Solemnidad de La Preciosísima Sangre de N.S.J.

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE N. S. J. C.()

 Nos redimiste, Señor, con tu Sangre de toda tribu, lengua y nación; y nos hiciste un reino para nuestro Dios        (Apocalipsis, V, 9-10)

Nos redimiste, Señor, con tu Sangre de toda tribu, lengua y nación; y nos hiciste un reino para nuestro Dios (Apocalipsis, V, 9-10)

¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa de Cristo; de esa Sangre, fruto de un seno generoso, que el Rey de las gentes derramó para rescate del mundo: «in mundi praetium»!

Pero, antes de que la lengua cante gozosa y el corazón se explaye en afectos de gratitud y amor, es necesario que medite la inteligencia las sublimidades del Misterio de Sangre que palpita en el centro mismo de la vida cristiana.

Hay tres hechos que se dan, de modo constante y universal, a través de la historia del hombre: la religión, el sacrificio y la efusión de sangre.

Los más eminentes antropólogos han considerado la religiosidad como uno de los atributos del género humano. La función céntrica de toda forma religioso-social ha sido siempre el sacrificio. Este se presenta como la ofrenda a Dios de alguna cosa útil al hombre, que la destruye en reconocimiento del supremo dominio del Señor sobre todas las cosas y con carácter expiatorio. Por lo que se refiere a la efusión de sangre, observamos que el sacrificio -al menos en su forma más eficaz y solemne- importa la idea de inmolación o mactación de una víctima, y, por lo mismo, el derramamiento de sangre, de modo que no hay religión que, en su sacrificio expiatorio, no lleve consigo efusión de sangre de las víctimas inmoladas a la divinidad.

La sangre es algo que repugna y aparta, sobre todo si se trata de sangre humana. Sin embargo, en los altares de todos los pueblos, en el acto, cumbre en que el hombre se pone en relación con Dios, aparece siempre sangre derramada.

Así lo hace Abel, a la salida del paraíso (Gen. 4, 4), y Noé, al abandonar el arca (Gen. 8, 20-21). El mismo acto repite Abraham (Gen. 15, 10). Y sangre emplea Moisés para salvar a los hijos de Israel en Egipto (Ex. 12, 13), para adorar a Dios en el desierto (Ex. 14, 6) y para purificar a los israelitas (Heb. 9, 22). Una hecatombe de víctimas inmoladas solemnizó la dedicación del templo de Salomón.

Y no es sólo el pueblo escogido el que hace de la sangre el centro de sus funciones religiosas más solemnes, sino que son también los pueblos gentiles; en ellos encontramos igualmente víctimas y altares de sacrificio cubiertos de sangre, como lo cuentan Homero y Herodoto en la narración de sus viajes.

Adulterado el primitivo sentido de la efusión de sangre, en el colmo de la aberración, llegaron los pueblos idólatras a ofrecer a los dioses falsos la sangre caliente de víctimas humanas. Niños, doncellas y hombres fueron inmolados, no sólo en los pueblos salvajes, sino también en las cultas ciudades. Y todavía, cuando los conquistadores españoles llegaron a Méjico, quedaron horripilados a la vista de los sacrificios humanos. Los sacerdotes idólatras sacrificaban anualmente miles de hombres, a los que, después de abrirles vivos el pecho, sacaban el corazón palpitante para exprimirlo en los labios del ídolo,

El hecho histórico, constante y universal, del derramamiento de sangre como función religiosa principal de los pueblos encierra en sí un gran misterio, cuya clave para descifrarlo se halla entre dos hechos también históricos, uno de partida y otro de llegada, de los que uno plantea el tremendo problema y el otro lo resuelve, para alcanzar su punto culminante en el «himno nuevo”, que eternamente cantan los ancianos ante el Cordero sacrificado (Apoc. 7, 14), al que rodean los que, viniendo de la gran tribulación, lavaron y blanquearon sus túnicas en la Sangre del Cordero (ibid.), y vencieron definitivamente, por la virtud de la Sangre, al dragón infernal (cf. Apoc. 12, 11).

El pecado original creó un estado de discordia y enemistad entre Dios y el hombre. Consecuencia del pecado fue la siguiente: Dios, en el cielo, ofendido; el hombre, en la tierra, enemigo de Dios, y Satanás, «príncipe de este mundo» (lo. 12, 31), al que reduce a esclavitud.

En la conciencia del hombre desgraciado quedó el recuerdo de su felicidad primera, la amargura de su deslealtad para con el Creador, el instinto de recobrar el derecho a sus destinos gloriosos y el ansia de reconciliarse con Dios.

¡Y surge el fenómeno misterioso de la sangre! El hombre siente en lo más íntimo de su naturaleza que su vida es de Dios y que ha manchado esta vida por el pecado original y por sus crímenes personales. La voz de la naturaleza, escondida en lo íntimo de su conciencia, le exige que rinda al supremo Hacedor el homenaje de adoración que le es debido, y, después de la caída desastrosa, le reclama una condigna expiación. Adivina el hombre la fuerza y el valor de la sangre para su reconciliación con Dios, pues en la sangre está la vida de la carne, ya que la sangre es la que nutre y restaura, purifica y renueva la vida del hombre; sin ella, en las formas orgánicas superiores, es imposible la vida: al derramarse la sangre sobreviene la muerte.

Por otra parte, si en la sangre está la vida -vida que manchó el pecado-, extirpar la vida será borrar el pecado. De ahí que el hombre, llevado por su instinto natural, se decide a «hacer sangre», eligiendo para este oficio a «hombres de sangre», como han llamado algunas razas a sus sacerdotes, para que, con los sacrificios cruentos, rindan, en nombre de todos, homenaje y expiación a la divinidad. Dios mostró su agrado por estos sacrificios (Gen. 4, 4; 8, 21) y consagró con sus mandatos esta creencia al ordenar el culto del pueblo hebreo (Lev. 1, 6; 17, 22).

La sangre, por representar la vida, fue entonces elegida como el instrumento más adecuado para reconocer el supremo dominio de Dios sobre la vida y sobre todas las cosas y para expiar el pecado. Por eso Virgilio, al contemplar la efusión de sangre de la víctima inmolada, dirá poéticamente que es el alma vestida de púrpura la que sale del cuerpo sacrificado (Eneida, 9,349).

Pero como el hombre no podía derramar su propia sangre ni la de sus hermanos, buscó un sustituto de su vida en la vida de los animales, especialmente en la de aquellos que le prestaban mayor utilidad, y los colocó sobre los altares, sacrificándolos en adoración y en acción de gracias, para impetrar los dones celestes y para que le fueran perdonados sus pecados. He aquí descifrado el misterio del derramamiento de sangre. Su universalidad hace pensar si sería Dios mismo el que enseñara a nuestros primeros padres esta forma principal del culto religioso.

Los sacrificios gentílicos, aun en medio de sus aberraciones, no eran otra cosa que el anhelo por la verdadera expiación. Por eso se ofrecían animales inmaculados o niños inocentes, buscando una ofrenda enteramente pura. Pero vana era la esperanza de reconciliación con Dios por medio de los animales: no hay paridad entre la vida de un animal y el pecado de un hombre (cf. Heb. 10, 4). Era inútil para ello la efusión de sangre humana, de niños y doncellas, que eran sacrificados a millares: no se lava un crimen con otro crimen, ni se paga a Dios con la sangre de los hombres.

Quedaban los sacrificios del pueblo judío, ordenados y queridos por Dios, pero en ellos no había más que una expiación pasajera e insuficiente.

