13 de Junio
- San Antonio de Padua, Confesor
- Santa Aquilina, Mártir
- San Fándilas, Mártir
- Santa Felícula, Mártir
- San Gerardo de Clairvaux
- San Trifilo de Nicosia
12 de Junio
No amemos de palabra y con la lengua,
sino con obras y de veras.
(1 Juan, 3, 18).
Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud, y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar, entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado en seguida, del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.
MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR
SANTO DE SÍ MISMO
I. La caridad te obliga a amarte y a no hacer nada que te sea dañoso. Si te amases, ¿no tratarías, acaso, de procurarte el mayor de todos los bienes? Pues bien, ¿qué mayor bien para tu alma que la posesión de la gracia, primero, y la de la eternidad bien aventurada, después? ¿Qué tirano podría causarte tanto mal como el que te haces cuando cometes un pe cado mortal, y aun un pecado venial, puesto que por este pecado venial deberás sufrir en el purgatorio dolores incomparablemente más crueles que los de los mártires?
II. Ama a tu cuerpo, ámalo; pero procúrale el mayor de todos los bienes, que es la gloria de que gozará después de su resurrección, si ha sido fiel a Dios. Para obtener esta gloria, es preciso que sufra durante esta vida. Cuerpo mío, ¿sabes tú de qué debes alegrarte? De ser desgarrado, abrumado de dolores por Jesucristo. Si yo te amo, debo desear verte mortifi cado, a fin de verte un día envuelto en gloria. El cristiano será glorificado en su carne, pero con la condición de que haya sido mortificada por Jesucristo. (Tertuliano).
III. ¿No es verdad, acaso, que no te amas? Amas a tus placeres, a tus riquezas, a tu reputación; pero no amas ni a tu alma ni a tu cuerpo. Amas a tus padres, a tus amigos, si tratas de hacerlos virtuosos, pero, ¿te tomas gran trabajo por llegar a serlo tú mismo? ¡Ah! si verdaderamente te amases, no rehuirías ninguna fatiga para merecer para tu cuerpo y tu alma una gloria eterna. Cuando se ama, no se rehuye el trabajo: el amor impide que se sienta su peso.
El amor de Dios
Orad por los que son llamados
a la vida religiosa.
ORACIÓN
Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad, que habéis dotado al bienaventurado Juan, confesor vuestro, de talento admirable para reconciliar a los enemigos, haced, en consideración a sus méritos y a su intercesión, que, consolidados en vuestra caridad, no nos dejemos separar de Vos por ninguna tentación. Por J. C. N. S. Amén.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/
VATICANO, 11 Jun. 10 / 01:14 pm
Al finalizar la multitudinaria Eucaristía que fue concelebrada por más de 15 mil presbíteros llegados de todas partes del mundo para la clausura del Año Sacerdotal, el Papa Benedicto XVI saludó en distintos idiomas. En portugués el Santo Padre recordó que «nada jamás sustituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia«.
En su saludo en español, el Papa pidió a Dios «que esta celebración se convierta en un vigoroso impulso para seguir viviendocon gozo, humildad y esperanza susacerdocio, siendo mensajeros audaces del Evangelio, ministros fieles de losSacramentos y testigos elocuentes de la caridad».
«Con los sentimientos de Cristo, Buen Pastor, os invito a continuar aspirando cada día a la santidad, sabiendo que no hay mayor felicidad en este mundo que gastar la vida por la gloria de Dios y el bien de las almas», añadió.
En portugués, el Papa agradeció a Dios «por lo que sois y lo que hacéis, recordando a todos que nada jamás sustituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia. A ejemplo y bajo el patrocinio del Santo Cura de Ars, perseveren en la amistad de Dios y dejen que vuestras manos y vuestros labios sigan siendo las manos y los labios de Cristo, único Redentor de la humanidad«.
Extracto tomado de la Homilía de S.S. Benedicto XVI en ocasión de la clausura del Año Sacerdotal:
Por tanto, el sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su lugar, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra «sacerdocio». Que Dios nos considere capaces de esto; que por eso llame a su servicio a hombres y, así, se una a ellos desde dentro, esto es lo que en este año hemos querido de nuevo considerar y comprender. Queríamos despertar la alegría de que Dios esté tan cerca de nosotros, y la gratitud por el hecho de que Él se confíe a nuestra debilidad; que Él nos guíe y nos ayude día tras día. Queríamos también, así, enseñar de nuevo a los jóvenes que esta vocación, esta comunión de servicio por Dios y con Dios, existe; más aún, que Dios está esperando nuestro «sí». Junto con la Iglesia, hemos querido destacar de nuevo que tenemos que pedir a Dios esta vocación. Pedimos trabajadores para la mies de Dios, y esta plegaria a Dios es, al mismo tiempo, una llamada de Dios al corazón de jóvenes que se consideren capaces de eso mismo para lo que Dios los cree capaces.
Era de esperar que al «enemigo» no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo. Y así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario. También nosotros pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás; que en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación; y que queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida.
Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos. Pero, para nosotros, se trataba precisamente de lo contrario, de sentirnos agradecidos por el don de Dios, un don que se lleva en «vasijas de barro», y que una y otra vez, a través de toda la debilidad humana, hace visible su amor en el mundo. Así, consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y que nos hace reconocer y amar más aún el gran don de Dios. De este modo, el don se convierte en el compromiso de responder al valor y la humildad de Dios con nuestro valor y nuestra humildad. La palabra de Cristo, que hemos entonado como canto de entrada en la liturgia de hoy, puede decirnos en este momento lo que significa hacerse y ser sacerdote: «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).
Para leer la homilía completa del Santo Padre en esta Misa ingrese a:http://www.aciprensa.com/Docum/documento.php?id=308
Tomado de: http://www.aciprensa.com
¡SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFÍO!
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SOLEMNIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS
( Doble de 1ª clase – Ornamentos blancos )

Dos pensamientos dominantes hay en la misa de la fiesta, lo mismo que en el nuevo Oficio: el amor que Jesús nos tiene y la reparación que se le debe por el desamor y las ofensas de los hombres.
A la fiesta del corpus la sagrada liturgia añade, como una prolongación de la misma, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El objeto de esta fiesta es el Corazón de Jesús, es decir, el Corazón físico del Hombre Dios, junto con la humanidad y la divinidad de Jesús, considerado como un miembro vivo y unido al todo orgánico. El Corazón corpóreo de Jesús como símbolo y expresión del amor de Cristo a los hombres, manifestado sobre todo en la Redención por la cruz y en el misterio de la Santísima Eucaristía: he aquí el verdadero objeto de la fiesta. En el Corazón de Jesús, pues, vemos, en último término, la misma persona de Jesús, la persona divina que, bajo el símbolo de su Corazón de carne, nos muestra el amor, divino y humano, de Jesús hacia nosotros. Los misterios de la Encarnación, de la resurrección y de nuestra eterna posesión y goce de la vida divina, se fundan, en último resultado, en el único misterio del Amor del Salvador hacia nosotros. Y con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no pretendemos otra cosa que honrar este Amor divino-humano, y sumergirnos en él. (Dom Baur).
Introito. Ps 32.
| INTROITUS – Cogitationes Cordis ejus in generationem; ut éruat a morte ánimas eórum et alat eos in fame. – Ps. Exsultáte, justi, in Domino, rectos decet collaudátio. V. Gloria Patri. | Introito – Los pensamientos de su Corazón, de generación en generación, fueron librar sus almas de la muerte y saciar su hambre (1). – Ps. Regocijaos, justos, en el Señor; de los rectos es propia la alabanza. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Deus qui nobis, in Corde Filii tui, nostris vulneráto peccatis, infinitos dilectiónis thesáuros misericórditer largíri dignaris; concéde, quaesumus, ut illi devótum pletátis nostrae praetántes obsequium, dignae quoque satisfactiónis eshibeámus Officium. Per eúndem Dóminum. R. Amen | Oh Dios, que misericordiosamente te dignas prodigarnos los infinitos tesoros de tu amor, en el Corazón de tu Hijo herido por nuestros pecados; rogámoste nos concedas la gracia de poderte tributar el devoto homenaje de nuestra piedad, a la vez que cumplimos con el deber de darle una competente satisfacción(2). Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen. |
Epístola
San Pablo es escogido por Dios para descubrir a los hombres las riquezas del Corazón de Cristo, en toda su anchura, su largura y su profundidad.
| EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Ephésios (3, 8-19) – Fratres: mihi omnium sanctorum minimo data est gratia haec in gentibus evangelizare ininvestigabiles divitias Christi et inluminare omnes quae sit dispensatio sacramenti absconditi a saeculis in Deo qui omnia creavit ut innotescat principibus et potestatibus in caelestibus per Ecclesiam multiformis sapientia Dei secundum praefinitionem saeculorum quam fecit in Christo Iesu Domino nostro in quo habemus fiduciam et accessum in confidentia per fidem eius propter quod peto ne deficiatis in tribulationibus meis pro vobis quae est gloria vestra huius rei gratia flecto genua mea ad Patrem Domini nostri Iesu Christi ex quo omnis paternitas in caelis et in terra nominatur ut det vobis secundum divitias gloriae suae virtute corroborari per Spiritum eius in interiore homine habitare Christum per fidem in cordibus vestris in caritate radicati et fundati ut possitis conprehendere cum omnibus sanctis quae sit latitudo et longitudo et sublimitas et profundum scire etiam supereminentem scientiae caritatem Christi ut impleamini in omnem plenitudinem Dei | Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios: – Hermanos: a mí, el último de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar en las naciones las riquezas inescrutables de Cristo, y de descubrir a todos la dispensación del misterio, que después de tantos siglos ha estado en el secreto de Dios, creador de todas las cosas; con el fin de que en la formación de la Iglesia, se manifieste a los principados y potestades en los cielos, la sabiduría de Dios en los admirables y diferentes modos de su conducta, según el designio, que puso en ejecución por medio de Jesucristo nuestro Señor, por quien, mediante su fe, tenemos confianza y acceso libre a Dios. Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual es principio y cabeza de toda la gran familia que está en el cielo y en la tierra; para que según las riquezas de su gloria os conceda por medio de su Espíritu el ser fortalecidos en virtud en el hombre interior y el que Cristo habite por medio de la fe en vuestros corazones, estando arraigados y cimentados en la caridad, a fin de que podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y longitud, y la altura y profundidad de este misterio; y conocer también aquel amor de Cristo hacia nosotros, que sobrepasa todo conocimiento, para que seáis plenamente colmados de la plenitud de Dios. |
| GRADUALE (Ps. 24. 8-9 ) – Dulcis et rectus Dominus, proptes hoc legem dabit delinquéntibus in via. V. Díriget mansuétos in judício, docébit mites vias suas. Alleluia, alleluia. V.(Matth. Xi)– Tóllite jugum meum super vos et discite a me, quia mitis sum et húmilis Corde, et inveniétis réquiem animábus vestris, alleluia, | Gradual – Dulce y recto es el Señor, por eso enseñará el camino a los pecadores. V. Dirigirá a los humildes por la senda de la justicia y enseñará a los mansos su camino. Aleluya, aleluya – V. Cargad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón y hallaréis reposo para vuestras almas, Aleluya. |
Evangelio
Muerto el Señor en la cruz, un soldado abre de una lanzada su sagrado costado, donde se encerraba aquel Corazón divino-humano que tanto amó a los hombres y que, por amarnos tanto, se entregó a aquella muerte cruel, y de su herida brota sangre y agua, agotándose así los últimos tesoros de su amor.
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Joánem ( 19, 31-37) In illo témpore:Iudaei ergo quoniam parasceve erat ut non remanerent in cruce corpora sabbato erat enim magnus dies ille sabbati rogaverunt Pilatum ut frangerentur eorum crura et tollerentur. Venerunt ergo milites et primi quidem fregerunt crura et alterius qui crucifixus est cum eo. Ad Iesum autem cum venissent ut viderunt eum iam mortuum non fregerunt eius crura sed unus militum lancea latus eius aperuit et continuo exivit sanguis et aqua Et qui vidit testimonium perhibuit et verum est eius testimonium. Et ille scit quia vera dicit ut et vos credatis. Facta sunt enim haec ut scriptura impleatur: Os non comminuetis ex eo. Et iterum alia Scriptura dicit: Videbunt in quem transfixerunt
Credo. |
U Continuación del Santo Evangelio según San Juan – En aquel tiempo: Los Judíos, como el viernes era de preparación para la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen enla cruz el sábado (que era aquel un sábado muy solemne)(3), rogaron a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y los quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero y al otro que habían crucificado con él(4). Mas al llegar a Jesús, no le quebraron las piernas; sino que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al punto salió sangre y agua(5). Y quien lo vio, es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis. Estas cosas sucedieron en cumplimiento de la Escritura: no quebraréis ninguno de sus huesos. Y también otra Escritura que dice: Pondrán los ojos en Aquel a quien traspasaron.Credo. |
| OFFERTORIUM– Impropérium exspectávit Cor meum et misériam, et sustínui qui simul mecum constristarétur et non fuit; consolántem me quawsívi et non invéni. | Ofertorio – Improperios y miserias aguardó mi Corazón, y esperaba quien se condoliese de mí, y no le hubo; y quien me consolase, y no le hallé(6). |
Oración-Secreta
| Répice, quaesumus, Dómine, ad ineffábilem cordis dilécti Filii tui caritátem; ut quod offérimus sit tibi munus accéptum, et nostrórum expiátio delictórum. Per eúndem Dominum. | Suplicámoste, Señor, que mires a la inefable caridad del Corazón de tu querido Hijo: para que el don que te ofrecemos te sea a ti agradable, y a nosotros nos sirva de expiación de nuestros delitos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. |
Prefacio propio
| Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui Unigenitum tuum pendéntem láncea militis tranfigi voluisti, ut apértum Cor divinae largitátis sacrárium, torrentes nobis funderent miserationis et gratiae, et quod amore nostri flagráre numquam déstitit, piis esset réquies et poeniténtibus patéret salútis refúgium. Et ideo cum Angelis et Arcangelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni militia caelestis exércitus, hymnum gloriae tuae cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Que quisiste que tu Unigénito pendiente de la cruz fuese atravesado por la lanza del soldado, para que su Corazón abierto, sagrario de tu divina liberalidad, derramase sobre nosotros los torrentes de la misericordia y de la gracia; y ya que nunca dejó de estar abrasado por nuestro amor, fuese para las almas piadosas un lugar de descanso, y un refugio de salvación abierto para los pecadores. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos el himno de gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Unus militum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua. | Comunión. – Uno de los soldados abrió con la lanza su costado, y al punto salió sangre y agua. |
Oración-Postcomunión
| Si quis sitit véniat ad me et bibat, allelúia, allelúia. | < Señor oh Haz, >Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, aleluya, aleluya. |
Tomado de:
11 de Junio
Buscad la paz con todos y la santidad,
sin la cual nadie verá a Dios.
(Hebreos 12, 14).
San Bernabé fue discípulo de Jesucristo y compañero de trabajos de San Pablo. Habiendo meditado estas palabras del Salvador: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, vendió lo que poseía y llevó el dinero obtenido a los Apóstoles. Predicó el Evangelio en Antioquía con San Pablo. Fue en seguida con el gran Apóstol a Seleucia, después a Salamina y a Pafos; y, después de haber evangelizado también a muchos otros pueblos, murió hacia el año 60.
MEDITACIÓN SOBRE LA SANTIDAD
A LA CUAL DEBEMOS TENDER,
CADA CUAL EN SU ESTADO
I. Como en este mundo no hay estado o vocación en el que no se pueda uno salvar, tampoco hay alguno en el que no sea posible condenarse, porque siempre tenemos libertad para ofender a Dios. No te fíes, pues, en la santidad de tu vocación, ni en el lugar en que habitas, ni en la posición que ocupas. Ni el lugar, ni el traje, ni la profesión son las que santifican al hombre; son las buenas obras que él hace; ellas solas le seguirán al otro mundo. ¿Cómo cumples las obligaciones que te impone el estado de vida en el que Dios te ha colocado? Se merecen elogios, no por haber ha bitado en Jerusalén, sino por haber vivido bien en ella. (San Jerónimo).
