hacerlo cuando se podía. (San Agustín).

El respeto a los eclesiásticos
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

Haced, oh Señor, que seamos ayudados por las oraciones de San Zacarías y de Santa Isabel, a fin de que recibamos por su intercesión la que no podemos obtener por nosotros mismos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

 

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

5 de Noviembre

Hoy 4 de Noviembre de 2009

La Estadística del Blog ha superado las:

19,000v

Gracias atí, en cualquier parte del mundo donde te encuentres, por tu visita...

 

¡Deo Gratias!

«La Gloria de Dios y la Salvación de las Almas»

Gracias por tu visita y tus comentarios…

Una iglesia barroca: San Carlos Borromeo de Viena

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Iglesia San Carlos Borromeo, Viena

Los conflictos provocados por las luchas religiosas desarrollaron una nueva forma de arte, el barroco, que se caracterizó por una vuelta a la exaltación de la religión.

La iglesia de San Carlos Borromeo de Viena o Karlskirche es una de las más espectaculares creaciones de esta época del arte. La construcción de Fischer von Erlach (1656- 1723), edificada entre 1716 y 1737, recoge el simbolismo del Barroco y lo mezcla con la tradición austríaca de los Habsburgo. El arquitecto aprovechó su larga estancia en Italia para empaparse también de la obra de Bernini y Borromini, de manera que cuando realiza esta obra tardía conoce lo mejor de la arquitectura de su época.

 

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Este edificio fue encargado por el emperador Carlos VI, que había prometido su construcción si acababa la peste del año 1713.

 

Se trata de una iglesia que hace una síntesis entre elementos arquitectónicos que tienen poco que ver entre sí. Por una parte domina el edificio una gran cúpula. Por otra, nos encontramos con un pórtico clásico de seis columnas rematado en frontón triangular y dos grandes columnas conmemorativas de tradición romana. Terminando de enmarcar la fachada principal el arquitecto introduce dos torres más bajas de aspecto palaciego. Los blancos de los muros y el verde de las cubiertas dan un aspecto singular.

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Iglesia de San Carlos Borromeo -Karlskirsche- Viena - Austria: La Karlskirsche es la iglesia barroca mas famosa de Vienna. Situada en la plaza Karlsplatz, sus columnas recuerdan a Roma, pero también tiene rasgos griegos y algunos típicamente vieneses.

 

El elemento central de la fachada es el frontón, que aparece decorado con escenas de la vida del santo titular y su apoteosis. Esto conecta con el impulso propagandístico de la Contrarreforma que se favorecía en esos años desde Roma. La fachada y sus diferentes elementos hacen un movimiento envolvente que al abrirse a la gran plaza delantera recuerda el abrazo de la iglesia representado por Bernini en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Tomado de: http://ar.kalipedia.com

San Carlos Borromeo, Obispo y Confesor

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Guarda, Señor, a tu Iglesia con la continua protección de San Carlos, tu Confesor y Pontífice; y así como a él le hizo glorioso su pastoral solicitud, así haga también, con su intercesión, que vivamos siempre encendidos en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

San Carlos fué suscitado por Dios para ser uno de los principales instrumentos de la verdadera reforma de la Iglesia en el siglo XVI; y a su sabiduría es debido en gran parte el que se terminara el Concilio de Trento.

Nombrado Cardenal a los veintitrés años, llegó pronto a ser arzobispo de Milán (Int., Ep.); celebró sínodos y concilios, estableció colegios y comunidades, renovó el espíritu de su clero y de los monasterios y fundó asilos para pobres y huérfanos.  La más maravillosa de todas sus obras fue la creación de seminarios diocesanos, cuyo reglamento sirvió de modelo a los que en adelante se fundaron.  Murió en 1584 aquel modelo de prelados celosos, penitentes y generosos.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1804.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

 

4 de noviembre

SAN CARLOS BORROMEO,
Obispo Confesor

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Conozco tus obras, y tu fe, y caridad, y tus servicios y paciencia. (Apocalipsis, 2,

San Carlos Borromeo, hijo de un senador de Milán y sobrino de Pío IV, cardenal y arzobispo de Milán a los 22 años de edad, consagróse a Dios desde su juventud. Distribuyó a los pobres el precio de un principado que había vendido y se expuso a la peste sirviendo a los atacados por ella; alimentó a tres mil pobres durante una época de hambre, vendiendo para ello su platería y sus muebles más preciosos. Todos los años se retiraba durante ocho días a un lugar solitario para hacer sus ejercicios espirituales. Murió vestido de cilicio en 1584, a la edad de 46 años.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SAN CARLOS BORROMEO

I. La caridad de San Carlos Borromeo se extendía a todas las necesidades temporales y espirituales de su diócesis. Fundó hospitales, colegios y seminarios; catequizaba y confesaba a los pobres. Y vosotros, hombres sin corazón, ¡no pensáis sino en vuestra propia ventaja! Hasta olvidáis a vuestras almas, para ocuparos únicamente de vuestros intereses temporales. ¿Por qué eres tan mezquino con los pobres? Sabe que las riquezas, que idolatras, no te harán dichoso sino cuando las desprecies y las des a los pobres por amor de Jesucristo. Las riquezas dejan pobres a los que las aman, hacen ricos y dichosos a los que las desprecian por Jesucristo. (Guerrico).

II. El amor a la oración de tal modo unía a este prelado con Dios, que a veces se lo vio permanecer ocho horas seguidas en ella. Un día, un hombre perverso le lanzó un tiro de arcabuz mientras oraba; interrumpió su oración sólo para prohibir a sus servidores que persiguieran al criminal. ¡Cuán diferente a la vuestra es nuestra oración, oh gran santo! La menor cosa nos distrae. Obtenednos el espíritu de oración. Saber orar bien es saber vivir bien. (San Agustín).

III. Tanto aborrecimiento tenía para consigo, como caridad para con el prójimo. Sus ayunos, sus disciplinas, sus peregrinaciones a pie, el cilicio que llevaba, hasta en su lecho de muerte, son otras tantas pruebas de su austeridad. ¿C6mo tratas a tu cuerpo? ¿Acaso tú no desprecias las mortificaciones que se imponía este prelado recargado de trabajos? ¡Ah! ¡teme no sea que ellas te acusen en el día del juicio final!

La caridad
Orad por el Colegio de Cardenales.

ORACIÓN

Señor, guardad vuestra Iglesia con la protección continua de San Carlos, vuestro confesor y pontífice, y que la intercesión de este santo, a quien su solicitud pastoral condujo a la gloria eterna, para siempre nos haga fervorosos en vuestro amor. Por J. C. N. S.  Amén.


Tomado de: misa_tridentina.t35.com

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

4 de Noviembre

Las profecías de San Malaquías

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En el libro de Wion, editado en Venecia en 1595, las Profecías de San Malaquías ocupan cinco páginas, aquí reproducimos la primera.

Las referidas profecías de San Malaquías sobre los Papas son consideradas por muchos estudiosos como una mistificación, es decir habrían sido inventadas, y por lo tanto serían enteramente desprovistas de credibilidad. Algunos le dan un cierto crédito. Ciertas coincidencias curiosas hicieron con que alcanzasen notoriedad a lo largo de los tiempos, y con eso vuelven siempre a la palestra con ocasión de la muerte de un Pontífice y la elección de su sucesor. En una ocasión como ésa, tan extremadamente importante para la vida de la Iglesia, sirven más para comunicar un cierto atractivo intelectual a los comentarios y conversaciones, que para hacer análisis y pronósticos enteramente fundamentados.

San Malaquías y sus “profecías”

San Malaquías, de origen noble, nació en Irlanda en 1094 (ó 1095, la fecha no es segura) y fue electo Arzobispo de Armagh en 1132. Murió en 1148 en Claraval, Francia, asistido por San Bernardo, del cual se hiciera amigo y quien escribió un libro sobre su vida. Fue canonizado en 1190 por el Papa Clemente III. Tiene profecías sobre Irlanda, además de haber anunciado el día de su propia muerte (2 de noviembre).

En 1139, fue a Roma a presentar un informe de su diócesis al Papa Inocencio II, en esa ocasión habría tenido la visión en la cual se desplegó ante su mente la lista de los 112 pontífices que gobernarían la Iglesia desde Celestino II, electo en 1143, hasta el fin de los tiempos. A cada pontífice le era indicado no el nombre que adoptaría, sino una divisa o dístico que constaba de dos, tres o hasta cuatro palabras latinas —con excepción del último, de cual hablaremos más adelante—, que caracterizaba al papa elegido o a su pontificado. Se dice que para consolar a Inocencio II en medio de sus tribulaciones, habría entregado al Pontífice el manuscrito con la descripción de la visión que tuvo. El manuscrito habría permanecido en los Archivos Romanos hasta su descubrimiento en 1590, siendo poco después divulgado por el benedictino Arnold de Wion, que lo incluyó en su libro Lignun Vitae [El Árbol de la Vida], editado en Venecia en 1595. El silencio de San Bernardo a respecto de esa revelación, en su biografía de San Malaquías y el hecho que el manuscrito haya permanecido 450 años desconocido por los estudiosos del Papado, son argumentos para poner en duda su autenticidad.

The Catholic Encyclopedia, editada en Nueva York en 1913 (estábamos entonces en los felices tiempos en que la Iglesia era gobernada por San Pío X), observa que esos argumentos, aunque fuertes, no son concluyentes. Pues no es raro que documentos queden olvidados en un archivo hasta que alguien los exhume y muestre su importancia. La enciclopedia católica norteamericana tiende a aceptar la autenticidad de esas profecías. Dice la enciclopedia:“Aquellos que vivieron y siguieron el curso de los acontecimientos de una manera inteligente durante los pontificados de Pío IX [1846-1878], León XIII [1878-1903] y Pío X[1903-1914] no pueden dejar de sorprenderse con los títulos otorgados a cada uno en las profecías de San Malaquías y su maravillosa propiedad: Crux de cruce (Cruz de la cruz) Pío IX; Lumen in coelo (Luz en el cielo) León XIII; Ignis ardens (Fuego ardiente) Pío X. Existe más que una coincidencia en las designaciones dadas a estos tres papas muchos siglos antes de su tiempo. No necesitamos recurrir ni a nombres de familia, escudos de armas o títulos cardenalicios para ver lo adecuado de sus designaciones en las profecías. Las aflicciones y cruces de Pío IX fueron mayores de las que cupieron a sus predecesores; y las más graves de esas cruces le vinieron de la Casa de Saboya, cuyo emblema era una cruz. León XIII fue una verdadera luminaria del papado. El papa actual [San Pío X] es realmente un fuego ardiente de celo por la restauración de todas las cosas en Cristo” (op. cit., vol. XII, p. 476).

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San Malaquías nació en Irlanda en 1094 y fue electo arzobispo de Armagh en 1132

Algunos argumentos contrarios

No obstante, la Enciclopedia Cattolica, editada en la Ciudad del Vaticano en 1951, se pronuncia contra la autenticidad de esas profecías: “El carácter apócrifo resulta del examen de la propia profecía, que debe haber sido escrita apenas algunos años antes de su publicación. En efecto, desde Celestino II [1143-1144 primero de la lista] hasta Gregorio XIV (excluido) [1590–1591; el primero después de la fecha que la Enciclopedia considera como siendo la de la elaboración de la lista] los breves dísticos aplicados a los pontífices están en relación con el blasón, con el nombre de la familia, con el nombre de bautizo, con el título cardenalicio o con el lugar de origen del Papa. De Gregorio XIV en adelante, por el contrario, los dísticos se vuelven enigmáticos y si algunos son apropiados, la mayor parte permanece envuelta en una gran incertidumbre, muchos son absolutamente fútiles y sólo a la fuerza se dejan relacionar con la historia real (cf. Pastor)” (op. cit., vol. VII, col. 1885).

La conocida Historia de la Iglesia Católica, de la B.A.C., repite más o menos los mismos argumentos: “Deben haber sido compuestas [las referidas profecías] alrededor de 1590 por un falsificador anónimo. De ahí que los 74 Papas anteriores a esa fecha estén bien caracterizados, atendiendo generalmente al lugar de nacimiento, a la familia, al blasón, etc. Los dísticos siguientes son vagos e imprecisos, aunque no se pueda negar el acierto fortuito en algunos casos […]; sin embargo, la mayoría no tiene conexión alguna con el interesado, o son tan generales que se podrían aplicar a cualquiera” (Ricardo García-Villoslada  S.J., op. cit., Madrid, 1976, vol. II, p. 432).

“Petrus Romanus”, el último Papa

Después de San Pío X, ya mencionado, la lista de San Malaquías presenta apenas ocho dísticos más: Religio depopulata – La Religión despoblada (Benedicto XV, 1914-1922); Fides intrépida – Fe intrépida (Pío XI, 1922-1939); Pastor Angelicus – Pastor Angélico (Pío XII, 1939-1958); Pastor et Nauta – Pastor y Navegante (Juan XXIII, 1958-1963); Flos florum – Flor de las flores (Paulo VI, 1963-1978); De mediate Lunae – De la media luna (Juan Pablo I, 1978); De labore solis – Del eclipse del Sol (Juan Pablo II, 1978-2005); Gloria olivae – Gloria del Olivo (Benedicto XVI, 2005, Pontífice reinante). En total, 111 dísticos.

Sería muy largo comentar cada uno de esos dísticos y la interpretación que les es dada. Registremos apenas el de Benedicto XV, que presenta una coincidencia curiosa: durante su pontificado ocurrió la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la más mortífera hasta entonces, seguida de la epidemia de la “gripe española”, que hizo víctimas en todo el mundo. Se explicaría así el mote Religio depopulata, es decir, la Cristiandad despoblada, aplicado al pontificado de Benedicto XV.

Al último Papa de la lista de San Malaquías, no obstante, no le es dedicado un dístico, sino una frase entera: “Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana se sentará [en la Cátedra pontificia] Pedro Romano, que apacentará a su grey en medio de muchas tribulaciones; cuando estas hubieren terminado, la ciudad de las siete colinas[Roma] será destruida, y el tremendo Juez juzgará a su pueblo. Fin”.

Parece una alusión al fin del mundo y al Juicio Final

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La Catedral de San Patricio (1873)

Aquí reside una perplejidad más suscitada por las referidas profecías de San Malaquías, pues varias revelaciones privadas prevén un gran triunfo de la Santa Iglesia antes del fin del mundo. La de Fátima, por ejemplo, habla de un tiempo de paz que sería concedido al mundo —la instauración del Reino de María— después de castigos tremendos: “Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre el Dogma de la Fe…”. Similar previsión hace San Luis Grignion de Monfort, en su célebre Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, el cual especifica que el advenimiento  del Reino de María significará el advenimiento del Reino de Cristo (cf. nº 217), reino eterno y universal que en esta Tierra es su Iglesia: reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz (Prefacio de la liturgia de la Fiesta de Cristo Rey).

No se debería, pues, esperar como inminente el fin del mundo, lo que constituye otro embarazo más para interpretar las profecías de San Malaquías.

Ante lo expuesto, se comprenderá la prudencia que es necesario tener con relación a estas “profecías”, incluso si la persona quisiera utilizarlas como mero ornamento literario de los comentarios que quiera hacer sobre este o aquel pontificado. Y mantener la tranquilidad de alma para servir decididamente a la Santa Iglesia en cualquier circunstancia que el futuro nos depare.

Tomado de: http://www.fatima.org.pe

¿Son verdaderas las profecías de San Malaquías? ¿Viene el fin del mundo dentro de pocos papas?

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San Malaquias, monje de Bangor y obispo de Armagh (Irlanda)

La ‘Profecía de los Papas’ es atribuida a San Malaquias, monje de Bangor y obispo de Armagh (Irlanda), que nació en 1094 y murió en Claraval (Francia) en 1148; se cree que fue editada por el santo, cuando, en 1139, pasó un mes en Roma, gozando de la peculiar amistad del papa Innocencio II. El texto abarca 111 dísticos latinos -de sólo dos o tres palabras cada uno- que intentan caracterizar las distintas figuras de los Papas que se sucederán hasta el juicio final.

Aunque atribuido a dicho autor del siglo XII el texto de la profecía sólo llegó a conocimiento del publico en 1595. En ese año, un monje benedictino, Arnoldo de Wyon, natural de Donai (Flandria), publicó en Venecia el libro ‘Lignum Vitae’ (‘Arbol de la Vida’). Esta obra es un catalogo e los benedictinos que se hicieron famosos por su talento, sus trabajos o sus virtudes. Entre ellos, el autor presenta a S. Malaquías de Armagh en breves trazos biográficos.

Se trata de 111 dísticos, acompañados de un breve comentario del historiador español Alonso Ciacconio O.P. (1540- † después del 1601). Este comentario aplica los dísticos de la Profecía de los 74 Papas que gobernaron a partir de Celestino II (1143-44), uno de los contemporáneos de S. Malaquías, hasta Urbano VII († 1590). El comentarista le muestra la coincidencia de cada oráculo con los datos históricos del correspondiente Pontífice. El comentario de Ciacconio es de importancia capital, pues señala dónde comienza la serie de los Papas a quienes el dístico se refiere, lo que permite calcular, aproximadamente (siguiendo sus predicciones), la época del fin del Papado y de la venida del Señor. Los comentadores posteriores tomaron como base para sus estudios las explicaciones de Ciacconio. Debido a ello, a partir de Urbano VII († 1590) hasta el fin del mundo, serían con toda precisión 38 los Pontífices que ocuparían la Cátedra de Pedro, y a Pío XII, llamado allí ‘El Pastor Angélico’, le seguirían seis Papas, el último de los cuales verá con sus contemporáneos la segunda venida de Cristo.

La Profecía gozó de buena aceptación, tanto por parte del clero como de los fíeles, hasta fines del siglo XVII, en que el P. Claudio Francisco Menes trier S. J. († 1705), uno de los hombres más eruditos y autorizados de su tiempo, publicó el libro ‘Refutación de las Profecías, falsamente atribuidas a S. Malaquías, sobre la elección de los Papas’ (París 1669). El autor, que era historiador y también cultor de la heráldica, pretendía, con gran aparato de conocimientos, demostrar la falsedad de la Profecía de S. Malaquías. Su argumentación se resume en los tres puntos siguientes:

1) El primer indicio de falsificación es el hecho de que, durante cerca de 450 años, a saber, desde S. Malaquías (1148) hasta ‘El Árbol de la Vida’ (1595), jamás autor alguno hizo la mínima alusión a la Profecía. El propio S. Bernardo no la menciona, aunque conoció de cerca al Santo Obispo, escribió su biografía y refirió otros vaticinios detallados de S. Malaquías (entre ellos la predicción del día y lugar de su muerte). Ninguno de los otros contemporáneos del santo irlandés, que tuvieron estrechas relaciones con él, menciona la Profecía. Tampoco es citada por los historiadores irlandeses posteriores a él. Ni los escritores medievales ni los renacentistas toman en cuenta ese documento, que de haberlo conocido hubieran ciertamente aludido a él. Y ¿por qué vía, qué ciudad o región, el texto profético habría caído en manos de Ciacconio, después de 450 años de ocultamiento? Todavía más: el propio Ciacconio, presentado por Wyon como autor de un comentario de la Profecía, no alude absolutamente a este docu mento en su libro de ‘Biografías de los Papas y Cardenales’, editado repetidamente en 1601, 1630 y 1677. ¿Habrá, tal vez, Ciacconio reconocido posteriormente la falsedad de los oráculos a los cuales inicialmente diera crédito?

2) El argumento del silencio es corroborado por la compro bación de fallas históricas y teológicas en la presunta profecía. Pues no parece posible que un autor movido por Dios haya introducido en la lista de los Papas a antipapas como: Víctor IV (1159-64), Pascual III (1164-68), Calixto III (1168-78), Nicolás V (1328-30), Clemente VII (1378-94), Benedicto XIII (1394-1423), Clemen te VIII (1423-39), Félix V (1439-49). La finalidad misma de la Profecía -insinuar la época del fin del mundo- parece opuesta a la aserción de Cristo, que declaró solemnemente que no competía a los hombres conocer los tiempos y momentos dispuestos por la Providencia del Padre (cf. Hch 1,7). Además, la aplicación de los dísticos a los respectivos Papas se basa en notas bastante acciden tales, lo que le da un sabor de arbitrariedad. Así: Nicolás V (1447-55) estaría designado por ‘De modicitate lunae’ (‘De la pequeñez de la luna’) por haber nacido de una familia modesta en un lugar llamado Lunegiana; Pío II (1458-64) es llamado ‘De capra et albergo’ (‘De la cabra y del albergue’) ¡por haber sido secretario de los Cardenales Capranica y Albergati!, etc.

