SANTA MATILDE, Reina

14 de marzo

Este pueblo me honra con los labios; pero su corazón lejos está de mí. (San Mateo, 15, 8).

¡Admirable espectáculo! una reina enseña a sus súbditos las verdades de la religión; ¡llega hasta enseñarles una profesión a fin de ponerlos en condiciones de ganarse la vida!  Su hospitalidad con los peregrinos, su generosidad con los pobres, pruebas son de esa misma caridad que manaba de su ardiente amor por Jesucristo.   Todas las mañanas las consagraba a la oración y asistencia a la santa Misa. Próxima a morir distribuyó cuantiosos tesoros entre los pobres, como si hubiese querido ganar el favor de aquellos que custodian las puertas del paraíso.

MEDITACIÓN
TRES VENTAJAS
DE LA ORACIÓN

I. Es un honor tan grande para el hombre poder hablar a Dios en la oración, que, para comprenderlo, sería preciso concebir la infinita majestad de Dios. Si hubiese permitido que únicamente un hombre sobre la tierra pudiese rogarle, si hubiese prometido escucharlo en todos sus pedidos, de todas partes se acudiría a ese hombre, para obtener, por su intermedio, las gracias del Señor. Dios nos ha permitido que le oremos en todo tiempo y en todo lugar; ha prometido concedernos lo que le pidamos, y nosotros despreciamos esta concesión, y en nada apreciamos este honor. yo hablaré a mi Dios, yo, que no soy sino ceniza y polvo.

II. La oración es la llave de los tesoros de Dios, nos enriquece con todos los bienes de la naturaleza y de la gracia; prueba tú lo poderosa que es. Recurre a Dios como a tu padre. Dirígete a Él como un pobre que tiene conciencia de su indigencia y se juzga indigno de obtener algo. Cuando hayas sido escuchado, atribuye el beneficio recibido a la pura bondad de Jesucristo. La oración se eleva, y la misericordia desciende. (San Agustín).

III. Nada hay más dulce que conversar con Dios en la oración: en ella lo conocemos más perfectamente, lo amamos más ardientemente; y este conocimiento y este amor, que constituyen el paraíso de los bienaventurados, es el comienzo de la felicidad de los hombres sobre la tierra. No pido otro testigo de esta verdad que tú mismo: ¿no es verdad, acaso, que las lágrimas de contrición que has derramado llorando tus pecados en la oración, tienen dulzuras que no podrías expresar, encantos infinitamente superiores a todos los placeres de aquí abajo?

La oración
Rogad por la paz de las familias.

ORACIÓN

Escuchadnos, Oh Dios Salvador nuestro, y haced que la solemnidad de la bienaventurada Matilde, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTA EUFRASIA, Virgen

13 de marzo

Cuando ayunéis no os pongáis caritristes como los hipócritas, que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya recibieron su galardón. (San Mateo, 6, 16).

Esta santa despreció un brillante casamiento que el emperador le ofrecía, para consagrarse a Jesús en el claustro. Comía sólo una vez al día, y con frecuencia permanecía toda una semana sin tomar ningún alimento. Pidió a Dios que con un año de anticipación le hiciese conocer el día de su muerte; pero Dios, que la veía presta en todo tiempo, le advirtió sólo quince días antes de llevarla al cielo.

MEDITACIÓN
SOBRE EL AYUNO

I. La vida de Santa Eufrasia, llamada también Eufrosina, fue un ayuno perpetuo y riguroso. Jesucristo y todos los santos han ayunado; debes imitarlos en la medida en que tus fuerzas lo permitan, a fin de expiar, mediante esta mortificación, tu sensualidad en el beber y en el comer. ¿Eres más delicado que un niño de siete años? A esta edad, la santa comenzó su penitencia. No son las fuerzas corporales sino la buena voluntad y el valor los que te faltan.

II. Debes ayunar para impedir que la carne se rebele contra el espíritu; la virtud se fortifica a medida que el cuerpo se debilita. Tu mayor enemigo es tu cuerpo; no podrías tratarlo tan duramente como se merece. Si los santos, después de haber castigado sus cuerpos por medio del ayuno, la disciplina y el cilicio, experimentaron sin embargo las rebeliones de la carne, ¿qué será de ti que la tratas con tanta molicie?

III. Si tu salud no te permite ayunar, puedes, por lo menos, mortificar tus ojos y tu lengua; ello contribuirá grandemente a tu santificación, sin dañar en nada tu salud. ¡Cosa extraña! ¡los santos que son inocentes, hacen crueles penitencias, y nosotros que somos pecadores, no queremos hacerlas! Que los enfermos busquen los remedios que emplean los sanos, y que viendo a los santos llorar sobre sus imperfecciones, lloren los pecadores sobre sus crímenes. (San Eusebio).

La mortificación corporal
Orad por los enemigos de la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, Nuestro Señor. escuchadnos y haced que la solemnidad de Santa Eufrasia. regocijando nuestra alma. desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN GREGORIO MAGNO

"La verdadera penitencia consiste en llorar o detestar los pecados cometidos, y estos no volverlos a cometer"

(† 604)

San Gregorio Magno vivió un período de profundas convulsiones religiosas y políticas.  Nacido hacia 540 en una familia de la nobleza romana, vivió los momentos más bajos de la curva de la caída de Roma y los primeros de una nueva época ascendente.  Por ello puede ser considerado como el último romano, con el que se cierra el período de los grandes Padres y literatos de la Iglesia de Occidente, o como el primer hombre medieval que supo concretar en sus obras el espíritu de una nueva edad que se había de alimentar de su moral, ascética y mística hasta San Bernardo, Santo Tomás y Santa Teresa.   Precisamente con su nacimiento —en 541— termina la cronología consular, que liquida definitivamente una de las instituciones básicas en la historia de Roma.

La familia de Gregorio era hondamente cristiana.  Sus padres, el senador Gordiano y la noble Silvia, están emparentados con los Anicios.  El palacio familiar se asienta en las estribaciones del monte Celio, en medio de un mundo lleno de recuerdos de la Roma del Imperio y de la primitiva Roma cristiana.   Entre sus antepasados se encuentra el papa Félix III (483-492).   La Iglesia venera en los altares a varios miembros de su familia.   Su padre se dedicó al fin de su vida al servicio de la Iglesia como regionario.   Su madre pasó los últimos años en el monte Aventino, en absoluto retiro.   Sus tías Társila y Emiliana consagraron a Dios su virginidad.   En las homilías que pronunció durante su pontificado, se complace en recordar el ejemplo de sus santas tías vírgenes.   Ambas y sus padres figuran en el catálogo de los santos.

San Gregorio se formó en las escuelas de su tiempo.   Por causa de las guerras habían decaído del esplendor logrado siglo y medio antes con Marciano Capella y casi aquellos mismos días con Casiodoro.   Cursó derecho.   De él quería hacer Justiniano la base necesaria de la unidad religiosa, política y territorial del Imperio.

La formación jurídica de San Gregorio es profunda.   Su alma severa y equilibrada encontró en ella una magnífica preparación para sus futuras e insoñadas actividades.   Su formación literaria es menos brillante.   Aún se trata en los centros universitarios de realizar el tipo ideal del orador, siguiendo las preceptivas de Quintiliano, y de Cicerón.   En cambio, la formación bilingüe grecolatina ha desaparecido totalmente en el siglo VI.   El Santo no llegó a aprender la lengua griega, ni durante su larga estancia en Bizancio.   Al terminar la carrera fue nombrado pretor (¿prefecto?) de la urbe.   Eran tiempos de inseguridad y de guerras permanentes.   Durante su niñez asistió a la entrada de Totila en Roma (546), a la cautividad de los romanos en Campania, a los asaltos de los godos a la ciudad en 549, a los últimos juegos circenses en el Circo Máximo, que Totila, con regia liberalidad, ofreció al pueblo romano al tiempo de despedirse.

Gregorio vivió con intensidad la tragedia desgarradora de Italia, arrasada por las invasiones de los lombardos, y de Roma en ruinas.   Aún hoy impresionan las descripciones de San Gregorio, de Pablo Diácono y de otros historiadores.   «Por todas partes vemos luto —dice el Santo—, por todas oímos gemidos. Las ciudades están saqueadas; los castillos, demolidos, la tierra, reducida a desierto.   En los campos no quedan colonos ni en las ciudades se encuentran apenas habitantes…   Los azotes de la justicia de Dios no tienen término, porque tantos castigos no bastan a corregir los pecados. Vemos a unos arrastrados a la esclavitud, a otros mutilados, a otros matados… ¡A qué bajo estado ha descendido aquella Roma que otras veces era señora del mundo!   Hecha añicos repetidamente y con inmenso dolor, despoblada de ciudadanos, asaltada de enemigos, convertida en un montón de ruinas…   ¿Dónde está el senado? ¿Dónde el pueblo?…   Ya por ruinas sucesivas vemos destruidos en el suelo los mismos edificios…» Gregorio trabajó con entusiasmo juvenil en su quehacer político.   Pero no encontró en sus quehaceres temporales la satisfacción que deseaba.   Así comenzó a resonar en su alma la llamada a la vida contemplativa.

Entonces se cruzaron en su camino dos monjes benedictinos, Constancio y Simplicio.   Procedían de Montecassino, de la generación inmediatamente posterior a San Benito.   La Historia tiene que agradecerles un santo, un papa, un doctor de la Iglesia, el maestro espiritual de la Orden, el discípulo más auténtico de San Benito y uno de los ascetas más importantes de la historia de la espiritualidad.   La lucha interior antes de decidirse a entrar en el monasterio, y decir adiós a sus tareas temporales tan queridas fue desgarradora.   La describe el mismo Santo en carta a su íntimo amigo San Leandro de Sevilla. «Yo diferí largo tiempo la gracia de la conversión, es decir, de la profesión religiosa, y, aun después que sentí la inspiración de un deseo celeste, yo creía mejor conservar el hábito secular. En este tiempo se me manifestaba en el amor a la eternidad lo que debía buscar, pero las obligaciones contraidas me encadenaban y yo no me resolvía a cambiar de manera de vivir.  Y cuando mi espíritu me llevaba ya a no servir al mundo sino en apariencia, muchos cuidados, nacidos de mi solicitud por el mundo, comenzaron a agrandarse poco a poco contra mi bien, hasta el punto de retenerme no sólo por defuera y en apariencia, sino lo que es más grave, por mi espíritu».

Al fin un día cambió el vestido de púrpura de gobernante por el humilde saco de monje, según noticia de Gregorio de Tours; convirtió en monasterio su palacio del monte Celio y comenzó su vida monacal.   Tres fines buscó el Santo en la vida del claustro: separarse del mundo, mortificar la carne y, finalmente, la alegría de la contemplación. «Me esforzaba —dice en su epistolario— en ver espiritualmente los supremos gozos, y, anhelando la vista de Dios, decía no sólo con mis palabras, sino con la medula de mi corazón: Tibi dixit cor meut: quaesívi vultum tuum, vultum tuum, Domine, requiram.   Se dedicó con intensidad al estudio de la Sagrada Biblia, buscando la contemplación y la compunción de corazón.   Ambos son sus temas preferidos, los hilos conductores de su ascética y de su mística. No en vano se le llama «doctor de la compunción y de la contemplación».   También estudió con interés especial las vidas ejemplares de los monjes de Occidente.   De ahí había de salir en el futuro su obra: Diálogos de la vida y milagros de los Padres itálicos.   Allí se hizo hombre de oración y forjó su espiritualidad.   Sus fórmulas alimentaron a los monjes y eclesiásticos durante muchos siglos.

A los cuatro años de paz monacal, Benedicto I le envió como nuncio (apocrisario) a Constantinopla (578), de donde volvió hacia 586.   Octubre de 586 fue un mes de prueba.   Lluvias torrenciales.   Las aguas del Tíber alcanzaron en algunos puntos más altura que las murallas.   Personas ahogadas, palacios destruidos, los graneros de la Iglesia inundados, hambre y, finalmente, la peste.   Una epidemia de peste inguinar se extendió por Roma, superpoblada de refugiados de los avances lombardos.   Una de las primeras víctimas de la peste fue el papa Pelagio II.   Ante aquel espectáculo, clero, senado y pueblo reunidos eligieron Papa a San Gregorio.   De este modo quedó Gregorio arrancado definitivamente de la soledad que buscara en el monasterio.   «Mi dolor es tan grande, -escribe a un amigo de Constantinopla-, que apenas puedo expresarlo.   Triste es todo lo que veo y todo lo que se cree consolador resulta lamentable en mi corazón». El primer Papa monje llevó su concepción monacal a la espiritualidad, a la liturgia, al pontificado.

Al principio de su pontificado publicó la Regula Pastoralis, que llegó a ser durante la Edad Media el código de los obispos, lo mismo que la regla de San Benito era el código de los monjes.   Gregorio es, ante todo, el pastor bueno de su grey, es decir, de Roma y de toda la cristiandad.   Importa, dice en uno de los párrafos de la Regla Pastoral, «que el pastor sea puro en sus pensamientos, intachable en sus obras, discreto en el silencio, provechoso en las palabras, compasivo con todos, más que todos levantado en la contemplación, compañero de los buenos por la humildad y firme en velar por la justicia contra los vicios de los delincuentes.   Que la ocupación de las cosas exteriores no disminuya el cuidado de las interiores y el cuidado de las interiores no le impida el proveer a las exteriores».

Este fue el programa de su actuación.   San Gregorio es un genio práctico, un romano de acción.   Para él, gobernar es el destino más alto de un hombre, y el gobierno espiritual es el arte de las artes (ars artium regimen animarum). Su solicitud pastoral llegó a todas las iglesias: España, Galia, Inglaterra, Armenia, el Oriente, toda Italia, especialmente las diez provincias dependientes de la metrópoli romana.   Fue incansable restaurador de la disciplina canónica.   En su tiempo se convirtió Inglaterra y los visigodos abjuraron el arrianismo.   El renovó el culto y la liturgia con los famosos Sacramentario y Antifonario gregorianos, reorganizó la caridad en la Iglesia, administró en justicia el patrimonium Petri.   Sus obras teológicas y su autoridad fue indiscutida hasta la llegada del protestantismo.   En el siglo pasado y a principio del actual ha sido objeto de profundos estudios de crítica racionalista.   En nuestros días es largamente estudiado por la historiografía católica.   Dio al Pontificado un gran prestigio como San León Magno o el Papa Gelasio.   Su voz era buscada y escuchada en toda la cristiandad.   Su obra fue curar, socorrer, ayudar, enseñar, cicatrizar las llagas sangrantes de una sociedad en ruinas.   No tuvo que luchar con desviaciones dogmáticas, sino con la desesperación de los pueblos vencidos y la soberbia de los vencedores.   Cuando los cónsules habían desaparecido, su epitafio resume su gloria llamándole «cónsul de Dios«.

Como obispo de Roma su primera preocupación fue llevar al pueblo a las prácticas de la fe.   Repristinó con renovado fervor la interrumpida costumbre de las estaciones.   A ellas se deben las Cuarenta homilías sobre los Evangelios.   Veinte las pronunció él mismo; las otras las leían en su presencia clérigos de su séquito, cuando sus agudos dolores de estómago le impedían predicar.   Gregorio fomenta las prácticas de piedad, las buenas obras, las devociones populares, el culto a las reliquias, la doctrina de los novísimos.    Presenta el ideal de la vida cristiana en toda su integridad.   A la vez renueva el culto.   Introduce una serie de reformas en la liturgia que ha hecho famoso el Sacramentario gregoriano.   Mandó se dijese alleluia fuera del tiempo de Pentecostés; que se cantase el kyrie eleison; que el Pater noster se recitase después del canon… Se le criticó repetidamente de querer bizantinar la liturgia romana.

La reforma que más fama le ha dado es la del llamado canto gregoriano.   Gregorio restauró y renovó la Schola cantorum y compiló el antifonario llamado en su honor gregoriano.   La Schola llegó a ser un centro superior de cultura musical, y seminario del clero romano.   La obra de San Gregorio se realizó por medio de los músicos profesionales de la Schola cantorum.   No fue él un creador, pero su obra fue esencial y el éxito es inexplicable sin su espíritu renovador y su autoridad.   Gracias a él se aunaron los diversos cantos en una sola liturgia, que poco a poco triunfó de los otros ritos y se impuso como universal expresión religiosa.   Con su colección de cantos recogida en el Antifonario gregoriano fue el verdadero ordenador y restaurador del canto eclesiástico, en un momento crítico de la historia de Europa.   Al llegar el siglo XI, el proceso de unificación musical estaba completo, salvo raras excepciones como la ambrosiana y visigoda.   Europa tuvo un canto eclesiástico común, gracias principalmente a San Gregorio.

La acción del Santo se extendía a Italia, de la que era metropolitano, a Occidente, del que era patriarca, y a la Iglesia universal, de la que era primado.   Su epistolario consta de 859 cartas.   Por él desfilan toda clase de personas y en él se tocan multitud de asuntos canónicos y administrativos con un sentido de humanidad, justicia, defensa de los humildes, prudencia de gobierno espiritual y material extraordinario.   Su estilo es sencillo, llano de conversación hablada, lleno de frescor.   Gracias a las cartas, el pontificado del Santo es uno de los mejor conocidos de la antigüedad.

España fue una de las provincias más tranquilas del patriarcado de Occidente durante el pontificado de San Gregorio.   Dominados los suevos y vascones y reducido a su mínima expresión el territorio bizantino, Leovigildo casi había conseguido la unidad política.   Faltaba la religiosa.   El rey quiso realizarla en el arrianismo.   Gregorio conoció en Constantinopla la rebelión de Hermenegildo por las informaciones confidenciales de su amigo San Leandro.   En el libro de Los diálogos (libro III, cap. 31) narra con amor la gloria y desventura del príncipe Hermenegildo, su derrota, encarcelamiento y martirio (año 586).   Los acontecimientos se precipitaron después de la muerte del príncipe: muerte de Leovigildo, conversión de Recaredo (587), concilio tercero de Toledo y conversión oficial del pueblo visigodo.   Los pueblos latino y visigodo se unieron estrechamente.   Ello hizo posible aquella pequeña edad de oro de nuestra cultura.   Aquellos extraordinarios acontecimientos hicieron exclamar a los obispos españoles al terminar su profesión de fe a los reyes: «Gloria a nuestro Señor Jesucristo que ha acogido en la unidad de la verdadera fe a este pueblo privilegiado de los godos y que ha establecido en el mundo un solo rebaño bajo un solo pastor».   San Leandro envió largo informe al Papa.   San Gregorio contestó con otra carta exultante de gozo: «No puedo expresar con palabras la alegría experimentada por mí, porque el gloriosísimo rey Recaredo, nuestro hijo común, ha pasado a la Iglesia católica con sincera devoción. Por el modo con que me habláis de él en vuestras cartas, me obligáis a amarlo sin aún conocerlo».

Su acción pastoral se extendió a Africa, a Francia, pero acaso la página más gloriosa del pontificado del Santo, en el aspecto misionero, sea la conversión de Inglaterra.   La conversión de los anglosajones constituye un acontecimiento inesperado, casi increíble, por su rapidez.   He aquí los hitos de una película:

  • Año 590, asciende San Gregorio al Pontificado.
  • 595: el Papa encomienda al presbítero Cándido comprar esclavos anglosajones de diecisiete a dieciocho años para educarlos en un monasterio cerca de Roma. Su ilusión es hacer «ángeles de los anglos».
  • 596: el rey de los anglosajones, Etelberto, casa con la princesa católica Berta. Sale camino de Inglaterra un grupo de misioneros del convento de San Andrés de Roma.  Es el responsable del grupo Agustín.  Desanimados los misioneros, reciben en Lerins una carta del Pontífice: «Porque hubiera sido mejor no comenzar una obra buena que retirarse después de haberla comenzado, es necesario, amadísimos hijos, que terminéis, con el favor de Dios, la obra buena emprendida.   No os atemoricen las fatigas del viaje ni la lengua de los hombres maldicientes, sino continuad con toda solicitud y fervor lo que por inspiración de Dios comenzasteis, sabiendo que a las grandes empresas está reservada la gloria de la eterna retribución…   Obedeced humildemente a vuestro prepósito Agustín…   El omnipotente Dios os proteja con su gracia y me conceda ver en la patria eterna el fruto de vuestras fatigas.   Que si no puedo ir a trabajar junto con vosotros como es grande mi deseo, me encontraré partícipe con vosotros del gozo de la retribución.   Dios os custodie incólumes, hijos míos queridísimos». Como la dificultad mayor era la lengua, Gregorio les proveyó de intérpretes.
  • Junio de 597: Es bautizado el rey.
  • Navidad de 597: Agustín bautiza más de 10.000 anglosajones. Gregorio envía nuevos refuerzos de misioneros y traza las líneas generales de la jerarquía católica en Inglaterra.

