Nuestra Señora del Carmen

Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo;  y, en seguida, al discípulo: He ahí a tu Madre. (San Juan, 19, 26-27)

Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo; y, en seguida, al discípulo: He ahí a tu Madre. (San Juan, 19, 26-27)

ORACIÓN

Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la beatitud eterna. Por J. C. N. S. Amén.

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

los Santos

16 de Julio

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

los Santos

15 de Julio

 

  • San Enrique, Emperador y Confesor
  • San Pompilio María Pirroti, Confesor
  • San Vladimiro de Kiev, Príncipe
  • San Atanasio de Nápoles, Obispo
  • Santa Barhadbesaba, Mártir
  • San Santiago de Nísibis, Obispo 
  • Swithun di Winchester, Obispo
  • Santa Edith de Polesworth
  • San David Munktorp
  • San Donaldo
  • Beata Ana María Javouhey
  • Beato Bernardo de Baden
  • Beatos Ignacio Acevedo y Francisco Godoy, Mártires
  • SAN BUENAVENTURA

    14 de julio

    SAN BUENAVENTURA,
    Obispo, Confesor y Doctor

    He venido a poner fuego en la tierra, y ¿qué he de desear sino que arda? (San Lucas, 12, 49).

    He venido a poner fuego en la tierra, y ¿qué he de desear sino que arda? (San Lucas, 12, 49).

    Oh Dios, que habéis enseñado a vuestro pueblo la ciencia de la salvaci6n eterna por el ministerio de San Buenaventura, dignaos hacer que después de Haberlo tenido en la tierra como doctor y guía, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. por N. S. Amén.

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    los Santos

    14 de Julio

    • San Buenaventura, Obispo, Confesor y Doctor
    • San Francisco Solano, Confesor, Vicepatrono y Apóstol de América
    • San Buenaventura de Albano
    • San Deusdedit de Canterbury
    • Beato Bonifacio de Saboya
    • Beato Gaspar de Bono
    • Beato Humberto Romans

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    los Santos

    13 de Julio

    Santa Misa Dominical

    6to. Domingo Después de Pentecostés

    Doble. Verde.

    Y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen entre las gentes

    Y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen entre las gentes

    INTROITO Salm. 27.8-9,1.

    DÓMINUS fortitúdo plebis suæ et protéctor salutárium Christi siu est: salvum fac pópulum tuum, Dómine, et bénedic hæreditáti tuæ, et rege eos usque in sæculum. Ps. Ad te, Dómine, clamábo, Deus meus, ne sileas a me: ne quando táceas a me, et assimilábor descendéntibus in lacum.

    El Señor es la fortaleza de su pueblo; es un castillo de salvación para su ungido.  Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu heredad, y rígelos siempre.  Salmo. A ti,  Señor, clamo; no ta hagas sordo a mis ruegos,  Dios mío.  No calles, no sea que me asemeje a los que bajan al sepulcro.

    GLORIA A DIOS

    AL PADRE

    AL HIJO

    AL ESPÍRITU SANTO

    COLECTA

    La acción de Dios acompaña al hombre en todos sus caminos y aumenta constantemente el bien que en él ha creado, y, una vez aumentado, le protege.  He ahí la gran providencia divina, llena de vigilante bondad.

    DEUS virtútum, cujus est totum quod est óptimum: ínsere pectóribus nostris amórem tui nóminis, et præsta in nobis religionis, augméntum; ut, quæ sunt bona, nútrias, ac pietátis stúdio, quæ sunt nutríta, custódias.  Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat…

    OH Dios de la fortaleza, fuente de toda perfección!, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre y aumenta en nosotros la virtud de la religión; para que fomentes el bien que en nosotros hay; y merced a nuestro fervor, guardes esos mismos bienes que en nosotros has ido regando con tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo…

    EPÍSTOLA Rom. 6. 3-11.

    Al unirse los fieles a Cristo por medio del bautismo, se transforman en un ser nuevo, que, bajo pena de repudio, debe conformar su vida a la de su cabeza.

    GRADUAL Salm. 89 13.1

    CONVÉRTERE, Dómine, aliquántulum, et deprecáre super servos tuos.

    Dómine, refúgium factus es nobis, a generatióne et progénie.

    VUÉLVE, Señor, un poco, y atiende alos ruegos de tus siervos.  Tú has sido, Señor, nuestro refugio de generación en generación.

    ALELUYA

    ALLELÚIA, allelúia. Ps.

    In te, Dómine, sperávi, non confúndar in æternum, in justítia tua líbera me et éripe me: inclína ad me aurem tuam, accélera ut erípias me, Allelúia.

    ALELUYA, aleluya.

    En ti, Señor, busco amparo, no sea confundido para siempre. Líbrame por tu justicia, y sálvame; inclina a mí tu oído, corre a librarme.

    Aleluya.

    EVALGELIO Marc. 8.1-9.

    <<Sostenido Elias por el aliento que le dio un ángel, caminó durante cuarenta días…; mas vosotros, si os alimenta Jesús, marchareís hasta llegar a la patria que habitan los santos>> San Ambrosio, en maitines.

    Santa Misa

    Santa Misa

    Santa Misa

    Santa Misa

    Santa Misa

    Santa Misa

    Los Santos de principios del mes de Julio

    Apartir del día 8 de Julio del presente año, inicié con la publicación en este blog de las biografías de nuestros hermanos MAYORES en la FE, los Santos, que  recordamos en un sólo día, día tras día.

    A petición nuestra hermana Carmen, seguidora de este blog, tienen aquí a su disposición las biografías de los santos de los primeros días de este mes de Julio y en especial, la que ella solicitó, la vida de San Irineo, recordado el día 3 de Julio.

    3 de julio
    SAN IRENEO Y
    SANTA MUSTIOLA()
    Mártires

     Observa en estos martirios como la piedad cristiana que usó san Ireneo sepultando el santo cuerpo del glorioso mártir san Félix, le ganó al instante la insigne corona del martirio.

    Observa en estos martirios como la piedad cristiana que usó san Ireneo sepultando el santo cuerpo del glorioso mártir san Félix, le ganó al instante la insigne corona del martirio.

    En el tiempo del emperador Aureliano era Turcio procónsul en la ciudad de Clusi, en la Toscana o Etruria; y ejecutando el edicto imperial contra. los cristianos en la ciudad de Sutri, el primero que llamó a su tribunal fue al santo presbítero Félix, ordenando que lo sacasen fuera de la ciudad, y que lo apedreasen hasta que acabase la vida, como así sucedió. Tomó secretamente el cuerpo despedazado de aquel santo mártir el fervoroso cristiano san Ireneo y habiéndolo sepultado junto a los muros de la ciudad, llegó la noticia de esta obra piadosa a los oídos del cruel Prefecto, por lo cual lo mandó prender, y cargándole de cadenas lo hizo venir siguiendo su carroza hasta la ciudad de Clusi donde lo puso en la cárcel con otros muchos cristianos presos. Una doncella y señora rica llamada Mustiola, que era prima hermana del príncipe C1audio, visitaba con frecuencia a aquellos fidelísimos soldados de Jesucristo, y con su hacienda y favor socorría sus necesidades y les regalaba cuanto podía. Dieron cuenta a Turcio de la gran caridad que la ilustre y santa virgen usaba con los cristianos presos; por lo cual este bárbaro juez la mandó prender, sin reparar en su gran nobleza. Entonces con el fin de poner espanto y terror a los cristianos de la ciudad, hizo degollar en un solo día a todos los que tenía cargados de prisiones en la cárcel, dejando solamente con vida a san Ireneo, en el cual quiso ejecutar todos los artificios de su crueldad para amedrentar y rendir, si fuera posible, el ánimo valeroso de aquélla santa doncella. Mandó pues que a su vista colgasen en el potroa Ireneo, y que en aquélla máquina le descoyuntasen los miembros, le despedazasen con uñas aceradas, y pusiesen fuego debajo, hasta que sin quitarle del tormento perdiese la vida, Hiciéronlo así los inhumanos verdugos, cebándose en la sangre de aquel fortísimo mártir de Cristo con extraña crueldad, por echar de ver que ni conseguían quebrantar su constancia y espíritu admirable, ni hacer mella en el pecho de la gloriosa virgen que estaba presenciando  aquel horrible martirio. Luego que el mártír acabó su vida mortal, mandó el impío juez que azotasen rigurosamente a la santa virgen con cordeles emplomados, hasta que ella se rindiese, o acabase la vida; lo cual ejecutaron los mismos sayones que habían martirizado a san Ireneo, y en este suplicio murió aquélla castísima esposa del Señor, siguiendo en la gloria del cielo al que había sido ejemplo de su fortaleza en el martirio. Los dos sagrados cuerpos enterró cerca de los muros de la misma ciudad de Clusi, Marcos, varón cristiano y religioso, donde hoy tienen un suntuoso templo; y hacen continuos milagros. con que es Dios en ellos glorioso, como siempre en sus santos.

    REFLEXIÓN

    Observa en estos martirios como la piedad cristiana que usó san Ireneo sepultando el santo cuerpo del glorioso mártir san Félix, le ganó al instante la insigne corona del martirio; y la caridad que la gloriosa virgen santa Mustiola tuvo con los mártires encarcelados, fue asimismo premiada con la misma corona. ¡Oh, qué grande es la recompensa de las obras de caridad! Si las haces en favor de los santos, participas del mérito de su santidad; si las haces en alivio de los enfermos, participas del mérito de su paciencia; y siempre que haces bien a tu prójimo necesitado, mereces la recompensa que tuvieras, si lo hicieras a la persona de Cristo.

    ORACIÓN

    ¡Oh Dios! que alegras nuestras almas en la anual solemnidad de tus santos mártires Ireneo y Mustiola, concédenos propicio, que nos enciendan en tu amor los ejemplos de estos santos, por cuyos merecimientos nos gozamos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

    Tomado de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/

    1 de Julio

    2 de Julio

    3 de Julio

    4 de Julio

    5 de Julio

    6 de Julio

    7 de Julio

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    los Santos

    12 de Julio

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    los Santos

    11 de Julio

    • San Pío I, Papa y Mártir
    • Santa Olga, Emperatriz
    • Traslación de las Reliquias de San Benito, Abad (En la Orden Benedictina)
    • Beato Oliverio Plunket, Obispo y Mártir
    • San Juan de Bérgamo B
    • Mártires de Indochina II
    • Beato Tomás Dé, Mártir
    • Beato Pedro Tuan, Mártir
    • Beato Pedro Koa, Mártir
    • Beato Nicolás Té, Mártir
    • Beato Mateo Leziniana, Mártir
    • Beato Adrián Fortescue, Mártir B
    • Beato Vicente Diem, Mártir
    • BeatoVicente Liem, Mártir
    • Beato Agustín Huy, Mártir
    • Beato Agustín Moi, Mártir
    • Beato Bernardo Dué, Mártir
    • Beato Domingo Dat, Mártir
    • Beato Domingo Henárez, Mártir
    • Beato Estebam Vinh, Mártir
    • Beato Francisco Chiem, Mártir
    • Beato Francisco Gil, Mártir
    • Beato Ignacio Delgado y Cabrián, Mártir
    • Beato Jacinto Castañeda, Mártir
    • Beato José Can, Mártir
    • Beato José Marchand
    • Beato José Nien, Mártir
    • Beato Juan Carlos Cornay, Mártir

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    los Santos

    10 de Julio

    NTRA. SRA. DE CHIQUINQUIRÁ

     

     

     

     

    Patrona de Colombia

    Reina de Colombia, por siempre serás. Es prenda tu nombre de júbilo y paz. Desde tu Santuario a nosotros ven pues eres la egregia Virgen del Rosario, con corona regia ceñirán tu sien. La Nación entera con culto filial, tus glorias pregona, tu Imagen venera, y en tu honor entona un Himno Triunfal.

    Reina de Colombia, por siempre serás. Es prenda tu nombre de júbilo y paz. Desde tu Santuario a nosotros ven pues eres la egregia Virgen del Rosario, con corona regia ceñirán tu sien. La Nación entera con culto filial, tus glorias pregona, tu Imagen venera, y en tu honor entona un Himno Triunfal.

     

     

     

     

    «Reina de Colombia por siempre serás»

       Bendice a todos los peregrinos que visitan tu Santuario y a todos los devotos que te invocan; serena los corazones y líbralos del odio que disgrega y de la ambición que corrompe, bendice ¡oh! Madre Santísima a esta República que se consagra a Ti y has ver que nuestra Patria, Colombia, es una nación de orden, libertad y progreso

       Cuenta la tradición que entre los primeros conquistadores del Nuevo Reino de Granada, Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo edificó en el pueblo de Suta su dormitorio y pequeña capilla.

       Deseando poner en ella una imagen de la Madre de Dios, comisiona  a Fr. Andrés de Jadraque para que haga pintar en Tunja por Alonso de Narváez una imagen de Nuestra Señora del Rosario en una manta de algodón. Alonso de Narváez, en su paleta usó colores al temple, con pigmentos naturales tomados de la composición mineral de la tierra y del zumo de hierbas y flores de la región.  Como el lienzo era casi cuadrado (44 pulgadas de alto por 49 de ancho), el artista balanceó y completó el espacio añadiendo, a los lados de la Virgen del Rosario, las imágenes de San Antonio de Padua y de San Andrés Apóstol por ser el primero patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.

       Luego que Santana recibió la imagen, acomodó el lienzo en un bastidor de madera y lo expuso en el altar la capilla techada de paja en la que se filtraba la lluvia y con ella la humedad del ambiente.  Esto, unido a la acción del aire y el sol dejaron la pintura en tan mal estado que muy pronto era ya imposible reconocer lo que había sido pintado en ella.  En 1577 la deteriorada imagen fue llevada al sitio de Chiquinquirá y abandonada en el cuarto que tiempo atrás sirviera de oratorio a la familia.  Ocho años más tarde llegó a este lugar María Ramos, una piadosa sevillana, cuñada del difunto Santana, quien después de arreglar y limpiar la modesta capilla colocó en ella el borroso lienzo que un día llevara la imagen de la Virgen del Rosario.  El viernes 26 de diciembre de 1586, se disponía a salir de la capilla, cuando una india cristiana le llamó la atención hacia la imagen, que aparecía rodeada de vivos resplandores. Volvió el rostro María Ramos y fue grande su asombro al advertir la transformación que se había obrado en el lienzo, cuyos colores, antes tan borrosos y desteñidos, aparecían ahora vivos y claros: había  recobrado prodigiosamente su color y su brillo original en una restauración instantánea, que cerró los rasguños y agujeros de la tela cubriéndolos de luz y color.