II. Vive conforme a tu estado. Una es la virtud del hombre de mundo, otra la del religioso. La vida del apóstol no es la del solitario. Estudia el espíritu de tu vocación y trata de conformarte a él. Si estás so metido a una regla, obsérvala; si no, cumple los mandamientos de Dios, consulta al director de tu conciencia y sigue sus consejos.
III. Imita a los santos que han ejercido la misma profesión que tú; toma entre ellos uno por patrono y modelo, invócalo y trata de imitarlo. No hay profesión que no tenga santos; compara su vida a la tuya, imita las virtudes de que te dan ejemplo. Ten siempre el corazón vuelto hacia el cielo al cual atraen, y al cual debes ir tú mismo, pues allí es donde está Dios, tu tesoro. Que nuestro corazón esté allí donde nosotros queremos tener nuestro tesoro. (Tertuliano).
La santidad y la perseverancia en nuestra vocación
Orad por la conversión de los infieles
ORACIÓN
Oh Dios, que nos alegráis por los méritos y la intercesión de vuestro apóstol San Bernabé, dignaos concedernos las gracias que os imploramos por su intermedio. Por J. C. N. S. Amén.
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10 de Junio
Tan santamente educó esta reina a sus hijos, que varios abrazaron el estado religioso. No se sentaba a la mesa sin antes haber dado de comer a nueve huérfanos y a veinticuatro pobres; durante el Adviento y la Cuaresma, alimentaba hasta a trescientos necesitados. Después de haber pasado el día en la práctica de la caridad, pasaba la noche en oración. Estando moribunda, se le quiso ocultar la muerte del rey su esposo y de su hijo, acaecida en la guerra. Exclamó: «Sé lo ocurrido. Os agradezco, omnipotente Dios, que enviándome un dolor tan grande en la última hora de mi vida, me purifiquéis de mis pecados, como es pero, por vuestra misericordia». Murió cuatro días después de su esposo, el 16 de noviembre de 1093.
MEDITACIÓN: CUAL DEBE SER NUESTRO
CONSUELO EN LAS AFLICCIONES
I. No se podría vivir mucho tiempo en la tierra sin ser visitado por las aflicciones; nadie está exento de ellas. Es más feliz quien las sabe soportar con más paciencia. Mira, pues, todos los accidentes que te su ceden como ocasiones que Dios te ofrece de practicar la paciencia. No consideres la malicia de las personas que te apenan, sino sólo la bondad de Dios que quiere o que permite que te persigan, a fin de tener ocasión de coronarte. Poco importa que se me traicione o maltrate, pues Dios permite que se traicione a los que Él se dispone a coronar.
II. Consuélate de la pérdida de tus bienes, de tus padres y de tus amigos; las lágrimas y la tristeza no reparan las pérdidas que has sufrido, al contrario, no hacen sino aumentar las. Porque, si el mal que te aflige no tiene remedio, ¿para qué sirven tus lágrimas? y si lo tiene, trabaja en ello y no consumas inútilmente el tiempo en vanos lamentos y en lágrimas estériles. Reserva tus lágrimas para llorar tus pecados y para apagar el fuego del infierno. No se debe llorar sino por las faltas que se han cometido o por el paraíso que se ha perdido.
III. La gran razón que debe consolarte en todas tus aflicciones, es que Dios te las envía o permite para su mayor gloria y la salvación de tu alma. Alégrate, pues, de tener ocasión de contribuir a la gloria del Señor y de trabajar en la salvación de tu alma. Te suceda lo que te suceda, di siempre con el santo varón Job: «¡El Señor me dio todo, el Señor me ha qui tado todo, bendito sea su santo Nombre!»
La paciencia
Orad por Inglaterra, Escocia e Irlanda.
ORACIÓN
Oh Dios, que hicisteis admirable a la bienaventurada reina Margarita por su gran caridad para con los pobres, haced que su intercesión y su ejemplo acrecienten de día en día la caridad en nuestras almas. Por J. C. N. S. Amén.
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Temed al que, después de haberos quitado la vida,
tiene el poder de arrojaros al infierno.
(San Lucas, 12, 5).
San Primo y San Feliciano eran hermanos y se animaban mutuamente a la práctica de las virtudes cristianas. Fueron encarcelados por orden de Diocleciano y Maximiano; pero un ángel les abrió la prueba de la mazmorra. Apresados poco después nuevamente, fueron llevados ante el pretor. Éste los separó, esperando vencer así más fácilmente su constancia. Probó primeramente a Feliciano, pero sin éxito. En seguida, llamando a Primo, le dijo: «Imita la prudencia de tu hermano: ha obedecido a los emperadores, y ahora está colmado de honores. Un ángel, -respondió Feliciano-, me ha hecho saber lo que le ha sucedido a mi hermano. ¡Ojalá sea yo digno de participar de su martirio!» Irritado, el pretor los condenó a los dos a ser arrojados a los leones; pero éstos, olvidando su ferocidad natural, vinieron a hacerles fiestas. Finalmente los hizo decapitar; y estos dos hermanos, a quienes los tormentos no habían podido separar, fueron a gozar de la misma gloria en el cielo, alrededor del año 297.
MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES DE TEMOR
I. El temor de Dios es el principio de la sabiduría. Teme a Dios, porque es omnipotente, ve todo y es soberanamente justo. Te juzgará con justicia; y habrá de castigarte inapelablemente si incurriste en pe cado. Temes a los hombres, no te atreverías a come ter un crimen en su presencia. ¡Cuán ciego eres! ¿No ves que a Dios es a quien has de temerse? El temor es la base de la salvación. (Tertuliano).
II. Teme el infierno y no digas que este temor conviene a los grandes pecadores, puesto que Jesucristo te lo propone como medio de excitarte a la virtud, y los santos, estimulados por él, han avanzado rápidamente, en el camino de la salvación. El temor del infierno es el que los desapegó del mundo y los condujo a la soledad. ¡Oh infierno, si a menudo se pensase en ti, cuán rápido poblaríase el paraíso! Después de todo, por santo que seas al presente, puedes caer en el pecado. Teme siempre hasta que estés en el cielo.
III. Teme el pecado, puesto que él te hace enemigo de Dios y víctima del infierno. Los santos habrían más bien elegido la pérdida de sus bienes, de la vida y hasta el infierno, si ello fuera posible, antes que el pecado. Es que aun el menor pecado es un mal más grande que los más espantosos entre todos los tormentos, puesto que esa falta leve ofende a un Dios infinito. ¿Posees estos sentimientos? Vuelve tu temor para el lado de Dios; todo temor que no tiene a Dios por objeto es temor malo. (San Bernardo).
La fidelidad a Dios
Orad por la conversión
de los pecadores.
ORACIÓN
Señor, dignaos concedernos la gracia de celebrar siempre la fiesta de vuestros santos mártires Primo y Feliciano, de tal manera que sus sufragios nos aseguren los efectos de vuestra protección. Por J. C. N. S. Amén
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No queráis engañaros: Dios no puede ser burlado; lo que el hombre sembrare eso cosechará. (Gálatas, 6, 7-8).
San Medardo mostró, desde su infancia, una tierna compasión para con los pobres. Un día dio su traje a un pobre ciego; a menudo privábase de su comida para distribuirla a los necesitados. Fue obispo de Noyon en el año 530. No se limitó su celo a su diócesis: arrancó una parte de la diócesis de Tournay de la superstición e inmoralidad del paganismo. Suavizó las costumbres de los habitantes de Flandes, inspirándoles el amor de las máximas evangélicas. Llevando el rey Clotario su cuerpo, en sus hombros, para enterrarlo, vióse que el cielo se entreabría para recibir el alma de San Medardo y para honrar la piedad del rey.
MEDITACIÓN: NO HA Y QUE
BURLARSE DE DIOS
I. Es burlarse de Dios no cumplir las promesas que le has hecho; es inferirle una afrenta que no osa rías inferior a un hombre honrado; es despreciar su justicia y abusar de su bondad. Has prometido, en tu bautismo, renunciar a las pompas del demonio: ¿cómo cumples tus promesas? ¿Se podría, por tu conducta, reconocerte en un grupo de infieles? No sólo la fe, también las costumbres deben distinguir a un cristiano de un pagano. (San Jerónimo).
II. Es burlarse de Dios no creer en su palabra; es dudar de su verdad, de su poder y de su bondad. Él ha dicho que es difícil para un rico entrar en el cielo; que los pobres son dichosos; que te dará el céntuplo de lo que hayas dado a los pobres. ¿Crees en todas estas verdades? Si estuvieras bien convencido de ellas, vivirías de muy distinta manera; y si crees en ellas sin practicarlas, es también burlarse de Dios, pero de manera mucho más injuriosa.
III. Es burlarse de Dios no querer darle sino el fin de tu vida, es decir, las sobras del mundo, del demonio y de los placeres. ¡Hermoso presente a Dios destinas cuando le dices: Me daré a Ti cuando esté ya cansado de los placeres o cuando la edad no me permita ya gozar de ellos! Te burlas de las recompensas eternas que Dios te prepara, puesto que no quieres emplear, para adquirirlas, sino los tristes días de la vejez: Ahora es, oh Dios mío, cuando quiero convertirme.¿Hasta cuándo diré: Mañana, mañana, por qué no hoy? ¿Por qué no poner término desde ahora a mi vergüenza? (San Agustín).
La observancia de nuestros buenos propósitos
Orad por el clero.
ORACIÓN
Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad de San Medardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de, piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.
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He venido a poner fuego en la tierra:
y ¿qué he de querer sino que arda?
(San Lucas, 12, 49).
San Roberto, abad de Newminster, distinguió se entre todos los religiosos de su Orden por su fervor y su piedad; todos tenían puestos en él sus ojos y lo tomaban por modelo. Sin cesar recomendaba a Dios las almas a su cargo; noche y día pedía con lágrimas la santificación de ellas. Murió el 7 de junio de 1159. Diversos milagros atestiguaron ante los hombres su santidad y la gloria que gozaba junto a Dios.
MEDITACIÓN SOBRE EL FERVOR
I. Tener fervor en el servicio de Dios, es hacer todo lo que Dios nos pide con ardor, con prontitud y con alegría. Un hombre fervoroso vuela allí donde le llama el deber. Busca grandes ocasiones de dar a Dios pruebas de su amor; no desprecia las pequeñas; nada le parece difícil, por nada tiene lo que ya ha hecho, arde en deseos de hacer algo más heroico en lo por venir para la gloria de Jesucristo. ¿Te hallas en estas disposiciones? Estuviste en ellas, ¿por qué no has perseverado? Vuelve lo antes posible a ese primer estado de fervor del que te relajaste.
II. Un hombre fervoroso resiste generosamente a todas las tentaciones; un hombre tibio y flojo sucumbe en ellas. Nada cuesta a un cristiano que está animado de este hermoso fuego: todo incomoda a un cristiano frío, todo le parece difícil e insoportable. El hombre fervoroso está siempre feliz y siempre contento, porque Dios derrama en su alma consolaciones celestiales para recompensarlo por los placeres del mundo que le sacrifica; el cristiano flojo y tibio no goza de los consuelos del Cielo, porque no es lo suficientemente fiel a Dios como para merecer los.
III. El medio para encender el fervor en tu corazón es, en primer lugar, servir a Dios cada día como si cada día comenzases a servirle; es olvidar el poco bien qué ya hayas hecho, es considerarte como un servidor inútil. Compara lo que has hecho por Dios con lo que Jesucristo ha hecho por ti. En segundo lugar, cada día sirve a Dios como si fuese el último de tu vida. ¿Qué harías ahora si estuvieras seguro de morir mañana?
El fervor
Orad por los que trabajan
en la salvación de las almas.
ORACIÓN
Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del bienaventurado Roberto, abad, nos haga agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos.
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DOMINGO INFRAOCTAVA DEL CORPUS Y 2º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
( Doble – Ornamentos blancos )
Ya el Domingo anterior se nos inculcaba la práctica de la condescendencia y de la caridad fraterna; fruto sabrosísimo del misterio eucarístico, llamado con razón por S. Agustín «atadura de caridad».
Hoy la liturgia nos trae el Evangelio del convite, figura que era del magno convite eucarístico, al que todos estamos invitados por el gran Padre de familias, por el Rey, que es Dios; todos, aun los pecadores baldados por la culpa, pues precisamente, para enderezarlos y darles fuerzas, instituyó y preparó la divina Sabidurla este banquete, del que nadie es excluido, si a él se que acercare con la debida buena voluntad, y demás disposiciones de cuerpo y alma.
En esta semana léese en los Maitines el Libro de los Reyes, cuando trata del niño Samuel ofrecido por su madre Ana al servicio de Dios en el templo aun antes de verlo nacer. En el templo de Jerusalén servía al Señor este niño privilegiado y gran profeta, bajo la tutela del sumo sacerdote Helf, orgulloso y débil con sus hijos Ofni y Finees, los cuales servían también como sacerdotes en el Templo de Jehová. Estos dos sacerdotes sacrílegos apartaban para si las carnes de las víctimas ofrecidas por los fieles, además de otros abusos abominables en que incurrieron. Pero su padre nada de esto les echó en cara; y así le vino el ejemplar castigo del cielo, porque el Arca del Testamento fue robada por los Filisteos, y en la refriega murieron Helf y sus dos hijos.
Preferían éstos las delicias sensuales a esa «gran Cena» de que habla el Evangelio de hoy; por eso perdieron lo uno y lo otro. En cambio, el niño Samuel encontraba todas sus delicias en las divinas consolaciones. Helí y sus hijos «amaban su misma hambre» como dice gráficamente S. Gregorio en la Homilía de hoy, porque hambre y no otra cosa causan los deleites carnales, que no pueden aquietar ni saciar al hombre creado para mayores cosas, y no para ser siervo de su cuerpo y de las bajas pasiones que bullen en él y retozan.
«Los goces corporales que prenden en nosotros vehementes deseos antes de poseerlos, traen en seguida el hastío, por la misma indigestión que causan al que los experimenta. Los goces espirituales, por el contrario, provocan el desprecio antes de su posesión, pero acucian el deseo una vez poseídos; y el que los ha gustado queda más hambriento de los mismos, cuanto más los saborea. (Homilía, mait.).
Mas ¡ay! que son muchas las almas que corren alocadas tras los placeres mundanos, y rehusan entrar en el banquete de la fe cristiana, en que la Iglesia las saciaría con el manjar de la doctrina evangélica. «Gustad, y ved cuán suave es el Señor. No conoceréis su dulzura mientras no la gustéis; pero tocad con el paladar de vuestro corazón el alimento, para que gustando de su dulcedumbre, seáis capaces de amarla. El hombre perdió sus delicias cuando pecó en el Paraíso, y de él salió el día que cerró la boca al alimento de la eterna dulzura». (S. Gregorio, Mait.).
Pero gracias al Espíritu Santo, «hemos pasado de la muerte a la vida. (Ep.) Y por eso buscamos nuestras delicias más bien junto al Tabernáculo en que está oculto Jesús, como aquellos baldados y pobres del Evangelio, como el niño Samuel, cuyas delicias eran morar junto a su Dios y servirle en su santuario.
Huyamos del orgullo y del apego a las cosas terrenales, para que «sólidamente cimentados en el amor del santo nombre de Dios» (Or.), y teniendo a éste siempre como norte supremo, nos vayamos de día en día haciendo más celestiales. (Sec.); y así » la gracia de la comunión eucarística, recibida en el divino banquete, acrecentará en nosotros los frutos de salvación (Posc.).
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.