Cómo escritor, San Gregorio es el más fecundo de los papas medievales y uno de los cuatro doctores de la Iglesia occidental, con San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo.  Los tres primeros son casi contemporáneos.   Pertenecen a aquella generación extraordinaria que dio también los grandes doctores a la Iglesia del Oriente.   El cuarto de los doctores occidentales, San Gregorio, vivió casi dos siglos más tarde.   Fue un hombre más bien de acción.   Escribió obras de carácter ascético y moral, que hicieron de él doctor de la vida contemplativa y de la compunción en toda la Edad Media.   Una obra suya, el Comentario a los libros de Job, fue llamado por antonomasia Los MoralesLibro de los Morales.   Fue el gran moralista de la Edad Media.   Su actividad literaria se desarrolla desde el tiempo de su nunciatura en Constantinopla hasta su muerte (582-604) y está constituida por el Registrum epistolarumLos MoralesLa regla pastoralLas XL homilías sobre los EvangeliosLas XXII homilías sobre Ezequiel, Los cuatro libros de los Diálogos y su intervención en el Sacramentario y Antifonario de su nombre.   Sus obras ocupan cuatro volúmenes en la Patrología latina de Migne.   Gracias a sus obras y a su actuación pastoral, la cristiandad sacral pensó, obró y cantó al unísono.

MELQUÍADES ANDRÉS

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Tomado de: http://www.mercaba.org


SAN EULOGIO DE CÓRDOBA, Mártir

11 de marzo

No resistas al que te maltrate; antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha, vuelve también la otra. (San Mateo, 5,39).

Mientras se conducía a San Eulogio para martirizarlo, recibió una bofetada; ofreció el santo la otra mejilla para cumplir el consejo del Evangelio. Había antes dejado la espada para aceptar el episcopado en lo más recio de la persecución, Resistió valerosamente al rey de los moros. Se le amenazó con los azotes, pero él pidió que, más bien, se le hiciese morir, pues los látigos eran tan impotentes para arrancarle la fe del corazón como para separar su alma de su cuerpo. Se le hizo decapitar, en el año 859.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES GRADOS
DE LA PACIENCIA

I. El primer grado de la paciencia consiste en sufrir con resignación todo lo que nos acaece, sea de parte de Dios, sea por la malicia de los hombres o por nuestra propia culpa. ¿Es así como sufres? El santo varón Job soportó las mayores desgracias, repitiendo: El señor me había dado todo, Él me quitó todo: bendito sea su santo nombre. Medita estas hermosas palabras, repítelas en las aflicciones que te embarguen; no te inquietes, no murmures contra tu prójimo. Has de cansar la malicia de tus enemigos con tu paciencia. (Tertuliano).

II. El segundo grado es desear ardientemente sufrir, y buscar las ocasiones para ello. Así, San Eulogio presentó la otra mejilla para recibir una segunda bofetada, y pidió que se le hiciese morir . Así es como tantos mártires anhelaron la muerte, como tantos penitentes buscaron el padecer. ¿No es verdad, acaso, que el fin de todos tus esfuerzos es evitar el sufrimiento? No te engañes, no hay otro medio para llegar al cielo que el de la cruz; si existiese otro más corto y agradable, Jesucristo nos lo hubiera enseñado.

III. El tercer grado de la paciencia es sufrir con alegría. Los apóstoles se regocijaban en los trabajos y tribulaciones; andaban llenos de gozo cuando habían sido reputados dignos de sufrir por Jesucristo. «Regocijaos -decía Nuestro Señor- si el mundo os aborrece, porque me ha aborrecido a mí antes que a vosotros». Qué bello espectáculo es para Dios ver a un cristiano en lucha con el dolor. (Minucio Félix).

La paciencia
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

Dios omnipotente, haced, os suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Eulogio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo hoy celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

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LOS 40 MÁRTIRES DE SEBASTE

10 de marzo

No andéis inquietos en orden a vuestra vida, sobre lo que comeréis y en orden a vuestro cuerpo sobre qué vestiréis. (San Lucas, 12, 22).

Bajo el reinado de Licinio, Agrícola, gobernador de Sebaste, en Armenia, quiso forzar a 40 soldados a que abandonaran la fe. Fueron arrojados en un calabozo cargados de cadenas, y en lo más crudo del invierno fueron sumergidos en un estanque helado. Su oración común era: «Señor, cuarenta entramos en la lid, que cuarenta seamos coronados». Uno de los guardias vio que un ángel traía treinta y nueve coronas y se preguntaba por qué faltaría una, cuando he aquí que uno de los cuarenta dejó a sus compañeros y fue a arrojarse en un baño de agua tibia preparado en la orilla. Con todo, la oración que rezaron no fue inútil, pues el guardia fue a ocupar el lugar del que había traicionado su fe.

MEDITACIÓN
SOBRE LA CONFORMIDAD
CON LA VOLUNTAD DIVINA

I. Abandónate enteramente a la Providencia de Dios; Él es omnipotente, en vano tratas de resistir sus órdenes. Mantente contento en la adversidad como en la prosperidad, persuadido de que nada sucede contra la voluntad o permisión divina. He aquí el secreto infalible para vivir dichosos y para agradar a Dios. Harás siempre la voluntad de Dios si quieres lo que Él quiere.

II. Dios conoce mejor que tú lo que necesitas. A menudo deseas lo que te resultaría nocivo, semejante eres en esto a los niños, a los insensatos, a los frenéticos, a quienes hay que quitarles el veneno por temor de que se den la muerte. Un día agradecerás a esta amable Providencia que te haya conducido por los caminos que ahora no comprendes. Agradece a Dios en la adversidad como en la prosperidad; y cuando todo te sale bien confiesa que no eres digno de tu felicidad. (San Euquerio).

III. Dios te dará lo más útil para tu salvación. Es tu padre, ¿Puedes dudar de su afecto? Te ama más de lo que tú te amas a ti mismo, puesto que dio su sangre para salvarte, mientras tú nada quieres hacer por tu salvación. Si estás afligido, recuerda siempre que es Dios quien permite lo que sucede, y que Dios es tu padre. Así como siempre es Dios, siempre es padre. (San Eusebio).

La conformidad con la voluntad de Dios
Orad por los huérfanos.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, haced, os lo suplicamos, que los gloriosos mártires cuyo valor en contesar vuestro nombre hemos admirado, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa intercesión junto a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

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Francisca y su Compañía Angélica

Las Actas de Canonización de Santa Francisca Romana, año 1606.


Cuando pequeña, santa Francisca tuvo la fortuna de ver a su ángel de la guarda, que velaba por ella día y noche. Jamás la dejó un solo instante, y en ocasiones, como favor especial, le permitía ver el esplendor de su figura.

Ella lo describe así: «Era de una belleza increíble, con un cutis más blanco que la nieve y un rubor que superaba el arrebol de las rosas. Sus ojos, siempre abiertos tornados hacia el cielo, el largo cabello ensortijado tenía el color del oro bruñido. Su túnica llegaba al suelo y era de un blanco algo azulado y, otras veces, con destellos rojizos.

Era tal la irradiación luminosa que emanaba de su rostro, que podía leer maitines en plena media noche».

En una ocasión, el escéptico padre de Francisca la requirió el honor de ser presentado a esta criatura «imaginaria». Dicho y hecho. Ella tomó al ángel de la mano, y uniéndola a la de su padre, los presentó, pudiendo el último verlo y así no volver a dudar.

Santa Francisca Romana vivió entre 1384 y 1440. Unos meses después de su muerte, durante la apertura de su tumba en Roma, se descubrió que su hermoso cuerpo había permanecido incorrupto, y que exhalaba, además, un perfume que resultaba conocido a aquellos que habían tratado con ella.

Tomado de: http://www.corazones.org

Este sitio web es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.

La paciencia y caridad de santa Francisca

Del oficio de lectura, 9 de Marzo, Santa Francisca Romana, religiosa

De la vida la santa, escrita por Maria Magdalena Anguillaria, superiora de las Oblatas de Tor de`Specchi, (Caps. 6-7: Acta Sanctorum Martii 2, *188-*189)

Dios probó la paciencia de Francisca no sólo en su fortuna, sino también en su mismo cuerpo, haciéndola experimentar largas y graves enfermedades, como se ha dicho antes y se dirá luego. Sin embargo, no se pudo observar en ella ningún acto de impaciencia, ni mostró el menor signo de desagrado por la torpeza con que a veces la atendían.

Francisca manifestó su entereza en la muerte prematura de sus hijos, a los que amaba tiernamente; siempre aceptó con serenidad la voluntad de Dios, dando gracias por todo lo que le acontecía. Con la misma paciencia soportaba a los que la criticaban, calumniaban y hablaban mal de su forma de vivir. Nunca se advirtió en ella ni el más leve indicio de aversión respecto de aquellas personas que hablaban mal de ella y de sus asuntos; al contrario, devolviendo bien por mal, rogaba a Dios continuamente por dichas personas.

Y ya que Dios no la había elegido para que se preocupara exclusivamente de su santificación, sino para que emplease los dones que él le había concedido para la salud espiritual y corporal del prójimo, la había dotado de tal bondad que, a quien le acontecía ponerse en contacto con ella, se sentía inmediatamente cautivado por su amor y su estima, y se hacía dócil a todas sus indicaciones. Es que, por el poder de Dios, sus palabras poseían tal eficacia que con una breve exhortación consolaba a los afligidos y desconsolados, tranquilizaba a los desasosegados, calmaba a los iracundos, reconciliaba a los enemigos, extinguía odios y rencores inveterados, en una palabra, moderaba las pasiones de los hombres y las orientaba hacia su recto fin.

Por esto todo el mundo recurría a Francisca como a un asilo seguro, y todos encontraban consuelo, aunque reprendía severamente a los pecadores y censuraba sin timidez a los que habían ofendido o eran ingratos a Dios.

Francisca, entre las diversas enfermedades mortales y pestes que abundaban en Roma, despreciando todo peligro de contagio, ejercitaba su misericordia con todos los desgraciados y todos los que necesitaban ayuda de los demás. Fácilmente los encontraba; en primer lugar les incitaba a la expiación uniendo sus padecimientos a los de Cristo, después les atendía con todo cuidado, exhortándoles amorosamente a que aceptasen gustosos todas las incomodidades como venidas de la mano de Dios, y a que las soportasen por el amor de aquel que había sufrido tanto por ellos.

Francisca no se contentaba con atender a los enfermos que podía recoger en su casa, sino que los buscaba en sus chozas y hospitales públicos. Allí calmaba su sed, arreglaba sus camas y curaba sus úlceras con tanto mayor cuidado cuanto más fétidas o repugnantes eran.

Acostumbraba también a ir al hospital de Camposanto y allí distribuía entre los más necesitados alimentos y delicados manjares. Cuando volvía a casa, llevaba consigo los harapos y los paños sucios y los lavaba cuidadosamente y planchaba con esmero, colocándolos entre aromas, como si fueran a servir para su mismo Señor.

Durante treinta años desempeñó Francisca este servicio a los enfermos, es decir, mientras vivió en casa de su marido, y también durante este tiempo realizaba frecuentes visitas a los hospitales de Santa María, de Santa Cecilia en el Trastévere, del Espíritu Santo y de Camposanto. Y, como durante este tiempo en el que abundaban las enfermedades contagiosas, era muy difícil encontrar no sólo médicos que curasen los cuerpos, sino también sacerdotes que se preocupasen de lo necesario para el alma, ella misma los buscaba y los llevaba a los enfermos que ya estaban preparados para recibir la penitencia y la eucaristía. Para poder actuar con más libertad, ella misma retribuía de su propio peculio a aquellos sacerdotes que atendían en los hospitales a los enfermos que ella les indicaba.

Oración

Oh Dios, que nos diste en santa Francisca Romana modelo singular de vida matrimonial y monástica, concédenos vivir en tu servicio con tal perseverancia, que podamos descubrirte y seguirte en todas las circunstancias de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.


Tomado de:

www.corazones.org

Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

SANTA FRANCISCA ROMANA, Viuda

9 de marzo

Jesucristo se humill6 a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡Y muerte de cruz! (Filipenses, 2, 8).

Santa Francisca Romana veía siempre a su lado al ángel custodio. Éste se avergonzaba y se apartaba cuando ella cometía una falta, o cuando escuchaba conversaciones profanas. Jesús y María conversaban familiarmente con ella. ¿Admiras estas mercedes? Sin embargo, hay algo más admirable en la vida de Santa Francisca: su humildad y su obediencia. Por obedecer a su marido, en el acto abandonaba sus ejercicios de devoción. Es -decía- dejar a Dios por Dios». Murió en 1440.

I. Cuarenta años vivió Santa Francisca con su marido sin que hubiera entre ellos la menor disensión, porque no tenía ella otra voluntad que la de él. ¿Quieres conservar la paz en tu familia y en tu conciencia? Obedece a los superiores que Dios te ha dado. Ve en ellos la persona de Jesucristo; deja tus placeres, tus pasatiempos, para hacer su voluntad en todo lo que no sea contrario a la ley de Dios. Tu obediencia será siempre recompensada.

II. Estás con frecuencia melancólico, nunca está tu espíritu tranquilo; ¿sabes la causa? Es porque no obedeces, o porque lo haces de mala gana; no sometes tu voluntad a la de aquellos que tienen derecho a mandarte. Para adquirir esta virtud, debes renunciar a tu voluntad propia; cosa difícil es, pero puedes lograrlo. ¡Qué feliz será tu vida, si no tienes otra voluntad que la de tus superiores!

III. Es preciso, además, que sometas tu juicio al del que te manda: no es cosa de los inferiores el discutir las 6rdenes de los superiores, a menos que tengas razones para creer que son contrarias a la ley de Dios. Jesús obedecía a María y a José, ¿y tú no puedes someter tu juicio al juicio de tus superiores? Nunca estarás contento, tu obediencia carecerá de vigor y de mérito, si no te habitúas a obedecer sin discutir lo que se te ordena. Aquél que aprendió a obedecer bien, no discute las órdenes que recibe. (San Gregorio)

La obediencia
Orad por la paz.

ORACIÓN

Oh Dios, que entre otros dones de tu gracia, habéis concedido a la bienaventurada Francisca, Vues tra sierva, la merced de conversar familiarmente con su ángel custodio, haced, benignamente, que, por el auxilio de su intercesión, merezcamos entrar un día en la sociedad de estos espíritus bienaventurados. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

San Juan de Dios funda hospitales de ayuda a los enfermos mentales en el siglo XVI

San Juan de Dios, un loco apedreado y vociferante, dio origen a 300 hospitales

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. (San Mateo, 5,14).

Ya en el s.XVI, fomentando el buen trato a locos y enfermos, enseñó con radicalidad que el amor llega donde no alcanza la medicina.

Hace más de cuatro siglos y medio que apareció la Orden de San Juan de Dios. Su aportación a un mundo mejor y más humano es indudable, tanto en el pasado como en la actualidad: 1.250 hermanos, 40.000 colaboradores, 300 centros hospitalarios y asistenciales en 50 países de los cinco continentes.

La Orden hoy se divide en 28 estructuras territoriales, que incluyen 23 Provincias y 5 Delegaciones Generales. Entre sus hospitales y centros asistenciales los hay que sólo se ocupan de un servicio determinado (hospitales generales, servicios sanitarios de base, servicios para enfermos mentales para discapacitados, para ancianos…) y los hay que abarcan todos esos servicios.

Quien quiera conocer las estadísticas mundiales la Orden de San Juan de Dios puede hacerlo desde la web de la Curia General de la misma, bajándose el siguiente informe en PDF, que corresponde a la situación en el año 2003.  Bajar informe aquí

¿Cómo nació esta oleada de progreso humano y social?

Empezó con un hombre vociferante al que apedreaban por loco.

La vida errante de Juan Ciudad

Juan Ciudad nació el 8 de marzo de 1495 en la portuguesa localidad de Montemor o Novo (Évora). Aunque no están claros muchos de sus datos biográficos, se sabe que era hijo de una familia muy piadosa. Huérfano de madre siendo todavía un niño, su padre acabó ingresando en un monasterio. A los ocho años de edad, un clérigo le trae a España, concretamente al pueblo toledano de Oropesa, donde fue acogido por la familia de Francisco Mayoral, a la cual sirvió como pastor de su ganado durante casi veinte años.

Siendo un joven mozo decidió alistarse en el ejército, sirviendo en la Compañía del Conde de Oropesa, al servicio del Emperador Carlos V. Intervino en la batalla de Fuenterrabía, localidad fronteriza que había sido atacada por Francisco I, rey de Francia. Algo no debió salir bien porque Juan estuvo a punto de morir ahorcado.

Tras volver a Oropesa, es llamado de nuevo para servir al Emperador en la batalla contra los turcos en Viena (Austria). Regresó a la península por mar, entrando por Galicia, de donde fue a su pueblo natal sin encontrar a nadie conocido allá. Otra vez en España, llevó una vida errante por Sevilla, Ceuta, Gibraltar y finalmente Granada, donde se dedicó a vender libros de caballería y religiosos. En Granada fue donde el 20 de enero de 1539 murió Juan Ciudad y nació San Juan de Dios.

Contagiado por San Juan de Ávila

San Juan de Ávila predicó aquel día en el emeritorio del Campo de los Mártires, a la vera de la Alhambra. De la siempre demoledora y bíblica predicación de Juan de Ávila, vendría la conversión de Juan de Dios. Al principio le tomaron por loco, incluso hubo gente que le tiró piedras. El vendedor de libros salió del eremitorio gritando “Misericordia, Señor, que soy un pecador” y revolcándose por el suelo. Al destruir su librería y continuar comportándose de forma poco comedida provocó que le encerraran en el Hospital Real de Granada.

Precisamente fue en este hospital donde San Juan de Dios tuvo oportunidad de ver el mal trato que se dispensaba a los enfermos, especialmente los que sufrían trastornos psiquiátricos. Cuando el propio San Juan de Ávila se enteró de que estaba recluido allá, fue a verle y logró sacarle. Nuestro Juan pasó a ser entonces discípulo del gran santo predicador, quien supo orientar todas las energías del converso hacia la buena obra que habría de emprender. Bajo el consejo de dicho mentor, peregrinó al Santuario de la Virgen de Guadalupe. A su vuelta permaneció con su maestro durante un tiempo en Baeza, antes de regresar a Granada, donde comenzó su obra de atención a pobres, enfermos y necesitados.

Partiendo de la nada, recogiendo a los más pobres

Empezó como quien dice de la nada. Muchos pensaron que aquello era una nueva locura, pero pronto llegó a comprenderse su verdadera cordura. Trabajaba, pedía, recogía a los pobres, se entregaba a ellos. Al principio de forma solitaria,  mas poco a poco se le fueron uniendo otras personas, voluntarios y bienhechores.

Su forma de pedir era muy original: “Hermanos haceos bien a vosotros mismos”. Y es que, efectivamente, sabía que no hay mejor bien para uno mismo que hacer el bien a los demás.

San Juan supo ver que la mejor medicina para los enfermos a los que recogía era el amor cristiano. El buen trato llegaba a donde no podían llegar los conocimientos médicos de la época. Enseñó con su ejemplo que a ciertos enfermos hay que curarles el alma con amor, si se quiere obtener la curación de su cuerpo.

El 3 de julio de 1549 su hospital se prendió fuego. San Juan fue el primero en jugarse la vida para salvar a los enfermos que estaban dentro. Desde entonces adquirió, aún más si cabe, fama de santidad.

En enero del año siguiente, tras salvar a un joven que se estaba ahogando en el río Genil, enfermó gravemente. El 8 de marzo de 1550, sintiendo que le llegaba la muerte, se arrodilló en el suelo y exclamó: «Jesús, Jesús, en tus manos me encomiendo». Y así murió, de rodillas.

Había trabajado durante diez años hasta la extenuación, dirigiendo su hospital de pobres, con tantos problemas económicos que a veces ni se atrevía a salir a la calle a causa de las muchísimas deudas que tenía, y con la humildad de un santo, reconociéndose siempre como indigno pecador a pesar de ser el mejor ejemplo de caridad cristiana entre sus coetáneos y conciudadanos. De tal forma que aquel que había sido apedreado como un loco, fue acompañado al cementerio por el obispo, las autoridades y todo el pueblo, aclamado como un santo.