Los sacrificios judaicos, especialmente el sacrificio del Cordero pascual y el de la Expiación, tenían por fin principal anunciar y representar el futuro sacrificio expiatorio del Redentor (Heb. 10, 1-9). Estos sacrificios no tenían más valor que su relación típica con un sacrificio ideal futuro, con una Sangre inocente y divina que había de derramarse para nivelar la justicia de Dios y poner paz entre Él y los hombres (cf. Cor, 2, 17). Todo el Antiguo Testamento estaba lleno de sangre, figura de la Sangre de Cristo, que había de purificarnos a todos y de la que aquélla recibía su eficacia. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran, en efecto, de un valor limitado, pues su eficacia se reducía a recordar a los hombres sus pecados y a despertar en ellos afectos de penitencia, significando una limpieza puramente exterior, por medio de una santidad legal, que se aviniera con las intenciones del culto, pero que no podía obrar su santificación interior.

Por lo demás, Dios sentía ya hastío por los sacrificios de animales, ofrecidos por un pueblo que le honraba con los labios, pero cuyo corazón estaba lejos de Él (cf. Mt. 15, 8). «¡Si todo es mío! ¿Por qué me ofrecéis inútilmente la sangre de animales, si me pertenecen todos los de las selvas? No ofrezcáis más sacrificios en vano» (Is. 1, 11-13; 40, 16; Ps. 49, 10).

Para reconciliar al mundo con Dios se necesitaba sangre limpia, incontaminada; sangre humana, porque era el hombre el que había ofendido a Dios; pero sangre de un valor tal que pudiera aceptarla Dios como precio de la redención y de la paz; sangrerepresentativa y sustitutiva de la de todos los hombres, porque todos estaban enemistados con Dios. ¡Ninguna sangre bastaba, pues, sino la de Cristo, Hijo de Dios!

Esta sola es incontaminada, como de Cordero inmaculado (1 Petr. 1, 19); de valor infinito, porque es sangre divina; representativa de toda la sangre humana manchada por el pecado, porque Dios cargará a este, su divino Hijo, todas las iniquidades de todos los hombres (Is. 53, 6).

Si los hombres tuvieron facilidad para venderse, observa San Agustín, ahora no la tenían para rescatarse; pero aún más, no tenían siquiera posibilidad de ello. Y el Verbo de Dios, movido por un ímpetu inefablemente generoso de amor, al entrar en el mundo le dijo al Padre: «Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me diste un cuerpo a propósito; holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron; entonces dije: Heme aquí presente» (Heb. 10, 5-7). Y ofreciendo su sacrificio, con una sola oblación, la del Calvario, perfeccionó para siempre a los santificados (Heb. 10, 12-14). Y el hombre, deudor de Dios, pagó su deuda con precio infinito; alejado de Él, pudo acercarse con confianza (Heb. 10, 19-22); degradado por la hecatombe de origen, fue rehabilitado y restituido a su primitiva dignidad. Se había acabado todo lo viejo; la reconciliación estaba hecha por medio de Jesucristo; Dios y el hombre habían sido puestos cerca por la Sangre de Cristo Jesús. Todo había sido reconciliado en el cielo y en la tierra por la Sangre de la Cruz (2 Cor. 5, 18-19; Eph. 2, 16; Col. 1, 20).

La sangre real de Cristo (Lc. 1, 32; Apoc. 22, 16), divina y humana, sangre preciosa, precio del mundo, había realizado el milagro. El rescate fabuloso estaba pagado. «Nada es capaz de ponérsele junto para compararla, porque realmente su valor es tan grande que ha podido comprarse con ella el mundo entero y todos los pueblos» (San Agustín).

Pudo Jesucristo redimir al mundo sin derramar su Sangre; pero no quiso, sino que vivió siempre con la voluntad de derramarla por entero. Hubiera bastado una sola gota para salvar a la humanidad; pero Jesús quiso derramarla toda, en un insólito y maravilloso heroísmo de caridad, fundamento de nuestra esperanza.

¡Oh generoso Amigo, que das la vida por tus amigos! ¡Oh Buen Pastor, que te entregaste a la muerte por tus ovejas! (lo. 15, 13: 10, 15). ¡Y nosotros no éramos amigos, sino pecadores! Jesucristo se nos presenta como el Esposo de los Cantares, cándido y rubicundo; por su santidad inmaculada, mas blanco que la nieve; pero con una blancura como la de las cumbres nevadas a la hora del crepúsculo, siempre rosada por el anhelo, por la voluntad, por el hecho inaudito de la total efusión de su Sangre redentora.

«¡Sangre y fuego, inestimable amor!», exclamaba Santa Catalina de Siena. «La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre» (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

Las tres formas legítimas de religión con las que Dios ha querido ser honrado a lo largo de los siglos (patriarcal, mosaica y cristiana) están basadas en un pacto que regula las relaciones entre Dios y el hombre; pacto sellado con sangre (Gen. 17, 9-10,13; Ex. 24, 3-7,8; Mt. 26, 8; Mc. 14, 24: Lc, 22, 20; 1 Cor. 11, 25). La Sangre purísima de Jesucristo es la Sangre del Pacto nuevo, del Nuevo Testamento, que debe regular las relaciones de la humanidad con Dios hasta el fin del mundo.

Cada uno de estos pactos es un mojón de la misericordia de Dios, que orienta la ruta de la humanidad en su camino de aproximación a la divinidad: caída del hombre, vocación de Abraham, constitución de Israel, fundación de la Iglesia.

Todo pacto tiene su texto. El texto del Nuevo Testamento es el Evangelio en su expresión más comprensiva, que significa el cúmulo de cosas que trajo el Hijo de Dios al mundo y que se encierran bajo el nombre de la «Buena Nueva». Buena Nueva que comprende al mismo Jesucristo, alfa y omega de todo el sistema maravilloso de nuestra religión; la Iglesia, su Cuerpo Místico, con su ley, su culto y su jerarquía; los sacramentos, que canalizan la gracia, participación de la vida de Dios, y el texto precioso de los sagrados Evangelios y de los escritos apostólicos, llamados por antonomasia el Nuevo Testamento, luz del mundo y monumento de sabiduría del cielo y de la tierra.

Además, el Pacto lleva consigo compromisos y obligaciones que Cristo ha cumplido y sigue cumpliendo, y debe cumplir también el cristiano. Antes de ingresar en el cristianismo y de ser revestidos con la vestidura de la gracia hicimos la formalización del Pacto de sangre, con sus renuncias y con la aceptación de sus creencias. «¿Renuncias?… ¿Crees?…, nos preguntó el ministro de Cristo. «¡Renuncio! ¡Creo!» «¿Quieres ser bautizado?» «¡Quiero!» Y fuimos bautizados en el nombre de la Trinidad Santísima y en la muerte de Cristo, para que entendiéramos que entrábamos en la Iglesia marcados con la Sangre del Hijo de Dios. Quedó cerrado el pacto, por cuyo cumplimiento hemos de ser salvados. “La Sangre del Señor, si quieres, ha sido dada para ti; si no quieres, no ha sido dada para ti. La Sangre de Cristo es salvación para el que quiere, suplicio para el que la rehusa» (Serm. 31, lec.9, Brev. in fest. Pret. Sanguinis).

El pacto de paz y reconciliación tendrá su confirmación total en la vida eterna. «Entró Cristo en el cielo -dice Santo Tomás- y preparó el camino para que también nosotros entráramos por la virtud de su Sangre, que derramó en la tierra» (3 q.22 a.5).