Introito. Ps 17.
| INTROITUS – Factus est Dominus protector meus, et eduxit me in latitudinem: salvum me fecit, quoniam voluit me. Ps. Diligam te, Domine, virtus mea: Dominus firmamentum meum, et refugium meum, et liberator meus. V. Gloria Patri, V. Gloria Patri. | Introito – El Señor se ha constituido en mi protector, y me ha sacado de mi opresión; me ha salvado, porque me ha querido. – Ps. Amarte he, oh Señor, fortaleza mía: el Señor es mi firme apoyo, mi asilo y mi libertador. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Sancti nominis tui, Domine, timorem pariter et amorem fac nos habere perpetuum: quia numquam tua gobernatione destituis, quos in solitate tuae dilectionis instituis. Per Dominum. Per Dóminum. R. Amen |
Haz, Señor, que profesemos siempre un gran respeto y un gran amor a tu santo Nombre; ya que jamás retiras tu dirección a los que una vez has cimentado en la base inconmovible de tu amor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen. |
Oración-Colecta (del Corpus)
| ORATIO – Deus, qui nobis sub sacramento mirábili passionis tuae memóriam reliquisti: tríbue, quaesumus; ita nos Córporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemtionis tuae fructum in nobis jugiter sentiamus: Qui vivis et regnas. R. Amen | Oh Dios, que bajo la forma de este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión; danos la gracia de venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención: Tú que vives y reinas..R. Amen. |
Epístola
El amor de Dios nos comunica la vida de Cristo y se manifiesta naturalmente amando al prójimo; por eso, el que no ama al prójimo indica estar muerto a la vida de Cristo y no tener una chispa de caridad.
| EPISTOLALectio Epistolae beati joannis Apostoli (1, 3, 13-18) – Carissimi: Nolite mirari, si odit vos mundus. Nos scimus de morte ad vitam, quoniam translati sumus de morte ad vitam, quoniam diligimus fraters. Qui non diligit, manet in morte: omnis qui odit fratrem suum, homicida est. Et scitis quoniam omnis homicida non habet vitam aeternam in sementipso manentem. In hoc cognovimus caritatem Dei, quoniam ille animam suam pro nobis posuit: et nos debemus pro fratribus animas ponere. Qui habuerit substantiam hujus mundi, et viderit fratrem suum necessitatem habere, et clauserit viscera sua ab eo quomodo caritas Dei manet in eo? Filioli mei, non diligamus verbo neque lingua sed opere et veritate. |
Lección de la Epístola del Apóstol S. Juan Carísimos: No os extrañéis si os aborrece el mundo. En esto conocemos haber sido nosotros trasladados de la muerte a la vida, en que amamos a nuestros hermanos. Porque el que no ama a su hermano está muerto más todavía: todo el que aborrece a su hermano es homicida. Y ya sabéis que ningún homicida posee en sí el tesoro de la vida eterna. En esto hemos conocido la caridad de Dios para con nosotros: en que Él dio su vida por nosotros; y así también nosotros debemos darla por nuestros hermanos. Si uno está lleno de bienes materiales, y ve a su hermano sufriendo necesidad y, endureciendo su corazón, le niega su ayuda: ¿es posible que exista en él el amor de Dios? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de veras. |
| GRADUALE (Ps. 119, 1-2 ) – Ad Dominum, cum tribularer clamavi, et exaudivit me. V. Domine, libera animam meam a labiis iniquis, et a lingua dolosa.Alleluia, alleluia. V.(Ps. 7, 2) – Domine, Deus meus, in te speravi: salvum me fac ex omnibus persequentibus me, et libera me. Alleluja. | Gradual – Hallándome atribulado, clamé al Señor, y me escuchó. V. Libra, Señor, mi alma de los labios injustos y de la lengua engañadora. Aleluya, aleluya – V. Oh Señor y Dios mío, en ti espero: ponme a salvo de todos mis perseguidores, y líbrame, Aleluya. |
Evangelio
En un gran rasgo de infinita bondad y generosidad, Dios invita al gran banquete del Cielo –y, mientras ese no llega, al de la Eucaristía-, a todos los mortales, sin distinción de raza, de sexo ni edad; pero muchos prefiriendo unas piltrafas de bienes y placeres pasajeros, desoyen la invitación y menosprecian el celestial banquete.
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 14, 16-24) In illo témpore:Dixit Jesus pharisaeis parabolam hanc: Homo quidam fecit coenam magnam, et vocavit multos. Et misit servum suum hora coenae dicere invitatis ut venirent, quia jam parata sunt omnia. Et coeperunt simul omnes excusare. Primus dixit ei: Villam emi, et necesse habeo exire, et videre illam: rogo te, habe me excusatum. Et alter dixit: Juga bonum emi quinque, et eo probare illa: rogo te, habe me excusatum. Et alius dixit: Uxorem duxi, et ideo non possum venire, Et reversus servus nuntiavit haec domino suo. Tunc iratus paterfamilias, dixit servo suo: Exi cito in plateas, et vicos civitatis: et pauveres, ac debiles, et caecos, et claudos introduc huc. Et ait servus: Domine, factum est ut imperasti, et adhuc locus est. Et ait dominus servo: Exi in vias,et sepes, et compelle intrare, ut impleatur domus mea. Dico autem vobis, quod nemo virorum illorum, qui vocati sunt, gusyabit coenam meam. Credo |
Credo. U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas – En aquel tiempo: Propuso Jesús a los fariseos esta parábola: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. A la hora de cenar envió un criado a decir a los convidados que viniesen, porque todo estaba ya dispuesto. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado una grnja, y necesito ir a verla: ruégote me des por excusado. El segundo dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y quiero ir a probarlas: te ruego me excuses. Y dijo otro: Acabo de casarme, y por eso no puedo ir (1). Habiendo vuelto el criado, refirió todo esto a su amo. Irritado entonces el padre de familias, dijo a su criado: Sal luego a las plazas y barrios de la ciudad, y tráeme acá cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares. Y dijo el criado: Señor, hecho está todo como mandaste, y aun hay lugar. Respondióle el amo al criado: Sal a los caminos y cercados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Pero os aseguro, que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados probará mi cena. Credo.
| OFFERTORIUM– Domine, convertere, et eripe animam meam: salvum me fac propter misericordiam tuam. |
Ofertorio – Vuélvete, Señor, a mí, y libra mi alma: sálvame por tu misericordia. |
Oración-Secreta
| Oblatio nos, Domine, tuo nomini dicanda purificet: et de die in diem ad caelestis vitae transferat actionem. Per Dominum. Per Dominum. | Haz, Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecer a tu nombre nos purifique, y nos empuje a la práctica de una vida celestial(2). Por Nuestro Señor Jesucristo, etc. |
2ª Oración-Secreta (del Corpus)
| Eclesiae tuae, quaesumus, Domine, unitatis et pacis propitius dona concede: quae sub obiatis muneribus mystice designantur- Per Dominum. | Concede, Señor, bondadosamente a tu Iglesia la gracia de la unidad y de la paz, las cuales están místicamente figuradas en estos dones que te ofrecemos. Por J. N. S. |
Prefacio de la Santísima Trinidad
| Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Cantabo Domino, qui bona tribuit mihi, et psallam nomini Domini altissimi. |
Comunión. – Cantaré al Señor, que me ha colmado de beneficios, y alabaré al nombre del Señor. |
Oración-Postcomunión
| Sumptis moneribus sacris, quaesumus, Domine, ut eum frequentatione mysterii, crescat nostrae salutis effectus. Per Dominum | < Señor oh Haz, >Rogámoste, Señor, que, al recibir tu Sacramento, experimentemos un refuerzo en el alma y en el cuerpo; a fin de que, salvados ambos, nos gloriemos con la plenitud del remedio celestial Por Nuestro Señor Jesucristo. |
2ª Oración-Postcomunión (del Corpus)
| POSTCOMMUNIO – Fac nos quaesumus, Domine, divinitatis tuae sempiterna fruitione repleri; quam pretiosi Corporis en Sanguinis tui temporalis preceptio praefigurat. Qui vivi et regnas | < Señor oh Haz, >Haz, Señor, que seamos plenamente saciados con el goce de tu divinidad, goce del cual es una anticipación temporal la recepción de tu precioso cuerpo y sangre. Tú que vives y reinas. |
Tomado de:
6 de Junio

Quienquiera comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente reo será del cuerpo y de la sangre del Señor. (1 Corintios, 11, 27).
San Norberto se preparó durante cuarenta días para celebrar su primera misa. Después de haber predicado el Evangelio por espacio de muchos años, fundó la Orden de los premonstratenses según la regla de San Agustín. Llamado a Amberes, confundió allí al herético Tanquelino que atacaba los Sacramentos y profesaba, en lo relativo a costumbres doctrinas abominables. Nombrado obispo de Magdeburgo, dedicóse a restablecer la disciplina eclesiástica. Solía decir: «He estado en la Corte, he estado en la soledad, he ocupado altos cargos; pero no he encontrado nada mejor que servir a Dios y ser suyo totalmente». Murió el año 1134.
MEDITACIÓN SOBRE
LA MANERA DE COMULGAR
I. Recibe a menudo a Jesucristo en el adorable Sacramento del altar. Es el alimento de tu alma, es el pan de vida, es un remedio para tus enfermedades espirituales y una fuerza invencible contra tus tentaciones. Tu fe se hará más viva, tu esperanza más firme, tu caridad más ardiente, si a menudo participas de este divino Misterio; es la fuente de todas las gracias. ¡Ah Señor, cuán bueno sois! ¡Me permitís recibiros tan frecuentemente como lo desee, y yo des precio vuestras mercedes!
II. Ten cuidado de que la familiaridad no engendre menosprecio; disponte a recibir este adorable Sacramento con tanto esmero como si no debieses gozar de este favor sino una sola vez en tu vida. Humildad, recogimiento, pureza de corazón son las condiciones remotas que debes traer para esta acción. Acércate con fe, con temor y con amor. (San Gregorio).
III. En el momento de acercarte a la sagrada Mesa, reanima tu devoción mediante actos de fe, de humildad y de amor; cuanto más dispuesto estés, tantas más gracias recibirás. ¿Cómo te comportas antes, durante y después de la Santa Comunión? Examínate prolijamente acerca de esto. Los que reciben a Jesucristo con el alma manchada por el pe cado, cometen crimen tan grande como el de los que lo entregaron a los judíos para ser crucificado. (San Agustín).
La devoción al Santísimo Sacramento
Orad por las órdenes religiosas.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis hecho del bienaventurado Norberto, vuestro confesor pontífice, un excelente predicador de vuestra palabra, y que, por su intermedio, habéis dado una nueva familia a vuestra Iglesia, concedednos, en consideración a sus méritos, la gracia de practicar lo que él nos ha enseñado con sus palabras y ejemplos. Por J. N. S.
Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Quien ama al padre o la madre más que a mí, no es de mí, quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. (San Mateo, 10, 37).
El padre de San Bonifacio, habiéndose opuesto a dejar entrar a su hijo en religión, cayó enfermo, y no se sanó hasta que le hubo permitido seguir su vocación. Partió el santo de Inglaterra y fue a predicar el Evangelio a Alemania, cuyo apóstol ha sido. Recorrió Frisia, Baviera, Turingia, Hese y Sajonia: por todas partes convirtió a gran número de paganos y edificó iglesias sobre las ruinas de los templos de los ídolos. Gregorio III lo hizo arzobispo y primado de toda Alemania. Cultivó esta naciente Iglesia y la regó con sus sudores durante más de treinta años; después de lo cual, habiendo elegido a su sucesor con permiso del Sumo Pontífice, fue a recibir en Frisia la corona del martirio, el 5 de junio del año 754.
MEDITACIÓN ACERCA DEL AMOR DE DIOS
SOBRE TODAS LAS COSAS
I. Hay que amar a Dios; es una verdad que la razón nos enseña, es un precepto que Dios nos impone. Él nos ha amado desde toda la eternidad, no cesa de co1marnos de beneficios; ¿cómo respondemos nosotros a su amor? ¿Por qué, Señor, ordenarme que lo ame? ¿No era ya bastante permitírmelo? Sin embargo, lo hacéis objeto de un mandamiento expreso. Vos me atraéis con la promesa de recompensas eternas, me hacéis fuerza mediante la amenaza del infierno, y yo, ¡yo no os amo todavía!
II. Si, por lo menos, amases tú a Jesucristo como amas a tus padres, a tus amigos, a tus riquezas y placeres, no darías tanto motivo de queja contra ti. Pero es que todo haces tratándose de tus padres y tus amigos; tienes iniciativas, sufres todo para conservar tus riquezas, ¡Y nada haces por Jesús! Reflexiona en esta verdad, y te avergonzarás por tu poca fe, y del poco amor que tienes para Dios y para Jesucristo. Prestos estamos a sufrir por los hombres lo que no queremos sufrir por Dios. (Tertuliano).
III. No basta amar a Dios, no basta amarlo tanto como a los amigos y a los bienes, es preciso amarlo sobre todas las cosas; estar prontos a sacrificar las más dulces inclinaciones para agradarle, y antes que desobedecerle. Es menester, además, no amar nada sino por amor a Él; no deben amarse las riquezas, la salud, sino porque podemos servirnos de ellas para la gloria de Dios. ¿Tenemos estas disposiciones? Si no las tenemos, en vano será que pretendamos amar a Dios, nuestros actos desmienten a nuestras palabras. Muy poco os ama, oh Dios mío, quien con Vos ama algo que no ama por Vos. (San Agustín).
El amor de Dios
Orad por vuestros padres.
ORACIÓN
Omnipotente Dios, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestras obras nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Bonifacio, vuestro pontífice mártir. Por J. N. S.
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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.
El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.
Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA. en estos términos:
“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.
En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:
1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,
2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…
Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.
¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!
¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:
1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;
2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;
3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.
De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.
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Llega. la hora y ya ha venido, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque tales son los adoradores que busca el Padre. (San Juan, 4, 23)
Francisco Caracciolo, fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Menores, distinguióse desde su infancia por una ardiente piedad y una especial devoción por el Santísimo Sacramento. Pasaba noches enteras en adoración ante el santo Tabernáculo. Puso todo su empeño en aumentar en las almas esta devoción que le era tan querida, y estableció en su Orden la adoración perpetua. Advertido de su muerte próxima en una peregrinación que hizo a Loreto, fuese a una casa de su Orden, en Agnone, dijo al entrar: «Éste es el lugar de mi descanso». Tuvo, casi en seguida, una violenta fiebre y se hizo llevar el santo Viático, que recibió de rodillas con los sentimientos de la más viva piedad, y expiró el 4 de junio de 1608, a la edad de 44 años.
MEDITACIÓN SOBRE LA ORACIÓN MENTAL
I. Dios es espíritu; por esto quiere ser adorado en espíritu. No es suficiente hablarle sólo con los labios: es menester que tu corazón esté de acuerdo con tu boca. Acostúmbrate a rezarle con atención; ten siempre a Dios en tu espíritu, y te dará vergüenza hablarle con menos atención y respeto que a un hombre. No es a la boca, sino al corazón a quien Dios oye y considera. (Tertuliano).
II. Retírate aparte y cada mañana, haz un poco de oración mental. Medita alguna verdad importante: piensa en la muerte, en el infierno, en el juicio, en el paraíso, en la Pasión de Jesucristo. Si estuviera tu espíritu hondamente penetrado de estas verdades, tu voluntad se inclinaría espontáneamente a hacer todo, a sufrir todo por Jesucristo. De este modo to dos los santos platicaron con Dios. Comienza; no se precisa ni tanto espíritu, ni tantos esfuerzos como tú crees. Gusta Dios que se le hable sencillamente y con confianza.