3) Las razones negativas: Menestrier y otros historiadores posteriores agregan la explicación probable de cómo pudo haberse dado la falsificación. Débese notar, en primer lugar, que todas las divisas de los Papas, hasta 1590, aluden a características concretas de cada Pontífice: lugar de nacimiento, origen de la familia, cargos ejer cidos antes de la elección, símbolos de sus blasones, etc. Mientras que, desde 1590 en adelante, los dísticos se refieren solamente a cualidades morales, cuya aplicación es muy vaga y puede convenir a más de un Pontífice. Así, ‘Vir religiosus’ (‘Varón religioso’ ), ‘Ignis ardens’ (‘Fuego ardiente’), ‘Fides intrépida’ (‘Fe intrépida’). ¿Qué Papa, no siendo del todo indigno, no merecería estos calificativos?

Observada la diferencia entre los oráculos anteriores y posterio res a 1590, se presume háyase forjado la profecía justamente por entonces, con el propósito de atender a las dificultades de la elección del Cónclave de ese año, 1590, después de la muerte de Urbano VII.

La refutación del P. Menestrier alcanzó gran boga entre los estudiosos de nuestros días. Los adversarios de la profecía la consideran definitiva. No obstante, hay todavía autores contemporáneos de valía que prefieren suspender el juicio sobre el documento, cuando no lo reconocen auténtico.

Es evidente que después de todo y a pesar de los esfuerzos hasta hoy realizados para averiguar el día del Señor, éste continúa para nosotros envuelto en densas tinieblas. Y ésta es la única conclusión sabia que se puede sacar de cuanto al respecto acabamos de estudiar.

Tomado de:

www.churchforum.org/

San Malaquías y sus profecías

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Se le atribuyen muchos milagros pero por lo que más se le recuerda es por su don de profecía. Entre estas la mas famosa es la referente a los papas. Sin embargo no hay certeza de que esta sea auténtica.

 

 

 

 

Etim.: «Malaquías» significa «ángel del Señor»
Fiesta: 3 de noviembre

Nació en Armagh, Irlanda, en 1094 en la familia O’Morgair, según San Bernardo de la nobleza. Fue bautizado con el nombre de Maelmhaedhoc (latinizado como Malaquías). Fue educado por Imhar O’Hagan y después por el Abbad Armagh. Fue ordenado sacerdote por St. Cellach (Celsus) en 1119.

Después de su ordenación continuó sus estudios de liturgia y teología en Lismore, San Malchus. En 1123 fue elegido abad de Bangor y un año mas tarde fue consagrado obispo de Connor. En 1132, fue elevado a la primacía de Armagh. San Bernardo nos dice que San Malaquías poseía un gran celo por la religión.

Al morir San Celsus, San Malaquías fue nombrado Arzobispo de Armagh en 1132, aunque por su gran humildad le costó aceptarlo. Las intrigas no le permitieron asumir su cargo por dos años. En tres años restauró la disciplina eclesiástica en Armagh.

En 1139 viajó a Roma y en el camino visitó a San Bernardo en Clairvaux.  En Roma fue nombrado legado de Irlanda. Regresando vía Clairvaux obtuvo cinco monjes para fundar en Irlanda y fue así que surgió la gran abadía de Mellifont en 1142.

En un segundo viaje a Roma, San Malaquías enfermó llegando a Clairvaux y murió en los brazos de San Bernardo el 2 de noviembre.

Se le atribuyen muchos milagros pero por lo que más se le recuerda es por su don de profecía. Entre estas la mas famosa es la referente a los papas (ver abajo).  Sin embargo no hay certeza de que esta sea auténtica.

Fue canonizado por el Papa Clemente III, el 6 Julio de 1199. Su fiesta se celebra el 3 de noviembre.

Profecías de San Malaquías. ¿Que es profecía?

Sobre su propia muerte

Según nos relata San Bernardo, San Malaquías anunció el día exacto de sus muerte (2 de noviembre) estando con el en la abadía de Clairvaux.

Sobre Irlanda

Anuncia que Irlanda, su patria, será oprimida y perseguida por Inglaterra, trayéndole calamidades por 7 siglos, pero que preservaría la fidelidad a Dios y a Su Iglesia en medio de todas sus pruebas. Al final de ese período sería liberada y sus opresores serían entonces castigados. Irlanda católica será instrumental en el regreso de Inglaterra a la fe. Se dice que esta profecía fue copiada por Dom Mabillon de un antiguo manuscrito de Clairvaux y transmitida por el al mártir sucesor de Oliver Plunkett.

Sobre los Papas

La mas famosa de las profecías atribuidas a San Malaquías es sobre los Papas. Está compuesta de «lemas» para cada uno de 112 Papas, desde Celestino II, elegido en 1130, hasta el fin del mundo.

Estos «lemas» descriptivos de los Papas pueden referirse a un símbolo de su país de origen, a su nombre, su escudo de armas, a su talento o cualquier otra cosa referente al Papa. Por ejemplo, el lema de Urbano VIII es Lilium et Rosa; El era de Florencia, Italia, en cuyo escudo aparece la fleur-de-lis.

¿Son Auténticas?
Se ha debatido mucho si San Malaquías es el verdadero autor.  En contra se argumenta que el manuscrito original no se ha encontrado. Estuvieron perdidas hasta el siglo XVI en que se publicaron con el libro «Lignum Vitae» del historiador benedictino Arnold Wion. Si San Malaquías es el autor, las profecías estuvieron desaparecidas por 400 años. También es extraño el silencio sobre estas profecías por parte de San Bernardo amigo de San Malaquías quién escribió su biografía y nos relata sobre otros escritos del santo. Muchas hipótesis han querido explicar las profecías y su origen.

En el siglo XVII, el Padre Menestrier, jesuita, presentó la hipótesis de que la profecía son un plagio para influenciar las elecciones de Gregorio XIV en el cónclave del 1590. El lema que le corresponde a este Papa en la profecía es «antiquitate urbis», que hace alusión a su ciudad natal y sede episcopal, Orvieto (Latín: Urbs vetus). Pero el Padre Menestrier no ofrece pruebas para sus acusaciones.

Por otra parte, uno de los mas respetados historiadores del mismo siglo XVI, Onofrio Panvinio, corregidor y revisor de la Biblioteca Vaticana en 1556, parece aceptar completamente la autenticidad de la profecía de Malaquías.

Según la hipótesis del Abad Cucherat (1871), San Malaquías escribió la profecía en Roma, entre los años 1139 y 1140 cuando visitaba al Papa Inocencio II para reportarle los asuntos de su diócesis. Entonces entregó su manuscrito al Papa para consolarlo en sus tribulaciones. El Papa guardó el manuscrito en los archivos romanos donde quedó olvidado hasta su descubrimiento en el 1590 (Cucherat, «Proph. de la succession des papes», ch. xv).

Los últimos Papas.

#101:  «Crux de Cruce» (Cruz de Cruz). Pío IX (1846-1878)
#102:  «Lumen in caelo» (Luz en el cielo). León XIII (1878-1903).
#103:  «Ignis ardens» (Fuego Ardiente). Pío X (1903-1914).
#104: «Religio Depopulata» (Religión devastada). Benedicto XV (1914-1922).
# 105: “Fides intrepida” (La Fe Intrépida). Pío XI (1922 –1939).
# 106: “Pastor angelicus” (Pastor angélico). Pío XII (1939-1958). Reconocido como un gran intelectual y defensor de la paz

# 107: “Pastor y nauta” (Pastor y navegante). Juan XXIII (1958-1963)

Juan XXIII fue Cardenal de Venecia, ciudad de navegantes. Condujo la Iglesia al Con. Vat II.

# 108: “Flos florum” (Flor de las flores). Pablo VI (1963-1978).

Su escudo contiene la flor de lis (la flor de las flores).

# 109: “De medietate Lunae” (De la Media Luna). Juan Pablo I (1978-1978).

Su nombre era “Albino Luciani” (luz blanca).  Nació en la diócesis de Belluno (del latín bella  luna). Fue elegido el 26 de agosto del 1978. La noche del 25 al 26 la luna estaba en “media luna”. Murió tras un eclipse de la luna. También su nacimiento, su ordenación sacerdotal y episcopal ocurrieron en noches de media luna.

# 110: “De labore solis” (De la fatiga o trabajo del sol). Juan Pablo II (1978-2005). Ha sido capaz de un trabajo extraordinario y extenso. Los días de su nacimiento y muerte hubo eclipses solares.

# 111:  “Gloria Olivae” (La gloria del olivo). Benedicto XVI (2005). Toma su nombre por San Benito y Benedicto XV.  Los Benedictinos tuvieron una rama llamada los «olivetans». Benedicto XV se destacó por sus esfuerzos por la paz durante la Primera Guerra Mundial.

Queda uno solo en la lista:

# 112:  “Petrus Romanus” (Pedro Romano). Quién será el último Papa ya que en su reinado ocurrirá el fin:

«En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus (Pedro el Romano), quien alimentará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El Fin.»

Algunas observaciones:

Algunos observan que, aunque la profecía dice que Petrus Romanus es el último Papa, no especifica si hay o no Papas entre el y su predecesor (Gloria olivoe). En ese caso San Malaquías habría hecho la lista de los próximos 111 Papas y entonces saltado al último. Esto es especulación.
La relación entre los Papas y sus lemas, en algunos casos es sorprendente, en otros solo encaja con explicaciones bastante elaboradas. También hay lemas que son los suficiente amplios como para poder ajustarse a muchos Papas. Por ejemplo, todos los Papas del siglo XX han tenido una «fe intrépida» y han sino «Pastores angélicos».

Es importante tener en cuenta que estas profecías no son parte del magisterio de la Iglesia ni son necesarias para la salvación. La validez de su contenido no está garantizada por la Iglesia.
Recordemos que una profecía vale tanto y cuanto nos ayude o anime a vivir la fe ya revelada. Estas profecías podrán tener su interés pero ayudan poco para lograr esa meta. Por algo la Iglesia oficialmente les ha dado tan poca importancia.

3 de noviembre

SAN MALAQUIAS
Arzobispo de Armagh

(1148 P.C)

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San Malaquías fue el primer irlandés canonizado por un Papa.

En el siglo IX empezó Irlanda a experimentar los efectos de las invasiones que habían asolado a otros países. En efecto, los bárbaros conocidos con el nombre genérico de orientales, hicieron incursiones en las regiones costeras, y los daneses establecieron colonias permanentes en Dublín y otras ciudades. Por dondequiera que iban cometían asesinatos, demolían monasterios y quemaban bibliotecas. To do ello debilitó mucho al poder civil; los reyezuelos locales, que luchaban contra el enemigo de fuera y se destruían entre sí, perdieron mucha autoridad. El trato prolongado e inevitable entre los nativos y los opresores de la religión y de la ley trajo consigo una relajación gradual de la fe y las costumbres. Así pues, aunque Irlanda no llegó nunca a caer en el grado de iniquidad que suponían ciertos ingleses y algunos hombres de iglesia extranjeros (incluso San Bernardo), se hallaba sin embargo en un estado lamentable cuando estalló la guerra civil, tras la derrota definitiva de los daneses, en Clonfart (1014).

Precisamente en esa época de confusión, del año 1095, nació Malaquías O’More. El niño se educó en Armagh, donde su padre era maestro de escuela. Malaquías era un niño juicioso y piadoso. Después de la muerte de sus padres, se fue a vivir con un ermitaño llamado Eimar. San Celso, arzobispo de Armagh, juzgándole digno del sacerdocio, le ordenó a los veinticinco años. El arzobispo le encargó que predicase la palabra de Dios al pueblo y extirpase las malas costumbres  que abundaban en su diócesis. San Bernardo, en su biografía de San Malaquías, dice que éste «quemó las ramas y la hojarasca inútil y aplicó el hcha a los árboles de raíz podrida». En una palabra, el santo se entregó a su tarea con gran celo. Sin embargo, temía no conocer suficientemente los cánones eclesiásticos para reformar a fondo la disciplina y el culto, por lo que acudió a San Malco, obispo de Lismore, quien se había educado en Winchester, en Inglaterra, y era famoso por su ciencia y su virtud. San Malco le acogió muy bien, le instruyó en todo lo referente al servicio divino y al bien de las almas y al mismo tiempo, le empleó en los ministerios de su iglesia.

Un tío de San Malaquías, que a pesar de ser lego era abad de San Comgall, se había apoderado de las rentas de la gran abadía de Bangor, la cual se hallaba en un estado lamentable. En 1123, el abad renunció a su dominio sobre Bangor, en favor de su sobrino, para que éste restableciese la observancia regular en la abadía. San Malaquías cedió a otra persona las tierras de la abadía, a pesar de las protestas. San Bernardo le alaba por eso, pero hace notar que «llevó demasiado lejos su desinterés y su espíritu de pobreza, como lo demostraron después los hechos.» Con diez miembros de la comunidad de Eimar, San Malaquías construyó la abadía, empleando madera, como se acostumbraba en Irlanda. La gobernó durante un año. «Era una regla viviente, un espejo brillante, un libro en el que todos podían aprender los preceptos de la verdadera vida religiosa.» La fama del santo aumentó con los milagros que obró. San Bernardo refiere algunos. A los treinta años de edad, San Malaquías fue elegido obispo de Connor. Los cristianos de su diócesis apenas lo eran más que de nombre, pues los daneses habían dominado ahí largo tiempo. El santo hizo cuanto pudo por convertir en corderos a aquellos lobos. El y sus monjes predicaron con energía apostólica, uniendo la severidad a la dulzura. Cuando las gentes no acudían a la iglesia a oírle predicar, San Malaquías iba a buscarles en sus casas. Así consiguió sembrar la bondad y piedad en algunos de los más duros, restableció el uso frecuente de los sacramentos, pobló la diócesis de pastores celosos y volvió a instituir la celebración regular de las horas canónicas, pues desde las invasiones de los daneses habían caído en desuso aun en las ciudades. En esa tarea le sirvieron los conocimientos de música sacra que había adquirido en su juventud. Pero en 1127, un reyezuelo del norte devastó Andrim y Down y expulsó a la comunidad de Bangor, donde vivía San Malaquías. El santo se retiró entonces con algunos de sus monjes a Lismore y después a Iveragh, en Kerry, donde organizó nuevamente la vida monástica.

En 1129, murió San Celso de Armagh. La sede metropolitana había estado en manos de su familia durante varias generaciones. Para romper esa nociva costumbre San Celso ordenó en su lecho de muerte que su sucesor fuese Malaquías, a quien envió su b´culo pastoral. Sin embargo, los parientes de San Celso instalaron en la sede a su primo Murtagh y, durante tres años, San Malaquías no intentó apoderarse de la diócesis. Finalmente, se dejó convencer por el legado pontificio Gilberto de Limerick, por San Malco y algunos otros y, protestando que renunciaría al gobierno de la sede en cuanto hubiese restituido el orden, se trasladó de I veragh a Armagh. Hizo cuanto pudo por tomar en sus manos el gobierno de su diócesis; sin embargo, para evitar los desórdenes y el derramamiento de sangre, no intentó entrar en la cabecera de la diócesis ni apoderarse de la catedral. Murtagh murió en 1134, no sin haber nombrado por sucesor a Niall, hermano de San Celso. Ambos bandos estaban armados, y San Malaquías determinó hacerse entronizar en su catedral. Los partidarios de Niall se presentaron de improviso en una reunión de los partidarios de San Malaquías, pero fueron dispersados por una tempestad tan violenta, que doce hombres murieron calcinados por el rayo. San Malaquías consiguió tomar posesión de su diócesis. Sin embargo, la paz no reinaba en ella, pues Niall se había llevado de Armagh dos reliquias muy veneradas, y el pueblo consideraba como legítilmo arzobispo a quien las tenía en su poder. Consistían en un libro (probablemente el «Libro de Armagh») y una cruz pastoral llamada «el báculo de Jesús»:  el pueblo creía que ambas habían pertenecido a San Patricio. Esto explica por qué muchos eran partidarios de Niall y perseguían violentamente a Malaquías. Uno de ellos invitó al santo a una conferencia para asesinarle. San Malaquías, rontra el parecer de sus amigos, acudió a la reunión, dispuesto a sufrir el martirio por la paz; pero su valor y tranquila dignidad desarmaron a sus enemigos, y se firmó la paz. Sin embargo, San Malaquías tuvo que conservar su guardia de corps hasta que recuperó el báculo y el libro y fue reconocido como arzobispo por todo el pueblo. Habiendo roto así la tradición de la sucesión hereditaria y restablecido la disciplina y la paz en la sede, insistió en renunciar a la digni dad archiepiscopal y consagró por sucesor suyo a Gelasio, abad de Derry. En 1137 regresó a su antigua sede.

San Malaquías dividió su diócesis, consagró a un nuevo obispo para Connor y se reservó para sí la región de Down. Ya sea en Downpatrick, o más probable mente en las ruinas del monasterio de Bangor, estableció una comunidad de canónigos regulares, con quienes vivía siempre que se lo permitían sus actividades pastorales. Dos años después, emprendió un viaje a Roma para informar a la Santa Sede de todo lo que había hecho. Entre otras cosas quería conseguir el palio para los arzobispos de Armagh y de otra sede metropolitana que San Celso había establecido en Cashel. San Malaquías desembarcó en Inglaterra y se trasladó a York, donde conoció a Waltheof de Kirkham, quien le regaló un caballo. Después pasó a Francia, atravesó la Borgoña y llegó a la abadía de Claraval Ahí conoció a San Bernardo, quien se convirtió en fiel amigo, fue admirador suyo y, más tarde, escribió su biografía. Malaquías quedó tan edificado por el espíritu de los cistercienses, que concibió el deseo de compartir su vida de penitencia y contemplación y acabar ahí sus días. En Ivrea del Piamonte restituyó la salud al hijo de su huésped, que estaba al borde de la muerte. El Papa Inocencio II se negó a aceptar la renuncia del santo, aprobó cuanto había hecho en Irlanda, le nombró legado suyo en ese país y prometió que concedería los palios, si se le pedían oficialmente. En el viaje de regreso, San Malaquías volvió a pasar por Claraval, donde, como dice San Bernardo, «nos bendijo por segunda vez». Como no podía quedarse con aquellos siervos de Dios, San Malaquías dejó ahí a cuatro de sus compañeros, quienes, en 1142, volvieron a Irlanda con el hábito del Cister e instituyeron la abadía de Mellifont, de la que se originaron muchas otras. San Malaquías volvió a su patria por Escocia, donde el rey David le rogó que curase a su hijo, quien estaba muy enfermo. El santo dijo al prícipe: «Ten buen ánimo. No morirás de esta enfermedad.» En seguida le roció con agua bendita. Al día siguiente, Enrique estaba completamente curado.

En 1148, los obispos y el clero reunidos en un sínodo en Inishpatrick, cerca de Skerries, resolvieron pedir oficialmente a Roma el palio para los dos metropolitanos. San Malaquías fue comisionado para entrevistarse con el Papa Eugenio III, quien se hallaba entonces en Francia. Pero la suspicacia política del rey Esteban retrasó al santo en Inglaterra y, cuando él llegó a Francia, el Papa ya había partido para Roma. Así pues, San Malaquías pudoir a Claraval, donde San Bernardo y sus monjes le acogieron gozosamente. Después de la celebración de la misa de la fiesta de San Lucas, San Malaquías se sintió enfermo y hubo de guardar cama. Los monjes le atendieron solícitamente, pero el santo les dijo que todo era inútil, pues iba a morir de aquélla enfermedad. Además, insistió en bajar a la iglesia a recibir los ñultimos sacrametos, y rogó a los monjes que siguiesen orando por él después de su muerte. También les encomendó que pidiesen por las almas de todos sus feligreses y él prometió, por su parte, no olvidarlos ante Dios. San Malaquías murió el día de difuntos de 1148, en brazos de San Bernardo, y fue sepultado en Claraval. En su segundo sermón sobre San Malaquías, San Bernardo decía a sus monjes: «Quiera él proteger con sus méritos a aquellos a quienes instruyó con su ejemplo y confirmó con sus milagros.» Además, San Benardo tuvo la audacia de cantar, en la misa de cuerpo presente, la postcomunión de la misa de un obispo confesor. El Papa Clemente III confirmó, en 1190, aquella «canonización de un santo por otro santo». San Malaquías fue el primer irlandés canonizado por un Papa. Los cistercienses, los canónigos regulares y todas las diócesis de Irlanda celebran su fiesta. San Malaquías hizo por la unificación de la Iglesia en Irlanda lo que Sab Teodoro había hecho 500 años antes, por la de Inglaterra.