Es beatificado el día 21 de septiembre de 1630 y canonizado el día 15 de julio de 1691, siendo declarado Patrón de los Enfermos y de sus Asociaciones en 1930. Es también Patrón de la Enfermería y de los Bomberos.

El amor de Dios, aún hoy, es el mejor ansiolítico

Aunque la medicina ha avanzado enormemente, el amor que viene de Cristo sigue siendo el mejor calmante, el mejor antibiótico, el mejor ansiolítico contra la enfermedad y la depresión. Un amor que, si se sabe transmitir, da sentido a la vida aun en medio del dolor y del sufrimiento. Un amor que es el mejor arma para combatir una cultura de la muerte que busca plantar sus reales en una sociedad que hoy, más que nunca, necesita beber del espíritu de San Juan de Dios.

Tomado de:

http://www.forumlibertas.com

Jesucristo es fiel y lo provee todo

Oficio de lectura, 8 de Marzo, San Juan de Dios, religioso

De sus cartas, archivo general de la Orden Hospitalaria.

El Señor es mi pastor, nada me falta. En prados de hierba fresca me hace reposar, me conduce junto a fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Salmo 23.

Si mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios, nunca dejaríamos de hacer bien mientras pudiésemos: pues que, dando nosotros, por su amor, a los pobres lo que él mismo nos da, nos promete ciento por uno en la bienaventuranza. ¡Oh bienaventurado logro y ganancia! ¿Quién no da lo que tiene a este bendito mercader, pues hace con nosotros tan buena mercancía y nos ruega, los brazos abiertos, que nos convirtamos y lloremos nuestros pecados y hagamos caridad primero a nuestras ánimas y después a los prójimos? Porque, así como el agua mata al fuego, así la caridad al pecado.

Son tantos los pobres que aquí se llegan, que yo mismo muchas veces estoy espantado cómo se pueden sustentar, mas Jesucristo lo provee todo y les da de comer. Como la ciudad es grande y muy fría, especialmente ahora en invierno, son muchos los pobres que se llegan a esta casa de Dios. Entre todos, enfermos y sanos, gente de servicio y peregrinos, hay más de ciento diez. Como esta casa es general, reciben en ella generalmente de todas enfermedades y suerte de gentes, así que aquí hay tullidos, mancos, leprosos, mudos, locos, paralíticos, tiñosos, y otros muy viejos y muy niños, y, sin estos, otros muchos peregrinos y viandantes, que aquí se allegan, y les dan fuego y agua, sal y vasijas para guisar de comer. Para todo esto no hay renta, mas Jesucristo lo provee todo.

De esta manera, estoy aquí empeñado y cautivo por solo Jesucristo. Viéndome tan empeñado, muchas veces no salgo de casa por las deudas que debo, y viendo padecer tantos pobres, mis hermanos y prójimos, y con tantas necesidades, así al cuerpo como al ánima, como no los puedo socorrer, estoy muy triste, mas empero confío en Jesucristo; que él me desempeñará, pues él sabe mi corazón. Y, así, digo que maldito el hombre que fía de los hombres, sino de solo Jesucristo; de los hombres has de ser desamparado, que quieras o no; mas Jesucristo es fiel y durable, y pues que Jesucristo lo provee todo, a él sean dadas las gracias por siempre jamás. Amén.

Oración

Señor, tú que infundiste en san Juan de Dios espíritu de misericordia, haz que nosotros, practicando las obras de caridad, merezcamos encontrarnos un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

Tomado de:

www.corazones.org

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SAN JUAN DE DIOS, Confesor

8 de marzo

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. (San Mateo, 5,14).

Este santo tenía más avidez de humillación y de menosprecio que la que tienen los hombres mundanos de honores y distinciones. Un día, una mujer lo colmó de injurias y lo trató de hipócrita, y él, secretamente, dióle dinero, comprometiéndola a repetir lo dicho en la plaza pública. El arzobispo de Granada le reprochó, porque recibía en el hospital, que administraba, a vagabundos ya personas poco recomendables, arrojóse el santo a los pies del prelado diciéndole: «No conozco en el hospital a otro pecador fuera de mí mismo, que soy indigno de comer el pan de los pobres». Otro día corrió en todas direcciones sacando enfermos del hospital, que estaba en llamas, y salió al cabo de una media hora sin la menor quemadura. De rodillas exhaló su último suspiro, abrazando a Jesús crucificado, cuya abnegación, mansedumbre y humildad tan bien había imitado.

I. Practica la mansedumbre, ahoga con esmero 1os movimientos incipientes de la cólera; ¿qué ganas con satisfacer esta violenta pasión, que turba tu entendimiento, y que atormenta a sus servidores y amigos? Acuérdate de la mansedumbre de Jesucristo. ¡Qué alegría experimentarás por haber reprimido este arranque! ¡Qué recompensa recibirás si te vences a ti mismo! Los que triunfan de sí mismos hacen violencia al cielo. (San Cipriano).

II. Practica la suavidad, soportando el mal humor y las imperfecciones del prójimo. Quieres que te soporten tus defectos, es muy razonable que uses de igual indulgencia para con los demás. Ese carácter molesto que reprochas en tu hermano es un defecto de la naturaleza; acaso ella te trató a ti peor todavía, y te hizo más desagradable para el prójimo. Examina tus defectos, y soportarás fácilmente los de los demás.

III. Practica la mansedumbre soportando que se te menosprecie. ¿Quién eres tú, en definitiva, para que tanto te cueste soportar desprecios? Tu nada y tus pecados muy merecido tienen este trato. Si te los conociesen dirían mucho más. ¿y qué mal pueden hacerte ante Dios las palabras que te digan? Más aun, ¿qué corona no merecerías si las sufrieses con paciencia? Si fueses verdaderamente humilde, nada te costaría sufrir el desprecio y los malos tratos. La humildad suaviza todas las tribulaciones. (San Eusebio).

La mansedumbre
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

Oh Dios, que después de haber abrasado con vuestro amor al bienaventurado Juan, lo hicisteis andar sano y salvo en medio de las llamas y por su intermedio enriquecisteis a vuestra Iglesia con una nueva familia, haced, en consideración a sus méritos, que el fuego de su caridad nos purifique de nuestras manchas y nos eleve hasta la eternidad bienaventurada. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/



La Suma Teológica

De Santo Tomás de Aquino

(1225-1274)


Doctor de la Iglesia Católica

Página de la Summa Theologiae

En 4 años escribe su obra más famosa:

«La Suma Teológica», obra maestra de 14 tomos.

Fundamentándose en la Sagrada Escritura, la filosofía, la teología y la doctrina de los santos, explica todas las enseñanzas católicas.

La importancia de esta obra es enorme.

El Concilio de Trento contaba con tres libros de consulta principal:

La Sagrada Biblia,

Los Decretos de los Papas,

y

La Suma Teológica de Santo Tomás.

Santo Tomás logró introducir la filosofía de Aristóteles en las universidades.


Su humildad:

Según el santo, el aprendió más arrodillándose delante del crucifijo que en la lectura de los libros.

Su secretario Reginaldo afirmaba que la admirable ciencia de Santo Tomás provenía más de sus oraciones que de su ingenio.

Aun en las más acaloradas discusiones exponía sus ideas con gran respeto y total calma; jamás se dejó llevar por la cólera aunque los adversarios lo ofendieran fuertemente.

Su lema en el trato era:

«Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros».

Para ir a la Suma Teológica en el sitio web

de los Frailes Dominicos, clic aquí

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En la cruz hallamos el ejemplo de todas las virtudes

De las conferencias de santo Tomás de Aquino, presbítero.

¿Era necesario que el Hijo de Dios padeciera por nosotros? Lo era, ciertamente, y por dos razones fáciles de deducir: la una, para remediar nuestros pecados; la otra, para darnos ejemplo de cómo hemos de obrar.

Para remediar nuestros pecados, en efecto, porque en la pasión de Cristo encontramos el remedio contra todos los males que nos sobrevienen a causa del pecado.

La segunda razón tiene también su importancia, ya que la pasión de Cristo basta para servir de guía y modelo a toda nuestra vida. Pues todo aquel que quiera llevar una vida perfecta no necesita hacer otra cosa que despreciar lo que Cristo despreció en la cruz y apetecer lo que Cristo apeteció. En la cruz hallamos el ejemplo de todas las virtudes.

Si buscas un ejemplo de amor: Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos.Esto es lo hizo Cristo en la cruz. Y, por esto, si él entregó su vida por nosotros, no debemos considerar gravoso cualquier mal que tengamos que sufrir por él.

Si buscas un ejemplo de paciencia, encontrarás el mejor de ellos en la cruz. Dos cosas son las que nos dan la medida de la paciencia: sufrir pacientemente grandes males, o sufrir, sin rehuirlos, unos males que podrían evitarse. Ahora bien, Cristo, en la cruz, sufrió grandes males y los soportó pacientemente, ya que en su pasión no profería amenazas; como cordero llevado al matadero, enmudecía y no abría la boca. Grande fue la paciencia de Cristo en la cruz: Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia.

Si buscas un ejemplo de humildad, mira al crucificado: él, que era Dios, quiso ser juzgado bajo el poder de Poncio Pilato y morir.

Si buscas un ejemplo de obediencia, imita a aquel se hizo obediente al Padre hasta la muerte: Si por la desobediencia de uno –es decir, de Adán– todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.

Si buscas un ejemplo de desprecio de las cosas terrenales, imita a aquel que es Rey de reyes y Señor de señores, en quien están encerrados todos los tesoros del saber y el conocer,desnudo en la cruz, burlado, escupido, flagelado, coronado de espinas, a quien finalmente, dieron a beber hiel y vinagre.

No te aficiones a los vestidos y riquezas, ya que se repartieron mis ropas; ni a los honores, ya que él experimentó las burlas y azotes; ni a las dignidades, ya que le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado; ni a los placeres, ya que para mi sed me dieron vinagre.

Oración

Oh Dios, que hiciste de santo Tomás de Aquino un varón preclaro por su anhelo de santidad y por su dedicación a las ciencias sagradas, concédenos entender lo que él enseñó e imitar el ejemplo que nos dejó en su vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

Tomado de: http://www.corazones.org

Este sitio web es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

¡Oh banquete precioso y admirable!

El santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Solemnidad.

De las obras de santo Tomás de Aquino, presbítero.
Opúsculo 57, en la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4

El Hijo único de Dios, queriendo hacernos partícipe de su divinidad, tomó nuestra naturaleza, a fin de que hecho hombre, divinizase a los hombres.

Además, entregó por nuestra salvación todo cuan tomó de nosotros. Porque, por nuestra reconciliación ofreció, sobre el altar de la cruz, su cuerpo como víctima a Dios, su Padre, y derramó su sangre como precio de nuestra libertad y como baño sagrado que nos lava, para que fuésemos liberados de una miserable esclavitud y purificados de todos nuestros pecados.

Pero, a fin de que guardásemos por siempre jamás en nosotros la memoria de tan gran beneficio, dejó a los fie les, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo, para que fuese nuestro alimento, y su sangre, para que fuese nuestra bebida.

¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saluda ble y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?

No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las vir tudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.

Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvación de todos.

Finalmente, nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiri tual en su misma fuente y celebramos la memoria del in menso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.

Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando, después de celebrar la Pascua con sus discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.

Tomado de: http://www.corazones.org

Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

Me saciaré de tu semblante

Oficio de Lectura, XXXIII sábado del Tiempo Ordinario

Santo Tomás de AquinoConferencia sobre el Credo, Opuscula Theologica 2

Adecuadamente termina el Símbolo, resumen de nuestra fe, con aquellas palabras: «La vida perdurable. Amén». Porque esta vida perdurable es el término de todos nuestros deseos.

La vida perdurable consiste, primariamente, en nuestra unión con Dios, ya que el mismo Dios en persona es el premio y el término de todas nuestras fatigas: Yo soy tu escudo y tu paga abundante.

Esta unión consiste en la visión perfecta: Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. También consiste en la suprema alabanza, como dice el profeta: Allí habrá gozo y alegría, con acción de gracias al son de instrumentos.

Consiste, asimismo, en la perfecta satisfacción de nuestros deseos, ya que allí los bienaventurados tendrán más de lo que deseaban o esperaban. La razón de ello es porque en esta vida nadie puede satisfacer sus deseos, y ninguna cosa creada puede saciar nunca el deseo del hombre: sólo Dios puede saciarlo con creces, hasta el infinito; por esto, el hombre no puede hallar su descanso más que en Dios, como dice san Agustín: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón no hallará reposo hasta que descanse en ti».

Los santos, en la patria celestial, poseerán a Dios de un modo perfecto, y, por esto, sus deseos quedarán saciados y tendrán más aún de lo que deseaban. Por esto, dice el

Señor: Entra en el gozo de tu Señor. Y san Agustín dice: «Todo el gozo no cabrá en todos, pero todos verán colmado su gozo. Me saciaré de tu semblante; y también: El sacia de bienes tus anhelos».

Todo lo que hay de deleitable se encuentra allí superabundantemente. Si se desean los deleites, allí se encuentra el supremo y perfectísimo deleite, pues procede de Dios, sumo bien: Alegría perpetua a tu derecha.

La vida perdurable consiste, también, en la amable compañía de todos los bienaventurados, compañía sumamente agradable, ya que cada cual verá a los demás bienaventurados participar de sus mismos bienes. Todos, en efecto, amarán a los demás como a sí mismos, y, por esto, se alegrarán del bien de los demás como el suyo propio. Con lo cual, la alegría y el gozo de cada uno se verán aumentados con el gozo de todos.

Tomado de: http://www.corazones.org

Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás, fraile dominico, es representado con el Espíritu Santo, un libro, una estrella o rayos de luz sobre su pecho y la Iglesia.

(1225-74)

Filósofo dominico y teólogo. Llamado «Doctor Angélico». Autor de la Suma Teólogica, obra insigne de teología. Patrón de las escuelas católicas y de la educación. Aclamado doctor el 11 de abril, 1567 por el Papa Pío V.

La Suma Teológica

EXPOSICIÓN TEOLÓGICA DE SANTO TOMÁS SOBRE LA EXISTENCIA DE LOS ÁNGELES (A. 1)

Santo Tomás se pregunta si existe alguna criatura del todo espiritual y absolutamente incorpórea, es decir, una sustancia tan elevada sobre la naturaleza del cuerpo y la materia, que ni ella ni su operación sean corpóreas o ejercidas mediante algún órgano corpóreo. La solución que da cuadra perfectamente con el enunciado, es decir, trata de la existencia de los ángeles, reservando tratar plenamente de la perfecta espiritualidad de ellos para el articulo siguiente. Limitado así el problema a la sola existencia de seres puramente espirituales, la conclusión del Aquinatense es afirmativa, y su argumentación vigorosa, clara y sencilla. La base para la solución está en otros principios que anteriormente ha expuesto el santo Doctor y de los cuales es consecuencia lógica. Después de la bondad divina -dice en el cuerpo del articulo 4 de la cuestión 22 de la primera parte-, que es un fin independiente de las cosas, el principal bien que existe en las criaturas es la perfección del universo, que no existiría si en el mundo no se encontrasen todos los grados del ser. Por tanto, corresponde a la Providencia divina producir el ser en todos sus grados. Y siendo uno de los grados del ser el entender, que no puede ser acto del cuerpo ni de nada corpóreo, síguese que deberán existir seres intelectuales perfectamente espirituales e incorpóreos, a los que llamamos ángeles.

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DE LA VIDA ACTIVA Y CONTEMPLATIVA

COMPENDIO DEL PENSAMIENTO DE SANTO TOMAS

El pensamiento de Santo Tomás se compendia en el párrafo siguiente: «La vida contemplativa se ocupa directa e inmediatamente del amor de Dios… El ocio santo, o sea, el de la vida contemplativa, busca la caridad de la verdad divina, objeto principal de la vida contemplativa» (q.182 a.2).   El contemplativo busca la verdad, fija su mente en la verdad, que, por ser Dios mismo, infunde amor y requiere amor, para ser asimilado con su propia riqueza, dentro de las limitaciones humanas.

El hombre tiene recursos necesarios para la especulación y la contemplación filosófica. Pero la contemplación cristiana requiere una postura inicial de pasividad, por la cual se acoge la luz de la fe con que se «descubre» la verdad íntima de Dios en su misterio trinitario, y se recibe la infusión de la caridad para «sintonizar» con el misterio del mismo Dios, que es amor (1 Jn 4,8). La contemplación del cristiano se dirige a la verdad de Dios en sí, en cuyo «fondo» es imposible penetrar sin la caridad, que es la que da «connaturalidad» con el misterio contemplado, haciendo que la persona «sintonice» con él mediante la totalidad de su ser, con la ayuda de los dones del Espíritu Santo, especialmente del de sabiduría, que corresponde a la virtud de la caridad, como Santo Tomás explica en la cuestión 45. Ahora bien, la contemplación cristiana es más profunda que la filosófica y requiere el concurso de todas las fuerzas psicológicas para alcanzarla y ejercitarla de manera connatural.

La pasividad inicial se abre a una actividad que requiere el máximo esfuerzo de penetración y la máxima concentración psicológica. Pero la contemplación cristiana no recae solamente sobre Dios en sí; sino también sobre sus atributos y la obra de la creación. Pero hay que tener en cuenta que, tanto en el orden humano como en el cristiano, es necesario que haya quienes consagren su vida al ejercicio de una actividad externa, regulada por la razón. A esta vida Santo Tomás llama activa, que no se identifica con el solo cúmulo de obras externas, sino que requiere su regulación por la razón; para que no se confunda con el activismo, que Pío XII calificó de herejía de la acción y que procede de simple agitación, de inestabilidad interna, de apasionamiento o de cualquier otro motivo deformado: «Marta, Marta, estás muy inquieta y nerviosa por muchas cosas» (Lc 10,41).

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DE LA VIDA CONSAGRADA

Recordemos sumariamente lo que el príncipe de los teólogos enseña sobre la vida religiosa, a cuyo estudio dedica cuatro cuestiones en la 2-2.  Dos son los estados de perfección: el estado episcopal, que es estado de perfección ya adquirida, del que ya hemos tratado, y el estado religioso, cuya finalidad es adquirir la perfección de la caridad, o con categoría de «perfectionis accquirendae».

El estado religioso constituye un estado de perfección en el que los religiosos se ofrecen a Dios como en holocausto, en un «un largo martirio», dice la Doctora Mística. “Religiosos por antonomasia son los que se consagran totalmente al servicio de Dios, ofreciéndose en holocausto” (q.186 a.1). Santo Tomás sitúa en primer plano la idea de consagración total a Dios “El estado religioso implica la eliminación de todo lo que impide al hombre entregarse totalmente al servicio de Dios” (q.186 a.4), lo que es “como un holocausto por el cual se consagra totalmente a Dios la propia persona y sus bienes” (q.186 a.7). Consiguientemente “los religiosos deben, ocuparse en vivir para Dios” (q.187 a.2). “La entrega total de uno mismo al servicio de Dios es un elemento común a todas las órdenes religiosas” (q.188 a.1 ad 1).

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Naturaleza y racionalidad en Santo Tomás de Aquino

Entrevista a la profesora Ana Marta González de la Universidad de Navarra

¿Por qué la ética tomista es actual?

–González: La palabra actual tiene dos significados que conviene distinguir: uno de ellos lo hace equivalente a la moda: es actual lo que está de moda, o aquello de lo que se habla hoy, pero ya no se habla mañana, lo que suele pasar con las noticias de los periódicos.

El otro sentido es más filosófico: es actual lo que es permanente. Las cuestiones filosóficas tienen este tipo de actualidad, que es la que suele atribuirse, también, a lo «clásico».

El pensamiento de Tomás de Aquino es siempre actual en este segundo sentido. Por eso volvemos a él, como volvemos en general a los clásicos, en los que se afrontan cuestiones de interés permanente.

Pero además es actual en el primer sentido, en la medida en que la ética contemporánea continúa profundizando en aquella rehabilitación de la filosofía práctica comenzada en el último cuarto de siglo XX. Si entonces la recuperación de la razón práctica vino especialmente de la mano de Aristóteles y Kant, era razonable que esa recuperación alcanzara tarde o temprano a Tomás de Aquino, que tanto por razones cronológicas como conceptuales ocupa un lugar intermedio entre ambos autores.

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Extractos tomados de:

http://www.corazones.org

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SANTO TOMÁS DE AQUINO, Confesor

7 de marzo

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. (San Mateo, 5,14).