III. De tiempo en tiempo, medita sobre aquello que ves; es una especie de oración sumamente útil y muy fácil. ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Qué llegaré a ser? ¿Dentro de cien años dónde estaré? ¿Qué fue de los años de mi juventud? ¿Qué quisiera haber hecho para el cielo en la hora de mi muerte? ¿De qué me valdrán entonces los placeres, las riquezas, la es tima de los hombres? ¿Dónde están ahora los partidarios del mundo que aún estaban con nosotros hace poco tiempo? (San Bernardo).
El conocimiento de uno mismo
Orad por el acrecentamiento
de la devoción al Santísimo Sacramento.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis adornado con el celo de la oración y el amor de la penitencia al bienaventurado Francisco, fundador de una nueva Orden religiosa, concedednos la gracia de aprovechar sus ejemplos, a fin de que, orando sin cesar y reduciendo nuestra carne a servidumbre, merezcamos alcanzar la gloria celestial.
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SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI
(El jueves siguiente a la Sma. Trinidad)
(Doble de primera clase – Ornamentos blancos)
El objeto de esta fiesta es la conmemoración solemne de la Institución del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. El Jueves Santo, que fue su día propio, se celebró una fiesta incompleta, debido al luto que, en aquella fecha, cubría a la Iglesia. Hoy ésta despliega sus galas, y por espacio de ocho días enteros se deshace en cánticos y alabanzas a la divina Eucaristía. Y no bastándole el recinto del templo ni la quietud del santuario, se derrama por las calles y plazas de pueblos y ciudades en devoto y bulliciosa Procesión, paseando en artísticas custodias y bajo palio al Rey de reyes, encerrado en la Hostia consagrada. Es el Rey del pueblo, el Rey de la ciudad, el Rey de todos.¡Paso al Santísimo Sacramento! ¡Para Él campanas, para Él las salvas de los cañones! Y que Él , en cambio, bendiga y consuele a los que lo pasean en triunfo, reconociéndolo como Dueño y Señor.
Introito. Ps. 80
| INTROITUS – Cibávit eos ex ádipe frumenti, allelúia; et de petra, melle saturávit, eos, allelúia. – Ps. Exsultáte Deo adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob. V. Glória Patri | Introito – Los alimentó con flor de trigo, aleluya; y los sació con la miel sacada de la piedra (1), aleluya, aleluya, aleluya. –Ps. Cantad alegremente a Dios, nuestro protector; cantad con júbilo al Dios de Jacob. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Deus, qui nobis sub sacramento mirábili passionis tuae memóriam reliquisti: tríbue, quaesumus; ita nos Córporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemtionis tuae fructum in nobis jugiter sentiamus: Qui vivis et regnas. R. Amen | Oh Dios, que bajo la forma de este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión; danos la gracia de venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención (2): Tú que vives y reinas..R. Amen. |
Epístola
A la vez que relata aquí San Pablo la Institución de la Eucaristía, en la noche del Jueves Santo, encarece los graves castigos a que se expone quien se acerca a comulgar sacrílegamente, por no examinar atentamente su conciencia y purificarla de antemano con una buena confesión.
| EPISTOLALectio Epístolae B. Pauli Apóstoli ad Corinthios 1, 11, 23-29. Fratres: Ego enim accépi a Domino quod et tradidi vobis, quóniam Dominus Jesus in qua nocte tradebatur, acceptit panem, et gratias agens fregit, et dicit: Accípite, et manducate: hoc est corpus meum, quod pro vobis tradetur: hoc facite in meam commemorationem. Simíliter et cálicem, postquam coenávit, dicens: Hic calix novum testaméntum est in meo sanguine. Hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemorationem. Quotiescúmque enim manducabitis panem unc, et calicem bibetis mortem Dómini anuntiabibitis, donec veniat. Itaque quicúmque manducáverit panem hunc, vel bíberit panem hunc, vel bíberit cálicem Dómini indigne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. Probet autem seípsum homo: et sic de pane illo edat, et de cálice bibat. Qui enim mandúcat et bibit indigne, judícium sibibi manducat, et bibit: non dijúdicans corpus Dómini. | Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Corintios (XI, 23-29) – Hermanos: Yo aprendí del Señor lo que os tengo enseñado, y es: que el Señor Jesús, la noche misma en que había de ser traicionado, tomó el pan, y dando gracias, lo partió y dijo: «Tomad y comed; esto es mi Cuerpo, que por vosotros será entregado; haced esto en memoria mía.» Y de la misma manera, tomó el Cáliz, después de haber cenado, diciendo: «Este Cáliz es el Nuevo Testamento de mi Sangre; haced esto siempre que lo bebiereis en memoria mía. Así que, cuantas veces comiereis esta pan, y bebiereis este Cáliz, anunciaréis la muerte del Señor, hasta que venga(3). Por tanto: cualquiera que comiere este pan, o bebiere el Cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y Sangre del Señor. Examínese, pues, así mismo cada cual, y así coma de aquel Pan, y beba de aquel Cáliz. Porque quien le come y bebe indignamente, se come y bebe su propia condenación, no haber respetado el cuerpo del Señor(4). |
Gradual
| Oculi omnium in te sperant, Domine: et tu das illis escam in tempore opportuno. V. Aperis tu manum tuam: et imples omne ánimal benedictione. | Los ojos de todos en Ti esperan, Señor; y Tu les das comida en el tiempo conveniente. Abres tu mano, y llenas a todo viviente de bendición. |
Salmodia
| Allelúja, allelúja. Joann, 6, 56-57Caromea vere est cibus, et sanguis meus vere est potus: qui mandúcat meam carnem, et bibit meum sanguinem, in me manet, et ego in eo. | Aleluya, aleluya. – Mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida: el que come mi carne y bebe mi sangre, mora en mí, y yo en él. |
Secuencia
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Evangelio
| La Comunión, verdadera comida y alimento espiritual del alma, une a ésta íntimamente con Dios, desarrolla en ella la vida divina y la habilita para la vida eterna en el Cielo. Si esto es así, como lo es: ¿a título de qué esperan la bienaventurada inmortalidad los que nunca comulgan, o comulgan raras veces y mal? |
| Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joannem.6, 56-59 – In illo tempore: Dixit Jesus turbis Judaerórum: Caro enim mea vere est cibus et sanguis meus vere est potus. Qui manducat meam carnem et bibit meum sanguinem in me manet et ego in illo. Sicut misit me vivens Pater et ego vivo propter Patrem et qui manducat me et ipse vivet propter me. Hic est panis qui de caelo descendit non sicut manducaverunt patres vestri manna et mortui sunt qui manducat hunc panem vivet in aeternum
Credo. |
U Continuación del Santo Evangelio según San Juan (VI, 56-59) – En aquel tiempo, dijo Jesús a las turbas de los judíos: Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre es verdaderamente bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre, en Mi mora , y Yo en él. Así como el Padre que me envió, vive, y Yo vivo por el Padre; así también el que me come vivirá por mí (5). este es el pan que bajó del cielo. No es como el maná que comieron vuestros padres, y murieron(6). Quien come de este pan, vivirá eternamente. Credo |
| OFFERTORIUM – Sacerdotes Domini incensum et panes offerunt Deo: et ideo sancti erunt Deo suo, et non polluent nomen ejus, alleluia. | Ofertorio – Los sacerdotes del Señor ofrecen a Dios el incienso y los panes: consérvense, por tanto, santos para el servicio de su Dios, y no profanen su nombre, aleluya. |
Oración-Secreta
| Eclesiae tuae, quaesumus, Domine, unitatis et pacis propitius dona concede: quae sub obiatis muneribus mystice designantur- Per Dominum. | Concede, Señor, bondadosamente a tu Iglesia la gracia de la unidad y de la paz, las cuales están místicamente figuradas en estos dones que te ofrecemos(7). Por J. N. S. |
Prefacio
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Cotiescumque manducabitis panem hunc, et calicem bibetis, mortem Domini annuntiabitis, donec veniat. Itaque quicúmque manducáverit panem vel bíberit panem hunc, vel bíberit cálicem Dómini indigne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. alleluia. | Comunión. – Cuantas veces comiereis este pan, y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto: cualquiera que, indignamente, comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor, reo será del cuerpo y sangre del Señor, aleluya. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIO – Fac nos quaesumus, Domine, divinitatis tuae sempiterna fruitione repleri; quam pretiosi Corporis en Sanguinis tui temporalis preceptio praefigurat. Qui vivi et regnas | < Señor oh Haz,>Haz, Señor, que seamos plenamente saciados con el goce de tu divinidad, goce del cual es una anticipación temporal la recepción de tu precioso cuerpo y sangre. Tú que vives y reinas. |
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Mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, mayormente a los servidores de la te. (Gálatas, 6, 10).
Santa Clotilde, esposa de Clodoveo, cumplió puntualmente el precepto de San Pedro, que manda a las mujeres mantenerse sometidas a su marido, a fin de ganarlos a Dios. Supo, mediante la santidad de su vida, inspirar a su esposo, todavía pagano, tan alta estima por el Dios de los cristianos, que él lo invocó en un combate trabado con los germanos y a su protección atribuyó la victoria. Poco después fue bautizado. Después de la muerte de su esposo, retiróse Clotilde cerca de la tumba de San Martín para pre pararse ella misma a morir. Fue interiormente ad vertida del día de su muerte, que acaeció, como lo había predicho, el 3 de junio del año 545.
MEDITACIÓN SOBRE TRES MEDIOS PARA
CONVERTIR AL PRÓJIMO
I. Se puede convertir a un pagano a la fe o re tirar a un pecador de su crimen por medio de la palabra. Esta palabra tiene una eficacia muy especial, viniendo de la boca de un pariente o de un amigo. Aprovecha, pues, el amor que se te profesa, para el bien del prójimo y para la gloria de Dios. Si amas a alguien sólidamente, procúrale la amistad de Dios; es el mejor servicio que le puedes hacer.
II. Una vida santa es una poderosa exhortación a la virtud: ella puede convertir a los más grandes pecadores. El ejemplo de tantas almas santas que sir ven a Dios fielmente convierte hoy más pecadores que los discursos de los predicadores. La caridad, la dulzura, la humildad, el desprecio de las riquezas y de los placeres, son los medios más apropiados para convertir un pecador y hacer nacer en él el deseo de imitar estas virtudes. Así fue como los Apóstoles, no obstante su ignorancia, mediante su ejemplo, convirtieron al cristianismo a más personas, que los filósofos a adeptos para sus sectas mediante el brillo de sus doctrinas. La palabra de los sabios ha hecho menos discípulos que los ejemplos de los cristianos. (Tertuliano).
III. Los sufrimientos son todavía más elocuentes para persuadir a un pecador para que abrace la virtud, que las palabras y los buenos ejemplos. Debemos a la paciencia de los mártires la conversión de una infinidad de paganos. Los tiempos de paz tienen su género de martirio: sufre las injusticias, los insultos de tus enemigos, sin murmurar, es el medio para convertir los.No hay, para instruir al pueblo, elocuencia comparable a la de los mártires. (San León).
El celo por la salvación de las almas
Orad por los que os gobiernan.
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Clotilde, regocijando nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.
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El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos y los violentos se apoderan de él. (San Mateo, 11, 12).
Pedro y Marcelino, encarcelados por orden de Diocleciano, convirtieron a la verdadera fe al guardián de la prisión, a su familia y a varias otras personas que habían acudido para ser testigos de una curación milagrosa que ellos habían obrado. El juez Sereno, para castigarlos, les infligió diversas torturas, y los hizo decapitar.
Erasmo sufrió increíbles tormentos en la misma persecución de Diocleciano. Se le ajustó al cuerpo desnudo una coraza enrojecida al fuego; se le arrojó en seguida a una caldera llena de aceite hirviendo; pero un ángel lo transportó a la ciudad de Formias, donde murió a causa de sus heridas.
MEDITACIÓN SOBRE LA DIFICULTAD
QUE EXISTE PARA SALVARSE
I. ¿Quieres gustar la dulzura que hay al conversar con Dios en la oración? Evita las reuniones mundanas: la voz de este divino Esposo no se hace oír en las plazas públicas; habla al corazón sólo en la soledad. Huye de los hombres y de sus vanas conversaciones y encontrarás a Dios en la oración. Habla a mi corazón, divino Maestro mío; en adelante estará sordo para todas las creaturas para no escucharos más que a Vos.
II. Sosiega el tumulto de tus pasiones, si quieres orar a Dios con atención y recibir sus santas inspiraciones. Mientras tu alma esté turbada por las tempestades que en ti excitan el odio, el amor, el deseo de hacerte notar, no experimentarás jamás las dulzuras de la oración; ahora bien, ¿quieres un secreto para domar pronto tus pasiones? Ama la soledad. Las pasiones son vencidas sin lucha cuando la soledad secunda a la gracia (Casiodoro).
III. Acostúmbrate poco a poco a pensar en Dios: mantén tu espíritu recogido lo más que puedas, y no te costará mucho trabajo orar a Dios sin distracción. Para lograrlo, es menester que toda tu vida sea casi una oración continua. Ah señor, es tan dulce y tan consolador conversar con Vos en todo tiempo; en todo lugar puedo yo gozar de esta dicha y no hago caso de ella; cuando haya gustado la dulzura de la conversación con Dios, la sociedad de los hombres me disgustará. Desolada está la tierra, porque no hay quien reflexione en su corazón. (Jeremías).
La mortificación
Orad por la Patria.
ORACIÓN
Oh Dios, que todos los años nos dais un nuevo motivo de alegría con la solemnidad de vuestros mártires Marcelino, Pedro y Erasmo, haced, os lo suplicamos, que regocijándonos de sus méritos, nos decidamos a seguir sus ejemplos. Por J. C. N. S. Amén.
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Quien guardare y enseñare mis mandamientos, grande será llamado en el reino de los cielos. (San Mateo, 5,19).
La gloria de los servicios inmensos prestados a la religión y a la sociedad desde hace más de tres siglos por las religiosas ursulinas, recae, después de Dios, en la santa cuya fiesta celebramos hoy. Una visión que tuvo un día mientras estaba en oración, la confirmó en el proyecto que había concebido de consagrarse a la instrucción cristiana de la juventud de su sexo. Con este objeto, asoció a algunas vírgenes cristianas, les redactó un reglamento de vida y dio a la congregación el nombre de Ursulinas, temiendo que, después, se la llamase con su nombre. La nueva sociedad hizo un bien inmenso en Brescia y sus alrededores, Y fue elevada al rango de orden religiosa cuatro años después de la muerte de Ángela, que acaeció el 27 de enero de 1540.
MEDITACIÓN SOBRE
LAS TRES CLASES DE CARIDAD
I. La primera caridad que debemos al prójimo, es el alimento y el vestido. Quien tiene bienes de este mundo, y viendo a su hermano en necesidad cierra las entrañas, ¿cómo es posible que resida en él el amor de Dios? ¿Haces tú caridad según tus medios? ¿O imitas, acaso, al rico epulón que daba espléndidos festines mientras Lázaro a su puerta se moría de hambre? ¡Cuán terrible será oír: Tuve hambre y no me diste de comer, estuve desnudo y no me vestiste!
II. La segunda caridad que debemos a nuestros hermanos, es el pan de la inteligencia, la verdad religiosa. Instruyendo a los ignorantes continuamos la obra de Jesucristo. Una de las señales que da Él de la venida del Mesías, es que los pobres son evangelizados. Esta obligación se hace obligación de justicia si se trata de nuestros hijos. Recordad, padres y madres, que no sólo habéis engendrado para esta vida perecedera a vuestros hijos, sino para la vida eterna; y la vida eterna consiste en conoceros a Vos, que sois el solo Dios verdadero, y a Jesucristo a quien Vos habéis enviado. (Evangelio de San Juan).
III. Después de haber ilustrado la inteligencia, hay que formar el corazón y elevarlo hasta Dios. Si no podemos por nosotros mismos cumplir este deber de caridad para con el prójimo, ¿no podríamos acaso hacerla cumplir por medio de otros, favoreciendo las escuelas en las que los niños son formados en la religión y en la piedad? ¿Hemos confiado, por lo menos, a nuestros hijos a personas capaces de desarrollar en ellos el germen de piedad que nosotros hemos debido sembrar en su corazón? No confiaríamos nuestros caballos a un conductor inexperto, y se entregan los hijos al primero que venga. (San Juan Crisóstomo).