       La Virgen del Rosario que ocupa el centro del cuadro mide aproximadamente un metro de alto; su mirada se vuelve hacia la izquierda, desviando la atención hacia el Niño casi desnudo que lleva en sus brazos.  Es una imagen serena cuya delicada sonrisa irradia gran dulzura.  El color de su rostro es pálido, lo mismo que el del Niño. Curiosamente, éste lleva en la mano derecha un pajarito de vivo plumaje que un cordel sujeta a su dedo pulgar y de la mano izquierda deja colgar un pequeño rosario.

       Nuestra Madre apoya su cuerpo sobre una media luna, en una posición que sugiere que va de camino.  Cubre su cabeza una toca blanca recogida sobre el pecho, y un manto azul celeste envuelve su vestido de color rosado. Con el dedo meñique de su mano izquierda sostiene un rosario que le cae en el medio del cuerpo y en la mano derecha porta un cetro de reina. El cuadro conserva las huellas del pasado deterioro y es cosa notable el que las figuras, que de cerca se ven imprecisas o borrosas, adquieren su relieve y profundidad cuando se observan a cierta distancia.  Al lienzo se le han superpuesto dos coronas, un cetro, dos rosarios y 27 escudos de oro que dan un hermoso relieve al cuadro, cuyo marco, formado por semicircunferencias de plata, porta las insignias de la condecoración presidencial.  Durante trescientos años el cuadro de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá se presentó a los fieles sin protección alguna, contándose por millares los objetos que anualmente tocaban la endeble tela de algodón.  Los devotos usaban largas varas o cañas para hacer llegar hasta el bendito lienzo diversos objetos de devoción.  Es algo realmente admirable que la tela se conserve intacta, a pesar de que tanta manipulación, por fuerza debió haber destruido totalmente el frágil tejido de algodón.  Desde 1897 un grueso cristal protege la pintura de las inclemencias del tiempo y del roce con los devotos peregrinos.

       Pío VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia.  «La Chinita» como la llama su pueblo, fue coronada canónicamente en 1919 y su santuario declarado Basílica en 1927.

    HIMNO MARIANO

    Reina de Colombia, por siempre serás.
    Es prenda tu nombre de júbilo y paz.
    Desde tu Santuario a nosotros ven pues eres la egregia
    Virgen del Rosario, con corona regia ceñirán tu sien.
    La Nación entera con culto filial, tus glorias pregona, tu Imagen
    venera, y en tu honor entona un Himno Triunfal.

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    los Santos

    9 de Julio

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

    Los Santos

    8 de Julio

    Apropósito del Motu Proprio Summorum Pontificum


    Un día como hoy, 7 del mes 7,  pero del año 2007 salió a la luz la carta apostólica en forma de: Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI, en donde se sustituyen las condiciones establecidas en los documentos anteriores  «Quattuor abhinc annis» y «Ecclesia Dei» para el uso del Misal del Beato Juan XXIII (promulgado en 1962).   Aparte, dicho documento, viene acompañado de una carta dirigida a los obispos de todo el mundo, en la cual el Papa expone los motivos de sus disposiciones y  hace una invitación a  sus hermanos en el episcopado a que escriban a  la Santa Sede un informe sobre sus experiencias tres años después de que entre en vigor este Motu Proprio, para que, <<si vinieran a la luz dificultades serias buscar vías para encontrar el remedio>>. Hoy se cumplen dos años de que fuera publicado el documento y pronto se cumplirán dos años de haber entrado en vigor, el 14 de septiembre del presente año.

    ¡Y vaya que si ha habido dificultades!

    Pues sí, las ha habido, pero estas consisten en la desobediencia al Papa y en ignorar su autoridad.  Solo queda esperar un año y dos meses  más, para que se cumplan los 3 años que indica el Papa en el documento, para ver que remedio encuentra a esta situación mudial de los clérigos de la Iglesia Católica, misma que es intolerable.

    Tal vez lo que hace falta es, que el Papa Benedicto XVI rece la Santa Misa, la Misa que hizo a tantos Santos durante tantos siglos, y que fue guardada bajo llave después del Concilio Vaticano II.

    Aquí solo unas cuantas muestras de los clerigos que están en contra de la Santa Misa de Siempre y que no acatan la autoridad del Papa Benedicto XVI en relación al Motu Proprio Summorum Pntificum:

    Card. Patriarca de Lisboa en contra del Motu Proprio, pero no se atreve a decirlo abiertamente

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    Msr Ranjith sobre obispos que resisten Summorum Pontificum: “Instrumentos del diablo”

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    Interesante documento: el obispo de Río Gallegos pone trabas a la Misa Tridentina

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    EE.UU., los fieles deberán pagar si quieren asistir a la «Misa extraordinaria»

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    ¿Un obispo español desobediente al Papa?

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    Y para conmemorar esta fecha tan especial, otra muestra de la desobediencia y rebeldía de los obisbos en contra del Papa Benedicto XVI.

    La Federación Internacional Una Voce contesta al obispo de Málaga: «No se está cumpliendo con lo que quiere el Santo Padre»

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    Aquí un ejemplo de la pésima preparación de los sacerdotes, «expertos» que responden a cualquier duda de los feligreses.

    En la sección de preguntas del sitio católico EWTN, un feligrés hace una pregunta referente al Motu Proprio Summorum Pontificum y he aquí la respuesta del «experto».

    EWTN Sección FE, Preguntas católicas, Preguntas Espirituales

    EWTN Sección FE, Preguntas católicas, Preguntas Espirituales

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    ¿Preparados para sintonizar EWTN sobreSummorum Pontificum?

    Respuesta del Padre Luis a otra pregunta hecha por un feligrés

    Respuesta del Padre Luis a otra pregunta hecha por un feligrés

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    Aquí una interesante encuesta que refleja la situación de la obediencia de los obispos al Papa en relación al Motu proprio.

    Encuesta hecha en el sitio Catholic.Net

    Encuesta hecha en el sitio Catholic.Net


    Hoy, como hace 800 años atrás, vuelven a hacer eco aquellas palabras que Nuestro Señor Jesucristo dirigiera a el Joven Santo de Asís: Francisco, ve y repara mi Iglesia que amenza a ruina.

    Pidamos a San Francisco de Asís que interceda por  la Iglesia, para que vuelva a ser reparada, ya que lleva más de 40 años que camina hacia la ruina.

    He agregado información interesante en la pagina Reflexiones de este mismo blog, para reflexionar, en relación a los pretextos que se utilizan como argumento para ir en contra de la Santa Misa Tridentina.

    Arturo Medina Muñoz.






    Visitas a este Blog

    5000

    visitas, ¡Deo Gratias!

    El pasado día Domingo 5 de Julio el número de visitas al blog alcanzó la cantidad de 5000.  Nuevamente gracias por sus visitas y comentarios.

    «La Gloria de Dios y la Salavación de las Almas»


    Hoy 7 de Julio

    SAN CIRILO, Monje
    Y SAN METODIO, Obispo()
    Co-patronos de Europa

     

    Santos Cirilo y Metodio

    Santos Cirilo y Metodio

     

    Las vidas paralelas de estos dos santos hermanos del siglo IX adquieren relieve de trascendente actualidad en el siglo XX. Son ellos, no sólo apóstoles de los países eslavos, sino también portaestandartes de la fidelidad a Roma en los tiempos borrascosos que preludiaron el cisma oriental. Focio, que había de ser patriarca de Constantinopla y primer promotor de la ruptura bizantina con Roma, fue profesor y jefe eclesiástico de ambos. Supieron ellos a tiempo desligarse del cismático patriarca, para seguir en unión con Roma, centro de la catolicidad. Su táctica marca un hito perenne en los actuales problemas de la unión de los cristianos.

    Los hermanos Cirilo y Metodio nacieron en Salónica, hermosa y antigua ciudad de la Macedonia griega, a principios del siglo IX. La ciudad se distinguía por su carácter cosmopolita, y los tesalonicenses aprendían con gusto los mas extraños idiomas, gloriándose de poder entender hasta los bárbaros del Norte y mantener activo comercio con las regiones más recónditas de la Panonia, de la Misia y de la Dacia. El valle del río Vardar, en cuya desembocadura se encuentra la ciudad, forma como un corredor de entrada a la península Balcánica y a la región danubiana. Salónica era por eso plaza fuerte tan celosamente atendida por los emperadores bizantinos, ya que, perdida ella, podía darse por terminada la dominación griega en los Balcanes. Eslavos y búlgaros intentaron varías veces apoderarse de Salónica, pero en su fracaso llegaron a establecerse pacíficamente en los suburbios de la ciudad. Entre estas gentes sencillas aprendieron los dos hermanos el difícil e inculto idioma eslavo.

    Su padre se llamaba León y ocupaba el alto cargo de lugarteniente general de la zona militar; hombre versado no sólo en asuntos militares, sino filosóficos y religiosos, en su biblioteca abundaban las obras de los Santos Padres, particularmente las de San Gregorio Nacianceno. Tanto él como su señora eran de noble abolengo y muy piadosos. Tuvieron siete hijos, de los que Metodio era el primero y Cirilo el último. Aquél nació en 815, éste en 826. Lo mismo el nombre de Metodio que el de Cirilo son monásticos; Cirilo se llamaba Constantino, debiendo el nombre de Metodio de empezar igualmente por M, según la costumbre monacal de permutar el nombre propio por otro que empezase por la misma letra.

    Muy joven aún, Metodio fue nombrado gobernador de la provincia de la Macedonia interior, en las fronteras de la actual Albania, donde ya se establecían los eslavos. Allí conoció el espíritu y las necesidades de este pueblo.

    Cirilo inició sus estudios en Salónica. En ese tiempo leía y releía las obras de San Gregorio Nacianceno, aprendiendo de memoria sus maravillosas composiciones poéticas y aspirando a la sabiduría divina que brillaba en los escritos del maestro. Muerto prematuramente León, cuando Cirilo tenía sólo catorce años, fue éste acogido bajo la protección de Teoctistos, canciller imperial y primer ministro de la emperatriz Teodora, quien le llamó a Constantinopla para completar allí su formación.

    Constantinopla estaba en el siglo IX en el apogeo de su esplendor: era, efectivamente, la capital del mundo civilizado y centro importantísimo de cultura cristiana. El patriarcado gozaba de muchísimos privilegios, lo que, unido a la intromisión de los poderes civiles en el terreno eclesiástico, ofrecía terreno propicio a las intrigas y a la venalidad de los altos dignatarios de la Iglesia. Los monjes eran los que preferentemente salvaguardaban la ortodoxia y defendían la Iglesia de las injerencias civiles. El pueblo era profundamente piadoso, datando de entonces el incremento del culto a las sagradas imágenes, con la derrota de la herejía iconoclasta el 19 de febrero de 842. Gobernaba el patriarcado el santo monje Ignacio.

    Teoctistos cedió a Cirilo un cuarto en su propio palacio y le inscribió en la universidad Imperial, que funcionaba en la misma corte, no lejos de Santa Sofía. Sus maestros fueron León, el sabio más ilustre de la ciudad, por sobrenombre el Filósofo o el Matemático, y Focio. Este, a despecho de haber alumbrado el cisma oriental, poseía, con todo, una ciencia prodigiosa y grandes méritos en el campo filosófico, histórico y aun teológico. Focio era entonces seglar. Cirilo hizo notables progresos en el conocimiento de la antigüedad clásica y en las obras de los Santos Padres. No pudo, en cambio, mantener relaciones cordiales con el arrogante Focio, que odiaba al canciller, a la emperatriz, al santo patriarca Ignacio y a los monjes en general. A Cirilo le asqueaba la vida oficial y decidió retirarse a un monasterio. Ante las súplicas de Teoctistos y la influencia de la emperatriz demoró Cirilo su retiro. El año 847 recibió la ordenación sacerdotal y fue nombrado bibliotecario patriarcal, archivero curial y secretario del Consejo Eclesiástico. Ante las injusticias de que a diario era testigo en el desempeño de su cargo, Cirilo desapareció misteriosamente. Obligado a regresar a Constantinopla, en el momento en que su maestro Focio era elevado a la dignidad de patriarca, aceptó sustituirle en la cátedra de filosofía; tanto se distinguió en ella que a los veinticinco años era ya universalmente conocido con el sobrenombre de «filósofo».

    Durante los reinados de Teodora y Miguel venían del Norte y del Oriente legaciones de pueblos extranjeros a Constantinopla, buscando en Bizancio protección y luz. Los emperadores enviaban embajadores mitad religiosos mitad políticos, para poner trabas a las empresas mahometanas y germanas.

    Cirilo fue escogido el año 851 para acompañar, en calidad de intérprete y consejero, una delegación imperial a la corte del califa de Bagdad.

    Coincidiendo con su retorno a Constantinopla se acentúan sus ansias de soledad y sus preocupaciones por la vida monástica. Debió estar en correspondencia con su hermano Metodio, quien, tras los desengaños experimentados en su gobierno, abandonó la carrera administrativa y abrazó la vida monástica, entrando el año 853 en un monasterio del monte Olimpo. Este monte Olimpo no tiene relación alguna con el Olimpo griego, morada de los dioses mitológicos; estaba situado en el Asia Menor, no lejos del mar de Mármara, cerca de la actual ciudad de Brus; era conocido como el Olimpo asiático o bitinio, centro monacal de contemplación y de estudio. Cirilo siguió a su hermano Metodio en las soledades del monasterio.

    Fue ésta una época de paz para ambos hermanos, en la que harían grandes acopios de santidad y de ciencia sagrada. Constantinopla, en cambio, era un volcán de pasiones. Bardas, hermano de Teodora, hombre ambicioso e inmoral y tutor de Miguel, legítimo heredero del trono, acabó por encarcelar y asesinar a Teoctistos, expulsar del trono a Teodora, desterrar al patriarca Ignacio y entronizar al arribista Focio. Este no olvidó a los dos hermanos y para captárselos a su bando les ofreció dignidades, que ellos rehusaron valientemente. Focio buscaba desde entonces un pretexto para alejarlos diplomáticamente del Imperio; en esto coincidía con los deseos de ambos hermanos, que no podían reconocer la autoridad de Focio. Pronto se presentó una ocasión oportuna para ello.

    E   l hakán de los kázaros envió, hacia el año 861, una embajada a Constantinopla, solicitando misioneros que confutasen los errores islámicos y judíos. Cirilo y Metodio parecieron los sujetos más aptos para esta empresa; Cirilo como director, Metodio como consejero. A través del Quersoneso, al sur de la península de Crimea, se dirigen el año 861 al país de los kázaros en la costa del mar Negro, entre el Don y el Cáucaso, donde fueron recibidos con todos los honores. Dios bendijo en forma extraordinaria esta misión, en la que los hermanos demostraron dotes excepcionales, además de la santidad de sus vidas, para adaptarse a mentalidades extrañas para aprender lenguas extranjeras y sobre todo para no mezclar en su apostolado la religión con el nacionalismo o la Política. Su labor fue sencillamente cristianizar, a base del respeto a los usos y costumbres de los pueblos. Cirilo escribió entonces una obrita para confutar los errores judaizantes de que estaban contagiados los kázaros. Metodio la tradujo al eslavo, pero de ella no quedan sino pocos fragmentos. Más de 200 dignatarios abrazaron el cristianismo y la amistad entre Bizancio y el kan quedó firmemente cimentada.