Santo Tomás de Aquino es para la Iglesia, lo que el sol para el mundo. La ilustró con su ciencia y con su santidad. Desde los 5 años de edad rezaba dos horas diarias. Entró en la Orden de Santo Domingo, y en ella perseveró después de resistir con entereza las amenazas de sus parientes, que se esforzaron por hacerlo renunciar a su vocación. Todos los día celebraba una misa y oía otra. A los pies del crucifijo era donde buscaba la solución de las dificultades que encontraba en el estudio de la teología. Murió en 1274.

MEDITACIÓN
SOBRE SANTO TOMAS

I. Santo Tomás fue para la Iglesia como un sol refulgente. Su prodigiosa erudición le valió el título de Doctor Angélico. Sus escritos tuvieron por única finalidad hacer conocer cuán admirable es Dios, en sí mismo y en sus obras. Mereció, así, oír de labios mismos de Nuestro Señor: Tomás, bien has escrito de mí, ¿qué recompensa pides? ¿Qué hubieras respondido tú, que estudias sólo por vanidad, por curiosidad, por interés? Este santo no quiso otra recompensa que a Dios mismo. Si en tus estudios y trabajos buscas otra cosa que no sea la gloria de Dios y tu salvación y la del prójimo, pierdes el tiempo.

II. Este sol ha enfervorizado tanto como ha iluminado; abrasaba el corazón de los demás con el fuego del amor divino, porque el suyo estaba enteramente penetrado de él. Vamos, con Santo Tomás, a buscar este sagrado fuego en el Corazón del Salvador: en él aprenderemos la ciencia de los santos, sin la cual nuestras luces no son sino relumbrones que nos llevarán al precipicio. Para nada sirve la erudición, si la ciencia de Dios no la corona. (San Jerónimo).

III. El consejo es de perenne actualidad. En vano brillara Santo Tomás con tanto fulgor, si no hubiera trabajado por la gloria de Dios; mas su virtud no era menos admirable que su ciencia, y lo que a otros enseñaba, él era el primero en practicar. Hombres sabios, Dios espera mucho de vosotros: más culpables seréis que los otros si no sois virtuosos. Humillémonos a ejemplo de Santo Tomás, porque todo lo que tenemos proviene de Dios. De nada hemos de gloriarnos, porque nada es nuestro. (San Cipriano).

El apego a la oración
Orad por los escolares.

ORACIÓN

Oh Dios, que iluminasteis a vuestra Iglesia mediante la maravillosa erudición de vuestro bienaventurado confesor Santo Tomás, y que la fecundáis mediante la santidad de sus obras, concedednos la gracia de comprender sus enseñanzas e imitar sus virtudes. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTA COLETA, Virgen

6 de marzo

Hasta ahora nada habéis pedido (a mi Padre) en mi nombre: Pedidle y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo (San Juan, 16, 24)

Movida Santa Coleta por la aflicción que su pequeña estatura causaba a su padre, le pidió a la Santísima Virgen que la hiciera crecer. La Madre de Dios escuchó su inocente oración. Muy pronto excedió la estatura media de las personas de su sexo. Después de la muerte de sus padres, entró en la orden de Santa Clara, a la que reformó. Sus austeridades eran extraordinarias, su devoción al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, admirable. Tuvo la dicha de recibir la comunión de manos de Jesucristo mismo. Particularmente era devota de su Pasión; sufría crudelísimos dolores cuando pensaba en los tormentos que padeció Jesús. Murió en Gante, en 1447.

MEDITACIÓN
SOBRE LA DEVOCIÓN
A JESÚS SACRAMENTADO

I. Santa Coleta deshacíase en lágrimas en el momento de la elevación de la Santa Hostia, porque estaba animada de fe viva. Si tuvieses un poco de fe, tendrías las mismas ternuras para Jesucristo; llorarías al ver los ultrajes con que tantos malos cristianos agobian a un Dios digno de amor y respeto infinitos; llorarías al pensar que tus pecados fueron la causa de su dolorosa Pasión cuya memoria renueva todos los días el sacrificio de la Misa.

II. Debes esperar del Padre eterno todo lo que pidas por los méritos de Jesús, oculto en este Sacramento. Si tuvieras la confianza de Santa Coleta, verías, como ella, que son escuchados tus deseos: no se quedó Jesús en la tierra sino para proveer a tus necesidades. Mas, para que obtengas todo de Jesucristo, dale lo que te pide desde hace tanto tiempo; ¿es como para asombrarse, acaso, que rechace tus ruegos cuando tú mismo desprecias sus inspiraciones? No lo hemos escuchado, Él no nos escucha; no lo hemos mirado, Él no nos mira. (Salviano).
III. Si tuvieras un poco de amor por Jesucristo, tendrías, como Santa Coleta, una grandísima devoción al Santísimo Sacramento del altar. Si quieres que Jesús sea tu amigo, visítalo con frecuencia en su casa, acompáñalo, ya en las procesiones solemnes, ya cuando se lo lleva a los enfermos. En una palabra, trata a Jesús como a tu amigo. Señor, en adelante quiero amare con todo mi corazón, porque tú me amaste primero. (San Agustín).

La devoción a la Eucaristía
por la conversión
de los herejes.

ORACIÓN

Dios, Salvador nuestro, escuchadnos, a fin de que la fiesta de Santa Coleta, al tiempo que regocija nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN ADRIAN, Mártir

5 de marzo

¡Ay de vosotros los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo en este mundo. (San Lucas, 6, 24) .

San Adriano se trasladó a Cesárea para visitar en sus calabozos a los confesores de la fe, y fue detenido en las puertas de la ciudad. Interrogado acerca del motivo de su viaje, confesó ingenuamente la verdad y fue conducido a presencia del gobernador, quien lo hizo desgarrar con uñas de hierro y lo condenó en seguida a ser arrojado a las fieras. Como éstas lo respetaron, fue degollado; corría el año 308.

MEDITACIÓN
LOS RICOS SON DESGRACIADOS
EN ESTE y EN EL OTRO MUNDO

I. No obstante que los hombres miren a los ricos como dichosos en este mundo, en realidad son desgraciados. Preciso es que sin descansar trabajen para adquirir y conservar sus riquezas; el deseo de aumentarlas y el temor de perderlas los atormentan sin cesar. Hasta son tan ciegos que no pocas veces no se sirven de sus riquezas, por miedo de verlas disminuir.No gozan los bienes de la tierra, y no gozarán los del cielo.

II. Considera al rico en la hora de 18 muerte. Dime por favor, ¿en cuánto estima ahora las riqueza que debe abandonar? ¡Ay! ¡con qué dolor conoce que ha de morir pronto, para ir a dar cuenta de su vida a ese Dios que tanto amó la pobreza y que despreció las riquezas! ¡Muerte cruel!, exclamaba un rey en sus últimos momentos, ¿así es cómo me separas de lo que tanto amé? (Libro de los Reyes).

III. ¿Los ricos serán felices por lo menos después de su muerte? ¿Lo podrían esperar, si no redimieron sus pecados mediante sus limosnas? Sus riquezas les proporcionaron los medios para cometer impunemente toda clase de crímenes; porque raro es dar con un hombre que solamente haga lo que debe, cuando tiene el poder de hacer todo lo que quiere. No sin razón Jesús dice a menudo que es difícil que un rico entre en el cielo. Él no quiso discípulos ricos en la tierra; ¡cuán para temer es que no reciba a muchos ricos en el cielo! Cristo, que es pobre, desprecia a los discípulos ricos. (San Cipriano).

El desprecio de las riquezas
Orad por
los pobres.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, Os suplicamos hagáis que la intercesi6n del bienaventurado Adriano, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

SAN CASIMIRO, Confesor

4 de marzo

Bienaventurados los que tienen puro su coraz6n. porque ellos verán a Dios. (San Mateo, 5,8).

San Casimiro, rey de Polonia, vivió en castidad, y murió por conservar esta virtud. La meditación de los sufrimientos de Jesucristo, los cilicios, el ayuno y las otras austeridades, tales fueron los medios de que se valió para conservar un pureza angélica. Lleno de celo por la propagaci6n de la fe, persuadió a su padre a dictar una ley que prohibió a los rutenos cismáticos la construcción de nuevos templos y la reparación de los que quedaban en ruinas. Su caridad para con los pobres era inagotable. Anunció el día de su muerte, y dio su alma a Dios, a la edad de 23 años, en el año 1484.

MEDITACIÓN SOBRE
EL PECADO

I. El pecado mortal es el mal supremo del hombre; es preciso evitarlo a cualquier precio. Mantente firmemente resuelto a perder tus bienes, tu honra, tu salud, tu vida, antes que cometer un solo pecado mortal. ¿Estás dispuesto a ello? ¿Cuántas veces ofendes a Dios por un puntillo de honra, por un leve interés, por un placer transitorio?

II. La misma actitud debemos observar respecto al pecado venial, pues el pecado disgusta a Dios, y lo ofende. Sí, sería mejor dejar que perezca el mundo entero antes que proferir una mínima mentira. Es el sentir de todos los santos; ¿es también el tuyo? ¿Cuántos pecados veniales cometes por día? Ten cuidado, esas pequeñas enfermedades te predisponen insensiblemente para una enfermedad mortal. Nunca cometas ni siquiera un solo pecado venial deliberado.

III. No basta alejarse del pecado mortal y del pecado venial, es preciso, en la medida en que lo puedas, evitar hasta las menores imperfecciones, y seguir los consejos que Jesús nos da en el Evangelio. San Casimiro prefirió morir antes que abandonar el consejo evangélico de la castidad. ¡Cuán alejado estás tú de la guardia de los consejos, tú que apenas observas los mandamientos! Pon mucho cuidado en esto: el que no hace la que manda el Señor, en vano espera la que Él promete.(San Pedro Crisólogo).


La huida del pecado 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN

Oh Dios, que amasteis a San Casimiro con inquebrantable constancia en medio de los placeres de la corte y las seducciones del mundo, haced, benigna- mente, que por su intercesión vuestros fieles desprecien las cosas terrenas y suspiren sólo por los bienes del cielo. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTA CUNEGUNDA, Emperatriz de Alemania, Viuda

3 de marzo

Queridísimos, os conjuro a que os abstengáis de los deseos de la carne, que combaten contra el alma. (1 San Pedro, 2,11).

Santa Cunegunda dio un espectáculo verdaderamente digno de los ángeles observando, en medio de las delicias de la corte, castidad perpetua con San Enrique su esposo. La calumnia se empeñó en hacer que su virtud se hiciese sospechosa ante los ojos de este príncipe; mas, Cunegunda, llena de confianza en Dios, probó su inocencia caminando descalza, sin quemarse, sobre rejas de arado calentadas al rojo. Después de la muerte de San Enrique, esta purísima paloma, se retiró a un monasterio como buscando asilo para su virginidad. Murió en el año 1039.

MEDITACIÓN SOBRE
LA CASTIDAD

I. Es muy difícil vivir castamente en medio de las delicias del mundo; no te creas que conservarás sin esfuerzo ese precioso tesoro de tu pureza. Serás atacado día y noche, en todo tiempo, en todo lugar, a toda edad de tu vida; mas, esta virtud, que te hace semejante a los ángeles, bien merece que se realicen los mayores esfuerzos para conservarla. Reguemos este hermoso lirio de nuestros desvelos, con nuestras lágrimas y nuestra sangre, si fuese necesario, antes que dejarlo marchitar.

II. Lo que es difícil para la fragilidad humana, se hace fácil con el auxilio del Cielo. Es verdad que nadie podría ser casto, si Dios no le diera esa gracia; pero Dios no deja de hacer esta merced a quienes se la piden y trabajan seriamente en su adquisición. Desconfía de ti mismo, humíllate, implora el auxilio del Cielo, y Dios te dará las gracias necesarias para someter la carne al espíritu. Evita sobre todo las faltas menores: todo es peligroso; el tesoro que llevas se encierra en vaso de arcilla: una nonada te lo puede hacer perder.

III. Huye prontamente de las ocasiones en las que peligra la santa virtud. Apenas San Enrique hubo dado su último suspiro, dejó Cunegunda la corte para refugiarse en un monasterio. Huye si quieres vencer; no te confíes en las victorias pasadas: basta una mirada para perderte; no eres más sabio que Salomón, ni más santo que David, que fueron vencidos por el demonio de la impureza. En fin, si el fuego de las pasiones arde en tus huesos, date prisa a apagarlo con el recuerdo del fuego eterno. (San Pedro Damián).

La castidad
Orad
por las vírgenes.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios nuestro Salvador, a fin de que la fiesta de nuestra Virgen Cunegunda, al regocijar nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.


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BEATO CARLOS LE BON, conde de Flandes

2 de marzo

Esforzaos más y más para asegurar vuestra vocación y elección, por medio de las buenas obras. (2 San Pedro, 1,10).

Este santo, más ilustre aun por su caridad para con los pobres que por su corona de conde, los visitaba descalzo, les besaba la mano con respeto, persuadido de que a Jesucristo mismo era a quien daba limosna. En una ocasión obligó a un hombre rico a que le vendiese a precio razonable, para repartirlo entre los pobres, el trigo que tenía reservado. Este miserable esclavo del dinero le dio muerte en momentos en que oraba ante el altar de la Santísima Virgen. ¡Qué preciosa muerte la de Carlos, que murió, por la caridad, ante el altar de la Madre del amor hermoso!

MEDITACIÓN SOBRE
LAS SEÑALES DE NUESTRA
PREDESTINACIÓN

I. Nadie sabe en este mundo si es un predestinado o un réprobo. Con todo, hay señales de predestinación que son casi infalibles. Si Dios te envía aflicciones, y tú las recibes con sumisión y paciencia, es una señal de que irás al cielo con Jesucristo, pues llevas su cruz y te conformas con este modelo de predestinados. Tiembla pues, tú, dichoso en este mundo, que gozas de los placeres y que todo tienes a medida de tu deseo: sigues las huellas del rico epulón; vas por camino contrario al que Jesucristo te dijo que siguieras para llegar al cielo. Es menester entrar en el reino de los cielos por muchas tribulaciones. (Hechos de los Apóstoles).

II. Otra señal de predestinación es el buen uso del sacramento de la Penitencia. Pecar es flaqueza común a todos los hombres, pero sólo es de los elegidos el hacer buena penitencia. ¿Te confiesas a menudo? ¿No te expones a morir en pecado difiriendo tu conversión? ¿No recaes en los pecados graves que confesaste? ¿Los remordimientos de tu conciencia te dan a entender que tu vida es mala? ¿Los escuchas? ¿Los apaciguas descargándote lo antes posible del peso de tus culpas?

III. También son señales de predestinación el celo por la limosna y las obras de misericordia corporal y espiritual, la piedad para con Jesucristo moribundo en la cruz u oculto en la Santa Eucaristía, la devoción a la Santísima Virgen; mira si hay en ti estas señales de predestinación, todas o algunas por lo menos. Examínate. Si las hallas en ti, alégrate y ten confianza en la misericordia de Dios. Me parece que reconozco algunas señales de tu vocaci6n y de tu predestinación.(San Bernardo).

La práctica de las obras de misericordia
Orad por las necesidades de la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, que cada año nos dais un nuevo motivo de gozo con la fiesta del bienaventurado Carlos, vuestro confesor, haced por vuestra bondad, que honran do la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos también la vida que vivió en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN ALBINO, Obispo y Confesor

1 de marzo

No tenéis que pensar que Yo haya venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra. (San Mateo, 10, 34).

San Albino fue un generoso soldado de Jesucristo. Luchó contra el mundo, y para vencerlo abrazó la vida religiosa. Nombrado, posteriormente, obispo de Angers por inspiración del Cielo, usó de toda su influencia para combatir el vicio dondequiera lo encontraba. Tan venerado era en la corte del rey Chil deberto que, cuando a ella iba, el rey mismo salía . a su encuentro. Murió hacia el año 554.

MEDITACIÓN
LA VIDA ES UNA GUERRA

I. Hemos de luchar en esta vida contra las potencias invisibles del infierno. Estemos alertas en todo tiempo y en todo lugar; pues los demonios vigilan siempre para atacarnos con ventaja, vigilemos también nosotros para defendernos victoriosamente. Sus armas son invisibles, nos atacan mediante malos pensamientos; defendámonos con las armas espirituales de la fe y de la confianza en Dios, e invoquemos a menudo el Santo Nombre de Jesús. El enemigo vigila sin cesar para perdernos, y nosotros no queremos salir de nuestro sueño para defendernos. (San Agustín).

II. Hay también otros enemigos, visibles, que son más peligrosos que los demonios. Guárdate de ellos, para ti los hombres son crueles enemigos; atacan tu virtud con sus malos ejemplos y sus perniciosos consejos, con sus burlas amargas, con el atractivo de las voluptuosidades que exponen ante tu vista. Tus parientes, tus amigos, serán a menudo los enemigos que más trabajo te darán, y que opondrán más obstáculos a tu santificación; ármate de valor y rompe sus lazos.

III. Tú mismo eres el más cruel de tus enemigos: tienes un cuerpo que está en inteligencia con el demonio para perder tu alma. Es preciso abatir este enemigo mediante las austeridades, las mortificaciones. Rehúsa a tus sentidos los placeres ilícitos que te pidan; tampoco les concedas todos los permitidos; así es como sujetarás tu carne a la razón, y tu razón a Dios. ¿Obras así? ¿Concedes a tu cuerpo todo lo que desea? Si estás en paz con tu cuerpo, haces guerra a Dios. La carne lucha sin cesar contra el espíritu; no cesemos pues de luchar contra la carne. (San Agustín).

La fortaleza
Orad por la extirpación de las herejías

ORACIÓN

Haced, Os suplicamos, Dios todopoderoso, que esta piadosa solemnidad de vuestro bienaventurado servidor Albino, confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación Por J. C. N. S. Amén.

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SAN ROMÁN Y SAN LUPICINO,* Abades

28 de febrero

Haced penitencia, porque está cerca el reino de los cielos , (San Mateo, 3,2).

San Román se había retirado, con su hermano Lupicino, al monte Jura, para hacer penitencia. Fue allí tan cruelmente tentado y atormentado por el demonio, que abandonó el yermo para volver al mundo; mientras lo hacía dio en el camino con una dama venerable que lo exhortó a la perseverancia. Volvió sobre sus pasos, y permaneció en esa soledad durante el resto de su vida, atrayendo a ella a muchos santos varones. Murió hacia el año 460. Sobrevivióle su hermano unos 20 años.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PENITENCIA

I. Haz penitencia; ¿acaso no eres un pecador? y ¿qué más necesario para un pecador que la penitencia? ¿Por qué diferirla de hoy a mañana? El reino de los cielos está cerca; acaso mueras pronto, y si no pagaste tus deudas, ¿qué harás? ¿Qué mortificaciones hiciste? Te quieres convencer de que se ha de dejar la penitencia para los que se metieron en un convento; y yo te digo que las personas de mundo la necesitan más que los religiosos, porque más caen en pecado.

II. Pero, ¿cómo hacer Penitencia? Has abandonado a Dios para amar a las creaturas; desásete de las creaturas para amar sólo a Dios. Castiga tu cuerpo con austeridades, pues ofendió a Dios con el pecado. No te engañes en esto, la penitencia debe afligirte; debe arrancarte, si es posible, suspiros del corazón y lágrimas de tus ojos, por no decir sangre, de tus venas.

III. Persevera en este áspero ejercicio hasta el fin de tu vida. Estuvo San Román a punto de perder el fruto de sus trabajos por no haber tenido coraje para atacar desde un principio, y vencer, las dificultades que encontraba en la penitencia. ¡Cuán agradables te resultarán esos esfuerzos y sufrimientos si de tiempo en tiempo consideras las espantosas austeridades de tantos insignes ermitaños, si piensas en lo que Jesucristo sufrió por ti! Busquemos hasta el fin de nuestra vida aquello que nos procurará felicidad sin fin. (San Euquerio).

La esperanza 
Orad por los peregrinos.

ORACIÓN

Haced, Señor, que la intercesión de los santos Román y Lupicino, abades, nos haga agradables a Vuestra Majestad, y que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN LEANDRO, * Obispo y Confesor

27 de febrero

Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu coraz6n, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (San Mateo, 22, 37).

De ordinario se representa a San Leandro teniendo en la mano un corazón envuelto en llamas, símbolo de su amor por Dios. Nombrado obispo de Sevilla, comunicó a su rebaño los ardores celestiales que consumían su alma, e ilustró a los arrianos con sus sabios escritos. Sus elocuentes predicaciones convirtieron a la fe a Recaredo, que fue el primer rey católico de España. Murió en el año 596.