La buena educación de los hijos
Orad por las órdenes docentes.
ORACIÓN
Oh Dios, que os dignasteis serviros de la bienaventurada Ángela para hacer florecer en la Iglesia una sociedad de vírgenes sagradas, concedednos, por su intercesión, que vivamos como ángeles, a fin de que, renunciando a todas las cosas terrenales, merezcamos gozar un dia de los júbilos eternos. Por J. C. N. S. Amén.
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FIESTA DE LA REALEZA DE MARÍA(*)
La realeza de Cristo es dogma fundamental de la Iglesia y a la par canon supremo de la vida cristiana.
Esta realeza, consustancial con el cristianismo, es objeto de una fiesta inserta solemnemente en la sagrada liturgia por el Papa Pío XI a través de la bula QUAS PRIMAS del 11 de diciembre de 1925. Era como el broche de oro que cerraba los actos oficiales de aquel Año Santo.
La idea primordial de la bula podría formularse de esta guisa: Cristo, aun como hombre, participa de la realeza de Dios por doble manera: por derecho natural y por derecho adquirido. Por derecho natural, ante todo, a causa de su personalidad divina; por derecho adquirido, a causa de la redención del género humano por El realizada.
Si algún día juzgase oportuno la Iglesia -decía un teólogo español en el Congreso Mariano de Zaragoza de 1940- proclamar en forma solemne y oficial la realeza de María, podría casi transcribir a la letra, en su justa medida y proporción claro está, los principales argumentos de aquélla bula.
Y así ha sido. El 11 de octubre de 1954 publicó Pío XII la encíclica AD CAELI REGINAM. Resulta una verdadera tesis doctoral acerca de la realeza de la Madre de Dios. En ella, luego de explanar ampliamente las altas razones teológicas que justifican aquélla prerrogativa mariana, instituye una fiesta litúrgica en honor de la realeza de María para el 31 de mayo. Era también como el broche de oro que cerraba las memorables jornadas del Año Santo concepcionista.
El paralelismo entre ambos documentos pontificios y aun entre las dos festividades litúrgicas, salta a la vista.
La realeza de Cristo es consustancial, escribíamos antes, con el cristianismo; la de María también. La realeza de Cristo ha sido fijada para siempre en el bronce de las Sagradas Escrituras y de la tradición patrística; la de María lo mismo.
La realeza de Cristo, lo insinuábamos al principio, descansa sobre dos hechos fundamentales: la unión hipostática -así la llaman los teólogos, y no acierta uno a desprenderse de esta nomenclatura- y la redención; la de María, por parecida manera, estriba sobre el misterio de su maternidad divina y el de corredención.
Ni podría suceder de otra manera. Los títulos y grandezas de Nuestra Señora son todos reflejos, en cuanto que, arrancando fontalmente del Hijo, reverberan en la Madre, y la realeza no había de ser excepción. La Virgen, escribe el óptimo doctor mariano San Alfonso de Ligorio, es Reina por su Hijo, con su Hijo y como su Hijo. Es patente que se trata de una semejanza, no de una identidad absoluta.
«El fundamento principal -decía Pío XII-, documentado por la tradición y la sagrada liturgia, en que se apoya la realeza de María es, indudablemente, su divina maternidad. Y así aparecen entrelazadas la realeza del Hijo y la de la Madre en la Sagrada Escritura y en la tradición viva de la Iglesia. El evangelio de la maternidad divina es el evangelio de su realeza, como lo reconoce expresamente el Papa; y el mensaje del arcángel es mensaje de un Hijo Rey y de una Madre Reina.
Entre Jesús y María se da una relación estrechísima e indisoluble -de tal la califican Pío IX y Pío XII-, no sólo de sangre o de orden puramente natural, sino de raigambre y alcance sobrenatural trascendente. Esta vinculación estrechísima e indisoluble, de rango no sólo pasivo, sino activo y operante, la constituye a la Virgen particionera de la realeza de Jesucristo. Que no fue María una mujer que llegó a ser Reina. No. Nació Reina. Su realeza y su existencia se compenetran. Nunca, fuera de Jesús, tuvo el verbo «ser» un alcance tan verdadero y sustantivo. Su realeza, al igual que su maternidad, no es en Ella un accidente o modalidad cronológica. Más bien fue toda su razón de ser. Predestinóla el cielo, desde los albores de la eternidad, para ser Reina y Madre de misericordia.
Toda realeza, como toda paternidad, viene de Dios, Rey inmortal de los siglos. Pero un día quiso Dios hacerse carne en el seno de una mujer, entre todas las mujeres bendita, para así asociarla entrañablemente a su gran hazaña redentora. y este doble hecho comunica a la Virgen Madre una dignidad, alteza y misión evidentemente reales.
Saliendo al paso de una objeción que podría hacerse fácilmente al precedente raciocinio, escribe nuestro Cristóbal Vega que, si la dignidad y el poder consular o presidencial resulta intransferible, ello se debe a su peculiar naturaleza o modo de ser, por venir como viene conferido por elección popular. Pero la realeza de Cristo no se cimenta en el sufragio veleidoso del pueblo, sino en la roca viva de su propia personalidad.
Y, por consecuencia legítima, la de su Madre tampoco es una realeza sobrevenida o episódica, sino natural, contemporánea y consustancial con su maternidad divina y función corredentora. Con atuendo real, vestida del sol, calzada de la luna y coronada de doce estrellas vióla San Juan en el capítulo 12 del Apocalipsis asociada a su Hijo en la lucha y en la victoria sobre la serpiente según que ya se había profetizado en el Génesis.
Y esta realeza es cantada por los Santos Padres y la sagrada liturgia en himnos inspiradísimos, que repiten en todos los tonos el «Salve, Regina».
Hable por todos nuestro San Ildefonso, el capellán de la Virgen, cantor incomparable de la realeza de María, que, anticipándose a Grignon de Monfort y al español Bartolomé de los Ríos agota los apelativos reales de la lengua del Lacio: Señora mía: Dueña mía, Señora entre las esclavas, Reina entre las hermanas Dominadora mía y Emperatriz.
Realeza celebrada en octavas reales, sonoras como sartal de perlas orientales y perfectas como las premisas de un silogismo coruscante, por el capellán de la catedral primada don José de Valdivielso cuando, dirigiéndose a la Virgen del Sagrario, le dice:
Sois, Virgen santa, universal Señora
de cuanto en cielo y tierra ha Dios formado;
todo se humilla a Vos, todo os adora
y todo os honra y a vuestro honrado;
que quien os hizo de Dios engendradora,
que es lo que pudo más haberos dado,
lo que es menos os debe de derecho,
que es Reina universal haberos hecho.
Los dos versos finales se imponen con la rotundidez lógica de una conclusión silogística.
En el 2º concilio de Nicea, VII ecuménico, celebrado bajo Adriano en 787, leyóse una carta de Gregorio II (715-731) a San Germán, el patriarca de Constantinopla, en que el Papa vindica el culto especial a la «Señora de todos y verdadera Madre de Dios».
Inocencio III (1198-1216) compuso y enriqueció con gracias espirituales una preciosa poesía en honor de la Reina y Emperatriz de los ángeles.
Nicolás IV (1288-1292) edificó un templo en 1290 a María, Reina de los Angeles.
Juan XXII (1316-1334) indulgenció la antífona «Dios te salve, Reina», que viene a ser como el himno oficial de la realeza de María.
Los papas Bonifacio IX, Sixto IV, Paulo V, Gregorio XV, Benedicto XIV, León XIII, San Pío X, Benedicto XV y Pío XI repiten esta soberanía real de la Madre de Dios.
Y Pío XII, recogiendo la voz solemne de los siglos cristianos, refrenda con su autoridad magisterial los títulos y poder reales de la Virgen y consagra la Iglesia al Inmaculado Corazón de María, Reina del mundo. Y en el radiomensaje para la coronación de la Virgen de Fátima, al conjuro de aquellas vibraciones marianas de la Cova da Iria, parece trasladarse al día aquel, eternamente solemne, al día sin ocaso de la eternidad, cuando la Virgen gloriosa, entrando triunfante en los cielos, es elevada por los serafines bienaventurados y los coros de los ángeles hasta el trono de la Santísima Trinidad, que, poniéndole en la frente triple diadema de gloria, la presentó a la corte celeste coronada Reina del universo… «Y el empíreo vio que era verdaderamente digna de recibir el honor, la gloria, el imperio, por estar infinitamente más llena de gracias, por ser más santa, más bella, más sublime, incomparablemente más que los mayores santos y que los más excelsos ángeles, solos o todos juntos; por estar misteriosamente emparentada, en virtud de la maternidad divina, con la Santísima Trinidad, con Aquel que es por esencia Majestad infinita, Rey de reyes y Señor de señores, como Hija primogénita del Padre, Madre ternísima del Verbo, Esposa predilecta del Espíritu Santo, por ser Madre del Rey divino; de Aquel a quien el Señor Dios, desde el seno materno, dio el trono de David y la realeza eterna de la casa de Jacob; de Aquel que ofreció tener todo el poder en el cielo y en la tierra. El, el Hijo de Dios, refleja sobre su Madre celeste la gloria, la majestad, el imperio de su realeza, porque, como Madre y servidora del Rey de los mártires en la obra inefable de la redención, le está asociada para siempre con un poder casi inmenso en la distribución de las gracias que de la redención derivan…»
Y en este reino reinado de Cristo que es la Iglesia santa es Ella Reina por fueros de maternidad y de mediación universal y, además, por aclamación universal de todos sus hijos.
En este gran día jubilar de la realeza de María renovemos nuestro vasallaje espiritual a la Señora y con fervor y piedad entrañables digámosla esa plegaria dulcísima, de solera hispánica, que aprendimos de niños en el regazo de nuestras madres para ya no olvidarla jamás:
«Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; Dios te salve…
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/
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Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus…
FIESTA
DE LA
SANTÍSIMA
TRINIDAD
(Primer domingo después de Pentecostés)
( Doble – Ornamentos blancos )
Terminada la Octava de la fiesta del Espíritu Santo o Pentecostés, empieza el Tiempo después de Pentecostés, que llega hasta el primer domingo de Adviento. Este espacio de tiempo oscila entre 23 y 28 semanas, demodo que es el más largo del Año Eclesiástico. Su objeto es prolongar en la Iglesia y en las almas justas el eco y los sobrenaturales efectos de la bajada del Espíritu Santo en cada alma y en todo el conjunto de la sociedad cristiana. Las Epístolas de las misas de los domingos después de Pentecostés están sacadas ora de San Pablo, ora de San Juan, ora de Santiago, pero con mayor frecuencia del primero. Los Evangelios primitivamente guardaban cierta armonía con las Epístolas y con los demás textos de las misas,pero luego sufrieron algunas alteraciones. Las piezas maestras de todas las misas de este Tiempo, son las Colectas, verdaderas joyas literarias y teológicas.
Introito. Tob. 12, 6.
| INTROITUS Tob. 12, 6 – Benedicta sit sancta Trinitas, atque indivisa unitas: confitebimur ei, quia fecit nobiscum misericordiam suam – Ps. 8, 2. – Domine Dominus noster, quam acmirabile est nomen tuum in universita terra! V. Gloria | Introito – Bendita sea la Trinidad Santa y la indivisible unidad; alabarémosla, porque usó con nosotros de misericordia. – Salmo – Señor, Señor nuestro: ¡Cuán admirable es tu Nombre en toda la tierra! Gloria al Padre, etc. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Omnipotens sempiterne Deus, qui dedisti famulis tuid in confessione verae fidei, aeternae Trinitatis gloriam agnoscere, et in potentia majestatis gloriam agnoscere, et in potentia majestatis adorare unitatem: quaesumus; ut ejusdem fidei firmitate, ab omnibus semper muniamur adversis. Per D. N. R. Amen | Oh Dios Todopoderoso y Eterno, que con la luz de la verdadera fe, diste a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad Eterna, y adorar la unidad en el poder de tu Majestad: haz, te suplicamos, que por la firmeza de esa misma creencia, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen. |
Conmemoración del Domingo
| Deus, in te sperantitudo, adesto propitus invocationibus nostris: et quia sine te nihil potest mortalis infirmitas, praesta auxilium gratiae tuae: ut in exsequendis mandatis tuis, et voluntate tibi et actione placeamus. Per Dominum. | Oh Dios, fortaleza de los que en Ti confían, escucha propicio nuestros ruegos; y ya que sin Ti nada puede la hu mana flaqueza, danos el auxilio de tu gracia ; y así, te seamos agradables con nuestra voluntad y nuestras obras, cumpliendo tus mandatos. Por Nuestro Señor, etc. |
Epístola
San Pablo se anonada ante el pensamiento de la sublimidad y trascendencia de la naturaleza divina y proclama el dogma trinitario.
| EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Romanos (11, 33-36) – Ohaltitudo divitiarum sapientiae et scientiae Dei: quam incomprehensibilia unt judicia ejus, et investigabiles viae ejus! Qui enim cognovit sensum Domini? Aut quis consiliarius ejus ejus fuit? Aut quis prior dedit illi, et retribuetur ei? Quoniam ex ipso, et per ipsum, et in ipso sunt omnia: ipsi gloria in saecula. Amen. | Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Galatas: Epístola. (Tomada de la 116 Carta del Apóstol San Pablo a los CorintiosI Rom. 36, 11-331 ¡Oh profundidad de los tesoros de la sabiduría y de la ciencia divina, ¡ Cuán incompren sibles son tus juicios, e impenetrables tus caminos! Porque, » ¿Quién ha conocido los designios del Señor? O, ¿quién es el que le dio a El primero alguna cosa, para que pretenda ser por ello recompensado?» Todas las cosas (1) son de El, y todas son por El, y todas existen en El. A El sea la gloria en todos los siglos. |
| GRADUALE Dan. 3, 55-56 – Benedictus es, Domine, qui intueris abyssos, et sedes super Cherubim. V. Benedictus es, Domine, in firmamento caeli, et laudabilis in saecula.Allelúja, allelúja. V. (Ibid. 52)Benedictus es, Domine, Deus patrum nostrorum: et laudabilis in saecula. Alleluia. | Gradual – Daniel 4 Bendito eres, Señor, que miras los abismos, y que estás sentado sobre los Querubines. Bendito eres, Señor, en el firmamento del cielo, y loable por los siglos de los siglos. . Aleluya, aleluya Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, y digno de alabanzas por todos los siglos. Aleluya. |
Evangelio
Jesús al enseñar a los Apóstoles la forma bautismal, revélales clara y explícitamente el misterio de la Santísima Trinidad, condenando anticipadamente todos los errores antiguos y modernos acerca de la divinidad de la segunda y tercera Personas, ya que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, equivale a reconocer que las tres divinas Personas nos adoptan por hijos, nos confieren la misma gracia, y tienen entre sí un mismo poder y una misma naturaleza.
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Mateo.Mat. 28, 18-20 In illo témpore:Dixit Jesus discipulis suis: Data est mihi omnis potestas in caelo et in terra. Euntes ergo docete omnes gentes, baptizantes eos in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti: docentes eos servare omnia quaecumque mandavi vobis. Et ecce ego vobiscum sum omnibus diebus, usque ad consumationem saeculi.