    Un suceso llenó de alegría el corazón de los hermanos a su paso por Kerson: el hallazgo del cuerpo de San Clemente Romano en unas ruinas de la islita que está frente a la ciudad, en la tarde del 23 de enero. Los sagrados despojos fueron llevados primeramente a la catedral, donde quedó una parte de ellos; la otra la conservó Cirilo, llevándola consigo a Constantinopla y más tarde a Roma.

    De vuelta a Constantinopla, el emperador y el patriarca los recibieron con el honor que correspondía al éxito de su misión. Los dos hermanos volvieron a retirarse al monasterio del monte Olimpo, pero su retiro debió de durar poco tiempo.

    Entran ahora en escena los pueblos eslavos. Ratislao, príncipe de Moravia, enviará una embajada a Bizancio solicitando también misioneros. Hacia el siglo IX se habían extendido ya los eslavos desde las llanuras de la Rusia meridional, por el norte, hasta el mar Blanco; por el sur, hacia el Adriático y el Egeo; por el occidente habían penetrado hondamente en Alemania y por el este llegaban al Volga. Se habían formado incluso varios Estados eslavos, tanto al norte como al centro y sur de Europa. Entre ellos se distinguía por su creciente poderío la nación morava.

    Moravia había sido ya precedentemente cristianizada, al menos en parte, por misioneros alemanes, pero con escaso éxito, debido, sin duda, a la falta general de adaptación al medio ambiente. Es natural que a un pacto entre príncipes se unieran el motivo religioso y el político; el rey moravo soñaba con poner trabas a la expansión germánica, el emperador bizantino acariciaba la idea de extender su influencia entre los pueblos de Centroeuropa. Cirilo y Metodio, ajenos a las miras políticas de ambos reyes, pensaron solamente en cristianizar. Estudiaron mejor las costumbres del país, se hicieron rápidamente cargo del sistema conducente a la evangelización de los eslavos y sacaron la conclusión de que se imponía una liturgia oriental en lengua del país, en consonancia con la doctrina de la adaptación.

    La empresa debió ser ardua por muchos conceptos. Primero, por lo que parecía una innovación en metodología misional; segundo, por la oposición de los alemanes.

    No debía ser, efectivamente, fácil introducir una liturgia en lengua nativa, dado que no existía alfabeto eslavo. Cirilo, que ya en un principio se había esforzado por transcribir algunas palabras eslavas con la ayuda del alfabeto griego, renueva ahora ahincadamente sus esfuerzos, logrando definitivamente adaptar los caracteres cursivos griegos a la lengua eslava, supliendo con media docena de signos originales los sonidos eslavos inexistentes en la fonética griega. Surge así el alfabeto llamado «glagolita» (deglagol = palabra), con el que tradujeron progresivamente los libros indispensables para el culto y el conocimiento de la Sagrada Escritura. Este milagro lingüístico produjo enorme impresión en la corte bizantina.

    El alfabeto «glagolita» no debe confundirse con el «cirílico», basado en la aplicación a la fonética eslava de los signos unciales griegos. Aunque este último lleva el nombre de «cirílico» por San Cirilo, con todo, su autor parece que fue Clemente, uno de sus discípulos. Cirilo es únicamente autor del «glagolita». Digamos de paso que las traducciones de la Sagrada Escritura a la lengua eslava llevan el sello de los mejores códices antiguos conservados por los monjes del monte Olimpo, siendo, aunque tardías, de gran importancia para la crítica textual y para la restauración del texto bíblico original.

    El éxito de los dos hermanos entre los moravos fue enorme, pero chocaron con la resistencia tenaz de los misioneros germanos, que veían en ellos dos vagabundos filósofos, perturbadores de la paz religiosa en los terrenos feudos de Germania. Pero el príncipe los protegía con su apoyo, el pueblo los quería, admirando en ellos unos griegos finos, cultos y enérgicos, que hablaban la lengua de su país y les presentaban la palabra de Dios adaptada a su mentalidad. La mies fue tan copiosa que faltaban sacerdotes para tanto fruto de conversiones. Ninguno de los dos era obispo, y Metodio ni siquiera sacerdote.

    Con la intención de interesar algún prelado en la empresa de convertir a los eslavos se ponen en camino, acompañados de algunos de sus discípulos; atraviesan la parte inferior de la Panonia, donde entran en relaciones con el príncipe Kocel, que la gobernaba como vasallo del Imperio germánico. Estuvieron allí unos seis meses; Kocel aprendió la escritura eslava y puso bajo el magisterio de Cirilo 50 jóvenes de su séquito, para que les enseñase los libros eslavos y los rudimentos de la fe; él mismo acompañó a los peregrinos hasta las fronteras de su reino y más tarde se había de interesar ante Roma en que Metodio fuese nombrado obispo de Panonia. Al llegar a Venecia encontraron, por el contrario, fría acogida por parte del patriarca y del clero, prevenido ya por los rumores adversos que sobre ellos corrían; estos rumores, en forma concreta de acusación de apostasía y de herejía, habían llegado hasta Roma, promovidos por el clero germano. De no mediar el elemento político, que encendía las pasiones nacionalistas y ofuscaba la inteligencia de la verdad católica, no se explicaría esta hostilidad contra los apóstoles hermanos. Ellos practicaban sencillamente la adaptación, cual lo había hecho Jesucristo, los apóstoles, toda la Iglesia primitiva al evangelizar el mundo; pero, aun dado caso de que en el siglo IX o en los pueblos eslavos no conviniera ya continuar el mismo sistema, una cosa meramente metodológica no es para provocar acusaciones tan graves.

    Los dos hermanos continúan viaje a Roma. El recibimiento fue apoteósico y, por ende, inesperado. Había corrido la voz de que eran portadores de las reliquias de San Clemente; el Papa Adriano II, numerosos cardenales y obispos, una muchedumbre inmensa de ciudadanos les salieron al encuentro y llevaron procesionalmente el santo cuerpo del papa romano. El Papa tuvo ocasión de conversar largamente con Cirilo, y prendado de su profunda piedad, de su intachable ortodoxia, de su celo apostólico, bendijo largamente a los hermanos y aprobó sus proyectos misioneros. Metodio y otros tres eslavos recibieron la ordenación sacerdotal y celebraron su misa en rito eslavo, los días 5 y 6 de enero, respectivamente, del año 868. Los libros eslavos, bendecidos por el Papa, recibieron como su consagración al ser colocados oficialmente sobre el altar de Santa María ad praesepe(Santa María Mayor). Ante una reunión de cardenales, obispos y teólogos, presidida por el Papa, Cirilo expuso sus proyectos apostólicos; fue aplaudido unánimemente, excepción hecha de los que simpatizaban con el emperador de Alemania, que veían en la nueva liturgia eslava una barrera al poder expansionista de los príncipes germanos.

    Se quiso nombrar obispo a Cirilo; pero, enfermo desde la misión a los kázaros, se agravó rápidamente y tras despedirse de su hermano Metodio y de todos los presentes, se durmió en la paz del Señor el 14 de febrero de 869. Antes de morir, y después de recibir los últimos sacramentos hizo la profesión monacal y cambió el nombre de Constantino por el de Cirilo. Los funerales fueron presididos por el mismo Papa, quien mandó que su cuerpo recibiera sepultura en la basílica de San Clemente, junto a las reliquias que él mismo había traído.

    Metodio, que, a pesar de ser mayor que su hermano, había sido siempre su fiel ayudante, toma ahora el timón de la desolada misión morava. Si no tenía la preparación teológica y científica de su hermano Cirilo, poseía, en cambio, en alto grado el don de mando y de gobierno. Regresa al Oriente en calidad de «misionero apostólico de los eslavos» y de «legado pontificio», y portando cartas para los príncipes Ratislao, Kocel y Sviatopolk. Llamado nuevamente a Roma, volvió a la Ciudad Eterna acompañado de nobles varones y de veinte candidatos al sacerdocio. Metodio fue consagrado obispo a fines de 869 y nombrado primer arzobispo de Sirmio (Srem), diócesis que se extendía a Moravia, Panonia, Servia y por el norte hasta la Sarmacia (desde la frontera griega hasta más allá de los Cárpatos). Esta archidiócesis debía separar el Oriente bizantino y el Occidente romano-germánico, germen de seculares luchas.

    Cuando, en 870, Metodio torna a la misión para tomar posesión de su archidiócesis, encontró las cosas cambiadas. Sviatopolk, tío de Ratislao, había hecho causa común con los príncipes y obispos alemanes; Ratislao, protector fiel de Metodio, fue hecho prisionero y desapareció, sin vestigio, de la escena. Metodio fue encerrado en una torre, donde le hicieron sufrir ultrajes y humillaciones durante dos años y medio, queriéndole obligar a renunciar sus cargos y dignidades. El año 872 tuvo noticias del secuestro el papa Juan VIII, quien mandó bajo excomunión que fuese puesto en libertad; el obispo de Ancona, «legado pontificioad hoc«, le liberó de la cárcel y Metodio prosiguió incansable su obra evangelizadora. Por todas partes era recibido como «enviado del cielo». Sus discípulos se extendieron por el norte entre los ucranianos y polacos, y por el sur entre los panonios, croatas y servios.

    Los alemanes arreciaban en sus acusaciones de herejía contra Metodio, y el Papa le impone el sacrificio de abandonar la liturgia eslava. Importaba menos a Metodio el triunfo momentáneo de sus enemigos que el fracaso de una misión tan fecunda; por eso emprendió un nuevo viaje a Roma en 879, para responder de las acusaciones de herejía y de innovación en la liturgia. Juan VIII aprobó enteramente su ortodoxia y su liturgia. Metodio pudo volver justificado a su misión. Hacia el 882 lo encontramos en Constantinopla y poco tiempo después muere entre sus fieles el 6 de abril de 884. Se le hicieron grandiosos funerales con oficios en latín, griego y eslavo: «Reunido el pueblo en masa con cirios y lágrimas, acompañó a su buen pastor. Allí estaban todos, hombres, mujeres, niños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, viudas y huérfanos, extranjeros e indígenas, enfermos y sanos, porque Metodio se había hecho todo para todos, para salvarlos a todos».

    Su cuerpo fue llevado posteriormente a Roma y colocado en San Clemente, junto al de su hermano Cirilo. Un cuadro sintetiza su santidad: el alma de Cirilo es presentada al supremo juez por sus dos santos protectores, Miguel y Gabriel, príncipes de las milicias celestiales; San Andrés y San Clemente asisten al trono divino y el hermano Metodio levanta suplicante el cáliz eucarístico en sufragio del difunto. Ambos juntos suelen ser pintados por los iconógrafos bizantinos leyendo y bautizando en Moravia, con un hombre arrodillado a sus pies, que les ofrece pan y sal, según el rito de los eslavos, en signo de amistad.

    Cirilo y Metodio esperan en Roma la hermosa hora del encuentro y del abrazo. Son como el Oriente hincado en el corazón de Roma. Son como los testigos de una caridad unitiva que traspasa pueblos y coliga siglos.

    Además de las fiestas en el día de su muerte (14 de febrero y 6 de abril), se les honra con una fiesta común, lo mismo en la Iglesia oriental que en la latina. León XIII puso sus nombres en el Misal Romano el 25 de octubre de 1880, fijando su fiesta para el 5 de julio, que luego, en diciembre de 1887, fue trasladada al 7 del mismo mes; en el rito, oriental se celebra el 11 de mayo, tanto por los católicos como por los disidentes.

    SANTIAGO MORILLO, S. I.

    Tomado de:

    http://ar.geocities.com/misa_tridentina/

     

    Hoy 6 de Julio

    SANTO TOMÁS MORO

    Mártir

    La tristeza que es según Dios produce la penitencia estable para la salvación; pero la tristeza según el mundo produce la muerte. (2 Cor., 7, 10).

    La tristeza que es según Dios produce la penitencia estable para la salvación; pero la tristeza según el mundo produce la muerte. (2 Cor., 7, 10).

    Si me distraigo, la Eucaristía me ayuda a recogerme. Si se ofrecen cada día oportunidades para ofender a mi Dios, me armo cada día para el combate con la recepción de la Eucaristía. Si necesito una luz especial y prudencia para desempeñar mis pesadas obligaciones, me acerco a mi Señor y busco Su consejo y luz.


    (Santo Tomás Moro)

    Nacido en Londres en 1478, Tomás Moro estudió en Oxford, ejerció la abogacía en su ciudad natal y se casó, en primeras nupcias, con Juana Colt. Su dichoso hogar era el punto de reunión de todos los hombres piadosos y sabios de Inglaterra y del extranjero. Habiendo enviudado contrajo segundas nupcias con Alicia Middleton, en 1516. Por esa misma época, fue distinguido por el joven rey Enrique VIII, que le hizo su Lord Canciller, en 1529. Viéndose obligado a oponerse al rey en el asunto de la anulación del matrimonio real, renunció Tomás Moro por estimar que éste era su deber. Cuando Enrique VIII quiso hacerse jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, su antiguo Canciller irguióse contra él, y fue encarcelado en la torre de Londres, siendo decapitado en 1535. Tanto en su vida pública como en su vida privada fue modelo de verdadero cristiano, uniendo a la suavidad la fortaleza, a la piedad la inteligencia, a la alegría la seriedad.

    MEDITACIÓN SOBRE LA BUENA
    y LA MALA TRISTEZA

    I. No te entristezcas por las cosas de este mundo. La tristeza daña a la salud, turba la paz del alma, aniquila la piedad y la virtud; ella. nos hace insoportables a los demás y molestos a nosotros mismos. Pero, dirás, ¿cómo no estar triste en este valle de lágrimas? pregúntale a tu alma, con David: ¿Alma mía, por qué estás turbada y triste? Si tú has atraído la desgracia que te aflige, sopórtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres tú su causa, espera en Dios, te consolará si no siempre en esta vida, segura e inefablemente en la otra. ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me conturbas ? (El Salmista).

    II. ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, día y noche. Esta tristeza te causará una alegría muy dulce en el fondo del corazón. ¡Lejos de nosotros esas risas y esos gozos del mundo que se llevan la compunción del corazón! ¡Ah! ¿Podemos, acaso, regocijarnos en esta vida cuando ignoramos la hora de nuestra muerte, y no sabemos si somos dignos del amor o del odio de Dios?