MEDITACIÓN
SOBRE EL AMOR DE DIOS

I. Debes amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente; es decir, tus pensamientos, tus palabras, tus acciones deben ser para Él; has de pensar sólo en Él, vivir sólo por Él, desear lo sólo a Él. Si lo posees, posees todo; si lo pierdes, pierdes todo. ¿Qué has amado hasta este momento? No lo podrías pensar sin avergonzarte. ¡Oh Jesús! hazte conocer de los hombres y te amarán. Porque te conozco poco es que te amo poco. (San Agustín).

II. Ama a Dios más que a todas las cosas del mundo, pues Él excede infinitamente a todo lo que existe en el universo. Entra un poco en ti mismo; ¿tienes más amor por Dios que el que tienes por tus parientes, tus amigos, tus placeres, tus riquezas, tu felicidad? ¿Estás presto a perder todos esos bienes, y la vida misma antes que perder su amistad? Si note hallas en esta disposición, no amas a Dios; y aun que digas cien veces al día que lo amas de todo tu corazón, tus acciones desmentirían tus palabras. Ama al que es para ti todo la que existe de amable y de deseable. (San Bernardo).

III. ¿Quieres saber si amas a Dios? Mira si observas sus mandamientos. Jesucristo mismo nos dice: Aquél que conoce mis mandamientos y los observa, ése me ama. Quien obre de otro modo, injustamente se lisonjea de amar a Dios; ¡Jesucristo promete y da tan grandes recompensas a los que lo aman y obedecen, y uno ni siquiera se inquieta por ello!

El amor de Dios 
Orad por la paz
entre las naciones cristianas.

ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso, haced que esta augusta solemnidad del bienaventurado Leandro, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.  Amén

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

SAN NÉSTOR,* Obispo y Mártir

26 de febrero

Si es preciso gloriarme de alguna cosa, me gloriaré de aquéllas que son propias de mi flaqueza. (2 Cor., 11, 30).

Como supiese San Néstor que se le buscaba para ser martirizado, dijo adiós a todos sus servidores y se presentó a los soldados que iban a prenderlo. Le prometieron hacerle sumo sacerdote de los ídolos, si quería renunciar a la fe. Mas prefirió el oprobio de la cruz a todos los honores de la gentilidad. Se le extendió en el potro y se le puso en una cruz; en todas partes alababa a Dios, e invitaba a los demás a que lo reconocieran y lo adoraran con él.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VERDADERA GLORIA

I. Cristiano, ¿en qué haces consistir la verdadera gloria? Si tienes el espíritu del mundo, me responderás: «La verdadera gloria consiste en las riquezas, en las dignidades, en los honores, en el saber». Para adquirir esta falsa reputación, expónense los bienes, la salud, la vida, el alma. ¿Para qué te servirá esta gloria después de la muerte? ¿Qué importa a los condenados que los alaben donde ya no están, si son torturados donde están? (San Agustín).

II. La verdadera gloria procede de Dios; servir a un tan grande Señor, es ya ser rey. ¡Qué dicha contar con la aprobación de Dios y de la corte celestial y esto por toda una eternidad! Además, ¿qué gloria humana puede compararse con la que los san tos reciben aquí abajo durante su vida y después de su muerte, y con la que gozan en el cielo? Ambicioso, he aquí algo con que contentarte: el mundo no tiene sino un falso esplendor, Jesucristo tiene para ti honores y recompensas sólidas y eternas; búscalos, si amas la gloria. Si nos seducen las riquezas y los honores, que sean las verdaderas riquezas y los verdaderos honores. (San Euquerio).

III. Para adquirir esta gloria, es preciso des preciar la del mundo, es menester hacer grandes cosas, y soportar grandes sufrimientos por Jesucristo. He ahí los tres grados por donde se ha de subir a la gloria. ¿Has despreciado tú la gloria del mundo? ¿Qué cosa grande has emprendido por Jesucristo? ¿Qué has sufrido? Comienza por las cosas pequeñas: no te faltarán ocasiones, no faltes tú mismo en las ocasiones.

La humildad
Ruega por el acrecentamiento
de esta virtud.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza; ved cuán agobiados estamos bajo el peso de nuestros pe- cados, y fortificadnos por la intercesión del bienaventurado Néstor, vuestro mártir y pontífice. Os lo rogamos por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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El Beato Sebastián de Aparicio OFM, ha 400 años de haber fallecido

A los 98 años se le reventó una hernia y se sintió morir.   Pidió a los franciscanos que rezaran el credo y cuando decían:

«Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna»

… se quedó muerto, el 25 de febrero de 1600.

La gente comenzó a publicar que en su tumba se verificaban extraordinarias curaciones.

Pío VI, el 17 de mayo de 1789, lo beatificó.

Su fiesta se celebra el 25 de febrero.

Sus restos, incorruptos, se conservan en San Francisco de Puebla, en donde son objeto de continuas piadosas romerías.

Muchísimos habitantes de Puebla asistieron a su entierro.

Dos veces fue desenterrado su cadáver, y las dos apareció incorrupto.

Al morir quedó su rostro hermoso y alegre, como si estuviera vivo.

Parece un hombre de 60 años. Murió en el 1600 a los 98 años.
Está en urna de cristal, en el convento franciscano de Puebla de los Angeles, México.

Información tomada de:

http://www.franciscanosenmexico.com/procesodecanonizacion.html

http://www.oremosjuntos.com/CuerposIncorruptos3.html

SAN TARASIO,* Obispo y Confesor

25 de febrero

Así como hemos llevado grabada la imagen del hombre terreno, llevemos también la imagen del hombre celestial. (1 Cor., 15, 49).

San Tarasio fue cónsul, secretario de Estado y, en seguida, arzobispo de Constantinopla. En este último cargo dio los más hermosos ejemplos de caridad y humildad. Con sus propias manos servía a los pobres, diciendo que quería imitar a Jesucristo, que había venido a la tierra para servir y no para ser servido. Fue el alma del Concilio segundo de Nicea que, en el año 786, anatematizó a los iconoclastas o destructores de imágenes. De inmediato hizo reponer las imágenes de los santos en toda la extensión de su patriarcado.

MEDITACIÓN
SOBRE LA IMAGEN DE DIOS

I. El hombre ha sido creado a imagen de Dios: ~ su memoria, su inteligencia y su voluntad son imagen l’ de un Dios en tres Personas. Debes, pues, hacer de suerte que estas tres facultades de tu alma se asemejen lo más posible a su modelo. Para esto, es preciso que la memoria continuamente se acuerde de la omnipotencia del Padre, que la inteligencia considere la sabiduría de Jesucristo, que se hizo hombre para salvar a los hombres, y que la voluntad se abrase toda con el fuego del Espíritu Santo. ¡Que Os ame, oh Dios, que sois la vida de mi alma! (San Agustín).

II. El pecado desfiguró enteramente esta imagen de Dios impresa en tu alma, y la recubrió con la vergonzosa imagen del demonio, pues el pecador es semejante al demonio y no tiene rasgo alguno de semejanza con Dios. ¿A quién te asemejas tú? ¿Tus acciones no llevan impreso el sello de algún vicio?

III. Has de devolver a tu alma su antigua belleza, Jesucristo es el modelo que debes tener continua mente ante tus ojos, a fin de hacerte semejante a Él. Para esto, es preciso tener la corona de espinas en la cabeza, la hiel y el vinagre en la boca, es preciso estar cargado de oprobios, sufrir todo, emprender todo por la gloria de Dios. Cada uno es el pintor de su propia vida: la voluntad dirige al pincel, las virtudes son los colores, y el modelo es Jesucristo.(San Gregorio Niceno).

La devoción a las santas imágenes 
por la conversión de los protestantes.

ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso, haced que esta solemnidad del bienaventurado Tarasio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de nuestra salvación. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN MATÍAS, Apóstol*

24 de febrero

Cayó la suerte a Matías, con lo que fue agregado a los once Apóstoles. (Los Hechos de los Apóstoles, 1, 26).

San Matías fue elegido por los apóstoles después de la Ascensión del Salvador para reemplazar al pérfido Judas. Congregados, los fieles oraron al Espíritu Santo para que les diese a conocer la persona que Él había destinado para este ministerio; en seguida, echaron suertes, y cayó la suerte a Matías. El nuevo Apóstol predicó el Evangelio a los pueblos de la Judea y de la Etiopía; su celo le atrajo el odio de los judíos, que lo lapidaron y le cortaron la cabeza.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VOCACIÓN

I. Dios nos destina a cada uno un género de vida en el que quiere que nos salvemos. Es un gran Rey que quiere servidores de toda suerte de estados, condiciones y empleos. ¿Es Dios quien te ha hecho abrazar el estado de vida en que te encuentras alistado? ¿No es acaso la vanidad, el deseo de amontonar riquezas o de gozar de placeres? Si por desgracia es así, corrige la mala intención que has tenido, y promete a Dios buscar en adelante sólo su gloria y su voluntad. En cuanto a ti, que aun estás libre a este respecto, sigue el camino que el Señor te indique.

II. Pídele a Dios te haga conocer su santa voluntad a fin de escoger un género de vida en el que puedas trabajar para su gloria y tu salvación. No consultes ni la carne, ni el mundo, ni tus placeres, ni tus intereses; es a Dios a quien se debe pedir consejo. Las oraciones, las mortificaciones, las comuniones, los retiros te facilitarán esta importante elección. Observa la misma regla en tus acciones particulares de cierta importancia: pide consejo a Dios, Él te ilustrará con sus divinas luces.

III. Sigue las inspiraciones del Cielo, una vez que las hayas conocido bien. Si San Matías no hubiera querido someterse a su elección para el apostolado, hoy no se celebraría su fiesta. Si durante la vida menosprecias a Dios que te llama, Él se burlará de ti en la hora de tu muerte; es lo que declara en el libro de los Proverbios: Te llamé, y no has querido escucharme, me reiré de ti en tu último día, y te haré objeto de irrisión.

La obediencia a las inspiraciones de Dios
Orad por los justos perseguidos.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis puesto a San Matías en el número de vuestros Apóstoles, haced, por su intercesión, que sin cesar experimentemos los efectos de vuestra inagotable misericordia. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN PEDRO DAMIÁN,* Obispo y Confesor

23 de febrero

Asegúrote de cierto que de allí no saldrás hasta que pagues el último maravedí- (San Mateo, 5, 26).

Pedro quedó huérfano desde muy joven y fue enviado a casa de uno de sus hermanos, ya casado, quien lo trató duramente y lo mandó a cuidar cerdos. Un día encontró una moneda de plata y la empleó en hacer celebrar una misa por el alma de su padre. Dios recompensó su piedad filial. Otro de sus hermanos, llamado Damián, lo recibió en su casa y lo hizo estudiar. Más tarde, Pedro se unió a los Ermitaños de la Santa Cruz, entre los cuales se distinguió por la austeridad de su vida. Esteban IX  lo nombró cardenal obispo de Ostia. Después de haber ilustra do su sede con sus eminentes virtudes, volvió a la soledad de Fuente Avellana. Murió en Faenza, en 1072, volviendo de Ravena, adonde el Papa lo había enviado a restablecer el orden y la obediencia a la autoridad pontificia.

MEDITACIÓN
SOBRE COMO ALIVIAR
A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

I. Debes socorrer a las almas del purgatorio con tus oraciones y tus buenas obras. La caridad te obliga a ello con relación a todos los cristianos, que son hermanos tuyos. Lo exige la justicia con relación a tus amigos ya tus parientes: te dejaron sus bienes con la condición que socorrieras a su alma. Acaso esté ella en el purgatorio por amarte demasiado; en cambio no tienes compasión por ellos, te diviertes mientras ellos arden en las llamas. Ten piedad de mí, ten piedad de mí, tú por lo menos, que eres mi amigo, pues me ha tocado la mano de Dios. (Job).

II. Tú puedes aliviar a estas almas santas haciendo celebrar misas, comulgando, ganando indulgencias, ayunando, orando a Dios por ellas. Ellas no pueden sacarse a sí mismas de ese lugar de dolor; pero pueden obtenerte gracias del Cielo aun estando todavía en el purgatorio. Socórrelas e invócalas en tus necesidades, y experimentarás los efectos de su poder y de su agradecimiento.

III. Si haces esta caridad a los demás, Dios permitirá que los demás rueguen por ti después de tu muerte. No te fíes, sin embargo, en esto; haz tú mismo, durante esta vida, todo el bien que puedas hacer para expiar las penas que debes por tus pecados. Las limosnas, las penitencias, las buenas obras que hagas, mucho abreviarán tu purgatorio. No cuentes con tus herederos, acaso se olvidarán de ti una vez que ya gocen de tus bienes. Evita, cuanto puedas, los pecados veniales, puesto que son castigados tan rigurosamente en la otra vida. ¡Ay! ¡cuántos cometes cada día!

La devoción a las almas del purgatorio 
Orad por vuestros parientes difuntos.

ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso, dignaos concedernos la gracia de seguir los consejos y ejemplos del bienaventurado Pedro, tu confesor pontífice, a fin de que por el desprecio de las cosas terrenales obtengamos los gozos eternos. Por I. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA *

22 de febrero

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella; y a ti te daré las llaves del reino de los cielos. (San Mateo 16, 18-19).

La Iglesia celebra en este día la toma de posesión, por San Pedro, del obispado de Antioquía. Bien merecido tenía esta ciudad de que su primer obispo fuese el Príncipe de los apóstoles y Vicario de Jesucristo, pues en ella los fieles hacíanse cada vez más numerosos, y allí, por vez primera, tomaron el bello nombre de cristianos que han conservado después. San Pedro trasladóse posteriormente a Roma y estableció en ella su sede episcopal definitiva.

MEDITACIÓN
SOBRE LA SANTA IGLESIA

I. Hay una sola Iglesia, porque hay un solo Dios, y tú tienes la dicha de estar en esta Iglesia. ¿Has agradecido a Dios esta merced ? Puesto que hay una sola Iglesia, es menester que los hijos de esta Iglesia tengan un solo corazón y una sola alma, a imitación de los primeros cristianos. ¿Qué haces tú para mantener la paz y la caridad con tu prójimo? En el amor al prójimo es donde se conocerá si eres discípulo de Jesucristo.

II. La Iglesia es santa, porque Jesucristo su cabeza es santo, porque sus primeros fundadores son santos, porque un gran número de sus miembros son santos, en fin, porque su doctrina, sus ceremonias, sus sacramentos son santos. He aquí una buena cantidad de medios y de motivos para que te hagas santo. ¿Eres digno hijo de esta Iglesia? Compara tu vida con la de los primeros cristianos que, perseveraban noche y día en oración, y entregaban sus bienes a los ap6stoles para que los distribuyesen a los pobres.

III. Se la llama católica, es decir, universal, por que está esparcida por toda la tierra y porque admite en su seno a toda clase de personas. Se la llamaapostólica, porque viene de los apóstoles que la establecieron en el mundo mediante su santidad, su doc trina y la efusión de su propia sangre. Si quieres ser digno hijo de la Iglesia católica, abre tu corazón, ama a todos en Jesucristo. Jamás hagas algo que deshonre el título que llevas. Recuerda de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. (San León).

El celo por la salvación de las almas 
Orad por toda la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, que al confiar a San Pedro, vuestro Apóstol, las llaves del reino de los cielos, le disteis el poder de atar y desatar, concedednos por su intercesión la gracia de ser librados de las cadenas que nos sujetan al pecado. Vos, que siendo Dios, vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN EUQUERIO, *Obispo y Confesor

20 de febrero

Todos los que quieren vivir virtuosamente
sus según Jesucristo, han de Padecer persecución.
(2 Tun., 3, 12).

San Euquerio es movido Por la gracia y abandona el mundo; pero es sacado de su retiro y es nombrado obispo de Orleáns. Demasiado amaba la gloria de Dios, como para que pudiera vivir en paz con el mundo, que es el enemigo de Jesucristo. Por su justicia fue pronto perseguido y desterrado a Colonia, más tarde a Lieja. Obtuvo el permiso de retirarse al monasterio de San Trond, donde murió en el año 743. Obró gran número de milagros sobre su tumba.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS PERSECUCIONES

I. La virtud es perseguida en el mundo; no es su centro, ni el lugar de su reposo. Prepárate a sufrir los insultos de los hombres, si quieres vivir como servidor de Jesucristo. El discípulo no es más que su maestro. ¡Qué dicha para mí, dulce Jesús mío, ser maltratado como Vos, y Por amor Vuestro! ¡Oh mundo infiel, cuán agradables me resultan tus persecuciones, Pues me hacen amigo de Dios! ¡Oh siglo, qué culpable que eres! ¡Para hacer felices a tus amigos, los haces enemigos de Dios! (San Bernardo).

II. No te inquietes por lo que el mundo diga de ti; el mundo es un insensato que no juzga sino Por pasión. Trata de contentar a Dios y a tu conciencia, y deja que hable el mundo y sus adoradores. Empero, combate con tus palabras sus falsas máximas, y con la santidad de tu vida sus malos ejemplos; prepárate a sufrir afrentas, burlas y calumnias, que son la copa que prepara para los discípulos de Cristo, y di con San Pablo: Si yo agradase a los hombres, no sería servidor de Jesucristo.

III. Persevera constantemente en la práctica de la virtud, sin mirar nunca atrás; resiste todos los ataques del mundo, es el modo de vengarte noblemente de este enemigo de tu virtud; dejará de atacarte cuando reconozca que eres invencible. Ruega a Dios por aquellos que te proporcionan la ocasión de practicar la paciencia. Tus oraciones y tus buenos ejemplos harán, con harta frecuencia, que tus perseguidores te admiren y te imiten.

El desprecio del mundo
Orad por las congregaciones religiosas.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Euquerio, Vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de nuestra salvación. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN GABINO,* Mártir

19 de febrero

No me avergüenzo del Evangelio.
(Romanos, 1, 16).

San Gabino, después de la muerte de su esposa, fue ordenado sacerdote. Fue de gran ayuda para el gobierno de la Iglesia, al lado de San Cayo, su hermano, que Sucedió al Papa Eutiquio. Recorría los bosques, penetraba en las cavernas, donde la persecución obligaba a refugiarse a los cristianos; con frecuencia pasaba las noches en el hueco de las rocas, y, para fortificar a esos generosos atletas, allí ofrecía el Sacrificio divino. Su celo le mereció la palma del martirio.

MEDITACIÓN
SOBRE EL EVANGELIO

I. Un cristiano debe creer todo lo que se dice en el Evangelio; debe escuchar cada una de sus palabras como si Jesucristo mismo le hablase, dice San Agustín. ¿Crees verdaderamente en todas las Verdades del Evangelio? ¿Crees que Jesucristo ha muerto por ti, que existe un infierno para los pecadores y un paraíso para los justos? ¡Ah! si tuvieses fe viva, si creyeses firmemente en estas verdades, ¿qué no harías para ganar ese paraíso y para evitar ese infierno?

II. No basta creer lo que nos enseña el Evangelio, es preciso que nuestra fe vaya acompañada de buenas obras, que mostremos con nuestros actos que creemos en el Evangelio. Crees por el testimonio del Evangelio que los pobres y los afligidos son bienaventurados, y rehúyes la pobreza y las aflicciones. ¡Veneras la cruz en los altares, y sientes horror por ella en tu corazón! ¿Hasta cuándo tus acciones desmentirán tu creencia? Toma el Evangelio, examina sus principales máximas: verás en este espejo el miserable estado de tu alma, y confesarás, con San Jerónimo, que nada es más fácil que parecer cristiano y nada más difícil que serlo en realidad. Lo que es grande, es ser cristiano, no el parecerlo. (San Jerónimo).

III. No hay que avergonzarse de tomar la defensa del Evangelio contra los infieles, los herejes, los impíos y los malos cristianos. Debes estar pronto para derramar toda tu sangre por el Evangelio, y temes a menudo decir una palabra, exponerte a una burla por defenderlo contra un libertino. No me avergüenzo del Evangelio. (San Pablo).

La fe 
Orad por los que sufren persecución.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, haced, os suplicamos, que celebrando el nacimiento al cielo del bienaventurado Gabino, vuestro mártir, seamos fortificados por sus oraciones en el amor de vuestro Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN SIMEÓN* Obispo y Mártir

18 de febrero

La cruz de Jesucristo es la puerta del paraíso. (San Juan Crisóstomo).