Nuestro artículo sobre San Malaquías quedaría incompleto, si no hiciésemos mención de las «profecías» sobre los Papas, que se le atribuyen. Consisten en la atribución de ciertos rasgos y características a los Papas, desde Celestino II (1143-1144) hasta el fin del mundo, cuando reine «Pedro el Romano». Las profesías están formuladas como lemas o títulos simbólicos. El que las reveló al mundo fue Dom Arnoldo de Wyon, O.S.B., en 1595. El benedictino las atribuyó a San Malaquías, pero sin explicar por cuáles razones y sin decir siquiera dónde las había encontrado. Un jesuita del siglo XVII sostuvo que habían sido inventadas por un partidario del cardenal Simoncelli, durante el cónclave de 1590, pero, en 1871, el P. Cucherat escribió un libro en el que afirmaba que las profecías habían sido reveladas en Roma a San Malaquías, el cual las comunicó por escrito a Inocencio II. Las profecías habían quedado olvidadas en los archivos pontificios durante 450 años, hasta que las descubrió Dom de Wyon. Está fuera de duda que las profecías son espurias y no tienen nada que ver con San Malaquías. Un examen superficial revela que los lemas que caracterizan a los Papas hasta Gregorio XIV (1590), son muy precisos (con frecuentes alusiones a los apellidos italianos) y se cumplieron a la letra. Por el contrario, los lemas de los siguientes Pontífices son vagos, generales y no siempre se aplican a los hechos, por más esfuerzos que se hagan por ensanchar su sentido. El lema de Pío XII era «Pastor Angelicus» (Pastor angélico), algo bastante común; en cambio el de San Pío V era «Ángel del bosque» y el de Benedicto XIV «Animal rústico».

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

3 de Noviembre

DOS DE NOVIEMBRE: LOS FIELES DIFUNTOS

santo sacrificio

«Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios.» -San Agustín

«Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo.» – Santa Biblia

Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia purgante: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

La Iglesia Católica enseña:

– Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

– La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. Se basa en aquella frase de San Pablo que dice: «La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego». (1Cor. 3, 14).

– La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: «Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados» (2Mac. 12, 46).

– La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: «No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma»).

– San Gregorio Magno afirma: «Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso».

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: «Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio». Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: «¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?», y él le respondió: «Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él».

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, oraciones, rosarios, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos no vienen a espantar, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

Tomado de:http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/

No somos Paganos, somos Cristianos

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Mictlantecuhtli es el Señor de la Muerte, su cabeza es una calavera, es el Dios del Mictlan o región de los muertos.

En pleno año 2009, parece como si nunca hubiera llegado el mensaje del Evangelio a estas tierras de América, aún se sigue creyendo en lo que creían los que no tenían conocimiento del único y verdadero Dios, uno y trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Se sigue creyendo en las creencias del México prehispánico, se cree y practica la festividad mexicana y centroamericana del Día de Muertos, que se celebra también en muchas comunidades de Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana.

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los Misioneros Españoles.  Los antiguos Mexicanos, vivían en tinieblas, porque aún no llegaba a ellos la luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, no habían oído hablar de aquél que es el Camino la Verdad y la Vida, por lo cual nadie va al Padre sino es por Él.

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Las diferentes culturas tales como:

Olmecas, Mayas, Teotihuacanos, Toltecas, Aztecas, Zapotecos, Tarascos, Mexicas, tenían sus propias creencias, sobre el destino de los muertos, de entre sus creencias resalta esta, la de El Mictlán, lugar destinado a quienes morían de muerte natural.

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Cultura Prehispánica

Este lugar era habitado por Mictlantecuhtli y Mictacacíhuatl, señor y señora de la muerte. Era un sitio muy oscuro, sin ventanas, del que ya no era posible salir.

El camino para llegar al Mictlán era muy tortuoso y difícil, pues para llegar a él, las almas debían transitar por distintos lugares durante cuatro años. Luego de este tiempo, las almas llegaban al Chignahuamictlán, lugar donde descansaban o desaparecían las almas de los muertos.

Para recorrer este camino, el difunto era enterrado con un perro, el cual le ayudaría a cruzar un río y llegar ante Mictlantecuhtli, a quien debía entregar, como ofrenda, atados de teas y cañas de perfume, algodón (ixcátl), hilos colorados y mantas.

Quienes iban al Mictlán recibían, como ofrenda, cuatro flechas y cuatro teas atadas con hilo de algodón.

Los entierros prehispánicos eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que, en vida, habían sido utilizados por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo.

De esta forma, era muy variada la elaboración de objetos funerarios: instrumentos musicales de barro, como ocarinas, flautas, timbales y sonajas en forma de calaveras; esculturas que representaban a los dioses mortuorios, cráneos de diversos materiales (piedra, jade, cristal), braseros, incensarios y urnas.

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Altar de Muertos

Las fechas en honor de los muertos son y eran muy importantes, tanto, que les dedicaban dos meses.

Durante el mes llamado Tlaxochimaco, se llevaba a cabo la celebración denominada Miccailhuitontli o fiesta de los muertitos, alrededor del 16 de julio.

Esta fiesta iniciaba cuando se cortaba en el bosque el árbol llamado xócotl, al cual le quitaban la corteza y le ponían flores para adornarlo. En la celebración participaban todos, y se hacían ofrendas al árbol durante veinte días.

En el décimo mes del calendario, se celebraba la Ueymicailhuitl, o fiesta de los muertos grandes. Esta celebración se llevaba a cabo alrededor del 5 de agosto, cuando decían que caía el xócotl. En esta fiesta se realizaban procesiones que concluían con rondas en torno al árbol. Se acostumbraba realizar sacrificios de personas y se hacían grandes comidas. Después, ponían una figura de bledo en la punta del árbol y danzaban, vestidos con plumas preciosas y cascabeles. Al finalizar la fiesta, los jóvenes subían al árbol para quitar la figura, se derribaba el xócotl y terminaba la celebración. En esta fiesta, la gente acostumbraba colocar altares con ofrendas para recordar a sus muertos, lo que es el antecedente del actual altar de muertos.

Como verán esto es lo que muchos “Cristianos” celebran hoy 2 de Noviembre.

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Altar de muertos

Para los Misioneros Españoles, no fue tan fácil cambiar la mentalidad de manera radical, es por eso que algunos misioneros no quitaron esa costumbre, pero sí le cambiaron el sentido de pagano a cristiano y a eso se le llama una actividad misionera.

Más bien le fueron añadiendo algunos elementos cristianos para quitar el culto a creencias paganas y sólo tributarlo al único Dios verdadero, uno y trino.

Pero, nos encontramos a una enorme distancia de aquél tiempo al nuestro, por lo cual ahora que conocemos el mensaje del Evangelio, ya no son necesarios estos altares de muertos, paganos, cristianizados.

Los paganos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.  Los paganos  tenían la creencia que los muertos venían a comer lo que ellos ofrendaban en sus altares.

Resurrecion

Yo soy Dios de vivos, no de muertos.

Nosotros los Cristianos creemos que existe el infierno, el purgatorio y el paraíso, se llama así al «tercer cielo» al que San Pablo es conducido en éxtasis (II Corintios 12:4) y a la morada eterna donde vivirán los justos (San Lucas 23:43: Nuestro Señor Jesucristo dice al buen ladrón «hoy estarás conmigo en el paraíso»).

Creemos que Nuestro Señor Jesucristo venció la muerte y resucitó. Creemos en aquellas palabras que dijo:

“Todo el que crea en mi aunque muera vivirá” (San Juan. 60,40)

“El que coma mi cuerpo y beba mi sangre tendrá vida eterna y yo lo resucitaré en el ultimo día” (San Juan. 6,54)

Así como aquello de:

“Yo te aseguro que hoy, estarás conmigo en el paraíso” (San Lucas. 24,43)

por lo tanto los muertos están con Dios.

¿O en el fondo, llegamos a creer que nuestros muertos comen las ofrendas?

Nuestro Señor Jesucristo no enseñó eso ¿A quien seguimos? ¿Qué creemos?

Para nosotros los Cristianos Católicos la mejor forma de honrar y ayudar a nuestros difuntos es participando del Santo Sacrificio de la Misa, confesarnos para poder comulgar y ofrecer la comunión por ellos el 2 de Noviembre, rezar por ellos y ofrecer sufragios.

La Iglesia Católica Apostólica y Romana no celebra la muerte, si no la vida, porque Cristo ya la venció con su Resurrección, de ahí que en el lenguaje Cristiano Católico se dice día de los Fieles Difuntos y no día de muertos. Éste se entiende en el lenguaje popular, no en el litúrgico. Se debe entender, todos aquellos que fueron fieles a Cristo y ya murieron.

Así debemos conmemorar este día dando testimonio de nuestra vida cristiana.

¿Qué es mejor? ¿Comulgar y pedir por nuestros difuntos o poner un altar en donde se ofrenda comida que bien se puede dar a la gente necesitada y que lo más común es que se tire porque ya no sirve para su consumo?

Por Arturo Medina Muñoz.

Editor del Blog.

Fuentes consultadas:

http://es.wikipedia.org/wiki/Dia_de_muertos

http://www.diocesisdecelaya.org.mx/index.php/Pastoral/¿Podemos-poner-altar-de-muertos-los-grupos-juveniles.html

Visitas a Iglesias u Oratorio:

Templo San Francisco de Asís, en Tijuana B.C., México.

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los fieles difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.

Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos.

En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo.

Tomado de:

http://www.tradicioncatolica.com

Visitas al cementerio:

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Las Escrituras y los Padres, ordenan oraciones y oblaciones por los que han partido y el Concilio de Trento (Sess. XXV, "De Purgatorio")

Del 1 AL 8 DE NOVIEMBRE

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio y que oren por los difuntos. Durante los demás días del año se concede indulgencia parcial.

Tomado de: http://www.tradicioncatolica.com/index.php/2008/11/02/indulgencias-para-la-conmemoracion-de-todos-los-fieles-difuntos-2/

Indulgencias

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Concilio de Trento

El Concilio de Trento (Sess. XXV) define que las indulgencias son «muy saludables para los Cristianos» y que su «uso es para ser mantenida en la Iglesia». La enseñanza más común de los teólogos Católicos es que las indulgencias pueden ser aplicadas a las almas detenidas en el purgatorio; y que las indulgencias están disponibles para ellos «por medio del voto» (per modum suffragii).(1) Agustín (De Civ. Dei, XX, ix) declara que las almas de los creyentes que han partido no están separadas de la Iglesia, la cual es el Reino de Cristo, y por esta razón las oraciones y votos de los vivos son de ayuda para los muertos.

«Entonces, si» – argumenta Belarmino (De indulgentiis, xiv) «podemos ofrecer nuestras oraciones y satisfacciones en pro de aquellos detenidos en el purgatorio, porque somos miembros del gran cuerpo de Cristo ¿porqué la Vicaría de Cristo no aplica a las mismas almas la superabundante satisfacción de Cristo y sus santos- de los cuales El es su dispensador?» Esta es la doctrina de Santo Tomás (IV, Sent., dist. Xls, q.ii, a.3 q.2) quien afirma que las indulgencias benefician principalmente a la persona que realiza la obra por la cual es dada la indulgencia, y secundariamente puede servir igual para los muertos, si la forma en la cual la indulgencia es otorgada es enunciada como capaz de tal interpretación, y agrega «tampoco hay razón alguna por la que la Iglesia no disponga de sus tesoros de méritos en favor de los muertos, como seguramente dispone en relación a los vivos». (2) San Buenaventura (IV, Sent., dist. Xx, p.2, q.v) concuerda con Santo Tomás pero agrega que tal «relajación no puede darse bajo la forma de absolución como en el caso de los vivos, sino sólo en la forma de voto (Haec non tenet modum judicii, sed potius suffragii). Esta opinión de San Buenaventura, que la Iglesia a través de su Pastor Supremo no absuelve jurídicamente las almas en el purgatorio del castigo debido a sus pecados, es la enseñanza de los Doctores.

Ellos señalan (Gratian, 24 q. ii, 2, can.1) que en el caso de aquellos que han partido de esta vida el juicio está reservado a Dios; ellos afirman la autoridad de Gelasio (Ep. ad Fausturn; Ep. ad. Episcopos Dardaniae) en apoyo de su argumento (Graciano ibid), y también insisten que los Pontífices Romanos cuando otorgan indulgencias que son aplicables a los muertos, agregan la restricción «per MODEM suffragii et deprecationis«. Esta frase se encuentra en la Bula de Sixto IV «Romani Pontificis próvida diligentia«, 27 de Nov., 1447. La frase «per modum suffragi et deprecationis» ha sido interpretada de varias maneras (Belarmino, «De Indulgentiis» p. 137). Belarmino mismo dice: «La opinión verdadera es que las indulgencias valen como votos, porque ellas valen no para modelar una absolución jurídica ‘quia non prosunt per modum juridicae absolutionis‘.» Pero, de acuerdo al mismo autor, el voto de los creyentes vale por momentos «per modum meriti congrui» (por vía del mérito), y en otros momentos, «per modum impetrationis» (por medio de súplica) a veces «per modum satisfactionis» (por medio de satisfacción); pero cuando se trata de aplicar una indulgencia a alguien en el purgatorio sólo es «per modum suffragii satisfactorii» y por esta razón «el papa no absuelve el alma en purgatorio del castigo debido al pecado, sino que ofrece a Dios lo que sea necesario de sus tesoros para la cancelación de este castigo».

Si la cuestión continuara si tal satisfacción es aceptada por Dios por piedad y benevolencia, o «ex justitia», los teólogos no están de acuerdo – algunos sostienen una opinión, otros otra. Belarmino luego de examinar ambos lados (pp. 137, 138) no osa establecer «ninguna opinión sino que se inclina a pensar que los primeros son más razonables mientras que se pronuncia que los últimos están mas en armonía con la misericordia («admodum pia«).

Indulgencias

La enseñanza más común de los teólogos Católicos es que las indulgencias pueden ser aplicadas a las almas detenidas en el purgatorio; y que las indulgencias están disponibles para ellos «por medio del voto» (per modum suffragii).(1) Agustín (De Civ. Dei, XX, ix) declara que las almas de los creyentes que han partido no están separadas de la Iglesia, la cual es el Reino de Cristo, y por esta razón las oraciones y votos de los vivos son de ayuda para los muertos.

 

A. Condición.

Para que una indulgencia pueda beneficiar a aquellos en el purgatorio, se requieren varias condiciones:
La indulgencia debe ser otorgada por el Papa.

Debe haber suficiente razón para otorgarla, la indulgencia y su razón deben incumbir a la gloria de Dios y utilidad de la Iglesia, no solamente para ser más útiles para las almas del purgatorio. La obra pía ordenada debe ser como en el caso de las indulgencias para los vivos. Si el estado de gracia no es una condición requerida, con toda probabilidad la persona que desempeña la obra puede ganar la indulgencia para los muertos, incluso si el mismo no esté en amistad con Dios (Belarmino, loc. Cit., p.139). Suárez (De Poenit., disp. HI, s.4, n.5 y 6) establece esto categóricamente cuando dice: «Status gratiae solum requiritur ad tollendum obicem indulgentiae» (el estado de gracia es solo requerido para remover algún estorbo a la indulgencia), y en el caso de las almas sagradas, no puede haber impedimento. Esta enseñanza deslinda con la doctrina de la Comunión de los Santos y los monumentos de las catacumbas representan los santos y mártires como intercesores con Dios por los muertos. También las oraciones de las antiguas liturgias hablan de María y los santos intercediendo por aquellos que se han ido de esta vida. Agustín cree que el entierro en una basílica dedicada a un sagrado mártir es de valor para un muerto, porque aquellos que recuerdan su memoria que ha sufrido recomendará a las oraciones del mártir el alma de aquel que ha dejado esta vida (Belarmino, lib. II, xv) En el mismo lugar, Belarmino acusa a Domingo A. Soto de imprudencia porque niega esta doctrina.

Para leer más acerca del Purgatorio da clic en el siguiente enlace:

Tomado de:

http://ec.aciprensa.com/p/purgatorio.htm#6

Santa Misa del 2 de Noviembre

2 de Noviembre
(El 3 si el 2 cae en Domingo.)

CONMEMORACIÓN

DE LOS

FIELES DIFUNTOS

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(Doble. -Ornamentos negros )

La fiesta de Todos los Santos nos trae naturalmente a la memoria el recuerdo de las almas santas que, cautivas en el purgatorio para expiar en él sus culpas veniales o bien para satisfacer la pena temporal debida por sus pecados, están, sin embargo, confirmadas en gracia, y algún día entrarán en el cielo. Así que, después de haber celebrado la Iglesia en medio del regocijo la gloria de los Santos que constituyen la Iglesia del cielo, la Iglesia de la tierra extiende su maternal solicitud hasta aquel lugar de indecibles tormentos en que se ven sumidas almas que también pertenecen a la Iglesia, a la Iglesia que llamamos purgante. En este día, dice el Martirologio romano, la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, en la cual nuestra común y piadosa madre la Iglesia, después de haber tratado de honrar con dignos loores a todos los hijos suyos que tiene ya gozando en el cielo, se esfuerza por ayudar con poderosos sufragios cerca de Cristo, su Esposo y Señor, a todos los que aún gimen en el purgatorio, a fin de que cuanto antes se sumen a la sociedad de los moradores de la Ciudad celestial. .
En ninguna parte como aquí anuncia la liturgia de una manera tan explícita la misteriosa trabazón que estrecha a la Iglesia triunfante con la militante y la purgante, y nunca tampoco aparece más claro el doble deber de caridad y de justicia que fluye naturalmente de su misma incorporación al cuerpo místico de Cristo. Sabemos que, en virtud del dogma de la Comunión de los santos, los méritos y sufragios de los unos vienen a ser también de los demás, en virtud de una comunidad de bienes espirituales; de manera que, sin mermar los derechos de la divina Justicia, que con todo rigor se nos aplican al fin de nuestra vida, la Iglesia puede unir aquí su oración con la del cielo y suplir por lo que falta a las almas del Purgatorio, ofreciendo a Dios por ellas mediante la santa Misa, las indulgencias, las limosnas y los sacrificios de sus hijos, los méritos sobreabundantes de la Pasión de Cristo y de sus místicos miembros. De ahí que la liturgia, cuyo centro es el sacrificio del Calvario continuado en el altar ha sido siempre el medio empleado por la Iglesia para practicar con los Fieles Difuntos el deber de lacaridad, que nos manda atender a las necesidades del prójimo, cual si fueran propias, en virtud siempre de ese lazo sobrenatura1 y apretadísimo que une en Jesús al cielo con la tierra y el Purgatorio.
La liturgia de los Difuntos es tal vez la más hermosa y más consoladora de todas. A diario, al fin de las Horas del Oficio divino, se encomiendan a la misericordia divina las almas todas de los Fieles Difuntos. En la Misa el sacerdote ofrece el Sacrificio por los vivos y los muertos (Súscipe), y en un Memento especial, pide al Señor se acuerde de sus siervos y siervas que, habiendo muerto en Cristo, duermen ahora el sueño de la paz y les haga pasar al lugar de refrigerio, de luz y de paz
La solemne conmemoración de todos los Fieles Difuntos se debe a S. Odilón, cuarto abad del célebre monasterio benedictino de Cluny. Él fue quien la instituyó en 998, y mandó celebrarla en día como hoy
. La influencia de aquella ilustre y poderosa Congregación hizo se adoptara bien pronto este uso en todo el orbe cristiano, y que este día fuese en algunas partes fiesta de guardar. En España, en Portugal y en la América del Sur, que de ella dependían, Benedicto XIV había concedido celebrar tres misas el 2 de Noviembre, y Benedicto XV, el 10 de Agosto de 1915 autorizó lo mismo a todos los sacerdotes del mundo católico.
La Iglesia nos recuerda en una Epístola, sacada de San Pablo, que los muertos resucitarán, y nos manda esperar, porque en este día nos tornaremos a ver todos en el Señor. La Secuencia describe gráficamente el Juicio final, en que los buenos serán separados por siempre de los malos. El Ofertorio recuerda que S. Miguel es quien introduce las almas en el cielo, porque, dicen las oraciones de la recomendación del alma, él es el Jefe de la milicia celestial, entre la cual se han de poner los hombres, ocupando los sitiales dejados vacíos por los ángeles malos.
«Las almas del Purgatorio, declara el Concilio de Trento son socorridas por los sufragios de los fieles y, señaladamente por el Sacrificio del altar». Y la razón es que, en la Santa Misa el sacerdote ofrece oficialmente a Dios el precio de las almas: la Sangre del Salvador. Jesús mismo está presente bajo las especies de pan y vino, que recuerdan al Padre el Sacrificio del Gólgota. y asegura la aplicación de su virtud expiatoria a esas almas.
Asistamos en este día al Santo Sacrificio de la Misa. En él pide la Iglesia a Dios conceda a los difuntos. que no pueden valerse a sí mismos, la remisión de todos sus pecados (Or.) yel eterno descanso (Intr., Grad., Com.). Visitemos los cementerios en donde descansan sus cuerpos
, hasta el día en que suene la trompeta y resuciten para revestirse de la inmortalidad y alcanzar, por Jesucristo, la victoria sobre la muerte (Ep.)