    III. Que esta tristeza, causada por el recuerdo de tus pecados, produzca en ti una penitencia estable. No basta, en efecto, entregarte sólo por algunos días a la penitencia y a las lágrimas; todos los días cometes nuevos pecados, todos los días debes llorar. San Pedro y Santa María Magdalena lloraron hasta su muerte. ¡Cuán dulces son las lágrimas que extinguen las llamas del infierno! ¿Quieres no estar triste nunca? Vive santamente: una vida santa siempre es gozosa; la conciencia del culpable está siempre atormentada. (San Bernardo).

    La contrición
    Orad por los afligidos.

    ORACIÓN

    Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Tomás, vuestro mártir. por J. C. N. S. Amén.

    Tomado de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/

    Santa Misa Dominical

    5o.  DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

    Doble. Verde.

    Ve a reconciliarte con tu hermano.

    Ve a reconciliarte con tu hermano.

    Santa Misa

    Santa Misa

    Salm. 26.7,9,1.

    Escucha mi voz, que te llama, Señor; no me abandones ni me desprecies, oh Dios de mi salvación.  Salmo.  El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién habré de temer?

    COLECTA

    << Ni puede ver el ojo, ni oír el oído, ni comprender el corazón del hombre lo que Dios tiene preparado para los que le aman>>

    OH Dios!, que tienes preparados bienes invisible a los que te aman, infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos esas tus promesas, que exceden a todo deseo.

    EPÍSTOLA 1 Pedro 3, 8-15

    Recompensa de la práctica del bien y de la caridad fraterna es ya aquí abajo, el sentirnos bajo la mirada de Dios, que nos sigue y nos ama.

    GRADUAL

    MIRA ¡oh Dios!, protector nuestro, a estos tus siervos.  ¡Oh Señor de los ejércitos!, escucha las oraciones de tus siervos.

    ALELUYA

    ALELUYA, aleluya, ¡Oh Señor! el rey se alegra de tu fuerza y tu ayuda le alegra grandemente.  Aleluya.

    EVANGELIO San Mateo. 5.20-24

    La experiencia de la caridad cristiana se extiende a las intenciones y disposiciones más secretas del corazón.  Antes de acercarnos a Dios debemos reconciliarnos con nuestros hermanos.

    Santa Misa

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    Santa Misa, Visitación de la Bienaventurada Virgen María a su Prima Santa Isabel

    Apenas oyó Isabel el saludo de María,  exultó el niño en su seno, y fue Isabel  henchida del Espíritu Santo. (San Lucas, 1. 41).

    Apenas oyó Isabel el saludo de María, exultó el niño en su seno, y fue Isabel henchida del Espíritu Santo. (San Lucas, 1. 41).

    Die 2 Julii
    IN VISITATIONE
    BEATÆ MARIÆ VIRGINIS
    Duplex II classis
    Introitus. Sedulius.
    Salve, sancta Parens,
    eníxa puérpera Regem:
    qui cælum terrámque
    regit in sǽcula sæculórum.
    Ps. 44, 2. Eructávit cor
    meum verbum bonum: dico ego
    ópera mea Regi. <. Glória Patri.
    Oratio. Fámulis tuis, quǽsumus, Dómine,
    coeléstis grátiæ munus
    impertíre: ut, quibus beátæ
    Vírginis partus éxstitit salútis
    exórdium; Visitatiónis ejus votiva
    sollémnitas, pacis tríbuat
    increméntum. Per Dóminum.
    Et, in Missis prívatis tantum, fit Commemoratio
    Ss. Processi et Martiniani Mm., ut
    in Missa sequenti 000.
    Léctio libri Sapiéntiæ.
    Cant. 2, 8-14. Ecce, iste venit sáliens in
    móntibus, transíliens colles;
    símilis est diléctus meus cápreæ
    hinnulóque cervórum. En, ipse
    stat post paríetem nostrum,
    respíciens per fenéstras, prospíciens
    per cancéllos. En, diléctus
    meus lóquitur mihi: Surge, própera,
    amíca mea, colúmba mea,
    formósa mea, et veni. Jam enim
    hiems tránsiit, imber ábiit et
    recéssit. Flores apparuérunt in
    terra nostra, tempus putatiónis
    advénit: vox túrturis audíta est
    in terra nostra: ficus prótulit
    grossos suos: víneæ floréntes
    dedérunt odórem suum. Surge,
    amíca mea, speciósa mea, et
    veni: colúmba mea in foramínibus
    petra, in cavérna macériæ,
    osténde mihi fáciem tuam,
    sonet vox tua in áuribus meis:
    vox enim tua dulcis et fácies tua
    decóra.
    Graduale. Benedícta et venerábilis
    es, Virgo María: quæ
    sine tactu pudóris invénta es
    Mater Salvatóris. <. Virgo, Dei
    Génetrix, quem totus non capit
    orbis, in tua se clausit víscera
    factus homo.
    Allelúja, allelúja. <. Felix es,
    sacra Virgo María, et omni
    laude digníssima: quia ex te
    ortus est sol justítiæ, Christus,
    Deus noster. Allelúja.
    + Sequéntia sancti Evangélii
    secúndum Lucam. P
    Luc. 1, 39-47. In illo témpore: Exsúrgens
    María ábiit in montána cum
    festinatióne in civitátem Juda:
    et intrávit in domum Zacharíæ
    et salutávit Elísabeth. Et factum
    est, ut audivit salutatiónem
    Maríæ Elísabeth, exsultávit
    infans in útero ejus: et repléta
    est Spíritu Sancto Elísabeth, et
    exclamávit voce magna et dixit:
    Benedícta tu inter mulíeres, et
    benedíctus fructus ventris tui. Et
    unde hoc mihi, ut véniat Mater
    Dómini mei ad me? Ecce enim,
    ut facta est vox salutatiónis tuæ
    in áuribus meis, exsultávit in
    gáudio infans in útero meo. Et
    beáta, quæ credidísti, quóniam
    perficiéntur ea, quæ dicta sunt
    tibi a Dómino. Et ait María: Magníficat
    ánima mea Dóminum:
    et exsultávit spíritus meus in
    Deo, salutári meo. Credo.
    Offertorium. Beáta es, Virgo
    María, quæ ómnium portásti
    Creatórem: genuísti, qui te fecit,
    et in ætérnum pérmanes Virgo.
    Secreta. Unigéniti tui, Dómine, nobis
    succúrrat humánitas: ut,
    qui, natus de Vírgine, Matris
    integritátem non mínuit, sed
    sacrávit; in Visitatiónis ejus sollémniis,
    nostris nos piáculis éxuens,
    oblatiónem nostram tibi
    fáciat accéptam Jesus Christus,
    Dóminus noster: Qui tecum
    vivit.
    Et fit Commemoratio Ss. Processi et
    Martiniani, ut supra. Præfatio de B. Maria
    Virg. Et te in Visitatióne.
    Communio. Beáta víscera Maríæ
    Vírginis, quæ portavérunt
    ætérni Patris Fílium.
    Postcommunio. Súmpsimus, Dómine, celebritátis
    ánnuæ votiva sacraménta:
    præsta, quǽsumus; ut et
    temporális vitæ nobis remédia
    prǽbeant et ætérnæ. Per Dóminum.
    Et fit Commemoratio Ss, Processi et Martiniani,
    ut supra.
    ____________

    Visitación de la Bienaventurada Virgen María a su Prima Santa Isabel

    de julio
    VISITACIÓN DE LA

    BIENAVENTURADA
    VIRGEN MARÍA

    Apenas oyó Isabel el saludo de María,  exultó el niño en su seno, y fue Isabel  henchida del Espíritu Santo. (San Lucas, 1. 41).

    Apenas oyó Isabel el saludo de María, exultó el niño en su seno, y fue Isabel henchida del Espíritu Santo. (San Lucas, 1. 41).

    No bien la Virgen hubo sabido, por boca del ángel que Santa Isabel, su prima, iba a tener un hijo, se dirigió a las montañas de Judea para visitarla. Cuando estas dos santas mujeres se besaron, San Juan exultó de gozo en el seno de su madre y reconoció al Mesías que María llevaba en sus entrañas. En el mismo instante, San Juan Bautista fue purificado del pecado original. y Santa Isabel henchida del Espíritu Santo.

    MEDITACIÓN SOBRE LA VISITACIÓN

    I. María te enseña hoy qué visitas debes hacer, y cómo debes comportarte en ellas. Va junto a Isabel por caridad y urbanidad: por caridad, porque es para ayudar a Santa Isabel y santificar a San Juan; por urbanidad. porque era su deber visitar a su prima de más edad que ella. No hagas visitas sin que la caridad o la necesidad te obligue a ello; todo lo demás es superfluo o peligroso. Visita a los pobres. a los enfermos y a los prisioneros, es un deber de caridad.

    II. ¿Cuál es el tema de las conversaciones entre María e Isabel? Apenas se saludaron, como se hace entre parientes, en seguida se pusieron a hablar de Dios. ¿Se parecen tus visitas a ésta? ¿Las burlas, la murmuración, la interpretación maligna de la conducta del prójimo, las palabras de doble sentido, la calumnia, no constituyen, acaso, el fondo de tus conversaciones? Señor, si se os amase en el mundo, no se conversaría en él sino de Vos. Desvía con habilidad los discursos malos que se tienen en tu presencia, y siempre di algo que pueda edificar a tu prójimo.

    III. María regresó a su casa una vez que Isabel pudo prescindir de sus servicios. Suprime las visitas ociosas: cuanto más permanezcas en tu casa, tanto meno disipará tu devoción. Es difícil frecuentar las reuniones mundanas sin encontrar en ellas malos ejemplos; y éstos arrastran mucho más que los buenos. Nos sentimos inclinados a imitar a los malos, más fácilmente reproducimos los defectos que las virtudes. (San Jerónimo).

    La caridad
    Orad por las religiosas de la Visitación.

    ORAC1ÓN

    Dignaos, os lo suplicamos, Señor, acordar a vuestros servidores el precioso don de la gracia celestial, a fin de que esta fiesta solemne de la Visitación de la Santísima Virgen nos obtenga el acrecentamiento de la paz, así como su alumbramiento ha sido para
    nosotros el principio de la salvación. por J. C. N. S. Amén.

    Tomado de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/


    Santa Misa, Solemnidad de la Preciosísima Sangre de N.S.J.

    1 de Julio

    Santa Misa

    Preciosísima Sangre

    De Nuestro Señor Jesucristo

    PRETIOSISSIMI SANGUINIS D. N. J. C.

    PRETIOSISSIMI SANGUINIS D. N. J. C.

    IN FESTO
    PRETIOSISSIMI SANGUINIS
    D. N. J. C.
    Duplex I classis
    Die 1 Julii
    IN FESTO
    PRETIOSISSIMI SANGUINIS
    D. N. J. C.
    Duplex I classis
    Introitus. Apoc. 5, 9-10.
    Redemísti nos,Dómine,
    in sánguine tuo,
    ex omni tribu et
    lingua et pópulo et
    natióne: et fecísti nos Deo nostro
    regnum. Ps. 88, 2. Misericórdias
    Dómini in ætérnum cantábo: in
    generatiónem et generatiónem
    annuntiábo veritátem tuam in
    ore meo. <. Glória Patri.
    ¶ In Missis votivis omittantur in sequenti
    Oratione verba sollémni cultu.
    Oratio. Omnípotens sempitérne
    Deus, qui unigénitum
    Fílium tuum mundi Redemptórem
    constituísti, ac ejus Sánguine
    placári voluísti: concéde,
    quǽsumus, salútis nostræ prétium
    sollémni cultu ita venerári,
    atque a præséntis vitæ malis
    ejus virtúte deféndi in terris;
    ut fructu perpétuo lætémur in
    coelis. Per eúndem Dóminum.
    Et fit Commemoratio diei Octavæ S.
    Joannis 000.
    Léctio Epístolæ beáti Pauli
    Apóstoli ad Hebrǽos.
    Hebr. 9, 11-15. Fratres: Christus assístens
    Póntifex futurórum bonórum,
    per ámplius et perféctius
    tabernáculum non manufáctum,
    id est, non hujus creatiónis: neque
    per sánguinem hircórum
    aut vitulórum, sed per próprium
    sánguinem introívit semel
    in Sancta, ætérna redemptióne
    invénta. Si enim sanguis hircórum
    et taurórum et cinis vítulæ
    aspérsus inquinátos sanctíficat
    ad emundatiónem carnis: quanto
    magis sanguis Christi, qui
    per Spíritum Sanctum semetípsum
    óbtulit immaculátum
    Deo, emundábit consciéntiam
    nostram ab opéribus mórtuis,
    ad serviéndum Deo vivénti’? Et
    ídeo novi Testaménti mediátor
    est: ut, morte intercedénte, in
    redemptiónem earum prævaricatiónum,
    quæ erant sub prióri
    Testaménto, repromissiónem accípiant,
    qui vocáti sunt ætérnæ
    hereditátis, in Christo Jesu, Dómino
    nostro.
    Graduale. 1. Joann. 5, 6 et 7-8. Hic
    est, qui venit per aquam et sánguinem,
    Jesus Christus: non
    in aqua solum, sed in aqua et
    sánguine. <. Tres sunt, qui testimónium
    dant in coelo: Pater,
    Verbum et Spíritus Sanctus; et
    hi tres unum sunt. Et tres sunt,
    qui testimónium dant in terra:
    Spíritus, aqua et sanguis: et hi
    tres unum sunt.
    Allelúja, allelúja. <. Ibid., 9. Si
    testimónium hóminum accípimus,
    testimónium Dei majus
    est. Allelúja.
    ¶ In Missis votivis post Septuagesimam,
    omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
    Tractus. Ephes., 1, 6-8. Gratificávit
    nos Deus in dilécto Fílio suo, in
    quo habémus redemptiónem
    per sánguinem ejus. <. Remissiónem
    peccatórum, secúndum
    divítias grátiæ ejus, quæ superabundávit
    in nobis. <. Rom. 3, 24-
    25. Justificáti gratis per grátiam
    ipsíus, per redemptiónem, quæ
    est in Christo Jesu. <. Quem
    propósuit Deus propitiatiónem
    per fidem in sánguine ipsíus.
    Tempore autem Paschali omittitur Graduale,
    et ejus loco dicitur:
    Allelúja, allelúja. <. Apoc. 5, 9.
    Dignus es, Dómine, accípere
    librum, et aperíre signácula
    ejus: quóniam occísus es, et
    redemísti nos Deo in sánguine
    tuo. Allelúja. <. Exodi 12, 13.
    Erit autem sanguis vobis in signum:
    et vidébo sánguinem, et
    transíbo vos: nec erit in vobis
    plaga dispérdens. Allelúja.
    + Sequéntia sancti Evangélii
    secúndum Joánnem. P
    Joann. 19. 30-35. In illo témpore: Cum accepísset
    Jesus acétum, dixit:
    Consummátum est. Et inclináto
    cápite trádidit spíritum. Judǽi
    ergo (quóniam Parascéve erat),
    ut non remanérent in cruce córpora
    sábbato (erat enim magnus
    dies ille sábbati), rogavérunt
    Pilátum, ut frangeréntur eórum
    crura et tolleréntur. Venérunt
    ergo mílites: et primi quidem
    fregérunt crura et altérius, qui
    crucifíxus est cum eo. Ad Jesum
    autem cum venissent, ut vidérunt
    eum jam mórtuum, non
    fregérunt ejus crura, sed unus
    mílitum láncea latus ejus apéruit,
    et contínuo exívit sanguis
    et aqua. Et qui vidit, testimónium
    perhíbuit; et verum est
    testimónium ejus. Credo.
    Offertorium. 1. Cor. 10. 16. Calix
    benedictiónis, cui benedícimus,
    nonne communicátio sánguinis
    Christi est? et panis, quem frángimus,
    nonne participátio córporis
    Dómini est?
    Secreta. Per hæc divína mystéria,
    ad novi, quǽsumus, Testaménti

    mediatórem Jesum accedámus:
    et super altária tua,
    Dómine virtútum, aspersiónem
    sánguinis mélius loquéntem,
    quam Abel, innovémus. Per
    eúndem Dóminum.
    Et fit Commemoratio diei Octavæ S.
    Joannis 000,
    Præfatio de Cruce.
    Communio. Hebr. 9, 28. Christus
    semel oblítus est ad multórum
    exhauriénda peccáta: secúndo
    sine peccáto apparébit exspectántibus
    se in salútem.
    Postcommunio. Ad sacram, Dómine, mensam
    admíssi, háusimus
    aquas in gáudio de fóntibus
    Salvatóris: sanguis ejus fiat nobis,
    quǽsumus, fons aquæ in
    vitam ætérnam saliéntis: Qui
    tecum vivit.
    Et fit Commemoratio diei Octavæ S.
    Joannis 000.