Este santo, que era pariente de Jesucristo según la carne, y que tuvo el honor de morir en una cruz como Él, nos enseña que las cruces son favores conque Jesús honra a los que ama. Sucedió el santo a Santiago como obispo de Jerusalén, y después de haber dado admirables pruebas de su celo por la salvación de las almas, rubricó su paciencia padeciendo el suplicio de la cruz.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES
CLASES DE CRUCES

I. Nos atraemos cruces y aflicciones por nuestra imprudencia o por nuestros pecados; debemos soportar con paciencia esas aflicciones, puesto que nosotros somos su causa. Entra en ti mismo cuando estés afligido: pregúntale a tu alma por qué está triste, y a menudo encontrarás que tus cruces no son sino castigo de tu orgullo y de tu avaricia, o de algún otro pecado. Acúsate entonces a ti mismo por tus sufrimientos; cesa de ser pecador, y cesarás de ser desgraciado. En todas tus penas pregúntale a tu alma; interrógala: ¿No te sucede esto sino porque has abandonado al Señor tu Dios? (San Jerónimo).

II. A veces soportamos cruces que no hemos merecido; nos asemejamos entonces al santo varón Job. Si tus enemigos te calumnian, si tus amigos te, traicionan, si la pobreza, la enfermedad o la deshonra te hacen gemir y pasar la vida en la tristeza, agradece a Dios de que te haya hecho partícipe de sus sufrimientos y de su cruz. ¿De qué te quejas, si te trata como trató a sus mejores amigos, como su Padre Eterno lo trató a El mismo? Sufre con Jesús y como Jesús.

III. Los santos no esperan los sufrimientos; los piden y los buscan, corren a ellos como el avaro a su tesoro; ¡Y tú, por lo contrario, los huyes! No te engañes, nunca entrarás en el cielo sin la cruz; porque la cruz de Jesucristo es la puerta del paraíso. (San Juan Crisóstomo).

El amor a la cruz
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, mirad nuestra debilidad, ved cuán agobiados estamos bajo el peso de nuestros pe cados, y fortificadnos por la intercesión de San Simeón, vuestro pontífice mártir. Por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN SILVINO, * Obispo y Confesor

17 de febrero

¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo,
si es a costa suya, y perdiéndose a sí mismo
?
(San Lucas, 9, 25).

San Silvino, apóstol de Flandes, había trabajado en su propia santificación antes de trabajar en la de los demás. Sólo de hierbas se alimentaba y de raíces; e acostaba en la tierra desnuda y ataba sus miembros con una cadena de hierro. He aquí las armas de que se sirvió para atacar al demonio en un país en el que era adorado; ¿Podemos asombrarnos de que, predicando así con sus ejemplos más aun que con sus palabras, haya ganado tantas almas para Jesucristo?

MEDITACIÓN
SOBRE LA SALVACIÓN

I. Las palabras del santo Evangelio, que hemos citado al comienzo, bastan por sí solas, según San Francisco Javier, para hacer que mejore su vida el alma que las medite. Piensa, pues, en ello: es preciso que te salves, he aquí tu única preocupación; para ello estás en este mundo, y no para adquirir riquezas, honores, o procurarte los gozos de la vida. Sin embargo, no pensamos en eso y, día y noche, pensamos en amontonar bienes perecederos.

II. Es menester trabajar en nuestra salvación .de manera seria y eficaz. ¿Qué haces para esto? ¡Desdichado! sacrificas tu salud para adquirir ciencia, honores, riquezas, y apenas si piensas en santificar te! Dime, por favor: ¿para qué servirán, en la hora de la muerte, esas riquezas, esa alta reputación, esa ciencia? Has perdido todo si pierdes tu alma. Allí donde se pierde el alma, no hay ganancia posible. (San Cipriano).

III. Es menester que sin tardar trabajes en tu salvación, pues el que difiere su conversión para el día de mañana corre gran riesgo de perderse. Distribuye tu tiempo de modo que el mundo no absorba toda tu vida. Comienza desde ahora a determinar lo que debes dar a Dios, llora el tiempo que sacrificaste a tus placeres, prepárate a dar cuenta de él. Demos a Dios algunos instantes de nuestra vida, no sea que la vanidad y las inquietudes miserables la consuman enteramente. (San Pedro Crisólogo).

El cuidado de nuestra salvación 
Orad por los que tienen cura de almas.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la piadosa solemnidad de San Silvino, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

SANTA JULIANA, *Virgen y Mártir

16 de febrero

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (San Lucas, 21, 33).

Santa Juliana, considerando el orden admirable c del universo, reconoció que era la obra de un Dios único y soberanamente poderoso, y abrazó la religión cristiana. Evilacio, prefecto de Nicomedia, pidió su mano, pero Juliana le respondió que no quería por esposo a un adorador de los falsos dioses. Evilacio, pasando entonces del amor al odio, la hizo azotar, cargar de cadenas y encerrar en una prisión. Mientras estaba en oración en su calabozo, el espíritu de las tinieblas se le apareció transformado en ángel de luz para persuadirla a renegar de su fe. Juliana deshizo el artificio haciendo la señal de la cruz, y para burlarse del demonio, lo cargó con sus propias cadenas.

La condenaron a ser quemada viva, pero como las llamas no obraban con suficiente actividad, le cortaron la cabeza.

MEDITACIÓN
EL MUNDO
ES UN GRAN LIBRO

I. El mundo es un gran libro en el cual San Antonio aprendió a amar a Dios y Santa Juliana a conocerlo. En este libro hay creaturas que nos representan la bondad de Dios. El sol y la luna nos alumbran, la tierra nos da frutos y flores para nuestro alimento y nuestro recreo. Consideremos estas creaturas, y demos gracias a Dios que nos las dio como otras tantas prendas de su amor. ¡Ah! si la tierra nos ofrece a la vista tantas cosas admirables, ¿qué delicias no nos reservará el cielo? Si el destierro es tan hermoso, ¿cuánto no la será la patria? (SanAgustín),

II. Al lado de esas creaturas tan admirables, hay otras, en el mundo, que nos molestan y nos incomodan. Si en ocasiones ponen a prueba tu paciencia, agradece a Dios que te recuerda, por este medio, que estás en un lugar de destierro y no en tu patria. Sufre con paciencia, diciéndote a ti mismo: Si tanto hay que sufrir en este mundo, ¡cuáles no serán los tormentos de los condenados en el infierno!

III. Considera que en la tierra todo es pasajero, que en el cielo todo es eterno. Los hombres mueren, cambian las estaciones, sucédense los imperios, el mundo pasa, y tú también como él: tu vida y tus placeres huyen, lo que ves no es sino belleza fugitiva omejor dicho, un ligero rayo de la belleza permanente y eterna de Dios. (Tertuliano).

La consideración de las obras de Dios
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Juliana, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valor en confesar vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN VALENTÍN,* Mártir

14 de febrero

Yo soy la luz del mundo: quien me sigue, no anda en tinieblas sino que tendrá a luz de la vida. (San Juan, 8, 12).

San Valentín, en su prisión, rogaba a Jesús que iluminase a los gentiles con los rayos de su divina luz. Asterio, lugarteniente del prefecto de Roma, oyó su plegaria, y le prometió creer que Jesús es la luz del mundo, si devolvía la vista a su hija. Púsose el santo en oración, y restituyó la vista a la ciega con lo que, Asterio, con toda su familia, se convirtió. Algunos días después, Valentín fue azotado y, finalmente, se le cortó la cabeza.

MEDITACIÓN
SOBRE LA GRACIA

I. La gracia de Dios se parece a la luz, en que, aquélla como ésta, se da a todos. A nadie la rehúsa Dios, y es suficiente para salvarnos si la queremos aprovechar. ¡Cuánto reconocimiento debemos a Dios, especialmente nosotros los cristianos, que hemos sido colmados de gracias! ¿Cuántas has recibido? ¿No han sido inútiles? Aprovecha las que Dios te acuerda; trabaja mientras te alumbra la luz. Agradece a Dios por sus mercedes, no sea que ciegues la fuente con tu ingratitud.

II. Tu inteligencia a menudo es iluminada por medio de estas gracias, que San Agustín llama rayos de la luz eterna. ¡Qué de veces Dios te ha hecho conocer claramente la vanidad del mundo y la solidez de los bienes del cielo! Alimenta esta luz celestial meditando con frecuencia las grandes verdades que la fe nos enseña.

III. Sería inútil esta luz si, después de haber iluminado la inteligencia, no excitase la voluntad a la práctica de las virtudes difíciles. Lo propio de la gracia es hacer obrar, enfervorizar el corazón del que la recibe, y disminuir las dificultades que suscita la virtud. ¿No es verdad que a veces te sientes atraído por Dios tan dulcemente que el sacrificio de ti mismo te parece fácil? Aprovecha los preciosos momentos de la gracia; son semejantes a una semillita que en cierra un gran árbol: la eternidad depende de ese momento. (San Bernardo).

El deseo de los sufrimientos 
Orad por la conversi6n de los pecadores.

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que celebrando el nacimiento al cielo de vuestro bienaventurado mártir Valentín, obtengamos por sus oraciones ser librados de todos los males que nos amenazan. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN MARTINIANO, * Confesor

13 de febrero

Peligros en poblado, peligros en despoblado, peligros en el mar. (2 Cor. 11, 26).

San Martiniano se retiró al desierto a la edad de 18 años. Llegóse allí el demonio a tentarlo. Estaba a punto de sucumbir y abandonar su celda, cuando fue detenido por este pensamiento: ¡Desdichado, Dios te ve! Rechazó la tentación y volvió a emprender, con mayor ardor, sus ejercicios de piedad. Redobló el demonio sus esfuerzos para arrancarlo de la soledad y arrojarlo al mundo, donde esperaba hacerlo abandonar el servicio de Dios: pero San Martiniano triunfó de sus ataques por medio del ayuno, la mortificación y la oración.

MEDITACIÓN
SOBRE
LAS TENTACIONES

I. Estarás expuesto a las tentaciones durante todo el curso de tu vida; las encontrarás en todas partes, tengas la edad que tengas y cualquiera sea tu condición; deberás siempre luchar contra los de seos de la carne. Humíllate, pues, viéndote sujeto a tantas flaquezas; teme, y vela sobre ti incesantemente; evita las ocasiones peligrosas, si puedes, o por lo menos prevélas y apercíbete, para no ser sorprendido cuando te veas en ellas.

III. ¿Quieres resistir valientemente a todas las tentaciones? Anda en la presencia de Dios. Este pensamiento: Dios me ve, impidió a San Martiniano sucumbir; producirá en ti el mismo efecto. ¡Dios me ve! Dios, que me castigará si lo ofendo, que me re compensará si salgo victorioso de esta prueba. Jesucristo, que ha derramado toda su sangre para salvarme, tiene puestos los ojos sobre mí, ¿y vacilaré yo en privarme de un placer, por Él? Si meditas cualquiera de estos pensamientos, no hay tentación que no puedas superar.

III. Imita al Apóstol San Pablo: castiga tu cuerpo, redúcelo a servidumbre, y las tentaciones de la carne se disiparán. Dite a ti mismo, a ejemplo de San Martiniano: Quieres cometer un pecado que te condenará, considera si podrás soportar el fuego del infierno, los azotes y el hambre. Es preciso que el pensamiento del infierno trueque en amargura todos los placeres criminales del mundo. Todo la que sonríe en el siglo presente, debe hacerse amargo mediante la consideración del fuego eterno. (San Gregorio).

.La perseverancia
Orad por los que son tentados.

ORACIÓN

Oh Dios, que cada año nos proporcionáis un nuevo motivo de júbilo en la fiesta del bienaventurado Martiniano, vuestro confesor, haced, benignamente, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos la que vivió en la tierra. Por J. C. N. S.  Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)


Los santos que reinan con Cristo

13 de Febrero

SANTA EULALIA,* Virgen y Mártir

12 de febrero

Nosotros no ponemos la mira en las cosas visibles, sino en las invisibles. Porque las que se ven, son transitorias; mas las que no se ven, son eternas. (2 Cor. 4, 18).

Santa Eulalia, cuando apenas contaba 14 años, fue sometida al tormento del potro, a los azotes, a las uñas de hierro, al fuego, a la cal viva y al plomo derretido. Ella sufre impávida los tormentos: «Dios, dice, está conmigo». No considera a los verdugos que la atormentan, sino a Jesucristo que la consuela; no presta atención a los suplicios que soporta, sino a la recompensa que espera de Dios que es el espectador de su martirio. Expira invocando a Jesucristo, y su alma emprende vuelo hacia lo alto en forma de paloma.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PRESENCIA DE DIOS

I. Almas justas, Dios os ve cuando sufrís; ve vuestros combates y vuestras victorias; ¡qué consuelo en vuestras aflicciones! ¿Qué soldado no se expondría a la muerte bajo la mirada de su rey? Cuando gimo, cuando me impaciento, Dios me ve; ¿me atrevería a cometer esta cobardía en presencia de un hombre honrado? No basta que Dios me vea, es preciso que esté siempre presente a mi espíritu.

II. No solamente ve Dios nuestras aflicciones, sino que es Él quien nos las envía o quien permite que las tengamos. No te irrites, pues, contra la mano de tu perseguidor, ni te impacientes en tus enfermedades: Dios quiere que ellas te aflijan. En adelante recibe con entera resignaci6n todos los males que te envíe, y dile a Dios con Jesús: ¡Padre mío, que se haga vuestra voluntad, y no la mía!

III. Dios recompensará estos sufrimientos; si es su espectador lo es solamente para ser, Él mismo, la recompensa. «Yo seré, dice Él, vuestra recompensa». Él será quien enjugue tus lágrimas; invócalo en la aflicción. Él consoló a Santa Eulalia y a tantos otros mártires en sus suplicios; Él colmaba de gozo a Job en su estercolero. Ten presente en tu espíritu, en tus sufrimientos, este pensamiento: Dios ve mis sufrimientos, Dios los recompensará; y tus dolores se disiparán, crecerá en ti el valor. Tienes a los ángeles y al Señor de los ángeles como espectadores en las luchas que sostienes contra el demonio.(San Efrén) .

El recogimiento 
Orad por los muertos.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Eulalia, virgen y mártir,  implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de la castidad y por su valor en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S.  Amén.

*FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Santa Bernardita Soubirous después de 130 años de fallecida

Cuando ya le faltaba poco para morir, llegó un obispo a visitarla y le dijo que iba camino de Roma, que le escribiera una carta al Santo Padre para que le enviara una bendición, y que él la llevaría personalmente. Bernardita, con mano temblorosa, escribe: «Santo Padre, qué atrevimiento, que yo una pobre hermanita le escriba al Sumo Pontífice. Pero el Sr. Obispo me ha mandado que lo haga. Le pido una bendición especial para esta pobre enferma». A vuelta del viaje el Sr. Obispo le trajo una bendición especialísima del Papa y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo el Santo Padre.

El 16 de abril de 1879, exclamó emocionada: «Yo vi la Virgen. Sí, la vi, la vi ¡Que hermosa era!» Y después de unos momentos de silencio exclamó emocionada: «Ruega Señora por esta pobre pecadora», y apretando el crucifijo sobre su corazón se quedó muerta. Tenía apenas 35 años.

A los funerales de Bernardita asistió una muchedumbre inmensa. Y ella empezó a conseguir milagros de Dios en favor de los que le pedían su ayuda. Y el 8 de diciembre de 1933, el Santo Padre Pío Once la declaró santa.

Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en la capilla de su convento en Nevers, Francia, dentro de un féretro de cristal  donde parece estar dormida; su rostro muestra dulzura y paz.



Detalle de su excepcional incorruptibilidad es esta fotografía, en la cual se puede observar ese rostro dulce lleno de paz.

Bernardita: tú que tuviste la dicha de ver a la Sma. Virgen aquí en la tierra, haz que nosotros tengamos la dicha de verla y acompañarla para siempre en el cielo.

Para leer más sobre la vida de esta Gran Santa dar clic aquí

Para leer más sobre la historia de la Santísima Virgen de Lourdes clic aquí

Tomado de:

http://www.ewtn.com/spanish/index.asp

http://lagatayelbuho.110mb.com/MORIAR/CUERPOS/moriar-incorruptos01.html



SANTA ESCOLÁSTICA,* Virgen

10 de febrero

Pedid y se os dará,. buscad y hallaréis,. llamad y se os abrirá. (San Lucas 11, 9).

Santa Escolástica iba cada año a visitar a su ilustre hermano San Benito. Éste, no tolerando que una mujer entrase en su monasterio, la recibía en una casa cercana al Monte Cassino. En su última visita, rogó a su hermano prolongase hasta el día siguiente su piadosa conversación. Habiéndole respondido el santo que no podía pasar la noche fuera de su claustro, apoyó Escolástica su cabeza en la mesa, prorrumpiendo en lágrimas, y de inmediato Dios envió una violenta tempestad, para impedir a Benito el regreso a su monasterio. Tres días después, vio el santo el alma de su hermana subir al cielo en forma de paloma.

MEDITACIÓN
SOBRE SAN BENITO
y SANTA ESCOLÁSTICA

I. ¡Oh, cuán hermosa es la fraternidad fundada sobre el amor de Dios más aun que sobre la comunidad de la sangre! ¡Cuán bueno, cuán agradable es habitar en común, cuando la amistad está sellada con la misma fe, las mismas esperanzas y el mismo amor! ¡Cuán dulces son las conversaciones que tienen como tema a Dios! Hagamos reinar entre los nuestros esta amistad santa, tan provechosa para el alma. Que las alegrías del cielo, y no las vanidades de la tierra, sean la materia de nuestras conversaciones, y contribuiremos a hacernos unos a otros, mutuamente, dichosos en este mundo y en el otro.

II. San Benito se queja a su hermana de impedirle el regreso a su monasterio. «Que Dios te perdone, le dice; ¿qué has hecho, hermana mía?» «Te pedí una gracia, le responde ella, y me la rehusaste; me dirigí a Dios y Él me ha escuchado». Por buenos que sean nuestros parientes, Dios es mucho mejor aun. Cuando vuestra madre os olvidare, nos dice Él mismo, Yo no os olvidaré. Pedid y recibiréis, nos dice Jesucristo. Todo lo que pidiereis a mi Padre en mi nombre, Él os lo concederá. Reanimemos, pues, nuestra confianza; si nada obtenemos, es porque nos falta confianza.

III. Dios no sólo oye las oraciones de los que lo aman, sino aun los deseos de sus corazones. Santa Escolástica ni una palabra pronuncia; esconde su cara entre las manos para llorar; y, cuando levanta su frente, ha sido ya escuchado su deseo. Si queremos que nuestros anhelos sean acogidos por Dios, no ten gamos, como nuestra santa, sino deseos puros. Si desea ella tener consigo a su hermano por más tiempo, es para hablar con él de las cosas del cielo. Oh Señor, poned en nuestros labios oraciones dignas de un cristiano, y dad a nuestros corazones deseos que podáis satisfacer.

La caridad en nuestras
relaciones con el prójimo
Orad por vuestra familia.

ORACIÓN

Oh Dios, que para mostrar la inocencia de Escolástica, vuestra virgen, hicisteis subir su alma al cielo en forma de paloma, concedednos por sus méritos y oraciones que vivamos una vida tan pura, que merezcamos llegar a las alegrías eternas. Por J. C. N. S. Amén.

* FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SANTA APOLONIA, * Virgen y Mártir

9 de febrero

Cuando entregare mi cuerpo a las llamas, si la caridad me falta, no me sirve de nada. (1 Cor. 13,3).

Santa Apolonia de Alejandría era ya de avanzada edad cuando los paganos se apoderaron de ella, y, después de haberla maltratado de mil maneras, le quebraron todos los dientes a fuerza de golpes. En seguida, la amenazaron con arrojarla en un gran fuego que habían encendido fuera de la ciudad; pero la Santa, impelida por la inspiración del Espíritu Santo y para mostrar que su sacrificio era voluntario, arrojóse por sí misma en medio del fuego, dando su alma a Dios, el año 249.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS ENFERMEDADES

I. Si padeces alguna enfermedad, recuerda que Dios te la envía para ejercitar tu paciencia; convierte en mérito el sufrir con resignación lo que no puedes evitar, hagas lo que hagas. Tus murmuraciones, tus impaciencias, no harán sino irritar tu mal y volverte desagradable a los demás ya ti mismo. ¿Cómo te conduces en tus enfermedades?

II. Sufre por amor a Jesucristo los dolores que te envía; son los dones y presentes que hace a sus amigos. Ofrécele todo lo que sufres; dile: «Señor, aumenta mi dolor, pero aumenta mi paciencia». Piensa en lo que han sufrido los santos por Jesús; piensa en lo que Jesús ha sufrido por ti; pon tus ojos en su cruz, muy liviana te parecerá la tuya, y dirás: ¿Qué son estos sufrimientos en comparación de los de mi Dios?