«No os pertenecéis a vosotros mismos. Habéis sido comprados a alto precio. Glorificad, pues, y llevad a Dios en vuestro cuerpo», advierte San Pablo (1 Cor. 6, 19.20). Glorificar a Dios en el propio cuerpo significa mantener limpia y radiante -por una vida intachable y una conducta auténticamente cristiana- a imagen soberana de Dios, impresa en nosotros por la creación, y la amable fisonomía de Cristo, grabada en nuestra alma por medio de los sacramentos. Si nos sentimos débiles, vayamos a la misa, sacrificio del Nuevo Testamento, y acerquémonos a la comunión para beber la Sangre que nos dará la vida (lo. 6, 54).

En esta hora de sangre para la humanidad sólo los rubíes de la Sangre de Cristo pueden salvarnos. Con Catalina de Siena. «os suplico, por el amor de Cristo crucificado, que recibáis el tesoro de la Sangre, que se os ha encomendado por la Esposa de Cristo», pues es sangre dulcísima y pacificadora, en la que «se apagan todos los odios y la guerra, y toda la soberbia del hombre se relaja».

Si para el mundo es ésta una hora de sangre, para el cristiano ha sonado la hora de la santidad. Lo exige la Sangre de Cristo. «Sed. Santos -amonestaba San Pedro a la primera generación cristiana-, sed santos en toda vuestra conducta, a semejanza del Santo que os ha llamado a la santidad… Conducíos con temor durante el tiempo de nuestra peregrinación en la tierra, sabiendo que no habéis sido rescatados con el valor de cosas perecederas, el oro o la plata, sino con la preciosa Sangre de Cristo, que es como de Cordero incontaminado e inmaculado» (1 Petr. 1, 15-18).

Roguemos al Dios omnipotente y eterno que, en este día, nos conceda la gracia de venerar, con sentida piedad, la Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, y que, por su virtud, seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo del fruto sempiterno (Colecta de la festividad).

¡Acuérdate, Señor, de estos tus siervos, a los que con tu preciosa Sangre redimiste!

JUAN HERVÁS BENET

Tomado de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/


Santa Misa, Fiesta de San Pedro y San Pablo

Die 29 Junii
SS. PETRI ET PAULI
APOSTOLORUM
Duplex I classis cum Octava communi
Die 29 Junii
SS. PETRI ET PAULI
APOSTOLORUM

Duplex I classis cum Octava communi
Introitus. Act. 12, 11.
Nunc scio vere, quia misit Dóminus Angelum suum: et erípuit me de manu Heródis et de omni exspectatióne plebis Judæórum. Ps. 138, 1-2. Dómine; probásti me et cognovísti
me: tu cognovísti sessiónem meam et resurrectiónem meam. <. Glória Patri.

Oratio. Deus, qui hodiérnam diem Apostolórum tuórum Petri et Pauli martýrio consecrásti: da Ecclésiæ tuæ, eórum in ómnibus sequi præcéptum; per quos religiónis sumpsit exórdium. Per Dóminum nostrum.
Léctio Actuum Apostolórum.
Act. 12, 1-11. In diébus illis: Misit Heródes rex manus, ut afflígeret quosdam de ecclésia. Occidit autem Jacóbum fratrem Joánnis gládio. Videns autem, quia placeret Judǽis, appósuit, ut apprehénderet et Petrum.  Erant autem dies azymórum. Quem cum apprehendísset, misit in cárcerem, tradens quatuor quaterniónibus mílitum custodiéndum, volens post Pascha prodúcere eum 

pópulo. Et Petrus quidem 

servabátur in cárcere.

Orátio 
autem fiébat sine intermissióne ab ecclésia ad Deum pro eo. Cum autem productúrus eum esset Heródes, in ipsa nocte erat Petrus dórmiens inter duos mílites, vinctus caténis duábus: et custódes ante óstium custodiébant cárcerem. Et ecce, Angelus Dómini ástitit: et lumen refúlsit in habitáculo: percussóque látere Petri, excitávit eum, dicens: Surge velóciter. Et cecidérunt caténæ de mánibus ejus. Dixit autem Angelus ad eum: Præcíngere, et cálcea te cáligas tuas. Et fecit sic. Et dixit illi: Circúmda tibi vestiméntum
tuum, et séquere me. Et éxiens sequebátur eum, et nesciébat quia verum est, quod fiébat per Angelum: existimábat autem se visum vidére. Transeúntes autem primam et secundam custódiam, venérunt ad portam férream, quæ ducit ad civitátem: quæ ultro apérta est eis.
Et exeúntes processérunt vicum unum: et contínuo discéssit Angelus ab eo. Et Petrus ad se revérsus, dixit: Nunc scio vere, quia misit Dóminus Angelum suum, et erípuit me de manu Heródis et de omni exspectatióne plebis Judæórum. 

ues 

eos príncipes super omnem 

terram: mémores erunt nóminis 

tui. Dómine. <. Pro pátribus 

tuis nati sunt tibi fílii: proptérea 

pópuli confítebúntur tibi. 

Allelúja, allelúja. <. Matth. 18,18
Tu es Petrus, et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam. 
Allelúja.
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum. P Matth. 16, 13-19. In illo témpore: Venit Jesus in partes Cæsaréæ Philippi, et interrogábat discípulos suos, dicens: Quem dicunt hómines esse Fílium hóminis? At illi dixérunt: Alii Joánnem Baptístam, alii autem Elíam, álii vero Jeremíam aut unum ex Prophétis. Dicit illis Jesus: Vos autem quem me esse dícitis? 
Respóndens Simon Petrus, dixit: Tu es Christus, Fílius Dei vivi. Respóndens autem Jesus, dixit ei: Beátus es, Simon Bar Jona: quia caro et sanguis non revelávit tibi, sed Pater meus, qui in coelis est. Et ego dico tibi, quia tu es Petrus, et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam, et portæ ínferi non prævalébunt advérsus eam. Et tibi dabo claves regni coelórum. 
Et quodcúmque ligáveris super terram, erit ligátum et in coelis: et quodcúmque sólveris super terram, erit solútum et in coelis. 
Credo, per totam Octavam.
Offertorium. Ps. 44. 17-18. Constítues eos príncipes super omnem terram: mémores erunt nóminis tui, Dómine, in omni progénie et generatióne.
Secreta.
Hóstias, Dómine, quas nómini tuo sacrándas offérimus, apostólica prosequátur orátio: per quam nos expiári tríbuas et deféndi. Per Dóminum.
Præfatio de Apostolis, quæ dicitur per totam Octavam in omnibus Missis, quæ aliam Præfationem non exigant, juxta 
Rubricas.
Communio. Matth. 16, 18. Tu es Petrus, ei super hanc petram aedificabo Ecclésiam meam. 
Postcommunio. Quos coelésti, Dómine, alimento satiásti: apostólicis intercessiónibus ab omni adversitáte custódi. Per Dóminum nostrum.
¶ Pro votiva Ss. Petri et Pauli sumitur Missa Mihi autem, quæ habetur inter votivas [000]. Tempore autem Paschali dicitur Missa ut in Festo S. Marci [000], præter Orationes, Epistolam et Evangelium, quæ dicuntur ut in Missa Mihi aulem, ut supra notatur.
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Solemnidad de San Pedro y San Pablo

29 de junio
SANTOS PEDRO1
Y PABLO
2,
Apóstoles y Mártires

San Pedro y San Pablo, dos pilares de la Iglesia

San Pedro y San Pablo, dos pilares de la Iglesia

1: † crucificado alrededor del año 69 en Roma
2: n. alrededor del año 9 en Tarso de Cilicia;
† decapitado alrededor del año 69 en Roma

1: Patrono del papado y de los Papas; Iglesia Universal; Roma; pescadores; fabricante de redes; constructores de barcos; zapateros; relojeros; constructores de puentes; panaderos; carniceros; cosechadores; cerrajeros; longevidad. Protector contra la histeria; los problemas de los pies; fiebre.
2: Patrono de los escritores y autores; periodistas y personal de editorial de periódicos; Roma; Acción Católica; personal de relaciones públicas; laicos; obispos misioneros; músicos; talabarteros. Protector contra las serpientes y sus mordeduras; granizo.