    Solemnidad de La Preciosísima Sangre de N.S.J.

    LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
    DE N. S. J. C.()

     Nos redimiste, Señor, con tu Sangre de toda tribu, lengua y nación; y nos hiciste un reino para nuestro Dios        (Apocalipsis, V, 9-10)

    Nos redimiste, Señor, con tu Sangre de toda tribu, lengua y nación; y nos hiciste un reino para nuestro Dios (Apocalipsis, V, 9-10)

    ¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa de Cristo; de esa Sangre, fruto de un seno generoso, que el Rey de las gentes derramó para rescate del mundo: «in mundi praetium»!

    Pero, antes de que la lengua cante gozosa y el corazón se explaye en afectos de gratitud y amor, es necesario que medite la inteligencia las sublimidades del Misterio de Sangre que palpita en el centro mismo de la vida cristiana.

    Hay tres hechos que se dan, de modo constante y universal, a través de la historia del hombre: la religión, el sacrificio y la efusión de sangre.

    Los más eminentes antropólogos han considerado la religiosidad como uno de los atributos del género humano. La función céntrica de toda forma religioso-social ha sido siempre el sacrificio. Este se presenta como la ofrenda a Dios de alguna cosa útil al hombre, que la destruye en reconocimiento del supremo dominio del Señor sobre todas las cosas y con carácter expiatorio. Por lo que se refiere a la efusión de sangre, observamos que el sacrificio -al menos en su forma más eficaz y solemne- importa la idea de inmolación o mactación de una víctima, y, por lo mismo, el derramamiento de sangre, de modo que no hay religión que, en su sacrificio expiatorio, no lleve consigo efusión de sangre de las víctimas inmoladas a la divinidad.

    La sangre es algo que repugna y aparta, sobre todo si se trata de sangre humana. Sin embargo, en los altares de todos los pueblos, en el acto, cumbre en que el hombre se pone en relación con Dios, aparece siempre sangre derramada.

    Así lo hace Abel, a la salida del paraíso (Gen. 4, 4), y Noé, al abandonar el arca (Gen. 8, 20-21). El mismo acto repite Abraham (Gen. 15, 10). Y sangre emplea Moisés para salvar a los hijos de Israel en Egipto (Ex. 12, 13), para adorar a Dios en el desierto (Ex. 14, 6) y para purificar a los israelitas (Heb. 9, 22). Una hecatombe de víctimas inmoladas solemnizó la dedicación del templo de Salomón.

    Y no es sólo el pueblo escogido el que hace de la sangre el centro de sus funciones religiosas más solemnes, sino que son también los pueblos gentiles; en ellos encontramos igualmente víctimas y altares de sacrificio cubiertos de sangre, como lo cuentan Homero y Herodoto en la narración de sus viajes.

    Adulterado el primitivo sentido de la efusión de sangre, en el colmo de la aberración, llegaron los pueblos idólatras a ofrecer a los dioses falsos la sangre caliente de víctimas humanas. Niños, doncellas y hombres fueron inmolados, no sólo en los pueblos salvajes, sino también en las cultas ciudades. Y todavía, cuando los conquistadores españoles llegaron a Méjico, quedaron horripilados a la vista de los sacrificios humanos. Los sacerdotes idólatras sacrificaban anualmente miles de hombres, a los que, después de abrirles vivos el pecho, sacaban el corazón palpitante para exprimirlo en los labios del ídolo,

    El hecho histórico, constante y universal, del derramamiento de sangre como función religiosa principal de los pueblos encierra en sí un gran misterio, cuya clave para descifrarlo se halla entre dos hechos también históricos, uno de partida y otro de llegada, de los que uno plantea el tremendo problema y el otro lo resuelve, para alcanzar su punto culminante en el «himno nuevo”, que eternamente cantan los ancianos ante el Cordero sacrificado (Apoc. 7, 14), al que rodean los que, viniendo de la gran tribulación, lavaron y blanquearon sus túnicas en la Sangre del Cordero (ibid.), y vencieron definitivamente, por la virtud de la Sangre, al dragón infernal (cf. Apoc. 12, 11).

    El pecado original creó un estado de discordia y enemistad entre Dios y el hombre. Consecuencia del pecado fue la siguiente: Dios, en el cielo, ofendido; el hombre, en la tierra, enemigo de Dios, y Satanás, «príncipe de este mundo» (lo. 12, 31), al que reduce a esclavitud.

    En la conciencia del hombre desgraciado quedó el recuerdo de su felicidad primera, la amargura de su deslealtad para con el Creador, el instinto de recobrar el derecho a sus destinos gloriosos y el ansia de reconciliarse con Dios.

    ¡Y surge el fenómeno misterioso de la sangre! El hombre siente en lo más íntimo de su naturaleza que su vida es de Dios y que ha manchado esta vida por el pecado original y por sus crímenes personales. La voz de la naturaleza, escondida en lo íntimo de su conciencia, le exige que rinda al supremo Hacedor el homenaje de adoración que le es debido, y, después de la caída desastrosa, le reclama una condigna expiación. Adivina el hombre la fuerza y el valor de la sangre para su reconciliación con Dios, pues en la sangre está la vida de la carne, ya que la sangre es la que nutre y restaura, purifica y renueva la vida del hombre; sin ella, en las formas orgánicas superiores, es imposible la vida: al derramarse la sangre sobreviene la muerte.

    Por otra parte, si en la sangre está la vida -vida que manchó el pecado-, extirpar la vida será borrar el pecado. De ahí que el hombre, llevado por su instinto natural, se decide a «hacer sangre», eligiendo para este oficio a «hombres de sangre», como han llamado algunas razas a sus sacerdotes, para que, con los sacrificios cruentos, rindan, en nombre de todos, homenaje y expiación a la divinidad. Dios mostró su agrado por estos sacrificios (Gen. 4, 4; 8, 21) y consagró con sus mandatos esta creencia al ordenar el culto del pueblo hebreo (Lev. 1, 6; 17, 22).

    La sangre, por representar la vida, fue entonces elegida como el instrumento más adecuado para reconocer el supremo dominio de Dios sobre la vida y sobre todas las cosas y para expiar el pecado. Por eso Virgilio, al contemplar la efusión de sangre de la víctima inmolada, dirá poéticamente que es el alma vestida de púrpura la que sale del cuerpo sacrificado (Eneida, 9,349).

    Pero como el hombre no podía derramar su propia sangre ni la de sus hermanos, buscó un sustituto de su vida en la vida de los animales, especialmente en la de aquellos que le prestaban mayor utilidad, y los colocó sobre los altares, sacrificándolos en adoración y en acción de gracias, para impetrar los dones celestes y para que le fueran perdonados sus pecados. He aquí descifrado el misterio del derramamiento de sangre. Su universalidad hace pensar si sería Dios mismo el que enseñara a nuestros primeros padres esta forma principal del culto religioso.

    Los sacrificios gentílicos, aun en medio de sus aberraciones, no eran otra cosa que el anhelo por la verdadera expiación. Por eso se ofrecían animales inmaculados o niños inocentes, buscando una ofrenda enteramente pura. Pero vana era la esperanza de reconciliación con Dios por medio de los animales: no hay paridad entre la vida de un animal y el pecado de un hombre (cf. Heb. 10, 4). Era inútil para ello la efusión de sangre humana, de niños y doncellas, que eran sacrificados a millares: no se lava un crimen con otro crimen, ni se paga a Dios con la sangre de los hombres.

    Quedaban los sacrificios del pueblo judío, ordenados y queridos por Dios, pero en ellos no había más que una expiación pasajera e insuficiente.

    Los sacrificios judaicos, especialmente el sacrificio del Cordero pascual y el de la Expiación, tenían por fin principal anunciar y representar el futuro sacrificio expiatorio del Redentor (Heb. 10, 1-9). Estos sacrificios no tenían más valor que su relación típica con un sacrificio ideal futuro, con una Sangre inocente y divina que había de derramarse para nivelar la justicia de Dios y poner paz entre Él y los hombres (cf. Cor, 2, 17). Todo el Antiguo Testamento estaba lleno de sangre, figura de la Sangre de Cristo, que había de purificarnos a todos y de la que aquélla recibía su eficacia. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran, en efecto, de un valor limitado, pues su eficacia se reducía a recordar a los hombres sus pecados y a despertar en ellos afectos de penitencia, significando una limpieza puramente exterior, por medio de una santidad legal, que se aviniera con las intenciones del culto, pero que no podía obrar su santificación interior.

    Por lo demás, Dios sentía ya hastío por los sacrificios de animales, ofrecidos por un pueblo que le honraba con los labios, pero cuyo corazón estaba lejos de Él (cf. Mt. 15, 8). «¡Si todo es mío! ¿Por qué me ofrecéis inútilmente la sangre de animales, si me pertenecen todos los de las selvas? No ofrezcáis más sacrificios en vano» (Is. 1, 11-13; 40, 16; Ps. 49, 10).

    Para reconciliar al mundo con Dios se necesitaba sangre limpia, incontaminada; sangre humana, porque era el hombre el que había ofendido a Dios; pero sangre de un valor tal que pudiera aceptarla Dios como precio de la redención y de la paz; sangrerepresentativa y sustitutiva de la de todos los hombres, porque todos estaban enemistados con Dios. ¡Ninguna sangre bastaba, pues, sino la de Cristo, Hijo de Dios!

    Esta sola es incontaminada, como de Cordero inmaculado (1 Petr. 1, 19); de valor infinito, porque es sangre divina; representativa de toda la sangre humana manchada por el pecado, porque Dios cargará a este, su divino Hijo, todas las iniquidades de todos los hombres (Is. 53, 6).

    Si los hombres tuvieron facilidad para venderse, observa San Agustín, ahora no la tenían para rescatarse; pero aún más, no tenían siquiera posibilidad de ello. Y el Verbo de Dios, movido por un ímpetu inefablemente generoso de amor, al entrar en el mundo le dijo al Padre: «Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me diste un cuerpo a propósito; holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron; entonces dije: Heme aquí presente» (Heb. 10, 5-7). Y ofreciendo su sacrificio, con una sola oblación, la del Calvario, perfeccionó para siempre a los santificados (Heb. 10, 12-14). Y el hombre, deudor de Dios, pagó su deuda con precio infinito; alejado de Él, pudo acercarse con confianza (Heb. 10, 19-22); degradado por la hecatombe de origen, fue rehabilitado y restituido a su primitiva dignidad. Se había acabado todo lo viejo; la reconciliación estaba hecha por medio de Jesucristo; Dios y el hombre habían sido puestos cerca por la Sangre de Cristo Jesús. Todo había sido reconciliado en el cielo y en la tierra por la Sangre de la Cruz (2 Cor. 5, 18-19; Eph. 2, 16; Col. 1, 20).

    La sangre real de Cristo (Lc. 1, 32; Apoc. 22, 16), divina y humana, sangre preciosa, precio del mundo, había realizado el milagro. El rescate fabuloso estaba pagado. «Nada es capaz de ponérsele junto para compararla, porque realmente su valor es tan grande que ha podido comprarse con ella el mundo entero y todos los pueblos» (San Agustín).

    Pudo Jesucristo redimir al mundo sin derramar su Sangre; pero no quiso, sino que vivió siempre con la voluntad de derramarla por entero. Hubiera bastado una sola gota para salvar a la humanidad; pero Jesús quiso derramarla toda, en un insólito y maravilloso heroísmo de caridad, fundamento de nuestra esperanza.

    ¡Oh generoso Amigo, que das la vida por tus amigos! ¡Oh Buen Pastor, que te entregaste a la muerte por tus ovejas! (lo. 15, 13: 10, 15). ¡Y nosotros no éramos amigos, sino pecadores! Jesucristo se nos presenta como el Esposo de los Cantares, cándido y rubicundo; por su santidad inmaculada, mas blanco que la nieve; pero con una blancura como la de las cumbres nevadas a la hora del crepúsculo, siempre rosada por el anhelo, por la voluntad, por el hecho inaudito de la total efusión de su Sangre redentora.

    «¡Sangre y fuego, inestimable amor!», exclamaba Santa Catalina de Siena. «La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre» (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

    Las tres formas legítimas de religión con las que Dios ha querido ser honrado a lo largo de los siglos (patriarcal, mosaica y cristiana) están basadas en un pacto que regula las relaciones entre Dios y el hombre; pacto sellado con sangre (Gen. 17, 9-10,13; Ex. 24, 3-7,8; Mt. 26, 8; Mc. 14, 24: Lc, 22, 20; 1 Cor. 11, 25). La Sangre purísima de Jesucristo es la Sangre del Pacto nuevo, del Nuevo Testamento, que debe regular las relaciones de la humanidad con Dios hasta el fin del mundo.