PRIMERA MISA

Cuando en una iglesia se canta hoy alguna Misa, se toma el texto de esta 1ª, aunque la cantada sea, en el orden, la 3ª.

Introito.

INTROITUS Réquiem aetérnam dona eis, Dómine: et lux perpétua luceat eis. Ps. Te decet hymnus, Deus, in Sion, et tibi reddétur votum in Jerúsalem: exáudi oratiónem meam, ad te omnis caro véniet. – Réquiem aetérnam, dona eis, Dómine: et lux per pétua lúceat eis. Introito – Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. -Ps. El Cielo te debe, oh Dios, un himno de alabanza, y en la celestial Jerusalén te será tributado un homenaje en nuestro nombre: escucha mi oración, pues a Ti ha de volver todo hombre. – Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

Oración-Colecta

ORATIOFidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémp tor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tribue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivís. R. Amen Oh Dios, ¡Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas la remisión de todos sus pecados: a fin de que, por estas piadosas súplicas, consigan el perdón que siempre desearon: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amen.

Epístola

Todos hemos de resucitar un día, pero no todos para ir al Cielo, y nuestra resurrección será una derrota para la muerte.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Corinthios (1, 15, 51-57) Fratres: Ecce mystérium vobis dico: Omnes quidem resurgémus sed non omnes immutábimur. In moménto, in ictu óculi, in novíssíma tuba: canet enim tuba, et mórtui resúrgent incorrúpti: et nos immutábimur. Oportet enim corruptibile hoc indúere incorruptiónem: et mortále hoc indúere immortalitátem. Cum autem mortále hoc indúerit immortalitátem, tunc fiet sermo, qui scriptus est: Absórpta est mors in vic tória. Ubi est, mors, vic- tória tua? ubi est, mors, stímulus tuus? Stímulus autem mortis peccátum est: virtus yero peccáti lex. Deo autem grátias, qui dedit nobis victóriam per Dóminum nostrum Jesum Christum. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corin tios. Hermanos: Voy a proponeros un misterio: «Todos hemos de resucitar; mas no todos seremos mudados.» En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al son de trompeta, porque sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles, y entonces nosotros seremos renovados. Porque es menester que este cuerpo corruptible se re vista de incorruptibilidad y que este cuerpo mortal se re vista de inmortalidad. Pues, cuando este cuerpo mortal se hubiere revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: « La muerte ha sido devorada por la victoria. » ¿ Dónde está, muerte, tu victoria? ¿ Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pe cado, y la fuerza del pecado es la Ley. Pero demos gracias a Dios, que nos dio la victoria por nuestro Señor Jesucristo.
GRADUALE (4 Esdr. 2, 34 et 35) Réquiem aetérnam dona eis, Dómine; et lux perpétua lúceat eis. V. In memória aetéma erit justus: ab auditióne mala non timébit. TACTUS. – Absólve, Dómine, ánimas ómnium fidélium defunctórum ab omnivínculo delictórum. V. Et grátia tua illis succurrénte, mereántur evádere judícium ultiónis. V. Et lucís retémre beatitúdi De pérfrui. Gradual – Dales, Señor, el eterno descanso, y la Luz perpetua les alumbre. Salmo. Eterna será la memoria del justo; no temerá oír nada que le aflija.
Tracto – Libra, Señor, las almas de todos los fieles difuntos de toda atadura de pe cado. V. Y que, ayudándoles tu gracia, merezcan evitar el juicio de venganza. V. Y gozar de la bienaventuranza de la Luz eterna.

Secuencia

l. Dies irre, dies illa, Solvet saeclum in favílla: – Teste David cum Sibylla.
2. Quantus tremor est futúrus, –  Quando judex est ventúrus  – Cuncta stricte discussúrus!
3. Tuba mirum spargens sonum – Per sepúlcra regiónum, – Coget omnes ante thronum.
4. Mors stupébit et natúra, – Cum resúrget creatúra, ludicánti responsúra.
5. Liber scriptus proferétur, – In quo totum continétur, Unde mundus judicétur.
6. Judex ergo cum sedébit, – Quidquid latet apparébit: – Nil inúltum remanébit.
7. Quid sum miser tunc dictúrus? – Quem patrónum rogatúrus? – Cum vixjustus sit secúrus.
8. Rex treméndre majestátis, – Qui salvándos salvas gratis, – Salva me, fons pietátis.
9. Recordáre, Jesu pie. – Quod sum causa tuae vire: Ne me perdas illa die.
10. Qurerens me, sedfsti lassus: – Redemísti crucem passus: Tantus labor non sit cassus.
11. Juste judex ultiónis, – Donum fac remissiónis Ante diem ratiónis.
12. Ingemfsco, tamquam reus: –  Culpa rubet vultus meus: Supplicánti parce, Deus.
13. Qui Maríam absolvísti. – Et latrónem exaudfsti, Mihi quoque spem dedísti.
14. Preces mere non sunt dignre :
Sed tu bonus fac benígne, Ne perénni cremer igne.
15. .Inter oyes locum prresta, – Et ab hredis me sequéstra, Státuens in parte dextra.
16. Confutátis male- díctis, – Flammis ácribus addíctis : Voca me cum benedíctis.
17. Oro supplex et acclínis, – Cor contrltum quasi cinis: – Gere curam mei finis.
18. Lacrimósa dies il!a, Qua resúrget ex favílla.
19. Judicándus horno reus: – Huic ergo, parce Deus.
20. Pie Jesu Dómine, Dona eis réquiem. Amen.
1. ¡Oh día de ira aquél en que el mundo se disolverá, atestiguándolo David y la Sibila!
2. ¡Cuán grande será el terror, cuando el Juez venga a juzgarlo todo con rigor!
3. La trompeta, al esparcir su atronador sonido por la región de los sepulcros, reunirá a todos ante el trono de Dios.
4. La muerte se asombrará y la naturaleza, cuando resucite la criatura, para responder ante el Juez.
5. Abriráse el libro en que está escrito todo aquello de que el mundo ha de ser juzgado.
6. Luego que el Juez se hubiere sentado, aparecerá todo lo oculto; nada quedará sin venganza.
7. ¿ Qué he de decir entonces yo miserable? ¿A qué valedor acudiré, cuando aun el justo apenas estará seguro?
8. ¡Oh Rey de terrible majestad, que a los que se han de salvar los salvas gratuitamente! sálvame, fuente de bondad.
9. Acuérdate, piadoso Jesús, de que soy causa de que vinieses al mundo; no me pierdas en aquel día.
10. Al buscarme, fatigado te sentaste; me redimiste su friendo en la cruz; que no sea vano tanto trabajo.
11. ¡Oh justo Juez de las venganzas! concédeme el perdón antes del día de la cuenta.
12. Gimo como reo; la culpa ruboriza mi cara. Perdona, Señor, al que te lo suplica.
13. Tú que perdonaste a María (Magdalena), y oíste al buen Ladrón, y a mí mismo me diste esperanza,
14. Mis plegarias no son dignas; pero Tú bueno, muéstrate benigno, para que no arda yo en el fuego eterno.
15. Dame un lugar entre tus ovejas, y apártame de los cabritos, colocándome a tu lado derecho.
16. Arrojádos los malditos a las llamas eternas, llámame con los benditos.
17. Ruégote suplicante y anodadado, con el corazón deshecho como el polvo, que tengas cuidado de mi fin.
18. ¡Oh día de lágrimas aquel en que saldrá del polvo
19. El hombre para ser juzgado como reo! Perdona a éste Señor.
20. Piadoso Señor Jesús, dales el descanso. Amén.

Evangelio

La resurrección final será para buenos y malos, nadie podrá resistir la voz del Hijo de Dios: los buenos resucitarán para el Cielo, los malos para el infierno. Lo dice Dios, que no puede engañarse ni engañaros.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem ( 5, 25-29)

In illo témpore: Dixit Jesus turbis Judeorum:  amen, amen dico vobis, quia venit hora, et nunc est, quando mortui audient vocem Filii Dei: et qui audierint vivent. Sicut enim Pater habet vitam in semet ipso, sic dedit et Filio vitam habere in semet ipso;  et potestatem dedit ei et iudicium facere, quia Filius hominis est. Nolite mirari hoc, quia venit hora, in qua omnes, qui in monumentis sunt, audient vocem Filii Dei: et procedent, qui bona fecerunt, in resurrectionem vitae: qui vero mala egerunt in resurrectionem iudicii.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según S. Juan En aquel tiempo: dijo Jesús a las turbas de los judíos: En verdad, en verdad os digo, que viene la hora, y ésta es, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y aquellos que la escucharen vivirán.  Porque, así como el Padre tiene en Sí mismo la vida, así también a dado al Hijo el tener la vida en Sí mismo, y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os extrañéis de esto; pues vendrá tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios; y resucitarán los que obraron bien para la resurrección de vida; pero los que obraron mal para la resurrección de juicio. – Credo.

OFFERTORIUM Dómi ne Jesu Christe, Rex glóriae, libera ánimas óm nium fidélium defunctó rum de prenis inférni et de profúndo lacu: libera eas de ore leónis, ne absór beat eas tártarus, ne ca dant in obscúrum: sed sígnifer sanctus Mfchael reprreséntet eas in lucero sanctam: Quam olim Abrahae promisfsti, et sé mini ejus. V. Hóstias et preces tibi, Dómine, lau dis offérimus: tu súscipe pro animábus illis, quarum hódie memóriam fá cimus: fac eas, Dómine, de morte transire ad vitam. Quam olim Abrahae promisísti et sémini ejus. OfertorioOh Señor Jesucristo, Rey de la gloria, libra a las almas de todos los fieles difuntos de las penas del infierno y del profundo lago; líbralas de la boca del león, para que no las trague el abismo, ni caigan en las tinieblas, sino que el abanderado de los Ángeles, San Miguel, las conduzca a la luz santa. Que en otro tiempo prometiste a Abrahán y a su descendencia. V. Te ofrecemos, Señor, súplicas y hostias de alabanza; recíbelas en sufragio de aquéllas almas cuya memoria hoy celebramos; haz, Señor, que ellas pasen de la muerte a la vida. Que en otro tiempo prometiste a Abrahán y a su descendencia.

Oración-Secreta

Hóstias, quaesumus, Dómine, quas : tibi pro animábus famu lórum famularúmque tu árum offérimus, propitiá tus inténde: ut, quibus j fidei christiánae méritum contulisti, dones et prlé mium. Per Dóminum. Per Dominum. Suplicámoste, Señor, mires propicio estas hostias, que por las almas de tus siervos y siervas te ofrecemos; y pues les diste el mérito  de la fe cristiana, dales también el premio. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Prefacio de los Difuntos

VERE dignum et justum est, requum et salutáre, nos tibi semper, et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnipotens, retéme Deus: per Christum Dóminum nostrum. In quo nobis spes beátre resurrectiónis effúlsit, ut quos contristat certa moriéndi conditio, eósdem consolétur futúrre immortalitátis promissio. Tuis enim fidélibus, Dómine, vita mutátur, non tóllitur, et dissolúta terréstris hujus incolátus. Et ídeo, cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glórire tuae cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, por Cristo nuestro Señor. En Él brilló para nosotros la esperanza de la resurrección dichosa; para que, al contristarnos la cierta condición de que hemos de morir, nos consuele la promesa de la futura inmortalidad. Pues para tus fieles, Señor, la vida se muda, no fenece, y deshecha la casa de esta terrena morada, se adquiere la eterna habitación en los cielos. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones y con toda la milicia del ejército celestial cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO ( 4 Esdr. 2, 35 et 34).Lux retérna lúceat eis, Dómine: curo Sanctis tuis in retérnum; quia pius es. V. Réquiem aetérnam dona eis, Dómi ne; et lux perpétua lúceat eis. V. Curo Sanctis tuis in retérnum; quia pius es.
Comunión.La Luz eterna les alumbre, Señor, en compañía de tus Santos por siempre, porque eres piadoso. V. Dales, Señor, descanso eterno, y la luz perpetua les alumbre. V. En compañía de tus Santos por siempre, porque eres piadoso.

Oración-Postcomunión

Animábus, qulésumus, Dó mine, famulórum famu larúmque tuárum orátio
proficiat supplicántium ut eas et a peccátis ómni bus éxuas et ture redem ptiónis fácias esse parti cipes: Qui vivís.
< Señor   oh Haz,   > Aprovechen, Señor, a las almas de tus siervos y siervas nuestras humildes súplicas; para que las libres de las ataduras de todos sus pecados y las hagas participantes del fruto de tu redención. Tú que vives y reinas.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

 

 


2 de noviembre

CONMEMORACIÓN
DE LOS

FIELES DIFUNTOS

1102-FIELES-DIFUNTOS

Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. (Apocalipsis, 14, 13).

Un santo ermitaño se cruzó en el camino con un monje de Cluny y le rogó dijese a San Odilón, abad de ese monasterio, que los demonios se quejaban por el número de almas que sus oraciones y la de sus religiosos libraban del purgatorio. En cuanto lo supo el santo abad ordenó a toda su Orden que consagrara el segundo día de noviembre para orar por la liberación de las almas del purgatorio. Esto fue en el año 998. Esta costumbre, adoptada en seguida por otros monjes y por la diócesis de Lieja en 1008, se extendió gradualmente en todo el Occidente.

MEDITACIÓN SOBRE LAS ALMAS
DEL PURGATORIO

I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban  prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir, y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio. (San Agustín).

La devoción
a las almas del purgatorio

Orad por su liberación.

ORACIÓN

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

2 de Noviembre

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¡Deo Gratias!

«La Gloria de Dios y la Salvación de las Almas»

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FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

1 de noviembre

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En las iglesias en las que se canta en público el oficio divino, el martirologio se lee todos los días después del rezo de prima. La lectura termina siempre con las siguientes palabras: «Y en otras partes, otros muchos mártires, confesores y santas vírgenes.» En la fecha de hoy, la Iglesia celebra a todos aquellos que han sido beatificados o canonizados oficialmente y a aquellos cuyos nombres figuran en los diversos martirologios y listas de santos locales.  Así pues, las palabras «otros muchos» no se refieren exclusivamente a los mártires, confesores y vírgenes en el sentido estricto, sino también a todos aquellos conocidos por los hombres o sólo por Dios que, en sus circunstancias y estados de vida propios, lucharon por conquistar la perfección y gozan actualmente en el cielo de la vista de Dios. Así pues, la Iglesia venera en este día a todos los santos que reinan juntos en la gloria.

El objeto de esta fiesta es agradecer a Dios por la gracia y la gloria que ha concedido a sus elegidos; movernos a imitar las virtudes de los santos y a seguir su ejemplo; implorar la divina misericordia por la intercesión de tan poderosos abogados; reparar las deficiencias en que se pueda haber incurrido al no celebrar dignamente a cada uno de los siervos de Dios en su fiesta propia, y glorificar a Dios en aquellos santos que sólo El conoce y a los que no se puede celebrar en particular. Por consiguiente, el fervor con que celebramos esta fiesta debería ser un acto de reparación por la tibieza con que dejamos pasar tantas otras fiestas durante el año, ya que en la conmemoración de hoy, imagen del banquete celestial que Dios celebra eternamente con todos los santos, a cuyos actos de alabanza y agradecimiento nos unimos, están comprendidas todas las otras fiestas del año.

En ésta, como en las demás conmemoraciones de los santos, Dios constituye el objeto supremo de adoración y a El va dirigida finalmente la veneración que tributamos a siervos, pues El es el dador de todas las gracias. Nuestras oraciones a los santos no tienen otro objeto que el de alcanzar que intercedan por nosotros ante Dios. Por tanto, cuando honramos a los santos, en ellos y por ellos honramos Dios y a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, redentor y salvador de la humanidad, rey de todos los santos y fuente de su santidad y de su gloria.

Estos gloriosos ciudadanos de la celestial Jerusalén han sido elegidos por Dios entre los miembros de todos los pueblos y naciones, sin distinción alguna. Hay santos de todas las edades, de todas las razas, y condiciones sociales para mostrarnos que todos los hombres son capaces de ir al cielo. Unos santos nacieron en el lujo de los palacios y otros en humildes cabañas; unos fueron militares, otros comerciantes, otros magistrados; hay clérigos, monjes, religiosas, personas casadas, viudas, esclavos y hombres libres.

No existe estado alguno de vida en el que nadie se haya santificado. Y todos los santos se santificaron, precisamente, en las ocupaciones de su estado y en las circunstancias ordinarias de su vida: lo mismo en la prosperidad que en la adversidad, en la salud que en la enfermedad, en los honores que en los vilipendios, en la riqueza que en la pobreza. De cada una de las circunstancias de su vida supieron hacer un medio de santificación. Así pues, Dios no exige que el hombre abandone necesariamente el mundo, sino que santifique su estado propio por el despego del corazón y la rectitud de la intención. Como se ve, todos los estados de vida han sido engrandecidos por algún santo.

Con frecuencia se arguye que el ideal de santidad que la Iglesia presenta es incompatible con la existencia en el mundo, precisamente aquélla en la que hallan la mayoría de los hombres. Para reforzar esta objeción, se suele repetir que el número de clérigos y religiosos que han alcanzado la santidad es mayor, no sólo relativamente, sino aun absolutamente, que el de los laicos. Pero tal afirmación no está probada ni se puede probar. Si se habla únicamente de aquellos que han sido beatificados o canonizados, es cierto que hay entre ellos muchos más religiosos que laicos, más obispos que sacerdotes y más hombres que mujeres. Pero la canonización y la beatificación no constituyen más que una «ratificación», por decirlo así, con que la Iglesia honra a ciertos individuos, al escogerlos entre los muchos que contribuyen a su santidad total. Y en tal elección intervienen, necesariamente, muchos factores puramente humanos.

Las órdenes religiosas poseen medios y motivos suficientes para llevar adelante la «causa» de ciertas personas que, en otras circunstancias, sólo habría sido conocida de sus íntimos. La dignidad episcopal trae consigo una notoriedad y una carga particulares y proporciona, al mismo tiempo, los medios y la influencia necesarios para la introducción de la causa. Entre las causas de beatificación o canonización que en los últimos tiempos han despertado más interés en el mundo entero y no sólo en un país, orden o diócesis particular, la gama es mucho más variada que en el pasado: Pío X era Papa, pero el Cura de Ars era simplemente párroco; Teresita del Niño Jesús era una humilde religiosa; Fedederico Ozanam, Contardo Ferrini, Luis Necchi, Matías Talbot, eran laicos; la Beata Ana María Taigi estaba casada con un pobre criado, y su beatificación se debió, después de Dios, al interés que pusieron en ella los trinitarios, de cuya orden fue terciaria. Al leer las biografías completas de muchas de las fundadoras de congregaciones religiosas que han sido beatificadas o canonizadas recietemente, se advierte la importancia que se atribuye en la actualidad a la práctica de las obras de misericordia espirituales y corporales, con frecuencia, se deja casi en la oscuridad o se trata en forma general y superficial, la cuestión de la «vida interior» (en esto, la Beata María Teresa Soubiran constituye una excepción muy notable).