Credo. |
U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (28,18-20) – En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a toda las naciones, bautizándolas en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo diciéndoles que observen todo cuanto yo os he mandado (2). Y estad seguros que yo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos(3). Credo. |
| OFFERTORIUM Tob. 12, 6 – Benedictus sit Deus Pater, unigenitusque Dei Filius, Sanctus quoque Spiritus: quia fecit nobiscum misericordiam suam. | Ofertorio – Tobías 12, 6 Bendito sea Dios Padre, y su Unigénito Hijo; también el Espíritu Santo: porque usó con nosotros de su misericordia. |
Oración-Secreta
| Santifica, quaesumus, Domine Deus noster, per tui sancti nominis invocationem, hujus oblationis hostiam; et per eam nosmetipsos tibi perfice munus aeternum. Per Dominum nostrum.. | Suplicámoste, Señor Dios nuestro, que por la invocación de tu Santo Nombre, santifiques la oblación de esta hostia: y haz, que por ella, seamos para Ti un don eterno. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc. |
Conmemoración del Domingo (Secreta)
| Hostias nostras, quaesumus, Domine, tibi dicatas placatus assume: et ad perpetuum nobis tribue provenire subsidium. Per Dominum. | < Señor oh Haz, > Recibe, Señor , propicio las ofrendas a Ti dedicadas: y haz que nos sirvanpara perpetuo socorro. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc. |
Prefacio de la Santísima Trinidad
| Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Benedicimus Deum caeli, et coram omnibus viventibus confitebimur ei: quia fecit nobiscum misericordiam suam. |
Comunión. – Bendigamos a Dios del Cielo, y alabémosle delante de todos los vivientes: porque usó con nosotros de misericordia. |
Oración-Postcomunión
| Proficiat nobis ad salutem corporis et animae, Domine Deus noster, hujus sacramenti susceptio: et sempiternae sanctae Trinitatis, ejusdemque individuae unitatis confessio. Per Dominum nostrum. | < Señor oh Haz, >Haz, Señor y Dios nuestro, que nos aproveche para la salud de cuerpo y alma, la recepción de este Sacramento, y la confesión de la Sempiterna y Santa Trinidad, y su indivisible Unidad. |
Conmemoración del Domingo (Postcomunión)
| Tantis, Domine, repleti muneribus: praesta, quaesumus; ut et salutaria dona capiamus, et a tua numquam laude cessemus. Per Dominum nostrum | < Señor oh Haz, > Alimentados, Señor, con dones tan preciosos; haz que nos sean saludables, y que jamás cesemos de alabarte. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc. |
Último Evangelio
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Mateo.Mat. 28, 18-20 – In illo tempore: Dixit Jesus discipulis suis: Estote misericordes, sicut et Pater vester misericors est. Nolite judicare, et non judicabimi: nolite condemnare, et non condemnabimini. Dimittite et dimittemini. Date, et dabitur vobis: mensurm bonam, et confertam, et coagitatam, et supereffluentem dabunt in sinum vestrum. Eadem quippe mensura, qua mensi fueritis, remetietur vobis. Dicebat autem illis et similitudinem: Numquid potest caecus caecum ducere? nonne ambo in foveam cadunt? Non est discipulus super magistrum: perfectus autem omnis erit, si sit sicut magister ejus. Quid autem vides festucam in oculo tuo est, non consideras? Aut quomodo potes dicere fratri tuo: Frater, sine, ejiciam festucam de oculo tuo: ipse in oculo tuo trabem non videns? Hypocrita, ejice primum trabem de oculo tuo: et tunc perspicies, ut educam de oculo fratris tui. | < Señor oh Haz, > U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (Lc. 6, 36-42) – En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzga dos; no condenéis, y no seréis condena dos. Perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará: se os echará en el seno una buena medida apretada y bien colmada, hasta rebasar. Porque con la misma medida con que midiereis, se os medirá a vosotros. Deciales también este símil: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? No es el discípulo superior al maestro: pero todo discípulo será perfecto, si es como su maestro. Y, ¿por qué miras la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que tienes en tu ojo? O, ¿cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te quite esa mota del ojo,’ cuando tú no echas de ver la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y después verás como sacas la mota del ojo de tu hermano.» |
Tomado de:
uana de Arco se destacó por su profunda religiosidad católica, fue una cristiana pía, con el antiguo espíritu, que hoy se horrorizaría del «modernismo», laxidad e impiedad actuales. Manifestó que se mantendría virgen “mientras Dios lo quiera”, es decir, mientras fuese la voluntad de Dios que permaneciera soltera. El motivo por el que vistió ropas de hombre, de soldado, según ella misma explicó durante el «juicio», fue para defender su virtud (su virginidad), ya que estaba “todo el tiempo rodeada de soldados”. Murió virgen.
A pesar de haber sido comandante del ejército francés y de haber participado en numerosas batallas, Juana de Arco nunca mató a nadie, su espada jamás se tiñó de sangre, y declaró que prefería su estandarte religioso a su espada. Antes de los combates exhortaba a los soldados enemigos a no luchar y retirarse en paz, algo que ocurrió en algunas ocasiones, y cuando se producía el combate, se mostraba después apenada y conmovida por los muertos, tanto franceses como ingleses.
Santa Juana de Arco, ¡ruega por nosotros! †
Tomado del excelente sitio dedicado completamente a esta Gran Santa:
http://libreopinion.com/members/jeanne-d-arc/espanol/index.html
Sinopsis: Es el año 1429. Francia vive una revuelta política y religiosa y los miembros de la familia real luchan por conservar su gobierno. Pero una joven campesina de una pequeña aldea dio a su país el milagro que estaban esperando. Milla Jovovich es Juana de Arco, una joven mujer que inspiraría y lideraría a los hombres de su país hasta su muerte a la temprana edad de 19 años. Nacida en una familia religiosa, Juana fue testigo de la violación y muerte de su hermana a manos de las tropas enemigas. Años más tarde, Juana llegó hasta su rey con un mensaje que afirmaba procedía de Dios: dale un ejército, y en el nombre de Dios reclamaría los reinos de su majestad. Pero, ¿sería el mensaje real o sería tan sólo la ilusión de una joven con una vida destrozada? Esta dramática y épica película de Luc Besson explora la vida de Juana de Arco, su victoria, su relación con Dios y su trágica muerte. Co-protagonizada por John Malkovich, Dustin Hoffman y Faye Dunaway, «Juana de Arco» es una película moderna tomada de la época medieval que cautiva a todos los públicos.
Título original: The Messenger: The Story of Joan of Arc (Jeanne d’Arc)
Año: 1999
País: Francia
Director: Luc Besson
Reparto: Milla Jovovich, John Malkovich, Faye Dunaway, Dustin Hoffman, Pascal Greggory, Vincent Cassel, Tcheky Karyo, Richard Ridings, Desmond Harrington, Timothy West, Gina McKee
Guión: Andrew Birkin & Luc Besson
Música: Eric Serra
Productora: Columbia Pictures pr. a Gaumont production
Género: Drama Histórico
Idioma: Español Latino .
Para leer una sinopsis más amplia clic aquí
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Oración a Santa Juana para que nos de fe
Ante tus enemigos, ante el hostigamiento, el ridículo y la duda,
te mantuviste firme en la fe. Incluso abandonada, sola y sin
amigos, te mantuviste firme en la fe. Incluso cuando encaraste
la muerte, te mantuviste firme en la fe. Te ruego que yo sea tan
inconmovible en la fe como tú, Santa Juana. Te ruego que me
acompañes en mis propias batallas. Ayúdame a perseverar
y a mantenerme firme en la fe.
Amén.
Oración a Santa Juana, luchadora por la libertad
Santa Juana, tu valor y tu fe en Dios consiguieron grandes cosas.
Pido tu ayuda en la lucha por lo justo. Permíteme tener claros mis
propósitos y que la justicia sea mi afán. No me permitas renunciar
ante la dureza de las dificultades. Con tu ayuda no tengo miedo y
quiero emplear todas mis cualidades y todo mi esfuerzo.
Ésto te lo pido en nombre de Jesús.
Amén.
Tomadas del excelente sitio dedicado completamente a esta Gran Santa:
http://libreopinion.com/members/jeanne-d-arc/espanol/index.html
Guiada por Dios por medio de locuciones interiores, Santa Juana conduce al ejército francés a liberar el país. Finalmente, traicionada, muere en la hoguera. Ella se mantiene siempre fiel a Jesús y la Iglesia.
Santa Juana de Arco: concédenos un gran amor por nuestra patria.
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En francés Jeanne d’Arc; comúnmente conocida por sus contemporáneos como la Pucelle (la «Doncella»).
Nacida en Domremy, Champagne, probablemente el 6 de enero de 1412 y muerta en Rouen, el 30 de mayo de 1431. El pueblo de Domremy estaba situado sobre los confines del territorio que reconocía el dominio del Duque de Burgundy, pero en el prolongado conflicto entre los Armagnacs (el partido de Carlos VII, Rey de Francia), por un lado, y los Burgundios aliados con los ingleses, por el otro, Domremy siempre se mantuvo leal a Carlos.
Jaime de Arco, el padre de Juana, era un pequeño campesino agricultor, pobre, pero no necesitado. Juana, al parecer, era la menor de una familia de cinco personas. Nunca aprendió a leer o escribir, pero tenía habilidad para trabajar cosiendo e hilando, y la tradicional idea de que ella pasaba los días de su infancia en las praderas, sola con sus ovejas y sus vacunos, parece ser infundada. Todos los testigos durante el proceso de rehabilitación (Veinticuatro años más tarde, una revisión de su juicio, el llamado procès de réhabilitation, fue abierto en París con el consentimiento de la Santa Sede), hablaron de ella como una niña singularmente piadosa, seria más allá de su edad, quien solía arrollidarse en la iglesia absorta en la oración, y amaba tiernamente a los pobres. Enormes intentos fueron hechos durante el juicio que se siguió a Juana para imputarle ciertas prácticas supersticiosas, supuestamente llevadas a cabo en torno a determinado árbol, popularmente conocido como «El Arbol de las Hadas» (l’Arbre des Dames), pero la sinceridad de sus respuestas dejaron perplejos a sus jueces. Ciertamente, ella jugaba y bailaba allí junto con los demás niños, y hubo tejido coronas para la estatua de Nuestra Señora, pero desde que ella cumplió sus doce años se mantuvo distante de tales pasatiempos.
Fue a la edad de trece años y medio, en el verano de 1425, cuando Juana tomó por primera vez conciencia de talmanifestación, cuyo carácter sobrenatural sería ahora cuestionado precipitadamente, y que posteriormente ella comenzó a llamar sus «voces» o su «consejero». Al principio fue simplemente una voz, como si alguien hubiera hablado muy cerca de ella, pero parece claro también, que dicha voz era acompañada por un resplandor; y más adelante ella descubrió claramente, de algún modo, la apariencia de aquellos que le hablaban, reconociéndolos individualmente como San Miguel (quien estaba acompañado por otros ángeles), Santa Margarita, Santa Catalina y otros. Juana fue siempre reacia a hablar acerca de sus voces. No mencionó nada acerca de ellas a su confesor, y constantemente rechazó, en su juicio, ser embaucada en descripciones sobre la apariencia de dichos santos ni explicar cómo los hubo reconocido.. Pese a todo, ella les dijo a sus jueces: «Los he visto con estos mismos ojos, tan bien como los puedo ver a ustedes».
Enormes esfuerzos fueron hechos por los historiadores racionalistas, tales como M. Anatole France, para explicar dichas voces como el resultado de condiciones de exaltaciones religiosas e histéricas fomentadas en Juana por la influencia sacerdotal, combinada con determinada profecía corriente en la campiña acerca de una doncella del bois chesnu (bosque de roble), cercano de donde el Árbol de las Hadas estaba situado, quien debía salvar a Francia por medio de un milagro. Pero el poco fundamento de este análisis del fenómeno ha sido vastamente tratado por varios escritores no católicos. No existe ni siquiera una sombra de evidencia para sostener esta teoría de consejos sacerdotales preparando a Juana de esta parte, y en cambio mucha que la contradice. Es más, a menos que acusemos a la Doncella de deliberada falsedad, cosa que nadie es capaz de realizar, fueron las voces quienes crearon el estado de exaltación patriótica, y no la exaltación quien precedió a las voces. Su evidencia, en estos puntos es clara.
Pese a que Juana nunca realizó ninguna declaración hasta la fecha en la cual las voces le revelaron su misión, parece cierto que la llamada de Dios le fue dada a conocer gradualmente. Pero, para el mes de mayo de 1428, ella no tenía ya dudas de que era conminada a ir en ayuda del rey, y las voces se tornaron insistentes, urgiéndole a presentarse ante Roberto Baudricourt, quien gobernaba para Carlos VII en la vecina ciudad de Vaucouleurs. Ese viaje lo consumó un mes después, pero Baudricourt, un soldado grosero y disoluto, la trató a ella y a su misión con escaso respeto, diciéndole al primo que la acompañaba: «Llévala nuevamente a casa junto con su padre y propínale una buena paliza».
Mientras tanto, la situación militar del Rey Carlos y sus seguidores iba tornándose desesperante. Orléans fue sitiada (12 de octubre de 1428), y para finales del año la derrota total parecía inminente. Las voces de Juana se convirtieron en urgentes, y hasta amenazantes. Era en vano que ella se resistiese diciéndoles: «Yo soy una pobre chica; no sé montar ni pelear». Las voces sólo reiteraron: «Es Dios quien comanda esto». Rindiéndose finalmente, ella partió de Domremy en enero de 1429, y visitó nuevamente Vaucouleurs.
Baudricourt permanecía aún escéptico, pero, dado que ella permanecía en la ciudad, su perseverancia gradualmente causó efecto sobre él. El 17 de febrero ella profetizó una gran derrota que padecerían las fuerzas francesas en las afueras de Orléans (la batalla de los Herrings). Dado que dicha declaración fue oficialmente confirmada unos pocos días más tarde, su causa ganó terreno. Finalmente ella se vio afectada a buscar al rey en Chinon, y comenzó su camino hacia allí con una modesta escolta de tres hombres armados, estando vestida, por propia requisitoria, con vestuario masculino – indudablemente como una protección a su pudor en la áspera vida del campamento militar. Ella siempre durmió completamente vestida, y todos aquellos quienes estuvieron más íntimamente cerca de ella, declararon que había algo alrededor de ella que reprimía cualquier pensamiento impropio a su reputación.
Ella llegó a Chinon el 6 de marzo, y dos días después fue admitida en la presencia de Carlos VII. Para probarla, el rey se había disfrazado, pero ella inmediatamente lo saludó sin hesitar en medio de todo un grupo de espectadores. Desde el principio una importante porción de la corte – La Trémoille, la favorita de la realeza, la principal entre todas ellas – se opuso a ella como una visionaria loca, pero un signo secreto, comunicado a ella por medio de sus voces, que ella dio a conocer a Carlos, indujo al rey, sin demasiado entusiasmo, a creer en su misión. Juana nunca reveló en qué consistía dicho signo, pero actualmente la creencia principal indica que aquel «secreto del rey» era una duda concebida por Carlos acerca de la legitimidad de su nacimiento, y que Juana hubo sido autorizada sobrenaturalmente para aclararla.

Tapiz del castillo de Chinon (Francia) representando a Juana reconociendo a Carlos VII entre la muchedumbre.
Aún así, antes de que Juana pudiera ser empleada en operaciones militares fue enviada a Poitiers para ser examinada por un numeroso comité de sabios obispos y doctores. El examen fue de un carácter profundo y formal. Es lamentable al extremo que las actas de los procesos, a las cuales posteriormente Juana apeló con frecuencia durante su juicio, hayan desaparecido todas. Todo lo que sabemos es que su ardiente fe, simpleza, y honestidad causaron una impresión favorable. Los teólogos no encontraron nada herético en sus afirmaciones acerca de las orientaciones sobrenaturales, y, sin pronunciarse sobre la validez de su misión, ellos pensaron que ella podrías ser empleada de un modo seguro y probada adicionalmente.