III. Piensa en los suplicios del infierno que has merecido por tus faltas; este pensamiento te hará encontrar agradables tus dolores, y te impedirá re caer en tus pecados. ¡Dios mío, soportaré tormentos mucho más crueles, si me prolongáis la vida para darme tiempo de hacer penitencia! Si no puedo so portar sin gemir un dolor tan breve, acompañado de todo el alivio posible, ¿cómo podría aguantar las penas del infierno? Los dolores sin fin de la otra vida pueden ser redimidos en ésta. ( San Euquerio).

La devoción a los Santos
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

Oh Dios, que entre los maravillosos efectos de vuestro poder habéis hecho obtener la victoria del martirio al sexo más débil, haced, os suplicamos, que celebrando el nacimiento al cielo de vuestra virgen y mártir Santa Apolonia, nos aprovechemos de sus ejemplos para marchar por el camino que conduce a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

*FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN JUAN DE MATA, * Confesor

8 de febrero

El mayor entre vosotros ha de ser vuestro servidor. (San Mateo 23,11).

Este santo es el fundador de la orden de la Santísima Trinidad, destinada, al igual que la que más tarde fundó San Pedro Nolasco, al rescate de los cristianos cautivos de los moros. Tan baja opinión tenía de sí mismo y un respeto tan grande por el sacerdocio, que no consintió en ser ordenado sino por obediencia a los insistentes requerimientos del arzobispo de París. En el mismo día de su primera misa Dios le inspiró la generosa resolución de trabajar para la salvación de los cristianos que gemían en la esclavitud.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES MOTIVOS
QUE DEBEN MOVERNOS A HUMILDAD

I. La verdadera humildad está basada sobre el conocimiento de sí mismo. ¿Qué eras antes de que Dios te creara? ¿Dónde estabas? ¿Qué hacías? Eras nada; Dios, por su bondad, hizo que fueses. Sin embargo, te glorías de ello; te crees necesario para la gloria de Dios y para la salvación de las almas, te crees indispensable para la familia o para la sociedad de que formas parte. Sin ti muy bien se las arreglaron Dios y los hombres antes de tu nacimiento; igualmente sucederá después de tu muerte.

II. ¿Y qué eres al presente? Tu cuerpo no es sino corrupción, tu alma, ignorancia y malicia. Tu vida es una llama que el menor soplo apaga. Cuida cuanto quieras tu salud, es preciso que, por fin, tu vida acabe, y que tus grandes proyectos se disipen en humo. ¡Oh hombre! si conocieses tu nada, conocerías la grandeza de tu Dios y serías humilde en su presencia. Para conocer a Dios, aprende a conocerte a ti mismo. (San Cipríano).

III. ¿Qué serás durante toda la eternidad? ¿Quién lo sabe? Ignoras si serás víctima del infierno o heredero del paraíso. Puedes tener vanidad cuan do te dices a ti mismo: Yo no sé adónde iré después de mi muerte; mi cuerpo descenderá a la tumba, pero, mi alma, ¿a dónde irá? Humíllate delante de los hombres. Ése que ahora te parece despreciable y malo, acaso un día esté más elevado que tú en el cielo. ¡Señor Jesús, haced que os conozca y que me conozca a mí mismo! (San Agustín).

El amor a las humillaciones
Orad por los que os persiguen.

ORACIÓN

Oh Dios, que milagrosamente habéis instituido, por medio de San Juan de Mata, la orden de la Santísima Trinidad, para el rescate de los cautivos del poder de los sarracenos, haced, benignamente, que ayudados por sus méritos y por vuestra gracia, seamos librados de la cautividad del cuerpo y del alma. Por J. C. N. S. Amén.

* FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SAN ROMUALDO,* Abad

7 de febrero

Velad y orad para que no caigáis en la tentación. El espíritu en verdad está pronto, pero la carne es flaca. (San Marcos 14, 38).

San Romualdo, fundador de los camaldulenses, vivió desordenadamente sus primeros años; empero, habiendo acompañado a su padre a un duelo, la muerte del adversario, que era un pariente, tan honda mente lo impresionó, que se retiró a un monasterio y persuadió a su padre a hacer otro tanto. Al trabajo manual unía rigurosos ayunos e increíble fervor de oración. No podía soportar que se rezase con tibieza. «Es mejor, decía, recitar con fervor un solo salmo, que no cien con indolencia». Murió en el año 1027.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ORACIÓN

I. Es preciso rezar a Dios varias veces durante el día, pero sobre todo por la mañana al levantar se, y por la noche antes de acostarse. Asimismo sería menester rezar a Dios en todos los momentos del día, porque a cada momento recibimos beneficios del cielo. ¡Encontramos tantas coyunturas para hablar a los hombres, y no las hallamos para hablar a Dios! ¿Cuántas veces por día rezas a Dios? Examínate, humíllate, determina el tiempo que quieres consagrar a la oración, y sé fiel a la resolución que hayas adoptado.

II. Dices que tienes muchas ocupaciones que te impiden dedicarte a orar como quisieras; te respondo con San Gregorio: «Cuanto más agobiado estés de trabajo, más debes orar, porque tienes necesidad del auxilio del cielo para hacerlo bien y para no pecar en las ocasiones en que te encontrares. Consulta a Dios en todas tus empresas; pídele sus luces y sus auxilios, y tendrás éxito».

III. Si te falta tiempo para tus ejercicios de pie dad, sigue el consejo de Jesucristo: Vigilad y orad. Quítale una media hora a tu sueño, no te molestará; tantos lo hacen, y cumplen con sus deberes de estado tanto o mejor que tú. Con tanta frecuencia trasnochas para divertirte, o para ocuparte de tus negocios; quita algo a esas ocupaciones que te amargan la vida y que no te dejan tiempo para pensar en Dios. Desecha todo lo que te hace la vida presente corta para el trabajo y larga para el dolor. (San Euquerio).

La Oración 
Orad por el acrecentamiento
de la devoción

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión de San Romualdo, abad, nos haga agradables ante Vuestra Majestad, y que obtengamos, por sus oraciones, las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos.  Por J. C. N. S. Amén.

*FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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SANTA DOROTEA, * Mártir

6 de febrero

¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Acaso la tribulación, o la angustia, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la persecución, o el cuchillo? (Rom. 8,35).

Santa Dorotea es representada con rosas en la mano. Estas flores son prendas preciosas del amor de Jesús, su divino Esposo. En el momento en que iba a ser muerta, un pagano, llamado Teófilo, le declaró que creería en el Dios de los cristianos, si le mostraba flores y frutos del huerto de su Esposo. Dorotea levantó los ojos al cielo y un ángel le trajo una canastilla con tres rosas y tres manzanas. Este milagro convirtió a Teófilo, que, con Dorotea, recibió la corona del martirio, hacia el año 303.

MEDITACIÓN
SOBRE LA CASTIDAD
REPRESENTADA POR LA ROSA

I. Considera las rosas que trae el ángel a Doro tea; descubrirás en ellas tres cualidades que debe poseer una virgen para conservar la pureza. El color de la rosa es el pudor, y el pudor es el compañero de la virtud. ¿Quieres ser casto? Ten pudor; él guarda las murallas de tu corazón. Huye de los lugares donde se ven o se oyen cosas capaces de herir la pureza y de avergonzar a la virtud.

II. Tiene la rosa sus espinas, que punzan a to dos los que se le aproximan, nobles o ricos, rústicos o pobres. ¡Qué gran lección para una virgen! Siempre debe conservar una circunspección y una severidad que aparten de ella a las personas de vida desordenada; nunca debe complacerse en palabras, ni en actos, por mínimamente deshonestos que sean. Además, las espinas son emblema de la mortificación, y la mortificación es la salvaguardia de la pureza del cuerpo y del alma. Sin ella, imposible conservarse puro.

III. La rosa se eleva hacia el cielo, como para decir que só1o tiene belleza y amor para Dios, y que de Él espera el rocío y la luz necesarios para su conservación. Almas castas, pedid a Dios la pureza, no os fiéis de vosotras mismas; si Dios no os la concede, inútiles son vuestros cuidados y austeridades. Aprended de esta flor, vírgenes consagradas a Dios, que no debéis tener belleza sino para agradar a Dios, ni amor sino para Él. Que las vírgenes no busquen otra cosa que agradar a Dios, porque de Él solo esperan la recompensa de su virginidad. (San Cipriano)

La confianza en Dios 
Orad por vuestros amigos.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Dorotea, virgen y mártirimplore por nosotros, oh Señor, vuestra misericordia, ella que siempre os fue agradable por la hermosura de su castidad y por su valentía en confesar vuestro Santo Nombre.  Por J. C. N. S. Amén.

*FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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カトリック日本で

† El catolicismo †

† カトリック、日本で †

カトリック日本での半ばには16世紀に導入されました。宗教は一般的に初期の17世紀までが、徳川幕府(1603-1867)容認されたココムとその信奉者を迫害した。ときに、半ば、19世紀の西洋と復元の関係、カトリックと再び導入された日本での変数の幸運にも存在し続けています。
ポルトガル語のトレーダーは、1543年に日本を見つけるに最初とされた聖フランシスコザビエルは、イエズス会の宣教師は、1549年に2つの仲間に到着したが続いていた。ただし、彼らの努力の言語障壁によって複雑にされた聖フランシスコザビエルの説教を、いくつかの成功を収めた。
1552年1月では、聖フランシスコザビエルの最初の変換の変換の精神と話したていた。 «私は彼らを見て、»彼は、»我々の成功の喜びは、信仰を広めるにバプテスマの勝利は、征服した異教徒熱烈な熱意けんしょう»と書いた。彼は、障害を予見は、特定の地方での信仰のブロックの進行状況、これ絶対や大名は、時間が非常に三門の独立と反乱の彼の最高権威にはクラスです。実際には、平戸市の地域で数百人は、ここで6年後になっては、600異教徒の3日間、キリスト教の女性(原殉教者)のクロスの前に祈るため首を切られたバプテスマを受けていた。1561年では、大名のキリスト教徒は、彼らの信仰を撤回する»しかし、すべての財産を残して優先し、豊後、キリストと貧困層ではなく、豊かななし神»は、1562年10月11日に宣教師の書き込みよりもライブ余儀なくされた。際には、幕府義昭の下に、キリスト教の太田信長、和田Koresamaでサポートされ、地方の大部分を支配し、君主の団結をリストアすると、何を彼女はサンフランシスコハビエル期待していたでした。

私は、弱い、弱い勝つために弱いとなった。私は、それらをすべて保存してみんなのためのすべてでした。 (1コリント、9、22)。

宮古(現代清人)は、信仰では認識され、1576年8月15日に教会を建てた。その後、信仰を広めるに顕著な野党のとき、大名三門(扇町、1558〜1586)、大田、信長の優位性継続せずに続けた。すべての関係者カトリックの普及により、原因の許容差または中央の権威。
援軍聖人の作業を継続すると到着は一般的にローカル定規頻繁に有利なポルトガル語の貿易に関連付けられた受信された。かかわらず、キリスト教社会本州で設立された活動を、九州長崎を中心に集中していた。
大村純忠1563年においては、何より少ない)は、洗礼を受けた最初の大名(定規となり、1579年には6大名になっていた。キリスト教徒の数は約10万人ていたその時で。 1579年では、イエズス会のアレッサンドロヴァリニャーノを行うに到着し、ミッションの3つの検査の最初の。彼が左、人は大使館のローマに九州のキリスト教の大名に代わって頭を形成4男の子が参加されました。
カトリックを国家統計の注目を集めていた。全国統一織田信長が宣教師たちを支持して寛大な譲歩をした。彼の後継者、豊臣秀吉が1587年、彼が突然宣教師命じたまで九州のキリシタンの影響の程度を理解するために出国し、この政策を継続。
彼らは、反安土クリスチャンポリシー – 桃山(1587 – 1600)と江戸時代(1600〜1868年)を開始。秀吉7月23日、1587年、彼は»慰安婦»と呼ばれる変換を非難する一般的な戦術は、»敵を排除する»博多の通知書(福岡現在)発行された。この発表は、次の日には、»20日以内に日本を出国するためにイエズス会の宣教師(DR)を強制的に判決が続いた。ただし、一部のキリスト教会が破壊され、ないの使命を完全に強い熱意のために、これらの法令の東部の魂の主キリスト教の信仰を広めるため、結果として日本を残しました。彼は、良好な受信に来た…

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長崎県の26人の殉教者の死は、原則としてそこにした後、他の公共の敵対的な行動、布教された静かに続けた。教会に達していたこの時、すべてにもかかわらずでは、30万人のキリスト教徒の推定数の最大の拡大。
徳川家康は1600年に事実上の支配者となり、当初、ポルトガル語、貿易黒字のため、宣教師たちの存在を容認するときは、オランダと英語のプロテスタントの商人、宗教的憎悪の奨励に達し、もっと自由にカトリックの宣教師たちに対する行動。
徳川家康、豊臣秀頼、故秀吉Leyasuの息子との間の最新の対立は、教会に背を向けるのは、彼のライバルは、キリスト教の影響強かった西部の日本ではかなりの支援が知っている。
ときは、1614年にドラマーの除名は、禅僧Suden Konchiin家康の使命は2月1、1614起草手の込んだアンチ宣言の中でキリスト教の権利を開発した徳川幕府の勝利家康離れる。そこには国を離れて宣教師を命じた。それらのほとんどが約40、日本語聖職者を含め、秘密裏に自分の仕事を続けるに残っていた残しました。
1年後1年後に殉教者の1614番号55、15、25、62、88、15、20 ..されたすぐに組織の迫害を開始します。
徳川家康の人最高のキリスト教史上でDaifu様と彼の後継者秀忠とLemitziu、最も悲惨だったの名前で知られている君臨。この迫害の平和のいくつかの短い間隔で、半世紀続いた。

昨年1622年は特にキリスト教の英雄に有意義でした。元の名前を、キリスト教の名前と執行の場所と日本殉教史アカウント128。それは長崎で51キリスト教に走った。この4つの宗教的な受注する前に、ドミニコ会、フランシスコ修道会、月〜金曜日とイエズス会が、その人の殉教者が、9月10、1622、9イエズス会は、6ドミニカ、4フランシスコ修道会、および6は、キリスト教徒のレイアウトは出資後に死ぬに残っていた約30信者の証人に斬首。
から12月後半1624年9月には、285人の殉教者ていた。イングランド代表主将、リチャードコックス(カレンダー州立論文数:植民地時代の東インド諸島、1617から1621、所蔵357)»55唯野未歩の機会に殉教した。 。 。子供5または6歳の母親の腕の中で焼かれ、古い歳exclaiming間の間で、イエスを受け取る私たちの魂’。より多くのを待って何時間後に殺すために、非常に少数の異教徒になった来た投獄された。»我々は、これらの恐ろしい殺人の詳細に行くことができない専門家Unaen実装、トレンチの洗練された残虐行為、拷問。

これらの285のうち、約50にも焼かれた江戸時代に生きて(現在の東京)。これは、約3000人のキリスト教徒は、刑務所での苦しみや亡命中の結果として、死亡した多く含まれていません殉教したと推定される。かなり人の殺害を開始した不可解な»スパイ»の言い訳は、この時点で。
1627年後の死より多くの1627年にクリスチャンのための恐ろしい成長し、123人、年間では、65、79に続くと198。
1633年は約30人宣教師が実行され、1637年で、唯一の5つの自由だった。島原の蜂起1637年から1638年の政府は、西側との接点には、東インド会社はオランダの出島に限られた一部の商人を除いて要求。宣教師たちは、その後の試行を入力し、国で仕事を失敗した。
追跡ひっきりなしにあるたびに宣教師され、継続的な既知の最後の5イエズス会士と3人は、溝の25〜1643年3月31日から拷問を受けた人が配置された。殉教者の元の名前を、キリスト教の名前、性能の代わりに()で知られているリストに1648名に達する。もし我々はこのグループに宣教師のリスト、またはそれ以降1649年1660年の間に、オランダの乗客リストに追加すると、合計3125に立って、この人、その財産を没収されたか、または死んだ追放されたキリスト教徒が含まれて貧困インチ
Lemitzu(1650年)、キリスト教徒、膨大な数の治世の終わりにはうちはほとんどのレコードが滅びると、です。
3番目の受注と信者のメンバーを数えるがなければ、イエズス会は、殉教者名簿(Delplace、Ⅱ、181-195、263-275)、55人の殉教者、36フランシスコ会、ドミニコ会38に応じていたが、月〜金曜日20。ピウス9世とレオ13世は36イエズス会の殉教者、25フランシスコ修道会、21ドミニカ、5月〜金曜日と107の公共の崇拝の価値が宣言されたキリスト教徒横たわっていた。
時は1854年に、ペリー提督が日本にエントリを強制的には、明らかになったには、キリスト教の信仰、不寛容の2つの世紀に、死んだ後ではなく。 1865年には、encontraron20.000キリスト教徒九州で秘密裏に自分たちの宗教実践、外国公館の僧侶。宗教の自由は、日本の法律で1873年までは付与されません。それまでは、20州で、3404 660それらの亡命や刑務所内で、信仰のために死亡し、1981年に帰国受けていた。 1858年に、112のキリスト教徒の拷問によって殺された。宣教師は、いくつかの3200の合計と推定され、信仰のために死んだ。
偶然?
興味深いことに、2つのと迫害の世紀半続いて短い休憩の後、日本の唯一の2つのカトリックの村は、この世紀の広島と長崎の中間にあった。彼らは連合軍の爆撃は、任意の他の都市や、実際に日本の軍事力を損傷する恐れが戦略上のポイントには影響しなかったの犠牲者となった。単純な2つの重要な町の原爆攻撃を受けて姿を消したが破壊を無慈悲に、もう一度、破損しているが、強力なキリスト教の聖人と殉教者寛大今日sangreaquellas土地をで舗装いくつかの子孫たちの支援を行ったが栄養に灰の憎しみを多くの私たちの主イエスキリストのことが原因で発生…

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LOS MÁRTIRES DE JAPÓN *

5 de febrero

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San Francisco Javier sembró el cristianismo en Japón, adonde llegó en 1549. El mismo convirtió y bautizó a considerable número de paganos. Posteriormente provincias enteras recibieron la fe. Se dice que en 1587 había en Japón más de doscientos mil cristianos. En 1588, el altivo emperador Cambacundono, habiéndose arrogado los honores de una deidad, ordenó que todos los misioneros deberian abandonar sus dominios en un término de seis meses. Algunos obedecieron, pero muchos permanecieron disfrazados. En 1596, el emperador Tagcosama , uno de los hombres más orgullosos y llenos de vicios, se enfureció por la jactancia del capitán de un barco español que dijo que el propósito de los misioneros era facilitar la conquista de Japón a los portugueses o españoles, y tres jesuitas y seis franciscanos fueron crucificados en una colina cerca de Nagasaki, en 1597.


Los franciscanos eran
SAN PEDRO BAUTISTA, comisario de los frailes en Japón, SAN MARTÍN DE AGUIRRE, SAN FRANCISCO BLANCO, SAN FRANCISCO DE SAN MIGUEL (un hermano lego), todos españoles; SAN FELIPE DE JESÚS, nacido en la Ciudad de Méjico, que aún no se ordenaba, y SAN GONZALO GARCÍA. La nacionalidad del último nombrado, también hermano lego, ha sido tema de discusión. Nació en Bassein, cerca de Bombay, se cree que de padres portugueses; pero otros declaran que sus padres eran hindúes conversos que tomaron nombres portugueses. Si esto es así, entonces él es el único nativo de la India que ha sido oficialmente canonizado, hasta ahora.


De los jesuitas, uno era
SAN PABLO MIKI, un japonés de noble alcurnia y eminente predicador; los otros dos, SAN JUAN GOTO y SANTIAGO KISAI, habían sido admitidos a la orden como hermanos coadjutores, poco antes de su martirio. Los diecisiete mártires restantes eran también japoneses; varios de ellos eran catequistas e intérpretes, y todos eran terciarios franciscanos. Incluían a un soldado, SAN CAYO FRANCISCO; a un médico, SAN FRANCISCO DE MIAKO; a un natural de Corea, SAN LEON KARASUMA, y a tres muchachos de unos trece años que ayudaban la misa a los frailes, SANTOS LUIS IBARKI, ANTO NIO DEYNAN y TOMÁS KASAKI, cuyo padre también fue martirizado.


Después de haberles cortado parte de la oreja izquierda, con las mejillas manchadas de sangre, veinticuatro de los mártires fueron llevados a través de varias poblaciones para aterrorizar a los demás. Al llegar al sitio de la ejecución cerca de Nagasaki, se les permitió confesarse con los dos jesuitas. Después los sujetaron a las cruces con cuerdas y cadenas en los brazos y piernas; con una argolla de hierro alrededor de sus gargantas, fueron levantados en alto, y se dejó caer el pie de cada cruz dentro de un agujero excavado en el suelo. Las cruces se pusieron en una fila, a un metro poco más o menos de distancia entre sí. Junto a cada mártir había un verdugo presto a atravesarle el costado con una lanza, de acuerdo con el método de crucifixión japonés.