Esos santos y beatos alcanzaron la perfección en medio de una vida muy agitada, consagrada directamente al bien del prójimo, de suerte que puede decirse que vivieron tan «en el mundo» como cualquier laico, esto, que por lo demás no es cosa nueva, puede alentar a quienes se inclinan a creer que, fuera de la vida religiosa, o por lo menos fuera de una vida consagrada especialmente al servicio de Dios, es muy difícil «ser realmente santo». No hay más que un sólo Evangelio, un sólo Sacrificio, un sólo Redentor, un cielo y un camino para el cielo. Jesucristo vino a mostrárnoslo, sus enseñanzas no cambian y se aplican a todos los hombres. Es absolutamente falso que los cristianos que viven en el mundo no estén obligados a buscar la perfección, o que el camino por el que han de alcanzar la salvación sea distinto del de los santos.

Los santos no sólo tienen importancia desde el punto de vista ético, en cuanto modelos de virtud. Poseen también una significación religiosa muy profunda, no sólo en cuanto miembros vivos y operantes del Cuerpo Místico de Cristo, que a través de El están en contacto vital con la Iglesia militante y purgante, sino también en cuanto frutos de la Redención que han alcanzado el fin de la visión beatífica: «Han atravesado la honda tribulación y han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero. Por eso se hallan ante el trono de Dios…» J. J. Olier, fundador de Saint-Sulpice, escribía: «La fiesta de todos los santos, a lo que creo, es más importante, en cierto sentido, que la de la Pascua o la de Ascensión. En este misterio se perfecciona Cristo, ya que, en cuanto Cabeza nuestra, sólo alcanza su plenitud unido a todos sus miembros, que son los santos. Es una fiesta gloriosa, porque pone de manifiesto la vida oculta de Jesucristo. La grandeza y perfección de los santos es enteramente la obra del Espíritu divino que habita en ellos.»

Existen numerosos vestigios indicadores de que, desde tiempo atrás se celebraba una fiesta colectiva de todos los mártires. («Mártir», en aquella época era sinónimo de «santo»). Aunque ciertos pasajes de Tertuliano y de San Gregorio de Nissa que suelen citarse a este propósito, son demasiado vagos, en la obra de San Efrén (c. 373), titulada Carmina Nisibena, nos hallamos ya en terreno más firme, puesto que el santo menciona una fiesta que se celebraba en honor de «los mártires de todo el mundo».

Según parece, la solemnidad tenía lugar el 13 de mayo; esto nos inclina a pensar que en la elección de la fecha de la dedicación del Panteón Romano, que es también el 13 de mayo, según lo explicaremos después, intervino cierta influencia oriental. Por otra parte, sabemos que desde el año 411 y aun antes, se celebraba en toda Siria una fiesta de «todos los mártires», el viernes de la semana de Pascua, como lo dice expresamente elBreviarium sirio. Los católicos del rito caldeo y los nestorianos celebran dicha fiesta en la misma fecha. Las diócesis bizantinas celebraban y aun celebran la fiesta de todos los santos, el domingo siguiente al de Pentecostés, o sea el día en que nosotros celebramos a la Santísima Trinidad. En un sermón que pronunció en Constantinopla San Juan Crisóstomo, para hacer el «panegírico de todos los mártires que han padecido en el mundo», indicaba que apenas una semana antes se había celebrado la fiesta de Pentecostés.

Hasta la fecha, permanece muy oscura la cuestión de los orígenes de la fiesta de Todos los Santos en el occidente. Tanto en el Félire de Oengus como en el Martirologio de Tallaght, se conmemora el 17 de abril a todos los mártires y, el 20 del mismo mes, a «todos los santos de Europa». Según la frase del Martirologio de Tallaght, se celebra en este día lacommunis sollemnitas omnium sanctorum et virginum Hiberniae et Britanniae et totius Europae. Por lo que toca a Inglaterra, hacemos notar que el texto primitivo del Martirologio de Beda no mencionaba a todos los santos, pero en ciertas copias que datan del fin del siglo VIII o del comienzo del IX, se lee el de noviembre: Natale sancti Caesarii et festivitas omnium sanctorum. Dom Quentin emitió las hipótesis de que, al dedicar el Panteón Romano a la Santísima Virgen y a todos los mártires (13 de mayo, c. 609; el Martirologio Romano lo conmemora todavía), San Bonifacio IV tenía la intención de establecer una especie de fiesta de todos los santos, por lo menos así lo creyeron, tal vez, Ado y algunos otros, según se deduce de una frase de Beda, quien habla de la dedicación del Panteón en su «Historia de la Iglesia» y en el De temporum ratione. Beda dice que el Papa decidió que «convenía que en el futuro se honrase la memoria de todos los santos en el sitio que hasta entonces había estado consagrado a la adoración, no de Dios sino de los demonios».

Ahora bien, tal afirmación no se encuentra en el Líber Pontificales, que Beda tenía ante los ojos. Como quiera que sea, está fuera de duda que, en el año 800, Alcuino tenía ya la costumbre de celebrar el 1° de noviembre «la solemnidad santísima» de todos los santos, a la que precedía un triduo de ayuno. Alcuino estaba al tanto de que su amigo Arno, obispo de Salzburgo, celebraba también dicha fiesta, puesto que Arno había presidido poco tiempo antes un sínodo en Baviera, donde se había incluido esta fiesta en la lista de las celebraciones. También tenemos noticia de cierto Casiulfo, el cual, alrededor del año 775, pidió a Carlomagno que instituyese una fiesta precedida por un día de vigilia y ayuno, «en honor de la Trinidad, de la Unidad, de los ángeles y de todos los santos.» El calendario de Bodley (MS. Digby 63, siglo IX, Inglaterra del norte) designa como una de las fiestas principales a la de Todos los Santos, fijada para el de noviembre. Según parece, la influencia de las Gallas fue la que movió a Roma a adoptar finalmente esta fecha.

Acerca de los orígenes de la fiesta, véase Tertuliano, De corona, c. 3; Gregorio de ViNsa, en Migne, PG., vol. XLVI, c. 953; Ephrem Syrus, Carmina Nisibena, ed. Bicknell, pp. 23, 84; Crisóstomo, en Migne, PG., vol. I, c. 705, D. Quentin, Martyrologes historiques, pp. 637-641; y Revue Bénédictine, 1910, p. 58, y 1913, p. 44. Acerca del problema general, véase Cabrol, en DAC., vol. V, cc. 1418-1419; y sobre todo Acta Sanctorum, Propyleum decembris, pp. 488-489, donde se demuestra que constituye un error el haber atribuido a Oengus una alusión al 1º de noviembre como fiesta de todos los santos. Cf. También Duchesne Líber pontificalis, vol. I, pp. 417, 422-432; acerca de la tradición oriental, véase Nilles, Calendarium utriusque ecclestae, particularmente vol. I, p. 314, y vol. II, pp. 334 y 424. Báchtold-Staubli, Handworterbuch des deutschen Aberglaubens, vol. I, pp. 263 ss., discute los asepctos folklóricos de la fiesta. Cierto número de órdenes religiosas tienen privilegio para celebrar la fiesta de todos sus santos. Muchas diócesis, sobre todo en Francia, solían celebrar antiguamente la fiesta de todos los santos locales; actualmente, esas celebraciones particulares han desaparecido, aunque en Irlanda la fiesta de todos los santos de la isla se celebra todavía el 6 de noviembre.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Santa Misa Dominical

1 de Noviembre

FIESTA

DE
TODOS
LOS SANTOS

1101-TODOS-LOS-SANTOS

Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de los hijos de Israel. Apocalypsis beati Joannis Apostoli (7, 2-12)

( Semidoble – Ornamentos blancos )

Acercándose el término del ciclo litúrgico, llamado el «Santoral», la Iglesia, que durante el año sólo puede honrar determinadamente algunos de sus hijos más preclaros, quiere en la Fiesta de hoy congratularse con todos los millones de almas redimidas con la sangre del Cordero, ensalzando a aquella «gran muchedumbre que nadie puede contar», Esta fiesta se celebraba ya en el siglo V con el titulo de Todos los Mártires. En Roma Bonifacio IV consagró el Panteón pagano al culto de María y de todos los Mártires, el día 13 de Mayo. Más tarde se dio a esta fiesta un carácter más universal y se trasladó al 1 de Noviembre. Fiesta íntima, que nos hace recordar a los Santos oscuros, parientes y amigos, que ya gozan de Dios, abriendo a la vez nuestro corazón a la esperanza de que un día será también nuestra fiesta, la fiesta de Todos los Santos. Día, por lo tanto, de cielo, día de fiesta hogareña, pues cada hogar y familia cristiana tiene en el cielo algún representante.

Echemos en este día una mirada al cielo, que es nuestra futura patria, para ver allí, con S. Juan, a esa turba magna, a esa muchedumbre incontable de Santos, figurada en las series de 12.000 inscritos en el libro de la vida, -con lo cual indica un número incalculable y perfecto- y procedentes de Israel y de toda nación, pueblo y lengua, los cuales, revestidos de blancas túnicas y con palma en mano, alaban sin cesar al Cordero sin mancilla (Ep.). Cristo, la Virgen, las bienaventuradas falanges distribuidas en nueve coros, los Apóstoles y Profetas, los Mártires con su propia sangre purpurados, los Confesores, radiantes con los blancos vestidos y los castos coros de vírgenes forman ese majestuoso cortejo (Himno de Visp.), integrado por todos cuantos acá en la tierra se desasieron de los bienes caducos y fueron mansos. mortificados, justicieros, misericordiosos, puros, pacíficos perseguidos por Cristo (Ev.). Entre esos millones de Justos, a quienes hoy honramos y que fueron sencillos fieles de Jesús en la tierra, están muchos de los nuestros, parientes, amigos, miembros de nuestra familia parroquial, a los cuales van hoy dirigidos nuestros cultos. Ellos adoran ya al Rey de reyes y Corona de todos los Santos (Invlit.), y seguramente nos alcanzarán abundantes misericordias de lo alto (Or.).

Esta fiesta común ha de ser también la nuestra algún día, ya que, por desgracia, son muy contados los que tienen grandes ambiciones de ser santos y de amontonar muchos tesoros en el cielo. Alegrémonos, pues, en el Señor (Int.), y al considerarnos todavía bogando en el mar revuelto, tendamos los brazos, llamemos a voces a los que vemos gozar ya de la tranquilidad del puerto, sin exposición a mareos ni a tempestades. Ellos sabrán compadecerse de nosotros, habiendo pasado por harto más recias luchas y penalidades que las nuestras. Necios, muy necios seríamos, si pretendiésemos subir al cielo por otro camino que el que nos dejó allanado Cristo Jesús y sus Santos.


El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito.

INTROITUS Gaudemus omnes in Dómino, diem festum celebrántes sub honóre Sanctórum ómnium: de quorum solemnitáte gau dent Angeli, et colláudant Fillum Dei. – Ps. 32. Exsultáte, justi, in Dómino: rectos decet collaudátio. V. Gloria Patri. Introito – Gocémonos todos en el Señor, al celebrar hoy la fiesta en honor de Todos los Santos, de cuya solemnidad se alegran los Ángeles, y juntos alaban al Hijo de Dios. – Ps. Regocijaos, oh justos, en el Señor; la alabanza cae bien en los de corazón recto. – Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIOOmnípotens sempitérne Deus, qui nos ómnium Sanctórum tuórum mérita sub una tribuísti celebri táte venerári: quaesumus: ut desiderátam nobis tuae propitiatiónis abundán tiam, multiplicátis inter cessóribus, largiáris. Per Dóminum. R. Amen Omnipotente, sempiterno Dios, Que nos has dado poder celebrar en una misma solemnidad los merecimientos de Todos tus Santos: rogámoste que, por los méritos de tantos intercesores, nos concedas la deseada abundancia de tu gracia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.RAmen.

Epístola

San Juan nos da una visión del Cielo, en que aparecen, en multitud innumerable, todos los redimidos por la sangre de Jesucristo, de toda raza y lengua, entonando acciones de gracias al Salvador.

EPISTOLA Lectio libri Apocalypsis beati Joannis Apostoli (7, 2-12) In diébus illis: Ecce ego Joánnes vidi álterum angelum ascendéntem ab ortu sole, habéntem sig num Dei viví: et clamá vit yace magna quátuor Angelis, quibus datum est nocére terrre et mari, di cens: Nolite nocére terrre et mari, neque arbóribus, quoadúsque signémus ser vos Dei nostri in fróntibus eórum. Et audivi núme rum signatórum, centum quadragínta. quátuortníl lia signáti, ex omni tribu fillórum Israel. Ex tribu Juda duódecim miilla sig náti. Ex tribu tiuben duó decim millia signáti. Ex tribu Gad duódecim míllia signáti. Ex tribu Aser duódecim milia signáti.Ex tribu Néphtali duódecim milia signáti. Ex tribu Manásse duódecim millia signát. Ex tribu Simeon duódecim núllia signáti. Ex tribu Levi duódecim millia signáti. Ex tribu Issachar duódecim millia. signát1. Ex tribu Zábulon duódecim millia signáti. Ex tribu Joseph duódecim millia si gnáti. Ex tribu Bénjamin duódecim millla signáti Post haec vidi turbam ma gnam, quam dinumeráre nema póterat, ex ómnibus géntibus et tribubus et pó pulis et linguis: stantes ante tbronum et in conspéctu Agni, amicti stolis albis, et palmae in máni bus eórum: et clamábant voce magna, dicéntes: Salus Deo nostro, qui sedet le super thronum, et Agno. Et omnes Angeli stabant in circúitu throni et se niórum et quátuor animálium: et cecidérunt in conspéctu throni in fá cies suas, et adoravérunt Deum, dicéntes: Amen. Benedictio et cláritas et sapiéntis et gratiárum áctio, honor et virtus et fortitúdo Deo nostro in saecula saeculórum. Amen. Lección del Libro del Apocalipsis del Apóstol San Juan En aquellos días: Yo, Juan, vi un Ángel que subía del Oriente, y tenía el sello de Dios vivo; el cual clamó con gran voz a los cuatro Ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis mal a la tierra ni al mar, hasta que señalemos en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de los hijos de Israel: de la tribu de Judá, doce mil señalados; de la tribu de Rubén, doce mil señalados; de la tribu de Gad, doce mil señalados; de la tribu de Aser, doce mil señala dos; de la tribu de Neftalí, doce mil señalados; de la tribu de Manasés, doce mil señalados; de la tribu de Simeón, doce mil señalados; de la tribu de Leví, doce mil señalados; de la tribu de Isacar, doce mil señalados; de la tribu de Zabulón, doce mil señalados; de la tribu de José, doce mil señalados; de la tribu de Benjamín, doce mil señalados. Vi después una gran muchedumbre que nadie podía contar, de todas las gentes, linajes, pueblos y lenguas, que estaban ante el trono en presencia del Cordero, presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en sus manos: y clamaban con gran voz, diciendo: ¡Gloria a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero! Y todos los Ángeles, de pie, rodeaban el trono y a los ancianos y a los cuatro animales; y se postraron delante del trono, rostro por tierra, y adoraron a Dios diciendo: «¡Amén! ¡Bendición, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fortaleza a nuestro Dios para siempre jamás! ¡Amén!»
GRADUALE  (Ps. 33) – –Timéte Dóminum, omnes sanctl ejus: quóniam ni hil deest timéntibus eum.
V. Inquiréntes autem Dóminum, non deficient omni bono.
Alleluia, alleluia. V. (Matth. XI) Venite ad me, omnes qui laborátis et , oneráti estis: et ego renciam vos. allelúia. –  Alleluia.
Gradual – Temed al Señor todos sus Santos, porque na da falta a los que le temen. V. Los que buscan al Señor, no carecerán de bien alguno.
Aleluya, aleluya -V. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os aliviaré, aleluya.

Evangelio

Jesús proclama, para todas las naciones y para todos los tiempos, cuáles son las verdaderas fuentes de felicidad, fuentes que no admiten los hombres materialistas y gozadres de la vida terrenal.

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Marcum ( 5, 1-12)

In illo témpore: Videns turbas ascéndit in montem et cum sedisset, accessérunt ad eum discípuli ejus, et apériens os suum. docébat eos, dicens: Beáti páuperes spiritu: quóniam ipsórum est reg num caelórum. Beáti mites: quóniam ipsi possidébunt terram. Beáti qui lugent quoniam ipsi consolabuntur. beati qui esuriunt et sitiunt iustitiam: quoniam ipsi saturabuntur. beati misericordes: quia ipsi misericordiam consequentur. Beati mundo corde: quoniam ipsi Deum videbunt. Beati pacifici: quoniam filii Dei vocabuntur. Beati qui persecutionem patiuntur propter iustitiam: quoniam ipsorum est regnum caelorum. Beati estis cum maledixerint vobis et persecuti vos fuerint et dixerint omne malum adversum vos mentientes propter me: gaudete et exultate quoniam merces vestra copiosa est in caelis.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San MateoEn aquel tiempo: Viendo Jesús la muchedumbre. subióse a un monte, y sentándose, se llegaron a El sus discípulos y abriendo su boca, los enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando por mi causa os maldijeren y os persiguieren, y, mintiendo, dijeren de maldades: gozaos y alegraos, porque sabed que grande es vuestra recompensa en los cielos. – Credo.
OFFERTORIUM (Sap. III) – Justórum ánimre in ma nu Dei sunt, et non tanget illosos torméntum malitiae: visi sunt óculis insipién tium mori: illi autem sunt in pace, allelúia. Per Dominum. OfertorioLas almas de los justos están en manos de Dios, y no les llegará tormen to que les dañe; a los ojos de los necios pareció que morían, pero ellos descansan en paz, aleluya.

Oración-Secreta

Múnera tibi, Dómine, nostrre devotiónts of férimus: qure et pro cun ctórum tibi grata sint ho nóre justórum, et nobls salutária, te miseránte, reddántur. Ofrecémoste, oh Señor, los dones de nuestra devoción; los cuales deseamos te resulten a Ti agradables como tributo de honor a todos tus Santos, y a nosotros provechosos para la salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Prefacio Común

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Per Christum Dominum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant  Angeli,adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli, caelorúmque Virtútes, ac beata Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios por Cristo, nuestro Señor. Por quien a tu majestad alaban Ángeles, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades. Los cielos, y las Virtudes de los cielos, y los santos Serafines, la celebran con igual exultación. Con los cuales, te suplicamos, admitas también nuestras voces, diciendo con humilde confesión: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Da quaesumus, Dómine, fidélibus pópulis óm nium Sanctórum semper veneratióne laetári: et eo rum perpétua supplicatió ne muníri. Per Dóminum.
Comunión.Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios; bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios; bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Oración-Postcomunión

Haz, oh Señor, que los pueblos cristianos se gocen siempre con el culto de Todos los Santos, y que se sien tan seguros con su constante intercesión. Por Jesucristo N. Señor.

Da, quaésumus, Dómine, fidélibus pópulis ómnium Sanctórum semper veneratióne laetári: et eórum perpétua supplicatióne muniri. Per Dóminum.
  • * . El Templo de Agripa fue dedicado bajo Augusto a todos los dioses del paganismo de ahí su nombre de Panteón. Bajo el emperador Focas (entre 607 y 610), el Papa Bonifacio IV trasladó a él muchos huesos de mártires extraídos de las Catacumbas. El 13 de Mayo de 610 dedicó el mismo Papa esa nueva basílica cristiana a Santa Maria y a los Mártires. La fiesta de su Dedicación tomó luego un carácter más universal, y por fin consagróse aquel templo a Santa María y a Todos los Santos. Existiendo ya una fiesta en memoria de todos los Santos, celebrada en diversos días en las distintas iglesias, y fijada en 835 por Gregorio IV en el 1º de Noviembre, el Papa S. Gregorio VII trasladó a ese día el aniversario de la Dedicación del Panteón. Así que la fiesta de Todos los Santos nos recuerda el triunfo de Cristo sobre las divinidades paganas. 