De vuelta en Chinon, Juana hizo sus preparativos para la campaña. En lugar de la espada ofrecida por el rey, ella rogó que se realizara la búsqueda de una antigua espada enterrada, según ella aseguró, detrás del altar en la capilla de Santa Catalina de Fierbois. Esta fue encontrada en el mismísimo punto indicado por sus voces. Fue hecha para ella en el mismo momento en que el abanderado pronunció las palabras Jesús, María, junto con un cuadro de Dios Padre y varios ángeles arrodillados presentando una flor de lis.
Pero tal vez el hecho más interesante relacionado con esta primera etapa de su misión es una carta de un Sire de Rotslaer escrita desde Lyons el 22 de abril de 1429, la cual fue transportada a Bruselas y debidamente registrada, tal como lo atestigua el manuscrito de dicho día, antes de que cualquiera de los hechos referidos en ella tuvieran su realización. La Doncella, reporta él, dijo «que ella salvaría a Orléans y obligaría a los ingleses a levantar el sitio, que ella misma en una batalla previa a Orléans sería herida por una asta pero que no moriría de eso, y que el Rey, durante el transcurso del verano venidero, sería coronado en Reims, junto con otras cosas que el Rey conservaba en secreto.»
Antes de entrar en la campaña, Juana emplazó al Rey de Inglaterra a retirar sus tropas del suelo francés. Los comandantes ingleses estaban furiosos por la audacia de la demanda, pero Juana a través de un movimiento rápido ingresó a Orléans el 30 de abril. Su presencia allí inmediatamente obró maravillas. Para el 8 de mayo las fuerzas inglesas que rodeaban la ciudad habían sido todas capturadas, y el estado de sitio levantado, pese a que el día 7 Juana fue herida en su pecho por una flecha. Ni bien la Doncella se marchó ella deseó hacer el seguimiento de todos esos éxitos con toda rapidez, por un lado debido a un sonoro instinto guerrero, y por otro lado porque sus voces le habían dicho que disponía sólo de un año para terminar.
Pero el Rey y sus consejeros, especialmente La Trémoille y el Arzobispo de Reims, fueron lentos para moverse. Sin embargo, cuando Juana elevó una súplica formal, una breve campaña fue comenzada sobre el Loira, la cual después de una serie de éxitos, finalizó el 18 de junio con una gran victoria en Patay, donde los refuerzos ingleses enviados desde París bajo el mando de John fueron completamente derrotados. El camino hacia Reims estaba ahora prácticamente abierto, pero la Doncella tuvo la mayor dificultad en persuadir a los comandantes de que no se retirasen antes de Troyes, el cual estaba al principio cerrado contra ellos. Ellos capturaron la ciudad y luego, todavía a su pesar, la siguieron hacia Reims, donde, el domingo 17 de julio de 1429, Carlos VII fue solemnemente coronado, con la Doncella a su lado junto con su estandarte, porque – como ella explicó – «así como fue compartido el esfuerzo, es justo que debiera ser compartido en la victoria».
El principal objetivo de la misión de Juana fue obtenido de este modo, y algunas autoridades aseveraron que era ahora su deseo el regresar a casa, pero ella fue detenida con el ejército contra su voluntad. La evidencia es hasta cierto punto conflictiva, y es probable que Juana misma nunca haya hablado en igual tono. Probablemente ella vio claramente cuánto debió haber sido hecho para provocar la rápida expulsión de los ingleses del suelo francés, pero por otra parte ella fue constantemente oprimida por la apatía del rey y sus consejeros, y por la política suicida que abarcó todos los señuelos diplomáticos desperdigados por el Duque de Burgundy.
Un intento fallido en París fue llevado a cabo a finales de agosto. A pesar de que St-Denis fue ocupada sin oposición, el asalto que fue realizado en la ciudad el 8 de septiembre no fue respaldado con seriedad y Juana, mientras alentaba heroicamente a sus hombres a cubrir el foso fue herida en el muslo con una ballesta. El Duque de Alençon la retiró casi a la fuerza, y el asalto fue abandonado. Este traspié indudablemente debilitó el prestigio de Juana, y poco después, cuando, a través de los cancilleres políticos de Carlos, una tregua fue acordada con el Duque de Burgundy, ella bajó tristemente sus armas sobre el altar de St-Denis.
La inactividad del siguiente invierno, mayoritariamente gastada entre el mundanismo y los celos de la Corte, debió haber sido una experiencia muy penosa para Juana. Debe haber sido con la idea de consolarla que Carlos, el 29 de diciembre de 1429, ennobleció a la Doncella y a toda su familia, quienes de allí en adelante, desde las azucenas de su escudo de armas, fueron conocidos por el nombre de Du Lis. Llegó abril antes de que Juana estuviera en condiciones de salir al campo nuevamente para la finalización de la tregua, y en Melun sus voces le hicieron saber que ella sería tomada prisionera antes del día de San Juan (24 de junio). Tampoco esta vez el cumplimiento de las predicciones resultó demorado. Parecía que ella se hubiera lanzado a sí misma a la campaña el 24 de mayo al amanecer para defender la ciudad contra los ataques de los Burgundios. A la noche ella resolvió intentar una retirada, pero su pequeña tropa de unos quinientos hombres se encontró con una fuerza muy superior. Sus seguidores fueron repelidos y abandonaron la lucha de manera desesperada. Por algún error o pánico de Guillaume de Flavy, quien comandaba en Compiègne, el puente levadizo fue elevado mientras aún muchos de aquellos que habían emprendido la retirada permanecían afuera, con Juana entre ellos. Ella fue derribada de su caballo y fue hecha prisionera de un seguidor de Juan de Luxemburgo. Guillaume de Flavy había sido acusado de traición deliberada, pero entonces no parecía una adecuada razón para suponer eso. El perseveró en mantener resueltamente Compiègne para su rey, mientras los pensamientos constantes de Juana durante los primeros meses de su cautiverio consistían en escaparse y acudir a asistirlo en esta tarea de defender la ciudad.
No existen palabras que puedan describir adecuadamente la desgraciada ingratitud y apatía de Carlos y sus consejeros en dejar librada a la Doncella a su propio destino. Si las fuerzas militares no habían servido, ellos aún tenían prisioneros tales como el Conde de Suffolk en sus manos, por quien ella podría haber sido cambiada. Juana fue vendida por Juan de Luxemburgo a los ingleses por una suma que representaría unos cuantos cientos de miles de dólares en moneda actual. No puede dudarse de que los ingleses, por una parte debido a que temían a su prisionera con un terror supersticioso, y por otra parte porque estaban avergonzados del pavor que ella inspiraba, estaban determinados a tomar su vida a cualquier precio. Ellos no podían condenarla a muerte por haberlos derrotado, pero podían sentenciarla como una bruja o una hereje. Por otra parte, ellos tenían entre sus manos una herramienta lista en Pierre Cauchon, el Obispo de Beauvais, un hombre inescrupuloso y ambicioso quien era la razón de ser del partido Burgundio. El pretexto para invocar su autoridad fue hallado en el hecho de que Compiègne, donde Juana fue capturada, estaba ubicada en la Diócesis de Beauvais. Aún así, dado que Beauvais estaba en manos de los franceses, el juicio tuvo lugar en Rouen – – sede que, para dicha época, se encontraba vacante. Esto sacó a flote muchos aspectos de legalidad técnica los cuales fueron minuciosamente resueltos por los partidos interesados.
El Vicario de la Inquisición, al principio, debido a algunos escrúpulos de jurisdicción, se negó a asistir, pero esta dificultad fue superada antes de que el juicio finalizara. A lo largo del juicio los asesores de Cauchon eran casi enteramente franceses, la mayoría de ellos teólogos y doctores de la Universidad de París. Las sesiones preliminares de la corte tuvieron lugar en enero, pero fue recién el 21 de febrero de 1431 cuando Juana apareció por primera vez ante sus jueces. A ella no le fue permitido contar con un abogado defensor, y, a pesar de haber sido acusada en una corte eclesiástica, ella fue, desde el principio hasta el fin, ilegalmente confinada en el Castillo de Rouen, una prisión secular, en donde era custodiada por soldados ingleses disolutos. Juana se quejó con amargura de esto. Ella trató de que la alojaran en la cárcel de la iglesia, donde iría a tener asistentes femeninas. Ha sido indudablemente para mayor protección de su pudor, ante semejantes condiciones, que ella persistió en conservar su atuendo masculino. Antes de que hubiera sido entregada a manos inglesas, ella había intentado escapar tirándose desesperadamente por una ventana de la torre de Beaurevoir, un acto de aparente atrevimiento por el cual ella fue sumamente intimidada por sus jueces.. Esto también sirvió como pretexto para la aspereza exhibida durante su confinamiento en Rouen, donde ella fue al principio retenida en una jaula de hierro, encadenada por el cuello, manos y pies. Adicionalmente, no le fueron concedidos privilegios espirituales – por ejemplo, asistir a una Misa – en consideración de los cargos de herejía y los vestidos monstruosos (difformitate habitus) que ella lucía.

Juana de Arco es interrogada por el cardenal de Winchester en su prisión (1824) de Paul Delaroche en el Museo de Bellas Artes de Ruán.
Por lo que se refiere a la constancia oficial del juicio, la cual, hasta donde indica la versión en Latín, parece haber sido preservada completa, nosotros probablemente podamos confiar en su exactitud en lo que respecta a las preguntas realizadas y las respuestas proporcionadas por la prisionera. Dichas respuestas son bajo todo concepto favorables a Juana. Su simplicidad, piedad y sentido común afloraron en todo momento, a pesar de los intentos de los jueces para confundirla. Ellos la presionaron en lo referente a sus visiones, pero sobre muchos puntos ella se negó a responder. Su actitud siempre fue carente de temor, y para el 1 de marzo, Juana anunció enfáticamente que «dentro del espacio de siete años, los ingleses deberán pagar un precio más alto que Orléans.»
En rigor de verdad París fue perdida a manos de Enrique VI el 12 de noviembre de 1437 – seis años y ocho meses después. Probablemente haya sido porque las respuestas de la Doncella habían perceptiblemente ganado simpatizantes a su causa en una gran asamblea que Cauchon decidió conducir el final del proceso ante un pequeño comité de jueces dentro de la misma prisión. Es posible remarcar que el único aspecto del cual algún cargo de prevaricato puede ser razonablemente imputado en contra de los argumentos de Juana han ocurrido especialmente en esta etapa del proceso. Juana, presionada acerca del signo secreto proporcionado al rey, declaró que unángel le trajo a él una corona de oro, pero en preguntas adicionales ella pareció haber ganado en confusión y haberse contradicho a sí misma. La mayoría de las autoridades (como por ejemplo, M. Petit de Julleville y Mr. Andrew Lang) coinciden en que ella trataba de proteger el secreto del rey mediante una alegoría, según la cual ella misma era el ángel, pero otros – por ejemplo P. Ayroles y Canon Dunand – insinuaron que no podía confiarse en la exactitud del procès-verbal.En otro punto, ella fue prejuzgada por su carencia de educación. Los jueces le sugirieron que se entregase a ella misma a la «Milicia de la Iglesia». Juana claramente no entendió dicha frase y, a pesar de su voluntad y su ansiedad por apelar al Papa, se vio desconcertada y confundida. Más tarde fue aseverado que la renuencia de Juana a adherirse a la simple aceptación de las decisiones de la Iglesia fue debido a algunos insidiosos consejos traicioneramente impartidos a ella para conseguir su ruina. Pero las constancias de esta presunta perfidia son contradictorias e improbables.
Los exámenes finalizaron el 17 de marzo. Setenta proposiciones fueron entonces preparadas, formando una muy desordenada y desleal presentación de los «crímenes» de Juana, pero, después de que a ella le fue permitido oír y responder a tales acusaciones, otro conjunto de doce proposiciones fue preparada, mejor fundamentadas y con menor cantidad de palabras extravagantes. Con todo este sumario con sus fechorías delante de ellos, una amplia mayoría de los veintidós jueces que tomaron parte en las deliberaciones declararon que las visiones y las voces de Juana eran «falsas y diabólicas», y decidieron que si ella se negaba a retractarse sería entregada al brazo secular – que equivalía a afirmar que sería quemada viva. Ciertas admoniciones formales, primeramente de índole privada, y luego públicas, fueron administradas a la pobre víctima (18 de abril y 2 de mayo), pero ella se negó a hacer ninguna presentación que los jueces pudieran haber considerado como satisfactoria. El 9 de mayo ella fue amenazada con tortura, pero aún se mantuvo firme. Mientras tanto, las doce proposiciones fueron remitidas a la Universidad de París, la cual, comportándose con una simpatía extravagante por los ingleses, denunció a la Doncella con violentos términos. Fortalecidos por esta aprobación, los jueces, que eran cuarenta y siete, tomaron una deliberación final, y cuarenta y dos de ellos reafirmaron que Juana debería ser declarada hereje y derivada al poder civil, en caso en que ella aún continuase negándose a retractarse. Una admonición adicional le fue realizada en la prisión el 22 de mayo, pero Juana se mantuvo inquebrantable. Al día siguiente fue colocada una estaca en el cementerio de St-Ouen, y ante la presencia de una gran multitud ella fue solemnemente amonestada por última vez. Después de una enérgica protesta contra las insultantes reflexiones del predicador acerca de su Rey, Carlos VII, las connotaciones de la escena parecieron finalmente haber hecho mella sobre su mente y su cuerpo agotados por tantas luchas. Su valor le falló por una vez.
Ella consintió en firmar una especie de retractación, pero nunca se sabrán cuáles han sido los términos precisos de tal retractación. En la versión oficial del proceso una fórmula de retractación figura incluida, la cual es muy humillante en cada apartado. Se trata de un extenso documento que hubiera llevado media hora para ser leído. Lo que fue leído en voz alta a Juana y fuera firmado por ella debe haber sido algo bien diferente, según cinco testigos en el juicio de rehabilitación, incluyendo a Jean Massieu, el oficial que personalmente tuvo a su cargo la lectura en voz alta de dicho documento quien declaró que se trató de sólo un tema de unas pocas líneas. Aún así, la pobre víctima no firmó incondicionalmente, sino que llanamente declaró que ella sólo se retractaría siempre y cuando fuera la Voluntad de Dios. Empero, en virtud de tal concesión, Juana no fue quemada viva entonces, sino que fue conducida nuevamente a prisión.
Los ingleses y los Burgundios estaban furiosos, pero Cauchon, al parecer, los aplacó diciéndoles «Ya la tendremos». Indudablemente la posición de Juana sería ahora, en caso de una reincidencia, peor que antes, dado que una segunda retractación ya no podría salvarla de las llamas. Por otra parte, dado que uno de los puntos acerca del cual ella había sido condenada era la utilización de indumentaria masculina, una reiteración de dichos atuendos constituirían por sí mismos una reincidencia en la herejía, y esto ocurrió a los pocos días siguientes, obedeciendo, según fuera alegado posteriormente, a una trampa tendida deliberadamente por sus guardias con la connivencia de Cauchon. Juana, ya sea para defender su pudor del agravio y la indignación, o porque sus prendas femeninas fueron alejadas de ella, o, tal vez, simplemente porque ella estaba agotada de la lucha y estaba convencida de que sus enemigos se hallaban determinados a derramar su sangre bajo cualquier pretexto, una vez más se colocó las vestimentas de varón que habían sido dejadas adrede en su camino. El final llegó pronto. . El 29 de mayo una corte de treinta y siete jueces decidió unánimemente que la Doncella debía ser tratada como una hereje reincidente, y esta sentencia fue llevada a cabo al día siguiente (30 de mayo de 1431) bajo circunstancias de intenso patetismo. A Juana le dicen, cuando fue visitada por sus jueces temprano por la mañana, primero que hiciera cargo a Cauchon de la responsabilidad de su muerte, acusándolo solemnemente ante Dios, y posteriormente que debería declarar que «sus voces la habían engañado» Acerca de este último discurso, una duda quedará flotando para siempre. No podemos estar seguros si semejantes palabras llegaron a ser mencionadas y aún si lo hubieran sido, su significado no es claro. A ella le fue permitido, sin embargo, hacer su confesión y recibir la Comunión. Su comportamiento en la estaca fue suficiente como para conmover hasta las lágrimas aún a sus más encarnizados enemigos. Ella pidió un cruz, la cual, luego de que fuera abrazada por ella, fue sostenida ante ella mientras continuamente recitaba el nombre de Jesús. «Hasta el fin,» -dijo Manchon, el anotador del juicio-, «ella declaró que sus voces provenían de Dios y que no la habían engañado». Después de su muerte, sus cenizas fueron esparcidas en el Sena.