Fiesta de San Pedro y San Pablo

 
29 de Junio  
El que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme para hacerme apóstol de los gentiles. Gál. 2,8

El que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles. Gál. 2,8

 

 

San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, y San Pablo, el Doctor de las gentes, cementaron con su sangre los cimientos de la Iglesia romana. San Pedro murió crucificado. A San Pablo se lo decapitó, el año 69. Los dos tuvieron la dicha de confirmar, con la efusión de su sangre, la doctrina que habían predicado con tanta elocuencia y confirmado con tantos milagros. Nerón, no te imagines haber triunfado: para siempre permanece la gloria del combate a favor de estos ilustres mártires, y muy pronto depondrán a tus sucesores de su trono; los césares abandonarán el Capitolio y cederán su lugar a los sucesores de San Pedro.

MEDITACIÓN SOBRE SAN PEDRO Y SAN PABLO   

   I. San Pedro había sido testigo ocular de la mayoría de los milagros de Jesucristo, y, con todo, lo negó tres veces en la noche misma de su Pasión. ¡Cuánta es la fragilidad del hombre abandonado a su propia miseria! Humillémonos, trabajemos en nuestra salvación con temor y temblor. Pero no desesperemos: basta una sola mirada de Jesús para sacarnos del pecado. Lloremos, pues, a ejemplo de San Pedro, que derramaba un torrente continuo de lágrimas al solo recuerdo de su perfidia. ¡Que tus lágrimas sean como la sangre que brota de las heridas de tu corazón! (San Agustín).

   II. San Pablo, de perseguidor de Jesucristo, llegó a ser el Apóstol de las gentes. ¿Qué somos nosotros? ¿Qué hemos hecho? Si nos hemos convertido como él, mantengámonos firmes en la virtud, y muramos antes que perder la gracia de Dios. Imitemos su paciencia en los sufrimientos, su celo por la salvación de las almas, su humildad, su amor por Jesucristo. Escuchemos lo que él nos dice: Sed mis imitadores como yo lo soy de Cristo.

   III. Considera la honra que al presente reciben en la tierra estos dos Apóstoles. Los reyes, los emperadores y los papas se consideran dichosos de poder prosternarse ante las sagradas cenizas de un pescador y de un artesano, porque la santidad los ha hecho omnipotentes en el cielo. Ambiciosos: ¿qué son los honores del mundo, comparados a éstos? Regocijé monos de que Dios haya honrado tanto a sus servidores. Pero si los santos son así honrados en la tierra, ¿qué honores no recibirán en el cielo? Humillémonos, imitemos sus ejemplos y compartiremos su gloria.

La penitencia
Orad
por el Papa.

ORACIÓN

  Oh Dios, que habéis consagrado este día con el martirio de vuestros Apóstoles San Pedro y San Pablo, haced que vuestra Iglesia sea fiel en la observancia de los preceptos de los que han sido los primeros ministros de la santa Religión que ella profesa. Por J. C. N. S. Amén

  

 

San Pedro y San Pablo Apóstoles San Pedro y San Pablo Apóstoles
 

Oh Dios, da a tu Iglesia el seguir en todo el precepto de aquellos de quienes recibio en un principio la religión.

(Oración de la Misa de la Fiesta)

  

  

Información tomada de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/

  

 Hoy 29 de Junio de 2009 tendremos la Santa Misa en la Iglesia Jesús Asolescente en los siguientes horarios:

12:00 p.m. y 6:30 p.m 

 

Santa Misa Dominical

 

 
 
4to. Domingo después de Pentecostés
Doble. Verde
De hoy en adelante serás pescador de hombres.

De hoy en adelante serás pescador de hombres.

El Evangelio de la pesca milagrosa es el símbolo de las conquistas de la Iglesia y la realización de la palabra de Jesús a San Pedro:

En adelante, serás pescador de hombres.

En la misa domina la idea de la confianza en Dios en medio de las luchas y sufrimientos de esta vida.  San Pablo nos recuerda que estas luchas y sufrimientos no son más que temporales; están ligados a la condición de espera, que es la nuestra y la de toda la creación con nosotros, hasta el día señalado para la plena manifestación de la gloria de los hijos de Dios.  Mientras tanto viene el Señor en nuestra ayuda, nos trae a sí, nos sostiene, nos perdona y levanta.

 

INTROITO Salm. 26.1-3

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?  El Señor es el defensor de mi vida, ¿de quién temblaré? Son mis adversarios y mis enemigos los que tropiezan y caen.  Salmo  Aunque se enfrenten ejércitos contra mí, no temerá mi corazón.

Dóminus illuminátio mea, et salus mea, quem timébo? Dóminus defénsor vitae meae, a quo trepidábo? Qui tribulant me inimíci mei, ipsi infirmáti sunt, et cecidérunt.  Ps. Si consístant advérsum me castra: non timébit cor meum.

 

La sublime y santa devoción de la Iglesia teme la guerra y el desorden; pide, pues, a Dios, moderador de todas las cosas, la paz, necesaria a las almas para bien servirle.

CONCÉDENOS, Señor, te suplicamos, que sea dirigida por el orden de tu providencia la marcha del mundo; y que tu Iglesia se alegre en tu servicio con la tranquilidad. Por nuestro Señor.

DA nobis, quáesumus, Dómine: ut et mundi cursus pacífice nobis tuo órdine dirigátur; et Ecclesia tua tranquila devotióne laetétur.  Per Dóminum nostrum Jesum Christum.

 

ESPÍSTOLA Rom. 8.18-23

 

GRADUAL Salm. 78.9,10

PERDONA, Señor, nuestros pecados, para que no digan las gentes: ¿Dónde está su Dios?  Ayúdanos, ¡Oh Dios!, salvador nuestro; líbranos, Señor, por la honra de tu nombre.

PROPÍTIUS esto, Dómine, peccátis nostris: nequándo dicant gentes: Ubi est Deus eórum?. Ádjuvanos, Deus salutáris noster, et propter honórem nóminis tui.  Dómine, libera nos.

 

La aplicación de la victoria de Cristo a nuestras vidas humanas se hace en dos tiempos: aquí, bajo la adopción bautismal; alli arriba, por la gloria.  En el momento presente no podemos menos de recibir nuestra parte de sufrimientos, los cuales tienen su valor redentor, mas no pueden parangonarse con la gloria que nos aguarda.

ALELUYA Salm. 9.5,10

ALELUYA, aleluya

¡Oh Dios!, que estás sentado sobre tu trono y juzgas con rectitud; sé refugio de los pobres en la tribulación.

Aleluya.

 

EVANGELIO San Lucas 5.1-11

Desde el día siguiente a Pentecostés la predicación de los apóstoles convertirá a muchos, para realización de la palabra de Jesús a Simón Pedro:<< En adelante, serás pescador de hombres>>  Esta misma palabra continúa verificándose en la Iglesia durante su larga historia.

  

 

 

 

 

 

 

24 de Junio Natividad de San Juan Bautista

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo.  San Lucas 1,57

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. San Lucas 1,57

En verdad, os digo, ninguno de entre los hijos de mujer
ha sido mayor que Juan Bautista.
(San Mateo 11, 11)

 
La Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, hijo de los santos Zacarías e Isabel; el cual fue lleno del Espíritu Santo estando aún en las entrañas de su madre.
 