    Cada uno de estos pactos es un mojón de la misericordia de Dios, que orienta la ruta de la humanidad en su camino de aproximación a la divinidad: caída del hombre, vocación de Abraham, constitución de Israel, fundación de la Iglesia.

    Todo pacto tiene su texto. El texto del Nuevo Testamento es el Evangelio en su expresión más comprensiva, que significa el cúmulo de cosas que trajo el Hijo de Dios al mundo y que se encierran bajo el nombre de la «Buena Nueva». Buena Nueva que comprende al mismo Jesucristo, alfa y omega de todo el sistema maravilloso de nuestra religión; la Iglesia, su Cuerpo Místico, con su ley, su culto y su jerarquía; los sacramentos, que canalizan la gracia, participación de la vida de Dios, y el texto precioso de los sagrados Evangelios y de los escritos apostólicos, llamados por antonomasia el Nuevo Testamento, luz del mundo y monumento de sabiduría del cielo y de la tierra.

    Además, el Pacto lleva consigo compromisos y obligaciones que Cristo ha cumplido y sigue cumpliendo, y debe cumplir también el cristiano. Antes de ingresar en el cristianismo y de ser revestidos con la vestidura de la gracia hicimos la formalización del Pacto de sangre, con sus renuncias y con la aceptación de sus creencias. «¿Renuncias?… ¿Crees?…, nos preguntó el ministro de Cristo. «¡Renuncio! ¡Creo!» «¿Quieres ser bautizado?» «¡Quiero!» Y fuimos bautizados en el nombre de la Trinidad Santísima y en la muerte de Cristo, para que entendiéramos que entrábamos en la Iglesia marcados con la Sangre del Hijo de Dios. Quedó cerrado el pacto, por cuyo cumplimiento hemos de ser salvados. “La Sangre del Señor, si quieres, ha sido dada para ti; si no quieres, no ha sido dada para ti. La Sangre de Cristo es salvación para el que quiere, suplicio para el que la rehusa» (Serm. 31, lec.9, Brev. in fest. Pret. Sanguinis).

    El pacto de paz y reconciliación tendrá su confirmación total en la vida eterna. «Entró Cristo en el cielo -dice Santo Tomás- y preparó el camino para que también nosotros entráramos por la virtud de su Sangre, que derramó en la tierra» (3 q.22 a.5).

    «No os pertenecéis a vosotros mismos. Habéis sido comprados a alto precio. Glorificad, pues, y llevad a Dios en vuestro cuerpo», advierte San Pablo (1 Cor. 6, 19.20). Glorificar a Dios en el propio cuerpo significa mantener limpia y radiante -por una vida intachable y una conducta auténticamente cristiana- a imagen soberana de Dios, impresa en nosotros por la creación, y la amable fisonomía de Cristo, grabada en nuestra alma por medio de los sacramentos. Si nos sentimos débiles, vayamos a la misa, sacrificio del Nuevo Testamento, y acerquémonos a la comunión para beber la Sangre que nos dará la vida (lo. 6, 54).

    En esta hora de sangre para la humanidad sólo los rubíes de la Sangre de Cristo pueden salvarnos. Con Catalina de Siena. «os suplico, por el amor de Cristo crucificado, que recibáis el tesoro de la Sangre, que se os ha encomendado por la Esposa de Cristo», pues es sangre dulcísima y pacificadora, en la que «se apagan todos los odios y la guerra, y toda la soberbia del hombre se relaja».

    Si para el mundo es ésta una hora de sangre, para el cristiano ha sonado la hora de la santidad. Lo exige la Sangre de Cristo. «Sed. Santos -amonestaba San Pedro a la primera generación cristiana-, sed santos en toda vuestra conducta, a semejanza del Santo que os ha llamado a la santidad… Conducíos con temor durante el tiempo de nuestra peregrinación en la tierra, sabiendo que no habéis sido rescatados con el valor de cosas perecederas, el oro o la plata, sino con la preciosa Sangre de Cristo, que es como de Cordero incontaminado e inmaculado» (1 Petr. 1, 15-18).

    Roguemos al Dios omnipotente y eterno que, en este día, nos conceda la gracia de venerar, con sentida piedad, la Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, y que, por su virtud, seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo del fruto sempiterno (Colecta de la festividad).

    ¡Acuérdate, Señor, de estos tus siervos, a los que con tu preciosa Sangre redimiste!

    JUAN HERVÁS BENET

    Tomado de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/


    Santa Misa, Fiesta de San Pedro y San Pablo

    Die 29 Junii
    SS. PETRI ET PAULI
    APOSTOLORUM
    Duplex I classis cum Octava communi
    Die 29 Junii
    SS. PETRI ET PAULI
    APOSTOLORUM

    Duplex I classis cum Octava communi
    Introitus. Act. 12, 11.
    Nunc scio vere, quia misit Dóminus Angelum suum: et erípuit me de manu Heródis et de omni exspectatióne plebis Judæórum. Ps. 138, 1-2. Dómine; probásti me et cognovísti
    me: tu cognovísti sessiónem meam et resurrectiónem meam. <. Glória Patri.

    Oratio. Deus, qui hodiérnam diem Apostolórum tuórum Petri et Pauli martýrio consecrásti: da Ecclésiæ tuæ, eórum in ómnibus sequi præcéptum; per quos religiónis sumpsit exórdium. Per Dóminum nostrum.
    Léctio Actuum Apostolórum.
    Act. 12, 1-11. In diébus illis: Misit Heródes rex manus, ut afflígeret quosdam de ecclésia. Occidit autem Jacóbum fratrem Joánnis gládio. Videns autem, quia placeret Judǽis, appósuit, ut apprehénderet et Petrum.  Erant autem dies azymórum. Quem cum apprehendísset, misit in cárcerem, tradens quatuor quaterniónibus mílitum custodiéndum, volens post Pascha prodúcere eum 

    pópulo. Et Petrus quidem 

    servabátur in cárcere.

    Orátio 
    autem fiébat sine intermissióne ab ecclésia ad Deum pro eo. Cum autem productúrus eum esset Heródes, in ipsa nocte erat Petrus dórmiens inter duos mílites, vinctus caténis duábus: et custódes ante óstium custodiébant cárcerem. Et ecce, Angelus Dómini ástitit: et lumen refúlsit in habitáculo: percussóque látere Petri, excitávit eum, dicens: Surge velóciter. Et cecidérunt caténæ de mánibus ejus. Dixit autem Angelus ad eum: Præcíngere, et cálcea te cáligas tuas. Et fecit sic. Et dixit illi: Circúmda tibi vestiméntum
    tuum, et séquere me. Et éxiens sequebátur eum, et nesciébat quia verum est, quod fiébat per Angelum: existimábat autem se visum vidére. Transeúntes autem primam et secundam custódiam, venérunt ad portam férream, quæ ducit ad civitátem: quæ ultro apérta est eis.
    Et exeúntes processérunt vicum unum: et contínuo discéssit Angelus ab eo. Et Petrus ad se revérsus, dixit: Nunc scio vere, quia misit Dóminus Angelum suum, et erípuit me de manu Heródis et de omni exspectatióne plebis Judæórum. 

    ues 

    eos príncipes super omnem 

    terram: mémores erunt nóminis 

    tui. Dómine. <. Pro pátribus 

    tuis nati sunt tibi fílii: proptérea 

    pópuli confítebúntur tibi. 

    Allelúja, allelúja. <. Matth. 18,18
    Tu es Petrus, et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam. 
    Allelúja.
    + Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum. P Matth. 16, 13-19. In illo témpore: Venit Jesus in partes Cæsaréæ Philippi, et interrogábat discípulos suos, dicens: Quem dicunt hómines esse Fílium hóminis? At illi dixérunt: Alii Joánnem Baptístam, alii autem Elíam, álii vero Jeremíam aut unum ex Prophétis. Dicit illis Jesus: Vos autem quem me esse dícitis? 
    Respóndens Simon Petrus, dixit: Tu es Christus, Fílius Dei vivi. Respóndens autem Jesus, dixit ei: Beátus es, Simon Bar Jona: quia caro et sanguis non revelávit tibi, sed Pater meus, qui in coelis est. Et ego dico tibi, quia tu es Petrus, et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam, et portæ ínferi non prævalébunt advérsus eam. Et tibi dabo claves regni coelórum. 
    Et quodcúmque ligáveris super terram, erit ligátum et in coelis: et quodcúmque sólveris super terram, erit solútum et in coelis. 
    Credo, per totam Octavam.
    Offertorium. Ps. 44. 17-18. Constítues eos príncipes super omnem terram: mémores erunt nóminis tui, Dómine, in omni progénie et generatióne.
    Secreta.
    Hóstias, Dómine, quas nómini tuo sacrándas offérimus, apostólica prosequátur orátio: per quam nos expiári tríbuas et deféndi. Per Dóminum.
    Præfatio de Apostolis, quæ dicitur per totam Octavam in omnibus Missis, quæ aliam Præfationem non exigant, juxta 
    Rubricas.
    Communio. Matth. 16, 18. Tu es Petrus, ei super hanc petram aedificabo Ecclésiam meam. 
    Postcommunio. Quos coelésti, Dómine, alimento satiásti: apostólicis intercessiónibus ab omni adversitáte custódi. Per Dóminum nostrum.
    ¶ Pro votiva Ss. Petri et Pauli sumitur Missa Mihi autem, quæ habetur inter votivas [000]. Tempore autem Paschali dicitur Missa ut in Festo S. Marci [000], præter Orationes, Epistolam et Evangelium, quæ dicuntur ut in Missa Mihi aulem, ut supra notatur.
    ____________________________

    Solemnidad de San Pedro y San Pablo

    29 de junio
    SANTOS PEDRO1
    Y PABLO
    2,
    Apóstoles y Mártires

    San Pedro y San Pablo, dos pilares de la Iglesia

    San Pedro y San Pablo, dos pilares de la Iglesia

    1: † crucificado alrededor del año 69 en Roma
    2: n. alrededor del año 9 en Tarso de Cilicia;
    † decapitado alrededor del año 69 en Roma

    1: Patrono del papado y de los Papas; Iglesia Universal; Roma; pescadores; fabricante de redes; constructores de barcos; zapateros; relojeros; constructores de puentes; panaderos; carniceros; cosechadores; cerrajeros; longevidad. Protector contra la histeria; los problemas de los pies; fiebre.
    2: Patrono de los escritores y autores; periodistas y personal de editorial de periódicos; Roma; Acción Católica; personal de relaciones públicas; laicos; obispos misioneros; músicos; talabarteros. Protector contra las serpientes y sus mordeduras; granizo.


    Fiesta de San Pedro y San Pablo

     
    29 de Junio  

    El que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme para hacerme apóstol de los gentiles. Gál. 2,8

    El que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles. Gál. 2,8

     

     

    San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, y San Pablo, el Doctor de las gentes, cementaron con su sangre los cimientos de la Iglesia romana. San Pedro murió crucificado. A San Pablo se lo decapitó, el año 69. Los dos tuvieron la dicha de confirmar, con la efusión de su sangre, la doctrina que habían predicado con tanta elocuencia y confirmado con tantos milagros. Nerón, no te imagines haber triunfado: para siempre permanece la gloria del combate a favor de estos ilustres mártires, y muy pronto depondrán a tus sucesores de su trono; los césares abandonarán el Capitolio y cederán su lugar a los sucesores de San Pedro.

    MEDITACIÓN SOBRE SAN PEDRO Y SAN PABLO   

       I. San Pedro había sido testigo ocular de la mayoría de los milagros de Jesucristo, y, con todo, lo negó tres veces en la noche misma de su Pasión. ¡Cuánta es la fragilidad del hombre abandonado a su propia miseria! Humillémonos, trabajemos en nuestra salvación con temor y temblor. Pero no desesperemos: basta una sola mirada de Jesús para sacarnos del pecado. Lloremos, pues, a ejemplo de San Pedro, que derramaba un torrente continuo de lágrimas al solo recuerdo de su perfidia. ¡Que tus lágrimas sean como la sangre que brota de las heridas de tu corazón! (San Agustín).

       II. San Pablo, de perseguidor de Jesucristo, llegó a ser el Apóstol de las gentes. ¿Qué somos nosotros? ¿Qué hemos hecho? Si nos hemos convertido como él, mantengámonos firmes en la virtud, y muramos antes que perder la gracia de Dios. Imitemos su paciencia en los sufrimientos, su celo por la salvación de las almas, su humildad, su amor por Jesucristo. Escuchemos lo que él nos dice: Sed mis imitadores como yo lo soy de Cristo.

       III. Considera la honra que al presente reciben en la tierra estos dos Apóstoles. Los reyes, los emperadores y los papas se consideran dichosos de poder prosternarse ante las sagradas cenizas de un pescador y de un artesano, porque la santidad los ha hecho omnipotentes en el cielo. Ambiciosos: ¿qué son los honores del mundo, comparados a éstos? Regocijé monos de que Dios haya honrado tanto a sus servidores. Pero si los santos son así honrados en la tierra, ¿qué honores no recibirán en el cielo? Humillémonos, imitemos sus ejemplos y compartiremos su gloria.

    La penitencia
    Orad
    por el Papa.

    ORACIÓN

      Oh Dios, que habéis consagrado este día con el martirio de vuestros Apóstoles San Pedro y San Pablo, haced que vuestra Iglesia sea fiel en la observancia de los preceptos de los que han sido los primeros ministros de la santa Religión que ella profesa. Por J. C. N. S. Amén

      

     

    San Pedro y San Pablo Apóstoles San Pedro y San Pablo Apóstoles
     

    Oh Dios, da a tu Iglesia el seguir en todo el precepto de aquellos de quienes recibio en un principio la religión.

    (Oración de la Misa de la Fiesta)

      

      

    Información tomada de: http://ar.geocities.com/misa_tridentina/

      

     Hoy 29 de Junio de 2009 tendremos la Santa Misa en la Iglesia Jesús Asolescente en los siguientes horarios:

    12:00 p.m. y 6:30 p.m 

     

    Santa Misa Dominical

     

     
     
    4to. Domingo después de Pentecostés
    Doble. Verde

    De hoy en adelante serás pescador de hombres.

    De hoy en adelante serás pescador de hombres.

    El Evangelio de la pesca milagrosa es el símbolo de las conquistas de la Iglesia y la realización de la palabra de Jesús a San Pedro:

    En adelante, serás pescador de hombres.