Veinticuatro años más tarde, una revisión de su juicio, el llamado procès de réhabilitation, fue abierto en París con el consentimiento de la Santa Sede. El sentimiento popular era entonces muy diferente, y, excluyendo algunas raras excepciones, todos los testigos estaban ansiosos de rendir su tributo a las virtudes y a los dones sobrenaturales de la Doncella. El primer juicio había sido llevado adelante sin referencias al Papa, más aún había sido realizado a despecho de la apelación de Santa Juana a la Cabeza de la Iglesia. Luego, una corte de apelación constituida por el Papa, después de largas investigaciones y exámenes de testigos, reversaron y anularon la sentencia pronunciada por el tribunal local que presidía Cauchon. La ilegalidad de los procedimientos anteriores fue puesta de manifiesto, lo cual habló bien de la sinceridad de esta nueva investigación, la cual no ha podido ser hecha sin incluir algún grado de reproche tanto sobre el Rey de Francia y la Iglesia en general, al haberse comprobado que había sido plasmada tamaña injusticia y sufrida por demasiado tiempo como para continuar sin reparación. Aún antes del juicio de rehabilitación, observadores mordaces, como por ejemplo Eneas Sylvius Piccolomini (más adelante el Papa Pío II), pese a conservar dudas en lo referente a su misión, hubo discernido algo del celestial carácter de la Doncella. En los tiempos de Shakespeare ella era aún recordada como una bruja, ligada con los espíritus impuros del infierno, pero una estimación más justa había empezado a prevalecer aún en las páginas de la «Historia de Gran Bretaña» de Speed’s (1611). Para los comienzos del siglo diecinueve, la simpatía por ella, aún en Inglaterra, era general. Escritores tales como Southey, Hallam, Sharon Turner, Carlyle, Landor, y por encima de todos, De Quincey, saludó a la Doncella con un tributo de respeto que no ha sido superado ni siquiera en su propia tierra nativa. Entre sus compatriotas católicos, ella había sido recordada, aún en las épocas de su vida, como divinamente inspirada.
Por último, la causa de su beatificación fue introducida ante la Santa Sede, en 1869, por Monseñor Dupanloup, Obispo de Orléans, y, después de atravesar por todas las instancias y siendo indudablemente confirmada con los requeridos milagros, el proceso finalizó con el decreto publicado por Pío X el 11 de abril de 1909. La Misa y el Oficio de Santa Juana, extraído del «Común de las Vírgenes», con sus «propias» oraciones, fue aprobado por la Santa Sede para ser utilizada en la Diócesis de Orléans.
(Nota del traductor: Santa Juana fue canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV).
HERBERT THURSTON
Transcrito por Mark Dittman
Traducido por Christian Longarini
Tomado de la excelente enciclopedia católica en Internet:

Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (San Mateo, 5,10).
Nacida en Domrémy en 1412, Juana de Arco, hija de un humilde campesino, fue inspirada por voces sobrenaturales y, a la edad de 17 años, persuadió al rey de Francia, Carlos VII, a que la pusiese al frente de un ejército contra los invasores ingleses. Después de varias victorias, seguidas de la consagración de Carlos VII en Reims, Juana fue capturada por los borgoñones y entregada a los ingleses, que la hicieron quemar viva el 31 de mayo de 1431. Fue canonizada en 1920.
MEDITACIÓN
EL SECRETO PARA SER FELIZ
EN ESTE MUNDO
I. ¿De dónde proviene que encuentras la vida penosa y fastidiosa? Es porque deseas muchas cosas que no puedes tener, y porque tienes aversión al esta do en el que estás. No quieres ser pobre, estar enfermo o ser despreciado; cuando esto te acaece, caes en la desesperación: quisieras estar siempre sano, ser siempre rico, siempre estimado; si esto te falta estás triste. ¡Ah! si supieses padecer las pruebas de la vida no desear lo que no tienes, ¡cuán dichoso serias! Desgraciados ante los ojos de los ignorantes, los santos no pueden ser sino dichosos. (Salviano).
II. ¿Acaso no es ser feliz en esta vida tener las promesas de la vida eterna? Los que sufren tienen estas promesas, porque Nuestro Señor les ha asegurado que serán consolados en el cielo; por el contrario. Él condena al rico malo que gozó toda suerte de bienes en este mundo. ¡Dichosos del siglo: cuidado, vuestra dicha es el triste presagio de la desdicha eterna que os espera en la otra vida!
III. Jesucristo ha venido a este mundo a enseñamos el secreto para ser felices, no sólo en la otra vida sino aun en ésta. Para ello, nos ha recomendado el amor a los sufrimientos. Los santos lo han imitado, y han vivido muy contentos en medio de las tribulaciones de este mundo. Estás en un error, hermano mío, si quieres regocijarte en el mundo, y vivir después con Jesucristo en el cielo. (San Jerónimo).
La paciencia
Orad por los afligidos.
ORACIÓN
Escuchadnos, Señor, Dios Salvador nuestro, y haced que, así como nos regocijamos con la fiesta de vuestra bienaventurada virgen Juana, obtengamos provecho, en nuestra inteligencia, de estos sentimientos de piedad y de devoción. Por J. C. N. S. Amén.
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Si alguno quiere venir en pos de Mí, que se renuncie a sí mismo, que tome su cruz cada día y que me siga. (San Lucas, 9, 23).
Santa María Magdalena de Pazzi, aun en la flor de la edad, obtuvo, a fuerza de insistencia, de sus padres, el permiso para entrar en el monasterio de las carmelitas de Florencia. Mostró, desde el comienzo, una virtud consumada. Tan admirable era su oración, que pasaba a veces ocho días en éxtasis. Éstas y otras gracias extraordinarias fueron tachadas de ilusiones, y la santa fue sometida, durante cinco años enteros, a las más rudas pruebas. Finalmente, Dios devolvióle la calma y la consoló con su divina presencia. Recibió el don de milagros y de profecía, y murió en el año 1607, a la edad de 41 años.
MEDITACIÓN SOBRE
LA VIDA DE SANTA MARÍA
MAGDALENA DE PAZZI
I. Esta santa amó a Dios desde que tuvo suficiente razón como para conocerlo. Aislábase para orar; pasaba horas enteras ante el Santísimo Sacramento; su Bienamado sin cesar estaba presente en su memoria. ¿Has comenzado tú a amar a Dios? ¡Des de hace ya mucho tiempo lo conoces y muy poco lo has amado!
II. Ella despreció todas las ventajas temporales que le aseguraban sus hermosas cualidades, y desde que conoció la vanidad del mundo, apresuróe a dejarlo, protestando que estaba dispuesta a soportar todos los suplicios antes que permanecer en él. Mira tú las grandezas, las riquezas y los placeres con los ojos de la fe, y no tendrás sino desprecio por lo que el mundo adora. Pon los ojos en el cielo, allí es donde debes poner todas tus esperanzas. He aprendido a pisar la tierra y no a adorarla, no me es lícito poner en las cosas inanimadas las esperanzas de mi vida. (San Clemente de Alejandría).
III. La oración continua de esta santa era la fuente de todas sus virtudes. Hacíala amar a Dios únicamente, y despreciar todo lo que no fuera Dios. Tú no podrás formarte alta idea de Dios, porque no piensas en Él, porque no conversas con Él. Gusta de la oración, ella te desasirá de la tierra y te unirá por entero a Dios; haz tu jaculatoria el lema de esta santa: ¡Sufrir o morir!
La castidad
Orad por los que están afligidos.
ORACIÓN
Oh Dios, amador de la virginidad, que habéis abrasado de vuestro amor y adornado con vuestros dones celestiales a vuestra bienaventurada virgen María Magdalena, haced que honrando su memoria, imitemos su pureza y su castidad. Por J. C. N. S. Amén.
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Era peregrino, y me hospedasteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba en prisión, y vinisteis a Mí. (San Mateo, 25, 35-36).
San Germán, obispo de París, tenía tanta compasión por los pobres prisioneros que, no pudiendo obtener su liberación de los hombres, pedíala a Dios y rompía sus cadenas mediante sus plegarias. Su casa estaba sin cesar invadida por una muchedumbre de desventurados, a quienes servía de padre. Siempre tenía varios pobres a su mesa, donde nada veíase que no fuese simple y frugal. Fue advertido del día de su muerte y lo hizo escribir en la cabecera de su lecho. Puesto que tú no sabes el día de la tuya, piensa en ella todos los días.
MEDITACIÓN SOBRE
LAS OBRAS DE MISERICORDIA
I. Estás obligado a hacer obras de misericordia: no es sólo un consejo que Jesucristo te da, es un mandamiento que te impone; y si no lo observas, no hay paraíso para ti. En el día del juicio, te salvarás por haber practicado las obras de misericordia, o te condenarás por haberlas descuidado; porque todo lo que haces o rehúsas a tu prójimo, a Jesucristo mismo es a quien lo haces o lo rehúsas. Da poco para recibir mucho, da un pedazo de pan para recibir el paraíso. (San Pedro Crisólgo).
II. Da ropa a los pobres que carecen de ella; tú estás cubierto de oro y de seda, da por los menos lo que tienes en exceso para cubrir los miembros de Jesucristo; visita a los enfermos, sobre todo a los pobres, y ayúdalos cuanto puedas. Vete a las cárceles, ocúpate de los desdichados que gimen en ellas: si son inocentes, merecen que les tengas piedad; si son culpables, acaso tú lo seas más que ellos. Si hubiera de encarcelarse a todos los que han ofendido a la majestad de Dios, el mundo no seria más que una dilatada prisión.
III. Si tu pobreza no te permite asistir con tus bienes a esas tres clases de personas, hazles una cari dad espiritual: visita a los presos, consuela a los pobres y a los enfermos; agradece a Dios el que no haya permitido que te veas reducido al estado en que los ves. En fin, graba bien en tu espíritu este pensamiento: Espera en vano misericordia aquél que, a su vez, no usó de misericordia. (San Pedro Crisólogo).
La práctica de las obras de misericordia
Orad por los prisioneros.
ORACIÓN
Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Germán, vuestro confesor t pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
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27 de Mayo

Si alguno me ama, observará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos en él nuestra morada. (San Juan, 14, 23).
San Beda, apodado el Venerable, desde la edad de siete años fue confiado a San Benito Biscopio para que él lo educara. Fuera del tiempo del Oficio divino, plúgole siempre estudiar, enseñar o escribir, dedicándose sobre todo a la composición de comentarios sobre las Sagradas Escrituras. El día de su muerte, el niño que le servía de secretario le recordó que aún le faltaba componer una frase para acabar su tratado sobre el Evangelio de San Juan. Dictóla el santo y, terminada su obra, recitando el Gloria Patri expiró. Corría el año 735.
MEDITACIÓN ACERCA
DE TRES CLASES DE LIBROS
I. No leas libros malos, ni siquiera inútiles; éstos hacen perder el tiempo, aquellos inspiran impiedad o impureza. Quieres aprender de ellos a hablar bien, y aprendes a vivir mal. Muchos libros hay en los que aprenderás la ciencia y el talento unidos a la virtud. ¿No los lees? Un mal libro es un tentador continuo, un demonio doméstico; échalo de tu casa; de lo contrario él echará de ella la virtud.
II. Lee la vida de los santos; al decirte lo que ellos han hecho, te enseñarán lo que tú debes hacer. Te desafío a leer la vida de un santo sin experimentar el deseo de llegar a ser tú mismo un santo. En fin, no dejes pasar ningún día sin hacer alguna lectura espiritual: es el alimento de tu alma; hablas a Dios en la oración. Él te habla en la lectura espiritual: escúchalo, y pon de inmediato en práctica lo que hayas leído. Que tus lecturas o tus oraciones sean continuas; ora dirígete a Dios, ora escucha su palabra. (San Cipriano).
III. Lee a menudo en el libro de tu conciencia. Todos los otros libros serán inútiles si no conoces éste. Estudia tus inclinaciones, tus defectos, conócete a ti mismo. Este libro será abierto el día del juicio; ¿podrás darlo a conocer sin temor? ¡Cuán pocos hay que se conozcan a sí mismos! Mira en el examen de cada día, y en el examen preparatorio a la confesión, las faltas que has cometido; trae a tu memoria los años transcurridos, y borra con tus lágrimas los pecados escritos en este libro de tu conciencia, no sea que se lo condene a ser quemado. Levántate contra ti mismo en el tribunal de tu conciencia.(San Agustín).
La lectura espiritual
Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Oh Dios, que ilustráis a vuestra Iglesia por la ciencia del bienaventurado Beda, vuestro confesor y doctor, conceded a vuestros servidores ser siempre ilustrados por sus méritos. Por J. C. N. S. Amén.
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
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26 de Mayo

Hazte ejemplo y modelo de los fieles, en el hablar, en la manera de obrar con el prójimo, en la caridad, en la fe, en la castidad. (1 Timoteo, 4, 12).
La perfecta caridad que caracteriza a los verdaderos servidores de Dios, ha hecho de este santo una de las más brillantes luminarias de la Iglesia. Su celo por la gloria de Dios y por la salvación del prójimo lo movió a fundar la congregación de los Padres del Oratorio, de la que fue el primer superior general. Tan abundantes eran los consuelos que recibía del cielo, que le hacían exclamar: Señor, basta; moriré de dicha si no moderas mi gozo. Murió en 1595, a la edad de 80 años.
MEDITACIÓN
SOBRE TRES VIRTUDES
DE SAN FELIPE NERI
I. Es admirable el amor que este santo profesaba a Dios; a la edad de veintitrés años abandona sus libros para dedicar todo su tiempo a la oración: abundantes lágrimas derramaba al celebrar la misa; incesantemente su corazón ardía en actos de amor a Dios. ¿Por qué señales conocerías tú el amor que tienes a Dios? ¿Acaso en tus frecuentes coloquios con Él? Amable Jesús, tanto nos gusta conversar con nuestros amigos, ¿de dónde proviene que tan rápido nos aburramos conversando contigo en la oración? ¡Oh Dios amabilísimo!, exclamaba nuestro Santo, nos mandáis que os amemos: ¿por qué, pues, nos dais un solo corazón, y tan estrecho?
II. Su austeridad era prodigiosa, sus ayunos casi continuos; trabajaba todo el día y pasaba la noche en oración. Practiquemos las mortificaciones que importa el estado en el que Dios nos ha puesto. Suframos, primeramente, con paciencia, aquello que no podemos evitar; además, mortifiquémonos nosotros mismos, pero ocultamente, no sea que las alabanzas de los hombres vengan a ser la única recompensa.
III. San Felipe ha reunido en su persona el celo de la vida activa con la dulzura de la vida contemplativa. En todo tiempo mantenías e unido a Dios, y no cesaba de aliviar las necesidades corporales y espirituales del prójimo. Convertía a los pecadores con sus conversaciones y predicaciones. ¿De dónde procede que nada hagas tú por Dios? Es que no lo amas. El amor de Dios nunca está ocioso; donde esté, hace grandes cosas; el amor que no obra no es verdadero amor. (San Gregorio).
El amor de Dios
Orad por la Congregación del Oratorio.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis elevado al bienaventurado Felipe, vuestro confesor, a la gloria de vuestros san tos, haced, por vuestra bondad, que celebrando su fiesta con alegría, aprovechemos el ejemplo de sus virtudes. Por J. C. N. S. Amén.
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/