Toda la tierra se alegra del nacimiento de San Juan; pero, ¿no debemos nosotros afligirnos al comparar lo que él ha hecho con lo que hacemos nosotros? Él deja el mundo y se retira al desierto para hacer penitencia; su alimento es un poco de miel silvestre con langostas; su vestidura, la piel de un camello. Sus ejemplos, más aun que sus palabras, son una exhortación a la penitencia. Viendo a Jesucristo, exclama: He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo; y el Salvador quiere ser bautizado por él.
 

MEDITACIÓN
SOBRE SAN JUAN BAUTISTA

I. He aquí un penitente que no es culpable de pecado alguno y a quien la presencia de Jesús, oculto en el seno de su Madre, ha purificado antes de su nacimiento hasta de la mancha original. ¿Qué falta había cometido él cuando se retiró al desierto a hacer penitencia? Nos enseña con ello que el hombre, aun el más inocente, debe hacer penitencia. ¿Comenzaste tú este ejercicio? Te parece muy penoso y he aquí un niño que lo hace como juego. Pon manos a la obra y pronto experimentarás cuán indecible satisfacción reserva Dios a los que renuncian al placer para darse a Él. ¡Cuán instantáneamente pareció dulce a mi corazón privarse de las dulzuras de las vanidades del mundo! Temía perderlas, y dejarlas llegó a ser para mí la fuente de la dicha (San Agustín).

II. Temprano comienza este santo su penitencia y la prolonga hasta el fin de su vida. No basta que te mortifiques por algún tiempo, hay que hacerla hasta la muerte. Siempre tienes contra ti a tu cuerpo, al demonio y al mundo. El único medio para triunfar de estos tres enemigos es combatirlos sin descanso hasta el fin. Piensa en el infierno que debes evitar, en el paraíso que debes ganar, y nunca te cansarás de hacer penitencia.

III. Si la humildad no las acompaña, tus austeridades no te servirán sino para atormentarte. San Juan rechaza los honores que le rinden los judíos llamándole Profeta y Mesías; se humilla delante de Jesucristo. Humíllate tú ante Dios y los hombres. Lo que haces, lo que sufres, nada es comparado con los trabajos y sufrimientos de los santos. ¿De qué sirve mortificar el cuerpo por la paciencia, si el espíritu está hinchado de orgullo? (San Jerónimo).

La humildad.
Orad por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis solemnizado este día con el nacimiento de San Juan Bautista, conceded a vuestro pueblo la gracia de los gozos espirituales, y dirigid las almas de los fieles por el camino de la salvación eterna. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)
24 de junio

Fuentes:
– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo II; Patron Saints Index.

Tomado de: http://www.tradicioncatolica.com

 

 
 

Santa Misa Dominical

 

 

 

3er. Domingo después de Pentecostés

 

Y va a buscar la perdida, hasta encontrarla.

Y va a buscar la perdida, hasta encontrarla.

 

 

 

 

 

 

 

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Vas a leer una breve explicación introductoria de lo que es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y cómo continúa a través de la historia hasta nuestros días.

¿Dónde inicia la devoción al Corazón de Cristo? La devoción al Corazón de Cristo comienza la tarde del Viernes Santo, en ese momento de la vida del Señor de plena pasión cuando Juan, el discípulo amado, María, la Madre de Jesús y María Magdalena la pecadora arrepentida, contemplan a Cristo crucificado, y con sus ojos ven como un soldado, una vez que Cristo ha muerto, con una lanza le abre el costado y detrás de este costado se deja ver el Corazón del Señor. La lanzada no fue un sufrimiento más, Jesús tuvo muchos sufrimientos en su pasión, ya estaba muerto cuando el soldado le atravesó el costado. Es un signo profundo, es cómo el Padre quiere que quede para siempre Jesucristo: con su costado, con su Corazón abierto de par en par. Cristo, ya muerto, es rasgado en su Corazón que tanto ha amado, y que tanto ha sufrido. Y queda así, con el Corazón abierto para toda la eternidad. Juan contempla al nuevo Adán dormido en la Cruz, y de cuyo costado abierto brota agua y sangre, es decir brota la Iglesia, su esposa, la nueva Eva. Por eso Jesús es el nuevo Adán y nosotros, somos la nueva Eva, porque el agua significa el bautismo, por el cual entramos en la Iglesia, y la Sangre simboliza la Eucaristía, la plenitud de vida en ella.

En la escritura se hace referencia al Corazón como la interioridad de Jesús. Hablar del Corazón de Jesús desde la Sagrada Escritura, en pocas palabras, es afirmar en Jesús, Dios nos ama con un Corazón de carne. La Sagrada Escritura nos ayuda a comprender que la devoción al Corazón de Cristo no es ninguna ideología, sino una experiencia de amistad.

Después de la Sagrada Escritura, llegan los Santos Padres, los grandes escritores de la antigüedad. También en ello aparece la devoción al Corazón de Cristo. Los Santos Padres han puesto su mirada, en el costado abierto de Cristo en la Cruz y del costado han llegado a la intimidad del Señor. El Corazón simboliza lo más íntimo, lo más profundo del ser de la persona y han visto como de este costado abierto de Cristo en la Cruz ha nacido la Iglesia. No ha pasado desapercibido a los Santos Padres el costado abierto del Señor con un Corazón redentor, es decir, las entrañas de misericordia de Jesús que se entrega sin reservas para que todos lo hombres descubran al Dios verdadero que es amor y tengan vida y vida en abundancia.

Después de los Santos Padres a lo largo de la historia de la santidad de la Iglesia, muchos Santos han sido tocados por la gracia para profundizar una dimensión muy cercana a nuestra espiritualidad: la humanidad de Cristo. Llegamos así a Santa Margarita María Alacoque, que es una figura clave del siglo XVII en la devoción al Corazón de Cristo en su etapa moderna. A ella el Corazón de Cristo le reveló como su amor redentor arde hacia todos los hombres. Durante la adoración eucarística contempló como Jesús le mostró ese Corazón que tanto ha amado a los hombres y que en recompensa es despreciado. Desde que ella tuvo estas revelaciones, estas gracias especiales, se difundió por toda Iglesia el culto y la devoción al Sagrado Corazón, en sus expresiones de Consagración y Reparación.

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

¿Y qué dice el Magisterio? El Magisterio son las enseñanzas de la Iglesia, de los Concilios y de los Papas: Recordamos al Papa León XIII que consagró al mundo a este Corazón humano de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre.

Después Pío XI, 1928, escribió la Encíclica “Miserentisimus Redentor”, sobre la devoción al Corazón del Señor, llamando a los hombres a tomarse en serio este amor, porque ahí está la esperanza y la salvación del Mundo y la fuerza capaz de frenar la violencia y el mal que reinaban durante esos años en Europa y en todo el mundo.

Años más tarde, después del horror de las guerras mundiales, Pío XII escribió la Encíclica más importante “Ahurietis Aquas” en la que se habla de la verdadera devoción al Corazón de Cristo, de lo sustantivo de esta devoción, que es lo que va mas allá de las culturas y de los tiempos, y de lo adjetivo, que puede irse modificando según las circunstancias. Es una Encíclica llena de esperaza que ayuda a recuperar el sentido de la vida.