    En la misa domina la idea de la confianza en Dios en medio de las luchas y sufrimientos de esta vida.  San Pablo nos recuerda que estas luchas y sufrimientos no son más que temporales; están ligados a la condición de espera, que es la nuestra y la de toda la creación con nosotros, hasta el día señalado para la plena manifestación de la gloria de los hijos de Dios.  Mientras tanto viene el Señor en nuestra ayuda, nos trae a sí, nos sostiene, nos perdona y levanta.

     

    INTROITO Salm. 26.1-3

    El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?  El Señor es el defensor de mi vida, ¿de quién temblaré? Son mis adversarios y mis enemigos los que tropiezan y caen.  Salmo  Aunque se enfrenten ejércitos contra mí, no temerá mi corazón.

    Dóminus illuminátio mea, et salus mea, quem timébo? Dóminus defénsor vitae meae, a quo trepidábo? Qui tribulant me inimíci mei, ipsi infirmáti sunt, et cecidérunt.  Ps. Si consístant advérsum me castra: non timébit cor meum.

     

    La sublime y santa devoción de la Iglesia teme la guerra y el desorden; pide, pues, a Dios, moderador de todas las cosas, la paz, necesaria a las almas para bien servirle.

    CONCÉDENOS, Señor, te suplicamos, que sea dirigida por el orden de tu providencia la marcha del mundo; y que tu Iglesia se alegre en tu servicio con la tranquilidad. Por nuestro Señor.

    DA nobis, quáesumus, Dómine: ut et mundi cursus pacífice nobis tuo órdine dirigátur; et Ecclesia tua tranquila devotióne laetétur.  Per Dóminum nostrum Jesum Christum.

     

    ESPÍSTOLA Rom. 8.18-23

     

    GRADUAL Salm. 78.9,10

    PERDONA, Señor, nuestros pecados, para que no digan las gentes: ¿Dónde está su Dios?  Ayúdanos, ¡Oh Dios!, salvador nuestro; líbranos, Señor, por la honra de tu nombre.

    PROPÍTIUS esto, Dómine, peccátis nostris: nequándo dicant gentes: Ubi est Deus eórum?. Ádjuvanos, Deus salutáris noster, et propter honórem nóminis tui.  Dómine, libera nos.

     

    La aplicación de la victoria de Cristo a nuestras vidas humanas se hace en dos tiempos: aquí, bajo la adopción bautismal; alli arriba, por la gloria.  En el momento presente no podemos menos de recibir nuestra parte de sufrimientos, los cuales tienen su valor redentor, mas no pueden parangonarse con la gloria que nos aguarda.

    ALELUYA Salm. 9.5,10

    ALELUYA, aleluya

    ¡Oh Dios!, que estás sentado sobre tu trono y juzgas con rectitud; sé refugio de los pobres en la tribulación.

    Aleluya.

     

    EVANGELIO San Lucas 5.1-11

    Desde el día siguiente a Pentecostés la predicación de los apóstoles convertirá a muchos, para realización de la palabra de Jesús a Simón Pedro:<< En adelante, serás pescador de hombres>>  Esta misma palabra continúa verificándose en la Iglesia durante su larga historia.

      

     

     

     

     

     

     

    24 de Junio Natividad de San Juan Bautista

    Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo.  San Lucas 1,57

    Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. San Lucas 1,57

    En verdad, os digo, ninguno de entre los hijos de mujer
    ha sido mayor que Juan Bautista.
    (San Mateo 11, 11)

     
    La Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, hijo de los santos Zacarías e Isabel; el cual fue lleno del Espíritu Santo estando aún en las entrañas de su madre.
     
    Toda la tierra se alegra del nacimiento de San Juan; pero, ¿no debemos nosotros afligirnos al comparar lo que él ha hecho con lo que hacemos nosotros? Él deja el mundo y se retira al desierto para hacer penitencia; su alimento es un poco de miel silvestre con langostas; su vestidura, la piel de un camello. Sus ejemplos, más aun que sus palabras, son una exhortación a la penitencia. Viendo a Jesucristo, exclama: He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo; y el Salvador quiere ser bautizado por él.
     

    MEDITACIÓN
    SOBRE SAN JUAN BAUTISTA

    I. He aquí un penitente que no es culpable de pecado alguno y a quien la presencia de Jesús, oculto en el seno de su Madre, ha purificado antes de su nacimiento hasta de la mancha original. ¿Qué falta había cometido él cuando se retiró al desierto a hacer penitencia? Nos enseña con ello que el hombre, aun el más inocente, debe hacer penitencia. ¿Comenzaste tú este ejercicio? Te parece muy penoso y he aquí un niño que lo hace como juego. Pon manos a la obra y pronto experimentarás cuán indecible satisfacción reserva Dios a los que renuncian al placer para darse a Él. ¡Cuán instantáneamente pareció dulce a mi corazón privarse de las dulzuras de las vanidades del mundo! Temía perderlas, y dejarlas llegó a ser para mí la fuente de la dicha (San Agustín).

    II. Temprano comienza este santo su penitencia y la prolonga hasta el fin de su vida. No basta que te mortifiques por algún tiempo, hay que hacerla hasta la muerte. Siempre tienes contra ti a tu cuerpo, al demonio y al mundo. El único medio para triunfar de estos tres enemigos es combatirlos sin descanso hasta el fin. Piensa en el infierno que debes evitar, en el paraíso que debes ganar, y nunca te cansarás de hacer penitencia.

    III. Si la humildad no las acompaña, tus austeridades no te servirán sino para atormentarte. San Juan rechaza los honores que le rinden los judíos llamándole Profeta y Mesías; se humilla delante de Jesucristo. Humíllate tú ante Dios y los hombres. Lo que haces, lo que sufres, nada es comparado con los trabajos y sufrimientos de los santos. ¿De qué sirve mortificar el cuerpo por la paciencia, si el espíritu está hinchado de orgullo? (San Jerónimo).

    La humildad.
    Orad por la conversión de los pecadores.

    ORACIÓN

    Oh Dios, que habéis solemnizado este día con el nacimiento de San Juan Bautista, conceded a vuestro pueblo la gracia de los gozos espirituales, y dirigid las almas de los fieles por el camino de la salvación eterna. Por J. C. N. S.

    Martirologio Romano (1956)
    24 de junio

    Fuentes:
    – Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo II; Patron Saints Index.

    Tomado de: http://www.tradicioncatolica.com

     

     
     

    Santa Misa Dominical

     

     

     

    3er. Domingo después de Pentecostés

     

    Y va a buscar la perdida, hasta encontrarla.

    Y va a buscar la perdida, hasta encontrarla.

     

     

     

     

     

     

     

    Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

    Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

    Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

    Vas a leer una breve explicación introductoria de lo que es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y cómo continúa a través de la historia hasta nuestros días.

    ¿Dónde inicia la devoción al Corazón de Cristo? La devoción al Corazón de Cristo comienza la tarde del Viernes Santo, en ese momento de la vida del Señor de plena pasión cuando Juan, el discípulo amado, María, la Madre de Jesús y María Magdalena la pecadora arrepentida, contemplan a Cristo crucificado, y con sus ojos ven como un soldado, una vez que Cristo ha muerto, con una lanza le abre el costado y detrás de este costado se deja ver el Corazón del Señor. La lanzada no fue un sufrimiento más, Jesús tuvo muchos sufrimientos en su pasión, ya estaba muerto cuando el soldado le atravesó el costado. Es un signo profundo, es cómo el Padre quiere que quede para siempre Jesucristo: con su costado, con su Corazón abierto de par en par. Cristo, ya muerto, es rasgado en su Corazón que tanto ha amado, y que tanto ha sufrido. Y queda así, con el Corazón abierto para toda la eternidad. Juan contempla al nuevo Adán dormido en la Cruz, y de cuyo costado abierto brota agua y sangre, es decir brota la Iglesia, su esposa, la nueva Eva. Por eso Jesús es el nuevo Adán y nosotros, somos la nueva Eva, porque el agua significa el bautismo, por el cual entramos en la Iglesia, y la Sangre simboliza la Eucaristía, la plenitud de vida en ella.

    En la escritura se hace referencia al Corazón como la interioridad de Jesús. Hablar del Corazón de Jesús desde la Sagrada Escritura, en pocas palabras, es afirmar en Jesús, Dios nos ama con un Corazón de carne. La Sagrada Escritura nos ayuda a comprender que la devoción al Corazón de Cristo no es ninguna ideología, sino una experiencia de amistad.

    Después de la Sagrada Escritura, llegan los Santos Padres, los grandes escritores de la antigüedad. También en ello aparece la devoción al Corazón de Cristo. Los Santos Padres han puesto su mirada, en el costado abierto de Cristo en la Cruz y del costado han llegado a la intimidad del Señor. El Corazón simboliza lo más íntimo, lo más profundo del ser de la persona y han visto como de este costado abierto de Cristo en la Cruz ha nacido la Iglesia. No ha pasado desapercibido a los Santos Padres el costado abierto del Señor con un Corazón redentor, es decir, las entrañas de misericordia de Jesús que se entrega sin reservas para que todos lo hombres descubran al Dios verdadero que es amor y tengan vida y vida en abundancia.

    Después de los Santos Padres a lo largo de la historia de la santidad de la Iglesia, muchos Santos han sido tocados por la gracia para profundizar una dimensión muy cercana a nuestra espiritualidad: la humanidad de Cristo. Llegamos así a Santa Margarita María Alacoque, que es una figura clave del siglo XVII en la devoción al Corazón de Cristo en su etapa moderna. A ella el Corazón de Cristo le reveló como su amor redentor arde hacia todos los hombres. Durante la adoración eucarística contempló como Jesús le mostró ese Corazón que tanto ha amado a los hombres y que en recompensa es despreciado. Desde que ella tuvo estas revelaciones, estas gracias especiales, se difundió por toda Iglesia el culto y la devoción al Sagrado Corazón, en sus expresiones de Consagración y Reparación.

    Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

    ¿Y qué dice el Magisterio? El Magisterio son las enseñanzas de la Iglesia, de los Concilios y de los Papas: Recordamos al Papa León XIII que consagró al mundo a este Corazón humano de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre.

    Después Pío XI, 1928, escribió la Encíclica “Miserentisimus Redentor”, sobre la devoción al Corazón del Señor, llamando a los hombres a tomarse en serio este amor, porque ahí está la esperanza y la salvación del Mundo y la fuerza capaz de frenar la violencia y el mal que reinaban durante esos años en Europa y en todo el mundo.

    Años más tarde, después del horror de las guerras mundiales, Pío XII escribió la Encíclica más importante “Ahurietis Aquas” en la que se habla de la verdadera devoción al Corazón de Cristo, de lo sustantivo de esta devoción, que es lo que va mas allá de las culturas y de los tiempos, y de lo adjetivo, que puede irse modificando según las circunstancias. Es una Encíclica llena de esperaza que ayuda a recuperar el sentido de la vida.

    Santa MArgarita María de Alacoque

    Santa Margarita María Alacoque

    Toda la vida de Margarita María es una filigrana del amor de Dios, que la eligió como discípula predilecta de su Corazón, y no obstante ese amor, no la eximió del sufrimiento, sino que como a su Hijo único, quiso asociarla a su pasión hasta configurarla con Él y hacerla viva imagen suya. Por eso, su trayectoria vital está entramada de gozos y a la vez, de incomprensiones, obstáculos y dificultades de todo tipo.

    22 de julio de 1647 Margarita Alacoque nace en Vérosvres (Francia)
    25 de julio de 1647 Recibe el bautismo. Desde muy niña experimenta la obra de la Gracia en su alma.
    Hacia 1652 Hace voto de castidad en el momento de la consagración de la Misa, con el deseo de ser toda de Dios.
    11 de diciembre 1655 Muere su padre. Comienza una etapa especialmente difícil para la familia. El sufrimiento la abre al amor de Cristo y de los demás.
    1656 Recibe la primera Comunión en las clarisas urbanistas de Charolles.
    1657-1661 Padece una extraña enfermedad que la inmoviliza y de la que cura milagrosamente por intercesión de la Virgen. Después vive una etapa en que se debate entre el mundo –es alegre, atractiva, varios jóvenes la piden en matrimonio…- y la llamada de Dios.
    1669 Es confirmada y añade a su nombre el de “María”, por su devoción a la Virgen. Conserva ese nombre como religiosa y por él es venerada como santa.
    20 de junio 1671 Entra en el Monasterio de la Visitación de Santa María de Paray-le-Monial. Escucha que el Señor le dice: “Aquí es donde te quiero”. Ha elegido esta Orden por ser toda de la Virgen María. Margarita Tiene 23 años.
    25 de agosto de 1671 Recibe el Hábito.
    6 de noviembre de 1672 Hace la profesión perpetua. Desde entonces y hasta su muerte tiene el privilegio de gozar de la presencia de Jesús de una manera distinta a la que había experimentado hasta ese momento.
    27 de diciembre de 1673, comienzos de 1674, junio de 1674 y junio de 1675 17654436 Las cuatro principales apariciones de Jesús mientras Margarita está adorándole en la Eucaristía. Él le muestra su Corazón: © “Mi divino Corazón de tal manera se abrasa en el amor a ti y a todos los hombres, que ya no lo puedo contener y quiero, por tu medio, manifestarlo a todos…”© “El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas… con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en su parte superior…”© “Me descubrió las maravillas de su Amor” Jesús le dice: Al menos tú dame el placer de suplir la ingratitud de los hombres”. Le pide la comunión en los primeros viernes de mes y la Hora Santa.© “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha perdonado nada hasta consumirse para testimoniarles su Amor y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud…”
    Marzo de 1675 Encuentro providencial con san Claudio de la Colombière, S.I. que confirma la veracidad de sus revelaciones.
    1678: El Señor le dice: “Quiero que me sirvas de instrumento para atraer los corazones a mi amor”… “Te constituyo heredera de mi Corazón”.
    1684: La M. Mª Cristina Melin la escoge como Asistente (subpriora). Lo será también desde 1687 hasta su muerte. Prueba de la confianza que su comunidad tiene en ella
    Otoño 1684: Recibe la gracia del matrimonio espiritual. El Señor le invita a asociarse a su vida en la Eucaristía.
    31 de diciembre de 1684 Es nombrada Maestra de Novicias, encargada de formar a numerosas jóvenes en la vida y espiritualidad visitandinas
    20 de julio de 1685 Pide a sus novicias que se consagren al Corazón de Jesús, lo que provoca recelos en la comunidad.
    20 de junio de 1686 Once meses más tarde, unánimemente y con alegría, la comunidad festeja al Sagrado Corazón en el día pedido por Él mismo.
    31 de octubre de 1686 Pronuncia el voto de perfección.
    2 de julio de 1688 La Virgen confía a las visitandinas y a los jesuitas la misión de propagar la devoción del Corazón de Jesús
    17 de octubre de 1690 Muere Margarita María; va a abismarse en el Corazón de Jesús: “¡Qué dicha amar a Dios, qué dicha!, ¡amad a este Amor, pero amadle con perfección!”
    18 de septiembre de 1864 Es beatificada por Pío IX
    13 de mayo de 1920: Es canonizada por Benedicto XV

    La Guardia de Honor y Santa Margarita Ma. Alacoque:

    LA GUARDIA DE HONOR CUMPLE PLENAMENTE

    LO QUE EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PIDE A SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE

    El Sagrado Corazón a Santa Margarita: «Tengo una sed ardiente de ser amado y honrado en el Sacramento de mi amor, y no encuentro casi a nadie que responda a este deseo mío».