  • (1) Por «hijos de Israel» hay que entender todos los hombres, judíos o gentiles, que abrazaron la fe de Cristo y se salvaron. 
  • (2) Esta cifra es simbólica,  y designa una gran muchedumbre. 
  • (3) Las ocho Bienaventuranzas, que el Señor pronunciara al principio del Sermón de la Montaña, parecen otras tantas paradojas y grandes contrasentidos a los ojos del hombre carnal y mundano. Pero ahí está la historia de la santidad demostrando cómo en ellas se encuentra la felicidad sólida del destierro, en espera de la cumplida felicidad, que sólo tendrá lugar allá en la Patria. 

Tomado de:

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1 de noviembre

FIESTDE TODOS LOS SANTOS

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¡Oh Señor! te rogamos que por los méritos de tantos intercesores , nos concedas la deseada abundancia de tu gracia. (De la Oración-Colecta de la Misa del día)

 

Por la fe conquistaron reinos,
ejercitaron la justicia,
obtuvieron el efecto de las promesas.
(Hebreos, 11, 33).

Al comienzo del siglo VII, el santo Papa Bonifacio IV fue autorizado, por el emperador Focas, a cambiar el Panteón, erigido en honor de los falsos dioses a quienes los paganos festejaban juntamente, en iglesia que dedicó a la Santísima Virgen y a todos los mártires. Esta ceremonia tuvo lugar el 13 de mayo, y su aniversario llegó a ser fiesta fija anual, que el Papa Gregorio IV transfirió al 1º de noviembre y extendió a todo el imperio, el año 835, durante el reinado de Luis el Bueno, convirtiéndola en fiesta de todos los santos.

MEDITACIÓN LA FIESTA
DE TODOS LOS SANTOS

I. La vida de los santos ha estado llena de miserias: han sido perseguidos y atormentados por los enemigos de Jesucristo; Dios les ha enviado aflicciones para probarlos y purificarlos; en fin, ellos mismos se rehusaron a los placeres más inocentes y ejercieron sobre sus cuerpos grandísimas austeridades. ¿Quieres ir tú a donde están ellos? He ahí el camino, sigue sus huellas; estos grandes hombres tenían un cuerpo como el tuyo, pero más valor que tú. No han sido de naturaleza superior a la nuestra, sino de mayor vigilancia; no estuvieron exentos de pecados, pero hicieron penitencia. (San Ambrosio).

II. Los santos a pesar de sus pruebas, siempre han estado alegres y contentos en esta vida, porque los consuelos que Dios derramaba en sus almas les quitaban todo sentimiento de los dolores del cuerpo. Míralos en el patíbulo y en los yermos: aquí, derraman lágrimas de consuelo, allí, están llenos de gozo en medio de las torturas. Dios es tan generoso que no quiere esperar la otra vida para recompensarlos, hasta lo hace en este mundo.

III. Si fueron consolados en esta vida, que era el lugar de exilio, de sus combates y sufrimientos, ¡de qué gozo no serán colmados en el cielo, su patria y lugar de su triunfo! Allí poseen todos los bienes que su corazón puede desear, porque poseen a Dios; no son afligidos por incomodidad alguna. Escucha lo que te dicen: «Para llegar al cielo no pienses encontrar un camino más cómodo que el que recorrimos nosotros en pos de Jesucristo. No busques aquí abajo lo que ningún santo ha podido encontrar, lo que Cristo mismo no ha encontrado».

La imitación de los santos
Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Omnipotente y eterno Dios, que nos concedéis que honremos en una misma solemnidad los méritos de todos vuestros santos, haced que, asistidos por tan numerosos intercesores, obtengamos cada vez más, según nuestros deseos, la multitud de vuestras gracias. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

1 de Noviembre

A propósito de Halloween…

EL PRÍNCIPE DE ESTE MUNDO

 

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«Non serviam»

No es raro escuchar hoy en día a dignatarios eclesiásticos afirmar en sus homilías o escritos que Satanás y el infierno son nociones alegóricas salidas de lo más oscuro de la Edad Media, cuando los hombres no vivían más que en el miedo y la superstición.

Los tiempos han cambiado, las «luces» del siglo XVIII han sobrevenido y hemos tenido el Vaticano II (1962-1965). Dios es bueno y si la existencia del Tentador no es explícitamente negada, al menos es pasada en completo silencio.

Respecto al infierno, estaría vacío, porque Cristo ha salvado a todos los hombres de una vez y para siempre en la Cruz. Creer en Satanás y en su influencia sobre el comportamiento humano de los hombres y de la sociedad es dar prueba de infantilismo. Pretender que una persona puede condenarse eternamente en el infierno es un insulto a la bondad de Dios.  Todo eso es muy tranquilizante, pero ¿es la verdad?

Todas estas teorías nuevas se oponen completamente a la Sagrada Escritura y a la doctrina católica. En efecto, hay que recordar que la Biblia habla más de mil veces del demonio y que sólo en el Nuevo Testamento se cuentan 568 referencias al demonio y al infierno. Es preciso recordar que la Biblia es un libro inspirado y que Dios no habla para no decir nada… Además, el Concilio de Arles (473) condenó a quienes no creían en el infierno.

Las reformas litúrgicas implantadas durante estos últimos treinta años confirman desgraciadamente estas tendencias. En el ritual del bautismo anterior a la reforma de 1970 el sacerdote debía hacer tres exorcismos bien explícitos al bautizando. Actualmente no queda sino uno, que además pasa casi inadvertido. Esto ha causado grandes daños y doy como ejemplo el caso que sigue.

Habiendo sido director de escuela durante diez años, puedo testimoniar la eficacia de estos exorcismos practicados durante el bautismo y que hoy han sido virtualmente suprimidos. Recuerdo particularmente que uno de mis alumnos tenía una proclividad a unos terribles arranques de cólera, siendo fuente de gran preocupación para los profesores y para sus padres.

Un día éstos vienen a verme porque su hijo estaba volviendo irrespirable la atmósfera familiar. Después de una larga charla, les pregunté si el niño había recibido el bautismo según el rito tradicional. La respuesta fue negativa. Entonces les propuse, no volver a administrarlo, sino completarlo, agregando aquello que había sido suprimido después de la última reforma, es decir, ciertas unciones y los famosos exorcismos. Aunque estaban dubitativos, aceptaron en razón de la desesperación.

Algunos días más tarde se realizó la ceremonia para completar el bautismo. El joven se transformó de manera espectacular y así persevera hasta nuestros días. No se trata de que se haya convertido en un ángel sino que se convirtió en un niño que tiene las reacciones propias de su edad. ¡La paz volvió al hogar! La presencia de estos exorcismos durante el bautismo tenía su razón de ser y eficacia cierta.

 

Halloween

31 de Octubre

Es preciso subrayar que la creencia en el demonio ha sido banalizada, deformada o devaluada a nivel de fábula. Los libros de Harry Potter, la fiesta de Halloween que se importa desde los Estados Unidos y que se trata de imponer en todo el mundo, son algunos entre muchos otros ejemplos. Son raros los sacerdotes que hablan del infierno, del demonio, de estos dogmas ya sea en sus sermones o en los cursos de catecismo.

 

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Harry Potter y el misterio del príncipe, ¿De cuál príncipe será?

La naturaleza tiene horror al vacío. Cuando se vacían los confesionarios y las iglesias, se llenan las recámaras de los gurúes, de los psicólogos, etc. Muchas personas no dudan en ir a consultar a un «vidente» que le reporte paz al alma o los libere de una prueba. Y no faltan sacerdotes que niegan pura y simplemente que Satanás puede atormentar un alma y que despiden sistemáticamente a esta pobre gente, aconsejándoles que vean a un psiquiatra, que no podrá curarlos.

He visto a muchas de estas personas hundidas en el desasosiego más completo. La caída de la práctica religiosa, especialmente de la confesión, de la Eucaristía, y la falta de disponibilidad de los sacerdotes, que se encargan más de asuntos sociales que del estado de las almas, dan a Satanás una influencia innegable. La violencia, la delincuencia de los jóvenes, la desunión de las familias, la inmoralidad, los suicidios, los desórdenes sociales, la proliferación de las sectas, son consecuencias de una sociedad que excluyó a Dios de su seno y de un clero que defeccionó de su misión. Porque no se quiere dejar reinar a Cristo Rey sobre la sociedad y las almas, el príncipe de este mundo, Satanás, impone su ley.

Claro que todavía es posible dar con exorcistas que creen en lo que hacen. Pero están solos y no se los escucha mucho. Cómo no dudar de la fe de este famoso sacerdote exorcista francés, el Padre Isidore Froc, que en su libro «¿Qué hacen los exorcistas?» afirma que «el fin del exorcismo (…) es educar en la fe y en la oración; los exorcistas se dedican a acoger, compartir, aconsejar; es por eso que los exorcistas todavía son útiles». No dice una sola palabra sobre Satanás y sobre las oraciones del exorcismo, explicando finalmente que los exorcismos practicados por Cristo, según narran los Evangelios, son «concesiones a la época y como hechos culturales». ¿Cuáles son las razones que tiene para decir eso y qué pruebas arrima?   ¡Ninguna!
La gran victoria de Satanás hoy no reside en la negación de su existencia sino en el hecho de que el clero ya no habla de él. Abandonados respecto a la formación y sin defensas, los fieles desorientados olvidan la existencia de este adversario «que merodea como un león buscando a quien devorar» (Carta del Apóstol San Pedro, V,VIII) y no pueden combatirlo por los medios que Cristo trajo, a saber: los sacramentos, la oración y la penitencia.

Algunos dirán que predicar sobre Satanás y el infierno podría ser traumatizante. Esta objeción es inconsistente. En efecto, la Madre de Dios, que es una gran pedagoga, no dudó en mostrar el infierno al cual se precipitan tantas almas a los tres niños de Fátima, que tenían entre siete y diez años. Esta visión terrible los trasformó y los impulsó a rezar con entusiasmo por la conversión de los pobres pecadores. ¡Cuántas almas le deberán la salvación a sus sacrificios!

Debemos estar convencidos de que Satanás y los demonios existen, que son ángeles caídos que se rebelaron contra Dios. Fueron precipitados al infierno en castigo de su orgullo. Movidos por odio a Dios y a las almas, quieren implicar en su desdicha la mayor cantidad posible de almas. Por esta razón tientan a los hombres desde el pecado original a perder el cielo, del que ellos fueron privados por su falta. Los que ceden a la tentación y no quieren vivir los principios del Evangelio harán compañía a estos demonios en su suplicio eterno. Dios es bueno pero también es justo. No puede dar la misma recompensa a quien lleva una vida de penitencia y oración y al que vive como si Dios no existiese. Los que respetan los mandamientos de Dios y de la Iglesia se salvarán, los que los desprecien se condenarán. ¡Es justo!

Cuidado: Satanás no es ni un dios del mal, ni es todopoderoso, como decían los maniqueístas. Es un ángel caldo que no muerde sino a quienes se acercan a él. El cristiano, provisto de las armas de la oración, del Rosario, de los sacramentos y de la penitencia, puede resistirlo y vencerlo. Puede levantarse de sus caídas y esperar en la misericordia de Dios.

Los que enseñan una doctrina contraria son criminales, y ponen en peligro no sólo sus almas sino también las de aquellos que los escuchan. Estrictamente hablando, escandalizan y provocan sobre ellos la ira divina.

Queridos lectores, que la Madre de Dios «fuerte como un ejército preparado para la batalla» sea nuestro refugio y nuestra fuerza en este combate contra las fuerzas infernales desatadas. Que Ella nos proteja de todo mal en este mundo y que nos abra las puertas del cielo el día de nuestra muerte.   ¡Que Dios los bendiga!

 

Tomado de:

http://conviccionradio.cl

Abusos litúrgicos referidos al ministro extraordinario de la sagrada Comunión

A petición de un comentario que hizo Magui en la publiación Diez objeciones a la Misa Tradicional, en este blog el día 23 de Agosto de 2009, en el cual pregunta si es correcto que un laico de la comunión a los fieles  y unido al reciente comentario de Sergio, el día de ayer 30 de Octubre de 2009 en la misma publicación, en el cual comenta que se ha mudado a California y ha observado que en todas las misas hay hombres y mujeres ayudando al Padre a dar la Comunión, pidiendo así saber a que se deben estos hechos, con el fin de aclarar un poco estas inquietudes publico la siguiente información, esperando queden aclaradas sus dudas al respecto.

Autor: Una Voce Reino de Castilla

Joos van Wassenhove (1)

Noli me tangere! «¡No me toques!» (Io 20, 17)

«Por respeto a este sacramento [de la santísima Eucaristía] ninguna cosa lo toca que no sea consagrada, por lo tanto los corporales como el cáliz se consagran, lo mismo que las manos del sacerdote, para poder tocar este sacramento». Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, III q. 82, a. 3, c.

Noli me tangere! «¡No me toques!» (Io 20, 17)

I. Benedicto XVI, Exh. apost. Sacramentum Caritatis (22-II-2007), Distribución y recepción de la Eucaristía, n. 50:

[50] «Otro momento de la celebración, al que es necesario hacer referencia, es la distribución y recepción de la santa Comunión. Pido a todos, en particular a los ministros ordenados y a los que, debidamente preparados, están autorizados para el ministerio de distribuir la Eucaristía en caso de necesidad real, que hagan lo posible para que el gesto, en su sencillez, corresponda a su valor de encuentro personal con el Señor Jesús en el Sacramento. Respecto a las prescripciones para una praxis correcta, me remito a los documentos emanados recientemente».

II. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instr. Redemptionis Sacramentum (25-III-2004), El ministro extraordinario de la sagrada Comunión, nn. 154.158:

[154] «Como ya se ha recordado, “sólo el sacerdote válidamente ordenado es ministro capaz de confeccionar el sacramento de la Eucaristía, actuando in persona Christi. De donde el nombre de “ministro de la Eucaristía” sólo se refiere, propiamente, al sacerdote. También, en razón de la sagrada Ordenación, los ministros ordinarios de la sagrada Comunión son el Obispo, el presbítero y el diácono, a los que corresponde, por lo tanto, administrar la sagrada Comunión a los fieles laicos, en la celebración de la santa Misa. De esta forma se manifiesta adecuada y plenamente su tarea ministerial en la Iglesia, y se realiza el signo del sacramento».

[158] «El ministro extraordinario de la sagrada Comunión podrá administrar la Comunión solamente en ausencia del sacerdote o diácono, cuando el sacerdote está impedido por enfermedad, edad avanzada, o por otra verdadera causa, o cuando es tan grande el número de los fieles que se acercan a la Comunión, que la celebración de la Misa se prolongaría demasiado [cf. S. Congr. Disciplina Sacramentos, Instr., Immensae caritatis, n. 1; Pontificia Comisión para la Interpret. auténtica del Código de Derecho Canónico, Respuesta “ad propositum dubium”, día 1 de junio de 1988; Congr. Clero y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones prácticas, art. 8 § 2]. Pero esto debe entenderse de forma que una breve prolongación sería una causa absolutamente insuficiente, según la cultura y las costumbres propias del lugar».

III. El Código de Derecho Canónico establece que «son ministros ordinarios de la sagrada comunión el obispo, el presbítero y el diácono» (Código de Derecho Canónico, 25-I-1983, canon 910 § 1). Como enseña el Santo Padre Juan Pablo II, «tocar las sagradas Especies, su distribución con las propias manos es un privilegio de los ordenados, que indica una participación activa en el ministerio de la Eucaristía» (Carta Dominicae Cenae, 24-II-1980, n. 11).

IV. No obstante, hay circunstancias en las que –ya sea por la escasez de ministros ordinarios, o por la imposibilidad de ejercer su ministerio, o por otras causas [1]– los fieles podrían quedar privados de recibir la Sagrada Comunión, quizá durante largo tiempo. Por otra parte, es clara la necesidad de este sacramento para la vida cristiana según las palabras del Señor: «si no coméis la Carne del Hijo del hombre y no bebéis su Sangre, no tendréis vida en vosotros» (Io 6, 53). Por esto, bajo determinadas condiciones, la Iglesia permite que la Sagrada Eucaristía pueda ser distribuida también por ministros extraordinarios.

Con palabras de Juan Pablo II, «la Iglesia puede conceder tal facultad a personas que no son ni sacerdotes ni diáconos, como los acólitos, en el ejercicio de su ministerio, especialmente si están destinados a su futura ordenación, o como a otros laicos debidamente autorizados por una justa necesidad, y siempre después de una adecuada preparación» (Carta Dominicae Cenae, 24-II-1980, n. 11).

V. En este sentido, el Código de Derecho Canónico establece que «donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden también los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, […] dar la sagrada Comunión, según las prescripciones del derecho» (Código de Derecho Canónico, 25-I-1983, canon 230, § 3).

El Ordinario del lugar puede designar ad actum vel ad tempus a un fiel para que supla al ministro ordinario en la distribución de la Eucaristía [2]. Se deduce, por tanto, que han de concurrir simultáneamentelas circunstancias de verdadera necesidad y de carencia de ministro ordinario, para que otro fiel pueda actuar lícitamente como ministro extraordinario de la Sagrada Eucaristía.

VI. Por desgracia, en algunos lugares se ha difundido la intervención abusiva, por innecesaria, de ministros extraordinarios en la distribución de la sagrada Comunión. No faltan quienes, haciendo caso omiso de las disposiciones, antes recordadas, sobre el carácter excepcional de dicho ministerio, llegan a considerarlo como de ordinaria administración, o bien como una especie de premio para agradecer la colaboración de los laicos en otras funciones.

En particular, la Iglesia reprueba «la costumbre de aquellos sacerdotes que, a pesar de estar presentes en la celebración, se abstienen de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a laicos» [3]. Estos abusos conducen tristemente, en muchos casos, a un enfriamiento de la fe en la presencia real del Señor en la Eucaristía, que da lugar a irreverencias.

VII. Hay quienes han pretendido justificar la intervención de los ministros extraordinarios para distribuir la sagrada Comunión dentro de la Santa Misa, con algunas interpretaciones arbitrarias del Código de Derecho Canónico. Por esto, para atajar tales abusos y prevenir otros, la Congregación para los Sacramentos formuló en 1987 la siguiente pregunta a la Pontificia Comisión para la interpretación auténtica del C.I.C.:

Pontificio Consilium de Legum Textibus, Interpretationes authenticaecan. 910, § 2 (cf. AAS, LXXX, 1988, 1373):

Patres Pontificiae Commissionis Codici Iuris Canonici Authentice Interpretando proposito in plenario coetu diei 20 Februarii 1987 dubio, quod sequitur, respondendum esse censuerunt ut infra:

D. Utrum minister extraordinarius sacrae communionis, ad normam cann. 910, § 2 et 230, § 3 deputatus, suum munus suppletorium exercere possit etiam cum praesentes sint in ecclesia, etsi ad celebrationem eucharisticam non participantes, ministri ordinarii qui non sint quoquo modo impediti.
R. Negative.

Summus Pontifex Ioannes Paulus II de supradicta decisione certior factus, die 1 iunii 1988 eam publici iuris fieri iussit.

Rosalius Iosephus Card. Castillo Lara, Praeses
Iulianus Herranz, a Secretis

Pontificia Comisión para la Interpret. auténtica del Código de Derecho Canónico, Respuesta “ad propositum dubium”, día 1 de junio de 1988, can. 910, § 2 (cf. AAS 80 [1980] p. 1373):

Los Padres de la Pontificia Comisión para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico, en la reunión plenaria del día 20 de febrero de 1987, han considerado que deben responder a las dudas que siguen como se indica abajo:

D. «Si el ministro extraordinario de la sagrada comunión, designado según las normas de los cáns. 910, § 2 y 230, § 3, puede ejercer su función supletoria también cuando estén presentes en la iglesia ministros ordinarios que no están de algún modo impedidos, aunque no participen en la celebración eucarística».
R. Negativo.

El Sumo Pontífice Juan Pablo II informado de la decisión arriba indicada el día 1 de junio de 1988, la ordenó publicar.

Rosalio José Card. Castillo Lara, Presidente
Julián Herranz, Secretario

La respuesta de la Comisión Pontificia fue: Negative [4]. Roma locuta, causa finita. Por tanto, es patente que en presencia de ministros ordinarios (obispo, sacerdote o diácono), sean o no celebrantes en las ceremonias litúrgicas, con tal que no estén impedidos de alguna manera, no está permitido a los ministros extraordinarios distribuir la Sagrada Eucaristía, ni a sí mismos ni a los demás.