Santa MArgarita María de Alacoque

Santa Margarita María Alacoque

Toda la vida de Margarita María es una filigrana del amor de Dios, que la eligió como discípula predilecta de su Corazón, y no obstante ese amor, no la eximió del sufrimiento, sino que como a su Hijo único, quiso asociarla a su pasión hasta configurarla con Él y hacerla viva imagen suya. Por eso, su trayectoria vital está entramada de gozos y a la vez, de incomprensiones, obstáculos y dificultades de todo tipo.

22 de julio de 1647 Margarita Alacoque nace en Vérosvres (Francia)
25 de julio de 1647 Recibe el bautismo. Desde muy niña experimenta la obra de la Gracia en su alma.
Hacia 1652 Hace voto de castidad en el momento de la consagración de la Misa, con el deseo de ser toda de Dios.
11 de diciembre 1655 Muere su padre. Comienza una etapa especialmente difícil para la familia. El sufrimiento la abre al amor de Cristo y de los demás.
1656 Recibe la primera Comunión en las clarisas urbanistas de Charolles.
1657-1661 Padece una extraña enfermedad que la inmoviliza y de la que cura milagrosamente por intercesión de la Virgen. Después vive una etapa en que se debate entre el mundo –es alegre, atractiva, varios jóvenes la piden en matrimonio…- y la llamada de Dios.
1669 Es confirmada y añade a su nombre el de “María”, por su devoción a la Virgen. Conserva ese nombre como religiosa y por él es venerada como santa.
20 de junio 1671 Entra en el Monasterio de la Visitación de Santa María de Paray-le-Monial. Escucha que el Señor le dice: “Aquí es donde te quiero”. Ha elegido esta Orden por ser toda de la Virgen María. Margarita Tiene 23 años.
25 de agosto de 1671 Recibe el Hábito.
6 de noviembre de 1672 Hace la profesión perpetua. Desde entonces y hasta su muerte tiene el privilegio de gozar de la presencia de Jesús de una manera distinta a la que había experimentado hasta ese momento.
27 de diciembre de 1673, comienzos de 1674, junio de 1674 y junio de 1675 17654436 Las cuatro principales apariciones de Jesús mientras Margarita está adorándole en la Eucaristía. Él le muestra su Corazón: © “Mi divino Corazón de tal manera se abrasa en el amor a ti y a todos los hombres, que ya no lo puedo contener y quiero, por tu medio, manifestarlo a todos…”© “El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas… con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en su parte superior…”© “Me descubrió las maravillas de su Amor” Jesús le dice: Al menos tú dame el placer de suplir la ingratitud de los hombres”. Le pide la comunión en los primeros viernes de mes y la Hora Santa.© “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha perdonado nada hasta consumirse para testimoniarles su Amor y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud…”
Marzo de 1675 Encuentro providencial con san Claudio de la Colombière, S.I. que confirma la veracidad de sus revelaciones.
1678: El Señor le dice: “Quiero que me sirvas de instrumento para atraer los corazones a mi amor”… “Te constituyo heredera de mi Corazón”.
1684: La M. Mª Cristina Melin la escoge como Asistente (subpriora). Lo será también desde 1687 hasta su muerte. Prueba de la confianza que su comunidad tiene en ella
Otoño 1684: Recibe la gracia del matrimonio espiritual. El Señor le invita a asociarse a su vida en la Eucaristía.
31 de diciembre de 1684 Es nombrada Maestra de Novicias, encargada de formar a numerosas jóvenes en la vida y espiritualidad visitandinas
20 de julio de 1685 Pide a sus novicias que se consagren al Corazón de Jesús, lo que provoca recelos en la comunidad.
20 de junio de 1686 Once meses más tarde, unánimemente y con alegría, la comunidad festeja al Sagrado Corazón en el día pedido por Él mismo.
31 de octubre de 1686 Pronuncia el voto de perfección.
2 de julio de 1688 La Virgen confía a las visitandinas y a los jesuitas la misión de propagar la devoción del Corazón de Jesús
17 de octubre de 1690 Muere Margarita María; va a abismarse en el Corazón de Jesús: “¡Qué dicha amar a Dios, qué dicha!, ¡amad a este Amor, pero amadle con perfección!”
18 de septiembre de 1864 Es beatificada por Pío IX
13 de mayo de 1920: Es canonizada por Benedicto XV

La Guardia de Honor y Santa Margarita Ma. Alacoque:

LA GUARDIA DE HONOR CUMPLE PLENAMENTE

LO QUE EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PIDE A SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE

El Sagrado Corazón a Santa Margarita: «Tengo una sed ardiente de ser amado y honrado en el Sacramento de mi amor, y no encuentro casi a nadie que responda a este deseo mío».

Santa Margarita María de Alacoque

Los Guardias de Honor que rodean el Sagrario, están allí en ese puesto como centinelas, relevándose de hora en hora, para cumplir su misión, a la cual están convocados en estos términos: «Al principio de la Hora de Guardia, los Socios van en espíritu al puesto de Amor, el Sagrario. Allí ofrecen a Jesús sus pensamientos, sus palabras, sus penas, sus acciones; y, sobre todo, el deseo que sienten de consolar a su Corazón con su amor».

El Sagrado Corazón a Santa Margarita: “Tengo contento y gusto en ver mi amor honrado bajo la forma un Corazón de carne. Deseo que esta imagen se exponga en público, para conmover por éste medio el corazón insensible de los hombres y atraerlos a mi amor”.

La Guardia de Honor ha realizado completamente este deseo del Corazón de Jesús. Los Cuadrantes de la Obra, en cuyo centro destaca la imagen del Corazón traspasado, se hallan esparcidos y expuestos por toda la tierra. A la vista de este Corazón, multitud de corazones alejados han sido atraídos al amor de Jesús.

En otra ocasión decía el Salvador a su humilde confidente: «Quiero formar en torno de mi Corazón una corona de doce estrellas compuesta de mis más fieles y queridos siervos».

Y, en efecto, doce estrellas están dispuestas en torno del Cuadrante de la Guardia de Honor; y bajo cada una de ellas los nombres de sus siervos, se agrupan alrededor del Corazón de Jesús, formándole la corona de que hablaba a Santa Margarita.

Nuestro Señor se complacía en anunciar su reinado de amor por el culto de su divino Corazón: Le decía a la Santa de Paray: «Reinaré a pesar de los esfuerzos que hagan mis enemigos para oponérseme». Y Santa Margarita María repetía con una seguridad invencible: «Sí, reinará a pesar del infierno y sus esfuerzos; esta seguridad me transporta de alegría».

La aparición de la Guardia de Honor no sólo hace presente el Reinado de Amor, sino que lo publica, confirma y propaga de muchos modos.

Más aún, dice Santa Margarita María: «Un día me mostró el Salvador la devoción a su Sagrado Corazón, bajo la figura de un hermoso árbol que tenía sus raíces en nuestro Santo Instituto, y del que quería que las hijas de la Visitación distribuyesen los frutos con abundancia».

Santa_Margarita_Maria_de_Alacoque__incorrupta

La Guardia de Honor ofrece, no sólo este hermoso árbol a las miradas de los Socios, sino «las hojas de este árbol, que deben sanar las naciones», y las distribuye a los cuatro vientos bajo la forma de sus Billetes apropiados a todas las condiciones de la vida. Especialmente son distribuidos los primeros viernes de cada mes.

Santa Margarita María Alacoque exhortó a los devotos del Sagrado Corazón a llevar la imagen de él sobre su propio corazón.

La Medalla de la Guardia de Honor responde a este deseo de la Santa de Paray-le-Monial. Lleva de un lado el Cuadrante con el Corazón de Jesús y en el otro lado el Calvario en el que Jesús está en la cruz con la primera Guardia de Honor: la Santísima Virgen, la Magdalena y San Juan.