    Santa Margarita María de Alacoque

    Los Guardias de Honor que rodean el Sagrario, están allí en ese puesto como centinelas, relevándose de hora en hora, para cumplir su misión, a la cual están convocados en estos términos: «Al principio de la Hora de Guardia, los Socios van en espíritu al puesto de Amor, el Sagrario. Allí ofrecen a Jesús sus pensamientos, sus palabras, sus penas, sus acciones; y, sobre todo, el deseo que sienten de consolar a su Corazón con su amor».

    El Sagrado Corazón a Santa Margarita: “Tengo contento y gusto en ver mi amor honrado bajo la forma un Corazón de carne. Deseo que esta imagen se exponga en público, para conmover por éste medio el corazón insensible de los hombres y atraerlos a mi amor”.

    La Guardia de Honor ha realizado completamente este deseo del Corazón de Jesús. Los Cuadrantes de la Obra, en cuyo centro destaca la imagen del Corazón traspasado, se hallan esparcidos y expuestos por toda la tierra. A la vista de este Corazón, multitud de corazones alejados han sido atraídos al amor de Jesús.

    En otra ocasión decía el Salvador a su humilde confidente: «Quiero formar en torno de mi Corazón una corona de doce estrellas compuesta de mis más fieles y queridos siervos».

    Y, en efecto, doce estrellas están dispuestas en torno del Cuadrante de la Guardia de Honor; y bajo cada una de ellas los nombres de sus siervos, se agrupan alrededor del Corazón de Jesús, formándole la corona de que hablaba a Santa Margarita.

    Nuestro Señor se complacía en anunciar su reinado de amor por el culto de su divino Corazón: Le decía a la Santa de Paray: «Reinaré a pesar de los esfuerzos que hagan mis enemigos para oponérseme». Y Santa Margarita María repetía con una seguridad invencible: «Sí, reinará a pesar del infierno y sus esfuerzos; esta seguridad me transporta de alegría».

    La aparición de la Guardia de Honor no sólo hace presente el Reinado de Amor, sino que lo publica, confirma y propaga de muchos modos.

    Más aún, dice Santa Margarita María: «Un día me mostró el Salvador la devoción a su Sagrado Corazón, bajo la figura de un hermoso árbol que tenía sus raíces en nuestro Santo Instituto, y del que quería que las hijas de la Visitación distribuyesen los frutos con abundancia».

    Santa_Margarita_Maria_de_Alacoque__incorrupta

    La Guardia de Honor ofrece, no sólo este hermoso árbol a las miradas de los Socios, sino «las hojas de este árbol, que deben sanar las naciones», y las distribuye a los cuatro vientos bajo la forma de sus Billetes apropiados a todas las condiciones de la vida. Especialmente son distribuidos los primeros viernes de cada mes.

    Santa Margarita María Alacoque exhortó a los devotos del Sagrado Corazón a llevar la imagen de él sobre su propio corazón.

    La Medalla de la Guardia de Honor responde a este deseo de la Santa de Paray-le-Monial. Lleva de un lado el Cuadrante con el Corazón de Jesús y en el otro lado el Calvario en el que Jesús está en la cruz con la primera Guardia de Honor: la Santísima Virgen, la Magdalena y San Juan.

    El Corazón de Jesús: “En el Huerto de los Olivos es donde yo he sufrido más que en el resto de mi Pasión, viéndome en una abandono total, cargando con todos los pecados del mundo. Es por eso que te pido que hagas una Hora Santa de 11 a 12 de la noche del jueves anterior al primer viernes”.

    La Hora Santa, que le pidió Nuestro Señor, está aconsejada a los Guardias de Honor. El Manual indica el método para hacerla. Puede ser ante el Santísimo Sacramento o trasladándonos allí en espíritu.

    El Sagrado Corazón de Jesús dice a Santa Margarita: “Te pido comulgues todos los primeros viernes de cada mes para reparar, en cuanto sea posible, los ultrajes que recibo durante el mes en el Santísimo Sacramento del altar”.

    “Yo te prometo en el exceso de mi misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a los que comulguen los primeros viernes durante 9 meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, que ellos no morirán en mi desgracia y sin recibir los Sacramentos y yo seré su asilo seguro en la última hora.

    La Guardia de Honor responde a este deseo, procurando que sus miembros se preparen a esta Comunión reparadora y a los ejercicios que en honor del Sagrado Corazón de Jesús se practican los primeros viernes de mes.

    Las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús

    LAS 12 PROMESAS

    De ahí las famosísimas 12 Promesas del Sagrado Corazón a sus devotos adoradores:

    A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.

    Daré paz a sus familias.

    Las consolaré en todas sus aflicciones.

    Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, principalmente en la hora de la muerte.

    Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

    Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

    Las almas tibias se harán fervorosas.

    Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

    Bendeciré las casas en las que la imagen de mi Corazón se exponga y sea honrada.

    10ª Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

    11ª Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.

    12ª A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final… a los que me tributen gloria, amor y reparación, prometo un especial auxilio durante su vida pero principalmente a la hora de su muerte.

    TOMADO INTÉGRAMENTE DE:

    http://cruxetgladius.blogspot.com/

    http://guardiadehonor.mx.gs/

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    Deo Gratias…

     

    A pincipios de este mes de Junio el blog

    ha alcanzado la cantidad de 4000 visitas.

    Gracias a Dios

    y

    A todos ustedes por estar al pendiente de este Blog.

    Fraternalmente:

    Arturo Medina

    Editor del Blog

    Santa Misa Dominical

    2do. Domingo después de Pentecostés

    Doble. Verde. 

    Trae cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares.

    Trae cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares.

     

    Siguiendo a Cristo, que se ha entregado por nosotros, debemos amar a nuestro prójimo hasta dar, como él,  nuestra vida por los hermanos.

    En el Evangelio, la parábola de los invitados al festín vale tanto para la eucaristía como para el banquete mesiánico, al que estamos todos invitados.  Cada vez que nos acerquemos a la sagrada mesa, acordémonos que esa <<comunión>>  nos prepara para la unión definitiva de allá arriba.  Las anticipaciones santificantes del sacramento tendrán su total perfeccionamiento en la felicidad eterna.

    Las oraciones nos convidan a fijar nuestro amor en Dios, a despegarnos de las cosas de la tierra para <<hacernos adelantar en la práctica de una vida verdaderamente celestial>>.

     
    EPÍSTOLA 1 San Juan 3, 13-18
    Nuestro amor a los hermanos, para que sea eficaz y verdadero ha de ser tan amplio como el de Cristo a nosotros; ahora bien, él ha dado su vida por salvarnos.
     
     
    GRADUAL
     
    HALLÁNDOME atribulado, clamé al Señor, y me escuchó.  Libra, Señor, mi alma de los labios injuestos y de la lengua engañadora.
     
     
    ALELUYA, aleluya.  ¡Oh Señor y Dios mío!, en ti espero; sálvame de todos los que me persiguen y librame. Aleluya
     
    EVANGELIO
    San Lucas 14, 16-24.
    Tanto al banquete eucarístico como al mesiánico, se invita a todos, aun a los más miserables.  Únicamente se excluye a los que, satisfechos de lo que ya poseen, creen no tener necesidad de Dios.
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

    Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

    Entrada en construcción…

     

    Gloriósi Córporis Mystérium

    Gloriósi Córporis Mystérium

     

    Canta, lengua mía,

    el misterio del Cuerpo glorioso

    y de la Sangre preciosa,

    que el Rey de las naciones,

    Hijo de Madre fecunda,

    derramó por rescatar al mundo.

     

     

    Fiesta de la Sanísima Trinidad

    Santísima Trinidad

    Santísima Trinidad

    Junio Mes del Sagrado Corazón de Jesús

    Nuestro Señor Jesucristo y Santa Margarita María de Alacoque

    Nuestro Señor Jesucristo y Santa Margarita María de Alacoque

    Pentecostés

    Pentecostés

     

    La venida del Espíritu Santo

    La venida del Espíritu Santo

    Domingo después de la Ascensión

    Domingo después de la Ascensión 
     

    Dejo el mundo y voy al Padre

    Dejo el mundo y voy al Padre

    La Ascensión del Señor

     

    La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

    Como le habéis visto subir al cielo, así volverá.

    Como le habéis visto subir al cielo, así volverá.

     

     

    V Domingo de Pascua

     

    V Domingo de Pascua

     

    Dejo el mundo y voy al Padre.

    Dejo el mundo y voy al Padre.

     

     

     

    Santa Misa Domingo 4to. Después de Pascua

    4to. Domingo Después de Pascua.

    Doble. Blanco.

    2009-05-10

     

    Si no me voy, no vendrá a vosotros el Consolador; pero si me voy, os le enviaré.
    Si no me voy, no vendrá a vosotros el Consolador; pero si me voy, os le enviaré.

    Domingo de Resurrección

     

     

     

     
     

     RESURREXIT SICUT DIXIT

    Et valde mane una sabbatórum, véniunt ad monuméntum, orto iam sole. Et dicébant ad ínvicem: Quis revólvet nobis lápidem ab óstio monuménti? Et respiciéntes vidérunt revolútum lápidem. Erat quippe magnus valde.

     

    ¿Quién nos rodará la piedra de la entrada del sepulcro?

    ¿Quién nos rodará la piedra de la entrada del sepulcro?

     
     

    Et introeúntes in monuméntum vidérunt iúvenem sedéntem in dextris, coopértum stola cándida, et obstupuérunt.  Qui dicit illis: Nolíte expavéscere: Iesum quǽritis Nazarénum, crucifíxum: surréxit, non est hic, ecce locus ubi posuérunt eum. Sed ite, dícite discípulis eius et Petro quia præcédit vos in Galilǽam: ibi eum vidébitis, sicut dixit vobis. 

      

    So

    Resucitó; no está aquí; ved el lugar en donde le pusieron.

     
     

    RESURREXI, et adhuc tecum sum allelúia: posuísti super me manum tuam, allelúia: mirabilis facta est sciéntia tua, allelúia, allelúia. Ps. 138. 1-2. Dómine, probástime, et cognovísti me: tu cognovísti sessiónem meam, et resurrectiónem meam.

      

     

     

    RESUCITÉ, y aún estoy contigo, aleluya; pusiste sobre mí tu mano, aleluya; admirable es tu sabiduría, aleluya aleluya. Salmo 138, 1-2. Señor, me probaste y me conociste; Tú conociste bien mi humillación.

    RESUCITÉ, y aún estoy contigo, aleluya; pusiste sobre mí tu mano, aleluya; admirable es tu sabiduría, aleluya aleluya. Salmo 138, 1-2. Señor, me probaste y me conociste; Tú conociste bien mi humillación.

     

    Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.

     

    Ha

    El cual, muriendo destruyó nuestra muerte, y, resucitando, reparó nuestra vida.

     

    DEUS, qui hodiérna die per Unigénitum tuum æternitátis nobis áditum devícta morte reserásti: vota nostra, quæ præveniéndo aspíras, étiam adiuvándo proséquere. Per eúndem Dóminum…

     
     

    ¡ALELUYA, aleluya, aleluya!

     
    ¡ALELUYA, aleluya, aleluya!
    Cristo, nuestra Pascua ha sido inmolado.
     
    Sin embargo, Pedro se fue corriendo al sepulcro;
     y cuando miró dentro,
    no vio más que las sábanas. 
     Entonces volvió a casa, admirado de lo que había sucedido.
    Evangelio según San Lucas 24,12
     
      

    He aquí un espejo del Santo Evangelio

    La Sábana Santa

    La Sábana Santa

      
    ¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?
    No está aquí, si no que ha resucitado.
    Acuérdense de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea:
    que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores,
    que lo crucificarían y que al tercer día resucitaría.

     

    Evangelio según San Lucas 24, 5-7

     

     

     

    ¡Felices Pascuas de Resurrección!

     

     

     

    Sábado Santo-Misa solemne de la vigilia pascual

     
    Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega
    Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega
     
     

    OH Dios, que por medio de tu Hijo, que es la piedra angular, diste a tus fieles el fuego de  tu claridad! Santifica este nuevo fuego sacado de la piedra, y que ha de servir para nuestros usos, y concédenos que de tal modo nos inflamemos en deseos celestials en estas fiestas pascuales, que merezcamos llegar con almas puras a las fiestas de la luz perdurable. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

     

    Bendición del cirio pascual

    Bendición del cirio pascual

     

    Epístola: Colosenses 3, 1-4

     

    FRATRES: Si consurrexistis cum Christo, quæ sursum sunt quærite, ubi Christus est in dextera Dei sedens: quæ sursum sunt sapite, non quæ super terram. Mortui enim estis, et vita vestra est abscondita cum Christo in Deo. Cum Christus apparuerit, vita vestra: tunc et vos apparebitis cum ipso in gloria.

     

     

     

    ¡Aleluya! ¡¡Aleluya!! ¡¡¡Aleluya!!!

     

     

     
     

    Sábado Santo 3

    En construcción…

    SABBATO SANCTO

    Bendición del fuego nuevo

    Por su paciencia, muchas gracias…

     

    Atentamente el Editor

    Sábado Santo 2

    En construcción…

    SABBATO SANCTO

    Bendición del fuego nuevo

    Por su paciencia, muchas gracias…

     

    Atentamente el Editor

    Sábado Santo 1

     

     

    En construcción…

    SABBATO SANCTO

    Bendición del fuego nuevo

    Por su paciencia, muchas gracias…

     

    Atentamente el Editor

    Viernes Santo 7

     

    En construcción…

    ORACIONES SOLEMNES

    Por la unidad de la Iglesia

    OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

     

     Por la conversión de los judíos

    OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

     

    Por su paciencia, muchas gracias…

    Atentamente el Editor

    Viernes Santo 6

     

     

    En construcción…

    ORACIONES SOLEMNES

    Por la unidad de la Iglesia

    OREMOS también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores y se digne volverlos al gremio de la santa madre Iglesia Católica y Apostólica… Continuará

     

     Por la conversión de los judíos

    OREMOS también por los judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que también ellos reconozcan a Jesucristo nuestro Señor… Continuará

     

    Por su paciencia, muchas gracias…

    Atentamente el Editor