VIII. A la anterior interpretación auténtica se referió el Santo Padre Juan Pablo II en un discurso a un grupo de obispos de los Estados Unidos de América en visita «ad limina Apostolorum», insistiendo en la necesidad de corregir las directrices diocesanas que estén en contraste con las disposiciones vigentes para la Iglesia universal:

«Recently, there was a clarification of the supplementary character of the faculty granted to lay persons to distribute Holy Communion as extraordinary Eucharistic ministers. The conditions established in the Code of Canon Law were authentically interpreted last year, at which time I directed the Congregation for the Sacraments to communicate the decision to the Episcopal Conferences throughout the world. In some cases there may still be a need to revise diocesan policies in this matter, not only to ensure the faithful application of the law but also to foster the true notion and genuine character of the participation of the laity in the life and mission of the Church». (John Paul II, Speech to a group of Bishops from the United States of America on their «ad Limina» visit, 9-XII-1988, n. 6).

«Recientemente se ha hecho una aclaración del carácter suplementario de la facultad concedida a los laicos de distribuir la Sagrada Comunión, como ministros extraordinarios de la Eucaristía. Las condiciones establecidas en el Código de Derecho Canónico fueron auténticamente interpretadas el año pasado, cuando pedí a la Congregación para los Sacramentos que comunicara la decisión a las Conferencias Episcopales de todo el mundo. En algunos casos puede haber todavía necesidad de corregir las directrices diocesanas en esta materia, no sólo para asegurar la fiel aplicación de la ley sino también para fomentar la verdadera noción y el genuino carácter de la participación en la vida y misión de la Iglesia». (Juan Pablo II,Discurso a un grupo de obispos de los Estados Unidos de América en visita «ad limina Apostolorum», 9-XII-1988, n. 6, en «L’Osservatore Romano», 11-XII-1988).

IX. Por si hiciera falta, el Sumo Pontífice aprobó de forma específica el 15-VIII-1997 la Instr. Ecclesiae de mysterio, de la Congregación para el Clero y otros dicasterios de la Curia Romana, (cf. Disposiciones prácticas, art. 8 § 2 y Conclusión), que establece y decreta:

«Para que el ministro extraordinario, durante la celebración eucarística, pueda distribuir la sagrada Comunión, es necesario o que no se encuentren presentes ministros ordinarios o que, estos, aunque presentes, se encuentren verdaderamente impedidos [5]».

«Quedan revocadas las leyes particulares y las costumbres vigentes que sean contrarias a estas normas, como asimismo eventuales facultades concedidas ad experimentum por la Santa Sede o por cualquier otra autoridad a ella subordinada.

El Sumo Pontífice, en fecha del 13 Agosto 1997, ha aprobado de forma específica el presente decreto general ordenando su promulgación.

Del Vaticano, 15 Agosto 1997. Solemnidad de la Asunción de la B.V. Maria».

X. Las disposiciones de la Santa Sede no dejan, pues, lugar a duda. Si, a pesar de todo, algunos no quieren obedecer, un cristiano coherente no puede colaborar con esos abusos aceptando recibir la Sagrada Eucaristía de un ministro extraordinario, si no se cumplen todos los requisitos del derecho. Los sacerdotes, por su parte, han de poner los medios a su alcance para evitar la difusión de tales abusos, ocupándose también de llevar la sagrada Comunión a los fieles enfermos o impedidos, aunque les suponga un esfuerzo considerable.

CODA

1. Qué hacer ante los abusos litúrgicos: «No se puede callar ante los abusos, incluso gravísimos, contra la naturaleza de la Liturgia y de los sacramentos, también contra la tradición y autoridad de la Iglesia, que en nuestros tiempos, no raramente, dañan las celebraciones litúrgicas en diversos ámbitos eclesiales. En algunos lugares, los abusos litúrgicos se han convertido en una costumbre, lo cual no se puede admitir y debe terminarse». Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instr. Redemptionis Sacramentum, 25-III-2004, n. 4.

2. Exposición ante la Sede Apostólica: «Cualquier católico, sea sacerdote, sea diácono, sea fiel laico, tiene derecho a exponer una queja por un abuso litúrgico, ante el Obispo diocesano o el Ordinario competente que se le equipara en derecho, o ante la Sede Apostólica, en virtud del primado del Romano Pontífice [5]». Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instr. Redemptionis Sacramentum, 25-III-2004, n. 184.

3. Algunas direcciones de dicasterios de la Curia Romana:

CONGREGAZIONE PER IL CULTO DIVINO E LA DISCIPLINA DEI SACRAMENTI

Piazza Pio XII 10 – 00120 CITTÀ DEL VATICANO
Tel. 06-698.84316 – Fax 06-698.83499

CONGREGAZIONE PER LA DOTTRINA DELLA FEDE

Piazza del Sant’Uffizio 11 – 00120 CITTÀ DEL VATICANO
Tel. 06-698.83357 – Fax 06-698.83409

PONTIFICIA COMMISSIONE «ECCLESIA DEI»

Piazza del Sant’Uffizio 11 – 00120 CITTÀ DEL VATICANO
Tel. 06-698.85213 – Fax 06-698.83412

***

NOTAS

[1] Cf. S. Congregación para la Disciplina de los Sacramentos, Instr.Immensae caritatis, 29-1-1973, n. 1: AAS 65 (1973) 265.

[2] Cf. S. Congregación para la Disciplina de los Sacramentos, Instr.Immensae caritatis, 29-1-1973, n. 1: AAS 65 (1973) 266.

[3] Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instr. Redemptionis Sacramentum (25-III-2004), n. 157; cf. S. Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, Instr. Inaestimabile donum, 3-IV-1980, n. 10: AAS 72 (1980) 336.

[4] Cf. Communicationes XX, 1 (1988) p. 76. La respuesta, del 1-VI-1988, fue publicada en «L’Osservatore Romano» del 20-VII-1988, p. 2.

[5] Pontificia Comisión para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico, Respuesta (1 junio 1988): AAS 80 (1988), p. 1373.

[6] Cf. Código de Derecho Canónico, c. 1417 § 1.

ABUSOS LITÚRGICOS

Una Instrucción vaticana prohibiría los abusos en la celebración de la Eucaristía

A petición de un comentario que hizo Magui en la publiación Diez objeciones a la Misa Tradicional, en este blog el día 23 de Agosto de 2009, en el cual pregunta si es correcto que un laico de la comunión a los fieles  y unido al reciente comentario de Sergio, el día de ayer 30 de Octubre de 2009 en la misma publicación, en el cual comenta que se ha mudado a California y ha observado que en todas las misas hay hombres y mujeres ayudando al Padre a dar la Comunión, pidiendo así saber a que se deben estos hechos, con el fin de aclarar un poco estas inquietudes publico la siguiente información, esperando queden aclaradas sus dudas al respecto.

por Vittoria Prisciandaro

El título provisional es Pignus redemptionis ac futurae gloriae, y se trata de una «instrucción» firmada por las Congregaciones para la Doctrina de la fe, ypara el Culto y la Disciplina de los Sacramentos. El borrador de la última versión del documento ha sido distribuido a obispos y a consultores el 5 junio pasado, y la publicación de la redacción definitiva está prevista para finales de este año o principios del 2004.

La instrucción fue preanunciada por Juan Pablo II en el número 52 de la encíclica Ecclesia de Eucharistia: «Por desgracia, es de lamentar que, sobre todo a partir de los años de la reforma litúrgica posconciliar, por un mal entendido sentido de creatividad y de adaptación, no hayan faltado abusos», escribió el Papa en el texto firmado el Jueves Santo de este año. Y precisó: «Para reforzar el sentido profundo de las normas litúrgicas, he solicitado a los Dicasterios competentes de la Curia romana que preparen un documento más específico, incluso con rasgos de carácter jurídico, sobre este tema de tanta importancia».

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Una danza india realizada frente al Papa en una Ceremonia Eucarística.

Es lo que se propone, justamente, la instrucción en gestación, que en 200 párrafos apunta a 37 «abusos» principales contra el Eucaristía. El texto ha sido elaborado por un equipo compuesto por tres miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe, guiados por el dominico Joseph Augustine Di Noia, y de tres expertos del culto divino, con el padre marista Anthony Ward a la cabeza.

El principal elemento de novedad probablemente está indicado en el párrafo 197 del actual borrador, titulado De quaerelis circa abusus in re liturgica, en el cual se afirma que «todo católico, sacerdote o diácono o fiel laico, tiene el derecho de presentar querella acerca de los abusos litúrgicos», en vía preferencial «al propio obispo diocesano», pero también «al pastor equiparado sui iuris o a la Santa Sede». Y en el párrafo siguiente se pide que «todos dispensen el debido respeto a los que lamentan el abuso, y se abstengan de palabras que puedan perjudicar la buena fama de los denunciantes. Pues a nadie le es lícito lesionar la buena fama de quien goza de ella.»

Pero ¿cuáles son los abusos enumerados en la instrucción? En realidad se vuelve sobre materias ya ampliamente tratadas en otras veces: desde elCódigo de derecho canónico a otros varios documentos litúrgicos, como demuestra el amplio repertorio de 316 notas.

Entremos en lo específico. Una referencia, no explícita, parece apuntar a las Iglesias del Norte de Europa, con Alemania a cabeza, a causa de lo que es considerado un excesivo protagonismo de los laicos. Se habla en efecto de los así llamados «asistentes pastorales», acerca de los cuales se dice en el n. 41: «No responden a ninguna necesidad desde el punto de vista eclesiológico», y que «no pocas veces ostentan de manera no apta caracteres asumidos del ministerio sacerdotal. Así se crea una figura que presenta elementos auténticamente laicales e impropiamente clericales, excesivamente moldeada sobre la forma del ministerio pastoral de los clérigos».

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Sacerdotes con gorras “no litúrgicas” en el Encuentro Mundial de la Juventud

Para resolver las muchas dificultades que de esta confusión de roles se pueden derivar, «donde exista, el asistente pastoral no asuma funciones durante la celebración litúrgica, aunque falten sacerdotes y diáconos. Su compromiso se centre sobre todo en esto: promover el ministerio de los sacerdotes y de los diáconos, suscitar vocaciones al sacerdocio y al diaconado, y procurar que en cada comunidad cristiana los fieles laicos se preparen con esmero, según las normas del derecho, para las diversas funciones litúrgicas». Y se añade en el párrafo siguiente: «En las celebraciones litúrgicas cada cual, ateniéndose a su función, desarrolle sólo y todo lo que le corresponde. No les es nunca lícito a los laicos arrogarse el oficio y la vestimenta del diácono o del sacerdote». A los «asistentes pastorales» y, en general, a los «alumnos del seminario, estudiantes de teología» y a cualquier «otro género de laicos», sea cual sea el grupo, la comunidad o la asociación de pertenencia, les está prohibida la predicación durante la celebración de la Misa» (n. 55).

Siguiendo con la referencia a la participación de los laicos, en el segundo capítulo se dice que la Eucaristía no puede considerarse una «concelebración» del sacerdote con los fieles presentes (n. 34), y las expresiones «comunidad celebrante» y «asamblea celebrante» deben ser evitadas, porque evocan estilos políticos de decir, que poco tienen que ver con la materia litúrgica.

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Hoy en día es muy común ver niñas monaguillas en las parroquias, y luego se asustan cuando las religiosas reclaman el sacerdocio

En el capítulo cuarto, el texto llama a redefinir el espacio sagrado del presbiterio, poniendo nuevamente las rejas y las barandas, donde hayan sido eliminadas, y a colocarlos en las iglesias en construcción. (n. 78). En el octavo capítulo pone el dedo en la llaga, en el tema de las relaciones ecuménicas, pidiendo que se evite la expresión: «hospitalidad eucarística» (n. 153), y no poner en la Misa a ministros de otras confesiones cristianas cerca de los concelebrantes católicos, (n. 175), ni de pedir a ellos bendiciones para los fieles católicos (n.176).

Asumir a niñas como «monaguillas» queda a juicio del obispo, pero ha de evitarse «sin una justa causa pastoral; y nunca los sacerdotes deben creerse obligados a llamar a las niñas para este servicio». Y respecto a los ministerios ordenados de los laicos, estos sólo deben ser ejercidos por estricta necesidad, y tienen que denominarse «ministros extraordinarios de la comunión», y no «de la Eucaristía».

En el capítulo sobre la correcta celebración de la santa Misa, entre otras cosas,se excluye la posibilidad de «aplausos y danzas en el interior del edificio sagrado, inclusive fuera de la celebración eucarística. Y no se admita ningún pretexto a favor» (n. 60). Al fin, todos los abusos tratados están resumidos en el capítulo nueve y, como estrategia para combatirlos, los católicos son invitados a denunciarlos.

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Nueve capítulos de errores y arreglos

La instrucción en preparación toma de mira 37 «abusos» principales contra la Eucaristía, y se compone de 200 párrafos. Está dividida en 9 capítulos, con una premisa, una conclusión y un apéndice sobre los derechos de los fieles laicos en materia litúrgica. Entre las otras cosas, se desaconseja la distribución de la Eucaristía bajo las dos especies (n. 85), y se prohíbe la comunión «autoservicio» (n. 87).

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¿Y el Sacramento del Orden Sacerdotal para que lo Instituyó Nuestro Señor Jesucristo?

El capítulo primero de la instrucción habla de la responsabilidad del obispo en la administración del sacramento de la Eucaristía; en particular se solicita una revisión y una renovación de las Comisiones litúrgicas nacionales y la creación de un grupo de nuevos expertos «firmes en la fe católica y bien preparados en materia teológica y cultural» (n. 17).

A las Conferencias episcopales les queda prohibida toda experimentación, a menos que se haya conseguido, tras explícita solicitud, el consentimiento de laCongregación para el Culto (n. 19). El segundo capítulo está dedicado a la participación de los laicos, el tercero a la correcta celebración de la santa Misa. Los siguientes capítulos, cuarto y quinto, tratan de la «Sagrada comunión» y algunos problemas particulares (desde los ornamentos litúrgicos al lavado del purificador, a la prohibición de sombreros no previstos por la liturgia durante la celebración al abierto, en caso de sol o lluvia). El sexto está dedicado a la conservación de la Eucaristía y a los actos de culto sin Misa; el séptimo trata de los ministerios de los laicos; el octavo, sobre el ecumenismo en relación a la Eucaristía; el noveno resume los abusos y propone la estrategia para combatirlos.

En el cuarto capítulo, el texto invita a redefinir el espacio sagrado del presbiterio, reponiendo las verjas en lugar de las barandillas, donde aquellas hayan sido eliminadas, y a proyectarlas en las iglesias en construcción (n. 78). El octavo capítulo vuelve a poner el dedo en la llaga de las relaciones ecuménicas, pidiendo se evite la expresión «hospitalidad eucarística» (n. 153),no colocar, durante la Misa, a ministros de otras confesiones cristianas al lado de los concelebrantes católicos (n. 175), ni se pidan a aquellos bendiciones por parte de los fieles católicos (n. 176).

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En Revista JESUS , nº 10, octubre 2003; traducción: P. Jesús Álvarez,ssp; revisión: P. Benito Spoletini ssp).

Tomado de: http://www.san-pablo.com.ar/rol/?seccion=articulos&id=201

Ministros extraordinarios de la Eucaristía

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"En virtud de la reverencia debida a este sacramento nada lo toca sino las cosas consagradas; por eso, para tocar este Sacramento, se consagran el corporal y el cáliz así como las manos del sacerdote" (III, q. 82, a. 3). Santo Tomás de Aquino

A petición de un comentario que hizo Magui en la publiación Diez objeciones a la Misa Tradicional, en este blog el día 23 de Agosto de 2009, en el cual pregunta si es correcto que un laico de la comunión a los fieles  y unido al reciente comentario de Sergio, el día de ayer 30 de Octubre de 2009 en la misma publicación, en el cual comenta que se ha mudado a California y ha observado que en todas las misas hay hombres y mujeres ayudando al Padre a dar la Comunión, pidiendo así saber a que se deben estos hechos, con el fin de aclarar un poco estas inquietudes publico la siguiente información, esperando queden aclaradas sus dudas al respecto.

Lo que debería ser extraordinario se ha convertido en norma, y lo que debería ser norma se ha convertido en extraordinario.

Por Michael Davies

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Actualmente no se necesita recibir el sacramento del orden sacerdotal para administrar el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,las manos comunes y corrientes de los laicos lo administran a los fieles y en la mano, como si fuera una goma de mascar.

La introducción de la comunión en la mano fue invariablemente seguida por la introducción de ministros extraordinarios de la Eucaristía. Pero contrariamente a la comunión en la mano, que fue aceptada en los primeros tiempos de la Iglesia, el uso de ministros extraordinarios durante la Misa no tiene precedente histórico. Ni la más mínima evidencia puede ser invocada para probar que la Sagrada Comunión haya sido jamás administrada durante la liturgia sino por un obispo, sacerdote o diácono.

En los primeros siglos hay evidencia de casos, pero siempre fuera de la liturgia.
Para el siglo trece era ya una tradición establecida que sólo aquello que había sido específicamente consagrado para ese propósito podía entrar en contacto con el Santísimo Sacramento hasta que Éste hubiera sido colocado en la boca del comulgante. Santo Tomás de Aquino (1225-1274) escribió a este respecto (III, q. 82, a. 3):

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Las manos del sacerdote, no son manos comunes y corrientes, son manos consagradas.

“La distribución del Cuerpo de Cristo pertenece al sacerdote por tres razones. Primero, porque él consagra in persona Christi. Pero así como Cristo consagró Su Cuerpo en la Cena, también Él lo dio a los otros para que participaran de él. Consecuentemente, así como la consagración del Cuerpo de Cristo pertenece al sacerdote, del mismo modo su distribución también le corresponde a él. En segundo lugar, porque el sacerdote es el intermediario establecido entre Dios y el pueblo, por lo cual, así como le pertenece ofrecer los dones del pueblo a Dios, también le pertenece a él dispensar al pueblo los dones consagrados. Tercero, porque en virtud de la reverencia debida a este sacramento, nada lo toca sino las cosas consagradas; por eso, para tocar este sacramento, se consagran el corporal y el cáliz, así como las manos del sacerdote. En consecuencia, a nadie le es lícito tocarlo, excepto caso de necesidad, por ejemplo, si estuviera por caer al suelo o en otro caso de urgencia”.

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El sacerdote consagra in persona Christi.

El documento que autoriza la introducción de ministros extraordinarios de la Eucaristía es una Instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, del 29 de enero de 1973, titulada Immensae caritatis. Ella autoriza el uso de ministros extraordinarios en “casos de genuina necesidad”. Esta es la enumeración de los casos, pero siempre y cuando:

a) no haya sacerdote o diácono;

b) éstos se vean impedidos de administrar la Sagrada Comunión por motivo de otro ministerio pastoral, razones de salud o avanzada edad;


c) el número de fieles por recibir la Sagrada Comunión sea tal que la celebración de la Misa o la distribución de la Eucaristía fuera de la Misa pueda verse indebidamente prolongada.

La Instrucción estipula que:

“Dado que estas facultades son concedidas sólo por el bien espiritual de los fieles y para casos de genuina necesidad, se recuerda a los sacerdotes que no por esto ellos están excusados de la tarea de distribuir la Eucaristía a los fieles que legítimamente la piden, y especialmente darla a los enfermos”.

Es difícil imaginar la existencia de circunstancias que justifiquen el uso de ministros extraordinarios no tratándose de tierras de misión. Aunque también es posible que estas circunstancias se den cuando a un sacerdote a cargo de vastas áreas le resulte físicamente imposible administrar la Sagrada Comunión a todos los enfermos y moribundos que lo requieran. Por supuesto, el bien de las almas debe tener toda prioridad, de manera que si se presenta la alternativa entre alguien que muera sin recibir este sacramento o recibirlo de un laico, indudablemente esta última es la preferible, siempre suponiendo que al sacerdote le haya resultado físicamente imposible concurrir. Obviamente, en tales circunstancias sería deseable que el moribundo pudiera acceder al sacramento de la penitencia pero, una vez más, cuando esto es físicamente imposible un acto de contrición perfecta será suficiente, aun en caso de pecado mortal.