El Corazón de Jesús: “En el Huerto de los Olivos es donde yo he sufrido más que en el resto de mi Pasión, viéndome en una abandono total, cargando con todos los pecados del mundo. Es por eso que te pido que hagas una Hora Santa de 11 a 12 de la noche del jueves anterior al primer viernes”.

La Hora Santa, que le pidió Nuestro Señor, está aconsejada a los Guardias de Honor. El Manual indica el método para hacerla. Puede ser ante el Santísimo Sacramento o trasladándonos allí en espíritu.

El Sagrado Corazón de Jesús dice a Santa Margarita: “Te pido comulgues todos los primeros viernes de cada mes para reparar, en cuanto sea posible, los ultrajes que recibo durante el mes en el Santísimo Sacramento del altar”.

“Yo te prometo en el exceso de mi misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a los que comulguen los primeros viernes durante 9 meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, que ellos no morirán en mi desgracia y sin recibir los Sacramentos y yo seré su asilo seguro en la última hora.

La Guardia de Honor responde a este deseo, procurando que sus miembros se preparen a esta Comunión reparadora y a los ejercicios que en honor del Sagrado Corazón de Jesús se practican los primeros viernes de mes.

Las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús

LAS 12 PROMESAS

De ahí las famosísimas 12 Promesas del Sagrado Corazón a sus devotos adoradores:

A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.

Daré paz a sus familias.

Las consolaré en todas sus aflicciones.

Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, principalmente en la hora de la muerte.

Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

Las almas tibias se harán fervorosas.

Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

Bendeciré las casas en las que la imagen de mi Corazón se exponga y sea honrada.

10ª Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

11ª Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.

12ª A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final… a los que me tributen gloria, amor y reparación, prometo un especial auxilio durante su vida pero principalmente a la hora de su muerte.

TOMADO INTÉGRAMENTE DE:

http://cruxetgladius.blogspot.com/

http://guardiadehonor.mx.gs/

4000 visitas

4000

 

 

VISITAS

 

  

Deo Gratias…

 

A pincipios de este mes de Junio el blog

ha alcanzado la cantidad de 4000 visitas.

Gracias a Dios

y

A todos ustedes por estar al pendiente de este Blog.

Fraternalmente:

Arturo Medina

Editor del Blog

Santa Misa Dominical

2do. Domingo después de Pentecostés

Doble. Verde. 

Trae cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares.

Trae cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares.

 

Siguiendo a Cristo, que se ha entregado por nosotros, debemos amar a nuestro prójimo hasta dar, como él,  nuestra vida por los hermanos.

En el Evangelio, la parábola de los invitados al festín vale tanto para la eucaristía como para el banquete mesiánico, al que estamos todos invitados.  Cada vez que nos acerquemos a la sagrada mesa, acordémonos que esa <<comunión>>  nos prepara para la unión definitiva de allá arriba.  Las anticipaciones santificantes del sacramento tendrán su total perfeccionamiento en la felicidad eterna.

Las oraciones nos convidan a fijar nuestro amor en Dios, a despegarnos de las cosas de la tierra para <<hacernos adelantar en la práctica de una vida verdaderamente celestial>>.

 
EPÍSTOLA 1 San Juan 3, 13-18
Nuestro amor a los hermanos, para que sea eficaz y verdadero ha de ser tan amplio como el de Cristo a nosotros; ahora bien, él ha dado su vida por salvarnos.
 
 
GRADUAL
 
HALLÁNDOME atribulado, clamé al Señor, y me escuchó.  Libra, Señor, mi alma de los labios injuestos y de la lengua engañadora.
 
 
ALELUYA, aleluya.  ¡Oh Señor y Dios mío!, en ti espero; sálvame de todos los que me persiguen y librame. Aleluya
 
EVANGELIO
San Lucas 14, 16-24.
Tanto al banquete eucarístico como al mesiánico, se invita a todos, aun a los más miserables.  Únicamente se excluye a los que, satisfechos de lo que ya poseen, creen no tener necesidad de Dios.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Entrada en construcción…

 

Gloriósi Córporis Mystérium

Gloriósi Córporis Mystérium

 

Canta, lengua mía,

el misterio del Cuerpo glorioso

y de la Sangre preciosa,

que el Rey de las naciones,

Hijo de Madre fecunda,

derramó por rescatar al mundo.

 

 

Fiesta de la Sanísima Trinidad

Santísima Trinidad

Santísima Trinidad

Junio Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Nuestro Señor Jesucristo y Santa Margarita María de Alacoque

Nuestro Señor Jesucristo y Santa Margarita María de Alacoque

Pentecostés

Pentecostés

 

La venida del Espíritu Santo

La venida del Espíritu Santo

Domingo después de la Ascensión

Domingo después de la Ascensión 
 
Dejo el mundo y voy al Padre

Dejo el mundo y voy al Padre

La Ascensión del Señor

 

La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

Como le habéis visto subir al cielo, así volverá.

Como le habéis visto subir al cielo, así volverá.

 

 

V Domingo de Pascua

 

V Domingo de Pascua

 
Dejo el mundo y voy al Padre.

Dejo el mundo y voy al Padre.

 

 

 

Santa Misa Domingo 4to. Después de Pascua

4to. Domingo Después de Pascua.

Doble. Blanco.

2009-05-10

 

Si no me voy, no vendrá a vosotros el Consolador; pero si me voy, os le enviaré.
Si no me voy, no vendrá a vosotros el Consolador; pero si me voy, os le enviaré.

Domingo de Resurrección

 

 

 

 
 

 RESURREXIT SICUT DIXIT

Et valde mane una sabbatórum, véniunt ad monuméntum, orto iam sole. Et dicébant ad ínvicem: Quis revólvet nobis lápidem ab óstio monuménti? Et respiciéntes vidérunt revolútum lápidem. Erat quippe magnus valde.

 

¿Quién nos rodará la piedra de la entrada del sepulcro?

¿Quién nos rodará la piedra de la entrada del sepulcro?

 
 

Et introeúntes in monuméntum vidérunt iúvenem sedéntem in dextris, coopértum stola cándida, et obstupuérunt.  Qui dicit illis: Nolíte expavéscere: Iesum quǽritis Nazarénum, crucifíxum: surréxit, non est hic, ecce locus ubi posuérunt eum. Sed ite, dícite discípulis eius et Petro quia præcédit vos in Galilǽam: ibi eum vidébitis, sicut dixit vobis. 

  

So

Resucitó; no está aquí; ved el lugar en donde le pusieron.

 
 

RESURREXI, et adhuc tecum sum allelúia: posuísti super me manum tuam, allelúia: mirabilis facta est sciéntia tua, allelúia, allelúia. Ps. 138. 1-2. Dómine, probástime, et cognovísti me: tu cognovísti sessiónem meam, et resurrectiónem meam.

  

 

 

RESUCITÉ, y aún estoy contigo, aleluya; pusiste sobre mí tu mano, aleluya; admirable es tu sabiduría, aleluya aleluya. Salmo 138, 1-2. Señor, me probaste y me conociste; Tú conociste bien mi humillación.

RESUCITÉ, y aún estoy contigo, aleluya; pusiste sobre mí tu mano, aleluya; admirable es tu sabiduría, aleluya aleluya. Salmo 138, 1-2. Señor, me probaste y me conociste; Tú conociste bien mi humillación.

 

Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.

 

Ha

El cual, muriendo destruyó nuestra muerte, y, resucitando, reparó nuestra vida.

 

DEUS, qui hodiérna die per Unigénitum tuum æternitátis nobis áditum devícta morte reserásti: vota nostra, quæ præveniéndo aspíras, étiam adiuvándo proséquere. Per eúndem Dóminum…

 
 

¡ALELUYA, aleluya, aleluya!