Tan pronto como todas las cruces estuvieron plantadas, los verdugos eleva ron sus lanzas a una señal dada, y mataron a los mártires casi en el mismo instante. Sus paisanos cristianos conservaron como un tesoro, su sangre y sus vestidos a los cuales se les atribuyen muchos milagros. Estos veintiséis testigos de Cristo fueron canonizados en 1862.


El heroísmo de los niños nos llena siempre de admiración, pero en este caso hay un elemento más digno de ella. Conviene recordar, que era costumbre practicada en el Japón que cuando el que hacía cabeza en la familia era acusa do, el castigo recaía sobre todos los miembros de ella. Un historiador moderno de Japón, el capitán Brinkley, dice que el «castigo de este género se contaba como una de las armas más efectivas del administrador». Añade que una crueldad extraordinaria era parte de las tradiciones de la nación: «Cuando se le ordenó a Hidetsugu, el hijo adoptivo de Taiko, que se suicidara, a consecuencia de haber caído bajo sospecha de traición, su esposa, concubina y todos sus hijos fueron ejecutados sin piedad por orden de Taiko. El jefe Tokugawa, Iyeyasu, mostró igual impiedad. Después de que había llevado al cabo la conquista del partido de Osaka, dio muerte a los parientes y partidarios sobrevivientes del líder».
Para otros mártires del Japón, véase lo incluido en el 1º de junio y el 10 de septiembre.

Véase Acta Sanctorum, febrero, vol. 1, pp. 729-770 traducción al inglés de Léon, Auréole Séraphique, vol. 1, pp. 169-223; The Cross in Japan (1904) de C.M. Caddell; The Christian Daimyos (1903) de M. Steichen; una relación de San Gonzalo García por el Padre P. A. Fernández, se reimprimió en Bombay en 1947. Para misiones japonesas en general, véase bibliografía para el segundo grupo de mártires, en lo. de junio, y un artículo por el P. Thurston en The Month de marzo 1905.


  • FUENTE: VIDAS DE LOS SANTOS, DE BUTLER
  • En el libro de Steichen (véase la bibliografía) se pueden rectificar los títulos japoneses que hemos dejado en la narración anterior como estaban originalmente en la página de Alban Butler. Esto proporciona una interesante demostración de los errores en que el cronista más concienzudo puede caer, cuando está tratando asuntos que debido a su antigüedad se entienden a medias. El potentado «Cambacundono», tal como  lo hemos consignado arriba y aquél a quien se hace referencia como «Tagcosama», en rea lidad son una misma persona. La declaración de que era «Emperador» de Japón es pura mente un concepto erróneo. En las historias modernas, escritas por hombres que han tenido la oportunidad de estudiar las crónicas japonesas, este personaje, que en la práctica go bernaba el país de 1583 a 1598, lleva el nombre de Hideyoshi. Todo lo que llevó al cabo durante sus años de poder se presume que lo hizo por orden del emperador. Tenía entonces el oficio que corresponde al de «maestro de palacio» de los últimos soberanos merovingios. En 1585 Hideyoshi recibió del emperador el título de Kwampaku, y en 1592, abdicó esta dignidad y asumió la de Taiko. De ahí que en las cartas de los misioneros en el primer período lo nombren «Cambacundono», y posteriormente «Tago-sama». Su verdadero poder correspondía al del Shogun, los portugueses escribían la palabra Xoguno, aunque no parece que Hideyoshi haya sido así designado en su vida.

SAN FELIPE DE JESÚS Y COMPAÑEROS, Mártires

5 de febrero

¡Por la cruz en que expiraste, San Felipe de Jesús, haz que los pueblos de Hispanoamérica su gloria encuentren en la Cruz!

Primogénito de once hijos del matrimonio español formado por Don Alonso de las Casas y Doña Antonia Martínez, Felipe nació en la Ciudad de Méjico el 1º de mayo de 1572. Su pila de Bautismo se conserva en la Catedral Primada Metropolitana de Méjico.


Por corto tiempo fue novicio del Convento Franciscano de Santa Bárbara, en Puebla. Sus padres lo mandaron a las Islas Filipinas con caudal para comerciar, sobre todo en el ramo de la joyería y la platería.
Luego de profundas meditaciones para discernir el llamado de Dios, entró al Convento de Santa María de los Ángeles de Religiosos Descalzos Franciscanos, en Manila, donde fue modelo de observancia, austeridad, modestia, servicio y caridad. Profesó el 22 de mayo de 1594 con el nombre de Felipe de Jesús.


Al no haber Obispo entonces en aquellas tierras, le fue concedido trasladarse a su Patria para recibir el Sacerdocio y se embarcó al 12 de julio de 1596 en un galeón llamado “San Felipe “; pero a dos semanas de navegación, un tifón hizo zozobrar al navío, que encalló en el Puerto de Hurando, Japón. Ahí sufrió cárcel, hambre y vituperios de los gentiles. A varios religiosos franciscanos, agustinos y jesuitas, así como a laicos catequizandos, se les obligó a caminar por 30 días desde Meaco a Nagasaki, previa la mutilación de una oreja.


26 cruces fueron dispuestas en la Colina de Nagasaki aquel 5 de febrero de 1597. El joven criollo mexicano abrazó la suya y la bendijo con lágrimas de alegría y ansiedad. Fue el primero en expirar, clamando por tres veces el Santo nombre de Jesús.


Estos son los 26 mártires de Nagasaki:

1. San Francis, carpintero de Kyoto, resuelto y fiel, quién insistió en seguir a los mártires hasta que él mismo fue arrestado y unido al grupo. Algunas de las crónicas lo llaman Adautus, debido a un caso similar en la iglesia primitiva.


2. San Cosmas Takeya, fabricante de espadas de Owari. Fue bautizado por los jesuitas y trabajó como catequista con los franciscanos en Osaka.


3. San Peter Sukejiro, un hombre joven de Kyoto, enviado por el Padre Organtino para cuidar a los mártires en su camino a Nagasaki. Su devoción al deber le aseguró la gracia de unírseles.


4. San Michael Kozaki, un nativo de Ise, de 46 años y fabricante de arcos. Él ya era cristiano cuando se encontró con los frailes y su habilidad como carpintero era una gran ayuda para la construcción de los conventos franciscanos y las iglesias de Kyoto y Osaka. Él también confió en ellos con algo que él valoraba por encima de todo: su propio hijo Thomas.


5. San James Kisai, un hermano lego jesuita. Era un hombre de profunda devoción a la Pasión de Cristo. Con sesenta y cuatro años de edad, había conocido una vida de penalidades, y se destacaba por su bondad y paz de corazón. Nacido en Okayama, había estado a cargo de los invitados a la residencia jesuita.


6. San Paul Miki, Nacido en el distrito de Tsunokuni, era el hijo de un soldado valiente, Miki Handayu. Educado en las escuelas jesuitas de Azuchi y Takatsuki, había presenciado las altas y bajas de la Iglesia en Japón. Paul Miki valoraba su vocación de extender el evangelio por sobre todo lo demás, y estaba cerca de ordenarse como sacerdote. El mejor predicador del país se quedó callado cuando la espada del verdugo estrelló su corazón. Tenía sólo treinta años.


7. San Paul Ibaraki, nacido en Owari, de una familia samurai. Bautizado por los jesuitas, su fe pasó por un tiempo de prueba, y sólo en sus últimos años pudo encontrar paz en su alma, gracias a los franciscanos en Kyoto. Él llevó la vida de un hombre pobre cerca del convento franciscano de Nuestra Señora de los ángeles, trabajando en una pequeña cervecería para apoyar a su familia, y todavía podía permitirse el lujo de ayudar a otros más pobres que él. También era activo como predicador.


8. San. John de Goto, un retrato de inocencia y alegría, con una corta vida de 19 años usada totalmente en el servicio de Dios. Nacido en las islas Goto de padres ya cristianos, él estudió con los jesuitas en Nagasaki, y después en la escuela jesuita en Shiki (Amakusa), un centro de entrenamiento para catequistas que también ayudaban a los misioneros como pintores o músicos. Su próximo puesto fue Osaka dónde trabajó bajo las órdenes del Padre Morejon hasta que el Señor le ofreció la corona del martirio.


9. San Louis Ibaraki, el más joven del grupo, de sólo 12 años. Nació en Owari y era sobrino de Paul Ibaraki y Leo Karasumaru. Un muchacho cariñoso que siguió cantando y riéndose cuando le cortaron una oreja, después cuando hacían la larga marcha a Nagasaki y también en la cruz. Demostró su temple cuando se negó a apostatar. «Tenemos al pequeño Louis con nosotros – escribió el Padre Francis Blanco en la víspera del martirio – y está tan lleno de valor y con tan alto espíritu que asombra a todos».


10. San Anthony, nacido en Nagasaki de padre chino y madre japonesa. Era un muchacho de 13 años. Había recibido su primera educación en la escuela de los jesuitas en Nagasaki y fue entonces al convento franciscano en Osaka. Lo más amargo que el chico tuvo que ver fue a su madre llorando no lejos de la cruz. Murió como mártir cantando.


11. San Pedro Bautista. Superior de la Misión franciscana en Japón, antes embajador de España, un padre para los leprosos pobres, un capitán de mártires. Desde San Esteban del Valle (Avila, España) donde nació, hasta la Colina de Nishizaki, su vida de 50 años es demasiado rica en méritos y santidad para resumirla aquí.


12. San Martin de la Ascensión, nacido en Guipuzcoa, España. Él tenía 30 años. Su pureza de corazón era extraordinaria, y ésta puede ser una pista a su afición por cantar. Al decirle sus superiores que estaba listo para ir a las Filipinas, fue a Sevilla. En el viejo convento franciscano pasó las noches en oración, tomando turnos con otro fraile. Su trabajo misionero en Japón (Osaka) tuvo corta vida, pero su muerte fue excepcional.


13. San Felipe de Jesús, mejicano, 24 años. Un vaso de plata que Dios supo realzar. Su joven vida fue un laberinto de caminos contradictorios, un concurso de fuerza entre Cristo y Felipe, sin que ninguno de los dos deseara conceder la derrota. Al final, Cristo salió vencedor, y Felipe estuvo ansioso por recuperar el tiempo perdido: él sería el primero en morir.


14. San Gonzalo García, 40 años, nacido en el remoto Bazain (India) de un padre portugués y una madre india. Catequista con los jesuitas y comerciante en Macao, ingresó con los franciscanos como hermano lego, y fue la mano derecha de San Pedro Bautista. Hablaba portugués tartamudeando, pero cuando confrontó Hideyoshi, el gobernante absoluto de Japón, su japonés salió perfecto. Es el santo patrono de Bombay.


15. San Francisco Blanco, nació en Monterrey (Galacia, España) y vino a Japón con San Martin de la Ascención. Él también había viajado a pie a Sevilla antes de abordar una nave para México y seguir a Filipinas. Un hombre tranquilo, de hablar suave y sumamente inteligente.


16. San Francisco de San Miguel, 53 años, nacido en La Parrilla (Valladolid, España). Era tan modesto en vida que bien merece un elogio especial después de la muerte. «Viendo su buen corazón, fuerza física y simplicidad, fue aceptado dentro de la Orden como hermano lego», dice un viejo cronista apropiadamente. El hermano Francisco tenía su propio estilo de humor también: «La campanilla de la cena tocará mañana», solía responder cuando se le decía que rompiera su ayuno. Cuando estaba en Manilla disfrutó respirando «los vientos desde Japón» pero una vez que puso el pie en la misión japonesa tuvo que pasar por una noche oscura del alma en que sintió que era inútil y que sería mejor regresar a Filipinas. Murió en silencio, así como había vivido.


17. San Matthias. No sabemos nada sobre su edad, lugar de nacimiento o fecha de bautismo, sólo su nombre y la razón de por qué se unió a los mártires. Los soldados estaban buscando a otro Matthias que no podían encontrar. El santo se ofreció a sí mismo y los soldados lo aceptaron gustosos. Dios también lo aceptó.


18. San Leo Karasumaru, de Owaru, era hermano más joven de San Paul Ibaraki. Bonzo en su juventud, luego se convirtió por los jesuitas japoneses y siempre llevó una vida ejemplar. Cuando llegaron los franciscanos, él se volvió su mayor apoyo. Cuando tenían que construir una iglesia, comprar un pedazo de tierra o hacer funcionar un hospital, los monjes contaban con Leo. Celoso catequista y hombre de oración, fue una figura principal entre los mártires laicos.


19. San Bonaventure. Su joven vida va por los inescrutables caminos de la Providencia. Bautizado de niño, pronto perdió a su madre, y su madrastra lo envió a un monasterio budista. Un día, él se enteró de su bautismo, y vino a visitar el convento franciscano en Kyoto, su lugar de nacimiento, ávido por tener mayor información. Aquí encontró paz de alma. En su camino a la cruz él oró por la fe de su padre y la conversión de su madrastra.


20. San Thomas Kozaki. Con los modales rudos de un muchacho rural, este chico de catorce añoso tenía un hermoso corazón, parecido a las Perlas de su Ise nativo. Él ya era cristiano cuando conoció a los franciscanos mientras ayudaba a su padre como carpintero, y se quedó en el convento franciscano una vez que el trabajo terminó. Era sincero, resuelto y totalmente dedicado en su servicio a Dios. La carta de despedida a su madre, escrita desde el castillo de Mihara, es otra piedra preciosa en la saga de los 26 Mártires.


21. San Joachim Sakakibara, 40 años, nativo de Osaka. En agradecimiento por su bautismo, recibido de un catequista cuando estaba gravemente enfermo, Joachim ayudó en la construcción del convento franciscano en Osaka y se quedó allí como cocinero. De carácter muy fuerte, se destacaba por su bondad y prontitud al servir, una preparación digna para la corona de los mártires.


22. San Francis. Nacido en Kyoto, 48 años. Era médico y un predicador celoso. Cuando todavía era pagano, llevaba un rosario que había pertenecido a Otomo Sorin, el señor cristiano de Bungo. La Divina Providencia lo trajo al contacto con los franciscanos. Después de su Bautismo y la conversión de su esposa, vivió al lado del convento franciscano, tratando a los enfermos gratuitamente, y guiándolos a Cristo.


23. San Thomas Dangi. Farmacéutico, con una disposición sumamente violenta. Maduró con la ayuda de Dios en un catequista de buen corazón. Un cristiano de muchos años, él abrió su tienda al lado del convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, y mientras vendía la medicina también tuvo el cuidado de mostrarles a sus clientes el camino al cielo.


24. San John Kinuya, 28 años, de Kyoto. Tejedor de seda y comerciante, había sido bautizado recientemente y había movido su tienda al lado del convento. Sus tejidos de seda, lisos, suaves y de colores brillantes, expresaban la calidad de sus oraciones y de su amor. Y Dios aceptó la vida de trabajo y oración de John.


25. San Gabriel, nativo de Ise, 19 años, otra de las jóvenes vidas ofrecidas a Dios. Convertido por el Hermano Gonzalo, hizo un rápido progreso en su camino a Dios, superando todo tipo de obstáculos. Gabriel trabajó como catequista.


26. San Paul Suzuki, 49 años, de Owari. Su cruz estaba al final de la fila y su voz, toda fuego y celo, podría oírse sin impedimento. Él había recibido el bautismo 13 años antes. Un hombre de carácter impetuoso – y con muchas cicatrices en su cuerpo para testificarlo – que se destacó por su celo apostólico y era uno de los mejores catequistas que ayudaba a los franciscanos. También estaba a cargo del Hospital de San Joseph en Kyoto.


En 1627, el Papa Urbano VIII proclamó Beatos a Felipe de Jesús y Compañeros Mártires. Fue hasta el 8 de junio de 1862 cuando el hoy Beato Papa Pío IX canonizó a los Mártires de Nagasaki, ante la regocijada y piadosa presencia, en Roma, de varios obispos mejicanos, entre ellos el de Guadalajara, Don Pedro Espinoza y Dávalos. La Nación Mejicana declaró a San Felipe su Patrono y decretó el 5 de febrero como Fiesta Nacional. Sólo que el Congreso Constituyente en 1917, en esa fecha y en Querétaro, la hizo festividad en honor a la Carta Magna.

Don Francisco Orozco y Jiménez, quinto Arzobispo de Guadalajara, promovió, con el Obispo de Nagasaki, la construcción de una iglesia en el lugar del martirio de “San Felipito” (como él cariñosamente le llamaba), y en 1926 escogió el lugar en que habría de dedicarse un templo en el Sector Libertad tapatío. También escribió y difundió una obra sobre el Santo Protomártir, editada en español y en japonés.
El Padre Mateo Chávez Plascencia y el Padre Víctor Gabriel Saucedo fueron pioneros en la obra material del templo a San Felipe de Jesús en Guadalajara. El primero de ellos le dedicó la letra de un bello Himno, al que compuso Don Ignacio Aréchiga. Aún se entona en las festividades.

Cuando se cumplió el Primer Centenario de la Canonización de San Felipe de Jesús, en 1862, el Sr. Cura Rafael Meza Ledesma (primer párroco) fue el principal iniciador y animador de festejos jubilares, aprobados y secundados en el ámbito diocesano por el Cardenal José Garibi Rivera, quien promovió intensas celebraciones a nivel nacional. Hasta esas fechas pudo lograrse el principio de la construcción de un templo y monumento en Nagasaki. El Episcopado Mejicano declaró solemnemente a San Felipe de Jesús como Segundo Patrono de la Nación Mexicana, precedido, obviamente, por Santa María de Guadalupe.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

SANTA ÁGATA, * Mártir

5 de febrero

Nos hace servir de espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. (1 Cor. 4, 9).

¡Qué hermoso espectáculo para Jesús, ver a Ágata despreciar los halagos y amenazas del pretor, a fin de conservar su castidad y su fe! Se le quema el pecho, pero San Pedro se le aparece en la prisión y la sana. Se la desnuda y se la arrastra sobre trozos de vasijas rotas y brasas encendidas, y he aquí que un temblor derriba varios edificios y aplasta bajo sus escombros a dos miembros de la familia del tirano. Asustado el gobernador de las murmuraciones del pueblo, la hace conducir de nuevo a la prisión, en la cual expira, después de una breve oración, el año 251.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA
DE SANTA ÁGATA

I. Santa Ágata resistió al mundo. Ni todos sus honores pudieron seducirla. Sabía que los bienes de la tierra nada son comparados con los celestiales. ¡Oh mundo, qué mala reputación es la tuya! Los santos te abandonan y te desprecian; hasta tus partidarios se quejan de ti, y dicen que sólo tienes bienes aparentes y males reales en exceso. Tú, que lees o escuchas, estás convencido de esta verdad, y sin embargo amas al mundo. El mundo es malo y lo amas; ¿qué no harías si fuese bueno? (San Agustín).

II. La santa ha resistido a los hombres. Sus amenazas como sus halagos han fracasado ante su constancia. ¡Cuán difícil es resistir a estos dos enemigos, uno de los cuales ataca desembozadamente, y el otro con astucia, sobre todo teniendo un cuerpo que se rebela contra el alma, y que se inclina siempre para el lado de los placeres! ¿Qué hubieras hecho tú en el lugar de Ágata, tú que ofendes a Dios a menudo antes que privarte de la menor satisfacción?

III. Ágata, por su pureza, fue émula de los Ángeles; o más bien, con San Ambrosio, digamos que la victoria de las vírgenes es más gloriosa que la de los Ángeles, pues éstos, no teniendo cuerpo, ninguna dificultad tienen en ser castos. Para conservar el tesoro de la pureza, es menester, como los Ángeles, pensar siempre en Dios, obedecer incesantemente sus órdenes, desasirse en cuanto sea posible de los placeres del cuerpo, y tener amor sólo para el cielo y para Dios. El hombre casto y el Ángel difieren no por la virtud, sino por la felicidad. La castidad de éste es más feliz, la de aquél más valiente. (San Ambrosio).

La Castidad
Orad por las vírgenes.

ORACIÓN

Oh Dios, que entre otros milagros de vuestro poder, habéis hecho obtener la victoria del martirio al sexo más débil, haced por vuestra bondad que, cele brando la nueva vida que ha recibido en el cielo la bienaventurada Ágata, vuestra virgen mártir, saquemos provecho de sus ejemplos para marchar por el camino que conduce a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

* FUENTE: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/