Pero no hay comparación entre estas circunstancias verdaderamente extraordinarias y la práctica, hoy demasiado común en muchos países, de encomendar a cientos de laicos en cada diócesis el desempeño de una tarea que, como lo ha destacado Juan Pablo II, debería ser normalmente “un privilegio de los ordenados”. Y con no poca frecuencia se ve a sacerdotes sentados en sus sillas presidenciales, dirigiendo cantos o aun actuando como directores de las filas de comulgantes mientras miembros de élite de la parroquia administran a aquéllos la Santa Comunión, tal vez abreviando la duración de la Misa cinco minutos o menos.

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El sacerdote es otro Cristo, un laico, por mucha preparación que haya recibido para dar la comunión, no es otro Cristo y menos una mujer.

El hecho de que una persona sea seleccionada como ministro extraordinario puede ciertamente contribuir a la autoestima de quienes estén deseosos de obtener oficios que los coloquen aparte (y por encima) de sus coparroquianos. Este fenómeno se manifestó no bien se comenzó a permitir a los laicos leer la Epístola o a tomar parte en las procesiones del Ofertorio. Sacerdotes que no han admitido estas prácticas han sido frecuentemente objeto de quejas al obispo por parte de laicos deseosos de alcanzar el status que estos oficios les traen.

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Laicos que distribuyen los dones consagrados, que sólo al sacerdote le compete distribuír.

Los fieles que han visto la admisión de estos ministros extraordinarios en sus parroquias habrán notado que el correcto término “extraordinario” es raramente usado. Sin embargo, éste es el término oficial usado en Immensae caritatis y en el nuevo Código de derecho Canónico. Los términos “laicos” o “especiales” se aplican preferentemente para referirse a estos ministros porque ello permite camuflar el hecho de que el uso de tales ministros debería constituir un evento extraordinario, algo que sólo raramente –si alguna vez se diera el caso– se podría dar fuera de tierras de misión. Es difícil imaginar algún sacerdote, digamos, en los Estados Unidos, con tantas apremiantes obligaciones que no tenga tiempo de llevar la Santa Comunión a los enfermos. Si el peso de sus tareas administrativas se le tornara tan pesado, esa sí que es un área donde puede obtener ayuda de los laicos. La presente situación, en la que los sacerdotes se ven superados por actividades que pueden desempeñar los laicos, mientras que éstos asumen la tarea propia de los sacerdotes de llevar la Santa Comunión a los enfermos, es positivamente exótica, una perfecta epitomización del ethos de la Iglesia Occidental en nuestros días.

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Se ha perdido, ya no digo el sentido, si no, la conciencia de lo sagrado, ya no se cree en la Transubstanciación.

En cuanto a la indebida prolongación de la Misa en las parroquias con feligresía numerosa, habitualmente hay otro sacerdote para ayudar. Y aun cuando no hubiera otros sacerdotes, y la administración de la Eucaristía fuera prolongada, es difícil imaginar que sea indebidamente prolongada. El sacerdote podría estimular a los fieles para hacer, en esos minutos, una más perfecta preparación y acción de gracias por el privilegio de recibir a su Salvador. ¿Podría cualquier tiempo empleado en tal acción de gracias ser indebidamente prolongado? Raramente se extendería más allá de diez o quince minutos. Si se considera cuanto tiempo emplea el católico medio en mirar T. V. cada día, ¿puede una acción de gracias de quince minutos considerarse indebidamente prolongada?

Lamentablemente, la directiva vaticana fue expresada en términos poco precisos. La frase “indebidamente prolongada” puede significar cinco o cincuenta minutos, según quién la interprete. A través de esas interpretaciones, pues,Immensae caritatis abrió la puerta a la proliferación de ministros extraordinarios. Vinculada con la introducción de la Comunión bajo las dos especies en las misas de los domingos, esta explosión de ministros extraordina-rios ha alcanzado proporciones de epidemia, lo cual ha sido posible, si bien no estrictamente autorizado, por Immensae caritatis. Muy pocos obispos prestan el mínimo acatamiento a la admonición del papa Juan Pablo II en su carta Dominicae Coenae, del 24 de febrero de 1980:

“Tocar las sagradas especies y distribuirlas con sus propias manos es un privilegio de los ordenados”.

“Cuando ministros ordinarios (obispos, sacerdotes o diáconos) se encuentran presentes en la celebración eucarística, estén o no celebrando, en número suficiente, y no estén impedidos de hacerlo en virtud de otros ministerios, los ministros extraordinarios de la eucaristía no están autorizados para distribuir la comunión a sí mismos o a los fieles”.

Por lo contrario, algunos obispos, o los burócratas litúrgicos que los manipulan, muestran gran entusiasmo por la Comunión bajo las dos especies, principalmente por la excusa que ello les da de incrementar la epidemia de los ministros extraordinarios hasta convertirla en una verdadera plaga. En 1987, en una carta que se incluye al final de este trabajo, la Santa Sede intentó restringir la expansión de esta plaga, pero con poco éxito.

Ningún observador imparcial podrá negar que se ha expandido una amplia declinación en la reverencia al Santo Sacramento desde el Concilio Vaticano II. En «Dominicae Coenae» el papa Juan Pablo II deplora estos casos:

«Hemos tomado conocimiento de casos de deplorable falta de respeto hacia las especies Eucarísticas, casos que son imputables no sólo a los individuos culpables de tal conducta, sino también a los pastores de la Iglesia que no han sido suficientemente vigilantes respecto a la actitud de los fieles hacia la Eucaristía».

El Santo Padre concluyó esta carta con su famoso pedido de perdón a los fieles por el escándalo y las perturbaciones a los que se han vistos sometidos respecto a la veneración debida al Santísimo Sacramento:

«Y yo ruego al Señor Jesús que en lo futuro podamos evitar en nuestra manera de conducirnos con este misterio sagrado todo lo que pueda debilitar o desorientar de cualquier modo el sentido de reverencia y amor que existe en nuestro pueblo fiel».

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Sólo manos Consagradas pueden tocar y dispensar el Pan Vivo bajado del Cielo

 

El sentido de reverencia y amor del pueblo fiel por el Santísimo Sacramento se verá inevitablemente debilitado en cualquier diócesis donde el obispo, por convicción o debilidad, haya permitido el uso de ministros extraordinarios de la Eucaristía cuando no existen circunstancias extraordinarias, lo cierto es que tales circunstancias no existen en el noventa y nueve por ciento de las parroquias donde se emplean tales ministros. Lo que debería ser extraordinario se ha convertido en norma, y lo que debería ser la norma se ha convertido en extraordinario. Tal es el estado del catolicismo en el rito romano en nuestros días.

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Actualmente tanto fieles como clérigos, ven, unos al recibir y los otros al distribuír la Sagrada Hostia, sólo un símbolo y no una realidad espiritual, una verdad que va mas allá de nuestros sentidos; ese pan ya no es pan, y ese vino, ya no es vino, sino única y exclusivamente, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Estamos presenciando no simplemente una disminución en el respeto por el Santísimo Sacramento –allí donde ese respecto existe todavía– sino una disminución en el respeto y valoración del carácter sagrado del sacerdocio, donde ese respeto y esa valoración existen todavía. Muy pocos jóvenes católicos consideran a sus sacerdotes como otro Cristo, alter Christi, un hombre que se diferencia no simplemente en grado sino en esencia del resto de los fieles, un hombre cuya misión primaria es entrar en el santuario y llevar a cabo los ritos sagrados que sólo él puede realizar. En Dominicae Coenae el papa Juan Pablo II recuerda a los católicos que:

«No se debe olvidar el oficio primario de los sacerdotes, que han sido consagrados por su ordenación para representar a Cristo Sacerdote: por esta razón sus manos, así como sus palabras y su voluntad, se han convertido en instrumentos directos de Cristo. A través de este hecho, esto es, como ministros de la Sagrada Eucaristía, ellos tienen una responsabili dad primaria por las Sagradas Especies, porque es una responsabilidad total. Ellos ofrecen el pan y el vino, ellos lo consagran, y luego distribuyen las sagradas especies a los participantes de la asamblea que desean recibirlas … ¡Qué elocuente, en consecuencia, aun cuando no sea costumbre antigua, el rito de ungimiento de las manos en nuestra ordenación Latina, como que para estas manos es necesaria precisamente una gracia especial y el poder del Espíritu Santo!»

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El Sacerdote, cuyas manos han sido ungidas y consagradas, se convierte en otro Cristo.

LA SANTA SEDE INTERVIENE

En septiembre de 1987 la Santa Sede mandó cartas a los presidentes de numerosas Conferencias Episcopales sobre el tema de los ministros extraordinarios, urgiéndolos a impedir el abuso de hacer la norma de aquello que debería ser extraordinario. Incluimos aquí el texto completo de la carta enviada al Arzobispo John L. May, presidente de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de los EEUU.

Como es de imaginar, el documento fue totalmente inefectivo, pero por lo menos brinda evidencia de que la Santa Sede está al tanto de la extensión de los abusos sobre los ministros extraordinarios (se han recibido “numerosas informaciones de tales abusos”), aun cuando no haya podido hacer nada para impedirlos.

Septiembre 21 de 1987.

Muy Reverendo John L. May

Presidente CNOC

1312, Massachusetts Avenue, N. W.

Washington D.C. 20005

Estimado Arzobispo May:

El Cardenal Prefecto de la Congregación de Sacramentos, en una Carta Circular a todos los representantes papales, ha emitido la siguiente clarificación respecto a los ministros extraordinarios de la Eucaristía.

La facultad concedida a los laicos habilitándolos para distribuir la Sagrada Comunión como ministros extraordinarios de la Eucaristía (Cánones 23O, 3; 9IO, 2) representa sin duda una de las más adecuadas formas de participación en la acción litúrgica de la Iglesia. Por un lado, este privilegio ha provisto una real ayuda tanto para el celebrante como para la congregación en ocasiones donde se presenta un gran número de personas para recibir la Santa Comunión. Pero, por otro lado, en ciertas instancias, han tenido lugar significativos abusos de este privilegio. Tales abusos han conducido a situaciones donde el carácter extraordinario de este ministerio se ha perdido. A veces parece, inclusive, como si la designación de ministros extraordinarios se convirtiera en una especie de premio para recompensar a aquellos que han trabajado para la Iglesia.

El Cardenal Mayer advierte que los abusos de los cuales habla suceden cuando:
– los ministros extraordinarios de la Eucaristía ordinariamente distribuyen la comunión junto con el celebrante, tanto cuando el número de comulgantes no requiere su ayuda, como cuando hay otros concelebrantes presentes u o-tros ministros ordinarios disponibles, aunque no estén celebrando;
– los ministros extraordinarios se administran la Sagrada Comunión a ellos mismos y a los fieles mientras el celebrante y los concelebrantes –si los hubiera– permanecen inactivos.

Después de haber recibido numerosos informes de tales abusos, la Congregación decidió solicitar una interpretación auténtica de los Cánones pertinentes a la Pontificia Comisión para la interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico. Se formuló la siguiente duda:

. *“Utrum minister extraordinarius Sacrae Communionis, ad norman cann. 9IO, par. 2 et 23O, par. 3, deputatus suum munus suppletorium exercere possit etiam cum praesentes sint in ecclesia, etsi ad celebrationem eucharisticam non participantes, ministri ordinarii qui non sint quoque modo impediti”

La Comisión Pontificia trató la cuestión en su sesión Plenaria del 20 de febrero de 1987 y respondió: NEGATIVO.

Esta interpretación auténtica fue aprobada por el Santo Padre el 15 de junio de 1987, quien en consecuencia dio instrucción a la Congregación para los Sacramentos de comunicar la decisión a las Conferencias Episcopales.

La respuesta de la Comisión Pontificia indica claramente que cuando ministros ordinarios (obispos, sacerdotes o diáconos) se encuentran presentes en la celebración eucarística, estén o no celebrando, y se encuentren en número suficiente y no estén impedidos de hacerlo en virtud de otros ministerios, los ministros extraordinarios de la eucaristía no están autorizados para distribuir la comunión a sí mismos o a los fieles.

Finalmente, el Cardenal Mayer le solicita que haga llegar estas directivas a los miembros de la Conferencia Episcopal.

Con mis expresiones de estima y buenos deseos, quedo suyo en Cristo,

Pio Laghi

Pro-Nuncio Apostólico

INSTRUCCIÓN
SOBRE ALGUNAS CUESTIONES ACERCA DE LA COLABORACIÓN DE LOS FIELES LAICOS EN EL SAGRADO MINISTERIO DE LOS SACERDOTES

Artículo 8


El ministro extraordinario de la Sagrada Comunión

Los fieles no ordenados, ya desde hace tiempo, colaboran en diversos ambientes de la pastoral con los sagrados ministros a fin que «el don inefable de la Eucaristía sea siempre más profundamente conocido y se participe a su eficacia salvífica con siempre mayor intensidad».(95)
Se trata de un servicio litúrgico que responde a objetivas necesidades de los fieles, destinado, sobre todo, a los enfermos y a las asambleas litúrgicas en las cuales son particularmente numerosos los fieles que desean recibir la sagrada Comunión.

§ 1. La disciplina canónica sobre el ministro extraordinario de la sagrada Comunión debe ser, sin embargo, rectamente aplicada para no generar confusión. La misma establece que el ministro ordinario de la sagrada Comunión es el Obispo, el presbítero y el diácono (96) mientras son ministros extraordinarios sea el acólito instituido, sea el fiel a ello delegado a norma del can. 230, § 3. (97).

Un fiel no ordenado, si lo sugieren motivos de verdadera necesidad, puede ser delegado por el Obispo diocesano, en calidad de ministro extraordinario, para distribuir la sagrada Comunión también fuera de la celebración eucarística, ad actum vel ad tempus, o en modo estable, utilizando para esto la apropiada forma litúrgica de bendición. En casos excepcionales e imprevistos la autorización puede ser concedida ad actum por el sacerdote que preside la celebración eucarística (98).

§ 2. Para que el ministro extraordinario, durante la celebración eucarística, pueda distribuir la sagrada Comunión, es necesario que no se encuentren presentes ministros ordinarios o que, éstos, aunque presentes, se encuentren verdaderamente impedidos (99). Pueden desarrollar este mismo encargo también cuando, a causa de la numerosa participación de fieles que desean recibir la sagrada Comunión, la celebración eucarística se prolongaría excesivamente por insuficiencia de ministros ordinarios. (100)

Tal encargo es de suplencia y extraordinario (101) y debe ser ejercitado a norma de derecho. A tal fin es oportuno que el Obispo diocesano emane normas particulares que, en estrecha armonía con la legislación universal de la Iglesia, regulen el ejercicio de tal encargo. Se debe proveer, entre otras cosas, a que el fiel delegado a tal encargo sea debidamente instruido sobre la doctrina eucarística, sobre la índole de su servicio, sobre las rúbricas que se deben observar para la debida reverencia a tan augusto Sacramento y sobre la disciplina acerca de la admisión para la Comunión.

Para no provocar confusiones han de ser evitadas y suprimidas algunas prácticas que se han venido creando desde hace algún tiempo en algunas Iglesias particulares, como por ejemplo:

— la comunión de los ministros extraordinarios como si fueran concelebrantes;
— asociar, a la renovación de las promesas de los sacerdotes en la S. Misa crismal del Jueves Santo, otras categorías de fieles que renuevan los votos religiosos o reciben el mandato de ministros extraordinarios de la Comunión.
— el uso habitual de los ministros extraordinarios en las SS. Misas, extendiendo arbitrariamente el concepto de «numerosa participación».

Notas:
(95) Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos, Instrucción Immensae caritatis (29 enero 1973), proemio: AAS 65 (1973), p. 264.
(96) Cfr. C.I.C., can. 910, § 1; cfr. también Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae (24 febrero 1980), n. 11: AAS 72 (1980), p. 142.
(97) Cfr. C.I.C., can. 910, § 2.
(98) Cfr. Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos, Instrucción Immensae caritatis, n. 1: l.c., p. 264; Missale Romanum, Appedix:
Ritus ad deputandum ministrum S. Communionis ad actum distribuendae; Pontificale Romanum: De institutione lectorum et acolythorum.
(99) Pontificia Comisión para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico, Respuesta (1 junio 1988): AAS 80 (1988), p. 1373.
(100) Sagrada Congregación para las Disciplina de los Sacramentos, Instrucción Immensae caritatis, n. 1: l.c., p. 264; Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, Instrucción Inaestimabile donum, n. 10: l.c., p. 336.
(101) El can. 230, § 2 y § 3 del C.I.C. afirma que los servicios litúrgicos allí mencionados pueden ser asumidos por los fieles no ordenados sólo «ex temporanea deputatione» o en suplencia.

…….
Quedan revocadas las leyes particulares y las costumbres vigentes que sean contrarias a estas normas, como asimismo eventuales facultades concedidas ad experimentum por la Santa Sede o por cualquier otra autoridad a ella subordinada.

El Sumo Pontífice, en fecha del 13 Agosto 1997, ha aprobado de forma específica el presente decreto general ordenando su promulgación.

Del Vaticano, 15 Agosto 1997. Solemnidad de la Asunción de la B.V. María.

Congregación para el Clero
Darío Castrillón Hoyos
Pro-Prefecto

Pontificio Consejo para los Laicos
James Francis Stafford
Presidente

Congregación para la Doctrina de la Fe
Joseph Card. Ratzinger
Prefecto

Congregación para los Obispos
Bernardin Card. Gantin
Prefecto

Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida
Apostólica
Eduardo Card. Martínez Somalo
Prefecto

Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Jozef Card. Tomko
Prefecto

Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos
Julián Herranz
Presidente

Congregación para el Culto Divino y la
Disciplina de los Sacramentos
Jorge Arturo Medina Estévez
Pro-Prefecto

Tomado de: http://www.unavoce.com.ar

Nota: Tanto las imágenes como los comentarios que aparecen en ellas, han sido agregados por un servidor.

Arturo Medina Muñoz.

Editor del Blog.

 

31 de octubre

SAN QUINTÍN,*
Mártir

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Vosotros afectáis ser justos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque la que es grande ante el mundo es abominación ante Dios. (San Lucas, 16, 15).

San Quintín, hijo del senador Zenón de Roma, fue aprehendido por el prefecto Rictio Varo mientras predicaba el Evangelio en Picardía. Después de haber sido azotado, fue cargado de cadenas y echado en una prisión; mas, un ángel lo sanó de sus heridas, lo libró de sus cadenas y le abrió las puertas de la cárcel. Predicó en medio de la calle y convirtió a seiscientas personas. El tirano lo hizo atormentar de diversas maneras y, viéndolo invencible lo hizo decapitar, en el año 287, después de cuatro años de maravilloso apostolado.

MEDITACIÓN
SOBRE LA HIPOCRESÍA

I. La mayor parte de los hombres se esfuerzan más por parecer cristianos y virtuosos que por serlo en realidad. Se salvan las apariencias, se quiere contentar a los hombres, pero uno no se toma mucho trabajo por contentar a Dios y la propia conciencia. Se ordena el exterior y el alma está en desorden. ¡Desventurados! Dios nos ve tales cuales somos y no tales cuales queremos aparecer. Dios es quien nos juzgará y no los hombres; no podemos engañarlo, nos engafiamos a  nosotros mismos.

II. ¿Qué pretendes con esa devoción de apariencia? ¿De qué te servirá la estima de los hombres, si Dios te desprecia? Gratuitamente te condenas, tienes toda la pena que los santos encontraron en el servicio de Dios, no tienes sus consuelos en esta vida y no tendrás su recompensa en la otra. ¿Qué haréis, vosotros hipócritas, el día del juicio, cuando Dios dé a conocer vuestros crímenes a todos los hombres y a todos los ángeles?

III. A nadie juzgues por las apariencias, el rostro engaña a menudo. Tal parece orgulloso y es muy humilde. A Dios sólo pertenece el penetrar los secretos del corazón humano; interpreta las acciones de los demás como desearías que se interpretaran las tuyas. Examina tus propios defectos y mira si no eres del número de aquellos de que habla San Cipriano, que condenan en lo exterior aquello que hacen en lo interior, acusadores en público y pecadores en secreto.

La huida de la hipocresía
Orad por la conversión de los hipócritas.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Quintín, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com


Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

31 de Octubre