 
¡ALELUYA, aleluya, aleluya!
Cristo, nuestra Pascua ha sido inmolado.
 
Sin embargo, Pedro se fue corriendo al sepulcro;
 y cuando miró dentro,
no vio más que las sábanas. 
 Entonces volvió a casa, admirado de lo que había sucedido.
Evangelio según San Lucas 24,12
 
  

He aquí un espejo del Santo Evangelio

La Sábana Santa

La Sábana Santa

  
¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?
No está aquí, si no que ha resucitado.
Acuérdense de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea:
que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores,
que lo crucificarían y que al tercer día resucitaría.

 

Evangelio según San Lucas 24, 5-7

 

 

 

¡Felices Pascuas de Resurrección!

 

 

 

Sábado Santo-Misa solemne de la vigilia pascual

 
Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega
Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega
 
 

OH Dios, que por medio de tu Hijo, que es la piedra angular, diste a tus fieles el fuego de  tu claridad! Santifica este nuevo fuego sacado de la piedra, y que ha de servir para nuestros usos, y concédenos que de tal modo nos inflamemos en deseos celestials en estas fiestas pascuales, que merezcamos llegar con almas puras a las fiestas de la luz perdurable. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Bendición del cirio pascual

Bendición del cirio pascual

 

Epístola: Colosenses 3, 1-4

 

FRATRES: Si consurrexistis cum Christo, quæ sursum sunt quærite, ubi Christus est in dextera Dei sedens: quæ sursum sunt sapite, non quæ super terram. Mortui enim estis, et vita vestra est abscondita cum Christo in Deo. Cum Christus apparuerit, vita vestra: tunc et vos apparebitis cum ipso in gloria.

 

 

 

¡Aleluya! ¡¡Aleluya!! ¡¡¡Aleluya!!!

 

 

 
 

Sábado Santo 3

En construcción…

SABBATO SANCTO

Bendición del fuego nuevo

Por su paciencia, muchas gracias…

 

Atentamente el Editor

Sábado Santo 2

En construcción…

SABBATO SANCTO

Bendición del fuego nuevo

Por su paciencia, muchas gracias…

 

Atentamente el Editor

Sábado Santo 1

 

 

En construcción…

SABBATO SANCTO

Bendición del fuego nuevo

Por su paciencia, muchas gracias…

 

Atentamente el Editor

Viernes Santo 7

 

En construcción…

ORACIONES SOLEMNES

Por la unidad de la Iglesia

OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

 

 Por la conversión de los judíos

OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

 

Por su paciencia, muchas gracias…

Atentamente el Editor

Viernes Santo 6

 

 

En construcción…

ORACIONES SOLEMNES

Por la unidad de la Iglesia

OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

 

 Por la conversión de los judíos

OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

 

Por su paciencia, muchas gracias…

Atentamente el Editor

Viernes Santo 5

En construcción…

ORACIONES SOLEMNES

Por la unidad de la Iglesia

OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

 

 Por la conversión de los judíos

OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

 

Por su paciencia, muchas gracias…

Atentamente el Editor

Viernes Santo 4

En construcción…

ORACIONES SOLEMNES

Por la unidad de la Iglesia

OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

 

 Por la conversión de los judíos

OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

 

Por su paciencia, muchas gracias…

Atentamente el Editor

Viernes Santo 3

 

 

ORACIONES SOLEMNES

Por la unidad de la Iglesia

OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

 

 Por la conversión de los judíos

OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

 

Por su paciencia, muchas gracias…

Atentamente el Editor

En construcción…

Segundo Domingo de Pasión

 

 

Segundo Domingo de Pasión

 2009-04-05

 

 

 

Evangelio: San Mateo 26.36-75;27.1-60

Pasión según San Mateo

 

 

Getsemaní. La agonía y la oración.

 

La Agonía

La Agonía

Pasión de Jesús.

Llegó Judas, uno de los doce

Llegó Judas, uno de los doce

Jesús, ante el Sumo Sacerdote.

Los que prendieron a Jesús, lo llevaron a casa de Caifás, Sumo Pontífice

Los que prendieron a Jesús, lo llevaron a casa de Caifás, Sumo Pontífice

Negación de San Pedro.

Pedro, entretanto, estaba sentado fuera, en el atrio, y se llegó a él una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el Galileo.

Pedro, entretanto, estaba sentado fuera, en el atrio, y se llegó a él una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el Galileo.

Sesión del sanedrín.  Jesús entregado a Pilatos.

Y lo condujeron atado, y lo entregaron al presidente Poncio Pilatos.

Y lo condujeron atado, y lo entregaron al presidente Poncio Pilatos.

Desesperación de Judas.

¡He pecado vendiendo la sangre inocente!

¡He pecado vendiendo la sangre inocente!

Jesús ante Pilatos.

¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondióle Jesús: Tú lo dices.

¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondióle Jesús: Tú lo dices.

Ultrajes y coronación de Espinas.

Y desnudándole, le cubrieron con un manto de púrpura, y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza

Y desnudándole, le cubrieron con un manto de púrpura, y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza

Camino del calvario.

Hallaron un hombre de Cirene, llamado Simón, y le obligaron a cargar con la cruz de Jesús.

Hallaron un hombre de Cirene, llamado Simón, y le obligaron a cargar con la cruz de Jesús.

La crucifixión.

Este es Jesús, el Rey de los judíos

Este es Jesús, el Rey de los judíos

Jesús, burlado y ultrajado.

Asímismo, insultándole también los príncipes de los sacerdotes con los escribas y ancianos, decían: ¡A otros ha salvado y no puede salvarse a sí mismo; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz y creeremos en él.

Asímismo, insultándole también los príncipes de los sacerdotes con los escribas y ancianos, decían: ¡A otros ha salvado y no puede salvarse a sí mismo; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz y creeremos en él.

Últimos momentos y muerte de Jesús.

<<¡Eli, Eli! ¿Lamma sabacthani?>>

<<¡Eli, Eli! ¿Lamma sabacthani?>>

Después de la muerte de Jesús.

Y estaban allí, a lo lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para cuidarle.

Y estaban allí, a lo lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para cuidarle.

Sepultura de Jesús.

 

Llegando el atardecer, vino cierto hombre rico, natural de Arimatea, llamado José, el cual era también discipulo de Jesús. Éste se presentó a Pilatos y le pidió el cuerpo de Jesús.

Llegando el atardecer, vino cierto hombre rico, natural de Arimatea, llamado José, el cual era también discipulo de Jesús. Éste se presentó a Pilatos y le pidió el cuerpo de Jesús.

 

 

 

 
 
 
 
 
 

Ejercicios Espirituales Cuaresma 2009

EJERCICIOS ESPIRITUALES

Una tanda general

Semana del Lunes 30 de Marzo al Viernes 3 de Abril

6:30pm

OFICIOS

JUEVES SANTO (Traer azucenas para el Santísimo)

5:30pm. Lavatorio de los pies.

Procesión.

Adoración.

7-30pm. Institución de la Sagrada Eucaristía.

Visita a las 7 Iglesias. (Por familias)

 

VIERNES SANTO (Ayuno y Abstinencia)

11:00am Vía Crucis

3:00pm Las 7 palabras.

5:30pm Oficio

7:30pm Pésame

SÁBADO SANTO

11:00am Vía crucis de María Santísima

8:00pm Vigilia Pascual y apertura de la Gloria.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

Misa de Pascua Florida

9:00am, 12:00pm y 4:00pm.